AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 12  Junio 2019

Ni Constitución, ni castellano
EDITORIAL ABC  12 Junio 2019

El nacionalismo tiene como objetivo de su política frente a España la quiebra de la ciudadanía y para lograrlo ataca los dos ejes de ésta: la legalidad constitucional y la unidad lingüística en torno al castellano. Despojado de una y otra, el concepto de ciudadano se diluye y se fortalecen las tácticas disgregadoras de los nacionalistas.

Este diagnóstico no es alarmista, sino realista y baste recordar la fijación sistemática de los secesionistas con la marginación del castellano en las aulas, lo que suele ir acompañado de intoxicación política a los niños y jóvenes. El último informe del Defensor del Pueblo recoge cuarenta quejas por adoctrinamiento en los colegios y pide dejar fuera de los colegios estas actividades ideológicas.

El problema es que no se trata sólo de una política nacionalista. También la izquierda contemporiza, cuando no apoya expresamente, con las iniciativas del separatismo en contra del castellano. El último episodio lo ha protagonizado el PSOE en Galicia, donde prestó su apoyo a una reforma de los nacionalistas que pretendía desamparar los cupos mínimos de enseñanza en castellano. La mayoría del PP en el Parlamento gallego evitó esta deslealtad socialista.

Mientras la izquierda española siga acomplejada ante el discurso nacionalista y acepte que la protección de la identidad política española es de derechas, la convivencia en España seguirá expuesta a las embestidas del separatismo, que se aprovecha de las debilidades ideológicas del PSOE con el interés nacional. Osada fue la portavoz del Gobierno catalán, que ayer justificó su negativa a contestar preguntas en castellano con razonamientos patéticos, que no sufren el reproche que merecen. Desde 2003, la izquierda siempre acaba prefiriendo el pacto con el nacionalismo antes que con el constitucionalismo. A España le falta un proyecto nacional compartido por izquierda y derecha.

Madrid y Murcia, el ejemplo a seguir
EDITORIAL ABC  12 Junio 2019

Aunque todavía quede un mes para la conformación de gobiernos autonómicos, los acuerdos escenificados ayer en Madrid y Murcia entre PP, Ciudadanos y Vox permiten avanzar que los populares gobernarán ambas autonomías. En Castilla y León, aunque Cs parece menos receptivo a reeditar un acuerdo similar, ya se están dando avances en la negociación sobre regeneración y proyectos de gobierno. Y queda en el aire Aragón, donde los regionalistas del PAR tienen más capacidad decisoria que el partido de Rivera. En cualquier caso, lo ocurrido en Madrid y Murcia es indiciario de que Cs, más allá de los remilgos sobrevenidos para ocultar sus conversaciones con Vox, mantiene la senda que ya inició en diciembre en Andalucía.

Vox es un partido que cumple los estándares legales para presentarse a las urnas, responde a exigencias democráticas que han permitido su implantación en España y dispone de 2,6 millones de votantes que aceptan su ideario y merecen respeto. Los vetos sobreactuados que ha planteado Ciudadanos frente a Vox son solo la enésima impostura del partido de Rivera, porque la evidencia demuestra que sin Santiago Abascal no podría presidir parlamentos regionales. Ciudadanos se ha beneficiado de Vox, y el PP se está retroalimentando de ambos con alianzas incipientes que son legítimas, útiles y necesarias para cerrar el paso a un dominio generalizado de la izquierda en toda España. Ciudadanos, con más de dos millones y medio de votantes procedentes del PP, tendría muy difícil explicar a su electorado la entrega de gobiernos regionales al PSOE, más aún tras el veto contundente que Rivera mantiene sobre Pedro Sánchez. Por eso debe acertar en Madrid y en Murcia, y no equivocarse en Castilla y León, pese a las dudas que puedan suscitarle más de dos décadas de poder continuado del PP.

No obstante, nada está resuelto. El PP, Ciudadanos y Vox no han conseguido fraguar un acuerdo de colaboración básico y vinculante para los tres en toda España. Rivera exige que Vox no acceda con consejerías a los gobiernos autonómicos, y pretende imponer a Begoña Villacís como alcaldesa de Madrid pese a haber sido la tercera fuerza más votada. Todo eso, mientras la formación «hermana» de Ciudadanos en Barcelona se inclina por entregar la Alcaldía a Ada Colau. La ambivalencia a izquierda y derecha pudo generar réditos para Ciudadanos en su momento. Rentabilizó su papel de «bisagra». Pero hoy es mucho más discutible, sobre todo si Rivera no quiere perder credibilidad y coherencia fortaleciendo a Sánchez. Ciudadanos está en su derecho de obtener tajada por sus cesiones al PP, pero debe asumir que no ha ganado en una sola provincia ni en una sola autonomía. Y que a día de hoy, se fotografíe o no con Vox, su papel respecto al PP es vicario, y está obligado a facilitar que el populismo y la izquierda no acaparen más instituciones que en 2015.

Hacia otro octubre
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  12 Junio 2019

El próximo octubre se conocerá previsiblemente la sentencia contra los golpistas que hace dos años, tras liquidar el 7 y el 9 de septiembre todas las garantías legales que el Estatuto de Autonomía y la Constitución brindan a los ciudadanos españoles en Cataluña- antes no se cumplían, ahora se declararon nulas en virtud de una legitimidad que se atribuían-, proclamaron un nuevo Estado, la República catalana, tras la tumultuaria rebelión de la Generalidad de Cataluña, representante del Estado español. El golpe, vamos.

El Gobierno de Rajoy y su agente especial en Cataluña, Soraya Sáenz de Santamaría, hoy de Cuatrecasas, se negaron a actuar contra el primer referéndum de Mas, siguieron impávidos y estólidos tras los citados días de septiembre, ofrecieron celebrar el segundo referéndum en plazas y otros lugares no expresamente prohibidos por la autoridad judicial, proclamaron que el 1 de octubre había triunfado la democracia en España y cuando, tras la admirable aparición del Rey en televisión defendiendo el orden constitucional olvidado por el Gobierno y por la oposición, hubo que activar la defensa del Estado con el 155, lo usaron para convocar elecciones y quitarse de en medio. Igual que Rajoy durante la moción de censura, a la que asistió en forma de bolso sorayil y ante la que, simplemente, se largó.

Esa moción era la respuesta de los separatistas catalanes y vascos, escoltados por los comunistas bolivarianos (Maduro apoyó el golpe) que pusieron a Sánchez en La Moncloa. Desde entonces, el inquilino en funciones de Jefe de Estado, que convoca a los jefes de partido como si fuera Felipe VII, ha ido más allá de Soraya, aunque con el mismo mantra del "diálogo": defiende un referéndum sólo en Cataluña para recuperar la parte del Estatuto que afeitó el Constitucional que creaba una Justicia sólo catalana; ha defendido el indulto a los golpistas antes de la sentencia; aceptó la "mesa de partidos" y el "relator internacional", cancelados tras al acto de Colón aunque siga manteniendo la rendición de Pedralbes; y asiste con la misma pachorra de Rajoy a la creación por Torra de esas escuadras de mozos ayatolás que denunciaba ayer Jorge de Esteban en un artículo que suscribo plenamente, y que apenas conocida la sentencia, se echarán a la calle con las masas y TV3 detrás.

Y Rivera, haciéndose el interesante.

PP, Cs y Vox: condenados a entenderse
 larazon  12 Junio 2019

A lo largo del interminable ciclo electoral en el que está sumida la política española, se ha oído decir que existe una mayoría de izquierdas suficiente para gobernar. Ese fue el lema de la noche electoral. Sin embargo, no suman lo suficiente y deben recurrir a la abstención de otros partidos lejos de su orientación ideológica. Por otro lado, también se ha hablado con insistencia de que existía una mayoría de centroderecha, sobre todo en los días previos a las elecciones, aunque luego PP, Cs y Vox tengan serias dificultades para cerrar acuerdos que les permita acceder al gobierno del mayor número de instituciones, que es de lo que se trata.

Lo que está claro es que no hay mayorías sobre el papel, ni siquiera la llamada «mayoría natural», sino que ésta se construye por el principio de necesidad de supervivencia y conservación del poder. El interés es mutuo y compartido, porque ni PP, ni Cs y ni mucho menos Vox pueden gobernar, al nivel que sea, sin el acuerdo entre cada uno de ellos. Por lo tanto, es fácil inferir que deben entenderse si quieren alcanzar sus objetivos y lo lógico es que su representación se ajuste a los votos obtenidos en las elecciones, pero también a la fuerza política de cada formación para imponer su criterio.

Utilizar técnicas de negociación más propias de un casino no tiene ningún sentido y daña gravemente la sensibilidad de las formas democráticas: lanzar un farol para amedrentar a otro jugador sólo lleva, por lo menos en política, al autoengaño. Sobre todo si estás condenado a entenderte. En las negociaciones en la Asamblea de Madrid se está escenificando una perversión del reparto de puestos en la Mesa, paquete que luego se tendrá que completar a la hora de elegir la presidencia de la Comunidad, sin que entre en consideración algo tan elemental como que son poderes diferentes e independientes el uno del otro.

Albert Rivera quiere mantener lejos de los asuntos de gobierno a Vox, pero, sin embargo, quiere su apoyo, siguiendo el modelo de Andalucía. Santiago Abascal, después de tres convocatorias electorales, se ha dado cuenta de que el valor de los votos de su partido no es el mismo que el de cualquier otro y que no puede ser apartado para que Cs cultive su perfil centrista, ahora ya muy desdibujado. Ahora bien, que Vox le ponga delante un preacuerdo sellado con el PP rompe la confianza que debería existir entre formaciones que, según han reiterado una y otra vez, están llamadas a entenderse mientras se necesiten.

El socio preferencial de Rivera es Pablo Casado, así lo ha expresado, y en base a ello ha trazado toda su estrategia de negociación. Vox vuelve a aplicar la misma estrategia maximalista que le ha llevado en Andalucía a rechazar los primeros Presupuestos del gobierno de coalición formado por PP y Cs. El partido naranja lo ha dejado claro: ellos no estarán en gobierno alguno si Vox también está dentro. Por lo tanto, no hay más solución que Vox retire su preacuerdo y lo amplíe a la consideración de Cs y encontrar una fórmula para este encaje.

Es muy precipitado –y algo de inexperiencia parlamentaria denota– presentar un documento ya cerrado a otro partido con el que aspira a sumar los votos. El partido de Abascal debería recapacitar sobre un hecho innegable –no es de recibo decir que «luego ya veremos si Ciudadanos quiere sumarse a ese acuerdo o no»–: ¿y si Cs no se suma? Sin Cs, el centroderecha –se supone que Isabel Díaz Ayuso al frente– no presidiría la Comunidad. El partido naranja ya prestó su apoyo al anterior gobierno popular y, bajo este punto de vista, es lógico que quiera ser considerado a su vez como partido para formar una coalición con el PP. No hay otra salida que ponerse de acuerdo y hacerlo sobre unas bases realistas, siguiendo el objetivo tantas veces expresados en campaña: si hay mayoría de centroderecha, el gobierno será de centroderecha.

Hasta el gorro de la veleta naranja
Nota del Editor  12 Junio 2019

Con un poco de memoria, sólo se puede votar a Vox y sus principios por la defensa de España y consiguientemente de los españoles. Muchas personas se olvidan rápidamente de los sucesos que les resultan desagradables y pretenden seguir como si no se hubieran producido, volviendo otra vez a repetir los mismso errores.

Febrero, mes de juicios
Gabriel Moris Libertad Digital  12 Junio 2019

Para 'desfacer entuertos' sólo se necesita querer. Y para prevenirlos hay que partir del conocimiento de la verdad.

España es una monarquía parlamentaria desde el año 1978, en que se aprobó la Constitución que, hasta hoy, regula nuestra convivencia como nación. Ya en vida del general Franco el pueblo español, por referéndum, aprobó una ley orgánica que definía a España como monarquía. Al ser proclamado rey Don Juan Carlos, se declara el Estado como de derecho, democrático y social. Ruego me disculpen si hay alguna incorrección.

Una característica fundamental de la democracia es la separación de los tres poderes constitutivos del Estado de Derecho: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Este principio, evidente sobre el papel, no lo es en la praxis cotidiana. No en vano se dice que el papel lo aguanta todo.

Mi condición de víctima del terrorismo y de ciudadano de un país democrático creo que me autoriza, y quizás me obliga, a opinar sobre estos temas político-judiciales que afectan a nuestras vidas.

Hasta hoy, creo que los dos hechos más trascendentes del siglo XXI en España han sido los atentados de los trenes de Cercanías en Madrid, que dejaron un saldo de más de dos mil víctimas, de las cuales 192 –entre las que figuraba mi hijo– perdieron la vida; y la proclamación ilegal y unilateral de la República Catalana.

Respecto al primero –crimen de lesa humanidad–, en cuyo juicio, realizado en la Audiencia Nacional, sólo se condenó a un autor material: ninguna mente, por limitada que sea, puede admitir como buena esa única sentencia; máxime cuando tampoco se identificó a autores intelectual alguno. Ni verdad, ni memoria, ni dignidad ni justicia para el mayor crimen terrorista de España y Europa en tiempo de paz. Esta realidad es incompatible con nuestra democracia avanzada. No puedo comprender cómo las víctimas, el pueblo español y nuestro Estado de Derecho callan y olvidan esta gran injusticia durante más de quince años.

El juicio a la autoproclamada República Catalana se está finalizando en el Tribunal Supremo. A algunos nos retrotrae al asalto al Congreso de los Diputados de 1981, pero sospecho que el juicio y las condenas no van a ser comparables. Ya se habla de indultos, sin que haya finalizado la vista de la causa.

Las tres instituciones del Estado que ostentan el monopolio de la actuación en estos casos siguen al servicio del silencio y del olvido de unos resultados que no caben en ninguna mente humana. Como injustificables resultan algunas medallas al mérito policial con distintivo rojo. A no ser que para las autoridades que las concedieron tengan todo el sentido; pero si es así, que nos lo expliquen, al menos para aplaudir la gesta merecedora de ellas.

Respecto al golpe de Estado perpetrado por las autoridades electas de Cataluña, hemos de reconocer que no hubo derramamiento de sangre como en el 11-M, no obstante, supuso la muerte civil del 50% de los habitantes de esa autonomía. Todo ello contraviniendo el ordenamiento jurídico del Estado al que representan y en rebeldía ante los fallos previos de los órganos judiciales competentes.

Cualquiera que sea la sentencia, el ruido mediático que acompaña al desenlace final hace pensar en un nuevo ataque a la Justicia desde los otros dos poderes del Estado. Pronto saldremos de la duda.

Hay, al menos, una coincidencia entre ambos juicios: los dos comenzaron en febrero y duraron cuatro o cinco meses. Según rumores, también será el mismo el mes de publicación de la sentencia: octubre. Casualidades institucionales quizás.

Permítanme que exprese mi deseo sobre ambos:

– que las víctimas y el pueblo español conozcan toda la verdad sobre los hechos, los autores y las tramas;

– que la Justicia actúe como poder independiente y emita sentencias de acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico;

– que las penas se cumplan íntegramente.

La justicia humana sabemos que tiene sus limitaciones, pero la injusticia a veces parece no tener límites. ¡Pobre pueblo español y pobre España! Para desfacer entuertos sólo se necesita querer. Y para prevenirlos hay que partir del conocimiento de la verdad.

Vox tiene al Gobierno andaluz contra las cuerdas: exige eliminar 150 entes públicos
Consejeros del PP apurarán negociando con los diputados de Abascal para convencerlos de que no tumben el primer Presupuesto no socialista mientras sube la presión por Madrid
Isabel Morillo. Sevilla elconfidencial  12 Junio 2019

“Sin acuerdo” para salvar el primer Presupuesto andaluz del Gobierno del cambio. Así acabó la jornada del martes. Con un wasap de Vox que transmitía este mensaje y constataba que piensan mantener al Ejecutivo de PP y Cs contra las cuerdas hasta el último minuto. Aprendió la lección, dice, y está apretando más de lo que, hasta ahora, había acostumbrado.

El pleno se celebra este miércoles en el Parlamento andaluz y, hasta que se abra la votación, Vox puede decidir si mantiene o retira la enmienda a la totalidad registrada para el Presupuesto andaluz de 2019. Si no la retira y vota a la par que PSOE y Adelante Andalucía, caerán las cuentas. Será un buen revolcón político. Si la retira, permitirá que el Presupuesto siga su curso y salvará la cara al Gobierno, que ha hecho gala de la “estabilidad” económica como uno de sus grandes logros.

El intercambio de documentos ha estado abierto en los últimos días. Según la documentación a la que ha accedido El Confidencial, el último borrador que Vox ha puesto sobre la mesa del Gobierno andaluz —Cuestiones Generales para el Presupuesto 2019— hace hincapié en el volumen de la deuda pública y en la administración paralela de la Junta. Exigen eliminar más de 150 entes públicos, algunos de carácter municipal, como las gerencias de urbanismo o las sociedades y consorcios de agua. “En Vox, hemos hecho los deberes y los números”, concluye el texto. “Hay una partida de 500.000 euros para programas con perspectiva de género en Canal Sur, eso son 1.000 chalecos para policías o 300 pulseras GPS para maltratadores”, sostiene Vox para “vender” la supresión de partidas.

Afirman que es inviable un Presupuesto de 36.495 millones de euros con una deuda de 4.573,7 millones, “que se ha multiplicado por cuatro en 10 años”, y ponen todo el foco en las agencias públicas. “La clave está en la administración paralela de la Junta de Andalucía, sus agencias, que manejan prácticamente el 50% del presupuesto no financiero”. El documento, al que accedió este periódico, incluye un extenso listado de agencias públicas empresariales, agencias administrativas, fundaciones y consorcios y fondos sin personalidad jurídica donde Vox exige que se meta la tijera de forma drástica.

Repasan, uno a uno, los entes públicos que recibirán transferencias de financiación desde el Gobierno andaluz y subrayan que es insostenible que existan “1.101 entes públicos en Andalucía, 409 de la Junta de Andalucía”. Exigen “considerar los entes por naturaleza jurídica y ver su verdadera utilidad”. El argumentario con el que los diputados de Vox acudieron a la negociación señala que “estos entes reciben subvenciones por 4.103 millones de euros y tienen una cifra de negocio de 577.224 euros”. “Ganan 600.000 euros y nos cuestan 4.000 millones. Por cada euro que producen hay que añadir siete más para mantenerlos abiertos”. Exigen analizar con detenimiento cuáles pueden cerrarse o rentabilizarse.

Señalan entes autonómicos que consideran que se pueden cerrar o desmantelar ahora o en 2020, porque están “duplicados” respecto a las competencias de las consejerías. Entre otros, la Agencia de Evaluación Educativa, la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Agencia Andaluza del Conocimiento, la Agencia Pública de Educación, Agencia de Desarrollo Económico, Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda) o la Agencia de Defensa de la Competencia. Apuntan también a la supresión de la Agencia Tributaria de Andalucía o a las empresas de suelo y vivienda.

Hace seis meses, en Andalucía, PP y Cs consiguieron lo que ahora no parece que pueda lograrse en la capital de España. Amarraron los votos de Vox para dar a Cs la presidencia del Parlamento andaluz a cambio de un sitio en la Mesa de la Cámara. Después lograron su apoyo para que Juanma Moreno (PP) fuera presidente y Juan Marín (Cs) vicepresidente de un Gobierno que estrenaba la alternancia después de 37 años de poder socialista ininterrumpido en Andalucía. Y lo lograron sin que Cs se tuviera que sentar a una mesa con Vox, asegurando que ni habían negociado y ni siquiera se habían ‘tocado’ con la ultraderecha. Con declaraciones públicas en las que, según reconoce ahora Vox, se sintió como un “apestado”. Sin foto. Con Cs negando cualquier contacto con el partido de Abascal.

Ahora, Cs quiere lo mismo en Madrid, pero Vox no está dispuesto. La fórmula ‘a la andaluza’ no les funciona, advierten. Han cerrado un documento con el PP para entrar en el Gobierno regional que Albert Rivera, de momento, ha vetado. El propio Abascal reconoció que todo estaba conectado en el actual momento político.

En este clima, las negociaciones continuarán este miércoles con un ojo en Madrid, donde tiene abiertas conversaciones con la cúpula de Vox el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, y otro ojo en el Parlamento andaluz, donde se sentaban a la mesa con los diputados de Vox el consejero de Hacienda, Juan Bravo, y el portavoz parlamentario del PP, José Antonio Nieto. Al teléfono, pendiente de las consultas sobre posibles enmiendas y asesorando técnicamente las posibles concesiones, el consejero de Economía, Rogelio Velasco, cuota de Cs en el Gobierno pero con un perfil técnico y alejado de la política, sin militancia ni cargo orgánico en el partido de Rivera. Siguen, de momento, sin conceder la foto. Con este Presupuesto, los de Vox quieren demostrar que son necesarios para hacer cambios de calado y reclaman su cuota de poder en el Gobierno. En Andalucía y en Madrid, claro.

Preguntar en español sí es ofender
Carmelo Jordá Libertad Digital  12 Junio 2019

Meritxell Budó se ha puesto de lo más campanuda porque los periodistas han osado hacerle preguntas en la lengua de Cervantes, ¿habrase visto qué osadía?

Pese al enorme éxito que tiene la inmersión lingüística en catalán, al menos según los que la imponen, no pocos políticos separatistas de Cataluña se encuentran con serios problemas a la hora de expresarse de una forma razonable en español. Es el caso, por ejemplo, de la portavoz de la Generalidad, Meritxell Budó, que se ha puesto este martes de lo más campanuda porque los periodistas han osado hacerle preguntas en la lengua de Cervantes, ¿habrase visto qué osadía?

Es normal: nadie es propenso a usar algo que le da asco y un buen separatista catalán siente una repugnancia casi física por esa lengua fachorra y propia de "bestias con forma humana" en la que escribió sus sonetos Quevedo, así que cuando un periodista insolente le obliga a hablarla se trabuca, tiene problemas y vuelve recurrentemente al catalán, no sea cosa que se crean que es del PP, Ciudadanos o incluso Vox, la virgen de Montserrat no lo permita.

Podríamos hacer una lista bastante larga de grandes intervenciones en pseudoespañol de políticos separatistas, pero me quedaré con aquel discurso en el Congreso de la ahora fugada Marta Rovira, que está viviendo su sueño republicano y altermundista en la muy soviética Suiza. Esperemos que allí tenga menos problemas de expresión de los que tuvo en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, donde nos dejó serias dudas sobre su capacidad de hacer la o con un canuto incluso en un examen oral.

Volviendo a lo de Budó, su patética intervención ha tenido varios aspectos que creo merecen ser destacados, empezando por su ya mencionada incomodidad para expresarse en el idioma que a día de hoy hablan casi 600 millones de personas en el mundo, entre los que lo tienen como lengua materna y los que, como la portavoz de Torra, no lo dominan completamente.

Lo más chocante, no obstante, es el hecho de que se permita decirles a los periodistas qué deben preguntar, en qué momento de la rueda de prensa y en qué idioma. Y que encima una periodista haya tratado de justificarse como si estuviese haciendo algo malo, menos mal que una segunda ha replicado con valentía –ya hace falta valentía para ir a una rueda de prensa en la Generalidad, a ese punto hemos llegado– que en un entorno en el que todos sabemos usar dos lenguas "tenemos derecho" a preguntar en la que queramos.

Hago un paréntesis para explicar algo que debería ser obvio: en una rueda de prensa cada periodista puede usar el idioma que quiera, siempre que su interlocutor lo domine. Así debe ocurrir, por supuesto, con todas las lenguas españolas en España y también cuando la prensa extranjera hace sus preguntas, si tienen la suerte de dar con un político que hable inglés o francés. Incluso podría ocurrir si la portavoz de la Generalidad hablase en urdu, por ejemplo, y hubiese en Barcelona un corresponsal de un diario de Pakistán. Y no pasaría nada, que si para algo están las lenguas es para comunicarse.

Pero lo sustancial de toda la escena es que Budó no está improvisando ni lo hace porque ella se sienta insegura en español, sino que estas cacicadas son parte de un táctica tan simple como efectiva: que parezca que Cataluña es una sociedad completamente ajena al resto de España, no sólo la lengua, que por supuesto, sino cualquier cuestión política, social o artística, que por defecto no puede, no debe, ser de interés para el resto de los españoles y, por tanto, no es necesario decirla de forma que la comprendan.

Lo peor es que lo están consiguiendo: cada vez es más difícil sentirse concernido por lo que ocurre en ese lugar hostil en el que se nos desprecia abiertamente desde instituciones públicas, medios de comunicación y saraos culturales varios. Pero no hay que dejarse ganar; no sin recordar que tenemos derecho, como ha hecho este martes la periodista valiente ante Meritxell Budó; no sin decirles que, por mucho que se vistan de demócratas de amarillo, son unos totalitarios asquerosos.


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Sánchez ante el espejo
María Claver okdiario  12 Junio 2019

En las últimas horas, el argumento más utilizado es que algunos, más bien todos, deben abstenerse para facilitar que Pedro Sánchez siga en La Moncloa. El problema es que las adhesiones y las confianzas que genera su persona y su proyecto son escasas. Ayer, el ministro Ábalos, en un ejercicio de soberbia política, amenazó con unas nuevas elecciones y advirtió que las urnas –fíjense ustedes– tienen memoria. Yo le hubiese aconsejado que añadiera también que tienen colmillos, porque si de lo que se trataba era de meter miedo, meten más miedo los colmillos que la memoria.

En cualquier caso, Pedro Sánchez quiso ser presidente del Gobierno, y para ello utilizó una estrategia que de alguna manera rompió todos los lugares comunes por los que de alguna manera había transitado el constitucionalismo con éxito en los últimos 40 años. Con su no es no, no solo fragmentó al Partido Socialista, sino que introdujo en a la socialdemocracia en las arenas políticas del posibilismo político más zafio. Y derrumbó todos los puentes construidos durante décadas en torno al interés general.

Después llegó la moción de censura, y la cosa fue a peor. Porque en lugar de cumplir con la palabra dada, decidió crear una legislatura a su medida apoyado por aquellos que habían pisoteado, y seguían pisoteando, nuestro Estado de Derecho. Pero claro, a estas alturas, antes e hablar del bien nacional y del sentido de Estado, yo creo que habría que saber qué entiende Pedro Sánchez por sentido de Estado.

Ahora sí, Pedro Sánchez habla de abstención a derecha e izquierda. Lo hace básicamente para agitar la filas de Ciudadanos. Y, si tampoco le sale su gobierno de cooperación con Podemos, pues finalmente se presentará ante la sociedad española como la gran víctima. Ya verán ustedes como si hay elecciones, va a hacer de don Juan Tenorio. Se lamentará diciendo aquello de “llamé al cielo y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la Tierra responda el Cielo, y no yo”. Ya lo verán, será la gran víctima. Pero si algo hemos aprendido durante estos meses en los que Pedro Sánchez ha estado al frente del Ejecutivo es que no tiene proyecto para España más allá de su propia persona, exhibiendo una enfermiza obsesión por el tacticismo electoral.

El Partido Popular ya ha dicho que no piensa abstenerse, y hace bien. Porque como primera fuerza de la oposición es el encargado de construir una alternativa a un gobierno que sí o sí va a precisar de la gasolina que le suministren populistas, nacionalistas, independentistas, bilduetarras. En fin, una amalgama de intereses cruzados perjudicial para España.

Lo que pasa es que todos aquellos que piden la abstención para Pedro Sánchez yo les recordaría que por lo menos en la obra de Zorrilla, don Juan Tenorio hizo un acto de contrición frente al comendador. Porque aquí, ni eso.

El cooperante de Villa Tinaja
Pablo Molina Libertad Digital  12 Junio 2019

No, Iglesias. Ni Gobierno de cooperación ni nada de nada. Sánchez no te va a dar un ministerio para que pongas a Irene de secretaria de Estado y os luzcáis durante cuatro años haciendo demagogia con dinero público.

Cuando Iglesias aún soñaba con asaltar los cielos para convertirse en el ayatolá de la Moncloa y romper el candado del 78 (según explicaba a los proetarras por las tabernas de las Vascongadas), la estrategia para alcanzar ese objetivo era meridianamente clara: nada de consejerías de trámite o ministerios aburridos; denme los telediarios, que de lo demás ya me encargo yo.

Después llegó la realidad, esa fascista, y tras varios batacazos electorales, el último de ellos monumental, situó a Podemos en el espacio marginal que siempre ha correspondido al comunismo en las sociedades avanzadas. Para entonces, Iglesias ya se había instalado en Villa Tinaja, con el sano objetivo de criar a sus niños en un espacio de lujo típico de la clase media-alta, que es la que corresponde a un matrimonio que ingresa casi doscientos mil eurazos al año como hacen él y su señora gracias a los votos de la plebe.

Desde esa nueva perspectiva vital, las prioridades cambian por completo, también en el campo de la política. Eso explica que de asaltar los cielos y controlar los telediarios Iglesias haya pasado a suplicar un ministerio lúgubre, ofreciendo a Sánchez un Gobierno de coalición.

Pero después de un trompazo como el que se han pegado los podemitas en el reciente ciclo electoral no están las cosas como para imponer coaliciones ni esgrimir amenazas. Por eso el líder supremo de la cosa morada trata de tocar pelo hablando de un Gobierno de cooperación. Pero ¿qué coño es la UDEF? Nadie sabe qué es esa fórmula de gobierno, que, como todo lo que alumbra ese cerebrito adosado a una coleta, no pasa de ser otra ridiculez marca de la casa.

No, Iglesias. Ni Gobierno de cooperación ni nada de nada. Sánchez no te va a dar un ministerio para que pongas a Irene de secretaria de Estado y os luzcáis durante cuatro años haciendo demagogia con dinero público. Para eso ya están los socialistas, mucho más expertos en destrozar la economía disparando el gasto público. Confórmate con que "la gente" no se canse de ti y te haga una autocrítica como tú se la has hecho a Echeminga. Cooperante, que eres un cooperante.

Musolaris
Emilio Campmany Libertad Digital  12 Junio 2019
Por mucho que amenacen con nuevas elecciones, Iglesias no tiene otro remedio que insistir en ser ministro, aunque sea de Trabajo.

Se habla mucho del farol de Sánchez, graduado en artes musísticas en la academia El Garbanzo, donde imparte clases el profesor Iván Redondo. El afamado maestro del órdago, sin embargo, no ha enseñado a su alumno que la clave del farol es que sea creíble. Y de Sánchez ya nadie se fía. Además, en unas elecciones repetidas, los socialistas pueden rebañar unos escaños a Podemos, pero ¿cómo compensar la probable desmovilización de la izquierda? La pistola del miedo a Vox ya disparó la única bala que tenía. Y la posibilidad de gobernar con Ciudadanos se alejará aún más si, como es probable, muchos de sus votantes, junto con otros tantos que se fueron a Vox, vuelven al PP. El bipartidismo se reforzará, pero eso no tiene por qué beneficiar a Sánchez en el corto plazo.

Con todo, la clave en la partida no es lo que vaya a hacer el trilero, sino lo que pueda aguantar el musolari bolchevique. Es Iglesias probablemente el jugador al que menos le conviene que haya nuevas elecciones, porque parte de sus votantes se irán al PSOE y porque, sobre todo, la desmovilización de la izquierda perjudica tradicionalmente más a la que es extrema. Sin embargo, votar la investidura de Sánchez, posponiendo a otro momento la oportunidad de extraer alguna renta, puede ser letal a largo plazo. ¿De qué sirve votar al genuino defensor de la igualdad, al más comprometido caballero de las causas sociales, si luego, llegado el momento, se limita a ser la guinda roja del pastel que se comerán los socialistas a solas? Para una formación que se alimenta de la utopía, ser los palafreneros obedientes de los vendidos socialistas tan sólo sirve para procurarle un seguro pasaje al Aventino, si no al Averno.

Por lo tanto, por mucho que amenacen con nuevas elecciones, Iglesias no tiene otro remedio que insistir en ser ministro, aunque sea de Trabajo. Lo que a la larga más beneficiaría al bolivarianismo español es que Sánchez prescindiera de Iglesias y se apoyara en Ciudadanos y PP, dejando a Iglesias la oposición de izquierdas. Pero ¿cómo? Ciudadanos no quiere y no basta. En cuanto al PP, no quiere porque renunciaría a ser la principal alternativa a los socialistas. Si se abstienen los dos, harían realidad el sueño de Santi Abascal: quedarse con el monopolio de la oposición de derechas.

La única opción es dar a Pablo Iglesias una cartera y completar la mayoría con nacionalistas e independentistas. Pero eso a Sánchez le apetece poco. No obstante, ya veremos qué decide el catedrático Iván Redondo. Dependerá mucho de lo que diga el augur Tezanos, ese pitoniso tan obediente que sólo le dice la verdad a su dios, que es el que le paga, aunque lo haga con nuestro dinero. Y a lo mejor, como hizo el PSOE con Rajoy, el PP y Ciudadanos se abstienen tras una segunda convocatoria y le hacen de nuevo presidente. Al aprendiz de musolari Casado se le deben de reír los huesos sólo de imaginar esos dúplex de reyes que serían unas nuevas elecciones.

Vox en el gallinero
EDITORIAL Libertad Digital  12 Junio 2019

Quién ha visto y quién ve a Rivera, que anda compartiendo tácticas con quienes han basureado a Ciudadanos como ahora se pretende basurear a Vox.

La obsesión de la izquierda –no digamos ya del separatismo– con que se vea a Vox como un partido de apestados y radicales antisistema ha tenido una tóxica plasmación en la ubicación de los distintos grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Así, y por decisión de la alianza frentepopulista PSOE-Podemos, la Mesa del Congreso ha decidido relegar a los 24 diputados de la formación liberal-conservadora a las dos últimas filas del Hemiciclo, lo que popularmente se conoce como el gallinero. Por el contrario, partidos con mucho menos escaños, como el supremacista PNV, han sido beneficiados con posiciones de privilegio, justo detrás de los bancos azules del Gobierno.

Condenados a estar junto a los dos proetarras de Bildu, los 24 diputados de Vox no sólo se van a sentar detrás de los 6 del PNV, sino que van a estar cercados por los golpistas de ERC y Junts per Catalunya. Menudo cordón sanitario nauseabundo han pergeñado PSOE y Podemos contra un partido de impecables credenciales democráticas, que ya quisieran de hecho poder exhibir socialistas y neocomunistas.

Los diputados de Ciudadanos, muy ofendidos por haber sido desalojados de la parte central del Hemiciclo en beneficio de los recogenueces del PNV, han anunciado que recurrirán esta distribución, que, con mucho mayor motivo, recurrirán también los de Vox.

Sea como fuere, y por afrentoso que sea el trato dispensado a Vox en el Congreso, mucho peor es el cordón sanitario que el partido de Santiago Abascal sigue sufriendo en las negociaciones para la conformación de Gobiernos no frentepopulistas, como si se tratase de una formación fascista, inconstitucional o contraria a la democracia. Que en este punto socialistas y comunistas recurran al agitprop más repulsivo tiene su artera lógica; pero que Ciudadanos haga lo mismo es tremendamente injusto y una pavorosa insensatez.

Los de Albert Rivera siguen empecinados en un veto a Vox tan antiliberal y sectario como perjudicial para el propio Ciudadanos, que tiene la desfachatez de pretender que los humillados pretendan facilitarle su acceso a Gobiernos tan sensibles como los de Madrid (comunidad y ayuntamiento). Quién ha visto y quién ve a Rivera, que anda compartiendo tácticas con quienes han basureado a Ciudadanos como ahora se pretende basurear a Vox. ¿Acaso tiene el Síndrome de Esto-es-el-colmo?

UGT y CCOO salen en defensa del programa educativo de los nacionalistas navarros 'Skolae'
Los sindicatos se suman a la reivindicación de Geroa Bai y convocan una concentración ante la Audiencia de Navarra este viernes, día en el que están llamadas a declarar 10 personas vinculadas con el polémico plan de 'coeducación' en los colegios navarros
Marina Alías vozpopuli.es 12 Junio 2019

UGT y CCOO se han sumado a las reivindicaciones de otros sindicatos minoritarios y de partidos como Geroa Bai en defensa de Skolae, el polémico programa educativo del Gobierno de Navarra.

Después de que Concapa, la Asociación M18 y un grupo de padres y madres a título individual interpusieran una triple demanda ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) en contra del plan de 'coeducación', este viernes están llamadas a declarar una decena de personas vinculadas a la redacción del proyecto y a la formación en torno al mismo.

Pero los sindicatos no están de acuerdo. La Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO) lamenta las denuncias recibidas por Skolae y ha criticado la conducta de "quienes pretenden saltarse la ley para retrotraernos a entornos propios de otras épocas".

Según CCOO el programa impulsado por el Gobierno navarro para el periodo 2017-2021, da respuesta a las leyes de igualdad efectiva de mujeres y hombres, la de medidas de protección contra la violencia de género y la ley foral para la igualdad social de personas LGTBI+.

"En todas estas leyes se promueve el derecho a una educación en igualdad, que atienda a la diversidad sexual y de género y garantice los mismos derechos para todas las personas del ámbito educativo. Skolae cumple con los criterios de coeducación y tiene como propósito eliminar la violencia contra las mujeres y aprender a vivir en igualdad a lo largo de todas las etapas del sistema educativo", defienden.

La parte "ultraconservadora" del país
Y manifiestan que no es tolerable que "por cumplir con su responsabilidad [los profesionales] sean sometidos a la presión mediática, social y judicial promovida por la derecha política", argumentan. En esta misma línea se ha pronunciado la responsable federal de Enseñanza de UGT, Maribel Loranca, quien considera que las críticas a Skolae han venido "desde la parte absolutamente ultraconservadora del país".

Desde su sindicato defienden que "no se puede poner en peligro este tipo de formación" y que "si se hace en educación pública se debe hacer en concertada". "Al estar tan crispado el ambiente se ha creado una polémica que hace flaco favor al trabajo educativo", han remarcado.

La polémica ha perseguido al programa prácticamente desde su presentación en 2017. Entre los contenidos que más confrontación han despertado destaca el aprendizaje sobre la fecundación o el lugar donde se desarrolla el feto para la etapa de 0 a 6 años.

Además, los autores del plan abogan por hacer referencia a las múltiples opciones que existen tanto para la concepción (coito, procreación artificial) como para el parto (cesárea, vaginal) y profundizan en la diversidad erótica (homoerótica, heteroerótica, bierótica).

Masajes y otras actividades
Para los alumnos de 6 a 9 años el programa propuso en una de sus actividades darse masajes con el ánimo de explotar la expresión corporal. "Finalizamos planteando a la persona que más cerca tenemos dónde nos gustaría que nos diera un masaje o hiciera cosquillas, y luego devolveremos ese deseo a nuestra compañera o compañero", plantean.

En el epígrafe Deseo, excitación, atracción, cariño y ética de las relaciones, dedicado a los niños de 12 a 16 años, se eleva el tono: "Nos damos un masaje en la parte del cuerpo que yo solicito, además de verbalizar dónde no me gustaría que me lo dieran". Para ello proponen dibujarse a uno mismo en grupos mixtos y señalar las partes del cuerpo en las que le gustaría recibir "masajes y cosquillas".

En octubre de 2018, el consejero de Salud del Gobierno de Navarra, Fernando Domínguez, aseguró que el proyecto sería "de obligado cumplimiento para todos los centros educativos una vez que se apruebe la orden foral pertinente", pero en menos de un mes, la presidenta del Ejecutivo foral Uxue Barkos reculaba y se limitaba a señalar que "la obligatoriedad es la de educar en materia de coeducación, derivada de la ley orgánica", decía.

La lista de canciones "machistas"
En la etapa de 9 a 12 años, según los denunciantes, el plan educativo anima "a que cada cual, en su hogar, en la intimidad, observen sus genitales y los comparen con las imágenes con las que han trabajado" y con los más mayores, de 16 a 18 años, invitan a conocer su cuerpo y "cómo funciona ante estímulos sexuales".

Otra de las actividades que desató mayor polémica fue la incorporación de canciones de Amaral, Malú o El Canto del Loco en una lista para que los alumnos reflexionasen sobre el grado de machismo que contenían o si promovían la violencia de género.

"Pensar que el reggaetón es el tipo de música más sexista en estos momentos, es un error ya que en los distintos estilos musicales también aparece este machismo", explicaban en su ficha. La actividad fue criticada, además de por partidos políticos y padres, por los varios de los autores afectados.

Después de dos años de recorrido, la continuidad de Skolae está menos garantizada que nunca tras las elecciones del pasado 26-M y el previsible cambio de Gobierno.

La portavoz de la Generalitat se niega a responder en castellano a los periodistas
OKDIARIO 12 Junio 2019

La portavoz de la Generalitat, Meritxell Budó, ha protagonizado este martes un rifirrafe con los periodistas presentes en la rueda de prensa que cada semana da cuentas de las decisiones del Govern. Budó se ha negado a contestar en castellano a un periodista porque se había salido del guión. "Pueden preguntar lo que se ha preguntado en catalán", ha aducido la portavoz.

Como ha explicado Budó, que ya ha protagonizado otros momentos tensos con la prensa, la dinámica de la comparecencia es que primero se hacen preguntas en catalán y luego se repiten las mismas en castellano. Cuando uno de los periodistas presentes se ha salido del guión, la también consejera de Presidencia le ha contestado que "en la rueda de prensa, en el turno de preguntas en castellano lo que se hace es explicar y repetir lo que se ha preguntado en catalán, no hacer dos ruedas de prensa paralelas. Les pediría que en el turno de preguntas en castellano se limiten a lo preguntado en catalán, y si tienen otras cuestiones, háganlas primero en catalán".

Este intento de teledirigir a los informadores ha provocado las protestas de los allí presentes. El periodista aludido le ha contestado que "perdone, creo que podemos preguntar lo que consideremos oportuno". Budó insistió: "Pueden preguntar lo que se ha preguntado en catalán".

La tensión ha ido en aumento. El periodista no ha cedido ni un ápice ante el intento de la portavoz de no contestar a las preguntas hechas en castellano fuera de guión. "Las preguntas que se hacen en castellano no son una mera repetición, también tenemos derecho a preguntar lo que consideremos oportuno", decía el informador.

Pero Budó se ha enfadado e incluso se ha dirigido a este miembro de la prensa en un tono bastante despectivo. "Las normas de esta sala si no las conoce se las explicamos", ha dicho, para después insistir en la fórmula de comparecencia que relega al castellano a un segundo plano: "En castellano hacemos aquello que se ha hecho previamente en catalán en los últimos 10 minutos de la rueda de prensa", ha concluido.
 


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