AGLI Recortes de Prensa  Martes 15  Enero 2019

Premio a los golpistas y maltrato a los extremeños
OKDIARIO 15 Enero 2019

Extremadura necesita con premura un justo aumento de la inversión que mejore la precaria red ferroviaria extremeña. Este mismo lunes, un tren de Renfe que cubría la línea de Madrid a Zafra ha descarrilado a la altura de Torrijos (Toledo), aunque, afortunadamente, no se han tenido que lamentar heridos. Se trata del segundo incidente en sólo dos semanas que atañe a la empresa pública, el último percance dejó a 160 pasajeros atrapados en medio de la nada a la altura de Navalmoral de la Mata (Cáceres) el 1 de enero, unos hechos que dejan en evidencia la nefasta gestión del Ministerio de Fomento liderado por José Luís Ábalos. De hecho, el Gobierno sólo ha ejecutado el 54,5% de los gastos de inversión a cuenta de 2018. El ministro trató de acallar las quejas prometiendo una licitación de 375 millones de euros para las líneas convencionales y Alta Velocidad en el primer semestre de 2019, pero al ver la conformación de los Presupuestos de Pedro Sánchez la sorpresa ha sido mayúscula para los extremeños y deja claro para quien gobiernan los socialistas.

Saltarse la ley y atropellar la Constitución española parecen ser dos requisitos indispensables para que Sánchez tome en serio a las diferentes autonomías que conforman España. El Gobierno del PSOE, según las cifras elaboradas por Economía y Hacienda, ha decidido premiar al golpismo catalán subiendo la inversión al 18% este año y lo hace con un único propósito: no salir de La Moncloa. Si quiere que el PDeCAT y ERC respalden sus irreales cuentas públicas en el Congreso y seguir ostentando el poder hasta 2020 la chequera, ya le han advertido sus socios, tiene un precio: 2.251 millones de euros, esta es la cifra que irá a parar a la desleal Cataluña.

Frente a esto, y pasando por encima del artículo 138 de la Carta Magna, el cual es garante de que el principio de solidaridad entre regiones sea efectivo y vela por el establecimiento de un equilibrio económico justo en las distintas partes de España, Sánchez abandona a su suerte a Extremadura y sólo contempla la irrisoria inversión de 491 millones de euros, es decir, un ridículo 4% de la inversión total en las comunidades autónomas. Con las cifras y los hechos en la mano, no queda más camino que afirmar que la vileza y la deslealtad de Sánchez no conoce límites. El socialista, que juró defender la Constitución hace apenas unos meses, está traicionando a los españoles que respetan el marco de convivencia constitucional y condecorando a los enemigos de la unidad de España.

Presupuestos irreales y dañinos
EDITORIAL ABC 15 Enero 2019

Los Presupuestos Generales del Estado que presentó ayer en el Congreso la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tan solo se sostienen sobre el papel, ya que se basan en unas previsiones de ingresos infladas de forma artificial. Lo peor de todo es que, en caso de aprobarse, España volverá a caer en la perjudicial senda de déficit y deuda que condujo al país al borde de la quiebra hace apenas siete años, revirtiendo así buena parte de los avances cosechados durante la recuperación económica. Las cuentas de Pedro Sánchez van justo en la dirección contraria de lo que necesita la economía nacional. En primer lugar, porque el gasto público crece a un ritmo inédito desde 2009 y 2010, cuando Rodríguez Zapatero puso en marcha su fracasado Plan E bajo la vana ilusión de combatir la recesión. En concreto, el presupuesto consolidado incluye un gasto no financiero de 345.000 millones de euros, un 5,3 por ciento más en comparación con el ejercicio anterior, equivalente a unos 17.000 millones extra.

El PSOE deja atrás la prudencia presupuestaria y recupera la vía del despilfarro con el único fin de recabar votos y apoyos para mantenerse en el poder. El mayor problema, en segundo término, es que este sustancial incremento del gasto se sustenta sobre una recaudación irreal. Según el proyecto, los ingresos consolidados rozarán los 325.000 millones de euros en 2019, tras subir casi un 8 por ciento interanual, unos 24.000 millones extra. Habría que retroceder a la época de la burbuja crediticia, en términos absolutos, o a la histórica subida fiscal de 2012, en porcentaje del PIB, para encontrar un incremento semejante y, dado el actual contexto de desaceleración económica, tales cifras no resultan creíbles. Como resultado, España corre el grave peligro de incumplir el objetivo de déficit del 1,3 por ciento del PIB comprometido con Bruselas, lo cual, además de socavar la confianza de los inversores, se traducirá en más deuda pública y en una menor solvencia estatal. Y ello sin contar que el agujero de la Seguridad Social volverá a rondar, como mínimo, los 19.000 millones de euros, manteniéndose en niveles récord.

Si a estos dislates se suma la elevada factura que está dispuesto a pagar Sánchez para lograr la aprobación de sus cuentas, el error es, sin duda, mayúsculo. Las fuertes subidas fiscales que incluye el texto tras el acuerdo con Podemos, y que van desde el impuesto de Sociedades y el IRPF al alza del diésel, lastrarán el crecimiento y la creación de empleo. Además, y como si el golpismo tuviera premio, el Gobierno dispara un 66 por ciento la inversión destinada a Cataluña para tratar de «comprar» el voto de los partidos separatistas, hasta superar los 2.250 millones, siendo la región que recibe más fondos, lo cual resulta injusto y desleal. Sánchez retoma, en definitiva, la ruinosa receta del derroche presupuestario y la irresponsabilidad fiscal.

El despilfarro andaluz: la ‘Administración paralela’ se comía casi la mitad de sueldos de toda la Junta
Luz Sela okdiario 15 Enero 2019

La denominada 'Administración paralela', la colección de agencias, fundaciones y otros entes de la Junta de Andalucía -que PP y Ciudadanos se comprometen a desmontar- ha supuesto, año a año, un ingente gasto en sueldos públicos.

Las cuentas de la Junta de Andalucía reflejan que los gastos en sueldos de estos organismos era prácticamente idéntico al de la propia estructura del gobierno autonómico, es decir, las consejerías propiamente dichas. Por ejemplo, en los últimos Presupuestos, ese gasto ascendía a 4.763.352 millones, siendo el de la Junta de apenas 1,2 millones de euros más. La diferencia es aún mayor si se consideran las partidas que conforman los ‘gastos corrientes en bienes y servicios’, es decir, desde alquileres, a suministros (agua, luz, calefacción) pasando por material de oficina, comunicaciones (teléfono, mensajería, etc), vestuario, dietas, transporte, reuniones o protocolo, entre otros. En este caso, la cifra es abrumadoramente superior: 2.609.904.830 euros en el caso de las agencias autonómicas, frente a los 817.872.678 euros en la Junta de Andalucía. El despilfarro andaluz: la ‘Administración paralela’ se comía casi la mitad de sueldos de toda la Junta

Este gasto contrasta, por ejemplo, con lo reducido de su actividad práctica. Por ejemplo, si se observan las ‘transferencias corrientes’, en las que se consideraría la dotación de los programas propiamente desarrollados, y que es hasta siete millones de euros inferior en el caso del entramado de agencias andaluzas.

El gobierno socialista saliente de la Junta difundió este fin de semana un informe en el que recoge la distribución de los empleados públicos en respuesta a las críticas por “despilfarro, enchufismo y administración paralela”.

Según el documento, de los 270.101 empleados públicos, 660 son cargos de confianza, que cesarán de forma automática con el nuevo Gobierno, y otros 2.137 funcionarios están en puestos de libre designación en la Administración general. Además de 148 contratos de alta dirección en el sector público instrumental, 239 eventuales y 273 altos cargos.

De los empleados públicos, 242.797 son de la administración general y sectores, lo que representa el 89,90 % del total, y otras 27.304 personas de la Junta de Andalucía son del denominado “sector instrumental”.

Además, existen 69 entidades en el sector público, de las que 18 son agencias públicas empresariales, tres son agencias de régimen especial, 12 consorcios, 15 fundaciones y 21 sociedades mercantiles.

Las cifras revelan que en la red de empresas públicas y fundaciones hay más empleados de los que se pensaba, en concreto, 3.405 más.

El gobierno andaluz defiende que “no se ajusta a la realidad la imagen social que se pretende dar de que se trata de puestos ocupados de manera arbitraria o por personas ajenas al cuerpo de funcionarios”, ya que se cuenta con aquellos “más preparados para cada uno de los perfiles”.

El acuerdo entre PP y Ciudadanos para gobernar Andalucía pretende revisar a conciencia la Administración, evitando gastos superfluos.

Ambas formaciones recogen entre sus prioridades para los cien primeros días de gobierno realizar una “auditoría integral” sobre el gasto de la Junta, lo que incluye sueldos, gastos y transferencias, tanto de la Administración en sí como del sector público instrumental.

El acuerdo incluye también aprobar un decreto ley para “centralizar la dirección, supervisión y evaluación” de todas las entidades “dispersas” de la ‘administración paralela’, eliminando ” todos los entes que se consideren “innecesarios” o “expuestos a la corrupción”. Las medidas alcanzarán también a la designación de los directivos públicos, que se hará por concurso.

Por su parte, el acuerdo entre PP y VOX para la investidura del candidato ‘popular’, Juan Manuel Moreno, también recoge la misma pretensión. En concreto, en su punto 6 señala el compromiso de “eliminar todos los organismos superfluos y suprimir la Administración paralela”. En el punto 8 se avanza también “una auditoría independiente” de todos los organismos de la Junta de Andalucía.

Otra de sus propuestas es “revisar, mejorar el control y la eficiencia del dinero público destinado a la formación para el empleo” y racionalizar las subvenciones: sólo se concederán a personas físicas o jurídicas que cumplan “evidentes fines de utilidad pública y social”.

La peor izquierda de la historia degrada la democracia en Andalucía y España
EDITORIAL Antonio R Naranjo esdiario 15 Enero 2019

El asalto a La Moncloa de Sánchez con los independentistas y la revuelta en Andalucía contra el nuevo Gobierno forman parte del mismo fenómeno predemocrático de una izquierda irreconocible.

Juanma Moreno imparte este martes su discurso de investidura, que culminará al día siguiente con su designación oficial como nuevo presidente de la Junta de Andalucía, un hito histórico en una gran comunidad condenada a estar en el furgón de cola de casi todo, pese a su enorme potencial, tras casi 40 años de dominio socialista.

Y lo hará de manera impecable, al ser el único miembro del Parlamento andaluz capaz de reunir a su vera los suficientes apoyos que Susana Díaz, pese a ganar los comicios, no es capaz de presentar. La investidura de Moreno es, pues, la única viable, y responde además a la mayoría social presente en Andalucía, atomizada hasta en tres partidos pero superior en votos y diputados a la de la izquierda.

Pese a estas evidencias, Moreno se verá rodeado en la calle, con un infame escrache de todos los partidos, sindicatos y asociaciones que han vivido de la Junta y de los andaluces, regados con ingentes cantidades de dinero público que no llegaron a otros fines realmente públicos y sociales.

Un sistema clientelar
La revuelta de la izquierda, espoleada también por el PSOE y no sólo por Podemos, es tanto una reacción al sentido patrimonial del poder que tiene -extensible al resto de España desde la moción de censura- cuanto una inútil intentona de perpetuar sus privilegios, alojados en un sistema clientelar que tiene en los ERES en su clímax pero en el dispendio hacia tantos su norma.

Padecemos un contexto preocupante por la deriva antisistema de la peor izquierda que ha habido nunca en la misma España que tanto ayudó a construir

Además, presagia cómo se va a comportar buena parte de la izquierda en general. Porque si en Andalucía se presiona a Moreno y al Gobierno de PP y Cs antes de que siquiera eche a andar; en el conjunto del país se asaltó el poder Ejecutivo con una nefanda alianza entre Pedro Sánchez y esa inquietante pinza nacionalpopulista de Podemos y el independentismo y, ahora, se pretende bloquear toda alternativa por el método de aplazar las Elecciones Generales y estigmatizar el legítimo diálogo entre populares, naranjas y Vox.

Todo compone un paisaje intelectualmente predemocrático, de negación del elector y de acoso al propio ciudadano, maquillado por una supuesta respuesta a la degradación de derechos que supone el acceso al poder del centro derecha en Andalucía o la recuperación de La Moncloa en el futuro.

Siempre protestan los mismos
Cuando Sánchez tomó posesión, apoyándose a mitad de legislatura en los partidos a los que debería haber ayudado a aislar por suponer un peligro -como él mismo subrayaba-, el PP lo abandonó sin levantar la voz y los millones de personas que no votaron a ese nuevo Gobierno aceptaron el desenlace sin una mínima protesta. Y había razones para que unos y otros alzaran la voz, dentro de los parámetros constitucionales, obviamente.

Rajoy fue investido, en 2016, entre protestas populares, pese a haber ganado unas elecciones repetidas por el empecinamiento de Sánchez en gobernar, saldado con un escrutinio en las urnas aún más adverso para el PSOE que en el anterior. Y ahora se repite con Moreno, en un contexto preocupante por la deriva antisistema de la peor izquierda que ha habido nunca en la misma España que tanto ayudó a construir.

El retorno de Rufus T. Firefly
La política española está tomando tintes de astracán
Luis Ventoso ABC 15 Enero 2019

La comedia «Sopa de ganso», de 1933, es saludada como la obra maestra de los hermanos Marx y el cénit del humor del absurdo en el cine. Un hilarante logro de la cultura estadounidense, que se custodia entre los tesoros de la Biblioteca del Congreso. Woody Allen asegura que verla sirve para alejar depresiones y elucubraciones suicidas. En la película, Groucho es el arribista Rufus T. Firefly, un tunante con jeta de acero inoxidable que llega a hacerse con la presidencia de Freedonia, un país imaginario cuyas arcas están sumidas en la penuria. La gobernanza de Rufus acaba resultando un sainete excéntrico y los Marx hacen así una parodia vitriólica y salvaje de la peor política.

Una de las mejores bromas de Groucho es falsa (aunque bien podría ser cierta). No es verdad que en el epitafio de su tumba rece un «perdonen que no me levante». En realidad se trata de una austera lápida negra en el cementerio Eden Memorial de Los Ángeles, donde solo figuran sus fechas de nacimiento y defunción y una estrella de David que honra su raíz judía. Si Groucho se levantase de su tumba y tuviese ganas de coña -que sería lo probable-, no tendría grandes problemas para inspirarse y rodar una secuela de «Sopa de ganso». Un par de semanas en España y le sobrarían situaciones chocarreras con las que dar forma a un nuevo guiñol surrealista. Y es que no paramos:

¿Es normal que un partido del que depende que España tenga presupuestos, el PDECat, haya celebrado ayer su comité ejecutivo en el chalet de alquiler de Waterloo de un fugitivo de la Justicia española, aquejado del síndrome de Napoleón en Santa Elena? ¿Es normal que ese partido, ¡que es legal en España!, denomine al chalet del prófugo «Casa de la República en Waterloo»?

¿Es normal que se premie con un enorme plus presupuestario, en detrimento de otras comunidades perfectamente cumplidoras, precisamente a aquella que ha puesto al país en jaque sin necesidad alguna? ¿Es normal que se repita una y otra vez, siendo falso, que el Estado está obligado a cumplir las obligaciones de gasto que le ha fijado una región en su Estatuto?

¿Es normal padecer a un presidente del Gobierno que jamás ganó unas elecciones, que de hecho fue vapuleado dos veces, y que intenta comprar con el dinero de todos la voluntad de partidos separatistas que trabajan abiertamente para intentar destruir España? ¿Es normal acometer la mayor subida de impuestos desde 2012 -ralentizando así el consumo, la inversión y el empleo- justo cuando la economía está desacelerándose? ¿Es normal hacer guiños populistas con las pensiones cuando la caja de la Seguridad Social ya no las cubre y se están pagando a crédito (y mientras se pueda)? ¿Es normal que seamos rehenes de una persona egocéntrica, que maniatada y rehén de los separatistas incumple su palabra dada y se niega a convocar elecciones, pues su única meta es el poder por el poder?

Rufus T. Firefly no lo haría mucho peor.

Un recorte de gasto alternativo al sablazo fiscal de Sánchez
Juan Ramón Rallo elconfidencial 15 Enero 2019

A largo plazo, los gastos públicos han de ser iguales a los ingresos públicos. Se llama 'restricción presupuestaria': nadie puede gastar sostenidamente más de lo que ingresa. Durante un tiempo, el desfase entre ambas magnitudes puede cubrirse emitiendo deuda pública, pero, al final, el contribuyente tiene que pasar inexorablemente por caja para financiar los desembolsos del Estado.

Pedro Sánchez ya manifestó, desde su etapa como jefe de la oposición, su clara voluntad de incrementar el gasto público dentro de España hasta equipararlo a niveles europeos: es decir, aumentar el tamaño del Estado español en un mínimo de 50.000 millones de euros que, inevitablemente y como ya sucede en el resto del Viejo Continente, recae sobre los hombros del conjunto de contribuyentes (entre quienes sobresalen las clases medias).

Su anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019 avanza indudablemente en esta dirección: el gasto consolidado de la Administración central y de la Seguridad Social se eleva hasta los 345.000 millones de euros, un 5,3% más que en 2018; un 10% más que cuando arrancó la recuperación (2014), y un 28% más que antes de empezar con la crisis (2007). Si eliminamos de estas cantidades las transferencias a las comunidades autónomas (algo especialmente necesario para poder efectuar comparaciones con los años anteriores a 2010, cuando el sistema de financiación autonómico fue modificado), el incremento del gasto consolidado de la Administración central y de la Seguridad Social con respecto a 2007 asciende al 39,5%: y dado que la inflación acumulada durante este periodo es solo del 18,6%, los Presupuestos de Sánchez suponen para 2019 unos desembolsos un 17,6% superiores que antes de arrancar la crisis.

Más Estado que, inexorablemente, se traduce en la necesidad de mayor extracción recaudatoria: no solo merced a un crecimiento económico que proporcionará, por su propia dinámica, unos mayores ingresos a las arcas del Estado, sino también por la creación de nuevos impuestos que socavan las mismas bases de la creación de riqueza en España. A saber, subida del impuesto sobre sociedades por la vía de limitar las exenciones que redundará en una menor inversión corporativa; creación de un impuesto sobre las transacciones financieras que reducirá la liquidez de los mercados financieros; impuesto a los servicios digitales que ralentizará el ritmo de digitalización de la economía española; aumento del IRPF a las rentas altas que reducirá la oferta laboral de los trabajadores más cualificados de nuestra economía; incremento del impuesto sobre patrimonio que repelerá la inmovilización de ahorro global en nuestro país, y subida del impuesto sobre el diésel que, si bien podría ser una buena idea para combatir externalidades negativas, debido a su implementación no deja de ser una exacción de carácter arbitrario sobre las clases medias.

El 57,3% de los Presupuestos de 2019 se destinará a gasto social

El Gobierno confía recaudar, merced a todos estos tan distorsionadores impuestos, 5.163 millones de euros; en cambio, la AIReF reduce la estimación de nuevos ingresos a un rango de entre 3.510 y 4.674 millones de euros. Se nos sugiere que tal incremento tributario es indispensable para avanzar hacia el equilibrio presupuestario, al tiempo que se reflotan otras partidas presupuestarias que llevaban varios años estancadas. Pero, aun cuando se quiera incrementar el gasto público en determinados ámbitos sociales, ¿es verdad que resulta indispensable machacar con más impuestos al conjunto de la economía productiva española?

No, dentro de las propias cuentas públicas impulsadas por Sánchez existen multitud de partidas dirigidas a proporcionar subvenciones y transferencias, o bien al consumo o bien a la producción, que en su mayor parte no hacen más que distorsionar las decisiones racionales que consumidores o empresarios deberían adoptar dentro de nuestro país. Se trata, pues, de partidas que por una mera cuestión de lógica económica, y no de necesidad financiera, deberían ser eliminadas: si, además, son partidas que se perpetúan mientras se disparan los impuestos a los generadores de riqueza españoles, tanto más disparatado el preservarlas.

Aquí pueden hallar un listado no exhaustivo de diversas rúbricas presentes en estos Presupuestos que no son más que dádivas clientelares a determinados colectivos sociales o empresariales (en muchos casos, organizados con propósitos lobísticos). No son las únicas partidas que personalmente creo que habría que eliminar o recortar de los Presupuestos, pero sí son algunas de las más llamativamente estériles o contraproducentes.

Incentivos regionales a la localización industrial  59,9 millones
Subvenciones y apoyo al transporte terrestre 1.265,7 millones
Otras subvenciones y apoyo al transporte terrestre  333,6 millones

Subvenciones y apoyo al transporte aéreo  569,1 millones
Subvenciones y apoyo al transporte marítimo  186,4 millones
Subvenciones al transporte extrapeninsular de mercancías  75,2 millones

Apoyo a la pequeña y mediana empresa  145,1 millones
Competitividad y calidad de la producción y los mercados agrarios  49,5 millones
Competitividad industria agroalimentaria y calidad alimentaria  30,9 millones

Innovación tecnológica de las telecomunicaciones  556,4 millones
Transferencias de capital para la ordenación y promoción de las telecomunicaciones y de la sociedad de la información  50,2 millones
Reconversión y reindustrialización  879,1 millones

Promoción de la cinematografía  100,3 millones
Promoción de música y danza  101,7 millones
Promoción del teatro  52,2 millones

Fomento y apoyo de las actividades deportivas  203,9 millones
Fomento de las industrias culturales, promoción del libro y publicaciones culturales y promoción y cooperación cultural  36,7 millones
Desarrollo alternativo de las comarcas mineras del carbón  43,4 millones

Explotación minera  249,9 millones
Infraestructuras en comarcas mineras del carbón  98 millones
Subvenciones para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres  26,5 millones

El coste agregado de todas ellas supera los 5.100 millones de euros, es decir, la recaudación que el Gobierno de Sánchez espera conseguir del sablazo tributario contenido en los Presupuestos. Cada vez que lea que el Ejecutivo sube los impuestos a la economía digital, a los trabajadores cualificados, a las empresas más eficientes o a los ahorradores, recuerde que, en el fondo, se trata de una extracción antieconómica de rentas para mantener todo este entramado de subvenciones igualmente antieconómicas. Estamos encadenando a quienes generan valor para financiar los subsidios dirigidos a desincentivar que otros empiecen a generar ese valor.

El error andaluz de Ciudadanos
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 15 Enero 2019

El manifiesto fundacional de Ciudadanos lo suscribieron 15 intelectuales de acreditada trayectoria académica, política y profesional. En aquel texto de 2005, sus firmantes determinaron cuales debían ser los “propósitos” del nuevo partido. Desde luego, la oposición al nacionalismo catalán, ya entonces atenazado por graves casos de corrupción, y que ofrecía señales inequívocas de ruptura con la legalidad constitucional. Pero, además, vinculaban a la organización con “la tradición ilustrada, la libertad de los ciudadanos, los valores laicos y los derechos sociales”. Y añadía el manifiesto que “la mejor garantía del respeto de las libertades, la justicia y la equidad entre los ciudadanos, tal y como se concibe en un Estado de derecho, reside en el pleno desarrollo del actual régimen de las autonomías, enmarcado en la Constitución de 1978”.

Varios de los firmantes de aquel texto se han vuelto a pronunciar recientemente y de forma crítica sobre la cooperación de Ciudadanos y Vox en Andalucía. De Arcadi Espada a Francesc de Carreras, pasando por Félix Ovejero Lucas y Ferran Toutain, han advertido de la incoherencia de que Ciudadanos establezca una relación —por escasamente cualificada que sea— con el partido que lidera Santiago Abascal. También desde el exterior —la familia liberal europea— se ha avisado a Cs de la distorsión que supone en su trayectoria una relación como la que ha establecido —por reticente y lejana que resulte— con Vox en la comunidad andaluza. Y Manuel Valls, la apuesta municipal de los liberales para el estratégico Ayuntamiento de Barcelona, no ha podido ser más reticente al respecto.

Todos los partidos nacen con una función histórica. Ciudadanos tuvo una inicial que ha consolidado: oponerse al nacionalismo catalán mutado a secesionismo. Por lógica fundacional, los liberales deben estar —y dicen estarlo— contra todo nacionalismo, y, por lo tanto, también contra el exacerbado de Vox que, además, incorpora —más allá de juicios de valor al respecto— señas de identidad opuestas, algunas, y otras muy distantes a las propias de Ciudadanos.

El partido de Rivera ha sido coherente al negarse a pactar —en el Congreso y en las autonomías— tanto con nacionalistas como con el populismo izquierdista de Podemos. Y ha sabido mostrar su centralidad al acordar con Sánchez una fallida investidura (marzo de 2016) y luego con Rajoy otra exitosa (octubre de 2016). Al mismo tiempo, los diputados autonómicos andaluces naranjas sostuvieron el Gobierno del PSOE la legislatura anterior y todavía hoy sostienen en Madrid al del PP. Esta versatilidad —descalificada estúpidamente como propia de la 'veleta naranja'— es la natural de la centralidad política que el liberalismo de Ciudadanos ha querido representar. Y lo ha hecho con éxito. De ahí que las encuestas lo sitúen en un puño con los posibles resultados del PP y muy por encima del partido de Pablo Iglesias. Los magníficos resultados obtenidos por Cs el 2-D en Andalucía (pasó de nueve a 21 escaños) han comenzado a materializar sus buenas expectativas demoscópicas.

Pero Cs tiene, o debería, una segunda función: evitar que el sistema político español se convierta en compartimentos estancos ideológicos y políticos condenando a la sociedad a someterse a la convulsión de un choque entre bloques impermeables. En las circunstancias actuales, esa función podría formularse de la siguiente manera: es necesario que Ciudadanos sea un partido que ocupe un constitucionalismo inclusivo capaz de llegar a acuerdos con el PP y el PSOE. En particular, con los socialistas ahora atrapados —por su minoría y escasas posibilidades de mejoría electoral— en acuerdos más o menos explícitos con el populismo radical de izquierdas y con el independentismo catalán. Pues bien: la forma en la que han diseñado el cambio de Gobierno en Andalucía lastra —no sé en qué medida, pero lo hace— esta su segunda función histórica.

Hubiese bastado que los 21 diputados de Ciudadanos en Andalucía invistieran a Moreno Bonilla y se mantuvieran al margen del Gobierno autonómico al que se han incorporado confusamente con dos pactos: el suyo con el PP y el de los populares con Vox. Los 12 escaños de Abascal se convierten en los controladores de las decisiones del Ejecutivo andaluz —incluidas las gestiones del vicepresidente y de los demás consejeros de Cs—, reservándose la llave en los hitos cruciales de la legislatura como, por ejemplo, la aprobación de los Presupuestos. Pues bien, ese era el rol que los naranjas debieron jugar: investir al candidato popular y establecer, desde el Parlamento autonómico, un filtro a las decisiones del PP y Vox.

Moreno Bonilla podría gobernar en Sevilla (26 escaños sobre 109 representan el 23,85% de la Cámara), como hace Sánchez en Madrid (84 escaños sobre 350 representan el 24%). De esa manera, aun a riesgo de tener que seguir esperando a tocar poder, los liberales colaborarían en el cambio andaluz sin peajes con Vox, pero marcarían distancias insalvables. Esta estrategia les granjearía muchas descalificaciones pero también una indiscutible autoridad moral para abordar pactos diversificados después de las elecciones municipales y autonómicas de mayo próximo y, sobre todo, para acometer un acuerdo para el Gobierno central tras las elecciones generales. Y algo más: habrían demostrado que con versatilidad y resiliencia, atendiendo a los valores propios y con un lógico pragmatismo, el centro político en España no es un territorio deshabitado.

Por lo demás, el error de partida ha llevado a otros: el de la confusión de criterios (¿qué pacto vale y cómo interactúan el del PP-Cs y el PP-Vox?) y el de las prisas, porque este proceso quizás hubiese sido distinto si a los ritmos de la negociación —muy ansiosos— se les hubiese impuesto una mayor lentitud. Solo cabe esperar que el error de Ciudadanos, si ya es irreversible, pueda transformarse —con aciertos de gestión y neutralización de los aspectos más incompatibles con Vox— en el acrecentamiento de sus valores fundacionales. Que son necesarios para España y —cada vez más— para la Unión Europea.

El golpismo catalán sale muy rentable
Gonzalo Bareño la Voz 15 Enero 2019

El canciller alemán Otto von Bismarck diferenció ya a finales del XIX entre quienes ejercen la política con el único objetivo de mantenerse en el poder y quienes se dedican a ella para prestar un servicio a su país. «El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación», sentenció. Décadas después, el británico Winston Churchill expresó la misma idea afirmando que «el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones».

Un rápido análisis de la conducta del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, nos llevaría a concluir que, entre esos dos grupos, estaría encuadrado en el de los que piensan en las próximas elecciones, y no en las próximas generaciones de españoles. Ciertamente, un hombre que llegó al liderazgo del PSOE presentándose como la alternativa liberal al izquierdista Eduardo Madina, que anunció su candidatura a la presidencia del Gobierno bajo una enorme bandera de España, que repudió a Podemos como un partido bolivariano y populista pero luego se alió con esa fuerza política y definió a España como una «nación de naciones», que intentó posteriormente ser investido con el apoyo de los liberales de Ciudadanos y que acabó llegando a la presidencia del Gobierno de la mano de los independentistas que han protagonizado un golpe de Estado en Cataluña y de los herederos del que fue brazo político de ETA puede ser cualquier cosa menos un estadista. Quizá la de oportunista sea la definición que mejor le cuadre.

Pero, siguiendo a Bismarck y a Churchill, si bien es evidente que Sánchez no es un hombre de Estado que piense en las próximas generaciones, tampoco se le puede enmarcar entre los que piensan en las próximas elecciones. De hecho, los líderes regionales de su partido van a pagar muy caro en las autonómicas y municipales de mayo el escándalo de que Cataluña vaya a recibir en el 2019 más del 18 % de la inversión territorial del Estado, con un incremento del 67 % respecto a lo que le correspondió en 2018, mientras la inversión en Galicia, por ejemplo, caerá un 19 %. Todo ello, con el único objetivo de tratar de asegurarse el apoyo a sus Presupuestos de los partidos independentistas.

Sánchez ni siquiera piensa en las próximas generales. Premiar de una manera tan obscena la conducta delictiva e insolidaria de los secesionistas es un viaje sin retorno que deja al PSOE sin más posibles aliados que un Podemos en caída libre y los separatistas. Y una cosa es que Sánchez gobierne gracias a que una mayoría apoyó una moción de censura contra Rajoy y otra muy distinta que alcanzara tras las generales un pacto de investidura con quienes quieren acabar con España. Algo que se antoja imposible sin que se rompa el PSOE. Pero es que Sánchez no piensa ni en las próximas elecciones ni en las próximas generaciones. Solo piensa en sí mismo y en prolongar unos meses su estancia en Moncloa. Aunque sea a costa de premiar el golpismo y crear un agravio histórico e intolerable entre los españoles.

La España rota, en cifras
Pablo Planas Libertad Digital 15 Enero 2019

Pedro Sánchez está dispuesto a comprar el voto de los separatistas catalanes para sus Presupuestos Generales del Estado, de ahí que parezca perfectamente resuelto a robar a los contribuyentes para ayudar a los golpistas.

Pedro Sánchez está dispuesto a comprar el voto de los separatistas catalanes para sus Presupuestos Generales del Estado, de ahí que parezca perfectamente resuelto a robar a los contribuyentes para ayudar a los golpistas. Sobre la base de supuestas deudas históricas, agravios no menos historiados y aquello de que España nos roba, el Gobierno muestra sin empacho unas cifras que son un insulto para extremeños, gallegos, aragoneses y murcianos, entre otros. La confirmación matemática de que los españoles no son iguales.

Según las cuentas del gran doctor, a Cataluña se destinarían 2.251,38 millones de euros en infraestructuras, mientras que el esfuerzo inversor del Estado sería de 491,89 millones en Extremadura, de 539,6 en Aragón, de 757,1 en Galicia y de 38,48 en La Rioja, por citar sólo algunas de las comunidades más perjudicadas en esos números de la vergüenza.

De los millones del plan Sánchez para Cataluña, doscientos son de libre disposición. Es decir, que no están previamente asignados a ninguna mejora en la red de Cercanías o en la de carreteras, sino a lo que les salga del níspero a Torra y compañía. Esto es, que lo mismo se lo pueden gastar en reformar la mansión de Puigdemont que en mejorar la cárcel-resort de Lledoners, en el próximo referéndum ilegal o directamente en copas, por no decir otra cosa. Como en las demás regiones no se ha pegado ningún golpe de Estado ni hay procesos separatistas, no está prevista la entrega a sus dirigentes tribales de ninguna cantidad para fondos reservados.

Sin embargo, los nacionalistas son insaciables y ya han advertido que el monto para Cataluña, que es el 18,5% del total, está por debajo de la contribución catalana al PIB nacional, que ellos cifran en el 19,2% por la misma razón que dicen que el 80% de los catalanes están contra el Rey, a favor de la República y de un referéndum de autodeterminación, en una síntesis de creatividad financiera e ingeniería sociológica.

Pero es que además no les vale con que Sánchez les financie a costa del resto de los españoles la próxima asonada y esa gran infraestructura de Cataluña que es el mal llamado tres por ciento. Quieren una "mesa de diálogo sobre el derecho de autodeterminación" con "observadores independientes". Gran optimismo en Moncloa ante la última salida de Puigdemont. El separatismo ha pasado de pedir la liberación de sus presos y la anulación de los procedimientos a reclamar una mesa, otra.

Pero los Presupuestos de Sánchez consagran la España rota, cosa que no sólo debería facilitar el voto a favor de los separatistas, sino un rebote de los barones del PSOE que precipitara la defenestración del presidente del Gobierno. De momento no hay apoyo golpista ni sublevación socialista.

¡Que acordonen ellos!
Cristina Losada Libertad Digital 15 Enero 2019

Si el PP necesita en los próximos tiempos los votos de VOX, que se vaya preparando. Será el siguiente partido tóxico.

El presidente Sánchez se apoyó el domingo en un acuerdo logrado por los socialdemócratas en Suecia para afear a PP y Ciudadanos que aceptaran los votos de VOX para la investidura de un nuevo Gobierno en Andalucía. Después de dar la enhorabuena a Stefan Löfven, el dirigente socialdemócrata que aspira a un segundo mandato, "por el acuerdo alcanzado con la (sic) centroderecha", Sánchez agregaba la línea que era, en realidad, el meollo del mensaje: "Gran ejercicio de responsabilidad para frenar el avance de la ultraderecha del que otros deberían aprender". Lo más interesante de su declaración, aparte de las inexactitudes que contiene sobre el acuerdo en Suecia, es que el líder socialista no se incluye entre los que deben aprender a hacer ejercicios de responsabilidad.

No se incluye, cuando es el primero que debería incluirse. En el caso de Andalucía, que era el aludido, es evidente. Si al PSOE le inquietaba tanto que los escaños de VOX fueran decisivos para formar Gobierno, lo suyo era que el "ejercicio de responsabilidad" lo hubiera hecho él. Era bien fácil. Bastaba con que los socialistas andaluces hubieran accedido a respaldar una Junta formada por el PP y Cs. No habría sido más que un pequeño sacrificio en aras de evitar aquello que el PSOE juzga tremendo y terrible, esto es, que la investidura de Moreno dependiera de los votos del partido de Abascal. Pero no. No quiso hacer el sacrificio ni, por tanto, el gran ejercicio de responsabilidad.

La política de cordones sanitarios mostraba así su cara más oportunista. O su cara más dura: el que los exige, quiere el cordón para beneficiarse él. En Andalucía, lo que Sánchez habría celebrado como un "ejercicio de responsabilidad" es que PP y Ciudadanos renunciaran a los votos de VOX con el fin de frenar su avance, etcétera, etcétera, y que dejaran el Gobierno, de nuevo, en manos de los socialistas. ¡Así a cualquiera le gustan los cordones sanitarios! Pero sería más honesto intelectualmente llamarlos de otra manera, como garantía de gobierno para el PSOE a perpetuidad, por ejemplo.

La clave del empeño socialista por situar al nuevo partido conservador fuera del juego democrático no está en la subida retórica ideológica, sino en la pura y dura batalla por el poder. Lo demonizan para demonizar cualquier acuerdo que lo incluya. De modo que si el PP necesita en los próximos tiempos los votos de VOX, que se vaya preparando. Será el siguiente partido tóxico. Otra vez, porque ya pasó. Aunque algunos barones del PP no se quieran enterar y se hayan sumado, mientras les conviene, es decir, en época preelectoral, a la denuncia de la toxicidad de los de Abascal. ¿Y si luego tienen que pactar con los súper malos? ¿Cómo lo van a vender? Lo venderán.

El primer ejercicio de responsabilidad que eludió Pedro Sánchez fue cuando se encastilló en su "no es no" a la investidura de Rajoy después de la repetición electoral. Le costó el puesto, pero los afiliados avalaron más tarde aquel cordón sanitario de facto. El segundo ejercicio de responsabilidad que se saltó fue al elegir socios para una moción de censura. Si hay partidos a las que aislar con el cordón, o mejor, porque el término apesta, con los que no se debería pactar nada sustancial, y menos un Gobierno, son los que aún proyectan la sombra de ETA y los que dieron un golpe de Estado para declarar la secesión de Cataluña. Pero aún hay un tercer ejercicio de responsabilidad que no ha querido hacer. Lejos de adelantar las elecciones, como dio a entender cuando presentó la moción, acaba de decirle a la oposición que espere sentada. Porque Sánchez también espera. Espera intimidarlos con el cordón. Espera que acordonen ellos y, así, gobernar él.

Miedo no... Pánico y canguelo
Antonio García Fuentes Periodista Digital 15 Enero 2019

Visto lo que ocurrió el dos de diciembre en las elecciones de Andalucía; donde la rebelión de los votantes y pese a, “la compra masiva del voto andaluz que por todos los medios que da el saqueo de los andaluces por el exceso de tributos leoninos, pudo ir comprando el mal llamado socialismo español”… lo echan de esa moderna satrapía cual es, el sistema tiránico de los gobiernos actuales. A todos los que vieron en ello, el que irían “a la cuneta” de la política, se les pusieron los pelos como escarpias, al verse privados de sus cómodos y grandes ingresos; “única preocupación del político y “política” actuales”; y de inmediato, empezaron a graznar y a difundir el miedo a, “que viene el lobo como en aquel famoso cuento”; tratando de la ya imposible disolución de la fuerza que los echaba, puesto que todo súbdito, medianamente inteligente, intuyó o dedujo fielmente, que “los tres mosqueteros de la contra”; y pese a que cada uno “es de su padre y de su madre”; llegarían a un entendimiento y asumirían el poder en la región más extensa y rica de España, cual es Andalucía; sencillamente por cuanto el más tonto sabe que solos no son nada, pero sí en ese grupo que aunque no sean afines, pero sí que lo han sido para luego poderse repartir el botín “a cara de perro”, que es lo que han hecho; y esa es la cruda realidad.

¿Qué ocurrirá ahora en Andalucía? Pues ocurrirá lo que sea y acuerden los que han agarrado el poder; pero si cumplen todo lo que han prometido, esperamos los andaluces, que al menos, nos aligeren de los muchísimos impuestos que nos han exprimido; y que aún nos exprimen y al mismo tiempo, que eliminen ingentes cantidades de parásitos que nos obligan a mantener, al propio tiempo que inspeccionen y auditen todo el sistema anterior, donde se presume que hay ingentes cantidades “perdidas en vete a saber dónde; y las que deben aparecer y ser administradas en la administración oficial”; amén de destapar los presumibles delitos y que estos sean juzgados como corresponde, puesto que en casi cuarenta años de mangoneo, debe haber “la tira”; y no sólo los casi novecientos millones del enorme fraude conocido como, “los Eres”; y que aún se debate en los lentísimos juzgados españoles.

Pero como todo este “terremoto o maremoto”, ocurrido en el sur de España, es un reflejo de lo que ocurrirá dentro de unos meses, en el resto de España ya que hay varias elecciones de todos los niveles en perspectiva, y por aquello tan sabio de que, “si ves las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar”; el resto de la casta política española y que como una enfermedad se ha incrustado en España, ha empezado a temblar, “clamando a todos los cielos y a todos los infiernos, aludiendo a las peores realizaciones de nazis, fascistas, franquistas y todas las derechas más derechas de todo el mundo mundial, para ir creando un pánico, simplemente por si lo logran, salvar con todo ello, el mayor contingente de votos, para que al menos, las camarillas dominantes, puedan seguir viviendo con toda comodidad en lo que siempre pretendieron; o sea, en el aprovechamiento del dinero público, puesto que en mayoría, nunca dieron un palo al agua y por tanto, no crearon ni un céntimo de la riqueza que en general, producimos siempre la iniciativa privada”; si de verdad nos rigen buenos gobiernos, que en España son algo cuasi imposible, como imposible es que existan “cuervos de pluma blanca”. Aquí y aunque… “la mala yerba se siegue, siempre renace y crece de nuevo”.

Por todo ello y en un foro o ventana abierta y de corte liberal, de las muchas que ya hay en la red y de habla española, he insertado lo que sigue y que aquí confirmo o ratifico.
“La verdad, pienso que TODOS ESTÁN LLENOS DE CANGUELO... puesto que todos temen lo que pueda ocurrir cuando nos llamen a votar. Los españoles en general estamos no cansados ni cabreados... estamos hasta los cojoness de tanto vividor, de tanto parásito, de tanto ladrón, como NOS HA ARRUINADO Y LA VENGANZA VA A SER TERRIBLE, puesto que ya nadie vota a favor de nadie, sino EN CONTRA DE TODO ESTE MULADAR QUE SOPORTAMOS. Y que es por lo que han logrado el éxito logrado por ese partido que gira sobre las siglas “VOX”, que seguirá recogiendo el voto de gran cantidad de las masas descontentas o desesperadas, que han creado la indeseable casta política que se adueñó de España; luego y llegado el momento que sea… “Lo que tenga que ser será”, como bien acuñó el también viejo y sufrido pueblo italiano.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

El Doctor, los liberticidas destructores de España y el franquismo
Pío Moa gaceta.es 15 Enero 2019

Con típica chulería, el Sánchez amenazó con acciones penales a quien denunciara el fraude de su doctorado. El matonismo de izquierda y separatistas (y feministas) se viene imponiendo en la sociedad de forma intolerable, pero por esta vez no fue así. Eduardo Inda, en especial, replicó a Sánchez como este se merecía, es decir, desafiándole sin el menor respeto (ese vídeo debería circular permanentemente), y el individuo tuvo que envainársela: su doctorado es un fraude, como todo en él. Esto es fundamental, porque cuando se respeta lo que no es respetable o a personajes miserables como el Sánchez, se deja de respetar lo que sí lo es, y esto es lo que ocurre en España desde hace mucho. El Sánchez, además, está relacionado familiarmente con el negocio de la prostitución, homosexual y de la otra, algo que, junto con sus fraudes académicos, habría terminado ipso facto con la carrera política de cualquiera en una democracia que tuviera algo de tal. Que España tenga a un sujeto de esa calaña “al mando” ya revela lo bajo que ha caído el país y la democracia. Herencia, por cierto, de un partido de señoritos golfos y cutres como es el PP. Tendría que haber un clamor general para obligarle a dimitir, incluso para llevarlo ante los jueces.

No puede extrañar que el Sánchez tenga entre sus prioridades el ultraje a los restos de Franco. Y aún peor resulta el respeto y la colaboración con que le obsequian en semejante delito los jefes de los obispos, Osoro y Argüello, o los demás partidos, PP y C´s, no digamos Podemos y los separatistas. En los puntos a continuación, donde se explica lo que fue el franquismo, y que invito a mis lectores a difundir con el máximo empeño, queda explicada también la causa de esa obsesión del Doctor y su gobierno de perturbadas tiorras –que diría Unamuno–. Y es que Franco significó históricamente justo lo contrario de todos ellos.

1. El franquismo derrotó a un Frente Popular compuesto de totalitarios y separatistas. Sin ser democrático, salvó elementos más fundamentales que un determinado sistema político: la unidad nacional, la cultura cristiana, la libertad personal y la propiedad privada. Esta es una gran deuda que tenemos los españoles con aquel régimen.

2. Al derrotar al Frente Popular, el franquismo evitó que Europa se viese emparedada al este y al oeste por regímenes soviéticos, con el añadido de una Francia izquierdista muy simpatizante de ellos. Esta es una deuda que tienen los europeos con aquel régimen español.

3. El franquismo permitió a España librarse de la II Guerra Mundial, lo que por lo pronto ha significado dos cosas: evitó a los españoles víctimas y destrucciones sin cuento; y ahorró a España la carga moral de las atrocidades cometidas por nazis, soviéticos y también por los aliados anglosajones.

4. En el plano internacional, la no participación de España en aquella contienda benefició estratégicamente y en gran medida a los Aliados, beneficio que estos pagaron con mil provocaciones y un aislamiento no ya injusto sino criminal, pues intentaba crear en España una hambruna masiva para derribar a un régimen que los españoles se empeñaban en no derribar.

5. Junto con el aislamiento, España tuvo que soportar una guerra de guerrillas comunista, el maquis, que fue vencido al no conseguir apoyo popular. Lo que revela que la reconciliación era ya un hecho para la gran mayoría. Por contraste, en Grecia, otra guerra de guerrillas comunista obligó a Inglaterra a darse por vencida en su apoyo al gobierno griego, siendo relevada por Usa, y solo así lograron vencer a los comunistas.

6. Al terminar la II Guerra Mundial, Europa quedó dividida en una parte occidental bajo tutela de Usa, y otra oriental bajo el poder directo de Moscú. Fue el resultado de la inevitable colaboración de los anglosajones con Stalin para derrotar a Alemania. Por ello Europa Occidental tiene una deuda moral y política con el ejército de Usa, deuda de la que está libre España, gracias al franquismo.

7.- Asimismo, Europa occidental y los aliados tienen una gran deuda con la URSS de Stalin, que corrió con el grueso del esfuerzo y el sacrificio de la guerra. España también está libre de esa deuda, pues derrotó indirectamente a Stalin en España.

8.- En la posguerra, la España de Franco debió reconstruirse en condiciones extremadamente adversas. Y, contra lo que pretenden historiadores propagandistas pero demuestran las estadísticas, consiguió reconstruirse con verdadera brillantez dadas las circunstancias, sin deber nada al Plan Marshall, es decir, sin la deuda económica que, sumada a la moral y política, pesa sobre Europa occidental. Y al mismo tiempo que se reconstruía, derrotaba al maquis, frustraba los peores estragos del aislamiento y finalmente derrotaba también a este en la escena internacional. Nunca desde hacía siglos podían estar los españoles más satisfechos de sí mismos y confiar tanto en sus propias fuerzas

9. Una vez liberado del aislamiento, y aprovechando la base económica creada en los años 40 y 50, España se convirtió en uno de los países de más rápido crecimiento económico del mundo, reduciendo con rapidez la brecha con los países ricos de Europa. Fue otra victoria de máximo alcance, pues permitiría el paso a una democracia sin convulsiones, hoy puesta en serio peligro por los antifranquistas nostálgicos del Frente Popular.

10. El franquismo, sin ser democrático, careció de oposición democrática. No hubo un solo demócrata en sus cárceles. La oposición fue siempre totalitaria: comunista y/o terrorista. Fue un régimen que frente a los totalitarismos mantuvo un alto grado de libertad personal, aunque para ello y para preservar la unidad nacional y las bases cristianas de la cultura europea, necesitó restringir –pero no anular–, las libertades políticas de los partidos.

11. A falta de oposición democrática interna, el franquismo debió afrontar siempre la hostilidad de diversas democracias de Europa occidental. De países que no se debían a sí mismas ni su democracia ni su prosperidad, sino a la intervención militar useña y a la ayuda económica posterior.

12. En la lucha contra el expansionismo soviético de la guerra fría, la España franquista colaboró de manera invalorable no solo permitiendo bases militares useñas – sin perder soberanía– sino, más aún, asegurando en la retaguardia eurooccidental un país estable, fiable, sin las poderosas quintas columnas comunistas existentes en Francia o Italia, y sin convulsiones periódicas de huelgas generales y disturbios graves como los que culminaron en el Mayo francés. Por supuesto, los países de Europa occidental jamás agradecieron tampoco este importante beneficio

13. El franquismo se volvió improrrogable, no por oposición política interna ni por la hostilidad exterior, sino por dos razones muy distintas: a) porque el Concilio Vaticano II vació ideológicamente al régimen que había salvado a la Iglesia del exterminio y se había declarado católico. Dicho vaciamiento pudo haber provocado un derrumbe catastrófico del régimen. b) Si el derrumbe, con el consiguiente caos, no ocurrió, se debió a que el franquismo había creado una sociedad muy distinta a la de la república, una sociedad próspera, mucho más culta e ilustrada que antes, políticamente moderada y sin los odios que condujeron a la guerra civil, y que por lo tanto ya no precisaba las restricciones políticas anteriores. Ello hizo posible el paso a la democracia de la ley a la ley, por la evolución propia y no por intervenciones militares useñas, como en el resto de Europa occidental.

14. En suma, el franquismo venció todo lo que el Frente Popular significaba por su propia composición política: separatismo, totalitarismo, persecución religiosa, destrucción del patrimonio histórico y artístico del país, anulación de las libertades personales y políticas; rehízo material y moralmente a España en las condiciones más arduas; desafió y venció las agresiones y las peores presiones internacionales; libró al país de las tremendas cargas morales y políticas que contrajeron los demás países de Europa occidental; y ayudó a estos frente al expansionismo soviético, pese a la hostilidad que le manifestaban los propios ayudados; y finalmente dejó un país próspero, reconciliado, libre de los odios que destrozaron la república, apto para una democracia no convulsa.

15. Pese a todos esos logros históricos sin parangón en al menos dos siglos de España, no ha habido régimen más calumniado y sobre el que se han contado tantas mentiras a los españoles. Todo ello a cargo de los nostálgicos del Frente Popular, cuyas señas de identidad son, como lo fueron en la guerra y antes, una enorme corrupción; promoción y financiación de los separatismos; ataque permanente a las libertades políticas y personales con leyes antidemocráticas; cesión ilegal de la independencia y soberanía, antaño a Stalin, hoy a oscuras burocracias exteriores; falsificación sistemática de la historia y recuperación de los viejos odios republicanos. Y hay que añadir actualmente: acelerada colonización cultural por el inglés y desplazamiento progresivo del español como lengua de cultura; conversión de las fuerzas armadas en un ejército inmerso en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno; conversión de la colonia de Gibraltar en un emporio de negocios opacos, siendo el peñón la única colonia en territorio europeo, que invade nuestro país en un punto estratégico, verdadera violación permanente de España por un país a quien tienen por amigo y aliado tales partidos y políticos…

Urge, evidentemente, una reacción, que debe pasar por restablecer la verdad histórica. Nada hay más peligroso para la cultura, la democracia y la integridad de España que el continuo ataque y falsificación de su historia, que no se limita al franquismo sino que llega a todas sus épocas, para desmoralizar a los españoles con una visión negativa y envilecedora de su pasado y oscurecer su presente y su porvenir.

La conspiración «progre»
Las elites violan suspropias reglas cuando lanación no obedece
Hermann Tertsch ABC 15 Enero 2019

Resulta que es cierto. «The deep state», «el estado profundo», ese aparato de poder sumergido y parainstitucional funciona a plena máquina en conspiraciones contra el presidente Donald Trump. Pero además, en su precipitación y su obsesión hostil hacia su objetivo, esa organización clandestina del antitrumpismo amenaza con dejar en ridículo a las principales instituciones federales de seguridad. Y crear una cuña inmensa de desconfianza entre la nación norteamericana y órganos vitales del Estado. Como muchos sospechaban y el afectado había denunciado, fuerzas de ese «estado paralelo» intentan acabar con la presidencia de Trump antes de las nuevas elecciones. Como en dos años de frenética investigación no han logrado nada que pueda seriamente garantizar ese «impeachment» soñado, optaron por la vía de la creatividad. Y han cruzado muchas líneas rojas. Cuando el «NYT», ya ridículo órgano del frente anti Trump, anunció hace días una investigación del FBI contra Trump como espía ruso, pretendía una acusación directa al presidente. El tiro, otra vez por la culata. Los acusados serán quienes en el FBI urdieron sin base esa operación tras el despido de su jefe James Comey, otro muy desleal miembro de esta conspiración.

Al final los conspiradores han actuado con tanta virulencia por su frustración y su odio al enemigo que es Trump, que se han traicionado. Y quedan ahora en dramática evidencia. El submarino que quiere hundir al presidente, con su tropa de funcionarios saboteadores, medios intoxicadores, analistas desleales, personajes con dobles agendas y políticos cómplices, se ha visto obligado a subir rápidamente a la superficie. Y al final, por medio de quienes son a un tiempo aliados y miembros de ese aparato en las sombras, la llamada «prensa progresista» que es «mainstream», es decir mayoritaria a base de ser la más cercana al poder económico y cultural, han querido denunciar al presidente en otra guerra vacua y quedarán denunciados ellos.

Son esas élites, dentro y fuera del aparato de la administración, que se consideran defensores del Estado más allá de las reglas propias del Estado democrático. Y que entienden que representan los intereses del Estado, por cauces no regulares ni públicos, más genuinamente que quienes ejercen poder con mandato popular y cauces legales, democráticos e institucionales. Dirigen una guerra contra Trump como contra nadie en la política norteamericana en siglo y medio. Sin éxito de momento. Desde aquel 9 de noviembre en que comprobaron estupefactas y fuera de sí que su candidata Hillary Clinton -declarada presidenta con la portada de la revista «Time» ya impresa- era derrotada por el incontrolable y tan despreciado rubio de Queens.

Son las elites académicas de EE.UU. que desde hace medio siglo salen de las universidades intoxicadas por la Escuela de Fráncfort para servir en la administración, las finanzas, la política, los medios y las instituciones. Con la idea de utilizar a la población para sus juegos intelectuales. Detestan la brutalidad de Mao, Stalin o Hitler, pero consideran como ellos a la población una masa de seres moldeables e intercambiables entre sí. No soportan la idea de que la nación no les obedezca a ellos, los listos, cultos, sofisticados y finos, pese al coloso rodillo que pasa una y otra vez sobre las cabezas de los votantes. Lo mismo pasa en otros países en los que la nación se niega a obedecer a esas elites progresistas que pretenden que la población se someta a sus programas ideológicos de transformación neomarxista y que pierdan su identidad, su nación, sus referencias, creencias y sus valores para ser más fácilmente manipulables, más sumisos y más baratos para esa aristocracia progresista.

La izquierda quiere violentar la decisión de los andaluces
OKDIARIO 15 Enero 2019

La Federación de Mujeres Progresistas (FMP), una organización dirigida por dirigentes ligadas al PSOE como es el caso de su presidenta Yolanda Basteiro –concejal socialista en Alcalá de Henares– y tiene como presidente de honor a José Luís Rodríguez Zapatero, ha agitado las calles para que haya escraches en Sevilla el mismo día en el que comienza la investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla, líder del PP andaluz, como presidente de la Junta de Andalucía. Esta protesta se ha vendido como ‘movilizaciones feministas por Andalucía’, sin embargo, no es más que la manera eufemística de disfrazar la realidad: no buscan defender la igualdad, sino mostrar su disconformidad con la voluntad de las urnas y el pacto legítimo entre partidos democráticos y constitucionalistas.

Llegados a este punto, y siendo fieles a la verdad, cabría recordar que no es la primera vez que el PSOE pierde las elecciones autonómicas y municipales en Andalucía. En marzo de 2012, recordemos, fue el PP el partido más votado –casi 1,6 millones de votos– de la región; pero Javier Arenas, el entonces cabeza de lista popular, jamás logró acceder a la presidencia de la Junta porque los socialistas de José Antonio Griñán recibieron el apoyo de IU y el bloque de izquierdas cerró el paso a los populares que no contaban –al contrario que hoy– con fuerzas de derecha para apuntalar su poder. Fue una victoria agridulce para el PP, sin duda, pero tuvo que transigir con un nuevo Gobierno socialista porque así lo permitía ­–y lo permite­– el reglamento democrático. La investidura de Griñán, hoy en el banquillo de los acusados por el caso de los ERE, se desarrolló un mes después, tras los trámites parlamentarios pertinentes, sin un atisbo de protestas en las calles andaluzas –mucho menos españolas–, a pesar de haber sido la segunda fuerza más votada y haber perdido la hegemonía de votos.

Sólo han pasado seis años desde aquellas elecciones, sin embargo, nuevos vientos soplan en Andalucía y el PP, con la ayuda de C’s y VOX, ha logrado acabar con una larguísima era socialista que ha arrasado con el tejido productivo andaluz y ha fomentado la creación de urdimbres clientelistas propias del tercer mundo con las que intentarán acabar, tal y como se refleja en el pacto entre las tres formaciones. Moreno Bonilla se merece el mismo respeto por parte de los ciudadanos y las asociaciones –sean de la ideología que sean– que en su momento tuvo el socialista Griñán. Las urnas han hablado, el juego democrático ha obrado y será la ciudadanía –y no la crispada algarabía a las puertas del Parlamento andaluz– en una nueva cita con las urnas quien castigue o loe la actividad de su nuevo Ejecutivo autonómico.

Sánchez carga a los Presupuestos 40 actos para celebrar el 80 aniversario del exilio republicano
Segundo Sanz okdiario 15 Enero 2019

Así consta en el proyecto presupuestario del Ministerio de Justicia que ha hecho público este lunes el Gobierno y que destina 15 millones de euros a la Memoria Histórica

El Gobierno socialista de Pedro Sánchez destinará parte de los 15 millones incluidos en los Presupuestos Generales del Estado de 2019 —este lunes inician su tramitación parlamentaria— a la organización de 40 actos de conmemoración del 80 aniversario del exilio republicano.

Así consta en la memoria presupuestaria del Ministerio de Justicia que ha hecho pública el Gobierno dentro del proyecto de ley de Presupuestos para 2019 presentado por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la Cámara baja.

El Ejecutivo de Sánchez no ha desglosado en sus primeras cuentas estatales el detalle de los conceptos en los que desembolsará esos 15 millones de euros, que aparecen recogidos tal cual dentro de la cartera de Justicia “para gastos derivados de la aplicación de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”.

Lo que ha sí hace el Gobierno es trazar las líneas generales de actuación que serán costeadas con esos 15 millones de euros. Así, habla, por ejemplo, de la reapertura de la Oficina de apoyo a las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, con “información personalizada y a través de la página web y en el asesoramiento a los ciudadanos”; de un plan anual de exhumaciones de fosas comunes a realizar con comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos a través de convenios; la actualización del mapa de fosas o la creación de un “Banco Nacional de ADN”.

“Censo nacional de 3.000 víctimas”
Junto a ello, también preve la elaboración de un “censo nacional” de “3.000 víctimas de la Guerra Civil y el franquismo”, la expedición de certificados de “reconocimiento y reparación”, la constitución de una “Comisión de la Verdad”; la creación de un “Consejo Nacional de Memoria Histórica”, la implantación de “unidades didácticas y de divulgación de la memoria histórica en la enseñanza y la sociedad en general”, ciclos de conferencias, jornadas y congresos; subvenciones para asociaciones, ayuntamientos, universidades, grupos de investigación… o la “dignificación del Valle de los Caídos como cementerio civil”.

Entre estas actuaciones se encuentra la “conmemoración en distintas ciudades del 80 aniversario del exilio republicano español”. El Gobierno prevé costear con cargo a todos los contribuyentes cuarenta homenajes de este tipo marcados por un fuerte revisionismo histórico.

Sánchez irá a Francia
El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto acudir a uno de estos actos el próximo 22 de febrero en Francia donde rendirá su particular tributo a Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, y al poeta Manuel Machado.

Los fondos públicos para el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 bajo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, se redujeron de forma drástica con la llegada al Gobierno del PP y desparecieron de los Presupuestos Generales del Estado a partir de 2013.

Con el aterrizaje de Sánchez en el Ejecutivo el pasado junio se creó una nueva dirección general de Memoria Histórica en el seno del Ministerio de Justicia. Su responsable, Fernando Martínez, reconoció tras su primera reunión con los responsables autonómicos que se necesitaban recursos para aplicar la norma, recordando que en este momento las partidas son de “cero” euros.

Oyen voces
ARCADI ESPADA El Mundo 15 Enero 2019

Una broma recurrente entre Félix Ovejero y yo consiste en imaginar lo que habríamos sido de no haber tenido que dedicar tantas de nuestras proezas intelectuales al desmontaje de la ficción nacionalista. No por letal el artefacto del nacionalismo deja de ser rudimentario -comparte esas dos características y alguna más con una buena pedrada en la cabeza- y nuestra reivindicación manifiesta habría sido tener un adversario a la altura. Nuestra reivindicación y la del propio debate intelectual y político español, esterilizado por el nacionalismo desde hace décadas. Pero, como dice la prensa deportiva, no pudo ser. No pudo ser, y como dice la prensa necrológica, ya no podrá ser. Hasta hace poco yo aún concebía esperanzas. Qué duda cabe de que el Proceso ha sido desagradable y que ha costado un ojo de la cara y un huevo. Pero la suprema degeneración que ha provocado en el catalanismo, empapado de miseria y de ridículo para tres siglos más, pudo suponer un final. Los nacionalistas catalanes seguirán erosionando la democracia española -ahora mismo están decidiendo qué es lo dañino, si aprobar o no los Presupuestos-, pero el recorrido de sus mentiras es bien visible. El catalanismo ha perdido cualquier otra autoridad que no provenga de la hipnosis y de la inercia capellanesca de la letanía.

Así estaba reordenándome, sináptico, cuando llegó Vox. Y, lo peor, en avasalladora compañía. Una legión de varones que ya había perdido cualquier esperanza de erección celebra cada línea, cada día, de la cochambre intelectual, política y moral de Vox. Su anciana pasión me recuerda -aparte de la sexualmente específica del Goethe moribundo- la de los comunistas catalanes que se hicieron formal y laboralmente nacionalistas: también ellos creían que no eran nacionalistas y también ellos quisieron al final disfrutar. Es humano. Más me preocupa que algún rudo columnista -se hace el rudo, pero en el fondo es fino y delicado como un haiku- empiece a oír voces. ¡Aunque no dejaría de ser lógico!

Por lo tanto, ahí me veo de nuevo. Sacando virutas al viejo lápiz wikiquote: "El nacionalismo está basado en una idea simple: yo llegué antes que tú y tengo, por tanto, más derechos que tú"; desafiando a que los ontológicos analógicos me prueben que el ser de España es algo más que un link y consolándome en mi idiosincrasia: si ellos viven del nacionalismo yo vivo del antinacionalismo, pas mal. Lo único que espero es que Ovejero no me deje en la intemperie argumentando que él solo se ocupa de las bajezas de la izquierda.

¿Ideas viejas y palabras nuevas?
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 15 Enero 2019

Nunca he estado de acuerdo con el repetido dicho popular una imagen vale más que mil palabras. El homo sapiens se caracteriza y se diferencia, sobre todo, por la palabra, nos permite relaciones sociales más allá de las meramente instintivas, intercambio de ideas, contraste de opiniones, discrepancia. La palabra ha sido justamente la base de las sucesivas civilizaciones y del progreso humano. Después o a la vez -dejemos el asunto para filósofos, filólogos o neurocientÍficos- de definirnos a nosotros mismos, frecuentemente con innegable petulancia, como homo sapiens, podríamos hacerlo sin equivocarnos como homo locuax. Giovanni Sartori ha reflexionado sobre la transformación del homo locuax en homo videns y los territorios ignotos que este proceso abre ante nuestros ojos. Pero mi reflexión de hoy va por otro camino más pedestre; quiero referirme a esos periodos de nuestra Historia en los que pareciera que careciésemos de las palabras apropiadas para explicar adecuadamente lo que sucede.

Por ejemplo, actualmente en España se ha abierto una polémica más intensa que profunda sobre la naturaleza política de Vox. Unos dicen que es una derecha sin complejos, otros que es extrema derecha; los menos se atreven a ver una ideología que tiene en origen todas las características para ser introducida en la casilla del fascismo. Algo parecido sucedió con Podemos, pero pocos fueron los que les introdujeron en el epígrafe del comunismo, aunque algunos de sus líderes venían directamente de un PC que les tenía más o menos postergados. La experiencia sudamericana, con los componentes del peronismo y del chavismo destilados por Laclau, dificultaba aparentemente su clasificación. La misma dificultad y parecida polémica se originó con la acción concertada de los independentistas catalanes desde las instituciones autonómicas para independizarse, unos hablan de "golpe de Estado", otros manifiestan indignados que no se dan las premisas clásicas para calificar como tal lo sucedido en Cataluña. La polémica ha llegado a los tribunales con toda la intensidad posible: la abogacía del Estado considera que no se dan los requisitos para aplicar el delito de rebelión, mientras que la fiscalía aprecia, sin duda, que concurren todas las características necesarias para hacer tal acusación. Parece que las realidades políticas de hoy desbordaran los viejos conceptos. Cierto es que la propia controversia sobre los términos define a sus participantes, así los defensores de Podemos consideran a Vox un partido fascista de manual, mientras los partidarios de éste ven en Podemos la viva imagen del partido comunista albanés.

La confusión que provocan estas expresiones políticas que creemos nuevas porque habían desaparecido del espacio público occidental, nos dejan sin resortes para unificar criterios, conceptos y, por lo tanto, comportamientos. Pero es regla conocida la que indica que el olvido y el desconocimiento de la Historia facilitan la reaparición de expresiones execrables y que erróneamente creíamos derrotadas definitivamente. En el caso de Vox y Podemos, sus defensores y sus detractores han utilizado paradójicamente los mismos argumentos: recurren a la legitimidad del partido y a la fe democrática de sus votantes, se atrincheran en la ausencia de algunas de las características fuertes de las ideologías con las que se les relacionan y que considerábamos desaparecidas. Algunos intelectuales, periodistas y tertulianos defendían hace escasamente un año las relaciones del PSOE con Podemos con la misma fuerza que hoy niegan al PP su derecho a pactar con Vox. Desde la otra trinchera, los que hoy ven con mucha normalidad la relación de "las derechas" para desbancar al PSOE contemplaban como un verdadero anatema las coaliciones entre los socialistas y los podemitas. El griterío provocado por los apologetas de unos y otros me recuerda los versos de Musset: "Triste oficio el de seguir a la muchedumbre/ queriendo gritar más fuerte que los cabecillas / Mientras se agarran a los abrigos de los rezagados".

No sabemos cómo llamar a esos nuevos-viejos fenómenos políticos, pero tienen en común que atemorizan a una gran parte de la sociedad y que están dispuestos a reformar los consensos más intrínsecos de la democracia social-liberal. El problema no sería la monarquía en el caso de Podemos o las autonomías en el de Vox; no serían las élites en el caso del primero o los nacionalistas periféricos en el caso del segundo... todas estas cuestiones en litigio serían para ambos consecuencias no deseadas provocadas por la democracia tal y como la hemos entendido estos últimos 75 años. Los primeros, con la "gente", con los de abajo por estandarte, destruirían si tuvieran la fuerza suficiente a las "depredadoras élites", a los bancos y al Ibex; los segundos, con la bandera de España enarbolada, negarían, si tuvieran poder para ello, las diferencias y las peculiaridades que no se ciñeran a su idea del buen español. Ambos esquemas ideológicos tienen su origen en su animadversión a la democracia social- liberal, al núcleo del pacto convivencial que ha enmarcado la vida pública desde el final de la II Guerra Mundial.

Unos, los de extrema izquierda, creen no sólo que el sistema democrático no ha satisfecho las esperanzas fundacionales de igualdad, sino que es un impedimento meditado por siniestras minorías para impedir su consecución. Los otros, les llamen como les quieran llamar, consideran que la democracia actual es incapaz de afrontar con seguridad los retos de una sociedad atemorizada por los cambios radicales a los que está siendo sometida. Ambos, unos por ver en el núcleo de la democracia actual un engaño de las clases poderosas y los otros por considerarlo débil y decadente, se oponen a la sustantividad del sistema.

Se engañan los que para tranquilizar su espíritu se acogen a la forma convencional de obtener los primeros diputados o al contenido rudimentariamente canónico de los discursos de estas expresiones políticas extremas. Estos movimientos con tonos autoritarios nunca mostraron en sus orígenes lo que fueron cuando obtuvieron el poder. Esos benditos espíritus, que encuentran en las apariencias la tranquilidad, deberían tener en cuenta que ambas expresiones políticas extremistas son inevitablemente cautivas de sus expresiones más radicales, al ser uno de sus fatales atractivos el desdén por la moderación y el acuerdo.

Escribí en el último artículo que ninguno de estos movimientos alcanza el poder sin la colaboración voluntaria de los que les ven como un instrumento para dividir a adversarios políticos tradicionales o para fortalecerse aprovechando el miedo que suele provocar en las sociedades la aparición de estos nuevos movimientos. Esa táctica normalmente va acompañada de la errónea seguridad de poder controlar esos fenómenos antes de que se conviertan en peligrosos para el sistema. En base a estos convencimientos personales expresé mi disgusto por las coaliciones del PSOE con Podemos. Consideraba que los socialistas legitimaban una posición política que no compartía los principios más sustanciales de la democracia social-liberal e igualmente intuía que terminarían doblando el brazo al partido centenario; bien sobrepasándole electoralmente o bien obligándole a robustecer sus posiciones más izquierdistas para achicar el espacio a la nueva amenaza política que aparecía por su izquierda. Parece que el PSOE ha evitado ser superado electoralmente por Podemos a cambio de asumir, con desbarajuste, políticas más radicales (no necesariamente de naturaleza económica) y de poner en solfa parte de su pasado más reciente y exitoso.

Veo el mismo riesgo en la relación entre el PP y Vox. El partido de Casado podría adoptar una estrategia parecida a la del PSOE para evitar su decadencia electoral intentando ocupar con declaraciones, gestos y discursos el espacio de Vox. Las pruebas a las que este nuevo partido someterá al PP, y a Ciudadanos en menor grado, serán continuas, más frecuentes y menos acomplejadas según obtenga más poder en sucesivas elecciones (el primer caso lo estamos viendo en las conversaciones para la formación del Gobierno andaluz. Intentarán que sea de universal conocimiento que el cambio andaluz se debe a ellos y, por otro lado, mantendrán una posición política pura, incontaminada e intransigente que es cosustancial con los movimientos políticos extremos). En el pasado se refugiaba toda la derecha en el PP, incluida la que en otros países se cataloga como extrema-derecha. Hoy el peligro consiste en que los dirigentes del PP piensen que sólo pueden competir con el partido de Abascal convirtiéndose en su copia. Así pareciera que la tendencia de los partidos de masas tradicionales por ocupar el espacio político de las formaciones radicales se convierte en inevitable. Olvidan que siempre habrá un límite que podrán traspasar sus peligrosos adversarios pero imposible para ellos, a no ser que caigan en una impugnación total de su pasado y de su esencia. Esa capacidad de traspasar los límites que tienen las expresiones políticas extremas es justamente lo que les hace peligrosos para el sistema democrático.

Los extremos no sólo se terminan pareciendo, también se siguen. A una expresión política extremista de una determinada naturaleza le sigue la aparición de otra de naturaleza opuesta. En España, a los excesos del nacionalismo periférico, a la aparición de Podemos y al debilitamiento de la cobertura ideológica de las formaciones políticas tradicionales, sometidas a la crisis de los partidos de masas, le ha seguido la estelar aparición de Vox. Pero nada es inevitable, por esto mismo la renuncia a caer en la tentación de legitimar los extremos, de hacerlos imprescindibles, de situarlos en el centro del tablero político puede resultar costoso y gozar actualmente de escasas simpatías, pero es el camino correcto para salvaguardar el espíritu fundacional de las democracias social-liberales.

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.


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Sánchez quiere seguir siendo el presidente de los golpistas a costa del contribuyente
EDITORIAL Libertad Digital 15 Enero 2019

Si se aprueban sin modificaciones sustanciales, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) elaborados por el Gobierno aupado por golpistas, comunistas y proetarras serán los más expansivos de los últimos tiempos y una auténtica carga de profundidad contra la economía nacional.

El doctor Sánchez y su equipo de oportunistas incompetentes han elaborado unos PGE que contemplan un aumento del gasto de más del 5% respecto a 2018, lo que supone un coste adicional para los contribuyentes de 23.000 millones de euros. Semejante expansión, sólo equiparable a la de los Presupuestos del nefasto Plan E de Zapatero, resulta claramente injustificada en un contexto internacional de desaceleración económica y en una España que aún sigue recomponiéndose tras la tremenda crisis que hizo eclosión en 2007-2008. Así las cosas, la única manera de cuadrar las cuentas y no sobrepasar el límite de déficit aprobado por Bruselas pasa por disparatar en el capítulo de ingresos, que el Gobierno ha inflado en casi un 12% con total desvergüenza, amparado en un todavía más irreal crecimiento del 3,8% del PIB para el presente ejercicio.

Pero con ser grave todo lo anterior, que condena a España a tener nuevos problemas derivados del aumento de la ya insufrible presión fiscal y del déficit público, lo es aun más el motivo por el que el presidente con menos respaldo popular de la historia democrática ha pergeñado estas cuentas, que no es otro que el de contentar a sus indeseables socios de investidura, especialmente a los separatistas catalanes, a los que entrega cantidades fabulosas de dinero expoliadas al contribuyente para que puedan seguir adelante con su voladura del orden constitucional.

En efecto, Sánchez entrega a la Cataluña tomada por los golpistas hasta un 70% más de lo que recibió en 2018 para tratar de evitar que los separatistas bloqueen la aprobación de los PGE y aboquen al Ejecutivo a convocar elecciones, es decir, a hacer lo que el falsario presidente del Gobierno se comprometió a hacer en el más breve plazo de tiempo cuando presentó su ominosa moción de censura de la mano de supremacistas, comunistas y proterroristas. Con indigna desfachatez, Sánchez privilegia a la Cataluña institucionalmente desleal en detrimento de comunidades con graves problemas de infraestructuras como Extremadura o Murcia, con sistemas ferroviarios impropios de uno de los países más desarrollados del planeta.

Con estas cuentas públicas, el presidente que cosechó un estrepitoso fracaso en las urnas quiere desvalijar al contribuyente para que sus indeseables socios de investidura le permitan estar un poco más de tiempo en el Palacio de la Moncloa, a donde jamás debió llegar. Para colmo, igual ni arrastrándose de una manera tan vil consigue su objetivo, porque sus socios, además de indeseables, son insaciables y ni mucho menos le han dado el OK.

Así están las cosas. Este es el Sánchez que se atrevió a decirle a su predecesor en un debate electoral: "Usted no es decente".

Presupuestos revolucionarios
Jorge Mestre okdiario 15 Enero 2019

El deseo del presidente Sánchez de alargar cuanto pueda la legislatura no sólo es suyo, ni de su equipo. Es también el deseo compartido por independentistas, batasunos y extrema izquierda que saben que para seguir chantajeando al Estado necesitan de un jefe del Ejecutivo frágil, sustentado por una minoría incapaz de sacar por sí sola unos presupuestos, un presidente que pueda ser abjurado de día por Puigdemont, Torra y compañía, pero con el que conciertan toda esta puesta en escena de noche. Al empeño de defensa acérrima de los intereses compartidos, con los separatistas desafiando permanentemente la Constitución, Podemos apoyando a Sánchez para postergar la debacle anunciada por las encuestas, y con Sánchez deseoso de mantener ocupando la poltrona que las urnas no le dieron, le auguro un final desastroso como siempre ocurre en los matrimonios de conveniencia.

El ciudadano Sánchez, aquel al que se refería la vicepresidenta para justificar las incoherencias entre sus mensajes como líder de la oposición y ahora como presidente del Gobierno, enarboló la bandera de las urnas y de respetar la voluntad de la mayoría de los ciudadanos para defender la presentación y aprobación de la moción de censura, pero ahora como líder del Ejecutivo dice y hace otra cosa, pese a que unas supuestas elecciones según su chef, reconvertido ahora en pinche tras las elecciones andaluzas, José Félix Tezanos, le aportaría una pingüe victoria. Y eso tiene dos explicaciones, ambas perfectamente compatibles: o Pedro Sánchez no se cree ni media palabra de lo que el CIS dice o sabe que con el peligroso apoyo incondicional de aquellos que desean romper con el espíritu de convivencia de 1978 no necesita arremangarse la camisa. Sólo tiene que dar a sus compañeros de travesía oxígeno para no desfallecer ninguno.

Esa es la razón que explica la agenda de extrema izquierda de aquellos que desde el Gobierno siguen experimentando con España como uno de los grandes laboratorios europeos de ingeniera social. Sólo basta con ver los informativos de TVE o escuchar las noticias de la radio pública. En muchas ocasiones uno duda si ha sintonizado el telediario de una televisión de todos que debe ser rigurosa y seria en el tratamiento de la información o, por el contrario, se le ha colado en su televisor La Tuerka de Pablo Iglesias. La intencionalidad del adoctrinamiento es clara: crear un nuevo orden que rompa con nuestras instituciones surgidas hace ahora 40 años o lo que es lo mismo, una revolución. Por ello, radicales e independentistas tienen en Sánchez el perfil ideal para acometer su agenda transformadora.

Las revoluciones suelen ser violentas, pero pueden no serlo. En 1931 la llegada de la Segunda República constituyó una revolución que le dio la vuelta a nuestro sistema institucional y que por la generosidad de Alfonso XIII no hubo que lamentar el derramamiento de sangre que sí terminó por llegar cinco años después. Recientemente Quim Torra trató de comparar el caso de Eslovenia con el de Cataluña. A una gran parte de la opinión pública le pareció una barbaridad, pero a otra, especialmente en la región catalana, le sigue pareciendo una posibilidad. El proceso revolucionario que anhelan los independentistas sigue pendiente, por lo que muy ingenuos son quienes a fecha de hoy aseguran que los Presupuestos del Estado presentados por el gobierno de Sánchez no van a salir, por mucha teatralización que se quiera añadir. Forma parte de la hoja de ruta.

Los Presupuestos de la desigualdad
 larazon 15 Enero 2019

Pocos discutirán las necesidades de financiación que tienen comunidades autónomas como Cataluña, Valencia o Andalucía, pero si es perfectamente legítimo disentir de unos Presupuestos Generales, como los presentados ayer en el Congreso, que fundamentan en razones extrapresupuestarias, valga la redundancia, el reparto desigual de los fondos autonómicos, como es el caso catalán, región a la que se asigna la parte del león en base a una lectura política que deroga el principio fiscal por antonomasia de que no son los territorios los que pagan los impuestos, sino las personas, ya sean físicas o jurídicas.

Pero en el caso que nos ocupa, la discriminación en el trato frente a otras comunidades como Madrid, Galicia o La Rioja, que han mantenido a lo largo de toda la crisis una mayor disciplina del gasto público y cuyos residentes, especialmente en el caso madrileño, son contribuyentes netos pero, al parecer, carecen de derechos históricos o de primogenitura en sus normativas estatutarias, hacen aún más flagrante el agravio comparativo al enmarcarse en el actual escenario político. Así, la inversión real prevista en 2019 en la Comunidad de Madrid por el Gobierno de Pedro Sánchez sólo es de un 0,1 por ciento más que en 2018, mientras que la inversión aumenta más del 50 por ciento en Navarra, Valencia y Cataluña; y lo hace en un 44,3 por ciento en Andalucía. La evidencia de que estamos ante un ejercicio de seducción política de los partidos independentistas catalanes viene de las reiteradas declaraciones de los miembros del Gabinete que, como el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, destacan, asimismo, las grandes inversiones públicas en el Principado contenidas en el proyecto de los PGE.

El hecho de que la experiencia acumulada nos diga que, a la postre, buena parte de estas inversiones nunca se llegan a materializar –y en Cataluña, todo hay que decirlo, saben de lo que hablamos–, no excusa al Gobierno de Pedro Sánchez de haber hecho un planteamiento discriminatorio, paladinamente declarado, y, sin embargo, de dudosa utilidad a sus propósitos. Si bien, en la clásica coreografía que envuelve estos acontecimientos parlamentarios, todos los presuntos aliados del actual Ejecutivo, desde Bildu a Podemos, pasando por el inefable PNV, se han hecho valer y han expresado sus reticencias a entregarse gratuitamente, lo cierto es que los partidos nacionalistas catalanes están condicionados por su propia dinámica interna y no parece, precisamente, que sea la música inversora lo que determine su voto en el trámite parlamentario que ahora comienza.

Entre otras cuestiones, porque el propio presidente del Gobierno, con su afirmación de que no piensa convocar elecciones generales hasta 2020, es decir, que está dispuesto a agotar la legislatura con Presupuestos a sin ellos, ha podido deshacerse de una de sus mejores cartas políticas: la que, a los ojos e intereses de los separatistas catalanes, le convierten en el mal menor. Es la esperanza en una «salida política» para los responsables del golpe anticonstitucional de octubre, que en los cálculos de ERC y PDeCAT vendría propiciada desde el Ejecutivo, la única razón que, a nuestro juicio, explica el apoyo de los secesionistas catalanes a un Gabinete que, dicho sea de paso, no ha ido más allá de algunos gestos menores y mucha retórica a la hora de encarar el problema. Ciertamente, ni Pedro Sánchez ni ningún representante de la instituciones del Estado puede actuar fuera de la Constitución o desconocer sus principios fundamentales. Pero esto no acaba de calar en el nacionalismo.

El mal perder de la PSOE.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Enero 2019

EL DEMÓCRATA PARTIDO SOCIALISTA ANDALUZ FLETA 15 AUTOBUSES PARA HACER ESCRACHE EN LA TOMA DE POSESIÓN DE MORENO BONILLA.

Que la izquierda más cavernaria tiene muy mal perder, hay sobradas muestras en la historia de España, algunas con sucesos de extrema violencia y sucesos que nos llevaron a una guerra civil. Y ese carácter profundamente antidemocrático se va a corroborar con el escrache programado por el PSOE y los de Adelante Andalucía en la más que segura toma de posesión del candidato a Presidir la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, eso sí, con los votos de VOX por más que le pese a CIUDADANOS (C’s). Un escrache que expresa los estertores de un régimen que ha durado más de tres décadas y que ha llevado a Andalucía desde la pobreza a la más profunda miseria con esas políticas de carácter feudal. En este caso, cortijero, el de los guardeses de "los santos inocentes", el de mantener contentos con migajas de subvenciones a los que se avenían a ese pacto de sumisión y lealtad a cambio de su voto. Una sociedad dividida y desigual en el reparto de riqueza donde las administraciones públicas, la actividad agraria y la temporalidad es el mejor nicho de esos votos a base de pagos de favores, de “peonadas” y subsidios.

El régimen socialista, mantenido a base de mayorías absolutas hasta la última legislatura que contó con el apoyo de C’s, se ha caracterizado también por la mayor corrupción institucional en España, con la creación de los llamados “fondos de reptiles” opacos y sin control alguno parlamentario, cuyo juicio está en fase de emitir sentencia sobre los acusados. También se ha caracterizado por la creación de una “administración paralela”. Una inmensa red de refugio y acomodo para miles de afines y familiares enchufados con salarios estratosféricos y cargos de responsabilidad en Organismos oficiales, Empresas Públicas, y en la propia Junta de Andalucía como “asesores”. Una trama que la misma Susana Díaz, alias “la sultana”, ha reconocido, pero limitando su número a unos 3.500 enchufados, de los más de 25.000 estimados. Todos ellos puestos "a dedo" sin haberse sometido a ningún proceso de selección y de evaluación, restando oportunidades a otros funcionarios que sí que están obligados a someterse a esos procesos. De ahí que a este partido se le conozca jocosamente como “la PSOE”, como si se hubiera convertido en una especie de agencia de colocación para amigotes y familiares.

Pero ¿qué se puede esperar de un partido en el que sus dirigentes dicen que el dinero publico no es de nadie? ¿Qué podemos esperar de quienes en esa misma Junta dispusieron un despacho donde “recibía” a sus clientes con "el cafelito" el “henmano” del vicepresidente Alfonso Guerra? ¿Cómo podemos confiar en un partido que ha maniobrado para torpedear la instrucción sobre la corrupción de los fasos ERE’s, dilatando o negando la entrega de la documentación exigida a la juez instructora Mercedes Alaya?¿Qué podemos pensar de un partido que tiene a dos expresidentes y a más de cien altos cargos de la Junta a punto de ser condenados por corrupción? Son demasiadas las incógnitas que deberían plantearse los andaluces a la hora de votar una opción para el gobierno de sus ayuntamientos el próximo 26 de mayo y para las próximas elecciones generales.

Y es ahí donde los españoles deberían manifestar su rechazo por la actitud del Gobierno de España de Pedro Sánchez que intenta por todos los medios y como sea pactar el apoyo de los enemigos de España para aprobar los PGE más escandalosos de los últimos tiempos y así mantenerse en el poder hasta agotar y sobrepasar la legislatura. Los escraches son una manifestación que tiene un profundo carácter de coacción violenta que a veces deriva en física, donde se intenta amedrentar a los que lo sufren violando el libre ejercicio de su libertad de movimientos y, a veces, también de su intimidad familiar. No todas las formas de manifestarse son aceptables y la ley debería contemplar la de los escraches como inaceptable. La violencia tiene múltiples formas de manifestarse y una de ellas es la de los escraches y sus derivadas como aquella de “rodea el Congreso”. Y aquí recuedo la anécdota entre le embajador del Reino Unido y el Ministro franquista Serrano Suñer sobre el escrache de supuestos "estudiantes incontrolados" a su embajada en Madrid: "no me mande usted más guardias, prefiero que me mande usted menos estudiantes" No sé que opinaría Pedro Sánchez si a diario hubiese escraches en las puertas del recinto de la Moncloa que le obligasen a desplazarse en helicóptero. Aunque creo que, junto al uso de cualquiera de los aviones oficiales: 5 Falcon 900B y 2 Airbus 310, - adaptados al lujo y comodidad que merecen tan altas personalidades que los usan-, es la forma más habitual que tiene de hacerlo en vez de usar el coche oficial o medios públicos de transporte.Es el nuevo ejemplar de la "Jet Set" tan admirada y emulada por altos dirigentes de la PSOE siempre que han gobernado.

Susana Díaz quiere sentirse arropada por sus huestes y lanzar un mensaje de que no se va y que volverá para presidir la Junta, haciendo una exhibición de fuerza. Claro que no sé si esos planes coinciden con los de su sonriente camarada enemigo Pedro Sánchez, que seguramente con lo vengativo que es no le perdona haberse enfrentado a él en las primarias y defender la unidad de España dejándole en evidencia. Basta recordar el desdichado destino de Eduardo Madina. Aunque la verdad es que esta vez, Susana Díaz ha mantenido un sumiso silencio sobre la indignidad de haber pactado una moción de censura con los enemigos de España. Los mismos pactos que ella censuró y que provocó, con su decidida participación, la destitución de Pedro Sánchez de su cargo de Secretario General por parte de la Ejecutiva del PSOE. Ahora ya no usa tanto lo de “por España” y más bien se enroca en un mas modesto “por Andalucía”, que es lo mismo que decir “por la PSOE” andaluza que ha mangoneado el cortijo durante casi 40 años.

Creo sinceramente que ese escrache es una mezquindad más de un PSOE que no acepta su derrota y que ahora, porque le conviene, se apunta a que le legitima haber sido la opción más votada. Y es verdad, pero ese es el mismo inútil argumento empleado por Mariano Rajoy que no le sirvió hasta que logró el apoyo siempre mercenario de los nacionalistas del PNV y el del siempre veleta C’s. Así se forman mayorías, la misma que acabó con Rajoy en la moción de censura con el pacto entre Pedro Sánchez con los mismos nacionalistas mercenarios del PNV, los proetarras de EH BILDU y los partidos golpistas catalanes de ERC y PDCAT. Fue algo indigno, mezquino y no censurado ni por Susana Díaz ni por ninguno de los “Barones” de la PSOE. Así que ahora no venga con el mensaje de patriotera con bandera y faralaes porque ha perdido toda su credibilidad.

Esperemos que esa toma de las calles no sea la política que ya anuncian la extrema izquierda radical de PODEMOS, los de Adelante Andalucía y lo de su lucha “antifascista”, porque ello llevaría a otra fragmentación de la sociedad andaluza como la que los independentistas han provocado en Cataluña. Tenemos todos la obligación de impedirlo.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día”

La gestualidad de Sánchez y su incondicional apoyo mediático progre
“Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento” Albert Einstein
Miguel Massanet diariosigloxxi 15 Enero 2019

No hay la menor duda de que los españoles, en general, estamos asistiendo a lo que podríamos calificar de comedia dramática a cuenta de una serie de políticos a los que, tranquilamente, se podría calificar de politicastros dirigidos por un director de escena, encarnado por la persona del presidente del Gobierno, experto en el arte de tergiversar la realidad, de dar gato por liebre o de jugar con los españoles empleando aquellos señuelos que sabe que le sirven para arrimar el ascua a su sardina. Los engañó cuando pretendió justificar la presentación de la moción de censura que, inesperadamente y gracias a las concesiones que el señor Sánchez les hizo a los distintos partidos, algunos de ellos separatistas, para que apoyasen su propuesta, salió adelante y le permitió hacerse con la presidencia del Gobierno, cuando nadie apostaba porque ello sucediera; diciéndoles que sólo pretendía derrocar a Rajoy para, inmediatamente, convocar elecciones legislativas donde se pudiera comprobar cuál era la voluntad de los españoles.

Finalmente, pretendiendo atribuir al partido PP en chivo expiatorio de todo la malo que ha ocurrido en España cuando, precisamente, se había apuntado el mérito de salvar a España de las garras de Bruselas y de los famosos hombres de negro, evitando tener que acudir al rescate del resto de Europa que, tan draconianas condiciones puso a los países que, forzosamente, tuvieron que recurrir a él. Las campañas que este señor ha sabido poner en marcha con la “meritoria” colaboración de estas tres ministras, este triunvirato formado por la señora Montero, la señora Celaá y la señora Calviño, las encargadas de dar la cara en el tema de los PGE, las tres formando parte del más puro sectarismo de izquierdas, feministas por añadidura, y capaces de mentir con la misma facilidad con la que un trilero es capaz de esconder la bolita para que nadie acierte el lugar en el que está depositada. No podemos menos de pensar que, con toda seguridad, si el bueno de Rubens, en vez de estar hechizado por las curvas y la celulitis de sus famosas modelos de su obra “Las tres gracias”, le hubieran puesto más las más enjutas, menos voluminosas o más bien demacradas féminas, seguramente hubiera pintado gustosamente a estas tres señoras, con alguna ropa de más, eso sí. En realidad, no lo ha conseguido solo, como no ha conseguido que su más clara opositora la señora Díaz de Andalucía se cavara su propia tumba, adelantando unas elecciones en Andalucía, sin haber sopesado, suficientemente, sus posibilidades de poderla gobernar con los votos obtenidos. Ahora la tiene donde quería, desarmada, despojada de su sillón en la Junta de Andalucía y pendiente de que, en la próxima ocasión, su jefe de filas piense que lo mejor sería sustituirla por otra u otro más fieles a él.

Y es que, si se fijan en la forma de comportarse del señor Presidente según el marco político en el que se desenvuelve, observarán su semejanza con el mago Frégoli, un transformista experto en el arte de cambiarse de traje con una inusual rapidez, capaz de dejar embobados a todos los que acudían a presenciar su famoso espectáculo. En efecto, puede que P.Sánchez no disponga de tan extenso ropero de disfraces pero, de lo que no hay duda, es de que es capaz de utilizar un nutrido arsenal de gestos, modos, sonrisas, tonos, frases, propuestas, ardides y lisonjas que, según sea la persona con la que trate y lo que interesa obtener de ella, sabe manejar con soltura, aunque se trate de alguien del que, en otra entrevista con otro interlocutor, haya sido capaz de convencerlo de todo lo contrario, sin que tiemble ni un solo músculo de su cara ni se le note el pitorreo que se esconde debajo de una seria apariencia de hombre del que fiarse.

Le hemos visto en el Parlamento de la nación, con cara de “niño bueno” al que, unos miembros “malos y crueles” de la oposición, intentan fastidiar e impedirle que trabaje en “favor” de las clase menos favorecida de la nación, presentando unos PGE para el 2019, tan desproporcionados, tan recargados, tan increíbles e inasequibles para la nación, que ni las famosas cuentas que el Gran Capitán, don Gonzalo Fernández de Córdoba, presentó a los Reyes Católicos respecto a los costes de sus campañas en Italia, concretamente en las campañas de Nápoles (1506), fueron capaces de crear una situación tan peligrosa para el Estado español. Una figura preparada para causar la impresión al personal de ser un verdadero patriota al que, una oposición con deseos de “venganza”, intenta arrebatarle el puesto que, según le dice su propio ego, tiene merecido y en el que piensa permanecer mucho tiempo. ¡Una filfa!

También le hemos podido contemplar junto al señor Quim Torra, el cabecilla de Pugdemont en Barcelona al frente de la Generalitat; atento, locuaz, rico en gestos de aprobación, gesticulando ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor intentando capturar toda la intención de su pétreo huésped, hacia el magnetismo de sus palabras dirigidas a meter en la testa de Torra unos argumentos a los que, el fanático cabecilla de la insurrección catalana, no parece ser lo suficientemente receptivo. Y es que, el señor Sánchez, todavía no ha renunciado a la idea de que un buen pellizco de euros ofrecidos a los mandamases del separatismo catalán, van a ser suficientes para que se apeen del burro y cedan ante la fuerza de las 30 monedas que está dispuesto a ofrecerles ( lo de las pelas ya está pasado de moda) después de haber jurado y perjurado de que nunca el dinero iba a ser suficiente para que cejasen en su búsqueda de la independencia. Claro que una inyección de 1700 millones de euros para Cataluña, un 18% más de lo previsto, es una cifra lo suficientemente generosa para que haga parpadear el menos interesado de los catalanes. Esta bicoca lleva implícita en sí, como no podía ser menos, el compromiso de los de la Generalitat en Madrid, de corresponder con sus votos en apoyo de los PGE presentados por el grupo socialista en el Congreso de la nación. Unos pocos votos que, para Sánchez, le representarían el poder prolongar su mandato hasta el marzo del 2020, siempre que no hubiera más deserciones en el grupo tan dispar, tanto en ideas como en representación parlamentaria, que lo está apoyando en la Cámara Baja.

En todo caso, si el señor P.Sánchez del PSOE, no consigue su propósito de aprobar los PGE para el 2019, no será por falta de apoyo mediático ni porque las TV, tanto la pública como las privadas, con especial mención a las catalanas, convertidas en una de las armas más efectivas de propaganda de la causa soberanista catalana a causa de que ni el PP en su momento, cuando aplicó a Cataluña el 155 ni los del PSOE cuando han sido ellos los que han ocupado el Gobierno de la nación, se han atrevido ( y lo van a lamentar mucho en lo sucesivo) a incluir a la TV y a Cataluña Radio, entre los que contribuyeron al intento de golpe de Estado del pasado final de año, desde que tuvo lugar lo que, para muchos, tuvo la calificación de revolución contra el Estado y sus instituciones.

Nos duele decir que, de los pocos medios de los que disponen los partidos más conservadores de centro y de centro derecha, como es el caso de la Cope del señor Carlos Herrera, para oponerse tanto a la prensa y TV de Cataluña, como a la TV1 estatal ( en manos de las huestes socialistas capitaneadas por una de sus más recalcitrantes y, por qué no decirlo, de sus más totalitarias defensoras, la señora Rosa Mº Mateo, un ejemplo más del peligro de este feminismo vengativo e intransigente; y otras cadenas: como la TV6, la TV 4 y la TV 5) y defender a capa y espada los postulados de quienes no transigen con la idea de que España quede en manos de semejantes grupos de personajes, en los que lo único que se puede encontrar es odio, revancha, rencor, desafección, intentos de aplicar regímenes totalitarios y defensores de los gobiernos bolivarianos que, todavía, siguen subsistiendo en América latina, donde repúblicas como Venezuela, Bolivia o Nicaragua, países donde lo único que existen son ejemplos explícitos de la clase de democracias de las que presumen cuando, en realidad, sus dirigentes no son más que dictadores totalitarios incapaces de respetar los derechos humanos, las libertades individuales y el derecho de las personas a vivir en libertad.

Y cuando hablamos de que nos duele lo que sucede en ciertos programas que se consideran de centro o derechas, nos referimos a que el señor Herrera, director del programa de la mañana de la Cope, seguramente debido a este falso pudor que los de derechas sienten ante la posibilidad de que, en las tertulias que tiene su programa, no asista algún representante del progresismo o del socialismo que actúe de contrapeso respecto al resto de los periodistas y personas de la sociedad que suelen asistir, cada mañana, a la tertulia, y que tienen una marcada inclinación hacia la derecha; ha incorporado a algunos periodistas que evidencian su preferencia por las izquierdas, seguramente influidos por este progresismo del que parece que tienen que hacer gala los periodistas jóvenes como es el caso de esta chica, Sonsoles Ónega, hija de Fernando Ónega, el periodista, a la que, seguramente, le ha sido más fácil entrar en la TV y en la misma radiofonía que a cualquier otro miembro de su promoción de periodismo, ya que el peso de la figura de su padre, como periodista de talla y prestigio, no hay duda que impone mucho a la hora de negarle un favor para su hija. En realidad esta señora se caracteriza por uno de los habituales vicios que suelen acompañar a estas jóvenes feministas, que se ven en la obligación de imponerse a los varones en cualquier lugar al que asistan, que se atribuyen una veteranía de la que carecen y que actúan con esta pedantería propia de aquellos que, porque han estudiado una carrera, se creen en la obligación de hacer ostentación, venga o no a cuento, de sus conocimientos. Un personaje de evidente tendencia socialista y progre, una niña pija como lo demuestra su engolamiento al expresarse, que no creemos que sea un tertuliano o tertuliana adecuado para una emisora que pertenece a la Iglesia y que debería, como ha hecho siempre, procurar defender los valores comunes que tiene la Iglesia católica y las derechas del PP sin interferencias distorsionadoras.

Tantas emisoras de radio en las que sus tertulias carecen de representación de derecha o centro derecha; tantas otras que sólo dan lugar a que asistan radicales separatistas y soberanistas y de las que se excluyen sistemáticamente a representantes que aporten otro tipo de ideas y tantas TV en las que lo único que se ofrece a sus espectadores, son tertulias, programas de promoción, documentales y demás ofertas visuales en defensa del progresismo, el separatismo o el comunismo; deberían de convencer al señor Herrera que no es preciso que, en su programa, incluya a reporteros representantes de las izquierdas o visitantes separatistas. Puede que, para programas de otra índole, para debates políticos pre-electorales o para cuestiones muy puntuales fuere preciso darles cancha a las izquierdas pero, como señores adictos y habituales para las tertulias del señor Herrera, personajes como Carmelo Encinas o la propia Sonsoles Ónega, parecen no tener lugar en una emisora de radio en la que, el 90% de sus oyentes, son personas que no se sienten a gusto con personajes tan contrarios a la forma de pensar de la derecha o el centro derecha, como son estos periodistas mencionados, sin que ello les prive de los méritos que pudieren tener como periodistas, que sin duda los tendrán, pero no para formar parte de una emisora en la que no deberían haber sido admitidos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, quisiéramos que, ante la evidente campaña feminista en contra del sexo contrario, campaña que ya tiene la consideración de un acoso y derribo indiscriminado contra los varones y los intentos de determinados partidos políticos de izquierdas de criminalizar, deslegitimar y declarar como enemigos a determinados partidos que gozan de todas las cualidades, tantas o más que el resto, para formar parte de la democracia española, algo que sería muy discutible si viéramos determinados comportamientos poco democráticos de los comunistas bolivarianos o de los mismos separatistas catalanes y, no obstante, se les sigue considerando como dignos de pertenecer a democracia en la que no parecen creer, si es que nos atenemos a sus actuaciones. ¿Trata por igual la Constitución a todos los partidos políticos inscritos en el correspondiente registro o, existen diferencias impuestas por aquellos que se atribuyen derechos de los que, en realidad, carecen? Hasta el TS da muestras de haber caído en la trampa feminista, cuando de una forma absolutamente arbitraria y contraria a la propia Constitución, pretende legitimar un trato distinto para los delitos de género, según se trate de hombres o mujeres ¿ no habíamos quedado que hombres y mujeres tenían los mismos derechos? pues entonces ¿a qué estamos jugando, señores?.

Vox se prepara para rematar a Pedro Sánchez en el gran plató de Santiago Abascal

ESdiario 15 Enero 2019

El partido verde se dispone a frenar a la irresponsable carrera del líder socialista y ya tiene fecha y horario para hacerlo. Un huracán imparable con tintes de culebrón que cambiará todo.

La carrera de Pedro Sánchez junto al independentismo está a punto chocar con un duro obstáculo: el juicio al procés que trasladará el escenario principal de la política al Tribunal Supremo, rodeado de cámaras, micrófonos, grabadoras, sets de televisión...

Un decorado que, según señala Antonio Martín Beaumont en La Razón, "va a poner en solfa el diálogo de Sánchez con Quim Torra" porque "por muchos metros de cable ante el Alto Tribunal que haya que sortear, allí estará Vox como acusación particular contra los líderes secesionistas en el banquillo".

Javier Ortega Smith protagonizará en nombre de Santiago Abascal el "culebrón" judicial de martes a jueves y "la exposición pública de Vox, permanente, aliada con esa enorme fuerza en los medios que tiene hoy saltarse el guión políticamente correcto, tiene visos de escribir una página de sociología sobre lo productivas que son las campañas electorales para un partido que ha irrumpido como un huracán imparable".

Beaumont lo tiene claro: "Unas siglas bien situadas para ser claves en el futuro de ayuntamientos y autonomías. Lo que todavía desquiciará más a los que ahora corren despavoridos alertando del peligro del populismo, aunque no se asustaran cuando Podemos o Bildu sirvieron para echar a Mariano Rajoy del Gobierno o a cerrar el paso al PP alcaldías y presidencias autonómicas".

No solo eso, sino que "Abascal y los suyos no parecen encontrarse a disgusto con la proyección que les dan quienes los usan para asustar a sus votantes. Tampoco ante quienes han optado por despreciarlos".

Por el contrario, el PP ha preferido ver el fenómeno Vox "deseando que ayude a remover la alternativa del centro-derecha", algo que ha sido evidente en el caso de Andalucía.

En conclusión, la "presencia de Santiago Abascal lo ha cambiado todo. No cabe duda. Y, aunque pueda parecer contradictorio, tres partidos a la derecha del PSOE complican esta vez más el futuro a Sánchez y a la izquierda".

De cómo el nacionalismo ha tejido su red para la destrucción de España (y VI)
Ernesto Ladrón de Guevara   latribunadelpaisvasco.com 15 Enero 2019

Margaret MacMillan en su impresionante libro “1914 (De la paz a la guerra)” se pregunta de tal manera que da la respuesta en la propia pregunta:

“¿Fue Guillermo II [el Kaiser de Alemania y último rey de Prusia] el culpable de la Gran Guerra? ¿Fue Tirpitz? ¿Grey? ¿Moltke? ¿Berchtold? ¿Poinkaré? ¿O no hubo un culpable? ¿Hemos de volvernos más bien hacia las instituciones y las ideas? ¿Estados mayores demasiado poderosos, gobiernos absolutistas, darwinismo social, culto a la ofensiva, nacionalismo? Una vez más, las preguntas son tantas como las respuestas. Acaso a lo más que podamos aspirar es a entender lo mejor posible a aquellos individuos que debieron decidir entre la guerra y la paz, así como sus fuerzas y sus debilidades, sus amores, sus odios, sus prejuicios.” […]

Mi conclusión es que nacionalismo siempre equivale a guerra. La historia lo demuestra. Donde ha habido un nacionalismo exacerbado, excluyente, que vulnera los derechos individuales, ha concurrido violencia y guerra, convulsión y tragedia. La primera Guerra mundial y la segunda son ejemplos patentes. Las pugnas por la hegemonía, el control mundial, el expansionismo imperialista y la falta de unos mínimos principios de respeto a “los otros”, han llevado siempre al enfrentamiento y la vulneración de los derechos individuales. El siglo XIX y el XX están plagados de ejemplos que lo evidencian, pero en el propio siglo XXI, a nada que abramos un poco nuestra mente y la capacidad de análisis, recopilamos abundantes muestras que corroboran esta afirmación.

En el caso vasco (por supuesto también el catalán, balear, valenciano, gallego…) nacionalismo equivale a imposición. Tras más de treinta años de euskaldunización forzada y miles de millones invertidos en el adoctrinamiento político solamente uno de cada tres ciudadanos entiende la lengua y es capaz de utilizarla, y menos del quince por ciento la usa habitualmente. Con solamente el 32 % de vascohablantes, si usamos las estadísticas oficiales, se impone una política de inmersión lingüística en la educación, que consiste en que el niño, de forma antinatural, aprende en una lengua que no oye en la calle en la mayor parte de los lugares de la geografía vasca, y, sobre todo en Álava y la Vizcaya occidental.

¿Cómo es posible que las sociedades vasca y catalana acepten sin rechistar algo tan irracional como que sus hijos, las nuevas generaciones, salgan mal preparadas del sistema educativo con el único objetivo de ser aceptados en el “sistema”?

El IVEI (Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa) -mucho título para tan poco contenido- en una evaluación diagnóstica de 2011 -no he tenido noticia de otras posteriores- hecha en 4º de E. Primaria y 2º de Secundaria dice que los escolares no euskalldunes de los modelos B y D que completaron la prueba de matemáticas en lengua vasca alcanzaron en torno a 20 puntos menos que el resto de los compañeros.

El problema de todo este montaje para la formación del espíritu nacionalista es que hay víctimas inocentes de todo este proceso. Y esas víctimas están siendo segregadas de facto y vulnerados sus derechos a la educación y a la igualdad de oportunidades. Este mismo organismo tuvo un “lapsus” al decir la verdad de las realidades, sobre todo cuando afirmaba que “el alumnado cuya lengua familiar no coincide con la lengua de aplicación de la prueba obtiene en la competencia matemática resultados significativamente más bajas que quienes realizan la prueba en su lengua familiar” Y es que esto es obvio. La aptitud mental primaria del Razonamiento está contaminada por otro factor mental primario: la comprensión verbal. Y ésta, según los últimos informes PIRLS conocidos, están a nivel de suelo en el País Vasco. ¿A alguien le importa esto? Parece que no. Y lo triste es que a nivel social nadie se rebela contra esta situación. Comprensión verbal y Razonamiento están altamente correlacionados.

Lev Semenovitch Vygotski, encontró una relación intrínseca entre lenguaje y pensamiento, no en la concepción de lenguaje como expresión del pensamiento sino del acto verbal del pensamiento, es decir como unidad pensamiento-lenguaje en su dimensión holística.

Bruner, en su obra “Desarrollo cognitivo y educación” dice:

“Las etapas o estados han sido descritos por muy diversos investigadores que trabajan en lugares tan distantes entre sí como Ginebra, Moscú, París, Londres, Montreal, Chicago y Cambridge, paro a quienes les une una interesante semejanza, a pesar de las diferencias entre sus respectivas posturas. […] en torno a la adolescencia ocurre algo muy especial. En este periodo el lenguaje va ganando importancia como mediador del pensamiento. […] Los conceptos adquieren una estructura cada vez más exclusivamente jerárquicos; el sujeto es capaz de manejar posibilidades alternativas mediante estrategias combinatorias.[…]

Los principales déficit parecen ser lingüísticos en el más amplio sentido: la falta de posibilidades de participar en diálogos, de hacer perífrasis, de interiorizar el habla como vehículo de pensamiento. Ninguno de estos temas se entiende muy bien, excepto el hecho de que el principio anteriormente expuesto parece operativo, esto es, que si no se dominan ciertas habilidades básicas otras posteriores y más elaboradas se tornan más difíciles de alcanzar. A tenor de este hecho podemos entender las crecientes diferencias en inteligencia con la edad existente en grupos culturales desfavorecidos.”

Ausubel, inventor del término “educación comprensiva” dice que la captación significativa por parte del sujeto está en función de la estructura mental del individuo en un momento dado, de los elementos relevantes de la misma. Es decir, del dominio del código lingüístico. Recordemos que es la fuente en la que se inspira la Reforma que dio lugar a la LOGSE y posteriores sucedáneos, hasta el presente. Y en este sentido Gimeno Sacristán, padre del actual sistema educativo desde su embrión logsiano, establece que la base psicológica que fundamenta el sistema del aprendizaje está basada en el lenguaje.

Pero, volvamos al nacionalismo esquilmador de libertades y derechos.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación racial de la O.N.U, en un informe de septiembre de 1996 y posteriores, observaba como un motivo de especial preocupación que en Cataluña y en el País Vasco “a los niños de la minoría castellana les puede resultar difícil recibir la educación en su lengua materna”. Igualmente, el Informe de la Comisión contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa en enero de 1999 denunciaba las dificultades a las que, a veces se enfrentan los niños de lengua castellana residentes en Cataluña y País Vasco, “cuando se trata de recibir una educación en castellano en las escuelas”. Y yo añadiría, Galicia, Valencia, Baleares, y en ascensión progresiva. Pues esto de las lenguas con boina parece que es muy rentable para los bolsillos de muchos, aunque sea totalmente pernicioso para la mayoría de la población.

La UNESCO reconoce el alto valor cognitivo y la beneficiosa influencia sobre la personalidad del niño que posee la enseñanza en lengua materna en las etapas iniciales de la enseñanza y el bilingüismo escolar, subrayando la naturaleza axiomática de la afirmación de que la lengua materna es el mejor medio para enseñar a un niño (año 2003).

Por tanto, si el lenguaje y la comprensión verbal tan machacada por los sistemas de inmersión lingüística, cuyo fundamento es la destrucción de la unidad constitucional de España y de la cohesión entre sus ciudadanos, son tan fundamentales. ¿Por qué nadie hace nada para impedir este disparate que arrasa con cualquier principio pedagógico? ¿Qué hay detrás de esta abulia política? ¿Es simple incompetencia o hay algo más? No quiero pensar que de lo que se trata es de fabricar muchos borregos, analfabetos funcionales y fracasados escolares y sociales para así componer una élite con unas diferencias interindividuales que no existían en el propio régimen franquista, hoy tan denostado. ¿O es acaso que no solamente los nacionalistas quieren romper España? ¿Acaso la izquierda, sea socialdemocrática o comunista, está en el mismo contubernio que los nacionalistas para cargarse nuestra patria común?

CONCLUSION
Los constitucionalistas de Cádiz, en 1812, plantearon la necesidad de la instrucción pública para formar ciudadanos en un nuevo escenario de superación del Antiguo Régimen. Así los súbditos aprenderían su nuevo papel de personas no sometidas a más poderes que los de la soberanía nacional como decisión colectiva configuradora de un estado nacional formado por el sumatorio de los ciudadanos con derecho a voto. Desde entonces, los nacionalismos periféricos que coexistieron en el seno de España desde la década final de ese siglo no admitieron ni reconocieron otra soberanía que la configurada por los ciudadanos de sus respectivos territorios, sometidos a sus dictados; negando la existencia de un legado común que uniera al conjunto de los territorios y ciudadanos de España. No reconocieron la historia común ni un proyecto de existencia también compartido desde el mismo momento en el que el fundador del nacionalismo vasco Sabino Arana introdujo la semilla del secesionismo nacionalista.

Sin embargo, los nacionalistas recogieron el mensaje socializador de los ilustrados del siglo XIX amoldándolo a sus pretensiones y desvirtuando la filosofía liberal que impregna aquel espíritu. El nacionalismo es el heredero natural en el fondo y en la cultura política del legado carlista tanto en lo que se refiere a la conjunción de religión y política, como en la escasa sensibilidad en cuanto al respeto al pluralismo y a la diversidad política y social que caracteriza a una sociedad como la vasca. Por ello, la educación como forma de aculturación y socialización nacionalista ha adquirido un especial relieve e importancia en las políticas nacionalistas, desviando el objeto esencial de la actividad educacional hacia un modelo de adoctrinamiento cultural y político como paso intermedio hacia la hegemonía social que se realiza a través de las conciencias y de las actitudes impregnadas desde las aulas.

El euskera, el catalán, el gallego… en el mundo nacionalista es más que una lengua, es un vehículo para transmitir emociones y sentimientos, para comunicar actitudes y comportamientos, y para infundir un imaginario político y unos contenidos de conocimiento donde lo vasco se contrapone a otras identidades. De esta manera el nacionalismo ha conseguido reforzar los sentimientos identitarios.

Los nacionalistas han buscado un clima de victimismo y han fantaseado con unos enemigos inexistentes, necesarios para configurar un bloque político inexpugnable sobre la base de la ilusión virtual de un poder inexistente que ha oprimido a los vascos desde la noche de los tiempos. Ese imaginario nacionalista más próximo al mito y a la leyenda que a la realidad histórica ha ido consolidándose en las conciencias de las últimas generaciones a través de un sistema adoctrinador complementado por determinados medios de comunicación que están bajo el influjo nacionalista y otros mecanismos de aculturación.

Durante todo el siglo XX, y especialmente durante el periodo de la democracia constitucional inaugurada con la Constitución de 1978, los nacionalistas han conseguido hacerse fuertes ganando a las nuevas generaciones a través de una serie de instrumentos adoctrinadores mediante los que han canalizado una cosmovisión concreta del mundo y de las cosas que ha generado la sensación basada en la verdad a medias en algún caso o en la mentira sonrrojante de que Euskadi o Euskal Herria es una nación oprimida, colonizada y que tiene que alcanzar la emancipación. Esos instrumentos han sido básicamente las políticas de euskaldunización, la segregación genérica a través de la presión lingüistica del profesorado no adicto a las tesis nacionalistas, las ikastolas, los libros y material de enseñanza adulterados, y los elementos de aculturación difusa como son los albergues y colonias, las revistas infantiles y juveniles, los clubes de montaña, y todas las actividades que giran alrededor de la actividad educativa de las ikastolas y sus organizaciones culturales...

Todo ello ha servido de vehículo eficaz para crear una conciencia nacionalista de forma ambigua e impune desde un punto de vista jurídico, pero profundamente perturbadora y deleznable desde el plano moral. Con ello se han adulterado los principios que fundamentan la democracia. Si el pluralismo político y las libertades han estado sojuzgadas mediante un terrorismo explícito hasta hace muy poco y de forma latente en la actualidad, el respeto a los derechos fundamentales de las personas, aunque éstos no tengan una concreción suficiente en el ordenamiento jurídico como para instar a su amparo por los mecanismos ordinarios, también ha quedado en entredicho.

De ahí que la persecución, sutil pero efectiva y la presión velada o explícita al modelo A en el sistema educativo han sido los elementos más caracterizadores de esa política, adulterando el sentido originario de la ley de Normalización del Uso del Euskera y el diseño de modelos lingüísticos en la enseñanza que se basaban en el respeto a la realidad social y cultural de los territorios que conforman el País Vasco y en los derechos individuales

Todo ello se ha hecho con la pasividad y el consentimiento de los grandes partidos constitucionalistas que no han sabido o no han querido modificar esa realidad ni frenar los impulsos manipuladores del hecho educativo, posibilitando que el nacionalismo entretejiera un programa perfectamente planificado en el tiempo para diluir socialmente cualquier obstáculo a sus pretensiones y objetivos disgregadores de la unidad política y territorial de España.

La última página de la Historia en este proceso está aún por escribir.

Vox y el antifascismo
Ignacio Vidal-Folch cronicaglobal 15 Enero 2019

Una norma de valor universal dice que las cosas no suceden porque sí, ni siquiera en la política. El fenómeno de Vox responde en lo sustancial a las mismas causas que dieron nacimiento a Podemos y al prusés. Aquí es importante, pero menor, me parece, el factor del “españolismo”, o sea el orgullo ofendido de una comunidad que ha aguantado con mucha paciencia y durante muchos años las ofensas de los nacionalismos periféricos, y que seguramente los hubiera seguido aguantando sine die si se dibujase para ella un porvenir aceptable. Ese porvenir no se ve por ninguna parte, todos los arúspices sólo ven más crisis, más sufrimiento, más desempleo. Y así Vox se puede considerar también una respuesta andaluza a los desplantes y las groserías del nacionalismo xenófobo catalán sobre la tendencia innata de los andaluces a hablar el español con acento ininteligible, a pasarse el día en el bar, a vivir como parásitos de Cataluña. Algo de respuesta a eso hay en el fenómeno Vox. Pero me parece que es un factor secundario.

Algunos creen, o quieren creer, o quieren hacer ver que creen que el espectro del general Franco se ha levantado de su tumba y que un atavismo carpetovetónico, intolerante, xenófobo, reprimido y represor, que a lo mejor se remonta a los siglos de la Reconquista, está latente desde entonces en la epigenética de los españoles y que, sojuzgado hasta ahora, vuelve rampante por sus fueros sin que se sepa muy bien por qué ahora y no hace diez años, por ejemplo, o veinte.

Parece que puede ser una exageración, y una comodidad, definir o denostar a Vox como un partido franquista o fascista, como hacen tantos analistas perezosos o interesados y algunos grupos de jóvenes desocupados, sobrados de tiempo libre y de testosterona, anhelantes de acción, de camorra y de una causa noble, que por cierto antes de que Vox existiera ya se habían organizado y ya operaban acosando a disidentes y atacando a periódicos como éste, bajo el marchamo exonerador del “antifascismo”. Estos jóvenes --según ellos mismos, “antifascistas”; para los demás, camisas pardas del prusés-- nacieron exactamente en la misma incubadora donde ha nacido Vox.

Aún es pronto para prever si el nuevo partido crecerá y se expandirá a la velocidad relampagueante con que parece hacerlo, y que según pronostican algunos observadores de la derecha, será la tumba del PP. Pero ya se puede decir que tanto como de la derecha Vox se alimenta de los mismos sectores que hasta hace poco respaldaban opciones políticas de izquierda o de extrema izquierda. Y más se alimentará de esos sectores cuanto más lo demonice la insoportable corrección política. Igual sucede en Francia, donde como es sabido el Frente Nacional de Le Pen a pesar de la inepcia de sus líderes y de los cordones sanitarios engorda en cada cita electoral desde los años ochenta con los votos de los territorios más maltratados por la crisis sistémica que antes sustentaban al partido socialista y al comunista.

Como todos los movimientos populistas y más o menos nacionalistas, incluidos el que condujo al Brexit, el que llevó a Trump a la presidencia de los Estados Unidos, el griego de Tsipras, el Frente de Le Pen, el procesismo catalán y otros fenómenos populistas, Vox nace de la conciencia de que la política tradicional en el eje socialdemocracia-derecha liberal no controla la evolución de la economía, y ésta es bastante menos amable de lo que queríamos creer en aquellos tiempos ya remotos cuando acudíamos al banco y nos daban una hipoteca razonable, que creíamos fácilmente pagable salvo que nos sucediera el casi impensable cataclismo de perder el empleo, razonablemente bien remunerado. ¡Qué tiempos!

Por poner un solo ejemplo: la política no puede controlar el delirante encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades, ni siquiera en España donde ocupan las alcaldías de Madrid y Barcelona las fuerzas teóricamente más conscientes de la gravedad del problema de que los ciudadanos sean expulsados --como en Lisboa, en París, en Londres-- de los lugares que en régimen de casi exclusividad son los únicos donde se genera y se puede conseguir empleo, que son las grandes ciudades. Si la política no puede controlar ni siquiera lo que es la base de la pirámide de Maslow…

(Qué significativo es, dicho sea de paso, que el último redentor que se lanzó al ruedo de la política con ánimos de conquistar los cielos lo primero que ha hecho ha sido comprarse una mansión exactamente igual que las residencias de aquella casta que él y los suyos decían detestar.)

Una clase social tras otra, empezando por los obreros, siguiendo por la pequeña burguesía, los empleados, la mediana burguesía, los comerciantes, etcétera, todos los integrantes de esas “categorías”, como las denomina Christope Guilluy en “No society”, son “redundantes”. El malestar alienta en el cuerpo social de esta “no society” sin que la clase política ni la clase mediática sean capaces de detectarlo en toda su magnitud ni mucho menos de dar solución a sus angustias, pues están demasiado ocupadas básicamente en la mentira y la propaganda.

Cuando aparecen determinados síntomas inquietantes, como Vox, prefieren rasgarse ostentosamente las vestiduras y gritar que vienen los fascistas, y tomar el síntoma por la enfermedad, lo que nos tiene a todos muy entretenidos y exentos del fastidio de mirar y pensar, mientras en otro lugar se va decidiendo cuál es el próximo sector “redundante”…

Ataques a VOX
La policía detecta cómo la izquierda radical ‘durmiente’ se reorganiza para atacar a VOX

Cynthia Díaz Nobile okdiario 15 Enero 2019

Las brigadas de información de la Policía Nacional han detectado una reorganización entre los grupos radicales de extrema izquierda. Un comportamiento que en los últimos meses se ha disparado en sus foros y redes sociales con la irrupción de VOX en el panorama político y el constante discurso de los partidos separatistas deslegitimando el sistema.

Fuentes de la Policía Nacional consultadas por OKDIARIO afirman que en los últimos meses han observado cómo los contactos y mensajes entre los movimientos de extrema izquierda han proliferado. Unos movimientos que desde el año 2015 estaban ‘dormidos’ -especialmente tras la llegada de Podemos en los ayuntamientos ‘del cambio’- y que ahora parecen estar despertando ante la caída en las encuestas de la izquierda y la irrupción de VOX en el panorama político.

“Después de unos años de cierta ‘tranquilidad’, las brigadas de información han observado cómo algunos de estos grupúsculos está volviendo a despertar tras varios años dormidos”, afirman fuentes de la Policía. En apenas cuatro meses se celebran elecciones municipales y autonómicas que dejan en el aire el futuro de muchas de “las plazas que controla la izquierda”. Por ende, añaden que “se están realizando labores de inteligencia y recabando información tras detectar un mayor contacto entre las marcas de la extrema izquierda”.

Estos contactos son actos coordinados y comandados por agitadores profesionales que suelen materializarse tanto en “vínculos económicos, como respaldo en lo que ellos denominan ‘sus luchas’, e incluso, en apoyo en redes sociales divulgando sus mensajes“.

Con el evidente auge de VOX, el inminente juicio a encausados por el 1-O, e incluso, ante la incertidumbre de un posible adelanto electoral “se espera follón“, aseguran fuentes de la Policía a OKDIARIO.

Oleada de ataques a VOX
Muchos de estos mensajes se han traducido este fin de semana en una oleada de actuaciones violentas para “impedir” el avance de la derecha. En Zaragoza, Sitges y Burgos, radicales antisistema han agredido los militantes que se encontraban en las carpas informativas del partido de Santiago Abascal. Con un modus operandi prácticamente idéntico y organizado y utilizando las mismas consignas: “¡Nazis!” y “¡Fuera fascistas de nuestros barrios!”.

Es en sus foros y en sus redes donde se encuentran mensajes llamando a la movilización. Consignas como la redactada por Izquierda Castellana, una formación de extrema izquierda con estrechos vínculos a la izquierda abertzale. Izquierda Castellana reconocía la posible alianza de la derecha en unas próximas elecciones generales. Ante semejante desenlace, este partido advierte: “Aún estamos a tiempo de impedirlo”.

La policía detecta cómo la izquierda radical ‘durmiente’ se reorganiza para atacar a VOX
Editorial de la web de Izquierda Castellana.

La coordinadora Antifascista, Izquierda Castellana, Yesca, Arran, Endavant… Sus banderas ondean en toda manifestación o protesta para reventarla usando los métodos de la kale borroka. Destrozando mobiliario urbano o quemando contenedores.

Detenidos de Arran
Un apoyo que quedó latente el pasado miércoles 9 de enero a las puertas del Juzgado de Instrucción de Plaza Castilla. Hasta allí se acercaron Izquierda Castellana y Yesca para arropar a los ocho detenido de Arran por intentar asaltar el Tribunal Supremo.

La policía detecta cómo la izquierda radical ‘durmiente’ se reorganiza para atacar a VOX
Imágenes de la cuenta de Twitter de Arran, el pasado 9 de enero a las puertas de los juzgados.

La organización juvenil de izquierda independentista sostiene que tan solo tenía la intención de encadenarse frente al Alto Tribunal.

 


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