AGLI Recortes de Prensa  Viernes 11  Enero 2019

VOX y la locura nacional
Rafael Bardají gaceta.es 11 Enero 2019

Cuando el martes por la tarde Vox hizo publicas sus propuestas a discutir con el Partido Popular de cara a una posible investidura como presidente de la Junta de Andalucía de Moreno Bonilla, no hubo comentarista o medio que se mofara, insultara o calificara al partido dirigido por Santiago Abascal de irresponsable, concluyendo que, en realidad, lo que se quería erra boicotear el cambio en Andalucía. Un día después, las mismas caras y voces, comprobada su nula capacidad de anticiparse a la realidad, acusan ahora a Vox de bajarse los pantalones y renunciar a puntos como la derogación de la ley de violencia de género, pero también se asustan porque el PP (y, por ende, el gobierno bipartito de PP y Ciudadanos) asume buena parte de lo planteado por Vox. Está visto que en España los tertulianos y analistas, de la Cope al País, han dado con el secreto de la ubicuidad intelectual y pueden mantener dos líneas der pensamiento contradictorias al mismo tiempo, sin ruborizarse. El caso es estigmatizar a Vox bien por supertontos, bien por superlistos.

Honestamente, nada debiera escandalizarme en un país que ha perdido por completo el sentido de la realidad. Hace nada, un mismo periódico de tirada nacional, uno de esos que se cree respetable a pesar de no dejar de perder lectores, titulaba “Un hombre mata a su hijo arrojándose con él en brazos por la ventana” y poco después, “muere una mujer al arrojarse al vacío con sus dos hijos en brazos”. Matar y morir, esa es la cuestión. Varón, asesino; mujer, inocente. Y todos los niños muertos. Quienes tanto critican el uso de la noticias falsas no se escandalizan del sesgo que introducen en sus noticias, que las vuelven tan falsas como cualquier otra mentira. O con sus silencios. Por ejemplo, si un violador es de origen español, se dedicarán a aventar con todo lujo de detalles su procedencia, vida y fechorías, incluso perseguirán a su familia para obtener unas impactantes declaraciones. Pero cuando la manada, como la de Callosa, es de origen extranjero, silencio absoluto. Es un problema cultural, se dice para no criminalizar a los inmigrantes que son criminales porque han cometido uno o más delitos. Pero nadie se atreve a sacar la consecuencia lógica: incluso en culturas teóricamente cercanas a la nuestra porque compartimos la misma lengua, hay profundas diferencias sobre el trato debido a las mujeres y el valor de la vida. ¿No será lógico que a estos españoles de pasaporte se les privara de una nacionalidad que no se merecen?

No digamos cuando la supuesta cultura del inmigrante es bien lejana –o incluso antitética- a la nuestra. Las supuestas virtudes de la diversidad cultural que tanto le gusta a nuestra izquierda de momento sólo se ha traducido en un aumento de la inseguridad ciudadana y en un incremento del gasto público insostenible. Y lo que es peor, en detrimento directo de las ayudas a los españoles necesitados. Esos, se supone, por quienes debería velar por encima de todo el Estado español, tan dado a la beneficencia con el dinero de los contribuyentes. Ay, pero insinuar tal cosa es de fascistas. Asesinar a golpes a un viandante por el mero hecho de vestir unos tirantes con la bandera española es de izquierdas y liberador. Recordemos, lamentablemente, que hace poco más de un año, en diciembre de 2017, Víctor Laínez era asesinado en Zaragoza por ese motivo, algo que nadie en el PP o Ciudadanos ha querido rememorar. Ser español no parece compatible con ser víctima cuando no es ETA la que mata. Otra ficción más. Podemos, ya se sabe, está en otras cosas. Ayer lo dijo alto y claro, muy teatralmente, Irene Montero: tiene miedo tras comprobar que su “trillizo reaccionario” les deja fuera de toda influencia en el gobierno andaluz. La señora de Galapagar no puede convivir con los señoritos andaluces. Falsedad, cinismo, engaño, todo vale y todo es lo mismo. Ocultación y negación de la realidad. Y ya no estamos en un chiste de borrachos que no se enteran que están bajo la luz de una farola; estamos en el delirio de un enfermo mental. Colectivamente.

Para Podemos, la política es la guerra por otros medios. Sin prisioneros y hasta le victoria (o la derrota) total; para Ciudadanos y PP, se ha visto otra vez con las negociaciones sobre Andalucía, la política es un teatro, se finge, se exagera, se actúa, se confunden personajes y realidad. El objetivo, que nadie se levante de su patio de butacas y continuar con la función otra temporada más. Y luego está Vox, para quien la política, tal como se juega en la España actual, no es más que un instrumento para llevar adelante una batalla cultural contra las malas ideas. Porque las malas ideas tienen como resultado, siempre, malas políticas. La virtud que ha aportado Vox en todos estos días, ha sido dejar desnudas y expuestas las malas ideas de la izquierda que ha hecho suyas, consciente o inconscientemente, el centro derecha tradicional español. Que el PP defienda con inusitada convicción que al hombre, por el mero hecho de haber nacido varón, le corresponda una pena mayor que a una mujer por el mismo, repito, por el mismo delito, creo que es significativo; Que Ciudadanos se pliegue con normalidad a dictados de personajes, como el Presidente de Francia quien le exigía no salir en la foto con Vox, también. Yo, desde luego, no me imaginaba ser un vulgar apéndice de París. Creí que los pactos de familia eran cosa del pasado.

Creo que a Vox, con su presencia en este circo en el que vivimos, hay que agradecer que aporte un granito de realidad y honestidad. Alguien tiene que recordarnos lo que somos. En realidad.

¡Qué miedo, que viene VOX!
Sigfrid Soria gaceta.es 11 Enero 2019

Qué miedo da VOX.

A la ultraizquierda bolivariana y a los comunistas porque, a lo Dorian Gray, VOX es el espejo en el que aparece su propio patetismo.

A la izquierda que actualmente gobierna en España porque, por fin hay quien aporta verdaderas soluciones que dejan en ridículo sus bastardas alianzas.

Al centro izquierda porque pierde su condición de veleta dado que la fuerza del viento VOX le ancla en una sola dirección.

Al centro porque deja en evidencia sus complejos, su cobardía y su renuncia a los principios liberales y conservadores.

Y a la desnortada progresía porque VOX presenta posiciones claras y libres de prejuicios.

El histórico llenazo de Vistalegre fue el presagio de que los españoles están al límite de tanta estulticia y el 2-D la constatación de que VOX se va a llevar por delante los feudos y chiringuitos del establishment progre, por mucho miedo que a estos les dé.

No obstante, hay que permanecer vigilantes a una consecuencia del canguelo que genera VOX: las etiquetas. Las etiquetas son un mecanismo psicológico de defensa ante la posibilidad de quedarte sin el chiringuito que creías inalienable, de tal manera que a VOX se le etiqueta de facha, fascista, que viene a ser lo mismo, xenófobo, machista, ultraderechista, depredador, exterminador, estas dos últimas por los toros y la caza, heteropatriarcal, homófobo y anti europeísta. Conste que, si me pongo cinco minutos más, la lista hubiera sido significativamente más amplia, pero es que quiero terminar pronto este artículo de opinión.

Lo cierto es que, más allá del ruido histérico de quienes ven cómo España entra en una nueva etapa, VOX ha puesto encima de la mesa la unidad de España y la ilegalización de quienes pretenden reventarla; ha priorizado destinar los recursos de todos los españoles para los españoles; ha hecho extensiva la seguridad que los progres proporcionan a sus domicilios a la seguridad que ha de proporcionar el Estado a las fronteras del domicilio común, España; ha concienciado acerca de la necesidad de expulsar de España a quienes están ilegalmente, beneficiándose de nuestro estado de bienestar y sin contribuir a él; ha despertado la necesidad de respetar la Historia tal y como aconteció; ha devuelto el entusiasmo de valorar nuestras tradiciones; ha defendido minimizar el Estado para bajar la carga fiscal y que sea el tejido empresarial quien genere riqueza y empleo; ha reclamado proteger a cualquier español víctima de cualquier tipo de violencia, sea mujer, niña, hija, abuela, hijo, padre o abuelo y ha devuelto la ilusión por el presente y el futuro a millones de españoles.

La etapa en la que entra España gracias a VOX es gracias a VOX. 12 diputados en Andalucía son la punta de lanza, el ariete que va a derribar el esclerótico muro que no nos dejaba avanzar. El cambio que se aproxima ni viene de la mano del centro izquierda naranja veleta, ni viene de parte del centro acomplejado azul. El Partido Popular y Ciudadanos cerraron un acuerdo de gobierno en Andalucía obviando completamente a VOX, es decir, sin hacer la básica cuenta aritmética que determinaba que el 22% del programa de ese gobierno debía ser de VOX.

Y VOX reclamó su democrático papel mientras todos los partidos políticos, y por supuesto la desnortada progresía, tiraban de las célebres etiquetas y acusaban a VOX de cargarse la posibilidad de cambio, así como de permitir que el PSOE siguiera gobernando, entre otras muchas sandeces que han circulado en la globosfera mediático-política de los últimos días.

Pero, finalmente ha habido acuerdo; va a haber gobierno en Andalucía de verdadero cambio, cambio que es un aperitivo del que acontecerá en España cuando haya generales. Esto no ha hecho más que empezar y VOX ya marca la agenda política española y determina quiénes gobiernan las Instituciones, cómo y para qué.

Aunque lo que más miedo da, de hecho hay un absoluto pánico escénico entre los mediocres que han llevado a España al caos actual, es que en Andalucía se ha demostrado que VOX persigue regeneración democrática y no sillones.

¡QUÉ MIEDO!

"Si yo no gano, rompo el tablero"
Yolanda Couceiro Morín  latribunadelpaisvasco.com 11 Enero 2019

La frase me ha venido a la cabeza tras los resultados electorales de Andalucía y las reacciones al pacto firmado por VOX y PP. No sé si era de una película o de una serie: dos familias vecinas con hijos de igual edad, a uno le regalan un juego de mesa que llevaba pidiendo semanas y que todos deseaban tener, y comienzan a jugar. Pero el dueño del juego empieza perdiendo y continua perdiendo. Al rato, cabreado, se levanta, coge el tablero y grita "Si yo no gano, rompo el tablero".

Hoy vemos que esa misma rabieta infantil afecta a buena parte de los llamados "demócratas" de toda la vida. La izquierda sectaria que ve que no ha conseguido engañar ni manipular a buena parte de la población en Andalucía, feudo y cortijo tradicional del PSOE, y se manifiesta como es realmente: intolerante, incapaz de respetar las ideas ajenas si no coinciden con las suyas. La democracia es si salgo yo, si no salgo, a la calle para impedir que el que ha salido pueda gobernar. O, como decía el niño de mi ejemplo: "Si yo no gano, rompo el tablero". Que para el caso pudiera ser: "Que nos den las calles lo que nos ha quitado las urnas".

Lo que no deja de ser curioso, que no sorprendente, es la falta de autocrítica de la izquierda, la incapacidad de preguntarse por qué han dejado de votarles tantas personas, el nulo interés por hacer un autoexamen de propuestas, de programas, de hechos consumados, de actuaciones, y ver por qué la gente no les ha dado su apoyo. No, para ellos -y circulaba un tuit que lo decía casi literalmente- el que no les ha votado se equivoca, y si hay que "imponer la razón por la fuerza", literal, se impone. "Nosotros", parecen decir, "lo hacemos todo bien: somos moralmente superiores y por tanto llevamos la razón. Y si los demás no lo entienden o no lo aceptan, hay que imponerlo como sea". Y el "como sea" suele ser siempre a la fuerza. Ese es el verdadero talante democrático de la izquierda española.

Si se tratara de partidos maduros, habrían hecho una autocrítica honesta para encontrar la razón de la pérdida de votos y corregirse en la medida de lo posible en las siguientes elecciones. Pero la reacción inmadura, de pataleta infantil, demuestra que no lo son realmente. Que su verdadera vocación no es la democracia, sino el poder.

Claro que en esto hay muchas más cosas de fondo que pura ideología: circula la noticia de que el Instituto Andaluz de la Mujer, por poner un ejemplo, dedica sólo el 3 % de su jugoso presupuesto a las mujeres maltratadas (o "maltratadas", esa es otra cuestión). El resto se "pierde" en conferencias, ciclos de charlas, cursos formativos, salarios, viajes, etc, etc. Cursos en los que se paga a alguien por decir lo evidente o lo que convenga, según los casos, y que no solucionan nada ni en nada mejoran la situación de las mujeres realmente maltratadas. Si hacemos extensión al resto de chiringuitos inútiles cuya única finalidad es mantener una red de puestos de trabajo subvencionada para los afines al partido, la situación de despilfarro y la sensación de inutilidad de nuestra casta política es tremenda. Y es posible que también tenga algo que ver en la pérdida de votos. Multiplicamos eso por diecisiete autonomías, cada una con su propia red de mamandurrias...

Si sumamos en Andalucía el escándalo del impuesto de sucesiones, que la ministra de Hacienda quiere hacer extensivo a toda España, quizás encontremos también una explicación a lo ocurrido. La gente está harta de pasarse la vida trabajando para poder comprar un piso y que luego sus hijos no puedan heredarlo por los impuestos abusivos y excesivos. Nos pasamos la vida pagando impuestos para mantener un sistema que no es sostenible: diecisiete miniestados, llenos todos de redes clientelares de corrupción, enchufismo, nepotismo, prevaricación y mangoneo variado. Y ni siquiera al morir podemos dejar a nuestros hijos el fruto de nuestro trabajo. Es demencial y es inmoral, aunque sea legal. Muchos andaluces afectados por el impuesto de sucesiones probablemente no habrán querido votar a la izquierda, que les ha robado todo de manera injusta, y habrán elegido, con toda seguridad, al partido que prometiera su derogación. Y son muchos miles. Muchos miles de votos menos también.

Y si añadimos las pateras que día sí y día también llegan a las costas andaluzas, con los problemas añadidos que en determinados casos suponen de delincuencia, violencia, violaciones, parasitismo, etc, etc, pues... quizás los andaluces se están hartando de padecer la inmigración que los políticos imponen pero no padecen. Quizás se hartan de la inseguridad de sus calles, de que sus hijas sean agredidas y atacadas en ocasiones por seres de otra cultura en la que la violencia contra la mujer es legal, permitida y aceptada. Y no puedes cambiar de mentalidad a determinada gente que llegó ayer en patera: lo viven en sus casas, lo viven en sus familias, se lo enseñan sus líderes religiosos. Quizá también los andaluces se han hartado de ver que un recién llegado en patera tiene derecho a una paga, mientras ellos están en paro malviviendo en muchos casos de la magra pensión de los abuelos o los padres. Son muchos miles también los parados. Y probablemente, la gran mayoría tampoco ha votado a la izquierda que después de cuatro décadas en el poder sigue manteniendo la región en la tasa de paro más alta de España.

Quizá la izquierda debería plantearse si el haber renunciado a sus principios -ocuparse de los trabajadores - para dedicarse a llenar sus bolsillos, comprarse estupendos casoplones lejos del alcance de la mayoría de los españoles, o mantener actitudes poco éticas mientras se presume de tenerlas puede tener algo que ver en esa pérdida de votos. Y quizá la izquierda lo intuye, y por eso, ante el desnortamiento general de sus miembros, ha evolucionado y ha pasado de ser "de los trabajadores" a ser "de la progresía", haciendo suyas las causas que le han convenido vinieran a cuento o no, por intentar arañar unos cuantos votos más.

Así, se han autoproclamado defensores de los animales, de las mujeres, de los homosexuales, de la inmigración masiva... causas que, ni les corresponden, ni lideran adecuadamente, ya que, como digo, las usan solamente como cantera de votos. Se han convertido en adalides de la progresía y han calificado a todo el que no entrara al trapo de fascista, facha, racista, homófobo, xenófobo... Han fomentado la división de los españoles hasta límites que nunca se habían visto en democracia y han extendido la idea de que las calles son suyas para imponer su voluntad, y el que no la respete, a tenor de numerosos tuits, sólo merece un tiro.

Todo esto, por supuesto, a costa del sufrido contribuyente, que se ve esquilmado, ninguneado, con menos derechos que los extranjeros en muchas cosas y sin poder defenderse de su propio gobierno. Que ve que sus tradiciones son pisoteadas y calificadas de "casposas", y al que le impiden mantener sus costumbres (belenes, villancicos, Semana Santa, etc) por miedo a ofender a los que llegan.

Pero, ¿y los que estábamos aquí? Quizá la gente se está hartando de ese odio feroz a todo lo que representa España y sus tradiciones o costumbres, de no poder abrir la boca sin miedo a que te digan fascista, xenófobo, homófobo o cualquier parida semejante simplemente porque no piensas como los grupos hegemónicos quiere que pienses. Aunque podemos seguir hasta el infinito y más allá, es inútil: la izquierda busca la mota en el ojo ajeno mientras ignora la viga del propio, justificando sus dislates sin el menor asomo de vergüenza. Justificando la corrupción. Justificando la falta de transparencia. Justificando los chiringuitos y el clientelismo. Justificando lo injustificable... si son ellos los que lo hacen. Y cuando por esas cosas y similares pierden el voto, no hay el menor asomo de autocrítica: la culpa la tiene el que vota mal. Y la realidad es que si cuatrocientas mil personas no les han votado, es porque no han querido. Porque no les han convencido sus argumentos, o su programa, o su forma de actuar, o su incoherencia, o su hipocresía, o la descarada ley del embudo que ejercen en todos los ámbitos en que se encuentran, o que exijan un respeto que no están dispuestos a dar, o que busquen el enfrentamiento directamente, o que mientras su patrimonio engorda el nuestro mengua o directamente desaparece por impuestos abusivos... Quizás también hay ahí una explicación a la pérdida de votos. Quizás, sugiero, deberían pensar qué es para ellos el talante democrático. Porque ahora mismo, lo único que han manifestado es lo mismo que el niño de mi ejemplo: "Si yo no gano, rompo el tablero".

Cómo combatir a Vox después de lo de Andalucía
La entrada en juego del partido de Abascal dibuja un nuevo mapa político en España y abre algunos interrogantes sobre el recorrido real de este tipo de fuerzas
Esteban Hernández elconfidencial 11 Enero 2019

No estoy seguro de que combatir a Vox sirva de mucho, ni tampoco de que sea pertinente. Llevamos tiempo situados en escenarios similares (hay que combatir el Brexit, hay que combatir a Trump, hay que combatir a Bolsonaro, hay que combatir a Salvini…) y conocemos los resultados. E incluso cuando ha funcionado (hay que combatir a Le Pen), lo único que se parece haber logrado es algo de tiempo: los chalecos amarillos son el síntoma del nuevo impulso de la derecha en Francia y de un Macron aún más frágil. De modo que si el objetivo es impedir el éxito de líderes de esta clase, el 'combate' no parece una buena idea.

George Lakoff advirtió insistentemente, y lo ha repetido no hace tanto con motivo de los tuits de Trump, acerca de cómo el enfoque de los medios de comunicación no hacía más que reforzar al presidente estadounidense. En el caso de la nueva derecha europea, que es también el de Vox, ocurre igual, porque seguimos presa del marco que fijan. La extrema derecha es como Marie Kondo: no sabía que existía pero me enteré porque todo el mundo se metía con ella. Mediante la polémica, las declaraciones altisonantes, llamativas o exageradas, genera una reacción amplia, y mucha gente se posiciona alrededor de los asuntos que propone, especialmente en redes y medios. Pero, al actuar así, es ella la que fija los asuntos que se discuten: establece el marco, como decía Lakoff. Todo este giro hacia asuntos identitarios, las banderas, los inmigrantes, el contrafeminismo y demás, son temas elegidos por la derecha porque les vienen bien para crecer.

A través de las reacciones hostiles a sus propuestas, la extrema derecha dibuja a sus adversarios políticos como radicales y agresivos

Hay algo peor, porque está dinámica implica también malentender cómo se ha desarrollado la derecha extrema en Occidente, donde importa tanto el marco como la respuesta. La idea esencial, y así ha funcionado en Facebook con mucho éxito, es lanzar una idea provocadora y bombardear con ella tanto a posibles partidarios como a detractores. Eso hizo Vox, que bombardeó a grupos de usuarios de izquierda “con mensajes diseñados para 'calentarlos' en busca de la viralidad que necesita”. Y una vez que la respuesta se produce, lo que se viraliza también son las reacciones, a menudo exageradas, encendidas y muy hostiles. De este modo, la derecha puede dibujar a sus oponentes como personas muy radicales y agresivas, gente que ha perdido toda conexión con el sentido común. Construyen la realidad, también mediante las reacciones, que les son útiles para movilizar a los suyos y para ganarse la simpatía de otros grupos de votantes.

La vía de la exageración
En esta celada ha caído habitualmente la izquierda, que ha insultado repetidamente a los votantes de las opciones de derecha (a los que primero calificó de viejos, paletos, casposos y fuera de su tiempo, como ocurrió con el Brexit o con Trump, y después ya decidió llamarles fascistas) y que ha disfrutado mucho actuando reactivamente: si la derecha critica el feminismo, se contesta siendo muchísimo más feminista; si ataca a la emigración, enseguida surgen los tuits en plan “hay que dar papeles a todos”; si defienden la caza, se contesta con "los cazadores son lo peor". Y así sucesivamente, como si hubieran decidido afirmar la verdad de sus posiciones por la vía de la exageración.

Es curioso que la izquierda caiga en esta trampa, porque en España la conocemos bien de tiempos recientes. Cuando surgió Podemos, el PP ayudó mucho a construir un enemigo peligroso, el amigo de Maduro, el asalariado de Irán, el sucesor de Stalin, que podía llevar a España al apocalipsis. Con ese simple movimiento tenía la campaña hecha: bastaba con subrayar los enormes males que causaría Podemos, al que además ayudaría el PSOE, para tapar su ineficacia en el Gobierno y sus problemas en los juzgados. Al afirmar que era el único partido que podía parar a los rojos, logró seguir liderando las votaciones en las urnas.

¿Qué hacer?
Hoy, 'combatir a Vox', es decir, repetir el argumentario que se utilizó contra Podemos pero desde el otro lado del espectro político, tendrá dos beneficiados: el PSOE, que podrá ganar el voto útil para combatir a la ultraderecha y a la alianza de las derechas, y el partido que primero quede de los tres de la derecha, porque la suma le puede dar el gobierno, como hemos visto en Andalucía. Pero que la política española gire en torno a esa nueva fractura supondrá también un problema de polarización y otro de inacción.

PP y Ciudadanos saldrán perjudicados por el crecimiento de los de Abascal, de modo que tendrán que confrontar con ellos

¿Qué hacer entonces para salir de este escenario? ¿Hay formas de contestar a otras opciones políticas que pasen por no reforzarlas o la mejor postura es ignorarlas? Hay que entender primero que Vox es un partido minoritario. Por situarnos: puede que las encuestas le otorguen recorrido, pero se trata de una formación cuyas ideas no han penetrado en el electorado español, y que generan más animadversión y prevención que simpatías.

Ademas, 'combatir a Vox' es una tarea que tendrán que hacer, en primer lugar, los suyos. Tanto Ciudadanos como PP serán los principales damnificados por el crecimiento de los de Abascal, si es que se produce, y en especial los populares. Es época de elecciones, y por más guiños que se hagan para después de mayo, continúan siendo rivales en el mercado del voto, por lo que, en esa disputa por su espacio, las derechas también tendrán que ser hostiles entre sí.

La segunda parte de Aznar
En tercer lugar, con el acuerdo de Andalucía, Vox se ha mostrado no como un partido extrasistémico dispuesto a crecer por sí mismo, sino como muleta para ayudar a que las derechas gobiernen, lo cual les resta opciones. Si no logran superar al PP, lo que parece extraño a estas alturas, lo más que pueden lograr es que los populares les compren parte del programa. En este caso, finalmente, no habría que 'combatir a Vox', sino a una suerte de segunda parte de Aznar, y en eso hay experiencia acumulada. Oponerse al aznarismo, es decir, al peor dirigente que ha tenido España en la democracia, no debería ser tan difícil.

Por supuesto, habría que abandonar el histerismo, las descalificaciones permanentes, esos frentes airados, las equiparaciones con la Alemania años treinta y demás, porque no son útiles y tampoco son ciertas. Estamos ante un nuevo momento político, que en España se sustancia con elementos peculiares, pero no ante el regreso de Hitler, del mismo modo que la llegada de Pablo Iglesias no era el regreso de Stalin.

El proyecto
Es cierto que estas opciones políticas pueden ganar espacio y derivar hacia escenarios peores, y no hay más que ver el giro político en Occidente, pero en ese caso estaríamos más ante un nuevo bonapartismo, como el descrito por Marx en el 18 brumario, que ante el fascismo de los años treinta. De momento, no es el caso. Y para evitar que eso se produzca, lo mejor es ahondar en las contradicciones de estos movimientos, porque apenas pueden llevar a la práctica lo que prometen. Hay algunas pistas, pero se puede hacer mucho más en ese sentido, porque la mayoría de propuestas que ofrecen a sus votantes les van a perjudicar y esa contradicción debe aprovecharse políticamente.

Y, sobre todo, habría que dejar de pelear en el terreno que fija esta derecha. Puede que sea útil electoralmente para algún partido, como el PSOE, pero concentrar todas las energías en parar al otro deja intocado un elemento esencial para cambiar de marco: el proyecto. Se trata de saber cuáles son los temas esenciales para los españoles, qué propuestas se pueden llevar a cabo y, sobre todo, qué tipo de sociedad se pretende para el futuro. En España es difícil, porque derecha e izquierda están muy ancladas en las cuestiones culturales, y ambas disfrutan confrontando alrededor de estos asuntos. Al final, hablan sobre los mismos temas, adoptan posturas alejadas pero simétricas y ahí acaba todo. Sin embargo, si se lee lo que propone Elizabeth Warren acerca de la predistribución y qué hacer con los mercados y de la importancia del consumo, o se analizan algunas propuestas de Sanders o Corbyn, se comprende rápido que, además de creer que el feminismo será la tumba del fascismo, hay líderes que tienen otras perspectivas que pueden ser muy útiles. Porque el fondo del asunto, para salir de esta trampa del marco, es proponer modelos distintos de sociedad, culturales pero también materiales. A la izquierda le faltan y ya se ha advertido suficientemente sobre ello, pero también al mundo liberal, que será el próximo damnificado de esta nueva derecha.

Andalucía y la ley del embudo
Ignacio Varela elconfidencial 11 Enero 2019

“No es posible estar a la vez con el sentido común y con los extremismos”.

La frase contiene una grosera contraposición de categorías disímiles. En ciertas circunstancias, la posición extrema podría estar cargada de sentido común, y la más centrada resultar insensata (en aquella histórica semana de mayo de 1940, Churchill sostuvo la postura más extrema dentro del Gabinete británico. A la postre, resultó ser la única juiciosa). En el centro solo está el centro, no necesariamente la verdad ni la virtud.

Lo notable de la frase, aplicada a nuestra realidad, es que podría pertenecer a cualquiera de los actuales líderes políticos, habituados a atribuirse en exclusiva la posición virtuosa del sentido común y a los demás la pecaminosa del extremismo. De hecho, lo hacen varias veces al día.

El PSOE acusa al PP y a Ciudadanos de juntarse en Andalucía con el extremismo de Vox. Casado y Rivera se escandalizan por la coyunda de Sánchez con el populismo izquierdista de Podemos y con los independentistas (¿hay algo más extremista en una democracia que una insurrección institucional?).

En la noche del 2-D, Pablo Iglesias llamó a la movilización antifascista apelando a su peculiar noción del sentido común. A los independentistas les parece de sentido común que se reconozca el derecho a la autodeterminación y consideran un exceso extremista que sus líderes estén en la cárcel acusados de rebelión. Hace nada, el PP y Ciudadanos eran la extrema derecha para la nomenclatura socialista. Cuando ahora lo dicen de Vox, el concepto se les ha quedado vacío.

Sánchez acaba de afirmar que “el PSOE es el único partido leal con la Constitución”. Enormidades como esa se escuchan diariamente, y lo peor es que quienes las dicen parecen más satisfechos que preocupados.

Ninguno resistiría el ejercicio de repetirlo en voz alta mirándose en un espejo. Porque llegado el caso, todos han caído en la tentación de sacrificar lo razonable para encamarse con algún extremismo. Y todos, sin excepción, acusan sistemáticamente a sus adversarios de hacer lo mismo que ellos practican sin rubor.

La ley sagrada de la política española, la única que se cumple a rajatabla, es la ley del embudo. La parte ancha para mí, la estrecha para los demás. Por eso el debate político está fatalmente infectado de mentira.

Se puede recibir con justificada aprensión el hecho de que se forme en Andalucía una mayoría de gobierno que depende de un partido destituyente como Vox. Pero si alguien carece de autoridad moral para ese reproche es Pedro Sánchez, que no solo llegó al poder apoyándose en los destituyentes, sino que ha ligado a ellos su futuro político personal. Y los muy justificados alegatos de PP y Cs contra Sánchez por su pornográfica política de alianzas perderán legitimidad cuando la semana próxima se entreguen al dictado de los 12 diputados de la grada ultrasur andaluza.

Es penoso contemplar cómo los partidos del bloque constitucional dan la prioridad estratégica a derrotarse entre sí antes que a contener la marea nacionalpopulista, que va camino de acabar con la democracia. La imprudencia temeraria con que se proporciona a fuerzas vocacionalmente desestabilizadoras la llave de las instituciones. Una visión miope de cuál es la batalla central de nuestro tiempo, tan cegata como la que condujo a Italia a su desastrosa situación actual o la que permitió que el Reino Unido se precipitara por el abismo del Brexit.

Tiene razón Zarzalejos: los Presupuestos del Estado que hoy aprobará el Gobierno dependerán de 17 diputados cuyo propósito declarado es liquidar el Estado. La próxima semana, la mayor comunidad autónoma de España pasará a depender de 12 diputados que no ocultan su voluntad de acabar con las autonomías. En la media de las encuestas recientes, cerca del 40% de los españoles se dispone a votar a fuerzas cuyos objetivos chocan con la Constitución y con los tratados de la Unión Europea. Y así seguimos, caminando hacia el suicidio mientras parloteamos sobre derechas, izquierdas y centros supuestamente vacantes.

Excesiva polvareda se ha montado con el doble programa del tripartito andaluz. El papel que firmaron PP y Vox es una versión abreviada del que antes suscribieron el PP y Ciudadanos. En su versión literal, no hay en él casi nada inasumible para el partido de Rivera. Quien arda en deseos de tranquilizarse, encontrará en los 31 puntos que pactaron García Egea y Ortega un buen ansiolítico. Aunque más bien es un placebo, porque lo que da miedo en este caso no son los textos, sino los redactores.

Ciudadanos ha montado un sofisticado decorado gestual para hacer ver que no tiene nada que ver con el incómodo invitado sin el que esta cena no se celebraría. Pero por mucha profilaxis que se practique, a partir de ahora habrá que gobernar cada día. Cada vez que un consejero de Ciudadanos quiera sacar adelante algo en el Parlamento andaluz, tendrá que pasar por la ventanilla de Vox, de la misma forma que los ministros de Sánchez se pasan el día mendigando en el Congreso los votos de Podemos y de los independentistas.

Tras la primera euforia, el Gobierno de Moreno Bonilla tendrá que hacer frente a tres desafíos mayúsculos. El primero es llegar a tomar el control efectivo de un gigantesco aparato de poder clientelar diseñado, desde la cúspide hasta la base, para que solo pueda manejarlo el PSOE. El segundo, convivir con el chantaje cotidiano de Vox y con las zancadillas envenenadas que le pondrá el Gobierno de Sánchez. El tercero, lograr que su Gobierno de coalición sea uno y no dos funcionando en paralelo y compitiendo entre sí. Lo que no será nada sencillo ante la inminencia de varias citas electorales en las que los tres socios se disputarán la misma clientela.

Hablando de elecciones. ¿Saben lo que pasaría en Andalucía si en las municipales se diera un resultado parecido al de las autonómicas? Por limitarnos a las capitales de provincias:

La izquierda solo retendría la alcaldía de Cádiz, en manos de Podemos. El PP y Ciudadanos únicamente podrían prescindir de Vox en Granada. En las otras seis capitales, la única mayoría viable sería la del tripartito de derechas, con Vox detentando la llave. Y el PSOE, pese a ser el partido más votado en Andalucía, no gobernaría en ninguna de sus ocho capitales. Una debacle aún mayor que la de 2011.

Sí, en la democracia parlamentaria pueden ganarse gobiernos perdiendo elecciones de forma estrepitosa. Que se lo digan a Sánchez, o ahora a Moreno Bonilla. Pero no siempre compensa. Sobre todo, si sigue funcionando a tope la ley de hierro de la política española, la más tramposa y putrefacta, que es la ley del embudo.

La cólera del socialista sentado
Carlos Herrera ABC 11 Enero 2019

Habrá de ser una legislatura, la andaluza, en la que no debamos descartar sobresaltos. El propio tránsito de la firma del acuerdo hasta la investidura de Moreno no está ni estará exento de tropiezos, desafíos, retanteos, borderías y tomatazos. Ayer mismo Rivera se esforzaba por molestar a los otros dos miembros del pacto de forma absolutamente gratuita: «Sus acuerdos son papel mojado». ¿Tenía alguna necesidad de escenificar ese desprecio tanto a quien va a darle los votos que van a hacer vicepresidente a su valido como al partido con el que ha firmado un documento de 90 artículos? Evidentemente no: ello responde a la necesidad de hacerse perdonar el hecho de entrar en un gobierno que, desde las afueras, va a propiciar Vox. Se trata de escenificar, a cada poco, la idea de que no ha tenido más remedio que precipitar el cambio y dejar manifiestamente claro que todo le da mucho asco. Yo no sé por qué se ha prestado a esto pudiendo haber hecho caso al cretino de Macron, ese que se mete donde no le llaman.

También se escriben crónicas inmediatas de los choques a cuenta de una Consejería de Familia que Vox exige y que Ciudadanos niega y que forma parte del aperitivo de todas las refriegas, esas que se intercambian los dos polos del pacto como anticipo de los años que nos quedan antes de que Rivera abandone el acuerdo cuando crea que le conviene (al tiempo). Pero donde hay que poner el foco en las próximas horas y días es en la cólera socialista, en los miembros de la retirada, todos en auténtica escalada para ver quién alcanza antes la cima de la estulticia, la mentira, la demagogia y el exabrupto. Susana no va a presentar su candidatura y puedo entenderla, aunque a los suyos les gustaría que, siendo el partido más votado, lo intentara; lo cual solo sirve, si tienes enfrente una mayoría pactada, para dejar claro que has ganado y que ahí está tu cuerpo serrano. No pasa de ser la gloria de un día, pero te refuerzas ante los tuyos. El problema reside en que los tuyos tuyos se quedan desnudos y los tuyos menos tuyos van a por ti y te quieren en el ostracismo de la oposición contando las horas que faltan para que asalten tu oficina.

El curioso y antropológico mal perder de la izquierda española, contemplada en todo su arco, ha llevado a alguno de sus actuantes andaluces al ridículo de la cólera del socialista sentado... en su escaño, en su oficina de partido o en su coche oficial. Cornejo, Jiménez, Simancas, Sánchez, andaluces o no, han proferido tal cantidad de barbaridades que, por falta de espacio y de capacidad para seleccionar, soy incapaz de reproducir en este suelto. Diera la impresión de que una horda de salvajes violadores y maltratadores, primitivos individuos enemigos de Andalucía, se aprestaran a caer sobre mujeres solas en los callejones o sobre los resortes explosivos de las oficinas de la Junta. La alerta antifascista vendría a sonar como las alertas antiaéreas de las guerras: ¡tienen un plan oculto! ¡están negociando sobre la libertad de las mujeres! ¡Han acordado acabar con la autonomía andaluza!... Y todo eso lo dicen también por ti, Rivera, por más que quieras esconderte.

Vox y la corrección política
Joaquín Leguina ABC 11 Enero 2019

Y A con sus «100 medidas para la España viva» los de Vox metían en el debate andaluz asuntos nada autonómicos. Por ejemplo, crear «un nuevo Plan Hidrológico Nacional bajo el principio de solidaridad y el bien común» (medida 34) -cosa muy necesaria, añado yo-.

A mi juicio, Vox viene exhibiendo, más que cualquier otra cosa, su voluntad de poner en evidencia los agujeros y abandonos que ha traído consigo la ideología políticamente correcta, como son la inmigración ilegal y las imposiciones del feminismo radical. Por ello pienso que el éxito de Vox en Andalucía no se debe tanto a sus posiciones, diz que de extrema derecha, simplificación que muchas de sus propuestas desmienten. Por ejemplo, «fomentar la reindustrialización de España» (medida 43); «crear un dispositivo del primer empleo que exonere de las cargas sociales en las contrataciones de jóvenes» (medida 51) o «una concepción integral de la sanidad: tarjeta sanitaria única, calendario único de vacunación, gestión integral de las listas de espera en todo el territorio nacional» (medida 55)…

En otras palabras: el éxito de Vox se debe, más que nada, a su ataque directo al corazón de la corrección política, que es una ideología a la vez censora, buenista y radical que ha invadido no sólo a la izquierda, también al conjunto del debate político. Debate del cual casi han desaparecido los asuntos más relevantes, tales como la desigualdad de rentas, que, desde luego, no proviene ni principal ni únicamente de la «brecha de género», sino mucho más de los orígenes sociales. Por otro lado, la igualdad de oportunidades está muy lejos de alcanzarse, pasando por la Escuela, la Universidad o el Derecho Laboral. En España ya no se debate sobre el sistema fiscal, cada vez más injusto y basculando en torno a un IRPF que apenas obtiene ingresos fuera de los bolsillos de los asalariados. ¿Y cuál es el resultado de todo ello? Que los verdaderos problemas carecen de visibilidad porque todas las luces apuntan casi en exclusiva a los problemas identitarios, ya sean de separatistas o de feministas radicales. Y, como es lógico, tales simplificaciones y mentiras traen consigo rechazos silenciosos pero masivos, auténticos caladeros electorales para Vox.

Por otra parte, el feminismo radical ha conseguido silenciar cualquier crítica a sus posiciones y propuestas, por muy demenciales que éstas sean. Recordemos aquí a las feministas granadinas («Todas somos Juana») metiéndole gasolina al motor de Juana Rivas, lo cual la llevó a ser condenada por secuestrar a sus hijos, asunto que ha acabado ante la Justicia italiana, y allí una psiquiatra forense ha determinado que Rivas sufre un trastorno mental que le impide hacerse cargo de sus hijos. («¿Todas somos Juana?»).

Vayamos ahora a la «exigencia» estrella de Vox: las leyes contra la violencia de género. Tanto la ley andaluza como la votada en las Cortes Generales (Ley orgánica 1/2004) vulneran el principio de igualdad ante la Ley, pues el mismo delito se castiga más si quien lo perpetra es varón. Pero es que la ley andaluza se parece a un camello, es decir, a «un caballo hecho por una comisión», y esta ley infumable fue apoyada por PSOE, PP, Cs y Podemos.

Según el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla Francisco José Contreras, la ley andaluza «suprime la presunción de inocencia del varón y facilita las denuncias falsas al considerar suficiente el testimonio de la mujer -sin necesidad de otras pruebas- para la detención del acusado. Además, premia a la denunciante con todo tipo de ventajas, desde ayudas económicas (art. 46) a prioridad en las solicitudes de excedencia y cambio de centro de trabajo (art. 53), puntos adicionales en los concursos-oposición, prioridad en el acceso a viviendas sociales (art. 48), prioridad en los programas de formación e inserción laboral (art. 51) y de fomento del empleo (art. 52), etc. Por otro lado, para acreditar la condición de víctima merecedora de tales ayudas basta una certificación o informe de los servicios sociales y/o sanitarios de la Administración Pública (art. 30.1)».

Semejantes disparates discriminatorios convierten en razonables las posiciones de Vox, que no pide acabar con las ayudas a las mujeres maltratadas sino una nueva ley que según el citado profesor Contreras:
«Combata por igual todas las modalidades de violencia doméstica: hombre que ataca a mujer, mujer que ataca a hombre [un caso por cada cuatro de lo anterior], hombre que ataca a hombre o mujer que ataca a mujer en parejas del mismo sexo [por cierto, estadísticamente más violentas que las parejas heterosexuales], hombre o mujer que atacan a niños [es más frecuente que sea la madre la que asesina a los hijos] y que no lesione la presunción de inocencia, base del Derecho Penal civilizado».

Una ley que, lo diga o no lo diga Vox, debería pensarse de nuevo teniendo en mente la Constitución, que -conviene recordarlo- protege la igualdad ante le ley y la presunción de inocencia.
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Joaquín Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid

Babor y estribor
Ignacio Camacho ABC 11 Enero 2019

Bien está lo que bien acaba, pero el PP tiene un nuevo problema en perspectiva y es difícil que lo pueda camuflar con el poder compartido en Andalucía. El problema es que en el resto de España Vox no ha comenzado aún su crecida y ya le lleva notable ventaja propagandística. Los populares han permitido que un partido que quiere liquidar las autonomías utilice una negociación autonómica para arrogarse un papel protagonista: a base de propuestas retráctiles, algunas estrambóticas -lo de la toma de Granada era un alarde de provocadora chulería-, se ha abierto sitio en la opinión pública nacional como cuchillo en mantequilla. Y ése era su único interés: obtener visibilidad gratuita ante unos votantes de derecha muy cabreados que ven con simpatía su rampante discurso esencialista. Al PP, cuyos dirigentes echan pestes de los de Abascal por las esquinas, le ha faltado paciencia o audacia para aguantar la mano decisiva y llevarlos al borde de sus contradicciones populistas obligándoles a elegir sin más entre Juanma Moreno o Susana Díaz.

Ahora tiene dos vías de agua. A babor la de Ciudadanos, que ha visto la ocasión de centrar su perfil impostando carita de asco mientras se beneficia del trato sin mancharse las manos. Y a estribor la de Vox, que toca briosas melodías de conservadurismo bizarro. Por un flanco se le escapan electores jóvenes y moderados; por el otro pierde el respaldo de los sectores cansados de la sedicente supremacía ideológica de la izquierda y del separatismo identitario. Entre ambos, el posmarianismo se está quedando emparedado, constreñido en el achique de espacios, limitado al cada vez más estrecho margen de un liberalismo pragmático. Vox no necesita ser creíble porque en la fase de expansión le basta con apelar a la emocionalidad de los impulsos primarios, y a Cs le conviene distanciarse de la pugna por el voto de Don Pelayo. El proyecto naranja, por más que cierta derecha lo llegase a ver como alternativa recia de un PP demasiado blando, pasa por una oferta basculante capaz de cerrar acuerdos con cualquiera que asuma parte de su ideario.

En las elecciones territoriales va a haber sorpresas. A los de Casado les espera un sobresalto en plazas como Madrid o Valencia, donde muchos de sus antiguos simpatizantes están ansiosos de cambiar de papeleta. Y está por ver lo que suceda en Mellila o Ceuta, cuyo sentimiento de abandono puede haber encontrado la pista de aterrizaje perfecta. Como todo populismo, Vox ha abierto debates políticos y socioculturales que encandilan por su simpleza, y está, igual que Podemos hace cuatro años, en ese momento en que las críticas sólo aumentan su fortaleza. Por eso el pacto andaluz, con el PP obnubilado por la Presidencia, le ha servido de plataforma publicitaria para divulgar su estrategia. No es la Junta lo que le interesa, sino convertirse en la referencia de una cruzada contra la hegemonía moral de la izquierda.

VOX usará los Presupuestos andaluces para bloquear las subvenciones a asociaciones radicales
Carlos Cuesta okdiario 11 Enero 2019

Los de Abascal no renuncian a sus 100 medidas iniciales puestas encima de la mesa de negociación de Andalucía. Usará a sus 12 diputados en el Parlamento autonómico para seguir peleando por desmontar la Ley de Género –tal y como ha publicado OKDIARIO– y una de las claves para hacerlo ya está definida: usar la tramitación de los Presupuestos regionales para bloquear las partidas que recojan subvenciones a las asociaciones radicales, ideologizadas, ONGs que colaboren con las mafias implicadas en la inmigración ilegal. O aquellas que, pese a declarar un objeto social diferente, se dediquen, por ejemplo, a la persecución en las redes sociales con objetivos clara y netamente políticos.

VOX no cierra la pelea por sus postulados. Sabe que cuenta con 12 diputados regionales y que eso no permite aplicar todo su programa. “Pero una cosa es reconocer esa evidencia y otra muy distinta es que renunciemos a nuestras propuestas y a pelear por ellas. Y eso no va a ocurrir nunca”, destacan fuentes del partido.

Hay que recordar que VOX planteó un programa inicial de 100 medidas. Que, una vez sentado ya en la mesa de negociación con el PP, presentó un documento de 19 puntos donde se concentraban buena parte de esos primeros cien compromisos. Y que, a su vez, una parte muy importante de esos 19 apartados tenían una derivada económica.

Pues bien, esa va a ser una de las claves de su defensa de los postulados que no han podido entrar en los puntos del acuerdo de investidura definitivamente firmado con el PP: utilizar los Presupuestos –donde se deben dotar de contenido real económico todas las medidas que incorporen apoyo de fondos públicos– para frenar aquellas políticas o gastos que vayan en contra de sus principios.

Y de esa manera pretende bloquear las ayudas públicas a asociaciones feministas radicales y a todo el resto de subvenciones que afectan a asociaciones ideologizadas: ya sean partidos políticos, sindicatos o las asociaciones que, pese a dar otro nombre a su actividad, divulgan la ideología de género desde el lado de las LGTBI o desde cualquier otro enfoque. También se frenarán las subvenciones a ONGs que colaboran con las mafias de inmigración ilegal o a las asociaciones que prestan servicio de forma opaca a objetivos políticos realizando bombardeos o persecuciones en las redes. Y eso se aplicará a las asociaciones de todo tipo de ideología: ya sean socialistas, comunistas, conservadoras o liberales.

Es decir, que el objetivo final es acabar por completo con el sistema de pago y mantenimiento desde la Junta de Andalucía de todo un entramado de corrientes e ideologías.

Fiscalizar las subvenciones
La propuesta no se ocultaba en los documentos de VOX: “Realización de una auditoría externa que fiscalice las subvenciones concedidas en los últimos años. Estudio jurídico para reclamar los fondos que no hayan tenido una evidente utilidad pública”, señalaba el documento que entregaron al PP los hombres de Santiago Abascal. Y eso se pedirá en el Parlamento andaluz: un chequeo de todas las subvenciones concedidas para auditarlas y ver el resultado final de estos pagos.

“Porque de los 42 millones de euros concedidos en subvenciones, sólo el 2,8% ha acabado en sus fines sociales reales. El resto se ha quedado en la estructura”, señalan desde VOX. Y eso significa que “hay chiringuitos que viven de las ayudas”, añaden.

Hay que recordar que el documento de negociación con el PP reclamaba igualmente la “supresión de subvenciones a asociaciones islámicas”; de “la lluvia masiva de subvenciones a las asociaciones de feminismo supremacista” y las destinadas a colectivos LGTB porque “los derechos de las personas de orientación homosexual están ya reconocidos en las leyes ordinarias y la Constitución. España no es un país “homófobo” que necesite leyes especiales. La Ley 8/2017 atribuye privilegios injustificados a las asociaciones LGTB, como el derecho a interferir en la educación, a contar con órganos específicos en la Administración y a recibir subvenciones”.

En resumen, VOX seguirá, ahora desde el Parlamento regional buscando una eliminación total de las subvenciones que han generado la estructura “clientelar” sostenida por la Junta de Andalucía y que le ha permitido influir de forma constante ideológicamente en la vida andaluza.

El único pacto inaceptable en España es el de Sánchez con los separatistas
EDITORIAL Antonio R Naranjo esdiario 11 Enero 2019

La formidable maquinaria mediática que en España atiende a los intereses de la izquierda -esto es, la práctica totalidad de las televisiones y buena parte de las radios y periódicos- se ha lanzado en tromba a zaherir el pacto alcanzado por el PP con Ciudadanos y Vox, por distinto conducto, para alcanzar la presidencia de la Junta de Andalucía.

Con muy malas formas y escaso apego por la realidad, los mismos que defendieron la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez y viable gracias a los independentistas, se aprestan a denigrar el relevo de Susana Díaz arguyendo que Pablo Casado y Juanma Moreno han negociado un acuerdo con un partido inconstitucional y ultraderechista, en referencia al de Abascal.

Se trata de dos etiquetas injustas y falsas que, tras colgárselas a Vox, aspiran a extender al PP y Cs, al objeto de debilitar las posibles alianzas entre los tres que puedan darse en el futuro en España: el fin indisimulado es estigmatizar a una formación y, con ello, dinamitar las opciones electorales del centroderecha español, instalado ya en la mayoría absoluta en todos los sondeos a excepción de los del manipulado CIS, siempre al servicio de Sánchez.

Es una estrategia burda y lamentable en todos los casos, pero especialmente cuando viene de un Gobierno que se conformó al margen de las urnas, negándose a consultarlas de nuevo y sustentado en partidos que agreden a la Constitución, rompen la convivencia y pisotean las leyes que regulan el espacio democrático.

Vox no es anticonstitucional por pedir el fin del Estado de las Autonomías, como no lo es el PSOE por defender una reforma federal y plurinacional. Y ni siquiera lo serían ERC o el PdeCat por auspiciar la independencia. Son todas ellas posturas legítimas en un Estado de Derecho si, y esto es lo relevante, respetan el procedimiento y las reglas del juego, que permiten perseguir ese objetivo pero rechazan su imposición a la fuerza.

Doble desvergüenza
Que Sánchez tengan la desvergüenza doble de apoyarse en partidos incapaces de respetar la Constitución para obtener lo que le negaron los ciudadanos y, a la vez, no encuentre otra manera de atacar a sus rivales que adjudicarles pecados inexistentes; perfila a un presidente capaz de todo para llegar al poder o para mantenerse en él.

Ni PP ni Ciudadanos y ni siquiera Vox pueden ni deben aceptar lecciones de democracia de un partido, el actual PSOE, que se apoya a la vez en Iglesias, Puigdemont, Junqueras y Otegi. Y harían muy mal en interiorizar esa falacia y marcas más distancias entre ellos de las estrictamente relativas a sus visiones y programas: no tienen nada que demostrar a nadie en materia de respeto a la Constitución, y menos a quien se sirve de quienes se ríen de ella.

Un momento histórico para Andalucía con impacto en toda España
EDITORIAL esdiario 11 Enero 2019

La caída del régimen en Andalucía es un hito del que deben felicitarse PP, Cs y Vox, sin complejos ante la izquierda y con ganas de extenderlo al conjunto de España.

Juanma Moreno será el próximo presidente de Andalucía, tras fructificar el doble acuerdo del PP con Cs y Vox que, en la práctica y con distinta parafernalia, consagra el primer ensayo conjunto de todos los partidos a la derecha del PSOE para desalojar a éste y a sus socios del poder.

Algo que estaba justificado en el caso andaluz por el larguísimo periodo de dominio sistémico de los socialistas, convertidos en régimen más que en partido con los excesos que eso comporta. Y algo que estará aún más justificado en el resto de España si con ello se recupera La Moncloa de la doble intervención que, por debilidad de Pedro Sánchez, sufre desde Podemos y el independentismo.

El cambio en Andalucía es histórico, y por ello hay que felicitar especialmente al PP de Casado y de Moreno, capaces de entender lo que estaba en juego y de gestionar este periodo de preacuerdo con discreción y templanza. Y desde luego también a Ciudadanos y a Vox, de Rivera y de Abascal, que más allá de tiranteces y puestas en escena tácticas, a la hora de la verdad han hecho lo que se esperaba de ellos.

Doble acuerdo
Uno implicarse en el Gobierno y facilitar el relevo de Susana Díaz -en parte provocado por su horrible gestión, y en parte damnificada por la política de Sánchez-; y el otro no impedirlo con la altura de miras elemental que se espera de cualquier partido, por nuevo que sea, con ganas de ser tomado en serio.

PP, Cs y Vox van a tener que entenderse más en el futuro. Gestionar esa certeza sin complejos ante la izquierda es fundamental para toda España

Ahora, en realidad, empieza lo importante. Desmontar un régimen clientelar de 40 años de vigencia, con la izquierda dispuesta a incendiar las calles y La Moncloa más proclives a aplicar un 155 en Andalucía que en Cataluña; no va a ser tarea sencilla.

Altura de miras
Y requerirá de los tres protagonistas del cambio mucha altura de miras, bastante generosidad y, desde luego, toda la contundencia que la situación requiere. Apartar de la gestión la competición electoral por un nicho sociológico coincidente en parte, es fundamental para que todos obtengan el éxito que por el bien de los andaluces -y los españoles- ojalá logren desde la lealtad recíproca, conscientes de que su ensayo tiene una relevancia nacional enorme.

Porque PP, Cs y Vox van a tener que entenderse en el futuro en múltiples ocasiones, y no sería un buen arranque que se acomplejaran de su primer acuerdo ni que suscribieran las insidias que la izquierda más montaraz, ésa que pacta con Otegi o Puigdemont sin problemas, va a seguir esparciendo.

Sánchez prepara el terreno para el indulto a los golpistas

OKDIARIO 11 Enero 2019

Pedro Sánchez lleva meses allanando el terreno para poder brindar el indulto a los golpistas catalanes encarcelados por el 1-O. Una prerrogativa de gracia con origen en 1870 que, según se refleja en la actual Ley de Indultos, sólo está en manos del Gobierno y que el socialista, al menos así lo indican sus gestos políticos, no dudará en usar si con ello consigue aprobar los Presupuestos y permanecer en La Moncloa.

El presidente del Gobierno no quiere ni hablar de un adelanto electoral, una realidad que no tendrá más remedio que afrontar si no consigue aprobar las cuentas públicas, a no ser que haga amables guiños a ERC y PDeCAT –sus socios en la moción de censura– y consiga su apoyo en la Cámara Baja. Sánchez, que depende por completo de los separatistas si quiere agotar la legislatura, sigue poniendo sobre la mesa el diezmo que pagará con tal de mantenerse en el poder.

Por este motivo, José Luis González Cussac, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia y candidato del PSOE para asesorar a los diputados sobre la reforma de la citada legislación, ha acudido a la Comisión de Justicia del Congreso y ha defendido de manera abierta el posible indulto para los golpistas encarcelados acusados de rebelión, sedición y, en algunos casos, malversación de caudales públicos. El experto argumenta que no debe limitarse la concesión de indultos porque con el paso del tiempo “cualquier delito puede tener una consideración de menor gravedad”. Toda una declaración de intenciones por parte del presidente Sánchez que terminará, si la sensatez no lo subsana –una cualidad con la que no parece haber sido iluminado, al menos a tenor de sus acciones–, con todos los golpistas catalanes en la calle.

La mano tendida de VOX
Pablo Planas Libertad Digital 11 Enero 2019

PP y Ciudadanos deberán estar a la altura.

Se nota que los dirigentes de VOX quieren ser políticos en el precipitado manifiesto de los 19 puntos y que no lo son en la precipitación con la que han alcanzado un acuerdo con el PP para apoyar en primera votación al candidato Juan Manuel Moreno Bonilla. En lógica partidista, podrían haber convertido la investidura andaluza en el típico sainete catalán, pero han decidido hacer contrapolítica y refutar los titulares que alertaban de que el maximalismo de VOX podía reventar el cambio de gobierno después de 36 años de régimen socialista.

Puede que también hayan pesado en el ánimo de los negociadores de VOX las insidiosas comparaciones con Podemos y hasta con la CUP, razón por la que habrían dejado de estirar la goma para lanzar ante la sociedad el mensaje de que ellos son gente seria que no ha llegado a la política a marear la perdiz. Otra cosa es que los máximos del martes se hayan quedado en mínimos el miércoles, facilitando de paso que los jóvenes rectores del PP salgan por la puerta grande a las primeras de cambio.

Así es que esos bárbaros de VOX se han comportado como unos perfectos caballeros porque no se tomó Zamora en una hora, mientras que la respuesta más publicitada de la izquierda ante el peligro que suponen esos señores y señoras es que Pablo Iglesias cree que los hombres feministas follan mejor. ¿De verdad?

La irrupción de VOX no deja de acumular benéficos efectos en la sociedad española, que debate abiertamente sobre asuntos que hasta ayer sólo podían ser interpretados bajo el sectario marco interpretativo de la izquierda. El acto de humildad y rigor de VOX al facilitar la investidura a pesar de que Ciudadanos estaba acumulando méritos para cargarse el cambio en Andalucía es un mano tendida a todos los españoles, un gesto para mostrar que está dispuesto a transar, pactar, hablar de verdad, que escucha, atiende y entiende. Es el partido determinante, por lo que está en disposición de no dejarse avasallar. PP y Ciudadanos deberán estar a la altura.

De momento, las bobadas de Macron y Valls contra VOX no ayudan en nada. El partido de Rivera presume de que el apoyo es gratis y es verdad. Ni siquiera hay una foto de Juan Marín (anoten el nombre, será vicepresidente de la Junta de Andalucía) con el juez Francisco Serrano, el cabeza de lista de VOX. Pero lo que es gratis acaba siendo lo más caro, siempre. Hay muchas semejanzas entre el nacimiento de VOX y el de Ciudadanos, la misma o parecida indignación ante los mantras de la izquierda nacionalista. De Ciudadanos también decían que era la extrema derecha por pedir que los hispanohablantes no fueran tratados como mulas en Cataluña.

Vencedores y vencidos
Enrique Navarro Libertad Digital 11 Enero 2019

Vox ha seguido la estrategia Bannon desarrollada por Trump: hacer mucho ruido para luego llegar a consensos que no quedan en la retina ante el exabrupto.

Para una gran mayoría de los españoles el acuerdo tripartito en Andalucía era inevitable, a pesar de todas las incertidumbres aparentes que se han producido en estas semanas posteriores a las elecciones. Conociendo las relaciones personales y políticas entre los negociadores, nada presagiaba la falta de acuerdo. Pero no ha sido una batalla dialéctica de la que todos hayan salido indemnes. Como en todas las contiendas hay vencedores, vencidos, y víctimas o beneficiarios colaterales.

El gran vencedor claramente es el Partido Popular que coloca a Moreno Bonilla, ya tiene mérito hacer presidente de Andalucía a un tal Juanma. Derrotar el baluarte del nacional felipismo que supone un quinto de la economía y la población nacional es uno de los hitos más relevantes de la historia de la democracia. Que lo haya conseguido bajo la presidencia de Pablo Casado unos meses después de su llegada, supone además un espaldarazo a su gestión, que habrá que ver si se confirma en las próximas elecciones autonómicas y municipales. Lo acordado con Vox es un bonito listado de buenas intenciones que hubiera firmado una gran parte de la sociedad española, del Pacma sí tengo mis dudas. Aunque sin ambages, proponer la educación gratuita de cero a tres años es el mayor avance contra la desigualdad de género desde la aprobación de la Constitución española, si es que al final lo vemos, porque eso cuesta un mojón.

Vox tenía poco margen de maniobra. Su electorado procede del PP más conservador o anti-Rajoy; negar la oportunidad histórica para el centro derecha de gobernar en Andalucía por reivindicaciones escasamente viables hubiera supuesto el final de su historia. El manifiesto de diecinueve puntos del lunes, era la prueba de que el acuerdo llegaría. Es la estrategia Bannon desarrollada por Trump. Hacer mucho ruido para luego llegar a consensos que no quedan en la retina ante el exabrupto. Lo cierto es que PP y Ciudadanos gobernarán con un partido que llegó a exigir la derogación de la ley de violencia género, que en España es tan intocable como la Liga de Futbol Profesional, y proclamar el día de la Reconquista. ¡Échale narices! El reto para Vox de cara a las siguientes elecciones será volver a desmarcarse del PP y Ciudadanos; pero en eso también le ayudarán los otros dos partidos. La pregunta que se harán los votantes conservadores es dónde será más útil su voto: en Vox, forzando al PP a aceptar propuestas más a la derecha, aunque la rama del social-falangismo proteccionista asoma la patita mostrando una actitud menos radical, o votando al PP, que al final recibirá sin muchas alharacas los votos de Vox.

Ciudadanos sale bastante perjudicado del acuerdo. Colocar a Juan Marín en la vicepresidencia y algunas consejerías, no parece suficiente beneficio para un partido que ahora tendrá algunos lastres. Una vez más la indefinición ideológica le va a pasar factura. Ya son demasiados los vaivenes y las tendencias dentro del partido naranja; cierra acuerdo con Sánchez para gobernar en España en 2015; Valls implorando por abandonar a Vox, Juan Marín diciendo que si Vox les apoya es por casualidad, de socialdemócrata a liberal y ahora parte de la alianza anti-socialista. Sin embargo, el futuro es todavía más incierto. ¿Alguien en el Psoe podría pactar con Ciudadanos, el partido que gobierna con Vox en Andalucía? ¿Se le acabó el sueño a Pedro Sánchez de gobernar en la siguiente legislatura con Ciudadanos y la abstención de Podemos? ¿Permitirá Vox seguir apoyando un gobierno con Ciudadanos en Andalucía si éste pacta con el Psoe en otra Comunidad Autónoma? No olvidemos que este acuerdo del "Salmorejo Party" se ha gestado a nivel nacional en Madrid, o sea que su contenido es perfectamente extrapolable al resto de España. ¿El votante de Ciudadanos, que procede del PP, volverá a sus orígenes, al ver que el PP al final obtiene el apoyo de Ciudadanos, buscando el voto útil? Ciudadanos tiene todo el aspecto de salir vencido del acuerdo, pero no está muerto, sólo necesita recomponerse con unos acuerdos con el Psoe moderado que le necesite en algunas Comunidades Autónomas para volver al sueño eterno del centrismo.

Pedro Sánchez sale perjudicado colateralmente. En apenas unos meses no sólo ha perdido a unos cuantos ministros, es que ha perdido Andalucía, la joya de la corona; el fortín socialista. Obviamente la cabeza de Susana ya estaba puesta a precio, pero ahora Ferraz se esforzará en echar toda la culpa al Susanismo de la derrota, como si ésta hubiera hecho algo diferente de las grandes mayorías que han gobernado en Andalucía en los cuarenta años de vida autonómica. El Psoe ha perdido Andalucía por la moción de censura y la actitud en Cataluña, si los votantes socialistas se hubieran quedado en casa por la corrupción, el cambio se habría producido hace muchos años. El acuerdo de Ciudadanos con Vox le impedirá gobernar con Ciudadanos en la próxima legislatura, la única ecuación que sale a la vista de las encuestas, aunque la capacidad camaleónica de los dos no lo hace imposible del todo.

Podemos ha encontrado un nuevo filón para volver a sus orígenes, pero claro, el país no está como en 2011, y su aburguesamiento le va a dificultar volver al discurso radical que tanta fuerza le dio hasta 2017. Pero Podemos tiene una asignatura muy complicada en las autonómicas y municipales donde podría perder mas de la mitad del poder actual que ostenta, pudiendo llegar a la irrelevancia de izquierda Unida y el voto útil puede derivarse al Psoe que recogería a una buena parte de los millones de votos perdidos.

El presidente tiene además dos frentes abiertos. Repartir el presupuesto de 2019 entre barones y catalanes secesionistas para conseguir el silencio de unos, y el voto afirmativo de otros, puede tener un efecto muy negativo en las próximas elecciones, porque al final se puede encontrar sin silencios ni votos positivos. El segundo frente es que el Psoe obtendrá sus mejores resultados en aquellas comunidades gobernadas por los más críticos con su gestión en Cataluña, que seguramente encontrarán en Ciudadanos un aliado necesario para gobernar, reforzando su poder e influencia dentro del partido, al margen de directrices nacionales.

Esperemos al 26 de mayo para conocer cómo prosigue este frente de batalla política que promete darnos grandes sobresaltos y sorpresas en los próximos meses. Pero ahora toca ver si el acuerdo y el cambio sirven para mejorar la vida de los Andaluces que lo necesitan y mucho.

RTVE, la comisaria Mateo y el descalificable Hernández
EDITORIAL Libertad Digital 11 Enero 2019

Que alguien como Enric Hernández se ponga al servicio de la comisaria Mateo y sus amos socialistas es, sin duda, otra gran noticia para Santiago Abascal y los suyos.

Todo en el Gobierno de Sánchez era y es mentira, desde el compromiso de convocar elecciones en cuanto fuese posible, que terminó justo en el momento en que el acomodado socialista traspasó el umbral de la Moncloa, hasta la exigencia de ejemplaridad, que se olvidó casi de inmediato ante el escándalo de la tesis del doctor ful y la catarata de ministros tan impresentables como indefendibles.

No debe extrañar, pues, que las promesas de una nueva época en los medios de comunicación públicos, y singularmente en RTVE, no fuesen más que groseras patrañas, como se ha venido demostrando desde que los socialistas entraron en la referida corporación como suelen, purgando sin piedad a todos los no alineados con la extrema izquierda.

El nombramiento de la rubalcabista Rosa María Mateo y una línea informativa propia de un panfleto antisistema han sido los frutos del control socialista de una corporación que ha vuelto a ser lo que siempre ha sido en manos del PSOE, un instrumento para el agitprop, afortunadamente cada día menos eficaz.

Ahora, en el colmo del descaro, la comisaria Mateo, que en teoría está ahí de manera interina, toma una decisión de singular calado y ofrece la dirección de los informativos a un periodista que se distingue por su sectarismo izquierdista. Y para más inri la noticia salta coincidiendo con una portada repugnantemente infame del medio que dirige ese sujeto. Con ella, Enric Hernández ha dado la verdadera medida de su capacidad para la manipulación y la tergiversación denominando "pacto de la vergüenza" al acuerdo entre Ciudadanos, PP y VOX en Andalucía. Un calificativo que desde luego no usó para el pacto entre el PSOE, el comunismo bolivariano, el separatismo golpista y los proetarras que llevó a Sánchez a la Presidencia del Gobierno.

Manipulaciones tan groseras como las que perpetra la TVE de la comisaria Mateo son, sin duda, una de las claves del fenómeno político del momento, la emergencia de un partido como VOX, que no se ha cansado de denunciar las tropelías que se cometen en un mundo, el de la comunicación, copado por la extrema izquierda. Que alguien como Enric Hernández se ponga al servicio de la comisaria Mateo y sus amos socialistas es, sin duda, otra gran noticia para Santiago Abascal y los suyos.

La ‘independiente’ TVE de Rosa María Mateo publica un argumentario contra las medidas de VOX
OKDIARIO 11 Enero 2019

La cuenta de Twitter del canal 24 horas publica una información que ha causado estupor entre algunos profesionales de la televisión pública. El titular mismo de la noticia es toda una declaración de intenciones: "Los bulos y desinformaciones de Vox sobre la violencia machista". El artículo en cuestión lo firma una redactora de RTVE.ES y se limita a recoger opiniones de "expertos" a los que no se identifica contra los argumentos del partido de Santiago Abascal.

El canal 24 horas difunde en su cuenta de Twitter una información que ha sorprendido a periodistas de ‘la casa’. La firma una redactora de RTVE.es y es, en la práctica, un argumentario en contra de las propuestas y el discurso de VOX sobre la ley de violencia de género. Los profesionales consultados por OKDIARIO aseguran que “esto es algo que nunca se ha hecho” y muestran su preocupación por la pérdida de independencia de la corporación.

Los periodistas críticos con la gestión de Begoña Alegría reclaman igualdad de trato para todos los grupos políticos: “Si entramos a desmentir lo que dicen los políticos lo tenemos que hacer con todos y no solo con aquellos que están más lejos de nuestras convicciones, el problema no es hacer un periodismo crítico sino hacerlo solo contra aquellos que nos pueden gustar menos”.

La noticia ha sido criticada en redes sociales por su falta de pluralidad. No da voz a opiniones que defiendan los postulados del nuevo partido de la derecha y abundan los “expertos” en contra. La redactora se ha tomado el trabajo de refutar uno a uno los postulados de VOX pero no se pone en contacto con ninguno de los colectivos que defienden equiparar a hombre y mujer en penas. “La pluralidad es eso dar voz a los que opinan en contra”, insisten los trabajadores que no comulgan con la actual deriva de los informativos.

La noticia de TVE ha sido criticada en redes sociales por su falta de pluralidad y no permitir la defensa al partido acusado

Rosa María Mateo ha puesto a VOX en el punto de mira de la televisión pública y los Telediarios comienzan a atacar sin disimulo los planteamientos de la formación de derecha como no se ha hecho antes con ninguna otra fuerza política. Este miércoles el Telediario de Ana Blanco abrió con la noticia de cien asociaciones de mujeres convocando manifestaciones contra las peticiones del partido de Abascal. Lo hacía en plenas negociaciones de PP y VOX para llegar a un acuerdo de investidura de Juanma Moreno para la presidencia de la Junta.

La Plataforma por una TVE Libre ha criticado también cómo en los noticiarios se está colocando el acento más en la polémica sobre el apoyo de VOX que en el hecho inédito de que haya un cambio de Gobierno en una comunidad donde sólo habían gobernado los socialistas. Fuentes de esta Plataforma de trabajadores afean que se utilice la televisión que pagan todos los españoles para hacer frente a cualquier partido, sea el que sea.

Desde esta Plataforma creen que hay una estrategia para situar al PP y Ciudadanos fuera del centro político. Denuncian cómo el Telediario está asumiendo tareas propias de la portavoz del Gobierno, con Ana Blanco leyendo a cámara frases textuales que llegan, posiblemente, desde la Secretaría de Estado de Comunicación.

En el tuit que ha hecho público este colectivo de profesionales se acusa a la Dirección de Informativos y a Ana Blanco de plegarse al discurso oficial del Gobierno. Critican que utilicen un calificativo como “ultras” en fuentes que apenas se identifican. Creen que se está utilizando la televisión de todos.

La caza del cerdo xenófobo
Cristina Losada Libertad Digital 11 Enero 2019

En el año 2000, poco después de los sucesos de El Ejido, estaba yo por azar en Berlín y fui testigo del impacto que tuvo, entre periodistas alemanes que conocía, aquella oleada de ataques contra inmigrantes, motivada por el asesinato de tres personas. Me sorprendió que estuvieran no ya conmocionados, sino exultantes por el hecho de que hubiera en España disturbios xenófobos o racistas, como se calificaron sin excepción. Eran gente de izquierdas y creo que lo vieron como una oportunidad para desenmascarar a los racistas, que siempre gusta, y más aún a los racistas de otro país. Era como si dijeran, aunque naturalmente no lo decían: por fin no es sólo en Alemania donde hay racismo y violencia xenófoba.

Cuando las elecciones andaluzas pusieron a VOX en el mapa político y algunos medios españoles se lanzaron con delectación a desenmascarar a sus votantes, tuve el pálpito de que los movía un sentimiento parecido al que animaba a aquellos periodistas berlineses hace veinte años. Se notaba que disfrutaban de tener la ocasión: ¡por fin, hemos encontrado a los racistas! O a los fascistas, que para el caso tanto da. Porque estaban seguros de que existían, pero en España, al contrario que en otros países europeos, se hallaban electoralmente ocultos. Al fin, el voto a VOX los sacaba a la luz. Es más, se podía decir, de hecho se dijo, que VOX daba pie a liberar y exponer impúdicamente los sentimientos xenófobos que tantos mantenían reprimidos.

La idea de que votar a un partido que levanta la bandera de la lucha contra la inmigración ilegal obedece a un sentimiento de xenofobia claro e indubitable satisfará a los que presumen de superioridad moral, pero no sólo es errónea en términos generales: conduce a un error de más alcance. Un error que, en muchos países, está diezmando a las fuerzas políticas que lo cometen. Son las que abrazan la causa de las "fronteras abiertas", ignoran los problemas que causa la inmigración ilegal masiva y meten a los que votan en función de esa problemática en el saco del racismo y la xenofobia. Este error en cadena es particularmente visible en los partidos de izquierdas, que son los que más sufren las deserciones de electores en la era de las migraciones masivas. De ahí el extraño fenómeno de que votantes que eran suyos hace décadas –trabajadores menos cualificados, clase media baja– se pasen al enemigo: a los que propugnan dureza contra la inmigración ilegal, restricciones a la inmigración y protección de fronteras.

La gente que vota a partidos antiinmigración no se ha vuelto loca ni rabiosamente xenófoba. Está reaccionando ante dificultades relacionadas con el empleo, los salarios, las prestaciones públicas, las transformaciones de sus lugares de residencia y la pérdida del sentido de comunidad. Y esas contrariedades, lejos de ser reconocidas por los partidos establecidos, son ignoradas o negadas de forma sistemática. La izquierda fronteras abiertas priva, además, de humanidad a quienes sí consideran la inmigración masiva un problema. Lo hace al situar la cuestión únicamente en el terreno moral de esta simple y dicotómica manera: sólo eres humano y humanitario si estás a favor de recibir a todos los inmigrantes que quieran venir a tu país; si estás en contra eres un cerdo fascista al que hay que desenmascarar, señalar y machacar.

Mientras la izquierda en España disfruta ahora mismo de los placeres de cazar al cerdo facha y xenófobo, en otras latitudes hay izquierdistas que han dejado de cazar y se han puesto a pensar. Para empezar, reconociendo que los problemas existen. En uno de los artículos que más polvareda ha levantado, "La causa de la izquierda contra las fronteras abiertas" ("The Left Case against Open Borders"), Angela Nagle expone por qué hay que tener en cuenta los efectos de la inmigración ilimitada sobre las prestaciones del Estado de Bienestar, recuerda que los sindicatos se han opuesto tradicionalmente a la migración masiva y acusa a la izquierda "moralizante" profronteras abiertas de ser el tonto útil de las élites económicas que preconizan la libertad de flujos de trabajo y capital. Autores como Francis Fukuyama, John Judis o William Galston están publicando libros y artículos sobre los problemas de la inmigración y la identidad nacional en parecida línea.

En nuestro país, cuando Pablo Casado dijo que España no podía recibir a todos los inmigrantes que quisieran venir, y apuntó a la insostenibilidad de los servicios públicos, lo suyo fue tachado de sucia xenofobia irredimible. Quizá ya han renunciado por completo, nuestros partidos de izquierda, a hacerse eco de los problemas de las clases populares. Puede que hayan renunciado también a su voto. En realidad, al establecer que la posición ante la cuestión migratoria es puramente moral se dirigen a otros estratos, de mayor renta y mejor posición. A gente que no tiene que competir por las prestaciones ni por los empleos menos cualificados, pero compite por tener buenos y solidarios sentimientos. La causa de los brazos abiertos y abajo las fronteras es perfecta para el confort moral, sí. Y carece de contraindicaciones cuando no tienes que afrontar las consecuencias. Si esa es la clientela de la izquierda, pues nada: a seguir con la caza.

¿Posicionamiento político o neutralidad escolar?
Antonio Jimeno cronicaglobal 11 Enero 2019

Los centros educativos deben ser políticamente neutrales respecto al debate entre los diferentes partidos. Sin embargo, algunos centros se han posicionado a favor de determinadas ideas políticas y las defienden públicamente. Un ejemplo de ello son las escuelas Pías de Cataluña. Aunque las referencias académicas que tengo de ellas son positivas, sorprende la obstinación de sus responsables en dar una visión nacionalista de Cataluña, presentándola como un país monolingüe catalán y ocultando la parte de su historia que no interesa al secesionismo. He aquí algunos ejemplos extraídos de su propia web:

La escuela Pía hace bandera de aceptar la diversidad como un potencial enorme a proteger, e incluso en algunas de sus escuelas (Sarriá-Calasanz, Terrasa e Igualada) se dice que trabajan por el multilingüismo. Sin embargo, no existe la opción de visualizar su web en castellano. Buceando un poco más, el visitante se da cuenta de que su multilingüismo se refiere al inglés, al francés y al alemán, pero no al español o castellano. No se trata de una rareza entre las entidades educativas de Cataluña, ya que la opción de mostrar su sitio web en español o castellano tampoco existe, por ejemplo, en la web del Departamento de Enseñanza de la Generalidad. La situación es curiosa, porque parece ser que dicha opción es obligatoria en los organismos públicos, tal y como sí cumple la página web de la Generalidad.

En apoyo de la decisión de excluir el español o castellano como lengua vehicular de la enseñanza, los escolapios se presentan en su web como unos grandes avanzados, ya que en el apartado que titulan "nuestra historia", al hacer referencia a la Ley de Educación de Villar Palasí de 1970, acaban afirmando que, ya en aquella época, declararon el catalán como lengua oficial de la Provincia. Como no es creíble que en esos años el español o castellano hubiera dejado de ser lengua oficial, es evidente que hubiera sido más correcto que dijeran que declararon el catalán como lengua cooficial.

Es lamentable que un centro educativo no aproveche la potestad que le da su autonomía de centro, para diseñar un proyecto lingüístico en el que el criterio prioritario sea la preparación final del alumno, que ha de ser que alcance el mejor nivel en catalán, castellano e inglés que le sea posible, lo cual puede requerir impartir algunas asignaturas en esas lenguas. Excluir a priori el español o castellano de ese planteamiento, para congraciarse con el actual gobierno secesionista de Cataluña, no es en absoluto correcto desde una perspectiva estrictamente educativa.

En una de las páginas de información general, la Escuela Pía de Cataluña se autodefine como "... entidad conformada por mujeres y hombres, laicos y religiosos que compartimos valores y actitudes. Arraigada en nuestro país, ...", jugando con la ambigüedad del término "país", ya que "país" se puede referir tanto a Cataluña como a España. Pero en el documento "Carácter Propio de las Instituciones Educativas de la Escuela Pía de Cataluña" se puede comprobar que cuando hablan de "país", se refieren a Cataluña, concretamente en la frase: "La Escuela Pía de Cataluña entiende la persona como un ser histórico, es decir fiel a su tiempo y arraigado a su mundo y, concretamente a Cataluña, nuestro país.". Este concepto se repite en el sitio web de las colonias Jordi Turull (colonias pertenecientes a la entidad de los escolapios desde el año 1964), con lo que se demuestra que la transmisión de estas ideas a los niños y adolescentes no solo lo hacen en sus centros educativos, sino también en las actividades para el tiempo libro que organizan para ellos.

En el apartado de historia de su web, los siguientes párrafos muestran como --muy intencionadamente-- se presentan los lamentables hechos acontecidos entre la dictadura de Primo de Rivera y la postguerra:

"La dictadura de Primo de Rivera reprimió y persiguió la actividad de los escolapios, prohibiendo el uso de algunos libros escolares, suprimiendo subvenciones municipales, obligando a dos religiosos a exiliarse, imponiendo el cambio de superiores; fue el fin de las escuelas públicas de los escolapios.
La II República española creó incerteza. En los otros colegios se construyeron Mutuas de Padres, las cuales asumieron la titularidad de las escuelas y los religiosos trabajaron como contratados.
En julio de 1936 fueron forzados a abandonar todos los colegios. Durante el periodo de guerra civil 71 religiosos fueron asesinados, muchos encarcelados, otros consiguieron exiliarse. Los primeros años de la postguerra fueron difíciles: recuperación y reconstrucción de los edificios, suplir a los religiosos que faltaban, sufrir como cualquiera las limitaciones derivadas de la guerra, como las depuraciones."

Este resumen, presenta lagunas muy importantes, como son las siguientes:
--No se dice que durante la Segunda República, la persecución religiosa a la Iglesia católica se saldó con la quema de conventos, la expulsión de la Compañía de Jesús y la prohibición a los religiosos de dedicarse a la enseñanza (Ley de Congregaciones Religiosas de 1933), un olvido incomprensible por parte de una orden religiosa católica dedicada a la enseñanza.

--No se dice que durante la contienda, en la retaguardia republicana se produjo el asesinato de 6.832 religiosos, de los cuales 4.184 eran sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas, así como la destrucción de 20.000 iglesias. En el plano estrictamente docente, no se menciona que, a los pocos días de estallar la guerra no quedaba ninguna comunidad escolapia de la zona republicana viviendo en su lugar. Todos los colegios ubicados en el bando republicano fueron abandonados ante la avalancha de asesinatos de religiosos y de saqueo, robo y asalto contra las iglesias, casas de religiosos, locales parroquiales y todo lo que tenía que ver con la Iglesia católica. Otra omisión difícil de entender.

--Se insinúa que los 71 escolapios asesinados en Cataluña lo fueron por culpa de la guerra civil, permitiendo que se entienda que fue por culpa de los dos bandos, cuando la realidad es que todos los escolapios asesinados, fueron ejecutados por los "incontrolados" del bando republicano.

No sin Vox
Imma Lucas. vozpopuli  11 Enero 2019

Vox lo ha conseguido. Sin ellos no se investiría al popular Juan Manuel Moreno primer presidente de derechas deAndalucía en sus casi 40 años de historia democrática. Atrás quedan los socialistas que están viendo atónitos cómo finalmente ha habido cambio. Pero la llave del cambio supone un alto precio a pagar, un alto retroceso en los derechos sociales conseguidos, veremos cómo se gestiona el día a día de esta comunidad, que es ni más ni menos la antesala de lo que puede suceder en los próximos comicios que han de tener lugar en España. Vox habla claro, no se esconde, de pronto no engaña.

Sin Vox, ni PP ni C’s gobernarían la comunidad mal que les pese. Cierto es que el número de votos conseguidos por cada uno de los partidos es mayor, el número de diputados es mayor. Sí. La aritmética política no falla. Por ello, por mucho que lo quieran vestir como “sólo” de un pacto de investidura, no lo es. No lo es porque por mucho que tengan un pacto de gobierno los que más votos, de los tres, han obtenido en las urnas, PP y Cs, para conseguir la aprobación de aquellas medidas que quieran impulsar van a necesitar el visto bueno de Vox o de otros partidos. Sin ellos no son nada y poco podrán hacer. Lo vistan como lo quieran vestir.

De pronto los de Ciudadanos ni foto se han querido hacer con sus nuevos socios de gobierno. Eso les restaría el prestigio de quererse mantener en la centralidad política y distar de cualquier radicalismo que se precie en un sentido u otro. Buena decisión la suya; saben que una foto es más valiosa que muchos de los discursos que quieran hacer para restar importancia a las nuevas compañías que están teniendo con los de la formación de Abascal. Europa ya les ha dado un toque de atención al partido naranja y tienen al alcaldable Manuel Valls también muy atento a lo que pueda acontecer y puedan hacer en Andalucía con los de la derechona rancia. Aunque él no se queda corto, con airadas reacciones propias de la censura, como demostró hace unos días en los premios literarios entregados en Barcelona mostrándose harto por “el procès”. Sí, Valls mostró el hartazgo de muchos, pero las formas distaron mucho de ser las apropiadas. Aunque tan libre es él de exponer su criterio como lo era el premiado.

Si algo bueno tiene Vox es que dice las cosas claras, sin tapujos. Otros prefieren pactar por la puerta trasera y defender en el atril políticas mejor vistas de cara a la galería. Política es política; o era ¿business is business?. Al final la política es poder y el poder se negocia, como ahora negocian las consejerías que cada uno van a ocupar. Forma parte de la política, aunque de ello recelaran y mucho los del partido de Rivera antes de tocar poder en las instituciones. Ahora se ha de jugar al mismo juego. Esperemos que lo hagan con honestidad y sensatez. El tiempo juzgará y también los comicios venideros.

La nueva yihad: más amenazante que nunca
Guy Milliere  latribunadelpaisvasco.com 11 Enero 2019

Cuando tuvo lugar el ataque terrorista en Barcelona el 17 de agosto de 2017, a pesar de lo horroroso que fue (13 muertos, 130 heridos), los yihadistas no lo consideraron un éxito. Tenían un proyecto más letal. Querían empotrar furgonetas cargadas de explosivos contra la basílica de la Sagrada Familia y otras dos zonas turísticas de la ciudad. Sin embargo, ese fue el último gran atentado yihadista en un país occidental. El atentado de Mánchester, producido dos meses antes, el 22 de mayo de 2017; el atentado en Niza (Francia) tuvo lugar el 14 de julio de 2016 y el atentado en Orlando (Florida), el 12 de junio de 2016.

La destrucción del Estado Islámico, con el presidente Donald J. Trump, no sólo ha privado a los yihadistas de lo que se había convertido en un santuario y campo de entrenamiento; también les privó de la idea de que podrían derrotar rápidamente a Occidente.

Enseguida, la conciencia del peligro que encarna el islam radical se desvaneció en Estados Unidos y se borró en gran parte en Europa. Los ataques con cuchillo y el asesinato de los transeúntes en Francia o Gran Bretaña no recibieron mayor relevancia en los principales medios que los accidentes de tráfico. Los asesinos yihadistas solían ser definidos inmediatamente por las autoridades como trastornados mentales. En Europa, el nombre de los asesinos se ocultaba a menudo para evitar la posibilidad de desencadenar los "prejuicios" contra los musulmanes.

Lo que ocurre en otras partes del mundo rara vez llega a los titulares y se suele tratar como un problema local sin importancia global. Apuñalar a los israelíes y lanzar cohetes y cometas y globos incendiarios desde Gaza a Israel se considera estrictamente parte del "conflicto en Oriente Medio". Los ataques contra los cristianos coptos en Egipto son definidos como un problema egipcio. Más de 1.800 cristianos masacrados en Nigeria apenas se mencionan en las noticias. La sentencia a muerte por blasfemia en países como Pakistán no se mencionan en absoluto.

El islam radical puede estar a la defensiva, pero su ofensiva no ha cesado. Las principales organizaciones islamistas parecen estar esperando el momento para atacar otra vez. Al Qaeda fue recientemente descrita en un informe de la ONU de enero de 2018 como "fuerte", "influyente" y "resistente". El Estado Islámico puede haber perdido territorios que antes gobernó en Siria e Irak, pero, según el informe de la ONU, "la organización sigue transformándose en una organización terrorista con una jerarquía plana, con células y afiliados que actúan cada vez con mayor autonomía".

Los grupos de yihadistas islamistas siguen activos en Libia, donde controlan las actividades de tráfico de personas e infiltran a sus operativos entre los inmigrantes que tratan de cruzar el Mediterráneo hacia Europa. La policía sigue incautándose componentes utilizados para fabricar dispositivos explosivos y ha desbaratadointentos de atentado en suelo europeo, pero siguen circulando vídeos con instrucciones.

Lo que es importante recalcar es que los islamistas radicales usan otros medios aparte del terrorismo para ganar terreno. Los Hermanos Musulmanes, la principal organización islamista suní, jamás ha rechazado la violencia, pero dice que prefiere la da'wa (proselitismo, infiltración e influencia) para alcanzar el poder en el mundo musulmán y más allá. Sayid Qutb, su líder en la década de 1950, dijo que el objetivo de los Hermanos Musulmanes era "establecer el régimen islámico" allá donde fuese posible, por "cualquier medio al alcance". Sus miembros pueden haber pensado que estaban logrando su objetivo durante la revuelta que los periodistas llamaron "Primavera árabe". Por desgracia para ellos, el intento del expresidente egipcio Mohamed Morsi de convertir Egipto en un Estado islámico totalitario, y la crisis económica que le siguió, dio lugar a una toma del Gobierno por parte del actual presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisí, y a una represión que erradicó a la organización allí. Los Hermanos Musulmanes, sin embargo, no han desaparecido. Siguen teniendo el apoyo de Turquía y Qatar, y Hamás se fundó como la rama palestina de los Hermanos Musulmanes.

Las informaciones señalan ahora que los miembros de los Hermanos Musulmanes pueden recurrir ahora a una red de afiliados en más de 70 países. Mantienen su esperanza de ganar en todo el mundo musulmán, pero su objetivo principal parece seguir siendo transformar Occidente.

Los líderes delos Hermanos Musulmanes parecen pensar que si Occidente cae, el resto del mundo caerá después. En EEUU, los Hermanos Musulmanes tienen ramas no oficiales que intentan ocultar lo que son en realidad, pero están muy activas; entre ellas se encuentran el Consejo para las Relaciones Islámicas Americanas (CAIR) y la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA).

Los Hermanos Musulmanes tienen una fuerte implantación en la Europa occidental, donde controla muchas organizaciones y asociaciones benéficas que hacen todo lo posible por ocultar lo que son. Éstas incluyen "La Comunidad Islámica de Alemania", la Asociación Musulmana de Gran Bretaña y "Los Musulmanes de Francia". Los Hermanos Musulmanes han creado, además, vastas redes de mezquitas y escuelas que reclutan, adoctrinan y afirman que el futuro de Europa occidental será pertenecer al islam y que los europeos seguirán sometiéndose.

Esta semana, los jueces no electos del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se sometieron a las demandas de las leyes sobre blasfemia de la sharia y decidieron no permitir las críticas a Mahoma, no vaya a ser que se hieran los sentimientos de los musulmanes. El Tribunal eligió en realidad herir los sentimientos por la libertad de expresión y la defensa de la verdad. Probablemente es hora de "deselegir" a estos jueces no electos.

Las organizaciones islamistas están presentes y creciendo. A menudo, aúnan fuerzas para promover campañas de intimidación y presionar a los gobiernos, los grandes medios y las universidades para prohibir toda crítica al islam e imponer una creciente islamización de la vida cotidiana. Los ejemplos incluyen los esfuerzos por cambiar los programas académicos para presentar la civilización musulmana con una luz más atractiva; los esfuerzos por tener hospitales que acepten que las mujeres musulmanas sean examinadas únicamente por doctoras, y que las agencias de servicios sociales deben respetar la poligamia. Muchas organizaciones recurren al apoyo de los "compañeros de viaje", principalmente occidentales que odian la civilización occidental y pueden ver el auge del islam como un medio para desestabilizarla. Quieren, y consiguen, resultados.

Los políticos occidentales europeos, de izquierda y derecha, confían cada vez más en el voto musulmán para salir elegidos: piensan que las tasas de natalidad (que ahora es inferior a los niveles de reemplazo) y los flujos migratorios crean un cambio de la población; calculan que ser demasiado hostiles con el islam podría conducir a su derrota política.

Aunque el escritor suizo islamista Tariq Ramadan sigue en prisión en Francia acusado de violación, sus libros siguen escalando en las listas de los más vendidos. Las librerías islámicas son cada vez más numerosas. Venden libros antisemitas y antioccidentales que incitan a la violencia. Las zonas de exclusión siguen proliferando en Francia, Gran Bretaña y ahora en Alemania. En su libro No Go Zones, Rahim Kasam muestra la mutilación genital femenina, las agresiones sexuales y a veces los asesinatos por honor que tienen lugar en estas zonas.

Unos pocos políticos –el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el vice primer ministro y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini y el canciller austriaco Sebastian Kurz– están intentando defender la civilización occidental. Son arrastrados al barro por Merkel, May, Macron y otros líderes europeos occidentales. La oportunidad de Orbán, Kurz y Salvini de ganar la lucha en el corto plazo se ve limitada por el rápido envejecimiento de las poblaciones de sus países.

Se sigue permitiendo escribir a los escritores que critican el islam en Europa occidental, pero, con algunas excepciones, como la de Éric Zemmour en Francia o Thilo Sarrazin en Alemania, son casi totalmente ignorados por los grandes medios. Todos ellos han sido hostigados por los islamistas y a veces mediante procesamientos. Cualquiera que haya abandonado el islam se arriesga a que lo maten. Algunos han optado por escapar a una parte más segura del mundo. Ayaan Hirsi Ali abandonó los Países Bajos en 2006 y ahora es ciudadana estadounidense. Otros que han permanecido en Europa tienen que vivir bajo la protección policial. Hamed Abdel-Samad, exmiembro de los Hermanos Musulmanes que ahora vive en Alemania, es el autor de Islamic Fascism. Abdel-Samad dice lo que los líderes europeos occidentales se niegan a ver: "El islam es una religión de guerra". En una entrevista reciente, añadió que cuando un país no musulmán es fuerte, "el islam puede acabar accediendo a convivir", pero cuando un país no musulmán es pasivo "vuelve la guerra" sobre el horizonte. Esta guerra, continuó, "puede ser violenta. Puede ser no violenta. Los países europeos occidentales muestran todos los síntomas de ser pasivos.

Estados Unidos es más fuerte. ¿Seguirá siendo un refugio seguro para los exmusulmanes y la libertad de expresión? Los islamistas están trabajando. Algunos en las mezquitas incitan a la violencia. Encuentran apoyo. Intimidan a las instituciones. En abril de 2018, M. Zuhdi Yaser, médico practicante y fundador y presidente del American Islamic Forum for Democracy, que defiende la separación entre religión y Estado, fue invitado a hablar en la Universidad de Duke. Por la presión de los estudiantes islamistas, la invitación se canceló, después se reinstauró.

En 2014, cuando la Universidad de Brandéis quiso homenajear a Ayaan Hirsi Ali, escritora que abandonó el islam, las organizaciones islámicas y "progresistas" exigieron que Brandéis revocara la invitación. Fue "desinvitada" y no se le volvió a extender la invitación. Hirsi Ali dijo:

Como conocedora de lo que es vivir sin libertad, observo atónita a los que se dicen liberales y progresistas –personas que afirman creer fervientemente en la libertad individual y los derechos de las minorías– hacer causa común con las fuerzas del mundo que representan de forma manifiesta las mayores amenazas a esa propia libertad y a esas mismas minorías [...]. Tenemos que decirles a los musulmanes que viven en Occidente: si queréis vivir en nuestras sociedades, compartir sus beneficios materiales, entonces tenéis que aceptar que nuestras libertades no son opcionales".

Vía Gatestone

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A Sánchez todo le da igual

Carlos Dávila okdiario 11 Enero 2019

Llora como si de una plañidera se tratase. El presidente Pedro Sánchez, el más falaz y mentiroso que hayamos tenido en democracia, llora ante la pérdida del poder absoluto en Andalucía tras las pasadas elecciones autonómicas del 2-D. Una región la andaluza que podría ser una de las más ricas de España y que, sin embargo, no lo es gracias a los casi 40 años de administración socialista.

Ahora vienen a explicarnos que todo el acuerdo entre VOX, PP y Ciudadanos en Andalucía viene a ser un pacto irregular e, incluso, antidemocrático. Y lo dicen ellos, los socialistas, que han pactado con los filoterroristas –o directamente los terroristas, por qué no decirlo– de Bildu, los independentistas y los prosoviéticos que quieren desmoronar la democracia española con tal de llegar al poder con la moción de censura.

Que sepamos, al menos hasta ahora, la formación política de VOX lo que pedía –y pide– es sencillamente una reforma de la Constitución española, pero nunca violentarla o volarla para acabar con 40 años de libertad en España. Sánchez tiene todo preparado para agotar la legislatura hasta 2020, sin importar que la economía este año haya bajado hasta el 2,2%, una décima menos de lo estimado anteriormente, porque al socialista sencillamente todo le da igual.

Más pagos a los golpistas.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 11 Enero 2019

JOSEP RULL SALIÓ DE LA PRISIÓN DE LLEDONERS SIN PERMISO JUDICIAL LA NOCHE DE REYES. PEDRO SÁNCHEZ OFRECE A LOS GOLPISTAS MÁS INVERSIONES EN CATALUÑA.

El Ministro de Interior Grande Marlaska ha recibido una petición oficial por parte del juez Manuel Marchena del Tribunal Supremo para que proceda al traslado de los golpistas presos a cárceles de la Comunidad de Madrid a fin de que estén disponibles para el comienzo del juicio. Una misión que se antoja algo compleja por la independencia que está exhibiendo Instituciones Penitenciarias en la Comunidad autónoma de Cataluña, en el trato absolutamente VIP y laxo que mantiene con los presos golpistas a su cargo. Resultan vergonzosas los descarados beneficios de los que disfrutan en cuanto al régimen de visitas, celebración de reuniones y, como en el caso del exconsejero Rull, con un permiso especial, sin la obligada consulta previa al juez de vigilancia, en la noche de reyes para que fuera a ver a su hijo que al parecer se encontraba enfermo. Una escapada que bien podría haber acabado en fuga y engrosar el número de fugitivos dispersos por países de la UE y Suiza. Un trato que avergüenza al compararlo con el que la jueza Isabel Rodríguez del juzgado de Instrucción nº 8 de Valencia está dando a Eduardo Zaplana, y muy diferente del trato “humanitario” concedido a los etarras José Ignacio de Juana Chaos y Iosu Uribetxebarria Bolinaga.

Es evidente que el traslado de los golpistas presos, por decisión del Gobierno de España, de cárceles de Madrid a cárceles cercanas a Barcelona en Cataluña, fue una concesión del Gobierno de Pedro Sánchez en claro pago por el apoyo de los golpistas de ERC y el Periodista DigitaleCAT a la moción de investidura. Una decisión que se ha visto suplementada por la permisividad del tarto que reciben los preso trasladados por parte de Instituciones Penitenciarias en Cataluña que depende del Ministro de Interior. La pregunta es ¿cómo va a garantizar ese traslado de vuelta de los presos a cáceles de Madrid? ¿Cuál será el operativo y qué fuerza de Seguridad se encargará de la custodia, traslado y entrega? Por supuesto que ese traslado va a intentar ser torpedeado y bloqueado por los independentistas, previéndose una reacción de grupos como los CDR y otros manifestantes alentados por la ANC y OMNIUM que deberán ser neutralizados, sin descartar el uso de la violencia.

Un escenario que solo puede ser soslayado si esta operación se realiza de forma tal que se evite la filtración a terceros de los detalles del operativo. Algo muy difícil de asegurar ya que todo se va a realizar en un entorno hostil donde las lealtades no están aseguradas ni por parte de los funcionarios, ni de sus jefes, que ya han demostrado su afinidad y empatía con los presos golpistas, ni aún menos por parte de los Mossos. El error fue haberles trasladado a sabiendas del riesgo que suponía, y hubiera resultado irresponsable haber cedido la competencia de prisiones a la Generalidad tal y como exigía Joaquim Torra. Y el primer escollo que deben evitar es la trampa saducea de la comisión del Parlamento que investiga la intervención de Cataluña vía artículo 155 de la Constitución, que ha llamado a los presos golpistas a declarar para el día 21 de este mes, aunque se necesita el permiso previo del juez Manuel Marchena. Me extrañaría mucho que tras haber pedido el traslado, se avenga a conceder el permiso de asistencia a esa Comisión.

Grande Marlaska tiene ante sí un gran reto sobre algo que tiene demasiadas connotaciones que diferencia esta operación de otras similares de traslados de presos sujetas a un estricto protocolo. Y es que ante situaciones excepcionales hay que tomar medidas excepcionales si se quiere tener el éxito de la missión. Espero que pueda estar a la altura y no subestime la capacidad de acción de los golpistas y sus partidarios.

El otro gran tema del día es otra vergonzosa oferta por parte de Pedro Sánchez a los golpistas catalanes para conseguir el apoyo a sus presupuestos y garantizarse un par de años para agotar la legislatura y evitar convocar elecciones generales. La propuesta es aumentar las inversiones en Cataluña hasta el límite que se contempla en el Estatuto de autonomía, en este caso el 18% del PIB reconocido de la Comunidad autónoma. Una oferta que viola el concepto de solidaridad entre regiones que contempla la Constitución, por la que se debe tender a un reparto equitativo de la riqueza generada, donde aquellas comunidades mas ricas, con mayor PIB, aportan más al fondo común y reciben menos. Las dos únicas excepciones reconocidas en la Constitución, y en mi criterio totalmente injustas e insolidarias, son las de los Fueros de Navarra y el Concierto Vasco. Ambas camuflan el cumplimiento de la solidaridad bajo una comisión bilateral entre el Gobierno de España y el Gobierno de la autonomía, donde se analiza y se acuerda el balance final para la aportación a ese fondo de solidaridad autonómica. Pero hecha la ley, hecha la trampa y en casi todos los casos el balance suele salir neutro, es decir sin nada que aportar a ese fondo en un equilibrio perfecto de lo comido por lo servido.

Es absolutamente inaceptable este nuevo pago, valorado en unos 1.200 milones de euros, por un apoyo que afecta al resto de autonomías de España al ver mermadas sus inversiones. Y aquí recuerdo el reciente asunto de las deficiencias en las comunicaciones ferroviarias con Extremadura, aislada y olvidada de forma vergonzosa por el Gobierno y el Parlamento de España. Es inmoral el que se intente beneficiar a una de las regiones más ricas de España, aunque los golpistas y menos de la mitad de los catalanes no se consideren así e intenten independizarse, en detrimento del resto de regiones por la voluntad de un Gobierno rehén de los partidos golpistas catalanes y de los nacionalistas vascos. Son inadmisibles los pagos de Pedro Sánchez a sus socios mercenarios enemigos de España a costa de los impuestos de todos los españoles. De consumarse esta oferta creo que debería provocar la reacción del resto de las CCAA tan injustamente tratadas por razones puramente partidistas del PSOE y personales de Pedro Sánchez para mantenerse en el poder.

¿A que espera el Presidente de la Junta de Extremadura para amenazar con la insumisión y denuncia ante el Tribunal Constitucional? ¿A qué espera Ximo Puig y su socia de Gobierno Mónica Oltra para exigir en Valencia la aplicación de la cláusula Camps y lograr otra inversión como la prometida para Cataluña? ¿A qué espera Ángel Garrido para reclamar la deuda histórica de inversiones y pagos en función del censo de habitantes reales? ¿A qué espera Núñez Feijoo para rebelarse contra tamaña injusticia que afecta al desarrollo de Galicia? Las malas lenguas aseguran que Pedro Sánchez ya ha conseguido el apoyo parlamentario de sus socios. Ya tenía asegurado el del PNV y EH BILDU. Y ahora parece que ERC y los diputados del PDeCAT niegan la autoridad de Joaquim Torra y apoyarán los presupuestos para evitar la convocatoria de elecciones y que se produzca una coalición como la de Andalucía.

Pienso que este tema no debe pasarse por alto y requiere una amplia y unánime reacción de todos los máximos representantes del resto de españoles que con esta medida nos sentimos burlados por un Gobierno que solo piensa en sobrevivir unos meses a costa de pagar los apoyos bastardos de sus socios de moción de censura. Puede que se aprueben los presupuestos , pero debería obligarse a hacerlo por le proceso más largo y anulando esas partidas claramente discriminatorias que nos afectan a todos.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Tiempos integristas
Antonio Robles Libertad Digital 11 Enero 2019

Una ola de integrismo confundido tras los nuevos populismos se ha adueñado de la realidad.

Vivimos tiempos donde cuestionar la más leve verdad de época puede desatar la irá de las iglesias laicas de nuestro tiempo. Dudar se ha convertido en sospechoso si la duda se ejerce sobre los nuevos tabúes. El mero hecho de nombrarlos es síntoma de brujería. Y si quien se atreve a cuestionarlos arrastra algún estigma políticamente sospechoso, nadie lo salvará del aquelarre. Pongamos que hablo de la Ley de Violencia de Género.

En su nombre se están utilizando argumentos impropios de un Estado de Derecho y contrarios a cualquier forma de búsqueda de la verdad filosófica y científica. Una ola de integrismo confundido tras los nuevos populismos se ha adueñado de la realidad.

Han cambiado los ropajes, pero el espíritu apostólico sigue siendo el mismo. O peor. Porque se presenta enmascarado en valores laicos. Más o menos como esos antifascistas fascistas que quieren redimir Cataluña de sí misma.

Aunque dé casi vergüenza citar en pleno siglo XXI ese tratado de tolerancia recogido en una sola frase: "No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero estoy dispuesto a dar mi vida por defender su derecho a decirlo" (Claude-Adrien Helvetius), debemos hacerlo. Las veces que hagan falta. Cada generación lo ha de aprender todo. De cero.

Ahora parece –recordaba el lunes pasado en Twitter Pedro Insua en recuerdo de su maestro Gustavo Bueno– que cuando atacas al catalanismo te acusan de atacar a los catalanes, si te metes con el yihadismo padeces de islamofobia, y como se te ocurra cuestionar las políticas de violencia de género estás declarando la guerra a las mujeres.

La simplificación no distingue a políticos, intelectuales o periodistas supuestamente capaces. Como ha dejado demostrado Manuel Jabois en El País acusando a la vicesecretaria de Comunicación del PP de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, de no querer la igualdad de la mujer por haber dicho esto: "Para ser mejor mujer no tengo por qué ser feminista"; es decir, que para ser mejor mujer, alega Jabois, no hace falta querer que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres.

¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino? ¿Acaso el resto de mujeres no militantes con el ismo defienden el maltrato o se inhiben ante él?

Con esta misma supremacía moral se expresaba la vicepresidenta, Carmen Calvo, el pasado 13 de diciembre en Twitter:
Proteger la libertad de las mujeres implica aceptar la verdad de lo que dicen. Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí. Como en cualquier otro tipo de delito.

Con el fogonazo de un simple tuit, la segunda autoridad del Estado ha acabado con la presunción de inocencia, fundamento mismo del derecho. ¿Y quién se atreve a explicárselo sin tener la sensación de estar corrigiendo a un niño?

En la Llei 5/2008 del dret de les dones a eradicar la violència masclista, de Cataluña, se cambia el título para peor y se cae en un integrismo mayor a la Ley de Violencia de Género aprobada por Zapatero en el 2004. Aún no he logrado entender por qué, ante un mismo delito, la pena debe ser superior si se comete contra una mujer que si se comete contra un hombre. Paradójicamente, la igualdad que recoge felizmente nuestra Constitución para hombres y mujeres se interrumpe en cuestiones que contempla la Llei de violència masclista. Así, si un hombre viola a una niña de 7 años es juzgado por dicha ley, pero si el violado es un niño de 7 años, entonces el violador será juzgado por el Código Penal, menos riguroso.

Ya digo, si no nos podemos plantear con normalidad dudar de la equidad de una ley, la propia norma pierde valor democrático y la posibilidad de mejorarla se convierte en un tabú. Y no sólo la ley, sino la posible arbitrariedad que pudiera generarse de su mal uso.

PS. Si queremos vivir en una democracia plena, recurrir al estigma no es un recurso. Nunca.

Los nuevos gestos de Sánchez a Podemos y separatistas para aprobar los Presupuestos de 2019
El Gobierno aprueba este viernes los Presupuestos de 2019, con una rebaja de su previsión de crecimiento al 2,2%.
Libre Mercado Libertad Digital 11 Enero 2019

El Consejo de Ministros de este viernes aprueba la remisión a las Cortes del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, que irán acompañados de una rebaja de una décima de su previsión de crecimiento para este año, hasta el 2,2%. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, carece por el momento de los apoyos necesarios para sacar adelante las cuentas.

De ahí, precisamente, que haya introducido nuevos guiños en el plan presupuestario a fin de recabar apoyos. Por un lado, los Presupuestos incluirán un castigo fiscal a los beneficios no distribuidos de las Socimis para contentar a Podemos, según avanza Expansión. Esta medida ya fue pactada en su día con el partido de Pablo Iglesias, pero no había sido incluida en el borrador que se remitió a Bruselas el pasado octubre. La idea consiste en aplicar un gravamen del 15%.

Esta subida fiscal se suma a otros aumentos tributarios pactados con Podemos, como el gravamen del 5% sobre los dividendos del extranjero, la imposición de un tipo mínimo del 15% en el Impuesto sobre Sociedades o la creación de la tasa Google y la tasa Tobin sobre transacciones financieras. Pese a ello, Podemos insiste en fijar un límite de precios a los alquileres, pero, por el momento, el Gobierno no se ha plegado a esta exigencia, aunque no lo descarta,

Por otro lado, Sánchez también elevará la inversión en Cataluña para atraer el voto nacionalista. Los Presupuestos incluirán un importante incremento de la inversión pública para acercarla al porcentaje que esta comunidad aporta al PIB, tal y como fija el Estatut, informa Cinco Días. De llevarse a cabo el pasado año, Cataluña habría recibido cerca de 600 millones de euros extra en inversiones por parte del Gobierno central.

Pero no es el único gesto. Las cuentas de Sánchez también incluirán una dotación de 150 millones de euros para integrar a los Mossos en el modelo de financiación autonómica, dentro de una partida de 700 millones repartida en cuatro años. Ambas medidas fueron acordadas en septiembre entre el Gobierno y la Generalidad, junto con una mayor flexibilidad financiera, tras pasar de estar sujeta al FLA al Fondo de Facilidad Financiera, un mecanismo que exige menos ajustes y condiciones presupuestarias. Por último, se financiará que TVE duplique el número de horas de emisión semanal en catalán, hasta las 40 horas.
Menor crecimiento en 2019

Las cuentas que aprueba este viernes el Ejecutivo irán acompañadas de una actualización del cuadro macroeconómico que rebajará en una décima, hasta el 2,2%, la previsión de crecimiento para este año, según ha adelantado la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien ha explicado que se debe al mayor ajuste fiscal de los Presupuestos, al elaborarse con la senda de déficit del anterior Gobierno (1,3% del PIB).

En cuanto al paro, el nuevo cuadro macro proyecta una creación de 800.000 empleos entre 2018 y 2019, con una reducción de la tasa de paro al 15,5 en 2018 (igual a la previsión anterior) y del 14% en 2019 (dos décimas más). La deuda pública cerrará 2019 en el 95,5%.

Dado que la mayoría del PP en el Senado ha rechazado la senda de déficit del Gobierno -proyectaba déficit del 1,8% este año, 1,1% en 2020 y 0,4% en 2020-, el Gobierno aprobará los PGE con los objetivos de estabilidad presupuestaria de Mariano Rajoy -déficit del 1,3% este año, 0,3% en 2020 y superávit en 2021- y más adelante, una vez que la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria para eliminar el veto del Senado viese la luz a lo largo de este año, el Ejecutivo aprobaría su senda y fijaría el déficit en el 1,8%.

Tras dar luz verde al proyecto de Presupuestos en el Consejo de Ministros de este viernes, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, llevará el lunes a las diez de la mañana dicho proyecto a la Cámara Baja, para iniciar su tramitación parlamentaria, que se prolongará durante unos tres meses.


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