AGLI Recortes de Prensa   Lunes 25  Marzo 2019

Abocados al «Gobierno Frankenstein»
EDITORIAL ABC  25 Marzo 2019

Desde que Pedro Sánchez anunciase la convocatoria de elecciones generales, los días discurren sin que los sondeos marquen un cambio de tendencia: el triunfo del PSOE parece evidente, según vuelve a constatar la encuesta que hoy publica ABC, alcanzando una expectativa de voto hasta los 134 escaños, lo que consolida las opciones de Sánchez de formar gobierno junto a populistas de extrema izquierda, secesionistas y nacionalistas. El PP se recupera ligeramente de su notable tendencia a la baja, logrando entre 94 y 99 escaños, y Unidos Podemos está en el límite de ser superado incluso por Vox. Sin embargo, será inevitable interpretar estas elecciones generales en clave de bloques ideológicos. Y desde esa perspectiva, la fragmentación que experimenta la derecha es demoledora a la hora de asignar de escaños. La división del votante conservador entre el PP, Ciudadanos y Vox ofrecerá a Sánchez un triunfo en bandeja, beneficiado por la esclerosis que afecta a Podemos y por la notable alza que experimentará en Cataluña. Ya se ha convertido en un mantra retórico, pero no deja de ser cierto: la división del votante de la derecha en tres partidos distintos penalizará la alternativa de Gobierno porque, dado el reparto de escaños en el sondeo de hoy, resulta imposible que cualquier hipotética alianza postelectoral entre esos tres partidos impida a Sánchez gobernar. Por eso cobra vital importancia para los intereses de España que al menos el PP y Ciudadanos alcanzasen consensos previos para garantizar una mayoría absoluta en el Senado y no dispersar al electorado en el Congreso. La gran paradoja «italianizante» de estos comicios es que, siendo aún factible que pudiera producirse una solvente mayoría de centro-derecha en España en términos de votos reales, el reparto de escaños regale el Gobierno a Pedro Sánchez sin el menor esfuerzo.

Falta generosidad en el bloque del centro-derecha, en el que el tacticismo legítimo de cada partido puede dar al traste con una alternativa creíble y necesaria a las propuestas de Pedro Sánchez. En la práctica, el PSOE ha acumulado méritos para fagocitar más de la mitad del voto de Podemos, que se convirtió en una amenaza para España, y Sánchez ha sabido aprovechar los innumerables errores cometidos por Pablo Iglesias. Sin embargo, el PP no está siendo capaz de combatir el voto emocional y empático de Vox. Que el partido de Santiago Abascal vaya a lograr casi tres millones de votos para hacerse con hasta 27 escaños es un triunfo sobresaliente. Pero también un problema. Si el objetivo del partido de Abascal es que no gobierne Sánchez para proteger la unidad nacional, algo se está haciendo muy mal en la derecha española. Ni Vox ni Ciudadanos tienen por qué ceder para ser absorbidos por el PP en virtud del voto útil. Pero los españoles deben saber que la división de la derecha regalará a Sánchez un triunfo que ni él, ni España, merecen.

Mismos errores
Nota del Editor  25 Marzo 2019

Pretender que votemos a quienes son los causantes del problema es querer mantenerlo.
Es probable que quienes votan a los que pretender destruir España, sean fervientes creyentes y la prensa no sea el mecanismo para convencerles de su error, pero de todos modos, la prensa debería centrarse en ellos y no en que quienes defendemos España tengamos que votar a quienes nos han arrastrado hasta aquí.

El voto útil
Juan Manuel de Prada ABC  25 Marzo 2019

Me causan gran perplejidad los debates que se han suscitado en torno al llamado «voto útil». Antaño estos debates estaban ligados a una cuestión moral peliaguda, la del mal menor, que puede hacer aconsejable -mediando causa proporcionada- renunciar a lo que en conciencia consideramos bueno, optando por lo que solamente es menos malo, para impedir un mal mayor. Pero en la coyuntura presente, a los ojos de cualquier conciencia rectamente formada, no existe tal «causa proporcionada».

Cuando Pablo Casado y el doctor Sánchez hacen llamamientos al voto útil para «frenar» al adversario me provocan gran hilaridad. Pues, como nos enseña Chesterton, la labor de los progresistas es cometer errores; mientras que la labor de los conservadores es evitar que los errores sean arreglados. Y todos sabemos que los conservadores, al evitar que los errores de los progresistas sean arreglados, contribuyen más que nadie a consolidarlos, haciendo infinitamente más difícil su reversión. Pero lo más llamativo de la actual campaña en favor del «voto útil» es que sus promotores no invocan cuestiones morales asociadas al «mal menor», sino que se limitan a enarbolar cálculos y proyecciones estadísticas. Ya nadie aspira a convencer al votante de que hay una causa proporcionada que permite forzar la conciencia, sino que se apela al más crudo sectarismo del Número. Así se da la razón a Léon Bloy, que pensaba que el sufragio universal es «la inmolación frenética, sistemática y mil veces insensata de la conciencia en aras de la Cantidad». Pues, en efecto, se nos demanda que amordacemos nuestra conciencia, para preocuparnos simplemente por superar numéricamente al adversario (un adversario, por lo demás, de mentirijillas, que se dedica a cometer los errores que luego los nuestros consolidan, o bien a consolidar los errores que los nuestros cometen). Así, como también afirmaba Bloy, «las elecciones constituyen, cada vez más, el testimonio de una aceleración inaudita, fatal, verdaderamente simbólica y profética hacia la pequeñez de espíritu, la bajeza de corazón y la idiotez».

Pero lo que hace más grotescos los llamamientos al voto útil es que, en realidad, el voto es casi siempre inútil. Advertía Castellani que «el juego de los partidos se volvió tan juego entre nosotros, que se empezó a jugar sucio y advino el fraude». Normalmente este fraude se suele presentar de forma simulada, para que no parezca tal cosa, sino expresión de la llamada con delicioso sarcasmo «voluntad popular»; pero últimamente se nos ofrece de forma más descarada, tal vez porque los amos del cotarro han comprobado que la acelerada carrera de las masas hacia la pequeñez de espíritu, la bajeza de corazón y la idiotez está alcanzando la meta. Pensemos, por ejemplo, en lo que hicieron en Grecia con el resultado del referéndum que rechazaba las reformas decretadas por la Unión Europea, o lo que están haciendo con el plebiscito colombiano sobre los acuerdos de paz con la guerrilla, o lo que se disponen a hacer con el denominado Brexit. El único voto útil sería, pues, el contrario a los designios de los amos del cotarro; pero lo cierto es que los amos del cotarro siempre se las arreglan para llevar a todos los candidatos al redil de sus designios (y, si hay alguno que se resiste, hunden la economía del país para forzar su marcha y santas pascuas).

La reunificación de la derecha
José García Domínguez Libertad Digital  25 Marzo 2019

No solo Dios es capaz de escribir recto sobre renglones torcidos. Víctor D’Hondt, el autor intelectual de nuestro modelo de reparto de escaños en el Congreso, también se reveló dotado para hacer eso mismo llegado el caso. Y el caso resulta que ha llegado. Dentro de apenas cuatro semanas, podría ocurrir tranquilamente que el Partido Popular obtuviese en las urnas el peor resultado jamás cosechado por la derecha en toda la historia democrática de España, un resultado peor incluso que los muy pírricos obtenidos en su día por la difunta Alianza Popular de Fraga. Pero es que también podría ocurrir, y no menos tranquilamente, que con esa eventual cosecha pésima de votos Casado lograra convertirse en presidente del Gobierno merced a una hipotética suma aritmética de los escaños obtenidos por las tres derechas. Ambas circunstancias podrían ocurrir perfectamente. O no, como diría el otro. Pero, ocurra lo que ocurra la noche electoral, lo único cierto y seguro es que las derechas se verán forzadas a partir de la madrugada del 28 de abril a dar los primeros pasos tendentes a iniciar el proceso de confluencia organizativa que las lleve a concurrir en ulteriores citas electorales, si no bajo unas mismas siglas, al menos bajo un mismo paraguas a modo de coalición circunstancial.

Y eso va a suceder, les guste la idea o no a los señores Casado, Rivera y Abascal, porque la realidad acabará demostrando que es mucho más tozuda que ellos tres juntos. Infinitamente más. Empecinarse en llevarle la contraria a D’Hondt, que es lo que ahora mismo están haciendo las derechas en España, equivale a darse cabezazos contra un muro del tamaño del de las Lamentaciones. A D’Hondt no se le puede llevar la contraria. Punto. Y es que, al superponer su método matemático de asignación de escaños sobre el mapa de distribución provincial ingeniado en su día por Javier de Burgos, lo que resulta de la inopinada mezcla son dos Españas distintas y distantes entre sí. Por un lado, la España de las grandes concentraciones urbanas costeras más Madrid, la de las principales circunscripciones electorales, donde rige la norma proporcional en el reparto y en las que ningún voto de la derecha se pierde nunca, dado que los tres partidos pueden obtener representación al tiempo en una misma provincia. Barcelona y Madrid son los dos ejemplos paradigmáticos de eso.

Pero por otro lado irrumpen en escena nada menos que 28 provincias, la otra España, esa en la que las circunscripciones reparten a lo sumo dos, tres, cuatro o cinco actas, en las que no hay espacio, ni posible ni imaginable, para tres partidos de derechas. Ni para tres de derechas ni para tres izquierdas. Y, como hasta Carmen Calvo sería capaz de calcular, 28 resulta que es más del doble que 50. En un país con una distribución demográfica en el espacio tan irregular y asimétrica como la española, la Ley D’Hont deviene indicada para beneficiar a un partido de derechas capaz de atraer muchos votos en los distritos más rurales y despoblados, pero solo si resulta ser el único en su campo electoral o carece de competencia significativa. Única y exclusivamente en tal caso. Por eso los estrategas de UCD se inclinaron por ella cuando la Transición. En cualquier otro escenario, D’Hont acaba siendo un inmenso colador, una máquina de triturar votos estériles. Ninguno de los tres, ni Casado ni Rivera ni Abascal, quiere. Pero, más pronto que tarde, tendrán que hacerlo. Echar un pulso a la realidad nunca es una buena idea: siempre se pierde. Siempre.

Pues votemos todos a Vox
Nota del Editor  25 Marzo 2019

La culpa de la situción es del PP y Ciudadanos, así que votemos todos a Vox y asunto resuelto.

Miseria del guerracivilismo

Javier Morillas ABC  25 Marzo 2019

El Gobierno prepara la retirada envuelto en su búnker con la macabra bandera del guerracivilismo. Conspicuos viajes a Francia para visitar las tumbas de antiguos exiliados -que ya podrían estar en España- para llamar más la atención en el extranjero y de los compradores de nuestra deuda pública de la debilidad institucional que genera eso que hemos llamado «economía del guerracivilismo». Es decir, todo ese conjunto de «inputs» o insumos materiales e inmateriales que derivados de la guerra civil trata de obtener réditos diversos de la retrotracción del propio entorno y tensión social que provocó dicha confrontación fratricida.

Una alternativa recurrente, escapista, a la de intentar solucionar los problemas reales de la economía española, actuando como cortina de humo divisiva en torno a la interpretación de un triste pasaje de nuestra historia. El catedrático de Teoría Económica de la Universidad de Sevilla José M. Cansino se hacía eco de tal definición en un artículo relacionándola, por un lado, con la tesis de Alfonso Lazo, en su doble condición de experto en historia contemporánea y protagonista de la Transición, quien explicaba la Ley de Memoria Histórica de Zapatero como la sublimación por parte de algunos de una frustración de «lucha postrera contra un dictador muerto alanceando el nomenclátor de las calles, las fachadas de los edificios o acomodando en el Código Penal una sanción de inspiración antinegacionista». Y por otro con la tesis del profesor José A. Parejo para quien el guerracivilismo de Sánchez le sirve a éste como agente diferenciador con el PSOE de González «que fue capaz de sentar en la misma bancada a hijos de fusilados por el Frente Popular en Paracuellos -como el propio Lazo- con hijos de fusilados por el bando nacional... y con el... desafortunado convencimiento de que la fractura social será inocua... con... desprecio a los que se afanaron en cerrar las heridas de la guerra... y al valor de la cohesión nacional».

Y es que, en este contexto, la referida Ley genera costes, especialmente extraeconómicos. Los de energías e integración social e institucional que tal legislación provoca con su corrosiva aplicación. En economía está demostrada la correlación existente entre desarrollo y cohesión social. Y cómo los países con mayor «calidad como nación» -por utilizar la expresión de Friedrich List- son los que presentan mayor homogeneidad e integración del pasado común, al redundar en un mayor potencial de crecimiento futuro.

Uno de los grandes legados de la presidencia de Felipe González fue dejar enterradas y superadas heridas pasadas, lo que fue clave de sus sucesivas mayorías absolutas. Ni pretendió enmendar la Constitución, con sus 202 diputados, ni condescendió con las visiones del comunismo residual. Pero enfrentó la reconversión industrial, la sanitaria, o una valiente reforma laboral. Bajo su presidencia se repusieron justamente antiguos nombres a calles que durante el franquismo los habían perdido. Incluso se colocaron las estatuas de Largo Caballero y Prieto junto a la de Franco en Madrid. ¡La de Largo, el gran golpista de la República!; inductor de la sangrienta insurrección anticonstitucional de 1934, con su «huelga general revolucionaria» pretendiendo una «dictadura del proletariado»; con más de mil muertos y daños materiales; «comunas», «columnas obreras», y una incipiente guerra civil -ahí empezó- en Asturias, con asaltos a ayuntamientos, cuarteles o sedes provinciales del Banco de España; incendio de la Universidad, destrucción de la Cámara Santa y una parte importante de patrimonio histórico y artístico. Largo diría «la revolución que queremos solo puede obtenerse por medio de la violencia». Y con su revolución pro-bolchevique de octubre inoculó esa vena guerracivilista en el marxismo español que al margen de Besteiro y otros, tantas desgracias traería. Y que tras las elecciones de febrero de 1936 -demostradas ya claramente fraudulentas- acabaron en una confrontación armada, tras el asesinato del mismísimo líder de la oposición parlamentaria. Ya lo había denunciado Unamuno: «El gobierno de Madrid ha caído en manos de unos pistoleros».

Soy testigo de cómo delegaciones extranjeras que visitaban Madrid interpretaban aquellas tres estatuas de los Nuevos Ministerios, apenas separadas unos metros, como un signo más de reconciliación y estatura moral de la nueva España de la post-transición. ¿Se deberán retirar también?

En plena guerra fría y con media Europa bajo el yugo de las «dictaduras del proletariado» el entonces ministro de Exteriores, Martín Artajo, y miembros importantes de la corriente más aperturista del régimen, invitó a visitar en 1953 las obras del Valle de los Caídos al cardenal Roncalli, luego Juan XXIII. La idea era mostrarle el singular enclave que albergaría a muertos de los dos bandos, buscando superar la guerra. Luego, declarada Basílica por tal Papa, se inició el llamado «Centro de Estudios Sociales» de la Abadía, con el catedrático de Derecho Político Sánchez Agesta como director, primer rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Allí se reunieron entre 1958 y 1982 una pluralidad de profesores e intelectuales que con sus mesas redondas, jornadas y trabajos tuvo entre sus objetivos permanentes el proceso que hizo posible la Transición.

Como cada presidente, Sánchez podría haber tenido sus retos, aun con sus 84 diputados y sin ganar unas elecciones. Como consolidar y prolongar la recuperación intentando sacar a la economía española de la crisis de deuda que nos condiciona. Más allá de su señuelo político con Franco y el Valle de los Caídos como mero instrumento de política económica y electoral. Pudo intentar consensuar y reunir allí de forma voluntaria y familiarmente acordada a todos cuantos padecieron de una u otra forma la guerra. Así se empezó a hacer en EE.UU., tras la guerra civil americana 1861-1865, con el centro de reconciliación y peregrinación que es hoy el cementerio de Arlington. En la mismísima finca del General Lee, con su «Arglinton House» y The Robert Lee Memorial, en Virginia.

Con un complejo de 1.365 hectáreas que eventualmente permitiría nuevos elementos, ¿No podrían yacer también allí Machado, Azaña o los generales Miaja, Rojo, Batet, Campins, y todos cuantos se vieron envueltos en la perversa vorágine que desde el crack de 1929 condujo a la gran depresión de los años treinta? Porque sin esta profunda crisis económica no comprenderíamos aquella guerra civil europea 1936-1945 y sus más de 60 millones de muertos.

La ilegitimidad histórica del separatismo catalán
Jesús Laínz Libertad Digital  25 Marzo 2019

Lo que a mí me corresponde es explicarles* brevemente la falsedad de la legitimación histórica para la secesión de Cataluña. Dado el poco tiempo disponible, les plantearé brevemente ocho cuestiones para responder a la incesante falsificación histórica de los separatistas.

1) La primera, casi superflua, es la de que, evidentemente, Cataluña no tiene ningún derecho de autodeterminación, derecho muy claramente definido por la ONU y cuyos titulares son los antiguos territorios coloniales o los sometidos a dominio extranjero, lo que, obviamente, no es el caso de Cataluña.

2) La segunda consiste en la obsesión de los separatistas por extraer de la existencia en el pasado de un reino, un ducado, un condado, una república o cualquier forma de Estado, el derecho de secesión en el siglo XXI. ¿Se imaginan ustedes que de la existencia en el siglo VIII de los reinos de Essex, Wessex o Mercia alguien dedujese el derecho de sus habitantes a separarse de Inglaterra en el siglo XXI? En Italia existieron las repúblicas de Venecia y Génova, el reino de Cerdeña, el de Nápoles y el de las Dos Sicilias. ¿Tendrán por ello estas regiones italianas derecho a separarse de Italia en el siglo XXI? En Alemania existieron los reinos de Baviera, Prusia, Sajonia, Hannover o Würtemberg, y otros treinta y nueve Estados de la Confederación Germánica. ¿Se imaginan las risas en Alemania si a alguien se le ocurriese sostener que los habitantes de los territorios donde existieron aquellos reinos tienen derecho a independizarse en el siglo XXI? Y no olviden el pequeño detalle de que todos estos reinos que acabo de mencionar al menos tuvieron la virtud de existir, mientras que lo que nunca existió fue un reino independiente de Cataluña. Por lo tanto, si los habitantes de ninguno de estos territorios tienen el derecho a separarse de sus naciones, ¿por qué los de Cataluña sí habrían de tenerlo?

3) Los separatistas sostienen que Cataluña es algo ajeno a España, que su vinculación con ella ha sido muy débil. Pero Cataluña siempre fue parte de España, nada menos desde que Roma comenzó a dar forma administrativa a los pueblos de la Península Ibérica, con la catalana Tarragona como primera capital de la Hispania romana. Y, posteriormente, la catalana Barcelona sería la primera capital de la Hispania visigoda. A partir de entonces, los catalanes han participado en todas las empresas históricas de España: la Reconquista de ocho siglos contra los invasores musulmanes, el descubrimiento y conquista de América, etc. Porque con Colón y con Hernán Cortés estuvieron muchos catalanes, y buena parte de los primeros evangelizadores de América fueron monjes catalanes. Y ya que estamos en Bruselas, no podemos dejar de recordar a los Tercios de Flandes, en los que muchos soldados catalanes lucharon a las órdenes del Duque de Alba, aunque, evidentemente, los separatistas catalanes no lo mencionen nunca.

4) En cuarto lugar, los separatistas catalanes sostienen que España es una nación desarticulada, imperfecta, poco sólida, poco hecha. Pero si echamos un vistazo a Europa, veremos que naciones tan indudables y sólidas como Italia o Alemania se unificaron hace sólo ciento cincuenta años. En cuanto a Francia, otra nación evidentísima, Saboya y Niza se incorporaron a ella muy recientemente, en 1860. Y Alsacia y Lorena hace bastante menos: exactamente ciento un años, en 1918, al terminar la Primera Guerra Mundial. En cuanto a Polonia, dependiendo del siglo del que hablemos, la veremos cambiar de tamaño y de ubicación en el mapa. E incluso desapareció durante largo tiempo. España, por el contrario, lleva seis siglos siendo lo que es. Pues bien, si ninguna de estas regiones de estos países, a pesar de su reciente incorporación, tienen el derecho a la secesión, ¿por qué Cataluña, que lleva en España dos mil años, sí?

5) La quinta cuestión se refiere a Escocia, cuyo referéndum legal de 2014 es muy utilizado como ejemplo por los separatistas catalanes. Pero el ejemplo es inapropiado, puesto que la legislación constitucional británica no es la española, por lo que no se comprende por qué habría de extenderse a España o a ningún otro país del mundo. Porque la legislación británica es, obviamente, fruto de la historia de Gran Bretaña. Pues en 1707 dos Parlamentos, el escocés y el inglés, de dos reinos, Escocia e Inglaterra, acordaron fundirse para conformar el Reino de Gran Bretaña mediante el Acta de Unión. Pero, en el caso español, jamás hubo ningún Parlamento catalán de ningún reino de Cataluña que pactase de igual a igual con un Parlamento español de un reino de España para conformar el Reino Unido de España mediante ninguna Acta de Unión. Por lo tanto, la explicación histórica y las consecuencias jurídicas son completamente distintas.

6) Otro elemento esencial en la falsaria propaganda separatista es que Cataluña fue invadida por España en 1714, elemento muy utilizado tanto en el exterior como en el interior. En el exterior, para ganarse simpatías entre aquellos desinformados que se creen lo de un país pequeño invadido por una potencia más grande. Y en el interior, para lavar el cerebro de los catalanes, especialmente de los niños. Un ejemplo: el dirigente separatista Artur Mas declaró a Le Monde en febrero de 2012: "Cataluña pertenece al Estado español desde hace trescientos años por la fuerza, tras haber perdido batallas y guerras". Pero esto es sencillamente mentira. Lo que hubo en España en 1714 no fue una guerra entre españoles y catalanes, sino entre los partidarios del candidato Habsburgo y los del Borbón. Y de unos y de otros los hubo en todas las regiones españolas, Cataluña incluida. Pero como Barcelona fue la última resistencia del finalmente derrotado candidato Habsburgo, con la debida tergiversación se presenta como una guerra entre españoles y catalanes. Y, dicho sea de paso, el motivo principal del apoyo probablemente mayoritario en Cataluña al candidato Habsburgo fue la tradicional francofobia de los catalanes, detalle que Artur Mas, por su puesto, no explicó a Le Monde.

7) Otra de las mentiras, de gran eficacia propagandística, con la que se suele intoxicar la opinión pública europea consiste en sostener que Cataluña merece la secesión por haber sufrido especialmente durante el régimen de Franco. No es éste, evidentemente, momento ni lugar para explicarlo. Sólo les daré tres breves datos: hubo más voluntarios catalanes luchando en el bando franquista que en el republicano; el régimen franquista estuvo plagado de ministros, parlamentarios, embajadores y otros altos cargos catalanes; y Cataluña fue la región más beneficiada por la política económica del franquismo. Podríamos extendernos hasta el infinito, pero les daré un solo dato: en 1975, cuando murió Franco, Cataluña, que representa el 6% del territorio español, contaba con el 45% de los kilómetros de autopista.

8) Por último, otro argumento de gran eficacia sentimental: la lengua catalana como justificación de la secesión, argumento absurdo donde los haya pero muy utilizado en la propaganda. Pues ¿desde cuándo una lengua es igual a una nación? Se calcula que en el mundo se hablan unas 6.000 lenguas, y en la ONU hay representadas 193 naciones. ¿Qué sucede entonces? ¿Qué falla aquí? ¿En el mundo sobran 5.800 lenguas? ¿O en la ONU faltan 5.800 naciones? Pero vengámonos más cerca, a Europa. Pues el único país europeo donde se habla una sola lengua es Islandia. Todos los demás son multilingües. Aquí, en Bélgica, por ejemplo, se hablan tres: francés, flamenco y alemán. Y en Francia o Italia, países aparentemente monolingües, se hablan más lenguas que en España. ¿Estará dispuesta Francia, la République Une et Indivisible, a conceder la independencia a Alsacia porque allí se habla alemán, a Bretaña porque allí se habla bretón, a Provenza porque allí se habla provenzal, a Córcega porque allí se habla corso, a los Pirineos Atlánticos porque allí se habla vasco y al Rosellón porque allí se habla catalán?

Concluyamos: Cataluña no tiene ningún derecho histórico, ni jurídico, ni étnico, ni lingüístico, ni cultural, ni de ningún tipo, a la secesión. O como dicen los separatistas, ningún derecho a decidir, que es el eufemismo para no mencionar la inaplicable autodeterminación.

¿Por qué especial privilegio, por qué especial superioridad los catalanes tendrían derecho a decidir unilateralmente la destrucción de España mientras que los demás españoles tendrían que mantener la boca cerrada? Porque no olvidemos que la tan repetida construcción nacional catalana no es otra cosa que la destrucción nacional de España.

¿Ustedes, señores franceses, italianos, británicos, polacos, alemanes, aceptarían que los habitantes de una región decidiesen la destrucción de sus naciones sin que los demás habitantes de las demás regiones pudieran participar en la decisión?

Efectivamente, el derecho a decidir existe: es el derecho que, para decidir sobre la existencia o desaparición de España, tienen todos los ciudadanos españoles.

* NOTA: este es el texto de la conferencia pronunciada por el autor en la sede bruselense del Parlamento Europeo el pasado día 6, en el acto organizado por el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (GCRE) y Vox titulado Cataluña, región de España.


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Coalición de golpistas en Alsasua
EDITORIAL ABC  25 Marzo 2019

Si una imagen vale más que mil palabras, la de esteladas junto a ikurriñas en la manifestación de apoyo a los matones filoetarras de Alsasua lo dice todo. Es la conjunción, sin tapujos, ni eufemismos, más tóxica que ha conocido la democracia española: la del nacionalismo con la violencia. La realimentación entre uno y otra ha sido una constante en los cuarenta años de régimen constitucional, con un evidente círculo cerrado de beneficio entre el chantaje violento y los éxitos nacionalistas. El objetivo siempre ha sido debilitar al Estado lo suficiente para que acabara cediendo a las demandas secesionistas, fueran estas del País Vasco o en Cataluña. Un buen ejercicio para desmemoriados es recordar los pactos de Carod Rovira con ETA para que no atentara en Cataluña mientras el Gobierno catalán presidido por el socialista Maragall atizaba el fuego con una propuesta de Estatuto confederal, origen del incendio actual de la crisis catalana.

Esa fotografía de la coalición de la violencia con el nacionalismo es aún más infame porque no encuentra el castigo del repudio que merece. Al PSOE no le gusta que se le recuerde que Pedro Sánchez es presidente de Gobierno con los votos de Bildu y del separatismo golpista que está sentado en el banquillo del TS. Pero así se está escribiendo la biografía política de Sánchez. La imagen de Alsasua muestra la dramática realidad de que en España la izquierda que debería ser nacional y española -el PSOE- ha legitimado a fuerzas cuya razón de ser es privar a España de estabilidad y concordia. Cuando la vicepresidenta Carmen Calvo pone en la misma balanza a separatistas y «separadores» contribuye decididamente a la confusión moral de la sociedad española, porque es una infamia equiparar a golpistas con el PP o con Cs. Hay motivos para preocuparse, porque los que se manifestaron en Alsasua ven de nuevo en Sánchez una oportunidad.

Con mi dinero no se escupe a España
Isabel San Sebastián ABC  25 Marzo 2019

Pase que nos obliguen a trabajar unos seis meses al año para nutrir los bolsillos de las insaciables haciendas. Pase que sufraguemos un ejército de asesores, tiralevitas, amiguetes, enchufados, pelotas oficiales de los que mandan y demás apesebrados de las distintas administraciones, cuya labor no añade valor alguno a la economía nacional. Pase que vivamos sujetos a un régimen de terror fiscal en virtud del cual el contribuyente de a pie es culpable, mientras no demuestre lo contrario, y la Agencia Tributaria lo persigue con saña, entre otras razones porque sus inspectores cobran bonus dependientes del dinero supuestamente defraudado que afloran y saben que sacar a la luz el gran fraude es mucho más difícil que acosar a quien carece de medios para discutir sus actas en los tribunales. Nos resignamos a estar en este mundo para tirar de un carro cargado de creciente peso muerto. Pero ¿pagar las facturas de un gobierno declarado en abierta rebeldía? ¿Abonar el importe de los lazos amarillos, las pancartas insultantes, la cartelería provocadora y las oficinas abiertas en el extranjero con el único fin de difundir propaganda sediciosa? ¿Hacer frente a la nómina de una televisión autonómica dedicada en exclusiva a la emisión de mensajes independentistas y campañas orquestadas contra cualquiera que se atreva a plantar cara al golpismo? Eso es demasiado incluso para el más paciente sufridor de agravios acostumbrado a tragar.

La Generalitat de Cataluña lleva cerca de una década en quiebra. Tiene cerrado el grifo privado del crédito por carecer de la mínima solvencia exigible a un acreedor. Sus arcas crían telarañas, cada vez más solitarias a medida que huyen de esa comunidad las empresas, y únicamente la solidaridad del conjunto de los españoles, materializada a través del FLA en una cifra superior a los setenta mil millones de euros, le permite mantener, mal que bien, los servicios públicos que son de su competencia. Entre estos figura la seguridad, presuntamente garantizada por los mozos de escuadra, que, a diferencia de otros funcionarios, cobran directamente del Ministerio del Interior. Y aquí radica una de las mayores injusticias inherentes a la situación demencial provocada por la dejación de funciones de los sucesivos gobiernos. Estos agentes perciben, de media, 800 euros mensuales más que un guardia civil o un policía nacional. ¿Se los ganan? ¡Todo lo contrario! ¿Quiénes estuvieron en la calle combatiendo la intentona del 1-O? ¿Quiénes recabaron las pruebas que obran en poder del Tribunal Supremo y prestaron testimonios impagables para la Fiscalía defensora de la Ley? ¿Quiénes sufrieron en sus carnes la ira de una turba violenta, azuzada por los caudillos separatistas para doblar el brazo al Estado de Derecho? Miembros de la Guardia Civil y la Policía. Los mozos no hicieron acto de presencia, se mostraron pasivos o colaboraron abiertamente con los rebeldes. Pese a lo cual, siguen gozando de privilegios que, a la luz de esos hechos, constituyen una infamia democrática.

No podemos dar por bueno lo inaceptable. No debemos ceder al desistimiento que buscan quienes tiran y tiran de la cuerda en el empeño de aburrirnos. Menos aún asumir el discurso apaciguador y cobarde, según el cual lo mejor es seguir alimentando al monstruo. Ya que no se nos permite declararnos objetores fiscales para evitar contribuir a esta farsa ultrajante, alcemos al menos la voz y digamos alto y claro en las urnas: con mi dinero no se escupe a España.

Denuncian ante la UE que TV3 es un “órgano de manipulación de masas” al servicio de los golpistas
M.A. Ruiz Coll okdiario  25 Marzo 2019

La asociación Cataluña Pueblo de España, fundada en Lausanne (Suiza) por François Meylan, ha remitido un dossier de 58 páginas al Grupo de Reguladores de Medios Audiovisuales de la Comisión Europea y al Consejo Superior Audiovisual (CSA) de Francia, para denunciar que TV3 actúa como un “órgano de manipulación de masas” al servicio del golpe de Estado independentista.

El informe recuerda que los días 6 y 7 de septiembre de 2017 una “estrecha mayoría separatista impulsó el golpe de Estado y aprobó la celebración de un pseudo referéndum de independencia, pisoteando la voluntad de la mayoría social de Cataluña y violado la Constitución y el Estatut de Autonomía“.

Todo ello no habría sido posible sin la poderosa maquinaria de propaganda de la ANC, Òmnium Cultural y TV3, una “televisión pública que emplea a unos 300 periodistas y tiene un presupuesto anual de 300 millones de euros”, de los cuales más del 70% son financiación publica.

El movimiento nacionalista, señala la asociación que preside François Meylan, ejerce desde hace décadas “la discriminación lingüística, la reescritura de la historia, la falsificación de libros de texto, el adoctrinamiento en las aulas, el fomento del odio, la utilización de los Mossos como policía política, la estigmatización de una parte de la población y la elaboración de listas negras de opositores. Es el totalitarismo“.

El dossier ha sido remitido también a la Radio y Televisión pública Suiza (RTS) y al Comisariado para los Medios de Comunicación de los Países Bajos. Incluye amplia información sobre los actuales responsables de TV3, entre los que menciona a la periodista Mónica Terribas (que desde su programa de Catalunya Ràdio animó a los oyentes a delatar los movimientos de la Policía y la Guardia Civil en las fechas previas al 1-O) y al director general Vicent Sanchís, que ha sido imputado ante el Juzgado número 13 de Barcelona por emitir la publicidad del referéndum ilegal.

Vicent Sanchis fue reprobado por todos los grupos del Parlment, salvo Junts pel Sí, el 6 de abril de 2017. Como ha informado OKDIARIO, antes de ser nombrado director de TV3 daba conferencias organizadas por la ANC en las que animaba a “hacer la guerra al Estado“.

El informe elaborado por la asociación Cataluña Pueblo de España denuncia la labor desarrollada por TV3 para blanquear a los terroristas de Tera Lliure y de ETA, que son presentados en la pantalla como “presos políticos”.

“En muchos aspectos”, explica, “TV3 ya funciona como ese Ministerio de la Verdad que en la novela de George Orwell, 1984, que se dedicaba a destruir o manipular la información que no se adaptaba a su versión de la realidad, pero quizá uno de los capítulos más vergonzosos de esa trayectoria consiste en el blanqueamiento de delincuentes, organizaciones terroristas y asesinos que la televisión publica ha venido haciendo de manera sistemática”.

TV3 blanquea a los asesinos de Terra Lliure
Según relata, “el 16 de diciembre de 2015 TV3 dedico parte de su programación a publicitar un manifiesto en el que se pedida al grupo radical CUP y a Junts pel Si´ que formaran un gobierno que condujera al país hacia la independencia. Una parte de los firmantes de ese manifiesto eran ex militantes de las organizaciones terroristas Terra Lliure, Exercit Popular Catala`, Moviment de Defensa de la Terra y Front Nacional de Catalunya. Se aludirá a ellos como ‘militantes históricos del independentismo’ para presentar a continuación a uno de ellos, el asesino Carles Sastre, como el ‘gran reserva del independentismo’ y ‘el preso poli´tico de Terra Lliure que ma´s tiempo ha permanecido en prisio´n’”.

“Pero la fascinacio´n mostrada en TV3 por miembros de organizaciones terroristas”, añade el informe, “no acaba en Carles Sastre. En mayo de 2018 la televisio´n pu´blica entrevistó al etarra Josean Ferna´ndez, alias Maguila“. Entre risas, la presentadora le preguntó si es cierto que fue sido condenado a 22 años de cárcel por asesinar a un comerciante. “Eso dice la policía“, respondió encogiéndose de hombros el terrorista, presentado en la televisión pública como un analista político del procés. Y añadió: “Ni me arrepiento, ni pido perdón“.

Otra de las estrellas de TV3 es, junto al terrorista Arnaldo Otegi, el abogado chileno de Carles Puigdemont Gonzalo Boye, que fue condenado a 14 años de cárcel por colaborar con la banda terrorista ETA en el secuestro del industrial Emiliano Revilla.

El informe remitido a la Comisión Europea explica que TV3 somete a su público, durante las 24 horas del día, a una sobredosis de victimismo y sentimentalismo para reforzar el mensaje de los golpistas, cuyo lenguaje asume íntegramente: España es un Estado opresor, el juicio del 1-O en el Tribunal Supremo es “una farsa“, los huidos de la Justicia son “exiliados” y los delincuentes que se sientan en el banquillo son “presos políticos“.

TV3 se pasó semanas promocionando el referéndum ilegal de independencia del 1-O, y luego se ha pasado varios meses retransmitiendo en directo todos los espectáculos y algaradas montados por la ANC a las puertas de las prisiones catalanas en las que se encontraban presos los golpistas.

“Toda la programación gira en torno al procés y a hacer creíble su relato”, señala el informe, “la pluralidad ha desaparecido“. En los programas de debate, en el mejor de los casos aparece un constitucionalista frente a cuatro independentistas, “sin contar que los presentadores actúan en la mayor parte de los casos como hooligans“.

El informe dedica un capítulo completo al adoctrinamiento de los niños que desarrolla la televisión pública de la Generalitat. Como ejemplo de ello pone el informativo infantil “Info K“, que ya en septiembre de 2012, con motivo de la Diada, puso ante las cámaras a varios niños para que expliquen por qué quieren que Cataluña sea un país independiente.

Y tras el referéndum ilegal, el mismo programa infantil mostró a los miembros de la Policía y la Guardia Civil como los malvados que golpeaban a los catalanes para impedirles que ejercieran su legítimo derecho a votar.

El dossier remitido a las principales autoridades europeas sobre medios de comunicación incluye decenas de referencias a noticias y testimonios para atestiguar estos hechos. También alude a las cifras millonarias que cobran de TV3 las principales estrellas del independentismo como Toni Soler (su productora Minoría Absoluta se ha embolsado más de 64 millones de euros durante la última década), quien pide que “un trailer atropelle uno a uno a todos los miembros del Supremo”.

Las víctimas lanzan su propia guía educativa sobre ETA para hacer frente a la manipulación de Urkullu
Segundo Sanz okdiario  25 Marzo 2019

Este material elaborado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) sirve así para contrarrestar el programa Herenegun! (Anteayer) que blanquea el pasado criminal de ETA y que el Gobierno peneuvista de Íñigo Urkullu quiere llevar a las aulas el próximo curso.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha publicado una guía educativa para que padres y docentes puedan explicar a los niños qué es el terrorismo y cuáles son sus consecuencias. Un material que se detiene en la barbarie de ETA y que sirve así para contrarrestar la manipulación que pretende llevar a las aulas el Gobierno peneuvista de Íñigo Urkullu con su programa Herenegun! (Anteayer), donde se blanquea a la banda asesina.

La guía Qué es el terrorismo presentada ahora por el colectivo que preside Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del PP de Guipúzcoa Gregorio Ordóñez asesinado por ETA en 1995, rehúye la equidistancia entre víctimas y verdugos que impregna el dossier elaborado por la Secretaría general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno vasco, que preside Jonan Fernández.

El programa Herenegun! estaba previsto que llegara a las aulas de varios colegidos en este mes de abril en una primera fase piloto. Sin embargo, y tras las críticas de colectivos y partidos políticos, el proyecto ha salido paralizado para introducir modificaciones. En todo caso, el Ejecutivo de Urkullu mantiene que será puesto en marcha en el próximo curso escolar.

Tal y como publicó OKDIARIO, dicho material se basa fundamentalmente en la proyección de un resumen de la serie documental Las Huellas Perdidas (Oinatz Galduak), ya emitida por la televisión autonómica EiTB, donde, por ejemplo, se atribuye a la Guardia Civil un millar de supuestos casos de torturas durante la década de los ochenta. Además, las cintas incluyen el relato de seis ex etarras, entre ellos Carmen Guisasola, con varios asesinatos a sus espaldas, y Julen Madariaga, uno de los fundadores de la banda criminal y condenado por colaboración con la organización terrorista.

Por su parte, la guía educativa elaborada por COVITE subraya que de las 1.429 personas que fueron asesinadas por terroristas en España en los últimos sesenta años, “858 han sido víctimas de la organización terrorista ETA”. “A esta cifra hay que sumar —prosigue el texto— los miles de heridos, de huérfanos, de familias rotas para siempre, además del incalculable daño ocasionado al desarrollo económico del país y, por tanto, la pérdida irreversible de oportunidades sociales e individuales”.

“Irreparable”
En esta línea, el dossier subraya que “el daño que ocasiona el terrorismo no se reduce al número de víctimas directas”, esto es, personas asesinadas y heridas, además de sus familiares, “con lo que ello tiene de irreparable”, sino que también “los efectos del terrorismo alcanzan por el miedo y la incertidumbre que genera, al conjunto de la sociedad contra la que actúa”, apunta la guía. “Sus consecuencias son muy diversas y de gran alcance, muchas de ellas son sumamente graves y no se agotan siquiera con el cese de la actividad criminal”, remarca.

Una clara alusión a lo que ocurre con la banda terrorista ETA, que pese a haber decretado el cese de su actividad, todavía no ha reconocido su derrota ni ha colaborado a través de sus presos a esclarecer sus más de 300 asesinatos sin resolver.

COVITE explica que el trabajo de investigación y documentación para esta guía educativa se ha realizado “gracias a la colaboración de la escritora Beatriz Martínez de Murguía, del ilustrador Jose Mari Alemán, y de la Generalitat Valenciana, que en 2016 mostró su interés en las actividades del Colectivo y que viene desde entonces apoyando sus iniciativas”.

 


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