AGLI Recortes de Prensa   Jueves 4 Abril 2019

¡Haz que pase, Señor!
Carlos Esteban eltorotv.com 4 Abril 2019

En español ‘pasar’ no solo significa ‘suceder’, sino también irse, porque lo nuestro es pasar y todo llega y todo pasa.

No hay nada más blando que un lema electoral. Cuando empezó todo esto, la democracia, los partidos representaban cosas definidas y distintas, y entonces podían permitirse buscar consignas que significasen algo y, por tanto, dejaran fuera muchas otras cosas. Pero hace tiempo que los partidos del consenso representan más o menos lo mismo, con diferencias de mero énfasis que se exageran por necesidad, a fin de no caer mal a nadie.

Los socialistas han querido ir por lo fácil, según Celaá con una frase de Titanic, ‘Haz que pase’, aunque en realidad en la célebre película de Cameron lo que se dice es “haz que cuente”, y el lema se ha usado hasta el hartazgo en el mundo comercial anglosajón.

Pero la polisemia nos da aquí algunas alegrías. El lema original en inglés dice ‘make it happen’, haz que suceda, que ocurra. Y, sí, que pase, pero en español ‘pasar’ no solo significa ‘suceder’, sino también irse, porque lo nuestro es pasar y todo llega y todo pasa.

Así, podemos hacer nuestro el lema tanto los incondicionales como los detractores de Sánchez, que anhelamos que pase, y que pase pronto, que pase de una vez, como se desea de una cefalea de racimo. Haz que pase, Señor.

Hay otra acepción, esta algo más moderna, de ‘pasar’, y en este sentido podemos imaginar el lema pensando en el votante del PSOE e implorando: haz que ‘pase’.

También se presta a la ironía el lema elegido por el PP, ‘Valor seguro’. Y, sí, seguro que lo son. Con el Partido Popular uno puede estar seguro de que nada va a cambiar, de que van a conservar amorosamente todos los disparates de ingeniería social que les haya legado el PSOE y los van a convertir en la ‘posición de derechas’.

En cuanto al ‘valor’, suponemos que se refieren más a su acepción bursátil de ‘mercado de valores’, y no al sinónimo de ‘valentía’, porque no hay cosa más fácil que asustar a un político ‘pepero’, especialmente en campaña. No se han ganado el sobrenombre de ‘la derechita cobarde’ -eso que Aznar aconseja decir aguantándole la mirada- arriesgando ni un poco.

Es esa misma seguridad que ofrece el PP de que no tienen ideología alguna ni principios reseñables más allá de mantenerse en el machito, de ser el conseguidor lacayuno de los socialistas, lo que ha acabado por abrir los ojos de muchos y concluir que, por ese precio, mejor votan directamente al PSOE o, al menos, a esa versión remozada que es Ciudadanos.

O también pueden pensar que, ya que lo que querían era derecha, bien podrían votar a la única derecha que existe en España, por primera vez en muchos años, Vox. Al final, como dice el melancólico tuitero @VisigodoRancio, España no ha abandonado el bipartidismo, al revés, lo ha recuperado después de décadas de Partido Único con dos alas, porque hoy solo existen, de verdad, dos opciones políticas: Vox y todos los demás partidos.

Rivera no puede ni debe traicionar su palabra
OKDIARIO 4 Abril 2019

La exitosa irrupción de Ciudadanos en la vida política española puede resumirse con una palabra: regeneración. Albert Rivera supo captar la necesidad de abordar un cambio a mejor, que respetase el orden constitucional, en tres frentes distintos: en el plano ético, ante los continuos casos de corrupción, el partido naranja propuso una actitud de ejemplar firmeza, de tolerancia cero; en el plano económico, para evitar la repetición de una crisis tan intensa como la última vivida, Ciudadanos bosquejó más y mejores reformas estructurales; y en el plano nacional, ante los virulentos ataques independentistas, Rivera realizó una defensa moderna y desacomplejada de la unidad de España.

Lo acertado de estos planteamientos no debe hacernos olvidar el gran fallo de Ciudadanos: el ‘Pacto del Abrazo’ que firmó Rivera para apoyar a Sánchez en febrero de 2016. Tras afirmar por activa y por pasiva que nunca lo haría, bastó un poco de presión mediático–financiera y la cercana posibilidad de alcanzar al poder para efectuar aquel insólito viraje. Este escenario, ahora, podría repetirse tras los próximos comicios generales del 28 de abril. Si los números sumasen para un Gobierno de PSOE y Ciudadanos –varias encuestas así lo señalan–, Rivera tendría muy sencillo repetir su argumento de 2016: en aras de la gobernabilidad, en aras de no ir a otras elecciones, en aras del bien de España…

Hay varios movimientos recientes de Ciudadanos que, pese a sus actuales negativas a Sánchez –negativas un tanto ditirámbicas como para resultar verosímiles–, apuntan hacia esta dirección. Dos de estos movimientos los acabamos de ver: el primero ha sido el fichaje de Soraya Rodríguez –un claro guiño a la sensibilidad socialista–; y el segundo, que Rivera sólo haya rechazado uno de los 6 decretazos de Sánchez en la Diputación Permanente del Congreso. Pero no estamos en 2016. En 2019 sabemos mucho, demasiado, sobre quién es el presidente Pedro Sánchez. Su pacto con los independentistas, su deficiente formación académica, su falta de escrúpulos éticos –el caso de su falsa tesis doctoral hubiese supuesto la dimisión inmediata en cualquier país allende los Pirineos–, su desmedida ambición de poder y su gusto por la demagogia; todos estos factores llevan a una conclusión: echar al señor Sánchez de la Presidencia del Gobierno de España es una auténtica emergencia democrática. Perpetuarlo en el poder sería una enorme decepción para todos los que continúan viendo en Rivera una esperanza de regeneración.

España: un cambio de rumbo obligatorio
Pablo Sanz eltorotv 4 Abril 2019

Los problemas reales de nuestro país son muchos, crecientes y graves. El primero de ellos, sin duda, lo constituye el declive demográfico, que pone en riesgo el sostenimiento del Estado de Bienestar. Cada vez hay más pensionistas y las pensiones medias son más altas. Al mismo tiempo, cada vez hay menos jóvenes cotizando y sus cotizaciones son más reducidas. A este inmenso problema se suma una miríada: la despoblación rural, el impacto del cambio climático y sus efectos sobre nuestra hidrografía, la dependencia de energía del exterior o el encarecimiento de la electricidad. Por si esto fuera poco, seguimos apostando escasamente por la inversión en I+D+i y la productividad del mercado laboral sigue siendo baja con respecto a los países de nuestro entorno. Podrían señalarse muchas más cuestiones problemáticas acuciantes y ya cronificadas, como los niveles de población activa desocupada, de trabajo parcial y temporal (fácilmente destruible en cuanto se desacelere la economía), las múltiples ineficiencias de la descentralización administrativa del Estado Autonómico, la alta tasa de abandono y fracaso escolar, la saturación judicial por falta de medios y recursos de nuestros tribunales de justicia o la amplia economía sumergida etc. España reúne demasiados factores de vulnerabilidad y en consecuencia podría muy fácilmente volver a ser uno de los países que más sufra en cuanto cambie el contexto económico mundial, como ya se está comenzando a vislumbrar.

Tenemos en España muy pocos foros, medios y estudios que traten y hagan investigación abierta y divulgación social de calidad acerca de estos problemas. No proliferan análisis en los que se transcienda la coyuntura electoralista, partidista y cortoplacista, y se ofrezca un enfoque constructivo y proactivo, con altura de miras para planificar una respuesta conjunta, en la que se busque una cooperación estable y fuerte entre el sector público y el sector privado. La falta de voluntad de los principales dirigentes políticos y su envilecimiento cainita les impide concitar acuerdos en este sentido. Esto supone una omisión gravísima que atenta contra el presente pero también contra el futuro inmediato de nuestro país.

La gran víctima de la falta de visión, rigor y ética política está siendo la decreciente clase media, principalmente por causa de la actual inexistencia de un modelo socioeconómico sostenible, duradero y armonioso. Estrenando el Régimen del 78, España sentó las bases de su auge económico en los 80 y 90 sobre unos cimientos que han demostrado ser muy inconsistentes e incluso contraproducentes. Podrían apuntarse algunos, como la excesiva terciarización de su economía a costa de una progresiva desindustrialización (que fue uno de los peajes a pagar por entrar en la UE); el excesivo gasto público que expone al Estado a entrar en déficit excesivo y a endeudarse de forma sistemática y temeraria; la enorme dependencia en el sector de la construcción y el urbanismo, el crédito fácil y la excesiva bancarización de la economía, así como la privatización de sus sectores estratégicos.

El apetito de las mafias partitocráticas de todo signo político por financiarse (ilegalmente) con toda esta “fiesta” (sobre todo a través de la contratación pública y la recalificación de suelo) hizo el resto. El resultado ha sido la paulatina precarización y el empobrecimiento masivo de la población española y el disimulo estético y cosmético de sus efectos a través de rescates financieros encubiertos e indirectos (FROB, SAREB) y de la subsidiación de amplias capas de la población española (con su correspondiente desactivación social), sectores cada vez más dependientes de la ayuda estatal y de las dádivas y veleidades políticas. Nos han vendido últimamente un concepto de recuperación económica del país que no es tal. El crecimiento de la economía ha sido artificial y en buena medida debido a la política monetaria de flexibilización cuantitativa aplicada por el BCE en los últimos años. Lo que se ha producido básicamente es la devaluación y socialización de las negligencias y de la corrupción institucional de las oligarquías estatales, financieras y corporativas, con la tácita e incluso expresa ratificación de una abúlica mayoría social que se beneficiaba, y se sigue beneficiando, de algunas migajas del jolgorio presupuestario. Después de diez años desde el estallido oficial de la crisis resulta impresionante observar lo poco que se ha aprendido de sus causas y de sus efectos.

Por si lo anterior no fuera suficiente, una considerable parte de los dirigentes políticos españoles exhiben una obstinada incapacidad para entender algo que es relativamente sencillo: que no conseguiremos un modelo de sociedad próspera, justa y equitativa si no se puede financiar adecuadamente. Los derechos sociales y los servicios públicos en los que se basa nuestro sistema de bienestar y de paz social no son gratuitos (como populistamente algunos pregonan y hacen creer mendazmente a otros). Al revés, tienen un precio, es caro y una vez comprometido hay que pagarlo. Ante la ausencia de una economía robusta y dinámica, que incentive la inversión y la iniciativa, lo único que se conseguirá será extender gradualmente la pobreza, la dependencia de acreedores externos, generar más brecha social y agotar los recursos que queden por distribuir. Por eso están profundamente equivocados aquellos políticos, burócratas e ideólogos ofuscados con la aplicación de políticas sociales y fiscales que no contemplan la realidad empírica y la complejidad del entorno económico mundial.

Es necesario entender que España debe hacer todo lo posible para crear un marco regulatorio que impulse su acceso a la Cuarta Revolución Industrial, que incentive la reindustrialización de su economía, sobre todo en sectores punteros, de alta tecnología y especialización. Se deben atraer talento y capital, nacional y extranjero, y orientarlos hacia la creación de empleo estable y riqueza. Afrontar los retos que se nos plantean exige un cambio de mentalidad de todos, comenzando por la Administración Pública, que deberá esforzarse por fomentar su implicación para estimular realmente las transformaciones que necesita la economía española de modo que puedan aprovecharse las oportunidades de negocio y emprendimiento que ya está posibilitando la actual revolución digital.

Una economía innovadora demandará naturalmente profesionales cualificados capaces de aportar mucho valor a la sociedad. Nuestros centros educativos deberán ajustarse para cubrir esa demanda nueva. Hay que recordar que seguimos haciendo precisamente lo contrario: creamos una oferta de planes de estudios, infraestructuras y plazas para la que no hay demanda en el mercado de trabajo. Llevamos décadas pagando entre todos los contribuyentes un sistema educativo público que en ciertas disciplinas exporta extraordinarios estudiantes a países de nuestro entorno que se benefician de una cualificación profesional en la que no han invertido.

Esta política educativa, por no estar vertebrada dentro de una política industrial correcta, resulta ruinosa aquí y muy lucrativa para los otros países y empresas extranjeras. Aquí realizamos los contribuyentes un esforzado gasto público en educación superior (minusvalorando, por cierto, la formación profesional), pero son otros países, con los que competimos directamente, los que obtienen el retorno de dicha inversión, atrayendo a esos jóvenes bien formados, que evidentemente cotizarán, pagarán impuestos y harán su consumo corriente en el extranjero. Al ser incapaz de innovar y modernizarse nuestra economía se precariza, creando mucho empleo parcial y temporal, y además seguimos importando de fuera trabajadores poco cualificados que compiten más fácilmente con los profesionales de dentro, generándose en muchos sectores lógicas tensiones y frustraciones. En otros sectores donde la resistencia a estos cambios es más fuerte, lo que se provoca es que los inversores opten por deslocalizar las empresas y marcharse a otras partes del mundo más atractivas, como hemos podido comprobar en los últimos años en varias regiones españolas, destruyéndose empleo local muy determinante para algunas poblaciones además de todo lo asociado a él (cotizaciones, impuestos y consumo). Las dificultades y costes sociales y económicos de no establecer una estrategia ambiciosa a largo plazo que interconecte educación e industria, así como sector público y sector privado, son inmensos.

Un país que no invierte lo suficiente en ciencia y tecnología, como ocurre en España (que está por debajo de la media de la UE) es un país abocado al declive económico, que renuncia al liderazgo. Todo esto acaba pasando factura, máxime, cuando la actuación económica del Estado se hace a costa de la clase media, que es una presa fácil para el fisco, expoliando al contribuyente neto, restringiendo su autonomía privada, obstaculizando su libertad de empresa y de ahorro, y penalizando los derechos de propiedad. Esta forma de proceder contra las fuentes de la riqueza hace que se pierdan las condiciones objetivas para la creación de negocios y trabajo, que son los factores que permiten precisamente garantizar el sostenimiento del presente modelo social del Estado a través de los ingresos públicos. La clave no es si hemos salido o no de la crisis sino cómo se ha hecho y a qué precio: a costa de confiscar y expropiar rentas y recursos valiosos de las familias de clase media, y sobre todo, afectando a los jóvenes, que cada vez tienen más dificultades para emanciparse, conseguir un trabajo estable, acceder a su primera vivienda en propiedad y para formar sus propias familias. Todo ello perjudica a la natalidad y por tanto a la propia vitalidad de la sociedad.

España se juega mucho ante la llegada de la nueva revolución industrial en la que estamos ya inmersos. Un momento en que están apareciendo un sinnúmero de disrupciones tecnológicas que traen consigo profundas transformaciones, como la creciente automatización, digitalización y robotización de procesos. Como en toda época de cambios, amenazas y oportunidades, un país debe resituarse en el nuevo escenario global y reactivarse sociopolíticamente, teniendo en cuenta que esta vez no puede permitirse llegar con retraso. Ante la ola de cambios tecnológicos y socioeconómicos que están viniendo, España debe centrarse en lo importante, tomar conciencia de lo mucho que se juega y despertar de su letargo. Hay que tener en cuenta y tomar conciencia de donde nos encontramos, para que el legítimo enfado y frustración social con la vida política de nuestro país y el desafecto hacia nuestros representantes abra a paso a una verdadera propuesta de cambio realista y pragmático, sin distraerse ni confundirse con electoralismos ni cortoplacismos.

Ninguno de los problemas importantes a los que se enfrenta nuestro país se soluciona en una ni en dos legislaturas. Es necesario que la sociedad se mueva con inteligencia, para no caer en la decadencia a la que la clase política actual nos está conduciendo si no la reemplazamos urgentemente. El cambio de rumbo no es una opción. Es ya una obligación.

Prédica neocomunista, trigo populista
OKDIARIO 4 Abril 2019

El olfato político de un Henry Kissinger no es requisito imprescindible para percibir que detrás de Podemos sólo hay nihilismo y voluntad de poder. Por eso mismo, la coherencia y la ejemplaridad con las que se mide a cualquier otro partido político quedan, en el caso de Podemos, como en suspenso; en el fondo, de forma consciente o inconsciente, todo el mundo sabe que los chicos de Somosaguas sólo están aquí para predicar (neocomunismo), no para dar ninguna clase de trigo. Dicho ésto, en ocasiones resulta insólita la fuerza con la que caen en los vicios que critican.

La última hazaña –por el momento– de Pablo Iglesias y sus muchachos ha sido contratar a una empresa de comunicación mexicana, Neurona Consulting, que en Bolivia está protagonizando un sonoro escándalo mediático. Los contratos millonarios que esta empresa está recibiendo a dedo, por designación discrecional y directa del presidente Evo Morales, han llegado al Senado de la nación hermana y están copando las portadas de sus periódicos y televisiones. Ocho contratos y una cifra equivalente a 1,5 millones de euros en un país que atraviesa graves penurias económicas ha escandalizado, con toda justicia, a la opinión pública boliviana.

Para entender este presunto tráfico de influencias sólo hay que añadir un dato más: Neurona Consulting es una empresa que está especializada en realizar campañas electorales para el populismo latinoamericano de extrema izquierda –Maduro, Chávez, Rousseff o Fernández de Kirchner han sido algunos de sus clientes–; y éste es justo el modelo que a Pablo Iglesias le encantaría exportar a España. Y ya sabemos que cuando Podemos establece afinidad ideológica con algo o con alguien, los criterios éticos por los que juzgan con tanta dureza a los demás, desaparecen, como por ensalmo, para orientar su propia conducta. Podemos –como señalaban los antiguos cuadernos de notas de los colegios– “frecuenta malas compañías” y “necesita mejorar”. Vaya que sí.

No todo son rebajas tributarias: 7 ideas económicas de Vox que gustarán a los liberales
La defensa de la propiedad privada es una de las grandes apuestas del partido de Santiago Abascal.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 4 Abril 2019

Iván Espinosa de los Monteros, vicesecretario de Relaciones Internacionales de Vox, ha desgranado recientemente siete propuestas con las que la formación conservadora quiere ensanchar el debate económico y abarcar diversos temas que van más allá de las rebajas de impuestos que tanta atención suscitan en periodos electorales.

1. Unidad de mercado
"Hay que recuperar la unidad de mercado. Vivimos en un mundo más globalizado e integrado, en el que las economías de escala son cada vez más importantes. Solo a nuestros políticos se les podía ocurrir la brillante idea de romper la unidad de mercado y crear diecisiete marcos distintos para hacer negocios. Conozco el caso de una empresa multinacional que trajo a España un proyecto de grandes superficies. Tardaron dos años en tener todo en regla y, cuando por fin se asentaron en sus primeras comunidades de destino, descubrieron que seguir creciendo a lo largo y ancho del mapa implicaba nuevas trabas, nuevas regulaciones… Ante semejante panorama, terminaron optando por desistir y decidieron concentrarse solamente en unas pocas ciudades".

2. Administración 2.0
"Si uno analiza quiénes han sido los ministros de Trabajo de nuestros gobiernos, no tarda en descubrir que prácticamente ninguno ha creado un solo empleo. En las reuniones del Consejo de Ministros hay gente que no ha cotizado ni un solo día en el sector privado. Los políticos no saben lo difícil que es encontrar un cliente, no saben lo que es lidiar con una Administración Pública que paga meses más tarde de lo estipulado por ley, no saben lo que es pagar el IVA de una factura que no has cobrado… Eso ocurre en el gobierno de Pedro Sánchez, pero también lo veíamos en los gabinetes de Mariano Rajoy".

"Necesitamos gente que nunca haya estado en la Administración Pública pero que haya triunfado en otros aspectos. Hacen falta gestores con buenas ideas, creativos e innovadores, que vengan del sector privado a mejorar los procesos. Y también necesitamos a funcionarios comprometidos, que sean capaces de adaptar esos cambios a las fórmulas de trabajo del sector público. Estamos atrayendo a muchos funcionarios de alto rango que quieren sumarse a Vox y que conocen perfectamente cómo operar mejor. Hablo de diplomáticos, abogados del Estado, inspectores de Hacienda, técnicos comerciales y economistas del Estado…".

"Conforme el Estado va acaparando distintos sectores, el sector privado se queda con menor margen de crecimiento en esos campos. Pensemos en el ámbito audiovisual. En un país con tanta creatividad como España, lo que tenemos lamentablemente son decenas de televisiones y radios en manos de políticos".

"Nos dicen que no se puede tocar el 80% del gasto porque, supuestamente es un gasto social imposible de aminorar. De eso nada. Hay mucho margen de ahorro que se puede conseguir ahí. Pensemos, por ejemplo, en la sanidad. ¿Por qué no se compran los medicamentos o los equipos médicos de forma común, con una central de compras que consiga ahorros significativos?".

3. Transparencia fiscal
"Hace años popularizamos un vídeo en el que explicábamos la cuña fiscal de forma práctica. Un "mileurista" es, en realidad, un "dosmileurista" que se ve atracado por el Estado. Vox quiere que el trabajador entienda eso a la perfección y, para ello, haremos que las nóminas sean transparentes y detallen con claridad todos los impuestos y cotizaciones que reducen de forma tan significativa el sueldo efectivo del que terminan disponiendo los trabajadores".

4. Menos trabas laborales
"Hay que hacer que la contratación sea mucho más sencilla. No puede haber tantos modelos, tantos contratos, tantos procesos, tanta burocracia… Son barreras que complican la contratación, especialmente en el caso de una pyme o de un autónomo".

5. Modelo mixto de pensiones
"El esquema de la Seguridad Social obedece a una estructura esencialmente piramidal. En su día se bromeó sobre la estafa de Bernie Madoff, diciendo que se había inspirado en las pensiones para perpetrar su fraude. El caso es que Madoff sabía lo que estaba haciendo, pero con los políticos parece que ni siquiera lo entienden, porque de sus comentarios se deduce que muchos de ellos creen que las pensiones están garantizadas porque sí. Tenemos que ser realistas y asumir que la situación es mucho más delicada. El esquema piramidal funcionaba hace cuarenta años porque había mucha más gente trabajando que cobrando una pensión. Hoy esa pirámide demográfica se ha invertido y, como consecuencia, el esquema irá ofreciendo unas prestaciones cada vez más bajas. Tenemos que activar la transición hacia un esquema mixto de pensiones, incorporando la capitalización como solución a los problemas que tenemos hoy".

"En el corto plazo, es urgente garantizar que las personas que quieren seguir trabajando pueden hacerlo sin trabas. Hay quienes llegan a su edad de jubilación y pueden mantenerse en activo y compaginar la pensión con una actividad quizá más reducida. Es bueno mantener ese capital humano. Por otro lado, hay que introducir incentivos fiscales mucho mayores que mejoren el tratamiento del ahorro en nuestro sistema tributario".

6. Educación libre para el empleo
"La familia siempre le estorba mucho a los progres de todos los partidos. Creen en un Estado cada vez más poderoso e intervencionista. Por eso hay que construir diques que reduzcan el rol de la política en nuestras vidas, porque cuando le damos más poder a las familias le estamos quitando poder a los políticos. Quizá el campo en el que esta batalla es más relevante es la educación, donde no hay libertad de elegir e incluso no hay libertad lingüística, como estamos viendo en Cataluña. Por eso tenemos que promover un cheque escolar. Las plazas en la educación pública son mucho más costosas, de modo que el cheque permitirá que las familias lleven a los hijos a esos centros, generando también un ahorro y cultivando también una cultura de responsabilidad, de manera que las familias conozcan el coste real de la educación. Esto también tiene otro efecto favorable: generaría competencia, algo que detestan los sindicatos educativos pero que le vendría muy bien a los colegios".

"Hay que acercar la educación al sector privado. No puede ser que los jóvenes lleguen al mercado de trabajo y los empresarios se encuentren con que no tienen las competencias necesarias para ganarse la vida en el mundo real. En España no le hemos prestado suficiente atención a esta cuestión. Hay que mejorar la Formación Profesional y hay que redoblar la apuesta por la educación en ciencia y nuevas tecnologías".

7. Defensa de la propiedad privada
"El problema de la okupación es dramático. Recientemente coincidí con un abogado que me contó un caso en el que el desalojo tardó más de un año y medio en materializarse. No entiendo que en España se viole de forma sistemática el derecho de propiedad privada. Ese es el bastión de la libertad, esa es la verdadera conquista social que tenemos que coronar".

El derecho a criticar el islamismo
EDITORIAL Libertad Digital 4 Abril 2019

En España, como en cualquier otro país del mundo libre, se pueden decir cosas tales como que el cristianismo es el enemigo común de Europa, de la libertad, del progreso, de la democracia, y hasta de la vida y de la familia, sin más temor que el de ser públicamente criticado por ello. Sencillamente, la libertad de expresión ampara esas manifestaciones, por mucho o poco sustento que encuentren en la realidad, en la razón o en la historia.

Sin embargo, resulta una vergüenza que no se pueda decir lo mismo contra el islam sin riesgo de ser judicialmente procesado. Buena y lamentable prueba de ello lo constituye la bochornosa decisión de la Fiscalía Provincial de Valencia de abrir diligencias de investigación penal contra el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, por un supuesto delito de incitación al odio, por haber hecho en 2018 esas mismas manifestaciones contra el islamismo –ni siquiera contra el islam–, que trata de imponer la sharia sobre las leyes que democráticamente nos hemos dado en defensa de la libertad y de la igualdad, que incluye la no discriminación por razón de creencias o sexo.

De la misma forma que hay ideologías –como el fascismo y el comunismo– que rechazan los fundamentos mismos de la democracia liberal y merecen ser criticadas por ello, también existen fundamentalismos religiosos que combaten los pilares de la civilización occidental y que, por supuesto, deben ser criticados por ello. De hecho, el principal enemigo de Europa ya no es el comunismo, ni el fascismo, sino precisamente ese integrismo islámico que ha criticado Ortega Smith. Y no es para menos, si se tiene en cuenta que no sola aboga por la discriminación de la mujer o por la no separación entre delito y pecado, sino que ha llegado incluso a instigar el terrorismo religioso que sacude Europa.

De la misma forma que el pluralismo no puede dar amparo a ideologías totalitarias que traten de dinamitarlo, el pluralismo y la libertad religiosas no pueden dar amparo a credos totalitarios que predican la intolerancia contra el infiel, el hereje o el ateo. Mientras los países de tradición cristiana han sido pioneros en la conquista de la libertad religiosa, de la democracia, de la tolerancia, del mestizaje y del pluralismo racial y religioso, los países de tradición islámica siguen sin conocer la democracia, el auténtico progreso o la igualdad entre el hombre y la mujer. Las sociedades abiertas no pueden ser un colador y llenarse de quienes, en nombre del derecho a la diversidad, lo que quieren es imponer una diversidad de derechos por la cual un musulmán no tenga que atenerse a las mismas normas que los demás ciudadanos. Menos aun deben consentir que se echen abajo los pilares en que se sustenta la civilización occidental para que sean sustituidos por los principios liberticidas que rigen en los paises islámicos.

Sentar en el banquillo a una persona por sus críticas al islam –o a cualquier otra religión– no debería ser de recibo en una democracia liberal.

Política
140 personalidades contra el adoctrinamiento escolar
María Jesús Cañizares cronicaglobal 4 Abril 2019

Un total de 18 entidades sociales y 140 personalidades impulsan el manifiesto Por la convivencia lingüística, la neutralidad política y la calidad educativa en el que abogan por evitar el adoctrinamiento escolar y el uso de la lengua como arma arrojadiza entre los políticos. También apuestan por recuperar la cultura del esfuerzo.

La intención es enviar sus propuestas a todas las fuerzas políticas y actores educativos con la finalidad de convertirlas en eje del debate público y parlamentario. Entre los firmantes se encuentran Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Félix de Azúa, Juan Velarde Fuertes y Fernando Sánchez Dragó, Cayetana Álvarez de Toledo, Andrés Trapiello, Carlos Jiménez Villarejo o Arcadi Espada, y hasta 18 entidades sociales.

Todo ellos avalan un documento promovido por los profesores José Manuel Cansino, Antonio Jimeno Fernández, Alfonso Valero Aguado e Isabel Fernández Alonso en el que se denuncia que “en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales se ha excluido totalmente, o en gran parte, el uso del español como lengua vehicular, en algunos centros se imparte adoctrinamiento nacionalista secesionista y, además, los resultados de nuestros alumnos en las pruebas internacionales demuestran que no están bien preparados”.

Los firmantes resumen sus reclamaciones en tres puntos:
1. La convivencia de las lenguas oficiales, que jamás deben ser utilizadas como elemento de confrontación. A tal fin proponen “que los alumnos sean recibidos en su lengua materna y que, posteriormente, vayan incorporando progresivamente otra u otras lenguas”. A la vez, defienden que “en el acceso a la docencia, el conocimiento de la lengua local en modo alguno puede ser un requisito excluyente”.

2. La neutralidad política de los centros educativos, “evitando cualquier intento de adoctrinamiento de los menores, ya sea a través de los manuales, símbolos políticos o actividades extraescolares”, por cuanto “la libertad ideológica es un derecho fundamental y, por tanto, inalienable en un contexto democrático”.

3. Y la calidad de la enseñanza. En este sentido, recomiendan “establecer pruebas externas comunes para todos: una al final de la enseñanza Primaria y otra al final de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)”, con el ánimo de “estimular la cultura del esfuerzo, verificar que se respeta la neutralidad política, que se imparten con el debido rigor los contenidos de las diferentes asignaturas, descubrir los modelos educativos más eficaces y armonizar la calidad del servicio educativo para todos los alumnos, sea cual sea su lugar de residencia”.

Progresivo deterioro
Nota del Editor 4 Abril 2019

Es inadmisible la obligatoriedad de apredenr lengua regional alguna. Ya lo pueden proponer un montón de personajes e instituciones. La CE establece el deber de conocer el español y no establece conocer lengua regional alguna, a pesar de las ilógicas y absurdas "reinterpretaciones" del tremendamente desprestigiado tribunal constitucional.

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Lo que le espera a España con Sánchez
Editorial ABC 4 Abril 2019

Los reales decretos-leyes de los «viernes sociales» del Gobierno socialista fueron aprobados ayer por la mayoría formada por el PSOE, la extrema izquierda, los nacionalistas y separatistas vascos y catalanes y los proetarras de Bildu. La mayoría de la moción de censura contra Rajoy ha vuelto a funcionar porque a todos sus miembros les interesa seguir exprimiendo la facilidad política con la que se conduce el Gobierno de Pedro Sánchez, quien sigue siendo su hombre en La Moncloa. Aunque algunos portavoces nacionalistas y de Podemos criticaron ayer con la boca pequeña las formas del Gobierno para aprobar estas medidas legales, ninguno ha querido quedarse al margen del festín de fondos públicos que costará la financiación de algunos de los decretos aprobados. A la mayoría que sigue apoyando a Pedro Sánchez no le importan las consecuencias de sus decisiones a medio plazo, ni el impacto negativo en una economía que ya da señales claras, más que indicios, de que la situación se está enfriando y de que se está gestando un déficit público temible para los próximos años. A esta renovada mayoría que usufructúa las ansias de poder de Sánchez le importa nada que, antes o después, el gobierno que sea tendrá que revertir buena parte de las medidas que ahora ha aprobado irresponsablemente, como tuvo que hacer Rodríguez Zapatero en aquel mayo de 2010 que rompió el espejismo de la inútil política «social» del PSOE.

Pero el grave problema de las votaciones de ayer en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados es que sigue vigente y activa la peor coalición política que ha conocido la democracia española desde su reinstauración en 1978. El PSOE ha hecho que pase -como pide su eslogan electoral- lo que nunca debió pasar: que el partido de la izquierda nacional y constitucionalista ha dejado de ser una cosa y otra, para aceptar el papel de comodín de todos y cada uno de los grupos políticos cuyo objetivo es la demolición del sistema constitucional de 1978. Ni lo más perverso del arco parlamentario -los proetarras de Bildu- tuvo duda en apoyar a Pedro Sánchez, ni este la tuvo en aceptar silente y complaciente los votos de un partido filoetarra.

Está claro que esta mayoría de ayer quiere volver a ser la mayoría del 28 de abril con Pedro Sánchez en La Moncloa, candidato real de una coalición que, por separado, está sentada en el banquillo de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, legitima el terrorismo de ETA y pugna por derogar la Constitución de 1978. Tomen nota.

Sánchez pacta con Otegi y volverá a hacerlo para ser presidente de España
EDITORIAL ESdiario 4 Abril 2019

El pacto del PSOE con Bildu es una vergüenza para la historia de los propios socialistas, muchos de ellos asesinados por ETA. Y aclara con quién acordará Sánchez su permanencia tras el 28A.

Quienes albergaran aún alguna duda sobre la disposición de Pedro Sánchez a pactar su presidencia con los independentistas, Bildu incluida, habrán salido ya de dudas tras presenciar cómo el Gobierno aprobó todos sus decretos ley electorales con el voto de todos ellos.

La coalición improvisada así para la moción de censura se renovó, lanzando un mensaje para el futuro inmediato de lo más inquietante: Sánchez será presidente, sin ningún problema, con los mismos partidos que han desafiado el orden constitucional y no tendrán problema en volver a hacerlo las veces que sea necesario.

Esconder el pacto futuro
Que Sánchez se niegue a decirlo abiertamente es una prueba de hasta qué punto él mismo es consciente de la enorme indignación que ello puede causarle a sus propios votantes potenciales, pero también de su artera actitud, ya legendaria: esconde sus intenciones para no perjudicarse y luego las ejecuta sin escrúpulo alguno.

Sánchez ha pactado y pactará con Otegi, que ya estaba en Batasuna cuando una decena de socialistas fueron asesinados por ETA

Depender de Puigdemont o Junqueras para conservar el cargo que ya le dieron convierte al Ejecutivo en un rehén potencial de sus acreedores y sitúa al Estado de Derecho en una indefensión inaceptable y deudora, en exclusiva, de las aspiraciones de un dirigente sin principios.

Pero añadirle Bildu a ese cóctel es, además, repugnante. Y un desprecio a la historia del PSOE y a la decena de dirigentes suyos que fueron asesinados por ETA, en cuyo nombre el propio Otegi cometió delitos por los que fue condenado. ¿Cómo va a recordar y honrar Sánchez a las casi mil víctimas mortales del terrorismo si no es capaz de evitar el desprecio hacia las de su propio partido?

El 28A
Escuchar a Otegi narrar cómo el Gobierno insistió en pactar con su partido los decretos ley finalmente aprobados produce casi escalofríos, tantos como el blanqueamiento general de las perores ideas y los peores comportamientos que Sánchez permite e impulsa por interés estrictamente personal. Es de desear que los electores lo recuerden cuando el próximo 28A acudan a las urnas.

Elecciones generales 2019
Rivera sólo rechaza uno de los 6 decretazos de Sánchez y reaviva un futurible pacto PSOE-C’s
Segundo Sanz okdiario 4 Abril 2019

Ciudadanos apoya tres de los seis decretazos electorales del Ejecutivo socialista convalidados este miércoles y se abstiene en otros dos. Por su parte, los populares votan en contra de todos los textos.

Ciudadanos sólo rechazó este miércoles uno de los seis decretos del Gobierno socialista Pedro Sánchez convalidados por la Diputación Permanente del Congreso. Un hecho con el que la formación de Albert Rivera ha contribuido a reavivar la opción de un futurible pacto con el PSOE tras las elecciones generales del 28 de abril. Esta posibilidad —que ya se intentó con el ‘Pacto del Abrazo’ en 2016— genera más simpatías en un sector del Ejecutivo que la reedición de alianzas con Podemos y los independentistas catalanes.

En concreto, Ciudadanos respaldó los decretos de medidas para afrontar un eventual “brexit” sin acuerdo, el relativo a la ampliación del permiso de paternidad y el de inversión del superávit de autonomías y ayuntamientos. Mientras que se abstuvo en la nueva ley que recupera el subsidio a los desempleados mayores de 52 años y que prevé el registro horario, así como en el decreto del sector de la estiba. Únicamente en el decreto de reforma de la ley del alquiler, Ciudadanos se posicionó en contra del Gobierno.

Aquí, el portavoz parlamentario de los naranjas, Juan Carlos Girauta, auguró que el Gobierno “va a conseguir lo contrario de lo que se propone”, en alusión a una restricción en la oferta de viviendas. Al final, el PNV terminó apoyando el decreto pese a mantener el suspenso hasta el final e insistir en que había cuentas pendientes con Moncloa, en alusión a la negociación de transferencias del Estado al País Vasco.

Por su parte, los populares se han opuesto a los seis decretos y han criticado durante al Ejecutivo que trajera estas normas a la Diputación Permanente con las Cortes ya disueltas y con el propósito de regular cuestiones que no son de “excepcional y urgente necesidad”, como requiere el uso de los reales decretos leyes. Sacándolas adelante, además, gracias al respaldo de los proetarras de EH Bildu.

Desde Ciudadanos, su líder, Albert Rivera, ha reiterado que no está dispuesto a pactar a nivel nacional con el PSOE de Pedro Sánchez para la formación de un Gobierno tras el 28A. Sin embargo, la votación de este miércoles apunta a que tal posición quizá no sea tan definitiva después de las urnas, sobre todo si el PSOE presiona a Ciudadanos como el responsable de una eventual repetición de las elecciones.

“No vamos tarde”
Horas antes de la votación en el Congreso, Rivera siguió insistiendo en que la prioridad de Ciudadanos es un pacto con el PP. Así, el dirigente naranja instó a su homólogo del PP, Pablo Casado, a creerse que ambos partidos van a ganar las próximas elecciones generales del 28 de abril y a poder formar gobierno en coalición. “Ánimo, Pablo. Fuerza. No vamos tarde. No, no, se les puede ganar. Quien tiene fuerza, gana”, señaló o en un desayuno informativo de Ep.

El líder centrista enfatizó que no pactará con Pedro Sánchez para que éste sea presidente de nuevo aunque PSOE y Cs sumen escaños suficientes, porque el secretario general socialista “es parte del problema” del país al haberse apoyado en el independentismo. “Que se apañe Sánchez con sus socios”, apostilló. “Estamos a muy pocos votos de enviarlo a la oposición y que Torra deje de dirigir España”, ha añadió, aludiendo a uno o dos escaños según los sondeos que maneja la formación naranja.

El presidente de Ciudadanos insistió además en que se han terminado las mayorías absolutas y que lo realista es explicar a los electores qué pasará con su voto. El de Cs irá dirigido a un gobierno en coalición con el PP y encabezado por Albert Rivera, remarcó. “Pretendo dar certidumbre a muchos españoles que tienen miedo a lo que pueda pasar viendo a Sánchez, Iglesias y Torra decidiendo el futuro de España”, apostilló.

Bildu degrada a este Gobierno
Editorial El Mundo 4 Abril 2019

PEDRO SÁNCHEZ nos ha acostumbrado a las primeras veces. La primera vez que un secretario general defenestrado retorna a la secretaría general, o que triunfa una moción de censura, o que se gobierna España con los votos de los partidos que han protagonizado un golpe a la Constitución. No toda primera vez que sucede algo, como vemos, sucede para bien. Desde que se anunció la fecha de la convocatoria electoral, Sánchez está incurriendo en otra ominosa primera vez: es la primera vez, como ha denunciado Ana Pastor, que se abusa del decreto ley de la forma en que lo está haciendo el sanchismo. Hasta ahora se había reservado la actividad legislativa de la Diputación Permanente para medidas de "extraordinaria y urgente necesidad", como exige el artículo 86 de la Constitución; necesidades tales como afrontar los efectos de una inundación en Canarias o del terremoto de Lorca. Pero es la primera vez que un presidente, con las Cortes disueltas, acelera la manivela del decretazo con coartada social para comprar votos en plena precampaña y de paso retratar a la oposición como antisocial si se atreve a discrepar votando en contra.

La adopción ordinaria de medidas extraordinarias es el rasgo que delata al arbitrista. Quien durante nueve meses ha tratado de compensar su exigua representación de 84 escaños con un descarado ninguneo de la Cámara Baja, sede de la soberanía de todos los españoles, profundiza ahora su deriva autoritaria por groseros propósitos electoralistas. Sánchez ha batido todos los récords de unilateralismo legislativo en relación con el tiempo que lleva en Moncloa. Lo cual revela un abierto desprecio del pluralismo parlamentario y una obsesión sincera por el mantenimiento en el poder a toda costa. De los seis decretos aprobados ayer, solo el que proponía medidas de protección para los españoles en caso de Brexit sin acuerdo cumple con el requisito de urgencia constitucional; todos los demás -desde la ampliación de los permisos de paternidad a los chapuceros subsidios para parados mayores de 52 años (uno de cada tres no se están concediendo), por no hablar de la prórroga del permiso a ayuntamientos y comunidades para gastar su superávit sin destinarlo a amortizar deuda- despiden un tufo electoralista al precio de un incremento del déficit que Bruselas mira con preocupación.

Pero lo más degradante de la foto que ayer reeditó la alianza de la moción de censura, prebendas al PNV aparte, fue el decisivo el voto de Bildu, del que Otegui corrió a ufanarse. Otra primera vez: que los testaferros de la banda asesina, sin haber condenado explícita e inequívocamente sus crímenes sin recurrir a eufemismos cobardes, posean el poder de condicionar la acción del Gobierno de España. Pero lo poseen porque Pedro Sánchez se lo ha concedido. Porque Sánchez es capaz de hacer eso -blanquear a los batasunos- y de hacer que pase otra vez tras el 28-A.

Todo en una foto
El desprecio es absoluto, ni se nos cuenta que se le da al PNV
Luis Ventoso ABC 4 Abril 2019

Los fotógrafos de prensa son un gremio admirable. Siendo un poco cínicos -y no demasiado exagerados-, podríamos afirmar que hoy en muchas redacciones impera este lema: «Periodistas del mundo copiaos los unos a los otros». Todo va tan rápido que cada vez se pisa menos calle y se conversa menos con las fuentes. Solución: muchas informaciones son refritos, noticias puzle compuestas con retazos tomados de aquí y de allá. Pero los fotógrafos todavía siguen yendo a los lugares donde ocurren las cosas, por lo que cuando son buenos imparten lecciones de periodismo. Jaime García, de ABC, es uno de esos fotoperiodistas que pulsan la calle (como acredita su perenne bronceado). Ayer tarde, con su mirada veterana, se dio cuenta de que tras una ventana del Congreso se estaba negociando el apaño del PSOE con los nacionalistas para lograr que visasen los decretos de los Viernes de Propaganda de Sánchez. El fotógrafo sacó su teleobjetivo y tomó la imagen que hoy ocupa la portada de este periódico: la ministra de Trabajo del PSOE en pleno intercambio de risitas cómplices con los representantes de los partidos de Junqueras y Puigdemont y el del PNV (solo falta en la foto Bildu, que también apoyó a su socio Sánchez).

Esa foto, casi un editorial, supone una nítida advertencia de lo que sucederá si Sánchez gana las elecciones: España se vería tutelada de nuevo por partidos que tienen como meta manifiesta destruir el país. Pactos de esta naturaleza resultan impensables en las democracias de nuestro entorno (Alemania directamente prohíbe aquellos partidos que van contra su Constitución). Tampoco resulta admisible el oscurantismo con que se cerró el acuerdo de ayer. Tomando a los españoles por acémilas, Adriana Lastra, la portavoz del PSOE, manifestó que no había habido contraprestación alguna del Gobierno al PNV. Simplemente se habían sumado seducidos por la bondad de los decretazos. Es falso. Sánchez pasará por taquilla entregando siete transferencias, que, como todas, contribuirán a ir deshilachando el Estado y a vigorizar al nacionalismo. El propio PNV reconoció ese pago al decir que aunque no se había firmado nada se fiaban por completo de la palabra que les acababan de dar los socialistas. Por su parte Otegui alardeó de haber recibido varias llamadas del PSOE pidiéndole su apoyo.

Supone una burla a los españoles que el Gobierno de nuestro país nos niegue una información tan elemental como saber qué transferencias ha cedido para lograr el apoyo nacionalista. Es de primero de democracia que tras una cesión así un portavoz del Gobierno debe comparecer al momento para informar al público de las condiciones del acuerdo. ¿Dónde está la prometida transparencia? ¿Dónde quedan las promesas de regeneración y nueva luz en la vida pública?

A riesgo de resultar un poco plomo, repito una pregunta: ¿De verdad el 20% de votantes españoles todavía indecisos van a votar a Sánchez? O dicho de otro modo: ¿Apoyarán a un presidente que volvería a ser rehén de la logia del lazo amarillo y de Bildu? No está de moda decirlo, pero cuesta mucho creerlo.

Independencia y violencia necesaria
 
larazon 4 Abril 2019

La declaración ayer en el Tribunal Supremo del que fuera segundo en el escalafón de mando de los Mossos d’Esquadra, Ferran López, apuntala la acusación de rebelión que mantiene la Fiscalía en el proceso del 1-O. Se trataba de un capítulo ya conocido y del que otros altos mandos de la policía autonómica han hablado a lo largo de la vista oral: la reunión que estos mantuvieron con Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Joaquim Forn en el Palacio de la Generalitat el 28 de septiembre de 2017.

En ella expusieron el escenario de violencia que se abriría si se mantenía la convocatoria del referéndum, a lo que Puigdemont respondió que, en caso de ser así, declararía la independencia. «Recuerdo que el señor Puigdemont dijo que si se producía el escenario que nosotros preveíamos en ese momento declaraba la independencia», según palabras textuales de Ferran López.

De la gravedad de las pretensiones del presidente de la Generalitat dejó constancia el propio mando policial cuando preguntado por el fiscal Javier Zaragoza sobre si tan claramente lo dijo: «Lo recordamos todos perfectamente porque es difícil de olvidar».

La conclusión que se puede extraer es preocupante para los encausados, y es que, por primera vez, se vincula directamente violencia con el referéndum, principio por el que se sustenta el delito de rebelión. A pesar de que se trasladó al presidente de la Generalitat, vicepresidente y consejero de Interior que habría incidentes el día de la votación, ésta se llevó a cabo, por lo que la responsabilidad de los enfrentamientos recaería sobre el gobierno de la Generalitat al negarse a desconvocar la jornada.

Después de todo, a lo largo de la vista oral y de lo sucedido aquel mismo día, se van asentando las pruebas de que el 1-O nunca fue un plebiscito reglamentario con todas las garantías, sino un acto de rebelión contra el orden constitucional que podía derivar en violencia, algo que los organizadores no evitaron, muy al contrario.

Al margen de las dudas que existen sobre la inacción de los Mossos el 1-O, según los testigos que han declarado en el Tribunal Supremo –especialmente todos altos mandos que habían asistido o conocían el contenido de la reunión con Puigdemont el 28 de septiembre– había una gran preocupación porque conocían sobre el terreno la implicación del conjunto del independentismo, la ANC y Òmnium y su coordinación con la Generalitat. El riesgo, por lo tanto, era evidente, como declaró el comisario López: «Nos encaminábamos a un escenario de desórdenes y conflicto prácticamente seguro..., que habría una alta movilización y resistencia».

Quedó confirmado que la llamada «resistencia pasiva» ante una fuerza que actuó por mandato judicial acabó siendo un aprovechamiento perverso por parte de los independentistas de la violencia, que debería ser puesta por la Guardia Civil y la Policía Nacional. Al final, Puigdemont cumplió lo prometido y declaró la independencia. Al día siguiente se produjo su vergonzosa fuga. Lo que Ferran López no aclaró es el capítulo que ha empañado el historial de los Mossos y que tanto él como el mayor Josep Lluís Trapero intentan limpiar. Reconoció que lo acordado con el Ministerio del Interior era evitar que los colegios electorales abrieran, pero abrieron, y según los guardias civiles que han declarado en las últimas semanas, la colaboración de los Mossos sobre el terreno fue nula, cuando no permitieron y favorecieron el desarrollo del referéndum. Ahora le corresponde al tribunal valorar la credibilidad de la declaración de López y Trapero, en tanto que ambos tienen causas abiertas en la Audiencia Nacional y en un juzgado de Cornellá, respectivamente, por el papel desempeñado por la policía autonómica. El juicio ha entrado en una fase en la que empieza a sustanciarse los delitos más graves.

Adelante con la ‘boutade’
Cristina Losada Libertad Digital 4 Abril 2019

Tal como estaba anunciado, y como era previsible, los altos mandos de los Mossos que testifican en el juicio por el 1-O tratan de presentar sus decisiones durante aquellos largos días como si hubieran estado dirigidas por el encomiable propósito de hacer cumplir la ley, si bien con la coletilla, allá interpretaciones, de hacerlo sin que afectara a la normal convivencia. Explícita o implícita, la coletilla es sorprendente por lo que asume. Asume que había una convivencia normal cuando la autoridad política regional se disponía a perpetrar la secesión de un territorio por encima de leyes, Constitución y reglas de la democracia. En definitiva, por encima de la ciudadanía.

No había el 1-O en Cataluña convivencia normal que mantener. No la había porque la alteraron y rompieron quienes movilizaron a una parte de la población exacta y ferozmente contra la otra. Que eso es –también exactamente– lo que sucedió. Se empeñan y empeñarán los melindres del separatismo en que el 1-O es una historia de policías brutales contra pacíficos y honrados ciudadanos. De eso nada. Los pacíficos y honrados no hicieron lo que hicieron contra abstracciones, sino contra ciudadanos. Contra los ciudadanos no separatistas de Cataluña y contra los ciudadanos españoles, en su conjunto. Lo supieran o no, y yo pienso que sí, eso fue lo que hicieron. Los policías que intervinieron para hacer cumplir la ley defendieron a los ciudadanos frente a aquella ruptura de la convivencia. Fueron los agentes de la ciudadanía contra el tumulto.

¿Y qué hicieron los Mossos? Frente al tumulto, nada. Pasividad. Nada a favor de la ciudadanía. Pero los mandos, primero Trapero y ahora Ferrán López, cuentan como testigos lo que pueda exonerarlos de culpa. La viga maestra de sus historias es la advertencia. Ambos advirtieron a los políticos de que iba a haber problemas. Problemas de seguridad, desórdenes, conflicto, severas dificultades, situaciones de violencia. López habló de incendio. Las metáforas ayudan mucho. A no aclarar los hechos. "Había elementos altamente inestables que, unos en contacto con otros, podían producir efectos contraproducentes", dijo también. Pura química. Habrá que consultar la tabla de los elementos, a ver. Porque, nombrarlos, no los nombró. En cambio, nombró a los políticos –Puigdemont, Forn, Junqueras– que, avisados de la inestabilidad de los elementos, dijeron: ¡adelante!

Ese ¡adelante! tiene más miga que la propia celebración del ilegal referéndum. Según el testigo, Puigdemont dijo allí, en la última reunión, que "si se producía aquel escenario que nosotros preveíamos, en ese mismo momento declaraba la independencia". Y añadió López: "Yo desconocía si era una boutade". Hay que decir que lo mismo pensaron muchos en toda España cuando empezó lo del proceso. Si no era una boutade, pues de salida ingeniosa tenía poco, era un farol, como luego dijo la prófuga Ponsatí desde Escocia. Van de farol, decían tantos, y acto seguido destapaban el verdadero juego: lo que quieren es el pacto fiscal, el blindaje de competencias, aún más dinero, la Luna. Juicios de intenciones que acaban por diluir los hechos en una sopa de conjeturas. Las mismas conjeturas que después de lo dicho por López quizá sostengan una relación causal entre la intervención contra el referéndum ilegal y la declaración de independencia. Es la trillada argucia de que el Estado provoca los actos del separatismo y nunca al contrario. Porque se pinta tan inocente y tan seráfico que jamás hace nada que en realidad quiera hacer. No debe de haber en todo el orbe nada menos responsable de sus actos que el separatismo catalán. A sus propios ojos, claro está.

La irresponsabilidad ambiental se hizo fuerte en los mandos de la policía autonómica. Frente al ¡adelante! de los políticos, Trapero y compañía se echaron atrás. Incumplieron su obligación. Se sentían en desamparo gubernativo, se excusó López. En situaciones como esa, un cargo público tiene una carta en la manga: la carta de dimisión. Pero no. Esperaron a ver quién ganaba la partida. Aunque, funcionarios precavidos, dejaron unas miguitas aquí y allá para poder hacer el camino de vuelta. Por si la ley y la ciudadanía, a las que dejaron desasistidas, terminaban venciendo.

Cataluña: polvo, lodo, barrizal y traición
Noé de la Cruz eltorotv 4 Abril 2019

Desgranaré poco a poco los polvos y los lodos que han creado, a lo largo del tiempo, estos barrizales y señalaré a los traidores con distintos niveles de implicación y de responsabilidad.

Antes de hacer el recorrido histórico por los polvos y los lodos vamos a situarnos en el día de hoy, que ha propiciado, sin lugar a duda, el vivir los momentos más débiles de nuestra joven Democracia y de nuestra lamentable y manipulada Educación. Es en lo que estamos. La realidad es la que es. Por mucho que digamos que estamos en una democracia consolidada, nos falta camino por recorrer. Previamente hacemos un breve análisis de contexto de aspectos significativos de la España actual y justificaremos el porqué de la debilidad de nuestra Democracia. Posteriormente lo haremos con la Educación.

Podríamos echar la vista atrás y situarnos en la España de 1936, con la creación del Frente Popular, coalición formada con todos los Partidos de la izquierda, incluyendo al partido Comunista. Aunque la vinculación del partido Comunista, socio en la gobernación del País, con el partido Socialista, venía ya desde mediados del año 1935, por exigencias de Francisco Largo Caballero. Al margen del sainete montado por Companys con el “Estado Catalán en la República Federal Española”. Con aquella simbiosis entre el PSOE y el partido Comunista se inició un proceso de violencia, destrucción y persecución de todo y de todos los que no eran de su “cuerda”, que desembocó, por absoluta necesidad, en el Golpe de Estado, la Guerra Civil y la consabida Dictadura de Franco.

El PSOE no ha aprendido nada y ha vuelto a hacer posible que gobiernen los comunistas en multitud de ámbitos de nuestra querida España. Si bien la situación no es la misma, porque estamos lejos de la posibilidad de un Golpe de Estado Militar. Sin embargo, el deterioro político y social es lamentable. La destrucción de símbolos y valores tradicionales está a la orden del día. Todavía no hay sangre, pero si se deja seguir este camino, la habrá. Las Iglesias y las cruces no son de Franco, tienen ya más de veintiún siglos. Que quieren quitar los nombres den las calles de Franco, de acuerdo, no perdemos nada, como si eliminan los nombres de Pablo Iglesias, de Tierno Galván y de algunos Comunistas innombrables. Se les ha ocurrido también desenterrar a Franco, para borrar su memoria y tapar su propia culpabilidad en el Golpe de Estado y en la guerra que le sucedió. Al mismo tiempo, están poniendo a las Calles, nombre de comunistas muy poco ejemplares e incluso, con cadáveres a sus espaldas, por acción o por omisión.

Han pasado muchos años y hemos tenido momentos muy amargos, desconocidos por gran parte de la sociedad actual y mal interpretado por otros, que no aprendieron la lección y han querido repetirla. La Socialdemocracia real de Felipe González, eliminando el Marxismo de la ideología del PSOE, entrando en las Instituciones del Mundo libre, desapareció dos décadas después. El presidente Zapatero, “Presidente por accidente”, como lo calificó acertadamente el insigne periodista Luis María Ansón, con gran nostalgia de aquellos tiempos, nos ha traído otra vez la imagen de los socialistas con el puño en alto. Su seguidor Pedro Sánchez cumple el sacrosanto deber de hundir definitivamente al PSOE, hecho que pronostiqué en Septiembre de 12011, en un artículo, el mismo día que el Presidente convocó las elecciones del 20 de Noviembre del mismo año. Hoy Pedro Sánchez, desde lo más alto, está disfrutando de su sueño, para cumplir la misión sagrada que la vida de reservó.

En 1982, con González, eran cerca de medio millón de afiliados, ahora son poco más de cien mil, quedan los del Socialismo Real y los que están bien colocados. En este orden tan desordenado ha germinado la mala semilla que cabía esperar, la traición de los separatistas catalanes, destrozando la propia tierra, no sólo la de los demás. El colaborador necesario para conseguir sus objetivos, está hoy en el Gobierno dispuesto a “dialogar”. El panorama lo tenemos muy oscuro. En este escenario, tenemos políticos para todos los gustos. Para todos, “cuanto peor, mejor”. Un porcentaje considerable son comunistas radicales, otros, los comunistas de siempre, pero desorientados. Por otra parte, los separatistas-rupturistas de España, formados por una ensalada de partidos difíciles de digerir, fascistas de nuevo cuño unos, arquetipos destructores de la sociedad otros y los amantes de formas de Gobierno fracasadas por dos veces en este País, los republicanos. Todos ellos rechazan la Monarquía Constitucional de lujo, de la que disfrutamos la mayoría aplastante de ciudadanos. Es el bastión más firme de la Democracia.

La estructura ideológica actual de España describe por sí misma la situación desconcertante en la que nos encontramos.

Veamos la composición del Parlamento Europeo, 751 Diputados en total. Alemania, con 96, es el País con mayor representación. Los cuatro Países más pequeños Chipre, Estonia, Luxemburgo y Malta disponen de seis Parlamentarios cada uno. España tiene 54. Están distribuidos en ocho grupos. El grupo del Partido Popular Europeo, con 221 Diputados es el que tiene mayor número de representantes. Le sigue el Grupo Socialista y de la Socialdemocracia Europea con 191 Diputados.

Es especialmente significativo el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea, es decir de la Europa Comunista, con 52 Parlamentarios. En él están incluidos Podemos, Izquierda Plural, Izquierda Unida, Bildu, más otros representantes de la Izquierda, como Equo, Compromís, Iniciativa, etc; es decir toda esa ensalada de partidos, que no quieren denominarse comunistas, aunque sabemos que lo son. Podemos definirlos, sin equivocarnos mucho, como grupos con ideología Comunista. De los 52 Parlamentarios comunistas, España aporta a Europa 15, un 27,78% del total, muy por encima de los grandes Estados Europeos. Alemania tiene 8, un 8,33% de sus representantes. Francia 6, un 8,10%. Superamos a los dos grandes Países juntos, ellos suman 14, frente a los 15 de España. La proporción respecto a los Diputados totales entre los tres Países, pone de manifiesto, la distancia que nos queda, para llegar a la Democracia consolidada. Hay otros datos que llaman la atención, en relación a la vigencia del Comunismo en Europa y el nivel de estabilidad democrática. De los 11 Países de la Unión Europea, antiguos miembros de la URSS, verdaderos conocedores del comunismo, solamente en la República Checa hay tres comunistas; es decir, que, en 10 de estos Países, con amplia experiencia en el Socialismo Real, no hoy ningún representante comunista. Proporcionalmente a la población general, sólo nos gana Grecia con 6, un 28,57%. Otro dato para el análisis: la suma de los representantes comunistas de Grecia, Italia, España y Portugal es de 28, un 53,85% del total. Sólo estos cuatro Países superan ampliamente a los otros 24. Las conclusiones quedan para el lector; que cada uno saque las suyas, que probablemente serán muy divergentes.

En el caso de España, tenemos que unir a los primos hermanos de los Comunistas, los socialistas que quedan en el PSOE ; es decir, los del Socialismo Real, la mayor parte de los afiliados actuales, los del puño en alto. Los socialdemócratas, poco a poco huyeron por dignidad. Lejos quedaron aquellos tiempos, en los que, unidos a la multitud de votantes del PSOE, entre los que me encuentro, para afianzar la Democracia incipiente, que estaba en peligro, conseguimos 202 escaños en el Parlamento Español. Las políticas de Rodríguez Zapatero y de Pedro Sánchez han vuelto a traer el frente Popular de 1935 y 1936. Han metido a los comunistas a gobernar en numerosos Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, ahora también en España, de espaldas a la mayoría de los ciudadanos.

Las propuestas que hace el PSOE de Pedro Sánchez, para sacar a Cataluña del barrizal, no sólo no son deseables, sino que son claramente perniciosas. Pretende calmar las maldades de los traidores catalufos, con nuevas concesiones de sus exigencias inadmisibles.

Por si eran pocos, tratando de minar la democracia con mayúscula, se han unido los separatistas catalanes y vascos. Fascismo puro, con estrategias de hoy, unidos, casi simbióticamente, a los comunistas, con distintas denominaciones, porque no quieren aparecer como tales. Objetivo claro, de unos y de otros, liquidar la Democracia, que con tanta falsedad defienden, y transformar a España en el País que no consiguieron en 1936.

Véase la foto actual en un pueblo vasco con éxito turístico nacional e internacional, tomada por mí mismo, en fechas muy recientes:

WELCOME TO THE BASQUE COUNTRY
We are building the independent
BASQUE REPUBLIC

No creo que nadie piense que este mensaje es una ocurrencia chistosa de un loco de atar. Dónde están las autoridades municipales, las autonómicas, las nacionales… Dónde está la Fiscalía. Dónde están los Jueces. Nada. ¿Es esto una chiquillada de adolescentes, amparados en la libertad de opinión? También hay carteles por la calle con arengas como esta: “Cataluña, no estás sola, estamos contigo”.

La parlamentaria del PNV Josune Gorospe insistió recientemente, que no se está llevando a cabo una negociación presupuestaria en Madrid con el Gobierno del PP. “En tanto en cuanto no se normalice la situación en Cataluña, no se dan las circunstancias necesarias para que el PNV pueda iniciar una negociación en el ámbito de los Presupuestos Generales del Estado”, dijo en una entrevista en Radio Euskadi. (EP). El PAÍs. 20/Enero/18.

¿A qué llama Josune normalización?. ¿No se referirá a la normalización del País Vasco, que muestra la foto anterior?

Dicen que ETA ha desaparecido. ETA está más fuerte que nunca. Ha conseguido los objetivos esenciales, están “construyendo la independencia”, después de haber ganado las grandes batallas del poder político y la autonomía económica. Ahora ya no necesitan matar, son ellos los que deciden desde dentro de las propias Instituciones. Manejan los recursos y las decisiones. No están ahí por casualidad, ha sido por obra y gracia del PSOE de Zapatero, del PP de Rajoy y de encogerse de hombros, mirando para otro lado, el Poder Judicial. Al Partido Nacionalista Vasco le van saliendo las cuentas, así, despacio, sin hacer ruido, para no padecer lo que son. ¿Cualquiera puede crear un Partido Político, digan lo que digan o hagan lo que hagan? ¿Cuántos Partidos hay en Cataluña y en el País Vasco, que “quizá” no merecen serlo?. La Ley de Partidos y la Constitución están esperando ser aplicados, como merecen.

La situación de los últimos años, los últimos meses, especialmente, desde el mes de Septiembre y el uno de octubre de 2017 y de la estúpida idea de las elecciones inmediatas al 155, lo atestiguan.

No sería justo olvidarnos de la responsabilidad del Gobierno anterior, por sus incumplimientos, como Poder Ejecutivo, permisividad ante actuaciones condenables, omisiones, inacción permanente ante hechos deleznables.

Más adelante presentaremos datos y situaciones que ratifican los hechos concretos, tanto del actual Gobierno, como de los anteriores, desde el principio de la Democracia.

Venimos hablando de traición y de traidores a la familia que los ha tratado con tanto amor y tanto cariño desde hace siglos. Sin duda hay que señalarlos abiertamente, aunque son de todos conocidos.

En primer lugar está ese pequeño porcentaje de catalufos traidores de la Burguesía acomodada, Catalana, con raíces desde el principio de los tiempos, creyendo, que todo lo bueno de Cataluña lo habían creado ellos. Nada más lejos de la realidad.

Hay otro porcentaje de Catalanes, superior al traicionero, con raíces catalanas, más profundas que los anteriores, con nobleza en sus pensamientos, sus sentimientos y sus acciones, se sienten orgullosos de ser Españoles y de haber contribuido a crear este País tan maravilloso, a pesar de sus defectos, llamado España. Estos, sin duda, son mayoría. Representan la esencia del ciudadano español, fina inteligencia, creatividad pura, saber vivir, tolerante sin límites y el sentido del humor a raudales. Entre ese colectivo mayoritario de españoles me encuentro, aunque no sea de TABARNIA, sino de un pequeñito pueblo de Cuenca, amante de mi pueblo chiquito y español “hasta los tuétanos”. A partir de ahora, además de Conquense, quiero ser “hijo adoptivo de Tabarnia”, a la que conozco bien y siempre la he querido.

El mayor porcentaje de traidores separatistas, muy por encima del cincuenta por ciento del total, son catalanes impuros. No tienen la sangre ni el ADN de los auténticos catalufos separatistas. Los auténticos, aunque minoría, proceden de un grupo de burgueses catalanes, a los que picó la “BICHA”. La picadura creó una mutación en su ADN, que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Ocurrió el día 11 de Septiembre de 1714. Desde entonces, están celebrando lo que a ellos les falta y los diferencia del resto del género humano, “el sentido común”. Siempre que descubro este secreto, se me pregunta: ¿Por qué, en tanto tiempo, no se han reproducido más. La naturaleza marca sus reglas. En este caso, sólo son transmutados los hijos de padre y madre mutantes. Los descendientes de padres mixtos no lo heredan.

Sin embargo, la mayor parte de los traidores separatistas, lo componen los “charnegos” y los descendientes de “charnegos” en primera, segunda, tercera o cuarta generación. Son separatistas adiestrados para tal fin. En lo más profundo de su ser se sienten mal, pero la presión que los induce a ello es muy fuerte. Ante la duda, inmediatamente recuerdan lo que tantas veces han tenido que oír. Se sienten agradecidos de que los transmutados catalanes libraran a sus bisabuelos, a sus abuelos, a sus padres e incluso a ellos mismos, de morir de hambre en esos lugares innombrables de la pobre España.

Los charnegos están perpetrando una doble traición, a su tierra, a su familia de origen y a su Patria Grande, España. Los separatistas charnego-catalanes han sido inoculados de una enfermedad incurable, que llamamos los Psicólogos Esquizofrenia Emocional. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la Esquizofrenia: “Nombre genérico de un grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad”.

El Centre D´Assistència Terapèutica (C.A.T.) de Barcelona describe, con mucho acierto, los síntomas de la esquizofrenia, de los que destacamos:
“Alucinaciones: las alucinaciones son experiencias sensoriales que se originan dentro del cerebro en vez de tener su origen en el exterior. Las alucinaciones son causadas por la enfermedad. Los pacientes esquizofrénicos algunas veces oyen voces (alucinaciones auditivas) que una persona sana en la misma situación no escucha, o ven cosas (alucinaciones visuales) que otras personas no perciben. El paciente habitualmente tiene dificultades para diferenciar lo que son alucinaciones y lo que son percepciones reales.

Ideas delirantes: son creencias falsas y persistentes, que son constantes, no fluctuantes o simples deseos que no son compartidos por otros que el paciente cree reales incluso aunque haya pruebas de lo contrario.

Trastornos del pensamiento: debido al deterioro de la función cerebral, el pensamiento lógico de muchos pacientes está deteriorado si se compara con el que tenían antes de su enfermedad. Sus pensamientos y su lenguaje están alterados.

Incluye también “trastornos emocionales, perdiendo la capacidad…. de sentir emociones normales como lo hacía con anterioridad”.

Los separatistas catalanes no tienen remedio, por ser una mutación genética en el ADN. Vivirán así hasta el final de sus días.

La esquizofrenia emocional de los Catalanes-Charnegos, sí es curable, sólo tiene Trastornos Emocionales, para los que la Ciencia Psicológica dispone de muchas vías de curación y normalización. Que tome nota el Charnego-Catalán, más significado de la tropa separatista, Carles Puigdemont Casamajó, que gracias a sus cuatro apellidos andaluces, Ruiz, Valdivia, Toledo y Valero, puede recuperar la normalidad. Necesita un gran esfuerzo, restaurar todos los platos rotos que ha dejado por camino. Incluso, tendrá que dedicar unos años a la meditación profunda, en un lugar, donde nadie lo moleste. Dando estos pasos, superará la esquizofrenia y será capaz de bailar una Sardana en Sevilla y una Sevillana en la Plaza de Cataluña.

Después, tan contentos: ¡¡¡Visca Catalunya, Visca “Andalusía” y VISCA LA ESPAÑA DE TODOS!!!
Ante este panorama… ¿Y ahora qué?. Ya están otra vez en el mismo sitio, los de siempre. El Artículo 155 de la Constitución aplicado muy tarde y muy mal, ha hecho el milagro de no cambiar nada.

Ellos dicen que ahora van a ser buenos, mansos corderitos, pero son “Bilingües”, como el cordero de la foto. Sólo son palabras y buenos modales, por un tiempo, para buscar la mejor manera de atacar.

Las hienas no pueden dejar de ser hienas. Se reúnen todas alrededor de la presa de los leones, moviéndose constantemente, creándoles un ambiente de tensión insoportable. A poco que se descuiden, alguno de los leones recibe un zarpazo inesperado, con el peligro de terminar siendo el pasto fácil de las traidoras hienas.

SE VENDE CORDERO PARA NAVIDAD. (SI LADRA ES QUE ES BILINGÜE)

El Gobierno anterior hizo muy poco o nada. Malgastó la medicina que curaba esos males y la enfermedad puede avanzar a velocidades insospechadas. El Gobierno actual, que ha entrado por la puerta falsa está haciendo “mucho pero malo” La esperanza se ha perdido en la Fiscalía, que ni ve ni oye, la tenemos en algunos Jueces y en la pólvora que les proporcionan la Policía y la Guardia Civil, que nunca fallan. Los delincuentes no se esconden, están a la vista todos los días. A un gran número de ellos los vimos por Televisión el día uno de Octubre de 2017, en fila ordenada firmando la declaración de Independencia. Dicen que no iban en serio, era un juego. Los que tenían que poner remedio, se lo creen e insisten en “dialogar de lo que ellos quieran”.

No pretendo demonizar ni criticar a nadie. Solo quiero informar de realidades que tienen que ver con la Educación y la Democracia. En un País en el que a la Democracia se le da palos por todos lados, se la utiliza como patrimonio exclusivo por parte de los que no creen en ella, no son demócratas. Es bueno que los que sí lo son, reaccionen como se debe y no se dejen confundir por la demagogia y por intereses no confesables. TABARNIA es el español de pura cepa, el español de casta, sin dejar de ser la Cataluña del alma.

De los orígenes del polvo, del lodo y del barrizal, en el que estamos inmersos, seguiremos hablando.

De los pobres y los pijos
FÉLIX OVEJERO El Mundo 4 Abril 2019

La cartografía política en España tiene algo de espejo distorsionado. Dos variables impiden cualquier paralelismo urgente con los siempre invocados "países de nuestro entorno": ETA y el secesionismo catalán. Dos variables relacionadas como ha confirmado Otegi al anunciar que va de la mano con ERC. La singularidad se amplifica cuando se combina con nuestra avería más singular: partidos autocalificados de izquierdas encuentran razonable la compañía de partidos que apelan a la identidad para justificar desigualdades, esto es, doblemente reaccionarios. Una anomalía moral y un enigma político difícil de justificar incluso para los más desquiciados departamentos de Ciencia Política. Explicar este último trastorno no resulta sencillo. Una parte cabe atribuirla al general desbarajuste de la izquierda. Desatiende los resultados de la ciencia, se escandaliza ante las críticas a religiones de vocación inequívocamente totalitaria y considera la identidad como un principio normativo por encima de la igualdad. En pocas palabras, desconfía de la razón y se entusiasma con la tradición. Dos desórdenes también relacionados: el encapsulamiento en las identidades (religión, sexo, cultura) convive mal con el universalismo de la razón y con una defensa de la igualdad que, si se quiere inteligible, asume a los individuos como unidades de valoración.

El retrato anterior se ajusta a todas las izquierdas del mundo, con especial pulcritud a la norteamericana, atrincherada en muchas facultades de humanidades. Nuestro consuelo de tontos. Otra cosa es el apuntado hecho diferencial, la buena disposición hacia los nacionalismos, que merece alguna meditación. A la espera de la investigación detallada, aquí va mi conjetura: una élite político-intelectual de la izquierda catalana secuestró el relato republicano del franquismo para regurgitarlo en clave nacionalista y estibárselo a una izquierda española fascinada por la excelencia catalana. A partir de entonces, franquismo y España se entenderán como equivalentes. La dictadura vendría a ser una suerte de puesta al día de un programa gestado en 1714 y la guerra civil, un decreto de Nueva Planta 2.0.

El cuento, obviamente, es una fábula. En Cataluña y el País Vasco hubo mucha menos represión que en ninguna otra parte de España. Con diferencia. Un resultado, por lo demás, previsible: la riqueza acostumbra a tener buenas aldabas. Ciertamente a Cataluña no le fue mal con el franquismo. En realidad, disfrutó de una ventaja diferencial compatible con mi conjetura, con la reputación de los catalanes: Barcelona se convirtió en -o se presentó como- lo más europeo que podíamos pasear. En lo que atañe a los negocios, caben pocas dudas. No hay demostración más elocuente que el "voto con los pies" de millones de españoles abandonando regiones hundidas en la miseria para ganarse la vida. Por si acaso, el franquismo facilitó el camino. En Cataluña se instaló el grueso de las autopistas y recalaron las mayores inversiones en red ferroviaria. Y en la cultura, pues también. La superioridad, unas veces real y otras autoproclamada, se puede rastrear en muchos lugares. Por ejemplo, en la importancia de la Universidad de Barcelona, vanguardia de tantas cosas en España durante la dictadura. Por cierto, si quieren entender la internacionalización del relato independentista, sigan ustedes la pista a los economistas catalanes. La superioridad se mostraba en la Universidad, pero no solo. Por hablar como entonces, se trataba de una hegemonía exhaustiva, ubicua, que es como debe ser la verdadera hegemonía. Alcanzará incluso al extravagante mundo de los poetas. Basta con ver cómo se escribió la historia, la procedencia del escalafón: la rusticidad de los de la berza contrastaba con la exquisitez de la escuela de Barcelona o de los novísimos, en particular de algunos novísimos.

La hegemonía se prolongó hasta bastante después de la muerte del dictador. Con la democracia, Europa y sus dineros y alguna otra cosa más, el cuadro comenzó a cambiar. Entre las otras cosas, muy destacadamente, el Titanic barcelonés, entregado al nacionalismo, que espantó a muchos. De pronto, en muchas partes de España aparecían españoles que podían mostrar sus talentos sin pasar por una Barcelona cada día más antipática. Cierto día los catalanes descubrimos que, por defecto, ya no éramos los mejores. No desatiendan esa circunstancia cuando quieran entender tantas conversiones al independentismo de intelectuales de izquierdas. La cabeza de ratón, ya saben. En versión más clásica: lo de la infraestructura y la superestructura. Una caída del caballo con importantes consecuencias.

El cuadro completo requiere volver la mirada a la mayor singularidad intelectual de nuestros nacionalismos: invoca una realidad que no existe, que no cuadra con la trama doctrinal clásica del nacionalismo. No estamos ante una minoría (en España) mayoritaria concentrada territorialmente (en Cataluña o en el País Vasco). Los movimientos de población que siguieron a los planes de desarrollo franquistas recompusieron apellidos y lenguas de uso. La realidad catalana es fundamentalmente española. No es la de la República. El verdadero milagro es cómo, con ese ecosistema, la ficción de la nación cultural se ha podido sostener. Mi conjetura última es que, también ahora, la culpa es de Franco: arrebató a los españoles la conciencia ciudadana y el nacionalismo se aprovechó de ello.

Los "otros catalanes" llegaban como llegan hoy tantos sin papeles, inseguros de sus derechos y derrotados. Incluso asumían la calificación -en su propio país- de "emigrantes", esto es, de extranjeros. Algo que no sucedía en otros destinos españoles: nadie emigra desde Zaragoza a Madrid. Los nativos se encargaron de recordarles que no eran verdaderos catalanes, que, si acaso, tenían la obligación moral de "integrarse", que no eran ciudadanos plenos. Se crearon pseudoproblemas (qué es ser catalán) y se dignificaron entelequias metafísicas ("el catalanismo"). Y ellos, que con Franco nunca había sido ciudadanos, acabaron por creérselos. La anomalía no había muerto con Franco. Votaron en consecuencia. En las generales, al PSOE y en las autonómicas, ni siquiera: aquello no iba con ellos. La Generalitat, que solo se expresaba en catalán, era de los catalanes fetén. No se habían sentido ciudadanos con Franco y seguían sin sentirse con el nacionalismo. El nacionalismo, otra vez, rentabilizando al franquismo. Una minoría privilegiada monopolizó la voz de los más.

Los más radicales perdedores se encontraron sin portavoces políticos. Sus partidos naturales estaban por otras cosas, por traficar con la mercancía nacionalista, facturando una pésima producción en torno a "la cuestión nacional" que no debía dividir a los trabajadores. La rueda de molino. Nadie dijo nada y al que lo decía, pues "lerrouxista", ese pauloviano reflejo que tanto recuerda, a efectos pragmáticos, a las descalificaciones (¡islamofobia!, etc.) de la izquierda reaccionaria cuando decide vetar los debates. Andando el tiempo, quienes facturaban el producto, de acuerdo con su procedencia, acabarían por nutrir todas las variantes del nacionalismo; esto es, toda la política catalana. Está todo en Últimas tardes con Teresa la profética novela de Juan Marsé. En 1964 Santiago Carrillo (à la Vázquez Montalbán) puso en circulación una de sus fantasías conceptuales a la espera de que otros le dieran lustre: la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura. Aunque los funcionarios del partido se entregaron a la labor, la ocurrencia recibió la cera de Manuel Sacristán y Gustavo Bueno, marxistas con lecturas bien digeridas. El único sitio en donde la fórmula pareció cuajar fue en Cataluña, eso sí, de la peor manera: una clase trabajadora excluida y desnortada y una élite intelectual entregada al relato nacionalista. Los pobres y los pijos. Con un responsable último: un franquismo que privó a unos de conciencia ciudadana y estableció las condiciones para que los otros pudieran lucir porte exquisito. Franco, con renglones torcidos, dinamitó el ya de por sí endeble relato republicano de la izquierda española.

Por supuesto, no se trata de más que de una conjetura. En el mejor de los casos, de una explicación parcial. A la espera de la investigación de detalle yo comenzaría por explorar los destinos de los integrantes de Bandera Roja, aquella escisión circunstancialmente maoísta del PSUC. Hagan la lista de los nombres y miren por dónde andan. Entenderán muchas cosas. La tesis doctoral está a la espera.

Félix Ovejero es profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona. Su último libro es La deriva reaccionaria de la izquierda (Página Indómita).

Sánchez Dragó le hizo la gran pregunta a Abascal, y él no dudó la respuesta
Ana Isabel Martín esdiario 4 Abril 2019

Ambos presentaron el libro "España vertebrada" al alimón en un hotel de Madrid rodeados de cargos y simpatizantes de Vox y de familiares. Acabó llorando Abascal... y también su "abueliña".

No iba a ser un mitin, eso le pidió Fernando Sánchez Dragó a Santiago Abascal. Pero acabó pareciéndose bastante.

El presidente de Vox y el escritor presentaron este martes por la tarde España vertebrada, que en apenas 24 horas en las librerías ya va por su segunda edición. Impensable para un libro político y solo explicable por la curiosidad que despierta el fenómeno Vox a partidarios y detractores.

Abascal y Sánchez Dragó departieron durante más de una hora en un atestado Hotel Intercontinental, que ni José María Aznar en sus mejores tiempos de expresidente llenó nunca así. Y ha presentado unos cuantos libros allí.

Ante muchos jóvenes y no tan jóvenes, el de Amurrio hizo un vaticinio sobre las elecciones generales, basándose en el precedente de las andaluzas: "Hay un movimiento soterrado. Todo el mundo es consciente de que aquí va a pasar algo muy gordo".

Y el escritor, por su parte, se atrevió a poner una cifra a ese tsunami: 60 escaños pronosticó que sacará Vox el 28 de abril. "Podrían ser 90, que Dios reparta suerte", remató.

Entonces la sala estalló en una enorme ovación. Los aplausos fueron, en realidad, el hilo musical de todo el acto. Gente de todo tipo y condición que aplaudía y asentía con la cabeza al escuchar a Abascal decir que Vox es "una gran reacción ante una emergencia nacional". O que es necesario combatir "las ideologías totalitarias" de la izquierda política y mediática.

Abascal se emocionó por momentos. Él y su abuela, su "abueliña" como la llama, sentada en primera fila junto a la madre del político y a su mujer. La anciana se levantó y saludó al público, que respondió con más aplausos. Su nieto también.

Se emocionó cuando recordó las cartas de extorsión que su abuelo Manuel recibía de ETA, y pese a las que nunca pagó una sola peseta a los etarras. Y se emocionó también, hasta perder la voz, al recordar a Estanis, el cartero de Amurrio, de cuyo asesinato se enteró Abascal viendo la tele en la casa de sus abuelos en Sevilla. Solo tenía 10 años cuando ocurrió y le impactó tanto que, según contó, cada vez que va a cementerio a visitar la tumba de su padre, visita también la de Estanis.

Abascal reconoció que "seguro" que si hubiera nacido en Sevilla, o en Burgos, jamás habría tenido vocación política. Pero que nacer y crecer en el País Vasco le hizo dar un paso al frente. "Para mí España es la piedra angular de mis posiciones políticas", reconoció.

"No somos ultras, somos ultranecesarios", afirmó el líder de Vox categórico

El líder de Vox huyó de la etiqueta de "ultras" y la cambió por la de "ultranecesarios". Huyó también de la "caricatura" que hacen de él los medios. Porque una vez más la prensa fue blanco de sus críticas. Y ofreció "una ilusión, una esperanza": "Para que de verdad cambiemos las cosas es Vox quien tiene que liderar la alternativa", sostuvo.

La conversación terminó con una pregunta a bocajarro de Sánchez Dragó a Abascal, la gran pregunta: "¿Te ves en La Moncloa?". Calló durante unos segundos y el público respondió por él al grito de "presidente, presidente". Después dijo: "Pues sí".

Terminado el acto se puso a firmar libros, paciente, sonriente, complaciente. La fila era eterna, con más personas que las que votaron a Vox en las generales de 2016 en muchas de las circunscripciones. Eso seguro. Y en menos de tres años son la sensación de esta campaña.
 


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