AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Marzo 2019

Que las primarias en la Derecha no regalen las generales a la Izquierda
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  24 Marzo 2019

A un mes de las Elecciones Generales hay algo más que las encuestas que favorece a Sánchez y el Bloque Golpista que lo colocó en la Moncloa; las primarias que, de hecho, tienen lugar "a la izquierda de la izquierda", como llama Aznar, creador de la fantasmal Internacional de Centro, a la Derecha. Si se empieza por no reconocer al padre, error que inauguró UCD al negar el franquismo originario de Suárez, acaba por no reconocerte ni la madre que trajo al mundo a tu despreciada base electoral.

No se trata de defender la dictadura, que precisamente para mantener la continuidad de España y su prosperidad en Europa supieron desmontar los que podían hacerlo, los franquistas, porque aquella izquierda ni podía ni quería traer la democracia, sino el socialismo. Se trata de no despreciar la base social del franquismo tardío, la de nuestros padres y abuelos, aquella España ingenua pero llena de virtudes, como el culto al trabajo, al mérito y al esfuerzo, que Tezanos y demás "gusanos goebbelsianos", como llamaba el corrupto PSOE felipista a sus enemigos políticos liberales, nos quieren vender ahora como una especie de tribu nazi a la espera del próximo Hitler.

La recomposición política de la Derecha social
Tengo la impresión de que, tras el golpe de Estado en Cataluña, hijo de la traición de la Izquierda, de la cobardía criminal del PP de Rajoy y del abandono de todos los recursos del Estado, desde la Ley a la Guardia Civil, asistimos a una recomposición del cuerpo político de la derecha popular, que no tiene nada que ver con las ensoñaciones nazis de fuera o de dentro, sino que responde a un hartazgo moral y a una preocupación material: ver a España atacada impunemente por sus enemigos, sin que los suyos lo eviten.

Estos movimientos de fondo son difíciles de precisar y cuantificar, pero yo creo que empiezan cuando Rajoy y su Gobierno se muestran como lo que eran: babosas burocráticas incapaces de frenar el Golpe separatista. Y eso que aún no sabíamos lo que en las últimas semanas han revelado los testimonios de policías y guardias civiles en el juicio del 1-O: el miserable abandono a los que en primera línea aguantaban las dentelladas de la fiera. En todo caso, ahí empieza el fenómeno Vox, que, en su primera intentona, en las europeas de hace cinco años, estuvo a punto de recibir los frutos de un desvío y ahora está recogiendo la cosecha de una rabiosa indignación.

Abascal, clave del éxito o fracaso de Casado y Rivera
El factor clave de la derecha política en estos cuarenta años ha sido la sumisión ideológica, mediática e intelectual a la Izquierda. He escrito infinitos artículos y ensayos sobre este fenómeno suicida que con los años no ha hecho más que empeorar. El Aznar de la Oposición, muy combativo contra el felipismo y la hegemonía de la izquierda, se diluyó en el Aznar del Poder, y abandonó -Miguel Ángel Rodríguez y Rato, con Arriola al fondo, fueron los verdugos- a los medios liberales y conservadores en lo que llamé "El invierno mediático de la derecha" para enfangarse luego en las democristianas arenas movedizas de aquella Internacional centrista que en La ilustración Liberal describí como "Viaje al centro de la nada". Todo está en "Con Aznar y contra Aznar". Y aunque no haya servido de nada, sigue siendo el elemento esencial de los problemas de la derecha, cuya clase política se ha negado a abordar.

Hasta ahora, hasta la emergencia de Vox. Pero el enorme mérito de Abascal que suele ir o tantear en la buena dirección está muy lejos de tener una línea ideológica clara, sobre la que edificar una alternativa de derecha a la hegemonía de izquierda. De momento, la campaña se la hacen los que lo insultan, sobre todo el PP y Ciudadanos, que no saben qué hacer con Vox. Pero tras la feria electoral, Vox tendrá que concretar (solo o, cabe esperar, con el PP de Casado) un programa político basado no sólo en la negación de lo que la izquierda propone, que ahora le funciona a maravilla, sino para reformar el Estado sin perder su perfil constitucional, y presentarlo ante la opinión pública, a saber con qué medios, como la alternativa a ese golpe de Estado en Cataluña que continuará y se ampliará, con Sánchez a la cabeza.

La trampa en la que están cayendo Casado y Rivera
La campaña de Casado y Rivera, que arrancó bien, se ha estropeado, bien por los desafortunados fichajes de Clemente y Marcos de Quinto en Cs, bien por los cambios de humor discursivo de Casado sobre Vox. La ventaja que Casado le llevaba a Rivera era que, hasta ahora, no había querido antagonizar con Abascal ni romper con ese movimiento de base que lleva en andas a Vox, no sabemos hasta dónde ni por cuanto tiempo.

En los últimos días, Rivera y Casado han descompuesto sus líneas: el de C´s ha achacado a Vox la responsabilidad de apoyar a su Gobierno o a Sánchez, sin que él haga otra cosa a cambio que pedir infatuado ese apoyo. Rivera reedita así el pésimo papel tras las elecciones andaluzas que tanta credibilidad le quitó. Y tanto el PP como C´s han competido en hacer el trabajo sucio del PSOE caricaturizando de forma abyecta la propuesta de Abascal sobre el derecho a defenderse legalmente con armas sin que la Ley penalice la defensa propia frente al supuesto derecho del asaltante. Casos bien recientes demuestran la necesidad de remediar esa degeneración legal. Sin embargo, como en la Ley de Violencia de Género, Casado y Rivera se emperran en defender como propias unas posiciones de extrema izquierda. Como si no supieran cómo borrarse de la foto de Colón, que legitima a Vox tanto como deslegitima a la Izquierda y a sus socios comunistas y golpistas.

Grosera manipulación de PP y C´s sobre las armas
Abascal denunció ayer en otro acto multitudinario (bien distinto de la vuelta del Sietemachos de Galapagar, tan escasa de público como de crítica) la manipulación de sus palabras sobre la tenencia legal de armas. Insistió en que "los españoles no tienen que resignarse a ser degollados en sus casas" y que los que se defienden armados de quienes atacan a sus familias no merecen ser condenados, sino "una medalla al mérito civil". Basta con no ser condenen a 20 años, como en un caso de juicio inminente.

En términos prácticos, ¿creen Rivera y Casado que sus votantes están a favor de esa condena, o la del anciano que defendió a los que casi matan a su familia? Y en términos morales, ¿por qué, entonces, mienten como la fact-cheka del Dr. Cum fraude, sobre lo que realmente ha dicho Abascal?

Rivera, tras pedir que Vox lo haga Presidente, dijo: "yo no quiero un país con tiroteos en los colegios y locos con pistola". ¿Y cree, no dice, cree, que es lo que quiere Vox? Si es así, no debería pedir su apoyo, y si no lo es, porque el loco sería él, ¿por qué calumnia a los que necesita? Toni Roldán fue más categórico: "no queremos un país con asesinatos en las escuelas". ¿Es eso lo que dice Abascal al defender "que los españoles "honrados" puedan tener un arma para defenderse"? No. Y ellos lo saben. Y mienten.

El de Cs no es un caso más de centrismo oportunista a la francesa, que no sería novedad. Es la típica asunción mariacomplejinada por parte de la Derecha del discurso de la Izquierda, pese a que Iglesias y su banda han defendido el derecho a llevar armas, no para defenderse de los delincuentes sino para atacar a la policía, así Iglesias, Errejón A.C.A.B. ("All cops are bastards") o "Alfon" el de "Rodea el Congreso", que va a salir de la cárcel.

Nada prueba mejor que es el clásico ataque de maricomplejinez derechosa que los términos empleados por Maroto, Borja Sémper y el ayer "amigo de Santi", Casado. El jefe de la desordenada campaña electoral del PP, Maroto, ha dicho: "proponer que los españoles llevemos pistola por la calle, NO". El de los calcetines de ositos ha bromeado, al estilo de la TV3: "Ya era hora de que pudiéramos dispararnos con tranquilidad". Y Casado, sin venir a cuento y en contra de sus intereses personales y de partido, ha inistido en que Vox propone que "llevemos armas en la calle" y aclarado: "en vez de hablar de empleo, que es lo que interesa a la gente". Ni Rajoy, ni Soraya, ni Montoro habrían podido caer más bajo. ¡Menuda renovación!

Negacionismo y victimismo
Abascal debe ahorrarse cualquier victimismo tras rectificar el error evidente de colocar a un negacionista o revisionista del Holocausto en sus listas -algo que ha agradecido en nota oficial la comunidad judía española- y recordar que su partido, a diferencia del iraní y proislamista Podemos y de este PSOE cuyo Gobierno acaba de condenar en la ONU junto a Cuba, Arabia Saudí, Irán y otras graves democracias la política israelí de derechos humanos, siempre se mostró enemigo de cualquier forma de antisemitismo.

Lo que debe preguntarse es cómo, siendo él desde siempre defensor de Israel, se han colado en Vox unos pocos, aunque ruidosos, antisemitas, que mezclan caótica y zafiamente el odio a Soros, a los judíos, a Israel y al liberalismo. Son los cuatro neonazis de siempre y los vetustos paracatólicos antiamericanos, rabiosos enemigos del comercio y de la propiedad, devotos del Estado, que admiran a Putin y ven en China, como Bell, la democracia orgánica ideal. Y para aclarar las ideas y valores de esa derecha por hacer son esenciales las incorporaciones a Vox de intelectuales como Marco o la última, que a estas horas ya será penúltima, de Pedro Fernández Barbadillo.

Tres líderes, ay, demasiado jóvenes
A estas alturas, parece claro que no habrá alianzas pre-electorales de los partidos de centro y derecha, que dirimirán sus "primarias" en las generales, con lo que una Izquierda casi limitada al PSOE sale con ventaja. Siendo eso malo, peor sería que no quedara claro, cualquiera que sea el orden de los tres líderes al contrar los votos, que se impusiera la condición pavorosamente joven de los tres líderes, que no llegan a los cuarenta años. Serán las bases las que fuercen los acuerdos, porque no veo a ninguno de los tres prejubilándose o sacrificándose por España, al menos tan pronto.

Votar estratégicamente
Juan José R. Calaza. Economista y matemático. ABC  24 Marzo 2019

La teoría del voto no es técnicamente fácil pues se sitúa entre la ciencia política y las matemáticas. Aun así, en ciertas circunstancias llega conque los políticos sepan sumar y restar y consulten la Constitución y la Loreg para tomar la buena decisión. Probablemente España entraría en una dinámica política virtuosa si los partidos acendradamente constitucionalistas presentaran lista única vista la gravedad de la situación que encara el país. Pero, de no ser así, y no será así, en el caso del Senado votar inteligentemente es votar estratégicamente.

Dejando de lado los senadores autonómicos, la mayoría se eligen en circunscripciones provinciales peninsulares (cuatro por provincia). En las provincias insulares cada isla o agrupación (Ibiza-Formentera) constituye una circunscripción a efectos de elección. Tres senadores se asignan a cada una de las islas mayores (Gran Canaria, Mallorca y Tenerife) y uno a cada una de las menores (Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, El Hierro, Lanzarote y La Palma). Ceuta y Melilla eligen dos cada una. Cada elector dispone de tres votos en las circunscripciones provinciales peninsulares, dos en las islas mayores, dos en Ceuta y Melilla y uno en las islas menores. En consecuencia, la fuerza política con más votos en cada circunscripción peninsular consigue el 75% de escaños (en Ceuta y Melilla y las islas menores el 100%).

Aunque los candidatos aparecen agrupados por partidos en la papeleta al Senado, las candidaturas son individuales y el elector puede votar a candidatos de fuerzas diversas. Quiere decirse, el voto al Senado es un procedimiento distinto del de las listas del partido, cerradas y bloqueadas, del Congreso. Por simple aritmética, la mayoría absoluta conformada por PP, Cs y Vox en el Senado sería imparable si los partidos dan la orden y los electores respetan la disciplina de voto: cada votante debe votar solamente al primer candidato de la lista del PP, al primero de Cs y al primero de Vox. Para los constitucionalistas, votar inteligentemente es votar estratégicamente.

La ley de Godwin
Ignacio Camacho ABC  24 Marzo 2019

A medida que una discusión se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación con Hitler o el nazismo tiende a uno. Éste es el célebre enunciado o principio de Godwin, un guasón harto de esa tópica hipérbole que frivoliza el genocidio como los propios nazis banalizaron, según Anna Harendt, el mal absoluto de su proyecto asesino. Todo opinador debe estar atento a eludir esta tentadora analogía que tiende a colarse en cualquier proceso discursivo, por más que a veces tenga sentido cuando se refiere, por ejemplo, a la violencia terrorista que expresa en su propia naturaleza una voluntad de exterminio. Incluso en el disculpable contexto del componente supremacista que en Cataluña exhibe el separatismo, el hallazgo semántico de los lazis parece un exceso de ligereza para describir el designio excluyente de los lazos amarillos. Conviene, en general, evitar el manido abuso trivializador que, si en una conversación informal o cotidiana resulta gratuito, se vuelve una barbaridad inaceptable cuando aparece en el debate político.

Pero he aquí que el presidente del CIS, el ínclito José Félix Tezanos, no tenía mejor referente para referirse a los partidos del centro y la derecha que representan en España a la mitad de los ciudadanos. Y no se quedó corto: equiparó su pugna electoral con la rivalidad de bandos hitlerianos que acabó resolviéndose en la sangrienta «noche de los cuchillos largos». Abriéndose de capa y adornándose en la suerte con pose de intelectual versado. Desde hace tiempo, la izquierda tiende a negar legitimidad a liberales y conservadores utilizando la presunta herencia del franquismo para excluirlos del marco democrático. A Tezanos, sin embargo, se le ha ido la mano. Insatisfecho del parangón con Franco ha recurrido -con pretencioso alarde historicista, para mayor escarnio- a la más brutal, extrema y monstruosa de las equiparaciones con que se puede denigrar a un adversario. El término «analogía» es inapropiado; se trata de un vulgar insulto, un denuesto políticamente procaz, una expresión de rechazo inadmisible en el representante de un organismo del Estado que después de pronunciarla no puede continuar un día más en un cargo cuya neutralidad ya ha profanado varias veces con un sesgo manipulador y sectario.

No se trata de una anécdota ni del calentón mitinero de un botarate: el asunto es grave porque hablamos de un hombre del círculo de confianza del presidente Sánchez. Y hay todo un repetido argumentario ideológico detrás de esa frase, un repertorio dialéctico de combate con que los socialistas y sus aliados radicales arrasan el protocolo institucional para marcar al rival con enormidades miserables -fascistas, herederos de la Falange, etc- según la clásica estrategia de señalamiento y estigmatización a través del lenguaje. Que el tal Godwin me absuelva pero ése era, exactamente, el método de los nazis.

Homosexismo y feminismo: la nueva amenaza totalitaria
Pío Moa gaceta.es  24 Marzo 2019

Para difundir en los medios. Recomienden a su vez su difusión y no olviden citar o enlazar el blog:

*Hay que insistir en esta evidencia: el antifranquismo caracteriza a los separatistas, totalitarios, corruptos e hispanófobos. Este fenómeno debiera bastar para entender su significado.

*El antifranquismo invoca la democracia, tal como hacían los stalinistas, socialistas, racistas separatistas y golpistas del Frente Popular. La “democracia” de la tiranía y el crimen.

* Casado y el Doctor coinciden: los dos quieren “el voto útil”. Útil para repartirse el poder en una democracia de amigotes.

*Cómo escupe el PP sobre las tumbas de sus padres y abuelos: https://www.youtube.com/watch?v=kosZWAMHgu0

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

********************
Homosexismo y feminismo, almas gemelas.

El grave, gravísimo problema con los homosexistas (y feministas, abortistas y demás) no es lo que dicen, por mucho que desbarren. No es que pretendan que la particularidad íntima de algunas personas (una sexualidad desviada y estéril) sea equivalente a la sexualidad normal o incluso superior, un motivo de orgullo. Nadie puede evitar que sostengan lo que quieran, no deja de ser su derecho. Lo intolerable e inadmisible es que pretendan hacer de esa particularidad y modo de pensar el eje de la moral, la libertad y la democracia, e imponer sus particulares ideas a toda la sociedad, con persecución abierta o solapada a quienes discrepen., tratando de sumirlos en la muerte civil. Que intenten impedir la política a quienes no se les dobleguen, como acaba de ocurrir con Fernando Paz. Esto lo hacen mediante el escándalo histérico, victimista y cargado de odio. Y muy subvencionado, por cierto, con dinero de todos usado fraudulentamente con tales fines.

El homosexismo, como el feminismo, el abortismo, los separatismos, etc., al igual que los nazis, utilizan la democracia contra la democracia, su libertad particular contra la libertad de los demás, imponiendo leyes totalitarias como las de género o las de memoria histórica. Y vienen imponiéndose porque no chocan con un discurso contrario coherente. La propia Iglesia se va doblegando, incluso en relación con el aborto: el actual papa ha ordenado dejar el asunto en sordina y puesto por las nubes a una representante del abortismo radical. Y el homosexismo y la pederastia parecen bien instalados en el Vaticano. La Iglesia parece haber renunciado a orientar moralmente a la sociedad, orientándose en cambio por algunas tendencias de ella.

Contra estas ideologías totalitarias y liberticidas no pueden oponerse dogmas religiosos (aunque tengan utilidad para quienes los compartan, desde luego), sino una posición bien articulada intelectual y políticamente. Llevo años en este blog exponiendo argumentos coherentes al respecto, sin encontrar apenas eco. El primer ensayo en España (y no sé si en Europa) contra el feminismo secundario (el primario se limitaba a reclamar igualdad de derechos, cosa lograda hace tiempo) lo escribí en 1989 en la revista Tanteos, del Ateneo de Madrid. Lo hice aprovechando un informe de Shere Hite increíblemente publicitado por los grandes medios en Usa y Europa. Y lo titulé La sociedad homosexual, porque el fondo del feminismo es la abolición de las diferencias naturales, físicas y psíquicas, entre varón y mujer, que los feministas quieren considerar como un hecho “cultural”, perfectamente manipulable y ajeno a la biología. El feminismo es realmente una ideología homosexista, de ahí que mantengan una misma “lucha”, que todos pagamos.

Al respecto han desplegado lo que llaman “teoría feminista”, perfectamente disparatada y de orientación suicida, ya que corroe el sostenimiento del género humano: su abortismo no es en modo alguno casual. Es una especie de “pensamiento histérico”, común al homosexismo, tan afín. Como toda histeria, es contradictoria, y al mismo tiempo que niega las diferencias sexuales está obsesionado con ellas. Como alguien ha dicho, “el feminismo no piensa con el cerebro sino con la vagina, a la que quiere esterilizar”.

Lo importante del caso es que aquel ensayo, que luego he publicado en otras ocasiones, no ha tenido el menor efecto, mientras que la “teoría feminista”, como la homosexista, está por todas partes, disfrutando de grandes medios y recursos, e inspirando políticas cada vez más demenciales y totalitarias. Porque en lo que convencionalmente llamamos derecha, tanto la que se dice de centro como en la llamada extrema, existe en España una aversión profunda hacia el esfuerzo intelectual y más ampliamente cultural. Combinada con la aversión a la democracia, abierta en la extrema y disimulada en la “de centro”. No sé si esto puede superarse.

******
Una hora con la Historia es precisamente un programa diseñado directamente contra la tiránica ley de memoria histórica, la leyenda negra y otras tendencias culturales y políticas que atentan contra la libertad y socavan la nación española. Con motivo del cambio de emisora, el programa se encuentra en serias dificultades económicas, fácilmente subsanables si un número suficiente de sus seguidores aporta mensualmente una pequeña cantidad. Las aportaciones mayoritarias están entre 5 y 50 euros mensuales, pero en número excesivamente bajo, lo que hace difícil la subsistencia del programa, que requeriría 3.000 euros al mes para manejarse con cierta holgura, y casi nunca los ha conseguido. Si usted es consciente de que está contribuyendo involuntariamente, a través de sus impuestos, a la batalla cultural de izquierda y separatistas, podrá hacerlo también de manera voluntaria a este, tanto en lo económico como en su difusión en las redes. La cuenta para contribuir es: BBVA, “Tiempo de ideas”, ES09 0182 1364 3302 0154 3346

La comparación entre Franco, Churchill y Roosevelt puede ser muy significativa. En “Una hora con la Historia: https://www.youtube.com/watch?v=1wynyIvLcaU

Casado y su revolución liberal
Jesús Cacho. vozpopuli   24 Marzo 2019

La revolución de Pablo Casado se llama Economía. Más de uno pensará que tal afirmación es apenas una butade en un país partido en dos mitades que el 28 de abril tendrá que elegir entre Constitución o vacío (por no decir caos), entre un Gobierno de "las derechas" –con el regusto amargo dejado en tantas bocas por el lúgubre Rajoy- o el de un PSOE radicalizado y en manos de neocomunistas y separatistas, pero el riesgo que corremos aquí y ahora es olvidarnos de los retos que España tiene planteados en el terreno de la gestión de su economía, que es tanto como decir en la creación de riqueza y empleo. Lo advirtió el gran hispanista alemán Karl Vossler: "Hay algo que siempre ha descuidado la política española o no lo ha sabido entender nunca: la cuestión económica". Con un déficit que este año sobrepasará el 2,5% del PIB (28.000 millones), una deuda pública que creció en enero un 2,6% interanual (hasta los 1.175.856 millones), una Seguridad Social en quiebra, un PIB en clara desaceleración, y una tasa de paro que sigue siendo una vergüenza en términos de país desarrollado, nuestra economía pide a gritos una revolución liberal capaz de activar todas sus potencialidades, liberarla de ataduras y hacerla crecer. Crear riqueza para poder repartirla después. Y huir como alma que lleva el diablo de la contrarrevolución social-estatista de Pedro Sánchez y sus socios, basada en una orgía de gasto publico improductivo.

Al frente de un partido de reconocible perfil liberal, Casado parece decidido a dar carpetazo a las políticas económicas de un Rajoy que, con mayoría absoluta para haber hecho de su capa un sayo, prefirió a partir de enero de 2012 seguir gestionando el consenso socialdemócrata imperante no ya en España sino en toda Europa, en lugar de acometer las reformas estructurales que sigue reclamando un economía tan intervenida como la española. Cambiar de políticas y jubilar sin contemplaciones a quienes se plegaron a la socialdemócrata mediocridad del cobarde Mariano. Mandar a paseo a Nadales, Montoros, Báñez y demás familia. Todos han salido por la puerta de atrás. Todos se han despedido a la francesa. Tanta paz lleves como descanso dejas.

Tras deshojar la margarita sobre la composición del equipo económico que debe acompañarle en la nueva singladura, el líder del PP ha desvelado esta semana el nombre y apellido de su economista jefe, el hombre capaz de afrontar el reto de esas generales en las que la derecha se juega su ser o no ser. Daniel Lacalle es un hombre feliz. Feliz y animado. Estamos ante un tipo ambicioso, sobradamente preparado, curtido ya en el arte de la refriega dialéctica, con esa presencia de ánimo que apenas consigue enmascarar una vanidad a flor de piel, con el entusiasmo del recién llegado y con un cierto componente de ingenuidad. Pero con una idea bastante clara de lo que hacer en esta encrucijada, centrada en un programa de reformas cuya medida estrella es sin duda esa “revolución fiscal” a la que él mismo ha aludido estos días, una vuelta de tuerca a la liberalización del mercado de trabajo que profundice la reforma llevada a cabo por el Gobierno Rajoy, un gran acuerdo de corresponsabilidad fiscal para intentar arreglar el entuerto de la financiación autonómica, y una liberalización efectiva del mercado de bienes y servicios para abaratar costes, como capítulos más notables.

Una “revolución fiscal” cuya profundidad, aún por detallar, podría contemplar, a tenor de algunas fuentes, una bajada del tipo máximo del IRPF por debajo del 40%, un Impuesto de Sociedades en el 20%, además de la supresión de Sucesiones, Donaciones, Patrimonio y Actos Jurídicos Documentados. Un recorte muy agresivo que plantea de inmediato la cuestión de su financiación o, si se quiere, de su sostenimiento. Lacalle mantiene aquí una confianza quizá excesiva en la capacidad de autofinanciación de las bajadas de impuestos, una realidad que, en todo caso, no suele dar la cara en el corto/medio plazo, razón que explica que este tipo de reformas agresivas deben acometerse nada más llegar al Gobierno.
¿Bajar impuestos sin tocar el gasto público?

En este punto salen a relucir no pocas divergencias por parte de gente que, estando de acuerdo con la necesidad de aligerar la carga fiscal que soportan personas físicas y jurídicas, tienen una limitada fe en los milagros de Laffer y su famosa curva, porque creen que toda bajada de impuestos debería ir acompañada por una paralela reducción del gasto público, so pena de mandar a paseo el déficit y descabalgar el resto de variables macro. De hecho, en el entorno del equipo de economistas que siguen rodeando a Casado (Román Escolano, Manuel Pizarro, Lorenzo Bernaldo de Quirós, gente muy cercana también al propio Lacalle) hablan de la obligación de acompañar esa bajada de impuestos con un “agresivo” programa de recorte del gasto público, una tijera capaz de ahorrar en el entorno de los 24.000 millones (dos puntos de PIB) en dos años, sin que ello provoque la ruptura de las columnas del templo y sin que el podemismo te apedree por la calle.

¿Dónde recortar? Esa es la cuestión, un asunto que en cualquier caso implica la voluntad política de salir de la zona de confort que supone dejar las cosas como están, aun a riesgo de aceptar que la política del avestruz tiene fecha fija de caducidad, y que ningún Gobierno responsable alejado del perroflautismo rampante puede hoy reconocer derechos reales a ningún Estado del bienestar que no se puedan financiar con impuestos, porque el tiempo de endeudarse en el exterior para pagar lo que no podemos sostener con nuestros recursos es sencillamente un crimen del que la sociedad actual debería responder ante las nuevas generaciones. La clave seguramente resida en saber qué parte del gasto público está realmente asociado con el bienestar social (sanidad, educación, desempleo, pensiones) y qué parte es simple gasto consuntivo perfectamente liquidable dada aquella voluntad política de fajarse con los colectivos afectados por los recortes: las televisiones autonómicas (empezando por RTVE), las empresas públicas ineficientes o improductivas, las duplicidades administrativas, etc.

Particularmente interesante suena en boca de Lacalle la propuesta tendente a mejorar la financiación autonómica, algo que él prefiere llamar “administración autonómica”, idea que apunta a un sistema similar al de los länder alemanes, con mayor competencia de las comunidades en sus ingresos –desde un mínimo asegurado por el Estado- y con responsabilidad absoluta en sus gastos. Estamos, con todo, ante sus primeros pasos en el proceloso mundo de la política. Ni siquiera sabemos a día de hoy si concurrirá en las listas del PP, aunque se da por descontado. Su nombramiento ha sido bien recibido entre la comunidad empresarial, aunque la parroquia está a la espera de esa confirmación que lleva aparejado el compromiso de permanecer cuatro años en el escaño si el PP no consigue formar Gobierno, lo que implica también la voluntad de fajarse en la tarea de sanear la economía sin divismos, de aprender el oficio, de saber comunicar, etc.

El país se desangra
La situación es muy preocupante. Al igual que con el laziTorra, cuyos desplantes aguanta con el estoicismo del consentidor convencido de estar en manos del provocador, Sánchez guarda escrupuloso silencio sobre el deterioro de la situación económica. Mejor no llamar la atención de los votantes con noticias desagradables. Pero el Banco de España le acaba de advertir de los riesgos que enfrentamos. Le ha dicho que su Gobierno no está haciendo nada por controlar la desviación presupuestaria, con el resultado de que 2019 será otro año perdido en términos de consolidación fiscal, un descuadre en el que los llamados “viernes sociales” tendrán un peso notable. El país, en efecto, se desangra a consecuencia de decisiones electoralistas que van desde la subida del SMI hasta las ayudas a parados mayores de edad, pasando por todo tipo de “regalos”, caso de las 16 semanas de permiso “obligatorio” de paternidad, en forma de gasto público corriente que al final deviene en estructural. Lo dijo Thomas Sowell, un campeón de lo políticamente incorrecto, “La primera enseñanza de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de algo para satisfacer plenamente a todos los que lo desean. La primera enseñanza de la política consiste en ignorar la primera enseñanza de la economía”. No cabe mejor retrato de Sánchez y la izquierda española.

Nadie habla de la necesidad de aligerar la carga fiscal que soportan las empresas, carga convertida en auténtico impuesto al empleo. Nadie, tampoco, se atreve a decirle al pueblo soberano que para seguir manteniendo nuestro Estado del bienestar necesitamos crecer con fuerza para crear riqueza y empleo y, en consecuencias, poder aumentar los ingresos fiscales. Nadie capaz de recordarle que para crecer hay que bajar impuestos, no subirlos. La ministra Calviño, dispuesta a hacer bueno a Pedro Solbes, dice que no hay motivos para preocuparse porque el PIB crece de manera “robusta”. Asistimos al 2008 de Zapatero revisitado. Lo dice también el lego Sánchez (ayer mismo): “La economía española seguirá creciendo a un ritmo mayor que la media de la eurozona. Un crecimiento fuerte y estable”. Los datos de PIB de 4T2018 (Contabilidad Nacional) demuestran que ese crecimiento responde a un fuerte aumento del gasto público que compensa la caída o estancamiento de otros factores. Gasto público y tipos de interés por los suelos son la botella de oxígeno de la que sigue respirando este Gobierno. Algo que no puede prolongarse indefinidamente.

LA EVOLUCIÓN DEL PIB NO SE EXPLICA SIN LA DEL DÉFICIT
España resiste el frenazo de Europa pero un tercio del crecimiento es gasto público
Javier G. Jorrín elconfidencial  24 Marzo 2019

La economía española está sorprendiendo a todos los economistas en los últimos meses. El país parece inmune a la brusca desaceleración que está mostrando el resto de Europa y, de hecho, en el primer trimestre algunos analistas apuntan a una pequeña aceleración del PIB hasta crecer un 2,5% interanual. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presumió de los datos económicos durante la semana. Sin embargo, el demonio está en los detalles: si España crece tanto es por la política fiscal expansiva que el país puso en marcha a mediados de 2018 y que está sosteniendo la demanda interna. Un tercio del crecimiento de los últimos meses se debe al estímulo fiscal que, al mismo tiempo, está agravando el déficit público.

Los últimos presupuestos de Mariano Rajoy ya introdujeron un importante estímulo fiscal, con la subida de las pensiones, de los salarios de los funcionarios, la rebaja de impuestos y la contratación de trabajadores públicos. Todo este paquete fiscal entró en vigor en la segunda mitad del año. En 2019 se han unido los decretos leyes aprobados por el Ejecutivo de Pedro Sánchez en los ya famosos 'viernes sociales' y que incluyen otra subida de las pensiones y del salario de los funcionarios, mejora de la protección social, etc.

El resultado es que en apenas tres trimestres se ha concentrado una política fiscal expansiva que ha generado esta fortaleza de la economía española. Pero claro, también ha provocado que el déficit público esté descontrolado, hasta el punto de que España es el único país del euro con un desfase estructural superior al 3% según las estimaciones de la Comisión Europea.

En resumen: el Gobierno está manteniendo el dinamismo de la economía a base de deuda pública. Según las estimaciones de BBVA Research, el ciclo económico, por sí mismo, bajaría el déficit público de España en 1,5 puntos del PIB en 2018 y 2019. Sin embargo, la realidad es que apenas bajará 0,6 puntos. Los 0,9 puntos restantes son, por tanto, estímulo fiscal del Gobierno, esto es, un crecimiento del gasto público superior a lo que permitiría el ciclo económico. El resultado de esta política fiscal es que que aumenta el déficit de forma estructural.

La mayor parte de este nuevo gasto público se ha concentrado en el final de 2018 y el inicio de 2019, de modo que España está en los meses de pico del gasto público. Basta un solo ejemplo: el gasto en pensiones se está disparando más de un 7% en el inicio del año, un ritmo no visto desde 2008.

Si se tiene en cuenta que el multiplicador fiscal es próximo a la unidad, el resultado es que la política fiscal expansiva está aportando un tercio del crecimiento. Esto es, si el PIB está creciendo un 2,5%, en torno a 0,9 puntos se corresponden al impulso fiscal (incremento del déficit estructural). En otras palabras: si la economía no ha empezado a desacelerar es, precisamente, por el incremento del gasto público concentrado en los últimos meses. "La lectura de estos datos es que estamos creciendo considerablemente gracias al estímulo fiscal", explica Rafael Doménech, responsable de análisis macroeconómico de BBVA Research.

Si España se ciñera este año al objetivo de déficit aprobado por las Cortes, del 1,3% del PIB, tendría que realizar un ajuste próximo al 1,2% del PIB. El resultado sería que el crecimiento de la economía se ralentizaría en una cuantía similar, de modo que el crecimiento real estaría más próximo al 1% que al 2%, en línea con el conjunto de la Unión Europea. Es más, si se lleva el cálculo al extremo, con un multiplicador fiscal de uno, significa que si España bajase su déficit nominal a cero, no crecería nada o prácticamente nada. Tal ajuste fiscal no es razonable, pero muestra hasta qué punto los datos del PIB están inflados por el estímulo fiscal.

Una política irresponsable
La mayor parte de este nuevo gasto son transferencias a los hogares en forma de pensiones, prestaciones sociales, salarios públicos y recortes de impuestos. Estas rentas van directamente a los hogares y estimulan su consumo, lo que explica la fortaleza de la demanda de las familias, que avanza todavía a ritmos del 2,2%, según los datos de contabilidad nacional del último trimestre del año. Esta demanda sostiene la creación de empleo y así fomenta el avance del PIB.

También está creciendo con fuerza el consumo final del conjunto de administraciones públicas, que alcanza ritmos no vistos desde 2009, en los últimos coletazos del 'Plan E' de José Luis Rodríguez Zapatero. En el último trimestre de 2018 el consumo público alcanzó el 3%, esto es, crece muy por encima del PIB y el doble que en Europa.

El Banco de España criticó durante la semana la política fiscal expansiva del Gobierno por el descontrol del déficit público. Aunque en términos nominales se reduzca, el déficit estructural seguirá creciendo en 2019 como consecuencia del aumento del gasto aprobado por el Ejecutivo en las últimas semanas.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, aseguró que la entidad está "incómoda" con esta estrategia fiscal del Gobierno. "Si se materializase este déficit del 2,5% estaríamos hablando de que la política fiscal adaptaría un tono claramente expansivo", ha lamentado Arce, esto significa que el Gobierno "estaría introduciendo estímulo en un momento cíclico que ya de por sí es bastante favorable".

Este incremento del gasto sin nuevos impuestos también provocará que España sume otro año más con déficit primario. Esto significa que los gastos volverán a ser superiores a los ingresos incluso antes de pagar la factura de la deuda. El Gobierno prometió que 2019 sería el primer año de superávit primario desde 2007, pero las últimas medidas aprobadas hacen que el saldo primario previsto arroje un déficit de unos 2.000 millones de euros.

"Nosotros defendemos que en una situación de crecimiento cíclico no se deberían realizar políticas expansivas", explica Doménech, "lo que deberíamos hacer es una 'consolidación fiscal inteligente' elevando el crecimiento potencial de la economía". Sin embargo, si el incremento del gasto se destina a realizar transferencias a los hogares, difícilmente se puede elevar la inversión y, por tanto, el crecimiento potencial.

Si la política fiscal no fuese tan expansiva, la economía española estaría desacelerando hacia su crecimiento potencial, que es relativamente bajo. Es cierto que hay un abanico muy amplio de estimaciones (los economistas no llegan a un acuerdo) que van desde el 0,8% hasta el 1,9%. En cualquier caso, se trata de un ritmo inferior al actual.

El crecimiento actual es muy positivo, pero si el gasto público solo sirve para acelerar el PIB en el corto plazo, no tendrá ningún efecto positivo en el largo plazo. "Si el gasto público es eficiente y eleva el PIB potencial, entonces es bueno, pero si no lo hace, entonces estamos trayendo al presente crecimiento futuro", explica Doménech. O lo que es lo mismo: todo el crecimiento actual supondrá un avance inferior en el futuro. Eso sí, el crecimiento futuro no gana elecciones.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un golpe de gracia a la democracia
FRANCISCO ROSELL El Mundo 24 Marzo 2019

Hace sesenta años se estrenaba la versión cinematográfica de la novela satírica El ratón que rugió. Interpretada por el polifacético Peter Sellers, apareció en las carteleras españolas bajo el título de Un golpe de gracia. En ella, se escenifica la historia de una pequeña nación empobrecida -el diminuto Ducado de Gran Fenwick- que declara la guerra a EEUU con la esperanza de perderla, ser invadida y, de esta guisa, granjearse un plan de ayudas similar al que el secretario de Estado norteamericano, George C. Marshall, promovió para reconstruir Europa tras su devastación en la Segunda Guerra Mundial.

Empero, dos circunstancias complican el imaginativo proyecto urdido. De un lado, no advierten al jefe del ejército ducal que tiene que rendirse, pues su suerte está dictada desde el inicio de tan descabellada aventura. De otro, una carambola del destino. En el momento del desembarco, Nueva York aparece completamente desierto debido a unos ejercicios aéreos. De este modo tan inesperado, por medio de un "rugido de ratón", el pequeño ducado consuma una tentativa que acometió para provocar que lo invadiera EEUU y redimir así su mísera existencia.

Hechas las correspondientes salvedades, no es descabellado establecer ciertos paralelismos con la contienda independentista catalana y la actitud negligente de los grandes partidos a la hora de afrontar un problema que, lejos de sofocarlo, han agravado estúpidamente desde el Gobierno. Pese a su permanente desafío, estos miopes gobernantes han favorecido y abultado el gran negocio independentista con claro menoscabo de una nación milenaria. En su común política de apaciguamiento, tímida si se quiere de Rajoy o temeraria de Sánchez al adeudarles una Presidencia para la que no atesoraba votos propios, además de aspirar a renovarla con su concurso este 28-A, han colocado en una situación límite a un Estado que sólo ha demostrado la fortaleza de sus tribunales.

Si no hubiera sido así, los autores del golpe de Estado del 1-O de 2017 no estarían siendo hoy juzgados por el Tribunal Supremo, al igual que los símbolos independentistas se seguirían enseñoreando de balcones y fachadas de instituciones catalanas de no haber sido por el celo de la Junta Electoral Central, si bien quepa achacar a ésta que se haya excedido en miramientos con un Torra siempre dispuesto en el terreno de la retórica a "llegar hasta las últimas consecuencias" para luego aflojar cuando el supremacista "Le Pen catalán" (candidato Sánchez dixit) siente peligro cierto.

Con relación al esperpento de los últimos días y a su desobediencia criminosa, conviene subrayar que los lazos retirados no son primordialmente un acto de propaganda que obliga a su retirada en esta antesala de las urnas, lo que explicaría la intervención del máximo órgano encargado de preservar el espacio público de cualquier interferencia partidista, sino que visualiza una política de segregación y estigmatización de aquellos catalanes que no asumen el credo independentista. Estas lazadas anudan y ahogan como sogas a los discrepantes del nacionalismo obligatorio, condenados a sentirse extranjeros en su mismo país.

De no ser una muestra de afección a la dictadura silenciosa catalana, al modo de la cubana o venezolana, ¿cuántos trabajadores públicos se lo colocarían en su pechera o en su bata blanca, o cuántos ciudadanos se pondrían ese distintivo de quita y pon para no ser discriminados por esas administraciones públicas? Todo ello con la complicidad estúpida de una izquierda reaccionaria desubicada y desplazada del modo que lo están siendo UGT y CCOO por el sindicato vertical único independentista comandado por un asesino de la banda criminal Terra Lliure.

Como la imparcialidad y la neutralidad no son cosa exclusiva de las elecciones, sino de todos los días, la claudicante deserción del Estado ha llegado al extremo de que, sin necesidad de proclamar la independencia, el separatismo ha logrado aquella aspiración que Macià prefiguró en su Constitución Provisional de 1928. En su artículo 115, disponía que, proclamada la independencia, se haría desaparecer todo vestigio que rememorara España. Sin consumar la separación, todo ese proceso se ha ejecutado a ojos vista y ante la abulia de quienes han hecho dejación de su deber primero.

Si la proliferación de los lazos amarillos supusiera únicamente un quebrantamiento de la ley electoral, no transgrede menos esa normativa la instrumentalización indebida que el presidente Sánchez hace de los Consejos de Ministros como plataforma de promoción personal y de propaganda partidista. A manos llenas, vacía las arcas públicas e hipoteca la Hacienda para cosechar los votos de los que no disponía cuando arribó a La Moncloa por medio de la investidura Frankenstein. Gastando a caño roto, cuando baje la marea, aflorarán en toda su dimensión los desastres incubados.

Es palmario que quienes creen que gobernar es gastar no se aplican aquello de Sagasta de que "ya que gobernamos mal, por lo menos gobernemos barato". Por contra, dan alas a su irresponsabilidad con tal de sostenerse en el poder, justificando cualquier derroche en base a que "lo que es de todos no es de nadie". Cual nuevos ricos que se funden, en un abrir y cerrar de ojos, su golpe de fortuna.

Sánchez parece emular al gran cacique alpujarreño Natalio Rivas, nombrado hace ahora un siglo ministro de Instrucción Pública bajo el reinado de Alfonso XIII. Nada más acceder al cargo acudió al Ayuntamiento de Granada y se asomó al balcón para saludar a sus afines. Al hacer ademán de iniciar el discurso, en medio de un silencio sepulcral, se alzó la voz del pueblo: "¡Natalico, colócanos a tós!". Ni que decir tiene que aquel vítor se refrendó con una cerrada ovación.

Pródigo en mercedes, queda para los anales la vez que visitó el municipio serrano de Pitres. Sito a 1.250 metros de altura sobre el nivel del mar, interpeló a sus habitantes así: "Bárbaros [apelativo por el que son conocidos desde la rebelión morisca] de Pitres, ¿qué queréis?". Los lugareños fueron realistas y pidieron lo imposible vociferando: "¡Puerto de mar!". Oído lo cual, aquel político bragado no se cortó un pelo: "Concedío lo tenéis". Al fin y al cabo, las promesas sólo comprometen a quienes se las creen. Tanto que, si bien Pitres no cuenta con puerto, sí dispone de cofradía de pescadores, sus calles se jalonan de útiles marineros y tiene como advocación la Virgen del Carmen.

Aun disponiendo de esa munición electoral, parece obvio que Sánchez va a requerir otra vez del respaldo de unos independentistas que se pueden encontrar en su golpe en marcha con unas facilidades tan inesperadas como las de aquel ducado de Peter Sellers. Buscando hacer del independentismo un gran negocio, a modo de arancel político como aquel otro comercial que arrancó Cambó en 1922, se han encontrado, además, que pueden apoderarse del corazón del Estado sin mayores resistencias por quienes tienen encargada su salvaguarda desde la Presidencia del Gobierno.

Si el nacionalismo se ha adentrado hacia posiciones inimaginables hasta comprometer el mismo decoro del Estado, es por la inocuidad de unos gobernantes tributarios de los votos de quienes, en su acrisolada deslealtad, no actúan nunca de buena fe. A cambio de suspender las hostilidades, establecen condiciones que arruinan al Estado y que, una vez satisfechas, añaden otras hasta imposibilitar que ese anémico Estado se mantenga en pie por sí mismo.

No son éstos tiempos en los que golpes de Estado violentos acaben con las instituciones constitucionales, sino más bien los de naturaleza híbrida. De modo lento e imperceptible a veces, degradan y propician la muerte de la democracia. "Los catalanes no nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven", escribió Antonio Machado cuando lo de ahora ya fue antes.

Por eso, contrariamente a lo comprometido hace seis meses por el ministro Marlaska, cuando se reunió en Barcelona con Torra en la reunión de la Junta de Seguridad, los lazos no habían desaparecido del espacio público sin que el Gobierno dijera esta boca es mía. Ha debido ser la Junta Electoral Central la que imponga un paréntesis de campaña, a modo de periodo de cuaresma. "¿Hay alguien ahí? ¿Alguien que salve a la nación de este grupo de salteadores?", se pregunta, como el que clama en el desierto, el ex vicetodo socialista, Alfonso Guerra, sin que Sánchez se asome a la puerta de La Moncloa al oír tales aldabonazos.

Este ominoso silencio de Sánchez ha sido tan clamoroso que alienta todas las suspicacias sobre que los golpistas del 1-O no pasarán más tiempo en prisión que el que ha estado sometido a la vigilancia de los jueces. Trasladados a las cárceles de Cataluña y sometidos a la disciplina de la Generalitat, pronto dispondrán de un trato más benevolente incluso que Oriol Pujol: dos meses y a la calle tras ser condenado a una pena de más de dos años. Con las llaves de prisión en la faltriquera, al independentismo sólo le falta poner a los jueces bajo su férula en un nuevo Estatuto que recoja los artículos que el Tribunal Constitucional devolvió a los corrales por no ajustarse a ley y blindado frente a las Cortes, sede de la soberanía nacional.

Por eso mismo, Torra puede incluso burlarse de la Junta Electoral, sabedor de que la inhabilitación, si finalmente se sustancia su clara desobediencia, ya descarriará antes de su aplicación. En esas condiciones, se daría un golpe de gracia a España con la complicidad de aquéllos que cometerían un acto de abierta deserción de los intereses generales. Pero especialmente en detrimento de aquellos servidores públicos que, como se está contemplando en la vista del 1-O, arriesgaron su vida al servicio del Estado de derecho y de la integridad territorial de España.

Singularmente, ese guardia civil que, tras salir de la ratonera que le tendió la turba cuando acudía a cumplimentar una orden judicial, se topó con que los profesores del instituto donde estudiaba su hijo lo arrancaban del aula para protestar por los desmanes de los que fue víctima su progenitor, pero que se los achacaban a él y a quienes vestían guerrera verde. Al ver cómo los verdugos se presentan como víctimas o cómo los censores aparentan ser los censurados, ojalá llegue el día en el que, como dijo el filósofo griego, España sea un Estado donde sus ciudadanos teman menos a las leyes que a la vergüenza.

Tras la doble farsa de las consultas del 9-N con Mas y del 1-O con Puigdemont, un nuevo golpe como el que está en marcha -curiosamente el president Torra y su vicepresidentAragonès han aparecido estos días ligados en la Sala del Tribunal Supremo a la intentona golpista- supondría una tragedia. Como en los versos de John Milton, en vez de escuchar esa conciencia que haga que los ciudadanos "vayan de luz en luz, y salvos lleguen", se asiste a un momento comprometido y comprometedor en el que los crueles se hacen más crueles y los ciegos aún más ciegos.

Los separatistas no engañan a nadie admitiendo abiertamente su propósito, salvo a los que prefieren dejarse engañar por permanecer en el poder aunque sea como rehenes. Por eso, Sánchez no responderá a la pregunta clave a la hora de votar este 28-A: ¿renuncia a pactar con los separatistas para seguir en La Moncloa? Supondría el definitivo golpe de gracia a una democracia tan golpeada como la española y a su fracturada integridad territorial.

ERC diseñó un escenario de “insurrección popular” con “alta violencia” para doblegar al Estado
M.A. Ruiz Coll okdiario 24 Marzo 2019

La Guardia Civil intervino al juez independentista Santiago Vidal un “documento de trabajo” elaborado por ERC, en el que se establecían varios escenarios para doblegar al Estado y obligarle a aceptar la independencia de Cataluña.

Una de las estrategias previstas en este documento consistía en promover una “insurrección popular” con “alta violencia” y movilizaciones ciudadanas, como “manifestaciones, actos de boicot al funcionamiento de las instituciones del Estado y desobediencia civil”, para forzar al Gobierno central a negociar la independencia.

Entre las medidas previstas en este escenario, ERC incluyó “cortar la frontera de la Junquera, cortar el tráfico en el aeropuerto del Prat o en la estación de Sants para llamar la atención internacional y parar la economía mediante una huelga general”.

La Guardia Civil explica, en su informe dirigido al juez, el escenario de “insurrección popular”.
En el documento intervenido al juez Santi Vidal, los estrategas de ERC admiten que este plan supone numerosos riesgos, ya que “el Govern podría perder el control de la situación y se incrementaría la tensión social, lo que podría provocar un accidente”.

Una forma aséptica de referirse a la posibilidad de que se produjera alguna muerte o un derramamiento de sangre. Los autores del informe de ERC admiten que este plan podría ser “contraproducente”, ya que “quien sufrirían los daños son los catalanes y tampoco está claro que resultase eficaz”.

Los estrategas de ERC admitían que el plan de “insurrección popular” implica serios riesgos.
Pese a ello, las líneas de actuación trazadas en este documento no son muy distintas a las que han aplicado los independentistas tras el referéndum ilegal del 1-O: una huelga general convocada por el sindicato que dirige el asesino de Terra Lliure Carles Sastre, la acción violenta de los CDR que han intentado colapsar las infraestructuras, actos de boicot contra las Comisarías de Policía y Juzgados (ante los que la CUP ha llegado a verter excrementos en toda Cataluña), actos de acoso y escraches contra profesionales de la Justicia como el juez Pablo Llarena, cuya familia se ha visto obligada a abandonar la región.

En un acto celebrado en Bruselas en noviembre de 2013, el propio líder de ERC, Oriol Junqueras, amenazó con “paralizar la economía durante una semana” para que las instituciones europeas obligaran al Gobierno español a aceptar la independencia de Cataluña.

El documento intervenido por la Guardia Civil al juez Santi Vidal, en el marco de la investigación que desarrolla el Juzgado número 13 de Barcelona, se titula “La rebelión tranquila: la estrategia de no colaboración“. Está fechado en junio de 2014 y establece cinco escenarios distintos para alcanzar la independencia, con creciente presión para desestabilizar al Estado.

El primer escenario es una reforma constitucional para facilitar la independencia, aunque lo califica de “inverosímil” porque requiere el apoyo del PP. El segundo son las “elecciones plebiscitarias” anunciadas por Artur Mas. “Esta opción”, señala el documento, “no resuelve el problema, sólo lo pospone, y plantea un nuevo dilema: o se presiona para obligar al Estado a negociar la independencia o se declara la misma unilateralmente”. No contemplaban otro desenlace que la independencia: pactada o por la fuerza.

La fuga de Puigdemont
La tercera opción es la declaración unilateral de independencia (DUI) por parte del Parlament “con mayoría independentista”, para iniciar el proceso constituyente del Estado catalán. Es el paso que dio Carles Puigdemont antes de huir de España escondido en el maletero del coche.

Los estrategas de ERC planteaban varias objeciones a este plan. En primer lugar, “los catalanes no están dispuestos a sufrir una ruptura dramática y larga“. En segundo lugar, “tendría unos efectos jurídicos importantes y el Estado reaccionaria” (Junqueras y otros once golpistas hoy se sientan en el banquillo del Tribunal Supremo). Y por último, advierte el informe, “el reconocimiento internacional quedaría en entredicho“. Los responsables de ERC eran conscientes de ello, pero anunciaron que la independencia de Cataluña sería reconocida por toda la comunidad internacional.

El cuarto escenario previsto es la “insurrección popular” antes citada, que el presidente Quim Torra todavía intenta instigar animando a los CDR a “apretar”. Para cubrir las apariencias, luego les envía a los antidisturbios de los Mossos.

Los responsables de ERC establecieron todavía una quinta opción, la “no obediencia”. Es decir, “negarse a que funcionen las instituciones democráticas” para cuestionar la legitimidad del Estado español. Según el documento, los independentistas “no contribuirán a hacer gobernable Cataluña ni España“. Si el Gobierno se niega a aceptar el referéndum ilegal, el referéndum ilegal, “se negarán sistemáticamente a ocupar ningún cargo de responsabilidad”.

Tras las elecciones, en las que esperaban que los independentistas alcanzaran dos tercios del Parlament, se negarían a proponer un candidato a la Presidencia de la Generalitat. Del mismo modo, tras las municipales se negarían a proponer y votar candidatos a las alcaldías, dejando las instituciones catalanas en una “situación de ingobernabilidad“.

La Guardia Civil explica en su informe dirigido al juez el escenario de “no obediencia”.

Esta estrategia tenía un inconveniente. Cientos de independentistas se quedarían sin cobrar un sueldo público (como ocurrió durante la aplicación del artículo 155): desde el presidente Torra y sus consellers, hasta todos los mandos intermedios y asesores de la Generalitat. Sería, sin duda, la muerte del procés.

La «banda del 3 per cent» se pasa al 7 por ciento
Oriol ya está en la calle con tercer grado. Ha estado encerrado el 7 por ciento de su condena. Torra se lo ha arreglado. Ahora queda lo del blanqueo millonario y ahí están los nueve Pujoles
Álvaro Martínez ABC 24 Marzo 2019

La Generalitat de Torra le ha concedido al patriota Oriol el tercer grado penitenciario y ya solo tiene que ir a dormir de lunes a viernes a la cárcel, en la que apenas ha estado encerrado 65 días de los dos años y medio de pena que tenía. Conviene pues repasar la historia familiar y la copiosa agenda judicial de la familia Pujol, esa que en su día fuera la primera familia del nacionalismo catalán que ha alumbrado el remoquete de «España nos roba» para hacerse separatista. Hablamos de una familia extraordinaria, quizá un caso único en el planeta, ni los Dalton del Lucky Lucke, pues tiene a sus nueve miembros a punto de banquillo, acusados todos de graves delitos corruptos devenidos de la fortuna amasada por el clan durante los 23 años que el patriarca estuvo al frente de la Generalitat. Nueve de nueve: el papá, la mamá (esa «madre superiora» que ingresaba «misales» en Andorra) y los siete nenes, Jordi, Josep, Marta, Pere, Oriol, Mireia y Oleguer, sospechosos todos de blanqueo de capitales y otros delitos fruto de las presuntas carretadas de billetes que según el fiscal llegaban, supuestamente, del cobro de comisiones. Los nueve Pujoles, pleno.

Hablamos de una estirpe que con esta actividad de alguna manera venía a honrar la memoria y legado del abuelo Florencio, pues con él empezó todo, como diría el marido de Shakira. Y comenzó mucho antes de lo que la gente cree, pues el abuelo ya estuvo en la primera lista de evasores fiscales que se hizo en España. Así consta en la página 3.289 del BOE del 9 de marzo de 1959, donde aparece «Florencio Pujol Brugat». Cincuenta y cinco años después de aquello, en 2014, Jordi Pujol confesaba que, como su padre, tenía dinero opaco en Suiza en varias cuentas después de haberlo negado tres veces en público. No, la providencia no bendijo al exhonorable con el don de los reflejos... En su descargo afirmó que ese dinero formaba parte de la herencia paterna. Falso, pues un par de años después aparecía en un cajón de la residencia familiar de Barcelona, en General Mitre, el testamento de Florencio, ejecutado en 1981, donde constaba que a Jordi y a su hermana María les dejaba solo unas acciones de Banca Catalana y 647 pesetas en metálico, amén de una casa de campo al primogénito. Nada que ver con los 165 millones de euros que la Policía sostiene que nutrían las cuentas de Suiza. Había que escuchar a María cuando se enteró de lo de «la otra» herencia.

El juez De la Mata ha enviado comisiones rogatorias a medio mundo siguiendo el rastro de la fortuna del clan, tan cuantiosa y trajinada de aquí para allá que no es sencillo determinar su montante. Se ha llegado a hablar de miles de millones. Y cada jornada, un nuevo indicio. Hace solo cuatro días se sabía de otra cuenta de Andorra, la enésima, abierta por los Pujoles en 1990 donde se llegaron a ingresar más de 1.300 millones de pesetas (7,8 millones de euros), más de dos millones de dólares y más de siete millones de marcos durante el tiempo que estuvo abierta, que fue muy poco.

Tan poco como el tiempo que ha pasado Oriol en la cárcel, un 7 por ciento de su condena. ¿Pero no habíamos quedado que era «el 3 per cent»?. Ah no, que esa era la comisión.

Lazos que son cadenas
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli 24 Marzo 2019

La descarada utilización de edificios y recintos públicos como escaparates de propaganda partidista por parte del Gobierno separatista catalán ha sido escandalosa desde que se inició hace mucho tiempo, pero en período electoral se ha convertido en intolerable. El Tribunal Superior de Justicia ya había advertido de la ilegalidad de esta práctica con motivo de denuncias de casos concretos, aunque, como suele, la Generalitat ignoró sus sentencias y siguió impertérrita en su hábito de apropiación de los espacios y propiedades comunes para su exclusivo uso sectario y excluyente. La convocatoria de elecciones ha llevado a la Junta Electoral Central a intervenir prohibiendo la exhibición de carteles, lazos, fotografías y otros símbolos en lugares que por su naturaleza institucional deben respetar una escrupulosa neutralidad durante la campaña. El hecho de que el presidente títere haya intentado ignorar el mandato de este órgano judicial demuestra una vez más el carácter totalitario del proyecto secesionista.

En las mentes enfebrecidas de Torra, Puigdemont y sus secuaces, Cataluña es un bloque homogéneo de pensamiento, sentimientos, lengua, cultura y opinión, por lo que cualquier recurso material o humano de la Administración autonómica les pertenece y están legitimados para ponerlo al servicio de su destructiva causa, marginando a más de la mitad de sus conciudadanos. Su incapacidad para distinguir entre el ámbito del Estado, patrimonio compartido por la totalidad de los ciudadanos, y el de la acción de las distintas opciones políticas, revela la perversa confusión conceptual en la que viven. Es este error de base el que explica sus continuos e innumerables abusos, su desprecio de la legalidad, su corrupción galopante y su soterrada violencia. Su visión de la sociedad catalana no contempla su pluralismo interno como una riqueza a respetar, sino como una anomalía a eliminar, con lo que no existe tropelía que no puedan cometer ni deslealtad a la Constitución que no puedan justificar.

Tras décadas de implacable ingeniería social en las escuelas, en los medios de comunicación públicos y en los privados subvencionados y en las más variadas instancias de la sociedad civil, sometidas a coacción o a compra de voluntades, los catalanes se encuentran enajenados y prisioneros de una fantasía onírica que les impide percibir la realidad y analizarla de manera objetiva. El espectáculo de dos millones largos de personas caminando jubilosas hacia su ruina sólo se explica por el éxito de una prolongada maniobra de adoctrinamiento que, para mayor inri, ha sido generosamente financiada por el esfuerzo fiscal del resto de España. No se ha dado jamás en la historia del mundo otro ejemplo de una nación que haya suministrado alegremente a su peor enemigo interno los instrumentos para destruirla.

Al principio de su mandato al frente de la Generalitat recuperada, Josep Tarradellas recibió en audiencia al padre Xirinacs, a la sazón senador del Reino. Al verle entrar en su despacho calzado con unas xirucas y sin corbata, el anciano presidente llamó de inmediato a su secretaria y le dijo: “Acompañe al señor senador a la salida porque no sabíamos que hoy iba de excursión y como debe andar con mucha prisa no tiene tiempo para entrevistarse conmigo”. El mosén se encontró así en la calle en un santiamén tras haber recibido una severa lección sobre protocolo y sobre la consideración debida a la más alta autoridad de la Comunidad.

Cuando Quim Torra se presentó en La Moncloa luciendo en la solapa el lazo amarillo, lo que equivale a calificar a España de país dictatorial que mete en la cárcel a demócratas indefensos, Pedro Sánchez debería haberle detenido en la escalinata del palacio y sin dejarle entrar, espetarle: “Vaya, presidente, veo que ha confundido usted una audiencia con el presidente del Gobierno con un acto de su partido. Este despiste suyo me obliga a dejar nuestra conversación para mejor ocasión”, para seguidamente dar media vuelta y desaparecer por la puerta. Este gesto de dignidad y de coraje le hubiera ganado la admiración general, hubiera puesto en su sitio al fantoche que le visitaba y seguramente le hubiera garantizado un magnífico resultado en los siguientes comicios. Lejos de ello, se tragó la ofensa, humilló a todos sus compatriotas e hizo el ridículo más espantoso agasajando a un indeseable que se permitía insultarle ante los ojos del orbe entero.

Si nuestra multisecular Nación se halla en peligro de disolución no es tanto por el contumaz afán centrífugo de los separatistas, sino por la pusilanimidad y la falta de estatura moral y humana de nuestros primeros mandatarios. Los lazos amarillos que hasta ayer han adornado las fachadas de las sedes de las consejerías, hospitales y centros docentes en Cataluña son cadenas que aherrojan a sus ciudadanos, sometiéndolos a la vergüenza creada por la deserción de aquellos que en Madrid han renunciado al deber de garantizar sus derechos y libertades.

La "batalla de los lazos" se vuelve en contra del separatismo
Los Mossos exasperan a la "comunidad educativa" al cumplir la orden de la Junta Electoral y el empecinamiento de Torra fractura al "Govern".
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 24 Marzo 2019

El pulso del presidente de la Generalidad, Quim Torra, con la Junta Electoral Central (JEC) por los lazos amarillos y la propaganda separatista en los edificios públicos ha causado notorios daños colaterales en el separatismo. En primer lugar, Torra ha fracturado a su propio gobierno, la mayoría de cuyos integrantes abogaba por aprovechar la pista de aterrizaje que les brindó el "síndico de agravios" (defensor del pueblo autonómico) Rafael Ribó al aconsejar la retirada de la propaganda en periodo electoral.

Torra atribuyó al dictamen del síndico carácter vinculante, pero en un golpe de efecto decidió tapar la pancarta del balcón de la Generalidad con otra en la que decía lo mismo de los "presos políticos" y los "exiliados" y el lazo aparecía en blanco cruzado por una raya roja. Además, engañó hasta a sus consejeros al decir que no sabía lo que decidiría Ribó cuando fue informado días antes.

El empecinamiento de Torra con la pancarta y la falta de directrices políticas ahondó aún más las diferencias en el seno del ejecutivo autonómico. Los consejeros de ERC y algunos de "Junts per Catalunya" (JxCat) eran partidarios de acatar la resolución de la Junta Electoral, cancelar el pulso y, sobre todo, evitar que la JEC se viera obligada a ordenar a los Mossos el cumplimiento de su orden.

Los Mossos, en las escuelas
Torra cedió demasiado tarde para evitar que la policía autonómica entrara en acción en los centros públicos de enseñanza, más de 2.700 en toda Cataluña. Sindicatos separatistas y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) han criticado duramente la actuación de los Mossos. Dicen que las patrullas irrumpieron en escuelas e institutos en horario lectivo y que en una escuela de Perafita (Barcelona) se llevaron dos lazos morados feministas que nada tenían que ver con la simbología separatista. Planea en las críticas la comparación con la Guardia Civil.

El consejero de Interior, Miquel Buch, de JxCat, ha asegurado en Twitter que "nos llegan quejas de que en algunos centros, y de manera minoritaria, podría haberse actuado de forma inadecuada, a diferencia de la profesionalidad demostrada en el resto de miles de actuaciones que ayer los Mossos se vieron obligados a hacer". Ha prometido revisar dichas actuaciones.

Por su parte, el de enseñanza, Josep Bargalló (ERC) se hacía eco del malestar de la comunidad educativa nacionalista y advertía de que si en algún caso la actuación para hacer efectivo el requerimiento de la JEC ha sido hecha de forma indebida y nos los comunica la dirección del centro, adoptaremos las medidas pertinentes.

Los Mossos han vuelto a ser puestos a los pies de los caballos por parte de la Generalidad. La policía autonómica atraviesa el peor momento de su historia. En grave entredicho por su pasividad, en el mejor de los casos, durante el golpe de Estado separatista, ahora han cumplido la orden del JEC entre reproches y críticas procedentes del soberanismo. Las explicaciones de Torra ante un grupo de CDR en Sabadell sobre el papel de policía judicial de "nuestra policía" no ayudan al cuerpo, que se ha sentido utilizado para llevar a cabo una orden que le enfrenta con las bases del separatismo y que podrían haber cumplido los funcionarios destinados en los centros públicos.

La "batalla de los lazos amarillos" ha resultado un fiasco para el separatismo que agudiza sus divisiones y contradicciones, enfrenta a sus estamentos y cuestiona la efectividad de la hiperventilación de Torra y Puigdemont. "Yo soy el pueblo", ha llegado a decirles Torra a los jóvenes de los CDR con los ha conversado en Sabadell. También ha querido reivindicar a los Mossos ante las críticas de sus muchachos. "Los Mossos son la policía nacional de Cataluña", ha insistido para aclarar después que "a veces" tienen que cumplir las órdenes de la justicia española.

El gobierno catalán va a la deriva, sin mover un papel ni instar una ley. Mantener la maquinaria propagandística bien engrasada es su máximo logro. En diez meses de presidencia, la única medida efectiva de Torra ha sido subirse el sueldo, que supera los 145.000 euros. No se conoce una sola iniciativa del "Govern", salvo la de expulsar de Barcelona a las operadoras Uber y Cabify.

Torra saca pecho y se muestra dispuesto a llegar hasta las "últimas consecuencias". Está dispuesto a una batalla jurídica con el Estado por la que sólo arriesga una inhabilitación de dos años por desobediencia. Presumía de ello ante los CDR este sábado como prueba de su determinación republicana. Sin embargo, las bases del separatismo no entienden que las fachadas públicas hayan dejado de ser sus vallas publicitarias. La última "astucia" es que la pancarta de la Generalidad con el lazo amarillo cuelga ahora de un balcón privado en la misma plaza de San Jaime.

La réplica de un grupo de ciudadanos que se hacen llamar "Segadors del Maresme" ha sido depositar delante del edificio de la Generalidad unos cuantos miles de lazos de plástico amarillos retirados del espacio público. Vestidos con monos blanco y gafas protectoras, han protestado por el monopolio separatista del espacio público y su politización".

ARTÍCULO EN LA RAZÓN
Alfonso Ussía pierde definitivamente la paciencia con Quim Torra: "Mamarracho, paleto, imbécil..."
Juan Velarde, Periodista Digital  24 Marzo 2019

Alfonso Ussía se ha hartado de las mamarrachadas de Quim Torra y de la pasividad de un pueblo catalán que no termina de rebelarse ante los gestos bufonescos de un presidente que se ha dedicado, con la connivencia de Pedro Sánchez, a burlarse de la Justicia española.

Este 24 de marzo de 2019, en la contraportada de La Razón, pone fino al aún presidente de Cataluña:
A ver cómo se lo escribo para no ofenderlo. Buscaré la fórmula más suave. Torra, es usted un mamarracho. Al menos, de similar importancia que su amigo el caganer Puigdemont. Pero tienen, tanto usted como el de Waterloo, una gran virtud. Han conseguido que los españoles consideremos por primera vez que somos pacientes, educados, tolerantes y buenas personas. En ningún lugar del mundo soportarían ser constantemente insultados, despreciados, mentidos y manipulados como hacen ustedes con sus huestes independentuistas y el resto de los españoles. Nos ha abierto los ojos, y nos ha mostrado la realidad de un sector del pueblo catalán tan invidente e idiota como sus líderes. Pero además, son ustedes aburridísimos, paletos, aldeanos, persistentes. Lo último puede ser una cualidad, si bien en su caso, es un martirio.

Prosigue detallando sus 'hazañas':
La última de los lazos, las pancartas y demás monsergas no me atrevo a adjetivarla. A ver cómo se lo escribo. Usted es un nazi como el caganer de Waterloo, defensor de la raza catalana, que como todos menos ustedes saben, es una raza que no existe. Ustedes son caucásicos, como los andaluces, los castellanos, los asturianos, los franceses y los italianos. Pero quieren imponer de la manera que sea su presumible raza y su hermoso pero muy limitado en la expansión, idioma.Vamos a ver, Torra. Si los comerciantes catalanes a partir del siglo XVIII hubieran sido obligados a comerciar en América o Filipinas en catalán, no tendrían ustedes ni tiendas de bombillas.

Asegura Ussía que, a Dios gracias, los catalanes han sido bendecidos con las bondades del idioma castellano:
A usted, por españoles les ha tocado el gordo con un idioma que hablan, entienden, y mejoran cada día - excepto en España-, más de setecientos millones de seres humanos que habitan sobre la piel de este globo conflictivo. Y ustedes odian al instrumento de sus riquezas, y desean que en las escuelas catalanas se arrincone el español o castellano en beneifio del catalán. De acuerdo, ahí está el inglés. ¿Pero qué monsergas van a hacer los catalanes del futuro por el mundo hablando un idioma que es superado, entre otros, por el swahili y el guaraní? A ver cómo se lo escribo, Torra, para no ofenderlo. De ser usted guaraní lo tendrían castigado en la copa de un árbol de la selva para avisar a los guerreros de la tribu de la presencia de monos. El mono de cara blanca es el más rico en proteínas, y una mano de mono de cara blanca sólo está al alcance de su cazador y del jefe. A usted le ofrecerían el pitilín del mono, que entre usted y yo, y que el caganer no se entere, es un asco.

Recuerda que:
Usted, el caganer, Mas y el creador de toda la tragedia, Pujol, han conseguido rescatar a Cataluña de la inteligencia y de la cultura. Tienen bien distribuídos por importantes medios audiovisuales y escritos españoles, a bien remunerados comentaristas. Sucede que ya se sabe quienes son, y han perdido influencia. Unos políticos que violan sistemáticamente el sentido común y la tolerancia, no tienen futuro. El problema es quién se hará cargo en el futuro de los despojos de Cataluña. Los despojos, morales, éticos y estéticos. Nada hay más peligroso que la violencia del cobarde, y en el juicio a los golpistas del Tribunal Supremo se están evidenciando hechos que avergonzarían a cualquier catalán de bien. Sí Torra, de bien, porque ustedes son mal, muy mal, gentuza.

Y concluye:
A ver cómo se lo escribo para no herir su sensibilidad, si es que la tiene y la conoce. Usted ha tenido la suerte de coincidir, en sus tiempos más mamarrachos, con un presidente del Gobierno de España que nada tiene que envidiarle. También caerá y será juzgado, pero los despojos de España desaparecerán, porque somos muchos los millones de españoles dispuestos a ello. Los que dejará Torra en Cataluña pueden permanecer en el suelo durante más de un siglo. Y sus únicos clavos de salvación vienen de España, la insultada, la herida, la menospreciada por quienes han robado a Cataluña su vieja tolerancia y aguda inteligencia.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

La tierra es plana
Gregorio Morán. vozpopuli   24 Marzo 2019

El descubrimiento del grupo de 'tierraplanistas', que años atrás me hubiera provocado risas, me ha llenado ahora de inquietud más allá de la perplejidad. Los que creen que la tierra es plana cuentan con 88.000 seguidores en su canal de YouTube y desde su sede en el estado norteamericano de Carolina del Norte han celebrado el noviembre pasado su primer congreso -Flat Earth International Conference-. Significativo el que se agrupen en esta época, a finales de la segunda década del siglo XXI. La decisión más curiosa de esta Conferencia consistió en la promoción de un crucero, que zarparía el año próximo, con el objetivo de viajar hasta el muro de hielo que flanquea la Tierra.

¿Cómo afronta usted el diálogo con una persona que considera que la Tierra es plana? ¿Qué se necesita para negar la evidencia de que es redonda? En otro tiempo se hubiera considerado una rareza personal sin mayores consecuencias. No olvidemos que hace siglos algunos sufrieron condenas muy severas por sustentar que era curvo lo que las autoridades eclesiásticas aseguraban que no podía ser más que plano según la canónica doctrina de Aristóteles. Pero, ¿y ahora? Las teorías conspiranoides están convencidas que los viajes a la Luna no son más que una pantomima, pero esos teóricos de la desconfianza son efímeros y unas veces creen y luego lo dejan.

En Cataluña sufrimos un gobierno de tierraplanistas que llama “bestias” a los que creen que la tierra es redonda y habitable, y no excluyente

Lo de la Tierra plana en el siglo XXI guarda características de una secta y de ahí se pasan al contubernio, palabra maldita en castellano desde 1962 gracias a los propagandistas del Viejo Régimen. Araña usted un poco y aparecen los judíos, masones y rojos que consolidaron, al parecer, la hasta ahora evidente constatación de que la tierra es redonda.

Un debate entre los 'tierraplanistas' y el resto de la ciudadanía ilustrada resulta inverosímil. Volvemos a la discusión entre la fe, las convicciones y la racionalidad democrática. ¿Quién nos iba a decir que esto se encarnaría en el debate político? En Cataluña, sin ir más lejos, sufrimos un gobierno de tierraplanistas encabezados por un presidente que no se corta de llamar “bestias” a los que creen que la tierra es redonda y habitable, y no excluyente. Pero se divierten a nuestra costa.

La comparación entre el 23-F de Milans-Tejero-Armada y el 'procés' de independencia no deja de ser una frivolidad de campaña electoral. Cada golpe de Estado, exitoso o fracasado, es diferente. Estos dos solo tienen en común el intento de romper la legalidad para imponer que la Tierra es plana, y cualquiera que se oponga es un enemigo a abatir. Pero hay ocasiones en que el poder necesita alimentar a los tierraplanistas para convencer a los ilustrados de la Tierra Redonda de que sin él nos adentraríamos en las cavernas. Y entonces los tierraplanistas se convierten en una herramienta susceptible de apoyar subrepticiamente al poder gracias al valor supremo que les concede deteriorar al adversario en plena campaña electoral.

Vox no es más que esa excrecencia de la extrema derecha alimentada por nostalgias del franquismo y la ignorancia frente a la complejidad de una tierra redonda. Pero cabe cebarla desde el poder concediéndoles una importancia desmesurada. Como el lugar natural de estos conspiranoicos es la derecha diezmada por la corrupción y la torpeza, tenemos el bordón permanente de los compañeros de viaje y negocio preguntando a todo militante de PP o de Ciudadanos qué piensan de Vox. Están en su derecho, incluso en su deber profesional, pero de ahí a no preguntar nunca si Sánchez está dispuesto a pactar con los de la “Tierra plana” catalanista, hay un trecho. Esta desproporción convierte las elecciones en un combate marrullero en el que parecen competir Sánchez frente a Vox, y como señuelos de la batalla amañada unos desvaídos Casado, Rivera e Iglesias.

Entretanto, la vida catalana es dominio exclusivo de los tierraplanistas. Pueden arrasar la sede central de un partido y ocupará una secuencia de tres segundos con cero comentarios. Fue el caso de Ciudadanos en Barcelona, pero las preguntas de nuestros audaces entrevistadores seguían siendo sobre Vox. Conviene recordar que es la extrema derecha la que gobierna en Cataluña y lo del lenguaje inclusivo y la bondad en la cara no es más que el barniz de una realidad muy distinta, que ellos no sufren en la plácida equidistancia. El argumento, o como se lo quiera llamar, de que quien no manifiesta sus opiniones en público no tiene nada que temer, fue ya una monserga oficial durante el tardofranquismo.

Hablando claro y sin metáforas: Vox es una amenaza, pero el independentismo en Cataluña, además de una limitación para las libertades de media Cataluña, es un poder real, chistes incluidos. Hay que aislar a Vox y que ocupe el lugar que les corresponde a los tierraplanistas. ¿Pero cómo afrontamos la violencia institucional y cotidiana del independentismo, los “Tierra plana” de aquí? La fórmula de hacer como si no lo vemos es válida para quienes lo contemplan a quinientos kilómetros y hablan solo del peligro de la extrema derecha españolista. Es letal la omisión premeditada de la extrema derecha catalanista que nos gobierna, no menos racista, xenófoba y nacionalcatólica que la otra -la mayoría de los gobernantes de Cataluña, empezando por Quim Torra, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, son de misa diaria-. A nadie debe extrañar que Elsa Artadi, número dos del cinismo en Cataluña, comparara, en una sentida declaración “a lo Vox”, que los catalanes son hoy como los judíos del Holocausto. ¡Ni una pregunta en los medios adictos y los columnistas salomónicos! Solo una cita para el bronce.

La izquierda tuerta no alcanza a mirar lo que se le viene encima, y por ampliación nos aturde a muchos de nosotros, que lo estamos sufriendo. Se alimentan de Vox para zurrarle al enemigo que aún no es más que una amenaza y se esfuerzan por atemperar el fragor de quienes acabarán con ellos y, de paso, con la cada día más improbable alternativa de izquierda en España. Después de haber visto pasar tanta agua como la que nos trajo hasta aquí, hay que ser muy cándido para creer que “los viernes sociales” de la precampaña del presidente Sánchez forman la base de sus principios. Marxista de la facción Groucho, “si no gustan, tendrá otros para ofrecer”.

Lo único que no conseguirán ni Vox ni Sánchez es que nos convirtamos en creyentes de la fe basada en que la Tierra es plana, ni siquiera de manera utilitaria. Quizá la clase política esté dispuesta a renegar de la Tierra Redonda; nosotros no.

Excrecencias contra Vox
Nota del Editor  24 Marzo 2019

Vaya cacao digo caca mental. Atacar a Vox, único grupo capaz de enderezar la situación de España, es de una irresponsabilidad digna de internamiento permanente en una institución frenopática independiente de los profesionales de la política.


 


Recortes de Prensa   Página Inicial