AGLI Recortes de Prensa   Viernes 26 Abril 2019

El Constitucional, aliado formidable de los separatistas
EDITORIAL Libertad Digital 26 Abril 2019
A tres días de las elecciones más importantes de la historia reciente, el Tribunal Constitucional ha dado el visto bueno a la infame inmersión lingüística impuesta por los separatistas en Cataluña.

A tres días de las elecciones más importantes de la historia reciente, el Tribunal Constitucional ha dado el visto bueno a la infame inmersión lingüística impuesta por los separatistas en Cataluña. Lo ha hecho por medio de una sentencia que resuelve el recurso interpuesto en su día por el PP, el partido que, junto a Ciudadanos (entonces con solo 3 diputados en el Parlamento regional catalán), se opuso a esta norma liberticida impulsada en... 2009 por el Gobierno tripartito de PSC, CiU y ERC.

El Alto Tribunal respalda así la erradicación del español en la escuela catalana, pues queda como mera asignatura marginal de dos horas semanales, y se limita a anular diez artículos de importancia menor al considerar que invaden competencias de carácter estatal.

En contra de lo que dicen los estudios sobre la materia y desdeñando las sentencias del Tribunal Supremo contrarias a la inmersión, los magistrados del TC consideran que la ley educativa de Cataluña, que consagra el catalán como única lengua vehicular de la enseñanza, "asegura el pleno dominio del castellano al final de la enseñanza obligatoria y la obligación de los centros de mejorar su aprendizaje progresivo". De esta forma, el máximo intérprete de la Constitución hace suya la propaganda nacionalista, que afirma con total desvergüenza que dos horas semanales de lengua española en la escuela bastan para que los niños catalanes alcancen un dominio de la lengua común similar –cuando no superior– a los del resto de España.

Los magistrados del TC han acordado que en Cataluña se puede estudiar español, pero no en español, lo que constituye la violación flagrante de un derecho elemental reconocido internacionalmente y una afrenta inconcebible al artículo 3 de la Carta Magna, que estos individuos se supone tienen el deber de proteger.

No es de extrañar que las fuerzas separatistas celebren como una gran victoria esta infamia, que da marchamo legal a su agresión a los derechos cívicos de la mitad de los catalanes y otorga carta blanca a nuevas afrentas hispanófobas.

El futuro está en VOX
Mateo Requesens eltorotv.com 26 Abril 2019

Mucho antes de que VOX se convirtiese en un fenómeno de masas, cuando sus expectativas electorales eran las de sacar un puñado de diputados y formar grupo parlamentario (con suerte), algunos ya afirmábamos que la formación que lidera Abascal, con independencia de resultados electorales, había conseguido traer la normalidad democrática a España completando un espectro político que, a diferencia del resto de Europa, en España estaba incompleto.

VOX representa esa nueva derecha que reivindica la patria, no reniega de las tradiciones, salvaguarda la identidad de las comunidades nacionales, defiende los intereses de la clase media y del hombre común, se niega a que las naciones de Europa se diluyan en entramados estatistas mundialistas y quiere controlar estrictamente la inmigración. Desde la izquierda se quieren reducir sus ideas a un mero camuflaje para actitudes y pasiones despreciables. Desde la vieja derecha se quiere domesticar a toda costa para evitar que se convierta en la vanguardia de una tercera fuerza transversal.

Cuando Santi Abascal, no hace tanto, a principios de 2017, participaba en Coblenza en la cumbre “Libertad para Europa” junto a los líderes de los partidos integrados en el grupo Europa de las Naciones y de las Libertades del Parlamento Europeo, decía que “la deriva de los viejos dinosaurios socialdemócratas y populares en Europa está teniendo respuesta contundente en toda Europa. Y tenemos el deber de contribuir a que esa respuesta también se produzca en España”.

Nadie se podía haber imaginado entonces, cuando se contaban por docenas los asistentes a los actos de Santi Abascal y Ortega Smith, que al poco iban a ser cientos, para llegar ahora a ser miles. Desde luego que en España también ha habido respuesta, para perplejidad de algunos y rabia de otros.
Sin duda VOX se ha convertido en el indudable protagonista de las elecciones del 28 de abril. Todo el mundo está pendiente de cuales van a ser sus resultados, que pueden ser espectaculares, porque estamos asistiendo a un despertar del “ser” español.

Los ciudadanos hartos del desafío separatista, asistían impotentes al golpe en Cataluña, y han encontrado en VOX un buen regente de su indignación contra un PP y PSOE que, con sus connivencias con los nacionalismos disgregadores, han colaborado a poner en peligro la unidad de España. Resulta que no es tan fácil vender la piel de toro y la patria sigue teniendo significado para muchos españoles, que demandan una respuesta contundente que ponga fin al desmadre autonómico.

Tantos años de abuso del monopolio cultural por la progresía también ha pasado su factura. Despreciar nuestras tradiciones, ofender los sentimientos religiosos, difamar nuestra historia, falsificar nuestro pasado más reciente, atacar a la familia natural, ningunear los principios y valores de toda la vida, han terminado por asquear a la clase media conservadora y a las clases populares, que buscan en VOX una representación que no encuentran en el PP, Ciudadanos ni en los partidos de izquierda.

Tampoco debemos olvidarnos del malestar del hombre común. El españolito con el que sólo se cuenta a la hora de pagar impuestos para sostener toda clase de sinecuras de los partidos y sus redes clientelares de enchufados y amiguetes. El españolito que se queda con cara de bobo mientras ve como minorías artificialmente promocionadas se llevan las atenciones y los recursos de un Estado que sostiene, pero del que a cambio no recibe más que trabas y cargas burocráticas.

En VOX confía esa España cabreada, que se desloma para pagar su hipoteca, que ahorra con mucho esfuerzo para garantizar el provenir de sus hijos, montar una pequeña empresa o tener seguridad el día de mañana en su vejez, y que atónita contempla como un montón de “listos”, en realidad parásitos sociales –llámense okupas, expertos de la subvención, inmigrantes ilegales o pedigüeños organizados— sin asumir responsabilidad alguna, tienen preferencia frente a ellos para acceder gratuitamente a cualquier prestación pública.

VOX está recogiendo toda esta desazón, un malestar que la crisis económica acentuó, dando esperanzas de auténtico cambio a millones de españoles, consiguiendo, como repiten sus dirigentes, presentarse más que como un partido, como un movimiento social patriótico.

Este domingo los resultados electorales de VOX sin duda abrirán el camino a Santiago Abascal para alcanzar en un futuro próximo la presidencia del gobierno de España, pero sobre todo VOX abre paso a una nueva época, nuevos tiempos en los que la ilusión por ese proyecto común que llamamos España vuelve a estar vivo.

Un anticipo de la catástrofe si Sánchez gobierna cuatro años
OKDIARIO 26 Abril 2019

Si hubiera que resumir con una palabra el efecto que ha tenido el Gobierno de Pedro Sánchez sobre la economía sería esta: devastador. Las cifras son de una elocuencia que enmudece. Aumenta el paro y baja el número de personas ocupadas. Son datos objetivos; y son los peores desde 2013. Evidentemente, la economía es cíclica, pero que el anterior periodo de crecimiento haya revertido así, en plazo tan breve, obedece a un factor concreto: el Gobierno socialista. Si este ha sido el ‘efecto Sánchez’ con un Ejecutivo precario, en minoría, y durante una legislatura corta, imagine el lector qué sucedería si el actual inquilino de La Moncloa gobernase durante los próximos cuatro años, bien en solitario, bien en coalición con Podemos y los independentistas. La catástrofe sería mayúscula. Dejaría a Zapatero muy atrás.

Los datos de esta EPA, la última antes del 28–A, hay que interpretarlos como una advertencia de cara el futuro próximo. Los analistas más reputados advierten que el ciclo económico internacional está a punto de cambiar hacia peor. Si la próxima crisis nos coge con un gestor como Pedro Sánchez al timón del barco, el desastre para España, especialmente para los sectores sociales más humildes, será gigantesco. España aún no se ha recuperado plenamente de la anterior crisis, y afrontar la siguiente con Sánchez puede ser la puntilla a nuestro país, máxime cuando al mismo tiempo se estaría produciendo un proceso de desvertebración nacional, fruto de sus peligrosas alianzas territoriales con Torra y el PNV.

En la época del selfie y las redes sociales, se ha instalado en la sociedad una cierta superficialidad que empapa todos los ambientes, también la política. Sin embargo, son muy serias y muy reales las consecuencias que tiene la acción política sobre la vida concreta de las personas. Estas consecuencias a veces llegan al largo plazo y, en ocasiones, son irreversibles. El próximo día 28 todos los españoles estamos llamados a realizar un serio ejercicio de madurez con nuestro voto.

Vox abarrota la Ciudad de las Artes en Valencia con más de 5.000 asistentes a su acto
Rafa Gallego okdiario 26 Abril 2019

Vox ha vuelto a protagonizar otro triunfo en su campaña, arrastrando a las masas a otro multitudinario acto, en esta ocasión en Valencia. El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe ha sido el escenario de uno de los últimos actos de campaña del partido que lidera Santiago Abascal.

Este acto central de Vox en la capital del Turia estaba programado para las 20:00 horas, pero desde un buen rato antes ríos de personas ya llenaban los accesos a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Cuando aún quedaban dos horas para que comenzase el acto, las colas ya eran impactantes.

La asistencia superó las 5.000 personas que permite el aforo del museo de las Ciencias, lo que supone la mayor afluencia a un acto de Vox en la Comunidad Valenciana -el pasado diciembre congregaron a 2.400 en Alboraya-, y vienen a confirmar la tendencia alcista en cuanto a convocatoria por parte de esta fuerza política en la presente campaña electoral. De hecho, un buen número de asistentes que no pudieron acceder al interior siguieron las intervenciones en pantallas desde fuera.

El candidato Santiago Abascal protagonizó este mitin, acompañado por Ignacio Gil Lázaro y José María Llanos, números 1 de Vox al Congreso por la Comunidad Valenciana y para la Generalitat, respectivamente.

El plan original de Vox era organizar este acto en la plaza de toros, pero dicho coso está ocupado por el montaje de la estructura para un concierto de Mark Knopfler, por lo que se buscó a contrarreloj un nuevo escenario. La Ciudad de las Artes y las Ciencias fue el lugar escogido finalmente, con el comprobado éxito de participación. El propio Santiago Abascal compartió en las redes sociales vídeos de las colas para entrar, fruto de la enorme afluencia de gente.

Vox cerrará su campaña este viernes en Madrid, en la plaza de Colón, en otro multitudinario acto que comenzará a las 20:00 horas. En este lugar icónico ya arrancaron su campaña el pasado 12 de abril.

Abascal: “En juego la pervivencia de España”
El líder de Vox y candidato de esta formación a la Presidencia del Gobierno, Santiago Abascal, ha reivindicado este jueves que ante las elecciones generales del próximo domingo “solo hay dos opciones”: la “continuidad histórica” de España o “el caos de un frente popular” que “une a comunistas, separatistas y señoritos de Barcelona”.

Así lo ha defendido Abascal este jueves durante su intervención en el acto central de Vox en Valencia, celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y en el que también han participado el candidato de este partido a la Generalitat Valenciana, José María Llanos, y el cabeza de lista al Congreso por la provincia de Valencia, Ignacio Gil Lázaro.

El líder de Vox ha sostenido que el próximo domingo no están en juego “tres o cuatro cositas irrelevantes”, sino “la pervivencia de la libertad y de España”. “Solo hay dos opciones: la continuidad histórica de nuestra patria o el caos de un frente popular que une a comunistas, separatistas, señoritos de Barcelona”, ha expuesto.

Asimismo, ha asegurado que los españoles están “hartos de ver a una España postrada y acomplejada” y que digan que “la unidad nacional se puede negociar”. Frente a ello, ha sentenciado que “es innegociable y se defiende con todas las consecuencias”.

Ortega Lara defiende que Vox es necesario para garantizar la unidad de España
El presidente honorífico de Vox, José Antonio Ortega Lara, ha defendido este jueves que su partido "es necesario para garantizar la unidad de la nación" y "defender la propiedad privada frente al intrusismo del Estado", además de para promover inversión privada o la inserción laboral para jóvenes
AM Estrella Digital 26 Abril 2019

Ante unas 3.000 personas -según los convocantes- en el Pabellón Ciudad Jardín, de Málaga, Ortega Lara ha destacado como logros de su formación oponerse a "la dictadura de la corrección política y colocar en el debate temas tabú de los que nadie podía hablar".

Así se refería a "postulados de la izquierda elevados a categoría de obligado cumplimiento sin posibilidad de discrepar", como la ley de memoria histórica.

También ha dicho que han contribuido a recuperar símbolos, lazos culturales, la bandera, el himno o la lengua tras "40 años de proceso de desprestigio", y cree que "con la llegada de Vox se ha revitalizado un alma latente" que "no quiere seguir tragándose la píldora del telediario".

Se ha dirigido a los jóvenes, de los que dice comprender sus dificultades y desea que vivan mejor, aunque ha precisado que Vox no tiene una "varita mágica para dar felicidad".

En este sentido, ha indicado que trabajan por un marco jurídico que dé nuevas oportunidades, pero pide a la juventud que no vincule su futuro a un subsidio o subvenciones porque solo serán "rehenes del político de turno" que hoy lo da y mañana lo quita.

También ha intervenido el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, que ha destacado que "el mundo entero está pendiente" de su partido y se ha referido a los "chiringuitos políticos" en Andalucía.

Al inicio del acto, varios asistentes han exhibido unas hojas a modo de carteles en los que pedían una gestora en el partido, que han sido abucheados y tras lo que han abandonado el recinto.

Se desata el pánico: "Máxima alerta por el enigma Vox"
Últimas entrevistas a los candidatos en la prensa. Nada que ustedes ya no sepan. Y nervios, muchos nervios.
Pilar Díez Libertad Digital 26 Abril 2019

Albert Rivera en El Mundo. "Propongo un plan a 10 años para que el Estado vuelva a Cataluña". Federico Jiménez Losantos se carcajea del monje budista Iglesias. "De todas las mutaciones políticas producidas en el proceso electoral la más llamativa es la reencarnación de la Madre Teresa de Calcuta en líder del podemita Pablo Iglesias". Ni la monja "tenía una voz tan dulce, tan acariciadora, como la que exhibió Pablenin de Galapagar desde el primer minuto del primer debate, adoctrinando a los demás sobre la mejor forma de debatir pastueñamente, sin insultarse ni escandalizar al prójimo". Lo malo es que si creíamos que este radical sectario e intransigente ya no engañaba a nadie, cuenta Ketty Garat en Libertad Digital que nos equivocamos. Resiste, el tío, eso hay que reconocérselo. Y se siguen hablando mucho de Garrido en El Mundo. El personaje no merece tanta atención.

El País dice que "el pulso sobre Cataluña agita la recta final de la campaña". ¿Cataluña? ¿Y qué hacen hablando de Cataluña cuando todo el mundo está en un sinvivir con el concepto Europa y el cambio climático? Entrevista a Pedro Sánchez. "Tenemos un riesgo real de que la derecha sume con la utraderecha". Y otro riesgo real de que la izquierda sume con la ultraizquierda y los separatistas, en esas estamos. "Que entre Podemos en el gobierno no es ningún problema", dice. Error, ese es precisamente el problema. El País se dedica hoy a vendernos la conversión de Pablo Iglesias. "Iglesias ya no pide la Luna". ¿Y cuándo ha pedido Iglesias la Luna? Lo que ha pedido es el CNI, el Ministerio del Interior, el control de los medios de comunicación, el control del Ejército, de la policía… el Poder, en resumen, que no está en la Luna sino en Moncloa. "El tono se modera en la recta final, con el líder de Podemos como ejemplo". ¿Iglesias ejemplo de moderación? Esa sí que es buena, lo que nos faltaba por oír en esta campaña.

ABC entrevista a Pablo Casado. "Nos jugamos España, 40 años de concordia y Constitución". ¿Ven cómo no les mentía cuando decía que no había nada nuevo? Carlos Herrera confirma la impresión de Casado. "Mucha gente está loca por votar a Vox (…) Esa euforia de la derecha más intensa puede no ser una buena noticia para el bloque del centro derecha. Lo es para sus seguidores y para algunos observadores que se relamen ante los hechos singulares, pero no pocos integrantes de ese sector ideológico electoral manifiestan apesadumbrados que otorgar un voto de más a Vox es facilitarle el camino a Pedro Sánchez al poder durante cuatro años. Hay muchos nervios. Mucha inquietud. Mucha intranquilidad. A derecha e izquierda. No en vano España se juega su ser". Ignacio Camacho le roba a Luis Ventoso su argumento de campaña. "Muchos españoles pueden levantarse el domingo con la euforia alta, ir a votar con las emociones alborotadas y acostarse con Sánchez, Iglesias, Junqueras y Otegui apoyados en su almohada". Menudo susto, el ojo de Junqueras junto a tu cara, Otegi apuntándote, la coleta de Iglesias alrededor de tu cuello y Sánchez echándote de la cama con la ayuda de los otros. Un horror.

La Razón no entrevista hoy a ningún candidato y opta por ondear el "balance Sánchez: cada día 800 trabajadores más al paro". Antonio Martín Beaumont dice que hay "miedo a Vox", "máxima alerta por el enigma Vox", "Vox da miedo" de derecha a extrema izquierda, "es el enemigo a batir". Sus llenazos en los mítines están poniendo los pelos de punta a todo quisqui. "El PP teme que el pánico a Vox lleve a los votantes de Podemos al PSOE. El PSOE, que Santiago Abascal entre en el Congreso con una potencia inusitada. Cs, que también reciba el mordisco verde, Podemos que sus fieles corran a reforzar a Sánchez". Qué felicidad no estar en ningún partido.

En La Vanguardia, Enric Juliana corrobora que los políticos están al borde de un ataque de nervios. "Nadie las tiene todas consigo". "La exclusión de los debates ha sido un regalo del cielo para el partido ultra. Cero desgaste. Actos llenos a rebosar, Vox corre por su cuenta en un carril sin interferencias y puede ser la sorpresa del domingo en el bloque de la derecha. En Madrid humean los trackings. Muchos nervios. Dedos cruzados". Cuidado el domingo por la noche los hipertensos, el recuento no será apto para cardíacos. Fin de la campaña. El lunes hablaremos del Gobierno.

3.2 millones de empleos públicos en el país del paro juvenil y femenino
EDITORIAL ESdiario 26 Abril 2019

La última Encuesta de Población Activa (EPA) ha hecho un retrato preciso de la situación de España, nada halagüeño y digno de tener en la memoria cada vez que un dirigente político, sea del partido que sea, reclame el voto para salir triunfante de las Generales del próximo domingo.

La destrucción de casi 100.000 empleos, un dato terrible y con pocos precedentes en estas fechas por mucho que el Gobierno y los sindicatos callen o le resten importancia, es solo la punta del iceberg de una economía que no va bien en un mercado laboral que, por ello, va a peor.

¿Campeones sociales?
La subida del SMI o las pensiones son campañas de autopromoción electoral si, a la hora de la verdad, tienen unos efectos perversos sobre el conjunto de la sociedad. Beneficiará mucho a Sánchez presentarse como el "campeón de lo social", un título oficioso que ya intentó asumir Zapatero, pero no hay nada más antisocial que el desempleo y el déficit, aumentados con ambos dirigentes.

El ajuste real de la deuda lo han hecho las pymes y las familias. Pero el Estado que lo creó, no lo paga y ahora se permite engordar sus gastos

¿De qué vale elevar el Salario Mínimo si la única manera de elevarlo, en la empresa promedio española (pequeña y esforzada), es suprimir puestos de trabajo para subir el sueldo de los que sobrevivan? Sin mejorar la productividad y las ventas, algo difícil para muchas por la imposibilidad de competir globalmente, no hay forma de crear empleo de calidad. Ni por decreto.

Pero si algo sintetiza el antagonismo entre los discursos y sus efectos, es el tremendo contraste entre el empleo público y el resto: mientras las cotas de paro femenino son de las peores de Europa y el segmento juvenil asume buena parte de la destrucción laboral (la mitad de los 100.000 empleos perdidos son de menores de 25 años); la Administración Pública crece en plantillas hasta rozar los 3.2 millones de personas.

El esfuerzo, de los mismos
Durante la crisis, el sector privado y las familias han reducido su deuda a la mitad, sin ayudas y en todo caso con obstáculos; mientras que el público la ha triplicado, en cifras aproximadas. Y el esfuerzo se sostiene, pero no el premio: éste se concede a una Administración que no ha pagado la crisis que originó ella misma, por la capacidad de presión política y sindical existente en ella. Así difícilmente España saldrá del perverso bucle en el que lleva años inmersa.

El PSOE es una fábrica de parados
 larazon 26 Abril 2019

La Encuesta de Población Activa (EPA) referida al primer trimestre presenta algunos síntomas muy inquietantes con respecto a la salud de nuestra economía, que desde toda evidencia comienza a sufrir los primeros embates de la desaceleración. Sin embargo, el principal problema no se encuentra tanto en los malos datos del desempleo o en el crecimiento de la temporalidad del mercado de trabajo, sino en que nos hallamos en la misma dinámica de negación de los hechos, voluntarismo político y error en la adopción de las medidas adecuadas que, durante el anterior Gobierno socialista, hicieron de España uno de los países más castigados por la crisis financiera de 2008.

Ayer, una vez más, desde un Ejecutivo socialista se trató de disimular la realidad de unos datos que merecerían de nuestros gestores públicos, al menos, alerta y prevención. Es más, la ministra de Economía, Nadia Calviño, negó la mayor, festejando el buen comportamiento del mercado de trabajo durante 2018, pero ocultando cuidadosamente que más del 80 por ciento del empleo creado lo fue entre los meses de abril y junio, con 469.000 contratos, para reducirse a 127.000 empleos nuevos en los seis meses siguientes, es decir, ya bajo el Gabinete de Pedro Sánchez. Y ello, sin olvidar el impulso dado por el Ejecutivo socialista a la contratación pública, que ha elevado el número de estos trabajadores hasta los 3,2 millones, la cifra más alta jamás alcanzada por las administraciones española.

Pero, como hemos señalado, los hechos son tozudos y la EPA los refleja con nitidez. Así, en el primer trimestre del presente ejercicio el paro ha subido en 50.000 personas, lo que representa el peor dato desde 2013. La tasa de desempleo sube dos décimas, hasta el 14,78 por ciento, lo que supone la existencia de 3.354.200 parados. Se ha destruido empleo en 13 de las 17 comunidades autónomas –incluidas Madrid y Cataluña–, ha subido el paro juvenil, hasta representar el 35 por ciento de los menores de 30 años; 36.000 hogares más declaran tener a todos sus miembros en el desempleo, lo que supone un millón de hogares en los que nadie tiene trabajo, y uno de cada cuatro empleos públicos es temporal. Asimismo, los contratos a tiempo parcial crecen hasta el 14,9 por ciento, mientras la temporalidad se sitúa en el 26 por ciento.

En consecuencia, el ritmo de crecimiento de los contratos indefinidos ha entrado en tasas negativas desde junio de 2018, tras la moción de censura que tumbó al Gobierno de Mariano Rajoy, como ha venido denunciando el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. Son múltiples las causas que explican la evolución negativa del empleo y, entre ellas, podemos citar la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la ralentización de los mercados exteriores, por la guerra comercial entre China y Estados Unidos y el frenazo de la locomotora alemana, o la gran distorsión en las expectativas de compra del ciudadano que ha sufrido la industria española del automóvil, que representa el 10 por ciento del PIB y el 9 por ciento de la población activa, tras las irresponsables declaraciones de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, el 11 de julio de 2018, en las que afirmaba que los días del diésel estaban contados. De ahí, que el sector del motor lleve siete meses en cifras negativas.

Pero, en realidad, todas estas causas se resumen en una: la desconfianza de empresarios y consumidores ante las políticas económicas de los Gobiernos socialistas, que siempre cargan fiscalmente sobre la creación de riqueza. Y así, muchas decisiones de compra y de nuevas inversiones están siendo aplazadas hasta que los resultados electorales despejen las serias dudas que, para el futuro de la Nación, plantea la posibilidad de un Gobierno del PSOE, apoyado por los comunistas.

Sánchez celebra la desaceleración
Editorial El Mundo 26 Abril 2019

La reacción del Gobierno de Pedro Sánchez a los resultados de la Encuesta de Población Activa ha exhibido un triunfalismo completamente injustificado. Vender como gran éxito la mayor subida del paro en los últimos seis años no es admisible por mucho que encaremos la recta final de la campaña electoral. Lo cierto es que en el primer trimestre del año el mercado laboral registró 49.900 parados más, lo que supone un 1,5% más que el trimestre anterior, hasta situar la tasa de desempleo en el 14,7%. Asimismo se destruyeron 93.400 empleos, lo que constituye un claro síntoma de la ralentización económica de la que han venido advirtiendo distintos organismos públicos y privados, nacionales e internacionales.

Es verdad que el primer trimestre es tradicionalmente malo para la creación de empleo, y que a esa circunstancia se le une este año el efecto estacional de una celebración de Semana Santa en abril, con lo que muchas de las contrataciones en el sector servicios se computarán ya en el segundo trimestre. Por eso el Gobierno trata de aferrarse al dato desestacionalizado. También es verdad que se alcanza el récord en contratación indefinida, acompañado de un fuerte aumento de la contratación a tiempo parcial, y que el ritmo de creación de empleo se mantiene en los últimos 12 meses; pero Sánchez no puede pretender arrogarse ese mérito blandiendo el aumento interanual de la contratación, pues hasta un 80% del empleo creado en el último año corresponde al último trimestre del Gobierno de Rajoy. Inquieta la desfachatez con que el actual presidente del Gobierno tiende a apropiarse de autorías que no le corresponden.

Especialmente preocupante resulta la tasa de paro juvenil, que alcanza el 35%, así como el excesivo peso del sector público en la creación de empleo. Por otro lado, el modelo productivo basado en el turismo empieza a dar señales de agotamiento. Hay también buenas noticias, como la subida de la ocupación en Andalucía hasta un 0,5% -contradiciendo la tendencia nacional y coincidiendo con los primeros 100 días de Gobierno de cambio en la Junta-, en buena medida gracias a un incremento notable del empleo entre la población femenina.

La EPA, en suma, ni es una catástrofe ni dibuja un panorama esperanzador. La inestabilidad política, el gravoso electoralismo y las alianzas del PSOE obligan a un rumbo económico basado en el gasto que coloca a España en posición vulnerable. Sería necesario abordar reformas que sin renunciar a la flexibilidad combatan la precariedad laboral, la dualidad y la excesiva temporalidad del mercado de trabajo. Nuestro país hoy está destruyendo empleo, especialmente en el sector servicios, y la política económica de Sánchez no solo no nos predispone a resistir mejor la desaceleración en marcha sino que, de seguir esta senda, agravará sus efectos.

De junio de 2018 a marzo de 2019, según la EPA
El 75% de los nuevos ocupados desde que gobierna Sánchez son funcionarios
Carlos Ribagorda okdiario 26 Abril 2019

Desde que gobierna Pedro Sánchez en España hay 127.100 ocupados más. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) a cierre de junio de 2018, cuando Sánchez accedió al Gobierno, hasta marzo de 2019 -última EPA conocida-, el 75% de los nuevos ocupados tiene un empleo público, son funcionarios, frente al 25% que está ocupado en la empresa privada.

Los números demuestran de nuevo las diferencias en la política económica del PSOE y del PP. Según los datos de la EPA del primer trimestre de 2019, conocidos este jueves, el número de ocupados en el sector público – funcionarios- es el más alto desde 2011, último ejercicio de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Alcanza ya los 3,213 millones de personas.

De hecho, durante el corto mandato de gobierno de Sánchez ha sido el empleo público el que ha salvado los números, al concentrar el número de nuevos ocupados.

En efecto, según la EPA del segundo trimestre de 2018, a cierre de junio del año pasado había 3,117 millones de personas ocupadas en el sector público. Nueve meses después, a cierre de marzo de 2019 -y según la misma fuente, la EPA-, la cifra de funcionarios ha aumentado hasta los 3,213 millones. Se trata por tanto de un incremento de 95.800 personas.

El 75% de los nuevos ocupados desde que gobierna Sánchez son funcionarios

En cambio, el empleo privado ha tenido un comportamiento peor. A cierre de junio del año pasado la cifra de ocupados en el sector privado era de 16,226 millones de personas. A cierre de marzo ha aumentado a 16,257 millones, lo que significa que hay 31.300 personas más trabajando lejos de lo público.

En total, desde que gobierna Sánchez hay 127.100 personas más ocupadas en España, de las que 95.800 son funcionarios. Es el citado 75%. La cifra total de ocupados en España hasta marzo es de 19,47 millones de personas.

Nueva oferta
Esta cifra de empleo público se produce además antes de la oferta récord que ha lanzado Sánchez. El 29 de marzo, a un mes de las elecciones, el presidente del Gobierno pactó con los sindicatos sacar al mercado 33.793 nuevos puestos de trabajo para la administración en 2019. Es la mayor oferta en 11 años y una de las mayores de la historia en España.

Sánchez la justificó señalando que se trataba de empleos nuevos para hacer frente a las jubilaciones -que se producen a lo largo de los años, no en 2019-, y en que la ratio de empleados públicos sobre el total en España -2,7%- es inferior a la media europea -3%-.

Mientras, en la empresa privada se ha vivido un trimestre negro de continuos anuncios de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE). Santander, Caixabank, Vodafone… decenas de empresas van a despedir a parte de su plantilla.

En defensa propia
Antonio Robles Libertad Digital 26 Abril 2019

Hasta la impostura tiene límites. Desgraciadamente, Pedro Sánchez los ha roto todos.

La democracia tiene un problema de origen, el populismo. Arengar al pueblo irresponsablemente con lo que quiere oír, prometer lo que desea sin atender al coste, trae réditos electorales inmediatos, pero a menudo provoca lo contrario de lo que se promete. Ese pecado original lo practica la izquierda ofreciendo lo que no tiene, y la derecha prometiendo reducir impuestos que no está en disposición de garantizar. Todo por el voto.

De esas populachadas provienen casi todos los males que hoy aquejan a la democracia. Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea, describió la fatalidad con nitidez: "Sabemos exactamente lo que debemos hacer; lo que no sabemos es cómo salir reelegidos si lo hacemos". De ahí las promesas incumplidas, la incoherencia, la demagogia que nos asola.

Desde la Transición del 78 para acá, hasta la impostura tiene límites. Desgraciadamente, Pedro Sánchez los ha roto todos. Aquellos límites no eran políticos, sino condiciones a priori de la posibilidad de toda democracia decente. Pactar con el mundo filoetarra, encamarse con golpistas y populistas, tenía una sanción social. Y tal sanción social formaba parte de los valores democráticos de la nación española. Si la moral de la vergüenza ha muerto, todo es posible. Sánchez es un peligro, no sólo para España, también para la salud de la democracia. Defendernos de su amoralidad es vital para nuestros derechos.

Ayer por la mañana, con la resaca del debate del martes, la prensa calificaba la bronca a cuatro con el boato de un análisis de sangre. Sólo que aquí, en vez de baremar los leucocitos o el colesterol, se calificaba a los contendientes con categorías olímpicas. No se puede calificar aquello que no se puede reducir a datos verificables, contrastables. Imagínense que los partidos de fútbol los puntuaran las respectivas aficiones. No exagero, hoy en política se ha impuesto el lenguaje hooligan del fútbol, y la objetividad de sus apreciaciones es tan fiable como la puntería de un borracho.

Viene a cuento el exabrupto porque políticos y buena parte del periodismo han perdido el poco crédito que tenían. Los primeros, porque seguramente nunca lo tuvieron;los segundos, porque en su interés por salvar a los suyos y besuquear a la audiencia han creado un ecosistema a salvo del control de los ciudadanos.

Nadie pide objetividad en política, ni siquiera medios neutrales. No está en su naturaleza. Pero la ciudadanía tiene derecho a que no le mientan, timen o manipulen. El mejor antídoto es tener un Estado de Derecho que garantice una educación ilustrada, científica, celosa de la neutralidad ideológica y capaz de formar ciudadanos competentes, conscientes y críticos para elegir con criterio. Y como esa utopía sólo puede existir como aspiración ideal, sería conveniente que nos dotásemos de herramientas que ayuden a los ciudadanos a ser respetados, mientras tanto. Los efectos de la publicidad, los estudios de mercado, la propaganda y todas las infinitas formas de manipulación al servicio de los políticos han de tener una réplica científica para ser desmontados. En debates como el del martes, la ciudadanía debería tener derecho a un programa institucionalizado donde un equipo de expertos desmontara pieza a pieza, a posteriori, la tramoya de trucos que enmascaran la puesta en escena de cada uno de los candidatos. Sin miramientos, con neutralidad y solo al servicio del ciudadano.

El VAR no ha acabado con los errores arbitrales, ni está garantizada la objetividad en todos los lances, pero los jugadores saben que, si dan un codazo violento a escondidas, la mano de Dios no les salvará.

Los ciudadanos tenemos derecho a que las estrategias de imagen de los políticos fracasen en competencia con nuestro derecho a disponer de una información razonablemente limpia. En defensa propia.

El estatus y elección del grupo de sabios o expertos debería añadirse a los tres poderes del Estado, porque hoy el poder mediático influye tanto en las decisiones democráticas que, en buena lid, debería tener tanta autonomía y obligaciones como los otros tres.

Aporías sobre el actual régimen político
Amando de Miguel Libertad Digital 26 Abril 2019

Se necesita una coalición de partidos para gobernar, pero también para ejercer una sana oposición parlamentaria.

Un fantasma sobrevuela Europa. No, no es el fantasma del comunismo, pues nunca como ahora ha sido esa una ideología más inane; la prueba es que ya no suele utilizar tal etiqueta. Lo que en estos tiempos preocupa a las naciones europeas en su aspecto político es que cada vez queda más lejos la utopía del bipartidismo. Tal modelo ni siquiera sigue funcionando ya en el llamado Reino Unido. En la mayor parte de los países del continente se asienta un andamiaje político de varios partidos, algunos de ellos con sus correspondientes facciones. Desde luego, en España es así, aunque se continúe oficialmente con la simulación de un gran partido gobernante y otro que se dice campanudamente "el principal partido de la oposición". Pero se impone la terca realidad, en España como en Italia o en Finlandia, pongo por caso. En la panoplia de partidos españoles todos aspiran al poder, como es natural, pero ninguno va a disfrutarlo en solitario. Para gobernar se necesita antes coaligarse con otras fuerzas. Ahí le duele.

En España compiten por el poder cinco partidos nacionales, a los que añaden otras excrecencias a escala regional y local. Esa es la incongruencia: partidillos que se sientan en el Parlamento y que ni se les ocurre la pretensión de representar al pueblo español. En cuyo caso el espíritu de la Constitución se convierte en papel mojado. Al finalizar la larga campaña electoral, la distribución de votos posibles nos indica que estamos ante un régimen multipartidista. Cada uno de los cinco partidos nacionales alcanza un nivel de votos superior al 10% e inferior al 30%, dicho quede para redondear. Es decir, para gobernar con solvencia se precisa la coyunda de dos o más partidos. El problema está en que sus respectivos militantes, y no digamos los dirigentes, odian cordialmente a los del partido más próximo. Hay poca tradición de pactos y componendas entre las fuerzas políticas. Pesa demasiado la tradición fulanista, según el diagnóstico en su día de Miguel de Unamuno.

Se necesita una coalición de partidos para gobernar, pero también para ejercer una sana oposición parlamentaria. En ese caso el trabajo conjunto va a ser todavía más peliagudo. La dirigencia de cada partido piensa para su coleto que la mejor forma de coaligarse con las siglas vecinas consiste en fagocitarlas. Inútil tarea, pues todos piensan lo mismo y sus fuerzas parecen bastante parejas. Por tanto, resulta perjudicial el hecho de que uno desprecie o denigre al vecino. No es cierto que en la vida de los individuos o de los grupos cada uno persiga el máximo interés. En este caso, la línea despectiva se acentúa desde el lugar de los partidos establecidos con ilusiones bipartidismo (PP y PSOE) hasta el de los recién llegados (Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox). Vox acapara el máximo rechazo por parte de los otros partidos y de los medios más influyentes. Paradójicamente, esa repulsión le otorga más fuerza o al menos más relevancia. Su gran ventaja psicológica es que, dado que hasta ahora ha sido extraparlamentario, cualquier número de escaños que consiga en las Cortes va a suponer un triunfo.

Lo moralmente más aberrante, pero común, es que el partido nacional que quiera gobernar se valga de la imprescindible ayuda de algún partido nacionalista, hoy separatista. Así, en la situación actual, el caudillo del PSOE promete "más autogobierno" a Cataluña y al País Vasco. ¡Como si hubiera poco autogobierno en esas dos regiones! El precio de tal alianza contra natura es que los respectivos partidos separatistas ayuden al doctor Sánchez a mantenerse en la Moncloa. Nada bueno para los españoles puede salir de tal maridaje.

La gran paradoja de la agitada vida pública española es que el País Vasco y Cataluña no son dos colonias ni nada parecido, sino dos regiones prósperas. Lo han sido gracias al sacrificio colectivo del resto de los españoles a lo largo de más de un siglo. Es más, el llamado autogobierno realmente consiste en seguir recibiendo continuos privilegios por parte de la Administración Pública. Así, cualquiera se declara nacionalista o independentista o soberanista. La verdad es que la estructura política de los españoles resulta bastante original.

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España se juega su ser
Tanta presencia en los actos de la quinta formación, ¿movilizará al electorado socialista?
Carlos Herrera ABC 26 Abril 2019

Esta noche finaliza la que, posiblemente, ha resultado la más atípica de todas las campañas electorales. Acostumbrados a dos elementos, luego a cuatro, ahora nos hemos acomodado a la idea de cuatro más uno: cuatro en el sistema y uno con un pie dentro y otro fuera. Los cuatro de dentro han utilizado medios más o menos convencionales, han sido invitados a debates, han creado lemas y cartelería, y el uno restante no ha sido invitado al festín televisivo, no ha entrado en la rueda convencional de banderolas en las avenidas, han basado su estrategia en colocar y descolocar mediante mensajes fuerza y han utilizado las redes sociales con particular eficacia. La quinta fuerza en discordia ha demostrado, no obstante a ser la última y a ser utilizada como la figura del demonio perverso, ser capaz de abarrotar pueblos y ciudades donde se anuncian sus actos y dejar cientos de personas en la calle cuando se encierran en un pabellón repleto de seguidores entusiasmados. Ha sido, indudablemente, la sorpresa ya anunciada hace unos meses en Andalucía, donde a duras penas iba a conseguir representación parlamentaria y donde, como sabemos, obtuvo 12 escaños y el 11% de los votos.

Mucha gente está loca por votar a Vox. Los estudiosos de la sociología política seguramente sabrán explicar el fenómeno, pero quienes apenas alcanzamos a evidenciar obviedades solo podemos constatar que los seguidores del partido de Abascal no tienen demasiada vocación de ocultos ni muestran recato a explicitar su voluntad entusiasta de hacer de sus siglas la revolución de esta convocatoria. De su éxito se desprenderán varias cosas: si cumplen las expectativas de estar en lo alto de la horquilla -o sobrepasarlo- habrán sangrado tanto al PP que habrán descolocado el grupo del centro derecha al que supuestamente deberían apoyar como el hermano pobre, y si esos datos sobrepasan, o simplemente alcanzan, las previsiones más optimistas, demostrarán que el voto cabreado es mucho mayor de lo que sospechamos.

Cuando Podemos irrumpió en las elecciones anteriores, la explicación más sencilla se adjudicó a los sufrimientos de la población como consecuencia de la pavorosa crisis de 2008, utilizando, claramente, luces cortas para hacer ese análisis. Seguramente había algo más, como ahora hay algo más con Vox. Sin embargo hay un dato que desconozco y que nadie maneja: ¿cuánta gente de la que va entre curiosa y encantada a un mítin de Vox a la hora de la verdad votará al PP? Y añado: tanta presencia, masiva incluso, en los actos de la quinta formación, les vote en su totalidad o no, ¿movilizará al electorado socialista que, alarmado, vea venir un aluvión de lo que llaman la ultraderecha?

Cuando se piensa en equiparar intencionadamente el caso andaluz con el general, no se repara seriamente en la movilización electoral. En Andalucía, muchos socialistas se quedaron en casa a cuentas del asunto catalán, y los números salieron para la coalición de centro derecha. De tal manera que si hoy se repitieran las elecciones difícilmente se daría el mismo resultado. En esta ocasión se movilizará el voto liberal conservador pero, también, y de forma notable, el izquierdista, y la percepción de este humilde articulista es que ese segundo es el bloque que cuenta con menos dispersión de voto y que, por lo tanto, puede obtener la victoria en escaños. Esa euforia de la derecha más intensa puede no ser una buena noticia para el bloque del centro derecha. Lo es para sus seguidores y para algunos observadores que se relamen ante los hechos singulares, pero no pocos integrantes de ese sector ideológico-electoral manifiestan apesadumbrados que otorgar un voto de más a Vox es facilitarle el camino a Pedro Sánchez al poder durante cuatro años.

Hay muchos nervios. Mucha inquietud. Mucha intranquilidad. A derecha e izquierda. No en vano, España se juega su ser.

Creyentes y realidad. Vota a Vox
Nota del Editor 26 Abril 2019

En vez de tratar de razonar para que los "creyentes de la izquierda" (o los que están en nómina de la "izquierda de 100 años de honrarez"), se lanza a soltar soflamas para "apoyar al grupo de centro derecha" que nada tiene de derecha ni de principios y que nos ha arrastrado hasta aquí. Hablar de la dispersón del voto cuando se trata de defender España es un flaco favor a España y a los españoles. De derecha intensa, nada, de españoles por España todo. Carlos a ver si despiertas y también votas a Vox y dejar de apoyar para aparentar que estás por España, y en realidad apoyas para que todo siga empeorando.

¿Qué hemos hecho mal para llegar a este punto?
Jesús Cacho. vozpopuli 26 Abril 2019

Los españoles hemos soportado con estoicismo dos debates electorales a cuatro capaces de aburrir a millones salidos del trance con la cabeza caliente y los pies fríos. A 48 horas de la apertura de las urnas, todo está en el aire. Es opinión general que el primero lo ganó Rivera, que el segundo se lo llevó Iglesias, que Casado mejoró con el cambio y que Sánchez perdió ambos. Curiosa la performance del líder de Podemos, nuestro incorruptible Robespierre reconvertido en pacífico mosén dispuesto a predicar en misa de 12 las virtudes de la moderación entre una feligresía que le tiene retratado de cuerpo entero, que no le cree, amortizado como está desde que cambiara su humilde condición de insólito jornalero vallecano por el marquesado de Galapagar. Iglesias o la capacidad del ser humano para levantarse de la lona cuando las cosas pintan mal y hay una dacha que mantener y una familia que alimentar. Aseguran que en Podemos han pasado de la aceptada resignación de lo inevitable a la relativa euforia de quien ha logrado rescatar una parte de esa tropa indecisa que le votó en 2015 y que pensaba cambiar de acera en el barrio de la izquierda.


Euforia también en los predios de Ciudadanos. Rivera ha olido la sangre que brota de las deserciones que acorralan la sede de Génova y corre calle abajo en dirección a la estatua de Colón, y sueña con asestar un golpe definitivo en la batalla por el liderazgo de la derecha. Dramático el momento que se intuye para Pablo Casado o el todo a una carta en el atardecer de un domingo de abril. Es la dificultad de presentarte como algo nuevo cuando no has acabado con lo viejo, cuando anuncias la conquista del futuro sin renunciar a la mochila del pasado, cuando formulas un ideario liberal sin hacer anatema de la traición a esos principios tan groseramente mancillados por el cobarde Rajoy. Esa fue la razón por la que millones huyeron despavoridos de la antigua casa común, primero a Ciudadanos y después a Vox. ¿Piensas recuperarlos, Pablo, sacando de nuevo a relucir a Mariano, uno de los grandes culpables, si no el que más, de la encrucijada en la que nos encontramos? ¿Piensas atraerlos enarbolando las mismas viejas corruptas banderas? Intentas bracear en pleno debate, Pablo, pero no logras avanzar porque te sientes atrapado en el barro de un pasado reciente con el que no te atreves a cortar del todo, razón de más para caminar encorsetado y con el freno de mano echado.

¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¿Qué pecados hemos cometido para llegar a este punto? ¿En qué hemos errado?

No menos dramático el envite al que se enfrenta Sánchez. Razón tenía el presidente por accidente cuando huía de los debates televisados como del agua hirviendo. Los episodios del lunes en RTVE y del martes en Atresmedia le han retratado de cuerpo entero, confirmando lo que todo el mundo sabía y su claque mediática se empeñaba en ocultar: que es un majadero integral, impostado hasta el ademán, necio hasta para posar, falso hasta para fingir. Mal pertrechado para el cara a cara, su carácter rebela la edad mental de un niño de primaria que se enfada a las primeras de cambio y protesta cuando le quitan el juguete, le cantan las cuarenta o simplemente le llevan la contraria. Un tipo irascible que tuerce el gesto y pierde los nervios a la menor contrariedad. Un fatuo fascinado por la arboladura de un físico que corona una cabeza vacía de contenido. Un cero a la izquierda intelectualmente hablando. Una ambición de poder sin límites y sin ideología conocida. Un peligro, desde cualquier punto de vista, como eventual presidente del Gobierno.

Con estos bueyes hay que arar. Quienes en los últimos años del franquismo aportamos nuestro granito de arena en la búsqueda de una España democrática capaz de servir de marco de convivencia para todos los españoles; quienes asistimos al milagro de la Constitución del 78 y al prodigio del perdón colectivo entre vencedores y vencidos; quienes, primero con Felipe y después con Aznar, presenciamos el espectáculo de una España que despegaba y se desprendía de su miserable costra de siglos, quienes asistimos a todo eso y mucho más jamás pudimos imaginar que a la altura de 2019 llegaríamos a vivir un momento como el actual, tan cargado de negros presagios, tan silueteado de peligros para la paz y la prosperidad de todos. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?, ¿qué pecados hemos cometido para llegar a este punto?, ¿en qué hemos errado? o ¿en qué equivocaciones hemos incurrido para seguir, cual eternos Sísifos, condenados a sostener para siempre la piedra de nuestros demonios familiares históricos por la cuesta arriba del atrabiliario tribalismo hispano?

El rumbo se torció en 2004 con la llegada al poder de Zapatero tras los atentados del 11-M, y la deriva se consolidó con la traición del Gobierno de la derecha de Rajoy a los principios del espacio liberal. Muchas cosas hemos tenido que hacer mal para haber llegado al cruce de caminos en que nos encontramos, con los lobos del separatismo intentando romper la bóveda de crucería de la unidad de la nación bajo la que se cobija la garantía de nuestras libertades. Muchas cosas mal como sociedad para haber alcanzado este momento crucial, apenas a unas horas de las elecciones más importantes en mucho tiempo. Nos hemos acomodado, cierto; nos hemos rendido al becerro de oro de la súbita riqueza de unos pobres de siempre; nos hemos entregado a la vida muelle; hemos permitido muchos desmanes. No nos hemos alzado. Hemos renunciado al cambio desde dentro. Hemos tolerado el paulatino desprestigio de nuestras instituciones. Hemos consentido muchos ultrajes a la calidad de nuestra democracia, permitiendo el deslizamiento de una clase política cada vez más inane por la curva de una corrupción galopante y una irrelevancia notoria.

Un cambio de rumbo llama a la puerta

Sería cínico, con todo, echar la culpa de lo ocurrido a una clase política que es reflejo de una clase media social. Sobre la mesa electoral, tres platos con guisos de derecha a gusto del consumidor. A la vista de la experiencia acumulada, uno se siente incapaz de recomendar ninguna de esas recetas so pena de ponerse colorado. So pena de tener que recordar sus fallas, incluso de sentir vergüenza ajena. Ninguna de las tres, sin embargo, supone un riesgo esencial para la continuidad de nuestro sistema democrático y la jerarquía de valores que ha permitido progresar a España en cuarenta años más que en cuatro siglos. Por desgracia no se puede decir lo mismo del PSOE, de este PSOE que poco o nada tiene que ver con el de Felipe, Guerra, Rubalcaba y tantos otros notorios socialistas que dejaron su huella en el progreso económico y social del país. Al fin y al cabo fueron Felipe, Guerra y compañía quienes desalojaron de Ferraz al mentecato con el argumento de imaginarlo dispuesto a hacer lo que efectivamente hizo una vez devuelto al poder en el partido: pactar con los enemigos de la nación a cambio de sus votos para llegar a Moncloa. En su descargo hay que decir que el pájaro estaría dispuesto a gobernar con el lucero del alba en tanto en cuanto le aseguraran su juguete. Con Vox si hiciera falta. Él no es ni de derechas ni de izquierdas. Él es de Pedro Sánchez.

El futuro de España está en peligro, y aquellos españoles conscientes de esa situación de riesgo están obligados a hacerse el domingo la misma trascendental pregunta y a trasladársela, al menos mentalmente, al potencial ganador encuestas mediante: ¿volverá usted a servirse de los enemigos de la unidad de España para continuar en Moncloa? ¿está usted dispuesto a pactar con Otegui, Junqueras, Puigdemont y compañía para seguir en el machito? Aquí no hay más que dos opciones: el PP y Ciudadanos, con Vox como testigo de boda, con todos sus interrogantes, todas sus complicaciones, que no son pocas, o un Gobierno Sánchez, con Iglesias en la cocina de la política económica (la loca combinación de incremento del gasto-subida de impuestos, con un binomio déficit-deuda insostenible, en una economía en desaceleración y sin instrumentos monetarios propios para atenuar el desastre) y el apoyo parlamentario del separatismo catalán y el nacionalismo vasco, dispuestos todos esta vez a pedir lo suyo bajo firma a pie de página.

Dicho lo cual, esta es una llamada a la responsabilidad, no una apelación al miedo. Niente paura. En la España de hoy constituyen legión los profesionales de todas las categorías que, hombres y mujeres, son magníficos desde todos los puntos de vista en sus respectivas áreas de actividad, médicos, maestros, ingenieros, investigadores, mecánicos de precisión, albañiles, artesanos, artistas… Este es un gran país, un país importante, tan admirado en el exterior como vituperado en el interior por nosotros mismos, y esa España, esos españoles de primera todos, no van a permitir bajo ningún concepto que este gran proyecto de convivencia colectiva se diluya por el albañal de cuatro malvados ansiosos de poder, en alianza con los totalitarios enemigos de España. Un cambio de rumbo histórico está llamando a la puerta

¿Qué hemos hecho mal para llegar a este punto?: repetir el error, así que vota a Vox
Nota del Editor 26 Abril 2019

Durante cuarenta años nos han tomado el pelo y pretenden que sigamos dejándonos. Ya estamos hartos. Hay que votar a Vox y conseguir que primero sea España y los españoles.

¡Que viene Vox!
Juan Pablo Colmenarejo. vozpopuli  26 Abril 2019

Vox va a tener un resultado que hará temblar algunos de los cimientos de la democracia del 78. Pero el sistema aguantará hasta que los acaloramientos bajen al nivel del mar. Una vez más

Pedro Sánchez echó de menos a Santiago Abascal en los dos debates. Lo que llevaba pensando durante semanas, desde la convocatoria de elecciones tras la manifestación a tres en Colón, lo tenía grabado a fuego en sus gestos, la dichosa comunicación no verbal de la que tanto hablan los asesores cuando entrenan a sus clientes. Sánchez transmitió a los espectadores incomodidad por encima de todo. Si la cara es el espejo del alma, no hay nada como una cámara de televisión que te hace de taladro, impide la fuga. Vimos al presidente del Gobierno con demasiadas ganas de esconderse detrás de las focos. Era un tipo buscando un refugio donde no ser visto. Su gesto crispado fue una señal de alarma. Una luz roja encendida, sin pestañear, a toda pantalla. No quería estar allí porque desde que decidió ir a las urnas le tienen dicho que no necesita ni abrir la boca para que el PSOE sea el más votado después de once años.

La decisión de la Junta Electoral Central destrozó la campaña de Sánchez, obligándole a hacer lo imprevisto. El plan decía que con España cerrada por procesiones y vacaciones, solo necesitaba salir en la televisión para resolver, mano a mano con Abascal, el liderazgo de las llamadas, con mucha maldad añeja de los años treinta del siglo pasado, las tres derechas. Necesitaba que se les viera a los tres juntos otra vez. Para Sánchez, la campaña era el plano de Rivera, Casado y Abascal. Y si estaba rodeado por dos de ellos en el reparto de atriles, mucho mejor. Necesitaba exclamar sobre Vox. ¡Qué vienen!

Tener en sus manos el libro de Sánchez Drago -en el que Abascal asiente como respuesta más frecuente- fue un descenso al terreno embarrado que en la víspera le había mostrado Rivera con la exhibición de su bazar de marketing electoral. Salvo que tuvieran un infiltrado en Ciudadanos, o resulte que Rivera es muy previsible, parece claro que el jefe de campaña del Presidente es un tipo que conoce bastante bien el mercado electoral y también el oficio de la política como espectáculo. Y acertó. La tesis de Sánchez, “el libro que usted no ha leído”, apareció de repente entre los papeles de Rivera, camuflada como si fuera un dossier con el programa electoral de Ciudadanos.

Sánchez estaba preparado por su consejero de cabecera. ¡Eureka! Ahora o nunca. El presidente del Gobierno llevaba escondido el libro -en el que Sánchez Drago ha redactado el ideario de Vox y Abascal da fe- desnudando por completo la sencilla pero letal estrategia electoral. Colón fue el pretexto, el balón botando, para adelantar las elecciones a abril y no esperar a octubre donde los peligros podrían acechar mucho más, con un Partido Socialista pagando las facturas catalanas de Sánchez, también en el resto de España, tras el preludio de Andalucía.
Abascal, en los debates

Sánchez quería tener cerca a Vox y sus palabras le delataron. Abascal estuvo presente en el debate de Atresmedia, también en el de RTVE, pero menos, gracias al presidente del Gobierno. Ambas partes se necesitan mucho. Vox es el pretexto perfecto para que Sánchez se muestre como el único salvador de la democracia española. Lo mismo le sucede a Vox, una escisión por la derecha del PP que ha emergido como partido nacionalista, duro, cabreado, en el que hay un sector de nostalgia franquista que andaba buscando derechos de autor. Es decir un bombón para Sánchez, pero como en el poema de Benedetti, “también viceversa”. Contra Sánchez y los independentistas, se ganan más votos, como en su momento contra Rajoy y la corrupción consiguió Podemos más de cinco millones de sufragios.

Sin duda Vox va a tener un resultado que hará temblar algunos de los cimientos de la democracia del 78. El sistema aguantará una vez más hasta que los acaloramientos bajen al nivel del mar. Pero si el laboratorio de la Moncloa creyera que esa es la única garantía para seguir en el poder, Sánchez no hubiera tenido el gesto torcido, crispado e incómodo durante todo el tiempo en los dos debates. Además de Vox, cuya ausencia notó Sánchez en la televisión, algo más esconden las encuestas. Ni siquiera las del domingo a las ocho de la tarde nos darán pistas nuevas. Habrá que esperar un poco más para darnos cuenta de lo que está pasando. Que será mucho.

La derecha del PP y nostálgicos franquistas. Vota a Vox y no dejes que te engañen otra vez.
Nota del Editor 26 Abril 2019

Nada más erróneo que hablar de la derecha del PP: el PP no tiene principios y por tanto no está en lado alguno, sólo está en el lugar que apoya su maquinaria como partido de profesionales de la política para poder seguir viviendo del cuento y tomándo el pelo a a España los españoles. En cuando a nostálgicos granquistas, el TC acaba de hacer más: con Franco no había obligación (ahora anticonstitucional) de estudiar lenguas regionales como ahora. A este paso vamos a tener que gritar ¡Viva Franco!. El generalísimo si que tenía las ideas claras: los partidos políticos son un cáncer y la "izquierda" no tiene remedio, tras casi sesenta años siguen queriendo ganar la guerra que provocaron y que perdieron.

VOX REVIENTA VALENCIA
‘Sólo hay dos opciones: la continuidad histórica de España o el caos de un frente popular
Agencias. eltorotv.com 26 Abril 2019

El líder de VOX y candidato de esta formación a la Presidencia del Gobierno, Santiago Abascal, ha reivindicado este jueves que ante las elecciones generales del próximo domingo “sólo hay dos opciones”: la “continuidad histórica” de España o “el caos de un frente popular” que “une a comunistas, separatistas y señoritos de Barcelona”.

Así lo ha defendido Abascal este jueves durante su intervención en el acto central de VOX en Valencia, celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y en el que también han participado el candidato de este partido a la Generalitat Valenciana, José María Llanos, y el cabeza de lista al Congreso por la provincia de Valencia, Ignacio Gil Lázaro.

En los momentos previos al arranque del mitin y durante el transcurso del mismo, los asistentes han gritado en numerosas ocasiones ‘vivas’ a España y cánticos como ‘¡A por ellos, oe!’, ‘¡Yo soy español, español, español!’ y silbidos, abucheos y gritos de ‘¡Fuera, fuera!’ a las imágenes de los socialistas Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero y del expresidente catalán Carles Puigdemont, así como a algunos medios de comunicación que informaban desde la zona reservada para la prensa.

En su discurso, el líder de VOX -recibido al grito de ‘¡Presidente!’ por los asistentes al mitin, a quienes ha definido como “valencianos siempre del Reino de Valencia y nunca del País Valencià”-, ha sostenido que el próximo domingo no están en juego “tres o cuatro cositas irrelevantes”, sino “la pervivencia de la libertad y de España”. “Sólo hay dos opciones: la continuidad histórica de nuestra patria o el caos de un frente popular que une a comunistas, separatistas, señoritos de Barcelona”, ha expuesto.

Asimismo, ha asegurado que los españoles están “hartos de ver a una España postrada y acomplejada” y que digan que “la unidad nacional se puede negociar”. Frente a ello, ha sentenciado que “es innegociable y se defiende con todas las consecuencias”.

Abascal ha puesto en valor que los seguidores de la formación que lidera no van a sus actos “llamados por unas siglas verdes, sino por un sentimiento rojigualdo y patriótico” y se ha dirigido al público para decirles: “Estáis aquí como siempre habéis estado los valencianos, para ofrecer nuevas glorias a España”. Además, ha afirmado que VOX no quiere “ganar España”, sino que España gane con ello.

‘La dictadura progre agoniza’
En su discurso, ha reiterado en varias ocasiones que “la dictadura ‘progre’ agoniza” y ha señalado que “se piensan que el obrero está preocupado con el heteropatriarcado, el agricultor por el lenguaje inclusivo o el estudiante por la custodia compartida de las mascotas”. Frente a ello, ha asegurado que VOX va a “ganar” porque “tienen un empeño enfermizo en decirnos cómo tenemos que vivir y sentir”.

En este punto, ha apelado a los “votantes socialistas” para “tenderles la mano” porque “los ‘progres’ han traicionado todo: a sus votantes, a los votantes socialistas que aman a España y ven con perplejidad lo que está pasando en Cataluña, o que cazan, o que son hombres y se ven señalados”. “Ya han prohibido Caperucita por machista y acabarán prohibiendo El Quijote por islamófobo”, ha dicho en tono jocoso.

‘El cuarteto del consenso’
También se ha referido el candidato de VOX al “cuarteto del debate”, a quienes ha definido como el “cuarteto del consenso” debido a que, ha continuado, “están de acuerdo en mantener las autonomías, la dictadura totalitaria de la memoria histórica y la ideología de género” y “solo se diferencian en los eslóganes”.

Así, en primer lugar ha asegurado que el presidente del Gobierno y candidato socialista, Pedro Sánchez, “no quiere a España”, sino que “es un individuo que solo busca el poder sin pararse, como los psicópatas, a ver los sentimientos básicos de los españoles”.

Sobre el PP, ha comentado su lema de campaña, ‘Valor seguro’, para decir que “lo que es seguro es que no tienen valor”. “Seguro para que nada cambie y para comprar toda la mercancía averiada de la izquierda”. Además, ha insistido en llamar a los ‘populares’ “derechita cobarde”, ya que “van al rincón a lloriquear en cuanto les llaman fachas”.

En cuanto a Ciudadanos, también ha recordado el lema de campaña del partido que lidera Albert Rivera. “‘Vamos’. ¿A dónde? Hay viento sur, hay viento norte, hoy pactamos con la derecha, hoy con la izquierda”, ha ironizado.

Frente a todos ellos, Abascal ha resaltado que la intención de VOX es “ponerse al servicio de España muy por encima del interés de un partido político”.

‘Fallido Estado de las Autonomías’
Por otro lado, ha criticado “el fallido estado de las autonomías” que “nos empobrece y nos hace mirar con sospecha al vecino de la provincia de al lado”. “El estado de las autonomías es la garantía para acabar con la pluralidad de España”, ha agregado. En cuanto a la inmigración, ha defendido que solo quieren “preguntar al que toca en nuestra puerta qué pretende y qué quiere aportar”.

También ha apostado por “la libertad frente a la totalitaria ideología de género que secuestra la voluntad de las mujeres y no las protege”, sino que “solo busca la lucha de sexos, una vez que la izquierda ha visto caída la lucha de clases”.

Ha insistido en “defender la propiedad privada” frente a los ‘okupas’ y ha argumentado que “tiene que llegar la Policía con un registro de propiedades y sacarlos de las orejas en un momento”.
‘Desmemoria histórica’

Por su parte, el presidente provincial del partido y candidato a la Generalitat ha destacado que “Valencia merece compartir y capitanear este proyecto” de VOX. “Desde nuestro histórico Reino de Valencia vamos a recuperar nuestras señas de identidad, esa riqueza que aportamos a España”, ha subrayado.

Igualmente, Llanos ha apuntado que van a “luchar contra el adoctrinamiento en los colegios” y no van a “consentir la desmemoria histórica”. En este punto se ha referido al ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para asegurar que desde VOX no van a “consentir” que se “rinda homenaje a republicanos en el cementerio de Paterna, dando la espalda a otros caídos” como a su juicio hizo el ministro.

Asimismo, ha explicado que “lo primero” que harán si gobiernan en la Comunitat Valenciana será una “drástica reducción de impuestos” y en primer lugar, el de sucesiones, que ha definido como “injusto y confiscatorio”. También ha prometido que abordarán una “auditoría de todas las consellerias”, ha propuesto un cheque escolar y distrito único en Educación y ha apostado por defender el “campo valenciano y español, perseguido y maltratado”.

El ex del PP y actual candidato al Congreso por VOX, Ignacio Gil Lázaro, ha advertido de que “España y la libertad están en peligro porque Pedro Sánchez pagará el precio que le impongan los enemigos de España y de la libertad” y ha puesto énfasis en que “eso hará si este pueblo valenciano y este pueblo español no se alzan”. “Vamos a impedirlo democráticamente con el apoyo de miles de españoles hartos de tanta traición”, ha concluido.

La peste
Un golpista hoy indultado es un golpista triunfador mañana. Tal, el envite. Eso se vota
Gabriel Albiac ABC  26 Abril 2019

Ni soy nadie para aconsejar votos, ni sé siquiera si votar vale la pena. Algo me enseñaron los años sobre el peligro de hacerlo afectivamente. Porque, en política, o se aplica la fría razón del analista o se desencadenan los demonios que, en la trastienda humana, abrigan a un predador siempre a la espera de que el eclipse de la razón triunfe. Y emerja el carnicero. Y todo lo peor venga exigido. Un pudor básico me exige silenciar mis preferencias. Y un deber aún más básico, catalogar los riesgos.

Anécdotas regionales aparte -aunque en esas anécdotas habite la tragedia-, cinco partidos van a dirimir el reparto de los votos españoles. Cuatro de ellos son la versión nacional de convencionales ideologías europeas. De la izquierda a la derecha: PSOE, Cs, PP, Vox. Un quinto, Podemos, es la versión aquí de un caudillismo latinoamericano: el bolivarismo de Hugo Chávez. Nada debo decir de los cuatro primeros. Ninguno de ellos me gusta, pero eso es cosa mía, nada más que mía. El quinto, al asumir el patrimonio del caudillo cuya muerte saludó con la -no muy literaria- unción de «un Orinoco de lágrimas», asume con él su herencia: más de 6.000 ejecuciones extrajudiciales, cárceles sin garantía, torturas, hambre, exilio.

Sé que algunos de los que votarán a Podemos fueron un día amigos míos. Sé que no pocos siguen siendo buena gente. Furiosa con la burla que ha sido la política española. No discutiré su derecho a la ira. Sólo les pido que vean esto (https://blogs.mediapart.fr/otrava-gamas/blog/160618/venezuela-infos-le-chavisme-la-peste-du-xxieme-siecle). Y luego voten.

«Esto» es un frío documental de 92 minutos. Que, cada veinte, acotan un disparo y una pantalla en negro: porque cada veinte minutos un homicidio se consuma en Venezuela. «Esto» se llama La peste. Antes de tomar a broma lo que un devoto de Chávez travestido en Cristo de guardarropía puede poner en marcha aquí, tómense esa hora y media de calma ante su ordenador. Tantos venezolanos no pueden hacerlo.

Verán a Vargas Llosa exponer el análisis admirable de lo más destructor del chavismo: una retórica que suplantó, por completo, lo real. Comparen esa retórica con la del candidato Iglesias. Saquen sus conclusiones. «Fuimos las víctimas», lamenta una voz en off, «de una peste ideológica que nos pisoteó, que incendió la piel de nuestro pueblo, que calcinó y enmudeció a nuestra Venezuela». Que transfiguró también a uno de los países más ricos del mundo en este basurero mísero. Y que exportó peste, esclavitud, miseria a los países colindantes. Y que sueña con exportarla ahora a España y, ¿por qué no?, a Europa.

Y una lección para el PSOE de Sánchez. En 1992, un golpe militar fracasado llevaba al comandante Chávez a presidio. Existió luego un gobernante, liberal e ingenuo, que lo indultó. Fue el inicio del fin. Es la lección para nosotros, dos años después del golpe de Estado en la región catalana: un golpista hoy indultado es un golpista triunfador mañana. Tal, el envite. Eso se vota: la peste.

El olvido de lo reciente. Vota a Vox
Nota del Editor 26 Abril 2019

Meter en el mismo saco a PSOE, Cs, PP, Vox es un insulto a la razón "Cuatro de ellos son la versión nacional de convencionales ideologías europeas" como si el PSOE hubiera sido en algún momento de la historia un grupo ejemplar positivo, si ha sido y es . negativo, facineroso, cleptómano.

La irresponsabilidad de no votar a Vox es tremenda. No cometas ese grave error.

Intoxicación separatista en el extranjero
Jesús Laínz. Libertad Digital 26 Abril 2019

La izquierda ha hecho suyos los argumentos separatistas y la derecha ha recorrido el camino trazado por los separatismos y la izquierda.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el inesperado apoyo prestado a los golpistas por no pocos medios de comunicación, tribunales y políticos extranjeros. La explicación es tan sencilla que casi da pereza mencionarla: se trata del lógico resultado de la inteligente y continua acción propagandística de los separatistas en combinación con la incalificable parálisis de los gobernantes del PP y el PSOE.

Mas no se trataba de ningún secreto: quienes hayan trabajado en embajadas, en el Instituto Cervantes o en organismos similares podrán dar testimonio de las continuas acciones contra el Estado organizadas en ellos por los separatistas. Naturalmente, todas estas acciones, acumuladas a lo largo de décadas, han acabado creando opinión en personas y entidades de todos los países del mundo. Algunas voces extranjeras, conocedoras de una realidad española que nada tiene que ver con las mentiras separatistas, han manifestado su estupefacción ante la inacción de unos Gobiernos que tan fácilmente habrían podido contrarrestar dichas mentiras si hubieran tenido la voluntad de poner en funcionamiento la maquinaria diplomática y de información de uno de los Estados más poderosos de Europa.

Pero el asunto es muy viejo y ha sido denunciado reiteradamente por moscas cojoneras a las que jamás se les ha hecho caso. Les pondré el ejemplo –disculpen la descortesía– de este humilde juntaletras, que allá por 2003, hace ya dieciséis largos años, con motivo de la publicación de su primer libro, señaló un curioso caso que habrá que explicar de nuevo.

La prestigiosa editorial italiana Instituto Geográfico De Agostini edita desde hace ciento quince años el Calendario Atlante, atlas socioeconómico que se publica cada año con información actualizada sobre todos los países del mundo. Los datos que se darán a continuación corresponden a la edición de 2003. El que suscribe ignora si en las ediciones posteriores se ha modificado el criterio, aunque no apostaría nada por ello. Como dato inicial hay que señalar que España queda dividida en los siguientes "grupos étnicos": españoles (74,4%), catalanes (16,9%), gallegos (6,4%) y vascos (1,6%). Ya desde el principio sorprende la facilidad con la que se identifica lo castellano –para ser precisos, lo monolingüe castellanófono– con lo español, quedando el resto excluido de dicha categoría. Pero lo más interesante proviene de la comparación con otros países.

Alemania, por ejemplo, queda dividida étnicamente entre un 92% de alemanes y el resto subdividido entre ciudadanos de otras nacionalidades presentes en suelo alemán, es decir, la población emigrante (turcos, yugoslavos, italianos, griegos, etc). No se considera a prusianos, renanos o bávaros como grupos dignos de mención por diferencia alguna, ya fuese histórica, religiosa o cultural.

En el caso del Reino Unido, los grupos étnicos a considerar están definidos por el color de la piel: un 92,2% de blancos en contraste con los grupos extraeuropeos (hindúes, negros y pakistaníes). No se menciona ni a galeses ni a escoceses, de peculiaridad histórica, étnica y lingüística bastante mayor que la que gallegos, vascos y catalanes podrían alegar frente al resto de España.

Lo mismo sucede con Italia, para la que no se hacen matices entre sudtiroleses, venecianos, sardos, lombardos y sicilianos, todos ellos considerados étnicamente italianos sin atender a divisiones históricas, culturales y lingüísticas, mucho más acusadas que las existentes en España. ¿Por qué las zonas lingüísticas italianas, de enorme contraste, no son consideradas constituyentes de entidades étnicas singularizables mientras que en España sí? ¿Por qué los catalanohablantes de España son considerados étnicamente distintos de los españoles y los catalanohablantes de Cerdeña no?

Y, finalmente, el caso más cercano y de contradicción más evidente: Francia. Porque la población francesa queda dividida, una vez más, entre un 93,6% de franceses y el resto repartido entre argelinos, subsaharianos, portugueses, marroquíes, turcos, españoles, italianos y otros. Es decir, que las únicas divisiones étnicas rastreables en suelo galo son las referidas a los emigrantes extranjeros. No se menciona ni a corsos, ni a normandos, ni a bretones, ni a occitanos, ni a alsacianos, todos ellos de personalidad regional, lingüística e histórica no menor que la de vascos, gallegos y catalanes. Pero lo más sorprendente de todo –y lo definitivo en apoyo de nuestra tesis de la deforme visión de la realidad española– es que los vascofranceses y los catalanofranceses no son considerados constituyentes de una unidad étnica diferenciada en el conjunto de Francia, mientras que los vascoespañoles y los catalanoespañoles sí.

Adivina, adivinanza: ¿cuál será la causa de estas sorprendentes diferencias en la definición de las regiones españolas en comparación con las regiones de los demás países europeos?

Les daré dos pistas: la primera, la facilidad con la que la izquierda española, al menos desde la Guerra Civil, ha hecho suyos los argumentos separatistas sobre autodeterminaciones, federalismos, plurinacionalidades, derechos históricos, hechos diferenciales, inmersiones lingüísticas, nacionalidades históricas y cualquier otra bobada relacionada con la negación de España.

La segunda, la borreguil obediencia con la que la derecha ha recorrido el camino trazado por los separatismos y la izquierda. Un ejemplo entre un millón: "Galicia es una nación sin Estado". Palabras de Alberto Núñez Feijóo.

Así que no echemos la culpa a los extranjeros.

www.jesuslainz.es

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El TC no resuelve la imposición lingüística
Editorial El Mundo 26 Abril 2019

Profesores no nacionalistas se quejan de que los docentes están «atados de pies y manos» y que el castellano está en inferioridad

Diez años ha tardado el Tribunal Constitucional en resolver el recurso presentado por el PP contra varios artículos de la Ley de Educación de Cataluña (LEC) que afectaban al uso del castellano en las aulas. Demasiado tiempo de espera para una sentencia que pasa de puntillas sobre la cuestión que más preocupaba tanto a docentes como a padres de alumnos: la imposición en la práctica del catalán en todos los niveles educativos. Quizá los magistrados no podían hacer nada más que seguir los criterios esenciales marcados en las sentencias del Estatut y de la Lomce -que establecían que tanto el catalán como el castellano son lenguas vehiculares que los estudiantes deben conocer por igual al final de su ciclo formativo- para que la LEC tenga encaje en la Constitución.

No obstante, tal como publicamos hoy, profesores no nacionalistas se quejan de que los docentes están "atados de pies y manos" y alertan de que el castellano, de facto, está en inferioridad de uso tanto en educación infantil, donde es ignorada, como en primaria y secundaria, ciclos en los que se reduce solo a dos y tres horas respectivamente. Una vez más la legislación española es tomada como papel mojado por el nacionalismo, que sigue imponiendo su dictadura lingüística.

Sentencias que interpretan
Editorial ABC 26 Abril 2019

El Tribunal Constitucional no debe tardar una década en despejar las dudas sobre una ley, sea la de educación en Cataluña o la del aborto, aún sin resolver

El Tribunal Constitucional ha tardado diez años en resolver el recurso que el Partido Popular presentó en 2009 contra la Ley de Educación de Cataluña. Una demora de tal envergadura, por muchas explicaciones que se ofrezcan para atenuar la dilación, es incompatible con el principio de seguridad jurídica que rige en un Estado de Derecho. Si la Constitución es la norma suprema del Estado y todas las leyes deben ser conformes a ella, el Tribunal Constitucional no debe tardar una década en despejar las dudas sobre una ley, sea la de educación en Cataluña o la del aborto, aún sin resolver.

Además, el resultado de la sentencia que ayer se hizo pública tampoco justifica una década de retraso. La unanimidad de los magistrados se ha conseguido con una resolución que se remite a sentencias anteriores, como la del Estatuto de 2006 o la de la Lomce. Y para los aspectos más conflictivos ha optado por anular algunos artículos -diez, en total- y someter otros a esa práctica tan poco recomendable de la «sentencia interpretativa», que no hace sino introducir en la mayoría de las ocasiones más confusión que claridad.

El TC limitó el problema, tal y como le planteaba el PP, a una posible usurpación de competencias estatales por la Generalitat de Cataluña. Desde esta perspectiva, la sentencia no aborda vulneraciones de derechos fundamentales de los ciudadanos. Sin embargo, la complejidad de la situación en el sistema educativo catalán, tanto en relación con el bilingüismo como en relación con los conflictos de competencia con el Estado, requiere respuesta sencillas y diáfanas a partir de lo que dicen las normas impugnadas. Las sentencias interpretativas acaban dando el visto bueno no a lo que dice la ley, sino a la interpretación que hace el propio TC para salvar la constitucionalidad de un texto que literalmente no respeta la Constitución. El TC da demasiado por hecho que los silencios de la ley catalana sobre el castellano no excluyen la capacidad del Estado para intervenir en su protección. La experiencia demuestra todo lo contrario: son los silencios de las leyes catalanas sobre los derechos de las familias que quieren educar a sus hijos en el bilingüismo y sobre el respeto al Estado lo que nos ha llevado a la actual situación.

En Cataluña no se cumplen las sentencias del Tribunal Supremo sobre bilingüismo. Para las familias que quieren educación en castellano ejercer sus derechos en los colegios es un riesgo de marginación y señalamiento. El adoctrinamiento nacionalista está presente en todos los rincones de la enseñanza. El TC está respondiendo eficazmente al desafío separatista llevado a su límite ilegal y delictivo, pero las bases de ese desafío también necesitan la réplica de sentencias inequívocas y directas, no interpretativas

Lo que ya sabemos

Hay argumentos claros para tomar las oportunas decisiones electorales
Luis Ventoso ABC 26 Abril 2019

En Toral de los Guzmanes, pueblo de 500 habitantes al sur de la provincia de León, decidieron un día situarse en el mapa mundi con el mayor museo del botijo del orbe.Lo lograron. En 1997 entraron en el Libro Guinness de los Récords, con 2.000 botijos, y hoy ya andan por 3.000. Si usted cae un día por allí y ve un objeto de barro de panza abultada y con un pitorro arriba, le parecerá lo que en efecto es: un botijo.

Si el Gobierno separatista de una comunidad proclama que se fumará sin problemas las leyes del Estado e impulsa normas ilegales para proclamar a la brava una república independiente, eso no es un botijo, es un golpe de Estado en toda regla, como entendería hasta un escolar de la ignota Laponia. Sin embargo, a buena parte de nuestro «progresismo» -Sánchez a la cabeza- le cuesta asumir el golpe en tan claros términos, pues arrastran una anacrónica empanada conceptual que los lleva a confundir España con el franquismo. Resultado: se escudan en toda suerte de remilgos y medias tintas cuando toca defender la unidad de la nación frente a sus más frontales enemigos.

A mediados de febrero arrancó el llamado «Juicio del Procés», que ha resultado enormemente clarificador, porque aporta un aluvión de pruebas irrefutables. El Gobierno del cerebro del golpe, Junqueras, y del cobarde prófugo Puigdemont trabajó de manera coordinada, fanáticamente tenaz y en todos los frentes para imponer un referéndum ilegal de resultado trucado (si la sociedad catalana está dividida a la mitad, ¿cómo se dio el milagro de que en aquella pantomima ganó la independencia por un 90%?). El Gobierno separatista utilizó a la policía autonómica para su levantamiento. Las organizaciones satélite sufragadas por el Gobierno separatista hostigaron a los discrepantes y a la Policía y Guardia Civil, a veces con violencia. El Gobierno separatista costeó su rebelión con dinero público de todos los españoles y sufragó también con él una onerosísima campaña internacional (mientras desatendía los servicios públicos de los catalanes). ¿Y qué opina Sánchez de todo esto? Pues sopesa indultar a esos golpistas y está dispuesto de nuevo a contar con su apoyo con tal de seguir pernoctando en La Moncloa. Y de eso van estas elecciones, de responder a dos preguntas fáciles:

1.-¿Es Sánchez un candidato fiable para hacer frente al envite separatista, o con su receta de más autogobierno para los sediciosos pone en peligro la unidad de España?

2.-¿Prefiere usted que le achicharren a impuestos (receta Sánchez-Iglesias) o querría que se los bajasen (receta de Casado, Rivera y Abascal)?

Esas son las dos cuestiones que tocará responder papeleta en mano. Por eso, y a pesar del peso de las filias dogmáticas, me sorprendería que Sánchez golease en las urnas. Concluyo con mi test callejero particular. Tengo, como todo el mundo, amigos y conocidos de diversas tendencias ideológicas, pero no he dado con uno que me diga que Sánchez le cae bien (socialistas incluidos). Ardua tarea arrasar en las urnas sin suscitar la más mínima empatía.

La Confederación Plurinacional de Pedro Sánchez
Javier Orrico Periodista Digital 26 Abril 2019

Creo que Pedro Sánchez dice la verdad: no va a permitir la independencia. De derecho. Sólo la de hecho. La que ya existe, reforzada, extendida. Eso es lo que viene. Gestión de casi todos los impuestos. Competencias sobre la Seguridad Social, aunque sin romper la caja única, porque no les conviene a las envejecidas regiones vasca y catalana. Una Justicia propia, para que se puedan juzgar a sí mismos y concederse terceros grados después de los primeros diez minutos de cárcel. El modelo Oriol Pujol, que ya está en la calle: indultos disfrazados de libertades provisionales, y golpistas a su casa.

Todo manteniendo una ficción de legalidad y respeto a la separación de poderes. Blindaje de la lengua única (inversión y sustitución lingüística), de la enseñanza, la sanidad y los medios de comunicación a su servicio. Embajadas propias en todos los organismos internacionales. Una financiación para Cataluña que sea, en la práctica, un concierto como el vasco-navarro, que también quedará garantizado. Autorización de pactos entre autonomías que permitan la formación de una Confederación de Países Catalanes: Valencia, Baleares, Cataluña, más la Franja aragonesa, el Carche jumillano, y los domicilios personales de todos los que hablamos catalán, entre los que me cuento, pues la nación es la lengua. A la inversa, claro, no. Y anexión de Navarra para la conformación definitiva de Euskalherría o, como mínimo, otra confederación Nafarroa-Euskadi.

A ello hay que unir competencias sobre el mercado laboral, el comercio, la política social y de inmigración o la ordenación del territorio para hacer desaparecer las provincias. Fin del mercado único en la práctica. Cuotas para las naciones confederadas en todos los órganos del Estado: Constitucional, Supremo, Competencia... El resto de comunidades a machacársela. El proyecto confederal de una España plurinacional cumplido al fin. Que consiste en eso: en que los ricos se queden con la riqueza de los ricos y los pobres con la suya de pobres. Muy de izquierdas. Una URSS para hijos de la LOGSE. Con lo que ya no seremos siquiera una nación de naciones, sino una nación de naciones de naciones, una confederación de confederaciones. No miente Pedro Sánchez: con él no habrá nunca independencia. No hará falta.

Y todo esto, no como una colaboración pasiva y resignada (al modo en que suele presentarnos la derecha sus también torpes cesiones), sino con el protagonismo voluntarioso de un PSOE sin cuyo concurso (con la salvedad del felipismo, que empiezo a pensar que fue una anomalía) el separatismo seguiría siendo residual. El partido que se decía igualitario, precisamente por español, es hoy el principal agente de la desigualdad. Un nacionalista más. Es el partido Zelig, camaleón, que creó Zapatero, el que aniquiló a Redondo Terreros y ha producido a Sánchez.

Un partido catalanista e impulsor de la inmersión lingüística en Baleares y Valencia, donde presiden gobiernos con nacionalistas mallorquines o con Compromís y las también neoseparatistas Unidas valencianas. Aliados del PNV en las Vascongadas (este término les jode mucho) y amigos de cuchipanda de Otegui. Y, lo más importante, también los que -a través del PSC, su cáncer- comandaron el Tripartito: la alianza Maragall-Zapatero-Carod-IU que es el origen del ‘prusés’. De la misma manera que, flor de demagogia, son antitrasvasistas en Toledo y Zaragoza y trasvasistas en Murcia y Alicante.

No hay, pues, nacionalismo en España que no haya sido o esté sostenido por el PSOE. Ahora con el apoyo de Unidas, que es un nombre muy gracioso para quien predica la desunión. Así que lo que nos jugamos el próximo domingo es no sólo la economía, que también, sino la continuidad de lo más progresista que hemos construido desde la Constitución de Cádiz hasta hoy: España. La igualdad ante la ley; la libertad de movimientos y de lengua; y la fraternidad, pues se ha cumplido el sueño de Zapatero: ya todo es enfrentamiento, escraches, cizaña. Ese era el proyecto al que Sánchez sirve por pura y mentecata ambición personal: acabar, en efecto, con el régimen del 78, con la Transición y con la reconciliación y la democracia que nos trajo.

¿La sentencia de la LEC preserva la inmersión lingüística?
El dictamen jurídico de los magistrados pasa de puntillas por la cuestión de la lengua, aunque toda la doctrina jurídica apunta a un modelo de conjunción entre catalán y castellano
Sergi Ill cronicaglobal 26 Abril 2019

La sentencia sobre la Ley de Educación de Cataluña (LEC) ha generado mucho revuelo en la arista más polémica del sistema educativo catalán: la inmersión lingüística. La propia sentencia genera mucha disparidad sobre la forma en que afecta al catalán como única lengua vehicular de la enseñanza. La realidad es que el recurso del Partido Popular se centraba principalmente en aspectos relacionados con la organización de los centros, el currículum y el cuerpo funcionarial de los profesores. En otras palabras, la sentencia dice poca cosa en materia de lengua porque casi nada se ha recurrido.

La Generalitat ha asegurado que el modelo de "escuela catalana" ha quedado "intacto". El consejero de Educación, Josep Bargalló, ha asegurado que la "primera lectura es positiva por el mantenimiento de la potestad de este sistema educativo propio". Ha insistido en que aquello que le preocupa son "las limitaciones educativas a partir de la lectura que hace el tribunal de la LOMCE" con la esperanza que la norma educativa estatal aprobada por el PP "tenga los días contados".

Conjunción lingüística
El presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, considera porsu parte que la sentencia no entra a evaluar el sistema lingüístico de las escuelas sencillamente porque no se había recurrido. De hecho, el jurista –que también colabora con Asamblea por una Escuela Bilingüe– critica que se haya "reinterpretado la sentencia" por parte de algunos medios y políticos, puesto que, desde su punto de vista, el texto jurídico apunta hacia el modelo de la conjunción lingüística.

¿En qué consiste esta metodología? La lingüista y escritora Mercè Vilarrubias defiende que se basa en "un modelo con el catalán en el centro que también incorpora el castellano" de una forma "proporcional". La experta hace referencia a la famosa sentencia del TSJC, que impone a la Generalitat el 25% de los contenidos en castellano: "El Tribunal Supremo también hizo una sentencia anterior que obligaba a la Generalitat a incluir el castellano en la enseñanza, pero daba a la Administración catalana la potestad para fijar este nivel".

Uso del castellano
Para Vilarrubias, la inmersión lingüística es "una manera de defender el catalán, pero no la única". Considera que este idioma debe ocupar espacio público, aunque compartiéndolo con la otra lengua oficial. De hecho, defiende que con un bilingüismo bien equilibrado no tiene por qué verse afectada la continuidad de la lengua catalana. A nivel jurídico, ambas son vehiculares en la enseñanza, y así lo establece la LOMCE en su disposición adicional 38: "Las Administraciones educativas adoptarán las medidas oportunas a fin de que la utilización en la enseñanza de la lengua castellana o de las lenguas cooficiales no sea fuente de discriminación en el ejercicio del derecho a la educación".

La presidenta de Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), Ana Losada, ha asegurado que toda la intepretación que hace el Tribunal Constitucional sobre el modelo educativo catalán va en esta línea. "Claro que el modelo lingüístico de Cataluña es legal, lo es porque lo legal se llama conjunción lingüística". De hecho, la presidenta explica que la sentencia del Estatut del 2010 dejó claro que el catalán no podía ser la única lengua vehicular de la enseñanza.

Acogida y Aran
La sentencia avala el régimen de las aulas de acogida, puesto que la LEC "no comporta la exclusión del castellano como lengua de apoyo para aquellos alumnos que lo necesiten, ni la imposibilidad de que los alumnos puedan recibir la educación en castellano durante el proceso de educación". En otras palabras, que el catalán pueda ser lengua de apoyo en esta atención individualizada sin perjuicio a que los extranjeros que vienen de otras partes también aprendan español.

En el caso de la Vall d'Aran, el modelo lingüístico del resto de Cataluña es aplicable en esta comarca catalana en la que el occitano --llamado aranés en esta zona-- es lengua vehicular de la enseñanza. ¿Eso significa que se avale el sistema de inmersión? Según Mercè Vilarrubias, eso significa que el modelo de conjunción lingüística también se tiene que aplicar en ese area, con sus características.

Defensa del modelo
Los defensores de la inmersión lingüística se amparan en los "resultados positivos" que este modelo ha generado en cuanto a cohesión social y conocimiento de la lengua catalana. Esta metodología de enseñanza, que se empezó a aplicar en los años 80 en algunos colegios de Santa Coloma de Gramenet a petición de padres castellanohablantes que querían que sus hijos aprendieran catalán, se convirtió en el único en toda Cataluña en la década de los 90.

La Generalitat asegura que el método ha sido diseñado "para adaptarse a la realidad sociolingüística del país", en la que hay zonas donde el castellano está muy extendido y otras donde predomina el catalán. En ambos casos, el ejecutivo autonómico considera que "las nuevas generaciones tienen un dominio equiparable del catalán y del castellano", así como del aranés en la Vall d'Aran.

El PSOE romperá el Poder Judicial tras el 28-A para regalar a los separatistas el control de los jueces
Carlos Cuesta okdiario 26 Abril 2019

El programa del Partido Socialista de Pedro Sánchez pretende romper el Consejo General del Poder Judicial para regalar a la Generalitat el control de los jueces. De esta manera, se guarda un as bajo la manga de cara a unas posibles negociaciones con los separatistas, sin contar, claro está, con el resto de los españoles.

Pedro Sánchez está dispuesto a reeditar la polémica Declaración de Pedralbes con los separatistas tras el 28-A en caso de que las urnas se lo permitan. Aquel pacto fue precisamente el que aceleró la convocatoria de elecciones anticipadas tras descubrirse que el presidente estaba dispuesto a negociar por medio de un “relator” y de igual a igual con la Generalitat para encontrar una salida al “conflicto sobre el futuro de Cataluña” que contase “con un amplio apoyo de la sociedad catalana”.

Esa Declaración hacía suyo un punto de partida en las negociaciones: la Declaración previa de Barcelona de 2017, un acuerdo en el que figuraba ya la ruptura del Consejo General del Poder Judicial para regalar a la Generalitat el control de los jueces en esta comunidad autónoma. Ahora, el programa del PSOE vuelve a incorporar ese fragmento.

El nuevo texto incluido en el programa de los socialistas señala lo siguiente: “Ante la crisis actual del modelo territorial, derivada del crecimiento de las aspiraciones independentistas en Cataluña, ante la inacción del Gobierno del PP, nos corresponde liderar la búsqueda de una salida a dicha crisis”. Y esa salida, según Sánchez, tiene que pasar por lanzar las “reformas necesarias para un nuevo impulso del autogobierno”, medidas que, según los socialistas, fueron “concretadas en la Declaración de Granada de 2013 y en la Declaración de Barcelona de 2017”.

El PSOE, de hecho, se siente orgulloso de esas declaraciones y afirma que “si nuestras propuestas hubieran sido aplicadas no nos encontraríamos en la situación actual pero, en cualquier caso, el modelo territorial del PSOE continúa siendo el único camino viable para superar la actual crisis”. Los socialistas aseguran que no lo hacen partiendo del “derecho de autodeterminación”, pero añaden acto seguido, en el mismo nivel, que tampoco “desde un estado de excepción territorial con carácter permanente a través del artículo 155”.

Ruptura del Poder Judicial
Pues bien, esa Declaración de Barcelona de 2017 de la que se sienten tan orgullosos en el PSOE es la que recoge la ruptura del órgano de Gobierno de los jueces para permitir que la Generalitat comande el designio de los jueces en Cataluña. Y es que Sánchez ha diseñado un nuevo y potente paquete de transferencias para contentar a los independentistas si las urnas le dan la oportunidad.

Pedro Sánchez quiere lograr, como sea, el respaldo de los separatistas para poder continuar en el poder. Y entre esas nuevas cesiones se encuentra el fraccionamiento del Poder Judicial, el control de las funciones de protección civil y la “participación” en la gestión de la inmigración.
Hay que recordar que la Justicia es básica para los golpistas porque les permitiría controlar posteriores procesos judiciales relacionados con el separatismo; la protección civil es clave por motivos obvios; y la inmigración ha sido ya utilizada por CiU en el pasado para introducir inmigrantes no hispanohablantes y marginar de esa manera el uso del castellano en Cataluña.

Los socialistas recuperan con este fin un viejo texto: el elaborado en julio de 2017 y conocido como Declaración de Barcelona. Aunque, tan sólo con un pequeño cambio: y es que en aquella época, cuando se redactó originalmente, era el voluntarista plan de un PSOE sin poder real; y hoy es el plan de acción de un presidente del Gobierno que vuelve a buscar el apoyo de los separatistas.

Los socialistas detallan en esta Declaración el plan que conforma la hoja de ruta de negociación con los separatistas. Y allí se destaca que tras “la Sentencia del Tribunal Constitucional, existen cuestiones en el Estatuto de Autonomía de Cataluña que fueron declaradas inconstitucionales más por cuestiones legales de forma que de fondo. En consecuencia, en este ámbito existe margen de actuación para impulsar un desarrollo normativo –que incluye la reforma de normas de ámbito estatal ya existentes o, en su caso, la aprobación de algunas nuevas– que profundicen en el autogobierno de Cataluña”.

Y esas nuevas cesiones lanzan el siguiente objetivo: “En este sentido, vamos a impulsar: la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, incorporando las previsiones sobre el Consejo de Justicia de Cataluña y configurándolo como una instancia desconcentrada del propio Consejo General del Poder Judicial”. Es decir, que el Poder Judicial catalán sería autónomo del nacional: algo que dejaría manos libres al Ejecutivo de Torra para manosear las futuras decisiones sobre procesos relacionados con el separatismo.

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