AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 23  Enero 2019

Vieja derecha y nueva derecha
Mateo Requeséns gaceta.es 23 Enero 2019

Pablo Casado ha sabido entender que la renuncia a defender principios y valores, la abstención en el debate de las ideas o el abandono de la controversia en el campo cultural, que el PP de Mariano Rajoy había establecido como regla de comportamiento, no sólo provocaba, unos comicios tras otros, la desafección de sus votantes, sino que dejaba al partido que pretende liderar la derecha española sin más proyecto que una gestión económica aseada. Escasos motivos para suscitar más entusiasmos que resignaciones. Por ello la Convención del PP del fin de semana pasado ha querido transmitir la idea del rearme ideológico como la nota más destacable en la nueva etapa del PP que inaugura Casado. Para algunos llega demasiado tarde, ya se han pasado con armas y bagaje a VOX, para otros no resulta creíble, cuando se conserva a líderes como Feijoo o Maroto, abiertamente partidarios de mantener el mismo perfil tibio que representaba Rajoy.

Pero se quiera creer o no en el cambio de rumbo que significa Casado, la sensación que trasmite el PP es que va por detrás de los acontecimientos. Tarde, mal y arrastras, que dirían los castizos. Más aún si nos centramos en su discurso ideológico, que no es capaz de evolucionar y sólo insiste, como gran alternativa a la insipidez del periodo de Rajoy, en los mismos leves postulados conservadores y liberales, que quizá serían muy válidos hace 40 años, pero que hoy aparecen insuficientes para dar respuestas a los retos de la sociedad del futuro. La Vieja Derecha no sólo sigue sin atreverse a cuestionar el modelo autonómico, la inmigración masiva o la ideología de género, no sólo proclama como lema la libertad sin impugnar en lo más mínimo un Estado cada día más burocrático, tributariamente abusivo y omnipresente, no solo duda entre si propugna un sistema fundado sobre la producción y el ahorro, o una economía basada en el consumo y la deuda, sino que es incapaz de elaborar o sostener una teoría política capaz de abordar las grandes cuestiones de fondo que la posmodernidad plantea.

No parece que en el PP sepan ir más allá de un análisis superficial de la realidad. Decir que la irrupción de Podemos y Ciudadanos constató el agotamiento del modelo político español basado en el bipartidismo clientelar es, a estas alturas, una perogrullada. Pero si somos capaces de coger un poco de altura para echar un vistazo al panorama político circundante podemos intuir que estamos asistiendo a la crisis del orden político que se instauró tras la Segunda Guerra Mundial. Habríamos creído, junto a Fucuyama, que la caída del Telón de Acero traería el fin de la historia de las ideas políticas y el triunfo inapelable del sistema capitalista en lo económico y la socialdemocracia en lo cultural. En el PP desde luego se lo han creído a pies juntillas. Pero sorpresivamente los europeos se han revuelto contra este statu quo. El primer aviso fue el rechazo francés a la Constitución europea que Giscard d’Estaing y el consenso capitalismo-socialdemocracia había preparado. El progresivo ascenso de lo que llaman populismos ha sido el siguiente aviso de que se barrunta un cambio de ciclo en Europa y de que el futuro político se decidirá entre lo que llaman una sociedad abierta, caracterizada por el relativismo, el individualismo y el mundialismo, frente a unas sociedades que pretenden salvaguardar su identidad, que creen en las comunidades naturales y en los vínculos de solidaridad como garantía de la dignidad de sus ciudadanos como personas.

En España, más interesante que Ciudadanos, un partido que ideológicamente no aporta novedad alguna y se adhiere a la defensa del consenso capitalista-socialdemócrata, fue la aparición de Podemos, un grupo político que recogía supuestamente las inquietudes de un movimiento ciudadano que estaba indignado con el sistema imperante. Desgraciadamente ha demostrado que está demasiado anclado en el pasado y que carece de altura intelectual suficiente para superar los prejuicios marxistas y ser algo más que una reedición de la ultraizquierda de siempre, adornada con alguna de las reflexiones sobre la democracia deliberativa de Habermas, pero en esencia petrificada en el pensamiento sesentayochista.

La novedad en el campo de las ideas políticas está fraguándose desde una Nueva Derecha que fuera del pensamiento progresista-liberal y neo-marxista, reivindica el arraigo, la familia, la nación, la jerarquía y el esfuerzo personal, pero a la vez cree en la solidaridad de la comunidad. VOX parece que está en sintonía con estas nuevas tendencias en el modo de interpretar la realidad, pero se enfrenta al reto de controlar un crecimiento en aluvión que puede extraviar lo verdaderamente actual de los planteamientos que esta Nueva Derecha ha puesto encima de la mesa como alternativa al consenso capitalista-socialdemócrata.

La tensión entre el modelo de sociedad atomizada en consumidores, las comunidades naturales y los modelos colectivistas. El reto del arraigo ante la aldea global. Repensar la relación entre Estado e individuo. El debate sobre multiculturalismo, heterogeneidad, homogeneidad cultural e identidad. La división entre las clases populares, las clases medias, cada día más depauperadas, y la gran burguesía mundialista. Las consecuencias de la fragmentación de la comunidad en minorías o de la necesidad de buscar un equilibrio entre el utilitarismo mercantilista y la ética social. El saneamiento del sistema prescindiendo del Estado de partidos, que, en vez de representar a la Nación soberana, cuida de las oligarquías a través de las redes clientelares financiadas con unos tributos cada día más extenuantes, son algunas de las cuestiones de fondo que están dentro de las reflexiones que presenta al público la Nueva Derecha, y sobre las que la Vieja Derecha aparece impotente y estéril. Mucha gente se ha cansado de los postulados neomarxistas y neocapitalistas, de más o menos Estado o mercado, y quieren más puntos cotidianos de referencia donde asirse, más contenidos donde buscar seguridades, más comunidad, más libertad, más valores morales y más justicia social. Desde luego el PP no parece estar en condiciones de ofrecer estas respuestas, lógicamente las miradas se vuelven hacía VOX.

Sobre la detención practicada en Francia, el 11-M y el comisario Villarejo
Vinculan una detención en Francia con el 11-M en la semana en la que Villarejo amenaza con hablar del 11-M.
Libertad Digital 23 Enero 2019

Las agencias EFE y Europa Press han distribuido este martes a sus abonados un teletipo que, en resumen, dice lo siguiente:
La Policía Nacional y las fuerzas de seguridad francesas investigan a un hombre de nombre Mustapha B. que se encuentra detenido en Francia y cuyo ADN fue hallado en el piso de Leganés donde en abril de 2004 se inmolaron ocho terroristas que participaron en los atentados del 11-M. Según han indicado fuentes de la lucha antiterrorista, las pesquisas continúan para determinar si esta persona tuvo algún tipo de relación con la masacre del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional colaboran con las autoridades francesas en esta investigación.

En concreto, en el marco de la investigación de los atentados se recogieron una serie de huellas y muestras de ADN no identificadas y que se incluyeron en una base de datos. Las autoridades francesas identificaron una coincidencia y trasladaron la alerta al Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, el que investigó en su origen los atentados, que ha autorizado la detención de este hombre, según han indicado a Europa Press fuentes judiciales.

Muchos medios de comunicación han publicado la noticia con mayor o menor relevancia en sus portadas y con distintas aportaciones propias sobre el hecho.

En Libertad Digital creemos necesario exponer el contexto:
La noticia sobre esta detención aparece en la misma semana en la que el abogado del comisario José Manuel Villarejo, Antonio José García Cabrera, ha anunciado a bombo y platillo que, al hilo del caso del espionaje derivado del intento de asalto político al BBVA, podrían aparecer revelaciones sobre el 11-M. Según dice 15 años después su cliente desde la cárcel, el atentado se cerró en falso y él podría aportar novedades, por lo que pide desclasificación de documentos. La intención de Villarejo de agitar el 11-M como método de presión, estrategia de defensa o simple fuego de artificio ya era conocido en todas las redacciones desde hace meses.

Sea o no casualidad, este miércoles muchos medios de comunicación se hacen eco de la detención pero también de la premisa falsa: la inmolación de Leganés, algo que jamás se pudo demostrar pero que zanjó el atentado con los culpables despedazados.

En el piso de Leganés no apareció un solo casquillo de bala pese a que se hizo constar en los informes un intenso tiroteo. Jamás hubo contacto ocular entre la policía y los que se supone que habitaban el piso. Tampoco se halló rastro alguno de sangre. El piso de Leganés fue el único escenario con víctimas mortales –la del GEO Torronteras, al menos– en el que apareció la famosa Goma 2 ECO que sostenía la versión oficial pese a los hallazgos de Titadine en el laboratorio de los expertos que convocó el juez Gómez Bermúdez. Nadie halló rastro de aquel explosivo en los escenarios del crimen, lo que llevó a la fiscal Olga Sánchez a gritar el ya famoso "¡Es Goma 2 eco y vale ya!". En el juicio no se pudo probar qué explosivo segó la vida de 193 personas y dejó miles de heridos.

El piso de Leganés, ese mismo, ya había sido escenario de otras operaciones policiales relacionadas con el narcotráfico y la delincuencia organizada. Pero además, casualidad o no, el piso colindante al de los presuntos terroristas suicidas lo habitaba un policía experto en escuchas adscrito a la UCAO, unidad, por cierto, que dirigía entonces el comisario Enrique García Castaño, compañero de actualidad del comisario Villarejo.

Con todo, lo más grave a efectos de la investigación es que no se practicaron autopsias a los cuerpos de los presuntos terroristas que supuestamente se inmolaron. No hubo autopsias en una supuesta inmolación de los que, en teoría habían perpetrado el atentado más grave en la historia de Europa en tiempos de paz.

En aquel piso de Leganés murió el GEO Javier Torronteras, cuyo cadáver fue profanado poco después pese a no estar en un nicho identificado. Apareció parcialmente quemado y con la marca de un pico que había sido clavado en el pecho. El caso quedó archivado en un juzgado de Plaza de Castilla.

Hay muchas irregularidades más. Luis del Pino destacó hasta 25, que conviene repasar con detalle y contrastar con la detención practicada en Francia de la que ahora tenemos noticia.

La investigación del 11-M comienza con una prueba falsa: la mochila de Vallecas. Y se cierra con otra falsedad: el piso de Leganés, donde vuelan por los aires todos los presuntos autores materiales, hecho que escandalizó incluso al Tribunal Supremo. Son el principio y el fin de la versión oficial de un atentado sin arma homicida y sin autor material que, quince años después, sigue minando los cimientos de nuestra democracia. Y esta vez, a las puertas de un intenso e impredecible año electoral.

Izquierda caníbal
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Enero 2019

Dicen que la guerra entre Iglesias y Errejón es el resultado de una disputa ideológica en la que el primero es el radical y el segundo, el moderado. Mentira. Ambos son furibundos comunistas. También se dice que defienden diferentes tácticas: Iglesias prefiere presentarse como lo que es, mientras Errejón se inclina por disfrazarse de socialdemócrata. También mentira. Ambos tratan a la vez, por diferentes medios, de aparentar lo que no son. También se habla de que Iglesias cree en el férreo caudillaje y las formaciones verticales, mientras Errejón opta por poderes multipolares y estructuras horizontales. Falso. Ambos quieren mandar con puño de hierro. Son dos gallos en el mismo gallinero. El que resultó en su día vencido, incapaz de aguantar estar en el corral donde manda el otro, se ha montado uno propio.

En Podemos no está ocurriendo nada nuevo: una lucha de poder entre dos que quieren imponerse el uno al otro. Esto en sí mismo no es una novedad. Lo extraño es que hasta ayer haya reinado cierta paz en la granja podemita. Lo relevante hoy, si acaso, son las reacciones.

Por un lado, está la prensa. La de derechas se regocija viendo cómo Podemos se autodestruye como una cinta de misión imposible, echando humo pestilente. La de izquierdas está apesadumbrada. No es para menos. Podemos había sabido recoger parte del voto desilusionado por la incompetencia y podredumbre del PSOE. Su suicidio puede arrojar a muchos de sus votantes a la abstención y provocar que la izquierda pierda la ocasión de ser mayoritaria. Así, por ejemplo, aúlla el editorial de El País su lamento:

Un Podemos irrelevante sería hoy una mala noticia, no solo para el PSOE, que le ha tratado como posible socio y ve desaparecer un espacio a su izquierda que difícilmente podrá absorber, sino porque realmente el movimiento fue capaz de detectar una necesidad política. Los sistemas democráticos necesitan formular alternativas con componentes utópicos, elementos aspiracionales (sic) que no reduzcan la política a la mera gestión y que pugnen por abrir otras vías para implicar a la ciudadanía. Podemos supo ser en su momento un revulsivo democrático, y sería malo que desapareciese carcomido por la vieja política.

Se quejan de la posible desaparición, que ojalá Iglesias y Errejón nos hagan la merced, de lo que, una de dos, o es extrema izquierda populista bolivariana de la peor especie o rancio comunismo de ínfima calaña. ¿Puede un periódico supuestamente socialdemócrata quejarse de que algo así ocurra? ¿Qué dirían si Ortega Smith y Abascal llegaran a un conflicto semejante? ¿A que se alegrarían por nuestra democracia y nuestra convivencia? Y eso que Vox es un partido que, con ser de derechas, es mucho más moderado que Podemos.

Más divertida todavía es la reacción del PSOE, que teme que el descalabro de Podemos o la fracturación de su voto le prive de un socio indispensable para gobernar ciudades y comunidades autónomas, incapaces como se sienten ya los socialistas de reunir mayorías suficientes por sí solos. Es la prueba evidente de que el PSOE está echado al monte y ya no aspira a otra cosa que a gobernar con el apoyo de quienes quieren destruir el sistema a base de totalitarismo de izquierdas o nacionalismo separatista.

En cuanto a los demás, no tenemos más que motivos para celebrar que quienes quieren una España pobre y bolivariana se canibalicen entre sí y terminen siendo, Dios oiga a El País, irrelevantes.


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De cómo el nacionalismo ha tejido su red para la destrucción de España (VII)
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 23 Enero 2019

Con el episodio anterior -el VI- hice unas conclusiones con las que creí haber cerrado el círculo perverso de la acción secesionista y sus modus operandi. Sin embargo, me equivoqué. Hay mucha más materia. A nada que rasco en mi memoria encuentro uno tras otros motivos de la aberración nacionalista y del auspicio y alas que se le han dado para seguir engordando al monstruo. Lo que está haciendo Sánchez es ya la enfermedad, no el síntoma, y se constituye en el mayor cómplice del nacionalismo, ya no en grado de omisión sino de acción. Hasta el punto de que las evidencias dejan al descubierto que posiblemente parte de la trama para la destrucción de España como nación, y que en el trasfondo estén también Ribera y su partido, el francés Valls, el PSC como organización y la francmasonería. El objetivo en el caso catalán pudiera ser el de que Francia se anexione a Cataluña, al final del proceso.

Las barbaridades que se han cometido en el camino de la modificación cognitiva de las gentes son de tal gravedad que solamente se entiende bajo dos supuestos: una supina incapacidad e ignorancia de los gobiernos de la Nación o una complicidad con la estrategia nacionalista. No hay otra alternativa para entender lo que ha sucedido en estos cuarenta años de régimen constitucional.

De todas formas, ya lo anunciaba Gil Robles. Resulta imprescindible este vídeo por la clarividencia de su protagonista: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=video&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwirnLD5qfXfAhWcAGMBHbI5BqYQtwIIKTAA&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DoxGUjqVhEe4&usg=AOvVaw176DGbKxsdlgx08j20cFof

Entre ese compendio de atropellos del nacionalismo que vengo relatando, a lo largo de este trasunto de artículos secuenciados, está el de la euskaldunización del profesorado, verdadera trama para adoctrinar, señalar el camino del redil por el que debía circular el magisterio por las aulas, y segregar al “no asimilado al sistema”, los llamados “NAS”, concepto nazi donde los haya.

En esta ocasión he seleccionado un testimonio reflejado en el el Diario El País en 1994, publicado el 25 de septiembre, que revela claramente lo que durante los primeros años de la euskaldunización de adultos se produjo en muchos barneteguis (internados para aprender euskera de forma intensiva). El autor de dicho reportaje fue el periodista Iñaki Martín. No parece que ese diario sea un representante de la prensa llamada de “derechas”. La transcripción del relato es suficientemente clarificadora como para emplear pocas palabras respecto a lo que fue un infierno para muchas personas que no siendo nacionalistas tuvieron que pasar por el aro de aquel adoctrinamiento o socialización abertzale, más allá de las legítimas pretensiones de capacitación lingüística, con el dinero de todos. A pesar de su extensión merece la pena reproducirlo íntegramente:

“[…] Durante hace unos años se reúnen durante la temporada estival grupos de unas 25 personas por barnetegis en distintas localidades de Euskadi. A estos grupos se les adoctrina mediante una pedagogía militante que no se publica ni se indica en los trípticos de las campañas de mercadotecnia, en los programas académicos para los estudiantes ni al solicitar subvenciones públicas.

El tríptico informativo prometía seriedad en la organización, aprendizaje intensivo (siete horas diarias), metodología moderna, vídeos, cintas y un modelo de interacción entre estudiantes y profesores que convertía al euskera en práctica cotidiana, en una convivencia de 30 días. Las personas habían sido seleccionadas por su nivel, aspiraciones y deseos en el aprendizaje del euskera… Todas estas promesas se incumplieron.

La charla de dos ancianas y el sonido de maletas arrastradas me despertaron antes de llegar. Desorientado descendí del autobús y me encontré con un grupo de entre 18 y 30 años que parecían estaban en la misma situación que yo. Acudí a ellos interrogándoles sobre el paradero de una estación de tren abandonada donde, se suponía, debíamos concentrarnos los estudiantes. Allí encontré a un grupo de unas 25 personas depositando su equipaje en la entrada. Varios individuos llevaban la voz cantante y nos reunieron alrededor de una fuente, formando un holgado circulo.

Me di cuenta de que la acción se estaba representando en un lugar donde se erigía un monumento de mármol, en reconocimiento de la labor de un miembro fallecido de ETA, con una inscripción que evocaba el homenaje del pueblo al nombre y a los hechos heroicos del gudari. Tras esta primera representación, una de las profesoras intervino ante el grupo diciendo: ‘Ahora vamos a jugar a un juego. Se trata de maullar ante una persona escogida al azar e intentar hacerla reír, si se consigue, ocupa el puesto propio y continúa el juego con otras personas hasta que consiga librarse de hacer el gato’

Durante esta segunda escena se creó un ambiente artificial de humor, con este juego concebido para romper el hielo entre personas que se acaban de conocer apenas cinco minutos antes.

Tras el juego de Katu gixajua dos profesores invitaron al grupo para que volviera a formar un círculo, a una de ellas inició su discurso diciendo ‘Nosotros somos una ameba, ¿qué es una ameba? La ameba es una célula como nosotros y nuestro grupo debe estar unido y funcionar como tal en cualquier momento, en cualquier actividad, todos juntos, todos a una, somos una ameba.’

Nadie dice nada, ha transcurrido una hora desde que llegué y seguí fuera de juego pensando que aquello no podía ser un barnetegi.

La profesora continuó ‘la ameba requiere que peguemos nuestros cuerpos lo más posible, para no separarnos, ¿a dónde va la ameba?’ pregunta a los estudiantes; respuesta, ‘al barnetegi’.

Toda personalidad o el individuo debe queda fuera del barnetegi, sus fines competen a todos los presentes, y el juego de la ameba al individualismo en cualquiera de sus manifestaciones dinamitaría el barnetegi metaforizado por el susodicho microbio.[…]

Primero se presentan dos profesoras, y luego solicitan a los estudiantes que hagan igual. Explicamos uno a uno nuestro nivel de estudios, actividades profesionales y situación laboral, entre otros temas. La mayoría del grupo revela que su actividad preferencial es ser parranderua (juerguista), y que han ido al barnetegi ‘porque quieren vivir y aprender el euskera porque somos vascos y euskaldunes’

Una vez tuvimos que elaborar, en grupos de a dos, un crucigrama de manera que luego el resto de los grupos intentaran adivinarlo. En uno de ellos se preguntaba ‘¿Qué valen los españoles?’ respuesta ‘cero’ ‘¿qué seremos un día?’ respuesta ‘independientes’ ‘¿de qué van los partidos políticos?’ respuesta ‘de demócratas’ ‘¿qué conseguiremos?’ respuesta al unísono, ‘la revolución’.

Cuando los estudiantes respondieron ‘la revolución’, la profesora matizó: ‘No conseguiremos la revolución, sino que la haremos’, diferenciando el verbo lortu (conseguir) de egin (hacer), haciendo hincapíe en que ‘conseguir la revolución (iraultza) tiene menos peso y fuerza que hacerla’

Es importante destacar que éste y otros ejercicios didácticos incluían expresiones de vinculación con Herri Batasuna y sus extensiones JARRAI o la organización armada ETA,[…]

Dentro del barnetegi los estudiantes vestían camisetas con la insignia de Herri Batasuna, Jarrai o con lemas políticos ‘independentzia’, ’iraultza’, ’anmistia’ o ‘intsumisioa”. Pero su intsumisioa está en las antípodas del movimiento pacifista que se ha generado en Europa y en Euskadi. Consiste básicamente en oponerse a todo lo que represente el Estado español o a España, pero sin negar su apoyo público a la violencia armada de ETA, o de cualquier organización o ejército de corte izquierdista, obedeciendo a la consigna ‘ el servicio militar, en ETA militar’

También era normal que todas las alhajas que portaban los estudiantes de ambos sexos fueran símbolos de su ideología, la estrella roja de Jarrai, los pendientes con la insignia de herri Batasuna o el hacha y la serpiente […]

Abundaban las pegatinas con el concentrado de símbolos ideológicos o con las pretensiones políticas, por ejemplo ‘ETA bietan Jarrai’ (ETA continúa, sigue en dos frentes de lucha, la política y la armada), ‘iraultza ala hil’ (revolucióno muerte), ‘ independentzia’ (independencia).

De lo que se trataba era de transmitir por medio de juegos de rol, una doctrina revolucionaria. En estos juegos los estudiantes se dividían en grupos que defendían y adoptaban el mejor método para afianzar una decisión política. Para ello unos enfrentábamos entre nosotros en cada ejercicio, abandonando la ficción del juego para reiterar un nosotros vasco nacionalista radical, que insistía en la ideología personal, cuya apoyatura era en mi barnetegi la interpretación marxista leninista.

Ejemplo es ‘tu eres el empresario y quieres que tus empleados metan horas extras, ¿cómo les obligarías?’[…]

A partir de la primera semana de estancia en el barnetegi, el grupo de estudiantes dejó de relacionarse conmigo por un incidente ocurrido en el transcurso de una cena mientras me servía un plato de puré y una profesora me acusó, señalando el plato de ‘no tener conciencia colectiva’. Al parecer me había echado tal cantidad que le provocó la alucinación dialéctica en virtud de la cual la cantidad deviene en cualidad. Traté de explicarle que el puré era sólo puré y que no tenía nada que ver con la conciencia colectiva. Acto seguido añadí que era un concepto ajeno a los alimentos, pero que, si me hubiera preguntado por la cantidad servida, a su parecer demasiado generosa, le hubiera respondido que no iba a comer segundo plato y que, habiéndose servido el resto del grupo –yo había llegado cinco minutos tarde- no me parecía cantidad exagerada.

Afectado por el ambiente reinante en el barnetegi incluí en el discurso una disertación sobre los usos y costumbres del concepto conciencia colectiva. La tranquilicé diciendo que regímenes como los de Stalin, Castro, Hitler, Franco o Mussolini ya habían hecho un uso similar del término. Añadí a esa lista a Herri Batasuna. La cosa se puso seria cuando comenté a los contertulios que tuvieran cuidado con la dieta cárnica del segundo planto, pues acababa de descubrir que tenía propiedades como la conciencia colectiva, rica en proteínas ideológicas totalitarias y en complejos vitamínicos de culpa.

Tras estos comentarios el ambiente se enfrió algo más que el puré. Hubo actos relevantes a los que no fui invitado; no me regalaron la lectura de informes y teorías de acciones sociales que Jarrai distribuyó entre sus simpatizantes del barnetegi, ni me propusieron asistir a las manifestaciones de Herri Batasuna el día de la Salve en San Sebastián, otra que se celebró en Bilbao. Tampoco contaron conmigo durante mi estancia en el barnetegi dejándome de hablar los profesores y alumnos. Cuando decidieron que un buen ejercicio de euskera sería mandar unas cartas a los presos de ETA que estaban en distintas cárceles, no me pidieron que enviara una misiva, pero vi como la chica que tuvo el descuido con Fidel, leía la Critica de la economía política de k. Marx y metía párrafos de ese texto en su carta a los presos mencionados.

Un profesor me comunicó ‘para nosotros estás en la hoguera, y que lo que más le costaba era clasificarme, pues no parecía pertenecer a partido político alguno.

Tras mi estancia, reflexioné sobre algunos puntos y descubrí fenómenos dignos de mención, como el cambio de ETA en sus relaciones con las sociedades totalitarias, estrechando nuevos lazos con Irán y el islamismo, desvinculándose por razones presupuestarias, que no ideológicas, de sus hasta ayer socios de la extinta ex Unión Soviética, y en las paradojas y debilidad de la democracia, pues en ella pueden surgir maneras de destruirla. Por ejemplo, dejando dinero público a barnetegis como este mismo.”

Hoy nos puede sorprender que las instituciones permitieran este tipo de situaciones. Sin embargo, al rebufo del terrorismo en el que casi nadie se movía ni expresaba públicamente su disenso, los nacionalistas campaban por sus respetos. Unos hacían la labor ultramontana, otros “recogían las nueces”, y la mayoría tragaba y tragaba o se mimetizaba con el entorno para no ser señalados o en el peor de los casos extorsionados. Esa es la verdad, y lo demás es blanqueamiento de lo que pasó.

En los años 80 y 90 la euskaldunización descansaba en instituciones como AEK que luego la Audiencia Nacional procesó por sus implicaciones en la trama de financiación de ETA. Sin embargo, la tónica general era que dicha euskaldunización estaba intrínsicamente ligada al mundo abertzale, más allá, incluso, de los comportamientos y actitudes del PNV.

En la mente de cualquier ciudadano vasco estaba la imagen de las posiciones independentistas, asociadas al proceso de euskaldunización del mundo adulto.

No es de extrañar, por tanto, que sectores como el profesorado pasaran por un sutil tamizado, o a veces burda coerción, en el que las posiciones nacionalistas separatistas tuvieran más que una fina influencia en los procesos de euskaldunización.

«¿Papá, por qué somos independentistas?»
Esther Armora ABC 23 Enero 2019

Año 2026 en una Cataluña independiente. Mariona, la niña protagonista de un cuento, le pregunta a su padre: «Papá, mi amigo Rashid me ha dicho que antes estábamos enganchados a un país más grande. ¿Es verdad?». Así arranca el cuento «Papá, ¿por qué somos independientes?», una fábula en la que el padre de la protagonista explica a su hija cómo Cataluña logró independizarse de su reino vecino. La fábula, basada en personajes ficticios, relata cómo dos reyes de países colindantes viven durante años enfrentados por multitud de diferencias que, tras contrastarlas, concluyen que son insalvables y deciden separarse.

Finalmente, ambos reyes (uno, junto a consellers y otro junto a ministros) deciden sentarse en una gran mesa y analizar una por una sus diferencias. Analizan el color de sus banderas, también sus comidas más preciadas,... sin encontrar ni un solo punto de confluencia. Al final, exponen el perfil de su santo patrón: en ambos casos, el personaje en cuestión va a caballo y porta una espada. La diferencia es, según expone el narrador del cuento, que el del reino representado por consellers «mata dragones para rescatar bellas doncellas» y el de los ministros «corta cabezas como quien siega espigas de trigo».

La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB) ha denunciado el contenido del relato en el que se presenta «claramente a Cataluña como un país sometido a los designios del rey de un pueblo que nada tiene que ver con el pueblo catalán».

Tergiversa la historia
«El relato lo único que hace es detallar todas las diferencias entre dos pueblos que pueden identificarse claramente como el español y el catalán, lo que fomenta el distanciamiento hacia España». «No es lógico ni aceptable que en las bibliotecas públicas los niños puedan encontrarse con libros de este contenido político que tergiversan la realidad histórica», denuncia la presidenta de la AEB, Ana Losada.

El cuento está editado por Eumo editorial, creada en 1979 en Vic (Barcelona) y controlada por el patronato que gestiona la Universidad de Vic. Hasta 2014 el 50 por ciento de las acciones pertenecían a Ediciones 62 (Grupo Planeta). Uno de sus autores, Joan Portell es pedagogo, escritor y crítico literario.

El cuento introduce también la figura de un personaje «bajito, con voz aflautada y bigote ridículo» que ofrece a los dos reyes la posibilidad de imponerse frente al otro a cambio de «dejarle gobernar el país» durante cuarenta años.


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