AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7 Abril 2019

Hegel vota a Vox
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 7 Abril 2019

¡Tanta encuesta, tanta encuesta! Yo también me meto a arúspice. Tomo el pulso de la calle, pero mi vaticinio no se apoya sólo en lo que llega a mis oídos, que es abrumador, sino en la historia de la filosofía y en la filosofía de la historia. Comenzaré por el veredicto: será Vox quien el 28 de abril y el 26 de mayo se imponga a los otros dos partidos de la derecha trifálica. Remontémonos a Heráclito, a Sócrates, a Aristóteles, a la tercera ley de Newton, que hablaba de los principios de acción y reacción en el ámbito de la física, y a Hegel, maestro de Escohotado, que trasladó esa ley a la historia, a las ideas, a la sociedad y a la política. Es el filósofo alemán, y no yo, quien vaticina la victoria de Vox. Acción y reacción. O sea: tesis y antítesis (la síntesis llegará más tarde). El progreso indefinido es una fake news generada por Leibniz, y el progresismo, en consecuencia, tan solo una vejiga inflada. Donoso Cortés dijo que el mundo, lejos de avanzar, retrocedía. Sólo acertaba en parte, pues no menos cierto es que ese mismo mundo, después de retroceder, vuelve a avanzar. Y así hasta Armagedón y la Parusía.

Es el columpio de la Historia. Después de la República, llegó Franco; después de Franco, llegó la progrecracia; después de la progrecracia, llegará Vox. Eso ya no hay quien lo pare. España se va de cañas con su anfitrión. La juventud corea himnos y empuña rojigualdas en Leganés. Un río de sensatez fluye hacia Vox. Otros afluentes (el de los propietarios riojanos y palmesanos de mascotas, el de los cazadores hartos de las animaladas de los animalistas, el de los aficionados a los toros, el de los labradores y los pastores acogotados por Europa, el de los podemitas decepcionados por el canibalismo de sus líderes, el de los varones exasperados por las leyes que los discriminan, el de las mujeres soliviantadas por las feministas misóginas que esconden el machismo bajo las bragas -Pacus dixit-, el de los catalanes estomagados por los churros amarillos...) también desaguan en Vox. Todas las encuestas dan risa y las del CIS son para troncharse. No me confundan con el kamikaze del chiste que conducía por el carril contrario de la autopista y pensaba que todos sus usuarios, menos él, se habían vuelto locos. Dalí dijo: "La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco". Ni yo, amigos. El 28 de abril lo comprobarán. Mi porra: sesenta diputados. En la de Andalucía clavé los doce.

Apoteosis falsaria
Sánchez es la traca final de la infame mentira antifranquista
Hermann Tertsch ABC 7 Abril 2019

En España hemos tenido multitud de gobernantes cínicos y soberbios y, desde luego, unos cuantos que despreciaban a sus gobernados y no los consideraban merecedores de muchas verdades. Hay grandes mentiras en nuestra historia, una y otra vez. Lo que nunca ha tenido España es un jefe de Gobierno que encarnara la mentira, tan carente de vergüenza para vivir en la mentira y de la mentira ante los ojos de todos. Ninguno habría soportado en el cargo la inequívoca exposición pública de las evidentes y probadas mentiras y engaños que jalonan la biografía de este. Descubierto y reo de sus mentiras como lo es hoy Pedro Sánchez, desenmascarado en brutal claridad por Javier Chicote y otros miembros de la redacción de ABC, es inaudito que se mantenga en su cargo.

Un mentiroso así es despedido de correos o ferrocarriles hasta en Rusia, es expedientado en toda administración de un país civilizado, expulsado de cualquier club de cierto señorío y despreciado en los bares de barrio. Pero a Sánchez le bastan la desvergüenza y la falta de sentido del honor para seguir en el cargo y volverse a postular. La mentira total de alguien que miente más que habla es culpa, vicio o enfermedad del que lo perpetra. Pero la impunidad de sus actos y mentiras obscenas es culpa de los demás. Se ha permitido tanto tiempo la mentira y su impunidad que ya es parece una opción tan legítima como la verdad.

En el franquismo se mentía mucho. Pero llegó la democracia y se empezó a mentir aun más. Así se impuso la mentira antifranquista de que la república fue muy buena y Franco muy malo, y todos los españoles éramos antifranquistas perseguidos y muchos resistentes. Todos éramos buenos y demócratas salvo cuatro generales, dos obispos y tres ricos. Esos pocos eran el mal absoluto que había gobernando 40 años con un general que murió en paz en la cama. Nadie se preguntaba cómo había sido posible esto. Todos sabían que era mentira, pero todos la aceptaron y asumieron. No hacerlo era entre incómodo y peligroso. Quien decía la verdad era facha y tenía ya más garantizada la represalia que los discrepante en ese tardofranquismo que cada vez se pintaba con tintes más grotescos en los que nadie se reconocía. Todos aceptaban las nuevas mentiras oficiales porque no había coraje de enfrentarse a ellas. En ciertas regiones bajo el nacionalismo antiespañol se convirtió en una esperpéntica doctrina oficial sin verdad alguna. Pero en toda España se aceptó la mentira como realidad porque todos sabían que los demás aceptaban las mismas mentiras que uno mismo. Es esa terrible complicidad en la mentira antifranquista la que nos ha traído como apoteosis final de la senda equivocada a este falsario total de Sánchez. Acabar con él será exorcizar la mentira antifranquista. Y tomar la senda de honrar la probidad y la verdad que tanto tiempo hubo miedo de proclamar. En eso estamos. En recuperar la verdad que vuelve a resonar, con las banderas nacionales en todas las ciudades de España.

OKDIARIO desvela las claves de la política fiscal de Abascal
Vox eliminará los impuestos de Patrimonio, Sucesiones, Donaciones y Plusvalía Municipal
Carlos Cuesta okdiario 7 Abril 2019

Tras presentar su propuesta estrella en materia fiscal, una reforma que implica una fuerte rebaja del IRPF, OKDIARIO ha tenido acceso al programa del partido en el que se detallan más medidas que abundan en el mismo sentido. Entre ellas destaca la eliminación del Impuesto sobre Patrimonio, el de Sucesiones, el de Donaciones y la famosa y polémica Plusvalía Municipal.

Vox acaba de presentar su propuesta estrella en materia fiscal: una fuerte rebaja del IRPF para dejarlo en sólo dos tramos, uno con un tipo del 22% para las rentas inferiores a 60.000 euros, y otro con un tipo del 30% para los trabajadores que ganen más de ese importe al año. Pero la propuesta incluye mucho más. Y otro de los capítulos donde el alivio fiscal de los contribuyentes será más que notable es en la fiscalidad de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos.

Porque en esa área, Vox pretende directamente eliminar el Impuesto sobre Patrimonio, el de Sucesiones, el de Donaciones y la famosa y polémica Plusvalía Municipal –protagonista habitual ya de las enmiendas del Tribunal Constitucional-.

El programa del partido de Santiago Abascal recoge, de este modo, y tal y como refleja el texto al que ha tenido acceso OKDIARIO, la eliminación total de Patrimonio, un impuesto que duplica el castigo sobre rentas ya tributadas y que, pese a nacer como un impuesto transitorio, se ha acabado convirtiendo en un mecanismo de castigo permanente para los españoles.

“Es absolutamente injusto volver a pagar por ahorrar el dinero que ya ha tributado en otro impuesto, el IRPF”, señala el programa de Vox. Por ello, este tributo tendrá los días contados si Vox puede regular su reforma.

La propuesta con respecto al Impuesto de Sucesiones y Donaciones es parecida: consiste en suprimir por completo el gravamen de las herencias y donaciones entre padres, hijos y descendientes directos. Para el resto de contribuyentes, Vox propone una profunda reforma del impuesto que pasa por la aplicación de un único tipo de gravamen reducido, la revisión de las reglas de valoración, y la eliminación inmediata de los coeficientes multiplicadores en función del patrimonio previo del contribuyente que recibe la donación o la herencia.

Más impuestos que desaparecen
Y más impuestos desaparecerán. El partido de Abascal se compromete a eliminar de inmediato el denominado Impuesto sobre Servicios Digitales y el Impuesto sobre las Transacciones Financieras, “que es falso que lo vayan a pagar las entidades financieras y que acabará golpeando a los ahorradores”, aclara el programa.

Por su parte, el Impuestos de Actos Jurídicos Documentados se reducirá quitando las paulatinas subidas que han realizado en los últimos años las comunidades autónomas.

Vox, además, quiere hacer una completa revisión de los impuestos municipales: del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, especialmente en todo lo relativo al abuso de los valores catastrales de las viviendas urbanas, que no se han adaptado a la pérdida de valor de las mismas a consecuencia de la crisis y no reflejan adecuadamente su valor de mercado. El IBI, por lo tanto, será rebajado por ley nacional.

Y el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido popularmente como Plusvalía Municipal, directamente será eliminado: “Grava unas plusvalías ya tributadas por los Impuestos sobre la Renta, de las Personas Físicas o Sociedades que las perciben. Defendemos la eliminación del impuesto”, aclara el programa de la formación de Abascal.

Todo ello se une a la medida estrella del programa fiscal de Vox, que será una profunda rebaja del IRPF para todos los españoles. Una reducción que dejará un impuesto de sólo dos tramos con un tipo generalizado para el 97% de los contribuyentes de un 22%. Por encima habrá un tipo del 30% aplicable a las rentas de más de 60.000 euros.

Deducciones a las familias
Una profunda rebaja del Impuesto de la Renta que se completa con fuertes deducciones a las familias, con mejoras para el ahorro y con una clara elevación de las aportaciones desgravables por planes de pensiones. Un esquema que aliviará cerca de 3.000 millones de euros, según el programa fiscal de Vox al que ha accedido OKDIARIO.

De ese modo, sólo por aplicación de la tarifa, sale ganando ya la inmensa mayoría de rentas.

Las restantes, las que hasta ahora aplican un tipo del 19% se suman a la fuerte rebaja fiscal por otra vía. Y es que la simplificación del impuesto a dos tramos se combina con un esquema de deducciones que se incrementa para los tramos de rentas más bajas y se reduce para las rentas más elevadas.

El concepto base de esas deducciones es el de la recuperación de los verdaderos mínimos exentos del pago de impuestos. Esos mínimos ya existieron en España, pero el paso de Zapatero los pervirtió para reconvertirlos en una caricatura que se disminuía de forma progresiva antes de poder ser aplicados.

Ahora esos mínimos exentos se recuperan bajo la denominación de Necesidades Básicas del Contribuyente: el dinero básico necesario. Y ese dinero no pagará impuestos. Para un soltero ese importe queda en 7.000 euros, para una familia estándar se eleva por encima de los 14.000 euros y sigue creciendo dependiendo del número de hijos de la familia.

Y esos importes se aplican íntegramente para los contribuyentes con rentas de hasta 12.000 euros al año; y se van reduciendo progresivamente hasta quedar su deducibilidad en un 25% para aquellos hogares con más de 100.000 euros de renta anual.

Método científico / Memoria de Franco
Pío Moa gaceta.es 7 Abril 2019

Los textos de este blog pueden consultarse también en www.piomoa.es

Entender cuándo cayó la II República tiene importancia tdecisiva para interpretar los sucesos posteriores hasta el día de hoy. En “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=qQSH_svyens
la reconquista y españa (ebook)-pio moa-9788491643500
Sobre Felipe II: https://www.youtube.com/watch?v=_x-AOyFnTqY

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Método “científico”

Me comunica un amigo que está haciendo una tesis doctoral sobre un aspecto de la guerra civil, le han prohibido citarme porque, a juicio de los rectores académicos, no soy un historiador y carezco de método científico. Normal en la universidad dominada por la progresía de izquierda, si no fuera porque en este caso se trata de una universidad religiosa.

Lo que entienden por método científico esa gente, de derecha e izquierda, es aquel que les permite escribir unos libros y artículos extraordinariamente, pesados, mal escritos, y en los que la realidad más obvia no cuenta. Así, la universidad está plagada de gente que niega la Reconquista, que da pábulo de mil formas rebuscadas a la leyenda negra o que presenta la guerra civil como librada entre fascistas o reaccionarios y demócratas. Por poner solo unos ejemplos. El método “científico” de esos botarates era el que permitía al pobre Tusell pronosticar que el régimen soviético iba a durar indefinidamente y que, por tanto, había que asimilarse a esa “realidad”. Como me decía un profesor de historia de Bachillerato: “No es lo mismo mirar que ver. Ellos miran, usted ve”.

Es increíble la pedantería, mediocridad y pretensiones de ese “gremio” de charlatanes. Creen que un historiador no es el que escribe, mejor o peor, de historia, sino un título honorífico que ellos se dignan concederse a sí mismos y a sus afines. Llevo años insistiendo en que ganar la universidad es fundamental para cualquier cambio político en profundidad. Creo que mis libros serían de gran importancia en esa tarea, y por eso mismo están proscritos en la universidad y la prensa. Pero quienes podrían llevar a cabo la “conquista” de la universidad no solo no mueven un dedo, sino que se suman a los boicoteadores. Y ha sido la derecha, alérgica al pensamiento y a la historia, el auxiliar principal del nuevo frente popular en el terreno cultural. Y si eso no cambia con algún nuevo partido, los cambios políticos serán efímeros y parciales.

Pregunta un lector por qué no intervengo en “Forocoches” u otros. Yo no voy a entrar en más foros, no tengo tiempo. Pero animo a mis lectores que entran en ellos a que difundan por ahí mi blog y hagan conocer mis libros o “Una hora con la historia”. Lo mismo en tuíter, facebook y similares. Es la única manera, dado el boicot generalizado que sufro.

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Memoria Franco. Para difundir en las redes y demás

*El único modo de hacer justicia a Franco es reconocer de una vez, y fuera de la retórica “franquista”, que fue el gobernante que necesitaba España para salir de la miseria moral, política y económica en que la sumió una república caótica y un frente popular bandidesco.

* Como militar, dicen muchos despectivamente: “Franco no fue un Napoleón”. Cierto: no perdió ninguna batalla y ganó una guerra que parecía irremisiblemente perdida al principio, por la desproporción de recursos con el enemigo. Lo hizo además con gran economía de sangre. Napoleón perdió grandes batallas, la guerra y no ahorró sangre.

* Si como militar fue siempre invencible, como político Franco libró a España de la guerra mundial, reconstruyó el país sin debérselo al exterior, derrotó el criminal aislamiento, fue un bastión europeo frente al expansionismo soviético, mantuvo plena independencia en relación con Usa, y presidió la mayor expansión económica antes o después. No es exagerado decir que ha sido el mayor estadista español desde Felipe II.

* Muchos botarates acusan a Franco de no haber montado una democracia ya en los años 60. Casualmente, ni tuvo oposición democrática ni nadie la pedía, fuera de los “demócratas” comunistas y asociados. Al superar los odios republicanos y asegurar una economía próspera, el franquismo creó condiciones para una democracia no convulsa. Y eso decidió el pueblo en el referéndum de 1976: “de la ley a la ley”

Vox plantea una histórica rebaja de impuestos y recortar el gasto público en 24.000 millones
El programa económico de Vox incluye transitar hacia la capitalización de las pensiones y cerrar empresas públicas.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 7 Abril 2019

Vox sigue concretando su propuesta económica. Desde hace meses, su vicesecretario de Relaciones Internacionales, Iván Espinosa de los Monteros, ha desgranado las líneas centrales del programa con el que los conservadores acudirán a las urnas. Más recientemente, el partido que lidera Santiago Abascal incorporó de forma oficial al consultor Rubén Manso, que ocupará el número 2 en las listas al Congreso de la provincia de Málaga y asumirá un papel central a la hora de explicar las propuestas económicas del partido.

Según ha podido saber Libre Mercado, Vox ha estudiado diversas propuestas de reducción del gasto público y ha terminado optando por un programa de ajuste valorado en 24.000 millones de euros. Con dicho ajuste, el partido verde busca "restaurar la solidez de las finanzas públicas, eliminar el déficit y reducir la deuda", paso previo para "reducir los impuestos, liberalizar los mercados y reformar el Estado del Bienestar".

Mientras el PSOE habla abiertamente de llevar el gasto público al 46% del PIB y el PP plantea ubicarlo en el entorno del 41%, Vox aspira a que el peso del Estado caiga al 35% del PIB. En concreto, la propuesta de gasto que hace el partido de Abascal plantea una reducción de 24.236 millones de euros, de los que 16.236 millones provendrían de la capa estatal del Estado y otros 8.000 se derivarían de las instancias autonómicas y municipales.

Las medidas económicas
De acuerdo con los documentos a los que ha tenido acceso este diario, las medidas que contempla el plan incluyen los siguientes puntos:

- Desarrollar un plan de transición hacia un modelo de pensiones de capitalización, que se desarrollaría plenamente para los menores de 25 años y de manera mixta para quienes tienen entre 25 y 45 años. El plan contempla un horizonte de transición de cuarenta años.

- Reducción del IRPF a dos tarifas: 22% y 30%. Hasta los primeros 12.000 euros, los trabajadores no pagarían impuestos. Entre 12.000 y 60.000 euros, estaría en vigor el tramo del 22%. Por encima de dicho nivel de renta, Hacienda se llevaría el 30% de estas rentas.

- Recorte del Impuesto de Sociedades del 25% al 22%, con la intención a largo plazo de igualar el tipo del 12,5% fijado por Irlanda.

- Refuerzo de la descentralización de la negociación colectiva, con la posibilidad de que también se den acuerdos individuales entre trabajador y empresa que se descuelguen del convenio vigente en el sector.

- Reducir el tamaño de la plantilla de empleados públicos, fijando una tasa de reposición inferior al 50% salvo en las áreas de Interior y Defensa.

- Cierre de organismos y empresas públicas, privatización de compañías estatales como AENA, venta de participaciones del Estado en empresas como Indra…

- Reforma del cálculo del cupo vasco, con ánimo de eliminar los gastos adicionales que se han ido incorporando para satisfacer las exigencias del PNV.

- Acabar con las subvenciones a partidos políticos, sindicatos, patronales… así como a diversas actividades económicas.

- Privatizar todas las televisiones públicas, así como las emisoras de radio dependientes de dichas Administraciones.

- Modernizar la Ley de Huelga para brindar más garantías a los trabajadores que no desean secundar los paros y para acabar con las acciones violentas de los "piquetes informativos".

La Fiscalía contra la Reconquista
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Abril 2019

He aquí también la razón profunda del auge de Vox: la defensa de la nación frente a los que buscan matarla en el presente dando por muerto su pasado.

La Fiscalía de Valencia ha abierto diligencias contra el Secretario General de Vox, a instancias de los Musulmanes contra la islamofobia, por atacar el confesado intento islamista de imponer la sharia en España y toda Europa, y por anunciar que su partido luchará para impedirlo. He aquí una noticia aparentemente menor que plantea un problema fundamental: la demolición del sistema constitucional -artículo 20 que garantiza la libertad de expresión y que ignoran los demandantes y, sobre todo, la Fiscalía- y la liquidación de su base nacional, nada menos que a través de la Justicia, convertida en instancia ideológica punitiva mediante la arbitraria atribución del "delito de odio", encomiable contra Franco, delictivo contra el islam. Y he aquí también la razón profunda del auge de Vox: la defensa de la nación frente a los que buscan matarla en el presente dando por muerto su pasado.

La "Constitución Histórica" de España
La Reconquista, es decir, la reconstrucción de un Estado católico y occidental con siete siglos de vida -cinco como provincia romana, dos como reino godo independiente- destruido a comienzos del VIII por la invasión islámica, terminó con su reconstrucción entre 1492 y 1512, fechas de la Conquista de Granada y la incorporación de Navarra a Castilla. Esos siglos forjan las instituciones de un Estado católico y romano trasplantadas a América tras su descubrimiento, conquista y evangelización. Son esas instituciones, hijas de la Reconquista, las que definen la civilización que España lleva al Nuevo Mundo. Y para la izquierda ha sido y es esencial negar esa civilización, hija de Grecia y Roma, del latín y del español.

No es casualidad que esa apertura de diligencias por la Fiscalía de Valencia contra lo que, antes de la de Cádiz en 1812, Jovellanos llamó "la constitución histórica de España", hija del derecho romano y germánico pero con el desarrollo propio de los fueros y Las Partidas, se produzca a instancias de quienes en la España actual pretenden prohibir cualquier crítica a su enemigo secular, el islam. Y que coincida con el grotesco ataque a la Corona de España por el mexicano López Obrador, respaldado raudamente por Iglesias y Podemos, criatura de los genocidas venezolanos. Ni que Maduro sea el único en reconocer la república golpista de Cataluña. En la condena del pasado y la destrucción del presente de España se unen la ETA y el golpismo catalán, el PSOE, Podemos y esa Izquierda cultural que, tras 40 años de democracia, sigue negando la nación española y su raíz histórica: lo que el pro-islamista Cebrián llamó "la insidiosa Reconquista".

Vox en Covadonga
Mathieu Bock-Côté describe muy bien en Le multuculturalisme comme religión politique (Cerf, 2016) las guerras culturales, anunciadas por Marcuse y Roszak como "contracultura" en USA, y que los hijos del 68 francés han definido como nueva legitimidad: la diversidad multicultural. En rigor, se trata de la eliminación de las culturas nacionales europeas -y americanas- como fuentes básicas de transmisión de ideas y valores. Lo que entonces se puso en marcha, la negación de la civilización occidental, triunfa hoy, pese a que su argumentario se limita a negar las tradiciones que combate. Es un nihilismo del presente que nos devuelve al sangriento utopismo comunista, el del joven Marx y el viejo Bakunin, desacreditado tras la caída del Muro pero que retoña con la implacable ferocidad leninista e impera en lo que Gramsci y compañía llamaban los "aparatos ideológicos del estado", especialmente en la educación y los medios de comunicación.

Se trata de un historicismo mostrenco, un apocalipsis semianalfabeto, una revolución sin posibilidad de reforma ante cualquier conflicto social: sexo, raza, religión, clase social, edad o educación. Podemos resumirlo así: el pasado, siempre que sea occidental, es culpable de todos los problemas presentes. Hay que destruir la sociedad propia culpabilizándola del fracaso de las sociedades ajenas. México culpa a España, y la izquierda respalda la acusación. Cataluña o el País Vasco culpan a España de sus acomodados males y la Izquierda asiente. Lo católico y lo español son culpables de todo. Y la Reconquista, por española y católica, acaba siendo un blanco esencial. De la Leyenda Negra y de la barbarie roja que en esa Leyenda abreva.

Por eso es un acierto que Abascal haya querido empezar la campaña electoral en Covadonga. Y por eso es injusto que desde partidos o medios constitucionales se tome a broma que Vox se tome los símbolos en serio, algo que no han hecho nunca el PP y el PSOE, ni Ciudadanos ahora. Es una derecha que vive culturalmente de permiso, a rebufo de la Izquierda. A la que no se le habría ocurrido jamás sacar a Franco de la fosa, pero que no se atreve a enfrentarse a los asaltatumbas, como el PP, o se une a ellos, como Ciudadanos, cuyo líder llama "cansino" a lo que es, simplemente, histórico.

Defender los símbolos
Lo que está sucediendo en tormo a Vox no es una alucinación ni una suerte de analfabetismo juvenil que tomara la historia como un videojuego. ¿Qué son la bandera y el Rey sino símbolos? ¿Y qué es la gran cruz de Cuelgamuros que quieren volar los comunistas marxistas o bakuninistas, los racistas del PNV y sus cascanueces de la ETA, sino el símbolo de toda una cultura, de una idea nacional que la izquierda revolucionaria quiso destruir, ni reformar ni debatir, que supondría compartir, de 1917 a 1939?

Lo más valioso de Vox, lo que debería perdurar e impregnar la lucha de los tres partidos que defienden la Nación y la Constitución es la defensa de lo que la izquierda cultural considera rancio o casposo. ¿Es rancio el Pelayo de Covadonga y no el inventado Breogán del himno de Galicia? ¿Es la España de los Reyes Católicos la fuente de todos nuestros males, incluso de los que no conocieron, y no la base de un Estado, el español, que recoge dos mil años de civilización, tres mil en el testamento de Domínguez Ortiz sobre lo que cabe llamar históricamente civilizado en la península ibérica?

El relato nacional medieval
En el último libro de Sánchez Dragó, que toma como pretexto a Abascal, dice éste que su idea de España debe mucho a Sánchez Albornoz. Y pocos libros como España un enigma histórico logran lo que hoy llaman un relato en el que la libertad y la nación sean fuente y caudal. Y la base es, naturalmente, la Reconquista, insidiosa para proislámicos como Cebrián, intolerable para los musulmanes que aspiran a una España que se rinda a lo políticamente correcto y que con la ayuda de jueces y fiscales podemitas llaman "discurso de odio" a todo lo que respira o transpira amor a nuestra cultura, a nuestro pasado, a nuestros mitos y a nuestros símbolos. No son sólo españoles, porque lo español ha tenido siempre, como todo lo importante en la civilización occidental, un horizonte de universalidad. Pero son, antes que nada, españoles, desde la lengua a la Historia comunes. Que es lo que quieren destruir los españicidas: todo lo que nos es común.

El impulso de deslegitimar y acabar ilegalizando lo más importante de lo que los grandes países europeos o de raíz europea han aportado a la Humanidad es la forma moderna de totalitarismo y un peligro mortal para toda cultura que, sin raíces, está condenada a desaparecer. No sólo pasa en España, pero pasa que nos pasa a nosotros.

Y no debemos dejarlo pasar.

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Inaceptable uso político de los Mossos por parte de Torra
Editorial El Mundo 7 Abril 2019

Resulta de una irresponsabilidad manifiesta los continuos intentos del Govern para poner los Mossos al servicio del independentismo

El intento de patrimonializar las instituciones en su favor constituye una parte sustancial del proyecto separatista en Cataluña. De tal posición deriva la hoja de ruta que desembocó en el golpe perpetrado contra el marco constitucional y estatutaria en 2017, así como el desprecio o el pisoteo al Parlament en función de las conveniencias partidistas del soberanismo. En este contexto hay que enmarcar las injerencias del Govern en los Mossos, que en el caso de Torra amenaza con convertirse en un escándalo sin precedentes.

El presidente de la Generalitat, tal como revelamos hoy, tiene previsto nombrar al responsable de antidisturbios de la policía catalana, Marc Caparrós, como jefe del nuevo equipo de escoltas de Torra. En concreto, el Departamento de Presidencia le ha elegido para articular el Área de Seguridad Institucional (ASI), una unidad de nuevo cuño alumbrada de espaldas a los comisarios del Cuerpo autonómico y, lo que es más grave, creada siguiendo criterios políticos, no de seguridad. El asunto resulta extraordinariamente grave y confirma tanto el atrincheramiento institucional del títere de Puigdemont en la plaza de Sant Jaume como la incapacidad para ocuparse de los problemas que verdaderamente importan a los ciudadanos catalanes.

No existe ninguna necesidad por razones de seguridad que justifique la creación de una unidad de escoltas destinada a ejercer de facto de policía patriótica al servicio del presidente del Gobierno catalán. Al perfil netamente secesionista de Caparrós se suma el hecho de que los miembros de esta unidad sean seleccionados por los asesores de Torra y tengan la obligación de responder solo ante Presidencia. Cabe la posibilidad, además, de incrementar el número de grupos de la actual unidad de escoltas, lo que da pie a sospechar la posibilidad de que éstos acaben asumiendo la protección de Puigdemont en Waterloo. Máxime teniendo en cuenta que Torra lleva ya gastados más de 40.000 euros en viajes a Bélgica, lo que muestra su falta absoluta de escrúpulos a la hora de derrochar recursos públicos para satisfacer a su ventrílocuo.

Resulta de una irresponsabilidad manifiesta los continuos intentos del Govern para usar los Mossos d'Esquadra a su antojo. Si Puigdemont y sus socios ya se excedieron en sus competencias durante los meses en los que se fraguó la asonada separatista del procés, ahora Torra parece querer completar esta tarea reclutando agentes destinados a una unidad de escoltas que operará al margen de los mandos de la policía autonómica.

Torra, carente de estabilidad parlamentaria y a la espera de las consecuencias de la sentencia del juicio del 1-O, es un sonámbulo político cuyo único propósito es retener el poder para Junts per Catalunya, amenazado electoralmente por ERC. Si le quedara un ápice de dignidad, al menos, no contaminaría a los Mossos con sus tóxicas trapacerías.

En desagravio de Múgica, Pagaza y los otros 9 socialistas humillados por Sánchez
EDUARDO INDA okdiario  7 Abril 2019

El pensamiento único no tiene límites. Es insaciable. Su afán por reescribir la historia le ha llevado a reformular tantos epígrafes de nuestra memoria que todo lo que sabíamos a través de los especialistas en la materia o por nuestros maestros ha quedado obsoleto. Falsamente obsoleto, pero obsoleto al fin y al cabo porque del lado de la neutralidad y la verdad no hay nadie. O sí, unos pocos que dan la cara, como OKDIARIO, y una mayoría silenciosa que acepta los abusos de ese pensamiento único al más puro estilo cristiano: poniendo la otra mejilla día sí, día también. Especialmente miserable me resulta el intento de la izquierda por borrar del imaginario colectivo la existencia de una banda terrorista, ETA, que asesinó a 857 compatriotas, secuestró a tres o cuatro decenas, hirió y/o extorsionó a miles, dejó tocados psicológicamente de por vida a cientos de miles y causó un terror colectivo que perdurará varias generaciones.

Llegados a este punto, cualquiera diría que ETA jamás existió. O que fue una guerra, como la Civil, de malos contra malos. Esto es tan vomitivo como equiparar moralmente a los nazis con los judíos, a los bosnios de Srebrenica con las malnacidas huestes de Mladic, a los 30.000 desaparecidos argentinos con las Juntas Militares o a las víctimas de abusos sexuales con los sacerdotes pederastas. Contra la banda terrorista no cabe olvido ni perdón. Menos aún, el negacionismo o el relativismo moral.

El PSOE de Felipe González no fue dudoso al respecto aunque se pasase de acelerón en la lucha contra el terrorismo por GAL interpuesto. Pese a aquella salida de pata de banco del “Movimiento de Liberación Nacional Vasco”, a Aznar pocos peros se le pueden poner en la materia. Entre otras cosas, porque detenta la condición de víctima y porque tuvo de ministro enseña a un Jaime Mayor Oreja que es el que mejor calibró lo que era, lo que es y lo que será esta gentuza. Fue José Luis Rodríguez Zapatero el que otorgó estatus de interlocutores a los criminales, el que forzó la máquina para anular su ilegalización y el que negoció el fin del matonismo a cambio de meter a los matones en las instituciones, por cierto, cuando esta panda de mafiosos estaba en sus estertores.

De aquellos polvos vienen estos lodos. El socialismo dejó de ser fiable desde que se fue un Felipe González al que jamás nadie le podrá negar sentido de Estado, haber gobernado para la mayoría de los españoles y/o haber chalaneado con los terroristas. Zapatero fue la quintaesencia de la traición moral a los españoles de bien con el chivatazo del Faisán como repugnante epítome de una manera de hacer las cosas que acabó por destrozar su legado. Y Sánchez, como en todo, deja reducido al segundo presidente socialista de la democracia a la condición de mero aprendiz del mal. Ciertamente, el marido de Begoña Gómez ha mejorado el concepto que teníamos de ZP.

¿Qué se puede esperar de un sujeto que llegó a Moncloa con los votos a favor de todos los enemigos de España, desde Podemos hasta los golpistas, pasando por los proetarras de Bildu? Un presidente con estos antecedentes es capaz de cualquier cosa. Un individuo que acepta los “síes” de quienes han perpetrado un golpe de Estado ocho meses antes y de quienes asesinaron a 11 compañeros de partido es un indeseable, un ADN que no es de fiar, mala gente en resumidas cuentas.

Pedro Sánchez no es el más listo de la clase pero seguro que no se le escapa que ETA asesinó a 11 compañeros de partido: Germán González, Vicente Gajate, un simple afiliado como el anterior, el senador Casas, Fernando Múgica, Fernando Buesa, Juan María Jáuregui, el ex ministro de Sanidad Ernest Lluch, los concejales Elespe y Priede, el jefe de la Policía Municipal de Andoain, Joseba Pagaza, e Isaías Carrasco, cuyo gran delito era también poseer un carné con un puño y una rosa. Por no hablar de otras tres víctimas que no eran socialistas pero estaban muy próximos al partido fundado por el otro Pablo Iglesias: Paco Tomás y Valiente, Eduardo Puelles o mi compañero José Luis López de Lacalle.

Once personas que seguro se estarán revolviendo en sus tumbas al presenciar los acontecimientos de esta semana. Once socialistas cuyas once familias andarán entre alucinadas e indignadas contemplando al actual líder del partido salvando sus seis decretazos de la mano manchada de sangre de Bildu. Once sagas de huérfanos que se debieron llevar las manos a la cabeza al leer el viernes en este periódico que el libro Moción de la periodista Lucía Gómez Lobato desvela otra ignominia que desconocíamos: cómo el ahora presidente del Gobierno subió a la cafetería privada del Congreso para “agradecer” personalmente a Bildu sus dos “síes” en la moción de censura.

Tan o más repulsivo moralmente se antoja lo acontecido esta semana en el Parlamento Vasco. El PSE, es decir, la sucursal del Partido Socialista, dijo “sí” a la ley para el reconocimiento a las víctimas de “abusos policiales” que no es sino una nueva forma de equiparar a los etarras con la Policía y la Guardia Civil. El tiro, y desgraciadamente nunca mejor dicho, les salió por la culata: un parlamentario proetarra llamó “nazis de Núremberg” a los miembros de la asociación policial Jusapol presentes en la sesión. El Grupo Popular, comandado por Alfonso Alonso, tomó las de Villadiego tras el rebuzno de una mala bestia llamada Julen Arzuaga. Los socialistas no sólo no se inmutaron sino que dieron carta de naturaleza a una ley basuresca a más no poder. Y que no me vengan con el cuento chino de que Bildu no es ETA porque el 25% de sus cargos institucionales estuvo en la banda o colaboró con ella.

Ni el fin justifica los medios ni todo vale en la vida. Es una traición moral infinita acostarte políticamente con quienes mataron vilmente a tus correligionarios; con quienes dejaron sin padre a once familias; con quienes segaron de por vida proyectos, ilusiones, emociones y sentimientos. Otro motivo más para que los socialistas de bien den la espalda a quien se está cargando un partido que tanto aportó para consumar el regreso de las libertades a nuestro país, aun a fuerza de perder a 11 de los suyos en el camino. Lo que nadie nunca pudo sospechar es que la sangre de 11 compañeros se fuera por el sumidero de la historia por culpa de un secretario general que antes pacta con el diablo que con Dios. Nunca en 40 años uno solo hizo tanto daño a tantos.

Cosas terribles están pasando en España
Roberto L. Blanco Valdés La voz 7 Abril 2019

Mientras la política española se hunde en un barrizal de indignidad nunca antes conocido, cosas terribles pasan en nuestro país casi inadvertidas. Una de ellas tuvo lugar esta semana en el Parlamento vasco, para vergüenza de sus protagonistas.

El jueves aprobaron allí el PNV y el Partido Socialista de Euskadi la reforma de la ley de 2016 de «reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos en el contexto de la violencia de motivación política en la Comunidad Autónoma del País Vasco entre 1978 y 1999», conocida, no sin motivo, como de ley de abusos policiales. No sin motivo, porque la norma, cuyo título constituye ya una entrega escandalosa al relato político de ETA, extiende una sombra de duda sobre toda la acción policial que tuvo lugar en el País Vasco para combatir el terrorismo.

Durante el debate, el diputado de Bildu Julen Arzuaga se dirigió a las asociaciones policiales y de víctimas que seguían la sesión y las calificó de «lobby infecto y asqueroso». «Ustedes -dijo Arzuaga- son los nazis que protestan porque hubo un juicio en Nuremberg, son los franquistas que luchan para que no haya un reconocimiento de sus vulneraciones de los derechos humanos».

Esa vileza la vomitó un diputado del partido heredero de los defensores del asesinato de 206 guardias civiles, 149 policías nacionales, 13 ertzainas y 14 policías municipales. Por previsible, tal infamia ofende menos la decencia, en todo caso, que la vergonzosa actuación en este tema del PSOE. El jueves votó una ley ignominiosa que desjudicializa las presuntas vulneraciones de los derechos humanos cometidas por la policía y las pone en manos de ¡comisiones políticas!, lo que resulta sencillamente inconcebible en un Estado derecho.

Ya antes, el Gobierno de Sánchez había retirado, en contrapartida del apoyo del PNV a la censura contra el Ejecutivo de Rajoy, el recurso de inconstitucionalidad presentado por aquel frente la ley de abusos policiales que ahora se reforma. Y es que una norma similar aprobada en Navarra en el 2015 fue declarada parcialmente inconstitucional, hace unos meses, porque las aludidas comisiones políticas se apropiaban según el TCE de potestades que sólo pueden corresponder a los jueces y al fiscal.

El PSOE argumenta que exigió a cambio de la retirada del recurso la reforma de la ley vasca de abusos policiales, para evitar así su inconstitucionalidad. Pero al margen de que se haya alcanzado o no tal objetivo, lo que decidirá el TCE tras el nuevo recurso ya anunciado del PP, lo que no han explicado los socialistas es por qué votan una ley tan vergonzosa. Aunque la verdad es que tal explicación resulta innecesaria: al igual que los ignominiosos precios que el PSOE tuvo que pagar en el pasado para llegar a la Moncloa, este es uno más de los que deberá abonar para seguir allí tras las generales con el sostén de Bildu, el PNV y el golpismo catalán.

La cocina
Lo que se cocinó en aquella cena navideña fue esta reinserción ética de Otegui en un pragmático frente de izquierdas
Ignacio Camacho ABC 7 Abril 2019

Esos tipos que esta semana volvieron a hacer sonar «la voz de ETA» -Alfonso Alonso dixit- en el Parlamento vasco son los mismos que un día antes habían permitido a Sánchez salvar en el último extremo su política de decretazos. Nada tiene, pues, de extraño que el Gobierno no haya replicado con la debida contundencia a los escupitajos verbales que los batasunos dedicaron a las Fuerzas de Seguridad del Estado. A lo largo del último año el bloque de la moción de censura ha sufrido en su cohesión algunos altibajos pero en los momentos decisivos ha permanecido intacto. Y esa amalgama de aliados es la única fórmula con que el presidente puede asegurar su continuidad en el cargo después de que Rivera haya negado cualquier posibilidad de respaldo «activo o pasivo» de Ciudadanos. Ya no es posible llamarse a engaño: extinguido cualquier chispazo de disidencia interna al liderazgo, la posición del PSOE como partido constitucionalista ha caducado.

La posibilidad, más que viable, de una renovación del mandato sanchista estará condicionada por ese desplazamiento. Todos sus socios actuales y futuros, desde los nacionalistas a Podemos, son fuerzas anticonstitucionales que llevan en su programa un cambio de modelo y, si las circunstancias les favorecen, se hallarán en condiciones de imponerlo. No se trata ya sólo de los separatistas catalanes, empeñados en la convocatoria de un referéndum: el PNV y Bildu han redactado un borrador de reforma estatutaria que consagra un Estado confederal de hecho. Aunque la campaña zen de Sánchez trate de quitar hierro al asunto cenital que está en juego, la explícita, arrogante brutalidad de los bildutarras ha venido a poner de manifiesto que la continuidad del proyecto Frankenstein representa un peligro serio de desmantelamiento político y jurídico de la España que conocemos.

La inadmisible crecida dialéctica de los legatarios de ETA simboliza algo aún más inquietante que su patente nostalgia de la violencia. Demuestra que son perfectamente conscientes de que ha llegado el momento de ajustar las piezas y acompasar la presión autodeterminista del nacionalismo vasco con la de la Cataluña insurrecta, en consonancia con el acuerdo de colaboración recién suscrito entre Bildu y Esquerra. Todo ello ante el apocamiento de un Gabinete socialista incapaz de salir en defensa de las víctimas insultadas con una petulancia canallesca, y bajo la mirada impasible de un Urkullu que recordaba la impiedad cómplice de los pactos de Estella. El episodio, de una insensibilidad truculenta y siniestra, otorga sentido retroactivo a aquella cena navideña que Otegui e Idoia Mendia cocinaron con sonriente -y sonrojante- connivencia. Y confirma la sospecha de que lo que de veras se guisó en esos fogones de la vergüenza fue el blanqueo del posterrorismo, su reinserción ética en el contexto cínicamente pragmático de un frente de izquierdas.

Ningún voto puede quedarse en casa
 larazon 7 Abril 2019

Si bien algunos analistas políticos señalaron la alta probabilidad de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hubiera elegido la fecha del 28 de abril, justo después de las festividades de Semana Santa y con la mayoría de las comunidades autónomas sin actividades escolares, para desmovilizar el voto del centroderecha y compensar así la alta abstención socialista que preveían las encuestas, lo cierto es que esos mismos sondeos revelan que, con similar índice de participación al de las últimas elecciones generales, la suma de PP, Ciudadanos y VOX podría llegar a 12,2 millones de votantes, es decir, un millón más de los que obtuvieron en 2016, consiguiendo un máximo histórico. Por el contrario, el PSOE y Unidas Podemos no llegarían a los diez millones, tanto por la caída de intención de voto del partido que lidera Pablo Iglesias, que no parece encontrar su suelo, como porque la bolsa abstencionista de los socialistas se mantiene en niveles anormalmente altos.

Como ya ocurrió en Andalucía, donde la candidata del PSA, Susana Díaz, vio como se quedaban en sus casas casi 700.000 antiguos votantes, todo indica que la irrupción de VOX puede atraer de nuevo a las urnas a un sector de la población que no encontraba una referencia política adecuada para participar, un fenómeno que no sólo no es nuevo entre la derecha más conservadora, sino que se presenta mucho más acusado en las elecciones autonómicas. Así las cosas, y aunque las encuestas mantienen que el PSOE será el partido más votado, pero sin los apoyos suficientes para seguir en La Moncloa, Pedro Sánchez va a centrar su campaña electoral en la lucha contra la abstención, con una estrategia basada en agitar el espantajo del miedo a la derecha, la manida propaganda del «doberman», pero tratando de no cortar todos los puentes con el partido de Albert Rivera, por si en la futura aritmética parlamentaria resultara insuficiente la suma con Podemos y tuviera que pactar con Ciudadanos.

Porque la otra alternativa, volver a depender de los separatistas catalanes y de los proetarras de Bildu, es, precisamente, la que está desincentivando a muchos votantes socialistas, que rechazan de plano lo que representan esas formaciones. Que los decretos de los viernes electorales tuvieran que tener el apoyo de los proetarras, los mismos que llaman nazis a nuestros policías y guardias civiles, es el mejor ejemplo. Sin embargo, y pese a que la movilización de la derecha está en su mejor momento y la de la izquierda en los mismos niveles que en 2011, cuando la mayoría absoluta de Mariano Rajoy, lo cierto es que la fragmentación del voto que supone la concurrencia de tres partidos es un hándicap que sólo puede corregirse buscando la mayor participación posible, con unas campañas enérgicas que no teman movilizar al mismo tiempo al adversario. Mantener el bajo perfil que, sin duda, buscaba Sánchez al marcar la fecha de las elecciones sería un error mayúsculo. Ni Casado ni Rivera ni Abascal pueden caer en la fácil tentación de apostar a unos supuestos índices de abstención, por más que los análisis demoscópicos así lo consignen. España no puede permitirse entrar en un nuevo período de inestabilidad política, con un Gobierno socialista de Pedro Sánchez que dependa de unos partidos que buscan en la debilidad de la Nación la oportunidad de avanzar en sus fines. Es imprescindible, pues, que desde el centroderecha se llame a las urnas, despreciando esas tácticas oportunistas que pretenden diferenciar los votos en útiles e inútiles. Muy al contrario, todos son muy necesarios y aunque, sin duda, sería mejor la concentración en un solo partido, lo esencial es conseguir los escaños suficientes para que el PSOE, al menos el que representa Pedro Sánchez, no gobierne.

El remordimiento del PSOE.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Abril 2019

EL PSE (PARTIDO SOCIALISTA DE EUSKADI) VOTA JUNTO AL PNV LA LEY VASCA DE “ABUSOS POLICIALES”. ISABEL CELÁA DICE QUE ES UNA CUESTIÓN DE DERECHOS HUMANOS.

Isabel Celáa defendió ayer en la rueda de prensa tras el Consejo de ministros que "se trata de un asunto de Derechos Humanos" justificando que la federación vasca del PSOE, el PSE-EE, votase junto al PNV a favor de la Ley de Abusos Policiales, con la abstención de EH-BILDU y de Elkarrekin-PODEMOS y el voto negativo del PP, que provocó su aprobación. El PP ha anunciado que la recurrirá ante el Tribunal Constitucional. La citada ley quiere reconocer a las víctimas de esos supuestos abusos policiales en el periodo comprendido entre 1978 y 1999. Precisamente el hecho de reconocer excesos en las actuaciones de la Policía Nacional o de la Guardia Civil en la lucha contra la ETA vuelve a la actualidad episodios de los que el PSOE está implicado de modo directo con el tema del GAL en la época de Felipe González. Pero es que también quiere dar por válidas las denuncias de malos tratos que sistemáticamente presentaban los detenidos de la ETA durante el proceso de detención o su estancia en dependencias policiales durante los interrogatorios.

Lo primero que resulta sorprendente es el intervalo de años que se fija de forma completamente aleatoria y que no contempla la realidad de la banda terrorista ETA. Hay que tener en cuenta que la ETA, que sigue sin disolverse y sin entregar el arsenal de armas que posee, se fundó en 1959 y desde entonces atentó primero contra el régimen de Franco y tras la transición a la democracia atentó con una crueldad inusitada. EL historial es muy amplio y contempla desde el asesinato del Guardia Civil José Antonio Pardines en junio de 1968; el atentado al Presidente del Gobierno del régimen de Franco, Carrero Blanco en 1973; el atentado en las consignas de la Estación de Atocha en Madrid en 1979; en el centro comercial de HIPERCOR en Barcelona en junio de 1987; el de las Casas Cuartel de la GC en Zaragoza y en Vic; etc. Hasta el último atentado reivindicado en España que fue en octubre del 2009 con una bomba lapa en el coche de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá en Mallorca. En ese amplio intervalo de años la ETA ha provocado casi novecientas víctimas mortales, unos 80 secuestros y miles de heridos con secuelas físicas y psicológicas. Y la maypría personas anónimas, niños, mujeres que estaban para su desgracia en el lugar y momento de los atentados. Lo que se llama cínicamente “daños colaterales”. Eso sí, no fue sino hasta hace un año en abril del 2018 cuando la ETA emitió un comunicado reconociendo el daño causado y pidiendo perdón.

Lo malo de ese comunicado es que no es en absoluto creíble y solo sirve para avalar la política de excarcelaciones y traslados de presos etarras a cárceles en El País Vasco, sin que ninguno de ellos de forma personal y sincera haya pedido perdón por sus crímenes.Una política que ha sido pactada por los Gobiernos del PSOE y del PP con José Luís Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy Brey y el peor de este "trío calavera", Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Y es que resulta vergonzoso el que sea precisamente el PSOE, que también tiene en sus filas a muchas de esas víctimas, el que ahora apoye esta ley que busca equiparar a los terroristas, que son los verdugos, con sus víctimas inocentes. Puede que el PSOE sienta remordimiento porque durante su mandato se permitieron acciones tan vergonzosas como la creación del terrorismo de Estado en forma del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación). Un grupo que asesinó a 20 personas, de las cuales 14 eran de la ETA. Los daños colaterales fueron las seis víctimas que confundieron con terroristas de la ETA. Especialmente espeluznante fue el caso de los etarras Lasa y Zabala.

Lo que parece es que ahora lo que se pretende es reconocer que también hubo víctimas por la parte de ETA, pero especialmente aquellos que, según su versión, fueron objeto de abusos policiales (supongo que se refieren a cualquier tipo de tortura). Es decir que no se respetaron sus Derechos Humanos. Y la verdad es que, aunque se reconoció en la Constitución de 1978 en su artículo 10 punto 2 que dice: "Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España", por aquella época tambien entraba en vigor la famosa ”Ley sobre seguridad ciudadana” de 6 de febrero de 1979, en la que se establecía un límite de siete días para que los terroristas detenidos estuviesen en estancias policiales hasta que fuesen ante el juez. Un periodo que se suponía que la policía disponía para intentar sacar información relevante en la lucha contra el terrorismo de la ETA. Este punto de la Ley fue, junto a otros tres, suprimido por el Tribunal Constitucional en diciembre del 1987. Y posteriormente algunos artículos han pasado al Código Penal.

Lo que queda en evidencia es que durante esos años 1982- 1996 gobernó el PSOE con Felipe González Márquez como presidente del Gobierno. El terrorismo era un asunto de Estado, así que parece lógico que determinados temas fuesen tratados en las Comisiones de Secretos Oficiales del Congreso, aunque eso solo es una suposición personal. También hay que considerar el clima de crispación y miedo que existía en toda España ante los innumerables asesinatos y atentados. Y tampoco debemos olvidar la actitud miserable de Francia de permitir que la ETA se refugiase en su país, en una especie de “entente” de que no hubiera atentados allí. Era evidente y vergonzoso el papel de connivencia de las Fuerzas policiales francesas y de su Gobierno que dejaban que el sur de Francia fuese un refugio seguro para los de la ETA. Sobre todo, en aquella parte que consideran los independentistas como las provincias vascas del norte de Euskal Herria: Lapurdi, Zuberoa, y Baxenabar, todas en la región de Nueva Aquitania. Una entente que sería posteriormente emulada por ERC diciéndoles a los de la ETA que no atentasen en Cataluña porque no era España.

Desde luego que nadie puede aprobar ni la creación ni la acciones del GAL convertido en terrorismo de Estado. Sin embargo, y aunque no sea atenuante ni excusa, se podría decir que la opinión pública española mayoritariamente lo aceptaba como una respuesta necesaria ante la crudeza del terrorismo salvaje e indiscriminado de la ETA. El GAL solo perdió ese apoyo cuando ese grupo equivocó sus objetivos y asesinó a personas inocentes. .

Pero todo esto entra en una estrategia mayor de pactos con sus actuales socios PNV y EH-BILDU, para que, en caso de recuperar el poder tras las elecciones generales de este mes y se repita la coalición en el Gobierno y Parlamento Foral de Navarra el próximo 28 de mayo, se cierre el tema de las transferencias ya pactadas para la plena autonomía de El País Vasco, pero sobre todo, para lanzar de modo definitivo el tema de la anexión de Navarra vía referéndum tal y como recoge la Constitución de 1978 en su Disposición Transitoria cuarta, que dice lo siguiente: “En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos”.

Está bastante claro lo que espera a España si vuelve al poder este PSOE con Pedro Sánchez. Porque miente, miente gravemente a los españoles al decir que no permitirá la independencia de Cataluña, mientras ha estado durante su mandato haciendo concesiones, tratando al Gobierno de Joaquim Torra como a un igual y creando unas mesas de diálogo que, además, iban a contemplar la figura de un “relator”, o sea un intermediario. Y en cuanto a El País Vasco, nada mejor que asegurarse su apoyo mediante generosas aportaciones económicas y ese pacto de concesiones de competencias, el tema de Navarra y la aprobación de esa infame Ley de abusos policiales. No sé que pensará Felipe González de todo esto y si se callará como está haciendo esa parte del PSOE que no hace nada para detener esta indignidad a la que le lleva Pedro Sánchez y sus secuaces.

¡¡¡VOTAR PSOE ES VOTAR ALOS GOLPISTAS Y ENEMIGOS DE ESPAÑA!!!

¡¡¡EL PSOE TIENE MUCHO POR LO QUE PEDIR PERDÓN, PERO NO EN MI NOMBRE!!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

El escritor enumera en La Razón a todos los cargos socialistas asesinados a manos de los terroristas
Ussía pulveriza a Sánchez con esta escalofriante sentencia: "Necesita a Bildu-ETA para seguir con sus aviones"
Juan Velarde. Periodista Digital 7 Abril 2019

Alfonso Ussía se marca este 7 de abril de 2019 en La Razón un soberbio artículo en el que recuerda a todos los cargos socialistas asesinados a manos de la banda terrorista y para pulverizar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no ha tenido el menor empacho en echarse en manos de su brazo político, es decir Bildu:

Sánchez se ha sumado a la Ley vasca de Abusos Policiales. Entre guardias civiles y policías del CNP, casi cuatrocientos asesinados. Sánchez se sostiene gracias al apoyo de Bildu. Bildu es la herencia de la ETA. Isaías Carrasco, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Ha dicho Teresa Jiménez Becerril, que jamás un político francés pactaría con los terroristas del Bataclan. Sánchez habla, pacta y acuerda hipotecas, en nombre de todos los españoles, con Arnaldo Otegui, etarra, batasuno y bilduetarra. Jose Luis López de Lacalle, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Sánchez, vista la reacción negativa que ha causado su cercanía a Bildu, intenta ahora desmarcarse de su infamia. Pero nada se ha roto entre el Gobierno y Bildu. Fernando Múgica Herzog, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Detalla Ussía que las amistades de Sánchez con los bilduetarras han sido la tónica de esta breve legislatura del presidente:

Según informa LA RAZÓN en portada, Sánchez y Bildu han votado juntos y en el mismo sentido el 60% de las leyes, 58 de 95 iniciativas. Fernando Buesa, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

A Sánchez, nada le importa excepto el cumplimiento de sus venganzas y la agradable vida en La Moncloa, con sus aviones, helicópteros y suntuosos gastos suyos y de su mujer, secretos de Estado. Para ello necesita a Bildu. Juan María Jáuregui, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Sánchez ha puesto en marcha la entrega inmediata de Navarra al País Vasco. Exigencia del PNV y apoyo entusiasta de los herederos del disparo en la nuca. Ernest Lluch, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Pese a la superficialidad del personaje, el escritor avisa del riesgo que existe con Sánchez:

Sánchez es un chisgarabís. Pero peligroso. La mentira como único argumento para afianzarse en el poder desde el poder, puede producir muy buenos resultados. Lo que nadie entiende es la mansedumbre y la entrega de otros dirigentes socialistas y una alta proporción de sus votantes, que permanecen callados ante su política de disolución de España, el más antiguo Estado de Europa. El pacto Sánchez-Otegui certifica su sociedad con los proetarras. Froilán Elespe, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

El PNV ha puesto el precio y Sánchez lo ha asumido. Un nuevo concepto de Estado. El PNV, según su presidente recientemente fallecido, Javier Arzallus, el cosechador de los frutos caídos del árbol zarandeado por la ETA. Juan Priede, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Ante el ataque brutal y violento del proetarra Arzuaga a la Guardia Civil y CNP en el Parlamento vasco, el Gobierno de Sánchez y su ministro del Interior el inefable y ya manchado para siempre Grande-Marlaska han guardado un vergonzoso silencio. Joseba Pagazaurtundúa, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Carmen Ladrón de Guevara, abogada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo: "Resulta paradójico que aquellos que siguen sin condenar la violencia de la ETA, el asesinato, la amenaza y la extorsión, llamen nazis a los que han protegido y velado por nuestras libertades y el Estado de Derecho". Enrique Casas, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Mientras se camufla tras los huesos de Franco, que por otra parte le importan un bledo, el perverso chisgarabís, el nuevo rico, el gorrón del aire, traza sus líneas futuras con la regla que le han regalado los separatistas y los bilduetarras. Vicente Gajate, socialista asesinado por la banda terrorista ETA.

Jamás perdonaremos los españoles a Rajoy y Soraya, o Soraya y Rajoy, que tanto monta, monta tanto, por no haber convocado elecciones y dejarnos en manos de este resentido y sus socios separatistas, estalinistas y bilduetarras. Germán González, socialista asesinado por la banda terrorista ETA. Y nada más que añadir.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

Sánchez, Bildu y el pacto de la serpiente
FRANCISCO ROSELL El Mundo 7 Abril 2019

Muchos ríos de tinta han discurrido sobre el supuesto beso a la manera mafiosa entre quien encarnó el poder político en la Italia de la posguerra mundial hasta derruirse a causa Tangentópolis, Giulio Andreotti, siete veces presidente y 20 ministro, y el sanguinario jefe de Cosa Nostra, SalvatoreTotòRiina, condenado a 13 penas de cadena perpetua. De ese modo característico de organización secreta, habrían sellado así un aparente pacto del diablo entre el Estado y la Mafia para borrar la línea divisoria entre la ley y el delito.

Aquel ósculo casi imperceptible que el capo mafioso depositó, al parecer, en la mejilla de Il Divo, encierra la escena capital de la película de igual título. En esta cinta, el napolitano Paolo Sorrentino retrata a aquel divino, por eterno, dirigente de la Democracia Cristiana y senador vitalicio que, según la Corte de Apelación, había sostenido "una auténtica, estable y amistosa disponibilidad (...) hacia los mafiosos hasta la primavera de 1980". No obstante lo cual, aquel profesional del poder se fue de rositas al haber prescrito el delito.

"¿Usted me ve besando a Andreotti?", objetó el padrino Riina al ser inquirido. Al tiempo, eso sí, proclamaba su consideración por "un caballero" en cuyo modo de hacer política se reconocía. Al margen de la plasmación afectuosa de esa componenda -se ironizaba con que no cuadraba en un Andreotti que, si acaso, besó, en su vida, un par de veces a su esposa-, pocas incógnitas se albergan ya de que la Piovra, el pulpo gigante que designa a la Mafia, se adueñó del Estado y lo aprisionó entre sus tentáculos.

De igual manera, sin existir evidencia gráfica de que se haya refrendado mediante alguna muestra de común cariño, sí que hay constancia de cómo Pedro Sánchez ha hecho que pasara lo que dijo que nunca pasaría: pactar con Bildu, el brazo político de la banda terrorista de ETA. ¿Cabe imaginar a Macron sacar adelante una votación con los secesionistas corsos, a diferencia de un Sánchez que no tiene ningún escrúpulo en plegarse por su ambición de poder? Ha pasado de darse el abrazo con Ciudadanos a darse el pico con la serpiente del separatismo filoetarra.

Certifica así que está dispuesto a lo que sea y como sea con tal de permanecer en el poder, rebasando si menester es todas las líneas rojas. Merced al voto determinante de Bildu, que se regodeó con los ruegos del PSOE, la Diputación Permanente del Congreso convalidó el jueves media docena de decretos electoralistas que permitirán a Sánchez ir al encuentro de las urnas en condiciones de ventaja.

En pago, blanquea a los filoetarras que se concedieron al día siguiente bailar sobre las tumbas de sus víctimas en un pleno del Parlamento vasco en el que, con el voto de los socialistas, se humilló a la Policía. Con la excusa de depurar extrajudicialmente los abusos policiales que se pudieran haber registrado entre 1979 y 1999, se busca avalar el relato etarra sobre un supuesto conflicto entre dos frentes, cual remedo de cuarta guerra carlista. Mejor le valdría a Sánchez atenerse al consejo del ex alcalde socialista de Madrid Enrique Tierno Galván: "El poder es como un explosivo, o se maneja con cuidado, o estalla".

Claro que, si no te importa que tus socios independentistas escupan a tu ministro de Asuntos Exteriores, por qué habría de molestarte que los defensores del terrorismo de ETA insulten a las Fuerzas de Seguridad del Estado comparándolas con los "nazis de Núremberg", mientras la presidenta de la Cámara ampara al energúmeno y el lehendakari se cruza de brazos. No es ya que hayan dejado solos a los muertos, como en el poema elegíaco de Bécquer, es que se afrenta su memoria y se deja en un estado de indefensión a quienes pagaron un alto precio por la defensa de la democracia y la libertad en España.

Va a resultar una trágica profecía lo que, coincidiendo con el vil asesinato en 1998 en Sevilla del matrimonio Jiménez Becerril a manos de ETA, uno de sus criminales en serie, Juan Ignacio de Juana Chaos, vociferó relamiéndose de placer: "Me estoy tragando todas las noticias del atentado de Sevilla. Me encanta ver las caras desencajadas que tienen". Con aquel festín de sangre, el carnicero fanfarroneaba de haber comido para un mes. "En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajadas limpias", auguraba aquel desalmado para el que luego cargos socialistas reclamaron prisión atenuada sometiéndose al chantaje de su huelga de hambre.

Pocos imaginarían que la burla procaz de este Hanníbal Lecter, que festejaba los sepelios requiriendo champán y marisco, a la vez que se reía a mandíbula batiente de las lágrimas de los huérfanos, fuera una premonición hecha realidad en la sonrisa de hiena de Otegi y los suyos tras los requiebros hechos desde La Moncloa.

Justo a los pocos meses de aquella estomagante foto con la dirigente socialista Idoia Mendia, bajo el titular periodístico La mejor receta de la política. Aquel fraternal menú de Navidad sólo movió la marcha del PSOE de José María Múgica, cuyo padre fue asesinado por ETA, pero de nadie más, por mucho malestar que desencadenara en las filas socialistas. Bamboleándose entre la indiferencia y la indignación, se facilita que a una calamidad la supla otra peor.

Sánchez marcha por la senda de Zapatero cuando con la mano derecha firmaba el Pacto Antiterrorista con el PP y con la otra autorizaba negociaciones bajo cuerda con ETA por medio de Eguiguren, a quien aquél le confiaría que se planteó conceder indultos a presos de ETA en la tregua del 2006. Con perspectiva del tiempo transcurrido, cobra una nueva dimensión y sentido el encuentro reservado que el pasado 8 de septiembre -tres meses después de la investidura Frankenstein que entronizó a Sánchez con sólo 84 escaños- sostuvieron Zapatero y Otegi en el mismo caserío de Elgóibar donde tuvieron lugar los contactos entre el PSOE y ETA, a instancias del ex presidente, que fraguó aquella tregua-trampa que se interrumpió con los brutales asesinatos de dos inmigrantes ecuatorianos en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas.

Aunque aparentemente la cita reservada fue auspiciada por Otegi y guiada por su deseo de conocer personalmente a quien se había referido a él como un hombre con un "discurso de paz", obviando su pasado terrorista y su participación en el atentado contra un hombre clave de la Transición como Gabriel Cisneros, parece que Zapatero estableció una conexión que se ha revelado propicia para quien parece resuelto a conectar los contenciosos vasco y catalán para que implosionen a la vez subvirtiendo irremisiblemente España. No en vano Bildu colabora estrechamente con ERC -con quien a su vez persigue pactar el PSC en Cataluña-, e irán coaligados a los comicios europeos.

El resucitado Zapatero, aquí y en Venezuela al servicio de Maduro, con su pacto mefistofélico con los nacionalistas y su empecinamiento en resucitar aquella bipolarización cainita que entenebreció siglo y medio de la Historia de España, pero que parecía felizmente suturada con una modélica Transición, mudó de raíz el PSOE que heredó de González y ahora sirve de modelo a Sánchez. Zapatero, lejos de ser un rehén nacionalista, compartió los intereses de éstos persiguiendo el aislamiento y el fraccionamiento del PP, y su sucesor lo secunda cuando debiera saber que, cuando el diablo reza, engañar quiere.

A este propósito, se hace presente, si bien cambiando de destinatario, la epístola moral que, en una encrucijada similar como la que de estos días en las Cortes y en el Parlamento vasco, le dirigiera Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA, al entonces líder del PSE, Patxi López. "Patxi -le interpelaba con vigor y coraje-, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos, Patxi! ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!".

Aquel "tú me dijiste que nada de eso pasaría" resuena como un aldabonazo en la conciencia de muchos demócratas, pese a que haya que convenir con Maquiavelo que "los hombres son tan obedientes a los apremios del presente que aquél que miente halla siempre a quien se deja engañar".

A resultas de esa deriva, en vez de contener el proceso independentista desatado en Cataluña, éste se extendería a gran parte de España, lo que podría en riesgo su existencia como nación. Todo como colofón de aquel movimiento tectónico que se desencadenó en diciembre de 2003 cuando Maragall, alzando el brazo de Zapatero, a cuya elección como secretario general del PSOE contribuyó, marcó el surgimiento de una asimétrica España confederal en la que Cataluña decidiría sobre su propio destino, al tiempo que se reservaba hipotecar el de España.

Un aventurero Zapatero había proclamado que aceptaría el nuevo Estatuto que saliera de un Parlamento en el que sería decisorio el voto independentista de un Carod-Rovira que se echó al monte de Perpiñán pactando con ETA que Cataluña quedara fuera de la línea de fuego de la organización terrorista.

En este lapso, como ya se registrara durante la II República, se ha corroborado lo inútil que resulta intentar saciar la voracidad de los partidos nacionalistas, pues eso supone desconocer su naturaleza e ignorar que hasta que no consigan su objetivo último no pararán. Mientras tanto, entregada al desentendimiento del avestruz, la gente se empeña en desoír los mensajes de la Historia, en vez de atenderlos para evitar el retorno a dolorosas encrucijadas.

Sánchez, como antes Zapatero, difícilmente podrá lograr el acomodo constitucional del nacionalismo soberanista, cuyas algaradas achacan a la política cimarrona del PP. Es más, al igual que ocurrió cuando Maragall recurrió a ERC para sobrepasar a Convergència, la estrategia cortoplacista del PSOE puede provocar que el PNV no se limite a recoger las nueces del árbol que agitan los filoetarras, como esta misma semana cosechando nuevas transferencias, sino que se radicalice para no perder pie con un Bildu con quien tiene firmado un borrador de nuevo Estatuto vasco desafiantemente inconstitucional.

Como ponderó el gran escritor y político Benedetto Croce, al ver cómo su país se rendía sin lucha al fascismo, "ni lejanamente se me hubiera ocurrido pensar que Italia se dejara quitar de las manos la libertad que le había costado tantos esfuerzos y que su generación la consideraba conquistada para siempre". Pero, ante la felicidad gozosa de protagonista del Titanic que no repara en el hundimiento hacia el que se precipita chocando con el inadvertido iceberg, ¡qué han de importar estas bagatelas a un gobernante que hace de la conservación del poder su máxima preocupación!

Mucho menos si la ciudadanía se mueve entre el dulce letargo y la honda apatía, y se muestra fácil contentar con un par de arrumacos y jeribeques como los que se prodigan en estas vísperas electorales. De producirse una reedición del Gobierno Frankenstein por Sánchez, quien pretenderá además presentarlo como irremediable a causa de la ceguera de los constitucionalistas, habrá que exclamar como aquel eximio Lord del Almirantazgo británico: "¡Otra victoria más y estamos perdidos!".

Juicio al 'procés'
Los Mossos como policía política: del deber de obediencia a la obediencia debida

María Jamardo okdiario  7 Abril 2019

El Supremo fijó como doctrina que, en un Estado de Derecho, la obediencia a la ley de los agentes está por encima de la 'debida obediencia' a sus mandos

No sólo la intencionalidad política y el uso partidista de las instituciones son capaces de nublar la visión de lo que en realidad acontece en la vida de un país. Marginar el papel predominante que, en muchas ocasiones, juegan ciertas terminales mediáticas y subestimar su capacidad de manipulación de la opinión pública sobre ésta, es negar la evidencia. La actuación de los Mossos d’Esquadra durante los días previos al referéndum ilegal de 2017 en Cataluña y el propio 1-O quizás sea el cruce más paradigmático entre ambas.

La policía autonómica dependiente de la Generalitat no está siendo juzgada en el Tribunal Supremo -sus mandos lo serán en la sede de la Audiencia Nacional, como el mayor Trapero o la intendente Laplana, y otros tantos lo son, investigados por su presunta “inacción”, en un juzgado de Cornellá, léase los comisarios Ferrán López y Juan Carlos Molinero- pero buena parte de los testimonios prestados por guardias civiles y policías nacionales apuntan monolíticamente hacia ellos. Quienes se emplearon para impedir una consulta declarada ilegal, por mandato judicial, revelan cómo el papel que jugaron los Mossos, institución armada, en la preparación y culmen de la ‘hoja de ruta’ políticamente trazada, fue determinante.

De acuerdo con la ley española, cualquier miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado -y, le pese a quien le pese, los Mossos lo son aunque sus competencias operativas hayan sido transferidas a una autonomía- está obligado al “no cumplimiento de una orden que constituya delito o infrinja el ordenamiento jurídico”. Y qué hay más contrario al español que subvertir el orden constitucionalmente establecido. Los “binomios” de agentes ante la encrucijada: atender a sus mandos ejecutivos, y a lo dispuesto por éstos previo encargo político, o negarse, cumplir la ley y correr el riesgo de ser señalados como traidores y expedientados por el Cuerpo, como sucedió a muchos de ellos.

Quizás a algunos les sorprenda saber que, en marzo de 2018, mucho antes de la apertura del juicio que nos ocupa, el propio Tribunal Supremo ya se había pronunciado sobre este extremo. El Pleno de la Sala Quinta, de lo Militar, dictaba el año pasado una sentencia en la que establecía que, en un sistema democrático, no cabe la exención de responsabilidad “por razón de la obediencia debida”. O lo que es lo mismo, en un Estado de Derecho no cabe la omisión del deber de obediencia a la Constitución, por ejemplo, por razón de “la obediencia debida” a los superiores jerárquicos, orgánicamente establecidos, incluso aunque el comportamiento no sea activo, sino pasivo.

El Tribunal Supremo establece que no es posible ocultarse tras la orden de un mando superior para incumplir la ley y eludir responsabilidades

Hacerlo es propio de sistemas autoritarios donde se defiende que quien manda ordena una cosa que debe ser cumplida, aunque infrinja la ley, y quien cumple no tiene responsabilidad alguna más allá de limitarse a cumplirla. El Alto Tribunal lo subraya: “Lo que no ocurre en el sistema democrático constitucional en el que prima el cumplimiento de la ley, de la que proviene toda autoridad, y no es posible ocultarse detrás de una orden para incumplir una ley y no tener responsabilidad; nadie está por encima de la ley”. Nadie, ni siquiera “la nostra policia” política.

El Ministerio Público sostiene en el juicio del Supremo que los máximos responsables de los Mossos d’Esquadra “se sumaron al plan secesionista” y pusieron a su servicio a la policía autonómica, cuya actuación fue “imprescindible para proteger las acciones dirigidas a la celebración del referéndum”. Así lo refleja en sus escritos de acusación. Vamos, que tuvieron un papel de “especial relevancia” en el desarrollo del ‘procés’. Para la Fiscalía, la “capacidad investigadora e ‘intimidatoria'” de los Mossos al servicio de la organización y de los fines independentistas fue “imprescindible para proteger las acciones dirigidas a la celebración del referéndum, dedicándose a funciones impropias de un cuerpo policial”.

Les acusa, entre otros actos, de realizar seguimientos a otros cuerpos policiales, de entorpecer su labor y en ocasiones, incluso, de oponerse físicamente a sus miembros actuantes, a los que como se suele decir en lenguaje coloquial ‘dejaron tirados’. De ahí que en estas últimas semanas asistamos a los interrogatorios intensivos de efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional, solicitados como testigos por los fiscales, que narran en primera persona cómo sufrieron dicha acometida en sus propias carnes.

Que Carles Puigdemont, tras anunciar en junio de 2017 la fecha y pregunta del referéndum, realizase cambios profundos en el departamento de Interior, con Joaquim Forn al frente, y en los mandos de los Mossos, no fue arbitrario. El entonces presidente de la Generalitat, hoy fugado de la Justicia española, lo hizo con el ánimo de lograr la lealtad del cuerpo policial a sus propósitos de seguir adelante con el referéndum, ilegal, proclamado. Algo que la Fiscalía, en el transcurso del juicio del Supremo, va demostrando según avanzan las jornadas.

Los líderes independentistas catalanes usaron la lealtad de los Mossos para lograr sus propósitos y celebrar un referéndum, judicialmente, declarado ilegal.

Cierto es que el tribunal que preside el juez Marchena no va a determinar, en ningún caso, la responsabilidad penal de los mandos de los Mossos, ni de aquellos de ellos que los secundaron, en los días de autos. Pero sí tomará como prueba en contrario a la versión de las defensas de los líderes independentistas catalanes, si así resulta acreditado, que “los Mossos se pusieron completamente del lado de la rebelión”. Tal y como afirmaba, rotundo, el fiscal Fidel Cadena al comienzo del juicio.

Poco importa si sus máximos responsables retroceden sobre sus pasos y aseguran, ahora, en las declaraciones prestadas bajo juramento, que ellos avisaron de que cumplirían con el auto judicial que prohibía el referéndum. No olvidemos que, dado que están también acusados por sus actos, en la Audiencia Nacional, se benefician de un estatuto jurídico específico en el que no estaban obligados a contestar aquello que pudiera perjudicarles en su futura defensa. La sensación, desde fuera, es que buena parte de los Mossos, sus mandos mediante, traicionaron entonces a España como ahora lo están haciendo con sus jefes políticos, en la Sala.

La clave es que la tan demandada publicidad del juicio les está jugando, a todos ellos, una muy mala pasada. Acostumbrado el independentismo a que los ‘inconvenientes’ legales no existiesen para sus aspiraciones y a que sus medios de comunicación afines amplificasen las versiones sesgadas, o le pusiesen sordina a ciertas imágenes del 1 de octubre, resulta que cualquier ciudadano convertido en ‘observador’ del juicio en el Supremo está escuchando datos contrarios de guardias civiles y policías nacionales. Por eso andan los abogados Jordi Pina y André Van den Eynde –chapeu Xavier Melero que juega, jurídicamente hablando, en otra liga y se desmarca- tan apurados intentando desacreditarlos. Que se vean los vídeos, ¡que se vean!.

La derrota del vencedor
JAVIER REDONDO El Mundo 7 Abril 2019

La ley de abusos policiales otro torpedo contra democracia.

La Ley de Reconocimiento y Reparación de Víctimas de Vulneraciones de Derechos Humanos aprobada el jueves en el Parlamento Vasco por PNV y PSOE es otro torpedo en la línea de flotación de la democracia; otro salto adelante en la reescritura de la narrativa que homologa dos fuerzas en presunto conflicto: ETA y Estado. Las trampas de estas normas con florido encabezamiento suelen camuflarse en la exposición de motivos. Ya había una ley similar que abarcaba el periodo 1960-1978. La nueva legislación, autorizada gracias también a que el Gobierno de Sánchez retiró el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el PP, estira el franquismo hasta 1999. Establece un hilo de continuidad entre franquismo, tardofranquismo, Transición y consolidación democrática que entraña una enmienda a la Constitución. Como si el Estado de derecho no protegiese suficientemente a las víctimas de abusos policiales; como si no fuera pleno sino deudor.

Sostiene el profesor Rogelio Alonso en su descarnada, detallada e implacable investigación La derrota del vencedor que la victoria policial se acompaña de un repliegue y abandono político, discursivo y ético que incorpora a la larga una legitimación de la banda terrorista y tribunos herederos; su aceptación como mal necesario en la lucha por la conquista democrática. La sociedad del posterrorismo etarra incluye tres métodos de negación de la barbarie: negación literal de los hechos, negación del significado de los hechos y negación de "las responsabilidades e implicaciones políticas y sociales de la violencia". El significado del combate a ETA no sólo se desvanece progresivamente en el guion con el que se explica la Transición y consolidación democrática; además, la nobleza, vigor, entereza, ética, dignidad y lealtad de las víctimas se disuelven en una lógica de guerra de liberación impuesta por el nacionalismo supremacista. Las víctimas de ETA son, según esta viciada exposición, una "consecuencia más del conflicto", que también tiene otras víctimas.

En este proceso de negación de las responsabilidades, que conduce inevitablemente a la negación de los hechos y al fracaso de la sociedad libre, un diputado de Bildu llama "lobby infecto y asqueroso" a nuestras fuerzas del orden. La sustancia de su vómito no fue vocear "nazis" a policías y guardias civiles sino concluir: "Ustedes son los franquistas...". En este enunciado, médula del indecente relato, radica la derrota del vencedor; en la apatía con la que se acepta, el arriado de la Constitución.

"TV3 no se toca": la televisión del odio se siente amenazada
Las órdenes de la Junta Electoral sobre el tratamiento de los golpistas y las críticas a los "haters" de la cadena desatan las alarmas separatistas.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 7 Abril 2019

TV3, la televisión en la que se queman ejemplares de la Constitución, que blanquea el pasado terrorista de recurrentes invitados como Otegi y Carles Sastre, en la que se pregunta a Inés Arrimadas por qué no canta "Els segadors" en el "Parlament", en la que una persona del público puede llamar "hijo de puta" a un exdiputado de C's sin ser expulsada del plató, esa televisión en la que el nombre de España es tabú, corre peligro. O eso creen los separatistas.

Laura Borràs, la exconsejera de Cultura de la Generalidad y número dos de la lista de Puigdemont al Congreso de los Diputados tras el preso Jordi Sànchez, ha recordado las "líneas rojas" del separatismo: lengua, escuela y medios públicos. Según Borràs, se trata de "consensos básicos del país que se están poniendo en riesgo en estos momentos". Son los pilares del proceso que han permitido al separatismo convencer a casi la mitad de la población de la que otra mitad se adapta o sobra.

Según los nacionalistas, las advertencias de la Junta Electoral Central (JEC) para que en TV3 no se califique de "presos políticos" a los golpistas presos y las últimas críticas vertidas por el líder de C's Albert Rivera respecto al trato que se dispensa a Inés Arrimadas en la televisión pública catalana son signos evidentes de que hay en marcha una operación contra lo que Borràs califica de "nuestros" medios de comunicación públicos.

Ante estos "ataques", los nacionalistas han decidido pasar a la ofensiva también en el plano judicial. El director de la cadena, Vicent Sanchís, anunciaba una querella contra Rivera por "incitación al odio". Según el responsable de contenidos de TV3, Rivera pone a los periodistas de la televisión autonómica en la diana al decir que en esa televisión se ha llamado "puta" a Arrimadas. Cuenta Sanchís con el apoyo del comité profesional de TV3 y con que el autor de los insultos, el actor Toni Albà, los profirió en Twitter y se ha despedido del programa de "humor" político, "Polònia", en el que participaba.

Un "poema satírico"
La primera vez que la momentánea exestrella de TV3 insultó a la dirigente de Ciudadanos en Cataluña, los medios de la Generalidad se hicieron eco del asunto con una información en la que daban cuenta de que C's consideraba un insulto "machista y asqueroso" lo que para tales medios no era más que un "poema satírico" que concluía en estos términos: "mala puta". La segunda vez fue con ocasión de la visita de Arrimadas a Waterloo. Albà recomendó a la política seguir hasta Amsterdam porque "allí estarías como en casa y además tendrías todos tus derechos laborales respetados".

El productor del programa Polònia, Toni Soler, se vio en la obligación de llamar la atención al excolaborador. Sin embargo, Soler no es precisamente un moderado. Además de producir el citado "Polònia" presenta de lunes a jueves un aperitivo del informativo nocturno de TV3 que es una copia de "El Intermedio" de Wyoming. En una ocasión (también en Twitter), se llegó a preguntar si "¿querer que un trailer atropelle sucesivamente a todos los miembros del Supremo es delito de odio?".

Los grandes "haters"
Otro de sus colaboradores, Jair Domínguez, compite en el campeonato de actores, presentadores y colaboradores de TV3 contra Arrimadas, el PP y España. Tras protagonizar sonadas "performances", como el fusilamiento simulado de Juan Carlos I y Federico Jiménez Losantos, logró consolidarse en la cadena autonómica. Su penúltima hazaña tuitera ha sido proferir que Arrimadas va buscando que "le tiren un cubo de mierda por la cabeza". Empar Moliner, la periodista que quemó un ejemplar de la Constitución, y Pilar Rahola, que cuenta con un púlpito diario en TV3, también destacan en esa liga de "haters".

Sea como fuere, el director de TV3, Vicent Sanchís, está dispuesto a querellarse con Rivera en defensa del honor de una de las tres patas del separatismo, los medios de comunicación en los que la estrella de la radio, Mónica Terribas, llegó a dar las buenas tardes a los ciudadanos de la república catalana el 27 de octubre de 2017, día en el que tras conectar con la corresponsalía de Bruselas dio paso a la de Madrid sin salir "técnicamente" del extranjero.

Otegi y Ernest Lluch
El blog que recopilaba casos de manipulación informativa e insultos a España y la oposición en TV3 todavía está activo, pero no recoge una de los últimos momentos estelares, cuando el presentador del programa "Quatre gats", Ricard Ustrell entrevistó a Arnaldo Otegi y le preguntó sobre el papel de mediador que podría llevar a cabo en el proceso Ernest Lluch sin referirse en ningún momento a que fue ETA quien mató al exministro socialista. "¿Faltan en la política española personas como Ernest Lluch?", interrogó Ustrell.

El exdirigente de ETA respondió que "sí", pero con matices: "Sí, en la medida en que él defendía el diálogo como método para resolver problemas políticos". Ustrell no repreguntó. Los periodistas al servicio de la causa separatista son informadores muy duros y exigentes con los personajes no nacionalistas, pero suaves masajistas con sus referentes. En TV3, Otegi es un "pacifista" y Carles Sastre, asesino y fundador de la banda terrorista "Terra Lliure", un "gran reserva del independentismo". El sindicato de ese individuo ya es el mayoritario en la función pública autonómica.

"En TV3, cuanto más radical eres más te premian", ha sentenciado Sergio Fidalgo, presidente de la agrupación catalana de periodistas no nacionalistas y autor del libro "50 hazañas de TV3", un repaso de los más destacados episodios de manipulación, odio y supremacismo en la televisión pública al servicio de la secesión.

 


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