AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11  Marzo 2019

La fractura penaliza a la derecha
EDITORIAL ABC 11 Marzo 2019

Según el barómetro de GAD3 para ABC el voto segmentado de la derecha penalizará a Casado, Rivera y Abascal

El sondeo que hoy publica ABC demuestra con nitidez que la fractura del centro-derecha en tres partidos le penalizaría electoralmente si hoy se celebrasen las elecciones. De hecho, la tendencia respecto a los comicios de 2016 se ha invertido por completo, de modo que el PSOE pasaría de sus 85 escaños actuales a 134, y el PP, de 137 a 87. El PSOE es el que experimenta una notable tendencia al alza respecto al último barómetro de GAD3, sumando doce escaños más a los 112 que obtuvo semanas atrás, mientras el PP baja de 97 a 87. El batacazo más estrepitoso será el de Podemos, que bajaría de 71 a 30, aunque experimenta una imperceptible mejoría respecto al último sondeo, que le atribuía 29 escaños. Ciudadanos lograría 38, víctima de un desinflamiento notable respecto al anterior sondeo, que le concedía 53 escaños, y Vox irrumpiría en el Congreso con 36. El mapa resultaría demoledor para España ya que Pedro Sánchez se beneficiaría de la metástasis que aqueja a Podemos, y dada la clara insuficiencia del centro-derecha para sumar mayoría absoluta en una investidura, el PSOE tendría vía libre para recibir los apoyos de separatistas, nacionalistas y filoterroristas para repetir como presidente del Gobierno. Así, las cosas, el «efecto Andalucía» se esfuma para la derecha porque objetivamente no es lo mismo repartirse un mínimo de 12 escaños por provincia en unas autonómicas que hacerlo en unas generales con circunscripciones de cinco o menos escaños. Si no cambia radicalmente el escenario preelectoral, la proporcionalidad de la ley D’Hondt castigará la dispersión del voto de la derecha sin remisión posible. Por eso es razonable que Pablo Casado apele continuamente a recuperar ese voto virtual que se fuga a Vox, ya que en muchas provincias este partido no obtendrá representación y sus papeletas se convertirán en inútiles para el PP o para Ciudadanos.

Aun así falta un mes y medio para los comicios, un plazo muy amplio para que se produzcan cambios en el numeroso electorado aún indeciso o proclive a cambiar su elección en los últimos días de campaña. Es cierto que en la derecha ha empezado a tomarse conciencia de que repartir el voto sería nocivo para ellos y muy beneficioso para Sánchez. Pero también lo es que la fuerza del voto emocional a favor de Vox no cede para que el PP pueda verse premiado. A su vez, las opciones de Sánchez quedarían reducidas a pactar con el separatismo porque ni Podemos por sí solo, ni Ciudadanos, estarían en disposición de poder respaldar suficientemente a Sánchez. El riesgo de que la nueva legislatura arranque bajo el signo del bloqueo y de los vetos mutuos es todavía muy serio. Pero la conclusión hoy es simple: el voto segmentado de la derecha penalizará a Casado, Rivera y Abascal.

La fractura que causan los creyentes del PP
Nota del Editor 11 Marzo 2019

El PP ha tenido múltiples ocasiones para demostrar que su prioridad es España y los españoles y en todas se ha puesto de perfil. Así que es hora de que desaparezca, ya que carece de principios y autoridad. Y encima tienen al tal Núñez F en Galicia, donde los español hablantes somos ciudadanos de cuarta clase. A la prensa que le importe España, deberá preocuparse de convencer a los creyentes del PP que su fé no tiene sentido, que ya les ha demostrado en todas las ocasiones que es incapaz de reaccionar, de defender España.


El gasto público se disparó un 4,2% en 2018 y ya ronda el 42% del PIB
Si no hay cambios en la política fiscal, el déficit no bajará del 2% del PIB en 2019 y 2020.
D.S.C. diegodelacruz Libertad Digital 11 Marzo 2019

En poco más de medio año, el gobierno de Pedro Sánchez ha conseguido que el saldo fiscal del Reino de España se deteriore de forma significativa. El aumento del gasto del Ejecutivo central y la laxitud del gobierno de la nación a la hora de supervisar las cuentas de las Administraciones han terminado elevando el déficit público de forma alarmante.

El servicio de estudios de BBVA advierte en su último Observatorio Fiscal que "las medidas expansivas de gasto de 2018 deterioran el saldo estructural primario y llevan al incumplimiento del objetivo de estabilidad (…). Si no hay cambios en la política fiscal, el déficit no bajará del 2% del PIB en 2019 y 2020. El panorama de los dos próximos años estará marcado por la incertidumbre".

Es significativo que esto esté ocurriendo en un contexto de crecimiento económico que permite aumentar los ingresos fiscales sin necesidad de subir los impuestos. De acuerdo con el Observatorio Fiscal de la entidad financiera, en 2018 se esperaba un repunte recaudatorio del 5,6%, pero el incremento final estará en niveles cercanos al 7,5%, sobre todo gracias al aumento de los caudales obtenidos con el IRPF y el Impuesto de Sociedades.

Sin embargo, el gasto público crece por encima de lo previsto, en niveles que rondan el 4,2%. Según recuerda BBVA, el grueso del aumento se debe a un mayor consumo público y unos mayores desembolsos en materia de prestaciones sociales, así como a las subidas practicadas en los salarios de los empleados del Estado y en las pensiones de los jubilados. También hay un crecimiento muy fuerte en la inversión pública, que de enero a noviembre de 2018 aumentó un 14,1%.

Así las cosas, los números para enero-noviembre anticipan que el déficit será del 2,2% del PIB, lo que supone un deterioro de cuatro décimas en el saldo estructural primario. Y todo a pesar de que los ingresos públicos han aumentado del 37,9% al 38,9% del PIB entre los años 2017 y 2018. Dicho aumento no compensa la subida del gasto, que ya ronda el 42% del PIB.

"De cumplirse el escenario de BBVA Research, será necesario un ajuste de 2,2 puntos porcentuales del PIB a lo largo del bienio 2019-2020 para llegar a los objetivos exigidos por la Comisión Europea", zanja el informe del servicio de estudios de la entidad bancaria.
En 2020, cuatro veces más déficit de lo esperado

En 2019, el objetivo de déficit es del 1,3% del PIB, pero BBVA espera un descuadre del 2%. Para 2020, la brecha fijada por Bruselas es del 0,5% del PIB, pero el Observatorio Fiscal opina que nos iremos al 2%, cuatro veces más de lo planteado. El agujero acumulado para ambos años debería ser del 1,8% del PIB, pero va a alcanzar el 4%, duplicando las metas pactadas con nuestros socios europeos.

15 años del 11-M
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 11 Marzo 2019

Desde hace 14 años repito aquí y en esta fecha que, mientras España no sepa qué pasó el 11-M, todos los días serán 11-M. Ayer, en una encuesta en El Español, más del 60% de los ciudadanos decía que no se sabe la verdad sobre la masacre que sirvió para echar al PP del Gobierno. Ojalá el 30% que dice saberlo nos dijera quién fue el autor intelectual y los autores materiales que llevaron a cabo esa obra de relojería criminal que fue la voladura simultánea de cuatro trenes a tres días de las elecciones. No lo dirán, porque no tienen ni idea. Y mentira tan antigua ya no se confiesa.

En estos 15 años, lo único que ha quedado claro es que todas las pruebas para condenar a Zougam a 47.000 años de cárcel como culpable material único eran falsas. Lo mismo el testimonio de las dos rumanas que dijeron reconocerlo y que, además de cobrar de la policía, una había sido rechazada como víctima del atentado porque no estaba en los trenes. Las pruebas falsas, empezando por la mochila de Vallecas, fueron colocadas por miembros sin identificar de las cloacas del Estado y favorecieron al PSOE. Hoy parece claro que el PSOE no urdió el atentado, sino que lo aprovechó improvisando, gracias a la SER, la mayor cadena de trolas o fake news de la historia de Europa. Mientras Ferreras y Gabilondo no digan qué "tres fuentes de la lucha antiterrorista" les contaron lo de los "terroristas suicidas con tres capas de calzoncillos", no podremos saber más. Pero hasta el juez duda hoy de la sentencia y el fiscal compensa, no lava, aquella epopeya prevaricadora mediático-policial-judicial. Y Zougam sigue preso.

Muchos creen que en el 11-M empezó el proceso de destrucción de España, cuyo penúltimo episodio fue el golpe de Estado en Cataluña y que continúa, camino de la República, con el Gobierno Sánchez, llevado al Poder por los golpistas y cuyo programa político real es indultar a los condenados del 1-O, enfrentándose al Supremo, al Rey, y a la opinión pública que está con la Nación y su Constitución, cuya base es la soberanía indivisible de los españoles. Yo creo que lo peor del 11-M es que nos acostumbramos a las mentiras y a fingir que las creíamos. Pero sólo si la Nación sobrevive y refuerza su Estado de Derecho con una Justicia independiente podremos soñar con que algún año se haga justicia a las víctimas del 11-M.

11-M, el día de las víctimas
Editorial El Mundo 11 Marzo 2019

Es el 11-M una profunda herida en el alma de todos los españoles imposible de cicatrizar por más que hayan pasado ya 15 años desde aquella terrible mañana en la que sufrimos el peor atentado terrorista de nuestra historia. La de hoy vuelve a ser una jornada de memoria en recuerdo de las víctimas y de solidaridad con cuantos viven desde entonces con tantas y tan dolorosas secuelas. Casi todos los partidos políticos tienen previsto participar este mediodía en actos de homenaje programados en Madrid en un intento necesario de escenificar una unidad que, por desgracia, también se vivió en 2004 en los primeros momentos de la tragedia y que, sin embargo, no tardó en hacerse añicos por los intereses sectarios que no nos dejan remar unidos en España ni siquiera para navegar sobre el dolor.

Todas las víctimas del terrorismo representan lo mejor de nuestra sociedad por el coraje y el civismo democrático que han demostrado. Ya los poderes públicos compete garantizarles esa memoria, dignidad y justicia que no puede ser un mero eslogan. Al 11-M le siguió una larga investigación judicial y un macroproceso que merecen respeto. Pero no se está del lado de las víctimas obviando que sigue habiendo también muchas preguntas sin respuesta, y cabos sueltos por resolver. Y en una sociedad democrática y madura como la nuestra no se puede imponer un manto de silencio y olvido sobre todo ello porque el conformismo es una de las peores cobardías. La aparición de nuevos datos y testimonios sobre el caso exige investigar lo que haga falta con absoluta decisión para disipar la mínima sospecha de cierres en falso.

15 años de olvido e indignidad
EDITORIAL Libertad Digital 11 Marzo 2019

Mientras la infame izquierda que padecemos y la inmensa mayoría de medios se inventan revoluciones absurdas como la farsa sexista del pasado viernes, en este decimoquinto aniversario de la masacre del 11-M apenas se hablará del atentado terrorista más grave de nuestra historia.

15 años después de aquella matanza, en la que murieron asesinadas 192 personas y más de 2.000 resultaron heridas de gravedad, aún desconocemos quiénes pusieron las bombas y quién ordenó ese terrible atentado.

La obscena instrucción judicial del 11-M, llena de agujeros y graves contradicciones como hemos publicado los contados medios que tratamos de llegar a la verdad, culminó con unas sentencias vergonzosas que dieron carpetazo judicial al caso más importante de nuestra democracia, dejando abiertos todos los interrogantes sobre la forma en que se llevó a cabo la masacre y, sobre todo, su autoría.

Lo único que sabemos, quince años después, es que el 11-M fue un atentado perpetrado para cambiar la historia de España. Sus autores no sólo consiguieron su propósito; además desvelaron que bajo la imagen superficial de un país entonces pujante se escondía una sociedad débil y cobarde que, en contra de lo que gritaban las hordas callejeras agitadas por la izquierda tras el atentado, en realidad no quería saber. Lo demuestra el vacío, cuando no la persecución, de los escasos medios que nos comprometimos con la defensa de la dignidad de las víctimas en busca de una verdad, que la Justicia obvió a cambio de cerrar un caso con interrogantes de extraordinaria gravedad y terribles ramificaciones.

Década y media después, los atentados del 11-M siguen siendo un tema tabú que la clase política y los medios de comunicación prefieren mantener en el olvido. La consecuencia es que las víctimas de aquella matanza no recibirán en este 15 aniversario ni la milésima parte de la atención dedicada en los últimos días a la farsa ultrafeminista. Ambas circunstancias representan muy bien el estado actual de una sociedad que ha quedado al albur de los caprichos de la ultraizquierda y profundamente desfondada en lo moral.

El 11-M, siempre en la memoria
 larazon 11 Marzo 2019

Hoy se cumplen quince años de aquel terrible 11 de marzo de 2004 que la sociedad española nunca podrá, ni debería, olvidar. El terrorismo islamista, en una acción insólita hasta entonces en Europa por su planificación y la multiplicidad de sus objetivos, atacó uno de los emblemas de las modernas democracias occidentales, como es el transporte público de las grandes urbes, que sólo el año pasado movió más de mil quinientos millones de viajeros en la Comunidad de Madrid. Aquella mañana, fueron asesinadas 192 personas y más de 2.000 resultaron gravemente heridas, muchas con secuelas irreversibles.

Una jornada trágica, a la que sucedieron otras igualmente dolorosas, en las que algunos buscaron el aprovechamiento político, pero que, a la larga, nos ha hecho más fuertes como sociedad y como individuos. Fortaleza que debe su merecido tributo a las víctimas de aquella barbarie y a las de otros muchos ataques que estaban por venir, y que nos exige guardar siempre la memoria de quienes fueron sacrificados por la villanía de unos salvajes que odian todo lo que nuestro mundo representa: la libertad de conciencia, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la superación de la teocracia como legitimación del poder político.

Quince años después, en el ánimo de muchos españoles aún perviven las dudas y las preguntas sin fácil respuesta sobre quiénes fueron los autores intelectuales de la matanza, consecuencia, sin duda, de la agitación febril de aquellos días de vísperas electorales, vividos en medio del luto y del dolor, acrecentado por los reproches injustos. Pero la verdad judicial quedó establecida y, aunque dejó abierta la posibilidad de ampliar las acusaciones al hallazgo de nuevos datos, conduce hacia el grupo terrorista de Al Qaeda.

Como hoy publica LA RAZÓN, todo indica que el enlace entre la célula islamista radicada en España y Osama Ben Laden pudo ser un predicador salafista argelino, del que se conocieron posteriormente sus frecuentes viajes a Madrid. En cualquier caso, los atentados de Atocha, nombre con el que han pasado a la historia, nos hicieron tomar conciencia bruscamente, con mucha más intensidad, si cabe, que los del 11S en Estados Unidos, de la gravedad de la amenaza que se cernía sobre nuestras sociedades y que, desafortunadamente, se cumpliría por toda Europa, desde Londres a Barcelona, pasando por París, Bruselas, Niza, Berlín, Copenhague, Manchester y Estambul.

Tras Al Qaeda, había surgido un nuevo yihadismo, heredero del anterior y forjado en la inmisericorde guerra civil de Argelia, que operaba en grupos pequeños, sin relación jerárquica y, en la mayoría de los casos, sin otras conexiones orgánicas o ideológicas que las que presta el incontrolable espectro de las redes sociales. Sin planificación de objetivos, sin suministro exterior de armas y explosivos, sin necesidad de obtener permiso previo para actuar ni necesidad de coordinarse, cualquier individuo podía radicalizarse y perpetrar un ataque mortífero, sin más condicionamiento que las intrucciones generales que imparten los distintos portavoces islamistas a través de internet. Este nuevo desafío supuso una enorme prueba para nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, superada con enorme éxito pese a la tragedia de Barcelona, y que supuso una inmensa labor de prevención que ha permitido desarticular centenares de células en distintas fases de organización. La amenaza, por supuesto, aún está ahí y puede verse incrementada tras la derrota en Siria de los islamistas, pero ya nunca conseguirán derrotarnos. Se lo debemos a las víctimas.

La voz de su amo, mejor callada
Nota del Editor 11 Marzo 2019

"La verdad judicial quedó establecida" como una burda mentira. Así que mejor estarían calladitos, a ver si alguno de los "cerebros" del atroz atentado, suelta prenda y cuenta la verdad real, que de realidades virtuales ya estamos hartos

Quince años después
Gabriel Albiac ABC 11 Marzo 2019

Pasaron ya quince años de aquel once de marzo. Y todavía no existe un relato: reconstruir los hechos es hoy barajar las piezas de un puzle en el cual nada encaja. ¿Qué pasó el 11 de marzo de 2004? ¿Qué pasó en los meses que, desde Perejil, lo prepararon? ¿Y qué pasó el 3 de abril, cuando, sabiamente reagrupados en un piso vigilado de Leganés, los que sabían algo volaron por los aires? Lo que iba a venir lo conocemos: se cerró un ciclo de la historia de España, el que se había abierto en 1978.

Me desasosiega vivir con esta certeza de que moriré sin tener la menor idea de cómo se tejió el asesinato de doscientos de mis conciudadanos. Y de saber que eso puso fin al mundo de convenciones políticas en el que hasta entonces vivimos. Pero me he hecho ya a la paciencia de coexistir con tal desasosiego. Han pasado quince años. Yo sería muy tonto o muy ingenuo si albergase todavía la esperanza de conocer algo. Escribía Naudé, en el siglo XVII, que «entre niebla y tiniebla» se ejerce sólo el poder.

Podemos, eso sí, analizar el luego. Fijar, ya que no sus causas, su secuencia temporal. Dos días después del oscuro crimen, nacía el populismo en España. Bajo la forma de asalto a la sede madrileña del PP, primero. Después, en el abracadabrante trastrueque de una manifestación contra los asesinos en manifestación contra los asesinados. En la sesera de quienes responsabilizaban del crimen a Aznar y exaltaban a los yihadistas como justicieros que vengaban la agresión imperialista española, latía ya ese masoquismo primordial que germinaría en años inmediatos: si España es tan odiosa, mejor acabar con ella.

La afinidad -por dar una palabra benévola- del populismo español con la Venezuela chavista y el Irán de los ayatolas acabaría por suministrar la infraestructura para constituir un partido que supliera al viejo PCE, cadáver insepulto entonces. El regalo yihadista a un Zapatero que, hasta el 10 de marzo, carecía de la menor oportunidad en los sondeos, no suponía sólo un retorno socialista al Gobierno. Ponía en marcha, más aún, la voladura interna de un partido que, desde su reinvención en 1974, fue una estable amalgama de socialdemocracia centroeuropea y paternalismo sindical franquista. Zapatero abría la fase agónica de una organización que había perdido discurso y estrategia. Y que sólo podía ya ser vista como puente hacia el nuevo plebeyismo que los asaltadores de sedes del PP enarbolaban.

Quince años después, las siglas PSOE perviven. Hueras como una nuez podrida. Sánchez no es ya un político socialista: ni radical ni socialdemócrata. Sánchez es una marca que se publicita en el mercado. A través de cualquier contenido. Con la coleta que mece «el hombre» Iglesias como enjundioso contraste: «Esto tendréis si no me votáis». Con un PP que difícilmente se recuperará de la triste imagen de Rajoy y Soraya. Con Ciudadanos en el desconcierto. Con Vox, enigmático regalo de la ley D’Hondt a Sánchez. Y con el independentismo a la ofensiva. Tiempos malos. Quince años.

La ley D'Hont, el español, el PP
Nota del Editor11 Marzo 2019

Pretender menospreciar a VOX de la falta de principios que siempre ha demostrado el PP en todos los asuntos relacionados con la defensa de la constitución española, que determina la igualdad de todos los españoles (tumbada por la ley D'Hont) y el deber de  conocer el idioma español y ninguna lengua regional (tumbado por el defensor y el TC siguiendo instrucciones del PP) , resulta un poco llamativo sobre todo cuando el PP ha demostrado en todas las ocasiones que ha tenido, su absoluta falta de principios y que por tanto debe desaparecer.

11-M: busquemos la verdad sin prejuicios ni tabúes
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol 11 Marzo 2019

Hoy se cumplen 15 años del peor atentado terrorista de la historia de España, en el que murieron 191 personas y otras 2.000 resultaron heridas. Debería ser tiempo suficiente como para analizar lo ocurrido sin prejuicios ni tabúes, aunque sólo fuera para intentar dar respuestas a ese 60% de españoles que considera que "no sabemos la verdad" sobre los ocurrido, tal y como refleja la encuesta publicada este domingo por EL ESPAÑOL.

Que no estamos ante un asunto partidista ni ideológico, como ha tratado de presentarse a veces, lo demuestra que hasta más de la mitad de los votantes de Podemos piensa que quedan zonas oscuras. Sin embargo, la realidad es que a los pocos que hemos tratado de arrojar luz sobre el caso se nos ha tachado de conspiranoicos, incluidas las víctimas, como han recordado estos días desde la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

Nuevas revelaciones
Hay además nuevas revelaciones que ponen en cuestión la investigación y la sentencia judicial. La semana pasada informamos de una declaración de José Villarejo al juez en la que el ex comisario asegura que parte de los explosivos del 11-M salió de "depósitos de la Guardia Civil", y en el que vincula a "espías franceses" con la destrucción de pruebas que revelarían quién ordenó los atentados.

Pero es que hoy sabemos, gracias a unas grabaciones de 2009, que los altos cargos de la Policía de Rubalcaba tenían asumido que Francia y Marruecos "estaban detrás" del 11-M. También que ya entonces Villarejo aireó en las altas esferas policiales que la mochila de Vallecas se "preparó ad hoc" para teledirigir la investigación y nadie se escandalizó ni le contradijo.

Documentos
Tres lustros después de la matanza, el único condenado como autor material de los atentados, Jamal Zougam, sigue proclamando su inocencia desde la cárcel como el primer día: "Opino que ha sido un atentado muy grave y con demasiadas víctimas como para cerrar el caso y encarcelar a la persona equivocada". ¿Es así como se comporta un yihadista?

El mejor homenaje que podríamos hacerle a las víctimas y a los españoles en un día como hoy es tratar de llegar a la verdad de lo ocurrido. Las autoridades podrían poner de su parte y ayudar, empezando por desclasificar y hacer públicos los documentos relacionados con la tragedia.

15 años de una gran manipulación
El autor, ingeniero y estudioso del 11-M, repasa las graves irregularidades cometidas en la investigación desde el mismo momento de los atentados.
Carlos Sánchez de Roda elespanol 11 Marzo 2019

Han pasado 15 años desde el 11 de marzo de 2004, 15 años desde el mayor atentado terrorista de la historia de Europa. Pero también 15 años desde que comenzó la posiblemente mayor manipulación investigadora de un atentado terrorista ocurrida en España y la pertinaz negativa oficial a investigarlo.

Por mucho que se haya tratado de defender la normalidad en las actuaciones policiales y judiciales de las primeras horas posteriores al atentado, la realidad es que parecen evidentes unas graves irregularidades producidas en la investigación desde el mismo momento del atentado. Y asombra saber que esas irregularidades -que encaminaron de forma poco clara la investigación hacia un punto concreto- fueron finalmente clave en la sentencia dictada y pudieron constituir una clara escapatoria para un indeterminado número de planificadores, organizadores y autores del 11-M.

Se puede intuir que aquel 11 de marzo de 2004 se puso en marcha una diabólica maquinaria cuyo objetivo era ocultar la real autoría de la masacre sustituyéndola por otra improvisada, que fue la finalmente constituida como “versión oficial”.

Desapariciones de muestras; análisis increíbles
Desde los primeros momentos, surgió la polémica sobre la naturaleza del explosivo utilizado, la cual podía encaminar la investigación por dos caminos contrapuestos. Y esa polémica se vio enseguida alimentada por lo que parecía un evidente interés, por parte de algunos intervinientes, en enturbiar esa investigación.

La primera identificación del explosivo surgió de altos mandos policiales cuando hablaron de "titadyn con cordón detonante". La importancia de ese nombre se puso inmediatamente de manifiesto por la gran conmoción que provocó. Hubo desmentidos y discusiones sobre si fue o no pronunciado, pero el caso es que a partir de ahí se encadenaron una serie de hechos que parecían provocados precisamente para dificultar la investigación pericial de la real naturaleza del explosivo.

Desaparecieron multitud de muestras de restos de explosivo; tierras de cráteres y algodones impregnados con agua y acetona, que varios peritos afirmaron haber recogido, no aparecieron por ninguna parte; no se conocen las actas de recogida, ni el inventario, ni las fotos de las muestras recogidas; el acta del análisis químico efectuado en el laboratorio Tedax es un documento impresentable, en el que sólo se identifican “componentes de las dinamitas”, sin especificar cuáles son esos componentes.

A pesar de lo impreciso de los resultados de esos análisis, el asunto culminó con la no entrega de las muestras al laboratorio de la Policía Científica, mucho mejor dotado que el de los Tedax y siempre, salvo en el 11-M, encargado de los análisis definitivos de los explosivos de atentados. El comisario Sánchez Manzano, jefe de los Tedax, explicó lo inexplicable en la vista oral, con el sorprendente argumento de que a la Policía Científica sólo se enviaban las “muestras pesables” de explosivo. Este argumento fue lógica y totalmente desmentido por Carlos Corrales, que el 11-M era el jefe de la Comisaría General de la Policía Científica. Pero el Tribunal ignoró ese asunto, no pidió explicaciones a Sánchez Manzano ¡y no pasó nada!

Limpieza y desaparición de los trenes
Pero el asunto no se limitó a las muestras, pues al tiempo que ocurría todo lo anterior y en las horas siguientes, se actuó en el propio origen de esas muestras, despojando a los trenes de toneladas de material próximo a los focos, material que fue retirado en camiones sin que nunca se haya sabido su destino.

No hace falta ser un especialista para saber que en ese material había información clave sobre los artefactos y sobre quienes los colocaron. Y pocos días después, sin saberse a ciencia cierta qué explosivo se había utilizado, sin haberse practicado las pericias necesarias en los escenarios del crimen, se desguazó y se hizo desaparecer lo que quedaba de todos los trenes menos uno, el de Santa Eugenia. No se tenía ni idea de en qué habían consistido los artefactos, pero se destruyeron los trenes que podían dar respuesta a esas dudas.

La mochila de Vallecas
Pero claro, si efectivamente se había hecho todo lo anterior para ocultar la naturaleza del explosivo, eso no bastaba. Si eso fue así, sería necesario introducir en la cadena investigadora otro explosivo que lo sustituyera y llevara la investigación en la dirección deseada. Para ello, y según todos los indicios, alguien montaría un artefacto explosivo en una bolsa y lo introduciría precipitadamente en la línea investigadora. Se trataba de lo que luego se denominó “mochila de Vallecas”, pues fue en una comisaría de Vallecas donde apareció, formando parte de una montaña de efectos personales recogidos en la estación de El Pozo.

El tribunal asumió sin parpadear que esa mochila procedía realmente de El Pozo. No se abrió ninguna investigación sobre la actuación de los agentes Tedax en esa estación, y eso que, según declaró alguno de ellos, antes de retirar los bultos extraídos del tren los revisaron hasta por dos veces. Pero al parecer, no les ocasionó sospecha alguna una bolsa de más de 10 kilos. En un tren allí situado acababan de explotar dos bombas y una tercera había sido desactivada por los artificieros, ¿y ni siquiera abrieron la mochila para ver su contenido? ¿Cómo es posible que se admita judicialmente que unos peritos actuaran con tamaña y gravísima falta de profesionalidad -incluso irresponsabilidad- y que nadie lo investigara?

Así pues, la investigación dio por auténtica la mochila de Vallecas y se olvidó de los 12 auténticos artefactos, los cuales no parece que fueran investigados por nadie, y ello a pesar de que dos de ellos fueron encontrados intactos y luego explotados por los propios Tedax al intentar desactivarlos. Se dio finalmente por bueno y lo asumió el tribunal en su sentencia, que esos 12 artefactos eran iguales a la mochila y que contenían su mismo explosivo -goma-2 ECO- sin que se encontrara elemento alguno que probase tal cosa.

La metralla
Pero de lo ocurrido después de esas primeras horas tras el atentado se puede deducir que surgió un grave inconveniente para la aceptación judicial de la mochila de Vallecas, con su goma-2 ECO. Y es que los artefactos que explotaron en los trenes no contenían metralla, como declararían más tarde varios de los agentes Tedax que recogieron muestras en los trenes. Así lo confirmaría después la doctora Baladía que, como directora del Instituto Anatómico Forense, coordinó y supervisó las autopsias de las víctimas. Ella declaró judicialmente que “en ninguno de los cuerpos había ni tuercas, ni clavos, ni tornillos”.

Cuando el juez Del Olmo empezó a ordenar la realización de periciales sobre metralla, comenzaron a aparecer clavos y tornillos de características similares a los de la mochila de Vallecas, todo lo cual dio lugar a una increíble y no investigada serie de irregularidades en las sucesivas periciales realizadas con muestras que aparecían súbitamente en el momento oportuno, mientras que otras desaparecían o se trasformaban.

Todo ello culminó, ya en 2007, en la pericial realizada durante el juicio, cuyas muestras analizadas carecían de cadena de custodia, como denunciaron varios peritos de esa pericial y como demuestra la comparación de las fotos de las muestras tomadas en las periciales de diciembre de 2005 y mayo de 2007. Pero algo tan grave, algo que cuestionaba todas las periciales al no poder garantizarse la autenticidad de las muestras, no motivó investigación alguna. Las muestras de la más importante pericial carecían de cadena de custodia, y el tribunal no pidió explicaciones, lo asumió y dio validez a la pericial.

En los trenes habían quedado sin duda claros indicios de la naturaleza de los artefactos utilizados por los terroristas, pero alguien había ordenado destruirlos rápidamente. Si las bombas contenían metralla, habrían dejado su rastro en las paredes de los trenes. Nadie, que se sepa, lo comprobó antes de destruirlos.

En el colmo del disparate, la única pericial conocida sobre las explosiones en los trenes -realizada conjuntamente por peritos de la Policía y de La Guardia Civil- se hizo entre abril y junio de 2005, cuando sólo quedaba la posibilidad de investigar uno de los trenes, el de Santa Eugenia, pues los demás hacía más de un año que habían desaparecido. Pero a pesar de ser el único conservado, y mientras los peritos utilizaban para su trabajo fotos tomadas por municipales, ferroviarios y bomberos facilitadas por el juez Del Olmo, el tren fue ignorado en el acta de la pericial, como si no existiera.

Las desapariciones de indicios y muestras de los artefactos no se limitaron a los restos de explosivo y a la supuesta metralla, sino que incluyó los propios componentes de esos artefactos, tales como circuitos eléctricos, pilas, contenedores…Y es que, al parecer, nada de eso se encontró en los trenes. El propio comisario Sánchez Manzano, así lo dice en el libro que escribió sobre su actuación el 11-M2: "Hasta el día 25 de marzo de 2004, en los talleres centrales de reparación de Renfe, los Tedax de la Unidad Central buscaron elementos relacionados con los artefactos…. Los resultados de estas actuaciones constan en el acta incorporada al sumario, mediante oficio de 26 de marzo de 2004. En las búsquedas, no se encontró nada perteneciente a los artefactos".

Y es cierto que a "los talleres centrales de reparación de Renfe" de Villaverde se trasladaron efectivamente varios de los coches de los trenes que sufrieron el atentado. En cuanto a los resultados de esas búsquedas, habrá que suponer que están descritos en "el acta incorporada al sumario" mencionada por Sánchez Manzano, y en esa acta se daría también cuenta, lógicamente, de los desguaces que se estaban realizando esos días en Villaverde, a la vista de los Tedax y en los mismos trenes que éstos investigaban. Pero esa misteriosa acta no aparece por ningún sitio, y habrá que conformarse con la afirmación de que, "en las búsquedas, no se encontró nada perteneciente a los artefactos".

Así que, por increíble que parezca, entre los restos de 12 explosiones no se recogió absolutamente nada perteneciente a las bombas utilizadas, ni siquiera se consiguió recoger nada en las dos explosiones producidas al intentar desactivar dos de los artefactos.

Sin embargo, entre las muestras que llegaron a la pericial de explosivos de 2007 había algunas, recogidas en El Pozo, que llaman la atención por su naturaleza, Son las siguientes: Trozos de bolsa de tejido azul con cremallera. Hebilla y fragmentos de plástico. Restos de cilindro metálico y circuito electrónico. Pila de petaca. Escamas de color azul, bobina eléctrica y piezas metálicas. Fragmentos de lo que parece un teléfono móvil. Un cargador y una batería de 3,6 V.

Es fácil suponer que todas esas muestras tan especiales fueron recogidas porque podían haber formado parte de los artefactos, pero se desconoce si se investigó esa posible pertenencia.

Pero hay más aspectos sorprendentes en este asunto. El juez instructor emitió una providencia el 27 de abril de 2004. En ella, mes y medio después del atentado, se decidió a pedir información sobre los restos recogidos y posiblemente relacionados con las bombas, y ordenó el estudio de "sustancias, efectos, cables, detonadores" recogidos en la casa de Chinchón, en la Kangoo, y su comparación con el contenido de la mochila de Vallecas.

Lo asombroso es que se olvidase de pedir la comparación con los elementos más relacionados con las bombas, los recogidos en los trenes, como son las antes mencionadas muestras procedentes de El Pozo. Así que no se conoce pericial alguna que estudiase la posible pertenencia a las bombas o a sus contenedores de esos restos de tejidos, circuitos eléctricos, pilas, bobinas eléctricas, teléfonos…

Todo lo anterior no puede ser una casualidad. Es lógico deducir la existencia de una voluntad de tapar todo lo relacionado con los artefactos del 11-M, principalmente con el explosivo utilizado, para sustituirlo con la goma-2 ECO introducida en la mochila de Vallecas. Y también se puede deducir que los errores cometidos en ese empeño obligaron a actuar sobre otros elementos, fundamentalmente sobre una metralla inexistente en los trenes.

Si el explosivo del 11-M hubiese sido goma-2 ECO, se habría detectado sin lugar a dudas en numerosos análisis, numerosas habrían sido las muestras que lo habrían contenido con toda claridad. No olvidemos que fueron doce explosiones, y dos de ellas controladas.

No sabemos quién fue el cerebro del 11-M ni quiénes fueron todos sus ejecutores, pero tampoco sabemos quién pudo organizar, en su caso, el direccionamiento de la investigación del 11-M y quiénes pudieron intervenir en el asunto. No se conoce que se haya realizado ninguna investigación para identificar y llevar ante la Justicia a unos y otros.

*** Carlos Sánchez de Roda es ingeniero y autor del libro 'Los trenes del 11-M' (Última línea, 2015).

Sánchez mintió: el CTBG confirma que no existe en Moncloa informe antiplagio
Antonio R. Naranjo esdiario  11 Marzo 2019

INVESTIGACIÓN. El Consejo de Transparencia "falla" contra Sánchez y confirma a ESdiario: La Moncloa mintió a los españoles difundiendo un test antiplagio que no conocía pero tapó a Sánchez.

La Moncloa mintió a todos los españoles al difundir un supuesto test que desmontaba las acusaciones de plagio que, desde septiembre, pesaban sobre Pedro Sánchez. Y lo hizo de forma premeditada, utilizando los cauces institucionales para dar autoridad al desmentido y, en realidad, sin disponer ni haber encargado ningún informe que atestiguara la calidad de la tesis doctoral del presidente del Gobierno.

Lo que hasta ahora era una rotunda certeza periodística, es ya también una verdad formal e incontestable. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) reconoce punto por punto lo fundamental de la serie de informaciones de ESdiario que dan un giro al caso de la tesis doctoral.

Al plagio en sí mismo, sometido a una Comisión de Investigación del Senado interrumpida por el adelanto electoral, se le suma ahora la mentira tejida desde la propia Moncloa para tapar al presidente del Gobierno, un hecho sin precedentes demostrables como en este caso.

En una resolución firme del CTBG a instancias de este periódico, el órgano rsponsable de garantizar a los ciudadanos el acceso a la información pública concluye que "no ha habido actuación pública en el proceso de verificación de la autenticidad de la tesis del presidente del Gobierno".

Es decir, que La Moncloa mintió al difundir como propio y oficial un comunicado literalmente titulado "La tesis del presidente supera ampliamente los softwares de coincidencias" con el que frenó las informaciones de periódicos como Abc, OK Diario o El Mundo que sostenían lo contrario y publicaban incesantes pruebas de los amplios plagios incluidos en el trabajo con el que Sánchez logró la titulación de Doctor.

DOCUMENTO 1. LA MONCLOA DIFUNDIÓ ASÍ LA EXISTENCIA DE UN SUPUESTO INFORME ANTIPLAGIO QUE NI ENCARGÓ NI TIENE NI CONOCE. LO HIZO CON MEMBRETE OFICIAL DE LA PRESIDENCIA Y LO LANZÓ A LA OPINIÓN PÚBLICA

Tras meses de investigación periodística y legal de ESdiario, el montaje de Sánchez desde La Moncloa se cae con el doble reconocimiento, por escrito y en documento oficial, de que ninguna instancia pública encargó, conoce o posee ese supuesto informe antiplagio que el secretario general del PSOE tampoco ha enseñado a nadie.

Dos documentos oficiales prueban la mentira
De un lado lo reconoce la propia Vicesecretaria General de la presidencia del Gobierno en un informe escrito en propiedad de este medio. En el mismo, sin fechar pero elaborado después de octubre, Hilda Jiménez Núñez reconoce sorprendentemente que todo lo que había afirmado la propia Moncloa no se corresponde con los hechos contrastados, pues no le consta nada de lo que sin embargo difundió como información oficial para auxiliar a Pedro Sánchez porque no existen informes públicos.

El Consejo de Transparencia corrobora lo que este periódico ha venido informando y es que el presidente se sirvió de su cargo institucional para, de un asunto privado, montar una defensa utilizando "servicios y medios públicos".

Pedro Sánchez nunca llegó a enseñar el test antiplagio que La Moncloa publicitó a ciegas

En concreto, y de forma textual, la Secretaría General de la Presidencia se ve obligada a reconocer que “ni la secretaría de Estado de Comunicación ni ningún otro órgano de la Presidencia del Gobierno han realizado el análisis, ni emitido informes o documentos en relación con el uso de las herramientas Turnitin y PlagScan”.

DOCUMENTO 2. LA PRUEBA DE QUE LA MONCLOA MINTIÓ, CONFESADA POR SU PROPIA SECRETARÍA GENERAL: "LA MONCLOA NO HIZO NINGÚN INFORME". Y SIN EMBARGO, DIFUNDIÓ UNO COMO PROPIO QUE NI CONOCE

De otro lado, el propio CGTB confirma que La Moncloa nunca tuvo ese informe antiplagio que sin embargo difundió para ayudar a Sánchez. Y lo hace tras haberle reclamado a la Presidencia toda la información del preceptivo expediente que debiera haber existido de ser cierta la existencia de un informe antiplagio como el que vendieron a la opinión pública para tapar el escándalo.

La resolución, fechada a 24 de enero de 2019 a instancias de la investigación de este periódico, no se centra en aclarar ni si la tesis es o no un plagio ni, tampoco, si existió o no un estudio para desmontarlo, sino en algo en realidad peor que eleva a otra categoría el caso: en la mentira institucional de un presidente que llegó al cargo poniendo como ejemplo de regeneración la dimisión de un dirigente político alemán por copias partes de su tesis.

La ley obliga a Pedro Sánchez a enseñar los gastos de su mujer que clasificó tramposamente como "secreto de Estado"

La defensa de La Moncloa, hasta la resolución del CGTB, ha sido en realidad también su perdición: al intentar presentar el citado test como un asunto personal de Sánchez para no enseñárselo a nadie, ha tenido que confesar a la vez que había mentido de forma estruendosa cuando lo difundió.

El secretario general del PSOE hubiera tenido que enseñar el test antiplagio, en el caso de que exista, en una comparecencia privada ajena a la Presidencia, pero optó por utilizar los canales públicos para dar más autoridad al desmentido, elevarlo a categoría oficial, hacerlo pasar por una conclusión institucional y, a la vez, esconderlo.

DOCUMENTO 3. FRAGMENTO DE LA RESOLUCIÓN FINAL DEL CTBG QUE CONFIRMA LA INEXISTENCIA DE LOS ESTUDIOS ANTIPLAGIO QUE MONCLOA DIFUNDIÓ COMO PROPIOS Y LE SIRVIERON A SÁNCHEZ PARA DEFENDER ASUNTOS PRIVADOS CON RECURSOS PÚBLICOS

La investigación de ESdiario demuestra ahora, con documentos formales, que todo fue una trampa añadida al propio plagio: "El software utilizado no se ha costeado con dinero público y las comprobaciones de la autenticidad de su tesis no habían sido realizadas (...) por órgano alguno de la Presidencia del Gobierno".
Moncloa "maquilló" un Secreto de Estado para tapar los gastos de Begoña sin ningún acuerdo del Consejo de Ministros

Este fallo demuestra, sin género de dudas, la mentira de La Moncloa, y deja en el aire al menos dos preguntas. ¿Existe de verdad un informe antiplagio? ¿Por qué no lo enseña Pedro Sánchez a la opinión pública? Haga lo que haga ahora, un extremo ya es irrebatible: cuando la Presidencia emitió como propio un estudio antiplagio que nadie ha visto, mintió a todo el mundo. Ni lo había encargado ni lo conocía.

Es decir, que Moncloa se sirvió de una documentación cuyo origen no está validado, sobre la que se desconoce quién la elaboró, ni los gastos en que hubo de incurrirse para aplicar los programas antiplagio Plagscan y Turnitín, como tampoco quién los pagó- uno de los responsables ya manifestó que no vendieron el uso de su software para tal fin- o si en su caso fue el propio Presidente, que se niega a dar información al respecto pero que sin embargo imparte las instrucciones oportunas para que se “legalice” una información como pública; de ahí el comunicado oficial, cuando en realidad le niega a la vez esa misma naturaleza pública.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Auto de terminación de España
Isabel San Sebastián ABC 11 Marzo 2019

Mientras en el Tribunal Supremo se acumula el material inculpatorio contra los imputados por rebelión en la causa del 1-O, a través de testimonios relativos a la violencia de esa jornada que no dejan margen para la duda, los muñidores de esa intentona golpista se quitan la careta. Porque el 1-O en Cataluña no se produjo por generación espontánea, sino como consecuencia de un largo proceso destinado a liquidar España. Un movimiento conjunto del independentismo catalán y vasco, perfectamente coordinado, cuya gestación se remonta al año 2004 en esa reunión de la vergüenza, celebrada en Perpiñán y destapada por ABC, que sentó en torno a una misma mesa a José Luis Carod Rovira, a la sazón máximo dirigente de ERC, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera, y Mikel Albisu Iriarte, alias Mikel Antza, cabecillas de la banda terrorista ETA.

El resultado conocido de ese encuentro fue el anuncio de una tregua restringida, graciosamente concedida por los asesinos a los habitantes de dicha comunidad autónoma y solo a ellos. El propósito oculto era mucho más amplio y consistía en buscar el modo de sumar fuerzas en el empeño común de dinamitar la unidad nacional consagrada en la Constitución. Porque el fin de ETA nunca fue matar por matar, sino doblar el pulso al Estado. El terrorismo siempre fue un medio, no un fin en sí mismo. De ahí que el anuncio del cese de actividad armada de la banda, a cambio de concesiones infames como la legalización de su brazo político, no supusiera en absoluto la gran victoria de la democracia que pretendieron vendernos. Antes al contrario, a partir de ese momento se rompió el consenso existente entre los grandes partidos y la idea de autodeterminación pasó a estar en la agenda política, con declaraciones tan deplorables como ésa en la que Zapatero definía la Nación como un «concepto discutido y discutible».

Aquellos polvos trajeron unos lodos que ya nos llegan al cuello. El todavía presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó hasta La Moncloa apoyándose sin pudor en separatistas golpistas y proetarras (nadie había caído nunca tan bajo) y sabe que la revalidación de su mandato depende en exclusiva de ellos. Estos, a su vez, han destapado su juego y anuncian un acuerdo formal para presentarse juntos a las elecciones, con la esperanza fundada de que la unión haga la fuerza. Así, la pareja Rufián-Otegui emula la formada en su día por Carod Rovira-Ternera, con idéntica disposición a utilizar los medios que estimen convenientes para alcanzar la meta perseguida.

Nada nuevo hay bajo el sol de este 2019. Todo forma parte de una estrategia meticulosamente planificada, en la que algunos constituyen la vanguardia dispuesta a delinquir, otros marchan en retaguardia, más o menos emboscados (el PNV borda el papel), y no faltan los tontos útiles, los cómplices y los cobardes. Es tan evidente, tan burdo, que no alcanzo a comprender cómo aún hay gente inteligente que se resiste a admitirlo.

Pronto el Tribunal Supremo se pronunciará sobre los hechos acaecidos el uno de octubre de 2017, cuando desde el Parlamento autonómico fue proclamada la independencia de Cataluña. Esa sentencia será el final de este acto de la función, pero no acabará con la obra. Si el 28 de abril las urnas revalidan la actual mayoría del Congreso, el derecho de autodeterminación será el precio que pague Sánchez por volver a gobernar y le veremos firmar el auto de terminación de España.


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