AGLI Recortes de Prensa   Sábado 18  Mayo 2019

La televisión es la clave
Emilio Campmany Libertad Digital  18 Mayo 2019

En El vicio del poder, una sesgada biografía del vicepresidente Dick Cheney, el narrador cuenta cómo la derecha se dotó de una televisión afín, la Fox News, en su asalto al poder. La película lo expone como una artera operación dirigida a cambiar la mentalidad de los norteamericanos. La Fox puede no ser un ejemplo de ecuanimidad y objetividad, pero no es eso lo que critica el film. Lo que denuncia Adam McKay es que la derecha aspire a arrebatarle a la izquierda el derecho a manipular desde la televisión.

En España, donde la libertad informativa a través de la televisión está muy lejos de ser la que disfrutan en Estados Unidos, la derecha no sólo ha dejado a la izquierda el control absoluto. Muchos de los medios radiofónicos o de papel supuestamente de derechas colaboran en la difusión del programa de la izquierda presentándolo como los principios que rigen o han de regir la sociedad. Cualquiera que los combata, da igual que sea Vox, el PP o Ciudadanos, es de extrema derecha. La Foto de Colón, considerada como un lastre para la derecha porque en ella aparece retratada como una amenaza para la democracia, ha sido difundida como tal amenaza por todos los medios. Olvidan que esa foto no era la prueba de una alianza para destruir la democracia sino la constitución de un frente común ante un Pedro Sánchez que acababa de aceptar la presencia de un mediador en su negociación con los separatistas catalanes. Esto sí es una amenaza para la democracia. Pero a quienes la tele tacha de peligrosos son a quienes se oponen a tal humillación.

En todo esto, la clave es la televisión. No deja de ser sorprendente que la cadena que más colabora en la propagación de las ideas de la izquierda como fundamento de la democracia pertenezca al grupo que edita La Razón. Pero es casi lo de menos, porque en esa labor de zapa con la que se impone pura ideología disfrazada de mejora de la democracia colaboran todas, las privadas y las públicas, las controle quien las controle.

El batacazo que se dio el PP en las elecciones del 28 de abril estuvo causado precisamente por su docilidad ante los postulados de la izquierda. Y la reacción que los medios exigen a Casado, con las televisiones a la cabeza, es volver a inclinarse ante la ideología izquierdista.

Sería maravilloso que tuviéramos unos medios de comunicación independientes que huyeran de toda manipulación. Pero no es así. La izquierda miente, manipula, esconde verdades incómodas, agranda las que le conviene y lo presenta todo burdamente revestido de objetividad aparente. ¿Por qué no puede hacer lo mismo la derecha? La respuesta siempre es igual. Porque la izquierda persigue el bien y eso justifica manipular y mentir para alcanzarlo. En cambio, la derecha persigue el mal y por lo tanto no tiene derecho a nada. Mientras ésta en España no esté dispuesta a combatir a la izquierda con las mismas armas, esto es, con la televisión, la batalla estará a la larga siempre perdida.

Una reforma federal encubierta
Editorial ABC 18 Mayo 2019

La propuesta elevada por Pedro Sánchez para designar como nueva presidenta del Congreso a la ministra en funciones Meritxell Batet, y como presidente del Senado al socialista catalán Manuel Cruz, necesariamente debe ser interpretada como un gesto de Moncloa favorable a la estrategia de «apaciguamiento» y colaboración que siempre mantuvo el PSC con el separatismo catalán. No en vano, sectores muy amplios del PSC son partidarios del derecho a decidir y de convertir a España en un Estado federal, y calculan que debería celebrarse una consulta de autodeterminación en diez años. Dirigentes como la propia Batet o Miquel Iceta siempre mostraron una actitud comprensiva con el independentismo para hallar «soluciones políticas», han pedido públicamente la puesta en libertad de los acusados de golpismo, y son favorables a hipotéticos indultos en caso de condena. Para ser más claros aún, nadie en el PSC es favorable a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ni tampoco a la «judicialización» del conflicto. En definitiva, el PSC siempre fue un gran aliado del separatismo, y así lo está premiando Sánchez, quien nunca ha ocultado su idea de una España «plurinacional». Por eso la designación de Batet y de un experto en el federalismo teórico como Cruz resultan muy preocupantes. Sánchez muestra indicios de cómo pretende convertir a España en un Estado federal, por la vía de los hechos consumados y sin reforma constitucional alguna, como fórmula alternativa entre el Estado autonómico y la independencia.

Sin embargo, hay otra lectura evidente de lo ocurrido: el veto del nacionalismo catalán a Iceta es un fracaso personal de Sánchez y un aviso realista de que la legislatura empezará con muchas dificultades para el PSOE. Es inexplicable que se haya generado una atmósfera de triunfalismo en el socialismo después de las elecciones generales. La debilidad de Sánchez es evidente, y resulta absurdo pensar que sus 123 escaños -14 menos de los que obtuvo Mariano Rajoy- suponen una patente de corso para imponer todo su argumentario sobre la España «plurinacional», su insolvente política económica, o para instaurar una ingeniería social basada en el sectarismo y el revanchismo ideológico. Sánchez podrá dibujar un panorama idílico, pero sabe que su régimen de mayorías es insuficiente. Su pretensión de negociar y pactar con ERC ha sufrido un primer revés relevante, probablemente porque el partido de Oriol Junqueras se encuentra más cómodo en el chantaje, el desorden institucional y la amenaza sistemática. Sánchez no dispone ni mucho menos de una mayoría aplastante, y ayer mostró nuevos síntomas de su debilidad al pedir a Ciudadanos y al PP que se abstengan en su investidura. Es un brindis al sol, pero también un indicio nítido de que PSOE y ERC no se fían mutuamente, y de que la investidura de Sánchez no va a ser un paseo militar para el PSOE.

El Estado confiscatorio contra las familias
OKDIARIO 18 Mayo 2019

Lo advertimos con frecuencia desde las líneas de estos editoriales, porque la orientación, según pasan las semanas, cada vez es más clara; las políticas que Pedro Sánchez tiene pensado poner en marcha son una versión actualizada y radicalizada del proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero que tan funestas consecuencias ha tenido para España en todos los órdenes. Si estos objetivos aún no se perciben en toda su amplitud, es debido a que estamos dentro de un periodo político en funciones, a la espera de que se forme el Gobierno definitivo, hecho que sólo sucederá tras las elecciones del 26 de mayo.

En cualquier caso, un indicio claro de hacia donde tiene pensado Sánchez orientar la próxima legislatura lo descubrimos en los documentos que el actual Gobierno socialista ha remitido a Bruselas. En estos papeles, para justificar un aumento de recaudación de hasta 95.505 millones de aquí al año 2020, los burócratas del PSOE detallan que someterán a revisión los beneficios fiscales de los que se benefician las familias, especialmente las numerosas.

Difícilmente puede concebirse una medida que resulte más dañina para el interés general. En primer lugar, porque un aumento de impuestos de tales dimensiones, lejos de afectar a “los ricos” -sólo un 4% de los ciudadanos españoles ganan más de 60.000 euros al año-, tocará de lleno el bolsillo de la sufrida clase media española. A mayor abundamiento: si nuestro país tiene un problema grave es el demográfico. No parece que lo más adecuado para fomentar la natalidad sea ponérselo económicamente aun más difícil a las familias numerosas, que tan pocas son en España y que tantas dificultades ya tienen que afrontar. Y, por último, esta política fiscal confiscatoria se fundamente en un modelo perverso de raíz: la masiva intervención estatal en la economía y, en realidad, en todos los órdenes de la vida. Con un proyecto de tales características, lo único seguro es que nuestro futuro comenzará a volverse negro dentro de muy poco -otra coincidencia más con Zapatero-.

Les presento a Cruz y Batet
José García Domínguez Libertad Digital 18 Mayo 2019

La noticia no es que dos catalanes vayan a presidir tanto el Congreso como el Senado, convirtiéndose, por tanto, en tercera y cuarta autoridad del Estado, respectivamente. La noticia genuina es que quienes van a ocupar ese par de muy altas magistraturas de la nación resultan ser dos catalanistas convictos y confesos. Porque el común mérito político de Batet y Cruz, ese que el presidente del Gobierno ansía premiar con tan altos honores, no es el que remite a su condición de catalanes, un prosaico azar biológico que por lo demás no tiene mayor valor ni interés, sino que lo que en ambos aprecia Sánchez, y en extremo, es su acreditada militancia catalanista. En apariencia tan inocua, la voz catalanismo posee un significado político muy preciso que, sin embargo, nunca se ha acabado de comprender fuera de Cataluña, donde por norma tiende a asociarse con un sentimental e impreciso abanico de formas emotivas de amor al terruño que se materializaría en la devoción por la lengua vernácula y en la querencia por otros rasgos asociados al folclore cultural local.

Eso es lo que las élites madrileñas, siempre tan dispuestas a ponerse una venda en los ojos con tal de rehuir la realidad catalana, quisieron interpretar hasta las vísperas mismas del 1 de Octubre. Pero el catalanismo ni es ni ha sido nunca esa inocente representación naif. Bien al contrario, esa común ideología catalanista de Batet y Cruz es lo que da forma doctrinal al núcleo mismo del pensamiento separatista catalán desde hace ya más de un siglo. Porque no se trata de una cuestión de sentimientos o de afectos, sino de un programa de acción política tan preciso como específico, el que Batet y Cruz comparten, entre otros, con Puigdemont, Torra o Junqueras. Porque así como no todos los catalanistas resultan ser separatistas, los separatistas sí resultan ser todos ellos catalanistas. No es un juego de palabras, es el mínimo común denominador ideológico que comparten los catalanes, separatistas o no, que creen que Cataluña posee rasgos nacionales distintos y ajenos a los propios del resto de España. Rasgos nacionales ajenos y distintos que exigen un trato constitucional específico y diferenciado para sus cuatro provincias. De ahí que, por mucho que algunos predicen lo contrario, ningún catalanista ha podido ser jamás un verdadero federalista español. Tampoco Batet y Cruz, huelga decirlo.

Porque en la base misma de principio federal está la premisa insoslayable de la igualdad entre las partes que constituyen el todo. Y ni Batet ni Cruz podrán admitir jamás que Cataluña y Murcia deban ser iguales en el plano jurídico formal. Jamás de los jamases lo admitirían. Nunca. Pues para Cruz y Batet, esos dos catalanistas de libro, España nunca dejará de ser el agregado artificial que cobija, no siempre con su consentimiento, a varios pueblos peninsulares de naturaleza muy distinta y distante. En eso, el pensamiento profundo de un catalanista a secas y el de un separatista catalán se parecen como dos gotas de agua: son idénticos. Por lo demás, cuando un catalanista a secas, así Batet o Cruz, y un separatista, así Torra o su jefe, piensa en el concepto de soberanía, siguen ambos caminando de la mano. Lo que ese término significa para un separatista es de sobra sabido. Pero es que para los catalanistas, como Batet y Cruz, la legítima soberanía del conjunto español reside no en el pueblo español tal como establece inequívoca la Constitución, sino en esos varios y surtidos pueblos ibéricos sobre cuya realidad natural y eterna se superpuso en su día el impostada artificio jurídico y administrativo que algunos llevamos cinco siglos empeñados en llamar España. No, no son tan distintos a los otros. Más bien primos hermanos.

Crónicas marcianas
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 18 Mayo 2019

Llevo bastante tiempo preguntándome qué es lo que ha ocurrido en esta España que ha dado un vuelco tan espectacular y copernicano a sus valores colectivos, hasta hacerse irreconocible.

Tengo 68 años. El tiempo suficiente para poder evaluar el cambio profundo de mentalidad, de esquema axiológico, de principios vitales, hasta el punto de que si hoy mis padres tuvieran la desdicha de resucitar no serían capaces de reconocer a ese país por el que lloraron y lucharon para preservar su legado histórico y cultural. Y se preguntarían para qué tuvieron que pasar por el trance de una Guerra Civil, si su descendencia no había aprendido nada de aquella terrible situación fraticida. Y yo afirmo, con rotundidad y sin ninguna duda que eso es letal, que es peor que malo.

Estos días, con la calma que me proporciona el haber tenido un periodo de relativo asueto, me he dedicado a ver u oír el juicio del proceso catalán independentista en el Tribunal Supremo. Con la magistral actuación del juez Marchena.

Ha pasado por el banquillo de los testigos un regimiento —si me permiten la hipérbole— de policías y algunos guardias civiles, que relataban el trato vejatorio de la turba que intentaba impedir el mandamiento judicial para paralizar un referéndum ilegal. Estos agentes de la autoridad recibieron agresiones, con resultados diversos de lesiones y contusiones. Es el trato que recibían por cumplir su deber de policía judicial apoyada por servicios de protección y orden. Todos ellos han dejado al descubierto, con su testimonio, la trama perfectamente organizada, diseñada en tácticas de resistencia convenida y planificada, y una inequívoca acción combinada de imagen pacifista de brazos en alto y la expresión “somos gente de paz” mientras desde el suelo propinaban patadas con saña a los sacrificados policías. Es decir, que todo estaba perfectamente organizado, diseñado y pautado hasta el mínimo detalle en actuaciones de guerrilla urbana. Es lo que yo he deducido del testimonio directo de los interrogados por la fiscalía, la abogacía del Estado, la acción popular y la defensa de los acusados.

No cabe ninguna duda de que la defensa de los imputados por presuntos delitos de sedición o rebelión cumple su papel, y debemos ser respetuosos con su función, pero resulta difícil de asumir que mientras los policías relataban el suplicio que supuso su actuación, tragando bilis mientras se les insultaba con toda vileza y sin el más mínimo respeto a la autoridad legítima que les viene otorgada en el ejercicio de su función; recibiendo todo tipo de agresiones físicas; la defensa les preguntara si habían utilizado sus defensas y si habían producido daños a esos ciudadanos que agredían a la autoridad. O, en el caso concreto de uno de los sublevados que había padecido una situación de infarto, y un policía, a pesar del contexto violento, abandonó su propia protección para atenderle administrándole en el suelo el auxilio necesario, el resto de los sublevados contra la autoridad persistía en su actitud agresiva sin considerar que había uno de los suyos en situación límite atendido por aquellos a los que se insultaba gravemente. Varios testimonios abundaron en este relato. Los abogados en lugar de aceptar la actitud humanitaria del policía preguntaban si se había llamado a los servicios de emergencia, cuando difícilmente podían, los policías, asegurar su propia integridad física personal por un acoso deshumanizado.

Muy mal estamos en este país, que produce consternación a los ciudadanos de bien, si hay un sector de la sociedad que considera asesina a policía que en el cumplimiento de sus deberes al servicio de la ley y el orden no solamente no responde con legítima violencia a las agresiones, y a una situación de subversión hasta el grado de violentar gravemente el Estado constitucional, sino que pacientemente, recibiendo todo tipo de invectivas, insultos e injurias, y, lo que es peor, agresiones, prefiere retirarse antes de actuar, para no dar pábulo a los sedicentes a que puedan poner en juicio la democracia de sus instituciones constitucionales.

Muy mal estamos si un sector de la sociedad, llevado por falsas proclamas, inducidos por tácticas de modificación cognitiva y de organización de masas, degradando a los individuos a la condición de elementos inconscientes e irreflexivos, es incapaz de analizar la realidad de las cosas y de aceptar que ese camino no va a ninguna parte, salvo a la destrucción y a la degradación de la condición humana más extrema. Mal estamos, pese a que podamos ser muy críticos —y yo lo soy— respecto a la perversión de la condición de la política como instrumento para lograr la felicidad de las gentes, encaminada hacia la corrupción sistemática, si no somos capaces de darnos cuenta de que destruyendo aún más lo que nos legaron nuestros padres y abuelos, y descomponiendo el patrimonio cultural y los lazos de convivencia, nada facilita el progreso, la paz y un contexto adecuado para dar una vida digna a nuestros hijos y nietos. Mal estamos si algunos conciudadanos no son capaces de pensar por sí mismos y se convierten en masa, en definitiva.

Y mientras esto sucedía, como si de una imagen en blanco y negro se tratara, la otra policía, la que sigue dictados políticos y no judiciales, permitía que unas turbas, de esas que funcionan como los camisas pardas en los regímenes del nacional-socialismo o del fascismo, acosaran a opciones legítimas en plena campaña electoral en Cataluña y País Vasco, sin que esa fuerza que sigue los dictados de las autoridades que han sido conniventes en tiempos pasados con la extorsión y el crimen, intervinieran para prevenirlo. Y que el pluralismo político pudiera, por fin, tras décadas de nacionalismo obligatorio, expresarse sin limitaciones y coacciones. Y estos son los que vienen a darnos lecciones de democracia.

Pero ya se sabe… los que provocamos somos los demás.

Quién acabó con ETA
Cristina Losada Libertad Digital 16 Mayo 2019

Malgré lui, el Partido Socialista ha tenido que ser consciente de que aquella coreografía del diálogo con la ETA, con pasos como los mediadores y la mesa de partidos que ahora vuelve a ejecutar con los separatistas –la segunda vez, como farsa–, no fue solamente un error. Fue una caída en el abismo, y lo fue principalmente porque puso en riesgo o extinguió, de hecho, la única posibilidad que una sociedad civilizada tiene de reparar el crimen, y el crimen terrorista en especial: la Justicia. Si se agregan, además, elementos como la duración, la magnitud, la crueldad y el ensañamiento de la organización terrorista, así como su propósito político y los efectos de su terror, incluso la Justicia, aunque necesaria, es insuficiente para una reparación que, por otro lado, nunca puede ser plena ni lo es para la víctima.

Ha tenido que ser consciente porque lo ha demostrado. De qué, si no, iba a poner en marcha el martillo pilón de la propaganda para asegurar contra toda evidencia que precisamente aquella negociación de Zapatero –la primera negociación política de un Gobierno español con la organización terrorista– había asestado el golpe definitivo a la ETA. En lugar de negar que hubiera sido un error, de ir contrarrestando las críticas, el PSOE subió la apuesta y afirmó tajantemente, como se hacen estas cosas, que la negociación de Zapatero había sido un acierto pleno, indiscutible. No es que dijeran que sin ella no se hubiera podido acabar con ETA. Dijeron que gracias a ella, y sólo a ella, se había podido acabar con ETA. ¿Por qué había que mentir tanto?

Después de aquella vindicación postmórtem de la negociación de Zapatero cuando ya no le importaba a nadie –sólo a los que tenían la espinita clavada–, el mundo socialista ha ido aprovechando las oportunidades que se presentaran para atribuirse en régimen de exclusiva el final del terrorismo de ETA. O como dicen siempre: el final de ETA. Que no es exactamente lo mismo. Pero queda francamente mal esa obsesión, ese narcisismo. Tiene algo de infantil la jactancia. Sin contar con que retiran todo mérito a otros Gobiernos, a otros partidos y a otras instituciones, muy destacadamente las fuerzas de seguridad y los órganos judiciales. Aunque fuera cierto, que no lo es, que el PSOE se pudiera colgar la colección entera de medallas por el final del terrorismo, sería antiético y antiestético exhibirlas. Estas cosas, en el mundo civilizado, no son para la ostentación, no son para que un partidito saque pecho.

Aquí sacan pecho y a lo hecho. Lo que hicieron fue tan desastroso, tan de iluminado y de aprendiz de brujo, que tienen que sacar mucho pecho para expulsar bien lejos los hechos. Hasta han adornado la elegía de Rubalcaba como hombre de Estado con la joya de que fue él quien acabó con la ETA. Ahora ya no fue la negociación de Zapatero. Olvidemos aquel capítulo. Ahora el artífice ha sido Rubalcaba. Ningún otro ministro del Interior aportó nada a la lucha antiterrorista. Sólo él. Sólo él se desvelaba y desvivía. Es magnífico cómo reparten los de Pedro Sánchez los laureles, qué generosidad desbordante. Y cómo se aceptan.

Pues acaba de aparecer otro hombre para compartir el podio, siempre según nuestros socialistas. Conocida la detención de Josu Ternera en Francia, Eguiguren ha dicho que en 2005 y 2006 "se demostró que quería acabar realmente con el terrorismo", aunque no pudo imponer su decisión hasta más tarde. Ternera, dijo Eguiguren, es "un héroe de la derrota". ¿Era necesario llamarle "héroe"? Era. Eguiguren también tiene que vindicarse. Lo hace a través de quien fue su interlocutor en las negociaciones. Las que abrió Zapatero al mismo tiempo que Rubalcaba diseñaba aquel pacto antiterrorista, firmado por el PSOE y el PP, estableciendo lo contrario de lo que pensaban negociar. Qué largas mentiras fabrica la mala conciencia.

Rubalcaba y el actual fracaso educativo
Antonio Jimeno cronicaglobal 18 Mayo 2019

El pasado viernes 10 de mayo de 2019 murió de un ictus cerebral el señor Alfredo Pérez Rubalcaba. Aunque es incómodo hablar de una persona ya fallecida cuando no es para alabarla, me veo en la obligación de hacerlo por un motivo de justicia con todos los profesores, alumnos y padres de alumnos que sufrieron las consecuencias de sus planteamientos y que, actualmente, sin saberlo, siguen padeciendo. He aquí un breve resumen de lo que hizo.
Rubalcaba, gran impulsor y defensor de la LOGSE y de la LOE

La reforma del sistema educativo que dio lugar a la LOGSE la inició José María Maravall, que fue ministro de Educación en el Gobierno de Felipe González desde 1982 a 1988. En 1985 publicó sus ideas en el libro La reforma de la Enseñanza, publicado por la Editorial Laia de Barcelona. En aquella época, Alfredo Pérez Rubalcaba, con treinta y pocos años, ya asumía cargos importantes en el PSOE relacionados con la Educación. Los cambios propuestos por Maravall y los resultados de las primeras experiencias de su aplicación provocaron que prácticamente todo el profesorado de Secundaria participara en manifestaciones de protesta por las calles y encierros en los institutos de toda España. Seguramente esto influyó en el cese prematuro del ministro Maravall, pero no se consiguió nada más. Su ley, la LOGSE, fue aprobada en 1990, siendo ministro su sucesor, el señor Javier Solana, que fue ministro de educación desde 1988 a 1992.

Fue Javier Solana quien nombró a Alfredo Pérez Rubalcaba secretario de Estado de Educación. Cuando Solana en 1992 fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores, Rubalcaba pasó a ser ministro de Educación. En resumen, que Rubalcaba ha sido la persona que, con poder de gobierno y mayor número de años dedicados a la gestión de la enseñanza, más ha influido en el establecimiento de un sistema educativo que ha llevado a nuestro país a estar en la cola de los países occidentales. Datos que pueden servir para cuantificar este fracaso son, por ejemplo, los siguientes:

En el informe PISA 2009, en el que participaron 65 países, España ocupó en conocimientos científicos el lugar 36, en matemáticas el 34 y en comprensión lectora el 33. Muy por debajo de lo esperable, cuando España, por su PIB, ocupaba la posición número 12 en la económica mundial.

En el informe PISA 2015, el último de los que tenemos datos, en el que participaron 72 países, España ocupó en conocimientos científicos el lugar 31, en matemáticas el 33 y en comprensión lectora el 25. Otra vez muy por debajo de lo esperable, porque España, por su PIB, ocupaba la posición número 14 en la económica mundial.

En resumen, que en 15 años de pruebas PISA sólo hemos conseguido pasar de los 487 puntos de media en el año 2000, a los 492 puntos del año 2015, suspendiendo casi siempre en todas las materias. Si además se tiene en cuenta que España tiene el doble de fracaso escolar (18,3%) que la media europea, es decir de jóvenes de entre 18 y 24 años que como mucho solo han acabado la ESO, es evidente que el modelo educativo de la LOGSE y de la LOE, el único que en la práctica hemos tenido desde 1990, es un auténtico fracaso.

El modelo educativo de Rubalcaba
Para entender las causas del fracaso del modelo educativo de Rubalcaba, conviene recordar las características del modelo anterior. Estas son:

a) Cuando existía la EGB, el BUP y el COU, los maestros de Primaria tenían alumnos hasta los 14 años y todos los docentes saben que para los 12 y 13 años es más adecuado tener unos pocos maestros generalistas, que al impartirles varias materias los tienen muchas horas a la semana en clase y, por lo tanto, los conocen mejor, que tener muchos profesores de Secundaria especialistas en una sola materia, que solo les imparten clases dos o tres horas semanales.

b) Los profesores eran los responsables últimos de la calificación de sus alumnos y no como ahora, que ésta está supeditada a lo que opinen otras muchas personas, y podían aplicar medidas correctoras a sus alumnos, sin necesidad de pedir permiso al Jefe de Estudios. Debido a ello, los otros docentes, los padres y los alumnos les reconocían estas dos competencias y, por tanto, tenían prestigio social. Prácticamente no había bajas por depresión ni por estrés y nadie se quería jubilar antes de los 65 años.

c) En el anterior sistema educativo sólo fallaba la FP porque a ella también se obligaba a ir a los que no querían estudiar, es decir los que simplemente querían prepararse para encontrar trabajo. En lugar de establecer tres vías a partir de los 14 años: la del Bachillerato, la de la FP y la de incorporación al trabajo, Rubalcaba juntó la EGB con el BUP y con la FP, retrasó la edad para acceder a la FP y como todo ello no funcionaba, porque la diversidad de capacidades e intereses de los alumnos en clase era excesiva, estableció la promoción automática de curso dentro del ciclo. Un auténtico desastre.

El señor Rubalcaba siempre estuvo en contra de establecer itinerarios en la ESO y cuando así lo decidió el PP en la LOCE, enseguida dijo que esto era segregar a los alumnos y que él estaba en contra, impidiendo un gran pacto de Estado por la Educación. En esto contó, como de costumbre, con el apoyo de los sindicatos CCOO, UGT y USTEC y de la CEAPA. La LOCE no llegó a desplegarse por la llegada al poder de Zapatero. En 2010, cuando el ministro Gabilondo intentó establecer una tímida diversidad de vías en 4º de ESO, se encontró con la radical oposición de Rubalcaba. No es pues extraño que el ministro Gabilondo declarara que él no participaría en el futuro equipo de gobierno del señor Rubalcaba, aunque esto le perjudicara personalmente. Y es que el señor Rubalcaba no toleraba que nadie intentara modificar su sistema educativo.

Otra de las obsesiones de Rubalcaba fue acabar con la enseñanza de la religión, me refiero a una materia sobre las características de las principales religiones. El resultado ha sido que hoy muchos de nuestros jóvenes ya no saben casi nada del cristianismo, el islamismo, el judaísmo, etc., debido a lo cual tienen dificultades para entender muchos aspectos de nuestra cultura, tradiciones y obras de arte, y de las cosas que están sucediendo en el mundo.

Por último, decir que para ganarse el apoyo de los políticos nacionalistas a su modelo educativo, Rubalcaba permitió que en toda la enseñanza obligatoria no hubiera ningún control por parte del Ministerio de Educación de lo que realmente se enseña en cada Comunidad Autónoma, e incluso que cada una hiciera la prueba de acceso a la Universidad que quisiera. Así, poco a poco, se fueron consolidando 17 sistemas educativos diferentes y que en algunas Comunidades Autónomas se adoctrinara a todos los alumnos, sin saberlo sus padres, en los objetivos políticos de los respectivos gobernantes autonómicos. Peor imposible.

Rubalcaba y la supresión de los cuerpos de Catedráticos y de Inspectores
El 31 de julio de 2003 el señor Javier Paniagua, catedrático de Enseñanza Media y diputado socialista en las Cortes Generales desde el año 1986 al año 2000, publicó un interesante artículo en el diario Las Provincias donde comentó que fue el señor Alfredo Pérez Rubalcaba quien lo obligó, contra su voluntad, a defender la abolición del Cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Media.

En diciembre de 2003 Jesús Fernández Orrico, catedrático de Filosofía en Valencia, publicó un artículo diciendo lo siguiente: "El inductor del exterminio del Cuerpo de Catedráticos fue D. Alfredo Pérez Rubalcaba, y no por razones de Estado, ni de mejora de la enseñanza, ni siquiera por motivos políticos o ideológicos, sino por personales enfrentamientos intestinos entre algunos miembros del Partido Socialista. Cuando en el ejercicio de la acción política, se utiliza el poder político recibido de los ciudadanos para usarlo arbitrariamente contra ellos, por motivos personales o intereses inconfesables, es que se ha perdido todo impulso ético por más que se intente cohonestar la vileza de las actuaciones detrás de la mampara del interés social. Políticos así no interesan; son impropios y perjudiciales para todo sistema democrático".

Desconozco cuáles fueron las personas enfrentadas, pero recuerdo perfectamente que los sindicatos CCOO, UGT y USTEC estuvieron de acuerdo con la supresión del Cuerpo de Catedráticos y que pusieron en marcha una gran campaña a favor del "cuerpo único de docentes". Fue una campaña tan fuerte, que en aquellos momentos el ser catedrático se convirtió en un mérito vergonzoso que era mejor ocultar.

Tampoco se salvó el cuerpo de Inspectores de EGB, BUP y FP, que fueron extinguidos por la ley 30/1984. Se dejó así la función de la inspección en manos de otros cuerpos docentes que la ejercían con carácter temporal. Tras los problemas surgidos, en 1995 se creó un nuevo Cuerpo de Inspectores, pero ya no dependiente del Ministerio, sino de las Comunidades Autónomas, lo que dio pie al acceso temporal por comisión de servicios y a la influencia política de los partidos autonómicos gobernantes en los centros por ellos gobernados.

Por otro lado, la desaparición de estos cuerpos acabó con la estructura de la carrera docente y, consecuentemente, con el estímulo al esfuerzo para ir mejorando a lo largo de la vida profesional. Un auténtico sinsentido, cuando todos los estudios insisten en que para mejorar la enseñanza en un país es imprescindible la mejora del profesorado.

Cuando en 2004 el PSOE volvió a ganar las elecciones, se volvió a plantear una nueva supresión del Cuerpo de Catedráticos de Secundaria que había restablecido el PP en la LOCE, pero no lo hicieron, simplemente, porque eliminar una posibilidad de promoción profesional era difícil justificar.

En 2019, con un nuevo gobierno del PSOE que se considera en deuda con el señor Rubalcaba, hay que esperar cuatro años más de su nefasto sistema educativo y un todavía menor peso del Ministerio de Educación en las 17 Comunidades Autónomas. Esto comportará una mayor exclusión del español en las Comunidades bilingües, más adoctrinamiento político partidista y un mayor descenso del nivel académico. Lamentablemente la sombra de Rubalcaba es muy alargada.

Antonio Jimeno
Presidente del Sindicato de profesores AMES
www.ames-fps.com
ames@ames-fps.com

El padre de las gemelas que ETA asesinó en Zaragoza: “Era Tedax y me imaginé lo peor. Mis hijas estaban irreconocibles”
Juan José Barrera relata a LA RAZÓN lo qué sintió al conocer la detención de Josu Ternera. Lejos de los focos, se aferró a su trabajo de guardia civil. Ha estado 36 años en el Cuerpo hasta que sufrió dos infartos.
C.S. Macías. larazon 18 Mayo 2019

Nunca ha hablado, y prefiere pasar desapercibido al margen de fotos y focos mediáticos. Quiere seguir con su vida tranquila, la que tuvo que reconstruir después de que la banda terrorista ETA –de la que era jefe político Josu Ternera–, hiciera saltar por los aires con un coche bomba su hogar, la casa cuartel de Zaragoza. Juan Barrera, padre de las dos gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, a las que ETA sentenció a muerte cuando solo tenían tres años por el hecho de ser hijas de un guardia civil se enteró de la detención de uno de los inductores del atentado estando de viaje y espera que se haga justicia.

–¿Cómo recuerda ese día del atentado?
–Como si hubiera sido ahora mismo, con algunas lagunas lógicamente porque el cuerpo humano se preserva muchas veces de las lesiones espirituales. Pero prácticamente recuerdo ese momento. Estábamos durmiendo cuando nos sorprendió todo.

–¿Cómo ha logrado salir adelante después de lo vivido en ese momento?
–Decidimos seguir trabajando; me dediqué en cuerpo y alma a mi profesión, porque no dejé de trabajar en lo mismo que estaba haciendo, hasta ahora.

– Siguió ejerciendo de Guardia Civil...
–Tanto mi mujer como yo tuvimos que visitar al psicólogo. Después de 36 años en el Cuerpo y tras sufrir dos infartos me dieron de baja en la Guardia Civil en 2015. Me hubiera gustado jubilarme por otro motivo. El psicólogo dice que sí que está relacionado con el atentado.

–Usted se dedicaba a desactivar explosivos, ¿supo aquél día lo que estaba ocurriendo?
–Era Tedax cuando atentaron en la Casa Cuartel de Zaragoza, y continúe hasta el año 2006. Luego me pasé al Grupo Rurales de Seguridad (GRS). Como Tedax, en todo lo que pude intervenir –tras el atentado– intervenía, y además lo hacía con muchas ganas porque sabía que todo éxito para la Guardia Civil era un fracaso para ETA.

–¿Volvió a vivir en una Casa Cuartel?
–Había vivido con anterioridad en casas cuartel, mi infancia la pasé en Bilbao, mi padre era guardia civil y nos recorrimos bastantes cuarteles. En uno de ellos, nos pusieron otra bomba. Ahí tenía yo doce años. Lo recuerdo vagamente, aunque años después traté de revisar lo que había ocurrido. Sufrimos otro en otra casa cuartel, pero aquella noche lo pusieron en el hueco de una ventana, en la parte baja de la casa cuartel y coincidía con el cuarto de los solteros y no estaban, estaban todos de servicio. En Arrigorriaga también viví un ametrallamiento, tendría entonces 16 años. Ese cuartel estaba a 10 kilómetros de Miravalles, donde nació Josu Ternera.

–Entonces cuando ocurre el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, ¿qué pensó?
–Yo tenía ya conocimientos de explosivos así que prácticamente me lo imaginé. Quedamos enterrados. A mi mujer y a mí nos salvó una viga y el armario que teníamos al lado. Tardaron poco más o menos que 45 minutos en rescatarnos y esos minutos estuvimos hablando mi mujer y yo y me imaginaba lo que había pasado. En esos momentos hay que intentar mantener la calma. Porque si no, ¿qué haces? ¿contra quién peleas, contra quién te revelas? No pensé nada más.

–¿Cómo se enteró de lo que le había pasado a sus gemelas?
–En aquella época nos pilló muy jóvenes. Tras rescatarnos, a mi mujer la llevaron por un lado al hospital y a mí por otro. Salimos con lo puesto, ibámos en ropa interior. Cuando llegamos al hospital nos pusieron la bata y me llevaron al hospital militar para que reconociera a mis hijas, pero eran irreconocibles. Y luego me tocó decirle a mi mujer lo que había ocurrido.

–Alguien que ha vivido todo esto, ¿cree en el final de ETA?
–¿En el final de ETA? Sí, pero no como nos lo están vendiendo. El final de ETA ha sido que han conseguido al final lo que querían. Una banda de delincuentes y sinvergüenzas que han tenido lo que han querido, han buscado dinero y lo han tenido, están en las instituciones del País Vasco, de Navarra y en el Parlamento. Y poco a poco irán consiguiendo lo que han querido. Estábamos ganando gracias a la Policía y la Guardia Civil y los políticos nos han vendido siempre. El Faisán, las llamadas a Ternera para que no pudiera ser detenido, las veces que nos decían que no se podía intervenir porque estaba en Oslo...

–¿Cree que se está haciendo otro relato?
–Sí, pienso que alguien está marcando los tiempos. Se detiene cuando se detiene, cuando se negocia, pienso que sí...

–¿Se ha vuelto más duro con el tiempo?
–No, yo tengo mis momentos, pero igual elijo mis momentos.

–Cuando se enteró de la detención de Josu Ternera, ¿qué pensó?
–Pues que le había tocado. Lo que tengo son dudas, después de lo de Bolinaga y de los años de De Juana Chaos o de la Tigresa que han estado en la cárcel, me pregunto a cuántos años le van a salir a Ternera los muertos o si va a entrar en la cárcel. Eso es lo que para mí ha significado las continuas manipulaciones que nos han hecho los políticos. En vez de estar alegre y contento, que es lo lógico, y así lo siento en mi foro interno, estoy descontento porque hay más de 300 atentados de otros compañeros que están sin resolver y nadie se acuerda de ellos. Y ahora, lógicamente me acuerdo de las familias de ellos, porque seguro que tienen familias.

–Durante todos estos años ¿ha pensado mucho en Ternera?
–No, porque pensé que mi vida no iba a estar dirigida ni por él ni por nadie. Que yo quería ser guardia civil y seguir en el Tedax y no iba a permitir que ellos me marcaran mi vida. Me he ido de la Guardia Civil sin quererlo, pero la salud marca los tiempos, eso no lo puedes controlar.

–¿Tuvo más hijos?
–Sí. Hemos tenido dos niñas más que ahora tienen 28 y 30 años y tenemos una nieta.

–¿Cómo les contó lo que ocurrió aquel día?
–Tuvimos que hablarlo, se fueron enterando por comentarios en el colegio. La maestra nos llamó porque, en eso de «dibuja la profesión de tu padre», mis hijas dibujaron un bombero. Yo para ellas durante muchos años fui bombero. Y tuvimos que contarles. Luego veían una foto grande de nuestras hijas en el salón y empezaron a preguntar. Siendo muy pequeñas, para ellas eran «las tatas», pero siendo más mayores nos tuvimos que sentar y hablarlo. Tendrían unos 9-10 años porque tenían dudas...

–¿Qué le preguntaban?
–Ellas ya habían indagado por su cuenta. Solo les explicamos las dudas que tenían como la de por qué habían puesto la bomba en el cuartel de la guardia civil.

–¿Y qué les dijo?
–Es que no sabes cómo explicarle a un niño que hay gente que quiere quitar la vida de las personas simplemente por sus creencias y por su trabajo. Que quieren imponer sus ideas y si no las imponen de una manera las imponen por las armas. Es difícil de explicar...

–Si se tuviera que encontrar con Ternera, ¿qué le diría?
–Pues sí quieres que te diga la verdad, no lo sé, no me lo he planteado. No lo sé.

–¿Cómo está su mujer, Rosa?
Ha tenido un pequeño bajón cuando hemos ido a Zaragoza a celebrar el 175 aniversario de la Guardia Civil, pero ya estamos.

–¿Cómo han sido estos años para ella?
–Pues igual; unos días mejor, otros peor...

–¿De dónde ha sacado la entereza?
–Igual no lo expresamos... Además, cuando ya tuvimos a las niñas teníamos que continuar, hay que seguir adelante, sobre todo por la salud mental de ellas porque no las podíamos victimizar a ellas, sino desear que crecieran en libertad, con sus propias ideas, pero sin generarles un odio innecesario ni crearles una victimización innecesaria. En un principio tuvimos mucho cuidado, pero ahora ya son mayores y toman ya sus propias decisiones. Y luego, me aferré al trabajo.

–¿Que cree que puede pasar a partir de ahora?
–No lo sé. Lo que sí me ha sorprendido mucho es la victimización de algunos socialistas llorando por ahí porque le han detenido, llamándole héroe y otros con unas palabras vagas. Lo mismo de siempre, pero a la hora de la verdad están en la calle y fugados y más de 300 atentados sin resolver y sin autores.

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El escorpión
Ignacio Camacho ABC 18 Mayo 2019

En el escenario madrileño de La Abadía, ante una papelera y tres sillas, el gran José Luis Gómez pone voz estos días a aquellos textos doloridos de Manuel Azaña en los que el impulsor del primer estatuto de Cataluña constataba con vencida amargura la deslealtad «y la felonía» del nacionalismo. «Yo confiaba, confié...», se oye decir al fantasma del gran político liberal de izquierdas, que desde su tardío desengaño lamenta la doble traición del separatismo a la República: una insurrección y una guerra civil interna superpuesta a la que ensangrentó a España entera. El actor va arrojando los papeles de los discursos al suelo y a una cesta que, al final de la representación, arde como una desconsoladora metáfora de nuestra eterna tragedia, la de la derrota de los ideales de la convivencia.

Ochenta años después, un dirigente con un equipaje intelectual mucho más escaso que el del último presidente republicano recorre de nuevo el mismo camino hacia el fracaso. Los puentes tendidos, el proyecto federal, la reforma estatutaria, la vocación de diálogo, producto en esta ocasión del mero oportunismo pragmático, vuelven a tropezar contra el muro del rechazo. La repetición de la Historia, como drama y como farsa, que Marx adelantó en «El 18 brumario». No ha habido un solo gobernante democrático español al que la doblez nacionalista no haya burlado. Todos han hecho gestos de entendimiento, han ofrecido privilegios, han dedicado arrumacos, y uno tras otro han ido progresivamente desnudando a Cataluña de los símbolos y de la presencia misma del Estado. Y todos con la misma respuesta: a cada detalle, a cada ofrenda, a cada regalo, un mordisco en la mano.

Como en el chiste de la rana y el escorpión, el independentismo lleva en el ADN la ingratitud y el sabotaje. González, Aznar y Rajoy lo comprendieron demasiado tarde, pero sus precedentes no parecen desarmar el altivo adanismo de Sánchez, que se ha tragado el agravio de la «operación Iceta» -fruto de un previo error suyo bastante grave- y persiste en una voluntad de acercamiento que acabará en sucesivos desaires. Lo que esta semana le han querido demostrar ERC y el partido de Puigdemont es que necesita algunos de sus votos o sus abstenciones para no depender de Bildu en la investidura y que ellos lo saben; ha sido una exhibición de poder, conscientes de su posición dominante. No conocen otra estrategia que la de la subversión y el chantaje.

Un político de convicciones habría mantenido el pulso: Iceta o nada. Pero ése no es el presidente, que sólo se maneja bien en la superficialidad efectista y la finta táctica. Lo acepte o no, la clave de su nuevo mandato seguirá siendo la cuestión catalana, y continúa empeñado en enfocarla con una óptica equivocada. Al final del cuento, el escorpión muerde a la rana. Y Sánchez ni siquiera sabrá lamentarlo con la hondura moral y el pulso literario de Azaña.

Las dependencias indeseables del PSOE
 larazon  18 Mayo 2019

Cuando España se encaminaba a estar 10 meses sin Gobierno, Pedro Sánchez pronunció una frase de gran calado político, aunque breve: «No es no». De esta manera respondía a la propuesta de que el PSOE se abstuviese para desbloquear la situación política y hacer presidente a Mariano Rajoy. Al final fue que sí, algo que a la larga le ha beneficiado: Rajoy fue presidente, hubo moción de censura y Sánchez acabó en La Moncloa. Del gobierno con menos apoyo de la democracia con 137 diputados –el último del PP–, se ha pasado a otro aún con menos: 123, sin contar los 84 con los que Sánchez consiguió el Gobierno.

Pues aquel «no es no que luego fue sí», lema del que el actual presidente hizo una teoría política, además de una pauta ética para guiarse en la cosa pública, vuelve a ponerse encima de la mesa a las puertas de la investidura del propio Sánchez. Primero ha sido la portavoz Isabel Celaá la que ha pedido a PP y Cs que se abstengan para facilitar el nombramiento de Sánchez como presidente por «servicio a España». Sin duda, parece excesivo, un punto perverso incluso, que le ofrezcan a Pablo Casado apoyar al gobierno socialista cuando éstos anunciaron el triunfo de las izquierdas. Más tarde, fue el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, quien acotó la propuesta, recobrando ésta algo de sentido: «Me gustaría más confiar en la abstención de Ciudadanos». Sería lo lógico, pero parece imposible. Albert Rivera ya ha dicho su «no es no». Las razones son las mismas que expuso Celaá, pero añade algo más que, aunque sabido, adquiere gran interés oyéndolo por un destacado dirigente socialista: el Gobierno no quiere depender de los independentistas. A buenas horas. Es decir, de los mismos que permitieron el vergonzoso triunfo de la moción de censura.

Esgrimir el argumento «por la estabilidad de España» para reclamar la abstención de Rivera con el angustioso, incluso cómico, llamamiento de «¿por qué no puedo pedir que nos libre de esa dependencia?» indica la instrumentalización que el propio Gobierno hizo de los separatistas para llegar a La Moncloa, y no al revés. La misma que sigue haciendo para presentarse ante las elecciones del 26M como una fuerza moderada. Contar con los votos de ERC, los de Puigdemont y Bildu si hiciera falta para investir a Sánchez tiene graves consecuencias: la centralidad se ha desplazado hacia un radicalismo que empieza a concretarse plásticamente. Se ha dado vuelo a fuerzas políticas que se han situado fuera del orden constitucional, queriendo aislar a PP y Cs como partidos que son apenas una variación suavizada de VOX. El PSOE quiere ahora escenificar su ruptura con el independentismo tras el veto de éstos al nombramiento de Miquel Iceta como senador –lo que le hubiera llevado a la presidencia de la Cámara Alta–, pero, después de todo, la solución no altera en nada el objetivo: Meritxel Batet presidirá el Congreso.

Una escenificación que no impedirá que Sánchez retome el «diálogo» con los separatistas a partir del lunes 27. La manera de actuar de Sánchez en los tanteos para la investidura es de una gran frivolidad: no se puede proponer la abstención a partidos a los que no se les ha revelado cuáles son los planes del Gobierno para Cataluña. No se les puede pedir un «servicio a España» cuando se trata de un puro tacticismo con miras a los próximos comicios. Y no puede hacer cómplice de su falta de respeto institucional cuando ha decidido nombrar a los presidentes del Congreso y el Senado sin contar con los grupos parlamentarios, que es a quien le corresponde. Si Sánchez no tiene la mayoría deseada –ser investido sin el apoyo de los independentistas– no le queda otro camino que convocar elecciones.

Sánchez asume que Navarra es el precio a pagar

OKDIARIO 18 Mayo 2019

El diseño de la próxima legislatura cada vez parece más claro: en el plano económico, una decidida apuesta por la intervención estatal con el doble objetivo de captar votos desde Unidas Podemos para el PSOE y de replicar, a escala española, el modelo que durante tantas décadas ha imperado en la Junta de Andalucía; y en cuando a la política territorial, la cesión a las demandas de independentistas vascos y catalanes ni siquiera se disimula. El objetivo aquí es gobernar con su apoyo, cueste lo que cueste, porque la izquierda sola no suma.

La cesión con los independentistas catalanes es algo fuera de toda duda. La última muestra la hemos visto con las propuestas -tras el veto a Iceta- de Cruz y Batet para presidir respectivamente Senado y Congreso. Hagan lo que hagan los secesionistas en Cataluña, el Gobierno de Sánchez siempre les espera con pista de aterrizaje y alfombra roja en Madrid. Un nuevo paso en esta misma dirección estratégica se está dando en otro lugar del territorio español: Navarra. Allí el PSOE parece dispuesto a dar el gobierno de la Comunidad Foral a Geroa Bai y todo el mundo independentista que le acompaña –incluido Bildu–, en detrimento de la alianza constitucionalista de PP, UPN y Ciudadanos. Lo alambicado de los argumentos que tienen que emplear los socialistas para justificar tal decisión esconde una realidad de poder mucho más clara: hay que contentar al PNV, sea como sea, porque sus apoyos en Madrid resultan decisivos. El partido de Íñigo Urkullu sueña con anexionarse Navarra, ven la oportunidad para avanzar a tal efecto y el PSOE colabora.

Es decir, que Sánchez no sólo no soluciona el problema de la unidad de España en Cataluña, sino que también da por perdido el País Vasco y, a mayor abundamiento, crea -por iniciativa propia- otro escenario conflictivo entregando Navarra a los jeltzales. Resulta sorprendente la rapidez con la que el PSOE de Sánchez se ha acostumbrado al cambalache permanente con los independentistas. Ni siquiera los más firmes disidentes -Felipe González y Susana Díaz, los más señeros- hacen declaración alguna ya. Confiamos en que estén guardando sus comentarios para lo que está por venir.

Por qué no cuela ya la "dureza" repentina de Sánchez con el separatismo
EDITORIAL ESdiario 18 Mayo 2019

El líder del PSOE no puede pasar de ser el mayor promotor de "tender puentes" a presumir de ser dique de contención del independentismo, en cada caso en función de sus intereses.

En apenas unas horas, dos hechos paralelos, aunque bien distintos entre sí, han venido a auxiliar a Pedro Sánchez en los dos frentes en los que su credibilidad estaba más mermada, y todo ello a escasos días de las Elecciones Europeas, Autonómicas y Municipales. De un lado, el veto de ERC al nombramiento como senador de Miquel Iceta y, de otro, la detención en Francia del histórico dirigente etarra Josu Ternera.

Que ambos hechos le hayan servido al PSOE para salir en tromba a presentarlos como prueba de que ni es transigente con Bildu ni pactista con el soberanismo catalán ya evidencian una amortización política de los mismos, perfectamente legítima e incluso razonable teniendo en cuenta la pesada sospecha que en los dos ámbitos tiene el presidente electo, investido por primera vez hace ahora un año con el apoyo de todo el independentismo vasco y catalán.

No sería reprobable que Sánchez esgrimiera como argumento reprobatorio de esa crítica y demostrativo de su verdadera posición el enfrentamiento con ERC o la eficacia de la Guardia Civil para detener a un prófugo sanguinario, pues. Pero con un matiz crucial: se debió de hacer siempre y se debe de mantener después.

Sánchez genera dudas
Y es ahí donde falla el Gobierno y donde tienen sentido las dudas, cuando menos. Porque resulta evidente que, cuando lo ha necesitado, el PSOE se ha entendido con partidos a los que debía contribuir a aislar y, sin embargo, utilizó para lograr con ello lo que hasta entonces las urnas le habían negado.

El PSOE vota con PNV y Bildu ceder las prisiones al País Vasco y acercar etarras
El mensaje de ruptura y enfrentamiento con el soberanismo le viene bien ahora, pues a nadie se le escapa la factura que tiene para el PSOE presentarse en municipios y regiones de toda España como socio potencial, en la fórmula que sea, de partidos como ERC o Bildu, cuyos votos a favor de Sánchez fueron decisivos en la moción de censura y cuyo apoyo a los Presupuestos Generales ya pactados con Podemos se buscó con ahínco y permitió, en el caso del País Vasco, el acuerdo con el PNV y la antigua Batasuna para transferir la política penitenciaria o una vergonzosa ley conra los supuestos abusos policiales.

Sánchez llegó a Moncloa con los votos de ERC y Bildu. Para pasar ahora por muro de contención hacen falta pruebas y no solo palabras antes del 26M

¿Qué garantiza que, después del 26 de mayo, la aparente ruptura estratégica de ahora no se transforme, de nuevo, en un acuerdo más o menos público pero operativo a efectos políticos? La respuesta es nada. Porque Sánchez ha demostrado en incontables ocasiones que casi nada depende de los principios y que casi todo está vinculado a sus necesidades.

Pactar, servirse o negociar con partidos como ERC o Bildu no puede estar vinculado a una cuestión aritmética, sino a una posición estructural que en un PSOE serio no cambiaría en función de intereses coyunturales sobreactuados, en un sentido y el contrario, según la fecha y el escenario.

Sin engaños
Porque ERC y Bildu siempre buscarán lo mismo, y por muchas palabras grandilocuentes que utilice este PSOE para blanquearlos o, en estos días, criticarlos, un partido de Estado ha de despreciarlos siempre como báculo político. Aunque no prospere una moción de censura o embarranquen unos Presupuestos.

Y si no es así, ha de decirse abiertamente, sin engaños ni aplazamientos, con la claridad que merecen los ciudadanos, a quienes unas veces se intenta persuadir de la legitimidad de "tender puentes" y otras se les intenta convencer de que el mismo Sánchez de ese discurso es el mayor muro contra los excesos nacionalistas. No cuela ya.

TV3, el motor del 'procés'
SERGIO FIDALGO El Mundo 18 Mayo 2019

Si la Fiscalía viera TV3 y escuchara Catalunya Ràdio con cierta frecuencia no habría tardado tantos años en acusar al director de esta televisión, Vicent Sanchis; al director de dicha emisora, Saül Gordillo y a la presidenta del ente rector de los medios de comunicación de la Generalitat, Núria Llorach, de haber actuado "de forma concertada y permanente en el tiempo y con la finalidad de conseguir por vías delictivas la secesión de la comunidad autónoma de Cataluña del reino de España mediante su aportación individual y jerarquizada".

Desde que Artur Mas decidió en 2012 que había que romper España para tapar la corrupción de la Convergència de Jordi Pujol y para desviar la atención de los recortes en políticas sociales, TV3 se convirtió en pura agitación y propaganda. Desde la pantalla de esta cadena se han creado las condiciones para que todas las grandes manifestaciones soberanistas fueran un éxito. Y lo han hecho con un entusiasmo y una dedicación que no se sabía si los convocantes eran la ANC y Òmnium Cultural o la propia televisión de la Generalitat.

En TV3 el procés ha sido el gran corazón de su programación. Se ha dado voz a personajes irrelevantes cuyo único mérito era ser adictos a la causa separatista. Se ha insultado a líderes constitucionalistas. Se ha utilizado un lenguaje ajeno al periodismo y propio de la propaganda política. Se ha manipulado. Se ha caricaturizado y denigrado todo lo que oliera a España. Se ha degradado la imagen de las instituciones democráticas comunes a todos los españoles con un fervor cuasi religioso. Se ha satirizado a la Familia Real sin piedad, de una manera salvaje, buscando ridiculizar a Felipe VI como venganza por su papel decisivo a la hora de detener el golpe de Estado del 1 de octubre.

La televisión de la Generalitat ha sido el auténtico motor del procés, la que ha mantenido prietas las filas secesionistas a pesar de las mentiras de sus líderes. Desde prácticamente toda la programación se ha justificado lo injustificable, se han difundido las consignas de ERC y JxCAT, han contribuido a crear la condición de mártires de los políticos en prisión preventiva por intentar acabar con la democracia española, han prestado un altavoz decisivo y continuado a los que defienden que el juicio que se está desarrollando en el Tribunal Supremo es una auténtica farsa y que la sentencia está escrita antes de su inicio.

Es la televisión en la que se hace mofa porque Enric Millo, el ex delegado del Gobierno de Cataluña, donó un riñón a su mujer, simplemente porque al secesionismo no le gustó su testimonio, valiente y veraz, ante el Tribunal Supremo. Es la televisión que paga abundantes sueldos a personajes como Jair Domínguez, un humorista que en las redes sociales ha llamado "hijos de puta" a los que apoyan a Manuel Valls o "analfabetos integrales" a los dirigentes de Ciudadanos. Es la televisión que ha hecho rico a Toni Soler, el productor de los programas en el que el PP es un partido "facha" y Cs, tres cuartos de lo mismo. Es la televisión que sirve de altavoz a los radicales de Arran, que se permiten el lujo de amenazar en directo a las instituciones democráticas españolas en prime time sin cortapisas por parte de la presentadora del ya famoso Preguntes freqüents.

Es la televisión que entrevista a etarras que no se arrepienten de sus crímenes. Es la televisión que ha difundido y popularizado entre la población catalana conceptos como "presidente en el exilio" (Puigdemont) o "presos políticos". No es lo mismo que estos términos los usen dirigentes políticos que presentadores o conductores de informativos, porque les dan carta de naturaleza a unas expresiones que no son neutrales, sino partidistas. El eje de la TV3 actual es que cualquiera que venda que España es un país poco democrático es bienvenido. De ahí el éxito que han tenido personajes como Ramón Cotarelo o Bea Talegón, que han encontrado en la cadena de la Generalitat una tribuna de primer orden para seguir en el candelero, cuando en buena parte del resto de España se les veía como poco más que un par de frikis pasados de moda al estilo del Padre Apeles o Yola Berrocal.

En esta televisión se han hecho entrevistas-masaje a líderes secesionistas mientras se ha rozado el mobbing periodístico en la entrevista que a finales de 2018 el director de TV3, Vicent Sanchis, hizo a la líder de la oposición, Inés Arrimadas (Cs). Se ha permitido que en los mensajes de texto que mandan los telespectadores se insulte a los partidos no nacionalistas. Se ha quemado un ejemplar de la Constitución. Se llamó «gran reserva del independentismo» al ex terrorista Carles Sastre, que fue condenado por participar en el salvaje asesinato del empresario José María Bultó -con una bomba lapa en el pecho-. Se han introducido contenidos políticos pro secesionistas en informativos infantiles...

Todas las televisiones públicas en España han tenido el estigma de las presiones gubernamentales, pero lo que ha hecho TV3 desde el 2012 va mucho más allá de vender las bondades de las políticas de un presidente u otro. Ha practicado una labor de ingeniería social para convencer a centenares de miles de catalanes que "España nos roba", que "España es un país autoritario" y que "conviene implantar una República catalana que nos aleje de la caspa franquista española".

Desde su nacimiento (en 1984 comenzó su programación) ha sido una televisión nacionalista. Con la excusa de garantizar la supervivencia de la lengua catalana Jordi Pujol creó una maquinaria al servicio de lo que llamó «construcción nacional». Un poderoso medio de comunicación muy útil para crear una cosmovisión al dictado de CiU y, en parte, de ERC. Buena parte del imaginario del soberanismo catalán se ha creado desde los estudios centrales de la televisión autonómica. Si lo que los pancatalanistas llaman «Países Catalanes» gozan de cierta aceptación por el gran público se debe, en buena medida, a que el mapa del tiempo de TV3 lo recoge.

Hasta la eclosión del proceso secesionista, aun siendo una televisión hecha desde una visión convergente de la sociedad y la política, intentaba guardar las formas. Nacionalismo de hierro en guante de seda. Pero desde que comenzó la fase álgida del procés se ha convertido en un fenómeno religioso. Esta cadena se ha convertido en el pastor que guía a las almas de sus feligreses hacia la verdadera fe, que es la que emana de los despachos de las sedes de los convergentes en sus numerosas mutaciones o de Esquerra Republicana. De ahí que a pesar del descrédito que TV3 se ha ganado a pulso entre millones de catalanes, la parte de la población no independentista, haya aumentado su audiencia y se haya situado como la cadena líder en el 2018. De hecho, sus cifras se dispararon ese año, subiendo del 11,8% al 14% de cuota de pantalla. Por detrás estuvo Tele 5, con un 9,8% de share.

DESDE que comenzó el proceso secesionista TV3 ha pasado de ser la televisión de referencia de la mayoría de los catalanes, dado que gozaba de influencia en casi todos los estratos de población por ser el medio audiovisual catalán más importante, a ser un medio seguido básicamente por los catalanes independentistas. Ha dejado de ser la televisión aceptada por la mayoría de la sociedad para convertirse en la televisión de una causa política concreta: la que considera que España es un país atrasado y antidemocrático, frente a una Cataluña "republicana" que es "admirada" por medio mundo por su "lucha por la libertad".

La Fiscalía ha acertado en sus recientes acusaciones a Sanchis, Gordillo y Llorach. Porque sin ellos, y sus antecesores en el cargo, el proceso secesionista no habría sido posible. Los líderes secesionistas engañaron a sus seguidores cuando les dijeron que habían creado las estructuras de Estado necesarias para conseguir la independencia. En todos los casos, menos en uno: TV3 es la única que merece tal nombre. Y gracias a ella, y a un sistema electoral perverso, el secesionismo mantiene la mayoría que les permite regar con fondos públicos toda su maquinaria.

Sergio Fidalgo es periodista y autor de 50 hazañas de TV3 (Ed. Hildy).

¿Estamos en España los que vivimos en Cataluña?
¿Tendremos en España un régimen político distinto según sea la autonomía en la que residamos?
Miguel Massanetdiariosigloxxi 18 Mayo 2019

A la vista de lo que está sucediendo en Cataluña; de los resultados de las elecciones del 28A en España; de la victoria incontestable de la izquierda en todo el territorio nacional, con las consecuencias que se puedan derivar de ella para los ciudadanos españoles y de la debacle que estamos viendo que se está produciendo en el PP, no tanto por los preocupantes resultados obtenidos en los comicios, uno de los peores registrados en todos los años que lleva de existencia, a través de las distintas siglas bajo las que se le ha conocido, y la no menos absurda, fratricida, egoísta y descabellada forma en la que Ciudadanos ha estado llevando la campaña de las pasadas elecciones, olvidándose de que el enemigo a batir era la izquierda y el separatismo, cuando su líder, el señor Albert Rivera ha insistido, una y otra vez, en cargar contra la derecha, representada por el PP y contra VOX, facilitando la labor de los socialistas y de los de Podemos, de presentar a ambas formaciones como dos gallos de pelea que pugnaban entre sí por los despojos que les dejara el partido, que finalmente ha resultado el vencedor, el PSOE del señor Pedro Sánchez. En realidad, tampoco les ha faltado razón.

Es verdaderamente complicado el llegar a entender, por un simple ciudadano de a pie, lo que le ha sucedido en este país para que, los resultados electorales, hayan dejado una situación tan explosiva y peligrosa para nuestra democracia como la que, finalmente, se ha producido en todo el territorio patrio. Una cosa parece que ha quedado clara: el pueblo español ha dado un giro hacia la izquierda, utilizando para ello lo que se podría considerar el uso de un tipo de memoria selectiva de lo que ha sido la historia de nuestro país desde que se inició la crisis del 2008 hasta la fecha. En efecto, nadie parece recordar la importante labor llevada a cabo por el gobierno del señor Rajoy cuando recibió, del de Rodríguez Zapatero, una España hecha girones, amenazada de quiebra soberana y a las puertas de tener que pedir el rescate de la UE.

La habilidad característica de la propaganda de las izquierdas y la irrupción de los comunistas bolivarianos, representados por Podemos, unidos en sus esfuerzos de desprestigiar al centro derecha en el gobierno, fueron suficientes para que, del gobierno de los populares solo se conservase todos aquellos aspectos que se podían utilizar en su contra, como los graves casos de corrupción que se destaparon con el caso Gürtel, los problemas surgidos en el gobierno de Valencia con el señor Camps, amén de la desastrosa y poco inteligente manera con la que la dirección del partido, encabezada por la vicepresidente Sáez de Santamaría, trataron desde el primer momento el complicado y espinoso caso del separatismo catalán, al que no se le dio la importancia que realmente tenía, ni se tomaron las medidas adecuadas para luchar en contra de su expansión hasta que las circunstancias y el desafío de los catalanes llegó al punto de convocar, por su cuenta, un referéndum ilegal que, pese a todo y a la valiente intervención de la Guardia Civil y la policía nacional, por mor de la evidente traición de los mossos de escuadra, pudo celebrarse aunque, evidentemente, sin ninguna de las garantías legales y requisitos precisos para que se pudiera considerar como conforme a derecho.

En estos momentos es evidente que, quienes parece que han sacado la mejor tajada del pastel que se va a repartir entre los distintos aspirante a participar de él, a nuestro modesto entender, son los partidos catalanes que, aunque enfrentados entre sí para ver cuál de ellos saca el mejor provecho de lo que se anuncia como una victoria para ERC en las elecciones del 26 de mayo, seguida seguramente de un resurgido PSC liderado por el señor Iceta, pese al fracaso que ha representado para los intereses del PSOE el hecho de que ERC y PDECat se hayan negado a respaldar en el Parlament Catalán, como candidato al Senado, a este político que se ha convertido en una de las personas de máxima confianza del actual líder del socialismo español. Lo cierto es que, aunque Iceta ha recurrido la resolución del Parlamento catalán, parece que el señor Sánchez y su equipo han adoptado, no sabemos si de forma transitoria, por designar a la señora Meritchel Batet para presidir el Congreso de Diputados en Madrid y al señor Cruz para hacerlo en el Senado si es que, de aquí a unos días, no se modifican las informaciones que se han difundido a través de la prensa.

Pero, lo que se está respirando en estas tierras catalanas por lo que hace referencia a los que continuamos fieles a España, aunque residamos en esta autonomías, no parece que tenga aspecto de que sea algo que mejore nuestra situación que, aunque seamos la mitad de los habitantes de esta autonomía los que no deseamos que haya una separación entre Cataluña y el resto de la nación española, es evidente que quienes tienen el poder, los resortes para gobernar, la dirección de las fuerzas del orden, el control de las finanzas y la posibilidad de legislar sobre determinadas cuestiones, son aquellos que defienden el soberanismo catalán. La tentación de empezar a imponer sus propias reglas resulta patente tanto a nivel de la Generalitat como a nivel municipal y, si Dios no lo remedia, parece que no vamos a tardar demasiado en ver como se implantan en esta tierra normas que van a coartar los derechos de los ciudadanos y, en especial, si como parece que se está intentando implantar a nivel autonómico, una legislación que ponga límites a la libertad de los propietarios de fijar, para aquellas viviendas de su propiedad que quiera poner en régimen de alquiler, un límite legal a la cuantía de los mismos según los lugares en los que estén ubicadas.

No se olvide que se empezó por amenazar con la expropiación de las viviendas vacías, a las que se empezó con castigar con el pago de multas ignorando la posibilidad de que el propietario pudiera pensar en darle otro uso o reservarla vacía por si deseaba venderla en un futuro o mantenerla desocupada para que, en el futuro, pudiera habitarla alguna persona de la familia. Es evidente que la interpretación generosa y evidentemente sobredimensionado del derecho de la Administración a solucionar el problema de la vivienda destinada a aquellas familias que carecen de ella, apelando al derecho social de hacerse con la vivienda privada a costa el derecho de propiedad mediante el procedimiento de expropiación forzosa ( algo que, en principio, debiera in precedido de la declaración de utilidad pública y, por supuesto de una indemnización de acuerdo con el valor real del inmueble, según fuera la zona la zona y la ciudad en el que estuviere ubicado) En Barcelona, bajo del mandato de la alcaldesa de Podemos, Ada Colau, hemos tenido un ejemplo palpable de cómo se puede degradar un municipio y los derechos de sus ciudadanos, cuando quienes lo dirigen en lugar de preocuparse por mejorar la ciudad se dedican a convertirla en un nido de delincuentes, okupas, manteros indisciplinados y realizando actividades ilegales, policía aleccionada para que no actúen en contra de estos colectivos que se dedican a molestar al vecindario o dictar leyes y normativas que, como ha sucedido, vayan en contra del turismo y, como consecuencia, de todos aquellos negocios que de una forma u otra se benefician de él.

¿Acaso lo que parece que se nos avecina a los que vivimos en Cataluña, forma parte de los acuerdos secretos de la Generalitat con el señor Sánchez, a modo de anticipo de aquello que el señor Iceta anticipó sobre posibles cambios en la organización territorial de la nación española si se produjera una mayoría de los que quisieran salirse de la “opresión”, al menos así la califican los soberanistas, de la nación española? Mucho nos tememos que, a poco que se le ponga a tiro la posibilidad de iniciar una campaña para modificar la Constitución y consiga los apoyos necesarios para poder hacerlo (tiene asegurados todos los de los partidos de izquierdas y separatistas) entraría a saco en ella para sacar los actuales impedimentos para evitar la transformación territorial de la nación española y permitir que, el objetivo de Pedro Sánchez de federalizar nuestra nación, quedara legitimado dentro de los cambios que se llevaran a cabo en su texto.

Es posible que el nuevo gobierno, presidido por los socialistas si, como se puede esperar de la sincronía con el señor Iglesias de Podemos, ya fuera con la participación en algunos ministerios del nuevo ejecutivo, ya fuera mediante pactos puntuales para permitir la gobernabilidad del país; no tuviera inconveniente alguno en convertir a la quisquillosa e incómoda Cataluña en moneda de cambio para que, abandonándola a su suerte y a un autogobierno, pudiera conseguir que el resto de la nación ( quizá con la espina del País vasco que se podría cauterizar con millones de euros de lo que se ven obligados a pagar al Estado por su convenio fiscal según los fueros que rigen en aquella parte de España), dejara de causarle problemas, de modo que pudiera mantenerse en el poder que es lo que, Sánchez, en definitiva está pretendiendo,.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos el vértigo de aquel que se asoma al abismo cuando se tiene la intuición de que, a poco que se descuide, se puede ver absorbido por la atracción del vacío. Lo malo es que, lo que se ha ido construyendo con tanto esfuerzo y sacrificio del pueblo español, aquellas libertades que nos ganamos aprobando una Constitución que nos garantizaba la propiedad privada, la igualdad de oportunidades, los mismo derechos para todos y el derecho de los españoles a asegurarse su futuro y el del país, mediante la libertad de mercado y el respeto por la ley de la oferta y la demanda; con la irrupción de estas nuevas corrientes basadas en principios defendidos por el socialismo internacional, existe la amenaza que, en estos cuatro años que le quedan por delante al gobierno socialista, tengan tiempo suficiente para acabar por arruinar totalmente a nuestra nación. Y ojo con lo que nos puede ocurrir con Europa.

Elecciones autonómicas Baleares 2019
Baleares y el peligro de convertirse en laboratorio del pancatalanismo
Los socialistas de Francina Armengol obtendrían la mayoría gracias a regionalistas y Podemos, según el CIS. La promoción del catalán y de una televisión inspirada en TV3 amenazan con convertir al archipiélago en territorio de conquista del separatismo
Luca Costantini vozpopuli.es 18 Mayo 2019

Políticas lingüísticas, televisión y subvenciones. Durante más de dos décadas el separatismo ha recurrido a estos tres elementos para construir en Cataluña una identidad diferenciada de la del resto de España. Esto ha llevado a una fractura en la sociedad y a una tentativa de golpe de Estado. Y ahora, esta ola nacionalista amenaza con envolver también a las Islas Baleares, gracias, paradójicamente, a un gobierno de un partido, el PSOE de Pedro Sánchez, que canta en sus actos La Internacional.

El gobierno de la socialista Francina Armengol, afín al nuevo curso sanchista, ha promovido el catalán como idioma vehicular y obligatorio para las oposiciones públicas en su primer mandato. La televisión local ya se inspira en TV3 y los regionalistas de Més per Mallorca ganan peso. La connivencia con el socialismo, así como en su idea fue en Cataluña la postura local del PSC, hacen que el nacionalismo pueda convertirse en hegemónico también en esa Comunidad.

Hace cuatro años, Armengol se alió con los regionalistas para desbancar al PP del poder. La maniobra, entonces criticada por lo que quedaba del socialismo pre-Sánchez, se ha convertido en la estela a seguir. Las encuestas arrojan incluso un escenario más soleado de lo esperado. El PSOE podría subir hasta los 19 escaños, Podemos perdería algo pero aguantaría entre siete u ocho diputados y los regionalistas podrían ganar uno, también con siete u ocho escaños.

Como segunda formación más votada, según el CIS, estaría el PP, dirigido actualmente por Biel Company, que lograría entre 14 y 16 escaños. Ciudadanos obtendría entre nueve y 10 escaños, y Vox entre cero y uno, con lo que su líder, Jorge Campos, podría llegar a entrar en el Parlament. De confirmarse esta previsión, la mayoría absoluta estaría casi garantizada, y con ella un mayor impulso a la política nacionalista inspirada en la idea del pancatalanismo.

Los Países Catalanes
Este planteamiento se fundamenta en la idea de los Países Catalanes. Es decir, la ampliación de los confines de Cataluña como nación en función del elemento lingüístico (igual que en otros casos fue la religión, la raza o la historia). La semejanza idiomática sirve hoy para reivindicar el “derecho” de los catalanes a anexionar la Comunitat Valenciana y las Islas Baleares, además de parte de la isla italiana de Cerdeña y el sur de Francia. Como un lebensraum (espacio vital, en alemán) meridional.

El pancatalanismo es la demostración teórica de que todo nacionalismo alberga en sí una mezcla de revanchismo y expansionismo. “El nacionalismo es la guerra”, alertó el expresidente francés François Mitterrand ante las tumbas de los muertos en la Primera Guerra Mundial. Pero la paradoja es que en España es la izquierda, supuestamente internacionalista, la que más ha decidido envolverse en la bandera nacionalista para llegar al poder local.
Imitación de TV3

Todo tipo de alianza política conlleva un precio. Y hasta ahora la política de Armengol se ha concentrado en fomentar políticas catalanistas. Su idea es recoger la inmersión lingüística y la exigencia del catalán como idioma obligatorio para trabajar en el sector público. En la universidad la corriente catalanista va camino de convertirse en hegemónica e incluso a nivel mediático la televisión local ha llegado a acuerdos con TV3 para emitir contenidos compartidos.

En el pasado mes de noviembre, nació Bon Día TV, un canal digitado de “colaboración” entre la mallorquina IB3 y la catalana TV3. El acuerdo sirve para promover el “intercambio cultural y la cooperación con las comunidades y los territorios que tienen vínculos lingüísticos y culturales”, según dijeron en su presentación los directores de ambos medios.
El "expolio" del "Estado español"

El proyecto elegido mira a Cataluña. Esto ha llevado a políticos de la oposición, como Ciudadanos, a alertar sobre una deriva peligrosa para el Estado. En Baleares, de hecho, ha surgido una entidad civil inspirada en el nacionalismo como lo es la Asamblea Nacional de Cataluña. Se llama Assemblea Sobiranista de Mallorca (ASM) y lleva en la portada de su página web un recuento de los euros que en su opinión el “estado español” (en minúscula) está “expoliando” a las Islas Baleares (en mayúscula) desde 1995.

Las entidades soberanistas baleares también tienen fecha para organizar su referéndum separatista. Es el año 2030, en el que quieren alcanzar la independencia. Una maniobra política que quieren llevar a cabo con el apoyo de los secesionistas catalanes, y el de los sectores regionalistas valencianos: los países catalanes.

Como en todo proceso de creación de ingeniería social, el gasto público es esencial para construir estructuras y crear consenso. Es lo que en Cataluña la oposición llama “chiringuitos” financiados por la Generalitat, que van desde fundaciones y medios de comunicación. Una galaxia de entidades que sobreviven impulsadas por los gobiernos filonacionalistas. Y una realidad que podría experimentarse pronto también en las Islas Baleares.

Federico Jiménez Losantos reedita 'Barcelona la ciudad que fue': cómo una sociedad libre se infecta de nacionalismo
Nuria Richart Libertad Digital 18 Mayo 2019

El próximo miércoles 22 de mayo La Esfera de los Libros publica una nueva edición revisada y "podada" de Barcelona, la ciudad que fue, el libro de memorias de juventud de Federico Jiménez Losantos cuyo subtítulo es: "La libertad y la cultura que el nacionalismo destruyó". Para el autor se trata de "el mejor de mis libros en prosa o el que mejor se defiende solo".

Es necesario volver a la ciudad que fue porque la crónica periodista de hoy no cuenta "nada que no se viera venir en 1979. El golpe de Estado no empezó el 1 de octubre de 2017", escribe Jiménez Losantos. Aquellos años no sólo fueron trascendentales para Federico, lo fueron para Barcelona y lo han sido para España.

En su estilo combativo, directo, vibrante y sarcástico, el autor nos sumerge en un tiempo de amor y música, literatura y vanguardias, cine y revistas como "Diwan" y "Trama", de la eclosión del movimiento gay y de la libertad sexual. El libro recoge imágenes inéditas del archivo personal del autor. Días de militancia política, de forja de carácter y de pensamiento. Dice la dedicatoria de la nueva edición:

Este viaje a la Barcelona de los setenta está dedicado a las
locas de las Ramblas, a los locos de la Filmo, a los pirados
lacanianos, a los zumbados maoístas, a los filólogos entrometidos,
a los pintores comentados, a los lectores compulsivos, a todos los
chicos y chicas que hicieron real aquella Barcelona increíble. Y a
todos los españoles que luchan por su libertad.

16 capítulos: de "La ciudad de la libertad" a "El atentado".
Federico Jiménez Losantos llega a Barcelona en 1971, recién cumplidos los 20, a una ciudad en la que todos acudían "buscando lo que no podíamos encontrar en la provincia pequeña ni tampoco en un Madrid ocupado por el poder político franquista: la libertad". Su cuartel general fueron las Ramblas, "apeadero y oasis, escaparate y alcantarilla, fulgor y sombra, abiertos las veinticuatro horas del día" y el Café de la Ópera, "vivíamos allí". Fue el ombligo de la contracultura española. Y a ritmo de rock (y de pedradas) el autor se fabricó la dura piel de cocodrilo que tanto iba a necesitar. Esta broma, no sirve más que para contar que con la canción "Crocodile Rock" de Elton John comenzaba el vídeo que se emitió en la presentación de este libro en 2013.

Esta nueva edición sigue siendo necesaria para lamentar lo que Barcelona se ha perdido. Para valorar lo que los independentistas arrebataron sin permiso, lo que se cedió sin resistencia.

Ocho años después, en 1979, Federico publica su primera crónica política contra el nacionalismo catalán, Lo que queda de España, germen de Barcelona, la ciudad que fue. Se acabó la fiesta. Del variado banquete intelectual y cultural se pasa a la cartilla de racionamiento identitario. Y se arma la marimorena. Los ofendiditos prebostes intelectuales de la izquierda española se explayaron contra un osado jovenzuelo y emigrante.

En 1980 se celebran las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña que gana la Convergencia y Unión de Jordi Pujol con 43 escaños, diez más que el Partido Socialista de Cataluña. Es la victoria de un "nacionalismo estridente, que asustó desde un principio a Josep Tarradellas", escribe Federico. Confirmación de que Barcelona se escurre de las manos. Un año después, en enero de 1981, varios intelectuales, profesores, periodistas y escritores alertan en el conocido como Manifiesto de los 2.300 de la política lingüística de Pujol, la imposición de una enseñanza monolingüe en catalán, hoy consumada. Federico, que ya había decidido pedir el traslado a Madrid de su plaza de profesor Literatura, lo retoca y lo firma. No tiene desperdicio leer el detalle del linchamiento intelectual, civil y mediático que sufren todos que han osado denunciar la marginación del español, la de sus hablantes catalanes y por supuesto, el veto que existe a cualquier evento o manifestación cultural en la lengua de "las bestias", que diría el xenófobo presidente de la Generalidad Quim Torra. Quizá exageraron los 2.300 y no era para tanto porque como dijo Pujol los emigrantes "no tienen cultura".

Cuatro meses después, el 21 de mayo, a eso de las diez de la noche una pareja del grupo terrorista Terra Lliure atenta contra su vida. En un descampado y atado a un árbol le descerraja un tiro en una pierna por "anticatalanista". El tratamiento que se da en la prensa a una víctima de atentado es inhumana. Federico llega a Barcelona en Vespa y una década más tarde abandona la ciudad en ambulancia.

¿Es una maldición o un don, el de la clarividencia? El relato de Barcelona, la ciudad que fue está lleno de esas "nadas" que no se vieron venir en 1979 y que padecemos 40 años después. Cuenta Federico, por ejemplo, como el 24 de febrero de 1981, tras el golpe de Tejero, "casi lloré de pena en la manifestación de apoyo a la democracia" porque "no hubo una sola bandera española. Ni, por supuesto, el menor sentimiento nacional español". Momento que nos remite a la infame manifestación de agosto de 2017 contra el Rey tras los atentados de las Ramblas.

Llueve sobre mojado pero el optimista Federico, liberal sin salvación, con el "Resistiré" del Dúo Dinámico como segundo himno, contempla que escampe un día de estos. En octubre de 2017 viendo tanta bandera española en las calles pudo ratificar lo que escribe hacia el final del libro, "incluso en la Cataluña sometida a la "dictadura blanca" del nacionalismo no ha dejado nunca de latir la resistencia al despotismo". La resistencia fue y es. Disfrutemos de lo que es nuestro barceloneses, españoles.

Preparados para resistir
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 18 Mayo 2019

Sería el colmo de la estulticia negar que el 26 de mayo se juega en las urnas el futuro de España. Las elecciones del 28 de abril nos pusieron al borde del abismo, y esta segunda vuelta, aunque aparentemente de orden menor, puede darnos el empujón final o arrojarnos un salvavidas de emergencia. El desenlace depende de que una mínima fracción de la masa que votó dejándose guiar por las emociones atávicas, por resentimientos sociales o por lealtad a unas siglas lo haga esta vez después de tomar una decisión cuidadosamente razonada.

Recuperar la cordura
La diferencia entre los dos bloques que compitieron el 28-A no fue tan grande como quieren hacernos creer algunos mapas teñidos de rojo. Los constitucionalistas, mal llamados derechas, sumaron 11.276.920 votos, y los desestabilizadores, mal llamados izquierdas, 11.626.001. Los supremacistas catalanes y los sabinoaranistas vascos viven en otro mundo gobernado por la genealogía, no por la democracia, y solo pesan en la balanza cuando practican sus chantajes. La ley electoral de base provincial ideada en 1977 para Adolfo Suárez hizo el resto.

El 26 de mayo podemos recuperar la cordura. Allí donde se celebran elecciones autonómicas no hay nada escrito sobre las mayorías que serán el producto de las coaliciones postelectorales en ciernes. Lo mismo vale para las municipales. Las únicas líneas rojas para los constitucionalistas son las que cierran el paso a los enemigos de la unidad de España y de la convivencia entre sus ciudadanos libres e iguales.

Por ejemplo, el veto de Ciudadanos al sanchismo en el orden nacional no se aplica a las agrupaciones locales del PSOE que no practican el entreguismo compulsivo de la cúpula partidaria. Manuel Valls acaba de manifestar su preferencia por pactos con el PSC (El Confidencial, 12/5), a pesar de la escasa o nula fiabilidad de los Iceta y compañía, porque sabe que las bases socialistas del área metropolitana repudiarán todo compromiso con los rebeldes racistas y xenófobos. Si Jaume Collboni pacta con Ernest Maragall y/o Ada Colau, también chocará con sus bases. A Valls lo acompañan, asimismo, los catalanistas de Lliures porque no cruzan las líneas rojas. Bienvenidos.

Las peores pesadillas
De todos modos, el alto porcentaje de indecisos y de ciudadanos que se declaran dispuestos a cambiar a último momento su opción, abre un abanico de posibilidades entre las que cabe el éxito de los depredadores. En cuyo caso deberemos estar preparados para resistir por la vía democrática la embestida del Frente Popular resucitado y del secesionismo racista. Las autonomías y las ciudades donde se imponga la mayoría constitucionalista deberán convertirse en los bastiones de esa resistencia pacífica, que brindarán apoyo fraternal a los focos de patriotismo cívico repartidos por el resto del Reino. A lo que no nos resignaremos es a ver a España desgarrada y humillada por este clan de fanáticos retrógrados ebrios de guerracivilismo.

Las encuestas que pronostican la disputa entre Ernest Maragall y Ada Colau por el primer puesto en la elección de Barcelona bastan para alimentar las peores pesadillas. Sobre todo cuando uno los imagina sumando sus fuerzas para ocupar la alcaldía de "la improbable capital de una república inexistente", como ironiza el experto en demoscopia Carles Castro (LV, 13/5). Uno es el candidato de ERC, un partido que concurre a las elecciones europeas amancebado en la papeleta de Ahora Repúblicas con EH Bildu, blanqueador de los asesinos etarras; en tanto que la otra ha encarnado durante su mandato como alcaldesa la aversión a la iniciativa privada, al derecho de propiedad y a las fuerzas de seguridad locales y nacionales. Juntos o por separado pueden degradar Barcelona al nivel provinciano de la Cataluña profunda, que reniega de los valores de la Ilustración europea.

Poder destructivo
El poder destructivo de estos elementos antisociales no tiene límites. Redujeron a escombros sus propios partidos políticos tradicionales, comprometieron en sus chanchullos a prestigiosos centros de enseñanza, colegios profesionales, iglesias y clubes deportivos. Y ahora toman por asalto la Cambra de Comerç (Cámara de Comercio) de Barcelona con los votos del 4,55 por ciento de los socios. Ninguna de las 190 empresas que han concurrido a las elecciones ha superado los 300 votos. Y gracias a un sistema electoral torticero la ANC secesionista se lleva el 80 % de los escaños con menos del 40 % de los votos. Las candidaturas de Enric Creus y Carles Tusquets solo consiguen el 8 % de los escaños con el 44 % del total de votos emitidos (LV, 14/5).

Los ganadores –que recibieron los plácemes del atrabiliario Quim Torra por haberse "impuesto a la conspiración" (sic)– son totalmente ajenos e incluso hostiles a la trayectoria de la Cámara. "Hemos de decir que no hemos estado nunca en la Cambra y lo primero que tenemos que hacer es conocer la casa y cómo funciona", confesó Joan Canadell, posible nuevo presidente de la institución (Manel Pérez, "Terremoto en la Cambra", LV, 12/5). Agrega Pérez:

Los vencedores sí se han lanzado a hacer declaraciones, algunas anunciando ajustes de cuentas con las grandes empresas, especialmente las que tras el referéndum del 1-O del 2017 decidieron trasladar sus sedes fuera de Catalunya, más de 3.000, la parte más visible y de mayor envergadura del mundo corporativo catalán.

El "terremoto", como lo califica Pérez, abre grietas en la burguesía catalana cuidadosa de sus intereses. Editorializa La Vanguardia (13/5):
En la nueva etapa, sin embargo, se deberá buscar el pacto y el equilibrio, porque si las grandes empresas abandonan la Cambra, peligrará también su financiación y su influencia como eina de pais [herramienta de país].

Incluso al estratega Francesc-Marc Álvaro le preocupa el desenfreno de la marabunta invasora ("Paradoja en la Cambra", LV, 13/5):
Hay un independentismo que se mueve al margen de las previsiones y de la lógica de ERC y de JxCat, lo cual genera inquietud en el ámbito institucional (…) Entornos de ERC y posconvergentes temen que Canadell y los suyos actúen en caliente, sin generar las complicidades imprescindibles para pilotar una entidad como la Cambra.

La horda está aquí
La caja de Pandora está abierta y los vándalos han salido de ella. Todos los totalitarismos engendran monstruos de su misma estirpe y el supremacismo identitario y el comunismo reciclado no son excepciones. El fruto de esta multiplicación de energúmenos es una horda que ahora está aquí y sería letal que ocupe puestos clave el 26 de mayo y nos coja desunidos y desprevenidos.

El frente de resistencia deberá ceñirse a unas condiciones que encontré sintetizadas, con precisión notarial –y con un solo punto discutible que señalaré más adelante– en un artículo que Juan-José López Burniol escribió antes de las elecciones del 28-A –sin abdicar de su catalanismo de pura cepa ni de su talante siempre conciliador– con la mirada puesta en las alianzas que tendrían que forjarse si ningún partido se adjudicaba la mayoría absoluta, como finalmente ocurrió ("El día después", LV, 20/4):

Estas alianzas, dada la gravedad de la situación política en la que nos hallamos (con mucho la más grave desde el inicio de la transición) no podrán sobrepasar cuatro líneas rojas que habrían de quedar bien definidas. 1) No admitir, ni tan siquiera de un modo indirecto, la negociación sobre el derecho de autodeterminación. 2) No asumir el cuestionamiento, aunque solo sea implícito, de la monarquía. 3) No aceptar la aplicación del artículo 155 de la Constitución como única forma de afrontar la cuestión catalana. 4) No pactar con antiguos terroristas que, tras haber cumplido sus condenas, sigan promoviendo desde dentro de las instituciones el enfrentamiento civil y la erosión del Estado.

Es verdad que el talante conciliador se refleja en el rechazo al artículo 155, pero un análisis atento revela que no se lo acepta como "única forma de afrontar la cuestión catalana", expresando el deseo de buscar otras formas de hacerlo, aunque sin descartarlo taxativamente si estas otras formas no funcionan. Sutilezas notariales. El resto está claro. No al secesionismo. No al republicanismo implícito en el Frente Popular. No a los pactos con Arnaldo Otegi y su banda.

Tarea pedagógica
La tarea pedagógica de los partidos constitucionalistas en los días que faltan para el 26-M deberá centrarse en el caladero de los ciudadanos indecisos y -¿por qué no?- de los afines al PSOE, para volcarlos a favor de los candidatos que asumen públicamente el compromiso de convertir las autonomías y los municipios donde viven en plazas fuertes de la solidaridad y la convivencia con sus compatriotas y con el resto de Europa. No se trata de optar entre izquierdas y derechas, como quieren hacernos creer los falsarios de la prensa sectaria y de las redes sociales tóxicas, sino de optar entre España o un mosaico de ínsulas etnocéntricas; entre la libertad de iniciativa y pensamiento o la disciplina totalitaria; entre el modelo europeo o el mamarracho del Brexit.

Cuidado con las ortodoxias que dividen y con los mesías de todo a cien. Repito la consigna que lancé en mi artículo anterior: unidos por el espanto.

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