AGLI Recortes de Prensa   Martes 30 Abril 2019

Opciones de VOX
Pío Moa gaceta.es 30 Abril 2019

Parece que fui el único en acertar los resultados de VOX: entre 20 y 90 diputados. La broma aparente ocultaba dos posibilidades: la putrefacción del régimen tripartito PP-PSOE-separatistas autorizaba la expectativa de un vuelco histórico; pero por otra parte el embrutecimiento de la sociedad tras cuarenta años de falsificación de la historia y la democracia podía impedir el necesario vuelco, y eso es lo que ha sucedido (ver el blog de hace dos días). Habría que añadir el tradicional carácter acojonadillo del votante de derecha, deseoso de que lo timen una y otra vez en función de la “utilidad”.

No voy a examinar las consecuencias para cada partido. Lo que va a ocurrir en adelante es lo que ya ha ocurrido, empeorado con toda probabilidad y con peligro creciente. Hay sin embargo varios aspectos positivos importantes. Ante el resultado mucho menos favorable de lo esperado, Abascal se ha mostrado como un verdadero líder: la lucha acaba de empezar; una minoría parlamentaria importante, si sabe obrar de forma inteligente y agresiva, puede cambiar el clima político y social; y VOX ha conseguido convertirse en el eje de la política al poner sobre la mesa la cuestión de España y, de forma más difusa, de la democracia. PP y C´s se asustaron al ver cierta reacción popular patriótica, y se han hecho a su vez los patriotas. Es de suponer que ahora, al ver el precario resultado de su “patriotismo” vuelvan do solían, lo que beneficia a VOX.

Hay otros dos punto de máximo calado, ausentes en la campaña electoral, en la inercia de estos cuarenta años: la significación del franquismo y la posición internacional de España. Sobre ambos aspectos VOX no ha elaborado nada. Desde este blog y en algunos libros, en particular Los mitos del franquismo, he proporcionado “munición” argumental al respecto, que hasta ahora nadie ha aprovechado. Por puro temor, no por otra cosa, ante el matonismo intelectual y político del antifranquismo, cáncer de la democracia.

Y hablando del franquismo, un gran eje político cuya importancia han entendido bien la izquierda y los separatistas: Franco ganó todas sus batalles militares y políticas, solo perdió la de la propaganda. Y la perdió por deficiencia intelectual e ideológica. Él fue quizá el militar y estadista más destacado del siglo XX no solo de España sino de Europa. Pero no era ni pretendía ser un intelectual y, como recuerda Fernández de la Mora, jugaba con unas pocas ideas, productivas pero sencillas. Esa deficiencia podría haber sido subsanada por un pensamiento político de fondo, pero este fue muy débil y permitió que el Vaticano II liquidase todo futuro al régimen e iniciase la corrupción de la democracia subsiguiente.

En los años 40 y 50 se produjo una polémica interesante, aunque no muy profunda, entre los partidarios de Ortega y los de Menéndez Pelayo. En política, Ortega solo dejó de disparatar cuando volvió a España después de la guerra civil. En cuanto a Menéndez Pelayo, su visión histórico-política es cuando menos insuficiente. Pero los dos fueron pensadores de gran categoría y está por hacer un ensayo de fondo comparando ambas figuras, tarea que sugiero a quien tenga tiempo e interés.

Quiero decir con esto que la lucha democrática es la acción por crear y ganar opinión pública, y que esta es una cuestión de propaganda. Ahora bien, sin una sólida base intelectual, la propaganda degenera rápidamente en demagogia. VOX haría bien en plantearse la formación de un taller de ideas y de lo que los comunistas llamábamos una “escuela de cuadros”, para dar perspectiva histórica e intelectual a los dirigentes de segunda fila. De otro modo, pueden atraer a sus filas a una plaga de listillos oportunistas y políticos baratos capaces de arruinar el proyecto.

Los 700.000 votos (inútiles) de Vox que penalizaron al centro-derecha
En 34 provincias Abascal no convirtió sus apoyos en escaños y debilitó a PP y Ciudadanos en favor de la izquierda
Enrique Delgado Sanz ABC 30 Abril 2019

Una, dos, tres, cuatro, cinco... Y así hasta 34 veces. Vox conquistó miles de votos en las 50 provincias españolas y también en las dos ciudades autónomas, pero sus votos no se tradujeron en escaños en la mayoría de ellas. La formación de Santiago Abascal sólo consiguió transformar sus apoyos en diputados en 18 provincias, mientras que en las otras 34, repartidas por toda la geografía nacional, se quedó sin escaños pese a recibir la confianza de al menos 689.066 electores. Tres años antes, en los comicios de 2016 y en las mismas 34 circunscripciones, Vox únicamente logró 9.304 votos de los 47.182 que tuvo en toda España. El dato refuerza la irrupción de Vox y también el efecto negativo para la unión del centro-derecha que trae el nuevo competidor.

Esos casi 700.000 votos de Vox, que a la postre se han ido a la papelera, inocularon el veneno de la fragmentación en el centro-derecha y posibilitaron un vuelco electoral cifrado en 23 escaños a favor del PSOE y Unidos Podemos. En estas 34 circunscripciones -de todos los tamaños y ubicadas en todas las latitudes de la geografía nacional- PP y Ciudadanos (Cs) aglutinaron 68 escaños en las elecciones del año 2016. Entonces el PP impuso su ley con 63 parlamentarios frente a los 5 del partido que ya lideraba Albert Rivera. El PSOE de Pedro Sánchez se tuvo que conformar en aquella cita con 37 escaños que, sumados a los 19 de Unidos Podemos, alcanzaron los 56. De esta forma el centro-derecha batió por 11 escaños a la izquierda en el cómputo global de estas 34 circunscripciones.

En la cita electoral del domingo el viraje global hacia la izquierda se consumó en estas zonas y las fuerzas se invirtieron. El bloque del centro-derecha, representado únicamente por PP y Cs -ante los insuficientes resultados de Vox- se quedó con 57 parlamentarios: mientras que PSOE y Podemos escalaron hasta los 68. En total, entre los diputados que perdió la derecha (11) y los que ganó la izquierda (12), la brecha entre ambas opciones se amplió hasta los 23 parlamentarios con respecto a los comicios de 2016. El efecto destructor de los votos logrados por Vox en este caso queda fuera de toda duda: sus papeletas no le sirvieron para conseguir representación parlamentaria y además restaron opciones a los otros dos partidos del centro-derecha.

El mismo voto, dividido
Huelva, Jaén, Huesca, Teruel, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cantabria, Ávila, Burgos, León, Palencia, Lérida o La Coruña son sólo algunas de estas 34 provincias en las que el voto dividido del centro-derecha lastró las opciones de repetir un pacto a la andaluza entre PP, Cs y Vox para evitar que Pedro Sánchez regrese a La Moncloa de la mano de sus socios de Podemos e independentistas

El número de votantes que se decantaron por el bloque del centro-derecha fue prácticamente igual al comparar los resultados de los comicios de 2016 con los de 2019 en las 34 circunscripciones donde Vox se quedó sin escaño. El domingo fueron 3.525.533 electores por los 3.647.644 de hace tres años. La única diferencia ha sido el reparto de fuerzas: el PP se desploma en favor de Vox -principalmente- y también de Cs.

En 2016 los populares alcanzaron 2.784.495 votos en estas zonas y la cifra cayó el 28-A hasta los 1.660.103 apoyos. Se aprovecharon de ello Cs, que escaló de 853.845 a 1.176.364 votos; y Vox, que multiplicó sus 9.304 apoyos hace tres años en 689.066.

La alegría al transformar los sufragios en parlamentarios fue principalmente para Cs, que cambió sus 5 escaños de 2016 por 26, en un ejercicio de notable crecimiento. Este aumento, junto a la incidencia de Vox en los resultados y la pujanza de PSOE y Unidas Podemos, provocó que el PP redujera a la mitad sus prestaciones: de los 63 escaños de 2016 hasta los 34 de las elecciones celebradas el domingo pasado.

El número de votos de Vox que finalmente no se tradujeron en escaños es todavía mayor, puesto que estos cálculos únicamente incluyen los registrados en las circunscripciones donde el partido dirigido por Abascal no consiguió representación. Habría que añadir los apoyos que, en provincias donde sí obtuvieron parlamentarios, no fueron suficientes para aumentar sus registros. Es el caso de la Comunidad de Madrid, Barcelona, Murcia, Asturias, Valladolid o Toledo, entre otras. En total se trata de 18 circunscripciones.

Nuevo asalto en un mes
Las encuestas auguraron, en las semanas previas a la cita con las urnas, una irrupción de Vox mucho mayor de lo que finalmente fue una vez terminado el recuento. De hecho, las caras de los líderes del partido en su intervención de la noche electoral así lo demuestran.

Vox no cumplió con las expectativas y queda por ver cómo reaccionarán los partidos ante las próximas elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán el próximo domingo 26 de mayo. También importante se antoja la respuesta de los electores conservadores ante la nueva convocatoria electoral después de ver cómo la izquierda, encabezada por los partidos de Sánchez e Iglesias, consiguió más escaños que la suma resultante de la unión entre PP, Cs y Vox, pese a ser únicamente dos formaciones.

Los comicios andaluces, en los que PP, Cs y Vox consiguieron zanjar un acuerdo para expulsar del poder en la región al PSOE por primera vez en la historia democrática, espolearon al votante socialista, que el domingo volvió a depositar la confianza en la formación de Sánchez. También influyeron las continuas advertencias realizadas en campaña desde Ferraz, donde insistieron en movilizar a los suyos para evitar que Vox se convirtiera en un actor decisivo y también en lanzar mensajes que fragmentaran lo máximo posible al electorado conservador.

La pelota está ahora en el tejado de estos últimos votantes, que tendrán que decidir si vuelven a optar por diversificar su voto entre las tres opciones disponibles o concentrarlo en alguna de ellas de cara a los comicios en los que se decidirán los Gobiernos regionales y los Ayuntamientos de toda España.

Aunque si los partidos del centro-derecha quieren asegurar el tiro para hacer frente con más garantías al bloque integrado por PSOE y Unidas Podemos, lo más fácil es -como avanzó Pablo Casado en precampaña y recordó el domingo tras perder las elecciones- que PP, Cs y Vox lleguen a acuerdos previos en los diferentes territorios para acudir a la convocatoria electoral en coalición y optimizar así sus opciones de éxito.

Esta alternativa no se antoja, sin embargo, sencilla. El escenario a día de hoy es el siguiente: Cs está más cerca que nunca del PP y puede intentar cuestionar el liderazgo de los populares. Vox, por su parte, insiste en atacar a los de Casado al grito de «la derechita cobarde», lo que no parece la mejor opción a la hora de trabar alianzas. Sin embargo ahora, tras el 28-A, el centro-derecha ya sabe a qué se expone si reincide en la idea de hacer la guerra cada uno por su parte.

Los votos (inútiles) del PP.
Nota del Editor 30 Abril 2019

El pernicioso efecto del PP está suficientemente documentado. Vox no tiene la culpa de la ineptitud, inoperancia ni falta de principios del PP, es la consecuencia de todo esto. A la papelera han ido todos los votos que en todas las ocasiones se le concedieron al PP. El efecto destructor de los votos de Vox tiene que conseguir hacer desaparecer al PP, grupo de profesionales de la política que siempre ha sido una parte importante del problema que sufre España. Vox ha conseguido una enorme victoria ante el enorme poderío de sus enemigos en todos los flancos. Hoy mismo, el tipejo que está terminando de hacer desaparecer al PP, echaba pestes e insultaba a Vox y consiguientemente a quienes le hemos confiado nuestro voto. Los votantes de Vox y cualquier español que se precie, tiene que votar a Vox, para conseguir que España no siga hundiéndose en la miseria. Vox no ataca al PP, dice verdades del PP, el PP dice mentiras de Vox.

¿España es de izquierdas?
Sin la gran idea de partirse en tres, la derecha habría goleado al PSOE
Luis Ventoso ABC 30 Abril 2019

Emana de las televisiones «progresistas», que son todas menos una, un sentimiento de dicha exultante ante los resultados electorales. Tertulianos y presentadores saludan el triunfo de Sánchez como una gesta digna de Aníbal, que ratifica que «España es sociológicamente de izquierdas». El conservadurismo, explican, ha recibido un repaso y se disuelve como un azucarillo en una sociedad abrumadoramente progresista. Ayer hasta vimos la insólita estampa de una periodista de un medio liberal iniciando en plena tertulia de TVE una compungida autocrítica por haber cuestionado a Sánchez. Dado el monopolio del izquierdismo en el hábitat televisivo -una anomalía respecto a otros países-, lo probable es que haya cuajado la tesis de que estas elecciones prueban que España es de izquierdas. ¿Es cierto?

Empecemos con la «enorme» gesta de Sánchez. En efecto, ha ganado bien y merece gobernar. Pero se ha quedado a 53 escaños de la mayoría absoluta, con 14 diputados y un 4,4% menos de votos que Rajoy en los anteriores comicios. Sin embargo, la idea que se enfatizó entonces fue de que el triunfo del PP con 137 diputados había sido pírrico y que sudaría para gobernar (como así fue).

Vamos ahora con la «mayoría sociológica de la izquierda». Es falsa. Descontando el voto nacionalista, derecha e izquierda están empatadas: cada una de esas formas de entender la vida obtuvo once millones de votos. Entonces, ¿por qué nos gobernará la izquierda? Pues porque una de las dos opciones decidió inmolarse compitiendo partida en tres. El viejo Fraga señalaba como su gran logro el haber reunido a toda derecha bajo un único paraguas, donde se cobijaban desde los democristianos centristas hasta personas de posiciones drásticas. Huelga decir que tenía razón. Si en lugar de la sopa de letras PP-Cs-Vox se hubiese presentado un partido único, la suma de los votos desperdigados el domingo habría arrojado una mayoría absoluta de 177 diputados. Superaría al PSOE en 69 escaños (sin embargo, por separado se quedaron en 149 y entronizaron a Sánchez). Vox, con su populismo de modales hirsutos, solo ha conseguido lo previsto: dar oxígeno al PSOE, porque ha provocado una sangría en el PP que no ha traído ventaja práctica alguna para los españoles de ideas conservadoras. Los expertos en comportamientos electorales se aburrieron de advertirlo. Pero cuando los desahogos mandan sobre las neuronas se desprecia a los especialistas tachándolos de «cobardes».

Por último, resulta asombroso -o más bien intolerable- que una vez que Sánchez ha ganado casi se exija a quienes lo han criticado que pidan perdón y callen a partir de ahora. La democracia va precisamente de confrontar puntos de vista y discrepar con plena libertad. Vienen tiempos duros para el pensamiento abierto, porque la apisonadora del pensamiento único se ha puesto en marcha. Pero la solución me temo que no pasa por Abascal y su caballo, sino por construir un conservadurismo moderno, integrador, optimista, compasivo y capaz de empatizar con las mujeres, que en su mayoría son alérgicas al extremismo y no lo votan.

Desaparecer dignamente
Nota del Editor 30 Abril 2019

A mí, como a muchísmos españoles, no se nos ocurríria votar al PP ni a Ciudadanos. Por eso, tratar de convencernos, sin más argumento que una pírrica victoria no tiene sentido. El PP tuvo ocasión de demostrar algo y no lo hizo, por ello, su tiempo ha pasado y tiene que desaparecer dignamente, limpiando sus trapos sucios. Vox no es el problema, Vox es la solución, la única. Las viejas y repetidas propuestas ya las hemos sufrido durante cuarenta años con los resultados a la vista, cada vez menos España.

Abascal: “Durante décadas en España se ha premiado la deslealtad de los independentistas”

Carlos Cuesta okdiario 30 Abril 2019

Santiago Abascal afirma que defenderá aún con más fuerza sus banderas ahora que entra con 24 diputados en el Congreso. En una entrevista con OKDIARIO, el líder de VOX señala que esas banderas “la unidad nacional y la libertad. Es decir, España y la libertad”. Y apunta que esa defensa llegará hasta sus últimas consecuencias: entre ellas, “la Ley de Partidos”, porque “se debe instar ya con los que van en contra del orden constitucional y la unidad de España”.

P: España ha quedado fotografiada en estas elecciones en tres bloques. Con 11,2 millones un bloque de centro-derecha, con 11,2 millones un bloque de izquierda, pero también con un bloque de 2,1 millones de independentistas, que es el que más ha crecido. Es decir, tenemos una España en la que ya no es cierto que simplemente haya una división de derecha a izquierda, sino que tenemos un grupo muy creciente de independentistas. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
R: Se ha llegado a esta situación a lo largo de tantas décadas premiando la deslealtad y castigando la lealtad. Y yo creo que eso es el gran problema nacional en España, porque al final el drama nacional es que haya esos dos millones de separatistas. Que tengan opciones políticas que quieren destruir la convivencia nacional, la unidad de la nación española y el orden constitucional. Y que todo eso puedan hacerlo legalmente. Esto es lo que nosotros queremos combatir. Esos partidos no pueden ser legales.

P: Dime uno de esos partidos que no deben ser legales.
R: Los partidos separatistas que dicen claramente que quieren romper la unidad nacional no pueden ser legales. Uno podrá llamarse, si quiere, Partido Nacionalista Vasco.

P: Ahora Vox se va a ver las caras con ellos en el Congreso, ¿Vox le va a decir a EH Bildu ‘tú no tienes que estar aquí’?, ¿le va a decir a ERC o al PDeCAT lo mismo?
R: Vox va a decir dentro del Congreso lo mismo que ha dicho fuera. Creo que eso es lo que a nosotros nos va a hacer marcar la diferencia. Nosotros no vamos dando alaridos en los mítines y luego nos achicamos en las Cortes. Nuestro objetivo es ser como hemos sido hasta ahora y no defraudar a todas esas personas que nos han votado: 2.700.000 españoles que han conseguido además escuchar nuestra voz gracias a 50.000 afiliados que han sostenido el proyecto. Es decir, Vox ha conseguido una proeza, porque lo ha hecho frente a la manipulación de muchos medios, lo ha hecho frente a la distorsión del mensaje por parte, no sólo de la izquierda, sino del PP y de Ciudadanos, que han llegado a decir cosas tremendas de nosotros, como que queríamos armar a la gente en la calle o que proponíamos tiroteos en los colegios.

P: ¿Cuáles van a ser las banderas en el Congreso de los Diputados de Vox a partir de ahora?
R: Pues las mismas que hasta ahora. La unidad nacional y la libertad. Es decir, España y la libertad. Vamos a demostrar en el Congreso que estamos orgullosos de ser españoles, no vamos a permitir que nuestros símbolos sean pisoteados, tampoco en el Congreso, que nuestra Constitución sea rota o deshojada desde la tribuna de oradores. No vamos a dejar solos a todos esos españoles que quieren oír un discurso contra el Estado de las autonomías. Vamos a representar a aquellos que creen que en nuestro país las fronteras que tienen que ser respetadas, que la inmigración tiene que ser regulada y que quien entra ilegalmente a nuestro país, se tiene que ir. Y vamos a representar a esos españoles que creen en la libertad para elegir la educación de sus hijos, en la libertad para emprender sin trabas administrativas e impuestos abusivos, en la libertad para hablar de nuestra historia, porque aquí los políticos no nos pueden imponer una memoria histórica. En la libertad para defender nuestra propiedad privada de los tres tipos de asaltantes que tiene, es decir, políticos con impuestos, ‘okupas’ auxiliados por la legislación y ladrones auxiliados también por una legislación que no nos permite defendernos en nuestra casa.

Vamos a defender también la posición de las personas que creen en el derecho a la vida. Vamos a poner encima de la tribuna del Congreso todos los debates prohibidos hasta ahora, todos los debates que la izquierda no quería, todos los debates que la derechita cobarde había abandonado y que tantos españoles necesitan oír. Es decir, vamos a representar a 2.700.000 españoles que lo tienen muy claro.

P: Ahora lo podréis hacer desde la tribuna. Se puede hacer incluso instando una proposición de ley, por ejemplo con el tema de la prohibición de partidos, ¿se podría llegar a plantear esa proposición de ley, es decir, que de verás se empezase a plantear ya la aplicación de Ley de Partidos para algunas fuerzas que están en contra del orden constitucional y contra la unidad de España?
R: No sólo se debería, no sólo se puede, debemos hacerlo. Otra cosa es que consigamos las mayorías necesarias para llevarlo a efecto. Este no va a ser un camino fácil, evidentemente. Esas mayorías no existen ahora y nosotros aspiramos a que puedan existir en la siguiente legislatura. Vamos a trabajar muy duro para que estas ideas, que para nosotros son de pura lógica y de sentido común, puedan no sólo asentarse en la sociedad española, sino que puedan tener una mayor representación en las Cortes cuando volvamos a ser llamados a ellas.

España, las menestras políticas, y "palos con gusto saben a almendras"
Antonio García Fuentes Periodista Digital 30 Abril 2019

No es sólo en mi país, “las menestras” se dan en todos los países y por ello, precisamente por ello, las políticas fracasan; puesto que al repartirse el poder, cada partido va a sus intereses, puesto que partido viene de parte y por ello en discusiones bizantinas o incluso violencia, no se llega nunca a acuerdos que beneficien al conjunto nacional (o local) de que se trate, puesto que los intereses privados predominan y ellos acaban con todo. No, no estoy defendiendo “el partido único”; puesto que igualmente o peor aún, la dictadura se convierte en tiranía; y el tirano, termina por corromperse de tal forma y manera que a la vista está, si leemos la historia del hombre y las tiranías que ha creado y luego soportado; por tanto… “lo menos malo es la democracia, pero cuando ésta, esté, respaldada por leyes justas y jueces íntegros”.

¿Pero qué ha ocurrido en España el pasado domingo? Para valorar ello, hay que hacer un resumen de lo ocurrido aquí, tras la muerte de Franco; por ello hay que remontarse a las primeras elecciones (1976) y cuando nos llamaron a votar por primera vez “y libremente”; ¿qué ocurrió? Sencillo y aleccionador; los españoles, mandamos “a la mierdaa” a las dos malditas Españas que ya cantara el poeta; y elegimos a, un hipotético nuevo sistema (“centro”) que no lo fue y de ahí su gran fracaso. Tras ello aquí han gobernado dos fuerzas, puesto que la presidencia nacional, siempre la han ostentado, dos partidos; y de nuevo se estableció lo que sigue denominándose, “izquierdas y derechas” (que es mentira puesto que todos van “a su panza y su bolsillo”) y que son los que han arruinado la nación, que su realidad es de quiebra, y por ende su población la han llevado a una situación de empobrecimiento e indigencia, que ya es calamitosa por demás; por tanto y en una verdadera democracia y sus votantes, simplemente viendo su entorno y los de más de cuarenta años mucho más; debieran haber eliminado a los causantes, como en realidad ha ocurrido con el denominado PP (Antes AP y UCD) cuyo batacazo del domingo, marca su posible fin posterior. ¿Es que aquí impera aquello de, “palos con gusto saben a almendras”?

Pero, ¿por qué entonces el ya “desguazado” PSOE no le ocurre igual y por el contrario, recupera de forma sorprendente muchos votos ya perdidos? Inexplicable por cuanto antes digo. El resultado es una nueva “menestra”, igual a la anterior y en la que fue echado el anterior presidente (Rajoy del PP); pero como el “cocinero que hizo aquella menestra” y con la que consiguió, sentarse en la presidencia y con ello, lograr la paga vitalicia y demás prebendas que ella conlleva; y que es a mi entender, lo que tanto él como su mujer, pretendieron por encima de todo; pues imaginemos lo que este indeseable, puede hacer ahora que incluso se ve mucho más crecido y apoyado. O sea que nada bueno podemos esperar y sobre los intereses generales de los Españoles y España como nación indivisible, puesto que ya pastó incluso con los que tratan a la fuerza, de instaurar una república en Cataluña.

En resumidas cuentas, que nada hemos logrado una vez más, con ya la enésima convocatoria de elecciones; nada nuevo podemos esperar y como venimos viendo y padeciendo, seguirá, “un más de lo mismo y cada vez peor”; no puedo deducir otra cosa viendo, tantos antecedentes y sobre todo “haberlos vivido”.

En cuanto a la metáfora que arriba indico y para los curiosos, se la aclaro a continuación: “En mi tierra (nací y vivo en el norte de Andalucía) hay una de tantas frases o sentencias, que se ajustan a las realidades de la vida, y que asombran. Una de ellas es la siguiente: “palos con gusto saben a almendra”; lo que traducido a la realidad; es la de aquella hembra, a la que regularmente apalea el macho y la que harta de palos, pero dominada por un “amor masoquista”, al recibir los consejos de los demás, incluidos los de sus propios padres; en vez de abandonarlo y volver al hogar materno; en el último extremo, dice la frase y vuelve con su maltratador varón, a seguir recibiendo más palos que caricias y ninguna comprensión a sus penas.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

26-M: PP, Cs y Vox deben levantar un muro de contención contra el peor PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 30 Abril 2019

Los Gobiernos autonómicos –y los de las principales ciudades– pueden brindar al arco político de derechas una plataforma de poder de importancia extraordinaria para mitigar los estragos que causen Sánchez y sus socios indeseables.

El resultado de las elecciones del domingo dibuja un panorama tenebroso para el centro-derecha. El PP ha caído estrepitosamente y se deja 3,5 millones de votos y 71 escaños respecto a las elecciones de 2016, que ya constituyeron un tremendo varapalo para el partido de Casado. Vox, por su parte, aunque ha cosechado un éxito impensable hace apenas un año, no ha satisfecho las muy altas expectativas que habían generado su irrupción en el Parlamento andaluz y sus multitudinarios mítines de campaña. En cuanto a Ciudadanos, ciertamente ha experimentado un avance notable, más en escaños que en porcentaje de voto, pero no ha conseguido adelantar al PP y convertirse en el líder de la oposición y la referencia del centro-derecha.

La suma de estas tres formaciones ha quedado muy lejos de la mayoría absoluta, lo que ha dejado el Gobierno en manos de Pedro Sánchez y sus socios, a cual más tóxico para España. Especialmente preocupantes son los resultados de los nacionalistas en Cataluña, tomada por los golpistas, y en el País Vasco, donde ni PP, ni Ciudadanos ni Vox han conseguido un solo escaño.

El fracaso del centro-derecha ha sido muy sonado, y unos y otros están tratando de diluir sus responsabilidades acusando a los demás de haber actuado con total inconsciencia o deslealtad.

El PP, sin duda el peor parado, asegura que su espectacular caída responde a la división del voto de la que se alimentan Cs y Vox. Sin embargo, Casado no debería olvidar que fue el infame Mariano Rajoy el que, en el ominoso congreso de 2008, invitó a liberales y conservadores a abandonar el PP e irse a otros partidos. Pues bien, eso es exactamente lo que han ido haciendo progresivamente casi siete millones de sus votantes, con el resultado de una pérdida de 120 escaños desde la mayoría absoluta de 2011.

Sea como fuere, una guerra entre los tres partidos liberal-conservadores sería un error imperdonable y suicida a menos de un mes de una nueva cita con las urnas, de la que saldrá una nueva configuración del mapa municipal y autonómico (así como de la representación española en el Parlamento Europeo). En un país tan descentralizado como España, los Gobiernos autonómicos –y los de las principales ciudades– pueden brindar al arco político de derechas una plataforma de poder de importancia extraordinaria tanto para mitigar los estragos que pueden causar Sánchez y sus compinches como para ir avanzando en la imperiosa renovación del propio ámbito liberal-conservador.

Casado, Rivera y Abascal deben olvidarse inmediatamente de las discordias y de las diferencias que les separan y volcarse en las elecciones del 26 de mayo, que tienen que traducirse en un ejercicio de todo punto necesario de contención de la oleada socialista, que amenaza con llevarse tanto por delante. El felón Sánchez no tiene nada de imbatible, para qué hablar de sus turiferarios municipales y autonómicos. PP, Ciudadanos y Vox han de echar el resto y conformar una alternativa real desde la mayor cantidad posible de comunidades y ayuntamientos.

Muros de mantequilla.
Nota del editor 30 Abril 2019

Cualquier muro que incluya al PP será un muro de mantequilla. Hay que votar a Vox. El PP siempre ha sido una parte del problema y tiene que desaparecer. No podemos dejarnos engañas más veces. Eso de meter en el mismo hueco al PP, parte importante del problema no tiene sentido. Hay que dejarse de medias tintas y votar a Vox

No es agradable vivir con miedo
Carlos Esteban eltorotv.com 30 Abril 2019

Solo el miedo puede mantener al PP en la partida. Pero el miedo es una sensación incómoda que todo el mundo quiere sacudirse…

A medida que se disipa el humo de la batalla y se recogen los heridos y se entierran a los muertos y, sobre todo, se descuentan las disparatadas expectativas, nos hacemos una idea más clara de los vencedores y los vencidos de esta pugna electoral a cara de perro.

Los vencedores indisputables han sido PSOE, VOX y Ciudadanos. Y ni siquiera PSOE, sino Sánchez. Atrás quedó cuando su propio partido le puso las maletas en la calle, como quien dice, y tras esta clara victoria es imbatible ante los suyos. Ay de los vencidos.

De la victoria de VOX ya hablamos ayer, y consiste en la hazaña de pasar de ser un partido marginal a tener 24 diputados en el Congreso y que ya sea imposible callar esa opinión que llevan décadas ninguneando.

Ciudadanos ha dado el ‘sorpasso’ al partido de nuestro revolucionario de Galapagar y la sorpresa a muchos, especialmente en Génova.

Y luego están los grandes perdedores, ese Podemos que ni estando Unidas hace olvidar el aburguesamiento acelerado del amado líder, y un PP que, como se decía de los Borbones en Francia, ni olvida nada ni aprende nada.

Las elecciones del domingo han venido a ser, para los ‘populares’, la respuesta a ese discurso de Rajoy en Elche, cuando Aguirre amenazaba con la rebelión liberal y Mariano respondió diciendo que los liberales y los conservadores podía encontrar sus propios partidos y largarse. Pues bien, eso es exactamente lo que está sucediendo (el éxodo no se ha detenido): los liberales encontraron Ciudadanos y los conservadores, VOX.

Pero no hay derecha fuera de eso, esa es la pega. Los fascistas apenas existen, seamos serios, y los reaccionarios no juegan a este juego. Así que, sin liberales ni conservadores, solo el miedo puede mantener al PP en la partida. Pero el miedo es una sensación incómoda que todo el mundo quiere sacudirse; es negativo, es una ausencia, y nos avergüenza profundamente.

Que viene el lobo ha sido el único banderín de enganche de los populares, pero en un pastor que ha ido tantas veces a pachas con el depredador acaba quedando poco serio. Dicen que son el partido de la moderación, pero la moderación por sí sola es bien poca cosa, que se puede ser moderadamente caníbal y comerse solo las extremidades o moderadamnte estalinista y matar solo a la mitad de los kulaks.

Y hoy la consigna es insultar a los que se fueron. Abundan en redes sociales y medios los cuentos de la lechera que calculan que, de haberse presentado todos juntitos, hubieran batido a Sánchez. Leemos amargas recriminaciones a los votantes de VOX como la del arrogante Aznar, que les llama ignorantes. No hay nada como una buena patada en la boca para sentir que a uno le aman.

Al fin, la cobardía se paga, el servilismo y los complejos pasan factura en las urnas, la indefinición ideológica y los principios perfectamente negociables y cambiables decepcionan invariablemente.

Federales y plurinacionales
Manuel Molares do Val Periodista Digital 30 Abril 2019

A estas horas usted ya sabe quién podría formar el nuevo gobierno español, pero ignora cómo se resolverá el principal problema del país: el separatismo activo de unos 2,3 de los 7,5 millones de catalanes.

Sumados estos a los secesionistas activos vascos, gallegos y del resto de España, incluso a algunos sorprendentes asturianos, quienes proclaman no ser españolas no llegarán a tres millones de personas; aunque nominalmente haya más separatistas testimoniales que reclaman la independencia de su región pero que no perderían un euro por ella.

Entre unos y otros no llegan al diez por ciento de los 47 millones de habitantes de España, pero inquietan como si representaran a la mitad del país.

Se amparan en el artículo 2 de la Constitución, que “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”, mientras olvidan que empieza declarando “la indisoluble unidad de la Nación española”.

Los constituyentes pensaban que nacionalidades eran Cataluña, Galicia y País Vasco –por sus estatutos autonómicos de la II República--, pero el “café para todos” creó 17 regiones que se consideran nacionalidades.

El fenómeno de Vox es la respuesta de quienes se sienten amenazados por los separatismos en el seno de las “nacionalidades” y la pérdida de “la esencia de España”, que nace para ellos en la Reconquista.

Cuidado: Vox no es fascista. Apoya el liberalismo económico, es projudío y surge como en otros países que fueron conquistados por musulmanes, como Hungría o la Austria que los contuvo en Viena.

Vox también se enfrenta a la “federalización plurinacional” de España que propone el PSOE porque la devuelve, afirma, a la I República, a sus guerras cantonales y a la debilidad que invita a nuevas invasiones islamistas.

Vox y el milagro de la democracia
Pedro de Tena Libertad Digital 30 Abril 2019

Vox es otro prodigio del boca a boca y de las redes sociales. Es posible pasar de la nada política a tener un importante grupo parlamentario en el Congreso.

Ayer no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir a las diez y media de la noche. Como muchos, me equivoqué, aunque tengo la oportunidad de reconsiderar en esta columna aplazada un día. Pero, eso sí, daba por seguro que una de las grandes sorpresas de la jornada iba a ser Vox, que pasaría de no tener escaños en las Cortes a tener decenas. ¿Por qué? Simple como es uno, y sin las parafernalias carísimas de la sociología políticamente correcta, lo deducía de tres factores.

El primero, los resultados andaluces del pasado diciembre. Si sólo en Andalucía, sobre un universo de 109 escaños, Vox superó el 10 por ciento de escaños y votos (logró 12 y consiguió, de paso, que el PSOE de Susana Díaz fuera desalojado de la Junta), en el resto de España cabía esperar que su mensaje, como mínimo, tuviera eco en un porcentaje similar. Pintando con brocha gorda, eso significaría entre 20 y 40 escaños en el Congreso. Incluso las encuestas lo anunciaban.

El segundo, que la insistencia de algunos en borrar del mapa oficial las ideas y planteamientos de Vox, o en hacerlo superpresente como la gran cosa mala, provocaría la natural curiosidad en quienes acuden a las redes sociales para comprobar qué dicen los de Vox. Y eso es malo para los intrigantes manipuladores, porque cuando acceden al mensaje real resulta que Vox no les parece una alimaña peligrosa. Al contrario. Muchos simpatizan con lo que dicen.

El tercer factor tiene que ver con los durmientes, una parte muy importante de la población española, que han sido marginados durante décadas, que han callado durante años, que han sufrido la afonía política impuesta por quienes han decidido que su España, esa España, no debe existir. Pero esa España, acomplejada y encubierta, iba a ver, por vez primera en muchos años, que había quien levantaba su voz con claridad y les invitaba a existir, junto a otras visiones de Españas. O sea, los complejos de decir quién se es se han acabado.

Hasta ahora, muchos han tratado de presentar a Vox sólo como un exponente de la extrema derecha, afirmación que no comparto. Pero, a pesar del control asfixiante de medios de comunicación – repasen las televisiones mayoritarias, de la Primera a La Sexta y otros medios–, la España que representa Vox existe y tiene derecho a estar presente en el debate nacional. Creía, eso sí, que su aparición iba a ser más intensa. No lo ha sido.

Aun así, tal y como lo fue en su día el movimiento de los indignados, luego metamorfoseado en Podemos y otros partidos, Vox es un milagro de la democracia. Más milagro si se quiere porque ni ha tenido influencia decisiva ni influye en ninguno de los grandes medios de comunicación nacionales, regionales o locales. Vox es otro prodigio del boca a boca y de las redes sociales. Es posible pasar de la nada política a tener un importante grupo parlamentario en el Congreso.

Con la presencia activa de Vox se ultima el camino de la Transición. La España real, a derechas e izquierdas, libre de complejos y de violencias, debe estar representada en todas partes. Naturalmente, debe estar presente políticamente en las instituciones, pero muy especialmente en los medios de comunicación públicos y privados, para que la democracia funcione de verdad. Esa es una gran tarea pendiente. Sólo el voto bien informado puede ser libre.

La España resultante de esa confluencia, sin recursos a la fuerza ni a las exclusiones, y si es sensata y eficaz, será la España del futuro. Aquí no sobra nadie salvo los asesinos y atizadores de odio, los que no creen en la democracia por perfectible que sea su versión española, los que se autoexcluyen de España como nación y aquellos que reniegan de la civilización occidental, de la que formamos parte y nos da origen y sentido. Los demás tienen –tenemos– derecho a hablar alto y claro sobre qué caminos quieren para todos los españoles.

Ayer noche pasaron muchas cosas. Pero una de ellas es que derechas e izquierdas ya tienen todas las voces en el coro nacional. Faltaba Vox y ya está cantando. Ahora se trata de ver cómo maneja la batuta el director elegido, cómo cantan todos sus miembros, cómo andan de oído y cuál es la partitura que se va a interpretar. Si no nos gustan todas las voces, y cuando sea reglamentario, quitamos y ponemos. También al director, al que la democracia, ese milagro de la convivencia, nos permite mandarlo pacíficamente con su música a otra parte.

No me esperaba ni deseaba los resultados de anoche. Pero gracias a una generación impagable de españoles, la de la Transición, tenemos democracia, y los milagros en ella son posibles siempre que nos cojan trabajando, más eficazmente, eso sí y por favor, por lo que creemos.

España: mar gruesa por la proa
Jesús Cacho. vozpopuli  30 Abril 2019

Lo primero, felicitar al ganador de las elecciones generales. Ya no podremos llamar a Pedro Sánchez Castejón presidente por accidente o presidente okupa. Ha ganado claramente la justa electoral con el 28,68% (7.480.755) de los votos emitidos, porcentaje casi calcado al que Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo (28,76%) en las generales del 20 de noviembre de 2011, aunque con menos votos (7.003.511) y menos escaños (110 frente a 123), básicamente porque el PP de Mariano Rajoy arrasó entonces con el 44,63% de los votos (10.866.566) y 186 diputados, una cómoda mayoría absoluta que no sirvió para nada o casi, porque aquella fue la mejor ocasión que vieron los siglos para haber cambiado de punta a cabo un país que se caía a pedazos tras la gestión de Zapatero, dilapidada por la cobarde ineptitud del personaje. Aquel resultado dejó malherido a un político que terminaría arrojando la toalla tras las europeas de mayo de 2014. El 28,76% de los sufragios significó el final de la carrera de Rubalcaba, mientras un 28,68% parece haber supuesto ahora una enorme victoria de Sánchez. Lo que va de ayer a hoy, o el tiempo de rebajas que vivimos en el que un par de huevos fritos son considerados un pantagruélico banquete.

El espanto provocado en el votante de izquierda por la aparición de Vox y la división de la derecha le han hecho el trabajo sucio a la izquierda. La operación Vox se ha demostrado ruinosa. Es lo que hay. Una parte importante del electorado español no cree en la eventual ruptura de la unidad y mucho menos en que ello vaya a poner en peligro su modo de vida, ni que Podemos entrañe un riesgo de futuro a la venezolana manera, ni le molesta el uso arbitrario del Falcon, ni la utilización partidaria de las instituciones, ni la colocación de conmilitones en todas las empresas públicas, ni la presencia de una comisaria política al frente de RTVE, ni el uso del BOE para la campaña electoral, un viernes sí y otro también, con el dinero de todos, ni cree que la izquierda pueda ser acusada de lesa corrupción, porque ese es pecado mortal exclusivo de la derecha. Esa parte de España vive tranquila bajo el paraguas de un gran Estado benefactor de imposible financiación. Esa mayoría rehúye el conflicto y busca el appeasement con el nacionalismo, cuyos excesos disculpa como pecadillos veniales. Alucina con el alarmismo de la derecha, que entiende como un puro delirio. No ve ningún peligro para España. Son las dos Españas.

Es la misma mayoría que rechaza de plano las malas noticias. Sobre cómo financiar las pensiones, por ejemplo. O cómo atender el funcionamiento de nuestro Estado del Bienestar, asunto que obligó al Tesoro a endeudarse el año pasado en casi 30.000 millones, cifras que se van añadiendo a una deuda escandalosa. La gente quiere que el Estado le atienda gratis total en todas sus necesidades, y la clase política se aplica con gusto a satisfacerle. ¿Los ciudadanos quieren deuda? Pues venga deuda, vayan días y vengan ollas. Alguien lo pagará, o no. Nadie quiere problemas. Y si ese alguien intenta explicar la situación del déficit, de la deuda pública o de Cataluña, lo ignoran cuando no directamente lo acantean. La mayoría silenciosa no quiere saber. No va con ellos. Por eso Sánchez lo ha tenido fácil: se trataba de no alarmar a nadie y apaciguar a todos con un buenismo plagado de lugares comunes, tal que la igualdad, el futuro, la justicia social y por ahí. Y de mirar hacia otra parte cuando el monstruo que amenaza el sesteo del día a día se presenta ante Juan Español en pelota picada. Los mítines de Sánchez.

Esa mayoría de izquierda, tan asustadiza con los discursos de Vox, no ha movido una ceja ante el espectáculo del temible Robespierre de Podemos que, dispuesto a llevar a cabo la revolución de los pobres, ha empezado por hacerla en su propio beneficio comprándose una mansión en Galapagar valorada en 1,2 millones. Podemos ha perdido 29 escaños y un millón largo de votos, pero lo asombroso es que haya conservado hasta 42 tras un episodio que aúna desfachatez e insulto a la inteligencia ajena en las dosis oportunas. Es la tipología del español medio, adecuadamente macerado durante años por el discurso del buenismo zapateril mediante el bombardeo de unos medios de comunicación y una cultureta en general controlada por la izquierda progre. Iglesias es uno de los grandes derrotados del domingo, aunque el partido que a él le interesa está por jugar: consiste en pegarse como una lapa al próximo Gobierno Sánchez, con mano en la gestión de la política económica. La amenaza de más gasto público y más impuestos está presente como nunca. Un cóctel explosivo para una economía en desaceleración y en un entorno internacional muy adverso, con el binomio déficit/deuda llamado a presionar más pronto que tarde sobre la prima de riesgo. Es la gran preocupación del mundo empresarial, en general, y de las clases medias, en particular.

La imposible coalición PSOE-Ciudadanos
De la pesadilla podría sacarnos con ventaja una coalición de Gobierno PSOE-Ciudadanos, una fórmula que daría estabilidad a la legislatura y sobre todo mantendría bien atado a Sánchez por el ronzal de sus desatinos, porque Cs impondría cordura en la gestión pública y confianza en la aplicación de la ley ante los desmanes del separatismo. Sea como fuere, ese pacto parece muy difícil a día de hoy, desde luego imposible antes de las municipales y autonómicas del 26 de mayo, momento en que habrá que estar atentos a la labor de zapa de la gran banca sobre Albert Rivera, y de Bruselas sobre Sánchez. La presión podría llegar a ser insoportable para el líder naranja. Curiosa la forma en que algunos medios de la derecha presionan a Cs para que acepte un sacrificio que, sin embargo, no reclaman de Casado y al PP. Como ayer aseguraba aquí Álvaro Nieto, “Rivera tiene que elegir: o la estabilidad de España o un posible futuro más halagüeño para él y su partido”. Al margen del desdén que ambos se profesan, ocurre que el líder de Cs está metido de hoz y coz en una operación de gran calado consistente en protagonizar el reagrupamiento del centro derecha español bajo las siglas de Cs y su personal caudillaje, lo cual implica terminar de enterrar a un PP cuyo futuro quedó el domingo seriamente comprometido.

Reinar sobre ese cadáver es ahora mismo algo más que una simple ensoñación para Cs. Y entrar a formar parte de un Gobierno de Sánchez supondría desviar el tiro de la escopeta naranja comprometiendo la operación. Pocas veces un político en el comienzo de su carrera habrá sido objeto de un castigo tan inmerecido como el recibido el domingo por Pablo Casado. Una monumental patada a Rajoy en el culo de Casado. El gallego indolente ha dejado el PP convertido en un montón de escombros, a pesar de lo cual el palentino lo ha sacado a lucir palmito en un par de mítines. Inexplicable. Mucho se ha escrito aquí sobre la conducta de un personaje que empezó expulsando del partido a liberales y conservadores (congreso de Valencia) y terminó sirviendo en bandeja a Sánchez (“Dimita, señor Rajoy, y la moción de censura habrá terminado”) el Gobierno de España. En el pecado de no haber entrado en Génova con el lanzallamas lleva Casado su penitencia.

Las incertidumbres son numerosas. Cuando amenaza mar gruesa por la proa, es obligado ponerse a la capa. Empezando por Cataluña, “una sociedad rota e irrespirable, cuyos medios de comunicación, públicos y privados, siguen intentando exprimir un golpe de Estado que continúan jaleando; una forma de excepción democrática, una absoluta anomalía donde los espacios públicos siguen tomados por los separatistas” (Juan Carlos Girauta). Aunque ha logrado un total de 1.626.001 votos, cifra equivalente al 39,38% del sufragio, el separatismo catalán ha subido su representación en el Congreso de 17 a 22 diputados, mientras que el nacionalismo vasco ha pasado de 7 a 10. No menos preocupante es la deriva económica. No hay margen para aumentar gastos y subir impuestos en un contexto de desaceleración, en el actual escenario internacional y con un déficit estructural alto. ¿Qué Gobierno formará Sánchez? Ninguna de las dos fórmulas que se han barajado –el gabinete monocolor, con apoyos puntuales en la Cámara, o un Ejecutivo en el que podría entrar Podemos- se antojan equipaje suficiente como para aguantar cuatro años de legislatura, con envites tan cruciales por delante como el del separatismo o el puramente económico."

Conociendo al personaje (capaz de sorprender al personal por cualquier registro inesperado), la derecha debe hacerse a la idea de que tiene Pedro Sánchez al menos para cuatro años, que serán ocho a poco que se despiste y demore esa inexcusable refundación en un único centro derecha liberal, está por ver si protagonizada por Cs sobre las cenizas del PP o mediante cualquier otra fórmula. En condiciones de máxima movilización de la izquierda, la diferencia entre bloques (suma de votos de PSOE y Podemos, por un lado, y PP, Cs y Vox, por otro) es apenas de 44.000 votos en números redondos. Esta eliminatoria tiene partido de vuelta, y se jugará dentro de 26 días. Que los riesgos por delante sean muchos y muy graves para el país no debe justificar, en modo alguno, el encastillamiento en posiciones desmesuradas o fatalistas. A lo largo de su historia, España ha atravesado situaciones mucho más complicadas, mucho más dramáticas, que ha sabido sortear (a veces con sangre, cierto) para llegar con bien hasta aquí. Sánchez ha ganado limpiamente las generales y tiene todo el derecho en democracia a dirigir la acción de Gobierno, faltaría más, mientras la oposición tiene la obligación de hacer examen de conciencia y proponer soluciones de futuro que convenzan cuanto antes a una mayoría de españoles. Lejos de nosotros los estériles derrotismos. La España constitucional es mucho más fuerte de lo que creen sus enemigos

La operación PP ha resultado ruinosa. La operación Vox ha sido un éxito
Nota del Editor 30 Abril 2019

¿ Qué interés tienen en seguir repitiendo los mismos errores ? El PP ha sido siempre un error que con el paso del tiempo ha ido empeorando, y por ello ha llegado la hora de su desaparición. En momento alguno ha hecho algo por defender España del ataque de la izquierda frente populista, de los terroristas, de los independentistas. El único grupo que merece el apoyo de todos los españoles sensatos es Vox. Apoyar a cualquier otro grupo es un suicidio político primero y social después.

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Elecciones el día de mi cumpleaños
Santiago Navajas Libertad Digital 30 Abril 2019

No siempre se cumplen años el mismo día en que hay unas elecciones generales. Todavía menos cuando te ha tocado presidir una mesa electoral. En mi caso, solo como segundo suplente. Aun así, a las ocho de la mañana estaba en la sede de votación rezando para que no faltase ninguno de los que me precedían en la lista. Hubo suerte y poco después me encontraba desayunando unos huevos benedictinos con bacon en esa hora en que los runners y los que salen de los afters se combinan, en la mezcla de viandantes más heterogénea.

Algo así, un totum revolutum de runners y afters de la política, se preveía que saliera de las urnas. El runner principal es Pedro Sánchez, que ha demostrado ser un fondista incansable, capaz de reponerse a todos los golpes del destino. Entre los afters están los de pasado terrorista y presente golpista, los Otegi y Junqueras de turno. Entre todos ellos, España será cada vez más roja y estará cada vez más rota. O, dicho de otra manera, será cada vez más socialista en lo económico y social, así como más desvertebrada en lo nacional y administrativo.

Para conmemorar la coincidencia de mi cumpleaños y la jornada electoral, encargué una tarta con una bandera nacional impresa en la superficie. Además de los escudos de la casa de Borbón, de los reinos de Navarra, Aragón, Castilla y León, y una corona como símbolo de la monarquía constitucional, en la enseña nacional se ven las columnas de Hércules con el célebre Plus Ultra, "Más Allá", el lema de Carlos I que simbolizaba la pujanza y dinamismo del imperio español, cuando no se ponía el Sol en sus territorios.

Por el contrario, si hubiese que elegir un lema para el actual Estado de Derecho español, en el que las sombras son cada vez más largas, habría que elegir Non Plus Ultra. Porque el auténtico vencedor de estas elecciones ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, al menos su espíritu encarnado en Pedro Sánchez. En 2003 proclamó: "Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán", sin tomar en cuestión que en España existe la separación de poderes y que el Tribunal Constitucional podría sancionar, como finalmente hizo, que dicho estatuto era inconstitucional, al menos en parte. Según el relato nacionalista, esta refutación mínima del TC respecto a la voluntad expresada por el pueblo catalán en referéndum justificaría toda acción posterior, de la kale borroka al golpismo (de manera semejante a como en el País Vasco se usaba la dictadura franquista para justificar el terrorismo).

Con electoralismo oportunista o eficaz –según sean enemigos o admiradores quienes juzgan su acción–, el PSOE ha comprado dicho relato y se ha hecho tanto o más nacionalista que los nacionalistas. Así, Idoia Mendia brinda feliz junto a Otegi, mientras Iceta pronostica una retahíla de indultos a favor de los "políticos presos" o "presos políticos" –aquí sí importa quién monta a quién, no como en el caso de Isabel y Fernando–. El mismísimo Sánchez se fotografía junto al xenófobo presidente de Cataluña, al que ofrece un acuerdo casi sin condiciones. Al revés que el Ricardo III de Shakespeare, que se enfrentaba a su final ofreciendo cambiar su reino por un caballo con el que seguir luchando, Sánchez será capaz de ofrecer el Reino de España a cambio no de un caballo sino de un pacto de gobierno que acabe con la monarquía constitucional y con España como nación.

Pero la desvertebración de España a cargo de Sánchez implica también el descerebramiento de la nación. Para celebrar el cumpleaños me acerqué a ver Vengadores: Endgame. Se podía ver la película en clave de política española. Tanto por lo mala que es, con su abuso de la emocionalidad más simple (lo malo, si largo, dos veces malo), como porque solo hay un futuro de catorce millones posibles en el que las cosas salen bien. España está igualmente en modo Fin de Juego. Por el momento, el paradigma de Zapatero y Puigdemont, en las personas interpuestas de Sánchez y Torra, triunfa. España será más roja y estará más rota.

Más rota significa que estará menos vertebrada, con el nacionalismo levantando barreras culturales y sociológicas e intimidando a los disidentes constitucionalistas, que no tendrán más remedio que continuar huyendo de Cataluña y el País Vasco. La España de las Taifas seguirá sustituyendo de facto a la España de las Autonomías. La limpieza de sangre ideológica en clave socialista y nacionalista continuará. El referéndum que anunció Iceta y los indultos que no negó Sánchez ganan cuota de probabilidad. El golpismo y el terrorismo siguen poniendo picas en el Parlamento español. El apaciguamiento y la rendición prosperan entre los españoles como respuesta ante todo lo anterior; se trata de ganar paz a cambio de deshonor y de llamar "moderación" a la rendición, de dejar desamparados a los constitucionalistas que todavía se atrevan a desafiar los dogmas nacionalistas en, por ejemplo, Rentería y Barcelona. A cambio de que se les deje gobernar en Cataluña y el País Vasco, los nacionalistas apoyarán a los socialistas en su monopolio del resto de España. El modelo narcisista de los nacionalistas incluso se traslada a Galicia de la mano de Fraga-Feijóo, y el resto de regiones, abducidas, se desliza cada vez más hacia el folclore de la identidad y los juegos florales de los pequeños símbolos localistas.

Pero el apocalipsis para algunos es el paraíso para otros. Espero que el sacrificio de Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas, enfrentadas a las turbas como la Viuda Negra y la Bruja Escarlata de los Vengadores, no haya sido en balde. Aunque el resultado final probable ya lo sabemos. Parafraseando al recientemente fallecido Sánchez Ferlosio, vendrán más elecciones y más cumpleaños, tratemos de que no nos hagan más malos y ciegos.

Sánchez se apunta un gran triunfo cimentado sobre la fractura del centro derecha
ESdiario 30 Abril 2019

Aunque el PSOE presume de un triunfo apabullante, el reparto de votos demuestra que la gran diferencia ha venido marcada por la división en el bloque rival y el hundimiento de Podemos.

Pedro Sánchez ya puede seguir alimentando su leyenda de renacido primero y resistente después con una victoria en las elecciones generales. Once años después de su último triunfo electoral, el PSOE con el actual presidente del Gobierno a la cabeza ha vuelto a convertirse en la fuerza más votada. Necesitará pactar para seguir en Moncloa, pero tiene varias alternativas a elegir, incluso sin tener que depender del independentismo catalán y los protearras.

Aunque el reparto del voto demuestra que el éxito que Sánchez y Ferraz venden como un fenómeno arrollador, no lo es tanto. En realidad, se han aprovechado de la confluencia de una serie de factores que, como una tormenta perfecta, se han conjurado para allanar el camino a los socialistas.

De entrada, no cabe duda de que la llamada a la movilización para "frenar a la ultraderecha" ha surtido efecto, materializándose en una participación masiva. Y por tradición, cuando se produce un fenómeno de voto en masa como el de este 28-A, es la izquierda la que suele salir ganando.

Pero tampoco cabe duda a la luz de los resultados de que, junto a esa movilización multitudinaria, la división y el enfrentamiento en el bloque del centro derecha se ha dejado sentir. Y las paradojas y caprichos de la Ley D'Hont con el reparto de escaños, han ahondado aún más esas grietas, hasta provocar un estrepitoso desplome.

Hasta tal punto es así que la suma de PSOE más Unidas Podemos -en el varapalo padecido por los de Pablo Iglesias está también el origen de un notable trasvase de votos a Sánchez- es de 10,3 millones de votos, mientras que el conjunto de sufragios de PP, Ciudadanos y Vox es de casi 11 millones. Y esas cifras, traducidas a escaños, arrojan un escenario con PSOE y Unidas Podemos acumulando solo seis parlamentarios más que en 2016. Hasta Mariano Rajoy dispuso de 16 diputados más que ahora Sánchez.

Al final, el presidente de los acuerdos con el independentismo, del Falcon, de la tesis falsa o de los 'viernes sociales' no ha tenido rival en un centro derecha dividido y enfrentado

Estas veleidades aritméticas, no obstante, se irán esfumando a medida que pasen las horas y Sánchez haga valer su pletórica condición de vencedor de las elecciones para volver a La Moncloa y formar gobierno. No hacían falta los gritos a coro de los militantes en Ferraz recordándole a su líder que no quieren de socios a Ciudadanos. Él tampoco y Rivera ya dejó claro que no le facilitará la holgada mayoría que le proporcionaría sumar los escaños naranjas, cumpliendo así su palabra.

Un Ejecutivo en coalición con Unidas Podemos y acuerdos puntuales con el PNV y las fuerzas minoritarias será la vía más probable. Aunque no será fácil el viaje. Y no solo por las tensiones que todavía han de generar los separatistas, con una Esquerra Republicana que ha logrado unos resultados espectaculares.

Tampoco va a ser sencilla la transición en el centro derecha. Está por ver qué efectos tiene la hecatombe sin precedentes sufrida por el PP, que deja muy tocado al equipo de Pablo Casado. También habrá que estar atentos a los pasos de Ciudadanos, con un Albert Rivera que cuenta con todas las papeletas para convertirse en el verdadero jefe de la oposición. Y por supuesto no habrá que perder de vista tampoco a los de Santiago Abascal, por más que las expectativas que generaron hayan quedado muy defraudadas.

Sea como fuere, costará pasar página de las amargas consecuencias de tanta fragmentación en el centro derecha, el único obstáculo que le ha impedido atacar con eficacia y con toda la potencia al presidente de los acuerdos con el populismo y los independentistas, del Falcon, de la tesis falsa o de los 'viernes sociales'.

Nueva afrenta al Poder Judicial
OKDIARIO 30 Abril 2019

Si algo ha quedado claro en la forma de hacer política de Pedro Sánchez desde su llegada al poder con una moción de censura, es su capacidad de trazar coaliciones y alianzas con el mundo nacionalista más radical. Esta habilidad tendrá que emplearla con especial destreza si ahora quiere gobernar toda una legislatura en minoría, poniendo para ello en práctica una geometría variable a izquierda y derecha de su espectro político, geometría que también buscará el favor de los independentistas catalanes.

Dentro de esta estrategia se incluye una cesión más a los separatistas de ERC a cambio de cuatro años con la fiesta en paz. No habrá referéndum, pero sí un Estatut tan parecido al que tumbó el Constitucional que enmudecerá a todo el Poder Judicial. A eso, además, se unen otras cesiones como el control del Consejo General del Poder Judicial a la Generalitat, un sueño largamente acariciado por los secesionistas. Esta posibilidad ya quedó entrevista en la Declaración de Pedralbes que, no por casualidad, fue la que aceleró la convocatoria anticipada de elecciones, dada la gravedad de lo que allí se estaba negociando. Las consecuencias que una cesión de estas características tendría para el Estado de Derecho en España sería difícilmente cuantificables. Daría pie no solo a que los independentistas impusieran su ley en Cataluña, sino que también llevaría a un efecto expansivo de corte mimético por el resto de las comunidades autónomas.

Quizás sea esto lo que busca Sánchez y el PSOE en realidad. El federalismo, con o sin república, es un sueño largamente acariciado por el progresismo español, e institucionalizar una suerte de reino de taifas judicial es dar muchos pasos en esta dirección. A ello se suma el resultado del 28-A. El PSOE sólo puede gobernar en España con las derechas divididas y en alianza con los independentistas. Mientras que el “divide y vencerás” ya se lo aplica la derecha a sí misma, el troceamiento de las instituciones españolas es el precio que el PSOE parece dispuesto a pagar para seguir contando con el apoyo independentista en sus cábalas de Gobierno, presentes y futuras. El problema es que actuar así implica, como decimos, el cuarteamiento de una justicia homogénea e independiente, lo cual viene a ser tanto como la desarticulación de nuestro Estado de Derecho.

Moncloa ofrecerá a ERC un Estatut similar al que tumbó el Constitucional con Cataluña como nación
Carlos Cuesta okdiario 30 Abril 2019

La premisa base de la negociación de apoyos con ERC por parte de Pedro Sánchez está sentada: el PSOE ha ganado escaños, ahora tiene más peso, y quiere convencer a los independentistas de que la vía correcta no es el referéndum unilateral, ni la insistencia en un nuevo golpe separatista, sino la ganancia de autogobierno en base a un nuevo Estatuto Catalán. Eso sí, un Estatut donde, bajo la apariencia de que no se desafía la Constitución, se avance realmente por derroteros, hoy por hoy, tumbados por el propio Tribunal Constitucional. Ese Estatuto -que además iría de la mano del vasco- incluiría por supuesto el término “nación” para referirse a Cataluña.

Pedro Sánchez quiere convertir a ERC en su ‘PNV catalán’: un socio estable con el construir alianzas y evitar la vuelta a las tensiones golpistas. Y, con este fin, el PSOE está dispuesto a recuperar el texto literal del Estatuto Catalán impulsado por el Tripartito, el mismo texto que el Constitucional tuvo que tumbar en parte por sus violaciones de la legalidad. Los socialistas consideran que la sentencia del Tribunal Constitucional declaró determinadas cuestiones como inconstitucionales por cuestiones legales más de forma que de fondo. En consecuencia, afirman que en este ámbito existe margen de actuación para impulsar un desarrollo normativo –que incluye la reforma de normas de ámbito estatal ya existentes o, en su caso, la aprobación de algunas nuevas– que profundicen en el autogobierno de Cataluña.

Más transferencias
Esas nuevas cesiones incluyen el término “nación” para referirse a Cataluña; la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para regular un Consejo de Justicia de Cataluña configurado como una instancia desconcentrada del propio Consejo General del Poder Judicial; y hasta reconocer la institución de las veguerías como entidad local distinta de la provincia.

Además, Sánchez se plantea la presentación de una proposición de ley en las Cortes Generales que contemple la necesidad de un acuerdo previo con los gobiernos autonómicos, para asegurar las inversiones estatales en materia de bienes y equipamientos culturales; la culminación del traspaso de las transferencias pendientes y de los recursos necesarios para hacerlas efectivas.

Los temas principales sería salvamento marítimo y protección civil, formación sanitaria especializada, mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales o ejecución de la legislación estatal en materia de trabajo y relaciones laborales; y, por si fuera poco, la modificación de las normas necesarias para reforzar la ya prevista participación de la administración catalana en materia de inmigración.

Y todo ello como pago a cambio de un acuerdo estable que, creen los socialistas, que podrá evitar, o al menos dilatar el próximo jaque separatista.

La tesis de Sánchez es que ERC se ha dulcificado; que se ha dado cuenta de que le está marchando bien electoralmente el supuesto abandono por parte de los republicanos de los postulados más radicales. Unas tesis que chocan con la evidencia de que el golpe separatista fue construido y liderado en primer plano por ERC, tal y como revela la instrucción judicial finalizada sobre el 1-O.

Pero eso para Sánchez es lo de menos: él quiere contar con el respaldo de facto de ERC y está dispuesto a llegar hasta un Estatuto de Autonomía que recupere los puntos tumbados por el Constitucional.

La derecha tiene un problema, y se llama nacionalismo

El nacionalismo en su diferentes versiones —suave o duro— ha metido en problemas a la derecha. PP, Ciudadanos y Vox han sucumbido ante el avance de los territorios
Carlos Sánchez elconfidencial 30 Abril 2019

Cuesta creerlo, pero hubo un tiempo en el que ser de derechas era lo mismo que abrazar el regionalismo. La CEDA, sin ir más lejos, el viejo partido de Gil-Robles, no era más que la suma de decenas de pequeños partidos regionalistas que defendían sus intereses, normalmente vinculados a la tierra y la propiedad.

Y hasta UCD, creada a la carrera para ganar las primeras elecciones democráticas tras la muerte del dictador, no fue más que la suma de partidos recién nacidos, muchos de los cuales tenían un fuerte componente territorial.

La irrupción de Vox, insuficiente para ser influyente y sumar en un Gobierno de las derechas

La Acción Regional Extremeña (Sánchez de León), el Partido Social Liberal Andaluz (Clavero Arévalo) o el partido gallego Independiente (Meilán Gil) son algunos ejemplos, pero también, años después, la Unión Valenciana de González Elizondo (célebre por las naranjas que llevaba a la tribuna de oradores), que sacó algunos diputados y senadores en los años ochenta, y que fue engullida por el emergente Partido Popular de José María Aznar, que ganó la presidencia de Castilla y León, precisamente, gracias a apoyos locales, mientras que en Aragón el PP de Fraga daba el triunfo al regionalista del PAR Hipólito Gómez de las Roces.

La refundación del PP en 1990 —el famoso giro al centro— significó la hegemonía del centro derecha en torno a unas siglas, pero no acabó con la tensión territorial. De hecho, la segunda legislatura de Aznar (tras pactar con el PNV y CiU en la primera) supuso el comienzo de los enfrentamientos con los nacionalistas catalanes.

O lo que es lo mismo, el fin de una visión de la España plural que siempre ha sido santo y seña de los partidos conservadores. Sin duda, porque desde que Javier de Burgos diseñara hace casi dos siglos el mapa provincial, todas la elecciones han tenido un fuerte componente localista. Hasta el punto de que no se entiende ningún resultado electoral (salvo que se obtenga mayoría absoluta) sin el factor territorio, como bien sabía el conde de Romanones, 35 años diputado por Guadalajara. La España de los caciques que deploraba Joaquín Costa ha bebido mucho de esta fragmentación territorial.

¿Qué ha pasado este domingo? Pues ni más ni menos que la consolidación del poder local en sus diferentes versiones: regionalismo, nacionalismo o independentismo puro y duro. Los casos son numerosos y ponen de relieve que, en realidad, ante un Senado que no funciona como cámara territorial, el Congreso cumple esa función. Y en todos los casos, el centro derecha estatal sale trasquilado.

Auge del nacionalismo
En Canarias, por ejemplo, la coalición que encabeza Ana Oramas ha pasado de uno a dos diputados, mientras que el PP ha perdido 168.973 votos, muy por encima de los 106.913 que han añadido Ciudadanos y Vox, pese a que la participación se ha incrementado en nueve puntos porcentuales. Algo parecido ha sucedido en Cantabria, donde el Partido Regionalista de Miguel Ángel Revilla ha obtenido un escaño a costa, principalmente, del PP, que se ha dejado la mitad de los votos (62.584 papeletas), que tampoco han recuperado las formaciones de Rivera y Abascal. También con un crecimiento espectacular de la participación: 10 puntos.

En Cataluña, epicentro del seísmo para el PP, ha ocurrido más de lo mismo. La suma de Ciudadanos (primer partido en las autonómicas), Vox y Partido Popular da 825.786 votos, es decir, 19.447 menos que hace tres años, pese a que la participación se ha disparado nada menos que en 14,1 puntos porcentuales. O lo que es lo mismo, menos votos con más votantes. Álvarez de Toledo es la última de Filipinas del PP en Cataluña a nivel nacional.

Incluso en Melilla, un territorio especialmente sensible, un partido nacionalista promusulmán ha estado a punto de obtener un escaño. Coalición por Melilla, una escisión del PSOE, ha logrado 6.890 votos, lo que significa que le han faltado 1.192 votos para entrar en la carrera de San Jerónimo. Tampoco en Navarra la suma de las tres derechas ha dado buenos resultados.

La coalición Navarra+ (PP, UPN y Cs) ha logrado 107.124 diputados, lo que supone 20.357 menos que hace tres años sumando las tres fuerzas. Teniendo en cuenta que Vox ha logrado 17.760 papeletas, eso significa que no ha habido ganancia de votos pese a que la participación ha crecido en casi nueve puntos. Como en otras comunidades autónomas, menos votos para los partidos más centralistas en un contexto de aumento de la participación.

Pancatalanismo
El caso de Baleares es todavía más llamativo. Las islas viven desde hace tiempo una fiebre nacionalista que para muchos tiene que ver con el pancatalanismo. Lo que ha ocurrido allí es que el PP —con un discurso muy centralista— se ha desplomado. Ha pasado de ser la primera fuerza a la cuarta, lo que supone la pérdida de uno de cada dos votos que obtuvo en 2016. En concreto, 75.902 votos que en su mayoría han ido a parar a Vox, que ha obtenido un diputado, y a Ciudadanos. Pero a destacar el hecho de que formaciones nacionalistas o regionalistas, como Ara-Mes-Esquerra o El PI Proposta per les Illes aunque no han obtenido diputados, suman casi 37.000 votos, unos 20.000 menos que Vox, que sí ha logrado escaño.

En el País Vasco, el drama para los partidos más centralistas es mayor. Ni el Partido Popular, ni Ciudadanos ni Vox han obtenido representación en Madrid, lo que es más significativo, con una clara tendencia a la baja. La pérdida conjunta en estas elecciones ha sido de 27.697 votos, pese a que la participación ha crecido en casi 10 puntos porcentuales, lo que ha alimentado a fuerzas como el PNV (107.613 votos más) y EH Bildu (58.861 papeletas más). Nunca antes el PP se había quedado sin representación en el País Vasco. De hecho, sólo ha salvado los muebles en Galicia, (tres diputados menos, pero diez puntos más que su partido a nivel nacional), donde Núñez Feijóo ha defendido el autogobierno y ha huído de discursos neocentralistas.

No es casualidad que los peores resultados de Vox (por debajo del 5%) los haya obtenido en el País Vasco, Cataluña y Galicia, precisamente, las tres comunidades autónomas 'históricas' por haber tenido Estatuto de autogobierno durante la II República. Algo que sugiere que el sistema autonómico está bien anclado en esas regiones.

En total, y aquí está la realidad de la España autonómica, el nuevo Congreso tendrá 43 diputados (el 12%) que representarán a partidos regionalistas, nacionalistas puros e independentistas irredentos. Esa es la realidad. Guste o no guste. Y el PP se ha quedado sin aliados más allá de las dos derechas rampantes.

La derecha no existe, hay españoles a quienes les preocupa España;  existe la izquierda que jamás olvida, siempre miente y roba.
Nota del Editor 30 Abril 2019

Es curioso, Vox ha conseguido, a pesar de todos los silencios, insultos, mentiras, ataques, zancadillas, un resultado impresionante, desde cero a veiticuatro, en matemáticas es la monda. El PP no se ha quedado sin aliados, el PP se ha quedado sin votantes, por culpa de su ineptitud, cobardía, falta de honradez, de principios éticos, incumplimiento de leyes, provocando indefensión total a los españoles.

No me extraña que tilde a Vox de derecha rampante, por que su ascensión, una rampa de cero a veinticuatro con todo el viento en contra es tremendo. Y es trepador porque quiere crecer, ambicioso porque quiere una España mejor, sin escrúpulos estúpidos de lo políticamente correcto y de la propaganda izquierdo frentepopulista y guerra populistas.

Casado pasa al ataque contra VOX y Cs y relega a Maroto en la campaña del 26M
Agencias eltorotv.com 30 Abril 2019

Elige como lema de campaña para el 26M ‘Centrados en tu futuro’, similar al ‘Centrados en ti’ que eligió Rajoy en 2011.

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha cargado duramente contra Vox y Ciudadanos en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del partido, refiriéndose a la formación de Santiago Abascal como ultraderecha y a la formación que lidera Albert Rivera como partido de “tránsfugas”. Según ha recalcado, solo el PP representa el centro-derecha, según han informado a Europa Press fuentes del partido.

Así se ha pronunciado Casado en su intervención a puerta cerrada ante la plana mayor de su partido, en la sede nacional del PP en Madrid, una reunión convocada para analizar la derrota electoral del domingo en las generales, donde el PP perdió 3,7 millones de votos y 71 escaños.

En su discurso, Casado ha expresado su malestar con la campaña que han realizado Vox y Cs, una fragmentación que, a su juicio, les ha llevado a no poder alcanzar el Palacio de la Moncloa. En cualquier caso, ha señalado ante los suyos que él asume la responsabilidad y que ahora hay que ponerse a trabajar en las autonómicas, municipales y europeas de mayo, según las fuentes consultadas.

Sitúa a VOX en la ‘ultraderecha’
El presidente del PP ha afirmado que “ya no hay tres derechas” sino que hay un centro-derecha que es el PP, un partido que anda coqueteando con la izquierda, en alusión a Ciudadanos, y luego la “ultraderecha”, en referencia a Vox. Hasta ahora, había rehusado definir al partido de Santiago Abascal.

En especial ha atacado a Ciudadanos, al que considera un “partido de tránsfugas”. Y ha llegado a afirmar que si el “transfuguismo es la nueva política, viva la vieja política”, ha exclamado, según fuentes de la formación. Además, ha señalado que la lealtad y el buen tono que ha mantenido en campaña con el partido naranja no se ha visto correspondido, algo que, fuentes del PP interpretan como un cambio de estrategia ante los comicios de mayo.

Relega a Maroto como coordinador de camapaña
Además, el líder del PP ha anunciado este martes ante el Comité Ejecutivo Nacional que la formación utilizará ‘Centrados en tu futuro’ como lema de campaña para las elecciones autonómicas y municipales del próximo 26 de mayo, según han informado a Europa Press fuentes del partido.

En su discurso a puerta cerrada, el propio Casado ha admitido ante la plana mayor de su partido que este eslogan les iba a sonar. En las autonómicas de 2011, con Mariano Rajoy como presidente del PP se optó ‘Centrados en ti’ como lema de campaña para las autonómicas y municipales y los ‘populares’ cosecharon un gran poder territorial en autonomías y ayuntamientos.

Fuentes del PP han señalado además que ante las elecciones del próximo 26 de mayo, la vicesecretaria de Política Social y exalcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, será la coordinadora de las elecciones locales y autonómicas, mientras que la exminstra de Agricultura y vicesecretaria de Sectorial, Isabel García Tejerina, se encargará de coordinar las europeas. Casado deja así fuera de la campaña a Javier Maroto, coordinador de la anterior.

Feijóo apuesta por ‘ensanchar’ el PP y ‘abrir’ puertas para mantenerlo como ‘punto de encuentro’
El presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha hecho un llamamiento a “ensanchar” el partido y a “abrir” sus puertas para mantenerlo como lo que “siempre ha sido”, un “punto de encuentro entre muchas sensibilidades” políticas.

Así lo ha manifestado el también presidente de la Xunta en declaraciones a los medios a la entrada del Parlamento gallego, donde ha tenido sesión de control este martes y razón por la que no ha podido asistir al Comité Ejecutivo de ‘Génova’ para analizar la histórica caída de los populares en la jornada electoral del domingo.

“Ayer tuve ocasión de hablar con el presidente del partido (Pablo Casado), de darle mi opinión. Me hubiese gustado estar allí, pero mis obligaciones me obligan a estar aquí”, ha explicado, haciendo referencia además a la jornada de comicios municipales, autonómicos y europeos que se celebrará el próximo 26 de mayo.

Albiol lanza un vídeo por Badalona con vecinos que dicen que le votan a él y no al PP
El exalcalde del PP y candidato al Ayuntamiento de Badalona en las próximas municipales, Xavier García Albiol, ha lanzado un vídeo electoral en el que se pueden ver a muchos vecinos de la ciudad, hablando con él y asegurando que le votarán a él, “pero no al PP”.

El vídeo que los populares han lanzado a las redes arranca con una frase de una vecina en la que se puede leer y escuchar: “Yo si le voto, le voy a votar a él. Al Albiol. Al PP no. Al Albiol”, tras lo que se pueden ver titulares de medios de información que recuerdan que en las últimas elecciones Albiol ganó en 30 de 34 barrios de la ciudad y el gobierno que se formó entre Guanyem Badalona, ERC y el PSC, que situó a Dolors Sabater al frente de la Alcaldía.

A partir de entonces el vídeo continua con frases de vecinos como la de una que asegura que en las municipales votará a Albiol pero en las generales a Pedro Sánchez, o la de otra que afirma: “El único que ha hecho algo por Badalona ha sido él. Ha sido el Albiol. Le voy a votar a él, al Albiol, al PP no, al Albiol”.

Albiol ha reprochado este martes que si el Ejecutivo ‘popular’ liderado por Mariano Rajoy hubiera escuchado al PP catalán “quizás las cosas serían distintas” en Cataluña, en relación a los resultados obtenidos por los ‘populares’ en esta comunidad en la que tan solo sacaron un escaño.

Margallo considera que el PP tiene que recuperar su ‘esencia de centro’ y marcar diferencias con VOX
El exministro ‘popular’ de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, ha señalado este martes que el PP debe “recuperar su razón de ser” y volver a su “esencia de partido de centro”, ya que entiende que “solo” desde esa posición se ganan las elecciones.

En declaraciones a RNE, Margallo ha llamado a “marcar diferencias” con Vox y a no usar el mismo lenguaje que la formación de Santiago Abascal. “Si usamos el lenguaje de VOX, la gente votará al original y no a la copia”, ha avisado.
 


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