AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25  Enero 2019

Pablo Casado es Mariano Rajoy 2.0
Cristian Campos elespanol 25 Enero 2019

Sólo la semana horribilis de Pablo Iglesias ha superado en desgracias a la semana horribilis de Pablo Casado. Al líder popular le han renunciado Ruth Beitia y José Ramón Bauzá, este último con una carta demoledora, pero a Iglesias le han abandonado Íñigo Errejón y Ada Colau y además condenado a Pablo Echenique, lo que añade un extra de miseria. Y eso sin hablar del posible, sólo posible, punto y final a esa narcodictadura socialista venezolana tan reverenciada por los líderes de Unidos Podemos.

Pablo Casado, en fin, sólo puede darse por satisfecho después de compararse con alguien aún más desgraciado que él. Hasta la Convención Nacional del pasado fin de semana, diseñada como Apple diseña las presentaciones de sus nuevos productos, salió regulera. El público aplaudió más a Mariano Rajoy que a José María Aznar y a ratos pareció que hasta alguien tan afín a Ciudadanos como Mario Vargas Llosa parece tener más claros los principios del PP que la propia dirección del PP.

Tras la Convención, tuve una conversación con alguien cercano a la cúpula del partido y que, obviamente, no es Pablo Casado. Por su interés, reproduzco aquí el diálogo que mantuve con esa persona:

¿Casado no puede o no quiere?
Yo te digo cuál es mi opinión contrastada al respecto. Estoy convencido de que Pablo Casado no va a tomar una sola decisión. Ni una sola. Y eso no es una creencia, sino una convicción. Primero, porque Casado no es un hombre de tomar decisiones. Además, no está acostumbrado a tomarlas. En segundo lugar, porque no quiere quedar mal. Y si tomara una decisión, quedaría mal. Así que no lo hará.

Valencia, Baleares y Galicia van por libre. La política del PP en esas comunidades es la misma que la de los partidos nacionalistas regionales.

Imagina que Casado tuviera que ir a Valencia, o a Baleares, o a Galicia, para decir "voy a quitar a este". No lo hará. Pablo Casado está esperando a ver los resultados de las elecciones municipales y autonómicas. Allí donde el resultado que le ofrezca el barón de turno sea negativo, se lo cargará. Y allí donde el resultado sea positivo, reafirmará a ese barón.

¿Independientemente de las políticas que defienda ese barón? Es decir, que el único criterio al que atenderá Casado serán los resultados, no los principios.

Por supuesto. Eso le da igual a Casado. Porque si no le diera igual, ya habría tomado decisiones hace tiempo. Pablo Casado estaba en la dirección del partido con Mariano Rajoy. Él sabe perfectamente todo lo que está pasando en las comunidades gobernadas por el PP. Lo que quiere Pablo Casado es no desgastarse y no enfrentarse con nadie. Aquello que funcione, lo mantendrá. Y aquello que no funcione, lo cambiará.

Pero eso es muy arriesgado. Ahora existen Vox y Cs, cuando antes el PP era el único partido a la derecha del PSOE.

Por supuesto. El riesgo es que, cuando Casado llegue para reflotar aquello que no funciona en tal o cual comunidad, el partido ya no exista. O que exista en su mínima expresión. El guantazo en alguna comunidad puede ser histórico. Y cuando Casado intente reflotar el partido en esa comunidad, se dará cuenta de que el material con el que tiene que hacerlo está ya en otras formaciones políticas.

En Vox o en Cs.
Exacto. La actitud de Casado es irresponsable. Un líder tiene que asumir decisiones. Los líderes se fraguan en los momentos difíciles. Pero eso depende del carácter de cada uno, y el de Casado es el que es.

Cuando un Gobierno es miserable
OKDIARIO 25 Enero 2019

La ambigüedad del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto al conflicto venezolano sólo puede ser calificada de miserable. El presidente del Ejecutivo ha traicionado a los venezolanos y también se ha traicionado a sí mismo olvidando las palabras de repulsa y condena pronunciadas en 2015 hacia el régimen de Nicolás Maduro –“porque hay que llamarlo así”, según decía– que estaba, y está, tal y como apuntan todas las cifras de hiperinflación, exiliados y presos políticos, destruyendo las libertades de todos los ciudadanos del país latinoamericano.

La crisis política, social y económica de Venezuela no ha cambiado en estos tres años, de hecho, hoy el terror impuesto por el dictador chavista es –si cabe– aún más férreo que en 2015 porque, por primera vez, Maduro ha percibido un rechazo de amplitud internacional a las barrabasadas perpetradas en nombre de una delirante revolución que ha sumido al país en una situación de hambre, inseguridad y violencia. No obstante, Sánchez, pese a tener absoluta consciencia de esta atroz realidad, se niega a reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela, a pesar de que la oposición que éste lidera posee la mayoría en la Asamblea Nacional, el órgano que aplica el poder legislativo de manera constitucional y que Maduro ha intentado boicotear desde que las urnas le arrebataron el control de dicha cámara.

La obcecación de Sánchez por la permanencia en el poder, ese que de manera constante provoca el olvido de las promesas de los gobernantes una vez que lo son, demuestra que el presidente del Gobierno no está a la altura de la valentía que esta delicada situación requiere. El socialista, aún poniendo en riesgo su continuidad como jefe del Ejecutivo por su enfrentamiento con su socio Podemos, que tilda el movimiento de Guaidó como “golpe de Estado”, tiene el deber de ser la nación de Europa que lidere la transición democrática en Venezuela y tender su mano a los más de 250.000 venezolanos residentes en España –según los últimos datos del INE– que aterrizaron en nuestro país huyendo de una constante violación de los derechos humanos. En 2015 Sánchez se comprometió con los venezolanos a trabajar desde España por la libertad y la democracia de Venezuela, pero entonces el socialista no era presidente del Gobierno, sólo aspiraba a serlo.

Sánchez se inhibe ante un dictador
 larazon 25 Enero 2019

Cuando dentro de unos años se aborden estos momentos decisivos en la moderna historia de Venezuela será, sin duda, la abdicación de la Unión Europea de su responsabilidad en la defensa de los derechos humanos y de la democracia el hecho que se abrirá a las más controvertidas explicaciones. Que, ayer, sin ir más lejos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reclamara coraje a un joven político venezolano, Juan Guaidó, que se ha jugado su libertad personal e, incluso, su misma vida, para devolver a su país a la democracia, parecerá una burla, sobre todo, por venir de un gobernante que no fue capaz de hacer lo único que de verdad podía ayudar al pueblo venezolano a desembarazarse de la tiranía de Nicolás Maduro: reconocer al Gobierno provisional emanado de la Asamblea Nacional, y a Guaidó como su presidente, tal y como habían hecho los Estados Unidos y las principales naciones iberoamericanas, con la triste excepción de México.

Esa decisión, la única coherente con la propia doctrina de Bruselas, hubiera enviado un mensaje claro a Rusia y a China sobre el coste diplomático y, especialmente, comercial, de mantener su apoyo a la dictadura chavista. Pero la Unión Europea ha preferido intentar el difícil ejercicio de nadar y guardar la ropa, de cuyos resultados, siempre problemáticos, el mundo atesora suficiente experiencia. Somos conscientes de que entramos en el campo de la especulación, pero es legítimo preguntarse si la plana mayor del Ejército venezolano hubiera salido a respaldar a Maduro si España y el resto de las potencias europeas hubieran actuado con la firmeza que cabía esperar.

Porque, ahora, mientras los gobiernos comunitarios disimulan su pasividad con el indignante brindis al sol de una exigencia de elecciones libres en un país donde la libertad ha sido cercenada, el régimen socialista bolivariano exhibe la baza de la agresión imperialista norteamericana y se dispone a resistir, aunque sea a costa de un baño de sangre, en la acepción literal de la expresión. Que el Gobierno de Pedro Sánchez justifique su dejación, mucho más criticable por la impronta de nuestra específica relación con la antigua América española, en la necesidad de mantener la unidad de acción exterior europea, carece del menor sentido. Primero, porque nuestros socios, como ya ocurriera en la adopción de las sanciones al régimen de Maduro, suelen respaldar la opinión de Madrid en asuntos iberoamericanos, y, segundo, pero no menos importante, porque Bruselas, que no dio validez a los resultados de las elecciones presidenciales chavistas de mayo de 2018, sólo admite legitimidad democrática en la Asamblea Nacional de Venezuela, por lo que, aunque sea de manera implícita, ya reconoce la presidencia de Juan Guaidó.

Tiene, por lo tanto, muy difícil explicación la postura de nuestro Gabinete, ni siquiera cuando se aduce la supuesta defensa de unos residentes españoles en Venezuela, a los que, por lo escuchado al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, el dictador Maduro estaría utilizando en calidad de rehenes, ni, mucho menos, en razones de política interior y pueril aritmética parlamentaria, por cuanto no parece probable que Podemos estuviera dispuesto a inmolarse por el chavismo y dejara a caer a Pedro Sánchez, propiciando el adelanto electoral. Tal vez, la ruptura de relaciones con Caracas, y los subsecuentes problemas diplomáticos con La Habana, produzcan vértigo a nuestro Gobierno, pero hay decisiones que no admiten la inhibición. Hablamos de un pueblo hermano, masacrado, en palabras del ex presidente Felipe González, por un tirano arbitrario, que en estos momentos se enfrenta a cuerpo limpio contra los sicarios del régimen. Es España la que debe liderar la respuesta europea.

Floridablanca, por la libertad en Venezuela
Floridablanca gaceta.es  25 Enero 2019

Muerte, persecución, pobreza. Ese es el legado del “socialismo del siglo XXI” que Chávez, espoleado por el criminal régimen cubano y con ayuda de los líderes de Podemos, diseñó y que Nicolás Maduro está llevando a la tumba. Un nuevo ejemplo histórico de que el marxismo y sus múltiples hijos (e hijas) ideológicos son malas teorías y peores prácticas.

“Hoy, 23 de enero de 2019, en mi condición de presidente de la Asamblea Nacional, juro ante Dios todopoderoso, Venezuela y colegas diputados, asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres”. Estas han sido las palabras que Juan Guaidó ha pronunciado hoy delante de cientos de miles de venezolanos concentrados en Caracas para protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro. Las manifestaciones, iniciadas hoy muy temprano en todo el país, fueron convocadas para reagrupar a la oposición, llamar a las Fuerzas Armadas a unirse a ella y escenificar en el plano internacional la desesperación de todo un país frente a los repetidos crímenes del régimen de Maduro, incluido el asesinato anoche de cuatro manifestantes.

Minutos después del juramento, se sucedieron los apoyos y reconocimientos internacionales a Guaidó, empezando por el presidente Trump y siguiendo por el Secretario General de la OEA, Luís Almagro y los gobiernos de Argentina, Canadá, Paraguay, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica y Ecuador, entre otros. También poco después, la policía y los comandos paramilitares del régimen han comenzado a subir peligrosamente la intensidad de la represión de las protestas, degenerando en enfrentamientos abiertos en diversos puntos de Caracas. Todo esto en mitad de la gravísima crisis económica y humanitaria que padecen los venezolanos: reducción de un 43% del PIB entre 2013 y 2018, reducción del 46% de la producción petrolífera en el mismo periodo, índices de pobreza disparados (e incuantificables), una inflación del 1.300.000% (noviembre 2017 – noviembre 2018) y 3 millones de personas que han tenido que emigrar del país.

Ante esta situación, Floridablanca, que desde su constitución ha apoyado los esfuerzos de la oposición venezolana por encontrar una salida al conflicto, quiere expresar su firme respaldo al pueblo venezolano y al presidente interino Juan Guaidó, en su lucha por devolver la libertad, la democracia y el Estado de Derecho a Venezuela.

Asimismo, pedimos que el gobierno de España se una inmediatamente al creciente número de países que están mostrando su apoyo a Guaidó. Estamos ante una encrucijada histórica, en la que España debe expresar con total claridad y decisión que está del lado de la libertad. Que no respalda ni la dictadura de Maduro ni a aquellos que, abusando de la legitimidad que les da haber sido presidentes del Gobierno o ser diputados de nuestro país, pretenden defender un régimen que está destrozando las vidas de tantas personas. El presidente Sánchez y el ministro Borrell deben también iniciar una rápida y contundente campaña en Bruselas para que la Unión Europea reconozca en bloque a Guaidó como presidente interino. La única alternativa a estas acciones y posicionamiento es la indignidad, el deshonor y la complicidad con los crímenes que el régimen bolivariano ha cometido y puede seguir cometiendo.

En estos momentos, más que nunca: Floridablanca por la libertad en Venezuela.

Mafia con miedo
La agonía del narcocomunismo de Maduro aún causará mucho dolor y muerte
Hermann Tertsch ABC  25 Enero 2019

Asistimos a momentos dramáticos en Venezuela, con una cifra de muertos por los matones del régimen que aumenta por horas. Y es por desgracia probable que aún no hayamos visto lo peor. Porque el levantamiento popular e institucional no se enfrenta a políticos con los que se discrepa más o menos radicalmente pero cabe una transición pacífica para no destruir la convivencia. No. Se enfrenta a una mafia de criminales que saben que destruyeron toda esperanza de convivencia entre ellos y sus víctimas. Conscientes de que si pierden el poder habrán de elegir entre cárcel y exilio. Han cometido brutales crímenes contra su pueblo. Han asesinado a muchos de los mejores, han hecho morir, enfermar o huir a millones y han sumido en hambre y terror a todos menos a la casta comunista en el poder y a sus sicarios.

Además han protagonizado el que podría ser el mayor saqueo de un Estado jamás habido en tiempos modernos. Han acumulado fortunas obscenas dentro y fuera del país, pero tienen razones para temer no poder disfrutarlas. Por eso tienen ominosa credibilidad las afirmaciones de Maduro y cómplices militares y civiles de que defenderán su poder y privilegio con las armas y por todos los medios a su alcance. Es trágicamente creíble la amenaza de un gran baño de sangre al estilo de Tiananmen, inspirador ejemplo de cómo una dictadura comunista, con una matanza y la escalada de terror, se garantiza el poder para un par de generaciones.

Tienen mucho que perder todos los miembros y beneficiarios de la inmensa maquinaria de poder, privilegio e impunidad en el crimen que ha sido construida a lo largo de más de tres lustros en el Partido Socialista (PSUV). Y tienen siempre presente, no solo el ejemplo de Tiananmen, sino el del régimen comunista de Cuba, que ha superado, con la represión, todas sus crisis, y ha cumplido 60 años. Y es implacable para salvaguardar los privilegios y la impunidad de esa minoría parasitaria comunista que basa su bienestar en la dictadura esclavizante. Cuba colonizó Venezuela hace lustros. No querrá permitir el colapso de un aparato criminal que le granjea inmenso beneficios. No solo son el petróleo y otras materias primas. Es el tráfico de cocaína que financia lujos de los estados mayores de todas las bandas terroristas que residen en Cuba. Que paga las voluntades políticas e influencias compradas por todo el mundo. Que lubrica organizaciones terroristas y subversivas extranjeras, desde las FARC y el ELN a Hizbolá en Líbano y Siria. Y el tren de vida de tantos cómplices de La Habana en democracias occidentales que han permitido sobrevivir a tan despreciable régimen.

Lo maravillosamente nuevo es que con Donald Trump y Jair Bolsonaro el momento es ya muy peligroso para la mafia en Caracas, pero también para la supermafia en La Habana. Washington prepara medidas para que el régimen cubano sienta de veras los efectos de ser un paria que desprecia los derechos humanos y trafica con subversión, ideología criminal y drogas. Las empresas españolas que colaboran con el régimen castrista pronto sabrán de ello. Bolsonaro ya anunció que el fin del siniestro Foro de Sao Paulo acaba con muchas aventuras izquierdistas que protegían sus antecesores. También España se beneficiará del triunfo de las verdades. Es de esperar y desear que cuando caiga el régimen criminal de Maduro, afloren pruebas de las auténticas razones de la abominable complicidad de tantos políticos españoles con la mafia criminal del régimen hoy agonizante. Desde los comunistas podemitas que medraron allí a los socialistas que se enriquecieron aquí. ¿Y la UE? La inanidad moral que ya define su conducta ridiculiza sus petulantes pretensiones. Para los venezolanos los héroes, amigos y hermanos son Trump, Bolsonaro, Almagro, Piñera y el Club de Lima. Los gobernantes europeos, unos indolentes, cínicos y cobardes cuando no cómplices directos del dictador como es Gobierno español.

Venezuela y la izquierda española realmente existente
EDITORIAL Libertad Digital  25 Enero 2019

La situación en Venezuela es clara. De un lado, una narcodictadura comunista que ha sumido en la miseria absoluta a su pueblo; que ha asesinado, robado y manipulado todos los mecanismos de la democracia para mantenerse en el poder. Del otro, una oposición que tiene no sólo toda la legitimidad moral, también la legal, pues ha cumplido los requisitos de la propia Constitución chavista para reclamar lo que le pertenece por derecho propio: el poder.

Ante semejante tesitura, la respuesta a los últimos acontecimientos en el país caribeño es, sin duda, la prueba del algodón democrático para un político o un partido españoles: sus reacciones revelan si son demócratas, oportunistas sin escrúpulos o canalla liberticida de la peor ralea.

Por desgracia, aunque desde luego no por sorpresa, la izquierda española se está moviendo entre las dos últimas categorías. Ahí tenemos a un Gobierno y un PSOE en el mejor de los casos cobardes que renuncian a respaldar a los luchadores venezolanos por la libertad y sumen al socialismo español en el descrédito internacional. Lo peor es la imagen que está dando España por culpa del descalificable Pedro Sánchez, cuña de la misma madera que el infame José Luis Rodríguez Zapatero que ejerce de palafrenero del psicopático payaso Nicolás Maduro Moros. Igual quizá hasta pueda atribuirse al pudor su indignante posición: cómo va a ser ejemplar en la defensa de la democracia alguien que se ha encaramado al poder a lomos de una vituperable alianza de golpistas, comunistas y proterroristas.

Y qué decir de la extrema izquierda que ha conseguido imponer su repugnante relato en el Gobierno y en buena parte de esos medios de comunicación que comentan apocalípticos cualquier tuit de Donald Trump pero pasan de puntillas sobre la catástrofe humanitaria que está provocando el comunismo en Venezuela. Los mismos que van por la vida política repartiendo carnés de virtuoso demócrata progresista se desviven por justificar o directamente jalear a un régimen militarista, ultranacionalista, machista y homófobo que asesina estudiantes en las calles con feroz impunidad. Los que dicen defender a los más desfavorecidos se alinean con una oligarquía cleptocrática que está condenando a la más espantosa miseria a un país con extraordinarios recursos naturales. Los que se presentaban como azotes de la corrupción aclaman a uno de los regímenes más corruptos del planeta.

Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Ramón Espinar, el de repente silente Íñigo Errejón… están retratándose al aguafuerte como lo que son: lamebotas del sanguinario criminal Maduro y su banda de generales narcos. Revolucionarios por cuenta y sangre ajenas.

En España, la mayor parte del sedicente progresismo no es más que una izquierda basurienta que habla y no para de democracia pero cierra filas en defensa de ese socialismo del siglo XXI que ha sumido a Venezuela en la barbarie. Esta es la repulsiva realidad de las cosas.

¿Cómo echar a Maduro?
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Enero 2019

A estas alturas no merece la pena escandalizarse por el infame comportamiento del Gobierno español en la crisis venezolana. Zapatero ha estado durante años avergonzándonos con su esfuerzo por apuntalar al régimen chavista con la connivencia y el apoyo de los Gobiernos del PP y del PSOE. Vaya usted a saber qué oscuros intereses tienen ambos para proteger esta criminal dictadura comunista.

Pero, aunque no se pueda contar con España, ¿hay manera de deshacerse de Maduro con el menor coste de vidas humanas posible? La cúpula militar venezolana dice respaldar al dictador. Pero eso no quiere decir que no pueda cambiar si se le ofrecen suficientes incentivos para hacerlo. En Washington se plantean prohibir las importaciones de petróleo venezolano, cuyos ingresos se reparten las elites del régimen. Prometerles que las compras volverán cuando acepten a Guaidó es una manera de premiar la caída de Maduro. Sin embargo, el problema estriba en que esas élites ya no sólo se enriquecen con el petróleo, sino también con negocios criminales, especialmente el narcotráfico. Es evidente que esos ingresos desaparecerán en todo caso cuando Maduro caiga. No sólo, sino que miembros de la clase dirigente venezolana podrían dar con sus huesos en la cárcel por sus delitos o, peor aun, verse extraditados a Estados Unidos si el régimen perece. Es difícil encontrar incentivos suficientes para que toleren o apoyen la remoción de Maduro. Sería necesario congelar todos sus activos en el exterior. Pero eso necesita de al menos la colaboración de la Unión Europea, y ya vemos cuál es la actitud española. Y a esas élites que hay que presionar siempre les quedarían los paraísos fiscales.

Si los poderosos militares venezolanos no derrocan al dictador, la presión popular en la calle será incapaz de hacerlo. Estando como está dispuesto el régimen, con el apoyo de los agentes cubanos, a reprimir tanto como sea necesario el levantamiento popular, sin ayuda militar exterior, no podrán desembarazarse de él. Pero ¿es posible esta ayuda? Trump tiene encima de la mesa la opción de intervenir militarmente. Y es posible que esté deseando que Maduro actúe contra sus diplomáticos, que no abandonarán el país a pesar de la orden dada por Maduro, para tener una excusa para hacerlo. El problema es que Rusia ha hecho muy serias advertencias contra tal intervención, aparte de que ha hecho una importante inversión en Venezuela y es lógico que no quiera perder las ventajas geopolíticas que tal inversión le renta. ¿Se limitaría a protestar si Estados Unidos interviniera? Es posible, pero no será gratis. En algún sitio, probablemente Oriente Medio, tendrá que pagar Washington la neutralidad rusa si es que Putin está dispuesto a quedarse de brazos cruzados. Pero ¿está Washington dispuesto a pagar ese precio? Está por ver.

De momento, a lo que asistimos es a la actuación de un héroe que encabeza una acción dirigida a librar a su país de una dictadura comunista terrible y que es probable que le cueste la vida si entre todos no se ejerce la suficiente presión para que quienes mandan en Venezuela derroquen a Maduro. Por eso la cobarde actitud de Sánchez y Borrell raya lo criminal.

Bochorno en Davos
Sánchez, incapaz dereconocer a Guaidó frentea un dictador de libro
Luis Ventoso ABC 25 Enero 2019

Es evidente. Si Maduro hubiese sido un dictador de derechas y si el presidente de un Parlamento legítimo se hubiese rebelado contra él, a los diez minutos Sánchez y sus ministros se romperían las manos aplaudiendo al luchador por la libertad. Los tertulianos zurdos jalearían la gesta. El paquidermo de la UE no tardaría en situarse firmemente con los demócratas. Pero resulta que Maduro es un dictador envuelto en la bandera comunista. Así que la condena de la izquierda a su figura se torna cautelosa, tibia (algunos, como los energúmenos Iglesias y Garzón, incluso defienden al tirano). ¿Por qué? Pues porque aunque el comunismo fue junto al nazismo la ideología más letal del siglo XX -de hecho mató a más millones de personas-, la izquierda sigue contemplando el marxismo, la lucha de clases y el igualitarismo a punta de bayoneta como una romántica filosofía ahíta de noble idealismo. Además resulta -¡oh escándalo!- que a Guaidó lo apoya Trump, bestia parda de la izquierda europea, que lo ve como un bárbaro de peor calaña que Maduro. Hasta el Papa Francisco fustiga con dureza al presidente de EE.UU. (el jueves tildó de «locura» su muro), pero evita toda condena enérgica y directa de los regímenes criminales de Venezuela y Cuba.

El historial de Maduro no admite discusión: peor, imposible. Un dictador de libro, que ha llegado al pinturero extremo de inventarse un Parlamento cuando perdió en el legítimo. Un narcoestado, sostenido por la milicia más corrupta. Un caudillo incompetente hasta lo asombroso, con inflación récord de diez millones por ciento, miseria y cortes de luz en un país que nada en petróleo. Violencia desatada y el 10% de la población en el exilio. Pues bien, ante tal palmarés, Sánchez ha sido incapaz de reconocer a Juan Guaidó, el demócrata que jugándosela se ha proclamado presidente al amparo de los mecanismos que fija la propia Constitución venezolana (esa que Maduro ha pulverizado).

Mientras Macron subía raudo un tuit en castellano para expresar «el apoyo de Europa» a la «valentía de los venezolanos que luchan por su libertad» y calificaba de ilegítimo a Maduro; nuestro Sánchez, de paseo por Davos, omitía en su cuenta de Twitter toda alusión a Venezuela. Prefería colgar tuits de propaganda escritos en inglés, donde presumía de charlar en el resort suizo con jefecillos de Silicon Valley. Una situación tan vergonzosa que hasta Miguel Bosé, un psoeísta de la ceja, le demandó enojado que reconociese a Guaidó, como han hecho Estados Unidos, Canadá, Argentina y Brasil: «¿Para cuándo? O Pablo no le da permiso», se preguntaba el cantante, aludiendo a que Sánchez es rehén de Iglesias (y de Torra).

No hay cultura democrática en este presidente por accidente que padecemos, que programó un viaje innecesario a Davos para evitar comparecer en un pleno del Senado donde el PP le demandaba explicaciones sobre sus tratos secretos con Torra (que el Gobierno oculta a los españoles desde hace semanas). No solo no se presentó, sino que los suyos abandonaron airados el hemiciclo. Para este PSOE, el Senado ya no es una cámara legítima, toda vez que el PP ostenta la mayoría absoluta allí. Curioso: una mecánica mental idéntica a la del madurismo.

El gorilato rojo
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 25 Enero 2019

El friso de generales que, como jamones ahumados pasados de siglo y desaconsejables para la salud, compareció ayer en Caracas para sostener a Maduro y mantener sus narcofortunas en el extranjero, dio al régimen de terror y miseria fundado por Chávez, patria y matria de Podemos, un toque estético definitivo. Los golpistas iberoamericanos a los que la izquierda ha llamado siempre «gorilas» son cisnes rubendarianos al lado de esta manada.

Decorados con chatarra en hileras al soviético modo y bajo una luz amarillenta, como de morgue de Timisoara, muy adecuada a su función de generales-funerales, el gorilato chavista exhibía el ceño típico de matasiete tercermundista que nunca ha tenido enfrente un verdadero ejército, como Galtieri cuando tomó las Malvinas pensando que Londres estaba muy lejos. Y acaso lo peor: una prosa con el plúmbeo estilo de la profesorera podemita. En su jefe, Vladimir Padrino, o Lenin Corleone, se confiaba para desatascar el chavismo y ahora se le cree atrapado en una cuenta suiza o en la infinita videoteca habanera a lo Elena Ceaucescu, que tenía 3.000 vídeos de los invitados a la Rumanía comunista, grabados en sus disfrutes más íntimos. Pero cualquier esperanza de salida pacífica quedó aventada a corto plazo con el comunicado del gorilato narcomunista, que parece extraído de la tesis de Errejón-tres-comidas-diarias. El villano en su rincón, mudito él.

Eso de que hay "una guerra híbrida contra Venezuela" es propio del Monedero de turno, como hablar de "una saturación significante cognitiva de inspiración plebeya pero vocación transversal". Un peñazo, vamos. Ante el ejército brasileño, les caducaban los lexemas y se rendían anteayer. Pero la apuesta gorilesca por mantener la ilegitimidad como única legalidad deja a los países del entorno -casi toda América- a enfrentarse a una especie de imperio soviético reconstituido como cártel, con Putin de capo y Cuba de checa madre. Frente a ello, hay que empezar por congelar todos los fondos del régimen, privados y públicos. Y presionar sin descanso.

Dejo aparte el cadáver de la Unión Europea y el papel decisivo en su indecisión de Falconetti, que llama a Guaidó para pedirle elecciones libres -como si estuviera en su mano-, pero no lo reconoce como presidente para convocarlas. Compararlo con las ratas sería insultarlas.

Venezuela espera a Europa
ANTONIO LEDEZMA El Mundo 25 Enero 2019

Por donde se lo vea, Maduro está en caída libre. Eso no es una sorpresa, lleva tiempo así, pero ha tenido a mano unos paracaídas. Los falsos diálogos, por ejemplo, le han permitido "caer con sus patas sobre el pueblo". La única ganancia de esos simulacros de diálogo, es que se puso al descubierto. Ya nadie le cree, porque alguien que fue capaz de engañar hasta al Papa, puede ser autor de cualquier cosa. Y ha sido así. Por eso mata sin piedad, roba sin disimulo y condena al pueblo de Venezuela a un genocidio silencioso, con ese esquema criminal de poner a la ciudadanía a pasar hambre y de dejar que mueran miles de venezolanos por falta de atención médico o a manos de las bandas de hampones. Siguen al pie de la letra la cartilla cubana. Empobrecer a la población para someterla, con métodos terroríficos de control social. De allí la figura del carnet de la patria, las misiones, el clientelismo y los colectivos armados junto a las milicias. Fidel Castro tenía siempre la fijación con su plan de ponerle la mano al petróleo venezolano. La invasión de Machurucuto, fue apenas un capítulo de ese deliro del barbudo, porque la intención sigue viva, ahora a cargo de los herederos de la "revolución".

Pero el cuadro, al día de hoy, es más complejo, porque ya no se trata de la interferencia castrista en nuestro país, el panorama también contempla a otros actores, como los iraníes, los rusos, los eslabones de las FARC y del ELN colombianos, los enclaves terroristas relacionados con Hezbolá y las mafias del narcotráfico. Algún lector acucioso pudiera corregirme indicándome que me falta incluir en esa lista a los chinos, pero soy de los que piensan que el interés del estamento chino es más comercial que cualquier otra cosa. Lo que busco con este análisis es justificar que el problema no es sólo un drama para los venezolanos, es también una seria amenaza para la estabilidad del mundo entero, muy especialmente del hemisferio americano.

Al día de hoy la ciudadanía retomó las calles masivamente y todo indica que no hay retrocesos. Mucho más ahora, cuando Juan Guaidó asume la Presidencia de la República y es reconocido como tal por la inmensa mayoría de los Gobiernos democráticos del mundo. La crisis de la tiranía es total, con grietas en el estamento militar, choques entre chavistas y maduristas, pleitos por las fortunas robadas y la fuente de financiamiento, el petróleo en bancarrota.

Maduro no tiene legitimidad de ninguna naturaleza, es repudiado mundialmente y adentro lo que más aspira la gente es que salga definitivamente del cuadro. La mesa está servida, que nadie tire del mantel y rompa los platos.

Es falso que Juan Guaidó se haya "autoproclamado", él está siguiendo la ruta constitucional, busca rescatar el estado de derecho quebrantado por Maduro. El mandato que le impone nuestra Carta Magna es nítido. Según el dispositivo Constitucional 233, no habiendo presidente electo legítimo, tal como lo definió el ministro de Relaciones Exteriores español, Josep Borrell, le corresponde al Presidente de la Asamblea Nacional cubrir ese vacío. Hay falta absoluta del presidente según el artículo 231. Eso debe tenerse claro, para no hacerle el coro a los voceros del club Foro de Sao Paolo. Esos espadachines de Maduro rebuscan desgastados argumentos antiimperialistas. Son los típicos y manidos latiguillos de siempre: "Que si viene el imperio a buscar el petróleo venezolano". Falso, el petróleo lo han regalado Chávez y Maduro. Otra porción, grandísima, se la han robado. Lo poco que producen se lo entregan a Cuba, a China y a Rusia, a estos dos países últimos, por concepto de la operación venta a futuro. Lo que sobra se lo venden a EEUU, Administración que paga en efectivo. Esa es la verdad. Lo que ocurre es que estos populistas, sin empacho alguno, defienden esos anacronismos. Y salen gritando "es el imperio, es el imperio". Es insólito que dirigentes defiendan a ciegas esa vergüenza que desgobierna a Venezuela. Se puede ser de derecha o de izquierda, pero en una u otra corriente se deben proteger valores y principios muy nobles y caros: la libertad, la justicia, la paz, la ética. Resulta que Maduro y su banda menoscaban esos principios. Por lo tanto es un lastre para cualquier organización partidista cargar con ese bacalao de Maduro y su historial delictivo.

Esperamos que Pedro Sánchez honre el compromiso que tiene España con los venezolanos, no se trata de colocarse al lado de la oposición, se trata de defender lo justo, y lo justo es ser partidarios de la democracia amenazada por una tiranía arbitraria, como muy bien la definió recientemente el ex presidente Felipe González.

La Unión Europea ha dictado sanciones a los delincuentes que han contribuido a hundir a venezuela en este abismo de pobreza. La Unión Europea dijo, el año pasado, a raíz del fraudulento proceso electoral que montó a su antojo Maduro, que no le reconocía legitimidad de origen, pues entonces que no titubeen a la hora de darle un baño de reconocimiento a Juan Guaidó. Venezuela espera a Europa, y allí, España tiene un rol muy preponderante.

Antonio Ledezma es opositor venezolano exiliado en España y ex alcalde metropolitano de Caracas, de donde logró escapar en 2017, estando bajo arresto.

La hora de apoyar a los venezolanos
EDITORIAL El Mundo 25 Enero 2019

Son éstas horas decisivas para que los venezolanos puedan recuperar las libertades y la democracia. Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que pareció que América Latina -con la abominable excepción cubana- había quedado vacunada contra las dictaduras militares y el devastador populismo que gangrenó la región en la primera mitad del siglo XX. Pero el nuevo milenio llegó con el virus del autoritarismo bolivariano acaudillado por Hugo Chávez y sus mentores castristas, y se extendió peligrosamente por la región. Hoy, felizmente, el eje chavista es apenas una excrecencia en Latinoamérica. Pero la dictadura se ha hecho fuerte en Venezuela gracias al apoyo a Maduro de la cúpula castrense -revalidado ayer mismo- y a un feroz aparato de terror. El tirano ha actuado como si su impunidad fuera infinita. Hasta que la comunidad internacional ha escuchado al fin el grito desesperado de los venezolanos.

La asunción como "presidente encargado" por parte de Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional salida de las urnas, de mayoría opositora, ha sido un valiente gesto de responsabilidad conforme a lo que marca la propia Constitución vigente para acabar con un vacío de poder como el que reinaba ahora mismo en Venezuela. No cabía otra cosa después de que Maduro se proclamase nuevo jefe de Estado tras un proceso electoral ilegítimo y sin oposición rechazado por todo el mundo democrático. De ahí que Guaidó no tardara en ser reconocido por la mayoría de los países de América, con EEUU y Canadá a la cabeza. Él es hoy el máximo representante de la única institución libre de Venezuela y está legitimado para encabezar la transición que debe devolver la soberanía secuestrada a los venezolanos con la convocatoria de unas elecciones libres y creíbles.

No se entiende por tanto la actitud timorata de Europa y mucho menos la falta de decisión del Gobierno español. De la relación histórica de nuestro país con Latinoamérica se deriva una responsabilidad política especial que obliga a actuar ante situaciones tan excepcionales como ésta. Pedro Sánchez no puede esconderse tras la diplomacia comunitaria, sino que está obligado a un liderazgo proactivo para sumar a los Veintiocho al reconocimiento a Guaidó. Es lo único que cabe esperar de democracias dignas de tal nombre y lo único coherente con el hecho de que la UE admita que la Asamblea Nacional es hoy el único órgano legítimo.

La elocuente falta de posicionamiento de Moncloa -lastrada en parte por actuaciones incomprensibles como las del ex presidente Zapatero- fue afeada ayer incluso por alguien con tanto predicamento en Latioamérica como Felipe González. Si bien nada es comparable a la indignidad de Podemos, que tachó a Guaidó de golpista y se alineó con la dictadura a través de mensajes como los de Alberto Garzón, que instó al ejército bolivariano a actuar. Impresentable.

El referente del 'nuevo' PP
Jesús Laínz Libertad Digital 25 Enero 2019

Que Aznar ahora ejerza de padrino del 'nuevo' PP de Pablo Casado es muy mala señal para España.

Y así de sencillo, incrédulo lector, fue el motivo por el que aquello sucedió. Las personas cercanas a Aznar en aquellos días saben que la anécdota es cierta.

Poco después sería el mismo Aznar el que levantaría el teléfono para presionar in extremis al Defensor del Pueblo, Fernando Álvarez de Miranda, para que no interpusiera ante el Tribunal Constitucional el recurso, ya redactado, contra la Ley de Política Lingüística, escalón esencial en el proceso de ahogamiento totalitario de los catalanes.

También acordó Aznar la cesión de jugosas porciones impositivas (33% de la recaudación del IRPF, 35% del IVA y 40% de los impuestos especiales) y de mil competencias en Justicia, Educación (sin que jamás moviera un músculo para impedir el adoctrinamiento infantil), Sanidad, Empleo, Televisión (sin que jamás moviera un músculo para evitar su utilización partidista), Puertos, Medio Ambiente, etc. Otra medida de hondas consecuencias fue la supresión de los gobernadores civiles y .....................https://www.jesuslainz.es

Significado histórico de la guerra civil
Pío Moa gaceta.es 25 Enero 2019

Vuelve “Una hora con la Historia” en Radio Ya (digital) a partir de este sábado a las 20,00. Se reproducirá los lunes de 16.00 a 17.00 y los martes de 2 a 3 de la noche. También estará en YouTube y el podcast. Recordamos que es un programa dedicado a combatir la memoria histórica en lo que tiene de falseamiento de la realidad y de imposición totalitaria. Y que para ser eficaz precisa de la colaboración de sus oyentes difundiéndola y colaborando económicamente en la siguiente cuenta: ES09 0182 1364 3302 0154 3346

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Muchos han interpretado la guerra civil como un golpe militar y reaccionario o fascista contra una democracia, cargando las tintas sobre los asesinatos atribuidos a los alzados. Esa versión procede fundamentalmente de la propaganda comunista, y ha sido aceptada, asombrosamente, por buena o mala parte de la derecha. Desde tal enfoque alzarse contra un gobierno de derecha elegido por mayoría, como en el 34, sería un ejercicio de democracia; unas elecciones demostradamente fraudulentas son democráticas; y es otro ejercicio de democracia incendiar y asesinar sin tasa.

Dado que la incesante campaña propagandística se centra en las víctimas, debe reconocerse que las izquierdas se mostraron superiores en la propaganda de guerra, inventando la inexistente matanza de la plaza de toros de Badajoz, exagerando sin tasa sobre el bombardeo de Guernica, etc. Y esa propaganda continúa hoy achacando a los nacionales una represión genocida, cuando el único genocidio real fue la persecución religiosa. Al tratar estas cuestiones deben recordarse las propagandas totalitarias del siglo XX, tan efectivas en crear odios e histerias, y hoy nuevamente amenazantes.

Señalemos, de entrada que en toda guerra cae gente de un lado y de otro. ¿Cuál fue su número? Los más de cien mil “desaparecidos enterrados en cunetas” son pura propaganda del odio, negocio infame con dinero que nos obligan a pagar a todos. Hubo, claro está, fusilamientos regulares e irregulares, con cifras parecidas en los dos bandos (unas 60.000), según prueban los estudios de R., Salas Larrazábal, A. D. Martín Rubio y otros ajenos a la propaganda; con mayor intensidad en el Frente Popular al afectar a un territorio menor. El terror mutuo tuvo algunas diferencias. La grave responsabilidad de haberlo iniciado, ya al comienzo de la república, recae sobre las izquierdas. Terror agravado en la insurrección de octubre del 34 y después de las elecciones del 36. El terror contrario, y esto importa mucho, fue de respuesta. También el del Frente Popular se distinguió por un mayor ensañamiento y sadismo.

De los fusilados de posguerra se han dado cifras entre 200.000 y 80.000, al gusto de autores. Hoy se están investigando los archivos de las sentencias de muerte: entre 25.000 y 30.000, casi todas por graves delitos de sangre, y la mitad conmutadas a una cadena perpetua que no solía pasar de seis años.

Al explotar la emocionalidad en torno a las víctimas, la versión propagandística de la historia busca ocultar cuestiones más decisivas, sin las cuales no puede entenderse el fondo de aquel conflicto: ¿qué se dirimía en la lucha y qué carácter tenía cada bando? En las elecciones de febrero del 36 se impuso el Frente Popular mediante el fraude, un auténtico golpe de estado seguido de la destrucción total de la legalidad republicana o de lo que esta tenía de democrática, hasta hacer imposible la convivencia en paz y libertad. Llamar “republicano” al Frente Popular no deja de ser una estafa intelectual de principio. Dicho frente integraba, de derecho o de hecho (y con persecuciones y crímenes entre ellos),a socialistas, comunistas, separatistas catalanes y vascos, y golpistas republicanos de izquierda. No solo ninguno era demócrata, sino que su propia composición imponía una rápida evolución hacia un régimen totalitario de tipo soviético, acompañado de una eventual disgregación de España. Y del exterminio del cristianismo, que, guste o no, es la raíz de la cultura occidental.

El bando nacional, lógicamente, defendía lo contrario: la unidad de España, la cultura cristiana, la libertad personal y la propiedad privada. Se componía de cuatro partidos o “familias”: católicos políticos, monárquicos, carlistas y falangistas, estos más próximos al fascismo. Todos se afirmaban católicos y su ideología común venía a ser la doctrina social de la Iglesia. El régimen se declaró confesional, por lo que gozó largo tiempo de apoyo del Vaticano, hasta el Concilio Vaticano II de los años 60.

Indicio del carácter de cada bando fue la ayuda exterior. La alianza izquierdista-separatista la recibió de la Unión Soviética y los nacionales de la Alemania y la Italia fascistas. Pero fueron ayudas de muy distinto carácter. El PSOE, al entregar a Stalin (ilegalmente) el grueso de las reservas financieras del país, hizo de Moscú el amo de los armamentos y por tanto del propio Frente Popular. Además Stalin disponía de un partido agente y teledirigido, el comunista, que pronto se hizo el más fuerte, sobre todo en los decisivos ejército y policía. Nada remotamente parecido lograron Hitler o Mussolini en relación a Franco. Este siempre se mantuvo independiente y ya meses antes de terminar la contienda advirtió, para decepción de sus “ayudantes”, que sería neutral si en Europa se llegaba al choque bélico entre países fascistas y democráticos.

Obviamente, en aquella guerra no estaba en juego la democracia. En el Frente Popular, por lo ya visto, y en el bando nacional porque identificaba la democracia con la explosión de odios de la república. Fue una lucha entre totalitarios-separatistas y autoritarios. Vencieron estos, restringiendo las libertades políticas pero preservando la libertad personal, que el impulso totalitario del Frente Popular tendía a anular junto con las libertades políticas.

Lo que, en definitiva se dirimió en aquella guerra, fue gran crisis histórica nacida del “Desastre del 98”; e incluso, más profundamente, de la invasión napoleónica.

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Los presupuestos de la vergüenza

Juan Francisco Martín Seco republica 25 Enero 2019

Durante los años duros de la actuación de ETA, todas las fuerzas políticas, la opinión pública y la opinión publicada, coincidían, al menos en teoría, en que el terrorismo no podía tener premio. Digo en teoría, porque en ocasiones se tuvo la tentación de lo contrario. Por ejemplo, en las negociaciones que Zapatero estableció con la banda en las que si las cesiones no se llegaron a consolidar se debió al atentado de la terminal cuatro del aeropuerto de Barajas. Incluso también cabría pensar que en algunos momentos, aunque de forma indirecta, por intermediario, a través del PNV, sí hubo cesiones. Ahí está la afirmación de Arzallus acerca de que “ETA agita el árbol y nosotros recolectamos las nueces”.

En los momentos presentes parecería lógico suscribir que el golpismo tampoco debe tener premio y, sin embargo, lo está teniendo. De hecho, ahí se encuentra uno de los grandes fallos de la teoría del diálogo. Resulta una contradicción, amén de una enorme injusticia, primar a una región frente a las demás por el único motivo de que sus dirigentes se hayan rebelado contra la Constitución y el Estado. El asunto bordea la iniquidad cuando la negociación se establece con la finalidad exclusiva de mantener a un gobierno que de otra manera no existiría. El diálogo entonces se convierte en una compra de votos, y además con el dinero ajeno.

Desde que Pedro Sánchez ganó la moción de censura con el apoyo de los secesionistas no ha dejado de conceder dádivas a Cataluña, aunque más bien habría que decir que las concesiones son a los independentistas. La situación ciertamente es humillante para él, pero lo es aún más para su partido y para todos los españoles. La temperatura ha ascendido muchos grados con la elaboración de los presupuestos. Estos se han convertido en una variable fundamental para Pedro Sánchez. No tanto para mantenerse en el poder (estoy convencido de que piensa hacerlo aun cuando no se aprueben las cuentas públicas, prorrogando las del año pasado) como para aumentar sus posibilidades de cara a las futuras elecciones. Por eso han elaborado unos presupuestos irreales.

Estos presupuestos no están hechos para cumplirlos, sino para la batalla electoral. Son populistas, orientados a la captación de votos de colectivos concretos. Lo que importa es el documento inicial, sin que tenga demasiada relevancia su ejecución. Presenta a todas luces una previsión inflada de los ingresos, por lo que antes o después se terminará por recortar los gastos. Se afirma que son unos presupuestos sociales. Todos los gobiernos cuando presentan sus presupuestos los consideran los más sociales de la historia. (Ver las declaraciones en su momento de Montoro y mi artículo del 19 de abril del año pasado). No obstante, hay que reconocer que en este caso se han sabido escoger partidas de gasto de pequeñas cuantías a las que no se precisa añadir grandes recursos para presentar incrementos espectaculares. En realidad, las dos partidas mayores, el aumento del sueldo de los empleados públicos y la revalorización de las pensiones, estaban en cierta forma condicionadas ya por acuerdos realizados por el anterior Gobierno.

En los ingresos se ha seguido una táctica parecida, primando las medidas efectistas, por encima de la verdadera eficacia en la tarea de reformar a fondo el sistema fiscal español, lo que sin duda es urgente para acercar la recaudación de la Hacienda española a la de los países de su entorno. En cierta forma son unos presupuestos mentirosos. Me recuerdan lo que nos ocurrió hace mucho tiempo a un grupo de amigos en una de esas tabernas antiguas, la que solíamos frecuentar para el aperitivo. En cierta ocasión, pedimos una morcilla a la plancha y cuando nos la sirvieron troceada observamos con extrañeza que era una morcilla muy rara, tenía tres culos. Estos presupuestos son también muy raros, tienen cinco trimestres de IVA.

Las medidas anunciadas tienen solo la apariencia de cambio, en realidad dejan las cosas casi como están, sin abordar los auténticos problemas. Ejemplo significativo es lo que se estipula acerca de las SICAV. Independiente de la conveniencia o no de su existencia, lo cierto es que su uso está siendo abusivo y tramposo por parte de las grandes fortunas, que han convertido una figura financiera de inversión colectiva, y por lo tanto con una tributación reducida del 1%, en una sociedad de inversión individual que debería tributar al tipo general. El procedimiento es sencillo, reclutan 99 hombres de paja (a los que coloquialmente se les llama mariachis), con lo que formalmente se cumple el requisito de los 100 partícipes, pero cometiendo fraude de ley.

Esta forma de actuar originó que la inspección de Hacienda en los primeros años de este siglo levantara actas a las principales SICAV considerando que no tenían esta condición y que por lo tanto debían tributar al tipo general. La presión del poder económico sobre el poder político no se hizo esperar. El medio empleado fue el de casi siempre cuando se trata de favorecer al capital, Convergencia y Unión (CiU). Es conveniente que en Podemos sean conscientes de quiénes son sus aliados. Constituyó uno de los asuntos más bochornosos en materia fiscal de Rodríguez Zapatero y de su ministro de Hacienda, Pedro Solbes. Con la aquiescencia del Gobierno se aceptó una enmienda de CiU por la que se retiraba a la Agencia Tributaria la competencia para determinar si una sociedad tiene o no la condición de SICAV, y se le encomendaba a la CNMV, cuya presidencia ocupaba a la sazón Manuel Conte. Es más, cosa insólita, se consiguió que la medida tuviese carácter retroactivo, con lo que quedaban anuladas las actas levantadas. Ni que decir tiene que hasta la fecha la CNMV no ha llevado a cabo ninguna actuación al respecto y durante este tiempo las grandes fortunas de este país han continuado utilizando las SICAV a su antojo.

Ahora Pedro Sánchez, bajo la presión de Podemos, devuelve en la Ley de Presupuestos la competencia a la inspección de Hacienda, pero, como quien hace la ley hace la trampa, establece que la última palabra la continúe teniendo la CNMV. No podía ser de otra manera, ya que lo que ahora se quiere corregir es lo que había establecido el propio PSOE con Zapatero y, lo que es más importante, porque el patrocinador de la medida fue CiU cuyo sucesor en estos momentos es el PDeCAT que, junto con Esquerra, constituye el oscuro objeto de deseo de Pedro Sánchez, y a los que no se quiere desairar. En buena medida, la totalidad del presupuesto está montado para conquistarles. Esto es lo que convierte a estos presupuestos en los presupuestos de la vergüenza.

En la moción de censura, Aitor Esteban del PNV inició su intervención en tono irónico, mofándose del Estado español, cuyo Gobierno estaba pendiente de los cinco diputados del País Vasco. Comentario humillante, pero cierto. El Gobierno de España lo decidió quienes no creen en España, los que quieren separarse de ella, romper el Estado español. A partir de ese día, se han dado muchos más pasos en la misma dirección. El Gobierno de España tiene como objetivo no ya mantener contento al nacionalismo, sino a los golpistas. Está secuestrado por ellos y dispuesto a humillarse todo lo que sea necesario para no perder su apoyo. Ha elaborado un presupuesto para darles satisfacción y en detrimento del resto de las Comunidades Autónomas.

Desde el primer momento, Pedro Sánchez descartó acometer la reforma del sistema de financiación autonómica con la finalidad de tener las manos libres para negociar bilateralmente con la Generalitat y destinar a Cataluña los recursos necesarios para comprar el voto de los golpistas. Ahora, en los presupuestos, ha consignado un importante aumento de la inversión pública (la regionalizada se incrementa en un 22,25%), lo que le permite dotar a Cataluña con 2.251,38 millones de euros, un 66,82% de incremento, y casi la quinta parte de toda la inversión regionalizada. Solo el incremento de Navarra es superior, aunque en realidad, dada su pequeña cuantía, carece de relevancia. El trato de favor que se pretende dar a Cataluña carece de toda lógica y constituye una enorme injusticia, ya que Cataluña es de las Comunidades más ricas y desarrolladas y su equipamiento contrasta con el de otras regiones como Extremadura, tristemente de actualidad por los desafortunados sucesos acaecidos en las últimas fechas y que ponen de manifiesto el estado calamitoso en el que se encuentran sus infraestructuras.

El Gobierno intenta justificar el arbitrario reparto de los recursos entre las distintas Comunidades y el trato extremadamente privilegiado dado a Cataluña, por la disposición adicional tercera del Estatuto, que establece que “la inversión del Estado en Cataluña se equiparará a la participación relativa del PIB de Cataluña con relación al PIB del Estado”. La ministra de Hacienda, obviando (no se sabe si por conveniencia o por ignorancia) la doctrina al respecto del Tribunal Constitucional, afirmó en rueda de prensa con mucho descaro -como suele hablar siempre, aun cuando desconozca la materia: “El Gobierno contempla el respeto al Estatuto no como una contrapartida, sino en cumplimiento estricto de la ley y porque creemos que hay que cumplir aquellas disposiciones que se establecen en las leyes orgánicas, como son los Estatutos de Cataluña y otras Comunidades, y que en demasiadas ocasiones no se ha hecho la parte de inversión que corresponde”.

La disposición adicional citada rompe la integración territorial y los principios del Estado social. Cumplirla implica consolidar el grado de desigualdad regional existente en la actualidad, incluso lo aumentaría y, por lo tanto, hace imposible la convergencia. Solo se entiende como parte de la demencia que se apoderó de Zapatero al aprobar un estatuto anticonstitucional. La Abogacía del Estado, para cumplir las indicaciones del Gobierno de Zapatero de lograr que el Tribunal Constitucional anulase la menor parte posible del Estatuto, no vio otra manera de salvar esta disposición que haciendo una interpretación sui generis, como mero deseo político sin que pueda haber ninguna exigencia legal al Gobierno. Y esta interpretación fue la que acabó siendo refrendada por el Tribunal Constitucional e hizo posible que la disposición no fuese declarada anticonstitucional. Existe una razón más que invalida la postura mantenida por la ministra al pretender basar en el Estatuto su prodigalidad con el dinero ajeno hacia Cataluña y es que lo dispuesto en la disposición adicional tercera tenía una vigencia de siete años, con lo que ha vencido en 2014.

Las cifras que figuran consignadas en el capítulo 6 de los Presupuestos tienen un elevado grado de incertidumbre pues no existe ninguna seguridad de que se realicen. Ello introduce una duda acerca de si muchas de esas cantidades que pueden parecer elevadas en determinadas Comunidades Autónomas no están solo puestas para que los recursos destinados a Cataluña no sean tan escandalosos, sin que en realidad se piense llevar a cabo la inversión. Por ejemplo, en el caso de Extremadura la cifra consignada en los presupuestos actuales engloba la que figuraba el año pasado y que no se realizó.

De los 2.251,38 millones de euros que se consignan para inversión en Cataluña 200 millones corresponden al cumplimiento de una sentencia del Tribunal Supremo que sostenía que la Generalitat tenía derecho a ellos no por el Estatuto sino porque el Gobierno se había comprometido a dárselos. Lo preocupante de la cuestión es que no figuran en el capítulo 6 sino en el 7, como transferencia de capital. Es decir, se acepta que la Administración central no vaya a realizar las obras (por otra parte, no se sabe cuáles son), sino que se transfieran esos 200 millones a la Generalitat para que disponga de ellos a su gusto. Dada la parcialidad de sus órganos de control y el abandono del Gobierno central de sus funciones fiscalizadoras no hay ninguna garantía de que no se terminen gastando en embajadas o en aplicaciones parecidas, orientadas a preparar el siguiente golpe de Estado.

Contemplar al Gobierno de España mendigando los votos de los separatistas y dispuesto a todo tipo de concesiones es un panorama triste y humillante. Hay quien pretende disculpar este comportamiento alegando que todos los gobiernos han comprado el voto de los nacionalistas cuando no han tenido mayoría absoluta. Lo cual es cierto y ha sido uno de los graves defectos que han carcomido nuestro sistema político. Son múltiples las veces que en distintos artículos desde su comienzo he venido refiriéndome a ello y señalando cómo esta actuación distorsiona la equidad interregional y potencia las fuerzas centrífugas, siendo la antesala de lo ocurrido después. Pero lo que no es cierto es que se pueda comparar con la situación actual y con la postura de Pedro Sánchez. Hay una diferencia esencial. Ahora no se trata de nacionalistas, ni siquiera de secesionistas, sino de formaciones políticas que han protagonizado un golpe de Estado y, lo que es peor, muestran su intención de repetirlo. Es este factor el que otorga extrema gravedad a la actitud adoptada por este Gobierno y permite calificar a estos presupuestos como los de la vergüenza.

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Juicio al 'procés'
El Supremo evita el calabozo a los golpistas en el juicio del 1-O y autoriza la traducción consecutiva del catalán
María Jamardo okdiario 25 Enero 2019

El Tribunal Supremo prepara la logística necesaria para el macrojuicio del 1-O. Para ello ha previsto que se habilite una salita de espera próxima a la sala principal de vistas -en la que el tribunal, presidido por el juez Manuel Marchena, celebrará las sesiones de la fase oral- donde ubicarán a los nueve acusados durante los recesos, en lugar de que sean trasladados a los calabozos de la Audiencia Nacional, como suele ser habitual en otros procedimientos ordinarios. El alto tribunal está siendo escrupuloso con el tratamiento de los líderes catalanes acusados de rebelión y sedición y con el respeto a sus derechos fundamentales.

Se trata de un acuerdo unánimemente aprobado por la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, presidida por Carlos Lesmes, con fecha 16 de enero, en el que se definen varias de las “medidas a adoptar” ante el inminente “inicio de la vista del juicio oral” relativo al ‘procés’ catalán del 1-O. En el documento oficial se establece la “reserva” de una sala de espera -en una planta inferior al Salón de Plenos, donde se celebrará la vista oral- para los líderes independentistas catalanes acusados de rebelión y sedición.

Dicha estancia estará disponible para los nueve acusados, actualmente en prisión provisional, “a su llegada al Palacio de Justicia y durante los recesos que pueda ordenar el presidente del tribunal”, el magistrado Manuel Marchena; de manera que se evita su traslado a los calabozos anexos en la Audiencia Nacional, como suele ser lo habitual. Pero no se detalla nada al respecto de su permanencia en sede judicial durante las suspensiones de las sesiones para comer.

Una copia del documento será remitida, en próximos días, a todos los funcionarios del alto tribunal y a la Comisaría Especial de la Policía responsable de la seguridad del Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo y Audiencia Nacional; así como a la oficina de prensa del alto tribunal, quien la distribuirá, a su vez entre los medios acreditados para explicar a los periodistas las pautas del seguimiento presencial del juicio y cómo proceder para su acceso al mismo.

Tal y como avanzaba OKDIARIO, ha sido activado el dispositivo policial necesario para garantizar el orden y la seguridad en las inmediaciones de la sede del órgano judicial durante los meses en que se prolongue la celebración del juicio del 1-O.

Por otra parte, fuentes jurídicas confirman a OKDIARIO que la Sala de lo Penal del alto tribunal, que perfila los pormenores del auto de admisión de la práctica de la prueba en el procedimiento, accederá a la declaración de los acusados, que así lo decidan, en catalán -tal y como avanzaban sus abogados en la vista de cuestiones previas y de la que, únicamente, se desmarca Dolors Bassa-. Alegaban, entonces, la importancia de poder expresarse en su lengua materna como un derecho que les asiste constitucionalmente y para no ver vulnerada “su defensa”, dada la gravedad de los delitos de los que se les acusan.

El alto tribunal activará, para ello, un sistema de traducción consecutiva, no simultánea como solicitaron las defensas, al español.

En la futura resolución que prepara la sala presidida por Marchena no se contemplará, sin embargo, la presencia de observadores internacionales que supervisen el transcurso de las sesiones.

Fuentes especializadas apuntan a OKDIARIO que dado que el juicio será público y existirá retransmisión en tiempo real de su desarrollo, a través de medios de comunicación nacionales e internacionales, está garantizado el respeto a los derechos fundamentales de los acusados y la absoluta transparencia del procedimiento.


 


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