AGLI Recortes de Prensa  Martes 8  Enero 2019

De la conspiración judeo-masónica al heteropatriarcado opresor
Javier Lindo gaceta.es 8 Enero 2019

La ley contra la violencia de género es ineficaz e injusta y se ha convertido en una tapadera para sostener y subvencionar a decenas de asociaciones…

Los conceptos que dan título a este artículo simplemente son entes etéreos que hacen las veces de chivo expiatorio descargando de cualquier tipo de responsabilidad a los que los esgrimen ante fracasos propios o acontecimientos fuera de su control.

En tiempos de Franco, la conspiración judeo-masónica, se decía, era un contubernio secreto responsable de la decadencia española desde tiempos de Felipe II. En la actualidad, el heteropatriarcado opresor es una filfa que azuza la izquierda española para justificar políticas sectarias que ocultan en su interior un tipo nuevo de comunismo.

Algunos ya lo advertimos con motivo de la huelga feminista del 8 de marzo del año pasado cuando dijimos que se trataba de una huelga política e innecesaria impulsada por el radicalismo podemita. Dicha huelga fue un experimento social promovido por el feminismo más cainita, lejos de aquel de Clara Campoamor o de Emilia Pardo Bazán. Este neofeminismo, o feminazismo, se ha apoderado de la opinión pública y es capaz de etiquetar a todo aquel que se salga de la linde de su discurso como machista, fascista o cosas peores como cómplice de asesinos y violadores.

En el fondo es la historia de siempre: la izquierda subvencionada en forma de sindicatos, partidos antisistema o asociaciones es capaz de montar el taco coartando la libertad de las personas que no piensan como ellos y tildándolos como enemigos públicos. Todo ello con la aquiescencia y complicidad de la mayoría de los medios de comunicación. El machismo y la desigualdad de las mujeres no son sus verdaderos enemigos. La libertad sí que lo es.

El rey estaba desnudo
Si algo útil ha tenido la irrupción de Vox en el panorama político español, y que ya es un logro indiscutible con independencia de los resultados que cosechen de aquí en adelante, es su capacidad de abrir debates que antes estaban proscritos en los medios y en cualquier foro público debido a su incompatibilidad con el discurso político oficial.

Ha sucedido ya con la inmigración ilegal, con la cesión de competencias a las Comunidades Autónomas y ahora con la ley contra la violencia de género promovida por el infausto Zapatero.

Al igual que con la Ley de Memoria Histórica, el gobierno Rajoy no quiso revisarla o derogarla porque lo importante era la economía y porque la confrontación de ideas siempre resulta desagradable y trabajosa. Por desgracia para el PP, cuando un partido político claudica en la batalla de las ideas deja huérfanos de opinión y de voz a miles de ciudadanos que antes representaba y que de repente dejan de votarle. Ahí están las encuestas que atestiguan este extremo.

Pero no sólo fue el Partido Popular el que asumió en su momento los postulados de la izquierda en cuanto a políticas de género se refiere. Todo el espectro político, hasta la llegada de Vox, ha apoyado sin fisuras de alguna manera u otra la pantomima pseudo feminista esgrimiendo el mantra de que ante la violencia de género debemos estar todos unidos.

En marzo de 2018 todas las televisiones regentadas por comunistas multimillonarios como La Sexta o Telecinco dieron cobertura especial a la huelga feminista y permiso para hacer novillos a sus presentadoras estrella. Ana Pastor, Susana Griso o Ana Rosa Quintana no trabajaron aquel día en aras de la igualdad entre hombres y mujeres. Mis compañeras de trabajo sí.

Casi un año después, las mismas cadenas televisivas embisten contra Vox sin argumentos que se sostengan por haber removido conciencias y por poner encima de la mesa lo que todo el mundo sabía, pero callaba: ¡El rey estaba desnudo!

La ley contra la violencia de género es ineficaz e injusta y se ha convertido en una tapadera para sostener y subvencionar a decenas de asociaciones de corte feminazi que sin dinero público difícilmente podrían subsistir. Es un chiringuito infame y un foco de corrupción que dinamita el presunto legal y constitucional de igualdad entre individuos por una mera diferenciación de sexo.

El movimiento feminista radical defendido por la izquierda española no es otra cosa que un nuevo intento de enfrentar a personas contra personas. La izquierda necesita encasillar a los individuos en grandes bloques enfrentados para hacerles perder la identidad y debilitar su libertad de pensamiento individual.

Desde que cayó el Muro de Berlín y pudimos ver lo que el comunismo escondía tras el Telón de Acero, la lucha de clases quedó demostrada como un camelo en la que ni Marx creía.

Comenzaron entonces otros experimentos del tipo opresor / oprimido: el blanco contra el negro, el nativo contra el inmigrante, el heterosexual contra el homosexual y, por supuesto, el hombre contra la mujer. El problema que tiene el comunismo es que siempre se reinventa y consigue actualizarse periódicamente para continuar subsistiendo de una forma u otra.

Tras el anuncio de Vox de no comulgar con el escenario planteado por PP y Cs en Andalucía y que prolonga de facto el chiringuito socialista en cuanto a políticas de género se trata, ha surgido un aluvión de críticas desmedidas y declaraciones fuera de lugar por parte de los protagonistas habituales de tertulias televisivas y radiofónicas, pero también se han publicado en diversos medios de comunicación datos objetivos que dan al traste con la Ley contra la Violencia de Género desmontándola y retratándola como ineficaz e injusta, como un tinglado infecto que ha perjudicado a miles de hombres y mujeres verdaderas víctimas de violencia doméstica.

Los únicos beneficiados de esta ley han sido los que se llenan los bolsillos conformando e impulsando decenas de asociaciones, supuestamente feministas, que no son otra cosa que lobbies sectarios capaces de hacer negocio del dolor y del drama ajenos.

Es inasumible e indignante que la izquierda siga enriqueciéndose a cuenta de cientos de mujeres que siendo víctimas de violencia doméstica siguen desamparadas e indefensas por culpa de una legislación que se ha demostrado que no las ampara, pero que nadie tampoco quiere cambiar.

Sería triste que el PP y Ciudadanos hicieran seguidismo una vez más de los axiomas de la izquierda y aceptasen sin discusión una superioridad moral inexistente.

Vox, por su parte, sólo con haber planteado este debate ya ha ganado una batalla que hace unos meses era impensable que nadie diera. No me queda otra que quitarme el sombrero.

Vox. El Partido Nacionalista Español
Carlos Gorostiza. vozpopuli 8 Enero 2019

Por fin alguien dice lo que tanta gente llevaba pensando y callando tanto tiempo: Que España solo es España si tiene un único idioma y un único Gobierno central y se deja de mandangas autonómicas, que en España somos católicos y que un español que se llame Mohamed, Jordi, Michael o Gorka es un bicho raro, como mínimo, si no un peligro y, por supuesto, que lo que pase dentro de las familias españolas es cosa de la propia familia, preferentemente del padre, y nunca un asunto que concierna al Estado.

Por fin sale a la luz sin disimulo o tapujo el nacionalismo identitario español que, como todos los demás nacionalismos identitarios de España, solo concibe una única forma correcta de ser nacional y recela siempre y por principio de cualquier diversidad. Un nacionalismo, por cierto, que es el que mejor entienden y al que siempre han deseado enfrentarse los independentistas, que odian sobre todo la España plural, autonómica y democrática que les pone ante el espejo en el que salen más feos. Mil veces prefieren que su caricatura se enfrente a otra caricatura similar pero esta con banderas y mitos distintos aunque sean tan falsos como los suyos.

Del mismo modo que a la izquierda socialdemócrata, desconcertada ante el éxito de un Estado del Bienestar que ya nadie propone seriamente suprimir, le tientan las utopías comunistas de intervención en la economía, a la derecha, que en España nunca fue liberal de verdad, le levanta el ánimo la tentación de acabar con todo este edificio democrático tan lioso, construido en torno a una Constitución que siempre le incomodó.

De modo que comunistas de siempre disfrazados de novísimo movimiento popular y franquistas que por fin vuelven a mirar defrente al sol marcan inevitablemente la agenda a los partidos moderados. Sus soluciones son tan tentadoramente sencillas que resultan invencibles a la hora de lograr titulares, retuits y clics, que es lo que cuenta en esta carrera desenfrenada por la notoriedad.

Si a eso añadimos la falta de solidez ideológica de los antes grandes partidos y su consiguiente pavor a la hora de explicar o proponer una sola idea que pueda resultar impopular, es comprensible que todo el guión de la política actual lo estén escribiendo los de las grandes palabras, las altísimas misiones, los irreductibles patriotismos, la santa ira popular y las evidentísimas y falsas soluciones “para ya”. Cuando el foro público se convierte en un circo, siempre gana quien ofrece el mayor espectáculo del mundo.

Por el contrario, la nación cívica, la política, no la identitaria, la que formamos los ciudadanos que nos reconocemos como iguales también ante el vecino que es diferente a nosotros, carece de brillo. Es incómoda porque nos hace tan libres como responsables de nuestras vidas, no ofrece soluciones sino arreglos, no se mete en nuestra religión, nuestra cama o nuestros gustos, pero tampoco en los de los demás. Con ella ganamos libertad a cambio de perder certezas que es lo que ofrecen las naciones unitarias -y totalitarias- y lo que se echa de menos después de una crisis tan dura tras la que la tentación de comprar una solución definitiva de “calentar y listo” es muy poderosa.

Si los políticos y los ciudadanos templados dimitimos de nuestra responsabilidad cívica, si nos plegamos al miedo a molestar y callamos ante las soluciones simples que sabemos falsas, el campo de juego se lo quedarán los gritones hoy y quien sabe si los violentos mañana.

Desde la Transición, España y los españoles hemos sufrido mucho con la sangre que el nacionalismo identitario derramó en mi tierra y fuera de ella, con la voladura de la convivencia en la antes modélica Cataluña que ha propiciado el nacionalismo identitario catalán y ahora puede que completemos el desastre con el regreso a la España totalitaria y antiliberal que nos viene de la mano del redivivo nacionalismo identitario español. No parece que hayamos aprendido nada.

Juan Manuel Moreno podría no ser investido si Cs sigue desdeñando a VOX
Pedro de Tena Libertad Digital 8 Enero 2019

Va quedando más que claro para cualquier observador sin prejuicios que el comportamiento de Ciudadanos con VOX dista mucho de ser el que corresponde por realismo político a quien necesita sus votos para componer un acuerdo de gobierno. La filtración del acuerdo de gobierno horas antes de la reunión PP-VOX ha sido otro hito más de este camino de desaires y exclusiones poco explicables debido a la realidad aritmética incuestionable: sin VOX, no será posible un gobierno de cambio en Andalucía.

El Mundo de este lunes habla ya del "enésimo desaire de Ciudadanos a VOX" y desde que se conocieron los resultados de las pasadas elecciones del 2 de diciembre, el partido de Albert Rivera ha hecho todo lo posible para distanciarse del partido de Santiago Abascal, alineándose con la izquierda socialista, con Podemos e incluido con el nacionalismo vasco en los últimos días y los separatismos más radicales.

El plan de Ciudadanos es negociar sólo con el PP, dejando a éste la responsabilidad de las negociaciones, absolutamente necesarias, con VOX para lograr un acuerdo de gobierno. Dicho con claridad, la presidencia del Parlamento andaluz, que desempeña la diputada naranja Marta Bosquet, ha sido posible porque VOX la ha votado. Y si Juan Marín quiere ser un supervicepresidente "regenerador" de la Junta lo será con el apoyo expreso de Francisco Serrano y de VOX o no lo será.

Por tanto, si Juan Manuel Moreno, cuya carrera política ha sido catapultada desde el abismo más oscuro al estrellato gracias a estas elecciones, quiere ser presidente de la Junta y lograr, indirectamente, que Pablo Casado pueda remontar su vuelo inicial, necesita absolutamente el apoyo expreso de VOX antes de la sesión de investidura que parece fijarse para el próximo día 16.

Si el apoyo de VOX, concreto y firme al menos en la cantidad de los 8 diputados necesarios para que la suma de los 26 escaños del PP y los 21 de Ciudadanos alcancen el listón de los 55 necesarios, no se produce antes del día 16 de enero, la presidenta del Parlamento tendrá que tomar una decisión forzada que podría resultar muy escandalosa.

El procedimiento exige que el presidente de la Junta de Andalucía sea uno de los diputados electos en las pasadas elecciones de 2 de diciembre. Pero la presentación de las candidaturas no corresponde a los partidos, como parece hacer creer Susana Díaz que defiende su mayoría para justificar su presentación.

En el artículo 138 del Reglamento, punto 1, se dice textualmente que:

1. El Presidente o Presidenta del Parlamento, previa consulta a los Portavoces designados por los partidos o grupos políticos con representación parlamentaria, propondrá un candidato o candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía. La propuesta deberá formularse, como máximo, dentro del plazo de quince días desde la constitución del Parlamento o desde la dimisión del Presidente o Presidenta.

Esto es, será la flamante presidenta del Parlamento Marta Bosquet quien deberá proponer el candidato o candidata a presidir la Junta de Andalucía. Naturalmente, su propuesta, aunque nada dice de ello el reglamento en cuestión, no podrá ser arbitraria. Esto es, deberá proponer a quien tenga mayores posibilidades de ser proclamado en sesión plenaria como presidente o presidenta de la Junta de Andalucía. Si PP, Ciudadanos y VOX firman un acuerdo claro y definitivo, Juan Manuel Moreno será propuesto para la presidencia de la Junta y elegido en primera votación.

Pero la relación de fuerzas es tal que, si Ciudadanos y VOX no se ponen de acuerdo expresamente, por las razones que sea, Juan Manuel Moreno no podrá ser propuesto para la presidencia de la Junta si Susana Díaz y la coalición Adelante Andalucía llegan a un acuerdo de investidura.

Si Ciudadanos continúa por la senda de ignorar a VOX y éste se abstuviera de participar, la suma de 50 escaños –los 33 del PSOE y los 17 de Podemos e IU–, superarían a los 47 de PP y Ciudadanos, forzando que la presidenta del Parlamento no tuviera otro remedio que nominar a Susana Díaz como candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía antes del próximo día 16.

En tal caso, Susana Díaz dispondría de tiempo ilimitado para la presentación de su candidatura en un ejercicio parlamentario sin precedentes porque, si no hay sorpresas o felonías de nivel desconocido hasta el momento, no podría ser investida porque sólo dispondría de 50 votos a su favor y tendría 59 votos en contra, los de PP, Ciudadanos y VOX. Sin embargo, la operación propagandística a nivel nacional sería de efectos imprevisibles.

Como en segunda votación valdría la mayoría simple, la mera abstención de cualquiera de los tres partidos que componen hoy por hoy la opción de cambio valdría para la investidura de Susana Díaz. Si tampoco lograra esa mayoría, la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, tendría que presentar otro candidato o candidata, pero para ello, naturalmente, volvería a ser necesaria la concurrencia expresa de VOX, tanto en primera votación como en segunda dado que la abstención de VOX haría que los votos de PSOE y Podemos + IU superaran a los de PP y Ciudadanos.

Ello conduciría a la convocatoria de nuevas elecciones el 16 de marzo si no se hubiera logrado la investidura de candidato alguno, celebrándose en el mes de mayo, coincidiendo con las elecciones autonómicas, municipales y tal vez generales.

Por tanto, todo el acuerdo programático y el organigrama inicial del futuro gobierno son papel mojado sin la concurrencia de VOX en ese acuerdo. De ahí la ininteligibilidad de los comportamientos que estén teniendo lugar y que están produciendo la perplejidad, cuando no el cabreo abierto, de muchos de los que llevan esperando un cambio en Andalucía casi 40 años.

Junta de Andalucía
El reto andaluz de PP y C’s: 84 empresas subvencionadas con 3.000 millones anuales que pierden 360
Agustín de Grado okdiario 8 Enero 2019

Las 84 empresas, fundaciones y consorcios públicos andaluces auditados por el Tribunal de Cuestas presentan resultados negativos anuales por más de 360 millones de euros después de haber sido subvencionadas con más de 2.700 millones.

Treinta y seis años de gobiernos socialistas ininterrumpidos en Andalucía han dejado un sector público deficitario que se sostiene gracias a las subvenciones millonarias del gobierno regional. PP y Ciudadanos se han comprometido por escrito a realizar una auditoría para desmontar “el gobierno paralelo” que da cobijo a la militancia socialista en forma de cargos y empleos de todo tipo.

Esta auditoría ya se la ha realizado el Tribunal de Cuentas: las 84 empresas, fundaciones y consorcios públicos andaluces auditados por el órgano encargado de fiscalizar las cuentas de las administraciones públicas presentan resultados negativos anuales por más de 360 millones de euros después de haber sido subvencionadas con más de 2.700 millones.

El último informe del Tribunal de Cuentas sobre el sector público autonómico, correspondiente al ejercicio de 2015 y publicado el pasado mes de octubre, desnuda la realidad de las 46 empresas andaluzas de titularidad pública. Fueron auditadas 44 y el resultado de explotación fue negativo en más de 349 millones de euros. Y eso a pesar de haber sido previamente subvencionadas con 2.512 millones de euros.

El sector empresarial autonómico en toda España es deficitario, por importe de 4.051.149 millones. Sin embargo, según el Tribunal de Cuentas, “resultan relevantes los resultados negativos de las empresas de la Región de Murcia por importe de 2.033.890 miles de euros (13 entes), de la Comunidad de Madrid por 872.363 miles de euros (20 entes) y Andalucía 349.315 miles de euros (44 entes).

El sector empresarial gobernado por la Junta de Andalucía acabó 2015 con unas deudas totales de 4.772 millones de euros, 1.259 millones por préstamos de entidades financieras y el resto por deudas comerciales.

También las fundaciones
En el punto de mira del futuro gobierno del PP y Ciudadanos no sólo están las empresas públicas. Andalucía también cuenta con 20 fundaciones públicas, todas con resultados negativos antes de las subvenciones, según el informe del Tribunal de Cuentas, hasta sumar un importe total de 19,1 millones de euros, pese a haber aumentado en un millón de euros el importe de las subvenciones y transferencias aplicadas a la explotación respecto al ejercicio anterior (128,7 millones frente a 127,7 en 2014). Como reconocen los auditores, “en el supuesto de no computar estas subvenciones y transferencias, se obtendría un resultado negativo en el ejercicio 2015 por importe de 132 millones de euros”.

Sólo un consorcio en números verdes
Los consorcios forman el tercer gran grupo del sector público andaluza. Son 20 y, como en el caso de las empresas y las fundaciones, también sus resultados son negativos, incluso después de haber recibido en el ejercicio auditado 72,9 millones en subvenciones y transferencias. El Tribunal de Cuentas destaca la siguiente paradoja: el consorcio de “Transporte de Mercancías de Málaga” es el único que, pese a no haber recibido ningún tipo de ayuda pública en 2015, ofrece resultados positivos.

La deuda total contraída por los consorcios, a 31 de diciembre de 2015, ascendía a 33,800 millones. Y el Tribunal de Cuentas alerta de que el 88% de la deuda total representa deuda a corto plazo.

22.000 empleados
El sector público andaluz lo completan otros 15 entes públicos y 10 universidades. En total, 115 sociedades con alrededor de 22.000 empleados en nómina, cuyos resultados de explotación son siempre negativos pese a las subvenciones y transferencias con las que son regadas. Este entramado de empresas, sociedades, fundaciones y entes públicos están gestionados por cargos políticos, pero funcionan sin los controles a los que la administración pública está sometida por ley. Constituye “el gobierno paralelo” al PP y Ciudadanos se han comprometido a poner coto.

El acuerdo alcanzado por la coalición de centro-derecha se compromete a una auditoría integral del sector público de la que se encargará la Cámara de Cuentas y a la que se sumarán informes de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) sobre los sueldos, los gastos corrientes y las transferencias de la Administración autonómica andaluza.

Las leyes de género subvencionan con 100 millones de euros a feministas radicales de toda España
Carlos Cuesta okdiario 8 Enero 2019

Las leyes de género aplicadas por la Administración central, Comunidades y Ayuntamientos para impulsar la ideología feminista han repartido hasta 100 millones de euros entre colectivos afines al Gobierno en materia de igualdad y género.

Hasta 3,3 millones de euros ha repartido anualmente la Junta de Andalucía por medio de sus políticas de género. Y eso sin tener en aplicación la nueva ley que VOX pide tumbar. Pero esas cifras son sólo una isla comparada con el ingente volumen de recursos que destinan las distintas autonomías, ayuntamientos y el Estado central para impulsar su ideología feminista radical: hasta 100 millones de euros que han acabado desde 2014 en manos de colectivos cuya ideología, casualmente, es la misma que la del actual Gobierno.

No se trata del volumen de dinero destinado a proteger policialmente a las mujeres maltratadas. Ni de los fondos dirigidos a costear viviendas sociales para evitar una reincidencia sobre una víctima de violencia machista. No, se trata de las convocatorias de concursos con ayudas o propuestas de actividades que han sido copadas por colectivos feministas radicales y que, sumando las distintas partidas locales, autonómicas o estatales desde el año 2014 acumulan ya cerca de 98 millones de euros, según el propio extracto del BOE y otros boletines oficiales. Todo ello diversificado en casi 10.000 convocatorias de ayudas, subvenciones o concursos públicos.

Los paquetes de ayudas por volúmenes cercanos a 100.000 euros son habituales. Tanto para acciones de defensa de la mujer dentro de España, como para hacerlo en “proyectos de cooperación para el desarrollo en el exterior“.

Los pagadores más habituales son la Dirección General de Servicios de Familia, el Instituto de la Mujer o la Dirección General de Migraciones. Pero se le suman entidades de toda España que reparten fondos con el mismo fin: el Ayuntamiento de Gijón, el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, la Agencia Extremeña de Cooperación, la Diputación Provincial de Córdoba, el Ayuntamiento de Madrid o la Secretaría General de Servicios Sociales de Andalucía, son algunos de los más habituales en esta actividad subvencionadora.

En el campo de la recepción de fondos se encuentran infinidad de asociaciones, fundaciones o entidades igualmente: desde la Asociación Mujeres para la Salud, el Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo, la Fundación Mujeres Jóvenes o la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas son sólo algunos ejemplos.

VOX contra la ley de género andaluza
Y todo ello en un entorno en el que aún, estas ayudas no han alcanzado el esplendor. Y es que las nuevas normas, como la andaluza que ahora combate VOX, incluyen salvedades para poder aumentar sin casi control las aportaciones a estas asociaciones con el objetivo de adoctrinar en las tesis de género. La norma andaluza, en concreto, fue aprobada en julio de 2018 y aún no ha mostrado su pleno poder derrochador y adoctrinador. Pero, en caso de seguir sin derogarse o sin reformarse, su impacto se colará ya en los siguientes Presupuestos andaluces.

La anotación que permite expandir el gasto destinado a grupos feministas radicales y a otros fines de promoción de sus tesis se regula en la propia norma andaluza y recoge el siguiente texto: “En ningún caso, las cantidades destinadas por la Administración de la Junta de Andalucía a la elaboración, desarrollo, promoción o ejecución de dichos programas podrán suponer una minoración de las que tengan por objeto la protección integral de las víctimas”. Traducido: que las cantidades actualmente reguladas no pueden ser reducidas. Y, por lo tanto, todos los nuevos postulados de la ley deben contar con partidas de gasto adicionales.

Y para todo ello, la ley prevé apoyarse en los colectivos feministas radicales: “Dichos programas se desarrollarán según criterios de calidad que garanticen una intervención profesionalizada en la que se incluya la perspectiva de género, para lo que podrán suscribirse convenios de colaboración con otras Administraciones públicas y organismos competentes, con capacidad y experiencia en la materia”. Es decir, que se harán más acuerdos -pagados- de colaboración con los colectivos radicales feministas.

VOX ha exigido como condición para su respaldo a un pacto de gobernabilidad con PP y C’s modificar esta ley y acabar con el riego de fondos a los chiringuitos de ideología de género. Desde las filas de este partido señalan que, evidentemente, será el mismo planteamiento que se mantenga en cada rincón de España donde se realicen las mismas prácticas. Y eso es en casi toda España.

El pacto en Andalucía
La Ley de Género andaluza regula pagos para los medios de comunicación que divulguen el feminismo radical

C. Cuesta y S. Sanz okdiario 8 Enero 2019

La polémica Ley de Igualdad de la Junta de Andalucía no sólo tirará de presupuesto para sufragar campañas de ideología de género en medios de comunicación públicos y privados, sino que además vigilará que aquellos que no reciban tales pagos publicitarios de la Administración no emitan contenidos que puedan ser ofensivos, a su juicio, para el feminismo radical.

La nueva norma, impulsada por el Gobierno socialista de Susana Díaz, aprobada el pasado septiembre con los votos de PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos, y ahora rechazada por VOX, recoge este aspecto en su artículo 17 apartado 3. Este precepto señala que “el Gobierno de Andalucía deberá velar para que aquellas empresas y medios de comunicación cuya actividad esté sometida al ámbito competencial de la Comunidad Autónoma no reincidan en los actos prohibidos en el apartado 1 de este artículo, especialmente aquellos medios públicos o privados que sean financiados total o parcialmente con cargo a los presupuestos de la Junta de Andalucía”.

En concreto, ese apartado 1 reza que “los organismos competentes de la Junta de Andalucía prohibirán que los medios de comunicación social cuya actividad esté sometida al ámbito competencial de la Comunidad Autónoma difundan contenidos o emitan espacios o publicidad sexistas, discriminatorios, vejatorios, estereotipados o que justifiquen, banalicen o inciten a la violencia de género, de forma directa o indirecta, en cualquiera de sus manifestaciones”.

Con esta normativa, la Junta otorga al Consejo Audiovisual de Andalucía un mayor margen de maniobra para actuar contra medios de comunicación públicos o privados que puedan difundir contenidos, según su veredicto, contrarios a tales criterios ideológicos.

Más dinero para Canal Sur
Además, la ley 7/2018 contempla todo un despliegue económico en los medios públicos de la Junta, como Canal Sur, para el desarrollo de sus políticas. Así, el artículo 17.2 establece que “los medios de comunicación de titularidad pública de la Comunidad Autónoma de Andalucía colaborarán e impulsarán acciones de publicidad específicas para la prevención y erradicación de la violencia de género”.

Así mismo, prosigue el texto, realizarán “de forma continuada”, además de las que se efectúen en “fechas conmemorativas”, campañas contra la violencia de género, incorporando mensajes destinados a “la sensibilización de la ciudadanía contra los diferentes tipos de violencia, así como a la prevención de la misma, el deber de la denuncia, el rechazo social, los mecanismos de salida de la situación de violencia y de superación de ésta”.

Junto a ello, la Junta también prevé costear una serie de campañas publicitarias en “fechas conmemorativas”, entre otras, 6 de febrero, Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina; 23 de septiembre, Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas; y 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Un fuerte desembolso a costa de todos los contribuyentes.

El dilema de VOX
Cristina Losada Libertad Digital 8 Enero 2019

¿Qué es más importante? ¿Poner fin al despotismo socialista andaluz o cuestionar las premisas ideológicas de la Ley contra la Violencia de Género? ¿Acabar con la mitad de los chiringuitos políticos montados por el PSOE en sus más de treinta años al frente de la Junta o suprimir las subvenciones a los chiringuitos relacionados con aquella ley, versión andaluza? ¿Aceptar la investidura de un Gobierno de PP y Ciudadanos con un acuerdo del que se disiente y arriesgarse a quedar como unos blanditos o mantenerse firmes en el rechazo y arriesgar en una repetición electoral? En lo inmediato, el dilema de VOX en Andalucía está, aproximadamente, en esos términos. Y, como suele ocurrir en la política real, ninguna de las salidas es satisfactoria.

Si VOX no vota la investidura del bipartido PP-Cs, con un acuerdo y unas formas que incumplen sus aspiraciones, el resultado es que se habrá dejado pasar una oportunidad inédita para desalojar al PSOE del Gobierno de Andalucía. Y esto, cuando no hay garantía alguna de que unas segundas elecciones vayan a traer, de nuevo, la ocasión. Alguna experiencia tenemos de repeticiones electorales, a nivel autonómico en la época del bipartidismo y a nivel nacional ya en tiempos de la fragmentación. Son estas últimas las que pueden servir de guía: la repetición fue más favorable a los partidos grandes que a los pequeños. Porque se vota en función de muchos factores, pero también pensando en qué es más útil para formar Gobierno. Y no se descarte que el partido más votado en las andaluzas atraiga entonces a las urnas a parte de sus abstencionistas con el anzuelo de evitar que gobierne la derecha. Se ha usado mil veces, pero aún funciona.

Más allá de lo inmediato, el dilema se difumina: desaparece. La operación de investidura no agota el recorrido de un partido que vota a favor pero va a estar en la oposición. Desde ahí puede seguir presentando sus propuestas, y con mayor capacidad de presión cuanto más necesarios sean sus votos durante la legislatura. De modo que VOX, en Andalucía, no tendría por qué estar eligiendo ahora entre susto o muerte. En realidad, su postura actual parece una revuelta contra la decisión de Ciudadanos de vetar cualquier negociación o contacto directos. Es una réplica al "desprecio". El problema es que si el veto persiste, y tiene pinta de que va a persistir, no hay más que esto: o VOX traga el sapo en aras del objetivo de renovar el Gobierno y mejorar las instituciones o aboca a la repetición electoral, con los riesgos que implica.

La elección de la violencia de género como principal punto de discordia con el acuerdo PP-Cs es para algunos un gran acierto. Por fin, dicen, hay un partido que se enfrenta a los dogmas de la izquierda sin concesiones, y que deja en evidencia a los partidos de derecha y centro que los asumen. Pero la política no es tanto lo que es como lo que parece. Los que creen que los ataques mediáticos no hacen más que favorecer a VOX están pensando en los ya convencidos, que así se reafirman, y en el modelo Trump: el candidato que ganó contra los medios de izquierdas. Lo que olvidan es que Trump no hizo la guerra contra los medios progresistas en solitario. Dispuso de una activa red de medios afines y tuvo detrás, finalmente, a un partido tan potente como el republicano. Aunque lo esencial es otra cosa. A VOX se le identificaba como un partido que ponía todo su empeño en la defensa de España. Ahora se le identifica como un partido cuya prioridad es derogar la Ley contra la Violencia de Género. Dudo mucho de que haya salido ganando con este cambio de imagen que, lo quieran o no –ahí están los medios–, ya se ha producido.

Porqué se meten con Vox y no con Ciudadanos
Nota del Editor 8 Enero 2019

El problema es Ciudadanos. Así que en vez de coaccionar a Vox, traten de que los que no quieren sus votos, entren en razón. Muchos bienpensantes se pusieron en contra de UPyD porque querían que se unieran a estos tipos que han mantenido al PSOE en Andalucía los últimos años. Se cargaron UPyD, seguimos con el problema de Ciudadanos y ahora pretenden cargarse a Vox.

La regeneración, el guion del cambio
EDITORIAL El Mundo  8 Enero 2019

Ajeno al ruido partidista, el cambio en Andalucía se va materializando por sus pasos. Primero fue la negociación del programa entre PP y Cs, que han logrado cerrar un ambicioso plan de regeneración democrática y reactivación económica para una comunidad lastrada por la corrupción, el clientelismo, la endogamia y la ineficiencia. La cronificación de estos vicios derivados de la falta de alternancia en la Junta desde la Transición alentó la impunidad y propició una cultura política más propia de un régimen caciquil que de uno netamente democrático. Ello explicaría la sacudida histórica que los andaluces han expresado en las urnas y que los partidos del centro-derecha están obligados a atender si no quieren malograr la confianza otorgada por los electores.

Una vez fijado el programa, que es el guion de una legislatura, procede determinar a los agentes encargados de llevarlo a cabo. La correlación de fuerzas aconseja una coalición entre PP y Cs. Por primera vez ambas fuerzas gobernarán juntas una autonomía -y una tan extensa y poblada como Andalucía- y probarán así su capacidad de entendimiento no solo en la oposición sino en el poder; no solo desde el discurso sino desde la realidad de la gestión para todos los ciudadanos, que esperan mucho de esta entente novedosa. Hasta la fecha, ni a Juan Manuel Moreno ni a Juan Marín se les puede reprochar que sus intereses personales o partidistas hayan puesto en peligro la sintonía necesaria para concretar el cambio político, pues el proceso ha sido relativamente rápido. Según ha podido saber EL MUNDO, el acuerdo final con la estructura del futuro Gobierno de coalición está casi listo, a expensas de algunos flecos que se irán conociendo a lo largo de esta semana.

El nuevo diseño del Ejecutivo persigue ahorrar costes y al mismo tiempo afinar la respuesta a las necesidades de los ciudadanos. Cabe destacar la creación de una nueva consejería llamada de Regeneración Democrática. Con rango de Vicepresidencia, se ocupará de talar la tupida administración paralela regada con dinero público durante casi 40 años. Su objetivo será eliminar duplicidades, suprimir sinecuras, luchar contra el fraude, levantar las alfombras, prevenir la corrupción futura y recuperar en suma la fe de los andaluces en sus gestores institucionales. Esta tarea hercúlea corresponderá a Cs: Marín tendrá así ocasión de demostrar en la práctica su compromiso regenerador. Su partido gestionará otras cuatro grandes áreas competenciales: Economía, Empleo, Educación e Igualdad. Las otras cinco consejerías de que constará el Gobierno de coalición -entre ellas, previsiblemente, Hacienda, Agricultura, Sanidad o Administración Pública- estarán encabezadas por el PP.

Si todos los actores están a la altura del momento político, los andaluces experimentarán el aire fresco de una renovación que nunca han conocido en democracia.

Vox y el espíritu santo
Nota del Editor  8 Enero 2019

Vox no aparece en la ecuación anterior, he utilizado el buscador de textor para cerciorarme, así que los editorialistas de El Mundo deben creer que en vez de Vox es el espíritu santo quien hará volcar la ecuacion al lado de los que quieren (algunos, porque otros andan poniendo piedras en el camino) que Andalucía ande.

La tarea histórica de VOX / Fusi, historiador “equilibrado”
Pío Moa gaceta.es 8 Enero 2019

VOX ha sido votado, y puede serlo mucho más, porque millones de españoles están hartos de la farsa de una democracia que no es tal, sino reparto de poder y dinero entre amigotes-rivales que con su corrupción intelectual, política, económica y hasta sexual ponen en peligro creciente la libertad personal, las libertades políticas y la propia existencia de la nación. El voto a VOX es una reacción contra todo eso. Y si VOX entrara en la política del chanchullo, entraría por la senda que le marcan los cabestros. La cuestión de la ideología de género es crucial, porque destruye la democracia y la legalidad. Si empieza a ceder ahí, como le indican muchos “expertos”, pensando que “ya habrá ocasión de traerlo” y que lo primero ahora es echar al PSOE del poder andaluz, habrá perdido toda perspectiva, y Abascal dejaría la política de estadista para entrar en la política del chanchullo.

De pronto, muchos que hasta hace poco se reían de VOX y de Abascal y colaboraban en la campaña de silencio contra él, se dedican a darle consejos y a amenazarle con que, si no los siguen el PSOE seguirá en Andalucía, o que unas segunda elecciones serían un triunfo para el PSOE. No es nada probable que una repetición electoral beneficie al PSOE. Por lo demás echar al PSOE de Andalucía es una buena cosa, pero no es un objetivo esencial, ya que le sustituirían el PP y Ciudadanos, dos partidos cabestros tan zapateriles o más que el PSOE. Si VOX hiciera de ello un objetivo esencial entraría en los eternos “diálogos” entre amigotes-mafiosos. Si C´s y PP no quieren derogar las leyes de género, estarán demostrando nuevamente que son tan poco demócratas como el PSOE, y suya sería la responsabilidad de que este siguieran en el poder.

La derogación de las leyes de género deben ser el prólogo a la derogación de las de memoria histórica. Pero eso no puede hacerse sin una intensa explicación a todo el mundo de lo que son y significan, y de lo que significan el los partidos que las han aprobado. Y esta es precisamente la gran ocasión para hacerlo. Históricamente Zapatero significó la revancha contra el referéndum del 76, significó la ruptura y el frente popular, que ha vuelto por tercera vez. VOX debe seguir la política de la denuncia a fondo, pues son cuestiones de fondo, y no entrar en la política del fraude y la farsa. Si hubiéramos de definir la tarea histórica del momento, la tarea del estadista que aspira a ser Abascal, la definiríamos como la derrota del tercer frente popular de Zapatero, que está pudriendo literalmente al país. La vuelta a la democracia decidida popularmente en 1976.

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Leo que Juan Pablo Fusi ha definido así al franquismo: Basado en las ideas fascistas de Falange Española, en el pensamiento de la Iglesia y en los principios de orden, autoridad y unidad de los militares, el estado franquista fue una dictadura, un régimen de mando personal como en 1959 dijo Franco, que siempre consideró su jefatura como permanente y su magistratura como vitalicia: un régimen totalitario y filo-fascista y alineado con la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini entre 1939 y 1945; católico y anticomunista desde 1945-1950 al hilo de la Guerra Fría; tecnocrático y desarrollista desde 1957-1960.

Más correcto sería lo siguiente: como reacción a un estado de máxima peligrosidad histórica representado por un Frente Popular compuesto de totalitarios y separatistas, y del fracaso del liberalismo en España, el franquismo opuso una ideología ecléctica con sectores falangistas, integristas, monárquicos y predominio de la doctrina social católica. Debido al enorme prestigio adquirido por Franco al derrotar a las fuerzas disgregadoras y comunistoides, le fue reconocida la conducción vitalicia del estado, que nadie discutió seriamente y que no tuvo oposición democrática, sino totalitaria (comunista y terrorista-separatista). Franco hizo también enormes servicios a Europa al evitar que quedase emparedada entre dos regímenes comunistas y asegurar luego una retaguardia firme y estable frente al expansionismo soviético. Entre otras muchas cosas.

Como consecuencia de todo ello, el franquismo nunca se alineó con Hitler y Mussolini, sino que mantuvo la neutralidad de España; reconstruyó España sin deuda de ningún tipo con Usa o Stalin, y desarrolló al país a un ritmo y con un equilibrio económico nunca visto antes o después; nunca fue totalitario sino autoritario con amplia libertad personal; y se mantuvo siempre católico y anticomunista, incluso después del Vaticano II.

Fusi pasa por ser un historiador “equilibrado”. Cómo serán los otros. Para describir el ambiente historiográfico en España la novela El erótico crimen del Ateneo se queda corta.
El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

Algo más sobre Fusi y sus disparates: https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/un-disparate-de-fusi-46459/
El autoritario Fusi: https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/fusi-o-el-argumento-de-autoridad-32981/

En diciembre de 2009, en LD, expuse:

He expuesto en mis libros, entre otras muchas cosas y datos, numerosas opiniones de personajes pro y contra Franco. Leo ahora una más reciente de Juan Pablo Fusi, que me ha llamado la atención: “Hay algo que jamás se discutirá: que Franco estableció la dictadura más larga de los siglos XIX y XX de la historia española, una dictadura personal de 40 años que provocó el rechazo frontal de la conciencia liberal y democrática de su tiempo”. Muy bien: ¿cuántos demócratas y liberales quedaban en España hacia el final de la república? ¿Cuántos tras la experiencia del Frente Popular? Quizá el señor Fusi tenga a bien decírnoslo. Y, dado ese “rechazo frontal”, ¿cuántos liberales y demócratas fueron víctimas de Franco? ¿Cuántos había en sus cárceles? Quizá el señor Fusi lo sepa y lo haya olvidado. Porque la dictadura de Franco no se impuso contra los demócratas y liberales, sino contra un proceso revolucionario que ningún demócrata o liberal de entonces estaba ni remotamente en condiciones de frenar. Y la gran mayoría de los pocos que había vivió perfectamente, solo con algunas restricciones, bajo el régimen franquista. Su “rechazo frontal” no iba más allá de algunas murmuraciones de café. Porque implícita o explícitamente, todos sabían que no había alternativa al régimen. ¡Qué demonios, si hasta en 1976 toda la oposición, comunista y no comunista, incluso muchos que pasaban por demócratas y liberales, se dedicaron a insultar a Solzhenitsin por haber dicho unas cuantas verdades sobre la realidad de la URSS! Lo he explicado en otras ocasiones: casi toda la oposición detestaba a Franco no porque fuese un dictador, sino porque no era lo bastante dictador, lo bastante totalitario para su gusto, el gusto repugnante de aquella oposición, que hoy está destrozando la democracia nuevamente.

Sobresimplificar a Vox
Jorge Mestre okdiario 8 Enero 2019

La sobresimplificación es un recurso recurrente en las personas para llegar a entender fenómenos o tendencias con grandes matices que requieren de un proceso complejo para su comprensión. Preferimos decantarnos por el ‘blanco’ o ‘negro’, ‘bueno’ o ‘malo’, lo ‘fácil’ frente a lo ‘difícil’, obviando una amplia gama de grises que enriquecerían nuestra visión de la realidad. Todo esto es muy pertinente en la observación que hacemos del mapa político. Las formaciones convencionales no han tenido problema a la hora de autoubicarse en el centroderecha o centroizquierda del espectro político, siguiendo la apetencia por conquistar un terreno donde se concentra la mayoría de votantes. La tradicional falta de una alternativa viable a la derecha del PP ha hecho que en diferentes momentos este partido haya sido acusado maliciosamente, dentro de una estrategia para atemorizar al electorado, de hacerle guiños a la extrema derecha, al franquismo o a cualquier otro grupo ultra.

La misma sobresimplificación de la que fue víctima el PP, desde su refundación en los 90, y por la que fue atacado a través del llamado discurso del miedo, afecta ahora a VOX. A la formación que dirige Santiago Abascal se le acusó primero de ser un partido populista, un calificativo que no parece importarle mucho a sus dirigentes puesto que lo que desean es estar fuera de los llamados partidos políticos convencionales. A la par de haber sido tachado como partido populista, se le sumó la acusación de pertenecer a la extrema derecha, algo que tampoco parece importarles mucho a los dirigentes de la formación. La posición de VOX respecto al acuerdo de gobierno entre PP y Ciudadanos en Andalucía, con su denuncia al evidente conglomerado clientelar creado a raíz de la Ley de Violencia de Género, ha contribuido a alimentar este calificativo. Desde luego que uno de los méritos de VOX reside en atreverse a criticar públicamente lo que muchos pensaban y pocos se atrevían a decir. En ningún momento he escuchado o leído a alguien de este partido que dé la espalda a las víctimas como desde la izquierda se ha manifestado claramente en un nuevo ejercicio de sobresimplificación.

Se dice que la inmigración y el terrorismo son los grandes impulsores del voto a los partidos populistas en Europa. Otro ejercicio de sobresimplificación. En cada país los votantes se comportan, afortunadamente, de manera diferente y no impera esa clase de pensamiento único que algunos voceros pretenden hacernos creer. La inmigración supone un cleavage o punto de corte en países como Suecia, Francia, Dinamarca o Alemania, pero aquí en España pese a que la llegada de inmigrantes se duplicara con creces en 2018 respecto a 2017, no forma parte del discurso político dominante. Lo mismo ocurre con la amenaza terrorista. La movilización de votos a VOX procede del desencanto de los electores con la gestión de los partidos convencionales y hacia quienes pretenden hacer saltar por los aires el espíritu del 78, bien con su política rupturista de la unidad de España o bien por sus amistades peligrosas con secesionistas.

El diario The New York Times anunciaba este fin de semana el principio del fin del populismo a nivel global. Si tenemos en cuenta que los llamados gobiernos populistas dirigen los designios en una veintena de países frente a los cuatro de hace treinta años, creo que los partidos antiestablishment o contrario a las elites darán mucho que hablar en las siete elecciones parlamentarias previstas en 2019 a lo largo de la UE (más Suiza), en las seis elecciones presidenciales (Macedonia y Ucrania también) y, por supuesto, las elecciones europeas de mayo. Vender la piel del oso antes de cazarlo me parece otra sobresimplificación.

La Historia no absolverá al castrismo... ni a sus alabarderos españoles
EDITORIAL Libertad Digital 8 Enero 2019

La implantación de las abominables recetas comunistas acabó en pocos años con la prosperidad de la sociedad cubana, cuya descomposición no ha hecho más que agravarse con el paso del tiempo.

Sesenta años después de la llegada de Fidel Castro al poder, resulta altamente instructivo analizar qué ha supuesto el comunismo castrista para Cuba. Castro implantó su implacable dictadura en enero de 1959. En aquellos momentos Cuba era la isla más rica del Caribe, con una prosperidad homologable a la de numerosos países europeos que superaba nada menos que en un 80% la media de los países latinoamericanos. Seis décadas después, la isla es una asfixiante cárcel de la que sus habitantes tratan de escapar como sea, jugándose en muchos casos la vida.

Castro llegó al poder aplaudido por los intelectuales y la prensa progresista, que veían en ese psicópata megalómano una especie de luchador romántico por la libertad de su pueblo. El espejismo se empezó a desvanecer enseguida para quien quisiera verlo, pues la Revolución segó vidas inocentes desde el primer minuto. La implantación de las abominables recetas comunistas acabó en pocos años con la prosperidad de la sociedad cubana, cuya descomposición no ha hecho más que agravarse con el paso del tiempo.

Miles de cubanos han sido asesinados por el régimen comunista con total impunidad. Ni siquiera la pretendida superioridad de la sanidad cubana o las bajas tasas de mortalidad infantil de la Isla pueden servir de disculpa a este régimen criminal. En primer lugar, porque es mentira que la sanidad pública cubana exhiba estándares superiores a los de cualquier país en vías de desarrollo o que la mortalidad infantil en la Isla esté por debajo que en EEUU. En ambos casos, tan pregonados por los comunistas occidentales, se trata de burdas manipulaciones para esconder el estado dramático de un sistema de previsión social que no puede cubrir, ni de lejos, las necesidades de una población miserabilizada.

Los sesenta años de revolución comunista han devastado la otrora isla más próspera del Caribe y convertido a sus habitantes en una masa depauperada a la que se controla a través del terrorismo de Estado y la formidable carestía de todo. Este es el modelo que sin vergüenza sigue elogiando lo peor de la izquierda española, lo más infame y canallesco, porque saben de sobra que mienten y que Cuba es un ominoso fracaso en todos los órdenes.

Cuando caiga definitivamente la dictadura, sus cómplices a este lado del Atlántico tendrán que asumir su responsabilidad por haber jaleado a un régimen infame que sólo ha llevado miseria, muerte y destrucción a los cubanos.

Izquierdas y derechas. Europa revolucionada jugándose su destino
Nada hacía pensar que el lento, pero seguro, progreso de la recuperación en España sería truncado
Miguel Massanet diariosigloxxi 8 Enero 2019

Existen señales preocupantes respecto a las reacciones, evidentemente dirigidas desde lobbies de poder que se mueven detrás de las bambalinas internacionales, que nos llevan a tener que pensar que se están produciendo movimientos perturbadores que ya se están comenzando a manifestar en las corrientes de sectores de la política comunitaria que, al parecer, tienen la intención de socavar el sistema democrático vigente en toda la CE, con el propósito de volver a los antiguos sistemas dictatoriales de los países del Este, conquistados y dirigidos, manu militari, por la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, de los que, tantos millones de personas tienen o tuvieron los más amargos recuerdos que se puedan guardar respecto a lo que fue un régimen dictatorial en manos de personajes sanguinarios y sin escrúpulos que, bajo el pretexto de combatir el capitalismo, favorecer a los marginados de la fortuna y preservarlos de un posible contagio involucionista, mantuvieron a millones de ciudadanos de países del Este sojuzgados durante décadas, como consecuencia de la ocupación de una parte de Europa, por el ejército, ruso al finalizar la Segunda Guerra mundial, lo que las situó bajo el régimen estalinista dirigido desde Moscú. Cambios sociales que han surgido como consecuencia de la última crisis, que comenzó a finales del 2007 y que se ha ido manteniendo durante casi una década, en la que, los respectivos gobiernos europeos que tuvieron que enfrentarse a ella, salieron gravemente desgastados a consecuencia de las drásticas medidas de control del gasto público que fue necesario aplicar para enfrentarse a ella.

El disgusto manifiesto de la ciudadanía, la llegada desde la América latina de activistas perfectamente adiestrados en técnicas de control de multitudes , dispuestos poner en cuestión el sistema democrático , las instituciones y la autoridad de aquellos gobiernos salidos de las urnas, a los que culpaban de los daños causados por la crisis y a los que acusaron de ser los causantes de las diferencias sociales, desigualdades, y la pobreza y miseria existente, según ellos, en algunas regiones de España. Se olvidan de que España estaba, cuando ellos empezaron a exponer sus críticas, en un momento en el que empezaban a florecer los resultados de una política de recuperación que apuntaba hacia horizontes más despejados, con una mejora evidente en aspectos como la recuperación industrial, los resultados empresariales y la disminución notable de la tasa de desempleo, que permitía confiar en que, en años sucesivos, se iban a consolidar en una mejora efectiva del bienestar y el nivel de vida de los ciudadanos españoles, sin necesidad de que vinieran nuevos “salva vidas” con sus teorías redentoristas y con la evidente intención de dar al trate con todo lo que España había avanzado utilizando, para ello, procedimientos y técnicas propios de aquellos países que estuvieron esclavizados por el comunismo estalinista, que tanto tuvieron que ver en el desmoronamiento de la vieja Unión Soviética y todos los países satélites que estaban controlados por ella.

Nada hacía pensar que el lento, pero seguro, progreso de la recuperación en España sería truncado y puesto en peligro de involucionar hacia la época en la que los socialistas dejaron al Estado español a punto de la quiebra y de tener que solicitar rescate de la UE. Ha sido el golpe de mano del PSOE, presentando y ganando una moción de censura que, sin lugar a dudas, ha marcado un antes y un después respecto al futuro de la nación española, puesto en cuestión por la nueva política del gobierno del PSOE que, por imperativo de sus debilidad en el Congreso, por su dependencia de los separatistas catalanes para poder aprobar leyes y por la dependencia de todo el resto de la oposición, incluido Podemos, se ha visto obligado a una carrera desbocada hacia adelante que no pronostica nada bueno, si se tiene en cuenta que sólo la inercia de la política económica del anterior gobierno del PP, sigue permitiendo que se mantenga, con evidentes dudas, eso sí, la bonanza económica que todavía no ha sufrido los efectos negativos y los despilfarros derivados de esta política desastrosa, de propuestas y retrocesos, que viene caracterizando al gobierno del señor P.Sánchez y sus ministros, todos ellos simples marionetas en las manos de su líder. Llegará, a no tardar, el momento en que los socialistas deberán enfrentarse a sus errores, derivados de la necesidad de mostrarse ante la ciudadanía como un Gobierno capaz de hacer cosas que le estaban vedadas al ejecutivo anterior, precisamente porqué se sabía que España no estaba en condiciones de forzar su presupuesto, sin poner en grave peligro sus posibilidades de desarrollo, el incremento descontrolado de su Deuda Pública ( en la actualidad por encima del billón cien mil euros ) y el insistir en un aumento de los impuestos que, como es natural, lo único que se consigue es que las mejoras que, aparentemente, se puedan notar en salarios o subvenciones, el ciudadano los perderá cuando se le reclame, por el fisco, los impuestos correspondientes.

En Europa, quizás como consecuencia del San Benito que se le puso al señor Trump desde el momento en que ganó, holgadamente por cierto, las elecciones a presidente de los EE.UU, con el disgusto de los propios republicanos de su partido y la gran sorpresa que se llevó su oponente demócrata, la señor Clinton, que no ha sabido ni sabe, después del tiempo transcurrido, como digerir su aparatosa derrota en manos de lo que, para ellos los demócratas, es un “populista” Y es que las izquierdas o, mejor dicho, para las izquierdas, todo aquel que no comulgue con sus principios tiene todos los números de la rifa para ganar el apelativo de “populista”, algo que implica el ser “una élite corrupta” que se enfrenta al “verdadero pueblo”. En Europa, sin embargo, como dice Moffitt: el populismo también “generalmente, se ubica a la derecha... pero eso no está escrito en piedra". En realidad, tenemos ejemplos de movimientos netamente populistas en el Movimiento 5 Estrellas, como también el del difunto Hugo Chávez de Venezuela o Duterte, de Filipinas o, en España, el partido Podemos y su líder Pablo Iglesias, a los que se considera ejemplo de populismos de izquierdas o, en la misma Francia, que se califica a Emmanuel Macron como un “populista de centro”; con lo que tenemos completado el círculo en el que quedan incluidos populismos de todas las tendencias políticas, al menos de las más conocidas.

En realidad, como parece ser una constante en la historia de la humanidad, nos volvemos a encontrar ante lo que a finales del siglo XIX fueron los primeros escarceos sindicalistas frente a los lobbies patronales del carbón o de la industria, que, posteriormente han tenido continuación en los partidos de derechas, calificados de conservadores y los comunistas, socialistas o ácratas que, por diversos medios o políticas siempre han tratado de imponerse sus adversarios, en ocasiones enemigos a batir, los empresarios. Lo cierto es que, actualmente, en Europa, gravemente amenazada desde el “brexit” de Gran Bretaña y sus consecuencias; influida por lo que se pudiera calificar de invasiones migratorias ( algo que ha sido fundamental en el cansancio de los ingleses) que, aparte de llegar por el Sur, desde España, una nación que puede verse afectada políticamente, socialmente y en cuestiones de seguridad y de convivencia, a causa de la imparable presencia de pateras y otras embarcaciones que, cada día, entran por las regiones sureñas del país, algo que, al parecer, no le importa demasiado al gobierno de Sánchez aunque, es evidente que carecen de estructuras y medios suficientes para poder controlar a tantos nuevos huéspedes, dando lugar a que muchos de ellos campen a sus anchas, sin control alguno, por toda la península sin que nadie sepa que hacen, cómo se ganan la vida o si sus actividades están dentro o fuera de la Ley.

El otro flanco al que ha de atender Europa, la Europa de las naciones y comunitaria, es a algo que amenaza su pervivencia como bloque político, económico y social. Las izquierdas y aquellas naciones que las apoyan o tiene gobiernos de tendencia comunistoide , intentan presentar a todos los partidos de derechas, que mantienen entre sus políticas valores, idearios o proyectos conservadores, lo que podría entenderse como la defensa de aquellas tradiciones, costumbres, morales y principios religiosos y éticos derivados de la cultura greco-romana -que han persistido durante siglos y siglos como referentes morales para generaciones y generaciones de ciudadanos que, ahora, en unas pocas décadas, se han visto sorprendidos por cambios radicales que nos han llegado a través de movimientos juveniles, adoctrinados por activistas preparados para poner en cuestión desde la autoridad del padre en las familias hasta todo lo referente a la moral y los preceptos de moral pública y preceptos religiosos que, para muchos, constituían la barrera que la sociedad oponía a conductas impropias, libertarias, desordenadas y claramente condenadas por la gran mayoría de los ciudadanos. Cualquiera de los partidos que actualmente existen en Europa que se atreva a defender, sin tapujos, las ideas que estaban vigentes hará cincuenta años, es tratado como de extrema derecha.

De pronto, la sociedad ha dado un viraje y lo que antes era motivo de repulsa y condena, en virtud del relativismo imperante sostenido desde grupos de la izquierda, se han cambiado las leyes, se han impuesto como derechos lo que anteriormente era rechazado y se han legalizado lo que no hace mucho tiempo eran crímenes, contemplados en nuestro CP, como es el caso del aborto, en la actualidad prácticamente libre y despenalizado. Esto no debería obstar a que, en virtud de los derechos que la Constitución les otorga a todos los ciudadanos españoles, los partido que siguen pensando que el aborto de fetos inocentes es uno de los crímenes más abyectos que se pueden cometer, o que se debe controlar a la juventud para que no pueda drogarse impunemente, sin que nadie se oponga a ello y esté penado hacerlo o si, como muchos piensan, la posibilidad de que se haga propaganda positiva de la homosexualidad puede inducir a quienes no sintieran esta tendencia sexual, a intentar probarlo; lo mismo que las leyes que autorizan a las parejas de lesbianas y homosexuales adoptar niños, a los que se les expone a un tipo de familias que, por sus tendencias homosexuales, tienen todas las posibilidades de que sus hijos sigan la tendencia de sus padres, algo que no les permite a los adoptados escoger, con plena libertad y sin presiones, el tipo de sexualidad que puedan desear para ellos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con la natural preocupación como el populismo de izquierdas que se ha instalado en España, agravado por la existencia de un gobierno dispuesto a tener acuerdos con los extremistas de Podemos y que se rinde ante las peticiones, cada vez más exigentes, de los nacionalistas catalanes; simplemente por el hecho de que éstos tienen la llave de que se puedan aprobar los PGE del año 2019 o de que no puedan hacerlo (lo que significaría que el Gobierno del país no pudiera llevar a cabo muchos de los proyectos que ha puesto en marcha por carecer de las correspondientes dotaciones presupuestarias). Con ser todo ello importante, la posibilidad de que Europa pudiera caer en manos de estos terroristas que luchan contra la sana política, ya sería suficiente para que, todas las fuerzas políticas que están en contra de los proyectos que atentan contra los derechos de los ciudadanos españoles y que puedan llegar a romper la unidad y la convivencia de la sociedad española, debieran de unir sus fuerzas, prescindiendo de sus diferencias, para evitar que algo semejante pudiera tener éxito.

El precio económico de la política de Sánchez
El autor critica la política del Gobierno en materia económica y aporta datos que indican que ya se está resintiendo el crecimiento, lo que podría ser el preámbulo de una nueva crisis.
Francisco de la Torre Díaz elespanol 8 Enero 2019

En los últimos meses ha subido el precio de los alquileres, pero hay uno especialmente gravoso, que además estamos pagando todos: el alquiler de Sánchez en el palacio de la Moncloa. Por supuesto, no estoy hablando del uso y abuso del helicóptero presidencial o del Falcon. De hecho, aunque Sánchez se niegue a informarnos, o nos diga que por 283 euros se va en Falcon a un concierto de The Killers, en realidad sale mucho más caro organizar una cumbre con Torra para firmar un comunicado "conjunto" indignante y bochornoso. Aun así, en términos puramente económicos, también hemos empezado a pagar la disparatada política fiscal, económica y presupuestaria de Sánchez, que está acentuando nuestros desequilibrios económicos.

En agosto, ya advertía en estas mismas páginas que la política de Sánchez iba a lastrar el crecimiento económico en España. Hace unos días, el INE certificaba esa caída. El crecimiento, que estaba cerca del 3% antes de la moción de censura, ya había caído hasta el 2,4% interanual en el tercer trimestre. Esto ha supuesto una menor creación de empleo en 2018, y se notará especialmente en este 2019. Y esto en el país de Europa con más desempleo es un problema grave. De hecho, la principal preocupación de un gobierno debería ser prolongar el crecimiento y crear empleo. Sin embargo, la práctica totalidad de las medidas de Sánchez y sus ministros y ministras están yendo en dirección contraria.

Esto es grave, pero el dato más preocupante ha pasado desapercibido. En un país con un elevado endeudamiento -público y privado- con el exterior, la clave de haber mantenido un buen nivel de crecimiento económico desde 2014 es haber conseguido superávit en el saldo de la balanza por cuenta corriente durante todos estos años. Recordemos que todas las crisis económicas han comenzado por el sector exterior. De hecho, en 2007 España tenía el segundo déficit por cuenta corriente más elevado del mundo en términos absolutos, después de Estados Unidos, y el primero en relación al tamaño de su economía. Nos estábamos endeudando frente al exterior más que nunca porque la producción de bienes y servicios era inferior al consumo y a la inversión interna. Esto culminaba en continuos déficits frente al exterior como en situaciones anteriores, incluso, a la entrada de España en el euro. Eso ha ocasionado que, incluso ahora, España esté endeudada frente al exterior mucho más que los países de nuestro entorno.

En esta situación, el superávit por cuenta corriente de la economía española se ha reducido un 71% entre enero y octubre de 2018 (últimos datos disponibles del Banco de España) frente al mismo periodo del año anterior: hemos pasado de reducir nuestro endeudamiento neto con el exterior en 12.970 millones de euros en los diez primeros meses de 2017, a sólo hacerlo en 3.711 millones en el mismo periodo de 2018. Nuestra deuda bruta con el exterior sobrepasa los dos billones de euros, un 167% del PIB; y la neta (descontando los activos e inversiones de residentes españoles en el exterior) sigue estando en el 84,1% del PIB. Una parte es deuda pública, que está en manos de extranjeros en un 43%, según datos del Tesoro.

Con estos datos, y cuando el Banco Central Europeo ha dejado de realizar nuevas compras de títulos de deuda emitidos por los Estados y las Administraciones Públicas, las medidas que reducen la competitividad de las empresas, que nunca son positivas, se están tomando en el momento menos oportuno. Todo lo que han hecho Sánchez y su Gobierno ha aumentado la incertidumbre y ha disminuido la competitividad. Esto lastra el crecimiento y nos está acercando a la próxima crisis.

Lo primero que ha hecho Sánchez en cuestiones económicas es pretender aumentar los impuestos y decir que era imposible cumplir el objetivo de déficit. Lo cierto es que estamos recaudando por encima de lo previsto en el Presupuesto aprobado por PP y Ciudadanos. Esto quiere decir que, si no cumplimos, que parece que no vamos a hacerlo, será porque el Gobierno ha decidido no disciplinar el gasto.

También es cierto que hay factores que sólo se producirán en 2018, como el coste de la indemnización a las autopistas radiales, o los 1.000 millones de euros de activos fiscales convertidos en devolución fiscal, consecuencia de las pérdidas del Banco Popular. Con este panorama, el Gobierno de Sánchez, pese al elevado endeudamiento público, ha decidido intentar, sin apoyo parlamentario, ralentizar el ritmo de reducción del déficit público, para que le financiemos la campaña electoral más cara de la historia, de momento sin éxito.

Es cierto que Sánchez no ha podido cumplir la mayor parte de sus promesas económicas, pero el mero anuncio también tiene un precio. Por ejemplo, Sánchez prometió -o amenazó con, como ustedes prefieran- crear y subir múltiples impuestos: el IRPF para las rentas altas, el diésel para casi 18 millones de conductores (que no todos son de rentas altas precisamente), las cotizaciones de los autónomos, las cotizaciones sociales para los empleados que ganen más de 45.000 euros, el impuesto a la banca, la subida del impuesto de sociedades a las empresas que facturen más de 6 millones de euros, el nuevo impuesto a las transacciones financieras (tasa Tobin) y la novedad mundial del impuesto a las multinacionales tecnológicas…

Por ejemplo, el efecto directo del anuncio del impuesto a las multinacionales digitales es que Google ha decidido que una inversión que probablemente iría a Madrid, se vaya a realizar en Portugal, con una pérdida de 1.300 empleos directos. Otra medida que, sin haber recaudado el primer euro, ya ha tenido efectos negativos ha sido el impuestazo al diésel: según las empresas de automoción, ya ha habido efectos negativos en la producción por falta de demanda.

En realidad, la moraleja de toda esta política fiscal es ésa, ya que, de momento, la recaudación de todas estas medidas es cero, pero ya hay efectos económicos indeseables: pérdida de crecimiento, inversiones y empleo, porque las empresas y los particulares se anticipan a estas medidas y no realizan operaciones que en otras condiciones de certeza y menores costes previsibles en el futuro sí harían.

Por supuesto, la política de Sánchez también incrementa los demás costes de las empresas, no sólo el fiscal, disminuyendo la competitividad de nuestra economía, y destruyendo empleo. Por ejemplo, los incrementos de las cotizaciones máximas en un 7% decididos en el último Consejo de Ministros del año, lo que incrementará el coste social de las empresas que contraten o haya contratado el personal más cualificado y mejor retribuido.

Los últimos datos de paro registrado indican que ya estamos pagando la política económica de Sánchez. En el periodo enero-junio de 2018 se crearon 314.336 empleos, pero desde julio hasta diciembre, ya con Sánchez en la Moncloa, se destruyeron 40.000 empleos, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal. Esto se debe no sólo a la incertidumbre y a la política de Sánchez, sino también al calendario. Sin embargo, no se puede negar que el dato de reducción del paro en diciembre de 2018 es el peor desde 2012 en lo peor de la crisis económica.

También está teniendo ya un coste el incremento en un 22% del salario mínimo interprofesional, que elevará el coste laboral de muchas empresas sin que sea posible, por razones obvias, que la productividad de estos trabajadores crezca en este porcentaje. Esto para el Banco de España puede suponer una destrucción de empleo de hasta 150.000 personas, lo que debería preocupar a un gobierno que se preocupe de los problemas de los españoles, pero además reducirá la competitividad de muchas empresas, especialmente las sometidas a la competencia exterior.

Por cierto, en Francia, Macron ha realizado este aumento del salario mínimo contra el Presupuesto, y no a cargo de los costes de las empresas, de una forma parecida al complemento salarial garantizado de Ciudadanos, que también suprimió Sánchez en el último Consejo de Ministros del año. La diferencia es que el complemento salarial de Ciudadanos se financiaba con cargo a la garantía social europea, ya que somos el país con el mayor nivel de desempleo de la Unión Europea. Pero darle una oportunidad a los jóvenes tampoco estaba entre las prioridades del Gobierno de Sánchez…

Todo este panorama empeorará si salen aprobadas unas cuentas -los Presupuestos de Sánchez, Podemos y los separatistas- que no sólo es que tengan las prioridades completamente equivocadas, sino que simplemente no cuadran. Estas cuentas, si saliesen aprobadas, incrementarían los impuestos, el déficit y sólo reducirían el crecimiento y la creación de empleo. Por eso, desde Ciudadanos nos opondremos con todos los instrumentos parlamentarios a nuestro alcance. El precio económico de la política de Sánchez es algo que no nos podemos permitir, pero mucho menos el precio político que exigirán los independentistas para aprobarlos. No es tiempo de Presupuestos, es tiempo de elecciones para cambiar de política económica y territorial antes de que el deterioro político y económico nos alcance de lleno a todos.

*** Francisco De la Torre Díaz es diputado y responsable de Hacienda de Ciudadanos.

La nueva yihad: más amenazante que nunca
Guy Millière  latribunadelpaisvasco.com 8 Enero 2019

(*) Extractos del artículo publicado por Guy Millière en la web del Gatestone Institute
(...)
La destrucción del Estado Islámico, con el presidente Donald J. Trump, no sólo ha privado a los yihadistas de lo que se había convertido en un santuario y campo de entrenamiento; también les privó de la idea de que podrían derrotar rápidamente a Occidente.

Enseguida, la conciencia del peligro que encarna el islam radical se desvaneció en Estados Unidos y se borró en gran parte en Europa. Los ataques con cuchillo y el asesinato de los transeúntes en Francia o Gran Bretaña no recibieron mayor relevancia en los principales medios que los accidentes de tráfico. Los asesinos yihadistas solían ser definidos inmediatamente por las autoridades como trastornados mentales. En Europa, el nombre de los asesinos se ocultaba a menudo para evitar la posibilidad de desencadenar los "prejuicios" contra los musulmanes.
(...)
Los grupos de yihadistas islamistas siguen activos en Libia, donde controlan las actividades de tráfico de personas e infiltran a sus operativos entre los inmigrantes que tratan de cruzar el Mediterráneo hacia Europa. La policía sigue incautándose componentes utilizados para fabricar dispositivos explosivos y ha desbaratado intentos de atentado en suelo europeo, pero siguen circulando vídeos con instrucciones.

Lo que es importante recalcar es que los islamistas radicales usan otros medios aparte del terrorismo para ganar terreno. Los Hermanos Musulmanes, la principal organización islamista suní, jamás ha rechazado la violencia, pero dice que prefiere la da'wa (proselitismo, infiltración e influencia) para alcanzar el poder en el mundo musulmán y más allá. Sayid Qutb, su líder en la década de 1950, dijo que el objetivo de los Hermanos Musulmanes era "establecer el régimen islámico" allá donde fuese posible, por "cualquier medio al alcance". Sus miembros pueden haber pensado que estaban logrando su objetivo durante la revuelta que los periodistas llamaron "Primavera árabe". Por desgracia para ellos, el intento del expresidente egipcio Mohamed Morsi de convertir Egipto en un Estado islámico totalitario, y la crisis económica que le siguió, dio lugar a una toma del Gobierno por parte del actual presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisí, y a una represión que erradicó a la organización allí. Los Hermanos Musulmanes, sin embargo, no han desaparecido. Siguen teniendo el apoyo de Turquía y Qatar, y Hamás se fundó como la rama palestina de los Hermanos Musulmanes.

Las informaciones señalan ahora que los miembros de los Hermanos Musulmanes pueden recurrir ahora a una red de afiliados en más de 70 países. Mantienen su esperanza de ganar en todo el mundo musulmán, pero su objetivo principal parece seguir siendo transformar Occidente.

Los líderes de los Hermanos Musulmanes parecen pensar que si Occidente cae, el resto del mundo caerá después. En EEUU, los Hermanos Musulmanes tienen ramas no oficiales que intentan ocultar lo que son en realidad, pero están muy activas; entre ellas se encuentran el Consejo para las Relaciones Islámicas Americanas (CAIR) y la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA).

Los Hermanos Musulmanes tienen una fuerte implantación en la Europa occidental, donde controla muchas organizaciones y asociaciones benéficas que hacen todo lo posible por ocultar lo que son. Éstas incluyen "La Comunidad Islámica de Alemania", la Asociación Musulmana de Gran Bretaña y "Los Musulmanes de Francia". Los Hermanos Musulmanes han creado, además, vastas redes de mezquitas y escuelas que reclutan, adoctrinan y afirman que el futuro de Europa occidental será pertenecer al islam y que los europeos seguirán sometiéndose.

Esta semana, los jueces no electos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se sometieron a las demandas de las leyes sobre blasfemia de la sharia y decidieron no permitir las críticas a Mahoma, no vaya a ser que se hieran los sentimientos de los musulmanes. El Tribunal eligió en realidad herir los sentimientos por la libertad de expresión y la defensa de la verdad. Probablemente es hora de "deselegir" a estos jueces no electos.

Las organizaciones islamistas están presentes y creciendo. A menudo, aúnan fuerzas para promover campañas de intimidación y presionar a los gobiernos, los grandes medios y las universidades para prohibir toda crítica al islam e imponer una creciente islamización de la vida cotidiana. Los ejemplos incluyen los esfuerzos por cambiar los programas académicos para presentar la civilización musulmana con una luz más atractiva; los esfuerzos por tener hospitales que acepten que las mujeres musulmanas sean examinadas únicamente por doctoras, y que las agencias de servicios sociales deben respetar la poligamia. Muchas organizaciones recurren al apoyo de los "compañeros de viaje", principalmente occidentales que odian la civilización occidental y pueden ver el auge del islam como un medio para desestabilizarla. Quieren, y consiguen, resultados.

Los políticos occidentales europeos, de izquierda y derecha, confían cada vez más en el voto musulmán para salir elegidos: piensan que las tasas de natalidad (que ahora es inferior a los niveles de reemplazo) y los flujos migratorios crean un cambio de la población; calculan que ser demasiado hostiles con el islam podría conducir a su derrota política.

Aunque el escritor suizo islamista Tariq Ramadan sigue en prisión en Francia acusado de violación, sus libros siguen escalando en las listas de los más vendidos. Las librerías islámicas son cada vez más numerosas. Venden libros antisemitas y antioccidentales que incitan a la violencia. Las zonas de exclusión siguen proliferando en Francia, Gran Bretaña y ahora en Alemania. En su libro No Go Zones, Rahim Kasam muestra la mutilación genital femenina, las agresiones sexuales y a veces los asesinatos por honor que tienen lugar en estas zonas.

Unos pocos políticos –el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el vice primer ministro y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini y el canciller austriaco Sebastian Kurz– están intentando defender la civilización occidental. Son arrastrados al barro por Merkel, May, Macron y otros líderes europeos occidentales. La oportunidad de Orbán, Kurz y Salvini de ganar la lucha en el corto plazo se ve limitada por el rápido envejecimiento de las poblaciones de sus países.

Se sigue permitiendo escribir a los escritores que critican el islam en Europa occidental, pero, con algunas excepciones, como la de Éric Zemmour en Francia o Thilo Sarrazin en Alemania, son casi totalmente ignorados por los grandes medios. Todos ellos han sido hostigados por los islamistas y a veces mediante procesamientos. Cualquiera que haya abandonado el islam se arriesga a que lo maten. Algunos han optado por escapar a una parte más segura del mundo. Ayaan Hirsi Ali abandonó los Países Bajos en 2006 y ahora es ciudadana estadounidense. Otros que han permanecido en Europa tienen que vivir bajo la protección policial. Hamed Abdel-Samad, exmiembro de los Hermanos Musulmanes que ahora vive en Alemania, es el autor de Islamic Fascism. Abdel-Samad dice lo que los líderes europeos occidentales se niegan a ver: "El islam es una religión de guerra". En una entrevista reciente, añadió que cuando un país no musulmán es fuerte, "el islam puede acabar accediendo a convivir", pero cuando un país no musulmán es pasivo "vuelve la guerra" sobre el horizonte. Esta guerra, continuó, "puede ser violenta. Puede ser no violenta. Los países europeos occidentales muestran todos los síntomas de ser pasivos.

Estados Unidos es más fuerte. ¿Seguirá siendo un refugio seguro para los exmusulmanes y la libertad de expresión? Los islamistas están trabajando. Algunos en las mezquitas incitan a la violencia. Encuentran apoyo. Intimidan a las instituciones. En abril de 2018, M. Zuhdi Yaser, médico practicante y fundador y presidente del American Islamic Forum for Democracy, que defiende la separación entre religión y Estado, fue invitado a hablar en la Universidad de Duke. Por la presión de los estudiantes islamistas, la invitación se canceló, después se reinstauró.

En 2014, cuando la Universidad de Brandéis quiso homenajear a Ayaan Hirsi Ali, escritora que abandonó el islam, las organizaciones islámicas y "progresistas" exigieron que Brandéis revocara la invitación. Fue "desinvitada" y no se le volvió a extender la invitación. Hirsi Ali dijo:

Como conocedora de lo que es vivir sin libertad, observo atónita a los que se dicen liberales y progresistas –personas que afirman creer fervientemente en la libertad individual y los derechos de las minorías– hacer causa común con las fuerzas del mundo que representan de forma manifiesta las mayores amenazas a esa propia libertad y a esas mismas minorías [...]. Tenemos que decirles a los musulmanes que viven en Occidente: si queréis vivir en nuestras sociedades, compartir sus beneficios materiales, entonces tenéis que aceptar que nuestras libertades no son opcionales".

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El desprestigio del cálculo

Es poco sabio imitar a quien naufraga
Hermann Tertsch ABC 8 Enero 2019

Nadie sabe cómo acabará el culebrón andaluz y si los miedos a los efectos de la propaganda «antifascista» de la izquierda y las ganas de buscar posiciones ante unas elecciones, primero europeas y municipales y después generales, van a obrar el milagro de salvar a Susana Díaz. Es improbable. El partido que crece como esperanza de aquellos que la habían perdido, basa su mensaje e identidad en ser distinto a los demás. Y debe suponerse que en la investidura primará el interés de España. Sin caer en trampas de fuerzas filosocialistas para una investidura de Díaz por rebote o nuevas elecciones que permitan a Marín volver al redil socialista como algunos querrían. El bien de España hoy pasa por no frustrar el poderoso mensaje de esperanza para toda la nación que es el acontecimiento de que los socialistas saquen sus sucias manos del poder en Andalucía por primera vez en 37 años. Aunque se vea como premio a la petulancia de Cs, incapaz de tratar con respeto a quien le cede los votos necesarios para el gobierno con el PP.

Deberían saber entretanto que las ofensas a Vox siempre benefician al ofendido. El despreciar a sus demandas ha provocado el extraordinario fenómeno de que hoy toda España es consciente de la existencia de unas leyes de género grotescas, injustas, anticonstitucionales y bribonas que la izquierda impuso en Andalucía. Que son además de una aberración jurídica y un rodillo totalitario que despoja de derechos a los españoles, un mecanismo de saqueo continuado, masivo y obsceno del erario español. Como dice el que fuera dirigente de UPyD Andrés Herzog: «No había leído la ley de violencia de género de Andalucía, pero, una vez hecho, me parece un auténtico despropósito, de fondo y forma». Las brutales, injustas e infames leyes de género, como las de memoria histórica, que en Andalucía agravan las nacionales promulgadas por el zapaterismo, han quedado en evidencia y todos saben ya que son inaceptables. Cs y el PP no pueden defenderlas sin perder la razón, coherencia y credibilidad política.

Por eso no debieran confiar demasiado en Cs en que, ninguneando a Vox, van a ganar mucho aplauso. Más allá del de un decrépito Emmanuel Macron y un Manuel Valls cada vez más desubicado. La sociedad española está harta de maniobras, de listos y de tacticismos. Quiere verdades articuladas. Los cálculos maniobreros del politiquerío están tan desprestigiados como el eufemismo. Es probable que los gestos inequívocos de denuncia política de Vox, parejos a su generosidad al dar a quien le ofende unos votos necesarios para abatir al corrupto socialismo andaluz, le suponga un rédito mayor a ese partido que a Ciudadanos su altanería. A Albert Rivera le perseguirán las muchas imágenes de sus idilios y carantoñas con el líder de un partido antisistema, anticonstitucional, comunista, antidemócrata, amigo de Bildu y de las FARC y de Maduro y Ortega y de los golpistas en Cataluña. Con el que no tuvo empacho de hacer programas comunes. Mientras le niega una foto y no tiene más que desplantes e improperios para un partido nuevo que se declara ferviente defensor de la legalidad y la unidad de España, del Rey, las instituciones y la Constitución, aunque aspire a cambiarla legal y constitucionalmente. El furor antifascista frente a quienes no son fascistas sino fuerzas que desafían el marco del consenso socialdemócrata que impide la representación real es un autoengaño de los partidos tradicionales. Lo inaudito es que obnubile a Ciudadanos, que se ponga a imitar al náufrago, como si quisiera seguir al PSOE a la agonía final de la socialdemocracia en las sociedades desarrolladas.

El despiste de Manuel Valls
Pablo Planas Libertad Digital 8 Enero 2019

Puede que no le hayan informado todavía de que sus posibilidades de ser alcalde de Barcelona pasan por que en Cataluña se produzca el mismo vuelco que en Andalucía.

Poco antes de anunciar su candidatura a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls cenó con un grupo de notables catalanes en casa del empresario Mariano Puig. Al encuentro, en mayo del año pasado, asistieron entre otros Josep Oliu, Emilio Cuatrecasas, Antón Costas, Narcís Serra, el notario López Burniol, editorialista de La Vanguardia, y el director de dicho medio, Màrius Carol. Todos se mostraron muy críticos con el proceso y el deterioro político catalán, como suelen hacer en privado y jamás en público.

Cuatrecasas adujo que la culpa era de Madrid, otro clásico de la alta sociedad catalana, e indicó a Valls que si quería presentarse a la Alcaldía de Barcelona más le valía olvidarse de la bandera de España y de manifestarse con Sociedad Civil Catalana. En ese punto, el ex primer ministro francés, que no está acostumbrado a que le digan lo que tiene que hacer, pegó un bote en la silla y acusó a los presentes de pasividad, si no complicidad, con el proceso nacionalista que ha destrozado Cataluña y manifestó que él se iba a presentar "por Barcelona, Cataluña, España y Europa". Sin complejos catalanistas.

Es fama que la filípica fue de órdago, una retrato cruel de la tonta burguesía que ha llegado a cortar la Diagonal al grito de "Els carrers seran sempre nostres", que patrocina el sistema mediático separatista y financió todos los disparates de Pujol, Mas y compañía con bastante más que el tres por ciento. Tenéis lo que os merecéis, vino a decir Valls a los estupefactos comensales, que tampoco están acostumbrados a que les canten las cuarenta.

El chorreo vino a confirmar que a Barcelona le podía sentar bien un alcalde extranjero para liberar a la ciudad del secuestro del proceso. Claro que Valls no es un guiri propiamente dicho. Nació en el barrio de Horta y pasó los veranos de su infancia y juventud en la ciudad. Sin embargo, que se manifestara en contra del proceso le convertía a ojos independentistas en una especie de marciano, algo así como un delegado del Gobierno en Cataluña natural de Murcia.

No tardarían en llegar las campañas mediáticas y los escraches contra el candidato, las acusaciones de fracasado, de trepa o de traidor, la hostilidad y los boicots en los actos públicos. La presión nacionalista fue tan eficaz que Valls pasó de denunciar el proceso a esconder la bandera de España y arremeter contra VOX. Es tal su desconcierto que ha llegado a comparar al partido de Abascal con el grupo de Torra y Puigdemont y compra todo el material averiado sobre VOX de la izquierda, del nacionalismo y de esa doble desgracia que es la izquierda catalanista, como si el problema de Cataluña lo hubiera creado un pequeño partido que defiende la unidad de España. O como si no le llamaran facha antes de que VOX sacara doce diputados en Andalucía imprescindibles para el PP y Ciudadanos, el partido que avala su candidatura.

Cabe constatar, no obstante, que Valls recién ha tenido otro rapto de lucidez. Sucedió en la cena del Premio Nadal el domingo por la noche. El galardonado con el Premio Josep Pla de narrativa catalana, Marc Artigau, introdujo en su agradecimiento el clásico exordio sobre los "presos políticos" y los "exiliados", el típico discurso amarillo que no falta en casi ningún acto cultural, económico o vecinal que se lleve a cabo en Cataluña.

El ex primer ministro francés llamó "pesados" a los separatistas, se encaró con Artur Mas, a quien echó la culpa del peñazo, y también con la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, a la que preguntó que cómo es que permitía eso. A saber qué podría llegar a decir Valls si estuviera al corriente de la inmersión lingüística, el adoctrinamiento escolar o la discriminación del español.

Como era de prever, le está cayendo la del pulpo por parte de la izquierda y del nacionalismo. Cuanto más le han insultado esos sectores, más ha radicalizado Valls su postura contra VOX para hacerse perdonar que se presenta por Cs, hasta el punto de firmar un texto en El País a favor de un pacto entre PSOE, PP y Ciudadanos para aislar al partido emergente, al que no duda en calificar de ultraderecha porque así es como lo dicta la ortodoxia socialista y la de sus socios, esos campeones de la democracia que son los proetarras, los supremacistas y Podemos, los anticapis del chalé.

Puede que a Valls no le hayan informado todavía de que sus posibilidades de ser alcalde de Barcelona pasan por que en Cataluña se produzca el mismo vuelco que en Andalucía y todo dependa de tres o cuatro concejales de VOX.


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