AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Abril 2019

Las razones del Voxazo
Jesús Laínz  Libertad Digital  13 Abril 2019

El legítimo apego de los españoles por su patria ha sido ridiculizado y encarcelado durante cuatro décadas en el corazón de millones de personas.

Pocas cosas hay tan divertidas como los análisis de los sabelotodos profesionales que antes de la campanada andaluza explicaban orondos la imposibilidad de que Vox consiguiese nunca algo más allá de un puñado de concejales. Y ahora, de repente, hisopean agua bendita ante la irrupción de ese horror al que, por su incapacidad para comprender, se empeñan en calificar como extrema derecha.

Las sacudidas sociales, a lo largo de los siglos, han sido tan imprevisibles como los volcanes, puesto que los resortes psicológicos de las masas no responden a fórmulas matemáticas ni a esquemas lógicos. Pero lo que sí es posible prever, o al menos husmear, son los movimientos de fondo, los que, como los seísmos, van acumulando tensiones hasta que un día, por un hecho aparentemente nimio, se desatan con fuerza incontenible. No hacía falta ser un genio para percibir, levemente desde hace ya algunos años, e intensamente desde septiembre de 2017, el humo que delataba el poderoso magma subterráneo que se hinchaba y pedía paso. Y ese magma no es otra cosa que el patriotismo. El patriotismo español, para ser exactos, que ha sido condenado, anatematizado, ridiculizado, ocultado y reprimido desde la misma fundación del régimen de 1978.

Todos los demás patriotismos (sí, sí, así, en cursivas), cuanto más microscópicos mejor, y sin importar si respondían a sentimientos espontáneos del pueblo o a inoculación maliciosa de los gobernantes, han sido bendecidos tanto por sus impulsores como por el llamado pensamiento progresista. Para separatistas e izquierdistas, la apelación al micropatriotismo tribal, por muy desquiciado y xenófobo que fuese, ha sido indiscutiblemente legítimo, benéfico, democrático y progresista. El patriotismo español, por el contrario, ha llevado colgado, y todavía no se lo ha sacudido del todo, el sambenito de ilegítimo, aberrante, tiránico y reaccionario.

El legítimo apego de los españoles por su patria, por lo que les es cercano, por lo que comparten con sus paisanos, por lo que les ubica en el mundo, apego que no tiene nada que ver con el odio a nada ni a nadie (eso es el nacionalismo, siempre necesitado de un enemigo) y que procede de la naturaleza misma de los hombres, es lo que ha sido ridiculizado y encarcelado durante cuatro décadas en el corazón de millones de personas.

Porque España ha sido declarada cosa de fachas. Su bandera, instaurada por Carlos III, cosa de fachas. Su himno, también dieciochesco, cosa de fachas. Las grandes figuras de su historia fueron todos unos fachas. La historia de España en su conjunto es una cosa tremendamente facha. Peor que facha: España ni siquiera existe. "Mientras que Cataluña es una nación, España, evidentemente, no lo es", declaró Pujol sin despeinarse. Y de ahí salen todas esas ridículas contorsiones (Estado, estatal, peninsular…) para no pronunciar la palabra impronunciable.

La lengua española ha sido inconstitucional e inhumanamente extirpada de varias regiones. Los ciudadanos, tanto adultos como niños, han sufrido por ello insultos, marginación, abusos y exilio mientras los gobiernos nacionales miraban para otro lado. La toponimia en español ha sido eliminada contra toda lógica histórica y lingüística, consiguiendo con ello que España sea el único país del mundo en el que están prohibidos los exónimos en su lengua oficial. De ahí la ridiculez de que hasta los locutores de la televisión pública nacional digan que ha llovido en Lleida y en las Rías Baixas, pero no en London y en Bordeaux; y mientras que en las autopistas catalanas se puede poner Saragossa, en las castellanas ha de ponerse A Coruña.

Las instituciones autonómicas, emanadas de la Constitución y pagadas por todos los españoles, han sido utilizadas para dinamitar el Estado desde dentro. TV3 es el caso más escandaloso, pero no el único. Las aulas no han sido utilizadas por los canallas de los gobernantes y profesores separatistas para formar a los niños, sino para, aprovechándose de su inocencia, adoctrinarles y envenenarles. Junto a este lavado de cerebro interior, el exterior, encargado a unas seudoembajadas dedicadas a socavar España desde fuera. Todo este odioso régimen totalitario, tejido con paciencia arácnida sobre todo en el País Vasco y en Cataluña, por no mencionar sus imitadores en Galicia, Valencia y Baleares, se ha enquistado en el régimen democrático español ante las bobaliconas miradas de todos los gobernantes nacionales, de todos los partidos.

Los defensores de la ley, asesinados; sus féretros, sacados por la puerta de atrás; su memoria, insultada; y sus viudas y huérfanos, acosados… mientras sus asesinos reciben homenajes. Y los gobernantes de todos los partidos, mirando para otro lado.

Y con esto llegamos al hecho aparentemente nimio que mencionábamos arriba, ese hecho que, de repente, cual gota que colma el vaso, abrió inesperadamente la brecha por la que el magma patriótico, comprimido durante tanto tiempo, se ha desbordado: la violencia contra policías y guardias civiles en las vergonzosas jornadas catalanas de 2017.

Tomen nota los dirigentes separatistas de su irreparable error: con su golpe de Estado, con su desalmada búsqueda de muertos para presentar ante el mundo el referendo ilegal con los heroicos colores del levantamiento del gueto de Varsovia, lo que consiguieron fue el milagro de despertar un patriotismo español anestesiado por cuarenta años de irracional resaca antifranquista. Ante las imágenes de los agentes empujados, insultados, escupidos y agredidos en su labor de preservar el orden ante las hordas de cobardes azuzados desde retaguardia por sus todavía más cobardes dirigentes, millones de españoles exclamaron al unísono: "¡Hasta aquí hemos llegado!".

Ese clamor no se reduce a los votantes derechistas saturados de las mil traiciones del PP: la última, Rajoy y Soraya bostezando mientras los policías y guardias civiles defendían en la calle la España que ellos tan indignamente desgobernaban desde sus alfombras. Ese clamor surge de millones de españoles, votantes de todos los partidos, hartos de cuarenta años de abusos separatistas.

Y, nos guste o no, el partido que ha canalizado ese clamor ha sido Vox, pues, aun careciendo de representación parlamentaria, ha sido el que ha sentado a los golpistas en el banquillo. Que a nadie le quepa duda de que eso tendrá su eco en las urnas. Porque, a pesar de las pegas de fondo, forma y personas –pegas que se tienen con cualquier partido y a las que el abajo firmante no es ajeno– Vox, hoy por hoy, es el único partido que ha demostrado ser un eficaz garante del Estado de derecho. Y millones de españoles han comprendido que eso está por encima de intereses partidistas.

Olvídense de las encuestas, ya no concebidas como constatación neutral de la intención de voto, sino como herramienta interesada para inducirlo. Y tengan nuestros sabelotodos las sales a mano. Porque el Voxazo va a ser histórico.

www.jesuslainz.es

La izquierda ofrece expolio y la derecha, libertad
EDITORIAL  Libertad Digital 13 Abril 2019

La izquierda española ofrece el peor rostro del socialismo, una mezcla de clientelismo político, expolio fiscal y bolivarianismo económico.

España se juega mucho en las próximas elecciones generales, y no solo a nivel institucional, ya que la economía también jugará un papel determinante a corto y medio plazo. Los principales partidos en liza han presentado esta semana sus particulares programas económicos y las diferencias entre unos y otros son abismales. A diferencia de lo que ha sucedido en los últimos años, donde las políticas económicas de PSOE y PP, si bien con matices, compartían múltiples puntos en común, la actual campaña electoral se caracteriza por el amplio abanico de opciones existente. Y, dado que la ausencia de mayorías claras exigirá, sí o sí, la constitución de alianzas políticas, los programas económicos se pueden dividir en dos grandes bloques, uno de izquierda, formado por PSOE y Podemos, y otro de centro-derecha, constituido por PP, Cs y Vox.

Pedro Sánchez ha asumido buena parte de los postulados de la extrema izquierda y eso se nota, y mucho, en el diseño de su programa electoral, especialmente en materia económica y fiscal, donde los socialistas apuestan por un intenso intervencionismo estatal, una fuerte subida de impuestos y un crecimiento desmesurado e irresponsable del gasto público, con la única finalidad de comprar votos, a imagen y semejanza del ruinoso modelo que desarrolló el PSOE en Andalucía a lo largo de los últimos 40 años. Los decretazos que aprueba el Gobierno en cada Consejo de Ministros, además de suponer un insulto a la democracia y el Estado de Derecho, se traducirán en más déficit y deuda pública, justo en un momento en el que la desaceleración de la economía y el convulso contexto internacional amenazan con truncar la recuperación. Si a ello su suma la obsesión de Sánchez por derogar las escasas reformas aprobadas por Rajoy y por repetir buena parte de los errores que cometió Zapatero, España tiene todas las papeletas para recaer de nuevo en la crisis.

Lo peor, sin embargo, es que el socio de Sánchez, Pablo Iglesias, aspira a poner en marcha el modelo bolivariano en España, el mismo que ha llevado a Venezuela a la más absoluta ruina. Su promesa de nacionalizar industrias, expropiar viviendas y asestar la mayor subida de impuestos de la historia conducirán al país de cabeza a la bancarrota en caso de llegar a aplicarse. Los programas económicos de PSOE y Podemos no miran a Portugal, donde el nuevo Gobierno de izquierdas se ha caracterizado por la moderación presupuestaria y el mantenimiento de las reformas aprobadas, sino a Grecia e Italia, los dos furgones de cola de la zona euro.

El bloque del centro-derecha, por el contrario, ofrece, en mayor o menor medida, más libertad económica, una menor presión fiscal y unos servicios públicos más eficientes. La propuesta estrella del PP consiste en una sustancial rebaja de impuestos, de hasta 16.000 millones de euros, y un revolucionario modelo de blindaje fiscal sobre el ahorro para complementar las pensiones del futuro, así como una economía mucho más dinámica y atractiva para la creación de riqueza y empleo. Cs, por su parte, también apuesta por selectivas reducciones fiscales y por mejorar el marco institucional, clave para el buen desempeño económico. Mientras que Vox ha presentado un detallado y ambicioso plan económico, lleno de novedades y buenas ideas, cuya implementación se traduciría, sin duda, en un enorme espaldarazo al crecimiento del PIB, las rentas de las familias y la reducción del paro. La combinación de fuertes rebajas de impuestos y profundas reformas estructurales que plantea Vox, tanto a nivel económico como estatal, demuestra, por un lado, la ausencia del populismo que tanto se le achaca por parte de la izquierda política y mediática, y, por otro, su consolidación como un partido serio y responsable para ejercer el poder.

La izquierda española, en definitiva, ofrece el peor rostro del socialismo, una mezcla de clientelismo político, expolio fiscal y bolivarianismo económico, cuya implementación empobrecerá as todos los españoles. El centro-derecha, muy al contrario, apuesta por la libertad y prosperidad del país. Ahora, serán los votantes los que se decanten por una u otra alternativa.

Es España, ¡estúpido!
Agustín García okdiario 13 Abril 2019

‘The economy, stupid’, fue el eslogan no oficial de la campaña con la que Bill Clinton se convirtió en presidente de los Estados Unidos. James Carville, su estratega de campaña, sabía que siempre hay un tema clave que condiciona mayoritariamente el voto. También en España, en todas las elecciones, ha habido una gran causa. Aquel partido que se posicione como el que mejor puede resolverla aventajará a los que se perciban como menos comprometidos o como un riesgo para esa preocupación social.

Así ganó la UCD, en 1979, cuando lo importante era culminar una transición pacífica y era quien mejor representaba la moderación para alcanzarla. Desde entonces, otros temas se han sucedido cómo ejes del debate: el cambio, la corrupción, la economía o la gestión y contragestión del 11M han inclinado el voto hacia el PSOE o el PP, según su posicionamiento en cada momento ante esos asuntos.

Y hoy, el gran tema que nos preocupa es España. Tal cual. Tras tantos años de necesitar el voto de independentistas o sus subvenciones, políticos y opinadores, acomplejados y temerosos de ofender a virreyes y caciques, sustituyeron la palabra España por “este país” o “el Estado español”, y elaboraron disparatadas teorías, a lo Groucho Marx, con aquello de nación de naciones, y otras creaciones literarias.

El patriotismo estaba pasado de moda, la mili se acabó y nadie parecía reivindicar lo esencial: España como nación, el orgullo de una historia, la pertenencia a una cultura y la unidad de destino. Así convertimos la nación española en solo un Estado, a modo de compañía aseguradora o gestoría de servicios varios, al mismo tiempo que se inventaban nuevas naciones y creábamos Estados paralelos.

Pero ya hemos visto que las cesiones y complacencias no eran un juego, y hoy, mirando a España, podemos recordar aquello de ¡qué difícil es construir algo y qué fácil es destruirlo! Ante esa preocupación, los partidos toman posición. Y ahí nos encontramos a VOX, limpio de aquellas cesiones y el único que claramente cuestiona el tinglado autonómico. Le sigue un PP, redimido de antiguas tibiezas gracias a un 155 que nos promete más intenso. También toma posición C’s, que con su defensa de España en Cataluña y su anunciado veto al PSOE pretende recuperar una confianza que sus devaneos le han hecho perder.

Lejos quedan los Podemos y podemas, que preferirían teñir de morado parte de la bandera y siguen enredados en sus peleas de al salir de clase. Y nos queda el PSOE, cuyos estrategas también saben que España es el tema y por ello vamos a oír a Sánchez, en cada corte de telediario, hablar de “una España en la que quepamos todos”.

Eso nos dice y queda muy bonito, pero debemos preguntarnos si, con él en la Moncloa, cabremos “todos” los españoles en “toda” España, con iguales derechos y deberes. Que pregunten a los catalanes que se sienten españoles, a los que allí quieren estudiar en Español, que se lo pregunten a los agredidos por llevar banderas de España o por quitar lazos excluyentes; que se lo pregunten a los guardias civiles de Alsasua o a los que Sánchez manda volver de Cataluña, País Vasco o Navarra para no importunar a quienes le dieron las llaves de la Moncloa; que se lo pregunten a los médicos que, estando mejor preparados, pierden su plaza en Mallorca por no hablar catalán, que se lo pregunten a los miles de jóvenes que se tuvieron que marchar cuando Zapatero dejó una España quebrada… ¿Con sus políticas cabremos todos en España, Sr. Sánchez? El 28 de abril lo preguntaremos, y España será la cuestión.

Sánchez y su delirium tremens
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 13 Abril 2019

Claudio Rodríguez, poeta descomunal cuyo primer libro de poemas, “Don de la ebriedad”, fue valorado por la crítica como uno de los más brillantes de la lírica española del siglo XX, viene a recordarnos el delirium tremens que sufre Sánchez, pues su tratamiento requiere de hospitalización inmediata para prevenir complicaciones mayores.

En la mitología griega el concepto hybris definía al necio que, ebrio de poder y por tanto, fuera de sus cabales, se comportaba cual títere en el teatro de la política, siendo proclive a acometer atrocidad tras atrocidad. No sé por qué, pero me da que acabo de revelar el retrato robot de Pedro Sánchez, el falsario.

La embriaguez del poder causa alucinaciones personales que pueden arrastrar a un portentoso país como España a la ruina. Cuando el que disfruta con la cogorza, mantiene su ego en formol y manifiesta, sin ética, el delirio, no queda sino acudir a un sabio decir de Cervantes:
“El vino demasiado no cumple palabra”. Lo que equivale a admitir que Sánchez miente sin parar. Propongo que al maniquí le ajusten la camisa de fuerza, hasta que su aparato psicomotor engrase las bujías.

Nuestra nación debe ser gobernada por gente que no flipa en Falcon.
Al infatuado fantasma de La Moncloa hay que mandarlo en patera a Turquía o directamente a la amnesia.

Cualquier experto económico asume que la liviandad de Sánchez ha multiplicado – en nueve meses de gobierno – la deuda pública a un ritmo de 146 millones de € diarios, sin añadir los miles y miles de millones que ofrece y rifa en indecentes promesas electorales, con la sola intención de engañar a los votantes, para no verse obligado a abandonar el nido palaciego. Su ambición desconoce el límite. Tal oportunista, anda en fase terminal. Ni Tezanos, ese practicante loco que le inyecta en vena encuestas adulteradas, logrará que sobreviva. El beodo de poder y su esbirro, merecen estrellarse contra las urnas. Dios o Zeus quieran que con ellos acabe la infamia.

Del fraude cum laude al pucherazo electoral, sería la única vía de escape del maniquí. El poder político del que presume, justifica el delirium tremens. Cualquier manicomio digno lo aceptará en el ala de irrecuperables. Médica o científicamente considerado, su delirio carece de curación. Conviene recluirlo y darle pistachos en el recreo para que sepa que vale menos que un fruto seco. Aquel gran poeta zamorano, también escribió, socarronamente, sobre lo que un idiota diría tras descubrir la felicidad en el poder: “Tengo pelos en el culo, todas las noches lo cuento, y no me falta ninguno”. Así de simple es Sánchez, por si deciden votar a un infradotado.

Los aliados de Vox
Ramón Pérez-Maura ABC 13 Abril 2019

François Mitterrand demostró su catadura moral ensalzando a un partido de ultraderecha como forma de asegurarse su continuidad en el poder por el procedimiento de dividir las filas del adversario. Pedro Sánchez, que no llega a la suela del zapato del aquel socialista que clamó en el Parlamento Europeo en Estrasburgo «¡El socialismo es la muerte!», sabe copiar lo peor del francés. Es perfectamente consciente de que su única opción de victoria está en la división de la derecha y está empleando todas las armas del Estado con ese fin.

Esta semana hemos visto un sondeo del CIS, pagado con nuestros impuestos, hecho a la medida para explicar que no hay voto útil, porque las diferencias entre PP, Vox y Ciudadanos serían mínimas. Que el sondeo sea acertado o no es algo imposible de saber hoy. Y da igual porque para cuando lo sepamos, las reclamaciones serán inútiles. Desde su posición también ha actuado contra la televisión pública al negarse a comparecer en un debate en ella ni con Pablo Casado, ni a cuatro. Resulta que la única vía legal para establecer los tiempos de debate es repartirlo en función de las últimas elecciones. Y contra lo que muchos parecen haber asumido gracias a la propaganda monclovita, las últimas elecciones las ganó, con muy amplia diferencia, el Partido Popular, no el PSOE. Ese dato hay que obviarlo porque resulta extremadamente inconveniente. Porque Sánchez ignora toda ley y reglamento que le resulte inconveniente.

Así que ahora, este socialista no cree en la televisión pública, sino en la privada que es la que le permite hacer el juego que le interesa. Si en RTVE de verdad hubiera un periodismo independiente, el ataque del candidato Sánchez a ese medio tendría consecuencias, pero no será así porque la humillación de Sánchez a la televisión de todos los españoles se despacha con un comunicado para salvar la cara y seguir destruyendo la credibilidad de sus servicios informativos de los que la audiencia huye en tromba. Estos índices de audiencia (o mejor, de ausencia) en tiempos de José Antonio Sánchez al frente de RTVE hubieran supuesto huelgas de hambre en protesta. Hoy nada.

Sánchez quiere un debate a cinco en el que se puede presentar como una figura centrada. Es una operación de libro en la que se engorda a Vox sin pudor. El partido de Abascal cuenta con el respaldo del Gobierno y con una maquinaria en las redes de enorme eficacia. Quienes hemos sido señalados como críticos a lo que representa Vox lo sufrimos en las redes donde somos víctimas de las mejores tácticas de redes de Steve Bannon. Todos nuestros artículos reciben comentarios que terminan con el anuncio del respaldo a Vox aunque ello no tenga nada que ver con el tema tratado. El pasado sábado escribía yo aquí sobre las injurias en el Parlamento Vasco a la Policía y evocaba a los agentes muertos junto a Juan María Araluce en San Sebastián en 1976. A las ocho en punto de la mañana se subían simultáneamente tres comentarios de autores anónimos en ABC.es. Todos tenían entre 25 y 35 palabras. Y todos tenían un final con idea común: «¿Voto útil? Vox»; «Mi voto es para Abascal»; «el remedio lo podría poner Vox».

Bannon ya ha demostrado que es un estratega electoral excepcional y en España tiene un socio circunstancial que es Iván Redondo, que ha llegado a ser director de Gabinete del presidente del Gobierno socialista después de ser director de Gabinete del presidente popular de la Junta de Extremadura. Es decir, que principios sólo tiene uno: ocupar el poder. Y para seguir haciéndolo cuenta con la inestimable ayuda de Vox.

Vox cuenta con el respaldo del gobierno
Nota del Editor 13 Abril 2019

Primera falacia: hay gobierno. Si hubiera gobierno no estaríamos hablando de falsarios y traidores. Segunda falacia: Voz recibe el apoyo del PSOE. Primera verdad: el PP es el culpable de todas las tropelías y traiciones a España del Dr cum fraude. Segunda verdad: estamos tan hartos de que quieran seguir con el mismo cuento, que si no existiera Vox, habríamos emigrado a cualquier país decente. Tercera verdad: el PP nunca ha tenido el mínimo interés en España, sólo se ha preocupado de mantener su maquinaria; vendió partes de España a los nacionalistas, ha machacado y machaca sistemáticamente a los español hablantes. Primera y necesaria urgencia: el PP tiene que desaparecer, siempre ha sido parte del problema, sino el problema. Segunda urgencia: si hay alguien informado, es decir, con conocimiento de lo que ocurre en España, que defiende votar al PP, se le recomienda que pida cita el el psiquiatra.

El voto es útil
«No debemos votar sin haber reflexionado acerca del resultado secuencial que nuestra acción-reacción podría provocar»
José Manuel Maza Muriel ABC 13 Abril 2019

Hace pocos días, en uno de los eventos capitalinos donde se concentra lo más granado del mundo jurídico-político, saludé a una representante de la denominada «izquierda judicial» y le comenté: «¿Sabes que me presento al Congreso de los Diputados?». A lo que ella, con cierta dosis de soberbia e ironía, respondió: «Por Vox, ¿no?».

Esta anécdota es un ejemplo de que la izquierda está encantada con la división actual del voto de centro-derecha en España. Y no es para menos. Por ello, ahora más que nunca, es imprescindible que ese voto se concentre en torno al único candidato que supone una alternativa real, e integral, de gobierno, o sea, Pablo Casado Blanco. Su proyecto político, económico e institucional es trasunto de lo mejor de un partido que, cuando ha gobernado, ha mejorado la vida de los españoles. Al mismo tiempo, Pablo Casado ha sido capaz de llevar a cabo una renovación tranquila de su equipo, sin aspavientos y con mesura. En pocos meses, desde que fuera elegido presidente del partido, ha construido un proyecto de gobierno que aúna experiencia, profesionalidad y rigor. En su discurso no hay bravuconadas, sino sensatez y solidez, fruto de la experiencia y el trabajo, pero también de su energía y juventud. De este modo, algunos profesionales de la sociedad civil hemos decidido dar el paso y unirnos al proyecto que representa. Y, en mi caso, sobre la base de dos cuestiones fundamentales.

A mi personal entender, dos son las encrucijadas principales ante las que se enfrenta nuestro país y cuyo desenlace dependerá del resultado del próximo 28-A. En primer lugar, la situación económica. A este respecto, y con economistas de uno y otro lado presentando datos incompatibles entre sí, sólo diré que aquellos que en 2008 pusieron negro sobre blanco lo que se avecinaba son los mismos que hoy alertan de los nubarrones que nos acechan. Y estos advenedizos se encuentran en el equipo de Pablo Casado, proponiendo soluciones para evitar que caigamos en una nueva crisis económica y social. Estas soluciones no se escuchan en la izquierda, que niega la mayor, pero tampoco en otras alternativas del centro-derecha, alguna de las cuales no tiene, más allá de un titular genérico, un programa económico serio para el país. Y, en segundo lugar, la necesaria defensa del Estado de Derecho y, en particular, en Cataluña. A este respecto, la posición del proyecto de futuro en el que tengo el honor de incluirme es muy clara en cuanto a la defensa de la Constitución y la legalidad. En relación con este punto, confío sinceramente en que los tres partidos del bloque de centro-derecha puedan llegar a un entendimiento conjunto, siempre que los escaños sumen para lograr un gobierno a la andaluza. Sin embargo, la magnitud e importancia de los hechos requieren de un liderazgo con experiencia de gobierno y el rigor necesario para que, desde la tranquilidad y confianza en el Derecho, no desviemos el rumbo hacia exabruptos y propuestas, en algunos casos, de difícil encaje en nuestra Carta Magna.

Por lo anterior, apelo a la responsabilidad del voto del centro-derecha. Los españoles somos lo suficientemente mayores para asumir las consecuencias de nuestros actos. Sin embargo, en ocasiones, nos dejamos llevar por instintos primarios, sin escuchar lo suficiente a nuestra razón. Del mismo modo que no nos parecería sensato que un cirujano operase a golpe de pálpito, sin tener en cuenta el análisis y estudio previo, no debemos votar sin haber reflexionado acerca del resultado secuencial que nuestra acción-reacción podría provocar. Como me dijo hace poco un ilustre profesor de Ciencia Política, «sería un verdadero drama que más de la mitad de los españoles se arrepintiera a las once de la noche del domingo electoral del voto emitido desde sus vísceras tan sólo unas horas antes».

Estoy hasta los...
Nota del Editor 13 Abril 2019

En reallidad, no puedo quejarme porque yo defiendo que el PP tiene que desaparecer y que todo español decente tiene que votar a Vox.
Si la gente que escribe a favor del PP, tuviese la gentileza de echar un poco la vista atrás, mirase las hemerotecas, se tendría que dar cuenta de que el PP ha sido siempre una importante parte del problema.
Por eso, aunque me molesta que haya gente que se meta contra Vox, tengo que aguantarme, sobre todo viendo que hay algunos que andan tan despistados, desmemoriados, que parece que han vivido en Marte en vez de España.
Yo, como ciudadano de cuarta, con pretensión, algún día de convertirme en ciudadano de primera, sin que haya ciudadanos de menos categoría, lanzo a los cuatro vientos la necesidad de votar a Vox.

Ni «derechita», ni cobarde
Editorial ABC 13 Abril 2019

La coincidencia de los tres presidentes del Partido Popular -Aznar, Rajoy y Casado- en la jornada electoral de ayer, aun en diferentes actos de esta formación, retrata la imagen de un partido que vuelve a estar integrado en torno a un programa auténtico de principios e ideas. Nadie puede ocultar las disensiones internas que ha sufrido el PP en los últimos años, agudizadas por diversas maneras de afrontar el gobierno del país en medio de una crisis económica sin precedentes y con la tensión separatista en Cataluña. El pragmatismo de la acción de gobierno no siempre coincidió con el ideario comprometido por el PP con sus electores, pero esta es la historia que los tres presidentes de esta formación quieren dejar atrás. El mensaje de la voz unísona de Aznar, Rajoy y Casado va directo a los exvotantes del PP que han buscado refugio en otras formaciones, principalmente Vox, cuyos dirigentes no pueden esconder que su verdadero propósito es el de acabar liderando la derecha española, aunque el peaje puede ser una victoria del bloque izquierdista y separatista el 28-A. Es necesario para la democracia española que el votante liberal-conservador tradicionalmente identificado con el PP no renuncie a mantenerse en las coordenadas políticas de la moderación y el reformismo, virtudes ambas que el PP ha sabido hacer compatibles a lo largo de su historia con la firme defensa de la unidad de España, de la vigencia de la Constitución, de un modelo social asentado en la familia y la libertad individual y de una economía de mercado solidaria. Ha habido etapas en las que la fuerza de las coyunturas y errores de estrategia han impuesto otras prioridades, pero la trayectoria es lo que define el paso de un partido por la historia de un país, y el PP ha sido siempre un baluarte de la democracia y la convivencia entre españoles, sin haber aceptado nunca votos de partidos filoetarras o responsables de golpes separatistas contra el Estado.

Acusar a este partido de «derechita cobarde» es un ejercicio de simpleza que no se corresponde con la verdad y que falta al respeto de la memoria de muchos militantes y cargos públicos que lo dieron todo por sus valores ideológicos. Los analistas del pasado nunca fallan gracias a su oportunismo, y hoy juzgan cómodamente lo que el Partido Popular debió haber pactado en 1996, lo que debió decidir en 2011 o cómo debió ejecutar el 155 en Cataluña. Desde estas páginas editoriales no se han ahorrado críticas a los errores del PP mientras se producían, pero el problema de España hoy no es su pasado, sino su presente y su futuro, que necesitan un sólido partido liberal y conservador para la batalla de ideas contra la izquierda. Derecha, sin diminutivos.

Sin principios y traidor
Nota del Editor 13 Abril 2019

Tiene razón ABC en decir que el PP no es derechita cobarde, porque no es derecha ni de nada, no tiene principio alguno salvo aprovecharse del poder.
En cuanto a cobarde, tampoco, la palabra precisa es traidor.

No más mentiras
Antonio García Fuentes Periodista Digital 13 Abril 2019

¿Qué políticos queremos o... necesitamos? Visto la situación política en general y en mayoría de países; necesario es preguntarse y plantearse lo que sintetiza mi titular de hoy. Aún cuando sea “escribir al viento”; no me arredra ello puesto que lo vengo haciendo pasa ya de cuarenta años. Pero como se dice que la esperanza es lo último que se pierde yo (iluso) aún no la perdí... y no están los tiempos para esperanzas visto la caterva de inútiles que han arribado como plaga a la política en general y en particular a la de esta pobre España en la que vine a nacer.

Lo escribiré por enésima vez... “La política es el arte de gobernar bien a los pueblos”, todo lo demás no es política; por tanto todos estos arribistas fracasados, serán lo que sea pero de políticos no tienen nada y de estadistas mucho menos. Queremos o mejor dicho necesitamos... políticos que sean de vocación, que no sean mercenarios de la política y que van a la misma, simplemente a conseguir todo lo que pueden y más, para sí mismos y para todos los de su cuerda, nepotes familiares incluidos. El pueblo no les importa nada, salvo las riquezas que de él extraen.

Necesitamos políticos honrados, trabajadores, austeros, buenos administradores del dinero público. Y no, no los necesitamos que sean “muy listos” (de esos ya hemos padecido y padecemos mucho); simplemente que tengan la suficiente inteligencia para calibrar lo que es un bien común y lo que es partidista y por tanto perjudicial para el conjunto que van a administrar; puesto que no olvidemos y recordémoselo siempre... ¡Son meros y simples administradores de un dinero que no es suyo y del que tienen que responder siempre! Es claro que para ello debieran existir leyes y un aparato judicial, que hoy no existe y a la vista están los abusos de todo tipo y que se hacen con el dinero del contribuyente, al que de paso lo han arruinado de forma miserable por la indefensión en que nos han situado y en la que seguimos estando.

Un político no tiene por qué saber de todo; como estos insensatos y en mayoría pretenden; un político tiene que recurrir a asesores, pero no esos asesores “de cabecera y cama”; que no son otra cosa que parásitos a mantener por el contribuyente. Un asesor se busca cuando se necesita y se busca entre los mejores que existan y oído y examinado la solución que aporten, entonces es cuando el político debe actuar y en caso de error, siempre podrá decir que lo asesoró el mejor o uno de los mejores y dará nombres y apellidos; puesto que un político no es un “dios”, ni falta que nos hace.

Queremos ver sus obras, sus buenas obras realizadas; puesto que nos importa un rábano si son altos o bajos, sus apellidos son vulgares o selectos, si son guapos o feos, si visten normalmente o a la última moda... No necesitamos verlos apenas para nada, por tanto que no salgan tanto a las primeras filas, para lucir su “jeta” y que dediquen el tiempo al menester por el que se les paga y ahora mucho más de lo que merecen; o sea a rendir el beneficio que por ello le deben a sus jefes verdaderos, que no son otros que los que les votamos y les entregamos (EN PRECARIO) un mandato del que tienen que rendir cuantas exhaustivas. Y si no valen, que se vayan cuanto antes, otros entrarán a relevarles, nadie somos insustituibles y un político también “es un nadie”. No olvidemos la vieja sentencia de... “a rey muerto, rey puesto”.

Las leyes no deben ser para ser burladas por los que son los primeros en que debieran responder ante ellas y como dijera nada menos que Pitágoras, hace dos milenios y medio... “El que conoce las leyes debe ser castigado con mucha más severidad que el que las desconoce”. Y esta sabia sentencia del considerado sabio de los sabios, sigue estando vigente, pero sigue imperando no la ley de la razón, si no la ley de la fuerza. Y los sistemas regidos de esta forma terminan mal, algunas veces muy mal y con los ríos de sangre que provocan. Nosotros tenemos no muy lejana aquella guerra civil, que tanta sangre derramó y mucha de ella inocente y ello ocurrió en los dos bandos; pese a lo que quieran decir los que les interesa hacer verdades de mentiras horribles. Y el motivo de la misma no fue otro que el resultado de unos nefastos políticos que no supieron gobernar de forma equitativa. NOTA: Lo escribí en 2010… “Lo podía haber escrito esta mañana”. Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (allí mucho más)

Si la derecha suma
Javier Somalo  Libertad Digital 13 Abril 2019

Si los tres partidos de Colón consiguen pensar como Sánchez podrían hasta quedarse con el lema del PSOE: Haz que pase… como en Andalucía.

Muchas veces el mejor lema electoral, la mejor campaña o la frase más acertada para concitar un determinado voto lo ofrecen los rivales. Otra cosa es que los felizmente aludidos lo sepan aprovechar.

Pedro Sánchez arrancó su campaña electoral en Dos Hermanas, Sevilla, con una frase tan cierta como esta:

Si la derecha suma se van a entender y van a hacer en España lo que están haciendo en Andalucía.

Pues ese debería ser precisamente el reclamo electoral de la oposición. Hay tanto por deshacer, descubrir y remediar que no da tiempo a discutir. En Andalucía, PP, Ciudadanos y Vox están en ello, más allá de remilgos partidistas. Tiempo habrá de criticarles si no logran aprovechar la oportunidad.

Claro, Sánchez no buscaba tal sentido a su frase y por eso añadió inmediatamente una lógica llamada al voto contrario:

Hay un riesgo importante de que la derecha sume, por eso es importante que vayamos a las urnas.

Acción-reacción. No hablaba Sánchez de las municipales de 1931 o de aquellas elecciones del Frente Popular de 1936, donde hubo más restas que sumas, sino de la oportunidad de que los españoles le elijan a él después de nueve meses gobernando sin votos, sostenido por una moción de censura que, desde Sánchez, será una herramienta perversa sobre la que convendrá legislar para evitar su abuso.

Y, ¿qué pasará si funcionan otras sumas como la que nos gobierna en funciones? Pues no hay más que echar un vistazo a los sumandos: harán en toda España lo que están haciendo en Cataluña o lo que quieren hacer en Navarra y sumarán con los que restaron vidas a punta de pistola o con los que lloraron orinocos con Chávez y enjugaron sus lágrimas comiendo tres veces al día en Caracas. Sigue Sánchez:

Lo que es evidente es que si estas tres derechas suman, la confrontación territorial está garantizada, la corrupción volverá de la mano de un partido que aún no se ha limpiado y volverán los recortes.

Queda campaña para saber qué entiende por "confrontación territorial", asoma la duda de si la vuelta de la corrupción lo dice por su Andalucía anterior al cambio y lleva a la risa que hable de recortes el sucesor de aquel Zapatero que anunció enfurruñado en el Congreso la amputación por gangrena de su programa de despilfarro con España al borde del rescate.
Los de la suma empiezan a identificar al enemigo

Cayetana Álvarez de Toledo fue víctima de una persecución en Barcelona que no tenía nada de escrache: iban físicamente a por ella aunque no sea un territorio sino una persona. Apenas salvado el pellejo, la candidata popular se paró ante los energúmenos para defender la pica ya clavada en territorio hostil. Desde entonces esgrime la V con los dedos. La victoria de las escaleras, la resistencia ante los "niñatos totalitarios pijos y subvencionados". Un gesto tan antiguo puede recobrar sentido y Cayetana tendría que reclamar parte de los derechos del libro que el presidente encargó a Irene Lozano. En el mitin inaugural de Dos Hermanas, Sánchez concluyó que para evitar la suma de PP, Ciudadanos y VOX hay que "teñir España de rojo". Pues en política ese verbo y ese color combinan fatal y algunos se lo toman al pie de la letra.

Toni Cantó fue claro en Valencia durante el exitoso programa de Federico Jiménez Losantos: "Es un tema de emergencia nacional que no nos gobierne Sánchez" y propuso como voto útil lo que cada uno sienta como tal para llegar a ese fin siempre y cuando se arrincone a los nacionalistas y se deje a los valencianos ser valencianos y no territorios. Por cierto, el educadísimo público de Valencia que asistió a Es La Mañana de Federico en el Auditorio de la Fundación Bancaja tuvo la oportunidad de hacer cuentas sobre la suma de Sánchez con los candidatos de los tres partidos y allí no pasó nada. Nada malo. El bello auditorio sigue en pie y sólo fue rodeado para poder entrar, en civilizada y espontánea fila y con una sonrisa en los labios, a escuchar a los políticos que fueron obsequiados con un ejemplar firmado de Memoria del Comunismo, tan de moda.

Inés Arrimadas dijo en TV3 lo que piensa de TV3: "Una máquina de manipulación y odio". Y como la sigan invitando conseguirá aumentar el share discrepante de la televisión del golpe y hasta puede dar pena que la cierren.

Y Santiago Abascal defendió sin ambages a Cayetana Álvarez de Toledo, "perseguida y zarandeada por una manada de separatistas violentos", que han acudido a la "alerta antifascista" de Pablo Iglesias, asustados por la caída del imperio socialista andaluz. Abascal sabe de zarandeos físicos desde bien joven y sigue sin rendirse a ellos.

Son todos ejemplos de una clara amenaza, pero sólo para Sánchez y su suma anticonstitucional. De momento, cada uno de los candidatos de la oposición sigue por su lado, con su tracking a cuestas y su aplausómetro prendido en la solapa… pero como se les ocurra sumar "se van a entender" y teme Sánchez que pueden abocarnos a vivir en toda España lo que está pasando en Andalucía: el fin de un régimen, caramba. Si los tres partidos de Colón consiguen pensar como Sánchez podrían hasta quedarse con el lema del PSOE: Haz que pase… como en Andalucía.

Veremos cómo anda la suma en el debate electoral que el bueno de Sánchez ha querido celebrar en Atresmedia, editora de Resistencia, el libro subcontratado por el presidente para creerse su sueño –pesadilla para el resto– de haber vivido en La Moncloa sin tener capacidad.

Dice Carmen Calvo que TVE no podía albergar el debate porque incluye a VOX sin amparo legal. Había que remediar una norma tan alejada de la realidad social porque la influencia de ese partido es indudable, vino a concluir la vicepresidenta. Pero en la traducción simultánea de las palabras de Calvo podíamos percibir que en Moncloa han decidido que es hora de exhibir a Santiago Abascal para que el ánimo de los telespectadores se estremezca al contemplar al bárbaro que, sin duda, saldrá al plató rugiendo y dando dentelladas como los leones de Ángel Cristo. ¡Con éste pueden sumar! Así que lo mejor es llevar el show a la privada… de Sánchez, a Resismedia TV, con copyright. Si lo de TVE fuera cierto, lo lógico habría sido ofrecer una señal neutral para todas las televisiones pero cabe suponer que en el canal amigo también le han atizado el lema: Pedro, haz que pase.

Ese debate puede ser crucial para el resultado del 28 de abril. Si Casado, Rivera y Abascal lo entienden, el truco electoral de Sánchez puede volverse en su contra. Si la derecha suma, pues Sánchez se va.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

El déficit se incumple por gastar sin control
Daniel Lacalle El Espanol 13 Abril 2019

“I was runnin' on empty, I was runnin' on fumes, I was runnin' on desperately”. Steve Forbert

La retórica del socialismo español es siempre la misma. No se pueden bajar impuestos porque hay déficit. Sin embargo, con ingresos récord generados en parte gracias a la bajada de impuestos y a la mejora de la economía, el Gobierno ya anuncia que -oh, sorpresa- incumplirá el objetivo de déficit. ¿Y por qué? Porque los gastos se disparan. El déficit es la excusa para no devolverle a los ciudadanos un poco de su propio dinero, pero incluso cuando los ingresos son extraordinarios, gastan mucho más. Y anuncian mayores impuestos. Usted siempre tiene margen, ellos no.

Dice la ministra de Economía que su prioridad es bajar el déficit y, sin embargo, no ocurre. Porque, como ella sabe bien, cuando los ingresos suben se gasta mucho más y cuando bajan… también. Porque, como ella sabe, el déficit siempre es un problema de gastos, no de ingresos.

Analicemos los datos:
En 2018, el conjunto de Administraciones Públicas ingresó 468.800 millones de euros, 26.600 millones más que en el año 2017. Los ingresos crecieron un 6%.

Los ingresos por impuestos aumentaron en 16.000 millones, las cotizaciones sociales en 7.000 millones y el resto de los ingresos en 3.500 millones de euros.

Con este notable incremento de los ingresos, ¿qué ha hecho el Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Cómo es posible que sólo se haya reducido en medio punto el déficit público cuando en 2017, con menor incremento de ingresos (no llegó a 20.000 millones), se redujo 1,5 puntos?

La respuesta está en que, por primera vez desde la crisis, el gasto público sobre el PIB crece.

En 2018 volvemos a caer en el error de 2008: es el primer año desde la crisis en el que los gastos se disparan y crecen más que los ingresos. Mientras el PP bajó el gasto público en 5 puntos de PIB durante el gobierno de Rajoy, el PSOE ya lo ha subido medio punto en sólo 10 meses.

Descontrol
Las Comunidades Autónomas, que tenían que haber incrementado su gasto un máximo de un 2,4% en 2018 para cumplir con nuestros objetivos (regla de gasto), han incrementado su gasto en el 4,3%. ¿Qué comunidades autónomas? Andalucía, de cara a las elecciones, ha incrementado sus gastos en un 5%, y no reduce nada su déficit; Aragón, en un 3,6%; Baleares, en un 13,7% y pasa de tener superávit a tener déficit; Canarias, en un 6,3%; Cantabria, en un 3,4%; Castilla-La Mancha en un 5,2%; Valencia, en un 7,3%.

La indisciplina fiscal en las comunidades autónomas con gobiernos socialistas es espectacular… Y se desmanda a partir de la mitad del año. Por el contrario, Castilla y León disminuye su gasto en un 0,6%; Galicia lo incrementa en sólo un 2,6% muy cerca de la regla de gasto; Madrid, un 3%; y La Rioja, un 3,4%. En general el gasto de las comunidades gobernadas por el PP ha sido mucho más moderado y en línea con el crecimiento.

¿Gasto social? No. El gasto corriente (consumos intermedios y remuneración de asalariados) suben por encima del 3% para el conjunto de la Administraciones Públicas. Especialmente llamativa es la subida de retribuciones a los empleados públicos en Andalucía (4,2%), Baleares (6,7%), Canarias (5%), Castilla-La Mancha (4,1%), Valencia (6,1%). Es decir, en estas comunidades se ha aprovechado la relajación de la disciplina fiscal para aumentar de forma descontrolada el gasto en personal. Como consecuencia de esto, el gasto en nóminas se ha incrementado en 4.000 millones de euros.

Los consumos intermedios (compras de bienes y servicios de las administraciones) aumentan en un 3,1%, en casi 2.000 millones de euros.

Sí, 7.000 millones se han destinado a pensiones, subida prevista por el Gobierno anterior, pero no supone ni de lejos el principal factor de aumento de gasto.

Es muy llamativo el fuerte incremento del capítulo de “resto de empleos” que aumenta en 5.000 millones de euros, fundamentalmente en el Estado. Éste es un cajón de sastre donde se introducen todos los gastos que no son los mencionados anteriormente. Además, por primera vez desde el comienzo de la recuperación, suben los gastos de intereses en 500 millones de euros cuando había bajado en todos los años anteriores.

Así, con ingresos fiscales récord y en un entorno todavía favorable de crecimiento y creación de empleo, el déficit sólo baja en 4.000 millones de euros, frente a los 14.000 que bajó en 2017. Desde 2011, el déficit se redujo casi un 70%.

Lo más importante
Las cinco décimas de PIB que se ha reducido el déficit en 2018 ya habían bajado en junio, por lo que el Gobierno de Sánchez simplemente ha consumido los ingresos récord para aumentar de manera muy relevante el gasto corriente. Inflar el PIB aumentando los desequilibrios.

Las primeras cifras de enero y febrero, aunque todavía son preliminares, ya apuntan a crecimiento del déficit del 2019 en los primeros compases de este año, y eso que incluye la brutal subida de impuestos al trabajo escondida tras la subida del SMI y el viento de cola de unos ingresos que todavía son crecientes.

El déficit no se va a controlar ni reducir aumentando de manera irresponsable el gasto público. De hecho, esa política de aumentar desproporcionadamente el ritmo de aumento de gasto con respecto al de ingresos es la misma que nos llevó a una crisis.

Entre 2004 y 2009 España fue el país en el que más creció el gasto público de nuestro entorno, un 48%. Casi un 9% anual. Eso nos llevó a poner las semillas de una enorme crisis. La política de la cigarra, contar con los ingresos extraordinarios del ciclo alcista y de la burbuja inmobiliaria, que dejaba en las arcas públicas alrededor de 40.000 millones anuales que nunca debimos haber considerado como recurrentes y consolidables.

Luego, al adentrarnos en una brutal crisis se habla de recortes, sin pensar en el aumento de gastos muy por encima de los ingresos recurrentes y de largo plazo. Porque los gastos no se pueden considerar sin tener en cuenta el tejido productivo, empresarial y la situación de las familias. La falacia de “gastamos menos que la media europea” esconde la realidad de que tenemos empresas más pequeñas y débiles y más del doble de paro que la media de nuestros comparables.

La excusa del déficit para no bajar impuestos parte de tres falsedades:

1) Que los ingresos van a aumentar, aunque se suban los impuestos y no seamos competitivos fiscalmente. Que todos nosotros tenemos margen, pero el Gobierno no puede gestionar mejor.

2) Que la fiscalidad tiene que estar supeditada a lo que desee gastar el Gobierno, y no el Gobierno a administrar lo que la economía productiva puede generar.

3) Que el déficit se genera por culpa de los agentes económicos que no generan los ingresos que desea el burócrata.

En los tres escenarios que manejamos, la bajada de impuestos propuesta en nuestra Revolución Fiscal genera mejores y mayores ingresos, además de fortalecer y aumentar las bases imponibles.

España puede y debe cumplir con su objetivo de déficit precisamente devolviéndole a ustedes y a los creadores de empleo un poco de su dinero, por el que trabajan cada día. Poniendo a la administración pública a hacer lo que pone en su título: administrar, no expoliar.

La receta 'nacional' llega con 17 años de retraso
Esta Semana Santa se podrá, por fin, adquirir medicamentos mostrando la tarjeta sanitaria en todas las farmacias españolas
Antonio M. Yagüe Cronica Global 13 Abril 2019

¡Aleluya! El boticario en tu bolsillo. Esta Semana Santa será la primera en la que todos los españoles podrán retirar sus medicamentos, simplemente con su tarjeta sanitaria, en cualquiera de las 22.000 farmacias del país. Algo tan aparentemente sencillo ha costado 17 años de malestar y cabreo ciudadano por las trabas autonómicas.

El acuerdo fue vendido como un logro del Ejecutivo de Pedro Sánchez por la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, en el último Consejo Interterritorial, celebrado un día antes de la disolución de las Cortes. Pero la Andalucía gobernada por los socialistas Chaves, Griñán y Díaz, ha sido junto a Madrid (PP), la más rezagada en la incorporación al conocido como ‘e-Receta’ interoperable.

El Ministerio de Sanidad aprobó por decreto en 2002 incluir la historia clínica y la receta electrónica mediante un sistema común de identificación personal. La socialista Elena Salgado dio los primeros pasos en 2006. Luego, la popular Ana Mato, se otorgó dos plazos (2011 y 2015) para culminar el modelo, que tampoco se han cumplido.

Oposición nacionalista

El sistema llevaba años funcionando, pero hasta 2015 sólo servía para retirar medicinas en la Comunidad de origen del paciente. Que no se haya completado hasta ahora se debe a que la puesta a punto corresponde a las administraciones autonómicas, con 17 sistemas informáticos y tarjetas diferentes. En Cataluña el tripartito llegó a quitar el número de la Seguridad Social por considerarlo “franquista”.

Los partidos nacionalistas del País Vasco y Cataluña siempre han puesto trabas y defendido que era "competencia plena de las comunidades”. Cuentan con el apoyo de PSOE y Podemos. Consideran que PP y Cs persiguen una especie de ‘receta nacional’ para “recentralizar” el país. “Unificación no, interoperabilidad, sí”, mantienen en su postulado PNV, ERC y PDeCAT ante iniciativas como la de Cs de cara al 28A de una tarjeta sanitaria única para toda España.

Cataluña, antepenúltima en incorporarse a la e-Receta, ha sido la última en hacerlo, el pasado enero, a la historia clínica compartida o interoperable, que agiliza la asistencia sin papeleos ni demoras a los desplazados. Según fuentes oficiales, solo falta habilitar que los médicos catalanes puedan acceder a los informes vía telemática.

Hasta pañales
Hasta ahora los españoles no podían comprar sus medicamentos con receta fuera de la Comunidad en la que residían. Así que, por ejemplo, antes de iniciar las vacaciones en el pueblo o apartamento en otro punto de España debían adquirir la medicación necesaria para la estancia. O pedir a su médico de atención primaria la receta en formato papel. Lo mismo ocurría en viajes menores por negocios o turismo.

Ahora, además de los medicamentos pautados, también se pueden comprar accesorios incluidos en la receta electrónica como gasas, esparadrapos o absorbentes de la incontinencia urinaria (pañales). El pago es exactamente igual.

Recetas privadas para largo
El siguiente paso en materia de recetas es la incorporación al sistema de la sanidad privada, utilizada por 10,3 millones de españoles. Junto a ellos, fuera de la interoperabilidad, figuran trabajadores del Estado, funcionarios y personal de las Fuerzas Armadas, que están adheridos a mutualidades como Muface, Mugeju o Isfas. Esperan incorporarse a lo largo de 2020.

Los médicos privados aún funcionan con recetas en papel, que los farmacéuticos se quedan o fotocopian. Pero a veces, se niegan a fotocopiar las prescripciones o los informes médicos y a dispensar los medicamentos.

El sector privado ya trabaja en la interconexión. Al Ministerio de Sanidad le interesa porque la situación actual facilita a los estafadores el acceso a los fármacos mediante recetas manuales con nombre y número del médico colegiado. Pero todo indica que irá para largo.

Sueño casi cumplido
Las consejerías de salud, el Defensor del Pueblo y las asociaciones de consumidores y pacientes acumulan miles de quejas. “Era un sueño que un diabético o una persona con ansiedad pueda adquirir su insulina o ansiolíticos en cualquier farmacia del país. A ver si ahora puede ser”, subraya Luis Gómez, de 74 años, polimedicado desde los 50.

Amelia Vallejo se ha quejado al Defensor de que durante la pasada Semana Santa no pudo adquirir en Galicia el Sumatiptan, un fármaco contra la migraña. Sufrió un par de crisis y consumió las pastillas que llevaba encima. Y no llevaba receta.

La Consejería de Sanidad de Madrid asegura que la pesadilla ha acabado. No obstante, Ángeles Vázquez, otra asegurada, denuncia que en las recientes Fallas de Valencia tuvo que abonar allí los 16 euros que cuesta la tiroxina, porque no reconocían la tarjeta sanitaria de Madrid. “Y encima me la dispensaron como un favor”, lamenta.

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No es un superhéroe, es un sociópata
Segundo Sanz okdiario

“Yo quería ser normal, pero no lo conseguía. Siempre fuera de lugar, nunca nadie me entendía”. Esta letra de Tequila compuesta para la película Superlópez, produce Mediaset y protagoniza Dani Rovira suena fuerte en los mítines de campaña de Pedro Sánchez. Y es que Ferraz quizás esté buscando así potenciar un “lado muy humano” de su candidato, como hacía el dibujante Juan López Fernández ‘Jan’ con su superhéroe casero.

Lo que ocurre es que, a diferencia del personaje del tebeo, el Doctor CumFraude, el de carne y hueso, no es un “inadaptado” al mundo real, sino un verdadero cínico. Un megalómano sin principios, un petimetre que niega haber pactado con Bildu cuando se fue a estrecharles la mano al bar del Congreso tras las llamadas del PSE a los proetarras para que hicieran una faena de aliño el día de la moción de censura. Un ególatra que lo mismo dice que no contará en su equipo con nadie que usara sociedades patrimoniales para eludir impuestos y que luego se sienta al lado del ministro Duque todos los viernes.

Pero el colmo de su descaro —porque hay que tenerla de cemento armado— es cómo evita no ya a comprometerse a derogar la vetusta ley del Indulto de 1870, sino a decir a los españoles que no sacará de la cárcel a los presos golpistas a las primeras de cambio. “Una vez haya sentencia, el poder político tendrá que posicionarse”, dijo el Señor Avión el otro día en La Sexta. Esta frase, ténganla presente todos los constitucionalistas que vayan a votar el 28-A, deberían ser el epitafio del breve mandato de Sánchez. Porque supondría la decapitación más vil de Montesquieu en Democracia. Un fallo del Supremo para preservar la esencia de la soberanía nacional enmendado luego por un Gobierno socialista.

Lo explicaba el abogado del Estado purgado por Sánchez, Edmundo Bal, hoy candidato de Ciudadanos, en una entrevista en este diario: “Hay que acabar con esta potestad del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, pero si no conseguimos acabar con esta ley porque no nos den los números, porque no gobernemos nosotros, por las razones que fueran… es tan fácil como no poner en marcha el procedimiento administrativo en el Ministerio de Justicia que termina elevándose al Consejo de Ministros y éste decidiendo si indulta o no indulta, o indulta parcialmente”. ¿Alguien cree a estas alturas que Sánchez no activará este procedimiento?

Un dirigente que dice en mayo de 2018 que hubo delito de rebelión de los cabecillas secesionistas y cinco meses después no lo ve así es un sociópata de la política. Y nunca un superhéroe como nuestro querido Juan López Fernández.


Mikel Azurmendi: "La política es hoy una guerra civil... por otros medios"
FERNANDO PALMERO EM

Referente de la lucha contra ETA a través del Foro de Ermua y ¡Basta ya!, una bomba de la banda terrorista le obligó a dejar el País Vasco y su puesto como profesor. Antropólogo, escritor y ensayista, sobre la ideología nacionalista escribió 'La herida patriótica', desentrañó los enigmas de 'Las brujas de Zugarramurdi' y analizó el fenómeno de la inmigración en 'Estampas de El Ejido'.
Licenciado en Filosofía en la Sorbona de París, fue profesor de...
Licenciado en Filosofía en la Sorbona de París, fue profesor de secundaria e impartió clases de Antropología social en la Universidad del País Vasco. En 'Ensayo y error ' hizo un repaso de su vida y en 'El abrazo' (ambos en Almuzara) dio cuenta de su reencuentro con Dios y el cristianismo JUSTY GARCÍA ARABA PRESS

En Ensayo y error (Almuzara), una suerte de autobiografía publicada en 2016, Mikel Azurmendi aseguraba que durante toda su vida se esforzó por corregir la equivocación que había supuesto su militancia en ETA. "Éramos todos unos asesinos, yo estaba en Francia cuando ETA empezó a matar, pero era de ellos, un asesino en potencia, y no había derecho a asesinar ni en tiempos de Franco", confiesa. Expulsado a los 22 años del seminario, en el que había pasado parte de la infancia y toda la adolescencia, y deslumbrado por la metafísica descripción del alma vasca que daba Jorge Oteiza en Quousque tandem, tomó varias decisiones en poco tiempo que marcarían su vida: "Entrar en ETA, oponerse tempranamente a su violencia y abandonarla definitivamente".

Dos hechos le determinaron a esto último: tener que votar, por indicación de Julen Madariaga, en el invierno del 66, si había que asesinar o no a un compañero acusado de "liquidacionismo" (años después se lo encontraría y le daría un abrazo); y haber sobrevivido milagrosamente a una ráfaga de metralleta de la Guardia Civil tras el atraco a un comercio. Huyó a Francia y para 1970, trabajaba ya en contra del terrorismo. Cercano al PCE, cortó su relación con los comunistas al comprobar que estaban "contentísimos" con el asesinato de Carrero. "No sólo lo critiqué, sino que distribuimos octavillas denunciándolo en dos barrios de españoles en París". Regresó en 1976, alejado de la política para dedicarse a la docencia. Tras la ofensiva de ETA en los años 90, participa en la creación del Foro de Ermua y de ¡Basta ya!, pero tiene que abandonar de nuevo su hogar. Esta vez, amenazado por la violencia totalitaria que impuso en Euskadi el nacionalismo.

¿Qué supone para usted el asesinato de Gregorio Ordóñez en enero de 1995?
Hasta entonces, yo tenía un rechazo, más que a la política, a los políticos porque no habían podido acabar con ETA, estaban incluso con el terrorismo de Estado y habían aceptado a los poli-milis. Es decir, que el Estado había pactado con los verdugos, que se pusieron a hacer política, con impunidad y sin importarles las víctimas, ya que los de Euskadiko Ezkerra, los euskadikos, tenían el convencimiento, como decía Onaindía, de que hasta entonces matar había sido legítimo. De esta forma, daban también esperanzas y perspectivas a los milis de que al final podrían llegar, como ellos, a un final pactado. Y así fue con Eguiguren o con la ley sobre abusos policiales que se acaba de aprobar para nivelar las culpas y evitar la culpabilidad moral, para decir, cómo ETA no iba a matar si la Policía torturaba y mataba, ellos sólo se defendían. Sé que no soy un buen ciudadano, pero por eso yo no había votado ni la Constitución, ni el Estatuto, ni en ningunas elecciones, hasta 2001. Yo tenía una vida privada muy intensa con los alumnos del instituto donde trabajaba. Pero entonces, cuando lo de Ordóñez vi que mataban a un concejal que iba a ser alcalde y entendí que ya iban a por la instituciones. Si matan a los que defienden la democracia, a los que han sido elegidos por los ciudadanos, es que no había nada. Y entré a militar en la sociedad civil. Si yo no parto de mis intereses no puedo llegar a la política y mis intereses son los de la ciudadanía. Yo quería tener libertad en clase y para eso no pueden matar a un concejal, porque luego matarán a otro y luego a otro. Algunos me dijeron que íbamos a entrar en las listas, claro, no nos habíamos dado cuenta de que eran otros los que estaban entonces en esas listas. Y había que estar con ellos.
¿Por qué se acaba esa lucha cívica que encarnaban el Foro de Ermua y ¡Basta ya!?
A partir de 2004 se demostró que la sociedad civil era imposible. Desde entonces pienso que en un Estado que se llama liberal no es posible la sociedad civil. Me explico. Gracias a nosotros se firmó el Pacto Antiterrorista, pero llegó el 11-M y Zapatero empezó a dar pasos para romperlo. Y con él se rompería ¡Basta ya! Yo propuse dar un ultimátum a Zapatero y seguir con la militancia en la calle, pero me dijeron que la ruptura del pacto no era el problema. Entonces algunos logran que todo aquello se reconduzca, se fueron a hablar con Zapatero y de esas conversaciones salió un partido, UPyD, que se hacía llamar de progreso pero que era el sectarismo puro, había roto lo poco que teníamos y lo otro lo iba a despilfarrar. Ahí entendí por qué no era posible la sociedad civil, porque la sociedad civil es, en primer lugar, tu familia y luego tus amigos cercanos, y cuando estos fallan, se rompe. Como decía Spinoza, se necesita valor y amistad para lograr la libertad. Yo necesito fiarme del otro...
¿Hoy se fía de alguien en política?
No me fío de ningún político, por eso igual voto en blanco. Si me apuras, yo le compraría un caballo o un coche a Abascal, porque le conozco, pero no le voy a comprar el voto. Habla de la derechita cobarde, pero él viene de ahí, y ahora lo dice como un insulto, sin explicar en qué estaba equivocado, en qué ha rectificado y qué va a hacer de nuevo. Vox es igual de populista que Podemos, pero también es populismo todo lo que hace Sánchez. El populismo es el pus de la ideología, el síntoma de lo que nos pasa. Cuando no hay logos, se impone el pathos, hay tripas, hay pasión, hay furia. En el liberalismo, (si es que son liberales los regímenes en los que vivimos) se ha roto la posibilidad de dialogar.
¿Cree que hay riesgo de ruptura en Cataluña?
Sí, porque ahora mismo la política en España es una guerra civil por otros medios. Mira cómo se tratan entre ellos los políticos, cómo se insultan, incluso los periodistas, y cómo nos llaman fascistas a los que no pensamos como ellos. La palabra se está usando como se usaba en el 36. Hoy no hay armas, está Europa y mucha gente está mirando a España. No es lo mismo, ni puede serlo, pero se ha impuesto la consideración de que el otro es un enemigo, y cuando al otro se le califica de enemigo falta muy poco para dar el paso. Hace meses, durante el conflicto de los taxistas, me impactó cuando la hija de uno de ellos dijo que todos los Cabify eran como cucarachas y que había que aplastarlos. La ideología de hoy no es que el otro es un bien, sino que es una cucaracha. Necesitamos repensar de nuevo dónde estamos.
En uno de los artículos recogidos en La herida patriótica (Taurus) decía que los vascos han necesitado siempre un enemigo, ¿lo sigue manteniendo?
Sí, cuando se estudia la cultura vasca, descubres que todos, Garibay, Pozas, López de Isasti, Larramendi... todos necesitan un enemigo. En realidad fueron ellos los que instituyeron en España la limpieza de sangre, porque la primera limpieza de sangre es la de los vascos, que según Garibay eran los protohispanos. En el País Vasco se expulsó, casi con 20 años de antelación a que lo hicieran los Reyes Católicos, a los judíos. Y fueron expulsados porque necesitaban gente limpia. La limpieza de sangre era limpiarse unos a otros, había que limpiar a los sucios y eso implica matarlos. En Y se limpie aquella tierra (Taurus) cuento cómo antes de Arana, la historia de los vascos es la de la persecución constante de unos contra otros, y en esto ETA ha sido el colofón. Fíjate cómo le salió a Julen Arzuaga el otro día todo el odio que lleva dentro.
Con las loas que ha recibido Arzalluz tras su muerte, ¿se ha evidenciado que el nacionalismo ha ganado y que los crímenes de ETA tenían sentido?
Los crímenes de ETA han tenido sentido porque se ha reforzado lo que llaman la nación vasca y se ha fortalecido el dominio absoluto del nacionalismo. Arzalluz tenía razón en su táctica del árbol y las nueces y cuando decía que había un conflicto vasco. El PNV todavía no ha dicho que estaba mal hacer una nación aunque hubiese habido un solo asesinado, uno solo, y ha ligado siempre los asesinatos a que había una causa, un motivo. ETA dice ahora que ya no hay que matar y se ha metido en las instituciones, pero podría haberlo hecho en 1978 y no haber dejado casi mil muertos, miles de heridos y sobre todo miles y miles de familias destruidas y gentes fuera de Euskadi.
¿Todo proyecto identitario necesita un enemigo?
No, hay una identidad que no busca un enemigo, la identidad de la caridad, la de esas gentes que dan su vida por otros. En un barrio de Madrid, donde no había guarderías, hay unas monjas que decidieron servir a la gente cuidando los hijos de las mujeres que tenían que trabajar. La municipalidad se enteró y les puso un local. Esto también es la sociedad civil, cuando unas personas deciden hacer el bien, porque existen esas necesidades sociales. Imagínate que todo el mundo fuese como esas monjas, hablaríamos de otra cosa, la política sería de otra manera. Imagínate que esos odiosos jubilados de Bilbao que se juntan los lunes con sus pancartas de odio, un día hacen una reunión y deciden que, a parte de pedir, van a colaborar de alguna manera con el municipio, por ejemplo, ayudando a los niños a hacer los deberes y estar con ellos dos tardes a la semana, y que lo hicieran gratis. Ya tendría otro sentido lo que piden, porque ellos estarían dando y se convencerían de que hay que pedir de otra manera. Mientras no haya sociedad civil, el capitalismo no cambiará y con este capitalismo liberal no va a cambiar la sociedad civil. Ahí estamos.
Ahora que lo ha citado, ¿usted dedicó El relato vasco (Almuzara) a Spinoza, no?
Sí, la Ética es muy iluminadora, pero más aún lo es el Tratado Teológico-Político. Igual que Descartes es el que proporciona el método para ser individuo, Spinoza es el que da la definición de individuo, cuando dice que el ser es el conatus que le hace mantenerse en su ser en cuanto que es. Pero a esa definición, la de perseverar en el ser, le falta la gratuidad, porque el ser no es uno, no es el aislamiento leibniziano, la esencia incomunicable, el ser es la cadena, alguien te ha dado la vida y tú se la darás a alguien. Por eso el otro es necesario. El ombligo es una señal inequívoca de que el otro es un bien y el sexo te enseña que tú también puedes ser un bien y hacer lo que otro, tu madre, hizo antes por ti. Estamos todos enganchados, somos la cadena humana, el individuo cree que nace solo y muere solo, pero no es así, por eso yo estoy en contra de la eutanasia, que en realidad solo es una muerte deseada y provocada para evitar el dolor, no es una muerte buena.
¿Cuál es la muerte buena?
La muerte buena es la que se da por los demás, como los 43.000 cristianos que son asesinados cada año en el mundo por el solo hecho de serlo. O como Máximo Kolbe, el religioso que se cambió por un prisionero que iba a ser asesinado en Auschwitz porque aquel hombre, que luego sobrevivió, tenía mujer e hijos y él se consideraba ya viejo. Esa es la muerte buena. No se explica que en un país rico, como es el nuestro, alguien tenga que matarse para evitar el dolor y provocar una muerte rápida, eso ya existe, con cuidados paliativos, lo que pasa que en España no hay paliativos, los políticos se ha guardado ese dinero. Pero con todo esto, lo que se quiere es desprestigiar el valor la vida, decir que la vida es cualquier cosa, como el aborto, que también implica suspender una vida y la tratamos como si fuera un grano.
Pues el debate sobre la eutanasia ha entrado ya en la campaña electoral...
No habrá ningún debate, sólo habrá una votación, ese falso debate me parece un desfalco ideológico en el que han caído todos los políticos y el periodismo en su conjunto. Lo que ha hecho Sánchez es aprovechar la conmoción de un caso para convertirlo en una idea y disfrazar los motivos. La televisión, la propaganda, exhibe una parte y oculta otra. Y luego proyecta los temores ante la muerte y ante la soledad. Cuando aparecieron en Telecinco las imágenes del marido ayudando a morir a su mujer, habría al menos diez casos similares con seres queridos amándose, besándose, abrazándose. Y otros diez, como mínimo, con cuidados paliativos, dando las gracias por lo bien que sus seres queridos les han cuidado. Pero sólo se dio ese caso, que claro que nos conmociona, aunque no es la verdad completa, y si no se da la realidad entera, estás mintiendo. Después de aquellas imágenes, salió Sánchez diciendo que los que permiten eso son los reaccionarios y que él es el progresista. Como le dije a un amigo de Comunión y Liberación, cómo no vamos a ser reaccionarios si somos cristianos.
¿A qué se debe su vuelta al cristianismo?
Mi vuelta al cristianismo se debe a que he visto gente buena y he comprendido que España se hubiera hundido sin ellos. Yo he llegado a Dios por el camino inverso que hizo la Iglesia. La Iglesia empieza por Dios y a partir de él explica el mundo. Lo que yo explicaría hoy a mis alumnos es que Dios es necesario, pero que se verá al final, no al principio.
¿Es el islam incompatible con la democracia?
Cuando publiqué Estampas de El Ejido (Taurus), me llamaron racista e islamóbofo. Más de 50 profesores, entre ellos 20 catedráticos, muchos de ellos por puro rechazo de la realidad, porque algunos me confesaron que no habían leído el libro, firmaron un escrito contra mí y no pude volver a dar una clase más de Antropología en toda España. No sé cómo será el islam en el futuro, históricamente lo ha sido, pero también el cristianismo fue incompatible con la democracia y luego se ha acoplado. El islam tiene que reformarse, pero eso es un asunto de ellos, no de los demás.

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