AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 20  Febrero 2019

Su palabra ya no les avala
Rocío Monasterio okdiario 20 Febrero 2019

Después de ocho meses hemos logrado que el legado del PP, Pedro Sánchez, salga de La Moncloa. Nos encontraríamos en un momento distinto si los populares hubieran tenido la valentía de decirle a su entonces Presidente que diera un paso atrás por el bien de España. Sin embargo, los mismos que hoy se presentan como los antagonistas de Rajoy y que hacen ejercicios de malabarismo para hacernos creer que son diferentes a la vez que reivindican sus años de Gobierno, quieren transmitir a los españoles que ellos son la solución a los problemas que nos dejaron.

Son momentos de servir a la nación. En VOX lo hacemos sin atisbo de duda y, además, al margen de las encuestas de opinión. Nuestros principios y valores no cambian con los sondeos y lo estamos demostrando con hechos. Si hoy Sánchez está fuera de la Moncloa es por la labor que hemos realizado contra el golpe de Estado. Si no hubiéramos activado el Estado con las querellas que presentamos contra los golpistas catalanes, hoy no estarían sometidos a la Justicia con todas las garantías del Estado de derecho que intentaron quebrar, el orden constitucional. Por eso, si Sánchez ha convocado elecciones es porque no ha podido extorsionar al Tribunal Supremo y, por tanto, no ha podido obtener el apoyo del separatismo y los enemigos de España para los Presupuestos Generales del Estado.

El PP y Ciudadanos pueden ponerse las medallas que quieran a este respecto, pero los españoles saben que el trabajo que ellos no hicieron lo ha realizado una fuerza política sin representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Ahora, además, nos critican por hacer valoraciones políticas a las puertas del Alto Tribunal. No sólo eso, sino que, además, ven con malos ojos que un partido pueda presentarse como acusación particular. ¿Qué preferían entonces, que no fueran juzgados los golpistas? Porque de no haber presentado VOX una querella, hoy no estarían sentados en el banquillo los separatistas y Sánchez seguiría en el Gobierno. Cabe hacerse otra pregunta, ¿de qué intromisión en el poder judicial acusan a VOX quienes intentaron renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) “controlando la Sala Segunda desde detrás” en palabras de su portavoz en el Senado, Ignacio Cosidó? Por otro lado, de haberse producido esa renovación del Poder Judicial con la entrada de Podemos, ¿cómo estaríamos hoy? Nunca lo sabremos.

Lo que sí saben los españoles es en quién pueden confiar y quién da valor a la palabra dada. Ese es nuestro mejor aval para las próximas elecciones generales a la Presidencia del Gobierno de España. Otros harían bien en cumplir con lo acordado en Andalucía: el acuerdo firmado entre VOX y el PP era para cambiar, no para gestionar la herencia del PSOE en la región. Para eso siempre podrán contar con Ciudadanos, pero no con VOX. Si el PP quiere llevar a gala su “centrismo” para pactar con unos como con otros para alcanzar el poder, convendría que los españoles lo sepan antes del 28 de abril.

Las próximas elecciones generales van a ser decisivas y los partidos políticos deben decir claramente qué harán y qué no. Sin mentiras ni atajos. Los españoles deben saber, por ejemplo, qué ofrecen los partidos en el ámbito nacional: ¿se va a hacer frente al separatismo catalán y vasco y se va a poner fin a los privilegios de unos territorios en detrimento de los españoles? La respuesta al separatismo va más allá del 155 y requiere de una reacción en todos los ámbitos: el judicial, el político, el mediático y el social. Difícilmente puede realizar esto quien pone como candidato a un catalanista en Baleares y quien ha arrinconado la enseñanza en español en Galicia.

En el ámbito económico: la bajada de impuestos y el adelgazamiento de la Administración van de la mano. Es necesario impulsar una reforma fiscal que fortalezca a las clases medias y que recupere el ascensor social; pero la bajada de los gravámenes debe ser real y sin incrementar deuda por la puerta de atrás, lo que exige afinar de forma significativa la Administración y las autonomías. ¿Puede hacer esto quien hoy habla de “revolución fiscal” alguien que apoyó con su voto la mayor subida de impuestos de la historia, mientras el partido que preside ha incumplido su compromiso de bajarlos en Andalucía? Y en la cultural, hay que garantizar la libertad y los derechos de los españoles y derogar todas las leyes de ingeniería social del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que posteriormente el PP desarrolló en todas las Comunidades Autónomas en las que gobierna. En estos tres ámbitos, la posición de VOX es bien conocida por los españoles. ¿Pueden decir lo mismo el resto de partidos?

Las trolas de Pedro ‘El Breve’
Liberal Enfurruñada okdiario 20 Febrero 2019

Pedro Sánchez ha anunciado que el 28 de abril se celebrarán elecciones generales y los españoles, sensatos, nos preguntamos, si estará esta vez diciendo la verdad o volverá de nuevo a engañarnos como acostumbra. Porque sería absurdo que ahora confiáramos en su palabra después de tantos embustes como nos ha soltado. Sin ánimo de ser exhaustivos, lo que por otro lado estaría absolutamente fuera de las posibilidades de este artículo dada la naturaleza del felón, vamos a resumir algunas de las mayores trolas que Pedro ‘El Breve’ le ha colado a sus votantes. Posiblemente la mayor de sus mentiras sea cuando, al presentar la moción de censura contra Mariano Rajoy, prometió que su intención era convocar elecciones “cuanto antes” para luego, una vez investido presidente, anunciar que lo que de verdad pretendía era agotar la legislatura, algo que no ha conseguido únicamente por una razón: sus cesiones a los independentistas catalanes no han sido consideradas suficientes por el separatismo.

Otra trola bastante importante, desde luego, es la que soltó en la campaña electoral de 2016 cuando se cansó de repetir que no pensaba pactar ni con populistas ni con independentistas: “España no se merece el cambio que propone Podemos con el apoyo de los independentistas”. Esto es lo que declaró a Susana Griso en caravana electoral durante aquella época, un periodo de tiempo en el que a Sánchez aún no se le caían los anillos por viajar como el resto de los mortales. Bastante divertido fue también cuando, desde la tribuna de oradores del Congreso, durante los debates de la moción de censura, dejó grabado para la posteridad aquello de: “Lo que hay en Europa son gobiernos donde, por ejemplo, personas como en Alemania que han desempeñado responsabilidades ministeriales y se les ha descubierto que han plagiado una tesis, lo que han hecho ha sido dimitir”. 159 días llevamos esperando en OKDIARIO esa demanda con la que nos amenazó Sánchez por publicar que él y su ‘negro’ plagiaron en su tesis doctoral párrafos enteros de informes del Ministerio de Industria.

“Si alguien crea una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos, estará fuera”, aseguró en 2015 aquel Sánchez que aún no era presidente del Gobierno. Sin embargo, una vez investido se tragó las sociedades de Pedro Duque, Rosa María Mateo y Pepu Hernández. Señaló, además, que para hacer un CGPJ verdaderamente independiente renunciaría a pactar las renovaciones de los órganos judiciales, de modo que fueran los jueces los que lo hicieran, pero mintió, pactó y nombró. El socialista anunciaba con algarabía que se proponía a dar al Parlamento”la centralidad que se merece y limitar el uso del decreto ley”, un instrumento legislativo de excepción en nuestra democracia que se ha convertido en una de las herramientas fetiche del presidente a lo largo de su breve paso por el Ejecutivo. Se comprometió también a aplicar un nuevo código ético que obligaría a los parlamentarios a ser “totalmente transparentes en su agenda, sus actividades y sus viajes”, y luego su Gobierno declaró secreto oficial el detalle de los gastos de sus desplazamientos en el Falcon oficial. Sin duda, la lista es interminable.

En España todos los políticos han incumplido su programa electoral, en eso Rajoy fue un experto. Pero Sánchez, no sólo incumple su programa, es que, además, parece que le tiene alergia a la verdad y debe mentirle hasta a su médico. Por eso no es demasiado sensato confiar en que el próximo 28 de abril vayamos a ir a las urnas cuando hasta el 4 de marzo no disolverá las Cortes ni convocará oficialmente las elecciones. Todavía pueden venir muchos vientos que le convenzan de que lo que a “su persona” le conviene es mentirnos otra vez.

Engaño masivo al contribuyente
María Claver okdiario 20 Febrero 2019

Decía Pedro Sánchez sobre los Presupuestos de Mariano Rajoy de 2018 que no eran creíbles, que habían inflado la partida de ingresos y que pretendían cuadrar las cuentas sin ejecutar el gasto social. Ahora que los Presupuestos ‘fake’ de Sánchez han sido abortado por sus socios independentistas, y todo hay que decirlo, unas cuentas públicas que desde el punto de vista contable tenía atónitos a todos los organismos nacionales e independientes, ahora que el socialista ha ejecutado el gasto social, pero a lo grande y que promete hacerlo también en campaña electoral y que, sin embargo, no tenemos partida de ingresos porque no tenemos Presupuestos, me quedo con la duda de saber cómo definiría el presidente la situación económica de España.

El crecimiento que hemos tenido, debería habernos servido para recortar el déficit estructural –que es el importante y el que no depende ni de los ciclos económicos favorables, ni de los huracanes de cola–. España tiene una deuda pública que se aproxima al 100% de nuestro PIB y una deuda externa en términos brutos que ronda el 200%. Hay quienes se consuelan citando otros países como Italia o Bélgica, desconociendo que el problema de España es su deuda externa, es decir, el dinero que se va a ir al exterior y es un problema, debemos recordar, que no tienen ni los italianos ni los belgas.

Ahora que Alemania ha esquivado la recesión en su cuarto trimestre por los pelos y su industria está dando motivos de agotamiento; que Italia ha entrado en recesión, que el precio del crudo sigue escalando y que aún no tenemos muy claro si estamos ante un Brexit duro, ¿con qué colchón contamos para este cambio de ciclo? Ninguno. Pero, además, hay que decir que lo más sonrojante de toda esta situación es escuchar a la ministra Montero en sede parlamentaria reconocer que el Gobierno que salga de las urnas, tendrá que recortar el déficit y lo dice cuando siguen anunciando partidas de gasto. Están engañando masivamente a la población.

La sonrojante campaña de Pedro Sánchez
EDITORIAL El Mundo 20 Febrero 2019

Fue anómala la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa y están siendo anómalos sus últimos días antes de disolver las Cortes. Dicha anomalía, como siempre que se trata del sanchismo, consiste en la falta de escrúpulos: los mismos que harían falta para no auparse al poder con los votos de los partidos responsables de un golpe de Estado; y los mismos que harían falta para evitar la tentación de disparar el gasto en precampaña con medidas electoralistas adoptadas por decreto para comprar votos a despecho de la responsabilidad fiscal.

A tan solo un par de semanas para la disolución de las Cámaras, el Gobierno volverá a demostrar el respeto que le merece un Parlamento que no puede controlar arbitrando iniciativas sociales por la vía rápida del decretazo y por un importe anual estructural superior a los 900 millones, según las propias estimaciones del Ejecutivo. Para ello está dispuesto a sobrecargar de trabajo a la Diputación Permanente, concebida para un Gobierno en funciones y no para tramitar legislación de alcance, propia del periodo ordinario.

Para justificar este burdo ejercicio electoralista, la propaganda gubernamental recurrirá a la misma coartada con que ha excusado sus 25 decretazos: por la urgencia social. La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, avanza su propósito de aprobar antes de los comicios de abril la ampliación del permiso de paternidad de cinco a ocho semanas, lo que supone un gasto de 300 millones. Cantidad que ha de sumarse a los 638 millones estimados para pagar lo ya anunciado por Sánchez el fin de semana sobre la recuperación del subsidio a los parados de más de 52 años y el pago de cotizaciones a cuidadores no profesionales de personas dependientes. Asimismo, Valerio tratará de abordar una modificación in extremis de la reforma laboral, lo que ha provocado la indignación de la patronal, cuyo presidente Antonio Garamendi ha explicado que esos "retoques" son modificaciones importantes que no debería introducir un Gobierno en fase terminal y que "rompen el diálogo social".

Pero el sanchismo no solo despilfarra el dinero público sino también la vergüenza propia. Leído Manual de resistencia, resulta difícil reprimir el bochorno ante tan inédito alarde de autopromoción en un presidente que no ha cumplido nueves meses en Moncloa. No se trata solo de la prosa infantil, la tergiversación de batallas orgánicas en su beneficio, la egolatría disparatada o el descaro de asumir como propia la autoría ajena. Es que atribuye posiciones al mismo Felipe VI, a quien se permite enrolar en el bando del sanchismo frente a la irresponsabilidad del PP. Sánchez se retrata como personaje incapaz de distinguir entre la responsabilidad institucional y la obscena ambición personal. Nunca nadie tan poco votado se creyó tanto.

Soberanía nacional y poder político
Jesús Rul. vozpopuli  20 Febrero 2019

Los españoles somos nación libre y soberana. Así lo proclama la Constitución en su artículo 1.2: “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. Pero esta atribución viene de antes: se inicia, fragua y consolida durante la invasión napoleónica de España, a comienzos del siglo XIX, con la renuncia a la soberanía del rey Carlos IV y su hijo Fernando VII a favor del invasor en un marco de quebranto de la vida social y la ruina económica. Los españoles de a pie, de distintos lugares de España, organizados en juntas con notable determinación y sacrificio, se aprestaron a hacer frente al invasor y asumir la soberanía, expresada por la Constitución de Cádiz (1812): “La soberanía reside esencialmente en la Nación...” (art. 3).

El término soberanía remite a lo que está por encima, “sobre lo demás”; es decir la autoridad superior que se ejerce sobre un territorio concreto, cuyo ejercicio se delega a los poderes del Estado, pero la autoridad soberana de la Nación no se subsume en los poderes instituidos cuya legitimidad se funda en ella.

La idea de soberanía nacional es una aportación ideológica liberal derivada del constitucionalismo que arranca en los siglos XVII y XVIII, singularmente, con las obras de Locke y Montesquieu. A finales del siglo XVIII, en el marco de la Revolución Francesa, el abate Sieyès concretó la idea de nación como conjunto de personas iguales y unidas por vínculos legales. Este concepto fue acogido, como se ha expuesto, por la Constitución de Cádiz al definir el concepto de Nación española como “la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios” (art. 1).

El constitucionalismo moderno es heredero de esta tradición al conjugar los valores de la unidad de la Nación (pactum unionis) y los de la igualdad con sometimiento a la ley (pactum subjectionis). La idea de nación se convierte en una entidad objetivada y única, vinculada a un territorio donde se ejerce la soberanía que en el caso de naciones de larga tradición como la nuestra no se corresponde mecánicamente con la suma de los ciudadanos que la componen en un determinado momento histórico, sino que integra a los pasados y futuros, la historia y la cultura que son decisivas para su dinamismo y proyección.

Por eso, el sujeto constituyente es la Nación, y se expresa así: “España se constituye en un Estado...” (art. 1.1), “y la constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles...” (art. 2). Significa que la Nación, indisoluble e indivisible, es anterior y fundamento de todo orden constitucional. Y por eso, la reforma de estos principios y valores superiores que constan en el Título preliminar de la Constitución requieren de mayoría reforzada de las Cortes Generales seguida de su disolución, elecciones generales y ratificación por las nuevas Cámaras elegidas y, finalmente, aprobación por los españoles mediante referéndum (art. 168 CE).

El Estado constituido por el poder soberano de la Nación está formado por un patrimonio de derechos y deberes, y se ordena en un sistema representativo de instituciones públicas: Corona, poder legislativo, ejecutivo y judicial, administración y organización territorial (local y autonómica) sometidos todos ellos al principio de legalidad propio de un “Estado social y democrático de Derecho” (art. 1. CE). Los ciudadanos en el ejercicio de la soberanía elegimos por sufragio, periódicamente, a los representantes de los poderes legislativo y ejecutivo.

Después de 40 años de vigencia de la Constitución procede preguntar: ¿la soberanía de los españoles ha estado bien servida por las instituciones creadas?; ¿es España una nación cohesionada, fuerte, segura, emprendedora y solvente? Estas cuestiones, más allá del libre juego de las opiniones, permiten enjuiciar el entramado del poder político e institucional desde el principio rector de la soberanía:

1.- Todos los poderes públicos e instituciones hasta al último ayuntamiento deben su legitimidad a la soberanía única de la Nación expresada en la Constitución, pero:

-El modelo autonómico creado -había otras opciones- ha resultado inflacionario: discrimina, fractura y dilapida.

-Los partidos regionales nacionalistas actúan con deslealtad y operan en contra de la unidad: crean adeptos con propaganda y subvenciones, limitan derechos individuales e incluso atentan contra la soberanía.

-El sistema electoral de representación política limita derechos: libertad (listas cerradas), unidad (carece de circunscripción nacional), igualdad (los votos no valen lo mismo).

2.- La Nación otorga al poder legislativo (Título III CE) la representación del pueblo español, y al poder ejecutivo (Título IV CE) la dirección de la política nacional, la administración y la defensa del Estado, pero:

-Los partidos nacionales que han gobernado en las últimas 4 décadas (poderes ejecutivo y legislativo), más allá de los indudables aciertos, han sido ineficaces en hacer de España una nación fuerte, cohesionada y solvente: división y crisis constitucionales graves (separatismos, adoctrinamiento), paro estructural, envejecimiento poblacional, deuda, déficit, sistema educativo descuartizado, politizado y obsoleto...

Todo ello condiciona nuestros mejores recursos ante los retos de la 4ª revolución industrial y la internacionalización de España. Los obstáculos que están malogrando las oportunidades son la diversidad en detrimento de la unidad, la incapacidad de los partidos nacionales para articular un proyecto ambicioso de España y el influjo de ideologías totalitarias

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Rivera, en serio
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 20 Febrero 2019

El lunes Albert Rivera tomó una decisión trascendental para la campaña electoral más importante de nuestra historia. Por unanimidad, el comité ejecutivo de Ciudadanos votó que no formará gobierno con el PSOE, con Sánchez o sin él, tras los comicios de abril. E hizo ante los suyos otra promesa esencial sobre el que siempre he dicho que es el problema más grave del Estado: el hecho ilegal, ilegítimo, antinacional y antidemocrático de no poder estudiar en español en buena parte de España. Rivera se comprometió, si llega a presidente del Gobierno, a que cualquier español pueda escolarizar a sus hijos en la lengua común, tanto en la educación pública como en la privada.

Ambas promesas suponen una rectificación de la absurda estrategia de indefinición que arrancó tras las elecciones andaluzas, con la peregrina petición al PSOE y al PP de que apoyaran a Juan Marín como presidente. Por supuesto, eso iba en contra del sentido de la votación, que era echar al PSOE de Sánchez -que es el de Susana Díaz y a las pruebas me remito-, de cualquier plataforma de poder, porque los españoles de Andalucía, con el desatascador de Vox, castigaron por igual a socialistas y comunistas por ser socios del separatismo vasco y el golpismo catalán en la voladura del régimen constitucional, el desguace del Estado y el jaque mate a la Nación.

Pocas horas después de la decisión de Rivera, que supone alinear a los tres partidos de Colón frente al bloque golpista del PSOE, Podemos y los inquilinos del banquillo del Supremo, Sánchez dijo en TVE que, por supuesto, no descartaba pactar con los separatistas "como con el PP y Cs", que para él son, evidentemente, de la misma naturaleza que ERC, Bildu y la banda del forajido Cocomocho y el catanazi Torra. Ellos lo pusieron en Moncloa y no abandonarla es su programa político. Bien está que los españoles sepan contra quién se juegan todo y con quién pueden contar.

En su nuevo libro ajeno, Sánchez dice que lo primero que hizo al llegar a Moncloa fue cambiar el colchón, para no volverse, según el refrán, de la misma opinión que su predecesor. Eso desacredita a Begoña, aventura que Rajoy tenía alguna y admite que su opinión nace por ósmosis, como su tesis y su libro, a los que bastó acercarse a otros para que él los firmara. Si Rivera se fuera con Colchonetti, dormiría en el sofá.

La España que quiere Sánchez, y tú no
Pablo Molina  Libertad Digital 20 Febrero 2019

El eslogan electoral del PSOE no podía ser más acertado. "La España que quieres", en efecto, es lo que se va a dilucidar el próximo 28 de abril en las elecciones generales, las más reñidas de nuestra historia democrática por el número de partidos con posibilidades de convertirse en el más votado y, en consecuencia, marcar la vida política los próximos cuatro años. Una victoria por mayoría absoluta no parece probable, dada la fragmentación del voto en ambos lados del espectro político, pero lo cierto es que el partido más votado tendrá todas las papeletas para condicionar decisivamente la agenda de la legislatura.

Sánchez pretende renovar su pacto con separatistas, proetarras y bolivarianos. Lo mejor de cada casa, instalado nuevamente en "la casa común de la izquierda", aquel viejo eslogan con que González trató –con todo éxito– de reducir a los comunistas levantiscos a un papel testimonial. Pedro Sánchez no miente a los españoles. Al contrario, les presenta su programa con total sinceridad para que nadie se lleve a engaño y vote al PSOE creyendo que es un partido sensato o con cierto sentido nacional.

Es la España que quiere Sánchez y el modelo de país que ofrece a los electores el 28-A. Una España diseñada a gusto de sus peores enemigos y dirigida por un personaje que presume en un libro –seguramente una de las pocas páginas escritas por él– de que su primera decisión ejecutiva como presidente del Gobierno fue cambiar el colchón del dormitorio de la Moncloa. Por supuesto, de acuerdo con Begoña, siempre presente en todas las grandes decisiones de Estado que Sánchez ha adoptado a lo largo de estos intensos ocho meses.

Está muy bien que Sánchez utilice un eslogan tan fácil de visualizar. En efecto, la España que quieren Sánchez y sus socios se hace presente con extraordinaria rapidez en la mente de todos porque la hemos estado viendo en los últimos meses. Y como en democracia se vota siempre a la contra –todos votamos para impedir las opciones que entendemos más perjudiciales para nuestra ciudad, región o país–, esa frase de Sánchez sirve perfectamente para tomar conciencia inmediata de por qué tenemos que votar contra él.

La España que queremos muchos es exactamente la que más odian Sánchez y sus socios, con los que amenaza volver al Gobierno. Los partidos rivales ya pueden ahorrarse, si quieren, la campaña electoral.

¿Elecciones ya?
Las elecciones que pedían las banderas de Colón parecían otras que las que convocó Sánchez
Antonio Burgos ABC 20 Febrero 2019

Hacía mucho que en tan poco tiempo no detectaba un cambio de ánimo parecido al que advierto tras convocar Sánchez las elecciones generales para el 28 de abril, tras ese mitin primero de campaña echándose flores que, en vez de la declaración institucional anunciada, dio en La Moncloa, donde poco más tarde los ministros de su cesante Gobierno se rompían las manos tocándole las palmas. Quizá sea para ovación y vuelta al ruedo. No he visto mayor capacidad de utilización del aparato del Estado.

-¡Ah, del Falcon!
No, el Falcon es un aeroplano del Estado, no lo que se entiende tópicamente por «el aparato del Estado», que sabe manejar Sánchez a las mil maravillas en su provecho. Que no sé, la verdad, si está ahora de presidente del Gobierno en funciones hasta que se celebren las elecciones, de candidato de su partido o de simplemente Okupa de la Moncloa, como en los últimos nueve meses.

Digo que no he visto mayor capacidad de utilización del aparato del Estado porque, no satisfecho con dar su primer mitin desde la mismísima Moncloa, con todas las televisiones en directo, fue al día siguiente a Sevilla, no se sabe por qué medio de transporte (dudo que en Ave como todos), para presentar a Juan Espadas como candidato socialista a la alcaldía, en unas elecciones que sí que ahora nos cogen mentalmente lejos: las del superdomingo de mayo. ¿Le hizo un favor a Espadas presentándolo, o le hizo la cusqui recordando a los votantes conservadores del candidato a alcalde que quien lo presentaba era el que pactó con todos los separatistas habidos y por haber y cedió ante Cataluña? No sé. Porque, además, lo de Espadas le importaba a Sánchez en Sevilla una higa. Le interesaba dar su segundo mitin en dos días. Como luego nos arreó el tercero, el besahuevos de cierre de telediario del lunes, a hora de máxima audiencia en TVE, la suya y de Podemos. Sánchez falconiza cuanto toca, y convirtió en su Falcon particular a TVE en hora de máxima audiencia.

De ahí el cambio de ánimo (y de esperanzas) que he advertido en los quevedescos muros de la patria mía. ¿A que les parece que hace ya mucho tiempo, muchísimo, que la plaza de Colón se llenó de banderas españolas pidiendo «elecciones ya»? Pero voy más lejos en el barrunto de los estados de ánimo de los votantes de derechas que llenaron Colón de banderas de España. Ahora parece como si Sánchez les arrojara a la cara esas banderas de España, los culpara de aquella entusiasmante explosión de afirmación en la unidad nacional, en el convencimiento de que la «Patria común e indivisible» ni se vende ni se negocia. Las elecciones que pedían las pancartas, los gritos y las banderas de Colón parecían otras que las que convocó Sánchez con su mitin desde la mismísima Moncloa. Me da el pálpito de que del «¡Elecciones ya!» hemos pasado al «¿Elecciones ya?» Porque no se medía, quizá, la capacidad infinita de utilización de todos los recursos del Estado en manos de Sánchez, firma en el BOE incluida. Con tal de permanecer en el poder, este tío es capaz de todo. De momento ha sacado el viejo espantajo de «¡que viene la derecha!» para que ningún progre de toda progritud permanezca en su casa, como le pasó a Susana Díaz en las elecciones andaluzas, que por el abstencionismo de la izquierda se quedó compuesta y sin San Telmo. En la euforia de Colón se veía clarísimo que cuando Sánchez convocara elecciones, el triunfo de la derecha constitucionalista estaba asegurado. Cada día se ve más oscura esa esperanza. Sobre todo porque Sánchez no ha negado que, con tal de no bajarse del Falcon, está dispuesto a pactar otra vez con los golpistas separatistas, con los proetarras, con los bolivarianos de Podemos y con quien haga falta. «¡Que viene la derecha!», no: ¡que puede seguir Sánchez! Qué horror.

Piden que el Parlamento foral rechace la OPE de maestros por "primar las plazas en euskera"
UPN considera que no respeta la realidad del sistema educativo navarro y que es "injustificada y sectaria".
Navarra.com El Espanol 20 Febrero 2019

El portavoz de UPN en la Comisión de Educación del Parlamento, Alberto Catalán, ha denunciado que “la decisión del educación sobre la convocatoria de plazas al cuerpo de maestros prioriza las plazas en euskera por encima de las de castellano”.

Catalán ha señalado que “el planteamiento de OPE del Gobierno de Barkos es injustificado, desproporcionado y sectario, además de que no reconoce la realidad del sistema educativo navarro ni la realidad lingüística de Navarra”.

Por esta razón, los regionalistas han presentado una moción en el Parlamento en la que piden el rechazo de la Cámara foral a la OPE presentada.

Para el parlamentario regionalista, “el Gobierno está limitando la igualdad de oportunidades para que los ciudadanos puedan acceder a un puesto de trabajo en la Administración Pública y está perjudicando a la mayor parte de los interinos”.

“Con este tipo de comportamientos el Gobierno nacionalista vasco sigue realizando una política sectaria en la que priman los objetivos nacionalistas por encima de las necesidades del sistema educativo navarro”, ha agregado.

Catalán ha calificado la propuesta del Gobierno de “alejada de la realidad”.

“En una comunidad no bilingüe como es Navarra no tiene ningún sentido que, de 643 plazas que se convocan, 281 (43,70 %) sean en euskera y 362 (56,30 %) en castellano”, ha explicado.

A este respecto, ha señalado que “Navarra no es como la Comunidad Autónoma Vasca, Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares, donde hay dos lenguas cooficiales en toda la Comunidad. El castellano es la lengua oficial en toda Navarra y el euskera solo en la zona vascófona de Navarra, situación que el nacionalismo vasco es incapaz de reconocer y, sobre todo, de asumir”.

Para Catalán, “no es ninguna novedad la falta de respeto del Gobierno Barkos a la realidad de Navarra”.

“Por mucho que se quiera empeñar este gobierno, la mayoría de los navarros no son vascohablantes y utilizan el castellano para relacionarse y vivir”, ha destacado.

Así, ha recordado que “no es la primera vez que se denuncia el sectarismo del Departamento de Educación, empeñado en imponer el euskera por encima de cualquier otro criterio educativo y pedagógico”.

Además, ha manifestado que “la decisión del gobierno genera inseguridad jurídica, ya que no debe obviarse la situación, todavía sin solventar, que se ha dado con la anulación por parte del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, ratificada por el Tribunal Supremo, del centenar de plazas en euskera de la oposición de Primaria realizada en el año 2016”.
 


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