AGLI Recortes de Prensa   Lunes 3 Junio 2019

La voxfobia
Amando de Miguel Libertad Digital 3 Junio 2019

Digamos que la política española se pasa todo el día reactualizando aplicaciones, tal es la misteriosa tarea de ir llenando de forma y contenido el famoso arco parlamentario. Oficialmente somos una democracia bipartidista, y por eso los jefes del PP y de Ciudadanos se pelean por ser cada uno de ellos el "líder de la oposición". Pero la realidad es que en el Parlamento nacional se alojan más de una docena de partidos. Uno de los últimos en ocupar sus escaños es Vox, un monosílabo que genera todo tipo de reacciones.

Como suele ocurrir con los recién llegados en todos los grupos, la reacción primaria de los veteranos es la de ningunear o estigmatizar al novato. Esos es lo que sucede con Vox en el Parlamento y en los medios de comunicación. Algunos comentaristas bien instalados no pueden dejar de traslucir el desprecio que les merece Vox, como si fuera un asistente a la fiesta que no hubiera sido invitado. No puede ser solo porque lo consideran una fuerza extrema, puesto que mucho más extremosos son algunos grupos izquierdistas o separatistas.

El quid de la cuestión está en que los voxeros suelen manifestar sentimientos, opiniones o ideas que otros políticos de la derecha no se atreven a expresar; por ejemplo, su repudio del separatismo o la consideración de la ideología de género como una estupidez. La inhibición se debe a una especie de complejo de la derecha instalada de no parecer con tintes franquistas, conservadores o simplemente patrióticos. Tal inhibición es consecuencia de la difusa hegemonía de la izquierda en el orden de las creencias y valores, una izquierda que se propone lo imposible: retorcer la Historia y hacer ver que la guerra civil del 36 la ganó la República. Frente a esa norma no escrita, los de Vox proclaman tranquilamente el credo patriótico de la derecha, que, por el momento, resulta una actitud minoritaria. Se comprende que tal gesto de autenticidad sea visto como descaro o provocación por el Establecimiento político y cultural.

La larvada voxfobia (perdón por el palabro) del grueso de las fuerzas políticas, periodísticas e intelectuales conduce de forma liminar a los insultos y actos violentos contra los voxeros. Lo cual contradice el estereotipo de "fascista" o "ultra" con que se percibe a Vox desde fuera. Recuérdese que un rasgo del fascismo o de los movimientos ultras fue siempre el insulto y la violencia contra los demás. En este caso los voxeros se acercarían formalmente a la situación de los judíos en la Europa de hace menos de un siglo; salvando todas las distancias, claro está, y sin salirnos del terreno metafórico.

Tampoco es que la violencia contra Vox sea siempre manifiesta. Lo que se practica más bien es una actitud de ejercicio despectivo, de ninguneo, por parte de las otras fuerzas políticas y un núcleo muy caracterizado de periodistas y comentaristas. Lo más llamativo es que la reacción estigmatizadora contra Vox la lleve a cabo con mayor contumacia Ciudadanos, otro partido de la derecha. No acaba de entenderse por qué tal animadversión, cuando lo que distingue objetivamente a Vox es que ensalza a España, su historia y su unidad. Para interpretar unas reacciones tan extrañas, habrá que echar mano de la tradicional envidia que caracteriza a los españoles en la vida pública y privada.

Al tiempo, el Establecimiento político y mediático se comporta con manifiesta comprensión respecto a Unidas Podemos (ellas y ellos) y a los partidos separatistas, es decir, los que pretenden triturar a España. Para empezar, suelen llamarla "Estado" o no le ponen ningún nombre, tal es el odio que les merece todo lo español. En cuyo caso a Vox no le queda más salida que ser la verdadera oposición, no ya al Gobierno de España, sino a la situación, el régimen, el sistema, el Establecimiento.

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España soberana
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com 3 Junio 2019

Llega a mi domicilio un pequeño-gran libro esperanzador: España Soberana, cuyo autor, Sergio Fernández Riquelme es bien conocido en La Tribuna del País Vasco, donde colabora con diversos artículos. Próximamente saldrá su nueva obra, Perfiles Identitarios, publicada por La Tribuna del País Vasco Ediciones.

El profesor Sergio Fernández lleva a cabo una prestigiosa carrera académica en la Universidad de Murcia, con numerosas investigaciones, publicaciones e iniciativas en el ámbito de las ciencias sociales. Es historiador, profesor universitario y doctor en Política Social. De entre ellas, me es muy querida la revista digital La Razón Histórica a la que estoy ligado como miembro de su Consejo de Redacción y donde he publicado varios trabajos. En versión papel, existe también la Colección La Razón Histórica, Cuadernos de Pensamiento e Historia, dentro de la cual ha aparecido este libro de 84 páginas, junto con otros títulos igualmente interesantes, que yo espero que se reediten pronto.

El texto que recomendamos aparece en un oscuro momento, año 2019, en el que España parece haber entrado en "caída libre", en trámite aparentemente irremisible de disolución. Con tan solo un mes de diferencia, en las elecciones de abril y en éstas últimas de mayo, los españoles parecen haber dado su "visto bueno" al proceso auto-disolutivo de la nación española votando mayoritariamente al Partido Socialista Obrero Español. El Partido histórico, y de larga tradición en el arco de las fuerzas españolas de izquierda, y considerado, quizá con demasiada ligereza, como uno de pilares del régimen constitucionalista español, ha entrado, bajo la espiral corrupta de Felipe, y la ingeniería social y el derroche de Zapatero, en el laberinto aún más macabro del pacto explícito pedrosanchista con los separatistas catalanes que es, como decir, el contubernio con las fuerzas mundialistas que persiguen la balcanización de nuestra patria para su mejor dominio, saqueo y explotación.

En este trance tenebroso que se inició en el golpe del 1-O, el libro de Sergio es un canto al optimismo, una inyección de moral y una llamada la lucha y a la resistencia. El mensaje del profesor murciano es este: no nos rendiremos. España es grande. España debe ser libre y soberana. España es diversa, rica, plural, está llena de talento. España es Europa y es Hispanidad iberoamericana. España es necesaria para la civilización de Occidente y tiene mucho que aportar. España demuestra su vitalidad por los cuatro costados y su misma existencia, pese a tantos enemigos conjurados que tiene dentro y fuera de nuestras fronteras, constituye un desmentido de la "leyenda negra". A la luz del libro, estas ideas resurgen con fuerza. Y sin embargo… sin embargo, hay que hacer frente a fuerzas muy poderosas que desean enterrarnos vivos. Fuerzas que se han frotado las manos con los dos últimos resultados electorales.

Ciertamente, cuando el nivel crítico e intelectual de un pueblo es bajo, o peor aún, está en descenso perpendicular hacia el abismo (con fecha concreta que data el inicio de ese descenso: la promulgación de la LOGSE: 1990), la democracia, como sistema aritmético que supuestamente mide la "sensibilidad" de mayorías, se nos aparece como un sistema excesivamente "sobrevalorado". Al menos esta noción de democracia implantada en el Régimen de 1978 que supone, en puridad, una plutocracia y una partitocracia.

La autoestima y sentimiento de dignidad nacional de la parte más honesta y autoconsciente de la nación está hoy en sus horas más bajas. El "pueblo" ha dicho sí al partido que lleva un siglo desguazando España. No contentos con obtener prebendas de la dictadura de Primo de Rivera, no avergonzados de su golpismo terrorista en la Revolución Asturiana de 1934, no purgados ni castigados por su fraude electoral, su terrorismo anti-cristiano, su irresponsabilidad política y armada en los tiempos de la II República y en la Guerra Civil, los socialistas vuelven a comprometer la soberanía de España una vez restaurados los Borbones en el R-78.

Con ese R-78, las siglas del PSOE vuelven a socavar los cimientos de una nación milenaria (en esencia, y antes que nación, un Imperio) colaborando con la derecha del PP - cómplice de toda esta infamia - en la venta a plazos del Estado a cambio de un puñado de votos y componendas parlamentarias. Incluso en aquellas regiones donde los terroristas mataban a dignos y honestos militantes socialistas, allí han estado estas siglas vendiendo la soberanía nacional a los asesinos, a los amigos de los asesinos y a los adversarios declarados de España. El régimen autonomista (tumba de nuestro sistema del Bienestar y centrifugador de la nación), la conversión de España en una colonia de E.E.U.U., así como de la corrupta y antidemocrática U.E. y de los emiratos árabes, la desertización industrial y las reconversiones, los ataques a las clases trabajadoras y medias, la ingeniería social y la manipulación sistemática… todo esto se lo debemos a las siglas que hoy representa Pedro Sánchez. Y es lo que "los españoles quieren" en estos momentos. Españoles que, en gran medida, ya son fruto de la LOGSE y demás delirios educativos.

Pero con la lectura de libros como éste nos damos cuenta de que una nación es algo más que la casta de sus políticos, que una democracia es algo más que un sistema aritmético para el saqueo de la nación y para la gobernanza plutocrática mundial. Una nación es un proyecto de convivencia detrás del cual hay gente luchando, madrugando, aportando sudor y talento, velando por la crianza de los hijos, la fertilidad de la tierra y la dignidad del jornal. Sergio nos recuerda bellamente todo esto. Una nación no es una Constitución ni un instrumento para reclamar votos y sentimientos manipulados. Es tradición, familia, justicia social y dignidad.

A los lectores de este periódico, les recomiendo la obra. Por cierto, bajo las condiciones que establece el autor, el libro está disponible aquí.
https://www.revistalarazonhistorica.com/colecci%C3%B3n-la-razon-historica/

Las tres grandes advertencias del Banco de España que Sánchez prefiere ignorar
José María Rotellar Libertad Digital 3 Junio 2019

El regulador lanza un claro toque de alerta sobre la escasa tasa de ahorro, la elevada deuda pública y la necesidad de reformar las pensiones.

Durante los últimos meses, he comentado que la economía española se estaba desacelerando, tal y como muestran la práctica totalidad de indicadores, analizados en su tendencia. No hay ningún sector o rama de actividad económica que se escape a la desaceleración, aunque transitoriamente puedan recuperar, debido a la estacionalidad, algo de brío, pero que, desgraciadamente, es pasajero.

De ese modo, dos sectores tan importantes en la economía española como la industria y la rama de actividad turística caen con cierta intensidad desde que Sánchez llegó al Gobierno. Así, el Índice de Producción Industrial es 2,1 puntos menor que en mayo de 2018, la cifra de negocios de la industria es 2,9 puntos inferior a hace un año y la entrada de pedidos en la industria es 3,8 puntos menor en ese período.

Igualmente, la cifra turística disminuye respecto a mayo de 2018, con menos viajeros, menos pernoctaciones y menos visitantes extranjeros, que supone un dato preocupante para una rama de actividad esencial para la economía española, por el importante efecto, directo e indirecto, que tiene sobre la actividad económica y el empleo.

Del mismo modo, esto ha comenzado a tener efecto en el empleo, con una ralentización del mismo, hasta iniciar la destrucción de puestos de trabajo e incluso con aumento de parados. Podemos observarlo al analizar los datos trimestrales. Al comparar los datos del último trimestre completo de 2019, que es el primer trimestre, con trimestres anteriores, podemos constatar dicha desaceleración también en términos de puestos de trabajo. De esa manera, el número de afiliados disminuye en 70.505 personas en términos intertrimestrales.

También conlleva un incremento del paro registrado, que es 5,5 veces superior en el primer trimestre de 2019 que lo que lo era en el primer trimestre de 2018.

Todo ello, con una peor evolución de la contratación indefinida en ese período que va hasta el primer trimestre de 2019 –además de que en el inicio del segundo trimestre, abril, mantiene la tendencia bajista–.

Por último, la EPA también recoge ese deterioro en el empleo, desde la creación de casi medio millón de puestos de trabajo en el segundo trimestre de 2018 a la destrucción de casi 100.000 empleos en el primer trimestre de 2019.

Pues bien, en este escenario de desaceleración, del que también advierte Banco de España, el antiguo banco emisor le recuerda al Gobierno varias cuestiones importantes, en las que si no hay reformas pueden llegar a causar un grave perjuicio a la economía, de las cuales voy a destacar tres.

La primera, es la bajada en la tasa de ahorro de los hogares y el incremento de endeudamiento de los mismos. Ese incremento del consumo de los hogares que va ligado a una expansión del crédito de las entidades, que persiguen no tener un exceso de liquidez por el que les penaliza el BCE con 45 puntos básicos. Si las economías domésticas no moderan su endeudamiento, en un entorno de desaceleración económica, que puede agravarse con la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el impacto del Brexit, especialmente si es duro, y la desaceleración alemana, se podría generar un problema importante en el conjunto de la economía nacional.

En segundo lugar, Banco de España le recuerda que España debe reducir su nivel de endeudamiento público, que ronda el 100% del PIB. Esa cifra es peligrosamente elevada, máxime cuando se está entrando en una zona de desaceleración y una caída de la economía que nos produjese nuevos déficit públicos llevarían a la deuda a desbordar ampliamente el 100% del PIB. La reducción de deuda sobre el PIB del Programa de Estabilidad ni es suficientemente ambiciosa ni es creíble, al estar basada en un incremento del PIB nominal y en un incremento de la recaudación difícilmente alcanzables.

Por último, Banco de España recuerda al Gobierno que la reforma del sistema de pensiones es un tema que debe abordar para garantizar su sostenibilidad. La evolución del número de pensionistas es cada vez más elevado, y más que lo será al comenzar la jubilación de toda la generación del baby boom. Paralelamente, la disminución de la natalidad hará que en un futuro no muy lejano no haya suficientes activos para poder atender el sistema de reparto. Adicionalmente, la tasa de sustitución del salario es cada vez más elevada en las nuevas pensiones. Todo ello, presiona al alza el futuro gasto en pensiones.

Si a ello le añadimos que Sánchez ha renunciado a aplicar el factor de sostenibilidad y de equidad intergeneracional y ligar las pensiones, de nuevo, al IPC, contamos con un sobrecoste que Fedea ha estimado en más de 300.000 millones de euros.

En lugar de acometer una reforma que permita una transición dentro de una generación y media a un sistema de capitalización, asegurando mediante los Presupuestos Generales del Estado la pensión a los pensionistas actuales y a quienes no pueden ahorrar ya en un sistema de capitalización por razones de edad, y solucionar el problema estructural dentro del período de esa generación y media, al tiempo que incentivar un importante ahorro privado, nos encontramos con que el PSOE vuelve al IPC para incrementar las pensiones y aboga por que se nutra, cada vez más, de los Presupuestos Generales, pero sin reformar el sistema, de manera que no servirá para nada y empeorará más su sostenibilidad financiera.

Las advertencias de Banco de España son pertinentes y acertadas, pero no parece que el Gobierno, a juzgar por la reacción de Calviño, vaya a tomar nota y a aplicarlas. Las consecuencias de no hacerlo las sufrirán la economía española y todos los españoles.

El ordenador del Ministerio de Defensa implicado en el ciberataque a Vox realizó hasta 4 ataques distintos
Carlos Cuesta okdiario 3 Junio 2019

Vox ha denunciado ante la Justicia los ciberataques que tumbaron su web a lo largo de las semanas previas a las elecciones generales del 28-A y, muy especialmente, durante la jornada de reflexión electoral. El informe forense encargado por la formación de Santiago Abascal refleja que una de las IPs utilizada para lanzar el ataque informático pertenece al Ministerio de Defensa. Ese ordenador, o dispositivo, jugó un papel relevante dado que desde el mismo se contabilizaron hasta cuatro ataques la página del partido verde.

El informe refleja un abanico de cuatro ataques simultáneos desde esa IP, con cuatro técnicas de asalto a la Home de Vox. Es decir, que el objetivo era, sin lugar dudas, el de dejar sin servicio web a VOX en los días clave de las elecciones.

El Ministerio de Defensa ha abierto una investigación ante la publicación de la noticia por OKDIARIO. La ministra Margarita Robles ha ordenado realizar una investigación interna con una tesis principal, la de que pueda tratarse de terminales zombi controlados de forma externa por hackers.

El rastro de este terminal figura fechado el 16 de abril a las 09:20:01. Y así aparece identificado con cuatro técnicas de bombardeo distintas.

Ataque de denegación de Servicio
La ofensiva se realizó mediante el envío masivo de peticiones (Ataque de denegación de servicio, DDoS, en sus siglas inglesas) a los servidores donde se alojaba la web de Vox, hasta que finalmente éstos colapsaron y la web dejó de estar accesible. Un golpe duro para el partido, ya que en los días previos a las elecciones muchos potenciales votantes acuden a las webs de los partidos para conocer sus programas electorales o los mensajes de los políticos en cuestión.

En el informe forense se refleja la citada IP del Ministerio de Defensa: la “193.33.3.234”. Al igual que se refleja la “213.192.236.126”, identificada con el “Partido Socialista Obrero Español”. Todos estos datos están ya a disposición policial. Y el propio informe forense constata y prueba el rastro de que esos números de IP intervinieron en el ataque.

La aparición de esta información abre la puerta a una necesaria investigación para determinar el grado de participación de los terminales en el ciberataque. Porque es cierto que los terminales pueden ser utilizados bajo secuestro, por medio de procedimientos en los que los hackers se apropian de otras IPs para multiplicar la intensidad del ataque. Pero lo que resulta indudable es que esas IPs fueron empleadas en el ciberataque y que su identificación corresponde con el PSOE y con el Ministerio de Defensa.

En plena jornada de reflexión
El ataque con mayor intensidad se produjo durante la jornada de reflexión, el pasado 27 de abril, día que también fue atacada y tumbada la web de OKDIARIO. Ese ciberbombardeo al partido de Santiago Abascal llegó a contar con mecanismos de última generación diseñados para “saltar la protección de los formularios mediante el sistema ReCaptcha de Google®. Los accesos se cifran en más de 30.000.000 millones de solicitudes en un período de 4 horas”.

Esos ciberataques se realizaron “en diferentes franjas horarias” y tuvieron un anticipo en “todos los días a los que se hace referencia en este informe [donde se encuentra la campaña electoral del 28-A], por lo que la magnitud del ataque y su dimensión se califican como de muy alto riesgo y con un objetivo muy concreto de afectar a los servicios digitales de nuestro cliente de cualquier forma y a cualquier precio. Como consecuencia de todas las evidencias citadas, la infraestructura de red sufrió períodos de denegación de servicio por saturación a pesar de los intentos de nuestro personal de sistemas de bloquear los accesos a los atacantes”.

Podemos y Vox, el fracaso electoral de los dos populismos
Ignacio Varela elconfidencial  3 Junio 2019

Enredados en el juego de los pactos y contrapactos, se nos pasó por alto el hecho políticamente más relevante de la triple elección del 26 de mayo, que fue el fracaso de las dos versiones del populismo, Vox y Podemos.

En términos numéricos, ambos retrocedieron claramente respecto a las generales, que ya les fueron mal. En términos políticos, el balance de la doble cita electoral de esta primavera los dejó prácticamente desaparecidos en varios territorios y reducidos a una función subalterna en sus respectivos espacios, sin otro papel que el de acompañantes menores de las mayorías de gobierno del PP o del PSOE.

Sus resultados en las europeas —teóricamente, terreno abonado para los populismos— fueron raquíticos: 10% para Podemos, 6% para Vox y nueve diputados para ambos sobre los 54 electos.

Cada uno a su manera, los tres partidos del bloque constitucional sacan algo positivo de las elecciones. Sobre todo el PSOE de Sánchez, que se garantiza el Gobierno nacional para lo que dure la legislatura, conserva o extiende su poder territorial y adquiere el liderazgo de la declinante socialdemocracia europea.

Dentro de la desgracia, el PP sigue teniendo mucho fuste. Con 20.000 concejales y si los pactos autonómicos le salen bien, podría conservar una cuota importante de poder: Galicia, Castilla y León, Madrid, Andalucía y Murcia representan el 45% de la población, de la superficie del país y del PIB nacional. Su mayor problema será pasar toda una legislatura con un grupo parlamentario tan escaso de efectivos como de calidad, y con un liderazgo prendido con alfileres.

Ciudadanos es el único que siempre crece. Ahora puede acceder a muchos gobiernos locales y autonómicos a los que renunció hace cuatro años, competir por el liderazgo de la oposición y brillar en el Parlamento Europeo en compañía de los renacidos partidos liberales, con el liderazgo de Macron. Y, de paso, dedicarse a construir un partido de verdad.

A los dos partidos populistas, por el contrario, solo les queda una colección de dudas. Me gustaría pensar que algo en la sociedad española nos vacuna de ese fenómeno global, pero me temo que, en este caso, el fracaso se debe a sus propios errores. Los partidos populistas, con su visión monocromática del mundo, ofrecen certezas a sus clientelas. Podemos y Vox las han mareado hasta desorientarlas por completo.

Pablo Iglesias es el hombre de las mil caras. Nadie ha interpretado tantos personajes diferentes como él en tan poco tiempo. En solo cuatro años, hemos visto al incendiario agitador de masas y al hombre de orden que da lecciones de urbanidad en los debates, el antisocialista furibundo y el socialdemócrata admirador de Zapatero, el leninista y el peronista, el enemigo del poder y el que exigió para sí todos los ministerios del poder, el defensor de la nación y el cómplice de todos los separatismos, el asambleísta libertario y el 'apparátchik' implacable de las purgas internas, el que saboteó la primera investidura de Sánchez y el que acarreó votos para la segunda, el que decretó la defunción del régimen del 78 y el que se pasó una campaña electoral recitando artículos de la Constitución. Eligió el momento inadecuado para todas sus caracterizaciones e interpretó todas ellas con histrionismo delatador. En medio de todo ello, Galapagar como icono de un inquisidor de pega y el espectro de Errejón como amenaza de un liderazgo alternativo y como testimonio vivo de su fracaso como dirigente partidario.

No es de extrañar que los seguidores de Podemos ya no sepan para quién ni para qué se les pide el voto. Podemos se diseñó para barrer del mapa al caduco Partido Socialista. Ahora, su líder implora un ministerio en el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero hasta en eso se advierte el peligro. Él sabe que no hay forma más efectiva de poner un Gobierno en crisis que desde un asiento en el Consejo de Ministros. Y Sánchez sabe que a Iglesias sería fácil nombrarlo, pero mucho más problemático cesarlo.

Nadie imagina al ministro Iglesias como un leal y disciplinado colaborador de su presidente. Él mismo dice que quiere entrar en el Gobierno “para empujar y para controlar”. Sospecho que alguien como Sánchez no elige a sus ministros para que lo empujen y lo controlen, más bien para que luzcan lo justo y no estorben.

Finalmente, Podemos ha quedado completamente sucursalizado por el partido al que quiso destruir. Solo se espera de él que suministre al PSOE los apoyos que necesita para gobernar. Lo peor es que hacerlo o no ni siquiera es ya una opción real. Se cuenta con sus votos como se cuenta con que al tocar el timbre aparecerá el mayordomo.

Vox es un producto que nació de las entrañas del Partido Popular. Sus dirigentes son de extrema derecha, pero ellos saben que la mayoría de sus votantes no lo son: simplemente, son votantes cabreados del PP que solo esperan que alguien les dé un buen motivo para regresar. De hecho, ya comenzaron a hacerlo en la elección del 26 de mayo.

La alternativa de Vox es clara y difícil: o se asienta como la rama española de la internacional nacionalpopulista y se alinea decididamente con los Salvini, Le Pen y compañía en la tarea de dinamitar la Unión Europea, o está destinado a conformarse con ser un 'tea party' castizo de corto vuelo. En cuanto Abascal tenga que dar la cara en debates de verdad —en las campañas, hizo todo por escaquearse—, quedarán al desnudo las limitaciones que le impidieron pasar de la tercera división durante dos décadas intentando medrar en el aparato del PP.

Vox jugó en las generales a desatar artificialmente expectativas desmesuradas, confiando en que estas arrastrarían el voto. Frustrado el experimento, su campaña de mayo fue un desastre sin paliativos. Entre otras razones, porque desaparecieron por ensalmo las oscuras colaboraciones y financiaciones de las que había disfrutado hasta entonces. En España, como en el resto de Europa, hay demanda social de un partido populista de extrema derecha; pero este no será el que dirige Abascal, que se infló demasiado deprisa y solo ha tardado dos meses en desinflarse.

Podemos y Vox nacieron con la misión fundacional de liquidar al PSOE y al PP. Tras estas elecciones, en el mejor de los casos, serán su complemento, la segunda marca del PSOE por la izquierda y la del PP por la derecha. Ya se sabe: si no puedes matar al elefante, súbete a él.

El peligro del PSOE que quiere morir matando
Nota del Editor 3 Junio 2019

Hay que ser muy miserable para pretender igualar Vox, grupo por la defensa de España, con Podemos, secta para la destrucción de España. Pero esto es lo que hacen los creyentes del PSOE, todavía tratando de mantener el quinto frente de la guerra civil.

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Rivera, escolta de Sánchez
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 3 Junio 2019

Si el día 15 Ciudadanos logra con sus votos y con sus vetos que Carmena amarre el Ayuntamiento de Madrid y el PP pierda la Comunidad, habrá dado un paso decisivo para convertirse en lo que siempre han querido los socialistas como Carreras que participaron en su fundación o sueñan, como Redondo Terreros, que Sánchez fuera Rivera: que Cs sea el «sector crítico» del PSOE cuyos escaños rediman al partido oficial y real, el de Sánchez, cuyo plan contra el separatismo catalán consiste en alargar el golpe diez años más, el tiempo que, según Iceta, necesitan los españoles para "cambiar su mentalidad", o sea, para consentir la liquidación de la soberanía nacional y la voladura balcánica del sistema constitucional. ¿En 2029? ¡Bah! Eso cae muy lejos. Algo se le ocurrirá a Sánchez, a Iván o al que sea. Lo importante es que el PSOE tenga como reserva los restos de Ciudadanos.

¿Por qué algunos creen o quieren creer que Rivera puede frenar a Sánchez? Lo que hace es blindarlo frente a la alternativa de derechas de la que hace diez días formaba parte. ¿No fue Rivera el que llamó a la Plaza de Colón a las fuerzas constitucionales para frenar en seco lo del relator extranjero, anunciado por el Gobierno de Sánchez tras firmar los 21 puntos de la rendición de Pedralbes? Sí, lo fue. ¿No se hizo él la foto con Abascal y Casado? Sí, se la hizo. ¿No tuvo éxito? Sí: echaron al relator. ¿A qué viene, pues, la vacilación de Cs y sus mensajes contra los que en la campaña presentó como sus aliados?

¿Y los tres dirigentes del partido de Macron-Valls no cuenta, lo despidió- que se han atrevido a decir con quién debe pactar Cs para defender la nación y la Constitución? Nunca, en cuarenta años de democracia, se había atrevido un partido francés que busca rehacer en la UE la hegemonía socialdemócrata -¡con Sánchez!- a decirle a un partido español con quién tiene que pactar. Pero a eso ha llegado Rivera, que parece dispuesto a devolverle al PSOE lo perdido en las urnas a cambio de ser aceptado en los medios de lo políticamente correcto. Puede pactar con Sánchez, socio de Bildu, ERC y Podemos; no con Abascal, que defiende España, el Rey y la Ley. Cs no presidiría Aragón, se lo daría al PSOE, que, a cambio, entregará Navarra a Bildu y PNV.

Más que una traición a los electores, es un suicidio electoral.

Sangre helada
Pedro de Tena Libertad Digital 3 Junio 2019

¿Es que no hay nadie en el PSOE que acabe con esta forma indigna de comportarse ante asesinos que han matado a sus compañeros y a casi mil españoles?

Lo presintió Pilar Ruiz Albisu, la madre de Joseba Pagazaurtundúa que no tenía nada de derechas. Nos iban a helar la sangre, profetizó. Y acertó. Se me ha quedado helada la sangre después de conocer las actas que la propia ETA escribió de sus negociaciones con el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, qué magnífico entrenamiento con criminales para después continuar negociando con otro, Nicolás Maduro. Se dirá que también el PP intentó terminar con el terrorismo etarra mediante el atajo de unas componendas. Es más, es que quedó claro que lo que había que hacer se lo explicó el propio Zapatero, escandalosamente, al ministro del Interior del PP. Cierto y vergonzoso. Pero lo que hemos conocido de las notas textuales que escribió un etarra sobre el diálogo entre los hombres del presidente del Gobierno de España y ETA no puede ser pasado por alto porque son balas de hielo disparadas al corazón de cualquier español de bien. La sangre se nos ha helado, doña Pilar.

No voy a entrar en detalles. Casi todos los medios de comunicación han referido el miserable proceso de negociación bendecido por la cúpula socialista, por la cúpula etarra, por la cúpula del PNV, tal vez de la Iglesia y los batasunos y demás compañeros de viaje. Sólo quiero detenerme en la única deducción posible de tales hechos y circunstancias. En España, señoras y señores, quebrantar la Constitución y el Derecho y dañar la convivencia, la vida o las instituciones es rentable, mucho más cuando gobierna este PSOE que salió del laboratorio amoral de Zapatero. Es cierto que ya tuvo raíces en el PSOE de anteguerra y en el PSOE de Felipe González, según qué temas, pero ya no queda Besteiro alguno, con pocas excepciones, que levante la voz y diga que el socialismo no puede ser cómplice de estas barbaridades.

La democracia no es un mero marco formal que sirva de catapulta para un socialismo real. Eso ya lo sabían Bernstein y otros más que apoyaron una socialdemocracia para el que la democracia era el único marco, no un trampolín para dictaduras, dictablandas, PRI al estilo mexicano u otros inventos maquiavélicos que, al final, conducen siempre al mismo punto: la imposición a los ciudadanos de un proyecto ajeno a sus vidas justificada en que la mayoría es quien lo decide. No es eso. En una democracia, y de esto aún no se ha enterado el PSOE andaluz, ni el vasco, ni el catalán, ni el de Madrid de Pedro Sánchez, ni el de Valencia ni otros, el que gana unas elecciones gobierna durante cuatro años un presupuesto y decide el uso del dinero público, pero no ocupa las instituciones ni premia la ilegalidad para impedir la alternancia durante años.

Eso es un crimen contra la democracia, cuya ley de oro, se dice siempre, es la posibilidad de la alternancia de los Gobiernos sin derramamiento de sangre ni alteraciones públicas. Por ello, lo que no puede ocurrir en una nación democrática que se tome en serio a sí misma es que los que matan a sus defensores, los que mienten sobre sus asesinos, los que roban a sus ciudadanos, los que no cumplen la ley, Gobiernos incluidos, los que ocupan las instituciones por procedimientos varios, desde el enchufismo hasta el reparto de poderes, como en la Justicia, acaben disfrutando de ventajas y de tratos preferentes. Véase Rubalcaba, Puigdemont, por decir el nombre de álguienes. De Ternera, ya ni hablamos.

¿Es que no hay nadie en el PSOE que acabe con esta forma indigna de comportarse ante asesinos que han matado a sus compañeros y a casi mil españoles? ¿Es que matar, robar, ocupar, mentir, simular y delinquir va a seguir siendo rentable para los delincuentes y los partidos amorales? Lo dicho vale para todos los partidos, singularmente para el PP que nos legó Mariano Rajoy.

Me decía ayer un familiar en un entierro que su padre era policía nacional en San Sebastián cuando él tenía cuatro años y que su padre no podía ni subir a la azotea de su casa para tender la ropa. La sangre se me heló antes de que el responso hubiera terminado. Memoria histórica, democracia… ¿de qué democracia, de qué historia, malditos?

Sánchez y los nacionalistas, a por Navarra
EDITORIAL Libertad Digital 3 Junio 2019

Los enjuagues del PSOE con lo peor de la casta política nacional deben servir también para que los tres partidos que defienden sin ambages la Constitución pierdan cualquier reparo a la hora de negociar Gobiernos autonómicos y municipales.

La coalición constitucionalista Navarra Suma, integrada por PP, Cs y UPN, cosechó una notable mayoría en las pasadas elecciones autonómicas, en las que de hecho obtuvo casi el doble de diputados que el PSN, segundo partido, con 11 escaños.

Los 20 parlamentarios de Navarra Suma deberían ser suficientes para garantizar un Gobierno foral constitucionalista que pusiera punto y final al régimen de Uxue Barkos, que en los últimos cuatro años no ha hecho sino despejar el camino para la fagocitación del Viejo Reyno por un País Vasco tomado por el nacionalismo. De ahí su obsesión por imponer el vascuence en la esfera pública y, muy especialmente, en la educación, donde los proetarras llevan a cabo con completa impunidad su infame labor proselitista.

El veredicto de las urnas debería traducirse en un Ejecutivo liderado por Navarra Suma. Pero los socialistas parecen decididos a formar Gobierno con los votos del nacionalismo anexionista y la abstención de los proetarras. Esa es la línea que ha comenzado a explorar María Chivite con la aquiescencia de la dirección federal de su partido, a pesar de que el secretario de Organización del PSOE había asegurado días antes que no se apoyarían en los bildutarras para tomar la Presidencia foral.

Pero las palabras de José Luis Ábalos son papel mojado en el PSOE, donde toda traición encuentra acomodo, en consonancia con la falta de escrúpulos de Pedro Sánchez y su círculo de confianza.

No sería la primera vez que el PSOE de Sánchez se viera beneficiado por el partido de Otegi, que de hecho contribuyó decisivamente a que aquél se instalara en la Moncloa tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, de infausta memoria. En esta ocasión, el exsecuestrador ha ofrecido su apoyo al PSOE en la comunidad foral a cambio de que sus compinches puedan seguir gobernando en el Ayuntamiento de Pamplona.

Este ominoso canje pone todavía más de manifiesto la desfachatez del Sánchez que carga contra el PP y Cs para evitar que pacten con Vox, partido de impecables credenciales democráticas, mientras se echa en brazos de los albaceas de la peor organización terrorista de las que han operado en España.

Los partidos del centro-derecha deben hacer todo lo posible para frustra los funestos planes de Sánchez para Navarra. Los enjuagues del PSOE con lo peor de la casta política nacional deben servir también para que los tres partidos que defienden sin ambages la Constitución pierdan cualquier reparo a la hora de negociar Gobiernos autonómicos y municipales. De lo contrario, Sánchez y sus aliados antiespañoles seguirán adelante con su vasta empresa de demoliciones.

Denuncian ante la UE que la Generalitat ha gastado 27 millones en su red de "embajadas" para denigrar a España

M.A. Ruiz Coll okdiario 3 Junio 2019

Las asociaciones Catalunya Peuple d’Espagne (CPDE) y Politeïa (integrada por agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra y Policías locales) han dirigido al presidente del Parlamento europeo, Antonio Tajani, un informe en el que denuncian que el presidente Quim Torra gasta cientos de miles de euros para denigrar a España a través de la red de "embajadas" de la Generalitat en el exterior.

La asociación suiza Catalunya Peuple d’Espagne (Cataluña Pueblo de España), fundada en Lausanne y presidida por el ex militar François Meylan, tiene como finalidad "luchar contra el nacionalismo y el supremacismo en la autonomía catalana, en España y en toda Europa", explica en su escrito; "como parte de nuestras investigaciones sobre el aparato separatista catalán y sus actividades delictivas, e incluso criminales, queremos llamar su atención y la de los miembros de la Unión Europea (UE) sobre el carácter pérfido de las falsas embajadas catalanas".

"En primer lugar", añade, "no sirven a los intereses de toda la población catalana, sino al aparato separatista. Las misiones reales de estas ‘falsas embajadas’ son las siguientes: 1. Impulsar una campaña de denigración sistemática contra la democracia española. 2. Vender la ilusión de que la autonomía catalana es un Estado y que funciona como tal. 3. Comprar influencias en el país anfitrión", utilizando siempre para ello dinero público. Esta red de "embajadas" ha costado 27 millones de euros públicos desde 2011.

Meylan explica en su escrito que la supuesta "embajada" de la Generalitat en Ginebra es un auténtico fraude. Se trata de una oficina alquilada, y completamente vacía, en el edificio de coworking Multiburo SA. Ante la falta de personal propio, la recepcionista del edificio pide los datos a los visitantes y les comunica que el representante de la Generalitat se pondrá en contacto con ellos algún día, si es posible.

Nadie conoce al "embajador" en Ginebra
La asociación que preside François Meylan ha podido constatar que esta "representación" exterior de la Generalitat no está reconocida por el Departamento Federal de Asuntos Exteriores (FDFA) del Gobierno suizo, que jamás ha oído hablar de ella. Y pese a ello, el delegado de la Generalitat en Suiza, Manuel Manonelles, cobra un sueldo público de más de 80.000 euros anuales.

A juicio de la asociación Catalunya Peuple d’Espagne (CPDE), esto sitúa a la delegación de la Generalitat "en un terreno de sombra que permite actividades legales e ilegales. ¿El Departamento Federal de Asuntos Exteriores también permitiría la apertura de una ‘embajada de la República de Córcega’, un ‘Consulado de Crimea’ o incluso uno de la ‘República de California’?", se pregunta en su escrito dirigido al presidente del Parlamento europeo.

Meylan recuerda que estas "embajadas" de la Generalitat actúan fundamentalmente como "una poderosa palanca de propaganda" del proceso de independencia, pagada con dinero público: "son millones de euros, pagados por todos los contribuyentes catalanes y españoles, que han sido desviados de sus fines iniciales" por parte de la autonomía española más endeudada.

Así lo ha constatado el Tribunal de Cuentas, en el que determina que la práctica totalidad de las actividades desarrolladas por estas embajadas en el exterior están destinadas a un fin ilegal: captar apoyos internacionales al proceso de independencia de Cataluña. De hecho, el Tribunal de Cuentas ha constatado que la Generalitat de Carles Puigdemont utilizó sus delegaciones en Ginebra y Bruselas para camuflar los pagos a los "observadores internacionales" del referéndum ilegal del 1-O.

Los "observadores internacionales" del 1-O
Según el informe del órgano fiscalizador, la Generalitat gastó ilegalmente 548.989 públicos para comprar tres grupos de "observadores internacionales" con el fin de que avalaran el resultado del referéndum de independencia. De esta cantidad, 305.789 euros fueron abonado por el "consorcio de diplomacia pública" de la Generalitat, el Diplocat, y otros 243.200 por sus delegaciones en Ginebra y Bruselas.

El delegado de la Generalitat en Ginebra, Manuel Manonelles, adjudicó en agosto de 2017 un contrato de asesoramiento de 172.400 euros al instituto holandés The Hague Centre for Strategic Studies (HCSS), dirigido por Daan Everts, sobre “retos y tendencias globales así como de la paz y de la seguridad en el entorno multilateral”.

Comenzando por su título, toda la tramitación de este contrato fue un fraude: se trataba de los pagos para que varios miembros del instituto HCSS actuaran como "observadores internacionales" del referéndum ilegal, con dietas, alojamiento y desplazamientos pagados con dinero público. Una parte del precio convenido fue abonada por la delegación de la Generalitat en Bruselas, para intentar burlar los controles del Ministerio de Hacienda, que había intervenido las cuentas del Ejecutivo autonómico.

Navarra espejo de la España liberal y constitucionalista
EDUARDO INDA okdiario 3 Junio 2019

Dicen que el copyright de la celebérrima e, indiscutiblemente, infalible frase “La unión hace la fuerza y la discordia debilita” pertenece al fabulista griego Esopo, que vivió hará cosa de dos mil y pico años. Lo cual quiere decir que esta incuestionable perogrullada ha funcionado toda la vida de Dios. Lo cual viene a demostrarnos cuasiempíricamente que el que no la aplica es un tonto a las tres o, simple y llanamente, un masoca patológico.

En mi tierra, Navarra, el centroderecha (UPN y PP) entendió mejor que bien de qué iba esta vaina en 1991 cuando optó por sumar fuerzas para hacer frente al corrupto socialismo local (Roldán, Urralburu, Otano, Aragón y un interminable etcétera) y el independentismo matonil que representaba Herri Batasuna y representa su última marca, Bildu. UPN, el partido entonces presidido por el inolvidable Jesús Aizpún, optó por diseñar y ejecutar una fórmula a la alemana para evitar tirar votos a la basura; en definitiva, para no regalar un solo escaño en el Parlamento Foral a los malos. En el país teutón el centroderecha se aseguró el futuro después de la Segunda Guerra Mundial con el partido democristiano de carácter nacional CDU y sus hermanos bávaros de la CSU. Cuando tocaban generales, la CSU desaparecía y se integraba en la CDU y viceversa cuando tocaban comicios en el länder de Baviera. Sobra decir que se han sentado en la poltrona más que nadie en la historia de la República Federal Alemana. Al punto, que en la riquísima región del sur sólo han gobernado ellos desde el fin del nazismo y la vuelta de la democracia.

El esquema en mi tierra fue tan sencillo como idéntico: el centroderecha concurría a las autonómicas y municipales bajo las siglas de UPN y a las nacionales con las del PP. Como diría la ministra Delgado en la cinta villarejiana, “éxito asegurado”. De ahí en adelante, la Navarra constitucionalista gestionó ininterrumpidamente la comunidad durante 24 años, hasta que en 2015 se conformó un gobierno abertzale en una tierra que fue Reino y que nunca formó parte de la fantasmagórica Euskalherria. Cualquiera diría que lo que ha venido después es un proceso similar al que desarrolló con macabro éxito la Alemania nazi en la Austria natal de Adolf Hitler…

La tontuna de UPN y PP dio al traste hace una década con esta fórmula magistral que ha evitado que los nacionalistas y los asesinos batasunos gestionasen en una tierra que históricamente estuvo escorada a la derecha. Fue el desastre. De las anteriores elecciones autonómicas salió una presidenta nacionalista, Uxue Barcos, miembro de una familia que se hizo rica con el franquismo, y un Ejecutivo Foral en el que había consejeros proetarras y embajadores de esa basura podemita que se apunta a un bombardeo si el que bombardea es el imperio del mal. UPN obtuvo 15 escaños, a 11 de la mayoría absoluta y se quedó con las ganas de mantener la moderación, el constitucionalismo y el Estado de Derecho en el Palacio situado a 20 metros escasos del punto exacto en el que cayó herido Ignacio de Loyola defendiendo Pamplona.

No quiero contarles lo que han sido estos cuatro años: señalización exclusiva en ese vascuence que llaman euskera en buena parte de la región, inmersión escolar a saco en una de las lenguas más enrevesadas del planeta tierra (que por cierto, habla el 7% de la población) y aceleración del proceso de absorción por parte de una comunidad que tiene que ver con Navarra tanto como Aragón. En resumidas cuentas, una demencia. José Javier Esparza, el presidente de UPN, dijo “¡basta ya!” hará cosa de medio año, se puso manos a la obra y cerró en tiempo récord un acuerdo para presentarse en la misma papeleta con PP y Ciudadanos bajo el elocuente nombre de “Navarra Suma”. Lógicamente, mandaba el partido foralista por razones obvias: es el que más escaños tenía de largo, 15, frente a los dos de los de la tan heroica como honrada líder popular, Ana Beltrán, y la nada de los de Albert Rivera.

El resultado ha sido un éxito sin precedentes, la vuelta del constitucionalismo a ese lugar preminente del que nunca debió de salir. Navarra Suma ha ganado las elecciones forales con 20 escaños, casi el doble que los 11 de un PSN capitaneado por la socialnacionalista María Chivite, los 9 de la marca blanca del PNV Geroa Bai, los 7 de los bilduetarras, los dos de Podemos (ojito al bofetón de Iglesias, que se queda en menos de la tercera parte) y el escañito del chiringuito local de Izquierda Unida. Salvo sorpresas, lo normal es que Esparza, un tipo decente y dialogante pero implacable en la defensa de la identidad local, sea el nuevo presidente. El problema se llama María Chivite, una personajilla que al más puro estilo Sánchez es capaz de pactar con los que asesinaron a 11 de sus correligionarios para hurtar la Presidencia a quienes ganaron de calle el pasado domingo. Las 4.546 papeletas de Vox fueron directamente a la basura porque la entrada en la Cámara Foral está topada: hay que conseguir el 3% de los sufragios y los de Abascal se quedaron en menos de la mitad, esto es, a años luz. Otro pequeño gran detalle a tener en cuenta.

Pero este último es otro cantar cuyo desenlace certificaremos los próximos días. Me temo que o se impone Ferraz o habrá pacto del mal. Lo intentó el socialista Puras en 2007 y repitió repugnante jugada en 2014 un amoral Roberto Jiménez que intentó sacar adelante una moción de censura con los proetarras para echar a Yolanda Barcina. Rubalcaba le frenó in extremis. El centroderecha navarro ha vuelto por sus fueros, y nunca mejor dicho, gracias a esa unidad que rentabiliza el voto con una Ley Electoral cuyo gran objetivo fue castigar la división y primar a los grandes partidos o a las coaliciones de partidos. Vuelve a situarse en las cifras de los mejores tiempos. Entre 1991 y 2007 estuvo siempre entre los 20 y los 23 escaños. En 2011 estuvieron más cerca que nunca en décadas de la mayoría absoluta pero el hecho de ir por separado les dejó a las puertas de la gloria: 19 UPN y 4 el PP, a tres de ese umbral que marca la hegemonía total.

Que tomen nota de una puñetera vez Pablo Casado y Albert Rivera. Una candidatura conjunta, a la que podríamos haber bautizado como España Suma, se habría asegurado cerca de 160 escaños y estaría en la mayoría absoluta si Vox se hubiera integrado o simplemente no hubiera existido. En Navarra el éxito del centroderecha ha sido posible por esas renuncias que son las que miden el nivel de grandeza de los seres humanos. Ni un solo gran proyecto histórico ha fructificado sin esas imprescindibles cesiones, sin anteponer el interés colectivo al egoísmo individual. El yo-mí-me-conmigo fue la tumba de Rajoy hace ahora un año. Si en lugar de llorar por las esquinas su lamentable letanía, “dimitir supondría aceptar que he hecho algo malo”, se hubiera sacrificado, Sánchez seguiría siendo el fracasado que históricamente fue, Soraya o Ana Pastor presidirían España y el guerracivilismo, el revanchismo y el inicio de una nueva crisis estarían a años luz. Que no pierdan un segundo. Que se pongan manos a la obra. Los epígrafes que los pongan ellos pero el título es innegociable: “La unión hace la fuerza”. Parafraseando al Machado del “Madrid rompeolas de todas las Españas”, hay que concluir que Navarra es y debe ser el espejo de esa mayoritaria España liberal-conservadora. O eso o aguantar a Sánchez y al paquete de El Coletas tres, cuatro, ocho o quién sabe si una docena de años más.

! Vaya ejemplo ¡
Nota del Editor 3 Junio 2019

Por la estupidez o traición de UPN y PP, Navarra permitió la irrupción de la lengua "propia" (vasco unificado, de laboratorio, de intoxicación) en toda la zona, en detrimento del español, lo que propició que todas las instituciones cayeran en manos de creyentes y aprovechados de la lengua "propia" expulsando a los español hablantes, y así está la situación, endiablada de difícil solución al haber tantos intereses bastardos creados.

La singularidad de España
Enrique Arias Vega  latribunadelpaisvasco.com 3 Junio 2019

Un amigo Italiano residente en nuestro país, no comprende la relevancia que se les da a las lenguas regionales sobre las de comunicación global. “Y no lo digo sólo por la preterición administrativa del español en muchas partes —comenta— sino por la mayor importancia que habría que darle al inglés”. Y remacha: “Si en Italia hiciésemos lo mismo, ya que tenemos tantas lenguas propias como regiones existentes, acabaríamos por no entendernos entre nosotros”.

Le explico, al hilo de su razonamiento, que cuando tuve responsabilidades profesionales en Asturias el periódico en el que trabajaba no recibía ninguna subvención por las docenas de páginas diarias que escribía en castellano y que todo el mundo entendía, pero sí, en cambio, por la doble plana semanal que publicaba en bable, habla ancestral autóctona apenas conocida por los paisanos.

Otro ejemplo de esas contradicciones, también próximo, pues la mitad de mi familia habla euskera: cuando estaba en Estados Unidos entrevisté a un chico alavés, estrella emergente entonces del baloncesto universitario, que se había formado en una ikastola del País Vasco. “Hablarás euskera”, di por hecho. “Lo hablaba —me respondió —, aunque lo tengo prácticamente olvidado porque ya no lo uso para nada”.

Pues bien, la singularidad de nuestro país, que no entienden desde un alemán a un americano, o desde un sueco a un hondureño, no consiste solamente en eso, sino en que los partidos regionalistas —y hasta secesionistas— sean las bisagras de un bipartidismo imperfecto y condicionen la política general del país.

Sorprendentemente para ellos, ven que resulta más fácil que conservadores y progresistas españoles lleguen a acuerdos con los que representan a una parte —a veces, antagónica— de España que entre los grandes partidos que deberían tener intereses comunes. La actual prédica de exclusiones, "cordones sanitarios”, insultos ideológicos y hasta personales no sólo evidencia la singularidad de nuestro país sino que dificulta y agrava el entendimiento de todos.

Actas de una ignominia
Isabel San Sebastiánb ABC 3 Junio 2019

Leídas con detenimiento e infinito asco las actas de la negociación entablada por los enviados de Zapatero con los asesinos de ETA, entre julio de 2005 y mayo de 2007, queda demostrado que nos mintieron como bellacos, pagaron un alto precio político para que una banda ya derrotada policial y judicialmente anunciara públicamente su decisión de perdonarnos la vida y se humillaron hasta límites inconcebibles. Tanto que, según el relato pormenorizado de uno de los primeros encuentros, los propios representantes de la fundación Henri Dunant, «facilitadora» del proceso, vieron «equilibrado el terreno de juego. En su experiencia -dice el documento- no habían visto nunca nada así, pues siempre se ha dado un desequilibrio a favor del Gobierno».

Con el fin de ablandar la voluntad de los pistoleros, los embajadores de ZP se rebajaron hasta comprometer la derogación de la doctrina Parot y la paralización de las detenciones por parte de las Fuerzas de Seguridad españolas y francesas, además de «aceptar de facto que Batasuna y otras organizaciones de la izquierda abertzale (entonces declaradas ilegales por el Supremo) puedan desarrollar una vida política». Como, muy a pesar del Ejecutivo, la policía judicial siguió haciendo su trabajo, en los meses siguientes se produjeron medio centenar de arrestos presentados ante la opinión pública como la prueba irrefutable de que todo lo que denunciábamos los pocos que lo denunciábamos era rotundamente falso. En paralelo, el emisario del Gobierno suplicaba el perdón de los terroristas, culpando de las capturas al entonces juez Marlaska, abducido años después por la cartera ministerial: «Marlaska nos superó -se justificaba-. No hay detención achacable al Gobierno». Y suma y sigue.

«Los accidentes se definirán en referencia a las garantías y se discutirán en la mesa», así se refieren las actas a los atentados terroristas y las detenciones, metidos en el mismo saco con idéntica consideración. «En caso de “accidente”, éste se resolverá en la mesa con la voluntad de seguir avanzando en las negociaciones». Lo cual explica que Zapatero utilizara esa palabra, «accidente», para referirse al coche bomba que dejó dos muertos en la T4 de Barajas, en diciembre de 2006, provocando la ira de los mediadores: «Después de la acción de Madrid, el mediador estuvo muy enfadado y enloquecido, pero GorBuru (Zapatero) al parecer le dijo que estuviera tranquilo y que tenía que seguir con las conversaciones, eso sí, reduciendo el riesgo al máximo». Es de suponer que, en su afán de contribuir a la seguridad de los terroristas, el propio Zapatero se encargó poco después de avisar al mediador de que la Policía francesa preparaba un golpe importante contra la banda. Y suma sigue.

Una vez salida a la luz pública, la versión oficial del «proceso» se presentó como la fórmula «paz por presos». En realidad, los presos se dieron por supuestos («si Iñaki (de Juana Chaos) sufre daños irreparables, nosotros pondremos un muerto», avisa con chulería el matón etarra) y el noventa por ciento de las conversaciones versaron sobre cuestiones políticas. En concreto, el derecho de autodeterminación, siempre referido a «cuatro territorios», incluida Navarra, ofertada como tributo a los terroristas a través de un órgano común con el País Vasco. «El carácter de la concepción del proceso es político -dice textualmente el socialista Eguiguren, identificado como GO-. Estamos de acuerdo. El problema no está ahí, sino en cómo se plasma eso en papel».

Y se plasmó en una gigantesca mentira. Una infamia perpetuada bajo el gobierno de Rajoy a costa de traicionar la memoria, dignidad y derecho a la justicia de las víctimas. Una ignominia que sigue su curso.

Los emisarios de Zapatero a Josu Ternera: “Nos tenemos que ayudar, estamos en el mismo barco"
M.A. Ruiz Coll okdiario 3 Junio 2019

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero realizó el 29 de junio de 2006 una declaración institucional, en el vestíbulo del Congreso de los Diputados, en la que anunció oficialmente el inicio de la negociación con ETA, después de que la banda decretara un "alto el fuego permanente".

Cada palabra de aquel discurso de Zapatero había sido pactada previamente por los emisarios de su Gobierno (Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares) y los miembros de la delegación de ETA (encabezada por Josu Ternera) en las conversaciones secretas que se desarrollaban desde el verano de 2005 con la mediación del Centro Henri Dunat de Suiza.

Zapatero había llegado a La Moncloa en marzo de 2004, tras los atentados del 11-M, y apenas unos días después recibió una "carta secreta" en la que la dirección de ETA le comunicaba su disposición a negociar para poner fin a la violencia.

En julio de 2005 se desarrolló la primera ronda de contactos, en la que ambas partes acordaron que la negociación se desarrollaría en una doble vía: por un lado, una mesa entre los representantes del Gobierno y ETA, y en una segunda fase una "mesa de partidos" entre el PSOE y Batasuna. Los emisarios de Zapatero acordaron que determinadas cláusulas de la negociación (como la anexión de Navarra al País Vasco) se incluyeran en un "anexo" secreto, que nunca se haría público: se depositaría una única copia en una caja de seguridad de un banco en Suiza.

"Es un comunicado jodido para nosotros"
Los negociadores volvieron a reunirse, durante varios días, en noviembre de 2005. Esta vez centraron su labor en consensuar la declaración de "alto el fuego" que anunciaría ETA y el discurso que Zapatero pronunciaría meses después para hacer público el inicio de las negociaciones.

Los portavoces de la banda terrorista sólo estaban dispuestos a anunciar una "suspensión general de las acciones armadas". Uno de los emisarios del Gobierno consideró insuficiente el borrador de la declaración presentado por la banda: "Es un comunicado jodido para nosotros, no plantea ni siquiera el término indefinido en cuanto al alto el fuego. No tiene carácter novedoso, esperábamos otra cosa. AVT y PP tienen el camino fácil para entrar a saco", añadió dejando claro que al Gobierno de Zapatero le preocupaban especialmente las repercusiones políticas del proceso abierto.

"Es que tenéis una opinión pública drogada, y eso no se arregla de la noche a la mañana", replicó uno de los miembros de la delegación de ETA encabezada por Josu Ternera, según consta en las actas que ya están en poder de la Audiencia Nacional.

ETA aceptó seguir adelante con las conversaciones, pero exigió tres condiciones al Gobierno: "La disminución palpable de la presencia policial [en el País Vasco], aceptar de facto que Batasuna [que había sido ilegalizada por la Ley de Partidos] y otras organizaciones de la izquierda abertzale puedan desarrollar una vida política (…) y no realizar detenciones por parte de la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Ertzaintza y las fuerzas de seguridad francesas".

"Todo esto tiene un precio político"
A cambio, la banda terrorista adquirió tres compromisos: "No realizar acciones contras las personas y bienes de propiedad pública o privada, no llevar a cabo una estrategia de impuesto revolucionario [es decir, de extorsión a los empresarios] y no realizar acciones de abastecimiento de armas y explosivos y/o material para su fabricación".

Los contactos secretos continuaron hasta el mes de junio de 2006, cuando Zapatero realizó su solemne declaración en el vestíbulo del Congreso sobre el denominado "proceso de paz". Las reuniones se interrumpieron durante aquel verano y, cuando los emisarios de ambas partes volvieron a sentarse el 26 de septiembre de 2006, constataron que el proceso estaba al borde de la ruptura, debido a los numerosos incumplimientos de los pactos alcanzados.

A Josu Ternera le había irritado especialmente la declaración de Zapatero, pues tras pronunciar las palabras pactadas había añadido una coletilla que no estaba prevista en el guión: "La democracia no pagará ningún precio político por la paz".

"Habéis organizado un bombardeo increíble con el tema de la Constitución, con la derrota de ETA, con lo de que no habrá un precio político… todo eso que estáis haciendo tiene un precio político", advirtió airado Josu Ternera ante sus interlocutores, Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares, "estáis planteando la resolución del conflicto desde un punto de vista electoral, en clave de rentabilidad", añadió.

El PSOE presionó al Constitucional
Los emisarios del Gobierno intentaron calmar los ánimos: “Nos tenemos que ayudar, estamos en el mismo barco", llegó a decir uno de ellos, según consta en las actas de la negociación. Ambas partes se acusaron de haber incumplido lo pactado. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska había dinamitado la negociación al poner en marcha una operación policial contra el aparato de extorsión de ETA, que la banda logró burlar gracias al chivatazo del bar Faisán. El entorno proetarra reaccionó entonces llevando la violencia a las calles, con más de 90 actos de kale borroka.

Los emisarios de Zapatero exigieron que cesara por completo la violencia callejera, y a cambio se comprometieron a presionar a los jueces para evitar que se produjeran nuevas detenciones: "A nivel de Audiencia Nacional y de operaciones que puedan venir de lejos, es difícil pararlas totalmente. Lo intentaremos y en ocasiones lo conseguiremos, pero no siempre. En este tema no podemos dar la palabra al cien por cien. Podemos minimizarlo, pero no podemos controlarlo todo".

El mismo portavoz del Gobierno también anunció ante Jose Ternera que el PSOE estaba presionando a los magistrados del Tribunal Constitucional para que derogaran la doctrina Parot: "Esperamos que el Tribunal Constitucional la declare inconstitucional. En este sentido ya estamos hablando con los componentes del mismo".

Los negociadores volvieron a reunirse al día siguiente, el 27 de septiembre de 2006. En esta reunión, un portavoz de ETA anunció que la banda en ningún caso renunciaría a la anexión de Navarra al País Vasco, que debía pactarse en la llamada "mesa de partidos". "En ese sentido ya conocéis cuáles son las claves", señaló: "cuatro territorios, más el poder de decisión. A partir de ahí habrá ganancias para todos, y más allá de resultados electorales".

Durante una entrevista en el programa de Buenafuente en TV3
Pedrojota hace de nuevo tonto útil del separatismo en TV3: pide que haya mecanismos para independizarse de España

El editor de El Español pide a PP y Ciudadanos que permitan gobernar al PSOE
Periodista Digital 3 Junio 2019

La presencia de Pedrojota Ramírez en ‘Preguntes Frequents', el programa que produce la productora fundada por Andreu Buenafuente para TV3 sube la media de la mayoría de entrevistados mediáticos que suelen aparecer en el polémico espacio.

Como Pedrojota puede ser muchas cosas menos ingenuo, él debía suponer que por TV3 todos los que son entrevistados lo son únicamente por un motivo: que pongan a parir al Estado español, a la monarquía española, que cuestionan la libertad en el Estado español, en definitiva, que insulten a España.

Pedrojota no decepcionó a lo que querían oír en TV3: se metió con la monarquía (fue presentado infográficamente como ‘republicano de derechas') deseó públicamente la III República y volvió a presentarse como una víctima de todo lo habido y por haber en el tema medios (poderes financieros y políticos) menos de la pérdida de lectores.

Al menos Pedrojota ante una mediocre entrevistadora (en varias ocasiones hacía su siguiente pregunta claramente sin haber prestado atención a la respuesta de su entrevistado e incluyendo afirmaciones implícitas en su pregunta) no le compró sus intentos de presentar Madrid como un infierno de libertades frente a Cataluña y dejó caer en sus respuestas que el mismo nivel de corrupción o intervencionismo del Ibex que había en Madrid o incluso peor lo había en Cataluña.

Sobre política Pedrojota Ramírez consideró que PP, PSOE y Ciudadanos pactaran:
"Yo soy partidario de que el PP, Casado y Rivera conjuntamente se abstengan en la investidura de Sánchez. En el caso del PP sería justa correspondencia en lo que ya hizo el PSOE en la investidura de Rajoy".
"Por mal que les parezca un gobierno de Sánchez, peor les tendría que parecer un gobierno de Sánchez (...) dependiendo de Esquerra".

Pero el riojano de uno de los tirantes más celebres de España incluyó algo más:
"También yo creo que hay que encontrar el camino que haga viable, haga posible la separación de una parte del territorio".

Ramírez sugirió mecanismos similares a los de Quebec en Canadá: un referéndum pactado.

"Un mecanismo democrático posible desde mayorías reforzadas y de aplicación en todos los territorios implicados".

Ya que va tanto a ‘Es La Mañana de Federico' si expone ese tipo de ideas ahí sería muy interesante habida cuenta de cómo han valorado en ese espacio a los Miquel Iceta o Manuel Cruz de turno cuando han hecho planteamientos similares.

Cristina Puig no pudo evitar publicitar un poco más el libro David Jiménez (mientras hablaba de él se sonreía, parece que ese libro da placer por igual a podemitas e indepes a pesar de su escasa aportación real más allá de dejar constancia de la pésima opinión de Jiménez de toda la cúpula directiva de la actual redacción de El Mundo).

Pedrojota torció el gesto. Parecía que no compartía el entusiasmo por un libro en el que él tampoco es, precisamente, elogiado, pero optó por perdonar la vida a su Marco Polo limitándose a comentar que había perdido la oportunidad de hacer un libro mejor.

Eso sí, en estos tiempos de sensibilidad feminista, Pedrojota debería evitar referirse al ex director hombre del ‘Times' de Londres por su nombre y en cambio a la ex directora mujer del ‘The New York Times', Jill Abramson, por ser mujer, como "la chica del New York Times". Alguna regañina le caerá por cosas como esa...
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