AGLI Recortes de Prensa   Sábado 9  Febrero 2019

Casado y Núñez Feijóo
Nota del Editor 9 Febrero 2019

Sigo dubitativo, no sé si asistir o nó a la manifestacion de mañana en la Plaza de Colón.

Por un lado, estoy al lado de mis compatriotas españoles y tengo la obligación de asistir, pero por otro lado,  encontrarme por allí con Núñez Feijóo me repele lo mismo que si apareciera cualquier otro impulsor de la pederastia lingüística que abunda en las regiones donde el español es lengua impropia.

En fín, creo que asistiré para dar las gracias a Casado por su esfuerzo en hacer desaparecer el PP, pues con esa compañía demuestra que quiere que parezca que algo cambia para poder seguir igual con quienes nos han arrastrado hasta el desastre.

Inmersión: el Gobierno se desentiende
IMPRESIÓN El Mundo 9 Febrero 2019

De la incesante cadena de cesiones políticas al independentismo, no son las menos graves las que afectan a la Educación. Primero fue el adoctrinamiento ideológico en las aulas y en los libros de texto, del que el Gobierno se desentendió aduciendo que eso era responsabilidad de los centros y de las editoriales. Luego fue la inmersión lingüística, una cuestión que depende solo de la CCAA, según el Ejecutivo. Ahora Sánchez ha decidido dejar sin legitimidad a la Alta Inspección del Estado. En una respuesta parlamentaria a Ciudadanos, el Ministerio que dirige Isabel Celaá no solo ha defendido que el organismo supervisor no tiene competencias en Cataluña, sino que sería inconstitucional que el Estado sustituyese a las autonomías en esa función. Algo que contradice lo que dicen los artículos 149 y 150 de la LOE en vigor, y que trata de ocultar la intención del Gobierno de ceder la Educación a los independentistas.

El mal tono
No es la verdad la que destruye la convivencia en España
Hermann Tertsch ABC 9 Febrero 2019

Los separatistas catalanes y vascos, los comunistas de Podemos y la extrema izquierda que, en su delirante desprecio institucional, hoy encarna perfectamente Pedro Sánchez, están irritados. Les molesta mucho que haya irrumpido en España con fuerza un hábito ya casi no recordado que es el de renunciar al eufemismo y utilizar lengua española con toda su fuerza de verbo y sus justas y claras acepciones. Dicen ahora que eso estropea el clima político. Aquí el clima político lo han estropeado con tono suave y sonrisa permanente de «joker», los que desde principios de siglo inoculan odio de revancha en la política española. El mayor fabricante de odio en España se llama José Luis Rodríguez Zapatero y nunca elevó la voz. Sus infinitas maldades siempre se sirvieron con exquisitos modales. Ni una mala palabra ni una buena acción. Con ese lema, Zapatero extendió su veneno, por España primero, después al servicio de una causa innoble como la defensa de intereses de la dictadura que tortura, mata a hambre y aterroriza a su pueblo en Venezuela.

Cierto es que en los últimos años tanto al separatismo catalán como a los comunistas se les colaron en primera fila rufianes muy dados a la estridencia. Cierto que Sánchez, con su tono y ademán, su violencia interior, su presunción narcisa y su prepotencia, se expresa a veces como una figurín de vodevil del submundo. Pero no son las palabras malsonantes o contundentes ni los epítetos insultantes los que amenazan con volar la convivencia en toda España. Han sido las políticas conscientemente aplicadas para generar ofensas y agravios, para destruir la igualdad entre españoles, para generar resentimiento y para acosar y descalificar a amplios sectores sociales. Eso lo ha hecho la izquierda con sus leyes ideológicas. Y la derecha ha sido colaboradora necesaria porque, cuando ha podido, no ha combatido ni abolido esas leyes ni sus consecuencias que son instrumentales para la destrucción de la libertad. Esas leyes, desde las de Género a la Memoria Histórica, abren el camino a la desigualdad y a la arbitrariedad total que es la tiranía.

Han puesto el grito en el cielo algunos porque hasta en el PP ya llama comunistas a los comunistas de Podemos. La verdad no radicaliza a nadie. Que se oiga mucho solo revela que cada vez más españolas han reconocido que ocultar hechos y callar verdades, no facilita la convivencia como les decían, la acaba destruyendo. Llamar golpista a quien proclamó una república en una región española no es abuso, sino honradez. Calificar de traidor a quien, como gobernante que juró defender el Estado, es desenmascarado como urdidor o cooperador en planes inequívocamente dirigidos a destruirlo, subvertir sus leyes y acabar con su unidad, no es un exceso, es un acierto y un deber. La verdad nos hace libres. Es hora que se diga la verdad también a todos los engañados que empeñan su vida en un proyecto, destruir España, que no lograrán ni por las buenas ni por las malas. Para evitar males mucho mayores habrá que aplicar muy pronto todos los artículos constitucionales que se requiera para acabar con la destrucción del orden legal y la convivencia causada por un criminal malentendido. Que radica en la creencia de que ciertas regiones pueden decidir dejar de ser parte de España. Ese proyecto ha hecho ricos a generaciones de distribuidores de veneno y alimentado a estafadores políticos como Sánchez con soluciones al margen de la ley. Pero hemos llegado al límite y por eso reacciona la nación. Ha llegado el momento de acabar con ese negocio y de que los españoles asuman la unidad de España como una más de las realidades inamovibles en la vida que nos exigen humildad.

Del relator al infierno
Juan Manuel de Prada ABC 9 Febrero 2019

Nos enseña Quevedo en su Buscón que «un relator, con arquear las cejas, levantar la voz, dar una patada, hacer una acción, destruye un cristiano. Como todos nuestros autores del Siglo de Oro, Quevedo caracteriza a los relatores de rapaces y codiciosos, ruines y desalmados, muy dados a la sisa y el cohecho; y, por supuesto, con parcelita reservada en el infierno, casi siempre en sitio de privilegio y aun en ocasiones en el propio camarín de Lucifer. De la misma guisa los imagina también el discípulo más ferviente de Quevedo, Diego de Torres Villarroel, quien en sus Sueños morales describe un infernal tribunal de Plutón por el que pululan una multitud de diablejos, cada uno con su cargo correspondiente. Torres Villarroel enumera así el escalafón de los empleados de los tribunales: «Procuradores, alguaciles, escribanos, pasantes, letradillos, escribientes, corchetes, soplones, relatores y cagatintas».

El relator se quedaba, pues, a mitad de camino entre el soplón y el cagatintas, que no parece sitio demasiado encumbrado, sino más bien propio de gentes dispuestas -citamos de nuevo a Quevedo- a «brincar razones y mascar cláusulas enteras». Así, saltándose a la torera o murmurando las cláusulas de los informes, los relatores conseguían orientar el fallo de los jueces según les conviniese, siempre atentos a la parte que los untaba más generosamente. Hasta tal punto eran los relatores gente fullera y propensa a trapacerías que ya las Cortes de Toledo primero y las de Madrid después desautorizaron la intervención del relator en los procesos, por tener siempre la voluntad de favorecer a quien les pagaba, a veces por iniciativa propia, a veces en connivencia con los jueces, a los que daban aviso con algún gesto acordado que bastaba -según el testimonio de Quevedo- para destruir a un cristiano.

No deja de tener su gracia cetrina que hayan rescatado una figura tan vituperada por nuestros autores clásicos para esa mesa de partidos o tabladillo de la farsa en la que van a discutir sobre autodeterminación. A mí esta mesa de partidos me recuerda un poco a las asambleas de socios que se montaban en la cacharrería del Ateneo, para disputar apasionadamente sobre la existencia de Dios, antes de someterla a votación, como si el resultado de aquella pantomima pudiera dejar sin inquilino el trono celeste. Tampoco entiendo demasiado que este gatuperio, con su relator de chichinabo, haya provocado tamañas efusiones y rasgamientos de vestiduras; pues va a servir, sobre todo, para darle la puntilla a su partido, según han detectado enseguida su sanedrín de venerables, que han salido en tromba para desautorizar al doctor Sánchez, capaz de cualquier cosa con tal de mantenerse en el machito. Aunque esta salida en tromba la hayan disfrazado con farfolla patriótica, lo que de veras preocupa a estos hombres venerables es la destrucción de su partido, que tal vez no haya sido nunca muy cristiano, pero va a correr la misma suerte que Quevedo asignaba a los cristianos destruidos por los relatores.

En otro artículo anterior señalábamos que el doctor Sánchez reúne en su persona los tres tipos de gobernante dañino (el inepto, el prepotente y el perverso) diseccionados por los clásicos; aunque sobre todo lo caracteriza el ansia de destrucción, tan propia del perverso. No negaremos que, en su megalomanía de resentido, el doctor Sánchez quiera destruir España (como los ateneístas querían ridículamente negar a Dios), según afirman los convocantes de la manifestación del domingo. Pero en su lugar logrará la destrucción de su partido, al que aguarda el tribunal de Plutón. Allí ya no tendrá ni un mísero cagatintas que lo defienda.

UNIDAD sin mezclar churras con merinas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Febrero 2019

CIUDADANOS SE VE INCÓMODO APOYANDO A LA DERECHA, PERO NO OFRECE ALTERNATIVAS ANTE ESTE NUEVO GOLPE DE ESTADO DE PEDRO SÁNCHEZ Y CONFUNDE PATRIOTISMO CON RADICALIDAD.

Puede ser que en sus declaraciones Pablo Casado se haya pasado de vehemencia y en los epítetos dirigidos a Pedro Sánchez, pero eso es lo menos que puede suceder cuando un español que se siente como tal ve cómo su propio Gobierno se rinde ante los golpistas accediendo a todas y cada una de sus exigencias para facilitar un pacto que les permita acceder a la independencia. ¿Y qué pasa con el resto de los catalanes que se sienten también españoles, que no quieren esa independencia y que hoy son mayoría? ¿Quién les defiende de los golpistas? Desde luego que CIUDADANOS(C’s) no. Porque ya dije en otra ocasión que es como un perro ladrador, poco mordedor. Recordemos que C’s fue la opción política más votada hace más de un año recogiendo el apoyo de más de un millón de votantes. ¿Y qué ha hecho con ese apoyo? Pues simplemente no presentarse a la Presidencia de la Generalidad para no recibir una derrota segura. Y esa es la palabra que les define, “segurolas”, que solo actúan cuando saben que tienen todas las de ganar. Habría que recordarles que esos votos procedieron de la manifestación multitudinaria por la Unidad de España en octubre 2017 en Barcelona. Y que una de las figuras más mediáticas fue Josep Borrell junto a Mario Vargas Llosa, no Albert Rivera, ni Inés Arrimadas, ni Miquel Iceta que no estuvo portando la pancarta no vaya a ser que los independentistas se enfadasen, ni Xabier García Albiol que sí que estuvo.

Pero la euforia se disipó al contabilizar el número de escaños conseguidos, que no de votos, y de constatar la imposibilidad del cambio porque esa coalición C’s, PSC y PP no llegaba a la mayoría absoluta. Eso hizo posible el que, tras la renuncia de Inés Arrimadas a presentar su candidatura, los golpistas pudiesen volver a hacerse con el control del Parlamento autonómico y formar la Mesa. Y tras meses de bloqueos e intentos de investir a golpistas presos o fugados, aceptaron al títere de Carles Puigdemont, un xenófobo radical y antiespañol, Joaquim Torra. Así que su labor de oposición desde entonces ha sido mantenerse como un “Pepito grillo” afeando cada paso que daban los golpistas, pero abandonando a ese más de millón de votantes que creyeron en el cambio y van perdiendo poco a poco las esperanzas. Y es que no hay mejor altavoz que el clamor de la gente en las calles. La oposición debe ser visible en todos los foros y no solo en las contadas sesiones de un Parlamento secuestrado por los golpistas.

C’s y Albert Rivera se presentan como defensores de la Constitución y de la españolidad de Cataluña, pero se siente incómodo apoyando al PP. Que es verdad que le ha dado sobradas razones para la desconfianza. Sobre todo, tras la experiencia en la Comunidad de Madrid y los escandalosos casos de corrupción, intrigas, espionajes y mafias. Pero es que no se sintió incómodo cuando apoyó a la apadrinada por Chaves y Griñán , Susana Díaz, hasta que no tuvo más remedio que abandonarla por la vergonzosa actitud ante unos hechos de corrupción institucionalizsda, incluso mucho más obscenos que los de Madrid, como eran los fondos de reptiles, los falsos ERE’s y el fraude de los cursos de formación. Un macro juicio a punto de conocerse las sentencias, que implica además de esos dos expresidentes a multitud de altos cargos de la Junta. Pero es que la actitud de C’s en Cataluña no pasa de ser pazguata, melindrosa y acobardada ante la violencia de los golpistas de ERC y JxCAT junto a la ANC, CDR, etc., que han decidido tomar calles, plazas, playas e Instituciones acosando a todo aquél que no comparta sus objetivos independentistas y claiicándoles de fascistas.

C’s puede no puede adoptar ahora la pose de “damisela ofendida” y censurar a Pablo Casado por decir en voz alta lo que otros callan cobardemente. C’s confunde patriotismo con radicalización, cuando la radicalización solo está en quienes han cometido un golpe de Estado e intentan independizarse de España. Y ¿qué mejor oportunidad para hacerlo que con un Gobierno débil que ha aceptado meter los huevos de la víbora en su casa? Pedro Sánchez ya ha dado sobradas muestras de su radicalidad, su sectarismo revanchista, su extrema ambición y su falta total de escrúpulos a la hora de conseguir sus objetivos personales. Es un impresentable que no ha dudado en acceder al poder por la puerta de atrás de una moción de censura, donde se ha aprovechado de los tránsfugas y oportunistas del PNV, que habían pactado con el PP, y de los enemigos de España como PODEMOS y su visión totalitaria bolivariana y como los partidos golpistas ERC y PDeCAT que junto a la CUP dieron el golpe de Estado en Cataluña.

Pedro Sánchez es un traidor a su partido, cuyas bases son las culpables de haberle entronizado y se han convertido en cómplices de esta traición a España. Apostaron por este ambicioso individuo en lugar de alguien como Susana Díaz, que al contrario que Pedro Sánchez, sí que se siente española y defiende la Unidad de España, aunque también tenga sus sombras. Pedro Sánchez empezó a traicionar a España desde que aceptó los votos de esos partidos y se equiparó a la ultraizquierda de PODEMOS y sigue siendo rehén de esos apoyos bastardos. Pedro Sánchez volvió a traicionar a España y a los españoles aceptando una reunión bilateral de igual a igual entre representantes del Gobierno de España y el Gobierno de la Generalidad. Pedro Sánchez traicionó a España al aceptar de Joaquim Torra el documento de 21 exigencias, que no hizo público ni rechazó públicamente. Y que si lo hemos conocido ha sido por la filtración interesada de Joaquim Torra. Pedro Sánchez traicionó a España cuando se sumó a esa reunión bilateral dándole oficialidad.

Y la traición se incrementa con las sucesivas reuniones entre Carmen Calvo, Elsa Artadi y Pere Aragonés, llegando a la ignominia de haber aceptado la figura de un mediador y la constitución de una mesa de partidos a nivel estatal, pero sin contar con C’S, PP ni VOX. A otros partidos se les ignora y se les desprecia. Una mesa que se constituye fuera del control parlamentario y cuyos acuerdos van a ser vinculantes, presentando las conclusiones a un Parlamento en el que los apoyos siguen estando garantizados al sumar mayoría los partidos que dieron el apoyo a la moción de censura. Algo que sucederá siempre que los Diputados del PSOE voten siguiendo la consigna del Gobierno y no violen la “disciplina del voto”. Es por ello por lo que ante este escenario no caben equidistancias ni prevenciones. Hay que denunciar esta felonía a los españoles. Hay que inundar las calles de manifestantes y que el clamor de rechazo y repulsa a este sujeto y su camarilla se oiga en todo el mundo. España y los españoles nos jugamos nuestro futuro porque este Gobierno de Pedro Sánchez y los partidos golpistas, nos quieren robar lo que es nuestro: nuestra Soberanía Nacional.

Aquí no valen ya ni siglas, ni consignas, ni poses. Solo existe el pueblo español que debe hacer patente su malestar y su negación a aceptar como hechos consumados la desmembración de España por culpa de unos pocos traidores.

Y es verdad que no se deben en estos momentos mezclar churras con merinas y aprovechar la ocasión para filtrar mensajes sobre el programa de Gobierno de partido. Se equivoca Pablo Casado por sacar a relucir ahora el tema del aborto, en una situación crítica en la que nos jugamos algo mucho más importante, con el respeto que me merece la defensa de la vida, sobre todo la del embrión en fase desarrollo. Estamos ahora en un esfuerzo común para desalojar de la Moncloa al que ya es sin duda el peor Presidente de la reciente democracia y seguramente de toda la historia parlamentaria española. Un individuo que solo por sus actuaciones debería sr procesado, juzgado y condenado por alta traición al ceder ante los enemigos de España.

Y eso no es lenguaje duro, sino la constatación de una evidencia que solo se va conociendo por el interés de una de las partes inmersas en esa mesa de negociación, que es de rendición del Estado de Derecho a cambio de mantener el poder en lo que quede de España. Porque que nadie dude el que, de prosperar este proceso independentista de Cataluña sin haberlo sometido a la aprobación de todos los españoles vía referéndum, otras CCAA pueden seguir ese ejemplo. Y pienso enseguida en la actitud aislacionista seguida por los Gobiernos autonómicos de Baleares y de Valencia que han asumido los pasos llevados por los independentistas catalanes y pueden acelerar los acontecimientos reclamando los mismos derechos de independencia que los aceptados para Cataluña, tal y como piensa hacer este cobarde Gobierno. ¿Quién lo va a evitar?

Estamos en una situación dramática para España y el futuro de los españoles y es nuestro deber posicionarnos frente a este desafío secesionista que cuenta con la complicidad del Gobierno de España y de los partidos políticos que permitieron que se formase. No es la hora de andarse con disputas partidistas o querer permanecer equidistantes. Se está con el pueblo español, o se está con los golpistas. Yo lo tengo claro.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!! ¡¡¡TODOS A COLÓN CON BANDERAS DE ESPAÑA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

P.D.: Creo necesario que la Corona asuma su papel constitucional y pida explicaciones a Pedro Sánchez sobre sus intenciones de salirse de los cauces democrñaticos y constitucionales aceptando una mesa de negociación fuera del control del Parlamento español.

Manual de inconsciencia
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 9 Febrero 2019

Cervantes aconseja “no fiarse de los autores de vocación tardía” y Quevedo fulmina a los fatuos pues “la soberbia nunca baja de donde sube pero siempre cae de donde subió”. Sánchez, siendo inculto, desoye a tales genios y firmará un segundo libro que no ha escrito tras haber plagiado su procaz ópera prima. ¡Qué poca consideración muestra hacia la Literatura y el Arte de escribir! ¿Cómo se atreve este intrusista a aparecer en la portada de su último pitorreo con afán de embellecerla por la cara? ¿Quién le embaucó y propuso ese título de ‘Manual de resistencia‘, rótulo copiado de un vulgar catálogo de muelles de colchón, cuando el desparrame neurológico del iletrado debería titularse ‘Manual de inconsciencia’?

Nunca imaginé que un maniquí de grandes almacenes que se instaló en Moncloa de chiripa, pudiera escribir un libro con más de dos, o tres, páginas. Yo creía que la Literatura era patrimonio de escritores y lectores que aman el idioma en el que aquellos se dan a conocer, pero jamás supuse que un infradotado, de la talla de Sánchez, podría estar próximo a emularlos, al decidir publicar otro mamotreto 100% chungo, dándoselas de Cervantes o Quevedo. Al parecer, la prosa prostituida tiene tirón. Cualquier plagio del ególatra está en oferta. Su editor halló un filón y se hará de oro vendiendo la inconsciencia del títere, cuyo único mérito literario consiste en ser traidor a España durante la segunda década del siglo XXI.

Sánchez usó un negro en la cum fraude, y ahora, tira de una negra, Irene Lozano, secretaria a sus órdenes, para acotar y maquillar las necedades que contiene el ‘Manual de resistencia‘. Va de negro en negra y se tira el pegote de ser un escritor, siendo un papanatas a merced de los cafres que contrata, pues sólo publica las sandeces que dicta y se le ocurren en el Falcon. Lleva meses sin dar la cara en el Congreso. Anda en Luxemburgo, tras tragarse 21 vejaciones del pirata Torra contra el Estado que él debería presidir. Huye plagiando disfraces de Mortadelo, pues plagiar es lo suyo. Sánchez, el héroe de la resistencia, hoy se disfraza de dinamitero, pretendiendo dinamitar a España y todas sus instituciones.

Afortunadamente salió Felipe González para enmendarle la plana al traidor, y Alfonso Guerra, para cachondearse del zoquete, que ha perdido el conocimiento y por ello, la capacidad de percibir y darse cuenta de lo que le rodea, según nos define la RAE, la inconsciencia. Así que el zafio de Sánchez se vaya a Parla (ustedes me entienden), convoque elecciones y se interne en un psiquiátrico.

Cataluña: la ruta de la descolonización
Ignacio del Río republica 9 Febrero 2019

El discurso que durante los primeros años fue no mas que una retórica nacionalista, hoy instalado en la estrategia secesionista, es una réplica de los métodos aplicados en los procesos de descolonización. En 1960 la Asamblea de Naciones Unidas aprobó la Declaración de Independencia a los Países y Pueblos Coloniales que reconoció el derecho de autodeterminación. De los 750 millones de personas que en 1945 vivían bajo el dominio de las potencias coloniales, hoy solo 2 millones de personas viven en 17 territorios no autónomos.

La mentira histórica independentista ha sido elaborada desde la manipulación de la historia y tiene su origen en los decretos de Nueva Planta que el 16 de enero 1716 impuso, tras la Guerra de Sucesión, la legislación y las instituciones de Castilla a Cataluña. En los últimos años se ha aderezado con las teorías del volksgeist ,el espíritu del pueblo que enlaza en una sucesión de falsedades, hechos, identidad racial y sentimientos al pueblo con el determinismo mágico de un República catalana libre.

Toda esta amalgama que tan bien combina con el victimismo que sirve a los dictadores para arengar a las masas, está en los fundamentos filosóficos que encarnaron a los doctrinarios nacionalistas mas cruentos de la Historia, que han provocado sufrimiento y muerte a millones de personas en Europa.

Lo increíble o inexplicable del proceso secesionista catalán es el progresivo desmantelamiento del argumentario del Estado, como razón de la legalidad democrática, garante de la libertad y del imperio de la ley.

¿Qué ha sucedido en estos 40 años en los que se ha conseguido un marco de convivencia en el que se ha desarrollado el mayor progreso social y económico de la historia moderna de España? Con una transición que ha logrado la más intensa descentralización territorial, cuasi federal, del poder político de Madrid que, según decían algunos, oprimía la libre expresión de los pueblos de España.

Lenguas co-oficiales –en algunas Comunidades artificialmente empleadas por los prescriptores de la identidad-, recuperación de antiguas instituciones jurídicas en materia de familia y sucesiones más propias de arcaicas organizaciones de economía agraria que de un mundo moderno y globalizado y simbología de Estado dirigida a la emulación de los Estados nación.

Se ha construido una organización territorial de Comunidades cuyos Parlamentos reúnen más representantes electos que los senados territoriales de tradicionales Estados Federales con una población notoriamente mayor.

Hay que recordar que el título VIII se alumbró en los debates constitucionales a fin de resolver la cuestión territorial de las nacionalidades históricas, mediante la recuperación política de los Estatutos de Autonomía aprobados durante la República, mas tarde generalizados mediante el principio de café para todos.

La II República desintegrada en un fracaso colectivo que desembocó en una Guerra civil, hoy se mitifica por los independentistas para resucitar la memoria histórica de unos hechos que la generación de la transición de 1976 fue capaz de superar desde la concordia y el reconocimiento a todas las víctimas.

El progresivo desmantelamiento y dimisión del Estado en las Comunidades Autónomas nacionalistas lo reflejaba en una reciente entrevista en el diario ABC el secretario de Estado Bermúdez de Castro, relatando que el mal llamado desembarco en Cataluña con la aprobación del 155 se realizó por cuatro altos funcionarios.

La aplicación del 155 fue un acto fallido, precipitadamente cerrado con la convocatoria electoral. Lo sucedido desde entonces acredita que solo ha servido para que los secesionistas dieran varios pasos mas en el desafío al poder democrático del Estado. El memorándum del pacto de las 21 medidas que el Presidente Sánchez recibió y atendió, las conversaciones bilaterales de Gobierno a Gobierno, han tenido continuidad con la propuesta de un relator que se desdoblaría entre la mesa de los partidos catalanes y la bilateral de los Gobiernos.

Un escalón dirigido a preparar la mediación internacional y el armisticio con un final ya escrito: el calendario de la desconexión y de constitución de la República catalana que consumen la apropiación de una parte de España por los independentista.

De una reclamación de financiación y competencias se pasó el reconocimiento de la bilateralidad entre España y Cataluña por Zapatero. Se animó por los prescriptores de la izquierda que censuraban como un acto de agresión que el PP hubiera recurrido al Tribunal constitucional un Estatuto que desbordó la Constitución. Y se culmina con Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno aupado por los independentistas que paga su permanencia en el poder por la rendición de España y de la Constitución de 1978 a los secesionistas.

Afortunadamente el socialismo constitucional que sobrevive, representado por Felipe González y Alfonso Guerra y otros muchos dirigentes, están dispuestos a que la historia de España en el siglo XXI continué en el marco de una Monarquía constitucional basada en la democracia, en la libertad y en la igualdad de todos los españoles.

Y hay que repetirlo alto y claro: el independentismo no va triunfar porque nadie puede apropiarse de lo que a todos nos pertenece y hemos construido desde la democracia y la libertad.

Manifestación 10 febrero
#YoVoy: La sociedad civil se moviliza mañana por España
Cynthia Díaz Nobile okdiaio 9 Febrero 2019

Este domingo la madrileña Plaza de Colón acogerá una manifestación a favor de la unidad de España y para pedir al líder del Ejecutivo que convoque unas elecciones. Miles de españoles están llamados a participar. OKDIARIO ha hablado con algunos de los que estarán o la apoyan en la distancia.

OKDIARIO ha reunido a destacados miembros de la sociedad civil que participarán o apoyan la manifestación de este domingo 10 de febrero bajo el lema “Por una España unida, elecciones ya”. Fernando Sánchez Dragó, Carlos Herrera, Pedro García Aguado, José Miguel Rodríguez-Sieiro (Josemi), Francisco Rivera, Isabel Rábago y Esperanza García, entre otros, explican a OKDIARIO sus motivos para estar este domingo en la Plaza de Colón de Madrid.

Esta concentración, que cuenta con el apoyo del Partido Popular, Ciudadanos y VOX, para protestar por las cesiones de Pedro Sánchez al separatismo para intentar que PDeCAT y ERC apoyen los presupuestos que le permitirían dilatar la legislatura.

“No es cuestión de partido, no son cuestión de siglas”, insiste el periodista Albert Castillón. “Es la necesidad de cambiar las cosas, de decir basta y queremos elecciones ya” afirma Castillón.

“Se trata de la unidad de España”, explica Inocencio Arias. El embajador español acudirá este domingo a las 12:00 de la mañana a la Plaza de Colón y lamenta que “incluso me harán una foto con la bandera sabiendo que me llamarán fascista”.

“Bájese del avión señor Sánchez”, reclama la periodista Isabel Rábago. “El domingo voy a ir a manifestación para decir no rotundo al Gobierno de Sánchez. No a la traición que estamos viviendo todos los españoles, no a estar arrodillados ante el independentismo. Sí a la Constitución, sí a la unidad de España y sí a unas elecciones”, detalla la periodista.

Personajes destacados del mundo de la cultura también participarán en esta manifestación. El director de cine, Antonio del Real, “yo voy por la unidad de España” o el escritor Fernando Sánchez Dragó, que no podrá asistir pero que suscribe “todas y cada una de los motivos que llevan a miles y miles de personas a las calles de Madrid”.

“Apoyo firmemente la manifestación del domingo contra Pedro Sánchez”, dice el cantante José Manuel Soto. “Es un presidente al que no hemos votado, que solo piensa en sí mismo y que está apoyado por todos los enemigos de España” relata el cantante de Soy español. “Por nuestra dignidad, por nuestro futuro y por España, yo voy” añade.

“No es cuestión de posicionamiento, es cuestión de actitud. Ante la actitud provocada por el separatismo, que se antepone a la unidad de España, yo voy este domingo a la manifestación”, afirma Ismael Beiro, ganador de Gran Hermano 1.

Así tapó Prisa el plagio de Sánchez
Segundo Sanz okdiario 9 Febrero 2019

La voladura controlada o minimización de riesgos que el Grupo Prisa hizo con el caso del plagio en el libro-tesis de Pedro Sánchez, algo que OKDIARIO siempre mantuvo, sale ahora a la luz con una descripción muy reveladora. Los detalles de aquella operación de Estado los cuenta el ensayo político ‘La Democracia Borbónica’ (Editorial Akal) escrito por Alberto Lardiés y recién salido a la venta. Una investigación basada en fuentes conocedoras de primera mano de aquellos hechos.

En el mismo capítulo donde el autor repasa también los casos de Cifuentes, Montón y Casado, se detiene en el libro que Sánchez firmó con Carlos Ocaña, asesor del ministro Sebastián, y que recogió buena parte de su tesis doctoral en la Camilo José Cela. “Tres periodistas de El País estaban emocionados. Habían encontrado una exclusiva de esas que pueden marcar época, una información que hace tambalearse a un gobierno (…) Presos de ese sentimiento especial, entre regodeo y orgullo, alegría y nerviosismo, que siente un periodista cuando descubre una información de tal calibre, los informadores trasladaron el hallazgo a sus superiores”, recoge el ensayo.

Y es aquí donde la publicación destapa el pastel: “Desde El País telefonearon al secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, ex presentador de Noticias Cuatro, llegado al cargo por decisión de Sánchez, curtido en mil batallas, para hacerle saber que el periódico de Prisa tenía esa información, pensaba publicarla y quería la versión de Moncloa. La reacción gubernamental no se hizo esperar. Lo primero fue concertar una reunión entre el propio Oliver y personas de El País para abordar el asunto que podía acabar con Sánchez. El encuentro se produjo al día siguiente en el Hotel Ilunión Alcalá Norte, sito a dos minutos andando de la mítica sede de la redacción de El País, ubicada en la calle Miguel Yuste, número 40. Hasta allí se desplazaron, por parte del Gobierno, el propio Oliver y varios colaboradores de la secretaría de Estado.

“Por parte del periódico —prosigue la investigación— asistieron dos de los tres periodistas que habían encontrado el plagio de Sánchez y Ocaña en su libro. La conversación se antojaba tensa porque sobre la mesa estaba una información que podría tumbar al presidente del Gobierno. Tenía ese material inflamable precisamente el periódico que un año antes era el gran enemigo de Sánchez y que, sin embargo, tras su llegada a La Moncloa había virado en su línea editorial. Acabada la reunión, lo segundo que hizo el Gobierno fue pedir tiempo para contestar. Una respuesta que se demoró más de 24 horas”.

Y tras ello, porque no hay detalle de las siguientes comunicaciones entre Moncloa y la dirección del rotativo, el timing fue que la noticia se publicó en la tarde noche del 20 de septiembre. El diario de Prisa renunció así a dar la exclusiva en la portada del día siguiente y además tituló edulcorando el golpe: “El libro de Pedro Sánchez y Carlos Ocaña copia párrafos de la conferencia de un diplomático”. Así, tal cual, como si la obra de los señoritos tuviera ojos y manos para cometer el plagio de marras. Una palabra, plagio, que además no salió citada en la noticia.

Y el subtítulo de la misma decía así: “La Moncloa sostiene que se trata de ‘un error involuntario’ y los coautores se comprometen a subsanarlo en el plazo más breve posible”. Aquí está la madre del cordero. Sánchez y Ocaña copiaron sin entrecomillar ni citar la fuente original decenas de párrafos de cinco de las siete páginas de una conferencia que el diplomático español Manuel Cacho pronunció en un simposio de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) el 25 de febrero de 2013. En total, citan sin referir 454 palabras.

De los otros cinco textos copiados, la versión de Moncloa, recogida por Prisa, fue que “todo está en orden” porque eran documentos o intervenciones de instituciones del Estado y “no generan derechos de autor por no tener la consideración de obras, ya que son de uso público al formar parte del debate político”.

Claro, pero el plagio de Sánchez y Ocaña a Manuel Cacho si es materia de delito, a tenor del último fallo del Tribunal Supremo que archiva la querella de VOX en relación a la tesis ‘Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012)’. Y aquí Prisa, la anterior casa del jefe de Comunicación del Doctor Cum Fraude, sí echó un capote al presidente. O algo más, porque esa copia al diplomático habría costado el cargo a cualquier dirigente europeo. Pero España todavía no es Alemania en esto.

El Supremo, que ya ha apuntado a la Universidad para que salga de su inacción, ha esgrimido que “la mayor o menor originalidad de una tesis, su valor dogmático y, en fin, lo verdaderamente innovador de su contenido, son cuestiones que han de ser evaluadas en el ámbito académico y totalmente ajenas al Derecho Penal”. El Alto Tribunal se basa en que no se le puede aplicar el delito de plagio (contra la propiedad intelectual) porque no hubo intencionalidad de lucro por parte del autor con la tesis doctoral. Pero, ¿y con el libro?

Urge por higiene democrática de este país, que alguien lleve esto a la Justicia y que se diriman responsabilidades en la Comisión de investigación que hay abierta en el Senado. Allí, el PP tiene previsto solicitar al Ministerio de Hacienda toda la documentación relativa a transferencias; anotaciones en cuenta o cualquier otro registro de ingresos derivados de la publicación del libro desde su primera edición hasta la actualidad “tanto para Pedro Sánchez como Carlos Ocaña y terceras personas, si se diera el caso”.

Y también pedirá a la editorial de esta obra (Delta Publicaciones) las primeras pruebas del libro; el contrato realizado con los autores; el reparto de derechos de autor entre los autores y/o director del libro y la liquidación de los mismos desde la firma del contrato hasta hoy.

Si de esta documentación, que debería llegar al Tribunal Supremo, se desprende que Sánchez recibió ingresos por un libro que contenía plagio, ya no vale con eso de “subsanaremos” el “error” en próximas ediciones. El delito estaría cometido y el presidente tendría que hacer las maletas. Al tiempo…

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un Gobierno pirómano
EDITORIAL ABC 9 Febrero 2019

La marcha atrás del Gobierno de Pedro Sánchez al plan de negociación con el separatismo catalán responde a una necesidad, casi agónica, de frenar la crisis interna del PSOE y el previsible gran impacto de la manifestación convocada para mañana en la madrileña Plaza de Colón. La versión oficial del Gobierno, expuesta por su vicepresidenta Carmen Calvo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, pretende presentar al Ejecutivo como un esforzado del diálogo y un defensor de la Constitución. Afirmar ahora, como hizo ayer la vicepresidenta Calvo, que no se puede ir a una mesa para hablar de autodeterminación, cuando Quim Torra lo hizo sin cortapisa alguna en su visita a La Moncloa en julio del pasado año, suena a excusa improvisada. El escándalo provocado por la aceptación inicial de la agenda nacionalista -la figura del relator y la mesa de partidos- ha hecho que el Gobierno recule, pero nada garantiza que sea de forma definitiva. Todo lo contrario. Si fuera definitiva Pedro Sánchez tendría que haber convocado elecciones anticipadas ayer mismo. Si Sánchez mantiene viva la legislatura es porque está convencido de que, de una manera u otra, puede lograr un acuerdo, aunque sea de subsistencia, con los separatistas.

El verdadero problema de Pedro Sánchez vuelve a llamarse PSOE. Sánchez mantiene con su partido una relación de instrumentalidad al servicio de su afán de poder, pero olvida que sus «barones» territoriales también quieren conservar sus gobiernos autonómicos. La derrota de la izquierda en Andalucía los mantiene en vilo y el continuo apaciguamiento de Sánchez a los separatistas sólo consigue aumentar sus temores a una debacle en las elecciones locales y autonómicas del próximo mes de mayo.

Sánchez toma oxígeno por unos días, aplaca las iras de su partido, busca desinflar la movilización de la derecha y confía en que el separatismo lo mantenga como un mal menor frente a la mayoría de cambio que ganó en Andalucía. No hay nada de virtud democrática y sí mucho de necesidad de poder en el giro que ayer anunció la vicepresidenta Calvo; un giro insincero y oportunista porque no se traduce en una oferta de pactos de Estado a PP y Ciudadanos para formar una gran mayoría constitucionalista contra el separatismo catalán.

Pedro Sánchez ha incendiado el PSOE y la opinión pública con la propuesta del «relator» de las negociaciones con la Generalitat y los partidos secesionistas. Es la manía del pirómano, que luego quiere ser creíble como bombero. Ni como bombero, ni como presidente del Gobierno. Pedro Sánchez carece de la dignidad política necesaria para ostentar la presidencia del Gobierno de España.

Sánchez tiene lo que merece: humillación
OKDIARIO 9 Febrero 2019

“Las propuestas de diálogo del Gobierno no han sido aceptadas por independentistas”, así de taxativa ha sido la vicepresidenta Carmen Calvo al anunciar el fin de las conversaciones con Quim Torra y compañía. Las palabras de la socialista, que han sonado tan concluyentes como cargadas de pesadumbre al presentir el previsible final de la legislatura, tienen una lectura entre líneas sobre la que sería interesante detenerse. Atendiendo a las explicaciones de Calvo, se percibe que los miembros del Ejecutivo, no sólo han dado a los secesionistas todas las facilidades de negociación con tal de conseguir su apoyo a los Presupuestos, es que, además, ni siquiera han tenido las agallas suficientes para ser ellos los que acabasen con semejante dislate. Es más, envalentonados ante la debilidad del Gobierno, los separatistas han retado a Pedro Sánchez a volver a sentarse en la mesa “cuando recupere la valentía” o, mejor dicho, cuando esté dispuesto a aceptar lo inaceptable: el derecho de autodeterminación y la intromisión en la Justicia para auxiliar a los golpistas del 1-O.

No obstante, y a pesar de la humillación a la que ERC y PDeCAT han sometido a los socialistas al negarles las condiciones para constituir la controvertida mesa de partidos, esa en la que estaría presente la figura del relator, que ahora se ha denominado “persona encargada de facilitar el diálogo”, el Gobierno no ha tenido rubor en usar el chantaje casi emocional al advertir a los separatistas las consecuencias que tendría una convocatoria electoral para la izquierda española. Ha apelado al miedo a la llegada de la derecha al poder como estrategia para que, tanto los de Oriol Junqueras como los de Quim Torra, reconsideren su posición a sólo cuatro días de que comience en el Congreso el debate de las cuentas públicas y el juicio del procés en el Tribunal Supremo.

El tiempo de Sánchez en La Moncloa se está agotando, de hecho, hace tiempo que el socialista debería haber convocado las elecciones generales para que las urnas hablaran, tal y como se comprometió. Son múltiples los errores en los que el Gobierno ha incurrido desde que sacaron adelante la moción de censura en el mes de junio, sin embargo, la mesa ideada por el Govern con la presencia de un mediador y sólo los partidos independentistas, ni rastro de constitucionalistas, han sido la puntilla final para disparar el hartazgo de los españoles, y las voces críticas dentro del PSOE. Por responsabilidad, Sánchez jamás debería haber sido presidente con 84 escaños y el apoyo de golpistas y proetarras, era una certeza en junio y es un hecho ahora, sólo siete meses después de erigirse en el poder.

El Traidor y el Supremo
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 9 Febrero 2019

La traición de Pedro Sánchez a la Nación y a la Constitución, que espero coseche este domingo la primera de las grandes manifestaciones para echarlo del Poder, se ha constatado seis días antes de que el Tribunal Supremo inicie el juicio más importante en democracia, contra los golpistas catalanes. Mucho más que el del 23-F, cuyos responsables no querían romper España sino echar a Suárez y, mediante un Gobierno de coalición con socialistas y comunistas, embridar los desafueros del Estado de las Autonomías y combatir mejor el terrorismo etarra. Al fracasar, por cierto, ninguno pretendió que no había hecho nada, como la hez separatista que se retrata embadurnando de heces los juzgados.

Pero el mamporrer -no relator (lo sería de genocidios) ni mediador internacional- es sólo uno de los 21 puntos del nuevo pacto de investidura al que aspira Sánchez. No son las condiciones que los separatistas catalanes impondrían al Gobierno español, porque dos tercios buscan "mejorar la calidad de la democracia" en España, país extranjero que debe darles igual. Se trata del Plan Roures-Zutik del Frente Popular que presidiría Sánchez y acometería la liquidación del Estado y su balcanización revolucionaria. La base es la desautorización internacional de la legalidad española, cuyo símbolo es el Supremo.

Estamos ante el viejo programa de la ETA, asumido por el separatismo catalán y Podemos. Y eso está negociando el Traidor del PSOE. Los 21 puntos son dignos de un Zutik, boletín de la banda etarra para sus pistoleros. Pero es lo que Pablo Iglesias en la Era Tania-Herrira elogia en su video de la herriko taberna: sólo la izquierda abertzale, o sea, la ETA, "supo analizar correctamente la naturaleza del régimen del 78", que se resume así: el franquismo sigue intacto a través de la Monarquía parlamentaria, régimen votado masivamente los españoles tras el acuerdo de los partidos mayoritarios (AP, UCD, PSOE, PCE, CiU) que redactaron la Constitución.

La ETA quedó fuera de aquel consenso porque quería seguir matando. Y eso es lo que en 2004 empezó a corregir Zapatero, resucitando a la banda y echando fuera de la política -Pacto del Tinell- al PP y a la media España que entonces representaba. Aquello no suponía volver a la II República, sino a la Guerra Civil. Y a eso vuelve el Traidor. Por eso hay que echarlo.

El efecto milagro de la manifestación
Carlos Herrera ABC 9 Febrero 2019

Después de organizar una especie de cumbre bilateral con lazos y flores amarillas; después de un Consejo de Ministros con la calle llena de idiotas que creen que la república existe; después de aguantar que aireen el documento de 21 puntos que Sánchez hubiera debido rechazar y ni siquiera tomar en su mano; después de soportar que escupan a Borrell; después de trasladar a presos a las cárceles próximas a casa; después de tragarse lo del mediador para las famosas mesas en Cataluña y a nivel nacional… sale la señora Calvo, vicepresidenta del Gobierno, y dice que los independentistas no aceptan el marco de negociación. Curiosamente lo anuncian unas horas antes de que arranque la concentración convocada por varios partidos en defensa de la dignidad del Estado. ¿Qué tendrá esa concentración que ha hecho despertar al Gobierno de España, o a lo que sea eso, y a desdecirse de todo?

Ignoro si el cuerpo de analistas de Moncloa ha sido incapaz de prever o intuir que la paciencia de los ciudadanos, de los que perciben los mensajes ocultos de la política, tiene un cierto límite, pero algo ha ocurrido para que, de repente, se den cuenta de que los independentistas son eso, independentistas y, por lo tanto, traidores al acuerdo general de todos los españoles para convivir en paz y en igualdad.

Hace escasamente tres días, la proteica Carmen Calvo alababa y ponderaba las bondades del diálogo, además de contrastar la indudable oportunidad de la figura del mediador. Todo era maravilloso. En dos días, y sin explicar por qué, todo ha cambiado. ¿Qué ha pasado? ¿Cuándo han dicho que no aceptaban esa oferta? ¿De qué forma? ¿Tiene que ver la reacción política de indignación general, incluida en las filas socialistas, con esa repentina negación al chiringuito montado? El Gobierno de la Generalidad dice que no han negado nada, están perplejos y aseguran que es cosa exclusiva de la gente de Sánchez. El Manual de Resistencia les ha servido de poco, dicen.

Es muy probable que la manifestación del domingo tenga mucho que ver. Una manifestación a la que es comprensible que mucha gente quiera asistir por varias razones: una de ellas es la alarma creada por el Gobierno mediante las cesiones permanentes al independentismo catalán con el solo fin de conseguir un voto afirmativo a los Presupuestos de Sánchez. Otra es la reacción razonable de aquellos a los que niegan el derecho a manifestarse. Los mismos que justificaban de forma relamida el cerco al Parlamento andaluz con motivo del gobierno pactado entre PP y Cs, son los que hoy vociferan contra la convocatoria de la Plaza Colón. El mismo individuo que califica de «nauseabunda» la manifestación de españoles de bien -tan de bien como los otros que, por lo visto, sí pueden manifestarse- en defensa de la dignidad del Estado, es el Ortúzar de turno que babea por rendir homenaje a viejos asesinos etarras a la llegada a su pueblo. Los mismos que justifican cualquier tipo de escrache con motivo de interpretaciones varias de la injusticia social, son los que hoy hablan de crispación, de regresión, de reacción y de varias cosas más. No se dejen engañar: para la izquierda española, la calle les pertenece de nacimiento y solo hay legitimidad si son ellos los que la ocupan con sus proclamas. Por lo tanto no hagan caso: si su conciencia o su exigencia de integridad les llama a manifestarse en Madrid este domingo, vayan y reclamen lo que consideren oportuno. El Gobierno de Sánchez está asustado con lo que se le viene encima, en forma de protestas o en forma de desafección electoral, y se ha inventado un cuento para recular echándole la culpa a los otros. No les importe si mañana les llaman franquistas, guerracivilistas, retrógrados, reaccionarios. Insista: es el único lenguaje que entiende esta gente.

Hay que manifestarse más que nunca
 larazon 9 Febrero 2019

La, cuando menos, incómoda sensación de que el Gobierno que rige los destinos de la nación va a la deriva, arrastrado por su pacto con los nacionalismos radicales y la extrema izquierda, tomó ayer cuerpo en el esperpento de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que la vicepresidenta del gabinete, Carmen Calvo, teatralizó la suspensión del diálogo con los separatistas catalanes con una argumentación que, simplemente, supone tomar por desavisados a los ciudadanos.

Que la señora Calvo descubra que sus socios de la moción de censura pretenden imponer al Estado un referéndum de autodeterminación de Cataluña sólo puede responder a un regate táctico con el que conseguir un poco de oxígeno para un Gobierno, sin duda, abrumado por la reacción social ante sus tratos con los independentistas. Porque el problema de fondo, como el dinosaurio de Monterroso, aún sigue ahí, materializado en la llamada «Declaración de Pedralbes» que, ayer, por fin, se hizo pública en toda su extensión, y que recoge paladinamente unos acuerdos con los nacionalistas totalmente inaceptables para la dignidad de la democracia española y sus legítimas instituciones.

Por eso, ahora más que nunca, es preciso acudir a la manifestación convocada en Madrid por los principales partidos de la oposición para reclamar, sí, el respeto a la soberanía nacional y exigir la convocatoria de elecciones, pero, también, para que el Gobierno que preside Pedro Sánchez retire un documento vergonzoso, que mantiene vigente, y en el que se articulan mecanismos de diálogo con los separatistas que degradan nuestro marco constitucional.

Es preciso, insistimos, que la sociedad española deje patente su hartazgo ante la permanente extorsión del separatismo y su determinación frente a quienes pretenden trasladar a la opinión pública internacional una imagen de bilateralidad «entre los gobiernos de España y Cataluña», tal y como reza, ignominiosamente, en el primer párrafo de la citada Declaración de Pedralbes, lo que supone, nada menos, que el establecimiento de un plano de igualdad con quienes se han saltado las leyes.

Se podrá argüir, y es cierto, que en la redacción del documento existen suficientes salvaguardas de los principios constitucionales, aunque estén redactadas en un lenguaje que quiere ser obsequioso para con los nacionalistas, pero se trata de algo obligado, puesto que ningún gobierno, bajo ninguna circunstancia, puede actuar contra lo que establece nuestra Carta Magna. Lo que se cuestiona es la aceptación por parte del Ejecutivo socialista de unos mecanismos de diálogo que eluden, en el mayor interés de los separatistas, los marcos predeterminados de la representación popular que son el Congreso de los Diputados y, en lo que se refiere a la autonomía catalana, el Parlament, y cuya finalidad última queda oscurecida por los sofismas del documento. No. La soberanía nacional y su representación democrática tienen unos cauces insoslayables que deben ser respetados.

Y si son entendibles las dificultades que afronta Pedro Sánchez para gobernar desde una minoría de 84 escaños con el apoyo de quienes pretenden, lisa y llanamente, romper la unidad de España, lo cierto es que la responsabilidad es sólo suya. No puede llamarse a engaño quien llegó al poder de la mano de los mismos partidos que acababan de protagonizar una intentona golpista en Cataluña y que, en lo inmediato, buscan eludir las consecuencias penales de sus actos y, a medio plazo, obtener la mayor rentabilidad política posible de la debilidad gubernamental. La sociedad española reclama respeto a sus instituciones y al ordenamiento jurídico, y ello pasa necesariamente por una convocatoria electoral. Es lo que van a demandar los ciudadanos este domingo.

El crédito político de Pedro Sánchez está calcinado
EDITORIAL El Mundo 9 Febrero 2019

La manifestación del domingo ya ha obrado un primer milagro: que el Gobierno de Pedro Sánchez imposte firmeza ante la intransigencia de los independentistas y se levante de repente de la mesa de negociación entre grandes aspavientos.

Sucede que ya estamos todos muy cansados de la sobreactuación del sanchismo: sus repliegues tácticos ya no engañan a nadie. Esos separatistas de los que ahora Carmen Calvo afirma distanciarse porque no aceptan el marco constitucional -¿pero es que lo aceptaban 48 horas antes, señora vicepresidenta?- son los mismos que llevaron a Sánchez a la Moncloa; son los mismos de los que dependen sus Presupuestos, que no fueron concebidos para el beneficio de todos los ciudadanos sino para comprar con nuevos privilegios la voluntad de los desleales; y son los mismos a los que sigue necesitando para optar a una investidura. Por eso no nos creemos los fingimientos constitucionalistas de este Gobierno desnortado y efectista; por eso y porque el documento que propone una mesa estatal de partidos con mediador no ha sido retirado y sigue encima de la mesa, esperando el momento oportuno para volver a las andadas bilaterales que sostienen el poder presente y futuro del sanchismo.

Una cosa no se le puede negar a este Gobierno: su capacidad de superación cuando pensamos que no puede avergonzarnos más. Entre la Carmen Calvo del miércoles que trataba de vendernos la idoneidad de la figura del relator y las bondades del diálogo y la Carmen Calvo del viernes -en sustitución de Isabel Celaá, crudamente desautorizada como portavoz capaz por su propio Gobierno- que desmintió a la Carmen Calvo del miércoles solo se produjo un hecho: la convocatoria de la manifestación constitucionalista en la plaza de Colón de Madrid por una España unida y en demanda de elecciones ya. A lo que hay que sumar la presión de una opinión pública indignada y el hondo malestar con las cesiones de Sánchez ante Torra que se extendía por las propias filas socialistas y que acabó desbordándose en las críticas explícitas de Soraya Rodríguez, Emiliano García-Page, Javier Lambán, Alfonso Guerra, Felipe González o Ángel Gabilondo. Alguien en Moncloa se asustó entonces e improvisó un giro de guion: romper retóricamente con sus socios secesionistas para tratar de vaciar de propósito la manifestación de este domingo y activar el discurso victimista contra la crispación para deslegitimar a Pablo Casado y a Albert Rivera. Sin reparar en que, con ese movimiento, la manifestación confirmaba precisamente su utilidad aun antes de celebrarse. Ahora es más necesario que nunca salir a la calle para completar su efecto democrático: amplificar la exigencia de elecciones frente a un Gobierno irresponsable y adicto al trilerismo cuyo crédito político está completamente calcinado.

Las comparecencias de Elsa Artadi y Pere Aragonès vinieron a confirmar que no era el Govern el que se había movido, dejando a Calvo por mentirosa. Y reiteraron su oferta de diálogo lamentando la cobardía súbita del Ejecutivo. Este vodevilesco cruce de acusaciones donde ya resulta indiscernible la verdad del teatro es inaguantable. Los españoles no se merecen un Gobierno permanentemente chantajeado por partidos con dirigentes procesados por golpismo, que aflojan o tiran de la cuerda cuando conviene a sus espurios intereses. Sánchez no es de fiar ni siquiera para sus propagandistas, pues es capaz de desairarlos virando el rumbo 180 grados en dos días, sin que nada nos asegure que no girará dos días después. Sánchez no puede seguir abusando de nuestra paciencia, arrastrándose por lo que queda de legislatura sin reconocer su agotamiento y desmintiendo la promesa de María Jesús Montero de no gobernar sin Presupuestos. O aún peor, cediendo a la extorsión separatista y empeñando la dignidad de nuestras instituciones como moneda de cambio para aprobar sus cuentas y prorrogar así a cualquier precio su pírrica estancia en La Moncloa.

Este domingo los españoles salen a la calle no porque descrean de nuestras instituciones, como predica el populismo -no olvidemos la oportuna visita de Pablo Iglesias a Moncloa esta semana-, sino precisamente para reivindicarlas: porque ahora saben que tienen un Gobierno dispuesto a negociar mesas alternativas al Parlamento para sortear el engorro de los representantes legítimos, decididos por todos. Sánchez planeó saltarse la soberanía nacional. Pero el domingo los titulares de la soberanía nacional estarán en la calle reclamando el cauce debido para expresarse: las urnas.

El sanchismo nació de un pacto indigno y todo apunta a que puede morir del mismo modo. Ha sido así por deseo del presidente del Gobierno, que traicionó su compromiso de llamar pronto a los españoles a las urnas y desde aquella felonía inaugural se fue acomodando a una deriva de vergonzantes incumplimientos y alianzas tóxicas. La democracia española ha atravesado momentos muy críticos desde 1978, pero la etapa -esperemos que próxima a su final- de Pedro Sánchez será recordada como una calamidad singular: el punto degradante en que la ambición de un solo hombre logró imponerse por un tiempo al dictado de la razón, el sentido de la responsabilidad, la lealtad a unas siglas históricas, el respeto a nuestra arquitectura institucional y la defensa de la continuidad histórica de la Nación. Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo. Y los españoles no lo olvidarán cuando sean al fin preguntados por su opinión soberana.

Un relator y dos comediantes
José García Domínguez Libertad Digital 9 Febrero 2019

Como en la escena célebre del Lazarillo de Tormes, cuando el ciego y Lázaro dan en engañarse el uno al otro arrancando las uvas de un racimo de dos en dos, Torra y Sánchez, los pícaros mayores del Reino, andan también tratando de embaucarse entre sí con la vicepresidenta Calvo haciendo las veces de alcahueta honoraria entre ambos. Un juego de embustes mutuos en el que el de la Moncloa ha estado queriendo dejar entrever – pero sin que tampoco se entreviese más de la cuenta– que el referéndum imposible de autodeterminación podría ser el pago, relator mediante, por el arriendo de los escaños separatistas en la votación de los Presupuestos. Al tiempo, el otro farsante con mando en plaza no se cansaba de amagar con un rechazo no menos imposible de sus peones en las Cortes, enmienda a la totalidad mediante, a las cuentas del Gobierno. Rechazo imposible y trola superlativa por la muy palmaria razón de que tan rehén es Sánchez de los separatistas como los separatistas de Sánchez. Y es que, pese a todo el ruido y la furia del gallito Torra, los separatistas son sabedores de que no pueden dejar caer ahora al Ejecutivo. So pena, claro, que barajen suscribir la estrategia de Pol Pot en Camboya, la del cuanto peor, mejor.

Porque tumbar hoy a Sánchez viene a ser lo mismo que comprar todos los números de la rifa para ver a Santiago Abascal y a Ortega Smith sentados en torno a una mesa, sin relator ni madre que lo hizo, donde se decida el próximo Gobierno de España. Estampa plástica que acongoja, y con razón, en la Plaza de San Jaime. Esas dos enmiendas a la totalidad de los números de Calviño, la de la Esquerra y la del testaferro, son dos faroles tan grandes como la catedral de Burgos. Y Sánchez lo sabe. En cuanto a lo otro, lo de la quimera del referéndum, no resulta ser un cuento chino de dimensión mucho menor. Esa idea, la de facilitar una autodeterminación encubierta de Cataluña por la puerta de atrás apelando a una interpretación sesgada y torticera del artículo 92 de la Constitución, por cierto una ocurrencia en su día de Francesc de Carreras, no tiene el menor viso de poder materializarse en la práctica. Y no lo tiene porque, con relator o sin relator, si ese fuera el acuerdo final de la fantasmagórica mesa de partidos, el Tribunal Constitucional no tardaría cinco minutos en declarar contraria a la Carta Magna semejante distorsión de un artículo, el 92, que reza de modo inequívoco que "las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todo los ciudadanos".

Y cuando en la Constitución española se dice "todos los ciudadanos", no hace falta ser Hegel ni Platón para entender que se está refiriendo a todos los españoles, única y exclusivamente a todos los españoles. Pero es que, aunque el Constitucional se prestara a ser cómplice de la burla, el propio artículo 92 exige para su aplicación no sólo la decisión expresa del Gobierno, sino que también requiere como condiciones insoslayables previas a su activación el aval del Congreso de los Diputados y la ulterior convocatoria formal y solemne de la consulta por parte del Rey. Los 84 diputados del Grupo Socialista ratificando en bloque con su voto a mano alzada la violación obscena de la Constitución para facilitar la destrucción de España y el Rey Felipe VI estampando su firma en el documento posterior donde quedase constancia escrita para la Historia del crimen de lesa patria. ¿Alguien en su sano juicio lo imagina? ¿Para qué querrían al relator si ya tenían a dos comediantes?

El desplome de Sánchez
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 9 Febrero 2019

Previsible patético final de la legislatura. En el espacio de cuatro días el Gobierno ha tenido que realizar una rectificación absoluta de sus posiciones. De proponer un relator en la mesa de partido catalanes, a romper las negociaciones en curso con los independentistas. No ha sido una decisión voluntaria de Sánchez. El presidente del Gobierno no ha tenido más remedio que reconocer que carecía de fortaleza política para sobreponerse a su propio partido —mayoritariamente contrario a su política en Cataluña— e, incluso, a la resolución de la oposición del PP y Ciudadanos que mantienen para mañana la concentración en la plaza de Colón de Madrid.

El desplome gubernamental ha sido fulminante. La pésima gestión de Carmen Calvo —responsable inmediata de la crisis— sobre las concesiones a los partidos separatistas (de nuevo el trabalenguas del 'relator') y la impresión arraigada en los medios de comunicación, incluso en los proclives a apoyar al Ejecutivo, de que el esfuerzo negociador con los grupos catalanes respondía mucho más al interés de Sánchez por permanecer en la Moncloa con los Presupuestos de 2019 aprobados que a explorar soluciones estadistas a la crisis catalana, han privado de credibilidad al presidente del Gobierno que pese a su conocido "manual de resistencia" ha tenido que ceder.

En el PSOE había cundido la seguridad de que la prolongación de las conversaciones con los independentistas, de los que el Gobierno no ha obtenido ni la más mínima de las concesiones, conducía al partido a perder las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo y a reducir sus posibilidades en unas eventuales generales. En la organización había comenzado a alarmar la tozudez de Sánchez y su imperturbabilidad ante el curso de los acontecimientos. Una serie de pronunciamientos concatenados de dirigentes del PSOE —incluidos González y Guerra— y una acerva crítica de referentes mediáticos de la izquierda a su decisión sobre el traído y llevado relator, han terminado por doblar el pulso al inquilino de la Moncloa.

El conocimiento público de los insultantes 21 puntos de Torra, entregados en un documento al presidente el pasado día 20 de diciembre en Barcelona, ha causado hondísima impresión y, especialmente, la nula reacción del Gobierno ante los disparates del presidente de la Generalitat. La sensación, así, de que Sánchez quedaba al albur de los independentistas ha hecho el resto: pese a los esfuerzos de la incompetente Carmen Calvo por mantener un "buen rollo" con Aragonès y Artadi, tanto republicanos como neoconvergentes le han plantado al Ejecutivo dos enmiendas de devolución de las cuentas públicas que se votarán el miércoles en el Congreso.

Salvo que la manifestación de mañana en la Plaza de Colón inocule el miedo en los separatistas y les aconseje declinar las enmiendas a la totalidad —algo improbable pero no imposible— la legislatura está dando sus últimas bocanadas. No habrá Presupuestos y, en consecuencia, en mayo o en otoño se convocarán elecciones generales. Después de la crisis que ayer certificó, tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta del Gobierno, la situación política ha devenido en insostenible y solo registra una salida lógica: la convocatoria de comicios generales.

La manifestación de mañana cambia, así, de naturaleza y podría convertirse más que en una reclamación, en una celebración por el abrupto fracaso de Sánchez. A fin de cuentas solo él y sus asesores —obsesivamente focalizados en su relación con el secesionismo catalán— parecían no percibir las corrientes de opinión pública que se manifestaron aritméticamente en las elecciones andaluzas del pasado 2 de diciembre. El empeño de Sánchez por ser derrotado en los próximos comicios remitía a una personalidad aislada de la realidad y persuadida de que podía manejar los resortes institucionales con una irresponsable frivolidad, nunca vista en la política democrática española.

Sánchez ha sido altivo y no ha sabido interpretar la naturaleza de su presidencia, que siendo tanto legal como legítima, tenía un desarrollo lógico: brevedad temporal para una convocatoria "cuanto antes" de elecciones generales, tal y como él mismo proclamó. Las razones que le hicieron cambiar sus sensatas y lógicas previsiones iniciales parecen remitir a una ambición de poder poco controlada y a una autoestima de sus capacidades francamente excesiva.

Como escribí el pasado jueves, el Gobierno de Sánchez ha manejado expectativas, pero no ha sabido ni podido implementar sus decisiones (exhumación de Franco o reforma de la Constitución) que ha combinado con ocurrencias sin contenido material. El resbalón del relator —un asunto que no debió dejarse en manos de Calvo que ya dio muestras del alcance de sus capacidades con el secretario de Estado del Vaticano— y la chulería de los independentistas, desataron unas presiones en el socialismo y en los medios de la izquierda que Sánchez, pese a su leyenda resistente, no ha podido soportar. Cabe preguntarse, además, si el secretario general del PSOE conoce de verdad el alma de su partido.

La "reconquista" de Vox comenzó en el Supremo
Maite Loureiro Libertad Digital 9 Febrero 2019

Vox se fundó a finales de 2013 de la mano de Santiago Abascal. Desde entonces, el partido ha sufrido varias crisis, incluyendo el abandono de alguno de sus estandartes fundacionales. La formación fue ignorada mediáticamente durante mucho tiempo, sin embargo, algo empezó a cambiar cuando Vox decidió, como hizo UPYD, personarse en varias causas judiciales para luchar contra el independentismo catalán.

El partido liderado por Abascal y flanqueado por su secretario general, Javier Ortega Smith y su vicesecretario jurídico, Pedro Fernández, comenzó su andadura judicial querellándose tras la consulta ilegal del 9-N de Artur Mas. Posteriormente, en febrero de 2017 Vox presentó una querella ante el Juzgado de Instrucción nº 13 de Barcelona contra el exsenador de ERC, Santiago Vidal, por admitir la utilización ilegal de datos fiscales para crear la llamada "Hacienda catalana" desde la propia Generalidad.

La causa sirvió de base para investigar la planificación y organización del referéndum ilegal del 1 de octubre en este mismo Juzgado, tras el asalto a la Consejería de Economía catalana del 20 de septiembre del mismo año. Poco después de la consulta ilegal, Vox se personaba como acusación popular en la causa instruida por el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena.

Durante los meses que ha durado la instrucción, Vox y la Fiscalía han mantenido una postura judicial muy firme contra los golpistas catalanes. Ninguna formación política más se presentó como acusación popular, mientras la Abogacía del Estado modificó su criterio tras la llegada al Gobierno de España del socialista Pedro Sánchez.

De esta forma, el juicio sobre el llamado procés dará todavía más visibilidad, si cabe, a Vox a cuatro meses de las elecciones municipales y autonómicas. Desde el partido trasladan a Libertad Digital que Javier Ortega Smith será el encargado de preguntar al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Un papel que le permitirá tener aún más presencia mediática después de las elecciones andaluzas. Pedro Fernández, también abogado, asegura a este periódico que el objetivo de su formación en cualquier caso es "la defensa de España, su unidad y sus símbolos" .

Desde Vox aseguran que obtienen las fianzas exigidas para presentar las denuncias en los tribunales a través del método conocido como crowdfunding. De hecho, en su última denuncia contra el nº 2 de Oriol Junqueras, Josep María Jové, el partido se felicitaba a través de las redes sociales por haber conseguido los 8.000 euros necesarios para iniciar el proceso en apenas 5 horas.

Recientemente, la formación ha presumido de conseguir que la Audiencia Nacional ratifique la multa de 220.000 euros impuesta a Ómnium Cultural por la Agencia de Protección de Datos a raíz de una denuncia interpuesta por Vox en el año 2014.

Cuenta atrás para el juicio
El pasado mes de noviembre, Vox presentó su escrito de acusación en la causa del 1-O en el que pide 74 años de cárcel para el exvicepresidente de la Generalidad, Oriol Junqueras: 25 años por dos delitos de rebelión, 12 por uno de organización criminal y otros 12 por malversación de caudales públicos. En el mismo escrito, se solicita la misma pena para los exconsejeros Joaquim Forn, Jordi Turull, Raul Romeva, Dolors Bassa y Josep Rull.

Para los exconsejeros Meritxell Borràs, Carles Mundó y Santiago Vila, Vox reclama 24 años de prisión y multa de 108.000 euros e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante dos años por un delito de organización criminal, otro de desobediencia y uno de malversación de caudales públicos.

El próximo 12 de febrero arranca el juicio del 1-O en el Supremo. Vox, como acusación popular, tendrá una presencia mediática diaria gracias a su personación en la causa. El tiempo dirá si el Supremo servirá de trampolín a la formación de Santi Abascal para "reconquistar" el resto de España.

Son como las pirañas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 9 Febrero 2019

Todos unidos por el odio a España, pero cada cual sigue creyéndose superior al vecino de trinchera que está envuelto en la misma estelada.

Solo a los desconocedores de la historia puede sorprenderles que las facciones supremacistas libren una batalla encarnizada entre ellas, paralelamente a la que libran contra el resto de la sociedad española. La buena gente ignora u olvida que en plena guerra incivil bullía otra contienda en el bando republicano, donde los estalinistas, trotskistas y anarquistas asesinaban a los líderes de sus camaradas circunstanciales y se mataban los unos a los otros en los ratos libres que les dejaban las cacerías de burgueses y católicos. Todavía hoy llevan impreso el cainismo en su muy sesgada memoria histórica. Nos lo confirma Isabel García Pagan (LV, 3/1):

El problema es congénito. La competencia por la hegemonía en el espacio independentista no solo no se ha diluido en el conflicto con el Estado sino que ha arreciado y evidenciado que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras son polos opuestos que no se atraen.

Son como las pirañas: se devoran entre ellos.

Sobre bases irracionales
Es lógico que esto ocurra en movimientos edificados sobre bases irracionales, donde predomina el sentimiento de superioridad -racial, política o religiosa- sobre los restantes seres humanos, incluso próximos. Y una vez que se toma como punto de partida la superioridad, cualquier pretexto es bueno para producir una fractura y asumirla respecto del Otro, al que se atribuyen todas las taras imaginables: nos roba, nos desprecia, nos explota, nos traiciona.

El paso siguiente consiste en marcar las diferencias: somos valientes y ellos cobardes; somos inteligentes y ellos tontos; somos trabajadores y ellos vagos. ¿Les suena? Cataluña contra España. Pero cuando el supremacismo entra en escena, su instinto discriminatorio se desmadra y empuja a sus devotos a continuar los enfrentamientos, esta vez, entre ellos mismos. Los supremacistas se dividen en duros y blandos, radicales y pragmáticos, taimados y éticos, fugados y presos. Todos unidos por el odio a España y los españoles, pero cada cual sigue creyéndose superior al vecino de trinchera que está envuelto en la misma estelada. Sí, son como las pirañas.

Colosal estafa
Los psicólogos de masas y los sociólogos deberán desarrollar ingentes esfuerzos y décadas de trabajo para explicar -si alguna vez lo consiguen- cómo ha sido posible que cientos de miles de ciudadanos asistieran a un espectáculo tan estrambótico como el intento de secesión y no solo no fueran los primeros en exigir el procesamiento de los culpables, sino que además se movilizaran para reclamar su absolución. Consuela saber que ya circulan corrientes subterráneas de desencanto y justa cólera entre muchos perjudicados por la colosal estafa, y que solo pocas pandillas de gamberros y de ociosos empedernidos acuden a las convocatorias beligerantes. El nivel de regresión a la era de las cavernas de esta minoría aborregada lo mide la cantidad de estiércol que deposita cuando se amotina frente a los juzgados de Cataluña.

Afortunadamente, todos los españoles vivimos en una democracia ejemplar, donde el juicio se transmitirá por televisión, con luz y taquígrafos, de modo que quien tenga ojos y oídos, y voluntad de razonar, podrá sacar sus propias conclusiones, sin dejarse confundir por las fake news de los estafadores.

Casta de malversadores
Son precisamente los estafadores quienes tratan de disimular sus culpas poniendo el acento en las de sus cómplices trocados en rivales. Ahí está Oriol Junqueras, veterano cerebro de conspiraciones rebeldes y tenaz instigador de los golpes del 6 y 7 de septiembre del 2017 y de la DUI del 27-O, profanando los nombres de Sócrates, Séneca y Cicerón para travestirse de mártir en holograma y poner en la picota a su excompinche, el prófugo Carles Puigdemont, que lo dejó sin aviso previo en manos de la justicia, donde deberían haber estado ambos.

Por supuesto, el sibarita trashumante, temporalmente afincado en el palacete de Waterloo, no se inmutó, como buen caradura, y le respondió a su rival con un soberbio corte de manga. Este reo tiene su jolgorio asegurado mientras conserve su poltrona mal habida el doctor Pedro Sánchez que, muy generoso con el dinero de todos los españoles, respaldaba los gastos espurios de la Generalitat a través del Fondo de Liquidez Autonómico, y ahora ha empezado a hacerlo por intermedio de Facilidad Financiera, otro ente oficial que opera en condiciones de descontrol ideales para satisfacer los apetitos desmesurados de la casta de malversadores (LV, 1/2). Cuando echen de la poltrona al usurpador el 155 cambiará las reglas de juego.

Líderes pringados
Lo más divertido es contemplar los malabarismos dialécticos que hacen los lenguaraces de la fracasada intentona golpista para tapar, por un lado. las vergüenzas de sus líderes pringados por los enfrentamientos a cara de perro dentro de la olla podrida, y para conservar, por otro, la ilusión de supervivencia de la chirigota secesionista que tantas satisfacciones ha dado a su compulsión identitaria.

Pilar Rahola, que escribió la hagiografía de Artur Mas cuando a este aún no lo habían defenestrado los descamisados de la CUP, no sabe ahora cómo salvar el honor de su nuevo amo, Puigdemont ("Materia sensible", LV, 31/1). Confiesa que la relación entre el fugitivo y el preso, que "nunca fue buena, ha ido a peor". La culpa no es de ellos, dice, faltaría más, sino del Estado, que al tenerlos separados "abona el terreno para malentendidos e insidias". Se felicita porque "la estridencia de la cada vez más divergente estrategia entre el universo Junts-Crida y el universo republicano goza de sordina", pero le reprocha a Junqueras que haya roto la omertà, porque "su afirmación sobre la responsabilidad ética a la hora de quedarse en Catalunya (…) es un misil contra los líderes que optaron por el exilio". Ah, no fue el Estado el que los separó, sino que fue Puigdemont quien se esfumó junto con sus palanganeros lejos de Junqueras… y de la orden de busca y captura emitida por el juez Llarena.

El artículo se completa con una sarta de falacias encaminadas a equiparar la fuga de la justicia con el exilio. Después de mentir afirmando que "el tema del exilio se pactó entre todos", pone el "histórico exilio catalán" (se olvida del de los restantes españoles) como prueba de que este puede ser tan duro como la cárcel. Y se burla cruelmente de la masa desinformada cuando compara el exilio austero de Max Aub, León Felipe, Josep Tarradellas y otros miles de españoles casi siempre (no siempre) libres de culpas, con la huida de una banda imputada por la justicia de delitos de rebelión, desobediencia, sedición y malversación. Banda que para mayor cachondeo disfruta de la buena vida abonada a un turismo de cinco estrellas, con pasaporte español y con guardia pretoriana que pagamos todas sus víctimas.

Aprovechar esta oportunidad
El predicador de la buena nueva Francesc-Marc Álvaro se niega a comulgar con las ruedas de molino que su correligionaria Rahola intenta hacernos tragar como si fueran rosquillas. Considera que su currículum secesionista le otorga suficiente autoridad para poner en vereda a los histriones de su comparsa y para exhortarlos a que no sigan echando sal, con sus disputas tabernarias, en las llagas del lucrativo procés gangrenado ("La unidad es un holograma", LV, 31/1):

La unidad independentista es un holograma desdibujado y languidecido, una forma pasada y pobre, desastrada y sin atractivo. Porque en realidad la articulación de un espacio central favorable a una política independentista tiene que ver más con eventuales caminos de confluencia (ahora impracticables) que con consignas de unidad exprés, que tienen el color inequívoco de una opa hostil.

Las llamadas al orden de los estrategas de la tribu hispanófoba son inútiles, porque los caciques a los que prestan asesoramiento no tienen remedio y no los escuchan. Cegados por el fanatismo y la codicia, los enemigos interiores de España han llegado al colmo de la irracionalidad, y víctimas de sus propias manías se autodestruyen con la misma estulticia con que arremeten contra la integridad y la soberanía de nuestro país. Una nueva repúblika gobernada por estos farsantes, desleales con sus socios, se parecería a las que la descolonización creó en África: pobre, atrasada y desangrada por luchas intestinas. Lo dicho: son como las pirañas.

Es imperioso aprovechar esta oportunidad que los bárbaros ofrecen en bandeja, para que la sociedad civilizada, española y europea, les corte definitivamente las vías de acceso a las fuentes de financiación y a los centros de poder. Alea jacta est. La suerte está echada.

Entre Fernando VII y Pedro Sánchez, los dos felones

Malena Contestí okdiario 9 Febrero 2019

Quiero hacer un paralelismo histórico entre dos personajes que deseaban su silla más que nada en el mundo. Uno de finales del S. XIX y otro del S. XXI, a ver si les suena. Fernando VII, ese rey que deseaba el poder más que nada y, consciente del deterioro del reinado de su padre, el rey Carlos IV, no dudó en traicionarlo por temor a que su puesto lo pudiera ocupar Godoy. Por ello, negoció entonces con Napoleón el futuro de España a cambio de poder ser coronado.

Es probable que les pueda sonar aquí algo parecido a la coronación parlamentaria de Sánchez, ¿verdad? Lo que pasa es que aquí, en el caso del socialista, en lugar de traicionar a su padre, traiciona a todos los españoles e, incluso, a los barones de su propio partido por miedo a que siguiera ocupando el poder Rajoy –el que podría ser aquí Godoy– a costa de pactos deshonrosos con los enemigos de España –en aquel momento Francia–.

Llegó incluso a alabar las victorias de Napoleón sobre su propio pueblo español, hasta llegó a pedirle matrimonio a una de sus sobrinas y todo por poseer la Corona. Lo que podríamos llamar venta o intercambio del país a través de intereses personales como hace Pedro ‘El Felón’ en estos tiempos casándose con proetarras y secesionistas, como se ve reflejados en el pacto con el PNV en el traspaso de 33 competencias, entre ellas las de prisiones, una decisión muy celebrada por el ámbito de ETA o el pacto que Torra presentó al Gobierno en diciembre, los cuales representan la mayor traición a la democracia, a la Constitución y al pueblo soberano español.

Un manifiesto y sin discurso de políticos: PP y Cs acuerdan el formato de la concentración
P. Esteban elconfidencial 9 Febrero 2019

La concentración del domingo en Madrid contará con un solo manifiesto que será leído por distintosmiembros de la sociedad civil, aún por decidir. PP y Ciudadanos han alcanzado por fin un acuerdo sobre el formato del acto del domingo, organizado conjuntamente por ambos, en el que los ciudadanos serán los únicos protagonistas "por encima de las siglas". Y, por eso, tras días de negociación han optado por que los dirigentes políticos atiendan a los medios al inicio de la concentración, pero no protagonizarán discursos durante la concentración desde el escenario que presidirá la plaza Colón de Madrid.

El lema fue anunciado hace días: "Por una España unida. Elecciones ya", dejando claro que la concentración pretende presionar al presidente del Gobierno para que convoque generales cuanto antes. Por eso, en un acuerdo conjunto, PP y Ciudadanos aseguran que serán "bienvenidas" todas aquellas personas "que defiendan la Constitución, nuestra democracia y el respeto a las leyes democráticas". Y, por eso, continúan, "rechazamos la presencia de aquellos grupos que no defiendan los valores democráticos y de convivencia". La advertencia llega después de que varios grupos de extrema derecha y vinculados a posicionamientos neonazis hayan confirmado su asistencia, como es el caso de Hogar Social, Falange y España 2000.

Como estaba previsto, habrá un escenario colocado en la plaza en la que se subirán las personas elegidas para dar lectura a un texto que quiere aglutinar los valores que se defienden ese día. No es previsible, por tanto, que se produzca una fotografía a tres entre los líderes de PP, Ciudadanos y Vox como había empezado a negociar el equipo de Pablo Casado. En realidad, la formación naranja nunca abrió la puerta a esa posibilidad. De hecho, Albert Rivera defendió desde el primer momento que se sumaran todos los grupos políticos que se vieran reflejados en los valores constitucionales, sin entrar a valorar a formaciones concretas.

Y, de hecho, con el precedente andaluz —la negociación paralela entre PP y Ciudadanos sobre el gobierno de la Junta y la emprendida por PP y Vox para asegurarse el apoyo de los de Abascal— estaba claro que el partido naranja no tendría ningún interés en buscar esa imagen. Ciudadanos considera que todo apoyo que se sume a la iniciativa es bienvenido, pero no destacará a ningún partido en concreto.

El llamamiento a los ciudadanos fue claro desde el primer día. Ambos líderes comparecieron de inmediato para pedir directamente a "todos los españoles que cívicamente se quieren manifestar en defensa de los valores constitucionales" que el domingo acudieran a la llamada de Colón. El PP ya ha anunciado que pagará autobuses desde distintos puntos de España para que todo el que quiera acudir y no pueda hacerlo por sí mismo cuente con un medio de transporte. Ciudadanos también ha confirmado que ofrecerá medios a simpatizantes en algunos puntos para ayudar a que lleguen a la concentración.

Por ahora, están confirmados los pesos pesados de ambas formaciones. El PP, encabezado por Pablo Casado y el secretario general, Teodoro García Egea, contará con sus principales líderes territoriales, diputados y dirigentes de todo rango. Las última incorporaciones son el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno que en un principio no podían acudir por problemas de agenda. El líder popular vasco, Alfonso Alonso, no estaráporque tenía comprometida su asistencia al acto de homebaje a Joseba Pagazaurtundúa, asesinado a manos de ETA hace 16 años.

En cuanto a las figuras institucionales, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, no acudirá precisamente por esa condición. Igual que el presidente del Senado, Pío García Escudero, pese a dirigir también el PP madrileño. Sí estarán estarán los candidatos a la comunidad y al ayuntamiento para las próximas elecciones, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.

En el caso de Ciudadanos, con Albert Rivera a la cabeza, ya han confirmado su presencia la líder de Cataluña, Inés Arrimadas, que llegará a Madrid con parte de su equipo de diputados; el portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta; los líderes madrileños, Ignacio Aguado y Begoña Villacís; el diputado y candidato a la Comunitat valenciana, Toni Cantó, y el responsable económico y con toda seguridad candidato a las elecciones europeas, Luis Garicano. La ausencia que podría ser la más sonada es la del candidato a la alcaldía de Barcelona, Manuel Valls, que por ahora no ha querido desvelar si estará o no.

PP y Cs vetan a la extrema derecha en Colón
Génova refuerza la movilización tras la "ruptura" del diálogo: "Ninguna razón ha desaparecido". Acudirán históricos como Mayor Oreja y San Gil.
Carmen Morodo. larazon 9 Febrero 2019

La movilización para la concentración por la «Unidad de España» de mañana en Madrid no dio un paso atrás por el hecho de que el Gobierno anunciase «in extremis» que congela el diálogo con el independentismo por el clamor social y la revuelta de su partido. PP y Ciudadanos (Cs) llevan el peso de la organización, aunque luego estén testando con los otros partidos decisiones como la de que la lectura del manifiesto la realicen, finalmente, personas de la sociedad civil, en lugar de que el protagonismo lo tengan los políticos. De los acuerdos de ayer destaca el pacto del PP y de Cs para escenificar su veto a la presencia de la extrema derecha en Colón. En el comunicado consensuado, los dos partidos rechazan la asistencia de organizaciones que defiendan planteamientos que estén fuera de la Constitución, después de que Falange Española, las JONS o España 2000, por ejemplo, anunciasen que se sumaban a la protesta convocada contra la negociación con el independentismo.

Entre PP y Cs ha habido debate y diferencias sobre el formato del acto, como, por ejemplo, sobre si todos los partidos firmantes debían hacer un pequeño discurso, idea planteada por Cs y que fue desestimada para no perjudicar el objetivo de que el protagonismo lo tuviera sólo la sociedad civil. Y también roces por ver quién lideraba la protesta. Ayer le puso voz el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al reclamar para su partido esa medalla en una entrevista con Carlos Alsina, en Onda Cero. También criticó la dureza de Pablo Casado contra el Gobierno de Sánchez.

Pero al margen de estos empujones en clave electoral, los dos partidos estuvieron plenamente de acuerdo en un texto que advierte de que serán «bienvenidas a la concentración todas aquellas personas que defienden la Constitución, nuestra democracia y el respeto a las leyes democráticas». «Por eso rechazamos la presencia de aquellos grupos que no defiendan los valores democráticos y de convivencia». La presencia de grupos radicales desvirtuaría el sentido de un acto que «está plenamente comprometido con el marco constitucional español», aclararon por la tarde fuentes de la dirección de Ciudadanos. Este partido compartirá foto mañana con Vox, la foto que rechazó en Andalucía.

Pero lo justifican en que la unidad de España está por encima de siglas, siempre que se respete la legalidad vigente. Los líderes políticos atenderán a la Prensa al inicio de la concentración, decisión que está también dentro de lo acordado. Una organización medida al milímetro, y para la que el PP, por ejemplo, ha movilizado a toda su dirección nacional, y a «históricos» como María San Gil o Jaime Mayor Oreja. Hasta ayer, el PP había recibido más de 20.000 peticiones de asistencia a la concentración, lo que explica el escrito a la Delegación del Gobierno en Madrid en el que solicitaron un dispositivo especial de seguridad. En paralelo a los avances en la movilización, el PP respondió al anuncio de Moncloa de que congelaba el diálogo con el secesionismo con un duro argumentario contra Sánchez. «Quiso tomar a los españoles por tontos, y los españoles le han tomado la matrícula». El PP sostiene que tan pronto como se vacíe la Plaza de Colón, «volverán a sentarse en la mesa de la vergüenza para tratar de resistir en el poder».

Sobre el documento que el Gobierno ha remitido a la Generalitat, el PP lo califica de «inanidad» con la que el Ejecutivo pretende ahora desdecirse de lo que llevan haciendo desde hace seis meses. «Es toda una estrategia para intentar salir del atolladero en el que su propia ineptitud les ha metido», sentencian. Génova sostiene que las «21 infamias de Torra» siguen sobre la mesa, y que por eso la vicepresidenta dice que el diálogo no se ha roto.

Basura moral jesuítico-separatista
Jesús Laínz Libertad Digital 9 Febrero 2019

¿Quiénes insultan, escupen, incendian, amenazan, golpean y persiguen a quienes no comulgan con sus ruedas de molino? ¿Unos y otros o sólo unos?

La verdad es que casi no merece la pena prestarle atención por aburrido. Y por previsible, pues no es otra cosa que una nueva dosis de esa peste eclesiástica que los españoles llevamos padeciendo desde hace demasiado tiempo. Porque, habiendo soportado durante tantas décadas las canalladas del obisparra Setién y similares, tan infinitamente comprensivos con los criminales etarras como infinitamente inhumanos con las víctimas, cualquier otra cosa parece una tontería.

El caso es que Antonio J. España Sánchez, Provincial de España de los jesuitas, acaba de enviar a sus subordinados una circular para instruirles sobre cómo deben tratar la cosa catalana ahora que se avecina el juicio por el golpe de Estado; concepto éste, por cierto, que, muy significativamente, no aparece ni una sola vez. Porque, según se deduce de las palabras del alto mando jesuita, lo que se va a juzgar en los próximos meses es un extraño delito, tan extraño que ni siquiera aparece en el Código Penal: el procés.

El Provincial explica con amables palabras su intención de colaborar en "suavizar los ánimos y reducir la crispación", motivo por el que comienza criticando la excesiva duración de la prisión preventiva de los encausados. Por lo visto, el sufrimiento de millones de catalanes, cuyos más elementales derechos lingüísticos y políticos llevan siendo pisoteados durante un tiempo algo mayor –unas cuantas décadas–, no merece ser tenido en cuenta.

Por otro lado, invita a sus colegas, presentes en un amplio número de instituciones, a ser "muy cuidadosos con el uso del lenguaje". Efectivamente, desde el mismo título se nota la cuidada selección de los términos, pues a la amenaza de ruptura de la nación la llama "cuestión territorial", como si de lo que se estuviese tratando fuese de una delimitación de fincas. Pero no se trata de fincas, no, sino de personas, pues son las personas las que habrían de sufrir, tanto en Cataluña como en toda España, las inmensas consecuencias políticas, económicas, jurídicas, internacionales, militares, morales, laborales y familiares que comportaría la destrucción de una comunidad humana forjada a lo largo de dos milenios. Obediente, sin embargo, a las directrices separatistas, el Provincial de los jesuitas no menciona ni una sola vez la palabra prohibida cuando se trata de España: nación. Pues, como pretenden demostrar cada día con sus ridículos contorsionismos palabreros, España no es más que un Estado y un territorio. Las naciones son las que los separatistas decidan: cualquier feudo, cualquier tribu, cualquier alucinación, pero nunca España.

Continuando con el "cuidadoso uso del lenguaje", señala varios términos, entre ellos los de "presos políticos" y "políticos presos", para señalar el peligro de suscitar con ellos "una lógica de buenos y malos". Pero aquí no se está hablando de una película de buenos y malos, sino de dilucidar las responsabilidades penales, o su inexistencia, de unas personas contra las que se han presentado querellas por haber vulnerado varios artículos del Código Penal. No se trata de determinar quiénes son buenos y quiénes malos, sino quiénes han delinquido y quiénes no.

La palabra más repetida en la circular es "reconciliación", exactamente doce veces, y con ella teje su argumento central, el de que los jesuitas han de ser agentes de reconciliación, de la no violencia y de la paz, pues su misión es la de crear una sociedad más justa, más fraterna y más evangélica.

Repugnante equidistancia, una vez más, la de estos hombres de iglesia que pretenden ubicarse tan lejos de los delincuentes como de los defensores de la ley, al igual que hicieron durante largas décadas con los asesinos y los asesinados. Aunque ni siquiera adoptaron una posición de equidistancia. Muy al contrario, sin su impagable contribución, ni ETA habría nacido, ni habría podido disfrutar del margen de maniobra que le facilitaron sus cómplices con sotana, ni habría contado con la legitimización emanada de los púlpitos.

Y ahora, llenándose la boca con palabras de paz, justicia y reconciliación, olvidan voluntariamente que quienes llevan muchas décadas sembrando en Cataluña la violencia, la injusticia y el enfrentamiento son los separatistas, ayudados, una vez más, por unos religiosos catalanes alejados de su labor evangélica y dedicados a tareas políticas más propias de regímenes totalitarios que de sociedades democráticas civilizadas.

¿Quiénes llevan décadas sembrando mentiras y agitando el odio contra sus opositores en todos los ámbitos de la sociedad? ¿Unos y otros o sólo unos? ¿Quiénes llevan décadas utilizando partidistamente los medios de comunicación públicos para envenenar a la gente? ¿Unos y otros o sólo unos? ¿Quiénes llevan décadas abusando de los niños para lavarles el cerebro desde parvulitos? ¿Unos y otros o sólo unos? ¿Quiénes acosan, abuchean, insultan, escupen, incendian, amenazan, golpean y persiguen a quienes no comulgan con sus ruedas de molino? ¿Unos y otros o sólo unos? ¿Quiénes han creado el caldo de cultivo necesario para arriesgarse al escalón final del golpe de Estado? ¿Unos y otros o sólo unos?

Unos se han dedicado durante cuatro décadas a apilar dinamita, con diabólica tenacidad, para hacer saltar por los aires la convivencia nacional cuando llegase el momento que creyesen oportuno. Y cuando finalmente ha llegado ese momento y han prendido fuego a la mecha, algunos hombres de Dios pretenden permanecer equidistantes entre los dinamiteros y las víctimas de la explosión.

"Conozco tus palabras y que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente; mas porque eres tibio, y no eres caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca!" (Apocalipsis, 3,15-16).

www.jesuslainz.es

Mercedes Monmany: "Estamos en una espiral de destrucción de España como nación"
FERNANDO PALMERO El Mundo 9 Febrero 2019

Traductora, ensayista, crítica, editora y escritora lleva años rastreando la identidad cultural de Europa a través de los escritores que mejor representan la defensa de los valores democráticos en un continente que ha vivido dos guerras mundiales y el Holocausto judío. Su último libro, 'Ya sabes que volveré' (Galaxia Gutenberg), narra la historia de tres grandes escritoras que murieron asesinadas en Auschwitz. Es crítica literaria del diario ABC

En la Introducción a Por las fronteras de Europa (Galaxia Gutenberg), Claudio Magris, describe a Mercedes Monmany como un "halcón" que todo lo ve con "su agudísima vista", una cualidad que le ha permitido elaborar el riguroso y amplísimo "atlas espiritual" y la "geografía literaria" de Europa que es su obra. "Mercedes", escribe Magris, "busca en la literatura la desmitificación de la maldición de quienes afirman su identidad mediante el rechazo y el odio hacia el Otro, situando el mal en el Otro en lugar de reconocerse y redescubrirse en el encuentro con él".

¿Existe realmente una historia común europea que pueda actuar como sustrato de una posible cohesión identitaria del continente?
La identidad europea son sus huellas culturales, la civilización grecolatina, de donde venimos todos, las catedrales góticas, las ruinas romanas, la música alemana que se escucha en todos nuestros teatros, un arte común y compartido, los escritores y todo aquello que reconocemos cada vez que viajamos sin la necesidad de saber checo o húngaro. Pero también, los valores compartidos de defensa de las libertades y del imperio de la ley y del Derecho, y no sólo las políticas de austeridad o las posibles sanciones a Grecia, que es lo que el ciudadano común sabe de la UE, sólo las riñas y las disputas. Quizá ahí hemos fallado todos los países, en no ensalzar lo que nos une, algo que se puede rastrear en lo mejor de nuestros escritores e intelectuales, y haberlo enseñado en las escuelas a los niños que serán en el futuro los que vayan a votar, para que lo hagan a favor de la unión, de la cohesión y del perfeccionamiento de nuestra transnacionalidad, ese ámbito que supera a todos lo países y que está amenazado por el monstruo del nacionalismo. Los adultos del futuro deben saber por qué somos europeos, por qué compartimos estos valores y no otros, como los de la xenofobia, el racismo, el antisemitismo o la intolerancia, y aprender a construir comunidades en paz y con una convivencia normalizada.

¿Se descuidó también la integración en Europa de los países que venían de la órbita soviética?
En todos sus escritos, Tony Judt hacía esa autocrítica, utilizando incluso una feroz ironía y sarcasmo. Decía Judt que su generación se había enganchado a movimientos utópicos como Mayo del 68, mientras descuidó otros problemas, porque mientras estábamos levantando adoquines en las calles, nuestros compañeros de la misma edad estaban muriendo debajo de un carro de combate ruso en Praga. Él miraba siempre a una y a otra Europa (ese era el título que utilizó Czeslaw Milosz, Otra Europa), porque sabía que el imperio soviético en algún momento caería y volverían los hermanos a la casa común. Eso se subestimó y es la razón de que la Alemania del Este siga sin integrarse del todo y de que Hungría y Polonia tengan gobiernos que se permiten declararse euroescépticos.

¿Han fallado también nuestros intelectuales?
El desprestigio de los intelectuales es paralelo al de la prensa, que es donde publicaban sus artículos los grandes escritores europeos como Ortega, Unamuno, Joseph Roth, Benjamin, Sándor Márai... en la Alemania de Weimar había 147 periódicos. Es cierto que eso no evitó que llegara Hitler, pero estoy convencida de que el auge de los populismos está relacionado con la caída de la prensa, con el hecho de que la gente no lee. La pérdida de influencia de la prensa de papel es paralelo a la aparición de Salvini, Le Pen o 5 Stelle. Cuando Trump ganó la elecciones, se comprobó que el 60% de los americanos ya se estaban informando a través de las redes sociales, donde es muy evidente la decadencia del lenguaje y el empobrecimiento del pensamiento, que se vuelve primario, obcecado y visceral. Como dice Savater, ahí es donde bucea y recoge votos el populismo y el nacionalismo. Dicho esto, el desprestigio de los intelectuales cae también cuando dejan de ser independientes y empiezan a ser funcionarios más o menos claros de ideologías y de partidos. Esa es la razón por la que Karl Kraus funda en Viena su propio periódico, porque no soportaba el conformismo y clientelismo. Acordémonos de los años del terrorismo en el País Vasco, ahí se podía ver quiénes eran independientes y se atrevían a alzar la voz, como ahora en Cataluña. En momentos como esos, la gente se juega mucho, y el papel del intelectual queda desdibujado si no se compromete. Pero aún hay pensadores que cumplen con su función. Bernard-Henry Lévy ha promovido una carta, que apoyo al cien por cien, que han firmado 30 intelectuales de la talla de Magris, Pamuk, Savater, Vargas Llosa... para advertir de que dentro de nada tenemos elecciones, que el cáncer del populismo y del nacionalismo avanza y que nuestros observadores exteriores, Putin en Rusia y Trump en América, estarían encantados de que Europa continuara fragmentándose como ha ocurrido ahora con el Brexit.

¿Los populismos han venido para quedarse?
La ultraderecha y la ultraizquierda son modelos ya inventados, pero vamos a tener que convivir con las mentiras y con el pensamiento mágico que dice que es posible aplicar una solución fulminante a algo muy complejo y difícil. La mejor receta es intentar limitarlo al máximo, porque al final, los extremos terminan encontrándose ya que comparten la voluntad de bombardear las instituciones desde dentro y socavar la UE. En Italia gobiernan en coalición 5 Stelle y la Liga y en el Parlamento Europeo están votando juntos populistas de izquierda y derecha, como se ha visto ahora con el rechazo a Guaidó. El populismo es destructivo, no sólo en el aspecto de desgaste ético, sino que lleva también al desastre económico.

¿Le ha sorprendido el rápido crecimiento de Vox?
Veo un poco hipócrita y cínico rasgarse las vestiduras con la subida de Vox. No creo que 400.000 personas se hayan convertido de pronto en franquistas, más bien creo que es un voto de hartazgo hacia la política tradicional, a que los beneficios no llegasen a los ciudadanos y hacia la arrogancia de unos políticos que se habían acostumbrado a que su puesto fuese eterno. Podemos también creció con este voto de protesta.

¿Es positiva la fragmentación del voto a pesar de ser más inestable que el bipartidismo?
Yo lo prefiero, porque eso te obliga a sentarte a hablar y se rompe el monólogo entre un partido y otro. Además, no sé si soy muy ingenua y utópica, pero creo que esta situación ayuda a prevenir la corrupción, ya que en un bloque de tres o cuatro partidos que estén formando un gobierno municipal o autonómico, es más difícil que se pongan de acuerdo para corromperse todos a la vez. Sería más difícil.

¿Qué le ha parecido la actuación del Gobierno de Sánchez en Venezuela?
No es que haya actuado ni mal ni bien, ha sido ridículo, ¿ponerle un plazo a un dictador para qué? En Venezuela hay niños que están enfermando por no tener medicinas, hay brotes de hambruna y una emigración de millones de personas que están ocasionando un caos importante en los países vecinos, y todo eso lo está provocando un Gobierno, a la cabeza del cual está un ser despreciable como Maduro. No se puede intentar contentar a un dictador dándole ocho días para que convoque elecciones. Es como intentar contentar a Bildu o a Torra, que ha escrito que 47 millones de españoles somos "bestias con forma humana", "carroñeros", "víboras", "hienas", algo tremendo, ni Salvini ha llegado a decir algo así. Es un lenguaje insólito desde la Segunda Guerra Mundial, digno de Hitler y de los propagandistas nacionalsocialistas, o de la guerra de los Balcanes, como Mladic, Milosevic, o anteriormente Ante Pavelic, racistas y feroces defensores de nacionalismos aniquiladores, como hicieron los nazis con los judíos en los campos de concentración, rebajarlos al nivel de una bestia, de una piedra, o de un árbol, como decía Robert Antelme. Pero no lo van a lograr, el ser humano tiene una gran resistencia y el deseo de libertad acaba estallando por algún lado.

¿Cómo valoras la entrevista de Évole a Maduro?
Es como entrevistar a Beria o a Stalin. O como si durante el nazismo en Inglaterra una radio inglesa hubiese entrevistado a Goebbels. Si no lo haces para enumerarle todos los asesinatos y describir la auténtica situación actual, que hay que ser muy fanático para no verla, es más que una tomadura de pelo, es una falta total de ética y de dignidad.

Durante el nazismo hubo también periodistas e intelectuales que apoyaron a Hitler...
Es cierto que hay una lista de indignos como Céline, Brasillach, Drieu La Rochelle, Knut Hamsun... a los que seguimos leyendo porque eran buenos literatos pero ciudadanos despreciables, de una gran indignidad. Sin embargo, la lista de escritores demócratas de esa época es muchísimo mayor: Romain Rolland, Thomas Mann, Stefan Zweig... A Maduro sólo lo defienden Évole, Monedero, Puigdemont y Torra, Los de la declaración unilateral sólo tienen a Chomsky.

Hamas parece que tiene aliados en los Goya...
El discurso del director de Gaza, premio al mejor cortometraje documental, fue auténticamente antisemita, pidiendo el boicot a Israel, por más que lo intentara disfrazar de antisionismo. Fue un acto de propaganda bastante lamentable, no sé si el cine español se puede permitir esto. Dudo que en los premios César o en la Berlinale, se permitieran espectáculos de este tipo. Israel es la única democracia de todo Oriente Próximo, en la que se protegen los derechos LGTBI y que manda un transexual a Eurovisión, donde los partidos políticos, la justicia y los medios funcionan perfectamente. Si llamas Estado terrorista a Israel, ¿cómo calificas a Qatar, a Arabia Saudí, a Al Qaeda o a los talibanes de Afganistán? En muchos de esos países a las mujeres se las castiga echándoles ácido y son estremecedores los relatos de las chicas violadas por el Estado islámico. Es triste que después del asesinato de seis millones de judíos, pervivan esos prejuicios medievales.

Pero el discurso fue aplaudido por toda la sala.
No creo que todos los que aplaudieron fueran antisemitas, pero sí que están intoxicados por la propaganda de la extrema izquierda, que es donde está localizado el antisemitismo. Es letal cuando la desinformación se combina con el pensamiento mayoritario, muy progre y muy de izquierdas.

En su libro Por las fronteras de Europa incluye a Israel como parte de esa tradición cultural, ¿por qué?
Porque es una rama de esa tradición. Cuando lees las memorias de Amos Oz, cuyos padres emigraron desde Ucrania y Lituania, se ve que los fundadores del Estado de Israel venían del sustrato cultural europeo y de la injusticia que supuso haber masacrado a quienes contribuyeron al progreso y la identidad de Europa. Además, Israel defiende los mismos valores de libertad, de respeto al diferente, a la libertad de prensa y de pensamiento en el corazón de una zona castigada precisamente por la intolerancia, donde la mujer no está integrada en el mercado laboral y es considerada un apéndice del padre o del hermano.

¿Por qué en España se sigue reabriendo la herida guerracivilista con la memoria histórica?
No es por disculpar a los españoles, pero una guerra civil es devastadora y deja una huella muy dolorosa e insuperable, pasan las generaciones y siempre alguien te habla de su tío, de su abuelo, de cualquier familia implicada, hay siempre como un eco. Por eso me molesta el adjetivo guerracivilista, es una forma de insistir en el pasado que no sé si es sana. Hay muchos países en Europa que están muy polarizados, como Italia, Alemania, Polonia o la Hungría de Orbán, y no utilizan ese término. Creo que hay un deber moral de mantener viva la memoria y le doy toda la razón a quienes buscan a sus familiares, es algo que me emociona y me imagino que yo misma haría. Pero por otra parte, la utilización partidista que se hace del pasado me parece el colmo de la inmoralidad, encuentro criminal el caso de políticos que intentan aprovecharse de la memoria, que debería pertenecer a todos. Es como intentar aprovecharse de las víctimas del terrorismo, unas víctimas a las que nos fuimos acostumbrado, estaba normalizada la violencia y cuando mataban a Yoyes, a Fernando Múgica o Gregorio Ordóñez, no se levantaba la ciudad, ni ardía indignado el País Vasco.

¿Se debe mantener la manifestación de mañana pese a la aparente rectificación del Gobierno?
Sí, ¿por qué no tendría que manifestarse la gente? Lamentablemente, en este país se ha salido a la calle para apoyar a terroristas de ETA y a los que se saltan la ley y la Constitución, cómo no van a salir los que simplemente desean mostrar su apoyo inquebrantable a la democracia y a la Constitución, para escapar de una vez por todas a la diabólica espiral de desatino y destrucción en la que estamos instalados. Destrucción no sólo de la convivencia sino de España como nación y de nuestros principios y valores democráticos hoy amenazados y acosados sin piedad por los nacionalpopulismos o populismos a secas.


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