AGLI Recortes de Prensa   Martes 4  Junio 2019

Con los votos de Vox, pero sin notarse
 larazon 4 Junio 2019

Vox anunció ayer que planteará una enmienda a la totalidad al proyecto de Presupuestos andaluces para este año presentado por el Gobierno de coalición formado por PP y Cs. Alega la formación derechista que estas cuentas «las podría haber presentado un Gobierno socialista perfectamente» y se alejan de todo lo que el Ejecutivo de Juan Manuel Moreno había anunciado. Puede decirse que los puntos de los que este partido hizo bandera y quiso condicionar el Gobierno de San Telmo no se han tenido en cuenta: se mantiene la partida de 4,2 millones para violencia de género y se ha aumentado en más de un millón el gasto para las políticas migratorias.

Al partido que lidera Santiago Abascal se le puede achacar que ideologizó en exceso su estreno en una institución pública de importancia, más preocupado en marcar perfil que en gestionar. Puede que ahora le haya pasado factura. El pacto que llevó al PP a San Telmo cuenta 26 diputados de los populares, 21 de Cs y 12 de Vox. No es una representación menor (9 escaños tenía Cs, encabezado por Juan Marín, cuando apoyó a Susana Díaz), por lo que sorprende que no haya tenido capacidad para intervenir en los presupuestos, que anuncie que «todas las actividades y programas que no tengan interés claro público y social no serán apoyadas» y que haya esperado a después de presentarse en el Parlamento el pasado viernes para anunciar su disconformidad. Si estas cuentas no han cumplido el «espíritu», como dijo el portavoz de Vox, es algo que tenía que haberse cerrado en la investidura.

La posición de Vox, de entrada, es legítima, pero también precipitada. De cumplirse esta amenaza, el pacto que forjó la alternativa al socialismo andaluz gobernante 37 años entraría en crisis cinco meses después. Sin embargo, que Abascal haya dado este golpe en la mesa coincidiendo con las negociaciones abiertas en comunidades autónomas y ayuntamientos indica que quiere hacer valer sus votos y, como ya han reiterado, no ser «ninguneados» y tratados como una fuerza de la que se utilizan sus votos cuando interesa y luego se oculta para no verse perjudicados por pactar con una fuerza de extrema derecha, tal y como es calificada muy a la ligera.

Albert Rivera también marcó ayer la línea a seguir por su partido: no negociará con Vox, aunque entren en gobiernos que dependan de éstos. Es lógico, por lo tanto, que este partido ponga condiciones y que reclame una representación acorde con sus votos, pero no lo es menos que nadie se lo va a facilitar. Descartadas las «mesas a tres» en el centroderecha, puede derivarse que no se va a reeditar el pacto andaluz, modelo que se pensó podría trasladarse a otros territorios, aunque nadie hizo bandera de ello. Difícilmente un partido que rehúye a otro puede llegar a grandes acuerdos, y el desencuentro entre Rivera y Abascal es evidente y cada vez más hondo. Otra cosa diferente será ver cómo gestionan que para que el centroderecha gobierne en Madrid, Aragón y Murcia sea necesario una pacto entre populares, Cs y el apoyo, en la manera que sea, de Vox.

El problema de Rivera es el problema de su formación: la indefinición ideológica o, en el tema que nos ocupa, cómo hacer compatible pactos con el PSOE y con un partido que definen de extrema derecha. En definitiva, la pretensión del partido naranja es que Vox apoye cualquier acuerdo con el PP, pero que no se note. Resulta imposible. Ahora sólo cabe esperar si Vox cumple la amenaza y devuelve las cuentas andaluzas. Añadir esta crisis a un mapa en el que se están encajando gobiernos y ayuntamientos es irresponsable.

Esto huele a robo electoral al PP

OKDIARIO 4 Junio 2019

La Historia contemporánea de España se puede escribir como un constante esfuerzo por alcanzar mayores cotas de libertad, justicia y prosperidad. El puerto de llegada de esta lucha emancipadora, que en ocasiones bien ha merecido el calificativo de titánica, es la Constitución de 1978; una Carta Magna que cimienta la democracia española, una de las más avanzadas del planeta y auténtico arco de bóveda de nuestros últimos 40 años de convivencia y bienestar.

Por ello, duelen especialmente hechos como los acontecidos en las mesas electorales de León durante la jornada del 26-M. De confirmarse las sospechas, todo apunta a un intento de pucherazo por parte del PSOE para hacerse –cueste lo que cueste y sin importar los medios– con el consistorio de la ciudad. Serios indicios apuntan a que la trampa se consumó en una mesa electoral, y que en una segunda el engaño fue frenado por el ojo avizor de unos apoderados de Vox.

En este contexto cobran nuevo e inquietante sentido las taxativas palabras que el pasado 9 de enero pronunció José Antonio Díez, el candidato socialista, en rueda de prensa: “Que a nadie se le escape que el PSOE va a gobernar esta ciudad”. Tantas ansias tenía el PSOE por recuperar la Alcaldía leonesa que en noviembre de 2018 la por entonces ministra Meritxell Batet visitó León para apadrinar personalmente a Díez.

Que en la España del siglo XXI haya intentos en toda regla de trucaje electoral es algo intolerable. Nos retrotrae al peor pasado; a esos entramados oligárquicos y caciquiles contra los que tantas generaciones de españoles combatieron para dejarlos definitivamente atrás. Es necesario que la Junta Electoral Provincial y los tribunales competentes investiguen con todos los medios que el Estado de Derecho pone a su disposición, que no son pocos, para aclarar esta turbia atmósfera de sospecha que ya comienza a viciar la legitimidad de la elección. Ningún gobierno, sea de izquierdas o de derechas, puede sostenerse sobre la técnica del pucherazo.

El PSOE intentó falsear el acta de otra mesa en León pero paró al ver que había apoderados de Abascal

Carlos Cuesta okdiario 4 Junio 2019

El PSOE no sólo intentó cambiar el resultado electoral a su favor en una de las mesas electorales de León tras los comicios del 26-M, sino en dos. Sin embargo, en el caso de la segunda, la hazaña no obtuvo el resultado deseado porque, al contrario que en la mesa de la polémica, en esta sí había presencia de apoderados de VOX que hubieran sido testigos de la alteración de resultados.

El PSOE tenía claro que quería ganar el Ayuntamiento de León como fuese. Por ello, al menos por el momento, ha logrado dar la vuelta al resultado electoral inicial de la votación salida de las urnas el pasado 26-M convenciendo a dos vocales de una mesa electoral para que afirmen que realmente el ganador fue el PSOE, cuando, en realidad, en el acta pone lo contrario. Sin embargo, los socialistas intentaron la misma operación en un segunda mesa; eso sí, así como en la primera mesa no había apoderados de VOX que pudieran defender al partido de Santiago Abascal, en la segunda sí, razón por la que pararon la reclamación del segundo caso.

La importancia de ese concejal de VOX en el Consistorio leonés es básica porque con él, el PP sumaría la gobernabilidad suficiente para hacerse con el poder. Sin embargo, si finalmente se va a manos del PSOE, serán los socialistas de José Antonio Díez los que manden en el Ayuntamiento de León junto con Podemos y Unión del Pueblo Leonés (UPL).

La segunda mesa, en la cual el PSOE intentó realizar la misma operación que en la primera, en la que como decimos no había presencia de los apoderados de VOX, fue concretamente la del Distrito censal 1, Sección 1, Mesa B. En ésta se daba una situación muy parecida a la de la polémica mesa sobre la que ha informado OKDIARIO en los últimos días a causa del vuelco del resultado en favor del PSOE, pese a estar plasmado en el acta oficial y por triplicado. En esta segunda, el PP fue el partido ganador con 137 votos, la segunda formación era VOX con 84, la tercera Ciudadanos con 43 y para llegar al PSOE había que bajar hasta los 24 votos.

Además, en esta segunda mesa se comunicó a los presentes que el PSOE planteaba la reclamación porque “era imposible” que esos fueran los resultados, tal y como narran miembros de VOX. Sin embargo, la reclamación fue frenada por el PSOE tras comprobar que había un apoderado de la formación de Abascal que podía testificar la plena normalidad del proceso electoral.

Y ese detalle, que no es baladí, es el que llevó al PSOE a preferir trabajar en otra mesa: la de la polémica, concretamente la que pertenecía al Colegio de Las Pastorinas de León porque en ésta, que es la que ha hecho bailar el resultado y el Gobierno del Ayuntamiento de León, no había apoderados de VOX. O, dicho de otra manera, no había testigos de Abascal.

De este modo, fue en la mesa de Las Pastorinas en la cual se alteraron los resultados escritos por triplicado en el acta tras ver que VOX había sacado un resultado claramente superior al resto de partidos. Y fue allí, además, donde los vocales presentes en la jornada electoral del pasado 26-M aseguraron, tras recibir más tarde la visita de enviados del PSOE, que se equivocaron al escribir el resultado y que, en realidad, la cifra de VOX correspondía al PSOE y viceversa, tal y como ha adelantado OKDIARIO.

Esta mesa electoral era una de las pocas donde no había apoderados de VOX. Es decir, una de las escasas mesas donde no había vigilancia de gente del partido de Abascal, un dato que resulta clave en caso de querer realizar cambios sin que nadie se pudiese quejar y que el PSOE conocía porque, al contrario que VoOX, los socialistas sí contaban con apoderados suyos en la mesa.

Ante el escándalo, el PP y VOX han presentado sendos recursos ante la Junta Electoral Central porque sólo un pequeño cambio de votos supone, literalmente, que el Consistorio leonés pase de manos del PP y sus aliados, a las del PSOE y los suyos. Dicho recurso se apoya, básicamente, en dos de las declaraciones que las citadas vocales de la mesa electoral han realizado ante el órgano electoral, testimonio en el que se reconoce abiertamente que ambas vocales fueron visitadas por miembros del PSOE después de la jornada del 26-M y que fueron estas personas las que les advirtieron “del error” y se ofrecieron, según la declaración literal, a acompañarles “para ir ante notario y verificar que ha sido un fallo de transcripción”. Todos estos detalles, los cuales prueban una manipulación de los resultados electorales en León, están reflejados en las declaraciones de los vocales a las que ha tenido acceso este periódico.

La mesa del escándalo, la de Las Pastorinas de León, ha resultado ser clave en toda la estrategia de pactos, ya que gracias a esos votos VOX mantenía un concejal en el consistorio leonés. Sin embargo, al perderlo, lo ha ganado el PSOE y todo debido a un puñado de votos. La Junta Electoral de Zona –cuyo criterio debe revisar ahora la Junta Electoral Central (JEC) a causa de los recursos de PP y VOX– ha aceptado el cambio de versión de los vocales y, con ello, ha traspasado al PSOE los 130 votos que figuran en el acta a nombre de Vox. A cambio, ha dado a los de Abascal los 28 inscritos en el acta a nombre de los socialistas; sin embargo, al perder VOX esos votos se queda fuera por completo del reparto de concejales en el Ayuntamiento de León por no superar el 5% legal del voto total.

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Rivera y su obsesión con Vox
EDITORIAL Libertad Digital 4 Junio 2019

La oferta del PP a Ciudadanos y a Vox para abrir una negociación a tres bandas tras las elecciones del 26-M ha recibido ya respuesta por parte del partido de Albert Rivera, que tras la reunión de su Comité Ejecutivo de este lunes ha anunciado que no piensa sentarse en la misma mesa que los de Santiago Abascal.

La decisión del partido naranja supone una formidable complicación para la formación de Gobiernos en los 23 grandes ayuntamientos y las cuatro autonomías donde el centro-derecha podría cerrar el paso a la izquierda.

Rivera hace que el constitucionalismo transmita una muy frustrante sensación de bloqueo. La actitud del líder de Cs, claramente influida por sus socios europeos, tendría más sentido si su partido hubiera superado al PP en las autonómicas y municipales, como parecía vaticinar el estrecho margen que los separó en las generales. Pero Cs no solo no ha vencido al PP, sino que, mientras la diferencia entre ambos partidos en las generales fue de 220.000 votos, en las autonómicas se amplió hasta el millón.

Más allá de protagonismos estériles y cálculos electoralistas a largo plazo, lo cierto es que el entendimiento entre los tres partidos de la derecha es esencial para desbaratar los planes de Sánchez, marcados por sus enjuagues con bolivarianos, proetarras y separatistas.

La recuperación del voto liberal-conservador en las elecciones del 26-M permite la formación de Gobiernos estables del centro-derecha en multitud de ayuntamientos y autonomías. Sería una tragedia que la obcecación de Rivera frustrara esa esperanza; esperanza que comparten la inmensa mayoría de sus electores, que no fueron a las urnas para que sus votos sirvieran para despejar al camino a Sánchez y sus aliados.

El golpismo va ganando
Pablo Planas Libertad Digital 4 Junio 2019

El juicio a los golpistas en el Tribunal Supremo es un acontecimiento histórico. Se trata del primer proceso en el que se juzgan unos delitos que se están cometiendo en vivo y en directo, fuera y en la misma sala a la vista del tribunal y del público en general. Mientras el magistrado Marchena llama al orden, Oriol Junqueras, agazapado tras sus abogados, ordena por whatsapp o telegram a la consejera de Justicia y prisiones de la Generalidad que libere a uno de los hijos de Pujol. El episodio es de una obscenidad absoluta. Al tiempo, el procesado en rebeldía Puigdemont se carga desde Waterloo al jefe de los Mossos d'Esquadra por tibio. Pura pornografía mafiosa y golpe de Estado al ralentí, sin prisa pero sin pausa con la complicidad porcina del Gobierno del PSOE y ante la mirada bovina de todas las oposiciones.

Oriol Pujol Ferrusola ya solo tiene que pernoctar en la cárcel. La Generalidad le ha aplicado la versión VIP de su régimen penitenciario. De modo que uno de los más distinguidos miembros de la familia Pujol, considerada por la Policía como una organización criminal, goza del privilegio de cumplir en la calle y dedicado a sus negocios la ya de por sí insultante condena de dos años y medio de cárcel por tráfico de influencias, cohecho y falsedad en el caso de la concesión de estaciones de ITV, uno de los tantos escándalos relativos a los Pujol y sus secuaces.

De nada ha servido la oposición del juzgado de Vigilancia Penitenciaria. En Cataluña, las cárceles y la suerte de los presos dependen de la Generalidad, que hace lo que le da la gana en la materia como ya se demostró durante la estancia de los golpistas en la prisión de Lledoners, centro penitenciario convertido en gran hotel balneario.

Acababan de salir las primeras fotos de ese preso Pujol hecho un brazo de mar en libertad tras cumplir un par de ratos entre rejas cuando trascendía el cese fulminante del jefe de los Mossos d'Esquadra, Miquel Esquius. Se había opuesto tímidamente a la creación del ejército particular de los presidentes de la Generalidad y a que esa división especial dependiera de la nueva "área de seguridad institucional" de Presidencia en vez de Interior.

A los mossos separatistas organizados en grupos de presión dentro del cuerpo Esquius les parecía poco o nada comprometido con la república, excesivamente tibio con los agentes señalados como españolistas y demasiado obsesionado con recuperar el crédito judicial del cuerpo. El exjefe se ha delatado con una carta en la que afirma haber ejercido el cargo "desde la neutralidad política", clave de su degradación diez meses después de haber sido nombrado en sustitución de Ferran López, el cap de los Mossos del 155.

A Puigdemont no le ha temblado el pulso con Esquius, al que no se apreciaba especialmente entusiasmado a la hora de enviar mossos a Waterloo y promocionar agentes por sus ideas políticas. Tampoco estaba encantado con la idea de la guardia pretoriana, pero no puso pies en pared. Prueba de ello es que tal división, lo más granado entre los policías de acreditada fe separatista, alrededor de un centenar de efectivos sólo en la primera promoción, se acantonará a mediados de este mes en el palacio de Pedralbes para coordinar los servicios especiales para Torra y los expresidentes, cosa que incluye al prófugo Puigdemont especialmente.

Para fulminar a Esquius ha sido necesario nombrar comisario a toda prisa a Eduard Sallent, el sustituto, que hasta ahora ejercía de número dos en la Comisaría General de Información. Cacicada sobre cacicada, guardar unas mínimas apariencias no es precisamente el fuerte de los dirigentes nacionalistas catalanes ni para robar ni para prevaricar. Ascendieron a Esquius para que pusiera a los Mossos al servicio del golpe de Estado, no para que fuera el Mosso de todos, una especie de defensor del pueblo. Cabe reseñar que Esquius es teólogo de formación y policía de tráfico de vocación.

Con Eduard Sallent, el agente que ha batido todos los récords de ascenso (de intendente a comisario y de ahí a comisario jefe de los Mossos en 60 días) la Generalidad va ya por su cuarto jefe de policía en dos años tras Josep Lluís Trapero, Ferran López y Esquius, al que apodaban el Cura.

Detalles como la suelta de Oriol Pujol, las purgas en la policía política catalana y la creación de comandos de mossos presidenciales por la república contrastan con la extendida versión de que el golpe de Estado en Cataluña ha sido sofocado porque hay "presos políticos" y "exiliados". Es de una obviedad manifiesta que los Mossos dependen de Puigdemont, que está rodeado de mossos a su servicio en Waterloo y que Torra y sus consejeros no hacen otra cosa que seguir sus instrucciones, las de un procesado en rebeldía. Igual que los consejeros de ERC respecto al preso Junqueras. En el reparto del Gobierno regional, Puigdemont se quedó con Interior y la policía. La suerte de Oriol Pujol es cosa del preso Junqueras, que pidió Justicia y el control de las cárceles regionales.

Navarra sí es una línea roja
Cayetano González Libertad Digital 4 Junio 2019

Lo que pase en la comunidad foral en las próximas semanas no es para nada una cuestión menor.

En la lógica de los hechos, es decir, en la lógica del proceso de demolición de la España constitucional que puso en marcha Zapatero cuando llegó a la Moncloa, y que se inició con su negociación política con ETA, está que el PSOE impida que los constitucionalistas de la coalición Navarra Suma, integrada por UPN, PP y Ciudadanos, gobiernen en Navarra.

La candidata socialista en la comunidad foral, María Chivite, ya ha anunciado, a pesar de la muy medida desautorización de Ferraz, su intención de presidir el Gobierno navarro, para lo que necesitará el apoyo del PNV (Geroa Bai), Podemos e Izquierda Unida, y tendrá que contar asimismo con la abstención de los herederos de ETA, es decir, de Bildu. Le da lo mismo a Chivite que Navarra Suma le haya sacado 16 puntos porcentuales en las elecciones y nueve escaños.

Desde los inicios de la Transición, el Partido Socialista de Navarra ha seguido una política absolutamente errática, siempre más cerca de las tesis de los nacionalistas vascos –llegó incluso a defender el derecho de autodeterminación– que de los que defienden que Navarra tiene que seguir siendo una comunidad foral dentro de España.

Navarra estuvo en la negociación política que llevó a cabo Zapatero con ETA, como ha quedado corroborado en las actas de dichas reuniones conocidas recientemente. Los socialistas se defienden argumentando que no se llegó a ningún acuerdo sobre el futuro de Navarra, pero propuestas hubo por parte de los negociadores enviados por Zapatero, y eran de hondo calado político.

La integración de Navarra en el País Vasco es una aspiración histórica del PNV –el fundador de este partido, Sabino Arana, concibió una Euskadi integrada por siete territorios–, y ha sido también un objetivo por el que ETA ha asesinado a 857 personas, 42 de ellas en Navarra, entre las cuales se encuentran los concejales de Unión del Pueblo Navarro Tomás Caballero y José Javier Múgica, amén de varios militares, guardias civiles y policías nacionales.

El PNV, a través del guipuzcoano Joseba Eguibar, no ha tardado mucho tiempo en saltar a la yugular de Sánchez, advirtiéndole de que si facilitara un Gobierno de Navarra Suma, estaría comprometiendo el apoyo de los seis diputados nacionalistas en su investidura.

Lo que pase en Navarra en las próximas semanas –incluido en ayuntamientos como el de Pamplona, donde Navarra Suma se ha quedado a un concejal de la mayoría absoluta– no es para nada una cuestión menor. Es una auténtica línea roja, y si el PSOE la traspasara debería recibir una respuesta contundente de los partidos constitucionalistas afectados, es decir, del PP y de Ciudadanos. Y como es el partido de Rivera el que puede dar o quitar Gobiernos al PSOE en otras comunidades o ayuntamientos, la respuesta es muy sencilla: no se sentará a hablar con los socialistas si en Navarra bloquean un Gobierno constitucionalista aliándose con el PNV, Podemos y ETA-Bildu a través de la abstención. Es evidente que si se da ese supuesto, la negativa de los de Rivera a hablar con el PSOE tendría mucho más fundamento, pongo por caso, que la de no hablar con Vox.

Sin duda que los pactos en la Comunidad o en el Ayuntamiento de Madrid son muy importantes; al igual que los que se lleguen a producir en Barcelona, Castilla y León, Aragón o Murcia. Pero, pensando en España, en su futuro, Navarra es una pieza fundamental. El PNV y los herederos de ETA lo saben perfectamente y no descansarán hasta cobrarse esa preciada pieza. Lo grave es que el PSOE la podría entregar por intereses tan cortoplacistas como una investidura. O quizás haya una razón más de fondo: el proceso que inició Zapatero cuando negoció con ETA es evidente que llega hasta el presente; afecta a Cataluña, a Navarra, al País Vasco, al aislamiento político de la derecha, y da toda la impresión de que Sánchez no tiene ninguna intención de modificarlo. Si la tuviera, la formación del Gobierno en Navarra sería su gran oportunidad para demostrarlo.

El PSOE, traidor a España
Carlos Dávila okdiario 4 Junio 2019

Y no me refiero a este PSOE de ahora mismo y del inaudito e increíble Sánchez; no, no voy a denunciar -al menos hoy- las maniobras, siempre en la oscuridad, que el equipo del mendaz presidente está realizando para asegurarse los votos de los rebeldes separatistas en su próxima investidura, tampoco me ocupo en esta crónica de las cesiones que está dispuesto a realizar para que los independentistas de Geroa Bai, la filial
navarra del PNV, apoyen al dúo de incapaces Cerdán–Chivite y se hagan así con el Gobierno Foral que no han ganado, ni mucho menos, en las urnas. Urnas por cierto que espero que en Navarra hayan sido respetadas, no como en otros lugares de España en los que la chapuza del recuento transpira un sospechoso hedor a pucherazo.

Me retrotraigo por tanto en el tiempo. Resulta que la desclasificación de los papeles que la Audiencia Nacional, el tribunal del terrorismo, ha realizado de la bochornosa negociación, sostenida durante meses, que
Zapatero cumplimentó con los asesinos de ETA, ha coincidido en el tiempo, algo muy curioso, con la publicación de las actas que la propia banda escribió de aquella claudicación del Estado Español. La banda ya
había adelantado hace años, con pelos y señales, bastantes pormenores de aquellos tratos trileros pero ahora los publicado sin ningún temor, incluso con ovaciones externas por parte del PNV que, por boca de un
tipejo repulsivo, Joseba Egibar, siempre más cerca de los asesinos que de las víctimas, ha llegado a indicar que el relato muestra hasta qué punto los etarras siempre estuvieron dispuestos a firmar la paz con sus
persecutores. ¡Dios mío!

Y no nos engañemos: la mayoría de los puntos de encuentro entre los enviados especiales de Zapatero, Gómez Bermúdez, Javier Moscoso y Eguiguren (a veces también Eguiagaray) eran discusiones de tercera
regional comparados con el auténtico meollo de la negociación: un acuerdo sobre el futuro de Navarra que incluyera la anexión del Viejo Reino a la Comunidad Autónoma Vasca. Sorprende cómo un navarro de
adopción, riojano de nacimiento, Javier Moscoso, diputado de UCD al que el PSOE adquirió con cargos, ministro y fiscal general del Estado por ejemplo, se aviniera a chalanear con los criminales el porvenir político y hasta institucional de la autonomía foral a la que había representado en las Cortes Generales. Pernardo Barrena, un individuo siempre a la vera misma de cualquier comando terrorista, llegó a exigir a los muñidores de Zapatero que se pronunciaran precisamente sobre este gran asunto. La pregunta fue: “¿Estáis dispuestos (así tuteando tabernariamente) a hablar sobre Navarra y su adhesión a Euskadí?”, pues bien, el trío en cuestión respondió sin ambages: “Sí, estamos dispuestos”, así como quien jura fidelidad a una bandera. Sa trataba entonces de reeditar el pacto con ETA al que llegó en los noventa un presidente navarro, profesor de instituto en Tudela, Javier Otano, que luego tuvo que dimitir acusado de todas las corrupciones posibles. Otano aceptó constituir una “Dieta Vasconavarra”, un órgano común encargado de establecer las condiciones oportunas para convocar dos referendos, uno en cada comunidad, en los que se interrogara a los respectivos ciudadanos si querían apostar por el ensamblaje de las dos regiones. Una idea rigurosamente inconstitucional, contraria incluso a la malhadada Transitoria IV de nuestra Norma Suprema  que fijó, de forma estúpida a juicio del cronista, la posibilidad de la unión entre las dos comunidades.

Zapatero y sus monaguillos llegaron mucho más lejos y acordaron prácticamente la anexión. NI siquiera el brutal atentado de Barajas frenó la miserable cesión del presidente del Gobierno. A él Navarra le traía
exactamente por una higa; quiso apuntarse el tanto del fin de ETA y no reparó en barras. Ni él ni sus mediadores. Una vergüenza histórica. Afortunadamente a España y más concretamente a Navarra le salvó la
campana: Zapatero, destrozada España por los cuatro costados, tuvo que convocar elecciones y las perdió. Ahora bien: ¿qué sucedió entonces? Pues que está por aclarar lo ocurrido en la extensísima reunión que el ya ex-presidente mantuvo con el recién nombrado ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández. Ni un solo detalle ha trascendido de aquella entrevista. Aún se esperan explicaciones. Es de confiar en que Fernández, asiduo visitante de Navarra, colegial incluso en La Ribera, no concordara con el sujeto que le acompañaba nada parecido a lo relatado hasta aquí. A Zapatero y a su PSOE -el mismo que ahora nos mal gobierna- no les acompañaron la suerte y no pudieron culminar su cesión, su traición a Navarra y por tanto a España. El dúo Chivite-Cerdán, espoleado por Sánchez, lo vuelve a ensayar ahora mismo. Al PNV se le hace la boca gaseosa, Bildu se siente reconocida tras los años y años en que su matriz asesinó a destajo, y España y Navarra asisten espeluznados un pacto de  traición que pretende terminar con Navarra y España. Este es Sánchez.

Respuesta al ministro
La carta viral de un guardia civil a Ábalos por comparar a Vox con Bildu: "Vergüenza, asco y dolor”
Pelayo Barro okdiario 4 Junio 2019

Las palabras de José Luis Ábalos comparando a Vox con Bildu han levantado una gran polvareda en muchos sectores. Y uno de ellos es el de la Guardia Civil. Un veterano agente se hace viral retando al ministro en funciones a repetirle esas palabras "a la cara".

Para José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE, Vox es tan “inconstitucional” como Bildu. Estas polémicas declaraciones del ministro de Fomento en funciones ya han recibido respuesta por parte del partido de Santiago Abascal. Pero también ha habido reacciones que se están viralizando, como la de un guardia civil que escoltó a políticos del PSOE en el País Vasco en tiempos de ETA: “Me estás colocando a mi, que arriesgué mi puta vida por proteger la vuestra, al lado de los asesinos”.

Ábalos realizó estas declaraciones al programa Espejo Público de Antena 3. Y desde entonces han sido muchas las personas, de dentro y fuera de Vox, las que han respondido al ministro. Pero ninguna tan contundente como el ex guardia civil Pedro G.D., un veterano de la lucha antiterrorista que ha escrito una carta expresando su repulsa por el comentario del socialista.

Para el agente, retirado “en acto de servicio”, las palabras de Ábalos le suponen “sentimientos de pena, de lastima, de vergüenza, de dolor, de humillación, de rabia… de asco”.

Recuerda aquellos años de servicio en el País Vasco, en los que vivió “insultos, amenazas, vejaciones, riesgo evidente de atentado y todo, absolutamente todo, para proteger vuestra vida aún exponiendo la mía y la de mis compañeros”.

“Esos miserables asesinos que tras ese fin de la violencia armada tan surrealista (…) hoy han conseguido sentar en las instituciones a sus representantes “gracias” entre otras cosas, a la bajada de pantalones a la que se sometió el ínclito José Luis Rodríguez Zapatero tal como estamos conociendo tras levantarse el secreto de las famosas “actas de negociación con ETA”, indica en su carta.

“Soy simpatizante, votante de Vox y con el corazón verde por mi pasado y presente de la Guardia Civil, y digo “presente” porque un guardia civil no se retira nunca. Siempre será guardia civil. Con esas dos premisas y teniendo en cuenta todo lo que te he contado anteriormente, siento vergüenza, asco y dolor, al ver como tus miserables palabras me colocan al lado de esos asesinos. Me estás colocando a mí, que arriesgué mi puta vida por proteger la vuestra, al lado de los asesinos”, advierte el ex agente Pedro, que en los últimos años se ha dedicado a coordinar la seguridad y comunicación de equipos de fútbol.

“Es vergonzoso que por el mero hecho de pertenecer a un partido político legal y con 24 diputados en el Congreso, te permitas el lujo de compararme con esos asesinos”, le contesta a Ábalos.

Y le lanza un reto al ministro socialista: “¿Serías capaz de decirme a la cara, en una charla distendida tomando un café, que soy igual que los de Bildu?. ¿Tendrías los cojones de sentarte conmigo, que me jugué la vida protegiendo la vuestra de esos terroristas y decirme a la cara que soy igual que ellos?”.

Puede leer la carta completa aquí. http://hartodetodoblog.blogspot.com/2019/06/carta-jose-luis-abalos-psoe-de-un.html

Torra sigue usando los Mossos a su antojo
 El Mundo 4 Junio 2019

Las injerencias de la Generalitat en los Mossos son habituales desde que el independentismo decidió convertir la policía autonómica en ariete contra el Estado en la asonada del 1-O. Sin embargo, el mandato de Quim Torra está rebasando todos los límites. A la creación de una unidad de escoltas, que se pondrá en marcha en los próximos días a las órdenes de un inspector afín al soberanismo, Torra relevó ayer por sorpresa a Miquel Esquius como máximo responsable de este cuerpo. En su puesto situó a Eduard Sallent, ascendido a comisario jefe el mismo día en que es nombrado comisario. La decisión ha causado un profundo malestar entre la cúpula policial y los agentes por las formas empleadas por Interior y por el hecho de materializar este cambio 11 meses después del cese de Trapero, destituido a raíz de la aplicación del 155 y procesado por sedición.

Sallent, de perfil soberanista, era desde enero de 2018 el número dos de la Comisaría General de Información. Ahora asume el mando tras ser recién ascendido sin mediar ninguna razón de seguridad que justifique el relevo de su antecesor. Resulta un escándalo de extraordinaria gravedad que el independentismo sea incapaz de reprimir su obsesión de politizar a la policía catalana.
 


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