AGLI Recortes de Prensa   Sábado 19  Enero 2019

No podemos destruir de nuevo nuestra credibilidad
Daniel Lacalle elespanol 19 Enero 2019

“Name dropping no names, puppets with strings of gold”, Nikki Sixx.

Noviembre de 2011. El Gobierno de España se reúne con un grupo de inversores y banqueros internacionales y presenta un panorama de brotes verdes, expectativas positivas y compromisos incuestionables con la consolidación presupuestaria.

Ante las más que evidentes dudas sobre la consecución de los objetivos de déficit, la ministra afirma que “sin lugar a duda” se cerrará el año con un déficit del 6% a pesar del menor crecimiento económico. “Se cumplirá con comodidad el objetivo de déficit”. “Hay margen suficiente para que no se produzca ninguna desviación del déficit comprometido”.

Enero de 2012. El déficit real de 2011 se sitúa más de un 40% por encima de lo anunciado dos meses antes. A mediados del año, Bruselas lo eleva de nuevo al 9,4%.

Entre 2012 y 2018, la reducción del déficit fue de casi el 70%, y gracias a la reforma financiera, importantes cambios estructurales y un esfuerzo importante de transparencia, se recuperó la credibilidad internacional.

La media de desviación por ingresos estimados, que en 2008 y 2009 se situaba entre 30 y 40.000 millones de euros, se redujo a una media de 5.800 millones en el periodo 2012-2017. Pero seguíamos cayendo en estimaciones demasiado optimistas de ingresos, como hemos comentado cada año en esta columna.

La media de desviación por gastos excesivos se cercenó también comparado con el periodo de comodidad. Se podría haber avanzado mucho más para presentar estimaciones más realistas en todos los Presupuestos, y a pesar de ello, el crecimiento y la mejora de la cuentas ayudaron a reducir el déficit un 70% y cumplir con nuestros compromisos, liderando la creación de empleo y crecimiento de la Unión Europea. Todo ello en un periodo de ajustes y lenta recuperación.

Sin embargo, la política imprudente del Banco Central Europeo extendiendo el gas de la risa monetario mucho más de lo necesario, llevó a que los Estados europeos –todos– se relajaran y el impulso reformista se abandonó casi totalmente en 2015 en la Unión Europea. Se creía que se combatía el populismo aumentando el gasto, craso error, y lo único que se ha conseguido es incentivarlo.

El ajuste gradual llevó a que el gasto público cerrara 2017 con una cifra superior a la del pico de la burbuja y la cuña fiscal se mantuviera por encima del nivel de 2011 a pesar de las bajadas de impuestos de 2016-17. Entre 2007 y 2017 un aumento del gasto total de más del 13%. Una década completa de Presupuestos expansivos con un déficit acumulado desde la mal llamada “crisis” –el pinchazo de la burbuja de gasto– que superaba los 759.114 millones de euros.

La deuda seguía cayendo desde el 2014 hasta el 98,3% del PIB en 2017, gracias al crecimiento, no por el menor gasto. No hemos visto nada más que Presupuestos expansivos y tienen la desvergüenza de hablar en los Presupuestos de 2019 de recortes y asfixia. Un aumento de la cuña fiscal a familias y empresas, y tienen el descaro de decir que hay margen para subirnos mucho más los impuestos.

Ahora, la irresponsabilidad presupuestaria se convierte en la norma. Funcas estima que los Presupuestos de 2019 están inflados por la parte de los ingresos en más de 10.000 millones de euros. La excusa de los defensores de los Presupuestos de Sánchez es que antes también había desajustes. Como si fuera un justificante. Pero es que, además, es falsa.

Si se hicieron cosas más o menos equivocadas antes no puede ser excusa para hacerlas peor. Y además es falso, ahora volvemos a lo peor de 2011 y sin la excusa de la crisis, o los inexistentes recortes. Además, esos desequilibrios se suman, no partimos de cero.

Un desvío de más de 10.000 millones de euros estimado en periodo de expansión y con todos los vientos de cola a favor no es lo mismo, ni de lejos, que un proceso gradual de ajuste en el que se pone como objetivo principal mantener a toda costa el gasto social. Entre 2007 y 2017 el gasto público aumentó casi un 13%. Sanidad, una subida superior al 13,5%; educación, un aumento superior al 10%; protección social, un crecimiento cercano al 38%.

Así que no, no estamos ante un incumplimiento o desajuste “similar”. Es una bomba de relojería y una irresponsabilidad.

Mientras tanto, el Gobierno afirma ante inversores y banqueros de inversión que su objetivo primordial es mantener la reforma laboral y bajar la deuda, a la vez que promete a sus socios de moción de censura que derogará la legislación laboral, sube desproporcionadamente los costes de contratación y, hasta en su escenario de ingresos de ciencia ficción, aumentará las necesidades netas de financiación, y con ello la deuda.

A España le costó muchos meses entre 2012 y 2013 recuperar la confianza y la credibilidad. Fueron meses durísimos en los que el ministro de Economía tenía que demostrar en cada reunión que el país era fiable. Muchos inversores no querían saber nada de un país que no solo había incumplido en un 40% sus compromisos reiterados pocos meses antes, sino que lo había hecho acusando a los que dudaban de las cuentas de “atacar”, incluso de ser “terroristas financieros”.

Y el problema hoy es el mismo que en 2011. Que el Gobierno cree que los inversores y empresarios son amnésicos, tontos o fáciles de engañar. Que puede presentarse y decir una cosa y la contraria según el auditorio y que todo va a seguir igual. Que la confianza no se pierde por exagerar las cifras de Presupuesto y prometer una estabilidad que luego se incumple.

La confianza se adquiere durante muchos años. Es enormemente difícil para un país como España ser un centro internacional de credibilidad inversora y atractivo. Pero se pierde en muy poco tiempo.

España pasó de ser un país que daba excusas para justificar los incumplimientos de sus propios objetivos en 2011, a uno que entre 2013 y 2017 superaba las expectativas de crecimiento, empleo y a la vez reducía el déficit –ojo– sin reducir el gasto público. Hoy, tras un proceso de reformas graduales y un ajuste lento, nos encontramos con la evidencia de que la llegada de la brigada del gasto va a destruir en menos de doce meses todo lo conseguido en siete años, si se aprueban los Presupuestos.

Entonces, cuando se descubra que lo que se ha garantizado a inversores y creadores de empleo se incumple, la economía cambie de ciclo y los desequilibrios se disparen, volveremos a esa época negra que supuso el 2008-2011. A echar la culpa al enemigo exterior y decir que no nos comprenden o nos atacan. Y que el problema es de ingresos, no de gastos. Verán.

Una década de Presupuestos expansivos y ajustes graduales no es una época de austeridad ni de recortes, y no puede culminar con un Presupuesto despilfarrador cuyos ingresos son falsos, sus gastos financian la mayor campaña electoral de la década y, encima, nos ponen de nuevo en riesgo de una crisis de deuda.

La irresponsabilidad absoluta es la combinación de llamar austeridad a una leve moderación en el crecimiento del gasto, negar la ralentización, aumentar los desequilibrios y encima mentir a los inversores y creadores de empleo que son los que tendrán que financiar nuestro gasto público y nuestro crecimiento.

España no puede conformarse con hacerlo tan mal como otros. Tenemos que compararnos con los mejores.

El PSOE, contra la prosperidad y el ahorro de los españoles
EDITORIAL Libertad Digital 19 Enero 2019

El Gobierno de Pedro Sánchez no solo aspira a disparar de nuevo el gasto público y, por tanto, elevar aún más el déficit y la deuda, sino que pretende aprobar una larga y sustancial batería de subidas fiscales con el fin de financiar, al menos parcialmente, sus ambiciosos planes de despilfarro. Tanto es así que, además de elevar el Impuesto de Sociedades, las cotizaciones sociales o la fiscalidad sobre el Patrimonio y el diésel, el PSOE también acaba de crear dos nuevas figuras tributarias. El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes un impuesto sobre los servicios digitales y otro sobre las transacciones financieras, cuya implementación acabará lastrando la capacidad de crecimiento y creación de empleo en España.

El primer gravamen, conocido como tasa Google, aplicará un tipo del 3% sobre los servicios de publicidad, intermediación y venta de datos de las empresas que operan en internet. El Gobierno espera recaudar con este tributo unos 1.200 millones de euros al año. El segundo, por su parte, es la tasa Tobin, y gravará con un 0,2% la compra de acciones de cotizadas españolas con una capitalización bursátil superior a 1.000 millones de euros. Hacienda calcula que le permitirá ingresar otros 850 millones anuales.

Ambas figuras constituyen un grave error, tanto desde el punto de vista económico como fiscal. En primer lugar, porque parten de un burdo engaño por parte del Ejecutivo. Los socialistas insisten en que dichos impuestos serán sufragados por las empresas intermediarias, digitales en el primer caso y financieras en el segundo, de modo que las familias no se verán afectadas. La mentira, sin embargo, no puede ser mayor, ya que esta nueva fiscalidad será trasladada, de uno u otro modo, al consumidor final, ya sea mediante subida de precios o vía comisiones. Así pues, en caso de cumplirse las previsiones del Gobierno, los españoles dispondrán de 2.000 millones de euros menos en sus bolsillos al finalizar el año por obra y gracia de Sánchez y sus ministros (unos 105 euros menos por trabajador).

Pero es que, además, estas cifras de recaudación están infladas, de modo que tampoco servirán, en ningún caso, para financiar el dislate presupuestario que los socialistas acaban de presentar en el Congreso. Aunque lo más grave es que estos dos tributos van contra la línea de flotación del progreso y el desarrollo. En un mundo globalizado como el actual en el que los países compiten entre sí por atraer capital e inversiones, esta particular originalidad fiscal será duramente castigada. Sánchez se vanagloria de ser uno de los primeros países de la UE en poner en marcha la tasa Google y la tasa Tobin, sin percatarse de que las escasas experiencias registradas a nivel internacional han cosechado un rotundo fracaso, minando la recaudación y dañando la economía.

Es de una enorme torpeza ahuyentar empresas e inversores con tributos innecesarios, cuya presencia, además, es prácticamente inexistente a nivel global. Pero es que, por si fuera poco, España necesita impulsar la digitalización, que es la economía del presente y del futuro, al tiempo que fomenta el ahorro, auténtica base del crecimiento, y el problema es que estos impuestos consiguen justo lo contrario. La tasa digital supondrá un importante lastre para el desarrollo tecnológico, mientras que gravar la compra de acciones desincentivará, de uno u otro modo, la acumulación de ahorro y riqueza. La política fiscal de Sánchez atenta, una vez más, contra la prosperidad de los españoles.

A las barricadas… de género
Mateo Requeséns gaceta.es 19 Enero 2019

En los países occidentales el socialismo posmarxista ha tenido prácticamente que abandonar su igualitarismo clasista, ya que en las sociedades modernas el concepto de proletariado ha sido superado, quedando completamente desfasado. Esto ha provocado la necesidad de buscar nuevos conflictos en los que volcar la vocación marxista de igualar al ser humano a toda costa. Y ha sido en el campo del género sexual donde la izquierda ha encontrado su nuevo casus belli para proponer su revolución posmoderna: la ideológia de género.

Muy lejos del primitivo feminismo, que buscaba hacer igual a la mujer ante la ley, con los mismos derechos civiles y políticos que el hombre, este feminismo radical lo que busca es nivelar sexualmente a las personas a través de la misma herramienta que el comunismo siempre ha idolatrado, el Estado.

No sólo se trata de remover los obstáculos culturales que puedan obstaculizar la igualdad de oportunidades de la mujer en el campo laboral, económico y social, ni de proteger a la mujer contra cualquier violencia sexual, el proyecto que encierra la ideológia de género implica destruir las instituciones naturales de la maternidad y la familia con la esperanza de construir un orden social nuevo en el que las limitaciones de la naturaleza humana y sus condicionantes biológicos sean superados a través de políticas de reeducación de las conciencias, impuestas sobre falsas promesas de una sociedad utópica perfecta e igualitaria.

No es por tanto casualidad que sea la ultraizquierda quien defienda con más virulencia la ideológia de género, no en vano se trata de un subproducto síntesis del feminismo radical y el marxismo.

Shulamith Firestone, una de las ideólogas del movimiento feminista radical de la segunda mitad del siglo XX, afirmaba que la familia era “la fuente de la represión psicológica, económica y política” de la mujer. Zillah Eisenstein, otra feminista radical, acuñaba en los años 80 del pasado siglo el mito del “régimen patriarcal” que hoy tanto nos repiten desde las redes sociales y medios podemitas. Esta autora decía: “El agente de opresión es la definición cultural y política de la sexualidad humana como ‘heterosexual’. La institución de la familia y el matrimonio, y los sistemas de protección legal y cultural que refuerzan la heterosexualidad, son las bases de la opresión política de la mujer”. La “progresista” Kate Millet, también hará primordial en sus teorías el concepto de “género” como producto cultural del hetero-patriarcado y no de la biología. Desde la ultraizquierda intelectual, Simone de Beauvoir, la esposa de Sartre, que en su libro La larga marcha, justificaba los horrores de la Revolución Cultural maoísta, en su obra El segundo sexo aseveraba que “engendrar, amamantar, no constituyen actividades, son funciones naturales; ningún proyecto los afecta; por eso la mujer no encuentra en ello el motivo de una altiva afirmación de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico”. Para Beauvoir “no se nace mujer: llega una a serlo”, por ello la tarea de la mujer es liberarse de su género, para ello “no se debería permitir a ninguna mujer que se quedara en casa para criar a sus hijos. La sociedad tendría que ser completamente distinta. Las mujeres no deberían tener esa opción, precisamente porque si existe tal opción, demasiadas mujeres la van a tomar”.

Si con el comunismo la familia era una superestructura que perpetuaba la sociedad opresora burguesa, con la ideológia de género pasa a ser la principal institución social que reproduce la “estructura patriarcal”, por tanto, debe seguir siendo abolida.

El matrimonio y la maternidad son instrumentos del machismo, el aborto es una conquista de la liberación de la mujer y la relación heterosexual un lastre de ese pasado de dominación patriarcal del que hay que desprenderse.

Esta distopia totalitaria ha creado espacios cerrados y sectarios en los que tan solo cabe un tipo de discurso sobre la “igualdad” de la mujer, que si no lleva la marca de la ideológia de género es despreciado y perseguido. Lo vemos en la agresiva campaña desatada contra VOX por sus críticas contra la Ley de violencia de género, pero la relación simbiótica entre marxismo e ideológia de género también esta detrás del cerco del parlamento de Andalucía por colectivos, que usando la pantalla del feminismo, en realidad se revuelven contra el resultado de las urnas y la perdida de poder del socialismo. Por eso mismo jamás verán una crítica contra el islam desde este tipo de colectivos feministas, mientras hacen escarnio contra el catolicismo, tampoco encontrarán la repulsa contra comportamientos machistas de líderes izquierdistas, mientras rechazan a cualquier mujer de la derecha, por mucho que haya hecho en el terreno de la igualdad. Comparten los mismos objetivos que la izquierda política, la modificación de las comunidades naturales de vida social, lo que conlleva modificaciones estructurales de los sistemas políticos y económicos, y en este proyecto, la ideológia de género no es más que una estrategia del posmarxismo cultural.

Vientos salutíferos
La nación tocó a rebato y pasan cosas que nunca habían pasado
Hermann Tertsch ABC 19 Enero 2019

La irrupción de un nuevo partido en el escenario político no ha sido celebrada por el periodismo como en su día lo fue la llegada de Podemos. La inmensa mayoría de los medios celebró alborozada hace cuatro años el triunfo europeo y después municipal y regional de un partido ultraizquierdista. ¡Qué contentos estaban los periodistas con esos jóvenes que iban a refrescar la política! Ahora, en cambio, están las televisiones repletas de cacatúas en diferente grado de histerismo que anuncian la llegada de las Panzerdivisionen a acabar con la democracia y resucitar a Franco. Pero cada vez se les cree menos. Los medios dan a conocer a sus audiencias unos objetivos de Vox que -¡Vaya por Dios!-, son lo que muchos desean hace tiempo. Y no se atrevían a decirlo. Es un fenómeno de todo Occidente. La sociedad da la espalda a unas élites mediáticas que no informan, sino predican, agitan y regañan para mayor gloria de sus círculos privilegiados y sus proyectos ideológicos, con desprecio a los intereses reales de la gente común.

Los beneficiarios de esa hegemonía cultural izquierdista -partidos, medios y las colosales redes de chiringuitos- están alarmando y pretenden que el nuevo partido es una amenaza para las libertades y la Constitución. No veían problemas en Podemos, ultraizquierdista simpatizante de ETA, con líderes pagados por dictadores y amigos de narcotraficantes terroristas de las FARC y Cuba. Decidido a acabar con España. Pero se dicen aterrados por un partido dirigido por dos exmiembros del PP, víctimas de ETA, con un programa que comienza con la defensa de España, su Rey y su Constitución. Lo que está amenazado, más que nunca y para entusiasmo de millones, es la supremacía de ese chiringuito supremo que es el consenso bajo la estricta observancia de las reglas ideológicas de la izquierda, que el centro y la derecha en España habían acatado con docilidad desde 2004.

Si ridículos son los gritos de estas casandras televisivas, más lo son esas voces que dicen que no pasa nada y que el nuevo partido puede ser ignorado porque no logra ni logrará nada. El nuevo partido no es sino una forma más de expresión de la reacción de autodefensa de la nación española. Que tan bien encauzó y representó el discurso del Rey en 2017. Tan cuestionada, maltratada, despreciada y saqueada, la nación ha dicho basta y toca a rebato. Y de repente pasan cosas que nunca habían pasado. En Sevilla el PSOE pierde el poder. Pablo Casado salva al PP de una catástrofe segura. Y aunque aun rodeado de culpables del naufragio, nombra a gente dispuesta a defender el español en Galicia como en Cataluña. Y a combatir leyes ideológicas del colectivismo neomarxista inaceptables. El partido Ciudadanos está en un dilema en el que se juega su existencia. No podrá quedar en medio entre quienes defienden la nación y quienes la atacan. Podemos salta en pedazos. Pablo Echenique pone en su perfil de Twitter la bandera nacional, la que da asco a Pablo Iglesias. Íñigo Errejón habla de su amor a España como si fuera Ramiro de Maeztu. Y en Extremadura, el parlamento regional con el voto socialista exige al Gobierno de Pedro Sánchez, ese máximo exponente del embuste, que aplique en 155 en Cataluña e imponga la ley en defensa de la unidad de España.

Van a pasar muchas más cosas una vez desatados estos vientos salutíferos. Y no será un partido el protagonista, sino todos aquellos que participen en esta genuina reacción nacional de reconquista de la verdad y el sentido común frente a la permanente farsa ideológica liberticida, amordazante y empobrecedora.

Juan Velarde: "Las comunidades autónomas han roto el mercado español"
DAVID LEMA El Mundo 19 Enero 2019

Presidente de Honor de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, institución que dirigió los últimos tres años, Juan Velarde ha sido catedrático de Estructura e Instituciones Económicas y de Economía Aplicada
Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, pertenece a la primera promoción de economistas de la Facultad de CCPP y Económicas de la Universidad de Madrid
Entre su inabarcable cantidad de libros y artículos caben destacar 'Cien años de economía española' (Encuentro, 2009) o 'Gibraltar y su Campo' (Ariel, 1970), merecedor del Premio Nacional de Ensayo

De memoria prodigiosa, Velarde (Salas, 1927) adereza cada argumento con lúcidas anéctodas. Quizá rodeando la respuesta más directa. O quizá no. Testigo del gran cambio (Encuentro, 2016), sus memorias dialogadas proyectan un hombre cuyas ideas políticas le llevaron a la Falange, desde donde defendió contra lo estipulado la apertura económica, ese gran cambio del que fue testigo activo. Persona afecta al régimen, "sí, pero críticamente, para mejorarlo y mejorar España", era consciente de que una revolución económica de tal magnitud implicaría un nuevo tiempo político. Autodefinido como un religioso radical y absolutamente laico, sorprende su obra El libertino y el nacimiento del capitalismo (La esfera de los libros, 2006), donde profundiza en el papel de la masonería en la economía mundial. Su experiencia en la Administración rebasa el espacio en estas líneas disponible.

Destaquemos, por ejemplo, su periplo en el Tribunal de Cuentas... ... donde ejerció como consejero 22 años. ¿Lo considera un órgano politizado?
Cuando uno discrepa de lo que se aprueba en el Tribunal, emite un voto particular, que va al Congreso. Si ahí los diputados se encogen de hombros, allá ellos. Aunque yo viví un caso curioso: el presidente se las arregló para que un voto particular mío se perdiese por los caminos administrativos. Ni aparecía en el Boletín Oficial del Congreso. Entonces no estábamos autorizados para imprimirlo, pero estaba enfadado y lo publiqué con un trabajo que no tenía nada que ver. Fue sobre un caso especial: el Filesa.

¿Por qué otorga tanta relevancia al papel de la Iglesia en el proceso de modernización económica?
Cuando una autoridad eclesiástica propone cuestiones acertadas desde el punto de vista técnico hay que decirlo. Al igual que digo que eso de la doctrina social de la Iglesia no sirve para nada. Pero Juan Pablo II dio el giro y acertó: sus documentos están muy bien elaborados. Lo más importante fue admitir el mercado libre. Algo que le llega a la Iglesia a través de la Escuela de Friburgo, un lugar muy vinculado al movimiento católico que, en pleno nacionalsocialismo condena posturas económicas del nacionalsocialismo. En España fue crucial la influencia de [Heinrich von] Stackelberg, al que se traen para aquí porque estaba dentro del tinglado de Canaris. Estaban preparando el golpe contra Hitler y querían que un gran experto en cuestiones de política económica estuviera seguro.

Usted mantiene una relación de amor/odio con el liberalismo: ¿cuáles deben ser sus límites?
Están claros desde el punto de vista de la ciencia económica, que señala que la libertad de mercado es fundamental. Pero siempre recuerdo a Stackelberg diciendo: "La libertad de mercado permite a una persona que derribe un edificio y levante una fábrica delante de la catedral de Colonia. Pues mire usted, de ninguna manera. Porque la catedral es de todos y si levantan una fábrica de cemento delante de ella no se puede disfrutar del edificio". Es decir: la libertad de mercado es fundamental, está detrás de todos los procesos de desarrollo económico que se han visto, pero ha de tener un freno. Y ese freno es lo social. Llámese la dignidad de la persona, los bienes que son de todos... Ya nos lo explicaba en la facultad [José] Castañeda con la intervención del Estado en el mercado de trabajo.

¿Está ese freno en la Constitución?
Claro. Porque la Constitución defiende la economía de libre mercado y al mismo tiempo una serie de condiciones sociales en las que esta debe encajar.

¿Cuánta vigencia tiene la advertencia que le lanzó el Nobel de Economía Franco Modigliani hace décadas cuando comentaban problemas relativos a las pensiones y a la evolución de la demografía: "¡Vaya bomba de relojería que tienen ustedes!"?
Me lo contó debajo de un templo de Benedicto XIII, el antipapa. Es uno de los grandes temas de este momento y se debe abordar ya, no postergarlo. Mire los datos de Eurostat del 2018 sobre esperanza de vida: estamos a la vanguardia en Europa. Los viejecitos -yo soy uno de ellos [ríe, a sus 91 años]- vivimos mucho más y ahí estamos cobrando nuestra pensión, vamos continuamente al médico... ¿Qué implica esto? Que estamos hablando no solo de las pensiones, sino del gasto farmacéutico, de personal sanitario, etc...

Vivimos más... y nacemos menos.
La desaparición de la natalidad es uno de los problemas principales. Hay que mirar hacia el futuro. Y en este aspecto fomentar la natalidad es esencial. En España ha ocurrido algo bastante elocuente. Mire: en mi larga vida de funcionario recuerdo esto que me soltó un japonés. Estábamos en una reunión de la OCDE en la que cada uno había aportado datos de estructuras demográficas. Y me dice: "¡Qué suerte van a tener ustedes, los españoles!". "¿Suerte?", le pregunté. "Sí, claro. Esas cifras... Todavía no ha entrado en la población activa el conjunto de mujeres que ustedes tienen en el país. Ya verá como son mucho más eficaces que los hombres. El empujón que van a tener ahí será notable", me dijo.

Pero si esa incorporación no está acompañada de unas políticas de conciliación que permitan...
Exactamente. Hay que fomentar que las mujeres puedan tener hijos. No solo porque satisface a aquellas que los quieran tener, afirmación que no puede molestar a nadie, sino porque se trata de una cuestión de compensación social. Mi hija, viuda, pudo sacar adelante cuatro hijos. Pero es notaria, y no todo el mundo es notario.

Antes mencionaba el gasto. Hubo una época en la en que este país se excusaba el alto endeudamiento por el crecimiento económico vivido. Pero esa causa ya no parece ser la actual... ¿Cómo combatir los elefantiásicos niveles de gasto de hoy en día?
Hay que cambiar aspectos fiscales. Y uno de ellos es el lío organizado por las autonomías. Las Comunidades Autónomas han bajado el PIB de España porque han roto el mercado. Las diferencias administrativas entre pueblos fronterizos son increíbles. Las diferentes regulaciones sobre las aperturas de los negocios, los horarios... Y esa ruptura del mercado, ya nos los enseñaba Adam Smith, hunde la actividad económica. Por no mencionar lo carísimas que son las CCAA. España es muy pequeña y ahora que en Europa se han federado los estados, que hay ideas para tener los mismos sistemas tributarios... seguimos viendo que las autonomías tienen cada una un sistema diferente. Esto no puede ser. La unificación del sistema tributario es una exigencia. Pero es que además, como tienen poco dinero a consecuencia, a veces, de que poseen su parcial sistema tributario y recaudan poco, ¡tienen que acudir al Estado! Mire: el Banco Mundial elabora regularmente estudios sobre las barreras administrativas de todos los países del mundo por diferentes sectores. Y hace unos años hicieron uno sobre las Comunidades Autónomas, que llevé al Congreso, por cierto, y ahí se veía cómo mientras en una comunidad era facilísimo conseguir los permisos, por ejemplo, para conseguir electricidad, construir, etc. en otra era complicadísimo. Y así con todo. El mercado español no es único, está roto por todas partes.

Usted votó «no» en el referéndum de la Constitución por las autonomías porque "está latente la posibilidad de que se les pueda transferir todas las competencias del Estado". ¿Es partidario de su eliminación?
Soy partidario de la recentralización de una serie de cuestiones. Fundamentalmente tendría que recuperarse el control del gasto público en todos los aspectos. Incluyendo las atenciones sociales. La Sanidad debe ser igual en toda España. El sistema de los servicios sociales debe ser igual en toda España. Esencialmente porque pasa a ser más barato. Las autonomías deben estar para ámbitos más pequeños. ¿Que una autonomía quiere dar más clases a niños para, qué se yo, escalar montes? Pues bien. Pero no deben decidir sobre algo que pueda romper el mercado. Por otra parte está el tema del idioma, un capital social homogéneo. Max Weber lo explicó muy bien en el tomo primero de Economía y sociedad basándose en un caso: cómo se separa Flandes del Imperio Asutriaco poniendo en marcha la enseñanza del flamenco frente al alemán. Gracias a eso se logra crear una atmósfera especial, de "somos diferentes". Y llega la ruptura. La historieta de los idiomas también fragmenta el mercado.

¿Quiere decir que en la Administración sólo se debe atender en castellano? ¿O que en las escuelas no se enseñen las lenguas cooficiales del Estado?
En el romanticismo nacen un catalán y un gallego que crea un renacimiento intelectual muy valioso. Otras veces se restablece un idioma que no tiene nada que ver con las raíces del mundo occidental, como hizo Arana con el vasco. Y hay que aguantarlos, sí, pero manteniendo la unificación desde el punto de vista económico y social. El castellano, el español, se habla en muchos sitios y eso crea una base de igualdad de mercado extraordinaria. Quien quiera por un motivo sentimental puede solicitar que le den una enseñanza en otro idioma. En catalán, por ejemplo. Pero sin arrinconar el idioma común. Cuidado con Weber...

¿Qué le parece que el Senado pueda bloquear el techo de gasto condicionando así un elemento tan sustancial para la actuación de un Gobierno como son los Presupuestos Generales?
El sistema bicameral no es malo. Hace reflexionar más a unos y a otros. Una Cámara debe predominar, y esa es la de todos. Pero que haya otra que pueda accionar una serie de frenos no viene mal. Sin embargo, ciertos asuntos claves debieran depender solo del Congreso. Suelen ser las cuestiones económicas, por la agilidad que requieren: los Presupuestos.

"Para mí la política activa es haber participado en el Congreso de Falange en el año 53 para abandonar el nacionalsidicalismo y adoptar en su lugar un programa de corte socialdemócrata". ¿Por qué su definición continúa despertando tantos recelos?
Viví la Guerra Civil en Asturias, en la parte occidental, no en las minas. Y observé una situación ya existente resultado del odio colectivo, fruto de ciertos planteamientos políticos, de una serie de desatinos de la segunda república. De pronto odian y asesinan a don José porque era cura. Y encierran a un tío mío porque era muy de derechas. Y el odio se reprodujo año tras año. Y eso hizo que estallase la guerra. En aquel momento, toda una serie de gente joven se sintió entusiasmada por un discurso extraordinariamente atractivo, que era el de José Antonio [Primo de Rivera]. Que desde el punto de vista económico fuese una atrocidad no significa que no fuera ilusionante. [Luis] Olariaga me contaba una anécdota de José Antonio que termina así: "Mi padre no entiende lo que es el mundo universitario. El pegar palos a un estudiante es como si voy por la calle y veo que hay un señor que le pega una bofetada a una señora. Nos ponemos del lado de la señora. Y eso es lo que ocurre con los estudiantes. Y mi padre no acaba de entenderlo".

Defendió que la Transición debía hacerse con cierto respeto a Franco.
Claro. Porque Franco creó la base para ese conjunto de cambios. Ahí están los trabajos de Fernando Suárez para demostrar cómo lo de las huelgas, lo de los sindicatos... estaba todo admitido por Franco. Mire: tengo una comida con Adolfo Suárez, cuando éste era ministro secretario general del Movimiento, en la que me dice: "Hoy he estado despachando con el generalísimo y me ha dicho: 'Mire, hay que admitir definitivamente una cosa, los partidos políticos. Pero eso sí, hay que montar el nuestro de tal manera que tiene que ganar'", hacer propaganda de la UPE.

Ha consumido mucha tinta escribiendo sobre Gibraltar, ¿cree que el contencioso tiene final?
Narciso Perales me enseñó en su casa un documento de adhesión firmado por el regimiento de Gibraltar que Inglaterra había dejado allí durante la Guerra: si las tropas españolas entraban allí, las abrazarían. "En mi testamento tengo dicho que se queme porque todas estas personas tienen familia y las hundiría. Y yo no puedo hacer eso porque soy muy católico", me dijo. En Gibraltar, de repente deciden armar un paraíso fiscal. Y se crea un foco de actividad financiera impresionante. Los gibraltareños pasan a estar empleados en tinglados con sueldos altísimos. El PIB de Gibraltar es del orden como de EEUU. Pero no solo son los gibraltareños los que trabajan allí, sino todos los ciudadanos de las zonas limítrofes. ¿Quieren que desaparezca Gibraltar en Algeciras? No. ¿En la Línea? En absoluto. La solución debe ser estilo Andorra.
 
¿Una suerte de estatus económico especial?
Debe darse con una solución sui generis financiera porque si no, toda la zona que está enriquecida... No solo se trata de proteger Gibraltar, sino todo lo que le rodea. Y debería ser una zona de nacionalidad española. También hay que eliminar algo que frena la actividad y el desarrollo de Andalucía: hay una base naval inglesa de primera fila. E Inglaterra tiene poder atómico. Eso hace que en una de las bahías de primer orden mundial se frene su proyección. ¿Quién monta una fábrica al lado de una estación naval militar? Nadie. Y dejando claro que las aguas son españolas. Nunca se cedieron. Lo que se cedió fue la utilidad del puerto.

Feministas: No habléis ni por mí ni en mi nombre
Yolanda Couceiro Morín  latribunadelpaisvasco.com 19 Enero 2019

No puede decirse que nos ha pillado de sorpresa la movilización de la izquierda andaluza y por extensión la española ante la pérdida de su feudo particular, su chiringuito favorito, su cortijo privado: la comunidad autónoma de Andalucía, donde, desde que empezó la democracia, ha gobernado el PSOE. Muchos comentarios en las redes sociales apuntaban a que no iban a dejar perder el poder "sin liarla parda", que algo harían, y no precisamente bueno ni dentro de lo que podríamos llamar "talante democrático", dado que el PSOE parece regirse, en todos sus actos y palabras, y en los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía, por una Ley del Embudo exclusiva: "Si lo hago yo, está bien hecho; si lo hacen los demás, está mal".

El berrinche que ha cogido el PSOE tiene una doble lectura en la que no voy a entrar, porque no es el tema de este artículo y lo haría extensísimo. Simplemente, en resumen, una primera lectura es la que ya he indicado arriba, la de de utilizar la democracia como medio de obtener el poder, que parece ser el fin en sí mismo para ellos. La democracia vale si salgo yo, y si las urnas no me dan la razón, tomo las calles: pateo el tablero. Que es lo que han hecho en realidad. Y una segunda lectura, que también he apuntado un poco más arriba, es la rabia por la pérdida de su chiringuito particular, Andalucía.

En otras comunidades, PP y PSOE van alternando mal que bien con pactos y votos cambiantes. En Andalucía nunca se había dado esta coyuntura. Perder Andalucía supone que, además de perder los beneficios de ese cuerno de la abundancia que son los dineros públicos de la comunidad, empezarán a salir a la luz trapicheos, enchufes, corruptelas, que ya se han ido apuntando durante estos años, y que probablemente suponga para muchos la pérdida de sus privilegios (colocaciones a dedo, prevaricación de todo tipo, clase y condición, nepotismo... ). En fin, todo lo que han podido montar durante cuarenta años de impunidad absoluta, algunas cosas ya se han ido sabiendo (mariscadas, putas, cocaína a cargo del contribuyente, puestos de trabajo adjudicados a dedo, puestos heredados de padres a hijos, etc...) y otras que nos quedan por saber.

En cualquier caso, como digo, no es la misión de este artículo profundizar en ninguna de las dos lecturas, sino ir a los hechos: manifestaciones en muchas capitales de España contra el pacto PP-VOX que ha arrebatado el poder al PSOE.

No, nos engañemos ni permitamos que nos engañen. La realidad es que las manifestaciones simplemente han sido una pataleta infantil, una manifestación de inmadurez política y democrática. Nos han querido vender, siempre con la complicidad de los medios del sistema, que las salidas "espontáneamente preparadas" se han debido a la pretendida derogación de la ley de violencia de género.

La izquierda, que sabe manipular como nadie, ha escogido, de todas las propuestas de VOX, la que le ha parecido mejor, quizás porque ha previsto que con ella sería más fácil mangonear a más gente. Podría haber escogido otra cualquiera, ya que eran bastantes las propuestas de este partido que supongo no son de su agrado, pero escogieron ésa. La propuesta de VOX es algo lleno de sentido común. Copio textualmente de su programa electoral: "Derogación ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del menor en los procesos de divorcio." ¿Qué encierran esas frases para levantar tantas ampollas? En ningún momento se dice que la mujer va a ser ninguneada o que va a perder derechos o que va a pasar a ser ciudadana de segunda. Así que habrá que buscar alguna explicación.

Voy a obviar el hecho de que hay muchos hombres que se suicidan por falsas acusaciones de ex-parejas vengativas, o que la palabra de la mujer sin más pruebas es suficiente para encarcelar al hombre ninguneando la presunción de inocencia y saltándose a la torera el Estado de Derecho, que para los hombres no existe, o que hay muchas mujeres que matan o maltratan a hijos y parejas, y son sistemática y vergonzosamente excluidos de los medios.

Voy a obviar también el hecho de que por ser mujer no hay que creerla "sí o sí", porque la mujer puede mentir igual que puede mentir un hombre, y que en un presunto Estado de Derecho, son los hechos los que deben proporcionar condenas o absoluciones, no la ideología.

Voy a seguir obviando el hecho de que la mayoría de las muertes de mujeres a manos de ex-parejas suelen ser extranjeros (en lo que llevamos de año hasta el momento de escribir esto, todas).

Voy también a obviar el hecho de que la ley se ha demostrado completamente ineficaz para proteger a las mujeres realmente maltratadas, pero sí ha demostrado ser excepcionalmente útil para demonizar al hombre. En realidad no es una ley de igualdad, sino de supremacismo feminista, en la cual el hombre ni siquiera puede defenderse (recordemos el "a la mujer hay que creerla sí o sí" de la ministra Carmen Calvo, que hubiera tenido que ser suficiente para la dimisión inmediata de su autora por tener tal concepto de justicia).

Voy también a obviar el hecho de que cuando el dinero público se ha gastado (o malgastado) en putas, cocaína y mariscadas, ninguna feminista se ha quejado ni ha salido en defensa de la dignidad de la mujer ni por asomo.

Y el último hecho que voy a obviar es que en una democracia hay que aceptar los resultados, te gusten o no. En fin, obviemos todos estos hechos evidentes e incuestionables que ya de entrada convierten a estas manifestaciones en auténticas tomaduras de pelo.

No voy sin embargo a obviar dos hechos incuestionables que me parecen importantes para entender por qué tantas mujeres han salido a la calle a gritar contra el pacto PP-VOX. Y tampoco voy a obviar los titulares de la prensa pesebrera, que, cuanto menos, son escandalosamente manipuladores.

Uno de estos hechos incuestionables es la tasa de paro femenina en Andalucía, que a septiembre del 2018 era del 28,6 % (la nacional es del 16,20 %). Esto engloba a todas las mujeres en edad laboral, y los datos están sacados de la EPA. Pero mirando datos anteriores, nacional y andaluz, de distintos años, en todos, sin excepción, la tasa de paro femenina en Andalucía es una de las más altas de España, y muy por encima de la media nacional. Parece ser que a las feministas este dato no les ha importado excesivamente, pues no se han manifestado por su precariedad laboral durante los cuarenta años de reinado absoluto del PSOE en su comunidad.

El otro hecho incuestionable es la tasa de violencia de género en Andalucía, la mayor de España a pesar de las leyes y del gobierno del PSOE durante varios años. El informe, que he sacado de la web de la Junta de Andalucía y que está actualizado a 10 de enero de este año, nos dice que la tasa de violencia de género con resultado de muerte es del 25, 5 %, del total nacional. Eso en 2018, porque si se juntan los datos desde el 2003 hasta el 2018, Andalucía agrupa el 19.9 % del total de muertes por violencia de género de toda España. Creo poder afirmar, con estos datos, que la ley de género se ha mostrado ineficaz en la protección de mujeres maltratadas y mucho más ineficaz todavía en la de mujeres asesinadas en esa comunidad. Y, sin embargo, desde 2003 hasta ahora, no he conseguido encontrar una manifestación "contra el machismo" en ningún pueblo andaluz. Algo curioso, teniendo en cuenta las que han sucedido estos últimos días, coincidiendo con el cambio de gobierno. (¿Será que no conocen estas estadísticas?).

Dado que ni la elevada tasa de paro femenina de la comunidad ni la no menos elevada tasa de muertes por violencia de género han conseguido movilizar a las feministas durante las décadas de gobierno socialista ¿no cabría pensar que hay una razón más poderosa que la defensa de la mujer? ¿Quizás se deba a que, según el dato que saco también de la página web de la Junta de Andalucía, existen más de dos mil asociaciones feministas en esta comunidad, que, sin embargo, tiene declarados 778 pueblos?. Quizás no todas, pero seguro que una buena parte sí recibe subvenciones más o menos importantes o jugosas, supongo que según la afinidad ideológica con el partido hasta ahora "reinante". Subvenciones, que, eso sí, el pacto PP-VOX pretende cortar. Y hay que convenir que es "ligeramente" sospechoso que frente a las estadísticas anteriores nadie se haya manifestado y ante un cambio de gobierno que promete recortar subvenciones inútiles sí.

Pero la prensa pesebrera, casi siempre a favor de la izquierda, no se cortaba un pelo en los titulares, manipuladores, tendenciosos y, como suele suceder cuando lo que importa no es la verdad, sino la pela, falsos. Así, leo en un periódico digital : "Barcelona se alza contra el machismo en solidaridad con las mujeres andaluzas". ¿Qué machismo? Porque evidentemente, el que ha dado lugar a tantas muertes durante el gobierno socialista, no ha merecido nunca solidaridad alguna. Otro: "Las mujeres se movilizan en toda España a favor de la igualdad". Es tan absurdo que no merece una línea siquiera por mi parte.

Sin embargo, ningún periódico del Sistema cae en la cuenta de que esas mismas mujeres que gritan "contra el machismo" pertenecen o simpatizan o simplemente están manipuladas precisamente por los partidos que se niegan a la presión permanente revisable, que hubiera evitado la muerte de varias mujeres y las violaciones de muchísimas más. ¡Curioso cuanto menos! No tienen ningún problema con ese punto, ni han salido a la calle a pedir seguridad manteniendo a los casos perdidos en la cárcel, cuando el hecho de haberlos liberado sí ha costado vidas y dolor.

Las conclusiones están ahí para quien quiera verlas. Y la incoherencia de los socialistas andaluces ha tenido su eco en las redes sociales. Mucha gente ha entendido a la primera que lo que peligra no es la igualdad, ni es que ahora vaya a haber más machismo que el que hubiera. Lo que peligra son las subvenciones que reciben. Los chiringuitos. Las redes clientelares. El vivir de la sopa boba. Muchas mujeres (y muchos hombres) se preguntaban cómo es posible un día laboral por la mañana asistir a una manifestación. Y muchas mujeres -entre las que me incluyo- se desligaban de ese despropósito diciendo alto y claro: si perdéis las subvenciones, no es mi problema. Pero no habléis por mi, ni en mi nombre.

https://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/informe_magnitudes_10_01_2019_0.pdf
https://www.juntadeandalucia.es/temas/familias-igualdad/mujeres/asociaciones.html

Web: http://www.yolanda.info
Twitter: @yolandacmorin
Instagram: @thegoodyolanda
Facebook: facebook.com/yolanda.info

El Gobierno se humilla ante el chantaje del separatismo catalán
“ Un apaciguador es alguien que espera que el cocodrilo se coma a alguien antes que a él” Wiston Churchill
Miguel Massanet diariosigloxxi 19 Enero 2019

De entre las múltiples noticias desagradables a las cuales nos debemos enfrentar los ciudadanos durante estos tiempos difíciles por los que nos vemos obligados a transitar, se puede decir que, por encima de las sorpresas que nos viene proporcionado el partido de los comunistas bolivarianos de Podemos, del que hoy nos han confirmado algo que ya se veía venir desde hace mucho tiempo, como ha sido la incorporación al equipo de Manuela Carmena, Más Madrid, de una de las personas más carismáticas del equipo de Pablo Iglesias y cofundador de Podemos, Iñigo Errejón que, desde que sufrió la derrota de su opción frente a su jefe de filas, Pablo Iglesias, se ha estado distanciando cada vez más de las políticas y estrategias de su antiguo líder; hasta el punto de que, prescindiendo de sus ataduras con Podemos, haya decidido, rompiendo con los vínculos y protocolos ( como no presentarse a unas primarias) del partido, en el que aún milita, probar suerte en solitario, con su propio equipo, en las próximas elecciones regionales madrileñas, enfrentándose, como es de esperar, a un adversario que pueda presentar Podemos para el mismo puesto. No parece que, un señor, al que parece que le van creciendo los enanos por todas partes, como es el propio Pablo Iglesias, en su actual posición, un tanto ridícula, de nodriza de sus propios hijos, se vaya a atrever a cuestionar a Carmena como alcaldesa de Madrid y sí, como es probable, que intente resarcirse del golpe que le ha proporcionado su antiguo colaborador, intentando vencerle en la disputa por la presidencia de la comunidad madrileña.

Sin embargo, aun siendo una noticia de alcance el de la deserción de I.Errejón, unido a la forzada renuncia de Monedero por cuestiones de imagen y de la retirada de la política de la señora Carolina Bescansa, después de sus intentos fracasados de sublevarse contra su jefe; es evidente que lo que sigue llamando poderosamente la atención de la ciudadanía sigue siendo este culebrón, interminable, del problema catalán; últimamente agravado por la circunstancia de que, el señor presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se encuentra ante la encrucijada de que, si no consigue que se aprueben, cuanto antes, los PGE para el 2019, corre el peligro de verse obligado a tener que convocar elecciones legislativas para antes de que llegaran las fechas en las que, por conclusión de la legislatura, se viera obligado a convocarlas forzosamente. En efecto, él ha venido trabajando para conseguir mantenerse en el poder hasta aquella fecha y sabe perfectamente que, en el caso de unas elecciones anticipadas, antes de que haya podido sembrar la autonomía andaluza con sus reclamos o placebos, destinados a ir comprando los votos, como ha sucedido durante los 36 años del gobierno andaluz, notaría muchas deserciones de votantes que buscarían el apoyo de otros partidos cuando, al final de la legislatura, se encontrara con la falta de esta bolsa de “ estómagos agradecidos” que es la que le ha garantizado, al PSOE andaluz, el haber gobernado durante tan largo periodo de tiempo; entre los que se encontraría a los beneficiarios de los PER o a aquellos “funcionarios” de empresas públicas andaluzas que, en virtud del cambio de gobierno y de la nueva mayoría en el Parlamento Andaluz, se vean expulsados de sus actuales enchufes, enfrentándose a la poco agradable tesitura de formar parte de la mayor bolsa de paro de toda España.

Dispuesto a evitar que, lo que ha sucedido en Andalucía, se repita en las elecciones de Mayo y, consciente de su precaria situación en el Congreso de Diputados en el que depende de todos los votos de los que lo apoyaron en la moción de censura que derrocó al señor Rajoy, ha decidido que debe reforzar sus alianzas, algo que le ha resultado muy fácil con los vascos a los que se les compra reduciendo la cuota que deben entregar, cada año, al Estado y, si con ello, pueden atacar al Estado español poniéndolo en dificultades, miel sobre hojuelas; lo mismo se puede decir de los canarios siempre dispuestos a venderse por un plato de lentejas. Es posible, no obstante, que la ciega confianza que tienen puesta en el apoyo de Podemos tengan que empezar a valorarla de nuevo ya que, el acuerdo que tan alegremente firmaron con ellos antes de que entraran en el gobierno, puede tambalearse si, a la hora de la verdad, al señor Sánchez se le ocurriera dejar de cumplir con algunos de los puntos que firmaron. No es probable que esto suceda, ya que ello equivaldría a un suicidio del PSOE sabedor de que, sin los votos de Podemos, su intención de mantenerse en el gobierno de la nación sería papel mojado.

En realidad, como ya hemos expuesto en comentarios anteriores, lo que le ocurre a Sánchez es que carece de toda ética que pueda guiar sus pasos, es una persona que depende exclusivamente de satisfacer a toda costa sus ansias de poder, para lo cual es evidente que no le importa incumplir promesas, engañar, mentir, desdecirse de anteriores afirmaciones, cambiar de compañeros de viaje, traicionar y lo que, a nuestro entender, es lo más peligroso de este señor, no le importa un pimiento de los catalanes se salgan con la suya si con ello encuentra el modo de encubrirlo ante el resto de españoles, que sabe que no están dispuestos a transigir con una posible independencia de la comunidad catalana. En sus planes no descarta nada y menos encontrar el subterfugio para que, dándoles largas a los catalanes, prometiéndoles el oro y el moro, pese a que el resto de España se rebele contra ello y cediendo en darles más competencias, en modificar su Estatuto de Autonomía e indultando a los que están siendo juzgados por rebelión y secesión, si es que fueran condenados por lo que ahora sólo son supuestos delitos. En fin, todo lo que legalmente, ilegalmente mediante pactos secretos, o cometiendo traición y deslealtad contra la patria española, tenemos la completa seguridad de que, llegado el caso, no tendría inconveniente alguno en, si con ello se reafirmaba en el poder y ganaba tiempo para aplicar sus políticas de despilfarro y suicidio económico que, sin duda, como tantas veces hemos denunciado, sería lo que sucediera si, olvidándonos de Europa, de sus políticas y de sus leyes comunitarias, pretendiéramos implantar, en España, un sistema político del modelo que Podemos o el mismo Sánchez tienen en mente, pero que nunca sería aceptado por la CE, por el peligro que ello supondría para todo el resto de la UE.

Estamos ante una realidad, no un sueño, una simple amenaza o un espejismo que, al cabo de unos instantes desaparece dejándonos el desierto en su inmensidad, sin rastro de aquella imagen que, por unos momentos, creímos haber visto. La humillación del Estado y todas sus instituciones ante la rebelión catalana ya se ha consumado. La simple aceptación, como se ha dicho, de que “el Gobierno español y el gobierno catalán se van a sentar en dos mesas de trabajo para discutir, en un diálogo bilateral y entre partidos (no parece que, entre ellos, se hayan incluido al PP ni a C´s) en el que van, a través de “un diálogo efectivo” queriendo avanzar hasta conseguir “vehicular una propuesta política sobre el futuro de Cataluña” (¡Es que estamos locos, señores, cuando el Presidente del gobierno español habla de propuestas políticas no puede referirse más que a pasarse por la entrepierna la Constitución española y ceder soberanía, la que piden los catalanes y que, hasta ahora, nunca habían conseguido plasmar en una declaración conjunta de un estilo semejante, evidentemente, aceptando posibles acuerdos que constituyen, sólo su planteamiento, una deslealtad y una traición manifiesta en contra el Estado español y del resto de comunidades que constituyen la nación española!)

Los separatistas han conseguido algo que nunca debiera de haber sucedido: poner en el mismo plano al Gobierno de la nación española, en el mismo nivel, que a los simples representantes, funcionarios, dependientes del Estado como tales, que manifiestan abiertamente su deseo de que se les permita gobernar, a su antojo, la parcela que se les encomendó y que, con su traición y desvergüenza, han elevado el tono de su traición hasta pretender humillar a nuestros gobernantes haciéndoles desplazar al Palacio de Pedralbes ( en territorio enemigo) para obligarles a escuchar sus exigencias.

Ya no vamos a comentar la incapacidad manifiesta de la ministra Carmen Calvo, que se atreve a decir que la suma de las poblaciones de Andalucía y Cataluña suma más que la mitad de todos los habitantes de España, demostrando su ignorancia respecto al censo de ciudadanos españoles o, lo que podría ser todavía peor: su afán de engañar a los españoles aunque ello sea a costa de mentirles confundirlos. Aquí ya no quedan más excusas y así lo entienden muchos de los barones del PSOE. El propio presidente de Extremadura, señor Fernández Paje se ha manifestado, junto con su partido en la comunidad extremeña, C´s y el PP, en el sentido de que se debería aplicar, sin más dilación, el Artº 155 de la Constitución en Cataluña, según un acuerdo que las tres formaciones firmaron conjuntamente. En realidad, si las cosas siguen por la deriva que viene marcando el señor P.Sánchez, ya no estamos hablando solamente de que, en Cataluña, unos iluminados vienen pretendiendo separar a esta región del resto del territorio español, algo que ya por sí mismo sería motivo de una intervención algo más contundente de la que supone el mentado 155; es que la traición en contra de nuestra patria se está gestando en el mismo gobierno de la Moncloa, sin que haya nadie advierta de que lo que se está intentando hacer en favor de los separatistas catalanes no tiene precedente en toda Europa y que, si se sigue aceptando que este personaje que nos gobierna siga actuando de espaldas a la Constitución española y en contra de los intereses de España, lo que procedería es que se le aplicara lo que pudiera ser una reproducción, a la española, del impeachment , utilizado por los norteamericanos en contra del presidente Nixon, por unas simples escuchas ilegales al partido opositor ¿Qué le hubiera sucedido, al señor Nixon, si hubiera negociado desprenderse de uno de los 50 estados federados de los EE.UU de América?

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a preguntarnos ¿dónde se encuentra esta mayoría silenciosa que se nos dice que sigue perpleja el devenir de los acontecimientos en España? Nadie debería poner objeciones a un partido como éste, VOX, que ha dado la sorpresa en Andalucía consiguiendo 12 escaños en el Parlamento Andaluz. ¿Quién puede reclamar, sin que se la caiga la cara de vergüenza, achacándoles a estos señores que estén en contra del sistema autonómico español, ante la vista de las deletéreas consecuencias de que, el sistema de delegación de funciones creado por la división actual, no ha hecho más que crear dificultades, promover problemas de lenguas, provocar enfrentamientos entre españoles, poner en peligro la unidad de España y amenazar con la posibilidad de que, estas diferencias, pudieran acabar (como ya sucedió en el año 1936), con enfrentamientos que pudieran llegar a crear víctimas mortales lo que, es evidente, no podría evitar un enfrentamiento de más envergadura. Parece absurdo que, hasta ahora, con esta política de apaciguamiento, no haya salido ninguna voz autorizada que haya advertido de las posibles consecuencia de seguir por el camino que, imprudentemente, parece que ha emprendido el señor P.Sánchez que, nunca me lo hubiera creído, ha sido capaz de hacernos parecer bueno hasta al impresentable Zapatero, verdaderamente el primer culpable de la situación actual de este país.

¡No es esto, no es esto!
Jesús Laínz Libertad Digital 19 Enero 2019

No tardaría mucho tiempo Ortega en empezar a desconfiar de la República neonata. En marzo del 39, celebró la entrada de Franco en Madrid.

La actividad principal del eminente pensador José Ortega y Gasset no fue, evidentemente, la política, aunque tanto en sus escritos como en sus acciones nunca dejó de participar en el debate sobre cómo debía regenerarse una España recién salida del Desastre del 98.

Radicalmente opuesto a la dictadura de Primo de Rivera, la complicidad de Alfonso XIII con ella le pareció la gota que colmaba el vaso de los desmanes de una Monarquía que debía desaparecer por el bien de España. Por eso publicó en El Sol el 15 de noviembre de 1930 el histórico artículo El error Berenguer, en el que deploró con singular indignación los siete años de gobierno primorriverista:

España ha sufrido durante siete años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público, el cual ha usado medios de tal modo anormales, que nadie, así, de pronto, podrá recordar haber sido usados nunca ni dentro ni fuera de España, ni en este ni en ningún otro siglo (…) No es imposible, pero sí sumamente difícil, hablando en serio y con todo rigor, encontrar un régimen de Poder público como el que ha sido de hecho nuestra Dictadura en todo el ámbito de la historia, incluyendo los pueblos salvajes. Sólo el que tiene una idea completamente errónea de lo que son los pueblos salvajes puede ignorar que la situación de derecho público en que hemos vivido es más salvaje todavía, y no sólo es anormal con respecto a España y al siglo XX, sino que posee el rango de una insólita anormalidad en la historia humana.

Ortega consideró que no se podía continuar con el régimen monárquico como si nada hubiera pasado y que la aceptación regia de la Dictadura debía implicar su extinción. Por eso concluyó el artículo con el célebre "¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo! Delenda est Monarchia" que tanto influiría en la decisión de muchos españoles de optar por un régimen republicano.

Pocos meses después, en febrero de 1931, Ortega fundaría la Agrupación al Servicio de la República junto con Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, hecho por el que el trío pasaría a la historia como "los padres de la República". Los tres firmaron el manifiesto en el que exaltaron "la grande promesa histórica que es la República española":

La Monarquía de Sagunto ha de ser sustituida por una República que despierte en todos los españoles, a un tiempo, dinamismo y disciplina, llamándolos a la soberana empresa de resucitar la historia de España.

Su compromiso con la causa republicana le llevó a reclutar nuevos adeptos entre otras personalidades de la política y la cultura. Éste fue el caso de Francesc Cambó, a cuyo despacho del hotel Ritz acudió Ortega con tal fin. Así lo recordó el inteligente y experimentado catalán en sus memorias:

Cuando esperaba que yo le diese un sí y una firma, tuvo que escuchar una exposición serena de mis argumentos dirigidos a hacerle ver que aquella República de que me hablaba era un puro ensueño; que si la República venía, sería gobernada o por los socialistas o por Lerroux con su gente tarada; que el nuevo régimen supondría el comienzo de una era de convulsiones para España, que se traduciría en un inevitable retroceso en la cultura (…) Al oírme, tuvo un ataque de furia. Salió de mi salón batiendo la puerta.

Fue elegido diputado a las Cortes constituyentes junto con trece de sus compañeros de candidatura. Muy significativamente, siete de aquellos trece pronto acabarían enfrentados a la república: los tres fundadores; Alfonso García Valdecasas, que dos años más tarde participaría en la creación de Falange Española; Vicente Iranzo –cuyo hijo, huido a Francia, regresó para alistarse, junto con el de Ortega, en el ejército sublevado– fue condenado a muerte por un tribunal revolucionario y logró salvar la vida por sus altos contactos con Martínez Barrio, lo que no impediría que, tras la guerra, fuese condenado a varios años de libertad vigilada por su supuesta pertenencia a la Masonería; José Pareja, exministro de Instrucción Pública y catedrático de patología que fue destituido en 1937 por desafecto al régimen y tuvo que refugiarse en la embajada uruguaya; y Manuel Rico Avello, exministro de Gobernación y de Hacienda que acabaría asesinado por los milicianos izquierdistas en la cárcel Modelo junto con otros destacados políticos republicanos "moderados" como Melquíades Álvarez o Ramón Álvarez-Valdés y, por supuesto un buen número de derechistas. Al conocer lo allí sucedido, exclamó Indalecio Prieto: "La brutalidad de lo que aquí acaba de ocurrir significa, nada menos, que con esto hemos perdido la guerra".

No tardaría mucho tiempo Ortega en empezar a desconfiar de la República neonata. El 2 de junio, sólo mes y medio después de su alumbramiento y ya con la primera quema de edificios religiosos a sus espaldas, lamentó que "gentes con almas no mayores que las usadas por los coleópteros han conseguido en menos de dos meses encanijarnos esta República niña y hacerle perder el garbo con que nació".

Participó activamente en las discusiones parlamentarias, en las que se destacó por su oposición a organizar España como un Estado federal, lo que juzgó un retroceso hacia tiempos medievales, y por su crítica a las izquierdas a causa de su concepción de la República como un régimen revolucionario y de su propiedad exclusiva. Así, el 9 de septiembre de 1931, en pleno debate constitucional, publicó en el diario Crisol un importante artículo en el que advirtió que la República no funcionaría mientras no se desterrara la palabra revolución que tanto gustaban de usar los izquierdistas. Y lo concluyó con unas palabras que han pasado a la historia:

Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo.

Dos meses más tarde, el 6 de diciembre, tres días antes de la aprobación parlamentaria de la Constitución, pronunció un discurso, titulado Rectificación de la República, en el que lamentó, entre otros aspectos, su "arcaico anticlericalismo" y el espíritu partidista por encima del interés general de la nación:

Lo que no se comprende es que, habiendo sobrevenido la República con tanta plenitud y tan poca discordia, sin apenas herida ni apenas dolores, hayan bastado siete meses para que empiece a cundir por el país desazón y descontento, desánimo; en suma, tristeza. ¿Por qué nos han hecho una República triste y agria bajo la joven constelación de una República naciente?

Desilusionado de un régimen al que acusaba de sectario y extremista, en octubre de 1932 disolvió la Agrupación al Servicio de la República y se retiró de la primera fila política no sin antes reiterar por escrito su desafección por una "Constitución lamentable, sin pies ni cabeza ni el resto de materia orgánica que suele haber entre los pies y la cabeza".

Tras la victoria fraudulenta del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, Ortega consideró que la situación de España no auguraba un porvenir pacífico, por lo que viajó a París para ir preparando el traslado de su familia. Y con el asesinato de Calvo Sotelo, que le sorprendió en Madrid, vio claro que por fin se había desatado la revolución que la izquierda venía anunciando desde tiempo atrás. Como relataría posteriormente su hijo, temió que se produjeran, por parte republicana, acciones contra las personas de mentalidad equilibrada, al igual que había sucedido en octubre de 1934, cuando los primeros tiros se dispararon contra el domicilio de Besteiro, vecino suyo en El Viso, en castigo por respetar el sistema democrático. Se escondieron en casa de su suegro, justo a tiempo para que García Atadell y sus esbirros encontraran su domicilio vacío. Así lo relató su hijo Miguel:

Después nos refugiamos en la Residencia de Estudiantes, donde había, por lo menos, una vigilancia y un baluarte. Allí corrió mi padre serios peligros. Con amenazas, le pidieron que firmase un manifiesto redactado por un grupo extremista, los Escritores Antifascistas. Mi padre, muy enfermo, en cama, se negó a firmarlo. La negativa indignó de una manera terrible y peligrosísima a los jóvenes escritores comunistas. Volvieron con terribles amenazas; lo hubieran matado (…) El nefasto diario Claridad arremetió contra mi padre diciendo cosas como ésta: "que su filosofía era donde se habían alimentado las mentes fascistas". Esto era una condena a muerte; nadie se libraba, después, de ser fusilado en un plazo breve. Mi padre, sin embargo, comprendió que antes de matarle querrían utilizarlo para su beneficio. Así fue. Después de pocos días, aparecieron otra vez (mi padre estaba muy enfermo, con septicemia de origen biliar); pretendían que hablase por radio a América. No sé cómo logró una demora, que aprovechamos para salir de España todos, ya que lo que más le preocupaba era dejar rehenes.

Una vez conocida su fuga de España, la Comisión Universitaria Depuradora le destituyó de su cátedra. Algunos meses después, en el Epílogo para ingleses que escribió para una nueva edición de La rebelión de las masas, relataría así este episodio lamentando la ignorancia con la que se juzgaban en el extranjero los hechos de España:

Mientras en Madrid los comunistas y sus afines obligaban a escritores y profesores, bajo las más graves amenazas, a firmar manifiestos, a hablar por radio, etc., cómodamente sentados en sus despachos o en sus clubs, exentos de toda presión, algunos de los principales escritores ingleses firmaban otro manifiesto donde se garantizaba que esos comunistas y sus afines eran los defensores de la libertad. Evitemos los aspavientos y las frases, pero déjeseme invitar al lector inglés a que imagine cuál pudo ser mi primer movimiento ante hecho semejante, que oscila entre lo grotesco y lo trágico. Porque no es fácil encontrarse con mayor incongruencia.

Y continuó reprochando a Albert Einstein la insolencia de haberse creído con derecho a opinar sobre la guerra civil española usufructuando "una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre".

Refugiada toda la familia en París, evitó el contacto personal con los dirigentes y diplomáticos republicanos allí destinados, algunos de ellos amigos suyos. Sus dos hijos decidieron alistarse en el Ejército de Franco con plena aprobación paterna. Desde la distancia, siguió el desarrollo de la guerra con enorme interés y el deseo de una rápida victoria del bando nacional. Cuando un amigo le transmitió el bulo de que se acababa de rendir el Alcázar de Toledo, Ortega respondió que "no puede ser verdad; los cadetes del Alcázar de Toledo no se rinden nunca".

Mantuvo contacto frecuente con Marañón, al que confesó con amargura su arrepentimiento por haber participado tan activamente en la campaña contra la Monarquía. Y le recordó a menudo la desagradable conversación que, unos días antes de publicar El error Berenguer, había mantenido con un Cambó contrario al cambio de régimen. Siete años y una guerra civil después, a Ortega no le quedó más remedio que admitir que el catalán había acertado y él, la cabeza más influyente de la España de su tiempo, se había equivocado estrepitosamente.

Si bien el 13 de marzo de 1939 escribió a su compañero de filas, de desengaño y de huida confesándole "haber pasado alguna nerviosidad con la última coletada del atún comunista", el 28 de marzo le envió un telegrama expresando su "alborozo y felicitación" por la entrada de Franco en Madrid.

Receloso de la acogida que podrían darle los gobernantes e intelectuales españoles por haber representado tan alto papel en la proclamación del fenecido régimen republicano, prefirió pasar los primeros años de la posguerra fuera de España, a donde regresó en 1944 y donde residió, intelectualmente activo pero políticamente al margen, hasta su fallecimiento en 1955.

www.jesuslainz.es
******************* Sección "bilingüe" ***********************

EL FRACASO DE LA INMERSIÓN
La barrera idiomática y las desigualdades provocadas por el Estado de las autonomías
La Gaceta  19 Enero 2019

El Estado de las Autonomías y las incesantes concesiones de los diferentes gobiernos centrales a los nacionalistas han desembocado en una significativa desigualdad entre los ciudadanos españoles. ¿No se lo creen? Veámoslo con un sencillo ejemplo.

Un ciudadano murciano decide trasladarse a vivir a Cataluña y opositar al cuerpo de funcionarios…. pero el catalán es un requisito imprescindible para acceder al puesto. A la inversa, un ciudadano de Tarragona decide prepararse para obtener una plaza pública en Cartagena, donde no existe la obligación de conocer ninguna lengua cooficial. ¿Adivinan quién parte con desventaja en la carrera por la plaza pública?

¿Es esto igualdad?
Y esto ocurre en Cataluña, País Vasco, Baleares, Comunidad Valenciana y Galicia, comunidades todas ellas que aplican un requisito lingüístico para acceder a las plazas que oferta el ejecutivo autonómico.

En Cataluña, si se quiere acceder a un puesto de la Administración regional o de las entidades locales, es obligatorio saber catalán según la Normativa de Función Pública, aunque, eso sí, pueden quedar eximidos tanto el personal interino como el laboral temporal.

Vamos ahora a Baleares: gracias al giro nacionalista del PSOE, los médicos se están viendo obligados a abandonar las islas a cuenta de la imposición del catalán. El último caso conocido es el de la anestesista pedriática del hospital Mateu Orfila de Menorca, que se ha visto obligada a dejar su puesto desde que la llegada de Francina Armengol al poder ha convertido el idioma cooficial de mérito a requisito para obtener un puesto en la administración autonómica.

En la Comunidad Valenciana la situación es similar, aunque fue el Partido Popular el encargado de comenzar la cruzada contra el castellano: en 2002 introdujo la obligatoriedad del valenciano para los puestos de enseñanza en primaria, y en 2013 lo amplió a los niveles educativos superiores. Ahora la izquierda de Ximo Puig y Mónica Oltra extenderán este requisito a toda la función pública.

En País Vasco, el euskera se exige en función de la realidad sociolingüística del municipio, provincia o la región en general, estableciendo cuotas. Se fija un perfil lingüístico con distintos niveles que se adecúa a los conocimientos de la población. La policía autonómica, la Educación y la Sanidad se rige por planes específicos.

En Galicia también hay distintos grados de conocimiento y el idioma es preceptivo para acceder a un puesto en la administración territorial, sea cual sea el nivel. Y la cruzada idiomática podría extenderse en los próximo años a Asturias, donde la izquierda ha abogado por dotar de cooficialidad al bable.

Volvamos al ejemplo anterior de Tarragona y Cartagena, pero ahora es un niño el que tiene que estudiar en catalán. Ese alumno, según un reciente informe de Convivencia Civil Catalana, tendrá menos oportunidades: ‘’Las élites serán catalanoparlantes de base, las mejores oportunidades serán para ellos porque la inmersión lingüística les facilita el éxito académico y un mejor aprendizaje’’, denunció a El Mundo el responsable de Estudios de esta entidad, Jesús Sanz.

Y es que la inmersión lingüística ha sido una cruz para los estudiantes castellanohablantes. Según el informe PISA de 2015, estos alumnos suspenden más que los catalanohablantes: “No es arriesgado decir que la desigualdad educativa entre castellanohablantes y catalanes introducida por la inmersión lingüística en Cataluña se plasma también en una desigualdad profesional y social entre la población, quizás deseada de forma voluntaria por algunos ingenieros sociales del nacionalismo catalán’’, explicó Sanz.

A la luz de los datos, un español parte en desventaja dependiendo de la región en la que haya nacido. Si los ciudadanos no parten desde una situación de igualdad para temas tan importantes como la Educación o el acceso a una plaza pública, ¿no sería oportuno devolver al Estado ciertas competencias para garantizar los mismos derechos al español de Cartagena y al de Tarragona?

El pirómano de Tetuán y las putas
Segundo Sanz okdiario 19 Enero 2019

“Hoy las calles vuelven a hablar. Miles de personas defienden en todo el país que los derechos de las mujeres no se negocian. El Gobierno de España lo tiene claro: sin feminismo no hay democracia. Sigamos avanzando”. Este es el mensaje más miserable que ha lanzado Pedro Sánchez en las redes sociales desde que llegó al poder el pasado junio.

Aquella confesión de Zapatero a Gabilondo en un plató de televisión en 2008, donde reconoció que “nos conviene que haya tensión” al ser preguntado de manera informal por el periodista sobre los sondeos, fue captada fuera de cámara. Sin embargo, ‘el Obama de Pozuelo’ ni siquiera se tapa. Al contrario. Aconsejado por su spin-doctor Ivan Jode, como si éste estuviera descubriendo la pólvora, sale al vecindario de Twitter a agitar al electorado de izquierda porque ellos están convencidos de que a mayor polarización del mensaje, los socialistas subirán en apoyos en las urnas. Aprovechando además que Podemos, su principal competidor en este espectro, ha pulsado el botón de autodestrucción.

Lo enormemente grave es que el presidente del Gobierno echó esta gasolina al fuego del odio que los radicales ya están llevando a las calles a modo de kale borroka contra el que piensa diferente. El incendiario de Tetuán está contribuyendo de esta manera a una batasunización del clima de convivencia, algo desconocido hasta ahora fuera del País Vasco y Cataluña, donde los CDR del president Quim Torra han tomado el testigo de los herederos del ‘frente de masas‘ de ETA. En cambio, las condenas del inquilino de La Moncloa a los ataques y las agresiones que están sufriendo miembros de partidos constitucionalistas brillan por su ausencia.

Pero la doble moral del socialismo más sectario no tiene límite. Tampoco se oyó al sanchismo ningún mensaje de repulsa, de rechazo, de autocrítica, cuando Fernando Villén, exdirector de la extinta Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) tuvo que declarar el año pasado ante la juez para explicar un gasto de 31.969 euros en casas de putas con una tarjeta de la Junta entre los años 2004 y 2009. Sólo se escuchó a la ministra de Justicia diciendo en el Congreso, a pregunta del PP, que “cualquier tipo de explotación a la que se somete a una mujer me parece denigrante” y que si es con dinero público resulta “repugnante”, con independencia de que “suceda en Andalucía, en Mallorca o en Azerbaiyán”. Como si el escándalo de las tarjetas black de la Faffe, ocultado durante años por los socialistas desde el Gobierno de la Junta, fuese algo extendido. Por cierto, la ministra Delgado, fiscal en excedencia, todavía no tiene el carné del PSOE.

Sin embargo, las femi-ultras que a bordo de autobuses pagados por el PSOE —y todavía habrá que investigar si por algún organismo de la Junta— rodearon el Parlamento andaluz en la investidura democrática de Juan Manuel Moreno Bonilla no convocaron ninguna concentración de repulsa ante San Vicente, sede del PSOE en Sevilla, por el caso de la mancebías que frecuentaban con parné de la Junta sus correligionarios.

La deriva equidistante de Cs
Antonio Robles Libertad Digital 19 Enero 2019

Cuando uno duda si saltar o frenar, lo corriente es caer en mitad del charco. Esa es la historia de Cs desde que decidió pactar con la euroescéptica ultraderecha de Libertas en las europeas del 2008, esa es la historia desde que en 2015 decidió extenderse a toda España en mitad de unas elecciones municipales con riesgo de agrupar a lo peor de cada casa, esa es la historia desde que en el 2017 decidió eliminar de su ideario la socialdemocracia, y esa es la historia desde que decidió abominar histriónicamente de VOX en Andalucía.

Si sólo analizamos los fenómenos de las cosas obviando las causas, hay el peligro de interpretar mal los efectos y ser arrollados por las causas. ¿Podríamos reducir el éxito histórico de Cs a una sola causa? Podríamos, como podríamos hacerlo con el éxito de Podemos y con el de Vox. A la causa esencial me refiero, aquella sin la cual el resto de matices se deshilacharían. Sólo después de definirla podemos vaticinar la debacle que le puede sobrevenir a Cs en las próximas generales. Este artículo está dedicado a descifrar esa predicción.

El éxito de Cs fue desde el principio la respuesta herida al hartazgo del nacionalismo obligatorio e intimidatorio, por entonces concentrado en la exclusión de la lengua española en la escuela y demás instituciones catalanas, en el desprecio a España y en la imposición de un Estatuto con pretensiones constitucionales propias de un Estado soberano. Aunque por entonces no lo supieran muchos de sus votantes, se decidieron por Cs porque era el único partido que defendía sus sentimientos españoles. Después de todos estos años, se ha demostrado la fatalidad: a España sólo la defiende la derecha; la izquierda, o se avergüenza de ella o la rechaza. En bloque. Esa es la anomalía provocada por la patrimonialización que Franco hizo de la nación española, junto a las raíces separatistas de la izquierda catalanista de los años treinta. Y a pesar de algunas iniciativas actuales para que la izquierda vuelva a amar a su país, nada parece prever que eso vaya a cambiar fácilmente.

Aquellos 89.567 votos de las primeras elecciones autonómicas catalanas de 2006 provenían mayoritariamente del centro-derecha. O sea, del espacio del PPC y de la abstención acumulada de la población castellanohablante. Muy pocos del PSC, lo contrario de lo que interesaba decir por entonces, porque en esos primeros tiempos el ala de centro-izquierda del partido pretendía sustituir al PSC, el verdadero culpable del auge del nacionalismo. Pero el pragmatismo de Albert Rivera quería un atajo al poder y optó por ocupar el espacio del PP. Esa treta no ampliaba el perímetro constitucionalista, sólo lo cambiaba de manos. Era preciso recuperar el electorado de izquierdas secuestrado por el catalanismo del PSC, pero Rivera, ni tenía convicciones socialdemócratas ni puso los medios. Grave error que agudizaría con el tiempo, y que en el futuro le puede costar la posición ganada. Después me explico.

El éxito de Podemos nació de la desesperación de los excluidos por la crisis y el ansia de venganza de una generación privilegiada que se creyó sus propios eslóganes adanistas. Eso explica que en sus primeras elecciones les votase un 10% de personas provenientes de votantes del PP. Algo inaudito en un partido con ínfulas comunistas a remolque de todos los populismos sudamericanos y ocurrencias terminadas en ismos.

El éxito de VOX es exactamente el mismo del que brotó Cs: el rechazo al nacionalismo periférico y la reivindicación sin complejos de la unidad de España. Sus apuestas electorales anteriores a las andaluzas estuvieron centradas en el nacionalcatolicismo, el derecho a la vida y toda la atmósfera reaccionaria del Concilio de Trento. En las andaluzas las dejaron en un segundo plano a favor de una reivindicación sin complejos de España con argumentos de máxima credibilidad: Vox había puesto a trabajar a destajo a más de veinte abogados contra los golpistas catalanes. El éxito que le dio visibilidad mediática y credibilidad.

Resulta chocante que los medios de derechas se empeñen en considerar a Cs como de centroizquierda, cuando su ideario no lo es y la mayoría de sus militantes y electorado están a la derecha, incluso del propio PP. Como irracional es tratarlo de ultraderecha por parte de la izquierda. Muy al contrario, la dirección de Cs ha procurado copar el electorado del PP desde la salida masiva del partido en 2009 de su ala de centro izquierda, a raíz de su pacto con Libertas en las europeas de 2008. Su apuesta definitiva la concretó en el Congreso del Coslada de 2017 cuando el equipo de comunicación olió sangre en un PP corroído por la corrupción y su cobardía ante el procés. Era la hora de Rivera, había que asaltar al PP, pero para eso era preciso convencer a su electorado de que Cs no tenía nada que ver con su leyenda socialdemócrata. Y se borró de su ideario. El camino estaba expedido, otro centro derecha era posible y Albert era el mirlo blanco destinado a ocupar ese espacio. Su eslogan "ni rojos ni azules", se abría paso.

Pero el procés catalán que tanto le dio a Cs, se lo puede quitar todo. El PP ya no lo lidera el cobarde Rajoy, sino un Pablo Casado dispuesto a aplicar el 155 con más rigor que Albert Rivera y con menos escrúpulos que éste para pactar con Vox. Y Vox ha surgido con la fuerza incontestable de sus querellas contra los golpistas, su lenguaje radical contra los nacionalistas, y la defensa de España por la que hasta la fecha votaban a Cs. Con este nuevo tablero, Cs se ha quedado sin espacio y sin ideario para abrir uno nuevo. ¿Por qué?

Porque el electorado del PP que votaba a Cs volverá a votar al PP por fiabilidad. Pablo Casado ha recuperado el discurso de la nación asediada que hasta la fecha era patrimonio de Cs por incomparecencia de Mariano Rajoy. Y porque el electorado más españolista que votaba a Cs, lo hará ahora por VOX. Es más fiable y más radical en un momento histórico donde las emociones y el cainismo han radicalizado dos frentes guerracivilistas irreconciliables. Y sobre todo, porque en aquello que antaño Cs combatió y poco a poco ha abandonado, ahora lo combate Vox sin complejos (la ley de memoria histórica, la de violencia de género, la oposición a la inmersión lingüística, el frente jurídico contra el adoctrinamiento escolar o la propaganda de TV3, la regulación de la inmigración, la persecución de la delincuencia, la prisión permanente revisable y el cumplimiento de la ley, la devolución de competencias al Estado y eliminación final de las autonomías etc.)

El fantasma de UPyD aparece de nuevo. Aquel inmenso error de no haberse fusionado UPyD y Cs, facilitó el surgimiento de Podemos y el nacimiento de Vox. Y para colmo desapareció UPyD.

Esa desaparición demuestra que los partidos están perdiendo consistencia. De golpe, las andaluzas han dejado a Cs sin espacio en el centro derecha. Y precisamente ahora, cuando se ve satanizado por la complicidad con VOX en el gobierno andaluz, el equipo de comunicación de Albert Rivera ha decidido escenificar una oposición visceral a VOX para huir de su abrazo ultraderechista y recuperar su imagen de centro izquierda que le sitúe de nuevo en el centro del tablero. El mismo bandazo que dio en el congreso de Coslada contra su antigua alma socialdemócrata para asaltar al PP, ahora quiere recuperarla para ofrecer un guiño al electorado del PSOE. El compadreo de Pedro Sánchez con los nacionalistas le ofrece la oportunidad para asaltar los cielos del PSOE, como hace dos años, tomaron la corrupción y cobardía de Rajoy, como la oportunidad para hacerle una opa hostil al PP.

Esta es la consecuencia de un partido sin referencias ideológicas ni principios definibles dirigido por un equipo de comunicación. El apelativo de veleta naranja no es sólo un insulto: es la consecuencia de querer estar en todas las salsas sin implicarse en ninguna. Y lo puede pagar caro.

Si la deriva suicida de 2008 al pactar a la desesperada con la peor ultraderecha europea, confederada en Libertas, la evitó una rápida rectificación y la amenaza del incipiente procés en 2010, en su basculación extrema en sentido contrario de hoy al simular histriónicamente su alergia a la ultraderecha de VOX, puede estar su ruina. Cs se alimentó durante todos estos años de la trinchera antinacionalista catalana que ni el mismo PP se atrevía a combatir y de la defensa de España sin complejos que en el PP era tibia; pero su tibieza creciente en Cataluña ante la inmersión lingüística (la inmersión ha desaparecido de su vocabulario) y sus coqueteos con el catalanismo moderado para ensanchar su perímetro electoral está dejando a VOX todo el campo libre ante un electorado harto de cambalaches y sediento de un 155 sin contemplaciones. En Cataluña se sienten solos, y en España millones de españoles están hasta el gorro de humillaciones populistas y nacionalistas. Y a eso Cs no gana ni a Pablo Casado, ni a Vox. Albert Rivera es hábil y suele salir de todas las encrucijadas con éxito, pero la repetitiva inconsistencia de la levedad del ser en estos momentos de pensamientos fuertes, le puede pasar factura. Los nuevos vientos huracanados que recorren Europa no dejan espacio para el trapicheo de zoco. La gente está hasta el gorro de los juegos de manos de los políticos, necesitan certidumbres. Y un respeto. De ahí la nostalgia de la coherencia, el respeto a la palabra dada, y una cierta honradez. No estaría mal que en esta época donde los equipos de comunicación han sustituido a los principios, repasen la vida del patricio romano Lucio Quincio Cincinato.

No estoy evaluando posiciones ideológicas, sino respuestas electorales en función de la coherencia ideológica. Y todas son adversas a la deriva equidistante de Cs. Dicho de otro modo, ya no es la referencia de España, el PP y Vox le han sustituido por méritos propios.

P.D. En estos tiempos de incertidumbre para el destino de España, al contrario de lo que sostiene Federico Jiménez Losantos como antídoto para defender España, no ha llegado el momento de agrupar al centro derecha como baluarte contra quienes quieren destruirla. O no sólo. Es preciso también la sustitución de la actual izquierda populista, desde Podemos al PSOE de Pedro Sánchez por una izquierda ilustrada, no dogmática, constitucionalista, beligerante con el nacionalismo, que defienda la nación de todos. Si volvemos a cometer el error de confundir a España con la derecha como hizo la sociología franquista y explotan los nacionalistas, ni tendríamos una nación de ciudadanos libres e iguales, ni capacidad para evitar su ruptura. El Cs inicial de centro izquierda pudo abrir la primera brecha. E hizo lo contrario. No abortemos la posibilidad de que otros proyectos de izquierdas no nacionalistas surjan en defensa de la nación de todos. Además de los problemas sociales que le son propios.

Buffet libre para los malversadores
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 19 Enero 2019

El espectáculo es tan repulsivo que incluso los catalanistas de buena fe se sienten obligados a desnudar sin eufemismos las miserias de los rebeldes.

El mismo tribunal regional benévolo de Schleswig-Holstein que rechazó los cargos de rebelión y sedición contra el fugitivo Carles Puigdemont, reconoció que era posible extraditarlo por el delito de malversación. Al juez Pablo Llarena no le pareció suficiente y retiró la euroorden de detención y entrega. Igualmente, quedó en pie la sentencia generosa: ni rebelde, ni sedicioso, pero sí malversador. Vale.

Traficante de sobornos
Basta echar una mirada al aquelarre que erosiona Cataluña para comprobar que la malversación es un delito que el gobierno regional practica empecinadamente en su campaña de desguace del Estado. La repúblika mostrenca desangrada por una política retrógrada, los cónclaves conspirativos con un gobierno paralelo emboscado fuera de nuestras fronteras, el colosal aparato de propaganda golpista, la proliferación de colectivos facciosos, el reclutamiento de gamberros encapuchados para que aprieten a opositores y blandengues y bloqueen la vida normal de la gente pacífica, la manada de mercenarios que viaja por el mundo con falsas credenciales diplomáticas para difamar a su país que es España, los derroches de los sibaritas prófugos, las movilizaciones de masas regimentadas… todo esto solo se puede financiar desviando sumas ingentes de dinero de las arcas públicas hacia los fondos de reptiles, con el consiguiente perjuicio para la sanidad, la educación, la seguridad y los servicios sociales.

Y aquí es donde hace su entrada en escena el traficante de sobornos Pedro Sánchez. Ofrece la bonita cantidad de 2.051 millones de euros a cambio de que los golpistas aprueben sus presupuestos y le permitan usufructuar la poltrona de la Moncloa y la cabina del Falcon hasta el 2020. Con buffet libre para los malversadores insaciables, que disfrutarán del opíparo banquete sin control del Gobierno. Un cambalache que deja al descubierto la catadura moral del sobornador. Y también de los sobornados potenciales. Ahí están los capitostes de ERC y el PDECat tirándose los trastos a la cabeza -tanto entre las cúpulas como dentro de estas- para resolver si aprobarán o no la tramitación de los presupuestos, primero, y su aplicación, después. Hasta la Juana de Arco del supremacismo, Pilar Rahola, se avergüenza ("Desbarajuste", LV, 11/1/2019):

Sin embargo, a diferencia de otras veces, la fractura no divide solo a los dos partidos de la coalición, sino a cada uno de ellos en el interior de sus familias. (…) Todo parece un gran disparate. Quizás sería hora que el independentismo saliera de casa con los deberes hechos y dejara de parecer un club de aficionados.

Espectáculo repulsivo
El espectáculo es tan repulsivo que incluso los catalanistas de buena fe, que buscaban una tercera vía entre los contendientes, se sienten obligados a desnudar sin eufemismos las miserias de los rebeldes. Es significativo que el conciliador nato Juan-José López Burniol emplee los conceptos "golpe de Estado" y "estado de necesidad" en el contexto del alzamiento secesionista ("En defensa del Estado", LV, 12/1/2019):

La actual crisis del Estado español es profunda y grave, como lo prueba el hecho de haber sufrido un golpe de Estado (los días 6 y 7 de septiembre del 2017) protagonizado por autoridades y funcionarios públicos del mismo Estado. (…) Habida cuenta de la existencia en el marco parlamentario español de diversas fuerzas políticas que han manifestado su propósito explícito de derrocar el "régimen del 78", nos hallamos en un "estado de necesidad" que justifica la urgencia de un pacto de los partidos constitucionalistas superador de las diferencias entre derecha e izquierda.

El autor, que conoce el paño de la élite que lo lee, acota con ironía:
Doy por descontados el repudio y la rechifla con que será recibido este artículo.

Metodología embaucadora
No se equivoca López Burniol. Todo análisis racional de la realidad está condenado de antemano a que las redes sociales lo castiguen con una andanada de mentiras y agravios elaborados en los gabinetes del agitprop secesionista. Como sucede a menudo, es Pilar Rahola quien retrata, con precisión de experta practicante, la metodología embaucadora que ella y sus cofrades emplean, atribuyéndosela a sus adversarios ("La antimodernidad", LV, 10/1/2019). No es la derecha, como ella acusa, sino el conglomerado hispanófobo que la cuenta en sus filas el que:

Se mueve con gran habilidad en las nuevas formas de comunicación, allí donde la repetición sistemática de la mentira se convierte en una verdad irrefutable. ¡Qué visionario fue Goebbels, y qué partido le sacaría a Internet! (…) Y en el momento en que una falsedad poderosa se convierte en una cadena de mensajes que llegan a cualquier rincón de nuestros iPads, móviles y etcétera, la posibilidad de desmentir la falacia es casi nula. Si además, las mentiras sostienen posiciones maximalistas, siempre tan fáciles de vender como imposibles de aplicar, la suma se convierte en una poderosa fuerza ideológica.

¡Vaya si lo saben los inventores del "España nos roba", que los discípulos etnocentristas de Goebbels lanzaron a los cuatro vientos, ahora sí, sacándole partido a Internet!

Tomadura de pelo
Una nueva patraña machaca la mente de los desinformados. El siempre cáustico Joaquín Luna no soportó la tomadura de pelo y lo que desenmascaró ("Del fraude del 3% al timo del 80%", LV, 2/1/2019) fue precisamente el timo mayúsculo que cito a continuación:

El sonsonete de que el 80% de catalanes "son y se sienten republicanos" o "quieren ejercer nuestro derecho a la autodeterminación" mencionado por el president Torra en su discurso de Fin de Año.

(…)
Se necesita desfachatez para sostener el mantra del 80% cuando desde el año 2012 los electores catalanes hemos votado (agárrense) tres elecciones al Parlament (2012, 2015 y 2017), dos generales españolas (2015 y 2016), y unas municipales en el 2015 (el independentismo pierde Barcelona). Ni una de ellas permite proyectar un 80% de nada.

(…)
El uso y abuso del mágico 80% -de lo que sea- tiene un fin y sorprende que una parte de la sociedad se lo trague y repita sin más: ocultar que el independentismo jamás ha alcanzado el 80%. Menos porcentajes eróticos y más realismo político.

Rufianes a dieta
El realismo político se expresa a través de la última encuesta del Gabinet d´Estudis Socials i Opinió (GESOP): solo el 42,4% de los consultados se declaró partidario del referéndum de independencia (El Periódico, 30/10/2018). Casi la mitad del quimérico 80%.

Ha llegado la hora de que las urnas devuelvan al anfitrión de la marabunta tribal a las alcantarillas de donde nunca debería haber salido, y de que esas mismas urnas veten el acceso de los voraces rufianes al buffet libre y los pongan a dieta con la versión más espartana del menú 155.

PS: Joan Tapia defiende la cuantiosa inversión del Estado en Cataluña con el argumento de que está destinada a favorecer el crecimiento de la comunidad autónoma, y critica con dureza a quienes la impugnan. ("La gimnasia y la magnesia", El Confidencial, 16/1/2019). ¡Se equivoca! La inversión en danza no llegaría a una comunidad autónoma sino a un aborto de repúblika, cuyos caciques la aprovecharían para engordar el presupuesto de la subversión. Al aprendiz de Maduro enrocado en la Moncloa y a los caciques chantajistas les importan un rábano el crecimiento de Cataluña y el bienestar de sus ciudadanos sometidos, ambos, Cataluña y ciudadanos, a una escandalosa operación de empobrecimiento económico y moral.

El Cercle d’Economia y la España confederal
Mikel Buesa Libertad Digital 19 Enero 2019

La flor y nata del poder económico catalán, representada una vez más por el Cercle d’Economia, vuelve a la carga para proponer una solución al problema de Cataluña que no arañe siquiera las enormes ventajas que esta región tiene al formar parte de España, y de las que son principales beneficiarias las empresas que sostienen esa institución. Esta semana, el presidente del Cercle, Juan José Brugera, acompañado de su predecesor, Antón Costas, han presentado en Madrid la que consideran como mejor solución para deshacer el embrollo catalán: "un nuevo Estatut como norma suprema del autogobierno interno de Cataluña". O sea, una especie de constitución catalana –pero con otro nombre, para que no se note demasiado– que regularía "todas las cuestiones internas exclusivas de la comunidad, como la lengua, la educación o el funcionamiento interno del autogobierno en todos los ámbitos que le son exclusivos de ordenación territorial, administración pública o financiación". Anote el lector la atribución de exclusividad que Brugera y Costas hacen a la región con objeto de expulsar definitivamente al Estado de esos terrenos, pues con ese planteamiento ya no podrá haber una ley de educación para toda España, no podrá invocarse en Cataluña el deber de aprender la lengua española, los presupuestos del Estado no podrán imponer límites a la retribución de los funcionarios catalanes y el Congreso no tendrá nada que decir en materia de financiación a la Generalidad.

La premisa de la que parten ese extremeño, Brugera, y ese gallego, Costas, metidos a catalanes, es que lo de Cataluña no tiene solución en el actual marco constitucional y estatutario, pues los independentistas están siempre llamados a ganar las elecciones por la mínima, mientras que una mitad de la población se seguirá oponiendo a la secesión. Por eso, dicen que "hay un empate". Y como creen que, para desempatar, a alguien hay que darle la razón, optan por concedérsela a los separatistas –seguramente porque sus sentimientos están a flor de piel y los de los otros, los charnegos que llegaron allí con una maleta de cartón para ejercer de obreros y empleadillos, al parecer, no importan–, pues su Estatut sería "equivalente al reconocimiento nacional".

Pero la filosofía de esta propuesta es sofisticada, porque de lo que se trata es de establecer una independencia nacional sin ninguno de sus inconvenientes. O sea, sin que Cataluña sea arrojada al estercolero de su desvinculación de la Unión Europea y sin que, de paso, las empresas del Cercle se vean en la tesitura de optar entre la quiebra o el abandono de la región, porque saben perfectamente que la secesión de Puigdemont, Torra, Junqueras, los Jordis y compañía llevará a una intensa crisis de la producción y el empleo. Por cierto, que unas cuantas de ellas ya han trasladado su sede fuera de la región, incluso a sitios en lo que no se habla catalán, porque hay que preservar el negocio y el referéndum del 1-O y la ulterior declaración de independencia les pilló con el paso cambiado.

La manera de hacer a Cataluña independiente sin salir de la Unión Europea no es otra que convertir a España en una confederación de Estados cuya principal funcionalidad sea, precisamente, la de sostener el vínculo europeo. Los del Cercle no son en esto nada originales, pues la idea confederal la llevan mascullando desde hace muchos años los independentistas flamencos y, en España, los nacionalistas vascos del PNV –estos últimos tras el fracaso que supuso el Plan Ibarretxe–. Pero sí se adivina en ellos una cierta idea de exclusividad, pues según parece pretenden que esa confederación tenga sólo dos socios: Cataluña y el resto de España. Eso es lo que se desprende de su enigmática propuesta de reforma constitucional, según la cual se daría cabida al Estatut, norma suprema para Cataluña, mientras que las demás comunidades autónomas se mantendrían con su actual estatus de subordinación a la Constitución.

Lo que tal vez se les escapa a los proponentes de esta nueva España confederal es que los españoles actuales somos poco proclives a aceptar privilegios para otros a nuestra costa. Y se les escapa también que, en la historia política de las naciones, no ha habido nunca confederaciones estables, de manera que las que no se han roto han derivado siempre hacia un sistema federal, en el que todas las unidades territoriales son iguales. Y para llegar a eso, es evidente que no merece la pena adentrarse en un camino que, en el mejor de los casos, resultará incierto y, en el peor, agónico. Por tanto, más valdría que los socios del Cercle abandonaran su cobardía y dejaran claro a los nacionalistas –y de paso a todos sus conciudadanos– que el de la independencia es un pésimo negocio.

Impunidad, franquismo y desvergüenza: el caso de la Diputación Foral de Guipúzcoa
La Tribuna del País Vasco 19 Enero 2019

La Diputación de Guipúzcoa, en manos del PNV y el PSE-PSOE, acaba de anunciar que va a utilizar los fondos y los recursos públicos para acabar con el "muro de impunidad" que, en su opinión, la justicia ha levantado ante los “crímenes del franquismo”. Para ello, interpondrá una querella sobre los casos de dos personas “desaparecidas en la provincia “como representación simbólica de todas las víctimas”.

Ciertamente, la decisión de la entidad foral es ideológicamente sectaria porque asume como propios planteamientos históricos que, impulsados y manipulados hasta la saciedad por la izquierda política durante varias décadas, no soportan un análisis riguroso y exhaustivo de lo sucedido en España durante la guerra civil y el posterior régimen franquista. Pero, sobre todo, la intención del Ejecutivo provincial guipuzcoano es miserable y mezquina por lo que trata de soslayar y olvidar. En esencia, trata de “aclarar” lo sucedido durante el mandato de quien fuera Jefe del Estado español durante cuatro décadas, pero, curiosamente, extiende un tupido velo sobre lo que ha sucedido en el País Vasco en general, y en Guipúzcoa en particular, durante los casi cincuenta años que ha durado la actividad terrorista de ETA y las consecuencias de la misma, que están vigentes y lo estarán durante mucho tiempo más.

De tanto mirar al general Franco a lo lejos, el PNV y el PSE-PSOE se han quedado voluntariamente ciegos para ver lo que está muy cerca: fundamentalmente, los 203 atentados etarras que están sin resolver en el País Vasco, la gran mayoría de ellos cometidos en Guipúzcoa, y los inmensos campos de impunidad que rodean a quienes durante más de 50 años han cometido centenares de asesinatos terroristas, pero también a tantos y tantos guipuzcoanos como durante ese mismo tiempo apoyaron a los matarifes, comprendieron a los criminales, justificaron a los asesinos y jalearon, ampararon y excusaron a la bestia totalitaria mientras insultaban, humillaban, despreciaban y abandonaban a sus víctimas.

En su ignorancia supina y en su fanatismo ideológico, los nacionalistas y los socialistas gipuzcoanos, como sus homólogos del resto del país, siguen creyendo que nuestro pasado común es un territorio en blanco y negro, de buenos y malos, donde ellos, siempre por encima del bien y el mal, pueden erigirse en dioses cínicos para juzgar lo que sucedió. ¿Con qué criterios?; ¿Va a romper la Diputación de Guipúzcoa el “muro de impunidad” que también rodea a tantos nacionalistas vascos como trabajaron intensa y efizcamente para apuntalar y hacer grande el regimen de Franco?; ¿Va a señalar la Diputación Foral de Guipúzcoa, con nombres y apellidos, a tantos y tantos guipuzcoanos, no pocos de ellos de prominentes familias del PNV, como alzaron sus brazos, saludaron, vitorearon y aclamaron al Jefe del Estado Francisco Franco mientras éste veraneaba en San Sebastián?; ¿Va a denunciar la Diputación Foral de Guipúzcoa las toneladas de impunidad que se han vertido sobre el Partido Socialista español, sin cuya actividad golpista, delictiva, tramposa y totalitaria probablemente no se hubiera producido el alzamiento del general Franco?. O, ya puestos, ¿por qué no rompe la Diputación Foral de Guipúzcoa el “muro de impunidad” que rodea a tantos miles de ciudadanos donostiarras como en su momento engalonaron la ciudad con esvásticas para recibir en la capital guipuzcoana a destacados líderes de la Alemania nazi como Heinrich Himmler, entre otros?

Con este tipo de acciones demagógicas y vacuas, la Diputación Foral de Guipúzcoa no solamente está dilapidando los recursos públicos sino que, además, está tratando de imponer torticeramente un mensaje tan falsario como perverso e indecente: el que, olvidando escandalosamente a las 853 víctimas de la organización terrorista y nacional-socialista ETA, trata de convencer a los ciudadanos guipuzcoanos de que la oscuridad y el mal y el fanatismo hay que ir a buscarlos al remoto pasado de los Gobiernos franquistas, aunque los guipuzcoanos simplemente decentes, los que llevamos viviendo en esta provincia más tiempo del que podemos recordar, sabemos con certeza y seguridad que para indagar en el terror, en lo terrorífico y en los terroristas basta con mirar a nuestro más reciente pasado y muy a nuestro alrededor. Muy cerca de la Diputación Foral de Guipúzcoa.

Ana Iríbar: «Por mucha foto que se haga, Otegui seguirá siendo un terrorista»
La presidenta de la Fundación Gregorio Ordóñez afirma que el Estado ha de responder «con justicia» a los presos
Adrián Mateos ABC 19 Enero 2019

Veinticuatro años no han sido suficientes para que cicatrice del todo la herida de Ana Iríbar, que, arropada por compañeros y amigos, volverá a rendir homenaje este sábado al hombre que «marcó un antes y un después» en su vida. La esposa de Gregorio Ordóñez mantiene viva la memoria del que fuera teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, asesinado por ETA el 23 de enero de 1995.

Pese al acto de disolución de ETA, su fundación mantiene que la banda no ha sido derrotada todavía.
Por fortuna, la situación es diferente a la que nos encontrábamos hace 24 años. Lógicamente, que ETA haya dejado de matar es positivo, aunque es cierto que hay temas pendientes que deberían haberse solucionado. Homenajes a terroristas, atentados sin autoría intelectual condenada. A nivel político, el proyecto de ETA sigue presente en las instituciones. Es algo inexplicable para una democracia como la española, que sigue sin estar a la altura de las circunstancias.

Mencionaba usted los homenajes a etarras. Concretamente, Covite constató que en 2018 este tipo de manifestaciones creció un 158%.
Lo de los homenajes es algo que no se sostiene en una sociedad democrática. Pero ha pasado siempre: cuando ETA mataba, una parte de la sociedad, de las instituciones y de algunos partidos, como los nacionalistas, miraban para otro lado. Ahora tampoco asumen la responsabilidad de cortar los homenajes de raíz pese a que la legislación así lo exige.

¿Cobra relevancia la memoria de víctimas como Gregorio Ordóñez en un contexto como este?
Nuestro objetivo, como familia y como fundación, es el de seguir reivindicando la memoria de Goyo. Sus valores, sus principios, su madera de político. Su mensaje es de lo más actual, porque en España lo que necesita el ciudadano de a pie es que se solucionen sus problemas. El paro, las pensiones... Goyo ya hablaba de todo esto hace 25 años, y además exigía transparencia y honestidad a la clase política porque de alguna manera preveía o intuía los tiempos tan negativos que se avecinaban.

¿Aprecia esos valores en la política actual?
Yo no los veo. Es algo que me disgusta, porque pienso en el hombre que fue Goyo, en su valentía y arrojo para decir: «Yo tengo que cambiar esto, mejorarlo». Las únicas ambiciones que tenía eran la de ayudar a los demás y la de mejorar la sociedad y la política en su país, en su ciudad. Yo eso no lo veo hoy en día. Por eso digo que le echo de menos como padre de mi hijo, pero también añoro ese perfil político que tanto cuesta encontrar ahora.

¿Corre peligro el llamado «relato» del terrorismo en el País Vasco?
Teniendo en cuenta que al frente de una secretaría como la de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación está un individuo como Jonan Fernández… Detrás de esos nombramientos hay una voluntad del Gobierno vasco de manejar la información y de blanquear de alguna manera no solo lo que ha hecho ETA, sino también la actitud que durante muchos años ha tenido una parte de la sociedad y de los partidos vascos. Eso es algo que hay que seguir denunciando.

Recientemente fue objeto de polémica un reportaje de «El Diario Vasco» en el que Idoia Mendia, secretaria general del PSE, posó en un brindis junto a Arnaldo Otegui. Tanto socialistas como radicales lo describieron como un acto de «normalización» política.
Jonan Fernández habla de «final ordenado de la violencia» y de «convivencia conciliada». De ese pensamiento surge la foto de Idoia Mendia con Arnaldo Otegui, la cual lamento profundamente. Porque por mucha foto que se quiera hacer, Otegui seguirá siendo lo que fue: un terrorista. Un individuo que participó en varios atentados. Veo indignidad en esa foto de Idoia Mendia, que es prácticamente de la generación de Gregorio.

A las víctimas, por el contrario, se les emplaza a perdonar en pos de esa «convivencia conciliada».
¿Pero por qué nos piden a las víctimas que perdonemos? La primera pregunta que me hizo un periodista 24 horas después de que asesinaran a Gregorio fue si perdonaba. Yo me pregunto si ese perdón que tanto se nos pide a las víctimas no es un perdón que necesiten algunos de manera colectiva precisamente porque tienen una mala conciencia por no haber hecho lo que tenían que hacer. El que tiene que perdonar es Gregorio Ordóñez, y por desgracia está muerto. Yo, que soy su mujer, ni perdoné entonces ni perdono ahora.

¿Cree que podrá la sociedad vasca cerrar definitivamente esa etapa?
Cerrarla la van a cerrar, porque no interesa que se hable más de este tema. Es molesto porque revuelve la conciencia de quienes actuaron de mala fe y de manera complaciente con el terrorismo. Los años pasan, los duelos se superan, pero yo sigo sin ver una firmeza por parte del Gobierno de España ni del vasco habiendo como hay una legislación magnífica. La actitud diaria no es la que yo espero de mucha gente.

Los últimos meses se han producido diversos traslados de presos a cárceles del País Vasco. ¿Le preocupa la política penitenciaria que pueda llevar a cabo el Gobierno?
Sobre los presos solo tengo una cosa que decir: que cumplan su condena. Un Estado de Derecho tiene que responder con justicia, con la Ley en la mano.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial