AGLI Recortes de Prensa   Lunes 4  Marzo 2019

La combinación de menos crecimiento y más gasto agravará el desvío del déficit público en 2019
El electoralismo de Sánchez dejará en herencia un agujero fiscal de entre 12.000 y 16.000 millones de euros al próximo Gobierno.
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 4 Marzo 2019

Leo con atención los ríos de tinta que se están vertiendo sobre el agujero que va a dejar Pedro Sánchez al próximo Gobierno. Las cifras oscilan entre 12.000 y 16.000 millones de euros de ajuste para cumplir los acuerdos en materia de déficit con Bruselas (1,3% sobre el PIB en 2019) tras la aprobación de medidas como ligar las pensiones al IPC o la subida del 2,2% de los sueldos a los funcionarios públicos.

Los que me sigan saben que no soy devoto de Sánchez. No obstante, un incremento de gasto per se no es motivo de preocupación. Lo que realmente es motivo de preocupación es un incremento de gasto en un entorno de desaceleración económica de, al menos, cuatro décimas. Y con serios riesgos a la baja. Ya lo venimos advirtiendo en esta columna. Un Gobierno no puede evitar una desaceleración económica, pero sí puede gestionarla para minimizar sus efectos o para convertirla en una crisis. Y el PSOE apuesta por lo segundo.

Hasta ahora, los gestores gubernamentales y analistas económicos del PSOE miraban hacia otro lado cuando se les hablaba de la desaceleración acudiendo, fundamentalmente, a dos razones: i) "Crecemos ampliamente por encima de Europa"; ii) "Los agoreros de derechas sólo miráis el sector industrial; el sector servicios crece a buen ritmo."

Afortunadamente, desmontar estos argumentos tan débiles es cuestión de tiempo. Para el primero debemos esperar unos meses, pero los datos que desdicen la falacia de la fortaleza del sector servicios ya están aquí. El Índice general de cifra de negocios del Sector Servicios registró en el mes de diciembre un descenso del -1,4% mensual. Estamos hablando de un mes en el que las compras navideñas suelen ser un aliciente para el crecimiento sectorial, Y, sin embargo, no debemos perder de vista el descenso en el comercio minorista del -0,6% y, sobre todo, el desplome del comercio mayorista, que asciende al -3,2% mensual.

El turismo, uno de los principales ejes del sector servicios, tampoco levanta cabeza. La desaceleración europea se profundiza y se dilata en el tiempo, y España es uno de los países más afectados vía recepción de turistas. Si a esto le añadimos las "excelentes" medidas de fomento sectorial, como son la regulación restrictiva de los alojamientos compartidos, la salida de Uber/Cabify de una ciudad marcadamente turística como Barcelona o la colección de tasas y restricciones adicionales, la conclusión es una caída interanual en las pernoctaciones hoteleras.

Un panorama alentador, sin duda. ¿Solución de un Gobierno -aún más- deslegitimado por la disolución de las Cortes? Seguir aumentando la incertidumbre económica… Y adulterar la máquina de compra de votos. Los 30.000 empleados públicos que pretende contratar Sánchez es una fiesta privada para 30.000 personas invitadas con el dinero de 46 millones de españoles.

Los datos del último trimestre de contabilidad nacional muestran un crecimiento económico en el último trimestre del año más débil de lo esperado. El análisis por componentes muestra que el único motor de crecimiento fue la demanda doméstica, y especialmente el consumo de las Administraciones Públicas, que creció un 1,2% en el último trimestre del año y un 2,3% interanual para el conjunto del año. La variación trimestral del cuarto trimestre de 2018 es tres veces superior a la registrada en el mismo período de 2017.

El gasto en consumo final de los hogares ha crecido un 0,5%, tres décimas menos que en el tercer trimestre del pasado año. La debilidad de la demanda doméstica también se refleja claramente en el crecimiento del sector industrial y en las importaciones de bienes.

Y un elemento de especial preocupación: la formación bruta de capital fijo, que es usado como variable capaz de medir la inversión y la confianza en el crecimiento de la economía en el medio plazo, cayó un -0,2% trimestral, con la subpartida de maquinaria y bienes de equipo, que afecta directamente a la evolución industrial, mostrando un claro descenso del -1,5% trimestral, frente al +0,5% del cuarto trimestre del 2017.

Todo lo anterior en un año en el que hemos sido uno de los líderes europeos en incremento de gasto público, solamente superados por países "referentes" como Malta y Lituania. El resumen, para que todo el mundo lo entienda: todo lo que no está afectado por injerencias electorales entra en fase decadente. ¿Adivinan lo que va a ocurrir tras el 26 de mayo? La enorme cortina de humo se diluirá y de la fiesta comenzarán a quedar las resacas y la casa hecha un cristo.
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Entonces, el desvío del déficit será lo de menos. Para que se hagan ustedes una idea, a falta de los datos de recaudación pública del mes de diciembre, el incremento en las arcas públicas ascendió a 14.000 millones en 2018. Por si esto fuera poco, en 2014 se creó la AIReF, un organismo cuya función principal pasa por "el cumplimiento efectivo por parte de las Administraciones Públicas del principio de estabilidad presupuestaria previsto en el artículo 135 de la Constitución Española, mediante la evaluación continua del ciclo presupuestario y del endeudamiento público".

O, lo que es lo mismo, el Gobierno entrante va a disponer de 6 meses para gestionar un incremento de gastos, ya sea mediante la aprobación de nuevos impuestos o la menos probable contención presupuestaria. Problema resuelto… O no, ya que si el frenazo de la economía sigue el curso, el crecimiento en los ingresos públicos se va a resentir y el agujero fiscal, por tanto, se acabará agrandando sí o sí. La factura, como siempre, la pagaremos nosotros, sin tan siquiera haber votado a Pedro Sánchez.

¡Qué poco tiempo!
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 4 Marzo 2019

Lo peor de estas elecciones convocadas a la medida de Falconetti, con unos presupuestos sin votar y unos decretazos cum fraude que no hay forma de pagar, es que las tres fuerzas que pueden impedir que el okupa de la Moncloa se siente una temporada más larga en el trono de su ambición tienen muy poco tiempo para transmitir a los votantes lo que significa votar a cada uno.

Casado lleva sólo siete meses al frente del PP, y pese al milagro de Andalucía, sólo repetible si Los Juanma no acaban con toda esperanza de regeneración institucional, la alargada sombra de los gobiernos rajoyanos, cuya penosa expresión acabamos de ver multiplicada por cuatro -Rajoy, Soraya, Montoro, Zoido- en el juicio del 1-O, hace que el voto a Casado dependa de la confianza que el mejor orador de las Cortes haya podido cosechar. Pero ¿cuántos españoles siguen los debates parlamentarios? ¿Qué contrapartida tiene el martilleo golpista e izquierdista de la Sexta, la SER y demás patulea follonera? El voto al PP es una incógnita porque depende de la capacidad de un líder muy joven para convencernos de su fiabilidad... contra un partido muy viejo. Si en vez de hace siete meses hubiera sucedido a Rajoy hace dos años, tal vez no habría habido golpe de Estado en Cataluña y el PP ganaría de calle. Hoy por hoy, quedar la primera de las fuerzas anti-Sánchez ya me parecería meritorio.

Abascal es el factor que otorgaría mérito al liderazgo del PP entre los tres partidos nacionales y constitucionales, ya que el PSOE no es una cosa ni la otra. Nadie sabe adónde puede llegar. No me sorprendería que Vox fuera segundo o tercero en votos, aunque casi nadie lo crea, pero también puede ser cuarto o quinto, porque no tiene tiempo para que cale un mensaje fiable. No perderá capacidad de ilusionar, sí de convencer a un elector dubitativo.

Y Rivera es el que menos tiempo tiene para convencerlo de su sinceridad en que no llegará a ningún acuerdo con el PSOE, incluso si los dos se bastan para formar Gobierno. Es tan distinto a la frivolidad de pedir la Presidencia andaluza para Marín o a la candidatura de Valls en Barcelona, que la resistencia a creerlo -no a quererlo creer- es su peor enemigo. Con Inés, sería el gran favorito si tuviera unos meses para explicarse. Pero el tiempo está en manos de Sánchez y corre a su favor. O sea, contra España.

Asedio totalitario a la democracia
Jesús Rul. vozpopuli  4 Marzo 2019

La democracia liberal representativa es acosada por élites políticas y económicas nacidas de ideologías totalitarias remozadas, como el nacionalismo y el neocomunismo

La voluntad y la ley son manifestaciones de la capacidad decisoria de los humanos. Nuestro devenir histórico es una plétora de hechos guiados por el empeño de las personas de ser, afianzarse y expandirse: combinación de necesidad, pasión e ingenio, expresados por la voluntad nietzscheana de poder de las personas, y la necesidad de contar con normas comunes y límites de conducta como garantías de certeza, libertad, seguridad, progreso y supervivencia que aporta el Derecho como límite al libre albedrío de la voluntad.

El estado más primitivo de orden humano, recurrente a través de la historia, es la “ley del más fuerte”: la imposición de la voluntad arbitraria -cambiante y antojadiza- de “uno” (líder y élite dominante) sobre los “demás” (grupo, sociedad), la libertad de los cuales se anula o limita mediante poder, intimidación, ideología y propaganda, creando así un orden de control político y económico, presente a través de la historia hasta nuestros días.

Por el contrario, la vía de la civilización discurre por la separación entre la ley, cuyo imperio logra imponerse a todos como pauta objetiva de conducta, y el dominio arbitrario de la voluntad de unos sobre los demás. La ley es la forma civilizada que adopta la voluntad de poder en el marco reglado del Derecho (Constitución, ley, jurisprudencia, principios éticos...). Con cuanta dificultad se ha abierto camino a través del tiempo con avances y retrocesos.

Desde el neolítico, el desarrollo de las sociedades humanas exigía disponer de patrones y normas comunes de funcionamiento frente al dominio de las élites económicas y el conflicto permanente de las voluntades en sociedades cada vez más complejas. Primero fueron leyes otorgadas por reyes como el Código de Hammurabi (1750 a.C), rey de Babilonia, donde constan conductas delictivas y castigos (paradigma del “ojo por ojo y diente por diente”) y figuras procesales de prueba, acusado y acusador, o las leyes de Solón para Atenas (siglo VII a.C), útiles, pero incumplidas e insuficientes para regular los graves conflictos sociales de poder socioeconómico. Después Roma hizo de la Ley y el Derecho el instrumento de regulación que penetraba la compleja estructura de poder institucional, social, militar, territorial y económico. En España rige el Derecho romano durante el imperio y después en Castilla, durante el siglo XIII, las leyes de las Siete Partidas de Alfonso X, basadas en el Derecho romano, cuya vigencia, en muchos aspectos durará hasta el siglo XIX incluida Hispanoamérica.

A partir de la Edad Moderna, la civilización hallará un nuevo encaje de relación entre la diversidad de las voluntades y la unidad de la ley en el constitucionalismo y la democracia representativa. Las aportaciones del constitucionalismo liberal de la Ilustración penetrarán en España en el marco de la invasión napoleónica y las Cortes de Cádiz alumbrarán la primera Constitución Española (1812) como ley suprema o ley de leyes, pero la lucha entre la ley y la voluntad de poder de élites y grupos sociales continuará durante todo el siglo XIX y el XX, atizada por ideologías de masas en función de intereses socioeconómicos: cinco constituciones hasta llegar a la vigente de 1978, dos repúblicas, tres restauraciones monárquicas, conatos de secesión, dictaduras, guerras civiles...

El siglo XX ha sido el trágico ejemplo de la hegemonía de la voluntad de poder de líderes endiosados por las masas fanatizadas con ideologías totalitarias, contrarias al Derecho y al individuo: nacionalismo (nazismo, fascismo...) y marxismo (comunismo-leninismo, maoísmo...) con efectos devastadores para la vida y la civilización.

En las primeras décadas del siglo XXI la democracia liberal representativa, cuyo fundamento es el imperio de la ley está nuevamente asediada por élites políticas y económicas con una voluntad de poder, amplificada por la globalización y la tecnología, basada en ideologías totalitarias remozadas, como el nacionalismo y neocomunismo que, en nuestro caso, actúan en alianza de intereses populistas contra la soberanía y unidad de la Nación española.

Su estrategia de lucha de poder se caracteriza por:

1-Controlar instituciones y recursos de ayuntamientos, diputaciones, autonomías e influir en los gobiernos de la Nación para ir construyendo su proyecto diferencial en contra de la igualdad de los españoles y enajenar España de la mente de la población hasta llegar, incluso, a atentar en contra del orden constitucional.

2-Activar políticas de control social con el relato y la propaganda (deformar los hechos y falsear la historia), la financiación de grupos y medios de comunicación para ampliar su base social.

3-Desprestigiar y deslegitimar las instituciones españolas y el Estado de Derecho, especialmente la Constitución, la Corona y la Justicia.

4-La promoción de grupos de intimidación y violencia callejera apropiándose de lo público, y enfrentamientos con las fuerzas del orden.

La respuestade los gobiernos de España a esta estrategia de división y socavamiento, por ahora, ha sido reactiva cuando no cómplice por acción y omisión. Gobernar con responsabilidad es actuar con autoridad y anticiparse a los problemas. En los últimos 40 años hemos perdido la ocasión de fortalecer la democracia: racionalizar las autonomías (más nación y menos división), primar la unidad en la representación pública (circunscripción electoral nacional, interdicción de partidos políticos secesionistas), priorizar la prosperidad (industria competitividad, empleo) y las virtudes cívicas (proteger la vida y la verdad, la unidad de la educación sin adoctrinamiento...).

En esta encrucijada de nuestra historia, ¿prevalecerá la Nación y el Estado de Derecho frente a la voluntad de poder de sus enemigos?

Una solución para Cataluña
La cuestión catalana no se va solucionar con la mera aplicación de leyes
Juan Manuel de Prada ABC 4 Marzo 2019

Una encuesta publicada por ABC la semana pasada probaba que los españoles perciben el desafío independentista como el gran reto político del momento; y que demandan a las facciones políticas en liza una solución que lo desactive.

Pero, si algo nos probaron los recientes testimonios de Rajoy y de sus ministros ante el Tribunal Supremo, es la extrema debilidad política con la que el Gobierno tuvo entonces que enfrentar el órdago. En primer lugar, porque aquel Gobierno se hallaba en minoría parlamentaria; en segundo lugar, porque los instrumentos legales de los que se dispuso se revelaron insuficientes y tardíos. La cruda verdad es que nuestro ordenamiento jurídico no estaba preparado para afrontar un desafío secesionista, que ni siquiera se menciona en la Constitución (y contra el que sólo se puede oponer el artículo 155, que es un portillo abierto a la discrecionalidad). La cruda verdad es que nuestro Código Penal tipifica los delitos de rebelión y sedición de tal modo que sólo sirven para penar alzamientos militares, pero en ningún modo intentos de derribar el régimen político desde las instituciones. La cruda verdad es que el Estado, a la postre, ha tenido que recurrir a una «justicia creativa» que obliga a los jueces a forzar tipos jurídicos, a impugnar actos administrativos que todavía no se han producido, etcétera. Puro macaneo jurídico, fruto de vacíos legales imperdonables, que torna todavía más débil la respuesta del Estado español. Y que tal vez mañana sea desacreditada en Estrasburgo por el «amigo» europeo, como antes lo fue en Bruselas o en Schleswig-Holstein.

Pero la cuestión catalana no se va solucionar con la mera aplicación de leyes (ya sean previamente existentes o creadas ad hoc); pues lo que hay que conseguir es «convencer» a los catalanes independentistas, y no meramente «vencerlos». Como nos advierte Gómez Dávila, «sólo las sociedades agonizantes luchan contra la historia a fuerza de leyes, como los náufragos contra las aguas a fuerza de gritos». Y, ¿qué solución nos proponen las facciones en liza electoral? Las facciones de izquierdas pretenden solucionar la crisis con un pacto sectario y excluyente entre ellas que deje fuera a la mitad de los españoles (o sea, la constitución de otro Gobierno débil que será también arramblado). Las facciones de derechas, por su parte, compiten por imponer la aplicación del discrecional artículo 155 más severa y prolongada; a la vez que prometen leyes lingüísticas dementes, en las que el catalán se convierte en lengua «optativa» y el inglés en lengua «vehicular», sin entender que la lengua catalana es un hecho biológico e histórico tan incontestable como la montaña de Montserrat.

La única solución posible para Cataluña empieza por reconocer sus realidades biológicas e históricas; o sea, por asumir la catalanidad en su profunda significación y aportación al genio español. Pero tal solución sólo será posible con gobernantes fuertes que, en lugar de chalanear con el independentismo, se dirijan directamente a los catalanes, ofreciéndoles un plan alternativo a las quimeras del secesionismo. Y hace falta que estos gobernantes sean generosos y estén dispuestos a gastarse en esta labor. Pues, por muy culpables que sean de la presente situación los políticos independentistas, sorprende que jamás nuestros reyes o nuestros sucesivos presidentes se hayan dirigido a los catalanes como «su» rey o «su» presidente, con un discurso que los convenza y exhorte a integrar su catalanidad en un proyecto común y atractivo.

Pero para proponer esta solución, que exige gran abnegación y sacrificio, no sirven los políticos cortoplacistas que buscan enviscar a unos españoles contra otros.

la lengua catalana es un hecho biológico e histórico y mi abuelo también.
Nota del Editor 4 Marzo 2019

Ya está bien de bromas. A ver si nos dejamos de marear la perdiz y de una vez por todas terminamos con la locura de las lenguas regionales. Hay que derogar todas las leyes de lenguas regionales y así poder dedicarnos a actividades productivas y eficaces.

La guerra sucia de Sánchez contra el PP
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2019

El corto mandato de Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España se ha caracterizado por una utilización indiscriminada de los medios públicos con fines particulares. Así ha ocurrido con el uso abusivo del avión oficial para acudir a acontecimientos privados o con la colocación masiva de amigos y familiares en cargos públicos dotados de elevadas remuneraciones y no pocas prebendas.

Pero estas anécdotas propias de un personaje mediocre han mutado en una campaña de desprestigio del rival político tras el anuncio del adelanto de las elecciones generales. Las peticiones de Moncloa a los ministerios para proporcionar munición política contra los partidos de la oposición ("principalmente contra el PP") o la emisión de reportajes en la Televisión Española en los que se insulta y denigra al líder de la oposición, son dos claros ejemplos de la manera en que los socialistas entienden la debida neutralidad política de las instituciones públicas, especialmente en precampaña electoral.

A ese juego sucio contra el adversario hay que sumar las delirantes encuestas perpetradas por el CIS desde que el socialista José Félix Tezanos ocupó por designación de Sánchez la presidencia del instituto, que han arramblado de un plumazo con el prestigio que todavía mantenía la principal institución pública dedicada a la demoscopia.

Solo desde una ausencia total de escrúpulos y de respeto al leal juego democrático pueden entenderse estas últimas decisiones de Sánchez, que sumen a su Gobierno en un desprestigio aún mayor del que ya acarreaba tras sus constantes humillaciones ante los golpistas catalanes.

El Partido Popular acierta al exigir el cese de los colaboradores de Sánchez directamente implicados en estos escándalos, que ponen en cuestión la limpieza de unas elecciones a las que el partido del Gobierno pretende acudir con las cartas marcadas.

Sánchez recupera para el Gobierno de España lo peor del socialismo, que confunde interesadamente al partido con la Administración, a la que pone a su servicio exclusivo con el dinero de todos los contribuyentes. Así ha actuado siempre el socialismo andaluz, el más corrupto y totalitario del continente europeo, y el modelo que Sánchez quiere imponer en el resto de España si las elecciones del próximo 28 de abril le permiten seguir en La Moncloa.

Los Juanma y la investigación de lo ocurrido en 30 años de Canal Sur
Pedro de Tena Libertad Digital 4 Marzo 2019

Joaquín Sabina se vistió de pirata para perpetrar su pregón del Carnaval de Cádiz 2019 y está bien porque era la hora de la broma y la represión de la seriedad. Pero no hace ni maldita la gracia uno de los mayores actos de piratería política ocurrido en Andalucía, junto con la FAFFE y a agencia IDEA, como fue, ha sido y es el abordaje de la Radio Televisión Andaluza, conocída popularmente como Canal Sur, radio, televisión y otros entes. En Libertad Digital llevamos cinco días contando sus pormenores. Por resumir, el PSOE y un grupo de afines al régimen metieron al personal a dedo que les ha dado la gana, organizaron una red de productoras con dinero público en bastantes casos y, en otros, ligadas a sus propios directivos, para controlar la oferta de programas y su línea ideológica y han consumado el ejercicio sectario y felón de un canal que debió ser de todos y que sólo ha sido "La suya" durante 30 años. ¿Se atreverán los Juanma, Moreno y Marín, a impulsar la investigación política en el Parlamento andaluz de lo que ha ocurrido en este organismo público?

Naturalmente, muchos de los comportamientos observados y denunciados, aunque presenten indicios de criminalidad, habrán prescrito porque hace demasiados años ya de algunas cosas. Pero no puede, ni debe prescribir, la consideración moral y política de lo que en una democracia regida por la Constitución de 1978 ha sido un acto de filibusterismo de un grupo de corsarios que se apropió por la cara, y con enriquecimiento personal en muchos casos, de un ente público que tenía como fin informar y elevar la cultura andaluza con corrección, calidad y neutralidad política. Por poner un solo ejemplo de algo sobre lo que informaremos ampliamente hoy, en 2006 se hicieron fijos a 306 trabajadores de la RTVA sin mediar pruebas de acceso ni otros requisitos por lo que no dieron oportunidad a los que se preparan para trabajar en el sector audiovisual podrían prosperar dentro. Actualmente, hay alrededor de 250 trabajadores temporales, o contratados por obra y servicio, que están pretendiendo lo mismo: asegurarse la estabilidad laboral condenando al paro o la imposibilidad de mejorar a quienes tienen el mismo derecho a ello.

Dado que la plantilla ronda los 1.450 trabajadores, estamos hablando de que una tercera parte ha entrado de manera no regular ni reglada en la plantilla de Canal Sur, a lo que hay que añadir todos lo que entraron a dedo desde 1987, momento en que se puso en marcha el Ente. La pregunta es: ¿Quiénes de los que forman parte de la plantilla lo fueron por oposiciones públicas y publicadas? Si a ello unimos los millones destinados a las productoras "pata negra", los dineros de los "pluseados" que casi doblan su sueldo oficial, la endogamia y el nepotismo escandalosos en su interior, el que haya un subdirector en funciones de director desde 2013 sin elección, el hecho de la cúpula directiva cobre más que los consejeros de la Junta y el propio presidente (12.000 euro anuales más en bastantes casos) y la información sectariamente cocinada, ¿no hay motivos para una investigación? Naturalmente que los hay y que debería llevarse a cabo para proceder, inmediatamente después, a una reforma en profundidad que devuelva al público andaluz lo que es suyo. Hasta los socialistas decentes, que los hay, deberían apoyarla.

El problema es que los Juanma no se atreverán. Moreno fue él mismo puesto a dedo y hereda la mochila de los manejos del PP en la RTVE y otras televisiones autonómicas. Marín fue socio de Susana Díaz hasta antes de ayer y tapa lo que convenga, como ya se ha visto. Podemos, que lo sabe y que actúa como casta, mira para otro lado. IU, en su día, denunciante del tinglado, piratea su propia historia. El PSOE sabe que ninguno tiene lo que hay que tener para cumplir con su deber público y Vox, el más osado, no puede hacer cosa útil por ahora.

O sea, el PSOE y su engranaje perverso seguirán mandando porque precisamente para eso diseñó antidemocrática y sectariamente Canal Sur: para que nadie, ni quiera en caso de perder las elecciones, pudiera jamás controlar la cadena que nunca fue La Nuestra sino La Suya.

Dice uno de los Juanma, Marín, que el problema de España es que el PSOE está representado por Pedro Sánchez. No, señor. El problema es un PSOE que considera que la democracia política es algo "formal" y susceptible de trampeo y que el dinero público no es del público sino del PSOE y sus afines. En eso concuerdan Pedro Sánchez, Susana Díaz y muchos, demasiados, otros. Eso se juega el 28 de abril y el 26 de mayo.

Lev Davídovich
Gabriel Albiac ABC 4 Marzo 2019

Era un tiempo despiadado. Un tiempo en el que el «moderado» Grigori Zinoviev, llamaba al genocidio en el tono jovial de los fuegos de campamento. 19 de septiembre de 1918: «Para deshacernos de nuestros enemigos debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado, digamos que a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados». A Trotski, que nunca tuvo el gusto moderado de Zinoviev, nadie podría pedirle mucha más delicadeza. Era un tiempo despiadado. Que aniquiló a todos.

Yo, que no tengo televisor, sigo con displicente curiosidad la polémica. Leo en la prensa que amigos y familia de Lev Davídovich Bronstein, al cual camaradas e historia conocieron por el alias legendario de Trotski, han denunciado el peculiar uso que una gran cadena televisiva ha hecho de la biografía del fundador del Ejército Rojo, realizada en la tan equitativa Rusia de Putin: memoria histórica. Y yo, que nunca tuve afinidades trotskistas, me recuerdo, de pronto, a los diecisiete años absorto en la biografía que del héroe bolchevique construyera Deutscher en los tres escalones que acotan su destino: profeta armado, profeta desarmado, profeta desterrado. Y asesinado, al fin. A piquetazos.

No era, en mi caso, la fascinación por el tenaz guerrero, ante cuya epopeya tantos se rindieron. Al cabo, toda epopeya no es más que sobredosis de testosterona, un accidente hormonal como cualquier otro: ni mejor ni peor que la atonía. Era la inteligencia. Aquel pequeño judío de Yánokva podía, sin perder de vista la Luger sobre su mesa, polemizar con los más grandes escritores de su tiempo. Y no sobre política; de eso puede escribir cualquier idiota. Lev Davídovich disecciona, con precisión quirúrgica, la compleja primera novela de Louis-Ferdinand Céline. Discute con Malraux sobre La condición humana, en términos a los que un Brasillach, frontal enemigo de ambos, rendirá homenaje en la más contrarrevolucionaria prensa de su tiempo, la Action Française. Trotski puede permitirse el lujo de polemizar de tú a tú con André Breton sobre estética e inconsciente freudiano. Lo ha leído todo, lo ha entendido todo, con todo ha polemizado y en todo ha esgrimido su escritura de alta precisión. Con la Luger encima de la mesa.

Sigue siendo el enemigo a batir hoy en la siempre zarista Rusia. Porque el zarismo es la verdad de Stalin, de Kruschov, Brezhnev… Ahora, de Putin. La Rusia siempre despótica. Donde no hay adversario más que muerto. Donde las fotos del muerto son borradas, porque el pasado es tan propiedad del que manda como el presente y el futuro. Donde se le vuelve a matar cada vez que se pronuncia su nombre, porque el futuro es tan propiedad del que manda como el presente y el pasado.

Lev Davídovich Bronstein fue asesinado a piquetazos por un débil mental al que telecomandaba una madre castradora, agente del NKVD ruso. El asesino nunca reveló su nombre. Y a Ramón Mercader lo asesinaron, a su vez, los soviéticos en Cuba, tras 20 años de cárcel en México, mediante la dura metáfora del reloj de oro contaminado con polonio, máquina de medir las horas: «todas hieren, una mata».

Era un tiempo despiadado. Y despiadadamente hubo de vivir Lev Trotski. Mientras le fue permitido. Mientras logró imponer su perseverancia frente a la de quienes lo condenaban a un letal destino. Hasta con eso puede una cadena de televisión hacer dinero. Y un régimen político, el de Putin, basura.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Que Dios en su infinita misericordia tenga piedad de él
Ernesto Ladrón de Guevara.  latribunadelpaisvasco.com 4 Marzo 2019

Evidentemente, pueden ustedes suponer, me refiero a Arzallus.

No voy a glosar su figura y obra, pues comparto completamente el editorial del pasado viernes de Raúl González Zorrilla, el director de este periódico. Aún y todo yo añadiría algunas cosas más, pero es una obviedad que a nadie se le escapa la indignidad del personaje.

Lo que quiero referir en este artículo es a su partido, el PNV, para el cual Arzallus es una figura referencial, como bien ha dejado sin sombra de dudas el presidente del Euskadi Buru Batzar de ese partido, el señor Ortúzar. Cosa que era de esperar.

El PNV no reniega del racista, xenófobo y aberrante fundador -Sabino Arana- cuya obra escrita es fiel reflejo de esos calificativos y más que me dejo en el tintero. Y tampoco reniega de su émulo el señor Arzallus, igualmente racista, conspirador hasta el extremo y acicate de ETA, como bien denunciaba en su día el que fue presidente de Euskadiko Ezkerra, partido que luego se fusionó con el PSE, el señor Bandrés.

El libro “Arzallus. La dictadura del miedo” de José Díaz Herrera es revelador y suficientemente descriptivo de aquella trama para hacer de las Vascongadas tierra exclusiva del nacionalismo.

La estrategia era muy clara: acosar a cualquier tipo de disidencia con el régimen nacionalista hasta la liquidación si era menester, crear una atmósfera irrespirable para la España democrática que acababa de apuntar con la Transición; para lograr objetivos de un autogobierno al borde de la escisión; expulsar del territorio a miles de ciudadanos para cambiar la sociología electoral, y chantajear a los gobiernos de Madrid para conseguir hacer literalmente lo que les viniera en gana en esta tierra.

De esta manera la palabra democracia era un sarcasmo alejado de toda realidad. Eso es la verdad de la realidad y no la cobardía en grado de complicidad de los gobiernos que se han sucedido en la Moncloa que llevaba a ensalzar incluso la figura de este personaje nefasto.

El PNV sigue sin renunciar al racismo, pues si lo hiciera pediría perdón por haber tenido a un fundador así y a un líder de este significado tan atroz.

El PNV sigue en la tónica de considerarse él mismo el Estado, como en las monarquías absolutas.

El PNV sigue con su trayectoria antidemocrática, pues en ningún momento ha manifestado arrepentimiento ni rectificación sobre un pasado indigno para todo aquel que tenga un mínimo concepto de la libertad y respeto a la dignidad de las personas. Si no, se respetarían los derechos fundamentales como el de la educación sin cortapisas y sin barreras lingüísticas; y el acceso a los bienes públicos con libre concurrencia como a los puestos de trabajo sostenidos con nuestros impuestos, sin exigencias absurdas de carácter lingüístico. El etnicismo hegemónico y avasallador del PNV es la prueba de lo que digo.

Arzallus ha muerto, pero sus discípulos siguen ahí.
 


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