AGLI Recortes de Prensa   Martes 26  Febrero 2019

Sánchez, el profanador de momias
Carlos Dávila okdiario  26 Febrero 2019

Escribo ajustándome al más propio lenguaje forense. Los restos de Francisco Franco son hoy una momia gracias a la maestría de unos artistas de la taxidermia humana: los doctores Piga, padre e hijo, que se encargaron del embalsamamiento apenas muerto el general. No digo que el cuerpo estuviera aún caliente porque sabido es que el hombre fue sometido en sus postreros días a una técnica de “enfriamiento”, una hipotermia, para ralentizar los destrozos orgánicos. La momia, según se cree, se encuentra aún en un estado de conservación aceptable y para ser extraída de su sarcófago precisa de una autorización distinta a la de si se tratara de una simple acumulación de huesos. Ni siquiera de este importante detalle han caído en la cuenta los tres desenterradores de La Moncloa: Sánchez, la inefable Calvo y el gurucillo Redondo, al que Franco antes de ocupar anómalamente el complejo presidencial le importaba exactamente una higa. O sea, como ahora.

Pero Sánchez en su obsesión por vengarse de un personaje histórico –¿o no lo es el hombre que mandó en España durante cuarenta años?– y en pasarle la cuenta a un dictador al que ni siquiera conoció, le está haciendo sumamente popular. Los habitantes de El Escorial y Guadarrama, los dos pueblos limítrofes con el Valle de los Caídos, cuentan y no acaban de los regueros de coches que diariamente se aglomeran a la entrada del Valle, entrada que, por cierto, no es ni mucho menos gratuita. Antes, a la Basílica se asomaban los fieles dominicales y algunos visitantes ocasionales de la Abadía; ahora acuden en tropel personas de toda edad. Sánchez ha hecho el milagro de convertir a un autócrata del que nos habíamos olvidado, poco menos que en un personaje de los programas de corazón. Suele afirmar un productor de este tipo de programas de televisión que Franco vende más que la agónica Belén Esteban o que ese Bustamante, el artista que más “gallos” ha proferido en la historia del cante español.

Los franquistas apolillados han recuperado el habla, se agrupan como hooligans en la Fundación del finado hace ya sesenta y siete años y están dispuestos –lo he escuchado contar– a contribuir al pago de todos los procesos que se pongan en marcha para impedir la exhumación del llamado invicto, que –así es la Historia– lo fue, qué le vamos a hacer, que diría un reportero bizco. Pero él, erre que erre. Educado como está en el que durante el franquismo fue el instituto de Enseñanza Media más privilegiado por el Régimen, Sánchez quiere enviar a la momia de Franco al pudridero más cercano. El bodoque narcisista afirma que es un “deber histórico” al que no puede desobedecer porque él está llamado a tales menesteres trascendentes. Quizá le han convencido de este deber sus familias cercanas, la suya y la de su señora que, como todo el mundo sabe, fueron perseguidas, acosadas e incluso hasta trituradas durante la dictadura. Es un monumento a la hipocresía pero, sobre todo, es una monstruosa estupidez. Hace muy pocos días oí decir al ex-primer ministro francés, Manuel Valls, hoy candidato a la Alcaldía de Barcelona, una sentencia plena de sensatez: “Algunos gobernantes europeos están alimentando los nacionalpopulismos”. O sea, las corrientes políticas que hoy harían feliz al denominado caudillo.

Sánchez en la Berggasse 19
Su ideal fue la república que nos llevó a la guerra en un lustro
Hermann Tertsch ABC  26 Febrero 2019

Igual que todos los adolescentes desde el romanticismo se creen los inventores de la melancolía, el amor y la tristeza, los miembros de las generaciones analfabetas de antifranquistas españoles descubren el culto a Manuel Azaña y a Antonio Machado a mediana edad. Como los adolescentes. Todos los años llega una nueva remesa. Prepotentes, ignorantes, necios, matones y faltones. Nunca les afectan las experiencias de quienes les precedieron en el error, la tontería, el sufrimiento o el crimen. Les pasa a los comunistas. Llevan cien años asesinando, más de cien millones de muertos gratuitos y perfectamente innecesarios, todo ello por un mundo mejor que jamás llega. Pero todas las generaciones humanas del mundo desarrollado desde hace más de un siglo producen la suficiente cantidad de necios y canallas que piensan que el comunismo no ha funcionado hasta ahora porque no estaban ellos para aplicarlo. La tontería de los adolescentes es tan reiterativa como la vocación totalitaria de los comunistas y sus compañeros de viaje. Agravada por los delirios de personalidades inestables que buscan compensación a su ansiedad en el abuso del poder.

Ahí tenemos a Pedro Sánchez, ese hombre. No sabemos ya si nos produce más espanto que rechazo, más desprecio que terror, más ira que angustia. Hace días bailaba con un grupo de socialistas europeos de esos que se quedarán en paro el 27 de mayo. En esa gran hecatombe socialdemócrata que se anuncia en esta Europa que reacciona contra todo ese embuste que él encarna como ninguno. El jefe de Gobierno de España por la gracia de Otegui y Rufián ponía caras de preocupar con su falta de sentido del ridículo y el absoluto descontrol sobre su autoestima. ¡Ay, el cuadro psicológico de Sánchez! No se bromea con ciertas cosas. En la Berggasse, número 19 de Viena, en el distrito IX, junto a la gloriosa taberna de la Perdiz, Rebhuhn, el doctor Sigmund Freud se tomaría el caso en serio. La incapacidad de Sánchez para asumir contrariedades genera violencia. Tarde o temprano. Interior o externa. Sin indagar en los cuadros que el doctor Freud, este sí doctor de verdad, elaboró en su sombrío despacho sobre las perversiones del narcisismo. Lo hizo sin conocer a Pedro. Pero sí cabe recordar lo mucho que escribió sobre Todessehnsucht, la añoranza o pulsión de muerte. También sin conocer a Pedro. Este no tiene esa de muerte de que habla Freud. ¡Quiá! Está convencido de que «su persona» es un regalo para el orbe que hay que prolongar para disfrute indefinido. Pero sí tiene querencia de cadáveres que fagocitar en su triste y nefasto discurso político. Por eso va de una tumba a otra, cual vampiro ansioso por arrebatar a los muertos no ya un buen lingotazo de sangre, aunque solo sea un halo de maltrecha dignidad.

Por eso se ha lanzado a una lucha tan necia como vil contra un muerto al que odia sin saber nada de él. Y por eso se ha ido a Francia a profanar otras tumbas, no con una cuadrilla de albañiles pelotas de Patrimonio Nacional, sino a indignos lametones. Allí ha dicho que la Constitución encarna los principios de la República de Azaña. Freud lo mandaría a Steinhof, delicioso psiquiátrico construido por Otto Wagner. Porque la Constitución que nos ha dado 40 años de convivencia es un pacto de convivencia entre españoles que es exactamente lo contrario que la república que en un solo lustro nos llevó a la guerra. Freud no está. Luego son los españoles los que han de pararle los pies antes de que, en un lustro, nos meta en esa república y esa guerra.

Franco el interminable tema en esta absurda España de los inútiles
Antonio García Fuentes Periodista Digital  26 Febrero 2019

FRANCO EL INTERMINABLE TEMA EN ESPAÑA:

El tema “Franco”, en España, ya “suena a algo insólito” en este país de imbéciles y tontos absolutos; por cuanto Franco fue un hecho más en la terrible y estrambótica historia de España; y que por las circunstancias que concurrieron (él no fue el general que se rebeló contra la República ni encabezó por tanto el levantamiento que le quieren encasquetar; los hechos son historia y en ella están). Pero por su valía como caudillo militar, le ofrecieron el mando y lo aceptó, exigiendo todo el poder que quiso y con ello, conquistó aquella desastrosa España de su tiempo. Pero todo ello es historia y como tal hay que analizarla, sin pasión alguna que ya a nada conduce; puesto que ese hecho no se va a repetir y por tanto nada conduce a rememorarlo ni tampoco a tratar de deformarlo como hacen los demagogos de después de muerto el dictador (que lo fue y en toda la extensión de la palabra, como lo fuera esta figura ya hace milenios y en nada menos que la república de Roma, antecesora del Imperio, que lo tenía instituido para momentos graves y en los que había que nombrar al hombre idóneo para resolverlos). Ahora esos idiotas demagogos y no entendiendo que mejor sus huesos, sepultados contra su voluntad dejarlos donde están y que la historia cubra con el tiempo su historia, como la cubre de todo gobernante por famoso que fuere; se empeñan en sacarlos de allí y para ello, incluso han pedido apoyo al Vaticano, el que con la habilidad de siempre los ha mandado a paseo, diciendo que “no entra ni sale en este asunto”; y lo que al inteligente le hace reír socarronamente, pensando que el Vaticano, le dejó nada menos que el “Palio reservado al Santísimo”, para que le cubriera en todo su mandato; señal inequívoca de los favores y bienes que aquel caudillo, otorgó a la iglesia católica, en la que era creyente absoluto; y así hoy, siguen “los huesos de Franco”, que como antes digo, están donde él no quiso, puesto que tenía dispuesto su entierro, junto su esposa, en el lugar donde ésta fuera enterrada y allí yace, o sea en El Pardo.

Pero la realidad es que mientras más quieren destruir la fama del caudillo, más la realzan, puesto que como primera figura de su tiempo, en España y el mundo, el resumen de la misma es más o menos como sigue.
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Franco y sólo por su profesión (fue el general más joven de los de la Europa de su tiempo) ya es una figura histórica y europea; y no digamos de la de España, puesto que ocupa más de cincuenta años de ella, ya que militarmente destaca en las guerras de África, así es que digan lo que digan, en ella estará mientras se escriba la historia; como están Hitler en la de Alemania, Mussolini en la de Italia, Oliveira en Portugal y Tito en la de Yugoslavia, junto a las primeras figuras no sólo de Europa sino de todo el mundo. De su actuación en España, posiblemente sea del que más libros se han escrito sobre ello, es claro que “para unos fue casi un dios y para otros el diablo"; lo que demuestra que fue un personaje excepcional... y como todo ello es IMBORRABLE, es absurdo sacarlo de su tumba en el monumento que erigiera en “Cuelgamuros”, que fue erigido para memoria de todos los caídos por la terrible guerra civil de 1936-1939; sepultura QUE ÉL NUNCA ELIGIÓ (Para él y su esposa él tenía elegido un lugar en “El Pardo”). MEJOR DEJARLO ALLÍ Y POR SIMPLE NEGOCIO TURÍSTICO (DEL QUE SIGUE VIVIENDO ESPAÑA) PUESTO QUE ES UNO DE LOS MONUMENTOS MÁS VISITADOS de los de toda España Y POR TANTO DEJA MUCHOS MILLONES AL AÑO, a la economía española; APARTE DE LOS CIENTOS DE EMPLEADOS QUE ALLÍ VIVEN DE ELLO Y QUE CERRADO EL MONUMENTO IRÍAN A LA CALLE; por otra parte Franco no va a resucitar ni echado de allí su cadáver, tampoco España no va a cambiar en nada; por todo ello y muchas cosas más que se pueden añadir, ES UNA IDIOTEZ DE LAS MUCHAS QUE AQUÍ SE EMPLEAN COMO DEMAGOGIA. LA HISTORIA SIMPLEMENTE SIRVE COMO MAESTRA PARA LA ENSEÑANZA DE LA POSTERIDAD, PERO NADA MÁS. Tristemente aquella terrible guerra no sirvió para lo que debiera, puesto que los enfrentamientos siguen y hay incluso el que si pudiera reescribiría una falsa historia, para presentar a la otra parte derrotada, como si hubiesen sido los vencedores; absurdo por demás.

Antonio García Fuentes
Escritor y filósofo
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

España, asignatura por la libre
Amando de Miguel Libertad Digital  26 Febrero 2019

Como aventuró José Ortega y Gasset en 'España invertebrada', "aquí [en España] todo lo ha hecho el pueblo, y lo que el pueblo no ha podido hacer, se ha quedado sin hacer".

Recurro al americanismo "por la libre" para subrayar mi propuesta de una nueva asignatura optativa (ahora dicen "opcional") en todos los planes de estudio y fuera de ellos. También podríamos convenir en que fuera transversal, para recurrir a una palabra de moda. La nueva materia lleva un título bien escueto: España. La iniciativa parece asaz provocativa, pues se enfrenta a la tendencia vigente de ocultar el nombre de España con innobles equivalentes, como "Estado" o "este país".

Aunque la nación española lleva siglos en liza, habrá que reconocer la extravagancia de un gentilicio como España, con esa desinencia rara y despectiva. Es la desesperación de los poetas. Fíjense en las escasas voces con la misma rima y lo mal que suenan: alimaña, artimaña, calaña, cucaña, guadaña, huraña, maraña, patraña, etc. Los filólogos ni siquiera se han puesto de acuerdo sobre el origen de España. La significación más divertida es "tierra de conejos", en alguna lengua oriental.

La nueva asignatura no es estrictamente académica. La puede dar cualquier persona leída que haya buceado un poco en la historia y la realidad económica, cultural o política de ese extraño conjunto nacional de los españoles. La nación no solo comprende a los actuales ciudadanos sino a las generaciones pasadas de las que descienden y que han vivido aproximadamente sobre el mismo territorio. Esa idea más comprensiva constituye el fundamento para oponerse lógicamente a cualquier forma de secesión de alguna de sus regiones. A estas alturas de la historia (ahora habría que decir el "relato") ninguna puede reclamar el título de colonia que puede desgajarse de la hipotética metrópoli. En Europa son raras las colonias que quedan: Groenlandia o Gibraltar. Ambas cuentan con un escaso número de habitantes y dan la impresión de sociedades subvencionadas por la lejana metrópoli y muestran signos de lo que ahora se llama desestructuración.

Lo anterior no aspira a ser una declaración indiscutible. No será la única, metidos en harina, pues todo lo español resulta harto polémico, conflictivo, agónico. A lo largo de toda su dilatada historia España fue siempre un lugar de banderías, guerras civiles, represalias, pronunciamientos, hostilidades y luchas de toda índole. Es decir, la violencia ha sido la norma estadística, la marca de fábrica. Considérese la notable abundancia de epítetos para el insulto que ha acumulado la lengua común, la que entienden casi todos los españoles. La sorpresa es que la sociedad española actual muestra una gran cantidad de conflictos y desigualdades de todo orden, pero no se puede decir que sea particularmente violenta. Al menos esa es la conclusión en la perspectiva comparada con otros países cercanos por la geografía o la cultura (ahora se dice "de nuestro entorno").

Hace poco más de un siglo fue se cultivó mucho la literatura sobre el carácter nacional, la psicología colectiva o el modo de ser de los españoles de todos los tiempos, al menos de los modernos. Pío Baroja refleja muy bien en sus novelas algunos de esos estereotipos sobre la psicología del pueblo español. Su sobrino Julio Caro Baroja manejó la gran biblioteca que había acumulado su tío sobre el particular, pero para repudiar ese tipo de especulaciones. Hoy ya no se sostienen, por lo menos las más groseras. Sin embargo, preciso es reconocer que subsiste un cierto "aire de familia" (en expresión de mi maestro José Luis Pinillos) en el modo de presentarse los españoles de diversas épocas y taifas. Todo es cuestión de matizar las circunstancias de cada caso. Existe un gran acuerdo en que se pueden detectar ciertos rasgos de la personalidad común de los españoles, como la simpatía extravertida y la envidia que respira por la herida.

Interesa el estudio de los rasgos comunes de la personalidad hispánica porque, como aventuró José Ortega y Gasset en España invertebrada, "aquí [en España] todo lo ha hecho el pueblo, y lo que el pueblo no ha podido hacer, se ha quedado sin hacer". Aunque ahora no se estile mucho hablar de "pueblo", la intuición orteguiana sigue siendo válida. Habrá que seguir investigando.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

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La doble baraja de Sánchez con el independentismo
EDITORIAL El Mundo  26 Febrero 2019

A LO LARGO de su ejecutoria, Pedro Sánchez ha dado sobradas muestras de su sinuosa concepción de la política, que va adaptando en función de sus necesidades de supervivencia. Primero se presentó ante los españoles ante un banderón enorme de España, después impuso sus condiciones para aplicar el artículo 155 y, una vez alcanzó La Moncloa, decidió convertirse en adalid de la política de apaciguamiento. Sin embargo, la calculada «política de ibuprofeno» de Sánchez no ha dado resultados. Ni se ha normalizado la convivencia en Cataluña ni el Gobierno ha podido estabilizar la situación política tras el fiasco presupuestario. Llegados a este punto, de cara al 28-A ahora la chaqueta que le interesa ponerse al líder socialista es la de campeón constitucional.

En realidad, se trata del enésimo retruécano de Sánchez para mantener una farsa hecha añicos desde el principio. Porque mientras hace esfuerzos para recomponer su imagen más moderada y, por tanto, conectar con el deseo amplio de la ciudadanía española de actuar con determinación para frenar el embate separatista, los socialistas mantienen abiertos los canales con el independentismo. Diferentes medios nacionalistas revelan estos días lo obvio: que Sánchez tiene previsto reabrir el diálogo si gobierna después del 28-A. Para ello, tomará como referencia el infame documento de Pedralbes, que no es otra cosa que la rendición del Estado ante las exigencias secesionistas. En aquella reunión con Quim Torra el 20 de diciembre de 2018, Sánchez rubricó un comunicado conjunto difundido por los dos ejecutivos en el que se expuso «la necesidad de iniciar un diálogo político efectivo» sin condicionarlo de forma explícita a la preservación del marco constitucional. Ello se suma a la decisión de Ferraz de delegar en el PSC la designación del número uno en la lista por Barcelona, candidatura por la que pugnan Batet y Borrell. La elección de la primera en detrimento de éste último podría interpretarse como otra cesión al independentismo.

La doble cara de Sánchez en una cuestión medular como es la crisis de Estado abierta en Cataluña resulta particularmente grave. No solo porque sitúa al PSOE en los márgenes del constitucionalismo, sino porque se produce en un momento en el que no ha aclarado su postura con relación a un posible indulto a los líderes del procés, y cuando los soberanistas continúan sin dar marcha atrás. El doble desplante de Torra al Rey en el Mobile World Congress (MWC) -ni le quiso acompañar en el pabellón de España ni le recibió en el de Cataluña- acredita que la gangrena de la unilateralidad y la ilegalidad sigue presente. Ante ello no caben dobleces de carácter oportunista y electoralista, sino encabezar la respuesta firme y serena del Estado en la aplicación de la ley.

La armonización de Sánchez
Alejandro Tercero cronicaglobal  26 Febrero 2019

Las cesiones de Pedro Sánchez al independentismo con el objetivo --finalmente fallido-- de retrasar al máximo la celebración de elecciones han recibido duras críticas por parte de los partidos de la oposición.

No les faltaba razón a los que alertaban de que fue un error aceptar una mesa de partidos con los secesionistas presidida por un relator --indistinguible de la figura del mediador--; retirar el control financiero sobre la Generalitat --pese a seguir en manos de los mismos que promovieron la ruptura--; ordenar a la Abogacía del Estado que no acusase de rebelión a los encausados por el intento de secesión unilateral; abrir la puerta a la posibilidad de un indulto, en caso de que aquellos sean condenados; desacreditar y enterrar el informe de la Alta Inspección Educativa sobre el adoctrinamiento nacionalista en las escuelas catalanas; permitir la reapertura de embajadas de la Generalitat, que previsiblemente se utilizarán para promover el independentismo, y ponerse de perfil ante la ocupación del espacio público --y de los edificios autonómicos y municipales-- con simbología separatista, entre otros.

Con estos mimbres, cualquiera llegaría a la conclusión de que Sánchez es un personaje sin sentido de Estado que está dispuesto a descentralizar el país ilimitadamente, debilitándolo cuanto sea necesario para alcanzar o mantener el poder. Sin embargo, su Manual de resistencia muestra a un político con un pensamiento bien diferente.

Así, cabe destacar su definición del federalismo como un sistema tendente a unir, no a separar, algo que, sin duda, descolocará a muchos de los autodenominados federalistas: “Cuando hablamos de la España autonómica y planteamos el federalismo, aquí mucha gente, por nuestra historia, lo asocia a disgregación. Sin embargo, cuando se habla de federalismo europeo resulta ser todo lo contrario: es integrador. Hemos de hacer mucha pedagogía para que se entiendan las reformas, los conceptos, y fluya ese proceso político”.

De hecho, va más allá y, al plantear un modelo territorial para el Estado, apela a un término que no agrada demasiado a los nacionalistas: armonización. “El Estado tiene facultades de armonización legal que no ha utilizado. Tampoco hay que inventar la rueda, sino utilizar los mecanismos que ya existen. La España autonómica exige sobre todo lealtad y es evidente que el independentismo no ha sido leal. Pero resulta fundamental ganar la batalla política, que ni siquiera se ha planteado”, explica el presidente.

Sánchez da más pistas sobre su proyecto de armonización al referirse a los 23 puntos que Mas planteó a Rajoy cuando el primero aún era presidente de la Generalitat. Descartando la independencia, “algo por supuesto inadmisible, como tantas otras cuestiones que se incluían allí”, el presidente considera que “también había muchas otras medidas que apuntaban hacia problemas de Cataluña comunes al resto de Comunidades”. “Aquel era el momento de buscar soluciones para todos y demostrar que muchas de las situaciones que en Cataluña consideran maltrato del Gobierno de Madrid, y describen como agravios en su discurso victimista, en realidad son problemas extendidos por toda España. Hay cosas que no están funcionando. Pues bien, revisemos la situación”, explica, en lo que sería una nueva versión del café para todos.

Además, el presidente no solo asegura que “el 155 fue como un bálsamo para la sociedad catalana”, sino que defiende que su activación “se hizo de manera inteligente” y lanza un aviso a navegantes que quieran volver a probar el camino a Ítaca: “Es un artículo homologable a los que tienen otros países europeos, cuya pertinencia queda acreditada para el futuro porque ha demostrado ser proporcional a la envergadura del desafío”.

Finalmente, Sánchez también reivindica la bandera y el concepto de España. Recuerda que en junio de 2015 se presentó como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno con una gran enseña nacional en el escenario y subraya que “el error de la izquierda española es no haber lucido esos símbolos como sí lo ha hecho la derecha”. En ese sentido, lamenta la “paradoja” de que “como partido autonomista que también somos, los candidatos socialistas sí presentan sus candidaturas luciendo las banderas de sus autonomías”, pero no suceda lo mismo a nivel nacional. Y alerta de que “no podemos negar España desde la izquierda porque es nuestro país, pero una cierta izquierda pone en cuestión la existencia de España”.

Esperemos que no olvide todo esto si sigue al frente del Gobierno tras el 28A.

Una líder de C’s que se comporta como una independentista
OKDIARIO  26 Febrero 2019

Lorena Roldán, la dirigente catalana llamada a suceder a Inés Arrimadas al frente de Ciudadanos en Cataluña, posee un pasado y un presente que ponen en entredicho su legitimidad como defensora de la unidad de España. En 2013, la líder naranja acudió a la manifestación independentista de la Diada ataviada con la típica barretina catalana y participó en la cadena humana que cada año, mientras porta la senyera, pide la autodeterminación de Cataluña. Roldán, que ha admitido su asistencia a la cita secesionista hace seis años, ha intentado esquivar la polémica mostrándose como una víctima más del supremacismo catalán y ha argumentado que acudió a la marcha por la presión de sus jefes “nacionalistas” mientras trabajaba en la Administración Local de Tarragona como asesora jurídica. Sea como fuere, la presencia de Roldán en esta cita separatista empaña por completo toda actividad llevada a cabo hasta ahora en favor de la Constitución. ¿Con qué integridad moral va a defender la pupila de Arrimadas a los constitucionalistas de Cataluña en el Parlament si se comporta como un separatista más? ¿Cómo va a combatir la fractura social de la región si ella misma ha contribuido con sus actos a dicha ruptura?

La controversia, no obstante, ha perseguido a la senadora de Ciudadanos en las últimas semanas. Con gran desatino y desconsideración, Roldán, como portavoz del Grupo Mixto en el Senado, decidió colocar al senador de VOX Francisco José Alcaraz –que se ha estrenado recientemente en el Hemiciclo– en el escaño contiguo al ocupado por el senador Jon Iñarritu, representante de la proetarra EH Bildu. Un detalle que habría resultado una determinación baladí si Alcaraz no hubiera perdido a su hermano de 17 años, Pedro Ángel Alcaraz, y a sus dos sobrinas gemelas de tres años, Esther y Miriam, por la explosión de un coche bomba de ETA en la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en diciembre de 1987. Con o sin conocimiento, Roldán ha actuado de manera torpe al colocar a una víctima del terrorismo junto al heredero político de la banda terrorista y debe, como mínimo, pedir disculpas a Alcaraz por su bochornosa incompetencia.

Dos desafortunados episodios que deben ser analizados y tenidos en cuenta por la Ejecutiva Nacional de Albert Rivera si contemplan a Roldán como la heredera de Arrimadas y la redentora de los millones de catalanes que no comparten los dislates independentistas. Definitivamente, un partido como Ciudadanos, abanderado del constitucionalismo desde su irrupción en Cataluña, no puede permitirse tener entre sus filas a una dirigente que es rehén de tan indigno pasado y tan abyecto presente. Si finalmente la formación naranja decide concentrar el poder en Roldán como líder de la oposición en las instituciones parlamentarias, lo único que va a conseguir es erosionar el magnífico legado construido por Arrimadas durante los años más complicados del separatismo catalán.

Réquiem por el proceso catalán
MARIANO GOMÁ El Mundo  26 Febrero 2019

Al escribir este artículo soy perfectamente consciente que el gravísimo conflicto catalán está todavía lejos de resolverse y aunque el proceso de la justicia seguirá su camino sin amenazas ni alteraciones en su cometido, la incertidumbre de España presentará sobresaltos pues además del conjunto de elecciones que debemos abordar, ahora se suman ni más ni menos que las generales que además de abrir fuego las primeras, posiblemente marquen la pauta de las que seguirán después. La ciudadanía española y la sociedad civil están muy hartas de derivas, broncas, insultos y malos modos de aquellos en quiénes es de suponer hemos depositado la confianza democrática y por tanto la responsabilidad de conducir el país hacia el progreso y la convivencia.

La prueba de lo que muy posiblemente nos espera la encontramos en el vuelco andaluz con la potente aparición del contrapunto a los populismos y posiciones ya presentes de extrema izquierda, que quizás creyeron ser los únicos capaces de violentar hacia los límites el tablero de las ideologías. Con ello se ha demostrado que el péndulo bate en ambos sentidos y a toda acción le sucede la reacción contraria.

Pues bien, aceptado el escenario sí creo que ha llegado la hora de componer un réquiem por el proceso catalán en base a una serie de consideraciones, aunque a quienes les dedicaremos el funeral no aceptan, ni lo harán, las verdades de la situación.

La organización entonces bien orquestada del viaje hacia la independencia de Cataluña, después de un para todos agotador recorrido, no ha conseguido ni de lejos una mayoría social en la que poder hacer descansar el engaño de la voluntad de un pueblo. Sus protagonistas están divididos, asqueados, desnortados sin brújula ni timón, cuando no huidos de la justicia o en la cárcel. Ya no se gobierna al frente del desfile pudiendo verse tan solo el vacío del hemiciclo del Parlament sin que nadie se atreva a convocar un Pleno ni a plantear un orden del día ni por supuesto tomar decisión alguna. Tan solo vivimos las arengas de locos chalados sin talla ni discurso coherente a los que no les queda más que alentar el miedo y la violencia callejera de los barrios bajos y las mafias. Claro, con un diseño y una estructura así, su mundo se descompone orgánicamente y se desmorona físicamente.

Después, en el camino que conduzca al resultado final van a dejar un rastro de frustración, enfrentamiento, tristeza, división social y familiar que no cabe más que calificarlo de genocidio identitario, puesto que jamás en mi ya larga vida he oído en círculos profundamente catalanes renegar y sentirse avergonzados de la imagen que Cataluña y los catalanes estamos dando al resto de los españoles y a la comunidad internacional, aborreciendo por primera vez en la historia nuestro maravilloso y exclusivo idioma, así como nuestras tradiciones y emociones diferenciales.

Dentro de poco tiempo creo que la sociedad tendrá que iniciar un proceso verdadero y asunción de responsabilidades por ese genocidio identitario contra los señores Pujol, Mas, Puigdemont y Torra con sus respectivos consejeros, socios de gobierno y demás palmeros según expresión de un siniestro personaje cuyo nombre me prohíbo pronunciar.

Su enfermiza locura que obedece claramente a los conceptos de una secta han dejado a Cataluña en un estado general débil, insegura, empobrecida, acomplejada y lo que es peor, a merced de aquella economía española que antes nos robaba y de toda aquella ciudadanía a la que hemos despreciado desde el supremacismo, rebajando sus capacidades intelectuales y de desarrollo amén de otras lindezas. Démonos gracias porque el conjunto del país está reaccionando y así va a seguir en positivo y solidariamente dando un ejemplo de convivencia como ya hicimos juntos hace cuarenta años, sin que nada impida repetirlo una vez más para encarar el futuro y el de las jóvenes generaciones españolas y europeas.

Europa al igual que España necesita el concurso de la juventud para darle sentido a una unidad hoy día más que nunca necesaria no solo para afrontar los retos de un desarrollo que anda ya por la cuarta revolución industrial sino que debe cohesionarse y fortalecerse frente a la política de bloques que en su propio crecimiento no tendrá piedad con los débiles

Y como si de una conjunción de astros se tratara, el proceso de la ciudad capital de Barcelona se ha venido a sumar al drama. De la mano de la reina del escrache y con el apoyo de los mismos, Barcelona se ha sumido en el caos, la mediocridad y la violencia que genera el desgobierno como alimento del libertinaje. Hemos rebajado notablemente la nota de la consideración internacional, se han perdido millonarias inversiones, turismo de calidad y confianza en los operadores que hasta desaconsejan en Europa el viaje a Barcelona, de forma que hoy día la ciudad, otrora capital del Mediterráneo, sobrevive gracias al mundo olímpico del denostado Samaranch, a Antoni Gaudí y quizás al conjunto de jugadores extranjeros que juegan en el Barça.

Pero lo que es todavía más triste es la decadencia de la oferta cultural, teatral, museística, operística, ferial o de foros de la intelectualidad. Barcelona, que siempre fue paradigma de modernidad, refugio de intelectuales y profesionales, así como referencia del progreso social, ha pasado a engrosar la fama de la vulgaridad y la decadencia, lo cual no deja de ser lamentable al tiempo de que, en un futuro, habrá también que exigir responsabilidades personales y políticas a los y las artífices del desastre. Qué fue pues de aquella capital cosmopolita española y europea que mal conducida y gestionada ha perdido no solo el ritmo sino también el podio del triunfo.

Universidades vacías por la estúpida intolerancia del idioma que ahuyenta a estudiantes del resto de España y extranjeros, inutilidad de los colegios profesionales como el de arquitectos que siempre fue un ejemplo de libertad y vanguardia, profesionales que huyen a lugares de mejor proyección y, hasta me sería útil conocer el número de familias de aquella burguesía que se enriqueció en y con España y que hoy invoca la independencia pero que envían a sus hijos a estudiar a Suiza o Estados Unidos.

Pudiera pensarse que he manifestado un cúmulo de desgracias y tristezas pero debo recordar que esto está escrito en clave de réquiem como reza su título que viene a ser básicamente un lamento, aunque quiero recordar que algunos réquiems compuestos en la historia del mundo han acabado convirtiéndose en aquellas maestras referencias que han hecho del drama una virtud.

Y el réquiem catalán debe convertirse en el himno de todo aquello que no debemos aceptar ni repetir y mucho menos admitir que vuelva a suceder jamás.

Mariano Gomá es fundador del Foro España.

Navarra
Sánchez ya negocia con Barcos burlar al Constitucional en la ley que expulsa a la Guardia Civil de Navarra
Segundo Sanz okdiario  26 Febrero 2019

El Gobierno socialista, en lugar de recurrir directamente al Tribunal Constitucional como hizo el Ejecutivo de Rajoy con la ley navarra de reconocimiento de "víctimas de abusos policiales ", ha abogado por sentarse con el gabinete de Uxue Barcos para buscar una salida antes de presentar un eventual recurso de inconstitucionalidad.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha conformado una mesa de negociación con el Ejecutivo autonómico de Navarra con el objetivo de reformular la polémica ley foral que desaloja a la Guardia Civil de esta comunidad en una serie de preceptos que serían rechazados por el Tribunal Constitucional.

En lugar de recurrir el texto directamente al TC como hizo el Gobierno de Mariano Rajoy con la ley navarra de reconocimiento de “víctimas de abusos policiales “, la Administración Sánchez ha abogado por sentarse con el gabinete de Uxue Barcos para buscar posibles salidas alternativas antes de presentar un eventual recurso de inconstitucionalidad (tiene nueve meses).

El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogió este lunes la resolución del Ministerio de Política Territorial y Función Pública por la que se da curso legal al “Acuerdo de la Junta de Cooperación Administración General del Estado-Comunidad Foral de Navarra en relación con la Ley Foral 23/2018, de 19 de noviembre, de las Policías de Navarra”.

Este acuerdo suscrito por la que denominan ‘bitaleral’ entre la Administración central y el Gobierno de Barkos (Geroa Bai) contempla
“iniciar negociaciones para resolver las discrepancias manifestadas en relación” con una serie de artículos (incluida la disposición transitoria segunda) de esta controvertida norma, así como “designar un grupo de trabajo para proponer a la Junta de Cooperación la solución que proceda”.

En concreto, el Ejecutivo de Sánchez expresa sus dudas, por ejemplo, sobre el hecho de que la Policía Foral sea la encargada de “centralizar” la coordinación de las fuerzas de seguridad en Navarra, reduciéndose así el papel de la Guardia Civil a la mínima expresión. Cabe recordar que PSN y UPN lograron introducir una enmienda para que en el caso de que el Gobierno de Barcos, apoyado en Podemos, los proetarras de Bildu y Izquierda-Ezkerra, siga adelante con su planes, los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional se puedan integrar en la Policía Foral.

Así, por ejemplo, el artículo 4.b de la citada ley foral señala que “con carácter general, la Policía Foral de Navarra será la encargada de centralizar y canalizar la información y el apoyo policial a las Policías Locales de Navarra, sin perjuicio de las competencias que corresponden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. A juicio del Gobierno, este precepto podría ser tumbado por el Tribunal Constitucional por lo que instará al Ejecutivo de Barcos a salvar este escollo.

27 millones de euros
Sin embargo, esta negociación no será fácil para el Ejecutivo de Sánchez, puesto que, tal y como publicó OKDIARIO el pasado enero, ya tiene planificado cómo acometerá la expulsión de la Guardia Civil de Navarra: necesitará necesitará 180 agentes más y 27 millones de euros para pagarles.

Una vez arrancadas al Gobierno socialista de Pedro Sánchez las competencias en Medio Ambiente, Tráfico y Seguridad Vial, a la policía foral sólo le quedan por asumir las competencias en Seguridad Ciudadana para alcanzar el estatus de la Ertzaintza y los Mossos d’Esquadra. O Moncloa frena esta ambición de los nacionalistas navarros en el seno de esa nueva mesa negociadora o el Instituto Armado tendrá los días contados en la Comunidad foral si el próximo mes de mayo no se invierte la mayoría soberanista en esta región.
 


 


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