AGLI Recortes de Prensa   Domingo 12  Mayo 2019

El epitafio de Rubalcaba: “España merece un Gobierno que le mienta”
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Mayo 2019

Dicen que en España se observa la norma social de "no hablar mal de los muertos", incluso de los políticos. Será si son de Derechas, porque hace cuarenta y tres años que murió Franco, jefe militar y político de la media España que ganó la guerra civil que le había declarado la otra media y sus hijos políticos siguen empeñados en asaltar su tumba y aventar sus cenizas, tras elevar a categoría de ley la condena de sus cuatro décadas en el Poder.

De hecho, la Izquierda impuso, sin lucha, al PP de Rajoy y al C´s de Rivera una Ley de Memoria Histórica que, pese a que lo deslegitimaba, firmó Juan Carlos I. Esa Ley que ordena lo que debemos recordar cuenta ahora con una Comisión de la Verdad que Orwell creyó metáfora de Stalin y Pedro Sánchez ha convertido en comisariado ideológico-administrativo capaz de multar y prohibir cualquier libro y encarcelar a cualquier autor que defienda o abrigue la sospecha de que el Gobierno del Frente Popular de la II República en Julio de 1936 era ilegítimo y criminal. Si esto no es hablar mal de los muertos -de los miles de asesinados en Paracuellos, por ejemplo-, que venga Dios y lo vea… siempre que no lo traiga Bergoglio.

El héroe de la jornada de reflexión del 13M
Mariano Rajoy, que sigue sin explicar por qué no dimitió para impedir que Sánchez llegase al Poder junto a comunistas y separatistas, se ha apresurado a glosar las virtudes del finado Alfredo Pérez Rubalcaba, el que, manipulando la masacre del 11M, convirtió la Jornada de Reflexión del 13M de 2004 en abyecto acto electoral contra el Gobierno Aznar; el que cercó, con la ayuda del imperio Prisa, dentro del que ha muerto como consejero editorial, las sedes del PP; y el que encerró al candidato Rajoy en Génova 13, desde la que pidió gemebundo auxilio ya de noche. Nada de eso ha querido recordar Rajoy, y pocos han evocado la frase de Rubalcaba en aquel día infame, que, desmentida como toda afirmación de su autor, podría servirle de epitafio: "España se merece un Gobierno que le mienta". No todos los españoles, pero sí muchos, más que suficientes para merecerlo.

Depreciada como están la palabra "estadista" y el concepto "hombre de Estado", es lógico que se apliquen a cualquier difunto o simplemente jubilado de la política. Pero, dejando aparte la valoración personal, que es asunto de familia, allegados y allegadas -la más famosa, también difunta-, conviene recordar brevemente cómo ha perjudicado Rubalcaba a lo largo de su carrera los intereses del Estado y de la Nación. Llegó con un centón de penenes a la cátedra, sin afrontar las oposiciones de la generación anterior, exactamente igual que la LOPJ de 2005 enterró a Montesquieu y con él a los jueces de la meritocracia franquista y ucedista, para sustituirlos por los de carné socialista o comunista.

Los grandes servicios del "estadista"
Como Secretario de Estado y Ministro de Educación, Rubalcaba fue uno de los grandes artífices de la LOGSE, engendro pedagógico que ha destrozado la enseñanza pública. Ministro de la Presidencia del Gobierno del GAL y trujamán de la infame campaña guerracivilista del dóberman en 1993, se fingió luego estadista y, con Aznar en el Poder, pactó la Ley de Partidos y hasta redactó el preámbulo contra el PNV, que, desde el instante en que la firmó, fue traicionada por el PSOE. Se reenganchó al poder zapaterino gracias a su fechoría del 13M y a la ayuda de PRISA, a la que ha servido hasta el final; y en la primera legislatura de ZP hizo lo contrario de lo que ahora se le adjudica: resucitó a la ETA para pactar con el partido que la heredó y creó un Frente Popular-Separatista para expulsar de la política a la media España de Derechas y liquidar el régimen constitucional de 1978. Fracasó como líder de partido, y no por jugar limpio en las primarias contra su otrora íntima Carmen Chacón, sino porque en el PSOE reinaba el dicho "Rubalcaba, si te vuelves, te la clava". Las urnas lo obligaron a dimitir.

Como ministro del Interior de ZP, protagonizó un escándalo tras otro a través de su policía favorito, JAG, presente en la comida de las cloacas (con Garzón, Delgado, Villarejo y "El Gordo") y en la instrucción delictiva del Caso Gurtel. Pero quizás lo que retrata mejor la falta de escrúpulos de Rubalcaba, amén del 13M, es el Caso Faisán, llamada telefónica a la ETA para evitar que la policía detuviera al comando que cobraba el "impuesto revolucionario" ¡para no estropear un encuentro de ZP con Josu Jon Imaz!

Su integración, a la distancia justa para no aparecer como jefe, en las cloacas del Estado se acreditó al recibir tres horas a Fernández Díaz como ministro cesante de Interior para darle las líneas maestras de la política que debía seguir con la ETA: la misma. Uno soltó a De Juana y otro a Bolinaga. Por supuesto, Villarejo y El Gordo siguieron mandando en Interior y el PP se quedó con las mismas cloacas que manipularon las pruebas del 11M y le negaron la victoria electoral en 2004. En 2011, les daba exactamente igual.

También se celebra el papel de Rubalcaba en la abdicación de Juan Carlos, cuando no podía hacer otra cosa, con Felipe detrás, que unirse al apaño de Gallardón, Rajoy, Torres Dulce y Spottorno, hombre de PRISA como él mismo. Se olvida que suscribió el "cortafuegos" de la infanta Cristina y Urdangarín, que ha hecho a la Corona más daño que Corina. Todo se olvida cuando el que tiene que recordar pierde voluntariamente la memoria, como le pasa a la derecha idiotizada y al periodismo cretinoide.

Una nación sin memoria no tiene futuro
Lo peor de la canonización de Rubalcaba como algo distinto de Pedro Sánchez, cuando éste es tan heredero suyo como de ZP, y observa el mismo sectarismo a que la Izquierda viene sometiendo a España, es que dentro de dos semanas corremos el peligro de cosechar en las urnas el triunfo póstumo de Rubalcaba y Tierno Galván, dos impostores a los que la empresa de Pompas Fúnebres de la Izquierda, con la clásica escolta de plañideras maricomplejines y meapilas piadosos, han logrado convertir en símbolos oficiales de una España en la que sólo tiene futuro el que olvide el pasado, siempre que sea verdad y favorezca a la Derecha. De perjudicarla, deberá recordarse cada día, hasta el del Juicio Final, que instruirá Garzón.

Si las urnas, porque los partidos no parecen capaces de hacerlo, no lo remedian, el entierro del gran artífice mediático y político de ese 11M que parecen olvidar algunas de sus víctimas, tan grotesco como el de Tierno y tan de partido como el de Elías Carrasco, nos acerca al entierro de cualquier alternativa de derechas a la liquidación del régimen constitucional. O sea, a una oposición sin suficiente respaldo popular y con la nación a la intemperie. Y como una nación sin memoria no tiene futuro, a ese abismo nos asomamos. En el fondo, será un tributo a Rubalcaba, el hombre que siempre fingió lo que no era; el que, cuando dijo "España se merece un Gobierno que no le mienta", quería decir exactamente lo contrario, siempre que el que mintiera fueran él o su partido. Y nadie con memoria podrá decir que Pedro Sánchez Cum Fraude no es un dignísimo sucesor.

Lecciones de liderazgo (político)
Rafael Jiménez Asensio. vozpopuli  12 Mayo 2019

“Para volver a criterios más elevados debemos abandonar a los falsos profetas y elegir nosotros mismos a nuevo líderes” (p. 19) “Autócratas en pequeñas cosas, buscan autocracia en cosas mayores” (p. 149)
Franklin D. Roosevelt. ‘Discursos políticos del New Deal’

El liderazgo político es un bien escaso. Y en nuestro país, más. Sin una buena conducción política los gobiernos caminan errantes, pero también la ciudadanía circula desconcertada. En momentos de crisis, el carácter político del líder es determinante. El liderazgo contextual, del que hablara Nye, se torna trascendental para afrontar tales circunstancias. No vale ser pusilánime, ni menos aún aplazar las decisiones, pretender contentar a todos o buscar respuestas tibias. Tampoco ensañarse con los más débiles o perseguir fanáticamente a quien genera riqueza. Son momentos de priorizar, buscar amplios consensos y actuar con visión y coraje.

La lectura de los Discursos políticos del New Deal (Tecnos, 2019) de Franklin D. Roosevelt, nos muestran un auténtico líder enfrentado a una situación radicalmente compleja: los efectos devastadores social, económica y anímicamente que el crack de 1929 produjo sobre Estados Unidos. La bancarrota financiera y el panorama desolador que dejó a su paso obligó a Roosevelt a adoptar decisiones drásticas que combinaron inteligentemente medidas de recuperación y un paquete importante de reformas sociales.

Quien fuera presidente de Estados Unidos en un contexto tremendamente complejo (1933-1945), supo diferenciar bien los planos del problema: “El intento de distinguir entre recuperación y reforma es un esfuerzo bien afinado para sustituir la apariencia de realidad por la realidad misma”, tal como decía en el mensaje anual al Congreso fechado en enero de 1935. Keynes, como nos recuerda en el estudio introductorio el profesor José María Rosales, estuvo atento a esa idea: “La primera (recuperación) supone aplicar de inmediato reformas sociales y económicas por mucho tiempo postergadas. La segunda (reforma) casa mal con la urgencia, por más necesaria que sea, pues requiere de una programación a largo plazo”. Roosevelt se embarcó de lleno en ambas tareas. Como decía el entonces presidente: “Cuando no hay visión, la gente se pierde”

Y ese liderazgo político contrasta con la escasa mirada estratégica y los duros ajustes que se produjeron en este país en los años que siguieron a la larga y profunda crisis iniciada en 2007-2008, cuyos fuertes coletazos han llegado hasta nuestros días. Realmente, lo que aquí se llamaron reformas no fueron más que ajustes, además intensos. La recuperación se hizo, además, en falso, pues castigó con fuerza a las capas inferiores de la sociedad, multiplicó la desigualdad, precarizó a los jóvenes y hundió a una clase media, que era el soporte del sistema, hoy en día camino de su extinción.

El motor de la estrategia de Roosevelt descansaba inicialmente en proteger a los más desvalidos. Ciertamente, la situación de partida, comparativamente hablando, no era buena, pero la crisis la hizo insoportable. La inversión pública y las medidas de reformas sociales formaron parte de la fase de recuperación estadounidense de aquellos años. Nosotros, por el contrario, dejamos pendiente el segundo elemento del problema (medidas de reformas sociales) y nos centramos sólo en el ajuste del gasto público con el fin de reducir el déficit (la inversión pública se estranguló por completo). Ahora, diez años después, un gobierno parlamentario sin mayoría absoluta buscará equilibrar los (des)ajustes producidos durante tantos años. El problema real es que se enfrentará a todo ello con unas cuentas públicas aún no saneadas y con una coyuntura económica inmediata no del todo favorable.

Las preguntas, como decía Roosevelt, siguen siendo las mismas: “La gente joven se pregunta cuál será su suerte cuando llegue a la vejez, (y) el trabajador se pregunta cuánto le durará su trabajo”. Pensiones y empleo están en la agenda inmediata. En todo caso, por lo que a nosotros respecta seguimos sumidos en la (inacabada o no resuelta) fase de recuperación y estamos sine die de las reformas estructurales e institucionales, completamente necesarias. La indolencia política se extiende por doquier.

En fin, los Discursos de Roosevelt, recogidos en esos años críticos que transitan desde 1933 hasta 1936, deberían ser lectura obligada para quienes pretenden liderar lo público. Además de las constantes llamadas a la confianza o al conocido mensaje sobre el miedo (“la única cosa que tenemos que temer es al miedo mismo”), esas intervenciones públicas están plagadas de sabiduría y buenos consejos sobre la importancia de la ética en la vida pública y privada, la cultura del esfuerzo, el papel de la función pública o el motor del gobierno local (cuando aquí, en esta última crisis, nos empeñamos en destruirlo) como actor principal en la recuperación. También nos advierte (aviso para malos gobernantes) frente a esa tendencia tan española de engordar el empleo público para disimular el paro: “Las lecciones de la historia muestran de manera concluyente que una dependencia continuada sobre el empleo público produce una desintegración espiritual y moral que resulta fundamentalmente destructiva para el carácter nacional. Proporcionar alivio de esta manera es administrar un narcótico”. Dicho en términos más prosaicos: hacerse trampas en el solitario. En fin, se trata de unas reflexiones políticas llenas de inteligencia, algo que, para desgracia de todos, estamos echando mucho en falta por estos pagos.

La Europa que viene
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  12 Mayo 2019

El próximo 26 de Mayo no sólo se elegirán los miembros del Parlamento Europeo, sino que esta fecha marcará el inicio de un proceso que culminará antes de que acabe el año en el que serán designados el presidente de la Comisión, el presidente del Consejo Europeo, el Alto Representante para la PESC y el presidente del BCE. Esta renovación completa de los máximos responsables de la Unión será determinante a la hora de fijar el rumbo de Europa del próximo quinquenio. El resultado de las elecciones, y las posteriores negociaciones entre los Gobiernos de los Estados Miembros para acordar las figuras clave al frente de las Instituciones, pondrán de relieve el balance de fuerzas entre las distintas familias políticas y las diferentes visiones de Europa que existen hoy en nuestro continente. Todo ello se producirá en un contexto nada fácil del que es interesante señalar dos elementos.

El primero es la ausencia de capacidad de liderazgo por distintas circunstancias en los cuatro grandes países de la UE: Alemania, Francia, Italia y España. En Alemania, la canciller Merkel, que ha llevado la voz cantante en Europa durante la última década, ha anunciado su renuncia a la reelección, transformándose así en eso que los americanos llaman un pato cojo. El Partido Socialdemócrata procurará distanciarse de su principal rival de cara a las elecciones legislativas alemanas y por tanto el Gobierno de Gran Coalición perderá la cohesión necesaria para influir decisivamente en el diseño de la UE del futuro.

Francia, en cambio, sí tiene un presidente visionario y pletórico de ideas y de energía para impulsar reformas estructurales en la UE, pero se encuentra atenazado por la revuelta interna de los chalecos amarillos, conflicto agudo que requiere toda su atención, impidiéndole concentrarse en los asuntos comunitarios. De la misma forma que las calles incendiadas de Paris le han frenado en su voluntad de acometer cambios profundos en el diseño y el funcionamiento de su ineficiente y elefantiásico Estado, la férrea resistencia de los Estados del norte de Europa ha diluido sus propuestas de fortalecer la UE en cuestiones tan significativas como el incremento del presupuesto comunitario, la creación de mecanismos de asistencia a Estados Miembros en crisis o la implementación de un Fondo de Garantía Bancario Europeo, iniciativas para las que es también imprescindible el concurso de Alemania que, por las razones ya expuestas, no se encuentra en condiciones de impulsar.

Italia, un Estado fundador de la UE y uno de sus pilares durante décadas, tiene actualmente un Gobierno claramente reticente a la integración europea que intentó de manera irresponsable el año pasado saltarse las normas de estabilidad presupuestaria, actitud que afortunadamente la presión de Bruselas y el peso de la realidad han atemperado evitando una catástrofe, pero que sigue representando un obstáculo a cualquier operación seria de reforma en la línea de ampliar y vigorizar las políticas comunes y de promover la acción conjunta y coordinada frente a los grandes desafíos globales.

En cuanto a nuestra querida y agitada España, incumplidora sistemática de la senda de reducción de déficit y con un Parlamento fragmentado con fuerte presencia de partidos euroescépticos en los dos lados del espectro político, se encuentra desgarrada por pulsiones centrífugas que ponen en peligro su propia existencia como nación. Si a eso unimos unas perspectivas de inoportunos incrementos del gasto público y de obstáculos a la competitividad promovidos por un Gobierno que, a diferencia del también socialista portugués, no entiende como debe funcionar una economía creadora de riqueza y empleo en un mundo globalizado de aceleradas transformaciones tecnológicas, el cuadro no es nada halagüeño y nuestras posibilidades de tener una posición de fuerza e influencia en la UE del siglo XXI son francamente escasas.

El segundo elemento es el populismo. Si se examina la evolución electoral de partidos como Alternativa para Alemania, la Agrupación Nacional francesa, el Partido de la Libertad holandés, la Liga Norte italiana, el Partido de la Libertad austríaco, el Partido Ley y Justicia polaco, el Partido de los Demócratas Suecos o el español Vox, se observa una clara tendencia al alza a lo largo de los últimos cinco años. Estas formaciones políticas se caracterizan por un intenso nacionalismo unitario de naturaleza identitaria, es decir, de análoga concepción a la de las fuerzas separatistas catalana, vasca, corsa o escocesa, pero de sentido inverso, centrípeta en lugar de centrífuga, y una marcada frialdad respecto a la integración europea con el argumento de que debilita la soberanía nacional.

Este tipo de radicalismo euroescéptico se va a mantener en tanto persistan los factores que lo alimentan: el miedo a la inmigración, los grupos sociales perjudicados por la globalización y el cambio tecnológico, los ataques del terrorismo yihadista, la resistencia a la integración y a la aceptación de los valores occidentales por parte de determinadas comunidades islámicas en Europa, las desigualdades excesivas de renta y la reacción frente a la dilución de las identidades nacionales por la mundialización de un planeta cada vez más interconectado. Lo más probable es que los populistas se repartan en tres o más grupos parlamentarios, incluyendo los más montaraces en el de los No Inscritos. En cualquier caso, su número de escaños en Estrasburgo se incrementará, así como el ruido que hagan en la Eurocámara. Esta presencia perturbadora obligará en no pocas ocasiones a una acción conjunta de los Grupos Popular, Socialista, Liberal y Verde para defender las políticas comunes y las iniciativas legislativas fundamentales de la Unión. Lo que resultará inevitable, gracias a la caja de resonancia que es el Parlamento, será el eco mediático de su labor saboteadora de la agenda europea y su influencia en las tomas de posición de las restantes fuerzas parlamentarias, presionadas por su demagogia y su falta de escrúpulos.

Las elecciones europeas del 26 de Mayo configurarán un Parlamento muy distinto al que ahora acaba su mandato. La presencia de un elevado número de miembros hostiles a la integración marcará una dinámica menos constructiva y más bronca, obstaculizando así la tan necesaria puesta a punto de las Instituciones Europeas para afrontar los grandes retos del tercer milenio, la economía circular, la crisis medioambiental, la irrupción imparable de la digitalización y de la Inteligencia Artificial, la inmigración, el desarrollo de África, la estabilidad financiera global y la articulación de un nuevo orden mundial viable con cuatro grandes potencias en lugar de una, en el que la UE ha de hacer prevalecer sus valores de paz, igualdad, imperio de la ley, democracia y libertad.

A la hora de emitir su sufragio, los europeos no deben olvidar que la UE es mucho más que un mercado, es un modelo moral, político y económico, es un ideal hecho realidad que demuestra que es posible que veintiocho países y quinientos millones de ciudadanos vivan en paz y prosperidad bajo un derecho común y unas instituciones comunes, superando diferencias étnicas, históricas, culturales y de renta mediante el respeto a valores universales que extraen lo mejor del ser humano y frenan lo peor. La composición del Parlamento Europeo que surja de las urnas que se abrirán dentro de dos semanas nos dirá si hemos aprendido definitivamente las lecciones del siglo XX y sus horrores.

Vox y los grandes retos
Nota del Editor 12 Mayo 2019

Eso de que la  "UE ha de hacer prevalecer sus valores de paz, igualdad, imperio de la ley, democracia y libertad" suena muy bonito pero no deja de ser un cuento de hadas. Los millones de españoles que somos ciudadanos (ciudadanos porque vivimos en ciudad, mejor contribuyentes o exprimidos y saqueados) de cuarta clase y los que vemos, sufrimos,  que los votos no valen lo mismo no podemos dejar de pensar y preguntarnos ¿ cuándo dejarán de insultarnos ?.

Por eso todas las críticas contra Vox consiguen que nuestra ilusión de que algo cambie, aparezca.

En una de las numerosas acciones en defensa de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes, la Mesa de Peticiones de la UE respondió que el asunto de las lenguas no era de su competencia.

El número tres por la lista del partido de Abascal al Parlamento Europeo rebate las trolas del diario de PRISA
Hermann Tertsch explota y hace picadillo a El País y a su redactor Miguel González por vomitar bulos contra Vox
"Es mentira que Jorge Buxadé ser un falangista en el Parlamento Europeo, es una puñetera mentira"
Juan Velarde, Periodista Digital  12 Mayo 2019

Hermann Tertsch no va a dejar pasar una trola, por muy nimia que sea, a los medios de comunicación, muy en especial a los de la izquierda, aunque también tiene en el punto de mira a periodistas mediotínticos como es el caso de Carlos Dávila, en la cadena COPE.

El número tres de Vox, preguntado sobre una información de El País sobre el cabeza de lista a las elecciones europeas, Jorge Buxadé, fue claro y conciso:
Es muy preocupante que se mienta abiertamente desde medios de izquierdas de una manera tan absolutamente descarada, inmoral y sin escrúpulos , vamos, utilizando los baremos morales del presidente del Gobierno que tenemos en estos momentos. Creo que lo hemos visto en la COPE y lo hemos visto en todas partes y en El País de forma muy relevante.

Personaliza ya en el caso del redactor de El País:
Con Miguel González lo hemos visto de una manera muy relevante y vamos a ser personales ya que aquí hablamos de él. El está diciendo de Jorge Buxadé que es un falangista en el Parlamento Europeo. Eso es mentira, eso es mentira, como es una mentira que Santiago Abascal haya pedido ir con pistola al Congreso. Es una puñetera mentira.

El periodista de ABC, ahora en excedencia durante su reto político, le mete un último palo a El País recordando una verdad amarga:
Es una falsedad. Al señor Buxadé, por la misma razón que se dice que va un falangista al Parlamento Europeo, me podrían decir a mí que va un comunista al Parlamento Europeo porque hace 40 años o 42 yo militaba en las Juventudes Comunistas y eso no lo dice nadie porque les parece que no es tan indigno. Pues a mí me parece mucho más indigno haber sido comunista como lo fui yo a haber sido falangista hace 20 años y yo fui comunista hace 40 años.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

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Los medios de comunicación, la gran baza de Pedro Sánchez
“Los medios de comunicación son la entidad más poderosa de la tierra. Ellos tienen el poder de hacer culpable al inocente e inocente al culpable. Porque ellos controlan la mente de las masas” Malcolm X
Miguel Massanetdiariosigloxxi 12 Mayo 2019

La proverbial habilidad de las izquierdas de saber orientar la opinión de las masas hacia aquellas tendencias ideológicas en las que les interesa situarlas, según convenga a sus propios fines, no tiene discusión; algo que, para sus competidores de la derecha, continúa siendo la asignatura pendiente que, por muchas veces que se les recuerde o por mucho hincapié que se ponga en hacerles reflexionar sobre la necesidad de tomarse en serio la imperiosa exigencia de comunicarse con sus votantes, para tenerlos informados de todo lo que puede relacionarse con su actividad política, sus proyectos, sus logros, sus éxitos y todo aquello que, de una manera u otra, pudiera relacionarse con las actividades del partido o que lo pudiera afectar respecto a la valoración de los ciudadanos sobre él .Especialmente, en todo lo relacionado con aquellas medidas imprescindibles para luchar contra todas las insidias, acusaciones, calumnias e injurias que se pudieran maquinar desde la oposición o cualquiera de los partidos del arco parlamentario, relativas al desprestigio del partido en cuestión, sus directivos o cualquier persona relacionada con él, a quienes maliciosamente se pretendiera descalificar, injuriar o vejar o, en el caso de que la acusación fuera cierta, poner inmediato remedio para hacer que la normalidad legal se restableciera.

Algo que, evidentemente, los soberanistas catalanes han sabido poner en práctica cuando han intentado internacionalizar sus problemas con la nación española; esparcir el victimismo que los caracteriza por todo el mundo que los ha querido escuchar; hacer bandera de una democracia que, en realidad, no existe tal y como ellos intentan pintarla, en todas las medidas que vienen utilizando como coartada para procurar ir en contra de la Constitución del país, aprobada mediante referendo por todos los españoles y por una gran mayor mayoría de los votantes, pero que, para su conveniencia, como medio de justificar lo injustificable ( un levantamiento contra la unidad del Estado español), les importa un rábano si es o no verdad lo que digan, mientras les sirva para atraer hacia sí el favor de la mayoría de ciudadanos europeos que puedan.

Contra estas posturas, contra la evidencia de que, el 99% de los medios de comunicación de Cataluña, están comprados por los independentistas y dirigidos por ellos o por las izquierdas políticas infiltradas en todas las redacciones tanto de las radios, los periódicos y revistas como en la práctica totalidad de las cadenas televisivas, incluida la TVE, un ente en el que un gran porcentaje de sus colaboradores y periodistas del medio, son de evidentes tendencias izquierdistas y, alguno de ellos ni se toman la molestia de intentar disimularlo. Por el contrario, los escasos medios de los que disponen aquellos que intentan, en clara desventaja, mantener los principios constitucionales, esforzarse en que no se pierda nuestra herencia romano-cristiana y evitar que España pase a formar parte de estas naciones dirigidas por estas izquierdas extremas, descendientes de aquellos tiranos soviéticos que acabaron con todos los derechos de los ciudadanos rusos, convirtiéndolos en meros esclavos del régimen soviético de la KGB y los dictadores estalinistas.

Y aquí tenemos al señor Pablo Iglesias, hoy convertido en un feminista de tomo y lomo, que no ha tenido inconveniente en feminizar su partido, pasando de Unidos Podemos a Unidas Podemos, en un ejercicio de la mayor hipocresía dirigido por la señora Inés Montero para atraer hacia sus filas a las feministas, algo que hubiera sido innecesario debido a que, la mayoría de ellas, ya se han declarado afectas al comunismo bolivariano. Un señor que ha tenido que recurrir al oficio de pedigüeño, de adulador del “gran jefe” Pedro Sánchez, de propagandista de una coalición con el partido PSOE, vencedor en las pasadas legislativas, a pesar de que los resultados obtenidos en las urnas por Podemos han demostrado el gran bajón experimentado, respecto a elecciones pasadas. Sin embargo, Iglesias es un gran comunicador y goza de la posibilidad de tener acceso libre a cualquier micrófono de radio o cadena televisiva al que quiera acudir, desde donde tiene vía libre para vender a las multitudes todos los placebos políticos de los que dispone en sus alforjas de latiguillos comunistas.

Y aquí tenemos a la derecha. Este partido, el PP, que gracias a quienes se creyeron más listos que nadie, que no se creyeron el gran peligro que encerraba el separatismo catalán y el vasco; que permitieron, por mera intransigencia y por no escuchar sus justas razones que, una parte de él, liderada por el señor Abascal, hoy VOX, se escindiera de él, por no aceptar que la política respecto a la comunidad catalana estaba equivocada de medio a medio aunque hoy, haya algunos de estos que siempre estarían dispuestos a claudicar ante el independentismo por el miedo cerval que tienen a que su vida, cómoda y sin problemas, no pudiera quedar alterada por un posible enfrentamiento entre el gobierno español y la pandilla de independentista que lidera Puigdemont y su fiel vasallo el impresentable Torra y, por ello, estarían dispuestos a darles a los soberanistas todo lo que pidieran y más. Entre ellos, tiempo al tiempo, ya lo anunció el señor Iceta hace unos días, tenemos al señor Sánchez, un abanderado de irles permitiendo a los catalanes que sigan infringiendo leyes, atacando al Estado impunemente y creando problemas a España, solamente por el miedo a que pudiera peligrar su gran proeza de haber conseguido engañar a media España para que le voten, a pesar de que, con toda seguridad, su gobierno va a ser un clon del que sostuvo durante dos legislaturas, aquel nefasto gobernante que fue Rodríguez Zapatero, el artífice principal de que, en estos momentos, nuestra nación se encuentre en esta infausta situación en la que nos han metido.

Ahora son los mismo catalanes, empezando por los empresarios que tienen sus negocios en Cataluña, los que se llevan las manos a la cabeza cuando en la Cambra de Comerç catalana han sido los de la ANC, los que han conseguido hacerse con los puestos clave, en las elecciones que han tenido lugar para ocupar los lugares de la Junta Directiva de dicho organismo, de características principalmente comerciales y económicas, que se van a ver en manos de unas izquierdas que, seguramente, van a crearles graves problemas a los empresarios que deban tratar con ellos. Y es que, señores, no se debe perder de vista que, poco a poco, ocasión tras ocasión, enchufe tras enchufe, la Administración central y local de España van a quedar copados (si es que todavía no lo están) por seguidores del señor Iglesias. Ya no queremos pensar si, por añadidura, sus plegarias ante Sánchez llegaran a dar fruto y consiguiera situar, en el futuro gobierno de la nación española, a alguno de los miembros de su partido y esto les habilitara para tener la llave de alguna importante institución económica, de seguridad o laboral desde la cual pudiera poner en práctica sus políticas, las mismas que le presentó a Maduro para que pudiera hacer de su país, Venezuela, este cementerio de la democracia en el que actualmente se ha convertido.

Malos augurios corren respeto a las dos citas electorales que, todavía, le quedan al pueblo español. No se trata de que el CIS haya puesto su cuarto a espadas para anunciarnos, sin el menor recato, que lo sucedido el 28A se va a repetir, al 100 por 100, en las autonómicas y municipales, tiñendo de una nueva marea roja el mapa de España, algo que no sería de extrañar dada la proximidad de unas elecciones con las otras; lo que sigue preocupándonos más es que no vemos firmeza en los partidos que han salido vapuleados en las urnas, sino que observamos cambios evidentemente precipitados, poco meditados, capaces de causar perplejidad entre los que los votaron y dando una pésima sensación de improvisación, cuando apenas quedan unos pocos días para que las urnas se vuelvan a abrir para que se depositen los votos. Se anuncian pues (¡Ojalá nos equivoquemos de plano!) nuevos descalabros y, en este caso, la esperanza de conseguir salir de este abismo en el que parece que nos vamos a precipitar los que pensábamos que esto no volvería a suceder en España, después de la Guerra Civil de 1936, se desvanece y amenaza con desaparecer ad calendas grecas.

Nada de autocrítica por lo pasado, nada de valoración de los resultados de tres partidos que, en realidad, buscan lo mismo y comparten un 80% de sus aspiraciones y, lo peor, ningún signo de reconciliación entre ellos, de recuperar la unidad que nunca debiera de haberse desechado, para formar un frente de centro-derecha que fuera capaz de presentar una oposición, si no el gobierno de la nación algo para lo que no suman, al menos marcar de cerca las decisiones gubernamentales y evitar, en la medida de lo posible, que se produjeran cambios capaces de poner en peligro, de forma irreversible, los pilares que sostienen nuestro Estado de derecho.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sentimos como si viviéramos una pesadilla de aquellas en que las situaciones que nos inquietan se van repitiendo y nos movemos dentro de una especie de laberinto en el que nos sentimos desorientados, sin que veamos la posibilidad de salir de él ni la esperanza de recibir socorro. Lo malo es que de la pesadilla se despierta y la normalidad regresa a nuestra consciencia, de lo que mucho nos tememos no vamos a poder despertar, es de este embolado socialista en el que, a la fuerza, nos veremos metidos.

Pablo Iglesias asalta los infiernos
EDUARDO INDA okdiario 12 Mayo 2019

Que el centroderecha tiene perdida para lustros la batalla de la comunicación en España lo certifica la cobertura postelectoral del 28 de abril. Y que buena parte de los medios actúan cual groupies adolescentes de Pablo Iglesias, haciendo de altavoz a sus mentiras y callando las verdades que se saben sobre él, quedó meridianamente claro también ese último domingo de abril en el que la España liberal se pegó un tiro en las gónadas del que tardará muchísimo tiempo en recuperarse. Quién sabe si una década…

Desde hace dos domingos todos los focos se han puesto en un Pablo Casado que sufrió en su trasero un puntapié que iba dirigido a ese Mariano Rajoy que antepuso su orgullo al interés orgánico e institucional negándose a una dimisión que hubiera frenado la moción de censura y no nos hubiera llevado al abismo en el que estamos con los golpistas catalanes y los independentistas vascos de árbitros de la situación. Sobra decir que el todavía presidente del PP no tiene la culpa de la Ley D’Hondt ni de la inesperada irrupción de un partido, Vox, que hace tres años se metió en el bolsillo 47.000 votos y cero escaños y ahora ha obtenido 2,6 millones y 24 asientos en la Carrera de San Jerónimo hurtándole unos 50 al PP.

Los medios se han lanzado como hienas sobre Pablo Casado. Por dos motivos: uno perogrullesco, informativamente es obligado analizar un tortazo que metafóricamente recuerda al del Titanic de Cunard en aguas de Terranova; y otro no tan obvio, la mayor parte de medios y periodistas, masivamente en manos de la izquierda, se han puesto como objetivo la eliminación civil de esa derecha liberal que nos ha proporcionado las mayores dosis de bienestar de nuestra historia reciente. No toleran la disidencia, es más, si pudieran prohibirían por ley nuestras ideas. Así entiende esta gente la democracia y la libertad de expresión y la de opinión.

Para nada resulta sorprendente, por tanto, que se hable por tierra, mar y aire del acabose de los de Génova 13, que han pasado de 135 escaños a 66 o de 137 a 68 si contamos los dos diputados obtenidos por Navarra Suma, la unión que no se hizo en toda España pero sí en mi tierra con el maravilloso resultado por todos conocido. Tomemos unos números, escojamos otros, sean churras, resulten merinas, el desplome es acongojante: un 50% de la representación parlamentaria pasó a mejor vida el 28-A.

No es tan gorda pero tampoco está nada mal la caída de Podemos, que ha pasado de 71 escaños a 43 contando el acta que retuvo el simpático representante de Compromís, Joan Baldoví. Si tiramos nuevamente de porcentajes queda claro que el Pablo del que nadie habla, Iglesias, se ha cargado él solito el 40% de los escaños con que contaba Podemos desde junio de 2016. Digo “él solito”, y digo bien, porque esta derrota sólo tiene un padre: Pablo Iglesias Turrión. Bueno y también una madre, Irena Montera, porque su afán controlador ha dejado al coletudo conducator más solo que la una. Todos los fundadores han huido como de la peste de estos Ceaucescu de Galapagar.

El pecado original no fue, obviamente, ese casoplón más propio de un banquero, un rentista, un cuentista o un terrateniente que de alguien que dice representar a los parias de la tierra. La manzana que acompañará a Iglesias hasta que se muera se llama Venezuela, el país que financió los primeros pasos de Podemos en una nada inocente iniciativa que luego secundó Irán, la teocracia que lapida mujeres y cuelga homosexuales. Siempre estará pillado en esa merdé que se llama CEPS, a cuyos gerifaltes (Iglesias, Monedero y Verstrynge) el propio Hugo Chávez regaló 7 millones de euros, Granadinas (donde la narcodictadura de Maduro le transfirió 272.000 dólares), el sinpa fiscal de Monedero, los más de 2 millones que le dio Irán para sus programas de televisión, su noviazgo eterno con el golpismo catalán o sus vínculos con el mundo proetarra.

Todas estas golferías se han conocido gracias a unos pocos medios, como OKDIARIO, Abc o El Confidencial, que se atrevieron a contar y cantar lo que los demás sabían pero callaban cobarde o cómplicemente. Sin la valentía y decencia de una minoría de periodistas este tipo y sus mariachis se hubieran ido de rositas. Y, consecuentemente, España no se hubiera enterado de las correrías de un tipo al que le gusta el dinero más que a un tonto un lápiz, a Tamara Falcó un rosario o a Belén Esteban irse de compras con Andreíta.

Pocos, por no decir ninguno, nos acompañaron en esa otra imprescindible tarea de poner negro sobre blanco el tan cavernícola como desenfrenado machismo de nuestro protagonista. No nos cortamos un pelo a la hora de probar que el secretario general de Podemos es partidario de azotar a las mujeres hasta que sangren, de reflejar cómo espetaba un repugnante “¡qué bonito abrigo de pieles lleva usted!” a una periodista incómoda o cómo humillaba a Andrea Levy por el mero hecho de ser mujer. El diario de sesiones recoge el bochornoso momento del 3 de marzo de 2016 en el que este misógino de manual asegura desde la tribuna que la popular “se calienta” con el podemita Miguel Vila al tiempo que le ofrece su despacho para que “lo conozca mejor”.

Nadie, empezando por los compañeros de Levy, dijo esta boca es mía. Nosotros no sólo no callamos sino que aireamos a los cuatro vientos unas expresiones que le hubieran costado la carrera a un dirigente del Partido Popular o Ciudadanos en idéntica situación. Si esto lo rebuzna Girauta o Rafa Hernando se las tienen que pirar a Australia, cavar una zanja en la arena y autoenterrarse una temporadita. No me pregunten por qué pero a este pájaro todo le sale gratis. Y luego va de feminista por la vida sin que nadie le afee la conducta o, al menos, le recuerde estos episodios tan impresentables como fiel reflejo de la patológica personalidad de un comunista al que apodaron El Chepas en justo pago por ir por la vida colgando motes y apodos a los adversarios para ridiculizarles y señalarles.

Más claro aún si cabe tengo que si no hubiera sido por el periódico que tengo el privilegio de dirigir hubiera tardado en conocerse, o tal vez no se hubiera conocido nunca, la compra por 660.000 euros más IVA de ese chalé que vale 1,2 millones. El reportaje gráfico de la vivienda que ofrecimos a toda España desenmascaró para siempre a un individuo que criticaba a “los poderosos que se esconden en sus chalés de las urbanizaciones extrarradio” o que calificaba de “peligroso” que “un político viva en un chalé”. Por no hablar de ese tuit de 2012 contra Luis de Guindos en el que vomitaba una frase que le acabaría estallando en su no muy limpia cabeza seis años después en un acto de justicia divina: “¿Entregarías la política a alguien que se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?”. Jojojojo.

Me alegro de haber contribuido a poner mi granito de arena a desinflar este proyecto totalitario que hace no tanto, cuatro años, era el número uno en intención de voto. De haber destapado sus mentiras, sus chanchullos, su afán absolutista y esos tics machistas que deberían estar desterrados de la vida pública. Siempre será mejor que en la izquierda mande un partido socialdemócrata que uno comunista, uno que respete la Constitución que otro que quiera liquidarla, uno que tiene como socios a partidos respetables europeos que otro que va de la mano de narcodictaduras y teocracias, uno que sabe lo que es ETA porque asesinaron a 11 de los suyos que otro que elogia a la banda terrorista. El asalto a los cielos de Pablemos terminó en los infiernos. El Pacto del 78 puede respirar tranquilo… de momento y con permiso de Pedro Sánchez.

Sánchez vuelve a Pedralbes
FRANCISCO ROSELL El Mundo 12 Mayo 2019

George Sand, la escritora francesa más relevante del XIX, pese a apagarse su resplandor con el paso irremisible del tiempo, convirtió en una leyenda a Aurore Dupin, nombre de cuna de esta celebridad con seudónimo masculino. Labrándose su libertad a contracorriente, adoptó de su madre el hábito de vestirse de hombre. Al modo de Byron, recorría libérrimamente, sin atender a horas ni recintos, las calles parisinas, a riesgo de su mala reputación conforme a las pautas de la época.

Entre las anécdotas que la rodean, figura una que debió protagonizar en el invierno de 1838 durante su estancia mallorquina -junto a su marido, el gran pianista Chopin, enfermo de tuberculosis- en unas celdas alquiladas en el monasterio abandonado de Valdemosa. El Mundopecinada en adentrarse en un cenobio cartujo, vedado al acceso femenino, la novelista volvió a recurrir a la argucia de disfrazarse de varón. Al verla llegar, el hermano portero alzó la vista por encima del breviario y la frenó con recta observancia: "Caballero, perdone, pero está prohibida la entrada de señoras".

A diferencia de George Sand, Pedro Sánchez logró burlar el 28 de abril al hermano portero -entendiendo por tal al electorado- camuflado en un atuendo bien diferente del que enfundó durante el embarazo de nueve meses que siguió a su investidura Frankenstein con comunistas e independentistas. Como si se hubiera desprendido de la camisa de fuerza que habría ceñido para satisfacer su ambición de presidente de circunstancias, fingió ser un hombre nuevo.

No obstante, al cabo de 10 días de su éxito, Sánchez se ha puesto en evidencia al empingorotar en el Senado a Miquel Iceta, fautor de sendos tripartitos con ERC para hacer presidentes de la Generalitat a Maragall y a Montilla. Un aviso a navegantes de que, pasadas las elecciones administrativas y europeas de este florido mayo, Sánchez volverá al claudicante apaño que rubricó con Torra el pasado 20 de diciembre en Pedralbes y que el Consejo de Ministros hibernó hasta ver el desenlace electoral.

A nadie debiera sorprender en Pedro, el acróbata, revisando su zigzagueante trayectoria. En el corto lapso que media entre mayo y julio de 2018, transitó de acordar con el entonces presidente Rajoy una "respuesta pactada", sin descartar la reposición del 155, contra el xenófobo Torra a recibir con todos los honores y ringorrangos -lazo amarillo en la solapa incluido- al Le Pen catalán en La Moncloa. En el ínterin, defenestró a su incauto anfitrión mediante la moción de censura exprés que pilló a contrapié a quien, tras contraponerlo a un frívolo Rivera, lo puso como ejemplo de lealtad en un Comité Ejecutivo del PP. Incluso Feijóo le atizó al líder naranja con que "su deslealtad no parece tener límites". Curiosamente, lo mismo que ahora Sánchez para bajarle los humos a Cs, al igual que usa a Vox para debilitar al PP como Rajoy maniobraba con Podemos para minar al PSOE.

Si Zapatero situó al socialista vasco Javier Rojo en la Presidencia del Senado, coincidiendo con la implosión independentista del PNV a través del Plan Ibarretxe -fue proverbial la intervención de Rubalcaba, en uno de sus mejores quites, junto a la abdicación de Don Juan Carlos-, Sánchez recurre al socialista catalán Iceta, si bien ahí acaban las comparaciones. Rojo no anduvo mucho más allá de aquel esperpento en el que los andaluces Montilla y Chaves debatieron en la Cámara Alta mediante traducción simultánea. Cumplimentaban lo dicho por un plurinacional Zapatero de que "las lenguas están hechas para entenderse". Tamaño disparate encolerizó a Rafael Sánchez Ferlosio, quien no tuvo por menos que subrayarle lo obvio: las lenguas están hechas para que sus hablantes se entiendan entre sí, no para entenderse una lengua con otra.

Iceta no será, ciertamente, un presidente para permanecer expuesto en esa hornacina, como se decía de Landelino Lavilla cuando presidía las Cortes con la UCD, sino que será expuesto en el desempeño del cargo, dada su desenvoltura. Encomendando la Cámara del 155 a un manifiesto detractor de las medidas que ampara la Constitución, Sánchez no sólo le agradece a Iceta el respaldo prodigado hasta llegar a la Presidencia, como Maragall hizo antes con Zapatero. "¡Pedro, mantente fuerte!", mítineó como un poseso. También tranquiliza a sus socios independentistas, aunque refunfuñen por la licencia que se ha tomado Sánchez de nombrarle sin aguardar siquiera a que adquiriera la condición de elegible.

No tiene más sentido que apercibirle de la dependencia de sus apoyos. Si a los Césares imperiales se les enfatizaba su carácter mortal en el momento de pasear sus victorias, a Sánchez les moscardearán sus socios de investidura sin que esta vez pueda argüir excusas de mal pagador, por lo que la estabilidad puede resultar mudadiza como la meteorología y veleidosa como la condición política.

Al tiempo, la irrupción de Iceta abre la caja de los truenos de la "España plurinacional". Aún retumba en el caserón de la Plaza de la Marina la pasmosa aseveración de Zapatero de 2004 de que el concepto de nación es discutido y discutible. Ese proyecto plurinacional lo retoma un Sánchez que no se aclara al respecto de lo que es una nación atendiendo a lo dicho cada vez que se le ha inquirido. Un adalid de esta causa -verdadera Caja de Pandora- como es Iceta lo incluyó en la Declaración de Barcelona que el PSOE y el PSC sellaron en 2017, remendando la de Granada de cuatro años atrás, y a la que se remite el programa socialista. Con desparpajo y dominio de la escena, Iceta hace de liebre como adelantado de un proceso adoptado por el PSOE desde que Sánchez es secretario general.

Ello abunda en la certeza de que Sánchez puede retomar el programa oculto que quedó encima de la mesa del Consejo de Ministros del 8 de febrero. Allí se cede en la existencia de "un conflicto", se compromete "una respuesta democrática" (consulta), se consiente un relator y se excluye cualquier alusión a la Constitución. Bien soterrado durante las elecciones, se repondrá en la cartelera tratando de agraciarse el apoyo de los nacionalistas del "ahora paciencia, mañana independencia".

Entre tanto, éstos se van comiendo piezas del tablero de la importancia de la Cámara de Comercio de Barcelona ante la deserción clamorosa de la burguesía catalana, que cree comprar la paz de su tiempo alimentando a quienes le devoran, al tiempo que se indulta a los cabecillas de la tentativa golpista de octubre de 2017. Mientras rompen el puente aéreo entre Barcelona y Madrid, el pancatalanismo va proyectándose por Baleares y Valencia mediante el uso obligado del catalán y el apoderamiento de la enseñanza donde la irrealidad histórica puntúa para que los escolares pasen curso ante la inasistencia del Estado.

No obstante, conviene reparar en que este apareamiento del socialismo con el nacionalismo, por encima de fluctuantes réditos electorales, sólo ha servido para dar alas a quienes, lejos de moderarse, aceleraron su ofensiva precisamente a raíz de la reforma estatutaria promovida por Maragall en 2003 buscando poner en aprietos a Aznar. Cuando nadie lo reclamaba, la nueva carta autonómica se saldó con una ridícula participación y desató una loca carrera entre las fuerzas nacionalistas por temor a que sus clientelas se sintieran preteridas. Como en el dilema del prisionero, la radicalización hizo que los nacionalistas devinieran en independentistas y abrazaran abiertamente la sedición.

En esta encrucijada, Sánchez se beneficia del hartazgo general de la gente con el desafío independentista catalán. Ese hastío evoca el episodio vivido por el escritor Luciano Rincón cuando revisitó la cárcel de Córdoba, donde cumplió parte las dos condenas que le impuso la justicia franquista. Al amanecer en la estación, entró a desayunar en la cantina. Cuando la televisión daba cuenta de otro asesinato terrorista en el País Vasco, Luciano escuchó decir al camarero: "Esto de lo vasco es mú cansao y mú seguío". Esa extenuación, sin el componente sangriento de los años de plomo etarras, se ha reflejado palmariamente el 28-A, según aprecian algunos estudios cualitativos del desenlace electoral.

Junto a ese desentendimiento suicida, conviene apreciar el desfondamiento de una oposición que ha visto cómo al PSOE le rentaba más la manipulación de Sánchez de la concentración de la Plaza de Colón contra la claudicación de Pedralbes que las cesiones de éste a sus compañeros de moción de censura. Quizá ello explique la actitud desnortada de una oposición a la que Sánchez se llevó al huerto en vísperas de destapar la carta de Iceta en una ronda meramente aparencial en la que él mismo, sin atenerse a que el Rey aborde el preceptivo periodo de consultas, se da por ungido cuando le falta provisionarse de 53 escaños.

De paso, agravaba el fraccionamiento del centroderecha ante elecciones administrativas y europeas, avivando la porfía por su primacía entre Casado y Rivera, y le daba pares y nones a Iglesias, quien adoptó un indisimulado aire de contención para que no se le escape entre las manos su apetecible objetivo de conformar un Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.

A lo que se ve, con una competencia que se come los higadillos entre sí, Sánchez no se conforma con gobernar, sino que quiere gozar de una oposición a su gusto, tras suplantar incluso al Rey, como si no sólo fuera el único presidente posible, si no el mismísimo Luis XIV proclamando "L'État, c'est moi". Con el porcentaje de votos del fallecido Rubalcaba en 2011, y con la tercera peor cosecha de la historia reciente del PSOE, Sánchez se erige en dominador de una situación que, empero, merece engrosar el "teatro de farsa y calamidad" del admirable dramaturgo manchego Francisco Nieva.

La momia de Mariano y el brazo incorrupto de Santa Teresa
Jesús Cacho vozpopuli.es 12 Mayo 2019

A lo grande. Pedro Sánchez se comporta como si en lugar de los magros 123 escaños (los mismos que cosechó Rajoy tras el descomunal trompazo que se metió en diciembre de 2015) conseguidos, le avalara una mayoría absoluta, fuera una copia en pan de oro de aquel Felipe González que en 1982 ganó las generales con 202 escaños. Estamos ante la reedición de ese viejo dicho según el cual en el ruedo ibérico quien tira la pata palante y aguanta la embestida sale por la puerta grande, porque resistir es ganar y fingir victoria es adelantar media batalla sin haber sufrido un rasguño. Sánchez está demostrando agilidad para moverse entre los cadáveres que hoy lucen ateridos sobre el campo de batalla del 28 de abril. Un tipo listo, hay que reconocerlo. Él o alguien de su entorno. Sobrado de cuajo, ha recibido en Moncloa al resto de líderes políticos para supuestamente “evacuar consultas” (como se decía en tiempos del ínclito don Claudio) suplantando, dicen, las funciones de quien constitucionalmente debe recibir en Palacio a esos líderes para encargar la formación de Gobierno, en lo que no pasa de ser un nuevo y descarado uso partidario de las instituciones destinado a enviar al electorado un nítido mensaje de ya ven ustedes quién coño manda aquí, todo con la vista puesta en el 26 de mayo.

Ligero de equipaje en lo que a valores y convicciones se refiere, porque en casa lo fiamos todo, dilo tú, Begoña, al uso y disfrute del poder, el ganador de las generales del día 28 va a intentar pasar a la historia poco menos que como un estadista, el típico y evanescente sueño de todo mediocre sorprendido en pleno bosque por el lobo del Poder. Es la “hipótesis A” que sobre el discurrir de la nueva legislatura se maneja en algunos círculos. Pasar a la historia durando, en primer lugar, porque el tiempo es también un signo de distinción en todos los manuales. Ocupando Moncloa tanto como Felipe. Y segundo y sobre todo, arreglando un estropicio histórico de la dimensión del catalán. Ni más ni menos, que en casa no nos fijamos objetivos menores, tócala otra vez, Begoña, cuéntalo tú que a mí me da la risa, y se van a enterar quienes con desdén nos han ninguneado estos años, van a tener tiempo para lamentar su error, esos poderosos para quienes no éramos nadie, esos señores del Ibex que no paran estos días de enviarnos felicitaciones y a los que tengo en lista de espera para venir a pedir perdón. Sin rodilleras.

Y a fe que va a disponer de un Congreso a pedir de boca para sortear la legislatura con comodidad a pesar de esos cortos 123, embarcado en lo que llaman “geometría variable”, horrenda expresión para indicar lo que toda la vida de Dios se ha llamado “cintura”, cintura y juego de piernas para sacar adelante una cosa con unos y otra con otros. Cuatro partidos (al margen del suyo propio) con 66, 57, 42 y 24 diputados. Y un quinto con 15, si metemos en el bombo de la gobernabilidad a ERC. Una aritmética –que no geometría- que permite varias combinaciones para ese Gobierno en solitario cuyo mayor desafío podría consistir en seguir teniendo entretenido a Podemos con chucherías varias, en lugar de sentarlo de verdad a la mesa del poder con esa entrada en el Gobierno que reclama Iglesias, esos ministerios con dinerito contante y sonante, esos altos cargos que piden, casi exigen, tocar poder de una vez en justo premio a la fidelidad mostrada, porque aquí el único que sin haber ganado nada se ha mercado un casoplón de pelotas, financiado por el partido, has sido precisamente tú, Pablo, y ya va siendo hora de empezar a comer todos de ese pastel.

Poco que temer de un PP en los huesos, un partido cuyo objetivo ahora mismo no es tanto recuperarse electoralmente como sobrevivir. No morir en las riberas de este amenazador 26 de mayo tras años de arrastrarse exangüe a los mandos de un siniestro personaje cuyo gran logro consistió en dejar el partido reducido a escombros. Tuvo su oportunidad Pablo Casado tras el Congreso en el que derrotó a Soraya: la de haber entrado con el lanzallamas en la sede de Génova dispuesto a abrir ventanas, acabar con la corrupción y empezar a construir casi desde cero. Operación arriesgada, desde luego. Batalla para gente con agallas. Lo que hizo fue templar gaitas con rajoyistas, sorayistas y otros “istas”, acostumbrados todos a años de fétido asentimiento. Los resultados están a la vista. Casado parece un faisán desplumado que rueda por las alacenas de la cocina de Génova listo para entrar en la olla y cocerse a fuego lento. La herida en el costado dejada por los resultados del 28 sigue sangrando a borbotones, y esa falta de temple le hace correr cual pollo sin cabeza, haciendo y diciendo una cosa y su contraria para desconcierto de amigos y solad de enemigos, verbi gratia, los listísimos chicos de la tecnocracia sorayista que estos días se están tomando cumplida venganza: “Qué, Fulano, tu gran líder se ha dado la gran hostia, y no dirás que no te lo advertí…”.
Rajoy regaló a Sánchez el Gobierno de España

Las previsiones que el CIS -manipulado hasta la náusea- adelantó el jueves no invitan al optimismo. Es el final lógico de una historia que el gran culpable escribió, contra el más elemental patriotismo, en un restaurante de la calle de Alcalá esquina a Independencia, donde el malandrín se refugió, desde el mediodía del 31 de mayo hasta bien entrada la noche, dispuesto a enfangar su pasado, arruinar su presente y fundir su futuro en alcohol de distintas facturas, todo ello mientras en el Congreso se decidía el futuro de España. Lo que aquella tarde noche hizo Mariano Rajoy fue ceder la posición, por usar un símil baloncestístico, a un adversario cuyo máximo logro hasta entonces había consistido en perder todas y cada una de las elecciones en las que había concurrido, y cada vez con peores resultados. En otras palabras, Mariano regaló aquel día a Sánchez el Gobierno de España, una concesión insólita en la historia de las democracias occidentales. Cede la posición y pone en sus manos la posibilidad de convocar elecciones cuando más le convenga, desde luego nunca antes de haber utilizado el BOE a conciencia para regar el “prao” con dinero público. “De la noche a la mañana, Rajoy concede a Sánchez un 6% de votos [el llamado “bono del canciller” o el margen con que el inquilino de Moncloa inicia la carrera por el simple hecho de ocupar la presidencia] además del control de RTVE y el CIS”, escribía Guillermo Gortázar, colaborador de esta casa, el pasado 17 de abril.

Mala pinta tiene el difunto. Si la solución a los males del PP consiste en sacar de nuevo en procesión la momia de Rajoy cual brazo incorrupto de Santa Teresa, difícilmente podrá Casado recuperar uno solo de los 6,41 millones de votos perdidos entre el 21 de noviembre de 2011 y el 28 de abril de 2019. Y si la alternativa es el señor Feijóo, copia en sepia de Mariano, peor aún. La única oposición real que cabe esperar por Sánchez es la proveniente de un Ciudadanos convertido en auténtico recambio a un PP consumido en la llama de sus propios errores. En espera de ver cómo se dilucida la pelea por la jefatura de la derecha, con sus líderes enzarzados en socrática disputa entre galgos y podencos, Sánchez podría tener por delante en la “hipótesis A” una legislatura relativamente tranquila, con bazas de sobra para jugar a tenor de los acontecimientos, incluso la de disolver y convocar elecciones a mitad de partido para reforzar su posición parlamentaria.

El broche de oro, la clave del arco de esta visión placentera de la legislatura (nada es descartable en un personaje que aspiraba a agotar la pasada con apenas 84 diputados) que Sánchez imagina estos días sería la intención de arreglar él solito el problema catalán. El opio del diálogo produce monstruos. “Su pretensión, confesada en privado, es intentar hacer algo importante en Cataluña, y ¿qué puede ser más importante que calmar ese incendio?” se pregunta una fuente del entorno socialista. En su poder tiene una moneda de cambio muy valiosa: el indulto para los líderes del procés que hoy se sientan en el banquillo de las Salesas, una vez condenados. Indulto a cambio de respeto al marco constitucional. Dado el brutal desgaste sufrido por una aventura que todos saben muerta (“El separatismo es una ilusión morbosa que encubre una absoluta impotencia”, concluyó Gaziel en un lejano 1930), los líderes golpistas tendrían por delante una difícil elección: la calle o la cárcel. Y un arreglo de este tipo, por vergonzante que a priori pudiera parecer, podría ser comprado por muchos españoles, dentro y fuera de Cataluña, hartos de esta pesadilla.

Iceta y la maldad de Sánchez
En esta ensoñación hay que inscribir el nombramiento de Miquel Iceta como presidente del Senado. “La típica maldad de Sánchez”, sostiene un líder de la oposición. “El tipo más voluble, el menos fiable que tengo, el que primero habló de indulto, lo pongo a vuestra disposición en el Senado, la Cámara encargada de tramitar en su caso un nuevo 155”. Iceta como puente por el que hacer transitar una negociación que en todo caso se presume muy compleja si no imposible, a tenor de la reacción de ERC al nombramiento del bailarín como senador autonómico catalán (“Un mal comienzo”, ha dicho el propio Sánchez). Porque frente a esa visión “placentera” de la legislatura, se yergue la “hipótesis B” de la misma o la dura realidad de una mayoría muy exigua, con la que resulta una quimera pretender aguantar cuatro años gobernando en solitario y con apoyos puntuales. Un Gobierno de 84 diputados dio para un año (ocho meses en realidad), y otro de 123 dará apenas para dos. De modo que si Sánchez pretende durar –su primer y único objetivo claro- estará obligado a asumir el coste de un Gobierno de coalición con Podemos y a cerrar algún tipo de pacto de legislatura con ERC.

La vida tenía un precio. Un precio que podría resultar liviano para Sánchez pero muy oneroso para la unidad nacional. “Si mete a Podemos en el Gobierno y pacta un acuerdo con ERC tendremos una legislatura muy dura, a cara de perro, sin ninguna concesión por parte de Ciudadanos y PP, y no digamos ya de Vox”, señala la fuente antes citada. “Una legislatura que, en términos económicos, sería un desastre para el país, con descontrol del gasto y aumento de impuestos para todos. Pero si sabe jugar bien sus cartas en solitario, manteniendo a Iglesias lejos, podría llegar a entenderse con Cs en determinadas cuestiones de Estado, asuntos puntuales susceptibles de pacto, aunque siempre con esas dos premisas: que Podemos no esté en el Gobierno y que se olvide del indulto, porque eso supondría romper la baraja en los términos más brutales”. El fantasma del separatismo como fiel de la balanza, hasta el punto de que, como en realidad le sucediera a Rajoy, podría ser el problema catalán el que finalmente terminara dejando tirado a Sánchez en la cuneta. ¿Cuál de estas hipótesis elegirá el aludido? ¿Por qué vereda orientará la legislatura? Nada es descartable en un personaje sin ideología, sin escrúpulos (como ha vuelto a demostrar con la utilización torticera de la muerte de Rubalcaba, chupando cámara como un campeón a la vera del cartón piedra de unos supuestos hombres de Estado) y sin palabra. De la vía que elija dependerá la continuidad o no del régimen constitucional. Es lo que está en juego: la senda de sociedad abierta por la que hemos transitado los últimos casi 45 años, o ese “camino de servidumbre” de Hayek, que termina desembocando en el viejo “camino a la esclavitud” de Tocqueville.

La solución está en Vox, Ciudadanos sería más de lo mismo
Nota del Editor 12 Mayo 2019

Como el PP está en la UVI, ya le queda poco aliento desde que perdió los pocos principios por España que alguna vez dijo tener pero que no demostró, echar mano de Ciudadanos sería más de lo mismo. Por eso no queda mas solución que seguir defendiendo a Vox, que aglutina a todos los que defendemos España, y queremos que sus, nuestros, enemigos dejen de destrozarla.

Independentismo en Cataluña
Torra destina 460.000 € de 31 fallecidos sin testamento para financiar su dictadura lingüística
Agustín de Grado okdiario 12 Mayo 2019

Los caudales relictos de quienes mueren sin dejar testamento o herederos legales contribuirán a financiar la dictadura lingüística en Cataluña, según la última convocatoria de subvenciones para el fomento del catalán.

La Generalitat de Cataluña ha convocado las subvenciones anuales para el fomento del catalán en 2019. Se trata de 460.000 euros que este año presentan una novedad: el dinero procede de 31 herencias intestadas en favor de la Generalitat. Es decir, catalanes que fallecieron sin dejar herederos testamentarios o legales.

"El importe destinado a dotar esta convocatoria -se lee en la convocatoria- procede de los caudales relictos de herencias intestadas que otorga la Junta de Herencias, de acuerdo con el art. 13 del Decreto 145/2017, de 26 de septiembre".

Sin embargo, el decreto al que apela el Govern que preside Quim Torra establece que cuando la Generalitat ejerce como heredera intestada debe hacerlo "con el objetivo de ejercer una función social importante, como es la de destinar el caudal relicto a entidades e instituciones beneficiarias de carácter asistencial y cultural y a vivienda social".

De tal forma que el Ejecutivo catalán, en vez de destinar las herencias que acaban en sus manos para mejorar los servicios asistenciales o atajar los problemas de habitabilidad de los más desfavorecidos -como establece su propio decreto-, prefiere gastar este patrimonio en regar a las decenas de asociaciones que utilizan en catalán como arma ideológica.

Es el caso, por ejemplo, de la autodenominada ‘Plataforma per la Llengua’, también conocida como la ONG del catalán, que la Generalitat subvenciona para justificar después la imposición de su dictadura lingüística. Así, hace unas semanas, esta entidad publicó un informe (Reanimar el catalán. Datos y propuestas para mejorar la situación de la lengua en el ámbito sanitario en Cataluña) para dar argumentos al Govern en el objetivo de implantar el catalán como lengua de uso exclusivo en la sanidad pública y privada.

Según Prat de la Riba, uno de los padres del nacionalismo catalán, "la lengua es toda la nación (…) la manifestación más perfecta del espíritu nacional y el instrumento más poderoso de la nacionalización".
 


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