AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11 Febrero 2019

Clamor contra el Gobierno felón
EDITORIAL Libertad Digital 11 Febrero 2019

La multitudinaria concentración que tuvo lugar este domingo en Colón fue un éxito rotundo, como queda de manifiesto tanto en las imágenes de la inmensa plaza y las calles adyacentes, llenas a rebosar, como en las reacciones del Gobierno, sus aliados neocomunistas y sus terminales mediáticas, prensa basura goebbelsiana que haría vomitar a George Orwell. Esto hace aún más meritorio el éxito de convocatoria de una protesta cívica que se preparó a las apuradas y con la hostilidad de buena parte del establishment mediático, en el que descuellan canales como La Sexta y personajes como Antonio García Ferreras, puntales de la intoxicación informativa y el blanqueamiento de la izquierda más siniestra.

La España comprometida con la Constitución, la democracia y la libertad expresó este domingo en Colón –también en otras concentraciones celebradas en distintos puntos del país– su repulsa al Gobierno del nefasto Pedro Sánchez, entregado por completo a quienes le colocaron en la Moncloa pese al pésimo resultado electoral que obtuvo en las elecciones generales. Un Pedro Sánchez que sin vergüenza ni escrúpulos pactó con los enemigos jurados de la Nación para auparse al Poder y que, para seguir detentándolo, sin vergüenza ni escrúpulos está más que dispuesto a facilitar la consecución de sus objetivos a los enemigos jurados de la Nación.

Muchas han sido las traiciones de Sánchez, y múltiples sus maneras de arrodillarse ante los golpistas. Sin ir más lejos, obligó a la Abogacía del Estado a rebajar la acusación contra sus aliados separatistas, a los que pretende seguir comprando con cesiones y dádivas sin cuento, para desgracia de la propia Cataluña, subyugada por los liberticidas, y del resto del país. Con todo, la última de sus felonías parece haber sido la gota que ha colmado el vaso y provocado la reacción incluso del Partido Socialista, que aun así sigue sosteniendo al peor presidente de la democracia, que amenaza con morir matando al propio PSOE, visto ya en toda España como colaborador necesario del gang de Torra y compañía y como marioneta de la extrema izquierda chavista.

A cambio de que le aprobaran los Presupuestos para seguir unos meses más en el poder, el doctor Sánchez se ha mostrado dispuesto incluso a negociar con Torra y Puigdemont un referéndum de secesión a través de una negociación internacional con relator incluido. Jamás un gobernante había llegado a semejantes cotas de indignidad, y eso que Zapatero dejó el listón muy alto con su entreguismo ante la ETA. Por descontado, Sánchez está dispuesto a llevarse por delante también la separación de poderes y doblegar a la Justicia, de ahí que sea de una importancia crucial respaldar a los jueces que están llevando adelante la lucha contra los golpistas catalanes. Colón prorrumpió en una sonora ovación cuando se hizo alusión al Poder Judicial porque la ciudadanía es perfectamente consciente de lo que está en juego, y de que en última instancia los desmanes del Ejecutivo felón sólo puede desbaratarlos la Justicia.

Sánchez, un peligro formidable incluso para su propio partido, no está legitimado para negociar la soberanía nacional con los enemigos de la Nación. Sánchez, de hecho, no debe seguir al frente del Gobierno. Sánchez ha de convocar inmediatamente elecciones generales, como le exigieron los ejemplares ciudadanos que se dieron cita este domingo en la madrileña Plaza de Colón, y los partidos constitucionalistas deben trabajar al unísono para superar con éxito la crisis nacional que tenemos planteada, lo que indefectiblemente pasa por poner al PSOE en la tesitura de deshacerse de Sánchez y sus secuaces o sucumbir con oprobio a la tentación suicida de seguir siendo el tonto útil de los supremacistas golpistas, los neocomunistas y los filoterroristas.

El éxito de ayer
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  11 Febrero 2019

La brigada audiovisual que defiende la traición de Sánchez se finge contenta porque una manifestación convocada por Rivera el jueves, a la que se apuntaron Casado y Abascal, sin organización ni preparación, sólo movida por la indignación popular, llenó ayer el centro de Madrid sin llegar a Atocha. Según el tezanos de turno, triunfó el #yonovoyconelfascismo del PSOE, o sea, #yosivoyconelgolpe. No vio el vídeo al final del acto, cuando suena el himno y una riada inmensa de banderas nacionales llena las calles adyacentes. ¿150.000, 200.000, 250.000? Sólo en la Fuente caben 45.000.

Pero si la izquierda cree realmente que la Derecha no llena la calle, el PSOE, Podemos y sus flatulencias, confluencias, mareas y mareos, con el apoyo del gorilato de la Sexta, el imperio Prisa, el duopolio televisivo y el triopolio radiofónico, deben animarse a convocar otra manifestación en defensa del pacto de Sánchez con los golpistas, Otegui y sus mediadores internacionales. No sale a la calle ni el servicio doméstico de Villa Tinaja.

Hubo además en lo de ayer algo que al progre desnortado le parecerá de perlas: la foto de Rivera, Casado y Abascal, juntos, oyendo el himno nacional. Sin embargo, esa imagen representa justamente lo que había evitado hasta ahora la izquierda mediática cultivando los melindres de Rivera: cancelar el cordón sanitario contra Vox. Ayer se canceló. Y esa alianza visible del centro y la derecha nacionales contra una izquierda rabiosamente antinacional bien puede destrozarla en mayo. Todas las sensibilidades opuestas a Sánchez y a su traición tienen un partido al que votar, seguro de que el voto será útil. Las tres derechas estarán motivadas y movilizadas. Y no creo que lo estén las tres izquierdas: Podemos-Tinaja, Podemos-Erreblack, y, sobre todo, el PSOE, con González, Guerra y demás contra el Felón.

Sánchez valoró el primer acto de rechazo a su política de traiciones con esta vanidosa frase: "están haciendo una concentración en contra de mi persona". Será contra tu traición, Felonetti. Y El Follonero Progre, o sea, Valls, que fue arrastras al acto después de que uno de su equipo llamara "locos" a los convocantes, y otro aplaudiera al Gobierno porque "los mediadores están para resolver conflictos", se adornó: "Hay gente con la que no tengo que estar". Eso pensó Macron cuando lo echó.

Sánchez, el ladrón de cuerpos
Agustín Pery ABC 11 Febrero 2019

Urge un relator. No de lo acontecido ayer en la Plaza de Colón, que los tendrá épicos, heroicos, emocionados y también, ciegos, sordos y taimados. Que cada cuál elija el suyo. Seguirá faltando ese que narre lo que lleva ocurriendo en el PSOE desde los tiempos de Zapatero y su tripartito, primera probeta del tóxico brebaje que ahora administra el doctor fraude en dosis letales para siglas centenarias.

Hace falta que el socialismo encuentre el Miles Bennell que se enfrente a la invasión de ultracuerpos que amenaza con convertir Ferraz en la Santa Mira que fabuló Jack Finney en «The Body Snatchers» y a sus inquilinos en vainas de las esporas del sanchismo.

Falta algo más que un vídeo de Felipe González, un diagnóstico afilado de Alfonso Guerra, el quejío sin hondura de Emiliano García-Page o la protesta apenas susurrada por algunos ministros del gobierno nunca más bonito. No será suficiente porque Sánchez tiene claro su objetivo y nosotros que no reparará en nada ni nadie para conseguirlo: resistir hasta engordar su currículum de expresidente tanto como necesite para poder tarifar sus futuras conferencias, que barrunta internacionales. Le faltarán unos cuantos tours internacionales, que su escriba Irene Lozano pergeñe un nuevo capítulo a su Manual de Resistencia, más bien de supervivencia, convirtiendo a los manifestantes en hordas de fascistas que intentan en vano asaltar los gruesos muros del socialismo y que su «community manager» Iván Redondo sature el Instagram de fotos del líder a lo JFK.

Nada hay más hermoso y absurdo que tener que procesionar, rojigualda en mano, para proclamar voz en cuello la necesidad perentoria de elecciones y por encima de todo que no se imponga la fractura y el obsceno mercadeo de España.

Nada hay más triste que constatar que lo que hoy ocurre en el PSOE no es la cosificación de parte de los españoles, su caricatura falsaria en extremistas salidos de no sé qué madrigueras que afortunadamente quedaron selladas por décadas de ejercicio democrático y convivencia al abrigo de la Constitución. Lo desolador es la confirmación de que el PSOE tristemente sí se ha movido para salir en una foto que amenaza con dejarles fuera de los límites constitucionales.

Porque hoy el partido no se debate entre la socialdemocracia o el jacobismo montaraz del podemismo. Fruslerías ante la demolición de un partido hasta sus basamentos. La aluminosis que requiere una intervención radical que saje el cuerpo gangrenado, que expulse las esporas contaminantes que le están dejando sin alma. Si para ello hace falta un acto de contrición en forma de derrota en las urnas, bueno será para todos y en especial para quienes después de lo que están padeciendo en Ferraz aún siguen conservando el carné socialista. Cuánto más tarden en rebelarse, más complicado será volver a erigir las siglas hoy derruidas. Si Sánchez se atrinchera tras su camaleónica conciencia es porque no ha superado el trauma de verse un día como aquel en que tuvo que hacer las cajas de su despacho apenas disfrutado y volar camino de tierras californianas para buscar consuelo en brazos de amigos, quienes dieron refugio a un secretario general expulsado en busca de sustento para su anoréxico currículo.

Ahora que ya lo ha engordado a golpe de Falcon seguro que tendrá algún ignoto y poco exigente think tank en el que recalar. La tarea hercúlea me da que será la del PSOE postsanchista. Reconstruir su asaeteada credibilidad, enfrentarse a quienes como Sánchez y antes Zapatero se empecinaron en convertirlo en marca blanca de ideario amoldable a las necesidades de unos dirigentes empecinados en seguir en el machito aunque para ello tuvieran que vender su alma a una miríada de diablos.

Queda para la esperanza que nadie oyó en Colón soflamas contra el socialismo y sí el clamor de miles de asistentes contra el sanchismo. A ese tablón deberían aferrarse los náufragos de Ferraz. Con Sánchez ya nada, sin él, todo. Eso, o simples vainas de cuerpos que les deberían ser extraños.
Agustín Pery Director Adjunto

Pedro Sánchez se refugia en actos de partido.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 11 Febrero 2019

PEDRO SÁNCHEZ CALIFICA Al PP Y C’S DE EXTREMA DERECHA Y SE ENVUELVE AHORA EN LA CONSTITUCIÓN TRAS INTENTAR PACTAR FUERA DE ELLA.

Por fin se “ha aparecido“ Pedro Sánchez, tras su visita relámpago al Tribunal de Estrasburgo días antes del comienzo del juicio a los responsables del golpe de Estado, asistiendo a un mitin del PSOE en la localidad vizcaína de Baracaldo para presentar al candidato socialista a la alcaldía. Y es que cualquier ocasión es buena. Como había poca enjundia para un acto tan local y sabiéndose observado por los medios de comunicación, dedicó la mayor parte de su discurso a envolverse en la Constitución y atacar a las que ya sin ningún pudor llama “fuerzas de extrema derecha” en el Congreso, PP y C’s. Con un gesto serio y un tono crispado dio rienda suelta a su monumental enfado por haber fracasado en su intento de contentar a sus socios de moción de censura y de Gobierno, los golpistas de ERC y del PDeCAT. Un fracaso que se evidenció el mismo viernes pasado en la comparecencia de la vicepresidenta Carmen Calvo y su anuncio de la ruptura de las negociaciones, en una actitud de auto exculpación diciendo que “lo hemos intentado todo”.

La primera gran mentira es que las negociaciones se hayan roto, ya que simplemente se han suspendido temporalmente. La única duda y esperanza del Gobierno de Pedro Sánchez es que desde el golpismo no mantengan el órdago y finalmente retiren las enmiendas a la totalidad, ante la perspectiva de unas elecciones generales adelantadas y la posibilidad de que una coalición PP y C’s con apoyos de otros partidos como VOX, logre imponerse a la coalición de izquierda PSOE - PODEMOS. De ahí que se refuercen y multipliquen las llamadas apocalípticas de “que vienen las derechas y la extrema derecha”. Esa esperanza la mantiene intacta la Ministra de Economía, Nadia Calviño, que sigue queriendo vender los PGE diciendo que van en la línea de lo que PP y C’s llevaban. Nada más lejos de la realidad, ya que esos presupuestos son irresponsables y un brindis al sol fiándolo todo a unos ingresos casi utópicos. Solo una renuncia de los golpistas a sus exigencias posibilitaría esa aprobación.

Pero lo que es verdad es que el Gobierno de Pedro Sánchez lo ha intentado todo con tal de satisfacer las exigencias de los golpistas. Comenzando con las concesiones en cuanto a los inculpados por el golpe de Estado. En primer lugar, mediante la Abogacía del Estado para rebajar descaradamente los delitos y, por consiguiente, las condenas. En segundo lugar, con el traslado de los presos preventivos a cárceles en Cataluña, donde han recibido un trato VIP inadmisible en una cárcel, LLedoners, convertida en lugar de peregrinación de los independentistas y en una instalación satélite de la Generalidad con un régimen de visitas y de locuciones inadmisibles en este tipo de establecimientos penitenciarios. A esto hay que añadirle el desvergonzado trato de favor recibido a su vuelta a la cárcel de Soto del Real impuesto por Grande Marlaska. Otra concesión inadmisible para quienes han intentado segregar una parte muy importante de España. En tercer lugar, por admitir reuniones bilaterales, enmascaradas bajo la denominación de “Comisión bilateral”, para consolidar negociaciones políticas y de todo tipo entre el Gobierno de España y el autonómico de Cataluña, que mantiene el nombre de Generalidad.

Y a lo anterior debemos sumar la cuarta concesión de la creación de una mesa de partidos diferenciada de la ya existente creada por el Parlamento autonómico dominado por los partidos golpistas y en la que participa el PSC y a la que no se han querido sumar ni C’s ni PP ni siquiera la CUP. La nueva mesa de partidos la han definido en el documento “final” que Carmen Calvo entregó a los golpistas y posteriormente, tras el rechazo, a los periodistas en la rueda de prensa, definía su composición de representantes de los partidos y la figura de una persona con atribuciones prácticas de mediador o facilitador. Y con ese enfado por el rotundo fracaso a su intento de mercadear con la Soberanía Nacional a cambio de los PGE, Pedro Sánchez dejó ayer salir toda su frustración aprovechando un acto de menor relieve del partido para eludir una rueda de prensa en condiciones donde se le pudiera preguntar libremente. Lo que supongo es que por mucho que se resista no va a evitar tener que comparecer en el Congreso y explicar todo este vergonzoso proceso, que él califica de “diálogo” en una perversión del lenguaje propia de quienes quieren disfrazar sus verdaderas intenciones.

El discurso de Baracaldo no tiene desperdicio incluyendo frases como estas:
“dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución, nada” Comentario: Ceder al chantaje de los golpistas lleva a este Gobierno muy cerca de violarla con pactos imposibles como el de la bilateralidad y el “relator”.

“La autodeterminación no es solo anticonstitucional, es que además de manera reiterada la sociedad catalana ha dicho que no quiere independizarse de España”. Comentario: Gracias al PSOE y al PP, los independentistas han logrado en pocos años casi igualar a los no independentistas creando una fractura social casi irreparable en Cataluña.

“El Gobierno de España está defendiendo el diálogo, está defendiendo el respeto a la Constitución y está sobre todo proponiendo una solución. Que no es ni dejar las cosas como están, ni tampoco la independencia. Lo que nosotros queremos es trascender la dinámica de bloques y proponer algo sencillo: el autogobierno de Cataluña.” Comentario: Autogobierno es un paso más en cuanto a independencia, ya que convertiría a Cataluña en una autonomía plena sin control alguno por parte del Gobierno de España, ni de la Hacienda del Estado, que requiere la constitución de estructuras de Estado propias de naciones soberanas. Porque mucho es pensar que se iban a conformar con una relación tipo federal.

“en estos ocho meses de Gobierno hemos hecho más por la Justicia social en España que los siete años del Partido Popular”. Comentario: Justicia social no sé, pero revanchismo político con el tema de la exhumación de los restos de Francisco Franco, toda una obsesión.

“la ultraderecha va a radicalizar a PP y C’s y mañana vamos a tener una buena prueba de ello” Comentario: Este empeño en formar bloques poniendo a la oposición en un “totus revolutum” como extrema derecha, indica la radicalización de este nefasto sujeto que es Pedro Sánchez que bien haría en mirarse con su pacto con los enemigos de España.

“os digo si al final el próximo miércoles, los independentistas y la ultraderecha, representada en el Congreso por PP y C’s, votan en contra de unos Presupuestos que son sociales después de siete años de recortes, yo espero que los españoles y españolas tomen nota, tomen nota de su falta de compromiso sobre el bienestar de este país”. Comentario: Y este impresentable sujeto es el que decía que solo insultaba la derecha acusando a Pablo Casado de haberlo hecho desde que se conoció la traición del Gobierno con la aceptación del “relator” en esa inconstitucional mesa de partidos. Pedro Sánchez insulta al PP y C’s llamándoles ultraderecha sin ningún tipo de vergüenza ni respeto.

Pero ahí no acaba todo. Como predije ayer, la famosa ruptura de negociaciones con los golpistas, que era simplemente una suspensión, se ha evidenciado como fugaz y ya hoy mismo empiezan a intercambiarse mensajes de retoma de esas reuniones una vez se apague el eco de la manifestación en Colón que está superando todas las expectativas en cuanto a asistencia. Al parecer el órdago de los golpistas ya se ha transformado en un simple envite a la pequeña, lo que demuestra el pánico que tienen a desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Pero lo que ignoran es que lo de hoy es solo el comienzo de la expresión de rechazo y de hartazgo de la sociedad española con la deriva de rendición de este Gobierno ante los golpistas. No le va a ser ni fácil, ni cómoda la estancia en el poder a Pedro Sánchez. Puede que engañe a los suyos presentándose como ese buen estadista que solo persigue recobrar el Estado del bienestar, pero a costa de empobrecer a España con una política ultraizquierdista impuesta por so socio de referencia, PODEMOS.

Solo espero que la cordura se imponga en un partido que está siendo llevado otra vez al precipicio por un sujeto ambicioso, orgulloso y ególatra al que solo le importa su futuro personal y aprovecharse del poder para contentar a su extremado ego. Tengo confianza en que los españoles, que sí defendemos la Constitución y la Unidad de España, terminemos esta nueva pesadilla en el que el PSOE quiere llevar a España, no ya a ese “blanco y negro” que decía Pedro Sánchez, sino a la negritud más absoluta en ese pozo al que nos arrastra.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Moción de censura
José García Domínguez Libertad Digital 11 Febrero 2019

En las dictaduras, la política se hace en la calle. A la calle lanzan siempre los autócratas a sus partidarios para, merced a la aparatosa vistosidad de las grandes estampas corales de la masa aclamando enardecida a su tirano, tratar de legitimarse a ojos de la opinión tanto interior como exterior. Y también la calle, qué remedio, resulta ser siempre el escenario exclusivo donde los disidentes frente a las autocracias intentan expresar, a falta de ningún otro cauce mejor, su repudio al orden institucional que se les impone sin su consentimiento expreso. Así Venezuela, sin ir más lejos. En las democracias, en cambio, el sitio de la política no es la calle sino el Parlamento. Algo que no implica, huelga decirlo, que las manifestaciones y concentraciones en el espacio público deban ser orilladas como formas de expresión del sentir de una parte de la población ante determinadas situaciones políticas. Pero una cosa es el desahogo popular expresado mediante concentraciones en la vía pública y otra bien distinta la renuncia, expresa o tácita, de los partidos con una muy amplia representación parlamentaria, verbigracia el PP y Ciudadanos, a implementar a través de las Cortes Generales –y haciendo uso de los recursos que el Reglamento del Congreso pone a su disposición– las iniciativas que exigen unas denuncias tan graves contra el presidente del Gobierno como las que sus tres voceros ocasionales leyeron ante el público convocado en la Plaza de Colón de Madrid.

Pues muy grave, gravísimo, es afirmar, tal como en esa plaza de hizo el domingo, que el presidente del Gobierno de España "decidió dar una puñalada por la espalda a la Ley y a la Justicia". Aunque no tan grave, por cierto, como acusar al mismo Pedro Sánchez, mediante un texto escrito y de modo semánticamente indubitado además, de traidor a España ("Queremos manifestar nuestro más enérgico rechazo a la traición perpetrada por el Gobierno de España en Cataluña"). Un delito tipificado, el de traición, previsto en nuestro ordenamiento jurídico para supuestos bélicos de colaboración con el enemigo y que está castigado con hasta veinte años de cárcel. Palabras mayores. Y eso lo han firmado de su puño y letra don Pablo Casado Blanco, jefe de la Oposición en las Cortes Generales, y don Alberto Carlos Rivera Díaz, presidente del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, la cuarta fuerza de la Cámara. Puñaladas a la Ley y traiciones a España. De eso, nada menos que de eso, estamos hablando. Lo que ya no está tan claro, al menos a estas horas, es si estamos hablando en serio. No, no está nada claro. Estos días acaba de traducirse a nuestro idioma un libro, La muerte de la verdad, obra escrita por la antigua jefa de la sección literaria en The New York Times, donde, a propósito de las incontinentes verbosidades de Trump, se realiza una autopsia clínica a esa gran estafa intelectual que patentaron los posmodernos franceses, con Jacques Derrida a la cabeza, la que se hace llamar deconstrucción.

La teoría de la deconstrucción, es sabido, plantea en síntesis que cualquier enunciado expresado a través del lenguaje humano carece de un sentido lógico y semántico único y unívoco. Cualquier cosa que se diga, en consecuencia, resultará susceptible de poseer una miríada de significados posibles y alternativos entre sí. Dicho de otro modo: nada significa nada en realidad, pues los significados últimos de los contenidos transmitidos por los lenguajes de signos dependen de la subjetividad de los receptores de esos mensajes. Si yo digo "blanco", usted es libre de entender "negro". Yo no sé si el señor Casado y el señor Rivera habrán frecuentado la obra ensayística de Derrida en sus respectivos sillones de lectura, lo que sí sé es que las gravísimas imputaciones políticas y acaso penales que acaban de dejar caer sobre la persona de Pedro Sánchez exigen, como mínimo, la urgente presentación de una moción de censura en el Congreso. Moción que solo el Partido Popular podría presentar, dados los requisitos formales que la Constitución impone a los promotores. Si, dicho lo dicho, Casado optase ahora por mirar para otro lado, estaría demostrando que no se toma en serio ni a sí mismo, ni a su partido ni al resto de los españoles. Y otro tanto cabría sentenciar de Rivera. ¿Hablan en serio? ¿Se toman en serio? ¿Nos toman en serio? Veremos.

Una multitud rojigualda clama contra Sánchez: "Su tiempo ya ha acabado"
Cerca de 200.000 personas abarrotan Colón y las calles aledañas, según el PP. El Gobierno habla de 45.000.Casado, Rivera y Abascal exigen elecciones.
P. Montesinos Libertad Digital 11 Febrero 2019

Clamor en las calles contra Pedro Sánchez. Decenas de miles de personas se dieron cita en Madrid para denunciar las "cesiones" a los independentistas y exigir elecciones anticipadas. La movilización ciudadana fue incontestable, y desde una hora antes los accesos a la plaza de Colón estaban ya colapsados. Se llenaron las calles aledañas, como Génova y Goya. Uno a uno, los líderes de las tres principales formaciones convocantes comparecieron ante los medios para proclamar que el tiempo de Sánchez ya ha concluido. Después, se hicieron la foto juntos, no sin polémica, en el escenario mientras sonaba el himno nacional.

Un mar de banderas de España llenó el centro de Madrid. Muchos vinieron de fuera. Familias enteras. Se fletaron decenas de autobuses desde distintos puntos del territorio nacional. "Somos catalanes y teníamos que estar aquí, llegamos a primera hora", explicó un joven. "Elecciones y que España decida", en palabras de otro ciudadano. "Viva España", no pararon de gritar los congregados. La Delegación del Gobierno cifró en unas 45.000 las personas que acudieron a la plaza de colón, PP y Ciudadanos elevaron el número a cerca de 200.000 y acusaron al Ejecutivo de "manipular y minimizar la concentración". No se produjeron incidentes de ningún tipo.

El protagonismo recayó en la sociedad civil, aunque los políticos también tomaron la palabra. No lo hicieron sobre el escenario, al que subieron tras la lectura del manifiesto, sino ante los medios de comunicación poco antes de que diera inicio la concentración. "El golpe debe sofocarse hasta las últimas consecuencias con la detención de sus responsables y sus conspiradores", sentenció Santiago Abascal, en alusión a Quim Torra. El líder de Vox fue recibido al grito de presidente y los suyos repartieron carteles verdes sin el eslogan del partido en los que se podía leer "golpistas a prisión".

Tras Abascal, fue el momento de Albert Rivera. "Miles de españoles le están diciendo a Sánchez no al separatismo y sí a España", aseveró. "Si convoca elecciones no hará falta movilizarnos más", añadió. Fueron muchos los representantes de Ciudadanos que acudieron a la protesta. Destacó la presencia de Manuel Valls, el candidato al Ayuntamiento de Barcelona, que no dudó en cargar contra Vox. "Hay gente con la que no tengo que estar", dijo. El partido repartió banderas de la Unión Europea y carteles que ya usó en otras protestas.

Tal y como fue acordado por los equipos negociadores, el último en dirigirse a los periodistas fue Pablo Casado. "El tiempo de Sánchez ya ha acabado", exclamó. "En cien días tenemos tres elecciones en las que podemos pasar de estas plazas a las urnas, la España de los balcones debe pasar a las urnas", defendió. Todo el PP estuvo en la concentración. Finalmente, asistieron Juan Manuel Moreno y Alberto Núñez Feijóo, y junto a ellos todos los barones de la formación y la dirección nacional en pleno. También pudo ver a históricos del partido como María San Gil y Jaime Mayor Oreja.

El manifiesto de la concentración fue leído por los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón. "La unidad nacional no se negocia, los españoles no están dispuestos a tolerar más traiciones ni concesiones", reza el texto acordado por PP, Ciudadanos y Vox. "Los acontecimientos de los últimos días suponen una humillación al Estado sin precedentes en nuestra vida democrática", en opinión de los tres partidos. "Ningún gobierno está legitimado para negociar con la soberanía nacional", Sánchez "ha dado una puñalada por la espalda a la ley", afirmaron los citados informadores.

Tras la lectura del documento, llegó el momento de la fotografía. Casado en el centro, Abascal a su derecha y Rivera a su izquierda. Entre los tres, cargos de las delegaciones de los distintos partidos pese a que lo pactado es que subiera exclusivamente los líderes de los siete partidos constitucionalistas convocantes. "Ha vuelto a quedar de manifiesto que somos el centro, los únicos que somos capaces de negociar con Ciudadanos y con Vox y llegar a acuerdos", destacaron fuentes de la dirección del PP, tras la negativa de Rivera a tener una interlocución con Abascal. Los convocantes no descartaron nuevas movilizaciones.

Clamor en Madrid para frenar la «traición» de Sánchez y exigir elecciones
El centro-derecha llenó la Plaza de Colón y aledaños con banderas de España en un grito unánime contra las cesiones de Sánchez al independentismo
Mariano Calleja ABC 11 Febrero 2019

Fue una marea rojigualda, una avalancha de decenas de miles de personas procedentes de toda España que se concentraron en la Plaza de Colón, y en las avenidas aledañas, en un clamor unánime contra Pedro Sánchez, por sus cesiones a los independentistas catalanes y su resistencia a convocar elecciones generales, pese a llegar al poder con la promesa de hacerlo de forma inmediata, hace ya ocho meses.

Los partidos que organizaron la concentración en tan solo tres días dejaron el protagonismo a la gente y a la sociedad civil, y ni siquiera lo quisieron en la lectura del manifiesto. Era el día de la bandera de todos, no de los políticos. Fueron los ciudadanos los que «tomaron» el centro de Madrid para exigir a Sánchez que ponga fin al chantaje separatista y dé voz a los españoles en las urnas.

Las imágenes y los vídeos lo dicen todo: la concentración fue masiva, a pesar del frío intenso que hizo ayer en Madrid, en una mañana de domingo nublada y muy desapacible, que invitaba a todo menos a echarse a la calle para manifestarse. A las 12, hora de comienzo de la concentración, la plaza estaba abarrotada, pero no solo Colón, sino que el gentío se extendía por las calles de Génova, Goya, Serrano y la Castellana. La Delegación del Gobierno de Sánchez se apresuró a dejar la cifra de asistentes en 45.000 personas. Los organizadores subieron hasta las 200.000. En todo caso, el espacio estaba lleno, un éxito rotundo, según el PP y Ciudadanos –los convocantes– y un «pinchazo», según el PSOE. Los populares habían previsto 20.000 personas al reservar la plaza para el acto.

PP y Ciudadanos cuidaron todos los detalles para que la concentración no fuera «partidista»: nada de simbología de los partidos, ni siquiera los colores propios de cada formación. Incluso las acreditaciones fueron «neutrales», con una cinta blanca, para no herir susceptibilidades con el azul, el naranja... o el verde. Se repartieron miles de banderas de España y de la Unión Europea, y carteles con la señal de «Stop»:«Stop Sánchez. ¡Elecciones ya!». Otros carteles, de fondo verde en este caso, lo que da una pista de quién podía estar detrás, pedía «prisión para los golpistas».

Escobar y Serrat
La concentración, que tuvo como lema «Por una España unida. ¡Elecciones ya!», se amenizó con música de todo tipo, pero no faltó el «Viva España» de Manolo Escobar, y tampoco la voz de Joan Manuel Serrat, al ritmo de «Hoy puede ser un gran día». De vez en cuando un grito de «Sánchez dimisión» se coreaba por centenares de personas.

Cerca de las 11 de la mañana empezaron a llegar los líderes de los siete partidos constitucionalistas que participaron en la protesta, de menor a mayor: UPyD, PAR, Foro Asturias, UPN, Vox, Ciudadanos y el Partido Popular. Todos coincidieron en sus mensajes: Sánchez debe poner fin de forma definitiva al diálogo y al chantaje de los independentistas catalanes y debe convocar elecciones generales cuanto antes. Los políticos comparecieron en un pequeño corralito preparado fuera del escenario, de nuevo para no acaparar el protagonismo de este acto.

La llegada del líder de Vox, Santiago Abascal, agitó a la muchedumbre cercana, entre algunos gritos de «presidente, presidente». Abascal, que llegó a Colón tras otro «éxito» de convocatoria de su partido, esta vez en Palma de Mallorca, hizo unas declaraciones dentro de lo previsible, que podían ser firmadas por cualquier otro partido de los que estaban allí.

Y fue Albert Rivera, justo después, quien se hizo respaldar por banderas del arcoiris del colectivo LGTBI, y también de la «trans», en un claro gesto de diferenciación con quien le había precedido, el líder de Vox.

«Su tiempo ha acabado»
El último en hacer declaraciones fue Pablo Casado, quien advirtió de que el tiempo de Gobierno de Sánchez «ha acabado», y subrayó que habrá un antes y un después de esta concentración masiva en Colón. «Hoy es un punto de inflexión, hoy empieza esa reconquista del corazón de los españoles que han dicho basta a cualquier tipo de fractura», afirmó Casado, que estuvo arropado por sus barones territoriales. Detrás de él se colocó esta pancarta: «Pedrito Sánchez eres un hipócrita. Cómprate un avión con nuestro dinero, pero vete ya. Somos socialistas pero no chorizos como tú».

Los políticos se situaron cerca del escenario, situado en los jardines del Descubrimiento, pero sin subir a él de momento. En las negociaciones que PP y Ciudadanos tuvieron los días previos se acordó que el manifiesto lo leerían personas de «reconocido prestigio» de la sociedad civil. Evitaron así que los políticos convirtieran el acto en una sucesión de mítines interminables, y lo que era más importante para ellos en este caso, que Colón se transformase en un gigantesco «aplausómetro», que pudiera reventar cuando Abascal tomara la palabra. Era un riesgo que no estuvieron dispuestos a correr. Por eso pactaron el texto del manifiesto, que se distribuyó al resto de dirigentes políticos para que dieran su conformidad, y se acordó que tres profesionales de la comunicación hicieran su lectura. Los protagonistas fueron los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón. Los tres hicieron suyo el contenido:la defensa de la unidad de España «sin complejos», el «hartazgo» por las cesiones de Sánchez a quienes quieren romper España y la exigencia de elecciones.

Una vez leído el manifiesto, se invitó a los políticos, esta vez sí, a subir al escenario. La esperada foto de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se produjo, pero con bastantes matices. No subieron solo los líderes políticos, sino sus equipos correspondientes, lo que dejó el escenario pequeño ante tal muchedumbre de políticos. Al final, entre Abascal y Rivera, políticos distantes e irreconciliables, se situó Casado, otra vez mediador entre ambos, y otros cuantos políticos de cada partido. Estuvieron juntos, pero no revueltos.

El Himno nacional
Una vez situados todos en el escenario, con las distancias perfectamente medidas entre unos y otros, se anunció el Himno Nacional, que tronó por los altavoces, entre miles y miles de banderas de España ondeando. La plaza vibró, mientras los políticos escuchaban el himno de todos con respeto y gravedad. Antes de dar por concluida la concentración se lanzaron varios «vivas»: a España, al Rey, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a la Policía Municipal.

El acto fue excesivamente rápido, pero duró lo suficiente para que se lanzara un mensaje contundente de indignación hacia un Gobierno que, según los convocantes, ha traicionado a España por sus pactos con los independentistas catalanes. La «fiesta» de las banderas se extendió después por todo el centro de Madrid.

Al acabar, Casado se dirigió a la sede del PP, en Génova, pero el gentío le invitó a darse un baño de masas en la calle, y fue andando hasta Goya, entre centenares de saludos y fotos. Fuentes populares calificaron de «rotundo éxito» la concentración: «Por mucho que el Gobierno trate de manipular y minimizar la concentración de hoy, por mucho que el CIS diga que fueron cuatro los concentrados en Colón y emplee todas sus herramientas de manipulación para reducir lo vivido hoy, lo cierto es que en Colón se ha escuchado un clamor que le dice a Sánchez que es tiempo de elecciones y no de manipulaciones».

La tesis de Pedro Sánchez
El ‘doctor’ Sánchez no hilvana más de 7 páginas sin plagio o errores en su tesis doctoral
Segundo Sanz okdiario  11 Febrero 2019

La wiki SánchezPlag identifica que 179 páginas de las 342 que conforman la tesis doctoral del presidente del Gobierno contienen párrafos extraídos de otras fuentes que no son citadas o entrecomilladas debidamente. El grueso de los plagios se encuentra entre la página 200 y la 300.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no es capaz de hilvanar más de siete páginas consecutivas (excluyendo la bibliografía) en su polémica tesis doctoral sin plagiar a otros autores o fuentes originales o cometer errores de bulto. Así consta en el gráfico elaborado por la wiki SánchezPlag a partir de su investigación ciudadana y reproducido por OKDIARIO.

Y es que, tal y como publicó este medio, el citado espacio colaborativo online ha detectado, gracias a las aportaciones desinteresadas de particulares, que el 52% de la tesis doctoral jefe del Ejecutivo socialista, titulada Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012) y calificada con “apto cum laude”, está plagiado o contiene errores.

La wiki SánchezPlag —todavía activa— fue creada hace unos meses a semejanza de la que utilizó el cazador de plagios Martin Heidingsfelder y otros colaboradores para forzar la dimisión de dos ministros alemanes y otras personalidades del país germano.

Así, esta herramienta emula a otras wikis anti-plagio como GuttenPlag (así se llamó la que costó el cargo al aristócrata bávaro y ex ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg), SchavanPlag (por la ex titular germana de Educación y Ciencia Annette Schavan) o VroniPlag (por la abogada Veronica Sass, hija del que fuera presidente de Baviera y candidato a canciller por la CSU, Edmund Stoiber).

La investigación ciudadana ha sido realizada página por página, tal y como se hizo en los casos de los políticos alemanes. Para ello se ofrecían dos plantillas a rellenar, una para identificar los fragmentos de texto que no han sido referenciados correctamente y que implican plagio, y otra para descubrir “errores bibliográficos” o “faltas de ortografías”, entre otras anomalías que “no puedan considerarse plagio” como tal. En muchas páginas ambas irregularidades (plagio y errores) se dan a la vez.


Informes de Industria
De las 342 páginas de la tesis doctoral de Sánchez, hasta la fecha 179 de ellas contienen párrafos extraídos de otras fuentes que no son citadas debidamente. El grueso de los plagios se encuentra entre la página 200 y la 300. Por ejemplo, aquí figura la copia de un documento titulado “Metodología de la Secretaría de Turismo y Comercio para la selección de mercados prioritarios”, elaborado por la Subdirección General de Análisis y Estrategia del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Este informe había salido publicado en un boletín de la revista Información Comercial Española (ICE), editada por el mismo ministerio, en febrero de 2005.

La wiki SánchezPlag analiza así los párrafos que Sánchez tomó de dicha publicación y trasladó a las páginas 239-240 de la tesis: el artículo ha sido “referenciado, pero (Sánchez) ni entrecomilla, ni parafrasea adecuadamente; ni los cambios tipográficos permiten determinar que es una cita casi textual”, de lo que se desprende que hubo plagio.

Fue precisamente por dar cuenta de este plagio por el que el jefe del Ejecutivo amenazó a OKDIARIO vía burofax con una demanda si este medio no se retractaba de la información publicada el pasado 13 de septiembre con el titular “Sánchez y su ‘negro’ plagiaron en la tesis párrafos enteros de informes del Ministerio de Industria”.

Además del plagio de párrafos enteros, en muchos casos de documentos internos del Ministerio de Industria; de los textos citados incorrectamente con una simple nota al pie o de la ausencia de los debidos entrecomillados, son comunes en la tesis doctoral del presidente los nombres de autores extranjeros mal escritos, las fechas que no cuadran con las de publicación de las fuentes originarias, o incluso la ausencia en la bibliografía de obras que sí aparecen en el redactado del texto o como notas al pie.

Manifestación partidaria contra Sánchez y sin Sociedad Civil
Pablo Sebastián republica 11 Febrero 2019

La multitudinaria manifestación ‘por la unidad de España y elecciones ya’ celebrada en la Plaza de Colón de Madrid resultó un acto pre electoral de PP, Cs y Vox con Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal juntos por fin en la foto, y sin presencia alguna de la Sociedad Civil. En el acto se leyó un duro alegato político contra el Presidente Pedro Sánchez al que -sin citar al PSOE- acusaron de: ‘traición a la Constitución, humillación del Estado y de apuñalar a España’.

Gruesas palabras de la Oposición del centro derecha español nunca oídas en la Transición, quizás porque nunca un presidente del Gobierno de España puso en peligro con tanta ligereza la unidad del país y la Constitución como lo hizo Sánchez en tan solo ocho meses de presidente y para mantenerse en el poder unos meses más.

Y está bien que Sánchez recuerde que el PSOE y él apoyaron la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña en el otoño de 2017 tras la iniciativa del Gobierno de Mariano Rajoy. Pero lo leal de entonces no justifica la deslealtad de ahora.

La manifestación de la Plaza de Colón ha resultado ser una proclama pre electoral y política de los partidos del centro derecha que lamentablemente quedó lejos de su objetivo inicial por la ausencia en la tribuna de oradores y de líderes de la Sociedad Civil.

Los que fueron sustituidos por ‘medianos’ periodistas afines a PP, Cs y Vox que leyeron un frío alegato contra Sánchez y recordaron el inventario de sus concesiones al golpismo catalán. Incluida la figura del famoso ‘relator’ que desencadenó en la Oposición y también en amplios sectores del PSOE una ola de indignación nacional.

Por todo ello la manifestación de Colón quedó convertida en acto electoral de PP, Cs y Vox, que escenificaba un futuro gobierno tripartito conservador al estilo del actual de la Junta de Andalucía.

Y esta vez y sin complejo alguno Rivera (por cierto, ¿dónde estaba Inés Arrimadas?) se fotografió con Casado y Abascal en el estrado, porque el de Cs cree que su partido será el partido más votado del centro derecha en las próximas elecciones y necesitará los votos de Vox para poder ser investido Presidente del Gobierno.

El fantasmal ‘relator’ de Sánchez (y de la mentirosa y caótica vicepresidenta Carmen Calvo) le ha regalado a la Oposición un impulso y un mitin electoral. Pero nada de lo ocurrido en la Plaza de Colón tuvo que ver con la Sociedad Civil y el verdadero sentir de la gran mayoría de los españoles por culpa de la ‘sal gruesa’ del discurso partidario en Colón y por la ausencia del PSOE y sus dirigentes constitucionales que son muchos y no acudieron al evento del centro derecha español.

La que sí fue una gran manifestación y ella sí organizada por Sociedad Civil de Cataluña, fue la del 7 de octubre de 2017 en Barcelona en defensa de la unidad de España y la Constitución y en la que intervinieron con valientes, cultos y emocionantes discursos Mario Vargas Llosa, Josep Borrell y Paco Frutos.

Nada que ver con el frío texto electoral y mal leído por unos desconocidos publicistas de PP, Cs y Vox. Un partido este último que resultó ser el más beneficiado del evento una vez que su líder, Abascal, fue presentado por Casado y Rivera como los padrinos de Vox en su bautizo electoral nacional.

Rojo y gualda, no blanco y negro, señor Sánchez
Lo que ha sucedido en Colón no debería ser más que el principio de una revolución pacífica
Miguel Massanet diariosigloxxi 11 Febrero 2019

Mucha gente, civilizada, entusiasta, enardecida y patriota, la suficiente para dejar claro que se puede teñir la plaza de Colón, de Madrid, de la alegría polícroma de ver ondear al viento miles de enseñas rojas y amarillas, símbolo de la unidad nacional.

Seguramente, los organismos oficiales pretenderán entrar en la disputa de siempre de si son tantos o cuantos, muchos o pocos; no ha existido nunca manifestación, concentración o mitin en las que el número de asistentes no haya sido puesto en cuestión por aquellos a los que ha contrariado que se hayan celebrado, sobre todo si los opinantes han sido el objetivo sobre el que han recaído las protestas, las críticas o las censuras de los asistentes al evento. No importa, porque de todos es sabido que es más fácil conseguir reunir a un numeroso grupo de antisistema, de descontentos con la sociedad capitalista, de fanáticos del comunismo radical o de aquellos que, por su gusto, se suprimiría cualquier autoridad y declararían al país lugar libertario o liberticida, según se quiera ver, en el que cada cual hiciera lo que se le antojase y fuera la ley del más fuerte, el más ladino o el menos escrupuloso, la que acabaría por hacerse con el poder.

El hecho es que, cada vez que sale la ciudadanía a la calle, cuando lo hace en apoyo de una causa justa; de un proyecto sano y decente; del mantenimiento de la Constitución, votada mayoritariamente por todo el pueblo español, o en defensa de la unidad de la nación española, siempre la manifestación tiene un carácter festivo, de camaradería, de ilusión en los principios que se sale a defender, principios que se sabe son compartidos por todos y cada uno de los que han acudido al acto; aunque mantengan ideas distintas en otros temas que no afecten a los valores fundamentales del país, aquellos que, a través de la historia de España, se han mantenido intactos y que constituyen el vínculo que ha contribuido a que, todos los pueblos que la forman, hayan querido permanecer unidos bajo una misma bandera.

Precisamente, cuando una parte del país, una de sus autonomías ha pretendido desvincularse del resto de las que forman parte esencial de la nación y, por una serie de lamentables circunstancias, se ha encontrado con un gobierno débil, minoritario, no elegido en las urnas, en una situación delicada que lo tiene contra las cuerdas; ha sido cuando se ha conocido la noticia de que el propio presidente del gobierno de la nación, simplemente por conseguir el apoyo a unos presupuestos, los PGE, que comprenden una serie de modificaciones sustanciales que ponen en peligro la senda de la economía española hacia una recuperación que ya teníamos en las manos, pero que, en manos de este gobierno socialista, es obvio que lleva camino de que, en unos meses, sea el incremento del gasto público, exagerado, irracional, el que sea puesto en duda por Bruselas; sabiendo que supone un aumento de los impuestos para el pueblo y la creación de otros nuevos, con lo que se quiere contribuir a subvencionar el aumento del gasto, a pesar de que, desde todos los sectores públicos y privados del país y de la CE, incluido el Banco de España u otros organismos especializados en el análisis de las cuentas públicas, se ha puesto en duda el que las cantidades que se pretenden recaudar, según el Gobierno, sea imposible que puedan alcanzarse en la realidad.

Haría bien, el señor Pedro Sánchez, en hablar menos de la crispación que les atribuye a los partidos políticos que critican los métodos del PSOE y su gobierno, encaminados a conseguir el apoyo de los separatistas, aunque ello signifique ir accediendo y haciendo promesas a los políticos catalanes de futuras nuevas cesiones que, si se conocieran por la ciudadanía, con toda seguridad el rechazo hacia semejante política se le haría insoportable al actual Gobierno. No parece, por las palabras que le hemos escuchado al señor Sánchez desde su mitin en Santander, que se muestre dispuesto a rectificar, al menos en el sentido de que convoque elecciones, como se le está pidiendo, algo a lo que parece que no está dispuesto a ceder, al menos, mientras le quede un ápice de esperanza de que, el día 12, en el que se empiezan a discutir los PGE en el Parlamento de la nación, los partidos catalanes separatistas decidan apoyarle, aunque se deba tragar todos los sapos que han ido lanzando intentando chantajear al Gobierno que, si no se ha dejado chantajear, no ha sido por no estar dispuesto a ello sino, precisamente, por el gran clamor que se ha levantado en contra de las negociaciones que se estaban llevando a cabo con los nacionalistas catalanes. Clamor que hoy se ha manifestado, públicamente, en las personas que han acudido de toda España para dar testimonio de su rechazo a cualquier concesión que se pretenda hacer a quienes buscan, una vez más, la división de España.

Es una primera advertencia y haría mal el señor P.Sánchez si no tomara en cuenta lo que hoy se ha representado y dicho en la plaza de Colón, de Madrid. No debe olvidar que las personas moderadas, las de orden, las que habitualmente no son partidarias de salir en manifestación a las calles, las que no han podido acudir a la concentración y muchas de las que prefieren, en todo caso, manifestarse a través de las urnas, para escoger a quienes piensan que le pueden representar mejor sus intereses como ciudadano, suelen ser las mayoría del censo electoral. Esta mayoría que acude a votar, todavía, desde hace muchos años no ha puesto su confianza en el PSOE, que ha estado bajando el número de escaños de los que disponía hace años en el Congreso de Diputados para ir cayendo, elección tras elección, hasta la última vez en la que sólo fue capaz de conseguir 84 diputados, con los que intenta gobernar, a trancas y barrancas, debiendo de transigir con la extrema izquierda y los separatistas que son los únicos que, a causa de su rechazo visceral hacia la derecha, estarían dispuestos a cualquier cosa aunque, para evitar que salieran vencedores, tuvieran que continuar apoyando a un partido gobernado por un sujeto sin escrúpulos, dispuesto a enviar a su propia nación, a la bancarrota, con tal de poder seguir manteniéndose en el poder.

Lo que ha sucedido hoy en la plaza de Colón no debería ser más que el principio de una revolución pacífica de los que no están de acuerdo con la forma de gobernar de este ejecutivo socialista, compuesto por una serie de ministros radicalizados, a los que no les importa tener que amoldarse a los caprichos de su líder con tal de seguir aparentando que están capacitados para ocupar los puestos que actualmente tienen asignados. No entendemos que, los escasos valores que siguen en el gobierno y que, realmente, tienen los méritos para estar en él, sigan manteniéndose en su puesto. Borrell y Luque, como ya dije cuando fueron nombrados para sus respectivos ministerios, son unos versos sueltos dentro de un gabinete de sectarios. Si siguen manteniéndose en el Gobierno y no renuncian a formar parte de un grupo que, lo único que busca es mantenerse hasta el marzo del 2020, esperando un milagro que los confirme en el poder; lo que es previsible que les pueda pasar es que salgan salpicados por los errores de sus compañeros y acaben participando de la vergonzosa derrota que les aguarda. Ninguno de los dos se merece acabar su vida política o profesional con semejante mancha deshonrosa en su hoja de servicios.

La ofensiva iniciada en contra de los fallos del actual gobierno, bajo el tutelaje de separatistas y comunistas bolivarianos, no debe tener solución de continuidad a partir de ahora ya que, en caso contrario, si los socialistas consiguen, ( y lo van a intentar) sembrar cizaña para ahondar en lo que los viene dividiendo, y la fórmula que han empleado para esta convocatoria, sin señales partidistas, se deshiciera por simples intereses de partido, seguramente ni en las elecciones de mayo ni en las que, de una forma u otra, antes o después, vayan a tener que celebrarse, sus posibilidades de dar el sorpaso a las izquierdas y al separatismo, unidos por sus objetivos comunes de acabar con nuestra democracia parlamentaria, van a quedar muy reducidas.

Y es que, al partido socialista le ha sucedido, aunque no quieran reconocerlo, lo mismo que al PP de Rajoy cuando confió en Soraya Sáez de Santamaría para el intento de negociación con los separatistas catalanes. Seguramente, el orgullo de ambas, su egolatría y su confianza en sus posibilidades como negociadoras, las hizo menospreciar a sus adversarios. La primera incluso presumía de sus buenas migas con el señor Junqueras, un zorro viejo que la trataba con mucha consideración, pero que no dejó de intentar llevarla a su redil. La señora Calvo, actualmente en horas bajas, desempeñando un papel ingrato debiendo intentar explicar aquello que no tiene explicación alguna, sobre la figura del “relator”. Los apuros que pasó esta señora con los periodistas, a los que intento explicar, sin éxito en qué consistía y qué misión le correspondía a esta figura en las reuniones entre la representación del Gobierno español y los partidos separatistas catalanes, la dejaron fuera de combate por un tiempo teniendo en cuenta que ella era la encargada de negociar con Torra y sus amigos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos encontramos ante una situación que, seguramente, podría poner en algún aprieto al señor P.Sánchez aunque, por ahora, no los suficientes para obligarle a convocar elecciones (ya ha venido anunciando que, si era preciso, prorrogaría los actuales presupuestos para seguir gobernando). Otra cosa sería que el día 12, en la discusión de los PGE para el 2019, cuando se votara su aprobación o rechazo por el Parlamento, no obtuviera los apoyos suficientes para sacarlos adelante. Este sí que sería un revés grave al que le sería imposible ignorar y seguir intentando gobernar sin los apoyos necesarios para sacar adelante las leyes que tenga intención de presentar ante la cámara y que, seguramente, serían rechazadas por la oposición. Sin duda alguna, todavía nos quedan unos meses por delante, en los que vamos a tener que seguir con suma atención el desarrollo de los acontecimientos.

Del bable al pitillo
BERTA GONZÁLEZ DE VEGA El Mundo 11 Febrero 2019

Se agradecen entrevistas como las de ayer a la titular de Sanidad, María Luisa Carcedo, para aclarar los principios de cada partido, ahora que hasta su jefe se ha proclamado liberal. Para la ministra, el aborto es un derecho que tenemos las mujeres y restringirlo con supuestos nos llevaría a la Edad Media del tirón. Mientras, el Constitucional lleva nueve años con el recurso a la ley de Zapatero, que hablamos poco de estos plazos de los magistrados constitucionales. Las mujeres, libres para abortar, nunca lo serán para prestarse a parir hijos de otros: todas las que firman un contrato de maternidad subrogada son pobres que lo hacen sólo por la pasta. Ninguna de las que aborta, sin embargo, lo hará por estar sin euros: si se piensa que algunas, con ayudas, cambiarían de decisión, la etiqueta de reaccionaria facha queda grabada a fuego.

Carcedo ve maltrato en un cachete, a diferencia de la mayoría de los jueces de menores que pidieron que el Derecho dejara de considerarlo así, gracias a una modificación de Zapatero. La idea es coherente con la de los promotores de la Ley de Protección a la Infancia, que consideran el familismo una enfermedad: quién nos hemos creído los padres, capaces de educar sin ayuda ideológica del Estado. O en línea con el juez de Córdoba que ha quitado la custodia compartida a un padre fumador compulsivo. Pero ese proyecto de ley no contempla como delito someter a los hijos a divorcios de alta conflictividad, con taras emocionales de por vida.

Está Carcedo contra los hospitales públicos de gestión privada de Madrid. Debería pues el candidato a presidir la comunidad, Ángel Gabilondo, prometer muy alto acabar con ellos. En Andalucía podemos enseñar cómo están los públicos fetén que construyó Franco en los años 50.

Ah, es partidaria de mantener el bable con ventilación asistida. Y de revisar la ley antitabaco que permite fumar en las terrazas.

Más entrevistas así, lo dicho. Andamos con las banderas, las naciones, los indepes y se nos escapa cómo quieren regularnos la vida. Del bable al pitillo.

Me faltó la pregunta sobre el enorme cabreo de los médicos que se presentaron a un MIR con erratas. Bah, sólo afecta a las vidas de estudiantes responsables de miles de españoles.

El libro de necesario de Maurizio Viroli
Por amor a la patria
www.latribunadelpaisvasco.com 11 Febrero 2019

Aunque en ocasiones parezcan confundirse, patriotismo y nacionalismo son conceptos distintos. El patriotismo pone énfasis en el aprecio a las instituciones y la defensa de la libertad común de las personas. El nacionalismo, contrariamente, aboga por la homogeneidad cultural, lingüística y étnica de la sociedad. El patriotismo pide un amor caritativo y generoso con el propio país. El nacionalismo exige una lealtad incondicional o una adhesión exclusiva.

La Editorial Deusto, en un momento psumamente oportuno acaba de reeditar "Por amor a la patria", un libro clásico del escritor y politólogo italiano Maurizio Viroli, que analiza muy lúcidamente los conceptos de patriotismo y nacionalismo e intenta discernir qué querían decir los filósofos, los agitadores, los poetas y los profetas cuando hablaban de amar a una patria. Sobre todo porque la confusión en torno al tema ha provocado innumerables catástrofes históricas, empezando por el fascismo en todas sus formas.

Si el patriotismo es un amor racional, que considera necesaria la virtud cívica para la preservación del orden público y la ley, prerrequisitos para nuestra libertad que nos permiten resistir la opresión de las egoístas ambiciones individuales; el nacionalismo puede llegar a ser exclusivista, intolerante e irracional, obsesionarse con la unidad y someter así a los discrepantes.

La cuestión que plantea Por amor a la patria es, según la propia editorial, "cómo hacer que el amor a nuestro país sea compatible con los principios universales de libertad y justicia. Y eso pasa, como plantea Viroli, por intentar construir un patriotismo sin nacionalismo, es decir, por una llamada a la unidad política basada en el compromiso con el bien común y no en una inquebrantable adhesión étnica, religiosa o lingüística".

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El mensaje de la ciudadanía: PP, Cs y Vox tienen que entenderse en el futuro
EDITORIAL. @AntonioRNaranjo esdiario 11 Febrero 2019

Frenar a los independentistas y poder votar en libertad son los dos asuntos cruciales que merecen un entendimiento estable entre Casado, Rivera y Abascal. La otra opción en Sánchez.

Que la respuesta del Gobierno, de Podemos y de los soberanistas al éxito de la manifestación en la plaza de Colón haya sido el desprecio prueba, en sí mismo, la necesidad de su convocatoria y el miedo político a las consecuencias de una imagen de enorme calado.

La unidad de PP, Cs y Vox en lo relativo al menos a dos cruciales asuntos en los que se juega la calidad de la democracia española: la unidad del país bajo el amparo de la Constitución y el respeto a los ciudadanos, que comienza con dejarles votar en unas Elecciones Generales ahora bloqueadas.

Elecciones ya
El debate numérico es absurdo, pues a las decenas de miles de personas que se congregaron en Madrid a una cita convocada con apenas tres días de antelación hay que sumarles, sin duda, los millones de españoles que comparten idénticas inquietudes pero no pudieron o quisieron acudir a la cita: dudar de que una abrumadora mayoría de ciudadanos se opone al independentismo o le da igual poder votar o no es, simplemente, ridículo.

La gran imagen de la concentración es ver a PP, Cs y Vox juntos: esa alianza, sin complejos, debe perdurar

El hartazgo hacia un presidente sin votos que ha vinculado su llegada, permanencia y futuro al respaldo de los partidos que debería contribuir a aislar es, además, transversal: los votantes socialistas no son tampoco sospechosos de hipotecar el país que su partido contribuyó a construir en democracia por las necesidades coyunturales de un líder irresponsable.

Con futuro
La coincidencia en esto, con sus diferencias, de los tres partidos situados en el espectro del centro derecha, es una buena noticia que debe perdurar: la estigmatización de esa alianza desde la izquierda y su aparato mediático no debe confundir a Casado, Rivera y Abascal.

Todos han de asimilar, sin ambages ni complejos, que pueden y deben entenderse en el futuro para evitar, como sea, que esa otra alianza nefanda entre este PSOE, Podemos y ERC o Bildu siga al frente de un país que unos repudian y otros no saben atender.

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Es la hora de la nación
EDITORIAL ABC 11 Febrero 2019

La multitudinaria concentración que ayer tuvo lugar en la plaza de Colón de Madrid fue un éxito antes de que se celebrara. La firme determinación de sus convocantes y el inequívoco hartazgo de una amplia mayoría de la sociedad española obligaron el pasado viernes al Gobierno de Pedro Sánchez a dramatizar una ruptura de relaciones con el separatismo catalán. Además, la rebelión interna del PSOE contra la deriva anticonstitucional del Gobierno remató la semana horrible de Sánchez y de su vicepresidenta. Los convocantes de la manifestación, PP y Cs, con el apoyo de otras formaciones, como Vox, y entidades cívicas, acertaron al mantener el llamamiento a los ciudadanos, aunque el Gobierno simulara una ruptura con los nacionalistas catalanes, cuyos votos siguen siendo imprescindibles para que Sánchez siga en La Moncloa. Por esto mismo y porque Sánchez no ha convocada ya elecciones anticipadas, el supuesto fin de las negociaciones con la Generalitat y los separatistas tiene todos los visos de ser una nueva simulación del presidente, para quien la mentira es una opción lícita. El anuncio del Gobierno de que no dialogará más con los independentistas tiene tanto valor como la promesa de Sánchez de convocar elecciones anticipadas en cuanto llegara a La Moncloa.

Y, en efecto, estas elecciones anticipadas son la única vía admisible que le queda a Sánchez para poner fin a un mandato que está siendo una impostura de principio a fin. Sin Presupuestos Generales del Estado, sin mayoría estable en el Parlamento, con el vuelco andaluz y zarandeado por los separatistas, Sánchez se ha convertido en un espejismo de presidente de Gobierno, pero también en un político muy dañino para los intereses de España. Los acontecimientos de los últimos años en Cataluña han arrinconado la defensa de la Nación española a favor de unas políticas de apaciguamiento que no ha causado ni el desistimiento de los separatistas, ni el fortalecimiento del Estado.

En su doble obsesión por mantener el poder y aislar al PP, el Gobierno de Sánchez ha superado cualquier límite imaginable en el trato con los separatistas. Ahora que Sánchez defiende la calidad de la Justicia española en el extranjero es oportuno recordar que varios de sus ministros, y algunos dirigentes del socialismo catalán, criticaron la prisión provisional en la que se encuentran los principales cabecillas del golpe separatista. También cuestionaron la calificación de los hechos como rebelión hasta el extremo de obligar a la Abogacía del Estado a acusar por sedición, a lo que siguió una purga en este cualificado cuerpo de funcionarios. En otro orden de cosas, hubo promesas de inversiones milmillonarias en Cataluña a costa de otras regiones, consenso entre Gobiernos para hablar de «conflicto» y «solución votada» solo por los catalanes, propuestas de reforma federal de la Constitución, como si esta fuera culpable de la desafección separatista. Incluso Sánchez ofreció un nuevo Estatuto que recuperara artículos anulados por el TC, como si tal cosa fuera posible sin arriesgarse a cometer un delito de desobediencia al Alto Tribunal.

Estos mensajes de Sánchez han legitimado el discurso del separatismo, aunque nada tan destructivo para el interés nacional como su reunión con Torra el pasado 20 de diciembre, de la que ahora se sabe que fue un ejemplo de diplomacia opaca en la que se negoció un formato de relaciones entre gobiernos -relator, mesa de partidos- inaceptable para la dignidad de la democracia y la nación españolas.

Era necesario que la plaza de Colón devolviera la Nación española al centro del debate político. Nación entendida con aquel sentido ilusionante, revolucionario y patriótico de la Constitución de 1812, que afirmaba que «La soberanía reside esencialmente en la Nación». Nación entendida como esa «Patria común e indivisible de todos los españoles» a la que se refiere el artículo 2 de la Constitución de 1978, desembocadura de siglos de convivencia y solidaridad del pueblo español, fuente de libertades de derechos y de igualdad entre españoles, de seguridad jurídica bajo leyes comunes, de unidad territorial y política y de respeto a las instituciones.

No eran necesarias algaradas callejeras sino hacer visible, dentro y fuera de nuestras fronteras, que se acabó la espera a no se sabe qué solución negociada, que no se tolera diseñar con golpistas el futuro de España, que no es legítimo que un presidente del Gobierno ejecute políticas que vulneran la Constitución. Después de muchos años de monopolización de la calle por fuerzas anticonstitucionales y separatistas, le toca el turno, en las calles y en las urnas, a los españoles que quieren que la Nación española sea respetada.

Rotundo clamor en favor de la Constitución

EDITORIAL El Mundo 11 Febrero 2019

Hastiados por las claudicaciones del Gobierno ante quienes no declaran otro objetivo que el de liquidar la unidad de la Nación, los españoles partidarios de la Constitución mostraron en Madrid su rotundo rechazo a la insensata, temeraria y personalista política de Pedro Sánchez. La concentración en la plaza de Colón, convocada por el Partido Popular y Ciudadanos, permitió que eclosionara el hartazgo larvado durante los últimos meses por culpa de una hoja de ruta que, a cambio de blindar la supervivencia de Sánchez en La Moncloa, debilita la estabilidad institucional y erosiona la defensa del orden constitucional, puesto que los golpistas no han ofrecido el más mínimo gesto de deponer su actitud de abierto desafío al Estado. Ni España se merece un Gobierno que se siente en mesas donde se cuestiona la soberanía nacional ni el presidente puede alargar más su agonía política.

Hay tres motivos esenciales que mueven a una mayoría de españoles a movilizarse. El primero es el flagrante incumplimiento dePedro Sánchezde su compromiso de convocar elecciones inmediatamente después de la moción de censura. El segundo es el daño perpetrado a la igualdad de todos por las reiteradas cesiones al separatismo, ya sea cambiando la acusación de la Abogacía del Estado con relación al juicio del 1-O o mediante el riego millonario a través de los Presupuestos del Estado para 2019. Y el tercero es la incapacidad del Gobierno para defender el prestigio de las instituciones españolas, lo que resulta particularmente lesivo en vísperas del arranque del proceso que juzgará la rebelión de octubre de 2017. En consecuencia, los ciudadanos han dicho, de forma clara y nítida, que ya basta de mentiras y de chalaneo con quienes que socavan el Estado de derecho en nuestro país.

La multitudinaria y pacífica protesta, solo empañada por cierta tendencia al tremendismo retórico y la hipérbole opinativa en el texto del manifiesto -no hace falta exagerar el daño que ya produce el sanchismo-, constituye un aldabonazo contra un Gobierno dependiente del separatismo. La incapacidad de Sánchez para convertir la mayoría que posibilitó la moción de censura contra Rajoy en una mayoría estable de gobierno, unido al fracaso de su estrategia de distensión -léase cesión- con sus socios exige sin dilación la convocatoria inmediata de elecciones generales. El propio Ejecutivo, por boca de la vicepresidenta Calvo, ha decretado congelados los contactos con las formaciones separatistas, aunque la opacidad de la negociación no permite concluir que este viraje sea irreversible. La situación resulta completamente insostenible. Sánchez debe devolver la palabra a los españoles para posibilitar un Gobierno cuya legitimidad no solo descanse en el ordenamiento constitucional sino en el refrendo de la soberanía popular.

La complicidad con los secesionistas y la falta de seriedad en los contactos con la Generalitat, que sigue sin renunciar a la autodeterminación, son los principales motivos que desbordaron Colón. Fue una protesta transversal cuajada en la sociedad civil y motivada por el cúmulo de irresponsabilidades de Sánchez, que van desde su dependencia parlamentaria del independentismo hasta la pueril imprudencia de endosar su libro a la secretaria de Estado de España Global, encargada de combatir el procés fuera de nuestras fronteras.

La unidad de España no se negocia. Tampoco el marco legal que ampara los derechos y libertades de todos los españoles. El hecho de que el presidente aceptara establecer una relación bilateral con el Quim Torra de los 21 intolerables puntos reviste una extraordinaria gravedad que requería de una clara respuesta social. A la indignación se suma la mesa de partidos que exigía el independentismo y la aceptación de la figura de un relator, lo que suponía una vergonzante deslegitimización institucional a la que solo se renunció tácticamente ante el escándalo desatado. Sánchez ha tenido la virtud de aglutinar el rechazo de buena parte de la sociedad española, incluidos varios barones y dirigentes históricos del PSOE, aunque el domingo ninguno exhibiera la valentía de adherirse en público a la manifestación en defensa de la democracia.

Resulta indigno, por tanto, que desde el PSOE se trate de demonizar a quienes salen a la calle a defender la Constitución o se les insulte echando mano de un lenguaje guerracivilista. Sánchez no está en condiciones de alardear de patriotismo ni tampoco de altura de miras. No lo demostró cuando ejerció la oposición ni mucho menos ahora, cuando se empeña en seguir aferrado al sillón presidencial pese al clamor social que reclama ir a elecciones.

La España constitucional dice: “¡Basta ya!”
OKDIARIO 11 Febrero 2019

Este domingo ha sido un día histórico en España. Han sido demasiadas las humillaciones que Pedro Sánchez ha perpetrado contra la unidad de nuestra nación en estos siete meses de legislatura dando todo tipo de cesiones a los independentistas catalanes en detrimento del resto de españoles. Tanto ha abusado el presidente del Gobierno de la paciencia de los ciudadanos que, éstos, de manera pacífica y multitudinaria, han decidido salir a la calle aferrándose a nuestra bandera sin complejos y decir: ¡Basta ya!

Un cuarto de millón de voces procedentes de diversos puntos de España se han unido en un solo grito para decir basta a la política personalista, narcisista e irresponsable de Sánchez y exigir de manera unánime la convocatoria inmediata de unas elecciones generales. Basta a un presidente que no ha tenido ni el más mínimo pudor en aliarse con separatistas y proetarras con tal de calmar sus ansias de poder y, lo que es más grave, poner a España como moneda de cambio en el deleznable trato. Basta de dar privilegios a los supremacistas de ERC y PDeCAT elaborando unos Presupuestos ad hoc con el único objetivo de conseguir su apoyo en el Congreso y no abandonar la poltrona gubernamental. Basta de dar tratamiento de jefe de Estado a Quim Torra y de reforzar la disparatada idea de que Cataluña puede tener la más mínima posibilidad de autodeterminación. Basta a los gestos de complicidad del Gobierno a los golpistas encarcelados del 1-O al intentar interferir en la independencia del Poder Judicial rebajando el delito de rebelión a sedición tras saltarse la prohibición del Tribunal Constitucional. En definitiva, basta de poner en peligro el marco constitucional que ampara a todos los españoles y basta de comerciar con España porque, por mucho que Sánchez sea cautivo de su indignante apetito de poder, España no está en venta.

Ahora, tras la manifestación de este domingo en la madrileña plaza de Colón, el presidente del Gobierno, que lidera una de las formaciones políticas más importantes de España, tiene que demostrar de qué lado está, si del lado de los que se saltan la ley o del lado de la democracia y el espíritu constitucional que hoy ha reinado en las calles. Debe decidir si opta por reconocer de una vez que su Ejecutivo ha llegado al final y convoca comicios generales ipso facto, como está demandando el clamor popular de manera masiva; o decidir si opta por seguir adelante con una quimera que, más pronto que tarde, terminará dinamitando, no sólo a su Gobierno y a su partido, sino también nuestro Estado de derecho. La era sanchista ha tocado fondo y España tiene que dirimir donde toca, en las urnas, quien quiere que gobierne.

Ni con agua caliente
Luis Ventoso ABC 11 Febrero 2019

Fue una manifestación inmensa. A la que la televisión pública española dedicó una cobertura desganada, de rutina, que contrasta con sus alardes y despliegues en las Diadas separatistas. En la TVE de Rosa María no hubo imágenes aéreas para ver cómo se extendía la concentración por todas las calles adyacentes, atestadas. Tampoco organizaron telediarios en directo desde la plaza, como hacen presto cuando desfila el separatismo catalán. Pero en la web de ABC pueden verse los vídeos aéreos con la verdad completa. Un mar de gente, que iba mucho más allá del lleno de plaza de Colón. Además, la manifestación resultó cívica y templada, sin atisbo de los peligrosísimos ultras cacareados por los medios sanchecistas.

La marcha por la unidad de España y en demanda de elecciones logró el éxito previsto. Pero pierda toda esperanza quien crea que Sánchez reaccionará. Ni con agua caliente. Ni con fórceps. Ni con una grúa buldócer tirando de él se logrará desatornillarlo de La Moncloa, porque el poder por el poder es su primera y única meta.

Ha comenzado la tercera parte de «Manual de resistencia». En la primera, escrita por un negro (una secretaria de Estado), Sánchez ha contado cómo logró volver a mandar en Ferraz después de ser desalojado por González ante sus planes de aliarse con los separatistas y su empecinado «no es no», que mantenía al país bloqueado. «Manual de Resistencia 2» deberá contar cómo Sánchez vendió a España pactando en secreto con los golpistas de octubre de 2017 a fin de echar al PP del Gobierno. Ejecutó esa maniobra al tiempo que visitaba a Rajoy en La Moncloa y le prometía en público lealtad total contra los independentistas.

«Manual de resistencia 3» comenzó ayer y se puede resumir así: Sánchez intentará seguir hasta 2020, caiga quien caiga, cueste lo que cueste y con rostro de hormigón. Para entender este enroque no basta la política, han de añadirse factores psicológicos e intereses personales. Haber llegado a la presidencia desborda las expectativas iniciales de un personaje cuyo único cargo previo había sido el de concejal. Su ego se ha desmandado. Entra en éxtasis cada vez que habla de sí mismo en tercera persona llamándose «Presidente». El poder además resulta útil. Un buen empleo para tu mujer, y muchos contactos. La posibilidad de ir labrándote una agenda para colocarte bien el día de mañana, de ahí esa ronda constante de viajes sufragados por nuestros impuestos. Sánchez continuará aunque le tumben sus presupuestos, pues sabe que siguiendo con los de Rajoy evita el rejón de la UE. Sánchez aguantará hasta el límite, y cuando lleguen los comicios veremos su última metamorfosis: se envolverá en la bandera española y él mismo aplicará un enérgico 155 para llegar con opciones a las urnas.

Recién acabada la manifestación, Sánchez ofreció ayer un pequeño mitin en Santander. Allí aseguró que respetaba la marcha de Madrid, para acto seguido llamar «desleales» a los miles de españoles que protestaron contra él. Una cosa y su contraria en una sola frase. La mentira como herramienta aceptable. Ese es el peor legado de una etapa oprobiosa.

'Game over', presidente
Álvaro Nieto vozpopuli.es 11 Febrero 2019

Miles de españoles se han reunido en la plaza de Colón de Madrid para protestar contra el Gobierno y exigir la convocatoria de elecciones generales. Lo han hecho espoleados por Partido Popular, Ciudadanos y Vox tras comprobar unos días antes hasta qué punto estaba dispuesto a llegar el Ejecutivo de Pedro Sánchez con tal de permanecer en La Moncloa.

Aunque una de las palabras más utilizadas por los manifestantes ha sido "traición", conviene tener presente que las cesiones que el Gobierno ha realizado hasta ahora en relación a los independentistas catalanes en modo alguno han provocado un daño irreparable al Estado. Con apenas 84 diputados, hay muy pocas cosas que Sánchez pueda hacer respecto a la soberanía nacional, por mucho que se las pueda prometer a otros.

Las tres cesiones
Las tres cesiones más importantes que el Ejecutivo ha realizado en estos siete meses de mandato son secundarias y perfectamente reversibles. Veamos:

1.- Trasladar a los políticos presos a cárceles catalanas. Esta medida tiene plena justificación, pues salvo en casos de extrema peligrosidad los presos suelen estar cerca de sus familias. Es verdad que en Lledoners han disfrutado de privilegios que nunca hubieran tenido en otro centro penitenciario, pero también es cierto que han regresado relativamente rápido a prisiones madrileñas y que, por tanto, la medida ha tenido una vigencia temporal muy reducida.

2.- Reapertura de las 'embajadas' catalanas. El Gobierno ha permitido a la Generalitat reabrir sus centros en el exterior, que oficialmente son oficinas de carácter comercial. Sigue siendo muy discutible que sólo hagan esa función, pero la mayoría de las comunidades autónomas tienen oficinas parecidas y casi nadie las discute. Fueron cerradas cuando se activó el artículo 155 y podrán volver a serlo en caso de necesidad, pero mientras haya un gobierno legal en Cataluña tiene poca justificación proceder a su cierre.

3.- Cambio de opinión de la Abogacía del Estado respecto al 1-O. Es evidente que el cambio de calificación de rebelión a sedición tiene como objetivo conseguir una condena más suave para los políticos que se sentarán en el banquillo del Tribunal Supremo. Sin embargo, por mucho que la Abogacía diga esto, la Fiscalía y la Acusación particular dicen lo contrario. Y, en cualquier caso, lo jueces serán los que tengan la última palabra. Además, no olvidemos que entre los juristas hay cierto debate respecto a qué tipo de delito se cometió, por aquello de si hubo o no violencia.

La cuarta cesión que cabría sumar a esta lista es la de la figura del famoso relator. Y ha sido, como se ha visto, la que ha colmado el vaso de la paciencia de un amplio sector de la sociedad. Lo que ha molestado no ha sido tanto que el Gobierno aceptase introducir un observador exterior en la mesa en la que dialoga con los independentistas, sino que se ha puesto de manifiesto que el Ejecutivo estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de salvar sus Presupuestos y así poder prolongar algo más su estancia en La Moncloa.

Al aceptar la figura del relator un día después de que los independentistas amenazaran con presentar una enmienda a la totalidad de las cuentas públicas, el Ejecutivo quedó retratado y saltaron todas las alarmas. Y no sólo de esa triple derecha que se caricaturiza desde ciertos sectores de izquierda, sino desde el mismo corazón del Partido Socialista, desde donde tuvo que salir hasta Felipe González para llamar la atención.

El viernes, el Gobierno, alarmado ante las reacciones y la manifestación del domingo, reculó y escenificó una especie de ruptura con los independentistas. La vicepresidenta Carmen Calvo intentó aclarar que el Ejecutivo jamás vendería España para quedarse un día más en el poder, pero sonó muy poco convincente.

Poca confianza
Después de lo del relator, pocos se fían ya. El Ejecutivo ha perdido casi toda su credibilidad, incluso entre los independentistas, que han podido comprobar esta semana cómo la estrategia de diálogo de Sánchez tampoco era sincera, sino una artimaña para ganar tiempo. Como contó Vozpópuli hace unos días, han sido los propios indepedentistas los que han pinchado el globo del diálogo al darse cuenta de que el Gobierno les estaba engañando. Por eso amenazaron con tumbar los Presupuestos y por eso el Ejecutivo salió a la desesperada con la propuesta del relator.

Desvelada pues la jugada de Sánchez, poco futuro le queda ya a su Gobierno. Los independentistas se han dado cuenta de que estaban siendo utilizados y el conjunto de los españoles han comprobado que la estrategia del apaciguamiento no conducía a nada bueno. El juego se ha terminado, presidente.

La gran manifestación de VOX en Colón
Pío Moa gaceta.es 11 Febrero 2019

Por qué la guerra comenzó en 1934: https://www.youtube.com/watch?v=mryWW9LEtvc

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Hoy fue, en la plaza de Colón, la gran manifestación de VOX. Y lo fue porque sin su eclosión política ni el PP (causante principal de la situación contra la que se levantaba la gente), ni C´s (partidario de disolver España), habrían convocado la protesta, con vistas a sacar réditos electorales a una explosión de patriotismo que no les representa y les asusta hasta el extremo de tener que aceptar, de tan mala gana, a VOX.

Por supuesto, en la manifestación hubo dos niveles no explícitos, pero sí bien claros: el del PP y de los naranjitos con sus banderitas de la UE (que no Europa; a ver si acabamos con esas usurpaciones. Ni la UE es Europa, ni los socialistas son los obreros, ni los feministas la mujer, ni los maricones (malas personas) homosexistas los homosexuales). Una UE que se burla sin rebozo de la justicia española y promueve bajo cuerda el separatismo catalán: no es Rusia, es la UE y el PSOE; y ha sido hasta ahora el PP, que maniobrará para volver a “lo suyo”: la cabra tira al monte.

El acto quedó deslucido por la presencia de los Feijoo, Valls, Nocilla, Maroto y similares, y tuvimos que soportar a un cantamañanas “animador” con sus consignas vacuas y pueriles de discoteca. Porque un rasgo de la manifestación, que puede ser histórica, ha sido el intento de degradarla en un folclorismo discotequero, con música anglosajona incluida. Los “patriotas”. Aun así, lo esencial ha sido la masiva asistencia con las banderas de España. Debería haber habido más banderas constitucionales, las del águila de San Juan. Pues han conseguido engañar a la gente con la pretensión de que el chato escudo oficial actual es el constitucional: es al revés. Pero creo que los enormes méritos de Franco van camino de ser reconocidos.

En el manifiesto, a Carlos Cuesta le correspondió la peor parte: un canto a los partidos convocantes, “tan generosos” que no querían asumir ninguno de ellos el protagonismo. El trozo que correspondió a María Claver ya fue más incisivo y claro, llamando por su nombre a la política del Doctor Makarra: traición. Aunque sin sacar la conclusión lógica: ese sujeto debe terminar en la cárcel. Sugerí a algunos, con poco éxito, la consigna El Doctor/ a prisión!. La tercera parte, de Castillón, fue algo anodina con sus legalismos constitucionales. Lo que está en cuestión, aquello a lo que la mafia del PSOE (y antes del PP) traiciona, no es ante todo a la Constitución, sino a España. España es la base de la Constitución, no a la inversa.

La gente no va por las consignas de Naranjito ni del infeliz Casado. Va en otra dirección. Pero es preciso recordar la experiencia. No por primera vez masas de españoles se expresan en defensa de su patria. Por poner dos casos, recuérdense la reacción al asesinato de Miguel Ángel Blanco, y a las complicidades del PSOE con la ETA después del 11-m. En los dos, las mafias políticas lograron desviar la indignación popular, llevándola a la nada para continuar unas políticas disgregadoras y, llamémoslas por su nombre, criminales.

VOX ha adquirido una enorme responsabilidad. Solo podemos lamentar que el sistema del 78 haya logrado laminar al único partido de izquierda decente, UPyD. Es de desear que se recupere para recuperar a su vez, con VOX, la democracia destrozada por los otros.

La Reconquista viene al caso. Pero debe ser mas breve:
La Reconquista Y España (Historia)

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Para tuíter o feisbu, quien quiera:

* El PP ha asumido todos los delitos del PSOE, más el de paralizar cualquier oposición a ellos. Parece que ya no paraliza tanto.

* ¿Se irá el grotesco Doctor Makarra? Estoy por pensar que resistirá cuanto pueda junto con sus apoyos separatistas y etarras. No se rendirá, porque corre el riesgo de ir a la cárcel y cree, con razón, que quienes le acosan –salvo los “fascistas populistas de VOX” — no son mejores que él.

*El Doctor, no se olvide, es el digno heredero del Registrador de la propiedad. Cuya gente, por cierto, sigue mandando el PP con el pobre Casado.

*Fui a celebrar la manifestación con mi mujer a un restaurante chino. De pronto recordé otra, un primero de mayo ¡hace cuarenta años! Mi entonces compañera, Palma,se mareó en la Plaza de la Independencia, donde terminaba el evento, por el agobio de la multitud. Por entonces yo continuaba clandestino, pero ella no era conocida de la policía. Después fuimos a comer a un “chino” en la calle Álvarez de Castro. Ya no existe desde hace mucho. El tiempo traga constantemente lo que consideramos real.

* “Dios no ha tenido el detalle de informarnos de por qué o para qué nos ha traído al mundo. Pero al menos nos regaló ciertas capacidades para desenvolvernos en él”.

* Si tuviera tiempo haría otro blog, que titularía “El perro no llegó a tanto, pero le faltó muy poco”, con los diálogos de los pastores de Porriño y similares. Lástima.

Sánchez, obligado a ir a elecciones
 larazon 11 Febrero 2019

Es un hecho que, ayer, Madrid fue el escenario de una de las mayores manifestaciones habidas en los últimos años, perfectamente equiparable a la que en 2005 rechazó las negociaciones con la banda terrorista etarra, y, por supuesto, mucho más multitudinaria que la mayoría de las que ha convocado la izquierda. El éxito de la concentración, preparada en menos de una semana, demuestra la preocupación que embarga a buena parte de la sociedad española ante la deriva entreguista de Pedro Sánchez frente al desafío separatista catalán. Una preocupación que es trasversal a las ideologías, pero que ha sido canalizada por la oposición, pese a que en el mismo seno del partido que sostiene al Gobierno son legión las voces que reclaman una clara rectificación de la estrategia de pactos y un posicionamiento inequívoco constitucional.

Ayer, pues, en la plaza de Colón y en las abarrotadas calles y avenidas confluyentes, entre un auténtico mar de banderas rojigualdas, vimos la expresión genuina del rechazo al Gobierno, justificada por la única razón capaz de aunar tantas voluntades dispersas: la defensa de la unidad de España. Que la izquierda radical es plenamente consciente de esta realidad se demuestra con su insólito intento de menospreciar el éxito de participación de la protesta, con la divulgación de unas consignas enmarcadas en la más pedestre tradición de las campañas de agitación y propaganda comunistas.

Sin embargo, haría mal el presidente del Gobierno si no interpretara correctamente, como han hecho algunos de los militantes socialistas más respetados, el significado de la concentración madrileña. Porque, es evidente, que detrás de esa demanda de elecciones, de ese rechazo a cualquier negociación con los enemigos de la unidad de la Nación, hay una traducción en votos, que, por encima de la discusión de los números, es lo que cuenta.

En efecto, la sociedad española, como recogen todas las encuestas, no va a transigir con la dejación del principio de la soberanía nacional que subyace en las negociaciones que mantiene el Gobierno con los mismos que trataron de dar un golpe contra la Constitución y que, ahora, buscan una salida acordada, irreal, por supuesto, para aquellos políticos secesionistas que enfrentan graves responsabilidades penales. Son los mismos partidos separatistas que impulsan las campañas de descrédito más viles contra nuestra democracia y contra la legitimidad de las instituciones que se han dado libremente los españoles. Los mismos que denigran a los jueces y pretenden que no existe ni la independencia judicial ni la separación de poderes.

Pero es que, además, no hay nada de lo que interesa de verdad a los nacionalistas que Pedro Sánchez pueda ofrecer en una mesa de negociaciones, al menos, dentro del marco constitucional. El problema es que la relación de dependencia mutua, ciertamente perversa, que mantiene el Gobierno con los partidos que le auparon al poder, está causando un grave desgaste institucional al Estado. Por último, conviene destacar la impecable actitud de los líderes de los tres partidos convocantes, PP, Ciudadanos y VOX, que en ningún momento trataron de capitalizar partidariamente el éxito de la concentración. Notable en el caso del presidente de los populares, Pablo Casado, cuya formación llevó el peso organizativo y de convocatoria de la manifestación y que reunió en Madrid a todos los dirigentes regionales del partido. Ahora le toca al presidente del Gobierno aceptar que la sociedad española demanda mayoritariamente su derecho a ir a las urnas.

"Sánchez y las elecciones en abril"
Francisco Marhuenda. larazon 11 Febrero 2019

La manifestación celebrada ayer en Madrid fue un éxito, pero las interpretaciones son diversas. En cualquier caso, la lectura hubiera sido la misma para los diferentes partidos sin importar el número de asistentes. Sánchez y sus asesores han acuñado el término “derechas” para descalificar a sus rivales y hay que reconocer que lo utilizan como si fueran auténticos papagayos. Los periodistas de izquierdas, que son una gran mayoría en este país, lo han comprado con un fervor que roza lo religioso y cuando se ven acorralados sacan a pasear Gurtel y la corrupción del PP como si fuera una preciada reliquia que cuidan con una devoción encomiable. Son auténticos creyentes, aunque es verdad que a muchos no les gusta Sánchez pero lo defienden como si fuera el nuevo mesías de la izquierda. Cualquier cosa antes de perder un poder que siempre es generoso con ellos, aunque tampoco les ha ido mal con la derecha. No me cuesta reconocer que son un “ejército” bien organizado con una disciplina que eclipsaría a las falanges macedónicas o los tercios españoles y que enfrente tienen al caótico ejército de Pancho Villa. A pesar de ello, estoy convencido de que la izquierda fracasará en las urnas, porque los españoles no son tontos.

Es cierto que la manifestación, convocada el miércoles, no ha sido un éxito apabullante sino simplemente un éxito. Es una lástima que no exista en España un método fiable y aceptado por todos para medir los asistentes a una manifestación. Lo fundamental son las consecuencias.

En primer lugar, Sánchez tiene la oportunidad de convocar elecciones en abril intentando situarse en el centro y dirigiendo sus esfuerzos hacia los votantes socialistas. Es apelar al voto del miedo, una vez más, que siempre le funciona bien a la izquierda aunque se lo achaquen a la derecha. No hay más que recordar el doberman que sacó a pasear González en 1996 cuando estaba desesperado ante su segura derrota ante Aznar y al menos consiguió que no fuera más humillante. Sánchez es un resistente y hará de la necesidad virtud. Por una parte está el espantajo de las “tres derechas” como si fuera una camada de lobos feroces dispuestos a acabar con el Estado del Bienestar, la igualdad de la mujer y cualquier otro despropósito que se le ocurra al presidente del Gobierno y su equipo. Tiene la ventaja, además, de contar con la colaboración de los periodistas afines que no es que sean multitud sino una auténtica legión.

En segundo lugar tiene a los independentistas que no le han querido apoyar. Es increíble que no caigan seducidos ante el estadista de La Moncloa que ha conseguido en seis meses acabar con la hegemonía socialista en Andalucía. Estoy un poco torpe porque acabo de recordar que Sánchez es del PSOE y quien gobierna ahora allí es una coalición de PP y Cs gracias al voto de VOX. El que no le voten los presupuestos es un chollo para Sánchez que tiene la excusa perfecta para sacar a pasear los argumentos simplones de su fervor constitucional y su negativa a cualquier cesión cuando hace unos días le parecía genial la irrupción de un mediador o relator.

Finalmente tiene la oportunidad de celebrar elecciones antes de las municipales y autonómicas marcando el terreno a los líderes autonómicos de su partido que tendrán que ir a remolque suyo. Lo único que le interesa es seguir en el poder, tanto en el interior del partido como mantenerse en La Moncloa para lo que necesitará contar, en la hipótesis de que el centro derecha no tenga una mayoría suficiente, con el apoyo de los independentistas, Bildu-etarras y antisistema.

Hasta este domingo creía que Sánchez agotaría la legislatura, pero resulta lógico que adelante al mes de abril. Es un panorama político muy volátil e incierto, donde todo es posible, y la verdad es que el centro derecha está en proceso de reconstrucción con PP, VOX y Ciudadanos, aunque ese espectro ideológico está muy motivado y creo que nadie se quedará en casa el día de las elecciones salvo causa mayor. Los votantes saben que Sánchez está dispuesto a ceder ante los independentistas. Lo hemos visto esta semana y no es, desde luego, ninguna exageración. Es una situación muy inquietante y será un motor de movilización extraordinario. La inquietud de los dirigentes socialistas es el mejor termómetro de lo que está pasando y su angustia ante una previsible derrota en las municipales y autonómicas tras el éxito de Sánchez y Susana en Andalucía. Y abril es mejor mes para ir a unas generales que cualquier otro de otoño o invierno.


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