AGLI Recortes de Prensa   Martes 9 Abril 2019

El cobarde prudente o el antiAbascal
Antonio Ríos Rojas  latribunadelpaisvasco.com 9 Abril 2019

Entre las virtudes universalmente admitidas y admiradas se encuentra la prudencia. Desde Aristóteles hasta la mayoría de quienes hoy se suben al estrado político o eclesial, pasando por Séneca, Gracián… y tantos otros, la prudencia ocupa un lugar de privilegio en la corte de las virtudes, incluso aunque -como hoy- nadie sepa aproximarse conceptualmente a la prudencia, ni mucho menos a la virtud en general.

Sin embargo, hay un segundo grupo de pensadores que no han dudado en vedar a la prudencia el acceso a la corte de las virtudes. Estos autores suelen denegar también a la tolerancia –virtud esencialmente moderna ligada a la prudencia- el privilegio de nobleza. Antes de aterrizar en la pista a la que deseo llevarles, permítanme que volemos unas líneas más con un breve texto ilustrativo. Al referirse a los hombres de genio como contraposición a los hombres corrientes, el gran filósofo Arthur Schopenhauer, uno de esos autores del segundo grupo, escribe: “Los hombres de genio, al hablar no piensan tanto en la persona con la que charlan, sino más bien en el tema del que tratan y que les embarga por completo, de ahí que no silencien lo que deberían callar. Por eso se inclinan finalmente a los monólogos y en general pueden esgrimir varias flaquezas que se aproximan realmente a la locura” (“El mundo como voluntad y representación”, Libro III, apartado 36, pág, 281 FCE 2003).

Lo vemos clarísimo, el hombre de genio es el hombre valiente, mientras que el hombre prudente, aquel que al hablar sopesa más qué tipo de público tiene delante, se afana por gustar –gustarse- y por recabar votos, ese hombre es el cobarde prudente. Este hombre prudente y cobarde domina el mundo con su prudencia. La modernidad ha sido una fábrica de producción masiva de este engendro humano. En ella la valentía sólo se deja traducir como “espíritu emprendedor” cuyos fines se restringen al ámbito exclusivamente económico. Dudosa o al menos incompleta valentía. Y para todo lo demás (en realidad poco más deja sin absorber el espíritu emprendedor), se aplica la “virtud” de la prudencia, desvinculada por completo de otras virtudes y convertida en hija cursi de un miedo que se ha extendido como la peste en el hombre moderno.

Uno de los objetivos a los que apunta el progreso es acallar, extirpar por completo al hombre de genio, al hombre que piensa y vive en las ideas. De ahí que ver hoy a un hombre hablar de una idea o de una realidad sin importarle quién tiene delante, o qué críticas demoledoras y humillantes recibirá por parte de legiones de víboras, es un signo de que la valentía, con la dosis de riesgo y de locura que conlleva, ha vuelto a la vida, en concreto, ha vuelto a España.

El mundo que nos toca vivir es el más hipócrita de todos los mundos conocidos. De un lado difumina el alma de cada hombre en mil locuras, en mil vicios, a los que concede un permiso de salida corto y “privado”. Por otro lado, impone la prudencia –ya sabemos, la hija repipi del canguelo- como virtud incontestable. “Corrección política” es el nombre del que se vale hoy esa prudencia de cuño moderno y progresista. La corrección política es la prudencia en su estado más degenerado, sobre todo porque haciendo creer al hombre que es un ser libre y liberado, le obliga a ocultar unas pulsiones viciosas que la misma sociedad moderna y progresista ha fomentado, dándole cobijo en el sótano de la “esfera privada”. Este estado degenerado de la prudencia que es la corrección política actúa como grilletes, como mordaza, invade el cerebro, constriñe el vientre, que no puede evacuar los vicios con los que la modernidad le ha infectado, estrangula el alma, que se ve incapaz de hallar la valentía necesaria para sacar lo bueno y sagrado que aún posee. Pavor a expresar lo que pensamos y sentimos. Lo bueno y lo malo. Es la dictadura, otra muy distinta a la que nos han acostumbrado. El miedo de una buena parte de los españoles a decir lo que piensa es el signo inconfundible de que vivimos en un sistema dictatorial. No se acabará de la noche a la mañana.

El mundo moderno y progresista no sólo fragmenta a cada individuo en mil pedazos. La empresa no estará completa si no hace saltar en trozos a las sociedades, a las naciones. También en este punto actúa de una forma engañosamente demoníaca. Nos hace creer en la ilusión de un mundo uno y multicultural. Ese es el término que se la da a la dinamita cuando esta se introduce en la boca bajo la forma de un rico helado de chocolate y nata. España, poblada desde hace decenios por una cantidad enorme de cabezas huecas, en la que sólo caben nubes flotantes, es el campo perfecto para tal experimento social: el dinamitar una nación como complemento a haber dinamitado a una buena parte de los individuos.

Y la “virtud” extendida de la prudencia, de la cobardía, de la corrección política es en realidad la mano que nos introduce en la boca el rico helado, la dinamita de la desfragmentación. La diferencia entre los hombres existe, siempre ha existido, nadie la niega, pero saltan todas las alarmas cuando se la convierte en arma para la desintegración, cuando se enciende la mecha de un multiculturalismo impuesto.

Desde estos parámetros un individuo que se presente al público haciendo salir de su boca la palabra “unidad” o la palabra “España”, será caracterizado y caricaturizado como un loco peligroso que pone en peligro nuestra convivencia. España, además de una realidad política e histórica, es una idea, una de las más grandes ideas rectoras y generadoras de la humanidad. Pero el hombre corriente, el hombre prudente, huye de las grandes ideas.

El hombre prudente, el hombre corriente, como apunta Schopenhauer, sólo es capaz de ver las relaciones entre las cosas, relaciones que traducidas a nuestro hilo conductor son siervas de la corrección política. Si en los institutos se enseñara realmente a Platón este tendría que ser presentado como el espíritu enemigo de los políticos modernos, porque todo apunta en él a una reconciliación unitaria por encima de las multiplicidades y de las diferencias, y no, como hace el espíritu moderno, a una desintegración de la unidad en la multiplicidad.

Este hombre corriente y vulgar, de alma estrangulada y servil predica la prudencia mientras se alimenta de una ambición insaciable. Como hijo de la modernidad, el motor de sus pasos es él y sólo él. Pedro Sánchez es el modelo. Su “idea” se reduce a él mismo. España, realidad histórica sublime e idea poderosa y vigorosa aún latente, es la idea a demoler por ese espíritu famélico, la idea a triturar por este político moderno, un enano sin alma aunque mida un 1,92, y ostente andares de Henry Fonda o de su maniquí Barak Obama.

No soy tan iluso como para esperar ver un espíritu genial en la pléyade de políticos actuales, sobre todo porque la genialidad y la política están reñidas, pero al oír a Santiago Abascal hablar sin esa paralizante prudencia, sin miedo a su engendro, la subnormal corrección política, libre del miedo al ridículo, escupiendo el rico helado, a fin de proclamar alto y sin temor la idea y la realidad de “España”, una realidad y una idea que antes de llegarle a la boca sale de su cabeza y le traspasa el corazón, entonces me doy cuenta de que este país empieza a alimentarse mejor, y relativizo las ideas con las que no comulgo con él -que no son pocas- porque comparto con él una idea que ya parecía muerta. La idea, sólo la idea puede fecundar y cohesionar lo múltiple potenciando nuestra salud material y anímica. Pero ¿qué sabe el hombre prudente, el hombre corriente de esa realidad llamada alma?

Abascal es visto por sus enemigos prudentes, cobardes y traidores como una especie de hombre de las cavernas, un español intolerante a lomos de un caballo, pero en realidad Santiago Abascal se ha liberado de la caverna, de aquella de la que nos habló Platón. Vive en la idea, la piensa y la siente (sí, decimos “la siente” sin el temor a otro tipo de censores). El que este hombre habite en la idea y en la realidad de España lo convierte en objeto de una burla que le caricaturiza como retrógrado. En realidad, a sus críticos no les falta razón, porque el liberto de la caverna, aunque aparentemente se mueva hacia adelante para salir del mundo de las sombras, en realidad ha ido hacia atrás, pues para acceder a la idea hay que hacer un movimiento de repliegue del alma. Abascal ha llegado a la idea de España a través de la experiencia y a través de lecturas. No muchas, aunque suficientes, y en cualquier caso a través de más lecturas que Casado, mucho más que Rivera e infinitamente más que el farsante Sánchez. Eso sí, muchas menos que Pablo Iglesias, aunque a diferencia de este, las pocas y buenas lecturas de Abascal las buscó el amor a España y no el odio a ella, motor eterno del marqués de Galapagar. Sí, Santiago Abascal es en cierta medida un liberto, que por lo tanto pasa por esclavo en la mente de los que llevan decenios sin salir de la perfecta construcción cavernícola de una modernidad que cobija al hombre en esa eterna sombra helada de progreso que son las sociedades democráticas “avanzadas”. Es a su liberación de la caverna y no a ninguna españolidad cavernícola a la que debemos, la claridad, la falta de miedo de su discurso que tantos recibimos como aire puro.

Del alma salen estas palabras de Abascal: “España –su realidad y su idea- no se discute, no se dialoga, se defiende hasta las últimas consecuencias”. Por fin. Tuvo que ser Abascal y nada menos que en Barcelona. Y es que hay algo de genio en Abascal; no por él, sino por lo que vive en él, aquello que Giménez Caballero bautizó en 1932 como “Genio de España”. Genio que implica realidad e idea, siempre fundidas, siempre operantes. Aunque una legión de traidores pretenda matar al genio de España, este vive y pervive, y si muere, como católico resucita. Mala noticia para los prudentes, muy mala para los traidores, pero ¿es que acaso son distintos estos términos? El alma de Abascal y la de una gran parte de España derrite con su calor este hielo de la que corrección política que nos ha dejado aterida el alma. Quien se atreve a subir al estrado público y hablar como él, con frescura, con salud, con pasión, prescindiendo de las cursilerías teológico-morales de oradores pasados, ese hombre debe tener algo de temario, debe sonreír ante la sentencia aristotélica según la cual la valentía es el término medio entre el miedo y la temeridad. Ese hombre valiente, como apuntaba Schopenhauer, debe estar un poco loco. “Gracias a Dios…”

El dique está roto
El votante no quiere advertencias ni consejos, quiere representación
Hermann Tertsch ABC 9 Abril 2019

Las cosas ya no son tan fáciles como antes para la jauría mediática de la izquierda en España. Hace muy poco aún podía destruir a cualquier español que les molestara. Con dos medias verdades y un par de programas de burlas en televisión repicadas en radios y comentarios de sus amanuenses en prensa se mataba civilmente a cualquier discrepante incómodo. Se daba un escarmiento y un aviso al mismo tiempo. Nadie debía atreverse a poner en cuestión las verdades básicas de la hegemonía cultural y política izquierdista en España porque nadie podía vivir con tranquilidad en caso de hacerlo. Se destruían reputación personal, prestigio profesional y acceso a la vida civil y social hasta convertirlo en un marginado o paria.

Hay novedades. Ha fracasado en dos días la burda campaña a la cadena SER, seguida por las demás terminales mediáticas izquierdistas, contra un asesor de Santiago Abascal. Lo querían expulsar de la política activa porque hace más de veinte años se vio envuelto en una pelea con comunistas en la Facultad. Como Pablo Iglesias fuera uno de los comunistas creían todo hecho. La jauría se ha tenido que envainar la grotesca pretensión de imponer la muerte civil del político de Vox. Muchos le han agradecido el coraje de hacer frente a comunistas que querían en Chile la dictadura de Cuba. De haberlo logrado hoy Chile sería una mísera mazmorra de terror y hambre como Venezuela o Cuba y no la democracia floreciente que es.

Aquí, jefes de la jauría mediática como García Ferreras anuncian compungidos que han descubierto a un miembro de Vox que fue de ultraderecha hace veinte años y a continuación reciben con veneración a su «maestro» Jorge Vertrynge, que fue un notorio neonazi hiperactivo. Aquí se acosa hasta en sus hogares a policías jubilados que defendieron a los españoles del terrorismo hace medio siglo, pero se celebran homenajes a terroristas que asesinaban hace muy poco. Ferreras celebra los sabios consejos y análisis legales del chileno Gonzalo Boyé, condenado por el secuestro de Emiliano Revilla con ETA y hoy abogado de separatistas. Asesinos del FRAP y el Grapo son héroes del progresismo, pero honrar a José Calvo Sotelo o Ramiro de Maeztu es un grave acto franquista intolerable.

Una buena noticia: esto va a cambiar. La inesperada irrupción en nuestra escena política de unos valientes al grito de Karol Woytila de «No tengáis miedo», ha movido ya, pase lo que pase en las elecciones, montañas enteras en la percepción que tienen millones de españoles de las posibilidades de ejercer su voluntad y su libertad, de articular sus deseos y esperanzas y actuar en consecuencia. Se acabarán las permanentes ofensas impunes. Las pretensiones hegemónicas de la izquierda totalitaria tendrán respuesta. Muchos españoles han perdido el miedo y ya han visto que las cosas sí pueden ser de otra manera. Esto tiene muy confundidos a los profesionales de la intimidación en la izquierda, pero también a los beneficiarios permanentes de la resignación en esos y otros lares. Por eso llegan a los españoles esos preocupados consejos a no hacer lo que desean y lo que les ilusiona. Que les indican que tienen que volver a hacer lo que no quieren hacer, aunque solo sea para evitar después una represalia o «un mal mayor», dicen. Como a los niños y a los animales, se les conmina a reprimir su voluntad para someterse al criterio superior de quienes mandan. Se equivocan quienes apelan al miedo porque el dique está abierto. Los españoles no quieren consejos, no quieren órdenes, no quieren doctrina, quieren representación. Quieren que su voluntad y sus intereses sean representados y defendidos como no lo han sido. Esa es la inmensa nueva.

Un programa para toda España
 larazon 9 Abril 2019

El programa electoral del Partido Popular, que ayer presentó Pablo Casado en Barcelona, tiene, cuando menos, la virtud de que afronta sin medias tintas los dos problemas más graves que afectan a la sociedad española: el proceso separatista catalán y la deslegitimación desde la izquierda radical y los nacionalismos del sistema democrático surgido de la Transición. Y aunque, en puridad, no se pueda hablar de una ruptura con los principios ideológicos que ha venido sosteniendo el partido desde su fundación, lo cierto es que la nueva dirección popular, que se enfrenta a unos contextos políticos y sociales muy diferentes a los que tuvo que gestionar su anterior presidente, Mariano Rajoy, ha acentuado, por una parte, su vocación liberal y, por otra, la reafirmación constitucionalista y de defensa de la Nación de su ideario.

En este sentido, muchas de las propuestas que figuran en el programa serán, sin duda, recibidas por los partidos de la izquierda con la sobreactuada indignación a que nos tiene acostumbrados, pero si los ciudadanos eliminan el previsible ruido ambiental de la demagogia, convendrán que nos hallamos ante unas medidas que no son sólo democráticamente impecables, sino que se han convertido en imprescindibles para la protección de nuestro ordenamiento constiticional, la convivencia entre todos los españoles y la preservación de los derechos individuales.

No referimos a cuestiones tan sencillas y fáciles de entender como la prescripción de una fórmula reglada e insoslayable del acatamiento a la Constitución y a las leyes por parte de quienes pretenden desempañar un cargo de público, o la regulación de la digna representación de los símbolos nacionales.

Otras, como la reglamentación del castellano como lengua vehicular en la enseñanza, la armonización de los curricula escolares para toda España, la supresión de la obligatoriedad de conocer una lengua autonómica para acceder a un puesto de funcionario público o la eliminación de las barreras comerciales internas tienen la evidente pretensión de corregir los excesos del autonomismo, que no son exclusivos de las llamadas «comunidades históricas», como la mejor defensa de nuestro actual Estado de las autonomías, puesto en cuestión tanto desde la extrema derecha unitarista como desde los populismos centrifugadores.

Otras propuestas del programa popular –como la elevación de la responsabilidad penal en los casos de ocupación ilegal de una vivienda–responden inequívocamente a la defensa de los derechos individuales, como el de la propiedad privada, que sufren el acoso de una izquierda radical que, bajo la falsa bandera de los derechos sociales, pretende imponer los mismos viejos modelos de la economía socialista centralizada que nunca resolvieron nada. Respecto a los capítulos económicos y fiscales, el Partido Popular mantiene la mismas fórmulas y estrategias de los partidos liberal conservadores europeos que, está comprobado, favorecen la creación de empleo y, por lo tanto, incrementan los ingresos impositivos. Esa es, a la postre, la mejor de las políticas sociales porque sólo desde una economía fuerte, con un tejido empresarial vigoroso, se pueden atender las obligaciones del Estado de bienestar. En resumen, estamos ante un programa que, fundamentalmente, propone una vuelta a la estabilidad social y política, donde la oleada de demagogia y radicalidad que nos vino a caballo de la crisis económica vuelva a la marginalidad. Se afirma desde algunos sectores es un programa de rescate. Tal vez, pero, desde luego, es un programa posible.

Hoy no se fía y podría comenzar por Galicia
Nota del Editor 9 Abril 2019

Ya decía el viejo profesor, el de los cinco trajes iguales, que las promesas electorales son para incumplirlas. Por eso, si el PP tuviera algún atisbo de dignidad, lo primero que podría hacer sería comenzar por Galicia, donde el español es lengua impropia. Y no podemos olvidar que fué Aznar, centroman, quien impidió que el defensor del pueblo cumpliera su obligación constitucional presentando recurso contra la ley de educación catalana.

Cómo se erosionan las democracias
ELISA DE LA NUEZ El Mundo 9 Abril 2019

La autora denuncia algunas de las prácticas políticas más perniciosas para nuestro sistema y confía en que, tras el 28-A, se recuperará el pragmatismo y serán posibles los imprescindibles pactos transversales

Mientras estamos entretenidos con nuestro maratón electoral y distraídos con unos políticos que intentan atraer la atención de los ciudadanos durante unos pocos minutos (que en el mundo de la comunicación actual ya es una hazaña), se nos escamotean como por arte de magia las cuestiones realmente importantes del debate electoral. O incluso cuando sí que están en la agenda por simple imperativo de la ley electoral (como ocurre con la despoblación de amplias zonas de España donde se juegan tantos y tantos escaños) se sigue echando en falta un mínimo de solvencia y rigor en la forma de abordarlas.

Parece que desde la elección de un showman como Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos o el desastre de la gestión del Brexit por los antaño admirados partidos británicos los debates políticos tienen más de teatro que de intercambio mínimamente racional de argumentos e ideas. Eso sí, como espectáculo pueden competir ventajosamente con cualquier entretenimiento televisivo. De hecho, las intervenciones de sus protagonistas cada vez se asemejan más a las de los tertulianos que proliferan en nuestros medios, incluidas las redes sociales.

Sabemos que los movimientos populistas apelan más a los sentimientos que a la razón y que esta forma de actuar les funciona estupendamente dado que los seres humanos adoptamos nuestras decisiones de forma emocional y luego las justificamos de forma racional. Así que en época electoral no debemos sorprendernos de que todos los partidos sean más o menos populistas. Sabemos también que cuando se pide el voto la distinción entre las mentiras, las medias verdades y las verdades (o los hechos) es bastante difusa. En política siempre se ha mentido mucho -ya decía Maquiavelo que la simulación de la verdad aprovecha, mientras que la misma virtud de la verdad estorba- pero quizá la novedad es que ahora se miente con total descaro y con total impunidad. Además la mentira se difunde a gran velocidad y a millones de personas a la vez lo que lleva a relativizar el propio concepto de la verdad: por eso se dice que vivimos en el mundo de la posverdad. Y por desgracia la dialéctica amigo/enemigo, tan querida para los pensadores totalitarios y los enemigos declarados de la democracia liberal se ha vuelto a poner de moda.

Podemos consolarnos pensando que pasada la campaña electoral nuestros políticos recuperarán el pragmatismo y las cosas serán distintas. Al fin y al cabo, los números obligarán a alcanzar pactos transversales que son los únicos posibles para resolver los urgentes problemas que tenemos pendientes como sociedad empezando por el territorial y terminando por el de la sostenibilidad del Estado del bienestar. Son problemas que por su complejidad y su relevancia no pueden ser resueltos sin grandes debates y sin grandes acuerdos.

Y sin embargo quizá no deberíamos ser tan complacientes. Como bien explican Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro Cómo mueren las democracias, la erosión de las democracias desde el final de la Guerra Fría no se ha producido tanto por la destrucción de las reglas formales -como ocurre cuando se intenta dar un golpe de Estado- como por la erosión de las reglas informales, que pasa más inadvertida. Entre otros motivos porque se suele desarrollar a lo largo de un periodo de tiempo más o menos largo, lo que permite normalizar actitudes o comportamientos que se habrían considerado peligrosos o inadmisibles con anterioridad. Entre la erosión de esas reglas informales podemos mencionar la autolimitación de los gobernantes a la hora de ejercer el poder (dado que por definición en una democracia el ejercicio del poder es transitorio), la consideración del oponente como un adversario legítimo y no como un enemigo ilegítimo o el respeto por los hechos o, si se prefiere, por la verdad.

En España -como en otras democracias de nuestro entorno- hace tiempo que esta erosión se está produciendo. Como ejemplos de la falta de contención en el ejercicio del poder por parte del Ejecutivo en España tenemos el abuso sistemático del uso de los decretos-leyes por Gobiernos de uno y otro signo o la ocupación sistemática de las instituciones por los partidos, con la consiguiente politización y pérdida de legitimidad. El último escándalo de las cloacas del Ministerio del Interior pone de manifiesto el riesgo que entraña la utilización partidista de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Pero, además, el Gobierno de Sánchez no es ya que haya abusado del decreto-ley (como ciertamente hizo también el de Mariano Rajoy), es que prácticamente sólo ha legislado por decreto-ley, que no es exactamente lo mismo. Como es sabido, nuestra Constitución permite excepcionalmente acudir a este instrumento en casos de "extraordinaria y urgente necesidad" y el Tribunal Constitucional ha interpretado que el Gobierno tiene un amplio margen para decidir cuándo se da este supuesto. Pero lo que es difícil es interpretar que la extraordinaria y urgente necesidad tiene carácter permanente, por así decirlo, o que está relacionada con disponer de un apoyo parlamentario muy exiguo o con la necesidad de hacer méritos de cara a las elecciones. Claro que formalmente se justificará la concurrencia de la extraordinaria y urgente necesidad; ese no es el problema. El problema reside en que por primera vez en democracia un Gobierno al constatar la dificultad de legislar con normalidad ha decidido prescindir del Parlamento sistemáticamente y, además, lo ha basado en la imposibilidad de gobernar de otra manera.

Cierto es que el incentivo para aprobar normas con valor de ley al margen del Parlamento (y más en una democracia como la nuestra, que tiende a confundir gobernar con promulgar leyes) siempre ha sido enorme. Pero también es enorme la amenaza que supone para las reglas informales de juego propias de una democracia liberal. Porque aunque es necesario que el Congreso en un plazo de 30 días convalide o derogue el Decreto-ley si decide convalidarlo lo que no puede hacer es enmendarlo, es decir, modificar el texto del Gobierno. De esta forma se esquiva al Parlamento que es el que debe legislar sencillamente porque representa a todos los ciudadanos y no solo a los que votaron al Gobierno. El que esta situación haya suscitado tan poca preocupación más allá de los círculos de los expertos responde a que nos hemos ido acostumbrado a considerar normal la utilización abusiva de esta figura por todos los Gobiernos. Si, además, su contenido es social, ¿quién va a atreverse a oponerse? ¿O a explicar que quizá sería mejor oír al resto de los partidos representados en el Parlamento? Por no hablar de la posibilidad de contar con las opiniones y los dictámenes de expertos en la materia.

Otro tanto cabe decir de la politización de las instituciones y de su ocupación sistemática por los partidos, tantas veces denunciada y nunca resuelta. Nos hemos acostumbrado a considerar normal lo que en otras democracias sería impensable, que es la colocación de los afines en puestos muy relevantes del sector público para los que se carece de la competencia o la independencia necesarias y más frecuentemente de las dos cosas a la vez, dado que un buen profesional o experto por definición tiene independencia de criterio. Las consecuencias a veces son surrealistas y ciertamente siempre lesivas para los intereses generales en forma de falta de planificación, ocurrencias, mala gestión, despilfarro, clientelismo o pura y simple corrupción, como demuestra el caso de las cloacas del Ministerio del Interior. El que ya no sorprenda ni prácticamente se cuestionen nombramientos como el de un miembro de la Ejecutiva del PSOE como presidente del CIS o del antiguo jefe de Gabinete de Pedro Sánchez en el PSOE como presidente de Correos responde, de nuevo, a la tradición de los dos grandes partidos de convertir las instituciones en su cortijo particular.

Pensar que todo esto no tiene consecuencias graves no sólo en términos de eficacia y eficiencia sino también de legitimidad ante la ciudadanía y, en definitiva, en términos de calidad democrática, es sencillamente ilusorio: ahí tenemos el caso extremo de las instituciones catalanas. En definitiva, todos los que pensamos que la democracia liberal sigue siendo no el mejor sino el único sistema posible para afrontar los complejos problemas que tenemos pendientes las sociedades avanzadas debemos de dar la voz de alerta ante este tipo de derivas que no auguran nada bueno. Al fin y al cabo, no es tan difícil transformar una democracia liberal en una iliberal: se hace desde las instituciones y muchas veces con el consentimiento de los gobernados.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado, coeditora de ¿Hay derecho? y miembro del consejo editorial de EL MUNDO.

Nacionalistas o ultras, ¿cuál es el mal menor?
Alejandro Tercero cronicaglobal 9 Abril 2019

Si lo que apuntan casi todas las encuestas acaba cumpliéndose, el resultado del 28A no permitirá una mayoría absoluta formada por el PSOE y Podemos ni por PP y Cs.

Ante esta coyuntura, cualquiera de los dos bloques necesitaría más apoyos para hacerse con el Gobierno y todo indica que los más probables --si tenemos en cuenta lo ocurrido en la moción de censura a Rajoy y en Andalucía-- serían los partidos nacionalistas y/o independentistas, en el caso del tándem de izquierdas, y la extrema derecha de Vox, en el caso del dúo de derechas.

Así las cosas, no parece descabellado plantear que los electores constitucionalistas que no tienen decidido su voto se enfrentan a un dilema: ¿cuál es el mal menor, los independentistas o la ultraderecha?

Cualquiera de las dos alternativas es poco seductora. El discurso reaccionario y populista de Vox, xenófobo, antiinmigración, homófobo, euroescéptico, antifeminista, de blanqueo del franquismo y proarmas echa para atrás a cualquier demócrata.

Lo mismo pasa con los separatistas. Acercarse a unos tipos que hace solo unos meses trataron de romper unilateralmente el país --y ya veremos cuando acabe el juicio si queda demostrado que lo hicieron de forma violenta o tumultuosa--, que aseguran que lo volverán a intentar en cuanto tengan otra oportunidad, que justifican los ataques de los CDR, que supuran supremacismo nacionalista por cada uno de sus poros y que prometen hacer todo lo posible para bloquear la gobernabilidad a nivel nacional si no se les reconoce el derecho a la secesión tampoco se presenta como un plato de buen gusto.

Pero, ¿estamos condenados únicamente a estas dos opciones?

Según los sondeos, cada vez hay más posibilidades de que se abra una tercera vía, al menos, matemáticamente hablando: un pacto PSOE-Cs.

Es cierto que Albert Rivera ha repetido por activa y por pasiva que no hará presidente a Pedro Sánchez por su aproximación a los independentistas pero precisamente él podría evitar que eso volviera a ocurrir. De hecho, esa podría ser su condición para llegar a un acuerdo.

Un pacto que dejase en manos del PSOE la política económica, social, de defensa y exterior y en manos de Cs la política territorial seguro que tendría una amplia aceptación a nivel nacional y entre los simpatizantes de ambas formaciones. A los socialistas les libraría del incómodo marcaje de Podemos --muy hábiles a la hora de apuntarse los tantos de las medidas más populares, como la subida del SMI-- y del no menos embarazoso trato con los nacionalistas. Y a Cs les permitiría aplicar toda la mano dura que fuera necesaria para corregir los excesos del independentismo y, a medio plazo, pescar en los caladeros naturales del PP.

La única alternativa a esta opción que hoy se vislumbra nos devuelve al punto de partida, a elegir el mal menor.

Extrema derecha versus extrema gilipollez
Nota del Editor 9 Abril 2019

Hay que estar extremadamente desconectado de la realidad para defender el voto a quienes son los causantes de la situación.
Cualquier persona sensata tiene que votar a Vox.
No voy a comentar las tonterías como eso del blanqueo del franquismo y demás estupideces.

Alejandro Tercero, te has lucido. El editor de Agli, que vió tus inicios, está siempre vigilando los disparates y apenado por tus falsedades y disparates.

Pánico en el 'establishment': "Vox está de moda"
Álvaro Nieto vozpopuli.es 9 Abril 2019

Hay nervios en la villa y corte, sobre todo en las plantas nobles. Las encuestas pueden decir misa, pero la realidad es tozuda: apenas quedan tres semanas para que se celebren las elecciones generales y en la calle no se habla de otra cosa. Vox está en boca de todos. Es el partido de moda y surfea en la cresta de la ola.

Hasta hace unas semanas, la irrupción de Vox se veía como un fenómeno natural, dado que España había estado muchos años sin tener, como sí ocurría en el resto de Europa, un partido de derechas más allá del Partido Popular. Ahora, conforme se acerca la hora de votar, el miedo empieza a recorrer el cuerpo de los empresarios y políticos del 'establishment', ya que se detectan señales de que la magnitud del fenómeno del partido de Santiago Abascal es enorme.

Los sociólogos coinciden en señalar que Vox se encuentra en estos momentos en plena luna de miel con los electores. Salvando las distancias, es algo parecido a lo que ocurrió en 2015 con Podemos, cuando se auguró su 'sorpasso' al PSOE, o en 2018 con Ciudadanos, que llegó a ser primera fuerza política en algunas encuestas. Queda por ver si esta vez el idilio también es coyuntural o, por el contrario, acaba traduciéndose en votos.

No hay conversación de bar que no incluya a Abascal, como tampoco hay reunión de alto nivel en los despachos del Ibex en que no se hable de las posibilidades reales de este partido. Para ver el grado de popularidad en que se encuentra basta ver la asistencia a sus actos: se desbordan con personas ávidas de escuchar a sus líderes y centenares de ellos se quedan sin poder acceder a los estadios, polideportivos o locales donde celebran sus mítines. Eso no le está pasando a ninguno de los otros cuatro grandes partidos. Y parecido fenómeno se produce en los medios de comunicación, donde cualquier noticia que afecta a Vox es leída y compartida mucho más que las del resto... algo que ahora en Internet es muy fácil de medir.

La novedad del líder
El fenómeno y la marca de Vox son tan poderosos que no está siendo necesario ni que aparezca mucho su líder, ni que se conozcan sus candidatos ni que dispongan de estructuras de partido en todos los rincones de España.

Aún así, tampoco le va mal a Abascal aparecer en televisión. Ahí está por ejemplo el caso del programa de Bertín Osborne, donde compartió cartel con Pablo Casado y Albert Rivera. Los tres se enfrentaron a un cuestionario similar, bien es cierto que no muy exigente, pero Abascal consiguió parecer más auténtico que sus contrincantes, que sonaron demasiado impostados. Y es que el hecho de que Abascal sea el candidato menos conocido también juega a su favor: la novedad le favorece ante políticos de los que ya sabemos demasiado y hasta conocemos de memoria cómo van a ser sus respuestas.

Paradójicamente, el temor entre las élites es creciente a pesar de que las encuestas que se están publicando no reflejan una previsión tan halagüeña para Vox. ¿Por qué? Porque las empresas demoscópicas todavía no se fían de ese clima de la calle y no quieren cometer los errores de 2015, cuando aquel 'sorpasso' de Podemos quedó en nada.

Pero, precisamente, son las encuestas las que están extendiendo la inquietud porque todas coinciden en algo: una cuarta parte de los españoles no ha decidido todavía su voto. Eso quiere decir que muchos están dudando y, según los que de esto saben, cuando uno duda una de las opciones suele coincidir con lo que está de moda.

El voto oculto
Otro fenómeno que inquieta es el posible voto oculto de Vox, es decir, gente que tiene decidido ir a votar a los de Abascal pero que no se atreve a decirlo abiertamente cuando alguien se lo pregunta, por vergüenza a confesar el apoyo a un partido considerado de extrema derecha y tildado de homófobo o con postulados muy controvertidos sobre violencia de género.

En cualquier caso, y aparte de las encuestas publicadas, están las que encargan los propios partidos. Y ahí las cosas difieren un poco. En el PP, por ejemplo, llevan una semana noqueados porque se tiene la sospecha de que Vox ha superado ya en porcentaje de voto a Podemos y Ciudadanos... y ya sólo le queda un pasito para alcanzar a los de Casado.

Puede que ese escenario suene disparatado, pero dado el alto número de indecisos todo es posible. Y para muestra vale la encuesta que ha difundido Telemadrid y en donde Vox ocupa ya el tercer lugar en la Comunidad de Madrid. Y eso sin haber designado todavía a su candidato regional.

Además, hay algo que facilita el crecimiento de Vox: sus votantes son más variopintos de lo que se está diciendo: hay mucho exvotante del PP y Ciudadanos, partidos que están en estado de pánico estos últimos días, pero también de Podemos y de la abstención, sobre todo aquellos que quieren dar un golpe en la mesa contra el sistema establecido. Es el PSOE el que menos pierde con Vox y, por tanto, al que más le podría interesar su despegue... aunque ya se vio lo que pasó en Andalucía.

Los hijos del PP
Entre los dirigentes del PP no hay duda de que la amenaza principal es Vox en lugar de Ciudadanos. Y la prueba de ello la tienen en su propia casa. Sus hijos veinteañeros, que hasta hace unos meses sintonizaban con el partido de Rivera, ahora tienen claro que votarán a los de Abascal.

Dado el pentapartidismo actual y el alto grado de indecisos, cualquier cosa puede pasar, pero las posibilidades de que al final Vox obtenga un resultado mayor del previsto empiezan a cobrar fuerza. Y de ahí el miedo. Primero entre PP y Ciudadanos, principales damnificados de esa tendencia, pero luego en todo el 'establishment' e incluso en Bruselas, donde no gusta nada que un partido de corte extremo pueda alcanzar un poder similar al que otras formaciones tienen, por ejemplo, en Italia.

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¿Votar a Vox?
ANTONIO TORRES El Mundo 9 Abril 2019

El incremento de las expectativas electorales de Vox nos obliga a quienes sentimos cercanía por algunas de las ideas que dice defender a preguntarnos si es razonable concederle nuestro voto, si el rechazo a las políticas del Partido Popular que más han irritado al electorado conservador en los últimos años se debe traducir en el voto a ese partido. El voto a Vox es legítimo, pero lo que quiero es valorar su oportunidad y su conveniencia.

Es comprensible que muchos españoles que votaban al PP se hayan sentido atraídos por una posición beligerante que rompe con la tibieza de ese partido, inducida por las encuestas y no guiada por las convicciones y los intereses de sus electores más fieles. Es perfectamente comprensible que muchos votantes quieran expresar su descontento con el PP de la última década castigando al PP de ahora mismo. El perdón es pura gratuidad y, en el caso de los partidos políticos, ese perdón debiera haber sido pedido de manera explícita, porque para muchos españoles hartos del marianismo las renovaciones de muchas personas y los gestos pueden no ser aún suficientes.

Por otra parte, la demonización hipócrita que la izquierda ha querido hacer de un partido que tiene perfecto derecho a concurrir con sus ideas y que no representa una amenaza ni mayor ni equivalente a la que puedan representar los actuales socios del PSOE, incluido Bildu, produce un hartazgo más que comprensible en una parte del electorado. Tratar de expulsarlo del ámbito de lo respetable es injusto y es, además, un error práctico. Vox está en su escenario cuando está en el cuadrilátero, busca el choque dialéctico y no le importa esperar contra las cuerdas. Es su territorio, y sonríe cuando se le califica de fascista porque no lo es, y porque así se nutre de algo muy propio de esta sociedad de masas sentimentales: el victimismo, que le hace crecer entre los que comprenden que no hay derecho a negarles su espacio con acusaciones falsas.

Por tanto, a mi juicio, no hay ninguna razón moral dura o de principio, de puro respeto a los procedimientos democráticos, que impida el voto a Vox, aunque no se compartan las formas, el estilo o incluso algunos contenidos bien conocidos.

Ahora bien, sí conviene preguntarse si, además de esto, existen buenas razones políticas para votar a Vox castigando así a partidos más moderados, especialmente al PP. Y a mi juicio, no las hay.

En primer lugar, me referiré a lo que considero esencial para el voto de los católicos, para añadir después razones más generales. Me parece, y lo he visto en muchas conversaciones, que hay personas de Iglesia en las que coinciden tres actitudes: su aversión al Papa Francisco; su entusiasmo por La opción benedictina, de Rod Dreher, y su esperanza en Vox. Cada una de las tres inspiraciones, por separado, podrían incluso llegar a entenderse, pero las tres juntas forman un conglomerado contradictorio que, en mi opinión, resulta indigerible para alguien de fe. Porque demuestran muy a las claras que se tiene puesta la esperanza en la moral y no en la fe; porque no se vive de una presencia sobrenatural, sino de la ley; porque se profesa una religión política basada en la salvación política (políticas de la fe); porque se ha roto con la sucesión apostólica, y porque tanto Rod Dreher, como Steve Bannon -gurú para buena parte de los populismos de hoy- son enemigos declarados de la Iglesia católica.

Vox bebe de estas fuentes y profesa un nacionalismo que, como tal, y por muy español que sea, resulta abiertamente incompatible con la fe. Seamos claros en esto: el nacionalismo de Vox es anticatólico, y limítrofe con las 'religiones políticas' que provocaron los desastres en el siglo XX. No se puede tener más esperanza en la política que en la religión. El creyente no puede entregarse a una fe política, tiene que mantener un escepticismo sano y crítico ante toda pretensión de absolutismo político, y por ese camino Vox puede llegar a convertirse en una amenaza para la libertad. Los católicos deberíamos estar muy en guardia frente a ese riesgo.

En segundo lugar, y ahora me dirijo a un público más amplio, no solo católico, Vox no me parece una opción razonable porque manipula de manera evidente un núcleo psicológico muy típico de la sociedad de masas: la explotación de una emotividad primaria y desinformada. Por ejemplo, su actitud ante la inmigración. Pero, ¿acaso ese es un problema real ahora mismo en España? En Bélgica, Austria, Francia y otros países vecinos puede serlo, ¿pero aquí? ¿Ahora? No lo es, sin negar la existencia y la importancia de episodios aislados en lugares concretos, y el hecho de que se exageren y deformen sus perfiles es un signo claro de demagogia y de manipulación sentimental.

Vox no actúa como un partido prudente cuya función sea la de representar a la sociedad española -a la parte que le vote, en primer lugar-, para conseguir determinados resultados políticos. Por el contrario, Vox se está especializando en la manipulación de las emociones, en explotar el descontento para obtener rédito político, y ese es un camino equivocado para quienes creen en la libertad, en la moderación y en que la política es, entre otras cosas, el arte de evitar el conflicto y, en último término, la guerra. Vox promueve y maneja el descontento, en lugar de mitigarlo, lo fomenta exagerando la división, subrayando las diferencias, acusando a los adversarios, magnificando al «enemigo» y presentando la política como un combate agónico y maniqueo entre "buenos y malos", y en eso se parece bastante más a cualquier partido totalitario que a ninguna fuerza conservadora. El derecho a la vida le importa como mucho en igual medida que al PP, pero lo ha convertido en piedra de escándalo. La bandera es su bandera, y cuando habla de la "España viva", habla de una España tópica, de pandereta y postal, que nada tiene que ver ni con la realidad actual de los españoles, ni con nuestra rica y diversa -sí, diversa- historia cultural. No olvidemos que el descuido de la cultura y de los jóvenes por una clase burguesa generó el caldo de cultivo para los movimientos fascistas y comunistas. Esto es un toque de atención para los partidos y los sectores moderados de nuestro país. Cuidado.

Vox, al carecer de un ideario positivo y definido, se puede ver arrastrado por sus vecinos europeos (y por sus coyunturales aliados norteamericanos) hacia una pura estrategia electoral y de poder. Vox está agitando irresponsablemente la visceralidad y la irreflexión. Esto puede que dé algunos resultados inmediatos, pero implica un riesgo excesivo para la estabilidad política de España. Es la experiencia de Podemos en la izquierda, pero no está claro que la derecha vaya a saber liquidar ese tipo de extremismo, como parece que va a poder hacerlo el PSOE, porque no está en su cultura política, que es mucho más de moderación que de extremismos y de histerias.

Por tanto, si se puede comprender que haya quien decida votar a Vox, resulta difícil considerarlo, de ninguna manera, como una opción prudente, ni para el electorado católico ni para el votante conservador. A las razones aludidas, de fondo político, se añade, como es obvio, la necesidad de unir el voto en la única alternativa posible y necesaria actualmente para impedir que el Gobierno se mantenga en manos de Pedro Sánchez y los acérrimos y perseverantes enemigos del bien moral que representa la unidad de España.

Antonio Torres es empresario.

Opción prudente
Nota del Editor 9 Abril 2019

Si el español que ha sufrido los desgobiernos del PSOE, PP y Ciudadanos, todos ellos pastoreados por los nacionalistas y terroristas, no vota a  Vox, debe ser masoquista
Y no me vengan con el cuento de que hay algunos puntos de sus propuestas que no le gustan, puesto que ello es parte de la condición humana. Si pudiéramos, libremente, acordar una constitución para
España, resultaría una imposibilidad, solo conseguiríamos tantas versiones como españoles.

Sánchez trabaja en la unión institucional exigida por el PNV como fase previa para anexionar Navarra
Carlos Cuesta okdiario 9 Abril 2019

El PNV quiere un nuevo Estatuto donde albergar su pretendido derecho de “autodeterminación” y Pedro Sánchez se compromete a negociarlo. Además, la intención de los nacionalistas vascos es anexionarse Navarra en una segunda fase. Para ello, Sánchez permitirá que haya una unión institucional que ya ha puesto sobre la mesa el partido que gobierna en el País Vasco. Como adelantó OKDIARIO, los primeros pasos en esa dirección ya se han empezado a acometer. El Ministerio de Hacienda elabora la integración de los sistemas fiscales vasco y navarro.

La rendición de Sánchez con tal de mantener el poder y continuar como inquilino de La Moncloa cuatro años tiene un precio. Y el PNV ya se lo ha puesto. Los nacionalistas vascos quieren una ampliación de la pretendida “autodeterminación” que recogerá el próximo Estatuto de Autonomía, incluyendo a Navarra en lo que ellos llaman Euskal Herria.

El PNV quiere que esa segunda fase cuente con un calentamiento previo basado en la creación de lazos institucionales entre el País Vasco y Navarra; para lo cual cuenta con la total colaboración del presidente Pedro Sánchez. Ese es el resumen de las cesiones de Sánchez ante el PNV, que han supuesto ya que Moncloa haya ordenado dar el banderazo de salida a los preparativos para unificar las haciendas vasca y navarra.

La exigencia se plasma por los nacionalistas vascos en el apartado titulado “Relaciones con la Comunidad Foral Navarra y con la Mancomunidad de Iparralde”. Y allí se señala que “compartiendo todos los territorios vascos la misma lengua –el euskara–, un patrimonio cultural común y una historia, y formando parte todos ellos de la Unión Europea, se abren posibilidades de relación en orden al desarrollo político y el bienestar social, económico, cultural, etc.”.

¿Y a qué le llaman ellos relaciones de desarrollo político? Pues a lo que consideran que es su “derecho a establecer vínculos políticos y relaciones de colaboración y cooperación con la Comunidad Foral de Navarra y con los territorios vascos de Iparralde y sus instituciones (actualmente, Mancomunidad Vasca de Iparralde), incluida la posibilidad de establecer estructuras u órganos institucionales permanentes y comunes”.

Es decir, que se da ya el primer paso de una futura integración o anexión de todos esos territorios creando un entramado institucional que permita más tarde esa unión con facilidad.

Hacienda común
Pues bien, tal y como adelantó la semana pasada OKDIARIO, Pedro Sánchez ha ordenado ya a un grupo de expertos del Ministerio de Hacienda el encargo de trabajar para la unión fiscal vasca y navarra de cara a una futura anexión de ambas autonomías.

El equipo del Ministerio de Hacienda trabaja, de hecho, desde hace semanas en el modelo técnico de unión de ambas haciendas forales: la vasca y la navarra. El paso supone la preparación del entramado que permitiría una rápida absorción de Navarra por el País Vasco, precisamente, en desarrollo de las peticiones de ese nuevo Estatuto que, también Pedro Sánchez, se ha comprometido ya a negociar.

Los trabajos de los técnicos, además, se han acelerado en plena etapa pre electoral, justo cuando Pedro Sánchez se prepara para el reto -en caso de ganar las elecciones- de pretender formar de nuevo Gobierno tras las comicios del 28-A. Además, el desarrollo del proyecto sucede en medio de las negociaciones que ha llevado a cabo Sánchez para poder sacar adelante sus famosos “viernes sociales”, unos consejos de ministros en los que se han aprobado medidas totalmente contrarias a la visión económica del PNV y que, sin embargo, han contado con el apoyo de los nacionalistas vascos -expertos en el cambio de cromos en el Congreso y en salir ganando de todas y cada unas de esas operaciones-. Y todo ello, porque, evidentemente, forma parte de los acuerdos alcanzados por ambos partidos a cambio del apoyo de PNV al PSOE en su gobernabilidad nacional.

JAVIER ORTEGA SMITH
VOX rechaza el mensaje del “miedo” y se proclama como única opción del cambio
Redacción gaceta.es 9 Abril 2019

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha criticado a quienes desean responsabilizar a su partido de la división del voto de la derecha en beneficio de la “extrema izquierda”, y ha dicho que, frente a ese mensaje del “miedo”, ellos significan la única opción real de cambio.

Ortega, que ha participado en Granada en el acto de presentación de la candidata de Vox a las elecciones generales por esta provincia, la abogada del Estado Macarena Olona, ha declarado a los periodistas que el mensaje de Vox “está calando” y representa a “los españoles valientes que no se dejan asustar ni por los cantos de sirena llamado voto útil ni por las amenazas ni tergiversaciones” sobre el ideario de la formación.

“Están intentando cargar sobre nuestras espaldas la posible división del voto frente a las candidaturas de la extrema izquierda sectaria y totalitaria que representa el okupa de la Moncloa con sus amigos los proetarras, los totalitarios y los podemitas”, ha dicho.

Ha apelado, frente a ese mensaje del “miedo” que están trasladando a su juicio PP y Cs, a la única opción política de cambio real en las instituciones que, dice, representa Vox.

Y ha puesto como ejemplo el hecho de que en Murcia hayan votado juntos PP, Cs, PSOE y Podemos una modificación del estatuto de esta región para que “se impongan las leyes de la ideología de género y las de la Memoria Histórica”.

Sobre las encuestas que sitúan a Vox como tercera fuerza política, por delante de Cs, en la Comunidad de Madrid, ha manifestado que, según los datos internos que manejan, hay otras muchas provincias donde sacarían más votos que la formación naranja, y en algunas de ellas más que el PP, ha detallado.

“Las encuestas no están contando toda la verdad y algunos quieren seguir viviendo de las rentas, de quienes les votaron en el pasado”, ha señalado tras defender la “contundencia” con la que Vox ha actuado cuando en sus listas han figurado candidatos con alguna causa pendiente o vinculados a supuestos casos de corrupción.

Durante el acto, celebrado en un hotel de Granada con la asistencia de medio millar de personas, el secretario general de Vox la abogada del Estado Macarena Olona ha manifestado a los periodistas que en la campaña hablarán mucho de los supuestos casos de corrupción vinculados a esta provincia, entre los que ha citado los relacionados con la Alhambra y Cetursa y las operaciones ‘Nazarí’ y ‘Serrallo’.

Sánchez, el secuaz de ETA
Carlos Dávila okdiario 9 Abril 2019

Es un secuaz de ETA, el que sigue sus caminos, el que se aviene a sus presiones. Mirad la RAE. Es el secuaz de los más horrendos herederos de la banda. ¿Exagerado? No. ¿Cómo llamar si no al que vota con Bildu-ETA
la persecución de policías y guardias civiles por supuestas torturas que nunca se demostraron? ¿Cómo denominar a quien se postra de hinojos ante Otegui, el frustrado asesino de aquel diputado ejemplar Gabriel Cisneros o el secuestrador de Javier Rupérez para que le apruebe uno de sus “viernes electorales”? ¿Cómo tratar al presidente de un Gobierno que se está llevando al País Vasco a los terroristas presos para, dentro de nada, ponerles en la calle? ¿Cómo tratar a un sujeto que desprecia profundamente a las víctimas (Covite le ha denunciado) y vapulea a los agentes de Seguridad? ¿Cómo referirse a quien patrocina ya descaradamente la unión política del País Vasco y Navarra por la que tanto mataron aquellos canallas? ¿Cómo tildar a un individuo que vota lo mismo que el criminal Carlos Sastre, tan bendecido en su momento por ETA, que reventó a bombazos al empresario Bultó y al alcalde Viola? Díganme: ¿cómo referirse a él? Secuaz es lo más suave, conmilitón lo menos arriesgado.

El jueves asistimos horrorizados a una sesión en el Parlamento de Vitoria en la que un sucesor de ETA (a lo mejor no fue un pistolero porque aún no tenía edad) aprovechó la iniciativa del PNV ¡y del propio PSOE! para volcar
toda la basura terrorista posible sobre los mismos policías y guardias civiles a los que su organización mató, mutiló, persiguió y amenazó durante más de cuarenta años. Mientras ese sujeto repulsivo increpaba a los agentes con gritos de “nazis” y otras delicadezas, el lehendakari Urkullu, socio de fechorías de Sánchez, se cruzaba de brazos a lo Nerón, y el Grupo Socialista permanecía impávido en sus asientos. ¿Saben por qué? Pues porque este presidente infumable necesita de sus votos para continuar en la Moncloa de okupa o montado en el Falcón de fiesta en fiesta acompañado de amiguetes o de las compañeras de cole de sus hijitas privilegiadas.

Pero no se engañen: él ya es -y así pasará a la Historia- como una pesadilla nacional equiparable a aquel Rey felón, Fernando VII, que convirtió a España en un presidio abierto. Pero no viaja sólo en este trayecto para volar nuestra Nación milenaria, le acompaña esa pléyade de irregulares fiscales y académicos que copan los ministerios y ese grupo de indigentes que le convirtieron en su jefe político. Y no únicamente este grupo, sino los simpatizantes del PSOE que, en opinión de las ultimas encuestas, le quieren otra vez en la Presidencia del Gobierno, y, desde luego, los votantes socialistas que todavía ochenta años después llevan el odio metido en el cuerpo de una guerra civil en la que todos perdimos.
Pero, además, le acompañan otros aparentemente distintos. Esto es lo peor; están con él y con su proyecto arrabalero los tontos insignes de la derechorra que le consideran únicamente un objetivo menor, caza conejil.
Para estos botarates que se van a subir el Peñón de Covadonga vestidos como Don Pelayo, lo importante es terminar con la famosa “derechita cobarde” del PP en la que militó, muy rentablemente por cierto, un gran racimo de años su jefe Abascal.

Este Sánchez, secuaz de ETA, lo mismo se alía con los hijos de la banda que liquidó a unos cuantos socialistas y tuvo atormentados a muchos más, que se apropia burdamente de la opinión general del país y, con todo el cuajo, y en su supuesto nombre, anuncia una ley de eutanasia que incluso apoyan las Edurne y los Markel ultracatólicos del PNV, un partido que se ha olvidado de sus orígenes teocráticos para viajar al progresismo de los curas de la liberación. La eutanasia es la undécima trampa de la “Factoría Redondo” para distraer al país de las miserias de Sánchez. Entre ellas ETA y este PNV que es únicamente un PRI a la mejicana en la que solo cuenta el interés y el dinero que de él se deriva. Los nuevos etarras y presuntos moderados peneuvistas son los cómplices ahora de este Sánchez que micciona sobre las tumbas de sus correligionarios asesinados, mientras se toma potes con los humanicidas en la cafetería del Parlamento Vasco. Que nadie se engañe, Sánchez existe porque lo quieren sus gregarios, los socialistas que no tienen el menor pudor en asistir a la destrucción total de España. Es estúpido creer que los Page, Lambán o Vara no sintonizan con Sánchez; mentira, son lo mismo, les separa sólo la estrategia que aconseja a este trío manifestaciones episódicas en contra del nuevo PSOE.

Si no fuera así, ¿podría Sánchez subsistir? De ninguna forma. Están, por decirlo coloquialmente, en su rollo; son lo mismo, en este momento lavadores de los etarras que terminaron con Casas, Lluch, Mújica o Carrasco. Quien a Sánchez les vota a ellos. Hace ya un par de meses que en esta crónica coloqué este título: “Vota Sánchez, vota VOX”. O al revés, que de las dos maneras sirve. Ahora, hoy añado: “Vota VOX, vota Sánchez, el secuaz de ETA”. El día 28, de la mano de Sánchez puede volver
ETA. ¡Qué horror, verdad Abascal!

¡Qué horror, verdad votante del PP y Ciudadanos
Nota del Editor 9 Abril 2019

Los colaboradores que nos han empujado a esta siniestra situación han sido el PP y Ciudadanos. Así que cualquier español sensato tiene el deber de votar a Vox. Quienes pretenden seguir con el cuento del PP quieren que todo siga empeorando. El PP ha desperdiciado todas las oportunidades para hacer algo decente. Ciudadanos mantuvo al PSOE cuatro años en Andaluciá, cuatro años mas perdidos.

El odio a la Guardia Civil
Pablo Planas Libertad Digital 9 Abril 2019

Con los abogados que tienen, Junqueras, los Jordis y los exconsejeros no necesitan no necesitan fiscales.

Miradas cómplices, medias sonrisas, caras de suficiencia o de fingido asombro y hasta risas por lo bajo. Defensas golpistas, encausados y parte del público en el Tribunal Supremo han pasado sus buenos ratos con los guardias civiles que testificaron en las últimas sesiones del juicio del 1-O. A los catalanistas les causa un asombro inaudito que un hombre de Antequera diga "fil de puts" en vez de "fills de puta". No asimilan que haya gente que no sepa o no entienda el catalán aunque sean naturales y vecinos de Lepe, Leganés o Logroño.

La defectuosa pronunciación de los hombres del Instituto Armado que acudieron desde diversos puntos de España a sofocar el golpe de Estado de septiembre y octubre de 2017 en Cataluña no es lo único que ha dado pie a que los abogados de los golpistas sacaran lo peor de sí mismos y del catalanismo. A los letrados les parece que el hecho de que los concentrados en los centros electorales gritaran en la lengua vernácula que eran gente de paz debería haber bastado para que la "fuerza actuante" bajo mandato judicial se diera media vuelta y se fuera.

"Som gent de pau!", gritaban grupos de cien, doscientos o quinientos individuos, a veces más. Gente de paz, sí, admitió un guardia. De los que levantan las manos y pegan patadas, añadió. El problema es que los guardias civiles no entendieron que los vociferantes estaban pronunciando una frase mágica, algo así como el parlamento de los piratas. Abracadabra, somos gentes de paz, seres de luz y ángeles del cielo por encima de la ley. Quién sabe, tal vez los agentes habrían echado a tierra escudos y porras y fundídose en un sentido abrazo con la masa si esta se hubiera expresado en algún idioma al alcance del personal de la Benemérita.

Los abogados insistieron mucho en ese eslogan de la pau y también mostraron su sorpresa por que un par de agentes del Ebro para afuera desconocieran que casal de avis significa "residencia de ancianos". El asombro en clave irónica fue uno de los registros interrogatorios más usados por los letrados, que están encantados de haberse conocido porque se saben protagonistas de un juicio que TV3 y los medios separatistas siguen como si se tratara de Juego de Tronos o un Barça-Madrid.

Recurrieron a toda clase de tretas para confundir a los testigos, mintieron (el caso del sujeto que amenazó a dos guardias de paisano en Lérida no ha sido sobreseído sino que el acusado ha sido condenado a una pena de ocho meses de cárcel), intentaron manipular el parte de lesiones de un agente que fue pateado por una turba separatista y hasta amenazaron a los declarantes con las generales de la ley.

Preguntas, gestos, muecas y hasta las "buenas tardes" de los abogados rezumaban desprecio hacia los agentes de la Guardia Civil, mayor y más desacomplejado cuanto menor era el rango de los testigos o su habilidad en la pronunciación catalana de topónimos, lemas e insultos. Esos abogados que son estrellas en los medios de comunicación catalanes frente a unos funcionarios del Estado que ganan muchísimo menos que un mozo de escuadra; la crema de la abogacía catalana ante unos bárbaros del sur parachutados en la avanzada Cataluña, ya fuera un teniente con décadas de servicio en Manresa o un joven número raso de Sevilla. ¿Supremacismo?

Se juzga la proclamación de la república, no la actuación policial durante el referéndum ilegal, por mucho que los abogados de los golpistas se burlaran, acosaran y amenazaran en el Supremo a los guardias civiles que abrieron paso a la ley el 1 de octubre de 2017 en Cataluña junto a sus compañeros del Cuerpo Nacional de Policía, que serán los próximos en testificar.

Las defensas sostienen que se trata de un juicio político, que nada de lo que pudieran demostrar meridianamente a favor de sus clientes alteraría la decisión de los jueces y que sería ocioso actuar como profesionales en vez de como ultras de la república. Hay gente del entorno de los acusados que opina que no hace falta insultar al enemigo. Y menos cuando se esfuerza en decir "fil de puts" en vez de "Generalidad" o "Mozos de Escuadra", como los abogados de Vox. Con los abogados que tienen, Junqueras, los Jordis y los exconsejeros no necesitan no necesitan fiscales.

No se trata de que Pina y Van den Eynde lamentaran los daños ocasionados en nombre de sus patrocinados ante los testigos guardias civiles. Habría bastado, sostienen independentistas y familiares de presos no abducidos, con que no se les notara la aprensión y el asco cuando se dirigían a los declarantes.

Con los amigos de ETA
Cayetano González Libertad Digital 9 Abril 2019

Uno de los hechos más graves y significativos que han sucedido en los últimos días en este embarullado clima electoral ha sido el apoyo explícito de Bildu a los decretazos del Gobierno de Sánchez.

Uno de los hechos más graves y significativos que han sucedido en los últimos días en este embarullado clima electoral ha sido el apoyo explícito de Bildu a los decretazos del Gobierno de Sánchez. Un apoyo que además fue argumentado por Otegui como un paso importante de la formación filoetarra para influir más decisivamente en la política española a partir de las elecciones generales del próximo día 28.

Lo más grave no es que Otegui saque pecho y se pavonee de esa influencia que pueda tener Bildu en un futuro próximo, sino que Sánchez y su partido lo acepten con total naturalidad, sin mostrar el más mínimo gesto de rechazo al apoyo de alguien que es el rostro más visible de los amigos de ETA en las instituciones.

En la lógica del proceso que empezó Zapatero con su negociación política con ETA al llegar en 2004 a la Moncloa –aunque realmente comenzó antes, cuando al mismo tiempo que firmaba el pacto antiterrorista con el Gobierno del PP autorizaba las conversaciones de Eguiguren con Otegui–, este envalentonamiento del líder de Bildu y esa aceptación por parte del PSOE y de Sánchez de ese apoyo tienen todo el sentido. Cargarse el régimen constitucional del 78, llevar a cabo una segunda transición y romper España mediante el troceamiento de la Nación son objetivos compartidos por el actual PSOE de Sánchez, ETA-Bildu, el PNV y los independentistas catalanes. Y quien no quiera verlo, o se escandalice por esta cruda realidad, tiene un problema. Por eso los ciudadanos tienen que pensar muy bien lo que nos estamos jugando en las urnas dentro de veinte días y votar en consecuencia.

Más allá de esto, que ya es mucho, otro aspecto a destacar es la ausencia total de escrúpulos que revelan con esta conducta Sánchez y su PSOE. Qué enorme actualidad siguen teniendo las palabras pronunciadas hace unos años por Pilar Ruiz Albizu, la madre de los Pagazaurtundúa, dirigidas en su momento al entonces líder de los socialistas vascos: "Patxi [López], harás y dirás cosas que nos helarán la sangre". Sustituyan "Patxi" por "Pedro" y el bofetón moral dado por una socialista de toda la vida a la que ETA arrebató a su hijo Joseba sigue teniendo una intensidad tremenda.

Los socialistas perdieron absolutamente el norte, y no lo han recuperado a día de hoy, cuando Zapatero decidió negociar políticamente con ETA en Oslo y en Loyola. El Gobierno de Rajoy siguió de alguna manera –sin necesidad de sentarse en una mesa con los terroristas– esa hoja de ruta marcada por el expresidente del Gobierno, con dos capítulos bastante penosos: la liberación del torturador-secuestrador de Ortega Lara, Josu Uribetxeberria Bolinaga, y la falta de decisión política para aplicar la Ley de Partidos, impulsada por el Gobierno de Aznar, y volver a ilegalizar todas las marcas de ETA.

Rajoy no quiso hacerlo y las consecuencias de ese no sacar de las instituciones a los amigos de ETA las vimos con toda su crudeza el pasado jueves en el Parlamento vasco, cuando un diputado de Bildu comparó a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado con los nazis en Nuremberg. Siendo esto absolutamente repugnante, también lo fue que la secretaria general del PSE, Idoia Mendía, tuviera la desvergüenza de afear al diputado de Bildu sus palabras; ella, que había brindado con Otegui en las vísperas de la Nochebuena en una cena organizada por un periódico vasco.

Cuando uno contempla estas actuaciones de Sánchez, del PSOE, del PSE, le vienen a la cabeza los nombres de Enrique Casas, Fernando Buesa, Fernando Múgica, Ernest Lluch, Joseba Pagazaurtundúa, Juan María Jáuregui, Juan Priede, Froilán Elespe, Isaías Carrasco, todos ellos militantes del PSOE que en algunos casos llegaron a ocupar cargos institucionales importantes; y lo más relevante: todos fueron asesinados por los amigos de Otegui, el mismo que ahora alardea de su apoyo a Sánchez.

Procesan a los directores de TV3 y Catalunya Radio por apoyar el 'procés'
La juez ha absuelto a Santiago Vidal, redactor de la Constitución Catalana; y a Carlos Viver Pi Sunyer, el ideólogo del 'procés'
Álvaro Medina vozpopuli.es 9 Abril 2019

Alejandra Gil, magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, ha procesado a 30 personas por los preparativos del referéndum ilegal del 1-O. Entre los procesados por desobediencia se encuentran los directores de TV3 y Catalunya Ràdio, Vicent Sanchis Llàcer y Saül Gordillo Bernárdez, respectivamente; Antoni Molons, exalto cargo de la Generalitat; Amadeu Altafaj, Albert Royo, Pablo Raventós y Jaume Clotet, entre otros. Este es el listado completo que aparece en el auto y los supuestos delitos cometidos.

También esta procesada la vicepresidenta de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), Nuria Llorach, por desobediencia por emitir propaganda del referéndum, especialmente en la última quincena de septiembre de 2017. Por estos servicios, la CCMA facturó 93.179,56 y 184.624,8 euros sin IVA. Por este motivo están también procesados Sanchís y Gordillo. Los tres no evitaron, impidieron o dificultaron la celebración del referéndum. "Pese a ello, mostraron su conformidad para que se emitieran en los entes que dirigen los anuncios del referéndum y en ningún momento, pudiéndolo hacer, decidieron suspender las emisiones". Según las pesquisas, existen mails que muestran la conformidad de ambos a la emisión de estos spots.

Por otro lado, la magistrada ha librado del banquillo a Santiago Vidal, juez y redactor de la Constitución Catalana, y a Carlos Viver Pi Sunyer, ideólogo del 'procés', de la causa abierta por los preparativos de la convocatoria de referéndum del 1 de octubre de 2017.

Según la jueza, no se han encontrado indicios suficientes respecto a quince de los investigados, entre los que se encuentran el redactor de la Constitución Catalana y el denominado arquitecto del procés, Vidal y Vives Pi Sunyer, respectivamente, junto a Antonio Jesús Vargas Castillo, Joan Martín Angulo Arrese, Jordi Cabrafiga Macias, José Maria Sevilla Reig, Àngels Barbarà Fondevilla, José Oriol González Martínez, Lluis Domingo Anaya Torres, Pau Furriol Fornells, Ricardo Martí Ramón, Sergi Aymerich Roman, Sergio Bellido Andújar, Valentín Arroyo Peña y Felipe Andanuche Serra.
Carlos Viver Pi Sunyer, arquitecto del procés

Carles Viver Pi Sunyer fue director del Instituto de Estudios de Autogobierno del Gobierno catalán. Este veterano catedrático fue cesado por el Gobierno tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución. En el pasado fue vicepresidente del Tribunal Constitucional y en la última época asesoró a los expresidentes catalanes Artur Mas y Carles Puigdemont.

A él se le atribuyó la redacción de las leyes de desconexión, una participación que le sitúa como el arquitecto de la independencia, a juicio de los investigadores. La Guardia Civil interceptó una llamada suya en la que hablaba con la mujer del exconseller de Interior Jordi Jané. Carles Viver hablaba con la mujer, llamada Margarita Gil, sobre la operación de la Guardia Civil que había tenido lugar tres días antes, la del cerco a la delegación de Economía de la Generalitat.

Santiago Vidal, redactor de la Constitución Catalana, reculó en su declaración

Le dijo Viver a su interlocutora que la Guardia Civil se había personado en su despacho y le había requisado el teléfono móvil y el ordenador, pero añadió que él estaba "muy limpio", según consta el informe del Instituto Armado. "", dijo, pero añadió a Margarita Gil que lo había limpiado porque le avisó su marido (Jordi Jané) "ya hace tiempo". "Le hice caso así que no encontrarán grandes cosas", zanjó.

El exjuez y exsenador de ERC Santiago Vidal, considerado uno de los padres de la fallida Constitución de la república catalana, reculó el en su declaración como imputado ante el titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez SunBuscaban el whatsapps y esas cosasyer, ya fallecido. Fue en febrero de 2018 y se retractó de sus polémicas declaraciones realizadas un año antes en las que aseguraba que la Generalitat disponía de la base de una Hacienda catalana y una partida de 400 millones de euros para declarar la independencia.

"Yo presenté mi dimisión voluntaria el 21 de enero de 2017, precisamente porque era consciente de que estas manifestaciones, que yo no había contrastado, y que no puedo decir de ninguna de las maneras que sean ciertas en absoluto, excedían el ámbito de mis competencias", declaró Vidal.

El Supremo ha ordenado readmitir a Santiago Vidal el pasado mes de marzo, quien fue apartado de la carrera judicial por esta redacción. El Alto Tribunal siguió el dictamen del Constitucional.

Firme prósito de la Generalitat para convocar un referéndum
La magistrada ha realizado un repaso histórico de todos los movimientos de la Generalitat desde 2012, presidida entonces por Artur Mas, hasta el 1-O de 2017. En su conclusión señala que hubo un "firme propósito, exteriorizado con intensidad creciente desde 2012, en celebrar una consulta referendaria, ensayada en noviembre de 2014, con la finalidad de ejercitar el derecho de autodeterminación y la constitución de un nuevo estado, independiente de España, y que tuvo su plasmación en el referéndum del uno de octubre de 2017 y su corolario en la declaración de independencia", realizada el 27 de octubre de 2017.

Los 30 procesados por el procés en Barcelona
Por otro lado, la juez ha abierto causa contra 30 personas por delitos de malversación de caudalespúblicos, prevaricación, desobediencia, falsedad documental y revelación de secretos. Entre los procesados por desobediencia se encuentran los directores de TV3 y Catalunya Ràdio, Vicent Sanchis Llàcer y Saül Gordillo Bernárdez, respectivamente; Antoni Molons, exalto cargo de la Generalitat; Amadeu Altafaj, Albert Royo, Pablo Raventós y Jaume Clotet, entre otros. Este es el listado completo que aparece en el auto y los supuestos delitos cometidos.

Antoni Molons García, secretario de Difusión y Atención Ciudadana del Departamento de Presidencia de laGeneralitat, malversación y prevaricación.
Joaquim Nin Borreda, secretario general del Departamento de Presidencia de la Generalitat, malversación, desobediencia y prevaricación.
Jaume Clotet Planas, director general de Comunicación del Gobierno de la Generalitat, malversación.

Josep Ginesta Vicente, secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, malversación.
David Palanques Bonavia, responsable del área TIC del Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, malversación.
David Franco Sánchez, responsable del área TIC del Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia,malversación.

Francesc Sutrías Grau, director general de Patrimonio (vicepresidencia, Economía y Hacienda), malversación y desobediencia.
Aleix Villatoro Oliver, secretario general del Departamento de Asuntos y Relaciones Institucionales y Exterior y Transparencia de la Generalitat, malversación, desobediencia, revelación de secretos y prevaricación.
Amadeu Altafaj Tardio, director de la delegación del Gobierno de Cataluña ante la Unión Europea, malversación y prevaricación.

Albert Royo Marine, secretario general del Patronato Cataluña Mon-consell de Diplomacia Pública de Cataluña, malversación y falsedad documental.
Natalia Garriga Ibáñez, directora de Servicios integrada en la Secretaría General dependiente de la Vicepresidencia de Economía, malversación.
Pablo Raventós, director general de Unipost, malversación y desobediencia.

Rosa Maria Rodriguez Curto, directora general de Servicio de T-Systems, malversación.
Josué Sallent, director de Estrategia e Innovación en el CTTI, malversación.
Xavier Puig Farré, responsable del área TIC del Departamento de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, malversación.

Francesc Fabregas Bonet, administrador de El Vallenc, malversación y desobediencia.
Rosa Vidal Planella, interventora general de la Generalitat, malversación, desobediencia y falsedaddocumental.
Meritxell Massó Carbó, secretaria general del Departamento de Gobernación, desobediencia

Nuria Llorach Boladeras, vicepresidenta y administradora única de la CCMC, desobediencia
Frederic Udina Abelló, director de IDESCAT, desobediencia y revelación de secretos.
Montserrat Vidal Roca, área de Procesos Electorales y consultas Populares, desobediencia.

Vicent Sanchis Llàcer, director de TV3, desobediencia.
Saül Gordillo Bernárdez, director de Catalunya Ràdio, desobediencia.
Martí Patxot, director corporativo, comercial y de márketing de CCMA, desobediencia.

Mercedes Martínez, encargada de supervisar las obras en una nave que debía servir de centro de recogida de datos, desobediencia.
Joan Manel Gómez Sanz, jefe de Riesgos del Centro de Seguridad de la Información del Consorcio de laAdministración Abierta de Cataluña, desobediencia.
Josep Masolivé Puig, trabajador de Fundacio.cat, desobediencia.

José María Gispert Giménez, gerente de Indugraf Offset SA, desobediencia.
Marta Garsaball Pujol, autorizada en una cuenta bancaria en Bruselas cuyo titular era la Delegación del Gobierno de la Generalitat, falsedad documental.
Daniel Gimeno Alcañiz, responsable del tratamiento del fichero de datos del Registro de participantes en consultas no refrendarias, revelación de secretos.

La malversación, el eje central del procesamiento
La juez desgrana los conceptos y actuaciones que dieron lugar a la disposición, o compromiso, de fondos públicos con la finalidad de financiar la convocatoria del referéndum del 1-O.

El registro de catalanes en el exterior.- En el auto aparece Rosa Maria Rodriguez Curto, directora general de Servicio de T-Systems, en una conversación que mantuvo con un empleado de su empresa para realizar una serie de cambios urgentes, exigidos por la Consejería de Asuntos Exteriores, en manos entonces de Raül Romeva. La directora le exigió al trabajador que los realizara "cagando leches porque mañana aprueban la ley esa". Se aportan hasta cuatro testimonios que así lo corroboran.

Curto fue "la encargada de negociar y supervisar con los representantes de la Generalitat el desarrollo de los proyectos y era consciente que las modificaciones en la aplicación iban a ser utilizadas para el referéndum del 1-O", según asegura la juez. El director gerente de esta empresa, Miguel Ángel Sánchez, fue "apercibido por la Polícia que en caso de recibir un encargo de la Generalitat para realizar cualquier aplicación o proyecto relacionado con el referéndum ilegal el 1-O debía comunicarlo inmediatamente".

El 25 de enero, T-System comenzó a recibir mail de la Generalitat relacionados con los preparativos de la consulta, según el material requisado en los registros de su despacho el 20 de septiembre. Rodríguez mantuvo una conversación con Josúe Sallent, en la que éste le espeta si T-Systems "les ayuda o les boicotean" y que "lo estaban echando todo por tierra". Al día siguiente se había convocado "un gabinete de crisis", afirmando que debían cumplir con los compromisos bajo la amenaza: "Se la están jugando".

Para la juez, Xavier Puig Farré fue el "principal interlocutor técnico de la Generalitat con T-Systems. Tras la puesta en marcha de la web referendum.cat, el 7 de septiembre, se inició la fase de inscripción en el Registro de catalanes en el exterior. Puig Farré se encargó, según el auto, de supervisar el funcionamiento del registro de catalanes en el exterior, ampliando la capacidad de almacenaje del buzón, supervisando que el envío de correos a los ya inscritos funcionara correctamente.

Según relata la juez, en una conversación el 14 de septiembre, una persona no identificada le señala a Puig Farré que "la gente que está trabajando están asustados porque no hay unos criterios...que no sabe qué pasará con el registro, si se borrará cada noche o no".

Los gastos que aparecen en el auto, alcanzan los 87.658,65 euros sin IVA, por las mejoras en el aplicativo del registro de catalanes en el exterior, un importe que se dividió en tres facturas: 21.393,45; 29.694,84 y 25.841,82 euros. Estos importes se abonaron en transferencias bancarias por el CTTI de la Generalitat. Estos son los únicos gastos imputables al 1-O, ya que los anteriores fueron imputados a la consulta del 9-N. A este montante, se le añaden otros 6.538 euros para prevenir problemas a nivel de servidor de un deploy de la aplicación. La cuantía total alcanza los 94.196,65 euros.

Para dar publicidad a esta aplicación se solicitaron los servicios de Estudi Dada SL, adjudicataria del anuncio del registro de catalanes en el exterior, por un importe de 8.950 euros sin IVA.

Respecto al anuncio SÍ o no?, sobre un mapa de Cataluña, en el que se promueve la inscripción de los catalanes en el extranjero, fue difundido en Internet por una unión temporal de empresas formada por Karduman Grau Clotet y Nothingad Comunicació, un contrato que fue firmado por el secretario general de la Presidencia, Joaquim Nin Borreda, con una factura de 80.440,19 euros. En la prensa escrita, Focus Media SL difundió la campaña por un importe de 130.865,15 euros, aunque no consta que haya sido pagada. Estos anuncios fueron publicados en El Punt Avui, y facturados a Group M con dos facturas de 18.791,19, 6.263,73 y otros 7.516,47 euros.

Por otro lado, las agencias Carat España y Focus Media renunciaron a la campaña Civisme, que fue identificada como una parte más del 1-O. La primera renunció a un concurso de 2,242466 millones de euros y la segunda a 2,2299 millones de euros. Finalmente se exigió que algunas campañas fueran emitidas por los medios públicos TV3 y Catalunya Ràdio, con facturas de 3.600, 93.179,56 y 184.624,85 euros sin IVA.

Para los gastos de reparto, la Generalitat solicitó los servicios de Unipost, cuya factura para realizar los envíos alcanzaba los 980.313,76 euros.

Se trata de "una traición"
Víctimas del terrorismo: "Es indigno y humillante que los herededos de ETA sean el apoyo del Gobierno socialista"
www.latribunadelpaisvasco.com 9 Abril 2019

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha manifestado su total oposición a que EH Bildu pudiera ser un socio estable de un posible Gobierno de Pedro Sánchez tras las elecciones generales del 28 de abril. El Colectivo presidido por Consuelo Ordóñez se muestra muy preocupado por las recientes declaraciones del líder de la "izquierda abertzale" Arnaldo Otegi en las que presume de “haber recibido un sinfín de llamadas” de ministros del actual Gobierno solicitando su apoyo en las votaciones de los decretos ley que se han aprobado esta semana.

COVITE considera "indigno y humillante" para las víctimas del terrorismo que los herederos de ETA se hayan convertido en un apoyo esencial sin el cual el Gobierno de Sánchez no podría haber aprobado seis decretos leyes en la Diputación Permanente del Congreso. “No todas las fuerzas políticas son apoyos legítimos para un Gobierno, las que no condenan el terrorismo de ETA y promueven el odio como EH Bildu han de ser rechazadas siempre”, en palabras de Consuelo Ordóñez. “Otegi sigue justificando todos los crímenes de ETA, que fuese un socio estable de un posible Gobierno de Pedro Sánchez sería una traición más a las víctimas del terrorismo”.

Por otra parte, COVITE echa en cara al actual Gobierno que haya desestimado una de sus peticiones más antiguas y que más indignación ha causado a las víctimas del terrorismo: la desigualdad indemnizatoria entre las víctimas del terrorismo que deriva de la Ley de Víctimas 29/11. COVITE considera que es una gran injusticia que las víctimas cuyo atentado está sin resolver no reciban la misma cantidad de indemnización que las víctimas que sí tienen su atentado resuelto, y lo ha denunciado desde que esta ley era un borrador. “Exigimos innumerables veces al Gobierno de Mariano Rajoy acabar con esta injusticia, quien siempre desestimó esta exigencia prioritaria de las víctimas a pesar de que era una cuestión de mera voluntad política. Se lo volvimos a exigir al ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska cuando nos reunimos con él en septiembre. Esto es lo más injusto que han tenido que soportar las víctimas del terrorismo a las que se les ha negado la justicia porque tienen los crímenes de sus familiares sin resolver”, denuncia Consuelo Ordóñez. La presidenta de COVITE recuerda al ministro Grande-Marlaska que se comprometió a poner remedio a este requerimiento de las víctimas: “Este Gobierno podría haber atendido a nuestra demanda mediante un decreto ley, pero no lo ha hecho, lo cual resulta muy decepcionante”.

Asimismo, COVITE denuncia que el actual Gobierno, al igual que el anterior de Mariano Rajoy, no haya disuelto a ETA por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El Colectivo considera que los únicos protagonistas del final de ETA deberían haber sido las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. “Falta la operación policial final que termine de desmantelar la banda, falta detener a todos los huidos, incluido Josu Ternera. Solo la foto de la disolución de ETA a manos de las FCSE será la certificación de que la derrota de ETA se ha producido”, afirma Consuelo Ordóñez. “Es una indecencia que un Gobierno democrático -sea del signo político que sea- dé por válido que la banda terrorista que más sangre ha vertido en nuestro país se haya disuelto cuando ha querido y como ha querido, siendo la protagonista de su propio final, tal y como sucedió con el teatro de su disolución celebrado en la localidad francesa de Cambo les Bains el pasado 4 de mayo”. COVITE recuerda que fue otra de las demandas que hizo al ministro del Interior Grande-Marlaska cuando se reunió con él el pasado 13 de septiembre: “El Gobierno de Pedro Sánchez no ha hecho lo que el anterior Ejecutivo se negó a hacer, disolver a ETA por las FCSE, lo que significa que también está arrodillado ante una de las exigencias de ETA: la de un final sin vencedores ni vencidos”.

Un profesor de Derecho Constitucional destapa por qué Sánchez hace trampas
ESdiario 9 Abril 2019

Por mucho que se ponga digno el PSOE y que haya aglutinado el apoyo del "grupo de la moción", los reales decretos de los viernes suponen poner el Estado al servicio de unas siglas.

Pedro Sánchez logró esta semana salvar sus decretazos gracias al auxilio de los partidos de la moción de censura. Con el visto bueno -con muchos peros al procedimiento- de los letrados del Congreso y a la espera de que el Tribunal Constitucional falle en su día los recursos presentados por el PP contra el procedimiento electoralista elegido por el presidente del Gobierno.

Regresa la "mayoría de la moción": balón de oxígeno de Rufián y Torra, el PNV y Bildu a Sánchez

Donde sí hay consenso es entre los expertos. El último, este mismo viernes, ha sido el profesor de Derecho Constitucional, Josu de Miguel Bárcena, quien desmonta los argumentos del PSOE en una artículo titulado Los viernes sociales del Gobierno.

"La mirada histórica muestra decretos-leyes convalidados en el interregno parlamentario", reconoce este experto. "Ahora, dicha práxis ha obedecido casi siempre a situaciones muy excepcionales (catástrofes naturales) o de escasa relevancia política", matiza de Miguel.

Y abochorna a Sánchez acto seguido. "Separarse de este modus operandi consolidado implica -como de hecho está ocurriendo- poner el Gobierno al servicio de un partido, lo que quiebra la objetividad (artículo 103 de la Constitución) y neutralidad que deben caracterizar a la Administración, sobre todo en un periodo de marcado carácter electoral". Más claro, imposible.
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