AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2  Febrero 2019

Inger Enkvist: "La inmersión lingüística es cruel, no tenemos derecho a hacerle eso a los niños"
 Libertad Digital 2 Febrero 2019
La educadora e hispanista sueca Inger Enkvist reflexiona sobre los retos de la educación europea en Es la Mañana de Federico.

Esas consecuencias son, por ejemplo, "un descenso del nivel de conocimientos" y que "estamos en una fase de transición". Enkvist, que se ha mostrado partidaria de "un cambio", ha dicho que éste no se produce porque "los pedagogos que impusieron estas reformas siguen en el poder dominando la formación docente y como consejeros de los gobiernos".

Sin embargo, "está habiendo una reacción por parte de algunos padres" unido a la "reflexión de numerosos colegas, pero hay miedo entre los profesores" quienes "no se atreven decir que eso de la inclusión tal como se acepta no funciona". Además cree que muchos de los responsables políticos piensan que es una cuestión de gasto por alumno. "La inversión es muy importante, pero falta algo", asegura Enkvist sobre la educación actual. En este sentido remarca que "hay algo autodestructivo" en el actual sistema educativo, y que "no es cuestión de dinero, hablan mucho de dinero pero no es cuestión de dinero".

El descenso del nivel de aprendizaje copa toda la vida del alumno. Inger Enkvist asegura que "en la universidad está descendiendo el nivel de conocimientos, aún se mantiene algo porque hay ciertas islas, pero éstas están amenazadas", asegura Inger Enkvist, que alerta: "Es peligroso porque nuestro nivel de vida se basa en el conocimiento, si este cae...".

La trampa del trilingüismo
Una de las cosas que más ha criticado ha sido el sistema de inmersión que se lleva aplicando desde hace décadas en algunas zonas de España. En este sentido, Enkvist comenta que el asunto del bilingüismo en Cataluña tiene dos lados: "Uno es si Cataluña tiene derecho a imponer el catalán si no quieren, y luego está cómo funciona tanto para aprender los idiomas como en el aprendizaje en general". Ha recordado la experiencia en Canadá donde se hizo un programa similar, pero que éste era voluntario, "y eso cambia todo".

Cree que "imponer la inmersión a los alumnos con problemas de aprendizaje es cruel porque no aprenden bien ninguna de las dos lenguas ni tampoco los conocimientos en el resto de materias, no tenemos derecho a hacerles eso a los niños".

Además ha puesto el foco en una de las propuestas de partidos como Ciudadanos para intentar acabar con el problema que ha creado el bilingüismo: el trilingüismo. Para la educadora sueca "no tiene sentido la educación trilingüe, es pura política a costa de los niños". Asegura que los colegios con educación trilingüe son "los de élite" en los que se pueden permitir "clases de refuerzo", por lo que "imponer esto en un barrio que no corresponde es una locura y es cruel porque los niños se van a sentir fracasados".

El fracaso educativo masculino
La educadora ha hablado también de cómo "en Occidente hemos visto cómo el sistema político ha intentado imponerse en la educación y ha tergiversado y manipulado. Además, los políticos creen que, al ser la financiación pública, tienen derecho a decidirlo todo". Por eso ha pedido "despolitizar la educación y centrarse en los conocimientos". Su propuesta para solucionar esta situación es hacer "reválidas duras" en las que además se puedan establecer "más niveles que sólo el aprobado para estimular a los más ambiciosos".

Otro de los asuntos de los que ha hablado es del "fracaso educativo masculino". Enkvist ha contado que hay, en muchos casos, chicos que "no tienen interés por los estudios o capacidad para el conocimiento teórico" y piensa que "es un escándalo que no se les ofrezcan otros itinerarios". A estos alumnos "la pedagogía moderna tampoco les ayuda" porque "ellos necesitan objetivos más claros y poder competir".

El infierno chavista ha muerto
Hermann Tertsch ABC 2 Febrero 2019

La gran crisis de Venezuela, que es el conflicto ya irreconciliable entre una población torturada y una mafia criminal, ha entrado en una recta final. Pueden pasar muchas cosas a partir de ahora. Pero el régimen chavista ha muerto. A ver si se enteran los países europeos que insisten en hacer el ridículo alineados con los cómplices del régimen narcocomunista. Los españoles sufrimos la doble ignominia de un gobierno español que ejerce de lobista del régimen más miserable, asesino y liberticida del mundo. Tiempo habrá de que los responsables paguen. Lo que está claro es que ya ni Zapatero salva al régimen criminal de Nicolás Maduro. Y que las naciones americanas con Trump y Bolsonaro a la cabeza han dado una lección de moral y dignidad a unos europeos siempre deseosos del compromiso con los peores.

Ahora pueden pasar cosas buenas como la inmediata partida de Maduro y sus más cercanos secuaces hacia algún país que los acoja. Y el pronunciamiento del ejército en favor de una solución constitucional con el presidente interino, Juan Guaidó, a la cabeza para una transición a unas elecciones reales y la detención de los más conspicuos generales de la mafia narcotraficante.

Tampoco puede excluirse otro cariz mucho peor y que la cúpula comunista criminal intente ganar tiempo con un baño de sangre. Ni así podrá parar el cambio. Podrá seguir asesinando un tiempo. Pero el socialismo del siglo XXI, el comunismo del siglo XX, también se ha hundido en el fracaso de la miseria, el terror y el crimen. El régimen nunca podrá recuperarse y los cubanos que lo han dirigido se plantean volver a la isla a salvar aquella plaza en la que mantienen sus privilegios, para intentar evitar las consecuencias sobre la metrópoli del crimen que es La Habana.

Lo bueno del momento para cualquier amante de la libertad y la dignidad de todas las naciones iberoamericanas es que Cuba esta vez no va a salir indemne de su última y muy miserable invasión que le ha durado veinte años. Y que, como bien decía Luis Almagro, secretario general de la OEA, hay que acabar con el pozo de veneno que es el régimen comunista cubano, culpable de tanta miseria y sangre, la última ahora en Venezuela y Nicaragua.

Democracia y demos-gracias
Juan Manuel de Prada ABC 2 Febrero 2019

Resultan nauseabundos los esfuerzos del periodismo sistémico por justificar a esos patriotas tremendos que montan sociedades instrumentales para escaquearse del fisco. Ahora, después del ministro astronauta y otros pájaros con nido en la luna, sale a la palestra Pepu Hernández, elegido por el dedazo del doctor Sánchez como candidato a la alcaldía de Madrid, que cobraba sus «charlas de motivación» a través de un chiringuito societario. A mí esto de cobrar un potosí (y a través de persona jurídica interpuesta) por «charlas de motivación» impartidas a pobres incautos con sueldos birriosos (¡ciudadanía emprendedora!) me parece el emblema más vistoso de esta democracia tan fetén que-entre-todos-nos-hemos-dado. Una democracia que, como explicaba con sorna Castellani, es en realidad «la demos-gracias de los mercaderes, que se aprovechan de todo régimen político débil para hacer sus grandes baraterías».

A este Pepu Hernández tratan de adecentarle sus baraterías llevando a la televisión expertos (¡qué sería de la demos-gracias de los mercaderes sin su guarnición de expertos!) que sostienen contra viento y marea que montar estos chiringuitos societarios es plenamente legal, aunque a la legua se note que se montan para escaquear dinero al Fisco. ¡Y el caso es que tienen razón! Pues las leyes, bajo el capitalismo, no tienen otro objeto -nos enseñaba también Castellani- que «servir maravillosamente al poder del Dinero y de la Usura». El alma del capitalismo no es, como sus apóstoles aseguran, la propiedad privada, ni el mercado libre, ni la iniciativa individual, que ya existían desde mucho tiempo antes. El alma del capitalismo es la «innatural separación» de las retribuciones y las cargas de la propiedad, que Chesterton comparaba con otra «innatural separación» que separa el sexo de la fecundidad. En realidad, ambas separaciones son el anverso y el reverso de una misma moneda; pues, como señalaba Belloch, «nada resulta tan provechoso a los ricos como la anarquía moral de los pobres». Y es que, en efecto, para que los pobres no monten en cólera ante los chiringuitos de patriotas tan tremendos como este Pepu Hernández necesitan estar previamente muy envilecidos, como monos en una jaula que se disputan una garrafa de licor. Este es el alma del capitalismo: permitir que el Dinero haga sus escamoteos y los birlibirloques, mientras el pueblo convertido en chusma se refocila en el disfrute de sus derechos de bragueta.

El derecho romano nos enseñaba que las sociedades se formaban para lograr fines que sus miembros no podían realizar de forma individual. Pero el capitalismo quiso proteger bajo su manto legal a esos patriotas tremendos que, como Pepu Hernández, montan chiringuitos con fines sociales tan fraudulentos (puesto que son plenamente realizables de forma individual) como impartir «charlas de motivación» a pobres ilusos cuyos sueldos birriosos están controladísimos por el fisco, mientras el charlista escamotea sus ganancias astronómicas a través del chiringuito. No debe extrañarnos que el periodismo sistémico trate de blanquear la conducta de estos patriotas tremendos; pues sociedades como la que este Pepu Hernández empleaba para cobrar sus «charlas de motivación» las han montado todos los líderes y lideresas mediáticos, para defraudar impuestos, mientras las masas cretinizadas que se alimentan con sus bazofias son ordeñadas hasta el último céntimo. Y, después de ordeñadas, votan con entusiasmo a patriotas tremendos como este Pepu Hernández. Así, aprovechándose de un régimen político débil, algunos hacen sus grandes baraterías.

Gibraltar era y es una colonia
ABC 2 Febrero 2019

Desde la misma apertura de las negociaciones sobre la retirada del Reino Unido de la UE, España logró imponer el criterio de que ningún acuerdo sería posible sin su visto bueno sobre Gibraltar. Hasta ahora, Londres ha mantenido una actitud constructiva sobre las relaciones futuras entre dos países que comparten infinidad de intereses, pero también intentó colar de rondón un artículo en el Tratado de Retirada para aguar este principio. Una vez sustanciado el Brexit, las instituciones comunitarias dejarán de sentirse obligadas a mantener una cierta neutralidad en la disputa sobre este territorio -como ha sido el caso mientras los dos países eran miembros- para sostener firmemente la posición de España, que es el país que se queda y que con la retirada británica gana, además, peso entre los socios más grandes. Se vio en la negociación del Tratado de Retirada -a excepción de una omisión hecha «con nocturnidad» y corregida después, más o menos- y se ha empezado a constatar de nuevo en la redacción de las disposiciones sobre el tránsito sin visado entre Europa y el Reino Unido y los territorios que de él dependen, donde Gibraltar aparece como lo que es, una anacrónica colonia.

Los británicos deberán acostumbrarse al hecho de que, a partir de ahora, la posición española -jurídicamente impecable desde el punto de vista histórico y diplomático- será defendida por toda la UE. Nadie sabe mejor que los gibraltareños que el Brexit es un desastre, pero lo que van a tener que aceptar -tanto si les gusta como si no la definición de colonia que les atribuye la ONU- es que su comunicación con la UE solamente puede pasar por España, y que lo que más les interesa es construir unas relaciones mejores que las que proponen sus dirigentes, obsesionados con un rancio y estrecho micronacionalismo.

Europa no aprende: los ‘estímulos’ del BCE son el enésimo fracaso del exceso intervencionista
La compra de deuda por parte del BCE tan solo ha servido para aumentar los gastos improductivos y retrasar la aprobación de reformas.
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 2 Febrero 2019

El fracaso intervencionista europeo parece no tener fin. Basta echar la vista atrás para darse cuenta de que "el mayor período pacífico de prosperidad de la historia reciente del viejo continente", como algunos han bautizado a la Unión Europea, en realidad ha sido un reparto indiscriminado de recursos hasta que el sistema ha explotado.

Eso ocurrió, como todos ustedes saben, tras la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. ¿Recuerdan cuál fue la respuesta europea a la crisis política global? La aprobación de paquetes de estímulos fiscales sin precedentes, cuyo resultado fue una crisis sin precedentes. Especialmente, en países como el nuestro.

Ante el estrepitoso fracaso de la política fiscal, y tras un ligero ajuste en los presupuestos públicos, a nuestros gestores europeos se les ocurrió la segunda idea brillante de la historia del viejo continente: un programa de compras de bonos masivas por parte del BCE -Quantitativa Easing o QE, por sus siglas en inglés- "como ya han hecho en Estados Unidos o en Reino Unido", según decían entonces.

Cuando el Banco Central Europeo lanzó el QE, recordemos, el riesgo de ruptura en Europa era real, con países con serios problemas financieros, como España, Italia, Irlanda, Portugal, Grecia, etc. Problemas derivados, en gran parte, por cierto, de la bajada de tipos durante la primera década de los 2000, que generaron enormes desincentivos al crecimiento y burbujas a nivel nacional en el sector de la construcción.

O, lo que es lo mismo, el QE, una herramienta de política monetaria extraordinaria -es decir, no ordinaria-, nace como respuesta a las amenazas causadas en la Eurozona por políticas de estímulo, fiscal y monetario, durante los años anteriores. Estamos hablando del año 2015, cuando Europa, a pesar de la terrible crisis financiera y bancaria, crecía al 2% y su deuda se situaba en por debajo del 85% del PIB.

El BCE acudió a esta herramienta con el objetivo fundamental de estimular la inflación, que rozaba el 0%. Para lograrlo, pretendía incentivar la demanda doméstica vía crédito. Una apuesta loable, si no fuera porque partió del supuesto erróneo de que el problema europeo era de carencia en la demanda. Obvió, al igual que las políticas de estímulo fiscal anteriores, más de un 20% de capacidad productiva excedentaria existente en la Eurozona.

Una política, por tanto, que parte del mismo supuesto equivocado que las elaboradas en 2009 no podía tener un buen final. El crédito en la Eurozona sólo se ha recuperado parcialmente y la inflación sólo se acerca al 2% ante incrementos coyunturales del petróleo. Por el contrario, deja una Eurozona aún más fragmentada, repleta de desincentivos al endeudamiento improductivo y con mayores diferencias entre los Estados Miembros. El aumento del tamaño del BCE desde el lanzamiento del QE ha sido de 2,6 billones de euros. Hemos necesitado más de 3 euros de estímulo económico por cada euro de crecimiento del PIB.

Además, rompe la tendencia a llevar a cabo reformas estructurales dominante en Europa desde el 2012, dado que introduce deuda barata y un crecimiento económico artificial en el sistema. Una herramienta que ha sido capaz de abaratar en más de 1 punto porcentual sobre el PIB el coste de la deuda en países como Irlanda y España y que nació para dar oxígeno a los gobiernos mientras continuaban con su agenda reformista, en realidad, ha servido para incrementar gastos improductivos y una sensación de "hay margen" incremental adicional en los presupuestos públicos.

O, lo que es lo mismo, una fractura entre la Europa que sigue apostando por el Tratado de Maastricht, conformada por Alemania, Irlanda y los países del este y norte de la UE, y otra que continúa anclada en un pasado, el de la primera década de los 2000, que nunca volverá. Ahí están Italia, Francia y España, entre otros.

El mejor indicador para medir el estrepitoso fracaso del QE es la evolución de los depósitos intradía. Al inicio del programa ascendían a 125.000 millones de euros, y actualmente, superan los 1,8 billones de euros. Esto son recursos que los bancos comerciales tienen a su disposición para conceder créditos a los agentes económicos -familias y empresas-, y, sin embargo, deciden depositarlos en el BCE, a pesar de que tienen que pagar un tipo de interés -tasa de reserva- del 0,2%.

Debemos tener en mente que el negocio principal de un banco es prestar dinero para conseguir plusvalías mediante el tipo de interés. Si no lo presta es porque la demanda de crédito no es lo suficientemente solvente como para asumir el riesgo asociado a ese crédito. En caso de que, además, mantener esos recursos en el BCE cueste dinero, el mensaje transmitido es que la solvencia está en niveles extraordinariamente bajos.

Eso, justo, es lo que ha ocurrido en Europa. Ante una economía sobredimensionada y excesivamente intervenida, los proyectos rentables brillan por su ausencia. La única vía de incentivación de la demanda ha sido la que hemos visto: un sector público que se ha endeudado en exceso acudiendo a dinero barato y ejerciendo un efecto desplazamiento de la inversión privada. Afortunadamente, no ha sido en toda Europa, ya que cuatro años después del QE la deuda se ha reducido hasta el 81,6% del PIB, pero sí ha funcionado en economías que pueden suponer un riesgo sistémico como Italia, España, Francia, etc.

Ahora, además del problema persistente de la inflación, el BCE se enfrenta a un reto con la desaceleración económica y la fragmentación político-social en el Viejo Continente. Prácticamente ningún país de la Eurozona está preparado para la subida de tipos y mantenerlos bajos ha dejado de ser un estímulo económico.

Existe una corriente de opinión que afirma que el QE salvó a la Eurozona. No estoy de acuerdo. La supervivencia o muerte de la zona euro pasa por crear unas condiciones de prosperidad sostenibles en el tiempo. Todo lo que no sea eso es solamente un balón de oxígeno, una pausa en el camino hacia el abismo, un éxito político -nótese la ironía- de consecuencias difícilmente predecibles.

Elecciones Europeas, VOX y la inmigración
Néstor Laso okdiario 2 Febrero 2019

El próximo 26 de mayo, la Unión Europea renueva su Parlamento. Serán 27 países los que vayan a las urnas ese día tras el Brexit del Reino Unido, que elegirán a 705 eurodiputados frente a los 751 existentes en la actualidad, de los que a España le corresponderán 59, es decir, 5 más que en el 2014. Uno de los partidos políticos que concurrirán a ese cónclave electoral será VOX, la formación que preside Santiago Abascal, quien ya participó en la última cita electoral europea del 25 de mayo de 2014, al poco tiempo de fundado. En aquella cita, que supuso el fin del bipartidismo y la irrupción de Podemos y Ciudadanos en el panorama político nacional, el partido de Abascal logró el apoyo de cerca de 250.000 electores, casi un 2%. Se quedó a poco más de 50.000 votos para lograr representación en el parlamento de Estrasburgo.

Todo indica que en esta ocasión, será diferente. Los buenos resultados en Andalucía, su intensa presencia mediática que carecía hasta ahora, el fuerte calado de sus mensajes en la población y el hecho de que en estas elecciones les benefician una serie de factores novedosos podrían llevarle a tener un excelente resultado. Ocho europarlamentarios le augura una encuesta que sobre esa cita electoral se ha publicado en España recientemente, por encima de los resultados obtenidos en su momento por Ciudadanos (6) y Podemos (5), en los comicios del 2014.

Entre aquellos factores que juegan a su favor en dichos comicios destacan, la existencia de una circunscripción única a la hora del cómputo lo que revaloriza cada sufragio y éstos no quedan tan condicionados como en unas elecciones generales internas, donde el umbral mínimo del 3% o el sistema de restos de votos, son decisivos. A ello hay que unir, que el fenómeno de la derecha “pura” o nacionalista, lleva imperando en Europa en los últimos años: Francia, Alemania, Austria, Polonia, Hungría, entre otros, han sido los países donde más ha calado ese mensaje, llegando ahora, al parecer, el momento de España.

Por ello, es necesario conocer la política europea que VOX propone. Como sabemos, se siente especialmente cómodo cuando se habla de inmigración y Cataluña, dos cuestiones en las que tienen posturas muy firmes. En el pasado acto del Palacio de Vistalegre, que significó un antes y un después para dicha formación, VOX presentó cien medidas, entre ellas se ocupaba de forma preferencial de lo que debe ser el futuro de la Unión y el papel que en la misma debe ostentar España.

Algunos aspectos recogidos en las mismas, son los relativos, a la soberanía nacional junto al control de fronteras, además de la propuesta de la “reducción del gasto político europeo, eliminar duplicidades y agencias que se inmiscuyan en la soberanía nacional” con “exclusividad del Estado en lo que se refiere a relaciones internacionales“. Una de las medidas que en esta materia mas apoyos concita es la “supresión de toda representación política exterior de regiones o municipios“, ésta evidentemente en clara referencia a Cataluña y a la proliferación de pseudoembajadas y oficinas de representación exterior de gran parte de las Comunidades Autónomas, lo cual fue una auténtica verbena de derroche en estos años pasados.

Se incide en la bilateralidad de las relaciones internacionales y la salida de España de organismos supranacionales que no aporten un valor añadido a los intereses españoles, entre otras propuestas recogidas en dicho documento precitado. Pero es quizás en materia de inmigración donde VOX puede cumplir un papel preponderante y decisivo desde la institución parlamentaria de la UE, no sólo para el colectivo europeo sino para la aplicación de otra política migratoria para España, fuertemente afectada sobre todo por el movimiento ilegal de personas de origen magrebí y subsahariano.

Conocidas son sus medidas en este área, como la propuesta en sus pactos para apoyar un gobierno en Andalucía del PP y Ciudadanos, de acordar la expulsión de 52.000 inmigrantes ilegales o establecer como causa inmediata de deportación a sus países de origen de los que estén en situación irregular en España y sobre todo de aquellos inmersos en procesos penales por estar acusados de la comisión de delitos. A pesar de la apariencia de dureza de dichas medidas, no podemos cerrar los ojos ante una realidad plausible existente en nuestro país que posiblemente se ha ido de las manos a los diferentes Gobiernos, principalmente al actual del socialista Pedro Sánchez, caracterizado por un excesivo buenismo en estos temas, que últimamente se ha tratado de corregir y que claramente se necesita reconducir.

Curiosamente, en algunos países tradicionalmente reconocidos de emigración al exterior, ante las situaciones anteriormente expuestas de estancia irregular de residentes extranjeros que cometan hechos delictivos, sus legislaciones prevén la aplicación automática de un procedimiento de expulsión. Traigo aquí el ejemplo reciente de un ciudadano israelí residente ilegal en Colombia, acusado de delitos de promoción de turismo sexual en el país cafetero y a las autoridades locales no les tembló el pulso y fue expresa y urgentemente expulsado de su territorio.

No por mantener una política mas estricta en materia migratoria, se puede acusar a VOX de querer establecer una política contraria a los derechos humanos, como reclaman diversas organizaciones sociales y más cuando lo que realmente está en juego es la seguridad e integridad de los nacionales españoles y su derecho a una vida tranquila en su país de origen. Dichos valores solo brillarán si se hacen conciliar con una inmigración legal y ordenada y ello en beneficio no solo de los nacionales sino incluso de los que por diversas circunstancias llegan a nuestro país.

Pero no todo son previsiones drásticas en materia migratoria, es loable la intención de la formación derechista el promover y favorecer una inmigración legal de naturales de los países iberoamericanos, en la línea histórica de impulsar y promover la idea de “patria común” con dichas naciones hermanas. Como sabemos, la libre circulación de personas, bienes y servicios es uno de los pilares del proyecto político de la Unión Europea. El espacio Schengen es su materialización y éste se ha puesto en duda después de sucesos como el de la crisis de los refugiados y especialmente desde el Brexit. La idea de suprimir o limitar el Área de Schengen tiene su origen a principios de este siglo cuando se estaba negociando la fallida Constitución Europea. Más de diez años después este pensamiento se ha extendido por los países de la UE, sobre todo en algunos países de Europa del Este, impulsada por temor a la inmigración en avalancha.

Un partido político como VOX que ha establecido como una de sus principales banderas la política migratoria como forma de protección de los derechos de los nacionales españoles, tendrá que enfrentar en su más que previsible presencia en el próximo Parlamento Europeo decisiones sobre aspectos clave del Acuerdo Migratorio que afectan al territorio Schengen, como las normas comunitarias que permiten introducir controles fronterizos en dicho espacio temporalmente o sobre las medidas restrictivas de la libre circulación de personas limitando los permisos de residencia sólo a aquellos que tengan recursos suficientes para cubrir su estancia.

En el caso de que llegase a su fin el espacio Schengen, los más afectados serían, obviamente, los ciudadanos de terceros países que vivan o pretendan ingresar en la Unión Europea, lo cual supondría una reforma en materia de visados que está regulada por el Reglamento CE 810/2009. VOX tendrá la ardua tarea de participar en el Parlamento Europeo en coordinación con la Comisión y el Consejo, organismos ejecutivos de la UE, en diseñar una política común migratoria europea que resuelva de forma definitiva los graves problemas que el flujo masivo internacional de personas plantea de forma habitual y permanente a la nación española.

Islamofilia progresista y otras bobadas andaluzas
Jesús Laínz Libertad Digital 2 Febrero 2019

La izquierda española no pierde oportunidad de demostrar su insondable ignorancia. Esta vez la agraciada ha sido Teresa Rodríguez, la lideresa podemita que, durante la investidura del nuevo presidente autonómico andaluz, se marcó el discursito islamófilo e hispanófobo característico de la izquierda: que si los Reyes Católicos metieron Andalucía en la más oscura Edad Media; que si con ellos acabó el Renacimiento andaluz; que si Córdoba y Granada fueron capitales culturales de Europa; y demás tópicos de la progresía andaluza desde los tiempos de aquel pobre mentecato de Blas Infante.

Es difícil superar tantos disparates en tan poco espacio: la Edad Media española terminó precisamente con la llegada al trono de los Reyes Católicos; el Renacimiento no pudo tener nada que ver con la España musulmana, pues se trató del resultado de la evolución artística, filosófica y técnica de la Europa medieval cristiana; precisamente debido a la incorporación de Granada a la España cristiana pudo toda Andalucía comenzar su Renacimiento y forjar, con el resto de España, los siglos de Oro; y durante el dominio islámico, Córdoba y Granada no pudieron ser capitales culturales de Europa puesto que no formaron parte culturalmente de Europa, sino de Asia, por mucho que geográficamente se encontrasen, efectivamente, en suelo europeo.

A las palabras de la podemita han venido a sumarse las de la flamante consejera de Igualdad y bla, bla, bla del nuevo gobierno andaluz, la "ciudadana" Ruiz, en este caso estampadas en un artículo de hace algunos años dedicado a lamentar la falsa religiosidad, la plebeyez y la hipocresía de la Semana Santa andaluza. Pues, aparte de dichas consideraciones, dedicó un párrafo a explicar su huida en esas fechas a donde no haya "ni un rastro de olor a incienso (…) para no olvidar que todos somos mestizos, que fuimos, afortunadamente, parte de esa espléndida, avanzada y culta civilización árabe".

Los tópicos, por necios que sean, son más difíciles de erradicar que las liendres, incluso entre personas aparentemente leídas. Julián Marías, hace ya casi cuarenta años, denunció el tópico de "considerar a los moros como el elemento civilizado, frente a la tosquedad y el primitivismo de la España cristiana" y explicó que el desarrollo cultural y tecnológico de la España musulmana era la herencia del milenario pasado visigodo y romano de las tierras meridionales de España, de antiquísima civilización.

Si pudiera mirar por una rendija lo que sucede en España casi medio siglo después, Marías comprobaría que sus argumentos no han servido para nada a una enorme cantidad de españoles. Sus argumentos y los de tantos otros que han explicado mil veces que la Europa medieval, aquella sociedad capaz de construir las catedrales góticas y desarrollar la filosofía escolástica, no fue un agujero negro; que la muy romanizada España goda fue un centro de saber que irradió su luz hasta el apagón provocado precisamente por la invasión de Tarik; que no fue casualidad que el principal centro de creación de cultura del mundo islámico fuese España, pues en ningún otro de sus dominios se habría podido recoger un legado cultural previo de tal magnitud. Los recios guerreros del desierto no habrían podido acceder al inmenso legado cultural greco-romano-cristiano si el enciclopédico san Isidoro de Sevilla no se lo hubiera puesto en bandeja. O, en palabras del eminentísimo Claudio Sánchez-Albornoz, "los islamitas conquistadores no pudieron importar magnas novedades culturales porque no las tenían".

Otro de los mitos andalucistas es que los andaluces de hoy son los descendientes de los moros vencidos, lo que les distinguiría de los demás españoles, descendientes de los cristianos vencedores. Ignoran quienes así opinan que apenas queda descendencia de aquéllos, casi integralmente expulsados a la otra orilla del Estrecho a partir del empuje reconquistador del siglo XIII. Y su vacío fue ocupado por los repobladores cristianos llegados del norte. Contrariamente, es en el norte de África donde pueden encontrarse muchos descendientes de los musulmanes de estirpe hispánica que acabaron expulsados por su fe junto con los de estirpe árabe y bereber.

Lamentan los andalucistas el aherrojamiento de su tierra tras el triunfo cristiano. Y añoran el paraíso perdido, un al-Ándalus modelo de progreso, ciencia y tolerancia en el que se supone que habrían ansiado vivir en el pasado y ansiarían vivir en el presente.

La Reconquista salvó a Andalucía de ser una piltrafa del Islam y de padecer un régimen social y político archisombrío (…) El Islam, desde comienzos del siglo XVI, coincidiendo con su expulsión de España, ha padecido una noche de cerca de medio milenio. ¿Qué contribución cultural ha procurado a la Humanidad desde esa fecha hasta ayer? Sombras, espesas sombras, se han cernido sobre la vida espiritual de los pueblos islámicos hasta ahora. ¿Qué nombres famosos ilustran su crédito durante ese medio milenio? ¿Qué doctrinas jurídicas o filosóficas, qué hallazgos científicos, qué creaciones artísticas o literarias, qué maravillas técnicas honran a los pueblos islámicos a lo largo de esos largos siglos? (…) Para bien de España, de su vida espiritual y material, fueron expulsados los islamitas de la Península Hispánica. Gracias a esa expulsión no hemos sufrido la gran noche de la que aún no ha salido el mundo islámico. La imagen de los pueblos islamitas de hoy es turbadora. No puedo detenerme a registrar su todavía triunfante barbarie. Es cruel el desnivel entre su vida cultural y su estatus político respecto de los que gozamos los occidentales. Del Irán hacia Occidente hallamos pueblos tristemente sojuzgados por caudillos o tiranos. Crueldades, estulticias, barbarie.

Palabras, evidentemente, de un facha, responderán nuestros andalucistas y progresistas en general. Efectivamente, de un facha tan facha que llegó a presidente del gobierno de la Segunda República en el exilio: Claudio Sánchez-Albornoz.

Hablando de fachas y de republicanos, concluyamos con el arriba mencionado Blas Infante. Porque el 11 de junio de 1931 El Sol publicó una entrevista en la que el dirigente andalucista, junto a la expropación de los latifundios, explicó así sus objetivos:

–Los liberalistas [sinónimo de andalucistas], suprimido ese valladar de esclavitud, vamos aún más lejos: a unir en un latido común por Andalucía a 300 millones de seres a quienes destruyó la cultura, la tiranía eclesiástica.

–¿Ve ese instante inmediato?
–Un crack de Europa, por ejemplo una nueva guerra, lo produciría automáticamente. Entonces el 1.200.000 andaluces que viven sus nostalgias de Tánger a Damasco, y los 300 millones de hombres de Afro-Asia, que sueñan por nuestra cultura, intervendrían para destruir de una vez la influencia del Norte.

Trescientos millones de afroasiáticos… No hará falta explicar cómo se va cumpliendo, gradual e incesantemente, el sueño –o la pesadilla– del padre de la patria andaluza.

Hay que optar: o la Andalucía soñada por Blas Infante o la creada por Fernando III.


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David Álvaro destapa el entramado económico del independentismo catalán
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 2 Febrero 2019

David Álvaro García es licenciado en Ciencias Políticas y MBA. Ha desarrollado buena parte de su carrera en las altas esferas del Partido Popular, donde se mueve en la sombra como director de gabinete, escritor de discursos, estratega político y electoral… A todo ello hay que sumarle su papel en el ámbito académico, donde imparte docencia en distintas universidades.

Su nuevo libro se titula Cataluña, la construcción de un relato (Deusto, 2019). A lo largo de casi 400 páginas, el autor desgrana "las estrategias empleadas por el populismo identitario" para lanzar la agenda independentista que ha llevado a la región mediterránea a una situación caótica. Desde el punto de vista económico, su obra desnuda por completo el entramado económico que ha servido para apuntalar esta deriva.

"La búsqueda de la soberanía económica empezó con el Estatuto. En el debate sobre el mismo, la palabra competencia fue pronunciada en más de 300 ocasiones. Y no es ninguna casualidad que muchos de los artículos que fueron declarados ilegales por el Tribunal Constitucional se refiriesen a cuestiones económicas: sistema bancario (artículo 120, 126), sistema fiscal (artículo 206), autonomía financiera (artículo 218), etc. Desde un primer momento, el impulso independentista buscó tomar el control económico como palanca para su proyecto", explica.

Espionaje y acción exterior
Álvaro denuncia graves episodios que han pasado desapercibidos para el grueso de la opinión pública. "Nada más llegar a la presidencia, Carles Puigdemont hace que el Centro de Seguridad de la Información de Cataluña pase a depender de su oficina. Es entonces cuando se produce la clonación de tarjetas, el hackeo de correos electrónicos, los pinchazos telefónicos… Se llegó a negociar la venta de material sensible de espionaje por un importe superior a 20 millones de euros. Cada año, esta oficina contaba con personal pagado por los contribuyentes y desembolsos superiores a los 150.000 euros".

Algo similar ocurrió con las "embajadas" que Cataluña inauguró por todo el mapa global. "Primero se abre la de Berlín. Luego llega París, donde el alquiler superaba los 30.000 euros mensuales. Y desde ahí ya se descontrola todo. En Nueva York, por ejemplo, la delegación se ubica en el edificio Rockefeller Plaza, en pleno corazón de Manhattan", recuerda.

"Ese mismo año empezaron las aperturas en otras regiones: América Latina, Medio Oriente… Hasta 2012 mantuvieron esta estructura de representación que costaba más de 30 millones de euros anuales. Con Puigdemont, el gasto siguió creciendo hasta acercarse a los 40 millones. Y a eso hay que añadirle las 27 agencias comerciales que ya estaban operativas desde mucho antes y que, con sus 10 millones de euros de presupuesto anual, también servían de apoyo a la hora de internacionalizar el movimiento independentista", añade.

"Conviene recordar, por cierto, que el 70% de las nóminas correspondientes a estas oficinas en el extranjero eran de alto nivel salarial. Pero la cosa no acaba aquí. Desde 2013 hasta 2015, la agencia de lobby Independent Diplomat recibe 1,6 millones de euros de la Generalidad para realizar distintas campañas pro-independencia en el extranjero. Con Puigdemont, se mantiene la estrategia, pero cambian los actores: ahora la consultoría la hacía SGR Government Relations, a razón de 60.000 euros mensuales, también pagado todo con el dinero de los contribuyentes", continúa.

Formación de opinión pública
Los tentáculos del independentismo también se apoyan en un complejo entramado audiovisual coronado por TV3. "Manejan 300 millones de euros al año y su plantilla supera los 2.300 empleados, cuyo sueldo medio es de 68.771 euros. La deriva del canal se constata en el desplome de los ingresos publicitarios, que han bajado de 150 a 40 millones. Sin embargo, en 2018 vimos que una de las primeras medidas del gobierno de Quim Torra fue rescatar a TV3 con una inyección de 20 millones de euros", apunta el autor de Cataluña, la construcción de un relato.

A esto hay que sumarle el rol de las empresas que proveen servicios a dichos medios. "Si analizamos a las diez productoras que reciben más contratos por parte de los medios públicos, vemos que desde 2005 han recibido 669 millones de euros. Por eso no sorprende que muchas de estas empresas tengan fuertes vínculos con el independentismo", apunta Álvaro.

Eso sí: "TV3 es solo una parte de esta estrategia, puesto que los Presupuestos Generales de la Comunidad de Cataluña incluyen además 20 millones de euros en subvenciones concedidas cada año a más de 500 medios de comunicación privados. El desglose incluye todo tipo de publicaciones: más de 200 medios impresos, cerca de una veintena de canales de televisión, dos decenas de emisoras de radio… El etnopopulismo busca politizar todos los espacios mediáticos, para que ningún ciudadano escape del cedazo secesionista".

Agitación subvencionada
Las principales entidades defensoras del independentismo beben también del maná que supone el presupuesto público consignado a favorecer la secesión. "Òmnium recibió 600.000 euros de la Administración Pujol para comprarse una nueva sede. Bajo gobierno de Artur Mas, en plena aplicación de medidas de austeridad, la entidad recibió ayudas anuales de más de 400.000 euros. Entre 2006 y 2016, Òmnium capta más de 10 millones de euros de las arcas públicas", explica el politólogo. "Pero luego está también la Asamblea Nacional Catalana, sobre cuya financiación existe todo tipo de dudas, sospechas y polémicas".

La operativa de estas organizaciones está siendo investigada por diversos órganos competentes. "En 2015, la Agencia Tributaria impuso una sanción a la ANC por no pagar los impuestos pertinentes derivados de la venta de ciertos artículos y productos propagandísticos. A esto hay que sumarle numerosas sanciones en materia de protección de datos", recuerda el también profesor universitario.

La gran mentira económica
El independentismo también habla de economía para denunciar los supuestos "abusos" que sufre la región en materia de financiación. Nuestro entrevistado niega el discurso del España nos roba: "De 1996 a 2016, Cataluña es la región más beneficiada por la inversión del Estado. Hablamos de 35.000 millones de euros, un 14% más que la segunda comunidad que más fondos recibió, Andalucía. El resultado son infraestructuras de muy alto nivel: cuatro provincias conectadas por AVE, instalaciones aeroportuarias de primera división, etc.". Otro ejemplo serían "los más de 68.000 millones de euros que se han consignado desde el Estado para evitar la quiebra de Cataluña y mantener en pie los servicios públicos".

Pero, ¿qué hay de la financiación autonómica y las "balanzas fiscales"? Álvaro cita datos del Ministerio de Hacienda para argumentar que "el déficit fiscal de Cataluña es del 5% del PIB, mientras que en Madrid vemos que dicho indicador es casi el doble, puesto que llega al 9% del PIB".

Y tampoco cabe hablar de un asfixiante centralismo: "No podemos olvidar que las comunidades autónomas disponen de un nivel de autogobierno económico y presupuestario muy elevado. La OCDE, en su clasificación de autonomía fiscal de administraciones regionales y locales, atribuye a las Comunidades Autónomas un 23% de los ingresos impositivos, un porcentaje superior al de los Estados de países federales como Alemania con un 21% o Estados Unidos con un 20%".

Empezamos mal: trato VIP a los golpistas
Vicente A. C. M.  Periodista Digital  2 Febrero 2019

EL TRIBUNAL SUPREMO ADMITE QUE LOS ACUSADOS SE SIENTEN TRAS SUS ABOGADOS EN EL ESTRADO RESERVADO PARA LAS DEFENSAS.

Creo que los españoles hemos visto muchas películas y series de los USA con argumentos donde una parte importante de la trama se desarrolla en las Salas de Juicios con un reparto de espacios bien definido, con independencia del número de acusados. Lo normal es que en la parte frontal y en un altillo se encuentre el Tribunal juzgador. A su izquierda y en un lugar elevado pero inferior al del Tribunal, un espacio para los testigos que declaren, a los que se les pide “jurar” sobre la Biblia que van a decir “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. A la izquierda del Tribunal se ubica en otro altillo la zona reservada para el Jurado Popular. Frente al Tribunal, en la parte más cercana de la Sala y a su lado izquierdo se ubica una zona para la fiscalía que actúa en nombre del pueblo de los USA (no existe el concepto de acusación popular, o de terceros). Al lado derecho y en paralelo se ubica la zona reservada para las defensas, donde, además, bien a su lado o en las filas corridas posteriores, se sienta(n) el o los acusados. Y finalmente, a ambos lados tras ellos se sitúan las filas del público, siempre que el Tribunal haya decidido declararlo juicio público, que suele ser lo normal. Pero aquí en Europa y en España el tema es completamente diferente. Y así lo pudimos ver cuando el juicio del 11M y la disposición de las diferentes salas de juicios.

Y el problema radica en la limitación de espacios de la Sala de Plenos del Tribunal Supremo, lugar que será posiblemente donde se celebre el juicio. En el caso del juicio del 11M y ante el número de acusados y la gran expectación mediática la Sala de la Audiencia Nacional hubo de trasladar su sede a una ubicación externa que tuviera suficiente capacidad, siendo finalmente un pabellón de la Casa de Campo en Madrid habilitado para el juicio. En aquella ocasión se trataba de terroristas y ahora de los máximos responsables del primer golpe de Estado de 27 de octubre del 2017 en la democracia. El caso es que la Sala de Plenos, aun siendo espectacular, tiene limitación de aforo. Una razón de peso que ha llevado al Tribunal Supremo a limitar por ejemplo el número de familiares y allegados de los acusados en prisión preventiva cuyas defensas solicitaban 10 pases para cada uno (un total de 90 personas) y que se ha quedado reducida a 2 pases por acusado compartidos entre sus familiares y allegados (18 en total). Y también se ha visto obligado a limitar las acreditaciones de medios de información y público en general. Para la publcidad y transparencia de las sesiones, estas se van a retransmitir en directo por señal de televisión que será distribuida de modo general y accesible también por Internet.

Una característica de la Sala de Plenos es su majestuosidad y el lujo clásico en el mobiliario y decoración. En ésta, destaca un enorme escudo de España obra del escultor español Mariano Benlliure que preside la mesa del Tribunal. El estrado es en la clásica forma de U donde en su parte central se sentará el Tribunal juzgador, en el ala derecha la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la Acusación Popular y en el ala izquierda los Abogados de la defensa y tras ellos los acusados. Hay que recordar que, de estos, la mitad siguen actualmente en prisión preventiva y la otra mitad en libertad bajo fianza o sin ella. Son 18 personas y 18 abogados que físicamente no caben en esa parte del estrado. Hay que resaltar que esta medida “de gracia” es la primera vez que se ha aceptado en toda la historia de esta Sala, ya que lo normal es que los acusados ocupen el lugar frente al tribunal, antiguamente en banquillos y en la actualidad en los cómodos sillones que mueblan la Sala. La verdad es que no sé cómo van a solucionar el tema de la distribución, pero se me antoja complejo.

Recordamos a los 18 acusados y los deltios que establece el Auto de enjuiciamiento, en el que discrepan la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la Acusación Popular ejercida por VOX, en la valoración del delito principal. La Fiscalía acusa de rebelión, mientras que la Abogacía del Estado aprecia sedición cuyas penas son mucho menores. Una diferencia que surgió curiosamente tras el cambio del Fiscal General consecuente con el cambio de Gobierno por la moción de censura que presentó y ganó el PSOE de Pedro Sánchez con el apoyo de los nacionalistas del PNV, los proetarras de EH BILDU y los partidos golpistas catalanes del PDeCAT y ERC. Son los siguientes acusados:

D. Oriol Junqueras Vies : Rebelión, Malversación de fondos públicos
D. Joaquim Forn Chiariello: Rebelión. Malversación de fondos públicos
D. Jordi Turull Negre: Rebelión, Malversación de fondos públicos
D, Raúl Romeva Rueda: Rebelión, Malversación de fondos públicos
D.Josep Rull Andreu: Rebelión, Malversación de fondos públicos
Dña. Dolors Bassa Coll: Rebelión, Malversación de fondos públicos
Dña. Carme Forcadell Luis: Rebelión
D. Jordi Sánchez Picanyol: Rebelión
D. Jordi Cuixart Navarro: Rebelión
Dña. Meritxell Borrás Solé: Malversación de fondos públicos, Desobediencia
D. Carles Mundó Blanch: Malversación de fondos públicos, Desobediencia
D. Santiago Vila Vicente: Malversación de fondos públicos, Desobediencia
D. Lluís M. Corominas Díaz: Desobediencia
D. Lluís Guinó Subirás: Desobediencia
Dña. Anna I. Simó Castelló: Desobediencia
Dña. Ramona Barrufet Santacana: Desobediencia
D. Joan Josep Nuet Pujals: Desobediencia
Dña. Mireia Boya Busquets: Desobediencia

La principal diferencia radica, como dije antes, en la valoración de la Abogacía del Estado al calificar el golpe de Estado como sedición en vez de rebelión. Esto puede influir negativamente a la hora de exponer el caso por una u otra parte de la acusación que tienen puntos de vistas diferentes, donde debería imponerse el relato de la Instrucción que el Tribunal Supremo asumió en el Auto de enjuiciamiento y es el que comparte la Fiscalía y la acusación Popular. La Abogacía del Estado debería limitarse a hacer una exposición final de sus planteamientos y calificaciones para someterlas al Tribunal y no entorpecer la labor de la Fiscalía. Lo contrario sería una situación insólita que será indudablemente aprovechada por las defensas para sembrar la duda y obtener el máximo beneficio ante recursos futuros y presiones al Gobierno en la petición de indulto. Eso si finalmente el Tribunal llega a sentenciar como rebelión y no sedición. Porque lo que es claro es que el golpe de Estado se produjo, que hubo hechos violentos en determinadas fechas anteriores y todo ello derivó en la intervención de la Autonomía, en el cese del Gobierno de la Generalidad y su posterior encausamiento.

Queda todo el juicio por delante, pero el Tribunal Supremo empieza mal al ceder, no solo en el absurdo tema de la traduccion simultánea del catalán al español y viceversa, sino también en algo tan visual como es el esconder a los acusados tras sus abogados, evitando que se sienten donde normalmente les corresponde frente al Tribunal y les pone a su lado en un lugar preferente en el estrado. Una singularidad que me recuerda el caso de Mario Conde que ejerció de Abogado defensor con toga incluida en su propio juicio. Y eso que ahora en lugar de incómodos banquillos, dispondrían de cómodos y lujosos sillones donde podrían aguantar perfectamente las tres sesiones semanales de ocho horas. Se trata de un inapropiado trato VIP que no tiene justificación alguna. Quizás lo único positivo es que tendremos una imagen fija en la televisión de ese estrado y de los casi 500 testigos que van a comparecer a lo largo del juicio. Lo importante es que finalmente se haga justicia sin ánimo de ejemplaridad y que esta no tenga interferencias por parte de un Gobierno que ya adelantó la posibilidad de conceder indultos que no estarían justificados por la gravedad de los hechos cuya comisión fue retransmitida al minuto por la televisión en aquella infame sesión del Parlamento autonómico de Cataluña del 27 de octubre del 2017.

Este Gobierno no está legitimado para seguir en el poder apoyándose en golpistas. La Constitución no previó la moción de censura para lo que está haciendo el PSOE y Pedro Sánchez, que la usa para imponer algo que las urnas no le concedieron. Lo democrático es dejar a los ciudadanos que decidan a quienes quieren dar su confianza. Y eso solo se resuelve en unas elecciones generales.

Por eso seguiré insistiendo en exigir:
¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

P.D.: Para aquellos que no conocen este edificio histórico, que fue restaurado tras un incendio, que sepan que existen visitas guiadas diarias concertadas y unas jornadas de puertas abiertas donde poder admirar sus salones, decoración y mobiliario. Claro que ahora con este juicio esto va a quedar seriamente alterado por razones de seguridad evidentes.

Nuestros abusadores impunes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 2 Febrero 2019

Si una mujer denuncia que un hombre ha intentado tener un contacto físico con ella -aunque sea fugaz- sin su consentimiento, bastará su palabra para que caiga sobre el acusado todo el peso de la ley. Si el imputado es una figura pública -político, empresario, cineasta- las redes sociales estallarán exigiendo su castigo penal. Detrás de esta pantalla con ribetes de justicia se oculta la cruda realidad: cuando la víctima de los abusos es una sociedad íntegra con millones de habitantes, sometida a la fractura y el saqueo por obra de una camarilla de políticos inescrupulosos, los leales a estos abusadores se movilizarán para que queden impunes. Una movilización que, para mayor escarnio, estará encabezada y organizada por otros abusadores que continúan en libertad y empuñan las riendas del poder. Es lo que está sucediendo en Cataluña, con la complicidad de los entreguistas que gobiernan España y reniegan de su promesa de hacer cumplir la Constitución y de defender la integridad y la soberanía de este país.

El inicio de la putrefacción
Dice la sabiduría popular que el pescado empieza a pudrirse por la cabeza. Y no se equivoca. Aquí la putrefacción se inició en la época en que sucesivos gobernantes y sus equipos de colaboradores miraron para otro lado cuando el banquero fallido y evasor fiscal solapado Jordi Pujol puso en marcha, sin demasiado disimulo, la conjura encaminada a materializar, con paciencia y en un futuro no lejano, la independencia de su feudo. La descomposición avanzó por el entramado institucional, social y económico hasta desembocar en la pestilencia actual.

El panorama no podría ser más tétrico para los catalanistas de buena fe que se sumaron inicialmente a la hoja de ruta dibujada por los embaucadores que, abusando de su ingenuidad, les hicieron creer que marchaban hacia la tierra prometida. ¿Qué ven los dos millones de víctimas del abuso si miran hacia el edificio de la Generalitat? Un cascarón ocupado por burócratas, cuyos jefes están en otra parte.

Uno, el prófugo, disfrutando de la buena vida en el palacete de Waterloo, jaleado por sus cortesanos incondicionales y protegido por los padrinos de la ultraderecha neonazi flamenca. Otro, su subalterno, con la entrada prohibida por el amo en el despacho presidencial, pasea por las ferias regionales brindando con ratafía y por el mundo mundial despotricando contra el país cuyo pasaporte utiliza sin pudor. Finalmente, aquellos que el fugitivo cobarde dejó librados a su suerte sin previo aviso, funcionan como un politburó paralelo en el insólitamente acogedor penal de Lledoners.

‘Repúblikas’ abortadas
Abusos sobre abusos. También hay un Parlament donde se incuban golpes de Estado y embriones de repúblikas abortadas, pero jamás se aprueba una ley para aliviar las penurias de los ciudadanos en las áreas de la sanidad, la educación y la asistencia social. Allí los legisladores de la mayoría solo compiten en iniciativas para dinamitar la convivencia entre los catalanes y de estos con el resto de los españoles.

Impunemente.
A la vez, el Ayuntamiento de Barcelona funciona, también impunemente, como una maquinaria anticapitalista y guerracivilista, donde se desahogan viejos rencores e impera la hostilidad contra la Constitución, el derecho de propiedad, el comercio legal, el turismo, la religión, las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad, mientras se estimula el efecto llamada para los okupas, los manteros y un aluvión de delincuentes que abarca desde carteristas hasta sicarios, pasando por narcotraficantes y proxenetas, nativos y extranjeros. Con una alcaldesa republikana,"de origen humilde y bisexual", rodeada de bien remunerados ideólogos de la izquierda pura y dura. Y abusadora.

Solidario con los golpistas
¿Quién nos salvará de esta marabunta de abusadores de la sociedad? No será el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, "antiguo leninista conservado en almíbar" (Antoni Puigverd dixit, "Arquitectura pujoliana", LV, 30/1), elocuentemente solidario con los golpistas y admirador de los métodos revolucionarios bolcheviques, como se lee en esta transcripción periodística de sus palabras (LV, 22/1):

"A veces -concluyó- hay que conseguirlos [los derechos] fuera de las leyes, pues ningún derecho se ha conseguido en la estricta legalidad". Y finalizó con el último verso del Cant de la senyera, "llum als ulls, força al braç" [luz en los ojos, fuerza en el brazo], en recuerdo de la frase repetida por el ex presidente de la ANC, Jordi Sànchez, "preso político injustamente encarcelado".

Arturo San Agustín se burla con sobrada razón de este tinglado ("Demasiados defensores", suplemento "Vivir", LV, 26/1):
Contamos con el Defensor del Pueblo, que está en Madrid. Y con el Síndic de Greuges, que tiene casa en la Cerdanya. Además, nos asisten, por ejemplo, el "Síndic de Barcelona" o el de Vic. Y otro más, el "Síndic ciutadà". Nunca nos había defendido tanto profesional. Y el resultado, aparentemente, es desolador. Cada vez tenemos más miedo.

Y en la tienda ornamental de la feria de abusadores hacen pantomimas los jerarcas del PEN Club, trasnochados imitadores de aquellas figuras estelares de la intelectualidad de izquierdas que poblaban los Congresos por la Paz organizados por el KGB soviético para mayor gloria del estalinismo, o que repartían pasquines maoístas por las calles de París con Jean-Paul Sartre a la cabeza. Mario Vargas Llosa retrató de cuerpo entero a estos elitistas como costaleros de una operación retrógrada ("Un comunicado lleno de mentiras y calumnias contra el régimen democrático de España", El País, 22/1).

Arderá Cataluña
Es verdad: "Cada vez tenemos más miedo". Los abusadores impunes amenazan a la sociedad con más atropellos si la justicia comprueba que sus compinches son realmente culpables de los delitos de rebelión, sedición, desobediencia y malversación, y les aplica la sentencia prevista por la ley. No olvidemos que incluso el benévolo tribunal de Schleswig-Holstein ya reconoció, en el caso del reo Carles Puigdemont, la probable existencia de malversación, delito que se castiga con una pena de 9 a 12 años de cárcel.

Si condenan a los abusadores, sus camaradas que todavía están, gracias al patético renegado Pedro Sánchez, en los puestos de mando, prometen que arderá Cataluña, con otra declaración unilateral de independencia, huelgas, tumultos callejeros, bloqueos de las vías de comunicación, lucha enérgica y todas las salvajadas para las que los gamberros se están entrenando desde que comenzó el procés. Los energúmenos que ya dañaron sedes de tribunales de justicia y de partidos constitucionalistas, así como domicilios de políticos, jueces y simples ciudadanos desafectos, han perseverado en su escalada de actos intimidatorios y violencias físicas hiriendo en el rostro a un dirigente de Ciudadanos en Torroella de Montgrí e insultando con saña al ex presidente del PP catalán y candidato a la alcaldía de Badalona, Xavier García Albiol, cuando asistía con su hija de 11 años a un espectáculo infantil en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

El perfecto fascista
¿Cómo definir a estos abusadores? Francesc-Marc Álvaro nos ahorra trabajo cuando explica brevemente en qué consiste el fascismo ("El gran dictador, todavía", LV, 24/1):
El abuso contra los más débiles, la persecución de la disidencia, la arbitrariedad disfrazada de ley, el argumento de la fuerza, la mentira repetida como si fuera verdad.

Gracias, Álvaro: has pintado el vivo retrato de los abusadores supremacistas… aunque omitiendo una de sus tropelías más crueles de raíz fascista: la discriminación racista, en este caso identitaria, que es lo mismo. Aparentan ser dos millones, pero desprecian la voluntad de los otros 3.550.000 que completan el censo electoral porque los consideran inferiores. Disfrazan de leyes los mamarrachos arbitrarios del 6 y 7 de septiembre y el 27 de octubre del 2017, y así seguimos hasta completar la imagen del perfecto fascista, que abusa de los más débiles lavándoles el cerebro desde el parvulario y proscribiendo el estudio y el uso cotidiano y correcto de su -nuestra- lengua: el español.

En cuanto a la mentira repetida como si fuera verdad, tenemos la apelación torticera a un inexistente 80% de apoyo al referéndum de independencia. ¿Cifras reales? Ya informamos que según el Gabinet d´Estudis i Opinió solo el 42 % de los encuestados se declaró partidario del referéndum de independencia ("Buffet libre para los malversadores", LD, 18/1). ¿Más datos? Los da nada menos que el Centre d´Estudis d´Opinió de la Generalitat : el 54% de los consultados considera que el Gobierno Torra "no sabe cómo resolver los problemas del país", contra el 4% que piensa que sí los está resolviendo. Menos del 40% opina que "necesita tiempo para resolverlos" (LV, 26/1). Su tope electoral está en el 47% de los votos emitidos. Son una eterna minoría social.

La emergencia obliga
Las mujeres cuentan con una multitud de defensores contra los abusadores machistas, reales o ficticios. Millones de ciudadanos estamos solos, por ahora, ante la embestida de los abusadores supremacistas. El Gobierno de España sobrevive gracias al apoyo de esta manada abusadora, y el pseudo gobierno de Cataluña es el ejecutor impune de los abusos. El único defensor que nos queda es el frente de partidos y sociedades cívicas constitucionalistas. Aunque esto implique copiar el lenguaje barriobajero de los zafios abusadores, la emergencia obliga: apretemos a ese frente para que cumpla, unido, con su deber de preservar la integridad y la soberanía de España, y el bienestar y la convivencia de sus ciudadanos, junto a la Monarquía parlamentaria y la Comunidad Europea.

Joseba Arregi: "No podemos dejar el futuro político y la convivencia en manos de Otegi"
EDUARDO ÁLVAREZ El Mundo 2 Febrero 2019

Teólogo y sociólogo, Joseba Arregi es un pensador brillante. Militó en el PNV -fue portavoz del Gobierno Vasco-, formación que abandonó con el cambio de milenio como un gran acto de libertad cuando empezó a sentir que la deriva del nacionalismo vasco hería su dignidad personal. Estamos ante uno de los intelectuales que mejor han analizado el terrorismo, con obras imprescindibles como El terror de ETA.

No se han apagado aún los ecos de la foto que algunos denominan "de la infamia" de la líder de los socialistas vascos, Idoia Mendia, con Otegi y otros dirigentes vascos esta pasada Navidad... ¿Qué le pareció cuando la vio en la portada de un periódico?
No me sorprendió demasiado. Al Partido Socialista de Euskadi (PSE), al PSOE en su conjunto, no se le puede negar que ha sido perseguido, que ha sufrido en sus carnes terribles atentados... Y, sin embargo, les ha podido una y otra vez la táctica. Zapatero, desdiciéndose de lo mejor que hizo, proponer el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, no dudó en meterse en tácticas para ver si conseguía algo a través de un diálogo con los etarras que no condujo a ninguna parte. Ahí empezó a imponerse la táctica sobre lo que realmente piensan. Sentarse a comer con un político que ha sido terrorista, que no se ha desdicho nunca de ello, que no ha condenado la historia de terror de ETA... es, como mínimo, una falta de decoro, una de esas virtudes que hoy parecen no servir para nada y sin las cuales la sociedad pierde su decencia... Cuando la táctica se impone a todo pasan estas cosas... No podemos dejar el futuro político, la convivencia, en manos de un Arnaldo Otegi que lleva tanto tiempo riéndose de todos. Con esas compañías no podemos construir el futuro político de la sociedad vasca.

Usted subraya que Bildu y Sortu son legales, pero no legítimos.
Bildu y Sortu no quieren aprender lecciones básicas de democracia que todos hemos tenido que aprender. Sobre la cultura constitucional, el respeto al Estado de derecho... Ahora estamos considerando rápidamente ilegítimas a personas que, bueno, habrá que ver lo que dan de sí, pero al menos tendrán derecho a que se les dé un tiempo, ¿no? Ahora el miedo es Vox. El lehendakari Urkullu decía el otro día que le preocupa Andalucía. ¿Y no le preocupa la sociedad vasca con Bildu y Sortu en el Parlamento...? En el País Vasco no se habla de cordón sanitario con estos partidos.

Desde que ETA anunció su disolución, la "normalización política" parece un mantra.
Es curioso, en el resto de cosas se quiere abolir el concepto de normal. Pero aquí hay que normalizar el euskera, el catalán, el nacionalismo... ¿Normalizar en qué? ¿En qué consiste? Para mí en democracia todo pasa por aceptar la Constitución, los principios del Estado de derecho que nos hacen a todos los ciudadanos iguales para poder vivir con nuestras diferencias. Derecho a la diferencia, sí, pero porque somos todos iguales ante la ley. No hay que inventarse nada. ¿Hay que trabajar para la convivencia comiendo en un txoko con Otegi? No. La convivencia es respetar las reglas del juego, no es cuestión de ir por ahí dándose abrazos. A los etarras no hay que pedirles que pidan perdón, sino que acaten las reglas de juego de la democracia. Lo demás, al confesionario o al psiquiatra. ¿Reinserción? Reinsertar es volver a insertar en aquello que has roto. ¿Y qué han roto? La convivencia en el espacio público. Y ésta la garantizan el Estado de derecho y la Constitución, el bien más frágil y, por ello, el que más cuidado necesita. Se habla constantemente de cambiarla... Ojo, que ha costado mucho llegar a este bien común para jugar con él a la ligera.

¿Actúa la sociedad vasca como si las víctimas le sobraran, le molestaran?
Sí. Siguen molestando. Para mí las víctimas y las asociaciones de víctimas han sido el referente para no perder el norte, para no perder mi dignidad. La mayoría de la sociedad vasca miró hacia otro lado mientras ETA mataba. Y ahora ha cerrado el libro de ETA. Y las víctimas, como es lógico, no quieren que se cierre el libro con tanta facilidad... ETA en sus consecuencias está viva. Las víctimas son el recordatorio molesto de que la pregunta ¿dónde estaba yo y qué hacía mientras ETA mataba? sigue molestando. Y mientras sea así, no habremos enterrado bien a los muertos. ¿Qué estamos haciendo ahora para darle a los asesinados la memoria que merecen?

Conecta su pregunta con la batalla por el relato...
Yo al principio estaba muy enfadado. Porque nos llevaban leguas de distancia produciendo materiales audiovisuales, escribiendo libros... para justificar la historia de ETA. Hoy ellos ya saben que a lo más que pueden aspirar es a un empate digno para ellos, no para nosotros. Soy contrario a la dicotomía ellos y nosotros, pero mientras no se desliguen de la historia del terror siguen siendo ellos para mí. Con muchas dificultades, cayéndonos una y otra vez, se está consiguiendo que se trabaje académicamente en la historia de ETA, que se creen archivos y que se mantenga viva toda la memoria. Es una batalla larga, pero tengo una pequeña satisfacción ahí.

Según el último Euskobarómetro, del pasado diciembre, ha vuelto a caer el apoyo a la independencia, rechazada por el 61,3% de los vascos. ¿Coincide con su percepción?
A veces pienso que la sociedad vasca es esquizofrénica. Creo que la estadística dice la verdad. Pero eso no se refleja en el voto, por eso digo que es esquizofrénica. Aunque, en realidad, la sociedad vasca es muy interesada y muy material. El voto está influenciado no por los programas de los partidos, ni por el sentimiento identitario ni por ETA..., sino por la creencia en quién nos asegura el diferencial de bienestar con respecto al resto de España. Como eso en el País Vasco muchos piensan que es debido al PNV, en la urna siempre va la papeleta del PNV, para que siga trayendo financiación que mantenga ese diferencial. De momento, la electoral es una batalla perdida para los partidos nacionales, que son los que han contribuido a que la gane el PNV. Para los ciudadanos vascos, así en general, todo lo que viene de Madrid al País Vasco -transferencias, inversiones...- lo trae el PNV. Miro al futuro con preocupación. Vivir sobrefinanciado, como pasa con todo lo que sea sobre, como sobrepeso, acaba haciendo daño. Porque merma la capacidad de vitalidad, de enfrentarnos a los problemas. En el País Vasco vivimos de la paga del abuelo. No hay creatividad ni innovación, dos de las cosas que más necesitamos, y ésas no son posibles sin crítica y autocrítica. Y en Euskadi hay menos cero de autocrítica.

¿Ha tenido el problema catalán algún efecto antídoto en el País Vasco?
No lo sé. Las pesetas van en el voto, la inteligencia, a saber...

Y, sin embargo, quizá por comparación con lo que ocurre en Cataluña, parece que de Urkullu ha calado una imagen de moderado...
Como lehendakari, pero no como hombre de partido. Hace unos días dijo "ninguna ley se puede sobreponer al sentimiento". ¿Eso cómo casa con la democracia? La igualdad ante la ley, la educación cívica, tienen que anteponerse. Y Urkullu, como hombre de partido, ahí está, apoyando el pacto con Bildu para construir el futuro de la sociedad vasca...

A propósito, ¿qué le parece el intento de aprobar un nuevo Estatuto vasco?
Eso no va a ninguna parte. Volviendo a lo de antes, al lehendakari no le preocupa Andalucía. Le preocupa Vox porque refuerza en toda España las posiciones de Ciudadanos o del Partido Popular. E igual se empiezan a repensar las cosas en un sentido distinto a esa idea confederal que algunos proponen... Para que no crezca Bildu, el PNV de vez en cuando tiene que dar de comer a esos votantes más escorados. Es muy peligroso, pero se trata de juegos tácticos, nada más.

¿Qué opinión le merece la irrupción de Vox?
Con lo que ha pasado en Cataluña, estaba cantado que antes o después tenía que surgir. Habrá que ver en qué deriva. Y eso necesita un poco de tiempo. Pero creo que lo mezclamos todo. Ahora resulta que Le Pen es lo mismo que Orbán, que Kaczynski, que Trump, que Erdogan... ¿Es que acaso en EEUU no existe un check and balance? Ahora a todo lo denominamos populismo... El problema del populismo es cuando llega a ser totalitario, que es cuando se convierte en peligrosísimo. Y todos los que están pidiendo plebiscitos todo el rato para todo van en esa dirección: el acceso de las masas al poder sin pasar por el filtro de la democracia representativa del liberalismo. ¿Los de Vox? Habrá que ver... Muchas cosas de las que dicen me rechinan, no necesariamente las que parecen rechinar a tantos. No sé por ejemplo por qué tiene que haber una doctrina única sobre feminismo, como si fuera un anatema religioso... A veces ciertos excesos de un lado provocan estas otras cosas, como reacción...

Entiendo que le parece una anomalía democrática establecer cordones sanitarios a priori...
El pacto del Tinell, un cordón sanitario, fue una barbaridad y sigue funcionando. La moción de censura es la repetición del pacto del Tinell... El problema en España es que, una vez concluida la Transición, la derecha ya duda de la lealtad constitucional de la izquierda, y la izquierda no acepta la legitimidad democrática de la derecha. Y así no se puede construir ninguna casa común. Ahora piden cordones sanitarios en torno a Vox por patriotismo. ¿Por patriotismo no hubiera tenido que renunciar Sánchez a una moción de censura con esos compañeros de viaje?

¿Tiene el problema catalán solución?
Todo tiene remedio menos la muerte. Pero creo que no la que se le está buscando. Más financiación, más autogobierno, ¿por qué? Con los nacionalismos no vale ni ceder ni no ceder, son insatisfechos por naturaleza mientras tengan masa (votantes). Si les cedes, ganan, si no, se hacen las víctimas y también ganan. Hagamos pues lo racional, lo que le conviene al Estado de derecho, y olvidémonos de si vamos a ganar o no vamos a ganar. Hay que dar la batalla política en defensa del Estado de derecho a rajatabla...

Creo que es especialmente crítico con el papel actual de los medios de comunicación...
Sí, porque viven con la misma premura que los partidos. Ya no hay nada más viejo que el tuit de hace 15 segundos, y así no se puede vivir. Se habla mucho de la libertad de información, pero poco sobre el deber de información en una democracia. Los periodistas necesitan distancia. La memoria está desprestigiada... ¡Si se quiere montar un sistema escolar anulando la memoria, en nombre de la pedagogía moderna!

Esa urgencia lo domina todo en la política...
¿Podemos seguir funcionando así? Yo a los políticos les diría: escojan entre todos a 15 personas de confianza para que haya un Gobierno gestor durante cuatro años. Y váyanse todos a casa a reciclarse, a hacer ejercicios ignacianos. Es un absurdo, pero es que no hay otra... ¿Cuándo piensan algo, cuándo leen nada...? La política no pueden ser ocurrencias de cada mañana... ¿Cómo no va a haber populismo? Es que estamos devaluando a marchas forzadas la democracia. Vivimos en una sociedad alocada, fuera de quicio.

¿Cómo ve el papel que está desempeñando la Monarquía y los ataques que recibe?
La democracia es el espacio de las verdades penúltimas. No puede haber una verdad última, que queda para el espacio de la religión, de la metafísica. Pero los hombres tenemos ansias de plenitud, necesitamos ficcionarla de alguna forma. Por ejemplo, la soberanía de la que todo el mundo habla... Y el rey encarna esa ficción, a través de la renuncia a gobernar, a ser activo en política, y con ello puede representar a todos, algo que no pueden hacer las demás instituciones. Tiene así una función muy democrática, porque ejerce como recordatorio a todos los poderes de que deben atenerse a la penultimidad del espacio en el que actúan, de que son provisionales... No sorprende que los que más se meten con la Monarquía sean los populistas, los que tienen ramalazos autoritarios, porque le quieren quitar esa representación, pero, además, actuando.

Por último, usted que ha reflexionado tanto sobre los nacionalismos, ¿cómo ve el futuro de esta Europa en la que vuelven a resurgir con fuerza?
La Unión Europea, como el hermano mayor que todo lo sabe, sólo se dedica a dar órdenes y los demás se tienen que someter. Tony Judt decía que la Europa occidental nunca ha conocido de verdad la Europa oriental, y seguimos sin hacerlo. No es que la UE no deba defender valores y principios democráticos, pero hay que hacerlo sabiendo hacerlo, no como un maestrillo de escuela castigando permanentemente... Yo he sido muy europeísta. Pero empiezo a estar un poco cansado. Con la suma de todas las administraciones (local, autonómica, estatal, europea...) se está creando un gran Leviatán. Todo son prohibiciones, mandamientos, anatemas... Empiezo a entender a los ciudadanos que dicen «me ahogo».

El buen Junqueras
No es ningún moderado. Es el cerebro y actor del golpe contra España
Luis Ventoso ABC 2 Febrero 2019

Algunas realidades sencillas se tornan confusas por un exceso de análisis, que retuerce con mil enfoques hechos claros. En esa línea de buscarle vueltas a lo que no las tiene ha cundido entre algunos politólogos la idea de que Oriol Junqueras representa una alternativa cabal frente a la abierta «locura» de Torra y Puigdemont. El buen Junqueras, de 49 años, con su tono santurrón, su porte abacial, sus estudios en Historia, su catolicismo declarado y su voz queda y campanuda vendría a ser un interlocutor razonable, «alguien con quien se puede hablar». El líder de ERC -partido dos veces golpista contra España, en octubre de 1934 y de 2017- sería la persona con la que el Estado podría explorar salidas. Pues bien, tal punto de vista constituye una majadería, pues se da de bruces con los hechos: Junqueras fue el cerebro del golpe separatista y es un cruzado de su causa, que no admite más solución que la independencia de Cataluña, quiera o no la mayoría social. En cuanto a su talante pacífico, nada hay de ello tras su máscara. Esta misma semana, en una nueva patochada propagandística -en la que compareció en holograma, como Obi-Wan Kenobi en «Star Wars», y con su voz doblada por su hermano-, llamó a «la movilización masiva y la desobediencia civil» contra la legalidad española. Es decir, a conseguir por la fuerza la independencia.

España figura entre los países más avanzados, con una democracia asentada y un Estado de derecho de plenas garantías. Pues bien, la fiscalía del más alto tribunal solicita para el buen Junqueras una pena de cárcel de 25 años y otra idéntica de inhabilitación. Es el dirigente separatista enfrentado a la acusación más grave. ¿Por qué? Pues porque la Justicia considera que fue junto a Puigdemont el cerebro y ejecutor del golpe de 2017, que tenía como meta mutilar España a la fuerza, privándola de uno de sus más importantes territorios. El buen Junqueras está acusado de rebelión y malversación de caudales públicos. Incumplió la ley tras reiteradas advertencias, con saña y perfecta consciencia de que delinquía. Incluso la Abogacía del Estado, presionada por Sánchez para pedir penas leves, solicita doce años de prisión por sedición y malversación.

No, el buen Junqueras no es nuestro aliado. Es nuestro enemigo declarado. De haber triunfando nos habría causado un daño irreparable, al privarnos de una de nuestras comunidades más ricas, industriosas y de mayor valía cultural. El buen Junqueras incendió a la sociedad y encabronó a familias que siempre se habían llevado bien. El buen Junqueras tampoco es buena persona, pues mintió a sabiendas a sus vecinos una y otra vez. Les aseguró que la ruptura contaría con el beneplácito de la UE. Falso. Los engañó garantizándoles que el «procés» no tendría coste alguno para Cataluña, al revés, aumentaría la prosperidad. Lo cierto es que el mero amago ya provocó un éxodo de empresas y ha ahuyentado la inversión.

Junqueras recibirá una larga pena de cárcel, pues acorde a nuestras leyes no puede ser de otra manera. Como español me sentiré confortado y protegido. Todo país normal se defiende de sus enemigos.
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