AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 17 Abril 2019

Abascal no pero Iglesias sí
OKDIARIO 17 Abril 2019

No es cuestión de simpatía o de antipatía reconocer que VOX ya es, por derecho propio, una actor de primer orden en la política española. Con independencia de que aún no haya obtenido representación dentro del ámbito nacional –sí a nivel autonómico–, todas las encuestas confirman que jugará un papel muy relevante en la próxima legislatura. Por eso, resulta incomprensible la decisión de la Junta Electoral de no permitir que Santiago Abascal concurra al debate que organizará Atresmedia el próximo día 23, máxime cuando Podemos, en situación análoga, acudió a un debate con características similares en 2015.

La democracia española cumple formalmente con los más altos estándares internacionales, pero no todo es cuestión de ceñirse a las leyes para vivir dentro de un auténtico Estado de Derecho. Las tradiciones y costumbres cívicas también acuñan de manera determinante la calidad real de una democracia. Y con sucesos como los que estamos contemplando en esta campaña, comprobamos una vez más que nuestro país, lamentablemente, aún adolece de cierta inmadurez a nivel democrático. Primero hemos visto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, negándose a celebrar un debate cara a cara en la televisión pública con el principal líder de la oposición, Pablo Casado –empleando criterios tácticos, de exclusiva conveniencia personal, fue Sánchez quien estableció este debate a cinco en una televisión privada–. Y, acto seguido, nos encontramos con este decisión de la Junta Electoral, que al hurtar a un actor de la relevancia política de VOX del debate, en cierto modo adultera y distorsiona su sentido. Para tomar una decisión informada con respecto a su voto, a los ciudadanos españoles les gustaría escuchar las propuestas de Abascal, así como verle en acción contrastando sus ideas con las de otros líderes. Esto ya no va a suceder.

En este sentido, es mucho lo que todavía nos queda por aprender de Estados Unidos, el país más desarrollado del mundo y, no por casualidad, la democracia más antigua y sólida del planeta. La frescura de sus procesos electorales, desde las primarias internas de los partidos hasta sus grandes debates de final de campaña, no tienen parangón con nuestras elecciones, que, como vemos, adolecen de cierto acartonamiento. Después de tantos años, en España aún sobran toneladas de inercias autoritarias y legalismos vacíos; en cambio, falta frescura y voluntad de diálogo.

Sánchez no quiere luchar contra la corrupción
OKDIARIO 17 Abril 2019

Toda la secuencia que justificó la moción de censura se realizó en nombre de la corrupción. Una noble causa, especialmente cuando el promotor de la misma pertenece a un partido, el PSOE, que ha protagonizado algunos de los casos de corrupción más notorios de nuestra democracia reciente. Abanderar una causa así implicaba por parte de los socialistas un serio propósito de enmienda, que sin duda celebramos. Pero de esta lucha no queda rastro en el programa que el presidente Sánchez acaba de presentar, salvo en dos medidas de aparente menor calado: una nueva Ley Integral de Protección de Testigos, Informadores y Denunciantes y la eliminación del artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Estas propuestas permitirían iniciar acusaciones con mayor facilidad –con mayor opacidad también– y suprimir los plazos máximos de las instrucciones; en la práctica, las causas pueden alargarse sin fin. Dos medidas que, en manos de un Gobierno arbitrario, le otorgarían un enorme poder discrecional sobre la sociedad civil.

Esta noticia es la enésima confirmación de que Pedro Sánchez es un político sin ideología ni rumbo claro de país. El único objetivo que mueva al actual inquilino de La Moncloa es la acumulación del poder, y hacia ello mueve todos sus esfuerzos. Por ejemplo, con una política de pactos, presentes y futuros, que pueden poner en serio peligro el orden constitucional y la unidad de España.

España se encuentra en una situación de relativa, por frágil, bonanza económica. Ello es lo que a mantiene nuestro día a día a flote. Pero en toda Europa comienza a notarse ya una desaceleración que, de confirmarse, nos afectaría especialmente, en tanto en cuanto aún no hemos terminado de salir de la crisis en términos de empleo. Si a todo lo dicho, que no es poco, le sumásemos la agudización del conflicto territorial y más políticas de extrema izquierda en todos los órdenes, fruto de una alianza con Podemos, la tormenta sería perfecta. Produce pavor de solo pensarlo, pero es un escenario el descrito que puede cumplirse punto por punto. El próximo día 28 hay que votar con la cabeza, con el corazón y con las manos en la cartera.

Por qué el centro derecha perderá las elecciones
Enrique Navarro  Libertad Digital 17 Abril 2019

Nunca, en la historia reciente de nuestro país se dieron tantas circunstancias para que el centro derecha ganara unas elecciones de calle, y quizás nunca se cometieron tantos errores, para hacer posible lo que a todas luces parecía impensable hace un año.

El primer y más evidente error ha sido la fragmentación, precisamente cuando los tres partidos a la derecha del PSOE más habían convergido ideológicamente. Ciudadanos navegando de la socialdemocracia al mundo liberal; el Partido Popular abjurando del marianismo para volver a sus esencias conservadores y una derecha nacionalista, muy lejana de los postulados del populismo europeo, capaz de movilizar el voto del descontento. El aglutinamiento del bloque de derecha en torno a la ideología liberal conservadora, con matices, ha dejado un amplio campo de acción al PSOE, que ahora aúna desde socialdemócratas moderados al socialismo marxista. La fragmentación de esos 11 millones de voto no socialistas entre tres formaciones llevará a unos resultados calamitosos por una norma electoral pensada para erigir mayorías estables, como no podía ser de otra manera.
Pero no son los únicos errores

Vox no acaba de nacer; llevaba años de fracasos electorales precisamente cuando el PP abjuró de sus posiciones conservadoras tradicionales, es decir cuando el PP era de centro no subía Vox. El partido de Abascal ha sabido aglutinar el voto del descontento contra todo y todos, y se erige como la respuesta salvadora a problemas que son difícilmente solubles en la Europa en la que vivimos, pero eso ahora no es transcendente. El tremendo resultado de Vox en las elecciones, por encima del millón y medio de votos, supondrá una exigua representación, pero a sus votantes les da igual. Es tal su resignación con el sistema, que prefieren tener a Sánchez en la Moncloa y a Abascal liderando la oposición real en el Parlamento, que tener una bicefalia entre Rivera y Casado.

Pablo Casado se ha encontrado al Partido Popular como Zidane al Real Madrid. Rajoy y la división de las primarias dejaron al partido tocado de muerte. El empeño personal de Pablo Casado de mostrarse sin ambages en el entorno conservador ha olvidado un elemento clave. Las victorias del PP en las elecciones siempre se han cimentado en el centro. Aznar llegó a pactos con nacionalistas a los que nunca había llegado el Psoe; terminó con el servicio militar obligatorio y revalorizó las pensiones y apenas modificó leyes complejas socialmente. Casado se ha empeñado en competir con Vox, cuando es su aliado más fiel, en lugar de lanzarse por el voto de Ciudadanos. De todas maneras, la corrupción ha dejado al partido hecho trizas, y es difícil poder evidenciar en la sociedad española que se ha producido la catarsis necesaria para superar el cáncer que ha asolado a los populares, y este sigue siendo el principal activo del partido naranja. Pretender revivir Alianza Popular es sin duda un error estratégico enorme que dinamita el camino emprendido por Aznar cuando tomó las riendas del Partido Popular.

Ciudadanos anda como un zombi. Ciudadanos se está convirtiendo cada vez más en el partido del ciudadano Rivera; la falta de proyecto, los fichajes para mantener la tensión electoral, los mítines, y los dedazos a nivel local y regional están produciendo ya la fuga de militantes; demasiado pronto para un partido que apenas lleva unos años en las instituciones. El partido naranja siente que necesita hacer algo más atrevido cada día para mantener la atracción del electorado, Rentería, la moto, Inés Arrimadas etc etc. El no a Sánchez del partido naranja, sin duda es un gran error. Sobre todo porque luego tendrán que vender que su alianza con el PSOE es la mejor opción para evitar que el gobierno de España caiga en manos de los independentistas. Ciudadanos debería estar a la caza del voto del PSOE y no del de Vox; éste es el gran hándicap para el centro derecha en estas elecciones. Han conseguido que hasta los que más recelaban de Sánchez en su propio partido le vean como la mejor opción.

Los tres partidos de la derecha se han equivocado al minusvalorar al PSOE y a Pedro Sánchez, y creían que la movilización del antisanchismo daría un resultado electoral; pero si esta es su única estrategia ¿para qué ir divididos?

En 2016, Psoe y Podemos se repartieron casi a la mitad el voto de izquierdas; pero fueron casi once millones de votos, lo mismo que la suma de PP/Cs/Vox; y encima con 1,5 millones de votos nacionalistas. La convergencia de eso voto de izquierdas sobre el Psoe era cuestión de tiempo, y Sánchez sabía que para ello debía hacer campaña en la Moncloa; no cerrarse puertas con nadie, sacar la bandera española, y echar mano de la chequera que le regaló Mariano Rajoy cuando en lugar de dimitir se fue de copas. Le han puesto una alfombra roja entre todos al presidente del gobierno y ahora se quejan.

En este duelo de jóvenes candidatos con poca experiencia, Pedro Sánchez ya se vende como el más experimentado y consistente; ya no tiene a un conservador de viejo cuño y más de treinta años de colmillo retorcido enfrente, sino a tres jóvenes incapaces de dejar la sonrisa permanente y de haber tomado las medidas necesarias para impedir lo que ahora se avecina y haber dejado de luchar por su pequeño reino de taifas. Nos guste o no, Sánchez los puede devorar a todos sin que se le note el bótox.

El alto número de indecisos siempre tiende a favorecer al final a los mayoritarios, y en la izquierda podría llevar a que el Psoe, como anticipan las encuestas, pueda llegar al 30% de los votos, sólo necesita recuperar dos millones de votantes de los tres que se fueron a Podemos en 2016, y sin duda la pésima gestión en Podemos en estos años se lo va a poner fácil.

En definitiva, la derecha será mayoritaria en las urnas y la izquierda en el Parlamento, pero después los partidos constitucionalistas deberán decidir qué es lo mejor para España y deberán superar esta campaña; las turbulencias que ya vemos venir exigirán de políticas de mayorías, no nos podemos permitir mantener cuatro años en el Parlamento la campaña electoral, porque entonces la realidad nos devorará a todos; y esta crisis nos pilla todavía en calzones y no como en 2009, que estábamos con la hucha llena y bien abrigados. El despilfarro de estos años nos llevará a un colapso si los vientos se tornan desfavorables, que será lo que ocurra antes o después, y para entonces deberemos hablar de lo importante, entre todos los que pensamos más o menos igual, sean de izquierdas o de derechas.

El PP ganó elecciones y aquí estamos
Nota del Editor 17 Abril 2019

Pretender darle más oportunidades al PP es una locura. Hay que defender el voto a Vox y dejarse de repeticiones de tomaduras de pelo por parte del PP y Ciudadanos. Ya estamos hartos de que nos quieran pastorear para que parezca que algo cambia y todo siga igual. España no es una democracia, en un chachondeo y lo afirma un ciudadano (porque vive en ciudad) de cuarta clase.

La violencia da votos
Emilio Campmany  Libertad Digital 17 Abril 2019

El nacionalismo catalán y el vasco agreden a los tres partidos de derechas. Lo hacen con violencia medida, pero violencia, a fin de cuentas. Los votantes de esos tres partidos creerán que las agresiones que sufren les favorecen. Nada de eso. Como mucho, tan sólo sirven para consolidar el respaldo de su potencial votante. Sin embargo, entre los neutrales y, no digamos, entre los votantes socialistas, comunistas y nacionalistas, la violencia ejercida contra la derecha, cualquier derecha, renta. El argumento, expuesto de manera burda, viene a decir que la presencia de la derecha allí donde de forma natural no es bienvenida es, en el mejor de los casos, provocadora y, en el peor, ilegítima. En consecuencia, el culpable de la violencia que esa presencia pueda generar es la propia derecha. Pertenecer a la derecha nacional y proclamarlo en la universidad de Barcelona, en Rentería o en Bilbao es como conducir con exceso de velocidad, algo intrínsecamente peligroso, que convierte al conductor temerario en inmediato responsable del accidente en que se vea envuelto, sin importar cuáles sean las demás circunstancias. En España hay libertad para defender la idea que se tenga, pero si se es de derechas sólo puede hacerse en el barrio de Salamanca de Madrid o en cualquier otra cueva del fascismo. En cambio, no hay derecho a hacerlo en los templos de la libertad que son, por ejemplo, el País Vasco y Cataluña.

Este infame discurso triunfa. Pasó tras el 11-M, cuando las izquierdas aprovecharon la jornada de reflexión para agredir ilegalmente las sedes del PP. En cualquier sitio mínimamente normal, esto habría traído la victoria de los agredidos. En España no. En España triunfaron los agresores con el argumento de que los culpables del atentado no eran los terroristas, sino el Gobierno. Asimismo, Podemos, mediante el recurso a diversas formas de violencia, ha sido capaz de superar ampliamente el techo que siempre tuvieron los comunistas. El PCE e IU, que, desde la Transición, renunciaron a ella, jamás lograron tanto respaldo electoral.

Así pues, por increíble que pueda parecer, en España la violencia da votos a quien la práctica y los quita a quien la sufre. No sólo, sino que el PSOE está a dos semanas de ser el partido más votado gracias a su inaceptable argumento de ser el partido que, por su mucha moderación y comedimiento, posee la virtud de no excitar la violencia independentista. A esto se añade que el voto a la derecha es muy peligroso porque, en caso de llegar al Gobierno, Ciudadanos, PP o Vox, generaría la comprensible e inevitable violencia de izquierdistas radicales y soberanistas.

Éste es el socialismo con el que cuenta la democracia española para progresar, el que cree legítima cualquier violencia que se ejercite contra la derecha, que, sólo por serlo, la merecerá.

Cacicada de la JEC contra Vox
EDITORIAL  Libertad Digital 17 Abril 2019

Es escandaloso que la mayoría de los medios privados y la totalidad de los públicos se dediquen a desvirtuar la oferta política de Vox y a pintar a esta formación liberal-conservadora de acreditada lealtad al ordenamiento constitucional como si de un partido homófobo, machista, xenófobo, anticonstitucional y fascista se tratase. Pero más inadmisible aún es que la radiotelevisión pública lo haya excluido de los debates que tiene previsto celebrar con ocasión de las elecciones del 28-A y, sobre todo, que la Junta Electoral Central (JEC) haya dejado en suspenso el debate que Atresmedia tenía previsto celebrar entre los candidatos de PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos y el propio Vox.

La excusa dada por la JEC para tomar tan arbitraria como antidemocrática decisión pretende sostenerse en el artículo 66 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), a pesar de que en él no hay absolutamente nada que impida al candidato de una formación como Vox concurrir a un debate así. Por el contrario, lo único que señala dicho artículo es que las televisiones públicas y privadas "deberán respetar los principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y entrevistas electorales, así como en la información relativa a la campaña electoral", cosa que, más bien, haría imperativa la inclusión de un partido como Vox, al que incluso los sondeos más cicateros colocan entre los cinco más votados.

No menos artera es la invocación que hace la JEC de su propia directriz –instrucción 4/2011– que trata de concretar la "proporcionalidad" a la que se refiere el citado artículo 66 de la Loreg; pues lo cierto es que lo único que dictamina es que se tiene que dar –no quitar– "cobertura informativa" –que incluye pero no se reduce a los debates– a las formaciones políticas que en comicios previos equivalente hayan obtenido al menos un 5% de representación parlamentaria.

Así las cosas, y teniendo presente la amplísima cobertura que los medios públicos y privados otorgan a los separatistas catalanes –videoconferencias del golpista Junqueras desde la cárcel incluidas–, ningún agravio supone para ellas que se incluya a Vox en los debates electorales. Más aun si se tiene en cuenta que los candidatos de Podemos y Ciudadanos participaron en 2015 en un debate a cuatro –junto a representantes de PP y PSOE– sin tener entonces, como no tiene ahora Vox, representación en el Congreso y no habiendo obtenido, en el caso de Cs, un porcentaje de representación en las anteriores elecciones europeas superior al mencionado 5%. Para colmo, UPyD, que sí tenía grupo propio, fue excluido de dicho debate.

Ya resulta lamentable que el "pluralismo" y la "proporcionalidad" en que se fijan los miembros de la JEC remita a comicios pasados y no a lo que se desprende de los más recientes sondeos, que si pecan de algo es de minusvalorar al partido que lidera Santiago Abascal; más aun cuando dicha arbitrariedad tiene por coactivo objetivo a medios de comunicación privados que deberían tener plena libertad para organizar los debates que consideren oportunos en función de sus propios criterios de pluralidad y proporcionalidad. En cualquier caso, nada impedirá que muchos ciudadanos den voz en las urnas a quienes los medios de comunicación, con la complicidad de la JEC, tratan de silenciar o tergiversar.

Los homenajes a los terroristas
José Luis Manzanares Republica 17 Abril 2019

El texto vigente del artículo 578 del Código Penal se debe a la Ley Orgánica 2/2015, de 30 de marzo, pero en este punto coincide casi literalmente con el que, fruto de la Ley Orgánica 7/2000, ya había tipificado el delito de apología del terrorismo en sus dos variantes. De un lado, la referente a las conductas mismas de terrorismo de los artículos 572 a 577, y de otro lado, la modalidad que ahora nos interesa y que presenta a su vez un doble contenido: el “enaltecimiento o la justificación pública de quienes hayan participado en su realización” y “la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de su familia”. Estas dos últimas variantes se presentarán frecuentemente como la cara y la cruz de una misma moneda.

Las citas entrecomilladas se justifican porque a partir de su claridad gramatical no se explica muy bien la razón por la que quedan impunes numerosos supuestos de enaltecimiento del terrorismo, y eso suponiendo que al menos llegaran a instruirse las obligadas diligencias penales para investigarlos, identificar a sus autores y preparar su acusación si hubiera motivos para ello. La literalidad de precepto constituye una barrera infranqueable para cualquier interpretación, lo que cobra especial importancia cuando únicamente se relatan hechos, tal y como sucede en dichos delitos. Hay ocasiones en que quizás los amplios conocimientos jurídicos debieran ceder paso a los gramaticales para mejor dilucidar el alcance de un precepto. Preferible sería entonces un catedrático de filología o un maestro de escuela para entender bien el sentido de un relato fáctico que se dirige al común de los ciudadanos.

Con aquellas tipificaciones y siendo públicos todos estos delitos, o sea perseguibles de oficio, incluso sin que lo solicite el fiscal, no se comprende bien la impunidad de la que gozan algunos de los homenajes públicos que se celebran cada vez que un asesino condenado a muchos años de prisión regresa a su pueblo o barrio tras cumplir una larga condena. Las denuncias de las asociaciones de víctimas sobre la inoperancia de nuestros sistemas policial y judicial en bastantes o algunos de esos casos son otros tantos aldabonazos que no deben convertirse en rutina. El Estado de Derecho es incompatible con mirar hacia otro lado en determinadas materias como el terrorismo, aunque ya solo nos enfrentemos a sus últimos coletazos y no tengamos que lamentar más muertes.

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La Junta Electoral cercena a Atresmedia mientras mira para otro lado con TV3
EDITORIAL. ESdiario 17 Abril 2019

En escasas horas, la Junta Electoral Central (JEC) dictó dos resoluciones bochornosas que, al ser leídas conjuntamente, resultan escandalosas: excluir a Vox del único debate aceptado vergonzosamente por Pedro Sánchez, el de Atresmedia; y permitir que el preso Oriol Junqueras participe en otro organizado por un medio vinculado a la Generalitat.

El argumento esgrimido contra el partido de Abascal, que carece de representación parlamentaria, es tan absurdo como fácil desmontar recordando simplemente decisiones antagónicas de la propia JCE ante situaciones idénticas: en 2015 ni Ciudadanos ni Podemos estaban en el Parlamento y, sin embargo, Rivera e Iglesias pudieron debatir con Sánchez y Sáenz de Santamaría atendiendo a la certeza de que tenían un peso electoral que les hacía merecedores del permiso.

El derecho de Atresmedia
Con Vox sucede lo mismo, como evidencia su carácter decisivo en Andalucía y su irrupción en los sondeos, y solo el partidismo de la JEC explica una actitud que, además, cercena el legítimo derecho de los medios de comunicación a organizar libremente, en favor de los ciudadanos, los formatos informativos que estimen oportuno: Atresmedia no tiene que pedir permiso a nadie para celebrar el debate que estime oportuno, que finalmente será a cuatro para no ahondar en el daño al votante en un momento decisivo.

¿Cómo es posible que la Junta cercena a Atresmedia y permita el proselistimo separatista de TV3 a diario?

La decisión se agrava por el permiso que, por contra, sí le han concedido a Oriol Junqueras para participar en un acto electoral desde la cárcel de Soto del Real, donde se encuentra en prisión preventiva mientras se dirime en el Tribunal Supremo si cometió delitos tan graves como el de rebeldía o sedición.

¿Y TV3?
¿Cómo pueden concederse más derechos a un reo que a un líder constitucional? ¿Cómo se puede cercenar a Antena 3 mientras se concede barra libre al proselitismo financiado con dinero público de TV3? No hay por dónde cogerlo, simplemente.

Que a Vox le vaya bien o mal esta exclusión es lo de menos. Lo sustantivo es que la JEC, en lugar de velar por la celebración de más debates y reprender al PSOE por hurtarle a la opinión pública una herramienta que debiera ser obligatoria y estar regulada, auxilia caprichosamente a la estrategia de un líder que aspira a que la campaña pase desapercibida para no comprometerse a nada que le deje en evidencia. Y eso, en una democracia sana, es inadmisible.

OKENCUESTA | SONDEO DEMOSCOPIA Y SERVICIOS PARA OKDIARIO
Vox experimenta la mayor subida situándose ya como cuarta fuerza por delante de Podemos
Carlos Cuesta okdiario 17 Abril 2019

Vox incrementa en más de 300.000 votos en dos semanas su cifra de sufragios totales y adelanta a Podemos en el sondeo de Demoscopia y Servicios para OKDIARIO. El partido de Santiago Abascal supera ya los 3 millones de papeletas en total y rebasa a la formación de Pablo Iglesias cuando se encara la recta final de las elecciones del 28-A.

La encuesta da al bloque de centro derecha (PP, Ciudadanos y Vox) una suma de 168 escaños. Y ello con un reparto de 86 escaños para el PP, 49 para Ciudadanos y 33 para Vox.

La evolución del partido de Abascal es fácil de analizar: se sitúa ya por encima de la frontera de los tres millones de votos (3.007.048) y alcanza el 12,2% de las papeletas totales en intención de voto. Su situación a cierre del mes de marzo era claramente inferior: un punto menos en porcentaje total (11,2%) y 2.715.978 votos totales. Es decir, que en medio mes la subida de Vox se salda con un avance de 291.070 votos, un 10,7% de crecimiento en intención de voto.

El bloque de PSOE más Podemos, por su parte, suma 153 escaños, con lo que no rebasaría al grupo de partidos de centro derecha. La alianza de PSOE más Ciudadanos, quedaría en 173 diputados. Y la mayoría absoluta se sitúa en 176 escaños, un nivel que sólo rebasaría el PSOE aliándose con Podemos más lo partidos golpistas y proetarras.

De este modo, el auge de Vox, unido al aguante del PP (cae dos escaños, pero gana 157.552 votos), hacen que el escenario de gobernabilidad de Sánchez se limite a tener que pactar con los golpistas y proetarras de los que asegura que huye por no haberle permitido gobernar. De esta manera, si Pedro Sánchez decide no pactar con estas formaciones, el escenario podría llegar a abocar a una repetición de elecciones generales.

La escalada de Vox sucede en medio de una campaña en la que la formación de Abascal no ha dejado de recibir ataques en sus sedes, seguidores e incluso militantes y líderes. Unos ataques que han partido de seguidores de los partidos radicales de izquierda y separatistas, tal y como se pudo observar este pasado fin de semana en San Sebastián y Bilbao.

Los datos de la encuesta reflejan, además, que el PSOE será la fuerza más votada el 28-A, con el 28,9% de los votos y 124 escaños. El PP logrará el 21,3% de los sufragios, con 86 diputados. Ciudadanos se convierte en la tercera fuerza: queda en 49 escaños con el 14,9% de los votos totales. Vox es la siguiente formación en escaños -33 sillones- y el 12,2% del voto. Y Podemos logra algo más en voto total -el 12,8%- pero la asignación de escaños le deja como quinta fuerza con 30 diputados.

ERC, por su parte, se haría con 10 diputados y el 2,3% de los votos; PDeCAT lograría 7 sillas con el 1,3% del voto; PNV queda con 6 escaños y el 1,5%; y EH Bildu -3 sillas y el 1,2% de las papeletas-. Compromís logra dos escaños y Colación Canaria, uno.

La Junta Electoral se equivoca
Editorial ABC 17 Abril 2019

La Junta Electoral Central decidió vetar ayer el debate a cinco que el grupo Atresmedia había anunciado para el próximo martes con los cabeza de lista del PSOE, PP, Podemos, Cs y Vox, el único que, hasta la fecha, contaba con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Su rechazo estriba en que la participación de Vox era contraria al «principio de proporcionalidad», dado que esta formación carece de representación en el Congreso, de modo que también deberían ser invitados otros partidos, tanto los nacionalistas como incluso el Pacma, para garantizar dicho precepto. Aceptada por la emisora televisiva, esta decisión constituye un auténtico jarro de agua fría para la estrategia electoral de Sánchez, que, tras rechazar el tradicional cara a cara con su principal adversario político, Pablo Casado, estaba muy interesado en celebrar un debate a cinco para escenificar ante su electorado la manida amenaza del «tripartito» formado por PP, Cs y Vox, al tiempo que la concurrencia de varios candidatos evitaría que las críticas se centraran en su persona.

Sin embargo, y más allá de las consecuencias políticas, la Junta Electoral se equivoca, ya que su resolución supone una intromisión inaceptable en ámbitos tan esenciales como el derecho a la información y la libertad de prensa. Al tratarse de una televisión privada, y habiendo dado los partícipes su visto bueno al formato escogido, el citado organismo nada debería haber objetado a la emisión de dicho debate. Además, su extensión a otros partidos hubiera hecho inviable su celebración. Por si fuera poco, la Junta se equivoca por partida doble, ya que ayer su delegación provincial en Barcelona autorizó a ERC la realización de un acto electoral en la cárcel de Lledoners, donde permanecieron los procesados del 1-O hasta el inicio del juicio, contribuyendo así a alimentar el victimismo separatista.

Ciudadanos y PP de acuerdo: que gane Sánchez
Roberto L. Blanco Valdés La voz 17 Abril 2019

Ya es oficial. A pesar de la lucha a cara de perro en la que, para gozo de sus adversarios, llevan meses enzarzados Ciudadanos y el PP en algo parecen haberse puesto de acuerdo ambos partidos: en hacer, al alimón, todo lo posible para que Sánchez gane las elecciones generales.

Su principal contribución a tan paradójico objetivo ha sido una precampaña desastrosa, centrada, contra toda lógica política sensata, en competir con Vox en lugar de hacerlo con el PSOE. Esto último habría resultado, claro, muy complicado si el sanchismo no fuera el directo heredero de la izquierda radicalpopulista de Rodríguez Zapatero, sino algo similar al pragmatismo socialdemócrata que practicó durante años el Partido Socialista dirigido por González.

Pero con un PSOE que llegó al poder tras pactar una moción de censura con Podemos, Bildu y los insurrectos catalanes para echar a un presidente que le aventajaba en 53 diputados. Y con una ejecutoria de gobierno en la que su presidente ha llegado a hacer lo que no hizo ¡nunca! ningún ejecutivo en España antes que el suyo -negociar con un ex miembro de ETA la convalidación de varios reales decretos ley y pactar con el secesionismo echado al monte una mesa de partidos para negociar un documento donde se incluía el derecho a la autodeterminación- permitir, e incluso facilitar, que Sánchez se presente ante los electores como al adalid de una política moderada y centrista frente al independentismo y eso que el propio líder socialista ha dado en denominar las tres derechas resulta, como mínimo, una formidable irresponsabilidad y, en todo caso, una solemne estupidez.

Pues bien, si faltaba algo para el duro, PP y C’s volvieron a echar su cuarto a espadas en defensa de la victoria del PSOE al aceptar un demencial debate a cinco (PP, PSOE, Podemos, C’s y Vox) que solo podía beneficiar a Vox y a Sánchez. No otro es el motivo por el que quien se había negado a debatir en TVE con las tres grandes fuerzas nacionales que tienen representación parlamentaria -que es lo coherente en un sistema democrático- o a hacerlo con el líder de la oposición mayoritaria (de hecho ahora mucho más grande que el PSOE: 137 frente a 84 diputados) aceptó encantado un debate con un partido que no tiene más presencia nacional que la virtual que le otorgan las encuestas.

El debate a cinco habría sido un batiburrillo -¡puro espectáculo circense!- inservible salvo para que el representante de Vox, que no tiene nada que perder y todo que ganar, le hiciese el juego a Pedro Sánchez, el moderado sobrevenido que volverá a ejercer de radical en cuanto, de nuevo, tenga que pactar el Gobierno con Podemos y, en su caso, con los independentistas. El PP y C’s hubieran acudido al matadero tan contentos, de no ser porque, con buen criterio jurídico, la Junta Electoral Central ha suspendido la función. A eso se le llama ser salvados por la campana en el último minuto.

Si eres católico o luces la bandera, estás en peligro
Liberal Enfurruñada 17 Abril 2019

El jueves la candidata del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, sufrió un ataque violento en la Universidad Autónoma de Barcelona cuando manifestantes ultranacionalistas y de extrema izquierda intentaron que sus opiniones no pudieran ser escuchadas. La ministra portavoz de Sánchez calificó estos gravísimos altercados como un “torpe episodio”. El sábado los asistentes a los mítines de Santiago Abascal en San Sebastián y Bilbao fueron increpados, insultados y agredidos por violentos proetarras integrados en manifestaciones autorizadas por el Gobierno Vasco. Y el domingo una turba de violentos radicales esperaban en Rentería a Albert Rivera, Maite Pagazaurtundúa y Fernando Savater para tratar por la fuerza de impedirles hablar; lo que fue justificado por el alcalde de EH Bildu porque Ciudadanos buscaba “generar una cierta provocación” para lograr votos “del Ebro para abajo”, siguiendo la senda marcada por el podemita Pablo Echenique quien, coincidiendo con el proetarra, había dicho que los de Rivera acudían a Rentería “a incendiar la convivencia entre los pueblos de España a ver si así rebaña votos de odio en otros territorios”.

Pero no sólo los asistentes a actos políticos organizados por partidos constitucionalistas han sido atacados violentamente este fin de semana. En Valladolid, ciudad cuyo ayuntamiento preside el socialista Óscar Puente, varias decenas de republicanos, entre los que se encontraban dirigentes socialistas, han increpando con insultos a los miembros de una cofradía que regresaban de celebrar la tradicional Procesión de la Borriquita del Domingo de Ramos. Si eres católico, estás en peligro. Si defiendes la caza o la Fiesta Nacional, estás en peligro. Si luces con orgullo la bandera de tu país, estás en peligro. En la España de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es arriesgado no avergonzarse de ser español. Sólo gracias a la profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no hemos tenido que lamentar ya alguna desgracia irreparable, porque de los políticos que les mandan no podemos estar tan seguros.

No todos los españoles estamos amenazados. Este mismo fin de semana Pablo Iglesias ha enarbolado en Eibar una ikurriña, la bandera diseñada por el misógino, racista y xenófobo fundador del PNV y en Las Palmas de Gran Canaria ondeó con fuerza una bandera independentista canaria; sin que nadie le acosara, sin que nadie intentara impedírselo, sin ninguna violencia. Igual que Pedro Sánchez, quien subido en su Falcon oficial recorre España y nadie se manifiesta contra él. Como tampoco se ejerce ninguna violencia contra los golpistas catalanes que se pasearon por Madrid sin ningún problema, como tampoco los tienen los proetarras en sus mítines. No, ni comunistas, ni golpistas, ni proetarras ni traidores a la nación tienen que esconderse en España. Nadie les ataca con odio ni desata violencia contra ellos.

¿Y cómo podemos defendernos de tanto odio, tanta ira y tanta violencia? Con nuestro orgullo, nuestra verdad, nuestro valor y sobre todo, con nuestro voto. El próximo 28 de abril vamos a ir todos a las urnas a pararles los pies. A azules, naranjas y verdes nos une muchísimo más de lo que nos separa. Nos sentimos españoles y deseamos defender nuestra patria de los que nos atacan y quieren romper España en mil pedazos. El día de las elecciones pregunta a tus vecinos, quizá alguno necesite que le lleves en tu coche. Llama a tus padres y a tus abuelos y pregúntales si necesitan tu ayuda. Piensa, seguro que se te ocurre algo que puedes hacer para conseguir un voto más, hasta el último será necesario. Y cuando termine el recuento coge tu bandera de España y ve a celebrarlo como festejas los triunfos de la selección. Por España, todos a votar contra los violentos.

El SUP recurre ante el Supremo la ley vasca de abusos policiales y carga contra la ley navarra de víctimas de “la extrema derecha”
El País Vasco y Navarra continúan blanqueando el terrorismo de ETA
www.latribunadelpaisvasco.com 17 Abril 2019

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha recurrido ante el Tribunal Supremo la ley de abusos policiales aprobada recientemente por el Parlamento Vasco. En concreto el recurso se interpone contra el auto del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del País Vasco, que desestimó uno anterior planteado por el SUP contra la citada norma.

En un comunicado el SUP señala que el TSJ adoptó tal decisión por "falta de legitimación de esta organización para defender los intereses de los policías a pesar de que la ley pretende someter a los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado a una justicia paralela que potencialmente permitirá declararles como torturadores sin intervención alguna en el proceso del poder judicial".

El SUP alega que ello quebranta el principio de igualdad ante la ley y la potestad exclusiva de los jueces para enjuiciar actuaciones o conductas delictivas. Ante esta situación, el sindicato anuncia que cumplirá con su compromiso de defender el honor y la imagen de la Policía Nacional y que para ello agotará cuantas instancias judiciales sean necesarias. Siempre con un fin claro: “resarcir lo que constituye en sí mismo una humillación a la totalidad del colectivo, elemento esencial en la construcción de un relato falso sobre ETA con el que se pretende blanquear la historia del terrorismo llevado a cabo por esta banda en nuestro país durante más de 40 años", añade.

Paralelamente, el SUP considera "inadmisible" la ley navarra de “reconocimiento y reparación de las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos”, aprobada por el Parlamento de Navarra, y ha afirmado que "esta ley es un intento de blanquear la historia" porque en la Comunidad foral "no hubo bandos, sino una banda terrorista".

"Aquí no hubo un conflicto ni una guerra, sino unos asesinos y unos asesinados. ETA no ha pedido perdón al conjunto de la sociedad navarra ni a buena parte de las víctimas, una banda terrorista derrotada por funcionarios públicos que esta ley intenta criminalizar", ha sostenido el sindicato.

Para el SUP, la ley aprobada por la extrema izquierda independentista que gobierna navarra "pretende reconocer como víctimas de torturas a personas que no cuentan con una sentencia judicial firme que acredite tal condición, lo que vulnera el derecho a la presunción de inocencia y a la tutela judicial efectiva que garantiza nuestra Constitución".

"Ya sólo el título de la norma es por si ofensivo hacia los servidores públicos, como los que representa este sindicato", ha expuesto el SUP, para criticar que la norma "criminaliza a la Policía, hasta cuando no lo haya hecho el poder judicial".

Según ha indicado, "aunque el carácter de esta norma es sólo administrativo y no punitivo, la comisión de expertos basará sus pronunciamientos en la recopilación de hechos, sin poder entrar en investigaciones". Y ha considerado "insultante" que "en el título de la norma funcionarios públicos vaya detrás de grupos de extrema derecha, como si fueran a correlación los unos con los otros".

Además, el SUP ha cuestionado que la ley hable de "sensibilización" poniendo en marcha ciclos, cursos, seminarios o congresos para "la reflexión de las vulneraciones de derechos humanos producidos de la violencia de motivación política", cuando EH Bildu "no ha condenado el terrorismo de la banda armada ETA o Podemos-Orain Bai no han condenado la agresión a los compañeros de la guardia civil y sus parejas en Alsasua".

También ha criticado el sindicato a Geroa Bai y "su pasividad con las víctimas del terrorismo etarra" y a un Gobierno foral que "en cuatro años no ha dado muestras de apoyo ni a las víctimas, ni a los funcionarios públicos destinados en esta comunidad".

"Estaría bien que tuvieran la misma iniciativa para la sensibilización con las víctimas de ETA, esa sensibilización que no tuvo el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, de EH Bildu, que intentó por todos los medios impedir la celebración en la Sala de Armas de la Ciudadela de la exposición 'La victoria de la libertad', que recordaba a los 186 policías nacionales asesinados en atentados terroristas de ETA”.

El fraude histórico del Aberri Eguna
El autor denuncia que el Día de la Patria que celebra el nacionalismo vasco está basado en un hecho histórico inventado.
Pedro José Chacón Delgado El Espanol 17 Abril 2019

El Aberri Eguna se viene celebrando en Euskadi todos los Domingos de Resurrección desde 1932 porque a Ceferino de Jemein y a Manuel Eguileor, los dos más íntimos colaboradores de Luis Arana –hermano del fundador y entonces presidente del PNV– se les ocurrió conmemorar ese año el 50 aniversario de la llamada “revelación de 1882”, que es el nombre del episodio familiar por el que, según los escritos de Sabino Arana Goiri, este se habría convertido al nacionalismo.

El simbolismo del acto es tan decisivo para la ideología nacionalista, que sobre los cimientos de aquella casa con jardín donde se produjo la revelación se construyó lo que hoy es la sede central del PNV –la Sabin Etxea, casa de Sabino– en el distrito de Abando en Bilbao. Y además colocaron el Aberri Eguna en el Domingo de Resurrección, para identificar al fundador del nacionalismo vasco –fallecido en 1903 a los 38 años– nada menos que con Jesucristo, que habría hecho para la humanidad lo que el vasco para su pueblo: rescatarlo de las tinieblas de la confusión y el pecado.

Pero estudiando el hecho mismo de la llamada revelación de 1882 descubrimos que se trata de un perfecto fraude histórico, es decir, que dicho episodio jamás existió, salvo en la imaginación de su creador, por lo que se puede afirmar que desde 1932 hasta hoy, pasando por toda la época del exilio durante la dictadura franquista, los militantes del PNV, a los que se sumaron luego los de la izquierda abertzale –y últimamente también los del Podemos vasco–, han estado celebrando una festividad basada en un hecho histórico inventado, o dicho de otro modo, han sido víctimas de un engaño. Y para sostener esta afirmación me baso en cinco aspectos que desarrollo por extenso en un trabajo académico del que he elaborado un resumen, publicado en el último número de Cuadernos de Pensamiento Político y del que a su vez voy a realizar aquí un somero desglose, con vuestro permiso y paciencia.

Contamos en primer lugar con un artículo de Juan Olazabal y Ramery, jefe político entonces del integrismo español, que conoció a los hermanos Arana en su infancia y con los que coincidió en el colegio de Orduña y luego también con Luis en el colegio de La Guardia (Pontevedra), ambos regentados por los jesuitas. Olazabal escribe en 1932 en el periódico La Constancia de San Sebastián, del que era fundador y director, un artículo titulado “¿El cincuenta aniversario de la fundación del nacionalismo vasco?”, en el que demuestra que en 1882 Sabino Arana Goiri era todavía carlista y que solo tras su estancia en Barcelona entre 1883 y 1888 se convirtió en nacionalista.

En efecto, el paso por la Ciudad Condal del luego fundador del nacionalismo vasco fue clave en su biografía, y con esto pasamos al segundo punto. Los biógrafos oficiales de Sabino Arana no reparan en este hecho, pero es evidente que en Barcelona adquirió el vasco los fundamentos teóricos necesarios y suficientes para fundar luego su ideología. Era la época en que se produjeron las llamadas “grandes polémicas” entre el carlismo y la escisión que luego se llamó integrismo, que tuvo a la capital catalana como uno de sus grandes epicentros.

La influencia barcelonesa en Arana no fue, por tanto, como se suele creer, por el catalanismo que entonces estaba empezando a despuntar, sino por el lado religioso. Arana se convirtió en Barcelona en verdadero fan –como diríamos hoy– de Félix Sardá y Salvany, el párroco de Sabadell y best-seller de su época, autor entre otras obras de El liberalismo es pecado y de otra no tan conocida pero clave para el momento como fue El apostolado seglar. De ambos textos Arana recibió lo esencial para su futura ideología: el odio y desprecio al liberalismo, la necesidad de fundar un partido político y un periódico, así como términos clave de su ideario, como “raza” (a los liberales se les llamaba mestizos y moros) e “invasión” (se equiparaba al liberalismo con la invasión musulmana).

Con lo cual se puede concluir que solo a la vuelta de Barcelona, en 1888 y no antes, podía Sabino Arana haber iniciado su proselitismo político. Lo cual se corrobora –y aquí entramos en el tercer punto– acudiendo a los propios textos de su primera época, que nos demuestran que es en mayo de 1887, en sus Apuntes íntimos, donde menciona –construye, habría ya que decir– por primera vez el episodio de la llamada “revelación de 1882”, y que solo desde diciembre de 1887 empezó a utilizar el lema Jaungoikoa eta Lagizarra (Dios y Leyes Viejas en euskera), de donde surge el acrónimo JEL con el que luego se identificaron sus seguidores: jeltzales. Lo cual nos lleva a concluir que la ideología nacionalista vasca solo estuvo lista en sus líneas básicas a partir de finales de ese año de 1887 y no antes.

El cuarto punto lo referimos al papel clave que le quiere hacer desempeñar Sabino Arana a su hermano Luis, convirtiéndole en precursor de su ideología. Pero Luis nunca se refirió a “la revelación de 1882”, ni siquiera dio su versión sobre la misma, aun cuando se lo propusieron sus colaboradores en 1932 para fundamentar con ella el primer Aberri Eguna. A Luis solo le podemos atribuir un papel esencial como compañero fiel de Sabino Arana desde el principio, y quizás eso explicaría el agradecimiento con el que este se manifestó siempre hacia su hermano, pero sin que ello pueda llevarnos en ningún caso, como historiadores, hasta el punto de situar a Luis como antecedente histórico del nacionalismo.

Y el último punto de esta demostración está reservado a los seguidores de Sabino Arana, de quien no conciben de ninguna de las maneras que pudiera engañarles en algo tan esencial como la “revelación de 1882”. Pero Sabino Arana tenía motivos para hacerlo: necesitaba adelantar el origen del nacionalismo vasco a los años anteriores a su estancia en Barcelona porque no podía soportar que se pudiera equiparar su nacionalismo con el nacionalismo catalán entonces emergente.

Para Arana los catalanes no podían asemejarse a los vascos, ni por su idioma –que era un derivado del latín, como el castellano– ni por su raza, mera variante de la española. Además, los actuales admiradores y seguidores políticos de Sabino Arana, que todos los años le homenajean hasta tres veces (una por su nacimiento en enero, con la entrega de los premios Sabino Arana, otra por San Ignacio, día de la fundación del partido, y otra por su fallecimiento a finales de noviembre, llevándole flores a su tumba de Sukarrieta) deben saber que su fundador era capaz de mentir, como lo demostró por ejemplo en su periódico Bizkaitarra, donde –como hacen hoy los blogueros inventándose nicks falsos para engordar sus blogs– se hacía pasar por un ocasional colaborador o por un lector que envía cartas con las que corroborar la línea editorial del periódico.

*** Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.


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