AGLI Recortes de Prensa   Martes 23 Abril 2019

Carta abierta al Doctor
Pío Moa gaceta.es 23 Abril 2019

Como siempre, espero que mis sufridos lectores hagan suyo este texto y lo difundan todo lo masivamente que esté a su alcance.

Unos periodistas denunciaron que su título de doctor era un fraude. Usted les acusó de mentir y anunció medidas legales. Cosa lógica, pues estaban en juego su honor personal y el prestigio de la universidad y de la propia función de jefe de gobierno. No hubo medidas legales, lo cual demuestra su cobardía y que quien mentía era usted. Y demuestra su desprecio por la universidad y las instituciones del estado –ciertamente degradadas–, cuando, para empezar, el despreciable e indigno de crédito es evidentemente usted mismo.

Un periódico publicó la relación familiar de usted, a través de su suegro, con el negocio de la prostitución homosexual. De su partido “informaron” que el negocio había cesado antes de que ud se comprometiera con su esposa. Nueva falsedad, porque el negocio continuó varios años después de casados, y cesó por traspaso a un hermano de su suegro, según dichos informes, no desmentidos. En ninguna democracia se pasaría por alto una relación tan extremadamente peculiar en alguien que aspirase a regir la política nacional.

Usted no ha llegado al poder mediante elecciones, sino explotando la corrupción del PP, cuando su partido comparte la misma corrupción y en un grado más alto. Para realizar su maniobra se ha apoyado usted en partidos separatistas que odian a España y pugnan sin cesar por disgregarla. Y se ha apoyado también en el partido agente de Maduro para España. Estos apoyos demuestran el carácter antiespañol de usted y su partido, su decisión de profundizar el golpe de estado permanente que hoy vivimos hacia la balcanización del país y la aplicación aquí de experiencias como la de Venezuela.

Usted se ha jactado de la ley de memoria histórica. Se trata de una ley tiránica y totalitaria, propia de estados como Corea del Norte. En una democracia ningún partido ni gobierno puede imponer a los españoles su visión particular del pasado, pero ustedes lo han hecho utilizando las formalidades democráticas contra la democracia, como hizo Hitler en su momento. Esa ley fue asimismo aplicada por el PP, lo cual revela la escasísima conciencia y cultura democrática de ambos partidos.

También se ha jactado usted de las antijurídicas y antidemocráticas leyes de género, que incapacitan a los varones para defenderse de acusaciones histéricas. Los maltratos que sin duda ocurren no necesitan leyes especiales, pues las leyes ordinarias los persiguen. Con ello tratan de socavar la familia y la atracción y confianza entre los dos sexos, histerizando a la sociedad, como están demostrando sus nefastos resultados. Esas leyes, tipo LGTBI, están inspiradas en una concepción animalesca de la sexualidad, reducida a la satisfacción instintiva por cualquier medio. Sin duda tienen ustedes derecho a exponer sus ideas al respecto, pero no a imponerlas despóticamente como dogmas legales a quienes pensamos lo contrario.

Otro de sus propósitos de Doctor fraudulento, relacionado indirectamente con la prostitución, impulsor de leyes tiránicas y en confabulación con separatistas y maduristas, es la profanación de la tumba de Franco. Una profanación irrealizable sin acompañarse de otras profanaciones: la de la legalidad y el estado de derecho, por una parte, y de la historia por otra. De una historia que no tiene nada que ver con la que mienten ustedes, los separatistas y los totalitarios, a todos los españoles.

Azaña que, pese a sus errores, tenía momentos de lucidez, definió magistralmente la política republicana: “incompetente, tabernaria, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. Azaña estaba hablado de usted, señor Doctor, de su partido y del PP, que han conducido a España a una situación cada vez más crítica, atentando de paso contra la libertad de los españoles. Usted y los suyos envilecen todo lo que tocan, y están tocando ya cosas demasiado sensibles para todos. Márchese a sus negocios particulares y deje de amenazar al país y corroer la libertad de todos. Deje de hacer daño. Está usted a tiempo.

Sánchez o la mentira como arma
Félix Madero. vozpopuli  23 Abril 2019

Nada o casi nada ha aclarado el primer asalto: millones de indecisos siguen en la misma situación de incertidumbre y temor por lo que se nos viene encima

Pedro Sánchez, el de los principios elásticos, lo tiene fácil. Fácil se lo ha puesto el dividido bloque de derechas. Fácil la forma en la que PP, Cs y Vox se atacan confundiendo el tiro y el enemigo. Fácil por la manera en que las encuestas anuncian su triunfo y crean un estado de ánimo y opinión que cala en la parte menos articulada del electorado. Fácil por el modo en el que opinadores, tertulias y focos de influencia asumen sus resultados sin considerar que hoy mismo, y después del primer debate, ocho millones de personas no saben qué hacer con su voto.

Pedro Sánchez es un tramposo de libro que carece de conciencia de serlo, y por eso hoy dice que quiere un debate, pero con Vox dentro; mañana que no quiere ninguno y pasado que, qué remedio, acepta dos. Pedro Sánchez hace trampas y se acompaña de la mentira como arma, y por eso asegura circunspecto que en Cataluña, en realidad el gran argumento que se dirime el domingo en las urnas, hay un problema de convivencia y no de independencia. Mentira, mentira y mentira. Lo penoso es que cuando lo asegura en los mítines el personal se levanta de la silla y aplaude sin reparar en que el problema de la convivencia tiene su origen en la forma en que los que le hicieron presidente quieren la independencia. Hay un problema con la independencia, y ante esto se está o no enfrente, no hay término medio ni diálogo que lo pueda arreglar.

Sánchez vuelve a levantar los culos de los asientos cuando, mirando a la cámara, les dice a los suyos -y a los indecisos- que él no quiere gobernar con el apoyo de los independentistas sin responder a la verdadera cuestión: ¿está dispuesto a ser presidente otra vez con sus votos sí o no? 110 minutos de debate en TVE no han servido para que diera una respuesta clara y precisa que se responde con un sí o un no. Y esta noche tampoco la dará.

Sánchez trampea y miente cuando le preguntan por el indulto a los presos golpistas catalanes y responde que primero tiene que pronunciarse la Justicia. Vuelve a mentir. ¿Qué tiene que ver una sentencia del Supremo para que el que está llamado a ser presidente tenga una opinión sobre este asunto? No la quiere dar porque no quiere ayudar al indeciso a que resuelva el problema de a quién votar. Y porque sabe que, incluso entre los suyos, este asunto divide y avergüenza. Dicen en El Mundo que los votantes del PSOE rechazan pactar con los independentistas, pero qué le importa eso a Sánchez si tiene los votos de los suyos asegurados. Este es el señor -no quiero escribir político, que entiendo que es una cosa seria, o debería-, que se prepara para gobernar una nación que va directa a una nueva crisis económica que sólo agravará aún más la territorial.

Dicen los expertos en encuestas que tras la Semana Santa la verdadera campaña comenzó anoche con el primer debate y seguirá dentro de unas horas con el segundo en Atresmedia. Tengo mis dudas, sobre todo porque el debate que ya hemos visto deja a los indecisos en la misma situación de incertidumbre y temor por lo que se nos viene encima. Si los debates no cambian nada, y no lo parece, confirmaremos lo que casi son ya certidumbres este martes, dos sobre todo: gana el PSOE y no habrá mayoría absoluta. Hay una tercera certidumbre, y es que Vox ha ganado el debate sin presentarse. Sin necesidad de asustar a nadie desde la televisión, su maquinaría para ganar votos cada día sigue intacta. Lo demás está por ver. Por ver también hasta qué punto Albert Rivera mantiene que en ningún caso apoyaría al PSOE a formar gobierno. No le crean. Es una mentira propia de Pedro Sánchez. Si Ciudadanos puede facilitar un gobierno con PSOE lo hará, y si no lo hace, la responsabilidad de que Sánchez construya un nuevo gobierno Frankenstein caerá sobre él y su partido. Y eso no lo aguantará España. Y menos Ciudadanos.

Antes de terminar
Sánchez seguirá en La Moncloa porque la derecha lo propicia con su división. Los tres partidos tienen altísima responsabilidad de lo que va a pasar. Dicen que la Historia sirve para no repetir los errores del pasado. Otra burda mentira más. El voto de la derecha dividido lo hará de nuevo presidente. Sánchez será un irresponsable, de nuevo, y la derecha responsable de lo que se nos viene encima.

Por eso, cómo no comprender a Fernando Savater cuando asegura: “Si es imprescindible para librarnos de Sánchez, debemos aceptar los votos de Vox”.
Llegamos tarde Fernando. Muy tarde.

El centroderecha deja KO a un Sánchez histérico y sin ideas
OKDIARIO 23 Abril 2019

El candidato Sánchez tenía un plan: escenificar que él es la institucionalidad y el voto útil de toda la izquierda. Hasta físicamente buscó ocupar dicho papel situándose en el centro del plató, mientras que Iglesias, no por casualidad, ocupaba un extremo. A sus lados tenía a Rivera y a Casado, a los cuales Sánchez señalaba a la vez, empleando ambas manos, mientras entornaba los ojos al cielo, como queriendo decir: “Tanto monta, monta tanto… Ay, si no estuviera yo aquí para pararlos”. Quizás dicha estrategia pueda funcionar dentro del coto de la izquierda sociológica más recalcitrante –máxime cuando Iglesias estaba en el plató de cuerpo presente, pero no con el espíritu–; pero contemplado desde una visión global, el plan de Sánchez no funcionó. Sus memorizadas frases de marketing político no lograron esconder una clamorosa falta de densidad conceptual; algo inaceptable para alguien que aspira a gobernar España durante cuatro largos años. En más de una ocasión el presidente Sánchez pareció venirse abajo ante las preguntas de los líderes del Partido Popular y de Ciudadanos. Y siempre caía por dos frentes básicos: el futuro de la unidad nacional y el futuro de la economía. Luego se reponía rápido con algún chascarrillo previamente memorizado.

Rivera fue el que más arriesgó. Lógico. Su formación avanza con racha ascendente, pero no aspira a ser el primero –él lo sabe aunque diga lo contrario–. No busca ganar el 28-A, sino ser decisivo maximizando su posición. Con el viento a favor, se lanzó a la aventura. Tuvo éxito. Vimos a un Rivera calloso y ágil, contundente en sus argumentos, con enérgico desparpajo, sabiendo perder las formas pero con gracia, sin perderlas del todo. Una pega: su minuto de oro final fue un tanto cursi, más pensando para un público americano que europeo, pero en conjunto Rivera fue el claro ganador del debate.

La estrategia de Casado era distinta. Navega sobre un enorme y viejo trasatlántico; robusto, pero lento, y con algún que otro serio boquete. Sin embargo, las corrientes de fondo del voto oculto, la opción de bien posible o mal menor que el PP representa para mucha gente –más de la que parece–, unida a su posición nunca perdida de primera fuerza dentro de la Derecha; todos estos factores, unidos, hacen que al líder del PP no le mereciera la pena arriesgar. Actuó en consecuencia, mostrando un perfil moderado y tranquilo, presidenciable. Esta primera posición entre las fuerzas del centroderecha estaría impulsando su barco con la crecida general de la marea, así que menor no menearse en exceso. No iba a ganar el debate –al fin y al cabo, es un momento coyuntural de la campaña–, sino a mantener el rumbo previsto sin encallar en ningún rápido.

En cuanto al líder podemita, vimos a un Pablo Iglesias falto de energía, pesado, reiterativo, tratando de justificar su distanciamiento del debate con genéricas llamadas a la educación y al respeto (¡!), recurriendo una y otra vez a recitar artículos de su Constitución de bolsillo casi como único leitmotiv. Mala impresión la que generó Iglesias. Parece ser consciente de que Podemos está en caída libre. De pedir el CNI, TVE y tres o cuatro ministerios, ahora parecería conformarse con alguna Subsecretaría de Fomento. Al menos era lo que se deducía de su comunicación verbal y no verbal.

Queda el segundo round.

Sánchez perdió un debate que Pablo Casado no supo gestionar y aúpa a Vox y Cs
EDITORIAL esdiario 23 Abril 2019

Sánchez perdió con estrépito su primer debate electoral, pero a pesar de quedar malherido, no está políticamente muerto. Probablemente ello se explica, más que por méritos propios, por la inasistencia forzada de Vox -una lástima-, la apuesta por la moderación del PP, la complicidad de Podemos y la soledad de Ciudadanos frente al PSOE.

Sorprende especialmente en el PP, y más aún en un político como Pablo Casado, buen comunicador y experto en tertulias mucho más difíciles por la inexistencia de unas normas mínimas que, en estos formatos electorales, sí está reguladas, al menos en una cadena pública.

La remontada
Si Casado adoptó esa postura de manera voluntaria, como anticipo de un cambio de estrategia que hoy se verá en el debate definitivo, tiene explicación. Pero si no es así e incurre de nuevo en la insólita condescendencia con el PSOE, tendrá muy difícil remontar el resultado que indican las encuestas.

Sánchez perdió, pero Casado desaprovechó una oportunidad que alimenta a Vox y a Cs en sus expectativas

Mejor estuvo Albert Rivera, que sí entendió lo que está en juego y no habló para convencer a los que jamás le votarán, sino para perfilar las intenciones de Sánchez en el ámbito más delicado de cuantos están sobre la mesa y sobre el que más deben pronunciar los líderes políticos antes del 28A: sus intenciones con Cataluña.

Retratar a Sánchez
Quedó claro que Sánchez no quiere dar detalles, lo que avala los peores presagios y obliga a todos a intentar retratarle definitivamente hoy. Un candidato que no es capaz de aclarar siquiera si concedería o no indultos, no resulta ni mínimamente creíble cuando intenta distanciarse de los mismos independentistas que le llevaron una vez a La Moncloa.

Es de desear que hoy, tanto Casado como Rivera, sean capaces de radiografiar públicamente a Sánchez en este asunto, en el de su tesis y en el de sus pactos a futuro, para que nadie vaya engañado a las urnas y tenga claro que solo hay dos opciones, por mucho que el PSOE intente camuflarlo: o PP, Cs y Vox; o el PSOE con Podemos y los soberanistas. Que nadie se queje luego.

Sondeos, una prohibición absurda
 larazon 23 Abril 2019

Sin duda, no deja de ser un absurdo que los ciudadanos españoles no puedan conocer hasta qué punto han influido en el cuerpo electoral los dos debates sucesivos, algo inédito en nuestra historia, celebrados por los candidatos de los cuatro principales partidos del arco parlamentario. La causa hay que buscarla en la disfunción de la Ley General Electoral (LORENG), aprobada en 1985, que prohíbe taxativamente la «publicación y difusión o reproducción de sondeos electorales por cualquier medio de comunicación durante los cinco días anteriores a la votación». Y lo hace bajo el apercibimiento de graves sanciones penales, que no se limitan a las consabidas penas menores de privación de libertad o multa, sino a la inhabilitación especial para ejercer «profesión, oficio, industria o comercio por espacio de uno a tres años», castigo de todo punto desproporcionado, que deja al condenado en la imposibilidad de ganarse la vida por ningún medio.

Por supuesto, sólo en España existe una reglamentación de este tipo, pretendidamente protectora del ciudadano, a quien, al parecer, se considera incapaz de gestionar con buen criterio la información que proporcionan las encuestas. Sólo dos países de nuestro entorno, Francia y Portugal, aplican una restricción a la difusión de sondeos preelectorales, pero, en ambos, ésta se limita a la misma jornada de reflexión. En el resto, como Países Bajos, Alemania, Suecia, Reino Unido o Estados Unidos, por citar democracias avanzadas y con masiva presencia de medios de comunicación de toda índole, la publicación de sondeos y encuestas es libre durante todo el periodo electoral e, incluso, se permite a los distintos actores políticos solicitar el voto hasta el mismo día de la celebración de las elecciones.

Y, al menos que nosotros sepamos, nadie ha puesto en duda la licitud de los comicios habidos en esos países que, hay que insistir en ello, son modelos en el funcionamiento del sistema democrático y de libertades. Por otra parte, nos hallaríamos ante una cuestión menor, sobre todo si la comparamos con otras disfunciones de la LORENG, que prima el valor del voto de unos españoles sobre otros por razón de residencia, si no fuera porque las encuestas electorales son un instrumento fundamental para la mejor información de los ciudadanos, mucho más importante en circunstancias como las actuales, donde el número de electores que se declaran indecisos es inusualmente elevado.

De hecho, como han demostrado los estudios demoscópicos elaborados a posteriori de las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, casi un tercio de los votantes –el 32 por ciento, según el CIS– decidieron su papeleta en los cinco últimos días de la campaña. Los sondeos, pues, orientan al elector que, por ejemplo, duda sobre la utilidad real de su voto en un distrito electoral determinado y, además, ayudan a movilizar la participación de último momento. También, por supuesto, influyen en el ánimo del votante, pero no más que cualquier otra circunstancia de la campaña electoral o de la mera peripecia vital. Pero, por lo visto, nuestros legisladores prefieren tratar al ciudadano como un menor de edad, sujeto a la protección paternal de los poderes públicos, al que hay que apartar de las opiniones ajenas, que son, precisamente, las que reflejan las encuestas. No. Los españoles han demostrado, elección tras elección, que son perfectamente capaces de elegir por sí mismos la opción política que prefieren para que gestione los intereses públicos. Ni las encuestas, ni los medios de comunicación que las publican, manipulan voluntades. Sólo informan, que es un derecho.

Sondeos, una intoxicación y propaganda absurda
Nota del Editor 23 Abril 2019

Los sondeos son como los perros pastores: sirven para orientar a las ovejas hacia donde tiene que ir. Así que deberían estar prohibidos en todo tiempo y lugar. Nos ahorarríamos una pasta pública (de todos nosotros) y privada (de quienes comnpran o miran los medios que los contratan.

El Rey: «El afán de universalidad del español anula las diferencias»
Don Felipe condena los atentados de Sri Lanka en la entrega del premio Cervantes: «Nuestro corazón está con todas las víctimas y familiares»
Almudena Martínez-Fornés. Alcalá de Henares ABC 23 Abril 2019

El Rey ha reivindicado la universalidad del español, «una lengua tan propia de América como de España», en la entrega del premio Cervantes a la poeta uruguaya Ida Vitale, celebrada en la mañana de este martes, lluvioso y plomizo, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

Según Don Felipe, «el afán de universalidad de nuestro idioma, en el que se expresan 577 millones de personas de distintos países y climas, separadas y al mismo tiempo unidas por vastos océanos o cordilleras, anula las diferencias». Y esa universalidad «nos acoge como miembros de una gran familia y se manifiesta con toda su plenitud en la lengua literaria desde hace siglos».

Pero antes de reivindicar el español y de reconocer a la premiada con el premio Cervantes, el Rey empezó su discurso «con unas palabras llenas de dolor y condena» por los ataques terroristas de Sri Lanka. Unos atentados en los que cerca de 300 personas han sido vilmente asesinadas y otros cientos heridas. «Nuestro corazón está con todas las víctimas y familiares», afirmó Don Felipe, quien recordó a la pareja española fallecida que «ha sumido a sus familias, a Pontevedra y a todo nuestro país en la mayor tristeza».

Tras trasladar su «afecto solidario» al pueblo de Sri Lanka, el Rey continuó con «un sentido recuerdo» a otro premio Cervantes, el escritor Rafael Sánchez Ferlosio, recientemente fallecido, y pasó ya a honrar a la galardonada y al idioma español. “Todos los hispanohablantes somos corresponsables de la cultura que en ella se expresa, una cultura que es manifestación de unidad en la diversidad”, manifestó.

De Ida Vitale, dijo que el Rey que su obra se convirtió hace mucho tiempo «en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y de todos los rincones del español». Y agregó que «sin prisa, pero sin pausa, a sus 95 años ha visto crecer una obra exacta y mágica a la vez que se ha impuesto por sí misma, persuadiendo a todos».

Afirmó el Rey que la cultura en español ha vivido «un auge sin precedentes» en décadas recientes y que el entusiasmo de otras naciones «por hacerlo suyo consolidará al español como segunda lengua de comunicación internacional». «Su continuo enriquecimiento desde su origen en la Península hace un milenio, y la nueva savia que la nutre en las fértiles tierras americanas desde hace siglos, nos identifica en su asombrosa multiplicidad y apertura».

Cuando el Rey terminó su discurso y cerró el acto, la premiada, que no sabía cómo agradecer tanto reconocimiento, se acercó a Don Felipe y Doña Letizia y les besó, y el Monarca la llevó cogida del brazo, en un cariñoso gesto, hasta la tarima del claustro preparada para la foto de familia

Don Felipe acudió a la cita en el Paraninfo vestido de chaqué, con la insignia del Toisón de Oro y el bastón de mando de alcalde de Alcalá de Henares, y acompañado por Doña Letizia, que lucía un vestido de lana gris y malva, de Carolina Herrera, que ya se ha puesto en varias ocasiones anteriores. Esta vez no acompañó a los Reyes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, muy atareado con el debate electoral de esta noche, tan ajeno al clima sereno y cervantino de esta ceremonia. Sánchez envío a su vicepresidenta, Carmen Calvo, como también hizo Rajoy en otras ediciones, cuando le representó Soraya Sáenz de Santamaría en la entrega del mayor premio de literatura en español. Tampoco el resto de los candidatos que se debatirán con Sánchez esta noche en la televisión han buscado esta mañana inspiración en esta cita.

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Sánchez, desenmascarado
EDITORIAL ABC 23 Abril 2019

Pedro Sánchez demostró anoche por qué no merece volver a ser el presidente del Gobierno. Acudió al primer debate televisado arrastrando los pies y forzado por la presión ambiental porque objetivamente tenía temor a enfrentarse a Pablo Casado y a Albert Rivera sin contar con Vox como coartada. El candidato socialista eludió rechazar en público cualquier posibilidad de indulto para los golpistas del 1-O si sigue gobernando, y volvió a dejar la puerta abierta a ser investido sin remordimiento alguno con los votos de Bildu, el separatismo catalán y Podemos. Y, como era previsible, Sánchez tampoco reaccionó cuando se le emplazó a decantarse entre el bloque constitucionalista de partidos que defienden la unidad de España, o junto a los socios de moción de censura que quieren liquidar España. Sánchez anduvo disperso durante todo el debate, vivió momentos verdaderamente incómodos, y fue superado en todo momento por un combativo Albert Rivera y por un racional Pablo Casado, a quien no tuvo más forma de atacar que recordarle el caso Gurtel, ya juzgado, sentenciado y resuelto políticamente con la moción de censura que acabó con la carrera política de Mariano Rajoy. Sánchez dio más la impresión de estar instalado en el pasado que en el futuro.

Si algo puso de manifiesto el debate es que Sánchez no se identifica con el modelo de constitucionalismo que defienden el PP y Ciudadanos, partidos que se comprometieron a liderar una coalición de Gobierno frente al candidato socialista si la aritmética parlamentaria lo permitiese. Incluso, Casado reconoció a Rivera que «usted no es mi adversario», dejando patente que estas elecciones generales serán un plebiscito sobre Pedro Sánchez, y advirtiendo del peligro que se cierne sobre España si regresa a La Moncloa. Rivera fue ayer el orador más eficaz con su innegable capacidad dialéctica, sus reflejos y su contundencia a la hora de retratar a los dos bloques ideológicos que se enfrentan en las urnas. También lo fue a la hora de denunciar por qué una hipotética victoria de la izquierda supondrá una catástrofe para la unidad de España. Sin embargo, Casado se adueñó del debate en la parte económica, donde su propuesta de una «revolución fiscal» para una bajada de impuestos en España no pudo ser mínimamente replicada por ninguno de los otros tres candidatos. De hecho, Casado desnudó las mentiras de Sánchez con la economía durante sus nueve meses de Gobierno, y lo hizo con tal profusión de datos que apabulló a un candidato socialista casi inerme, y que además mintió sin rubor sobre las pensiones en nuestro país. «Nadie había hecho tanto daño a España en tan poco tiempo», dijo Casado a Sánchez, quien se obcecó en repetir una y otra vez como un mantra inútil su proyecto de una «justicia social». Estuvo tan vacuo, que anoche nada parecía quedar ya de aquel Pedro Sánchez sobrado, y hasta chulesco, de muchos otros debates anteriores. Ahora se entiende mejor por qué no quería debatir y por qué siente inseguridad ante la oferta política conjunta que permitieron visibilizar Casado y Rivera.

Pablo Iglesias tampoco estuvo reconocible. Anduvo desubicado y sin recursos, servil con Sánchez, retórico hasta la abulia en sus ataques a la banca, e imbuido de un tono de falsa humildad tan autosuficiente como cansina. Del debate de Iglesias solo dos evidencias son dignas de mención: su agradecimiento a Sánchez porque ya debe verse como vicepresidente del Gobierno sin que ni siquiera se haya votado, y sus cínicas alusiones a una Constitución que pretende derogar. Podemos es letal para España, pero Sánchez lo ha bendecido como su socio preferente y su coartada para volver a pactar con el independentismo.

Para los cuatro candidatos, era necesario iniciar la segunda fase de esta campaña logrando un triunfo emocional en un debate que había generado muchas expectativas, y cuya celebración había resultado muy conflictiva por la exclusión de Vox, por la negativa inicial de Sánchez a acudir a TVE, y por su rechazo a mantener un cara a cara con Casado. Sin duda, el candidato socialista ha roto con una tradición política y también ha faltado a su propia palabra, ya que cuando antaño sostenía que potenciaría los debates entre los dos principales aspirantes, ahora los desprecia por temor a quedar retratado como lo que ha sido: el peor presidente de nuestra democracia. Por eso Sánchez e Iglesias fueron apabullados ayer.

Sánchez pidiendo la hora
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Abril 2019

Hasta tal punto era consciente de su derrota, que le faltó cuajo para comentar el debate y tuvo que ser Ábalos el que saliera. Y más valiera que no lo hubiera hecho, porque la cara del escudero era un poema.

Ahora sabemos por qué Sánchez no quería debatir. Porque es un paquete de cuidado. La única inteligencia que cabe reconocerle es que, muy pocos minutos después de haber comenzado, fue capaz de darse cuenta de que iba perdiendo y de que, cuanto más durara aquello, peor le iba a ir. Hasta tal punto era consciente de su derrota, que le faltó cuajo para comentar el debate y tuvo que ser Ábalos el que saliera. Y más valiera que no lo hubiera hecho, porque la cara del escudero era un poema de fracaso y vergüenza ajena.

Encima, Sánchez fue el más marrullero de todos. Fue el único de los cuatro que recurrió a las peores mañas de los debates políticos, la de sobreponer vanas palabras al discurso de los otros para que no se distinguiera lo que estaban diciendo. Y todo esto lo adornó con una cara desencajada y unos ojos chisporroteantes de ira.

Evidentemente, Casado y sobre todo Rivera estuvieron mucho mejor que él. Acusó al PP de corrupción, él, que es secretario general del partido de los ERE. Reprendió a Rivera por querer permitir que las mujeres alquilen su capacidad de gestar, él, que es el paladín del derecho a abortar. Pero, no conformándose con salir derrotado frente a lo que él llama "las derechas", se dejó también vencer por Pablo Iglesias, un comunista radical al que podría fácilmente haber puesto contra las cuerdas. El de la coleta le levantó la merienda y un buen puñado de votos de indecisos que hasta ayer dudaban entre votar al PSOE o a Podemos.

Intentó Sánchez abrumar con cifras y se atribuyó las que son mérito del Gobierno de Rajoy. Soltó una retahíla de logros tan alejados de la realidad que se desmentían por sí solos. La defensa de su derecho a no comprometerse en relación al posible indulto a los golpistas fue tan floja que tuvo que ser Iglesias quien le socorriera recordando que Felipe González indultó al general Armada. Lo único que supo Sánchez aprenderse para este debate fue lo de la justicia social y la desigualdad, que ha repetido una y otra vez sin explicar cómo va a lograr una y combatir la otra. Su torpeza llegó al extremo de no acertar a sacar a relucir la probabilidad del pacto del PP y Ciudadanos con Vox, que es algo que habría podido poner en un aprieto a Albert Rivera, el gran vencedor de la noche. Y ya al final, cuando no debatía con nadie y podía lucirse, va y reclama el voto para el PSOE recordando insensatamente la moción de censura que le llevó al Gobierno de la mano de separatistas catalanes y filoetarras. En su disculpa sólo cabe alegar que a esas alturas se sabía perdedor y que llevaba pidiendo la hora prácticamente desde el principio.

Si el martes no es capaz de hacerlo mejor, va a terminar reclamando que suspendan el debate por la lluvia.

Debate de TVE
Un histérico Sánchez pierde por KO el debate frente a un brillante Rivera y un presidencial Casado
Luz Sela okdiario 23 Abril 2019

Pedro Sánchez, histérico. Albert Rivera, brillante. Pablo Casado, presidenciable. Y Pablo Iglesias, desaparecido. La síntesis del primer debate entre los cuatro candidatos a La Moncloa, emitido este lunes en TVE, ha dejado noqueada la opción del pacto de izquierdas tras el 28-A y, en contraposición, ha insuflado vitalismo al acuerdo de PP y Ciudadanos.

No hubo sorpresas en que el bloque territorial –Cataluña, en esencia- sería el que suscitaría las mayores broncas. Así fue. También dejó la pregunta más clara, y el mayor y más revelador de los silencios. El del candidato socialista que no pudo, o no quiso, aclarar si, tras la sentencia del ‘procés’, indultará a los presos golpistas.

Esa posibilidad suscitó el ataque conjunto de Casado y de Rivera. Ambos, convencidos de lo hará, y también de que Sánchez volverá a acordar con los separatistas si gana las elecciones. El aspirante de Ferraz calificó de “mentiras” y “falsedades” las afirmaciones de la “derecha” y, en el caso concreto de los indultos, únicamente resolvió con el respeto a la “separación de poderes y el trabajo de la Justicia”, máxime cuando “no hay precedente” de un presidente del Gobierno que haya dicho antes de una sentencia firme qué es lo que va a hacer.

Rivera, convertido en ‘trending topic’ en las redes por colocar en su atril una foto del encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra en Pedralbes, cargó contra el socialista por hacerse “la foto de 21 condiciones de la vergüenza”, entre ellas, la figura del mediador y consideró que sacar a Sánchez de La Moncloa es una “emergencia nacional” para “devolver la dignidad” a los españoles.

Por su parte, Casado acusó al socialista de pactar medidas “absolutamente humillantes para España” y declaró, tajante: “Usted no da la talla como presidente del Gobierno”. “Por pertenecer en La Moncloa pacta con el Lucero del Alba. Pero lo que es inadmisible es que pacte con aquellos que quieren romperla, los proetarras y los que quieren la vía eslovena”, lamentó el candidato del PP.

Casado, el candidato con más propuestas
Casado supo aprovechar el debate para sintetizar buena parte de su programa. En el cruce de acusaciones, fue el candidato que logró exhibir más propuestas. Así, anunció que, entre otras medidas, modificará la ley de indultos para prohibirlos para condenados por rebelión y sedición, y tipificará la convocatoria ilegal de referéndum, entre otras medidas.

Sánchez intentó rebatir, sin convicción, que no pactará con los golpistas. Aseguró que la independencia de Cataluña “no se va a producir” y matizó también que el problema en esta región “no es la independencia sino la convivencia”. El socialista insistió en este punto en el mismo argumento que repite en campaña: que se dialogará, sí, pero dentro de los márgenes de la Constitución.

Por su parte, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, el gran ‘ausente’ del debate, consideró que España es “plurinacional” y que la “convivencia” en Cataluña no se puede recuperar “con agresividad”. El líder podemita, con humildad impostada, opinó que “hace falta un poco de diálogo y empatía” y menos “gritos” y “insultos”.

En política económica, Rivera y Casado confrontaron su política de bajada de impuestos con el incremento fiscal de la izquierda.

El líder de Ciudadanos avisó de que votar al PSOE o a Podemos, que a su juicio “son lo mismo”, porque dará como resultado un Gobierno que “meterá la mano en el bolsillo de los ciudadanos”. Aunque también atacó a Casado, a quien recordó que estaba “en el escaño” cuando el Gobierno de Rajoy, con Cristóbal Montoro de ministro de Hacienda, aprobó subidas del IVA y del IRPF.

Rivera no escondió sus ataques al líder ‘popular’: “¿Sabe dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel”, resolvió en un momento del debate. Y en otro, acusó a Sánchez de enchufar a 500 amigos en las empresas públicas y de poner al frente de Correos a su ex jefe de gabinete “que no sabe ni pegar un sello”, con un sueldo de 200.000 euros.

Por su parte, Casado -que prometió la “mayor revolución fiscal de la historia”- avisó de la ralentización en la creación de empleo desde que Sánchez está en La Moncloa. “Cuando el PSOE entra por la puerta, el empleo sale por la ventana”, ironizó el dirigente del PP. Además, recordó que el socialista votó como diputado los recortes de Zapatero que supusieron congelar las pensiones y bajar el salario de los funcionarios.

Sánchez intentó rebatir estas acusaciones acusando a los líderes de PP y Ciudadanos de “mentir”. Defendió algunas de las propuestas de conciliación de su breve gobierno, así como la subida del salario mínimo a 900 euros. Un ‘logro’ que fue respondido por Casado, quien le acusó de aprovecharse de los Presupuestos diseñados por el PP, y que, precisamente, rechazó.

Iglesias, también aquí ‘desaparecido’, apenas acertó a defender que se cumpla la Constitución, y su mandato de que los ciudadanos paguen impuestos según sus ingresos y tengan un empleo digno con un salario digno.

Los pactos
La política de pactos también dejó bien visibles las diferencias entre los bloques. El candidato socialista evitó descartar un acuerdo con Rivera, como le reclamó insistente Pablo Iglesias. Sánchez llegó a reprochar a Rivera haber puesto un “cordón sanitario” al PSOE y no a una “ultraderecha” que definió como “temible”, en referencia a Vox, ausente en el debate. Rivera, por su parte, tendió la mano a Casado.

Santiago Abascal pide en Galicia acabar con las 17 autonomías
Toni Silva. A Coruña La Voz 23 Abril 2019

Dos horas antes de que comenzara el debate televisado, el candidato de Vox, Santiago Abascal, acababa su mitin en A Coruña, donde acumulaba un nuevo lleno consecutivo, con unas 1.500 personas que se quedaron fuera y a las que saludó antes de que comenzara el acto en el interior de Palexco. Fuera también se concentraron varios cientos de jóvenes con banderas comunistas o LGTBI que profirieron insultos a los asistentes al mitin. El lleno fue su punto de partida para enviar el mensaje que, según él, todos quieren ocultar: Vox está en alza. «Ya veréis el domingo a los de las encuestas, algunos van a cerrar la persiana», vaticinó.

Entre gritos de Viva España y ataques al resto de candidatos, deslizó su hoja de ruta si accede al Gobierno. Por ejemplo, fulminar las autonomías. Lo dijo en una que cuenta con estatuto y lengua propios: «Hay 17 parlamentos que no podemos pagar, que nos están haciendo desiguales en la educación, en la sanidad... llenos de vagos improductivos». Y para amortiguar el presunto sentir gallego de los presentes, deslizó: «Esta es una región entrañable de España».

Aseguró asimismo que Vox «es el partido que más y mejor defiende a las mujeres. ¿Qué hacen los progres? Porque un violador entra por una puerta a la cárcel y sale después por otra a la calle, cuando nosotros pedimos para ellos cadena perpetua», clamó.

«Apelamos a valores que no son ni modernos ni antiguos sino que son eternos, es de sentido común decir que un país tiene que defender las fronteras, lo que no es de sentido común es que algunos progres tengan mansiones con elevados muros protegidos por la fuerza pública de la Guardia Civil a la que agreden en las manifestaciones, y que luego dicen que hay dar ayudas sociales a los primeros que vienen de fuera cuando no llegan a nuestros propios compatriotas ---indicó-; de sentido común es regular la inmigración en función de las necesidades de la economía nacional, y cuando tantos de nuestros compatriotas se tienen que buscar su futuro fuera, ¿cómo podemos decir que aquí caben todos? ¡Es una insensatez!».

Después de vituperar al PP («derechita cobarde») y a Ciudadanos («veleta naranja»), Abascal insistió ante su auditorio en que el verdadero «enemigo» es Pedro Sánchez, que quiere una España «roja, rota y sin libertad».

Agustina de Aragón, Jaime I...
«España no se vota, ni se discute, se defiende hasta las últimas consecuencias», espetó poco después de citar, como es habitual en su mítines, a Agustina de Aragón, Blas de Lezo o Jaime I (ayer añadió María Pita). Aludió a su ausencia en el debate de ayer: «Sánchez tuvo que llamar a su cuerpo auxiliar (los partidos nacionalistas) y pedirles que recurrieran ante la Junta Electoral y que nos expulsaran de un debate en el que tenemos derecho a estar».

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, fue otra de las dianas en que se vació Abascal. «Dijo que no hay razones objetivas para votar a Vox, pues será que todos vosotros [dijo al público] sois subjetivos», ironizó.

También ayer, en una entrevista televisiva, el líder de Vox dejó abierta la posibilidad de crear «algún tipo de servicio público, puede ser militar o ser social».

El diseñador del logo del PP
La ultraderecha no deja día sin sorpresa. Ayer se sumó al proyecto de Vox el autor del logo del PP y edil en Madrid, Fernando Martínez Vidal (en 1989 propuso a Fraga el boceto del ave volando), molesto con el puesto que ocupaba en las listas. Y en Ourense se caía el candidato de Vox a la alcaldía y presidente de su gestora, Julio Vázquez, expresidente del club de baloncesto COB. Fue expulsado de Vox acusado de dirigir la organización como un «cacique».

Vox acusa a Feijóo de "cacique y chuleta" por creerse que Galicia es su "patrimonio"
Abascal llena Palexco y augura que en la Xunta saltan las alarmas por el apoyo recibido. Defiende "una Galicia bilingüe" donde se hable el gallego de los "afectos"
redacción La opinion 23 Abril 2019

Tres horas antes de que los líderes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos se enfrentasen en TVE al primero de los dos debates electorales televisados el presidente de Vox congregaba en el Palacio de Congresos y Exposiciones de A Coruña (Palexco) a más de 1.500 personas, mientras un centenar de jóvenes de grupos antifascistas coreaban consignas contra los simpatizantes. Santiago Abascal reorganizó su agenda tras quedarse fuera del debate de hoy de Atresmedia por una decisión de la Junta Electoral y visitó A Coruña, la ciudad de su madre.

Sus primeras palabras fueron para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, al que acusó de "cacique" por afirmar que no hay motivo para que un gallego vote a Vox, y le advirtió de que"no tiene que pedirle permiso para venir a Galicia porque "no es suya". "Después del acto de hoy saltarán las alarmas en la Xunta", señaló Abascal. También le recordó al líder del PP gallego que Galicia no es una nación sin Estado, como dice Feijóo, sino "una región entrañable de una nación tan importante como la española". Por eso, lamenta que rechace la propuesta de su propio partido a nivel nacional de que el castellano sea lengua principal en ámbitos como la educación o la administración. Y criticó que en lo que debería ser "una Galicia bilingüe" la Xunta y el PP gallego solo escriban en gallego en su Twitter. En este sentido, reclamó el "gallego de los afectos" y no el "de laboratorio" que no entiende su "abueliña", de Monforte.

Como avisó Abascal, Feijóo no se iba a ir "de rositas" y recibió del líder de Vox calificativos como "soberbio y chuleta" por acusar a Vox de no saber nada; "mentiroso" por acusarles de ser un instrumento para mantener el PSOE; o "manipulador" por asegurar que le indignan las propuestas de Vox sobre la mujer. Sobre este tema, Abascal destacó que su partido es "el que más defiende a las mujeres" al pedir cadena perpetua para los violadores reincidentes. A los que "estigmatizan" el proyecto por apoyar ir a los toros o cazar o "inventándose" la "lucha de sexos" y "el animalismo enloquecido" les responde que Vox va a defender "a los no nacidos en el vientre materno, a los ancianos, la propiedad privada, los que defienden sus casas...". Sobre la inmigración criticó las ayudas sociales "al primero que llega de fuera" mientras los españoles "buscarnsu futuro fuera". "Los progres, la derechita cobarde -en alusión al PP- y la veleta naranja -sobre Ciudadanos- nos acusan de fachas, xenófobos y homófobos por defender el sentido común y valores eternos como el amor a la patria, la familia o el sentimiento religioso", denunció el líder de Vox.

Pero el principal "enemigo" a batir el 28-A por Abascal con votos "rojigualdos" es el PSOE "que pacta con proetarras, separatistas catalanes y el populismo y el comunismo chavista". Y volvió a aprovechar para criticar a Feijóo a quien acusó de querer frustar la alternativa al PSOE por calificar a Vox de anticonstitucionalista.

¿ Galicia bilingüe ? ¡No jodas, Santi!
Nota del editor 23 Abril 2019

Si empezamos con "Galicia bilingüe" y seguimos con que "el castellano sea lengua principal en ámbitos como la educación o la administración", nos estamos metiendo en el mismo agujero del que tenemos que salir. Hay que dejarse de tonterías y dejar de marear con las lenguas regionales, que constituyen el mayor error jamás perpetrado contra España y los españoles.

ABASCAL CARGA CONTRA FEIJÓO
La ‘España Viva’ responde a Feijóo y respalda a VOX en un acto multitudinario en Galicia
Agencias eltorotv.com 23 Abril 2019

Reivindica el “proyecto patriótico” y de “sentido común” de VOX, en un mitin en el que carga contra el “cacique” y “chuleta” Feijóo.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha apelado a “rescatar” en estos comicios a todas aquellas personas “que quieren una España más unida” para lo que ha hecho un llamamiento a llenar el día 28 las urnas de “rojigualdo”, en alusión a los colores de la bandera española.

En un mitin en el Palacio de Congresos y Exposiciones de La Coruña (Palexco), ante unas 1.500 personas, ha argumentado que el PSOE es “el enemigo”. “Ni obrero ni español”, ha expuesto en una intervención con críticas a la “derechita cobarde” del PP, a la “veleta naranja” de Ciudadanos, al “comunismo chavista” de Podemos y a los separatistas.


Frente a ello, ha defendido el “proyecto patriótico” de VOX, un partido que ha asegurado busca “ocupar el espacio de los que quieren una España entera”, ha señalado en alusión al golpe de Estado en Cataluña.

“VOX es un movimiento patriótico al servicio de la unidad de los españoles y un partido que ha conectado con el sentido común”. “Porque de sentido común es defender nuestra patria”, ha argumentado.
‘España no se negocia’

En la misma línea ha expuesto que “España ni se vota, ni se negocia, ni se discute, se defiende hasta las últimas consecuencias”, rechazando cualquier intento secesionista.

En una intervención en la que ha calificado a VOX como el partido que “más y mejor defiende” a las mujeres frente al “supremacismo feminista” que, a su juicio, promueven otras formaciones, ha hecho también referencia a las protestas antifascistas contra este partido.

Y es que en La Coruña algo más de un centenar de personas se han congregado ante Palexco con eslóganes contra esta formación y los asistentes al mitin, a los que estos han replicado con un “viva España”. “Son la vanguardia de la capucha y la porra de Pedro Sánchez”, ha argumentando.

Críticas a Feijóo
Por otra parte, Abascal no ha escatimado críticas al presidente del PP de Galicia y titular del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijóo, al que ha tildado de “cacique”, de “soberbio” y de “chuleta”.

“El mentiroso Feijóo, que dice que VOX es un instrumento para el PSOE, si el PSOE eres tú, que mantienes sus políticas”, ha indicado dirigiéndose al presidente de la Xunta.

“Vengo sin pedir perdón ni permiso, me siento como en mi casa”, ha afirmado también para cuestionar que Feijóo argumentase que VOX no tenía “cabida en Galicia”. De esta autonomía, ha asegurado que es “una región entrañable de la nación española”.

Ante un auditorio con numerosas banderas españolas, también ha reprochado al PP y a Ciudadanos “comprar la mercancía averiada de los progres”.

Por su parte, el cabeza de lista de VOX al Congreso por la provincia de La Coruña, Miguel Ángel Fernández, ha calificado a España como un país “donde existe un golpe de Estado televisado”, ha dicho sobre la situación en Cataluña.

Mientras, ha abogado por políticas que apoyen “a la familia y a la maternidad” y, para ello, ha defendido rebajas fiscales. “La oportunidad que nos brinda la izquierda, que es nula, o tratarlo con parches, como hace el PP”, ha añadido en un discurso con críticas a las políticas de la Xunta en el ámbito demográfico.

Protesta antifascista
Tanto al inicio del mitin como a su término han permanecido congregados los participantes en la protesta antifascista, en la que se ha exhibido una pancarta con el lema ‘Contra el fascismo, ni un paso atrás’.

Bajo presencia policial, los radicales han coreado lemas como ‘Vosotros fascistas, sois los terroristas’ o ‘Fuera fascistas de nuestra calle’.

Ciudadanos contra la impunidad etarra
OKDIARIO 23 Abril 2019

Hay propuestas electorales que trascienden el ámbito de lo ideológico, porque su planteamiento no obedece a una cuestión partidista, sino de decoro e interés nacional. El planteamiento de Ciudadanos de perseguir y capturar a las docenas de etarras huidos de la justicia es una de esas medidas. El sufrimiento que ha causado ETA, el reguero de muerte y destrucción que han dejado sus más de 50 años de historia criminal, no terminó con la disolución de la banda en 2018. Hay 379 casos que aún quedan por resolver, por no mencionar que asesinos tan sanguinarios como Josu Ternera o De Juana Chaos se encuentran en paradero desconocido. Si matar nunca puede salir gratis, menos puede resultarlo para individuos de semejante cariz. Su motivación política hace aún más grave su crimen, pues al daño personal causado se suma el daño moral, que afecta al conjunto de la comunidad política que buscaban fracturar.

Por eso, como decimos, es una cuestión de decoro nacional capturar y llevar ante la justicia a los últimos etarras evadidos. Además, ello tendría un efecto pedagógico; por un lado, transmitiría el mensaje de que España tiene los recursos y la voluntad para realizar una operación así; por otro, cuando estos criminales se sentasen ante el juez, allí se vería en detalle su labor delincuencial y de fanatismo ideológico. Las posibilidades de construir un relato en el País Vasco sin asesinos ni víctimas, sin vencedores ni vencidos, se verían mermadas si Ternera y sus compinches fueren juzgados como lo que son: unos exaltados mafiosos.

El País Vasco ha vivido muchos años bajo la amenaza del terrorismo. Es compresible que la gente quiera pasar página, olvidar, mirar hacia hechos más luminosos. Pero la mejor manera de que un brote de fanatismo de estas características no vuelva a producirse es que sus responsables sean juzgados y encarcelados. De lo contrario, puede acabar rodeándoles una cierta aura romántica, como de bandolero emboscado, cuando son individuos siniestros, sórdidos y sin el más mínimo glamour. Además, colearía la idea de que, si el Estado no los ha perseguido con todo el rigor necesario, ello podría deberse a un cierto chalaneo, a una cierta connivencia. No acabaríamos de salir de la zona de sombra. La propuesta de Ciudadanos es oportuna y sensata, y sería de desear que el resto de las fuerzas constitucionalistas la imitasen.

#PORESPAÑA
VOX respondió en las redes sociales al debate electoral en RTVE
Redacción gaceta.es 23 Abril 2019

VOX organizó un “contra debate” en Twitter en el que critica a RTVE, corporación a la que acusa de haber “colaborado” en excluirles del debate electoral entre los candidatos de PSOE, PP, Cs y Podemos.

Esta iniciativa ha empezado en la red social a las 21.00 horas, con el hashtag #PorEspaña y con un primer tuit en el que la formación asegura: “En Vox teníamos muchas ganas de ir a los debates y nos habría permitido llevar nuestro mensaje a muchos indecisos y nuestro presidente habría ganado…”

“Pero aquí mandan los separatistas. Hasta el #28A , claro”, añade la formación que lidera Santiago Abascal, quien denuncia en un vídeo que “a un golpista” como el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, la Junta Electoral Central (JEC) le permite hacer un mitin desde la cárcel.

“Censura”, es otra de las palabras que figura en la batería de tuits que ha publicado Vox desde el inicio del debate de RTVE, mientras que recuerda que en 2015 hubo una contienda “a nueve” en la que participó Podemos y Ciudadanos, partidos que en ese período aún no contaban con representación parlamentaria.

La Junta Electoral Central (JEC) suspendió la propuesta que hizo Atresmedia de organizar un debate entre cinco candidatos, que incluía a Vox, porque lo consideró contrario al principio de proporcionalidad, pues este partido no tiene representación parlamentaria.

Tras esta decisión, se han organizado dos debates electorales a cuatro: uno en RTVE este lunes, y otro en Astresmedia, el martes.

Contumacia en el error
Ignacio Vidal-Folch cronicaglobal 23 Abril 2019

En el contexto de la campaña electoral se juguetea con ideas como la reforma constitucional, un nuevo estatuto de autonomía, una transformación del Estado de las autonomías en un Estado federal, en establecer un “nuevo pacto” con Cataluña... y en cualquier momento saldrá alguien a decir que lo que necesitamos es ofrecer “un proyecto ilusionante” a los catalanes. (A los catalanes nacionalistas, claro; para los demás, San Joderse cayó en lunes).

Se considera a los catalanes, por lo que se ve, gente infantil y papanatas a la que hay que engatusar con ilusiones, para que se esté tranquilita. Cuando, en vez de ir haciendo demostraciones de cariño que nadie ha pedido (es ridículo ese “catalanes, os queremos” que se oye de vez en cuando), en vez de ir ofreciendo nuevas ilusiones y articular para los nacionalistas “un proyecto ilusionante”, o sea más ilusionante que la Independencia, quizá sería más provechoso y menos cansino, más honesto y más propio de los seres humanos adultos y de las sociedades avanzadas precisamente lo contrario: desilusionar. En el sentido de mostrar claramente, de ayudar a ver la naturaleza puramente ilusoria de ciertos proyectos caprichosos que sus caudillos les han vendido y les siguen presentando como hacederos.

Pero para eso hay que deponer una de las características del Estado español a lo largo de los siglos: la contumacia en el error. El tradicional y terrorífico sostenella y no enmendalla. Volver a intentar lo que ha demostrado sobradamente su inoperancia y su fracaso.

Ahora algunas voces más o menos socialistas hablan de redactar un nuevo estatuto y celebrar una o dos “consultas” que lo ratifiquen, como si el estatuto que montaron, sin necesidad alguna, hace tan pocos años, no hubiera dado ya bastantes quebraderos de cabeza, y como si no se hubieran celebrado, con gran quebranto del interés común, dos referéndums y no sé cuántas elecciones plebiscitarias, además de las elecciones más importantes “de la nostra vida”.

Como decían los nacionalistas, todo eso ya es “pantalla pasada”. Pero cosas parecidas se repite, sea por cálculo electoral o con irenista candidez, y hay que contestarlo y desmentirlo por pesado que sea insistir en lo que en realidad todos sabemos.

Que se sepa, no está escrito en ninguna parte que un nuevo referéndum --incorpore o no nuevas “cesiones”; “profundice en el autogobierno”, quiera esto decir lo que sea, o no profundice--, garantice automáticamente, como se nos quiere vender, un nuevo y “largo periodo de estabilidad” en el conflicto territorial. Como sabemos todos por experiencia, por las décadas de experiencia que ya hemos acumulado sobre la mentalidad nacionalista y su praxis política, es mucho más probable que sucediese lo contrario: que el nacionalismo aprovechase esa cesión como un triunfo y al día siguiente de aprobado el artefacto volviera a las andadas. (Digamos solo de pasada que gratificar a las fuerzas que asestaron el golpe de Estado con nuevas mercedes, o sea con el reforzamiento de su cacicato y de su impunidad para la corrupción, sería profundamente injusto y un agravio comparativo). Permitir que el beato Junqueras acceda a la presidencia de la Generalitat sin que haya dado sinceras muestras de contrición y sin manifestar propósito de enmienda daría pruebas de una pulsión política suicida.

Nadie se puede llamar a engaño: no ya al día siguiente, si no antes, ya en el curso de los debates y cónclaves para esos hipotéticos nuevos estatutos y reformas y profundizaciones en los autogobiernos, los nacionalistas volverían a las mismas, volverían a lo que en realidad no ha cesado: al victimismo, al matonismo político, a inventar agravios, especificidades y hechos diferenciales, a organizar grotescos Desfiles de la Derrota, a exigir la independencia, a intentar otro golpe. Es lo que han hecho siempre y, lamentablemente, lo que harán siempre que puedan y se les permita. Querer hacernos creer que esa dirigencia radicalizada, bien pagada y orgullosa hasta el disparate, anhela fundirse en fraternal abrazo con el detestado adversario que acaba de vencerla, desenmascararla y humillarla, para restablecer con él un clima de franca concordia y de consenso democrático... es de traca.

Por culpa de este asunto llevamos perdidos varios años --en una época, además, sometida a una aceleración inaudita, en la que cada minuto cuenta: ¡qué rápido se perdió la Agencia Europea del Medicamento!--, distraídos de los verdaderos problemas del Estado y de la lucha contra los problemas reales del presente y del futuro inmediato; que son los que plantean la globalización, la robotización y la inteligencia artificial (IA), el desempleo, el hundimiento de las clases medias, la desertización, el cambio climático, la probable inmigración masiva, el encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades y la expulsión de ellas de las capas humildes, la precariedad de las pensiones, la corrupción del estamento político y la superposición de instituciones que son como todos sabemos pesebres de los partidos y guaridas de holgazanes --como por ejemplo las diputaciones--. Problemas que no son específicamente españoles sino internacionales y a cuya meditación y solución aportamos tanto como al escenario artístico y cultural internacional: menos que cero.

Embarcar ahora las energías de la política y de la intelligentsia --en el caso de que las haya-- en un proceso de seducción del nacionalismo que solo puede ser largo, complicado y conflictivo y que además, como dicta la experiencia, será estéril, no solo detraerá esa energía durante los próximos años de allí donde se la necesita, sino que ya se vería si el pueblo soberano no saldría de esa paciencia de Job de la que hablábamos hace un instante. Aunque algunos quieran negarlo, el nacimiento de Vox responde a este contexto --otro “logro” clarísimo del nacionalismo catalán, felicitaciones a los astutos y rufianes--, y las últimas autonómicas en Andalucía deben entenderse como un aviso.

Pero lo peor es que en el momento en que las fuerzas sediciosas están desarticuladas y confusas y sus cabecillas sometidos a encarar la responsabilidad de sus actos, los debates sobre nuevos estatutos y melones constitucionales que hay que abrir y “proyectos ilusionantes” que hay que ofrecer servirán, están sirviendo, para dividir y radicalizar a los demócratas y para galvanizar a la reacción nacionalista.

Esto quizá haría muy felices a astutos y rufianes, que adivinan en la próxima crisis que ya se anuncia en el horizonte otra oportunidad para vender sus crecepelos y soluciones mágicas a quienes sus clérigos llaman “la bona gent”. Para los demás sería bien triste, y una contumacia en el error.

En vez de caer en ello, lo que acaso convendría sería extraer las conclusiones de la experiencia que hemos padecido y que seguimos padeciendo, y actuar en consecuencia. Lo primero es secar las fuentes económicas del golpismo, pues es el riego incesante de financiación y de sueldos lo que lo hace posible y deseable. Hecho esto, sería fácil desactivar el aparato de persuasión y agitprop guerracivilista, tanto el financiado con fondos públicos como el de “propiedad privada”. El Estado cuenta con herramientas suficientes para disuadir a la burguesía y las finanzas de que sigan tonteando con las fuerzas sediciosas; es imperioso que recupere el control de las armas, dada la cuando menos sospechosa actitud de la policía autonómica antes, durante y después del Golpe de Estado; miles de hombres armados no deben estar a la orden de un exportero de discoteca con pocas luces. A partir de aquí ya se puede afrontar la delicada tarea de paulatina desprogramación ideológica de las masas larga y sistemáticamente engañadas.

El daño causado a la población catalana y a la española en general ya es irreparable, pero está en nuestras manos no seguir perdiendo el tiempo, dificultar que el desastre se repita, eludir la fatalidad histórica de la contumacia en el error.


 


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