AGLI Recortes de Prensa   Martes 21  Mayo 2019

Un Estado serio no puede permitir la infamia de los golpistas en el Congreso
OKDIARIO 21 Mayo 2019

La llegada de los presos golpistas al Congreso más parecía la entrada a una boda o a un bautizo –tal era el relajo de sus sonrisas, el número de cámaras pululando y la facilidad con la que estos individuos hablaban con todo el mundo mientras auto-grababan sus vídeos para las redes sociales, pese a la prohibición del Tribunal Supremo de realizar declaraciones a la prensa–, que un mero procedimiento jurídico-técnico otorgado a unos individuos juzgados por unos delitos de extraordinaria gravedad. Ha sido una bufonada “surrealista e irreal”, pero en sentido muy distinto al pregonado por Josep Turull, uno de los protagonistas de la astracanada. La cámara que representa la soberanía popular, convertida en escenario de resonancia perfecto para unas personas en prisión por subvertir el orden constitucional.

Afortunadamente, un Estado de Derecho de plena solvencia como el español tiene instrumentos para protegerse. Lo lógico sería que cuanto antes se ponga en vigor el artículo 21 del Reglamento del Congreso que establece que un congresista será “suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios” de hallarse “en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta”. Habrá que esperar a que hoy tomen posesión efectiva de sus actas para que la misma cámara que tan generosamente les ha dado la bienvenida, con igual pulcritud democrática les expulse. La señora Batet quedará retratada en su decisión a la hora de poner en marcha, o no, dicho artículo 21.

Lo sorprendente es que hayamos llegado a estos extremos de relajo. No hay que pecar de paranoia a la hora de adivinar la mano política de un Ejecutivo socialista que, cuando menos, ha tolerado esta escenografía. En cualquier caso, sostiene el refrán que “no hay mal que por bien no venga”. Ante escenas como las vividas, difícilmente podrán los golpistas perpetuar la imagen de que España es un Estado represor y autoritario, donde el franquismo continúa campando a sus anchas. La tolerancia mostrada no encaja mucho con una dictadura; quizás sí lo haga más con las repúblicas de corte bananero.

Si no suspende a los diputados rebeldes, Sánchez será cómplice del separatismo
EDITORIAL. ESdiario 21 Mayo 2019

Seguramente es un indicio de la grandeza de nuestra democracia y de la equidad de nuestra Justicia el hecho de que cuatro políticos enjuiciados por los más graves delitos contra la Constitución puedan presentarse a unas Elecciones, participar en entrevistas y debates o tomar posesión de sus escaños en el Congreso donde, paradójicamente, residen la soberanía nacional que tanto pisotean.

Frente a las versiones falaces, antidemocráticas y agresivas que todos los políticos catalanes presos o fugados esparcen al respecto del Estado de Derecho español, con la pleitesía o complicidad de no pocos (entre ellos medios públicos cuyos responsables también están procesados por organización criminal); lo cierto es que la democracia española se comporta a la altura de las mejores impidiendo semejantes excesos y, a la vez, protegiendo al máximo los derechos de quienes los protagonizaron.

Puede resultar indignante para el espectador agotado de abusos y barbaridades, pero es la mejor manera de demostrar que estamos en un régimen garantista en el que a nadie se le juzga ni prejuzga por sus ideas, sino por sus presuntos delitos, y que mientras éstos no queden sentenciados se aplica la ley y el principio de presunción de inocencia con los límites que impone una situación de prisión preventiva.

Inmediata suspensión
Y desde esa misma letra legal, inspirada en un espíritu democrático, cabe esperar ahora que se proceda a la suspensión de los cuatro diputados, en aplicación de un reglamento del Congreso que es tajante al respecto de la obligación de proceder así cuando sus señorías están en la situación legal de Junqueras y compañía.

Quedará plenamente confirmada la sintonía del PSOE con el separatismo, como preámbulo de otros acuerdos una vez pase el 26M, si la Mesa no procede a la inmediata suspensión de los diputados.

No hacerlo, como reclaman PP, CS o Vox, avalará la teoría de que el Gobierno, con Sánchez a la cabeza, sigue en la misma línea de concesiones que comenzó para lograr su primer acceso a la presidencia, mediante moción de censura.

Auxilio constante
Desde el traslado de los reos a Cataluña hasta el "despido" del abogado del Estado clave en la acusación de rebelión o la negociación de los Presupuestos incluso en la cárcel; todo en el Ejecutivo socialista ha ido encaminado a auxiliar a los golpistas sin que se note demasiado ante la opinión pública.

La designación de Meritxell Batet para presidir un Congreso que tendrá por primer secretario a la mano derecha de Ada Colau, el populista Pissarello; parece ahondar en esa línea de ayuda disimulada al independentismo. Que quedará plenamente confirmada, como preámbulo de otros acuerdos una vez pase el 26M, si la Mesa no procede a la inmediata suspensión de los diputados.

Y ahora ?¿què es ?
Nota del Editor 21 Mayo 2019

El Dr Cum Fraude es y sigue siendo cómplice del separatismo, y lo mismo que la zquierda frente populista y quienes les han votado.

Cuándo se jodió el PP
JORGE BUSTOS El Mundo 21 Mayo 2019

El PP tiene dos almas, la aznarista y la marianista, pero no sabemos si habrá una tercera: la casadista. Casado es un aznarista de corazón que fue ascendido a portavoz por Rajoy para competir en los medios con las caras jóvenes de Cs, de modo que estaba en la posición ideal para integrar las dos almas en mismo proyecto. Ahora bien, uno no hace política en el aire sino en el terreno mutante de la realidad, y no todos se adaptan igual a las inclemencias del tiempo y del espacio. Con el calendario en contra, Casado escogió la lealtad a falta del liderazgo -el buen líder sabe armonizar a los diferentes- y bajo esa obsesión elaboró unas listas iconoclastas que, junto con la cizaña de la ambigüedad y la corrupción, purgaban también el grano de la experiencia. Hoy este PP se estrena en el Congreso sin equipo económico reconocible, y eso es imperdonable para su electorado. Al error orgánico añadió luego el estratégico. Se equivocó primero de aliado, desempolvando a Aznar para seducir a los votantes de Vox; perdió 71 escaños, experimentó una súbita epifanía centrista a la mañana siguiente y ahora se equivoca de adversario, movilizando a Rajoy para confrontar con Cs. Fruto de su errático vagar entre dos almas es la frase sonambúlica que pronunció ayer: "No tener complejos es lo que nos hace moderados". Que es algo así como decir que no comer verdura es lo que nos hace vegetarianos.

Así que Casado tiene lo suyo, que es mucho y puede serlo todo. Pero él no es el culpable del hundimiento. El marianismo conspirativo que aguarda un descalabro el 26-M para sustituirlo por Feijóo interpreta la debacle del 28-A como un espaldarazo a su burocrática, abúlica, inercial concepción de la política. Pensar así supone añadir soberbia a la ceguera. Porque los exvotantes del PP huyen de la radiación de un estallido que se registró la tarde exacta en que un bolso reemplazó la voluntad del líder del centroderecha, ocupado en una humillante sobremesa de cálculo y alcohol. Ahí se jodió el PP. Ahí se hizo pedazos. Por esa herida sangra el español que aún confió en Rajoy cuando ya se acumulaban incumplimientos y escándalos por mero pánico a la alternativa que la moción entronizó. Y se la lamerá durante años, porque nunca se habían reído así de él. Nunca.

Esto es lo que no quiere entender quien prefirió un Sánchez en manos de Torra al sorpasso de Rivera -que votó sí a su investidura y no a su censura- y sigue clamando, como un profeta loco, que el destino de UPyD se cierne sobre la sigla que acaba de quedarse a ocho décimas del PP. Arcadi sintetizó los logros de Rajoy en un verbo: obedecer. En la crisis a Merkel y en Cataluña a Felipe VI, aunque ya tarde: cuando salió por la tele. Porque no basta con obedecer siempre. A veces toca hacer que te obedezcan.

VOX en la encrucijada y un debate lamentable
Pío Moa gaceta.es 21 Mayo 2019

(Estos textos y otros pueden encontrarse también en www.piomoa.es)

Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA

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Me repugna de tal manera la charlatanería de feria, por no decir de timadores de esquina, propia de nuestros políticos, que nunca los oigo. Hice anoche una excepción con el debate de los candidatos a la comunidad de Madrid. De los del PP, Podemas, PSOE y C´s todo está dicho y no desmerecieron unos de otros. La decepción fue Rocío Monasterio, que quedó muy floja al caer en dos trampas. En primer lugar la tendida por el PP y algunos estrategas superficiales, según la cual VOX, C´s y PP deben ir unidos para echar a la izquierda. Está claro que si ese es el objetivo, resulta preferible votar al PP, ya que este es más experimentado y sólido como partido, mientras que VOX solo puede proclamar su “coraje” subjetivo, como ella hizo, lo cual no convencerá a casi nadie, pues el votante de derecha siempre va a “lo seguro” y le espanta la imagen de “extremismo”, como se ha demostrado en las elecciones pasadas. Por otra parte, echar al PSOE es un objetivo negativo, que suscita cierto rechazo, y además muy mal explicado. Al PSOE le da un argumento: “Esos fanáticos no tienen otro objetivo que echarnos para ponerse ellos y recortar el gasto social”.

Por el contrario, VOX debería explicar muy claramente dos cosas con un ejemplo que tiene bien a mano y convincente para todo el mundo: que la izquierda es Venezuela, es Maduro, son los cinco millones de parados de Zapatero, etc., y que es ahí adonde conducen siempre sus políticas contra la pobreza, que siempre son contra la pobreza de ellos mismos. Y debe explicar por qué se presenta contra el PP y C´s pues el PP siempre ha aplicado las políticas del PSOE, y C´s no ha cesado de colaborar con ese partido. Además, creo que VOX tiene en Andalucía una experiencia de cómo se las gastan esos “unitarios contra Sánchez”. Podría decir a la desvergonzada del PP: “VOX no se presenta para quitar votos al PP. Se presenta porque el voto al PP ha sido siempre útil a las políticas del PSOE y concretamente a las de Zapatero. Por eso hace falta una alternativa. El voto al PP es el más inútil que ha habido, el voto a VOX es el realmente útil para frenar las derivas izquierdistas y separatistas”. Algo así.

En segundo lugar, cayó en la trampa de desvincular a Madrid y sus problemas de los problemas generales del país. No solo se trata de bajar impuestos, cheque escolar (que la inmensa mayoría de votantes no sabe de qué va) y medidas prácticas similares. Se trata de señalar también, y con fuerza que Madrid es parte de España, y que esos partidos son responsables de la situación calamitosa que vive el país, de golpe de estado permanente, de corrupción, de peligro de disolución, etc. Todo ello afecta a Madrid, no solo los problemas puramente locales. Madrid será la capital de España mientras esos partidos no logran acabar con ella.

También conviene tener una respuesta pronta a las acusaciones de fascista o de extrema derecha, y sacarla aunque los enemigos no la expresen abiertamente: “Dicen que nuestro partido es fascista o de extrema derecha. Si ser fascista o extremista de derecha consiste en defender la unidad nacional, la legalidad constitucional, las libertades básicas, entonces somos fascistas. Si el fascismo consiste en propiciar la disgregación y la pérdida de soberanía del país, la corrupción generalizada, el ataque a la libertad con leyes totalitarias como las de memoria histórica o las de género, y agredir y acosar al discrepante, entonces los fascistas son ustedes”. Es la única forma de romper el efecto del ataque y volverlo contra sus autores dejando claras las cosas. Pero constato que en VOX la acusación de “fascismo” o “franquismo” suscita un miedo que podría convertir a ese partido en un PP algo más “extremista”.

Hay un tema que debería haberse tocado, y es la profanación de la tumba de Franco. Ahí el argumentario podría ser algo así: ”El gobierno trata de exhumar, que es una forma de profanar, la tumba de Franco. No vamos a entrar en la valoración de su obra, aunque sí a señalar que casi todo lo que se viene diciendo contra él son falsedades elaboradas por la propaganda comunista, su única oposición real mientras duró el régimen y hoy aceptada sin crítica por demasiada gente. Sí diremos que esa profanación se planea con arreglo a una ley, la de memoria histórica, que es totalitaria porque en Corea del Norte o Cuba o Venezuela se puede dictar la historia desde el poder, pero en una democracia no. Y que dicha profanación lleva consigo otras profanaciones: la de los derechos de la abadía y de la familia y finalmente la del estado de derecho. Es normal que separatistas, comunistas tipo Podemas y PSOE o la ETA legalizada estén de acuerdo en esas profanaciones, pues nunca han sido partidos democráticos, pero es también natural que quienes nos consideramos demócratas, nos opongamos. Y que lamentemos que la Iglesia, a la que Franco salvó del exterminio, o la monarquía, traída también por Franco después de su propia autodisolución en 1931, se pongan de perfil en este turbio asunto”.

VOX se encuentra hoy en una posición complicada y de cómo reaccione va a depender su auge como alternativa o su progresivo desinflamiento como un PP algo particular.

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En cuanto a Franco, he propuesto una plataforma informal de difusión de información histórica veraz sobre lo que fue y significó su victoria y su régimen. En este blog, en Una hora con la Historia, en varios libros como Los mitos del franquismo, La guerra civil y los problemas de la democracia y otros, he expuesto con gran abundancia datos y argumentos. Aquellos que se han convencido, y son bastantes, son casi siempre, por desgracia muy pasivos. En palabras de Julián Marías, se plantean “lo que va a pasar y no lo que pueden hacer”, que siempre es mucho cuando hay voluntad. De modo que el terreno sigue dominado por la propaganda totalitaria y antiespañola.

Un ejemplo: “Una hora con la Historia”, enfocado contra la ley de memoria histórica, lleva años tratando de mover a sus oyentes en dos sentidos: la difusión y comentario del programa en redes y círculos de conocidos, y el apoyo económico. A estos muy reiterados llamamientos han respondido hasta ahora solo unas ochenta personas, ochenta valientes, por lo que el programa sigue siendo muy poco conocido y se mantiene económicamente en mínimos o bajo mínimos. Es preciso que eso cambie o estaremos haciendo una labor inútil. La cuenta para colaborar con el programa: BBVA, ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Tejero ha vuelto al Congreso
Carlos Dávila okdiario 21 Mayo 2019

O los Tejero. Los golpistas catalanes han hollado, como Tejero en el 81, el Parlamento Nacional. Esta vez sin pistolas, ¡loado sea el Altísimo! Y como Tejero, afortunadamente, se han marchado a la cárcel donde
residirán, si Sánchez nos les premia con el indulto, muchos años. Nuestra democracia, que es la más boba del mundo, ha facilitado a esa cuadrilla de sediciosos (me niego a aplicarles el epíteto de “presuntos) la posibilidad de acudir al Congreso de los Diputados de su odiado “Madrit”, y les ha puesto en el mano un acta a la que nunca debieron acceder porque el lugar de un golpista no es el centro de la soberanía popular, sino el trullo más sórdido.

Esta caterva de dinamiteros no hubiera podido aparecer como candidatos en países electorales tan irreprochablemente democráticos como Alemania, donde los nazis y los comunistas están proscritos o Estados Unidos, un serio Estado en el que quien atenta contra el Estado puede incluso jugarse el pescuezo. En ninguna estas Naciones, tampoco en Francia, estaría legalizado un partido, admitido en sociedad, que pretende sin disimulos y con violencia de varia índole, barrenar el Sistema. En ninguno. Aquí, sí: en esta democracia boba esta tribu de pantufleros secesionistas se han aprovechado, se están aprovechando todavía riéndose como lo hacen sentados en el banquillo del Tribunal Supremo, de la pusilanimidad de un Estado que, o no sabe cómo defenderse o, lo que es peor, no quiere defenderse porque está muy cómodo siendo su cómplice.

Son un mal universal estos sujetos, incluido naturalmente el fugitivo Puigdemont, un delincuente en toda regla, más ilegal que un qunqui de los de El Lute. Puigdemont desde su lujosa cueva pagada con toda seguridad por nosotros los esquilmados contribuyentes españoles, y sus conmilitones aún se recochinean de nosotros presuponiéndonos como rehenes de un Estado, son sus palabras, “con escasa calidad democrática”.
¡Los muy golfos! O sea, nos insultan, les pagamos, y ahora encima como parlamentarios de la Nación que quien barrenar, miccionan en nuestros abrigos y todavía el presidente del Gobierno se arrima a ellos, les ofrece sinecuras a la esperan de ponerles en libertad. De verdad: en España si somos más tontos nacemos ovejas.

Y no volquemos la culpa única en los jueces que, al fin, no tienen otra labor que interpretar las leyes que les promulga graciosamente el Estado de la Señorita Pepis. Son las normas angelicales que les ofrecen nuestros
parlamentarios, los de la derecha que aún sufren complejo de legitimidad de origen como los malos vinos en tetra brik, los de la izquierda que, de común, se suelen alinear con los saboteadores de la Nación, y, claro está, los nacionalistas de variado pelaje; estos catalanes volcados en la subversión, y los vascos que, a lo tonto y ya sin encontrar la ayuda de los que asesinaban, está vaciando el Estado de competencias, al tiempo que
llenan los bolsillos de Ajuria Enea y alrededores de dádivas contadas en centenas de millones de euros.

Estos nuevos Tejeros ya están en nuestro Parlamento, se marchan, eso sí, un tiempecito a la cárcel (al menos eso es lo que ellos creen) en la confianza de que una pesadilla histórica y letal para España llamada Sánchez, les transporte otra vez a la Cámara del que han empezado a cobrar. Es ese Parlamento que ya vicepreside un individuo extraído de la peor Argentina y que atiende en apellido por Pisarello, y cuya mayor contribución a España son desaires sin fin a la bandera, insultos por doquier y una obsesión: alzarse con el santo y la limosna de la fantasmal “república” (con minúsculas, por favor) catalana. Este pavo y los presos que ya han orinado (una vieja aspiración, por cierto, de Romeva) en el Palacio de las Cortes, son los socios preferidos de Sánchez, este hombre de soberbia pantagruélica al que muchos hispanos se disponen a votarle por vía directa introduciendo el sobre del PSOE en la urna, o por la indirecta, más chusca todavía, de apoyar a quien impide que el centro derecha gane en ayuntamientos, comunidades o Europa. ¿Somos o no tan tontos como las ovejas?

El nuevo esperpento español
Fernando Ónega La Voz 21 Mayo 2019

Si me permiten la expresión, lo visto ayer en el Congreso y en el Senado y lo que veremos hoy es lo más incoherente que ha parido madre. Resulta que cinco presos acudieron a ambas cámaras a cumplimentar los papeles para recoger el acta que acredita su condición de parlamentarios. Al mismo tiempo que lo hacían, se daba por seguro que no iban a poder ejercer su representación porque no podrán asistir a ninguna sesión, ni a ninguna votación, ni participar en ninguna comisión. Con lo cual, me pregunto para qué hubo que llevarlos desde la prisión con «extraordinarias medidas de seguridad», según dijeron las crónicas.

Una vez en las sedes parlamentarias, se prohibió que hubiera cámaras y que los reclusos hablasen con los periodistas. Pero los responsables de la norma olvidaron que existen otros medios de comunicarse con los ciudadanos, como las imágenes y declaraciones que se pueden grabar en cualquier teléfono móvil y darles una difusión mundial. Con lo cual, todos hemos visto cómo entraban en la sala, cómo eran saludados por Rufián, y hemos escuchado lo que querían decir, incluido el señor Junqueras que, como es natural en un candidato, aprovechó el momento para pedir el voto. Lo único que consiguió la absurda prohibición fue que los periodistas literarios y gráficos pareciesen paparazis vigilando las puertas como si esperasen a los protagonistas de Juego de Tronos.

La cosa viene de atrás, de cuando a esos presos se les permitió presentarse a las elecciones, igual que a otro que está huido de la justicia en Waterloo y de cuyo nombre no quiero acordarme. Se sabía que, si eran elegidos, no podrían ejercer. Ellos lo sabían también, pero querían pasar por las narices de los jueces y de todo el Estado los votos que iban a recibir. Sin embargo, se pudieron presentar en nombre de los sagrados derechos civiles y políticos que los amparan. Ahora el argumento del independentismo será que encarcelan a sus representantes legítimos y que España es un régimen autoritario incrustado en la democrática Unión Europea.

El esperpento se culminará hoy cuando esos presos juren una Constitución que van a violar al minuto siguiente y le pongan a la jura un complemento literario que justificará el perjurio posterior. Todo legal, faltaría más. Todo acorde con el ordenamiento. Pero los ciudadanos normales no lo acabamos de entender porque somos así de elementales: o esos señores son presos, o son dignísimos representantes del pueblo. Pero aún nos faltará ese grandioso momento en que la Mesa del Congreso, dominada por el PSOE y Podemos, se haga la sueca para suspender a los presos electos, como le encomienda el Tribunal Supremo. Y ojalá me equivoque, pero creo que lo vamos a ver.

VOX, nuevas ideas sobre Europa
Mateo Requesens eltorotv.com 21 Mayo 2019

No se trata de euroescepticismo. Todas las formaciones de la nueva derecha que, en la Francia de Marine Le Pen o en la Hungria de Orban, muestran su descontento con el actual rumbo de la Unión Europea, creen firmemente en la idea de Europa. En lo que no creen es en una Europa meramente geográfica y económica, sin identidad y sin proyecto geoestratégico, en la que las Naciones que han construido la civilización occidental van perdiendo su soberanía en favor de un aparato burocrático que no se sabe a quién sirve ni a donde nos quiere llevar.

En estas elecciones europeas, se trata de cambiar Europa desde dentro de la Unión Europea, introduciendo otra fuerza alternativa a los viejos partidos socialdemócratas y liberales que han querido construir Europa desde las sociedades abiertas, el librecambismo, el consumismo, el individualismo y el estatismo burocrático, haciendo de nuestro continente el más expuesto a los peligros del mundialismo.

La explosión demográfica de África y América latina, junto a su incapacidad para conseguir un desarrollo económico equitativo, ha provocado el fenómeno de la inmigración masiva. El islamismo que ha llegado al corazón de Europa de la mano de esa misma inmigración, amenaza con lograr lo que las invasiones musulmanas no consiguieron ante Poitiers, España o Viena. El envejecimiento de la población europea, unida a esta inmigración en masa, sin duda apunta a un reemplazo poblacional.

Las oligarquías mundialistas aplauden ese reemplazo. Nos venden que estas masas de inmigrantes, con su alta tasa de natalidad, rejuvenecerán Europa y solucionaran el problema del pago de nuestras pensiones futuras. Sin embargo, la experiencia en países como Francia, con una tercera generación de inmigrantes ya residiendo en su territorio, no corrobora esta idea. Sus cotizaciones se sitúan en el escalón más bajo del sistema de aportaciones y su demanda de prestaciones ocupa el más alto, difícilmente así pueden salir las cuentas. Por otro lado, la extendida opinión de que los inmigrantes desempeñan trabajos que no quiere realizar la población autóctona, choca con la contradicción de los niveles de paro que padecemos, puesto que de ser cierta tal afirmación, la consecuencia ineludible sería pensar que muchos de los desempleados lo son voluntariamente, es decir, unos parásitos sociales que viven a cuenta de ayudas y subsidios que pagan los demás que si están dispuestos a trabajar.

Pero lo más grave es el vaciamiento de la identidad europea, sustituida por ese engrudo que llaman multiculturalismo, en el que las sociedades de acogida pierden sus raíces culturales y los inmigrantes su arraigo, en una mezcolanza que solo conduce al vacío. La sociedad así concebida no es más que una amalgama de individuos que trabajan, consumen y pagan impuestos.

Cambiar las políticas migratorias de la Unión Europea es esencial para la supervivencia de Europa: fronteras protegidas, inmigración controlada, retorno de ilegales, expulsión de delincuentes y políticas de asimilación que aseguren una integración efectiva, son los ejes de actuación que los grupos de la nueva derecha deben impulsar en el Parlamento Europeo. En esta línea, el programa de VOX sobre impermeabilizar las fronteras de Ceuta y Melilla, el cierre de mezquitas radicales y conseguir “que la inmigración sea ordenada y se acredite su capacidad de integración”, como repite en su discurso Jorge Buxadé, sintonizan con las propuestas de la nueva derecha europea.

Tampoco la defensa de las soberanías nacionales puede interpretarse, como difunden los medios del establishment al servicio del consenso capitalismo-socialdemocracia, como un rechazo a la unidad de Europa. Hasta la más euroescéptica Marine Le Pen propone una asociación de naciones europeas con una íntima colaboración económica, científica y cultural, en la que lo supranacional debe descansar en los cimientos nacionales. Orban, junto a los países de Visegrado, rechaza la invasión de las olas de inmigrantes mayoritariamente musulmanes, reivindicando la herencia cristiana y greco-romana de Europa. Incluso Salvini ha conseguido que los antiguos regionalistas abracen la causa nacional italiana para defender una cultura, una identidad, plurimilenaria. Un camino por el que la diversidad regional no resulta incompatible con una Nación fuerte, homogénea y respetada. Justo lo que le falta a España.

Por ello, la defensa de la identidad nacional debe ser el primer punto de la agenda política española, y no sólo a nivel interno. La bofetada que los estupendos europeístas nos han dado en todos los morros con la extradición de Puigdemont, demuestra lo necesario que es también a nivel exterior. Por ello el discurso de VOX, apartándose del manido servilismo acomplejado del resto de partidos a todo lo que venga de la Unión Europea, no sólo es novedoso en el panorama político español, sino que resulta, cómo proclama en su lema electoral, de extrema necesidad.

Cartas a los españoles (III)
Enrique Domínguez Martínez-Campos eltorotv.com 21 Mayo 2019

Queridos amigos:

Después de mi carta anterior, en la que recogía un apretado resumen de lo que fueron los años de la Transición, creo necesario aclarar ahora algunos de los hechos que, por su trascendencia, merecen la pena ser ampliados para entender mejor el por qué de la situación política española en este año 2019.

Debemos recordar, ante todo, la situación de partida para que pudiera ser abordada aquella Transición; sobre todo algunos de los monumentales errores políticos cuando fue iniciada:

-Toda la llamada “oposición tolerada” durante el franquismo, así como todas las izquierdas de dentro y fuera de España, vieron a los asesinos de ETA a partir de 1960 como la punta de lanza de unos valientes muchachos vascos que se enfrentaban a tiros contra aquel régimen autoritario. Moralmente los apoyaban con entusiasmo.

-Todos los políticos de todas las tendencias milagrosamente comprendieron –salvo el PSOE que era el que más reticencias planteaba- que tenían que “reconciliarse”, ellos, no los españoles de a pie reconciliados desde hacía lustros, para abordar el paso de un régimen autoritario a otro democrático. Pero esa reconciliación –el famoso “consenso”- sólo duró escasamente dos años. De 1977 a 1979. Y en mi opinión, la Transición no había acabado.

-La presión para alcanzar ese consenso entre políticos provino, fundamentalmente, del pueblo español, de la gran masa de las clases medias creadas durante el franquismo que deseaba un cambo político sin revoluciones, sin traumas, tranquilo y pacífico.

-En 1976 todos los políticos, repito, todos los políticos de todos los partidos –excepto los de Alianza Popular de Fraga Iribarne- deseaban reivindicar no sólo la memoria, sino la presencia activísima en la vida política española, de los entonces denominados “nacionalistas moderados” –vascos, catalanes y gallegos, en principio- para resarcirles de la “tremenda”, “sangrienta” y “cruel” represión franquista contra ellos. ¡Los pobres! ¡Cómo fue posible que Franco no permitiera que se le subieran a las barbas para proclamar libremente su deseo de descuartizar España!

Éstas fueron las bases generales de partida para abordar la Transición cuyo ejecutor era Adolfo Suárez –elegido por el Rey-, actuando bajo la batuta del cerebro de la operación que era Torcuato Fernández Miranda.

En relación con la última de esas bases todos los políticos se creyeron del PNV “un relato que resultaba verosímil aunque fuera en realidad más falso que un Rolex de hojalata… Venía a decir que el régimen franquista había sometido a los vascos a una opresión intolerable, prohibiendo el uso de la lengua, escarneciendo su cultura y favoreciendo la emigración hacia la industriosa Vasconia de campesinos empobrecidos de otras regiones con el sólo fin de españolizar el territorio. ETA había surgido como reacción a aquella tiranía vergonzosa para luchar por la democracia y la libertad… Todo mentira, por supuesto. No se prohibió el uso del vascuence, la cultura vernácula siguió activa… El relato caló porque el antifranquismo de masas –fenómeno posterior a la muerte de Franco- estaba dispuesto a tragar lo que hiciera falta para lograr el cambio político”. Esto lo escribió un vasco, Jon Juaristi, reconocido antifranquista, en “ABC” el 31 de marzo de 2013.

Después de las primeras elecciones generales celebradas el 15 de junio de 1977 y elegida “provisionalmente” una Ley Electoral para ellas, la Ley D’Hont, que primaba a los grandes partidos y a los minoritarios del nacionalismo, se abordó la elaboración de la Constitución. Fueron elegidos siete ponentes para redactar un borrador: Pérez Llorca, Rodríguez de Miñón y Gabriel Cisneros por UCD, Peces-Barba por PSOE; el comunista catalán Solé Turá, Manuel Fraga representando a AP y Miguel Roca por los nacionalistas catalanes. Los “nacionalistas moderados” vascos no quisieron estar en la ponencia; no querían saber nada de Constituciones españolas.

Pronto llegó el primer escollo en la elaboración. Si se admitía en el texto la palabra “nacionalidades” (equivalente a nación). Fraga se negó y UCD la aceptó si en el artículo 2 se admitía que “España es patria común e indivisible de todos los españoles”. Roca, apoyado por el comunista y el socialista, se salió con la suya. El contrasentido en este artículo es evidente. El de la “patria común e indivisible” con el de las “nacionalidades” (nación de naciones) de nacionalistas, socialistas y comunistas. Y ahí se quedó.
Cuando estos ponentes iniciaron en agosto de 1977 la elaboración del borrador de la Constitución, por decisión del Rey los masones pudieron reanudar sus actividades en España. Y reiniciaron sin cortapisas sus tenidas secretas. En agradecimiento, contribuyeron de forma decisiva a que SM gozara de un excelente cartel tanto dentro como fuera de nuestro país. Y hay quienes aseguran que el marxismo activo o encubierto en España está potenciado por “un recubrimiento masónico característico español”.

La velocidad de vértigo con la que Suárez, con el respaldo del Rey, se empeñó en construir otra España en sólo dos o tres años le llevó al disparate de crear preautonomías antes de que hubiera Constitución. En septiembre del 77, por Decreto, se autorizó la de Cataluña pues, con ello “no se prejuzga ni condiciona el contenido de la futura Constitución”. Es decir, se ponía el carro delante de los bueyes. Sin ni siquiera existir tampoco Tribunal Constitucional. Y todo ello como consecuencia de la presión de los “nacionalistas moderados”, como Pujol, sobre el gobierno de UCD. Como es natural, el Consejo General del País Vasco, presidido entonces por Ramón Rubial, exigió exactamente lo mismo. De modo que se autorizó la creación de la Generalidad catalana mientras que Pujol se encargó de formar la Asamblea de Parlamentarios de Cataluña para elaborar a toda velocidad el Estatuto de Autonomía catalán.

Mientras tanto, la situación socioeconómica española iba de mal en peor. En el verano del 77 la inflación llegó al 44,7% (30 puntos más que Europa Occidental), que podía llegar al 80% a final de año. El paro era ya de 900.000 trabajadores. Los españoles no podían comer sólo de la política. A muchos de ellos se les estaba indigestando. El PIB crecía por debajo del 2%. Y si en 1975 nuestra convergencia con la media de la CEE era del 82%, ahora, dos años después, había retrocedido al 74%. Por tanto, era necesario concertar acuerdos para enderezar este desastre. Por eso, el 8 de octubre las fuerzas políticas se reunieron en la Moncloa para iniciar los llamados “Pactos de La Moncloa”. Para algunos historiadores y comentaristas aquellos Pactos fueron más unos Juegos Florales que unos acuerdos serios para acabar con los problemas de toda índole que se habían suscitado desde las elecciones generales del mes de junio.

Es cierto que la economía mejoró (al final de año la inflación bajó al 22%) y las huelgas salvajes remitieron como consecuencia de que PCE y PSOE reprimieron a sus sindicatos –CCOO y UGT- para limitar sus actuaciones decimonónicas. Según Fernández de la Mora (de AP), con el vicepresidente para Asuntos Económicos, Fuentes Quintana, comenzó en España “la más acelerada escalada fiscal de la Historia de España y de la Europa contemporánea”. Acelerada más aún por la posterior de Francisco Fernández Ordóñez (de UCD, que después se pasó al PSOE).

Pero el panorama político iba a peor como consecuencia del bestial terrorismo de ETA y de la inestabilidad política que era palpable con una UCD titubeante y un PSOE cada vez más fuerte, dispuesto a ganar el poder lo antes posible.

Estos hechos iban conformando una Transición para muchos modélica y para otros muchos mitificada excesivamente. Lo importante es ver, queridos amigos, cuáles fueron siendo los comportamientos de los diferentes políticos para comprender la situación política española en este año de 2019.
Sobre todo tras las elecciones generales del 28 de abril y el triunfo del PSOE de Sánchez. Una tercera “pasada por la izquierda” de imprevisibles consecuencias PARA TODOS.

Golpistas en el Parlamento
EDITORIAL Libertad Digital 21 Mayo 2019

La suspensión de la condición de parlamentarios a los golpistas es imprescindible por respeto tanto a la Justicia como a España y sus instituciones.

Cinco de los capos secesionistas que están siendo juzgados en el Supremo por el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017 son ya diputados y senadores en la legislatura que ahora echa a andar. Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull recogieron este lunes sus actas de diputado, haciendo uso de la autorización que les fue concedida a tal efecto por el TS.

Los capos separatistas aprovecharon su presencia en las Cortes para reunirse con algunos de sus correligionarios y lanzar consignas a través de las redes sociales, a pesar de que el TS les había prohibido expresamente realizar actividades de ese tipo.

La presencia en el Congreso de los cabecillas del golpe supremacista ha supuesto una afrenta intolerable al Estado de Derecho. Todos estuvieron directamente implicados en los preparativos del referéndum liberticida del 1-O, incluso presumen de ello en la sala del Supremo donde están siendo juzgados. Su responsabilidad política en la intentona es incuestionable, aunque las consecuencias penales no se conocerán hasta que finalice la vista y la corte dicte sentencia.

Aciertan los partidos de la oposición al denunciar esta vejación a la sede de la soberanía nacional por parte de sus enemigos declarados. Así, Pablo Casado ha exigido que se tomen "cuantas medidas sean necesarias para que los cinco procesados sean inmediatamente suspendidos como parlamentarios, en aplicación del art. 21 del reglamento de la Cámara y del 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal". Por su parte, Albert Rivera cree que sería una vergüenza que esta legislatura empezara con gente así cobrando un sueldo de los españoles.

Urge, en efecto, reclamar la aplicación taxativa de las normas que impiden la presencia en la vida pública de personajes procesados por los delitos más graves, como es el caso de los cinco indeseables que este lunes acudieron al Parlamento a afrentar a los españoles.

No es un tema menor. Muy por el contrario, la suspensión de la condición de parlamentarios a los golpistas es imprescindible por respeto tanto a la Justicia como a España y sus instituciones.

Tras el fracaso de Valls
José García Domínguez Libertad Digital 21 Mayo 2019

Durante los próximos cuatro años, el mal menor en Barcelona tendrá dos apellidos propios: Colau y Collboni. Es la hora de actuar como adultos.

Cuando quienes la ejercen son adultos que actúan como adultos, la política muchas veces, demasiadas, consiste en la ingrata disyuntiva que aboca a elegir entre dos males. Sin ir más lejos, es lo que va a pasar en Barcelona a partir de las ocho de la tarde del próximo domingo. Tras el fracaso tan inopinado, tan estrepitoso, tan frustrante, de la Operación Valls, nuestros electos en la plaza se verán apelados a optar entre el orgulloso testimonialismo inane que no conduce a ninguna parte y la concesión posibilista de ceder sus votos, unos votos con toda probabilidad decisivos, dada la endiablada fragmentación del consistorio, a un equipo de gobierno de nuevo encabezado por Colau. Es un escenario, ese ya tan seguro, con el que casi nadie contaba porque casi nadie entre los nuestros quería renunciar a ese mito tan viejo, tan complaciente y tal irreal, el de la Barcelona ciudad abierta, libertina y cosmopolita siempre confrontada con la Cataluña-aldea de los nacionalistas.

Pero esa Barcelona mítica, la ajena y hostil al obtuso reduccionismo narcisista de los catalanistas, no ha existido nunca fuera de nuestra imaginación, es una recreación literaria, otro sueño extraviado de juventud. Barcelona, pese a nuestras fantasías recurrentes, siempre ha sido un Sabadell con puerto de mar. Y nunca ha aspirado a otra cosa. El fracaso de Valls es el fracaso de ese mito novelesco compartido por tantos. Durante casi toda una vida, muchos barceloneses nos hemos engañado creyendo que habitábamos una ilustrada metrópolis europea que miraba con desdén, cuando no con abierto desprecio, a toda esa gente de comarcas que ocupaba la Generalitat con sus amenazantes ecos rústicos. Como si los hermanos Pasqual y Ernest Maragall no fueran parte de ese mismo mundo tribal que siempre supimos hostil, tal como se pudo comprobar una vez llegada la hora de la verdad, cuando todos tuvieron que enseñar sus cartas. Dejémonos de fantasías: si Barcelona ejerce en alguna medida de contrapeso al nacionalismo asfixiante que impera en el resto del territorio es por el insoslayable peso demográfico que representa en ella la población castellanohablante. Por eso y solo por eso.

Sin sus castellanohablantes, Barcelona sería igual que Vic o como cualquiera de esas rudas aldeas de Gerona donde el cura y el alcalde cuelgan una estelada gigante en el campanario de la iglesia. Resucitado el PSC en el antiguo Cinturón Rojo (y más tarde Naranja) cuando todos lo daban por muerto, la alcaldía de Barcelona se dirimirá el domingo entre tres de las cuatro listas socialdemócratas que se presentan por la demarcación, las de Colau, Maragall y Collboni. Los demás no cuentan. Así las cosas, nada podría resultar peor que Ernest Maragall, ese Leopoldo María Panero con dientes, ejerciendo de alcalde de la capital de la República Non Nata de Catalunya. Barcelona es el gran escaparate internacional de Cataluña. Un escaparate que en manos de la Esquerra se convertiría en una permanente barricada publicitaria contra España. Algo que urge evitar a toda costa. Durante los próximos cuatro años, el mal menor en Barcelona tendrá dos apellidos propios: Colau y Collboni. Es la hora de actuar como adultos

Telecoca en Barcelona
Pablo Planas Libertad Digital 21 Mayo 2019

Barcelona no necesita un alcalde, sino un sheriff, un líder al frente de la Guardia Urbana dispuesto a establecer algo de orden y un poco de ley en la ciudad de los disparates. Toda esa basura populista antisistema de Ada Colau no ha traído más que desgracias. En Barcelona tienen prohibido trabajar los taxis de las plataformas digitales, pero telecoca y teleputas funcionan como un tiro. El secreto para el florecimiento de los nuevos negocios en la capital catalana consiste en desafiar la legalidad, igual que los separatistas y la izquierda. Que otro mundo es posible pregonan al unísono el mafioso de la manta, el narco proxeneta del Raval, la concejala de las Ramblas y los candidatos golpistas.

La degradación es de tal naturaleza que hasta Colau pide socorro y culpa a la Generalidad porque no hay mossos patrullando la ciudad. Y lo dice después de haber masacrado y triturado a la policía local hasta la mínima expresión, tras cuestionar, desautorizar y degradar a la Guardia Urbana que depende de ella misma. Se queja la alcaldesa de que una mujer no puede pasear sola por Barcelona, no ya a determinadas horas o en concretos lugares, sino en general, y en vez de poner más policías para disuadir y detener a los criminales, criminaliza a la población masculina en edad de procrear. Luego se queda sin palabras cuando un individuo denunciado mil veces por los vecinos destroza a una mujer, adulta o menor, en la calle o en el interior de un narcopiso, el tipo de vivienda en el que se ha sustanciado la lucha contra las hipotecas. Las políticas del podemismo consisten en otorgar las mismas oportunidades a las mafias que a la banca, lo que no deja de ser capitalismo puro y duro, la ley de la calle que es que lo mismo te desahucia una entidad bancaria que quiere explotar el mercado del alquiler que una banda latina que pretende desarrollar el sector de los opiáceos.

Dadas las circunstancias, se podría inferir que las opciones de Colau para retener la vara están bajo mínimos. Pues no. El candidato de ERC, el hermano de Pasqual Maragall, le saca nueve décimas de ventaja. La disyuntiva barcelonesa estriba en que la ciudad se convierta en la capital del proceso con Maragall, con Colau o con los dos. Ninguna encuesta otorga la más mínima posibilidad a un Gobierno municipal alternativo. En el mejor de los supuestos, las encuestas otorgan a Valls entre seis y siete concejales. El PSC de Iceta está por delante con siete, ocho o nueve y en la mayoría de los sondeos el PP no sale y Vox ni aparece. Es lo que hay. La Barcelona de La Vanguardia y TV3 repudia a sus hijos pródigos, el ex primer ministro francés, un panadero de Vich y del PP y al dentista mulato de Vox que se apellida Garriga. Si algo puede salir mal, Barcelona es la capital.

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El separatismo sigue pisoteando las instituciones
Editorial El Mundo 21 Mayo 2019

Aunque se llenen la boca con la palabra democracia, una de las características principales que definen la toxicidad nacionalista es el escaso o nulo respeto por las instituciones, que son los pilares en los que se asienta un Estado de derecho consolidado. Esta razón explica por qué los políticos independentistas presos por la asonada del procés no tuvieron ningún empacho en convertir la recogida de sus actas en un grotesco e inadmisible espectáculo partidista, incluido el lanzamiento de mensajes políticos en clave electoral. En realidad, fue un oprobio para la sede de la soberanía nacional, que preludia lo que hoy puede ocurrir en la sesión constitutiva de las Cámaras. Todo ello debe servir de advertencia tanto al Congreso como el Senado, cuyo deber exige garantizar el cumplimiento estricto del mandato del Tribunal Supremo con relación a las limitaciones impuestas en el Parlamento a los políticos que actualmente se sientan en el banquillo acusados de rebelión.

Tanto Oriol Junqueras como el resto de presos aprovecharon su estancia en la Cámara Baja para difundir discursos políticos. Con la ayuda de sus compañeros de partido, grabaron diversos vídeos en los que de viva voz lanzaron sus mensajes en favor de la independencia y la inexistente república catalana. A estas alturas ya no sorprende la retórica cínica y populista de los líderes separatistas, que han hecho de la mentira un recurso permanente. Lo que sí sorprende es la incapacidad de las autoridades para respetar la orden del Tribunal Supremo, que les prohibía expresamente realizar declaraciones a la prensa durante su visita al Palacio de las Cortes.

Preservar el garantismo propio de cualquier democracia asentada constituye una exigencia insoslayable para el Estado. Los cabecillas del proceso soberanista tienen sus derechos políticos intactos mientras no medie una condena con inhabilitación. Y dado que les asiste el derecho de sufragio pasivo, todos ellos pudieron presentarse a los comicios como candidatos. Sin embargo, el Supremo autorizó a los presos a asistir a la sesión de investidura pero rechazó que debiera pedir permiso a las Cortes -mediante el suplicatorio- para continuar con el juicio. La Sala presidida por Marchena señaló que los presos deben ser suspendidos de sus funciones, aunque entiende que debe ser la Mesa del Congreso la que adopte esta medida para evitar injerencias del Poder Judicial sobre el Legislativo. Por tanto, el órgano rector de la Cámara debe suspender de sus funciones de los acusados en prisión preventiva que obtuvieron escaño, tal como ampara el artículo 21.2 del Reglamento del Congreso. Lo contrario se traduciría en una burla permanente por parte de los diputados electos. No caben ya componendas al albur del tacticismo ni de los equilibrios parlamentarios.

Suspensión inmediata de los golpistas
 larazon 21 Mayo 2019

Los dirigentes independentistas juzgados por el golpe del 1-O acudieron ayer por la mañana a las Cortes, al Congreso y el Senado, para tramitar su acreditación como diputados y senadores electos. En un auto del Tribunal Supremo del pasado día 14 se les permitió acudir a la Cámara para recoger sus actas, pero con el cumplimiento de no utilizar sus estancia para tener contactos con los medios de comunicación y lanzar menajes a favor de la independencia. Lo han incumplido, como era de esperar, y de nuevo hemos asistido al demencial espectáculo en la sede de la soberanía popular de escuchar las mismas proclamas de siempre contra la democracia española.

El TS defendió escrupulosamente en dicho auto el derecho a la participación política de los encausados, pero éstos actuaron como siempre, con la soberbia de quien cree que está por encima de la ley. No lo están y ya lo saben. Su comportamiento podría tener consecuencias en futuras peticiones, pero su condición de diputados no se prolongará mucho. Es una anomalía, pero no hay que olvidar que el TS decidió no suspender como diputados a estos presos electos, dejando esta decisión en manos de la Mesa del Congreso, lo que ha provocado que ayer se tuviera que vivir la escena de Junqueras, Sánchez, Rull, Turull y Romeva gravando vídeos en sus móviles. La Sala de lo Penal permitió que fueran a recoger sus actas, pero no realizar otras actividades.

Por mantener una estricta separación de poderes, el TS prefirió no tomar la decisión para no inmiscuirse en algo que correspondería al poder legislativo. De ahí que sean suspendidos de sus cargos tras aplicarles el artículo 21.2 del Reglamento del Congreso: un diputado «quedará suspendido en sus derechos, prerrogativas y deberes parlamentarios» cuando «se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta», o cuando una «sentencia firme condenatoria lo comporte». Por lo tanto, ahora le corresponde a la Mesa que se constituye hoy tomar una decisión, aunque previamente solicitará a los letrados de la Cámara un informe jurídico como paso previo, pese a que no hay dudas de sus aplicación.

PP y Cs han pedido tanto la aplicación del Reglamento como la Ley de Enjuiciamiento Criminal, aunque no le corresponde a las Cortes su puesta en marcha. En concreto su artículo 84 bis («el procesado que estuviere ostentando función o cargo público quedará automáticamente suspendido en el ejercicio del mismo mientras dure la situación de prisión»), que fue el camino que el juez Pablo Llarena, instructor de la causa contra los dirigentes independentistas, aplicó para la suspensión de los mismos procesados como diputados en el Parlament. Su ejecución es automática nada más juren o prometan el cargo de diputado, al estar procesados por rebelión. La suspensión de los dirigentes independentistas juzgados por el golpe el 1-O se llevará a cabo, de una manera u otra.

Hoy asistiremos al enésimo espectáculo que protagonizarán los dirigentes separatistas en ese permanente escarnio al que están sometiendo a las instituciones democráticas, pero no hay más salida que la aplicación de la ley. Deberán acatar la Constitución para asumir el cargo de diputado y lo harán, o no, por «imperativo legal» o utilizando la fórmula que más crean que puede humillar, pero su juego tiene un recorrido que ya conocemos. La único consecuencia política inmediata que tendrá la suspensión de los cuatro diputados secesionistas es que la mayoría necesaria para obtener la mayoría absoluta no es de 176 escaños, sino 174, lo que supone que ya ni el voto negativo de ERC impedirá la investidura de Pedro Sánchez.

PRESIDENTE DE VOX
Abascal: «Casado es un peregrino sin rumbo que hace el camino de Feijóo»
Redacción gaceta.es 21 Mayo 2019

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha afirmado hoy que el presidente del PP, Pablo Casado es un «peregrino sin rumbo que ha ido a hacer el camino de Feijóo, a ponerse de rodillas y decir amén a todo lo que diga ese señor, que es más bien un progre y un socialdemócrata, un filoregionalista que dice que Galicia es una nación».

Así lo ha manifestado durante un mitin en el Teatro Cervantes de Almería, donde ha censurado que Casado, el «becario de Feijóo», se haya presentado en Galicia como un «moderado» y que se quiere presentar así «ante los indignados con Vox». «No sé quiénes son los indignados con Vox», ha dicho Abascal.

El de Vox ha mantenido que ahora Casado se califica de «moderado» pero hasta hace poco «decía que éramos como él, que pensábamos lo mismo» y que días antes de las elecciones afirmaba que iba a «meter a Vox en el Gobierno» para dos días después calificarlos de «extrema derecha». «Se le está poniendo cara de UCD al PP, se ha puesto de rodillas ante la izquierda de manera sistemática».

Así, ha censurado la «cantinela del voto útil» y de la «división del voto» y ha propuesto otra «coalición que ya está en marcha porque lo ha anunciado el candidato del PP a las europeas, que ha dicho que en el Parlamento Europeo pactarán» con el PSOE.

Ha dicho que se trata de lo mismo que ya se ha «ensayado» en Murcia, donde PP, Ciudadanos, Podemos y PSOE han llevado a cabo una reforma del estatuto para «blindar» la memoria histórica y la «ideología de género».

«En San Sebastián el candidato del PP dice que no excluye pactar con los filoetarras, cinco semanas después de decir que excluye a los de Vox. Prefiere a Arnaldo Otegui a Ortega Lara», ha añadido.

Los anima a que «no dividan el voto y concurran todos juntos, desde el PP hasta Bildu, pasando por el PSOE y Cs, que hagan una coalición a favor del estado autonómico, la memoria histórica y la ideología de izquierda y nos dejen solos, bien acompañados por los españoles conscientes de cuál es el problema de España hoy».

Ha sostenido que Vox sí tiene un «diagnóstico certero» de lo que pasa en España con un «frente popular» formado por el PSOE, Bildu y Esquerra como principales protagonistas y Podemos de «comparsa».

«Están tan envalentonados hasta el punto de que la comparsa de Podemos dice que quiere derogar la ley de amnistía del 77 para juzgar a los franquistas», ha apuntado Abascal, quien ha afirmado acto seguido que se haga porque entonces habrá que «juzgar al PSOE por golpistas» y los crímenes de ETA y el GRAPO.

Ha insistido en que Vox no tendrá «miedo» de ese debate en el Congreso porque no se van a callar como la «derechita cobarde».

También ha condenado el escrache a la candidata de Ciudadanos a la Alcaldía madrileña, Begoña Villacís, a la que ha mandado su «solidaridad» y su felicitación por su maternidad, incidiendo en que forma parte de la «caza disidente».

Valora que la Fiscalía actúe en casos como el de Rentería, pero ha lamentado que, según él, no hiciera lo mismo cuando en Andalucía los «apedrearon» en un mitin «en el que había niños», o cuando en Murcia aparecieron «encapuchados con la hoz y el martillo».

«Ni con la violencia van a conseguir callarnos o que los discursos prohibidos vuelvan dentro del armario. Estamos resueltos a defender a la mayoría de españoles que quieren vivir en paz».

«Estoy aquí para daros las gracias, es un honor, para reiterar desde el sentido común que la gesta de Vox representa un gran triunfo que nadie va a empañar», ha dicho en referencia a los 24 diputados obtenidos en las últimas generales, para concluir asegurando que «pase lo que pase, vamos a seguir adelante».

Obscena exhibición de la delincuencia política
Pablo Sebastián republica 21 Mayo 2019

Dicen los nominados presidentes del Congreso y del Senado, Batet y Cruz, que ellos están a favor de ‘la convivencia y el diálogo’, pero sería necesario saber si estos dos máximos representantes de la soberanía nacional están a favor de la Justicia, la Constitución y la legalidad sin las cuales no puede haber Democracia, Estado de Derecho y en consecuencia tampoco habrá diálogo y convivencia porque nada puede hacerse fuera de la Ley.

Y resulta poco edificante ver, a los golpistas catalanes amparados bajo la ley que ellos desprecian y violentaron, sentados en el Congreso de los Diputados para asumir su condición de diputados electos aunque sea por un solo día, salvo que esa situación se complique y vaya a mucho peor.

Lo vamos a repetir por enésima vez. El problema catalán, en contra de lo que pregona Sánchez para justificar sus pactos con los golpistas, no es de convivencia sino de legalidad. Aunque esa responsabilidad no es sólo suya sino que se remonta al tiempo de Rajoy.

El desistimiento legal y democrático, al que hemos asistido en España desde que el golpismo catalán violó el marco constitucional aprobando en el parlamento catalán las leyes de referéndum y desconexión del Estado los días 6 y 7 de septiembre, ante las narices tapadas del expresidente Mariano Rajoy, nos ha llevado a un gran desastre nacional a través del referéndum ilegal del 1-O –que Rajoy fue incapaz de impedir- y de la declaración de la independencia de Cataluña el 27-O de ese mismo año de 2017.

Fue entonces cuando un pusilánime y perezoso Rajoy decidió aplicar en Cataluña el artículo 155 de la Constitución, pero acto seguido lo desactivó con la convocatoria inmediata de elecciones catalanas para el 21-D de ese negro año de 2017.

Un grave error que aprovechó el separatismo catalán para recuperar en menos de 70 días el poder que les había quitado el 155, y sin que mientras tanto hubiera mediado una profunda investigación sobre la organización, propaganda y financiación del golpe de Estado catalán.

La guinda del amargo pastel catalán la puso el propio Rajoy cuando, en la moción de censura de finales de mayo de 2018, se negó a dimitir de la Presidencia del Gobierno que inmediatamente él iba a perder, y le entregó sin intentar un adelanto electoral todo el poder del Estado a Pedro Sánchez y sus aliados de Podemos y del separatismo catalán.

Los mismos con los que ahora Sánchez se dispone a renovar el poder por otros cuatro años, al precio que sea: con ministros de Podemos e indultos para los golpistas. Con lo que Sánchez llevará el PSOE por estos senderos embarrados de la mano de un PSC pro soberanista ante el sonoro silencio de históricos dirigentes y barones regionales del PSOE que están a lo que mande Sánchez, el patrón.

Todo ello ha convertido el Tribunal Supremo en una isla de legalidad y de Justicia, mientras en Cataluña se vulneran la Constitución y la Ley incluso desde la mismísima Generalitat.

Y mientras los golpistas y prófugos catalanes se pasean por los procesos electorales y parlamentos catalán, español y europeo, aprovechando la debilidad de las penas de ‘inhabilitación’ que para los delincuentes de la política tenemos en nuestro Código Penal. Lo que nos conduce al grotesco espectáculo de hoy en el Congreso con claro desprecio a la soberanía y la legalidad.

Que a Josu Ternera, recién capturado por la Gendarmería francesa y la Guardia Civil, se le hagan homenajes en el País Vasco es algo que no parece importar al gobierno de Sánchez (necesita los votos del PNV) y menos al de Urkullu. Y que delincuentes fugados y los muy presuntos delincuentes procesados se estén paseando por el Congreso tampoco le preocupa a Sánchez porque anhela para su investidura los escaños de Podemos y ERC.

El fin justifica los medios y ‘con estos bueyes hay que arar’ camino de unas inminentes elecciones del 26-M, donde ‘el diálogo y la convivencia’ todo lo tapan y lo justifican como bandera progresista y democrática bordeando de temeraria manera el imperio de la Ley.

El Estado humillado: golpistas en el Congreso

Félix Madero. vozpopuli  21 Mayo 2019

Alfredo Pérez Rubalcaba tenía un termómetro político elemental y certero para medir su satisfacción:
-“Mira, cuando veo a un etarra reír, cuando sale en la televisión uno de estos y mira a la cámara y esboza una sonrisa entonces no tengo nada que pensar ni razón alguna para preguntarme cómo me encuentro: si ellos ríen a mí me toca llorar”.

La verdad es que era y es una forma simple y rápida de saber cómo estamos sin necesidad de hacernos demasiadas preguntas. Rubalcaba lo decía por los asesinos que se reían de las víctimas, por los en que un juicio se carcajeaban ante el testimonio del familiar… Lo decía por estos y por los que le daban y les siguen dando cobertura política y ofreciendo sus votos manchados al presidente del Gobierno en funciones. Si ellos están bien, los demás estamos mal. Y eso es lo que hoy siente uno al ver los reportajes de la televisión con marchamo de fiesta y tono de bodorrio en el que los presos golpistas catalanes han convertido su aparición en el Congreso. Sonrisas, apretones de mano, rostros emocionados, besos y abrazos por todo el Congreso.

Para no variar se han reído del auto del Supremo en el que se les autorizaba a acudir personalmente a las Cortes para acreditarse y nada más. Ese auto alertaba de que debían estar vigilados en todo momento y reclamaba a las Mesas que dirigen ambas Cámaras que esos trámites se resolviesen "sin dilación para que sean reintegrados al centro penitenciario a la mayor brevedad posible". ¿Sin dilación? ¡Pero si llegaron en coches oficiales y sentados en la parte de atrás!

Tejero entró como los canallas entraron siempre en las Cortes, con subfusiles y pistolas y gritos de sesientencoño y aquello de “estén quitecitos porque a la mínima se mueve esto”, que decía un subteniente harto de tragos mientras acariciaba el gatillo de su arma reglamentaria. Tejero y unos cuantos más fueron a la cárcel y perdieron el honor para siempre. Estos de ahora, tan golpistas como aquellos, han entrado para confirmar su hazaña y reafirmarse en el escarnio contra una nación, país, patria -yo que sé, algún termino habrá para definir el sito en el que vivo-, de forma gratuita y mendaz. Les da la gana. Les sale gratis. Les gusta el sitio. Disfrutan del ambiente. Y se ríen, se ríen mucho estos cuatro jinetes de la mediocridad política que en nombre de la libertad, la democracia y la libertad de expresión quieren terminar con la nación, país, patria –elija usted lo que quiera sin que le llamen fascista-, en la que vivimos.

Ellos se ríen, en realidad se cachondean, en realidad, y ustedes me perdonaran la ordinariez, se descojonan de nosotros y aquí paz y después gloria. Cómo entender si no que Junqueras proclame todo ufano y en la sede en la reside nuestra soberanía que quiere apoyos y votos para llevar a Cataluña hacia la libertad. ¡Dios, sólo le ha faltado al añorado Labordeta cantándole que “habrá un día en que todos al levantar la vista veamos una tierra que ponga libertad”.

Cuando ellos ríen, nosotros no. Cuando confirman lo barato que les sale la juerga nosotros apagamos la televisión incapaces de soportar tanto escarnio. Junqueras habla de la necesidad de llevar la libertad a Cataluña donde el adoctrinamiento y supremacismo impera y no hay nadie en el Gobierno que sea capaz de defendernos. Aquí han estado recogiendo el acta de diputados españoles los enviados del que nos llama bestias con forma humana, los mensajeros y compañeros de la señora aquella de la cruz de San Jordi que llamó cerda a Arrimadas… Qué oportunidad ha perdido el presidente en funciones, que mañana será presidente en toda regla, de ejercer de lo que dice su tarjeta: Presidente del Gobierno de España. ¿De qué España señor Sánchez, de qué país, patria o nación?

Ante insultos como el de ayer en el Congreso nos preguntamos si esta forma de mofarse de la legalidad sería consentida en otros países que llamamos de nuestro entorno. Ahí les dejo para terminar lo que me envía un buen amigo, por si les sirve para confirmar que no todo está perdido, y que hay naciones capaces de serlo contra aquellos que las quieren destruir.

Constitución de Alemania, artículo 21: “Son inconstitucionales los partidos que, según sus fines o según el comportamiento de sus adherentes, tiendan a trastornar o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania”.

Y nada más amigo lector. No se haga preguntas cuando se interesen por su estado de ánimo. Sobre todo si, como es el caso, los ve reír ahora que han ido de visita a la casa de todos los españoles. ¿Eso dicen que es, no?

La abstención de derechas
Diego Vigil de Quiñones Otero okdiario 21 Mayo 2019

Las elecciones europeas de hace cinco años fueron históricas: dieron lugar a un nuevo esquema de partidos. PP y PSOE perdieron más de dos millones de votos cada uno, emergió Podemos, Ciudadanos dio el salto a la política nacional, IU y UPyD obtuvieron un gran resultado y las otras izquierdas (Primavera europea) lograron representación.

Pero mientras en la izquierda la pérdida del PSOE fue a IU (que triplicó sus votos) y a Podemos, en las derechas, de los dos millones que perdió el PP, apenas 750.000 fueron a Cs y a Vox. Y así, mientras las izquierdas votaban con decisión generando nuevos partidos que han hecho al PSOE ser más fiel a su electorado que antaño, las derechas se abstuvieron como queriendo darle una última oportunidad al PP (una oportunidad que no ha debido saber aprovechar el PP a juzgar por el resultado de las generales).

La participación en las europeas de 2014 resultó bastante baja. Y a juzgar por los resultados, no se debió a la tan mitificada abstención de las izquierdas, sino más bien a la abstención de derechas. Algo que no tendría por qué pasar ahora, pues cuando las europeas han coincidido con municipales (como en 1999) la participación ha sido mayor. Sin embargo, cierta derecha es tendente a la abstención incluso cuando vota para otras elecciones, y pondré un ejemplo reciente:

En las elecciones autonómicas valencianas del pasado 28 de Abril, celebradas a la vez que las generales, el bloque Cs-PP-Vox obtuvo 1.250.000 votos para las autonómicas y 1,3 millones para las generales en la Comunidad valenciana. Esos casi 50.000 votos de diferencia se concentraron en Vox: si todos los votantes de Vox en las generales (322.000) hubiesen votado en las autonómicas (274.000), Vox habría obtenido 3 escaños más, y el bloque Cs-PP-Vox podría gobernar la Generalitat valenciana.

Estos dos ejemplos de abstención conservadora podrían marcar el próximo Domingo. A mucha gente le ha sorprendido la encuesta del CIS, que por ejemplo en Madrid da una victoria holgada a las izquierdas (PSOE, Más Madrid, Unidas Podemos/Madrid en pie) pese a que el bloque Cs-PP-Vox obtuvo nueve puntos más en las generales. El director del CIS explicaba estos días que la clave va a estar en la abstención conservadora: según Tezanos, gran parte del electorado de Vox dejará de votarle al ver que no ha conseguido los éxitos que algunos esperaban. Visto el ejemplo valenciano, no hace falta que haga dichas elucubraciones sobre el triunfalismo del votante conservador: parece que la aversión a las autonomías de algunos es suficiente para que quien llega a ir a una mesa con tres urnas utilice solo una.

Nunca he sido agresivo contra los abstencionistas. Abstenerse me parece una forma muy digna de participar en una votación. En tanto no se tiene claro qué hacer, se deja que decidan los demás mientras el que calla, otorga. Pero cuando no se duda, cuando se tiene claro lo que se quiere, resulta desconcertante callar y otorgar lo contrario por una torpe fidelidad al PP o por aversión a las CCAA. Veremos que pasa el Domingo, pero parece que si las izquierdas ganan será por abstención conservadora.

Diego Vigil de Quiñones Otero es Registrador de la Propiedad y miembro del act-tank Qveremos.

Salvar los muebles
Cayetano González Libertad Digital 21 Mayo 2019

La prioridad absoluta en estos cinco días que quedan para volver de nuevo a las urnas es movilizar el voto de ese centro-derecha deprimido.

El espacio político que abarcan PP, Ciudadanos y Vox salió el pasado 28 de abril bastante tocado de las elecciones generales. El que más, sin duda, el PP, que bajó de 137 a 66 escaños, el peor resultado de su historia. Vox, aun teniendo un magnífico resultado, 24 diputados, al haber alimentado unas expectativas mucho mayores, experimentó una sensación agridulce. Y Ciudadanos, el que más motivos tenía para estar contento –subió de 32 a 57 escaños–, con el paso de los días fue asimilando la realidad: 57 escaños son los que son, no hubo sorpasso al PP y no se podía configurar una alternativa al Gobierno frentepopulista de Pedro Sánchez.

Con ese estado de ánimo llegan el centro y la derecha a las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo domingo. Todas las encuestas coinciden en vaticinar el triunfo del PSOE en todas las comunidades autónomas, menos en Navarra y en Cantabria, y en los principales ayuntamientos. En las europeas, el triunfo de la candidatura socialista encabezada por Borrell parece que nadie lo discute.

El problema fundamental no es el estado de ánimo de los líderes de PP, Ciudadanos y Vox, sino el de sus electores, que también sufrieron, en distintos grados, una enorme decepción el pasado 28-A, al ver cómo siete millones y medio de ciudadanos daban su voto a un partido y a un candidato que habían hecho méritos más que sobra para haber sido castigados severamente en las urnas, fundamentalmente por sus coqueteos con los independentistas catalanes e incluso con los amigos de ETA, es decir, Bildu. Muy al contrario, no sufrieron ningún castigo y Sánchez está en condiciones de gobernar durante cuatro años con el apoyo de Podemos y, si fuera necesario, de los independentistas catalanes, del PNV y de Bildu.

Por eso, la prioridad absoluta en estos cinco días que quedan para volver de nuevo a las urnas es movilizar el voto de ese centro-derecha deprimido. Es verdad que sus líderes están haciendo una campaña manifiestamente mejorable, pero en estos momentos lo urgente es animar al electorado y que nadie que el 28-A votó PP, Ciudadanos o Vox se quede el domingo en casa pensando que no hay nada que hacer.

Todavía se pueden salvar algunos muebles, por ejemplo en Madrid –ayuntamiento y comunidad–, donde las encuestas arrojan unos resultados muy ajustados entre el bloque configurado por el PSOE y Podemos y el de PP, Ciudadanos y Vox. En estas elecciones, la famosa Ley D’Hondt influye mucho menos que en las generales, por lo que el elector del centro-derecha no tiene que hacer excesivos cálculos sobre el efecto o la utilidad de su voto. Lo que tiene que hacer es votar y punto. Hay otros lugares: Castilla y León, Murcia, Ayuntamiento de Palma, de Valencia, de Zaragoza, donde también hay margen para la batalla, y hay que darla hasta el final.

El próximo domingo, unos partidos y líderes se juegan más que otros. Es evidente que los que más se juegan son el PP y Pablo Casado. Un segundo mal resultado de los populares colocaría a su joven líder en una posición extremadamente delicada, entre otros factores, porque hay gente en sus propias filas esperándole. Rivera y Abascal se juegan menos, porque los dos –sobre todo el líder de Vox– tienen menos que perder. En cualquier caso, al día siguiente de estas segundas elecciones en el plazo de un mes, y si los resultados confirman lo que apuntan las encuestas, comenzará una doble tarea: la de la resistencia cívica al Gobierno frentepopulista y la necesaria reconstrucción del centro y la derecha, algo esto último que llevará tiempo y exigirá mucha generosidad por parte de todos.

La burla secesionista llega al Congreso
Gonzalo Bareño La Voz 21 Mayo 2019

Las escenas vividas ayer en el Congreso y el Senado, donde cinco líderes del procés independentista en Cataluña, que se encuentran en prisión y están siendo juzgados por un delito de rebelión que puede acarrearles penas de hasta 25 años de cárcel, acudieron a recoger sus actas de parlamentarios y aprovecharon una vez más para violar las órdenes judiciales dando mítines y pidiendo el voto; y las que probablemente se repetirán hoy cuando ocupen sus escaños en el arranque de la legislatura, son en sí mismas una refutación de las proclamas de los secesionistas. Por hiriente que parezca que quien se rebela contra el Estado de derecho y pisotea la Constitución pueda ser elegido diputado y adquirir su condición de parlamentario, lo sucedido refleja que, lejos de ser un Estado opresor que sojuzga al independentismo, España es una democracia extraordinariamente garantista con los derechos de los representantes políticos, incluso de aquellos que han perpetrado un intento de golpe de Estado. En España hemos asistido a afrentas incluso más lacerantes, como la de que el sanguinario asesino etarra Josu Ternera, ahora detenido, no solo fuera elegido diputado del Parlamento vasco estando en prisión, sino que, en una burla cruel a las víctimas, fuera designado miembro de la Comisión parlamentaria de Derechos Humanos con el respaldo del PNV.

La aceptación de esa normalidad democrática, que echa por tierra todo el discurso falaz del independentismo, no debe hacer, sin embargo, que pasemos por alto que las grotescas escenas y el desprecio a las órdenes del Tribunal Supremo que vimos ayer en la sede de la soberanía popular apuntan al peligro de que los independentistas trasladen al Congreso de los Diputados el espectáculo circense y antidemocrático que llevan años protagonizando en un Parlamento catalán que mantienen secuestrado, pisoteando los derechos de las minorías, y que utilizan como un teatro en el que se representa cada día una función que da altavoz y publicidad internacional a su falso discurso.

Evitar que el Parlamento español se convierta en una réplica de una cámara catalana reiteradamente ultrajada en términos políticos es una obligación de todos los demócratas. Y, por ello, es urgente que el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, aclare cuanto antes que en ningún caso aceptará ser investido ni gobernar gracias a los votos de ERC, porque eso daría a los independentistas catalanes un papel capital en esta legislatura, que sin duda aprovecharían para dar la mayor difusión a su causa y para tratar de chantajear al Gobierno. Y si nadie que se llame demócrata puede aliarse con ERC para gobernar España, mucho menos puede hacerlo con EH Bildu, los amigos del etarra Josu Ternera.

Sánchez ha ganado las elecciones y tiene derecho a gobernar. Pero hacerlo aliándose con los enemigos de España convertiría la legislatura que hoy comienza en una ignominia para nuestra democracia que pondría el Congreso al servicio de los que desprecian nuestro Estado de derecho y se burlan de la Justicia.

La diputada de Vox, abogada del Estado que dará que hablar, debuta y no se calla
ESdiario 21 Mayo 2019

Muchos analistas que conocen las interioridades del partido de Santiago Abascal llevan tiempo recalcando el papel que está llamada a jugar Macarena Olona. Un nombre a seguir.

Un nombre a seguir de cerca en la legislatura que se inaugura oficialmente este martes. Se trata de una abogada del Estado fichada por Santiago Abascal para su candidatura por Granada y que ha obtenido su acta de diputada. Macarena Olona está llamada, según confirman a ESdiario fuentes de Vox, a importantes tareas en el Congreso.

Y, este lunes, se ha presentado en sociedad con un alegato demoledor contra los presos diputados del 1-O que han recogido sus actas de parlamentarios, los Junqueras, Romeva, Turull o Jordi Sánchez...

Olona ha lamentado en el propio Congreso que los cinco parlamentarios presos por el procés hayan podido acudir a las Cortes para tramitar sus actas y vayan a volver este martes para tomar posesión del escaño.
Junqueras se la juega a Marchena en el Congreso por fiarse y Rufián completa el show

Olona ha dejado claro que su crítica no va dirigida al Tribunal Supremo por dejarles salir de prisión sino a los partidos políticos que "no han hecho nada" durante los últimos años por evitar esta situación que, a su juicio, era "previsible".

"Es un día muy triste para la democracia española", ha lamentado sobre una situación que ve como "un fracaso" de la democracia debido a la "inacción" de los partidos políticos. Según ha subrayado, su crítica se dirige tanto a PP y Ciudadanos como a PSOE y Podemos, "que tienen como socios a filoetarras, golpistas e independentistas".

Olona ha defendido que estas formaciones políticas podían haber impulsado reformas de las leyes de régimen electoral o de enjuiciamiento criminal para evitar que "cinco criminales" puedan estar presentes en las instituciones públicas "para reventarlas desde dentro".

De hecho, ha recordado que ya existe como precedente el caso del País Vasco con miembros de la antigua Herri Batasuna. "Tenemos precedentes, no han hecho nada para evitarlo y era posible hacerlo. Nosotros estamos aquí para decir basta y acompañar a la justicia y la democracia española", ha insistido.

La diputada electa de Vox se ha negado a añadirles el calificativo de 'presunto' antes del término de "criminales" porque su partido tiene claro que es "público y notorio" que los presos del procés' dieron un "golpe de Estado contra España" y pusieron "en jaque" el Estado

Según ha subrayado, la formación liderada por Santiago Abascal no puede permanecer "impasible y callada" ante esta situación y los independentistas les tendrán enfrente "con firmeza en la aplicación de la ley", sin "ambages, ambigüedades ni tibiezas".

Cero en heroísmo
Carlos Gorostiza. vozpopuli 21 Mayo 2019

No hubo nada heroico en ETA. No pudo haberlo porque nunca hubo un enfrentamiento entre dos bandos, como tan falsamente se contaban a sí mismos los terroristas

Se equivocó Eguiguren cuando tradujo al español el concepto “Hero of the retreat”. Aunque pidió disculpas después y aclaró que se trata de un término común en el lenguaje internacional para referirse a quien promueve el fin de una organización terrorista desde dentro de ella y que no había intento alguno de glorificación por su parte, lo cierto es que se equivocó; sus palabras se entendieron como un halago y sus explicaciones no sirvieron y no servirán. Tampoco había ganas de escucharle.

No hubo nada heroico en ETA. No pudo haberlo porque nunca hubo un enfrentamiento entre dos bandos, como tan falsamente se contaban a sí mismos los terroristas, solo simples asesinatos de personas que no estaban en guerra sino construyendo una sociedad democrática con todas las dificultades normales y con todas las adicionales y enormes que añadía ETA poniendo cadáveres encima de la mesa, generando miedo en Euskadi y en el resto de España.

El guardia Pardines, que simplemente comprobaba el bastidor del coche segundos antes de ser asesinado por la espalda por Txiki, los ingenieros de la central de Lemóniz, los policías, los empresarios, los militares, los ertzainas, los periodistas, los concejales no nacionalistas asesinados, hacían su vida, no la guerra. Vida que no pudieron hacer los seis niños de la casa cuartel de Zaragoza, cuya infancia robada por Josu Ternera dio nombre a la operación de su captura en Sallanches. Sí, centenares de personas asesinadas y miles amenazadas que solo querían vivir en paz y en democracia.

No hay heroísmo en quienes accionaban el gatillo, y menos aún en aquellos que buscaron la gatera por la que salir lo antes posible del tumulto

Porque la democracia fue el auténtico enemigo contra el que luchaba ETA y la democracia fue la que les venció. En una entrevista que le hizo en vida Manuel Campo Vidal a Alfredo Pérez Rubalcaba, el fallecido ministro de Interior recordaba que fue la evidencia de que las fuerzas de seguridad iban a vencer a ETA lo que hizo que muchos de los dirigentes políticos afines a la banda se atreviesen a alejarse de hombres condenados, como Ternera y los que les sustituyeron después. Ningún heroísmo en quienes accionaban el gatillo o el detonador, y menos aún en quienes, ante los abrumadores éxitos de la policía, buscaron la gatera por la que salir lo antes posible del tumulto, temiendo por su propia libertad o, más miserablemente aún, por su carrera política. Ningún heroísmo, insisto.

La detención de Urrutikoetxea será una pequeña satisfacción para los allegados de sus víctimas, sobre todo por la certeza de que no han sido olvidados, pero puede que hasta sea un alivio para él y su familia, que ahora sabrá dónde está y el tratamiento médico que con seguridad va a recibir del Estado.

Porque después de tanta sangre ¿qué queda, aparte del dolor de las familias y de un pueblo vasco profundamente dañado? Queda el frío escondite de una cabaña montañera de tejados ondulados, escenario del final de una huida de 17 años. Queda la seguridad para quienes se creyeron de verdad héroes de que, más tarde o más temprano, llamarán a la puerta, y será la Gendarmería, la Guardia Civil o la policía que corresponda, que viene a arrestarlos. Porque la cuidadosa, lenta pero imparable marcha de la justicia en una democracia no se termina porque alguien dé una rueda de prensa.

La opinión pública puede que se olvide de ellos, pero la policía y los jueces no lo harán, y décadas de escondites y sobresaltos terminarán en un furgón, con unas cuantas páginas en prensa esa semana y tal vez con una pequeña concentración de algunos de los suyos en su pueblo, como ha sido el caso. Nada más. Para eso tanta sangre, tanta muerte, tanta crueldad y tanto miedo.
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