AGLI Recortes de Prensa   Domingo 21 Abril 2019

VOX y la nueva situación histórica/ Protestantismo
Pío Moa Gaceta.es 21 Abril 2019

Como siempre, insto a los lectores del blog a esforzarse por dar máxima difusión a los contenidos del mismo.

Hoy, VOX significa la ruptura del sistema que dio lugar a la Constitución del 78 y se reforzó con ella. Como recuerdo en Nueva historia de España, debe entenderse que en todas las sociedades existen impulsos disgregadores e integradores, y la Constitución refleja ambos, de forma contradictoria. Por una parte afirma el carácter indivisible e indisoluble de la nación, más la soberanía popular, lo que puede interpretarse como herencia del franquismo; y por otra impone unas autonomías con capacidad para ir vaciando progresivamente al estado, a lo que se añade la idea extraconstitucional de la cesión igualmente progresiva de la soberanía a instancias políticas exteriores. Estos dos puntos vienen a constituir la aportación de las fuerzas políticas antifranquistas.

Era posible, por tanto, una evolución integradora o la contraria, y la que ha predominado ha sido la segunda. Así, PP, PSOE y partidos separatistas han unido en la práctica sus fuerzas para socavar progresivamente la integridad y la soberanía de la nación hasta vaciar prácticamente de estado a varias regiones, fomentando en ellas, además, una auténtica persecución de la lengua española, principal vínculo cultural unitario, ay de paso una auténtica colonización por el inglés. Hechos como la conversión de Gibraltar en un vasto emporio de corrupción, o la sumisión progresiva a decisiones e intereses ajenos o el rescate y reivindicación de la ETA, reconvertida en potencia política, la transformación de los grandes medios de difusión en medios de manipulación, etc., son hechos suficientemente significativos.

Este proceso ha venido acompañado de una gran corrupción, falsificación de la historia y leyes antidemocráticas, como por lo demás era inevitable si se atiende a la historia y carácter de los partidos separatistas y de izquierda. Así se ha formado un tercer frente popular, como si la historia no hubiera servido de nada. Solo una derecha realmente democrática y consciente de esos rasgos podría haber frenado o evitado tales derivas, pero se ha dado el caso sin precedentes históricos de que la derecha, el PP, un partido hueco intelectual e ideológicamente, se ha sumado al proceso disgregador. Solo que el golpe separatista en Cataluña ha colmado el vaso y ha hecho ver a millones de personas la urgencia de poner fin a la disgregación, a pesar del gigantesco confusionismo político impulsado por todos los partidos y gobiernos.

Los anteriores partidos, que han creado el golpe de estado y la ilegalidad permanentes, no pueden ya solucionar nada, y el resultado ha sido el surgimiento casi explosivo de VOX. De momento, este partido está agrietando al sistema disgregador, y puede hacerlo defendiendo la Constitución, es decir, defendiendo la interpretación integradora de la misma. Por eso puede cumplir un papel histórico de primer orden. Hoy por hoy es así, y cuanto más apoyo reciba, mejor.

Cómo vaya a comportarse VOX en el futuro, no lo sabemos, y naturalmente es posible que en vez de abrir paso a un nuevo sistema con una izquierda también renovada, termine integrando el viejo como un elemento más de él, con tales o cuales matices. Recordemos cómo el PP de Aznar llegó al poder bajo un impulso popular de regeneración democrática y prefirió “pasar página” y regalar a los separatistas más de lo que estos pedían, en la misma línea de Suárez. Desde luego puede repetirse algo semejante. Pero no es obligado. Esta vez las cosas han ido demasiado lejos y una nueva política de estilo aznarista llevaría inevitablemente a una situación de catástrofe, con salidas inciertas y poco deseables para todos. VOX ha adquirido una responsabilidad histórica muy seria, esperemos que sepa responder a ella.
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*Es indudable que conciliar predestinación con libre albedrío resulta harto complicado. En ese sentido Lutero resulta bastante coherente: o una cosa o la otra.

*La cuestión protestante puede considerarse en dos planos: histórico-político, como una agresión realmente feroz al catolicismo; teológicamente, como un cambio revolucionario con relación al cristianismo precedente, elaborado en quince siglos.

* Los dos planos está interconectados de este modo: la agresión estaría plenamente justificada porque teológicamente el protestantismo sería la interpretación correcta, que debía desplazar por la fuerza a la de Roma, juzgada aberrante.

*Otro punto sugestivo en torno a Lutero: las tribus germánicas destruyeron el Imperio romano de Occidente. El protestantismo, de origen y predominio también germánico, intentó destruir a la nueva Roma católica. De no ser por España, lo habría conseguido.
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En la última sesión de Una hora con la Historia: En Los mitos del franquismo, dediqué un importante capítulo a la política de los anglosajones con España durante la II Guerra Mundial: cómo pasó de todo tipo de promesas (incluso Gibraltar) y un respeto lindante con la oficiosidad asegurando la no injerencia en loa asuntos internos españoles, a numerosos chantajes, presiones y amenazas, que no consiguieron doblegar al país. Un tema nunca estudiado con seriedad, y que propongo a historiadores jóvenes: https://www.youtube.com/watch?v=mpiYj-55fWM
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La reconquista y España
Un acierto de VOX: haber comenzado su campaña electoral por Covadonga, para cabreo de los “historiadores” de El País. Sin la Reconquista no existiría hoy España, y los intentos de negar una implican el deseo de negar la otra.

El veto a VOX y el egoísmo de Casado y Rivera
Antonio Cabrera Periodista Digital 21 Abril 2019

La Junta Electoral Central (JEC) ha prohibido el debate a cinco organizado por Atresmedia que habría de celebrarse el martes 23 de abril en la sede de Antena 3. Esa ha sido la guinda legal a la avalancha de agresiones, mentiras, injurias y ninguneos que viene sufriendo VOX y Santiago Abascal a manos del imperio político-mediático progre y los diversos rufianes periféricos independentistas, terroristas y golpistas, con la aquiescencia expresa o el silencio cómplice del PP y C’s.

La causa formal del veto a VOX ha sido la estimación de la JEC del recurso que plantearon ERC, JxCat, PNV y Coalición Canaria contra su participación en el debate televisado organizado por Antena 3. En consecuencia, la Junta Electoral lo ha prohibido al no estar presentes en el debate las fuerzas políticas recurrentes, todas, dice, con mayor “representatividad” que VOX. Una excusa discutida y discutible -ajena al interés de millones de electores que reflejan las encuestas- contra la libertad de expresión y de prensa que proclama nuestra Constitución.

La coartada para la decisión adoptada por la Junta -respaldada por el Supremo- ha sido la ley electoral (LOREG). El respeto “escrupuloso” a los principios de pluralismo político, proporcionalidad y neutralidad exigibles a los medios de comunicación en la campaña electoral. Los mismos principios que vulnera sistemáticamente esta ley electoral inicua, aupada en la ley d’Hont y creada a la medida de los “grandes” partidos y de los nacionalistas periféricos. Una ley tan ecuánime y neutral que permite que con un puñado de votos, catalanes y vascos centrífugos tengan una representación absolutamente sobredimensionada en el Congreso de los Diputados. Una ley tan plural e igualitaria que beneficia manifiestamente a PP y PSOE. Por eso, a pesar de las promesas, ninguno de ellos ha cambiado la LOREG en cuarenta años. Como tantas otras cosas.

Por otro lado, es flagrante la acomodaticia interpretación de la ley electoral que hacen los magistrados de la JEC. Antes y ahora. Así, en las generales de 2015, permitió que Podemos y C’s -partidos entonces “emergentes” sin representación parlamentaria- participaran en el debate televisado junto a PP y PSOE. Pero, al mismo tiempo, impidió, denegando los recursos interpuestos, la participación de Gaspar Llamazares y Rosa Díez, líderes de Izquierda Unida y UPYD, con once y cinco diputados en el Congreso respectivamente.

Un criterio jurídico tan chocante que hoy nos sigue indignando. Porque es muy retorcido que la JEC catalogue a VOX como “grupo político no significativo” -pese haber obtenido doce escaños en las recientes elecciones a la Junta de Andalucía y el 10,96% de los votos emitidos- para vetar su participación en el debate y que a la vez autorice a los golpistas encarcelados Oriol Junqueras y Jordi Sánchez, candidatos de ERC y JxCat (coalición con el 2,01% de los votos y ocho diputados) para que participen desde la cárcel de Soto del Real en diversos debates electorales organizados por TV3. Una televisión pública para más inri.

En todo caso, también es llamativa, triste y lamentable la torpeza y el egoísmo de Pablo Casado y Albert Rivera. Si el tacticismo electoral y el afán de poder no les nublaran el entendimiento; si pensaran más en los intereses de España y los españoles; si de verdad actuaran como predican; si creyeran sus propias arengas de que el enemigo común no es Abascal sino Sánchez y sus compañeros de viaje, podemitas y nacionalistas supremacistas y excluyentes, ambos habrían reaccionado de forma diferente frente a las injurias, la censura y el veto a VOX. Renunciarían a participar en ningún debate en que no estuviera Abascal.

Es lo menos que podría esperar un aliado con cuyos votos se cuenta tras la encuesta de las urnas. Los ciudadanos lo valorarían y se lo agradecerían como corresponde, y las presuntas “tres derechas” de Sánchez saldrían ganando. Incluso podrían ganar las elecciones. ¿Serán capaces?

Casado o Sánchez, esa es la elección
 La Razon 21 Abril 2019

Sólo dos candidatos, Pablo Casado, por el Partido Popular, y Pedro Sánchez, por el PSOE, llegarán a las próximas urnas con posibilidades de alcanzar el gobierno de la Nación. Ciertamente, la fragmentación del voto que pronostican todas las encuestas, aunque muy condicionadas en estos momentos por el alto porcentaje de electores que se declaran indecisos, obligará al vencedor a buscar apoyos parlamentarios externos, que en el caso de Casado parecen claros, pero no así en el de su rival, muy condicionado tanto por los resultados propios, como por los que obtenga Podemos, que fue el principal aliado de los socialistas en la moción de censura. La diferencia, por lo tanto, no es baladí y debería ser el principal motivo de reflexión de los ciudadanos a la hora de decidir su voto. Porque no es lo mismo afrontar la gobernación de España desde una mayoría parlamentaria estable, cuyos componentes, sin ser ideológicamente idénticos, coinciden en lo fundamental, que hacerlo desde la inestabilidad inherente a una alianza con unos partidos que sólo ven en un hipotético Gobierno de Pedro Sánchez la oportunidad para avanzar en sus programas de ruptura constitucional.

Sin duda, este contraste en las posiciones de partida está condicionando los discursos de campaña del candidato socialista, que frente a una realidad incómoda –la del nacionalismo sectario que le permitió llegar a La Moncloa– se ve reducido a agitar el espantajo del retorno del fascismo, mero recurso dialéctico, tratando de infligir a un partido como VOX unos estigmas que están muy alejados de la idiosincrasia que realmente representa la formación de Santiago Abascal. Por supuesto, no hay tal peligro en el llamado «bloque de las derechas», cuyos programas, más allá de los puntos de desacuerdo, se enmarcan en la democracia representativa occidental, es decir, en la defensa inequívoca del sistema de libertades. Prueba de lo que decimos es la facilidad con la que se ha encajado la mayoría que respalda al gobierno autónomo de Andalucía, que preside el popular Juan Manuel Moreno, con la vicepresidencia de la Junta en manos de Ciudadanos y el apoyo de VOX.

Pero si no hay el menor riesgo de inestabilidad en el espectro político del centro derecha, sí es cierto que la división del voto aminora las posibilidades de un Gobierno presidido por Pablo Casado, que es, a nuestro juicio, la mejor opción para el interés general, y es lógico que el candidato popular alerte, como hace hoy en LA RAZÓN, contra los riesgos de la dispersión del sufragio, más aún, cuando el Partido Popular no sólo ha venido representando los valores constitucionales de la unidad de España y la soberanía nacional, sino que es la formación que mejor ha sabido gestionar la economía, rescatándola de las consecuencias de la crisis e integrándola en la gran corriente del libre comercio.

De hecho, son la defensa de la Constitución –que como señala Pablo Casado, exige en estos momentos el fortalecimiento de las instituciones del Estado en aquellas comunidades autónomas donde su presencia ha quedado reducida a un papel residual– y evitar que el crecimiento se vea afectado por la desaceleración general de la economía europea los dos principales problemas a los que se enfrenta la sociedad española en el más inmediato futuro. Y como señalábamos al principio de esta nota editorial, son los electores quienes tienen en su mano la decisión de a quién eligen para que lidere la gestión de ambos desafíos; si a Pablo Casado, al que respaldaría una mayoría con vocación de estabilidad, o al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no sólo fue incapaz de aprobar los Presupuestos del Estado, sino que volvería a depender de los mismos partidos que llevaron a España a su mayor crisis nacional.

Vota a Vox, ni se te ocurra votar a Casado o Sánchez: ellos son el problema. PSOE y PP tienen que desaparecer.
Nota del Editor 21 Abril 2019

El editorialista de La Razón, afirma sin despeinarse " Partido Popular no sólo ha venido representando los valores constitucionales de la unidad de España y la soberanía nacional...": pues parece que vive en otro planeta, porque lo que queda de España, si no votamos a Vox, va también a desaparecer. En cuanto a la economía, menos medallas: deuda aumentando, libertad de establecimiento y comercio desaparecidos, servicios y derechos comunes en sueños, así que el PP tiene que desaparecer. En cuanto al PSOE, deberían transformarse en una agencia de publicidad, son capaces de vender frigoríficos en el Polo NOrte, al Che Guevara como el bueno de la película, el socialismo, omunismo y marxismo como utopía celestiales. Menos mal que los españoles, en cuanto tienen una bicicleta, se dan cuenta de todas sus mentiras (dicen tantas, que es imposible listarlas).

A mí no se me ocurriría comprar el periódico La razón, solo tengo acceso al editorial, y muchas veces sueltan verdaderos disparates, no como El País, diario oficial del PSOE, pero más al centro sin principios

El 28 de abril, ¿fecha fatídica?
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  21 Abril 2019

Esta vez no estamos ante la simple articulación de una simple alternancia; algo más profundo y potencialmente muy dañino puede suceder

Cunde la sensación de que las elecciones legislativas del 28 de Abril van a tener un alcance y un significado distintos a todas las anteriores desde las que en 1977 y 1979 configuraron una mutación total de régimen político. En las citas con las urnas para determinar la composición del Congreso y del Senado de los últimos cuarenta años se dilucidaba un posible cambio de gobierno entre dos fuerzas, una de centro-izquierda y otra de centro-derecha, con programas diferentes por supuesto, pero sin que la victoria de la una o de la otra pusiese en cuestión las bases del sistema constitucional de 1978. En esta ocasión, sin embargo, existe la sospecha de que no se trata de articular una simple alternancia, sino de que algo más profundo, más esencial y potencialmente muy dañino puede suceder.

Esta impresión presta a la fecha del 28 de Abril un aire fatídico, un carácter dramático que siembra la inquietud y la angustia en millones de españoles, conscientes de que la arquitectura institucional y el modo de vida que les ha proporcionado un largo período de paz civil, estabilidad social y prosperidad económica se encuentran seriamente amenazados. Los errores se pagan y los errores graves con un precio muy alto. La degeneración de nuestra monarquía parlamentaria en partitocracia corrupta y la complacencia cobarde frente a los separatismos no podían quedar impunes.

El resultado lo tenemos ante nuestros ojos ahora alarmados: espacios electorales fragmentados, ofensiva independentista desatada, colectivismo liberticida rampante, horizonte recesivo sobrecargado de deuda, ausencia de proyecto nacional y sustitución de la política por la comunicación, un cuadro desolador de mediocridad, superficialidad, evaporación de los principios y enfrentamiento descarnado entre siglas y entre sectores sociales. El hecho de que una de las dos formaciones que hasta hoy habían sido los pilares del orden constitucional esté en manos de un aventurero desaprensivo ciego de rastrera ambición y la otra pugne por sobrevivir asediada en sus dos flancos por rivales que ella misma ha creado con su desidia y su abandono de sus fundamentos ideológicos y morales, nos indica la hondura de la sima en la que España ha caído.

Cuando la democracia pierde todo rastro de consensual para ser puramente de confrontación, y de confrontación sin cuartel, la convivencia civilizada y la libertad corren el riesgo de desaparecer. Nuestro país ha resucitado su peor pesadilla, la que la Transición pretendió desterrar y que ha regresado con maligno ímpetu: la Nación partida en dos mitades irreconciliables que se ven como enemigas. Cabe el consuelo de que, a diferencia de la tragedia acaecida entre 1931 y 1939, la renta per cápita es alta, existe una bien asentada clase media que sirve de amortiguador de eventuales desbordamientos fratricidas y España es miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Pese a estos factores que nos protegen del desencadenamiento de la barbarie, la perspectiva un Gobierno socialista presidido por un ególatra tramposo condicionado por aquellos cuyo objetivo es quitarnos el suelo bajo nuestros pies es desazonadora porque el estropicio que puede causar es gigantesco y el esfuerzo de recuperación que requerirá tras su paso devastador nos dejará exhaustos.

Pedro Sánchez se frota las manos porque prácticamente cualquier escenario tras el 28 de Abril le favorece. Tanto si consigue una suma suficiente de escaños con Podemos y los separatistas, como si una coalición de su Grupo Parlamentario con el de Ciudadanos le permite forzar una abstención del PP para evitar la irrupción arrasadora del radicalismo será presidente del Gobierno. Únicamente una muy improbable mayoría absoluta de PP, Ciudadanos y Vox sería una barrera que neutralizaría al nuevo Frente Popular, pero incluso entonces los complejos de una parte del constitucionalismo y la agitación social que se desencadenaría azuzada por los perdedores dificultaría enormemente la realización del programa de reformas estructurales que España demanda para afrontar con garantías un futuro plagado de dificultades.

Las elecciones tendrán lugar mientras todavía tiemble el aire con el eco de las saetas que han jalonado el transitar cadencioso y solemne de los pasos de Semana Santa. Los que crean en los milagros que pidan uno a la vez que se preparan para lo peor.

Por qué nada de lo que dicen los candidatos nos interesa
Jesús Cachowww.vozpopuli.com  21 Abril 2019

“En Estados Unidos, en cuanto un ciudadano tiene alguna cultura [formación/estudios] y algunos recursos, busca enriquecerse con el comercio y la industria o bien compra un campo cubierto de bosque y se hace pionero [emprendedor]. Todo lo que le pide al Estado es que no vaya a perturbarle en sus labores [pocos impuestos y ninguna regulación innecesaria] y que le asegure su fruto [imperio de la ley, propiedad privada y cumplimiento de los contratos]. En la mayor parte de los pueblos europeos, cuando un hombre comienza a sentir sus fuerzas y a extender sus deseos, la primera idea que se le ocurre es obtener un empleo público”. La cita pertenece a “La democracia en América”, el clásico de Alexis de Tocqueville, y está incluida como epígrafe del capítulo 16 del libro de Juan María Nin (“Por un crecimiento racional”, Editorial Deusto), donde el que fuera vicepresidente y consejero delegado de CaixaBank relata pormenorizadamente los retos de la economía española. Escrita en un lejano 1835, la cita de Tocqueville sigue siendo plenamente válida en la España de 2019, en el caldo de cultivo de una sociedad aferrada a las calzas del todopoderoso Estado, propulsada por ideologías contrarias a la libre empresa, con una clase política que la estrangula con regulaciones absurdas, un paro crónico y un horizonte que para muchos españoles sigue centrado en “obtener un empleo público”.

En el citado capítulo, Nin sostiene que “el creciente énfasis en la gestión centralizada de la economía y los fenómenos de hiperregulación que de ello derivan, han favorecido una devaluación de valores individuales como la responsabilidad, el ahorro, el trabajo y la austeridad, por parte de una sociedad cada vez más hedonista, materialista, consumista y cortoplacista, lo que a su vez, para muchos, se sitúa en la base del rápido deterioro institucional de estas últimas décadas y la estación término del estancamiento económico en que estamos instalados una vez acabada la munición monetaria y fiscal (…) El resultado es un escenario endeble en lo económico, lo político y también lo social”. Difícil encontrar mejor diagnóstico para los problemas de la España de hoy, que en mi opinión son más profundos que los estrictamente económicos e incluso políticos, con ser grave lo que está ocurriendo en Cataluña, porque son incógnitas de proyecto, de ausencia de proyecto de futuro, de país perdido en la niebla del consumo masivo y la ausencia de referentes morales. La borrachera profunda provocada por la súbita riqueza de un país pobre de solemnidad de siempre, que lleva desde mucho antes de la crisis de 2008 dando tumbos sin encontrar su lugar en el mundo.

Una situación que se hace perceptible con ocasión de la campaña electoral en curso. Los partidos en liza han convertido el escenario político en un gallinero en el que resulta imposible percibir algún mensaje con sentido. Los responsables de los programas económicos (en la derecha, porque la izquierda funciona a golpe de eslogan) intentan como pueden colocar unas recetas que quedan de inmediato ahogadas en la general algarabía del “y tú más”. Apenas se habla de economía [este diario celebra mañana lunes, a partir de las 9 horas y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, un debate económico con los primeros espadas de los cinco grandes partidos en liza], o sencillamente no se habla, a pesar de los graves problemas que afronta un país en clara desaceleración. Amargo el despertar del 29 de abril, cuando todos, ganadores y perdedores, se vean obligados muy a su pesar a tomar medidas para parar la bola de nieve que se avecina. En la mejor estrategia Zapatero, el Gobierno Sánchez se dedica a silbar mirando hacia otro lado mientras deliberadamente ignora la ralentización y riesgo de crisis. Pero los datos adelantados del ministerio de Economía muestran los principales indicadores macro en negativo. Vuelve a caer la producción industrial, se frena la llegada de inversión extranjera y empeora el comportamiento del sector exterior. Especialmente preocupante es el descenso de la actividad en industria, servicios y comercio, mientras la creación de empleo acusa significativamente episodios de gallardo populismo como la elevación del SMI en enero. “Es muy peligroso negar un empeoramiento, cosa que nadie hace en Europa, y llevar a cabo enormes aumentos de gasto e impuestos. La ralentización podría convertirse en una crisis, como ocurrió en 2008”, asegura Daniel Lacalle, responsable del programa económico del PP.

Aunque la economía crece menos, el Gobierno se empeña en gastar más. De hecho, más que antes de la crisis. En efecto, el gasto público aumentó en 22.515 millones en 2018, hasta alcanzar un máximo histórico de 500.641 millones. Y los “viernes electorales” de Sánchez corren cual caballo desbocado en este 2019. Los partidos de la derecha –los de la izquierda siguen a lo suyo, empeñados en meter la mano en el bolsillo del prójimo) prometen bajadas de impuestos, pero ninguno (con la excepción de VOX) incluye un programa de paralelo recorte del gasto. Nadie sabe bien qué hacer con la patata caliente del déficit, o la disposición de un país a seguir gastando muy por encima de lo que ingresa. Ningún político se atreve a coger ese toro por los cuernos. Nadie parece haberse enterado de que la deuda pública creció en 2018 en 29.563 millones (hasta un total de 1.173.988 millones, o el 97,2% del PIB), y nadie sabe bien qué hacer con el aceite hirviendo de las pensiones (9.563,12 millones pagados en febrero, con un aumento interanual del 7,15%, lo nunca visto en 10 años), pero Pablo Casado acaba de prometer subirlas un 15% [a quienes tuvieran más de 3 hijos a su cargo cuando estaban en activo]. Mucho más grave lo del PSOE y Podemos, que, con la Seguridad Social en quiebra, consideran “indispensable ligar las pensiones al IPC”. Nadie, en fin, sabe bien qué hacer con casi nada, de modo que lo mejor es ignorar el problema, no hablar de él y no disgustar al votante con malas noticias que le distraigan de la pelea barriobajera que diariamente inunda los medios.

Y si nadie se ocupa de los retos inmediatos, mucho menos de los del medio y largo plazo, de esos temas en los que ya está enfrascado el mundo desarrollado, los países más ricos del planeta, la robotización, el empleo del futuro, en qué van a trabajar las nuevas generaciones de españoles, cuál va a ser nuestro modelo de crecimiento, cómo vamos a mantener y mejorar nuestro Estado del Bienestar, qué hacemos con la Educación, y qué con la libertad individual en un mundo asediado por los ideologías totalitarias de la tribu (léase nacionalismos), por no hablar de las de género y de lo políticamente correcto… El Círculo de Empresarios (¡alguien pensando en la sociedad civil!) acaba de producir un interesante documento (“Reformas económicas para una nueva Legislatura”), donde claramente se advierte la mano de su responsable de Economía y UE, el citado Juan María Nin, compendio teórico de lo que el mundo de la empresa reclama de nuestra clase política. Por encima del detallado inventario de retos económicos a proa, me ha interesado en particular el apartado dedicado a la política institucional, cuya primera recomendación asegura que “Es urgente eliminar la incertidumbre política y formar un Gobierno estable para fortalecer el Estado de Derecho y garantizar la unidad de España”. De eso va exactamente el envite del próximo 28 de abril.

En el mismo apartado, el Círculo reclama:
Asegurar la relación indisoluble existente entre libertad individual, propiedad privada, libre mercado y democracia, que permita a los ciudadanos desplegar todas sus capacidades creativas y generar un mayor nivel de libertad individual y bienestar social.
Garantizar la seguridad jurídica, asegurando la estabilidad de las normas para evitar cambios sorpresivos que dificulten la planificación de la actividad empresarial. Adicionalmente, evitar la legislación vía Decreto Ley fuera de los casos previstos para su utilización.
Aumentar la transparencia, la rendición de cuentas y la evaluación de políticas, tanto de la Administración Central como de las CCAA y Entidades Locales, asumiendo las recomendaciones de las instituciones independientes como el Banco de España, la AIReF o la CNMC.
Desarrollar un plan integral y estratégico contra la corrupción en el que, entre otras medidas, se establezcan nuevos códigos éticos en la función pública, se reduzcan las inmunidades y los aforamientos, y se actualice la Ley de Contratos del Sector Público.
Profundizar en la modernización tecnológica de la Justicia, asegurando una adecuada formación en este ámbito de jueces, fiscales y resto del personal al servicio de la Administración de Justicia.

Crecer para crear riqueza y empleo
Apuntalar la libertad individual, promover el emprendimiento y lograr que el Estado intervenga (legisle) lo menos posible. El propio Nin nos da la receta en su libro: “Dejen competir, dejen ahorrar y dejen crear riqueza. Estos deberían ser los principios para cualquier Gobierno que quiera promover y fomentar la vía de los ingresos, base de la subsiguiente política de gasto, sea esta acertada o no”. John de Zulueta, presidente del Círculo, resume las tareas que el nuevo Ejecutivo debería atender como prioritarias: “Formar un gobierno estable sin partidos antisistema que quieren destruir el Estado español, abordar reformas que favorezcan el crecimiento de la economía y el empleo, y reducir la deuda pública”.

Estos son los grandes temas que estos días deberían tener ocupados a los aspirantes a la presidencia del Gobierno, asuntos que rebasan con mucho la simple dimensión económica para enmarcarse en la categoría de modelo de sociedad asentado en los pilares de libertad, prosperidad e igualdad ante la ley. Nuestros políticos, en cambio, siguen enzarzados en una absurda pelea de gallos, en la insignificancia de sus rencillas personales, y en la enfermiza obsesión por alcanzar el Poder sin saber qué hacer con él y en él, más allá del disfrute personal de sus pompas y vanidades. Pongamos que hablo del Falcon. Esa es la razón por la que nos interesa tan poco lo que dicen los candidatos en campaña, a pesar de que nos estamos jugando el futuro a una carta.

Desenmascarar a Sánchez
EDITORIAL ABC  21 Abril 2019

Los estrategas electorales de Pedro Sánchez han tenido que reinventar su campaña electoral para encajar en él, nada más y nada menos, que dos debates televisados consecutivos y sin Vox por medio. Los socialistas van a ver a su candidato pasar de un extremo a otro: de una campaña plana, suave, de candidato beatífico, a una sobrexposición en vivo y en directo, sin la muleta de Vox con la que Sánchez pretendía ser un mero espectador de la pelea entre «las derechas». El problema de Sánchez es que va a ser expuesto públicamente con su realidad política, la misma que ha pretendido ocultar en campaña con discursos de centrista moderado, que ni él mismo se los cree. Le será difícil mantenerse en el centrismo y la moderación si tiene que explicar cómo es que le resulta admisible volver a ser presidente del Gobierno con los votos de un terrorista convicto como Otegui o de dos presuntos golpistas en prisión, como Junqueras y Jordi Sánchez, acusados por delito de rebelión. También le resultará complicado desgranar un programa de supuesta política social que, teniendo los mismos fundamentos demagógicos que los de Rodríguez Zapatero, no condene a España a la misma crisis que este llevó a extremos de quiebra nacional. Su delicada sensibilidad con los insultos que recibe -y por los que se felicita de que los debates no sean en horario infantil- será puesta a prueba si alguien le recuerda que es el candidato a La Moncloa de los que insultaron a Inés Arrimadas en Vic y acosaron y amenazaron a Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona o a Maite Pagazaurtundúa en Rentería.

La pregunta que importa para el futuro de España solo es si Sánchez va a seguir siendo el hombre de confianza del separatismo y la izquierda ultramontana en La Moncloa, su quinta columna en las instituciones del Estado para socavar con apariencias inocentes y hechos tóxicos la estabilidad constitucional y la unidad de España. Con Sánchez el «no es no» no significa no, sino «quizá», y esto es lo que han entendido bien los nacionalistas catalanes, porque Sánchez es el candidato que cuestiona la Constitución como solución al separatismo -su ministra Batet ha sido tan sincera como lo fue su compañero Iceta con la autodeterminación aplazada a diez años-, el que habla de conflicto en Cataluña y no de golpe, el que reconduce el asalto separatista a una solución -aún no precisada- que sólo deben votar los catalanes, no todos los españoles. Y, sobre todo, el que debe aclarar si, de ganar en el próximo domingo, va a indultar a los golpistas si estos resultan condenados. Eso es lo que los españoles esperan escuchar en los debates televisivos, la yema de unas citas de las que el candidato socialista trató de escapar y eso que los golpistas aún no habían confirmado desde su prisión preventiva que Sánchez era su candidato a La Moncloa.

Alerta antifascista
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo  21 Abril 2019

En algunas librerías esconden mi libro sobre Santiago Abascal debajo del mostrador, como en los tiempos de Franco

En 1962 se estrenó en Italia la película All'armi, siam fascisti, cuyo título evocaba el de una de las canciones enaltecedoras del movimiento fundado por Mussolini. Era un documental compuesto con material de archivo. Unos meses más tarde el futuro escritor Corrado Augias lo introdujo de matute en España oculto en la carrocería de un Volkswagen modelo escarabajo. El film ilustraba el nacimiento y desarrollo del fascismo en su país de origen. Hubo un solo pase, en Madrid, organizado de tapadillo en un chalé de Diego de León. Estuvimos allí alrededor de treinta personas reclutadas en las filas del incipiente antifranquismo universitario.

De resultas de aquella soirée unos cuantos fuimos a dar con nuestros huesos en la cárcel. Si traigo a colación tan curioso lance no es para oficiar de abuelo batallitas, sino porque se me vino a las mientes cuando Pablo Iglesias lanzó su histérico alerta antifascista la noche del resultado de las elecciones andaluzas. Era un búmeran. Nos estaba poniendo en guardia contra sus propias huestes, que al día siguiente rodearían en Sevilla el Hospital de las Cinco Llagas para intimidar a los diputados elegidos por el pueblo, y contra todos los escraches, agresiones, improperios y amenazas esgrimidas por quienes carecen de argumentos para rebatir los de los representantes y simpatizantes de los tres partidos de la derecha.

Mussolini murió en 1945. Fascistas, a estas alturas de la historia universal y de la evolución del significado de las palabras, sólo lo son quienes recurren a la violencia física, verbal o institucional para imponer sus ideas. Pedro Sánchez, verbigracia, en el caso de la última. Permítanme que aporte un ejemplo personal, anecdótico, sin duda, pero significativo: en algunas librerías esconden mi libro sobre Abascal debajo del mostrador, como en los tiempos de Franco, o lo venden sólo por encargo. Una lectora de Bilbao me dice que para salir a la calle con él sin que la insulten tiene que forrarlo. Más fascismo.

Díganme de qué presumen los antifascistas y así sabremos quienes son los fascistas. No sé de un solo episodio de violencia, aunque alguno, mínimo, habrá, cuyos responsables no sean independentistas o ultras de izquierda. Perdón por el pleonasmo: en España no hay ultras de derecha. Ténganlo en cuenta las gentes de bien el próximo domingo y distingan, por favor, cuando estén ante la urna, entre la fuerza de las razones y las sinrazones de la fuerza.

Elecciones Generales 2019
Llenazo de Abascal en Albacete: “VOX no llama a la izquierda o a la derecha, sino a España entera”
OKDIARIO  21 Abril 2019  21 Abril 2019

Santiago Abascal, líder de VOX, vuelve a llenar su acto electoral, en esta ocasión en Albacete. El dirigente ha asegurado ante más de 1.000 simpatizantes que su partidos "no llama a la izquierda o a la derecha, sino a España entera". Además, en la misma intervención ha defendido la supresión de las autonomías: "Con un Parlamente basta".

Santiago Abascal, líder de VOX, ha seguido este sábado con sus compromisos electorales en Albacete y ha defendido uno de los puntos de su programa electoral como es la supresión de las autonomías. El dirigente, que ha llegado a un auditorio lleno hasta la bandera de más de 1.000 personas, ha defendido la recentralización de las competencias del Estado y ha declarado la guerra a los 17 parlamentos autonómicos. “Si basta con un Parlamento, no se necesitan 17”, ha señalado.

Cree, además, que el sistema autonómico actual “es el Estado del bienestar de los partidos políticos” tradicionales. “Va en contra de la pluralidad y de la igualdad, sólo entrega prebendas y concesiones”, ha criticado. Por ello, ha pedido el voto para su partido frente a los que “llaman a concentrar el voto en el centro, en la derecha o en la izquierda”. Aquí, ha presumido de discurso político transversal, ya que Vox “no llama ni a la izquierda ni a la derecha, sino a España entera”.

Abascal: “VOX no llama ni a la izquierda ni a la derecha, sino a España entera”.

En este punto, ha sugerido en referencia a PP y Cs que “quizá” tengan que alinearse con Vox y “ponerse al servicio de la unidad nacional”. La sala Albacete del Palacio de Congresos, con capacidad para 1.200 personas, se ha quedado pequeña para el acto público de Abascal, y ya media hora antes del arranque del acto ha tenido que cerrar puertas dejando a centenares de personas fuera.

Abascal ha iniciado su discurso relatando al auditorio que antes de entrar en la sala, se ha dirigido, como es habitual, a las personas que se han quedado fuera de la sala “con el mismo megáfono con el que hace 4 años hice el ridículo en Sevilla”.

Abascal: “Y poco a poco, para sorpresa de muchos, Vox empezó a alzar una bandera”

En aquella ocasión, ha rememorado, se dirigió a 20 personas “y diez de ellas eran figurantes”, pero aún así no desistió de seguir adelante con su proyecto político. “Y poco a poco, para sorpresa de muchos, Vox empezó a alzar una bandera”, ha celebrado, al tiempo que ha otorgado mérito a los simpatizantes del partido, que “teniendo fe en España” han conseguido enaltecer su discurso y colarse en la agenda.

El objetivo de Vox, ha dicho, es servir de “instrumento” para la defensa de la unidad nacional. En este punto, ha pedido a su electorado que esté vigilante, y que tras el “gran resultado” que estima que cosechará el partido el 28 de abril, no deje a la formación “convertirse en un partido más”.

Abascal ha defendido sus políticas para conseguir una “inmigración ordenada” y ha propuesto modificar la normativa para poder echar a un okupa “de una patada” cuando entre a habitar una vivienda que no es suya. También ha centrado parte de su discurso en criticar la ausencia de Vox de los debates electorales, donde su partido “tenía mucho que decir”.

“Todo el mundo sabe que va a pasar algo muy gordo. Están muy nerviosos y se han lanzado a una manipulación de las encuestas. ¡Cuántas casas demoscópicas van a cerrar el 28 de abril!”, ha aseverado. Abascal ha vuelto a atacar a la prensa, que está “estigmatizando” al electorado de Vox; y ha lamentado la “distorsión y manipulación” que a su juicio hacen PP y Cs del discurso de su partido.

Tras acusar al resto de partidos de tener “pocos escrúpulos”, ha avisado de que en estos días habrá “una campaña de cacería” contra Vox en la presentación de candidaturas municipales. “Buscarán en los currículums y los publicarán en los medios”, ha afirmado. Además, ha atacado a Podemos y a Pablo Iglesias, “el marqués de Galapagar”, que al ver el resultado electoral en Andalucía “ha llamado a la alerta antifascista”.

Con todo, ha celebrado que España “ya sabe la utilidad de Vox”, asegurando que un voto a su partido “sirve para forzar la detención de Torra, para defender a las clases medias, para derogar la Ley de Memoria Histórica y las leyes de género, para controlar la inmigración y para echar de nuestra casa a los que entran dando una patada”. Sirve también un sufragio para Vox, según Abascal, para “espantar a los separatistas y proetarras” que auparon a Pedro Sánchez a La Moncloa.

Vuelve la canción de las vacas gordas y las vacas flacas
José María Gay de Liébana okdiario  21 Abril 2019

Habla el Fondo Monetario Internacional. Como el recorte de crecimiento ya estaba descontado, pocas sorpresas sobre su reciente pronunciamiento. En efecto, se recortan las previsiones económicas. Será una décima menos o dos décimas, ¡qué importa! La esencia es que la economía enfila una senda más apagada. Confirma así el Fondo lo anticipado por el Banco Mundial semanas atrás: los cielos se oscurecen. Lo malo es que si hace dos años el 75% de las economías repuntaba, ahora el 70% de las economías se gripa.

De aquel crecimiento sincronizado, cuando prácticamente todas las economías, tanto las avanzadas como las emergentes y en vías de desarrollo, iban a más, pasamos a la desincronización. En román paladino: que los años de vacas gordas, que tampoco han sido muy gordas porque hemos estado recuperándonos del síncope de 2008, tocan a su fin y por ahí asoman vacas flacas. ¡Menos leche para todos! La desaceleración se conjuga con la cantinela de estos meses: tensiones comerciales, Brexit desordenado u ordenado, eurozona sin fuelle, economías emergentes con aires tormentosos, dudas chinas, acumulación peligrosa de deuda y un largo etcétera de explicaciones que ensombrecen el panorama.

Y España, ¿qué? Lo del paro en torno al 14% va en serio. Problema crónico. Falla nuestro modelo económico y lo remata la falta de formación y preparación. De hecho, un porcentaje muy elevado de desempleados no está cualificado. Y la necesidad de un colchón fiscal, es decir, de disciplina presupuestaria, o séase, erradicar la infección del déficit y tomarse en serio la disminución de la deuda, constituye otro toque de atención más. Más difícil todavía para una España con su sector público excesivamente endeudado y con sus cuentas descuadradas que no dispone de maniobrabilidad para poder aplicar políticas fiscales “ad hoc” en momentos complicados. Sin embargo, uno tiene la impresión de que acá pasamos olímpicamente de las advertencias del Fondo Monetario Internacional… Y el Fondo anda preocupado por la desaceleración económica. Los más osados afirman que de recesión, nada de nada. Empero, el Fondo le da vueltas al asunto. Al menos esa es la preocupación que se infiere tras la asamblea semestral del Fondo y el Banco Mundial en Washington.

Ese weekend previo a la Semana Santa en la capital norteamericana, ahí estaban los grandes protagonistas de la economía y las finanzas mundiales. Han sido 10 años procurando la estabilización macroeconómica a través de políticas fiscales en busca de respuesta a los shocks de la crisis financiera internacional. Sin embargo, no es que todo haya sido en balde pero sí que han faltado reformas en pro de un crecimiento inclusivo que a largo plazo beneficie a todos. ¡Cuidado ahí!, porque los cambios demográficos, con el envejecimiento de la población, amenazan. ¡Ojo ahí, qué el avance de la tecnología resulta imparable! ¡Atentos ahí, qué se necesita la integración mundial, que está contra las cuerdas!

El ambiente de desaceleración flotaba en Washington. El armamento fiscal y monetario está en trance de agotarse. ¿Qué más se puede hacer con unos tipos de interés por los suelos, regando los bancos centrales con dinero a espuertas y encima Donald Trump apretando a la Reserva Federal para bajarlos? Actualmente, las condiciones financieras son volátiles y algunas economías están sin “comida gratis”, es decir, con su deuda pública en límites insostenibles – va por los mismos Estados Unidos, por Brasil, Italia, España… – y con el gasto público sobrepasando sus límites – va por Estados Unidos, España… -. Riesgos para España en una atmósfera de desaceleración justo cuando la campaña electoral entra en territorio económico. ¡Nadie nos salvará…!

Por eso, hay qué anticiparse al futuro. Eran los pletóricos años 2000, cuando la exuberancia imperaba, los euros circulaban con alegría y los “Bin Laden” – los billetes de 500 euros – no se escondían. Mes de agosto en mi reposo menorquín. Una gran empresa francesa, del sector de la alimentación, anunciaba la obtención del mayor beneficio de su historia: miles de millones de euros. ¡La cosa marchaba!

De repente, al día siguiente, la misma compañía daba a conocer un ajuste de empleo que afectó a miles de trabajadores. Indignación política y clamor en las calles parisinas. Los directivos reaccionaron con prontitud: ante la hecatombe que viene, hay que anticiparse. Y puntualizaron: hoy podemos indemnizar y adecuar nuestra estructura para hacer frente a la tormenta que está a punto de llegar; mañana, ya no podremos. ¡Y estalló el maldito año 2008!

En España, el cambio de paisaje económico y del ciclo se otea y bastantes empresas, ante lo que está por venir, optan por poner en marcha ERE´S – expedientes de regulación de empleo -. Entre la ralentización económica, la reconversión empresarial y la transformación digital, el empleo se ajustará. Se palpa el cambio de ciclo… Y suena, a lo lejos o en la cercanía, la melodía de las vacas… Gordas y flacas. Unas que vienen, otras que se van. ¡En busca de pastos…!

El Gobierno del 28-A tendrá que colocar 800.000 millones de deuda pública en los mercados
CARLOS SEGOVIA El Mundo  21 Abril 2019

En la semana en la que Pedro Sánchez ha aflorado lo peor de sí mismo -retorcer instituciones del Estado incluida RTVEcon tal de ganar- la deuda pública de España ha marcado un nuevo récord. Llega ya a 1,18 billones tras crecer en el último mes a un ritmo de 15 millones por hora, según los escalofriantes datos del Banco de España. .

Cabalga así hacia los 1,2 billones de euros, 150.000 millones más que en 2014 cuando se inició la salida de la crisis. La deuda baja con respecto al Producto Interior Bruto por el crecimiento de estos años, pero en cifras absolutas no deja de crecer. Sigue cerca además del 100% del PIB lo que obliga emitir y refinanciar cada año cerca de 200.000 millones, porque no hay margen para devolver el dinero.

Este lastre va a continuar en los próximos años por encima del 90%, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Por eso, el Gobierno que salga de las urnas deberá generar la confianza suficiente como para vender a los inversores a bajo interés títulos del Tesoro por valor de 800.000 millones a lo largo de la próxima legislatura, si dura los cuatro años previstos. Y eso sin contar la deuda privada de bancos y empresas que necesitan que España inspire confianza para colocarla.

El Banco Central Europeo ha comprado hasta ahora el 25% de la deuda del Estado y, aunque acepta refinanciarlo -con tipos futuros al alza-, rechaza adquirir más. El apoyo del BCE ha permitido a España extender la duración media de su deuda hasta los 7 años con un coste medio del 2,37%, pero la montaña es tal que obligará a destinar ¡30.000 millones! cada año a medio plazo sólo a pagar intereses a, entre otros, bancos estadounidenses, fondos chinos, aseguradoras europeas o inversores japoneses. Estos inversores no están forzando una subida de la prima de riesgo, porque apuestan que ningún Gobierno se atreverá a cambiar a peor la política económica tras el 28-A se diga lo que se diga en los mítines.

Ya recordó con razón el presidente del BCE, Mario Draghi, el pasado 29 de enero en el Parlamento Europeo que «un país con la deuda demasiado elevada pierde soberanía».

El mayor inversor en bonos soberanos del mundo, el fondo Pimco ha presentado un informe en Wall Street en el que admite el riesgo de invertir en países como España para una próxima crisis tras los errores del pasado: «La crisis económica mundial llevó a varios pequeños países europeos al borde de la suspensión de pagos y a muchos otros a la recesión y al debilitamiento de sus sectores financieros. Por ejemplo, los Gobiernos de Grecia, España, Portugal e Irlanda han registrado amplios déficits públicos con consecuencias aún desconocidas». El presidente del Instituto de Empresa Familiar y de Gestamp, Francisco J. Riberas, repite una y otra vez que «España se encuentra hoy en peor estado que el que tenía en 2008 para afrontar una futura recesión». Y tanto. Adeuda actualmente 750.000 millones más que en 2008, en que el lastre no llegaba al 40% del PIB.

El portavoz económico socialista, Pedro Saura, subraya que el Gobierno no ha causado el temor en los mercados que se decía y que, al contrario, logró atraer a Podemos a unos Presupuestos que respetaban las reglas del euro. Pero la pregunta es cuánto estaría creciendo la economía sin anuncios como el del diésel, con duro impacto en un sector clave.

Sánchez sabe que, si gana, debe intentar girar al centro para no complicar la ya difícil desaceleración. Su renuncia a cambiar el artículo 135 de la Constitución y su tibieza con la reforma laboral son señales de que ve riesgo en el crecimiento actual, espoleado por dos factores nada duraderos como el gasto público y la caída del ahorro. Entre las primeras tareas del nuevo Gobierno figura además evitar un fraude de ley y un hazmerreír con la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria de 2012. Ésta establece que España -no se rían- bajará la deuda pública al 60% en 2020. El programa de estabilidad que ultiman Nadia Calviño y María Jesús Montero para su obligada remisión a Bruselas prevé saltarse el límite legal de deuda en más de 300.000 millones y es tan utópico pasar el listón, que la solución es bajarlo con una reforma legal y ganar tiempo sin afrontar el tema de fondo.

Mientras, en esta campaña del siglo XXI, ningún gran partido ha publicado memorias económicas de sus programas. Ni siquiera Podemos -el que más lo necesita- da todos los datos de cómo financiar sus promesas y garantizar la sostenibilidad de la deuda y las pensiones. ¿Y en los debates televisados? Va a ser que no.

Carta de un jubilado a Sánchez
«Me pide mi voto pero no se lo voy a dar porque usted es el paradigma de la mentira, de la falsedad y de la hipocresía»
Manuel del Rosal Cartas al director ABC 21 Abril 2019

Señor Sánchez, abro mi buzón y me encuentro con su carta electoral pidiéndome el voto para usted y su partido. La carta no es una carta, es el panfleto de un político demagogo. Afortunadamente yo soy viejo, pero no tonto. Yo no quiero una España rota, fraccionada, invertebrada. Entiendo que muchos españoles se dejen arrastrar y se sientan confortados con sus mentiras de agitprop de manual.

Señor Sánchez, llevo toda una vida ayudando a mejorar España. Usted no ama a España, yo sí la amo; usted no dudaría en entregarla a quien fuera con tal de dormir todas las noches en ese colchón que cambió en La Moncloa. Yo he trabajado para entregar una España mejor a mis hijos y nietos. Dice usted que le vote para ganar derechos, prosperidad y futuro. Llevamos muchos años de democracia y yo no he perdido mis derechos, porque los derechos no me los da usted, me los da la Constitución; como tampoco me da usted la pensión, porque la pensión me la he ganado yo con 45 años trabajando con mi sudor y mis manos. Sin embargo, y fíjese si usted es falso, que esa pensión que yo me he ganado con 45 años de trabajo y 41 cotizados, usted la va a recibir vitalicia y con un valor que multiplica a la mía por cinco, y todo sin haber dado un palo al agua, porque lo más que usted ha trabajado y sudado ha sido cuando jugaba al baloncesto en el Ramiro de Maeztu.

Me pide mi voto. No se lo voy a dar, señor Sánchez, no tanto por las siglas de su partido, sino porque usted es el paradigma de la mentira, de la falsedad, de la hipocresía, del narcisismo, de la ambición bárbara; usted es de los de «el fin justifica los medios», usted no es de fiar; usted pertenece a la especie más dañina de los especímenes de la naturaleza humana, usted pertenece a los demagogos ambiciosos que no reparan en medios para conseguir sus inconfesable fines.

Termino haciéndole dos preguntas: Si usted se ve obligado a gobernar con el apoyo de los independentistas, ¿lo hará? Si lo hace, ¿los indultará? No hace falta que me conteste ahora, hágalo después de uno de esos «viernes sociales», momento en que comunica lo acordado por su gobierno para hipotecar España en los próximos cuatro años.

Manuel del Rosal. Madrid.

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La inmensa superioridad intelectual y moral de la derecha
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 21 Abril 2019

Lo que han hecho Cayetana Álvarez de Torledo e Inés Arrimadas por la derecha o el centro derecha en el agotador debate a muchos de RTVE sería impagable si los partidos "a la derecha de la izquierda" tuvieran por costumbre pagar sus deudas, por ejemplo a su electorado, o si, al menos, fueran mínimamente conscientes de lo que está en juego en España, que es bastante más que las Elecciones del domingo que viene. Nos adentramos en unos años convulsos en los que lo más importante va a a ser la convicción moral del derecho a la victoria, que es mucho más serio que un triunfo electoral con el que luego la Derecha no ha sabido nunca bien qué hacer. Ni C´s tras su triunfo en Cataluña ni el PP desde que empezó a irse Aznar, allá por el año 1999, cuando publiqué en La Ilustración Liberal "Viaje al centro de la nada". Y a la nada rajoyana fuimos, y ahí, en esas arenas movedizas, nos estamos hundiendo.

Una campaña de perdedores
El PP ha interiorizado y luego exteriorizado en esta campaña de forma suicida que la Derecha iba a perder. Por culpa de Vox, pero a perder. Y Ciudadanos, exactamente lo mismo, pero aún peor, con Valls y otros adjuntos desmintiendo con su discurso la razón inapelable de los hechos en Andalucía, que son el mejor argumento para no votar a la Izquierda. La "Alerta antifascista" del empleado más antiguo del régimen genocida venezolano podría haberse trocado en la exhibición de cómo los quirófanos ya operan por las tardes y los fines de semana, desde que la derecha plural, que eso son PP, C´s y Vox, o las fuerzas nacionales, que eso son también, llegaron al Poder. Pero la rutina electorera ha podido con la evidencia de la excepcionalidad. Y las campañas de Casado y Rivera han competido en previsible bobaliconería No sé qué es peor si el "¡Vamos!" (¿Adónde?) o el "Valor seguro", que Invita a poner encima dos fotos: la de Rajoy y, al lado, la de Maroto, el perrito del cristal trasero que lleva Casado en su 600, junto al torerito de plástico Illana para ponerlo sobre el televisor.

Pero hasta en eso estaba demostrando la Izquierda que puede ser peor que la Derecha (¡"Haz que pase"!) cuando llegó la constatación apabullante de que en España hay una criminal máquina de Poder, que es la Izquierda, y un discurso político, que es el de la derecha o las derechas o el centro derecha o los centros o como les dé su acomplejada gana llamarse, para evitar el crimen de lesa patria que se apresta a cometer la Izquierda. Nadie que haya visto siquiera media hora de ese follón en línea con el fatuo presentador al bies puede abrigar la menor duda de que la superioridad intelectual y moral de la derecha sobre la Izquierda es inmensa. Cayetana e Inés no difirieron mucho -en realidad, no difirieron en casi nada, e hicieron bien- en sus argumentos, pero la forma de exponerlos, distinta pero contundente fue tan arrasadora que sólo los televidentes lerdos muy lerdos podrían discutir quién ganó el debate. Cometieron un error: que fue dejar escapar sin una crítica a Irene Montero, que sentó plaza de necedad y salió indemne, como si no hubiera dicho nada. A cambio, Marisú no salió. Se la llevaron las mulillas entre los silbidos del respetable. Digo que se equivocaron porque si los escaños que pierde el PSOE se los lleva Podemos, no hemos ganado nada.

Las leyes de Izquierdas que tragan las Derechas
No es que yo dude de que los argumentos de la Derecha suelen ser siempre mejores que los de la Izquierda, pero en España los que no votan, de hecho odian, a la odiosa Izquierda de Falconetti y el marqués de Galapagar necesitan ver que los suyos son infinitamente mejores que los otros. Y ello porque toda la política del PP y Ciudadanos -véase la Viogen, la Memoria Histórica y el asalto a la tumba de Franco- ha sido de acomplejinamiento ante la Izquierda en todo, salvo en la Economía, y no siempre. Esa es la raíz de sus derrotas incluso cuando gana elecciones: que no cree que sus valores lo son y los de la Izquierda, no, que son la negación de cualquier valor moral. Y si no se sale al campo convencido de que se puede ganar, salvo por incomparecencia o fallo del adversario, lo normal es perder por goleada. Ideológicamente, no hay más que ver la situación terrorífica de los medios de comunicación audiovisuales, en manos de la extrema izquierda: porque el PP ha querido y Ciudadanos no lo ha discutido, porque en materia mediática son igual o peor que el PP.

Pero todo parte de la asunción de una inferioridad moral e intelectual. Si te crees inferior no quieres que eso se vea en los telediarios. Si te crees superior, sí. Iglesias, cuando iba a asaltar los cielos y no a vallar su finca, dijo que prefería un telediario a un ministerio. Y tenía razón. ¿Cuándo ha defendido el PP un telediario, es decir, un equipo que lo hace y presenta, con la libertad normal en la Derecha, que es o debe ser superior a la de la Izquierda, siquiera por tener más argumentos? Nunca. ¿Y el PSOE? Siempre. Cuarenta años así nos han traído a la situación actual: que los partidos de Cayetana e Inés estén esperando el fallo televisivo de Falconetti y atacando a Vox porque les quita votos, que les da igual, y escaños, que sí les da. ¡Pues ganádselos! ¡Ah, esa ideología de registrador de la propiedad! ¡Si ni siquiera es vuestra!

No me extenderé en los méritos de las dos candidatas por Barcelona en ese debate, que casi fue un concurso de dardos, con Marisú de acribillado blanco turbio. Pero había que verlo y preguntarse ¿Y cree la Derecha que es peor que la Izquierda? Pues sí, hasta ahora, sí. Lo que ha cambiado es la liquidación de España, y ahí es cuando ha saltado la Nación como un resorte. Y ahí estaba, dándole más que a una estera a los que quieren destruir la legalidad.... porque antes les dejaron destruir la legitimidad. ¿Cómo se llegó, si no, al Prusés?

Vox es una ayuda, no un obstáculo
Eso ha cambiado, y como eso, debería cambiar todo. Empezando por apreciar lo que, sin Vox, no estaría en discusión. Las leyes sexistas, historicistas o guerracivilistas de la Izquierda siguen siendo asumidas oficialmente por el PP y C´s. No por sus votantes. Y en ellas no creen ni Casado ni Rivera. También deberían empezar a creer que, como en Andalucía, con Vox sí se puede sumar. Basta con que quede por delante de Podemos en las provincias de pocos escaños. Y, en todo caso, el domingo que viene habrá una batalla. Importante, pero no decisiva. La guerra, que es la de la independencia nacional frente al separatismo aceitoso e icetoso, durará unos cuantos años. Y si la derecha, las derechas o los centros se convencen de que deben ganar, ganarán. Los españoles no nos vamos a rendir, sea cual sea el resultado. A ver si los políticos están a la altura. En la tele y en la calle. Y, sobre todo, en su interior. Ahí es donde siempre ha fallado la Derecha. Ahí es donde debe empezar a resurgir.

Abascal ataca al Estado de las autonomías: "Sólo premia a traidores. No se necesitan 17 parlamentos"
Redacción | Agencias ESP 21 Abril 2019

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha protagonizado en la tarde de este sábado un acto público de campaña electoral en la capital albaceteña, donde ha congregado a más de mil personas ante las que ha defendido la recentralización de competencias y ha atacado al Estado de las autonomías, asegurando que sólo está sirviendo para "premiar a desleales y traidores".

El líder político ha sugerido aquí que "si basta con un Parlamento, no se necesitan 17" en el resto de comunidades autónomas, al tiempo que ha considerado que el Estado de las autonomías "es el Estado del bienestar de los partidos políticos" tradicionales. "Va en contra de la pluralidad y de la igualdad, sólo entrega prebendas y concesiones", ha criticado.

Ha pedido el voto para su partido frente a los que "llaman a concentrar el voto en el centro, en la derecha o en la izquierda". Aquí, ha presumido de discurso político transversal, ya que Vox "no llama ni a la izquierda ni a la derecha, sino a España entera".

En este punto, ha sugerido en referencia a PP y Cs que "quizá" tengan que alinearse con Vox y "ponerse al servicio de la unidad nacional".

El megáfono del ridículo y los 10 figurantes
La sala Albacete del Palacio de Congresos, con capacidad para 1.200 personas, se ha quedado pequeña para el acto público de Abascal, y ya media hora antes del arranque del acto ha tenido que cerrar puertas dejando a centenares de personas fuera.

Abascal ha iniciado su discurso relatando al auditorio que antes de entrar en la sala, se ha dirigido, como es habitual, a las personas que se han quedado fuera de la sala "con el mismo megáfono con el que hace 4 años hice el ridículo en Sevilla".

En aquella ocasión, ha rememorado, se dirigió a 20 personas "y diez de ellas eran figurantes", pero aún así no desistió de seguir adelante con su proyecto político.

"Y poco a poco, para sorpresa de muchos, Vox empezó a alzar una bandera", ha celebrado, al tiempo que ha otorgado mérito a los simpatizantes del partido, que "teniendo fe en España" han conseguido enaltecer su discurso y colarse en la agenda.

El objetivo de Vox, ha dicho, es servir de "instrumento" para la defensa de la unidad nacional. En este punto, ha pedido a su electorado que esté vigilante, y que tras el "gran resultado" que estima que cosechará el partido el 28 de abril, no deje a la formación "convertirse en un partido más".

Echar a un okupa "de una patada"
Santiago Abascal ha defendido sus políticas para conseguir una "inmigración ordenada" y ha propuesto modificar la normativa para poder echar a un okupa "de una patada" cuando entre a habitar una vivienda que no es suya.

También ha centrado parte de su discurso en criticar la ausencia de Vox de los debates electorales, donde su partido "tenía mucho que decir".

"Todo el mundo sabe que va a pasar algo muy gordo. Están muy nerviosos y se han lanzado a una manipulación de las encuestas. ¡Cuántas casas demoscópicas van a cerrar el 28 de abril!", ha aseverado.

Abascal ha vuelto a atacar a la prensa, que está "estigmatizando" al electorado de Vox; y ha lamentado la "distorsión y manipulación" que a su juicio hacen PP y Cs del discurso de su partido.

Tras acusar al resto de partidos de tener "pocos escrúpulos", ha avisado de que en estos días habrá "una campaña de cacería" contra Vox en la presentación de candidaturas municipales. "Buscarán en los currículums y los publicarán en los medios", ha afirmado.

Además, ha atacado a Podemos y a Pablo Iglesias, "el marqués de Galapagar", que al ver el resultado electoral en Andalucía "ha llamado a la alerta antifascista".

Con todo, ha celebrado que España "ya sabe la utilidad de Vox", asegurando que un voto a su partido "sirve para forzar la detención de Torra, para defender a las clases medias, para derogar la Ley de Memoria Histórica y las leyes de género, para controlar la inmigración y para echar de nuestra casa a los que entran dando una patada".

Sirve también un sufragio para Vox, según Abascal, para "espantar a los separatistas y proetarras" que auparon a Pedro Sánchez a La Moncloa.

El encargado del programa económico de Vox y vicepresidente del partido, Víctor González Coello, también ha intervenido en el acto arrancando con referencias a la Semana Santa, defendiendo la tradición frente a los que "quieren prohibirlo y prefieren celebrar el Ramadán".

También se ha dirigido al candidato por esta provincia, Rafael Sánchez Lomana, a quien ha agradecido el paso adelante. "Él trabajaba para un canal que cerraremos si gobernamos: La Sexta", ha dicho.

Centrándose en el programa económico, ha defendido que es "el mejor que ha habido en España en 40 años", y está basado en "la familia como principio".

"Por eso queremos que las rentas se queden en las familias y no en el Estado. Traemos la mayor rebaja de impuestos, somos los únicos que damos una solución a las pensiones sin subirlos, y esa solución es cerrar los chiringuitos", ha aseverado.

Recortar gastos superfluos es otra de las recetas propuestas por Coello, asegurando que "sobran" entidades como TV3. Al tiempo, ha recordado que sólo su partido ha presentado memoria económica a estas alturas de campaña.

"Lo hacemos por España. Todo por España. España, España, ¡España!", ha entonado subiendo decibelios antes de cerrar su discurso.

¡Qué remedio! Se consuma el fiasco.
Vicente A. C. M. Vicente A. C. M. Periodista Digital  21 Abril 2019

PEDRO SÁNCHEZ RECTIFICA Y ACCEDE A DEBATIR EL 23 EN ANTENA 3. ROSA MARÍA MATEO OBEDECE Y CAMBIA LA FECHA AL LUNES 22.

Dice Pablo Casado que "Pedro Sánchez solamente acierta cuando rectifica". Pero no es verdad, incluso cuando rectifica sigue cometiendo errores de bulto. En este caso, es que no lo he ha quedado otra opción ante el desplante de sus oponentes, que se plantaron en una confluencia de criterio ante la rastrera y burda manipulación de Pedro Sánchez de RTVE, plegada a sus intereses a través de una más que sectaria Rosa María Mateo, cuya dimisión o cese no solo es exigible sino inevitable si tuviese algo de ética profesional por el papelón que ha hecho, o más bien que lleva haciendo desde que fue nombrada máxima responsable del ente público cada día más desprestigiado. Lo sintomático es que Pedro Sánchez intentase desvincularse de su decisión inicial culpando a su equipo de campaña, como si él no tuviese ni voz ni voto en algo que le atañe en lo político y personal de forma directa. Por ello resulta muy elocuente la frase que se le atribuye ante su enésima rectificación con un “¡Qué remedio!”, ante tener que verse obligado a asistir a dos debates en dos días consecutivos. Y sí que tiene remedio: anular el debate de RTVE y mantener el formato original de Antena 3. La democracia ganaría.

Pero ¿quién es el responsable de todo este lío monumental? Desde luego que hay que señalar a quienes denunciaron la presencia de VOX por ser extraparlamentario y que la Junta Electoral Central dictaminase suspendiendo el debate de Antena 3 con el formato de contar con VOX. Un dictamen inédito y que no tuvo en cuenta ni los antecedentes del 2015 ni el interés informativo, aplicando una ley completamente anticonstitucional en su artículo 66 punto 2, donde se inmiscuye en estrategias de sociedades privadas de comunicación, que en ningún caso comprometen el espiritu de la ley, sino todo lo contrario. El caso es que el formato a cinco propuesto por el grupo A3 Media, era perfectamente admisible y tenía el morbo de comprobar las estrategias de “bloques” que son muy claras por parte de este PSOE y UNIDOS PODEMOS, enfrentados a esas “tres derechas” que no son tales y que nos quieren presentar como si fuesen el bloque opuesto y terrible que amenaza España. Es decir, una especie de vuelta al bipartidismo que tanto criticaban, transformado en bloques antagónicos, el de las dos Españas y el cuadro de Goya del 'Duelo a garrotazos', de los que no se puede esperar ninguna política transversal de Estado que beneficie a todos los españoles, como, por ejemplo, el pacto sobre el futuro de las pensiones.

Ese debate se queda ahora en formato duplicado si los asistentes repiten en ambos y también mutilado por la clamorosa ausencia de VOX. Y es seguro que éste tendrá un claro protagonismo porque será citado por todos, y porque, si no, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se quedan sin discurso ni argumentos en su principal mensaje de ¡Qué vienen las derechas del blanco y negro! Y la verdad es que esta solución forzada de última hora es una absoluta gilipollez, porque lo poco agrada y lo mucho enfada. No creo que Pedro Sánchez se atreva a decir seriamente ante Albert Rivera que CIUDADANOS es extrema derecha cuando no hace ni cuatro años que pactó con él su investidura en un documento de 200 medidas de Gobierno. Simplemente es ridículo y no se lo va a creer nadie. Su dependencia de UNIDOS PODEMOS y de sus socios de moción de censura es su talón de Aquiles y lo sufrirá como un martillo pilón que le va a golpear repetidamente a poco que sus oponentes no desaprovechen la oportunidad de dejarle en evidencia. Porque la palabra de Pedro Sánchez y sus pomposas declaraciones del “No es No” ya no cuelan y ha perdido toda la credibilidad, si es que alguna tenía. Y si se queda en los temas sociales y económicos, sus decretazos y su estilo de Gobierno del ocultamiento y la prepotencia, van a ser difíciles de defender ante la sombra de una nueva crisis.

En cualquier caso, esto de dos debates de última hora no suele salir nada bien. Porque como dije, es inevitable la repetición de temas por bloques y preguntas pactadas y tener cuidado en no entrar en contradicciones inconscientes. Lo lógico era que Pedro Sánchez no hubiese querido aprovecharse de un dictamen más que cuestionable del JEC para imponer “jugar en su casa” y no en otro lugar donde no controla casi nada y puede quedar en evidencia. La negativa unánime para transigir con sus deseos ha llevado a esta lamentable situación en el que inevitablemente uno de los dos debates saldrá perjudicado. Lo natural sería que al primero fuesen otros protagonistas como el que ya se realizo entre las representantes femeninas, y dejar para el del formato 5-1 a los cabezas de cartel. Supongo que tras la ausencia de VOX, que no ha merecido nada más que una protesta débil del resto de particiapntes, los tiempos se ven modificados para todos al disponer del de que le correspondía a VOX y podrán explayarse en las respuestas.

Esta ha sido una oportunidad perdida en la que la democracia queda en entredicho por una medida censora carente de sentido e inoportuna en un momento clave de la Historia de España. Y no dejo de repetir que hay demasiado en juego como para permitir estas concesiones a los que España les importa lo justo para sacarle provecho hasta dejarla exhausta y luego abandonarla. Tal es el caso de los enemigos declarados de España: los nacionalistas vascos del PNV, los proetarras de EH-BILDU y sus franquicias como Geroa Bai y los golpistas catalanes de ERC, PDECAT y ahora esa cosa creada por el golpista fugitivo de la justicia, Carles Puigdemont de JXCAT.

A RTVE le pasa lo mismo que al resto de cadenas de titularidad pública, como la autonómica TV3 donde sus máximos responsables Vicent Sanchís y Saul Gordillo están siendo investigados (antes imputados) en relación con el referéndum ilegal del 1 de octubre del 2017. Son televisiones politizadas hasta la médula y usadas como medios de propaganda de los partidos en el Gobierno, en este caso de los golpistas independentistas catalanes, con unos profesionales del periodismo y de la comunicación que merecen repulsa por su sectarismo, parcialidad y comportamiento nada ético. Unos medios que deberían someterse a esa norma que ahora la JEC ha querido ejemplarizar con Antena 3. Aunque bien mirado, este grupo A3 Media, recibe lo mismo que da, porque es de vergüenza el sectarismo de programas de debate y de supuesta información veraz y neutral en una de sus cadenas como La Sexta. Y eso solo evidencia lo mucho que nos falta para consolidar una verdadera cultura democrática. Y va siendo hora, la verdad.

Me reafirmo en mi rechazo a este inaceptable dictamen de la JEC sobre un debate plural, abierto y que ahora queda devaluado, mutilado y condicionado por esa decisión injusta.

¡¡¡VOTAR PSOE ES VOTAR A LOS GOLPISTAS Y ENEMIGOS DE ESPAÑA!!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

¿Qué esconde Sánchez que su amistad procuran?
FRANCISCO ROSELL El Mundo  21 Abril 2019

En 2016, los profesores norteamericanos Christopher Achen y Larry Bartels publicaron un esclarecedor estudio en el que, bajo el título Democracia para realistas, se adentraban por un camino abierto por Schumpeter cuando el gran economista mostró su perplejidad por cómo la gente corriente, en lo que atañe a la política, rebaja su rendimiento mental. Así, para el padre de la teoría de la destrucción creativa, el ciudadano resuelve la papeleta de un modo que él mismo calificaría de pueril e inconsciente si estuviera afrontando asuntos más privativos.

En su cura de realismo sobre «el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado», ambos politólogos razonan que la competencia política castiga a quienes cuentan verdades amargas y premia a quienes prometen todo a todo el mundo. Los votantes suelen tener memoria de pez y acostumbran a impermeabilizarse ante las malas noticias. Ello aclara por qué Zapatero, con su sonrisa hecha mueca, mejoró sus resultados en 2008 y fue reelegido con el ventarrón de la crisis sacudiendo postigos de ventanas y puertas, y asimismo su sucedáneo Sánchez encabeza las encuestas del 28-A con su mismo manual e instinto de poder.

En vez de ajustar cuentas con los gobernantes que no están a la altura, según Achen y Bartels, los ciudadanos desperdician la oportunidad dejándose llevar por emociones o prejuicios. Como la gente del común está muy atareada con sus cosas, posee escaso interés por la política y se queda en los titulares de la prensa, cuando no en las desfiguraciones de las redes sociales, donde las falsas noticias desplazan a las verdaderas, los electores se guían por lealtades e identidades de grupo imposibilitando cualquier diagnóstico ecuánime. Lo ilustra la anécdota del visitante irlandés al que, en plena guerra del Ulster, le inquirieron si era católico o protestante. Al contestar que era ateo, sus anfitriones insistieron: "Sí, sí, lo comprendemos. Pero ¿es un ateo protestante o un ateo católico?".

A tenor del estudio, se concluiría, pues, que el cuerpo electoral actúa movido por las emociones y, si acaso, por sucesos próximos a la contienda, tamizados por su identidad social. Ello explicaría el impacto que tuvo la muerte de dos bañistas a dentelladas de los tiburones en las playas de Beach Heaven y Spring Lake en las elecciones norteamericanas de 1916: el presidente Wilson perdió en su Estado natal de Nueva Jersey cerca del 10% de los votos de cuatro años antes y se puso en peligro su ratificación debido al enojo y pánico sembrado por los escualos. Por eso, habrá que ver qué percusión tiene la Semana de Pasión de Sánchez, quien la inició creyéndose Jesús entrando en Jerusalén a lomos de borriquita y ha terminado hecho un Ecce homo. Todo por cometer el peor pecado en el que puede incurrir un político -mucho menos en los días de punto en blanco de la campaña-: el de la arrogancia.

El traspié ha sido a cuenta de su negativa a debatir con PP, Cs y Podemos tras desbaratarle la Junta Electoral Central su estrategia de hacerlo sólo donde estuviera Vox. Pretendía valerse de la derecha radical para desviar la atención sobre el radicalismo de sus socios de investidura Frankenstein. Si ya pasmaba, viendo sus excesos y abusos con los medios públicos -desde el Falcon a RTVE, pasando por el CIS, entes estos dos a los que ha cubierto de desprestigio-, permitiéndose arrogancias con 85 escurridos escaños que ni González en la cima de su absoluto poder con más de 200, su altivez adquirió un punto delirante de dios menor al intentar que no hubiera debate alguno. "¡Qué remedio!", fue la reacción desabrida de quien, en la oposición, incluyó por dos veces en su programa la obligatoriedad de los debates que ahora repele si no son de su conveniencia.

Empero, tras propinarle una patada al tablero de ajedrez con regodeo de niño mal criado, hasta que sus asesores se han apercibido del alto coste de una decisión tan desatentada, no le ha quedado otra que resignarse a recoger las piezas y devolverlas al tablero para reemprender la partida. Así, se ve obligado a un debate por partida doble en el que la cuestión estriba en elucidar, parafraseando el soneto de Lope de Vega, ¿qué esconde Sánchez que su amistad procuran declarados enemigos de España?

Durante estas semanas de Cuaresma y Pasión, ha rehuido cualquier pregunta relativa a sus socios de investidura valiéndose de martingalas varias, cuando en estas elecciones no hay materia que más afecte al porvenir de los españoles. Cada vez que le inquieren que despeje esta incógnita o aclare el futuro de los golpistas del 1-0, quienes anuncian por adelantado su disposición a investirlo nuevamente, a modo de cheque en blanco, pero cuyo coste nadie puede ignorar, Sánchez sufre la paralización del ciempiés, incapaz de responder al sapo cuando éste le requirió que le enseñase cómo movía todas sus patas a la vez.

Se le atraganta casi como a Rajoy cuando le referían el SMS en el que animaba al tesorero Bárcenas a que Luis fuera fuerte ante su encrucijada penitenciaria. Cuánto más le interrogan, más se azoraba, por mucho que ensayara ante el espejo. No obstante, Rajoy logró, antes de tirar la toalla en una investidura que no supo por dónde le venía el aire, salvar dos bolas de partido en los cónclaves de 2015 y 2016 por el miedo a Podemos hasta que la tibia aplicación del 155 con el exclusivo objetivo de convocar a las urnas, movió a la deserción del electorado del PP. Se fraccionó en tres echando por tierra el trabajo refundador de Aznar de evitar ninguna otra fuerza paredaña con el PSOE y que nada creciera a su derecha.

Por eso, han hecho muy bien PP y Cs, después de jornadas mordiéndose los zancajos y polemizando sobre bizantinismos como los que periclitaron el Imperio Romano de Oriente al cabo de 11 siglos en favor de los turcos otomanos, en llevar el campo electoral a Cataluña y al País Vasco. En estos predios, la amenaza independentista es una certeza y clarividencia su faz más totalitaria, pese a los silencios de Sánchez y sus esfuerzos por maquillar a quienes lo hicieron presidente de circunstancias y arden en deseos de retornar a hacerlo.

Conviene no perder de vista que el documento de la claudicación de Pedralbes con Torra sigue sobre la mesa del Consejo de Ministros -el Gobierno se ha limitado a dejarlo en suspenso, pero no lo ha anulado- y el programa del PSOE, aunque se le haya puesto sordina, sigue remitiéndose a la Declaración de Barcelona suscrita por el PSOE y el PSC el 14 de julio de 2017. Esta carta de intenciones apuesta por una España plurinacional, así como por recuperar los artículos del Estatut suprimidos por inconstitucionales, entre ellos que Cataluña disponga de Justicia propia. Ni que decir tiene que ello hubiera imposibilitado un juicio como el del 1-0 con unos tribunales sumisos a aquellos a los que habría de juzgar como se comprueba con unas prisiones que parecen las casas de tócame Roque para los señores feudales del nacionalismo.

La Declaración de Barcelona socialista viene a ser una adaptación, al cabo de 30 años, de aquella otra que, con igual denominación, rubricaron los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos en julio de 1998, en defensa de un Estado plurinacional. Pocos cavilaban que aquellas minorías etnicistas pondrían patas arriba la estabilidad española hasta rayar su balcanización. Aquel pronunciamiento en pro del Estado plurinacional de PNV, CiU y BNG frente a la feble victoria de Aznar y que luego se constituiría en eje de la España multipolar de Zapatero, con la variante de la incorporación de ERC en lugar de CiU, adquiría carta de naturaleza por el PSOE en 2016 en otra Declaración de Barcelona. A modo de pago tributario, Sánchez le agradecía al PSC y a Iceta que le hubieran ayudado a resistir la ofensiva de los barones territoriales tras ganar las primarias de 2014 y a retornar al mando de Ferraz en 2017 tras su episódica defenestración.

En la Declaración de Barcelona del nacionalismo se sentaron las bases del cambio de régimen constitucional que se abre paso al asumir el PSOE parte nuclear de sus postulados, después de que antes hiciera un intento de darle réplica mediante los tres tenores, Bono, Chaves e Ibarra, únicos presidentes autonómicos socialistas por entonces, en defensa de la Constitución del 78 como garante de la igualdad entre españoles. A la postre, los socialistas fueron girando hacia los nacionalismos como manera de llegar a La Moncloa a cualquier precio, en lugar de enfrentarse a ellos. No les importó poner en solfa la Constitución. Como si la Transición fuera parte de un paréntesis que cumpliera cerrar cuanto antes y enjalbegar el fracaso de la II República volviendo a revivir episodios ya superados.

Paso a paso, el nacionalismo ha ido desvirtuando al PSOE. Así, González se refería a la "España diversa", consciente de que el pluralismo tiene que ver con las ideas y no con las identidades; pasando luego Zapatero a hablar de la "España plural" y ahora Sánchez de la "España plurinacional". Dos presidentes estos últimos, por cierto, que ni siquiera tienen claro lo que es una nación. Para uno, es un concepto discutido y discutible, y el otro no le perdonará jamás a Patxi López que le espetara en las primarias aquello de "vamos a ver, Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación?". El ex lehendakari no tuvo respuesta, pero sí escarmiento por decir que el hoy presidente estaba desnudo. ¡Cómo no entender, por contra, la felicidad que le produjo a Otegi que un presidente como Zapatero "acepte la evidencia de naciones distintas a la española" y que ahora Sánchez siga su senda!

No hace falta haber leído a Richelieu para saber que un buen político es aquel que sabe cuándo abandonar los principios y, si para conservar el poder, hay que reconocer que España es un Estado plurinacional se hace desandando su historia que entronca con la Revolución Francesa y que tiene su mejor expresión en la tumba de Marat: Unité, Indivisibilité de la République; Liberté, Egalité, Fraternité.

De momento, la estrategia que se prevé suicida para la nación española le está reportando notables éxitos a corto plazo a Sánchez. Al igual que Zapatero en la campaña de 2008, trata de inducir a los ciudadanos, dándole la vuelta a la realidad, de que necesita un mayor respaldo para librarse de las ligaduras que le atan al potro de tortura de las minorías nacionalistas. Con esa pamema, Zapatero mejoró su resultado del 2004 y no cejó -como era palmario- en su entreguismo hasta que se desplomó el suelo bajo sus pies a causa de la crisis.

Como aquel hizo en cuanto se cerraron las urnas, Sánchez retornará a emparejarse a los nacionalistas, tras una postiza porfía. No en vano, tras el referéndum ilegal del 1-O, no se le ha ocurrido otra que premiar a los golpistas ofreciendo más autogobierno. A ellos, de seguro, prodigará las correspondientes medidas de gracia. Una burla a la Justicia y al Estado de derecho, salvo que los españoles se planten en las urnas.

No cabe mayor prueba de realidad para una democracia para realistas a los que el miedo a la verdad no les conduzca al autoengaño. Como escribe el escritor y guionista francés Éric Vuillard en El orden del día, premio Goncourt 2017, las mayores catástrofes, a menudo, se anuncian paso a paso. "Nunca se cae dos veces en el mismo abismo -concluye Vuillard-, pero siempre se cae de la misma manera, con una mezcla de ridículo y terror".

Derecha radical, o derecha radicalmente española. Votemos a Vox
Nota del Editor 21 Abril 2019

De cuando en cuando muestra la patita y se ve que es el lobo. Así que dejémonos de tonterías y votemos a Vox, que es la única salida posible.

“No puede ser que el euskera puntúe más que un máster”
Representa el principal problema que existe actualmente en España para un 16,6% de los españoles encuestados, según el último sondeo del CIS que se realizó justo antes de la campaña electoral.
Susana Campo. La Razon 21 Abril 2019

Las principales formaciones políticas ya han cerrado sus programas electorales con las propuestas que pondrán en marcha si llegan a La Moncloa tras las elecciones del próximo 28 de abril. En el ámbito sanitario las promesas son amplias y van desde medidas para cambiar el sistema de salud a iniciativas para mejorar las condiciones de los profesionales.

Según la encuesta de Población Activa correspondiente al tercer trimestre de 2018, en España hay más de un millón de sanitarios ocupados. Es decir, alrededor de uno de cada 20 trabajadores pertenece al sector salud, un área que aglutina perfiles muy heterogéneos que incluye médicos, farmacéuticos, enfermeros o investigadores, entre otros. En vísperas de la celebración de los comicios, LA RAZÓN reúne a cuatro profesionales del sector en el quinto debate organizado por este medio para dar voz a los ciudadanos.

Respecto a las medidas relacionadas con las condiciones laborales y los contratos en el sector, Podemos propone una jornada semanal de 34 horas, que afectaría tanto al personal laboral de la sanidad pública como al de la privada. Sobre los tipos de contratos, Ciudadanos asegura que quiere terminar con la interinidad, los de Pablo Casado proponen mecanismos que fomenten la contratación indefinida y el PSOE simplificar y reordenar el catálogo de contratos de trabajo. Miriam García tiene 38 años y trabaja como enfermera en un hospital madrileño. Estudió en Salamanca y tras varios años trabajando en un pueblo de Galicia se trasladó a Madrid, donde se apuntó a la bolsa única de empleo de personal temporal enfermero de atención primaria y hospitalaria. Tras encadenar varios contratos, ahora, por fin, es interina. «Vivimos en una formación continua y aún así no tenemos garantizado un puesto de trabajo», se queja. «Yo creo que los políticos tendrían que invertir más en la atención primaria, que es la base del sistema de salud, y cuidar a los trabajadores».

Por su parte, la doctora Magdalena Salcedo, Jefa de Sección de Aparato Digestivo y coordinadora médico de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Gregorio Marañón y miembro de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), recuerda que «a raíz de la crisis se puso en marcha un movimiento de protesta y se nos etiquetó de corporativistas. Se precarizó nuestra situación laboral y se aumentaron las horas, lo que revirtió en un aumento de las listas de espera», denuncia. En su opinión, la precarización del empleo está haciendo que muchos profesionales, en los que se ha invertido hasta diez años en formación, estén emigrando «porque aquí no pueden trabajar al no encontrar un empleo estable y digno» y añade –con resignación–: «Es para pensar». De opinión similar es Miguel Rojas, experto en atención psicooncológica del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), que insiste en que los profesionales están afectados por «el síndrome burnout o del profesional quemado». Rubén Martín, titular de Farmacia, en su caso, ataca a la administración por la excesiva burocratización, «el 75% del tiempo que los farmacéuticos dedicamos a un acto de dispensación es burocrático».

Otra de las propuestas que llevan tanto PP como Ciudadanos es desarrollar una tarjeta sanitaria única con el objetivo de que todos los españoles tengan los mismos servicios y prestaciones sanitarias con independencia del territorio en que residan. Magdalena muestra cierto asombro porque «todos los españoles, independientemente de que la Sanidad esté transferida a las comunidades autónomas, reciben atención sanitaria en cualquier parte del territorio», aunque reconoce que existen «distintas atenciones o carteras de servicios entre comunidades». A su modo de ver, es una medida un tanto «ambigua». De hecho, asocia esta iniciativa a la implementación de la receta electrónica cuya puesta en marcha se ha ejecutado a dos velocidades. Miguel, por su parte, insiste en «que es un problema que te determine el acceso a un tratamiento el código postal en el que vives, me parece algo discriminante».

De hecho, con el fin de reducir estas desigualdades, desde Vox abogan por limitar la capacidad legislativa de las comunidades y devolver la competencia al Estado, una propuesta que no convence a los participantes. En lo que sí están de acuerdo es en implementar un calendario de vacunación único, tal y como proponen los de Santiago Abascal, y en que se pida la cartilla para acceder al sistema educativo, como plantea Casado. Miriam recuerda que en la actualidad «hay vacunas que recomienda la Asociación de Pediatría y que no están en el calendario como la de la Meningitis C y el Rotavirus».

Magdalena, por su parte, señala que «yo de tres hijos que tengo cada uno tiene un programa de vacunación distinto. Hay que homogeneizarlo y tendrá que abordarse desde el Ministerio, igual que otras cuestiones de salud pública como la lucha contra la obesidad». En la misma línea, Rubén celebra que se obligue a vacunar a los pequeños antes de escolarizarlos, «es una medida positiva». Sin embargo, se muestra crítico con la propuesta de centralizar la venta de medicamentos para abaratar el precio porque «todos los fabricantes del mundo pueden entrar en rotura de stock y al restringir la compra a esa marca, reduces el vademecum».

También, en relación con el sector farmacéutico, los partidos incluyen entre sus propuestas la revisión del copago, una medida que provoca disparidad de opiniones. Rubén, como titular de Farmacia, rápidamente toma la palabra y recuerda que desde que se implantó el primer copago en 2011 «se redujo el consumo de medicamentos porque cuando la gente nos los pagaba se tiraron muchos euros a la basura». Le interrumpe Miriam, «es que la gente tenía farmacias en sus casas». De la opinión contraria es la doctora Magdalena: «Con la receta electrónica, esta situación cambió porque te prescriben la dosis justa».

La cuestión catalana
Eliminar el catalán como requisito para opositar en Cataluña es una de las propuestas de Pablo Casado. Sobre este tema hay unanimidad: un idioma no puede puntuar más que un mérito académico. Miguel relata su experiencia personal, en su caso, en País Vasco. «No puede ser que el euskera puntúe más que un máster o la experiencia profesional. Hace unos años yo me iba a preparar unas oposiciones allí y aunque tuviera el doctorado, tres máster o lo que fuera... la puntuación era menor de lo que valía un título en euskera. Me parece una vergüenza», lamenta. Miriam confiesa que en Galicia también te dan unos puntos extra si tienes el título. Al respecto, Rubén se muestra crítico: «Lo importante es que te atienda un profesional bueno».

Desarrollar la teleasistencia, principalmente en zonas despobladas, es una medida que proponen tanto Ciudadanos como PP. A priori, coinciden en que es una buena medida, pero echan en falta un mayor desarrollo y explicación de la misma. De hecho, Rubén teme que esta técnica «se regule sin primero desarrollar y se meta la pata».

No en vano, la sensación común entre todos es que los políticos no conocen el sector ni se preocupan por informarse. Magdalena exige cierta visión de futuro al nuevo Gobierno que salga de las urnas. «La persona que asuma la planificación de la Sanidad debe desarrollar planes con continuidad, no a cuatro años vista», reclama. Mientras que Rubén pide una mayor «eficiencia» y que se cuente con los «profesionales» para elaborar los planes porque «no se trata de inventar cosas nuevas sino de optimizar los recursos». Miguel apuesta por construir puentes entre colegios, asociaciones y profesionales para impulsar el trabajo en conjunto. En definitiva, que el próximo inquilino de La Moncloa, cuente con ellos.

DESMEMORIA HISTÓRICA
El Gobierno vasco suprime toda referencia al terrorismo de ETA del temario para la formación de ertzainas
Periodista Digital 21 Abril 2019

Desmemoría histórica y manipulación (El obispo emérito de San Sebastián se olvida del miserable Setién: "La condena de la Iglesia a ETA fue excesivamente escueta" ).

La historia de ETA no aparece en el temario de la formación teórica de los futuros agentes de la Ertzaintza y las policías locales vascas (Alfonso Ussía incendia la COPE por el trato piadoso hacia el fallecido monseñor Setién, el amigo de los etarras).

Según informa El Correo, el Gobierno vasco ha decidido que cualquier rastro de la banda terrorista desaparezca de los libros para los ertzainas, aunque sí aparezcan asuntos como la Guerra Civil, el Estatuto de Autonomía, el primer Gobierno vasco o la lucha contra el franquismo.

La noticia de El Correo añade que la exclusión de esta parte de la historia de Euskadi es reciente. Según un policía, en las antiguas promociones sí que se daba información de ETA, de la izquierda abertzale, así como de los atentados y del daño contra los propios agentes de la Ertzaintza o de la Guardia Civil.

"Es un tema tabú. Cuando ingresas en la academia te das cuenta. Como mucho se hablaba a escondidas en la cafetería para no ser marcado", asegura un agente graduado en 2016 citado por la misma información.

La publicación de esta noticia ha causado cierta polémica en el País Vasco en plena campaña de las elecciones generales. El PP vasco, en un comunicado, ha acusado al gobierno del PNV y PSE-EE de "promover un relato del terrorismo que compra la narrativa de la izquierda abertzale".

Los populares han anunciado que exigirán la comparecencia de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia.

La secretaria general del PP vasco, Amaya Fernández, ha exigido una "urgente rectificación" de algo que, sin duda, constituye "una afrenta hacia quienes más dieron en la lucha contra el terrorismo en Euskadi" y hacia la sociedad.

Los socialistas vascos, que precisamente hoy recibían a Pedro Sánchez en San Sebastián, no han hecho todavía ninguna mención a la noticia.


 


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