AGLI Recortes de Prensa  Domingo 13  Enero 2019

Hacia la reconstitución de la Derecha española
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 13 Enero 2019

La designación de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida como candidatos del PP para la Comunidad y la alcaldía de Madrid tiene una importancia que va más allá del resultado electoral que puedan obtener, fatalmente lastrado por las siglas bajo las que se presentan y que ya no son las de la buena gestión del PP aznarista y aguirrista sino las de la traición del partido de Rajoy y Soraya a sus votantes y a la nación española en su peor trance, que ha sido y seguirá siendo el golpe de Estado en Cataluña.

El gran cambio en la opinión pública, bandazo o resurrección, se produjo ante ese golpe separatista y ante la pavorosa incompetencia del Gobierno y de la Oposición para afrontarlo. Lo que logró el formidable discurso del Rey fue dar a la nación abandonada por su clase política un cauce institucional en que verter ordenada y jubilosamente su indignación. El fenómeno de Vox tiene por eso un carácter social más que ideológico, si bien la dictadura ideológica de la izquierda, siempre afín al separatismo, es el primer frente en que se libra la batalla por la supervivencia de la nación y el orden constitucional, que son lo mismo, aunque muchos no lo entiendan.

Vox en el presente y el PP en el futuro
El nacimiento de Vox y el cambio de liderazgo en el PP obedecen a una misma necesidad en la Derecha, cuya base social, despreciada por sus políticos, siente lo nacional español como rasgo ideológico esencial, junto a la propiedad, la libertad individual, la igualdad ante la Ley, la familia y la tradición, incluida la católica, no como confesión religiosa sino como parte de una milenaria civilización, propiedad de todos los españoles, que tanto hicieron por ella a lo largo de los siglos. Y que la Izquierda quiere destruir.

Es muy acertado el lema de Abascal: "Vox no es de extrema derecha sino de extrema necesidad". Pero esa necesidad no la sienten sólo los que crearon o han empezado a votar a Vox sino cuantos se sienten humillados viendo a la nación en peligro y a la legalidad en almoneda, y que aún no han decidido cómo organizarse en el futuro inmediato para defenderlas. Y ese futuro va más allá del presente que, como urgencia, representa VOX. Atañe a cuantos quieran organizar no sólo una respuesta al Golpe y a la traición de la Izquierda, sino una alternativa que la derrote en las urnas. Y el escaparate de esa lucha política a muerte era, debía ser y será Madrid.

Vox se adelantó a esa necesidad y ocupará un lugar clave en el inmediato presente. El PP de Casado está dispuesto a no perder el tren del futuro, el de un movimiento político que, como decía antes, empezó con el golpe de estado en Cataluña y que sólo terminará, si termina, cuando los españoles lo vean realmente destruido, si es que llegan a verlo. Han sido tantas las negligencias, cobardías, complicidades o directamente traiciones de los distintos gobiernos de Madrid desde el comienzo de la democracia, que recuperar una estructura de Estado que se sustente en una nación de ciudadanos libres e iguales costará mucho tiempo y mucho esfuerzo, si se sabe humildemente encauzarlo. Si no, el desguace de España, continuará.

Una infernal carrera de obstáculos
Hoy por hoy, la Izquierda y el separatismo tienen más medios que la derecha. No más base social, ni más fuerza, ni más razón, ni más ideas, ni talento, pero sí muchos más medios materiales: el duopolio televisivo, el triopolio radiofónico, los canales públicos separatistas o socialcomunistas de radio y televisión y los casi infinitos medios materiales de los que usa y abusa el poder político en el gobierno central, autonomías y ayuntamientos. Frente a eso no basta un partido de votos sin cuadros, como Vox. Tampoco un partido de cuadros en sequía de votos, como el PP. Es necesario tener una estrategia común que, sea cual sea el resultado de Mayo, garantice una continuidad política en la defensa de la Nación y del orden Constitucional.

Y ese me parece el sentido último de la elección de Casado: pensar en un futuro que el PP sólo puede afrontar con VOX, porque Ciudadanos ha mostrado con absoluta claridad que su estrategia se dirige a la izquierda. Pactará con la Derecha si no tiene más remedio, así que la mejor forma de tratarlo es reforzar ideológica y políticamente la base política común, sin caer en la tentación de pelearse, ni siquiera fraternalmente. La gran mayoría de sus votantes lo son contra la izquierda y seguirán al que ayude a echarla del poder, no a pactar con ella un desalojo parcial o el reparto del pastel, aspiración del partido de Rivera, para chasco de los muchos que le votamos creyéndolo una alternativa sincera a la Izquierda y sus socios nacionalistas, nunca un centrismo de ocasión semejante al de Rajoy, basado en la eterna ficción de un PSOE con sentido nacional y responsabilidad institucional, que jamás existió con González ni con Rubalcaba, menos aún con Sánchez.

El mito del consenso y la ficción del PSOE bueno
La apelación al consenso, raíz inconfesada del centrismo desde 1977, no nace de la preocupación ante dos extremos violentos, sino del miedo de la Derecha a quedarse sola en la defensa de unos valores en los que no cree. Mientras duró el miedo al Ejército (hasta 1986) o a que el PP se cargara el inmenso tinglado prisaico-felipista (hasta 1998), o a que el PSOE privara al PP de Rajoy de cualquier posibilidad de acceso al Poder (de 2008 a 2011), el consenso tuvo, como fórmula de alternancia pacífica en el Poder, una base psicológica clara y cierta razón de ser real. Pero desde el 11M de 2004 y la liquidación de la Transición a la democracia por ZP y los nacionalistas, la Derecha se vio sola en la defensa del régimen constitucional; y se asustó.

No lo estaba. UPyD y Ciudadanos, despreciados por pequeños, eran o podrían haber sido socios leales a la causa nacional, si la mezquindad de Rajoy les hubiera dejado. Pero ese PP muerto y enterrado, aunque partes de su cadáver ambulen como zombis como aún pertenecieran al mundo de los vivos, prefirió la acostumbrada complicidad delictuosa con el PSOE y los nacionalistas. Y ese es el PP que murió de consenso con el Golpe catalán.

Las autonomías, obstáculo al Estado de Derecho
El adelanto electoral en vez de la aplicación del 155, tan jaleado por el PSOE, Cs y casi todos los medios de comunicación, fue el epitafio a la nonata intervención del Estado contra los infinitos desafueros de ámbito autonómico. Pero sigue pendiente y esa es la razón del éxito de Vox al pedir la supresión de las autonomías: que se han demostrado un obstáculo infranqueable para el funcionamiento del Estado de Derecho.

La tribu opinatriz llama anticonstitucionales precisamente a los que quieren remover el gran obstáculo para que funcione la Constitución. Pero la opinión pública sensible a la igualdad de los españoles ante la Ley no lo verá así. Sólo sería innecesario suprimir las autonomías si se acometiera de manera urgente la recuperación de competencias esenciales por el Estado. Da risa ver a Cs pedir a Vox religioso respeto al Estado de las Autonomías y, a la vez, que se aplique sine die el 155 en Cataluña, prueba de su fracaso. Si se cumpliera la Constitución, habría que imponerlo en cinco autonomías ya: Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana, Navarra y el País Vasco. ¿Sería eso cargarse el Estado de las Autonomías? No. Sería impedir que las caciquiles y abusivas competencias autonómicas se carguen al Estado.

La importancia de la lucha contra la LIVG
Hay otro terreno en el que necesariamente el PP debería aliarse con Vox: la derogación de leyes tan radicalmente contrarias a la Constitución como la de Violencia de Género y la de Memoria Histórica. Discriminar por sexos a las personas, aunque lo digan las Cortes y lo trague el TC, es incompatible con la libertad y la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Se trata del caso más abyecto de ingeniería social totalitaria en toda Europa. Y si sólo Vox se opone a monstruosidades como la reciente sentencia del Supremo condenando por un delito que es pura construcción ideológica, sin mediar denuncia y en contra del juez natural, en este caso la Audiencia de Zaragoza, a dos penas distintas, el doble para el hombre que para la mujer, por un mismo delito, el voto a Vox y no sólo de la derecha será abrumador.

Si el PP, que, aquejado de la misma cobardía mediática de Cs, tragó la barbarie de las leyes de Memoria Histórica y Discriminación de Género, no comparte su revisión, que es el camino para la derogación, ya pueden hacer campaña los medios izquierdistas y centristas, que el PP se hundirá. La reconstitución de la Derecha, no su mera reconstrucción, porque desde la liquidación del PP por Rajoy han pasado demasiadas cosas que exigen un edificio de nueva planta, precisa una reconsideración de todas las leyes que en aras de un consenso que, en la práctica, se ha limitado a seguir a la Izquierda en sus planes de demolición de los valores liberales y nacionales, son hoy un muro infranqueable para las libertades y el Estado de Derecho.

Y el Derecho no es lo que digan las leyes que votan los políticos ni lo que interpretan los jueces, a veces con tan criminal arbitrariedad como en el caso de la tortura judicial a Zaplana. El Derecho debe ser la garantía de la libertad individual, de la propiedad, de la seguridad personal y de un modelo de sociedad en el que cada uno pueda desarrollar su proyecto vital. Lo que estamos viviendo en España es un atropello a todo eso. Y sólo una reconstitución de la Derecha que intente recuperar el sentido primigenio de la transición a la Democracia hace cuatro décadas puede impedir su éxito.

Si en el futuro el PP de Casado y Vox forjaran esa fuerza nacional, liberal y democrática, es posible que Ciudadanos cambiara su postura, que cambiar se ha convertido en su ideología. Y no es técnicamente imposible que una parte del socialismo hiciera lo mismo. No lo creo, pero pudiera ser. En todo caso, lo que hay que hacer para salvar la Nación y la Constitución no puede esperar a consensos ni a unanimidades. Ante la invasión de una fuerza superior, como Napoleón en 1808, se impone la guerra de guerrillas. Si Inés Arrimadas renuncia a ser Agustina de Aragón, Isabel Díaz Ayuso la puede reemplazar con ventaja. Y Martínez Almeida, a fuer de colchonero, está acostumbrado a las penalidades. Hay que ver si el PP aguanta el tirón, porque los demás partidos y casi todos los medios lo van a tironear una barbaridad. Pero no hay alternativa: otra rendición supondría su extinción.

Los chiringuitos
Antonio Burgos ABC 13 Enero 2019

En Andalucía, cuando sea investido Moreno Bonilla como presidente y acabe la hegemonía de treintantos años de Régimen del PSOE, volverá a revivir la España de Larra, pues reaparecerá una figura de la Restauración: el cesante. Según la propia Junta de Susana, que antes del traspaso de poderes está haciendo fijo de plantilla a todo el enchufado adicto que puede, quedarán 600 cesantes, con una mano detrás y otra delante. Y eso sólo en la Administración oficial, donde hay 242.797 empleados. Pero no se sabe los cesantes que puede haber en la Administración paralela, en los llamados «chiringuitos» que el Gobierno del Cambio promete suprimir, donde hay empleadas 27.304 personas.

Hay que agradecer a Susana Díaz que con estos organismos, fantasmas en muchos casos, ha enriquecido la lengua española. La política andaluza siempre enriquece la lengua española. Cuando el felipismo, recordarán la acuñación del famoso «pelotazo». Ahora Susana, con el entramado administrativo que ha creado para fomentar su clientelismo, da una nueva acepción a la voz «chiringuito». Cuyo origen por cierto, el del verdadero chiringuito, no los del PSOE en Andalucía, es muy curioso. La voz proviene de los trabajadores de las plantaciones de caña de azúcar en Cuba durante el siglo XIX. En los descansos de sus jornadas de trabajo solían tomar café, que preparaban presionando una media llena de dicha sustancia, de la que salía un chorro fino de líquido al que llamaban «chiringo». Con el tiempo crearon su diminutivo, que terminó designando a los quioscos improvisados con cañas y hojas en los que tomaban su descanso y su café: «Vamos al chiringuito». En 1913 abrió en España «El Chiringuito», un bar de playa en Sitges. César González Ruano, que escribía a diario su artículo para «La Vanguardia» en una de sus mesas, fue quien lo bautizó con tal nombre, en homenaje a sus viajes por Cuba; por allí pasaron Chesterton, Díaz Plaja, Masoliver, D’Ors o Ignacio Agustí. De allí se extendió el uso de la palabra hasta la actualidad. Y en esto llegó Fidel, digo el PSOE a la Junta de Andalucía, que le añadió una acepción, que en el DRAE diría: «Organismo burocrático absolutamente prescindible e inútil y a menudo repetido con otro de la Administración, donde el PSOE hace fijos de plantilla a sus enchufados».

Punto en el cual Susana le ha echado la pata a Georgie Dann. En el verano de 1988, el cantante puso en boca de todos los españoles la palabra chiringuito: «Yo tengo un chiringuito a orillas de la playa,/lo tengo muy bonito y espero que tú vayas». En el invierno de 2019, el PP y Ciudadanos, que han de gobernar en Andalucía con los votos de investidura de Vox, han puesto en boca de todos los españoles la nueva acepción de chiringuito: «Desmonto un chiringuito que lo creó Susana/más gente que en la guerra había allí colocada». En la Junta de Andalucía hay más chiringuitos de enchufados que chiringuitos de playa de Ayamonte a Almería. Ojalá los coja a todos la Ley de Costas (y de costos innecesarios) del presidente Moreno Bonilla y los desmonten. Hay en total 60 entidades repartidas de la siguiente manera: 18 agencias públicas empresariales, 10 consorcios, 15 fundaciones y 17 sociedades mercantiles. Hay algunos que son no de la Junta, sino del TBO. Aguanten la risa o saquen el pañuelo para llorar, como prefieran, pero miren lo que ojalá desmonten cuanto antes: Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Fundación Andalucía Olímpica, Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, Consorcio Fernando de los Ríos, Fundación Rey Fahd Bin Abdulaziz, Parque de Innovación Empresarial Sanlúcar la Mayor, Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía. ¿De Andalucía? No, de cachondeo, como lo de Dann: «El chiringuito, el chiringuito».

Un pollo andaluz
Pedro J. Ramírez elespanol  13 Enero 2019

Cuando el zoólogo, taxidermista o, como se decía entonces, "disecador" y pintor valenciano Juan Bautista Bru de Ramón incluyó en 1784 al "pollo de tres pies" en su fascinante Colección de láminas que representan a los animales y monstruos del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, no podía imaginar que estaba anticipando la inaudita morfología del gobierno que 235 años después va a constituirse en Andalucía. La obra estaba dedicada al conde de Floridablanca, inventor, por cierto, del "cordón sanitario" -para cerrar la frontera a la infección revolucionaria- que acaba de romperse en el acuerdo de investidura con Vox.

Visto de frente, el pollo de tres patas, al que Bru de Ramón bautizaba como 'Gallus monstrosus', parecía un animal normal, plantado con especial firmeza, pues sólo mostraba las extremidades delanteras que le sostenían de forma simétrica. Examinado de perfil o, no digamos, por la espalda, revelaba, sin embargo, el secreto de esa estabilidad: un tercer pie como punto de apoyo, "pegado al arranque de la cola".

En eso consiste el tripartito camuflado, a través de los dos pactos simultáneos, entre el PP y Ciudadanos y el PP y Vox. La mirada frontal nos muestra un acuerdo de gobierno lógico, entre dos fuerzas contiguas, de contenido atractivo e incluso podríamos decir ilusionante, en la medida en que propicia el primer gran cambio, tras casi 40 años de control socialista de la Junta. Sin embargo, a medida que rodeamos el perímetro del bicho, descubrimos que sólo la implicación permanente de Vox, dándole respaldo desde atrás, cual productor asociado que aporta la tramoya oculta por el decorado, garantizará su viabilidad política y logrará mantenerlo parlamentariamente en pie.

La analogía es certera, sin necesidad de apurarla, tomando el todo por alguna de sus partes. Viene esto a cuento porque, poco después de estrenar 'Un perro andaluz', Luis Buñuel se encontró con Ángel del Río en un viaje a Nueva York y descubrió, con estupefacción, que Lorca se había dado por aludido, durante su paso por la Gran Manzana. "Buñuel ha hecho una mierdecita así de pequeñita que se llama 'Un perro andaluz' y ese perro andaluz soy yo", le habría dicho Federico a su común amigo.

De nada sirvió que el de Calanda alegara que en su cortometraje onírico, fruto de la colaboración con Dalí, no salía ningún perro, ni tampoco ningún andaluz. Y que, fiel a su credo surrealista, era precisamente esa total falta de relación lo que le había hecho decidirse, tras barajar los títulos alternativos de 'El marista en la ballesta' o 'Prohibido asomarse al interior'. El falso agravio nunca se disipó.

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Quede, pues, constancia de que, aunque a cualquiera de ellos podría cuadrarles el apodo, el "pollo andaluz" no es ni el pinturero Moreno Bonilla, presidente in pectore de la Junta tras la más soñada e inesperada de las carambolas, ni el senequista Juan Marín, ni el intelectualmente estrafalario juez Serrano. El pollo andaluz es el lío político -en cierto modo también surrealista- que se han visto empujados a generar entre los tres.

Repasando sus estrategias y posiciones negociadoras, hay que admitir que este, ese y aquel o, para ser más exactos, sus mentores Abascal, Rivera y Casado tienen argumentos que justifican su conducta. Pero su fuerza de convicción emana precisamente de su parcialidad. La misión imposible llega cuando se trata de casar esos relatos fragmentados en un proyecto compartido.

Si antes explico lo de las "dos almas de Vox", antes las vemos materializarse. Como si pretendieran escenificar la dicotomía que describía en mi Carta del domingo pasado, Abascal y los suyos pasaron, en un abrir y cerrar de ojos, del maximalismo extremista de las condiciones inamovibles, que dinamitaban consensos constitucionales, al pragmatismo de hacer posible el desalojo de Susana Díaz, a cambio de una declaración de vagas intenciones -lo que Ciudadanos percibe como "papel mojado"-, más o menos compartidas por la casa madre del PP.

A mi juicio ha sido una operación inteligente, de los dirigentes de Vox, en sus dos fases. Con el primer movimiento -ni un euro para la "violencia de género", cincuenta mil "sin papeles" de vuelta a su casa, para "día de Andalucía" el de la toma de Granada...- han alimentado los instintos primarios de sus bases, las fantasías del ya verás cuando ganen estos, reafirmando su identidad electoral. Con el segundo -me conformo con una Consejería de la Familia y mucho apoyo a los procesiones, los toros y el flamenco- han demostrado que son un partido político más, capaz de analizar con frialdad sus opciones, dispuesto a bajarse del burro a conveniencia y con mayor disposición a sujetar sus ínfulas que la que mostró Podemos cuando frustró el Pacto del Abrazo.

Esto no sólo no resta un ápice de peligrosidad a determinados aspectos de su proyecto, sino que la acrecienta. En su primera prueba de fuego Vox se ha metido en el tablero con astucia y cálculo político. Los defensores de la centralidad constitucional deberían sustituir el tremendismo de ese "cordón sanitario", ya franqueado, por la utilidad de la colaboración transversal entre PP, Cs y PSOE que propugna, acertadamente, Manuel Valls. Vox ha crecido gracias a los defectos del sistema y ninguna denuncia pierde ya eficacia a los oídos de los españoles, si tiene una base real en la que apoyarse, por el mero hecho de que sea Vox quien la formule.

La encuesta de SocioMétrica, que hemos venido publicando estos días, indica que la mayoría reclama medidas más firmes contra la inmigración irregular; y refleja que, aunque la Ley de Violencia de Género sigue contando con el saludable respaldo de más del 67% de los españoles, hay un 20% que desea su derogación. O sea, que la unanimidad parlamentaria de 2005 y 2017 no es tal en la sociedad.

He ahí el caladero, más o menos equivalente a esos cuatro millones de votantes de los que hablábamos el lunes pasado, en el que seguirá pescando Vox, si nada cambia. Lo inteligente, desde la perspectiva de esa gran mayoría de quienes, en sintonía con los grandes organismos internacionales, creemos en la especificidad y gravedad de la violencia contra la mujer, sería reformar aspectos secundarios de la ley o, más bien de su desarrollo normativo, que sirven, en unos casos, de motivo y, en otros, de pretexto para erosionar su base social.

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Es obvio que el gran beneficiario del doble pacto andaluz es el que ha jugado en los dos tableros a la vez. Para Pablo Casado y su joven guardia pretoriana, encabezada por Teodoro García-Egea, la experiencia ha sido una reválida que ha enfatizado su consistencia política. Han sentido el aliento en el cogote de Feijóo y Juan Vicente Herrera, últimos barones con pedigrí en el partido, pero se han plantado justo a tiempo.

Pueden jactarse de haber conseguido el apoyo a la investidura de Moreno Bonilla, sin ceder en nada ante Vox y sin perder, por lo tanto, la confianza de Ciudadanos como socio de gobierno. ¿Cuántos años hacía que desde la cúpula del PP no se podía alardear de ejercer un papel "centrista" -¡y activo!- en una transacción? En este caso el concepto es muy relativo porque todo el negocio estaba inclinado a la derecha, pero indica que la pachorra de la siesta eterna ha concluido en Génova 13. De ahí la expectación que rodea la convención ideológica del próximo fin de semana, pese a que la designación de Díaz Ayuso y Almeida como candidatos madrileños denota que en el actual PP hay muchos "pavones" pero faltan los "zidanes".

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El que, como siempre, corre más riesgos haciendo lo que ha hecho en Andalucía es Ciudadanos, el partido al que ambos lados vituperan y ambos lados necesitan. El primer deseo de Año Nuevo de PP y PSOE es que la fuerza naranja deje de existir o, al menos, entre en decadencia y crisis catatónica. El segundo deseo es que, en su defecto, se convierta en su socio de gobierno en cuantos más sitios mejor.

Tras sus concesiones a los separatistas, Sánchez lo tiene ya tan imposible como lo tenía Rajoy por sus lazos con la corrupción, pero la gran mayoría de los barones y candidatos del PSOE son tan aceptables como los populares. ¿Por qué Susana Díaz no lo ha sido? Por la necesidad compulsiva, casi dionisíaca, de bailar sobre la losa de 40 años de socialismo.

Respecto al desenlace andaluz hay dos interpretaciones: la del entorno de Susana Díaz que sostiene que ella estaba dispuesta a hacer presidente de la Junta a Juan Marín en una operación tipo "Borgen" y que Rivera ni siquiera quiso explorar esa alternativa; y la del propio equipo del líder de Ciudadanos, que alega que esa opción nunca estuvo sobre la mesa, entre otras cosas porque la "única condición" de Sánchez a Díaz habría sido, según ellos, no dar esa gran baza política a quien lidera todos los sondeos de popularidad.

Tal vez a Ciudadanos le ha faltado sangre fría para alargar la partida, a la espera de lo que ocurra con los Presupuestos del Estado y el calendario de las generales. Pero el ansia de contribuir a la alternancia, después de haber dado tres años de estabilidad a Díaz, era compartida por las cuatro quintas partes de su electorado. El factor decisivo ha sido en todo caso la celeridad con la que Vox ha entregado la cuchara de sus doce votos, sin obligar al PP a alterar una coma de lo que es un programa regeneracionista con la marca de Rivera.

El problema es que, como acaba de advertirle Abascal, Ciudadanos necesitará los votos de Vox para sacar adelante cada una de sus propuestas, en la medida en que Díaz va a practicar una oposición a sangre y fuego que dará gran brío al parlamento. Juan Marín podrá reprochar a la presidenta caída su falta de correspondencia a la colaboración del pasado; pero ella responderá señalando a Vox y esa será una pescadilla que se morderá la cola porque, a partir del minuto uno, Vox ya no cederá en nada a cambio de nada. A los naranjas les espera una agonía continua: cada pacto con Vox servirá para descentrarles, cada bloqueo fruto del desacuerdo acentuará la inviabilidad del pollo de tres patas.

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Tengo para mí que este va a ser un gobierno autonómico con los telómeros muy cortos. Como cualquiera con fundamentos básicos de genética sabe, de estos extremos de los cromosomas dependen las fusiones de unas células con otras y, a la postre, la longevidad de un organismo. Más pronto que tarde, Rivera dará prioridad a la necesidad de desembarazarse de un aliado, o al menos compañero de viaje, que lastrará su posibilidad de crecer en el centro izquierda. Tocar el segundo violín en la Junta de Andalucía es importante, pero liderar o compartir el Gobierno de España, mucho más.

Ya lo dijo Bru de Ramón al glosar la bella lámina de su 'pollus monstrosus', mutación aberrante del 'pollus gallinaceus': "Todos estos monstruos están comúnmente privados del uso de esta tercera pierna; lo uno por lo difícil de andar con tres puntos de apoyo y lo otro porque suelen ser más cortas que las otras dos, luego que crecen". ¿No es esta la crónica de una muerte política anunciada?

Terminemos en fin con una sonrisa. Va una pareja en un coche a 100 por hora y notan que un objeto raro, con apariencia de animal, les supera más deprisa por la derecha. Aceleran por curiosidad, pero a medida que aumentan la velocidad -110, 120, 130- y se acercan, el extraño bólido también lo hace. Al final, tras una persecución de película, logran atisbar que se trata de un pollo de tres patas, justo cuando tuerce bruscamente a la izquierda y se mete en una granja. Encuentran allí a un fulano embutido en su mono de faena y le preguntan: "¿Ha visto usted entrar a un animal raro?" "Sí, claro, es un pollo de tres patas. Yo soy el que los cría". "Ah, qué interesante... Y díganos, díganos, ¿cómo son esos bichos?". "Pues, miren, no lo sé. Nunca he conseguido coger a ninguno".

La investidura como huida hacia delante. ¿La investidura como cuadratura del círculo y quimera de lo imposible? Pregúntenselo a Sánchez.

Los Presupuestos de Sánchez: más gasto, impuestos, déficit y deuda
Las medidas que contienen estos presupuestos se traducirán en menor crecimiento y creación de empleo.
José María Rotellar Libertad Digital 13 Enero 2019

El Consejo de Ministros aprobó el viernes el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE), que constituye un fortísimo ataque a la estabilidad económica, al crecimiento y al empleo y, por tanto, a la prosperidad de nuestra economía. Con los pocos datos que conocemos del pasado viernes, hemos podido confirmar el escalofrío que nos recorrió el cuerpo cuando hace unos meses el Gobierno firmó aquel acuerdo de presupuestos con Podemos. Cuando este lunes los presenten en el Congreso podremos tener algún dato más sobre, por ejemplo, la distribución de inversiones territorializables, que puede ser una de las contrapartidas que el Gobierno dé a los independentistas catalanes a cambio del apoyo a las cuentas públicas para continuar en La Moncloa.

Estos presupuestos de Sánchez reúnen en unas únicas cuentas toda la doctrina más fundamentalista del intervencionismo, con elevación desmedida del gasto público, tremenda subida de impuestos, un déficit que, aunque no lo hayan podido plasmar, será mayor en ejecución al que marca el objetivo -o tendrán, si no, que no ejecutar gasto, con lo que se tratará de un presupuesto falso desde su presentación-, una mayor deuda, un menor crecimiento que los propios socialistas reconocen, al rebajar la previsión de crecimiento, y, por tanto, una menor creación de empleo.

En primer lugar, incrementa el gasto en más de 5.000 millones de euros, al elevar el techo de gasto público hasta los 125.000 millones de euros.

Aquí, recogen medidas muy perjudiciales para la economía, como ligar definitivamente las pensiones al IPC, que constituye una bomba de relojería para la sostenibilidad de las cuentas públicas y de las propias pensiones, junto con muchas otras medidas que no podemos permitirnos, como el incremento de la enseñanza gratuita de cero a tres años, que hacen insostenible el proyecto de presupuestos que presentan. Incremento de gasto que la propia Comisión Europea, en carta dirigida al Gobierno, ponía en duda que incluso no fuese mayor, con lo que la sostenibilidad de las cuentas públicas podría resentirse todavía más.

Paralelamente, plantea un conjunto de subidas de impuestos que afectarán negativamente a la economía: no sólo piensan aumentar el IRPF en varios puntos, que desincentivará a los trabajadores, especialmente a la parte de los mismos que más sostiene la recaudación, sino que, además, impondrá un tipo mínimo del 15% en el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades, por no hablar de la tasa para transacciones financieras, que perjudicará a la financiación en los mercados, o las ya anteriormente anunciadas tasas digitales o repercusión del AJD a los bancos, que encarecerán los préstamos a sus clientes, con lo que se ralentizará la expansión del crédito y, por tanto, el crecimiento económico.

Como última perla de subida impositiva nos encontramos con un mayor gravamen a las SOCIMIS en la parte de beneficio no repartido, que dificultará la existencia de este tipo de sociedades, de manera que el mercado inmobiliario puede perder parte de su dinamismo, con las consecuencias en cascada que tendría sobre toda la economía.

Además, todas estas subidas no conseguirán incrementar la recaudación. Así, también la Comisión Europea ha puesto en duda que vaya a conseguir los efectos recaudatorios que persigue, dudando, por tanto, de que vaya a paliar ni siquiera en parte el desfase presupuestario por mayor incremento de gasto. Lo que sucederá en el medio plazo es que la actividad y el empleo caerán y, con ellos, la recaudación, aumentando déficit y deuda.

Junto a ello, otra medida anticipada y aprobada en los últimos consejos de ministros de 2018 fue la subida del salario mínimo interprofesional en un 22,3%. Dicha medida, expulsará del mercado de trabajo a muchos trabajadores, especialmente, a los más débiles, que son los jóvenes y los menos cualificados, o los condenará a la economía sumergida, que hay que erradicar, pero que el Gobierno socialista incentiva con medidas como ésta. La Comisión Europea ha cifrado en 70.000 puestos de trabajo menos el efecto negativo de esta medida, que hará retroceder a la economía al menos cuatro décimas.

Adicionalmente, el incremento de las bases de cotización de la Seguridad Social -un 7% las máximas, sin ninguna ganancia de derechos sobre una futura pensión máxima, y un 22,3% las mínimas, derivado de la subida del salario mínimo-, son otras medidas que constituyen un despropósito económico, al ir directamente contra el tejido productivo y, por tanto, contra el empleo. Por tanto, la recaudación no subirá, pero el gasto sí: más déficit y deuda asegurados.

Este presupuesto, además de insostenible, es poco creíble, pues han aprobado el anteproyecto con la anterior senda de estabilidad, que recogía un déficit del 1,3%, cuando el gasto lo incrementan en 6.000 millones de euros, motivo por el que querían elevar la cifra de déficit a 1,8%. ¿Qué reconocen implícitamente? O bien que la subida de impuestos no va a generar recaudación para compensar la subida, o bien que la subida del gasto en ejecución será el doble que la planteada. Si no, no habrían insistido, una y otra vez, en tratar de elevar el objetivo de déficit al 1,8%, cosa que, al final, no han podido sacar adelante.

Por otra parte, el Gobierno elevó en julio de 2018 el objetivo de déficit de todas las administraciones públicas -salvo el de los ayuntamientos-, en base al objetivo global incrementado para el Reino de España en cinco décimas, hasta el 1,8%, el cual no ha podido sacar adelante. ¿Qué van a hacer con los objetivos de déficit que elevaron a las CCAA en base al objetivo global de 1,8% que no han podido sacar adelante? ¿Van a rebajárselo y a obligarles a presentar un Plan Económico Financiero por haber elaborado sus presupuestos con un objetivo que el Gobierno de Sánchez les concedió de manera irreal e irresponsable y que ahora volverá a ser inferior?

Y todo ello -este presupuesto y el conjunto de medidas económicas de Sánchez- provoca inseguridad y lastra la economía: ya comenzamos a ver los primeros síntomas de desaceleración: el índice de producción industrial cae, y lo hace especialmente en bienes de consumo duradero y en bienes de equipo, que denota que las expectativas de los agentes económicos han empeorado, cae la creación de empresas y se ralentiza la generación de empleo. Incluso el Gobierno ha reconocido que existe desaceleración, al rebajar en una décima -y ya es la segunda ocasión en la que lo hace- sus previsiones económicas para 2019, rebajando el crecimiento económico esperado al borde del 2% y elevando dos décimas la tasa de paro.

Y no es cierto que dicha desaceleración se deba a no poder contar con un mayor gasto público al no poder elevar el objetivo de déficit al 1,8%, como dijo la ministra Calviño, sino que, precisamente, es el incremento de gasto público, de impuestos y la adopción de medidas como las de la subida del salario mínimo o de las bases de cotización las que están dañando mucho a la economía y las que nos alejan del tren de la prosperidad que habíamos vuelto a alcanzar tras largos años de crisis.

Lo mejor que le puede pasar a la economía española es que dichos presupuestos sean devueltos y que, por tanto, no se apliquen. Parece que este presupuesto es el precio del alquiler de La Moncloa que Sánchez tiene que abonar a sus aliados de la moción de censura, pero es un precio muy elevado que los españoles no deben costear.

El PP, al frente del giro conservador
 larazon 13 Enero 2019

Del informe de opinión pública de «NC Report», que hoy publica LA RAZÓN, se desprenden dos conclusiones principales: que la mayoría de los ciudadanos considera que el electorado español ha girado a la derecha –al menos, así lo afirma el 46,1 por ciento de los consultados–y que atribuye, por este orden, al independentismo, la inmigración ilegal y la crisis económica las causas de este cambio social. Son tres factores que, evidentemente, han estado muy presentes en la campaña electoral de Andalucía y que explican, aunque sólo en parte, el surgimiento de VOX como fuerza política viable y la pérdida de apoyos de las dos principales formaciones de la izquierda, PSOE y Podemos, lastradas por su ambigüedad con los nacionalismos excluyentes y por unos postulados ideológicos cada vez más alejados de la realidad que perciben realmente los ciudadanos.

Pero otra conclusión interesante a efectos de nuestro análisis es que aunque VOX es percibido, claramente, como un partido populista muy próximo a la extrema derecha, la mayoría de los consultados, con independencia de su adscripción ideológica, creen que en el actual escenario político español es posible la coexistencia de tres partidos situados en el ámbito del centro derecha. Es decir, que VOX ha llegado para quedarse y será, por lo tanto, un actor a tener en cuenta, sobre todo en aquellas circunscripciones electorales donde la amenaza contra la unidad territorial, el rechazo a la inmigración irregular y las consecuencias no resueltas de la crisis económicas se sientan con mayor intensidad.

Si bien, tendemos a explicar la subida de los apoyos al partido de Santiago Abascal en la deserción de los votantes más conservadores del PP, esto no es así en todos los casos. Como en otros lugares de Europa, el populismo de derecha radical se alimenta también de antiguos simpatizantes de izquierda y, en mayor medida, de la incorporación de nuevos votantes que habían perdido interés por las urnas o no encontraban un candidato adecuado. De cualquier forma, y considerando que el tercero en discordia, Ciudadanos, no ha terminado de definirse con claridad en el espectro ideológico de la izquierda liberal –aunque haya conseguido hacerse percibir como un partido firme en la batalla contra los nacionalistas–, no cabe duda de que es al Partido Popular a quien le corresponde por experiencia de gobierno, implantación territorial y, lo que es más importante, por sus postulados políticos perfectamente homologables con los del centro derecha avanzado y democrático europeo, liderar ese giro conservador que perciben los electores. Para ello, es preciso que desde la nueva dirección se afronte la batalla ideológica con la izquierda sin complejos, lo que no significa transacción alguna con los principios que han conformado tradicionalmente su ideario.

Es posible afirmar, si bien no tiene por qué ser completamente cierto, que la preeminencia otorgada por la anterior dirección a la inevitable gestión de una crisis económica enorme, que obligó a tomar decisiones en materia fiscal poco comprendidas por su electorado, y la, cuando menos, pausada reacción ante el desafío separatista, en la que se primó la búsqueda del mayor consenso constitucional posible y el respeto escrupuloso al ordenamiento jurídico frente a medidas más enérgicas y perentorias, le hayan pasado factura. Pero sería injusto inferir de estas actuaciones, en situación de urgencia extraordinaria, el desestimiento de sus principios. Esa es la batalla que debe dar Pablo Casado desde la recuperación del discurso ideológico y la reivindicación de una trayectoria con muchas más luces que sombras. Y, por supuesto, sin tener que travestirse en esa derecha dura que nunca ha sido.

“Vuestros hijos serán los siguientes / Poder, religión e historia
Pío Moa gaceta.es 13 Enero 2019

*”Una hora con la Historia” dejará de emitirse en Radio Inter, porque esa radio ha desaparecido de repente. Es decir, ha sido comprada por otra empresa, y el programa desaparece también de ella. Espero que muy pronto podamos continuar, posiblemente desde Radio Ya

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El comentario de Julius Ruiz sobre la delegación inglesa “conmocionada por el sufrimiento de la población civil a causa de los bombardeos de los insurgentes” en el Madrid de noviembre de 1936, me recuerda la obra Your Children Will Be Next. Bombing and Propaganda in the Spanish Civil War, del historiador galés Robert Stradling, un libro que estaría bien traducir. Se trata de una análisis concienzudo de la primera gran operación internacional de propaganda de este tipo realizada por el Frente Popular y asesorada por los soviéticos, sobre un supuesto bombardeo franquista sobre Getafe, del cual se destacaba la muerte de 35 niños. Stradling demuestra que ni hubo testigos oculares del bombardeo ni los niños en cuestión vivían siquiera en Getafe y los cadáveres fotografiados habían sido traídos de otros lugares; y que las cifras de muertos variaban según las fuentes. Era todo una invención que unía a Franco y a Hitler bajo el lema: “Si permitís que estas cosas ocurran, vuestros hijos serán los próximos”. El montaje buscaba crear presión para que Inglaterra y Francia interviniesen en España. Stalin daba por segura una próxima guerra en Europa y trataba de utilizar el conflicto español para conseguir que la misma comenzase entre dichas potencias y Alemania, y no entre Alemania y la URSS (no lo consiguió en la guerra de España, pero sí pocos meses después con el pacto Mólotof-Ribbentrop)

El libro de Stradling se extiende en consideraciones amplias sobre este tipo de operaciones como tácticas de guerra, en las que el Frente Popular y los soviéticos fueron maestros, ayudados a menudo por agentes anglosajones. Son más famosas otras operaciones como la de la matanza de la plaza de toros de Badajoz o el bombardeo de Guernica, pero esta fue la primera con enorme repercusión internacional. Mito conexo con el de la “heroica” defensa de Madrid, que bien poco tuvo de heroica.

Por otra parte, como recuerda el autor pero casi nadie más quiere hacerlo, el bombardeo de población civil indefensa fue una práctica constante del Frente Popular. También la realizaron los nacionales durante unos días en Madrid, con poca intensidad: 312 muertos a lo largo de todo el mes de noviembre. Que la cosa no era muy grave lo indican advertencias en la prensa como esta: “Al público le está prohibido pararse a mirar cómo evolucionan los aviones (…) No. El público tiene el deber, como está mandado, de resguardarse” (en El Socialista, el día 15) Este tipo de acción fue enseguida abandonado por los nacionales y prohibido expresamente por Franco (aunque fue desobedecido por los italianos en dos ocasiones, no tanto por los alemanes en Guernica)

El bombardeo de población civil era preconizado entonces por teóricos militares en diversos países, como Italia o Inglaterra, suponiéndolos un modo de acortar la guerra y en definitiva las víctimas, al hundir la moral de lucha de la retaguardia. Los ingleses ya las habían realizado en Irak.

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P. Ud ha enfocado su estudio sobre Europa desde el punto de vista religioso, contraponiéndolo al economicista que, según usted predomina. ¿Cómo justifica usted esta concepción, tan a contracorriente?
–Lo he expuesto igualmente en Nueva historia de España. Las sociedades humanas se nos presentan como un caos en que entran la economía, la política, las modas, las creencias, las supersticiones, las costumbres, las instituciones, los personalismos… Un caos además cambiante con el tiempo y a veces de modo brusco. Por lo tanto buscamos algún factor que determine a los demás, que nos dé una clave para entender el conjunto. Ese factor es, de entrada, el político: la historia por excelencia es la historia del poder y siempre se ha entendido así, casi instintivamente. La razón es que la especie humana está profundamente individuada en intereses, gustos, ideas, caracteres, etc., y eso hace que la sociedad no pueda funcionar sin un poder que imponga orden y, supuestamente justicia, combinando la ley y la violencia. El poder debe establecer un equilibrio social que por lo demás siempre es inestable, porque los factores e intereses en juego siembre están en cambio. Así que, paradójicamente, la individuación humana engendra de modo natural el poder, y al mismo tiempo lo corroe constantemente, porque nunca encuentra un punto de equilibrio (al que llamamos justicia) estable por mucho tiempo. Los equilibrios son siempre más o menos pasajeros. Por otra parte el poder tiende a hacerse tiránico (no en el sentido griego), lo que han llamado “la ley de hierro de las oligarquías”. Y la esencia del pensamiento político es la búsqueda de poderes no tiránicos.

P ¿Y qué tiene que ver eso con la religión?
–En todas las sociedades el poder va estrechamente ligado a la religión, y en algunas se confunde directamente con ella. Desde luego, en las sociedades occidentales actuales se tiende a interpretar la religión como un accesorio reservado a la intimidad del individuo y que no debe tener proyección social. Un accesorio inoperante y al que se culpa de muchos males del pasado. Pero los males del pasado permanecen en la actualidad, algunos incluso agravados. Y en el fondo esto es la sustitución de una religión por otra u otras: lo que he llamado ideologías prometeicas, en las que la fe en una divinidad exterior al hombre se ha transformado en la fe en el poder de la razón y la ciencia humanas. Una fe poco razonable y poco científica, por lo demás, ´que hace de esas capacidades humanas una especie de ídolos fuera del ser humano, accesibles solo a una capa muy restringida de la población con acceso privilegiado a la razón y la ciencia, y que hace las leyes e interpreta la historia y la vida en general supuestamente en representación de los demás. Viene a ser una religión gnóstica e impositiva, cuya manifestación más pura es la masonería. Creo que en eso se manifiesta la crisis intelectual y más ampliamente cultural de nuestro tiempo. La antigua religión en Occidente, el cristianismo, es la raíz de nuestra cultura y está siendo segada. Con ello se crea un desarraigo que expone a nuestras sociedades a mil vaivenes. El último ha sido la II Guerra Mundial. Desde entonces Europa disfruta de una larga paz, pero es una paz basada en el miedo, asegurada más o menos por las armas nucleares.

P. No obstante, ¿cómo opera la religión realmente? ¿Cómo unas creencias en algo fuera de la experiencia humana, creencias además muy variopintas y a menudo contradictorias, pueden influir en profundidad en las sociedades humanas? ....

La Unión Europea: Un organismo autoritario sin rostro humanitario
Jirí Payne (Gatestone Institute)  latribunadelpaisvasco.com 13 Enero 2019

Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

El Tratado de Lisboa –redactado como sustitución del Tratado Constitucional de 2005 y firmado en 2007 por los líderes de los 27 países miembros de la Unión Europea– se define como un acuerdo para "reformar el funcionamiento de la Unión Europea [...] y establece la ayuda humanitaria como una competencia específica de la Comisión".

Sin embargo, lo que en realidad creó el Tratado de Lisboa fue un sistema político autoritario que infringe los derechos políticos y humanos.

Veamos el mandato de la Comisión Europea (CE), por ejemplo. Según el Artículo 17 del Tratado:
La Comisión promoverá el interés general de la Unión [...]. La Comisión ejercerá sus responsabilidades con plena independencia. [...] Los miembros de la Comisión no solicitarán ni aceptarán instrucciones de ningún gobierno, institución, órgano u organismo.

Después está el Artículo 4, que dice en parte:
Los Estados miembros ayudarán a la Unión en el cumplimiento de su misión y se abstendrán de toda medida que pueda poner en peligro la consecución de los objetivos de la Unión.

En otras palabras, los intereses de la Unión están por encima de los países y ciudadanos individuales. Esto no es una mera especulación. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo abiertamente en 2016:

Demasiados políticos están escuchando exclusivamente su opinión nacional. Y si escuchas tu opinión nacional, no estás desarrollando lo que debería ser el sentido común europeo y la sensación de que se necesitan aunar esfuerzos. Tenemos demasiados europeos a tiempo parcial.

Ese mismo año, Emmanuel Macron –por entonces ministro de Economía de Francia–, concedió una entrevista a la revista Time, en la que advirtió así contra el futuro referéndum del Brexit en Reino Unido:

Puede haber de repente una serie de países que se despiertan y dicen: "Quiero el mismo estatus que los británicos", lo que sería un desmantelamiento de facto del resto de Europa. No deberíamos reproducir la situación de que un país esté en la posición de secuestrar al resto de Europa por organizar un referéndum.

La actitud de Macron se refleja en el Tratado de Lisboa, que impone regulaciones a los países miembros para asegurarse de que cumplen las tareas determinadas por la Comisión Europea.

Vale la pena señalar en este contexto que de las 36 veces que aparece la palabra "responsabilidad" en el Tratado, sólo una se refiere a una obligación de la Comisión, que es que "como organismo, rendirá cuentas al Parlamento Europeo". Las otras 35 se refieren a las obligaciones de los países miembros.

En un sistema democrático con un saludable equilibrio de poder, una coalición gobernante puede ser cuestionada o reemplazada por la oposición. Eso es precisamente lo que falta en la UE, ya que el Tratado de Lisboa requiere que los miembros de la Comisión Europea sean seleccionados por criterios de su "compromiso europeo". Esto, en la práctica, significa que cualquiera que tenga un punto de vista discrepante jamás podría convertirse en miembro de la Comisión, algo que recuerda siniestramente al comunismo. El Artículo 4 de la Constitución checoslovaca de 1960, por ejemplo, especifica:

La principal fuerza en la sociedad y el Estado es la vanguardia de la clase obrera, el Partido Comunista de Checoslovaquia, una unión de combate voluntaria de los ciudadanos más activos y expertos de las filas de los obreros, los campesinos e intelectuales.

El Artículo 11 de la Constitución de Corea del Norte incluye una directriz similar:
La República Democrática Popular de Corea del Norte realizará todas las actividades bajo el liderazgo del Partido de los Trabajadores de Corea.

Como demuestra constantemente la historia, donde no hay oposición, se pierde la libertad.

En su libro de 1840, La democracia en América, el prestigioso diplomático e historiador francés Alexis de Tocqueville escribió:
Si el despotismo lograra establecerse en las naciones democráticas de hoy, tendría probablemente un carácter diferente. Sería más exhaustivo y más suave, y degradaría a los hombres sin atormentarlos. [...]

El soberano, tras tomar a los individuos uno a uno con sus poderosas manos y manipularlos a su capricho, extiende sus brazos sobre la sociedad entera. Cubre su superficie con una pequeña malla de reglas complicadas, minuciosas y uniformes, entre las que ni los espíritus más originales ni las almas más vigorosas son capaces de abrirse paso para emerger de la masa. No destruye las voluntades del hombre pero las ablanda, las doblega y las dirige. Rara vez obliga a alguien a actuar, pero se opone constantemente a la acción. No destruye las cosas, pero las impide nacer. En vez de tiranizar, inhibe, reprime, debilita, apaga, embrutece y al final reduce a cada nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos, cuyo pastor es el Gobierno.

De Tocqueville escribió esto hace casi dos siglos enteros, pero se podrían aplicar fácil –y espeluznantemente– a la Europa de hoy.

Venezuela, 10 de enero
Marcel Gascón Barberá Libertad Digital 13 Enero 2019

Este 10 de enero Maduro ha dejado de ser considerado presidente legítimo del país en el que manda por la mayor parte de democracias de América.

Hasta este 10 de enero Nicolás Maduro era tildado de autoritario y en algunos casos hasta de dictador por los Gobiernos de Europa y América preocupados por la muerte de la democracia en Venezuela. Este 10 de enero Maduro ha dejado de ser considerado presidente legítimo del país en el que manda por la mayor parte de democracias de América.

Más de siete meses después de la farsa de elecciones en las que se hizo reelegir como presidente, a Maduro se le acaba oficialmente su primer mandato, y comienza con la toma de posesión del jueves los seis años más de presidencia obtenidos espuriamente en las elecciones trampa del 20 de mayo.

En 2013, tras ser ungido sucesor por el presidente Hugo Chávez, Maduro ganó sus primeras elecciones entre denuncias de irregularidades de la oposición y numerosos observadores. A pesar de ello, nadie en la comunidad internacional dejó de reconocer el resultado electoral que permitía continuar en el poder al chavismo, algo que sí ocurrió el pasado 20 de mayo.

Con los mejores candidatos de la oposición presos, inhabilitados y exiliados y la coalición opositora excluida, Maduro ganó como estaba previsto al único aspirante de cierto peso que había tolerado, el exchavista Henry Falcón. La comunidad internacional democrática condenó el monumental fraude y se negó a reconocer los resultados.

Hasta este jueves, Maduro gobernaba en virtud de la victoria electoral de 2013. A partir de este jueves lo hace haciendo efectivo el pucherazo de mayo. (Hablamos, qué duda cabe, desde un punto de vista formal: Maduro ya hace mucho que gobierna gracias a la obediencia de quienes tienen las armas en Venezuela).

Como en mayo no reconocieron los resultados que ahora le hacen presidente, todos los países del Grupo de Lima menos el México del chavista López Obrador han dejado de reconocer a Maduro como jefe del Estado. Un total de 13 países americanos firmaron la declaración en la que lo anunciaban. Entre ellos hay potencias continentales como Argentina, Brasil, Canadá, Chile o Colombia, cuyo voto ha servido para que la Organización de Estados Americanos también haya aprobado no reconocer la nueva presidencia de Maduro. La misma decisión fue tomada hace tiempo por Estados Unidos, el país que más acciones concretas ha tomado contra la dictadura venezolana. Esas sanciones se anuncian normalmente en comunicados institucionales en que a Maduro se le llama simplemente "Maduro", sin la habitual etiqueta de "presidente", reservada para cualquier jefe de Estado. Algo más corta se ha quedado como de costumbre la Unión Europea, que sigue lamentando que el dictador pase olímpicamente de los consejos de Bruselas y aún contempla el diálogo como salida a la situación venezolana.

Que tantos Gobiernos de tanta importancia hayan dejado de reconocer a un mandatario en ejercicio como presidente legítimo de su país es un hecho con pocos precedentes que no ha ocurrido ni con los peores dictadores. Pasar a considerar ilegítimo a un régimen cuyo derecho a gobernar se aceptaba pese a condenarse la forma autoritaria o dictatorial en la que lo hacía supone un salto cualitativo importante en la presión diplomática sobre la Venezuela chavista.

Desde que el régimen sofocara a balazos las protestas ciudadanas de 2017, los venezolanos han perdido cualquier esperanza de cambio. No es extraño que muchos se aferren ahora al no reconocimiento internacional de Maduro que trae este 10 de enero para seguir creyendo en la posibilidad de volver a ver antes de morirse a su país libre de comunismo.

Además del fin de la legitimidad de Maduro ante la comunidad internacional de países libres, 2019 trae consigo una nueva presidencia del Parlamento, el único poder que no controla el chavismo. (Los partidos de la oposición que ganaron las elecciones legislativas de diciembre de 2015 acordaron designar cada año al representante de una formación distinta como presidente). Durante 2018 la máxima autoridad de la cámara fue Omar Barbosa, un dinosaurio de la política sin determinación ni energía para enfrentarse al régimen que demás pertenecía a Un Nuevo Tiempo, el partido opositor más favorable al diálogo con el régimen.

El nuevo presidente de la cámara es el joven diputado de Voluntad Popular Juan Guaidó. VP es el partido del líder opositor detenido por el chavismo Leopoldo López. El carácter combativo de VP y el discurso de Guaidó nada más ser elegido invitan a pensar en un Parlamento más beligerante e imaginativo a la hora de enfrentarse a Nicolás Maduro. El chavismo anuló todas las competencias de la cámara legislativa nada más tomar posesión la nueva mayoría opositora surgida de los comicios de finales de 2015. Más tarde, Maduro creó un parlamento paralelo formado íntegramente por chavistas, que hace las veces de poder legislativo en Venezuela desde su instauración, en agosto de 2017. Pese a que le han dejado sin atribuciones reales, el Parlamento goza de un enorme capital simbólico, y representa el último bastión de democracia en Venezuela.

El hecho de que en la América y la Europa democráticas se le considere a partir de ahora como un presidente ilegítimo y la presidencia de Guaidó pueden ser motivos de optimismo. Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima ven en el Parlamento el único poder legítimo de una Venezuela en la que el chavismo ha colonizado todas las demás instituciones, incluido el poder judicial. Por su parte, Guaidó ha prometido que, bajo su presidencia, el Parlamento designará de manera unilateral nuevos poderes "legítimos" para sustituir a los jueces y demás funcionarios públicos impuestos de manera irregular por el chavismo. El nuevo jefe del Parlamento ha asegurado también que la cámara creará un "órgano de transición para la restitución del orden constitucional", que debe poner fin a la "usurpación" de la presidencia por parte de Maduro.

Si la comunidad democrática internacional considera al Parlamento el único poder legítimo, debería apoyar sin reservas estos nombramientos, pero este previsible apoyo no tendrá ningún valor si no lo materializa con alguna amenaza efectiva o medida de fuerza que obligue a Maduro a respetar los nuevos poderes y demás órganos nombrados por el Parlamento. Lo que pasará si el respaldo internacional es meramente verbal lo vimos en julio de 2017, cuando –con la simpatía de los países amigos– el Parlamento nombró un Tribunal Supremo "legítimo" que debía sustituir a los magistrados en ejercicio elegidos y corrompidos por el chavismo. El régimen detuvo inmediatamente a uno de los magistrados designados por el Parlamento. Los demás magistrados del Supremo paralelo huyeron enseguida del país para evitar correr la misma suerte. El Supremo sigue reuniéndose y dictando sentencias desde el exilio, pero todo lo que produce es papel mojado, porque no tiene nadie que las aplique dentro de Venezuela.

La alternativa a la improbable intervención extranjera es una rebelión desde las Fuerzas Armadas, a la que volvió a llamar el viernes sin apenas disimulo al pedir a los militares que no reconozcan "como legítimo aquello que no fue producto del voto popular" y "den un paso al frente y hagan valer la constitución". Muy mal debería presentarse cualquier fuerza interna que consiguiera derrocar a Maduro para no contar con un abrumador apoyo internacional, pero sectores militares ya intentaron sublevarse en varias ocasiones, y el régimen logró descubrir y desactivar a tiempo las conspiraciones gracias a su eficaz aparato orwelliano de vigilancia, de importación cubana.

Nuestro error en Venezuela
José García Domínguez Libertad Digital 13 Enero 2019

En Venezuela no impera la democracia, pero sí en cambio el populismo. Justo lo contrario de cuanto acontece en España.

Tras la enésima investidura presidencial del ectoplasma del coronel Hugo Chávez, ahora reencarnado en el pajarito parlanchín que frecuente el hombro del obtuso conductor de guaguas Nicolás Maduro, en Europa se sigue incurriendo en el yerro de trazar analogías miméticas entre el régimen de Venezuela y la dinastía comunista fundada por los Castro en Cuba. Yerro, sí, porque lo de Venezuela siempre tuvo por modelo a seguir el México de la legendaria dictadura perfecta del PRI, una autocracia implacable si bien adornada con todos los elementos externos y cosméticos propios de cualquier democracia representativa al uso, mucho más que al explícito, obvio e indisimulado entramado autoritario de la isla. El chavismo, un movimiento político bastante menos burdo en su concepción del poder de lo que da a entender la retórica chusca de sus líderes, tuvo en su día la inteligencia política de mantener a toda costa las apariencias formales de un sistema pluralista; apariencias ornamentales que un sector de la oposición, el menos lúcido, se prestó a legitimar por la muy ingenua vía de acceder a participar en las mascaradas electorales organizadas por la dictadura.

Una candidez recurrente que no ha tenido más consecuencia práctica que el involuntario encubrimiento por parte de sus víctimas de la verdadera naturaleza del sistema de poder en Caracas a ojos a de una parte significativa de la comunidad internacional. Porque en Venezuela, y merced a esa desgraciada combinación de falta de perspectiva parte de la oposición y de inopinada agudeza estratégica en las filas del régimen, se dan a día de hoy todos los elementos de una democracia liberal, todos salvo, claro está, la posibilidad real, que no teórica, de que los chavistas pudieran en algún momento ser desalojados del poder a través del mecanismo pacífico y civilizado de las urnas. La consideración asimétrica que en el plano internacional, y particularmente en el ámbito de la Unión Europea, merecen las autocracias de Cuba y Venezuela responde a ese error contumaz en el que, una y otra vez, incurre la oposición interna a Maduro, demasiadas veces convertida en un inconsciente remake caribeño del Partido Campesino de Polonia de cuando Gomulka.

En Venezuela no impera la democracia, pero sí en cambio el populismo. Justo lo contrario de cuanto acontece en España, donde sí existe una democracia ejemplar y no se da, pese a los ríos de tinta y charlatanería indocumentada que se dedica al asunto, ninguno de los rasgos típicos del genuino populismo. Porque el populismo, que es un invento político nacido con carnet de identidad sudamericano, se define históricamente por tres características básicas, las que ahora mismo retratan al sistema político venezolano, que están casi por entero ausentes en nuestro país. Esos tres elementos, consustanciales al chavismo, se pueden sintetizar en, primero, un relato doctrinario que idealiza al pueblo; segundo, en la relación directa, vertical y sin intermediarios de ningún tipo entre el líder carismático y las masas; y, tercero, una deslegitimación permanente de las instituciones propias de la democracia liberal por parte del discurso dominante. Eso, por desgracia, es Venezuela. Y eso, gracias a los dioses, no es España. Todavía.

Los radicales agreden con un extintor al vicesecretario de Vox en Zaragoza y destrozan su carpa
OKDIARIO 13 Enero 2019

El día de la furia. Los radicales han arrojado una lluvia de piedras, huevos y excrementos contra los miembros de Vox que habían instalado una carpa informativa en Zaragoza.

Según ha informado el partido de Santiago Abascal en las redes sociales, los autodenominados “antifascistas” han rociado con un extintor al vicesecretario del partido en Zaragoza y le han golpeado en la cabeza. En la foto que ha difundido Vox, el dirigente del partido aparece con un corte sangrando por la nariz.

Finalmente, los violentos han tirado por tierra la carpa instalada en el barrio zaragozano de Delicias. Incidentes similares se han reproducido también en Sitges, donde más de un centenar de independentistas convocados por la CUP y los CDR se han congregado para increpar a los miembros de Vox con gritos de “¡Nazis!” y “¡Fuera fascistas de nuestros barrios!”

Tras la derrota de su partido en las elecciones andaluzas, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, decretó una “alerta antifascista” y llamó a sus seguidores a “combatir” a Vox en las calles. Desde entonces, los ataques contra miembros de Vox se han reproducido en distintos puntos de España.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha pedido protección de las fuerzas de seguridad tras ser amenazado de muerte en Cataluña. Sin embargo, hasta ahora el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, no ha respondido a esta petición.

En cambio, el incitador de estas agresiones, Pablo Iglesias, si goza de protección permanente de la Guardia Civil durante las 24 horas del día en su mansión de más de 600.000 euros situada en el municipio madrileño de Galapagar.

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Se rompión el corral
Pánico ante el colapso de la hegemonía cultural izquierdista
Hermann Tertsch ABC 13 Enero 2019

Es indudable que sectores de la izquierda han entrado en pánico ante la evidencia de que surge, por primera vez en cuarenta años, una oposición real y firme a su hegemonía cultural y a su pretensión monopolizadora de la interpretación del pasado y de guía ideológica del presente. Pasa ya en otros sitios. Pero en España es especial. Por ello, ya recurren a la violencia, llaman a la «alerta antifascista», a manifestaciones y acosos, agreden a miembros del nuevo partido herético y amenazan de muerte a sus dirigentes. No pasa un día sin agresiones al partido intruso. Si fueran contra otros serían objeto de rotundas condenas. Silencio general. Eso sí, no pasa un día sin que, desde los comunistas venezolanos a los separatistas vascos, pasando por el jefe de Gobierno español, sus socio golpistas o hasta todo un presidente Macron, adviertan sobre el peligro terrible que suponen los diariamente agredidos.

Eso no es nada nuevo. España tiene larga experiencia de la violencia que unos practican y otros critican con la boca pequeña. Algunos se extrañan aun ahora por esta unión de intereses en torno al socialista Pedro Sánchez de comunistas, filoterrroristas de Bildu, simples antiespañoles como el PNV y el popurrí de golpistas catalanes las CUP y CDR filoetarras. La mayoría de estas fuerzas siempre han trabajado más o menos juntas, de una u otra forma, en la destrucción de la España unida y constitucional. La quieren hacer desaparecer porque su propia existencia es un recordatorio permanente de su terrible y sangriento fracaso, allá en las lejanías de la II República a las que siempre se remontan. Y es el resultado feliz de la voluntad de reconciliación de los españoles gracias a la prosperidad, la transformación y estabilidad logradas en el franquismo.

Porque el nuevo régimen de libertades, con todas sus limitaciones e imperfecciones, es una democracia que nada tiene que ver con aquel régimen fracasado y secuestrado por la voluntad totalitaria. Los españoles deben mucho más su libertad al régimen franquista que creó las condiciones para la misma que a quienes mantienen de referente el régimen anterior a la guerra que solo generó miseria, terror y desgracia. Por eso ellos pretenden que España les debe algo por su derrota: su desaparición. El revanchismo de Zapatero que dinamitó la razonable convivencia política es de este siglo. Pero la mentira antifranquista se implantó en la Transición. Y sirvió para imponer, sin oposición por la cobarde y egoísta dejación de quienes debieron ejercerla, esa supremacía ideológica y cultural de la izquierda que llaman consenso y que impone estas leyes ideológicas enemigas de la libertad y del sentido común. Con su colapso cunde el pánico. Veremos cosas curiosas ahora que los guardianes intentan cerrar como sea, intimidación masiva, mentiras, amenazas y violencia incluida, el corral del consenso que se ha roto. Los mercenarios del pastoreo están histéricos. Parte del rebaño está asustado. Pero otros, cada vez más, han perdido el miedo y empiezan a disfrutar con la verdad y la libertad.

“Estarse quieto, mantenerse en sosiego, rezar y tener paciencia”
Jesús Cacho. vozpopuli  13 Enero 2019

“La respuesta a su pregunta se la van a dar los andaluces y andaluzas el próximo día 2 de diciembre, y ya le adelanto, señor Casado, que la respuesta que va a recibir no le va a gustar”. El profeta no era otro que Pedro Sánchez, oficiando en el Congreso, el templo de la representación popular, con motivo del rifirrafe mantenido con el líder del PP, quien en sesión del 21 de noviembre pasado cargó en la cuenta del presidente haber dejado Andalucía “en la ruina”. Sánchez, con el desahogo en él habitual, contraatacó acusándole de “insultar a los andaluces y hacer el ridículo”, para, a renglón seguido, pronosticarle el batacazo electoral. Las carcajadas todavía no se han apagado al sur de Despeñaperros. Tonto pa siempre, no pa un rato. La del 2 de diciembre fue una jornada para la historia de nuestra democracia, como ha sido la de este miércoles con ocasión de la firma del pacto de gobierno entre PP y Ciudadanos (Cs), y horas después del paralelo entre PP y Vox que hace posible la investidura de Moreno Bonilla como presidente de la Junta andaluza. Un cambio histórico para Andalucía, que inevitablemente proyecta la esperanza de un cambio de similar calidad en el resto del Estado, en una de las horas más graves de la historia reciente de España.

La gestación de este “pacto a la portuguesa” (acuerdos por separado de PP con sus socios, y obligación del Gobierno de coalición PP-Cs de negociar con Vox las leyes que pretenda aprobar en el Hospital de las Cinco Llagas), ha venido acompañada de toneladas de tinta de calamar para despistar ingenuos caídos de las redes del calamitoso periodismo patrio actual. La misma noche del 2 de diciembre quedó claro que habría cambio en Andalucía y cambio ha habido, no obstante lo cual tanto Vox como Cs se han dejado no pocos pelos en la gatera del tránsito del dicho al hecho. Los primeros, con la esperpéntica “carta a los reyes magos” del martes 8 y sus exigencias, alguna tan pintorescas como el cambio de fecha del Día de Andalucía, que han dañado seriamente su crédito entre la española gente seria que, lejos de las consignas enloquecidas del agitprop izquierdista contra Abascal y los suyos, recibió con indisimulada simpatía su irrupción como un cohete en el escenario andaluz. Los segundos, con ese irritante tacticismo al que tan aficionado parece ser Albert Rivera, fuego fatuo que hoy mantiene sumido en la perplejidad a buena parte del voto de la formación naranja, la procedente de ex votantes del PP.

Lo fundamental, a mi entender, de lo ocurrido en Andalucía el 2 de diciembre es que se ha consolidado la división del electorado español en dos grandes bloques, derechas frente a izquierdas y viceversa, ominoso recordatorio de esas dos Españas que tantas páginas negras han dejado escritas en la historia de este país. Un gran bloque de “derechas” frente a otro gran bloque de “izquierdas”, con la deslumbrante paradoja de un centro, que es donde la sedicente ciencia política asegura que se ganan las elecciones, en el mayor de los desamparos. En realidad, las andaluzas no han sido sino una respuesta por la derecha, ¡ay, el eterno movimiento pendular!, a esa tragedia que para la España reconciliada por la Constitución del 78 significó la moción de censura del jueves 31 de mayo pasado, con la formación de ese frente de izquierdas que situó a Sánchez en Moncloa con el respaldo de populistas, separatistas y ex terroristas, enemigos declarados todos de nuestra carta magna, bloque del que Sánchez es rehén no ya para acabar la legislatura, que por descontado, sino para aspirar a una posible reelección urnas mediante.

Hacia unas generales decisivas
Esas dos Españas cainitas, esos dos grandes bloques, tan peligrosos para la convivencia entre españoles, se aprestan a reñir la madre de todas las batallas en las próximas generales, la confrontación electoral más importante en décadas, un encuentro en las urnas en el que se dilucidará el futuro de este país seguramente para muchos años, porque nadie en su sano juicio puede dudar a estas alturas de que un triunfo de Sánchez con la escolta de neocomunistas y separatistas que hoy le sostiene en su jaula de Moncloa supondría el final de la España constitucional que conocemos y que entre todos, entre la derecha y la izquierda reconciliadas tras sangrienta guerra civil y dictadura, construimos a la muerte de Franco y que nos ha llevado hasta aquí. Todo lo que está ocurriendo estos días tiene que ver con ese gran envite electoral que viene, sea este año o el próximo; todo, con lo que ocurra en el campo de Marte de unas urnas decisivas. También los temblores que se registran en el seno de ambos bloques. El miedo de Iglesias a consolidar a Sánchez como opción susceptible de atraer el voto populista dejando a Podemos anclado en los márgenes que en España nunca logró superar IU. Y los nervios de Rivera por acentuar perfil frente a Casado y sobre todo por evitar el menor contagio con la derecha desacomplejada de Vox.

Algunas encuestas recientes conceden una cierta ventaja en intención de voto al bloque de la derecha frente al de la izquierda, en una proporción de 49% a 46%, pero todo es tan volátil que hacer pronósticos resulta a estas alturas inútil además de arriesgado. La clave de una eventual mayoría constitucionalista, en la que hoy es imposible incluir al PSOE, imprescindible para desalojar del poder a este aprendiz de Maduro capaz de aliarse con el diablo en su personal provecho, radica en Ciudadanos y en su definitivo posicionamiento ideológico. Topado por la aparición disruptiva de Vox por la extrema derecha, la única posibilidad que la formación de Rivera tiene para seguir creciendo electoralmente reside en su capacidad para escorarse hacia el centro, en su habilidad para acentuar su perfil centrista y tratar de pescar en el caladero de ese centro izquierda abandonado por un sanchismo radicalizado en coyunda contra natura con los enemigos de la unidad y la prosperidad de los españoles. Pero los juegos de cintura de Rivera desconciertan a ese votante de Cs huido de las miserias morales de Mariano Rajoy, el “hombre de casino provinciano” convertido en perfecta síntesis de esa “fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido” del verso machadiano, con el riesgo de que puedan plantearse emigrar a otras opciones electorales.

Nada malo habría, con todo, en que los votos que pudiera perder Cs por la derecha terminaran recalando en PP o Vox a los efectos de aquella mayoría capaz de desalojar de Moncloa a nuestro tiranuelo en ciernes y abordar las grandes reformas que con urgencia necesita un país parado desde finales de 2013, de nuevo anclado en aquel sentimiento que con maestría describió Américo Castro al hablar del hidalgo español que, tras “convertirse en haragán” por temor a perder su preciada honra, optó por “estarse quieto, mantenerse en sosiego, ostentar lo que se era, rezar y tener paciencia”. Nada malo, repito, siempre y cuando Cs consiguiera hacerse fuerte en ese centro izquierda que hoy parece no tener dueño. El futuro de Cs se antoja, con todo, complicado, a tono con sus lagunas ideológicas y la dificultad objetiva de conciliar los intereses de un voto tan dual como el suyo, porque poco o nada tiene que ver el votante de Sant Andreu (Barcelona), hijo de la emigración andaluza y ex afiliado al PSC, con el del barrio de Salamanca (Madrid) estragado por la corrupción y la inanidad de Rajoy.

Unos Presupuestos al servicio de Sánchez
Todo en el aire. El viraje hacia la derecha que parece anunciar el resultado de las andaluzas podría continuar e incluso acentuarse, aunque también podría ocurrir que el “efecto Vox” lograra movilizar a la parroquia de la izquierda. Lo que no admite discusión es la decisión de Sánchez de hacerse fuerte en Moncloa y no desalojar la plaza ni con agua hirviendo, como indica no ya la frase bobalicona de ayer en Barcelona (“Que Casado y Rivera esperen sentados, vamos a gobernar hasta 2020”), sino la presentación el viernes de unos PGE para 2019 que son un puro dislate al servicio de sus intereses personales, unas cuentas públicas que prevén un incremento del gasto del 5,1% (hasta los 472.660 millones) financiado con un aumento generalizado de los impuestos, para la inmensa mayoría de los asalariados, de hasta 20.000 millones, dinero con el que pagar las facturas del separatismo catalán y afianzar una base de votantes subvencionada. Meter la mano en el bolsillo del prójimo para comprar adeptos y mantener grupos de poder afines. Puro Maduro. Alguien dijo que un socialista es “aquel que se siente profundamente en deuda con el prójimo y propone saldar esa deuda con tu dinero”. Aumentar el gasto público en un país que este año necesitará pedir prestados otros 30.000 millones netos para poder cumplir sus compromisos, más que una temeridad es un crimen que afectará negativamente al crecimiento y al empleo. Lo que a Zapatero le llevó siete años -dejar la Economía española en la ruina-, puede lograrlo Sánchez en año y pico. Y ello antes de que populistas y separatistas introduzcan sus enmiendas, que con seguridad supondrán más gasto y menos ingresos.

Pocas dudas hay de que los socios que le sostienen en el Congreso terminarán por aprobarle las cuentas, después de marearnos con sermones mil. Es una cuestión de puro sentido común: ni en el mejor de los sueños podría la extrema izquierda populista, el separatismo catalán, el PNV y sus amigos de Bildu contar con una bicoca mejor que Sánchez al frente del Gobierno de la nación. Tarde o temprano, el prófugo de Waterloo terminará dando su ukase. Caminamos hacia unas generales convertidas en un auténtico plebiscito en el que se dilucidará, esta vez sí, el futuro de España. Cuanto más aguante Sánchez, mayor será el daño y la crispación, y más dura la caída del PSOE en el abismo. Parafraseando a Cipolla, nadie puede subestimar “la inmensa capacidad de los estúpidos para hacer daño, sobre todo cuando a la estupidez se le suma el fanatismo. De hecho, los estúpidos son mucho más peligrosos que los malvados”. Para nuestra desgracia, en Sánchez anidan ambas condiciones. Mientras tanto, sólo queda, con don Américo Castro, “estarse quieto, mantenerse en sosiego, rezar y tener paciencia”.

¿Habrá presupuestos?
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  13 Enero 2019

El Gobierno se ha liado la manta a la cabeza y ha ultimado el Proyecto de Presupuestos para 2019. Estas cuentas públicas no tienen asegurado todavía el apoyo de una mayoría del Congreso y su aprobación está sujeta a todo tipo de incertidumbres. Para llevarlas a buen fin son imprescindibles los votos de Unidos Podemos, del PDeCAT, de ERC y del PNV, además de los del Grupo Parlamentario Socialista, lógicamente. Se trata, pues, de reproducir la situación que propició la moción de censura contra Mariano Rajoy. Sin embargo, ha llovido mucho en los últimos siete meses y no queda en absoluto garantizado que aquella alianza para derribar aparezca de nuevo para construir.

La principal dificultad la presentan los separatistas catalanes. Su posición hasta el momento ha sido enunciada de forma aparentemente irreductible: sin un avance significativo en la aceptación por el Gobierno de un referéndum de autodeterminación y en la liberación de lo que ellos consideran “presos políticos”, no se podrá contar con su concurso. El propio expresidente de la Generalitat fugado a Bélgica lo ha dejado claro. Desde la perspectiva de los secesionistas, esta no es una negociación sobre partidas del erario; se trata de la resolución de un conflicto político para que los catalanes puedan ejercer su derecho a decidir y para que los huéspedes de las cárceles de Lledoners, de El Catllar y de Puig de les Basses salgan a la calle.

Obviamente, el margen de maniobra de Pedro Sánchez para satisfacer dichas demandas es considerablemente estrecho. El juicio a los presuntos rebeldes comenzará pronto en el Tribunal Supremo y el Ejecutivo no tiene ninguna posibilidad de modificar su prisión preventiva. En cuanto a la organización pactada de una consulta sobre la independencia de Cataluña, una cosa es cometer fraude en una tesis doctoral y otra saltarse la Constitución. Ni siquiera una persona de las características del pasajero frecuente en Falcon es capaz de semejante hazaña sin autodestruirse. La duda que albergan los golpistas es si abortar los Presupuestos ya en el debate de enmiendas a la totalidad o permitir que se inicie su tramitación con vistas a darle la puntilla al final. Los más pragmáticos son proclives a empezar el procedimiento legislativo y disponer así de dos meses para seguir torturando al Gobierno. Puigdemont, que en un principio era partidario de guillotinar el proyecto de ley en su nacimiento, parece que lo está reconsiderando y que sus instintos sádicos le inclinan ahora a abrir un período de mortificación del enemigo, por lo que es bastante probable que las fantasías que la ministra de Hacienda va a someter a las Cortes arranquen su andadura.

Exigencias de Podemos
El segundo problema se encuentra en Podemos y su acuerdo con el Gobierno firmado solemnemente en La Moncloa por Sánchez y el tribuno de la plebe hoy en largo permiso parental, que va más allá de la estricta cuestión presupuestaria para entrar en ámbitos muy diversos de política económica, de política social, de política energética y de seguridad ciudadana. La formación morada ha declarado reiteradamente que subordina su voto a los Presupuestos al cumplimiento fiel y completo de este pacto, algunos de cuyos puntos son muy espinosos. Sin ir más lejos, Podemos pretende otorgar a los Ayuntamientos la capacidad de limitar el precio del alquiler de viviendas, lo que es difícilmente compatible con la libertad de mercado en un contexto europeo. Nadia Calviño ya le ha explicado a su jefe que semejante medida es un disparate y que carece de recorrido. Por otra parte, Podemos se halla en franco declive y ha de reavivar el ardor revolucionario de sus bases si quiere evitar la pérdida de un tercio de sus escaños que vaticinan los sondeos. Una actitud claudicante frente al PSOE no es precisamente lo que esperan sus adeptos.

Por una vez, los delirios nacionalistas de los zumbados que controlan las instituciones catalanas y las ansias de acabar con el capitalismo desde un chalé coquetón con piscina pueden ser beneficiosas para la sociedad española porque los Presupuestos que Sánchez sueña con perpetrar son un puro desastre y lo mejor sería que quedasen inéditos. La previsión de incrementar la recaudación fiscal en 20.000 millones desvalijando con saña a empresas, asalariados, profesionales, autónomos, usuarios del automóvil, consumidores y abonados a compañías eléctricas, es decir, a todo bípedo que se mueva entre los Pirineos y Algeciras, produce escalofríos. Si a tan dañino propósito sumamos la contrarreforma laboral destructora de empleo y la brusca subida del salario mínimo que arrojará al paro a decenas de miles de trabajadores de baja cualificación, el cuadro que se dibuja en el horizonte tiene tintes realmente sombríos. Pongamos paradójicamente nuestras esperanzas en los redentores de la inventada nacioncilla catalana y en los hipotecados asaltantes del Palacio de Invierno. Con razón se dice que en ocasiones Dios escribe recto con renglones torcidos.

El destino de España, al albur del independentismo radical
EDITORIAL El Mundo 13 Enero 2019

Resulta insólito a fuer de irresponsable dejar el destino de España en manos del independentismo radical, que sigue dando sobradas muestras de su nula voluntad de aceptación del marco legal y de sus propósitos abiertamente rupturistas. Mientras Quim Torra continúa supeditando el apoyo de los separatistas a los Presupuestos del Estado para 2019 al reconocimiento del derecho a la autodeterminación, los cachorros del secesionismo -los mismos a los que el presidente de la Generalitat exhortó a "apretar"- obligaron a Vox a cambiar el lugar de celebración de un acto en Barcelona. Este partido anuló ayer la instalación de una carpa en Sant Cugat y montó otra en Sitges que precisó el despliegue de los Mossos frente a la amenaza de radicales. En paralelo, Ada Colau, alcaldesa de la capital catalana, se mostró abierta a participar en un debate electoral en la cárcel de Lledoners, lo que constituye un disparate.

Con todos estos elementos encima de la mesa, y en una coyuntura en la que el prófugo Puigdemont continúa marcando la pauta del independentismo, es una temeridad empeñarse en atar la continuidad en La Moncloa a socios tan tóxicos para la convivencia y para la unidad nacional. De ahí que resulten obscenas las regalías contempladas en las cuentas públicas con las que Sánchez implora la complicidad de los independentistas. El presidente del Gobierno quiere cumplir por primera vez la inversión prevista en la disposición adicional tercera del Estatut, que obliga a destinar a la comunidad el mismo porcentaje de la inversión territorializada del Estado que el peso de la economía catalana en el PIB español. Esto significa que el Gobierno elevará la financiación a Cataluña al 18%, frente al 13% de 2018. A ello se suma, tal como esgrimió ayer Sánchez durante la presentación del candidato del PSC a la Alcaldía de Barcelona, las partidas que recogen un aumento del gasto social. El objetivo del PSOE es atar el respaldo separatista a los Presupuestos con el fin de resistir, al menos, hasta el próximo otoño.

Las contrapartidas del Ejecutivo al independentismo suponen una pésima noticia para la cohesión territorial, en un contexto en el que sigue sin abordarse la renovación del modelo de financiación autonómica. Pero, sobre todo, la claudicación de Sánchez en su actitud mendicante ante ERC y el PDeCAT constituye una humillación para la nación española. Ninguna ley, ni siquiera la de Presupuestos, merece que se ponga en almoneda la soberanía nacional. Sánchez comparó ayer al PP, Ciudadanos y Vox con Bolsonaro, lo que resulta un sarcasmo dicho en la tierra de quien el propio líder socialista calificó de "Le Pen catalán". El mismo al que ahora reclama apoyo. El presidente del Gobierno presentó la moción de censura con el compromiso de convocar elecciones. No sólo no lo ha hecho, incurriendo en un fraude político, sino que sigue sin admitir que pactar con golpistas es una raya roja infranqueable.

Trampas en el solitario.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Enero 2019

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO EN UNOS PGE SIN CREDIBILIDAD QUE LO FÍA TODO A UN INCREMENTO DE CASI EL 10% DE LOS INGRESOS.

Ayer se aprobaron en el Consejo de Ministros los Presupuestos Generales del Estado que se presentarán el próximo lunes a su tramitación parlamentaria en e l Congreso y Senado. Estos nuevos presupuestos sobre el papel cumplen con el requisito de la UE de mantener el déficit pactado, que en este caso se sitúa en el 1,3%, en lugar del 1,8 que el Gobierno había planificado. Los PGE aprobados que alcanzan la cifra de 472.660 millones de euros de los cuales 365.520 están consolidados, son un ejercicio de ingeniería contable donde se incrementan los gastos en un 5,3% que se compensa con un incremento de ingresos del 9,5%. Y aquí es donde está la trampa, en ese brutal incremento de impuestos en aspectos claves como el IRPF, el impuesto de sociedades y otros nuevos. Una previsión que en opinión de los expertos es simplemente increíble. Y el motivo no es otro que esos incrementos de ingresos no se han conseguido ni en los mejores años de bonanza económica, y precisamente nos encontramos en una etapa de desaceleración en toda la UE.

Y es verdad que el grueso del gasto que supone el 57% del total se va temas sociales, principalmente en el pago de los compromisos de pensiones con un presupuesto de unos 154.000 millones de euros, donde se garantiza un incremento del 1,6% como mínimo de forma general y del 3% para las pensiones mínimas y no contributivas. En otros temas sociales como desempleo, subsidios, sanidad y vivienda, etc. se invierten otros 56.000 millones de euros. El otro 43% del presupuesto consolidado se reparten en: resto de políticas un 20%; intereses de la deuda pública (97% del PIB) un 9% y en transferencias a otras Administraciones Públicas un 14%. Los mayores incrementos porcentuales por conceptos se encuentran entre otros en: personal de la administración con un 3,9% y en gastos corrientes y servicios con un 5,5%. Unos datos que claramente se justifican solo por estar en un año electoral donde se intenta mantener contentos a los que dependen de ti. Una situación optimista que incluye la rebaja del paro del 15,5% al 14% con la creación de 800.000 puestos de trabajo. Y esto me recuerda la misma promesa de Felipe González de crear esos 800.000 puestos de trabajo cuando gobernaba y que produjo un chiste en el que la negaba diciendo que “yo dije ochocientos o mil”.

Lo que no he podido encontrar, por no estar detallado en el resumen que he leído, son los pagos a los socios de moción de censura; Los 1.400 millones prometidos al PNV por Mariano Rajoy y que Pedro Sánchez prometió mantener si le daba su apoyo en la moción de censura; y los 1.200 millones que dará a los golpistas catalanes por aprobar estos presupuestos. Eso con independencia de esas “transferencias a otras administraciones” en los pagos de los servicios cuya competencia tienen transferida sin disponer de los medios de recaudación que los sufraguen. Es un deber de la oposición desmenuzar este presupuesto y localizar precisamente esos fondos “pirata” que en el caso de Andalucía les llamaron “de reptiles” y tumbar unos PGE que carecen de todo rigor económico y que seguro que tampoco pasarían el filtro de la UE. Es verdad que la Ministra de Economía, Nadia Calviño, como hizo ayer, asistiría impávida a toda la sarta de mentiras que acompañaron esa presentación. Porque la primera regla que se debe aplicar es “no hacerse trampas en el solitario”. Y precisamente considerar un incremento de ingresos del 9,5% es lo típico de “las cuentas de la lechera” o de “Antoñita la fantástica”.

Lo que resulta kafquiano es que el PSOE de Pedro Sánchez, que mantuvo un bloqueo sobre los PGE del PP de Mariano Rajoy al considerarlos antisociales por los recortes, pide ahora sin rubor el apoyo de la oposición. Sin embargo, bien que supo convencer al miserable y mercenario PNV que estaba dispuesto a mantener los PGE de Rajoy para cumplir con las promesas de este. Ni siquiera le hizo falta subir la oferta, el PNV de forma absolutamente mezquina y ruin se alineó con Sánchez para derrocar a Mariano Rajoy y forzar el cambio de Gobierno. El apoyo de los proetarras de EH BILDU se lo aseguró con una política de traslados de presos etarras a cárceles cercanas a El País Vasco. El apoyo de PODEMOS lo obtuvo cuando pactaron los PGE el pasado octubre en un documento de 50 páginas con los anagramas del Gobierno de España y de UNIDOS PODEMOS. Solo quedaba en el aire el apoyo de los golpistas catalanes de ERC y PDeCAT.

Y es precisamente con estos dos partidos golpistas con los que aún estamos en una especie de juego donde los diputados del PDeCAT y ERC intentan mantener una posición más abierta e independiente de la que se impone desde el Gobierno de la Generalidad. Y aún se está en una farsa de debate, ya que finalmente se impondrá el pragmatismo de aprovechar la debilidad del Gobierno de Pedro Sánchez para evitar un cambio si se celebran elecciones, administrar los inmensos fondos que Pedro Sánchez va a poner a su disposición y consolidar los Presupuestos de la Generalidad con el apoyo del siempre dispuesto Miquel Iceta y el PSC. En mi modesta opinión, no hará falta que Pedro Sánchez haga “algún gesto” sobre los presos y el juicio para obtener ese apoyo, ya que simplemente es algo que, por más que quisiera, no depende de él y está en manos del Tribunal Supremo. La Fiscalía prevaricaría si ahora intentase rebajar las penas que la Instrucción ha argumentado de forma magistral y sólida.

Así que solo queda jugar con el tiempo a la hora de dilatar este proceso de aprobación y finalmente acudir al “comodín” del Senado donde el PP goza de mayoría. Por otra parte, no estaría de más involucrar a la UE señalando ese exceso de optimismo recaudatorio que no se compadece con la situación económica actual global de la UE y que conlleva un incumplimiento implícito del déficit que fácilmente podría superar el 2%.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Fractura múltiple en la columna vertebral de España

Pablo Sebastián republica 13 Enero 2019

En el Telediario de TVE 1de las 3 de la tarde de este sábado 12 de enero la presentadora del informativo al referirse al nuevo partido que lidera Santiago Abascal decía: ‘Vox, el partido de la extrema derecha…’. Naturalmente TVE nunca menciona a Podemos como ‘el partido de la extrema izquierda’, ni a Bildu como un partido pro etarra, ni a ERC o a PDeCAT como pro golpistas catalanes.

Esta burda manipulación de la televisión oficial del Estado se completa cuando desde el Gobierno de la Nación se presenta el pacto de PP y Cs para gobernar Andalucía con apoyo externo de Vox como un peligro para la Democracia española.

Pero al Gobierno de Pedro Sánchez les parece algo natural y democrático su intento de pacto de los Presupuestos de 2019 con los partidos golpistas ERC y PDeCAT, el pro etarra Bildu y Podemos. Un partido de Pablo Iglesias anti constitucional (como los tres anteriores) que además niega la existencia de la Democracia y del Estado de Derecho en España cuando afirma que ‘en España hay presos y exiliados políticos’, en alusión a los autores del golpe de Estado catalán.

TVE y el Gobierno, de todos los españoles, no pueden actuar de semejante manera. Otra cosa es que las calificaciones y descalificaciones políticas las haga el PSOE en el marco de la batalla política e ideológica y en vísperas de las varias citas electorales que están al llegar.

En cuanto a la irrupción de Podemos y Vox en la política nacional conviene señalar que ambos ‘partidos populistas’ de izquierda y derecha se abrieron paso, respectivamente, por los destrozos sociales que provocó la pésima gestión de la crisis financiera de 2008 por parte del Gobierno de Zapatero, quien para tapar su giro a la derecha abrió el debate de la Guerra Civil.

Y más adelante por el duro ajuste social del Gobierno de Rajoy y los casos de corrupción del PP. A lo que hay que añadir la debilidad y pésima gestión del golpe catalán por parte de Rajoy.

A lo que siguieron los pactos contra natura constitucional de la moción de censura de Sánchez contra Rajoy y el entreguismo del gobierno del PSOE al golpismo catalán, con escandalosas concesiones al Ejecutivo de un Torra que ha insultado a España y al Rey, y que aplaude la violencia en Cataluña y propone la vía bélica de Eslovenia para la independencia catalana. Y todo ello con el solo objetivo de Sánchez de permanecer en el poder hasta 2020 como lo acaba de reiterar.

Al tiempo que, como ZP y para ocultar su pacto con los golpistas, Sánchez insiste en relanzar el debate de la Guerra Civil con el pretendido traslado de la momia de Franco, y la apertura de otra nueva fractura política con el uso partidario de la dramática violencia de género, un debate en el que también entraron los partidos de la derecha.

Todo ello ha conducido a una fractura múltiple de la columna vertebral del pacto constitucional de la Carta Magna de 1978, que ha cumplido 40 años, y del gran acuerdo de la Reconciliación Nacional sobre el que se construyó la Transición.

Una fractura múltiple de la viga maestra y constitucional del Estado que impide imaginar pactos de gobernabilidad estables entre los partidos que hasta ahora defendían la Constitución, cuya reforma necesaria se presenta como imposible de realizar en un tiempo en el que, como se acaba de ver en Andalucía, en España se va a consolidad la fragmentación del mapa político que seis partes: PP, PSOE, Cs, Podemos, Vox y nacionalistas soberanistas de PDeCAT, ERC, y Bildu a los que se ha sumado el PNV.

En el fiel de la balanza intenta situarse Rivera desde Cs por el centro político pero sus líneas rojas con Vox y con el PSOE Sánchez y el deterioro electoral del PP de Casado. Lo que impiden ver en el horizonte un parto o alianza de Gobierno constitucional. Lo que provoca incertidumbre en España cuando la economía y el Brexit flaquean y mientras los escándalos de las cloacas del comisario Villarejo inundan los medios de comunicación.

Es cierto que los españoles hemos superado en los pasados años crisis de este nivel y de mayor envergadura pero al día de hoy el horizonte que se atisba en el corto y medio plazo es de fracturas políticas e ideológicas que parecen casi imposibles de soldar y superar.

«The Fly Man» contra los «voxonaro»
Francisco Marhuenda. larazon 13 Enero 2019

The Moncloa Productions se ha puesto en contacto con los grupos Marvel y DC para proponerles un nuevo superhéroe dispuesto a salvar a la Tierra de la amenaza de la derecha. Es guapo, muy guapo, con una sonrisa deslumbrante capaz de desarmar a sus enemigos, los trajes de confección le caen como si fueran a medida, camina con el paso firme del héroe convencido de su destino en la universal y ha derrotado en numerosas ocasiones a las fuerzas del mal instaladas en su propio partido. Las fuerzas del Universo, los auténticos guardianes de la Galaxia, saben que es el único capaz de acabar con la derecha que quiere destruir el Estado del Bienestar, que retrocedamos varios siglos o incluso milenios para regresar a Atapuerca. Son los “voxonaro”, ese equipo de malvados formado por el PP, Vox y Cs que tiene como ídolos a Trump, Bolsonaro y otros personajes malignos que sólo buscan destruir la paz, las libertades públicas y los derechos humanos.

Frente al mal emerge “The Fly Man”, el hombre volador que en pocos meses ha recorrido el mundo con su Falcon llevando la buena nueva de la ideología sanchista, que está sustentada en soluciones fáciles a problemas difíciles y el despilfarro presupuestario para mantenerse en el poder. Unas veces es Sánchez I el Benevolente o el de las Mercedes y otras se transforma en el superhéroe “The Fly Man” capaz de unir a los independentistas, los bilduetarras y los antisistema en su ejército para emprender la cruzada contra los “voxonaro”.

Es el joven progresista que conseguirá derrotar a Franco y expulsarlo del Valle de los Caídos, ese Asgard maléfico donde se reúnen cada año en secreto millones de sus seguidores dispuestos a conquistar España y luego el universo conocido para imponer su ideología reaccionaria. Hay que agradecer que Sánchez I descubriera el complot a tiempo y lanzara a sus fieles Carmen Calvo, Lola Delgado y otros para impedir que consiguieran la victoria. Es tan grande su heroísmo que conseguirá que Franco regrese a la Plaza de Oriente, donde quedará prisionero hasta el fin de los tiempos. Los sótanos de La Moncloa serán el cuartel secreto del superhéroe empático que tiene en la voz y la sonrisa los superpoderes que le permitirán transformar el planeta. El mundo feliz que soñaron tantas generaciones y que plasmaron algunos intelectuales en sus libros se puede convertir en una realidad gracias a este estadista incomparable.

Creo que estamos ante una saga de comics, películas y series televisivas que harán las delicias del rojerío internacional y lograrán el aplauso de los pijoprogres de todo el planeta. Es el hombre volador, capaz de ir en helicóptero a la vuelta de la esquina para tomar un café o utilizar el Falcon como si fuera su pintoresco taxi particular. Por todo ello, merece ser inmortalizado como un auténtico superhéroe. No hay nada más lógico y razonable que mostrar a propios y extraños que es un triunfador. Se lo merece todo. Los “voxonaro” son un grave peligro para España, porque no son de izquierdas, creen en la Constitución y en conceptos tan absurdos como el mérito y la capacidad. Estamos ante unos herejes que no aceptan el pensamiento único. Son tan patéticos que pretenden parar las pretensiones independentistas, avanzar en la igualdad de los españoles y lograr un mayor crecimiento económico.

El mal se extiende por España y ahora ha caído Andalucía que será gobernada por los “voxonaro”, aunque en su versión reducida formada por PP y Cs. Es un panorama terrible. La izquierda había conseguido que Andalucía se convirtiera en la región más rica, dinámica e igualitaria de la Unión Europea. Nuestros socios comunitarios acudían en masa para comprobar el milagro socialista que ahora está en peligro porque llegan los paladines del mal. Es solo un contratiempo para “The Fly Man” que podrá mostrar todos sus superpoderes para revertir la tragedia que se avecina. El mundo estará más seguro mientras que una luz surja desde La Moncloa para iluminarnos en estos tiempos de tribulaciones y angustias por culpa de los “voxonaro”.

Unas 400 personas convocadas por los CDR boicotean un acto de Vox en Barcelona

Lanzaron huevos y objetos mientras gritaban «fuera fascistas de nuestros barrios», «el machismo y el fascismo no pasarán» y «Barcelona será la tumba del fascismo»
LA VOZ 13 Enero 2019

Unas 400 personas, según la Guardia Urbana, convocadas por los CDR han boicoteado esta tarde un acto de Vox en Barcelona y han arrojado huevos y otros objetos contra el miembro del comité ejecutivo nacional de esta formación, Jaume Buxadé, que ha tenido que ser escoltado hasta su coche por los Mossos d'Esquadra. Los hechos han sucedido poco después de las 18:30 horas frente a la puerta de un bar en la calle Balmes de Barcelona, donde Vox había convocado un encuentro con jóvenes bajo la denominación de «Cañas por España», después de trasladar este acto -que estaba previsto inicialmente en Poblenou- ante la amenaza de los CDR.

Unas 150 personas se han concentrado en esta calle para protestar contra Vox y han cortado el tráfico mientras proferían consignas como «fuera fascistas de nuestros barrios», «el machismo y el fascismo no pasarán» y «Barcelona será la tumba del fascismo».

Cuando Jaume Buxadé atendía a los periodistas que han acudido a cubrir el acto, varios huevos y otros objetos han impactado en los periodistas y en el dirigente de Vox, que ha tenido que ser escoltado por la policía autonómica hasta su automóvil, mientras los agentes han montado un cordón policial para contener a los manifestantes, Informa Efe. Buxadé ha afirmado que la protesta «es un auténtico ataque a la libertad de expresión, a la libertad de opinión y a la libertad ideológica. Se trataba sólo de un acto para tomarnos una cerveza con jóvenes de Barcelona y nos hemos encontrado con un ataque absoluto a la libertad de expresión».

«Nos están tirando cosas y sólo puedo decir que Vox va a seguir luchando por la libertad de expresión y de pensamiento y no nos van a parar», ha señalado Buxadé, que ha pedido al Ayuntamiento y a la Generalitat «que garanticen la libertad de todos los catalanes». «Pronto vamos a estar en el Ayuntamiento de Barcelona y en otros para garantizar libertad ante actos absolutamente de violencia de los que luego nos acusan a nosotros», ha dicho Buxadé.

También esta mañana un grupo de manifestantes ha increpado a los miembros de Vox que estaban haciendo propaganda en una carpa en Sitges (Barcelona), que ha tenido que ser protegida por los Mossos d'Esquadra.

Oleada de ataques a miembros de VOX: insultos, amenazas, huevos y agresión con un extintor

Los radicales independentistas han arrojado huevos y otros objetos a un miembro del comité ejecutivo mientras atendía a la prensa.
Libertad Digital 13 Enero 2019

Unas 400 personas, según la Guardia Urbana, convocadas por los CDR han boicoteado esta tarde un acto de VOX en Barcelona y han arrojado huevos y otros objetos contra el miembro del comité ejecutivo nacional de esta formación, Jaume Buxadé, que ha tenido que ser escoltado hasta su coche por los Mossos d'Esquadra.

Los hechos han sucedido poco después de las 18:30 horas frente a la puerta de un bar en la calle Balmes de Barcelona, donde VOX había convocado un encuentro con jóvenes bajo la denominación de "Cañas por España", después de trasladar este acto -que estaba previsto inicialmente en Poblenou- ante la amenaza de los CDR.

Unas 150 personas se han concentrado en esta calle para protestar contra VOX y han cortado el tráfico mientras proferían consignas como "fuera fascistas de nuestros barrios", "el machismo y el fascismo no pasarán" y "Barcelona será la tumba del fascismo".

Cuando Jaume Buxadé atendía a los periodistas que han acudido a cubrir el acto, varios huevos y otros objetos han impactado en los periodistas y en el dirigente de VOX, que ha tenido que ser escoltado por la policía autonómica hasta su automóvil, mientras los agentes han montado un cordón policial para contener a los manifestantes.

Buxadé ha afirmado que la protesta "es un auténtico ataque a la libertad de expresión, a la libertad de opinión y a la libertad ideológica. Se trataba sólo de un acto para tomarnos una cerveza con jóvenes de Barcelona y nos hemos encontrado con un ataque absoluto a la libertad de expresión".

"Nos están tirando cosas y sólo puedo decir que VOX va a seguir luchando por la libertad de expresión y de pensamiento y no nos van a parar", ha señalado Buxadé, que ha pedido al Ayuntamiento y a la Generalidad "que garanticen la libertad de todos los catalanes".

También esta mañana, VOX se ha visto obligado a retirar una carpa informativa que había instalado en la localidad barcelonesa de Sitges ante el acoso y las amenazas de un grupo de radicales. Los Mossos d'Esquadra han tenido que intervenir para proteger a los simpatizantes del partido de Santiago Abascal, que han sido insultados y amenazados por decenas de radicales.

Finalmente los agentes han optado por desalojar a VOX ante la imposibilidad de garantizar la seguridad en la zona. Desde el partido han denunciado que "el dispositivo de seguridad era deficiente y lamentable": "Nos han sacado de allí y nos han impedido realizar el acto", han afirmado desde VOX.

En Zaragoza también han destrozado una carpa informativa de VOX y han agredido al vicesecretario de movilización. Según denuncia el partido de Abascal, le han rociado con un extintor en la cara y le han golpeado.

Por prevaricación, entre otros delitos
La Fiscalía se muestra favorable a admitir la querella de Hablamos Español contra altos cargos de la Generalidad
www.latribunadelpaisvasco.com 13 Enero 2019

La Fiscalía informa favorablemente de la admisión de la querella de Hablamos Español contra altos cargos de la Generalidad y diputados de JxCat por los sucesos de la manifestación de Barcelona a favor de la Libertad de Elección de Lengua.

Hay que recordar que Hablamos Español presentó escrito de querella en Barcelona, el pasado mes de septiembre, por los sucesos que impidieron que la manifestación de Barcelona a favor de la Libertad de Elección de Lengua organizada por esta asociación, y secundada por diversas organizaciones constitucionalistas, pudiera celebrar su manifestación como estaba previsto, y terminar su recorrido en la plaza de San Jaime.

A pesar de que el domingo 16 de septiembre la manifestación bajo el lema “contra la imposición lingüística y el adoctrinamiento: Libertad”, contaba con todos los permisos municipales, un cordón de la Policía autonómica catalana, cortó el paso a los manifestantes y bloqueó la Vía Layetana y las calles adyacentes, impidiendo así que la manifestación llegara a la Plaza de San Jaime y que pudiera leerse el manifiesto final, mientras que, por el contrario, se consintió que esta fuera ocupada por grupos independentistas en la llamada “Acampada per la Llibertat”, quienes, además, utilizaron el escenario alquilado por la Asociación Hablamos Español para gritar sus propias soflamas y que se acercaron a la zona donde los Mossos habían cortado el paso a los manifestantes para increpar e insultar desde el otro lado del cordón policial a los defensores de la Libertad de Elección de Lengua.

La querella recayó en el Juzgado de Instrucción 32 de Barcelona, que ahora ha recibido informe de la Fiscalía por los sucesos ocurridos. En el Informe, el Fiscal afirma que el relato de los hechos objeto de la querella formulada por la Asociación Hablamos Español y la documentación adjuntada, podrían, indiciariamente, ser constitutivos de delito y que, por lo tanto, interesa la admisión de la querella, a fin de esclarecer, determinar y acreditar los mismos y, en su caso, a sus responsables.

Los denunciados hasta el momento son:
Aurora Madaula i Gimenez y Francesc de Dalmases, Diputados de Junts Per Catalunya, así como Frederic Bentanachs i Chalaux, fundador de Terra LIiure.Delitos: desórdenes públicos, delito de odio, constitución de grupo criminal a través de la denominada “Acampada per la Llibertat”, perturbación grave del desarrollo de una reunión o manifestación legalmente convocada, reunión ilícita, coacciones en su modalidad de impedir el ejercicio de un derecho fundamental.

El responsable del Departamento de Interior de la Generalidad de Cataluña, Don Miquel Buch i Moya, y el Director General de Administración de Seguridad del Departamento de Interior de la Generalidad de Cataluña, Don Jordi Jardi Pinyol. Delitos: prevaricación o, en su caso, impedir el adecuado y normal ejercicio del derecho de manifestación al omitir las acciones oportunas para garantizar el normal desarrollo de la manifestación y el efectivo derecho de reunión pacífica y libertad de expresión.

Tres agentes de los Mossos, uno de ellos, el sargento responsable del dispositivo policial situado en Vía Layetana-Plaza del Ángel.Delitos: omitir las acciones oportunas para garantizar el normal desarrollo de la manifestación y poner en riesgo la integridad de los manifestantes.
 


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