AGLI Recortes de Prensa   Domingo 14  Abril 2019

Vencer al miedo
Las fuerzas defensoras de España pueden derrotar a Sánchez y su tropa separatista
Hermann Tertsch ABC 14 Abril 2019

Resulta políticamente triste e intelectualmente bastante penoso que muchos sectores de la derecha, desesperados ante lo que consideran una falta de músculo y empuje de la campaña electoral del Partido Popular y de Ciudadanos solo crean tener el recurso del llamamiento angustioso, lastimero y perdedor al voto útil. Que no es sino la suprema expresión de la impotencia. Y que se hayan lanzado todos a señalar a Vox como el gran culpable potencial de la suprema desgracia que supondría para España que Pedro Sánchez, un líder político sin escrúpulos ni freno moral alguno, volviera a tener una mayoría de gobierno. Todos coinciden en la obviedad de que un gobierno de Sánchez supondrá una catástrofe para España. Que además podría ser irreversible si Sánchez cumple todos los compromisos que ha adquirido con fuerzas cuyo objetivo es la destrucción del régimen democrático, la Monarquía parlamentaria y la unidad nacional. Sánchez es ya en puridad un traidor a la Constitución y a España. Ha ocultado negociaciones que implicaban puntos como el ataque a la Monarquía y la entrega de poderes soberanos al Gobierno catalán. Ha entablado acuerdos de cooperación con todos los enemigos de España y de su continuidad histórica como son los golpistas catalanes y los terroristas vascos. Que los golpistas y Arnaldo Otegi ya hagan campaña por Sánchez dice mucho. Por eso es doblemente injusto, además de necio y contraproducente, que en sus intentos por frenar la competencia de Vox, surjan esas voces que acusan directamente al partido de Abascal de ser un aliado de Sánchez. ¡Quia! Vox debe ser quien, mucho más masivamente que en Andalucía, logre trastocar el equilibrio y llevar al poder un gobierno nacional en España.

Todos los partidos que pueden formar, de darse la aritmética electoral, una amplia coalición para frenar a Pedro Sánchez y sus aliados, tienen su personalidad específica y deberían estar pugnando ahora mismo todos ellos por su programa y por sus objetivos. Para ganar votos en todas partes. También entre los socialistas como hizo ayer con su llamamiento en Bilbao, el propio Abascal. Quien se ría de este llamamiento de Vox a los socialistas que creen en España y no quieren participar en la infame deriva del PSOE con todos los enemigos de la nación y de la democracia, que mire un poco hacia Austria o Alemania y verá como partidos nacionales se han nutrido de legiones de socialistas hartos del izquierdismo de sus partidos. Menos lanzarse a desacreditarse mutuamente o, peor aún, a pretender que uno se quite para dejarles espacio a ellos. Ayer decía en Bilbao el presidente de Vox, Santiago Abascal, que tal como va la impresión general de la campaña considera muy posible que su formación ya esté por delante de varios partidos parlamentarios. «Y no descarto otros sorpassos. Con toda humildad, pero hoy ya son posibles». Lo cierto es que los tres partidos capaces de poner fin a los planes de Sánchez de embarcar a España de un proceso de desmantelamiento han de ganar estas elecciones. Pueden hacerlo muy contundentemente. Solo hace falta vencer al miedo que tanto ha ayudado a los enemigos de España siempre.

El chantaje del voto útil
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 14 Abril 2019

Ése es el último lirolariro electoral canturreado al unísono por los politólogos, los todólogos y los sociólogos. También por el grueso de los editorialistas y los columnistas. Andreotti, el filomafioso al que nunca faltó finezza, decía que el poder sólo desgasta al que no lo tiene. De igual modo digo yo que el único voto inútil y por añadidura inmoral es el que no va a parar a manos de su destinatario ideológico.

Los encuestadores, siempre al servicio de quienes les abonan las facturas, sacan ahora de sus chisteras demoscópicas la monserga del voto oculto después de volvernos locos con los malabarismos de la Ley d'Hondt. No seré yo quien dude de la existencia de ese venero subterráneo, pues fue el que condujo a la victoria del Brexit, de Trump y de Bolsonaro, el que indujo el pentecostés de los doce apóstoles de Vox en Andalucía y el que dentro de seis semanas dejará manga por hombro la Europa de los burócratas y un poco menos invertebrada la España de las Autonomías.

Es de cajón que el voto oculto coincida con el de los indecisos y también lo es que el de éstos vaya a parar mayoritariamente a Vox, pues no resulta verosímil la hipótesis de que a estas alturas aún titubeen los votantes de partidos fosilizados desde hace mucho en el osario de las urnas. De ser así, forzoso será llegar a la conclusión, en pura lógica aritmética, de que para impedir el acceso de Sánchez y su tropa de Pancho Villa al tablero de mandos de las Cortes no existe mejor estrategia que la de concentrar el voto en el partido que, a mi falible juicio, superará de largo a los ciudadanitas, expertos en dar palos de ciego made in Macron, y por varias cabezas a los populares, lastrados por la permanencia en sus filas de quienes permitieron a Rajoy traicionar una a una las promesas de su programa y engañar a quienes confiaron en él. Pero no es sólo un problema político, sino también moral, el que suscita esta columna.

Allá se las apañen con sus conciencias los candidatos sensibles a las maquinaciones y malabarismos propiciados por la indignante Ley d'Hondt, pero los electores no deberían hurtar sus votos al partido con el que más se identifiquen dando así crédito a los falaces cantos de sirena de quienes sólo buscan el poder sin reparar en el precio que el politiqueo oligárquico, los chantajes demoscópicos y las conjuras de sacristía pongan a éste. ¿Va por España? Pues sí... Nos la jugamos. Tal es el fondo de la cuestión.

Vox: El sistema fiscal español desperdicia hasta 1,15 euros por cada euro que invierte
María Vega okdiario 14 Abril 2019

Reducir las ineficiencias del gasto público es una de las claves para poder impulsar una rebaja fiscal para particulares y empresas, según el programa de Vox.

Cada vez que el Estado español decide invertir un euro adicional para construir una carretera o prestar un servicio sanitario, por el camino desperdicia entre 40 céntimos y 1,15 euros. Esta es una de las ineficiencias más llamativas del sistema fiscal español que han sido incluidas en el documento Por una política fiscal simple, justa y eficiente que ha presentado Vox esta semana para explicar su programa económico para las elecciones del 28-A.

El cálculo de ese dato procede de un método contenido en el Informe Mirrlees sobre tributación de la riqueza, que lleva el nombre del economista escocés. Según este estudio el coste que tiene recaudar un euro adicional de impuestos se puede establecer si se calcula el llamado Coste Marginal de los Fondos Públicos (CMFP) de ese impuesto. Un cálculo que se realiza contando con los costes sociales que genera el tributo en cuestión.

En el caso de España, ese coste oscila entre 1.4 y 2.15, lo que significa que para poder disponer de un euro de gasto público efectivo es necesario recaudar entre 1,4 y 2,15 euros, lo que permite hacerse una idea de las ineficiencias que presenta el sistema.

Precisamente uno de los objetivos de los autores de ese documento de 52 páginas es poner el foco en que cada imposición tributaria tiene un coste para el contribuyente. En este contexto, los artífices del programa reclaman un mejor funcionamiento de la Administración tributaria para reducir ineficiencias y “losas” para el contribuyente.

Pese a que en su programa Vox defiende la “progresividad fiscal”, acto seguido señala que ésta debe ser “modearada” para no convertirse en una “loseta infranqueable que hunda al contribuyente en la trampa del desaliento”.

Según sus cálculos, la reorganización institucional del sector público y las mejoras de eficiencia, podrían permitir un ahorro estructural anual de 24.236 millones de euros. De esa cuantía unos 16.236 millones saldrían de reorganizar la Administración Central del Estado y la Seguridad Social. El resto procedería de una mejora de la eficiencia de las comunidades autónomas.

O Reino de España o Repúblicas Socialistas Catalanas
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 14 Abril 2019

Pedro Sánchez, a través de sus socios comunistas y separatistas, ha cometido el primer error serio de su campaña electoral, que sería decisivo si la derecha plural no anduviera singularmente errática, confusa y caótica. Tienen días suficientes para enmendarse, lo que no sé es si son capaces de rectificar o seguirán haciendo una campaña electoral digna de Atapuerca, cuando no había redes sociales, los mítines servían para algo más que salir medio minuto en la televisión y los líderes, se creía, eran más importantes que las marcas electorales, que suelen ser más importantes que los partidos.
Podemos iza la bandera de la República y la guerra civil

Pero comunistas y separatistas rufianescos ya han izado la bandera de la II República, que es la de la guerra civil, y han exigido que su socio Sánchez someta a referéndum la independencia catalana y la monarquía, es decir que someta a España a dos plebiscitos de disolución: el del Estado, o sea, la monarquía parlamentaria, y el de la Nación, es decir, su unidad. Lo han dicho claramente Iglesias y Rufián, y ninguno de los tres brillantes y jóvenes líderes del centro derecha ha sido capaz de entender que los socios imprescindibles para la entronización de Pedro I Cum Fraude han colocado el terreno electoral cuesta arriba para ellos, y su causa, jugándose el todo por el todo: una victoria que acarrearía la disolución inmediata del régimen.

Sólo la incomprensiblemente alicorta, gallinácea campaña electoral de Casado y Rivera y la algo sonámbula de Abascal, que tal vez se refugia demasiado en las impresionantes masas de adictos y olvida el no menos impresionante ejército de indecisos, puede explicar que cuando el enemigo, porque en esta campaña hay adversarios dentro de los bloques —socialistas y comunistas, PP, Cs y Vox— pero los bloques son enemigos irreconciliables, no se hayan lanzado de cabeza a defender el Reino de España. Y más con un rey que es el símbolo de la resistencia legal y nacional al golpismo separatista y tiene un nivel de popularidad extraordinario, y la prueba de que la nación y el orden constitucional prevalecerán frente a la alternativa social-comunista-separatista, que son las repúblicas bolivarianas catalanas, o la URSI, Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas, si la República de Euskadi y Navarra se une a los Països Catalans para hacer bulto en Europa.

Dicho de manera esta que los estólidos jefes de campaña, es decir, los agradaores de los césares de las derechas, puedan entenderlo: si las Izquierdas meten miedo a los suyos con la Derecha, las derechas deben meter miedo a los suyos y la parte menos enajenada de los ajenos con la II República, única forma de continuidad del bloque izquierdista-separatista, y la balcanización de España y las guerras civiles en los Països Catalans. Si las derechas pueden perder por el miedo que difunden las izquierdas, las izquierdas pueden perder por el miedo que siembren las derechas. Y nada de caer en la trampa mariacomplejinada de "dejar al margen la Corona", como ya me parece estar oyendo a casadistas y riveristas. La suerte de la Dinastía está ligada de forma irrevocable, por la valerosa actuación del Rey frente al Golpe y al vacío acobardado de Gobierno y Oposición, a la unidad nacional y al régimen constitucional, que es la Monarquía Parlamentaria.

En su gran discurso ante esa cofradía de la cobardía subvencionada que es el Círculo Ecuestre de Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo hizo muy bien en reivindicar el discurso del Rey frente a la claudicación infinita de esa burguesía catalana que, a fuerza de dimisiones, ha acabado por no ser una cosa ni la otra. El Rey está con España y los españoles estamos con el Rey. No hay más que discutir. Lo primero que hay que hacer en esta campaña electoral es defender a los que nos defienden, del Jefe del Estado al Tribunal Supremo, pasando por las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil, garantía constitucional última de la unidad nacional.

No hagamos como los judas vaticanosos del Cristo de Mena, que han pedido a Rivera, Casado y Abascal que no vayan al emocionante acto "para no politizarlo". Antonio Banderas, con el pío Hollywood mediante, sí. Y si fueran los que quieren prohibir la Semana Santa y volar la Cruz del Valle de los Caídos, todavía mejor. Pero las derechas, ay, no, que nos politizan. ¿Habrá peor politización que negar a los políticos su apoyo a la religión? La iglesia institucional española, otra cosa son los católicos, está muerta. Y sin trazas de volver a la vida ni el Domingo de Resurrección. ¡Qué pena da!
España, por el camino de Sevilla o el de Barcelona

Y el otro error, este propio, cometido por Sánchez ha sido el de ligar el miedo a la Derecha a la formación de un gobierno como el de Andalucía. Ayer recordaba Javier Somalo algunas frases electoralmente suicidas de Falconetti ante ese inmenso sindicato de vagos que la política de claridad y reformas de la nueva Junta de Andalucía, obra de las tres fuerzas diestras, pone ante el temible peligro de acudir al INEM y tal vez, tener que trabajar.

En su discurso de Dos Hermanas, estúpidamente sincero y por eso mismo aprovechable, Sánchez pixit et dixit:
Si la derecha suma, se van a entender y van a hacer en España lo que están haciendo en Andalucía. (…) Hay un riesgo importante de que la derecha sume, por eso es importante que vayamos a las urnas.

Y exactamente eso, sin quitar ni poner una palabra, es lo que debería estar haciendo cada uno de los tres partidos que pueden quitarle la Moncloa a Sánchez, como le quitaron San Telmo a su íntima enemiga Susana Díaz: decir que van a hacer en toda España lo que están empezando a hacer, y muy bien, en Andalucía. Yo no sé los votos que puede ganar la Izquierda en esa región y con ese discurso, pero estoy seguro de que, en las regiones sometidas a la corrupción socialista, uncida siempre a la de comunistas y separatistas, la Derecha plural ganaría muchos más. También en Andalucía. Hay que plantarse en Sevilla y decir que la Izquierda quiere llevarnos por el camino de Barcelona, que es el de la tiranía, el matonismo y la corrupción.

Hay tiempo todavía para sembrar en la opinión la simiente de la pura realidad: si gana Sánchez vamos camino de la recesión económica y de la II República, camino de la balcanización y el guerracivilismo en toda España. Pero no se puede perder ni un minuto más en mamarrachadas sectarias. Hay que centrar el mensaje en destruir políticamente a Sánchez e Iglesias, no en ver qué líder de la derecha sale mejor parado en la derrota electoral.

El peligro que corre Abascal
No lo ha cometido, aunque en su partido los hay que juegan a ser cabeza de ratón antes que cola de león, pero Abascal cometería un gran error si cree que, tras esa derrota y la inmensa decepción consiguiente, se abriría ante Vox un camino victorioso. Todo lo contrario: la culpabilización generalizada en las derechas llevaría a sectores del PP y Cs a acercarse al PSOE, aunque el PSOE siguiera alejándose de la Ley y de la Nación.

Lo que haga Vox en el futuro -amén de su aportación esencial, que es romper los tabúes de lo políticamente correcto, sumiso ante la Izquierda- lo hará con el PP. Lo que Rivera -que ha comprometido su carrera política en el "No es no, Sánchez"- haga tras las elecciones, lo hará con el PP y Vox. No se trata de lo que quieran ni de que se quieran. Es que o lo hacen juntos o se suicidan. Porque los españoles ni queremos ni vamos a suicidarnos con unos políticos incapaces de explicar a la ciudadanía lo que nos jugamos en estas elecciones, que es bien sencillo: o Reino de España o Repúblicas Socialistas Catalanas. Más sencillo, imposible. Que lo entiendan los tres partidos nacionales, improbable.

España se escribe con E de endeudamiento
José María Gay de Liébana okdiario 14 Abril 2019

Con las elecciones del día 28 a la vuelta de la esquina, el debate económico apenas se centra en dos ejes: impuestos y pensiones. Y las discusiones y declaraciones programáticas parecen anclarse a más o menos impuestos y más o menos pensiones. Poco más. Se confirma así el tono cortoplacista que siempre prevalece en este país: ¿qué hay de lo mío? ¿Me subirán ustedes los impuestos o me los bajarán? ¿Me revalorizarán cada año y cual si fuera un festival de la canción mediterránea mi pensión?

Se echan de menos propuestas de mayor calado en cuestiones económicas. Porque el largoplacismo tiene que ser fundamental para la marcha de España. Nuestra economía, al acabar 2018, cae a la decimocuarta posición del ranking mundial. Se asemeja al equipo de fútbol que va cayendo en la Liga y nadie evita el desaguisado. Nuestra tasa de crecimiento es pírrica. La industria cae, los servicios de low cost imperan, mucho empleo con excesiva precariedad, la lacra del paro estructural estancada en el 14%, España se escribe con E de endeudamiento, las cuentas públicas zozobrando y paso a paso nos abocamos al abismo… ¿Sólo se trata de más impuestos y más pensiones o el asunto es mucho más profundo?

Hay que hablar del futuro más inmediato… El dinamismo se moderará tanto en 2019 como en 2020, con la desaceleración confirmándose y el crecimiento económico aflojando por culpa de las tensiones comerciales, con los fuegos de las incertidumbres demasiado vivos. Y se da una curiosa circunstancia: mientras la Europa del euro parece languidecer y está alicaída, Estados Unidos sigue galopando mientras las dudas se ceban con China. El comercio mundial pierde fuelle y todo apunta a que esa flojedad persistirá durante 2019. ¡Suerte qué la inflación está apagada por el componente energético y que hay parón en volver a condiciones de normalidad de la política monetaria, con la Reserva Federal templando los tipos y el BCE en plan Santa Claus!

En el plano español, preocupa el riesgo de que la debilidad del sector exterior pase factura a la demanda privada, recortando la inversión empresarial. Por más que la generosa política monetaria siga ayudando a la economía española, sus efectos menguarán y el PIB lo notará. Otrosí, los efectos bonancibles de las medidas fiscales expansivas, que con el actual gobierno son muy generosas, se irán neutralizando. Si no hay confianza y el ahorro anda flojillo, el gasto de las familias se moderará y el consumo aflojará…

Vayamos un paso más allá y osemos proponer recetas en pos del cambio de modelo productivo. El sector industrial pierde peso en nuestra economía. Una economía con poca industria es frágil. España necesita reindustrializarse, apostar seriamente por la industria 4.0 e implementar servicios de alto valor añadido. De lo contrario, caeremos… ¿Qué necesitamos para reindustrializar España?

Crear un hábitat confortable para empresas de todo tipo, incluyendo tecnológicas y startups. Saber generar capacidad de atracción sobre nuestros jóvenes y seducir talento foráneo. Ofrecer alicientes para la implantación de nuevas empresas y para reconvertir las actuales. Dar facilidades para que radiquen en España empresas de calado internacional. Crear polos de desarrollo industrial junto con el empuje de investigación y desarrollo e innovación tecnológica, buscando sinergias con nuestras universidades. Eliminar trabas y burocracias para la puesta en marcha de empresas. Acabar con la locura de las 17 + 1 Españas a través de la unidad de mercado y acelerar la digitalización en esta rezagada España. La industria se traduce en empleo de calidad y estable, mayor productividad, motor de I+D y motor de empleo, en tractor económico.

Por el momento, poco se habla, en el actual debate económico de las elecciones del 28 de abril, sobre el cambio de nuestro modelo productivo. La tónica predominante, decíamos, es prometer más impuestos, por un lado, o menos impuestos, por el otro; subir más las pensiones o ajustarlas. Evidentemente, muchos más temas tienen que entrar en juego durante los próximos días. No se trata de vistas cortoplacistas y de qué hay de lo mío sino de perspectiva largoplacista y de qué hay de lo nuestro…

El golpismo elige a Sánchez
Editorial ABC 14 Abril 2019

El artículo firmado ayer en «La Vanguardia» por Jordi Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn -juzgados en el Supremo por su participación en el golpe separatista y ahora candidatos al Congreso y el Ayuntamiento de Barcelona por JpC, la marca electoral de Torra y Puigdemont- pone de manifiesto las estrechas relaciones que para garantizar su propia supervivencia política Pedro Sánchez ha establecido en los últimos meses con el separatismo catalán, ahora interrumpidas, pero no rotas. En su carta, los presos independentistas no dudan en abogar por reeditar su pacto con el PSOE en la próxima legislatura y condicionar la política del resto de España, a cambio de que Sánchez «no niegue el referéndum como opción». Sin ningún pudor, los golpistas tienden su mano a quien en los últimos meses ha apostado por solucionar la denominada «cuestión catalana» a través de una consulta aún por determinar, ha aceptado la figura de un mediador para zanjar el «conflicto», transigió con la convocatoria de una «mesa de partidos» al margen de las Cortes y tiene como agente doble en Cataluña a Miquel Iceta, quien ha llegado a poner fecha y porcentajes a la ruptura de España. Ese es Pedro Sánchez, ahora jugador de la carta de la moderación y del escrupuloso respeto a la Constitución.

El pasado martes, y desde el posibilismo que define su campaña, Pablo Casado afirmó en el Foro ABC que le salen las cuentas para gobernar. A Pedro Sánchez también le salen esas mismas cuentas, pero con la suma del golpismo separatista. Pocas veces en la historia de la democracia española los distintos partidos han trazado como estos días las líneas rojas de sus posibles pactos de legislatura. La situación lo exige. Incluso Ciudadanos, un partido de centro que podría girar a izquierda o derecha, insiste en negar cualquier aproximación al PSOE de Sánchez, forzado a una alianza -ahora silenciada- en la que la extrema izquierda se mezcla con los herederos de ETA y la cúpula del golpe de octubre. El separatismo nunca ha dejado de enseñar sus cartas, y ayer volvió a hacerlo en su enésima provocación al Estado, ejecutada a través de cuatro presos juzgados en el Supremo. Todo está muy claro, desde hace ya demasiado tiempo. Es Pedro Sánchez el que está obligado, por decencia política y responsabilidad institucional, a dejar claro con quiénes pretende pactar y a quiénes excluye de una acción institucional en la que caben pactos, pero no cesiones que atentan contra la integridad de España. No basta con negar una y otra vez la hipótesis de un referéndum que es el único punto de la vergonzante negociación que le ofrecen sus aliados. Como recuerdan Rull o Turull, es eso lo que se decide el día 28. No solo se vota a un partido, sino el programa de sus socios.

Del PSOE nada se podía esperar, del PP ya nada podemos confiar
Nota del Editor 14 Abril 2019

Estimado lector: no olvides votar a Vox y difundir tu elección. Luego no vuelvas a llorar porque el PP o Ciudadanos han vuelto a engañarte.
Si eres votante del PSOE, Podemos o nazionalistas filoterroristas, te has equivocado de lugar, aquí no hacemos milagros y tus creencias te perseguirán especialmente cuando ya tengas bicicleta, como el cubano

La máscara caída
La impostura, al descubierto: Sánchez es el candidato de los separatistas que se sientan en el banquillo del Supremo
Ignacio Camacho ABC 14 Abril 2019

En las campañas electorales, la política alcanza su clímax como arte de la apariencia, como baile de máscaras, como festival de disfraces. Los candidatos asumen un papel dictado por sus estrategas para fijar con pocas pinceladas un trazo de carácter: el frame, el marco mental de los votantes. Se trata de construir un personaje y representarlo en el teatrillo de los mítines o a pie de calle. Así, Sánchez se disfraza de estadista moderado; Abascal, de Don Pelayo o de soldado de los tercios de Flandes; Casado, del líder que aún no es; Iglesias, del caudillo insurgente que quiso ser antes de encerrarse en el chalé de Galapagar a cambiar pañales. Rivera, que tiene vocación de jedi de Star Wars, compareció en la noche inaugural convertido en un holograma de sí mismo, como Obi Wan Kenobi pero sin la espada de luz centelleante. Todo es bastante básico, elemental, con ese aire primario de las funciones escolares; se diría que toman al electorado -con motivo, quizá- por un público adolescente propenso a engatusarse con simplezas simbólicas y esquemáticas arengas emocionales.

De repente, y apenas comenzada la representación, los dirigentes independentistas presos le arrancaron de un tirón la máscara al presidente del Gobierno. En una carta de apoyo desnudaron su impostura de adalid del centro. El antifaz por los suelos, la treta al descubierto: si no es el candidato de la secesión, como Aznar va diciendo, lo es al menos de los secesionistas que tres días por semana se sientan en el banquillo del Supremo. El candidato del indulto, de las concesiones, de la esperanza de un referéndum. El candidato del nacionalpopulismo irredento que se ofrece como dique contra la derecha mediante una oferta de compromiso expreso.

El pronunciamiento separatista desmonta el artefacto propagandístico con que la campaña de Moncloa pretendía ocultar la cuestión catalana encerrándola durante quince días en una cápsula de olvido. La estrategia del encubrimiento no basta para obviar el conflicto; al otro lado de las urnas espera el pliego de demandas de un nacionalismo dispuesto a acompasar los plazos siempre que el poder sea complaciente con su designio. Sánchez podrá argüir que está ante una oferta que no ha pedido pero su discurso de equilibrio se desmorona ante una propuesta de respaldo tan explícito. La careta se le caído y el rostro de Frankestein se ha visto.

No ha lugar a simulacros: el bloque de la moción de censura está intacto, listo para la reedición a partir de mayo. La única alternativa que se dirime en estas elecciones es la de una alianza entre los constitucionalistas o entre sus adversarios. No existe posibilidad real alguna de un pacto del sanchismo con Ciudadanos porque Rivera se suicidaría y porque el proyecto de continuidad del presidente pasa por reformular el Estado. Qué sentido tiene persistir en el engaño cuando el disfraz se viene abajo.

La demagogia de Sánchez dispara un 40% la entrada de inmigrantes ilegales en España
Carlos Cuesta okdiario 14 Abril 2019

Los mensajes demagógicos de Pedro Sánchez han disparado la entrada de inmigrantes ilegales en España. De enero a marzo de 2019 han entrado de forma ilegal en España, tanto por tierra como por mar, 7.014 personas, según datos del Ministerio del Interior.

Los mensajes demagógicos de Pedro Sánchez en materia de inmigración han tenido un coste obvio para España. Sólo en el primer trimestre de 2019, han entrado un 40% más de inmigrantes ilegales en nuestro país respecto al año anterior, según datos oficiales del Ministerio del Interior del propio Ejecutivo socialista.

Concretamente, las cifras reflejan que se ha disparado un 40,3% la entrada ilegal de inmigrantes y la mayor parte de ellos ha entrado vía marítima: justo el flanco en el que Sánchez decidió lanzar el mensaje de la acogida del barco Aquarius y demostró que España se podía convertir en la puerta de entrada a Europa en un momento en el que se cerraban el resto de puertas en países como Italia.

La entrada de ilegales por mar se ha disparado en este trimestre y en términos interanuales un 12,3%.

De este modo, los últimos datos revelan que entre enero y marzo de 2019 a las costas españolas de la Península, incluyendo Baleares, han llegado –y entrado– un total de 139 inmigrantes por medio de embarcaciones, un 7,8% más que en el mismo periodo del año pasado. Además, cabe destacar, a las costas de las Islas Canarias han accedido 170 inmigrantes por medio de embarcaciones, nada menos que un 139,4% más que en esos tres meses de 2018. En total, contando Ceuta y Melilla, la entrada de ilegales por mar se ha disparado en este trimestre y en términos interanuales un 12,3%.

En números totales, en lo que llevamos de año, han entrado de forma ilegal en España, tanto por tierra como por mar, 7.014 personas, cuando en el mismo periodo de 2018, esa cifra quedó en el número redondo de 5.000 personas. Sánchez no podrá argumentar, además, que no supiera que la entrada masiva en España podría producirse como una consecuencia de su efecto llamada tras la acogida del Aquarius nada más llegar a La Moncloa.

Y no puede argumentarlo porque los expertos de Interior de Bruselas advirtieron a sus colegas del Ministerio del Interior español recién aterrizados en el poder gubernamental que España se podía convertirse en la gran puerta de entrada de la inmigración ilegal en Europa.

De enero a marzo han entrado de forma ilegal en España, tanto por tierra como por mar, 7.014 personas.

Lo cierto es que las advertencias extraoficiales desde la Unión Europea (UE) han llegado de forma constante. Los datos y avisos en la mesa de Sánchez han incidido sin cesar en que, por un lado, la ruta rusa ha quedado controlada y cerrada tras los acuerdos con Turquía; y por el otro, la ruta italiana ha mitigado como captadora de la inmigración que transita por Libia, especialmente por el cerrojazo impuesto por el ministro del Interior, Matteo Salvini, a la llegada de inmigrantes a las costas del país transalpino.

Por lo tanto, con las advertencias en la mano, el gran problema es lo que se denomina como la vía del Mediterráneo Occidental, una vía donde la gran protagonista es España. Y así se ha explicado sin cesar a los equipos ministeriales de Interior que forman parte de los grupos de trabajo en Bruselas, sobre todo porque, además, transformar la tendencia es complicado. Y no sólo eso, tras el mayor control de la inmigración por parte del resto de países europeos ha provocado que las mafias y los grupos organizados miren hacia España como puerta de entrada a Europa.

Los datos de Frontex no han dejado de confirmar esta tendencia. Así, en los primeros siete meses de 2018 -primer contacto con la realidad que tuvo Sánchez al llegar al poder-, el número de cruces fronterizos irregulares en la UE a través de las cuatro principales rutas migratorias había disminuido en suma un 43% en un año.

Pero en la ruta migratoria del Mediterráneo occidental ocurría por esas fechas justo lo contrario: más de la mitad de todas las detecciones de cruces ilegales de fronteras en la UE se producían justo en esta puerta de entrada. El número de inmigrantes que llegaron a España se cuadruplicó en esos meses con respecto a un año antes llegando a casi 8.800 personas en julio de 2018. Esos fueron los datos con los que se advirtió a Sánchez, los nuevos datos están ahora en la mesa: la entrada ilegal sigue su escalada.

Lutero España / Universidad enferma
Pío Moa Gaceta.es 14 Abril 2019

Los textos de este blog pueden encontrarlos también, junto con otros, en www.piomoa.es

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En Nueva historia de España he tratado con alguna amplitud el significado histórico de Lutero en relación con España.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Lutero se nos presenta, políticamente, como un personaje ávido de sangre y fuego, deseoso de “lavarse las manos con la sangre” de los papistas; animando a los nobles alemanes a ganar la salvación asesinando por todos los medios a los campesinos sublevados contra la dura servidumbre que sufrían; jactándose de las guerras civiles que promovía, etc. Y no se quedaban en palabras Conviene recordar las exhortaciones al asesinato y al incendio también por parte de los hugonotes u otros calvinistas.

El asunto se agravaba por cuanto Europa sufría entonces el acoso del Imperio otomano, la lucha contra el cual recaía ante todo sobre España. Por ello, para España la rebelión luterana constituía un doble crimen. Y por ello España tuvo que luchar en varios frentes: contra los turcos, contra sus aliados, en especial Francia, contra los promotores de guerras en la retaguardia europea y contra la piratería en el Atlántico y el Mediterráneo. Las propagandas protestante y francesa han presentado los hechos exactamente al revés, lo que no es de extrañar, pero sus versiones han sido aceptadas más o menos por gran parte de los historiadores y políticos españoles, lo que revela la calidad de sus universidades.

Según los protestantes, Lutero representaba la libertad de pensamiento, o “la libertad” en general, frente al “oscurantismo”, la tiranía y la violencia achacadas a España. En realidad, Lutero reaccionaba contra la razón, lema del Renacimiento que entonces se extendía por Europa a partir de Italia. El protestantismo fue esencialmente oscurantista. Sus prédicas no solo debilitaban materialmente a Europa, sino que socavaban el cristianismo desde sus cimientos. Como decía Carlos V, “Si este hermano está en lo cierto, entonces toda la historia anterior de la cristiandad habría sido un enorme error”. Lo suyo no fue una reforma, sino una reinvención del cristianismo, una auténtica revolución.

La libre interpretación de la Biblia (libre, excepto la de la tradición de la Iglesia, que debía ser prohibida) conducía directamente a la disgregación interna de la cristiandad. El mismo Lutero lamentaría sus consecuencias, porque su propia interpretación era puesta en tela de juicio. Sus seguidores se disgregaron en numerosas sectas hostiles entre sí. Tuvieron la enorme suerte de gozar del escudo español frente a Constantinopla –con la que flirteaban– pues de otro modo habrían experimentado directamente las caricias de los jenízaros.

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P. Tal como ud se expresa a menudo, diríase que no hay ahora más historiador importante en España que usted mismo.
–Bueno, digamos que el silenciamiento y boicot que sufren mis libros justifica hasta cierto punto una reacción que puede parecer excesiva. Para empezar, yo hablo de los temas que trato, y sin duda hay también en ellos historiadores importantes. Pienso en Luis Suárez, Ricardo de la Cierva, Cuenca Toribio, los hermanos Salas Larrazábal, etc. Pero por alguna razón mis libros han suscitado una verdadera furia, seguida de ninguneo absoluto, de casi todo el llamado “gremio” intelectual, y ya lo de gremio indica mucho. Incluidos bastantes que están de acuerdo con mis tesis pero no se atreven o no quieren exteriorizarlo. O bien las adoptan más o menos, pero evitando citarme. A mí me parece que eso define a una universidad enferma. No hay debate, y sin debate no hay vida intelectual.

P. Sobre la guerra civil son bastantes los que le reconocen acierto en sus tesis o algunas de ellas, aunque sea con la boca chica. O claramente, como Stanley Payne y varios otros, pues usted ha investigado el tema a fondo. Pero con la reconquista es más dudoso que le puedan reconocer ese acierto.
–Muy bien: si no lo reconocen que lo digan y expliquen por qué lo dicen. Yo estoy dispuesto a debatir en serio. Pero el ambiente que predomina es una mezcla de pedantería, mediocridad y miedo. No debaten porque tienen miedo a que sus carreras y posición salgan perjudicadas, esa es la lamentable realidad. Por cierto, me preguntaba una amiga por qué creo que los políticos españoles son tan mediocres y ruines. Creo que tiene mucho que ver en ello la baja calidad de nuestra universidad desde hace mucho. Casi todos los políticos salen de la universidad.

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La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

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¿Es posible un Gobierno Abascal?
Jesús Cacho. vozpopuli  14 Abril 2019

Lo llaman el efecto bola de nieve. La forma en que una pequeña bola lanzada desde lo alto de una montaña nevada, va tomando cuerpo hasta llegar al valle convertida en una masa rodante capaz de arrollar a su paso todo lo que encuentra. La metáfora vale para describir lo que está ocurriendo con VOX y Santiago Abascal, un partido y un líder cuya capacidad de convocatoria desborda todas las expectativas, llenando recintos imposibles ahora mismo para el modesto efecto llamada de PP o Ciudadanos. Lo de Palencia el miércoles, una ciudad acoplada al voto “popular” desde que hay recuerdo, con grandes colas para entrar en el cine Ortega y dos veces el aforo en la calle. Lo de este jueves en Madrid, a las puertas de ese ICADE donde se forman las nuevas generaciones de la dirigencia española. Y la marea sigue. La pleamar VOX no deja de subir. Hay quien sostiene que estamos ante la reedición del fenómeno Podemos en 2015, y a mí no me lo parece. Porque la España cabreada, cansada de la clase política, harta de pagar impuestos y soportar ofensas del separatismo, asqueada de la corrupción y el mamoneo, no es de derechas ni de izquierdas o es mucho más que eso. Son los camareros que corren a hacerse una foto con Abascal en los bares de carretera. Es el reflejo de un fenómeno que la noche del 28 de abril podría protagonizar el mayor golpe sobre el tablero político español registrado en décadas. Una auténtica revolución.

En la ladera de enfrente anida la preocupación. Y posiblemente el miedo, cuando no el simple pánico. El desconcierto que provocan los derrapes retóricos de un hombre brillante –posiblemente el mejor orador que ha tenido nunca el PP- como Pablo Casado. Son los nervios. Lo dijimos hace meses en estas páginas. Casado necesitaba enterrar al viejo PP. Entrar en la sede de Génova con el lanzallamas para sobre sus cenizas construir un partido de nuevo cuño que se reconozca en los perfiles de una derecha liberal. Pasar página al PP de Aznar, y hacernos olvidar la vergüenza del PP de Mariano Rajoy. Volver del revés al PP e incorporar talento. No ha hecho ni lo uno ni lo otro. O no lo ha hecho en grado bastante como para que este PP sea percibido como algo nuevo, sin peajes de un pasado tan ominoso, tan ofensivo para el español medio como el episodio protagonizado por el gallego indolente en un garito de Alcalá la tarde noche del 31 de mayo pasado.

Seguramente no ha podido. O no le han dejado. Y ahora le esperan con la recortada tras la puerta en caso de fiasco electoral el 28-A. Ni ha limpiado (lo suficiente) el PP, ni ha conseguido rodearse de talento. En Génova han quedado los saldos de una segunda campaña de rebajas que nadie demanda. Arrancar la campaña con una pegada de carteles en el Retiro madrileño en compañía de oradores tan notables como Suárez Illana y Edurne Uriarte, es por parte de Casado un acto de heroísmo que produce en el espectador un sentimiento mezcla de conmiseración y perplejidad. He ahí un candidato que parece tener el enemigo en casa. La idea de utilizar a Aznar como reclamo en aquellas provincias donde VOX le discute escaño es más propia del bombero torero que de un partido con idea clara sobre lo que España se juega en este envite.

Lo que no parece haber comprendido Casado y su estado mayor es que difícilmente conseguirán que uno solo de los hijos que salieron huyendo de un partido convertido en una especie de absurda tecnocracia dadaísta vuelva a la casa del padre sacando de nuevo a escena al lamentable Rajoy (ayer lo volvió a hacer en Mos (Pontevedra): “representamos a los españoles, sean quienes sean, quieran lo que quieran, vayan donde vayan, siempre que vayan a donde quieran”) y mucho menos atacando a VOX, antes al contrario, reforzarán las opciones de VOX y sobre todo, las de Pedro Sánchez. Porque el enemigo del PP no es VOX, sino este dizque socialista al que separatistas, neocomunistas, bildutarras y nacionalistas vascos aspiran a volver a colocar en Moncloa para los próximos 4 años, con lo que ello implica.

Razonamiento tan sencillo como que el reto es derrotar a la izquierda podemita que hoy encabeza Sánchez parece haberse convertido en la cabeza de los Marotos del PP en algo tan complejo como el argumento ontológico de San Anselmo o el problema de los universales. Mientras tanto, Vox sigue dando muestras de que ahí hay algo más que un fenómeno fortuito dispuesto a disiparse con la rapidez de una tormenta de verano. El programa económico (“Por una política fiscal simple, justa y coherente. Propuesta tributaria de VOX para recuperar a la clase media trabajadora”) que hemos conocido esta semana podría ser asumido por cualquier derecha liberal que se precie. Es el programa que tendría que haber aplicado el PP de la mayoría absoluta del manso Rajoy. Y el que debería haber publicado el PP de Casado. Nada que ver con el populismo de las “100 medidas urgentes para España”. Promete bajadas de impuestos y cuantifica su coste; recorta el gasto y especifica dónde y cuánto; se atreve a proponer un sistema de pensiones mixto de capitalización y reparto, liberaliza mercados, aborda privatizaciones, cheque escolar… Un buen ejercicio técnico, donde los números parecen encajar. Ambicioso, detallado y netamente liberal.

Liberar a la clase media trabajadora
En el IRPF, el impuesto que recae sobre la clase media trabajadora (los 77.000 millones que anualmente recauda de un total de 15,9 millones de declarantes, corren a cargo del 50% de los mismos, gente con renta anual media de 30.478 euros, que son contribuyentes netos), VOX propone una reducción de los actuales cinco tramos a solo dos, con un tipo general del 22% para ingresos de hasta 60.000 euros, y del 30% para los superiores a esa cifra. El coste recaudatorio bruto de esta tarifa ascendería, según el texto, a 6.436 millones, que quedarían reducidos a 2.867 descontadas ganancias recaudatorias que el programa detalla. Vox propone una base imponible única resultado de “sumar todas y cada una de las rentas netas generadas por la unidad contribuyente, sin distinguir entre rentas del ahorro y resto de rentas”. Algo que suena a revolución, como la eliminación de la mayoría de las deducciones actualmente existentes “en aras a conseguir una mayor neutralidad fiscal”.

Para afrontar ese recorte impositivo sin fiarlo a la ya casi tópica curva de Laffer, VOX apuesta por un “ahorro estructural anual permanente” de 24.236 millones, generado “a expensas de eliminar el gasto público clientelar, el gasto público ineficiente, la ineficacia organizativa del Estado y el uso fraudulento del presupuesto”. En concreto, 16.236 millones provendrían de ajustar el gasto de la Administración Central, organismos autónomos y Seguridad Social, mientras que los 8.000 restantes correrían a cargo de CC.AA. y Ayuntamientos. Ello dirigido a limitar el gasto público al 35% del PIB en cualquier circunstancia, frente al 41% actual (el 34% en EE.UU; el 56% en Francia). En cuanto al Impuesto sobre Sociedades (23.143 millones en el ejercicio 2017) Vox propone una rebaja del tipo nominal hasta el 22% (frente al 25% actual) para todo tipo de empresas, con idea de reducirlo al 12,5% en una segunda fase. El proyecto contempla, además, la eliminación definitiva del Impuesto sobre el Patrimonio, así como del de Sucesiones y Donaciones, la privatización de las televisiones públicas, y un largo etcétera.

Las recetas fiscales van acompañadas de un segundo tomo (venta de activos no estratégicos del Estado, nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral de Rajoy, reformas estructurales, política energética, entre otras) convertido en realidad en un completo programa de política económica capaz de dar sentido a esa revolución fiscal. Su título ya es toda una declaración de intenciones: “Bienestar para todos”, que se corresponde con el de la conocida obra de Ludwig Erhard, el político –canciller federal entre 1963 y 1966- que tras la hecatombe nazi consiguió transformar en poco tiempo una Alemania destrozada por la guerra en una de las primeras potencias económicas mundiales, sobre los principios de la economía de mercado, la libre competencia y la sana desconfianza hacia el todopoderoso Estado.

Ahogados por la socialdemocracia rampante de curso legal desde hace décadas, socialdemocracia de izquierdas y socialdemocracia de derechas (véase Mariano Rajoy), reinando sobre sociedades rendidas a la ideología del hobbesiano Estado Leviatán capaz de resolver los problemas de cualquier ciudadano desde la cuna a la tumba, la vuelta a escena de una alternativa liberal siquiera teórica es un alivio que permite concebir esperanzas de que no todo está perdido en España y en la propia UE. VOX, en efecto, dice defender “un sistema fiscal progresivo, que no se convierta en una loseta infranqueable que hunda al contribuyente en la trampa del desaliento personal y profesional, condenándole a una renta disponible muy alejada de la que, por su talento y su esfuerzo, es capaz de generar”. El ideal de justicia para la formación de Abascal “es el de igualdad de oportunidades, no el de igualdad de resultados”.

Todo está en el aire
La encuesta del CIS atribuía esta semana a VOX una horquilla de entre 29 y 37 escaños (11,9% de los votos). Es sospecha generalizada que en ese casi 40% de indecisos hay mucho voto oculto VOX (en parte también PP), un voto que cada vez se esconde menos. “Puede pasar de todo”, dijo el miércoles el desvergonzado Tezanos, seguramente preocupado por su futuro judicial como eventual prevaricador y malversador de recursos públicos. Los 5 escaños que la dirección de Abascal imaginó lograr en las elecciones andaluzas terminaron siendo 12. Su estado mayor maneja la cifra de 50 desde hace semanas, por encima de Ciudadanos y Podemos, pero Steve Bannon, ese maldito Bannon que tiene de los nervios a la feligresía de izquierdas norteamericana y europea, piensa que la cifra correcta es 90, 90 escaños, por encima incluso del PP, una barbaridad para un partido que se asoma por primera vez al Parlamento. Una auténtica revolución.

Por encima de la abrumadora campaña mediática (con encuestas al gusto de quien las paga) que intenta convencer al electorado de que todo el pescado está ya vendido y que solo hay un triunfador posible, el indescriptible Sánchez, con opciones varias para formar Gobierno, muy convenientes ellas para los españoles, sin rastro de peligro separatista, la pura verdad es que todo está en el aire. Aquí puede ocurrir cualquier cosa, y una de esas cosas es que la derecha acabe sumando con la sorpresa mayúscula de que VOX termine por delante del PP. Difícil pero no imposible a día de hoy. ¿Apoyaría Casado un Gobierno Abascal? ¿Y qué haría Albert Rivera? Un lío mayúsculo y un bonito ejercicio teórico. La posición de Ciudadanos, perdido en zona de nadie entre el triunfalismo de Sánchez y el rodillo de VOX, atento a los guiños de los grandes grupos mediáticos, se antoja la más incómoda de los partidos en liza y ante cualquiera de los escenarios posibles. Difícil apoyar un Gobierno Abascal, pero no menos complicado hacerlo con un eventual Gobierno Sánchez, la alternativa por la que suspiran algunos notables prohombres del Ibex 35, con Ana Patricia Botín (Santander) a la cabeza. Todo el programa de Ciudadanos, y no solo en lo que tiene que ver con el separatismo catalán, está en abierta contradicción con lo que defiende y representa Sánchez. El Ibex lo tiene difícil, y Rivera aún más.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Abril 2019

PEDRO SÁNCHEZ DICE QUE ES LA OPCIÓN MENOS MALA MIENTRAS SUS MINISTROS SIGUEN LA ESTRATEGIA DEL MIEDO A LAS DERECHAS.

Esta falsa humildad es que da asco. Ahora en esta impostura constante que practica Pedro Sánchez en cada una de sus apariciones (a los suyos claro) se reconoce como una opción de voto mala, pero añade que es la menos mala. Claro, lo de llevar a España a la ruina como ya hizo su antecesor socialista José Luís Rodríguez Zapatero debe ser una opción mala en sí misma, pero según él preferible a que vengan “esas derechas” y solucionen todo a base de bajar impuestos porque es la forma más eficaz de recaudar más al final, crear empleo y proseguir la recuperación económica que ya se estaba consolidando. Hasta que aparecieron sus decretazos ley en sus "viernes sociales", el nuevo Plan de choque "PS" de Sánchez. Y eso que ahora no se va a poder contar con el viento a favor de la economía de la UE, que marca una desaceleración que vaticina un próximo estancamiento y un gráfico plano. Una imagen que provoca ansiedad en los mercados temerosos de una nueva recesión, ya que es la misma onda plana que siempre se da en los monitores por parada cardíaco respiratoria que anuncia la muerte cerebral inminente y el "exitus" o deceso final del paciente.

En lo que tuvo razón ayer fue al decir que le votasen, aunque no les gustase. Porque efectivamente a los españoles que nos sentimos orgullosos de España, de su historia, de su cultura, de sus costumbres y de sus gentes no nos gustan los que, como él, la quieren destruir o ayudan a destruirla. Y Pedro Sánchez con ese PSOE que ha configurada a su imagen y semejanza de ambición desmedida, egoísmo, prepotencia y revanchismo radical, a muchos no nos gusta nada y nos produce una ira y un rechazo difícil de contener. Su actitud cainita y frentista sigue aflorando en todo lo que dice, obcecado con amalgamar a una derecha en una triada maléfica que solo existe en su enfermiza obsesión. Su empeño en exhumar los restos de Francisco Franco del valle de los Caídos creando una ley “ad hoc” totalmente inconstitucional es una manifestación de esa actitud irracional obsesiva. O Su manía de acusar de ultraderecha a una derecha real como es VOX que no se acompleja de serlo y querer crear la imagen de un monstruo de tres cabezas al que califica como “los tres temores” o el "trío de Colón" o "las tres derechas". otros com la lideresa podemita les llama "el trío trifálico", y otro ocurrente sociolisto les apoda como "el cancerbero",referido al mitológico perro Cerberus de tres cabezas que se encargaba de vigilar la puerta que conectaba el mundo de los seres vivos con el inframundo. Unos miserables de tomo y lomo.

Es ya casi una psicosis obsesiva la fijación que tiene Pedro Sánchez con los tríos, cuando lo que forma él con sus socios PODEMOS, y las hidras de dos cabezas: la vasca PNV – EH BILDU y la catalana golpista ERC – PDeCAT, conforman “los cuatro jinetes del Apocalipsis” para España. Y ese es el peligro real que, si no ha prosperado, ha sido porque como ya sucedió en aquella reunión de la Ejecutiva Federal en Ferraz, se le ha descubierto en su intento de pactar con los enemigos de España su ruptura y con relator internacional certificándolo. En aquella ocasión se le impidió, pero los que podían no se atrevieron a echarle del partido con el deshonor que se merecía por su traición. Un felón capaz de todo con tal de conseguir su única ambición: ser investido Presidente dle Gobierno de España. Un error de esa Ejecutiva por absoluta cobardía ante la posibilidad de un cisma y ruptura en el partido, que les costó el que regresase aupado en unas primarias por unas bases socialistas hartas de no ser tenidas en consideración, degradando al PSOE al encumbrar a un sujeto de esa calaña y convirtiéndolo en lo que hoy es, un partido radicalizado que nos quiere llevar a la oscuridad y no a la penumbra, como acusa la que dice a espaldas de un compañero que es un “maricón”.

Desde luego que decir que CIUDADANOS es de derechas resulta tan cínico que produce náuseas. Si se acude a la hemeroteca se puede comprobar que ese partido se definió como “centro izquierda” y fue con el que Pedro Sánchez pactó su apoyo para su fallido intento de investidura en la sesión que PODEMOS, nacionalistas y golpistas votaron en contra alineándose con el PP. Un resultado aplastante en dos sesiones que enterraron temporalmente las ambiciones de este vengativo sujeto. Hasta que vio su oportunidad el pasado mes de junio del 2018 y cambió de “pareja” como entonces le propuso Pablo Iglesias, con el que pactó un plan de Gobierno y también se comprometió en concesiones con el resto de los enemigos de España que, para entonces, ya habían dado un golpe de Estado. Las concesiones fueron evidentes llegando a la indignidad de anunciar el futuro indulto de los que estaban acusados por el golpe de Estado y propiciando su traslado a prisiones en Cataluña hasta el inicio del juicio. Y lo mismo en el plan de acercamiento de presos de la banda terrorista ETA a cárceles en El País Vasco y Navarra. Ese es el precio de la traición.

Pedro Sánchez cabalga con los otros tres jinetes del apocalipsis no para iniciar la reconquista de España, sino para provocar el caos, la miseria, la ruina, la hambruna y la destrucción de España. Porque el PSOE de Pedro Sánchez cabalga el caballo bayo que representa la muerte de España porque cree en una plurinacionalidad y la desmembración de España. Porque UNID@S PODEMOS de Pablo Iglesias cabalga en el caballo negro que representa la hambruna por su comunismo salvaje bolivariano que intenta clonar de sus experimentos en Venezuela y Bolivia. Porque la hidra vasca PNV-EHBILDU de UrKullu y Otegi cabalga en el caballo blanco que representa la conquista y la gloria de su soñada y quimérica Euskal Herria, en esa harmonía dual entre quien mueve el árbol y el que recoge las nueces. Y finalmente el cuarto jinete, la otra hidra catalana ERC- PDeCAT que cabalga en caballo rojo que representa la guerra, esa fractura social que ha provocado en la sociedad catalana y con toda España en un “conflicto” por la independencia que ha sido declarado de forma unilateral como su segunda fallida proclamación de la República independiente de Cataluña.

Creo que esta es la imagen real de la campaña electoral que los españoles deben ver y no la edulcorad e hipócrita campaña que nos presenta, llena de secciones ocultas secretas que esconden sus verdaderas intenciones, este Pedro Sánchez que se postula como la “opción menos mala”. Y ya lo dijo en una homilía el pasado 8 de mayo del 2018 el Papa Francisco sobre el demonio: “Hay un enemigo «seductor» que se aprovecha «de nuestra curiosidad y nuestra vanidad» prometiendo «regalos bien envueltos» en un bonito «paquete, sin dejarnos ver qué hay dentro»; que es como «un perro rabioso y encadenado» al que no acercarse —porque de otra manera «te muerde, te destruye»— y con el que no hay que dialogar nunca”. Así que hagámosle caso al Santo Padre y huyamos de los que intentan engañarnos prometiendo solucionar de golpe todos nuestros problemas y llevarnos a una Arcadia feliz, sin dejarnos ver cómo lo van a hacer y quienes van a pagar esas costosas medidas. Y ya sabemos por experiencia que seremos todos los contribuyentes los que financiaremos su altruismo y generosidad con el dinero y el esfuerzo ajeno.

No permitáis que estos trileros, estos falsos profetas y auténticos jinetes del apocalipsis os convenzan, porque será vuestra ruina, la nuestra y la del país que tanto queremos y que hemos heredado de nuestros padres y abuelos que sufrieron las consecuencias de participar y vivir tiempos en que existieron otros jinetes del apocalipsis que les llevaron a una guerra civil, a sufrir la muerte, a padecer la hambruna de la posguerra y a estar sometidos a una dictadura que coartaron sus libertades y las nuestras. No aceptéis que se pongan falsas etiquetas, ni que se formen cordones sanitarios, porque eso lleva irremisiblemente al enfrentamiento y a una división social, como ya ha sucedido en Cataluña y en El País Vasco que solo beneficia a los enemigos de España que quieren un Estado débil y cautivo al que poder expoliar antes de abandonarlo. Y ese es el final al que nos quieren llevar Pedro Sánchez y sus socios de Gobierno, los cuatro jinetes del apocalipsis que ya se han puesto a cabalgar en este campaña electoral y las siguientes.

¡¡¡VOTAR PSOE ES VOTAR A LOS GOLPISTAS Y ENEMIGOS DE ESPAÑA!!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

El «pacto de la moción» acecha el 28-A
 La Razon 14 Abril 2019

Todos los partidos coinciden en que las elecciones del próximo 28 de abril son especiales, que nos jugamos mucho, que el futuro de España está en las manos de sus ciudadanos. Así es, pero conviene introducir un punto de sosiego y racionalidad: la democracia española está consolidada, es fuerte y ha demostrado tener instituciones que responden a envites que no estaban previstos. Sí que es cierto que el Gobierno de Pedro Sánchez salido de la moción de censura ha marcado la línea que en ningún caso se debería haber traspasado: el pacto con los independentistas catalanes, por no hablar del apoyo simbólico de Bildu.

Este fue un hecho que trastocó el mapa político y, sobre todo, el pacto entre los partidos constitucionalistas de situar como innegociable la soberanía nacional. De ahí que para unos partidos –PP, Cs y Vox– el mayor riesgo que se corre en estos comicios sea repetir la alianza entre socialistas, Podemos e independentistas, posibilidad a la que Sánchez no renunciará si necesita los votos para seguir en La Moncloa. Desde la perspectiva contraria, el PSOE y el conjunto de la izquierda confían en que el centroderecha no sumen lo suficiente, lo que supondría mantener la misma política sobre Cataluña basada en un confuso diálogo con los dirigentes independentistas que persisten en «culminar» lo iniciado el 1-O –tal y como han anunciado en una carta–, a la vez que le ofrecen su apoyo a Sánchez.

Sobre esta cuestión central en las elecciones, en la que se van a contrastar el modelo territorial al que se aspiran los principales candidatos han dejado claro que estamos en un momento crucial que, como apunta Pablo Casado en estas páginas, «está en juego la continuidad de nuestro modelo de convivencia» y una forma de hacer política a base de decretos y cerrar los ojos hacia una ralentización económica que ya está mandando señales. Sánchez, Casado, Rivera y Abascal –Iglesias no ha querido compartir sus opiniones con sus adversarios y socios, siempre afectado por un protagonismo descortés y ridículo– han marcado el que sería el otro punto central de esta campaña, si todo fuera con la normalidad y responsabilidad deseada, la política fiscal, que tanto define a los partidos.

En este sentido, el PSOE no introduce ninguna novedad y propone «reforzar la progresividad del sistema», una política clásica de la izquierda basada en que paguen más las rentas más altas, pero sin concretar el efecto real en la pequeñas y medianas empresas y en las clases medias. Suelen olvidar que los impuestos no se fijan por lo que se quiere recaudar. Por su parte, el PP se inclina a reducir el IRPF por debajo del 40 por ciento y suprimir el impuesto de sucesiones y donaciones. Es esa misma línea de rebaja de impuestos se mantiene Cs, que deberá concretar más, pues la reducción no siempre hay que hacerla en función del sector productivo, toda vez que España es el sexto país del mundo en cuanto al gasto fiscal que destinan las empresas.

En cuanto a Vox, reducir al 22 por ciento el IRPF al 97 por ciento de los contribuyentes, lo que supondría suprimir por completo la progresividad fiscal, y desmantelar el sistema público de pensiones, que califica de «insostenible», es una alarde de ortodoxia ultraliberal, algo alejado de nuestros parámetros de protección social. En temas tan delicados como pensiones o inmigración es necesario que los partidos eviten el alarmismo, que suele ser una buena herramienta electoral, como también lo es ocultar la realidad con medidas tan demagógicas como las de abrir fronteras o acoger a los náufragos del «Open Arms» –pero sólo a ellos– como herramienta publicitaria del Gobierno. Estas elecciones pueden ser decisivas, pero los partidos no deberían perder el sentido de la realidad y proponer sólo lo que realmente se puede aplicar.

El bueno, el feo y el malo
Nota del Editor 14 Abril 2019
El editorialista de La Razon no es un cabroncete, tampoco puede ser lechero, así que piensen Vds al go acorde con su burda manera de pretender machacar a Vox.

Vayamos al tema de las pensiones: el sistema español es una estafa piramidal, los penúltimos últimos se llevan lo que aportan los últimos y como toda pirámide, tiene que aumentar por la base, los últimos, se convierten en despúes en penúltimos y así hasta que la base no puede aumentar y la pirámide de hunde. Eso de que la natalidad o la inmigración lo arregla es pura bazofia, simplemente aumenta el problema en el inmediato futuro. La solución pasa por la asignación de las pensiones en función de las aportaciones realizadas, y sobre todo en la eficacia del estado, cosa imposible de conseguir con el tinglado autonómico, las lenguas regionales y los profesionales de la política.

Cinco proetarras detenidos por los ataques a VOX en Bilbao
OKDIARIO 14 Abril 2019

La Ertzaintza ha detenido a cinco personas tras los ataques contra VOX por parte de un grupo de proetarras que querían reventar el mitin de Santiago Abascal en la ciudad. A tres de ellos se les imputa un delito de atentado y desórdenes públicos.

La Ertzaintza ha detenido a una quinta persona en los incidentes que están llevando a cabo en Bilbao un grupo de proetarras que protestaba por la presencia de VOX en la ciudad y que a las siete y media de la tarde aún proseguían en las inmediaciones del Palacio Euskalduna.

Hasta ahora habían sido cuatro los detenidos y, al menos, a tres de ellos se les imputa un delito de atentado y desórdenes públicos, pero la cifra se eleva, de momento, a cinco. Los incidentes se han producido por parte de los asistentes a una concentración de Ernai, juventudes de Sortu, frente al Palacio Euskalduna, donde a partir de las seis de la tarde estaba previsto un acto del líder de VOX, Santiago Abascal.

Antes del mitin, que ha comenzado con retraso por lo ocurrido, ya se han producido altercados cuando los participantes en la concentración han empezado a volcar contenedores y a lanzar diversos objetos como papeleras, botellas, piedras o bengalas contra la Ertzaintza que ha tenido que cargar contra ellos para dispersarlos.

Los proetarras, que tres horas más tarde siguen alterando el orden público, han cortado con barricadas el tramo final de la Gran Vía de Bilbao y el servicio del tranvía. Los incidentes y enfrentamientos con la Ertzantza, que se han registrado en las inmediaciones del recinto donde se ha celebrado el acto político de VOX y que hasta el momento se han saldado con 4 detenidos, se han extendido hacia las 20:00 horas al aledaño tramo final de la Gran Vía, la principal arteria de la villa.

Las cargas de la Ertzaintza contra los manifestantes en el Parque de Doña Casilda han hecho que estos se desplacen a la cercana Gran Vía donde han volcado los contenedores de basura, vidrio y papel en mitad de la calzada y utilizado su contenido como proyectiles contra los agentes antidisturbios. También han cruzado contenedores en las vías del tranvía de Bilbao en la plaza del Sagrado Corazón, con lo que se ha interrumpido el servicio desde Abandoibarra hasta el barrio de Basurto y La Casilla, donde concluye el trazado.

A esta hora, aún prosiguen las cargas de la Ertzaintza y las carreras de los manifestantes, mientras las personas que acuden al concierto que hoy ofrece la Sinfónica de Euskadi en el Euskalduna, acceden al auditorio del Palacio en los ratos de calma.

Otra agresión más a Vox por celebrar un acto electoral en el corazón de Euskadi
ESdiario 14 Abril 2019

La violencia contra Vox empieza a ser cotidiana en cada uno de sus actos: desde Barcelona a San Sebastián, sus mítines son recibidos con agresiones a sus simpatizantes.

El detonante fue la "alerta antifascista" de Pablo Iglesias tras las Elecciones andaluzas, alimentada también por Pedro Sánchez en persona, y desde entonces los actos de Vox se cuentan por agresiones a sus simpatizantes cada vez que celebra un acto público.

El último episodio de violencia ha tenido lugar en San Sebastián, pero antes ha ocurrido lo mismo en Barcelona o en Castilla y León: grupos de incontrolados, presentados sistemáticamente por TVE como "antifascistas", han intentado reventar la presencia de Santiago Abascal en el corazón de Euskadi este sábado.

La bochornosa reacción de la candidata de Puigdemont a la encerrona a Cayetana
Decenas de personas que se habían concentrado en el Kursaal contra la presencia de Vox en San Sebastián y simpatizantes de este partido se han enfrentado, en algunos casos, con peleas, a la salida del mitin que se celebraba en este recinto.

A través de las redes sociales se había realizado una convocatoria para protestar por la presencia de Vox en la ciudad y, tras una manifestación, alrededor de 300 personas se han dirigido al Kursaal, donde se ha celebrado el mitin del líder de este partido, Santiago Abascal.

Inicialmente, los organizadores del acto de Vox han recomendado a los asistentes que no salieran al exterior y permanecieran en el recinto. En el exterior, la Ertzaintza ha actuado, con porras, contra los asistentes a los que ha tratado de replegar a una esquina de Kursaal para que pudieran salir los simpatizantes de Vox.

Más violencia
En el momento en el que han empezado a salir, se han producido incidentes y enfrentamientos, en algunos casos, con peleas y golpes, entre los asistentes al mitin y los concentrados que gritaban "asesinos, fascistas" y que reprochaban la actitud de la Ertzaintza, que ha identificado a alguna persona.

Empieza a ser costumbre, y no solo con Vox. Desde la dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas hasta la del PP Cayetana Álvarez de Toledo, han tenido que soportar presión y violencia mientras desarrollaban su función. La propia Rocío Monasterio, de Vox, tuvo que aguantar a una multitud en su último acto que no quiso dejarla hablar, hasta el punto de tener que atravesar un hotel ante la imposibilidad de cruzar libremente por la calle.

La nueva Batasuna desinfecta San Sebastián tras pasar Vox entre agresiones
ESdiario 14 Abril 2019

El partido liderado por Otegi imita a los nazis y desinfecta el Kursaal tras un acto de Abascal rodeado de violencia abertzale.

Hacía mucho que no se veían imágenes así: violencia ante un mitin político y, después, desinfección del lugar. Como si por allí hubieran pasado ratas o cucarachas. Así debió parecerle a Sortu, el partido heredero de Batasuna comandado por Arnaldo Otegi, la presencia de Vox en Guipuzcoa.

Tanto como para que simpatizantes del partido que en su día fue declarado ilegal por su cercanía a ETA procediera a "limpiar y desinfectar" la zona del Kursaal en San Sebastián, donde este sábado el líder de Vox, Santiago Abascal, ha ofrecido un mitin.

En un comunicado desquiciado , ha indicado que hay que "plantar cara a la extrema derecha, al autoritarismo y al fascismo ya que PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el porvenir de mucha gente, sobre todo si se trata de mujeres, personas migrantes, o miembros del colectivo LGTBi". "Muchos de los derechos que tanto esfuerzo nos han costado conseguir ahora están seriamente amenazados", ha advertido.

En este sentido, ha explicado que, tras la finalización del acto de Santiago Abascal en San Sebastian, Sortu ha procedido a la desinfección de la zona del Kursaal y, en concreto, un grupo de activistas voluntarias "ha acordonado el espacio y ha limpiado la zona a fondo".

"De esta manera, ha alertado a la gente de la amenaza que suponen la extrema derecha, el autoritarismo y el fascismo", ha añadido. Asimismo, Sortu ha indicado que esta iniciativa pretende "trasladar a esos grupos ultras que aquí no son bienvenidos".

El miembro de Sortu Gotzon Elizburu, que ha participado en la iniciativa, ha asegurado que "el trifachito trata de infestar todo con sus exabruptos, insultos y mentiras".

"Por ello hemos puesto marcha una campaña de desinfección con el fin erradicar esta lacra antes de que se convierta en plaga. Nuestro futuro está en juego", ha indicado Sortu, que ha anunciado que continuará con insólita su campaña de desinfección.

Antes de eso, decenas de radicales abertzales intentaron sin éxito boicotear violentamente el acto, tal y como adelantó ESdiario, pese a lo cual se celebró con cientos de personas apoyando a Vox y Abascal asegurando que su partido no retrocederá y agradeciendo la masiva presencia de seguidores en el evento.

La batalla campal de los proetarras por un mitin de Vox en Bilbao: los asistentes, desalojados
Lanzamiento de piedras, botellas y bengalas. Quema de contenedores. Los proetarras tomaron las calles de Bilbao a cuenta de un mitin de Vox.
O. Moya  Libertad Digital 14 Abril 2019

La Ertzaintza detuvo este sábado en Bilbao a cinco manifestantes que se enfrentaron a la Ertzaintza con motivo de la celebración de un mitin de Vox, e identificado a otros cinco que insultaron, agredieron y amenazaron a los seguidores de Abascal en el mitin que dio en San Sebastián.

En Bilbao, la Ertzaintza realizó los arrestos después de cargar varias veces contra más de un centenar de personas de la organización proetarra, Ernai, el movimiento feminista, LGTB, de acogida a refugiados y de organizaciones antifascistas, concentradas ante el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde su líder, Santiago Abascal, participó en un acto electoral.

Al grito de "españoles hijos de puta", "vosotros fascistas sois los terroristas", "alde hemendik (fuera de aquí)" y "la lucha es el único camino", los manifestantes que acercaron a las inmediaciones del Palacio Euskalduna comenzaron a arrojar, algunos de ellos embozados, piedras, botellas y bengalas, a lo que los agentes respondieron cargando contra los manifestantes para dispersarlos lanzando balas de goma.

Durante horas, protagonizaron enfrentamientos e incidentes intermitentes en las inmediaciones del palacio donde se celebró el mitin y en la Gran Vía, llegando a cortar con barricadas el tramo final de esta avenida y el servicio del tranvía, al volcar contenedores en las vías. El servicio del tranvía quedó restablecido pasadas las 20:40 horas de la tarde al retirarse el contenedor volcado sobre la vía.

También esparcieron basura, vidrio y papel en mitad de la calzada y utilizaron estos elementos como proyectiles contra los agentes antidisturbios. En la Gran Vía llegaron a quemar a un contenedor, que tuvo que ser extinguido por los Bomberos de Bilbao, y apedrearon las lunas de un coche.

Tal era la situación que para evitar el encuentro de los asistentes al mitin de Vox con los manifestantes al final del acto, los seguidores de Abascal tuvieron que ser desalojados del Palacio Euskalduna por un lateral alejado del lugar donde estaban los manifestantes.

Los incidentes y enfrentamientos remitieron pasadas las 20.30 horas, momento en que tomaron las calles céntricas de Bilbao las procesiones del Sábado de Dolores.
Agresiones e insultos en San Sebastián

Esta batalla campal de los proetarras ocurrió tan sólo unas horas después de que asistentes a un mitin también de Vox en San Sebastián fueran increpados, insultados y agredidos por otro grupo de proetarras, algunos de ellos con el rostro tapado, que les aguardaban a la salida de un acto en el Kursaal. Allí los momentos de mayor tensión se produjeron cuando salían del edificio los simpatizantes de Vox, algunos de los cuales fueron llamados "asesinos", zarandeados y golpeados en un ambiente de gran tensión que ha obligado a intervenir a la Ertzaintza para facilitar el desalojo del centro y a cortar parte de la calle a peatones y vehículos.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, acusó al Gobierno vasco de permitir y "tolerar" el acoso, las amenazas y las agresiones a los seguidores de su formación que han acudido a ambos actos políticos. Abascal -que inició el mitin con retraso al afectarle el atasco generado en los accesos a Bilbao por los enfrentamientos entre la Ertzaintza y los manifestantes-, censuró la actitud del Ejecutivo de Iñigo Urkullu en su alocución ante un auditorio con capacidad para 600 personas lleno.

"El PNV, una vez más, hoy no utilizando los medios públicos con los que tiene el deber de garantizar la seguridad y las libertades y ha vuelto a ser cómplice de los de siempre".

Por su parte, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, contestó diciendo que los "ultras de aquí, los nostálgicos de la 'kale borroka' hayan caído en la trampa de Abascal", lo que a su juicio se va a traducir "en más votos para los ultras de allí".

Y el PSE llegó a equiparar a los proetarras con los seguidores de Vox en un mensaje en las redes en el que condenaba los incidentes y "comportamientos violentos del día que sólo dan aire a los intolerantes de uno y otro lado".

RENTA 2018
Fomentar el catalán y el valenciano desgrava en la Renta, una ventaja que no tienen el gallego ni el euskera

Los constribuyentes se pueden deducir entre un 15% y un 25% por donaciones a entidades que se dediquen a fomentar el uso de esas lenguas
Alejandra OlceseVZ


Entre las actividades curiosas que se pueden desgravar al presentar la declaración de la Renta está el fomento de algunas lenguas como el catalán o el valenciano, que pueden beneficiar fiscalmente a los contribuyentes de Cataluña, Baleares o la Comunidad Valenciana, pero esta ventaja no se aplica en el País Vasco o Galicia, donde no se puede desgravar el fomento del euskera o el gallego, ni en ninguna otra comunidad autónoma que promueva el uso del castellano.

Se trata de peculiaridades que se encuentran en la lista de deducciones autonómicas, en las que hay más ventajas curiosas como la posibilidad de deducirse el gasto por hacerse unas gafas nuevas, ir al dentista o contratar una línea de internet de alta velocidad.

En Cataluña, la Agencia Tributaria autonómica ofrece una deducción del 15% por las donaciones realizadas al Instituto de Estudios Catalanes, al Instituto de Estudios Araneses (que promueve el aranés, la lengua hablada en el valle de Arán) o cualquier entidad privada sin ánimo de lucro, colegio profesional, organización sindical o empresarial o cualquier corporación de derecho público que se dedique al fomento de la lengua catalana.

La deducción por promover el catalán también es del 15% en Baleares, y se concede cuando la donación se realice a la Administración de la Comunidad de las Islas Baleares o entidades que dependan de ella, la Universidad de las Islas Baleares y los centros de investigación y enseñanza de la comunidad, y las entidades sin ánimo de lucro que se dediquen de forma exclusiva o principal al fomento de la lengua catalana.
La Comunidad Valenciana, la más generosa

Para los contribuyentes de la Comunidad Valenciana la deducción es todavía más cuantiosa: del 25% (con un límite del 30% de la base liquidable), de las donaciones que los contribuyentes hagan para fomentar la lengua valenciana.

Los organismos receptores de estas donaciones pueden ser: la Generalitat valenciana, entidades locales de la comunidad, universidades públicas y privadas, institutos y centros de investigación, centros superiores de enseñanzas artísticas, y entidades sin fines de lucro que se dediquen exclusivamente a fomentar el valenciano.

Resulta curioso que no existen deducciones similares de las que puedan beneficiarse los vascos por fomentar el euskera, o los gallegos por promover la lengua gallega, o incluso cualquier otro contribuyente de otra comunidad que fomente el uso del castellano.


 


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