AGLI Recortes de Prensa   Viernes 15  Marzo 2019

Pasan cosas que no pasaban
Europa está convulsa y confusa, en América cristaliza un nuevo proyecto de libertad
Hermann Tertsch ABC 15 Marzo 2019

En Europa proliferan los focos de crisis. Desde el caos del Brexit a la agonía de la coalición alemana y el hundimiento de sus expectativas económicas, desde la incógnita italiana, al fiasco Macron en Francia y la terrible posibilidad de que España legitime en elecciones a un gobierno de la izquierda radical con golpistas enemigos del Estado. Mientras, en toda América pasan cosas apasionantes. Algunas son trágicas. Como las riadas de muertes por hambre, debilidad, enfermedades y crimen en Venezuela que se prolonga, tras conseguir el dictador Nicolás Maduro, con ayuda de cómplices y socios en Europa, Rusia y China, impedir una acción coordinada para el cambio de régimen. El Gobierno español ha ayudado como pocos a salvaguardar a la dictadura. Es su vergüenza y la nuestra. Lamentable es también la rápida deriva de México con AMLO a la comisión de todas las mismas locuras y ridiculeces económicas y políticas marcadas por ideología indocumentada que llevaron a Venezuela a hundirse en el caos, el crimen y el hambre.

Muy ilustrativa es una viñeta en la que se ve a un Castro que deja tirada la vaca muerta de Venezuela y se dirige a la aun saludable vaca mexicana a sacarle la sangre a ella. Cuba como el eterno parásito y el mayor exportador de veneno ideológico y criminal. Entre las mejores cosas que pasan en América está la creciente conciencia de que hay que acabar de una vez por todas con ese foco infeccioso. Soberbio fue el discurso de Donald Trump en Florida con su visión de un hemisferio americano libre del terror y del socialismo que impide el desarrollo en seguridad de tantos países al sur del Río Grande. Venezuela, Nicaragua y Cuba podrían ser como los más prósperos rincones de EE.UU. de tener libertad. Lo dijo Trump, lo ratificó Mike Pompeo. Hay planes para ayudar por fin a los cubanos a acabar con la dictadura. No se ha intentado desde 1963.

En Europa parece prohibido decir nada positivo sobre Trump. Como es el caso en Nueva York o California, los dos epicentros de la histeria izquierdista norteamericana. O algunos rincones de Washington. En España, fuera de las habituales dosis de insultos hacia su persona y su familia y los grotescos y manidos vaticinios sobre su caída, los medios, los periodistas y analistas apenas encuentran nada de interés que decir sobre el presidente. No solo es el inmenso éxito de la política económica de Trump que ha generado en EE.UU. un ambiente de confianza económica desconocido desde hace décadas. Los sesudos analistas españoles lo ocultan, salvo excepciones como Daniel Lacalle y alguno más. No solo que ha logrado bajar el índice de paro a un 3,8% también apenas recordado o que las cifras de empleo de minorías como negros e hispanos estén en un máximo histórico.

La gran política del presidente mueve a un tiempo muchas teclas en el escenario internacional, desde Corea del Norte, donde aprieta si el sátrapa coreano está terco, a China con quien habrá un acuerdo mejor para EE.UU. Los europeos, cobardes siempre en el reto, que tanto le criticaron por su «insensatez» que podía traer una guerra comercial terrible, están rumiando ya pasos muy similares. El déficit creció sí, pero los nuevos acuerdos cambiarán el tablero como nada en décadas. Aquí se acercan unas elecciones europeas en las que las fuerzas que desafíen a la socialdemocracia omnipresente van a irrumpir con inmensa fuerza. En América, Trump, el brasileño Bolsonaro, el colombiano Iván Duque y otros desmarcados del socialismo como Lenin Moreno, se aprestan a forjar a una gran coalición por la libertad americana que irá a por Cuba. Pasan cosas que no pasaban.

La derechita de felpa
RICARDO F. COLMENERO El Mundo 15 Marzo 2019

Aunque el Partido Popular se ha desmarcado de la autoría del vídeo de Barrio Sésamo, Pablo Casado ha querido hacer suyas las declaraciones de Epi y Blas explicando la ley d'Hondt. Para acentuar la épica del momento, el líder del PP se plantó a los pies del Ebro y le lanzó a Vox el mismo discurso que Bruce Willis a los terroristas de Estado de sitio, cuando declaró la ley marcial en Brooklyn a los pies del East River: "Esta es la tierra de las oportunidades, de la oportunidad de entregarse".

A un tipo como Abascal, que se crio quitando corzos destripados del capó del coche, y fregando amenazas de muerte de ETA de sus caballos en el Valle de Ayala, Casado debió parecerle el caballero negro de los Monty Python, al que el rey Arturo va segando extremidades en duelo a espada, hasta dejarlo en un tronco que todavía le grita: "No huyas cobarde".

No creo que Barrio Sésamo vaya a amedrentar a un tipo que parece haber fundado un partido como terapia para superar el estrés postraumático. Hasta es probable que vea en Epi y Blas un retrato robot de la derechita de felpa. Con razón se le ve poco en actos públicos, porque mientras Casado se empeñe en ensalzar su potencial para robarle votos, Abascal puede echarse hasta el 28-A subiendo vídeos en los que se encarama a peñascos y acaricia trigo, como en un anuncio de Timotei.

El líder popular también llevaba una semana buenísima de rodaje. Su campaña está inspirada entre Un país para comérselo y MasterChef Kids. Crear la provincia de Barrio Sésamo, y usar a Coco y a la cerdita Peggy para interpretar a Pedro Sánchez y su esposa no atenta contra la inteligencia de tus votantes mucho más que poner a Casado a palpar barricas o a sazonar pulpo. Sin embargo la apelación a Vox en favor del voto útil reveló que en las sedes aquello se parece más a Pesadilla en la cocina. Ante el fracaso de la capitulación de las provincias pequeñas, la alternativa por relanzar el negocio pasa por poner a Casado a bañarse en Palomares, o un segundo vídeo en el que el monstruo de las galletas escenifique el destino del voto perdido.

La apelación a Vox tendría sentido si las pretensiones de Abascal fueran ocupar el espacio de Pedro Sánchez y no el de Pablo Casado. De ahí que un voto inútil puede llegar a ser valiosísimo si sirve para responsabilizar al PP, no ya de la victoria de la izquierda, sino de la fundación de Vox, como acreditan los viejos carnets de sus militantes, e incluso, qué se yo, de que siga en vigor esta ley electoral.

Esta no es la ejemplariad que predica C’s
OKDIARIO 15 Marzo 2019

Ciudadanos está siendo protagonista de una serie de deshonrosos acontecimientos que están dañando gravemente la imagen del partido. Al pucherazo en las Primarias de Castilla y León y la consiguiente anulación de la victoria de la candidata Silvia Clemente, se suma ahora un nuevo escándalo que apunta directamente a Francisco Lacasa, jefe de seguridad de la formación naranja. A través de un intermediario, el máximo responsable de los actos públicos a los que acude Albert Rivera ha estado negociando con Francisco Álvarez, uno de los altos mandos policiales de los GAL condenado a 9 años de prisión por el secuestro de Segundo Marey, dossieres confidenciales sobre rivales políticos y nuevos fichajes a razón de 2.000 euros por ejemplar. Así lo confirma, no sólo la información desvelada por OKDIARIO, sino también una denuncia presentada esta misma semana ante la Fiscalía donde se pone en conocimiento del Ministerio Fiscal un presunto delito de revelación de secretos. Una falta que está tipificada en el Art. 197 del Código Penal que acarrea una pena de uno a cuatro años de prisión.

Las negociaciones entre Lacasa y los intermediarios del ex comisario de Policía, que se llevaron a cabo en la sede madrileña de Ciudadanos ubicada en la calle Alcalá, no se llegaron a cerrar. Sin embargo, el mero gesto de sentarse en una mesa de negociación con la intención de conseguir información confidencial como antecedentes penales o datos tributarios y sanitarios de terceros para usarlos con fines partidistas, dejan la credibilidad de C’s bajo la espada de Damocles. Si Rivera pretende concurrir a los comicios del 28-A y el 26-M con la ejemplaridad de la que presume, debe destituir de inmediato a Lacasa y aclarar si actuaba de motu propio o bajo la supervisión de miembros de la cúpula de Ciudadanos.

No es ni ético ni estético que el líder naranja tenga entre sus filas a un dirigente que coquetea con prácticas mafiosas como estas. Si Rivera no depura responsabilidades en las entrañas de su partido y no pone orden en sus filas, tendrá que dejar de blandir la bandera de la regeneración política y perderá uno de los ejes fundamentales de su discurso. Ciudadanos lleva demasiado poco en el tablero de la política como para permitirse una mancha de tal envergadura en su historial.

¿De dónde viene la Carta de Lenguas Regionales o Minoritarias?
Esther Herrera Alzu  latribunadelpaisvasco.com 15 Marzo 2019

España firmó en el año 1977 su adhesión al Consejo de Europa que, digámoslo desde el principio, no es ninguna institución de la Unión Europea. Es un organismo fundado en 1949 por varios países europeos, con sede en Estrasburgo, para “consolidar la paz fundada en la justicia y la cooperación internacional, salvaguardar los principios de libertad, democracia y de preeminencia del derecho, y favorecer el progreso social y económico”.

Dentro de las materias ratificadas en este organismo están la participación en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la firma de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Dicha Carta consiste un tratado internacional adoptado el 25 de junio de 1992 y ratificado por España el 9 de abril de 2001. Por esta ratificación, tiene valor de ley y sus decisiones son vinculantes.

La Carta es un documento que no fue pensado para los países de Europa occidental, unas naciones asentadas y con siglos de existencia. Se reflexionó sobre ella en el contexto de las minorías nacionales de los países de Europa Oriental, ya que el establecimiento de fronteras durante el siglo XX había separado pueblos como el húngaro o el rumano en estados diferentes. Esto daba lugar a verdaderas políticas de erradicación cultural y lingüística en algunos países, al contrario de las políticas de integración que se seguían en Europa Occidental, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial.

Este tratado no es un instrumento de protección de los “derechos lingüísticos” de las personas. Lo que defiende es que las lenguas cooficiales (minoritarias, y no “minorizadas” como les gusta decir a algunos) son percibidas como elementos necesitados de un determinado grado de protección, como puede pasar con los monumentos históricos o las tradiciones culturales.

Un comité designado para defender los principios de la Carta emite cada cuatro años un informe sobre el cumplimiento, en cada país, de las directrices emanadas de este organismo. El informe se elabora con la colaboración de las autoridades autonómicas, así como con la información de la que dispone la Administración General del Estado.

El último documento elaborado es el Quinto Informe, que recoge las conclusiones del periodo 2014-2016. En su introducción, se puede leer que: “Tal y como se indicó en los informes precedentes, el mero examen de estos documentos pone de manifiesto que el plurilingüismo constituye uno de los rasgos esenciales del Estado Autonómico español, siendo dicha característica generadora de riqueza cultural, social y económica, así como un patrimonio común que debe ser respetado y promocionado, no sólo para atender los compromisos derivados de la Carta, sino para cumplir adecuadamente las prescripciones al respecto constitucionales, estatutarias y legales del Estado español”.

En realidad, lo que el Informe y la Carta pretenden es proteger la riqueza cultural, expresada a través de los idiomas cooficiales en el lugar donde sean propios. No se trata de aplicar políticas de inmersión lingüística con eliminación de la lengua española como vehicular ni de promocionar artificialmente una lengua cooficial donde nunca se ha hablado, sino de favorecer que la oferta en educación, formación y uso de la lengua cooficial minoritaria satisfaga la posible demanda de la sociedad.

Para más información:
- Quinto Informe sobre el cumplimiento en España de la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias (2014-2016): https://rm.coe.int/spainpr5-es-docx/1680788433

Las lenguas regionales generadora de riqueza cultural, social y económica.
Nota del Editor 15 Marzo 2019

¡ Toma ya ! Las lenguas regionales deben ser incluso buenas para el colesterol. No se pueden decir más mentiras e idioteces.

Del terrorismo al cambio climático
Alberto Piris republica 15 Marzo 2019

El “Instituto Watson de Asuntos internacionales y públicos”, de la Universidad Brown (Providence, RI, EE.UU.) desarrolla desde hace varios años un proyecto sobre los costes de las guerras. De entre éstas, la más destacada es hoy la que en septiembre de 2001 desencadenó EE.UU., bajo la presidencia de Bush, conocida como “guerra global contra el terrorismo”.

El codirector del proyecto ha confeccionado un mapa actualizado, que ha sido publicado por la revista Smithsonian, y que el lector puede consultar en:

https://watson.brown.edu/costsofwar/files/cow/imce/papers/2019/US%20Counterterror%20War%20Locations,%202017-18,%20Smithsonian_Costs%20of%20War%20upright.pdf

En él se muestra gráficamente que durante los años 2017-18 EE.UU. ha desplegado su actividad antiterrorista en el 40% de todos los Estados mundiales. Esta actividad no tiene solo carácter militar. También el Departamento de Estado ha contribuido instruyendo en muchos países a los cuerpos policiales y de fronteras y desarrollando programas educativos para la población.

En los 80 países implicados (incluida España) existen 40 bases militares desde las que se apoya la guerra contra el terrorismo; durante los dos años estudiados se han desarrollado en ellos 65 misiones antiterroristas y 26 maniobras militares. En 14 de esos países las tropas de EE.UU. están implicadas en acciones de combate y en 7 de ellos se efectúan ataques aéreos y mediante drones.

Pero la conclusión fundamental que se deduce de este trabajo induce a preguntarse si la continuada extensión de la guerra contra el terror está produciendo los deseados efectos. La realidad muestra una respuesta negativa: la presencia militar de EE.UU. en tantos países ha generado resentimientos en muchos pueblos, y lo peor es que desde aquel fatídico 11 de septiembre que inició esta guerra los grupos terroristas se han multiplicado por todo el mundo y aunque son aniquilados temporalmente en ciertos lugares, cambian, mutan y se transforman, reproduciéndose hasta hoy como una metástasis incurable.

Bajo la presión bélica que impone la omnipresente guerra contra el terror se invierten más recursos en acciones militares que en otras actividades que beneficiarían directamente a los pueblos: ayuda humanitaria, defensa de los derechos humanos o esfuerzos diplomáticos para rebajar tensiones.

Para observar avances reales que redujesen las acciones terroristas y sus nefastos efectos en todo el mundo, se necesitarían nuevos proyectos y nuevas ideas, que se enfoquen, sobre todo, a las raíces religiosas, sociales, económicas y políticas desde las que se nutre el terrorismo de hoy. Porque el terrorismo es solo un síntoma y las enfermedades no se curan eliminando los síntomas sino atacando su verdadero origen.

Pero será imprescindible esforzarse por actuar con una perspectiva más amplia, que permita valorar en su conjunto los riesgos que acechan hoy a la humanidad. Porque es preciso tener presente que las consecuencias del acelerado cambio climático pueden alcanzar tal grado de peligrosidad que hagan del terrorismo un mal menor frente a la catástrofe universal con la que aquel amenaza en un futuro no muy lejano.

Las voces de los estudiantes que el viernes 15 de marzo resonarán en las manifestaciones públicas que recorrerán muchas ciudades del mundo, deberían alertar a las viejas generaciones, porque aspiran a que el mapa que ilustra este comentario se convierta en el mapa de los esfuerzos mundiales para hacer frente al cambio climático.

Significado histórico del Valle de la Victoria y la Reconciliación
Pío Moa gaceta.es 15 Marzo 2019

Los comentarios de este blog, más algunos otros, también pueden verlos en www.piomoa.es

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)Los Mitos Del Franquismo (Historia)

El Valle de los Caídos conmemora la victoria sobre el comunismo y los separatismos, y la reconciliación de la inmensa mayoría sobre la base, precisamente, de esa victoria (¿podría haberse hecho sobre la base de los separatismos y los totalitarismos?) . Gracias a ella España fue capaz de mantenerse al margen de la guerra europea, de librarse de sus atrocidades y evitarse la satelización por la Alemania nazi, la tutela useña y la tiranía soviética. Y gracias a ella pudo desafiar y derrotar el criminal intento de aislarla y hambrearla por los vencedores en la guerra mundial. Y logró reconstruirse con sus propias fuerzas, sin deber nada ni al ejército useño ni, indirectamente, al soviético. Al revés, es Europa la que debe mucho a aquella victoria de España. Y, por fin, vencidas aquellas adversidades, pudo el país experimentar un desarrollo económico sin precedentes en un clima de creciente libertad debido a los trascendentales éxitos previos.

Nada más justo y obligado, por tanto, que los restos del principal artífice de aquella victoria descansen en el Valle que la simboliza. El monumento más grandioso y logrado, probablemente, del siglo XX en cualquier país del mundo.

Y nada más lógico, asimismo, que quienes se identifican con los vencidos y forman un nuevo frente popular o alianza de disgregadores y totalitarios, planeen ultrajar los restos de quien les venció y cambiar la significación del monumento. Y nada más lógico, también, que para ello deban mentir del modo más desaforado, empezando por presentarse como demócratas cuando han sido y son los mayores enemigos de las libertades políticas, de la misma libertad personal y de la propia existencia de España. Y que exhiban en todos los aspectos de su delictivo intento los signos de la vileza más profunda.

Vivimos tiempos de triunfo de la farsa y el embuste político, tiempos de confusión profunda. Así se explica que las jerarquías eclesiásticas, desde el mismo papa, colaboren con su silencio y abstención en el plan de profanar la tumba del hombre que salvó a la Iglesia del exterminio. Que haga lo mismo la monarquía, traída de nuevo por la misma persona después del vergonzoso autogolpe en 1931. O que los que se dicen demócratas pretendan ignorar el referéndum de 1976, que decidió la democracia desde y no contra el franquismo. Desde sus logros y no desde los sueños perturbados de los enemigos de España y de la libertad, disfrazados con grotescos ropajes seudodemocráticos.

Esta farsa, este festival de la “estupidez y la canallería”, como decía Gregorio Marañón, no debe continuar. Franco y el Valle de los Caídos no son un asunto menor o parcial: resumen y simbolizan toda la política que es preciso derrotar nuevamente antes de que nos lleve a una nueva contienda o al triunfo de los liberticidas sobre España.

******************
Me han llamado a través de una editorial para una entrevista en TV3 en relación con los partidos políticos y Europa. He contestado que no me trato con esa chusma . Hace tiempo habría aceptado ,con la idea de que así al menos llegaría otra opinión al público, pero la desvergüenza manipuladora de esos golfos es tal que resulta contraproducente. Un mensaje aislado entre veinte opuestos se pierde y crea la impresión de que se trata de opiniones marginales e inútiles. La cuestión es muy distinta. Hay mucha gente contrariada por las manipulaciones de esa gente, pero está desmoralizada porque quienes tendrían que haber alzado la voz para oponerse a esa basura han terminado colaborando con ella. De ahí que yo trate de suministrar datos y argumentos para la indispensable batalla cultural, liquidada por el PP, y haga continuos llamamientos a la movilización de los disconformes. Porque hay que ganar a la opinión pública y todos debemos colaborar.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundoAdiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas
************
“Pan negro, tristeza y fusilamientos”: por qué fueron excelentes los años 40, a pesar de las adversidades: https://www.youtube.com/watch?v=nAG4YWbQUI0

Hay que acabar para siempre con la ortografía
Javier Orrico Periodista Digital 15 Marzo 2019

Ramón Almela, catedrático emérito de la Universidad de Murcia, acaba de publicar un Manual de buenas prácticas ortográficas. Confesaba el profesor Almela que la razón que le había llevado a escribir el libro era la creciente degradación de nuestra lengua. Y lo explicaba con la claridad que exige la defensa de una lengua que nació para serlo, clara: que de la escuela primaria se salía mucho peor que hace treinta años, que de los institutos se llegaba a la universidad con carencias impensables, y que en la universidad no se corregía porque obligaría a suspender al 80% de los alumnos; y –aunque esto no lo decía él-, con ello se quedarían sin trabajo los departamentos y la propia universidad sin alumnos.

En efecto, ha sido la perversa alianza entre unos intereses completamente ajenos al saber y la ciencia -la conservación y ampliación del negocio- y las equivocadas ideas pedagógicas legalmente vigentes, la que nos ha llevado a la penosa situación, en cuanto a calidad, de nuestra lengua en este siglo XXI.

Y no, no han sido las redes sociales las que han causado este hundimiento. Sólo lo han hecho visible. Muy al contrario, creo que pueden ser el camino para su solución: todos acabarán dándose cuenta de que la ortografía y el dominio de la lengua son la tarjeta de presentación de cualquiera que se adentre en esa selva del ‘facebú’, del ‘tuiter’ y de todas estas ficticias redes de amigos. Y también del ridículo que se hace cuando expones tu ignorancia a los ojos de todos. Si los nuevos profesores, ahora tan tecnologizados, de grado o a la fuerza, aprovecharan este elixir, la recuperación ortográfica -que incluye, de manera esencial, el uso correcto de los signos de puntuación- sería imparable: todos los jóvenes querrían escribir bien para que nadie se mofara (o se avergonzara) de ellos.

Lo que debemos preguntarnos es qué ha ocurrido para llegar aquí. Tuve un compañero en el departamento de Lengua Española y Literatura del venerable Instituto "Nicolás Salmerón" (donde Federico García Lorca hizo su Examen de Ingreso), en Almería, que un día me dijo que no se podía suspender por faltas de ortografía. Un profesor de Lengua (que ahora ya no se llama española, la maldita Logse la redujo a castellana). Ni por faltas de ortografía ni por nada. La idea que se instaló desde entonces en nuestro sistema era que el modo de igualar a los humildes con los poderosos consistía en acabar con el conocimiento, porque el saber selecciona, distingue. El conocimiento, la tradición, la cultura habían sido construidos por la burguesía para garantizar el sistema de castas. Y la ortografía era, en las interpretaciones de esta ortodoxia marxista, un elemento esencial de exclusión social que había que extirpar. No pretendían extender el saber, sino generalizar la ignorancia. Hoy ya casi lo hemos conseguido.

Yo siempre creí exactamente lo contrario. El único modo de promocionar socialmente a los desfavorecidos era que el dominio de la lengua no continuara siendo una marca de clase: el objetivo era lograr que todos tuvieran la oportunidad de conocer el idioma culto. La universalización de la enseñanza constituía una oportunidad extraordinaria para una verdadera revolución: que el aprendizaje del español –lengua democrática, popular, desde su nacimiento- nos igualara a todos en el acceso a la cultura. No como ocurre en inglés, donde la lengua sigue siendo un factor de identificación social. Pero los falsos progresistas que controlan la enseñanza en España desde hace treinta años, implantando por ley la imposibilidad de la exigencia y el rigor, degradando la consideración del conocimiento, obligando al aprobado casi general, y adoctrinando a los maestros y profesores más jóvenes para ejercer esta bondad engañosa, impidieron aquel noble propósito: que nos distinguiera la cultura y no el dinero. Muerta la cultura, vuelve a ser el dinero, más que nunca, el elemento que nos diferencia. Además de que una lengua sin unidad ortográfica está condenada a desaparecer por inútil.

Aquel compañero mío, que era, claro, afecto al partido hegemónico, ascendió en pocos años a catedrático de la facultad de Educación. El encargado de formar en la enseñanza de la lengua a los maestros de primaria, la base. Ahí, y en Psicología, y entre los sociólogos educativos, es donde debería mirar la Universidad. Porque es de ella misma de donde salen las ideas que han destruido la enseñanza, toda la tecno-burocracia pedagocrática que ha aniquilado la vieja idea de un saber humanístico y universal, y ha extendido el analfabetismo incluso entre los profesores.

El libro de Almela es una muy buena noticia. Se empieza a reconocer el mal. Pero es tan sólo una pequeña piedra contra un muro inmenso de cobardía, incuria, intereses y mentiras.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Es inútil pedir el voto útil.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Marzo 2019

PABLO CASADO EXIGE EL VOTO ÚTIL PIDIENDO IMPLÍCITAMENTE A VOX QUE SE RETIRE EN LAS CIRCUNSCRIPCIONES PEQUEÑAS PROVINCIALES.

En el PP no confían en la victoria y tienen motivos para hacerlo. Pesa demasiado el lastre dejado por Mariano Rajoy con la percepción de haber desaprovechado la oportunidad que tuvo con la mayoría absoluta abandonando la política para dedicarse en exclusiva a achicar agua del barco que se hundía con la crisis económica. Su política drástica de recuperación se cebó en las clases medias y populares con una subida bestial de impuestos, el fortalecimiento de la banca a base de subvenciones multimillonarias y el brutal aumento del endeudamiento público hasta llegar a superar el 100% del PIB. Eso sí, gracias a todo eso logró disfrazar el paro y la contestación social a base de una política de empleo basura de subsistencia, temporal y mal remunerada. Y si a eso sumamos la tibieza, cuando no rendición descarada ante los golpistas en Cataluña o los múltiples casos de corrupción, tendremos la respuesta a este declive de un partido que ha defraudado gravemente a su electorado. Y una vez perdida la confianza resulta muy difícil volver a recuperarla. Y precisamente Pablo Casado neófito y contestado líder que no lleva ni un año al frente del PP, no está despertando entusiasmo y hace mal en atacar a quien puede ser su único salvavidas. Porque con CIUDADANOS que no cuente, ya que no es un socio confiable.

Pablo Casado sigue, como todo el PP, mostrando una tremenda falta de humildad y una miopía política preocupante al haber ninguneado y despreciado a VOX, hasta que se ha dado cuenta de la vía de agua que tiene en forma de votos que huyen de este irreconocible PP para ir hacia esa pujante formación política que les ha arrebatado el mensaje de Unidad y la defensa de "España lo primero". Y es que el pánico escénico del PP se evidencia en la táctica de alinearse con la mentira jaleada desde el eje de extrema izquierda del PSOE y UNIDOS PODEMOS de que VOX es un partido de extrema derecha, a los que se suman los enemigos de España proetarras de EH BILDU y los partidos golpistas catalanes de ERC y la Crida de Puigdemont. Un pánico a llevar al PP al pozo de representación que le auguran las encuestas y les dejaría al nivel de la antigua Alianza Popular de Manuel Fraga y su famosa “leal oposición”. Claro que entonces gobernaba una UCD de confluencias de una cierta derecha moderada, liberales y un incipiente centro izquierda, que no tardó mucho en desaparecer tras el triunfo de un PSOE a resultas del golpe de Estado dado por los involucionistas (o vaya usted a saber). Y es que a esto de los golpes de Estado le tiene el PSOE tomada la medida para su propio beneficio.

Pablo Casado cae en los mismos errores que su antecesor, el burócrata anodino de provincias Mariano Rajoy, que ejercía de gallego a la hora de no mojarse en los asuntos que realmente eran importantes para España. No solo el económico y la lucha contra la crisis en la que centró todos sus esfuerzos, que también, sino en el desafío secesionista al que no quiso enfrentarse y exhibió una pusilanimidad y cobardía evidentes. Y es que los mensajes deben tener la firmeza y claridad que exige un electorado cada vez más desilusionado de su clase política que no predica con el ejemplo, sino al contrario. El PP tuvo su oportunidad y la desaprovechó dejando que los temas se pudrieran y no dedicarse a aquello que había prometido como la reforma de la ley electoral para eliminar la cocina de votos con un sistema de circunscripciones electorales donde se priman a aquellas provincias con menor densidad de población y se premia a los partidos regionalistas frente a los partidos que se presentan a nivel nacional. Y ahora pide solidaridad y que le dejen el paso libre para no agrandar su descalabro electoral.

¿Qué espera el PP de VOX? ¿Qué se retire y no aspire en igualdad de condiciones con el resto de los partidos? ¿Qué razones aduce para pedir para sí lo que no sería capaz de hacer para apoyar a otros? El PP vive de recuerdos de un pasado que no volverá porque cuando pudo, no quiso y ahora que quiere, no puede. VOX no ha nacido porque sí, sino fruto de la deriva de un PP que no ha sabido mantener los principios de su Acta Fundacional, dejándose amilanar por una izquierda cainita con España. Se ha avergonzado de ser la derecha que aglutinaba a diversas sensibilidades y ha permitido que mensajes como los lanzados en el Congreso Nacional en Valencia, donde despreció a la llamada "ala liberal" enseñándoles la puerta de salida, así como su desidia en los feudos nacionalistas de El País Vasco, Navarra y Cataluña, hayan llevado a esta fragmentación y lucha por un electorado harto de tanta traición.

Estas son elecciones generales y el error ha sido permitir que partidos regionales nacionalistas y antisistema obtengan beneficio al presentarse solo en sus feudos en detrimento de aquellos que deben presentar sus propuestas en todo el territorio nacional. No se pueden tratar las elecciones generales como si fueran unas autonómicas. No se participa en igualdad de condiciones ni se cumple lo de la igualdad ante la ley al no tener el mismo valor los votos de cada ciudadano en todo el territorio nacional. Y la culpable es sin duda esa famosa ley D’Hont y la asignación de escaños en las circunscripciones electorales. Y es ahí, donde el PP ve el peligro de que la dispersión de los votos les perjudique y beneficie a su principal oponente, el PSOE. Y es que son 28 circunscripciones donde el baile de escaños puede decidir entre el triunfo y la derrota. Una especie de lotería que puede hacer que la caída del PP desde sus nada despreciables 134 escaños actuales sea más catastrófica de lo que las encuestas preven con un techo máximo inferior a los 100 escaños y un fondo que ronda los 70 escaños.

VOX no tiene por qué ceder el paso al histórico todopoderoso PP que se cree con la legitimidad para erigirse en la única fuerza con opciones de Gobierno en la derecha. Un reconocimiento que pretende imponer y no consensuar ni dialogar en una mesa. Exige un “gratis total” sin ofrecer nada a cambio y con los antecedentes de haber ninguneado y criticado a este partido al que trata como un subordinado, como un lacayo al que le exige una lealtad debida por el bien de España. Y aquí es donde el PP se equivoca, ya que su defensa de España en la etapa de Rajoy ha estado ausente y su desidia es la que nos ha llevado a esta situación de ver cómo los enemigos de España pueden vencer al Estado de Derecho gracias a la cooperación y complicidad de un PSOE radicalizado, apátrida y alineado con la extrema izquierda.

VOX debe seguir su camino y mantener su mensaje que sigue calando en un electorado que se ha sentido traicionado y expoliado por un PP sin ideología y sin proyecto político para España. La lealtad se debe ganar con el ejemplo y no darla por supuesta y por debida.

¡¡¡VOTAR PSOE ES VOTAR A LOS GOLPISTAS Y A LOS ENEMIGOS DE ESPAÑA!!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

La expulsión de Sánchez bien vale un voto a la derechorra
Carlos Dávila okdiario 15 Marzo 2019

Esta es una carta abierta a la derecha española, vamos a ver si por una vez coincidimos. Si lo importante, lo importante es expulsar del poder al inquilino de La Moncloa, Pedro Sánchez, nos tendremos que poner de acuerdo. ¿Por qué lo tenemos que expulsar? Porque no se trata de cambiar un partido por otro, se trata de recuperar España, de que esta España rota que nos ha dejado este personaje no se vuelva a repetir y alargar en el tiempo. Si nos ponemos de acuerdo en eso, nos tendremos que poner de acuerdo en cosas que, a mi juicio, parecen cosas menos importantes como, por ejemplo, cómo hacerlo.

Este mismo miércoles se montó un auténtico follón cuando el señor Casado dijo que, evidentemente, el partido que, al parecer, va a tener menos votos y menos escaños en circunscripciones municipales, no se presente a las elecciones y preste sus votos con todas las condiciones que sean al PP. Formación que, al parecer, insisto, según las encuestas, va a ser el partido mayoritario. Si se hace eso, lo más probable es que el inquilino de La Moncloa tenga que abandonar el día 29 de abril el palacio presidencial y convertirse nuevamente en un usuario normal de una vivienda normal.

Sánchez está abusando del poder y está haciendo cosas que nunca se habían visto en España. No se trata del voto útil, se trata del voto imprescindible. La derecha siempre es una derecha que se avecina y que, siempre, parece una derecha torpe. Es lo que yo llamo una derechorra. Que no se repita más porque, de lo contrario, es tener siempre en el poder a un partido, a un Gobierno y, desde luego, a un presidente que va destruir España y que no va a apearse de pactar con los secesionistas y proetarras.

Corta memoria o desfachatez
Nota del Editor 15 Marzo 2019

Hemos llegado hasta aquí por culpa de loc cuates de Casado. Así que a ver si nos dejamos de estupideces y defendemos el único voto pro España que es Vox.

La desaparición del Estado en Cataluña
Roberto L. Blanco Valdés La voz 15 Marzo 2019

La radical negativa de la Generalitat a cumplir lo ordenado por la Junta Electoral Central en relación con la retirada de los símbolos partidistas de los edificios oficiales (esteladas, lazos amarillos y pancartas pro organizadores del golpe de Estado procesados y fugados) ilustra cómo la desaparición del Estado en Cataluña es imparable.

Cuando, antes de la insurrección secesionista, se hablaba, con menos insistencia que razón, de esa desaparición se hacía referencia al creciente destierro del Estado central de una parte del territorio nacional. La profunda descentralización derivada de la aprobación del Estatuto catalán en 1979 fue concebida desde el principio por los nacionalistas como el punto de partida de un proceso de construcción nacional dirigido a arrinconar, hasta hacerlo desaparecer, todo lo español, es decir, todo lo común: de las instituciones a la lengua, pasando por la historia o la cultura secularmente compartidas. Hoy sabemos hasta qué punto fueron los nacionalistas desleales y hasta dónde interpretaron la generosidad del Estado como señal de debilidad para acometer cualquier abuso.

Pero, tras haberse echado al monte el independentismo, las cosas han cambiado. Para peor, por supuesto. Y es que desde hace muchos meses se vive en Cataluña una nueva forma de desaparición del Estado más grave, si cabe, que la previa. Ahora ya no se trata de utilizar las instituciones públicas para convertir a todos los catalanes al nacionalismo, sino de alcanzar la independencia mediante una violación sistemática de la primera obligación de cualquier poder público digno de tal nombre: cumplir y hacer cumplir la ley.

La instituciones del Estado -¡y las de la Generalitat también lo son!- tienen el inexcusable deber de estar por igual al servicio de todos los ciudadanos, sea cual sea su ideología y sus creencias. Los poderes públicos lo son en la medida en que las fuerzas políticas que los dirigen tras las elecciones no los privatizan al servicio de sus objetivos partidistas, que es justamente lo que está sucediendo en Cataluña, donde tal privatización se ha llevado al extremo delirante de incumplir las leyes flagrantemente siempre que al nacionalismo le conviene.

Por eso, la manipulación partidista de las instituciones políticas autonómicas y locales por los independentistas supone en Cataluña sencillamente la desaparición del Estado como poder público, pues este sólo tiene de verdad tal condición si se comporta con neutralidad e imparcialidad en la lucha partidista.

El hecho de que la ministra Batet, en lugar de criticar con dureza el desprecio rotundo de la Generalitat a las ordenes de la Junta Electoral Central, lo haya justificado alegando que aquella tiene el derecho a recurrirlas, pone de relieve con toda claridad qué nos espera si la fórmula de desgobierno surgida de la moción de censura se confirmase en las próximas elecciones generales.

De cómo el nacionalismo ha tejido su red para la destrucción de España (VIII)
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 15 Marzo 2019

Tomo como referencia de este artículo divulgativo el magnífico estudio “Los nacionalismos en el Estado español contemporáneo” de Antonio Elorza, que se puede leer on-line en la Fundación Sancho El Sabio de Vitoria.

Caso Gallego
Tiene una base cultural, exclusivamente. Aunque entroncado con este fenómeno del galleguismo, basado en la lengua, se haya producido una tendencia secesionista encabezada por el Bloque Nacionalista Gallego; que basa su historicismo mítico en los suevos como fuente justificatoria, con unas connotaciones identitarias y etnicistas, basada en el origen celta de Galicia que no es exclusivo de esa Comunidad.

El idioma es la base del sustrato cultural que da fuerza a ese proceso de diferenciación, bajo el pretexto de que la centralización castellana pone en peligro la pervivencia del gallego, como esgrimía Castelao. Con esa argumentación tratan de poner en relieve la existencia de la nación gallega, estrechamente emparentada con la portuguesa lo que da pie a postular su conexión con el Estado vecino, más incluso que con España. En tal sentido, su vértice de asentamiento ha sido la escuela como vehículo de galleguización.

Ya en 1918 la Asamblea de Lugo demandaba… “la potestad docente del Estado actual pasará entera al poder gallego”, lo mismo que en 1931 tras la constitución del Partido Gallegista. El idioma será el eje nuclear de la consideración de nación gallega. Parece sorprendente que esa idea de nación cultural haya calado en partidos sobre los cuales ha pivotado la gobernabilidad de España durante la democracia constitucional actual, lo que dice muy poco de la personalidad política de esos partidos del actual turnismo político. Lo cual significa que se encuentran muy cómodos con el disfrute del poder, aunque no se sepa para qué lo ejercen más allá de las corruptelas económicas y políticas, y el ejercicio caciquil del poder autonómico.

Caso vasco
En el caso vasco, igualmente, el idioma es el elemento que sostiene como clave de bóveda la idea de nacionalidad, y por tanto las ansias independentistas. El vascuence es el elemento diferenciador, en ausencia de otros, teniendo en cuenta la escalada imparable de hibridación de la sociedad vasca; con un mestizaje multiplicador de la interculturalidad; estimulada por los propios nacionalistas, aunque resulte sorprendente. Solo cabe entenderlo desde el plano de sustitución de un electorado cada vez más distanciado del absurdo nacionalista por otro más adocenado y clientelizado.

Se ha superado el mito de la raza vasca de origen bíblico, que configuró la idea de nación creada “ex novo” por Arana sobre un concepto absolutamente artificioso de etnia vasca, que hoy resulta cómico. Tras el descrédito de las ideas racistas después de la derrota del nazismo, los nacionalistas vascos giraron su posición a tesis más culturales, afirmando sin ningún sentido ni rigor que el euskera es la lengua propia de los vascos, omitiendo que el castellano surgiera en la parte más occidental de las Vascongadas, extendiéndose por todo el territorio vasco. Eluden que los vascos, como afirma Sánchez Albornoz, hemos sido los gérmenes de la España reconquistada, y, por tanto la raíz de la España moderna y contemporánea, nación más antigua de Europa, en su significado más actual.

La idea de vasquidad surge en Navarra con Campión, cuando afirma que “el tipo euskaro pierde terreno. La marea sube; el agua corruptora de la asimilación empuja su limo hasta las cumbres de las altas montañas. Todo conspira contra él: la facilidad de comunicaciones; la proscripción oficial de la lengua; el utilitarismo; la emigración a América; ese necio impulso de hombres y monos que se llama imitación; el abominable ejemplo de las clases que sacrifican a la moda y a lo que denominan buen tono los hábitos sencillos y el idioma admirable de sus abuelos elevadas” Nótese el afán pueblerino y endogámico de ese planteamiento.

Nuevamente aparece la resistencia a la formación de un sistema unitario de enseñanza en España para la configuración del Estado Nacional, con un siglo de retraso respecto a otros países de nuestro entorno europeo que ya lo habían hecho, con lo que ello supuso para la modernización de sus estados, para el avance de sus economías e industria y para el bienestar de sus ciudadanos. Se culpará al maestro, por no ser nativo, de todos los males en la búsqueda de las esencias míticas del nacionalismo. “Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah, la gente amiga de la paz…! Es la más digna del odio de los patriotas”. (Sabino Arana en Bizkaitarra)

Dice Antonio Elorza:
“Pero por encima de la cercanía foral hay dos elementos que cobran una intensidad específica en el nacionalismo vasco: esa acción negativa del maestro tiene una clara connotación política, de vehículo de liberalismo y aun de jacobinismo, condenados desde el discurso vejatorio de inspiración tradicionalista que asumen plenamente los primeros nacionalistas; más aún, se trata de imponer a través de la crítica una visión social orientada según un esquema dualista, maniqueo, donde el polo positivo corresponde a la moralidad de la sociedad agraria, tradicional y euskaldún, mientras el negativo a las formas urbanas castellanas, de forma que el paso de una a las otras es descrito como una degeneración. En suma, la crítica de la castellanización resulta absorbida por un marco de referencia tradicionalista y arcaizante.”

En Sabino Arana el idioma es el medio instrumental, no el elemento clave del problema, que es la raza. De hecho, entre otros muchos exabruptos propios de un demente, escribió: “Si nos dieran a elegir entre una Bizcaya poblada de maketos que sólo hablasen el euskera y una Bizcaya poblada de bizcaínos (sic) que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaína por accidentes exóticos que pudiesen eliminarse y sustituirse por naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizkaínas que nunca podrían cambiarla”. Y en parte, esa visión se trasladó a etapas actuales. No se trataba tanto de euskaldunizar al llamado profesorado “transferido” sino de sustituirlo, como todo observador informado puede contrastar y comprobar, desde un análisis de la realidad pura y dura. El resultado está a la vista y es más que evidente. Porque prevalecía –y prevalece- el objetivo político de una depuración lingüística que haga infranqueable el foso en torno al idioma racial. La finalidad inconfesa ha sido y es no tanto el difundir y transmitir el euskera, patrimonio cultural, sino la sustitución política, social y cultural; para asaltar y tomar de forma subrepticia el poder político de forma totalizadora.

Ariztimuño asume este ideario a través de estas palabras: “No solamente el niño, netamente euskaldun, está divorciado del maestro extraño sino que también lo está en mucho el niño vasco erdeldun. Porque el maestro extraño no puede sentir el destino de la raza, ni comprender los misteriosos secretos de su alma”

La lengua es la conexión de Navarra con las Vascongadas como vínculo nacionalista en el ideario separatista. Y Euskal Herria es la fórmula para unir a los siete herrialdes, es decir, la lengua como argumento de nacionalización. Por ello, el empeño año tras año de subvencionar las ikastolas de Iparralde, del sur francés aquitano, a los efectos de extender la mancha, de hacer anidar en los espíritus la cosmovisión nacionalista. Desde Krutwig la raza deja de ser el vínculo, pues deja de tener sentido. Lo será la lengua.

El mundo urbano es la rémora, por concitar la idea moderna, abierta, plural. Es el mundo rural el caldo de cultivo de esa concepción de las cosas. Se repite caso por caso en la idiosincrasia nacionalista.

Caso catalán
El nacionalismo catalán tiene un componente muy parecido al vasco, ambos tienen factores de frontera que motivan el anhelo expansionista que les da razón argumentativa para configurar un ideario nacionalista: el de la parte francesa de cultura vasca y la parte francesa de impregnaciones catalanas, ligadas a la Marca Hispana durante el Imperio Carolingio. Ello, unido a la lengua como argamasa, aunque sea un cemento de baja calidad, por la hegemonía avasalladora del francés como lengua nacional inequívoca e irrenunciable del País vecino, hace alimentar un sentimiento bastante artificial pero con fuertes elementos emocionales. Sobre todo cuando se asocia lo rural a la pureza, al mantenimiento de las costumbres y tradiciones, de fuerte arraigo carlista en su componente conservador y ultrarreligioso; aunque sea una religiosidad de carácter puramente litúrgica. La llegada de la industrialización suponía la invasión de elementos exógenos contra los que había que plantear barreras defensivas. Y, sobre todo, tras el desastre del 98 y la Restauración se debía intentar la separación respecto al Estado español pues éste representaba el fracaso y la decadencia; más cuando se abría la búsqueda de un Estado nacional estructurado y con política unitaria que diera continuidad a la Restauración tras el inequívoco fracaso de la Primera República y el cantonalismo.

Por ello había que hacer un revisionismo histórico un tanto esperpéntico y alucinógeno, imposible de anidar en mentes bien amuebladas, por lo que uno de los objetivos sería degradar la calidad cultural y provocar la desinformación sistemática para que las víctimas de ese proceso de adoctrinamiento tuvieran un marco de ruptura con la cultura heredada.

El elemento nuclear de esa revisión histórica será la Guerra de Sucesión entre el aspirante borbón y la dinastía de los Austrias convertida artificialmente en una guerra entre catalanes y castellanos, como si este conflicto que tenía connotaciones internacionales no fuera entre españoles como más tarde la guerra carlista y la del 36; convertidos en episodios míticos de guerras banderizas.

Este nacionalismo es expansionista y pretende la anexión de todo el litoral mediterráneo hasta Andalucía, incluidas las islas.

Omito reseñar la importancia que, en ese constructo mítico, ha tenido el dialecto latino catalán como vínculo que uniera al conjunto de los catalanes en la vía promisoria hacia la independencia.

Y, finalmente, en ese abordaje al problema de los nacionalismos una breve referencia al caso andaluz. La idealización de la cultura musulmana y su ligazón a una supuesta cultura homogénea del andalucismo, más orientado hacia Marruecos que hacia Europa como idea modernizadora, ha alimentado el imaginario ideológico y fantaseante de la cultura heredada de la época musulmana sobreponiéndola a la cristiana; e incluso abogado por la anexión de esa tierra a Marruecos.

El sincretismo entre la lucha por la emancipación del proletariado andaluz y la lucha contra el latifundismo, unido al intento de recuperación de la cultura musulmana en el ámbito nacionalista andaluz, provoca una amalgama un tanto incomprensible para mentes racionales, pero de fácil abono en personas de baja formación y fácil manipulación cognitiva. Poco hay que añadir a lo anteriormente dicho.

En conclusión, obran en estas orientaciones fuerzas disgregadoras que buscan la ruptura de la unidad española, alimentada desde intereses foráneos que concurren con la histórica tentación de agregar las partes descompuestas al área de influencia francesa, a la británica, portuguesa o magrebí; pudiera ser que para controlar de forma más eficaz un foco geoestratégico fundamental para el dominio mundial.

En todo este panorama hay que intentar interpretar el papel de la izquierda en todo esto. Sin pretender hacer un análisis descriptivo exhaustivo, cabe mencionar estas palabras de Ramón Zallo de hace unas décadas en un artículo titulado “Marxismo y cuestión nacional: Euskadi”. Dice: “La opción federal en la autodeterminación aparece, hoy por hoy y en tanto las circunstancias de la lucha de clases no cambien, como una fórmula que combinaría una amplia autonomía política de la nacionalidad con la unidad de la clase obrera en la lucha por la revolución proletaria, primero; por la construcción del socialismo después”. Es decir, para hacer la revolución mediante la fragmentación, que es algo casi similar al planteamiento estalinista de hacer la revolución mediante la guerra aprovechando la confusión. Como dicen los chinos que tienen muy arraigada la cultura maoísta, “en aguas limpias no se cogen peces”.

En esas seguimos.

Dicho de otra manera: “El fracaso histórico de las direcciones burguesas y pequeño-burguesas no depende ni de sus errores ni de sus traiciones. La causa reside en su incapacidad de compaginar hasta el final sus particulares intereses de clase y las reivindicaciones de las masas populares de la nacionalidad. Al desarrollarse la lucha de masas, de los objetivos democráticos se pasa a los objetivos anticapitalistas, y el triunfo del socialismo aparece a los ojos de las masas como condición de resolución de sus reivindicaciones populares y de su emancipación nacional”. A cualquiera que lea esto le sonará a batiburrillo de conceptos difícilmente asimilables. He de confesar que yo, que vengo de una tradición de izquierda de juventud, me cuesta entenderlo. Y solamente puedo interpretarlo si pienso en que la democracia es un mero instrumento para la revolución socialista en la mente de este tipo de análisis marxista; y que tras una “democratitis” de poca calidad enlazada a la idea de falsas nacionalidades, viene el salto subsiguiente: la conquista del poder para la dictadura del proletariado. O, dicho en palabras de Pablo Iglesias, el líder de Podemos: “El asalto al cielo”; idea leninista donde las haya. “La emancipación nacional del país oprimido es condición de la emancipación de la clase obrera de la nacionalidad dominante.” Decía el personaje bolchevique. Más claro agua.

El extraño fenómeno es que una llamada burguesía, contagiada de estupidez, se sume al proceso socializante en el sentido más casposo y bolchevique.
http://www.sanchoelsabio.eus/
 


Recortes de Prensa   Página Inicial