AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8  Junio 2019

Socialismo: de igualdad e identidad
Jesús Banegas ABC 8 Junio 2019

La más genuina conquista del sistema democrático liberal es su concepción de la ciudadanía: todos los ciudadanos de una nación son libres e iguales ante la ley, con independencia de su sexo, el color de su piel, o cualquier otra circunstancia de su personalidad. Y la consecuencia más sobresaliente de esta concepción democrática del ciudadano es la igualdad de oportunidades, sobre todo ante la ley, para desarrollar su vida. Ello implica que en un orden democrático liberal, todos los ciudadanos tienen los mismos derechos tanto legales como a las prestaciones que emanen del Estado.

Mientras el modelo liberal implica igualar a todos los ciudadanos en la línea de salida, el antiguo socialismo pretendía imponer la igualdad en la línea de llegada; es decir, que con independencia de las capacidades, méritos y gustos de las personas todo el mundo viviese igual. Alcanzados muchos de los objetivos del antiguo socialismo a través del Estado de bienestar, el «nuevo socialismo» se propone entronizar una sociedad de la diferencia basada en las afinidades selectivas.

Para Friedrich Hayek: «La igualdad de los preceptos legales generales y de las normas de conducta social es la única clase de igualdad que conduce a la libertad y que cabe implantar sin destruir la propia libertad»; y para Kant, «la misión del Estado es proteger las libertades ciudadanas y jamás igualar las condiciones materiales de los ciudadanos». Como muy bien ha denunciado Mark Lilla en «El regreso liberal». «Más allá de la política de identidad» (2018), frente al clásico concepto de ciudadanía , se ha puesto de moda -desde el populismo izquierdista y nacionalista- «la retórica de la diferencia» que pone el énfasis en identidades cada vez mas rebuscadas frente al «todos somos libres e iguales ante la ley». La política seriamente democrática se está sustituyendo por el «modelo Facebook de meras afinidades selectivas».

Las nuevas ideas sobre derechos humanos conllevan que unos grupos tengan derechos que se les niegan a otros grupos. El nuevo socialismo, con la ayuda de los nacionalistas, es mas refractario si cabe que el anterior a la democracia liberal, que pretende subvertir radicalmente: frente a la igualdad ante la ley y a recibir cualquier servicio que pueda prestar el Estado, proliferan cada vez más desigualdades que favorecen a unos grupos sociales mientras perjudican a otros:

-Los nuevos «reinos de taifas» en que han devenido las comunidades autónomas son una fuente inagotable de desigualdades ciudadanas.

-La regulación del uso de las lenguas se ha convertido en un absurdo, inaudito, y sin embargo, cada vez más extendido mecanismo de segregación lingüística y por tanto de desigualdad ciudadana.

-Las legislaciones «de género», genuinamente discriminatorias, cuestionan la igualdad ante la ley: una enorme conquista ahora subvertida.

-La educación pública forzosamente inclusiva al querer igualar por abajo -la única posible- los resultados educativos, termina consiguiendo mediocridad, lo que genera desigualdad en la vida real.

-Las subvenciones públicas, típicamente arbitradas con criterios políticos partidistas, son un perfecto dispositivo de discriminación y desigualdad.

-Los convenios colectivos sectoriales benefician el statu quo de las empresas instaladas y sus trabajadores a cambio de perjudicar las nuevas empresas y la creación de empleo. Los viejos tejidos productivos sobreviven a costa de impedir el florecimiento de los nuevos.

-El salario mínimo que expulsa del mercado de trabajo a quienes tienen menos capacidades profesionales, es otra fórmula que genera desigualdad al negar la posibilidad de trabajar a quienes más lo necesitan.

-La regulación intervencionista de los alquileres de viviendas restringe su oferta y aumenta el precio para perjuicio de quienes menos posibilidades económicas tienen, acentuando así la desigualdad ciudadana.

-La preponderancia de la imposición fiscal directa -sobre la renta- frente a la indirecta -sobre el consumo- siendo pretendidamente progresista es socialmente más injusta y además recauda menos, lo que perjudica a los más dependientes del Estado.

-El endeudamiento público para pagar los gastos excesivos de hoy y que deberán sufragar las nuevas generaciones, implica una flagrante injusticia distributiva intergeneracional que conllevará a la bancarrota de la próxima generación: «Bank Rupting the Next Generation» (D. Ammann y M. Krobath, 2014)

-La acción colectiva de grupos de interés -que descubriera Mancur Olson en «The Logic of Collective Action» (1965)- persigue y consigue a través del sistema democrático beneficios para sus miembros a costa de la inmensa mayoría de la sociedad; de este modo la expansión socialista del Estado termina generando cada vez más desigualdad.

Estamos asistiendo a la desvertebración del Estado de Derecho que sustenta la democracia liberal junto con la pérdida de los valores morales que han amalgamado con éxito a las sociedades occidentales; y como ya investigara Mancur Olson en «Auge y decadencia de las naciones» (1982), ambos hechos están relacionados con el buen o el mal uso de la democracia.
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Jesús Banegas es presidente del Foro de la Sociedad Civil

Gasto público, el gran problema no resuelto
EDITORIAL Libertad Digital 8 Junio 2019

España sigue contando con un amplio margen para eliminar gastos innecesarios, al tiempo que se puede mejorar la eficiencia del sector público, pero falta voluntad política para llevar a cabo los ajustes que precisa el país.

Lo que empezó siendo un grave problema de deuda privada se ha acabado convirtiendo en uno de deuda pública, cuyas consecuencias se dejarán notar en el conjunto de la economía española durante los años venideros. España entró de lleno en la crisis financiera internacional surgida a mediados de 2007 con un histórico desequilibrio productivo debido a la burbuja crediticia. La perversa política de bajos tipos de interés hizo que los hogares y, muy especialmente, las empresas cometieran sustanciales errores de inversión, acumulando deudas que, en muchos casos, eran impagables, lo cual produjo una oleada de quiebras, sobre todo en el sector financiero (cajas de ahorros) y en la construcción, cuando saltó la espita.

Durante los años de recesión, sin embargo, familias y empresas hicieron lo que debían, apretándose el cinturón y elevando su productividad para reducir el alto apalancamiento, liquidar las malas inversiones y sanear sus balances, ya que no se puede salir de una crisis de deuda con más deuda. El sector público, sin embargo, hizo justo lo contrario. En plena contracción económica, con el gasto subiendo y los ingresos bajando como resultado de la crisis, el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero optó por poner en marcha un gran plan de "estímulos fiscales" con la vana esperanza de reflotar el crecimiento. Pero los famosos "planes E" no solo supusieron un enorme despilfarro de recursos públicos, sino que agravaron de forma sustancial el creciente déficit.

Tanto es así que España ha sido uno de los países de la OCDE que registró un mayor descuadre fiscal durante la crisis, ya que partía de un superávit de casi el 2% del PIB en 2007 y llegó a sufrir un déficit del 11% en 2009. España ha tardado una década en reducir el desequilibrio fiscal hasta situarlo de nuevo por debajo del 3% del PIB, tal y como exigen las reglas comunitarias, pero el país está todavía muy lejos de dar por resuelto este problema.

En primer lugar, porque la deuda pública se mantiene muy próxima al 100% del PIB, un nivel histórico, a la cabeza de los países de la UE. Y, en segundo término, porque el déficit estructural, que es el más importante, dado que no depende de la buena o mala marcha de la economía, lejos de reducirse, crece. En concreto, el déficit estructural de España supera el 3% del PIB, el más alto de la zona euro. Su existencia se traducirá en una gran dificultad para reducir el nivel de deuda pública, incluso en un escenario de crecimiento económico como el actual.

Como consecuencia, España sigue siendo un país enormemente débil y vulnerable ante el surgimiento de nuevas dificultades económicas, tal y como advierten la Comisión Europea o el Banco de España, entre otros organismos públicos y privados. La única forma viable y sostenible en el tiempo de eliminar esta brecha fiscal consiste en reducir el gasto público. La austeridad, por desgracia, ha brillado por su ausencia durante estos años, como bien demuestra el hecho de que la deuda pública se ha disparado en más de 60 puntos del PIB desde el estallido de la burbuja, equivalente a casi 800.000 millones de euros.

La continuación de la actual estructura de gastos, sumada a la creciente necesidad de recursos que demandará la financiación de las pensiones debido al envejecimiento demográfico, se traducirá, sí o sí, en más deuda, más allá de la fuerte subida de impuestos que tendrán que abonar familias y empresas. Ese insostenible endeudamiento lastrará, por un lado, el crecimiento económico y la creación de empleo, mientras que el incremento fiscal minará las rentas y ahorros de los trabajadores, así como la capacidad de inversión de las empresas. España sigue contando con un amplio margen para eliminar gastos innecesarios, al tiempo que se puede mejorar la eficiencia del sector público, pero falta voluntad política para llevar a cabo los ajustes que precisa el país.

No es la selectividad, ¡es la educación!
Rosa Díez okdiario 8 Junio 2019

Si alguien venido de fuera hubiera leído o escuchado los reportajes de los últimos días en relación con las pruebas de Selectividad, llegaría a la conclusión de que este año se ha producido un cambio respecto de lo que viene siendo habitual en la España de las Autonomías. Y es que parece que algunos han descubierto ahora ¡que las pruebas de Selectividad son diferentes (en exigencia y en contenidos) en función de la parte de España en que vivan los que se examinan! La repentina caída del caballo de comentaristas y prescriptores de opinión de lo más variado sería una anécdota, si este no fuera un asunto sobre el que algunos venimos años llamando la atención y aportando datos y argumentos para evitar este dislate y proponiendo que el Estado recupere la competencia en materia educativa.

La decisión de transferir la Educación a las CC.AA. se ha demostrado como uno de los mayores errores de nuestra historia democrática. No dudo de que los distintos gobernantes y legisladores (lo inició González, lo finalizó Aznar) no previeron las negativas consecuencias que iba a tener poner la Educación en las manos de cada una de las baronías territoriales. Pero lo cierto es que los resultados de esa descentralización política en materia tan sensible han sido nefastos para la igualdad entre ciudadanos y para la cohesión como país. Diecisiete sistemas educativos se han revelado como un elemento de ruptura de la igualdad entre españoles y de la cohesión entre territorios, a la vez que han constituido un fracaso desde el punto de vista de la calidad del sistema educativo español.

Si hubiéramos sido capaces de desideologizar este debate, hace años que hubiéramos llegado a la conclusión de que fue una decisión incorrecta transferir a las CC.AA. algo más que la gestión de la Educación. Lo lógico es que las CC.AA. puedan incluir algunas diferencias curriculares, no más del 25% en aquellas Comunidades en la que exista otra lengua oficial además de la común. Pero no tiene ninguna ventaja -ni para los alumnos ni para España- que cada Comunidad tenga la competencia –plena, de facto– en materia educativa. ¿Acaso diecisiete sistema educativos han producido que nuestros alumnos sean los más aventajados de Europa, que nuestras universidades estén entre las mejores del mundo, que nuestro país sea más competitivo, que lo sean nuestros jóvenes con carácter general? No, no ha sido así. Por eso la cuestión principal no es que este sistema nos salga caro en términos económicos, sino que nos sale muy caro en términos sociales y cómo país.

¿A nadie le llama la atención que allá donde hay nacionalistas la escuela es nacionalista? ¿A nadie le llama la atención que -lo mismo que se decía que ETA nació en las sacristías- hoy se puede decir que la educación en el odio y en la mentira es lo que ha formateado a esas generaciones de jóvenes que queman contenedores, que cortan carreteras, que escrachean e insultan a los constitucionalistas catalanes?

Pero aunque lo más llamativo se produzca en el espacio en el que hay nacionalistas, es el sistema entero el que hay que modificar. Como dije, el Gobierno de una Nación no tiene en sus manos un instrumento más igualitario y cohesionador que la Educación. No, el legislador no previó todo lo que ha ocurrido con la aplicación de decretos y leyes descentralizadoras en materia educativa. Pero las leyes no son eternas y los países serios revisan las consecuencias de las mismas y toman decisiones al respecto. ¿Qué le ha ido bien al país? No se toca. ¿Qué le ha ido mal? Pues la cambiamos.

Por eso digo que la cuestión a revisar no es la Selectividad sino la Educación; porque esto no se arregla con parches, sino con una enmienda a la totalidad. Por cierto, que para que el Estado recupere la competencia en materia educativa, para que la Educación vuelva a ser un instrumento cohesionador, igualitario, que haga más competitivo al país y a las personas que lo habitan -¿se les ocurre algo más progresista que eso?-, no hace falta reformar la Constitución; solo se requiere voluntad política y mayorías para aplicarla. ¡Qué tema tan interesante para proponer gobierno progresistas…!

Rosa Díez, co fundadora de ¡Basta Ya! y de UPyD, aventurera cuerda.

¡ Otra lengua oficial !
Nota del Editor 8 Junio 2019

¿ Pero cómo se pueden tener dos lenguas oficiales ? ¡ Qué disparate !. ¡ Qué despilfarro ! ¡ Qué pozo de problemas !. Bodrio: (4) coloquial: Cosa mal hecha, desordenada o de mal gusto. La c.e. es un bodrio y lo peor es que mucha gente acepta su graníticos disparates como indestructibles.

Por mucha unificación de la Educación que se pueda conseguir, si se dejan las lenguas regionales, el problema persiste. ¿ Cómo se puede admitir que el español sea lengua impropia ?.

¿ Cómo se puede permitir la imposición de las lenguas regionales cuando la c.e. no exige su conocimiento y sí exige el conocimiento del español ?.

A los lazis les va a caer la del pulpo
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 8 Junio 2019

Llega la hora de aceptar certezas y rechazar embustes. El proceso contra los rebeldes aclara que no se está juzgando a presos políticos sino a reos enrejados por haber subvertido la legalidad vigente con medios ilegales. El TS afirma que lo de los peligrosos asilvestrados fue un golpe de Estado de libro. He ahí la diferencia entre verdad y mentira. Los que van de mártires son delincuentes, al menos que la sentencia, cuando salga, se olvide de aplicar el Código Penal. Tras lo oído y visto en ese circo que han montado los sediciosos, es muy probable que les caiga la del pulpo.

Cuatro meses duró la infame palinodia que pretendía vindicar ante sus Señorías la aprobación de las leyes de desconexión del Estado Español, unida a la Declaración de Independencia en el Parlamento de Cataluña. El alud de faltas de respeto, fingidos brotes amnésicos, torpes fábulas e hilvanadas trolas que han tenido que soportar los togados, merece que los prácticos del Derecho que defienden la Justicia sean aplaudidos. La paciencia del juez Marchena también es de elogio. Nuestros pacificadores, aparte del saber, mostraron gran educación frente a esta tribu de vulgares mercaderes sublevados.

Los 12 del patíbulo, por no decir los 12 caciques del golpe sentados en el banquillo. Para darle un aire cinematográfico a la infamia pues todos conspiraron “con el propósito de liquidar la Constitución”, según la Fiscalía, atentando contra la herramienta básica que protege y sostiene la convivencia de los hispánicos. De eso va la película, de aquel folklórico Referéndum de chichinabo que arruinaría el futuro de los honestos catalanes y mandaría a esos catalufos ya citados a lamer barrotes. Querían romper España, no pudieron y sólo lograron dejar a las provincias catalanas bajo mínimos, sumidas en el caos.

Vivimos tiempos de pactos y cambalaches políticos en que cualquier gobierno, sin excepción, estará en manos de minorías. Tiempos de componendas, donde antes o después quienes ansíen el poder habrán de tratar con traidores. Teniendo, como tenemos, un presidente en funciones tahúr, amigo de las trampas y obcecado con eternizarse al frente del ejecutivo, lo peor puede suceder. Más aún si oculta el as de los indultos bajo la manga. Quevedo nos alertó: “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”. Lo que mal empieza, mal acaba. Que se lo pregunten a los 12 del patíbulo.

El PSOE, campeón del despilfarro
EDITORIAL ABC 8 Junio 2019

Algunas revelaciones del informe del Banco de España que hoy detalla ABC sobre el gasto público que supuso el Plan E entre 2009 y 2010, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno, son demoledoras. Y además, demostrativas del desparpajo, la improvisación y el descaro político con que se tomaron muchas medidas económicas absolutamente irracionales cuando España se encontraba inmersa en una profunda crisis económica, camino de la recesión. Según el Banco de España, cada empleo del Plan E costó 160.000 euros, y el despilfarro total de ese proyecto artificial para crear trabajo ficticio ascendió a los 13.000 millones. Igual de alarmante resulta el dato de que por cada millón de euros gastado en remozar aceras o arreglar rotondas, apenas se crearon seis empleos. En aquel momento, Zapatero presumió del Plan E como el motor imprescindible para reactivar el mercado laboral y nuestra economía. Sin embargo, el resultado resultó dramático para España: aquella pésima política económica nos situó ante el abismo de un rescate a manos de la UE -como ocurrió con Portugal, Irlanda o Grecia-, y desbocó el déficit público hasta situarlo en un 10 por ciento del PIB. No es preciso ser un experto en macroeconomía ni un analista de postín de nuestro cuadro financiero para concluir que dedicar 160.000 euros de dinero público a crear un solo empleo resulta casi prevaricador. Fue mucho más que la voluntad de un Gobierno socialista manirroto y desleal con el dinero de todos los españoles. Fue una operación electoralista a la desesperada del PSOE, cuyo desmán tuvo una réplica doble: primero, de la UE, con la amenaza de intervenir nuestra economía; y segundo, de los ciudadanos en las urnas, que en 2011 concedieron a Mariano Rajoy la mayoría absoluta.

Por este tipo de informes, las advertencias del Banco de España nunca deben ser infravaloradas. Actualmente, la institución se ha enfrentado al Gobierno de Pedro Sánchez porque hoy se perciben en el PSOE las mismas maneras que en la etapa de Zapatero. La alarma es evidente y conviene que los españoles se pongan en guardia, por más que el Gobierno haya exigido al banco emisor que no asuste a los ciudadanos ni se entrometa en la gestión económica de La Moncloa. No obstante, Sánchez no puede dar la espalda a la realidad, como sí hizo Zapatero. Las alertas sobre la deriva de nuestro sistema de pensiones no provienen solo del Banco de España; los avisos de que el nuevo salario mínimo contribuirá a medio plazo a la destrucción neta de empleo no son un invento; y también responde a un pronóstico bastante común la advertencia de que en cuatro años España no podrá levantar la losa del déficit si Sánchez sucumbe a financiar una «agenda social» populista y abusiva. El Plan E no sirvió para construir nada. Más bien, para destruir.

Vox y los ultracatólicos
Pedro de Hoyos Periodista Digital 8 Junio 2019

Hubo un tiempo en el que el acomplejado PP de Rajoy era la ultraderecha. Fascistas. Luego ya no, luego los fascistas eran, son, los de Vox. También han sido fascistas los de Ciudadanos. Ultras todos ellos. Escoria de la democracia. De la izquierda no, no, nunca se ha dicho tal cosa. Hemos lanzado alertas antifascistas porque Vox obtuvo escaños en Andalucía, estamos esperando una alerta anticomunista desde que Podemos pisó moqueta. Pero no, espera en vano.

Ahora toca ultracatólicos. Todos los males de España vienen por la derecha, al parecer. O por la religión. Católica, por supuesto. Hay informaciones que dicen que Vox en el Parlamento Europeo no se va a sentar con los ultraderechistas de Le Pen. Ni con la extrema derecha italiana de Salvini. ¿Entonces? Con los polacos, con los católicos polacos. Pues hecho, digamos “ultracatólicos” polacos.

¿Qué son los ultracatólicos? ¿Tienen dos Papas? ¿Van a misa cinco veces al día mirando a Roma? ¿Se confiesan cada semana? ¿Varias veces a la semana? ¿Qué son los ultracatólicos polacos? O españoles. ¿Obligan a sus hijas a llevar velo para ir a misa?

Uno de los misterios más insondables de España es por qué tiene más audiencia y más credibilidad, es decir más autoridad, la izquierda que la derecha. Por qué se pueden lanzar alertas antifascistas pero nadie lanza alertas anticomunistas y sin embargo los fascistas, intolerantes y xenófobos son los de Vox. O el PP en su momento. La derecha, en definitiva.

¿Por qué si acusas de ultracomunista a alguien pareces ultrafascista pero si le acusas de ultrafascista eres ultrademócrata? España es asín, ¿sabeusté? ¿Por qué todas las condenas por corrupción de los socialistas corruptos no tienen la misma recepción social que las condenas a los corruptos del PP?

Y acabo, ¿por qué tiene más rechazo social la cruel dictadura de Pinochet o de Videla que la de Castro, no menos cruel pero infinitamente más larga? ¿Por qué la derecha nacionalista vasca o catalana es buena, demócrata y aceptable pero la derecha nacionalista española es pecado?

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Votar no es delito
Jesús Laínz Libertad Digital 8 Junio 2019

Nosotros sólo queremos votar. ¿Por qué no nos dejan? Votar no es delito. ¿No estamos en democracia y la democracia consiste en votar? ¿Desde cuándo votar es delito? España es un país fascista y opresor, pues no nos deja votar, y votar no es delito. Cataluña, en cambio, es un país pacífico y democrático, que lo único que quiere es votar, y votar no es delito. ¡Qué franquista sigue siendo España, que no quiere que la gente vote a pesar de que votar no es delito! ¿Por qué el gobierno español envió a la policía a impedir que los catalanes votemos, si votar no es delito? El 1 de octubre fue una fiesta pacífica, sonriente, en la que el pueblo catalán manifestó democráticamente su alegría por votar, porque votar no es delito. Todo el mundo pudo ver por televisión y las redes sociales que lo que quería el pacífico y democrático pueblo catalán era votar, mientras que el opresor Estado español lo impidió por la fuerza, como si estuviésemos cometiendo un delito, pero votar no es delito. Si al convocar un referéndum contrario a la legalidad española, pero no a la catalana, el enfrentamiento de los ciudadanos hubiera provocado muertos, la culpa habría sido del Estado español por impedirnos votar, puesto que votar no es delito. No deberíamos estar ni en la cárcel ni sentados en el banquillo, porque lo único que hicimos fue votar, y votar no es delito. Se nos acusa de los delitos de rebelión, sedición, malversación, desobediencia y prevaricación, pero nosotros no nos hemos rebelado, ni malversado, ni desobedecido, ni prevaricado, sino que lo único que hicimos fue votar, y votar no es delito. A los que hay que sentar en el banquillo es a los que matan, a los que violan, a los que roban, a los que cometen delitos, no a los que votan, porque votar no es delito. Responderemos a las preguntas por imperativo legal, pero no reconocemos este tribunal que nos está juzgando por votar, porque votar no es delito. La democracia exige que no pueda haber ni ley, ni Constitución, ni nada por encima de la voluntad del pueblo expresada en votación, porque votar no es delito. Además, nosotros recibimos el mandato del pueblo catalán, que quería votar, y como somos demócratas, a diferencia de los españoles, lo que hicimos fue organizar una votación, ya que votar no es delito.

Puesto que la independencia de Cataluña es cuestión que no atañe a los españoles, votemos para establecer en la Constitución que los únicos facultados para votar sobre ese asunto sean los catalanes, porque votar no es delito. Y votemos para aprobar la anexión de Baleares y Valencia, porque votar no es delito. Como Cataluña es la democracia más antigua del mundo, deberemos dar ejemplo organizando muchos referendos, ya que el sistema más democrático de toma de decisiones es votar directamente, y votar no es delito. Votemos, por lo tanto, para privar del voto a los ciudadanos de Cataluña que se declaren españoles, pues los colonos no deben tener derecho a decidir nada sobre Cataluña, y no olvidemos que votar no es delito. Votemos para aprobar la expulsión de los españoles de Cataluña, para no tener aquí una quinta columna, porque votar no es delito. Votemos para incluir en el Código Penal el delito de hablar la lengua española en público, porque desnacionaliza Cataluña, y votar no es delito. Para restaurar las tradiciones catalanas destruidas por España en los siglos pasados, votemos para recuperar los privilegios del clero y la aristocracia que se perdieron con el Decreto de Nueva Planta, porque votar no es delito. Y votemos para reintroducir la pena de galeras y los latigazos para los payeses revoltosos, porque votar no es delito. En homenaje a san Raimundo de Peñafort, patrón de los abogados catalanes e introductor de la Inquisición en la Confederación Catalano-Aragonesa, votemos para recuperar tan venerable institución catalana, dos siglos anterior a la española, porque votar no es delito. Votemos para reinstaurar el sufragio censitario que tanto ansiaba nuestro padre fundador Prat de la Riba, ya sea por rentas, lengua materna o número de apellidos catalanes, porque votar no es delito. Y de paso, votemos para eliminar el derecho a votar de las mujeres, que no tienen formación, adolecen de débil criterio y van demasiado a misa, porque votar no es delito. Acto seguido, votemos para que las mujeres vuelvan a estar sujetas a la autoridad marital y no puedan enajenar sus bienes sin la autorización del marido, porque votar no es delito. Votemos para autorizar a los hijos a decidir la muerte de sus padres cuando sean inútiles por edad o enfermedad, pues son una carga tanto para ellos como para la sociedad, y votar no es delito. Votemos también para autorizar el incesto, puesto que es un asunto estrictamente privado, y votar no es delito. Para organizar bien Cataluña, votemos por recuperar la pena de lapidación para las adúlteras y la de hoguera para los sodomitas, porque votar no es delito. En recompensa a los Nous Catalans que tan desinteresadamente se han apuntado a la construcción nacional, votemos para prohibir el consumo de carne de vacas y cerdos, puesto que votar no es delito. Para compensar la pérdida proteínica, votemos a continuación para legalizar la antropofagia, porque enterrar los cadáveres es un desperdicio y votar no es delito. Y votemos también por la reinstauración de la esclavitud de los negros, inmemorial tradición que, por sus beneficiosos efectos para la economía catalana, sería oportuno recuperar, porque votar no es delito.

Recuérdenlo, españoles fascistas: no hay nada por encima de la voluntad de un pueblo expresada en las urnas. Votar no es delito.
www.jesuslainz.es

Hasta la voz le niegan a Vox
Leopoldo Gonzalo. vozpopuli  8 Junio 2019

Dos personajes que se veían obligados a tratar algunos asuntos de su respectivo interés acordaron merendar juntos para hablar de los mismos y adoptar algunos acuerdos. Un tercer personaje que tenía sus propias ideas y compromisos manifestó su deseo de participar en el condumio, pero uno de aquellos se opuso tajantemente, y no sólo a que este último disfrutase de las viandas a compartir, sino a que ni siquiera pudiese sentarse a la mesa, sin perjuicio, además, de imponerle la obligación de pagar la merienda de la que quedaba excluido.

Según es sabido, como instrumento pedagógico la parábola es una breve y simbólica narración de la cual puede extraerse alguna enseñanza moral. Y, tirando del hilo, más de una de esa y otras clases de enseñanzas. ¿Es justa la actitud de los dos primeros personajes de la parábola expuesta? ¿Contribuye la misma al necesario entendimiento de quienes se espera han de buscar los puntos de encuentro posibles para el logro del máximo bien y/o la evitación del mal? ¿O se trata de lograr el propio bien partidista y no del que solemos llamar bien común? ¿Es tal acuerdo coherente con los alcanzados, o que se pretenden alcanzar, en otras meriendas con personajes cuyos antecedentes y actuales intenciones -bien conocidos de todos- los sitúa fuera de cualquier entendimiento aceptable? ¿Son ciertos los motivos aducidos para justificar que el tercer personaje de la parábola no pueda siquiera sentarse a la mesa de la merendola?

En efecto, tras las recientes elecciones generales, autonómicas (horrenda palabra) y municipales, se ha planteado la necesidad de alcanzar acuerdos entre los componentes de la constelación de partidos, partidetes y “partidas” (no muy distintas de la del célebre Curro Jiménez). Lo cierto es que algunas de estas últimas agrupaciones políticas no tendrían existencia legal en un país medianamente normal. Pero, en fin, en el nuestro la tienen y, además, viven magníficamente a costa de aquello que pretenden destruir. Se dirá: ¡Naturalmente, para eso son “partidos de progreso”! Pero es que España es el único país del mundo en el cual el Gobierno de la Nación y sus acólitos pueden comportarse como los peores enemigos de la misma. Más de un presidente ha proclamado aquello de que el propio concepto de “nación” es discutido y discutible…, para sostener después que España es una nación de naciones.

Merienda en la Pradera
En fin, que la partitocracia imperante anda de “merienda en merienda”. Imposible examinarlas todas. Pero las que se celebran en la Villa y Corte tienen especial relevancia, porque a pesar de que Madrid nunca pierde el estigma del centralismo (¿?), mantiene, sin embargo, un valor más que simbólico.

La respuesta al primer interrogante planteado es obvia: no es justa ni de recibo la actitud de Cs al rechazar a Vox como interlocutor en las negociaciones con el PP para la formación de los gobiernos de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, y todavía es más injusto que, de no conformarse Vox con tan injustificable marginación, tenga encima que apoyar la constitución de dichos gobiernos de los que es excluido. Pero lo que es ya el colmo, es pretender que Vox haya de afrontar la culpa y el “oprobio” de que Cs y PP no puedan formar gobierno, haciéndole único responsable de la condena de Madrid a “Carmena perpetua” o a la metafísica rectoría del profesor Gabilondo. O sea, lo de la merienda. La experiencia de Andalucía no parece haber sido muy provechosa para el partido de Abascal -quiero decir, de sus votantes- y eso que, gracias al mismo, pudo el PP formar gobierno con Cs, el partido que gobernó, en coalición con el PSA, durante la última legislatura del régimen socialista en la tierra de María Santísima. Naturalmente, a pesar de las declaraciones que se hacen en las campañas electorales, hay amigos y enemigos. Con el PSA, sí; con Vox, no. El motivo de ello parece haberlo encontrado el señor Ábalos, para quien Vox (el partido de Ortega Lara) es tan inconstitucional como Bildu (el partido de Otegui). Claro, es que Bildu apoyó al doctor Sánchez en su moción de censura para “okupar” el Palacio de Invierno, perdón, de La Moncloa. Habrá que reflexionar más detenidamente sobre las consecuencias que el Estado de las Autonomías y la vigente Ley electoral ocasionan en este turbulento mercado secundario de votos, auténtico mercado persa.

Hacer oídos sordos a lo que Vox pueda aportar en unas negociaciones cuyo propósito -ha de entenderse- consiste en buscar, por el presunto centro-derecha, la mejor forma de servir al común, carece absolutamente de sentido. Un partido que en las elecciones generales cosechó casi 2´7 millones de votos (10´3% del total), no puede ser ignorado ni para hablar ni para gobernar en la proporción debida. Todos sabemos, por otra parte, por qué Vox no alcanzó todavía unos mejores resultados en aquellos comicios. Lo impidió la conjura de los medios oligopolísticos de desinformación, la mentira y la desfiguración tanto de sus principios constitutivos como de sus compromisos electorales, probablemente más acordes con la vigente Constitución que los de cualquier otro.

Ningún partido político ha asumido, con el explícito y firme propósito de cumplirlos y hacerlos cumplir, los artículos 1, 2 y 3 que encabezan la Constitución Española. Nadie que haya leído su programa y seguido sus declaraciones puede afirmar que Vox sea un partido anticonstitucional. Cosa que no puede decirse, en modo alguno, de otros muchos partidos considerados, no obstante, idóneos para toda clase de pactos y acuerdos por encima y por debajo de la mesa. Vox es, sobre todo, un movimiento que se declara fiel a la Constitución histórica de España, sin la cual no es viable ninguna Constitución política.

Queda por valorar la decisión que finalmente pueda adoptar Vox en relación con la actitud, sobre todo de Cs, acerca del futuro de Madrid. ¿Pasarán o no pasarán? Dicho de otra forma: ¿Se quedarán o no se quedarán?

Últimas noticias. Después de las preceptivas consultas al Rey, el Dr. Sánchez declara que excluye a Abascal como interlocutor en las negociaciones para formar Gobierno. O sea, más de lo mismo. En la propia Pradera del Santo van a celebrarse otras meriendas a las que habrá que estar atentos. ¿A quiénes se invitará? ¿Quién las pagará?

Neoacomplejados
Agustín García okdiario 8 Junio 2019

Las etiquetas políticas están de moda. Entrar en detalles aburre y, por ello, qué mejor que una buena etiqueta para reducir a una sola palabra un programa. Etiqueta, según la RAE es “5. Una calificación estereotipada y simplificadora” y su uso en política responde al esquema amigo-enemigo y trata de sustituir los argumentos y el debate por eslóganes simplificadores y despectivos del oponente.

Constantemente las oímos, al tertuliano de turno o al cuñado, a todas horas, sin más importancia que lo que pueda molestar la simplificación a quien sea muy leído y le guste desmenuzar argumentos. Pero hoy ya no se trata de discutir en el aperitivo o escuchar debates en la tele. Hoy parece que la formación de los gobiernos depende, nada más y nada menos, que de eso, de una etiqueta.

Rivera y los suyos han entrado al juego de Sánchez y de una izquierda que, desde la superioridad moral que se autoatribuyen, deciden quiénes son buenos o malos demócratas. Y han decidido que esos de Vox son “extrema derecha”, lo que supone, per se, que son populistas, intolerantes e inconstitucionalistas.

En consecuencia, los de la nueva política, acomplejados por el qué dirán, no quieren ser vistos hablando con los señalados, pues corren el riesgo de que aquella izquierda y toda su inteligencia mediática les tilden de ser sus socios, ¡Vade retro, amigo de los fachas! Es la izquierda la que reparte etiquetas y los acomplejados los que las asumen. Así, son populistas los de Vox, pero no los que dicen que las pensiones no están en peligro o los que quieren subir más el SMI o regalar rentas mínimas.

Son intolerantes los de Vox, pero no los escrachadores, los que proponen cinturones sanitarios o hacen referéndums ilegales, con esos hay que sentarse a buscar “soluciones políticas”. Y son inconstitucionalistas los que, como Vox, cuestionan el tinglado autonómico pero no si, como propone el PSOE, quieres ir a un modelo federal. Parece pues que ser constitucionalista depende de si lo que quieres cambiar gusta a la izquierda o no.

Todos los partidos quieren cambiar algo de la Constitución, como la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona, y muchos comparten (Cs y Vox, precisamente) suprimir el cupo vasco. ¿Les hace ello inconstitucionalistas? No, sabemos que no. Lo inconstitucional o, sencillamente, antidemocrático, es querer cambiar las cosas por el camino de en medio, y no como Dios (léase la Constitución) manda.

Dice Scruton que “la tolerancia significa estar dispuesto a aceptar opiniones que te desagradan intensamente. De igual forma, democracia significa consentir en ser gobernado por gente que te desagrada intensamente”. No sé si muchos de los etiquetadores pasarían el examen de tolerancia de Scruton (intelectual conservador, por cierto). Lo que sí sé es que ser ultra depende más de las formas, del cómo, que del qué. ETA, Tejero o lo indepes, son ultras. No tanto por sus ideas, sino por cómo las defendían. Y también lo son los de la kale borroka, los asaltasupermercados o los escrachadores. Esos son ultras demostrados, los otros, como todos los demás, están por demostrarlo.

Mientras tanto, Cs puede, como propone Scruton, ser tolerante y hablar con quienes pueden ayudar a hacer un gobierno afín o, por el contrario, ser esclavo de las etiquetas y dejar que los más alejados de sus ideas económicas como los de Galapagar y los indepes o los que quieren indultarles gobiernen comunidades y ayuntamientos y que los partidos del cómo va lo mío, como el PNV de allí o el PAR de acá, sigan sacando su renta vitalicia. Para tal caso propongo una nueva etiqueta, los neoacomplejados. Porque ante eso estamos, ante el temor de lo que puedan decir la intelligentsia progresista y el resto de falsos guardianes de la esencia democrática.

Agustín García, @aginda67

Tancredito Sánchez
Segundo Sanz okdiario 8 Junio 2019

En sólo un año en La Moncloa, el líder socialista ha desarrollado un síndrome de Estocolmo asombroso con la figura del Presidente Rajoy. Como si el aura marianista siguiera presente en el complejo de gobierno de Puerta de Hierro y Pedro Sánchez procurara no enfadarla. Y es que si el pontevedrés fue catedrático en imperturbabilidad, seña de identidad de sus mandatos, la resiliencia del Doctor Fraude está mutando hacia un “dontrancredismo” galopante.

Como el novato Tancredo López que hizo la estatua ante el toro y salió victorioso, el Obama de Pozuelo ya no tiene nada que perder tras los resultados de las últimas elecciones. Sabe que el tiempo ha dejado de jugar en su contra y que el viento sopla también favorable en caso de repetición de las generales. Porque ya se encargará de activar toda la maquinaria monclovita y del PSOE para recalcar que si no hay investidura, los culpables serán quienes han bloqueado su camino. De ahí, que en la segunda ronda de contactos anunciada —la primera que hizo anticipándose al Rey fue un calco de la que acuñó Rajoy en 2015— haya apostado por verse también con Casado y Rivera, descargando sobre ellos la responsabilidad de tener que aceptar la abstención de los separatistas y Bildu para que haya legislatura. Ello, si no prospera la vía navarra, que populares y naranjas ya han admitido su incapacidad para frenarla.

Así, Sánchez ya camina con una impasibilidad plagiada a Rajoy, rehuyendo adversidades antes incluso de que se presenten. De hecho, con este ánimo ultrasereno ha afrontado la que será su segunda investidura tras la fallida del Pacto de Abrazo en 2015. Como hiciera su predecesor por primera vez en Democracia, no se ha asegurado los apoyos necesarios para ser presidente antes de aceptar el encargo del monarca. Es más, ni siquiera le preocupa, a diferencia de Rajoy, que dijo sí a Felipe VI en 2016, pero no garantizó que se sometiera a la investidura si no contaba con garantías de superarla. Sánchez está más que dispuesto y en la Carrera de San Jerónimo se habla de la segunda mitad de julio para el primer intento.

El problema está en las consecuencias de pisar el freno demasiado. A Don Estafermo le funcionó el punto muerto y supo manejarse con un sentido arácnido envidiable hasta la moción de censura, sin que ello repercutiera en los intereses del país, sobre todo, en la economía, que fue creciendo a un ritmo plausible. En cambio, con la llegada del PSOE al poder el último año, la recuperación se ha resentido y la incertidumbre ha asomado de nuevo. Si no hay gobierno, Presupuestos y reformas de manera urgente y Tancredito Sánchez se acomoda, lo pagaremos los españoles. Las copias no siempre son buenas.

Analfabetos emocionales
Jordi Garcia-Petit cronicaglobal 8 Junio 2019

“Difícilmente es imaginable un movimiento político que haya engañado tanto a la gente de una forma tan evidente como el procés, y que siga arrastrando a la misma gente”. La frase es de Lluís Rabell en una lúcida entrevista publicada en Crónica Global el pasado 3 de junio. La idea expresada es inobjetable y la comparten la mayoría de los analistas ajenos a la órbita ideológica independentista. Menos trabajada es la segunda cara de la aseveración: ¿cómo se explica que tanta gente se haya dejado engañar tan burdamente durante tanto tiempo y se preste a seguir dejándose engañar?

La respuesta a esa erotema requiere un estudio multidisciplinar en el que resultan imprescindibles los psicólogos de masas y, en muchos casos individuales, también los psiquiatras. En la obra colectiva Anatomía del procés (Debate, septiembre de 2018) se encuentran sugerentes aportaciones para entender la obnubilación de las masas del independentismo. La génesis de la cual viene de lejos al pervertirse progresivamente la recuperación de la identidad catalana, cultural y lingüística, hasta convertirse en la ensoñación enfermiza de un identitarismo supremacista tan presente en la Cataluña profunda, transida de neocarlismo ruralista del que Puigdemont y Torra son el mejor ejemplo, como Junqueras lo es de neocarlismo “urbano”.

Una corrección política mal entendida hacia la “gente” --ese sujeto abstracto-- y una insuficiente perspicacia analítica impiden aflorar los componentes --el por qué-- de la resistencia del independentismo en Cataluña, que pervive --su fortaleza es aparente-- en condiciones muy adversas, derrotado políticamente en el interior y sin ninguna posibilidad de reconocimiento en el exterior.

Los populismos --y el independentismo como movimiento es nacionalpopulismo puro, una especie virulenta de populismo-- tienen rasgos comunes: la ignorancia política de las masas, que hace posible su fácil manipulación para lograr los fines que se propone el grupo dirigente, y la emoción como una alteración afectiva, convertida en estado de ánimo colectivo, inducida mediante la tergiversación de hechos y la explotación de falsedades. Ambos rasgos se retroalimentan: en el erial de la ignorancia se siembra la emoción que blinda la ignorancia.

En ese sustrato germina fácilmente, por ejemplo, la retórica vacua en contenido, pero falaz e inflamada en intención de Torra: “El juicio es una farsa”, “la represión no cesa”, “el 80 por ciento de los catalanes”, “el informe de la ONU”... No necesita argumentar nada, confía en las inmensas tragaderas de multitudes de analfabetos (en política) emocionales que llenan las calles y las urnas cuando se les convoca. Siempre ha sido así desde el estallido del independentismo, con Mas, con Junqueras, con Puigdemont y con su pléyade de teloneros.

Tiene mal tratamiento ese populismo, que aprovecha el viento de la contracultura anidada en las redes sociales. La ignorancia se combate con argumentos expuestos contra la mentira por obligación moral e higiene democrática, sin desfallecer, aunque parezca que no cambia nada. Y si con la razón no basta, la ley. Viviríamos todavía en el oscurantismo preilustración si la ignorancia no hubiese sido combatida. ¿Y la emoción cómo se combate? Pues igual: a menos ignorancia, menos emoción. Hay quien propone oponer a la emoción independentista otra emoción más fuerte. Podría servir, pero el riesgo de un sobrecalentamiento peligroso es elevado.

Nos espera una emoción desbocada --la están fomentando-- con la sentencia del juicio, que por un delito u otro y en el tipo que corresponda, será previsiblemente condenatoria. Habrá que preparar todas las energías humanas y políticas para afrontar, todos, tal situación, que si se supera sin daños irreparables será como doblar el Cabo de Buena Esperanza.

El shock de la burguesía catalana
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 8 Junio 2019

Al despertar de un largo sueño arrullado por la complicidad con los poderes establecidos, la burguesía catalana experimentó un shock demoledor. Es verdad que había intuido los peligros del procés, pero creyó posible ponerse a salvo mediante recursos de emergencia, como el traslado de las sedes sociales de sus empresas a otras regiones de España, a resguardo de elementos desestabilizadores. Su mentalidad cortoplacista la dejó a merced de una marabunta insaciable que devora todo lo que encuentra a su paso. Los asaltantes del poder tenían y tienen planes de más envergadura. Van por todo.

Maquinaria subversiva
Valentí Puig lo resumió con claridad meridiana ("Clase dirigente punto cero", Crónica Global, 12/5):

Vicens Vives consideraba que los métodos y las ideas para afrontar los desafíos de toda sociedad provienen de una minoría creativa. ¿Existen en Cataluña agitada por el procés? Fundamentalmente la minoría creativa exige una idea de responsabilidad ante la sociedad civil. ¿Es eso la ANC? ¿Lo es el contexto empresarial y financiero que cede y concede? Desventurados amedrentamientos, dimisiones e inercias acomodaticias han llevado al punto cero.

El shock lo ha producido el hecho de que, como subraya Puig en su artículo, la Assemblea Nacional Catalana copara la Cámara de Comercio de Barcelona trucando votaciones y alterando los objetivos de esta entidad emblemática. Una operación ejecutada a cara descubierta, con el propósito declarado de convertir la Cámara en un engranaje más de la maquinaria subversiva que ha puesto en marcha el conglomerado supremacista y que ha recibido el espaldarazo explícito del mamporrero Quim Torra.

La ANC tomó por sorpresa a la ejecutiva de la Cámara y a su base empresarial cuando decidió intervenir en el proceso electoral. Sus candidatos habían sido seleccionados entre los secuaces más belicosos de la cruzada antiespañola y su campaña proselitista giró exclusivamente en torno a la fundación de la mítica república catalana. Una organización política -la ANC- se entrometía en la vida de una entidad puntera de la sociedad civil para transformarla en instrumento de su programa sectario. Y lo consiguió, con el voto del 4,5 % del censo de socios.

La ANC envalentonada
Envalentonada, la ANC anuncia el Apocalipsis. Le exige al presidente de la Generalitat que cuando el Tribunal Supremo dicte la sentencia en el juicio del 1-O, convoque "elecciones anticipadas para elegir un nuevo Parlament e investir un Govern, con un renovado mandato hacia la unilateralidad" (LV, 1/6).

En el documento, de 19 páginas, aboga por una gran manifestación como respuesta inmediata a la sentencia, y rechaza "el relato que se está intentando instalar de la necesidad de ampliar el apoyo hasta tantos por cien imposibles para intentar pactar un referéndum con el Estado que nunca aceptará". La ANC se postula como única fuerza capaz de "impulsar candidaturas alternativas unilateralistas y potenciarlas hasta el final", porque "nuestro Govern y los partidos que lo apoyan en este momento no están en condiciones de liderar un nuevo embate" con el Estado.

Aun así, insta a "establecer intercomunicación fluida y regular con la presidencia de la Generalitat" e "incrementar la movilización en expresión de la no aceptación de ninguna sentencia (…) Tendremos que forzar un ambiente de plebiscito unilateral". Y concluye: "con fórmulas democráticas blandas y de diálogo no saldremos adelante", por lo que insta a asumir "la dureza del combate, a construir con formas democráticas más duras no violentas, y más desobediencia". O sea, aplicar paso a paso las tácticas que describe Curzio Malaparte en su libro Técnicas del golpe de estado, ya sea este fascista o comunista. No se equivoca la Fiscalía cuando imputa este delito a los reos del 1-O.

El golpe de gracia
Estos energúmenos han tomado por asalto el puesto de mando de la entidad que representaba a las fuerzas vivas de la burguesía emprendedora catalana. Es lógico, aunque tardío, que esta burguesía intempestivamente asediada por una chusma totalitaria reaccione cerrando filas y flexionando su musculatura. Es lo que han hecho el Cercle d´Economia y Foment del Treball cuando nuestro aprendiz de brujo, Quim Torra, incurrió en la insolencia de endilgarles uno de sus sermones atrabiliarios y de reprocharles las críticas razonadas al nacionalismo empobrecedor que habían vertido en un comunicado público. Llegó al colmo de la estulticia cuando calificó de traidoras y cobardes a las empresas que habían trasladado sus sedes sociales fuera de Cataluña.

El cronista de temas económicos Manel Pérez desenmascara la impostura, que juzga derrotada "por KO" ("Ni traidores ni cobardes… mercaderes", LV, 1/6). Cuenta que el golpe de gracia lo dio Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, la gran patronal catalana, que conoce bien el paño por haber sido la mano derecha de Josep Antoni Duran i Lleida en la rama democristiana de CiU. Informa Manel Pérez:

Sánchez Llibre defendió que las empresas actuaron "para proteger los intereses de sus accionistas y depositantes". Frente a la disyuntiva planteada por Torra -o traidores al irse por propia voluntad, o cobardes, al hacerlo por miedo al Estado, aunque en este último caso con opción al perdón si denuncian al malo- Sánchez optó por un clásico del imaginario, el mercader: el beneficio y el negocio por encima de cualquier otra consideración. La lógica del mercado. Javier Fons, futuro presidente del Cercle, remachó: "El traslado de sedes ha hecho mucho daño".
(…)
Sánchez Llibre propuso ayer una declaración formal del Govern renunciando a la unilateralidad y comprometiéndose formalmente a recuperar la ley.
(…)
En verdad, el retorno de grandes compañías parece muy lejano, altamente improbable en el caso de los bancos, pero su ausencia es una herida sangrante en las arterias de la economía catalana a la que debe aplicarse un tratamiento urgente.

La voz de alarma
La división acorazada ANC despliega su artillería callejera bajo el paraguas de la Generalitat y de Waterloo para ensanchar la herida sangrante en las arterias de la economía catalana, chocando con las fuerzas productivas agrupadas en el Cercle y Foment. Pero mientras tanto, los engañabobos de turno nos venden el cuento de una ERC "que propugna una revisión realista y tranquila de la hoja de ruta independentista, mirando al largo plazo para llegar a nuevos sectores sociales" (Francesc-Marc Álvaro, "Paradoja en la Cambra", LV, 13/5). Si el ungido de ERC, Ernest Maragall, se encaramara en la alcaldía de Barcelona montado sobre esta falacia se abriría una nueva herida sangrante no solo en la economía sino en toda la sociedad urbana.

Nada menos que Josep Antoni Duran i Lleida que, como decíamos, conoce el paño, da la voz de alarma ("Blanqueando a Bildu", LV, 31/5). Después de "constatar que el intento de Bildu de blanquear su pasado se hace presentándose como aliado de ERC", entra en materia:

Por mucho que nos aferremos como a un clavo ardiente a la esperanza de una ERC más pragmática y menos radical que Puigdemont, conviene no olvidar cuál ha sido su actitud en los momentos decisivos de la reciente historia del proceso independentista. En octubre del 2017, con el PP en el gobierno, fueron los que más influyeron para que se optase por la unilateralidad en lugar de convocar elecciones.

Prioridades enfrentadas
Ernest Maragall ya anunció que su prioridad como alcalde será convertir Barcelona en la capital de una república fantasma cercenada del territorio del Reino de España. Un Catexit, o sea un Brexit en miniatura que nos hará sentir en carne propia la gangrena que padece a la vista de todos el Reino Unido. Los ciudadanos de Barcelona y de toda Cataluña tenemos otra prioridad: salvar nuestra metrópolis cosmopolita, nuestra convivencia civilizada, nuestra economía pujante, nuestra cultura ilustrada, nuestra nacionalidad española. Dos prioridades irremediablemente enfrentadas.

En 1958, un movimiento de protesta dio la mayoría de sufragios como alcalde de la ciudad brasileña de Sao Paulo a Cacareco, el rinoceronte negro del zoológico local. Aquí, a falta de un pintoresco Cacareco y del añorado gorila Copito de Nieve, tendremos que resignarnos a soportar en la alcaldía a la impresentable activista antisistema por la que optó, como mal menor y polemizando con los suyos, Manuel Valls. Con la esperanza de poder destituirla mediante una moción de censura apenas se recupere la racionalidad.

Hasta entonces, que cualquiera ocupe la poltrona de la alcaldía, menos el artero portador de la gangrena del Catexit independentista, solo o acompañado.

Manifiesto en apoyo de las víctimas de Josu Urrutikoetxea
www.latribunadelpaisvasco.com 8 Junio 2019

En Libération del 31 de mayo de 2019, Alain Badiou, Étienne Balibar, Thomas Lacoste, Jean-Luc Nancy, Toni Negri y Jacques Rancière firman un artículo titulado: «En apoyo de Josu Urrutikoetxea». Podría producir risa si no despertara la historia de crímenes trágicamente absurdos e inútiles.

Estos firmantes no se avergüenzan de comparar implícitamente a la España democrática con la Suráfrica del apartheid, para denunciar la detención de uno de los jefes de la organización terrorista vasca ETA disuelta en mayo del 2018. «¿Se puede imaginar -preguntan- en Suráfrica, en junio de 1991, una vez abolidos los pilares de las leyes del apartheid, que el futuro premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, fuese mandado de nuevo a la cárcel?». ¿Quieren que pensemos que los vascos estaban segregados como los negros surafricanos? ¿O que este jefe de ETA se merece una recompensa porque finalmente ha decidido que los homicidios ya no son útiles para su causa?

Los firmantes fingen olvidar que en 1977, con Franco muerto y enterrado, todos los prisioneros de ETA se beneficiaron de la ley de amnistía y salieron de la cárcel. Los militantes que, como Urrutikoetxea (más conocido con el alias de Josu Ternera), siguieron matando a centenares de personas, atacaron frontalmente a la democracia y al espíritu de compromisos abierto por la Constitución de 1978. Asesinaron a conciudadanos desarmados en un País Vasco gobernado por un partido nacionalista que defiende la independencia de este territorio. Durante las décadas en que Josu Urrutikoetxea fue jefe de ETA, la organización intentó impedir la transición post-franquista cometiendo muchos atentados en los momentos de negociaciones más delicadas: 66 muertos en 1978, 76 en 1979, 92 en 1980, y luego entre 19 y 52 muertos por año durante el decenio de 1980.

Estos firmantes también aparentan creer que la decisión de Josu Urrutikoetxea de dejar de matar lo exime de responsabilidades penales. Sin embargo, está actualmente perseguido por haber ordenado en 1987 un atentado con coche bomba contra una casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde se alojaban familias, provocando 88 heridos y 11 muertos. Entre éstos, 6 niños: las gemelas Miriam y Esther Barrera, de 3 años; Silvia Pino, de 7 años; Rocío Capilla, de 12 años; Silvia Ballarín, de 6 años; Ángel Alcaraz, de 17 años. Para los militantes de ETA, los guardias civiles eran perros (en euskera, txakurrak); y sus hijos, hijos de perros.

Detenido en Francia en 1989 y después extraditado, Josu Ternera pudo presentarse en 1998 y 2001 en las listas electorales del partido asociado a ETA. Elegido parlamentario autónomo vasco, fue miembro de la Comisión de Derechos Humanos, nombramiento recibido como un insulto por las asociaciones de víctimas y por los vascos no nacionalistas. ¿Hay que reír o llorar cuando unos intelectuales mediáticos atribuyen «altura moral» a este nacionalista cruel que nunca ha puesto en tela de juicio sus mortíferas decisiones? Alain Badiou considera que los relatos de las atrocidades de la revolución cultural de China son una caricatura[2]. Se entiende que no sienta necesidad de buscar precisiones sobre los años negros del terrorismo nacionalista vasco. Decir que ETA ha «entregado sus armas a la población vasca» es un doloroso sinsentido. ¿A qué vascos? ¿A los vascos que asesinó?

Los firmantes aluden al papel de Josu Urrutikoetxea durante las negociaciones de 2006 que precedieron al final de la organización (hubo 12 asesinatos entre la tregua del 2006 y el último atentado de 2010 que segó la vida del policía francés Jean-Serge Nérin). Insisten sobre la palabra «unilateral» como si sólo la generosidad de los terroristas explicase su disolución. Los militantes encarcelados que han buscado el perdón de sus víctimas han tenido el valor de poner fin unilateralmente a la razón del terror. Pero ellos no merecerán el apoyo de los seis firmantes. Los partidos políticos españoles no otorgaron ninguna legitimidad a la famosa Conferencia Internacional presidida por Kofi Annan, porque no reconocieron la existencia desde 1978 en España de un conflicto entre dos campos. Hubo, por parte de ETA, uso del terror para imponer a todos los ciudadanos una concepción única del País Vasco. Las víctimas de ETA rechazan también el concepto de conflicto porque quieren que se hable de los asesinatos. Muchas esperan justicia, y entre ellas las familias de los niños muertos en Zaragoza en 1987. Continúa habiendo más de 300 crímenes de ETA sin resolver.

Estamos «inquietos y consternados» -como dicen los firmantes acerca de la detención de Josu Ternera– al ver que intelectuales que se proclaman de izquierdas «se envilecen» mintiendo sobre la realidad del terrorismo de ETA, sostienen una ideología nacionalista excluyente y pisotean la memoria de sus víctimas.

(1) Firman este texto: BARBARA LOYER (catedrática), MAURICE GOLDRING (catedrático emérito), FERNANDO ARAMBURU (escritor), FERNANDO SAVATER (filósofo), MAITE PAGAZAURTUNDÚA (diputada europea), BRIGITTE PRADIER (concejal de Biarritz), KATTALIN GABRIEL-OYHAMBURU (politóloga), BÉATRICE GIBLIN (catedrática emérita)

(2) Han manifestado también su apoyo a este texto: Diego Escamez (profesor, Biarritz), Antonio Jiménez Blanco (catedrático), Cayetana Álvarez de Toledo (diputada), Félix de Azúa (escritor), Andrés Trapiello (escritor), Guillermo de la Dehesa (economista), Francisco Sosa Wagner (catedrático), Mercedes Fuertes (catedrática), Francisco Javier Irazoki (escritor), Gorka Maneiro (exdiputado del parlamento autónomo vasco), Alfonso Ruiz Miguel (catedrático), Ramón Puig de la Bellacasa (catedrático), Juan Calaza (economista), Ramiro Cibrián (embajador), Carlota Solé i Puig (catedrática), Juan Carlos Fernández Savater (pintor), Pablo Barrios (catedrático), Roberto Blanco Valdés (catedrático), Carlos Martínez Gorriarán (profesor), Félix Ovejero (profesor), Francisco J. Laporta (catedrático emérito), Pablo de Lora (profesor), Josu de Miguel Barcena (profesor), Juan Carlos Bayón (catedrático), Juan Antonio García Amado (catedrático), José Luis Colomer (profesor),Alfonso García Figueroa (profesor), Rafael Hernández Marín (profesor), Marina Gascón Abellán (profesora), María Pilar Gutiérrez Santiago (catedrática), Luis Rodríguez Abascal (profesor), Manuel Atienza (catedrático), Julián Sauquillo (catedrático), José Luis García Guerrero (profesor), Pablo Meix Cereceda (profesor), Miguel Díaz García Conlledo (catedrático), María José Villaverde (catedrática), Alfonso Valero (profesor), Antonio Hermosa Andújar (profesor), Françoise Morvan (escritora), Soledad San Miguel (traductor).
FUENTE: EL ASTERISCO
 


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