AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Febrero 2019

Ni Iglesias ni Errejón: el líder bolivariano es Sánchez
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Febrero 2019

Tras la emisión en la cadena pública TVE de su Aló Presidente, que nada tuvo que envidiar al autobombo del Gorila Rojo en sus días de gloria, nadie ya puede dudar de que la caída en las encuestas de las dos facciones comunistas, Podemos-Galapagar y Podemos-Madalenas, se debe a una sola razón: Pedro Sánchez es el nuevo y verdadero líder bolivariano en España. Ni en su programa económico de extremísima izquierda, ni en sus alianzas internacionales, ni en su sumisión a los golpistas y separatistas, ni en su desprecio a todo lo español, ni en su indiferencia a la distinción entre lo público y lo privado, ni en su odio a la monarquía parlamentaria, ni en su obsesión con Franco, ni en su propósito de eternizarse en el Poder, ni en su desprecio a los jueces y al Estado de Derecho, ni en el uso sistemático de la mentira en cualquier ámbito se diferencia YoSánchez de Iglesias y Errejón.

Con Maduro y Corbyn
Sólo la estupidez congénita de Maduro le impide comprender que su hombre en España es el Secretario General del PSOE, no los dos cabecillas enfrentados de Podemos. Aunque siguiendo la inspiración de sus sicarios en España, el que ha paralizado, junto con los esbirros de Putin, la acción diplomática en la Unión Europea ha sido Sánchez. El que cuando expulsan a eurodiputados españoles de Venezuela sale a defender al narcorrégimen es Borrell, el escupido -y agradecido- ministro de Exteriores de Sánchez. Y el que sintoniza con su protector mejicano, López Obrador, es Sánchez.

Sánchez es el que hace que una periodista mejicana amaestrada le pregunte a Celáa por la "enorme preocupación" que asegura que hay en México por el auge de Vox. Ojo: no por el narcotráfico, la corrupción, la subida del combustible o la ruinosa demagogia del ex-dirigente del PRI, aliado de Putin y enemigo de los USA, sino por el auge del apoyo a Vox entre los españoles que viven en México. En fin, el único Estado de la UE en el que, pese a reconocer tardíamente a Guaidó, la televisión pública y todas las cadenas izquierdosas se prestan a la justificación del régimen asesino de Caracas, más asesino que nunca, y atacan a diario a los antichavistas es el país que desgobierna Sánchez.

El eje Londres-Madrid-Caracas
Pero nada refleja mejor el alineamiento de Sánchez con los partidos de extrema izquierda antioccidentales y prochavistas que la elección de su socio político preferente en el inicio de la campaña al Parlamento Europeo: Jeremy Corbyn. Ni Melenchon ni Die Linke podrían igualar, nunca superar, el continuado empeño de Corbyn en atacar, insultar y degradar todos los símbolos, causas, ideas y valores que definen a las democracias liberales. El líder laborista inglés es un feroz antisemita, capaz de rendir homenaje a los terroristas palestinos de Septiembre Negro que, en represalia por el asesinato de once deportistas olímpicos judíos en Munich, mató el Mosad. Su afecto por los terroristas muertos se extiende a los cinco del IRA que mató el SAS en Gibraltar, y por los vivos, en su invitación a Gerry Adams.

Y sobre todo, ningún representante de un partido democrático ha sido tan explícito como Corbyn en su homenaje fúnebre a Hugo Chávez, apoyo que sigue manteniendo a su sucesor al frente del narcorrégimen. Sus tuits elogiando al Gorila Rojo, que convirtió Venezuela en una mezcla de checa cubana, narcopiso colombiano y fábrica de muertos de hambre son más emotivos que los de Monedero, Willy Toledo o Pablo Iglesias. Y con el valor añadido de estar en inglés, que los hace pasar por más respetables.

Maduro, también con el separatismo catalán
En Venezuela se concentran cuatro de los cinco viejos reyes que, según Henry-Lévy en su último libro, aspiran a ocupar el trono ausente del Imperio norteamericano: Rusia, China, Irán y Turquía. Falta Arabia Saudí, y porque, como sunnita, es incompatible con el chiíta Irán. A ese nuevo eje o madeja del Mal se añade Cuba, ya unida desde tiempos de Fidel Castro con Irán, también ligado al peronismo de los Kirchner en el atentado de la AMIA en Buenos Aires, cuya denuncia le costó la vida al fiscal Nisman. Si bien se mira, con la excepción del Brasil de Bolsonaro y El Salvador tras las últimas elecciones, son los mismos países que protegían el Socialismo del Siglo XXI, el de Chávez, con Nicaragua, las FARC y, sobre todo, Cuba.

Este bloque neosoviético, con Maduro por delante y Putin por detrás, mantiene una gran atención al separatismo catalán, como hacía la URSS con todos los conflictos nacionalistas en los países occidentales. De hecho, en la era de Stalin, durante la II República y la Guerra Civil, el PCE-PSUC defendía el derecho de autodeterminación de Cataluña y la desmembración de España en una vaga confederación de repúblicas ibéricas… soviéticas. No es de extrañar, pues, que Maduro sea el único Jefe del Estado, antes de ser declarado ilegítimo por la Asamblea Nacional, que haya enarbolado la bandera separatista catalana. Tal vez por eso la Señora de Piqué no quiso participar en el gran festival de Cúcuta en apoyo a la libertad de Venezuela.

En España, el abogado de la causa separatista ya no es Podemos sino el PSOE de Sánchez. Los esfuerzos de Iglesias para que los separatistas apoyaran los Presupuestos del Gobierno Sánchez para el que trabajaban -se ve que lo suyo es siempre trabajar para otros Gobiernos- han fracasado. El único interlocutor válido para ellos es Sánchez como Presidente o Jefe de la Oposición, que es lo que se decidirá en las elecciones dentro de dos meses.

El voto útil comunista será Sánchez
A medida que se vaya deshaciendo el complejo tinglado podemita, el voto útil de la extrema izquierda y del separatismo se volcará en Sánchez. Ya ha demostrado que es capaz de lo que sea capaz Iglesias e incluso más. Por tanto, lo normal es que ese magma de confluencias, mareas y demás tinglados separatistas-comunistas se vaya diluyendo, en favor del PSOE.

Sánchez tratará de presentarse a las Generales como una especie de Carmena, al margen de sus apoyos de extrema izquierda. La alcaldesa de Madrid ya ha devorado a los que la apoyaron en la campaña anterior, pero el que la puso en el Ayuntamiento tras perder ante el PP fue Pedro Sánchez. Esa alianza entre dos demagogos de extrema izquierda con enorme apoyo mediático es la que representa la continuidad de un golpismo disimulado cuyo fin es la demolición del régimen constitucional y en el que Podemos ya no es necesario, ni por la cantidad menguante de sus votos ni por la calidad ideológica de su propuesta, que ha hecho suya totalmente Sánchez.

Ante esta decantación del voto del Frente Popular Separatista en favor del PSOE, es una excelente noticia la candidatura de Inés Arrimadas por Barcelona. Todos los votos que los tres partidos constitucionales logren conseguir en las Generales de Abril serán pocos, y puede que insuficientes, para derrotar a ese bloque electoral bolivariano cuyo caudillejo es YoSánchez.

28 de abril: ser o no ser
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli 24 Febrero 2019

Desde la Transición hasta hoy los españoles han sido llamados a las urnas para elegir a los miembros del Congreso y del Senado en trece ocasiones, algunas de enorme trascendencia, como las constituyentes de 1977 o las primeras con la Ley de leyes ya aprobada en 1979. Otras de gran impacto, como las que dieron la mayoría absoluta al PSOE en 1982 y al PP en 2000 y en 2011, o las que el PP perdió sorpresivamente en 2004 tras la tragedia del 11-M. Pero sin duda las elecciones que se celebrarán el próximo 28 de Abril poseen una relevancia comparable o mayor que cualquiera de las anteriores. Tres son las razones que emergen como decisivas para dar a estos inminentes comicios un dramatismo singular.

La primera es la influencia innegable que el resultado que arroje el recuento en esa fecha tendrá sobre el destino final de los separatistas catalanes encausados en el Tribunal Supremo por los delitos de rebelión, sedición, desobediencia y malversación. Existen serias dudas acerca de la firmeza que un eventual Gobierno presidido por Pedro Sánchez demostraría a la hora de preservar el Estado de Derecho una vez pronunciado el veredicto de los siete magistrados. La ambigüedad de las respuestas del actual jefe del Ejecutivo al ser interrogado sobre tan espinosa cuestión, junto con declaraciones de dirigentes del PSC en la línea de defender la conveniencia de un perdón gubernamental a los condenados, hacen temer lo peor, a saber, que después de vulnerar gravemente la Constitución y saltarse el ordenamiento legal vigente de manera descarada, los culpables de semejantes tropelías se libren del merecido castigo. Tan sólo una mayoría absoluta de la suma de los tres partidos inequívocamente comprometidos con el orden constitucional, PP, Ciudadanos y Vox, garantizaría el cumplimiento de la sentencia, con independencia de su alcance y su rigor. La invalidación del pronunciamiento de los jueces insuflaría nuevos ánimos al secesionismo y a sus bases sociales, que la interpretarían como una claudicación ante sus pretensiones y se lanzarían al asalto final a la Nación que no reconocen en su delirio como suya.

La segunda radica en el peligro de implantar políticas de gasto público desaforado, impuestos altos y trabas a la competitividad en una etapa de desaceleración del crecimiento. Los cambios normativos anunciados por Sánchez en relación al mercado laboral, a la indexación de las pensiones con el IPC, a nuevos tributos que graven a las empresas digitales, la energía y las transacciones financieras y a la limitación del precio de los alquileres, tendrán como segura consecuencia un menor crecimiento, un aumento del desempleo, el descontrol del déficit y una imparable deuda. Por tanto, si pretendemos mantener el ritmo de la recuperación e incrementarlo, es esencial que el PSOE sanchista y Podemos no dispongan de las palancas de la Administración y del BOE.

La tercera es la de mayor entidad porque se refiere a la existencia misma de España como Nación reconocible y como ámbito de nuestros derechos y libertades. Ha quedado demostrado que la izquierda, tanto la de un PSOE reducido a la empresa personal de un ególatra, como la de un Podemos prisionero de un dogmatismo destructivo y liberticida, ni puede ni quiere asegurar la unidad nacional frente a la ofensiva separatista contumaz y desatada. El firmante de tesis y autobiografías escritas por otros sacrificará lo que sea menester para seguir en La Moncloa y en cuanto a Pablo Iglesias y sus confluencias han dejado claro que permitirían un referéndum de autodeterminación en Cataluña, negación absoluta de la soberanía indivisible del pueblo español y de España como vector histórico y como entidad jurídico-política viable.

Por consiguiente, el 28 de Abril lo que se dilucidará no es ya este o aquel programa electoral o esta o aquella línea de acción en fiscalidad, educación, sanidad, seguridad ciudadana, inmigración o bienestar social; lo que estará en juego será si seguimos teniendo un suelo institucional, simbólico y constitucional bajo nuestros pies o nos transformamos en un pecio mutilado y a la deriva, en polvo dispersado por el viento del tiempo, si las gentes del resto del mundo hablarán en un futuro de nosotros como del recuerdo de algo que fue, como hablan hoy de la Atlántida, de Thule o de Tartessos. En cada papeleta de las distintas opciones en liza dentro de dos meses debería escribirse en una esquina “ser” o “no ser” para que el votante supiera el verdadero significado de su sufragio, la bifurcación sin retorno que le aguarda en su colegio electoral.

Error en Waterloo
Juan Pablo Colmenarejo ABC 24 Febrero 2019

Sánchez sigue la senda de Zapatero. Pone el retrovisor en el 36 y a Cataluña como centro de operaciones. La historia de la democracia del 78 se divide en dos. Antes y después de 2004. La memoria histórica no hace precisamente camino al andar. El sanchismo es la herencia de esa política. A pesar de las advertencias, Pizarro se dejó la carrera política en ello, el PSOE ganó las elecciones de 2008 con la nube de la crisis a punto de descargar. Aquel triunfo electoral es el espejo en el que se mira Sánchez. Los 25 escaños del PSC, triplicando al PP, marcaron la diferencia en el resto de España. Ahora el independentismo y los restos del naufragio de Podemos harán causa común y voto útil en Cataluña a favor de Sánchez. Por eso Rivera recluta a Arrimadas para el Congreso. El resultado electoral en Cataluña decide el Gobierno de España. Otra vez o como siempre. Zapatero prometió acatar el Estatuto de Cataluña que le mandaran. Sánchez recoge el guante. El Tribunal Constitucional tumbó todos los artículos de un poder judicial propio. Ahora, mirando al Tribunal Supremo, se entiende todo. Sánchez sigue la hoja de ruta de Iceta a pies juntillas.

Ciudadanos ganó las elecciones autonómicas en diciembre de 2017 con el artículo 155 en vigor y un PP, abatido y en retirada, que desde entonces paga la factura en forma de Vox. No es que Casado se haya echado a la derecha es que la derecha se ha ido del PP antes de su llegada. Arrimadas trata de tapar el agujero que se le ha abierto a Rivera metido en la tierra de nadie del centro. No haber intentado la investidura en Cataluña fue un error. Por lo menos hubiera supuesto un acto de justicia para quienes estaban haciendo las maletas pensando en que el independentismo se salía con la suya. Arrimadas se ha dejado el alma y la voz chocando con un supremacismo al que el PSOE de Sánchez no considera de extrema derecha desde que lo necesita para gobernar. Pero viajando a Waterloo, la valiosa líder de Ciudadanos en Cataluña, vuelve a equivocarse, como en la renuncia tras ganar las elecciones autonómicas. En Waterloo no hay nada más que la huella de la derrota final de Napoleón y un prófugo de la Justicia.

Cataluña va a decidir el próximo Gobierno de España. Por mucho que a algunos les aburra el proceso de independencia, la insistencia es la raíz de su éxito. Puigdemont, Torra, Junqueras saben que la excepcionalidad es el combustible. Arrimadas echa leña a la leyenda de esa fuga presentándose en la guarida del huido. No suma un solo voto más. Como dice el admirado Ignacio Camacho, a Ciudadanos no le gustan buena parte de sus votantes porque vienen del PP. Ahora al partido de Rivera y Arrimadas le ha salido una competencia, Vox, que no es precisamente un lugar de paso sino de estancia para los votantes enfadados con el marianismo y el sorayismo. El viaje de Arrimadas al Congreso responde al propósito de Sánchez de hacer de Cataluña su bastión. La parada en Waterloo es el error que empaña el movimiento reflejo de Ciudadanos a la jugada del sanchismo en Cataluña.

'Spain first'
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 24 Febrero 2019

Un par de semanas después de la victoria de Trump sonó el teléfono en mi casa de Madrid. La llamada venía de Miami y su autor era el cubano Mike González, asesor de Bush, en su día, y miembro destacado de la Heritage Foundation, que tanto ha contribuido a la difusión del pensamiento conservador en Estados Unidos. El autor de la llamada me dijo que quería agradecer la defensa de Trump desplegada por mí en las columnas de EL MUNDO y, de paso, cambiar impresiones sobre los argumentos identitarios a los que yo recurría en defensa de la Tauromaquia.

Jamás habría podido sospechar semejante secuela de mis elucubraciones taurinas. "Algo así" -me dijo- "es lo que nosotros estamos buscando para dotar de contenido el mensaje del America first". Esa invocación patriótica había sido el puñetazo descargado por Trump en el plexo solar de millones de votantes hartos de corrección política, de insensateces progres y de toda la vaciedad conceptual y la degradación moral inherentes a la conjura globalizadora con la que Hillary, el Partido Demócrata y, por extensión, la Unión Europea, con el decisivo apoyo del multimillonario Soros, querían convertir el planeta en un hormiguero habitado por bípedos implumes igualados todos por la distopía orwelliana y desprovistos de sus anteriores rasgos identitarios, sin excluir los anatómicos.

O sea: el ser humano como tábula rasa para sembrar en ella todas las clonaciones conducentes a la unánime sumisión a la idolatría del Becerro de Oro. El homo sapiens, desprovisto así de todo lo aprendido y transmitido por sus mayores, desandaba el duro camino andado desde que el simio se irguió al bajar del árbol, salir de la selva y ponerse a otear lo que sucedía en la sabana. Mammón ganaba la partida. Moisés la perdía. La evolución se tornaba involución.

Un solo sistema: la democracia transformada en oclocracia. Una sola lengua: el inglés, en desleal pugna con el español articulada mediante el globish financiado por Soros. Una sola religión: la tecnología. Un solo imperativo: el de pagar a tocateja los impuestos confiscatorios que el Ogro Filantrópico necesita para atender las exigencias de su bulimia.

Y en eso andábamos hasta que el mecanismo hegeliano de la acción y la reacción -¡La dialéctica, estúpidos!- se puso a corregir el errático rumbo de la Historia. Putin, Trump, el Brexit, Orbán, la Europa insumisa, Bolsonaro... Y Vox. Ayer, Abascal, Morante y yo fuimos a los toros. Spain first.

«One of Us»
Nuevo brote de resistencia en Europa a la degradación relativista
Hermann Tertsch ABC 24 Febrero 2019

Europa ha entrado en una profunda crisis que va mucho más allá de la política de los partidos, su reparto de poder y las relaciones entre naciones. Está ante el más grave cuestionamiento del proyecto europeo concebido tras la Segunda Guerra. Pero también de la muy insatisfactoria realidad desarrollada en estas últimas décadas. Pero ante todo de la propia idea civilizadora que siempre, hasta en los trances más trágicos y duros, había inspirado la acción política y cultural en el continente. La batalla cultural que en el siglo XX ganó el marxismo cultural ha llevado a la sociedad moderna a una vía de agotamiento, confusión y depresión. Amenaza con quedar definitivamente exangüe en una agonía sin capacidad ni voluntad de reacción para salvar el espíritu e identidad que hicieron de Europa la cuna de la emoción humana por la vida en libertad, dignidad, inteligencia y compasión. El lento pero eficaz desmantelamiento por el neomarxismo del concepto del individuo como persona sagrada, hecho a imagen y semejanza de un Dios personal, ha debilitado las defensas frente a la experimentación social, la manipulación total, incluida la genética, con una general deshumanización y desprecio a la vida. Las consecuencias son cultural, moral, política y socialmente devastadoras.

La mala noticia es que en todo el continente se perciben gravísimos procesos de degradación de convivencia, vaciamiento de la cohesión cultural y pérdida de referencias en los valores y principios que llevaron a Occidente a generar la sociedad de mayor libertad, bienestar y compasión jamás habida. La buena noticia es que por primera vez en medio siglo se perciben en toda Europa indicios de reacción ante el drama que el relativismo causa a individuo y sociedad.

Ayer, en la muy solemne sede del Senado francés en París, surgió una nueva voz para una batalla en la civilización occidental contra el agotamiento, la resignación, contra la ignorancia y el vacío. Un grupo de intelectuales y políticos europeos presentaba el manifiesto «One of Us», que lideran el filósofo francés Remi Brague, profesor emérito de la Sorbona y de Múnich, y el español Jaime Mayor Oreja. El manifiesto convoca al rearme de la batalla de las ideas que defiende la civilización como fruto de la herencia de la Filosofía griega, del Derecho Romano, las religiones bíblicas, es decir, la cultura religiosa judeocristiana, la ciencia moderna y la libertad.

El primer paso para corregir un problema es percibir su existencia. La conciencia se refuerza ahora tras unos años de angustia extrema con la crisis económica, inmigración masiva y problemas de seguridad e identidad y desesperanza. Y hay además conciencia de los terribles efectos del colapso de la educación para el conocimiento, estrangulada por el adoctrinamiento. El manifiesto de París de «One of Us», como otras iniciativas que surgen desde posiciones religiosas, políticas o culturales para la autodefensa de la sociedad europea en su espíritu, libertad e identidad, nos demuestran que en medio del ruido ensordecedor de la propaganda hostil, surgen como nunca en tiempos recientes los brotes de esperanza y resistencia.

Hace falta más presión sobre Maduro
 larazon 24 Febrero 2019

No podemos más que elogiar el enorme esfuerzo de movilización que está haciendo el pueblo de Venezuela para acabar con la presidencia de Nicolás Maduro y devolver a su país a la senda de la democracia y la libertad. Pero, al mismo tiempo, los acontecimientos de ayer en los principales pasos fronterizos con Colombia, demuestran que el régimen socialista venezolano está aún lejos de la derrota y mantiene una férrea voluntad de permanencia en el poder.

De hecho, sólo la conciencia de que todos los ojos del mundo estaban puestos en la reacción de Caracas al desafío de la oposición explica la relativa contención de un Gobierno que, hasta el momento, no ha tenido el menor escrúpulo a la hora de emplear la violencia y desplegar sus grupos de matones parapoliciacos para reprimir las manifestaciones de protesta.

En estos días, sin embargo, y pese a que una unidad militar se abrió paso a tiros en medio de una barricada de control levantada por los indígenas pemones en la frontera con Brasil, con el resultado de una mujer muerta y quince hombres heridos, las fuerzas de la Guardia Nacional han reducido la brutalidad de su respuesta, con el uso de gases lacrimógenos y cartuchos de perdigones para dispersar a los centenares de ciudadanos que pretendían hacer pasar los convoyes con la ayuda humanitaria a través de los puentes bloqueados en el área de Cúcuta.

Igual de contenida, al menos hasta la hora de cierre de esta edición, ha sido la respuesta chavista a las concentraciones multitudinarias ante los distintos acuartelamientos del país, aunque haya que lamentar un elevado número de heridos y detenidos.

La situación, sin embargo, puede cambiar en cualquier momento, una vez que Nicolás Maduro, acobardado al principio por la magnitud del rechazo internacional a su Gobierno, comprenda que debe tomar la iniciativa y deshacer el principal frente opositor, que reside en la figura del presidente interino Juan Guaidó y en la legitimidad que le presta la Asamblea Nacional, la única institución que queda en el país elegida democráticamente.

Estamos, pues, ante unos momentos decisivos que exigen, más que nunca, una actuación firme y valiente de la comunidad democrática internacional, especialmente de la Unión Europea, capaz de llevar a los militares venezolanos, que no sólo sostienen al régimen, sino que dirigen la mayor parte de la arruinada infraestructura económica y financiera del país, al convencimiento de que no hay ningún otro horizonte, a parte de la prisión o el exilio, que provocar la caída del tirano y permitir la celebración de elecciones libres.

Ciertamente, la presión internacional, los llamamientos de los opositores, la mera realidad de un pueblo desarmado que reclama a cuerpo gentil y haciendo frente a las balas volver a ser un país normal, en el que se respeten los derechos humanos básicos, está haciendo mella en el Ejército y en la Guardia Nacional, como demuestra el goteo de deserciones, algunas tan clamorosas como la del general Hugo Carvajal, que había sido uno de los militares de referencia del chavismo y al que se vincula con operaciones de narcotráfico en favor de la guerrilla comunista colombiana de las FARC, hoy disuelta.

Pero estas deserciones no son suficientes para provocar el efecto buscado. La única vía eficaz, a pesar de los inevitables costes añadidos para una población que se encuentra en un estado de emergencia humanitaria, es la intensificación de las sanciones económicas con el bloqueo de todos los ingresos exteriores que le quedan al régimen, trasladando al mismo tiempo a Rusia y China la advertencia de que el apoyo a Nicolás Maduro puede resultar muy perjudicial para sus políticas comerciales. Porque, no hay que dudarlo, el chavismo acabará recurriendo a la violencia.

El antisemitismo toma Europa alentado por movimientos radicales
La profanación de varias tumbas del cementerio judío de Quatzenheim y las pintadas contra Simone Veil en París han sobrecogido a Francia y alertado al resto del continente, que ve cómo se consolida un fenómeno que creía olvidado
Asunción Serena / Rubén G. del Barrio / Celia Maza. larazon 24 Febrero 2019

Pintadas antisemitas, violencia contra establecimientos judíos, graffitis ofensivos, pintadas antisemitas, insultos, actos vandálicos y varias profanaciones de tumbas en el cementerio judío de Quatzenheim, cerca de Estrasburgo, han reabierto esta semana una herida con pronóstico de gangrenarse, y que ha puesto en alerta a las autoridades francesas y europeas para poner coto a unos episodios violentos que se han incrementado de forma alarmante desde el año pasado.

? Francia
Emmanuel Macron ha admitido esta semana públicamente que en Francia «la ideología antisemita gangrena algunos de nuestros barrios hasta el punto de que obligan a un insoportable éxodo interior».

Desde principios de los años 2000, numerosas familias de judíos franceses abandonan ciertas zonas llamadas «sensibles» por temor a ser objeto de actos violentos. Los atentados en 2015 contra el semanario «Charlie Hebdo», el Hyper Cacher de Vincennes o la sala de espectáculos Bataclan llevaron a un fuerte descenso de actos con carácter antisemita. Se registraron 355 ataques y amenazas, contra 808 acumulados el año anterior. En 2018 volvieron a aumentar hasta acumular 541 denuncias.

Sin embargo, ante los representantes de las instituciones judías de Francia, el presidente de la República ha reconocido esta semana que los franceses han creído «erróneamente», que el antisemitismo había retrocedido definitivamente, llegando a negar la realidad de estos crímenes, «pero hemos comprendido con horror que sigue vivo». Según Macron, este «resurgir» no puede ser reducido solamente al conflicto palestino-israelí, sino que se trata de algo «más grave, más instalado».

En el mismo contexto, el jefe del Estado francés se refirió al antisemitismo incubado entre grupos y asociaciones de extrema derecha, que ha obligado a Francia a «trazar nuevas líneas rojas». Concretamente anunció la disolución de algunos grupos racistas, empezando por las organizaciones de extrema derecha Bastion Social, Blood and Honour Hexagone y Combat 18.

Bastion social fue fundada en 2017 por antiguos miembros del sindicato de estudiantes de extrema derecha GUD. Llevan a cabo acciones sociales aplicando el principio de «preferencia nacional», en general no centrada específicamente en el antisemitismo. Varios de sus miembros se han visto implicados y en algunos casos condenados por acciones violentas y peleas.

Blood and Honor está relacionado con el movimiento internacional de «skinheads» neonazis fundado en el Reino Unido en los años 80. El especialista en extrema derecha y contra-culturas, Stéphane François, cuestiona la decisión de disolver estas asociaciones porque, aunque en los noventa era uno de los grupos más violentos, «hoy apenas tienen repercusión» en Francia.

Los insultos antisemitas de un chaleco amarillo, próximo al salafismo, contra el filósofo de origen judío Alain Finkielkraut, el sábado de la semana pasada ha sacudido a los manifestantes de este movimiento, muchos de los cuales rechazan estos insultos, aunque según una investigación de la Fundación Jean-Jaurès, son un 44% los que creen que existe un «complot sionista mundial».

? Alemania
En Alemania, país cuya identidad nacional está ampliamente marcada por el arrepentimiento por el Holocausto, se ha disparado también la alarma ante el resurgimiento del antisemitismo en un contexto de crecimiento de la extrema derecha y de la llegada de miles de refugiados de países enemigos de Israel. De hecho, los actos violentos antisemitas registraron un fuerte aumento en el país durante el año pasado y alcanzaron su nivel más alto en casi diez años. Más en concreto, en 2018 se contabilizaron un total de 1.646 actos antisemitas, es decir 9,4% más que en 2017 y su máximo nivel desde 2009. Unas cifras que preocupan al gobierno de la canciller Angela Merkel, que aseguró estar enfrentado a dos formas de antisemitismo. Uno está vinculado a la extrema derecha, pero el otro se relaciona con el enorme flujo de migrantes y refugiados que llegaron a Alemania a partir de 2015, en su gran mayoría musulmanes, lo que facilitó la emergencia del partido antimigración de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que desde 2017 constituye el mayor grupo opositor en el Parlamento.

Varios dirigentes de AfD, además de criticar al islam y las políticas multiculturalistas, han hecho comentarios negando parcialmente la importancia del Holocausto. El colíder de esta formación, Alexander Gauland, calificó el exterminio de judíos y otras minorías de «una pequeña mancha en más de mil años de éxitos en la historia de Alemania» y otro dirigente de AfD, Björn Hoecke, criticó el memorial del Holocausto en Berlín, calificándolo de “monumento de la vergüenza».

? Reino Unido
Los incidentes antisemitas se han disparado en el Reino Unido desde el triunfo del Brexit en 2016. La ONG Community Security Trust (CST), dedicada a la protección de las comunidades judías británicas, registró 727 episodios antisemitas en la primera mitad de 2018, la segunda mayor cifra en más de dos décadas. Más de cien incidentes al mes. Por su parte, según una encuesta de la Agencia para los Derechos Fundamentales de la UE, tres de cada cuatro judíos en el Reino Unido cree que el antisemitismo es un grave problema en el país, el peor resultado de todo el bloque. Esto representa un salto cualitativo respecto a 2012, cuando menos de la mitad opinaban lo mismo. Casi un tercio de ellos están planteándose emigrar por miedo.

En este escenario, uno de los políticos que se ha visto más afectado es Jeremy Corbyn, líder del principal partido de la oposición. Desde que inesperadamente cogió las riendas de la formación en 2015, el veterano político ha llevado al Laborismo a un giro a la izquierda y, desde entonces, ha sido criticado por continuas polémicas por episodios antisemitas. Es más, este ha sido uno de los principales motivos que ha llevado a varios diputados a presentar esta semana su dimisión para formar un Grupo Independiente en la Cámara de los Comunes. Es la primera vez en casi cuatro décadas que el partido sufre una ruptura.

Corbyn se ha visto obligado a pedir disculpas en varias ocasiones cada vez que salen a la luz eventos en los que participó antes de convertirse en líder. En marzo del año pasado, pidió perdón por haber defendido hace siete años un mural callejero que denigraba a la comunidad judía. En agosto, volvía a pedir disculpas por haber actuado en 2010 como anfitrión en un evento donde se comparó al Gobierno israelí con los nazis, con motivo del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de la Shoá. El veterano político ha admitido que el Partido Laborista ha desestimado a menudo, como hechos meramente puntuales, las denuncias recibidas sobre episodios de antisemitismo. Desde 2015, se han registrado oficialmente más de 300 casos.

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Empeñar el colchón
Antonio Burgos ABC 24 Febrero 2019

Ni el cambio de guardia en Buckingham Palace es ya tan famoso como el cambio de colchón en La Moncloa. A nadie ha dejado indiferente conocer la importancia de este cambio, ni ha podido repetir el lema del viejo anuncio de la tele: «A mí, plim, yo duermo en Pikolín». Ha sido más simbólico que cuanto imaginar pudiera la escriba del Tío del Colchón al redactar su «Manual de Resistencia». Así que Zapatero lo primero que hizo cuando llegó a La Moncloa fue retirar nuestras tropas de Irak, y a los americanos que les vayan dando. Y la primera decisión importante y simbólica de Sánchez fue cambiar el colchón. Colchón culpable, porque había cometido el enorme delito de dejar dormir tranquilito a Rajoy, en vez de quitarle el sueño con los obligados recortes de su metida en cintura de la maltrecha economía española.

Como a servidor le gustan las tradiciones más que una tiza a un «tontito» de Celia Villalobos, yo iba a proponer que esto del Cambio de Colchón se convirtiera en una ceremonia ritual del relevo en la democrática alternancia del poder en España. Primero se aprueba la investidura de presidente en el Congreso de los Diputados, después el nuevo va a jurar el cargo ante Su Majestad en La Zarzuela y de allí, con una banda de música delante y las televisiones en directo, todos como en decimonónica procesión cívica, van en comitiva a La Moncloa para la solemne Ceremonia del Cambio de Colchón. Traído, naturalmente, por seis ujieres de las Cortes, seis, en uniforme de gran gala, quienes arrojan ostensiblemente a un punto blanco, para su reciclaje, el viejo colchón del partido saliente.

El colchón de La Moncloa debería entrar a formar parte de las costumbres electorales de nuestra nación. Cada candidato, como los niños nacen con un pan debajo del brazo, debería presentarse a las elecciones con el nuevo colchón bajo el suyo. Y anunciar a los ciudadanos, al pedirles su voto, cómo será el colchón que piensa llevarse a La Moncloa, si de muelles, si de látex. España no puede permitirse el lujo de elegir presidente un señor del que ni siquiera sabemos en qué clase de colchón va a dormir. Si España le quita el sueño, como suelen decir todos en las campañas electorales, lo lógico es que tengamos la seguridad de que lo poquito que duerma sea en un confortable y mullido colchón.

El que ha dejado de ser El Tío del Falcon para convertirse en El Tío del Colchón me ha recordado dos cosas: a los alcaldes de Bilbao y a Joselito el Gallo. ¿Qué tienen que ver los alcaldes de Bilbao y Gallito con el colchón monclovita de Sánchez? Muchísimo. Mis compañeros de Bilbao en el Colegio Mayor Aquinas me contaban una leyenda urbana de su ciudad, que afirmaba que los sucesivos alcaldes del Bocho, junto con la vara de mando, se traspasaban también la querida. En cuanto al Rey de los Toreros, me ha recordado todo esto cuando la gente empeñaba el colchón para ir a ver a Joselito el Gallo. Yo creo que esto último es lo que le pasa a Sánchez. Sánchez ha empeñado el colchón para poder pagar el alto precio del apoyo de los separatistas catalanes, de los bilduetarras y de los podemitas bolivarianos en las elecciones del 28-A. Lo que tristemente ocurre es que ese colchón es España, su Constitución, su Unidad, su Monarquía Parlamentaria. No se fía de su propio colchón de votos fieles, de lo que llaman «el suelo electoral del PSOE», y en una locura de gobernar a base de decretazos le está sacando todo el juego que puede a lo que le han dado por empeñar el colchón en el monte, en el Monte de Piedad, como canta la tuna sobre los libros de Fonseca. Tiene mucho empeño Sánchez en seguir durmiendo en el mismo colchón y por eso lo ha empeñado para pagar futuros apoyos de investidura, en este tiempo en que debería dejar tranquilito al BOE y no seguir gobernando y legislando a decretado limpio, como si no estuviera en La Moncloa durmiendo ya de prestado.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Las 20 preguntas que ha planteado hasta el momento el juicio a los líderes del procés
Las dos primeras semanas de juicio han dejado un buen número de dudas sobre los hechos juzgados o la responsabilidad de los acusados.
Cristian Campos elespanol 24 Febrero 2019

1. ¿Quién pagó las urnas y las papeletas del referéndum del 1-O?
Todos los acusados, salvo uno, han negado saber quién lo hizo. Ese uno fue Santi Vila, que dio la clave durante su interrogatorio: empresarios afines a la causa. Que los responsables fueran esos empresarios no quiere decir que actuaran por libre. Probablemente lo hicieron en connivencia con, y obedeciendo las instrucciones de, los líderes políticos y civiles procesados por el Tribunal Supremo.

2. ¿Quién llevó las urnas hasta los colegios electorales?
Socios y simpatizantes de las asociaciones civiles separatistas financiadas por las administraciones públicas catalanas, y en especial de la ANC y Òmnium Cultural. También, funcionarios de las administraciones catalanas fuera de su horario laboral.

3. ¿Dónde se escondieron esas urnas?
Una hipótesis razonable es que se escondieran en casas de particulares, en iglesias y en los locales de las asociaciones civiles separatistas. Corre por la Cataluña profunda el rumor de que un párroco especialmente leal a la causa las ocultó en tumbas vacías.

4. ¿Se emplearon fondos públicos en el referéndum del 1-O?
Las acusaciones sostienen que se utilizaron ingentes recursos públicos, más allá del uso de los colegios electorales, y que eso tuvo un coste para la ciudadanía. Como es obvio, los servicios sanitarios, los servidores informáticos y los Mossos d'Esquadra no se pagaron solos ese día.

5. ¿Por qué no hay facturas?
Los delincuentes no suelen exigir factura a sus cooperadores. Que no haya facturas, en cualquier caso, no prueba nada más que la obviedad de que en el procés jamás hubo proveedores en el sentido convencional del término.

6. ¿Es cierto que el procés "brotó" espontáneamente de la sociedad civil?
No. El procés, como el Estatuto que se sacó de la manga Pasqual Maragall en 2004 cuando nadie lo pedía en Cataluña, fue un proyecto impuesto por las elites políticas nacionalistas a sus ciudadanos y para cuya propagación entre la ciudadanía se emplearon ingentes cantidades de recursos financieros, políticos y mediáticos.

7. ¿Es cierto que las autoridades catalanes pretendieron siempre respetar la legalidad?
Es obvio que no. Lo que hubo es una estrategia concertada de los líderes políticos y parlamentarios nacionalistas, de las administraciones públicas a su cargo y las asociaciones civiles separatistas que tuvo como objetivo último la ruptura de la legalidad y la independencia de Cataluña por la vía de los hechos consumados.

8. ¿Es cierto que el referéndum y la declaración de independencia fueron sólo "gestos políticos" sin trascendencia jurídica destinados a forzar una negociación con el Estado?
Es una estrategia de defensa comprensible, pero conceptualmente absurda. En primer lugar, porque supone afirmar que se declaró la independencia para obligar al Estado a negociar la independencia. En segundo lugar, porque si esa declaración de independencia hubiera cuajado por la renuncia del Estado a presentar batalla contra el nacionalismo, ¿habrían renunciado a ella los líderes del procés con el argumento que de se trataba sólo de un gesto destinado a forzar la negociación con el Gobierno central?

9. Pero Cataluña no es hoy independiente. ¿No prueba eso que no hubo delito de rebelión o sedición?
Equivale a decir que el fracaso del robo de un banco demuestra que la intención de los ladrones no era robarlo en realidad, sino forzar la negociación con los propietarios del banco. Tampoco triunfaron Tejero y Milans del Bosch en su momento y eso no les libró de ser condenados por la Justicia.

10. ¿Es cierto que la Constitución no niega el derecho a la autodeterminación?
Es una afirmación absurda. Tampoco niega el derecho al canibalismo y no hace falta ser catedrático en derecho constitucional para entender que eso no implica que lo permita. Aunque, en sentido estricto, la Constitución si niega la autodeterminación en su Título Preeliminar cuando afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español.

11. Pero el derecho a la autodeterminación existe. ¿Por qué no se le concede a los líderes catalanes?
Porque el derecho a la autodeterminación no funciona cómo lo describen los procesados ni es aplicable en ningún caso a una región como la catalana.

12. ¿Fue el procés tan pacífico como defienden sus líderes?
El del pacifismo de la sociedad catalana, históricamente la más violenta de España, es un mito difundido por los medios nacionalistas catalanes y la prensa de izquierdas. Y como todos los mitos, es falso. Sólo hay que repasar la historia de la región desde finales del siglo XIX hasta la actualidad para cerciorarse de ello.

13. ¿Pero existió violencia durante el procés?
En abundancia. Cortes de carreteras y de vías férreas, enfrentamientos con la policía, agresiones a los líderes de la oposición, agresiones y acoso a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, acoso a niños en las escuelas, adoctrinamiento en el sistema educativo, campañas de difamación en los medios y las redes sociales, ocupación del espacio público, desobediencia de leyes y órdenes judiciales, violación de los derechos básicos de los ciudadanos opuestos al procés… El reto para la acusación es demostrar que toda esa violencia forma parte de un mismo acto criminal y es achacable a los procesados.

14. ¿Es la violencia política equiparable a la violencia física?
Las consecuencias de la primera tienen efectos más letales y duraderos en la sociedad que las de la segunda. En Cataluña hubo violencia física, pero también política porque se violaron leyes, porque se intentó desposeer de sus derechos a la mitad de los ciudadanos catalanes y porque a lo largo de todo el procés latió la amenaza tácita y explícita de unas masas independentistas empujadas a las calles por los líderes separatistas. También la de una fuerza policial de 17.000 hombres armados y de cuya lealtad a la Constitución y a las leyes es legítimo dudar.

15. ¿Por qué se está criticando tanto a la Fiscalía y la Abogacía del Estado?
Fiscales y abogados del Estado se han mostrado con frecuencia dubitativos, torpes y, a ratos, incluso apáticos durante los interrogatorios a los procesados. También han confundido documentos, han errado en las traducciones y han mostrado un llamativo desconocimiento de cómo funcionan las redes sociales. La imagen que se ha transmitido a la ciudadanía es la de unas acusaciones que no dominan la causa y que están dejando escapar con vida a los acusados.

16. ¿Tienen fundamento esas críticas?
Estéticamente, nadie puede negar que la imagen transmitida no ha sido buena. No hace falta tampoco ser un lince para detectar una cierta animadversión del presidente Manuel Marchena hacia la abogada del Estado Rosa María Seoane. Haciendo caso omiso de la estética, los interrogatorios de las acusaciones han dejado al descubierto algunos puntos débiles de la defensa de los acusados. No todos.

17. ¿Cuánto pesan los interrogatorios de los acusados de cara a la sentencia?
Poco, puesto que estos tienen derecho a mentir y sólo los procesados más torpes se autoinculpan durante su interrogatorio. El verdadero juicio empezará con los interrogatorios a los testigos y la fase de pruebas documentales. Es ahí donde se espera que Fiscalía y Abogacía del Estado demuestren sus acusaciones más allá de toda duda.

18. ¿Cómo podemos valorar las estrategias de las defensas?
De momento, sólo dos abogados, Javier Melero y Pablo Molins, han planteado una defensa estrictamente jurídica de sus clientes. El resto de los abogados han optado por una defensa política de sus acusados, como si no estuvieran en un proceso penal, y por actuar como micrófono de sus reivindicaciones ideológicas. Las defensas, por ello, parecen descoordinadas. A veces, los procesados se contradicen entre ellos. También han mentido en más de una ocasión. De forma flagrante en algunos casos. Aunque están en su derecho de hacerlo.

19. ¿Y las de las acusaciones?
La sensación transmitida es la de que las acusaciones se han centrado más en demostrar los delitos de malversación y desobediencia que los de rebelión y sedición. El interrogatorio de Jordi Sànchez fue particularmente endeble. Los del resto de acusados, no particularmente brillantes. Sólo el fiscal Zaragoza ha parecido elevar el nivel de las acusaciones y poner en aprieto a alguno de los procesados.

20. ¿Cómo está actuando el juez Marchena?
Manuel Marchena ha permitido los mitines políticos de los acusados, sin relación alguna con los hechos juzgados, con la evidente intención de no ofrecer el más mínimo resquicio a posibles dudas acerca de su imparcialidad. En un juicio menos mediático, esos mítines habrían sido cortados de raíz. En este caso, la manga ancha es comprensible.
 


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