AGLI Recortes de Prensa   Domingo 17  Febrero 2019

Pedro Sánchez, sin vergüenza
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 17 Febrero 2019

El discurso de investidura que Falconetti no pronunció ante el Parlamento en la moción de censura contra Rajoy, porque dijo que era sólo para convocar elecciones "a la mayor brevedad posible", y que endilgó este viernes a los periodistas atónitos es el mayor ejercicio de desvergüenza en la historia de los inquilinos de la Moncloa. Y mira que hemos alojado allí a basura intelectual o moral de toda laya y condición: de aquel González del "OTAN, de entrada, no" al "Sí a la Alianza (que era la OTAN) por el bien de España", al Rajoy que tras irse de copas y no dimitir de la Presidencia del Gobierno evitando la llegada de los golpistas al Poder dimitió de la del PP pocos días después porque "es lo mejor para mí, para mi familia y para España", pasando por el infame Zapatero, resucitando a la ETA y la Guerra Civil, hemos soportado discursos arteros, abyectos y repugnantes. Como el ejercicio de mendacidad protagonizado este viernes por Sánchez, ninguno.

Refundando una legitimidad
Sólo alguien carente del menor decoro intelectual, o sea, un Doctor Cum Fraude, cuya tesis doctoral fusilan varios "negros" y cuyo último libro lo ha escrito otra, se atrevería a recordar precisamente la moción de censura que le aupó al Poder sin pasar por las urnas, y encima explicar el carácter "constructivo" que, copiado de la alemana, tiene en nuestra Constitución. ¡Pero si él mismo renunció a presentar un discurso alternativo de Gobierno, porque se trataba sólo de echar a Rajoy "por corrupción", y eso por media línea corrupta deslizada en una sentencia por un prevarijuez de la banda de Garzón! ¿Y qué programa de Gobierno podía salir de la alianza del PSOE con el golpismo catalán, el separatismo vasco y el comunismo venezolano?

Pues bien, va el tío y, sin descomponer la quijada equina, dice que su Gobierno, como si hubiera gobernado algo, siempre ha buscado el bien de los españoles, sin sectarismo ni crispación. ¡El asaltatumbas! Y que Él lo ha hecho siempre "dentro de la Constitución". Si las trolas aumentaran la presión cardíaca, en ese momento habría caído fulminado por un infarto. Recordemos que este sujeto, que si no sabe mentir es porque desconoce la verdad, anunció en la SER un referéndum exclusivamente para los catalanes que "tienen un estatuto que no han votado" y recuperarían los artículos anulados por el Tribunal Constitucional, precisamente los que establecían una Justicia al margen de la española, refugio de todo delito nacionalista.

Humillaciones ante el separatismo catalán
Pero propugnar desde la Presidencia del Gobierno un referéndum contra la soberanía nacional española y el orden constitucional, tan ilegal como el de los que se sientan en el banquillo del Supremo o merodean como forajidos por los arrabales de la Europa corrupta y antiespañola es que los ocho meses de su Gobierno lo han sido de gestos de humillación de los españoles ante los golpistas catalanes, que lo colocaron en la Moncloa. Este gobierno, que nació legal, se convirtió en ilegítimo desde el momento en que Sánchez no convocó elecciones, como prometió en el Parlamento. Pero es que luego recibió a Torra con lazo amarillo, que ha sido el símbolo de la presidencia de Falconetti, y ha perpetrado una miríada de fechorías.

Recordemos algunas: retiró los recursos contra las ilegalidades de la Generalidad, regaló miles de millones a Cataluña -la última en los fallidos Presupuestos Generales- en detrimento de otras regiones españolas, intentó cambiar el criterio de la Fiscalía en el juicio al Golpe y liberar al golpista Forn, acaudilló una campaña contra la juez Lamela por encausar a Trapero en la Audiencia nacional, apuñaló al juez instructor Llarena cuando lo denunció Cocomocho, destituyó al abogado del Estado y todo su equipo por negarse a cambiar su informe contra los golpistas, porque se negó a firmar "una ilegalidad". Multiplicó los gestos de acatamiento al discurso y los símbolos del Golpe, pasando siempre bajo el lazo amarillo gigante que es el pórtico de la Generalidad del catanazi z, el que escribió que el español es "la lengua de las bestias salvajes" y que los españoles, sobre todo los catalanes que hablan español, tienen "un bache en el ADN".

Y lo realmente imperdonable, delictivo y delictuoso: Sánchez ha aceptado negociar las 21 condiciones impuestas por los golpistas para aprobarle los Presupuestos, lo que supone la liquidación de la soberanía nacional, de toda seguridad jurídica, de la Monarquía y del Parlamento, aceptando una "mesa de partidos" que sustituiría la representación de los ciudadanos por la de unos partidos comprometidos con el golpe de Estado. Y esto último no fue sólo "sentarse a hablar de todo", como dice el Felón. Fue refrendado por la Vicepresidenta en rueda de Prensa cuando presentó los cuatro puntos que, como alternativa, ofrecía a los golpistas presos o huidos. Y antes, Iglesias los había negociado con Junqueras ¡en la cárcel!

Por tanto, si la campaña electoral emprendida con la excusa de un mensaje institucional, porque para Sánchez la única institución es Él, y su enemigo son "las tres derechas de Colón" -las tres carabelas del cambio-, está meridianamente claro que su propósito es insistir en lo que llevó a la manifestación a partidos y ciudadanos: la seguridad de que Sánchez sólo contempla el futuro junto a los golpistas catalanes, presos y sueltos. Y que ese es el único horizonte de la Izquierda: destruir España con sus enemigos.

Programa comunista, corrupción socialista
Las cesiones y humillaciones ante el golpismo catalán han sido la primera de las tres notas de continuidad de la legislatura ochomesina. La segunda ha sido cumplir el programa económico de la franquicia política del régimen de Maduro: Podemos. Además de su esquiva política sobre la tiranía comunista en Venezuela, a Pablo Iglesias le ha entregado TVE y la parte económica de los Presupuestos, cuya gran hazaña política ha sido la subida del Salario Mínimo, con el inmediato balance de la destrucción de 100.000 puestos de trabajo. A los comunistas, eso les da igual. Desconocen desde sus orígenes el trabajo real, salvo para usurpar su representación. Y, como típico sociata, Top Falcon se ha apresurado a nombrar amigachos de archiprobada incompetencia para dirigir empresas públicas como Correos.

Pero el nepotismo no ha sido el aspecto más notorio de la corrupción en un Gobierno cuya excusa para asaltar el Gobierno de España de la mano de sus enemigos. Nunca, en ocho meses, ha tenido ningún Gobierno tantos y tan graves casos de corrupción como el gabinete del Doctor Falconetti. Empezando por la estafa de la tesis doctoral que no hizo y de las mentiras que acumuló proclamando en el mismísimo Parlamento su originalidad y la dimisión de Montón, por otro multiplagio, hasta el primer dimicesado Máxim Huerta, recuperado por la banda de los Goya para la causa progre, los casos de corrupción alcanzan a más de la mitad del Gabinete Fráudez.

Recordemos algunos casos: la condena judicial de Borrell por la venta de acciones de Abengoa para su primera esposa, usando información privilegiada del Consejo donde entró como esposo de la segunda, Narbona. También ésta acusada de corrupción por obligar a Acuamed a financiar las campañas del PSOE. El astronauta Duque tenía una sociedad instrumental bastante tramposa para no pagar impuestos, como otros ministros. Celaá mintió en la preceptiva declaración de bienes al Congreso sobre el valor de su patrimonio inmobiliario: declaró 300.000, cuando supera los 5.000.000.

Pero el caso más escandaloso de corrupción es el de la Ministra de Justicia, a la que hemos oído en comilonas con el hampa policial y judicial, elogiar el "éxito asegurado" de los burdeles clandestinos de Villarejo para extorsionar a jueces, fiscales y empresarios con "información vaginal". Tarea a la que se unió delatando la tendencia sexual de Marlaska y la supuesta corrupción de menores de miembros del Supremo en Colombia. Su entrañable Garzón tenía, por ejemplo, un empresario como cliente, en favor del cual la fiscal Delgado informó en la Audiencia Nacional y evitó que fuera extraditado a Guatemala por sobornar al mismísimo Presidente. La ojiplática con fantasías trifálicas ha sido el pago a la pandilla garzonita por la media línea de Prada contra Rajoy en la sentencia del Caso Gurtel.

Votar y botarlo es de absoluta necesidad
Nueve ministerios, dos secretarías de Estado y la propia Presidencia del Gobierno han sido alcanzados por la maldición de Frankokammon. Lo último, al anunciar la exhumación, ha sido la inhumación de la legislatura. Sin embargo, Sánchez insiste en pasear la momia como la plebe parisina exhibía en una pica la cabeza de la mejor amiga de María Antonieta ante la ventana de la celda donde esperaba la muerte, tras afrentarla con la peor de las calumnias: la falsísima seducción de su hijo, el delfín de Francia. Así empezó el imperio de la Izquierda totalitaria: con el terror y la calumnia. El Felón ha tenido al terrorismo como socio, la telecalumnia como costumbre y el anuncio de las cosas como hazaña de Gobierno. No ha gobernado en serio un solo día, pero ha mandado una barbaridad en todos ellos. Y aspira a seguir haciéndolo. Derrotarlo en las urnas es tan necesario como respirar.

Por fin un poco de lógica electoral
Luis del Pino Libertad Digital 17 Febrero 2019

En las últimas elecciones generales, la suma de votos del PSOE, Podemos y separatistas diversos alcanzó el 50%. A fecha de hoy, todas las encuestas dan a ese frente una caída de entre 3 y 5 puntos. De lo que pierde Podemos, solo una parte va al PSOE.

En consecuencia, permítanme enunciar un primer hecho: Sánchez no puede aspirar, con unas nuevas elecciones, a ampliar su actual mayoría. De hecho, lo más probable es que la pierda.

Permítanme también enunciar un segundo hecho: Sánchez no estaba obligado a convocar elecciones. Que le tumben los presupuestos solo implica la necesidad de prorrogar los anteriores. No necesitaba disolver las Cortes y podría perfectamente haberse atrincherado en Moncloa hasta 2020.

En consecuencia, si no estaba obligado a convocar elecciones y si tampoco tiene posibilidades de mejorar la situación electoral de su actual mayoría, la única conclusión lógica es que Sánchez convoca porque la decisión de convocar era menos mala que intentar resistir en Moncloa.

¿Y por qué era malo intentar resistir en Moncloa? ¿Qué hubiera pasado si Sánchez decide continuar, a pesar de todo, al frente del gobierno? Por un lado, que el PSOE habría quedado laminado en las elecciones municipales y autonómicas de mayo. No es descartable que eso haya forzado una presión interna en el PSOE en favor de dar por concluida la legislatura. Si para que Sánchez continúe en Moncloa hay que perder todo el poder autonómico y local, el PSOE desaparece. Parece lógico pensar que son sus propios compañeros de partido los que han obligado a Sánchez a dar un paso, el de disolver las Cortes, que Sánchez no quería dar.

Por otro lado, las encuestas conocidas desde las últimas elecciones andaluzas muestran un trasvase continuo de votos desde Ciudadanos a PP y desde PP a Vox, por lo que el paso del tiempo beneficia a Santiago Abascal, consolida a Pablo Casado y perjudica a Albert Rivera, lo que va alejando progresivamente la posibilidad de un futuro pacto entre PSOE y Ciudadanos. No es descartable, por tanto, que el adelanto electoral obedezca también al deseo de intentar un posible gobierno PSOE-Ciudadanos antes de que sea demasiado tarde.

Sea como sea, la convocatoria de elecciones es el primer movimiento inteligente que hace el PSOE en mucho tiempo: se libra del abrazo del oso de los separatistas, puede tratar de conservar una parte del poder autonómico y local y, finalmente, puede tratar de formar un gobierno con Ciudadanos, incluso aunque eso signifique sacrificar a Pedro Sánchez.

Aunque el que sea un movimiento inteligente no implica que sea una buena jugada. Es, simplemente, la menos mala de las jugadas disponibles. Salvo que todos los sondeos se equivoquen y el PSOE obtenga un resultado mucho mejor de lo esperado, la actual coalición frankenstein es imposible de repetir. Y resulta también muy improbable, aunque no descartable del todo, que PSOE y Ciudadanos sumen 176 diputados. Sí parece más factible conservar, con ayuda de Podemos o de Ciudadanos, algunas de las autonomías y ayuntamientos que el PSOE gobierna, pero eso será todo.

Todos los indicios parecen apuntar a que nos aproximamos a una reedición del pacto a la andaluza, pero esta vez en Moncloa. Aunque la situación política está cambiando a tal velocidad, que resulta arriesgado atreverse a predecir el futuro. Para empezar, es posible que algunos asuntos candentes de política internacional interfieran, y mucho, con la situación española.

En cualquier caso, empieza el espectáculo.

El dilema de Rivera: Sánchez o Casado
 larazon 17 Febrero 2019

El eje viejo-nuevo en la política española ya ha pasado. Es historia. Ningún partido recibirá un voto de más exhibiendo su juventud. Los recién llegados, Podemos y Cs, han dado muestras de envejecimiento prematuro y los de toda la vida, PP y PSOE, han adquirido formas del activismo de los recién llegados. En ese aspecto, estamos donde estábamos, pero con la diferencia de una mayor fragmentación electoral, a repartir entre cuatro o más, si se cumplen las expectativas de Vox. Se puede decir que el bipartidismo ha mutado en un pentapartidismo a dos bandas. Puede que abra otras opciones de alianza.

Las dos últimas e inacabadas legislaturas en medio de la mayor crisis económica y constitucional sufrida por España han bastado para saber cuál es la posición de cada uno precisamente sobre las dos cuestiones centrales que constituyen la política española: cómo hacer posible el crecimiento económico sin costes sociales altos y cómo mantener España unida con un proyecto común y a salvo del nacionalismo disgregador. Sería deseable que el debate electoral no diese la espalda a una parte fundamental: el Gobierno de Sánchez no ha sido un revulsivo para la economía española, en contra del mitin que lanzó el viernes pasado desde la tribuna del Consejo de Ministros, sino que ha sido motivo de estancamiento: en el PIB (del 2,8% al 2,4%), en el consumo, en las exportaciones, en el empleo y afiliados a la Seguridad Social y en los efectos que tendrá la subida del SMI en la creación de puestos de trabajo.

Los ocho meses de gobierno de Pedro Sánchez han tenido una consecuencia inmediata: la radicalización política, por un lado, y la tendencia del electorado a girar hacia la derecha. Por primera vez en la política española tras la Transición, el centroderecha ha construido una alianza natural cuyo primer resultado se ha plasmado en las elecciones andaluzas del pasado 2 de diciembre y la formación de un gobierno en la Junta con PP y Cs y el apoyo parlamentario de Vox. Todo indica que no será una alianza circunstancial, si todas las partes asumen su responsabilidad. En este caso es Albert Rivera quien siempre ha mantenido una posición más ambigua, que ya ensayó en febrero de 2016 con un documento de doscientas medidas para hacer presidente a Sánchez, pero falló Pablo Iglesias. Ocho meses después, Cs apoyó la investidura de Mariano Rajoy, al que dijo que nunca votaría.

El pasado viernes, cuando Sánchez anunció las elecciones para el 28 de abril ya dejó claro que su objetivo era demonizar al centroderecha, situar a partidos plenamente democráticos y constitucionalistas fuera del sistema y hacer una llamamiento a una política frentista, sin reparar que sin PP y Cs será imposible llegar a un acuerdo de Estado que recomponga la situación política en Cataluña. Pero de ello debe ser también consciente Cs en su habituales cortejos a los socialistas. Si en la próximas elecciones generales del 28-A el centro derecha sumara más votos que el bloque de la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa, el PP de Pablo Casado tendría la obligación de formar Gobierno con los apoyos de Cs y Vox. No cabrían vías intermedias, sino aceptar y dar forma a esa nueva mayoría.

Pero en ningún lugar está escrito que sea así, ya que el partido de Rivera puede ser determinante en mover la balanza hacia un lado u otro. Esa posibilidad la debe tener también en cuenta Sánchez, pues ni está claro que vuelva a sumar a los independentistas catalanes en mitad del juicio del 1-O y menos sin contrapartidas claras, ni que Podemos le aporte en su descenso los votos necesarios. Como decíamos, Cs es ya vieja política y puede que su medida indefinición quede oculta por un hecho que no será menor: el futuro Gobierno no se sabrá antes de las elecciones del 26 de mayo, por lo que nadie descarta un pacto global. Sería lógico, por lo tanto, que Pablo Casado pidiese claridad a Rivera sobre con quién está dispuesto a gobernar.

Europa en coma, transparencia radical
Fernando Primo de Rivera García-Lomas elconfidencial 17 Febrero 2019

Desde el discurso de Macron en la Sorbona con el 'Himno de la Alegría' de fondo, ha llovido mucho. Los acontecimientos recientes en Europa dibujan un panorama confuso y poco prometedor. Todos presentan un denominador común: la reticencia alemana a dar pasos reales en favor de una mayor integración política más allá del parcheo institucional de urgencia surgido durante la crisis del euro. Y ello a pesar de la inminencia de unas elecciones al Parlamento Europeo en mayo tan críticas que algunos vislumbran la batalla de nuestro tiempo entre un modelo de gobierno liberal basado en reglas, responsable de los éxitos de los últimos 70 años, por un lado. Y los frentes nacionalistas-populistas, centrífugos, de tripa fácil y mirada corta, por otro. Y a pesar también de los vapuleos humillantes que viene sufriendo Europa por parte de Trump, China, Rusia y las fuerzas mucho más asépticas de los mercados de capital.

El más sintomático, aunque acallado, ha sido el cuasi ninguneo que ha sufrido Macron el año pasado a sus propuestas de mayor integración europea fiscal y bancaria. Los tímidos avances del Consejo Europeo en diciembre quedaron sepultados en piruetas semánticas y tecnicismos. Prácticamente en todo, patada a seguir. A modo de consolación, y en la tónica típicamente minimalista de Merkel, siguió el tratado bilateral de Aquisgrán: una declaración de intenciones para una futura unión en materia de defensa. El tercero y más mediático de los acontecimientos es el nuevo tenor 'in crescendo' de la deriva populista en Italia con Salvini y Di Maio modo confrontación con la UE, "italianizando" la política europea, e increpando al vecino francés sin contemplaciones. El circo de la negociación del Presupuesto italiano de 2019 ya ha pasado factura y los mayores costes de financiación (crowding-out) garantizan la recesión. En el código genético del populismo está la inculpación al otro y quién mejor que Macron, que sufriendo los achaques de su propia revuelta interna con estos “chalecos amarillos”, es el baluarte de las aspiraciones a un modelo de UE funcional para este siglo XXI.

Alemania, en su torre de marfil, parece desbordada por el torbellino de acontecimientos. Con un Gobierno sujeto a tensiones internas y sedado en las mieles del éxito económico, sigue sin descifrar ni enfrentar las consignas del papel que juega su propio populismo particular, la AFD, en el entramado de la política europea. Merkel (que mereció justos halagos en la primera fase de la crisis del euro con la prescripción de medidas de sentido común en torno a la contención de deuda, la competitividad y las reformas estructurales); desde que abrió la frontera a los refugiados sirios en 2015, no encuentra su lugar. Por su indefinición e inmovilismo, las críticas más radicales le imputan ser un auténtico acicate para los populismos en Europa. Al fin y al cabo, Europa, gracias a su modelo económico social y de mercado presentaba, 'a priori', defensas muy naturales contra los acarreos de la globalización —un Estado de bienestar social más arraigado que en otras zonas desarrolladas, una desigualdad más contenida— defensas que no han funcionado. Y no lo han hecho precisamente por la falta de continuidad en una gestión de la crisis del euro que dé contenido real a la integración fiscal y política.

En retrospectiva, esas críticas no van muy desorientadas pues, mientras en el resto del Viejo Continente la política de gestión de crisis ejecutada por los gobiernos de turno (incluida ahora la misma Francia), representa una confrontación directa con el populismo; en Alemania, la relación del Gobierno con estos está marcada por el temor y el respeto. Omitir ese conflicto dicta la agenda del Gobierno con lo que no se puede hacer, ni siquiera debatir, una integración europea real. La decisión en 2015 de no expulsar a Grecia del euro socavando su integridad es la piedra fundacional del AFD. La segunda derivada ha sido obviamente la fractura de los partidos en torno al centro que no han sabido ni articular, ni defender su postura en Europa, por tibieza e indefinición —¿cómo es posible que en esta coyuntura desde el SPD no se haya articulado una propuesta hacia un modelo europeo federado? Es el fruto de combinar los efectos sedantes de la complacencia y las mieles del éxito económico, con una línea política anclada en clave de narrativa electoral y pseudoverdad: la ascendencia moral y la prédica virtuosa del norte de Europa sobre el sur deudor.

Y es que la opinión pública es una dama muy voluble… Ante la indefinición de realidades calladas: ninguna unión monetaria funciona sosteniblemente sin un componente fiscal, nunca hubo una crisis soberana, solo una prescripción de medidas soberanas a una crisis bancaria y de cuenta corriente, o verdades a medias —la expresión peyorativa "unión de transferencias" para refutar la pertinencia de una unión fiscal sobre criterios morales (con un superávit por cuenta corriente del 8% estructural es más el colmo del cinismo que otra cosa… ), se vuelve muy caprichosa. En política, si pierdes la iniciativa y no dictas el guion —lo que le ocurre a Merkel desde el 2015—, te lo acaban dictando: lo que le ha ocurrido a Alemania tras celebrar sus elecciones.

El mito de la eficiencia alemana: gran virtud, pero pésima gestión integrada
La deficiencia estructural del actual acuerdo del euro se ha avisado por doquier en círculos académicos y se ha hecho evidente este 2018. Ha llegado a su fin la política de relajación cuantitiva por parte del BCE y lo hace en un momento económico en el que las estimaciones de crecimiento se corrigen a la baja y las subidas de tipo de interés se postergan. En síntesis, lo que ha dado de sí la gestión de la crisis bajo el acuerdo actual: tipos al 0% en el pico de un ciclo que ya decae. El pacto en vigor pone toda la carga en una política monetaria del BCE ya agotada y aborta la posibilidad de una política fiscal contra-cíclica a nivel pan europeo.

Leamos con rigor los índices bursátiles como lo que son: un predictor del vigor y fortaleza de un proyecto socioeconómico, un indicador de la confianza que inspira el futuro, el panorama es desolador. Desde el inicio de la Gran Crisis Financiera en 2007, la divergencia a favor de EEUU (S&P) frente a Europa (Eurostoxx), es sencillamente abismal —más del doble—, con una excepción marcada en nuestro continente: Alemania, que "solo" dobla al índice europeo.

El sentido común llevó al consenso de bendecir las bases de esa política de gestión de la crisis en torno a la contención de deuda y a reformas a favor de la competitividad con la vista puesta en la globalización. Supervivencia a largo plazo. Se trata de gobernanza pública y eficiencia privada. A falta de definición en los tratados, a diagnóstico imperfecto (crisis soberanas de presupuesto frente a bancarias de cuenta corriente), se dio una prescripción en su momento oportuno. Pero, en paralelo, ese consenso tácito también se inspiraba en una confianza en la voluntad real de integración fiscal a largo plazo por parte de todos los constituyentes, algo que, tras cumplir la condicionalidad de planes de rescate, no se dio.

Lo que sí se ha cumplido es que los réditos de estas políticas económicas de oferta son decrecientes por estar sujetos a la estructura económica propia de cada país. Efectivamente, todos los países de la eurozona con el reposicionamiento de la oferta en mercados internacionales y una demanda interna deprimida, presentan superávits por cuenta corriente, Italia incluida. En el esfuerzo de ser más competitivos y tener mayor presencia en mercados internacionales —de alguna forma en el empeño de ser más alemanes— se agotan ya los límites posibles en este ciclo.

Aunque los tratados europeos postulan la convergencia y la cohesión social como objetivos programáticos, la dinámica a largo plazo del actual acuerdo del euro sella la divergencia y es insostenible. Bajo el 'statu quo', Alemania no solo se beneficia de una 'paridad euro' que comprende a países económicamente más débiles (sus exportaciones sobre el PIB se han triplicado desde el nacimiento del euro), sino que además disfruta de unos tipos de interés negativos: se le paga por tomar el dinero. A resultas de estas dinámicas, Alemania se asienta sobre 300.000 millones de euros anuales de superávit en cuenta corriente que rinden al 0% y no encuentran mecanismos de reciclaje exportables al resto de las economías europeas. Del otro lado, en la periferia del continente existen bolsas de desempleo en el segmento de la juventud que llegan al 30%. Y todo esto en medio de políticas industriales y fiscales negligentes que perjudican la posición europea a largo plazo: defensa, cambio climático, infraestructura, digitalización… Como gestión macroeconómica integrada, la eurozona es un desastre que desmitifica la eficiencia alemana. No está claro si es por ignorar intencionadamente al británico Keynes o por vértigo ante el potencial que alberga combinado con disciplina.

La significación de lo que dicen las bolsas, (técnicamente: primas de riesgo en máximos, diferencial entre los tipos de intervención al 0% y dividendos al 4%, el sistema bancario por debajo del valor en libros, etc.) o los mercados de dinero, que postergan contínuamente las subidas de tipos de interés, no debe menospreciarse. La explicación de todos estos indicadores es simple y tristemente una falta absoluta de confianza en el futuro, lo que nos aboca a una política económica europea rayana en la esterilidad: la monetaria agotada, la cambiaria inconclusa, la industrial fragmentada y la fiscal inexistente. La fragilidad de Europa ante cualquier vaivén global es un rasgo distintivo. Las virulencias de Trump y el dólar en 2018 habrían sido impensables con un euro realmente soberano. Las repercusiones para todo el tejido corporativo en términos de coste de capital y el posicionamiento competitivo frente al resto del mundo son incalculables.

Italia: ya están aquí los bárbaros
Y mientras allí se apura la lógica del trabajo, la virtud y el ahorro en conexión directa con "Dios", la firma garante... En Italia el devenir toma un tinte más poético, casi surrealista… Episodios trágicos como el naufragio del Concordia en enero 2012, coincidente con la salida de Berlusconi y el comienzo de la intervención velada del país, por un lado. O el hundimiento del puente en Génova este pasado verano; al albor de la conflagración de fuerzas populistas identificando el enemigo común en la UE, por otro. Son elementos fatídicos que parecen auspiciar el cariz de los vientos políticos.

El populismo en Italia con esta alianza de Gobierno tan imposible entre izquierda y derecha radical, Di Maio y Salvini, superando más del 55% de intención de voto en las encuestas, eleva la contestación de la Unión Europea en su actual formato a otro nivel cualitativamente distinto. Tras 15 años de 'gobierno Berlusconi' la vanguardia del populismo en Occidente, y otros siete de intervención mediatizada por parte del BCE y la Comisión desde la salida de aquel (gobiernos de Monti, Letta y Renzi) con escasos réditos, Italia presenta un cuadro económico social patético.

A diferencia de cualquier otro país en Europa, desde la entrada en el euro hace veinte años, la renta media real en Italia no ha crecido. Gran parte del tejido industrial de empresa media ha desaparecido del mapa, víctima de la globalización. La demografía es pésima: la población no crece y solo envejece, y hay una fuga constante de talento. La deuda soberana de 2 billones de euros, es la mayor respecto a su economía, y la 3ª en términos absolutos. Además, la localización del país como freno pantalla a la inmigración en Europa da argumentos de peso a Salvini para enfrentarse a todos. E Italia, miembro fundador de la UE, contribuyente neto, y con un 15% del PIB europeo, obviamente no es Grecia. Pero si hay algún perdedor absoluto o relativo con el euro, es Italia.

La corrosividad del ataque populista al entramado institucional no tiene límites. Se increpa a Macron en su propia casa azuzando a los "chalecos amarillos", se desprecia públicamente a Merkel, se amenaza al Gobernador del Banco de Italia o con la apropiación de las reservas de oro. ¿Qué hay que perder tras diez años a la deriva? La confrontación de Salvini y Di Maio con el consenso europeo consuela más al electorado italiano que el disgusto de una nueva caída en recesión.

La quimera es que la respuesta acertada de Macron a los problemas del euro (integración fiscal y política) y de la globalización (activación de una soberanía europea), dos caras de la misma moneda, está secuestrada por el veto de Alemania, y este a su vez se encuentra avalado por el futurismo italiano. Que la tragedia italiana tiene como responsable la ristra de gobiernos que ha padecido el país, es incuestionable. Pero también lo es que el elenco de respuestas viables en esta coyuntura reside ahora más que nunca en Bruselas. Y es así desde que Renzi, valido del consenso europeo, fue defenestrado en las urnas (por soberbia o por falta de apoyo suficiente desde Europa).

La esperanza en Macron: centro radical y transparencia radical
Estos días es gratísima noticia el vuelco espectacular que Macron está dando a las encuestas tras coger la protesta heterogénea de "chalecos amarillos" como toro por los cuernos. Micrófono en mano barre el país en debates de tú a tú en la calle. La vacuna más eficaz contra el populismo es efectivamente hacer diagnósticos precisos a problemas reales en un debate abierto. Las mentiras, las medias verdades, los sofismas y las simplezas, se desarman con transparencia radical e inteligencia. Si algo ha mostrado la Gran Crisis Financiera al liberalismo esta última década es que las premisas de estabilidad institucional, sin una acción política y civil contundente (sin un "centro radical", en palabras de Macron), son irreales. Quizá el presidente francés debiera considerar también la posibilidad de debatir en Italia a Salvini y Di Maio la sarta de falsedades sobre las que se sostienen.

Y en ningún frente se requiere más esa "transparencia radical" que en los pasillos de Bruselas-Frankfurt-Berlín. Desde que el éxito llegó a la economía europea en la gestión de la crisis con políticas de oferta, programas de rescate y el BCE (2013-2015), no se ha conseguido en paralelo un diseño de integración fiscal y reforma del euro. Todo es patada a seguir, promesas. Solo el espíritu de disciplina y compromiso —la esencia de los avances europeos en el último medio siglo y el hilo redentor durante la crisis del euro— puede cortar el nudo gordiano. Macron lo sabe.

Cuando discutiendo la propuesta integradora de Macron se forma en oposición la "Liga Hanseática" alrededor de los socios acreedores (Holanda, Finlandia, Austria), el Comisario de Asuntos Económicos, el francés Moscovici, estuvo bien acertado en denunciarla como "antieuropea". Pero quizás se quedó corto al simplemente sugerir la alternativa de un club en torno a los países Med —Francia, España e Italia—, un 42% del PIB Europeo. Esa línea de confrontación expondría en toda su crudeza las limitaciones de la lógica acreedor-deudor que emponzoñan el avance hacia la integración con la mutualización de riesgos y la creación de un activo sin riesgo propiamente europeo (sin el cual los mercados de capital y el resto del mundo, nos toma por el pito del sereno).

El consenso de limpiar el legado en créditos fallidos del sistema bancario antes de romper definitivamente el vínculo tóxico entre bancos y riesgo soberano y plantearse entonces fórmulas de asunción conjunta de riesgos, apunta más a una cuestión de grado. Italia ha quedado a medio camino. Pero exponer la reconversión propuesta por Macron a la intemperie populista en esta coyuntura es una negligencia y dejación de responsabilidad superlativa. La adaptación siempre fue la clave para la supervivencia.

Desde la condicionalidad expresa que se recogió en los programas de rescate, se acabó la dirección… Merkel quedó fulminada en 2015… ¿Dónde está ese mapa aireado por Draghi hacia la integración fiscal y política? ¿Dónde están la lógica inflexible, el rigor de ley y la voluntad volcánica, propiamente alemanas en el proceso de formar Europa? Macron, a riesgo de quedar emparedado entre los tecnicismos y formalismos de un lado y el estertor populista de otro, está obligado a subir el volumen de aquí a mayo. Estamos flirteando con la japonización y al mismo tiempo con la esclerosis política, económica y social.

La solución pasa por esa ruta de integración fiscal europea que normalice de facto la política monetaria y cuyo corolario en mercados serán unos tipos de interés reales positivos, unas curvas normalizadas, unos modelos de negocio bancarios sostenibles. Todo ello es el correlato imprescindible en el plano económico-financiero para encender la chispa de la confianza, la fe en el futuro y el entusiasmo. Hacer del modelo de gestión económica del euro algo viable, eficaz y eficiente para la gente. Y creíble para el resto del mundo. Que identifique Alemania una cosa con otra y que escuche a Macron, que escuche a los mercados: no son las transferencias, son la disciplina y el compromiso que van con ellas lo que puede forjar un relato.

*Fernando Primo de Rivera García-Lomas es economista, abogado e inversor.

Invita Soros
Sospechoso idilio con el millonario que acosa a democracias
Hermann Tertsch ABC 17 Febrero 2019

«Con George Soros en Múnich, intercambiando impresiones acerca de inmigración, los desafíos que enfrenta Europa y el futuro de África». Así rezaba ufano el tuit del ministro de exteriores español, con foto que lo mostraba con unos colaboradores desayunando cara a cara con el multimillonario especulador George Soros. No contaba Josep Borrell por qué le pareció tan importante desayunar con Soros, alguien que no tiene mandato de nadie y de nada, no tiene cargo, no representa a nadie más que a sus millones. Soros tampoco es un gran empresario con miles de empleados por el mundo. Su fortuna no procede de éxitos empresariales como la de Bill Gates, Jeff Bezos o Amancio Ortega. Soros se enriqueció siempre con la especulación financiera y en la piratería cambiaria como aquel asalto a la libra esterlina. Incluso siendo todo legal, lo que muchos han dudado, no parece el personaje ejemplar para un ministro de izquierda. Tanto se ha odiado a William Randolph Hearst, el magnate de la prensa norteamericana que dedicaba su dinero y poder a la injerencia política, organizar guerras y derribar gobiernos. Soros hace exactamente lo mismo, pero la izquierda mundial lo adora. Y perdona la procedencia de sus millones, porque a muchos les llega la gracia.

Tiene Soros una inmensa red internacional de medios que no figuran como medios suyos y periodistas que son suyos y se dicen independientes. Y una trama colosal de cientos de asociaciones, grupos de trabajo, foros, empresas y ONG que trabajan con él y para él. En España tiene compradas con contratos, seminarios, conferencias, viajes o nómina a muchas caras conocidas. E intenta derribar gobiernos democráticos que no le gustan. De derechas. También a torpedear todo freno la inmigración ilegal y al multiculturalismo que destruye las sociedades de las naciones europeas. Sus principales enemigos son Donald Trump y Viktor Orban en Hungría. Quiere acabar con ambos. Ha gastado cientos de millones en ello. De momento, sin éxito. Soros es de ascendencia judía húngara. Sus defensores, el establishment de Bruselas, la socialdemocracia de derechas e izquierdas y la mayoría de los medios, acusan de antisemita a cualquiera que le ataque. Cuando el Gobierno israelí y organizaciones judías lo consideran persona non grata y un enemigo del Estado judío y de los judíos, ya que financia centros izquierdistas y antisemitas y una inmigración ilegal musulmana en Europa que ha disparado el antisemitismo.

Borrell al menos ha hecho público su encuentro. Porque Soros estuvo de visita secreta en La Moncloa nada más poner el pie allí Pedro Sánchez. Nada se sabe de esa siniestra cita que convirtió al hipermillonario en la primera visita extranjera a Sánchez como jefe de gobierno. Nadie ha explicado cómo se gestó, a petición de quién, con qué contenido y cómo es posible esa máxima prioridad a Soros. No hay que ser malpensado para sospechar que el invitado se invitó y llegó con autoridad y recomendaciones. Soros quiere destruir las naciones europeas. Las considera una fuente de discordia. Y mima a quienes busca o ya tiene de colaboradores en ello.

La Unión Europea contra Europa (I) El multiculturalismo
Pío Moa gaceta.es 17 Febrero 2019

Este sábado, en Radio Ya, hablaremos de las fosas del franquismo.
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Para difundir en las redes

*Es preciso que todos los demócratas y amantes de la verdad histórica emprendamos una gran campaña en los medios y en las redes sociales, explicando lo que fue el Frente Popular y el origen de la democracia,. Democracia que están demoliendo los antifranquistas, es decir, los separatistas y sus cómplice PP y PSOE. Llamo a todos a una movilización contra los planes del Doctor Makarra.

*El Doctor Kanalla está emperrado en ultrajar los restos de Franco. Es decir, en ultrajar la democracia, porque la democracia fue decidida por absoluta mayoría en el referéndum de 1976 “de la ley a la ley”, es decir DESDE el franquismo y no CONTRA él. Y sí CONTRA la ruptura que proponían los herederos del Frente Popular, hoy doctorados. Que hoy quieren vengarse de Franco y del pueblo atacando la historia y la convivencia en paz de los españoles.

*Sobre la profanación de la tumba de Franco (y de la democracia), pueden pasar tres cosas a) que el Supremo lo consienta, vulnerando la ley (cosa no imposible, por desgracia). Que no lo consienta, con lo que toda la operación del Doctor Kanalla se vendría abajo. O que la banda del Doctor desafíe al Supremo y realice la profanación por la fuerza. en este caso sería posible que el Doctor y su pandilla terminaran en la cárcel, que es donde deberían estar ya.

*El Frente Popular fue una amalgama de totalitarios, separatistas y golpistas, tan aficionados a la guerra civil que organizaron una entre ellos mismos, en mayo de 1937, y se hundieron en otra, en marzo de 1939. Y tan aficionados al asesinato que se asesinaron entre ellos mismos con entusiasmo. Conviene que todo el mundo lo sepa.

*El Makarra es esencialmente un matón cobarde. ¿Recuerdan la chulería con que amenazó con acciones penales a quienes acusaran de falso su doctorado? Eduardo Inda le desafió sin el menor respeto a un personaje tan vil, y el matón tuvo que envainársela. El video de Inda aquel era buenísimo

Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)
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Usted ha dicho varias veces que la Unión Europea es precisamente antieuropea, y en su libro sobre Europa viene a sostener algo parecido.
Lo primero que es preciso aclarar es qué entendemos por europeo. Europa es una civilización, es decir, una cultura muy elaborada a lo largo de más de dos milenios. Si usted quiere convertirla en una amalgama multicultural ya está atacando precisamente aquel punto fundamental que distingue a Europa y que la hace algo más que geografía. Podemos empezar por ahí.

P. Pero también podría verse el multiculturalismo como una evolución lógica a partir del pensamiento europeo, de lo que ha caracterizado a Europa, en contra de una esclerosis de ese pensamiento en formas ya superadas. Quiero decir, un punto esencial de la tradición europea es la defensa de los derechos de la persona, la lucha contra la tiranía, y el multiculturalismo iría en esa dirección.
Sí es un principio básico, creo que inexistente en otras culturas, aunque de un modo u otro está implícito en todas, como una idea de justicia. Pero hacerlo explícito ha sido fundamental, porque permite su desarrollo. En España tenemos hitos clave como los conceptos de San Isidoro, el Fuero de León, las Cortes de León o la Escuela de Salamanca. Es ya una larga tradición. Pero esa tradición se ha forjado en lucha con otras contrarias, como la consustancialidad de política y religión, o la presunción de que el status social de los individuos venía determinado por voluntad divina, y cosas parecidas. Y eso no se da en otras culturas, o al menos no con la intensidad y claridad que en la nuestra. Si admitimos a esas culturas en igualdad de condiciones en nuestro propio territorio, estamos diluyendo la nuestra, anulándola. Eso es un completo absurdo.

P. Pero usted debe admitir que Europa es una de las partes más ricas del mundo y con más libertades políticas y estabilidad interna desde la II Guerra Mundial. Por tanto el multiculturalismo no tiene por qué ser una amenaza grave. Al revés, esas culturas que inmigran a Europa terminarán asimilándose a la europea, integrándose en ella, precisamente porque ella les otorga los mismos derechos.
Creo que en esa concepción hay dos errores de raíz, una sobreestimación y otra subestimación, como he querido exponer en el libro: se sobreestima la fuerza cultural europea y se la subestima reduciéndola a capacidades técnica y económicas. Con lo cual se anula precisamente el poder, mayor o menor, de la cultura europea. Se apoya en la idea de que la economía, la técnica, es el fundamento de todo, y que, conforme evoluciona, evoluciona la sociedad, explica su historia, en fin. Tiene un fondo marxista, asimilable por el liberalismo o ciertas formas de él: la economía es la base y lo demás son ideologías, instituciones o ilusiones dependientes de ella.

P. Usted no puede negar la importancia de la economía.
Esa objeción es ridícula. Nadie niega esa importancia. Lo que niego y he intentado demostrarlo en mi libro, es que esa concepción marxista o marxistoide tenga valor. La economía no es todo, como dijo un pensador español conocido, es que tampoco es la base explicativa de la sociedad. En todas las sociedades es la religión, y en el caso europeo, sus evoluciones y movimientos proceden de sus contradicciones internas, no voy a repetirlo ahora, de la fe y la razón, esa tensión tan típica del cristianismo y que puede convertirse y se ha convertido en antagonismo. Esta es una clave que habría que desarrollar. Pero observe usted los análisis generales que se hacen: todo son índices económicos, de renta per cápita, de innovación técnica, de productividad, etc. etc. Todo es reducible y se reduce en definitiva a comercio, a dinero. En el libro he expuesto la crítica que sobre esa base hace el marxismo al liberalismo: sus libertades son ficticias desde el momento en que la riqueza entre los individuos es desigual. Y es una crítica sólida. Con la caída de la URSS se ha dado por triunfante definitivamente el sistema liberal, pero es un espejismo. Tiene sus propias contradicciones. Se ha sustituido una religión por otra, la del dinero. Que tiene sus ventajas, porque es mensurable y en ese sentido parece más científica. Pero es un espejismo, repito.

P ¿Es un espejismo la comparación de unas sociedades y otras por el PIB?
Vamos a exponerlo de otro modo. Al hablar de cultura y de historia hablamos de personas, lo cual ya tiene elementos no solo no mensurables, sino también misteriosos. Imagine la biografía de cualquier persona, un zapatero, un político, un artista, un comerciante, un científico… ¿Podríamos narrarla así: a tal edad ganaba tanto dinero, luego pasó una crisis en que ganaba menos y tuvo que cambiar de profesión, pero nuevamente le llegaron tiempos nuevos y se forró. Al morir dejó muchos millones de pesetas o de euros o de dólares, lo que demuestra que tuvo una vida lograda; o bien: murió en un chamizo y dejando muchas deudas, lo que revela una vida frustrada y desdichada. Porque sí hizo unos zapatos muy buenos, o unas pinturas que algunos dicen que estaban muy bien, pero no las compraban, o unas transacciones comerciales que parecían bien enfocadas pero que resultaron ruinosas… Así que, en resumidas cuentas, y si vamos a lo que importa, el pobre no consiguió nada en la vida. Menos mal que le quedó algo para ir a putas y desahogarse, pero aun así…, una frustración. Naturalmente, nadie creerá en serio que se pueda tratar de ese modo la biografía de una persona reduciéndola “a lo esencial”, a lo “científico” y mensurable. Pero cuando se trata de sociedades enteras, como Europa, ese es el criterio que se aplica: la cultura sería, en definitiva, una manera de ganar dinero: las culturas que más lo facilitan son las mejores. Es una religión, porque se basa en una fe, la fe en el becerro de oro, por retomar el interesante mito de la Biblia.

P ¿Quiere decir que la cultura europea no solo no es la de la Unión Europea, sino que esta representa su decadencia? Porque no todo se reduce al PIB. Están las libertades, los derechos del individuo, la creatividad cultural… Eso se reconoce también en la UE.
Se reconoce, como también lo hacía el marxismo, pero como derivado y en definitiva como elemento secundario… Y reducible también a comercio y dinero. La UE significa la degradación de la civilización europea. Si fomenta el multiculturalismo es precisamente porque refleja una decadencia. Debiera estar claro que con la II Guerra Mundial, la Guerra de las Tres Ideologías, Europa, como civilización, ha entrado en una profunda decadencia, aunque le reste cierta voluntad de poder. Otras culturas pueden admirar a la europea por sus logros económicos pero la desprecian desde un punto de vista más amplio. Tengo la convicción de que la civilización europea es superior a las demás, pero eso no significa que no tenga muchos puntos débiles a lo largo de su historia. No sería humana si fuera perfecta. Dista mucho de la perfección.


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Opciones claras para el 28-A
Editorial ABC 17 Febrero 2019

El corto mandato de Pedro Sánchez en La Moncloa ha sido suficiente para dar a las elecciones del 28 de abril un significado político especialmente importante. Con Sánchez en el Gobierno, el PSOE se ha retratado como un partido que no respeta sus promesas -como la de no contar con los independentistas «ni para una moción de censura»- y menos aún los límites escritos y no escritos de la convivencia democrática en el marco de un Estado de Derecho. Pedro Sánchez ha situado al PSOE en una percepción del poder como un fin en sí mismo que justifica cualquier medio, incluso el de pasar a la historia como el primer -y confiemos en que sea el único- presidente del Gobierno de España elegido con los votos de un partido filoetarra. El mensaje del PSOE, urgente y falsario -pero que el PP no debe desdeñar-, es que Pedro Sánchez es un patriota víctima del separatismo y por eso ha preferido convocar elecciones que permanecer a toda costa en La Moncloa. Buena parte del resultado del 28-A dependerá de si este mensaje cala entre los ciudadanos o de si los partidos de la oposición -sin tremendismos, ni eslóganes gruesos- demuestran que es una falsedad, como realmente es. Sánchez ha convocado elecciones no porque no quisiera pactar con los separatistas, sino porque la negociación con los separatistas le salió mal. Y si gana el 28-A con opciones de formar gobierno, Pedro Sánchez intentará de nuevo ese mismo pacto, porque esta tendencia filonacionalista ha arraigado en la nueva naturaleza del socialismo español.

Ante la definitiva superación del bipartidismo, el 28-A se presenta como una alternativa entre formar con Partido Popular, Ciudadanos y Vox una mayoría de cambio constitucionalista, en la que el PSOE no quiere estar; o facilitar a la izquierda una nueva oportunidad para experimentar con la unidad de España y la concordia nacional mediante pactos disolventes con el nacionalismo separatista. Sánchez y su equipo electoral están diseñando espejismos para evitar que la opinión pública perciba la realidad de esta encrucijada, en la que los electores tienen en su mano impedir que, de nuevo, sean los separatistas los que quiten y pongan presidentes en La Moncloa. La izquierda quiere crispación en el ambiente para crear una polarización social, aunque esta vez esa táctica puede encontrar su réplica en la derecha. El votante constitucionalista debe estar movilizado porque en estas elecciones sí está claro lo que representa cada cual. El victimismo de última hora de Sánchez no debe borrar el rastro de sus pactos y encuentros con el presidente Torra, de los continuos mensajes de legitimación de los postulados nacionalistas y de la política de enfrentamiento y revanchismo, tan peligrosa como inútil. Las opciones de los votantes para el 28-A están muy claras.

Echemos al inepto, traidor, chulo, plagiario, guerracivilista y embustero
EDUARDO INDA okdiario 17 Febrero 2019

Pocas veces la opinión publicada recibió tan bien a un presidente del Gobierno. Normalmente, los medios acogen con alborozo a los socialistas y de uñas a los populares cuando osan ganar unas generales. Los que hasta el 1 de junio de 2018 veían un paquete a Pedro Sánchez, de repente, como por arte de birlibirloque, lo asociaban siquiera veladamente con Willy Brandt, François Mitterrand, Olof Palme o Felipe González. Palabras mayores para un tipo liliputiense política, moral e intelectualmente. Su Ejecutivo recibió no menos parabienes: en este caso con algo más de razón porque la presencia de Margarita Robles, Josep Borrell, Fernando Grande-Marlaska o Nadia Calviño garantizaba cierta altura en carteras clave.

Y realmente nunca un presidente acumuló tanto desprestigio en tan poco tiempo. Los suyos ya no se atreven a defenderlo porque saben que estamos ante un tipo más falso que Judas, ante un sujeto que no da la talla, ante el Principio de Peter en estado puro, ante un jeta de tres al cuarto al que le da igual ocho que ochenta, ante un individuo que antepone su ego elefantiásico a España y a los españoles. En resumidas cuentas, ante el peor presidente de la democracia que deja al nefando José Luis Rodríguez Zapatero casi, casi, como un hombre de Estado.

El 28 de abril nos jugamos TODO. No podemos fallar. Lo contrario sería repetir la experiencia con un premier que ha practicado una política de tierra quemada que se resume en cuatro palabras: yo-mí-me-conmigo. Un personaje que llegó al poder tan legal como ilegítimamente con una moción de censura orquestada inicialmente en el tribunal de la Gürtel, con el siniestro De Prada de muñidor del golpe, con el novio de la ministra Delgado (Baltasar Garzón) de maestro de ceremonias y de la mano de lo peor de cada casa. Si a usted, querido lector, sea socialista, pepero, voxero o ciudadano, le cuentan hace 10, 15 y no digamos ya 20 años que el presidente del Gobierno va a salir elegido gracias a los votos de los independentistas catalanes o los proetarras, hubiera mandado al frenopático más próximo a su interlocutor.

FUERA EL INEPTO. Los números nunca mienten. Y las incontrovertibles estadísticas oficiales señalan que cuando llegó el marido de Begoña Gómez, que eso y no otra cosa es en realidad Pedro Sánchez, nuestra economía crecía al 2,9% y ahora lo hace entre el 2,4% y el 2,5%. En números redondos, unos 5.000 millones de riqueza menos. Las previsiones para este ejercicio no son precisamente halagüeñas. El des-Gobierno de Pedro Sánchez y el Fondo Monetario Internacional coinciden en que no pasaremos del 2,2% mientras organismos privados como Funcas hablan ya de un 2,1% e incluso menos. Vamos, que más Sánchez será sinónimo de más pobreza y, consecuentemente, más paro. Otro dato que pone los pelos de punta: el año pasado se crearon 115.000 empleos juveniles, éste andaremos por la mitad, unos 65.000. Nuestro protagonista va camino de vencer en miseria a un Zapatero que nos legó el mayor marrón económico conocido.

FUERA EL TRAIDOR. Un presidente que es capaz de aceptar los “síes” de la gentuza que acaba de protagonizar un golpe de Estado y de la basura que asesinó a 850 españoles es un presidente indigno. Un felón. Un caballo de Troya. Sus devaneos con los Tejeros del siglo XXI culminaron con la aceptación de varias de las propuestas formuladas por el president de la Generalitat, ese tal Torra que considera que el resto de los españoles somos “bestias”, “víboras”, “hienas” y tenemos “una tara en el ADN”. El “sí” a la figura del relator, que viene a admitir una bilateralidad y un conflicto o una guerra que no existen, ha sido el culmen de la carrera a ninguna parte de un primer ministro que tiene más peajes en la sombra que pagar que trampas una película de chinos.

FUERA EL CHULO. No lo digo yo, lo apunta genialmente Alfonso Guerra. “Jamás he conocido a nadie con unas ansias más grandes de dormir en Moncloa”, apunta el ex vicepresidente, “¡ni en los presidentes del Partido Popular!”. “Ese afán de protagonismo”, prosigue, “esa afectación por su imagen, ese estudio de sus gestos y sus poses, ese terrible vacío en todo cuanto dice, la insignificancia de su mensaje, las ansias porque no lo saquen de allí ni con agua hirviendo, aunque para ello tenga que asociarse con lo peor de cada casa… Hemos fracasado en ese partido que hoy tenemos. Y nada hace prever que las cosas puedan mejorar”. Su matonil “¡os vais a enterar!” a la bancada de Ciudadanos, más propio de un afterhours que de la sede de la soberanía popular, es el epítome de cuanto digo. El único delito de Albert Rivera fue requerirle su tesis. Anécdotas como ésta hay para dar y tomar.

FUERA EL PLAGIARIO. Si esto fuera Alemania, el debate “Sánchez sí-Sánchez no” haría ya cuatro meses que no existiría porque estaría en casita disfrutando de las prebendas propias de los ex. La diputada socialdemócrata Petra Hinz fue forzada a coger los bártulos e irse por donde había venido al demostrarse que había falsificado su currículum. No era abogada, menos aún doctora en Derecho, sus estudios se limitaban a la Formación Profesional. El ministro de Defensa de Angela Merkel, Karl-Theodor zu Gutenberg, renunció en 2016 al descubrirse que había fusilado 70 de las 470 páginas de su tesis doctoral en Derecho. Menos que un Pedro Sánchez que plagió o cometió errores que le incapacitan como doctorado en el 52% de su fakesísimo trabajo. Con otra ministra de Merkel, en este caso de Educación, Annette Schavan, ocurrió tres cuartos de lo mismo al comprobarse que era una jeta académica. Aquí, los medios de izquierdas, que son legión, se pusieron a taparle las vergüenzas y lo consiguieron… de momento.

FUERA EL GUERRACIVILISTA. Un presidente cuya gran propuesta a la sociedad española no es la creación de empleo y de riqueza, el freno a la inmigración ilegal o arreglar el cristo territorial sino la exhumación de una momia no merece siquiera tal denominación. El Pacto de la Transición, bendito culpable de estos 40 años de prosperidad, paz y estabilidad, fue primero demonizado por Zapatero y ahora definitivamente dinamitado por Sánchez. Su obsesión electoralista (Franco le importa un pimiento) por sacar los restos del Valle de los Caídos demuestran el nivel del personaje y que, con tal de mantener el Falcon, los edecanes y los mil y un pelotas, es capaz de devolvernos al 36. Eso sí: de retirar las calles, las placas, los monumentos y los estadios a asesinos como Carrillo, Pasionaria, Largo Caballero o Companys, ni hablamos. Su perfil psiquiátrico queda tanto más claro cuando comprobamos que quiere sacar a Franco del Valle de los Caídos antes del 28-A y convertir el traslado de los restos en el ¡¡¡gran acto de la campaña electoral!!! No es broma.

FUERA EL EMBUSTERO. Un personaje que llega a la Presidencia del Gobierno pudiendo prometer y prometiendo que convocará elecciones “cuanto antes” y tarda ocho meses en hacerlo es un mentiroso de marca mayor. Si no llega a ser porque sus socios bolivarianos y golpistas le han dejado tirado, el “cuanto antes” habrían sido dos años. Las mil y una trolas que nos ha soltado el cuate desde junio las dejamos para otro día porque necesitaría 100.000 palabras y no 1.400 para enumerarlas adecuadamente.

El 28-A nos jugamos algo más, muchísimo más, que quién gobierna o deja de gobernar. El último domingo de abril el debate será mucho más dramático: España sí-España no; crecimiento económico sí-crecimiento no; empleo sí-empleo no; golpismo sí-golpismo no; bolivarianismo sí-bolivarianismo no; guerracivilismo sí-guerracivilismo no; inmigración ilegal sí-inmigración ilegal no; buenismo sí-buenismo no; corrección política sí-corrección política no; en definitiva, pensamiento único sí-pensamiento único no. Hay que ir a votar en masa como si no hubiera un mañana. Cada voto será crucial en unas elecciones en las que el resultado estará bastante más ajustado de lo que esperamos quienes ansiamos un Ejecutivo liberal que continúe las reformas necesarias para hacer de España la gran nación que fue y que debe volver a ser. Quedarse en casa tumbado a la bartola, confiarse o irse a la playa puede ser letal. Si la mayoría natural de este país acude como un solo hombre a las urnas evitaremos que el peor presidente de la historia acabe con España. Es la única manera de echar a Sánchez.

Se juega el Falcon
Antonio Burgos ABC 17 Febrero 2019

España se juega mucho en la «Dominica in Albis», el domingo siguiente al de Pascua de Resurrección, el 28 de abril electoral dichoso y ya famoso. Así pueden quedar muchos partidos: «in albis». Y muchas esperanzas de recuperar lo que entendemos por España: «in albis». Pero de lo que se juegue España en ese día parece que a quien nos ha convocado a las urnas, a Pedro Sánchez, le trae sin cuidado. Sánchez es de los de primero él, después él y luego él. Y se juega no solamente el poder, sino lo que ha convertido en su signo. Antes el símbolo del poder era una vara de mando, un bastón con puño de plata. Ahora el símbolo del poder, en el que Sánchez se pasó casi nueve meses sin cumplir su promesa de convocar elecciones, es otro. Es el Falcon 900B. Tener un avión privado, pero que no es privado, sino público, dispuesto las 24 horas para cuando te quieras dar un paseíto por la muralla real o llevar a «aquí mi señora» a un concierto de rock. O para ir a Valladolid, ciudad con la que nos conecta, y quizá en menos tiempo que el Falcon, un Ave maravilloso que te planta allí en un periquete.

Usted, como yo, habrá recibido por WhatsApp esa foto de Sánchez con sus gafas de sol sentado en la poltrona del Falcon simbólico de su poder, con un pie con toda la guasa del mundo: «La legislatura se le ha pasado volando». Como en el cante de Camarón: «Volando voy,/ volando vengo,/ por el camino/ yo me entretengo»... en presidir de vez en cuando un Consejo de Ministros. Y de Ministras, que se me olvidaba. Y eso, justamente eso, es lo que se juega Sánchez en la Dominica in Albis. No si tiene que pactar con los separatistas catalanes y los bilduetarras que quieren romper la constitucional unidad nacional que le recordaban las banderas rojigualdas de Colón que le pedían lo que al final ha tenido que hacer: elecciones. No se juega si tiene que pactar con Ciudadanos, partido que lo mismo sirve para un roto de apoyar a Susana Díaz en la Junta de Andalucía que para un descosido de desalojarla y gobernar con el PP y con los votos de investidura de Vox.

Me pongo «en los zapatos» de Sánchez, como dicen los americanos, y comprendo que el hombre haya convocado las elecciones cuando más favorables le aparecían en las tezanerías, que son una cosa muy distinta de las encuestas de Michavila. Tiene que ser comodísimo eso del Falcon. Nunca he volado en avión privado, pero debe de ser una gozada poder emprender tu vuelo a la hora que te convenga, sin hacer cola en el mostrador de la compañía para sacar la tarjeta de embarque y para facturar. Y sin pasar el control de seguridad y que te quiten el bote de champú. Sin arrastrar tu maleta de ruedas por los cada vez más largos pasillos aeroportuarios, sin saber, además, si te la dejarán llevar en cabina o la meterán en bodega. Y si te la dejan, tener que pulsearla hasta un departamento superior, empujando bolsas y chaquetones para hacerle sitio. Sánchez se juega en el 28-A el signo del poder del Falcon o la maldición bíblica de tener que ir por Ryanair. Como seguramente conoce lo de Ryanair, por eso se aferra al poder. Me pongo en su piel y comprendo que le tenga horror a tener que sacar otra vez el billete por internet y acudir al aeropuerto al menos 90 minutos antes. Y al ir sacar la tarjeta de embarque, tener que pagar 50 euros por no haberla impreso por internet. Y la larga caminata sin «finger» hasta el avión, bajo el solazo o helándote, y que no te admitan la maleta de ruedas porque no sacaste «priority». Y luego estar sentado con las rodillas encogidas en la fila 29. Y aguantar a la azafata que vende boletos para la rifa. Y hasta pagar por un botellín de agua que pidas. Sánchez no es que quiera ganar las elecciones: es que no está dispuesto a volver más a Ryanair. Aunque nosotros tengamos que aguantar a un presidente no precisamente «low cost», sino bastante «high cost».

Tenemos una oportunidad. No la desaprovechemos
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Febrero 2019

PEDRO SÁNCHEZ OPTA POR ADELANTAR LAS ELECCIONES GENERALES PARA EL 28 DE ABRIL Y CAMBIA RADICALMENTE SU DISCURSO MOSTRÁNDOSE COMO UN ESTADISTA RESPONSABLE.

La noticia era ya esperada, pero siempre sujeta a la veleidad del último momento y cambio de criterio del siempre impredecible Pedro Sánchez. Un sujeto capaz de decir una cosa y retractarse de ella a las pocas horas o días en una constante improvisación y política del “globo sonda”. El caso es que tras más de ocho meses de gobierno plagados de medidas revanchistas, sectarias y gestos irresponsables en su relación con los golpistas catalanes, ha visto como su principal baza ética para mantenerse en el poder, los Presupuestos Generales del Estado, eran tumbados por la oposición del PP y sus socios habituales; CIUDADANOS y los golpistas de ERC y PDeCAT, a los que nada parece satisfacer si no se atiende a sus exigencias sobre los presos, exiliados y el reconocimiento de su impostado derecho a decidir. Pedro Sánchez ha sido desenmascarado en su propia política de concesiones y contradicciones y obligado a decidir entre transigir con los golpistas o enfrentarse a gobernar vía Decreto Ley. Finalmente y por pura estrategia electoralista ha optado por concluir la legislatura, aunque dándose tiempo suficiente para editar algunos Decretos Ley como el de la exhumación de los huesos de Francisco Franco.

El caso es que la fecha elegida para las elecciones era la que muchos manejaban como probable y la que, según las encuestas, más beneficia al PSOE. Lógico y normal en quien quiere asegurarse la debilidad de sus enemigos políticos. Porque en España desgraciadamente no existen oponentes políticos sino enemigos irreconciliables con visiones radicalmente opuestas de lo que conviene a España y a los españoles. Y la verdad es que el discurso de ayer de Pedro Sánchez junto a la editorial de hoy de El País digital, dejan una preocupante sensación de peligro inminente si este impresentable sujeto vuelve a hacerse con el poder repitiendo esas alianzas con los enemigos de España, que no me canso de enumerar: PNV, EH BILDU; UNIDOS PODEMOS; ERC y JxCAT (que será posiblemente quien finalmente se presente anulando al PDeCAT).

El discurso de Pedro Sánchez fue el primer mitin electoral que resaltaba los supuestos “logros” y avances en temas sociales en sus cortos ocho meses de gobierno. Entre ellos no tuvo ninguna vergüenza en incluir como propios, los éxitos de acciones previas del Gobierno del PP de Mariano Rajoy, que no olvidemos estuvo gobernando más de siete años hasta su salida por la moción de censura. Una desvergonzada forma de ponerse “plumas ajenas”. Porque si vamos a la realidad, están por ver los resultados de todos esos Decretos Ley (25) donde su plan estrella ha sido el intento de exhumación de los restos de Franco, que aún está lejos de ejecutarse. Y todo precisamente debido a la torpeza y atolondramiento al creer que iba a ser “coser y cantar” sin haber estudiado detenidamente la viabilidad jurídica del proceso.

De este discurso destacaré lo que considero más relevante y que retrata a este personaje que no solo traicionó a su partido, sino que pactó con los golpistas hasta llegar a ofrecerles el indulto antes de ser condenados, destituyendo a los que en la Abogacía del Estado se alineaban con la Fiscalía a la hora de calificar los delitos por el golpe de Estado, sustituyéndolos por otros más "bizcochables" que no dudaron en rebajar esas calificaciones:

- “La no asunción de responsabilidades políticas por el partido entonces en el Gobierno y, también, de su principal apoyo parlamentario llevó a que la mayoría del Congreso de los Diputados apoyara el cambio de Gobierno con una moción de censura”. Comentario: Es evidente que esa moción de censura no hubiera prosperado de no ser por la actitud mercenaria del PNV que no dudó en sacar rédito traicionando su apoyo días antes al Gobierno del PP. Y por el bastardo pacto con los golpistas de ERC y PDeCAT. Aunque es de reconocer el error de Mariano Rajoy de no asumir responsabilidades políticas por el tema de la corrupción y no haber convocado nuevas elecciones.

- “No se vota echar a nadie. Lo que se vota es la conformación de un nuevo Gobierno, con su programa de Gobierno”. Comentario: desde luego que la moción de censura se plantea para echar al Gobierno de Mariano Rajoy. Lo miserable es que Pedro Sánchez mintió al decir que solo se presentaba para convocar elecciones generales “lo más pronto posible”. Y no para empezar a gobernar con un programa de Gobierno que no había sido aprobado por los españoles que le concedieron solo 84 escaños. Y mucho menos con un proyecto de presupuestos generales basados en un pacto entre PSOE y UNIDOS PODEMOS seriamente inflacionarios, con un fuerte incremento fiscal y profundamente insolidarios al priorizar a Cataluña y El País Vasco con inversiones adicionales.

- “Esto es lo que hicimos: respetar la letra y el espíritu de la Constitución Española. Constituir otro Gobierno y ofrecer otra alternativa, otro horizonte, necesario, por otra parte, a nuestro país”. Comentario: No la ofrecía, la impuso vía Decretos Ley y avanzó en la nueva estrategia de “diálogo” que le imponían sus socios golpistas catalanes a cambio de mantener su apoyo. Y es la que le ha llevado a este callejón sin salida.

- “Nombramos un Gobierno de personas capaces, de personas que son referentes sociales y referentes también internacionales en sus ámbitos de responsabilidad. Un Gobierno, en definitiva, abierto. Un Gobierno no partidista”. Capaces no sé, pero sectarios hasta la médula sin duda alguna: Ábalos, sindicalista de pro; Carmen Calvo, vicepresidenta y “alta comisionada para asuntos catalanes”, una socialista que dice que el dinero público no es de nadie, y al parecer la Soberanía Nacional tampoco, dispuesta a ceder a incluir en una mesa ilegítima de partidos un mediador de conflictos; Nadia Calviño, Ministra de Economía, que avala conscientemente unos PGE inadmisibles por la UE por incumplimiento del déficit y del gasto con unos ingresos del "cuento de la lechera"; María Jesús Montero, socialista defensora talibán de los PGE hasta su fracaso en el Congreso que la dejó abatida y compungida; Meritxell Batet, una catalana de la rama socialista del PSC, que acompañaba a la “vicepresi” en las reuniones bilaterales de igual a igual con la Generalidad; Isabel Celáa, Ministra de Educación secundaria, una socialista del PSV con un patrimonio no declarado que escandaliza a los propios; socialistas. Y así podría seguir con el resto de Los ministros, incluidos aquellos que se vieron forzados a dimitir por escándalos de patrimonio y sociedades interpuestas. Así que Sr. Sánchez, deje de mentir y decir que era un Gobierno no partidista.

- “Un Gobierno que tenía una firme convicción: gobernar para la mayoría, unir a los españoles, y no enfrentarlos. Por encima de las ideologías, unir a los españoles”. Comentario: Pues la realidad es que ha seguido los pasos de Zapatero y ha hecho una política frentista resucitando fantasmas del pasado, empeñado en exhumar los restos de Francisco Franco de forma improvisada e irresponsable, sin valorar las consecuencias. Miente Pedro Sánchez porque todo lo que ha hecho ha sido para pagar los apoyos de sus socios golpistas catalanes. Desde impulsar el traslado de los presos preventivos a cárceles en Cataluña; o dando carácter institucional a reuniones bilaterales con el Gobierno de la Generalidad que persiste en el desafío y la rebeldía; o aceptando mesas de diálogo fuera de los cauces constitucionales del Congreso de los Diputados y del Senado, incluyendo la figura de un mediador; o adelantando la concesión de posibles indultos a los golpistas condenados; o transfiriendo a la Generalidad las competencias exclusivas de Instituciones Penitenciarias con el grave riesgo de lograr para los posibles condenados unas condiciones muy favorables para un corto o nulo cumplimiento de condena. Simplemente es una colosal mentira.

- “en poco más de ocho meses de Gobierno y tras años de parálisis, se han aprobado en las Cortes Generales 13 Leyes y se han aprobado más de 25 Reales Decretos-ley. Se han traspuesto Directivas que dormían el sueño de los justos, y cuyo incumplimiento en la trasposición amenazaba al erario público. Y se ha recuperado la presencia europea e internacional de España, que hacía falta”. Comentario: Menos mal que llegó el PSOE para salvarnos de la perfidia del PP que solo hizo leyes como la reforma de la Ley laboral, que no mereció la atención de Pedro Sánchez, ni de Ábalos que siguieron aplicándola sin ningún rubor. La presencia de España ha sido como consecuencia del gusto de Pedro Sácnhez a usar el falcon para todo, para asistir a conciertos con su mujer, par irse de vacaciones a Lanzarote, y accesoriamente para vuelos internacionales y asistir a actos en plan "Ejecutivo yuppie".

- “Se ha aumentado en un 22% el Salario Mínimo Interprofesional acercándonos a los objetivos marcados por la Carta Social Europea”. Comentario: Una medida que grava injustamente a las PyMES y que aumentará el paro al no poder soportar este fuerte incremento salarial.

- “recuperamos la universalidad de la sanidad pública. Garantizamos el poder adquisitivo de las pensiones. Revertimos los recortes educativos, las becas. Impulsamos el pacto de Estado contra la violencia de género. Reconocimos el derecho a voto de 100.000 personas con discapacidad que no lo tenían reconocido”. Comentario: Otras fuentes de gasto no compensado por ingresos, asumiendo el compromiso de “la universalidad” de la Sanidad Pública” que ya da muestras preocupantes con signos de colapso por escasez de medios humanos y materiales. Es una absoluta memez querer ir de mecenas rico sin serlo, aunque Pedro Sánchez se comporta como un petulante “nuevo rico”. También el PSOE quería reconocer el voto para más de un millón de extranjeros sin arraigo y sin "papeles" con el fin de aumentar su caladero de votantes. Usar a los discapacitados (su propio nombre lo indica) es simplemente mezquino, ruin y miserable.

- “reforzamos los recursos en la lucha contra la pobreza infantil, que afecta al 28% de los niños y niñas en nuestro país”. Comentario: La pobreza afecta a esos niños y a sus familias y lo que hay que hacer es luchar contra el paro de larga duración. Gracias a la economía sumergida aún no llegamos a los niveles de la posguerra civil, pero es inasumible la actual tasa de paro y precariedad del empleo.Esa es la lucha prioritaria.

- “No quiero olvidar en este punto el refuerzo del Estado con la mayor Oferta Pública de Empleo de la década, que se ha puesto en pie durante estos ocho meses de Gobierno, y la subida salarial de los empleados públicos que ha hecho el Gobierno”. Comentario: En eso de engordar las Administraciones Públicas es especialista el PSOE, basta ver Andalucía y la duplicación de cargos en esa “administración paralela” tejida durante casi 40 años de Gobierno. No necesitamos más administradores sino rebajar el gasto de un sistema inflacionario autonómico nido de corruptelas, enchufismos y clientelismo de los partidos políticos que se alternan en el Gobierno de las CCAA.

Podría seguir analizando este panfleto mitinero de Pedro Sánchez, pero no quiero extenderme y cansar a aquellos que amablemente leen mis escritos. Creo que los españoles no nos merecemos volver a pasar por un Gobierno de gentes tan sectarias, revanchistas y apátridas capaces de pactar hasta con el diablo para mantenerse en el poder. España ha estado a punto de precipitarse al abismo de su desmembración si Pedro Sánchez hubiera aprobado sus PGE y hubiera tenido tiempo para ahondar en su “diálogo” con los golpistas. Tendríamos unos PGE bendecidos por los ultras radicales de izquierda de Pablo Iglesias y su bolivariano PODEMOS y una mesa de partidos a pleno rendimiento para pactar un referéndum en Cataluña, que hubiera sido aprobado en el Congreso por la mayoría actual de los enemigos de España. Lo chocante es que el fracaso de los PGE lo hayan provocado precisamente aquellos que tenían la posibilidad de ir tirando de la cuerda del ahorcado que seguía suplicando su apoyo y dejar para más tarde el tema de los presos y exiliados golpistas. A veces, la suerte se alía con los indefensos ciudadanos, que ahora tenemos la oportunidad de no cometer el error de elegir a este impresentable sujeto y al partido que lo sustenta.En eso nos podemos considerar afortunados por esta irrepetible oportunidad de volver a la normalidad.

¡¡¡VOTAR PSOE ES VOTAR A LOS GOLPISTAS!!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

#LosMierdasTambiénVotan
Javier Somalo Libertad Digital 17 Febrero 2019

La historia del presidente más efímero de la Democracia española es breve, sencilla y dramática: con menos de la mitad de los votos que marcan la mayoría absoluta abrió las puertas de La Moncloa como el que estrena apartamento en la playa. Ni dos PSOE le habrían bastado para llegar por sí mismo al poder pero al fin podía decir, una y otra vez, "yo soy presidente". Hizo campaña por España con la mayor bandera jamás exhibida pero llegó al Gobierno con los votos de quienes suelen quemarla o moquearla: separatistas levantados en un golpe de Estado, nacionalistas siempre en vías de levantamiento, proetarras orgullosos de su estirpe y populistas de extrema izquierda amamantados por Hugo Chávez. No hay un ápice de exageración por muy "trifálico" que parezca el retrato. Entre todos, y gracias a la soberbia egoísta del presidente Rajoy, auparon a la presidencia del Gobierno a un político sin capacidad alguna para serlo.

Justificó la moción de censura en la sentencia del caso Gurtel y desenvainó su vara de medir la dignidad política. Nadie, ni el mismo doctor, daba la talla en su Gobierno, pero siguió midiendo al prójimo sin sonrojarse. Y no, no pasó nada.

Era entonces cuando se discutía si una destitución debía llegar en el momento del procesamiento o si bastaría con aparecer imputado o si la mera sospecha era ya razón de sobra para cercenar una carrera política. Sánchez ya había optado por esta última posibilidad antes de convertirse en presidente. Cayeron Màxim Huerta y Carmen Montón pero el vergonzoso plagio doctoral derogó de inmediato la medida en homenaje a George Orwell. Siendo grave, nadie reparó en que, además del astronauta y de Dolores Delgado, había muchas otras razones para que la Ética del Doctor Sánchez hubiera significado un sangriento harakiri: entre sus socios había prófugos, presidiarios y simpatizantes de una banda terrorista. Será que no se halló ningún currículum inflado artificialmente. Eran todos auténticos y con referencias contrastables.

Desaparecido ante la prensa, ante la sociedad, empeñado en parecer presidente y no accidente, refugiado en el Valle de los Caídos para seguir en el Palacio de La Moncloa y resuelto a avivar la lucha de sexos a falta de la de clases, Pedro Sánchez ha sido un meme de mal gusto, una grosería de la Historia de España y, sobre todo, una traición. Puso precio al golpe de Estado de la Generalidad de Cataluña. Si no se pagó es porque Sánchez ya era un pato cojo.

Nueve meses de vértigo que acaban en Colón
Pero a la breve historia de Sánchez no podemos negarle intensidad. Durante su mandato cambió el liderazgo del principal partido de la oposición en la figura de Pablo Casado, surgió de la nada Santiago Abacal dando el campanazo con VOX en Andalucía, empezó a buscar su sitio Albert Rivera afrancesando su ímpetu original y comenzó a romperse Podemos, el que dormía en tienda de campaña y despertó en chalé de verdes praderas. No es moco de pavo. Casi podría decirse que, en realidad, la de Sánchez ha sido la legislatura del cambio.

Y al final resulta que #LosMierdasTambiénVotan después de esa manifestación de Colón que era un fracaso lleno de fachas, de esos que no saben ni hacer negocios en gasolineras. Una manifestación en la que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, sólo acertó a ver –aunque sea más bien cosa de olfato– "mucha testosterona" y hasta tres falos bajo el gran mástil de la plaza. No sabría yo calificar entonces aquella otra mítica quedada de la ministra con Baltasar Garzón y los comisarios José Villarejo, Enrique García Castaño y Miguel Ángel Fernández Chico para charlar del "maricón", de puticlubs, de "informaciones vaginales" y de jueces encamados con menores colombianos y colombianas. Faltaba Torrente, que se habría ruborizado. #YouToo, ministra.

Pero más allá de fantasías tabernarias, lo cierto es que los chicos de Colón –tranquila, ministra– van a poner a prueba el cambio andaluz –si es que llega de verdad– sin anestesia. Sabremos qué están dispuestos a pactar en España (28 de abril) antes que en las comunidades y ayuntamientos (26 de mayo). De hecho, es muy posible que cuando nos llamen al voto regional y local aún no sepamos quién gobierna España. Una de las claves estará en la capacidad que tenga Albert Rivera para entender una alternativa real al socialismo español del siglo XXI, inconcebible sin la compañía de los peores enemigos de la democracia, como bien sabe. Este mismo viernes ha hecho amagos de aflojar su cordón sanitario hacia VOX pero cada día tiene su afán, su twitter y su complejo. Todos tendrán que sopesar si son más importantes ellos o el país que pretenden gobernar. Lo único seguro es que Pablo Iglesias le dirá a Irene Montero que le diga al PSOE que puede contar con ellos, con permiso de Íñigo Errejón. Escribí hace unas semanas que Andalucía era víspera de España y así parece que va a suceder.

Bochornoso final de Pedro el franco
La despedida de Pedro tenía que ser tan bochornosa como su llegada. Y no ha defraudado. Pese a estar desaparecido la mayor parte de la legislatura en el Falcon, no ha dudado en convertir el atril del Gobierno en su primer escenario de campaña electoral. Ketty Garat ya nos había adelantado lo que iba a anunciar pero el presidente quería eternizar su primer espacio gratuito de campaña –es un decir, porque nos fríen a impuestos–, preludio de lo que será este Gobierno hasta que se disuelvan las Cortes. Para más inri, desde Monclolliwood nos enviaban un vídeo del Consejo de Ministros en el que los susodichos recibían a Pedro en supuesta intimidad y entre inmerecidos aplausos. Insuperable. Hemos visto la expresividad de sus manos, a la perrita Turca en la escalinata presidencial, sus viajes en nuestro avión con gafas de piloto, y hasta sus paseos por la nieve de Davos haciendo una llamada perdida y cobarde a Guaidó desde el teléfono rojo. Todo ha sido una fachada de cartón piedra, todo ha sido mentira: el sueño cumplido de un niño mimado, pesadilla para el resto.

Aún nos quedan por sufrir algunas semanas de bochorno, los minutos basura. Y Pedro ha sido franco: arrancará campaña oficial en el Valle de los Caídos y en Semana Santa, tratando de convencer a los más jóvenes de que aún se puede derrocar al dictador desde el granito de El Escorial. Después de nueve meses de gobierno y cuarenta años de ausencia, resulta que el PSOE ha parido a Franco. Nos dirá también que jamás cedió al chantaje separatista cuando ha sido parte consustancial del golpe que ya está en el estrado judicial. Y hasta nos recordará mil veces más –las que sean necesarias hasta que él mismo lo crea– que su llegada al poder fue legítima.

La ministra de Industria, María Reyes Maroto –sí, existió– se ha despedido diciendo en Twitter: "Orgullosa de pertenecer a un gobierno que a trabajado [sic] para mejorar la vida de los españoles". Enorme epitafio, a la altura de las circunstancias. Me quedo con que al fin votamos. Con uve o con be, con hache o sin ella. Hasta los mierdas de Colón van a hacerlo.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

Sánchez recupera el discurso de la polarización política
EDITORIAL El Mundo 17 Febrero 2019

Frente a la imagen de moderación y capacidad de diálogo que el presidente del Gobierno intentó mostrar el viernes en su comparecencia, ayer apareció un Pedro Sánchez temerario que llamó a la "movilización" de sus bases contra las "derechas". En su primer acto político, en Sevilla, enmarcado en una precampaña que durará más de un mes, Sánchez mostró ya cuál será su agresiva línea discursiva. Nada nuevo que no recuerde a aquel Zapatero que impuso un cordón sanitario contra el Partido Popular: vincular a partidos democráticos con el franquismo y presentarlos como una amenaza no solo para el progreso que representan los supuestos logros de sus nueve meses de Gobierno, sino de la democracia misma. Lo paradójico es que ahora el propio candidato socialista le da la vuelta al argumento y se coloca en el papel de la víctima, advirtiendo que serán las urnas las que rompan el imaginario cordón sanitario que se ha levantado contra el PSOE.

Para Sánchez es como si los españoles no hubiésemos vivido 40 años en democracia y cada vez que puede saca a relucir los fantasmas del pasado, de ahí que, anunciada ya la fecha de las próximas elecciones, el Consejo de Ministros hiciera pública su intención de retomar la idea de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos.

En su mitin de ayer, Sánchez no hizo, sin embargo, ninguna alusión a su fallida estrategia de acercamiento al independentismo. En realidad, ya advirtió el viernes que no tiene ninguna intención de abandonar el diálogo con quienes están sentados en el banquillo del Supremo acusados de los graves delitos de rebelión, sedición y malversación. Estas elecciones son para él una parada técnica, no el punto y final de una política de cesiones y blanqueamiento de los independentistas que, entre otras cosas, tal y como publicamos hoy, ha permitido a la Generalitat la creación de nuevas embajadas con dinero público desde las que seguir agitando y haciendo presión internacional en favor de su proyecto rupturista.

Pero con ser grave esta campaña de polarización de la sociedad española, es más alarmante la irresponsabilidad de un Gobierno que, sin haber podido aprobar las anunciadas medidas fiscales para financiar su política de gasto expansiva, aprobó el aumento salarial de los funcionarios y la revalorización de las pensiones. Ayer, además, anunció su intención de autorizar el subsidio para las personas desempleadas mayores de 52 años, así como la recuperación de la cotización en la Seguridad Social para los cuidadores de personas dependientes, es decir, dos nuevas partidas de gasto. Acierta Casado al centrar su estrategia en revisar las necesidades fiscales y retornar a la senda de equilibrio presupuestario marcada por Bruselas.

El caso extraño del 'doctor Sáncheztein'
FRANCISCO ROSELL El Mundo 17 Febrero 2019

Con una visión claramente anticipatoria, en julio de 2016, el ex secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, previno a su sucesor, Pedro Sánchez, de que rehuyera la tentación de llegar al poder mediante lo que él llamó, en feliz hallazgo, una "investidura Frankenstein". Difícilmente podría gobernar de la mano de una variopinta coalición conformada por Unidos Podemos -amalgama de separatistas, anticapitalistas, ecosocialistas o confederalistas- y por agrupaciones abiertamente secesionistas. "El PSOE no puede ir -remachó durante su intervención en un curso de verano en El Escorial- con los que quieren romper España". Todo fue en vano ante quien estaba resuelto a inaugurar lo que él entendía, sin recato para la hipérbole, un "nuevo tiempo político". Parafraseando a Oscar Wilde, se diría que Sánchez es capaz de resistirlo todo menos la tentación.

Lejos de tomar en consideración una advertencia con remembranzas históricas en aquel "¡Cuídate de los idus de marzo!" dirigido a Julio César en las vísperas trágicas de ser apuñalado por los suyos -entre ellos, su amado Bruto- en la escalinata del Senado, éste decidió reencarnarse en una especie de doctor Sáncheztein. Al modo de Victor Frankenstein, el protagonista de ciencia ficción del relato Frankenstein o el nuevo Prometeo, la novela que la escritora británica Mary W. Shelley pergeñó hace dos siglos a raíz de aplicarse en Londres corrientes eléctricas a restos humanos.

En su afán por desentrañar la misteriosa alma humana, un estudiante suizo de medicina fabrica un ser a partir de las partes seccionadas de cadáveres a los que da vida galvánica. Empero, su triunfo científico resultará, a la postre, su fracaso moral. Pronto percibirá horrorizado cómo el engendro se rebela contra su creador. Ello le lleva a rechazar con espanto su experimento y a huir despavorido. Cuando retorna al laboratorio, el monstruo ha desaparecido. Esto le hace esperanzar que su pesadilla ha concluido. Pero la sombra de su pecado le persigue y se hará trágicamente presente.

En efecto, al sentirse rechazado, el adefesio había avivado un odio irrefrenable y una sed inconmensurable de venganza contra su hacedor cobrándose la vida de sus familiares más queridos. Preso de la fatalidad, el doctor Frankenstein resuelve aniquilar su manufactura. Así, persigue al deforme hasta el último confín de la tierra, donde muere a bordo de un barco que lo recoge en medio del Mar Ártico y al que arriba el demoniaco andrajo. En cuanto el Hijo mata al Padre, la creatura se pierde entre los hielos, poniendo fin a su peripecia vital y a la misma narración.

Si Victor Frankenstein juega a ser Dios, desafiando el orden natural de las cosas, Sánchez se aventuró otro tanto con su "investidura Frankenstein". Primero sobrepasó las líneas rojas que fijó su partido con pactos "antinatura" y se vengó de quienes promovieron su defenestración de la secretaría general. Cuando todos le daban por desahuciado, refrendó su liderazgo en otras elecciones primarias a la secretaría general del PSOE después de la victoria que, previamente, había obtenido como aspirante vicario de la hasta entonces todopoderosa presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Hoy un aparente cadáver al que Sánchez ya ha puesto sustituta -la ministra de Hacienda, María Jesús Montero-, tras haber tenido todo el partido en su puño.

A la destronada reina del sur le faltó la audacia que le sobraba a quien nada tenía entonces y nada podía perder en consecuencia. O César o nada. Un Pedro sin Tierra que ha pasado a ser un Pedro sin Miedo a ojos de sus panegiristas. Su desarrollado instinto de poder le ha permitido hacer de este PSOE un partido cesarista a su imagen y semejanza, donde los cercanos son premiados con prebendas públicas muy por encima de su capacidad y los críticos condenados al ostracismo, independientemente de su valía. Un aviso a navegantes a la hora de confeccionar las listas.

Al cabo de nueve meses de aquella "investidura Frankenstein" que le facultó derrocar a Rajoy, mediante una moción de censura apoyada en la manipulación política de una pieza judicial del caso Gürtel, se ha apeado en marcha de sus socios de Gobierno. Con la excusa de no aprobarle los presupuestos, convoca elecciones para el 28 de abril. Una cita que, como pretendía con aquel órdago, afrontará esta vez desde el lugar de privilegio de la Presidencia de un Gobierno que ha sido más bien un comité electoral municionado por el erario, en vez de por los fondos del partido. Sin duda, le hubiera gustado dotarse de un nuevo presupuesto para disponer de mayor gasto aún con el que regar a los votantes, por lo que se valdrá de las promesas contenidas en el proyecto fallido y le endilgará a sus adversarios su frustración por no haber fructificado unas cuentas que, en realidad, eran cuentos.

En apariencia, con esta maniobra, el doctor Sáncheztein simula huir del monstruo que él forjó para llegar al poder, al igual que Victor Frankenstein salió escopeteado de su laboratorio huyendo del maligno espécimen que había maquinado. El dilema estriba en saber si podrá zafarse de la creatura que procreó para saltar al Palacio de La Moncloa con los peores resultados cosechados jamás por el PSOE o le perseguirá hasta destruirlo como le acaeció al protagonista y a sus familiares del relato de Shelley.

Si ya se advertía en esta misma página el pasado domingo que, más que la extravagancia de admitir un relator que mediara en las conversaciones entre el Gobierno y la Generalitat, como si fuera una negociación entre dos Estados, Sánchez iba a necesitar un relator para sí mismo que le ayudara a hacer un relato creíble con el que concurrir a unas elecciones, es evidente que éste busca su reacomodamiento trazándose un nuevo perfil de líder moderado. Aprovecha que Podemos se desangra en guerras cabileñas y el fraccionamiento del voto de centro derecha, lo que permitirá al PSOE pescar en más circunscripciones.

Dando un giro copernicano, no se ha parado en barras. La ministra Montero ha llegado a presentarlo cual ecce homo mortificado como Adolfo Suárez. Olvidaba la estrella emergente en el firmamento socialista que fue el PSOE el que martirizó de forma cruel al ex presidente artífice de la Transición democrática. Aunque Alfonso Guerra relativice ahora su animadversión contra quien tildó de ser "el tahúr del Misisipi", lo cierto es que, entre otras lindezas, lo calificó de "perfecto inculto procedente de las cloacas del franquismo", le achacó "regentar La Moncloa como una güisquería"- González luego se construiría una bodeguilla- y le acusó de querer asaltar el Congreso "subido en el caballo de Pavía", cuando el general en cuestión no entró en el Congreso cabalgando y el presidente se mantuvo firme contra el golpismo militar y los zarandeos de Tejero el 23-F.

¿Cuántas caras tiene Sánchez? Probablemente tantas como horas el día. Su ejercicio de transformismo y contorsionismo se hará especialmente acusado hasta abril, aunque su trayectoria ya alerte sobre ellos. Como admite el ministro de Ciencia, Pedro Duque, que levante la mano quien no se haya visto sorprendido con alguna decisión de Sánchez. Que se lo pregunten, desde luego, al gato escaldado de Felipe González.

Así, en las primarias de 2014 contra Eduardo Madina se presentó como un socioliberal que defendía la bajada de impuestos, para luego adoptar una pose antisistema. Igualmente protagonizó una ardorosa defensa del constitucionalismo -con una impresionante bandera de España como fondo- y de apoyo a la aplicación del artículo 155 para restablecer el orden constitucional en Cataluña, no albergaba ninguna duda sobre el delito de rebelión que habrían perpetrado los golpistas del 1-O, alentó una campaña internacional de desenmascaramiento del prófugo Puigdemont y calificó al sucesor de éste en la Generalitat, Quim Torra, de "Le Pen catalán". Pero luego urdió una moción de censura con un supremacista al que cortejó sin decoro ni rubor hasta humillarse en Pedralbes al aceptar un escrito de vil sometimiento en 21 puntos vejatorios que legitimaban las aspiraciones de quienes perpetraron el golpe en Cataluña.

Tremenda irresponsabilidad en vísperas de un juicio de la enjundia del 1-O, por lo demás, tras socavar al juez instructor Llarena y rebajar la acusación de la Abogacía del Estado, amén de no renunciar a un futuro indulto. ¡Qué diferencia con un Leopoldo Calvo-Sotelo que, en estado de extremaunción política, trabajó para aumentar las penas y someter a los militares del 23-F al juicio del Tribunal Supremo! Sin duda, una conducta la de este PSOE más propia de partido obstrucionalista, si se admite el término, que constitucionalista.

Como no será fácil de hacer olvidar todo esto, Sáncheztein se valdrá tanto de la tinta de calamar como de fomentar la confusión, al modo de Groucho Marx en Una noche en Casablanca. Al asumir la dirección de un hotel, ordena entre sus primeras medidas cambiar los números de todas las habitaciones. "Pero los clientes se van a equivocar de cuarto, piense en la confusión que crearíamos", arguye uno de sus subordinados. "Y usted piense en la diversión", sentencia Groucho.

No parece que Sánchez, hemeroteca en mano, sea un hombre de convicciones firmes, sobre todo cuando juzga que la coherencia es incompatible con la política. Revestido con aire del gobernante y habiendo interrumpido su negociación con el independentismo de un día para otro, haciendo aspavientos por su deslealtad, este político varias veces enterrado en vida y presidente por sorpresa busca ahora el golpe de fortuna que le reafirme en La Moncloa siendo esta vez la lista más votada. Luego, dotado de esa legitimidad de la que ahora carece y de la que se resiente, trataría de lograr su investidura con los votos decrecientes de Podemos y de los independentistas.

En este sentido, su maniobra es clara: señalará con el intermitente hacia la derecha para colmar su granero con los votos que le devuelvan al PSOE la condición de primera fuerza parlamentaria y luego girará dirección contraria para recabar los apoyos necesarios entre los grupos que le han apoyado hasta hace un par de semanas. Como Zapatero, cuyo manual de resistencia emplea Sánchez, volverá a las andadas con el independentismo porque ha unido su supervivencia a ellos y estos a su vez entienden que, mal que bien, siempre se entenderán mejor con él que con Casado o con Rivera, quienes exigen la reimplantación del artículo 155 en Cataluña.

Mareará lo que convenga y, cuando se vea en aprietos dirá: "Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional", como Fernando VII al jurar la Constitución de Cádiz en marzo de 1820 tras haber renegado de ella. Sánchez y sus socios de moción de censura se necesitan mutuamente como dos borrachos que se agarran el uno al otro para no rodar por los suelos.

De la misma manera que la creatura de la célebre novela de Shelley le promete en un momento dado a Victor Frankenstein que, si le dota de una novia, rectificará su abominable conducta y éste consiente para garantizar la seguridad del resto de su familia hasta que el monstruo le requiere que se valga del cadáver de una inocente ajusticiada con el silencio cómplice de su fautor, Sánchez volvería a encontrarse en la misma tesitura con los socios con los que ha roto temporalmente. Con la martingala de que defienden el derecho de autodeterminación, como si no tuviera en su propio Gobierno una ministra, Meritxell Batet, que está también por el llamado eufemísticamente derecho a decidir.

En su ceguera voluntaria, no quiere percatarse de que, como en la novela Frankenstein o el nuevo Prometeo, llegaría el momento en el que la creatura Frankenstein se enfureciera nuevamente y jurara venganza. "Si me niegas la noche de bodas, ¡voy a estar contigo en la tuya!", proclamará el endriago. En la luna de miel de su ideador, accederá a la habitación nupcial perpetrando el doloso crimen diciendo: "¡Yo cumplo mis promesas!".

En esas circunstancias, el doctor Sáncheztein conduce al país a un proceso ciertamente imprevisible, dado el oportunismo con el que se guía con su ansia desmedida de poder.

El factor catalán que precipitó la caída de Sánchez
El chantaje de los independentistas al presidente ha hecho que los defensores de la unidad de España en Cataluña vuelvan a alzar la voz. «No permitiremos que el futuro inquilino de La Moncloa se arrodille ante los radicales y nos humille a los constitucionalistas», aseguran los representantes de Tabarnia.
Ángel N. Lorasque. larazon 17 Febrero 2019

Tabarnia surgió entre la broma y la desesperación. Un concepto sentimental y geográfico que comenzaron a utilizar aquellos catalanes que se sentían españoles y que se veían acorralados por una masa independentista ansiosa por destartalar las estructuras sociales e institucionales de una comunidad autónoma secuestrada desde hace décadas por los radicales secesionistas. Un neologismo que fusiona las palabras Tarragona y Barcelona que nació en 2011, pero que tomó forma y consistencia en 2017 tras el referéndum del 1-O. Sus «habitantes» se movilizaron, salieron a la calle e hicieron ruido. En parte, éxito suyo es la histórica manifestación del 12 de octubre de hace dos años en la que miles de catalanes salieron del armario, bandera de España en mano, para reivindicar su sentimiento patrio. En el último año han permanecido latentes, pero la situación actual, los movimientos del presidente Pedro Sánchez y el inmovilismo del president Torra les ha llevado a «rearmarse».

Vuelven ahora a levantar la voz para que ningún gobierno central pueda negociar lo que los habitantes de Tabarnia consideran suyo. LA RAZÓN se cita con varios de los representantes civiles (empresarios, médicos, profesores, estudiantes, brigadas de limpieza) para conocer de cerca cuál será su estrategia a partir de ahora y cuál es el futuro próximo de Tabarnia. Javier Megino, consultor de 50 años y vicepresidente de una de las organizaciones más activas pro España (Espanya i Catalans) asegura que «lo que deseamos es que después de las elecciones del 28 de abril, tengamos un Gobierno fuerte y solvente en la defensa constitucional de España, sin más humillaciones ni más arrodillamientos, como hemos padecido en esta difícil etapa de gobernabilidad en precario. No se puede marear la perdiz y no se puede jugar con la soberanía nacional como ha hecho Sánchez».

extranjeros en casa
Este pasional consultor recalca que también hay que convocar elecciones en Cataluña «porque seguimos con la misma basura y la tenemos aquí. Hemos vivido desde la Transición una perversión absoluta a base de ceder, nos han ido vendiendo poco a poco y ahora estamos pagando los platos rotos de las cesiones que han hecho todos los gobiernos desde entonces». La queja más común de todos aquellos que huyen del secesionismo es que, además, desde las últimas elecciones (en diciembre de 2017) el Parlament ha estado inoperativo dejando de lado a los ciudadanos. «Cada día vemos cómo muchos jueces son relevados y sustituidos por otros pro independentismo, igual pasa en la sanidad y en la educación», recalca Megino. Sobre este último aspecto da fe Alba Gómez, profesora de 29 años que ha vivido en primera persona la «falta de neutralidad de símbolos» en la escuela pública. «Se quiere tratar la lengua castellana como extranjera. Yo veo cómo alumnos en Girona o Lleida les cuesta expresarse en castellano y piden por favor hacerlo solo en catalán». Es más, solo se habla castellano en la hora de Lengua, en el resto, el único idioma es el catalán.

Además, lamenta que esto no pueda expresarse libremente por las consecuencias que pueda tener para quiénes manifiesten su rechazo al secesionismo. Otro de los aspectos fundamentales por los que los constitucionalistas vuelven a levantar la voz es para frenar la tendencia negativa que, a nivel económico, supone la incertidumbre generada tras el referéndum ilegal. María Rodríguez trabaja en una empresa que ofrece servicios a, entre otras organizaciones, colegios públicos. «He visto cómo muchas se han ido de Cataluña en estos meses, incluso, en la que trabajo, nos han cortado los pedidos si no se les habla en catalán. No es lógico que por no hablar esa lengua se pierdan clientes», lamenta. Christoph lleva diez años en Barcelona y también trabaja en el sector empresarial donde la dubitación juega en contra de cualquier progreso.

«Es necesario un ambiente socieconómico estable, la seguridad es fundamental. Yo trabajo en una empresa catalana y hemos recibido muchas consultas sobre la situación, los clientes están preocupados. Nosotros fuimos de los primeros en llevarnos nuestras cuentas fuera de Cataluña por lo que pudiera pasar», explica. Le escucha atento José Luis Robles, radiólogo y podólogo, que a sus 51 años ha estado trabajando desde el principio de la crisis como «brigadista de limpieza» para acabar con la simbología independentista que sigue anclada en varias instituciones y lugares públicos de Cataluña. «Ha sido y sigue siendo un esfuerzo de muchísimos voluntarios que a cambio de nada han empleado su tiempo libre para limpiar las calles. Hemos puesto dinero de nuestro bolsillo para gasolina, pértigas y pintura. Gente que se ha quedado limpiando hasta las cinco de la mañana a pesar de tener que ir a las nueve a trabajar», explica. Por este motivo pide que todo aquel que quiera regresar al sendero de la cordura que se sume a las movilizaciones que ya tienen en mente para los próximos meses.

«Hemos estado 40 años secuestrados en Cataluña y los independentistas han vendido a sus seguidores un Dorado que no existe. Todos ellos están ahora frustrados porque ven que se les ha engañado», analiza. Robles destaca además la fractura social que sigue abierta en Cataluña y la ruptura abrupta que ha habido entre miembros de una misma familia y amigos. «Lo bueno de nuestras movilizaciones es que ya podemos salir con orgullo con nuestra bandera a la calle, eso sí aun puedes llevarte algún insulto o escupitajo», reconoce. Alberto Giral, organizador de LosDeArtós, otra de las asociaciones más activas, reconoce que «Tabarnia sigue viva». Para él, este concepto entendido como el conjunto de personas que «nos sentimos españoles» sigue adelante con fuerza porque es «un sentimiento inquebrantable de la unión a España desde las ciudades que nos vieron nacer: Barcelona y Tarragona», y quiere que se sumen a ellos todos aquellos que vivan o no en territorio tabarnés. Giral es uno de los jóvenes pro España que no ha faltado a ninguna de las manifestaciones convocadas en Barcelona, ya que, según él «desde el sofá es imposible cambiar las cosas» y aprovecha su cita con este diario para recordarle al presidente venidero que «no hay legalidad democrática fuera de la legalidad constitucional». El nuevo inquilino de La Moncloa a partir de mayo deberá apuntar en rojo en su agenda una visita a Tabarnia para empaparse del orgullo patrio que recorre cada rincón de este reducto constitucionalista y para evitar que el factor catalán vuelva provocar la caída de un Gobierno.

Razón, libertad y ley
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli  17 Febrero 2019

Son célebres las definiciones de Aristóteles del ser humano como animal racional y como animal político. El problema es que ambas condiciones no siempre van al unísono como demuestran fenómenos como la ofensiva separatista en Cataluña y, en particular, las primeras declaraciones de sus líderes ante el Tribunal Supremo. La aventura secesionista emprendida por Artur Mas, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y demás procesados por rebelión, sedición y malversación no resiste, en efecto, un análisis objetivo en términos coste-beneficio. Su puesta en marcha y desarrollo han traído a los catalanes y al conjunto de los españoles división, enfrentamiento, incertidumbre, angustia, frustración y evidente perjuicio económico. Nada derivado del choque de las instituciones catalanas controladas por los nacionalistas y el Estado puede ser calificado como bueno o positivo, por el contrario, la dilapidación de recursos, la violencia en las calles, el desgarro interior de familias o de grupos de amigos, la huida de empresas y de inversiones, el clima de odio y de rencor creado en el seno de la sociedad, el desasosiego causado en millones de personas, obligadas contra su voluntad a tomar partido entre dos bandos irreconciliables, dibujan un panorama oscuro, decepcionante y profundamente insatisfactorio. Sólo hay que imaginar cuál sería la situación de Cataluña y del resto de España en cuanto a estabilidad, crecimiento, optimismo, eficiencia y confianza en el futuro comparada con la resultante en la actualidad del fallido golpe perpetrado por los líderes independentistas tras décadas de adoctrinamiento venenoso de sus administrados, para advertir el tremendo daño provocado por esta aventura sin sentido.

Pese a la rotunda obviedad desde una perspectiva estrictamente racional de que las desventajas son muy superiores a los beneficios en este malhadado asunto, el dominio del componente emocional ha sido absoluto y, perversamente manejado por los presuntos rebeldes, ha desembocado en la inmanejable maraña en la que tanto constitucionalistas como independentistas estamos atrapados. Hay un punto central de este debate en el que radica la imposibilidad de una salida no traumática y que aparece nítidamente en esta etapa inicial del juicio en el Tribunal Supremo. Quim Torra en su reciente entrevista con Carlos Alsina ha afirmado textualmente: “La democracia va primero, antes que la ley”. Oriol Junqueras, por su parte, se ha negado a responder a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado indicando así que renuncia a considerar los hechos para refugiarse en las proclamas ideológicas, que son ajenas a la materia que va a ser objeto del examen de los magistrados con el Código Penal como única guía. En la supuesta tensión entre ley y democracia, tan cara a los nacionalistas, -“se nos ha metido en la cárcel por poner las urnas”- existe un equívoco que conviene despejar. Cuando se postula como Cicerón que sin ley no hay democracia ni libertad, se sobreentiende que la política se desenvuelve en un Estado de Derecho en el que están garantizados todos los derechos fundamentales y todas las libertades civiles porque si no fuera así, tal como es el caso de Irán, Cuba o Venezuela, efectivamente la ciudadanía se encuentra moral y políticamente legitimada para desobedecer leyes injustas, crueles u opresivas y para combatirlas hasta disponer de una verdadera democracia.

Por tanto, los separatistas parten de una premisa falsa, la de que España no es un Estado democrático de Derecho y que las normas que se les exige acatar son impuestas por un régimen represor. Como es lógico, semejante patraña no cuela, dado que España, Estado Miembro de la Unión Europea, figura en puestos muy sobresalientes en los rankings internacionales de calidad democrática
y de garantismo jurídico. Al estar todo su edificio argumental construido sobre esta base mendaz, no hay forma de hallar un camino que desatasque el embrollo dentro del orden constitucional vigente. Una prueba palpable de la incapacidad de los independentistas para encararse con la verdad y con la evidencia fáctica es su reacción ante cualquier intento de establecer con ellos un debate respetuoso y racional. De inmediato contestan con los peores insultos, franquista, fascista, enfermo mental y lindezas similares. En mis pacientes ensayos de entablar un diálogo argumentado con los portadores de lazos amarillos he recibido las injurias más ofensivas incluyendo mi alopecia, mi edad o mi afonía crónica fruto de una operación de laringe hace más de treinta años, lo que denota el ínfimo nivel ético y humano al que una incansable labor de fanatización en las aulas y en TV3 ha arrastrado a centenares de miles de mis conciudadanos catalanes, en otros tiempos ejemplo de buenas maneras y de elegante seny.

Hace poco recomendaba yo en Twitter una terapia para sanar a la sociedad catalana de la infección particularista y antiespañola que padece consistente en la aplicación del artículo 155 de la Constitución de manera plena y por tiempo indefinido y en la utilización de los medios de comunicación públicos y la educación para limpiar las mentes de instintos tribales agresivos y recuperarlas para la concordia y la solidaridad con el resto de sus compatriotas de más allá del Ebro. Inmediatamente, recibí un alud de descalificaciones indignadas en las que se me tildaba de dictatorial para arriba, probando así que los separatistas rechazan la ingeniería social salvo si la practican ellos.

La tríada indisociable de razón, libertad y ley requiere un demos de ciudadanos bien formados e informados dotados de discernimiento y del hábito de analizar la realidad con el cerebro y no con las tripas. Los dos grandes partidos nacionales desde la Transición hasta la fecha han olvidado esta enseñanza de la Historia -véanse los horrores del siglo XX europeo- y por eso hemos llegado hasta el desastre presente. Ojalá el próximo 28 de Abril emerjan las reservas de sensatez, patriotismo cívico y lucidez que alberga nuestra multisecular Nación y tengamos un Parlamento y un Gobierno dispuestos a aprender de los enormes errores cometidos en el pasado para emprender el rumbo de la cohesión nacional y del compromiso valiente con los valores de la sociedad abierta.

Zanahorias
Jon Juaristi ABC 17 Febrero 2019

Algún día, el Falcon 900B, símbolo de una legislatura chunga y bolivariana, terminará como reclamo de un motel de carretera manchego. O quizás en Cogollos, donde los vientos de la estepa burgalesa desguazaron el yate Azor, del que Felipe González se encaprichó por una temporada, no sé si para sentirse como Franco o como don Juan de Borbón, que subió a bordo una vez, en aguas no territoriales (y no para pescar atunes, precisamente). Algunas de las metopas que adornaron sus paredes fueron a parar a un asador cántabro y otras se subastan de vez en cuando en internet. Así pasa la gloria del mundo.

Temo hablar de Sánchez, que lo gafa todo. Ha gafado incluso a los indepes, y, entre ellos, muy en particular, al pobre Oriol Junqueras, del que nadie parece recordar que cumplirá los cincuenta dentro de mes y medio. Lo que algunos llaman ya su suicidio penal ha sido tragicómicamente propiciado por Sánchez, en dos tiempos tan rápidamente sucesivos que parecen sincrónicos: primero, alimentando la expectativa de un indulto; después, rompiendo abruptamente con Torra. Sólo así se explicaría la aparente psicosis autodestructiva de Junqueras al tratar de convertir el juicio al golpe en un juicio político contra el Estado (lo que ha aterrado al resto de los procesados). Ha creído que existía la esperanza razonable de un indulto antes de comprobar, de repente, que no existe ya esperanza alguna.

Este Junqueras de 2019 me ha recordado al Mario Onaindía del Proceso de Burgos de 1970, hace casi medio siglo (cuando Oriol tenía un añito). Los etarras procesados y sus abogados intentaron hacer del consejo de guerra un juicio político contra el régimen franquista, y a Onaindía le tocó montar el número final, como todos los de mi edad recordamos. Se pedía pena de muerte para Mario y otros cinco de sus compañeros. Estaban seguros de que no tenían nada que perder y actuaron en consecuencia con sus expectativas o con su falta de expectativas. Para su sorpresa, Franco los indultó.

Con el tiempo, Mario Onaindía terminó sus días como senador del PSOE y perseguido por ETA. A los dirigentes de su partido que recomendaban utilizar con los terroristas, como con los mulos tozudos, la táctica del palo y la zanahoria, Mario les solía decir: «De acuerdo: el palo para romperles la crisma y la zanahoria para metérsela como un supositorio». Pero como para los demás la zanahoria era sinónimo de apaciguamiento, la traducían con el mantra más oído de los últimos cuarenta años: «Todas las ideas son defendibles en una democracia, donde cabe incluso luchar por la independencia o la autodeterminación, siempre que sea por medios pacíficos».

He dicho que Junqueras me recuerda al Onaindía de hace medio siglo. Incluso (y sobre todo) en su complexión pícnica, que, no sé por qué, parece otorgarle un plus de bonhomía. Pero, a sus cincuenta años, la edad actual de Junqueras, Mario se había despabilado bastante. Ya no creía que todas las ideas fueran defendibles en una democracia. Joseba Arregui, que venía del PNV y del Gobierno Vasco, mantenía, por su parte, que ETA había hundido el secesionismo. Nadie con un mínimo de decencia, afirmaba, puede sostener esa posición.

En su intervención ante el Tribunal Supremo, Junqueras ha recurrido al mantra contrario, al de que todo es defendible en democracia, es decir, a la intragable zanahoria, que ya lo era antes de que ETA, según Arregui, la desacreditara con sus asesinatos. Y es que el independentismo no es indefendible porque se hayan cometido asesinatos invocándolo, sino porque la sola invocación del independentismo divide las sociedades y provoca violencia asesina a corto plazo, como bien sostuvo Mario Onaindía.
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