AGLI Recortes de Prensa   Domingo 26 Mayo 2019

La humillación de la Nación y las urnas de la salvación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Mayo 2019

Un proceso revolucionario es, por su propia naturaleza, incontrolable. Y que nadie dude de que a eso vamos de cabeza.

Nunca en la moderna Historia de España, ni siquiera en el Golpe del 23F, fue tan humillada la nación española como en esta semana de vísperas electorales. Nunca la sede de la soberanía nacional fue tan miserablemente traicionada como como en estos aciagos días del 20 al 24 de mayo. Dice Cayetana Álvarez de Toledo que lo ocurrido ha sido tan grave que aún no nos hemos dado cuenta del todo de la enormidad que presenciamos. Y si una ciudadanía que ve cómo su propia condición se ve menoscabada, disminuida y ridiculizada por una pandilla de maleantes no es capaz de reaccionar hoy, la última ocasión de hacerlo, merecerá todo lo que le pase, que sin duda será gravísimo, y además a muy corto plazo.

Los tontos que no votarán pero creen que se salvarán
Si tras ver al cabecilla político del Golpe de Estado en Cataluña pasar por el escaño del presidente del Gobierno en funciones, decirle de forma admonitoria "Tenemos que hablar" y responder Sánchez "No te preocupes" alguien cree que no tiene que preocuparse, estamos rodeados de imbéciles.

Si tras ver a la presidenta del Congreso Prevaritxell (antes Meritxell) Batet, prevaricando desvergonzadamente durante cuatro días, negándose a suspender a los diputados golpistas que están en la cárcel y en el banquillo del Supremo, como mandan con toda claridad la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Reglamento de las Cortes, cree que la sede de la Soberanía Nacional lo será en esta legislatura o es muy estúpido o es muy cobarde.

Si tras ver al presidente del Senado, Quecruz, decir en El País que una absolución de los golpistas podría ser el comienzo del arreglo de todo (por más que hayan tratado de cambiarlo, esa es la esencia de lo que dijo), alguien imagina que los golpistas instalados en el Gobierno y en las Cortes van a respetar a la Justicia y la sentencia del 1-O, o es tonto o se lo hace.

Y si hay alguien al que no se le oculta la gravedad de lo vivido, que es la traición a España de más de la mitad de los que deberían representarla, pero este domingo se queda en casa y en vez de votar dice esa popularísima sandez de "que disfruten lo votado", como si a él no fuera a alcanzarle la misma ruina que a los demás españoles, la nación está para que la entierren. Que es exactamente el propósito de los que han perpetrado su humillación, el viacrucis político de la desventurada España, antesala de su crucifixión.

El agasajo a los golpistas de Mari-Ana Pastor
No ha sido sólo el bloque social-comunista-separatista el que se ha significado por su desprecio al pueblo español que les paga el sueldo, a la nación española que deberían representar y a los ciudadanos españoles cuya sensibilidad les trae al pairo y para los que sólo tienen un proyecto: el lavado de cerebro de "diez o quince años" anunciado por el viscoso Iceta, el ideólogo del Golpe de Estado con anestesia en que se basa la estrategia socialista del PSC, que ha devorado del todo al PSOE. Más indignante, por innecesario, fue el desayuno con que la vicepresidenta de Prevaritxell, Mari-Ana Pastor, agasajó a los golpistas presos al llegar al Congreso de los Diputados para humillar con su mera presencia a la nación.

Lo trágico para el PP y para cuantos creen que Pablo Casado debería encabezar la alternativa de derechas al Frente Popular Golpista es que lo que la fiel escudera de Rajoy demostró con el homenaje a los que pretenden acabar con España y su régimen constitucional es la voluntad del rajoyismo de colaborar mediante su estrategia de apaciguamiento a cloroformizar a la sociedad española para que vaya haciéndose a la idea de que el proyecto de desmantelar España, pero a plazos, es no sólo inevitable sino compartible. Vamos, que a lo que aspira ese búnker del PP, derrotado pero no enterrado, es a que su partido se pase al bloque anticonstitucional sociata y comparta la dirección para evitar la confrontación directa entre partidos de Izquierda y Derecha, nacionales y antinacionales, con la Constitución o contra ella.

Al final, para impedir la acción popular, así como la institucional de la Corona y del Ejército, cuya función constitucional es la de mantener la integridad nacional, un PP sumiso a la Izquierda co-gestionaría en nombre de la paz civil la liquidación del régimen del 78 en favor del golpismo catalán, mediante el diálogo que ya protagonizó, con Soraya al frente, en sus seis años perdidos. Esto no es maledicencia ni adivinación. Responde a la pura lógica política. Las magdalenas de Mari-Ana Pastor son como las de Carmena: incomestibles, pero eficazmente publicitarias, nos venden como sólo veniales pecados requetemortales, disimulan su veneno con azúcar glas.

El futuro del PP se juega hoy
La suerte de Casado, cuya cabeza buscan los arteros resucitadores del término "moderación" como solución para los problemas del PP —como si uno pudiera curarse moderadamente, o estar moderadamente muerto— y la del PP va a depender de lo que pase hoy en Madrid. Como demostró el lunes con su silencio ante la formidable intervención de Rivera, Casado no se ha recuperado del golpe de las generales, más que previsible, pero ante el que se refugió en la ensoñación estadística y entre los cuates cercanos. Si se rinde, como Rajoy ante Zapatero en 2008 tras perder las elecciones, el PP será cómplice y no obstáculo infranqueable en el cambio de régimen.

Hay quien cree, jugando a componedor de un centro-izquierda que respete la Constitución, que el proceso será largo y que "tenemos muchos años de Sánchez por delante". Error absoluto, que la humillante semana pasada ha demostrado con creces. Un proceso revolucionario no es como una recesión económica, y, además a lomos de una recesión económica, vamos a entrar en ese proceso revolucionario que pasa necesariamente por el pacto de las Izquierdas con el golpismo y el comienzo de una supuesta reforma de la Constitución que, en rigor, sólo puede ser de su liquidación.

Los que piensan en cuatro, ocho o doce años de Sánchez en el Poder se olvidan de que este PSOE no es el de González, ni puede reinar al modo del PRI sino del gorilato venezolano, dentro de un plan de golpe de Estado a plazos, que alternará fases de aceleración y de estiaje, de diálogo con la Oposición y de campañas de asesinato civil de sus líderes políticos. En La Vanguardia, Juliana ya ha empezado a alabar a Casado frente a Rivera. Va a ser la tónica desde ahora. Y es lo que pasó con Rajoy en 2008, cuando rompió públicamente con los medios que habíamos apoyado al PP en los dos años atroces —y heroicos— tras el 11-M, y decidió "huir de la crispación" como un Gallardón cualquiera y esperar el fallo del contrario, que gracias a la crisis económica, se produjo tres años después.

El voto ante el abismo
La situación ahora es muy distinta, y lo será mucho más a partir del invierno. Con Podemos dentro del Gobierno y con el golpismo blando del PSC al frente de las Cortes, la crisis en todos los ámbitos —políticos, económicos y mediáticos— será aceleradamente convulsa, imprevisiblemente rápida. Un proceso revolucionario es, por su propia naturaleza, incontrolable. Y que nadie dude de que a eso vamos de cabeza. Podremos combatirlo con ciertas perspectivas de éxito si esta madrugada, tras contarse los votos de Madrid, hay lugar para la esperanza y la resistencia. Si no, entraremos en una crisis de una magnitud aterradora y con una perspectiva impredecible.

El que se quede hoy en casa sin votar, cumplirá la profecía de Lenin: "Estos tontos burgueses rusos nos van a vender la soga para ahorcarlos".
Y los ahorcó.

España, un barco a la deriva navegando a contracorriente
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 26 Mayo 2019

Mientras el Gobierno de Sánchez sube los impuestos y aumenta el gasto, otros países europeos apuestan por las rebajas fiscales y la austeridad.

A pesar del inesperado repunte que ha registrado el PIB de la zona euro en el primer trimestre, con un alza del 0,4%, las previsiones de desaceleración se mantienen para el conjunto del año. Las últimas estimaciones de la Comisión Europea rebajan una décima más el crecimiento para la Eurozona, hasta el 1,2%.

Además, esta visión no es exclusiva de la Comisión Europea, puesto que también se da en las firmas de analistas. Europa lleva los 6 últimos meses revisando sus estimaciones de crecimiento a la baja. Por otra parte, las estimaciones siguen siendo políticamente correctas. Es decir, optimistas. La propia Comisión Europea prevé un desplome de Alemania hasta el 0,5%, sufriendo un recorte drástico desde el 1,1% de las últimas estimaciones. Algo parecido pasa con Italia.

Asimismo, no somos inmunes a riesgos adicionales. El petróleo sube (de forma coyuntural) en lo que va de 2019 un 39,5%, hasta los 70 dólares el barril Brent. Y, por otro, la política comercial del Gobierno de Trump ya ha fijado el próximo objetivo en la Unión Europea.

En definitiva, tras 3 billones de euros inyectados en la Unión Europea, con el BCE acumulando en balance más del 40% del PIB de la Eurozona, tras el Plan Juncker y otros innumerables estímulos públicos, tenemos una Europa sin incentivos para sacar adelante las reformas estructurales y polarizada en términos de responsabilidad presupuestaria:

Por una parte, están los países cumplidores y responsables, que han sido capaces de aprovechar los vientos de cola para solucionar desequilibrios, especialmente en materia de finanzas públicas. Y, por otra, países incumplidores e irresponsables que han preferido lanzar el mantra de "hay margen" y "hay que defender lo público" para comprar votos y mantener las cifras de crecimiento de PIB, a costa de la prosperidad de sus ciudadanos.

En España, el leit motiv repetido a lo largo de la campaña electoral ha sido "crecemos claramente por encima de la media europea". Lo que no han dicho tan claramente es que ese "por encima", han sido unas décimas, mientras que la desviación con respecto a la media europea en términos de déficit ha sido de 1,4 puntos porcentuales. Vean la anterior gráfica y comparen la distancia con respecto a las respectivas medias europeas en términos de PIB y de déficit.

Las elecciones ya pasaron, y el PSOE (y allegados) ya comienzan a hablar de "síntomas" de desaceleración. Incluso, algunos, se atreven a tildar la situación de "reactivación" de la desaceleración. Como si durante los últimos meses se hubiera puesto la capa de visibilidad de Harry Potter.

Europa ha sido consciente de que la economía desaceleraba desde, al menos, mediados del año pasado. ¿Adivinan cuáles son las apuestas para contrarrestar la situación? Correcto, menos impuestos y menor gasto público.

Hay economías, como la alemana, que llevan tiempo preparándose para este momento. Lleva cuatro años en superávit presupuestario y tenía como objetivo lograr el 60% sobre el PIB de deuda pública para el año en curso. Ahora, existe una corriente en la UE que le pide "responsabilidad comunitaria" para que sacrifique su superávit en favor de un impulso de la demanda doméstica. Ellos, que son conscientes de que la debilidad proviene de un sector exterior debilitado (especialmente China), no tirarán la casa por la ventana, aunque sí que podrían reducir su déficit por los estabilizadores automáticos. A una situación con margen (real) para afrontar tensiones financieras hay que añadir una tasa de paro del 3,1%. Ahí es nada.

La responsabilidad fiscal se extiende en Europa como herramienta para frenar la desaceleración, y en países como Austria también se han autoimpuesto la disciplina fiscal como eje principal de su política económica. Su ejecutivo ha sido capaz de lograr un superávit presupuestario por primera vez en 40 años y mantienen un compromiso con los objetivos de Maastricht antes de finalizar la legislatura.

Europa parece que ha aprendido que mantener a raya las finanzas públicas y reducir el peso del sector público no sólo es una herramienta para afrontar las desaceleraciones económicas, sino que también el mejor remedio contra la toma de control de la Troika del país, y su consiguiente efecto sobre el bienestar de sus ciudadanos. Grecia ha hecho hace ya unos meses la mayor rebaja de impuestos de su historia, y en Portugal, un gobierno de izquierdas (¡sí! ¡de izquierdas!) se niega a subir el sueldo a los profesores públicos y apuesta por la rebaja de la fiscalidad de la luz y el gas como incentivo económico y lucha contra la pobreza energética.

La lista de países europeos es extensa. En este medio ya hemos comentado otros muchos ejemplos que están bajando impuestos, hemos hecho foco en el caso de Reino Unido y también hemos contado porqué Estados Unidos crece y Europa no.

Mientras, España envía un plan de estabilidad a Europa para los próximos años en el que habla de una brutal subida de impuestos de casi 100.000 millones de euros, confiando en el ciclo económico y en nuevas figuras impositivas. El mismo plan que envió en octubre del año pasado. ¿Adivinan cuál ha sido la respuesta? Correcto. Un incumplimiento crónico de los objetivos de déficit, un agujero de (al menos) 11.000 millones de euros, y un llamamiento a la responsabilidad y a la ineficacia de la subida de impuestos.

En paralelo, sacan subidas masivas al diésel, al impuesto de matriculación, al impuesto de vehículos de tracción mecánica, por el uso de las autovías… Lo que viene siendo un saqueo a ciudadanos y empresas que supone un riesgo serio para nuestra economía.

Nos enfrentamos a un tercer trimestre del año en el que el Gobierno de Sánchez tendrá que elegir entre seguir manteniendo la cifra de PIB con gasto público o cumplir con el déficit y reducir el crecimiento al 1,5%. O, quizás, la desaceleración esté tan avanzada que el maquillaje público no sirva y vayamos a un escenario de crecimiento raquítico e incumplimiento presupuestario. Como Italia. Llevamos el camino opuesto a Europa y lo pagaremos. Preparen sus bolsillos.

Después del ruido
Javier Somalo Libertad Digital 26 Mayo 2019

No deberíamos esperar una década ni una crisis que nos vuelva a hundir para despertar.

Se han cometido demasiados errores en esta primavera tan electoral de 2019 y la sobreexposición mediática de los líderes del centro-derecha ha hecho estragos en muchos candidatos.

Hoy la foto de Colón parece irrepetible. ¿Qué reclamo o argumento podían usar por separado PP, Ciudadanos y Vox que no incluyera pedir a los votantes de los otros dos partidos que se pasaran a sus filas evitando la fragmentación? Era imposible no hacerlo. La única fórmula electoralmente eficaz en los comicios generales habría sido la elaboración de listas conjuntas, una coalición similar a la que arrancó en la Transición, imperfecta y revisable con los años pero necesaria, de emergencia. Sin embargo, los liderazgos personales y la preeminencia del partido sobre la idea de Gobierno lo impidieron: un presidente de Gobierno es hoy, por encima de todo y a la vista está, el líder de un partido por pocos votos que tenga.

No sé si habrá algún proceso de reunificación o simplificación en los partidos de Colón pero lo más probable es que aquel que lo inicie no será el que lo lidere y eso, que se llama sacrificio, no es un valor en alza en esta política del culto a la personalidad.

Viendo la historia evolutiva de lo que llamamos "centro-derecha" desde el PP de 1976 que condujo a la UCD y al residual CDS y desembarcó en AP transcurriendo por posiciones azules, conservadoras, liberales, democristianas y socialdemócratas hasta llegar al PP de Aznar, se entiende que sólo un gran partido al otro lado es capaz de tumbar al PSOE.

Adolfo Suárez se subió a un partido, la UCD, que llevaba en sus filas a franquistas y antifranquistas, un partido imposible como casi todo en aquella "sopa de letras" de la Transición. Pero es que acababan de enterrar a Franco y todo era mucho más complicado. La casualidad, o no, ha querido que en la desintegración del centro-derecha de hoy –no me refiero a desaparición sino al proceso inverso a la integración– también esté cerca el cadáver de Franco, esta vez saliendo de la tumba empujado por el PSOE en vez de entrando por causas naturales llevadas a la agonía por la incertidumbre. Y no es lo mismo, claro. Entonces existía un riesgo cierto de que todo se fuera al traste y, de hecho, en varias ocasiones estuvo a punto de suceder. Hoy son fantasmas traídos por los que sólo hablan de la dictadura sobre el mármol de una pesadísima lápida.

Aquella UCD, fruto de decenas de lo que hoy llaman "sensibilidades políticas" tenía que ser el partido de las primeras elecciones democráticas de 1977. Y Suárez se subió a ese tren… tres meses antes de que se celebraran. Hasta ese momento, el presidente del Gobierno de la monarquía posterior a cuarenta años de dictadura, sencillamente no tenía partido. Y creo que no lo tuvo nunca. Pero insisto en lo complejo de aquellos años y en lo ventajista que resulta criticarlo hoy porque lo que se hizo entonces con mucho instinto, habilidad política, riesgo, sacrificio y enorme preparación entre el rey Juan Carlos, Torcuato Fernández Miranda, el propio Suárez y una decena de personas más, sólo merece elogio. La prueba de ello es lo mal que le sienta a Podemos, que lo confiesa, y al PSOE, que lo disimula.

También es verdad que ya no está enfrente el mismo PSOE, al que le ha salido el hijuelo de Podemos y que comparte mesa ya en exclusiva –antes eran también comensales del PP– con los nacionalismos católicos de derechas además de con los de izquierdas. Ambos frentes se han desgajado y cada uno trata a su manera de recomponer filas aunque sea más fácil hacerlo desde el Gobierno.

La pena es que Andalucía siga siendo una excepción que se resiste a ser antecedente, porque desde ahí podrían comenzar muchas cosas necesarias.

Todavía no hay Gobierno y todavía se puede votar

El miedo a Vox entre la izquierda funcionó para el PSOE en las elecciones generales y ni PP ni Ciudadanos… ni Vox quisieron darse cuenta. Entre los tres convirtieron el acto de Colón en un argumento para Sánchez, movilizando a la izquierda y decepcionando a la derecha. ¿Cuántos de los asistentes a aquella concentración decidieron no votar tras ver a los convocantes olvidarse de Sánchez para liarse a palos entre ellos?

Ahora el miedo a la izquierda y, sobre todo, a la voracidad impositiva, un peligro real que no yace bajo tierra en ningún Valle, tendría que funcionar contra la izquierda. Porque si entre los tres partidos no consiguen gobernar el mayor número de comunidades autónomas y ayuntamientos clave terminaremos pagándolo.

Pagaremos (más) por comprar y por vender. Pagaremos cada vez más por tener una casa aunque ya hayamos pagado la casa con sus impuestos. Y si decidimos cambiar algo dentro de nuestra casa volveremos a pagar porque nuestra comodidad, pagada siempre por nosotros, bien vale otro impuesto. Y todo se irá al traste cuando de pronto nos despierte un patadón en la puerta de al lado: han entrado los okupas. Se acabó el IBI, las licencias de obra por ampliación o reforma, las tasas. El agua manará y la luz iluminará sin traba alguna. Y hagan lo que hagan al lado los de la patada, mi IBI y mis tasas y su ley no me protegerán y en la puerta de mi casa colgarán un cartel: aquí vive otro imbécil.

Tanto disgusto nos puede llevar por delante… y además de pagar por la muerte de nuestros allegados –que no dejaron de pagar en vida por lo querían legarnos– nosotros mismos dejaremos una factura como recuerdo, una estampita funeraria en euros que recordará al que quede que todo aquello que pagamos unos y otros no fue bastante y, por irnos de este mundo, deberíamos pagar la última, o la penúltima, como se dice supersticiosamente en los bares. Eso sí, no sé qué pasa pero nunca mereceremos una subvención porque no estaremos en riesgo de exclusión.

Se trata de encontrar un comercio abierto en día festivo o a una hora que nos permita comprar y trabajar a la vez y que no nos obligue a ser tan asquerosamente capitalistas como para comprar por Amazon, que como también está feo, lo impedirán con impuestos. O tener la libertad para elegir un médico o un colegio: salud y futuro. O leer un libro de texto que me cuente que hay ríos y montañas más allá de los que me pillan cerca de casa y que hay una historia de España y del mundo que consiste en relatar lo que sucedió y no lo que quisieran que hubiera sucedido. O entrar en un hospital público de gestión privada y no ver a nadie de traje oscuro, pelo engominado y puro en la comisura llevándose la mordida sino sencillamente un hospital público de gestión privada donde algunas cosas funcionan mejor. Porque ha habido corrupción, mucha, pero, ¿está la izquierda también por encima de eso?

Nos hemos hartado de tanganas, de refriegas navajeras, de mentiras y de una competición más teatral que sincera, una campaña hiperbólica y sensacionalista entre los partidos que podrían haber desalojado a Pedro Sánchez de La Moncloa y que ahora están disputándose la oposición.

Las elecciones de este domingo no son una segunda vuelta en la que se pueda evitar un gobierno de izquierda incivilizada. Pero son el primer paso de la segunda oportunidad. Y es un paso ineludible.

La debilidad del centro-derecha de la Transición llevó a catorce años de socialismo que hoy, visto el PSOE de Zapatero y Sánchez, hasta despierta nostalgia. Aquella fragilidad estuvo justificada y nos trajo la democracia. Poco más se puede pedir. Pero la derecha supo recomponerse y estar lista para cuando el PSOE demostrara su habitual incapacidad en la gestión económica, en la seguridad jurídica y en las libertades individuales más básicas. No deberíamos esperar una década ni una crisis que nos vuelva a hundir para despertar. Es necesario eliminar el ruido, olvidar la competición en el centro-derecha o centro-izquierda-derecha o como lo quieran llamar y reducir la salsa a lo que es antimarxismo y antiseparatismo. Si no lo saben hacer ellos lo tendremos que hacer los demás.

La última desgracia sería la abstención. No hay excusa.

Vox es la solución.
Nota del Editor 26 Mayo 2019

Cualquier persona que se haya enterado un poco de los asuntos de España en los últimos cuarenta años, sabe que la solución es Vox. Lo demás son parches para seguir empeorando.El PP tiene que desaparecer. La educación debe orientarse a fomentar el conocimiento y la excelencia. Los medios públicos y los privados, sufragados con la riqueza extraída de los bolsillos de los españoles, deben desaparecer. A ver si algún día, los votantes, votan con conocimiento, no votan a quienes les han comprado el voto.

Sucesiones, Donaciones y Patrimonio, los tres sablazos que prepara la izquierda tras el 26-M
El posible avance de la izquierda en las elecciones regionales abre la puerta de par en par al restablecimiento de estos tres tributos.
M. Llamas Libertad Digital  26 Mayo 2019

España ha vivido una auténtica revolución fiscal en los últimos años a nivel autonómico, ya que, tras las protestas que han protagonizado miles de contribuyentes en diversas ciudades, son varios los gobiernos regionales que han apostado por reducir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, a imagen y semejanza de la amplia bonificación que instauró Madrid en su día. Sin embargo, las elecciones de este domingo amenazan con revertir esta tendencia.

La continuidad de Pedro Sánchez al frente del Gobierno central y el avance de las coaliciones de izquierda a nivel autonómico podrían revivir esta figura tributaria, ahora en vías de extinción, junto con el Impuesto de Patrimonio, que se restableció durante la crisis de forma temporal, pero que, desde entonces, ha sido renovado año tras año. Uno de los objetivo del PSOE durante la presente legislatura es abordar la postergada reforma del sistema de financiación autonómica y, entre otras medidas, contempla la fijación de un umbral mínimo en Sucesiones, Donaciones y Patrimonio con el fin de frenar la denominada "competencia fiscal" entre territorios.

De hecho, la actual ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue una de las máximas defensoras de la elevación general de estos impuestos a nivel nacional cuando ejercía como consejera del ramo en la Junta de Andalucía bajo la Presidencia de Susana Díaz, cargando especialmente contra la ventajosa tributación que ofrecía Madrid. Ahora que Andalucía disfruta de una de las fiscalidades más bajas en esta materia bajo el gobierno de PP y Cs, todo apunta a que este debate se reabrirá tarde o temprano. Además, si la izquierda se hace con el poder en una plaza tan estratégica como Madrid, la oposición frontal a estas subidas decaerá de forma sustancial.

Asimismo, Podemos no sólo defiende fijar el citado umbral mínimo en todo el país, sino que pretende disparar la fiscalidad en Sucesiones, Donaciones y Patrimonio, minando así la capacidad de ahorro y acumulación de riqueza de las familias españolas. Siendo ésta una de sus principales demandas a nivel programático, la necesidad de alianzas electorales para conformar mayorías bien podría traducirse en un alza generalizada de estos tres tributos, a pesar de que, hoy por hoy, su práctica desaparición se daba por hecha a corto y medio plazo en casi todo el país.

Impuesto de Sucesiones
Aunque se trata de un impuesto cedido por el Estado, las CCAA tienen potestad para aplicar amplias deducciones y bonificaciones, hasta el punto de eliminar en la práctica su cobro. La carga varía de forma significativa entre unas y otras, especialmente si se tienen en cuenta los grupos de parentesco, ya que, si bien los familiares directos (hijos, cónyuges y padres) gozan de importantes bonificaciones, los colaterales de segundo y tercer grado, como primos y nietos, pagan mucho más en caso de heredar.

Valga como ejemplo el siguiente caso, donde se refleja lo que pagaría un soltero de 30 años que hereda bienes de su padre por valor de 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda del pariente fallecido, tal y como recoge el último informe sobre fiscalidad autonómica elaborado por el REAF. Así, mientras que en Asturias habría que pagar más de 100.000 euros, en Cantabria, Andalucía, Canarias, Madrid y Extremadura la factura sería casi inexistente. La presión social hizo que Aragón y Cantabria se sumaran a la práctica eliminación de este tributo en 2019.

Impuesto de Donaciones
Algo similar sucede con Donaciones. La práctica exención que disfrutan algunas autonomías contrasta con las fuertes mordidas que aplican otras regiones. Tomando como referencia el mismo caso previo, un hijo de 30 años que recibe en vida de su padre 800.000 euros en dinero en efectivo sin un destino específico y sin que tenga ningún grado de discapacidad, las cuantías oscilan considerablemente.

Andalucía merece un comentario aparte, ya que el Gobierno de PP y Cs acaban de aprobar una nueva rebaja, con una bonificación del 99%, de modo que el siguiente gráfico no refleja exactamente la situación vigente en la actualidad. En todo caso, la escasa fiscalidad de Cantabria, Canarias, Madrid o Murcia contrasta con el impuesto que aplican Castilla y León, Extremadura, Aragón, Asturias o Comunidad Valenciana.

Impuesto sobre el Patrimonio
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero restableció el Impuesto sobre el Patrimonio, con carácter temporal, para 2011 y 2012, e introdujo como novedades una exención de 300.000 euros para la vivienda habitual del contribuyente y un mínimo exento de 700.000 tanto para los contribuyentes residentes como no residentes.

Aunque lo previsto, inicialmente, era que este gravamen volviera a estar totalmente bonificado, se ha ido prorrogando anualmente, tanto con el PP como con el PSOE, de modo que sigue vigente, a pesar de que ha desaparecido en la inmensa mayoría de países desarrollados. Y mientras el PSOE lo prolonga en el tiempo, Podemos va mucho más allá y exige dispararlo al 3% para los patrimonios de más de 1 millón de euros (30.000 euros cada año).

A diferencia de otras regiones, la Comunidad de Madrid cuenta con una bonificación del 100%, por lo que ningún contribuyente de este territorio tiene que pagar dicho impuesto. En el resto de autonomías, las cuantías a pagar varían mucho en función del patrimonio que posea el contribuyente, una vez descontados los 300.000 euros exentos de la vivienda habitual. Así pues, las elecciones regionales podrían suponer un punto de inflexión en esta materia, ya que, tras años de rebajas puntuales, pero constantes, los contribuyentes corren el riesgo de tener que volver a pagar o bien pagar mucho más por Sucesiones, Donaciones y Patrimonio.

Unas elecciones cruciales ante la amenaza del separatismo
Editorial El Mundo 26 Mayo 2019

España vuelve hoy a las urnas. Un mes después de las elecciones generales, que auparon a Pedro Sánchez a costa de la fragmentación del centroderecha, los comicios en 12 comunidades autónomas y en los 8.131 municipios de nuestro país están llamados a ser cruciales. Primero, porque llegan en una coyuntura marcada por la incertidumbre que generan los devaneos del PSOE con el independentismo. Y, segundo, porque del resultado de esta noche dependerá en buena medida tanto la formación del próximo Gobierno -Podemos quiere usar su apoyo electoral para presionar a Sánchez en las negociaciones- como el desenlace de la intensa pugna que PPy Ciudadanos mantienen por la hegemonía de la derecha.

La cercanía en el calendario convierte la triple convocatoria -incluidas las europeas- en una especie de segunda vuelta de las generales. Sánchez aspira a revalidar el triunfo del 28-A, mientras Pablo Casado aspira a frenar a Albert Rivera, autoproclamado jefe de la oposición. Las encuestas otorgan al PSOE un viento de cola que podría teñir de rojo el mapa. En todo caso, serán los pactos a posteriori el factor que decante la mayoría de los futuros gobiernos regionales. La batalla central, por su peso político, se libra en la Comunidad de Madrid. Casado, cuya posición se ha visto seriamente cuestionada después de la debacle del PP en las generales, se juega su liderazgo en una plaza que hasta ahora había sido un feudo inexpugnable de los populares. Lo hará con candidatos de su confianza y en un contexto de máxima preocupación interna en el PP por el severo retroceso electoral. En el caso de Madrid y Barcelona, la fragmentación y la pugna entre bloques auguran un escrutinio ajustado. Las opciones del PP o de Cs para hacerse con la vara de mando en la capital, tras el desastroso mandato de Carmena, pasan por evitar la movilización de la izquierda. En el caso de la capital catalana, Ada Colau y Ernest Maragall compiten en la recta final. Ambas opciones son nefastas para el constitucionalismo en una coyuntura en la que la amenaza del reto soberanista se ve reforzada tanto por la política de distensión de Sánchez como por el papel de caballo de Troya que ejerce Podemos en las instituciones, tal como se vio al negarse a aplicar la ley desde la Mesa del Congreso para suspender a los políticos presos.

Después de que Meritxell Batet permitiera acatar la Constitución con "lealtad al 1-O", es decir, al referéndum que buscaba precisamente liquidar el marco constitucional; y después de que la propia presidenta de la Cámara Bajara dilatara la suspensión a los diputados secesionistas encarcelados, el presidente del Senado contempló ayer en El País la posibilidad de una sentencia absolutoria. Aunque el citado periódico rectificó la transcripción de sus palabras, Casado y Rivera advirtieron el atropello que significaría cualquier injerencia al poder judicial. Las declaraciones de Manuel Cruz constituyen una torpeza irresponsable que muestra la debilidad del sanchismo para hacer frente al chantaje secesionista. Los españoles dirán hoy si refrendan o rechazan esta deriva.

¿Quiere que Sánchez y ‘El Coletas’ manden ya del todo?
EDUARDO INDA okdiario 26 Mayo 2019

El 28 de abril la derecha española se pegó un tiro en los redaños del que se arrepentirá al menos cuatro años y quién sabe si toda una vida. El proverbial masoquismo de parte de quienes piensan como nosotros provocó que Pedro Sánchez nos metiera un repasito que, gracias al control absoluto de los medios que detenta y a la división de los rivales, se nos antojó una paliza modelo el Felipe González de 1982. No fue una goleada de escándalo pero lo pareció.

Y los que sospechábamos que esa victoria de pitiminí era la antesala de todos los males, comenzando por la destrucción de la España constitucional, no nos equivocamos. No ha hecho falta siquiera que se forme Gobierno. Ha bastado con que se elija a los presidentes de las Cortes para que nos percatemos por dónde van los tiros de este Partido Socialista guerracivilista, rencoroso y sectario. La jefa del Congreso, la insulsa Meritxell Batet, se ha resistido cual gato panza arriba a suspender a los diputados golpistas a los que se permitió tomar posesión (cosas de este Estado tonto que nos ha tocado padecer). Tuvo que darle un sutil a la par que contundente toque el baranda de la Sala Segunda del Supremo, ese Manuel Marchena al que matarán civilmente si hace Justicia, para dar su brazo a torcer.

No obstante, manda huevos que se haga presidenta del Congreso (190.000 del ala al año) a una tipa que se negó a votar en 2013 en contra de dos propuestas de resolución, una de Convergència y otra de la Izquierda Plural, que planteaban un referéndum de independencia “legal” (esto de “referéndum de independencia” y “legal” es una antinomia en España) en Cataluña. Ella y otra docena de diputados rompieron la disciplina de voto y se largaron del hemiciclo para no tener que hacer lo que verdaderamente les ponía: respaldarlas. El resto de sus noventa y tantos compañeros socialistas, capitaneados por Rubalcaba, apretaron el botón del “no” como corresponde con un partido que durante el felipismo fue más impecable que nadie en la defensa de la España constitucional.

Meses después llegó la tercera prueba del algodón con una moción de la gran Rosa Díez y de su tan necesario como añorado UPyD. Planteaba simple y llanamente censurar ese eufemismo llamado “derecho a decidir” bajo el que se esconde un referéndum secesionista. ¿Qué hizo la ahora presidenta del Congreso? Esta vez no se las piró, simple y llanamente, se abstuvo. Creo que no hace falta suministrar más datos para hacernos idea de quién manda en la Cámara Baja. De locos.

Manuel Cruz es un tipo intelectualmente setenta veces siete más relevante. Un gran filósofo, catedrático, inteligente, con el que puedes estar de acuerdo o no, pero que merece el respeto cerebral del resto de los mortales. Dicho lo cual tampoco hay dudas acerca de la pertinencia de su digitación. El fakediario El País publicaba este sábado una entrevista con el presidente de la Cámara Alta en la que había una frase con la que cualquier periodista recién licenciado hubiera titulado: “Una sentencia absolutoria del 1-O podría reconciliar todo”. El periódico que dirige Sol Gallego-Díaz escondía este aserto en un sumario. Prefería un mucho más light “el enemigo del independentismo es el federalismo”. Igualico que el otro. Y éstos dan lecciones de ética, estética y deontología profesional. Jojojojojo.

26-M: La pasividad no es una opción
Editorial ABC 26 Mayo 2019

La frustración que los resultados de la jornada electoral del pasado 28 de abril provocaron en el electorado de centro-derecha, fragmentado en tres opciones políticas cuya rivalidad permitió al PSOE alcanzar una apreciable mayoría parlamentaria y conquistar el poder legislativo, no puede ser la excusa para el retraimiento y el desistimiento en los comicios que se celebran hoy. Una nueva victoria socialista, en este caso de carácter local, autonómico y europeo, representaría un cheque en blanco de carácter moral para que Pedro Sánchez llevase a cabo -ya sin cortapisas, sin el contrapeso y el toque de atención de un resultado electoral adverso- su lesiva política, territorial y económica. Anunciados o velados, sugeridos en las escaleras del Congreso o proclamados desde La Moncloa, los planes de ruptura del líder socialista son de tal calado y gravedad que exigen una movilización constante por parte de quienes no comulgan con su programa de cesiones a separatistas y radicales.

Frenar la deriva totalitaria de los denominados «ayuntamientos del cambio», impedir que los presupuestos de regiones tan prósperas y dinámicas como Madrid sean manejados por el populismo o frenar el avance de los nacionalismos en Europa son razones suficientes para acudir hoy a las urnas. No solo están juego, sin embargo, las administraciones municipales, autonómicas y continental en los comicios de hoy. También el futuro Ejecutivo de Pedro Sánchez está obligado a tomar nota del resultado de las urnas antes de poner en marcha su programa de gobierno, un proyecto que solo puede ser moderado desde fuera y en función del peso electoral que el centro-derecha logre en esta crucial consulta. La pasividad no es una opción: tampoco la división.

IPs del PSOE y del Ministerio de Defensa tumbaron la web de Vox el día de reflexión de las generales
Carlos Cuesta okdiario 26 Mayo 2019

Vox ha presentado una denuncia por los ciberataques sufridos por su web a lo largo de las semanas previas a las elecciones generales del 28-A y, muy especialmente, durante la jornada de reflexión electoral. El partido de Santiago Abascal ha encargado e incorporado, además, un informe forense sobre el ataque donde se han identificado las IPs con las que se llevó a cabo el mismo. El resultado de dicho informe -al que ha tenido acceso OKDIARIO y que está ya en poder de la Guardia Civil- muestra que dos de las direcciones IP que han sido empleadas en el ciberataque pertenecen al PSOE y al Ministerio de Defensa, tal y como ha podido confirmar este diario.

La denuncia ya ha sido presentada ante la Guardia Civil y la Justicia. En el texto se señala que “de acuerdo con los resultados del trabajo realizado con fecha 6 de mayo de 2019 por la entidad Funcionalia, Servicios tecnológicos, en relación con los ataques desde redes sociales sufridos por el Partido Político VOX hasta el pasado 27 de abril de 2019, se han obtenido las principales conclusiones que se relacionan a continuación”.

La primera de ellas es que, efectivamente, se trató de un ciberataque con la intención de tumbar los servicios de Vox en plena campaña electoral y en la jornada de reflexión, una acción que no tenía otro fin que el de causar daño político: “Se ha producido un ataque informático continuado y dirigido a la página web de www.voxespana.es", y “al estar bajo la protección de un sistema CDN (Red de Distribución de Contenidos, en su traducción al español), los atacantes han utilizado medios públicos de consulta en servidores de nombres para dirigir los ataques contra el servidor o servidores”.

IPs del PSOE y Defensa
Pero la principal de las conclusiones figura en el informe forense. Ese estudio ha identificado las direcciones IP usadas durante el ataque. Las IPs son los números que tiene cada dispositivo dentro de una red. Es una especie de matrícula que identifica los terminales desde los que se accede en cada momento a Internet. Y en ese informe forense han aparecido dos IPs que intervinieron en el ataque intencionado que pertenecen al PSOE y al Ministerio de Defensa. Las IPs en cuestión son la “193.33.3.234”, perteneciente al Ministerio de Defensa, y la “213.192.236.126”, identificada con el “Partido Socialista Obrero Español”.

Todos los datos están a disposición policial. Y el propio informe forense constata y prueba el rastro de que esos números de IP intervinieron en el ataque.

La aparición de esta información abre la puerta a una necesaria investigación para determinar el grado de participación de los terminales en el ciberataque. Porque es cierto que los terminales pueden ser utilizados bajo secuestro, por medio de procedimientos en los que los hackers se apropian de otras IPs para multiplicar la intensidad del ataque. Pero lo que resulta indudable es que esas IPs fueron empleadas en el ataque y que su identificación corresponde con el PSOE y con el Ministerio de Defensa.

El ataque con mayor intensidad se produjo durante la jornada de reflexión, el pasado 27 de abril, día que también fue atacada y tumbada la web de OKDIARIO. Ese ciberbombardeo al partido de Santiago Abascal llegó a contar con mecanismos de última generación diseñados para “saltar la protección de los formularios mediante el sistema ReCaptcha de Google®. Los accesos se cifran en más de 30.000.000 millones de solicitudes en un período de 4 horas”.

Esos ciberataques se realizaron “en diferentes franjas horarias” y tuvieron un anticipo en “todos los días a los que se hace referencia en este informe [donde se encuentra la campaña electoral del 28-A], por lo que la magnitud del ataque y su dimensión se califican como de muy alto riesgo y con un objetivo muy concreto de afectar a los servicios digitales de nuestro cliente de cualquier forma y a cualquier precio. Como consecuencia de todas las evidencias citadas, la infraestructura de red sufrió períodos de denegación de servicio por saturación a pesar de los intentos de nuestro personal de sistemas de bloquear los accesos a los atacantes”.

El informe, tal y como narra la denuncia, concluye que “como consecuencia de todas las evidencias citadas, nuestro cliente sufrió cortes en los servicios contratados y no pudo servir la información requerida a los miles de visitantes que hacían uso y consultaban la información pública accesible en sus páginas de internet a diario”.

Por todo ello, concluye la denuncia, “procede instar judicialmente la investigación de los hechos que son objeto del presente dictamen por resultar especialmente graves en la limitación de las libertades y derechos políticos fundamentales y por los daños y perjuicios ocasionados al Partido Político Vox.

Humor e ideología / La revolución española en 1936
Pío Moa gaceta.es 26 Mayo 2019

–Oíd: “Del erótico crimen me ha gustado más que nada el discurso del intelectual progresista sobre el derecho a cagar en la vía pública. Es una parodia perfecta de la sentimentalería humanista con que los progres envuelven sus ideas nefastas. Sobre todo por aquello de “lo cultural” y lo natural. Felicitaciones.” J. G. Smith. Me gustó el comentario porque da bastante en el clavo, cosa rara.

–Es verdad, en España dicen que la ironía no se entiende.

–Casi todos los comentarios que he escuchado son negativos: a unos el discurso les parece de mal gusto, otros dicen que es muy exagerado. Pero resume muy bien el discurso de la izquierda: cagar en la vía pública. Lo llevan haciendo toda la vida.Luego la derecha va a olerles la cosa.

–A la izquierda, el discurso y la novela les parecen muy mal, y la derecha, o es modosita y ñoña o bien adopta aires de chulo de putas, sin gracia ni ingenio. La izquierda tiene más garra en eso, aun con sus gracietas chabacanas, de mala fe y de mala leche, como el uaiomín ese.

–Pues yo creo que el humor en España siempre fue de derechas.

–De derechas y gallego. En otras regiones se da peor. En Andalucía es a base de exageraciones: «Era una mujer tan guarra que un día que se lavó la cara le aparecieron las gafas». Tiene gracia solo por lo exagerado, no es humor de verdad.

–Araquistáin, que iba de teórico socialista, teorizó que el humor era reaccionario. Me parece que lo cité en algún libro.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]
*******

*¿Por qué nadie hace a Zapatero estas dos sencillas preguntas: «En sus gestiones de mediador con la narcotiranía de Maduro, ¿recibe usted compensación económica de Maduro? Y de ser así, ¿a cuánto asciende?» Podría ser el comienzo de una investigación.

*Otra cosa me asombra: ¿Por qué nadie exige la publicación de las actas de las negociaciones mafiosas entre la banda de Zapatero y la ETA? Esta debería ser una exigencia permanente.

*¿Por qué no se insiste en llamar Doctor al delincuente? ¿Por qué no se cambia al jefe de Podemos el apellido, tan inapropiado para un comecuras como él? Pablo Casoplones, por ejemplo. ¿Por qué no se le recuerda sin cesar su vinculación con Maduro?
**************

La revolución española
El franquismo, con cierta tosquedad, diagnosticó que se había alzado contra una revolución comunista en España. Esto ha abierto un flanco a una crítica fácil, que lleva años insistiendo en que no podía haber tal porque el partido comunista era entonces insignificante, y que en realidad Franco había destruido una república y un gobierno democrático, en el que los comunistas eran insignificantes.

Creo que en mis dos libros Los orígenes de la guerra civil, y El derrumbe de la II República he dejado bien clara esa cuestión. El Partido Comunista era poco antes de la guerra mucho menor que el PSOE-UGT y la CNT, pero tenía en las Cortes una influencia desproporcionada con sus escaños. Al reanudarse el conflicto en julio de 1936, se desató un movimiento revolucionario de una violencia brutal, como apreció todo el mundo, y que ya tenía el precedente de la insurrección de octubre del 34. Era una revolución de tipo anarquista y socialista, dos tipos incompatibles entre sí, y en la que el PCE no pintó mucho. Es cierto que las dos podían llamarse comunistas (comunismo libertario la CNT, imitación del régimen soviético, ya ensayado en 1934, el PSOE). Sin embargo, para los franquistas era una revolución soviética.

¿Cuál era la diferencia, entonces, con el PCE? El PSOE y los anarquistas rivalizaron en un primer momento en las expropiaciones y asesinatos, en la concepción de que ganar la guerra y hacer la revolución eran dos caras de una misma moneda. El PCE tenía una concepción estratégica mucho más inteligente, dictada por Stalin: se trataba de ganar primero la guerra, creando al mismo tiempo condiciones para la revolución, que se haría después. Esas condiciones consistían en el dominio comunista en las fuerzas armadas y la policía, por una parte, y en la absorción progresiva del propio PSOE por el PCE (conseguida en Cataluña).

Para el PCE era de vital importancia frenar y disimular todo lo posible la revolución anarco-socialista y presentar al Frente Popular como un régimen democrático normal que suscitase la ayuda solidaria de Francia e Inglaterra, a fin de atraer a estas al choque con Alemania e Italia. Esta era precisamente la estrategia impuesta por el Kremlin a los comunistas y finalmente a todo el Frente Popular. No tuvo éxito por tres causas. Porque la revolución era un hecho indisimulable. Porque el interés de Francia e Inglaterra era evitar que la guerra de España y su revolución trascendiesen al resto de una Europa cada vez más tensa.: ambas querían mantener el statu quo europeo salido de la I Guerra Mundial y que, obviamente, les favorecía. Y, sobre todo, porque la guerra la ganaron los nacionales.

La estrategia de Stalin se basaba en el concepto de que estaba muy próxima una segunda gran «guerra imperialista», idea bastante acertada. La nueva guerra debería abonar la expansión europea y quizá mundial del sovietismo, tal como la primera lo había alumbrado en Rusia. Sin embargo también existía el peligro de que la revolución bolchevique fuera aplastada si la guerra, en lugar de producirse entre las democracias y los fascismo, comenzaba entre Alemania y la URSS.

En esta gran estrategia, la cuestión de España era clave. Stalin se esforzó a fondo en la victoria del Frente Popular, y no estuvo lejos de conseguirla en noviembre de 1936. Entonces consiguió frenar a Franco y prolongar la contienda dos años y medio más, pero fue un logro mínimo dentro de su proyecto, pues no llegó a implicar a Francia e Inglaterra en la lucha. Perdida la guerra en España, no le quedó más remedio que cambiar radicalmente su orientación, acercándose a la Alemania de Hitler. Una operación muy arriesgada, pero que tuvo éxito y determinó que la guerra europea comenzase, por fin, entre los regímenes democráticos y fascistas. Por cierto que eso no le salvó, al final, de la invasión alemana, pero esa es otra historia.

Todo esto debería estar sobradamente claro en la actualidad, pues sobra la documentación. No importa, la mencionada «crítica» al franquismo se mantiene por una multitud de historiadores cantamañanas tipo A. Viñas, lo que no tendría la menor importancia si no fueran coreados por los partidos y medios, de izquierda y derecha, en una verdadera industria de la falsificación, cada vez más «norcoreana». El tal Viñas decía en Telemadrid (del PP) hace unos días que había que imponer una versión única de la guerra civil y el franquismo, y nadie le hizo la menor observación. Al «demócrata». En esta «democracia» estamos.

«Europa» como enemiga de España (I)
Pío Moa gaceta.es 26 Mayo 2019

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Ahora que estamos con las elecciones europeas en el país más europeísta de toda Europa, y también el más ignorante sobre ella, conviene recordar e insistir en algunos puntos que vuelven muy particular nuestra posición con respecto al resto.

El europeísmo español es un resultado de la creencia en que España no tiene problemas, sino que “es un problema”, como decía Ortega y Gasset, que en cuestiones de política e historia no cesó de desbarrar hasta su vuelta a España del exilio, en 1946. El “problema” consistía en que la historia de España era “anormal”, “enferma”, y debía curarse “europeizándose”. Por europeizarse debía entenderse, no meramente atender a la ciencia y otros aspectos positivos en los que España iba atrasada, sino olvidarse de su absurda historia y asimilarse a lo que llamaban Europa, una visión devotamente idealizada de Francia, Inglaterra y Alemania. El resto de Europa no existía para los “europeístas”. Francia había roto la dinámica histórica española con la invasión napoleónica, reduciendo al país a una potencia de tercer orden enfangada en guerras civiles y pronunciamientos. Inglaterra había ayudado muy a fondo a liquidar el Imperio español –rematado luego por Usa), y Alemania nos quedaba muy lejos en casi todos los órdenes.

¿En qué sentido debería España imitarlos? Jamás se aclaró con alguna precisión. Y por lo demás, los tres países modélicos eran lo bastante diferentes entre sí como para que los choques entre ellos originaran las guerras más sangrientas y devastadoras del siglo XX. Pero estas nimiedades no inquietaban a nuestros “europeístas”. Lo importante para ellos era olvidar a España, su historia y su cultura, y asimilarse un ideal nebuloso creado por la simple ignorancia, pero sugestivo para mentes poco deseosas de esfuerzo.

La realidad es que, por una parte, España estaba ya por entonces europeizándose en el sentido de industrializarse e ir formando instituciones científicas, mejorando la instrucción pública y disminuyendo el analfabetismo. El proceso iba lento, desde luego, porque los políticos de la Restauración, con muy contadas excepciones, si destacaban por algo era por su mediocridad. La sociedad avanzaba, solo que los europeístas pensaban en alguna solución mágica, “europea”, que no aclaraban demasiado, por lo cual exigían ardientemente liquidar el régimen liberal de la Restauración –que les pagaba sus sueldos de funcionarios– para sustituirlo por otro que amalgamase a republicanos, socialistas, a ellos mismos e incluso a separatistas. Y ya sabemos que terminaron consiguiéndolo en la II República, tan “europea”, cuyos rasgos y desenlace son bien conocidos.

El lenguaje impresionista, difuso, retórico y ocurrente, tan diríamos magistralmente condensado en la frase de Ortega, “España es el problema y Europa la solución”, ha sido una verdadera plaga del pensamiento político español, y sigue siéndolo. La influencia político-ideológica de la frase orteguiana ha sido inmensa, desde la Falange a los actuales enterados de El País, hasta ha influido en los socialistas, a quienes Ortega consideraba un factor de modernización. El análisis concreto y atenido a los hechos y a una evolución general, apenas se practicaba ni se practica, basta ver cómo se presentan habitualmente el franquismo, la transición y los problemas actuales: mezcla de vaguedades, moralismos baratos y simples embustes.

Para tener algún rigor y lógica, la frase de Ortega tendría que ser: “España tiene problemas y el resto de Europa (que no “Europa”) tiene los suyos”. De ahí podría salir un análisis útil de unos y otros. Vistos en perspectiva, los problemas de España, empeorados por visiones como las orteguianas, abocaron a la guerra civil; y los problemas del resto de Europa, que escapaban a la perspicacia de nuestros “europeístas”, se resolvieron en dos guerras mundiales mucho peores. En la primera de las cuales querían embarcar a España nuestros “europeístas”, para que desempeñásemos el honroso papel de carne de cañón al servicios de unos intereses que ni nos iban ni nos venían. En la segunda de aquellas guerras, afortunadamente no tuvieron ninguna opción.

Esta historia debería llevarnos a reconsiderar toda nuestra actitud respecto a la cuestión de Europa. Porque gran parte de los problemas actuales están profundamente condicionados por ese pasado, que debiera resultarnos tan instructivo.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

*******La reconquista y España
En la reunión del miércoles sobre Gibraltar se acordó mantener una campaña de difusión del manifiesto, que deberá hacerse llegar al mayor número de personas, incluyendo personas de influencia como periodistas, políticos, abogados, jueces, militares, etc. Tomar conciencia del alcance actual de la cuestión de Gibraltar es esencial no solo para la política exterior de España, sino, más aún hoy por hoy, para la interior:

España soporta la única colonia en Europa, una invasión precisamente en el mismo centro estratégico de su eje defensivo Canarias-Gibraltar-Baleares. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo, lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países mucho más pobres e indefensos, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores ingleses a cumplir la resolución, el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio económico de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos, de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación soporta gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de las cuales, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra los derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco lo necesita. Es indudable que España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales, bazas que han utilizado los gobiernos de PP y PSOE no a favor de los intereses españoles sino de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia. Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones es el primer paso al respecto.

**********Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial. Había otra clase política: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA

¿Quedan los jueces?
Pío Moa gaceta.es 26 Mayo 2019

El plan del Doctor y su pandilla de profanar la tumba del mayor estadista producido por España en siglos, tiene dos aspectos: como batalla contra la monarquía, la Iglesia y, sí, contra la democracia; y como profanación de la ley y el estado de derecho.

En cuanto al primer aspecto, la batalla parece ganada por los delincuentes: todos, monarquía, católicos y demócratas o supuestos demócratas, han coincidido en hacerse los locos ante la tremenda fechoría. Partidos y medios de difusión apoyan la canallada, con la excepción a medias de VOX. Es una manifestación más de una democracia fallida. Así pues, la batalla de la opinión pública, crucial en democracia, parece, de momento, ganada por los enemigos de España y de la libertad.

Sin embargo el desmán choca de tal modo con el estado de derecho que, por muy corrupta que esté la justicia en algunas de sus ramas, hay jueces que no parecen dispuestos a consentirlo. Ahora mismo esos jueces son la última barrera contra la delincuencia protagonizada por el fraude socialista y separatista en complicidad con casi todos los demás partidos y políticos.

Si los jueces cumplen su misión, es probable que los delincuentes terminen en la cárcel. De otro modo… Me viene a la cabeza una reflexión en las memorias de Martínez Barrio sobre la sustitución de Alcalá-Zamora por Azaña en la presidencia de la república. Sustitución a un tiempo rufianesca y de justicia poética: “Me pareció una velada fúnebre (…) Nos habíamos lanzado por uno de esos despeñaderos históricos que carecen de toda posibilidad de vuelta”.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Criminocracia
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 26 Mayo 2019

Tocamos fondo. Cuando eso pasa, la persona que está a punto de ahogarse hace acopio de las últimas burbujas yacentes en los pulmones y estira el cuello pugnando por conseguir que la cabeza aflore. Valga el símil anatómico para ejemplificar el proceso al que se ve compelido el sistema político monoteísta impuesto hoy en el mundo por los zorros oligarcas que cuidan de las gallinas y que de ellas extraen los beneficios de la farsa electoral. Ésta se repite cada cuatro años, aunque la periodicidad tiende a reducirse, pues cuanto mayor sea la frecuencia de las salidas a la bolsa de las urnas, mayores son los repartos de los dividendos obtenidos.

La democracia por sufragio universal conduce inexorablemente cuestión de tiempo a la oclocracia o gobierno de la plebe. Por representantes de ésta tengo a los votantes iletrados que han impuesto su criterio de nesciencia en las últimas elecciones y han dejado el poder en manos de los ultras de izquierda (el PSOE, los podemitas y su bulliciosa prole, los antisistema...

De derecha, fuera de algún minúsculo grupillo filonazi, no los hay), de los polinacionalistas (los del Bloque, Bildu, el PNV y la sopa de letras catalana) y de los populistas (todos los partidos, digan lo que digan, lo son, pues no hay ninguno que no proponga soluciones simplistas para resolver asuntos tan complejos como los que ahora están sobre el tapete de la nación).

Pero la oclocracia ni siquiera es lo peor que el fundamentalismo teocrático del sufragio universal acarrea, pues la plebe, que es pueblo sin educación, deja de serlo cuando ésta se le imparte. y, por ello, aunque la receta sea de largo fiar, tiene arreglo. No, no. Lo peor es la criminocracia que del voto populachero y del clientelismo, el oportunismo y el cinismo de sus dirigentes se deriva. ¿Peco de elitista? Sí, claro. No es casual que, de algún tiempo a esta parte, abunden los políticos que terminan siendo encausados o condenados por delitos de mayor o menor envergadura. De momento, ya andan por ahí una asesina abulense aspirante a ser no sé si consejera o concejala, cinco reos de sedición, rebelión y otras lindezas sentados en fila de pista, un fugitivo de la Justicia que se postula como eurofantasmón, un presidente del Senado que pide la absolución de los golpistas y otro en la Generalidad catalana que también lo hace. Hoy se vota. El vulgo es necio. Lo dijo Lope. ¿Preferirá, como casi siempre, Barrabás a Jesús?

Una democracia enferma, casi muerta
Jesús Cacho. vozpopuli  26 Mayo 2019

Qué espectáculo. Qué fantástico aquelarre de enemigos de la nación y del sistema. Qué exaltación de odio contra el mejor proyecto de convivencia que han tenido nunca los españoles. Con la mayoría de los medios oficiando de encantados enterradores del régimen del 78. No sé si tenemos una democracia garantista o simplemente idiota. Lo que está claro es que una democracia que no sabe defenderse, o peor aún, que ha renunciado a hacerlo, es una democracia muerta, aunque quizá ella no lo sepa. Todavía. Los líderes separatistas contaron con el respaldo de ERC y de JxCat, 22 diputados en total, pero también de los 42 de Podemos, los 6 del PNV y los 4 de Bildu. Un total de 74 escaños detrás de quienes intentaron un golpe de Estado contra la Constitución del 78. Súmenle los 123 diputados socialistas dispuestos a llegar a acuerdos con los catalazis para investir a Pedro Sánchez y pagar el precio correspondiente, y llegaremos a la conclusión de que los defensores de esa Constitución están en minoría en el Congreso de los Diputados. Hasta aquí hemos llegado. Navegamos a bordo de un Estado suicida que avanza a toda máquina hacia el acantilado. Fin del ciclo iniciado con el referéndum de 1978 y entrada en lo desconocido.

La nominación como presidenta del Congreso de una señora que hace apenas dos años se alineó por tres veces con los separatistas, hasta el punto de ser multada por el entonces responsable de la gestora del PSOE, Javier Fernández, es un síntoma más, deslumbrante como pocos, de ese fin de ciclo. Lo de Meritxell Batet viene a suponer un nuevo golpe de Estado -más blando, más delicado, no menos insidioso que el ocurrido el 1-O en Dinamarca del Sur-, con el agravante de haber sido protagonizado en plena sede de la soberanía nacional y con la dupla de ese presidente del Senado, Manuel Cruz, que ayer mismo abogó por la absolución de los líderes del prusés. La guinda al proceso de envilecimiento de nuestras instituciones la ha puesto la entronización como secretario primero de la Mesa del Congreso de un tal Pisarello, un argentino cuyo nivel de vida mantienen los impuestos que pagan los españoles, que desprecia la nación y sus símbolos, y que lo primero que ha hecho recién llegado a la Carrera de San Jerónimo ha sido quitar la rojigualda de su despacho.

Estamos recogiendo la cosecha del entreguismo de Felipe y Aznar a Jordi Pujol, la irresponsabilidad del pirómano Zapatero (el drama de aquel 11-M que cambió para siempre el rumbo de la nave española) y la dejación criminal de los Marianos. Han sido tantos los esfuerzos de tanta gente por vaciar de contenido nuestra democracia, no sin antes haberla desplumado, que al final la han dejado en los huesos. Esto tiene difícil arreglo, porque el PSOE de Sánchez, el partido más importante de la izquierda, ya no está en el bloque constitucional. Revertir la situación, asunto que a muchos se antoja misión imposible a estas alturas, exigiría volver a recuperar para la causa constitucional a este PSOE podemizado hasta la náusea, lo que pasa por derrocar a quien se ha hecho con todo el poder en el socialismo, para, desde la mayoría formada por socialistas y “derechas”, poder abrir la Constitución e introducir los cambios pertinentes. No sería mucho pedir. Después de más de cien años de historia, el viejo PSOE de siempre, el PSOE de los Felipe, Guerra y Cía., le debe una, al menos una, a esta pobre España sempiternamente apaleada. Y va siendo hora de empezar a pagar la deuda.

La víspera de las generales del 28 de abril, Felipe González visita a Alfredo Pérez Rubalcaba en su casa de Majadahonda. Hay testigos de lo acontecido. Tras pasar revista a la situación, ambos convienen en que la victoria de Sánchez parece inevitable. Miradas perplejas. A Alfredo le parece una ironía macabra tener que ir al día siguiente al colegio electoral “para votar a este indeseable”, y en parecidos términos se expresa Felipe. Al caer la noche, el que fuera presidente del Gobierno durante casi 14 años deja una frase lapidaria sobre el tapete: “Bueno, Alfredo, a partir de mañana toca empezar a pensar en España”. Cuando Felipe volvió a ver a su amigo lo encontró embutido en una caja de pino expuesto en la sede del Congreso. La emoción del velatorio.

Las posibilidades de revertir la situación son mínimas. Muchos años sembrando en barbecho, mucho tiempo perdido en la inaplazable tarea de la regeneración desde dentro, ningún interés en acometer la corrección de los fallos de diseño que las urgencias del momento hicieron inevitables (el peso excesivo de las minorías nacionalistas en la gestión de la política nacional, la cesión de competencias que han desarmado el poder integrador del Estado hasta el punto de hacerle prácticamente desaparecer en algunas regiones, la sumisión de la Justicia al poder Ejecutivo) a la muerte del dictador. No es hora de buscar culpables, aunque los hay a paladas sin necesidad de refugiarse en el tópico de esa depauperada clase política nuestra, a la que ascienden, con sus excepciones, los más tontos y ambiciosos del lugar.

“Que no nos quiten lo que hemos ahorrado”
Culpable ese poder económico financiero que estos días anda muy asustado, porque esa idea suya de un Gobierno de coalición Sánchez-Rivera con el que pensaban en el peor de los casos salvar los muebles, se ha ido al traste, y a estas horas lo de un Gobierno de Pedro y Pablo es algo más que una simple amenaza. “Que no nos quiten lo que hemos ahorrado en nuestra vida”. A eso se reducen hoy las aspiraciones de muchos. Empresarios cobardes, con un miedo atroz a hablar alto y claro lejos del cenáculo, pero siempre dispuestos a la componenda desde dentro, a la presión silenciosa, a robarle a las urnas lo que las urnas han dictado. La Telefónica como sociedad de socorros mutuos, o el Santander de la familia Botín como ejemplos de lustre. Los grandes responsable del desastre de la corrupción –el disolvente que ha terminado por quebrar el Sistema- callados ahora cual muertos y forrados hasta las cejas. A ellos les importa poco que el señor marqués de Galapagar amenace el bolsillo de las clases medias: han puesto su dinero a buen recaudo, como los millonarios hijos de la izquierda progre, los Wyoming, Ferreras y compañía… Ello por no hablar de la responsabilidad de un periodismo corrompido hasta la médula, además de rendido a los dogmas de la izquierda cultural.

Resiste el Rey en Palacio –curioso guiño el del mejor Borbón en el peor momento de nuestra historia reciente-, y resisten algunos jueces dispuestos a hacer su trabajo con honor en un país donde todo el mundo se escaquea, nadie cumple las responsabilidades del cargo, todos se esconden. Revertir la situación parece tarea imposible con un PSOE dispuesto a gobernar con los comunistas de Podemos y los separatistas catalanes si llegara el caso, y una derecha en plena descomposición, cuyo mejor ejemplo es ese PP que, con Pablo Casado en plena depresión, no parece haber encontrado más remedio a los males del marianismo que más marianismo (“Si Mariano hubiera sido candidato el 28-A, habríamos arrasado”, dice Alvarito Nadal, de los Nadal de toda la vida). La pura realidad es que la continuidad del régimen del 78 pende de un hilo, cada nueva legislatura más débil que la anterior, más desprotegido, casi inerme. Y con cuatro años por delante de sanchismo, tiempo más que suficiente para certificar ese final de régimen con vistas al mar de la incertidumbre de esa España confederal que propugna el señorito. Entrada en lo desconocido. Viaje al fin de la noche.

Desde esta perspectiva, las elecciones de hoy tienen en mi opinión escasa importancia a la luz de ese otro trascendental envite que tiene que ver con el futuro de la España constitucional. Me temo que la pérdida de fuelle de VOX –¿tormenta de una noche de verano?- ayude a Casado a salvar el match ball que el marianismo le ha planteado en la persona de Feijóo, retrasando el final –“alargando el número de sus agonías”, que dice Borges en su Aleph- de un partido llamado a desaparecer en justo castigo a sus pecados. Lo ideal sería que Ciudadanos tomara cuanto antes el relevo del PP como un centroderecha laico y liberal, capaz de abarcar desde el 4 hasta el 7 del espectro ideológico, con un partido conservador a su derecha que sería el resultado de la fusión de VOX con los restos del PP.

El clavo ardiendo de un Gobierno en solitario
¿Todo está perdido? Hay quien cree que no. “Sánchez ha cogido muchas tablas”. Hay quien piensa que de la levedad ideológica de un personaje capaz de casarse con Ana o con su hermana en tanto en cuando le aseguren su condumio cabe esperar cualquier cosa, incluso la sorpresa mayúscula de intentar gobernar en solitario (dependerá de lo que pase este domingo) con la vista puesta en el bien común, apelando al apoyo alternativo de izquierda o derecha según los casos, un terreno en el que podría encontrar el apoyo de Rivera en leyes tan importantes como los PGE. Es una opción que podría cobrar fuerza si hoy las urnas terminaran por certificar el viaje a los infiernos de Podemos, un proyecto que pretendía conquistar el cielo antes de conformarse con una lujosa dacha en Galapagar con vistas a la sierra de Madrid. La debilidad manifiesta del señor marqués le dejaría con escaso margen para exigir la luna de esos ministerios que ahora reclama. La situación de la pareja no deja de ser complicada, necesitados como están de seguir ingresando en casa esos 18.000 euros mes que ahora acumulan entre ambos, y es ahí donde Sánchez les tiene bien cogidos por el faldón de sus urgencias. “El PSOE les va a confeccionar un traje a la medida”. Y los gritos airados desde el atril pasarán a convertirse en suaves trinos de tumbona junto a piscina.

Nunca desde la muerte de Franco estuvo España tan a merced de un solo hombre. Nunca nadie con tan poco dispuso de tanto. En el horizonte, la sentencia del juicio a los golpistas del 1 de octubre con la respiración contenida. Se anuncia campaña salvaje contra el tribunal juzgador, con el juez Marchena en el centro de la diana. (“El peligro se llama Manuel Marchena” titulaba ayer un digital portavoz de la izquierda radical). Exigir la absolución de los sublevados poniendo el poder Judicial al servicio del Ejecutivo (Sánchez) y sus edecanes en el Legislativo (Batet y Cruz). El Estado en manos de los enemigos del Estado. Todo en el aire. Todo pendiente de un hilo. Tiempo de incertidumbres. La Transición está definitivamente enterrada y hemos entrado en un nuevo ciclo histórico de perfiles desconocidos, al que convendría enfrentarse sin más dramatismo que el estrictamente necesario. Asegurar la convivencia, y si es posible el bienestar material, podría ser tarea prioritaria del inmediato futuro.

Batet contra Batet: la cruz del 'procés' español

FRANCISCO ROSELL El Mundo 26 Mayo 2019

Haciendo mangas y capirotes de la Constitución, ningún presidente del legislativo había protagonizado tal desprecio de la misma.

Cuando en 1994 Isaiah Berlin, el gran pensador liberal, aceptó un doctorado honorario de la Universidad de Toronto, escribió para la ceremonia un breve credo en el que advertía sobre los peligros de abrazar los ideales simples basándose en su experiencia del turbulento siglo XX. Para su disertación, se apoyó en uno de los más bellos inicios de la novelística: "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación".

Es la radiante apertura de Historia de dos ciudades, la celebérrima novela de Charles Dickens, donde el escritor británico narra la vida dieciochesca en derredor de la Revolución Francesa. Entre el vocinglero y ensangrentado París del decapitado Luis XVI y el plácido Londres de un extravagante y trastornado Jorge III, ambienta una apasionante intriga que arrastró el interés de los lectores de periódico como nunca. En medio de la trama, constata sabiamente cómo, en tiempos de peste, hay quienes muestran una secreta atracción a morir de esta enfermedad. A su entender, la naturaleza humana alberga en su alma estas rarezas que se manifiestan en cuanto confluyen los factores desencadenantes.

Esa eventualidad acontece cuando los países ruedan pendiente abajo como la Francia que enmarca, junto al espejo cóncavo de Inglaterra, este popular folletín que engrosa la historia universal de la literatura, o mismamente la España de hoy en la que la procesionaria independentista avanza irremisible camino de devastar también las Cortes españolas una vez asolado el Parlamento catalán.

Poco difiere lo vivido esta semana de bochorno en el Congreso, coincidiendo con el arranque de esta decimotercera legislatura que parece predestinada por el mal fario que acompaña a ese dígito tan supersticioso, con el degradante discurrir de la Cámara catalana.

La nueva presidenta, Meritxell Batet, más interesada en facilitar la investidura de Sánchez que en preservar el mínimo decoro institucional y el cumplimiento de la legalidad, permitió que algunos de esos eventuales socios no sólo esquivaran su acatamiento de la Constitución, sino que exhibieran su fidelidad a la República catalana que proclamaron unilateralmente y que hoy sienta en el banquillo del Tribunal Supremo a varios cabecillas. No hay ni contrición ni propósito de enmienda. Seguros de que les saldrá gratis como a Macià en abril de 1931, a Companys en octubre de 1934 y nuevamente a este último en agosto de 1936.

Por si hubiera dudas, la cuarta autoridad del Estado, el nuevo presidente del Senado, Manuel Cruz, se permitió ayer sugerir sibilinamente que una "sentencia absolutoria" para los reos secesionistas "podría reconciliar todo". Después del menosprecio de Batet al Tribunal Supremo, a cuenta de la suspensión de su condición de diputados a los presos independentistas, su colega perpetra esta ambigua injerencia en la independencia del Poder Judicial. De paso, sube la apuesta del PSC que hasta ahora había planteado la posibilidad del indulto, mientras Sánchez se hacía el sueco frente a las interpelaciones directas de la oposición y de la opinión pública. Claro que Junqueras ya se había puesto campanudo al replicar que no aceptaba el indulto doblando la apuesta y el desafío. Es la cruz del procés separatista que sume en la indignidad y en el deshonor a importantes magistraturas del Estado. Nunca tan pocos hicieron tanto daño.

Como si fuera la Casa de la Troya, la pensión compostelana para estudiantes de la novela del madrileño Pérez Lugín, Batet rehusó primero a aplicarles el reglamento (y la jurisprudencia constitucional), contrariamente a lo que arguyó desvirtuando al Alto Tribunal, y luego se resistió como gato panza arriba a suspender de sus funciones a los diputados presos, como si la ley o los reglamentos no fueran con ella.

A Batet, en su táctica dilatoria, no sólo le movía no mermar las expectativas electorales del PSC para este domingo, sino lavarse las manos como Poncio Pilatos y subrayar que era cosa del Alto Tribunal y ella lo haría «por imperativo legal». Cualquier treta con tal de no entorpecer la ya de por sí complicada investidura de Sánchez. Requiere de ERC para ser reelegido, pero también para aprobar los Presupuestos o las leyes que precise. Además, cuando baje la marea electoral, deberá retomar el pacto claudicante de 21 puntos firmados con Torra en Pedralbes en diciembre, a modo de premio gordo de Navidad. Auspiciado por Batet como ministra para Cataluña, aunque su denominación fuera la de Política Territorial, quedó sobre la mesa del Consejo de Ministros a raíz de la movilización en contra que promovieron PP y Cs y que se tradujo en la concentración de la madrileña Plaza de Colón, a la que se sumaría Vox, lo que facilitó su adulteración por la nueva mayoría parlamentaria de izquierdas y nacionalistas que ha arrojado las urnas del 28 de abril al grito de "que viene la extrema derecha".

Haciendo mangas y capirotes de la Constitución, ningún presidente del poder legislativo había protagonizado hasta ahora tan público desprecio de la Carta Magna ni la había socavado así. Como han hecho, a las primeras de cambio, estos dos "grandes españoles" al decir de Sánchez que son Batet y Cruz, obviando que la primera ya votó por dos veces a favor de la autodeterminación y tiene declarado que no hay por qué imponer la Ley de leyes a los independentistas. Si un Batet (el general Domingo Batet, luego fusilado por Franco y olvidado por los demócratas españoles) frenó en unas horas el primer golpe de Companys, otra Batet (Meritxell) consolida la tentativa del 1-O de 2017 por parte de los herederos de aquél al que los gobiernos socialistas rinden honores y depositan en su tumban las flores que niegan a un insigne militar.

Lo cierto es que un tercio de los miembros de la nueva Mesa de la Cámara Baja -la propia Batet, más su vicepresidenta primera y su secretario primero, los podemitas Elizo y Pisarello, quienes han retirado la bandera española de sus despachos- ya abogan abiertamente por un principio que no contempla Constitución alguna y que entrañaría la fractura de España.

El secesionismo coloniza el Estado con el consentimiento de quienes pasan por constitucionalistas hasta el punto de que el Congreso pareciera una sucursal del Parlament. De hecho, ya reina su desgobierno y falta de respeto al Estado de derecho, como si fueran intercambiables Batet y Torrent. Tras la labor de normalización del procés por las televisiones, sus promotores socializan sus prácticas y se adueñan de la Cámara de Representantes del pueblo español. Ojo, no por la fuerza de sus votos, sino por el entreguismo de partidos a los que mueve exclusivamente el poder, como este PSOE de Sánchez que parece descolgar la E.

Sánchez prometió que no gobernaría ni con Podemos ni con independentistas -así se comprometió ante el máximo órgano socialista entre congresos- y hoy ambos conforman la peana sobre la que asienta su poder. Sus 123 escaños dan para lo que dan, por más que se revista de oropeles y sobresalga como un montículo en un fraccionado arco parlamentario. Deudo de ambos, Sánchez va a tener a unos empotrados en su Gobierno y a otros merodeando los alrededores. No hay que temer, pues, la llegada de los bárbaros. Estos ya se encuentran entre nosotros merced a muchos votantes que olvidaron que hay que temer a los gobernantes que llegan con regalos.

A este respecto, tras lo acaecido el 28-A, la cita municipal y europea de hoy va más allá, en los casos de Barcelona y Madrid (con su extensión a la Comunidad), de quienes serán sus primeros gestores. Entroncando con la Historia de dos ciudades, se juega, de un lado, la caída de Barcelona a manos del independentismo, lo que relanzaría el proceso separatista, y, de otro, que esta deriva suicida se extendiera al corazón de España, junto a la eliminación de políticas que han hecho de Madrid una comunidad puntera en libertad y en bienestar, si una izquierda cómplice con el nacionalismo se enseñorea de Cibeles y de la Puerta del Sol.

Seguramente, pocos ejemplos tan ilustrativos al respecto como la reciente toma independentista de la Cámara de Comercio de Barcelona a través de la Asamblea Nacional Catalana, por mor del desentendimiento de un empresariado que solo participó en un 4%. Ello puede ser la antesala del dominio del consistorio condal por ERC, cuyo candidato, Ernest Maragall, es un veterano del PSC que, secundando a su hermano Pasqual, promovió un Estatut que nadie pedía y que desató una carrera desenfrenada a la que no se le ve límite.

Si un persa hubiera recorrido este rodal carpetovetónico estos días de mayo, como el personaje del que se valió hace tres siglos Montesquieu para satirizar la sociedad de su tiempo y que adoptó forma de epistolario en sus Cartas persas, no saldría de su perplejidad al ver cómo unos golpistas no sólo siguen gobernando la comunidad autónoma desde la que se rebelaron, sino que dictan la suerte de España. Al tiempo, uno de los cabecillas de rebelión, Oriol Junqueras, aprovecha la ocupación momentánea de su escaño para encaminarse al banco azul y largarle al presidente en funciones -como si tal cosa- que tienen que hablar, mientras éste le desliza una sonrisa con un expresivo "no te preocupes".

Ello explica unas equívocas manifestaciones del presidente del Senado que debieran mover a la tribulación a unos españoles que, ni por asomo, imaginarían una escena de ese cariz entre el teniente coronel Tejero y el ex presidente González a raíz de la asonada del 23 de febrero de 1981. Quizá sea mucho decir, desde luego, atendiendo a cómo Sánchez ha escamoteado esta circunstancia en la campaña de su triunfo y cómo nada más entronizar al frente del sistema bicameral a dos conspicuos representantes del PSC, claramente alineados con el nacionalismo, acudió a Extremadura, donde se atrevió con una plaza de toros como la de Mérida. A la sazón capital de una región claramente beligerante con la supeditación del PSOE al PSC y en la que sus trenes descarrilan en vías tercermundistas.

Boquiabierto, nuestro atónito Usbek se pasmaría interrogándose cómo es posible que una nación de tal raigambre consienta tales desprecios y desvaríos. Empero, no falta ser el barón de Secondat disfrazado de Usbek para percatarse de que las cosas no son un mero producto del azar ni del fatum de los románticos -precursores de un nacionalismo al que se ha abrazado la izquierda internacionalista de antaño-, sino que obedece a unas causas que están en la condición de las cosas y que explican su porqué.

El autonombrado mesías Otegi
El hombre que estuvo detrás de ETA ahora mueve los hilos de EH Bildu con la aspiración de convertirse en lendakari.
Iñaki Arteta. larazon 26 Mayo 2019

Las calles vascas están cada vez más elegantes. Baldosas en buen estado, arbolitos cada pocos metros, las aceras ganan en anchura en detrimento de las carreteras para favorecer al ciudadano, las sillas de ruedas ya no son impedimento para los paseos, los coches deambulan a cámara lenta, todo está debidamente equipado para el ciudadano de hoy. Las fachadas de nuestras casas, restauradas y limpias, son una metáfora de los nuevos tiempos de paz y tranquilidad.

Calles sin una gota de sangre ni un solo recordatorio siquiera de qué pasó allí, ni un cristal de los escaparates destrozados, ni rastro de aquellos tiempos, todo se ha venido limpiando. Quizás alguna pintada algo agresiva nos recuerda de manera ligeramente intimidante la permanencia de los agravios al Pueblo Vasco.

Por esas calles inmaculadas pasean, en virtud de una convivencia pacífica y tolerante que se ha adaptado a su medida, «ellos», los del innombrable pasado, los apóstoles de la verdadera democracia contra los bloqueos y los enfrentamientos armados. El autonombrado mesías Arnaldo Otegi los lidera, no en vano su curriculum refleja el grado de haberse jugado la vida organizando la muerte de los enemigos seculares del Pueblo y el postgrado en procesos democráticos para la superación de todas las expresiones de violencia. Es perfecto porque estuvo en la lucha y al final nos trajo la paz. Insuperable.

Otegi tiene tan solo un año más que yo. Es de mi generación así que mientras yo estudiaba fuera de Euskadi (entre el 78 y el 82) él se escondía en ella no porque se le persiguiera sino porque perseguía. Oculto, clandestino, astuto, preparaba planes para atacar con contundencia al enemigo, que es el mismo de ahora: España y los vascos no nacionalistas. No sé en qué época estudió Filosofía y Letras y me pregunto también si esos estudios le inspirarían para decidir arreglar aquella sociedad sucia, llena de impuros. Ahora dice lo que ETA dijo entonces pero en un tuit: «La disyuntiva es muy clara: o EH Bildu o las derechas españolas» (Otegi, 24 de abril). La lucha continúa.

«Ni pudisteis ni podréis con nosotros» dice en otro tuit escrito días después de las elecciones. Los hay que hablan continuamente de que les derrotamos, de que la democracia española o la sociedad vasca (o todos a la vez) los derrotó y estamos los que no les vemos tan derrotados o pensamos que una derrota verdadera podría haber sido de otra forma.

No es un problema de convivencia, hace ya tiempo que muchos tuvimos que tragar sapos para protegernos en nuestra propia tierra y seguir viviendo en ella. Tampoco es un problema de buenos y malos puesto que en todas las sociedades, pueblos y ciudades de todos los tiempos y culturas existe esa distinción, además de otras muchas: los que quieren hacer su vida trabajando discretamente y respetando la de los demás y los que ocupan su mente en cómo buscar los resquicios para salirse con la suya, imponiendo.

El género humano ha sido y es tolerante con personas como Otegi y peores, el problema suele estar en no tomarse el trabajo de adjudicarles su lugar exacto en la historia antes de tolerarles. Si se mira bien, con todo lo que hemos tenido que tragar, esto es ya insignificante.

«Una diferencia fundamental entre las dictaduras modernas y todas las tiranías del pasado es la de que en las primeras el terror ya no es empleado como medio de exterminar y atemorizar a los oponentes, sino como instrumento para dominar masas de personas que son perfectamente obedientes», dejó escrito Hannah Arendt.

Otro tuit postelectoral: «Adiós Maroto, adiós Pablito Casado, adiós trifachito». Por fin solo quedamos nosotros, parece decir. ¿Solo «nosotros»? No, no son ciegos, no es momento de cantar victoria aún, saben que la conversión total les llevará su tiempo.

Pero los planes de Otegi van más allá: «Estamos combatiendo el régimen del 78», dijo al día siguiente de las elecciones. Y tienen buenos y viejos compañeros para ello.

Recordemos a Rovira (ERC) cuando acordó con ETA que se abstuviera de atentar en Cataluña a cambio de que su partido practicara una determinada cobertura a las actividades de la izquierda radical abertzale en su tierra.

Los expertos de la Red de Concienciación de la Radicalización (RAN) del Departamento de Interior de la Comunidad Europea celebrará en Bilbao dentro de unas semanas unas jornadas bajo el título «Cómo las víctimas pueden contribuir a la cohesión social después de un período de violencia». Lean de nuevo este título y lo entenderán todo. Me parece maravilloso encontrar en tan breve enunciado la gran realidad que inspira todo lo que tiene que ver con el final de la época terrorista. No son los terroristas sino las víctimas las que tienen que contribuir a la cohesión social. Es el perdón de las víctimas no el arrepentimiento de los terroristas lo que las instituciones fomentan.

Otegi asegura que de la actual «crisis» que padecen «Europa y el mundo» va a salir una oportunidad que permita que «pueblos como el vasco, el catalán o el escocés alcanzar el estatus de estados independientes». ¿Otegi lendakari? Al tiempo.

Es una suerte tener un clima templado, el mar y las montañas a un paso, infraestructuras modernas y eficaces. Yo recomendaría a quien me pidiera opinión, que viviera en Euskadi. También le recomendaría que antes fuera ablandando su identidad de procedencia para adquirir la adecuada identidad vasca. Y que se acostumbre a respirar por estas calles el insoportable y horrible olor a silencio.

Burgueses oprimidos
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  26 Mayo 2019

Las estrofas despiadadas de la canción de Alfonso de Villalonga desmontan hasta disolverla en la irrisión toda la tramoya sentimental del secesionismo

Hay descubrimientos que provocan un doble sentimiento de alegría y de vergüenza. Alegría por lo mucho que te aportan y el enriquecimiento emocional, intelectual y estético que te proporcionan, y vergüenza por haberlos ignorado hasta este momento. Esto es lo que me ha sucedido al llegar recientemente a mi móvil, entre la mucha y variopinta información que se agolpa en las redes -la mayor parte de la cual no podemos procesar-, un video de la canción “El lamento de los burgueses oprimidos”, título original en catalán “La complanta dels burgesos oprimits”, letra y música de Alfonso de Villalonga, el compositor de la banda sonora de películas tan conocidas como “Princesas” de Fernando León de Aranoa o “Mi vida sin mí” de Isabel Coixet, músico y cantante destacado del que confieso abochornado desconocía su existencia. Sin embargo, a partir de ahora, queda incorporado a mi galería de ídolos contemporáneos. Yo conocí superficialmente a su tío, ya fallecido, el actor, escritor y bon vivantJosé Luis de Villalonga, porque era muy amigo de mi primo hermano, el reputado retratista también desaparecido Alejo Vidal-Quadras Veiga, pero no era consciente de que su sobrino y heredero de los títulos familiares fuese un personaje tan fantástico.

‘La complanta dels burgesos oprimits’ pone de relieve la insalvable mezcla de farsa, bobería, codicia alicorta y cursilería, que impregna el malhadado procés

Esta sátira musicada sobre los burgueses catalanes oprimidos no tiene desperdicio. La sucesión de ironías crueles, hallazgos coloristas, imágenes sorprendentes y alusiones inspiradas, revela un nivel de inteligencia y talento artístico realmente extraordinario. Es una lástima, como sucede siempre con la buena literatura, que la traducción no pueda expresar en toda su riqueza la inmisericorde destrucción que Villalonga hace de la causa separatista y de esas clases acomodadas barcelonesas que se han sometido cobardemente a su hegemonía. Sin una sola palabra ofensiva, sin el más mínimo asomo de agresividad, sin ataque frontal alguno, con la suavidad con que se hunde un fino estilete florentino en el cuerpo desprevenido de una víctima propiciatoria, las estrofas despiadadas de la canción desmontan hasta disolverla en la irrisión toda la tramoya sentimental del secesionismo.

Decía con razón Josep Tarradellas, el anciano president que vio la luz al final de su vida -nunca es tarde para el arrepentimiento sincero-, que en política se puede hacer cualquier cosa, menos una, el ridículo. Y lo que la cadencia hipnótica de “La complanta dels burgesos oprimits” consigue sin despeinarse es poner de relieve la insalvable mezcla de farsa, bobería, estrechez mental, codicia alicorta y cursilería, que impregna el malhadado procés. Aunque los estereotipos nacionales no deben ser sacralizados, sí hay un sentido del humor propio de las diferentes culturas. Villalonga exhibe de manera magistral un humor típicamente catalán, comparable al del filósofo de la Torre de las Horas de Martorell, Francesc Pujols, o al del inimitable Albert Boadella, combinación de distanciamiento, seny, sorna, compasión y surrealismo que únicamente un auténtico nativo del Principado es capaz de utilizar y disfrutar. Por eso siempre he sustentado la convicción de que los separatistas son catalanes de pacotilla. Recuerdo que ante la rotunda tautología ontológica “Som el que som” - “Somos lo que somos”- de Jordi Pujol, yo me preguntaba desde la tribuna del Parlamento mientras le miraba amablemente: “¿He sido hoy lo suficiente? ¿He sido más que ayer y menos que mañana?”. Su rostro reflejaba el profundo desconcierto del que sabía que le estaba tomando el pelo, pero no entendía cómo. Lo dicho, de catalanes, lo justo.

Ninguna de las notables figuras que Cataluña ha dado al mundo -Gaudí, Albéniz, D´Ors, Cambó, Plá, Dalí…- ha vivido de la identidad ni le ha rendido culto

Cataluña ha dado al mundo una serie de figuras notables: Feliu de la Penya, Gaudí, Albéniz, D´Ors, Casas, Sagarra, Cambó, Plá, Dalí, Vicens Vives, Boadella, Espada y tantos otros, que han trascendido los asfixiantes límites de un nacionalismo impostado y rastrero para proyectarse hacia la universalidad. Ninguno de ellos, como es lógico, ha vivido de la identidad ni le ha rendido culto, sino que la ha dado por supuesta, con la naturalidad y la espontaneidad del que no necesita demostrar nada más allá de la excelencia de su obra.

Dejando aparte los componentes políticos del independentismo golpista que hoy lastra a España y hunde a Cataluña en el descrédito, Alfonso de Villalonga disecciona en unos minutos de acertadas notas y rimadas líneas la pequeñez espiritual, el provincianismo cultural y la pusilanimidad temblorosa de una sociedad que un día fuera innovadora, pujante y cosmopolita y que hoy se arrastra por el mediocre ensimismamiento que produce un inconfesado complejo de inferioridad. ¿Quién sino un conjunto de nulidades inseguras preferiría jugar en un patio trasero de masía que en un amplio espacio de alcance global? En sus sueños húmedos se ven como la Dinamarca del Sur cuando apenas forman una colla de barri.

Miguel Durán: “La burguesía catalana se ha disparado en los genitales”

El abogado, ex director general de la ONCE, señala en ‘Lo que hay que ver’ cómo Jordi Pujol manejaba Cataluña como un reino
Manel Manchón cronicaglobal 26 Mayo 2019

Miguel Durán (Badajoz, 1955) ejerce de abogado, como socio, junto con su sobrino, del bufete Durán&Durán. Acaba de publicar Lo que hay que ver, memorias de un ciego que se impuso a todas las adversidades (Península), una autobiografía en la que repasa lo que ha ocurrido en España y Cataluña en los últimos treinta años. Y de ello habla en esta entrevista con Crónica Global, con la convicción de que ni los gobiernos españoles han sido responsables ni la burguesía catalana. Para Durán, exdirector general de la ONCE, expresidente de Telecinco y hombre influyente durante décadas, “la burguesía catalana se ha disparado en los genitales”, al considerar que no quiso parar el movimiento independentista cuando pudo, y que a toda la clase política conectada con esa burguesía la cuestión se les fue de las manos. Durán escucha con atención y mide sus palabras. Sabe lo que quiere decir y pide que no se busque una matización o una expresión que pueda suavizar lo que ha mantenido. Durán tiene claro lo que ha pasado en Cataluña, pero no sólo en los últimos cinco años, sino desde los años ochenta, con Jordi Pujol, como dueño “de un reinado”.

--Pregunta: ¿Es usted de los primeros empresarios que percibe que en Cataluña se puede hacer negocios si se contribuía a lo que se llamaría después el 3%, la financiación de Convergència? En el libro explica varias entrevistas con el hijo mayor de Jordi Pujol para que la Generalitat no pusiera trabas a una empresa de juegos, Recreativos Franco.
--Respuesta: Yo percibí con toda nitidez que en Cataluña no se jugaba limpio, sin poderlo comprobar. Entendí que había un sustrato de corrupción, sin pruebas de orden judicial, pero sí ontológicas, de que si no pasabas por ventanilla era complicado hacer nada. Tuve dos entrevistas con Jordi Pujol junior. Yo lo que le planteaba eran cosas legales, si se quería más implantación del grupo en Cataluña, con la posibilidad de fabricar aquí. "Eso se podía estudiar". Pero cuando llegó el momento de la verdad, lo que me dijo Jordi Pujol junior es que había una determinada forma de hacer, pero que lo quería hablar con otro, con Joaquín Franco, que no quiso entrar en nada extraño. Yo tuve esa evidencia. Fueron dos entrevistas, en octubre de 1995 y el 1 de noviembre de 1995, y también tuve una entrevista con Jordi Pujol.

--¿Y qué ocurrió?
--Me dicen que quien tenía que tomar decisiones era esa persona, es lo que se me hacía llegar. Y yo no he tenido nunca miedo de afrontar ninguna situación. Lo comenté a Joaquín Franco y él me dijo que lo fuera a ver, con cuidado, siempre sin traspasar la legalidad. Yo era su representante en la tierra, por decirlo así.

--Pero es una persona, Jordi Pujol 'junior', que no forma parte del Govern.
--Sí, pero es importante el contexto. Se iban a convocar elecciones, que fueron el 19 de noviembre de 1995. Hay que pensar que en Cataluña, mediáticamente y en relación al poder establecido, había una política de omertá y, al margen de algunos picotazos entre partidos políticos, no se movía nada. La prueba es que hasta la frase sobre el 3% de Pasqual Maragall, en 2005, hasta ese momento, el PSC no exhibió ese arma y la tenía desde hacía mucho tiempo. E incluso, cuando Artur Mas hizo alarde de hacer cosas más duras, Maragall casi lo retiró. En 1995, si hacías determinadas cosas, te machacaban, te podías dar por jodido. Era así. En Madrid se han vivido cosas, no podemos decir que las instituciones sean santas, pero aquí en Cataluña esto ha sido un reinado casi absoluto.

--¿Por división de papeles o por miedo de una parte del PSC?
--Por las dos cosas. Por un reparto tácito, con un bipartidismo claro, durante los años ochenta y noventa. La Generalitat era de un color, y Barcelona y el área metropolitana de otro, y la Cataluña profunda estaba un poco repartida. Pero lo que ocurrió es que Pujol diseñó una política inteligente de coparlo todo y ha derivado ahora en una sociedad dividida. Ellos, los nacionalistas, han hecho su política, pero también hemos llegado hasta aquí por la imbecilidad de dirigentes de Madrid, en el primer gobierno de Rodríguez Zapatero y por la absoluta inactividad e inacción de Mariano Rajoy. Por eso estamos así. Lo de José María Aznar, con lo del catalán en la intimidad, es una anécdota, pero no lo es el pacto del Majestic​ ni lo que se derivó de ahí.

--¿Se pudo percibir realmente lo que se aproximaba?
--Yo no lo vi, no lo percibí. Sería presuntuoso decir que lo sabía. Esa política de ir inoculando el independentismo, a pequeñas dosis, pero en el tejido social y en los centros neurálgicos sin que nadie se diera cuenta, conquistando la educación, como un compartimento estanco de adoctrinamiento, no se vio como problema. Pero sí vi la tontería de Rodríguez Zapatero, cuando le quitó la espoleta a la bomba de relojería de la reforma del Estatut, que ni los nacionalistas querían. Yo se lo dije entonces a Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP en Cataluña, y ella lo sabe. Le dije que una parte de la sociedad catalana estaba desamparada. Algunos lo vimos. Mientras se inyectaba dinero a la ANC y a Òmnium Cultural y a todo el corifeo mediático, desde Madrid nadie se enteraba. Es de una imbecilidad política increíble. Estamos donde estamos por los fallos garrafales que se han tenido en Madrid y aquí.

--Con la relación que usted ha tenido y tiene con los empresarios catalanes, ¿qué cree que ha pasado, que no pudieron o que no quisieron parar el procés porque les podía ir bien en el fondo?
--El empresariado catalán se ha movido entre una gran dosis de miedo, porque eso existe, ha existido y existe, en Cataluña. Un miedo abstracto, que no se concreta muy bien en algo. He tenido conversaciones con altos directivos de entidades financieras que me decían que también tenían clientes a favor del procés. Y yo les decía que de acuerdo, pero que tenían que tomar decisiones. Y éstas sólo se toman y con los dientes apretados, cuando tras el 1 de octubre de 2017 se ven en la necesidad de mover los domicilios fiscales, las sedes, por un riesgo evidente, y no sólo por sus clientes. La burguesía catalana no se ha tirado un tiro en el pie, sino que se ha disparado en los genitales, porque se ha quedado inútil para toda la vida. La burguesía catalana, que defendía el espacio del centroderecha, se ha quedado sin referencias. ¿Quién la representa? ¿Ciudadanos? No estoy seguro de eso, porque hay un centro-derecha catalán, catalanista, que está muy bien que sea así, que no se siente representando, ni con el PP, ni con Ciudadanos o Vox, ni con el esperpento que significa Quim Torra, ni en Waterloo, ni en la figura de Oriol Junqueras, ni en nadie.

--¿Esa burguesía catalana existe?
--Claro que existe, ¡hay dinero para aburrir! Pero insisto, ¿se siente representada por esa ley limitadora de los alquileres, por el actual Govern? ¿Quién la representa? ¿Qué hicieron los de Unió Democràtica sin saltar a tiempo del tren cuando se despeñaba por el desfiladero?

--Precisamente, usted explica una anécdota sobre la jura de la bandera española, que el ministro de Defensa español le facilita y que le causa una bronca de las juventudes de Unió. Josep Antoni Duran i Lleida le dice que no se preocupe, que ni caso. ¿Pero Duran no vio que eso pasaba en su propio partido, que se empezaba a encauzar un movimiento independentista?
--Sí, claro que eso tenía su importancia, porque cuando la sociedad va transformando sus valores, poco a poco, te das cuenta que se ha vuelto del revés lo esencial, lo que vertebra las estructuras. Yo alguna vez se lo he recordado a Duran, le he dicho que era una pena que no se bajara antes del tren, porque podía haber representado eso que decía antes. Me decía que era muy difícil, y ya sé que era difícil, pero en política las cosas suelen ser buenas cuando son difíciles. Y ahora no ha quedado nada.

--La burguesía, esos directivos a los que aludía antes, ¿no expresaban, en realidad, una simpatía difícil de confesar sobre el movimiento independentista?
--No sólo había simpatía, en no pocos de ellos, no sólo. Algunos y no escasos, se han deslumbrado con un discurso en el que se decía que si lo conseguimos --el proceso independentista-- el poder lo vamos a ejercer desde aquí. Se han sentido deslumbrados por eso. Y algunos han pensado que tal vez el proceso independentista no iba a culminar, pero que, a cambio, algo se podría conseguir. Es la estrategia clásica desde Francesc Cambó y Prat de la Riba. Y no pensaron que se montaban en un tigre que tenía el rabo incendiado, y lo que ha pasado es que se les ha ido de las manos. No han tenido valor para coger a esos señores y decir que no iban a acompañarlos. Que de aquí para allá, basta, que no se iba a avanzar más. No cogieron a Artur Mas en 2014, y le dijeron, por ejemplo, que hasta el cupo vasco le podían acompañar, pero no más adelante. No han tenido el valor para parar. Es una burguesía que se merece lo que tiene ahora. Pero no olvidemos una cosa, y es que el rico, aguanta. Pero el que no lo es, se lo cree, se lo quiere creer, y sigue hacia adelante con el procés.

--Por tanto, esos no van a sufrir tanto, pero ¿sí las pequeñas o medianas empresas que se han identificado tanto con el procés?
--Sin duda, seguro. En el reparto de bofetadas veremos qué le toca a cada cual. Nosotros le hemos plantado cara a este desatino, y ya tenemos nuestra dosis de penalidad. No sé qué pasará, pero en Madrid no se han enterado ni se enteran, porque, incluso los que no somos independentistas, valoramos que el café para todos podía ser una buena fórmula a finales de los setenta pero ahora muchos de esos no independentistas no compran ya ese mensaje. Cuando decimos eso algunos en Madrid nos miran con cara extraña, y ni tan sólo quieren escuchar nada sobre hechos diferenciales catalanes. Y eso es peligroso.

--Pueden pagar justos por pecadores.
--Si, te llaman independentista, que para mí es como mentarme a mi madre, y cuando dices que no se puede caer en el despeñadero, te dicen que eres de una raza inferior, como ha dicho Quim Torra. Estamos como atrapados entre dos frentes.

--Usted, un hombre ligado a los medios de comunicación, con el impulso de Telecinco, en su momento, ¿cree que ese ha sido el problema en Cataluña, la falta de medios independientes y eficaces?
--Yo esto lo expliqué a algunas personas importantes de Madrid en 2012. Lo dije a algunos dirigentes del PP. Cuando apareció el editorial conjunto de los medios catalanes ya se tenía que haber prestado mucha atención. La responsable de comunicación con el Gobierno del PP, Carmen Martínez Castro, no sé qué política mediática llevaba, pero no han olido nada. Cuando nos dieron la concesión televisiva de Telecinco en 1989, Jordi Pujol comenzó a decir que debíamos emitir algunas horas en catalán. Y yo me presté, siempre que se pagara por ello, porque era una televisión comercial. Se me criticó mucho por decirlo. ¡Puñetas!, éramos una televisión comercial, de éxito, de audiencia y económica. Aquí, en cambio, en Cataluña se ha subvencionado todo lo que se podía, con generosidad y el Gobierno central ni se enteraba. Zapatero no es que no se enterara, es que como estaba contando nubes.... Además, le iba la marcha. Pero Rajoy no se enteraba, no se enteraba ni de que le iban a arrebatar el Gobierno, con el magistrado De Prada, manipulando la pieza principal de Gürtel, como algunos ya le habíamos explicado.

--¿Confiaron demasiado en ellos mismos?
-No es un problema de confianza, es de inacción, de cobardía, de no querer enterarse. Todos podemos tener tendencia a rehuir los problemas, a aplazarlos, eso está muy estudiado. Pero cuando eres presidente del Gobierno... Rajoy se merece sobradamente lo que le ha pasado. Rajoy no gana las elecciones en 2011, las pierde Zapatero, pero tiene un poder enorme, con una mayoría absoluta, con 186 diputados, con una mayoría absolutísima en el Senado, con diputaciones, después de decir justo 24 horas antes que no servían para nada. Es un presidente que no es capaz de ver que Artur Mas se va a meter en un referéndum, y que no resucita el tipo penal para impedir el referéndum que Zapatero había eliminado. No lo hace a través de una ley orgánica, utilizando la mayoría absoluta que tenía. Artur Mas no se hubiera atrevido a realizar el 9N, ni el referéndum posterior. A Zapatero no le tembló la mano al llegar a la presidencia, con la retirada de las tropas de Irak, por ejemplo. Este gran registrador, Rajoy, ha sido un pésimo gobernante. Y Soraya Sáenz de Santamaría pasó de querer dialogar a no enterarse, a pesar de mandar en el CNI, de la huida de Puigdemont.

--¿Qué le interesa a los empresarios de Madrid, respecto a la política, un PP que se aguante, influir en el PSOE, o apoyar definitivamente a Ciudadanos?
--Yo creo que, por lo que conozco, no se ha planteado ni lo que quiere ser de mayor. Se dice que la política está controlada por los poderes económicos. Pero no creo que sea así. Desde el punto de vista de la vertebración nacional, es igual que la política, igual de mediocre, muestra su incapacidad de poner las luces largas. Los empresarios americanos lo tienen más claro, y los lobistas de Bruselas también, aunque les saliera un David Cameron. Y los españoles están asistiendo impotentes e impasibles a lo que está sucediendo.

--¿No cree que quieren un PSOE apoyado puntualmente por Ciudadanos o PP?
--No veo que Albert Rivera haga caso a los empresarios. Yo apostaría por esa fórmula, claro, antes que dejar a Pedro Sánchez a su aire, pero no estoy seguro que Sánchez quisiera una coalición de ese tipo, con Ciudadanos. Le ha cogido gusto a eso de la geometría variable, y está jugando a eso. Rivera podría jugar a garantizarle que no le echaría en manos de Podemos a la mínima. Pero no sé si se mueven en ese sentido. Los sindicatos actúan más, y tanto José María Álvarez (UGT) como Unai Sordo (CCOO) están tratando de tener más comunicación con Pedro Sánchez que Antonio Garamendi (CEOE) con el presidente, por ejemplo.

Recortes de Prensa   Página Inicial