AGLI Recortes de Prensa  Sábado 12  Enero 2019

Por qué también creo que soy de VOX
Adrián Dupuy Libertad Digital  12 Enero 2019

Soy –o he sido– del PP y he estado tentado de votar Ciudadanos, pero ya está bien de soportar mentiras. Los políticos me recuerdan al que canturreaba: "Por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas, tralará...". Los políticos actuales, y en especial los de izquierdas, aprendices de Goebbels, no tienen reparos a la hora de contar la mentira más gorda y luego repetirla muchas veces: dos y dos son cinco. Unos las cuelan, vale; el problema es que otros las aceptan como borregos, o posturean y se ponen de perfil, y ya está bien.

Porque se han aceptado sin rechistar imposiciones absurdas de determinados grupos de presión, como las que rodean a la Ley contra la Violencia de Género –lean a Luis del Pino– o el tema de los okupas, que hace preciso que algunos lleven a su programa ¡económico! la propuesta del desalojo inmediato por la policía de los okupas de las casas que ocupan ilegalmente, incluso a veces expulsando a sus legítimos ocupantes. ¡Pero si están cometiendo un delito flagrante! ¿Por qué no se está dejando intervenir a la policía? ¿Por qué hay jueces que sancionan a los propietarios que defienden su casa? No cabe un tonto más.

Porque en los partidos nacionales –PP y PSOE–, sus miembros del País Vasco, desvergonzados, defienden el cupo vasco o, más bien, su aplicación a beneficio de inventario, para pagar cada vez menos, cada vez que se necesitan sus votos. Y eso es algo que constituye no ya una vulneración de la Constitución y del principio de igualdad de todos en el sostenimiento de los gastos públicos, sino también, en el ámbito penal, un delito de malversación de caudales públicos o cuando menos una administración desleal, que no sé por qué la Fiscalía no investiga. Una investidura, o unos Presupuestos, no se pueden conseguir renunciando a cobrar lo que se debe.

Porque se han aceptado las pretensiones nacionalistas, por muy absurdas que sean, como la de gastar millones de euros en traductores simultáneos en el Senado. Vale que ellos estén locos –o muy cuerdos, según se mire–, pero ¿y los del PP o del PSOE, que lo aceptan sin rechistar, como si fuera lo más natural del mundo? Entre españoles, ¡traductores simultáneos! ¡Como en la ONU! Manda huevos.

Pero también creo que soy de VOX porque el maricomplejines de Rajoy, teniendo mayoría absoluta, no derogó la Ley de Memoria Histórica, y ha permitido las barrabasadas que está perpetrando la izquierda con ese empeño de reescribir la historia, exhumar a Franco –¡con la abstención del PP!– y olvidar todo lo demás. Todo lo que –también y más– hicieron ellos, quizá con mucha más saña y rencor.

Y porque Rajoy faltó a su palabra y no se atrevió a derogar la ampliación de la Ley del Aborto, en contra de lo prometido en el programa electoral, haciendo caer a Ruiz Gallardón, nuevamente, por no molestar, por estrategia electoral, por falta de ética o de principios morales, en definitiva, por ser un cobarde, que es un grave defecto, que no se debe confundir con la virtud del comedimiento.

Pero todas éstas no son más que anécdotas puntuales y dolorosas del principal problema al que ningún partido tradicional está poniendo coto, que es el de los ataques a la unidad de España. España y los españoles tienen que tener y recibir la misma seguridad, sanidad, educación y justicia en todo el territorio, y no está siendo así.

En seguridad se está consistiendo la ausencia de las Fuerzas Armadas en parte del territorio, o la salida de la Policía Nacional y la Guardia Civil, sustituidas por otras fuerzas del orden, de dudosa lealtad constitucional. En justicia resulta que hay "territorios del Ministerio" y "otros territorios" con sistemas informáticos incompatibles entre sí, de modo que la coordinación y la administración de justicia es un auténtico desastre. En sanidad, seguro que les ha pasado, si estás de vacaciones en Galicia y no eres gallego, malo. Uno tiene que buscar en la web "cómo actuar si tienes que acudir al médico fuera de tu autonomía"… y entonces solicitar una "tarjeta de desplazado" o acudir a urgencias, donde todo son problemas. ¡Españoles pidiendo tarjetas de desplazado, dentro de España! Así estamos.

En educación, qué les voy a contar que ya no sepan con lo que está pasando en Cataluña. No ya por el idioma, donde es realidad incontestable que en más de treinta años se ha consentido que en Cataluña unos padres españoles no puedan llevar a sus hijos a un colegio que les enseñe en español –¡ni siquiera uno privado!–, que es algo tan absurdo como lo de los traductores simultáneos, sino que no hay una política educativa común, un mismo nivel de exigencia académica, unos mismos textos, y así resulta muy fácil falsear la Historia y educar en la separación y el rencor.

Por todo lo anterior, que no se corrige, porque hay muchos políticos apoltronados en la hipertrofiada Administración autonómica, y porque ninguno se atreve a modificar la Ley Electoral para evitar los chantajes, creo que también soy de VOX, como me parece que también están empezando a serlo la mayoría de los españoles, incluidos los de Ciudadanos y los del PP, a causa del hipócrita postureo de sus jefes.

Unos Presupuestos de alto riesgo
 larazon 12 Enero 2019

Tal vez sea el artificio contable en la liquidación del IVA que incorporan los Presupuestos Generales lo que mejor define el alto riesgo que para el futuro de la economía española representa el proyecto de as cuentas del Estado aprobadas ayer por el Consejo de Ministros. Y no sólo porque la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sume 2.500 millones de euros extra a los ingresos previstos mediante la creación de un ejercicio anual de 13 meses, sino porque la recaudación fiscal, la más alta de la historia de España con 227.000 millones de euros, está calculada sobre unos supuestos macroeconómicos que la realidad no parece confirmar.

En efecto, la subida general de impuestos, que opera sobre la clásica triada del IRPF, Sociedades e IVA, descansa en unas previsiones de crecimiento del mercado laboral, de los salarios medios y del consumo interno que ya están dando muestras de estancamiento. Y lo mismo reza para los nuevos impuestos especiales, al diésel o a las transacciones bursátiles, que o no han sido regulados formalmente o no tienen en cuenta el deterioro continuado de los mercados financieros.

En definitiva, el proyecto de PGE mantiene los mismos defectos que ya detectó Bruselas, aunque al ajustarse al techo de gasto por el veto del PP en el Senado encajen dentro de las normas del Pacto de Estabilidad. Hay en las nuevas cuentas, por supuesto, una subida del llamado «gasto social», pero ni siquiera en este capítulo puede hablarse de grandes avances. La mayoría de este incremento presupuestario venía condicionado por los acuerdos adoptados por el anterior Gobierno del PP –subida de las pensiones no contributivas y de viudedad, salarios públicos, equiparación salarial en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado–, con la notable diferencia de que su aplicación no iba a depender tanto del aumento de la presión fiscal como de la mejora en una actividad económica que, por el contrario, como venimos señalando, está dando los primeros síntomas de desfallecimiento.

Por lo tanto, que el Gobierno de Pedro Sánchez presente estas cuentas cuando su ministra de Economía, Nadia Calviño, acaba de reducir por segunda vez en tres meses la previsión de crecimiento del PIB, sólo se explica desde la renuncia a que obtengan el necesario apoyo parlamentario. En ese caso, que la nueva posición de los nacionalistas catalanes convierte en problemático, se mantendría el efecto electoralista, que parecer ser, por las evidencias, el objetivo primordial.

Así que es, precisamente, la hipótesis de que los partidos que apoyaron la moción de censura de Pedro Sánchez, especialmente el PDeCAT y ERC, decidan que cuadra más a sus intereses que el Gobierno actual se mantenga hasta el final de la legislatura lo que hace especialmente arriesgados estos PGE. Si bien la economía española ha mantenido la inercia que impulsó la política de reformas del anterior Gabinete popular, muy ayudado por unas circunstancias exteriores de créditos blandos, bajos precios de la energía y una moneda muy competitiva en los mercados internacionales, ahora nos hallamos ante un escenario sensiblemente distinto.

Que ante un apunte de menor crecimiento, de fatiga económica, se incida fiscalmente sobre las empresas y los trabajadores sólo puede contribuir al deterioro del mercado laboral y de las expectativas de consumo. Lo que hacían falta eran unos Presupuestos contracíclicos, de reducción de la presión fiscal para mantener las constantes vitales económicas, y no el recurso a unas cuentas expansivas del gasto, pero que no garantizan los ingresos. Queda, por supuesto, el trámite parlamentario, y aunque sería de desear que el Gobierno se abriera a una negociación que incluyera a todas las fuerzas políticas, no parece probable.

Unos Presupuestos irreales, demagógicos y perjudiciales
EDITORIAL LD 12 Enero 2019

Pedro Sánchez ya tiene en marcha su soñada herramienta electoral, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019 que acaba de presentar este viernes, cosa distinta es que, finalmente, logre aprobarlos. Tras un 2018 en el que se ha visto obligado a gobernar con las cuentas que había dejado aprobadas Mariano Rajoy, el Gobierno del PSOE confía ahora en sacar adelante su propio proyecto presupuestario con el fin de materializar buena parte de sus promesas. El problema, sin embargo, es que, con independencia de que recabe o no los apoyos necesarios, estos PGE nacen ya viciados de origen, puesto que no solo son irreales y demagógicos, sino que resultarían profundamente perjudiciales para el conjunto de la economía nacional en caso de que llegaran a materializarse.

En primer lugar, son irreales porque se sustentan sobre unas previsiones de crecimiento poco prudentes, a la vista del convulso contexto internacional y las crecientes señales de debilidad que registra la economía española. El Gobierno avanza que el PIB crecerá un 2,2% en 2019, una décima menos de lo estimado inicialmente, lo cual ya supone casi un punto menos que en 2017, pero que, dada la desaceleración observada en los últimos meses, corre el riesgo de resultar optimista. Aunque lo más grave no son tanto las previsiones macroeconómicas en sí como las absurdas estimaciones de recaudación que contiene el texto. El Ministerio de Hacienda afirma que los ingresos tributarios aumentarán un 12% este año, casi el doble que en 2018 y 2017, cuando la economía española crecía a un ritmo muy superior al actual.

Esta es, sin duda, la mayor trampa que contienen los PGE, ya que nunca antes se ha registrado un incremento semejante en la recaudación, a excepción de la época de la burbuja crediticia. El maquillaje contable es de tal calibre que el proyecto carece de la más mínima credibilidad. Lo que ha hecho el PSOE, simplemente, es inflar los ingresos de forma artificial y torticera para poder afirmar sobre el papel que logrará aumentar el gasto público y, al mismo tiempo, reducir el déficit hasta el 1,3% del PIB comprometido con Bruselas. El anterior Ejecutivo del PP ya pecó en su día del mismo error, pero nunca con el descaro, la desfachatez y la dimensión que incluyen estos PGE.

En segundo lugar, son unos Presupuestos demagógicos porque, según asevera el Gobierno, servirán para revertir los drásticos recortes del PP y restaurar de nuevo el "estado del bienestar". La mentira, una vez más, no puede ser mayor, puesto que los famosos ajustes que aplicó Rajoy al inicio de su mandato hace tiempo que brillan por su ausencia y el estado del bienestar, evidentemente, nunca ha sido desmantelado. En realidad, lo único que pretende Sánchez con este tipo de soflamas es usar a su antojo el dinero público para comprar votos y atraer apoyos políticos a fin de mantenerse en el poder lo máximo posible. Esto y no otra cosa es, precisamente, lo que persiguen los nuevos guiños ofrecidos a los separatistas catalanes en forma de inversiones o al colectivo de pensionistas y funcionarios vía aumento de prestaciones y sueldos.

Y, por último, pero no menos importante, las cuentas de Sánchez resultarán perjudiciales para la economía española porque su implementación se traducirá en más gasto, más déficit, más deuda y muchos más impuestos. Es decir, más despilfarro público, menor solvencia estatal y un nuevo atraco a las familias y empresas. Y todo ello, además, en un momento en que la economía nacional corre el riesgo de sufrir un frenazo que, entre otros efectos, daría al traste con los frutos que ha cosechado la recuperación en el último lustro.

Antieuropeos y anticonstitucionales
Daniel Lacalle elespanol 12 Enero 2019

“All I hear is… Burn!”. David Coverdale.

Se habla del acuerdo en Andalucía como si algunos partidos se hubiesen unido al diablo. Se repite sin descanso que “Europa está preocupada”, que nos enfrentamos a fuerzas antieuropeístas y extremistas anticonstitucionales.

Y tienen razón. Pero no por los firmantes del pacto de cambio en Andalucía.

Ninguno de los firmantes de ese pacto ha jurado o prometido la Constitución jamás con subterfugios del estilo “por imperativo legal” o “hasta que los ciudadanos la cambien”, ni ha cimentado su surgimiento intentando desmantelarla exigiendo procesos constituyentes totalitarios y bolivarianos o diciendo en todos los medios que no la acatan. Todo lo contrario.

No, cuando buscamos el peligro anticonstitucional no lo tenemos que buscar en el pacto de investidura en Andalucía, el peligro está hoy dictando el Presupuesto al Gobierno de España, exigiendo y dirigiendo la actuación del presidente de la nación. El “peligro anticonstitucional” está hoy en coalición con el partido socialista, que ha gobernado España durante 22 años, en centenares de municipios y varias comunidades autónomas.

No. Aunque algunos hagan malabarismos para ocultarlo, en Italia no gobierna la extrema derecha en coalición con Papá Noel. Gobierna la ultraizquierda con la ultraderecha. Lo mismo ocurre en Grecia.

Tampoco tenemos que irnos al pacto de cambio en Andalucía para buscar actuaciones antieuro y antieuropeas.

Los únicos partidos que han votado junto al Frente Nacional de Le Pen en Europa pidiendo la salida del euro han sido Podemos e Izquierda Unida (el 14 de diciembre de 2015), y nunca han retirado ni modificado la enmienda.

No hace falta irse al pacto de Andalucía para encontrar enmiendas votadas junto al Frente Nacional abogando por derogar el Tratado de Lisboa y el Pacto de estabilidad “para tratar la reversibilidad y la derogación de los Tratados" o enmiendas que "rechazan la Estrategia Europea de Seguridad y su política exterior y de seguridad común", ni tampoco "la derogación de la legislación relativa a la unión bancaria". Eso lo han presentado Podemos e IU apoyado con los votos del Frente Nacional y los partidos eurófobos (enmienda a la Resolución sobre el programa de trabajo de la Comisión, julio 2016).

No. No hace falta irse al pacto de Andalucía para recordar quiénes exigen el desmantelamiento de las instituciones. El propio PSOE fue el que atacó las enmiendas de Podemos e IU en Europa acusándoles de “abogar por acabar con algunos de los pilares fundamentales de la Unión Europea”.

Es cierto que tenemos que preocuparnos por los partidos anticonstitucionales y antieuropeístas. Porque están controlando al Gobierno de España y dictando los Presupuestos. Los mismos que han defendido y siguen defendiendo regímenes totalitarios con alabanzas que van desde la Unión Soviética hasta el régimen cubano.

Mis lectores pueden decirme que eso no significa que el Gobierno apoye esas políticas anticonstitucionales y antieuropeas de sus socios de moción de censura y que solo llegan a acuerdos de gobierno basados en programas y propuestas. Supongamos que lo aceptara. Pues el argumento vale exactamente igual para los acuerdos de gobierno para Andalucía, donde no se hace ninguna propuesta que vaya contra la constitución ni contra Europa.

El problema es otro. Europa sigue ignorando la desaceleración y se dedica a guerras internas donde algunos piensan que la solución es siempre gastar más y subir los impuestos. El problema de la eurozona es que creemos que se combate el populismo blanqueando sus políticas de gasto excesivo, deuda, desequilibrios y luego, impago y quiebra. Francia, país que nunca ha tenido austeridad y que soporta un gasto y presión fiscal inaceptable, es ahora el nuevo foco de inestabilidad.

La solución a los problemas de la eurozona no puede ser aplicar políticas que vuelven a acercarnos a una crisis de deuda. No olvidemos que, en la negociación entre Estados Unidos y China, la Unión Europea puede ser un atractivo daño colateral si seguimos obcecados en poner escollos al empleo, al crecimiento y a la inversión pensando que el mundo va a hacer lo que nosotros queramos.

El auge de los populismos y los extremos no viene porque el peso de los Estados y el intervencionismo sean bajos, sino precisamente porque muestra constantemente su fracaso, y en vez de exigir más libertad, pensamos que otros con soluciones mágicas van a darnos lo que unos no pudieron. Nos quejamos constantemente de los “políticos” como si hubieran caído de un OVNI a gobernarnos, y nos lanzamos a defender otros que prometen cosas todavía más imposibles.

Y no se soluciona con mayores desequilibrios.

El pacto de Andalucía puede ser una de las grandes esperanzas para Europa, que no puede conformarse con políticas de mínimo común denominador y de asfixia de los sectores productivos. No tiene nada de ideológico, y mucho de lógico.

De hecho, el pacto en Andalucía, si consigue eliminar los grilletes de la burocracia e intervencionismo de los últimos 36 años, puede ser parte de la solución de una Unión Europea que debe presentarse ante el mundo como un centro mundial de crecimiento y empleo, no de presión burocrática y fiscal.

Lo que necesitamos, y urgentemente, es preocuparnos de las que son las verdaderas oportunidades para Andalucía, España y Europa. El crecimiento, el empleo y liderar la revolución tecnológica.

España reacciona ante el peligro del totalitarismo izquierdas
“Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas” Winston Churchill
Miguel Massanet diariosigloxxi 12 Enero 2019

La reacción, no por esperada menos impactante, a los resultados de las pasadas elecciones andaluzas, dejan en evidencia que, aunque ya han pasado más de 78 años de la finalización de la Guerra Civil española y más de 43 años desde el fallecimiento del general Franco; para todos aquellos que se opusieron a él, ya fuera en los campos de batalla o en el campo de la política nacional e internacional, la figura de aquel militar que gobernó el país durante más de 46 años -- durante los cuales, salvo los pequeños incidentes de guerrillas protagonizados por los maquis que intentaron, desde Francia, alterar la paz que reinaba en España - ni comunistas, ni socialistas, ni catalanistas ni vascos intentaron, procuraron o se atrevieron a alzar una mano contra el régimen que él implanto. Sólo cuando murió fue el momento en el que, todas las fuerzas del Infierno político que habían estado mudas y neutralizadas durante los años en los que gobernó, se atrevieron a dejarse oír y a reclamar un puesto en la política de España.

Suárez, un hombre providencial en unos momentos en los que se esperaba una transición comprometida, tuvo el acierto de conseguir encauzar la sucesión de la dictadura a la democracia sin que se produjeran los incidentes que se pronosticaban para cuando llegara el momento del cambio del régimen; sin embargo, tanto él como los que redactaron nuestra Constitución de 1978, no supieron ver las consecuencias que iban a tener aquellas concesiones que se les hicieron a los catalanes y a los vascos, cediéndoles la posibilidad de un autogobierno que, por sus características y cesiones de competencias, en algunos puntos, se les dieron más poder y facultades de las que, en la actualidad, naciones como Alemania les tienen otorgados a sus länders en su modelo federal de gobierno. Sin embargo, este aparentemente pequeño error de aquellos, por otra parte, brillantes políticos, nos ha llevado, unos años después, a tener que lamentar la división de España que, anteriormente en regiones y provincias, a partir de la Constitución quedó establecida en autonomías, cada una de las cuales con su gobierno autonómico, sus cesiones de competencias y su correspondiente Parlamento, desde el cual se podían dictar leyes, en principio solamente válidas para la demarcación territorial sobre la que tenían poder pero, como hemos tenido ocasión de contemplar, la desidias de los sucesivos gobiernos centrales, las consecuencias de un sistema D´Hont para la determinación de los escaños correspondientes a cada formación política, que daba a cada voto, según la autonomía en la que se emitiese, un valor mayor que a otros votos y la lenidad, descuido, intereses electorales y necesidades de coaliciones, en muchas ocasiones “contra natura”, permitieron que aquellas autonomías, como la de los vascos y los catalanes, fueran consiguiendo mediante chantajes, al principio sutiles y, a medida que transcurrían los años y se dieron cuenta de la debilidad de los sucesivos gobierno de la nación, más descarados y groseros, hasta llegar a los últimos años en los que ya no se piden, solicitan o argumentan, sino que exigen a cajas destempladas, renegando del Rey, de las tribunales nacionales, del TC y de la propia Constitución española, a la que no acatan ni reconocen.

Una crisis inoportuna y un inconcebible menoscabo de los valores y la ética tradicionales, debido a que los gobiernos de las izquierdas, dieron lugar a la degradación del concepto de familia, de la autoridad paterna, del concepto de la moral, de los límites éticos, de las reglas de convivencia y de los frenos al libertinaje que imponían los preceptos de la religión católica, hoy perseguida como enemigo a batir por el materialismo y el laicismo, impuesto por las izquierdas libertarias que se hicieron cargo de España gracias a la llegada al poder de un sujeto, Rodríguez Zapatero, que, con su absoluta incapacidad para gobernar el país, su egolatría y su desafortunada creencia y esnobismo de que estaba en poder de la verdad y que, el resto de aquellos que le reprochaban sus decisiones, se equivocaba; fue capaz de poner a España al borde del abismo cuando, en el 2011, tiró la toalla y convocó elecciones. Durante su gobierno consiguió, con su fanatismo de izquierdas y sus errores en la toma de decisiones políticas y económicas, destruir la economía, el bienestar, el progreso social y todo aquello que un gobernante nunca debe hacer si, de verdad, lo que desea es el bienestar del pueblo al que gobierna y debiera servir. Las consecuencias las tenemos hoy reflejadas en un gobierno no elegido en las urnas, presidido por otro visionario, en este caso más hábil y peligroso, si cabe, el señor P.Sánchez, que sería capaz de vender al país a cualquiera que le garantizara el permanecer en el poder, en el que se encuentra como pez en el agua y del que, lo viene demostrando con los lujos que se permite a costa del erario público, que aunque sigue siendo de izquierdas, cada vez más cerca de la extrema izquierda, no les hace ascos a los beneficios, placeres, ventajas, opulencias y demasías tan propias de aquellos a los que critica, quiere agobiar a impuestos y echarlos de España, los que amasan millones de euros y forman la élite económica de la sociedad española.

Para sorpresa de muchos, lo que ha pasado en Andalucía, puede que desvele que aquel franquismo que, pese a todo lo que se ha intentado hacer para acabar con él, puede que no se haya manifestado abiertamente, debido a la convicción de que era algo suicida definirse como adicto a unos tiempos que, los actuales gobernantes y una parte muy importante de la sociedad, han condenado al ostracismo y han calificado como enemigo número uno de la actual sociedad; sigue latente en una parte de la sociedad española que contempla horrorizada como España se va autodestruyendo y que, todo aquello en lo que creyeron, aquellos principios que recibieron de sus mayores, aquellas costumbres que practicaron durante toda su vida y aquella paz y tranquilidad de las que disfrutaron durante muchos años, van camino de desaparecer, precisamente en manos de los sucesores o herederos de aquellos republicanos salidos de la II República de 1931 que, durante su gobierno fueron capaces de convertir a España en el país en el que podían amargar, con sus tropelías y crímenes, a la gente de orden sin que, sus sucesivos gobiernos supieran ni quisieran acabar con aquellas hordas de criminales que fueron los verdaderos responsables del levantamiento del 18 de julio de 1936.

No tenemos otra referencia que la de VOX, la expresión política más cercana a la forma de pensar de varias generaciones de españoles que, aunque muchos de ellos supieron, con astucia calculada, cambiarse de chaqueta cuando se puso de moda la democracia, es posible que algunos, por lo visto más de los que nos pensábamos, descontentos con esta España en la que vivimos y a la que nos sentimos extraños, sientan una cierta nostalgia de otros tiempos en los que, algunos resabiados, nos quieren hacer creer que estábamos oprimidos, esclavizados o privados de libertades, pero que, en realidad, salvo para los que continuaban obsesionados por haber perdido la guerra, eran unos tiempos en los que la gente tenía trabajo, había paz, se superaron momentos complicados pero, cuando llegó el reconocimientos de los países que nos habían hecho el boicot, todo cambió y empezó una época de bienestar.

La duda, de momento imposible de descifrar, consistente en valorar si lo que ha sucedido en Andalucía, con la repentina e inesperada aparición de VOX con 400.000 votos y 12 escaños, es algo que va a tener continuidad en las próximas elecciones autonómicas del mes de mayo o, si sólo sonó la flauta por casualidad, debido a que Andalucía es un país de sorpresas y, en muchos andaluces puede que pesaran demasiado el haber estado sometidos durante 35 años a las veleidades de un solo partido, el PSOE. En cualquier caso, sólo por el placer de ver a todas las izquierdas que, a la vez, se han lanzado como fieras a poner de chupa de dómine a los del partido de Santiago Abascal; de cómo, en Cataluña, se han rasgado las vestiduras sólo de pensar que algún día, en tierras catalanas, pudieran volver a aparecer los herederos del franquismo, cuando se han pasado tantos años renegando de él o, cuando observamos la preocupación que VOX les ha causado a los de Podemos, aquellos “demócratas” de pacotilla que siguen creyendo o intentan hacerlo creer, que Venezuela sigue siendo una democracia y no una dictadura catastrófica, en la que los incrementos del coste de vida se miden por cifras millonarias cada día que pasa, lo cual implica que a los únicos a los que se pueden dirigir es a cuatro ignorantes o a aquellos que son incapaces de renunciar al rencor que vienen arrastrando contra la derecha.

Contrariamente a los que opinan que VOX pudiera restarle votos al PP, podríamos pensar que, a quién le pueda arrancar más votos quizás fuera a Ciudadanos, que es a donde se fueron muchos de los dos millones de votantes que abandonaron el PP, disgustados del inmovilismo de Rajoy y Sáez de Santamaría cuando iban por libres, dejando que los separatistas catalanes fueran ganando batallas y confianza, aumentando sus demandas mientras, el tradicional galleguismo de Rajoy, le impulsaba a esperar que el tiempo escampara, para no tener que desgastarse electoralmente emprendiendo una acción decidida contra el vergonzoso e inadmisible desafío del soberanismo catalán. No quiso correr el riesgo y, finalmente, todos sus errores los pagó de una vez, en manos de su astuto e impresentable adversario, P.Sánchez que, si bien se desenvuelve con habilidad en el terreno de las cloacas de la política, no es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que, esta política de ir vaciando las cajas del Estado confiando en una especie de cuento de la lechera, soñando con recaudaciones inmensas, pensando que todos los más ricos y las empresas más potentes van a consentir que, Hacienda, los desplume a su antojo y no van a seguir el ejemplo de las casi 4.000 sociedades que trasladaron su domicilio social lejos de Cataluña; es, sin duda, incurrir en un error del que puede, que si sigue en el poder y logra que le apoyen los PGE del 2019 ( en caso contrario es muy probable que tengamos elecciones mucho antes), pronto tenga ocasión de darse cuenta de lo peligroso que resulta el imaginarse realidades cuando uno está en el desierto y resulta que, lo que está viendo no son más que espejismos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la impresión de que Ciudadanos, como viene haciendo desde que tuvo éxito en Cataluña, sigue pensando que manteniéndose en el filo de la navaja, una vez jugando a ser de izquierdas y otra a ser de derechas, va a conseguir ir captando nuevos adeptos. Un juego peligroso que le encanta al señor Rivera pero que, cuando a la derecha del PP han aparecido unos señores que, sin vergüenza ni complejos, han recogido parte del pensamiento heredado del franquismo, tiene el peligro de que, los socios que captó del PP como único partido refugio para aquellos que nunca van a votar izquierda, visto lo visto, es posible que la fuerza que parece tener el partido del señor Abascal según ha demostrado en un lugar que parecía ser inexpugnable, gracias a la fuerza del PSOE, es posible que, en otras regiones que han sido en ocasiones más proclives al PP consiga, en las elecciones autonómicas y municipales, resultados que, sin que los lleven a la mayoría, si les permitan instalarse en los respectivos parlamentos, desde los cuales es obvio que tendrán más facilidades para conseguir aumentar la clientela para que los vote. El tiempo nos lo dirá.

Albert Rivera y el conde de Marcin
Segundo Sanz okdiario 12 Enero 2019

Il n’y a plus rien de caché en Espagne pour l’ambassadeur de France –Nada oculto hay en España para el embajador de Francia–. Esta frase a modo de instrucción la recibió el diplomático y militar Ferdinand de Marcin, conde de Marcin, cuando el absolutista Luis XIV, el Rey Sol, le encargó vigilar muy de cerca los designios de Felipe IV. Ello, dentro de su pretensión hegemónica de forjar una “monarquía universal” que absorbiera a la Corona española. He aquí el síndrome del Rey Sol que Leopoldo Calvo-Sotelo atribuyera siglos después al entonces presidente de la République Valéry Giscard d’Estaing por su chauvinismo y su actitud de superioridad, la que “le llevaba a mirar a la nueva España democrática casi como si fuese un protectorado francés”.

Desde Giscard d’Estaing, que quiso controlar el proceso de la Transición en este país, no se recordaba mayor injerencia de El Elíseo en la vida política española que la protagonizada esta semana por el Gobierno de Emmanuel Macron y su particular conde de Marcin, el ex primer ministro francés y candidato de Ciudadanos a la Alcaldía de Barcelona, Manuel Valls. “¿Le preocupa que VOX participe en un pacto en Andalucía para sostener a un Ejecutivo del que formaría parte C’s, que está en el grupo liberal europeo y que, además, es socio electoral de La République en Marche?”, fue la pregunta que la prensa dirigió hace unos días a la ministra francesa de Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau.

“Cada país tiene sus especificidades y cada partido toma sus propias decisiones“, respondió de manera instantánea la dirigente. Pero Loiseau no se quedó ahí, cuando podía haberlo hecho perfectamente, y perpetró la aberrante intromisión. Afirmó que “siendo miembro de un partido que se ha batido contra la extrema derecha, no puede haber ningún pacto con un partido de extrema derecha que defiende valores que son completamente contrarios a los nuestros”. Otra vez el síndrome de Luis XIV y además usando la mentira.

Porque ni VOX es el Front National, al que se han medido los macronistas, ni el partido de Santiago Abascal va a tejer una alianza europea con la formación de Marine Le Pen en los comicios de mayo. En el cuartel general de los voxistas contemplan integrarse en un nuevo grupo europeo, ajeno a los conservadores populares y a los eurófobos, y del que formaría parte, por ejemplo, el Fidesz húngaro de Viktor Orbán. Este nuevo reparto de fuerzas en el Viejo Continente es lo que trae de los nervios a Macron, el socioliberal que al igual que Valls formó parte del Gobierno socialista de François Hollande. ¿A qué intereses financieros responde su napoleónico deseo de dibujar un nuevo mapa político de corte progresista? ¿Hay por ahí algún Soros?

Con todo, lo preocupante aquí es su influencia sobre Ciudadanos y cómo el partido de Albert Rivera puede verse arrastrado por sus socios, perdiendo por el centroderecha los votos que vaya arañando por el centroizquierda. Resulta difícil de digerir que la formación que ha hecho historia en Cataluña, ganando unas elecciones a los hoy separatistas, con una defensa desacomplejada de España y de la igualdad de todos los españoles, sea correa de transmisión de los que se toman a esta Patria como un “protectorado francés”. O Rivera marca cierta distancia con ese entrometimiento del conde de Marcin o lo pagará caro en las urnas de todo el país.

La derecha es imbécil e inútil
Jesús Laínz Libertad Digital 12 Enero 2019

Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral.

Bien claro lo dejó Ortega y Gasset hace ya casi un siglo. Y el paso del tiempo no ha hecho más que confirmar la contundente sentencia del filósofo madrileño. Olvidémonos hoy de la izquierda, esa plaga cósmica, con el objeto de centrarnos en esa derecha que tantos votantes derechistas se empeñan en creer que todavía existe. Y no nos quedará otro remedio que cometer la impertinencia de corregir a Ortega añadiendo a sus palabras de los años 30 un adjetivo sin el que su definición se queda incompleta ochenta años después: porque la derecha, además de imbécil, es totalmente inútil.

Confiéselo, derechista lector: ¿qué es la derecha, especialmente en España, sino esa piedra en el camino que sólo sirve para obstaculizar el paso de los demás? Nunca aporta nada, nunca propone nada, nunca decide nada. Se limita a esperar sin mover un músculo. Su lema es "Me opongo", pero nunca pasa de ahí. Lenta, artrítica, paralizada y cobarde hasta el infinito. Mariano Rajoy lo personificó de manera probablemente insuperable.

Otra posible definición: la derecha es la izquierda con cinco de años de retraso. Porque ¿no se ha fijado, avispado lector, en que la derecha asume como propias las propuestas que la izquierda defendió algunos años atrás y a las que en aquel momento se opuso? Haga un poco de memoria y comprobará cómo, en cualquier campo de la política, los pasos dados por la izquierda, a los que la derecha se opuso en su día, unos años después –o últimamente tan solo unos meses o unas semanas después– pasan a fosilizarse, a eternizarse como algo dado por la naturaleza de las cosas e inamovible por una derecha que acabó haciéndolos suyos. Tan sólo tres ejemplos, aunque se podrían poner muchos más: el horror del aborto –que ya nunca volverá a ser cuestionado–, la catástrofe neopedagógica –diseñada por la izquierda y jamás tocada por la derecha a pesar del evidente analfabetismo de las nuevas generaciones– y todo lo relacionado con esa demencia totalitaria y anticonstitucional llamada ideología de género –a la que ahora la derecha se apunta con el ímpetu del converso– que tantos disparates, tantas injusticias y tanto dolor está provocando.

Por eso votar a la derecha ha provocado, durante cuatro largas décadas, los mismos efectos que votar a la izquierda. Y por eso la derecha llevará siempre las de perder. En primer lugar, porque la pillarán siempre con el paso cambiado. Y, en segundo, porque quien siempre niega y nunca da un paso al frente jamás levantará el entusiasmo de nadie. Y los que, a pesar de todo, acaben decidiendo apoyarla para evitar los mayores males provenientes de la izquierda, lo harán a regañadientes y tapándose la nariz.

A finales del XIX el Nobel noruego Knut Hamsun puso en labios de un personaje de su novela Redactor Lynge estas palabras que parecen salidas de un mitin socialista de hoy:

La derecha no ve más que peligros y malos caminos en todo cuanto damos un paso adelante. De esta manera resulta difícil entender las cosas y marchar al compás de los tiempos. Porque estos hombres que frenan y frenan, y dicen a todo que no, están totalmente atascados, y si hubieran vivido en otra época, en la suya, se hubieran opuesto también a cuanto supusiera avanzar y estaríamos como hace cincuenta años. Pero no encontrarán apoyo alguno en estos tiempos de verdadera libertad. No hay que darles importancia sino compadecerlos por pobres retrógrados, estancados, cuando el resto del mundo avanza vertiginosamente. Sin embargo, hay que estarles agradecidos en cierto modo: con su tozuda resistencia estimulan nuestros esfuerzos en pro del progreso. Pero no les dejemos nunca convencer a nadie; hay que apartarlos del camino de la libertad. Debemos oponernos a ellos con todas nuestras fuerzas, en todos los lugares y ocasiones. Que todo el mundo sepa que la derecha está condenada a ir siempre colgada del carro triunfal de la izquierda, entorpeciendo su marcha y dificultando sus leyes y decisiones. Pero la izquierda estará siempre vigilante, será la salvaguardia del progreso y su más firme defensora.

Pues bien: a esa hemiplejía moral a la que, por inercia, se sigue llamando derecha, encarnada por este, ese o aquel partido, sólo le queda la opción de remangarse y no cejar hasta quitarle la razón al novelista noruego. O ya puede ir cerrando el tenderete, retirarse a casa y dejar de molestar.

A ver si es verdad que esa nueva derecha desacomplejada que está empezando a asomar la cabeza por aquí responde a las esperanzas que en ella han empezado a depositar más españoles de los que imaginamos. Porque de la otra olvídense: ya es historia.

www.jesuslainz.es

Bienvenida
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Enero 2019

Salgamos de la jaula de la corrección política, donde está cautivo el pensamiento. Hoy, antes de enunciar cada pensamiento debemos asegurarnos de que no choca con algún barrote de la jaula. Hemos interiorizado esta precaución hasta el extremo de que a menudo ni siquiera permitimos que ese pensamiento políticamente incorrecto germine en nuestra mente: lo cortamos de raíz apenas asoma. Infortunadamente, la jaula de la corrección política está diseñada de tal manera que no impide la libre propagación de los discursos que exacerban los instintos ancestrales generadores del odio, la intolerancia y la discriminación contra nuestros semejantes; solo acalla las voces que denuncian estas manifestaciones de irracionalidad rampante.

¡Ay de los librepensadores!
En tiempos pretéritos la guardiana de la ortodoxia era la Iglesia, cuyo Sumo Pontífice dictaba las normas que gobernaban la vida de la plebe, en tanto que el clero enseñaba el camino a seguir y los inquisidores se ocupaban de castigar a quienes se apartaban de él, entonces llamados herejes. El dogma era ley.

Actualmente, el sistema se ha complicado pero el comportamiento de los enjaulados continúa sometido a una disciplina estricta. El dogma lo promulgan intelectuales y políticos que se valen de predicadores mediáticos, redes sociales, movimientos de masas y oenegés para domesticar al rebaño. Nuevamente, ¡ay de los librepensadores, falazmente acusados de fachas! Los flamantes inquisidores guardan la llave de la jaula de la corrección política y se la pasan unos a otros sin descuidarla jamás. No hay tregua para los díscolos.

Vayamos a los hechos. En España, la jaula de la corrección política ha sacado lustre a sus barrotes gracias a la aparición de VOX, que se ha convertido en el patrón ideal para medir lo que es correcto y lo que no. VOX es anatema para los administradores de la jaula, pero no porque sustente sin eufemismos un programa de gobierno de matriz integrista, inviable en la Europa del siglo XXI –al fin y al cabo no más retrógrado que el de los hispanófobos anclados en 1714 y amancebados con el usurpador Pedro Sánchez–, sino porque el lenguaje desinhibido que emplea para defenderlo en cuestiones relacionadas con la familia, la inmigración y, con enfoque más afortunado, los privilegios anómalos de los que gozan algunas autonomías regionales no encaja en el marco de la obediencia debida al código progre.

Los vigilantes de la jaula negocian amablemente con suscompadres racistas y xenófobos, y decretan que no se castiguen sus campañas encaminadas a desmembrar nuestro país levantando fronteras entre regiones habitadas por personas idénticas entre sí pero con distinto implante territorial. De este atentado inicuo contra los derechos humanos no se habla. El tema del día, programado por el feminismo radical y gestionado por el sínodo progre, es la violencia de género.

Intermedio de locura
Cuando haya pasado este intermedio de locura, los estudiosos se preguntarán cómo fue posible quepersonas sensatas, enemistadas con los guardianes de la jaula, pusieran tantas pegas cuando sus aliados potenciales se empeñaron en sustituir la violencia de género por la violencia intrafamiliar, especificando en la ley la extensión del amparo a hombres, niños y ancianos, y cuidando, además, que los fondos no se desviaran hacia entidades sectarias. Por supuesto, si se trata de estudiosos serios, investigarán el contexto social y político y allí encontrarán la respuesta a sus interrogantes.

La palabra género está asociada a una ideología nihilista que reniega de los factores determinantes de la anatomía y la fisiología y los sustituye por opciones de naturaleza psicológica que, aun siendo respetables, no pueden marcar las pautas de la legislación vigente. Con el añadido de que una ley contra la violencia intrafamiliar, dictada en reemplazo de la ley de violencia de género, no deja desprotegidas a las mujeres, ni al ubicuo colectivo LGTBI, sino todo lo contrario. El resultado depende del rigor con que la apliquen los jueces. Mientras siga imperando el buenismo, con una ley u otra habrá asesinos, maltratadores y violadores en libertad, con víctimas de todos los sexos y edades.

Las fotos de los mítines contra la nueva denominación de la ley darán otra pista a los futuros estudiosos. Las pancartas "Contra el machismo", que hacen hincapié en uno solo de los muchos tipos de violencia intrafamiliar, les probarán que la campaña forma parte de un estado de beligerancia de los colectivos feministas radicales contra el hombre, y no en defensa de los derechos humanos sin discriminación. Las mismas que exigen a la RAE que caiga en el ridículo elaborando un texto de la Constitución con lenguaje inclusivo son muy exclusivistas cuando de derechos se trata. Su fobia a los hombres es equiparable a la que profesan los racistas contra la totalidad de determinados colectivos: todos los negros, judíos, latinoamericanos, orientales, españoles o catalanes son igualmente aborrecibles para los racistas. Y los hombres lo son para las feministas radicales, que los agrupan bajo el común denominador de epítetos peyorativos: "machistas", "patriarcales" o "androcentristas".

Nuevamente se aplica la táctica polarizadora que el populismo heredó del filósofo nazi Carl Schmitt, y que esta vez divide arbitrariamente a los seres humanos entre Nosotras las víctimas y Ellos los victimarios.

Detonante cultural
Los estudiosos del futuro también desmenuzarán, con objetividad científica, algunos detalles de la violencia intrafamiliar que la corrección política impide abordar en este momento. Por ejemplo, el factor cultural que puede operar como detonante entre algunos inmigrantes, incómodos con la libertad que las mujeres –incluida la suya– han conquistado en nuestra sociedad.

La primera víctima de la violencia intrafamiliar en el 2019 ha sido una dominicana, asesinada por su compañero ecuatoriano, en Cantabria (LV, 3/1/2019). Entre el 1 de enero del 2003 y el 31 de diciembre del 2017 fueron asesinadas 921 mujeres en actos de violencia intrafamiliar, de las cuales 618 eran españolas y 294 (un 32% del total) extranjeras (El Salto, 30/11/2018). La desproporción es ostensible, y convertirla en objeto de estudio para evitar su repetición no es una prueba de xenofobia, como argüirán los políticamente correctos, sino de rigor profesional y sensibilidad humana.

Rigor y sensibilidad que obligarían, asimismo, a desglosar en las estadísticas, para ser justos, las muertes causadas por psicópatas, individuos antisociales y desquiciados temporales, por un lado, y las provocadas por ancianos o ancianas que ponen fin a la vida de su pareja sufriente por ausencia de una ley de eutanasia y suicidio asistido, por otro. Tragedias, estas últimas, que a menudo culminan con el suicidio del homicida compasivo

Injusticias flagrantes
La hostilidad de las feministas radicales contra el sexo masculino también puede convertir las denuncias de abusos en una fuente de injusticias flagrantes. Cuando se traslada a los tribunales, a menudo el conflicto se escenifica en el choque de la palabra de ella contra la de él, en un clima cargado de prejuicios que desequilibran la balanza a favor de ella. Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad (sic), dejó muy clara su parcialidad nada igualitaria cuando afirmó (Público, 13/12):

La libertad sexual de las mujeres pasa por aceptar la verdad de lo que dicen, siempre.

Si esta extravagante ministra de Igualdad hubiera tenido que juzgar a Morgan Freeman cuando una periodista de la CNN fabricó contra él una acusación de abuso, no habría vacilado en lapidarlo. Había 16 implicadas, incluida la periodista, 14 de ellas anónimas. El actor, de 80 años, vio cancelado su contrato para la publicidad de Visa y fue estigmatizado por la opinión pública crédula. Y se demostró fehacientemente que todo era falso (LV, 6/12). La parcialidad confesada de la ministra de Igualdad la inhabilita para este cargo. Las mujeres pueden mentir como cualquier mortal.

Las mujeres pueden mentir. Pueden agredir. Pueden matar. Una de ellas acribilló a balazos a la presidenta de la Diputación de León el 12 de mayo del 2014, episodio rocambolesco en el que estuvieron implicadas la hija de la asesina y una funcionaria policial. Otra, guardia urbana en Barcelona, asesinó a un compañero el 1 de mayo del 2017, aunque se desconoce el método empleado porque incineró el cadáver. Fueron los casos más mediáticos pero de ninguna manera los únicos. ¿También en la vocación sanguinaria somos iguales hombres y mujeres? No. Las estadísticas de personas condenadas a prisión demuestran que los hombres somos mucho más propensos a la violencia física. Ocultarlo sería otro fraude.

Precisamente el pensamiento libre es el que explora las similitudes y las diferencias entre las personas de uno y otro sexo, y también entre las personas del mismo sexo, sin encerrarlas en la jaula de la corrección política. Eso sí, nuestra igualdad es sagrada e intocable, independientemente del sexo, en todo lo que concierne al derecho a disfrutar en paz y libertad de la convivencia en una sociedad abierta, según nuestras preferencias, sin interferir en la vida del prójimo mediante inquisiciones actualizadas o supremacismos atávicos.

PS: Josep Ramoneda escribe ("Confrontación o tregua", El País, 10/1/2019): "Da la impresión de que el PP y Ciudadanos aceptarán las humillaciones de Vox, con tal de conseguir el objetivo". ¡Quien se humilló navegando en un barco pirata rumbo a la repúblika etnocéntrica de Ítaca, con billete del Diplocat y bajo las órdenes de capitanes atrabiliarios como Mas y Puigdemont, se atreve a dar lecciones de ética política!

Las claves que certifican la fuga de empresas, inversores y depósitos de Cataluña
El capital foráneo ha bajado un 17% entre enero y septiembre de 2018, frente al repunte del 182% de inversiones extranjeras en Madrid.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 12 Enero 2019

La inseguridad jurídica desatada por el independentismo en Cataluña ha quedado patente a lo largo del año 2018. Aunque los fundamentales de la economía catalana están resistiendo el empuje separatista de la Generalidad, lo cierto es que la región ha salido muy maltrecha del referendo ilegal celebrado el pasado curso.

Empecemos por la entrada y salida neta de empresas. Según los datos del Colegio de Registradores, para los tres primeros trimestres del pasado ejercicio, 2.145 mercantiles hicieron las maletas y trasladaron su sede social a otros rincones de la geografía española. Considerando también la salida observada en 2017, a raíz del 1-O, vemos que el número total asciende a 4.681.

También hay malos datos en cuanto a la creación de nuevas empresas. De enero a noviembre, el total de mercantiles suscritas en Cataluña fue un 6,7% menor que el año anterior. Aunque la región mediterránea lideraba históricamente esta categoría, el desempeño ha cambiado a peor coincidiendo con el desafío soberanista. Mientras tanto, en Madrid han visto la luz cada vez más empresas, con un aumento del 7,3% en los once primeros meses del pasado año.

La entrada de inversión extranjera también se ha resentido notablemente. Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio apuntan que las inyecciones de capital foráneo han bajado un 17% entre enero y septiembre de 2018. Dicho descenso contrasta con la subida del 88% que se observa en toda España o con el repunte del 182% que ha vivido Madrid en el mismo periodo.

La fuga de depósitos
¿Y qué hay de los ahorradores nacionales? Si nos fijamos en los depósitos de efectivo que cuentan las sucursales bancarias de la región también podemos constatar el cambio a peor que ha experimentado la economía catalana a raíz del pulso lanzado por el gobierno autonómico de Carles Puigdemont en 2017.

Según datos del Banco de España para el trimestre previo al 1-O, el total de depósitos que salió de la región rondó los 5.000 millones de euros. La retirada de ahorros se disparó entre octubre y diciembre, alcanzando más de 31.000 millones de euros. Pero el pulso se mantuvo en el primer trimestre de 2018, cuando otros 1.200 millones hicieron las maletas y pasaron a estar registrados en bancos de otras comunidades. Desde entonces solo se ha revertido un tercio de la salida, de modo que dos tercios de los depósitos que salieron siguen depositados en sedes bancarias de otras autonomías.

Unos Presupuestos que perjudican al ciudadano medio
EDITORIAL El Mundo 12 Enero 2019

El Gobierno pretende que los españoles sean los que carguen con el grueso de la factura que cuesta la ambición de Pedro Sánchez de permanecer en La Moncloa a toda costa. Y para ello ha preparado una subida de impuestos con la que ambiciona recaudar la cifra récord de 227.356 millones, (lo que representa una subida de la recaudación de 20.000 millones, un 9,5% más que la lograda en 2018), incrementando las principales figuras impositivas, tal y como pactó Pedro Sánchez con el líder de la izquierda radical Pablo Iglesias en octubre. Se pretende así hacer frente al fuerte incremento de más de un 3% del gasto consolidado tal y como se recoge en el proyecto de unos Presupuestos tan expansivos como irresponsables, que ponen fin a las políticas de austeridad que permitieron a España sortear la crisis económica iniciada en 2008.

A falta de conocer los detalles, que se presentarán en el Congreso el próximo lunes, cuando empiecen a tramitarse los Presupuestos, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anticipó ayer un fuerte incremento del Impuesto de Sociedades. El total de las cargas fiscales que pagarán las empresas crecerá un 14%, ya que se impondrá un tipo mínimo del 15% (del 18% para la banca y las petroleras), se gravará con un 5% los dividendos del extranjero y se aplicarán las conocidas como tasa Google, para todas las grandes empresas digitales y tecnológicas (similar a la que impondrán países como Francia este año) y la tasa Tobin, para penalizar las transacciones financieras. Además, también por exigencia de Podemos, que las considera responsables de la «burbuja del alquiler», se impondrá un castigo a las Socimis (que disfrutan de privilegios fiscales), las sociedades anónimas creadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para impulsar la inversión en el mercado inmobiliario.

Todas estas subidas de impuestos tendrán necesariamente un efecto negativo en la creación de empleo, al aumentar los gastos fijos de muchas empresas, que necesitarán hacer recortes y deberán frenar su ritmo de desarrollo. No es de extrañar, por tanto, que por segunda vez en tres meses el Gobierno haya rebajado una décima la previsión de crecimiento (que baja del 2,6% del PIB de 2018 al 2,2%) y haya incrementado en dos décimas la tasa de paro esperada, situándola en el 14%.

Pero aunque el Gobierno de Sánchez intente hacer creer que las nuevas políticas sociales las van a pagar la banca y las grandes empresas, lo cierto es que será de nuevo la clase media la que más contribuya al incremento de la recaudación. Lo que ingrese el Estado a través del IRPF subirá, según el Gobierno, un 4,9%, del IVA, un 11,7% y de los impuestos especiales un 11,8%, unas tasas demasiado optimistas en un contexto de desaceleración del consumo, de la inversión y del crecimiento. De cumplirse estas previsiones, el ciudadano medio será el que más contribuya al esfuerzo a través de los impuestos directos, como el de la Renta, y de los indirectos, como el IVA, ya que el consumo interno sigue siendo el motor económico del país. También, a través de tasas confiscatorias como la del diésel.

Lo más preocupante, sin embargo, no son unos Presupuestos que ponen en peligro la consolidación de la recuperación económica. Son las contrapartidas políticas que exigirán los independentistas catalanes para darles su apoyo en el Parlamento. La debilidad de Sánchez está reforzando a un Puigdemont fugado, que desde Waterloo decidirá sobre la estabilidad de España.

Sindicatos: pesebre, caviar y represión contra VOX
Malena Contestí okdiario 12 Enero 2019

Hace unos días conocíamos que los sindicatos de CCOO y UGT están organizando movilizaciones, según dicen, para reivindicar la negociación colectiva o el diálogo social con el Gobierno. Esos cajones de sastre, que eso es lo que son, que sirven de excusa para lo que han proclamado como una marcha y mucha contra la derecha de VOX. Todo esto, previsiblemente, lo mezclarán las organizaciones sindicales con el debate de la igualdad y, además, aprovechando la proximidad del 8 de marzo. En definitiva, se trata de pura estrategia de movilización de masas y medios.

Está claro que es mejor aunar asociaciones alimentadas de subvenciones multimillonarias que puedan juntar más personas en la calle para sus falsas proclamas para luchar, y lo entrecomillo, contra quien les quiere quitar el biberón del que maman descaradamente, incluso de forma delictiva en algunas ocasiones, desde hace muchos años. Y es que en Baleares no se han molestado ni en disimular. El secretario de Comunicación de CCOO, Xisco Mellado, ha declarado que van a movilizarse contra Actúa VOX y, para ello, quieren convocar, incluso, entidades cívicas para formar una plataforma.

CCOO y UGT, los grandes sindicatos que hace años que pasaron las fronteras de su naturaleza sindical para pasar a ser herramientas políticas al gusto del pagador de izquierdas. CCOO y UGT, vosotros que controláis múltiples empresas con activos de alrededor de 240 millones de euros, más de 50 empresas con beneficios millonarios. Vosotros, que sois sindicalistas convertidos en patronos y sois accionistas de multinacionales como BBVA o Telefónica o, recordemos, los acuerdos con Fonditel –Planes de Pensiones y Fondos de Inversión–, la cuarta mayor gestora de España, cuyas alianzas os hacen tener suculentos réditos en el campo de la gestión de planes de pensiones en el ámbito privado. Bonita paradoja, sindicalistas, VOX no os lo va a poner fácil.

Periodistas andaluces dan la nota aterrorizados al perder las subvenciones

ESdiario  12 Enero 2019

Por primera vez en democracia un colectivo de informadores impulsa un comunicado para criminalizar al PP por su acuerdo de gobierno con Cs y el voto de Vox a Moreno Bonilla.

Nunca antes en la democracia española, un colectivo de periodistas se había atrevido a tanto. A, despreciando el voto democrático de cientos de miles de ciudadanos, criminalizar un pacto político suscrito por partidos soberamente elegidos en las urnas.

Pero, estos días, en Andalucía todo suena a nuevo. Como nuevo es un gobierno no socialista tras 36 años de régimen del PSOE. Y, ahora, son muchos los que ven peligrar prebendas, enchufes y subvenciones públicas salidas del erario público destinadas siempre a entidades y colectivos afines.

El Sindicato de Periodistas de Andalucía ha emitido un polémico comunicado en el que expresa expresa su "disconformidad" con las conversaciones que se han producido entre el PP y Vox y que han culminado este miércoles con el pacto que hará presidente de la Junta al popular Juan Manuel Moreno. En una inédita iniciativa, los periodistas tachan de "inadmisible" que el PP negocie "con un partido cuyo objetivo es socavar pilares de nuestro sistema democrático".

De este modo, el sindicato de periodistas afea que un partido "de derecha" como el PP haya negociado un acuerdo de gobierno para Andalucía con una "fuerza de extrema derecha" que quiere, entre otras cosas, "socavar principios fundamentales de nuestro sistema constitucional". Entre ellos, continúa el comunicado, el derecho a la información, "pilar básico del resto de derechos en una sociedad democrática".

Los periodistas han lamentado que Vox quiera "desmantelar" Canal Sur -una propuesta matizada ya- , "eliminar" el Consejo Audiovisual y "consolidar" la "ley del más fuerte" en las ondas, anulando en la práctica la recién aprobada Ley Audiovisual. Ante estas medidas, este colectivo de periodistas consideran que estos temas "deberían ser ya de por sí innegociables, sin entrar a considerar otros igualmente graves sobre derechos básicos que también están sobre la mesa".

También han criticado que el futuro de Andalucía se haya estado "negociando en Madrid", planteamiento que "evidencia una preocupante ignorancia sobre la realidad andaluza de la que están hablando". En este punto, los periodistas han recordado que Canal Sur es "un servicio público esencial y elemento vertebrador de Andalucía".

"Lo que necesita Canal Sur es mejorar su financiación para cumplir el servicio público que por ley tiene encomendado. Pese a ello, sigue siendo la más barata y de las de mayor audiencia, y tiene mecanismos de transparencia democrática de los que carecen la mayoría de medios de comunicación en España", han aportado.

Caras de funeral en Canal Sur: la tele de Susana patalea y carga contra Vox

Entre el cúmulo de "disparates negociables" de la "ultraderecha" se ha incluido, tal y como ha explicado el sindicato, al Consejo Audiovisual de Andalucía, que se quiere suprimir.

Es decir, "el órgano, con capacidad sancionadora, encargado de velar por que los contenidos y la publicidad de las radios y televisiones, públicas y privadas, se adapten a la ley y respeten los derechos de la ciudadanía, la protección de los menores, la diversidad política y religiosa y se eviten contenidos de carácter sexista, homófobo o xenófobo".


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez y el lobo
Un partido que sonríe a Bildu levanta cordones sanitarios a los demás
Luis Ventoso ABC 12 Enero 2019

Por sincerarnos. Desde mi modesto punto de vista, más que falible, creo que los tutti-fruttis de siglas a la italiana no nos están sentando nada bien y que las grandes democracias funcionan mejor con un gran partido conservador, un gran partido de izquierda moderada y, acaso, un partido liberal operando como bisagra. Considero también que el gran éxito de Fraga fue unir al conservadurismo español bajo un único paraguas, y me temo que partir su tela en tres cachitos no ha sido una gran idea, pues en la práctica solo contribuye a facilitarle la vida a un frente socialista-nacionalista que puede poner en jaque la propia continuidad de la nación. Además, uno de los tres partidos del supuesto triunvirato de derechas, Ciudadanos, en realidad no es tal, pues su ideología de goma le permite apoyar también al PSOE. Rivera, que hoy abomina de Sánchez, suscribió en su día un acuerdo para investirlo cuando Rajoy acababa de ganar claramente las elecciones, y también alardea de regeneración en Andalucía cuando ha sostenido al PSOE de los ERE durante una legislatura.

Estimo también que la oferta programática de Casado cubre sobradamente los anhelos de un votante conservador medio, pues está haciendo una oposición férrea al sanchismo y ha recuperado unos principios que el tándem Mariano-Soraya habían escondido en el armario en nombre de un pragmatismo sin alma, que ayudó a abonar la semilla de Vox. Por último, entiendo perfectamente el voto al partido de Abascal, que es el de personas muy hartas de que se juegue con la unidad de la nación, saturadas de pasar por el peaje de los nacionalistas, preocupadas por la inmigración descontrolada y deseosas de que el Estado central recupere competencias en materias clave para armar una nación, como la educación y la justicia. Pero también creo que Vox es un voto de desahogo poco práctico, pues en realidad se trata de un partido muy verde, con mucho menos personal cualificado, pensamiento e implantación que el PP, y que a veces esgrime una mala relación con lo posible. El mejor servicio que podrían hacer a España sería reunificar la gran casa de la derecha (Abascal no deja de ser un señor del PP enfadado con el marianismo, que aparcando su ego podría retornar sin problemas a su hogar original). Por último, me parece hiperbólico tachar a Vox de partido ultra o fascista, y más viniendo de los auténticos enemigos de España y su democracia, como Podemos, que directamente aboga por derribar la monarquía y el orden constitucional («el régimen del 78»); los separatistas catalanes y Bildu, partido moralmente despreciable, pues encarna la herencia política de ETA.

Resulta un sarcasmo ver a Sánchez satanizando con dignidad impostada a Vox, que defiende la unidad de España, nuestra democracia y nuestra Monarquía, mientras la secretaria general de su partido en el País Vasco brinda muy sonriente con Otegui, o él lisonjea a un xenófobo como Torra, al que llamaba «el Le Pen español», para intentar que le vise los presupuestos de ayer y seguir viajando en Falcon, al precio que sea y con los peores socios posibles. Ay, cuánta hipocresía.

Bye, bye, Susana, ciao, ciao, Sánchez

Jimmy Giménez-Arnau okdiario 12 Enero 2019

En homenaje a quienes han mandado a hacer gárgaras a una Junta corrupta que denigró y empobreció Andalucía a lo largo del tiempo, aporto unas lúcidas palabras de Adlai Stevenson, orador y estadista de EEUU. El que fuera embajador ante la ONU durante la presidencia de Kennedy, aclaró estas ideas que animan a reflexionar: “La extraña alquimia de la época ha convertido a los demócratas en el verdadero partido conservador de este país, el partido dedicado a conservar todo lo bueno y construido con seguridad y solidez sobre aquellos fundamentos.

Los republicanos, en cambio, actúan como un partido radical, el partido de los aventureros y de los amargados, inclinado a desmantelar las instituciones tan sólidamente levantadas en un mundo coherente. Nuestro sistema de seguridad social y el apoyo de nuestras fuerzas pensantes a las reformas y los avances del progreso, corresponden al mejor conservadurismo. Ciertamente, no hay nada más conservador que cambiar cuando el cambio se hace necesario, pues reduce las tensiones y elimina a los inútiles. O sea, que reitero mi enhorabuena a los del homenaje.

C´s, PP y VOX transformarán aquel refugio de piratas en un paraíso de esperanza para todos los andaluces. Bye, bye, Susana, ciao, ciao, Sánchez, vuestra reserva de votos se fue a tomar por donde amargan los pepinos. Y ahora, rendido el feudo emblemático, sólo os quedan esos socios esquizofrénicos de Bildu, Podemos y Torra, para sacaros a flote, El principio del fin de los ladrones empezó a festejarse tras su debacle en las urnas del sur. Al Andalus, dejó de ser mozárabe y volvió a ser española gracias al torrente de votos de C´s, PP y VOX que la liberaron, y a cuantos se abstuvieron de votar a los caciques, por estar hartos de ellos. Normal, pues los mangantes andaban muy atareados en exhumar a Franco con tal de no exhumar a Boabdil.

A ver si de una vez por todas se aclara la gente. No es lo mismo una alianza de traidores a España, como esos sediciosos de los que pende Sánchez para okupar La Moncloa y perpetuarse en el poder, que una alianza de políticos nobles que defienden a España a muerte como la compuesta, alfabéticamente, por Abascal, Moreno y Rivera. A pesar de sus divergencias en tal tríada no hay traidores a nuestra nación, aunque la veleta naranja asegure, debido a su prepotencia, que los pactos entre PP y VOX son papel mojado. Pueden decirse lo que quieran como dignos patriotas que son, siempre que no arruinen la conquista de la Junta.

Mientras hombres bravos de la talla de Abascal o Rivera pierden su tiempo intercambiándose zarandajas, el zafio de Sánchez aprovecha el suyo para comprarle a Torra los presupuestos al alza, regalándole 15 millones de euros que saldrán de nuestros impuestos. O lo que haga falta, para seguir volando en Falcon con su perra. ¿Qué opinará Alfonso Guerra del lerdo que dirige al desastre al que fue un gran partido? Pues lo mismo que yo, que es un infradotado.


Más pagos a los golpistas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Enero 2019

JOSEP RULL SALIÓ DE LA PRISIÓN DE LLEDONERS SIN PERMISO JUDICIAL LA NOCHE DE REYES. PEDRO SÁNCHEZ OFRECE A LOS GOLPISTAS MÁS INVERSIONES EN CATALUÑA.

El Ministro de Interior Grande Marlaska ha recibido una petición oficial por parte del juez Manuel Marchena del Tribunal Supremo para que proceda al traslado de los golpistas presos a cárceles de la Comunidad de Madrid a fin de que estén disponibles para el comienzo del juicio. Una misión que se antoja algo compleja por la independencia que está exhibiendo Instituciones Penitenciarias en la Comunidad autónoma de Cataluña, en el trato absolutamente VIP y laxo que mantiene con los presos golpistas a su cargo. Resultan vergonzosas los descarados beneficios de los que disfrutan en cuanto al régimen de visitas, celebración de reuniones y, como en el caso del exconsejero Rull, con un permiso especial, sin la obligada consulta previa al juez de vigilancia, en la noche de reyes para que fuera a ver a su hijo que al parecer se encontraba enfermo. Una escapada que bien podría haber acabado en fuga y engrosar el número de fugitivos dispersos por países de la UE y Suiza. Un trato que avergüenza al compararlo con el que la jueza Isabel Rodríguez del juzgado de Instrucción nº 8 de Valencia está dando a Eduardo Zaplana, y muy diferente del trato “humanitario” concedido a los etarras José Ignacio de Juana Chaos y Iosu Uribetxebarria Bolinaga.

Es evidente que el traslado de los golpistas presos, por decisión del Gobierno de España, de cárceles de Madrid a cárceles cercanas a Barcelona en Cataluña, fue una concesión del Gobierno de Pedro Sánchez en claro pago por el apoyo de los golpistas de ERC y el PDeCAT a la moción de investidura. Una decisión que se ha visto suplementada por la permisividad del trato que reciben los presos trasladados por parte de Instituciones Penitenciarias en Cataluña que depende del Ministro de Interior. La pregunta es ¿cómo va a garantizar ese traslado de vuelta de los presos a cáceles de Madrid? ¿Cuál será el operativo y qué fuerza de Seguridad se encargará de la custodia, traslado y entrega? Por supuesto que ese traslado va a intentar ser torpedeado y bloqueado por los independentistas, previéndose una reacción de grupos como los CDR y otros manifestantes alentados por la ANC y OMNIUM que deberán ser neutralizados, sin descartar el uso de la violencia.

Un escenario que solo puede ser soslayado si esta operación se realiza de forma tal que se evite la filtración a terceros de los detalles del operativo. Algo muy difícil de asegurar ya que todo se va a realizar en un entorno hostil donde las lealtades no están aseguradas ni por parte de los funcionarios, ni de sus jefes, que ya han demostrado su afinidad y empatía con los presos golpistas, ni aún menos por parte de los Mossos. El error fue haberles trasladado a sabiendas del riesgo que suponía, y hubiera resultado irresponsable haber cedido la competencia de prisiones a la Generalidad tal y como exigía Joaquim Torra. Y el primer escollo que deben evitar es la trampa saducea de la comisión del Parlamento que investiga la intervención de Cataluña vía artículo 155 de la Constitución, que ha llamado a los presos golpistas a declarar para el día 21 de este mes, aunque se necesita el permiso previo del juez Manuel Marchena. Me extrañaría mucho que tras haber pedido el traslado, se avenga a conceder el permiso de asistencia a esa Comisión.

Grande Marlaska tiene ante sí un gran reto sobre algo que tiene demasiadas connotaciones que diferencia esta operación de otras similares de traslados de presos sujetas a un estricto protocolo. Y es que ante situaciones excepcionales hay que tomar medidas excepcionales si se quiere tener el éxito de la misión. Espero que pueda estar a la altura y no subestime la capacidad de acción de los golpistas y sus partidarios.

El otro gran tema del día es otra vergonzosa oferta por parte de Pedro Sánchez a los golpistas catalanes para conseguir el apoyo a sus presupuestos y garantizarse un par de años para agotar la legislatura y evitar convocar elecciones generales. La propuesta es aumentar las inversiones en Cataluña hasta el límite que se contempla en el Estatuto de autonomía, en este caso el 18% del PIB reconocido de la Comunidad autónoma. Una oferta que viola el concepto de solidaridad entre regiones que contempla la Constitución, por la que se debe tender a un reparto equitativo de la riqueza generada, donde aquellas comunidades mas ricas, con mayor PIB, aportan más al fondo común y reciben menos. Las dos únicas excepciones reconocidas en la Constitución, y en mi criterio totalmente injustas e insolidarias, son las de los Fueros de Navarra y el Concierto Vasco. Ambas camuflan el cumplimiento de la solidaridad bajo una comisión bilateral entre el Gobierno de España y el Gobierno de la autonomía, donde se analiza y se acuerda el balance final para la aportación a ese fondo de solidaridad autonómica. Pero hecha la ley, hecha la trampa y en casi todos los casos el balance suele salir neutro, es decir sin nada que aportar a ese fondo en un equilibrio perfecto de lo comido por lo servido.

Es absolutamente inaceptable este nuevo pago, valorado en unos 1.200 milones de euros, por un apoyo que afecta al resto de autonomías de España al ver mermadas sus inversiones. Y aquí recuerdo el reciente asunto de las deficiencias en las comunicaciones ferroviarias con Extremadura, aislada y olvidada de forma vergonzosa por el Gobierno y el Parlamento de España. Es inmoral el que se intente beneficiar a una de las regiones más ricas de España,-aunque los golpistas y menos de la mitad de los catalanes no se consideren así e intenten independizarse--, en detrimento del resto de regiones por la voluntad de un Gobierno rehén de los partidos golpistas catalanes y de los nacionalistas vascos. Son inadmisibles los pagos de Pedro Sánchez a sus socios mercenarios enemigos de España a costa de los impuestos de todos los españoles. De consumarse esta oferta creo que debería provocar la reacción del resto de las CCAA tan injustamente tratadas por razones puramente partidistas del PSOE y personales de Pedro Sánchez para mantenerse en el poder.

¿A que espera el Presidente de la Junta de Extremadura para amenazar con la insumisión y denunciarlo ante el Tribunal Constitucional? ¿A qué espera Ximo Puig y su socia de Gobierno Mónica Oltra para exigir en Valencia la aplicación de la cláusula Camps y lograr otra inversión como la prometida para Cataluña? ¿A qué espera Ángel Garrido en Madrid para reclamar la deuda histórica de inversiones y pagos en función del censo de habitantes reales? ¿A qué espera Núñez Feijoo para rebelarse contra tamaña injusticia que afecta al desarrollo de Galicia? Las malas lenguas aseguran que Pedro Sánchez ya ha conseguido el apoyo parlamentario de sus socios. Ya tenía asegurado el del PNV y EH BILDU. Y ahora parece que ERC y los diputados del PDeCAT, por aquello del poli bueno - poli malo, niegan la autoridad de Joaquim Torra y apoyarán los presupuestos para evitar la convocatoria de elecciones y que se produzca una coalición como la de Andalucía.

Pienso que este tema no debe pasarse por alto y requiere una amplia y unánime reacción de todos los máximos representantes del resto de españoles que con esta medida nos sentimos burlados por un Gobierno que solo piensa en sobrevivir unos meses a costa de pagar los apoyos bastardos de sus socios de moción de censura. Puede que se aprueben los presupuestos , pero debería obligarse a hacerlo por el trámite parlamentario más largo y anulando esas partidas claramente discriminatorias que nos afectan a todos.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

España, al borde de la esperanza
Jorge Trias Sagnier ABC 12 Enero 2019

Durante 35 años el liderazgo de Jordi Pujol resultó incontestable en Cataluña. Con el valor añadido de que su partido era la clau -la llave- para que hubiese un Gobierno estable en España. Jugó bien sus cartas. Primero fue el presidente González quien tuvo que hacer diversas concesiones para poder gobernar. Y luego, durante la primera etapa de Aznar, se entregó el resto de lo que quedaba. Mientras tanto, el Estado y España, habían ido desapareciendo del imaginario catalán. Josep María Bricall, que fue consejero de Presidencia de la Generalitat con Tarradellas, nos brinda un botón de muestra: «En 1986, Javier Solana, entonces ministro de Cultura, ofreció a la Generalitat convertir el Liceo en el gran teatro de ópera nacional, como lo es la Scala de Milán para Italia, con la consiguiente participación del Ministerio en el consorcio que se acababa de crear, pero Pujol, hélas, se negó porque ello, aducía, iba a poner en peligro la catalanidad del teatro». Su conclusión es contundente: «Cualquier aficionado a la música ha visto a dónde ha llegado el Teatro Real de Madrid y cómo ha declinado el Liceo, a pesar de haber conservado su catalanidad».

El año 2003 se firmó en el salón del Tinell del palacio Real Mayor de Barcelona un pacto entre el PSC (socialistas), Esquerra Republicana (independentistas) e ICV (Izquierda Unida mas Verdes) para gobernar en Cataluña colocando a Maragall en la presidencia de la Generalitat. Aunque las elecciones las había ganado el hijo político de Pujol, Artur Mas, nada pudo frente a la coalición de izquierdas que tenía la mayoría absoluta. En ese ambiente, con Covergència y el Partido Popular en la oposición, se comenzó la tramitación del nuevo Estatuto de Cataluña que, después de múltiples vicisitudes, fue aprobado por un exiguo 35,4 por ciento del censo electoral y con los votos en contra de la Esquerra y el PP. Entonces se convocaron nuevas elecciones y se produjo la misma situación que en 2006. Nuevamente la coalición de izquierdas aupó a otro socialista, Josep Montilla, a la presidencia de la Generalitat ya que Artur Mas y sus pujolistas, que habían vuelto a ganar las elecciones, tampoco consiguieron una mayoría suficiente para gobernar. En esas elecciones irrumpió en el Parlament el nuevo partido, Ciudadanos, con su líder Albert Rivera -que posó desnudo en un llamativo cartel de campaña electoral- y dos diputados más.

Montilla gobernó cuatro años. En 2010, con el nuevo Estatuto en vigor -retocado por el Tribunal Constitucional- CiU obtiene una amplia mayoría que le permite formar gobierno gracias a la abstención de los socialistas catalanes. Mas, el heredero del pujolismo, es el nuevo presidente de la Generalitat y Oriol Pujol, hijo de Jordi Pujol, es el jefe del grupo parlamentario además de secretario general de Convergència. Desde esa atalaya mangonea los negocios familiares con soltura e impunidad. Pujol padre había creado una trama clientelar de intereses e identidades a lo largo y ancho de Cataluña que lo impregna todo. Pero no controla Barcelona cuyo cosmopolitismo le resulta molesto. Sus memorias son explícitas en este sentido. La cultura española no le interesa (en Cataluña) e intenta arrinconarla desde la periferia (y desde TV3). Sus gustos, sus influencias intelectuales, su estética, nada tienen que ver con la cultura que describe el escritor Sergio Vila-Sanjuán en su reciente obra, Otra Cataluña, donde repasa, desde el siglo el siglo XV hasta nuestros días, el arraigo cultural del castellano en Cataluña.

Con el hundimiento de Rodríguez Zapatero tras su pésima gestión económica, el PP obtiene en España la mayoría absoluta en 2011 y Rajoy se enfrenta al reto de evitar el rescate de Bruselas. Lo consigue vistiéndose, con De Guindos y Montoro, de impopulares «hombres de negro». El indudable éxito de haber pilotado el salvamento de nuestra economía se ve, de todos modos, ensombrecido por su patológica incapacidad para hacer política. Mariano Rajoy no supo hacer frente a la brecha secesionista que planteó el presidente de la Generalitat, Artur Más, quien sostenía, con desvergonzada soltura, que España «robaba» a Cataluña. Ante ese desafío, en un momento que resultaba imposible negociar cualquier reforma en el sistema de financiación, el absentismo del Estado en Cataluña resultó clamoroso. Los propios secesionistas, asombrados, aumentaban, día a día, el volumen de sus reclamaciones. Tuvo que ser un socialista catalán, Josep Borrell, quien aclarase a Junqueras, en un memorable debate, la falsedad de las aseveraciones independentistas; y Sociedad Civil Catalana la que organizara en Barcelona una concentración de apoyo a la Constitución con casi un millón de participantes. Al final se produjo lo inevitable: la aplicación del tan manoseado artículo 155 ante la proclamación de una esperpéntica república catalana. El resto es muy reciente y conocido. La moción de censura, justificada por la negativa de Rajoy a dimitir, debió servir para convocar inmediatas elecciones y no para instalarse en el poder. La tensión es cierto que ha bajado en Cataluña, pero gobernar con un CDR -Torra- al frente de la Generalitat resquebraja el sentido común y fractura, como en el Ulster, la sociedad catalana en dos comunidades antagónicas.

España, hoy, está en un punto de no retorno. Cuando escalas la cara empinada de una montaña, hay un momento que no tienes disyuntiva: o subes con la esperanza de coronar la cumbre o si por el contrario, acobardado, decides retroceder, tienes grandes probabilidades de despeñarte y caer en el abismo. Ahí estamos. España es uno de los países más industrializados y una de las veinte naciones de mayor PIB: somos la decimoquinta potencia económica mundial. ¿Vamos a deshacer todo esto porque a unos insensatos no les gusta esta España rica y libre? O damos un paso adelante, sin miedo, y entre todos los partidos que respetan la Constitución intentamos llegar a un acuerdo de cómo coronar la escalada iniciada en 1978; o seremos pasto de esos partidos, nacionalistas, supremacistas y excluyentes, que quieren descuartizar España para apoderarse de las migajas de lo que quede de ella y, así, poder tapar sus debilidades, complejos, y corruptelas a su antojo.

Las cuentas y cuentos de Sánchez y el separatismo
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 12 Enero 2019

Como en la teatralización bíblica de los fariseos, determinada izquierda se está rasgando las vestiduras por el pacto entre el PP y Vox que permitirá en Andalucía un Gobierno de los populares y Ciudadanos con el apoyo de los doce escaños de Abascal. Se produce tal sinfonía de admoniciones apocalípticas cuando el presidente del Gobierno comienza este sábado en Barcelona una gira para recabar apoyos a los Presupuestos Generales del Estado que el viernes remitió el Consejo de Ministros al Congreso de los Diputados.

No es una casualidad, sino todo lo contrario, que el secretario general del PSOE inicie la búsqueda de apoyos, con estimulantes alicientes financieros, allí donde se instalan los partidos que le dieron la presidencia del Gobierno el pasado mes de junio: Cataluña. Los grupos independentistas catalanes —a los que pertenecen los doce procesados por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación— con el PNV, los 'abertzales' de Otegi y otros entronizaron a Sánchez en la Moncloa sin que los que hoy objetan el pacto de Andalucía sucumbiesen a las jeremíacas lamentaciones de estos días.

El heterogéneo respaldo a la cuentas públicas de este ejercicio, de producirse, convertirían a la "coalición de rechazo" de la moción de censura en un pacto de legislatura bajo la presidencia de Sánchez. De tal manera que sus cuentas y sus cuentos —remedando el título del libro contra el independentismo de Josep Borrell— transformarían un episodio coyuntural en un acuerdo estructural entre el PSOE, ERC y PDeCat. ¿La réplica del tripartito andaluz? Bien podría calificarse así.

El mejor escenario de todos los posibles para la consolidación de Vox consiste en ese, en el que la izquierda se crea libre de cualquier responsabilidad en lo que acaba de ocurrir en la comunidad andaluza. El PSOE se descalabró el 2-D y lo mismo le ocurrió a la marca local de Podemos en coalición con Izquierda Unida. Y hasta un 5% de un posible electorado de Díaz se refugió en la abstención. Las razones de este fracaso de la izquierda, que propiciaron la emergencia de Vox, debieran ser objeto de análisis y reflexión por los prescriptores de opinión que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

La moción de censura, primero, y la política de relación del Gobierno con los independentistas y radicales varios (entre ellos Podemos), después, supuso y supone una ruptura de las reglas de compromiso democrático que se venían observando por el PSOE (y por el PP) desde hacía décadas. Sánchez rompió ese pacto tácito de no sobrepasar las líneas rojas y la consecuencia ha sido que la derecha se ha encontrado libre de ataduras y ha seguido la senda que, machete en mano, despejó de espesuras el hoy presidente del Gobierno.

Vox es radical y ultra, pero los independentistas catalanes (al margen los presuntos hechos delictivos) lo son igualmente; mucho más los abertzales de Otegi y algunos sectores montaraces de Podemos. Eso de que ahora el socialismo de Sánchez va a ocupar el centro político es una fabulación bien traída pero poco creíble en una ciudadanía a la que es difícil dar gato por liebre.

También hay sectores —tanto en la derecha como en la izquierda— que echan de menos la "moderación" del PP de Rajoy. El sentimiento de pérdida por el marianismo es un auténtico sarcasmo. El anterior presidente del Gobierno y su equipo fueron responsables de dejar pudrir la crisis catalana sobre la que debió actuar con la aplicación del 155 al menos en 2014 para evitar la judicialización penal por los hechos de septiembre y octubre de 2017 en Cataluña.

Y, además de vaciar ideológicamente al partido y eludir cortar de raíz los casos de corrupción con medidas ejemplarizantes y disuasorias, el Ejecutivo anterior se dedicó a la burocracia funcionarial y a la gestión neutra de los asuntos públicos. Rajoy y sus equipos —en el Gobierno y en el partido— dejaron en chasis a la derecha democrática. Las consecuencias son obvias: Soraya Sáenz de Santamaría perdió el XIX Congreso del PP y Pablo Casado lo ganó volcando su discurso a la derecha.

A la gestión de Rajoy se debe la ruptura de la unidad de ese sector que traía causa de 1989 cuando el PP comenzó a comportarse como un partido de gobierno. En las europeas de 2014, no solo le salió al PSOE el divieso de Podemos. También al PP el de Ciudadanos y ahora el de Vox. Estamos en puertas de que los errores del bipartidismo conviertan el Congreso tras las próximas elecciones generales en una Cámara multitudinariamente fragmentada que se alinearía en bloques. Sobre todo, si el independentismo y el socialismo transforman la moción de censura en una relación de cooperación a través del respaldo común a los Presupuestos que, además, no resolvería el problema de fondo que plantea la crisis catalana. Y proporcionaría una letal munición dialéctica y electoral a la derecha, especialmente a la de Vox. Cuidado.
 


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