AGLI Recortes de Prensa   Jueves 14  Febrero 2019

Pedro Sánchez, el felón
Julio R. Naranjo esdiario 14 Febrero 2019

Leí y aún releo a Schopenhauer desde hace años. Aunque algunos le llamaban filósofo del pesimismo, a mí me cae muy bien y retrató como pocos los requiebros del alma humana.

Alguien que escribe "El Arte de tener razón en 38 estratagemas", "El arte de conocerse a sí mismo" y que es capaz de sentenciar que "los hombres son lo que aparentan ser", tiene todas las papeletas para ser mi ídolo.

Pedro Sánchez es sin duda alguna el hombre que aparenta ser: un necio engolado, casquivano y enamorado de sí mismo, tanto que por preservar la magistratura que detenta y por ello no respeta, está dispuesto a vender a los golpistas y sus conmilitones, que ocupan escaños y sillones de un poder que desprecian pero usan en beneficio propio y en perjuicio de nuestro querido país, su honor, por unos meses más en la Moncloa.

La cuestión es que pretende utilizar como moneda de pago nada menos que la solidaridad, la legalidad y hasta la misma dignidad de eso que él llama nación de Naciones. Debe ser tal su temor, que por ello no se atreve a pronunciar con su lengua viperina el verdadero nombre de nuestro país: España.

Aquí hemos cabido todos. Tantos, que hasta los más felones quieren aprovecharse ahora de lo que para ellos es un síntoma de debilidad, cuando no es sino la fortaleza de nuestra querida patria.

La alternancia en el ejercicio del poder, las distintas sensibilidades e ideologías amparadas por la Constitución española, la inevitable y necesaria regeneración que a todo sistema se le debe pedir y exigir, son cuestiones tan elementales como ordinarias en una democracia.

El cambio y la transformación, desde dentro y con las reglas pactadas. Todo lo demás no es sino mero artificio para pretender tapar golpismos en diferido, cometidos por los mismos que quiebran la sana convivencia sólo porque no obtienen lo que desean.

Que el Presidente de nuestro Gobierno venda el acervo de un país, el nuestro, a un puñado de neonazis, racistas y xenófobos, que han endeudado y empobrecido Cataluña como nunca debió ocurrir , y que el equilibrio de nuestra democracia penda de la voluntad de un prófugo y de su marioneta, ahora que además el Tribunal Supremo al fin encausará a los muñidores de un golpe de Estado en toda regla , no es sino la muestra de hasta qué punto Pedro Sánchez, que escribe libros en su tiempo libre, vuela en helicóptero porque él lo vale, acompañado de una primera dama que en su casa lo será, pero en nuestro sistema nadie es; ha devaluado la sana convivencia de nuestro país.

El Senado
Este presidente, pérfido personaje de nuestra más reciente historia, no solo se encuentra cómodo en el caos, sino que él mismo es el caos. Envuelto en un falso presidencialismo que la Constitución no recoge, estando como está el Congreso secuestrado por un cúmulo de intereses bastardos y espurios, en manos de minoritarios grupos que actúan en claro fraude de ley, parece más adecuado que nunca que sea el Senado, la Cámara de presentación territorial, la que lidere la lucha contra ese planteamiento que subyace en la actuación de Sánchez, que no es otro que el de que unas regiones y provincias valen menos que otras.

En concreto,que Cataluña, de cuya historia y hasta de su mismo sentir, una minoría ruidosa y belicista se ha apoderado sosteniendo una teogonía infumable frente al resto de los españoles.

Habrá alguien que, como Cicerón le dijo al perverso Catilina tras sus múltiples conspiraciones contra la República romana en el siglo I A.C., sea capaz de espetar a Pedro El Bello "¿ Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia? ". Estoy seguro de que sí.

Posdata: la filosofía de Schopenhauer muestra claras referencias e influencia de los textos que componen el llamado canon taoísta, entre otros. En el Wen Tzu se dice que "Si vas muy deprisa no llegarás muy lejos".

Seguro que Pedro el Bello escucha de su espejito mágico,el CIS, cuán inmarcesible es su belleza y cuán alta la gloria que le espera. Pero como Ícaro, más dura habrá de ser la caída.

Elecciones ya.

Sánchez, derrocado por sus socios
 larazon 14 Febrero 2019

La no aprobación de los Presupuestos es una derrota política en toda regla del Gobierno y, en concreto, de su presidente, Pedro Sánchez, empeñado en sostenerse con el pacto «contra natura» con los partidos independentistas catalanes. Ha sido, de hecho, una «moción de censura» fallida, porque no ha podido agrupar los votos que le llevaron a La Moncloa el pasado 1 de junio. Es decir, el pacto de la moción ha quedado roto, lo que podría ser una buena noticia si los independentistas hubiesen entendido que la unilateralidad nunca encontrará un interlocutor en un Estado de Derecho.

Los secesionistas –ERC y PDeCAT– demostraron ayer que entre las condiciones que habían puesto encima de la mesa para retirar los Presupuestos estaba como irrenunciable el derecho de autodeterminación. No se sabe bajo qué ensoñación persistían en reclamar algo que ni este Gobierno ni ningún otro Estado democrático podía darles. Las cuentas en sí, o los beneficios que podría tener para Cataluña –1.500 millones de euros en transferencias y 900 en inversiones–, no eran lo prioritario, sino un asunto que, como siempre, fue relegado como un mero instrumento político al servicio del «proceso».

En este juego estuvo Sánchez, hasta que el resultado de las elecciones andaluzas, las críticas de destacados líderes territoriales con responsabilidad de gobierno y, por último, la firme reacción de la oposición y manifestación del pasado domingo en Madrid, le aconsejaron dar un paso atrás. La propuesta de un «relator» que mediara en unas negociaciones entre partidos para dar una «solución política al problema catalán» y que a su vez fueran aceptadas por las instituciones tuvo la virtud de mostrar las cartas de un diálogo más allá de lo que puede dar la Constitución.

Lo correcto en una democracia parlamentaria en la que el Gobierno no consigue aprobar el instrumento básico para su gestión sería convocar elecciones de manera inmediata, pero estamos ante un caso anómalo. Con tan solo 84 diputados, Sánchez llegó al Gobierno con un acuerdo que ponía al límite el compromiso constitucional del PSOE, justamente aliándose con los partidos que habían puesto en la diana al «régimen del 78». Liquidó de esta manera el bloque constitucionalista que hizo frente a los graves hechos desencadenados por el «proceso» y haciendo suya la política de las «dos orillas» de Podemos, lo que se ha trasladado a la sociedad española con nefasto resultado.

Sánchez llegó a La Moncloa sin programa –con apenas unos guiños simbólicos de impacto como la exhumación de Franco– y toda su acción en estos siete meses se ha basado en la aprobación de siete decretos de ley, algunos de ellos, como el de la Violencia de Género, que ya había puesto en marcha el PP. La no aprobación de los Presupuestos para 2019 tiene, además, una lectura que va más allá de la debilidad de Sánchez. Según la Comisión Europea, el borrador presupuestario presentado por España se encuentra en riesgo de incumplimiento, por lo que se le exigió al Gobierno que tomasen las medidas necesarias para cumplir la disciplina fiscal europea. Para los partidos de la oposición, es innecesario que incluya 6.000 millones más en impuestos y gasto público, algo de lo que se resentirá la economía española y especial las clases medias.

La legislatura está acabada, ha sido improductiva, sesgada ideológicamente y, sobre todo, ha dejado un panorama político confuso en el que en un alarde propagandístico se ha responsabilizado a PP y Cs del fracaso de las negociaciones de Sánchez con los independentistas. Las elecciones son necesarias porque es la única salida para desbloquear una situación que ha hecho que la vida política esté monopolizada por las consecuencias del «proceso». Que coincidan con el proceso del 1-O no es lo mejor, un escenario muy deseado por el independentismo, pero estamos seguros de que nada alterará al Tribunal Supremo.

El fracaso de los Prespuestos: una gran noticia para España
OKDIARIO 14 Febrero 2019

Se trataba de una crónica anunciada. Los Presupuestos del Gobierno han sido tumbados en el Congreso y Pedro Sánchez se ve obligado a convocar elecciones generales, como ya pasó en 1995, cuando la extinta CiU retiró su apoyo al proyecto presupuestario de Felipe González. Hechos históricos aparte, que las cuentas públicas del PSOE no hayan salido adelante es, sin duda, una gran noticia para España porque, a pesar de la férrea defensa que de ellas ha hecho en la Cámara Baja la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, vendiéndolas como las más óptimas para la prosperidad de España, lo cierto es que estos Presupuestos ‘fake’ nos llevaban directamente a un nuevo zapaterismo. Máxime cuando, además, se trata de unas cifras elaboradas con una cuidada filigrana que regaba de dinero a Cataluña con el objeto último de lograr que PDeCAT y ERC –dos de los socios que elevaron a Sánchez al estrellato de La Moncloa– las apoyasen y tener la oportunidad de agotar la legislatura en 2020.

Los Presupuestos de Sánchez, además de irreales, tal y como han advertido organismos de indiscutible solvencia como la Comisión Europea, el Banco de España o la AIReF, pecaban de un optimismo que habrían puesto en jaque la estabilidad financiera y social de nuestro país. El Ejecutivo preveía un aumento disparatado del gasto, elevando más del 40% las partidas de vivienda, dependencia e infraestructuras, así como un aumento de los salarios a los funcionarios y las pensiones. Todo ello, sin proponer unos ingresos creíbles que procederían, principalmente de una subida de los impuestos a las empresas y las rentas altas, así como de gravámenes que ni siquiera están en ciernes, como la Tasa Tobin –a las transacciones financieras– y la Tasa Google –a las sociedades tecnológicas–.

Por tanto, con los tozudos números en la mano, de haber sido aprobados, y a pesar de estar construidos –según Hacienda y Economía– para atajar las desigualdades sociales que dejó la crisis financiera de 2008, habrían supuesto un claro retroceso para nuestro Estado del Bienestar porque traerían destrucción de empleo al asfixiar fiscalmente a las empresas. Además, la deuda pública se desbocaría, como ya ocurrió con José Luís Rodríguez Zapatero en 2009 cuando se cerró el año con un insostenible déficit del 10% del PIB, es decir, alrededor de 800.000 millones de euros de pasivo y más de 5 millones de parados. Definitivamente, mirando atrás para construir hacia delante, podemos afirmar que la caída de estos Presupuestos cargados de insensatez son una buena nueva conveniente para el progreso de España.

Unidad constitucionalista: de Colón a las urnas
EDITORIAL El Mundo 14 Febrero 2019

Pedro Sánchez no busca mantenerse en el Gobierno para poder llevar a cabo una política económica tan nefasta como la que destilan los injustos y empobrecedores Presupuestos Generales del Estado para 2019, afortunada y definitivamente rechazados este miércoles en el Congreso. Tampoco porque crea que la resolución del desafío separatista pasa por una negociación de igual a igual entre el Gobierno y la Generalidad en manos de los golpistas, con la figura del mediador tantas veces reclamada, primero por el terrorismo etarra y el secesionismo vasco y después por el secesionismo catalán.

Si Sánchez ha aceptado esa nauseabunda negociación con los separatistas o ha elaborado unos Presupuestos que pretendían, ciertamente, privilegiar e inundar de millones a la Administración catalana en rebeldía a costa de una mayor presión fiscal y de un mayor endeudamiento para el conjunto de los españoles, ha sido más bien porque era la única forma que tenía de tratar de seguir en el Gobierno, voluntad de permanencia en el poder ante la que un nihilista como él lo sacrifica todo.

El hecho de que el insaciable maximalismo de los golpistas haya hecho, paradójicamente, fracasar el felón intento de Sánchez de contentarlos no borra la catadura moral y política de un personaje que se ha demostrado capaz tanto de pactar un programa de gobierno comprometido con la defensa de la Nación y moderadamente socialdemócrata –como el que alcanzó con Ciudadanos hace tres años– como pergeñar unos Presupuestos al gusto de la extrema izquierda podemita y de sus inadminisbles cesiones a los separatistas.

Aunque el maximalismo de los secesionistas y el hartazgo de los españoles ante tanta cesión –hartazgo visible en la multitudinaria y transversal manifestación de la Plaza de Colón del pasado fin de semana– hagan inevitable para Sánchez el adelanto electoral, su fijación por el poder no va a desaparecer. Por ello es especialmente oportuno el llamamiento que ha hecho Pablo Casado a Ciudadanos, Vox y los "socialistas descontentos" para echar del Gobierno a quien no es solución sino parte decisiva del problema. Ese llamamiento pretende mantener vivo el espíritu de unidad constitucionalista en defensa de la Nación y el Estado de Derecho de la concentración de Colón, y es tanto o más pertinente si se tiene en cuenta que no son pocos los políticos e intelectuales de la órbita de Ciudadanos que se empeñan en mentir al negar el carácter constitucionalista a una formación como Vox y en procurar que se le aplique un injusto y temerario cordón sanitario.

Dado lo que se juega España en estas elecciones, nunca ha sido más necesario que ahora que los constitucionalistas sean conscientes de que lo que les une es mucho más importante que lo que les separa.

Liliputienses políticos y justicia
Agapito Maestre Libertad Digital 14 Febrero 2019

Tengo la sensación de que en estos tiempos todo es menor en la esfera política española, bien sean discursos en el Congreso de los Diputados, bien sean anuncios de elecciones generales, ante el rigor y seriedad del juicio que comenzó el martes para juzgar el terrible delito de secesión cometido por quienes se sientan en el banquillo. Son o, mejor dicho, somos todos los actores políticos y sus comentaristas poca cosa, apenas alevosos notarios de la realidad, ante el proceso abierto contra unos hombres que no sólo han cometido el mayor delito que cabe a una persona que se dedica a la política, a saber, matar lo que le da vida, el Estado-nación, España, sino que persisten en el crimen sin remordimiento por la fechoría cometida.

Sí. Lejos de arrepentirse los procesados, insisten en que volverán a delinquir en cuanto puedan; se diría que estas personas están locas, y, sin duda alguna, así podrían ser tratadas si no fuera porque a veces dan muestras de tener algún sentido pragmático del mundo, especialmente cuando tratan de salvar su cuello utilizando todas las tretas del poder político y del mediático que ellos pagan. Su única treta mental es, en efecto, hacer coincidir el mundo del derecho con lo que dice el poder político. Son totalitarios y confunden interesadamente el ámbito de la justicia con el del poder público.

Sin embargo, la estrategia jurídica de descalificar al tribunal que los juzga no parece la más inteligente para salir indemnes del proceso. Creo que, por el contrario, sus penas serán más duras, porque siguen poniendo en cuestión el bien superior a preservar: la Nación. El primer día del juicio los defensores de los delincuentes coincidieron con sus clientes en considerar que España no tiene Estado de Derecho, o sea, que no hay una separación de poderes, o mejor, un balanceo permanente entre el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo. Los golpistas volvieron a demostrar que carecen del mínimo sentido del Estado español en la UE. Los golpistas, como antaño los terroristas de ETA, no reconocieron al Tribunal Supremo que los juzga. Allá ellos con estas miserias. Son ganas de dilatar lo inaplazable.

El tribunal juzgará lo que el pueblo llano hace tiempo sabe, o sea, como dijo el clásico, "aunque la traición se aplace, el traidor se aborrece". A pesar, pues, del rollo de las televisiones golpistas, de las zarandajas tercermundistas de poner en la picota al juez instructor y al Supremo, el mundo entero sabe que se está juzgando a unos traidores a su patria por un tribunal que, salvo los delincuentes, nadie pone en cuestión. Es verdad inconcusa que el ordenamiento jurídico español es uno de los más garantistas y rigurosos de la UE. La retransmisión del juicio a los golpistas catalanes por televisión y el dejarles hablar en catalán son otras tantas pruebas, según el jurista Prego, de la objetividad e imparcialidad de nuestro Tribunal Supremo. Otra cosa, insisto, es que el ámbito entero de la Justicia tienda a ser confundido con el poder político y el saber científico por parte de quienes son juzgados por su criminal acto: romper la unidad de la Nación.

Los políticos profesionales, en primer lugar los separatistas, y los sabihondos periodistas y académicos universitarios, especialmente los que deben su puesto de trabajo a los políticos, son los primeros interesados en mantener que los jueces del Tribunal Supremo están al servicio del partido político de turno. Falso. Y sobre esa falsedad o, mejor, sobre el desmontaje de esa falsedad tendrán que construirse a partir de ahora los discursos de los partidos constitucionalistas. Dudar sobre este asunto sería tanto como excluirse del proceso democrático.

Pedro Sánchez, al final de la escapada
EDITORIAL El Mundo 14 Febrero 2019

La legislatura no la sentenciaron ayer los independentistas votando la devolución de los Presupuestos. Ha sido el propio Sánchez, con su obstinado empeño de permanecer en el poder a toda costa, el que ha llegado al final de una escapada que estaba condenada al fracaso desde el principio. Porque el líder socialista inició su andadura engañando sobre sus falsas intenciones de convocar comicios en un periodo de tiempo breve, cuando su verdadero propósito pasaba por ir cediendo ante populistas e independentistas para lograr la cuadratura del círculo: gobernar con solo 84 diputados. Es cierto que la moción de censura es un procedimiento constitucional que legitima al candidato que la gana para formar un gobierno estable y aplicar un programa político con los apoyos parlamentarios de los que disponga. Pero Sánchez se benefició de una mayoría de rechazo a Rajoy, no de una moción de constructiva. Cosechó el peor resultado en toda la historia del PSOE y aun así decidió gobernar a golpe de real decreto, lo que supone una burla a la soberanía nacional representada en las Cortes. No es de extrañar que esta estrategia se haya traducido en ocho meses de completo desgobierno nacional.

Lo ocurrido ayer en el Congreso no es ninguna sorpresa. Podemos ya le dio a Sánchez el primer aviso al comienzo de su mandato cuando votó en contra del techo de gasto. Luego fracasó la trapacería de colar oculta en otra ley la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria para sortear el control legal del Senado, donde una mayoría del PP mantiene el derecho de veto sobre las cuentas públicas. La torticera pretensión de modificar las reglas de juego por intereses puramente partidistas no arredró al presidente, que se atrevió a algo que causó estupefacción en Bruselas: la presentación de un borrador de Presupuestos antes de que fuese aprobado en el Congreso, lo que provocó una dura carta de amonestación de Jean-Claude Juncker.

Que ayer fuesen los independentistas de ERC y PDeCAT los que votaran junto a PP y Cs para devolver unos Presupuestos en los que no confiaban ni la UE ni el FMI (por la imposibilidad de financiar unas partidas de gasto expansivas, como le había exigido Podemos) era otro fracaso anunciado. En su reunión con Torra, Sánchez había aceptado hablar de unos infamantes 21 puntos que sabía que no podría cumplir, como se demostró tras la reacción de la oposición y de pesos pesados del PSOE. El anuncio de Carmen Calvo de designar un relator que levantara acta de una mesa de negociación con los independentistas era más de lo que nuestra democracia podía tolerar.

Sánchez ha aguantado unos meses en el poder a costa de deformar los moldes institucionales. Pero sus malabares con el Estado han fracasado. Es de esperar que anuncie mañana la ansiada fecha electoral para devolver a España el pulso político y la salud democrática.

Misión cumplida
Luis Ventoso ABC 14 Febrero 2019

La legislatura, que ya era un zombi que se arrastraba, se convirtió ayer en una momia disecada. Un Gobierno incapaz de aprobar sus presupuestos carece de razón de ser. Así lo remarcó en su día un preclaro estadista, para más señas doctor «cum corta y pega» en Economía: «O Presupuestos, o elecciones», eso le espetó a Rajoy Sánchez hace un año. Mañana está previsto que el oráculo de La Moncloa se digne a hablar a los españoles y les permita conocer sus designios. Ayer, el hombre que acusaba a su predecesor de escaquearse tras «el plasma» pasó entre la prensa del Congreso como si fuese una melé de fútbol americano, mudo y desdeñoso. Acababa de perder la votación que liquidaba la legislatura, pero no tuvo a bien decir ni pío. Con semejante ambientazo, los politólogos vaticinan que huele a elecciones en abril. Aunque con nuestro Sánchez nunca se sabe. Lo mismo saca el «Manual de Resistencia», lo achanta en la cerradura de La Moncloa y nos okupa aquello hasta 2020. También podría ser que la anunciada comparecencia del viernes fuese para comunicar alguna relevante nueva relativa a los huesos de su ministro sin cartera, Franco.

Este Gobierno, que en su génesis se hizo llamar «bonito», ha caducado más rápido que las fresas de invernadero que me compro en el colmado del barrio. Dicen los analistas que el balance de Sánchez no es muy boyante. Tras una catarata de propaganda, en economía al final ha gobernado con los «presupuestos antisociales» del viejo Mariano (que por cierto, eran bastante socialdemócratas). En el envite independentista, todo queda igual (o peor). Sánchez ignoró un sabio principio político, aquel que establece que «quien con niños se acuesta, meado se levanta». Con un adanismo jactancioso pensó que él sí podría negociar con los fanáticos separatistas que lo sostenían. Pero el único diálogo que admite el nacionalismo catalán se llama «dame ya la independencia». Ayer se hizo patente con el doloroso rejón parlamentario que le aplicaron sus amiguetes Quim y Oriol.

Se enfatiza por doquier que los ocho meses de Sánchez han sido un fiasco, una pérdida de tiempo, una cantamañanada. Discrepo. Este Gobierno ha cumplido la única misión para la que fue constituido: permitir que una persona de una vanidad hipertrofiada se diese el gustazo de ser presidente pese a haber sido zarandeado en las urnas. El Gobierno ha logrado todos sus objetivos: la mujer de Sánchez tiene un buen empleo; Pedro se ha hecho selfis en el Falcon y se ha llamado «presidente» a sí mismo unas veinte veces al día; el matrimonio Sánchez-Gómez ha conocido mundo a costa de nuestros impuestos; el presidente por accidente ha podido corretear por La Moncloa, veranear en los palacetes oficiales de Doñana y Lanzarote y hasta relanzar su carrera literaria -apolillada por los plagios- publicando un nuevo libro (por supuesto obra también de un negro). ¿Logros concretos del Gobierno? Solo uno, pero importantísimo: colmar el ego de Sánchez.

Las urnas, si llegan, no serán cariñosas con esta enorme impostura. Aunque ojo: Sánchez se beneficiará del hundimiento de Podemos y de las mermas del PP a manos de Vox. Si no se prima el voto útil podemos despertarnos con más Sánchez.

Voto útil y otras fantasmagóricas propuestas
Nota del Editor 14 Febrero 2019

Eso de atacar a Vox con lo del voto útil no deja de ser un malvado intento para que parezca que algo cambia y todo pueda seguir igual.

Juzgar al tirano
Fernando Navarro García Libertad Digital 14 Febrero 2019

Litten siempre supo de la ilegalidad del nazismo, incluso cuando Alemania se tragó el cuento de diálogo de quiénes combatían el Estado de derecho.

Justamente hoy me viene a la mente la biografía de Hans-Joachim Litten, el abogado —o mejor, defensor de la Ley (Rechtsanwalt)— que dedicó gran parte de su corta existencia a combatir el nazismo y más concretamente a Hitler.

Litten siempre fue consciente de la ilegalidad y violencia del nazismo, incluso en aquella vergonzosa época en la que Alemania y gran parte de las democracias liberales se tragaron el cuento del diálogo con quiénes declaradamente afirmaban querer acabar con el Estado de derecho. Ya sabemos a qué condujo el apaciguamiento con el nazismo y sin embargo seguimos cayendo en la misma trampa con otras ideologías que se nutren de la misma negra leche del odio. Si, me refiero al nacionalismo secesionista.

Hitler trató de tomar el poder en noviembre de 1923 mediante un golpe de estado (Putsch) que resultó entre cómico y patético y cuya logística encajaría mejor en una película de los Hermanos Marx (digamos Sopa de Ganso) pero que pudo haber terminado con la serpiente de Hitler cuando apenas había salido del huevo. Pero no fue así, porque el futuro tirano aprovechó el juicio al que fue sometido por Alta Traición no tanto para defenderse cuanto para acusar a la República de Weimar de traición, corrupción y entreguismo a esas fuerzas oscuras que todo lo aclaran siempre. Hitler —al igual que hoy han empezado a hacer a los políticos presos catalanes— sabía que no había mejor tribuna para sus peroratas victimistas que un tribunal de justicia repleto de periodistas. La República de Weimar fue lo suficientemente inconsciente como para permitir a Hitler todo el tiempo que deseó y hasta emplear un tono que en cualquier tribunal habría sido considerado desacato. Pero a Hitler se le regaló esa magnífica campaña de publicidad gratuita que, además, resultó en una ridícula condena de pocos años que al cabo se concretaron en apenas 9 meses de confortable alojamiento en su lujosa y amueblada celda en la fortaleza de Landsberg. Allí engordó a base de pasteles y dulces enviados por sus fans y allí escribió Mi Lucha. Allí, en realidad, empezó todo y la serpiente tuvo tiempo de planificar su regreso.

Pero fue realmente alguien como Hans Litten quien algunos años después —exactamente el viernes 8 de mayo de 1931— llevó a Hitler a los tribunales y lo humilló en audiencia pública haciendo patentes las mentiras y contradiciones de la serpiente. Hitler fue citado como testigo en el "Juicio del Palacio Edén", en donde varios sicarios de las SA eran juzgados por intento de asesinato. La historia tiene estás paradojas: Hitler, que se había librado de una pena muy severa por su fallido Golpe de Estado, iba a ser vapuleado como líder del NSDAP por un delito común de miembros de su partido, que en aquella época cabalgaba sus contradicciones con lo que se conoce como la crisis de Stennes (un mando de las SA que considera a Hitler poco revolucionario)

En el pliego de interrogatorio Litten escribió:
...solicito en el nombre de la acusación particular que se llame a declarar al empleado del partido Adolf Hitler. Se espera de él que suministre pruebas de que no existe ninguna prohibición seria de portar armas en el seno del partido nacionalsocialista, que el partido ha formado comandos de choque definidos como 'grupos que ejecutan ataques planeados y organizados contra adversarios políticos con el objeto de cometer homicidio premeditado' y que hace menos de 3 años que el testigo Hitler tiene conocimiento de ello.

Casi nada, para un tipo como Hitler que en 1931 estaba inmerso en plena escenificación de legalidad como única forma posible de alcanzar el poder.

Hans Litten —que según sus propias palabras "era, de todo corazón, judío"— esperaba la ocasión para abrir los ojos a los alemanes y mostrarles la barbarie que chapoteaba en el pestilente cerebro de Hitler y en el entramado institucional y propagandístico que había creado. No sirvió de mucho, como sabemos, salvo para hacer lo correcto cuando había que hacerlo. En 1925, en una de sus cartas escribe Hans Litten:

No estamos solos en el mundo y nuestras actuaciones o nuestra incapacidad para actuar están conectadas mediante un millar de hebras que se proyectan hacia delante y hacia atrás con el organismo de la sociedad en que vivimos.

Hitler, que ese día había decidido asistir al tribunal sin su uniforme y vistiendo un discreto traje de chaqueta azul, fue recibido en la sala al grito de "Heil, Hitler" por sus numerosos simpatizantes.

El saludo irritó al juez Ohnesorge que dio un puñetazo en la mesa y dijo:
He prohibido estrictamente esa clase de gestos aquí y no esperaba que la orden fuera a ser desobedecida y menos que nadie por los acusados; si vuelve a suceder impondré las más severas sanciones disciplinarias.

Al revisarse las actas del proceso y de los interrogatorios a Hitler es imposible no sentirse reconfortado ante el acorralamiento dialéctico de Litten a Hitler, de su maremoto de preguntas bien estructuradas y de una implacable presentación de evidencias (artículos periodísticos el Volkischter Beobachter, discursos políticos, declaraciones...) que presentaban a Hitler bien como un mentiroso, bien como un cobarde. Y a menudo como un cobarde mentiroso. Litten no permitió a Hitler aprovechar la ocasión para arengar a sus masas como sucedió en 1924 y Hitler bastante tuvo con intentar salir del callejón sin salida en el que se había metido con su doble juego comunicativo: internamente, en el partido, se mostraba como un aguerrido y peleón revolucionario y externamente como un político dialogante y razonable ¿Nos suena este doble juego, verdad?.

Una de las preguntas que puso en mayor aprieto a Hitler fue la referida a un artículo ("El Nazi-Sozi") publicado por Goebbels, que era utilizado en la instrucción de los militantes del partido nazi. Allí Goebbels sostenía que si el NSDAP no conseguía hacerse con el poder mediante elecciones parlamentarias entonces "marcharían contra el Estado, asestarían el último gran golpe por Alemania". Goebbels afirmaba que "de revolucionarios de la palabra pasaremos a ser revolucionarios de la acción y entonces haremos la revolución y mandaremos al diablo a los parlamentarios y fundaremos el Estado sobre la base de los puños alemanes y los cerebros alemanes". Aunque este pasaje había sido eliminado en ediciones posteriores a 1929, Litten acorraló a Hitler con una avalancha de preguntas en las que dejó en evidencia que el líder máximo del partido era consciente de las intenciones claramente golpistas del partido nazi, por más que hubiera decidido ocultarlas por puro tactismo "legalista".

Cuando Hans Litten preguntó a Hitler por qué asistía siempre a todos los actos acompañado de guardia armada, Hitler trato de presentarse como un ser querido por toda la población alemana y llego afirmar a modo de descargo que "¡Pero si en todas las tabernas me reciben con tormentoso entusiasmo!". La observación, naturalmente, causó la hilaridad entre el público.

Litten trituró a Hitler en aquel juicio y posteriormente afirmó que Hitler había cometido perjurio al menos en cuatro ocasiones. Hitler no fue sancionado, pero políticamente el partido había sido puesto en evidencia y recibió un fuerte varapalo. El 10 de mayo de 1931 Goebbels escribió en su Diario: "la prensa se está superando a sí misma a la hora de contar mentiras sobre el interrogatorio de Hitler. Todavía hay motivos para sentirse preocupados".

Hitler nunca olvidó aquellas sesiones y cuando finalmente tomó el poder se ocupó, primero de acabar con su carrera y finalmente 'lo suicidó' en 1938 tras someterlo a largas torturas y vejaciones durante sus años como preso político —el sí— en Dachau.

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Sánchez, tres años bloqueando a España por su interés personal
EDITORIAL @AntonioRNaranjo esdiario 14 Febrero 2019

Pedro Sánchez se saltó el plácet de las urnas para asaltar la Presidencia apelando a una mayoría parlamentaria artificial, forzada, desunida y destructiva que, además, ha perdido con estrépito en el Congreso en el debate más relevante para cualquier Gobierno, el de los Presupuestos Generales.

La bofetada del independentismo es cualquier cosa menos una sorpresa, y responde al único impulso que le llevó a apoyar una moción de censura que Sánchez, consciente de cuál era la única manera de lograr aprobarla, nunca debió de presentar: hace ocho meses le regalaron a La Moncloa para tener un Gobierno más débil y dependiente al que presionar para lograr su objetivo.

Un dirigente responsable jamás hubiera aceptado ese regalo envenenado, pero el mismo Sánchez que días antes preconizaba el endurecimiento del 155 y del delito de rebelión, no tuvo escrúpulos y asaltó literalmente el poder negado dos veces en las urnas en apenas seis meses.

Las concesiones
Pese a que la moción de censura es una herramienta constructiva, que obliga a su impulsor a presentar un auténtico programa de Gobierno y a garantizar una estabilidad justificatoria de la enmienda a los propios votantes; Sánchez se limitó a garantizarse la aritmética ya iniciar una doble operación de marketing hacia fuera y de concesiones constantes a sus socios interesados que ahora se ha estrellado.

Es de desear que, como en anteriores citas electorales, las urnas le pongan en el sitio que le corresponde. Que no es, en ningún caso, La Moncloa.

Es el epílogo de un presidente nefasto que ha alterado la estabilidad institucional de España desde 2015, fecha de su primera derrota electoral, hasta hoy con una única misión alejada del interés general: ser presidente, a cualquier precio y con cualquiera. Le servía Cs, le han servido Podemos, ERC y hasta Bildu y le seguirá sirviendo cualquiera que le haga cuadrar sus calamitosas cuentas.

En este periodo, Sánchez ha blanqueado al soberanismo que debió ayudar a aislar y ha frenado la recuperación económica de España, sumiéndola en una inestabilidad endémica en todos los frentes sin otra justificación que su egoísmo individual, utilizando la Moncloa y el poder institucional para tratar de compensar el escaso respaldo popular, con una espuria utilización de las instituciones: desde RTVE al CIS, todo con este presidente a subvertido la naturaleza de su función para transformarse en altavoz de una costosa precampaña electoral.

El engaño
España debe poder votar, y en el menor plazo posible. Pero sea cuando sea ese día, Sánchez llegará a las urnas intentando persuadir de nuevo a todos de que él es la víctima de una doble pinza intransigente de "las derechas" y el soberanismo.

Y es de desear que, como en anteriores citas electorales, su demagogia no cuele y las urnas le pongan en el sitio que le corresponde. Que no es, en ningún caso, La Moncloa.

Lo que queda del día
Marcial Martelo esdiario 14 Febrero 2019

La concentración fue hace sólo dos días, pero viendo los informativos de esta mañana sobre el juicio al procés parece que hubiese pasado ya una glaciación. Como si la Historia de España hubiese cambiado su unidad de medida: de los 711, 1492, 1812, 1898… a fijar los hitos históricos con el cronómetro en la mano.

Tal vez sea así en general, pero no creo que lo sea en este concreto caso. Del domingo a hoy no ha habido un cambio de página. Es la misma película, aunque se trate de dos distintos momentos cumbre de la trama entre los que se distribuyen las apariciones estelares de sus protagonistas.

Hoy es el turno de los políticos (los políticos leales y los políticos presos), los abogados (los abogados ejercientes y los abogados políticos), los periodistas (los periodistas informadores y los periodistas activistas); y, sobre todo, hoy es el turno de los jueces que, vistos los precedentes, parece que serán de una única clase. Esa de la que hablaba el otro día el maestro Gómez de Liaño, y que tan bien conoce porque siempre fue la suya: los jueces que hacen honor al viejo lema del nec spe nec metu. O sea, “sin esperanza, sin miedo”.

Sin "tezanos"
Pero el domingo fue el turno de los ciudadanos (por cierto, muchos más que 45.000, salvo que la unidad de medida sea un “tezanos” midiendo la intención del voto ajeno). Yo estuve allí y es cierto que la sensación fue agridulce.

Infinito agradecimiento y apoyo a los siete jueces que a partir del martes libran la gran batalla por la defensa de la Ley

Desde un speaker a medio camino entre el vocero de tómbola de feria y el animador piscinero de un hotel del IMSERSO, hasta unos lectores del manifiesto (¡y Vargas Llosa estaba allí, a pie de la tribuna!), que lograban convertir en grimosa la palabra pluriempleo; pasando por el propio manifiesto, hijo híbrido de la Luz (la parte final leída por Castillón) y de no se sabe bien qué (la leída por María Claver), aunque con seguridad se trataba de un padre no sobrado de la digna y severa -y por eso mismo mucho más eficaz-contención de los clásicos.
El vídeo que desmonta la propaganda de Sánchez y demuestra el éxito de la manifestación

Y sin olvidarnos de lo más importante, la foto última, que aunque se pueda sospechar que más que un error fue un engaño (Maroto haciendo bueno aquello de que más sabe el diablo por viejo que por diablo), no borra la amarga sensación íntima de pensar que la voluntad de libertad e igualdad (de esto va la unidad de España), que nos animaba a todos los que estábamos allí, no fue expresada con el escrupuloso respeto y exquisitez que la trascendencia del acto exigía.

Mereció la pena
Es cierto, por tanto, que éste fue el amargo sabor de boca que nos acompañaba a muchos cuando íbamos dejando atrás al bueno de Blas de Lezo (fue imposible resistirse a comprobar si le había surgido alguna cicatriz más), pero no es menos cierto que al final fue otro muy distinto el que se impuso.

Pese a todas las novatadas (C´s), malicias (PP) y oportunismos (Vox) que allí se dieron, al menos un pequeño mensaje de los ciudadanos sí había quedado claro: su infinito agradecimiento y apoyo a los siete jueces que a partir del martes libran la gran batalla por la defensa de la Ley, que no es otra cosa que el último bastión que protege la libertad de todos. Esto fue lo que quedó del día. Y ya sólo por esta única razón, el domingo mereció la pena

El tribunal del juicio al procés rechaza la traducción simultánea del catalán en las declaraciones de los acusados

OKDIARIO 14 Febrero 2019

El Tribunal del caso del 'procés' en el Tribunal Supremo ha rechazado traducción "simultánea" en el caso de que los acusados quieran declarar en catalán, aunque se contará con intérpretes en la sala para una traducción consecutiva de sus palabras.

Según ha explicado el presidente del Tribunal, Manuel Marchena, al inicio de la tercera sesión del juicio, la citada traducción simultánea restringiría el principio de publicidad de la vista, ya que todos los que están fuera del Salón de Plenos donde se celebra la vista no podrían entender las respuestas, al carecer de auriculares para ello.

Según Marchena, la Sala ha adoptado esta decisión tras hacer un ejercicio de “ponderacion” y rechaza finalmente esta posibilidad, aunque se dispondrá de intérprete en la sala para una traducción “consecutiva” si es necesario.

El magistrado ha citado la Carta Europea de Derechos Humanos para rechazar esta posibilidad y también que los abogados puedan plantear sus preguntas en catalán, ya que ésta rechaza otorgar “derechos individuales ni colectivos a los hablantes de una lengua minoritaria”.

Por ello, y ante la posibilidad de que los acusados quieran contestar por razones “de carácter emocional” en idioma catalán, podrán hacerlo pero mediante dos intérpretes que estarán a su disposición en la sala y que traducirá sus palabras poco a poco aunque no de modo simultáneo.

Ha recordado además que los doce acusados se expresaron en castellano durante la instrucción del procedimiento en sus manifestaciones ante el juez Pablo Llarena.

El adelanto electoral al 28-A dispara la guerra interna entre Sánchez y los barones
Carlos Cuesta okdiario 14 Febrero 2019

Pedro Sánchez no tiene más remedio que adelantar elecciones. Sin Presupuestos, es imposible gobernar. Sin embargo, anticipar los comicios a una fecha –28 de abril, con toda probabilidad– anterior a las elecciones municipales y autonómicas ha provocado un monumental cabreo entre los barones socialistas más críticos con la gestión de Sánchez.

Todos los cargos y candidatos comparten que el auge en intención de voto de la corriente de centro derecha está dejando en una posición incómoda a Ciudadanos y que eso puede implicar una pérdida de voto del partido de Albert Rivera con respecto a sus expectativas. Todos comparten que eso significa que se abre una “ventana de oportunidad” -como adelantó ayer OKDIARIO-. Pero no todos comparten que sea conveniente que el primero que aproveche esa ventana sea Pedro Sánchez. Porque lo ven el más vulnerable y saben que si él fracasa, lo harán muchos de ellos detrás.

Los barones creen que es verdad que el intento de Rivera de nadar y guardar la ropa ideológicamente le hace vulnerable a la claridad del mensaje de Vox. Y piensan que el hecho de que C’s no pueda evitar seguir la agenda marcada por PP y Vox con la manifestación del 10-F le va a costar votos, en concreto, los del ala más de centro izquierda del partido naranja.

Pero los barones críticos con Sánchez están convencidos de que ellos están más preparados para aprovechar esa ventana de oportunidad que el presidente del Gobierno. Traducido, que sería mejor que ellos tuvieran sus elecciones regionales antes de que se midiesen los partidos en las generales con sus candidatos a presidir el Gobierno. Porque, según su versión, si aprovechan ellos la ventana de oportunidad, Sánchez se beneficiará después del rebufo de esos triunfos, mientras que si él es el primero en retarse y fracasa, el rebufo será ya el de caída y puede arrastrar a todos los barones autonómicos detrás.

Si Sánchez cae primero, el resto va detrás
Pero Sánchez no quiere correr riesgos dentro del partido. Y sabe que si él cae y los demás se salvan en sus feudos, el todavía presidente del Gobierno será acribillado políticamente de forma inmediata.

Emiliano García Page, Susana Díaz, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara y hasta Ximo Puig pueden estar contando los minutos para intentar acabar con Sánchez en el partido, en caso de perder las generales. Pero, claro, si ellos caen detrás de Pedro Sánchez, ninguno podrá echar en cara la derrota electoral al actual líder socialista. Y eso exige que Sánchez se presente el primero.

Es más, desde Ferraz se había asumido ya el temor a que algunas de esas campañas autonómicas cuenten con desaires visibles a Sánchez con el fin de marcar distancias frente a las negociaciones con los separatistas. Y es que Cataluña ha sido la principal receptora de fondos en plena crisis, cuando autonomías como Extremadura o Castilla-La Mancha están mucho más necesitadas de fondos. Y, pese a ello, han tenido que renunciar a partidas de solidaridad para seguir enviando fondos a la Generalitat, un cartel que no beneficia ni a Vara ni a Page.

Los últimos capítulos vividos con los trenes ‘con tiritas’ -como les llaman ya en esas regiones, por la cantidad de parches que llevan-, que se han quedado parados en plenas Navidades son la prueba de esta teoría: y es que estas comunidades han tenido que renunciar a fondos de ayuda para remitirlos a una Cataluña que acumula ya más de 90.000 millones en recursos totales nacionales recibidos para evitar la quiebra.

Pero Sánchez piensa en él. Y por eso prefiere aprovechar él mismo esa ventana de oportunidad. Algo que ha desatado ya la crítica interna procedente de los barones más cercanos a Susana Díaz y más lejanos a Sánchez.

Fracaso y final de la Presidencia de Sánchez
Pablo Sebastián republica 14 Febrero 2019

Los partidos soberanistas ERC y PDeCAT que apoyaron el golpe de Estado catalán, hoy sometido a juicio en el Tribunal Supremo, han tumbado en el Congreso los Presupuestos del Gobierno de Pedro Sánchez. Y lo hicieron votando en compañía de PP y Cs, 191 votos a favor y 156, en contra de las enmiendas de totalidad de las Cuentas del Estado para 2019.

Lo que obliga al Presidente Sánchez a prorrogar los Presupuestos de 2018 de Mariano Rajoy al adelanto de las elecciones generales en la fecha que anunciará este viernes tras el Consejo de Ministros. Elecciones que pondrán punto final a la Presidencia de Sánchez en el Gobierno de España porque no tendrá con quien pactar, salvo con Podemos lo que será insuficiente.

Pero desde luego nunca más con los soberanistas de ERC y PDeCAT que no querrán saber nada de Sánchez y lo que el PSOE nunca más consentirá. Y menos aún podrá pactar Sánchez con el PP y Cs, como se demostró en la reciente manifestación de la madrileña Plaza de Colón.

La ciega ambición de Sánchez le ha conducido a su aislamiento y a este estrepitoso fracaso político que era fácil de adivinar, vista la calaña política de su interlocutor en el Palacio de Pedralbes de Barcelona Quim Torra, y la situación desesperada, y sin más salida que la condena penal del golpismo soberanista catalán, de ERC y PDeCAT.

Los que insisten en el enfrentamiento con España y desprecian la ley (como Torra reiteró ayer), la democracia y la Constitución. Y con los que Sánchez nunca debió negociar y menos aún hacerles las temerarias concesiones que les hizo y entre otras: el traslado de presos a Barcelona, la humillación de la Abogacía del Estado ante el juicio del golpe, y una negociación infame entre el Gobierno de España y la Generalitat con la presencia de un ‘relator’ o un mediador, lo que constituía un ataque a las instituciones, como lo denunció Felipe González.

El fin de los Presupuestos impide a Sánchez permanecer en el poder hasta mediados de 2020 como pretendía de ilusa manera. Y deja en evidencia su breve mandato presidencial y al PSOE en pésimas condiciones para abordar el intenso calendario electoral que se aproxima, máxime tras lo ocurrido en Andalucía donde el pacto tripartito conservador de PP, Cs y Vox se hizo con el control y el poder de la Junta.

Un tripartito que Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal podrían reeditar a nivel nacional, lo que continuaría la partición del país en las dos mitades de izquierda y derecha, aumentando, en este caso, la tensión en Cataluña por la anunciada por PP y Cs aplicación del artículo 155. Situación que sólo podría tener como alternativa un gobierno bipartito de PSOE y Cs sin Pedro Sánchez y con el liderazgo de Albert Rivera o de Josep Borrell.

Naturalmente, falta por conocer el calendario electoral que Sánchez puede anunciar el viernes. Y que fuentes de Moncloa sitúan en el 28 de abril para las elecciones generales, lo que obligaría disolver las Cortes el 5 de marzo.

Una fecha la de abril que no gusta a los barones regionales del PSOE que prefieren que las elecciones generales se celebren después de los comicios europeos, autonómicos y municipales del 26 de mayo, y menos aún en esa misma fecha (lo que sería el súper domingo electoral con cinco urnas) para alejar y no contaminar el 26-M con las recientes tensiones entre el Gobierno de Sánchez y la Generalitat de Torra.

Sánchez también podría aplazar las generales al otoño, para después de la sentencia del juicio del golpe catalán. Pero la situación de su gobierno sería dramática e insostenible y probablemente habría adelanto electoral catalán con los golpistas recién condenados y sin indultos posibles. Salvo que, en ese caso, Sánchez pretenda romper o hundir el PSOE antes de abordar unas elecciones generales en noviembre para agotar al máximo su estancia en el poder al que no regresará.

Las elecciones del 28 de abril
Francisco Marhuenda. larazon 14 Febrero 2019

Tendremos que esperar al próximo viernes, pero todo apunta que las elecciones generales serán el 28 de abril. El domingo adelante en esta columna que serían en abril y todo parece indicar que Pedro Sánchez se decanta por esta fecha. Cuando conté los días posibles dentro de ese mes también aparecía el emblemático 14 de abril que nos retrotrae a 1931 y la proclamación de la República, pero me pareció que una pirueta de estas características no era capaz de hacerla ni alguien tan osado como el presidente del Gobierno. Es cierto que le gusta hacer aquello que nadie espera y es verdad que nadie imaginó que pudieran ser el 28 de abril. Unos decían que el superdomingo era perfecto, otros que en otoño y estaba también el agotar la legislatura.

La realidad es que ya está agotada y la estrepitosa derrota en la votación del proyecto de Presupuestos Generales solo le deja la opción de una legislatura agónica donde ni siquiera sería un pato cojo como se dice en Estados Unidos cuando el presidente está al final de su mandado y sin posibilidad de reelección. La marea de centro derecha parece clara y diáfana, aunque la capacidad de análisis en el Gobierno y el PSOE está algo mermada como se pudo comprobar con el resultado en Andalucía. Es cierto que siempre les quedará Tezanos que ha conseguido situar el CIS en un nivel desprestigio que nunca nadie hubiera imaginado. El nivel de sectarismo y fanatismo de este dirigente socialista eclipsa su entendimiento y olvida que es un sociólogo.

Los Presupuestos Generales del Estado son la ley ordinaria anual más importante para cualquier gobierno y cuando se pierde la votación solo cabe una moción de confianza o la convocatoria electoral. Por tanto, Sánchez tiene que ser coherente con lo que dijo hace unos años y celebrar unas elecciones. No hay que olvidar que consiguió el poder gracias a una moción de censura, que sin lugar a dudas era legal aunque sin un programa de gobierno e incumpliendo su compromiso de disolver las cámaras. Fue una mayoría “Frankenstein” movida por el único objetivo de tumbar a Rajoy y en la que el PNV, que le acababa de votar los Presupuestos, se sumó porque no tenía otra salida debido a la presión de los medios de comunicación y el temor del desgaste que le podía provocar el quedarse solo con Cs y CC apoyando al PP. No hay que olvidar que el PNV es tan de derechas como el PP. Una sorprendente pirueta hizo que el PDdeCat apoyara a Sánchez cuando Puigdemont quería lo contrario. Y todo se hizo con la excusa de una frase impuesta artificialmente por motivos partidistas y sectarios en una sentencia con el único y espurio objetivo de tumbar a un gobierno. Un auténtico despropósito judicial. Esta es la realidad.

Es cierto que los periodistas y analistas de izquierdas no quieren elecciones. Las excusas que presentan son realmente pintorescas, porque no quieren que los españoles cambien este gobierno como sucedió en Andalucía. Me gusta recordar que Sánchez consiguió en sólo seis meses acabar con el feudo socialista más importante. No me importa que el PSOE gobierne, la alternancia es el fundamento de la democracia y es malo que no se produzca porque se generan prácticas políticas deleznables, pero no me gusta que algunos de sus “socios” sean los independentistas y los Bildu-etarras. Me alegró mucho la victoria de Felipe González porque significó la conclusión o el epílogo de ese gran éxito colectivo que fue la Transición y entramos en la normalidad política.

A Sánchez no le queda más alternativa que convocar elecciones. Nada tiene que ver la manifestación del domingo o que los Presupuestos prorrogados sean los del PP. Lo tiene que hacer porque ha perdido una votación emblemática, lo que en sí mismo es una auténtica censura, y porque si se mantiene en estas circunstancias lleva a su partido a un fracaso histórico.

Ahora tiene una alternativa, porque cada día que pasa es malo para él y bueno para la oposición.

Catatonías
Gabriel Albiac ABC 14 Febrero 2019

También la tosquedad tiene ventajas. Nos dice la verdad de aquel que habla. Y algún detalle acerca de su edad mental: no es mala cosa saber eso. «Catatónico» o no, su señoría Joan Tardà dibujaba el martes en el Parlamento su propio retrato -o su caricatura-, cuando creía estar dibujando el rostro de sus adversarios.

Hubo un momento magistral anteayer en el pleno del Congreso que discutía la aprobación o rechazo de los Presupuestos Generales del Estado. El diputado español Joan Tardà exhibía ante sus colegas una foto: la de un grupo de golpistas en trance de rendir cuentas de su verosímil delito ante el Tribunal Supremo. La imagen lo conmueve: «Nuestros hijos verán esta fotografía en los libros de texto». Remata, en consecuencia, su emoción: «Estamos catatónicos, porque tenemos compañeros en la cárcel». Con todos los respetos, sugiero al diputado que consulte un convencional diccionario de psiquiatría antes de atribuirse a sí mismo y a sus compañeros una dolencia grave, presa de la cual difícilmente podrían estar ejerciendo con plena eficiencia el uso de sus funciones representativas.

Catatonía aparte («catatonía», diccionario de la RAE: «Síndrome esquizofrénico, con rigidez muscular y estupor mental, algunas veces acompañado de una gran excitación»), el señor Tardà tiene razón. Un grupo de sus «compañeros» rinde cuenta de un gravísimo delito ante los jueces. Que deberán decidir, en hermética independencia, si ese delito les es o no achacable y en qué medida. Dispondrán los acusados, además, de las instancias de recurso que la ley fija. Y habrán de pechar con las consecuencias de lo hecho. La ley tasa con graduadas penas los específicos delitos. Se recurre, como es de derecho, a la sucesivas instancias. Se sale exculpado si se gana y se paga la condena si se pierde. A eso se reduce todo en un sistema que se ajuste a lo que es convención llamar una democracia constitucional. La emoción de su señoría Tardà es inteligible. Como respetable es el empeño de sus «compañeros» por salir de la cárcel. Un poquitín menos lo es, me temo, el afán emancipador de los que huyeron.

Hasta ahí, ningún problema. Lo que vino después no es igual de inocente. Debate de los Presupuestos Generales del Estado, recuerdo. Diputado Joan Tardà ante el Parlamento de España: lo de la foto, «para nosotros es un juicio farsa, porque la sentencia está inspirada, que no redactada, en la venganza». Y trato equitativo: el Gobierno de Sánchez fuerza la destrucción de esos «jueces farsantes» y, a cambio, ERC le aprueba los presupuestos. Do ut des impecable. A partir de ahí, «podríamos abrir escenarios de diálogo y negociación que, con el tiempo, desembocaran en escenarios de acuerdo». O sea: te compro mis presos por siete meses más de La Moncloa.

Tosco, desde luego. Pero claro. Dice la verdad de su señoría Joan Tardà. La verdad de un anticonstitucionalismo riguroso. Tardà (¿piensa lo mismo toda Esquerra?) juzga periclitada la división e independencia contrapuesta de poderes: los jueces firman lo que el político que gobierna dicta. Es una forma particularmente brutal de dictadura. Yo me consuelo leyendo el Preámbulo que, en 1789, precede a la primera Constitución europea, bajo la forma de una declaración de derechos del hombre y el ciudadano. Artículo 16: «Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes determinada carece de Constitución». Habrá quienes ansíen vivir en ese idílico paraíso cataláunico de su señoría. Yo no.

No todos están en el banquillo, faltan los cómplices
Pío Moa gaceta.es 14 Febrero 2019

De no ser por VOX, los golpistas (algunos de ellos) no estarían hoy en el banquillo, estarían de nuevo “dialogando”, es decir, compinchándose con los Rajoy y los Sánchez para ver cómo entre todos hunden más a España y la democracia. Pues lo que hoy se juzga es la conclusión necesaria de políticas proseguidas año tras año desde la transición cuando Suárez creía que “todo es negociable”, como se quejaba Fraga. Que no había ningún principio que defender y que era preciso ocultar el pasado franquista, de ellos y en general. Políticas proseguidas por los gobiernos de González, Aznar, y de forma intensificada, Zapatero y Rajoy.

Al llegar la transición, los separatistas eran pocos y se disimulaban como simples autonomistas, pero los gobiernos, sobre todo los de derechas, se empeñaron en fortalecerlos, incluso directamente con dinero. ¿Por ingenuidad? Había un elemento de ignorancia: aquellos políticos de escaso fuste salidos del franquismo habían decidido ignorar la historia, no sabían qué eran realmente los separatistas, como tampoco el PSOE. Eso no es propiamente ingenuidad sino otra cosa. Pero lo hacían fundamentalmente porque su concepto de España era cada vez más evanescente, y su idea de la democracia era la de amigotes que se reparten el poder. La expresión de Rajoy “la economía lo es todo”, ha dirigido esas políticas desde la derecha: habiendo dinero, todo se resuelve.

Y bien pronto los “autonomistas” empezaron a pregonar abiertamente lo que querían y a “recoger las nueces” de los crímenes etarras. Es decir, no puede creerse que los gobiernos siguieran ignorando lo que realmente estaba en juego. Los separatistas exponían sus objetivos cada vez con mayor claridad, iban eliminando los derechos democráticos en sus regiones, imponían las lenguas regionales contra la lengua nacional, insultaban a cada paso la idea de España, utilizaban la enseñanza para difundir el separatismo entre los jóvenes, acosaban cualquier signo de resistencia. Pues bien, ni los gobiernos del PP ni los del PSOE les opusieron nunca la menor acción coherente. Al contrario, obraron como cómplices conscientes de todo el proceso, vaciando cada vez más de estado a aquellas regiones, facilitando y financiando los propósitos separatistas, expuestos por estos sin ningún disimulo.

Un politicastro tan extremadamente necio como el registrador de la propiedad dijo aquello de “Nadie podía imaginar que se llegara a esto”. Increíble. Y el sinvergüenza no dimitió a continuación. Trató de seguir con los “diálogos” de mafiosos. Fueron el rey y la inesperada movilización popular los que le obligaron a aplicar el artículo 155, que consistió en no aplicarlo realmente, dejando plena libertad a la difusión de la demagogia separatistas, entre otras cosas.

En fin: unos cuantos golpistas están ahora ante los jueces. Veremos en qué para todo. Decir que la justicia en España es independiente supone un exceso de ingenuidad. También es cierto que quedan jueces decentes, y esta es la última esperanza de la democracia. Pero esos golpistas no han estado solos. La trama incluye a bastantes más. Junqueras y compañía han disfrutado muchos años de la complicidad manifiesta de los gobiernos del PP y del PSOE. Y ningún gobernante de estos se sienta con sus protegidos ante el tribunal.

Veremos, digo, porque la clave está fuera del tribunal. Sin la evidente y creciente indignación popular, que empieza a darles miedo, veríamos de nuevo a todos los políticos y a muchos jueces seguir la línea del chanchullo y la desintegración del país. Es preciso que tengan más miedo. Observen el detalle: hasta hace prácticamente nada, proclamarse patriota español era un estigma, propio de “fachas” marginales a los que no debía hacerse caso, encerrarlos en un muro de silencio. Ahora todos se dicen patriotas. Hasta Sánchez. Por cierto que no es algo nuevo en la historia: lo mismo pasó en la república, cuando proclamarse patriota español solo era admisible en la derecha carca y los “fascistas”. Y de pronto, el Frente popular se dio cuenta, asombrado, de que los nacionales arrastraban a grandes masas de todas las capas sociales. Así que se volvió más patriota que nadie: ahora resultaba que la guerra era de independencia para salvar a la patria de los invasores alemanes e italianos…

Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera))Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo

Debido al cambio de emisora a Radio Ya, el programa Una hora con la Historia se encuentra en seria dificultad económica, por lo que reiteramos a nuestros oyentes la necesidad de sostenerlo. Algunas personas creen que la labor cultural debe ser gratuita, en parte porque mucha de ella es subvencionada por los gobiernos, que nos obligan así a todos a contribuir aunque se trate de una cultura muy dudosa. Todos sufragamos, nos guste o no, la propaganda y otras actividades de la “memoria histórica”. Y “Una hora con la Historia” trata precisamente de contrarrestar esa propaganda seudocultural y seudohistórica. No tenemos subvenciones ni las queremos, queremos en cambio que nuestros oyentes comprendan la importancia de recuperar nuestro pasado, se sientan comprometidos con la labor que realizamos y contribuyan a ella. De este modo se puede contrarrestar fácilmente la memoria antihistórica.

La cuenta para contribuir es esta del BBVA “Tiempo de ideas”: ES09 0182 1364 3302 0154 3346.

Va por ustedes

Cristina Seguí okdiario 14 Febrero 2019

Resulta difícil imaginar mayor inyección de moral para aquellos que aman a España y que han sido, sistemática, obsesiva y compulsivamente acosados y vejados por el separatismo a lo largo de estos años, que las exposiciones de los cuatro fiscales de la causa del 1-O –Javier Zaragoza, Consuelo Madrigal, Jaime Moreno y Fidel Cadena–, que, desde hoy, y durante los próximos meses, defenderán que los golpistas encausados cometieron el delito de rebelión en la comunidad autónoma catalana. Por fin la puesta en escena, empírica y aplastante del imperio de ley frente al discurso bélico, irracional, falaz, ofensivo y, sobre todo, impune del separatismo. Con una diligencia jurídica quirúrgica frente al comisionado reo, tribal, dictatorial y de un carácter violento innegable que aún se refleja de una forma particularmente evidente y definida en los rasgos de los ex presidentes de Omnium y la ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez. Los dos brazos civiles del levantamiento auspiciado por las autoridades del antiguo gobierno de la Generalidad Catalana. Los dos mandriles batasunos que sublevaron, y aún sublevan desde el teléfono de la penitenciaría, a la Kale Borroka de los CDR para seguir ocupando al efecto carreteras, calles, edificios públicos y, sobre todo, para seguir sometiendo a los guardia civiles y a sus familias a un incesante acoso en Cataluña.

Recuerdo a los dos matones que se paseaban por el Parlament hace año y medio en plena ejecución administrativa del golpe de Estado, como si fueran Moisés abriendo el mar rojo. Entre los periodistas allí empotrados durante la semana del 1-O, abriendo y cerrando los despachos sin haber pasado por las urnas. Con la responsabilidad de poner en marcha la maquinaria de acción de la violencia de forma piramidal y fuera de los muros de la sede parlamentaria. Se aseguraban de que se consumaba cada punto del manual de las guerrillas callejeras: detectar, rodear, y agredir a los “periodistas” que no hablaran el idioma de su nación paralela, acudir a los lugares de alojamiento de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que no estuviera desplegada en la calle en ese momento, para arrinconarlos contra natura hasta el punto de que aquellos bares que se atrevieran a servirles comida, tuvieran que hacerlo con nocturnidad y en la puerta del hotel. Hoy, esos dos capos, junto al resto de la cúpula mafiosa, involucionada y totalitaria, se han sentado, por fin, ante el Gobierno de las leyes en lugar del de los Mengeles que les amparaban, y del del presidente socialista caducado que, durante los últimos meses, ha estado maltratando la soberanía nacional, garantizando las prebendas a los extorsionadores, y tratando a nuestros jueces con el respeto y la alevosía con la que un tipo sin escrúpulos trataría a una “golfa”.

Hoy, Zaragoza, Madrigal, Moreno, y Cadena, han aplastado en una pugna abierta y directa, los conceptos pervertidos y manoseados por los separatistas con la connivencia de las cadenas televisivas. Que es mentira que “si se celebra el juicio, se tumba la democracia” porque “es justo, al contrario: este es el juicio del triunfo del Estado de Derecho, de la democracia y de la igualdad ante la ley. Que los precursores del racismo institucional más explícito del S. XXI, no son Dios, sino, únicamente hombres. Que nuestra Policía y Guardia Civil, vértice fundamental del victimismo independentista ante la comunidad internacional, como bien ha remarcado Zaragoza, “no fueron represivos ni provocaron miles de heridos, sino únicamente dos, y que identificar el uso legítimo y proporcionado de la fuerza policial con la tortura y los tratos inhumanos y degradantes es un disparate jurídico.

Y que la responsabilidad de los hechos violentos derivados del 1-O es de los que, conociendo la ilegalidad del referéndum que iban a celebrar, movilizaron a miles de ciudadanos y les usaron como muros humanos para lograr sus fines”. Va por ustedes; por los jueces y fiscales que han soportado y soportan el abandono de este Gobierno y la presión de la inmundicia política. Por nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y su sacrificio, por los periodistas acosados. Por todas sus familias. Por toda la valentía que nos han demostrado a pesar de la jactante impunidad nacionalista. Por fin ley y no política. Va por ustedes.

Construyendo la nación Vascongada y destruyendo España
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 14 Febrero 2019

La anterior imagen de una pancarta colocada estratégicamente por E.H. Bildu en la localidad navarra de Villava es el icono más gráfico de la estrategia separatista para liquidar las libertades y preparar, contumazmente, con paciencia, la destrucción de España; con la muy eficaz ayuda de la izquierda en su conjunto. El PSOE tiene una deriva que nos recuerda a los socialistas de los años treinta.

El modelo D, enseñanza íntegramente en euskera, es decir inmersión lingüística totémica, omitiendo la realidad social y cultural del entorno, es su herramienta principal, como lo es en Cataluña la inmersión en catalán, excluyendo el castellano; o en Galicia, el gallego, excluyendo el español –tristemente llevado a cabo por el nefasto Feijó, tan afín él a las tesis gallegistas neocom-; o en Valencia, Baleares, y tonto el último.

Fíjense en la pancarta: “Construyendo el futuro en diversidad”. Los herederos de los etarras hablándonos de diversidad..., verlo para creerlo. Aquellos que quieren suprimir la zonificación lingüística navarra que preserva la identidad lingüística propia de la población en las diferentes merindades navarras. “Diversidad” que ha arrasado el derecho a elegir el modelo lingüístico en el País Vasco. “Diversidad” que ha fulminado a aquellos que manifiesta y abiertamente se han opuesto al secesionismo, provocando la traslación de 200.000 vascos al resto de España para poder vivir en libertad y sin opresión; modificando en la práctica la sociología electoral y su proyección en la representación institucional.

“Construyendo el futuro” ¿Qué futuro? ¿Euskal Herría? ¿La patria de los euskos? ¿Un futuro de gente clonada, hablante de una neolengua que ha arrasado las modalidades lingüísticas del euskera produciendo una lengua normativizada que no tiene nada que ver con aquel euskera hablado hace mil años? De tal manera que si quedara algún testimonio escrito en esa lengua sería incomprensible por no tener ningún rastro de parentesco ni semejanza con esta lengua de laboratorio.

¿Qué futuro? ¿El de unas nuevas generaciones cuyo cerebro ha sido lavado convenientemente y adaptado a las nuevas corrientes de modelación del comportamiento para crear unas sociedades adocenadas y convertidas al nuevo credo religioso del nacionalismo mítico y de la realidad mágica de un vasquismo de naturaleza totalitaria?

Ese es el trasfondo realmente transgresor de un verdadero pluralismo respetuoso con la verdad, con la tradición y la cultura heredada, con el conocimiento de la antropología vasca (La de D. Caro Baroja) y la historia real, no adaptada al ideal secesionista.

En Navarra se está desarrollando la misma estrategia que tan efectiva fue para modificar la sociología vasca, y aplicar una nueva hegemonía cultural, aplicando con eficacia las teorías gramscianas de hegemonía cultural para dirigir a las sociedades hacia unas nuevas formas de dominación. Todo está inventado y lo que ha ocurrido en partes significativas de la geografía vasca, como son Alava y extensas partes de Vizcaya, cambiando drásticamente el panorama cultural específico, los usos lingüísticos, la enseñanza en todos sus niveles, y los vehículos de aprendizaje; hasta el punto de la modificación de los mecanismos cognitivos de la población, se está desarrollando en Navarra, con sistemática efectividad, con muy poca resistencia, pues ellos son mucho más constantes y organizados en su pertinaz empeño que la gente normal.

Como dice Gregorio Salvador, el filólogo historiador de la lengua más reconocido, académico referencial: “Cualquier problema se torna en insoluble si se equivocan los datos. Castellano y vascuence han convivido durante muchos siglos en el País Vasco. Y hay que recordar que, salvo en algún periodo bastante reducido de su historia, pacíficamente, sin mayor problema. El castellano, que nació allí, es la lengua mayoritaria y ha sido además la lengua común en la que se han entendido, secularmente, sus habitantes, inclusive los euskaldunes de variedades distintas, vizcaínos y guipuzcoanos sin ir más lejos. Cada idioma tiene su lugar y ninguno debe excluir al otro ni atribuirse una función simbólica. Una cosa es ser vasco, me parece, y otra es ser euskaldún (o vascongado, si lo decimos al modo castellano antiguo). Y la ceguera ante tal evidencia puede ser una fuente innesaria de aflicciones para este hermoso País”

El maestro en dialectología marcaba la teoría incuestionable en esta cuestión estratégica para nuestro País:
“Son bilingües o plurilingües las personas, pero no los pueblos. Los pueblos han sustituido con frecuencia, en su decurso histórico y simpre con lentitud, unas lenguas por otras, porque la fuerza de intercambio ha podido con el espíritu de campanario. Afortunadamente, porque gracias al sentido común de esos pueblos no hay más allá de cuatro mil lenguas en el planeta hoy, no más de cien con verdadera entidad y apenas una docena con amplia difusión. El bilingüismo popular, en los estratos culturalmente bajos de la población, lo que suele producir es un lamentable semilingüismo, una palmaria incapacidad para expresarse coherentemente en ninguno de los dos idiomas en contacto. Eso es lo cierto y lo comprobable, lo que afirman la ciencia y la experiencia. El plurilinguismo es un lujo, apetecible como todos los lujos, y una comodidad, indudablemente para andar por otras tierras. Y el monolinguismo, que es la situación habitual de la mayor parte de la humanidad, será tanto más suficiente cuanto mayor sea la extensión geográfica y demográfica de esa única lengua poseída y, por supuesto, su dimensión histórica y cultural.

Las últimas noticias que me llegan hablan ya de prohibiciones del uso del castellano en determinados organismos e instituciones, no ya de esas exclusiones que se han denunciado en este libro y otras más que se van conociendo. ¿Invocar la Constitución? Tenemos un Gobierno que la debiera hacer cumplir, sin pleitos ni disputas, serenamente. Lo que empieza a estar en juego no es la convivencia pacífica de las lenguas de España, sino la simple libertad de usar la lengua común, el español, dentro de nuestras fronteras, sin que lo discriminen a uno “positivamente”.” (Política lingüística y sentido común 1992,)

Esto afirmaba D. Gregorio Salvador. Ha llovido durante veintiseis años y todo ha ido a peor. La pregunta es... por qué. ¿Se trata de un diseño perfectamente orquestado por los nacional-comunistas para destruir nuestra Nación? Para mí está claro. ¿Qué han hecho los grandes partidos políticos? Nada. Obstruir a los ciudadanos que nos poníamos manos a la obra a trabajar para que se cumpla el artículo 3 de la Constitución. De juzgado de guardia.

Déjennos en paz con sus estrategias malsanas, y déjennos vivir.
 


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