AGLI Recortes de Prensa   Domingo 19  Mayo 2019

O el centroderecha se une o no será nunca nada
EDUARDO INDA okdiario 19 Mayo 2019

Adolfo Suárez era obviamente un genio. Sólo un genio puede pilotar una transición de la dictadura a la democracia tan modélica y tan pacífica como la española que es referencia y se estudia en las universidades más prestigiosas del mundo. Un epígrafe de nuestra historia que le permite a cualquier ciudadano español ir por el mundo cual pavo real. Si al de Cebreros le salió bien fue precisamente porque entendió mejor que nadie que el liderazgo de esa ciclópea tarea sólo podía consumarse desde dentro y sumando a las diversas sensibilidades de la derecha. La unión hacía la fuerza y la fuerza permitió superar mejor que bien el follón que suponía poner de acuerdo a quienes ganaron la guerra con quienes la perdieron, a tipos tan antagónicos como Manuel Fraga o Santiago Carrillo, sin olvidar a esos generales que andaban desenfundando el sable cada dos por tres en medio de un reguero de sangre permanente provocado por esa ETA a la que ahora blanquea la guerracivilista izquierda española.

La UCD fue la suma de varias corrientes ideológicas: los azules, es decir, los franquistas que el propio Adolfo (ministro secretario general del Movimiento al final de la dictadura) encarnaba; los democristianos de mi paisano Íñigo Cavero y de Fernando Álvarez de Miranda; los socialdemócratas del entrañable Paco Ordóñez y mi admirado y no menos querido Rafael Arias-Salgado; los liberales de ese Kennedy español llamado Joaquín Garrigues y el maestro Antonio Fontán; los barandas del Partido Popular (cuyo nombre rescataría José María Aznar 13 años después) con Pío Cabanillas y José Pedro Pérez-Llorca a la cabeza; y líderes de partidos regionales como Lorenzo Olarte (posteriormente gerifalte de Coalición Canaria) o ese simpático pero torpe Manuel Clavero que tiene buena parte de la culpa del guirigay autonómico que hoy día padecemos.

Si Suárez no hubiera agregado en torno a su impresionante figura a tan variopinto enjambre de siglas y egos tal vez la Transición se habría quedado a medio camino. Y seguro-segurísimo que no gozaríamos de los índices de libertad de los que gozamos hoy día, idénticos a los de las grandes democracias del mundo. Un socialdemócrata como Paco Ordóñez albergaba algunas diferencias con un conservador como Pío Cabanillas pero a ambos les unían muchísimo más de lo que les separaba: su defensa del libre mercado, de la unidad de España, de nuestra historia, de la democracia liberal, del modelo educativo, de la Constitución que vendría un año más tarde, de la monarquía parlamentaria y de que España se constituyera como un Estado Social y de Derecho. Los democristianos de Cavero querían aplicar la doctrina de la Iglesia al ámbito público y ahí chocaban con los liberales de esa gran esperanza blanca que se fue demasiado pronto, Joaquín Garrigues, pero forjaron una entente en ese punto intermedio en el que (dicen) se encuentra la virtud.

El gran Suárez fue quien diseñó el sistema electoral que ha marcado las reglas del juego en estos últimos 42 años, los mejores de nuestra convulsa y no muy democrática historia. Y Ley D’hondt en mano, sabía mejor que nadie que o reunía en torno a su figura a todos los acentuadísimos egos de la derecha o la victoria de la izquierda era más que segura con un PSOE en claro ascenso y un PCE que aportaba 1,7 millones de votos a los más de 5 de Felipe González. Unidos, ganaban, como ganaron, y separados en un mar de siglas a cual más incomprensible, la derrota era la única alternativa. Haber permitido la victoria de la izquierda, bien por desidia, bien por codicia individual, hubiera sido una irresponsabilidad de marca mayor, ya que hubiera puesto en pie de guerra a los franquistoides de turno y a los militares de guardia. Los tránsitos de regímenes despóticos como el franquismo a la democracia hay que ejecutarlos desde dentro, es la única manera. No hay otra. O sí, pero con un 90% de acabar como el rosario de la aurora.


Pablo Casado y Albert Rivera saben en el fondo de su corazón que o se juntan o seguirán revueltos, compuestos y sin esa novia llamada La Moncloa de aquí a una década como mínimo. Vamos, que o hacen un dos en uno o no serán nada de nada, nunca jamás. Ese señor belga llamado Victor D’hondt es el culpable de que a Sánchez sólo le costase 60.800 votos cada uno de sus 123 diputados, de que a Casado le saliera a 66.000 cada uno de sus 66, de que a Ciudadanos le saliera por un pico el acta (cuenta con 57), 72.500 papeletas exactamente, de que a Iglesias se le pusiera en 89.000 y de que a Santi Abascal cada asiento en la Carrera de San Jerónimo (24 en total) tuviera que ir respaldado por 115.000 sufragios. En el caso de Vox casi el doble que al PSOE o a los golpistas de ERC, que manda huevos. Lo cual permite colegir que si Vox no existiera o estuviera integrado en el PP, los de la calle Génova 13 hubieran estado cerca del empate técnico con el Partido Socialista. Y que Casado y Rivera hubieran tocado con los dedos la ansiada mayoría absoluta. Mayoría absoluta que hubiera sido incontestable de haber ido las tres sensibilidades de la derecha como Dios y, sobre todo, el sentido común mandan.

Los diversos estudios elaborados el día después de la tragedia del 28 de abril cifran entre 174 y 177 el número de escaños que se habría anotado la derecha de haber concurrido a las elecciones más importantes de nuestra historia reciente bajo unas mismas siglas. Con una coalición o fusionando las tres formaciones o, al menos, las dos más importantes. Manuel Fraga sabía que su pasado franquista le condicionaba sobremanera y que para ser alternativa de gobierno y romper su celebérrimo techo tenía que ir en comandita con partidillos con más credenciales democráticas que la suya personal. Y hete ahí que se alió con el Partido Demócrata Popular (PDP) del ex ucedista Óscar Alzaga y el Partido Liberal del brillantísimo José Antonio Segurado. Se murió sin coronar su carrerón con la única cartera que le faltaba: la de Presidente del Gobierno. Pero se lo puso a huevo a un José María Aznar que hubo de viajar al centro con antiguos ucedistas como Javier Arenas y Rafael Arias-Salgado para lograr en 1996 un viejo sueño que se demoraba ya 13 años y medio, toda una vida.

¿Me puede alguien explicar cuáles son las diferencias en materia económica entre PP, Ciudadanos e incluso Vox? Se las anticipo yo: el nivel de bajada de los impuestos. En materia social les une infinitamente más de lo que les separa, especialmente a Casado y Rivera, y en el espinoso y tan de actualidad apartado territorial las diferencias entre los tres son prácticamente imperceptibles. En materia educativa también son primos hermanos: quieren un sistema único en toda España, similar al exitoso modelo francés, y acabar con la dictadura lingüística en las aulas. Las afinidades se consolidan definitivamente cuando reparamos en cuáles son las únicas formaciones que han sido atacadas en la anterior campaña electoral y en la que expira el próximo viernes: PP, Ciudadanos y Vox. Ya se sabe que el enemigo común une mucho.

De cara al domingo 26, reitero mi consejo: voten con la cabeza y con el bolsillo y dejen el corazón para cuestiones más licenciosas o emocionales. De lo contrario, el mapa de España se volverá a teñir de rojo y Carmena continuará destrozando Madrid, Colau convirtiendo Barcelona en un paraíso okupa y mantero y Santisteve comprando gomina con cargo al erario y pagando también con dinero público talleres de masturbación. Y yo que pensaba que eso lo aprendía uno solito… Pero pase lo que pase, termine este envite como termine, no estaría de más que Casado y Rivera se sentasen a hablar de la posibilidad de fundir sus proyectos o de presentarse en coalición en las próximas citas electorales. Tranquilos porque hay tiempo, como mínimo tres o cuatro años. Tres o cuatro años que se pueden convertir en una década, en década y media, quién sabe si en dos, si no se ponen de acuerdo, si anteponen su yo-mí-me-conmigo al interés colectivo. Moncloa bien vale unas cuantas renuncias.

El centro derecha no ha hecho nada, Vox es la solución
Nota del Editor 19 Mayo 2019

Es el momento de Vox. La experiencia sufrida con los partidos de profesionales de la política no ha podiso, puede, ser más nefasta. Si alguien no vota a Vox está cavando la tumba de España y la suya.

Por favor, si quiere suicidarse, sea inteligente y busque la forma de hacerlo con utilidad, no matando a los demás.

El rival del PP es Pedro Sánchez
 larazon 19 Mayo 2019
En la entrevista con Pablo Casado, que hoy publica LA RAZÓN, el líder popular insiste en una afirmación que en otras circunstancias pecaría de obvia: la vocación del PP como partido de centro, enmarcado en el ámbito de la moderna derecha occidental. Sin embargo, el mero planteamiento de la cuestión denota, cuando menos, la confusión, muchas veces interesada, que han podido provocar algunas intervenciones de los candidatos populares en las pasadas elecciones generales, al calor de la campaña, que, por supuesto, venían dadas por la irrupción de un partido a su derecha, con un discurso tan populista como efectista. Pero, si bien, el Partido Popular ha podido cometer errores, el peor de ellos sería insistir en unos presupuestos políticos que le son ajenos.

El partido que preside Pablo Casado, tras ganar unas elecciones primarias a doble vuelta, es el mismo que ha hecho posible la recuperación de España en las dos últimas crisis económicas, la del año 1996, con José María Aznar al frente del Gobierno, y la de 2012, mucho más grave que la anterior, con Mariano Rajoy, y lo ha hecho desde posiciones de moderación, en difícil equilibrio entre las reformas que se debían acometer y el mantenimiento de unos servicios sociales comprometidos por la práctica quiebra de la hacienda pública.

Es cierto, y nunca lo hemos ocultado, que la presidencia de Mariano Rajoy, especialmente en la política fiscal de su primer mandato, adoptó excesivos rasgos socialdemócratas que, naturalmente, acabaron por pasarle factura en las urnas. Pero cabría preguntarse si una reducción brutal del gasto público, con el consiguiente recorte del estado de bienestar, que nunca se produjo, hubiera sido factible en esas circunstancias de angustia social, con el paro desbocado y los populismos de izquierda en plena vorágine de la «agitprop». Igualmente, y a ello se refiere con claridad Pablo Casado en la entrevista, hubo que hacer frente a los casos de corrupción, muchos de ellos producidos en tiempos de bonanza, pero que estallaron –y fueron diligentemente exagerados hasta la náusea por la oposición– cuando muchos españoles no podían hacer frente a sus facturas.

Finalmente, queda la cuestión del golpismo separatista en Cataluña, en la que, tal vez, el Partido Popular dilató demasiado los tiempos de respuesta. Pero pocos, tras una reflexión pausada, discreparán de que la actitud del Gobierno de Rajoy, con el PSOE instalado en una cómoda equidistancia hasta que no quedó más remedio que aplicar el artículo 155, fue intentar la avenencia y, cuando ésta no fue posible, actuar con la garantía de nuestros tribunales de Justicia. Porque suele olvidarse que, en juego, también estaban los derechos políticos de los ciudadanos de una parte de España. Las soluciones voluntaristas, tanto las que apelaban al diálogo, como las que pedían estados de excepción, quedan bien en los discursos, pero acaban por ser contraproducentes. Sin embargo, no se trata de glosar los logros del Partido Popular, para lo que tendríamos que traer a escena las patrañas demagógicas que prodigó la izquierda –lo de los niños que se morían de hambre en Madrid, sin ir más lejos– sino de insistir en lo que mantiene Pablo Casado: que el PP sigue ideológicamente donde solía y que el verdadero adversario es el PSOE que hoy encarna Pedro Sánchez, pero que sigue propugnando para los problemas que acucian a la sociedad española las mismas soluciones fallidas. Con un agravante, que a menos que el próximo Gobierno socialista pacte el apoyo de Ciudadanos para la legislatura, –lo que no es en absoluto descartable por más que Albert Rivera, urnas mandan, lo niegue– tendrá que contar con los radicales de Podemos, cuya idea de la economía ha producido éxitos tan notables como el de Venezuela.

El rival del PP está en el PP, el peligro para España es el Dr Cum Fraude y su izquierda guerracivilista y separatista
Nota del Editor 19 Mayo 2019

El PP ha demostrado en toda su ya larga historia que es incapaz de tomar alguna medida en favor de España y los españoles y por ello tiene que desaparecer.

El suflé de Vox se desinfla: nadie recuerda haberle votado y un tercio retorna al PP
Los sociólogos observan poco recuerdo de voto y escasa lealtad del electorado de Vox, un tercio del cual podría retornar al PP, de donde proviene la mayoría de sus votantes
Roberto R. Ballesteros elconfidencial 19 Mayo 2019

Las encuestas no predijeron la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz el pasado diciembre. Ninguna vaticinaba que el partido de Santiago Abascal iba a alcanzar los 12 escaños que posteriormente obtuvo. La mayoría pronosticaba que la formación lograría a lo sumo uno o dos diputados en la cámara regional (tan solo GAD3 apuntó que superaría el 6% de escrutinios, aún lejos del 11% que finalmente logró). La docena de asientos representó una sorpresa para los sociólogos, pero también para los propios candidatos, que sí notaban un creciente interés social por la figura de Abascal —la única mediática por aquel entonces—, pero que ni siquiera podían imaginar que este se tradujera en el respaldo en las urnas que luego reflejaron los resultados.

La carrera a las Elecciones Generales para los dirigentes de Vox fue diferente. El impulso de los 12 escaños en Andalucía, que además sirvieron para provocar un cambio histórico y relevar al PSOE en la comunidad más socialista de España, animó a la cúpula del partido y a su electorado a sacar músculo. Los mítines masivos se fueron sucediendo por todo el país y los líderes de Vox se crecían por momentos. Vistalegre, Sevilla, Colón. No había plaza que no llenaran los adeptos a Abascal, a Javier Ortega Smith, a Iván Espinosa de los Monteros o a Rocío Monasterio, cuyo poder de atracción se asemejaba más al de un cantante de rock que al de un político.

Las encuestas, sin embargo, no acompañaban a tanta euforia. Prácticamente ninguna daba más del 13% de los respaldos populares a Vox, lo que representaba en torno a una treintena de escaños en el Congreso de los Diputados, una cifra que no parecía ser suficiente para los dirigentes del partido, que criticaban en público los sondeos por sistema. Entendían que estos se equivocarían, como ocurrió en Andalucía, y que la formación lograría un resultado muy por encima del medio centenar de asientos en la cámara baja. Ninguno de los líderes de Vox ofreció cifras exactas, pero sí dedicaban parte de sus intervenciones a censurar los datos que arrojaban las encuestas. La prensa, de hecho, reforzaba esos reproches llamando la atención sobre la paradoja de que el partido que más auditorios llenaba apenas superara el mencionado 13%.

Sin embargo, en esta ocasión los profesionales de la previsión política sí acertaron en sus pronósticos. Vox obtuvo 24 escaños en el Parlamento. Los dirigentes mostraron cara adentro una contenida alegría durante la noche electoral tras conocer los resultados. De puertas afuera, por supuesto, mostraron su satisfacción. "Es un éxito brutal", insistió la propia Monasterio la semana pasada durante una entrevista con El Confidencial. "Pasar de cero a 24 diputados en el Congreso es algo que ningún partido ha hecho en tan poco tiempo, en siete meses; es para estudiarlo", insistió la candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

El presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila, valora hoy ante El Confidencial la actitud que tuvieron los líderes de Vox durante la campaña de las elecciones. "Hicieron creer al electorado que iban a alcanzar los 70 escaños", subraya el sociólogo, que fue el que más se acercó a la realidad que los de Abascal consiguieron en Andalucía. Como justifica en el capítulo que escribe en el libro 'La sorpresa Vox', el votante de esta formación decidió apostar por ella en los últimos días de la campaña autonómica, justo cuando "la absurda y obsoleta ley electoral española prohíbe publicar sondeos". Michavila tan solo pudo señalar ante los medios la jornada previa al 28A que "lo único claro mañana es que Vox entra con más fuerza de la prevista y que eso cambia todo el tablero".

Ahora, cuando los españoles se encaminan a las terceras elecciones en menos de seis meses, el experto apunta otra tendencia sobre Vox. En las encuestas que viene realizando su consultora, el sociólogo nota que gran parte de los que votaron al partido en las generales no lo confiesan en las preguntas de los sondeos. Al contrario de lo que GAD3 percibió tras las andaluzas, cuando el votante de Vox no tenía reparo alguno en admitir por quién había apostado —"nunca un elector ha estado tan predispuesto a manifestar sus opiniones"—, los ciudadanos que metieron la papeleta del partido verde en las pasadas generales sienten ahora más vergüenza a 'desnudarse' ideológicamente.

"Cuando tu equipo pierde, no te apetece decir que es tu equipo", argumenta Michavila, que revela que en sus encuestas hay muy poca gente que se atreve a reconocer que en los últimos comicios votó a Vox, mucha menos de lo que correspondería en función del resultado que obtuvo la formación, un fenómeno que destaca que también ocurre con Ciudadanos, aunque en menor medida. "El recuerdo de voto está por debajo de lo que debería ser", afirma el sociólogo, que vaticina una bajada del partido en las próximas municipales y autonómicas, aunque no un hundimiento. "Esta vez las encuestas le darán por debajo; sus líderes también han aprendido y ya no minusvaloran tanto las encuestas", añade.

En la misma línea se expresa el también sociólogo Ignacio Varela, que observa igualmente un bajo recuerdo de voto del electorado de Vox, aunque no tan llamativo como el que percibe Michavila. "Lo que sí veo es que Vox tiene una lealtad muy baja", asegura el experto, cuya empresa Imop ha realizado una encuesta centrada en el Ayuntamiento de Valencia en la que advierte que "mucha gente que votó a Vox en las generales ahora no repite". "Es un voto de retorno al PP", apunta Varela, que explica que se trata de personas que tradicionalmente han votado al partido de Pablo Casado y que en los pasados comicios prestaron su papeleta a Vox.

El propio Michavila destaca en el citado libro la "gran carga ideológica" del voto a la formación de Abascal. "Muchos le definen como el Podemos de derechas", agrega el presidente de GAD3, que considera que aproximadamente la mitad de los votantes de Vox lo era antes del PP, un porcentaje que Varela eleva hasta el 65% en el caso de la ciudad de Valencia, donde centra su actual sondeo. "Un tercio de los que votaron a Vox en las generales porque estaban cabreados con el PP volverían ahora a este último partido", calcula Varela.

El histórico sociólogo de cabecera del PSOE apunta asimismo que las elecciones del 26 de mayo también son desfavorables para Vox en términos globales. De los 8.131 municipios que hay en España, más de 7.000 tienen candidaturas de PP y de PSOE, una cantidad muy alejada de los 2.000 que ofrecen la posibilidad de votar a Ciudadanos y aún más lejana a las apenas mil poblaciones en las que los habitantes pueden apostar por Vox. "Es verdad que son los más pequeños, pero hay más de 6.000 municipios en los que sencillamente no se puede votar a Vox porque no hay papeleta", resume Varela, que califica como absurdo hacer una transposición de resultados de las generales debido a esto, a que las 12 comunidades que ahora renuevan sus parlamentos representan menos de la mitad de la población española y a que las europeas se verán muy lastradas por las otras dos.

Vox: carrera de fondo por España y los españoles
Nota del Editor 19 Mayo 2019

Muchos empeñados en silenciar y atacar a Vox, el único grupo capaz de enderezar, corregir la situación de los españoles en España.Vox hace años que inició el camino, el único posible ante la traición de los profesionales de la política, y poco a poco, voto a voto, ya está dando saltos, de la nada a 24 escaños.

El pacto a la catalana de Sánchez
FRANCISCO ROSELL El Mundo 19 Mayo 2019

En su solemne acto de toma de posesión como diputado de la Conjunción Republicano-Socialista de 1910, tras ser el candidato más votado en Madrid, Benito Pérez-Galdós protagonizó su particular «episodio nacional». Fue a cuenta del traje de etiqueta que usó para la ocasión. De puro olor a alcanfor, parecía haberlo rescatado del arcón de un viejo prócer o alquilado en una guardarropía de época. Al verlo pasear sin cesar, un cronista de la celebridad y humor de Julio Camba se le acercó y le inquirió con retranca gallega: "¿Pero por qué no se sienta usted, don Benito? ¿Acaso es que quiere exhibir su frac?". A lo que aquel pingüino canario le respondió con naturalidad y desenfado: "Calle, hombre, calle. No ve que, si me siento, me va a estallar". Como si se hubiera tragado un sable, Galdós se mantuvo en pie ocho horas de reloj, según cuentan, y guardó la apariencia que corresponde a quien dijo estar dispuesto a "todo por el partido".

De igual manera, desde su triunfo del último domingo de abril, Pedro Sánchez le ha dado tal empaque y boato a su indubitada victoria que, tratando de disimular las apreturas del mismo, ha mantenido el tipo sin sentarse. Como Galdós embutido en su comprimido frac, con el fin de que no le saltasen las costuras y quedaran al aire los 53 escaños que le faltan para su reelección. Para taparlo, ha sobreactuado con pareja arrogancia a si dispusiera de aquellos 200 escaños que González sobrepasó en 1982, pero que se percibe estúpida cuando menguan al ras de esos alicortos 123 que atesora, aunque sobresalgan en un fraccionado hemiciclo.

Si al poco del 28-A se permitió suplantar al Rey e iniciar una ronda de contactos con los líderes de PP, Cs y Podemos, a las pocas fechas no tuvo mayor ocurrencia que anunciar que haría presidente del Senado por su real gracia a Miquel Iceta sin reunir éste aún la condición de elegible hasta que el Parlamento de Cataluña no aprobara la sustitución como senador autonómico de José Montilla, ex presidente de la Generalitat. Un puro trámite, desde luego, si no hubiera coincidido con los comicios administrativos y europeos de este 26 de mayo.

Ello ha dado la oportunidad para que ERC -un partido asaltante del Estado de Derecho y prófugo de la Justicia en las personas de sus dos principales dirigentes, Oriol Junqueras y Marta Rovira- se escandalice, con razón, por la falta de respeto a las instituciones, aunque su cinismo evoque al del capitán Renault en Casablanca cuando ordena clausurar el café de Rick con la excusa de que acaba de descubrir que es un local de juego, a la par que atrapa el fajo de billetes que le desliza el croupier con arraigada inercia.

ERC se valió de ese error de bulto -similar al cometido en 2008 por Zapatero al atropellar la independencia del Consejo General del Poder Judicial anunciando que designaba como presidente al magistrado Carlos Dívar- para echar por tierra el plan Iceta y, de paso, encarecer el peaje de tránsito por una legislatura que se ponía cuesta arriba en la etapa prólogo y que avizora un trazado de montaña rusa. En la borrachera de su triunfo y de las buenas perspectivas electorales para este 26-M, atendiendo al consenso demoscópico, Sánchez olvida la máxima kantiana de que la paciencia es la fortaleza del débil -como él mismo acreditó en su convulsos inicios como secretario general del PSOE- y la impaciencia es, por contra, la debilidad del fuerte que él ahora cree ser tras su refrendo en las urnas.

Sobre la cabeza de Sánchez, además de pender la espada de Damocles de sus eventuales socios de investidura, se ciernen esos «acontecimientos» a los que se refería Harold MacMillan, primer ministro británico de la década de 1960, cuando un periodista le examinó respecto a cuál era su tarea más ardua al frente del 10 de Downing Street y éste respondió lacónico y certero: «Los hechos, querido, los hechos». Empero, hay que reconocer que, cuando los acontecimientos se revuelven contra él y lo lanzan patas arriba, Sánchez siempre cae de pie. En este sentido, haciendo gala de lo que los árabes llaman baraka, despliega una increíble habilidad para hacer virtud de la necesidad y darle la vuelta a las situaciones que se le ponen del revés.

Así, si sale con barba, San Antón (Miquel Iceta) y, si no, la Purísima Concepción (Meritxell Batet). Por aquello de que no hay mal que por bien no venga, que dijo Franco cuando un coche bomba lanzó al aire el vehículo en el que viajaba el almirante Carrero Blanco, llamado a sucederle, podrá retomar su idea inicial de que Iceta sea ministro, contrariamente al deseo de éste de presidir la Cámara Alta, y promover la España plurinacional. De igual modo, Sánchez ha transitado de retirarle la palabra a Rubalcaba y a depurar sin remilgos a sus colaboradores, a hacer campaña con su retrato enmarcado como si fuera Juana La Loca paseando su aflicción por todo el reino tras el túmulo de Felipe El Hermoso.

Después de anticipar su retorno de la cumbre europea de Bucarest para asistir a la agonía de Rubalcaba, víctima del ictus, desplazando incluso a la viuda, anotaría en el libro de condolencias. "Encarnas lo que el PSOE ha representado y representa". A Rubalcaba le hubiera encantado escucharlo de sus labios tras despreciarle por oponerse a su primer intento, tras las elecciones de 2016, de ser presidente "con el apoyo de Podemos, que está en el derecho de autodeterminación, y de los soberanistas, que ya ni le cuento", según le confesó a Susanna Griso en Espejo Público, al tiempo que mostró su desacuerdo con el traslado de los golpistas del 1-O a cárceles catalanas en atención a que posibilitaron la bautizada (a la sazón por el propio Rubalcaba) "investidura Frankenstein".

Pero, de igual forma, Sánchez recaba el voto del brazo político de ETA y capitaliza que la Guardia Civil eche el guante al carnicero Josu Ternera tras gozar este de 17 años de connivencia por haber sido interlocutor del Gobierno de Zapatero en las negociaciones con la banda ETA. Nada de extrañar en quien pactó con Rajoy una política contra Torra, a continuación lo derribó en una moción de censura, posteriormente recibió al "Le Pen catalán" (son sus propios calificativos) en La Moncloa con el lazo amarillo, seguidamente suscribió con este los 21 puntos de la claudicación de Pedralbes y ya existen pocas dudas de que los retomará tras aupar al frente de las Cortes a una de las promotoras de esa política de apaciguamiento como Meritxell Batet, quien rompió por partida doble la disciplina de voto con Rubalcaba para respaldar el supuesto derecho a la autodeterminación de Cataluña.

Probablemente, si el jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo, siguiera en Antena 3 explicando el teatro de operaciones de la política española, llamaría a esa táctica gobernar en zigzag y que se corresponde con aquello que explicó Mao cuando le preguntaron cómo se hacía una revolución: "Pues como va una serpiente, arrastrándose describiendo eses". Al tiempo que se va avanzando en ese ayuntamiento con podemitas e independentistas, Sánchez trata de paliar sus daños colaterales presentando esa opción poco menos como irremisible debido a la intolerancia cerril de los partidos constitucionalistas que se niegan a facilitar con su abstención la investidura al presidente del "no es no".

Así, tras haberse repartido la Mesa del Congreso con Podemos, incorporando a un resuelto partidario de la independencia de Cataluña que rasga la bandera de España y retira el cuadro del Rey del Ayuntamiento de Barcelona, como Gerardo Pisarello, los ministros Ábalos y Celaá piden que PP y Cs "nos libren de la dependencia de los independentistas". Sánchez se comporta como el cuco que pía en su nido y pone los huevos en el ajeno. No deja de ser una estrategia para que no entorpezca la ampliación de su victoria de hace un mes este 26-M y que, de reportarle la reconquista de la Comunidad de Madrid, le haga pensar que ancha es Castilla y todo le está permitido.

No obstante, a base de zigzaguear, difícilmente se puede gobernar España y aguantar una legislatura, salvo que se quiera chapucear como se ha hecho estos nueve meses para concurrir a las elecciones desde el poder y en situación de ventaja con sus competidores. "El argumento -decía Rubalcaba- lo conozco: vamos a sentarnos con ellos y acabarán siendo buenos. Pero cabe la posibilidad de sentarse con ellos y acabar siendo malos, y que no te hagan caso. Yo le dije esto a él [Sánchez] y debo decir que dejamos de hablar, bueno me dejó de hablar él".

A la vuelta de estas elecciones de mayo, tras asumir el PSC las presidencias del sistema bicameral, todo aventura que Sánchez transitará por los tripartitos -socialistas, comunistas e independentistas de ERC- que llevaron a la Generalitat tanto a Pasqual Maragall como a José Montilla y que tuvieron como muñidor a Iceta, quien estuvo detrás igualmente del acuerdo excluyente del Tinell, donde se fraguó el pacto de sangre del socialismo con el nacionalismo.

A causa del Alzheimer, Pasqual Maragall no podrá celebrar ese éxito postrero de lo que él mismo denominó el "federalismo asimétrico" y su deseo de avanzar en una soberanía compartida que situara a Cataluña en parangón con pequeños países como Lituania o Malta, según aseguró hace años en el madrileño club Siglo XXI. En las antípodas de su cosmopolitismo como alcalde de la Barcelona universal de las Olimpiadas de 1992, el entonces president deambulaba en la dirección contraria a la de su abuelo, el poeta Joan Maragall, quien prefería "hurgar en lo propio para encontrar lo común".

Aprovechando su triunfo, Sánchez sigue la senda de esa España plural (que enmascara la caja de Pandora de la España plurinacional) que nadie aclara en qué consiste, pero que es de temer, aunque a algunos les suene bien, como la música del flautista de Hamelin, empeñados en ignorar alegres y confiados al abismo donde conduce. Pero esa estrategia de contentamiento del nacionalismo siempre resulta fallida, pues sus reclamaciones se multiplican en la medida que se atienden. Basta observar cómo quieren sustituir al Estado desembocando en situaciones críticas como el plan independentista de Ibarretxe o el golpe de Estado del prófugo Puigdemont.

Ese federalismo asimétrico se ajusta al modo de relación entre el PSC y el PSOE, esto es, un partido jurídicamente diferenciado que forma parte de los órganos directivos del PSOE, supeditando la actuación y estrategia federal, pero sin reciprocidad por parte de esta en la orientación y guía del PSC. Esa ley del embudo llega al punto de quebrar la disciplina parlamentaria, formar grupo en el Senado con ERC e IC, como ha ocurrido a veces, o disparar contra la línea de flotación del PSOE con resoluciones en las que se compromete a "promover las reformas necesarias» para que Cataluña ejerza «su derecho a decidir a través de un referéndum acordado en el marco de la legalidad".

A la vista del camino que parece dispuesto a emprender Sánchez, aunque encienda el piloto del coche en la dirección opuesta para despistar, pareciera como si periódicamente hubiera que desmoronar piedra a piedra el edificio que tanto trabajo costó levantar. Con la virulencia, además, que entraña todo lo relacionado con la tierra y la sangre, sentimientos capaces de hacer de un hogar patrio un infierno terrenal. Sin duda, un precio demasiado alto para lograr una investidura Sáncheztein al precio que sea con Podemos y la abstención de ERC secundando el plan Iceta que Sánchez ha hecho suyo. Recuperar la convivencia en Cataluña pasa por restaurar el Estado de Derecho. No, en fin, por no "imponer la Constitución a quienes la rechazan", como entiende la que, desde este martes, será la tercera autoridad del Estado en función de esa misma Carta Magna.

En esa encrucijada, parece llegado ese momento, parafraseando a Galdós en su Alocución al pueblo español, de que los sordos oigan, los distraídos atiendan y los mudos hablen. Ese propósito fue el que le llevó al Congreso en 1910 cuando Camba se lo encontró embutido en un frac que le apretaba como los 53 escaños que le faltan a Sánchez y que no le van a dejar respirar.

Qué fue el franquismo y por qué le debemos la democracia
Pío Moa gaceta.es 19 Mayo 2019

Estos textos y otros, en www.piomoa.es
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P. Usted ha dicho que Los mitos del franquismo es un estudio innovador. ¿En que sentido lo es?
–Sobre el franquismo existe ya una amplia bibliografía, con tres direcciones: su condena como una especie de dictadura fascista; su condena atenuada como una dictadura que hizo algunas cosas buenas, aunque no fue demócrata; y una versión que niega los ataques de los otros, en posición defensiva. La primera bibliografía reproduce una propaganda de origen comunista y es pura bazofia, pero muy eficaz, al haber sido adoptada con más o menos matices por otras tendencias, incluidas de derecha. La segunda suele presentarse como liberal, y su condena es más moderada, pero mantiene como eje del análisis una metafísica dicotomía “dictadura-democracia”, históricamente insostenible. Y la tercera, al ser defensiva, se ve limitada por los enfoques de los otros, sin salir de ahí o reivindicando para la actualidad un franquismo mal analizado y por hoy inviable. Mi enfoque difiere de todos ellos.

P. ¿En qué difiere, concretamente?
–En todo, realmente. Considere el caso de la guerra civil, origen de aquel régimen. Se ha presentado y se sigue presentando como un conflicto entre demócratas y reaccionarios a partir de un golpismo militar. El golpe realmente lo habían dado las izquierdas y separatismos ya en octubre del 34, fracasando, y lo habían repetido con unas elecciones fraudulentas en febrero de 1936. Pero lo esencial no son esos problemas en cierto modo formales, sino lo que se dirimía en el conflicto. Y basta ver a quiénes agrupaba el Frente popular para entenderlo: se dirimía la integridad de la nación, la continuidad de la cultura cristiana, la libertad personal, el derecho de propiedad, etc. Ahora algunos necios achacan la guerra a unos locos sanguinarios que arrastraron a los demás a una lucha sin sentido, olvidando lo que estaba realmente en juego. A ese nivel ha descendido el análisis histórico en una universidad degradada. Puede parecer asombroso que algo tan evidente como lo que representaban uno y otro bando haya desaparecido o quedado en segundo plano en casi toda la bibliografía sobre esta historia.

P. Así, en su opinión, la cuestión de la libertad y la democracia no desempeñaron ningún papel.
–Ante todo, no confundamos libertad con democracia. La libertad es connatural al ser humano y se presenta de muchas formas a lo largo de la historia. La democracia es un método de selección de oligarquías mediante el sufragio universal, e implica libertades políticas, además de las personales, y también un mayor control de la persona por el estado. Es un régimen históricamente muy reciente, fruto de una orientación política ya muy antigua en Europa, presente ya en San Isidoro, de oposición al despotismo y limitación del poder. En principio es un régimen mejor que otros, y también hace menos brutales las luchas por el poder, pero, como cualquier otro régimen conocido, puede tener buenos o malos resultados. En España, la república tuvo los peores resultados posibles, abocando a una descomposición nacional y social. Por eso, identificar al bando perdedor con la democracia o inspirarse en él, desacredita la propia democracia y la vuelve imposible. En el franquismo casi nadie quería una democracia que se identificaba con la experiencia republicana y el frente popular. Nadie, excepto los comunistas, y por muy buenas razones, ya que durante la guerra se convirtieron en el elemento dirigente del Frente Popular, y esperaban repetir.

P. No obstante, hoy se reconoce a la democracia como único régimen con legitimidad, y el franquismo se oponía a ella por principio.
–La legitimidad de un régimen la dan su origen y su ejecutoria. El franquismo fue una reacción contra el golpismo izquierdo-separatista, afrontó con éxito enormes desafíos, y su ejecutoria se resume muy en breve: durante él, España mantuvo su integridad, su independencia y las raíces de su cultura histórica, olvidó los odios de la república y se transformó en profundidad, social y económicamente. Añadamos que libró a España, y con ella a una parte significativa de Europa, de las atrocidades de la II Guerra Mundial, quedó libre de las deudas morales, políticas y económicas del resto de Europa occidental con el ejército y las finanzas useñas, así como con Stalin, y se reconstruyó brillantemente con sus propias fuerzas en medio de una criminal hostilidad exterior. Son hazañas de un nivel histórico desconocido en España desde la invasión napoleónica por lo menos. Pero nadie habla de estas auténticas proezas ni saca lecciones de ellas. Es más, se tiende a considerarlas males. El franquismo tuvo muy pocos enemigos internos, aunque muchos externos, que fracasaron una y otra vez. Explico todo esto en Los mitos… porque nadie, que yo sepa, lo ha explicado con claridad.

P. De acuerdo con eso, el franquismo debería haber perdurado, o deberíamos intentar volver a él.
–Lo que debe perdurar es cierto espíritu de patriotismo, cierto orgullo por los logros conseguidos en medio de tantas dificultades y hostigamientos, y una política dirigida a asentar sobre aquellos logros la integridad nacional, la independencia y la democracia. Queda el problema de la raíz cultural católica, a la que España no puede renunciar… pero hoy su mayor enemiga parece ser la propia Iglesia, así que por ahí el problema no es menor que el de los separatismos, Gibraltar o la disolución en una UE también anticristiana y por ello antieuropea. No hace falta ser creyente para entender el alcance del problema. El franquismo salvó a la Iglesia directamente del exterminio y luego le concedió excesivos privilegios, difuminando la distinción entre Dios y el César y proclamando la identidad de España con el catolicismo, lo que es tanto como negar la entidad política de la nación. Ese fue uno de los fallos del franquismo, que ciertamente pagó muy caro después del Vaticano II.

P. Volvemos a lo mismo: ¿no es incompatible el franquismo con la democracia?
–Lo que hizo inviable la democracia fueron los separatismos y totalitarismos de la república y el frente popular, con su incremento de la miseria, la violencia y los odios sociales. El franquismo no pensaba volver a aquella democracia fallida, y sin embargo creó las condiciones para una democracia aceptable. Lo que trajo el franquismo fue una sociedad próspera, con libertad personal notable y libertades políticas crecientes, y libre de los odios del pasado. Porque el régimen democrático funciona muy mal en sociedades lastradas por la miseria y los odios, como fue la república y como está volviendo a ser ahora mismo. Sin una amplia clase media, sin una prosperidad considerable y sin unos políticos moderados y algo cultos e identificados con el país, la democracia degenera rápidamente. ¿O va usted a creer que la democracia se debe a las bandas de políticos delincuentes de que ahora “disfrutamos”. El franquismo no puede volver, por muchas razones, pero debe servir de inspiración a una democracia que sin sus logros habría sido imposible

Hoy nos hallamos en una situación crítica: al franquismo se debe la monarquía, la pervivencia de la iglesia y la democracia. Y los actuales gobernantes, corruptos, ignorantes, autores de leyes norcoreanas y despóticas, colaboradores con los separatismos y los invasores del país por Gibraltar, promotores del golpe de estado permanente desde Cataluña… planean ultrajar los restos de Franco, mientras los monárquicos, el alto clero y los que se dicen demócratas se hacen los desinteresados. Es difícil imaginar una abyección y un peligro mayores.
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El mundo contra España al terminar la guerra mundial. Una experiencia histórica y una lección que deben recordarse: https://www.youtube.com/watch?v=crRSkT5xsHg

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Ante un gobierno del PSC y unas Cortes separatistas, no cabe la abstención
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Mayo 2019

Sin más necesidad que la que, al parecer, le apremia para destruir el orden constitucional y liquidar la soberanía nacional, Sánchez ha destruido cualquier posibilidad de investidura mediante la abstención Cs y el PP, que le permitiría no depender de los separatistas. Al formar una Mesa de las Cortes presidida por el PSC más rabiosamente anticonstitucional, el de Meritxell Batet, y donde figuran los podemitas más antiespañoles, como el argentino Pisarello, el mismo tiparraco que arrancó una bandera española de las manos de Alberto Fernández Díaz en el balcón de la plaza de San Jaime, Sánchez anuncia, antes incluso de ser llamado a consultas por el Rey, que se propone presidir un Gobierno basado en su alianza con los golpistas catalanes, el partido de la ETA y el de los genocidas venezolanos.

Contra ese monstruo hay que salir a votar el domingo que viene.
Sin abstención, pacto de legislatura o lucha sin cuartel

Aunque la Guardia Civil haya celebrado su 175 aniversario con la detención del socio del maltratador Eguiguren, el jefe etarra Josu Ternera; y aunque el Supremo condene a largas penas de cárcel a los golpistas del 1 de octubre, está claro que el PSOE -en rigor, PSC- desde sus birriosos 123 escaños, se dispone a gobernar contra media España y toda la Constitución. Eso impide a PP y Cs, no hablemos de Vox, proponer la abstención como mal menor, para evitar la entrada a saco en los ministerios de comunistas y separatistas, como muchos queríamos. Sánchez no deja más opción a la España constitucional que la oposición en el parlamento y la movilización en la calle. No vamos, pues a una legislatura. Vamos a una demolición y a impedirlo, sin término medio. O echamos a Sánchez o él echa de la política a los españoles que no aceptamos la destrucción del régimen constitucional, el desmantelamiento del Estado y la liquidación de la nación española.

Por eso, todas las derechas deben ir a votar el domingo que viene.

La situación actual sólo tiene una ventaja: la claridad. A cambio, los tres partidos del centro derecha tienen sólo una semana para enderezar una campaña electoral de un caudillismo lamentable, víctimas del mal resultado de las elecciones Generales, y sin tener en cuenta que el mayor peligro es la desmoralización de sus votantes, muy en especial los del PP y los de Vox.
Los errores de los líderes del centro-derecha

La primera semana electoral -por fortuna queda otra- ha mostrado un evidente problema psicológico en los líderes del centro derecha: en Rivera, de infatuación injustificada; en Casado, de miedo al partido; y en Abascal de creer que el entusiasmo de los incondicionales es contagioso y la trampa propagandística del adversario: que cabe ganar unas elecciones generales en los mítines y las redes sociales porque dicen que dice Bannon, que no tiene ni idea de España, que así ganó Trump las presidenciales en los USA.

Esto último es una patraña ridícula. Trump ha sido el candidato del Partido Republicano y ha contado con la cadena Fox para sustentar el discurso del odio a los medios progres, que en los USA son casi todos. La presencia de Trump en las cadenas fue abrumadora en casi toda la campaña electoral, porque era comercial y porque se creía fácil derrotar a un payaso. Además, él ya era conocidísimo por su pasado de estrella de la televisión.

Si Abascal hubiera ganado Supervivientes, para lo que, sin duda, tiene madera, si hubiera sido el candidato del PP y si hubiera tenido Antena 3 a su favor, habría estado en las mismas condiciones que Trump, en pobre. Pero ni tenía tanta popularidad, ni dinero, ni era candidato del PP ni pudo asomarse a la televisión. La mayor bobada que acabaron creyéndose ellos mismos fue que no acudir a los debates le favorecía. ¿Pero cómo va a favorecer al menos conocido y con menos partido de los líderes no poder debatir en televisión? Que hubiera favorecido a Sánchez, lo dudo, que perjudicó a Vox no ofrece la menor duda. ¡Pues aún hay quien lo cree!

Lo de Rivera es un caso también de alucinación compartida, pero más psicológica que real. Su resultado electoral, siendo un éxito, no deja de ser también la constatación de que sólo un hundimiento total y rápido del PP lo convertiría en líder indiscutible de la Oposición. Y eso sólo sucederá si el marianismo se carga a Casado y con su colaboración. Por otra parte, es absurdo el discurso triunfalista ante unas elecciones municipales en las que la estructura del PP hace muy difícil el dichoso sorpasso. Y, salvo Pagaza y Bal, sus fichajes han sido tan mediocres y electoreros como los del PP. Para Cs, lo mejor es que el PP está peor. Pero eso sólo favorece al PSOE. Aún.

Lo de Casado ha sido el típico resbalón del debutante en Las Ventas, que se cae delante del toro antes de que éste llegue a empitonarlo. Como a Rivera, le pierde la hiperactividad y ha cometido un error esencial: mostrar debilidad ante el galleguismo, sea feijoísta o anapastorista, léase rajoyano. Su fuerte está en la renovación y su equivocación ha sido la confección de las listas, pero lo peor es lo que ha hecho: negar cualquier equivocación y enfadar a los candidatos del partido, quitándoles protagonismo electoral. Dos de los mejores me lo decían fuera de micrófono: "si tú tienes al día dos declaraciones mías y tres de Pablo, pondrás una de Pablo y ninguna mía. Así, ni te das a conocer ni dejas de recordar que perdiste las Generales".

El error técnico de la campaña
¿Tan difícil es verlo? ¿Tan noqueado está que no ve venir el K.O.? Yo espero que Casado deje de atacar a sus socios pensando que defiende al partido y deje de salir continuamente en la tele ocultando a los candidatos. Es verdad que su campaña en Andalucía tuvo mucho mérito. Pero venía de una victoria, la del Congreso del PP; no de una derrota, la de las Generales. Si el PP tiene la mejor estructura de la Derecha, parece mejor dejarla que aflore y se imponga, no ahogarla cuando hay poco dinero para la campaña. Si la Izquierda lo gana todo el 26, esa factura la pagará él, y sin necesidad.

Los miserables escraches a Villacís y Díaz Ayuso, que al menos podían haber sido electoralmente rentables, competían en los medios -todos de izquierdas- con las imágenes de Rivera y Casado, que hasta donde yo sé, no se presentaban a ninguna comunidad ni ayuntamiento. Un ejemplo del PP: hay una foto de Casado bebiendo en porrón. Tal vez lo hizo Almeida, que estaba al lado, pero esa foto no salió. ¿Cabe mayor error de campaña? Pues así, todos los días. Otro ejemplo, esta vez de Cs: se filtra a los medios que no hará campaña por Valls, que fue capricho de Albert pero que lo hará Arrimadas. Resultado: Inés está bien, como siempre. De Valls, ni una foto.

Y lo peor de esta onerosa, innecesaria y algo ridícula apoteosis del liderazgo partidista es que no se envía a los votantes el mensaje esencial para evitar su desmovilización: el miedo a la izquierda. Están tan fuera de sitio que ni siquiera aprovechan la Feria de San Isidro para hacer campaña en favor de la Fiesta, que la podemita Isabel Serra ya ha anunciado que prohibirán. ¿A qué esperan? ¿A que la prohíban? ¿A qué esperan para defender la Monarquía? ¿A que haya un referéndum sobre la República?

El camino a la Resistencia
La elección de dos nacionalistas radicales del PSC para presidir el Congreso y el Senado es una ofensa a los españoles como tales y la prueba de que Sánchez sólo contempla como acción de Gobierno el acuerdo con el separatismo catalán, preludio del vasco y de los que vengan. Podemos no tiene un plan diferente, y ahí está el antiespañol Pisarello para demostrarlo. La oposición, los tres partidos españoles, no tiene más remedio, aunque no sintiera la obligación, de combatirlo desde el primer día.

Eso no excluye contestar claramente a la petición en plan de sorna de la siniestra Celáa de que no les dejen en manos de los separatistas… a los que les acaban de entregar las dos cámaras: ¿Quiere su abstención? Negóciela con un acuerdo de Gobierno. ¿No la quiere, como demuestra su entrega total al proyecto separatista? No la pida y váyase a freír espárragos. Para esto, hay que ir a la televisión a todas horas; a la radio, cada minuto y a los periódicos, cada segundo. Si no, el mensaje será de rechazo de una derecha sectaria y tonta, repetido mil veces hasta que cale.

Hay que insistir en el carácter tramposo de Sánchez una y mil veces. Y en que hay que votar el 26 contra los sicarios de Venezuela, los socios de la ETA y los cómplices del golpismo catalán. Si no se moviliza toda, pero absolutamente toda, la Derecha, todo irá muy pronto a peor, a mucho peor. Preparémonos. Primero, a votar. Luego, sea cual sea el resultado del 26, empezará una larga y dura Resistencia. Y después, tal vez, la Reconquista.

La espiral del silencio secesionista

Editorial El Mundo 19 Mayo 2019

La maquinaria independentista está engrasada hasta el ignominioso punto de laminar la oposición allí donde su estructura es más débil: en los pequeños municipios. Durante años hemos denunciado cómo los brazos más antisistema de los partidos secesionistas se han dedicado a perseguir a las formaciones constitucionalistas atacando sus sedes, escrachando a sus candidatos y silenciando sus discursos. Una presión soportable en las grandes ciudades, pero inasumible en los pequeños núcleos poblacionales, donde sus representantes han tenido que enfrentarse solos a escenas propias de otro tiempo.

Nada más elocuente de tal estrategia que lo publicado hoy: el 26-M, en un 43% de los municipios catalanes no se podrá votar a PP, Cs o PSC. Ni siquiera a En Comú Podem. Es cuando menos una anomalía que los principales partidos nacionales apenas presenten candidaturas en la mitad de los municipios catalanes. Los socialistas no van a tener representantes en cerca del 50% de las localidades, los populares solo van a estar en una de cada cuatro y Ciudadanos solo se presentan en el 22%.

La propaganda y la usurpación del espacio público ha instaurado una suerte de ley del terror donde no hay medios suficientes para combatirlo. Es la espiral del silencio secesionista: quien no sigue la estela dominante no solo es señalado, sino destruido.

Abascal critica la "demonización" de Vox y señala dos bloques: su partido y el resto
OKDIARIO 19 Mayo 2019

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha señalado que los acuerdos a los que han llegado los partidos en la Mesa del Congreso al dejar sin representación a Vox, y el debate sobre dónde se sentarán en el hemiciclo los 24 diputados que ha conseguido su formación política, demuestran que hay "dos bloques", uno en el que están "todos" y otro en el que está Vox.

"Estamos solos frente a los demás y es mejor estar solos que mal acompañados", ha dicho Abascal, que ha criticado que "todos" los partidos "están de acuerdo" y han contribuido a la "estigmatización" y a la "demonización" de su formación, por lo que niega el "trifachito" al que se refieren los partidos de izquierda cuando se habla del PP, Ciudadanos y Vox.

Abascal, que ha participado este sábado en un mitin en Cáceres para apoyar a los candidatos de su partido en las próximas elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo, ha destacado que la Mesa del Congreso tiene "nueve sitios" y "uno de cada nueve españoles ha votado a Vox", pero "han considerado que Vox no tenga sitio".

"Tenemos muy claro que hay un bloque donde están todos y Vox está enfrente para desafiar a la corrección política y al consenso progre y socialdemócrata que caracteriza a los demás partidos", ha espetado Abascal en el acto que ha tenido lugar en la plaza de San Jorge, en el corazón de la ciudad monumental cacereña donde se han reunido unas 600 personas.

Así, ha señalado que la "degradación moral de los viejos partidos" les lleva a "escandalizarse" cuando un líder socialista llama "héroe" a Josu Ternera, pero después "eligen a Otegi antes que a José Antonio Ortega Lara", en alusión a posibles acuerdos con Bildu en el Ayuntamiento de San Sebastián. "Por eso digo que Vox está solo frente a todos ellos porque todos han participado de la estigmatización y la demonización de Vox", ha sentenciado.

En su intervención, se ha congratulado de que haya conseguido 24 diputados en el Congreso, lo que ha calificado de "éxito" porque eso hará que se pueda escuchar el mensaje de Vox "directamente" "sin interferencias" y sin "la traducción de los otros partidos o los medios de comunicación".

"La fiesta se ha terminado", ha dicho, al tiempo que ha defendido que en la tribuna de la Carrera de San Jerónimo se "volverán a escuchar cosas cómo "qué ocurrió el 11M en España" y se "defenderá la unidad del país".

"Complicidad" de la Junta Electoral
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha arremetido contra el Gobierno y la Junta Electoral Central por el "silencio, el desamparo y la complicidad" al "permitir" ataques "de manera sistemática" a su partido en los actos públicos que celebran "a lo largo de toda España".

Del Gobierno ha dicho que les envía "la vanguardia de la porra", mientras que de la Junta Electoral Central ha asegurado que "está impidiendo que Vox pueda hacer su campaña como el resto de los partidos político" y "está permitiendo que se cometan delitos electorales". "Todo esto se tolera, se silencia y no se hace nada", ha añadido.

"Parece que tenemos que aceptar que, en campaña electoral, pueda haber personas encapuchadas en los actos públicos lanzando amenazas y que tenemos que estar separados de ellos por un cordón policial, cuando lo que tenía que hacer la policía es recibir la orden de cargar para disolver esas manifestaciones totalitarias que quieren impedir la libertad, la democracia y que lleguemos a muchísimas personas", ha asegurado Abascal.

El líder de Vox se ha felicitado de "haber devuelto la ilusión a mucha gente que iba a votar con una pinza en la nariz" y ha agradecido a todos los que han apoyado su formación, de la que ha dicho que "no es una secta sino una alternativa política patriótica que ha aglutinado a los españoles que están de acuerdo en defender las libertades ante la dictadura progre".

Por eso, ha pedido a los asistentes que no se dejen engañar por la "última distorsión" que se está divulgando sobre Vox en relación a que el resultado del 28A ha sido un fracaso porque, a su juicio, "ha sido un éxito" ya que la formación "ha entrado en las instituciones con una fuerza impensable hace seis meses", al subir de 44.000 votos a los 2.700.000 obtenidos en las últimos comicios.

"Muy pronto, a partir de 26 de mayo, Vox estará en el Parlamento Europeo, en el Parlamento extremeño y en los ayuntamiento de Badajoz y Cáceres", ha subrayado Abascal que ha insistido en que el "éxito" de Vox "no es numérico", sino que radica en que las personas que les han votado "se han organizado" en "una fuerza imparable", ha concluido.

Junto a Santiago Abascal, en el mitin han participado el candidato del Vox a la Presidencia de la Junta de Extremadura, Juan Antonio Morales; el cabeza de lista a la Asamblea por Cáceres, Francisco Piñero; la presidenta provincial de Cáceres, Magdalena Nevado, y el candidato de Vox a la Alcaldía de Cáceres, Teófilo Amores.

Ignominioso homenaje a un etarra sin escrúpulos
Editorial El Mundo 19 Mayo 2019

El obsceno homenaje que la izquierda abertzale tributó ayer al terrorista Josu Ternera en su localidad natal, Ugao-Miraballes, en Vizcaya, certifica la evidencia de que queda mucho por hacer aún hasta alcanzar la normalización política y social en el País Vasco, más de siete años después de que ETA dejara definitivamente de matar. Es del todo incomprensible e inaceptable que con total impunidad se acuse a la Justicia, tanto a la española como a la francesa, de represora y se pida la liberación incondicional de uno de los etarras más sanguinarios de cuantos haya tenido una banda de naturaleza esencialmente asesina.

Los organizadores, sin embargo, presentaron ayer al perpetrador de atentados tan crueles y salvajes como los del Hipercor de Barcelona -que provocó 21 muertos y 45 heridos- o contra al casa cuartel de Zaragoza -en el que murieron 11 personas, entre ellas 5 niñas-, como un hombre de paz. El mismo secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, definió el pasado jueves al que fuera el principal dirigente de la organización terrorista en los años 80 como "uno de los máximos referentes de la apuesta por la paz en el seno de ETA". No se entiende que la Fiscalía no haya actuado de oficio en un caso evidente de enaltecimiento y justificación pública del terrorismo, recogido en el artículo 578 del Código Penal. Tampoco, que no haya tenido efecto la petición presentada en la Audiencia Nacional por la Asociación de Víctimas del Terrorismo de prohibir una convocatoria que supone, además de un delito penal, un "descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares".

Poco más de un año después del anuncio de la disolución definitiva de ETA, cuyo comunicado leyó el propio Josu Ternera, fugado desde que en 2002 fuese llamado a declarar por una de las cuatro causas que mantiene abiertas en nuestro país, existe la percepción entre la ciudadanía de que los terroristas no se comportan como los derrotados, sino como quienes han conseguido la imposición de la doctrina nacionalista en todo el territorio y han logrado que muchos de los ex miembros de la banda y sus colaboradores estén ocupando cargos en las instituciones públicas y encabezando listas electorales. Una realidad que supone un anomalía política, porque en nombre de la reconciliación se ha querido obviar que de la misma forma que hubo asesinos y asesinados, víctimas y verdugos, ha de haber también vencedores y vencidos.

Debe tomar nota Pedro Sánchez a la hora de seleccionar a sus socios políticos. La izquierda abertzale que representan Bildu y Otegi son los herederos de la ETA de Josu Ternera. No todo vale para llegar a La Moncloa.

'Josu Ternera', la eficacia del terror
FERNANDO PALMERO El Mundo 19 Mayo 2019

El nacionalismo ha ganado, Y sus 'gudaris'. Tiene, por tanto, razón Eguiguren cuando califica de «héroe» a 'Josu Ternera'

Tiene razón Eguiguren cuando califica de "héroe" a Josu Ternera. Lo es quien ha sacrificado su talento e inteligencia en una sola causa, arriesgando la integridad física, también la ética, para lograr el triunfo del proyecto nacionalista, consolidado el cual, decide retirarse a una mísera cabaña frente al majestuoso Mont Blanc a ver pasar los días. Y a repetirse, en el silencio de las solitarias noches, que sí, que mereció la pena.

Gudari de primera hora, el joven Urrutikoetxea contribuyó a la estrategia inicial de ETA de movilizar a la sociedad frente al franquismo. El asesinato de Carrero Blanco también fue obra suya. Podría considerarse su primera victoria. Se le debe contar, además, entre quienes, como Otegi, con su participación en comandos que mataban y secuestraban no consiguieron impedir la consolidación democrática, pero sí condicionar la redacción de la Constitución. Y que se incluyeran, en una legislación de ciudadanos, privilegios forales de territorios cuya legitimidad se repartía entre lo ancestral y lo divino. Tras la deserción de los pm, Josu fue ascendiendo entre los militares hasta llegar a la dirección. Desde ella ordenó, entre otros, los atentados de Hipercor y Zaragoza. Fue su tercera victoria.

Porque entonces, el objetivo era sentar en una mesa de negociación al Gobierno de González, el de los GAL. Como reconoció desde la cárcel, en junio de 1989, a la revista Punto y Hora de Euskal Herria, "el proceso activado en Argel supone un reconocimiento de hecho de la calidad de interlocutora de la organización Euskadi Ta Askatasuna y, por lo tanto, cualquier iniciativa futura ha de ser, insistimos, de rango superior a la etapa pasada" (Tomo 8 de Euskal Herria y la libertad, Txalaparta).

En esa etapa superior también participó. De nuevo junto a Otegi. Ambos como diputados autonómicos en 1998. La llamada estrategia de construcción nacional implicaba que votar a HB, a EA o al PNV era votar a ETA. Fue un paso determinante para lograr el sueño totalitario de una sociedad nacionalista. La estrategia integral del PP, que implicó ilegalización de partidos, detenciones, medidas judiciales y asfixia financiera le forzó a replegarse y huir de nuevo.

Después del 11-M de 2004, Ternera fue llamado por Rubalcaba y Eguiguren para pactar la rendición. Del Estado. Hoy los representantes de ETA están en las instituciones. El nacionalismo ha ganado. Victoria final. Su participación en las negociaciones de Noruega y la lectura del último comunicado de la banda fueron sus postreros servicios. Se retiró, entonces, el héroe, con su cuerpo cansado, a saborear la gloria.

Jorge Buxadé: “Podemos es el caballo de Troya del comunismo en Europa”
Raquel Tejero okdiario 19 Mayo 2019

Entrevista a Jorge Buxadé, candidato de Vox a las elecciones europeas. Buxadé apuesta por una Europa de estas que colaboran entre sí pero sin imposiciones que reduzcan el poder de los países sobre sí mismos.

Jorge Buxadé (Barcelona, 1975) es el cabeza de lista de Vox para las próximas elecciones europeas. Abogado del Estado, ha desarrollado siempre su actividad profesional en Barcelona, donde ha sido profesor de derecho administrativo en varias universidades.

Casado y padre de cuatro hijos, se afilió a Vox en 2015 y forma parte del Comité Ejecutivo Nacional desde 2016. Buxadé cree que la Unión Europea es necesaria siempre y cuando permita a España actuar con independencia. OKDIARIO se ha reunido con el candidato para hablar de su posicionamiento respecto a temas como la inmigración, la política europea y otros asuntos.

Pregunta. Una de las primeras medidas que Vox quiere implementar en Europa va dirigida a evitar contradicciones entre la justicia europea y la española que han dado como resultado situaciones como la del fugado Carles Puigdemont. ¿Qué supondría esto?
Respuesta. Queremos plantear la propuesta para la reforma de todo el sistema de la euroorden. Es absolutamente necesario reformarlo para evitar que ningún juez belga o alemán pueda hacer una especie de auditoría a nuestros jueces. España es un estado democrático y de derecho, incluso más que algunos de los otros estados que nos quiere dar lecciones. Obligaremos a PP, PSOE y Ciudadanos a que se comprometan a votar. Hay que meter más delitos además de la rebelión y la sedición. Otra cosa es la eficacia, queda en manos del Gobierno el poder exigir. Nosotros vamos a exigir tanto en Europa como en el Congreso.

P. Como candidato de Vox a las europeas ¿Cree que Europa lastra o, por el contrario, impulsa a España?
R. Esta Europa con un gobierno de Bruselas que cada vez tiene más gobierno sobre España es un lastre. Sin embargo, el futuro de la Unión Europea, si caminamos hacia lo que denominamos una comunión de estados que cooperan libremente, que es lo que era la Unión en su origen, puede ser positivo para España.

P. ¿Está siendo fácil la campaña electoral?
R. Está siendo intensa porque estamos trabajando mucho. Lo que tenemos que hacer llegar, y creo que lo estamos consiguiendo, es el mensaje de que aquí sólo hay dos opciones: o votas al bloque PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos que quiere darle más gobierno a Bruselas y menos a los españoles, o votas a Vox que va a defender los intereses de los españoles y la soberanía nacional.

P. Finalmente parece que Vox se va a quedar fuera del debate electoral. ¿Qué opina?
R. Es una cacicada con una resolución arbitraria que deja fuera de un debate a más de dos millones de españoles y, sin embargo, mete dentro a dos organizaciones separatistas que quieren romper la unidad de España. Es evidente que esto pone de manifiesto que Sánchez es reo de estos separatistas y que gobernará para ellos.

P. ¿Qué cree que puede aportar usted a la política europea?
R. Tenemos ilusión y muchas ganas de defender a España. Tenemos un problema muy importante en la Unión Europea con la crisis inmigratoria y vamos a luchar por el derecho de España a defender su frontera y el derecho a controlar la inmigración. Que sólo entren en el país los que cumplan la ley y tengan capacidad de integración. Hay que volver a llevar a España a liderar las relaciones de Europa con Hispanoamérica.

P. Respecto a partidos como Podemos, ¿cuál es su opinión?
R. Es el caballo de Troya del comunismo en Europa. El comunismo es el enemigo de la Europa tradicional y cristiana, y de la cultura y el arte.

P. Hay cierta polémica sobre la relación de algunos miembros de Vox con partidos como Falange. ¿Cuál es su relación actual con Falange?

R. Ninguna. No tengo ninguna relación con ese partido, que es una formación normal y corriente como cualquier otra. Estas cuestiones forman parte de la prensa progresista que quiere tenernos constantemente pidiendo perdón, pero no se alarman por el hecho de que Josu Ternera haya campado por Francia durante estos años, ni porque Bildu esté en las elecciones o que Puigdemont acabe liderando la lista de un partido separatista.

En términos personales, de lo que me arrepiento políticamente es de haber sido afiliado al Partido Popular desde el 2004 al 2014. Eso sí que fue un error personal visto con el tiempo y eso sí que me supone un dolor. Entré en el PP porque consideré que el PSOE había tenido una relación desproporcionada y antiespañola en los atentados de Atocha.

P. Como catalán, ¿ha habido una mejora o seguimos como hace dos años?
R. Mejora ninguna. El que crea que esto está mejorando por el mero hecho de que estos tipos separatistas no tengan invadidas las calles, se equivoca.

P. Hay personas que le consideran un candidato ultraconservador. ¿Lo es?
R. Yo quiero conservar la familia, quiero conservar la nación, quiero conservar el orden económico, la propiedad privada, la libertad de empresa, un mundo donde se nos deje libertad para tomar decisiones personales y familiares, fuera de esto… es solo una etiqueta más.

«El día que supe de Ternera fue cuando ETA planeó un atentado contra mi padre»
“Nunca le perdonaron que publicara en portada que a «Pertur» le habían matado ellos”
J.M.Zuloaga. larazon 19 Mayo 2019

La distancia entre Miravalles y Bilbao es de 13 kilómetros. Casualidades de la vida, o no, por lo que ha ocurrido después, aquella Nochebuena de 1950, un día tan entrañable para los católicos, nacía, en la primera población, el etarra José Antonio Urruticoechea, «Josu Ternera»; y en la segunda, el que firma este artículo. En la actualidad, hasta habríamos podido compartir el mismo «nido» de recién nacidos. ¿Quién iba a decir que, con el paso de los años, el terrorista y el periodista estarían en bandos enfrentados, no porque los periodistas nos dediquemos a formar parte de organizaciones criminales como ellos, sino porque, es mi caso, tratamos de cumplir con la obligación de dar cuenta de la actividad delictiva de los que intentan imponer su voluntad por la vía de las armas y las bombas. Y lo hacemos, en la medida de nuestras posibilidades, bajo el principio de la veracidad, que no está reñido con la denuncia de quienes pretenden subvertir el Estado de Derecho, asesinan a los demás por la única razón de que no piensan como ellos o pertenecen a colectivos que les molestan. Tras nacer el mismo día, y en tan española tierra como es la provincia de Vizcaya, «Ternera» tomó un camino y yo otro. Él está hoy en la cárcel y supongo, porque leo y escucho a su entorno, lleno de pesar ante lo que es, simplemente, así de sencillo, la aplicación de la legislación vigente. ¿Dolor? ¿Y el que han causado ellos?. Y, es la primera vez que lo escribo, a mi propia familia.

En 1976, cuando Urruticoechea ya era cabecilla de una de las ramas de ETA, la «militar», y había realizado un viaje a Argelia para perfeccionar las técnicas terroristas, mi padre era director del periódico «La Voz de España», que se editaba en Guipúzcoa.

Eduardo Moreno Bergareche, «Pertur, que militaba en la otra rama de ETA, la «político-militar», había desaparecido misteriosamente en julio de ese año. Inmediatamente, la parafernalia separatista se lanzó a la calle para acusar a grupos parapoliciales de la acción criminal. «Pertur, Gudari, has muerto por Euskadi», gritaban. Pero no era así. Esa facción de ETA mantenía un intenso debate interno y «Pertur» era partidario de apuntarse a las vías políticas de la naciente Democracia. Los que preferían la muerte y la destrucción (pertenecían a unos «comandos» que se hacían llamar «bereziak», especiales, fueron los que, según algunas informaciones llegadas de Francia, le habían secuestrado: Miguel Ángel Apalategui «Apala», que reside actualmente en Cuba al frente de una próspera explotación agrícola, y Francisco Múgica, «Pakito», en la cárcel, se lo habían llevado. La noticia llegó al periódico que dirigía mi padre, a través de una fuente más que fiable proveniente de Francia, y la publicó en portada. La de «San Quintín». Le secuestraron varias furgonetas de reparto del diario y quemaron los ejemplares, dentro del respeto a la libertad de expresión que caracteriza al mundo proetarra. Y pusieron al aita, mi padre, como objetivo prioritario para darle muerte.

El 4 de octubre siguiente, ETA acribilló en el portal de su casa ,al entonces presidente de la Diputación de Guipúcoa, Juan María Araluce; a su chófer y a los tres miembros de su escolta. Había sido la «rama de «Ternera».

Trabajaba como redactor de Europa Press y viajé a San Sebastián para informar del atentado. Mi casa era un poema. Mi madre estaba realmente asustada y triste, porque en las listas que corrían de boca en boca, mi padre era el siguiente o el que iba detrás del próximo. Cuando iba a comprar y se había producido un asesinato, le decían eso de «uno menos» en medio de risas llenas de malicia. Mis hermanos..., se lo pueden imaginar. Claro, éramos, y somos, «españolistas·

Acudí a la Comisaría de Policía, el jefe provincial era el comisario Manuel Ballesteros, experto antiterrorista como tuvo ocasión de demostrar con el paso de los años. Hablé con unos y con otros, y recuerdo que comentaron el nombre de Urruticoechea. Al preguntar datos sobre su filiación, la sorpresa. Habíamos nacido el mismo día, del mismo año, a 13 kilómetros de distancia.

En esos días, hubo un intento, en un bar próximo al periódico, de asesinar a mi padre, aunque judicialmente no está reseñado sencillamente porque no habían conseguido matarle. Los datos eran concluyentes, pero el País Vasco era entonces la tierra del miedo, el silencio; y los que mandaban eran los de las pistolas.

En octubre de ese año, sonó el teléfono del trabajo. Era mi madre que entre lágrimas me anunciaba que al aita, fuertemente escoltado, le habían metido en un tren con destino a Madrid. Las Fuerzas de Seguridad temían un atentado inminente y no podían garantizar su seguridad Venía acompañado de mi hermana pequeña y me pidió que acudiese a la estación a recogerles.

Mi padre, un brillante periodista, valiente donde los haya, ya no era el mismo. Nunca lo volvió a ser. Para colmo y con el fin de desviar la atención sobre los de «Pertur», algún malnacido negó la evidencia. Todo esto se lo debemos a ETA. El delito de mi padre, contar en primicia una noticia. Al poco tiempo, el resto de mi familia tuvo que dejar el País Vasco, la tierra de nuestros padres, abuelos, bisabuelos....Los de la pistola nos habían echado de nuestra casa. Entre ellos estaba «Ternera». Urruticoechea escogió el bando del mal, del separatismo criminal, de la extorsión, de la imposición del miedo. Por razones profesionales, me ha tocado seguir la trayectoria delictiva de este individuo y pocos sujetos tan peligrosos, por su capacidad de liderazgo de los pistoleros, he conocido. Pero no todo fue «malo» aquel 24 de diciembre: además de nacer el terrorista y el periodista, España y Estados Unidos reanudaron sus relaciones diplomáticas. Algo bueno tenía que pasar.

Denuncia de Hablamos Español
www.latribunadelpaisvasco.com 19 Mayo 2019

Gloria Lago, presidenta de Hablamos español, asociación que propugna la libertad de elección de lengua vehicular en la enseñanza y una escuela libre de adoctrinamiento nacionalista, ha escrito una carta al Defensor del Pueblo informando a éste de "un nuevo caso de adoctrinamiento en la enseñanza en Galicia".

Lago explica en su misiva que el pasado día 15 de mayo, se celebró en la ciudad de Orense el "Correlingua". Se trata de una actividad organizada por entidades de corte nacionalista, que se presenta como carrera lúdico-pedagógica destinada a promover el uso del gallego entre los escolares. Recibe el apoyo de ayuntamientos, diputaciones y universidades. "La Xunta aporta, por así decirlo, los alumnos, ya que esta marcha, que a modo de manifestación recorre las calles de ciudades y pueblos de Galicia, se lleva a cabo en horas de clase, participan profesores en el ejercicio de sus funciones, y se prepara en los centros de enseñanza, donde los alumnos, bajo la supervisión de sus profesores fabrican pancartas y otro material. Una de esas pancartas, que portaban alumnos de 1º curso de ESO, lucía el mensaje que en español sería: 'No seas borrego habla gallego'”.

En opinión de Lago, "no es necesario extenderse para explicar lo reprobable del mensaje dirigido a los escolares, la mayoría de ellos, además, de lengua materna español, si tenemos en cuenta los datos oficiales, que hablan de un porcentaje de ocho hispanohablantes por cada diez niños gallegos. Es muy diferente animar a que los niños de Galicia utilicen, al menos parcialmente, el gallego, a lanzar mensajes ofensivos para aquellas personas que no siempre lo utilizan y ya no digamos para los que optan por no hacerlo en el ejercicio de su libertad".

La presidenta de Hablamos Español recuerda en su carta que "en anteriores ocasiones nos hemos dirigido a la Xunta de Galicia para denunciar casos de este tenor. En ninguno de ellos obtuvimos la menor respuesta positiva. Una de esas denuncias la hicimos a instancias del padre de una niña pontevedresa, en cuyo colegio se mostraba en la entrada un cartel que decía en gallego: 'Habla gallego no seas lelo'. Era el cartel ganador del concurso para promocionar el gallego entre los alumnos".


 


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