AGLI Recortes de Prensa   Viernes 31  Mayo 2019

España vuelve a las andadas: el gasto público y el endeudamiento explican parte del crecimiento
M. Llamas Libertad Digital 31 Mayo 2019

La economía española creció un 2,6% en 2018 frente al 1,9% de la zona euro. Este dato ha sido aprovechado por el Gobierno de Pedro Sánchez para sacar pecho, enfatizando que España, si bien crece menos que en años previos, lo hace muy por encima de la media de la Unión Monetaria.

El problema, sin embargo, es que esta afirmación corre el riesgo de no cumplirse en los próximos ejercicios, ya que una parte significativa del crecimiento registrado el pasado año es insana y, por tanto, insostenible a medio y largo plazo, según advierte el Banco de España (BdE) en su último informe anual. Mientras que el avance que ha cosechado el país desde 2014 se ha debido, en gran medida, al impulso de las exportaciones, fruto a su vez de la mejora de la competitividad, en 2018 su aportación al crecimiento fue 0,7 puntos porcentuales inferior a la prevista, mientras que el peso del consumo, tanto privado como público, sorprendió al alza con 4 décimas extra.

Por un lado, el BdE señala que la política fiscal seguida en 2018 tuvo una "orientación más expansiva" con respecto a lo que se esperaba. Y, en concreto, estima que esa medidas discrecionales a nivel presupuestario, tanto de aumento de gasto y empleo público como de ciertas rebajas fiscales, aportaron entre 2 y 3 décimas extra al crecimiento del PIB. Sin embargo, como resultado, también aumentó el déficit estructural primario, es decir, el agujero fiscal que presenta España una vez descontado el pago de intereses y con la economía a pleno rendimiento.

Por otro lado, el organismo regulador advierte de que el consumo de los hogares también difirió significativamente en 2018, tras crecer un 2,3% en términos reales (descontada la inflación), superando en 0,8 puntos al aumento de las rentas, causando así un descenso de la tasa de ahorro de seis décimas. Tanto es así que la tasa de ahorro de las familias cerró el pasado año en mínimos históricos, con apenas el 4,85% de su renta disponible (tan sólo ahorran 5 de cada 100 euros ingresados), el dato más bajo desde que arranca esta serie a mediados de los años 60.

Este indicador refleja que algunos hogares, especialmente las rentas más bajas, empiezan de nuevo a vivir por encima de sus posibilidades, lo cual también conlleva riesgos a medio y largo plazo. Así, según el BdE, el súbito descenso de la tasa de ahorro sugiere, entre otros factores, "la presencia de ciertos límites a la capacidad de los hogares para mantener en el futuro el dinamismo que ha mostrado recientemente su gasto en consumo". Además, esta reducción del ahorro suele ir acompañada de una mayor propensión a financiar con crédito parte de ese consumo, "lo que apunta a la posibilidad de que algunos agentes pudieran quizá estar incurriendo en una cierta sobreestimación de sus niveles de renta futura, lo que a su vez aumenta su vulnerabilidad ante eventuales perturbaciones adversas", añade.

Si en lugar de reducirse el ahorro, hubiera repuntado una décima, tal y como preveía inicialmente el BdE, en un contexto de menor crecimiento del consumo, el aumento del PIB habría sido 0,4 puntos inferior en 2018. Así pues, estos dos factores insanos, tanto los estímulos fiscales como el aumento del consumo sin ahorro previo, explicarían hasta un total de 7 décimas del crecimiento del PIB registrado el pasado año, lo cual dejaría el avance de la economía española en el 1,9%, en línea con la media de la zona euro.

"Los soportes del crecimiento en nuestro país en 2018 incluyeron un tono expansivo de la política presupuestaria y una elevada propensión al gasto de los hogares", lo cual es difícilmente sostenible en el tiempo. Por esta razón, el BdE aconseja al Gobierno "una aproximación cautelosa a la hora de extrapolar hacia el futuro el mejor comportamiento relativo de la economía española frente a sus referencias naturales dentro de la Unión Monetaria".

Y es que, por un lado, "la consecución de un crecimiento más elevado en el corto plazo a expensas de retrasar la necesaria consolidación de las finanzas públicas puede conllevar ciertos costes adicionales en el futuro". Y, por otro, "el reducido nivel de la tasa de ahorro, el hecho de que el sector de los hogares haya incurrido en necesidades netas de financiación (esto es, de que su ahorro sea insuficiente para financiar su inversión) y el elevado crecimiento del recurso al crédito para financiar el consumo apuntan, de cara al futuro, a una posible moderación del ritmo de avance del gasto de las familias".

La inutilidad del centro y la inoperancia vallsista
Cristina Seguí okdiario 31 Mayo 2019

Diez meses después de que Valls fuera, literalmente, expulsado por el Partido Socialista francés y por el propio Macron de la Galia, se fue a Barcelona para ingresar en esa especie de cápsula criogenizadora de candidatos progres acabados que es Sociedad Civil Catalana. Desde las cabeceras de sus manifestaciones, y copiando la Operación Embutimiento Ministerial de Borrell, Valls pronosticó “la muerte de la socialdemocracia en Europa” al solecito de la ciudad condal. Era gracioso, porque cuando le escuchábamos mandar a averno al socialismo con su simpático acento de Rigodón por Vía Layetana, sonaba como esa madre soltera que le explica a su hijo que no va a ver nunca más al novio de ésta por casa porque el tipo ha perecido en combate, o porque se ha ido a vivir a China.

A partir de ahí, Rivera le intentó fichar, Valls declinó la oferta “porque sólo el suyo era el proyecto de centro capaz de reconciliar la izquierda con el pensamiento liberal”. Sin embargo, Rivera extendió un cheque en blanco a quien le acababa de provocar una fractura retirando su propia candidatura, y, ahora tiene a Rigodón regalando la alcaldía de Barcelona a Colau y torpedeándole, amén de la prototípica cobardía de Ciudadanos, toda su política nacional con su veto a los de Abascal.

Pues con el cheque en blanco que Valls ha extendido a Colau, el ex ministro ha declarado su intención de imponer todo el marco moral y discursivo socialista. A predicar que el futuro para España, y en particular para Cataluña, es la sumisión de la libertad a la hegemonía de toda esa mierda del ecopacifismo, el ecosocialismo, el anticapitalismo, el republicanismo, y “el derecho de autodeterminación”. Es decir, la misma morralla de la ICV con la que el PSC maragallista intoxicó Barcelona en 2003.

Con el cheque en blanco que Valls ha extendido a Colau, propone, además, entregar a los catalanes que no llevan guardaespalda a los que le hubieran matado a él si hubieran podido el día de su mitin en el Raval. En una analogía perfecta de la entrega cobarde del ultracentrismo al socialismo, aquel día, Valls giraba estúpidamente sobre sí mismo para prevenir agresiones por la espalda mientras lanzaba besos al aire hacia delante dando las gracias por salir vivo. Ahora, dice Valls que abandonaría Ciudadanos si Rivera pactara con VOX, no con la Colau que le propone convertirle en el nuevo ocupante de “la tumba del fascismo”.

La estupidez, el engaño, y la indiscutible inoperancia centrista ha alcanzado preocupantes cotas de peligrosidad al llegar a reconvertir a una Okupa, pro mantero, votante del referéndum ilegal del 9N, y defensora de la hipótesis de la represión del Estado, en una socialdemócrata transversal de moral distraída mientras Rivera se niega a sentarse con un partido constitucionalista sin el cual no estarían presidiendo el parlamento andaluz ni vicepresidiendo la Junta de Andalucía. Ciudadanos demuestra ser, una vez más, la insoportable levedad del ser, y que el centro sólo sirve para pivotar hacia la socialdemocracia. O ni siquiera eso si damos por válida la definición del propio Juan Carlos Girauta en La Eclosión Liberal de Ediciones Martínez Roca, “El centro es un concepto que demuestra su inutilidad operativa cada vez que se intenta trabajar con él, y que, finalmente, parece concernir a meras cuestiones de imagen, por lo demás dudosas y discutibles”.

Fraude electoral y moral de Ciudadanos
María Claver okdiario 31 Mayo 2019

El lunes 18 del pasado mes de febrero, Ciudadanos reunía a su Comité Ejecutivo. Tras aquella reunión, clave en la estrategia electoral de Ciudadanos, el secretario general, José Manuel Villegas, hizo pública en rueda de prensa la principal conclusión del sanedrín naranja: no habría pacto con Pedro Sánchez ni con el PSOE. Villegas contextualizó esa decisión en la contienda electoral nacional, pero era un argumento mucho más amplio porque, como explicó, “el PSOE de hoy es Sánchez y Sánchez es el PSOE, no sabemos si se desligarán en el futuro" y añadió que "la mejor forma de que el PSOE se libre de Sánchez es estando en la oposición; donde vamos a intentar situarlos nosotros". De esa forma, marcaba distancia con un PSOE entregado al secesionismo.

Este posicionamiento fue estratégico para Albert Rivera porque, desde ese momento, se autoproclamó como el jefe de la oposición. Vendió que era el nuevo referente de un centro-derecha decepcionado con el Partido Popular y que podía volver a emerger como fuerza de gobierno a través de Ciudadanos. Mucha gente creyó en esta apuesta- el 70 por ciento de sus votantes proceden de la derecha-, y, por eso, estuvo cerca de consumar el sorpasso al PP. Nadie obligo a Ciudadanos a adoptar este posicionamiento, tan legítimo era ser el referente del centro-derecha, como un partido capaz de pactar a ambos lados para evitar el desgraciado protagonismo que los nacionalismos han venido teniendo en los gobiernos centrales.

Albert Rivera, como líder de un partido enraizado con los socialistas catalanes, nunca será la referencia de la derecha. No veo a Rivera conciliando a las diferentes facciones que van desde el centro a la derecha más escorada. Es un contrasentido y lo empezamos a ver: en Madrid, por ejemplo, el autoproclamado líder de la derecha ni tan siquiera puede sentarse en la misma mesa con la rama más conservadora que representa Vox para evitar que Madrid pierda el signo liberal; en Barcelona, Manuel Valls ha ofrecido a la extrema izquierda de los lazos amarillos sus votos para gobernar y, en Castilla y León o en Aragón, los naranjas acabarán entendiéndose con el PSOE.

Ciudadanos tiene dos almas, Rivera y Arrimadas, pero, hoy por hoy, lo que vemos es lo que hay. La formación naranja vendió un proyecto en las elecciones y, por honestidad política, están obligados a no cometer un fraude electoral y moral.

El frenesí naranja
Rivera está inventando algo nuevo: el círculo cuadrado
Luis Ventoso ABC 31 Mayo 2019

Algunos politólogos carcamales tachan a Ciudadanos de «partido bisagra». Tales críticas viperinas e infundadas molestan a la cúpula naranja, lógicamente, pues sí algo ha primado en la singladura naranja es la coherencia:

- En diciembre de 2015, el PP gana las generales con 123 escaños y Sánchez queda segundo con 90. Dos meses después, Rivera y Sánchez firman con máxima solemnidad un acuerdo en el Congreso para investir como presidente al derrotado líder socialista. Rivera declara que con el estupendo acuerdo comienza «una nueva Transición». Rivera 2019: «No vamos a pactar jamás ni con el PSOE ni con Sánchez. Los echaremos y punto». Pura coherencia.

- Ciudadanos nació como el partido de la regeneración de la vida pública. En junio de 2015, votaron a favor de la investidura de Susana Díaz, representante de la formación que en Andalucía ha sido sinónimo de corrupción y que orquestó allí el mayor ultraje de nuestra democracia: los ERE. Tras mantener a Díaz tres años y aprobarle tres presupuestos, en septiembre de 2018 Cs se despierta una mañana y de repente repara en que Díaz incumple sus promesas de regeneración y la dejan caer. Pura coherencia.

- Septiembre de 2017. El proceso golpista catalán que se consumará al mes siguiente ya está lanzado. Pero Ciudadanos rechaza aplicar el 155: «No podemos apretar el botón rojo de la suspensión de la autonomía», advierte Rivera. Rajoy intenta que PSOE y Cs se sumen al escudo constitucional del 155, pero ambos ponen trabas y costará convencerlos. Año 2019: Rivera es el máximo paladín de otro 155 y exige a los barones de Sánchez como requisito para todo pacto que apoyen esa medida. Pura coherencia.

- Enero de 2018, Ciudadanos pone como condición para apoyar los presupuestos de Rajoy que el PP eche a la senadora Pilar Barreiro, investigada en la Púnica. Octubre de 2018, el Supremo archiva la causa contra Barreiro, inocente. Se siguen esperando las disculpas de Cs. Pura coherencia.

- Diciembre de 2017, la estupenda Arrimadas logra una meritoria e inédita victoria para el constitucionalismo en las autonómicas catalanas. Primavera de 2019, Arrimadas se larga a Madrid dejando tirados a los electores catalanes que confiaron en ella. Pura coherencia.

- Ayuntamiento de Barcelona. Rivera ha encontrado a un candidato sorprendente e ideal: Valls. Mayo de 2019, Valls se despeña en las municipales y acaba diciendo que quiere apoyar como alcaldesa a Colau, mientras la cúpula de Ciudadanos apuesta por el PSC. Pura coherencia.

- Rivera queda de tercero en las generales. En las autonómicas y municipales se sitúa muy por detrás del PP y no logra ni una comunidad ni una alcaldía importante. Pero proclama que ahora él es el líder de la oposición. Magia.

- Ciudadanos es un partido liberal, pero que podría apoyar al PSOE en algunas comunidades, al tiempo que pone líneas rojas a Sánchez, que hoy es el PSOE. En paralelo, en Andalucía colabora con Vox y el PP. El círculo cuadrado.

Conclusión: Cs no es un partido bisagra ni veleta. Su trayectoria es seria y coherente. Y ahora, con la venia, voy a tomarme un pacharán y seguir flipando...

Cada lobo a su dentellada lo demás no importa
Antonio García Fuentes Periodista Digital 31 Mayo 2019

Cada lobo a su bocado y el resto a mirar si sobra algo

Hoy cuando escribo es el 28 de mayo; y ya estoy harto de leer chorradas e imposibles, en relación al gobierno (o gobiernos) que nos esperan en relación, “al cuatrienio”, que nos han hecho votar el domingo 26. En uno de los foros abiertos en que he intervenido y tras leer algunas opiniones, he aportado lo que sigue: “No harán nada que en realidad beneficie a España y mayoría de españoles; "simplemente harán lo de siempre y que será el siempre lampedusiano, cambiar algo para que no cambie nada"; no me extiendo más pues lo que hay que decir y hacer no cabe aquí; y aparte de ello, como "quien gobierna, no son los políticos sino el dinero internacional"; todo lo que afecta a tan fuerte enemigo es tabú, así es que y como siempre, que cada cual se defienda como pueda”.

¿Pero qué es lo que habría que decir o hacer? He dicho múltiples vece que un Estado, región, provincia, municipio o cualquier organismo compuesto por seres humanos; lo primero que tiene que hacer es económicamente situarse; y limpiar de suciedad y parásitos el cuerpo social que sea. Si no se empieza haciendo limpieza, no se sanea lo principal del “continente y contenido”; y las basuras o podredumbres que contiene, no solo no desaparecerán sino que por el contrario, aumentarán cada vez más y harán desaparecer cualquier tinglado, sea del tipo que sea.

¿Qué es lo que pasa en España lleva ya muchas décadas? Sencillo; el que aquí trabaja y produce bienes; cada vez existe en menor cantidad y por el contrario, está manteniendo a cada vez más parásitos y sanguijuelas, que aparte de chuparle la sangre de los beneficios que produce, viven mucho mejor que él y encima siguen abusando de dichos ya indefensos y semi esclavos, de un sistema que los explota (dicen que legalmente) y que perversamente; le están diciendo que lo llevan en un progreso imparable, cuando la realidad es que nos llevan ya a paso ligero, hacia abismos que ni sabemos del tipo que serán y las víctimas y destrucciones que con ellos nos llegarán.

El español que piensa y analiza, lo primero que se entera es de que no lo representa nadie; o sea que no tenemos representante alguno; nos obligan a votar “unos lotes de mercenarios”, que manejados por el poder que en realidad manda, votarán sin rechistar aquello que les pongan por delante, sea lo que sea, puesto que la mayoría ha ido allí, por el buen sueldo a cobrar; y para ascender si sigue las normas impuestas, hasta donde pueda llegar con sus argucias y tejemanejes; por tanto, ese tan pomposo voto de que nos hablan no nos sirve para nada; de ahí la cantidad de millones que ya no votan, puesto que inteligentemente piensan y dicen que para qué les va a servir.

Y como aquí no aparecen gobernantes de verdad y como por ejemplo lo fueron las grandes figuras del pasado siglo (Churchill y De Gaulle entre otros) todos los tinglados, se han convertido en “tenderetes” de los que cada cual “se lleva lo que puede”; y mientras los edificios se vienen abajo y se derrumban, nadie tiene el valor de decir lo que pasa y lo que puede pasar, con tanta desidia y abandono como hay ya acumulado.
¿Que, qué es lo que habría que hacer? Lo primera poner sobre la luz y las mesas que correspondan; la realidad de los muchos abusos que hay y que cometen unas minorías, sobre la inmensidad de súbditos (que no ciudadanos) que indefensos, tienen que someterse a los infinitos expolios y carencias, que cada vez son más exigentes y que cada vez, los empobrecen mucho más; y no solo materialmente, puesto que moral o espiritualmente el crimen es mucho mayor; ya que al no tener ilusiones (“que nos han robado totalmente”); el individuo degenera y se convierte en una nueva masa, similar a lo que ya fuera, “la tan cacareada chusma o plebe del riquísimo Imperio de Roma”; que lo fue, pero para ser explotado por minorías “muy selectas”; o sea lo mismo que ahora ocurre, nos digan lo que nos digan y lo digan como quieran”. Amén

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

La juez de los ERE: Sospechosa indolencia
Editorial ABC 31 Mayo 2019

Este periódico lleva muchos meses alertando de que los manejos de la actual instructora de diversas piezas judiciales derivadas del caso ERE estaban permitiendo una prescripción masiva y el archivo de algunos procesos sin hacer una sola indagación. Sin embargo, esta vez ha sido la propia Fiscalía Anticorrupción la que ha dado la señal de alarma al denunciar la indolencia y pasividad de la juez María Núñez Bolaños. En un reciente escrito, desvelado ahora por ABC, las dos fiscales del caso han expresado su indignación por que Núñez Bolaños haya dictado el sobreseimiento de una pieza, en la que se investigaba a la empresa Fábrica de Muebles S.L. por haber recibido una ayuda irregular de 100.000 euros a cargo del fondo de reptiles de los ERE. Bolaños archivó el caso a sabiendas de que la Fiscalía le había urgido a practicar algunas pruebas antes de que transcurriesen más semanas y los hipotéticos delitos prescribieran. Pese a las advertencias del Ministerio Público, la juez no hizo nada y se limitó a culpar a la Guardia Civil por no haberle remitido un atestado, aunque objetivamente había muchos más indicios como para que la magistrada actuase. Por eso la Fiscalía ha estallado. Del escrito de las fiscales se infiere que, inexplicablemente, la juez está consintiendo que queden impunes presuntos delitos graves, sobre los cuales hay pruebas e indicios suficientes como para seguir adelante con la investigación. «Simplemente, deja pasar el tiempo sin actuar», se lamenta la Fiscalía, insinuando una intención cuasi-prevaricadora. Resulta escandaloso porque llueve sobre mojado con esta magistrada, a quien la Audiencia de Sevilla ya ha reconvenido antes por dejar morir otra pieza de los ERE muy similar a esta.

El caso de los ERE es el mayor escándalo de corrupción conocido en nuestra democracia. Medio Gobierno de la Junta de Andalucía se sentó en el banquillo y está hoy a la espera de sentencia. Durante una década, la Junta diseñó, instauró y ejecutó un plan para desviar dinero público -originariamente destinado a cubrir el importe de ERE legales- hacia el bolsillo de familiares, amigos y militantes socialistas. En total, según calcula la Fiscalía, cerca de 800 millones de euros, que además se institucionalizaron anualmente con una partida presupuestaria aprobada por el propio Parlamento de Andalucía. Los ERE fueron la máxima expresión del nepotismo y el enchufismo, y la coartada para crear una red clientelar afín al PSOE mediante un desfalco continuado de las arcas públicas. Por eso resulta inaudita la conducta de la juez Bolaños. No parece ser un error judicial, sino una deliberada y obstinada conducta para que los ERE se conviertan en un paraíso procesal de la prescripción. A la vista del escrito de la Fiscalía, que supone una gravísima acusación, el CGPJ debería investigar qué está ocurriendo en ese Juzgado sevillano, y decidir si procede apartar cautelarmente a esta magistrada.

El presidente socialista se citaba directamente con un intermediario y pidió que toda la relación de ETA con él se produjera solo por esa vía
Las actas de ETA demuestran que Rodríguez Zapatero reveló a los “mediadores” que Francia preparaba un golpe importante contra la banda
www.latribunadelpaisvasco.com

Según informa Europa Press, las actas de la banda terrorista ETA sacan a la luz que el expresidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, reveló al mediador con la banda terrorista que Francia tenía previsto dar un golpe importante a ETA tras la detención de Ramón Sagarzazu a finales de mayo de 2005. Este mediador, según la documentación incautada en Francia, se citaba con el entonces jefe del Ejecutivo, quien además le pidió que la relación entre la "organización" y él solo se produjera por esa vía y “con total discreción”.

Según la documentación que obra en poder de la Audiencia Nacional, las actas no dicen el nombre de ese mediador. Pero su existencia la pone de manifiesto el facilitador que se ocupó de organizar las reuniones entre los enviados del Gobierno y los representantes de ETA.

En las actas, este último aparece con el nombre clave "LAU", pero no aparece identificado y, además, no se trata de una sola persona. En el atestado de la Policía francesa se explica que es el "encargado" de conducir las discusiones entre ETA y el Gobierno y el 'designado como interlocutor legítimo de cada una de las partes en caso de desacuerdo" y que su procedencia parte de la organización "Nobel".

Pues bien, 'LAU" expuso una de las reuniones que mantuvo con ETA, a la que asistió como representante Alain' —Ramón Sagarzazu—, ella de mayo de 2005, que ya había encontrado un intermediario directo "para acceder a Gorburu”, el nombre en clave que se dio a Zapatero en la negociación.

"LAU', que en aquel encuentro estaba compuesto por dos personas, no especificó quien era ese mediador, pero expuso que ya se había citado cuatro veces con el presidente del Gobierno y que el jefe del Ejecutivo había pedido que, en adelante, toda la relación entre la Organización y él se produjera "solo por esta vía" y que se desarrollara con "total discreción”. En aquel encuentro del mes de mayo de 2005 entre la banda y el facilitador también se informó de que Zapatero había aceptado su propuesta para la reunión así como todo el procedimiento. Pero que debido a las elecciones —las vascas se celebraron en abril de 2005—, le había solicitado un "cambio de fechas'.

Según informa Europa Press, otro de los encuentros que recogen las actas es uno celebrado en julio de 2005 entre la banda terrorista, el facilitador 'LAU' y el mediador. Este último les traslada que solo hay cuatro personas que saben de la representación de ETA, que son el presidente, el propio mediador, los enviados del Gobierno y otra persona más, y les traslada una conversación mantenida con Zapatero.

Así, expone que el entonces presidente del Gobierno le había revelado que 'fuentes policiales francesas" le trasladaron que "después de la detención de ‘Alain' tenían preparado un golpe operativo importante contra la Organización.

El mediador trasladó también a los representantes de ETA en la reunión de julio de 2005 la preocupación que tenían ante una posible detención de los enviados de la banda terrorista en la negociación, ya que temían que pudiera acarrear la ruptura de las negociaciones.

Además, el mediador también explicó a los representantes de la banda el gran miedo que tenía a que se produjera cualquier filtración y cualquier atentado de la organización, ya que eso supondría un 'gran golpe para Gorburu" porque todo "podría irse al traste”.

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Derecho a decidir
Emilio Campmany Libertad Digital 31 Mayo 2019

Esto explicaría la extrema tibieza con la que afrontaron el proceso soberanista el Gobierno del PP y la oposición del PSOE.

Todavía no se ha hecho pública el acta en la que consta el acuerdo entre Zapatero y la ETA. Pero sí sabemos lo que la organización exigió:
Cumplimiento del acuerdo en su totalidad, libertad para Iñaki de Juana Chaos, presos enfermos, Doctrina Parot. Sobre el otro carril: cuatro territorios y derecho a decidir.

De todo esto, lo de los presos lo sabíamos. Lo de la anexión de Navarra al País Vasco lo intuíamos. Y no hay más que ver lo que pasa allí para darse cuenta de que se está tratando de cumplir lo acordado. Lo que no estaba tan claro es lo del "derecho a decidir". A la vista de cómo Zapatero, y luego Rajoy fueron cediendo en todo, a través de diversas fórmulas, no cabe albergar demasiadas dudas acerca de que el Gobierno del Reino de España se comprometió con la banda terrorista a conceder al inexistente pueblo vasco, ya verían cómo, el inconstitucional derecho.

Si ese compromiso efectivamente fue asumido por Zapatero, e igualmente aceptado por Rajoy, lo ocurrido en Cataluña el año pasado se comprende mucho mejor. Los gobernantes españoles dieron con la vía para derogar la Doctrina Parot, por medio del Tribunal de Estrasburgo, sin tener que asumir su responsabilidad. ¿Cómo hacer lo mismo con el derecho a decidir? Es más que probable que se les ocurriera aprovechar la vehemencia con la que los independentistas catalanes lo exigirían. Entonces, fruto de una ardua negociación, se les concedería y se presentaría como una solución de compromiso para acabar con el supuesto conflicto. Luego, sería de natural justicia concederlo también a los vascos. Así se cumpliría con la ETA sin que se notara que, como con la Doctrina Parot, se estaba honrando un compromiso previamente adquirido con la banda.

Esto explicaría la extrema tibieza con la que afrontaron el proceso soberanista el Gobierno del PP y la oposición del PSOE. El plan está suspendido, por el momento. Lo está por la impaciencia de Esquerra Republicana, que, insistiendo en la declaración unilateral de independencia, evitó la solución de compromiso que el PSOE y el PP tuvieran en la cabeza. Y luego está la decisiva intervención del rey, y la de los jueces, que se negaron, con el respaldo del monarca, a comulgar con ruedas de molino.

Pero hay más. La negociación con la ETA se ha querido justificar con que la lucha contra la banda no era tanto un problema de delincuencia criminal como una guerra a la que no se podía poner fin sin una paz negociada. Y eso es lo que se supone que se pactó, la paz. Eso dicen al menos quienes defienden la ignominia cometida. Pues bien, si se da este planteamiento por bueno, hay un artículo en el Código Penal (el 588) que dice:

Incurrirán en la pena de prisión de quince a veinte años los miembros del Gobierno que, sin cumplir con lo dispuesto en la Constitución, declararan la guerra o firmaran la paz.

Y la Constitución Española dice (artículo 63.3) que:
Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz.

ETA o la degradación del pueblo español
Mateo Requesens eltorotv.com 31 Mayo 2019

Las actas de la negociación entre la banda terrorista y el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que han salido a la luz sólo confirman lo que ya sabíamos: que el PSOE estaba dispuesto a sacar a los presos etarras a la calle, que estaba dispuesto a entregar Navarra a la colonización aberzale y que permitiría a los etarras actuar libremente en política legalizando sus marcas.

Las concesiones de los socialistas están ahí, al alcance de la comprensión de cualquier persona con un mínimo de inteligencia, igual que es fácilmente entendible que el gobierno de Mariano Rajoy Brei no se atrevió a contradecir el proceso de una paz negociada que todos sabíamos que no conducía a la derrota real de ETA, por mucho que los medios del régimen se empeñen en mentir una y otra vez al respecto.

El resultado de la negociación con ETA ha sido una paz en la que no ha habido ni vencedores ni vencidos. Hay cientos de asesinatos sin resolver, los homenajes a terroristas se suceden con total impunidad y complacencia de la sociedad vasca, los etarras se han convertido en la segunda fuerza política en Vascongadas, dominando totalmente la escena política junto al PNV. Pero el separatismo vasco no sólo es dueño y señor de la Comunidad Autónoma vasca, también avanza sin pausa en Navarra, que a duras penas resiste una anexión a eso que llaman Euskal Herria. La excarcelación y acercamiento de los asesinos presos va más lenta, pero la transferencia de las competencias penitenciarias a Ajuria Enea marcará también otro paso más en el triunfo de los objetivos de ETA.

Pero lo más preocupante, lo más exasperante, lo más demoledor, es la indiferencia con que el pueblo español asiste a este deliberado intento de hacer tabula rasa con el pasado terrorista del separatismo vasco y la mansa aceptación de su triunfo político.

Podemos tirarnos de los pelos al contemplar un pueblo moralmente inane, embrutecido por los medios de comunicación, que tan sólo se preocupa de su propio bolsillo para disfrutar de todo lo que la sociedad de consumo le ofrece, pedir derechos, eludir deberes y tan superficial que sólo aspira a estar a la moda en lo que a corrientes culturales se trata. Podemos dirigir nuestra rabia contra un país regido por políticos envilecidos que, desde tiempos de la UCD, han antepuesto sus intereses personales y partidistas al bien común, hasta acabar degenerando en un ejemplar sin escrúpulos como el que hoy ocupa La Moncloa.

Quizá olvidamos que a quienes nos hierve la sangre ante la ignominia de que ETA no haya sido derrotada auténticamente, rendida sin condiciones, como sucedió con los nazis en la Segunda Guerra Mundial, somos una minoría. Quizá no seamos capaces de aceptar que, ante el desafío separatista, este pueblo español ni sabe, ni puede, ni quiere defenderse.

Quizá el desmantelamiento de España no tenga remedio y nuestra Nación esté condenada a muerte. Aun así, como los últimos espartanos de Leónidas, contra todo pronóstico, contra toda traición, contra toda conjura, contra todo abandono, al menos algunos no vamos a renunciar, ni renunciaremos, a asumir la defensa de la patria.

Las actas de la traición
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 31 Mayo 2019

No hay un caso documentado de traición a España en los últimos dos siglos como el de las actas de la rendición del Gobierno de Zapatero a la ETA. Fernando VII y Carlos IV compitieron en vileza ante Napoleón y le entregaron la Corona de España para que el genocida corso la pasara a su hermano José. Pero cabía en 1808 la justificación de que el territorio peninsular estaba ocupado por el primer ejército del mundo. En 2004, cuando Zapatero acomete la destrucción del régimen del 78 y la forja de un Frente Popular Separatista para el que resucita a la ETA y proscribe al PP, representante entonces de la media España de derechas, mediante el Pacto del Tinell, ni España estaba ocupada militarmente ni la ETA era más fuerte que la policía, la Guardia Civil y el Estado de Derecho. Estaba hecha trizas y, en todo caso, el Gobierno del PSOE no tenía derecho a traicionar a las víctimas del terror y engañar a la nación para convertir a la banda en socio político. Lo hizo. Bildu votó a Sánchez.

Rajoy siguió al pie de la letra el pacto con la ETA, que conocía y en el que no participó directamente, pero nunca denunció, porque, sencillamente, la clase política compró su seguridad física a cambio de entregar a unos asesinos la soberanía nacional y la libertad de los españoles. También su seguridad. Hemos visto en estas elecciones cómo sobrevive el poder etarra: con el dinero de las instituciones y la violencia en la calle.

Navarra y los presos fueron siempre las bases de la ETA para negociar. Primero, con el Ejército; luego, con el Estado, o sea, con el Gobierno. ZP, tras el atentado de la T4, ofreció más: Navarra, suelta de presos, empezando por De Juana, legalización de Batasuna y anulación europea de la Doctrina Parot, sucia tarea que cumplió López Guerra. Yo comenté aquí que eso solo obligaba a revisar el caso de Inés del Río, no las condenas de los asesinos, de ETA y del común, incluidos los violadores que, apenas libres, volvieron a violar. Tenía ya Rajoy mayoría absoluta y Gallardón dijo lo mismo: la sentencia solo afectaba al caso de Inés del Río. Rajoy le aclaró -y él lo asumió- que la rendición de ZP ante la ETA era también la suya. Ambos compraron su seguridad traicionando, según denunció Rajoy, "a los vivos y a los muertos". Ambos deberían ir a la cárcel por colaboración con banda armada.

Zapatero en los papeles de ETA
EDITORIAL Libertad Digital 31 Mayo 2019

El contenido de las actas etarras de las negociaciones entre la organización terrorista vasca y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es sobrecogedor, pues vendría a confirmar lo que se ha denunciado tantas veces desde esta Casa: que Zapatero fue un consumado traidor a la Nación.

La documentación etarra, hallada en su día por la Policía francesa y remitida posteriormente a la Audiencia Nacional, recoge todo un catálogo de concesiones que Zapatero habría ofrecido a la organización terrorista responsable de la muerte de más de 800 españoles. Dichas actas, cuya publicación ha demandado Libertad Digital insistentemente, dan cuenta de ofrecimientos concretos como la derogación de la Doctrina Parot, la legalización de la izquierda proetarra y la excarcelación del despiadado José Ignacio de Juana Chaos.

Los socialistas aducirán que se trata de documentación de parte, elaborada por una banda terrorista y, por lo tanto, carente de credibilidad. El gran problema que tendrán para negarle trascendencia es el devenir de los acontecimientos posteriores. Y es que resulta que buena parte de las peticiones etarras consignadas en esas actas de 2007 acabaron, tarde o temprano, materializándose. Así, el Gobierno se sirvió del magistrado Luis López Guerra para desactivar la Doctrina Parot en Estrasburgo, lo que se utilizó para una suelta masiva de presos etarras. Y previamente se había legalizado al brazo político de la banda y puesto en libertad al infame De Juana Chaos, tal y como Zapatero habría prometido a los criminales a través del infausto Jesús Eguiguren.

Zapatero habría incluso alertado a ETA, por medio de un mediador, de una importante operación antiterrorista de las fuerzas de seguridad francesas en 2005.

El escándalo es monumental. Urge que la Fiscalía abra las diligencias oportunas para dilucidar la responsabilidad de Zapatero en los hechos que se describen en esas actas. Es de todo punto imprescindible averiguar si España ha tenido un presidente del Gobierno que, estando en el ejercicio de sus funciones, traicionó a la Nación de la más vil de las maneras: colaborando decisivamente con la peor organización terrorista que haya operado jamás en su territorio.

La Navarra transitoria
Carlos Herrera. ABC 31 Mayo 201

Convengamos en que no deja de ser un tanto anómalo, desde el punto de vista meramente semántico, que una disposición transitoria sea, de hecho, una disposición permanente. Cuando en aquellos añorados años en los que todos éramos más jóvenes se moldeó el texto constitucional que tanta virtud histórica nos ha proporcionado -a pesar del histerismo nervioso que muestran algunos mindundis políticos que aún no habían nacido-, los invertebrados equilibrios políticos llevaron a los ponentes a disponer que, de así quererlo los navarros, podrían integrarse en la preautonomía vasca que presidió en su momento el añorado Ramón Rubial. La decisión, que podía ser reversible, debía de tomarse en un referéndum que, solo se supone porque no está explicitado, se realizaría entre los censados en suelo navarro. A eso se le llamó, como digo, disposición transitoria y se le asignó el número cuatro, ya que hubo alguna otra. Eso quedó ahí y sigue siendo transitoria cuando ya han pasado más de cuarenta años y permanece como permanecen los atardeceres y la quiniela. Ni que decir tiene que el nacionalismo expansionista vasco, que lo hay -como el catalán-, agita cada vez que puede el articulado entre la tradicional respiración entrecortada de todo ansioso.

Hoy en día, constituido un gobierno hace cuatro años de carácter entreguista y presidido por la indeseable Uxue Barco, vuelve a despertar de su sueño legal esa trasnochada disposición y vuelve a ser blandida por los socios de tal componenda gubernamental: Geroa Bai, Podemos, Bildu y tal y tal, todos ellos submarinos del nacionalismo etnicista vasco. Los resultados de las recientes elecciones han dado una victoria a la coalición Navarra Suma, de carácter constitucional, aunque no de forma absoluta, con lo que precisaría del apoyo del Partido Socialista navarro para poder desplazar a toda esa excrecencia y gobernar. La pregunta se formula sola: ¿qué planes tienen los pupilos de Sánchez en Navarra? ¿Dejar gobernar a los que son, en teoría, constitucionalistas como ellos o sumarse a la sopa agria del submarino vasquista?

Ciertamente el socialismo vasco ha amagado muchas veces apuntarse al lado oscuro, pero finalmente se ha comportado con lealtad a los intereses meramente navarros. Pero en esta ocasión anda Sánchez de por medio y, cómo olvidarlo, es capaz de amancebarse con quien haga falta para acariciar el poder. El PNV le ha amenazado con no apoyar su investidura si no propicia un gobierno partidario de la Transitoria Cuarta, disposición que quieren poner en marcha los Geroas y toda esa patulea, más allá de lo que supongan ochocientos años del Reino de Navarra y otras menudencias.

Navarra no es solo Navarra. Navarra es la pieza soñada por el nacionalismo vasco para establecer su mitología fantástica: la entidad primigenia para configurar su proyecto de Estado propio. Proyecto que tiene, de momento, un escollo y es que el 80% de los navarros se empeñan en seguir siendo navarros y solo navarros por más que esta banda que les ha gobernado durante los últimos y aciagos cuatro años quiera imponerles el vascuence, la ikurriña y suprimir los símbolos de la Comunidad Foral. La estrategia es semejante a la seguida en Cataluña: paciencia y escuela, idioma y discriminación, primero como amable insinuación y después como categórica imposición.

Diluir Navarra en la Comunidad Autónoma Vasca es la mejor manera de hacer que España deje de ser lo que conocemos, sueño que comparte, a lo que se ve y se escucha, el arco parlamentario que forman los mantenedores e impulsores de la moción de censura de Sánchez, PNV incluido, ese partido que se agazapa en su covacha y que, de forma recurrente, asoma la testuz para soltar su gañafón. ¿Habrán los constitucionalistas de apoyar la investidura de Sánchez para evitar que se forme en Navarra un gobierno entreguista? Esperemos que no haga falta llegar siquiera a planteárselo.

La violencia es rentable
Carlos Esteban eltorotv.com 31 Mayo 201

El ser humano parece hecho para percibir mejor los cambios pequeños que los grandes. Lo excesivo le abruma y paraliza, y a menudo, mecido por la engañosa normalidad, se niega a verlo en su evidente enormidad y lo aparca, lo achica o lo ignora.

Nuestros demócratas de izquierda, por ejemplo, pueden pasarse días sin cuento rasgándose las vestiduras por un ‘micromachismo’ o el empujón desconsiderado de un policía sobrecargado en medio de una carga, y relativizar a unos tipos que, directamente y sin andarse con matices, ponen una bomba en la calle que se lleva por delante, junto al objetivo previsto, a quienes pasen por ahí, camino del mercado, de su casa, del trabajo; de cualquier edad, sexo o condición.

Abuchear a los separatistas en el Congreso, digamos, es prueba inequívoca de que uno es un fascista intolerante e intolerable que no tiene cabida en nuestra democracia; por otra parte, coger una pistola y meterle un tiro en la nuca a quien te molesta impone cierto respeto en los cobardes. Si esto se hace durante tres décadas, convirtiéndose en una ruleta rusa callejera, con bombas y secuestros, basta decir que lo dejas cuando vas perdiendo y has negociado una retirada beneficiosa para convertir a los miembros de la banda en ‘hombres de paz’.

La maldición del hombre es el olvido, a menudo voluntario, esa amnesia deliberada que nos permite evadirnos de recuerdos demasiado horribles. Si Al Capone deja de cobrarnos el ‘pizzo’ con la amenaza de hacernos dormir con los peces y nos sonríe un día por la calle, lo encontramos mucho más simpático que al vecino del quinto, que nunca nos ha hecho nada pero que tiene unas horas de bajar la basura que ya le vale.
Los procesistas y los periodistas rivalizan por hacerse fotos con los ex etarras, y ya no habría que decir mucho más que esto para desesperar de la salud de esta sociedad. Como que haya un partido, con considerable respaldo electoral en su tierra, formado por quienes jalearon a los asesinos y jamás han desautorizado a la banda, sino que les dedican homenajes oficiales a sus miembros.

A veces, las coincidencias en el tiempo, las casualidades de la vida política, hace que este contraste entre la indignación por lo menudo y la aceptación de lo aberrante sea casi imposible de ignorar. Por un lado, el levantamiento del secreto sobre las actas de la negociación del Gobierno Zapatero con ETA indican, entre otras muchas indignidades sobrecogedoras, que el propio presidente dio a la banda el chivatazo de que Francia preparaba una operación contra los terroristas. Por otro, todos los partidos de siempre piden las sales y estrujan las perlas cual hipersensibles damas victorianas ante la mera visión de Vox. El socialista Ábalos compara favorablemente a Bildu, el partido de los proetarras, con Vox, entre cuyos miembros hay un perpetuo amenazado de muerte por la banda y quien sufrió el secuestro más prolongado a sus manos. Ciudadanos actúa como un grupo de bramines especialmente apegados a la ley ante una caterva de dalits cuya mera sombra contamina, y el Partido Popular levanta ante los de Vox la nariz y tuerce el gesto en una mueca de asco, secretamente feliz de haber dejado de ser el lobo omega de la manada parlamentaria.

Se ve que lo de colar el mosquito y tragarse el camello no ha pasado de moda. No hay, por permitirme una nostalgia, un diario generalista de alcance nacional que abra con la gravísima vileza de Zapatero. Es, como decía al principio, demasiado grande, nos exigiría una respuesta demasiado contundente. Mejor hacerle ascos a las víctimas y escupir en la cara a un partido que, hasta la fecha, no ha hecho otra cosa que ser blanco de violencia, acoso y ninguneo.

Sois una panda de miserables, mi querida clase política.
Que un PSOE con esas tragaderas desautorice los pactos con Vox demuestra un cinismo solo soportable por una sociedad en la que las palabras nada significan, al haberse convertido en una burda forma de manipulación política y moral.

El PSOE negoció en secreto con ETA: ¿También con el independentismo catalán?
EDITORIAL ESdiario 31 Mayo 2019

Si Zapatero negoció con ETA lo innegociable, en secreto y negándolo todo, ¿cómo no temer que Sánchez haya hecho o está haciendo algo similar con los partidos que le hicieron presidente?

El PSOE, en tiempos de Zapatero, negoció políticamente con ETA cesiones innegociables, con atentados mortales en marcha, sin dar cuenta a la opinión pública y negando la celebración de auténticas cumbres con mediadores internacionales que trataron a ambos interlocutores de igual a igual.

Ni siquiera se interrumpieron los contactos cuando la banda terrorista asesinó con una bomba a dos trabajadores de la T4, tal y como consta en las actas elaboradas por la propia ETA, visadas judicialmente y con visos innegables de verosimilitud por la precisa reconstrucción de los hechos y por la inexistencia de un desmentido sólido: nadie en el PSOE, ni de entonces ni de ahora, ha sido capaz de negar los hechos con energía.

Si graves son las formas y el contexto; el fondo resulta simplemente escandaloso: los socialistas ofrecieron integrar de facto Navarra en el País Vasco, con un estatuto y parlamento compartido por ambas Comunidades; liberar al sanguinario De Juana Chaos, evitar la detención de nuevos terroristas, dar algún tipo de salida a los presos de la banda e incluso ayudar económicamente a ésta, siempre y cuando abandonara la violencia. Terrible.

El horror
El cúmulo de despropósitos, quizá ilegalidades y desde luego inmoralidades, es histórico. Y que no se culminara el proceso y sin embargo ETA terminara desapareciendo demuestra justo lo contrario de lo que el PSOE pretendía con esos vergonzosos contactos: no fueron las cesiones políticas, sino el Estado de Derecho a través de los Cuerpos de Seguridad y la Justicia, quienes acabaron con ese horror.

El PSOE no solo escondió lo que estaba haciendo en aquellos momentos, sino que además lo negó, pese a estar dispuesto a concesiones contrarias a la decencia y la propia Constitución

Que ahora se conozca todo, a través de una versión de los dirigentes de ETA que puede ser matizada seguramente pero difícilmente variará la esencia del asunto, le añade una inquietante conclusión a tan abyecto episodio: el PSOE no solo escondió lo que estaba haciendo en aquellos momentos, sino que además lo negó, pese a estar dispuesto a impulsar concesiones contrarias al sentido común, la decencia y la propia Constitución.

Es imposible, salvando las distancias a efectos de violencia, no pensar en que ahora, los herederos de Zapatero, no estén haciendo algo parecido con el independentismo catalán sin el cual, no lo olvidemos, Pedro Sánchez no hubiera sido presidente por primera vez vía moción de censura sin aparente factura a pagar a cambio de ese favor.

Ve la luz por fin lo que Zapatero pactó con el etarra Ternera en su negociación y se arma
¿Pero hay algo que, de nuevo desconoce la opinión pública? La sospecha es legítima, y se soporta en la evidencia de un pacto para la investidura el verano pasado, en los mensajes y decisiones en favor de los políticos encausados en el Supremo, en la extravagante visita oficial de Sánchez a Torra saldada con un comunicado de peticiones que Moncloa jamás enseñó y en la promoción interna para puestos clave institucionales de socialistas comprensivos con el procés.

Más sintonía
Todo ello no da para afirmar con rotundidad que este Gobierno, como el de Sánchez, tiene una hoja de ruta secreta con el independentismo plagada de concesiones inaceptables; pero sí para temerlo, quedarse con la duda y dar por supuesto que la sintonía es mucho mayor y la colaboración recíproca más amplia.

Que el Ejecutivo retirara al Abogado del Estado favorable a sostener la acusación de rebelión o que Sánchez le diera a Junqueras "No te preocupes" son, entre tantos otros indicios, certezas de lo más sonrojantes. Si lo hizo Zapatero, ¿por qué no su inestable y mucho más necesitado sucesor?

La ruptura de la unidad judicial es la ruptura de España
OKDIARIO 31 Mayo 2019

Lo hemos señalado en anteriores ocasiones. Sánchez ahora mismo mantiene negociaciones a varias bandas. Las más conocidas, porque son las que más le interesa publicitarlo, es con Macron y Unidas Podemos. Pero sotto voce el Presidente del Gobierno en funciones continúa hablando con el PNV y ERC. Desde el punto de vista táctico, tiene su lógica. Ni él mismo sabe por dónde van a romper las aguas, así que preventivamente conviene cubrir todos los flancos. Pero lo que resulta comprensible desde el punto de vista táctico, pierde toda legitimidad si se analiza desde el plano de la lealtad a la Constitución.

Esquerra Republicana tiene ahora mismo a varios de sus dirigentes en prisión por intentar dar un golpe de Estado en Cataluña. Cualquier tipo de negociación con individuos así es dar pábulo a la mayor amenaza a que se ha enfrentado España desde el 23-F. En cuanto al PNV, es un partido que se encuentra en pleno Anschluss sobre su vecina Navarra. Los dirigentes jeltzales han echado cuentas de que ni la vía terrorista ni el pulso al Estado, tipo Ibarretxe, salen a cuenta. La mejor manera para alcanzar su gran Euskalherría es combinar la correcta gestión en el día a día con una suave –pero implacable– Kulturkampf de corte nacionalista, más una sed insaciable en lo que respecta a la adquisición de nuevas competencias. En ello están.

Resulta lamentable cómo este nuevo PSOE, el PSOE de Sánchez, es capaz de pactar sin pudor alguno con representantes de ideologías tan poco socialistas como el nacionalismo. La tendencia reaccionaria tradicionalmente era algo propio de la derecha. La idolatría del terruño, el desprecio al diferente, el apego a las tradiciones ancestrales frente al culto a la razón… En estas actitudes hay mucho más de conservadurismo que de socialdemocracia. Sin embargo, parece que se están invirtiendo las tornas.

El PSOE ofrece a ERC y PNV una reforma judicial para darles poder sobre los jueces
Carlos Cuesta okdiario  31 Mayo 2019

Los socialistas quieren esconder sus alianzas con los separatistas en esta segunda legislatura de Pedro Sánchez. Buscan un difícil acuerdo nacional con C’s pero quieren tener preparado simultáneamente su esquema habitual de pactos: el de alianzas con dos formaciones separatistas -PNV y ERC- para salvar la gobernabilidad durante toda la legislatura.

La fórmula planteada ya a ambas formaciones para mantener esta alianza sin visualizarla en esquemas de gobierno es la de abordar una de las cesiones más ansiadas por los separatistas: la del Poder Judicial. Esta entrega exigiría una reforma de la legislación del Poder Judicial y debería sortear un grave problema: el hecho de que el fraccionamiento del Poder Judicial nacional ya ha sido rechazado por el Tribunal Constitucional. Pese a ello, el PSOE ya ha ofrecido a ERC y PNV una fórmula camuflada que permitiría avanzar por esta vía. Una fórmula que otorgaría, en primer lugar, influencia a estos partidos sobre los jueces de vigilancia penitenciaria -casualmente, los que deciden sobre la permanencia de los presos en las cárceles-.

Jaume Collboni (PSC) reniega de apoyar a Ernest Maragall (ERC) en el Ayuntamiento de Barcelona; y, pese a ello, ERC no rompe de inmediato sus negociaciones con los socialistas. El PSOE se niega a apoyar a EHBildu para que Geroa Bai (marca en la que se encuentra PNV) gobierne Navarra; y PNV, de nuevo, no se levanta de la mesa de negociación de la investidura de Sánchez.

¿Por qué? Pues porque los acuerdos con estos partidos, a diferencia de lo ocurrido en la primera legislatura de Sánchez, se están cerrando en materias menos visibles y, por lo tanto, menos impactantes en el esquema de captación de voto de todos y cada uno de estos partidos.

Esquema base: el Estatuto Vasco
Y una de esas materias decisivas, tanto para el PNV como para ERC, es la Justicia: el control del Poder Judicial, la llave para controlar a los jueces y lograr, por ejemplo, que los jueces de vigilancia penitenciaria decidan poner rápido en la calle a los golpistas o a los etarras trasladados a prisiones vascas.

El esquema base que se pretende tomar en esta negociación es el planteado ya entre el PNV y el PSOE en el marco del nuevo Estatuto Vasco. Allí los socialistas ha comunicado ya su disposición a negociar la creación de un "Consejo de Justicia de Euskadi".

Ese nuevo Estatuto Vasco pone sobre la mesa muchas materias: desde la “autoderminación"; hasta la anexión de Navarra y de los territorios del País Vasco francés, el condado de Treviño y el Valle de Villaverde; o el espinoso tema del fraccionamiento de la Justicia nacional.

El plan es altamente delicado, porque bordea el espacio prohibido expresamente por el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre el Estatuto de Autonomía Catalán. Pero es la gran obsesión nacionalista precisamente porque quien controle los jueces podrá controlar no sólo las sentencias futuras, sino también, a través de los jueces de vigilancia penitenciaria, la estancia efectiva en prisión de los ya condenados a penas privativas de libertad. Entre ellos, por supuesto, los etarras o los golpistas del 1-O que serán condenados con toda probabilidad.

El modelo parte de un fuerte traspaso de competencias en materia de “gobierno de la Administración de Justicia”. Y se concreta con la “creación de un Consejo de Justicia” del País Vasco o de Cataluña, como “órgano de gobierno de la Administración de Justicia”.

Hay que recordar que la negociación abierta en Cataluña con los separatistas durante la última legislatura llegó a exhibir exactamente igual la cesión en esta materia. Y en esa región, Miquel Iceta y la Declaración oficial de Barcelona firmada con el respaldo de Pedro Sánchez en 2017, reconocieron de forma expresa el deseo del PSOE de implantar el artículo tumbado por la sentencia del Tribunal Constitucional en el que se planteaba romper el Consejo del Poder Judicial español para permitir el control pleno de la Justicia por esta comunidad autónoma.

La solución, además, pretende traspasar el control de los jueces de vigilancia penitenciaria. Ellos son los que determinarán en última instancia la dureza o suavidad de la estancia en la cárcel, la permanencia o salida de los presos, durante el cumplimiento de su condena. Y si estos jueces pasan a manos de la Generalitat o del Gobierno vasco, no haría falta un indulto por parte del Gobierno de Sánchez, sino que bastaría con aplicar una medida de gracia ya en territorio catalán.

Amenazas con Rivera de comparsa
La resaca del 26-M ha traído consigo las clásicas disputas por ver quién toma el bastón de mando
Manuel Marín ABC 31 Mayo 2019

Es temporada de amenazas. Regresa el postureo que convierte cada codazo por dirimir una mayoría autonómica o un veto municipal en un divertimento ocioso. Retorna el cansino desfile de egos para complicar la lectura de las urnas y las alianzas que el electorado ha sugerido. Por eso, al final del enredo confuso todo será más natural que sorpresivo. Pero mientras dura, los órdagos, las amenazas, los chantajes y los «cordones sanitarios» animan un espectáculo orgiástico -todos con todos- para que no decaiga.

El PNV amenaza la investidura de Pedro Sánchez para garantizar una mayoría batasuna en Navarra. Valls amenaza con entregar Barcelona al populismo separatista de Colau, por más que la maquille. Abascal amenaza con tumbar cualquier alianza entre PP y Ciudadanos si no recibe garantías decisorias y fotografías blanqueadoras. Ciudadanos amenaza con no entrar en ningún gobierno con Vox. Errejón amenaza a Iglesiascon refundar Podemos desde otra estética, y a Vox y al PP ofreciendo acuerdos a PSOE y Ciudadanos. E Iglesias amenaza a Sánchez con vetar su investidura si no lo convierte en icono de su Gobierno… Trueques y cambalaches no concebidos para gobernar, sino para obtener rédito de que sea otro quien no gobierne, no contamine, no altere. Pero la alternativa a tanta amenaza es el bloqueo total. Una España convertida en zona cero. Inviable.

Salvo alguna excepción que pueda producirse, todo se expone en un escaparate ficticio. Es el tacticismo teatral del «bienqueda», la oferta a la desesperada del perdedor frustrado que simula imponerse. Tanto enredo alcanza un éxtasis delirante en Madrid: Ciudadanos pide al PSOE que apoye al PP en la alcaldía y la comunidad para que no tenga que hacerlo Vox. Es pedir a Sánchez que alivie a Rivera de una carga tóxica -compartir cama con Abascal- para salvar a Casado. De manicomio. Pero alterar las reglas del juego, ahora con las urnas ya volcadas, comporta riesgos. Rivera dijo «no» a Sánchez, y el PSOE dijo «no» a Rivera. Por interés propio, ambos coincidieron en diseñar una estrategia para que el votante identificara a Ciudadanos con el PP. Y olvidar ahora aquello de «la derecha, la extrema derecha y la extrema, extrema derecha», la «foto de Colón», o la derecha «trifálica» amenaza con ser letal para Rivera si se convierte en la concubina de Sánchez.

En diciembre, tras las elecciones andaluzas, Ciudadanos aceptó a Vox como animal de compañía. Y no fue penalizado después en las generales. Al contrario, superó al PP en esa autonomía. Vox es una anomalía que contamina a Rivera a corto plazo, no a largo. Pero Vox tiende a «institucionalizarse», su frenada ha sido brusca y la moda siempre es pasajera. El éxito insuficiente de Ciudadanos consistió en hurtar votos al PP y en fagocitarlo confundiéndose con la derecha moderada. De hecho, su pacto de fallida investidura con Sánchez en 2016 fue castigado en las urnas, y si antes pudo ser el tiempo de las bisagras ambivalentes, hoy el elector exige alianzas coherentes.

El dilema de Rivera no es negociar Madrid, Murcia y una veintena de alcaldías con el PP. O pactar Aragón y Castilla y León con el PSOE. Ni siquiera le preocupan díscolos como Valls e Igea, o la amenaza de incipientes baronías-forúnculo en Ciudadanos. El problema de Rivera es haber perdido cuatro años más para ser presidente del Gobierno. Y para sobrellevar la frustración, aliarse con Sánchez carecería de sentido si 2,5 millones de sus votantes provienen de un PP cuya infección empieza a remitir. No tendría fácil explicar con un mínimo de coherencia cómo puede ser al mismo tiempo gobernante, cogobernante, aliado ramplón y oposición.

Indultos por la puerta de atrás
Editorial El Mundo 31 Mayo 2019

No puede resultar más pertinente la petición de la Fiscalía al Tribunal Supremo de que los políticos que resulten condenados por el 1-O no obtengan el tercer grado hasta que cumplan la mitad de la pena de cárcel. Concluida la fase de la prueba y mantenida la acusación de rebelión, es obligado reclamar un periodo de seguridad ante delitos muy graves castigados con penas severas. La Sala Segunda debe atender esa justa reclamación en su momento, máxime cuando de la actitud de los procesados no solo no se extrae indicio alguno de arrepentimiento por los incalculables daños causados a la sociedad; antes bien, los responsables manifiestan una altanera contumacia. La última prueba de su desafiante voluntad de reincidencia pudimos atestiguarla en las burlonas fórmulas de acatamiento escogidas durante la constitución de las Cortes por los presos electos, hoy suspendidos de sus funciones parlamentarias.

Premiar con el tercer grado a golpistas condenados en firme constituiría una aberración jurídica. La Fiscalía se anticipa así a la amenaza de la Generalitat de emplear todos los mecanismos a su alcance -y son muchos, gracias a la transferencia a Cataluña de las competencias penitenciarias- para escamotear a los eventuales condenados el cumplimiento íntegro de la pena fijada. El caso de Oriol Pujol sirve de precedente revelador: fue condenado a dos años y medio por el cobro de comisiones ilegales en el caso de las ITV; pasó apenas 57 días encarcelado, hasta que la Consejería de Justicia encabezada por Ester Capella, de ERC, decretó el tercer grado para el primer miembro del clan Pujol en pisar la cárcel; la juez de vigilancia penitenciaria ordenó su reingreso en prisión, pero hoy Oriol Pujol saldrá a la calle en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, una suerte de tercer grado por la puerta trasera de la que espera abusar de nuevo la Generalitat de Torra para recompensar a quienes considera unos héroes. Lo advertimos ya: esto puede repetirse con el golpe del 1-O.

Si ocurriera, los condenados ni siquiera tendrían que formular una petición de indulto al Gobierno para esquivar el rigor del castigo. Bastará con que el Ministerio del Interior, hoy dirigido por Fernando Grande-Marlaska, acuerde la entrega de los sentenciados a las cárceles catalanas para cumplir la pena, donde pasarán a disposición de un Govern separatista que tiene las llaves de presidios como el de Lledoners, donde los procesados ya gozaron de un escandaloso trato de favor. Marlaska conoce perfectamente la virtualidad del artículo 100.2: si decide enviarlos a cárceles que están sometidas a un poder autonómico desleal y unos golpistas condenados se mofan de la justicia impartida por el más alto tribunal del Estado, el Gobierno de Pedro Sánchez deberá asumir las consecuencias. La historia nos enseña que los golpes de Estado que antes se repiten son los que no se castigan.

Rivera y Valls, una alianza fracasada
 larazon 31 Mayo 2019

El mejor ejemplo de lo que en estos momentos es Ciudadanos es la estrafalaria manera de cómo está negociando su voto en ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Este partido, presentado ahora como liberal –y hace poco como socialdemócrata–, no tiene la mayoría en ninguna institución de relieve, pero actúa como si la gobernabilidad de la nación sólo dependiera de Albert Rivera y de a quien le aplicará su «cordón sanitario».

Un partido que alardea de no tener ideología, de no ser de izquierda ni de derecha, acaba situándose en ese espacio líquido del oportunismo: cualquier decisión política se toma en función de los intereses de partido y de poder. Pero el electorado siempre exige algo más –coherencia, seriedad, solidez– y así lo ha entendido, y de manera especial, en Cataluña, territorio en el que este partido nació en 2006. La caída de Cs en esta comunidad es del 67,65 por ciento, sobre todo en los núcleos urbanos de mayor población, según los comicios del pasado día 26. Sólo este hecho debería llevarles a revisar toda una estrategia que ha resultado ser más vacía y propagandística que destinada a conformar una verdadera alternativa fiable.

El liderazgo, sin duda meritorio, de Inés Arrimadas, que en las elecciones al Parlament de Cataluña del 21 de diciembre de 2017 obtuvo la mayoría con un 25,35 de apoyos, se ha desvanecido. Su decisión de abandonar la política catalana para ser portavoz en el Congreso no ha supuesto ningún revulsivo, sino un freno. La apuesta por Manuel Valls para encabezar la lista de Cs para la alcaldía de Barcelona ha resultado un fracaso del que Rivera se ha desentendido, lo que era de esperar, de la misma manera que fue obligado a marcar distancia del ex primer ministro francés, supuestamente para no perjudicarle, lo que ya dice mucho del extraño sentido político del líder de Cs y de su candidato estrella.

Ayer quedó explicitado por la confusión estratégica del partido naranja: mientras Valls ofrecía su apoyo, sin condiciones, para que Ada Colau siga siendo alcaldesa –una decisión que demuestra altura de miras y responsabilidad política–, con el apoyo socialista, antes de que acabe gobernando los independentistas de ERC, Cs emitía un comunicado –no había manera más tajante y distante– para desmentirle y dejarle solo. Rivera prefiere hacer alcalde al socialista Jaume Collboni, algo que ni siquiera han consultado con Valls, un político acostumbrado a la disidencia –con los socialistas franceses y con Macron–. Por lo menos la posición del ex primer ministro galo se entiende y se inscribe dentro de una lógica política –impedir que el secesionismo nombre a la Ciudad Condal «capital de la República»–, no así la postura de Rivera, exigiendo a los socialistas a los que apoye su partido en estas negociaciones a «renegar» de Pedro Sánchez, su verdadera y única obsesión.

Pero hay algo más. Cuando el candidato socialista a la alcaldía de Madrid, Pepu Hernández, señaló ayer que hacer alcaldesa a Begoña Villacís, de Cs, es «una posibilidad» –pese a tener menos concejales que el PP– no era más que una señal de un intercambio de votos pensando en hacer presidente de la Comunidad al socialista Ángel Gabilondo. En definitiva, Rivera no tiene en estos momentos ningún discurso político, subasta el voto de su partido bajo criterios que ni siquiera ha explicado, alterna su apoyo a izquierda o centroderecha sin atender a los proyectos y programas y ha convertido su defensa de la unidad territorial en una gesticulación –el mejor ejemplo es la frivolidad con la que trata la aplicación del artículo 155– que nada tiene que envidiar al populismo del que tanto reniega. Los resultados electorales de Cataluña son el mejor ejemplo de esta política errática. Elegir a Valls para defender las posiciones constitucionalistas en Barcelona ha sido un fallido injerto de laboratorio.

Manifiesto por Gibraltar / Final desconcertante.
Pío Moa gaceta.es 31 Mayo 2019

(Los textos de este blog, y otros, pueden verlos también en www.piomoa.es)

Este manifiesto se dirige a millones de españoles, por lo que invitamos a nuestros lectores y oyentes a difundirlo por todos los medios. Se trata de crear una plataforma que ponga en primer plano un problema que es de primer plano, pues afecta íntimamente a la política exterior e interior de España. Un problema ocultado o desvirtuado sistemáticamente por todos los partidos, con la excepción parcial de VOX. Se trata de si ha de continuar el actual proceso de satelización política y cultural a intereses ajenos, acompañado del desguace del propio país, o de reaccionar contra esas políticas nefastas de una vez y con máxima energía

España soporta la única colonia en Europa, una invasión en el mismo centro neurálgico de su eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo, lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países del llamado Tercer Mundo, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España. Etc. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política sobre Inglaterra, al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores a cumplir la resolución, el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos, de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación tolera gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de ellas, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra la igualdad de derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco la necesita. Es indudable que España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales. Esas bazas las han utilizado los gobiernos de PP y PSOE contra los intereses españoles y a favor de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia. Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones, combatir el oscurantismo deliberado hacia la misma, su ocultación a los españoles, es el primer paso al respecto.


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