AGLI Recortes de Prensa   Jueves 11  Abril 2019

Votar Sánchez es votar indulto
OKDIARIO 11 Abril 2019

Preguntado sobre qué sucederá tras la sentencia del juicio del 1-O, Pedro Sánchez ha deslizado en su entrevista con Antonio García Ferreras para La Sexta una respuesta –“el poder político tendrá que posicionarse”– de extraordinaria gravedad. El actual presidente del Gobierno de España sugiere nada menos que un indulto a los presos golpistas que trataron de subvertir el orden constitucional y de romper la unidad de España.

El poder ejecutivo tiene la capacidad de indultar a personas con sentencia de condena en firme, es cierto; pero esta potestad sólo se utiliza en casos muy puntuales; nunca para eximir de responsabilidad jurídica a un grupo de personas acusadas de tan graves delitos, que además han sido cometidos en vivo y en directo ante los ojos atónitos de millones de españoles. Absolver a los presos es una clara muestra de debilidad y desidia por parte de la institución que más tendría que defendernos; significa, en definitiva, dar ánimo a los secesionistas para que vuelvan, con más ímpetu, a su propósito nunca abandonado de acabar rompiendo España.

Sánchez, en la misma entrevista, explica cuál es su objetivo: pactar con los independentistas. Sostiene que “no voy a excluir a ninguna formación política dentro de la Constitución española”, pero si indulta a los independentistas, demuestra que la propia judicatura española antes ya los ha situado fuera de la Carta Magna. En la mente de Sánchez desaparece toda referencia al Estado de Derecho y a la misma lógica y se impone –de momento en su imaginación– el uso arbitrario del poder.

Convivencia a cambio de independencia; así deducimos el fin último que comparten partidos de izquierda y nacionalistas para la próxima legislatura: cuando gobierna el centro-derecha español, instauran en la vida pública un conflicto político agudo y permanente, que sólo disminuye cuando llega la izquierda al poder para ceder a las demandas independentistas. El problema más urgente no es la independencia, ni la convivencia; es Pedro Sánchez. El 28 de abril los españoles tendrán que posicionarse.

El felón Sánchez y el indulto a sus aliados golpistas
EDITORIAL Libertad Digital 11 Abril 2019

Pocas cosas dejan tan en evidencia la nula credibilidad del último sondeo del CIS como que el propio director del organismo público, el comisario socialista José Félix Tezanos, se haya desmarcado del mismo afirmando que no cree que el PP "caiga tanto" y que Vox "no suba más".

La nula credibilidad del sondeo, que pronostica que Pedro Sánchez podrá seguir en el Gobierno sin el respaldo de los golpistas catalanes que le auparon, queda no menos de manifiesto en el ominoso hecho de que el líder del PSOE haya vuelto haya vuelto a dejar abierta la posibilidad de indultar a los golpistas que están siendo juzgados por el Tribunal Supremo.

Resulta muy significativo que Sánchez no se haya querido pronunciar sobre si indultaría a los golpistas y haya recurrido a esta excusa patética y falaz: "En estos momentos, lo que tengo que hacer es respetar la independencia del Poder Judicial y el principio de presunción de inocencia (...) una vez que haya sentencia, lógicamente el poder político tendrá que posicionarse".

Es obvio que sólo se pude indultar a personas que previamente han sido condenadas, por lo que la referencia de Sánchez a la "presunción de inocencia" no deja de ser una boutade destinada a evitar un pronunciamiento claro. Por otra parte, pocas cosas atentan más contra la independencia del Poder Judicial que la predisposición a dejar sin efecto las sentencias de los tribunales, especialmente cuando se trata de casos tan graves como el que tiene por protagonistas a los golpistas catalanes.

Pedro Sánchez es perfectamente consciente de que también muchos electores de izquierdas están hartos del desafío separatista y de la impunidad de los separatistas. Pero al mismo tiempo sabe que se le complicaría enormemente la reelección si se negara abiertamente a satisfacer las exigencias de sus potenciales aliados. De ahí su ambigüedad; de ahí la necesidad de crear la ficción de que el PSOE ya no quiere ni necesita pactar con los separatistas, tal y como pronostica el CIS intoxicador. Pero de ahí también la cobardía de no romper puentes con esas mismas formaciones, no sea que la única forma de mantenerse en la Moncloa sea la misma que le permitió llegar a ella...

Nunca se insistirá lo suficiente en la ausencia de escrúpulos de este personaje nefasto que puede sumir a España en una crisis de gravísimas consecuencias.

Obscuro porvenir
Agapito Maestre Libertad Digital 11 Abril 2019

Entre el fanatismo y la desmoralización, entre la ideología y la búsqueda de la verdad, la mayoría de la ciudadanía española no cree que el 28-A se despejen las dudas sobre el futuro de España. Aunque contempla con optimismo la pluralidad de tendencias en el arco liberal y centrista, la ciudadanía más desarrollada de España intuye que la mayoría de los políticos profesionales no cumplen con su destino. No tienen raíces ni determinación para hacer sentir a los ciudadanos que sus actos y pensamientos son necesarios. Irrevocables. Cuanto más exageran los gestos, sí, menos creíbles nos parecen sus propuestas… Nadie tiene una idea exacta de lo que pasará el 28-A. Eso se llama indeterminación democrática. Es la sal de las sociedades divididas. Democráticas.

Pero la encuesta del CIS trata de acabar con nuestras pocas esperanzas y nos da resuelto el enigma. Los resultados de la encuesta de Tezanos son los deseados por Sánchez. Dos datos destacan sobre los demás: el PSOE sería el partido gobernante, más o menos como está ahora o quizá con los votos de Cs, y nunca pasaría de 155 diputados la suma de escaños del PP, Cs y Vox. ¿Son creíbles esas conclusiones? A la vista de lo que sucedió en Andalucía, este montaje del CIS, que seguramente desprestigiará aún más a los profesionales de este instituto, parece un poco burdo.

Pero el asunto no es que sea una encuesta manipulada para inducir el voto al PSOE, pues que eso forma parte del tinglado institucional, sino que no se la cree ni el propio Tezanos, quien ha llegado a declarar, a las pocas horas de hacerse público el resultado, que no se imagina que el PP baje tanto como él certifica en la encuestas. El colmo. El director de la encuesta pone en cuestión su trabajo. Sí, el sociólogo Tezanos, imitando al peor de los modelos del político profesional, considera que se puede decir una cosa y la contraria sin necesidad de justificar el cambio. Todo sería una pura invención, en el peor sentido de la palabra. Falso.

Sin embargo, esta falsedad, fruto del capricho liviano del director del CIS, es la más valiosa arma de la campaña electoral de Pedro Sánchez. Eso es lo relevante. La cuestión para la Oposición es cómo combatir con eficacia la encuesta y la palabrería de Tezanos.

La Unión Europea da la puntilla a Montesquieu
Jorge Mestre okdiario 11 Abril 2019

Sorprende la extrema normalidad con la que asumimos el hecho de que Theresa May se pasee por las verdaderas capitales de la UE, París y Berlín, para intentar salir del atolladero en que la tiene sumida desde hace tiempo el Brexit mientras ignora al resto de estados miembros. May no viaja a Madrid, ni a Roma, ni a Lisboa. No lo necesita, se dirá a si misma, mientras le asienten Macron y Merkel. La actual UE ha pasado a ser un gigante que dirigen los burócratas de Bruselas teledirigidos desde Francia y Alemania, mientras el resto de los países acuden como comparsas a una puesta en escena del multilateralismo donde el ciudadano de a pie no pinta nada. Ni falta que hace, se dirán los dirigentes de los 27 estados miembros con el pretexto que supone haber creado el gran caballo de Troya a la tradicional belicosidad de los europeos.

Son los mismos que exhiben una notable falta de democracia en el funcionamiento de la UE los que alardean de dar lecciones por su presunto comportamiento poco democrático a países como Italia, Hungría, Polonia y, previsiblemente, España en el medio plazo, si siguen extendiéndose y calando las falsedades que los separatistas han vertido sobre nuestra nación en todos los rincones de este continente. Quienes intentan blanquear el golpe de estado de otoño de 2017 acontecido en Cataluña saben, si bien lo esconden, que España estuvo expuesta al mayor desafío a su propia supervivencia de las últimas décadas. Los mismos que tratan de izar la bandera de la democracia fuera de España son los que previamente dieron o apoyaron el golpe de estado en Cataluña. Puede parecer cínico, pero Europa es muy dada a ser rehén de sus dobles estándares o diferentes varas de medir. El último ejemplo lo hemos tenido estos días con Libia. Combatimos a Gadafi para instaurar el orden, pero dejamos un país sumido en el caos y abocado a una nueva guerra civil que será a buen seguro pasto de los yihadistas supervivientes del Estado Islámico que ansían vivificar el califato e instaurar la represión.

Los estrategas políticos del eje Bruselas-París-Berlín saben que más allá de su significado nominal la democracia que ellos defienden dista mucho de la que, por ejemplo, los españoles nos otorgamos en la Constitución. La democracia en la UE pasa por unas elecciones cada cinco años al Parlamento Europeo y por alejar las decisiones trascendentales de las personas para que nunca se cree un vínculo con la politeia comunitaria. Verdaderamente existe un grupo de privilegiados que decide por todos, sobre aquellos asuntos que afectan a la vida de millones de personas, sin preguntar, ni rendir cuenta alguna.

Esa es la razón por la que dichos privilegiados, mantenedores del statu quo, llevan tiempo en su particular cruzada contra los que ellos llaman populistas, pero que no son más que individuos que han decidido no comulgar con el pensamiento único u oficialista de la UE que se trata de inocular en las mentes dormidas de millones de personas y buscan reformas desde dentro. Mientras que los estados europeos son democráticos, la UE tiene mucho más de oligarquía que de verdadera representación de la voluntad popular. El último incidente se ha visto a propósito de la negociación de la nueva prórroga del Brexit. El gobierno francés no quiere que, si el Reino Unido participa en las elecciones europeas de mayo, los eurodiputados británicos puedan participar en la votación para la elección del próximo presidente de la Comisión Europea. O lo que es lo mismo, el poder ejecutivo tratando de privar de sus derechos al poder legislativo. La puntilla que faltaba por darle a Montesquieu.

Una aberración gravísima / Vox y la Reconquista
Pío Moa gaceta.es 11 Abril 2019

Este jueves, día 11, en el Centro Riojano, Serrano 25, a las 19,00, mesa redonda sobre Gibraltar hoy, con la presentación y moderación de Pedro López Arriba. Intervienen Pío Moa, José María Carrascal, Guillermo Rocafort y José Ramón Remacha.

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“Memoria histórica”
Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

Stanley Payne ha condenado la ley de memoria histórica –no por primera vez– como inadmisible en una democracia. Y parece que VOX e incluso el PP y C´s hacen amagos de condena a su vez. Lo que indica, ¡por fin!, una reacción democrática. Y ya era hora, porque esa ley de estilo norcoreano data de ¡hace doce años!, y se viene imponiendo y agravando desde entonces.

Esa ley es una aberración gravísima. Creo que fui el único que ya desde el principio señaló: a) Que es una aberración antidemocrática, propia de regímenes como el norcoreano, imponer por ley una visión de la historia. b) Que la ley intenta imponer la falsificación sistemática del pasado, con consecuencias políticas actuales. c) Que sus autores se identifican con los asesinos y torturadores del Frente Popular, elevándolos como “víctimas” al nivel de los posibles inocentes caídos en la represión (Una represión por lo demás mucho más legalista y garantista que las represiones en el resto de Europa al terminar la guerra mundial). En suma, es una ley criminal hecha por una chusma corrupta que se identifica con los criminales. La misma chusma que acababa de rescatar a la ETA de la ruina para convertirla en potencia política.

La ley fue aprobada “democráticamente” contra la democracia, siguiendo precedentes como los del nazismo. Y el hecho revela plenamente la ausencia de pensamiento y cultura democráticas en los nefastos partidos parlamentarios actuales; y el papel del PP no como oposición necesaria sino como cómplice y auxiliar de los autores directos, es decir, el nuevo frente popular de socialistas, separatistas y comunistas. El fraude es tan gigantesco que asombra la enorme tardanza con que empieza a haber una reacción. Digamos de pasada que también refleja el rastrero nivel de los historiadores españoles, que no han protestado contra una ley que ataca la más evidente libertad de investigación y cátedra.

Hace algún tiempo, el Doctor y su banda de malhechores intentaron llevar la ley a sus últimas consecuencias, para encarcelar a quienes defendemos la verdad y la libertad de investigación. Creo que fui el primero en promover una movilización de historiadores y escritores, que tuvo cierto éxito, pero casi insignificante en comparación con la importancia de la causa. Y así estamos, con un embrutecimiento casi generalizado después de cuarenta años de falsificación del pasado en la universidad y los medios de manipulación de masas. No obstante, felicitémonos de esta incipiente reacción.

Digamos incidentalmente que el programa Una hora con la Historia es el único deliberadamente dirigido contra esa infame ley. Si las cosas siguen como hasta ahora, podría llegar a ser prohibido y yo mismo encarcelado o arruinado a multas. Por eso es preciso que sus oyentes se comprometan en serio en difundirlo y apoyarlo. Me permitiré una referencia a Mao Tse-tung: “Mucha gente recibe una flecha y expresa su admiración por lo bien construida que está, por su punta, su rectitud, etc. Y entre tanta admiración olvida que está hecha para lanzarla al enemigo”. Este era su contenido, sino sus palabras textuales. Tanto Una hora con la Historia como mis libros están concebidos como flechas contra los liberticidas y enemigos de España.

La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

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Para difundir en los medios. No olviden citar su origen

*Cuando vivía Franco pocos luchábamos contra él. Desaparecido el régimen, el número de luchadores antifranquistas no ha cesado de crecer, y cada año más “bravos”. ¿Le dice eso algo a usted?

*El Doctor define muy bien los rasgos del antifranquismo: el fraude, la corrupción, la amistad hacia la ETA, la complicidad con los separatismos, la falsificación de la historia, la censura y persecución de la verdad.

*Me pregunta un amigo a qué atribuía el boicot y aislamiento con que me distinguían casi todos los historiadores y medios. “A que me ven como un peligro. Y lo soy, es decir, mis libros demuelen sus dogmas, que consideran científicos, para mayor chiste”

*El nivel intelectual de la universidad es tan bajo que no solo no se han opuesto a una ley antidemocrática y antiintelectual como la de memoria histórica, sino que la aplican, “ilustrando” a los estudiantes con sartas de falsedades.

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La reconquista y España
Dado que VOX empieza su campaña electoral, simbólicamente, en Covadonga, creo que le vendría muy bien difundir entre los suyos mi libro sobre la Reconquista. Porque la inmensa mayoría solo tienen impresiones vagas y a menudo falsas de un fenómeno tan definitorio de lo que es España (no hablo de quienes niegan la Reconquista, por negar a España).

Un problema muy serio de la política española es su falta de fondo, tanto intelectual como historiográfico. La inmensa mayoría de los políticos ignoran la historia de su país o interpretan sus hechos de manera arbitraria. Y lo mismo ocurre con sus seguidores. Los resultados son, en el mejor de los casos, políticas bienintencionadas pero de corto alcance, demasiado expuestas a bandazos y derivas inesperadas.

Mi libro se titula La Reconquista y España, porque España se reconstruye –que no se construye– en aquel proceso complejísimo y apasionante en sucesos, personajes y tendencias variables de largo plazo. Ese proceso pudo haber concluido en una península dividida o balcanizada en cinco estados mal avenidos entre sí: Portugal, Castilla-León, Aragón, una Navarra ligada a Francia, y un reino musulmán en el sureste. Por qué no fue así es algo que debe saberse, porque asistimos hoy a impulsos de vuelta a tal situación. La Reconquista sigue siendo actual

La única opción contra Sánchez
Editorial ABC 11 Abril 2019

El presidente del PP, Pablo Casado, avanzó ayer en el Foro ABC lo que denominó una «auténtica revolución» fiscal si accede a la presidencia del Gobierno. Casado fue prolífico en la exposición de datos económicos al anunciar que las medidas que el PP aplicaría supondrían una rebaja fiscal calculada en 16.100 millones de euros, una previsión de aumento del PIB de 21.000 millones más y la creación de 360.000 empleos adicionales. Por eso Casado lamentó que la precampaña electoral se haya centrado en debates como la exhumación de los restos de Franco, y no en la discusión de iniciativas contra el estancamiento económico que ya sufre España, agravado por el irresponsable gasto público que anuncia Pedro Sánchez. En este sentido, Casado adelantó que no pactará con Sánchez y alertó del doble lenguaje de Ciudadanos, poniendo en duda la veracidad del veto que Albert Rivera ha impuesto a Sánchez. Para el líder del PP esa posible coalición postelectoral es tan evidente que se mostró tajante al afirmar que si PSOE y Ciudadanos suman, pactarán. Más aún, Casado se reivindicó como la única alternativa real de gobierno frente a Pedro Sánchez, que ayer anunció su disposición a indultar a los líderes golpistas de Cataluña si son condenados por el Tribunal Supremo. Por eso, y a veinticuatro horas del arranque oficial de la campaña electoral, Pablo Casado marcó distancias evidentes con Ciudadanos por su poca fiabilidad, y también con Vox, a cuyos votantes apeló para recuperar el voto huido del PP en los últimos años. «No hay ni un solo motivo por el que un votante de Vox no pueda votar al PP», sostuvo Casado con contundencia, recordando con acierto que si ha habido en nuestro país un partido garante de la unidad de España, que se haya sacrificado en la lucha contra el terrorismo y que haya plantado cara al separatismo catalán impulsando al Estado a actuar contra una rebelión, ese es el Partido Popular.

A Casado no se le presenta una campaña fácil. Por desprestigiado que esté el CIS, y por poca confianza que puedan ofrecer los sondeos, dada la enorme volatilidad del voto y la indefinición de uno de cada tres votantes, hay unanimidad en que Sánchez ganará los comicios. Su gran reto será superar la fragmentación del electorado de centro-derecha en tres partidos, de modo que muchos sufragios no se traducirán en escaños. Ayer Casado no apeló directamente al voto útil para evitar que Sánchez gobierne, y recordó a Vox o a Ciudadanos cómo ningún partido puede dar lecciones de principios y valores al PP. Sin embargo, para la derecha electoral esta campaña solo puede girar en torno a una idea: cuanto más se divida el voto en las urnas, más fácil lo tendrá Sánchez. Una hipotética repetición de elecciones sería demoledora para España.

PP: levanta las alfombras y despídete.
Nota del Editor 11 Abril 2019

El PP tiene que levantar las alfombras y despedirse. Cualquier profesional de la política que no haya levantado la voz contra el PP, tiene que cambiar de oficio.
Que nos vengan ahora con la vuelta del PP es insultante. Queremos que desaparezca. No queremos ser insultados de nuevo por esa manada de profesionales de la política que nada han hecho para mejorar, aunque fuera solo un poco, nuestra falsa democracia. Su hora ya ha pasado. Estamos hartos del sometimiento a la tomadura de pelo que durante más de cuarenta años nos han infligido.

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La república de TV3
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 11 Abril 2019

Estudios, reuniones, organismos: había que crear “estructuras de Estado” para cuando la república catalana se pusiera en marcha. Se lo contaban a los ciudadanos de Cataluña como si estuvieran descubriendo la pólvora. A la hora de la verdad, el separatismo se basó en el feroz sectarismo de TV3 y en el más matizado de Catalunya Ràdio. Ni siquiera es seguro a estas alturas que los Mossos d'Esquadra cumpliesen la futura función de constituir el brazo armado de la república. Los medios públicos de comunicación y la policía autonómica —esta última, a decir de Trapero, solo en apariencia— mutaron de expresiones del autogobierno constitucional a fundamentos del Estado propio de republicanos y exconvergentes.

Antes o después, el papel que jugaron los responsables de TV3 y de la radio pública catalana tenía que rezumar indiciariamente alguna responsabilidad penal. El martes, el juzgado n.º 13 de Barcelona procesó por un cúmulo de delitos (malversación, desobediencia, prevaricación y falsedad) a 30 cargos de la Generalitat, entre ellos al director general de la televisión pública, Vicent Sanchís, y al director de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo, ambos por un presunto delito de desobediencia. El Confidencial aportó este miércoles prueba de los correos electrónicos en los que Sanchís autorizaba la emisión de publicidad institucional para reclamar la participación en el referéndum ilegal del 1-O de 2017.

TV3 no fue rozada por el artículo 155 de la Constitución cuando el Gobierno de Rajoy decidió aplicarlo con autorización del Senado el 27 de octubre de 2017. Pudieron haberse tomado medidas de intervención (sustituir a sus responsables, por ejemplo), pero no se hizo. Y, sin embargo, la programación de la televisión pública catalana ha sido, es y seguirá siendo, si las cosas no cambian, la responsable directa de crear ambientalmente la virtualidad de la 'desconexión' de cientos de miles de catalanes con el resto de España. TV3 tuvo una audiencia media anual en 2018 muy por encima de todas las demás emisoras generalistas, aunque también padeció graves dificultades financieras.

Todos los regímenes populistas —y en Cataluña se ha instalado uno que lo es— requieren de medios de comunicación que creen el clima de sostenida tensión que exige una constante movilización, una permanente reivindicación y un continuo victimismo. TV3 (aunque no solo) cumple allí esa función, acompañada de Catalunya Ràdio y algunos medios privados que compiten en adhesión inquebrantable a las consignas del régimen. Bien podría afirmarse que sin la penetración —sesgada y sectaria sin paliativos— de la televisión pública, los acontecimientos en Cataluña podrían haber sido distintos.

Es importante subrayar este papel nuclear de TV3 en la estrategia independentista ahora que su director general ha sido procesado por un delito de desobediencia que, presuntamente, pone de manifiesto su colaboración con los planes secesionistas y unilaterales del Gobierno de Puigdemont. Y lo es porque entramos en un largo periodo electoral: las generales del 28-A, las municipales y europeas del 26-M y, posiblemente, las nuevas catalanas tras la sentencia del Supremo, quizás en otoño.

Los partidos constitucionalistas (PSC, Ciudadanos y PP) no gozan en TV3 de igualdad de oportunidades respecto de las formaciones independentistas. Todo lo contrario. El constitucionalismo es zaherido, ridiculizado e insultado. Es verdad que se piden colaboraciones de 'unionistas' —que cada vez acuden menos—, pero planea la sospecha de que el propósito aparentemente 'pluralista' es solo un intento de blanqueo.

Tras los procesamientos de Sanchís (TV3) y Gordillo (Catalunya Ràdio), la reflexión más urgente consiste en observar cómo —los Mossos son cuestión relevante pero diferente— una expresión estatutaria del autogobierno constituida por la televisión y la radio públicas se convierte en un instrumento contra el Estado, contra la Constitución y contra una parte sustancial de la propia sociedad catalana. Esos medios de comunicación tienen unos objetivos y unas finalidades —establecidos en el Estatuto y en la ley que los regula— a los que sus responsables han traicionado.

Las televisiones autonómicas han tendido —todas— a subordinarse a los gobiernos de turno. Y han sido sostenidas hasta la bancarrota (como en la Comunidad Valenciana) o representan una hemorragia para los presupuestos (no hay ninguna saneada). Pero solo TV3 —y en menor medida, pero también de manera descarada, ETB, la televisión pública vasca— ha servido con fruición a una causa de parte como es la separatista en Cataluña.

Hasta el punto de que ha debido intervenir la Junta Electoral Central para que, al menos, ajustase a términos admisibles el lenguaje partidista que utilizaba en pleno periodo electoral. Puede sostenerse sin exagerar un ápice que la república catalana es verosímil en su inverosimilitud por TV3, el crisol del irredentismo separatista y la punta de lanza del relato unilateral que procura una radical 'desconexión' de España de cientos de miles de catalanes. Es dudoso que el mal causado sea ya reparable.

Haz que pase de mí este cáliz
Juan Francisco Martín Seco Republica 11 Abril 2019

Me caben pocas dudas de que el problema más grave con el que se enfrenta la sociedad española, si prescindimos de la Unión Monetaria, es el golpe de Estado, todavía vivo, propiciado por el nacionalismo catalán. Con una diferencia entre ambos, la Moneda Única en cierta forma nos trasciende y aisladamente no podemos darle una respuesta adecuada. La cuestión catalana, sin embargo, es totalmente nuestra, y esperemos que no cometamos el error de permitir, que tal como ansían los golpistas, se internacionalice.

Ante la ofensiva del nacionalismo catalán, toda otra cuestión por importante que parezca adquiere un carácter secundario porque, además, en cierta medida va a estar condicionada por aquella. Es verdad que para grupos concretos de ciudadanos hay problemas que pueden ser más acuciantes, pero carecen de la generalidad y de las repercusiones que el golpe de Estado tiene para toda España, incluyendo Cataluña. Es más, sus consecuencias negativas afectan casi con total seguridad a todos los otros asuntos, sean sociales, económicos o políticos.

Estos efectos nocivos se han hecho presentes ya en Cataluña. No solo es que todos los indicadores señalen el perjuicio que el procés ha ocasionado a la economía catalana, sino que todas las instituciones democráticas están paralizadas. El Parlament se encuentra secuestrado por los independentistas, sin tomar ningún acuerdo desde que perdieron la mayoría. El Gobern no gobierna y se dedica tan solo a la propaganda y a divulgar un discurso falso y torticero acerca de España y Cataluña. El deterioro de la administración y de los servicios públicos es evidente y muchos millones de euros se han desviado de las necesidades públicas para mantener el proceso vivo mediante todo tipo de instrumentos, entre ellos las subvenciones a la prensa o la multiplicación de las llamadas embajadas.

Las libertades democráticas han dejado de existir en Cataluña, pero no por culpa de un Estado despótico que las recorta, tal como afirma el independentismo, sino por la actitud facciosa de una minoría que no tolera a nadie que piense de manera distinta. Es curioso que Torra se autoproclame paladín de la libertad de expresión cuando Cataluña se ha convertido en la única parte de España en la que se intentan abortar las manifestaciones que no gustan al poder, en la que son atacadas las sedes de los partidos políticos de la oposición y en la que son coaccionados y amenazados jueces, fiscales, políticos y todo aquel que sea señalado por el independentismo como traidor al procés. Por último y no menos importante, el hecho de que la actividad política prescinda de toda ideología, abandona la dinámica izquierda-derecha para reducirlo todo a una lucha fratricida a favor o en contra del independentismo.

El resto de España también está sufriendo las consecuencias negativas de lo que está sucediendo en Cataluña. En primer lugar con el deterioro de su imagen. El secesionismo, con el poder que otorga controlar los medios económicos y de todo tipo en manos de la Generalitat, ha puesto y continúa poniendo todo su interés en desacreditar al Estado español y en construir un relato falaz y artero acerca de Cataluña.

Pero, con todo, lo más grave es la amenaza que pueda representar esta situación de cara al futuro. Quizás la visión más elocuente y exhaustiva de lo que ha pasado en Cataluña la esté dando el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo. Uno de los mayores aciertos ha sido retransmitirlo íntegro. Las descripciones están siendo impactantes. A partir de las sesiones hasta ahora celebradas se vislumbra ya hasta qué punto estaba organizada la rebelión (se adecue o no a la calificación del Código Penal); y si falló no fue por falta de voluntad de los organizadores, sino por los tres motivos siguientes:

1) A pesar de ser Cataluña una de las regiones más descentralizadas de Europa, la Generalitat no cuenta con los instrumentos que podrían haber facilitado el éxito del golpe de Estado: las finanzas públicas (la mayoría de los impuestos y las cotizaciones sociales las gestiona el Estado); la justicia; la política exterior aun cuando intentan compensarlo con las llamadas embajadas; la policía (los mossos están sometidos a una doble dependencia: Generalitat y jueces).

2) Los partidarios de la independencia no superan el 50% de los residentes actualmente en Cataluña.

3) La repulsa que todo nacionalismo produce en la Unión Europea. Los esfuerzos y el dinero invertido por los independentistas han servido para intoxicar a algún sector de la opinión pública -o más bien publicada- del extranjero, pero no para romper el rechazo de las instituciones y mandatarios internacionales que no desean aventuras.

Pero lo que no ha podido ser hoy puede ser mañana. Que nadie se engañe, estos tres factores pueden cambiar en el futuro en función de la actitud y la respuesta del Estado español. Un gobierno complaciente o necesitado del voto de los independentistas concedería más competencias a la Generalitat, colaborando así a que en un futuro el golpe pudiera tener éxito. Del mismo modo, si el Estado no asume una postura enérgica y continúa permitiendo el adoctrinamiento en las escuelas, la utilización sectaria de los medios de comunicación públicos, las subvenciones con las que comprar a los medios privados y la discriminación y coacción permanente a los que no son independentistas es muy posible que la proporción de estos se vaya incrementando poco a poco. De hecho, han sido los errores y egoísmos de los partidos nacionales los que han permitido a base de concesiones que durante estos cuarenta años el nacionalismo haya ido ganando adeptos hasta llegar a la situación actual.

Un gobierno complaciente que para congratularse con los independentistas y conseguir sus votos realizase un discurso ambiguo favorecería sin duda la llamada internalización del conflicto y haría dudar a los gobiernos extranjeros.

Es en todo esto en lo que está pensando la parte más pragmática del independentismo. Conscientes de que la rebelión ha fracasado, porque no contaban con los medios adecuados, planean su estrategia a medio plazo. Esperan tiempos mejores. Sostienen la misma virulencia en el discurso, pero manteniendo cierta ambigüedad frente a la ley, sin traspasar la frontera del Código Penal. Piensan aprovechar este interregno para dotarse de mayores medios y cambiar las condiciones que han podido impedir que el golpe tuviese éxito. Ahora bien, para ello necesitan contar con un gobierno central propicio que, lejos de impedírselo y poner los medios para que nunca más se pueda repetir el desafío al Estado, se pliegue a muchas de sus exigencias y les facilite su estrategia.

El fraccionamiento del arco político nacional y la gran ambición de Pedro Sánchez, que, como ya se ha visto, está dispuesto a todo para llegar y mantenerse en el poder, facilitan esta estrategia de los golpistas. Es más, es posible que haya sido el propio PSC el que se la esté sugiriendo de cara a convencerles de que deben apoyar a Sánchez después de las elecciones. Ahí se inscriben las palabras de estos días de Iceta hablando de diez años y del 65%. Al igual que cuando habló del indulto, las palabras del primer secretario del PSC no son “flatus vocis”, simplemente dice lo que su señorito no se atreve a declarar pero que está pensando.

Al margen de puntuales escarceos y de discrepancias hábilmente vendidas a sus respectivas clientelas, Sánchez y el independentismo constituyen una pareja de hecho. Los independentistas saben que su única opción es Sánchez, no digo el PSOE, sino Sánchez. En realidad son conscientes de ello desde hace mucho tiempo. Solo así se justifica la presencia de Torra, en sus tiempos de activista, en las puertas de Ferraz el día que Pedro Sánchez dimitió –o más bien fue defenestrado- como secretario general; y se supone que no iría solo.

A su vez, Sánchez sabe que su única posibilidad de permanecer en el gobierno es pactando con los secesionistas. Por mucho que lo negase, la idea del gobierno Frankenstein estuvo en su mente casi desde el principio, solo que, dada la oposición de su partido, tuvo que esperar la oportunidad, después de haber purgado a sus órganos directivos. Ahora niega de nuevo el pacto, pero sabe y los españoles deberían saber que su única posibilidad de gobierno es reviviendo el bloque de la moción de censura, y para ello ha eliminado toda oposición que pudiese darse en el grupo parlamentario.

Los ataques de Sánchez al independentismo catalán siempre son de guante blanco, incluso ambivalentes. Lo último ha sido compararlo con el Brexit, ante un elenco de importantes medios europeos. Es cierto que se refirió a las mentiras en ambos discursos. Pero no creo yo que él y su famosa tesis estén capacitados para juzgar si los partidarios del Brexit engañaron o no con sus argumentos. No obstante, en cualquier caso, lo más peligroso es que de sus palabras se puede inferir que la máxima responsabilidad de los golpistas ha sido mentir diciendo que España nos roba. El Brexit, se esté o no de acuerdo con él, es una decisión tomada por mayoría de toda la sociedad de Gran Bretaña, perfectamente legal y siguiendo los cauces adecuados. Los secesionistas catalanes, saltándose toda la legalidad, han dado un golpe de Estado intentando imponer la voluntad de una minoría a la de toda la nación española. Creo yo que hay diferencia. ¿Cómo no se va a extrañar luego la prensa extranjera de que estén en la cárcel? Si todo lo que han hecho es mentir…

Estas elecciones, por desgracia, no pueden plantearse en términos de izquierda y derecha. Eso es lo malo del nacionalismo, que termina contaminando todo. El quid de estos comicios se encuentra en saber si vamos a tener o no un gobierno Frankenstein para cuatro años. Si es que sí, el panorama es siniestro. Tras Cataluña vendrán el País Vasco, Navarra, Baleares, etc. Se incrementarán todas las fuerzas centrifugas. Los conflictos se harán endémicos. Olvidémonos de la redistribución territorial de la riqueza y la renta. Volveremos al cantonalismo de principios del siglo pasado, y el Estado, aun cuando subsistiese nominalmente, sería difícil que pudiera cumplir su misión. Sin Estado no hay política social, ni derecho, ni democracia.

Sánchez ha escogido como lema de campaña “Haz que pase”. Muy propio para una campaña electoral que comienza en Semana Santa, porque a los que hemos vivido muchos años en el nacional catolicismo nos recuerda inmediatamente la oración de Jesús en Getsemaní, tal como nos la narran Mateo y Lucas. “Padre, si es posible, haz que pase de mí este cáliz”. Cáliz en hebreo era sinónimo de suerte. Haz que pase de mi esta suerte, fatalidad, peripecia, lance, vicisitud, etc. El argot popular dio a la frase un carácter secular, y la ha empleado con cierto carácter burlón. Haz que pase de mí este cáliz, refiriéndose a una situación o persona insoportables. El día 28 veremos cuántos son los que pensando en el gobierno Frankenstein gritan “haz que pase de mí este cáliz”.

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La estrategia del timo de Otegi
MAITE PAGAZAURTUNDUA El Mundo 11 Abril 2019

La autora considera indignante el respaldo de Otegi al diputado de Bildu que llamó «nazis» a policías y guardias civiles. Y lamenta la deriva socialista en su relación con la izquierda 'abertzale'.

Arnaldo Otegi ha defendido públicamente al diputado de EH Bildu, Julen Arzuaga, tras sus insultos de odio vertidos en la tribuna del Parlamento Vasco contra los representantes allí presentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, cuerpos a cuyos miembros ETA persiguió y asesinó durante largos años. "Montaron una provocación y yo voy a defender lo que hizo Julen Arzuaga. Cuando ves a gente así en el Parlamento, cuando sabes que es gente armada y que es gente que en este país ha hecho muchas cosas, puede ser normal tener un calentón".

Otegi siempre es así. Siempre fue así.
Un hecho que conozco bien. Al día siguiente del asesinato de Joxeba Pagazaurtundúa, Arnaldo Otegi también defendió lo que hizo el alcalde de Herri Batasuna en Andoain. Era el jefe de Joxeba y no condenó el asesinato. Su amiga y persona de confianza, la teniente de alcalde de la localidad, Ainhoa Ozaeta, ya actuaba a tiempo completo como terrorista. Otegi les defendió utilizando palabras casi idénticas. Dijo entonces: "No permitiré el linchamiento de mis alcaldes y concejales. La condena de un atentado no sirve para nada". También indicó la gran responsabilidad de la clase política que "pretende ocultar -sic- las raíces del conflicto". En las pintadas añadían el chantaje, para domesticar, indicando que PP y PSOE eran los culpables de cada asesinato de ETA. Era el mantra que repetían todas las personas hipnotizadas por el entorno.

En los medios de comunicación va pasando desapercibido que Otegi y los suyos no aceptan nada que cite a ETA y condene los asesinatos por los que no se han disculpado, la gran mayoría. Han tenido cómodas oportunidades durante los últimos meses en el Ayuntamiento de Zarautz, o en el Parlamento Vasco, o en Andoain, sin ir más lejos. No lo hacen porque está en la estrategia de blanqueo progresivo y de impunidad histórica, así como de destrucción del régimen constitucional. Ésta es la cuestión central que debemos observar.

Otegi indicó hace no mucho tiempo que "la violencia fue una estrategia acertada en su momento, pero ahora es mejor ser legales" y que los líderes políticos que le precedieron construyeron una estrategia eficaz, porque había un análisis certero sobre lo que significaba la Transición. Él, cocinero antes que fraile, se unió a ETA en 1977, para ayudar, según se ve, a la estrategia.

La propaganda y las narraciones de la mentira acompañaron siempre al terror. Ahora mismo, la manipulación es su gran herramienta para reescribir la Historia junto a los antiguos contrincantes y enemigos, como indicó en el alabado discurso de Anoeta: "Hacer la paz significa además buscar la alianza de nuestros adversarios y llegar al final a encontrar la complicidad de nuestros enemigos".

No sé si los aludidos le entendieron bien. Lo que estaba diciendo es que les iba a colocar un juego de trile a largo plazo y que, entretanto, lo llamasen hombre de paz. Las fotos que le interesan sí las hace, y las que no, no. Y, con ese capital, tacita a tacita, cuando se tercie, busca derribar el régimen constitucional.

Lo dicho; las fotos cortando el bacalao, junto a alborozados líderes de los antiguos perseguidos, son una pantalla aprovechable. Y presentar listas junto a imputados por otros delitos muy graves contra las leyes y las instituciones democráticas en la lista de ERC tiene un potencial electoral en el futuro inmediato. Si el presidente de Sortu, Hasier Arraiz -ese chico tan amable-, indicó que la decisión de que ETA siguiera matando tras la Constitución fue acertada, tampoco hay que sospechar que exista una estrategia de largo alcance.

Empieza a haber nuevos tabúes. No queda bien llamar a las cosas por su nombre. Lo fino ahora es poner azúcar sobre la responsabilidad política. Vuelve la niebla para que idealicemos como en un mal sueño el miedo que provocaron, la persecución para debilitar el tejido social de los no nacionalistas vascos, la instauración de tabúes ideológicos, el silencio impuesto y autoimpuesto, la tupida red de chivatos, los discursos del odio, las manifestaciones pidiendo nuestro asesinato, los delitos ligados al terrorismo que, la mayor parte de las veces, no se llegaron a probar. Hay cientos de asesinatos sin resolver.

Acaba de decir estos días en el acto de defensa de su diputado que "a los demás se nos pide que admitamos todo, pero ellos no lo admiten y tiene que aceptar que han hecho muchas cosas en este país y en contra de este país". Otegi considera que "a los demás" se les pide que admitan todo, cosa que no hacen, pero ellos no. En esta sencilla frase está la clave de la legitimación del régimen de terror social en el que vivimos durante décadas en el País Vasco y Navarra, aunque asesinaran en toda España.

Pues bien, el orden de factores altera el producto en lo que se refiere al post-terrorismo. La generosidad de los socialistas en la consideración de la convivencia es aprovechada por los trileros nacionalistas.

La nueva Ley de abusos policiales se debatía en el Parlamento Vasco, fue aprobada por el PNV y los socialistas. La abstención de EH Bildu tiene que ver con la aspiración con la que han calentado la cabeza a algunos socialistas desde hace muchos, muchos años.

Y aquí conviene detenerse en dos cuestiones:
La ley de abusos policiales consagra una comisión de valoración que se encargará de determinar quién tendrá derecho a ser considerado víctima de las Fuerzas de Seguridad. Entre los miembros de la comisión destaca la presencia de Jon Mirena Landa, el autor de un informe polémico en 2008 (criticado entonces duramente por los socialistas) que cifró en más de 4.100 las personas que fueron torturadas en el País Vasco por los distintos cuerpos policiales tras el nacimiento de ETA.

Se incluyeron muertos por infartos -uno de ellos, por ejemplo, en México-, suicidios, tiroteos fortuitos en fuego cruzado entre etarras y fuerzas policiales y cuestiones que no tenían que ver con la actuación policial ordinaria. Los etarras, en su protocolo, debían denunciar ser torturados, por lo que, por esta vía, cientos de terroristas serán declarados víctimas, pese a mentir. La cuestión de fondo es, sin embargo, más grave, es la estrategia política de Otegi para deslegitimar al Estado democrático y para limpiar la responsabilidad del conglomerado ETA-Batasuna -con la sigla que sea-.

Tras la Ley de Vulneración de DDHH que ya aprobó el Parlamento Vasco en 2016, también bajo la brújula del informe de Landa, éste indicó que era una estación intermedia. El catedrático considera que se pueden investigar hechos criminales al margen de los jueces y que el acto de homenaje a 200 víctimas de abusos policiales en 2016 sólo era en su opinión el primer paso a un gran acto que soñaba en el futuro con 5.000 víctimas del Estado.

En otro orden de cosas, consideró que quitar los lazos amarillos es envenenar el espacio del ejercicio de los Derechos Humanos.

La mejor estrategia frente a la de Otegi, Junqueras y otros es conocerla y actuar con responsabilidad. La defensa de la ley y la igualdad ideológica de todos los ciudadanos y ciudadanas españoles no ha terminado.

El PSOE tendrá siempre en su haber la entrega de hombres y mujeres que defendieron a las instituciones y a la España democrática en años muy difíciles, pero está poniendo en peligro el espíritu de la Transición, y eso es imperdonable. Con tristeza lo digo.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha publicado una y otra vez que la solidaridad no es entre territorios, sino entre ciudadanos y ciudadanas, porque en otro caso el nexo no es entre españoles. También asegura que el Estado no puede definirse por despojos, y creo que tiene toda la razón. Un falso federalismo, un confederalismo cantonalista, las identidades por bandera en lugar de los derechos y deberes que la ciudadanía confiere es como jugar a la ruleta rusa de la explosión del país, un día, por cualquier chispa. Y la no España tendría un coste económico y humano irrecuperable. Evitarlo es responsabilidad colectiva.

Maite Pagazaurtundúa es europarlamentaria.
 


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