AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Junio 2019

Madrid debe continuar siendo un bastión de libertad
Daniel Rodríguez Asensio Libertad Digital 10 Junio 2019

El futuro de la región más rica de España depende ahora de los pactos entre las distintas formaciones políticas.

Madrid no puede caer en manos de liberticidas y colectivistas. Los que venimos de fuera a una región en la que impera la igualdad de oportunidades y la libertad individual somos conscientes de lo necesario que es mantener estos ejes para seguir siendo la región más rica y próspera de España.

Si algo ha demostrado el pluralismo político en España es la capacidad para romper equilibrios de poder que perduraban desde hace ya demasiado tiempo. Pasó primero en Andalucía y ahora hay regiones que están en entredicho. Madrid, desafortunadamente, es una de ellas. Pero debe salvarse. Por supuesto que la capital de España es un caramelo altamente apetecible para los colectivistas. Por enumerar sólo algunos datos:

Región con mayor PIB per cápita de España. Además, es la que más crece.
Una de las regiones con menor tasa de paro y la menor en términos de tasa de paro juvenil, con un 25% frente al 35% de la media nacional.
1 de cada 3 personas que salen de su comunidad autónoma por motivos laborales lo hace con destino Madrid. En términos netos (personas que entran frente a los que salen), triplica a la segunda región que más crece (Cataluña), según la Agencia Tributaria.
Madrid es la comunidad autónoma con mayor esperanza de vida de toda España, 83,82 años, frente a regiones con, supuestamente, mejor calidad de vida como Andalucía (81,83), Galicia (83,07), Extremadura (82,24) y un largo etcétera.

Podría hacer una lista notablemente extensa, pero prefiero parar aquí. Creo que estos datos son suficientes para desmontar ampliamente muchos de los mantras intervencionistas con los que han pretendido conquistar el bastión de libertad en España.

Sí, amigos, la región en la que se ha permitido la gestión privada de la sanidad, la región que permite la libertad educativa, la región que más facilita la creación de empresas y menos trabas burocráticas pone, la región con menor presión fiscal… Es líder a nivel nacional. Cada vez que hablo de Madrid en círculos intervencionistas me salen con la misma cantinela: "Es la capital". Y no, no es un efecto llamada puramente formalista.

Es una colección de políticas correctamente encauzadas durante años por las personas adecuadas. Si la enorme mentira de la izquierda sobre la competencia fiscal fuera cierta, no habría regiones tan atrasadas como Andalucía o Extremadura porque, sencillamente, hubieran copiado los modelos fiscales y de gestión de Madrid.

Tampoco es cuestión de color político. Los mismos que han gobernado tradicionalmente en la Comunidad de Madrid lo han hecho en regiones como Castilla y León, con resultados notablemente dispares. Pero de eso hablaremos en otro artículo. Es cuestión de personas y de ideología. Frente al intervencionismo salvaje que prefiere a la gente engordando las listas del paro que atendiendo a un cliente el domingo a las ocho de la tarde, libertad. Libertad para el ciudadano, libertad para el empresario. E igualdad de oportunidades.

Es precisamente el alto atractivo de la comunidad lo que agranda el peligro. ¿Saben lo que ocurre cuando en una región tan dinámica como Madrid comienza a gobernar la izquierda? Si no lo saben, deberían mirar a su alrededor. Basta un ejemplo: el precio de los inmuebles (alquiler y venta) en Madrid capital se está disparando, los impuestos asociados a dichos inmuebles también y la libertad para cubrir la demanda latente se rompe (licencias, trabas burocráticas, etc.). ¿Quiénes sufren? Los jóvenes y los más desfavorecidos, justo los que dicen proteger. Las causas y efectos de la brecha intergeneracional ya lo hemos comentado en esta columna y los efectos de las políticas intervencionistas sobre el mercado de la vivienda también.

Vean la diferencia en el precio de la vivienda entre mercados liberalizados, en los que se construye lo que demanda el cliente, y mercados intervenidos, en los que alguien decide qué, cuánto y a qué precio vender.

Ahora, llévense esto a los aspectos más importantes de su vida. Precisamente esos por los que, en esencia, usted cede parcelas de su libertad a la función pública: sanidad, educación, seguridad, etc. Tras cuatro años de gobierno de Manuela Carmena, Madrid es un polvorín a punto de estallar. Cuatro años más y la excusa eterna de "somos la capital" se va a convertir en un ritmo lento, pero decadente, que nos incumbe a todos.

La Comunidad, afortunadamente, todavía no ha caído, pero puede hacerlo. Y, si lo hace, no va a ocurrir nada distinto a la capital. Para empezar, el impuesto a pagar por los "ricos" a los que se les ocurre dejar herencia a sus seres queridos ya van a delegar regalos envenenados.

En un panorama ciertamente inquietante y cada vez más liberticida como el que tenemos en España, los partidos de centro-derecha han hecho sus mejores esfuerzos en Madrid. Lo han logrado. O, mejor dicho, pueden hacerlo. Es momento de garantizar libertades y luchar por extender un modelo de éxito. ¿Alguna vez ha escuchado usted a algún líder político regional madrileño quejarse por la financiación autonómica? Nunca. Y, déjenme que les diga, Madrid es de los que "aporta" a la hucha. Los que reciben son los que se quejan. Curiosamente, los mismos que reniegan de lo que sí hace Madrid.

No podemos permitir un paso atrás en la comunidad más importante. Está en juego el país entero. Si por el camino hay que dejar caer a regiones en favor de una foto final global en la que todos puedan "vender" éxito a sus electores, hágase. Las comunidades que están en la mesa de negociación forman parte de la socialdemocracia más decadente y hay que reconquistarlas igualmente. Pero eso será el siguiente paso. Por el momento, España cuenta con fuerzas políticas notablemente liberales que deben demostrar inteligencia estratégica y visión de estado. El éxito de la libertad hará el resto.

Junta de Andalucía
PP y C´s irritan a Vox al triplicar la inversión en Memoria Histórica en Andalucía
Raquel Tejero okdiario 10 Junio 2019

Los presupuestos andaluces parecen complicarse día tras día. Uno de los datos que podría recrudecer el pacto es el derivado de lo que Ciudadanos y PP pretenden invertir en memoria histórica, casi tres veces más de lo que invirtieron los socialistas.

El bipartido del gobierno andaluz formado por Partido Popular y Ciudadanos triplicará las inversiones reales en Memoria Histórica. La cifra que aparece en los presupuestos autonómicos objeto de la discordia con Vox, que ha presentado enmienda a la totalidad, alcanza los 463.000 euros, más de 300.000 euros por encima de lo que incluían los últimos elaborados por el anterior gobierno socialista.

Según los presupuestos presentados por el gobierno andaluz, las diferentes partidas que se pretenden destinar a la Memoria Histórica suman 1.605.358 euros. La cuantía supone un descenso de apenas cien mil euros en comparación con las últimas cuentas del Ejecutivo de Susana Díaz.

Desglosando estas partidas aprecia que PP y C’s bajarán el gasto en personal, en bienes y servicios y en transferencias. Sin embargo, las inversiones reales suponen casi tres veces más de lo que dedicaron los socialistas. De los 156.411 euros que el gobierno de Susana Díaz presupuestó en ‘Inversiones reales’ se pasa a 463.000 euros.

Lo cierto es que esta inversión es muy difusa, puesto que se desconoce cuáles son los planes del nuevo gobierno andaluz para este dinero.

El problema repunta con una de las exigencias de Vox a la hora de negociar el pacto: el cese de la inversión en Memoria Histórica para pasar a crear una Ley de concordia que deje al lado las disputas derivadas de la Guerra Civil.

Sin embargo, los nuevos presupuestos reflejan que lejos de hacer desaparecer las políticas de gasto en Memoria Histórica, se invertirá más dinero en ella.

Sin negociaciones
El pacto que llevó a Juanma Moreno a convertirse en presidente de la Junta de Andalucía no ha dado aún el fruto esperado. Las discrepancias entre Vox y Ciudadanos parecen difícilmente reconciliables.

Esta semana han saltado todas las alarmas. Vox lanzó un órdago y presentó una enmienda a la totalidad de los presupuestos de PP y C´s. "Se alejan de todo lo que se decía que se iba a hacer por parte del nuevo Gobierno”, se quejó el portavoz parlamentario de Vox, Alejandro Hernández.

'Chernobyl', Caracas: Lenin
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Junio 2019

No sé si Chernobyl es la mejor teleserie en la historia del género. Lo es, sin duda, por la profundidad del análisis de una tragedia más política que nuclear, metáfora y ejemplo del sistema comunista, esa mezcla perfecta de mentira y terror que he tratado de explicar en Memoria del Comunismo.

Si en el cine La vida de los otros mostró la degradación individual a que sometía el totalitarismo rojo a todo un Estado -la RDA llegó a tener casi cinco millones de informantes de la Stasi sobre 17 millones de habitantes-, en la serie de HBO basada en Voces de Chernobyl, de Svetlana Alexiévitch, (cuyo subtítulo es para pensar: Crónica del futuro) aparece muy pronto un discurso que es la gran explicación de la URSS: el comisario jefe recuerda que el nombre oficial de Chernobyl es Vladimir I. Lenin. Y su discurso para ocultar al Pueblo -bajo fotos de Lenin y Marx- lo que no debe saber, porque estorba al partido, parece escrito por el siniestro genocida Ulianov.

Tras la caída del Muro, académicos anémicos a los que de la Historia sólo les interesa la autopsia y su bibliografía, expidieron el certificado de defunción del comunismo. A los que abominamos de todo historicismo y denunciamos que el comunismo era un muerto muy vivo, nos llamaban -nos llaman- "nostálgicos de la Guerra fría". Pero el siglo XXI, desde Seattle y el anticapitalismo 2.0 a la putinización rusa y la bunkerización mafiosa del comunismo chino, está siendo el de la reconstrucción de ese sistema genocida que ha producido más de 100 millones de muertos y tiene en la educación y los medios de todo Occidente sus baluartes más abyectos.

Nada lo prueba como el silencio sobre último caso de leninismo puro: Venezuela. Ya comenté aquí que la hiperinflación para destruir el dinero en Caracas y dominar a la gente con la cartilla de racionamiento era idéntica a la de Moscú en 1918. EL MUNDO informó anteayer -otros medios disimulan- que ya son cuatro millones los que huyen del terror y el hambre desatados por Maduro. Ninguna novedad: Lenin mató de hambre a cinco millones, Cheka aparte; Stalin, a ocho, Gulag aparte; Mao, a 60, Laogai aparte. La de Venezuela es la peor avalancha en la historia de la Humanidad, o sea, de esa inhumanidad que apoyan los casi cuatro millones que votan a Podemos. Lástima no poder canjearlos por los venezolanos.

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Un proceso ejemplar contra el golpe

 larazon  10 Junio 2019

El considerado como el juicio más decisivo de la historia de nuestra democracia llega a su fin esta semana con los informes finales de las defensas y el derecho a la última palabra de los acusados. A lo largo de más cincuenta sesiones, por las que desfilaron los 12 encausados, más de 400 testigos y 16 peritos quedó de manifiesto su dimensión histórica. Difícilmente se podía llegar a otra conclusión cuando las conductas que se han pasado por el tamiz de la Justicia fueron las de un golpe violento contra el orden constitucional organizado por los representantes del Estado en Cataluña, la Generalitat, altos representantes de la institución parlamentaria catalana y cabecillas de los brazos civiles del independentismo.

Es casi imposible hallar otra actuación tan desleal con la libertad de los ciudadanos que la que se que se concretó en septiembre y octubre de 2017. Desde el minuto uno del procedimiento judicial, los responsables de este ataque a la concordia, la prosperidad y la paz han articulado un discurso victimista en la que se han erigido en presos de conciencia de un estado represor. Su defensa en estos meses no se ha movido de ese relato que intentaron exportar a Europa con poco o ningún éxito más allá de la minoritaria red de apoyo de partidos ultras y xenófobos del prófugo Puigdemont. La reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo avaló las tesis mantenidas por España de que lo que sucedidó en Cataluña se trató de un acto ilegal y abrupto contra el marco jurídico establecido en la Carta Magna.

En esta última semana, antes de que el juicio quede visto para sentencia, defensas y procesados dispondrán de un amplísimo tiempo para convertir la sala en el escenario de un último mitin en el que repetirán el argumentario sobre que sus actos estaban amparados por los derechos fundamentales, el de organización, el de participación, el de reunión, además de por los principios cimeros de la democracia. Se erigirán en presos políticos, gentes pacíficas y abominarán de un Estado franquista que asfixia los anhelos de los catalanes. En realidad, esta letanía cansina, exasperante y, especialmente, falsaria se desmoronó como un castillo de naipes hace meses y quedó ridiculizada hasta el esperpento durante el proceso público y transparente en el Supremo.

Frente a la palabrería, la agitación y la intoxicación, también mediáticas, los fiscales aportaron pruebas y más pruebas, testigos, documentos, imágenes. Voces de los Mossos, de sus mandos, Guardia Civil, Policía, secretarios judiciales, peritos de Hacienda y de la Intervención... hasta armar un relato irrebatible sobre esos días aciagos de otoño en los que se urdió un clima insurreccional, una acusación abrumadora que concluyó que aquello fue un golpe de Estado violento.

Como acertada y brillantemente detalló el fiscal Javier Zaragoza, que junto a sus compañeros acometieron y resolvieron un desafío extraordinario en defensa de la legalidad, se produjo la sustitución de un régimen jurídico por otro por medios ilegales. Y con ello se pretendió arrumbar hasta aniquilar la soberanía nacional, el derecho primero de los españoles a decidir sobre su nación. Rebelión, sí, porque la violencia se dio y se propició, y porque se utilizó a un cuerpo armado, los mossos, para crear un escenario hostil y descontrolado, en el que la involución resultara posible desde las instituciones y la calle para aniquilar el sistema constitucional, que no el orden público, que no la sedición, como sostuvo la Abogacía del Estado por orden del Gobierno. El Estado funcionó entonces y lo hace ahora con un proceso garantista, escrupuloso, guiado con mano firme y maestra por el juez Marchena. Confiamos, estamos seguros de ellos, en que, guste más o menos, la sentencia será justa.

Va por Pedro Sánchez
Pedro de Tena Libertad Digital 10 Junio 2019

Conoce mucho mejor que todos nosotros cómo funciona España, cómo discurren sus poderes fácticos y cómo sienten los votantes. Eso sí, no sabemos cuál es su proyecto ni a dónde nos lleva, aunque lo temamos.

De Pedro Sánchez se han dicho y se dicen muchas cosas. Yo mismo las he dicho, y la verdad es que el personaje me parece tenebroso. He dicho "personaje" porque un tipo que retoca su biografía, que presenta una tesis, incluso un libro, que no ha escrito, que es capaz de aliarse con quien sea para presentar una moción de censura, que traiciona a continuación a bastantes de los que le apoyaron, que encizaña su partido y que miente como un bellaco hasta en los debates de televisión, no es, no puede ser, una persona real ni normal. Es un personaje que alguien ha perfilado no sabemos para qué. Pero he aquí que lo tenemos, y ya veremos por cuánto tiempo, en el colchón de la Moncloa rigiendo el cada vez más incierto destino de la primera España democrática de verdad. Como lo primero que hay que hacer para vencer a un adversario es conocerlo minuciosamente, invito a todos lo que se oponen a su hegemonía a que reflexionen sobre sus hechos.

Daré algunos brochazos. De la nada, este señor que se dice economista y profesor pasó a ser diputado por una carambola, o eso pareció. Pudo ser el dedo divino, pero, visto lo visto en la política nacional, álguienes pudieron fijarse en él para convertirlo en el líder de un partido achicharrado después del caballo atilano de Zapatero. Lo primero que hizo este resistente fue laminar sorprendente y definitivamente a Susana Díaz y al PSOE histórico –igualito que él en casi todo menos en una cierta idea de una España vertebrada (por el PSOE) y en un incierto respeto al método constitucional– del cuadro de mandos del socialismo español. De ahí a su control total sobre el aparato queda un trecho, pero cada vez más corto.

Hizo más. Manejando los asuntos de la Gürtel y Bárcenas, convirtió esos casos en el símbolo de la corrupción en España, aunque su partido tiene casos mucho mayores y mucho peores en su faltriquera. Véase Andalucía. Con esa imagen en la escopeta, disparó al PP de Mariano Rajoy, que había obtenido la mayoría absolutísima en 2011 y que presentaba una musculatura política imponente. No sólo consiguió tumbar al muñeco, sino que acentuó la división entre las diferentes marcas de la derecha hasta hacer añicos sus posibilidades de victoria en un futuro inmediato. Sus maniobras orquestales en la oscuridad política para acentuar esta fracción han sido brillantes, como la de situar ante Vox el mismo cordón sanitario que antes se aplicó al PP. Por si fuera poco, robó la cartera de Albert Rivera en la propia Cataluña que encumbró a Inés Arrimadas.

Aún quedan más hazañas. Nada más llegar al Gobierno, tras un largo entrenamiento en el control de los medios de comunicación esenciales de la nación española, en estos momentos domina las líneas editoriales y muchas zonas de las plantillas en la tele 1, la 2, la 3 (que tiene días), la 4, la 5, la 6, la SER, y no pocas teles autonómicas, radios y diarios de ámbito regional o municipal. Eso sí que es un poder mediático, gracias, cómo no, a unos oponentes que han dejado el sentimiento, la idea y la creencia, la emoción, el arte, la propaganda y la metáfora en manos de sus enemigos.

Y por dejarlo aquí, que podríamos seguir un buen rato porque el trabajo educativo efectuado por su partido ha sido decisivo en la mentalidad y la conducta de la nueva generación de españoles, digamos que se ha cargado a Unidas Podemos y a la vanidosa y prepotente pareja formada por Pablo Iglesias e Irene Montero. Esto es, le ha dado un baño político de tal calibre, aprovechando su soberbia, su inconsecuencia moral y su fatuidad, que la izquierda radical ha vuelto a considerar al PSOE como eje principal y pragmático de sus ensoñaciones. Aún no lo ha reducido a cenizas, porque le conviene que haya un montoncito con ascuas, pero esperen y verán.

Esto es, ha convertido al PSOE de la Transición, de maquiavélicas maneras, pero de talante inicialmente conciliador, siempre que tuviera la sartén por el mango, en un aparato implacable, sin atisbo de tolerancia alguna, salvo hacia quienes aspiran a la destrucción de España, vieja querencia de una parte del PSOE histórico, cuando menos, desde 1934, siempre que el PSOE como partido casa y empresa común, esté en el centro de gravedad del presente y el futuro de lo quede de esta vieja nación. De ahí lo de Bildu, lo del PNV, lo del PSC, lo de Esquerra y otros lópeces disgregadores, como antes, con Largo Caballero, que parece haber vuelto a la vida y empujarnos de nuevo hacia un abismo.

Sirva lo dicho hasta ahora para todos aquellos que alguna vez nos hemos reído de Pedro Sánchez. También muchos se rieron de Claudio, aquel emperador medio tartamudo y tullido, que logró sobrevivir a Calígula y luego también asesinó lo suyo. Podemos seguir con la risa o podemos tomar nota de que estamos ante un personaje, bien equipado, que conoce mucho mejor que todos nosotros cómo funciona España, cómo discurren sus poderes fácticos y cómo sienten los votantes. Eso sí, no sabemos cuál es su proyecto ni a dónde nos lleva, aunque lo temamos.

Así que o nos aplicamos, aprendemos a sopesar al adversario y concordamos una estrategia adecuada o a la España de la Transición, la única que ha merecido la pena en dos siglos desde La Pepa, no va a conocerla ni la madre que la parió. Esta vez sí.

Operación ‘romper España’
Alberto J. Gil Ibáñez. vozpopuli  10 Junio 2019

Puede decirse que todo empezó allá por 1898, nuestra última guerra contra un tercero, aunque venía de antes. Hasta entonces, la obsesión de las grandes naciones europeas era que España no volviera a ser una gran potencia, que se quedara como mucho en un actor secundario, que no compitiera con ellas. Pero entonces se procedió a dar un paso más: la mejor manera de que España no contara en el mundo era dividirla o al menos que estuviera permanentemente ocupada luchando contra sí misma. Las guerras carlistas a lo largo del siglos XIX probablemente fueron la fase preparatoria de este proceso (todavía está pendiente el estudio de “todas” las causas que se encontraban detrás) y de hecho consiguieron en parte su finalidad: que estuviéramos peleando entre nosotros y gastando dineros y energías para acabar lo suficientemente débiles como para no poder resistirnos al despojo de nuestras tierras de ultramar (también ayudó a este objetivo el “curioso” asesinato de Cánovas del Castillo). Sin embargo, a pesar de ello España sorprendentemente resistía tanto económica, política como culturalmente, así que había que dar un paso más: dividirla territorialmente. Para ello había que resucitar un viejo catalanismo falsario, difuso, egoísta y fracasado (a Cataluña cuando le había ido mejor económicamente era con Felipe V) y “crear” un nacionalismo vasco de nuevo cuño hasta entonces inexistente. ¿Por qué Prat de la Riba y no Eugenio D’Ors? ¿Por qué Sabino Arana y no Unamuno? Basta mirar a la bandera vasca ?y buscar sus semejantes?, que viene de ese tiempo, para intuir quiénes podrían estar interesados en impulsar ese proceso.

Pero este proceso no podía tener éxito sin el concurso de los “hispanobobos”: gran parte de nuestros intelectuales y políticos se sumaron al proyecto. Había que instalar un clima de pesimismo patrio (la generación del 98 cumplió fantástica e ingenuamente su papel) y buscar culpables internos por doquier, uno muy claro fue el pobre Alfonso XIII, que poca culpa tenía de nada. Pero esto es otra historia. Luego vino la II República. Pronto los buenos augurios (con Ortega, Machado y Marañón de padres intelectuales poco podía salir mal), se tornaron en nuevas luchas internas absurdas e incomprensibles: desde la quema de conventos a revueltas sociales o la proclamación de repúblicas territoriales. Todo acaba (¿cómo no?) en una guerra civil que en realidad, una vez más, fue el campo de pruebas de potencias europeas, sin que casi nadie se percatara de este hecho (hasta el día de hoy). Llegó el franquismo. Nadie vino de Europa a derrocar a Franco (ni siquiera Rusia). Una España alejada del concurso de las democracias europeas resultaba cómoda para el objetivo de siempre: alejarnos del poder geoestratégico del mundo. En este caso, sirvió además para obligarnos a asumir el papel instrumental que le convenía en aquel momento a los Estados Unidos.

Sin embargo, pasado el tiempo, una vez más, volvemos a asombrar al mundo: nuestra economía mejora (sin plan Marshall) y la transición política es todo un éxito en “todos” los ámbitos: somos uno de los veinte mejores países del mundo para vivir, el primero en trasplantes, el segundo en esperanza de vida, uno de los mejores sistemas sanitarios y de pensiones. España vuelve a servir de modelo a imitar y por tanto de nuevo se convierte en una amenaza. Hay que bajarle los humos. Primero el terrorismo etarra cumple su función en este sentido. Luego le sucede el “procés”. Y ahora viene la tercera fase: Navarra, el viejo reino, absorbido incomprensiblemente por sus antiguos vasallos.

Podría equivocarme y ser todo fruto de la casualidad, pero ¿no es de tontos creer en casualidades? ¿Por qué justo cuando mejor nos va nos dedicamos a autodestruirnos y a sembrar odio y cizaña entre nosotros? Podríamos ser simplemente un país de bobos, no hay que descartar esta posibilidad. Y de hecho, algunos van diciendo que no hay de qué preocuparse, que será como otras veces. Pero ahora existe una segunda dimensión que suele ignorarse: la operación “romper España” es la primera fase de otra operación de más calado: “romper Europa”. Hemos contagiado a Europa nuestra ingenuidad y bobería, y la Europa boba no ve de qué va todo esto. Si se rompe España, se rompe Europa, que es lo que buscan los tres jinetes que planean dividirse este mundo, falsamente global, en zonas de influencia. Al cuarto han decidido al parecer dejarlo amarrado a un poste. Y ¿qué hacemos para evitar este proceso? En España seguimos mayoritariamente despreocupados, apoyados en la barra de un bar, al grito de ¡otra de gambas! En Europa, miran a otro lado cuando se trata de proteger derechos de ciudadanos no separatistas, critican a nuestros brillantes jueces como si fueran aprendices… En resumen, tocan la flauta con una mano mientras con la otra empujan a quienes tratan, aunque sea sin saberlo, de destruir el barco.

Durante siglos nos han vilipendiado y despreciado nuestra historia (leyenda negra), pero esta vez toda Europa está en peligro. Ya va siendo hora de que alguien nos despierte de tanta ingenuidad y bobería.

Aguado, el acertado paso de Cs con Vox que vale para toda España
EDITORIAL ESdiario  10 Junio 2019

Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid y probable vicepresidente si prospera el acuerdo con el PP, ha adoptado una sensata decisión con consecuencias políticas para toda España, al reunirse con Vox para avanzar en un acuerdo a tres bandas que permita a los tres partidos gobernar en la Puerta del Sol y en el Ayuntamiento de la capital.

El cordón sanitario a los de Santiago Abascal es más una estrategia de la izquierda que una necesidad para la democracia, que desde luego peligra mucho más al hacer dependiente a cualquier Gobierno de los peajes del independentismo, el radicalismo y el populismo.

Que los mismos que han utilizado esos pactos para prosperar se permitan expulsar del tablero democrático a un partido perfectamente constitucional, sin antecedentes y votado por dos millones de personas es insólito e hipócrita a partes iguales; pero que ese mensaje artero condicionara al centroderecha, al menos hasta ahora, demostraba su eficacia.

El centroderecha no debe aceptar que los mismos que pactan con Bildu, Torra o Podemos boicoteen sus acuerdos

Ciudadanos parece haber entendido que siempre va a ser tildado de "extremista", cuando no directamente fascista, si no se entrega al PSOE en cualquier ámbito y modalidad: lo fue por pactar con alguien tan moderado como Rajoy, cuando Vox ni existía, y lo será en adelante si no se entrega a una izquierda que entrega y quita carnés de demócrata al resto mientras se entiende con líderes políticos en prisión por atentar contra la Constitución o partidos como Bildu.

El ejemplo de Andalucía, gobernado por una coalición reformista de PP y Cs con el apoyo externo de Vox; es viva prueba de hasta qué punto fueron perversas y antidemocráticas las "alertas fascistas" activadas por una izquierda que, cuando pierde, desestabiliza el sistema y lo hace irrespirable: allí la alianza funciona razonablemente, las ventanas se han abierto y, en contra de lo que se presagiaba, no ha habido retroceso en ningún derecho.

Una legislatura dura
El paso dado por Aguado, un político interesante y audaz que demuestra una madurez necesaria en estos tiempos, le confirma como un referente nacional de primera línea y destroza un tabú absurdo que solo tendría sentido si Vox hiciera lo que dicen que hace y no lo que hace realmente.

Toda esta tensión, no obstante, permite vislumbrar cómo será la legislatura allá donde, en la fórmula que sea, haya acuerdo entre PP, Cs y Vox: a los problemas inherentes a la convivencia de tres partidos distintos con un supuesto objetivo compartido se le añadirá, sin duda, una agitación constante en su contra. Va a ser largo, duro y lleno de obstáculos, pues. Pero será, salvo sorpresa de última hora.

La reunión de Aguado con Vox desata la guerra entre Valls y Ciudadanos
Marcos de Quinto arremete contra el concejal barcelonés y le reprocha no alertar de la "extrema izquierda" o los "blanqueadores del chavismo".
Mariano Alonso Libertad Digital 10 Junio 2019

Cuando una olla con agua caliente entra en ebullición, es simple cuestión de tiempo que desborde, salvo que algo o alguien bajen drásticamente la temperatura. Así, la relación entre el concejal de Barcelona Manuel Valls y Albert Rivera, el líder que hace un año le entregó sin contrapartida alguna unas siglas para su a la postre fracasado asalto a la alcaldía de la Ciudad Condal, terminaba por romperse definitivamente, tras meses de mucha tensión apenas contenida, a última hora de este domingo.

Un destape de las hostilidades cuyas consecuencias están aún por determinar, pero que podrían visualizarse el próximo sábado, cuando se constituya el ayuntamiento barcelonés y los cinco concejales que salieron elegidos junto a Valls voten distinto, eventualmente, según pertenezcan o no a Ciudadanos.

El hecho que precipitaba la indignación del ex primer ministro socialista francés, a la que daba rienda suelta en su perfil de Twitter, no era otro que la reunión del líder madrileño de Ciudadanos, Ignacio Aguado, con su homóloga de Vox, Rocío Monasterio, con la vista puesta en el Gobierno de la región aunque, más a corto plazo, en la constitución este martes de la Asamblea de Vallecas, que el partido naranja aspira a presidir, algo que sólo puede lograr con el apoyo del PP y de los de Santiago Abascal.

Valls arremetía en un primer tuit contra el PP por su acuerdo con Vox para gobernar muchas ciudades alcanzado el pasado viernes y también contra Aguado por su reunión con Monasterio. A ambas formaciones les acusaba de "normalizar a la extrema derecha" y concluía diciendo que "no puedo esconder otra vez mi gran preocupación". Enseguida la presentadora de La Sexta, Ana Pastor, se hacía eco en la misma red social de lo que la periodista interpretaba como "un toque de Valls a Ciudadanos" y el concejal volvía a la carga con un tuit algo críptico.

En él, el hombre que quedó en cuatro lugar en las elecciones municipales, apenas superando en un edil el resultado cuatro años antes de Carina Mejías, insistía en su idea de un cordón sanitario, por igual, contra Vox y los separatistas y concretaba tres escenarios donde, decía, "cada uno tiene que asumir sus responsabilidades y ser coherente". A saber: Madrid, Navarra y Barcelona.

En el primero podría no sólo referirse a Aguado, sino también a la abstención para facilitar la investidura de Pedro Sánchez que ya se le pide a Rivera, también a Pablo Casado, y que ambos descartan tajantemente. En cuanto a Navarra, la referencia es clara al PSOE para que con su abstención impida revalidar un Gobierno nacionalista en la comunidad Foral con respaldo de Bildu, y en cuanto a Barcelona no es nueva su apuesta por Ada Colau como mal menor frente a ERC, en lo que choca con Ciudadanos, cuya apuesta sigue siendo intentar, también como mal menor, hacer alcalde al socialista Jaume Collboni.
De Quinto entra en la trifulca

Tras este segundo tuit, Valls recibía una dura respuesta del diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, que fue como independiente en el número dos de las lista por Madrid. El exvicepresidente mundial de Coca-Cola, le instaba a pedir al PSOE la abstención tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid para facilitar gobiernos de PP y Ciudadanos "sin necesidad de otros apoyos".

De Quinto, con sorna, añadía que al peligro de la extrema derecha y los separatistas a Valls se le habría olvidado mencionar a la extrema izquierda, algo que atribuía con malicia a que el concejal catalán se habría quedado "sin caracteres". Ya metido en faena, De Quinto contestaba también al primero de los tuits de Valls preguntándole si para él se podía calificar de "normalidad democrática" que el PSOE "coquetee" con Bildu en Navarra o que "blanqueadores del chavismo" en velada referencia a Podemos, "pacten con socialistas o pidan un ministerio". Valls decidía no contestar.

La guerra fría entre Valls y Rivera es un hecho constatado desde que ambos no compartieron ni un solo acto en la pasada campaña electoral de las municipales. Un día antes de que Valls se descolgara, en una rueda de prensa en Barcelona, con su apuesta por Colau como alcaldesa, fue Inés Arrimadas quien se reunió en secreto con él en un hotel de la Ciudad Condal, tal y como desveló El Nacional. Un encuentro con la hoy diputada en el Congreso que no pareció surtir efecto a fin de limar asperezas.

Valls, que no pertenece a Ciudadanos, buscó apoyo para su aventura municipal en Lliures, un partido residual, escindido de la antigua Convergencia, que lidera Roger Montañola, amigo íntimo del marido de Arrimadas, Xavier Cima, exdiputado convergente que también participó en la creación de esa formación política.

Rivera ya es parte del problema
José García Domínguez Libertad Digital 10 Junio 2019

Los partidos políticos españoles, todos, sin excepción, prefieren someter el país a la incertidumbre errática de que haya que repetir las elecciones generales cada ocho o nueve meses, con los innumerables costes asociados para la comunidad que ello implica, antes que renunciar a cualquier mínima ventaja táctica que les pueda ofrecer a cada uno de ellos este nuevo estado de ingobernabilidad crónica, el que ha venido a sustituir al tan denostado bipartidismo de la tan denostada vieja política. Es una manifestación, la enésima, de un rasgo también crónico de la política española: la ausencia de genuino patriotismo entre nuestras élites rectoras. Porque si por patriotismo entendemos anteponer el interés general de la nación a los afanes particulares de este o aquel grupo de interés, es evidente que esa altura de miras ha estado ausente en demasiados de los momentos más decisivos por los que ha pasado nuestro país en la época contemporánea. Bien al contrario, aquí lo que siempre prevalece por norma es el vuelo gallináceo tan propio de esa forma de mediocridad corporativa que algunos llaman patriotismo de partido. Por patriotismo de partido, o sea por primar los intereses inmediatos de sus siglas por encima de los de la nación, la derecha política española, representada en aquel momento por Alianza Popular, incurrió en la estúpida imprudencia temeraria de aliarse de facto con la extrema izquierda comunista en el referéndum de la OTAN. Y solo por tratar de expulsar del Gobierno a Felipe González. Una locura.

La misma imprudencia estúpida y temeraria que, tantos años después, llevó a que el Partido Popular, y por lo mismo, solo por tratar de echar al PSOE de la Moncloa, votase en contra del plan de ajuste de Zapatero en un instante dramático en el que España estuvo a punto ser empujada a la bancarrota por la presión de los mercados internacionales de deuda. Otra locura y otro desastre que solo se logró evitar en el último segundo gracias a los votos de dos diputados de CiU. Pero era más importante, mucho más, derrotar a Zapatero en las Cortes que evitar que España quebrara. La derecha es así. Pero es que la izquierda no es distinta. Son iguales. O peores. Véase Pedro Sánchez, que hace apenas un cuarto de hora estaba dispuesto a que España deviniera la nueva Italia caótica de finales del siglo XX, forzando una tercera repetición consecutiva de las elecciones, todo con tal de impedir que el entonces candidato del Partido Popular fuese investido en el Hemiciclo. Hizo falta un golpe de estado en toda regla dentro del PSOE, recuérdese, para que España pudiera tener un Gobierno. Gobierno que el mismo Sánchez se apresuró a tumbar a las primeras de cambio, sabiendo de sobras que su defenestración nada estable podría alumbrar. Como en efecto ocurrió. Y ahora llega Albert Rivera, la ansiada gran solución a la que le ha faltado tiempo para convertirse en parte del problema, a acabar de arreglarlo.

Rivera, que tiene en su mano la posibilidad de evitar que sigamos inmersos en la espiral de inestabilidad institucionalizada, pero cuya incapacidad de anteponer sus muy privados intereses personales a los del país le impide conceder el gesto de rectificación que toda la España sensata le está reclamando a estas horas. Porque el problema no son los separatistas, ya no. Esquerra y PDeCAT, una vez leída la sentencia a las partes por el presidente de la Sala del Supremo, algo que ocurrirá en septiembre, ya no tendrán más salida que echarse al monte. Otra vez. Con los líderes golpistas condenados en firme a largas penas de reclusión, sus bases no les permitirían bajo ningún concepto cualquier eventual entente con el Gobierno. Eso sería impensable. A partir de septiembre, por tanto, tanto el PDeCAT como ERC dejarán de existir como actores parlamentarios a tener en cuenta en los juegos de alianzas. Y eso refuerza a Podemos en tanto que único soporte significativo de un Ejecutivo de Sánchez que ambicione completar los cuatro años de la legislatura. Con sus alegres juegos de manos estratégicos, Rivera está a punto de conseguir, pues, que Podemos, el fracasado Podemos, condicione de modo permanente las decisiones del Consejo de Ministros del Reino de España. Sí, de modo permanente. Palabras mayores. Lo dicho, Rivera ya es parte del problema.

Los 209 presos de ETA para el «sí» del PNV a Sánchez
El precio del apoyo de los nacionalistas al Gobierno: culminar el proceso de acercamiento de presos, transferencia de competencias y la reforma del Estatuto.
Rocío Esteban, J.M.Zuloaga. Madrid. larazon 10 Junio 2019

La convocatoria anticipada de elecciones había dejado en la sombra el traslado de presos etarras a centros penitenciarios vascos, línea roja que los nacionalistas vascos habían marcado para aupar a La Moncloa a Pedro Sánchez en la moción de censura. Ahora, el PNV –que ha tratado de no desvelar en esta última semana sus condiciones– volverá a poner el mismo precio en la mesa negociadora al «sí» de sus seis diputados para investir al presidente socialista: el acercamiento de los 209 etarras que cumplen condena en 41 cárceles situados en distintas provincias españolas.

La pretensión del separatismo vasco es que sean trasladados a la cárcel alavesa de Zaballa, una de las que cuenta con mejores y más modernas instalaciones, como paso previo a su excarcelación sin que tengan que cumplir la totalidad de las condenas.

El partido vasco juega con las mismas cartas presentadas ante el PSOE hace un año y sabe que –de consolidarse la investidura de Pedro Sánchez– sus exigencias pueden ver la luz, al no quedar ya desterradas por más convocatorias electorales a la vista. En la aritmética parlamentaria, los seis diputados del PNV se antojan imprescindibles bien se decante Sánchez por «la vía navarra» – abstención de los diputados de UPN a cambio de que Navarra Suma gobierne en la región foral–, por la «coalición Frankenstein» –los 173 síes, la abstención de Coalición Canaria y de los políticos presos– o por la abstención de PP o Cs.

A lo largo de la pasada legislatura, el Gobierno socialista procedió al acercamiento de una veintena de reclusos etarras a cárceles próximas al País Vasco, pero no de esta comunidad autónoma. Desde Interior se ha subrayado siempre que dichos traslados se llevan a cabo de acuerdo con la legalidad penitenciaria; una vez que «ETA se ha disuelto y ha sido derrotada por el Estado de derecho, y siempre comunicados previamente a las asociaciones de víctimas». Los presos más «significados» dentro de la banda criminal siguen cumpliendo condena en centros lejanos al País Vasco, pero desde el separatismo vasco se exige que el traslado afecte a todos los reclusos, incluidos los que cometieron un mayor número de crímenes y deben cumplir condenas más largas.

En la prisión de Huelva se encuentran, entre otros, Javier García Gaztelu, «Txapote»; e Iranchu Gallastegui, su compañera actual y de «comando» en su día, condenados, entre otros crímenes por el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco. En el Puerto de Santa María están Henri Parot, autor del atentado contra la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza, con el balance de once personas asesinadas, seis de ellas menores de edad; Julián Achurra Egurola, «Pototo»; y Jon Bienzobas, «Karakulo», que asesinó al ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente. Y en Sevilla, Ignacio Aracama, «Macario», del «comando Madrid».

Más competencias
Esta no es la única exigencia que los nacionalistas vascos tratarán de poner sobre la mesa negociadora ahora. En posteriores encuentros el portavoz peneuvista, Aitor Esteban, volverá a exigir la validación del nuevo Estatuto vasco acordado en 2018 con Bildu y que contaba con el apoyo en algunos puntos de Podemos y el rechazo de Partido Popular y PSOE. Impondrá al Gobierno que los socialistas vascos den luz verde a la reforma del Estatuto de Guernica. Según el texto impulsado se recoge –además del referéndum que tendría que ser tramitado en las Cortes generales– que los territorios de Vizcaya, un «nuevo sujeto político» con derecho a decidir, y tendrían una relación de bilateralidad con el Estado de tipo «confederal» y sin «subordinación».

En cuanto al traspaso de competencias, el PNV sigue incluyendo en el calendario de transferencia de competencias el de la Seguridad Social, rechazado por el PSOE en 2018. Volverán a insistir sobre transferencias pendientes como productos farmaceúticos, seguro escolar, ayudas a la jubilación de trabajadores afectados por EREs, transporte ferroviario en líneas de Cercanías y FEVE, escuelas viajeras, Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas y Administración Institucional e Innovación Tecnológica.

Covite denuncia el homenaje en Derio al etarra asesino de Pardines: "No es un héroe, es un terrorista"
OKDIARIO 10 Junio 2019

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha denunciado el homenaje realizado este sábado en el cementerio de Derio (Bizkaia) al miembro de ETA Txabi Etxebarrieta y ha advertido de que aunque "para la izquierda abertzale es un héroe y un mártir, no lo es, es un terrorista".

Etxebarrieta, autor hace 51 años del asesinato del guardia civil José Antonio Pardines que supuso el primer asesinato de ETA, falleció en junio de 1968 en un enfrentamiento con las Fuerzas de Seguridad del Estado. En su cuenta de Twitter, Covite publica un vídeo en el que se puede ver cómo un dantzari baila un aurresku de honor ante la tumba de Etxebarrieta.

En el vídeo tuiteado también se puede ver cómo varias personas realizan una ofrenda floral sobre una ikurriña con un crespón negro. "Así homenajearon ayer al primer asesino de ETA, Txabi Etxebarrieta, en el cementerio de Derio. Su mérito: haber abierto la veda de los más de 850 asesinatos de ETA", denuncia Covite.
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo advierte, además, que "para la izquierda abertzale es un héroe y un mártir". "No lo es. Es un terrorista", incide.

En la misma red social, la Fundación Fernando Buesa ha sostenido que "nunca nos cansaremos de repetir que es inaceptable y absolutamente indigno convocar homenajes a terroristas de ETA". "No debemos olvidar que la memoria de las víctimas del terrorismo y la deslegitimación de los terroristas son dos caras de la misma moneda", ha añadido.
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