AGLI Recortes de Prensa   Lunes 21  Enero 2019

Unidad y descentralización: pragmatismo vs politización
Jesús Rul. vozpopuli   21 Enero 2019

España, con la Constitución de 1978 (CE), se constituye en estado unitario y, a la vez, descentralizado, mediante la “autonomía de nacionalidades y regiones” con una notable desconcentración de competencias a las 17 autonomías creadas. La orientación que ha ido tomado esta estructura organizativa, con la perspectiva de los últimos 40 años, muestra a las claras la imprecisión del modelo que ha sido aprovechado por el oportunismo político y la ambición de poder, tanto por las oligarquías territoriales, especialmente por los nacionalismos vasco y catalán, como por el PSOE y PP, que han utilizado las autonomías para colocar a una pléyade de cuadros directivos y militantes de los partidos en los cargos públicos creados con el efecto perverso de patrimonializar el poder público.

El diseño político inicial entre unidad y división, genérico y sin límites, aprobado por los españoles en referéndum el 6 de diciembre de 1978, ha tenido un desarrollo carente de visión global, por parte de PSOE y PP cuando han gobernado la Nación, anteponiendo el interés partidario al general de los españoles; y, por parte de los nacionalistas, para afianzar regímenes identitarios antiespañoles que han sido alimentados por la recurrente cesión de competencias estatales a los partidos nacionalistas, como moneda de cambio para obtener mayorías parlamentarias en el Congreso de Diputados cuando no disponían de ellas, anteponiendo así el sectarismo político al interés general de España.

En este largo periodo de tiempo, tanto el PSOE como el PP, han preferido desarticular el Estado cediendo competencias que modificar la ley electoral para que los partidos de ámbito regional no fueran decisivos en la estructura de poder del Congreso de Diputados.

Puede afirmarse, pues, que en la estructura del poder público español, resultante entre el Estado y las autonomías, se han antepuesto los intereses políticos, muchas veces espurios, por encima de la racionalidad y la eficacia funcional. En resumen: tenemos un problema grave con soluciones difíciles porque han de fundarse en acuerdos políticos, por lo que se mantiene por inercia una estructura central y territorial escasamente eficaz, con duplicidades y altos costes, frecuentes litigios, deslealtades e, incluso, con pronunciamientos e intentonas de ruptura del orden constitucional.

Es una necesidad acuciante con perspectiva de futuro reordenar con criterios pragmáticos la relación entre centralización y descentralización territorial de España de municipios y autonomías. Dentro del orden constitucional sólo cabe un modelo con dos factores constitutivos:

1.- La unidad y sus atributos insoslayables: la “igualdad” de los ciudadanos en todo el territorio nacional (art. 14) y la “soberanía indivisible” (art.2). El carácter unitario de España como sujeto histórico constituido, cuyos ciudadanos son únicamente de nacionalidad española, excluye los modelos confederales y los federales porque se confederan o federan sujetos políticos diferenciados, pero no es nuestro caso. Tampoco es pertinente por inconstitucional el tratamiento asimétrico de determinadas autonomías en detrimento de otras como de hecho ya sucede agrandando la brecha diferencial entre los ciudadanos de unas regiones en comparación con otras que afecta a derechos individuales, renta media, infraestructuras, servicios públicos, etc.

2.- La descentralización solidaria que adopta la atípica denominación de “autonomía” (art. 2) y la creación artificial de 17 autonomías, con el agravante de atribución tácita a estas de competencias no atribuidas expresamente al Estado (art. 149.3), y la puerta abierta a la transferencia de competencias y medios financieros del Estado a las autonomías que ha sido y sigue siendo utilizada como presión, especialmente por los nacionalismos periféricos, para que PSOE y PP pudieran tener mayorías parlamentarias en el Congreso de los Diputados (art. 150.2). Esta forma de proceder, mantenida en el tiempo, lesiona el carácter de la Nación española: mantenemos un Estado y 17 estaditos, algunos de los cuales con pretensiones de convertir España en un Estado residual.

Fractura de derechos
Ya desde el principio de vigencia de la actual Constitución se intentó armonizar la relación entre el Estado y las Autonomías con arreglo al artículo 150.3 de la CE, mediante la Ley de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA, 1982), pactada entre PSOE y UCD, pero fue recurrida ante el Tribunal Constitucional (TC) por los nacionalistas vascos y catalanes. La Sentencia del TC (1983) anuló los temas nucleares de esta ley dando la razón a los nacionalistas, vaciando así de contenido efectivo la capacidad armonizadora del Estado: negó el carácter orgánico y armonizador de la ley, declarando inconstitucionales 14 de los 38 artículos de la Ley.

Con los restos de naufragio se elaboró la Ley 12/1983, del proceso autonómico caracterizada por el voluntarismo (recabar información de las CCAA, velar por la observancia de la normativa estatal, requerir...), la burocracia (reuniones de coordinación, conferencias sectoriales...), y la legislación estatal (procedimiento administrativo común, control económico, reglas de contabilidad, transferencias...), pero la integridad de sus contenidos se eluden, distorsionan e incluso se subvierten por la legislación y de desarrollo reglamentario de determinadas autónomas.

Las consecuencias hasta el presente son notorias: decantación hacia la división territorial, que sigue abierta ahondando la fragmentación, en detrimento de la unidad de la Nación. La decisión del TC ha tenido el efecto de romper el equilibrio estructural entre unidad y división territorial con una argumentación idealista y puntillosa, pero carente de visión de conjunto, especialmente de los fundamentos jurídicos 2 y 3 de la sentencia.

La experiencia habida en los últimos 40 años debería servirnos para revisar el cuadro competencial entre el Estado, los municipios y las autonomías según criterios de pragmatismo y sostenibilidad a medio y largo plazo, porque se ha desnaturalizado el genérico e impreciso modelo inicial entre unidad y descentralización solidaria. Conviene recordar que la Nación española en su conjunto es el sujeto –político, histórico y ciudadano– que se constituye y crea el derecho a la autonomía territorial, no a la inversa, es decir, la fuente legítima del derecho, la política, la administración y la cultura es España, no la de sus territorios divididos. Pero, por el contrario, son los poderes territoriales los que se afianzan y avanzan a costa de la unidad.

La fractura de derechos de los españoles ya es un hecho lesivo en el tratamiento de la lengua española en autonomías con otra lengua cooficial; en el acceso con igualdad a puestos de trabajo de la administración pública con trabas lingüísticas y culturales; en la unidad de los servicios públicos fundamentales: seguridad, justicia, educación y sanidad; en el tratamiento plural e imparcial de la información y comunicación, etc. Los hechos han dado la razón justa al abogado del Estado en su defensa de la LOAPA ante el TC al relacionar su carácter orgánico con los derechos constitucionales que en la práctica actual están siendo lesionados y postergados.

Así las cosas, sólo queda la vía de la reforma constitucional de los artículos de la organización territorial del Estado (Título VIII). Los partidos políticos comprometidos con España y la Constitución deben unir fuerzas, más allá de las luchas partidistas, para hacer posible este cambio para el futuro de la Nación y el ejercicio pleno de la soberanía de los ciudadanos en todo el territorio nacional.

El abordaje eficaz de este cambio requiere, en primer lugar, modificar la Ley electoral para que los representantes en las Cortes Generales pertenezcan únicamente a partidos políticos de ámbito nacional y establecer una proporción mínima de votos para obtener representación pública no inferior al 3% del total.

Con unas cámaras así constituidas, proceder a modificar las competencias constitucionales entre el Estado y las autonomías a través de la vía de reforma establecida en el artículo 167 de la CE, con una mayoría de 3/5 de cada una de las cámaras.

Qué es realmente el PP y por qué debe desaparecer
Pío Moa gaceta.es  21 Enero 2019

El PP no ha derogado, ni siquiera denunciado el carácter norcoreano de la ley de memoria histórica. La ha cumplido y hecho cumplir. ¿Por qué? Porque no es un partido democrático.

El PP no ha denunciado las leyes de género, pese a su evidente carácter antijurídico y anticonstitucional. Al contrario las ha reforzado en la práctica. ¿Por qué? Porque ni la Constitución, ni la igualdad ni la libertad le importan.

El PP no ha denunciado ni derogado el rescate de la ETA y el premio a sus crímenes para convertirla en una potencia política. Porque evidentemente no respeta el estado de derecho. Ni sabe lo que es.

El PP ha vaciado de estado a Vascongadas y Cataluña, ha impulsado y financiado mil concesiones a los separatistas, ha apoyado sus medidas contra el idioma común y las ha imitado en las regiones donde ha gobernado o gobierna (ahora mismo en Galicia). ¿Por qué? Porque es un partido antiespañol

El PP ha ido entregando sistemática y anticonstitucionalmente la soberanía española a la burocracia de la UE. Porque, nuevamente, es un partido antiespañol.

El PP ha favorecido cuanto ha podido la colonización cultural por el inglés. Porque es un partido antipatriota.

El PP ha alimentado la invasión de nuestro territorio por Gibraltar, ha enviado tropas a provocar a Rusia, ha participado en el criminal ataque de la OTAN a Libia y ampliado la presencia militar useña en España. ¿Por qué? Porque desea satelizar a España y hacer el papel de lacayo bien pagado.

El PP se ha hecho cómplice del planeado ultraje del Doctor y sus tiorras a los restos del estadista que salvó a España del totalitarismo, a la Iglesia del extermino, que trajo la monarquía y creó condiciones para una democracia sana. Porque, evidentemente es una banda de señoritos cutres, atentos ante todo a sus negocios y carreras.

El PP es un partido profundamente corrupto moral, intelectual y económicamente. Su habilidad política ha consistido en llevar al PSOE y los separatistas los votos de la derecha y en bloquear largo tiempo cualquier posible alternativa. Es el partido auxiliar de separatistas y totalitarios.

La transición se hizo con errores serios, pero corregibles. Teniendo en cuenta lo que han significado históricamente los separatismos y las izquierdas en España, siempre antidemocráticos e hispanófobos, era precisa una constante vigilancia y denuncia sobre ellos para impedirles ir demasiado lejos en sus vocacionales fechorías. El PP ha elegido convertirse en su ayudante, resultando una política del fraude y la farsa. Nada nuevo: ya Azaña definió así a la propia república: “Política incompetente, tabernaria, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta”.

La experiencia histórica debe contar, si no queremos repetir incesantemente los mismo errores, y agravarlos. Para que España y la libertad pervivan, una de las condiciones es el hundimiento de ese partido. La farsa ha llegado ya muy lejos y debe terminar.

La política del chanchullo
Pío Moa gaceta.es  21 Enero 2019

*Defender la unidad nacional no puede hacerse sin una constante e incisiva denuncia de los partidos que han llevado a España al golpe de estado permanente, a una grave amenaza de disgregación separatista y de disolución en una UE LGTBI, anticristiana y contraria a todo lo que ha sido la cultura europea.

*Suárez Illana ya tiene lista la Ley de Concordia que cierre definitivamente las heridas”. Este tío es bastante romo y lo ha demostrado varias veces. Ni la concordia se impone por ley ni la historia admite leyes de los políticos: ni de los sectarios antidemócratas del Tercer Frente Popular, ni de los cabestros del PP con su totalitarismo blando.

*Habla Casado de “convocar a la sociedad alrededor de la palabra libertad”. Pero yo no creo que Casado sea suicida. Quiere decir palabrería, no palabra. Es simplemente un charlatán.

*Aznar quiere “más pluralidad”, “abrir más las puertas del PP”. Es decir, el gran amigo y financiador de los separatismos quiere fagocitar a VOX para seguir estafando a los votantes patriotas. Ojo con las mañas de estos bellacos.

*Otro charlatán del PP reivindica la figura de Fraga, el político aparentemente fuerte pero sin la menor talla de estadista, que terminó creando en Galicia un chiringuito proseparatista.

*VOX va a tener que maniobrar con claridad y habilidad frente a los políticos cabestros del PP, tan hábiles para disfrazarse de lo que nunca han sido.

*”El PP no es la derechita cobarde”, dice Teresa Jiménez Becerril. Tiene razón. Los cobardes han venido siendo sus votantes. El PP es la derechona estafadora.

*Casado ha demostrado su liderazgo”. Lo demostró apoyando todas las fechorías de Zapatero-Rajoy.

* Los signos de identidad del PP son una mezcla de cosmopaletismo, corrupción intelectual y moral, y vocación de servir a la izquierda y los separatismos.

*“Si uno se fija en cómo llegan al poder en la UE los líderes europeos, verá que se nombran unos a otros y se dan cuentas unos a otros, no al pueblo. La Comisión Europea es el destino último de muchos políticos rechazados por los votantes en sus propios países, incluso por sus propios partidos a veces. Son una élite que cuida de sus miembros” (J. Rees-Mogg).

*”El PP, siempre en un cuerpo a cuerpo con izquierda y separatistas. Pero no luchando, sino fornicando”.
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El “europeísmo” español combina el desprecio por España con la ignorancia sobre Europa

El morro de Aznar
Ni Camba ni Bloy pudieron imaginar que existiera un tipo con tanto morro como José María Aznar
Juan Manuel de Prada ABC  21 Enero 2019

La naturaleza nos brinda una amplísima variedad de especímenes con mucho morro, desde el elefante hasta el tapir, pasando por el oso hormiguero; aunque, desde luego, ninguno con un morro tan apabullante e hipertrofiado como José María Aznar. Hay quienes tienen un morro que se lo pisan; Aznar puede, después de pisárselo, envolverse holgadamente en él y agitar su extremo, como si fuese una bandera (rojigualda, por supuesto). En la reciente convención del partido que tutela, Aznar ha clamado contra la connivencia de nuestros gobernantes con el separatismo, que a su juicio nos ha llevado «a un punto que era casi imposible de imaginar: un Gobierno que hace depender los presupuestos generales del Estado de un prófugo de la Justicia y de un preso preventivo por delito de rebelión». Pero lo cierto es que tal situación es perfectamente imaginable para cualquier español de cierta edad y memoria saludable que viviera y recuerde los años en los que gobernaba Aznar.

Ciertamente Jordi Pujol, de quien Aznar hacía depender los presupuestos generales del Estado, no era por entonces un prófugo de la Justicia ni un preso preventivo… por la sencilla razón de que quienes tenían la obligación de denunciar sus trapisondas y chanchullos (empezando por el propio Aznar) no lo hicieron. Pero que un chorizo del tamaño de Jordi Pujol no fuese por entonces un prófugo de la Justicia ni un preso preventivo sólo demuestra que el deterioro institucional durante los mandatos de Aznar fue mayúsculo. Que una garduña como Pujol pudiera por entonces pasearse impunemente por las calles y hacer depender los presupuestos generales del Estado de su capricho nos prueba que Aznar estaba dispuesto a las mayores claudicaciones y hasta a la demolición del bien común, con tal de mantenerse en la poltrona (o sea, igualito que el doctor Sánchez). No debemos olvidar aquella frase antológica de Arzallus (que también podría haber formulado Pujol), después de negociar con un Aznar recién llegado a La Moncloa: «He conseguido más en catorce días con Aznar que en trece años con Felipe González». De aquellos polvos vienen estos lodos.

Convertido en el felpudo de Pujol, Aznar no tuvo empacho en desbaratar la sección catalana de su partido, entregando en bandeja de plata las cabezas de sus líderes. Que el hombre que propició el ignominioso «Pacto del Majestic» denuncie los «acuerdos secretos» del Gobierno del doctor Sánchez con los independentistas provoca a la vez náuseas y carcajadas. Que el hombre que terminó de entregar las competencias educativas a los nacionalistas y amparó la «inmersión lingüística», impidiendo que fuese denunciada ante el Tribunal Constitucional, se queje de que el separatismo utilice «las instituciones de todos contra los ciudadanos que se oponen a la secesión» provoca a la vez pasmo y repulsión. Que el hombre que favoreció que la Guardia Civil y la Policía nacional fuesen apartadas de Cataluña exija que se «desarticule el golpe contra la Constitución y la democracia» causa a la vez consternación y asco.

Y eso por no adentrarnos en las oscuras conexiones de la familia Aznar con los fondos buitres y otras formas de ingeniería plutocrática transnacional que desvalijan España. Camba nos enseñaba que en nuestra sufrida patria hay muchas personas de cuyo patriotismo no tenemos otra noticia que las gallinas que se engullen, las copas que se sorben o los cigarros que se fuman. Y Bloy nos advertía que nadie se erige en salvapatrias con mayor desparpajo y aspaviento que el vendepatrias. Pero ni Camba ni Bloy pudieron imaginar que existiera un tipo con tanto morro como José María Aznar.

Cuestión de confianza
Luis Herrero Libertad Digital  21 Enero 2019

En el pellejo de Pablo Casado, yo me habría ahorrado la Convención del PP. Creo, humildemente, que ha servido para poco. En el fondo, para nada. Para nada bueno, se entiende. Después de tres días de discursos en fila india, lo que queda claro es que el viernes se dijeron unas cosas y se lanzaron vítores a los dirigentes del pasado reciente, que el sábado se dijeron otras cosas muy distintas y se lanzaron vítores a los dirigentes del pasado remoto, y que este domingo el líder actual del partido, también entre vítores, ha tratado de hacer una síntesis entre las cosas que se dijeron el viernes y el sábado para dejar a todos contentos.

Pero todos no están contentos. Casi nadie lo está. Una lectura detallada de las crónicas que se han publicado estos días en los distintos periódicos pone de manifiesto que en los intervalos de las ovaciones —el PP es el partido que mejor ovaciona de toda España—, el tráfico de susurros venenosos ha cargado de electricidad estática el pabellón del Ifema. Los militantes más lúcidos saben que habitan un polvorín con la temperatura demasiado alta. El riesgo de saltar por los aires es tan evidente que muchos de ellos, dando por hecho que la voladura es inevitable, le dedicaron más tiempo a identificar a los culpables que les han llevado hasta allí que a jalear a los artificieros que aún pueden salvarles la vida.

Rajoy demostró el viernes que no ha entendido nada. Su desidia, su incapacidad para plantarle cara a los desafíos de moda (todos ellos fagotizados por la izquierda), dejó al raso a quienes buscaban protección bajo el paraguas de su partido. Su inhibición dejó a los pies de lo políticamente correcto a quienes pedían más rigor en el control los flujos migratorios, cortapisa legal a la criminalización de género, amparo a la tauromaquia, respeto por la caza, ayuda a la religión católica, rigor en el relato de la historia, freno a la discriminación positiva, y tantas otras demandas cuyo rechazo sistemático fue provocando la aparición de una bolsa creciente de ciudadanos dispuestos a cambiar de apuesta. Casi todos ellos ven ahora en Vox la horma de su zapato.

Añádase a ese hecho el de la estampida de electores que ya habían encontrado en el discurso de Ciudadanos medidas eficaces para defender a España del desafío independentista, o terapias curativas para acabar con el cáncer de la corrupción que se había apoderado de las entrañas de Génova, y entenderemos mejor que Rajoy —que aún no parece haberse caído del guindo— por qué está el PP en el centro de una tenaza que puede cascarle como a una nuez en las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo.

Durante el mandato de Rajoy, su mentor inicial, o sea, Aznar, fue uno de esos ciudadanos hastiados que buscaba fuera de las siglas del PP las soluciones políticas que España necesitaba. Su apoyo a Rivera fue tan explícito en algunas ocasiones que no estoy seguro de que no votara por él en las últimas elecciones generales. Por eso le ha chirriado tanto a alguno de los asistentes a la Convención que haya querido convertirse en adalid de la unidad quien ha contribuido de forma tan decisiva a hacerla imposible. Aun así, en la batalla del aplausómetro, Aznar se llevó la palma frente a Rajoy. En tiempos de oposición, el partido se siente más cómodo con su discurso que con el de su sucesor. Y Casado, también. Lo ha dejado claro durante la clausura de la Convención.

"El PP ha vuelto fuerte (…) Nunca he creído que el PP gana cuando deja de serlo (…) Si anulamos nuestro perfil, el votante se marcha (…) España no es solo un hecho histórico, sino también un hecho moral (…) Pondremos orden en Cataluña. Liberaremos a la sociedad secuestrada por esa banda de fanáticos supremacistas (…) El socialismo está vendiendo España por un plato de lentejas (…) Hay que acabar con el buenismo hipócrita de la izquierda (…) Quien venga a España a inocular odio se ha equivocado de país. Aquí se viene a respetar la ley (…) Los asesinos, violadores y pederastas están en la calle por el síndrome de Estocolmo de la progresía española (…) Este es el PP verdadero (…) Muchos quieren imitarnos, pero no les sale".

Me cuesta entender, si su propósito era el de tocar la corneta con tanto entusiasmo pulmonar para conseguir que los hijos pródigos del PP regresaran a la casa del padre, que haya diseñado un acto de tres días de mensajes contradictorios, líderes enfrentados, almas en guerra y susurros sanguinarios. La prioridad de Casado, en mi humilde opinión, debería ser la de ganar la cuestión de confianza que le plantean todos aquellos que aún podrían dejar de votar a Vox, o a Ciudadanos, si estuvieran seguros de que el PP ha tomado nota de sus errores y tiene un verdadero propósito de enmienda. Mucho me temo —a pesar de la firmeza de las palabras de la clausura— que el formato de la Convención no haya servido para eso.

¿El PP de qué "siempre"?
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 21 Enero 2019

La frase más repetida en la Convención popular ha sido la de que "ha vuelto el PP de siempre". Y en su discurso final de compromiso, que no comprometido, Casado añadió: "Cada voto menos para el PP es un paso más para los enemigos de la nación". Poner a prueba el voto de los que Rajoy, que increíblemente fue el más aplaudido de todos, echó del partido por liberales o conservadores, es suicida. ¿Nada ha tenido que ver el PP de los últimos 15 años, el de Rajoy, en el auge de los enemigos de la nación?

¿No fue precisamente su inoperancia, cuando no complicidad, con el golpismo catalán y el separatismo vasco -más la promoción de Podemos en La Sexta, hija del sorayeo dialogante con Mas y Cocomocho- lo que llevó a muchos defensores de la nación a votar a Ciudadanos y ahora a Vox? ¿Y busca el que vota a Rivera o Abascal favorecer a los enemigos de España? ¿Qué utilidad tuvo el voto que le dio dos mayorías, absoluta y relativa, a Rajoy? Para el separatismo catalán, toda: le permitió dos referéndums y ni tras proclamar la república les quitó sus bases de poder, con el 155. Amagó... y corrió a devolvérselas al que dice que hablamos la lengua de las bestias salvajes.

Ayer, Casado prometió la aplicación del 155 sin límite de tiempo, como pide Vox y, ahora, no entonces, Rivera. ¿Es éste el PP de siempre? ¿El de qué siempre: el de Vidal Quadras o el de Fernández Díaz? ¿El de Abascal o el de Maroto? ¿El de Mayor Oreja o el de Borja Semper? ¿El de siempre que impuso el catalán en la Administración balear y lo permitió en la valenciana, o el que dice Casado que "asegurará la enseñanza en español en toda España"? ¿Lo hará Feijóo? ¿El modelo fiscal es el de siempre de Montoro, el de Rato, o el magnífico de Daniel Lacalle? ¿Qué siempre es hoy?

No son iguales la ley de protección de las víctimas de la violencia doméstica del 2000, la más ideologizada y progre posterior y la que proteja a las víctimas infantiles o ancianas de violencia doméstica. ¿Por qué no a todas las víctimas juntas? ¿Acepta el PP que el delito sólo existe en función del sexo de la víctima? ¿Por qué no anular la ley que niega la igualdad ante la Ley y la presunción de inocencia sólo para el hombre? Mienten Feijóo y Maroto defendiéndola como cosa del PP de siempre. Pero Casado debe decidir ya qué PP de siempre intenta llegar a mañana.

‘A propósito de VOX’, una respuesta a José María Lasalle
Julio Ariza gaceta.es  21 Enero 2019

“Vox surge de la respuesta de muchos españoles a ese engaño masivo de quienes se disfrazaron de élite”. Así responde el abogado y periodista Julio Ariza al artículo de José María Lasalle, otrora secretario de Estado de Cultura, en La Vanguardia.

Puesto que tanto le gustan al señor Lasalle las citas, recuerde que don José Ortega les decía a sus alumnos que para hacer filosofía primero había que aprender alemán y luego ponerse a pensar. Usted, señor Lasalle, parece que ya sabe alemán…

Le traeré otra cita, de un escritor alemán, para que pueda entenderlo mejor: “las cosas sencillas se complican al hablarlas” (El Lobo estepario, Hermann Hesse).

El fenómeno Vox es mucho más sencillo de lo que Lasalle no entiende, y trae causa, entre otras cosas, de la deserción ideológica de quienes, como él, tomaron el poder para hacer una cosa e hicieron otra distinta; o más claramente, de quienes tomaron los votos del centro derecha español para entregarle el poder, la comunicación, la sociedad y la cultura, a la izquierda.

Vox surge de la respuesta de muchos españoles a ese engaño masivo de quienes se disfrazaron de élite. El populismo es dar respuestas sencillas a problemas complejos. La palabrería es dar respuestas pretendidamente complejas a problemas que pueden explicarse con palabras sencillas.

Y una tercera cita, de la R.A.E., para aprender a escribir: “cursi es lo que quiere aparentar una complejidad que en realidad no tiene”. Esta cita enlaza con la anterior: Deshojado de toda su lechuga, de toda su petulante genealogía historicista, el artículo del señor Lasalle –VOX o la brutalidad política, se titula- es un primario y vulgar insulto al diferente, disfrazado, eso sí, de falsa erudición: Vulgata Progresista (si me lo permite Francoise Furet) para incurrir en una combinación de triste ceguera voluntaria (Jelen) y de patética mentira militante. La ceguera le viene de mirar hacia otro lado ante la traición a sus electores. La mentira de tildar de fascistas a sus disidentes.

Así es que el artículo del señor Lasalle, emboscado en una pedantería que sirve para ocultar, de cita en cita y de referencia historicista en referencia historicista, la falta preocupante de claridad de ideas, no es más que un insulto arrogante a VOX, esa plebe primaria; a sus votantes, retardatarios todos; a sus simpatizantes, meapilas de la reacción.

Decía Camus que el fascismo es el desprecio. El despreció que rezuma su artículo lleno de pretensiones de erudición y de ridículos y trasnochados prejuicios. En ese marco impostado, el plumilla Rajoyano va deslizando afirmaciones como la de que ‘Vox parte de que la eternidad está de su lado; Vox es la brutalidad; Vox es el arcaísmo; Vox es la intolerancia; Vox es la irracionalidad; Vox es la testosterona; Vox es el fanatismo’, y finalmente, ‘Vox es el fascismo’. Sutil análisis, nada maniqueo, que con una formidable inteligencia acaba señalando, cómo no, lo que de verdad traerá Vox tras de sí: efectivamente, la vuelta del nazismo.

Imagino a Lasalle de perfil, en su chaise long tendido, fumando espero, pensando frívolo -cual Maria Antonieta que observa el collar de su pensiero- que hay que equiparar a Vox con los neonazis de Amanecer Dorado (grotesco argumento ese) para acabar diciendo, de los que se han sentido abandonados por el marianismo: pues si no hay pan, que coman pasteles.

Vox no es, como sostiene Lasalle, el colapso de la derecha europea que vuelve a la Konservative Revolution alemana de 1919. Es tan simplista pretender hurtar del fenómeno alemán del año 19 la humillación de la derrota germana en la Gran Guerra, que no merece la pena seguir por ese camino.

Cuando dice que una nueva revolución conservadora se está gestando en el continente, llega tarde, porque eso que él llama revolución y que no es más que poner coto a la vulgata progresista ante la que sucumbió el marianismo y de la que el señor Lasalle fue máximo Caballo de Troya, eso que él llama revolución conservadora y que ya está aquí, no es otra cosa que el hartazgo de miles de personas –con sus derechos a cuestas, señor Lasalle- que quieren defender un determinado concepto de la dignidad humana, de la nación política, de la organización social y del discurso cultural. Todo lo que el señor Lasalle desprecia desde el Olimpo de su chaise long, no es más que es un modo de vida, natural, sencilla, cotidiana, para mucha gente, que además está bastante cansada de que les digan cómo deben educar a sus hijos, qué concepto de la sociedad deben tener, cuál debe ser su idea de la familia o de qué manera se puede o no se puede pensar para ser respetado por ese mundillo de la cultureta dominatrix, que lleva lustros sin dar luz a una idea, y que se cree superior a los demás.

Ya sabe el señor Lasalle que, como decía Cochin, el terror fue antes en el mundo de las ideas, y que antes que cortar cabezas la Revolución Francesa cortaba conciencias. Eso es exactamente lo que lleva haciendo lustros la dominación cultural de la izquierda, del todo invasiva, y a lo que usted se prestó desde el poder, desfigurando el discurso tradicional de su partido. El cañonazo de su artículo, publicado, claro, claro, en La Vanguardia, nos quiere decir eso: los que piensan como Vox están sencillamente fuera de la civilización, de la ilustración, de la democracia y de la libertad. Lo que pretende ese artículo es perpetuar el destierro de los disidentes. Mantenerlos al margen. Callarles la boca. Y mantener el cotarro.

Pero Vox es una respuesta natural, previsible, sencilla, a toda esa bagatela cultural que ha venido escoltando argumentalmente a unos poderes oligárquicos que ya no lo dominan todo. Gracias a ese partido, hay mucha gente que puede atreverse a pensar (¡sapere aude también!) desde un lugar distinto al consentido. Es una rebelión de muchas conciencias lo que explica el fenómeno VOX, y yo desde luego, no me voy a “callar por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo”. Ese miedo ideológico, reverencial que unos están acostumbrados a practicar y otros a sentir y a consentir, muy serviciales, a cambio de unas pocas migajas de vida cultural.

Cuando el señor Lasalle habla de un lenguaje militarizado, de una verborrea völkish, de un bombarbeo de insultos, para referirse a Vox, está proyectando deliberadamente (militar, verborrea, bombardeo) sobre un partido que acaba de nacer la imagen deformada, esperpéntica, de todos los fantasmas europeos: Leny Riefenstahl, con mucho más talento –no hace falta decirlo- no se atrevió nunca a tanto.

La impostura de los impuestos
Amando de Miguel Libertad Digital  21 Enero 2019

Todos los Gobiernos que en España han sido durante los últimos 40 años han coincidido en recetar la misma panacea política: subir los impuestos. En principio no parece una política popular, pues no da votos; así que se disfraza con ropajes onomásticos. No emanan solo de la Hacienda Pública, sino de múltiples tentáculos del pulpo del Estado. No se dicen propiamente "impuestos" sin más, sino que llevan algún añadido benévolo: "sobre el valor añadido", "sobre los bienes inmuebles", etc. Emplean mil sinónimos: tasas, gravámenes, retenciones, licencias, cuotas, cánones, aranceles, tributos, peajes, sanciones, inspecciones, etc. En su día fueron pechos o alcabalas. Tal variedad de etiquetas indica que quienes fijan los impuestos son auténticos impostores que disimulan todo lo que pueden su función recaudadora.

Los impuestos establecen la distinción fundamental en materia política: los que mandan frente a todos los demás, los contribuyentes al Fisco. La masa de esos últimos se designa con el título de "ciudadanos y ciudadanas".

Visto lo visto, es inútil que un Gobierno asegure que va a bajar los impuestos; al final acaba subiéndolos a través de mil estratagemas. Siempre encuentra maneras de hacer que los contribuyentes resignados pasen por ventanilla. La más socorrida es que, a través de las subidas impositivas, se van a atender mejor los servicios sociales. Los preferidos son el paro, la educación, la sanidad, las pensiones y la dependencia. Pero la verdad es que muchos servicios sociales, teóricamente gratuitos, implican un desembolso adicional para los usuarios.

Otro argumento justificativo para aumentar la presión fiscal es que favorece a los perceptores de rentas modestas y traslada el sacrificio a los ricos. Falso. Los ricos son los que venden algo en grandes cantidades, sean bienes o servicios. Por tanto, gozan de la facilidad para repercutir la carga fiscal sobre los compradores o los asalariados. Como contraste, las rentas modestas caracterizan a las de las personas que no venden nada. Fundamentalmente son las clases pasivas (jubilados), los parados, los asalariados con sueldos bajos. Esos estratos modestos no tienen más remedio que tragarse los impuestos, al no poder repercutirlos sobre nadie.

La triste realidad es que las subidas de los impuestos sirven sobre todo para engordar la nómina de los cargos políticos a dedo, incluida la turbamulta de jefes de gabinete y similares de los altos cargos. Más gravosa es la carga de las Administraciones Públicas (así, en plural, pues son muchas), que resultan escandalosamente ineficientes. Hay excepciones: el sistema nacional de trasplantes de órganos funciona de modo admirable. También es verdad que la Agencia Tributaria es el organismo más eficiente de España, pero es que su función consiste, irónicamente, en recoger impuestos.

Con el actual Gobierno (que ni siquiera representa la mayoría del Parlamento) asistimos a la mayor subida impositiva de la España contemporánea. Resulta increíble que los partidos de la oposición parlamentaria permanezcan silentes frente a tal política. El precio de semejante desidia lo estamos pagando todos: la actual crisis económica no logra pasar a la fase bonanza.

Conviene recordar que la democracia se originó en la Edad Media para contener el ansia recaudatoria de los reyes de entonces, una especie de nobles más encumbrados. Ya no quedan muchos restos de una conquista histórica tan adelantada. Hoy todos los que mandan pueden imponer gravámenes en sus respectivas esferas de influencia (ahora dicen "ámbitos").

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Vuelve Zapatero: así reparte Sánchez las inversiones del Estado para pagar 'favores' políticos
José María Rotellar Libertad Digital  21 Enero 2019

Además de disparar la inversión en Cataluña, los Presupuestos castigan a las regiones del PP, como Galicia, La Rioja o Madrid.

Después de la aprobación del anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) por el Consejo de Ministros, la semana pasada le tocó a la ministra de Hacienda presentar el proyecto en el Congreso: fotos de rigor, rueda de prensa y, tras ello, el detalle del proyecto.

¿Y qué encerraba el detalle? Además del desastre de planteamiento, donde inflan lo ingresos, cuadran a martillazos el cuadro macro, se quedan cortos en el gasto real que ese proyecto puede suponer y ponen en peligro el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria, muestra que, claramente, vuelve la sombra de Zapatero en el reparto de las inversiones territorializables en los presupuestos, reparto con el que castigaba a quienes no le votaban, para primar, especialmente, a Cataluña.

Esa historia se repite de nuevo. Así, Sánchez, emplea electoralmente el presupuesto para pagar el precio que tiene que abonar por estar unos meses más en La Moncloa, al tiempo que riega de inversiones las regiones donde gobierna el PSOE -o donde creía que iba a continuar gobernando, como Andalucía-. De esa manera, premia a Valencia, con un incremento de inversión del 60,2%, a Extremadura, con un 27,3%, todas ellas por encima de la media (que crece un 18,11%), o donde pensaban que iban a gobernar cuando estaban elaborando los PGE, Andalucía, donde la inversión la hacen crecer un 43,5%, aunque, al final, no les ha salido como creían y han perdido el Gobierno de la Junta.

Y también paga favores, como el aumento del 90% de la inversión en Navarra, así como el precio de los independentistas al apoyo de la moción de censura y a mantener a Sánchez en La Moncloa: en Cataluña, la inversión la incrementa un 52%, con 700 millones más que en 2018. Adicionalmente, también le concede 200 millones más accediendo a las exigencias independentistas equiparando la inversión de la administración central en Cataluña con el peso del PIB de Cataluña en el conjunto nacional. El precio de la estancia en La Moncloa se pone negro sobre blanco, y veremos si no hay peores contrapartidas fuera del ámbito presupuestario.

Por el contrario, castigan especialmente a las regiones donde no gobiernan, como Galicia, donde se produce el mayor descenso de la inversión territorializable, con un 19,4% menos (casi 200 millones menos que en 2018), La Rioja, donde desciende la inversión de los PGE un 40,9%, o Madrid, donde desciende en 7 millones. Es, por tanto, una vuelta a los años de Zapatero, donde los PGE se empleaban para realizar las inversiones en las regiones donde gobierna el PSOE o donde el PSOE debe algo al gobierno en cuestión, en lugar de invertir donde sea necesario.

Y si lo analizamos en términos de peso que supone sobre el total, Cataluña recibe más del 17%, que con los 200 millones adicionales de la Disposición Adicional Tercera lo deja muy por encima del 18%.

Y en términos de inversiones por habitante, más de lo mismo. De igual modo, Cataluña es una de las que más recibe por habitante, un 48,9% más, mientras que Madrid pierde un 1,6% y se queda por debajo de la media (que crece un 17,7%), lo que confirma el reparto electoral que hace el Gobierno al estilo de Zapatero. Entonces, llegó a disminuir la inversión en Madrid mientras subía la del resto, hasta un 44% la de Cataluña. Camino de eso volvemos a ir.

Un disparate más de estos presupuestos, como el hecho de que, además de los 5.000 millones de incremento de techo de gasto no financiero ya citados, el gasto consolidado sube en 23.000 millones, han de financiar a la Seguridad Social en otros 15.000 millones, pero sin intentar realizar las reformas necesarias para garantizar su sostenibilidad, y conceden a las regiones 2.000 millones más en entregas a cuenta por un cambio de criterio del Gobierno a la hora de asignar el IVA, que técnicamente no tiene un pase (meten trece meses en un año) y que a efectos de Contabilidad Nacional no va a poder computar, con lo que la administración central, en ese caso, tendrá que asumir ese desfase, pero que, con las entregas a cuenta así incrementadas, cubren las mismas 2 décimas de PIB que van a tener que ajustar por tener que ceñirse al objetivo de 0,1% de déficit regional en lugar de al 0,3%. Será curioso comprobar, cuando se publiquen las entregas a cuenta, cómo se ha distribuido el incremento de las mismas, porque podemos encontrarnos con el establecimiento indirecto de un déficit asimétrico entre regiones, por la puerta de atrás.

En definitiva, que además de ser nocivos para la economía española, son unos PGE electoralistas y que suponen el abono a los independentistas del apoyo para mantener a Sánchez en La Moncloa todo el tiempo que sea posible. Zapatero ha regresado.

RESPUESTA DEL LÍDER DE VOX
Abascal desmonta el discurso de Casado: ‘El PP ha renunciado a defender la Libertad y la Nación hace tiempo’
La Gaceta   21 Enero 2019

“Algunos siguen convencidos de que los españoles son idiotas desmemoriados”. Así de contundente ha respondido el presidente de VOX, Santiago Abascal, tras la Convención Nacional del PP celebrada este fin de semana planteada por Pablo Casado como la del “rearme ideológico” y la de una cierta “refundación” del partido.

Abascal no ha dudado en responder al discurso de clausura pronunciado por el líder de los populares, en el que hizo una llamada a los votantes de VOX y de Ciudadanos a unir fuerzas en la “casa común” del centro-derecha. “Cada voto menos para el PP es un paso más para los enemigos de la nación”, dijo -sin ningún tipo de reparos- Casado.

Pero, tal y como ha recordado Abascal en un mensaje publicado en su perfil de la red social Twitter, “el PP ha renunciado a defender la Libertad y la Nación hace tiempo”. “Sólo defiende sus propios intereses, y los ha hecho muy compatibles con la izquierda”, ha sentenciado.

Estocolmo tiene ya 62 No-Go Zones controladas por el islamismo
lagaceta.eu  21 Enero 2019

Suecia está siendo desestabilizada por la inmigración de refugiados musulmanes. La Policía pide ayuda y solo es cuestión de tiempo para que el país necesite una intervención de sus fuerzas militares para evitar una catástrofe humanitaria.

Un informe del gobierno sueco que recoge el diario Sharq al-Awsat, concluye que el número de áreas denominadas “zonas de alta peligrosidad” por la aplicación de la sharia abiertamente en Estocolmo, creció a 62 en el primer semestre de 2017 sobre las 55 censadas en diciembre de 2016. El aumento no solo incluye el número en cantidad, sino también el tamaño geográfico de dichas áreas.

Dan Eliasson, comisionado de la Policía Nacional de Suecia, habló esta semana en la televisión nacional y pidió colaboración: “Ayúdennos”, dijo, advirtiendo que las fuerzas policiales del país ya no pueden ingresar en dichas áreas para sostener la ley, y por lo tanto, considera pedir apoyo a todos los poderes del Estado.

Un experto en investigación sobre países desestabilizados y ganador en 2011 de la Orden de la Medalla de los Serafines de Suecia, Johan Patrick Engellau, quien ha trabajado con organismos supranacionales, como Naciones Unidas y varias ONG europeas en materia de inmigración y refugiados, advirtió por carta a la Comisión de Seguridad Migratoria de la Unión Europea sobre la gravedad de la situación de Suecia: “Me temo que es el final de la Suecia organizada, decente e igualitaria que hemos conocido hasta ahora. Personalmente, no me sorprendería si se produjera un conflicto en forma de guerra civil. En algunos lugares del país, la guerra civil probablemente ya ha comenzado, aunque la coalición de gobierno no parece haberse enterado”, escribió Engellau.

El canal de televisión 10 News informó recientemente cómo Suecia ha perdido grandes áreas a manos de grupos armados y religiosos descritos como milicias islámicas. El jefe de la policía de Estocolmo, Lars Alversjo, declaró que “hay niveles de violencia como nunca se vieron en el país y en varias zonas de Estocolmo que están quedando fuera de la esfera del Estado“. También observó que “el sistema jurídico, pilar en toda sociedad democrática, está colapsando en Suecia“.

Magnus Ranstorp, profesor e investigador sobre terrorismo y radicalización islámica del Colegio Nacional Sueco de Defensa, declaró a la televisión que “en las zonas más peligrosas de la capital, grupos radicalizados de la comunidad islámica han tomado el poder en las calles y están implantando su propia ley. En esas áreas, el sentido de la justicia y la paz se ve amenazado por el hecho de que la policía se está desmoronando y todo empeoró desde principios de este año. Estocolmo y toda Suecia se encuentran en una situación desesperante”, concluyó Ranstorp.

El Servicio de Seguridad Sueco (Säkerhetspolisen) advirtió que el país está siendo “infiltrado por cientos de islámicos que comparten la ideología del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés)“, y en muchos lugares los funcionarios públicos solicitan escolta policial o protección para desplazarse a sus oficinas. El servicio de seguridad advirtió que “unas 15.042 mujeres suecas han sufrido ataques sexuales durante el último año en zonas de la capital en que las autoridades admiten grandes áreas bajo la aplicación de la sharia (ley) islámica“.

La palabra que las autoridades suecas y los medios de comunicación utilizan para las “zonas prohibidas para los no musulmanes”, y en las que se aconseja a los ciudadanos no transitar es Utenforskap, su significado define a las “áreas excluidas”. En esas áreas, la ley sueca ha sido reemplazada por una mezcla de ley de pandillas de inmigrantes y por un código islámico conocido como sharia. Las bandas musulmanas armadas y los radicales islámicos están socavando la democracia sueca, sostuvo el Servicio de Seguridad Nacional en un informe reciente.

La única razón por la cual aun no se ha producido un conflicto armado a gran escala en Estocolmo, la capital de un país antes pacífico y seguro, probablemente se relaciona con que la alianza socialdemócrata-ecologista que gobierna Suecia pretende ignorar la gravedad de la situación y no está presentando ninguna resistencia real contra los islámicos, declaró Magnus Ranstorp.

Incluso si el Gobierno sueco decide enfrentar estas bandas criminales islámicas, Suecia no tendría la capacidad necesaria para revertir esta situación, su seguridad y fuerzas policiales han sido rebasadas. El 70% de los agentes del orden del país están considerando dejar sus empleos en lo que configura una clara señal de que la fuerza policial está completamente desmoralizada. Los militares, en este país tradicionalmente pacifista, se reducen a casi nada, y no hay dinero para arreglar semejante problema, declaró Johan Patrick Engellau.

Engellau agregó que “el Gobierno no parece entender que ha perdido el control. Hay un punto en el que ya no se puede detener el desarrollo de una situación”. “No sé si Suecia ha llegado a ese punto por las consecuencias de la inmigración descontrolada, pero me temo que estamos ante un momento de desenlace trágico. El momento es tan grave que incluso si tomáramos una acción clara y poderosa que incluya detener la inmigración y la política del multiculturalismo, no sé si podríamos salvar a Suecia”, concluyó.

Lo cierto es que la élite política de Suecia está lejos de tomar una acción tan decisiva, ya que ni siquiera ha comenzado a hablar abiertamente sobre estos problemas. Sin embargo, el país pronto necesitará de la ayuda internacional. El pedido de ayuda del jefe de policía Dan Eliasson se dirigió solamente a los estamentos políticos dentro de Suecia, pero muy pronto la comunidad internacional tendrá que intervenir si se quiere evitar una catástrofe social, civil y humanitaria, concluyó Engellau.
Por Redacción MinutoDigital

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Desmantelar el Estado en Cataluña
ABC   21 Enero 2019

El Gobierno de Pedro Sánchez está volcado en comprar los votos del separatismo catalán para su proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019. Lo está haciendo con precios políticos, ofreciendo al separatismo la cabeza de la Constitución, con una reforma imposible, y un nuevo Estatuto, ilegal de nacimiento, porque pretende burlar la sentencia del Tribunal Constitucional que anuló muy parcialmente el actual. Y también con precios a cargo de los Presupuestos Generales, aumentando la inversión en Cataluña hasta límites que agravian a la mayoría de las comunidades autónomas, algo que el PSOE no quiere aceptar, a pesar de lo que ha sucedido en Andalucía. Al Gobierno autonómico más desleal y traidor, al que peor ha gestionado su economía y ha condenado a la ruina los servicios públicos catalanes, al que promueve la ruptura con España y la división entre catalanes, incluyendo, si hace falta, la legitimación de la violencia; a este Gobierno presidido por el neofascista Quim Torra, Pedro Sánchez ha premiado con un aumento del 52 por ciento de la inversión real por territorios prevista en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Y, además, sin recibir a cambio otra cosa que nuevos gestos de desprecio y desafío del integrismo separatista. No es suficiente. Además, el Gobierno de Pedro Sánchez está dispuesto a duplicar el precio por los votos del secesionismo con un golpe financiero al Estado en Cataluña, reduciendo la inversión para las instituciones centrales en un 29,54 por ciento, frente a lo presupuestado por el Gobierno de Mariano Rajoy para 2018. No sólo los nacionalistas ganan por lo que reciben, sino también por lo que pierde el Estado. La prueba de cargo de las intenciones del Gobierno socialista está en el hachazo a los fondos previstos para las actuaciones del Ministerio del Interior en Cataluña, que pasan de 4,4 millones para 2018 a 1,76 millones de euros para 2019.

Cuando más arrecian los actos de violencia de los CDR y de los demás «camisas pardas» del separatismo catalán, y a pocos meses de que se dicte la sentencia del juicio a los golpistas del «procés», el Gobierno merma la capacidad económica de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña, quizá como signo de esta falsaria «normalidad» que el Ejecutivo de Sánchez interpreta sumisamente con encuentros bilaterales y discursos apaciguadores, al mismo tiempo que el separatismo aumenta el nivel de sus ataques al Rey y a la Justicia. Mientras la Sala Segunda del TS se echa a la espalda la tarea histórica de juzgar el golpe contra el Estado en Cataluña, el Gobierno socialista socava la estabilidad del Estado negociando con los autores de la intentona golpista, que ven con satisfacción cómo Sánchez sube a diario la puja para garantizar su supervivencia política.

El independentismo también marca a los hijos de los jueces en las escuelas catalanas
Carlos Cuesta okdiario  21 Enero 2019

Primero fueron padres comunes que no aceptaban la dictadura del adoctrinamiento separatista. Más tarde la maquinaria totalitaria de PDeCAT y ERC se atrevió a cargar contra los hijos de los guardias civiles destinados a Cataluña -agentes que han tenido que ir allí para mantener el orden público ante el desacato de los Mossos-. Y ahora las prácticas mafiosas de marcado de niños en los colegios de la Cataluña de Quim Torra han llegado hasta los hijos de los jueces ubicados en esta comunidad autónoma.

El Consejo General del Poder Judicial ha empezado a recibir las quejas de jueces y magistrados destinados a esta comunidad autónoma por el trato que están recibiendo sus hijos en unas escuelas donde se les señala públicamente por tener padres que no comparten la causa separatista.

El marcado, además, se está convirtiendo en un ataque directo a gente que, como en el caso de los policías o guardias civiles destacados en este territorio, ni tan siquiera están mostrando su punto de vista ideológico en su labor diaria: simplemente aplican unas leyes que les exigen precisamente no mostrar su ideología en su desarrollo profesional. Por todo ello, el ataque sitúa a estos profesionales en la tesitura de tener que optar por incumplir las leyes y delinquir para evitar el daño a sus hijos.

Fuentes judiciales han señalado a OKDIARIO que “el asunto es grave en jueces a los que les corresponden casos en los que, de una u otra manera, aparece implicado el asunto separatista”. Pero que el problema se extiende porque muchas de las causas de desorden público, fraude en subvenciones, altercados, desalojos, etc. tocan en muchos casos a alguna de las ramificaciones de los activistas separatistas.

Todo ello ocurre mientras continúan las reuniones entre el Ejecutivo de Sánchez y el de Quim Torra y mientras las cesiones no acaban. Y siempre a favor del mismo Ejecutivo que se salta la ley. La última ha sido llevada a cabo recientemente en la misma negociación de los Presupuestos Generales del Estado, en la que se han comprometido nada menos que 2.251 millones de euros de aumento de las inversiones destinadas justo al mismo Gobierno regional que tiene la obligación de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que sin embargo no lo está haciendo.

Ese regalo se ha realizado a cambio del apoyo a los Presupuestos, sin exigir a cambio ninguna contrapartida de política real basada, por ejemplo, en zanjar el acoso a los jueves o policías a través de sus hijos en fase escolar.
El malestar entre los jueces destinados crece y, sin embargo, el Gobierno de Sánchez no da ni la más mínima muestra de pretender exigir un comportamiento legal en las escuelas catalanas.
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