AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 6  Febrero 2019

Abascal pide "aplicar el Código Penal" a Sánchez ante su última "traición"
El presidente de Vox pide "aplicar el código penal" a los golpistas y al presidente del Gobierno
Maite Loureiro Libertad Digital 6 Febrero 2019

Vox vuelve a abrir la puerta a llevar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante los tribunales por aceptar una de las exigencias separatistas para designar un "mediador" que interceda entre el Ejecutivo central y el de Cataluña. Una cesión más que tendría por objetivo sacar adelante los Prespuestos Generales del Estado de 2019.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, denunció en Twitter que la elección de esa figura es "un reconocimiento de facto de la independencia de Cataluña" y acusó a Sánchez de "traicionar a España y a la Constitución". Por último, reclamó aplicar la ley contra los independentistas: "A los golpistas solo hay que aplicarles el Código Penal. Y parece que a Sánchez también", añadió a través de las redes sociales.

También el portavoz del Comité Ejecutivo de Vox, Ignacio Garriga, se pronunció acusando al Gobierno de Sánchez de "ser uno de los más traidores de la historia" y de "plegarse" ante el separatismo: "Frente a la cobardía y alta traición los españoles, y en especial los que residimos en Cataluña, defenderemos hasta el final la unidad de España", advirtió a través de redes sociales.

No es la primera vez que Vox amenaza con denunciar al Gobierno de Sánchez ante los tribunales. Cuando el partido presentó la querella contra el presidente catalán, Quim Torra, ante el Tribunal Supremo por provocación, conspiración y provocación contra la rebelión amenazaron con denunciar al actual presidente por "dejación de funciones" en Cataluña. Algo que ya hicieron con Mariano Rajoy en octubre de 2017 por no impedir el 9N.

Pacifistas de salón
Emilio Campmany Libertad Digital 6 Febrero 2019

La actitud de España en la crisis venezolana no puede ser más farisaica. Reconoce a Guaidó como legítimo presidente, pero le obliga a dialogar con el usurpador Maduro. Hace lo que los países del Grupo de Lima, los que reconocen a Guaidó, pero se integra en el de Contacto, que es donde están quienes apoyan al chavismo. Quiere que en Venezuela se restaure la democracia, pero exige que se haga dialogando con quien la secuestró.

Lo curioso es que España no es la única que se contradice. Lo hacen todos los países miembros de la Unión Europea que siguen nuestros pasos, incluidos Francia, Alemania y Reino Unido. También lo hacen los del Grupo de Lima, que exigen a Guaidó que dialogue con Maduro y que la transición sea pacífica. Federica Mogherini ha expresado la contradicción en muy pocas palabras diciendo que la transición ha de ser democrática y pacífica, las dos cosas. En otro caso, se supone, no tendrá el respaldo de la Unión Europea.

A pesar de que no sea sólo España la que esté diciendo y haciendo tonterías, es la más responsable porque, como el propio Sánchez se enorgullece en reconocer, son muchos los países que siguen nuestra estela, aunque más bien habría que llamarla deriva.

Es muy tranquilizador para nuestros frágiles electorados exigir que la transición sea pacífica y distanciarse de la belicista actitud de Estados Unidos, que no ha descartado recurrir a una operación militar para restaurar la legalidad democrática en Venezuela. Es algo que han hecho casi todos. Sin embargo, olvidan que la transición ya no será en ningún caso pacífica. Para empezar, están los cuarenta cadáveres que las fuerzas de Maduro han dejado en las calles. Es posible que, para Sánchez y Mogherini y demás papanatas, no haya violencia hasta que ésta se ejerza contra Maduro y que, mientras sea Maduro el que la emplea contra su pueblo, no puede hablarse de verdadera violencia. Pero hay un segundo factor mucho más importante. Si Guaidó sigue en libertad y puede mal que bien ejercer su presidencia interina y ser reconocido por la pusilánime España y sus imitadores lilas, es porque Trump ha amenazado seriamente a Maduro con que recurrirá a la fuerza si las tropas chavistas detienen o en cualquier otro modo amedrentan o violentan a los miembros de la Asamblea Nacional y a su líder. La amenaza del uso de la violencia es violencia. Y es esta violencia, que esperemos baste en el grado de amenaza, la que permitirá en su caso que Venezuela transite hacia la democracia. Sin esta violencia, la transición no sería posible.

No serán las fatuas palabras del pacifista Sánchez ni el vacío discurso de la apaciguadora Mogherini las que restaurarán la democracia. Tampoco será la cínica diplomacia del sibilino Borrell la que lo haga. La democracia llegará en su caso a pesar de ellos, porque su pacifista actitud, que socava la credibilidad de la amenaza norteamericana, da alas al chavismo, que en estos momentos se está planteando detener a Guaidó y negociar con esa carta en la mesa. Y se hará desde luego con violencia, la que están dispuestos a emplear los norteamericanos. Luego, cuando finalmente llegue, gracias a esa amenaza, la democracia, tendremos que soportar a Sánchez, a Mogherini y a los demás colgarse las medallas rodeados de almibarados aplausos.

Ocho días de superioridad moral
Cristian Campos elespanol 6 Febrero 2019

Repasemos. En ocho días, a la dictadura de Nicolás Maduro le ha dado tiempo a:

1. Intentar apoderarse del oro guardado en el Banco Central de Venezuela. La operación fue abortada días después de que el régimen vendiera tres toneladas (de un total de veinte) a una firma de inversión de los Emiratos Árabes Unidos.

2. Ampliar el radio de acción de los escuadrones de la muerte socialistas, el FAES (Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana), desde los barrios de clase alta de Caracas, el escenario más habitual de sus crímenes, hasta los barrios populares de la ciudad.

3. Asesinar a por lo menos treinta y cinco opositores.

4. Detener a ochocientos cincuenta ciudadanos venezolanos y recluir a una buena parte de ellos en El Helicoide y La Tumba, los dos centros de tortura que el régimen mantiene en Caracas.

5. Grabar un clip promocional de más de una hora de duración junto a Jordi Évole.

Ese es el balance conocido de los ocho días de plazo que la UE concedió a Nicolás Maduro para que este convocara elecciones presidenciales. Dicho de otra manera. Para la UE, el saqueo de la poca riqueza que todavía queda en el país y el asesinato, el secuestro y la tortura de cientos de venezolanos era un precio aceptable a pagar para no aparecer en la foto junto a Donald Trump. Aunque en esa foto también estuvieran Canadá y la mayoría de los países sudamericanos.

Las razones para reconocer o no reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela eran las mismas el 26 de enero que el 4 de febrero. La posibilidad de que Maduro aceptara su derrota mansamente y sin presentar batalla tendían a cero. La de que Rusia y Cuba, los principales apoyos del régimen, aprovecharan ese plazo para fortalecer la posición de Nicolás Maduro tendían al infinito.

La postura de la UE ni siquiera tiene lógica política o jurídica. Si Maduro tiene la legitimidad presidencial para convocar elecciones, ¿por qué debería obedecer las órdenes de la UE o aceptar que esta traspase esa legitimidad, en un plazo aleatorio de ocho días, a un Juan Guaidó que se la habría atribuido de forma ilegítima de acuerdo al razonamiento de los propios Gobiernos de la UE?

El plazo de cortesía concedido por la UE al régimen de Nicolás Maduro es similar al que la legislación española concede a quien okupa ilegalmente una propiedad ajena. Plazo que podía llegar a ser incluso de dos años antes de esa última reforma legal que lo redujo a "sólo" tres meses. Formalmente, ese plazo pretende evitar el desamparo legal de quienes okupan una vivienda que no les pertenece.

Al fondo a la derecha late sin embargo el verdadero motivo. Es decir, la protección que el socialismo, la Plataforma Antidesahucios de los Sátrapas Bananeros e ideología común de las derechas y las izquierdas europeas, concede a sus delincuentes hasta que no queda ya más remedio que echarlos a cañonazos, jurídicos o literales, de allí donde se han atrincherado.

Los venezolanos recuperarán algún día la soberanía de su país de la misma forma que los propietarios españoles acaban recuperando, más tarde que pronto, sus viviendas. Es decir después de cumplido el plazo que el socialismo se concede a sí mismo para que su superioridad moral te llegue hasta la campanilla. Otra cosa es el estado en el que quede el país tras el paso por él de las fuerzas de la revolución. Hasta en capacidad destructiva se asemejan Nicolás Maduro y sus valedores de la UE a un okupa.

Pedro Sácnhez opta por la traición.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 6 Febrero 2019

EL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ VA A TRAICIONAR A ESPAÑA CEDIENDO A LAS EXIGENCIAS DE LOS GOLPISTAS.

Este miserable sujeto quiere destruir España con tal de mantenerse unos meses en el poder. Angustiado por las exigencias de los golpistas para conseguir la llave que le permitiría permanecer en la Moncloa durante casi dos años más, está dispuesto a traicionar a España de la forma más obscena y criminal que se puede hacer desde el poder. Y esa es tratar al Gobierno de la Generalidad de la Comunidad autónoma de Cataluña, como si fuera un igual. Y no lo es. Creo que es deber de los que defendemos la Constitución y la Unidad de España, el que demos un paso al frente para evitar este ignominioso acto de traición que están perpetrando los enemigos de España. Y entre ellos de forma mezquina se encuentra el actual Ejecutivo en el Gobierno de España. Creo que es deber de todos los que tienen responsabilidades como representantes de los españoles parar este nuevo golpe de Estado que pretenden disfrazar con una mesa de diálogo entre Gobiernos de igual a igual. Si no lo hace el Congreso de los Diputados, deberá ser el Senado el que evite esta tropelía al pueblo español.

Creo absolutamente necesario el que S.M. el Rey D. Felipe VI con la ayuda de los partidos que defienden la Constitución y la UNIDAD de España, ponga límites a los propósitos secesionistas que subyacen en la creación de esa mesa de diálogo imposible cuyo único objetivo es la rendición del Estado de Derecho para que los golpistas obtengan lo que demandan: “el derecho de autodeterminación. O lo que es lo mismo, la independencia, obteniendo un compromiso formal para la realización de un referéndum vinculante.

Pido perdón por editar este post adicional al que hace escasos minutos edité y mantener los dos, pero creo imprescindible alertar de las inquietantes declaraciones de la vicepresidenta Carmen Calvo y la aceptación de una mesa plural en la que se integren los partidos con representación a nivel nacional en el Congreso, incorporando además la figura de un “facilitador”, mediador o como quieran disfrazarlo, no solo como un notario, sino alguien que pueda hacer de juez y árbitro de que la reunión se desenvuelve por los cauces democráticos adecuados. Una aberración que sumar a la esquizofrenia que padece este Gobierno accidental que quiere perpetuarse. No deja de ser curioso el que sea hoy precisamente cuando se ha anunciado la publicación del libro de Pedro Sánchez, “Manual de resistencia”, que es toda una alegoría a su intención de no abandonar el poder, como sea y acosta de lo que sea, incluso traicionando al pueblo español.

Así que si no piensa hacerlo por las buenas y nos vende a los enemigos de España, en el que hay ya que incluirle, pues habrá que hacerlo por otros medios que le persuadan de bandonar ese camino.

¡¡ESPAÑA DESPIERTA!! Defendamos nuestra democracia y nuestra Soberanía contra quienes quieren robárnosla.

Sánchez arrastra a España ante el golpisimo separatista
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 6 Febrero 2019

Sánchez ha vuelto a arrastrarse ante los separatistas, esta vez sobrepasando ya todo límite de decencia exigible a un Presidente de una Nación soberana, de y acepta el "mediador" (con el nombre que quieran darle) exigido por los golpistas. Lo que implica, cruda y vilmente, rendir los principios constitucionales

Que se enloden él y todo el PSOE, en silencio cobarde, no importa. Lo gravísimo es que es la dignidad de España y sus ciudadanos está siendo pisoteada. Por un gobernante, un gobierno y un partido, y si no es así que este se rebele a la tración en el Parlamento, que estan vendiendo en almoneda y solo por mantenerse en el poder, lo que es un derecho del pueblo español, su soberania.

Un día tendrán que pagarlo en las urnas pero espero que también hayan de pagarlo ante la Justicia. Porque esto ya tiene muchos visos de estar violando la Ley de Leyes y de estar prerpetrando una verdadera ruptura de los preceptos constitucionales. Y si es así, habrán de responder de ello.

PD. Sánchez va a publicar un libro en Planeta supuestamente escrito en sus meses en Moncloa y en el Falcón. Pregunta solo hay una : "¿Quien ha sido, esta vez, el "negro"?

España, o sus hijos devorando a Saturno

Roberto L. Blanco Valdés La voz 6 Febrero 2019

La historia de Norteamérica, donde nació el federalismo, es la de la progresiva construcción de un Estado-nación a partir de sus trece territorios fundadores. Un proceso centralizador que tuvo varios hitos materiales -el asentamiento de una judicatura con potestad en todos los estados, la consolidación tras varios intentos fallidos de un banco nacional (la reserva federal) o la creación de una policía federal (el FBI)- y que avanzó decisivamente en tres momentos esenciales de la historia del país: la Constitución de 1787, la Guerra de Secesión y el New Deal que siguió al crac de 1929.

Olvidando las muchas enseñanzas de esa experiencia federal centralizadora, España lleva cuatro décadas practicando un federalismo descentralizador que, tras transferir a las regiones los poderes necesarios para que el sistema autonómico pudiesen funcionar, entró en una demencial dinámica centrífuga basada en una sandez que el inexplicable complejo frente a los nacionalismos acabó por convertir en un dogma básico de la política española: que centralizar es siempre malo y descentralizar maravilloso.

El resultado de tal majadería -contradicha rotundamente por la evolución de los principales estados federales del planeta- nos ha llevado a la temible situación en que hoy nos encontramos: un país conformado, de un lado, por comunidades donde el separatismo ha intentado en el pasado, intenta en el presente o podría intentar en el futuro la secesión territorial (Cataluña y el País Vasco); y de otro, por comunidades que, gobernadas por el PSOE o el PP, defienden, al margen de cualquier racionalidad, que no están dispuestas a aceptar que no se les transfiera a cualquiera de ellas lo que se entregue a las demás.

Dada la inmensa presión que los separatistas van a seguir ejerciendo por desgracia en el futuro previsible sobre cualquier eventual Gobierno del PSOE y la que sus barones territoriales parecen dispuestos a desplegar sobre un eventual Gobierno del PP, la cosa es clara: España es un país con un Estado que no tiene apenas quien lo defienda (ni en la política, ni en la academia, ni en los medios de comunicación, esferas las tres donde casi todos se manifiestan convencidos de que cuanta más descentralización, mejor), pero donde hay muchísima gente tirando de los 17 brazos de un poder central que no será capaz por mucho tiempo de mantener tanta presión. Es el celebre cuadro de Goya Saturno devora a su hijos: aquí, España parece devorada día a día por sus diferentes territorios.

Y ello pese al hecho evidente de que el Estado-nación, formado personas que se identifican por su común condición de ciudadanos, sigue siendo a día de hoy el espacio básico donde se hace efectiva la cohesión social y la solidaridad territorial. Si dejamos el Estado reducido a mero cartón piedra, una y otra desaparecerán en grave perjuicio, sobre todo, de los más débiles y los más necesitados.

Sánchez, el presidente opaco que presumía de venir a regenerar
EDITORIAL @AntonioRNaranjo esdiario 6 Febrero 2019

Sánchez sufrirá un merecido calvario en la Comisión de Investigación de su tesis en el Senado, por la que desfilarán durante un año decenas de personas concernidas por su expediente académico y la gestión posterior, ya incluso desde La Moncloa.

Antes de que se culminen los trabajos, ya se pueden emitir dos conclusiones lamentables que, en sí mismas, harían incompatible su permanencia en La Moncloa si se aplicaran los estándares democráticos más elementales o, incluso, las propias palabras literales de su inquilino: la tesis contiene plagios escandalosos e irrebatibles y, para ocultarlo, la Presidencia mintió al lanzar a la opinión pública un informe desde la Moncloa que negaba la copia con supuestas pruebas científicas al respecto.

Ya probado
Esto último lo demostró documentalmente ESdiario, desvelando que La Moncloa anunció un examen favorable a Sánchez que en realidad no conocía ni había encargado y ni siquiera está claro que exista. Suficiente para dimitir en cualquier país, pero especialmente en uno que se gobierna despreciando los votos en las urnas y apelando a una regeneración luego inexistente.

La Moncloa mintió para tapar el plagio de la tesis Pedro Sánchez
Porque Sánchez incluso tuvo el descaro de utilizar un ejemplo de Alemania, donde un ministro dimitió por plagio, para justificar el relevo de Rajoy de la mano de Podemos y los independentistas, y situó ahí el nivel de exigencia ética que nadie, salvo él, al parecer podía cumplir.

Ya hay dos conclusiones irrebatibles: Sánchez copió en su tesis y mintió o hizo mentir para protegerle

Tener un presidente que copia su tesis acreditativa de doctor, bien de manera directa bien con un ayudante, es de una gravedad extrema. Si además miente o hace mentir para fabricar una coartada verosímil pero ya desmontada, el bochorno roza ya el terreno judicial.

Porque además llueve sobre mojado: la falta de transparencia y la opacidad son la característica fundamental de la triste legislatura de Sánchez, tanto en los asuntos públicos cuanto en los privados. Desde la negociación presupuestaria -resumida en la visita de su socio Pablo Iglesias a Lledoners- hasta los acuerdos desconocidos con el soberanismo que le invistió, todo está envuelto en un oscurantismo inquietante.

Opacidad en sus viajes
El mismo con el que intenta proteger sus viajes en el Falcon o en los helicópteros de Presidencia, a menudo acompañado de su mujer y para asuntos familiares o lúdicos: intentar declarar todo ello "secreto de Estado" es, amén de un insostenible desmán jurídico, un deleznable abuso político.

Pedro Sánchez nunca llegó a enseñar el test antiplagio que La Moncloa publicitó a ciegas

La dureza contra Sánchez no responde a una manía ideológica, sino al respeto a las reglas del juego, que ha de ser especialmente exigente con quien más las ha retorcido para lograr los objetivos políticos negados por los ciudadanos en las urnas. Retratarle como un ambicioso plagiador y opaco, que moldea la realidad a su antojo y desprecia las normas, no es más que describir una realidad sonrojante que esta Comisión- y no solo ella- ha de contribuir a aclarar.

El PSOE achicharrado
Antonio Martín Beaumont esdiario  6 Febrero 2019

El 'sanchismo' ya está por encima del PSOE, de su tradición e historia, y puede pasarle una factura histórica al partido el 26M. Los líderes autonómicos y locales tiemblan por ello.

Fue bonito mientras duró. La sangría de votos ha disparado todas las alarmas. Pedro Sánchez recibió semanas atrás los resultados de una encuesta interna demoledora que circula ya como una losa entre los principales dirigentes afines al presidente. Nada que ver con el paradisiaco CIS de José Félix Tezanos.

Los datos demoscópicos, al poco de terminar las elecciones en Andalucía saldadas con una debacle sin precedentes del antaño todopoderoso socialismo andaluz, ya fueron digeridos “con prudencia” por la Ejecutiva Federal y se extendió una sensación de fin de fiesta en la cúpula del PSOE.

Según ese sondeo, que se trata de mantener dentro de la mayor discreción posible al margen del sanedrín de Ferraz, el paso por las urnas el 26-M les traerá a los socialistas muy malas noticias. Próximos al presidente aseguran que él está convencido de que el Partido Socialista ganará las municipales y europeas -que serán la lista más votada en muchas Comunidades Autónomas- pero también sabe que, enfrentado a la aritmética de representantes, la alternativa post-electoral de PP, Cs y Vox podría dejarlo sin apenas poder territorial.

Sería en realidad una especie de “pago con la misma moneda” ya que hay que recordar que en 2015 el PP fue el partido más votado en diversas comunidades si bien fue desalojado sobre todo por la pinza entre PSOE y Podemos.

El descalabro
Y es que el descalabro de Podemos corroído por su escisión en Madrid y sus guerras abiertas a lo largo y ancho de la geografía española, y la entrada en escena de los de Santiago Abascal con una fuerza inédita en un partido tan joven, logrando representantes aquí y allá, le han dado la vuelta al paisaje político con tal fuerza que, de creer a quienes llegaron a ver la mencionada encuesta (encargada, insisto, al calor del seísmo andaluz del 2 de diciembre), únicamente Emiliano García-Page tendría la capacidad de retener Castilla-La Mancha frente a un hipotético acuerdo del centro-derecha.

El resto de sus presidentes autonómicos correrían el riesgo de ser descabalgados. Ni siquiera el transversal Guillermo Fernández Vara amarraría el sillón de Extremadura, amenazado por la lista de José Antonio Monago y el apoyo que pueda recibir de “naranjas” y “verdes”.

Sobre ese telón de fondo, que Pedro Sánchez se presente como único depositario del voto útil contra el “pacto de las derechas” se antoja una política “de vuelo corto” con el que perderse con facilidad en la polvareda electoral. Casi tan cuestionable como el llamamiento al miedo de que “viene la derecha” que ha comenzado a enarbolar machaconamente Pablo Iglesias.

De hecho, para los barones socialistas, se impone la estrategia de acercarse a Ciudadanos ahí donde sea posible, y así han comenzado a hacerlo algunos ya de los que ven sus cargos peligrar. Por mucho que exista ahora la orden en contra desde Ferraz. Desde luego, en Aragón, Javier Lambán habla abiertamente hace tiempo de una posible alianza con los naranjas. Diga lo que diga el presidente del Gobierno.

El PP cerca a Sánchez con una terrible Comisión de Investigación de su tesis
A esos candidatos socialistas autonómicos, y probablemente a muchos otros en los municipios, no les quedará más remedio que apostar por campañas muy personales que intenten contrarrestar el desgaste del sanchismo. Porque las barbas “cortadas” del susanismo han puesto en este sentido otras muchas barbas regionales y locales “a remojar”.

Las quejas
Quienes se juegan su futuro dentro de cuatro meses buscarán, qué duda cabe, ir por libre y fiarse de su fuerza para alejarse de los estragos de las políticas del Gobierno. Y, sobre todo, del efecto pernicioso que entre sus votantes han tenido los coqueteos con el independentismo catalán.

Para más inri, se quejan líderes regionales socialistas, a cambio de nada ya que Quim Torra no se ha avenido a regresar a la senda de la legalidad y la Constitución. Son los mismos dirigentes –barones autonómicos y aspirantes a muchas alcaldías- que admiten, casi sin tapujos, que “el momento actual para el PSOE es pésimo”.

Les toca neutralizar en campaña la larga y pesada figura de Pedro Sánchez. Y eso, además, en un PSOE, el sanchista, con tan pocos contrapesos al poder que emana desde La Moncloa. Total, nada.

Contra el tirano y sus apoyos
Rocío Monasterio okdiario 6 Febrero 2019

Hoy el futuro de Venezuela oscila entre dos fuerzas. Una Venezuela viva, que trabaja por la recuperación de la libertad y los derechos perdidos, por la dignidad de la persona; y una fuerza opresora y tiránica que agoniza pero que todavía es capaz de hacer mucho daño. La fuerza viva está representada en el presidente encargado Juan Guaidó, a quien le acompañan todos los venezolanos en estas horas en las que la luz se abre paso entre la oscuridad del chavismo. Todos aquellos que creemos en el Estado de derecho y en la dignidad de la persona deberíamos estar e enhorabuena, sin embargo, el momento histórico también debe invitarnos a la reflexión. En concreto, en torno a dos cuestiones: ¿Cómo es posible que se haya perpetuado en el tiempo un régimen tan criminal? ¿Cuál ha sido el papel de España en la historia del chavismo liberticida?

La comunidad internacional ha mostrado de nuevo su incapacidad para salvar a un pueblo del comunismo. La única organización que ha sido beligerante con el régimen del tirano Maduro ha sido la Organización de los Estados Americanos (OEA) bajo el liderazgo de su Secretario General, Luis Almagro. El resto de entes no han estado a la altura y han sido contrarios a sus propias cartas fundacionales. El Parlamento Europeo no ha sido contundente hasta que no ha visto que la tiranía se había consumido, y más preocupante es aún el silencio de la Comisión Europea. En casos como este comprobamos, una y otra vez, la impunidad con la que el comunismo arruina naciones desde hace décadas, protegido siempre por esa simpatía que la progresía caviar, desde sus instancias mundialistas, le brinda a todo proceso totalitario de izquierdas. Es repugnante comprobar como muchas instancias y cabeceras internacionales, durante estos años, se han mostrado más agresivas con el presidente Donald Trump que con los gorilas rojos.

Y, por desgracia, España tampoco ha jugado un papel responsable en esta historia. Durante años nos han avergonzado los chavistas de Galapagar y la Complutense, los que puño en alto gritaban aquella consigna de “Chávez vive, la lucha sigue”, Iglesias y Errejones que nos contaban las bondades de aquel régimen donde se hacían tres comidas al día. Espero que cuando caiga el tirano se descubra a qué precio los podemitas se convirtieron en siniestros embajadores de terror de Maduro. Pero no sólo ellos. También el ex presidente Zapatero, un mandatario que ha dado sostén diplomático a la tiranía venezolana. E incluso ahora, cuando el Gobierno de España debiera haber sido vanguardia en Europa, reconociendo antes que nadie a Guaidó, hemos visto al gobierno del PSOE dando oxígeno al chavismo donde debería haber firmeza y dignidad.

Pero si el Gobierno socialista de Pedro Sánchez no ha estado a la altura, los españoles sí hemos estado del lado de los venezolanos, desde el primer día y desde hace muchos años. Y todo ello a pesar de los chavistas subvencionados de Podemos y de la hipocresía de la izquierda. Una izquierda para la cual “Norteame´rica es reaccionaria y Latinoame´rica es revolucionaria”, tal y como señaló Jean-François Revel con el prólogo que escribió para el libro del venezolano Carlos Rangel, ‘Del buen salvaje al buen revolucionario’. Esa Norteamérica que con gusto la izquierda denomina como “reaccionaria”, al igual que cierto centrismo fascinado con el anterior presidente de EEUU, Barack Obama, y que hoy representa Trump es precisamente la que más ha hecho a favor de las libertades y de la democracia en Venezuela. Nadie lo dice y hay un silencio en torno a los éxitos de la política exterior de Trump, pero su Administración y gabinete han sido decisivos para el proceso que hoy inicia Venezuela con el presidente encargado Juan Guaidó.

Si la Unión Europea y España hubieran tenido la claridad moral que ha demostrado la Administración Trump en estos años, el tirano Maduro habría caído hace tiempo. No debe extrañar, por tanto, que una mayoría de españoles queramos una nueva política internacional que termine con la impunidad del comunismo, esa gangrena destructora que ha provocado tantos crímenes, y que todavía hoy impera en lugares como Cuba o Corea del Norte. Hay que poner fin a la doble moral que instauró Mayo del 68 y que ha impregnado nuestra vida cultural y política. No hay ningún tipo de bondad en los regímenes comunistas. Lo único que hay es miseria y terror.

El Che Guevara era un asesino, la China de Mao una trituradora de personas y Lenin y Stalin los mayores criminales de la historia. Hoy, como entonces, sus herederos gozan del apoyo de una intelligentsia que embellece la tiranía con falsas verdades y niega a los venezolanos y otros pueblos las libertades que ellos disfrutan. Destapemos su farsa y no tengamos miedo a la verdad. Denunciemos las mentiras, y exijamos a nuestros gobiernos que se pongan del lado de los venezolanos, de sus derechos y libertades, y que se apoyen todas las medidas necesarias para proteger a ese pueblo de los coletazos del tirano, incluida una acción militar, si el presidente Guaidó así lo solicita.

Sánchez llega tarde y mal a Venezuela
Liberal Enfurruñada okdiario 6 Febrero 2019

Vencido el plazo de ocho días que Pedro Sánchez otorgó a Nicolás Maduro para convocar elecciones, el presidente del Gobierno de España reconoció por fin ayer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, pero sólo para que convoque elecciones. El reconocimiento de Sánchez llega tarde y mal. Tarde porque ese plazo ha sido utilizado por el tirano para hacer correr la sangre por las calles de Venezuela, reprimiendo violentamente unas protestas pacíficas que sólo pretenden que la ley y el orden democrático vuelvan a Venezuela y el golpista Maduro entregue el poder sin altercados. También ha servido ese plazo para que la narcodictadura acelere el proceso de expolio por el que lleva años robando las riquezas naturales del país, al tiempo que deja morir de hambre a su pueblo.

El pasado 29 de enero la ONU elevó a 43 el número de personas que habían sido asesinadas por el régimen chavista desde que la Asamblea Nacional de Venezuela, único órgano constitucional elegido democráticamente en el país, designase a Guaidó como presidente encargado del Gobierno de la nación. Además, informó de que casi 900 personas habían sido secuestradas por la narcodictadura, entre ellas 77 menores de edad, con lo que se estima en más de 1.000 el número de presos políticos que permanecen secuestrados en Venezuela a día de hoy. Pero es que, además de aprovechar ese plazo para masacrar a la oposición, el presidente del Tribunal Supremo venezolano en el exilio denuncia que los jefes chavistas están sacando el oro del país con destino a paraísos fiscales o incluso para financiar partidos de extrema izquierda en toda Europa, motivo fundamental por el que estos pretenden evitar las sanciones europeas al régimen chavista.

Pero la decisión del ‘doctor Cum Fraude’ no sólo llega tarde, sino que también llega mal. En primer lugar porque se equivocó al otorgar al tirano Maduro la opción de convocar unas elecciones democráticas cuando ni el Gobierno de España ni la Unión Europea han reconocido legitimidad a los comicios celebrados en mayo de 2018, de los que deriva su cargo conseguido fraudulentamente, siendo este el motivo por el que la Asamblea de Venezuela ha nombrado a Guaidó presidente encargado para lograr el cese de la usurpación mediante un gobierno de transición que celebre elecciones libres cuando se pueda. Y también es incorrecta, desde luego, la decisión de Sánchez porque, ocupando la presidencia del Ejecutivo con un respaldo parlamentario tan minoritario, no ha consensuado su postura con los partidos de una oposición que tiene bastantes más diputados que él y cuyas voces deberían haber sido tenidas en cuenta en una cuestión que afecta a los intereses estratégicos de España.

Guaidó debe convocar elecciones, sí, pero no de una forma precipitada y con todo el poder en manos de los chavistas, hay muchas cosas que debe hacer antes. Debe poner orden en el país y acabar con el baño de sangre en el que lo han convertido los chavistas, depurando el ejército, los organismos de inteligencia y policiales, así como desarmando a los colectivos paramilitares. Debe purgar las instituciones para librarlas del control de los más de 22.000 funcionarios cubanos infiltrados en altos cargos de varios organismos gubernamentales, debe poner orden en el Consejo Nacional Electoral y dejar sentadas las bases para la recuperación económica de Venezuela. Que actúe tarde y mal es lo único que podemos esperar de un líder del PSOE entregado a Podemos y a los golpistas catalanes. Líder, además, que antes de ser investido presidente prometió que convocaría elecciones “cuanto antes”, y en el acto en el que era investido prometió asimismo “hacer guardar la Constitución”. Aunque siguiendo la singular teoría de la vicepresidenta Carmen Calvo no son la misma persona, ambos incumplen las promesas exactamente igual porque Sánchez no convoca elecciones ni hace guardar la Constitución a los independentistas que le mantienen a bordo del avión oficial. Guaidó tiene mucho trabajo por delante antes de cumplir la ridícula exigencia del okupa Sánchez, que es quien debe convocar elecciones de inmediato.

Sánchez, al límite
Constitucionalmente, el presidente del Gobierno no puede abrir diálogo bilateral y con mediadores con una región
Luis Ventoso ABC 6 Febrero 2019

A finales de mayo, Sánchez ganó una moción de censura y se convirtió en presidente, con solo 84 escaños y aliado con los separatistas que habían dado un golpe solo siete meses antes. Su pretexto fue que la condena de unos alcaldes menores del PP en el caso Gürtel salpicaba a Rajoy de tal manera que no podía continuar en su cargo (esta semana han entrado en la cárcel por robar del erario dos excargos del gobierno del socialista extremeño Vara, pero supuesto no ha dimitido nadie). Sánchez anunció durante la moción que el suyo sería un Gobierno de transición para convocar pronto elecciones (hoy es evidente que mintió). También afirmó que su objetivo era «recuperar la normalidad política e institucional y regenerar la vida democrática». Tampoco ahí ha cumplido. De hecho su gobernanza se caracteriza por una sucesión de malas prácticas, que degradan la vida pública, como tomar TVE o el CIS. La última es la publicación de un libro de su autoría, dedicado al autoelogio. Algo inaudito, que ningún presidente en ejercicio hace, pues al establecer una relación contractual con una editorial -en este caso un importante grupo mediático- deja de ser neutral en lo que hace a sus relaciones con los medios.

Todo lo dicho es lamentable. Pero ayer ocurrió algo aún más grave. En una nueva rendición para que los separatistas le validen sus presupuestos y seguir en La Moncloa, ha aceptado la exigencia de Torra de que haya mediadores -«relatores»- en sus conversaciones con la Generalitat. Como si España fuese una república tercermundista envuelta en una guerra civil, o un territorio en proceso de descolonización. En diciembre, Sánchez solicitó una entrevista con Torra -cuando este acababa de llamar a la vía bélica eslovena- y el día 21 se entrevistó con él en Barcelona. Torra le entregó un documento con 21 exigencias que Sánchez ocultó a los ciudadanos. De hecho, engañó a los españoles e hizo un balance positivo del encuentro, porque se abría «un espacio para el diálogo». Dos días después, Torra reveló que le había entregado por escrito sus exigencias, que Sánchez jamás hizo público, a pesar de la reiterada petición de la oposición y de ABC. Ayer el líder separatista divulgó por fin esas demandas. Entre otras, la autodeterminación, renuncia al 155, el fin de la «vía judicial» y mediadores internacionales (concedidos ya por el Gobierno).

¿Puede un presidente de España abrir una negociación con observadores con el Gobierno de una comunidad autónoma que demanda la «autodeterminación», una figura que no contempla nuestra Constitución? ¿No está Sánchez violando de manera flagrante sus obligaciones constitucionales, de las cuales la primera es proteger la integridad y unidad de la nación? ¿Puede el Estado abrir una mesa bilateral con una comunidad autónoma, cuyo poder deriva del propio Estado? ¿No supone eso un absurdo constitucional, algo así como el Estado negociando consigo mismo? En su afán ególatra por aferrarse al cargo, Sánchez ha ido demasiado lejos. Si pasa de las palabras a los hechos y finalmente abre esa mesa podría incurrir en un delito.

Manual de Sancheztencia
Carmelo Jordá Libertad Digital 6 Febrero 2019

Más allá del contenido que puedan tener las 320 páginas de Manual de resistencia –que, por supuesto, ardo en deseos de no conocer–, atreverse a publicar un libro tras el escándalo de la tesis nos dice mucho sobre el presunto autor de la obra, que no es que sea un resistente o un resiliente, es que tiene el rostro de grafeno, un material diez veces más duro que el acero.

Publicado por el mayor grupo editorial y el mayor conglomerado mediático de nuestro país, el libro va a salir a la calle en mitad de una campaña publicitaria cuyo fin último no será tanto vender ejemplares –que se venderán– como adornar el perfil del supuesto escritor, cuya culpabilidad sobre el mamotreto sólo admitiremos cuando se demuestre, mientras tanto respetemos todos su presunción de inocencia.

Es decir, que como en absolutamente todo lo que ha hecho Pedro Sánchez desde que presentase en el Congreso la moción de censura, no hay detrás de esto otra razón que la venta del pollino, como dice el dicho popular y, se lo prometo, sin ninguna intención peyorativa. Lo malo es que, como también ha pasado con absolutamente todo desde junio, este esfuerzo será asimismo inútil y conducirá irremediablemente a la melancolía y, seguramente, a un elevado nivel de recochineo.

En primer lugar, porque presumir de que eres el primer presidente que publica un libro siendo presidente es una mamarrachada mayúscula: por supuesto que eres el primero, Pedro, es que los demás estaban ocupados gobernando. En segundo, porque si el libro es malo sólo servirá para agrandar la leyenda de la patética tesis, pero si es bueno ni Begoña se creerá que lo ha escrito él; es lo que tiene que te pillen haciendo trampas, que después no tienes credibilidad y todo son sospechas.

Pero también porque este libro tiene los dos pecados que tienen la mayoría de las cosas que Sánchez ha hecho en su breve pero es cierto que intensa vida política: la prisa y un elevadísimo concepto de sí mismo; porque hay que tener toneladas de ambos para querer darnos lecciones políticas y vitales a los seis meses de una presidencia en la que no ha hecho más que tropezarse. Es un poco como la modelo o influencer que nos explica a los veintipocos cómo es la vida y lo mucho que ha tenido que luchar para ser modelo o influencer, oyes, que no veas lo duro que esto, o sea.

Y, finalmente, porque creer que en la actual situación política y mediática de nuestro país un libro puede hacer que cambie lo que una mayoría de españoles ya piensa sobre ti es un ejemplo perfecto de no haber entendido ni dónde estamos ni a dónde vamos, de vivir en una realidad paralela y monclovita, casi como creerte las encuestas de Tezanos.

Podemos concluir, por tanto, que no hace falta leer el libro de marras para conocer a su improbable autor: la propia publicación nos habla ya lo suficiente del personaje y de las "cualidades"–-descaro, egolatría, impudor, atolondramiento– que lo adornan. No sé si en sus 320 páginas encontraremos un manual de resistencia, pero está claro que serán un manual de Sancheztencia: ese peculiar carácter que te permite seguir subido al Falcon pase lo que pase y caiga quien caiga, de victoria en victoria hasta la derrota final.

¿Y entonces qué pasará con el libro? Pues lo normal en estos casos: dará lugar a mucha tertulia y quizá a alguna que otra sesuda entrevista, se venderá moderadamente bien y, cuando dentro de unos años lo encontremos en una librería de viejo, pensaremos: "Y este tío fue presidente; Señor, qué cosas nos ha tocado ver".

Carta a Joseba Pagaza de la madre del teniente apaleado en Alsasua: «Se me han secado los ojos de tanto llorar»

 larazon 6 Febrero 2019

Hola Joseba *:
Qué decirte que tú sepas por tu propia experiencia pero, he pensado que no te importaría si comparto contigo la mía.

No sabría por dónde empezar.

Son muchas las sensaciones y los sentimientos que en este momento se agolpan en mi cabeza y en mi corazón. tengo que apartarlos a manotazos para no perder la cordura ni la sensatez y mantener la calma.

La pérdida de un ser querido te produce dolor, impotencia, frustración y desamparo pero, de todos es sabido, que es inevitable y forma parte de la vida misma. El problema es, cuando no pierdes a esa persona sino que te la arrebatan y todo, ¿por qué?

Porque dicha persona tiene honestidad, lealtad, vocación de servicio, entrega y esfuerzo... principios y valores que hay gente que no sabe ni lo que significan. Si todos estos motivos los enfundamos en un uniforme verde y, además, estás en determinados lugares de nuestro país, ¡ah!, las cosas se te pueden poner muy feas.

Un joven de 24 años se encuentra tirado en el suelo debido a los brutales golpes que ha recibido. Sangra, está aturdido por los golpes en la cabeza, le han destrozado un tobillo a patadas, ya no puede oírles, el dolor que siente es extremo, solo piensa en que se va, si termina de perder el conocimiento... se va. A su lado su novia que a duras penas puede proteger su cabeza para que no reciba más patadas encajándolas ella. Con ellos, otro compañero y su novia recibiendo la misma lluvia de golpes y solo pudiendo gritar que pararan pues, no les permitían ayudarle. Les insultan de la peor manera, les amenazan y siguen golpeando sin ningún control ni pudor. Son un gran número de atacantes. ¿Qué es alguien que se comporta de esta manera? ¿Humanos? ¿Una manada?

Lo intento de veras pero, no consigo entender qué tienen algunos individuos en su interior. Pareciera que no pueden controlar los instintos más primitivos que aún permanecen en su ADN y que les hace comportarse de una manera para la que no encuentro calificativo pues hasta las bestias tienen razones vitales para serlo.

Me sangra el corazón, se me retuercen las entrañas que durante nueve meses lo acogieron, se me han secado los ojos de tanto llorar pero, no puedo sentirme más orgullosa de él, está realizando una labor para la que, sin duda, ha nacido: servir a todos los españoles.

Él se repondrá por completo, al igual que su compañero y esas dos valientes mujeres que no se apartaron de ellos ni por un momento y que, dicho sea de paso, ninguna feminista se ha pronunciado para defenderlas, ¿es qué ellas no lo merecen por ser parejas de dos guardias?

Hacía dos días que celebramos el día de la Patrona. Algo habrá protegido la Virgen del Pilar a su servidor porque, aún lo conservo a mi lado. Doy gracias cada día y pido que me los guarde cada noche.

El servicio se seguirá realizando. Los de verde seguirán saliendo para que todos los demás (hasta esos primitivos) disfruten de su libertad con la mayor seguridad.

Un saludo y desde donde te encuentres... sigue luchando!!!

* Carta dirigida al «buzón de Joseba Pagaza», asesinado hace 16 años por ETA

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El felón Sánchez y la 'internacionalización' del 'conflicto' catalán
EDITORIAL Libertad Digital 6 Febrero 2019

No es de extrañar que los separatistas catalanes cambien de estrategia en su campaña de chantaje al chantajeable e indigno Gobierno de Pedro Sánchez. Su inicial exigencia para apoyar los Presupuestos Generales del Estado, consistente en que el Gobierno instara a la Fiscalía General del Estado la retirada de todos los cargos contra los máximos responsables de la consulta secesionista del 1-O y de la subsiguiente declaración de independencia de Cataluña, no sólo era tanto como reclamar que el Ejecutivo y el Ministerio Público se comprometieran a perpetrar un delito de prevaricación, sino que hubiera resultado absolutamente estéril para impedir que aquellos fueran enjuiciados por todos los gravísimos delitos de los que se les acusa. Y esto es así porque, a diferencia de lo que sucedió con el golpe liderado por Artur Mas con la no menos ilegal consulta secesionista del 9-N, en el proceso contra Puigdemont y compañía ejerce la acusación, además del Ministerio Público, Vox. Por tanto, aun cuando la Fiscalía hubiera retirado los cargos, nada les evitaría someterse a juicio y una eventual condena.

Ciertamente, el felón Sánchez podría indultar a los golpistas una vez fuesen condenados, tal y como de hecho ya apuntó el máximo dirigente del PSC, Miquel Iceta. Pero en estos momentos lo más factible y provechoso para los separatistas es que el Gobierno satisfaga su exigencia de internacionalizar el conflicto catalán mediante el recurso a un mediador internacional en un proceso de negociación en el que el Gobierno de España aparezca en pie de igualdad con la Generalidad.

Esto es a lo que, aun de forma disimulada, la vicepresidenta Carmen Calvo se ha mostrado dispuesta este martes, intentando a toda costa, eso sí, que no se interprete como lo que es: una nauseabunda traición del Gobierno a la Nación a cambio de que los separatistas retiren su enmienda a la totalidad de los Presupuestos y sostengan a Sánchez en la Moncloa.

Consiga o no su objetivo Sánchez, su decisión de sentarse en una mesa de negociación con una Administración regional tomada por golpistas y sobre la que los separatistas exigen poner el falso derecho de la autodeterminación, con un mediador internacional, constituye una auténtica puñalada por la espalda al ordenamiento constitucional y a la Nación entendida como Estado de Derecho. Lo de la internacionalización ha sido siempre una aspiración separatista –que se lo digan a la organización terrorista ETA–, y no van a dejar de aprovecharlo como impagable campaña propagandística, por mucho que el Ejecutivo diga que no pretende con ella ganar apoyos para sus Presupuestos ,o que llame "coordinador" al referido mediador, quitando además importancia al hecho de que pueda ser extranjero.

En cualquier caso, lamentablemente no es de extrañar, teniendo presente que esta decisión proviene de un partido como el PSOE, que no ha tenido ni tiene ningún escrúpulo cuando se trata de retener el Gobierno aun con los peores resultados electorales de su historia y de la mano de los proetarras de Bildu, los golpistas catalanes y la extrema izquierda podemita.

El 'procés' procesado
Fernando Díaz Villanueva. vozpopuli  6 Febrero 2019

Todo hace pensar que los hechos no interesan demasiado a los acusados por el 'procés', y que lo que buscarán las defensas es un error del Supremo que les permita llevar el caso al Tribunal de derechos Humanos de Estrasburgo, donde esperan el desquite final

No sé si el juicio que arrancará el martes 12 será el juicio del siglo, pero sí al menos de la década. No se recordaba una expectación semejante desde el juicio del 11-M, hace ya más de diez años. En aquel entonces el asunto estaba más fresco que ahora, aunque habían pasado tres años desde los atentados. Esta vez hemos tenido que esperar mucho menos. Los hechos presuntamente delictivos se cometieron en septiembre-octubre de 2017 y en febrero de 2019 ya se están juzgando. Han pasado exactamente 16 meses desde aquellas jornadas tan tristes en torno al referéndum del 1 de octubre.

El del 11-M empezó también en febrero, la vista se alargó hasta julio y no se dictó sentencia hasta el último día de octubre. Luego es de esperar que no conozcamos el destino de los doce acusados hasta pasado el verano. No influirá por tanto en la tripleta electoral del próximo mes de mayo. Lo que sí pesará será el juicio en sí. Para cuando entremos en campaña electoral es previsible que hayan concluido las vistas, pero moldearán la campaña, especialmente en los municipios catalanes.

Lo primero que habría que preguntarse es de qué se les acusa. Básicamente de tres delitos: rebelión, sedición y malversación. Para Oriol Junqueras la Fiscalía pide 25 años, para Forcadell, Sánchez y Cuixart 17 años, y para los exconsejeros Turull, Forn, Rull, Romeva y Bassa 16 años. Por último, para los también exconsejeros Mundó, Borrás
y Vila siete años. A estos tres sólo se les acusa de malversación y desobediencia grave.

Estas son las condenas que pide la Fiscalía. La Abogacía del Estado solicita condenas más leves y Vox, que se personó como acusación particular, ha pedido condenas mucho más severas: para Junqueras y sus consejeros solicitan la friolera de 74 años de cárcel. Esta es, digamos, la parte judicial del asunto. A partir de aquí empieza la política. Porque a este proceso le va a salir la politización por las orejas.

No es una opinión, es un hecho a la luz de las innumerables presiones que ha sufrido el tribunal mientras instruía el caso y de los excesos verbales y callejeros en los que, con más pena que gloria, han incurrido los independentistas con Quim Torra y sus CDR a la cabeza.

Han ido a lo largo del último año variando de táctica. Confiaron en un principio en que Cataluña entera se levantase poco menos que en armas para denunciar las detenciones. Pero el levantamiento no se produjo. No se materializó el Maidan anunciado. La capacidad de convocatoria del independentismo se ha reducido de forma considerable. Lo vimos durante la pasada Diada. Torra sólo galvaniza a los más convencidos, que son una minoría muy activa pero demasiado radical para el catalán medio.

Sus apelaciones continuas al "poble" se han traducido en algún corte de carreteras y pequeñas manifestaciones sólo para los entregados a la causa. Lejos, lejísimos, quedan los tiempos dorados del procés, cuando los independentistas, capitaneados entonces por Artur Mas, llenaban las calles de Barcelona varias veces al año.

Tampoco han encontrado eco internacional. En Europa este asunto está prácticamente olvidado. Si preguntamos por Cataluña a Google Trends en Alemania, Francia o Italia constatamos que el pico de interés se alcanzó en octubre de 2017, con un leve repunte hace un año con motivo de la detención de Puigdemont en Schleswig-Holstein. Desde entonces la cuestión catalana simplemente ha dejado de interesar más allá de nuestras fronteras.

El cambio de Gobierno en Madrid en junio del año pasado fue otra oportunidad de reconducir la aventura. Pero la postura maximalista de Torra, un teleñeco manejado desde el extrarradio de Bruselas, impidió que los independentistas abandonasen la vía contenciosa. Todo a pesar de que tienen a Pedro Sánchez en la Moncloa, un gobernante débil y sin principios que se lo ponía en bandeja. Pero pedían impunidad absoluta a cambio. Eso en un Estado de Derecho es imposible, al menos si pretende seguir siéndolo.

Sólo les quedaba la épica, la quijotada en la que se han embarcado y que romperá estos meses como rompen las olas contra un dique. La táctica a seguir ya la han esbozado estas dos últimas semanas. Emplearán el juicio para atacar al Estado poniendo en tela de juicio la validez y legitimidad del proceso. El escenario es inmejorable. Sobre las tablas desfilarán centenares de testigos en horario de máxima audiencia. Justo lo que necesitan en un momento en el que el independentismo se halla muy fracturado. En cierto modo el juicio lo ven como una suerte de cola aglomerante que restañará las heridas y reconstituirá el frente común de hace año y medio.

Resumiendo, que van a ir al ataque, tal y como vimos la semana pasada durante un acto de ERC al que Junqueras asistió en forma de holograma, cargando contra el Estado y reafirmándose en el mensaje de antes del referéndum. Lo cual tiene lógica porque la imagen holográfica se había grabado antes de su encarcelamiento en noviembre de 2017. Con las defensas estructuradas en modo ofensivo todo hace pensar que salga lo que salga de ahí terminará en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde esperan el desquite final.

Es por ello que el Tribunal Supremo se la juega. Debe extremar las garantías para que la sentencia no sufra un revolcón en Estrasburgo, lo que supondría una humillación intolerable para el sistema judicial español y cargaría de razones al independentismo puigdemontiano. En lo que eso llega es previsible que todos se enroquen en torno al mantra de que esta es una farsa judicial, como llevan quince meses con el de los “presos políticos”.

De la calle no pueden esperar gran cosa. La calle les abandonó hace tiempo. Les queda la propaganda televisiva dirigida a los afines y la compra de voluntades en la prensa extranjera. La primera es imposible de contrarrestar mientras la Generalidad esté en sus manos. Lo segundo lo tienen más difícil porque, a diferencia de 2017, al nacionalismo catalán ya muchos fuera de España le han tomado las medidas y saben de qué va y quién lo mueve. Que Puigdemont esté huido de la Justicia tampoco ayuda.

Aun así, el Gobierno debería descontar una formidable campaña de desprestigio en Europa con el apoyo entusiasta de la extrema izquierda. También deberían descontar que la campaña no será contra Rajoy, será contra ellos.

Los indepes al gobierno: relator y un huevo duro
Fernando González Urbaneja republica 6 Febrero 2019

Cuando se historien estos días y más en concreto las relaciones entre los “indepes” catalanes y el gobierno Sánchez, es decir cuando los actuales protagonistas escriban sus memorias y aparezcan los documentos podremos entender lo que está pasando. A esta hora es difícil establecer conclusiones válidas porque los protagonistas son poco creíbles por parciales. “indepes” y gobierno Sánchez son socios de intensidad variable, se ayudan pero sin lealtad, sin compromisos firmes. Hicieron presidente a Sánchez pero este sostiene que ni siquiera lo pidió, que detrás no había compromiso alguno, solo coincidencia de intereses.

Y seguimos en ese modelo de confluencia de intereses. A Sánchez le interesa durar, agotar la legislatura en espera de vientos favorables para convocar las elecciones. Hasta junio del 2020 tiene plazo. Y a los indepes les interesa negociar, seguir vivos, aparentar fortaleza y viabilidad a sus propuestas. Sus objetivos máximos son inviables, pero jalonar el camino con objetivos parciales les va bien.

Sánchez y los “indepes” quieren negociar, o al menos aparentarlo, pero en ningún caso quieren ceder en aspectos sustanciales. Ni los indepes quieren volver al camino del autonomismo de máximos, ni el gobierno quiere ir más allá del marco constitucional, entre otras razones porque el PSOE saltaría en pedazos.

El avatar de la semana está en los presupuestos 2019, que en realidad son un trampantojo, una coartada que sirve a cada parte para aparentar. En ese trance ha parecido un truco oportuno, una argucia negociadora: el relator, que es algo así como un notario con capacidad de interpretar o un mediador con capacidad para convocar.

La idea del relator refuerza el argumento de la bilateralidad, que es difícilmente asumible por la oposición y por una buena parte del PSOE, la ajena al PSC y al “sanchismo” más militante que es accidentalista (bizcochable). La idea del relator parece tramposa, un truco para enredar y agitar. En lógica negociadora sería algo así como el “y un huevo duro” en teoría marxiana (de los hermanos Marx).

No parece lógico que el presiente Sánchez esté decidido a pagar un alto precio para sacar adelante los Presupuestos, en realidad carecen de valor y al gobierno tiene discurso para sacar ventaja tanto de que salga ese proyecto como de que lo tumben la próxima semana.

Desde la lógica del matemático Borrell sostiene que la estrategia del Ibuprofeno se ha agotado y que pedir imposibles es poner punto final a las negociaciones. Pero la vicepresidenta Carmen Calvo, que es sanchista-accidentalista, resta importancia a cualquier argumento embriagada por la magia de la negociación, entendida como en fin y no como instrumento.

El seguimiento del minuto a minuto del “proces” apunta a un cuadro preñado de disparates, excesos, ambigüedades, emociones con razonamiento imposible. Quizá conviene tomar distancia, creerse solo lo efectivo, lo tangible, lo verificable, dando un valor muy relativo a las palabras que significan lo que quiere cada parte.

Elecciones, una emergencia nacional

EDITORIAL ABC 6 Febrero 2019

El anuncio hecho por el Gobierno de que va a admitir la inclusión de la figura de un «relator», a modo de notario o mediador en las conversaciones que mantenga con el separatismo catalán, es mucho más que una cesión de Pedro Sánchez al independentismo. Es un insulto a la inteligencia de todos los españoles y una dejación de sus funciones como presidente del Gobierno que exige elecciones con urgencia.

Incluir esa figura hace presuponer la existencia de un conflicto a nivel internacional entre dos entes o Estados de un mismo rango jurídico, cosa que en el caso de Cataluña y España no se produce en absoluto. Sánchez incurre en una superación de facto de la Constitución con el único objetivo de garantizarse el apoyo del separatismo a su proyecto de Presupuestos del Estado, lo cual no deja de ser un humillante ejercicio de supervivencia y de aferramiento al poder. De algún modo, Sánchez vuelve a poner a España en almoneda y legitima una figura absolutamente innecesaria para dar satisfacción al secesionismo con una sumisión vergonzante. Apurando, lo más irrelevante de todo es la retórica del lenguaje o la nomenclatura. Matizar, como hizo ayer el Gobierno, si se trata de un relator, un mediador o un «coordinador» de las reuniones entre Sánchez y la Generalitat, es inocuo. Lo ofensivo y verdaderamente trascendente, incluso a efectos jurídicos, es el fondo.

Dar categoría política a esta figura mediadora supone rasgar la Constitución, asumir una condición impuesta por Torra que debería ser inaceptable, y colocar a la nación española en plano de inferioridad moral a la hora de reivindicarse como soberana frente quienes pretenden fracturarla. Al Gobierno de los 84 escaños no le ha bastado con dejar abandonado a su suerte al magistrado instructor del golpe del 1-O; no le ha bastado con ridiculizar a la Abogacía del Estado para que retirase la acusación por rebelión; no le bastó con legitimar como interlocutor a un huido como Puigdemont, o con cuestionar la medida de prisión provisional de los encausados. Tampoco le bastó con insinuar que tras una hipotética condena no tendrá reparo alguno en indultar a los golpistas, ni con denostar la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ahora el Gobierno vuelve a perder una batalla crucial para la credibilidad internacional de España, en la medida en que un «relator» se identifica con un mediador entre dos partes iguales en conflicto. El de Cataluña es más que un conflicto político. Hay una exigencia de cumplimiento de la legalidad que es insoslayable, y la vulneración flagrante del Código Penal tiene consecuencias.

En España no hay presos políticos ni juicios a la libertad. Solo hay procesos a presuntos delincuentes, que por cierto disponen de muy costosas defensas, y que van a necesitar más penalistas que «mártires» de la libertad o «relatores» de un plan separatista que Sánchez negocia a oscuras. Igualmente, resulta una auténtica afrenta jurídica a la unidad de España que Sánchez aceptase tomar en consideración el infame documento de exigencias que Joaquim Torra le entregó el pasado mes de diciembre, y que ayer filtró convenientemente para dejar en evidencia al Gobierno de la nación. Un documento que exige la «desfranquización» de una España que hace casi cincuenta años que dejó de ser franquista, que impone dialogar de algo ilegal como la autodeterminación de Cataluña, y que exige al poder ejecutivo anular al poder judicial, o la derogación de facto del Código Penal para los encausados por rebelión, solo debe tener un lugar en el despacho de Sánchez: la papelera. El mero hecho de sentar las bases indiciarias para negociar una sola línea del chantaje expuesto por Torra debería ser susceptible de su dimisión inmediata e irrevocable como presidente del Gobierno, y la convocatoria inminente de elecciones.

Ese documento es un llamamiento a la aplicación inmediata del artículo 155 de la Carta Magna, y solo desde una perspectiva de cobardía ética y de un ejercicio pusilánime del poder es comprensible la conducta de Sánchez. Y también la de algunos de sus ministros muy significados en la lucha contra el independentismo, que miran hacia otro lado como si realmente todo esto fuese una negociación legítima y no la sumisión a un chantaje. No es posible que el Gobierno se dedique a blanquear a unos golpistas o minimice este secuestro de nuestra democracia con la excusa de permanecer unos meses más en el poder. En España es el independentismo quien ataca las libertades públicas, y no al revés. Por eso las elecciones se han convertido en una emergencia nacional.

La destrucción de España
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 6 Febrero 2019

La ministra del Gobierno “ocupa”, “ilegítimo”, que en su día dijo que el dinero público “no es de nadie”, en su inanidad, ha aceptado con gusto y, al parecer con ganas, la propuesta de mediación internacional de los separatistas, golpistas y rebeldes que lograron romper la nación española. Pues, España ya está rota. Solo queda oficializar la fragmentación.

La citada individua, que no merece el trato de excelentísima, pues para ser eso hay que ser excelente -todo lo contrario de lo que es- ha cedido, una vez más, en posición de sodomita, a las pretensiones de poner a Cataluña en el rango de país que negocia con España en igualdad de estatus, como si ya fuera independiente de hecho; es decir, reconociendo su independencia con un simple gesto, al tratarle de igual a igual. Y para ello está decidida a la elección de un “relator”.

Para empezar, señora Calvo, un relator es una persona que relata, narra, cuenta o refiere alguna cosa, lo cual no viene a cuento, salvo que envíe al mensajero a que se chive de lo que dicen los contrarios en el urinario. Lo que usted envía en realidad no es un relator sino un mediador, cuya palabra no viene de medianía, sustantivo que refleja perfectamente lo que es este Gobierno, alejado como el excremento de la excelencia. Mediador significa, por si su doctorado es también copiado como el de Sánchez y no lo sabe, “persona que media entre dos personas o situaciones”. Y un mediador se nombra cuando esas dos partes se encuentran en similares posiciones o rangos, no cuando una de ellas tiene la fuerza de la autoridad nacida de la ley. Lo digo porque usted es, para sorpresa de muchos, doctora en Derecho Constitucional, y, a lo mejor no se ha dado cuenta de que usted representa al Gobierno de la nación; y Cataluña es una Comunidad Autónoma, es decir, un fragmento de Estado, el español.

Y, por tanto, accediendo a que un mediador medie entre su mal gobierno y la Generalitat, lo que está haciendo es reconocer el mismo nivel institucional de esa Comunidad que el gobierno que usted representa como vicepresidente. Lo cual es una dejación de sus obligaciones, una posible traición si esta decisión nace de una conspiración con los secesionistas; o, cuando menos, siendo benignos, una terrible irresponsabilidad que contradice su juramento al aceptar el cargo que representa.

Cumpla las obligaciones derivadas de su cargo si usted se siente legitimada para gobernar y no eche gasolina al fuego, pues no solamente se quemará usted sino todos los españoles a los que debe respeto, obediencia y servicio; pues para eso le pagamos sus emolumentos y gastos superfluos. Y si no es competente para ejercerlo, dimita, cosa que yo que usted hubiera hecho al darme cuenta de su incapacidad para cumplir el ordenamiento constitucional porque ustedes dependen de la voluntad de los rebeldes para regir los destinos de nuestra patria común. Y para acatar, que no obedecer, esa Constitución de la que usted es profesora en alguna universidad de las muchas de España que están en la cola de resultados en Europa.

Cuando politizas la Justicia
OKDIARIO 6 Febrero 2019

El Gobierno de Pedro Sánchez está dispuesto a cualquier cosa con tal de no convocar elecciones generales y apurar al máximo la legislatura, incluso, interferir en la independencia del Poder Judicial si con ello consigue el apoyo de los independentistas para sacar adelante los Presupuestos. De hecho, y llama clamorosamente la atención, de los 21 puntos que Quim Torra pidió al Ejecutivo el pasado 20 de diciembre para sacar adelante las cuentas públicas hay dos que se contradicen entre sí, ya que la Generalitat pide, por un lado, “superar la vía judicial, que ha de abandonarse” y, por el otro, “garantizar la independencia judicial”. Desde luego, un oxímoron en toda regla que muestra el escaso respeto de los separatistas a la legislación.

ERC y PDeCAT, socios de Sánchez en la moción de censura, han pedido al presidente gestos significativos con los golpistas del 1-O si quiere mantenerse en el poder, aunque lo cierto es que los socialistas ya han intentado politizar la Justicia para favorecer a los políticos encarcelados. Recuérdese, que nada más llegar a La Moncloa, Sánchez fulminó a Edmundo Bal, el abogado del Estado encargado de la causa del procés, y lo sustituyó por la letrada Rosa María Seoane. El Gobierno, para justificar la rápida destitución, argumentó que habían perdido la confianza en Bal, sin embargo, tal y como muestran los hechos posteriores al cese, el letrado resultaba incómodo porque se negó a avalar el escrito en el que el Ejecutivo defendía rebajar el delito –y por ende las penas– de rebelión a sedición para los dirigentes encausados por el 1-O.

Un claro intento de interferir en la Justicia por parte de Sánchez que ahora, a apenas unos días del comienzo del juicio del procés, le ha recordado Manuel Marchena, el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, con un sutil y simbólico gesto. El magistrado ha expuesto al Gobierno y, por lo tanto a Seoane, la nueva encargada de la causa independentista, que si quieren el acceso a la nube judicial que les permitirá seguir el proceso a partir del 12 de febrero desde la Abogacía del Estado tendrán que pedir las contraseñas al destituido Bal, ya que es el único letrado reconocido por el tribunal para acceder a toda la documentación colgada en el sistema. Un pequeño y casi insignificante detalle que, sin embargo, ha dejado en evidencia el vergonzoso y verdadero propósito de Sánchez: intentar boicotear a la Justicia con fines políticos y no respetar la separación de poderes que contempla la Constitución.

El mediador: una traición a España
 larazon 6 Febrero 2019

La última condición de los partidos independentistas para aprobar los Presupuestos es que se nombre a un «relator» que certifique el diálogo que mantienen con el Gobierno sobre Cataluña dentro de la llamada «mesa de partidos». Lo ideal para los secesionistas era que dicho mediador hubiese sido internacional –designado por la ONU, a ser posible– para escenificar el conflicto entre dos naciones soberanas que tienen un litigio territorial, pero al Gobierno le ha parecido suficiente con un intermediario nacional y «neutral», aunque desarrolle la misma función sonrojante para cualquier país democrático.

No hay ningún gobierno de nuestro entorno que se rija por el régimen parlamentario liberal que para negociar sus presupuestos ponga encima de la mesa nombrar un mediador para los sucesivos encuentros políticos con sus aliados. Este hecho, por más disparatado que parezca, da la medida de la extrema debilidad de Pedro Sánchez, su supeditación a los independentistas y sus ilimitados recursos más allá de lo éticamente exigible a cualquier gobernante para incumplir su principal compromiso: convocar elecciones. De esa circunstancia se deriva todo lo demás.

En primer lugar, se trata de una condición de los independentistas que, ateniéndonos a los hechos, no es casualidad que el anuncio de la aceptación del «relator» se produzca el mismo día que ERC ha registrado en el Congreso su enmienda a la totalidad a los Presupuestos. No sabemos si forma parte de uno de esos «gestos» que la Generalitat estaba demandando al Gobierno, pero lo cierto es que ha sido bien recibida –«suena bien», dijo la portavoz nacionalista– y se ajusta a lo requerido por una mesa en la que debe tratarse el «problema político» de Cataluña, sin límites para abordar asuntos que afecten a los presos separatistas o al reconocimiento del derecho de autodeterminación.

«Alguien que pueda tomar nota, que pueda convocar, que pueda coordinar», dijo ayer la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, como si la segunda responsable del Ejecutivo no fuese un aval suficiente. Alguien, en definitiva, que dé «fe» –según expresión de Miquel Iceta– de las conversaciones y continuidad a una mesa de diálogo político sin cortapisas. En estricta definición diplomática un «relator» es un experto independiente para examinar e informar sobre la situación de un país o un tema específico de los derechos humanos. En definitiva, es un nuevo actor en la ya de por sí poblada escena teatral construida por el «proceso», un elemento que añade más confusión en la absoluta perversión del lenguaje introducido por el independentismo y que ayer Carmen Calvo hizo suyo y llevó a niveles cinematográficos. «Si dialogar es un delito, soy culpable y espero condena», sentenció.

Por último, la «neutralidad» de dicho mediador exige algo que ningún gobierno pude aceptar: equidistancia sobre los graves sucesos de octubre de 2017, de los que sus interlocutores no se han arrepentido y están dispuestos a repetir. Como prueba de esa ceremonia oscura en la que el Gobierno se ha embarcado, la Generalitat hizo público el documento de 21 puntos que Joaquim Torra entregó a Pedro Sánchez en la reunión «bilateral» que mantuvieron en Barcelona el pasado 21 de diciembre. Se trata de un verdadero panfleto que, desde la primera a la última palabra, es un insulto a la democracia española, a sus instituciones y a sus ciudadanos. Si sobre esa base se debe establecer un diálogo «sin límites y sin condiciones», tal y como afirma, Sánchez tiene un grave problema y lo tiene también España. En estas condiciones, por puro sentido de la responsabilidad, no se puede seguir manteniendo esta legislatura. Sánchez ha sobrepasado todas las líneas, degradando la vida política y el sentido de la lealtad institucional. El votante socialista también lo sabe.

El relator
Ignacio Camacho ABC 6 Febrero 2019

La negociación de los presupuestos le puede salir a Sánchez de dos maneras: mal o muy mal, y es más probable la segunda que la primera. Porque dado que sólo los separatistas pueden salvarle el mandato aprobándole las cuentas, mientras más haga por aplazar las elecciones más cerca estará de perderlas. Con el juicio por la sublevación atravesado en la escena política durante toda la primavera, cada concesión al independentismo será una nueva piedra que el presidente cargue en la mochila de su supervivencia. Obsesionado por continuar en el poder y mal aconsejado por Iceta, ha centrado su estrategia en ofrecerse a los golpistas como última garantía en la gestión de la postsentencia, a través del indulto o de medidas penitenciarias que alivien las previsibles condenas. La derrota de Andalucía no le ha servido de advertencia para entender que el de Cataluña es su gran problema, el factor clave que moviliza el voto de la derecha y provoca la abstención de una parte de la izquierda. No hay ahora mismo nada más antipático para los españoles que los gestos de gentileza con los autores de una insurrección contra sus bases de convivencia.

La última ocurrencia, la de aceptar la figura de un mediador con la Generalitat, mal disfrazado de coordinador de una Mesa de Partidos, revela una profunda pérdida del sentido. Es la clase de guiño simbólico que hace feliz a los nacionalistas porque otorga legitimidad bilateral a su teoría del «conflicto». Para hablar con los dirigentes de una autonomía, el Gobierno de España no necesita de relatores terceristas ni de testigos. Se trata de la enésima humillación del Ejecutivo, para colmo aceptada el mismo día en que Torra lo chuleaba por escrito filtrando el abracadabrante pliego de exigencias que ninguna autoridad digna de esa condición habría dado jamás por recibido. Lo sorprendente es que en su obcecación, Sánchez no advierta el peligro; no ya el del sometimiento del Estado a las exigencias de sus enemigos, sino el del coste electoral que esa actitud entreguista supone para sí mismo. Parece haber extraviado la noción de la realidad, tan ebrio de autocomplacencia en su aventurerismo que ha decidido publicar su peripecia personal en un libro.

Si no aprueba los Presupuestos, la estabilidad del Gabinete estará en un serio aprieto. Pero no será menor el que encuentre si los secesionistas dan su visto bueno porque todo el país sabrá que ese acuerdo supone una onerosa factura en forma de privilegios. De un modo u otro, la connivencia con el separatismo tiene un precio que establecerán las urnas cuando llegue el momento. La depuración de responsabilidades penales por el golpe está a punto de sustanciarse en el Supremo, pero todavía queda pendiente la catarsis política de aquellos hechos. Y el verdadero relator del proceso va a ser el que comunique en la noche electoral los resultados del recuento.

La ETA, vergüenza inconfesable de una democracia fallida
Pío Moa gaceta.es 6 Febrero 2019

Se vuelve a hablar de la ETA complicándola innecesariamente con dimensiones casi metafísicas. La realidad es más simple: guerras siempre ha habido, y en ellas cae gente. Pero la ETA se convirtió en un icono del antifranquismo, eran los verdaderos antifranquistas, los demás no pasaban de charlatanes: pintaban al franquismo con los colores más negros posible, como una tiranía insoportable… pero la soportaban muy bien, medraban muy bien en ella. Todos se sentían en guerra contra el franquismo, pero unos actuaban y otros se adaptaban a la “tiranía”. La ETA ha sido así la vergüenza inconfesable del antifranquismo, y por eso se la ha tratado con mil consideraciones y negociaciones, rompiendo el estado de derecho y los principios democráticos desde casi el comienzo de la transición. Y por eso cuando Aznar y Oreja, aplicando precisamente el estado de derecho, la llevaron a la ruina, fue a continuación rescatada por el PSOE para premiar sus asesinatos convirtiéndola en una potencia política, destrozando aún más el derecho y la libertad. Un hecho tan tremendamente escandaloso ha pasado con el apoyo de todos los partidos “democráticos”, que ahí han demostrado una corrupción intelectual y moral que no tiene vuelta atrás, son irregenerables.

El antifranquismo siempre vio el asesinato terrorista como algo bueno, como una forma de hacer política, y aunque no lo practicaba por cobardía o por conveniencia (en el caso del PCE) lo encontraba justificable y aprovechable. Creía que los etarras eran muchachos algo exaltados pero ingenuos, que después de hacer el trabajo sucio, dejarían el campo libre a ellos, a los “demócratas”. Pero no fue así, la ETA era tan “demócrata” como ellos, solo que mucho más consecuente.

No hay que olvidar tampoco que la ETA es separatista, y que los demás partidos de ese tipo, también en Cataluña, han estado siempre “recogiendo sus nueces”. Y hoy no solo los separatistas mandan en Vascongadas y Cataluña, sino que mandan con apoyo y financiación de los gobiernos del PP y del PSOE, que han prácticamente vaciado de estado a esas regiones.

La clave del problema está en el miserable antifranquismo, y mientras no se clarifique esa cuestión, la democracia seguirá pudriéndose y con ella el país. Si pensara que serviría de algo, recomendaría mi Los mitos del franquismo a políticos y periodistas.

Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)
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Los increíbles preparativos del separatismo catalán para la guerra civil en 1934: https://www.youtube.com/watch?v=HGmyTMD9wNg

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