AGLI Recortes de Prensa   Sábado 25 Mayo 2019

El centrismo como miseria política
PEDRO CARLOS GONZÁLEZ CUEVAS  latribunadelpaisvasco.com 25 Mayo 2019

Hacia el año 386, San Agustín publicaba su libro Contra los académicos, en cuyas páginas criticaba el escepticismo de algunos filósofos de la época. Hoy, creo necesario someter a crítica los fundamentos de lo que algunos denominan “centrismo”, a mi modo de ver un conjunto de falacias políticas. Escribo como profesor universitario, no como estratega político, que quede claro.

Viene esto a colación por la crisis que atraviesa el Partido Popular, que es, mi juicio, muy anterior a la debacle electoral del pasado 28 de abril. Decía Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino, que el peronismo no era bueno ni malo; es que era incorregible. Y lo mismo ocurre con el Partido Popular. Tras las elecciones de abril, su líder Pablo Casado Blanco no sólo ha tachado a VOX, el nuevo partido conservador emergente, de “ultraderecha”, lo que, en el contexto español, equivale a la pretensión de sumirle en la marginación política y social más absoluta, sino que pretende retorno al “centro”. Mal vamos.

No parece que el señor Casado Blanco haya sido consciente de la contradicción en la que incurría, ya que poco antes del fin de la campaña electoral había ofrecido al partido de Santiago Abascal participación en un Gobierno presidido por él. Ahora VOX es la “ultraderecha”; antes, no. Curiosa paradoja. Sin embargo, existe una consecuencia aún más grave en la declaración del líder popular. Y es, ¿qué hacer entonces en Andalucía?. ¿Renunciará el Popular, junto a Ciudadanos, a gobernar en esta comunidad autónoma?. Eso es lo que le pedía El País hace casi un mes, disfrutando como nadie de las contradicciones del señor Casado... Por supuesto, esto es una broma. Sin embargo, con estas declaraciones, el señor Casado se ha mostrado como lo que es, un “hollow men”, un “hombre hueco”, sin sustancia, tal como describía esta especie el gran poeta T.S. Eliot, en uno de sus grandes poemas. Y, como era de esperar, el melifluo señor Casado ha tenido que sufrir su particular Canossa. A semejanza de Enrique IV, hubo de viajar a Galicia, donde Alberto Núñez Feijóo, el Gregorio VII de la religión “centrista”, le dio, al menos por el momento, si no la absolución o el perdón, si, al menos, una tregua. Sin embargo, el asunto no concluye aquí; todo lo contrario. El señor Esteban González Pons ha hecho unas declaraciones a El Mundo, que no tienen desperdicio. Autor de un libro, Camisa limpia, cuyo contenido produce auténtica vergüenza ajena, ante todo por su mediocridad interpretativa, se ha atrevido a sostener no sólo que VOX es de “ultraderecha”, sino que el “nacionalismo español” es tan peligroso como el vasco, catalán y gallego. “A España hay que libarla de todos los nacionalistas, y la UE es una vacuna contra ellos”. No sabemos lo que ha hecho el señor González Pons como eurodiputado estos cuatro años, aparte claro está de cobrar y de votar lo que le dicen sus jerifaltes; en todo lo demás, seguro que nada. Pero nos ha salido cosmopolita y partidario de una federación europea, es decir, una auténtica monstruosidad política, social y económica, una cárcel de pueblos. Una vez más, el PP se ha mostrado no sólo incorregible, sino como una amenaza. Así se explica la inacción “centrista” de Mariano Rajoy. En el fondo, cree que la federación europea acabará con el “problema español”, diluyendo la nación en el conjunto indiferenciado europeo. Craso error; y una auténtica traición. En realidad, ese monstruoso proyecto de federación diluiría, sin duda, a las naciones, pero favorecería y daría impulso a los nacionalismos étnicos y tribales. Eso por no hablar de los demenciales artículos de José María Lassalle en El País y La Vanguardia. Por si se la ha olvidado, amigo lector, el señor Lassalle fue uno de los pseudointelectuales orgánicos de Mariano Rajoy, que ocupó, entre 2011 y 2016, la secretaría de Cultura en el Ministerio de Educación. Nada sabemos de su labor en ese cargo.

Creo que el señor Casado Blanco debería reflexionar. No lo hará, porque pertenece, como Adolfo Suárez, Mariano Rajoy e incluso José María Aznar, a esa clase de políticos en los que domina la praxis sobre la teoría; que sustituye el pensamiento sistemático por un conjunto de equívocos y mixtificaciones generalizadas. Bien es verdad, que el señor Casado está siendo sometido a una insoportable presión por parte tanto de la prensa conservadora como de la progresista. En el caso de la derecha, vuelve el mito “centrista”, viejo bálsamo de Fierabrás de la política española. ¿Es cierto que las elecciones se ganan siempre por el “centro”?. Históricamente, nunca ha sido así; todo depende de los distintos contextos sociales, políticos y culturales, así como la capacidad de los distintos actores políticos. Ronald Reagan y Margaret Thatcher –tan admirados por el sector liberal de nuestras derechas- nunca apostaron por el “centro”; todo lo contrario, fueron portavoces de un proyecto político claro y nítido, jugaron fuerte y, al final, triunfaron. Y es que no fueron esclavos de las ideas de sus antagonistas. Lejos de nuestro ánimo poner como ejemplo a Donald Trump, pero el hecho es que triunfó frente a la “centrista” Hillary Clinton. Y lo mismo podemos decir en naciones europeas como Austria, Polonia, Hungría, Gran Bretaña, etc. En Francia, estamos viendo la mediocridad del “centrista” Emmanuel Macron y lo precario de su victoria; y eso que fue el candidato de las elites económicas y mediáticas francesas. Veremos lo que ocurre en Alemania, donde la decadencia de Angela Merkel y su partido resultan más que evidentes. Los contextos cambian. Y, como ha señalado el politólogo liberal Ivan Krastev, el principal conflicto que afecta a las sociedades europeas es entre los “cosmopolitas”, una elite beneficiaria de la globalización, y los “arraigados”, víctimas de dicho proceso. A finales del siglo XIX, este dilema ya fue planteado, sobre todo a nivel cultural, por el gran escritor Maurice Barrès.

Y es que hoy existe, al menos en algunas sociedades europeas, una evidente contradicción en la praxis de los partidos conservadores. Por un lado, un importante sector de sus bases sociales se muestra partidario de las tradiciones, del orden moral basado en fundamentos religiosos, de estabilidad vital y de las ideas de Patria y Nación. Sin embargo, estos principios chocan con la globalización, es decir, con la realidad de un marco socioeconómico que necesita ante todo fluidez, ausencia de fronteras y de tradiciones, un orden que, en el fondo, se basa en el cambio permanente. Los partidos denominados “centristas”, en general, y el Partido Popular, en particular, han optado, como hemos visto en el señor González Pons, por la segunda alternativa en detrimento de la primera; lo cual inevitablemente tiene sus consecuencias.

Porque, a fin de cuentas, ¿qué es el centro?. La voz “centro” viene del griego “kentron” o punto fijo del compás que traza un círculo. Se trata, pues, de un concepto geométrico: el punto equidistante entre los extremos. Esta opción carece de entidad desde el punto de vista estrictamente político, lo mismo que desde el doctrinal. Como señala el gran politólogo belga Julien Freund, “la política es una cuestión de decisión y eventualmente de compromiso”. En ese sentido, lo que se denomina “centrismo” es una manera de “anular”, en nombre de una idea no conflictual de la sociedad, no sólo al enemigo interior, sino a las opiniones divergentes. Por eso, el “centro” es, para Freund, “el agente latente que, con frecuencia, favorece la génesis y la formación de conflictos, que pueden degenerar en conflictos violentos”.

El mejor ejemplo de ello es la actitud de los partidos políticos españoles hegemónicos, PSOE y Partido Popular, en Cataluña y el País Vasco; lo que ha puesto en peligro, y cada vez más, la unidad nacional española. En parecidos términos se expresa Chantal Mouffe, cuando afirma que el “centrismo”, al impedir la distinción neta entre derecha e izquierda, socava la creación de “identidades colectivas en torno a posturas claramente diferenciadas, así como la posibilidad de escoger entre auténticas alternativas”. Esto resulta especialmente pertinente para el Partido Popular, que ha sido incapaz de crear una clara identificación con sus votantes. Muy pocos saben hoy, en realidad, qué es o qué significa ser de derechas en España. Tampoco desde el punto de vista doctrinal el “centro” resulta un concepto medianamente esclarecedor. Sólo tendrá algún fundamento cuando entre dos posiciones hubiera diversos niveles intermedios. En tanto que entre la derecha y la izquierda no existe una posición dialéctica en sentido estricto, no puede existir una tercera posición que las supere. Entre ambas existe una dinámica continua, contrastes, tensiones, pero no cabe una posición de perfiles imprecisos, carente de sustantividad por sí mismo, ya que depende de posicionamientos ajenos y más cerca entonces de lo que sería un simple señuelo electoral. En el fondo, el “centrismo” no es más que la consagración del oportunismo político. Y no es casualidad que sea, de hecho, la opción preferida de los empresarios y del mundo del dinero en general. Lo estamos viendo ahora cuando las elites económicas apuestan por un Gobierno entre PSOE y Ciudadanos. El “centrismo” es la filosofía política del mercachifle.

En realidad, la crisis que experimenta el Partido Popular no procede de una supuesta radicalización derechista, sino, muy al contrario, de su “centrismo” irredento y acrítico. En una sociedad vertebrada y estable, esta forma de escepticismo absoluto, de “razón cínica”, como hubiera dicho el filósofo Peter Sloterdijk, podría ser operativa, pero no en una sociedad como la española que, aunque la mayoría de sus ciudadanos no sea consciente de ello, padece una profunda crisis. Un Estado de las autonomías, que produce una imparable y sistemática desnacionalización de España; la crisis del Estado benefactor y del sistema de pensiones; la hegemonía absoluta de un progresismo infantil y acrítico; la insoportable partitocracia; el invierno demográfico; la ausencia de una narración histórica compartida, etc, etc.

Centrado en la economía, el Gobierno de Mariano Rajoy, con mayoría absoluta, desatendió e incluso despreció los deseos de una parte importante de su electorado. Las reformas de carácter moral y cultural brillaron por su ausencia; tampoco se derogó la infame Ley de Memoria Histórica; sometió al conjunto de la sociedad, y sobre todo a las clases medias, a una política fiscal confiscadora; el Estado de las autonomías no sufrió mengua alguna; dio su adhesión a la política de Rodríguez Zapatero respecto a ETA; no atajó la corrupción existente en su partido; fue incapaz de despolitizar el poder judicial; no paró el proceso separatista en Cataluña; pactó con el PNV, que luego le traicionó; y cayó de una manera absolutamente humillante ante la moción de censura del PSOE. El balance no pudo ser más mediocre y desastrado. Y tuvo su culmen en su vergonzosa actuación en la crisis catalana y en su caída como consecuencia del triunfo de la moción de censura liderada por Pedro Sánchez. Visto lo cual, nos preguntamos, ¿de qué sirvió votar al Partido Popular, es decir, al “centro-derecha”?. Para mí, sigue siendo una incógnita. Lo misterioso es que, pese a todo ello, el Partido Popular exista todavía; y que VOX no apareciera antes. El partido de Santiago Abascal ha tenido la virtud de plantear con nitidez algunos de los graves problemas que acucian a nuestra sociedad y desafiar la hegemonía de una izquierda que se siente feliz. ¿Puede el Partido Popular decir lo mismo?. ¿Es el “centrismo” la solución?. ¿Será Núñez Feijóo en nuevo mesías “centrista”?. La verdad, lo dudo mucho.

Las nefastas políticas de la izquierda y sus consecuencias
EDITORIAL Libertad Digital 25 Mayo 2019

A la desaceleración económica que se viene registrando en el último año, se suma ahora la configuración de un Gobierno de la mano de PSOE y Podemos cuyas políticas, añadidas al cuadro que podría dejar tras de sí las elecciones de este domingo, traerán graves consecuencias al conjunto de las familias y empresas españolas. La economía nacional todavía no ha salido completamente de la crisis que estalló a mediados de 2007 y, de hecho, padece importantes debilidades estructurales, de modo que podría recaer en la recesión en caso de que surjan nuevas turbulencias financieras a nivel internacional.

Sin embargo, lejos de reactivar la senda de reformas que aparcó Mariano Rajoy hace ya más de cinco años, la coalición de izquierdas que se cierne sobre el conjunto del país no solo no avanzará un ápice en la mejora de la economía, sino que amenaza con hundirla definitivamente en caso de que el tándem formado por Sánchez e Iglesias, con la inestimable ayuda de las regiones gobernadas por el PSOE, pongan en marcha sus respectivos programas electorales, en mayor o menor medida.

Por el momento, el líder de Podemos ya ha dejado claro que su principal objetivo es hacerse un hueco en el futuro Gobierno mediante la asunción de una o varias carteras ministeriales de relieve. Los efectos del irresponsable y perjudicial proyecto presupuestario que intentó aprobar Sánchez, donde se contemplaba un sustancial aumento del gasto y una histórica subida de impuestos, parecerán casi irrelevantes en comparación con las nefastas políticas económicas que pretenden llevar a cabo los de Iglesias.

La derogación de la reforma laboral, la anulación por completo de los parches aplicados a la Seguridad Social en 2011 y en 2013 para evitar la quiebra del sistema de pensiones, la exigencia de disparar los impuestos a la banca y al ahorro o las fuertes restricciones que plantean sobre el mercado de la vivienda llevarán a la economía española a una situación insostenible a medio plazo.

El resultado será más paro, más déficit y deuda, muchos más impuestos y menor inversión y productividad… La combinación idónea para empujar de nuevo al país al borde del abismo a poco que la coyuntura internacional se tuerza.

Por si fuera poco, tanto el PSOE como Podemos defienden la necesidad de reactivar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como el de Patrimonio, dificultando con ello la acumulación de riqueza por parte de los españoles. La posible fijación de un umbral mínimo a nivel nacional en estos tributos y la intención de disparar los tipos en las comunidades en las que Podemos entre a gobernar encarecerán enormemente el hecho de heredar, lo cual, además de constituir un vergonzoso robo, augura una nueva oleada de dramas familiares debido a las renuncias y las abultadas deuda acumuladas.

Y ello sin contar que los ayuntamientos que caigan en manos de la izquierda, dado que son las administraciones competentes en materia de urbanismo, agravarán aún más la subida de la vivienda y de los alquileres en el centro de las grandes ciudades, ya que, lejos de facilitar la oferta inmobiliaria, intensificarán sus aciagos ataques contra propietarios e inversores, generando así una mayor escasez de casas, con el consiguiente alza de precios.

Ahora que ya es evidente que la formación de Gobierno dependerá de una peligrosa coalición entre socialistas y comunistas, es fundamental que el centro derecha se haga con importantes plazas tanto a nivel autonómico como local para ejercer de contrapeso a las desastrosas políticas que se avecinan. En caso contrario, al flagrante deterioro institucional y político que ha traído consigo Sánchez, habrá que sumar en breve un preocupante declive económico.

Los bancos que no prestan y la renuncia a las ayudas dejan a Vox sin dinero para campaña
Roberto R. Ballesteros elconfidencial 25 Mayo 2019

Vox no tiene dinero ni para alquilar un hotel en la noche electoral. La formación se gastó la mayor parte de su presupuesto en la campaña de las generales del pasado 28 de abril —que costó un millón de euros, 750.000 procedieron del 'crowdfunding' y 250.000 del saldo que el partido tenía en el banco—, por lo que ha tenido que tirar de imaginación para afrontar las municipales, autonómicas y europeas que culminan este domingo 26 de mayo y para las que disponía de la mitad de fondos. Lejos quedan ya los masivos y costosos mítines que caracterizaron la segunda quincena de abril, cuando el partido llenaba plazas de toros, pabellones, palacios de deportes y todo tipo de recintos que hasta se quedaban cortos de aforo. De hecho, según ha podido saber El Confidencial, la campaña de las generales tuvo un presupuesto siete veces mayor al de las andaluzas precisamente por esos grandes actos públicos. Ahora planifica visitas a comercios, fábricas, discotecas o explotaciones ganaderas, así como reuniones con asociaciones de vecinos o agrupaciones empresariales.

El dinero público que la formación debe recibir como consecuencia de su entrada en el Parlamento andaluz el pasado 2 de diciembre, cuando obtuvo 12 escaños en la cámara autonómica, no entrará en los bolsillos de Vox hasta finales de año. Sin embargo, ni siquiera esa previsión de ingresos modificará la política 'low cost' de los de Santiago Abascal, que ha renunciado a la mayor parte de esas subvenciones "por principios", según señalan fuentes de la formación. En concreto, apuntan, han rechazado más del 70 por ciento de los fondos que les correspondían. Tanto solo han aceptado el montante correspondiente a sufragar los sueldos del equipo de casi una decena de personas que conforman el grupo parlamentario de la cámara andaluza (administrativos, responsables de prensa, contables y un gerente) y una parte "de obligada recepción".

Según las mismas fuentes, el partido podría haber recibido legalmente hasta 611.000 euros, 23.035 euros por cada escaño obtenido y 0,85 euros por voto, para sufragar lo que los partidos desembolsan durante la campaña. Sin embargo, desde Vox aseguran que su gasto real ascendió a 147.000 euros y que no cobrarán más de esa cifra a partir del próximo junio, que es cuando la Junta de Andalucía abona el concepto. Consideran que esa cantidad es la que realmente subvenciona el espíritu de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg). El problema, ahondan, es que "en general todos los partidos gastan el máximo subvencionable por sistema". Además, continúan, "todos los que ya tienen representación tienen derecho a recibir de manera automática el 30% de este máximo como anticipo".

En gasto de funcionamiento de los grupos parlamentarios, explican desde la formación, a Vox le corresponderían 1,2 millones de euros. De esa cantidad, que se ingresa trimestralmente, el partido prevé utilizar "menos del 25%". "El sobrante será devuelto al finalizar el ejercicio", aseguran las fuentes consultadas, que entienden que todos los partidos deberían hacer lo mismo en el marco de una política de austeridad y ahorro para la sociedad. Sí ha rechazado completamente la formación, por otra parte, el millón de euros que, según cuentan, correspondería al partido como subvención por el envío de papeletas y sobres. Entienden desde la entidad política que el envío de millones de papeletas a los buzones de las casas es un auténtico "despilfarro" y que el estado no debería hacerse cargo de este desembolso.

Aún tardarán en llegar los fondos derivados de la irrupción del partido el pasado 28 de abril en el Congreso de los Diputados con 24 parlamentarios, un montante que tendrá que desembolsar el Ministerio del Interior. Desde Vox explican que tienen la idea de seguir renunciando a este tipo de partidas en línea con lo que han hecho en Andalucía, tanto en lo relativo a la cámara baja como en los ayuntamientos y comunidades autónomas a las que acceda la formación. "El objetivo es que Vox se autofinancie", explican las mismas fuentes.

El punto 82 del documento '100 medidas para la España viva', que viene a resumir el programa electoral del partido, expresa claramente la intención del partido de acabar con estas vías tradicionales de financiación basadas exclusivamente en el dinero proporcionado por el estado. Indica que uno de los objetivos de Vox es acabar con la financiación institucional de todas las formaciones políticas. "Fin de subvenciones públicas a partidos políticos y sus fundaciones, sindicatos, patronales y organizaciones de proselitismo ideológico; partidos y sindicatos deben ser sostenidos con las aportaciones de sus afiliados y simpatizantes", reza el mencionado punto.

Tanteando a los bancos
Una de estas vías alternativas de financiación que explora Vox podría ser la bancaria. Pedir un préstamo a una entidad financiera y devolverlo como hacen cientos de miles de ciudadanos y empresas. Sin embargo, según otras fuentes de la formación consultadas, los bancos se niegan a prestar dinero a Vox. Los responsables del partido han "tanteado" a algunas entidades financieras, pero siempre se han encontrado la misma respuesta. No quieren vincularse. Este rechazo hace imposible que los de Abascal puedan tener disponible de forma adelantada un dinero que el estado les abonará en los próximos meses de las formas antes mencionadas. Actualmente, Vox no tiene deuda alguna con las entidades financieras.

De momento funciona mejor, aunque con claras limitaciones, la vía del micromecenazgo. El partido no logró recaudar el millón de euros que se marcó como objetivo en la última campaña de 'crowdfunding' que puso en marcha el pasado 3 de marzo, cuando publicó en su web la iniciativa titulada "Juntos haremos historia". La campaña de pequeñas donaciones pretendía lograr la citada cantidad antes del 26 de abril, pero se quedó a algo más de 228.000 euros del propósito que se había marcado. Obtuvo la por otro lado nada desdeñable cantidad de 771.000 euros.

La vía de los socios es otra de las que más trabaja Vox, que cuenta en la actualidad con 49.481 afiliados (a fecha del pasado 20 de mayo), una cifra muy alta para un partido tan joven a pesar de que en los últimos meses la formación ha ralentizado su ritmo de asociaciones y que hoy por hoy representa uno de los pocos ingresos seguros, estables y fijos con que cuenta. No todos los afiliados pagan lo mismo, ya que las cuotas van del euro que la formación cobra a personas con situaciones especiales o discapacitados hasta los 30 euros de la denominada "cuota generosa". En medio, los tres euros que abonan los menores de 23 años, los cinco de los estudiantes, parados o jubilados, los nueve llamados "cuota ordinaria", los 15 que conlleva la calificada como "cuota ordinaria plus" o los 25 de la conocida como "cuota contributiva".

La falta de fondos en esta campaña de elecciones europeas, autonómicas y municipales también ha provocado que Vox se apoye más en los medios de comunicación con el fin de que estos permitan amplificar el mensaje de la cúpula del partido. La nueva política contrasta con la de la pasada campaña, cuando mantuvo un constante pulso con algunas televisiones y diarios. El propio Abacal comenzó el día después de la cita con las urnas una política de pacificación con los medios. "Hemos minusvalorado la capacidad de los medios para conformar la opinión pública", admitió el propio presidente de la formación, que también tras el 28-A ha tanteado a Marisa González, una de las expertas en comunicación más reconocidas de España —trabajó muchos años con Alberto Ruiz Gallardón, primero, y con Cristina Cifuentes, después—, con intención de contratar sus servicios.

Sánchez anticipa sus credenciales
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 25 Mayo 2019

La prensa internacional se ríe de España y se cachondea del aspecto estrambótico que ha adquirido el Congreso de los Diputados. Nunca antes, en ningún país culto, habíase visto que cinco golpistas presos fueran exonerados de prisión para formar parte del parlamento. Los presuntos malhechores, que deberían seguir enjaulados hasta que un juicio con sentencia firme los liberara o condenara, se han exhibido
en el hemiciclo sin grilletes, luciendo el oro de la insurrección en sus solapas, cosa tan inaudita como esperpéntica, para regodeo y risa de los corresponsales extranjeros que, cargados de razones, no cesan de burlarse de nuestro país.

El aún maniquí en funciones, sin siquiera ser presidente, se adelanta, entre fuegos fatuos, al futuro que promete y anuncia, a través de una muy obscena composición de las Cortes, el anticipo de lo que será la legislatura del cambalache. Empezamos fatal, con ignominia. Sólo a un infradotado se le antoja elegir a la cismática Meritxell Batet, que vive out of bounds (fuera de los límites), para presidir el Congreso.
Hay que odiar a España, si deseas un cargo en los locos planes del nuevo tirano y el título de traidora, es bienvenido. La consigna está clara: destruir a una nación que se la suda. Es el sanchismo: yo, yo y más yo, y al resto, freírle a impuestos medievales que sufraguen mi eternidad en La Moncloa.

Apenas faltó la danza del vientre de Rajoy en la fiesta de la cámara, pues él originó este lío macabro que va a llevar a España al desastre. Eché en falta, en el desayuno que Pastor ofreció a los mercaderes
presos, dátiles, uvas y demás manjares paganos que el catalufo tanto agradece. En el mamoneo de las Cortes eché de menos a Maduro, el cruel verdugo que tiene a su pueblo muerto de hambre, y a ZP, un
ideólogo de chichinabo que vende naranjas de la China. Ambos se regocijan rifando dineros negros obtenidos, de vete tú a saber, entre codiciosos podemitas que, con tal de enriquecerse, están dispuestos
a venerarlos. Deslució el aquelarre que este par de sacamantecas no acudiera a la orgía del Congreso.

Abascal no anda desencaminado cuando dice que “el Congreso se ha convertido en una cueva de forajidos”. Jurar por la República, no es acatar la Constitución. Por eso, los presos regresarán a sus celdas. La
siempre lúcida Arrimadas, nos advierte: “Quien vote al PSOE, ha de saber que su voto acabará en manos independentistas”. Hoy se cierra la campaña de las mil trolas de Sánchez. Toca votar pasado mañana.

¿Resistirá el Régimen del 78 a la legislatura que comienza?
Pablo Sanz eltorotv.com 25 Mayo 2019

La legislatura que comienza, con la composición parlamentaria existente, confirma la deriva afirmada en los últimos tiempos, tendente a la pérdida de la cohesión interna de la sociedad española y a la cronificación de los graves disensos políticos y territoriales. No sólo por la falta de una mayoría política clara y definida en el Congreso de los Diputados, sino por la profunda confusión en la que está sumida la mayor parte de la izquierda con respecto a la cuestión de la unidad territorial y de la vertebración social y administrativa de España. El rechazo por parte de la izquierda a la idea de un Estado-nación central y fuerte está causando un progresivo debilitamiento de la soberanía nacional y del principio de igualdad y solidaridad entre los ciudadanos y las diferentes regiones que conforman España (todavía).

El PSOE y Podemos estrenan la nueva legislatura con la firme voluntad de seguir cediendo a los chantajes, oportunismos y victimismos antihistóricos y románticos de aquellos que desde la descentralización autonómica y el amplio autogobierno que concede la Constitución de 1978 han traicionado el espíritu de convivencia y lealtad consagrado en la misma, y que desde la flagrante vulneración del ordenamiento legal y de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional siguen persistiendo en la conservación de sus prerrogativas ilegales y de sus privilegios discriminatorios. Todo hace presumir que los partidos de la izquierda, en vez de poner coto a las ínfulas independentistas, seguirán ahondando desde la Carrera de San Jerónimo y La Moncloa en la consolidación de un relato ficticio y falsario que poco a poco ha ido calando en una nada desdeñable proporción de la sociedad, no sólo en País Vasco y Cataluña, y ello gracias, en buena medida, a la ingeniería socioeducativa aplicada en dichos territorios y a la política mediática tan favorable que han recibido desde algunos grupos de comunicación afines a su causa.

Ambas fuerzas políticas de la izquierda, a través de su política de pactos y cesiones a los separatistas, siguen empeñadas en enfatizar las diferencias identitarias entre los españoles por encima de los denominadores comunes. Al final de todo esto, lo que se ha obtenido hasta el momento de los chantajes perpetrados por las facciones separatistas vascas y catalanas son un conjunto de políticas públicas y sociales de marcado carácter discriminatorio e insolidario, que se materializan en la legislación y en la financiación de las Autonomías. En función de los territorios en donde habiten los ciudadanos españoles, éstos poseen diferentes derechos y obligaciones, sufriendo desigualdades en el acceso a servicios y recursos públicos y teniendo mayores o menores oportunidades reales para prosperar y desarrollarse.

El Estado de las Autonomías, desplegado y acelerado por la incitación de los nacionalistas xenófobos vascos y catalanes, está consiguiendo no sólo dividir a la sociedad española sino sobre todo hacerla más asimétrica en cuanto al disfrute de derechos y servicios básicos. Basta referirnos, como botón de muestra, a los regímenes sanitarios, tan dispares en función de la cobertura de las carteras de servicios en las diferentes Comunidades Autónomas, o a las restricciones para concurrir a las convocatorias de empleo público para ciudadanos que no conocen una lengua cooficial, o a sistemas tributarios con reminiscencias medievales y privilegios forales (cupos y conciertos) que suponen una brecha a la igualdad fiscal entre los ciudadanos. Con esta actitud sumisa ante los nacionalismos, la izquierda está potenciado que las Administraciones públicas, estatales y autonómicas, sean cada menos interoperables, y que cada vez cueste más a los Ministerios, por su vaciamiento competencial en favor de las Consejerías autonómicas, establecer planes operativos para llevar a cabo las políticas generales que necesita España para fomentar eficazmente su desarrollo socioeconómico.

Los partidos de izquierda no tienen ningún reparo en haber realizado las recientes campañas electorales con la retórica de los grandes ideales, pero a la hora de la verdad, a la hora de administrar el Estado, desde el Gobierno central, parecen estar dispuestos a debilitarlo en favor de las Autonomías, máxime si están gobernadas por quienes pretenden la disolución de la nación española y su fragmentación en reinos de Taifas. A esta dinámica lo llaman eufemísticamente “federalismo”, un quimérico “Estado plurinacional”. Un proyecto que desembocaría pretendidamente en la proclamación de una III República, con una Constitución de corte confederal, que en el mejor de los casos sería aprobada conjuntamente tras la autodeterminación y secesión de Cataluña, País Vasco y probablemente también de Navarra. Una hoja de ruta cuyo principal fin, a la vista de los acontecimientos de los últimos años, sería asegurar el domeño despótico sobre esos territorios, recursos y poblaciones de las redes clientelares de las actuales mafias partitocráticas centrífugas y periféricas.

La izquierda desde el gobierno está abonando poco a poco el terreno para que se alcance esta meta política, permitiendo y consintiendo cada vez en mayor grado la diferenciación y segregación de los ciudadanos en el marco de las Autonomías, donde cada vez es más difícil la convivencia social debido al pensamiento único que se está imponiendo y a la presión contra la disidencia antinacionalista. En vez de un país integrador, la izquierda pactista con los separatistas vascos y catalanes está favoreciendo un contexto donde vuelve a ser importante el lugar donde se nace, donde se tributa y la lengua que se hable. En realidad, no hay política teóricamente más contraria a la doctrina socialista que la que están promoviendo el PSOE y Podemos, una supuesta izquierda que se arruga ante la burguesía oligárquica más corrompida del País Vasco y de Cataluña, ampliamente favorecidas por Madrid con políticas de inversión industrial y de infraestructuras desde el siglo XIX, en detrimento de otras regiones españolas. Ambos partidos, con su actitud entreguista, están prefiriendo ceder a los chantajes de los separatistas vascos y catalanes con tal de usufructuar el poder todo el tiempo que puedan. ¿Resistirá el Régimen del 78 a la legislatura que comienza?

Por imperativo legal, suspendidos
Editorial ABC 25 Mayo 2019

Las dudas expresadas por Batet no eran más que una coartada para la dilación, no una actitud de sincera preocupación por la legalidad del acuerdo

Los diputados separatistas sentados en el banquillo de la Sala Segunda del Tribunal Supremo quedaron ayer suspendidos «en sus derechos y deberes» como parlamentarios, una vez que la Mesa del Congreso les aplicó el artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. No fue fácil llegar a este resultado, porque la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, retrasó cuanto pudo la inevitable suspensión de Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Era inevitable y automática, como confirmaron los letrados del Congreso de los Diputados en un dictamen tan correcto como obvio. Las dudas expresadas por Batet no eran más que una coartada para la dilación, no una actitud de sincera preocupación por la legalidad del acuerdo.

La suspensión de los acusados en su condición parlamentaria restituye la normalidad en el seno del Congreso, porque la anomalía de la situación afectaba al Parlamento, no al Tribunal Supremo, cuya actividad se sustenta en el principio de legalidad y es o debería ser ajena a las coyunturas políticas. Que unos acusados en prisión provisional por haber dado un golpe separatista contra el Estado hayan sido diputados por unos días ha sido un problema de dignidad para la democracia parlamentaria. Los intentos de afear al TS con acusaciones de injerencia en la libertad política de los acusados o en el derecho de los catalanes a la representación parlamentaria son frases huecas pronunciadas por quienes hicieron tabla rasa de la libertad política y de la representación parlamentaria de los catalanes no nacionalistas. Batet y el PSOE han comenzado la legislatura de la manera más torpe posible, queriendo echar un pulso inverosímil al TS, cuestionando la legalidad procesal y parlamentaria, dando cobertura a unos golpistas en prisión y arrastrando los pies hasta llegar a un acuerdo de suspens ión, este sí, por imperativo legal.

La presidenta del Congreso le sale a los españoles por un pico y encima para inhibirse de sus propias competencias
Cristina Seguí retrata a base de bien a Batet destapando un dato demoledor: "Esta iletrada fanática nos cuesta 14.000 euros al mes"
"La presidenta del Congreso otra anomalía democrática sin la cual no se podría haber proclamando la república independiente desde la capital de España y retransmitido por la TV"
Juan Velarde Periodista Digital 25 Mayo 2019

Cristina Seguí no se corta un pelo y ha dejado para el arrastre a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, después del numerito que está perpetrando con sus continuas demoras para no proceder a la suspensión de los políticos golpistas presos que aún campan por el hemiciclo -De escarnio en escarnio hasta el oprobio final: Batet retrasa hasta después del 26-M la suspensión de los golpistas-.

La periodista ha sido clara y contundente a la hora de poner en su sitio a Batet a la que ha tildado de "iletrada fanática" y de desvelar lo que le cuesta al mes a los españoles que presida la Cámara Baja para luego intentar endiñarle la patata caliente a un Tribunal Supremo que, en la persona del juez Marchena, le ha dicho claramente que tiene que dejarse de monsergas y que aplique la ley -Las contundentes 136 palabras con las que el juez Marchena pone en ridículo a Meritxell Batet-.

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La hez de España
Jesús Laínz Libertad Digital 25 Mayo 2019

No ha habido ni un solo hombre digno entre ellos, ni uno solo que dijera: "Sí, di un golpe de Estado. Claro que lo di".

En el principio fue la avaricia, ese feo pecado que llevó a buena parte de la burguesía catalana a proponer romper amarras con una España que, en su conjunto, no funcionaba económicamente tan bien como Cataluña. En el desastroso 1898, Prat de la Riba propuso a Francia la anexión de Cataluña ya que España había dejado de ser buen negocio para unos industriales catalanes que hasta ese momento se habían forrado con los derechos de aduana de las provincias de ultramar.

Tras la avaricia llegaría la cursilería para argumentar la especial naturaleza histórica, racial, intelectual y espiritual de unos catalanes indogermánicos muy superiores a los españoles semitizados. Lenguas oprimidas, hechos diferenciales, explotaciones económicas, invasiones extranjeras y demás excusas para apuntalar sus patrañas con gimoteos. Y así llevamos un siglo.

A continuación llegaron los primeros pasos en la construcción del régimen totalitario irrenunciable para el catalanismo. Porque junto a la creación de estructuras de Estado paralelas a las españolas, la otra columna fundamental del catalanismo ha sido siempre el lavado de cerebro de los catalanes para hacerles odiar a España.

En 1934, aprovechando la sangrienta revolución socialista, Companys y los suyos se apuntaron a pescar en río revuelto dando un golpe de Estado en Barcelona. Al general Batet le bastaron unos cuantos disparos de fogueo para que los aguerridos golpistas, con el homérico Capitán Cojones a la cabeza, corrieran como liebres por las alcantarillas. Companys dio con sus huesos en la cárcel hasta que le amnistió el gobierno frentepopulista salido de las fraudulentas elecciones de febrero de 1936. Fue Companys un tipo ridículo, histriónico, tronado, cuyos grandes gestos, alaridos sentimentales, terribles aspavientos de bondad y abyectos estados de deshilachamiento sensorial describiera su paisano Josep Pla. Pero su desquiciamiento no le impidió ser un frío asesino tanto en el ámbito privado como en el público una vez estallada la tragedia de 1936.

En 1976 le llegó el turno a la hipocresía. Porque Pujol y los suyos reclamaron al Estado el multilingüismo mientras comenzaban a imponer en Cataluña el monolingüismo; defendieron la cooficialidad del catalán basándose en el derecho de los niños catalanohablantes a educarse en su lengua materna mientras comenzaban a vulnerar ese derecho de los niños castellanohablantes; y engañaron a casi todos presentándose como la sensata barrera autonomista frente a la explícitamente separatista ERC. Pero los que estaban en el secreto tenían muy claro que "Avui paciéncia, demà independència".

Porque inmediatamente pusieron manos a la obra para construir el régimen totalitario minuciosamente descrito en el Programa 2000 de Pujol, del que los sucesivos gobiernos no se enteraron a pesar de que hasta se publicó en la prensa en octubre de 1990. Medios de comunicación bajo disciplina soviética, ahogamiento lingüístico, acallamiento de los opositores, ostracismo de los malos catalanes, policía política y, quizá lo más odioso de todo, adoctrinamiento de los niños. Porque nunca se podrá recordar lo suficiente que los totalitarios catalanistas llevan cuarenta años abusando de la inocencia infantil para conseguir unos objetivos políticos a los que, encima, tienen la desvergüenza de considerar democráticos.

Y así consiguieron llegar al escalón final, el golpe de Estado de septiembre-octubre de 2017, cuyos rescoldos siguen encendidos y cuyo humo tardará décadas en disiparse. Y, siguiendo su tradición, cobardía por encima de todo: azuzan a las masas mientras ellos sonríen desde sus despachos; proclaman la independencia pero sólo durante ocho segundos; prenden la revuelta y, amparados por la multitud, salen corriendo para que no les pillen; predican la revolución y se refugian en Suiza, Bélgica y otros países de parecido bolchevismo; incumplen leyes y sentencias, convocan una votación ilegal, agreden a los policías y ponen cámaras para que a los ojos de los desinformados extranjeros parezca que es una dictatorial España la que agrede a unos democráticos catalanes; utilizan a niños y ancianos como escudos humanos; y mil vilezas más.

Y ahora, la inconmensurable cobardía de reclamar que lo que ellos llaman el procés ha sido movido desde abajo hacia arriba. Como si no hubieran sembrado Cataluña de odio durante cuarenta años. Como si no lo hubieran diseñado todo al milímetro. Como si el supremo cobarde de Puigdemont no hubiese declarado que su intención era que el 1 de octubre hubiese mucha violencia para poder declarar la independencia ese mismo día. Usaron a los ciudadanos de carne de cañón, con riesgo de que hubiera habido derramamiento de sangre. Y luego dicen que quienes lo promovieron fueron los propios ciudadanos y que ellos se vieron arrastrados en contra de su pacífica voluntad. Los delincuentes, escondidos detrás de las masas a las que envenenaron.

Con esto llegamos al colmo de la coherencia, de la responsabilidad, de la valentía, del honor: los rugidos de león convertidos en balidos de oveja ante el Tribunal Supremo. No ha habido ni un solo hombre digno entre ellos, ni uno solo que dijera: "Sí, di un golpe de Estado. Claro que lo di. Lo hice por mi patria y estoy orgulloso de ello. Métanme en la cárcel y déjenme en paz".

Y como guinda del pastel, la payasada de los juramentos en el Congreso, payasada permitida por los incalificables gobernantes socialistas de ese cadáver en avanzado estado de descomposición que se llamó España.

www.jesuslainz.es

PRESIDENTE DE VOX
Santiago Abascal: ‘Hay que detener el proceso impulsado por el pancatalanismo’
Redacción gaceta.es 25 Mayo 2019

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha pedido el voto para su partido el próximo domingo porque «hay que detener el proceso impulsado por el pancatalanismo, que no es más que la continuación del proceso golpista del 1 de octubre».

Abascal ha protagonizado un mitin en Palma en el que ha subrayado el valor de que sus 24 diputados combatan desde el Congreso las tesis de los independentistas catalanes, cuyos representantes, en su opinión, han sometido a la Cámara a un «bochorno» tolerado por los partidos de izquierda y la presidenta Maritxel Batet.

A su juicio, las fórmulas de acatamiento de los diputados nacionalistas catalanes han sido ataques a la Constitución, «una conjura en favor del proceso golpista» que carece de validez. «No son diputados, y se les han entregado las actas», ha insistido.

Ante las 1.300 personas que han llenado el Trui Teatre de Palma, Abascal ha sostenido que sus oponentes difunden, con ayuda de los medios de comunicación, la «distorsión» de que los resultados de Vox en las elecciones generales fueron un fracaso, cuando en realidad constituyen «una gesta» por las dificultades que ha superado el partido. «Desde octubre solo hablan de nosotros, y nos dicen que hemos fracasado», ha subrayado.

Garicano defendió por escrito en 2014 que se catalogue a Cataluña como “nación”
Raquel Tejero okdiario  25 Mayo 2019

El cabeza de lista de Ciudadanos a las Elecciones Europeas del próximo domingo, Luis Garicano, publicó un artículo en 2014 en el que defendía la concesión del término de 'nación' a Cataluña.

Luis Garicano, cabeza de lista de Ciudadanos a las elecciones al Parlamento Europeo, publicó un artículo en 2014 donde aseguraba que había “que encontrar maneras de reconocer la diferencia de Cataluña, usando palabras como nación”. Es decir, abogaba la concesión del término ‘nación’ para denominar a la comunidad autónoma.

El artículo, publicado en El Mundo bajo el título “Los cisnes negros y la tarea de Rajoy”, fue escrito por Garicano un mes antes de la celebración de la consulta independentista del 9-N promovida por el ex presidente de la Generalitat Artur Mas.

Garicano critica al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por la gestión de las relaciones entre Cataluña y el Estado. Y el ahora candidato de Ciudadanos propone una serie de medidas. "La reivindicación catalana tiene tres patas: simbólica, competencial, y financiera”, asegura. Por ello cree que “en lo simbólico, hay que encontrar maneras reconocer la diferencia de Cataluña, usando palabras (como la palabra «nación») y símbolos que no son tan lejanos de los que de hecho usamos («nacionalidad»)”.

De esta manera, Garicano atribuye el término de ‘Nación’ a Cataluña, uno de los puntos que usa el independentismo para manipular, entre otras cosas, la educación de los niños. Garicano explica en su artículo que Cataluña debe sentirse querida por España para “recomponer el vínculo emocional”.

Por otra parte, el candidato de Ciudadanos abogaba por "blindar las competencias relacionadas con la lengua, particularmente cultura y educación y con la sanidad”, para que el Govern tenga total autonomía para gestionarlas sin mediación del Estado.

Además, consideraba el modelo lingüístico “de inmersión en catalán” un método que “funciona bien” y "el hecho innegable (a pesar de la histeria) es que sí logra que los niños hablen bien ambas lenguas”.

El problema de la educación en Cataluña ha sido uno de los puntos clave en los que se han basado las campañas electorales de los partidos constitucionalistas, entre los que se incluye Ciudadanos, la formación a la que Garicano representará en las Elecciones Europeas.

La Asamblea por una Escuela Bilingüe ha publicado este mismo mes un estudio en el que denuncia que la gran mayoría de los proyectos de las escuelas en Cataluña se encuentran fuera de la Ley y que únicamente el 7% de los centros imparte otra asignatura en español que no sea la de Lengua Castellana.

El Estatut
Sobre el Estatut, Garicano también plasmó sus ideas. “El Estatut debe ser reformado, y los ciudadanos deben votarlo. No nos olvidemos, el clamor «queremos votar» ha ganado psicológicamente la partida en Cataluña, y es necesario dar una oportunidad a los votantes de que se expresen. Un nuevo Estatut lo sería”, afirma en el artículo.

Un mes más tarde de la publicación del artículo, Mas llevó a cabo una votación sobre el futuro político de Cataluña suspendida por el Tribunal Constitucional. A pesar de la advertencia, continuaron con las votaciones, lo que propició que, en el año 2017, los cargos responsables fuesen condenados por el Tribunal Superior de Justicia Catalana por desobediencia y prevaricación.

Navarra ante el espejo de Cataluña
La división entre el bloque constitucionalista y el soberanista se palpa en cada rincón de Pamplona. Mientras unos defienden la unidad de España, otros miran al nacionalismo vasco.
Ángel N. Lorasque. larazon 25 Mayo 2019

Milagros y Javi representan a la perfección la polarización ideológica en la que se encuentra sumida Navarra. Cada uno pertenece a uno de los dos bloques que el domingo buscan la victoria. Por un lado, los que, aunque orgullosos de la historia «de su Reino», apuestan por mantener el «statu quo» de la comunidad, la unidad territorial de España y maridar con orgullo ser navarro y español. Con la Constitución siempre por delante. Por otro, los que se aferran al soberanismo navarro, la vasquización de la región, la independencia, la supremacía del vasco sobre el castellano y que rechazan cualquier vínculo con el resto del país.

«Es vergonzoso lo que están haciendo con el castellano, quieren imponer el vasco en todo. Fíjate, en las oposiciones, tienen más oportunidades los vascos que los propios navarros porque exigen un nivel de esa lengua que pocos tenemos aquí. Me da pena, por ejemplo, no poder llevar una pulsera de la bandera de España sin que me insulten», dice Milagros.

«España quiere acabar con nuestras libertades, con nuestra riqueza cultural. Debemos recuperar lo que nos han robado durante décadas. La cultura vasca es más nuestra que de los vascos», reivindica desde el otro extremo Javi.

Ellos son el reflejo de las dos navarras, separadas, según las encuestas por un puñado de votos. El éxito de las fuerzas independentistas en los comicios de 2015 llevó a Uxue Barkos (Geroa Bai) a la presidencia foral y a Joseba Asiron (EH Bildu) a la alcaldía pamplonesa, lo cual provocó un absoluto terremoto en un territorio en el que siempre los conservadores de UPN habían llevado la delantera. Ahora, estos se presentan junto a Cs y el PP en una plataforma que han denominado Navarra Suma (Na+), mientras que el cuatripartito foral (Geroa Bai, Bildu, Podemos e Izquierda-Eskerra) busca poder repetir sus alianzas a nivel local y regional para continuar con su hoja de ruta abertzale.

Los socialistas navarros podrían ser clave para inclinar la balanza hacia uno u otro lado, ya que según los sondeos están muy ajustados. Tan solo un descalabro de Podemos daría las llaves del Gobierno al bloque constitucionalista. «Los socialistas aquí no son como en el resto de España, siempre pactan con la derecha, así que poco se puede confiar en ellos, siempre ponen freno a las políticas progresistas», dice Idoia, que camina cerca del mítico Hotel La Perla, en el Casco Viejo, uno de los bastiones de Bildu en la capital navarra.

«Al cuatripartito se lo pusieron muy difícil, pero mírales, ahí están y han funcionado muy bien, sin embargo parece que esta vez no lo conseguirán y me da pena. Pero es que Navarra es la comunidad más conservadora de España y aunque Asiron ha hecho de Pamplona una ciudad más amable, más cercana, y se han aproximado a la gente, me da que no va a repetir. Lo que no es cierto es que ellos quieran llevar a cabo una vasquización porque ya somos vascos, es nuestra identidad. Es algo que se usa para desacreditar a los que ahora gobiernan», apunta esta pamplonica.

Su acompañante, David, añade que ese sentimiento abertzale siempre ha existido en Navarra, pero que ahora «ha salido del armario». «Yo, por ejemplo, nunca me habría atrevido a votar a HB (Herri Batasuna, partido que fue ilegalizado por su sus vínculos con ETA), pero ahora sí voto a Bildu. El fin del terrorismo ha hecho que las cosas cambien y se vean de otra manera. Lo que a mí me ha ocurrido le ha pasado a más gente y por eso ha aumentado su base de apoyo». La pareja nos explica que sigue habiendo manifestaciones en Pamplona a favor del acercamiento de presos de ETA «y es algo normal, aquí se ha sufrido mucho y no es lógico que sus familiares tengan que seguir yendo a Andalucía para visitarles en prisión. Se alcanzó la paz y lo normal es que los traigan aquí», analiza Idoia.

Una afirmación que si la escuchara Milagros, que sale del Café Iruña con un grupo de amigos, se le pondrían los pelos de punta. «Me indigna ver sentados en el ayuntamiento como concejales a personas que han apoyado a ETA», sentencia para a continuación comentar cómo vive ella la polarización que se siente en cada rincón de la ciudad. «Estoy harta, sinceramente», reconoce. José Javier, que acompaña a Milagros, dice que «no hay más bronca en la calle porque aún hay trabajo». Según él, el hecho de que Navarra sea una de las comunidades con menor tasa de desempleo (8%) ha hecho que los desencuentros ideológicos no lleguen a más. «Aquí en Pamplona nunca se ha hablado euskera, solo un 6% lo hace, por lo que es un debate ficticio que algunos han sacado ahora. Luego, desde el ayuntamiento, lo que hacen es poner mucha música para atontar a la gente», indica Milagros señalando a la Plaza del Castillo, donde hay varios conciertos callejeros.

A pocos metros de allí, en Ensanche, uno de los distritos en los que UPN suele sacar mejores resultados, Marcos nos confiesa su miedo a que «Navarra acabe como Cataluña». «Hemos visto lo que han hecho allí los independentistas, la sociedad está rota por su culpa, dividida... No quiero ni imaginar que nos pase lo mismo, aunque algunos parece que es lo que quieren», subraya este ingeniero de 48 años que reconoce que él siempre ha votado a los conservadores.

Yosune no tiene claro aún su voto. En las generales votó por Podemos, pero en las municipales y autonómicas es otra cosa. «La verdad es que me quedé de piedra con los resultados de 2015, con lo conservadores que somos en esta tierra. Nunca imaginé un Gobierno en el que no estuviera UPN. Ahora, la verdad es que me tienen un poco harta los del cuatripartito y que, en general haya tantos partidos. Eso, a fin de cuentas es más dinero, más gasto. Lo que sí noto cada día es que la gente está más alterada, que habla de cosas que antes ni se mencionaban y, bueno, el uso del vasco que parece que lo quieren poner en todo los sitios. El ambiente está raro», reconoce.

Tan raro, que en plena Avenida de Carlos III conviven una carpa de Vox y otra de Bildu. Ambas verdes, pero en las antípodas ideológicas. La caza del voto es una máxima en Navarra y esto puede verse en las paredes de la capital. Mientras que en el resto de España ya no se ve propaganda pegada en fachadas, tan solo en los lugares habilitados, Pamplona parece llevar su propio ritmo. Los carteles de Barkos se fusionan con los de Javier Esparza, en una suerte de ironía que los paseantes ya han decorado con divertidos mensajes. Interrumpimos a Sarai, de 18, mientras coloca uno de Ernai, las juventudes de la izquierda abertzale. Su corta edad no la impide hablar a modo de mitin: «No quiero tener que aprender euskera escondida en un sótano como tuvo que hacer mi madre. Ni ver cómo UPN prohíbe la celebración del Olentzero (el Papá Noel Vasco). Ellos quieren acabar con nuestra cultura», reivindica al tiempo que reconoce que para la «derecha siempre seremos los jarrais proetarras». «Las cosas han cambiado y aunque no nos arrepintamos de lo ocurrido en el pasado, todos debemos mirar hacia adelante», añade la estudiante.

Bittori, que podría ser su abuela, comulga con parte del ideario de la joven, aunque reconoce que «soy socialista». Para esta pamplonica que aguarda en un escaparate a sus hijas, «hay intereses de arriba por dividirnos y convertir esto en una guerra social como la de los catalanes». Se muestra equidistante con unos y otros. Por un lado, afirma que es una exageración lo del euskera: «En los autobuses solo usan el vasco y aquí lo hablamos muy pocos, no puede ser, yo quiero que también se hable castellano», lamenta; pero luego nos pone el ejemplo de Alsasua: «Hay quienes quieren convertir a cuatro chavales en radicales antiespañoles, creo que estamos llegando demasiado lejos con todo y mira que he visto cosas a lo largo de mi vida».

Cada «bando» alienta a sus simpatizantes para caldear el ambiente. Todos ansían una gran movilización y, por lo que parece a pie de calle, los votantes están convencidos más que nunca de que su papeleta será decisiva.

El Congreso como el Parlament
LUIS MIGUEL FUENTES El Mundo 25 Mayo 2019

A Meritxell Batet le acataban la Constitución como templarios, como trekis, como Mafalda, como borrachos, incluso negando la Constitución, un acatamiento con oxímoron y peineta. Desde su voladizo, Batet resolvió que todo aquello se ajustaba a la doctrina del Constitucional, olvidando que la fórmula podía tener su coletilla o su pluma, pero no "desnaturalizar o vaciar de contenido el acatamiento mismo". Sin embargo, ante la literalidad de la Lecrim, del Reglamento del Congreso, del auto previo del TS, ante su propia responsabilidad y la sonoridad de gatillo de la palabra "automático", Batet tuvo que consultar al Supremo, a los letrados, al confesor o al horóscopo chino.

En su nuevo atril de alta dignidad, a Batet aún parece que se le caen la cara y los papeles como a Buster Keaton al final de Candilejas. La presidencia del Congreso siempre ha sido política, y eso con Sánchez, que más que un partido dirige una secta de túnica y harén, significa todo un monacato. Batet tiene una misión con amuleto, mechón y cianuro, casi al borde de la prevaricación o del suicidio. La misión es no contrariar a esos tigres de plástico que son los indepes y, en estos días, sostener la cara alicatada de Sánchez hasta después de las elecciones. Intentó retrasar todo lo que pudo la suspensión de los presos, pero lo que no ha podido ocultar es el escorpión que ha metido Sánchez en la legislatura.

Con Batet, que es como una monja de Palmar de Troya del PSC, vamos a estar siempre mirando su voladizo, a ver si un día se marca un Roger Torrent. Pero no es sólo Batet. Ha faltado poco para tener un conflicto de legitimidades, al estilo Parlament, si acaso la Mesa hubiera votado contra la suspensión. De hecho, los miembros de Podemos han votado en contra. Esos miembros que ha colocado Sánchez, una vicepresidenta y un secretario robesperianos (lo recordaba aquí Fernández-Viagas) que no creen que los representantes públicos deban estar sometidos a la ley. Ese Podemos sin ley ya no asalta cielos como supermercados de Sánchez Gordillo, pero será bisagrita del PSOE.

El Congreso está cerca de que las leyes se le caigan de los estantes como mapas en el camarote de un capitán. Sánchez ha conseguido convertirlo en una barcaza tambaleante, desanclando los leones y tirando las columnas como troncos a la maderada de historia de Madrid. Tenemos desacatos, freiduría indepe, pulsos a los tribunales y una presidenta devota. El Congreso es ya casi como el Parlament. Qué gran triunfo del presidentísimo.

Iglesias, ministro de Odio
Segundo Sanz okdiario 25 Mayo 2019

El macho alfa de Podemos va pregonando por las esquinas que quiere un maletín de piel, de marroquinería fina, de esos que lucen los ministros. Porque con un casoplón con parcela de 2.000 metros en la sierra más pudiente, siendo pluriempleado como diputado y presentador de televisión y disponiendo de vigilancia las 24 horas por la Guardia Civil en su chaletazo, más escolta permanente a cargo del Ministerio del Interior —y de nuestro bolsillo—, ya sólo le falta pisar la moqueta de un despacho gubernamental para terminar de convertirse en la castuza que tanto repudiaba antes. Y lo más obsceno de todo es que pretende serlo cuando más votos ha perdido desde que anda metido en política para extender el populismo de izquierdas por Europa en una estrategia compartida con Venezuela e Irán.

Así, el indignado de Villa Tinaja se ve más cerca que nunca del poder justo después de dejarse en las urnas del 28 de abril casi millón y medio de votos, 29 diputados y la posición de tercera fuerza siendo superado por Ciudadanos. Eso con respecto a las elecciones de 2016, porque respecto a las de 2015, el descalabro es todavía mayor: dos millones y medio de votos y un 40% de diputados. Pero a Pablo Iglesias le importa un bledo esta animadversión que su figura e ideario generan en los españoles y dice que es de “sentido común” que Sánchez le dé una carterita. Si Podemos no tuvo ministerios con 71 escaños en la pasada legislatura, de recibirlos ahora con 42, tras el baño de realismo en las pasadas generales, sería toda una extravagancia.

De ese respaldo cercano al millón y medio de votos que Unidas Podemos perdió con respecto a 2016, el PSOE de Pedro Sánchez arañó 1,1 millón de papeletas del descontento morado. Darle un ministerio a los Kirchner de Galapagar sería estafar a estos nuevos votantes que si apostaron por el proyecto socialista lo hicieron huyendo de la demagogia bolivariana, las entelequias comunistas y las promesas irrealizables.

Y a ello se une el apoyo acérrimo de la corte de Iglesias a los presos golpistas y al referéndum de autodeterminación de los separatistas catalanes. Basta con ver cómo se han pronunciado en la Mesa del Congreso, siendo los únicos que han pedido no suspender a los diputados de ERC y JunsXCat encarcelados por pretender subvertir el orden constitucional en otoño 2017. ¿Va a premiar Sánchez a Iglesias con algún ministerio pese a situarse éste más cerca de los que quieren romper España que de los demócratas? Aunque del traidor de Pedralbes se puede esperar cualquier desvarío… Dicen en los mentideros monclovitas que va a esperar al desenlace de los comicios municipales y autonómicos de este domingo para negociar el Gobierno dentro de un posible cambio de cromos si el PSOE necesita a Podemos en plazas importantes.

No obstante, la única cartera a la que puede aspirar Pablenin es al Ministerio del Odio. Aquí sí podría desplegar todas sus dotes, como el pasado diciembre cuando decretó la “alerta antifascista” tras la victoria del centro-derecha en Andalucía , lo que multiplicó las agresiones a Vox. O más recientemente, estigmatizando a Amancio Ortega por donar aparatos a la sanidad pública en la lucha contra el cáncer. Hay que ser miserable…

El amanecer del 27 de mayo
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 25 Mayo 2019

El malabarista Pedro Sánchez propuso a dos ciudadanos españoles -una ciudadana y un ciudadano- como candidatos a presidir el Congreso de los Diputados y el Senado. Sin embargo tanto él, como los lenguaraces de su partido y la prensa en general los presentaron como dos catalanes, dando a entender que el hecho de haber nacido en una determinada región del Reino de España les confiere una pertenencia diferencial colocada por encima de la que figura en su documento de identidad. Es lo que vulgarmente se llama supremacismo.

Escenario ficticio
Al escoger a estos dos ciudadanos para ocupar el tercer y cuarto puesto en la escala de poder del Estado, el amo del PSOE no optó por los que cuentan con un currículo sobresaliente, sino por los que mejor le sirven como moneda de cambio para competir por el poder en el escenario ficticio de la plurinacionalidad. Ni siquiera son correligionarios suyos, sino parroquianos del PSC, franquicia todoterreno ideal para trapicheos con los filibusteros del otro bando, sean estos secesionistas o antisistema. Por supuesto, los dos elegidos han aceptado con gusto el papel que les toca desempeñar como miembros de una tribu renegada de su nacionalidad original para facilitar las transacciones entre mercaderes tramposos.

El plan A consistió en situar en la presidencia del Senado a Miquel Iceta quien, según cuenta la bien informada Lola García ("Entre el agravio y el entendimiento", LV, 19/5), había conseguido el beneplácito del presidente del Parlament Roger Torrent y del testaferro Quim Torra después de someterse disciplinadamente a su aprobación en sendas entrevistas. Pero los capitostes de ERC recularon, temiendo que sus competidores de JxCat los acusaran de traición.

Contratiempo imprevisto
El gurú Enric Juliana aprovecha este contratiempo imprevisto para aportar su grano de arena a la campaña electoral del sanchismo en vísperas del 26-M, alabando las virtudes del plan B ("Operación Dos Tazas", LV, 19/5):

La apuesta de Sánchez es clara: enviar un mensaje de fondo a toda la sociedad catalana. La estrategia empezó a definirse hace pronto un año. Desinflamación. Agenda gubernamental autónoma, no supeditada a las exigencias y los ritmos de los independentistas. Mensajes de distensión, de diálogo y de reconocimiento dirigidos a la totalidad de la sociedad catalana por encima de los partidos.

Juliana se regocija de que Gabriel Rufián haya intentado quitar hierro al bloqueo a Iceta, aunque omite aclarar que para ello rebajó el choque a la categoría de "chubasco", término que siempre encubre una micción de orina sobre los socialistas. Y concluye el gurú:
Ayer, Oriol Junqueras insinuó un posible apoyo de ERC a la investidura de Sánchez. Dos tazas y una cafetera.

Las dos tazas que pretenden hacernos tragar a todos los españoles son los candidatos de identidad trucada que el dedazo sienta en el tercer y cuarto puesto en la escala de poder del Estado. Y la cafetera es la investidura del tahúr en la Moncloa. Hay que "rematar la faena", avisó Sánchez (LV, 19/5). Se entiende así que le aconsejara a su posible valedor, el reo Junqueras: "no te preocupes" (El Español, 21/5).

Entresijos del cambalacheo
El dedazo no se circunscribe a los dos elegidos por su negociable supremacía identitaria. Abarca también toda la composición del nuevo equipo de gobierno con remedos de Frente Popular. Juliana hurga en los entresijos del cambalacheo. Inicialmente, antes de mover las piezas del tablero catalán, Sánchez había ofrecido a Pablo Iglesias que uno de los suyos ocupara la presidencia de la Cámara. El cacique podemita no mordió el anzuelo, porque continúa acariciando el desiderátum del gobierno de coalición si el resultado de las elecciones del 26-M lo permite.

En el ínterin se repartieron los puestos de la Mesa del Congreso. Entonces fue Iglesias quien reservó uno de los dos puestos adjudicados a su partido para colocar, como secretario primero de la Mesa, a un representante de su filial catalana: Gerardo Pisarello, hasta ahora primer teniente de alcalde en el feudo barcelonés de Ada Colau.

Pisarello es un híbrido de dos simientes del nacional populismo: el kirchnerismo montonero importado de su país natal, Argentina, y el secesionismo étnico injertado en su nuevo entorno. Su desempeño en la Cámara dejará huellas bochornosas si insiste en mostrar espectacularmente su odio a la bandera de España y a todo lo español como lo hizo en el balcón del Ayuntamiento barcelonés forcejeando con el edil Alberto Fernández Díaz. ¡Secretario primero de la Mesa del Congreso un perjuro que incumple la promesa de fidelidad al Rey y de obediencia a la Constitución y las leyes que formulamos todos los extranjeros -incluido el que esto escribe- cuando asumimos con orgullo la nacionalidad española!

Presas más codiciadas
La capitulación del sanchismo al cabo del tira y afloja con los secesionistas incorregibles y con los chavistas insaciables pone de relieve, una vez más, la trascendencia de las elecciones del 26-M. Todavía estamos a tiempo para evitar que los totalitarios guerracivilistas completen la tarea destructiva que ya tienen muy avanzada en el territorio de toda España. Madrid y Barcelona son sus presas más codiciadas y no ahorrarán juegos sucios para conquistarlas. Se jacta el estratega Francesc-Marc Álvaro, aludiendo a Barcelona ("Crisis de identidad", LV, 19/5):

¿Rechazarían las bases independentistas, por ejemplo, un acuerdo republicano-comunes? Ernest Maragall será el encargado de romper este tabú.

Más claro, imposible. Son gente sin escrúpulos, como lo prueba el hecho de que este Maragall encabeza la lista municipal del partido que en las europeas marcha amancebado con EH Bildu, los blanqueadores de los asesinos etarras. No tendría nada de extraño una alianza suya con Ada Colau, que acaba de recibir el apoyo de Noam Chomsky, ídolo de todos los subversivos del mundo y enemigo jurado de la sociedad abierta.

Razón de más para que el 27 de mayo amanezca con Manuel Valls al frente de la alcaldía de Barcelona y para que así se inicie la transformación del área metropolitana en un modelo de iniciativa creadora, seguridad, cultura, prosperidad y convivencia civilizada entre ciudadanos libres e iguales. Una Barcelona del siglo XXI inmunizada contra las plagas retrógradas del supremacismo étnico y el populismo antisistema, juntos o separados.

Reductos de racionalidad
Esperemos que en el resto de España perduren reductos de racionalidad suficientes para desbaratar la conjura de los depredadores. No es la primera vez que en esta etapa de la democracia española un Frente Popular amenaza la paz social. En el año 2000, el PSOE e Izquierda Unida firmaron un pacto para concurrir a las elecciones del 12 de marzo separados pero con un programa compartido. Sus candidatos eran Joaquín Almunia y Francisco Frutos, dos gigantes si los comparamos con nuestros vulgares timadores de feria como Zapatero, Sánchez, Iglesias, Garzón y la pandilla del procés. Sus votos, sumados, quedaron muy por detrás de los del Partido Popular, que obtuvo la mayoría absoluta y consagró presidente del Gobierno a José María Aznar. Almunia renunció ipso facto a la dirección del PSOE y trasladó su actividad a la Unión Europea.

Del voto meditado de los ciudadanos depende que en el amanecer del 27 de mayo comprobemos que la racionalidad ha vuelto a imponerse, como entonces.

Ellos son estiércol
Jaime Ignacio Del Burgo. vozpopuli 25 Mayo 2019

La Barranca era una tierra de acogida, abierta y próspera. Hasta que anidaron en Echarri-Aranaz los liberticidas. Ocurrió el día 27 de enero de 1979. Aquel día unos desalmados, vecinos del pueblo, asesinaron a un hombre de bien, honrado y trabajador, que había sido un buen alcalde años atrás. Se llamaba Jesús Ulayar. Salía de su casa acompañado de Salvador, uno de sus cuatro hijos, que tenía 13 años. Los asesinos ocultaban el rostro con una media. Sin mediar palabra uno de ellos se acercó a su víctima y a quemarropa le disparó cinco tiros en la cabeza. El niño escapó aterrorizado pero se rehízo y trató de perseguir a los asesinos. Luego intentó reanimar a su padre, que ya era cadáver. Los asesinos fueron los hermanos Vicente y Juan Nazábal. Otro de los miembros del comando, Eugenio Ulayar, era primo del asesinado. El cuarto fue Jesús María Repáraz. Todos fueron detenidos, juzgados y condenados.

La viuda, una mujer valerosa y fuerte, a la que el feminismo sectario nunca rendirá homenaje, siguió en el pueblo al frente del pequeño negocio familiar y sacó adelante a sus cuatro hijos. Vivir en Echarri-Aranaz acabó por ser irrespirable. Tardaron mucho tiempo en irse del pueblo, pero no han abandonado su casa, mancillada día tras día con pintadas amenazadoras y miserables. Lo más duro fue soportar el atronador silencio de la mayoría de sus convecinos. Cuando los asesinos salieron de la cárcel fueron recibidos como héroes. Dispararon el cohete de las fiestas patronales y en el colmo de la impudicia el Ayuntamiento les nombró hijos predilectos. La sentencia de la Audiencia Nacional había condenado a los asesinos al pago de una indemnización, ridícula si se tiene en cuenta la magnitud del daño causado. Ni siquiera estaban dispuestos a indemnizar a sus víctimas. A punto de prescribir el derecho a reclamar el pago, los Ulayar decidieron recurrir a la Justicia y ganaron. Pero quedaba una última vileza de los héroes de la patria vasca con derecho a matar. Ante la perspectiva de una ejecución sobre sus bienes hicieron una derrama entre los vecinos disfrazada de colecta solidaria.

El asesinato de Jesús Ulayar tuvo consecuencias políticas muy graves. En abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas de la historia de España. En la Barranca no hubo candidaturas ni de UCD ni de UPN, partido recién fundado. El terror había tomado posesión de la comarca a la que rebautizaron con el nombre de Sakana. Sin embargo, en las elecciones generales del 15 de junio de 1977, la UCD había obtenido unos buenos resultados en la mayoría de los pueblos. Y en el referéndum de la Constitución del 6 de diciembre de 1978, celebrado cincuenta y dos días antes del asesinato, los votos afirmativos habían superado a los negativos en la casi totalidad de los municipios barranqueses, incluso en el propio Echarri-Aranaz (378 frente a 365). La otra consecuencia es que el terror permitió al movimiento nacional aberzale hacerse con el control de las instituciones locales. Y allí donde los liberticidas consiguen implantarse la libertad perece.

De ahí que debamos expresar nuestra solidaridad con aquellos que, como ocurre en Echarri-Aranaz, han dado un paso al frente para poner voz a cuantos desde hace 40 años padecen la dictadura del miedo. Por eso, a quien tiene la osadía de acudir al paraíso proetarra para expresar su apoyo a la lista electoral de una formación demócrata, constitucionalista y foral, se le recibe con graves insultos y se intenta silenciar su voz con músicas a todo volumen, después de haber ensuciado las calles con estiércol. Luego, siempre encapuchados para ocultar su cobardía, proceden a desinfectar la zona que es tanto como desinfectarse a sí mismos. Porque ellos son estiércol.


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