AGLI Recortes de Prensa   Domingo 16  Junio 2019

Macroneón y Microrrivera
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Junio 2019

El Front National de Marine Le Pen ganó las Elecciones Europeas en Francia. En marche!, que así se llama el improvisado partido del presidente de la República, Macron, que unos años antes de instalarse por su cuenta con el apoyo de Hollande, era ministro, con Valls de primer ministro, trata de camuflar su indudable derrota, porque nunca el FN ganó unas elecciones nacionales, mediante un ejercicio de equilibrismo mediático que consiste en apoyar al Partido Socialista Europeo, donde está el PSOE de Sánchez frente al Partido Popular Europeo, donde está el PP, que es el más votado. Y la pértiga del equilibrista es España. Mejor dicho, el partido dizque hermano que hace el primo: Ciudadanos.

La ultraderecha sólo gana en Francia
El derrotado Macron o Macroneón, que imita al genocida corso en la técnica de publicitar campañas ruinosas como la de Egipto como grandes victorias de la civilización occidental, pretende borrar su derrota usando el el antiguo ALDE, rebautizado Renew Europa tras quedar como tercera fuerza en el Parlamento, decidir entre los dos generalatos que han frenado el avance de partidos que discutían parcial o totalmente la UE, tanto en materia de inmigración, islamismo e intervencionismo económico como en libertades protegidas por la soberanía nacional de los países de la UE. Y lo han hecho asumiendo buena parte de las ideas de esos partidos llamados equívocamente de ultraderecha. El único que realmente lo es y el único en triunfar, en Francia, ha sido el Front National contra Le petit Macronéon.

Y como es el único que no ha sabido defender a su país en su país, de esa amenaza que en algún caso lo es y en otros es todo lo contrario, Macroneón se ha proclamado jefe político del centro en España, usando a un partido como Vox, que defiende la unidad nacional, la Constitución, la monarquía parlamentaria, el liberalismo económico y el Estado de Israel, como si fuera hermano gemelo del FN, que es intervencionista en materia económica, tradicionalmente antisemita y, por cierto, enemigo de España, de sus intereses y de su cultura, como suele serlo el nacionalismo francés.

Bokassa o los diamantes de la Ilustración
Pero una de las manifestaciones más siniestras de ese nacionalismo francés, imperialista y napoleónard, es presentar sus intereses particulares en política exterior como generosas manifestaciones de la civilización occidental. El mejor ejemplo es Monsieur Áfrique, que con rango más que ministerial se encarga de corromper a los dirigentes de los países de la Francophonie para lograr concesiones petrolíferas o mineras fuera del mercado y de la ley, adobados con sobornos como los famosos diamantes de sangre de Bokassa para Micronéon Giscard, el peor enemigo de España al entrar en la UE y, con el socialista Mitterrand, el gran amigo de la ETA.

Por supuesto, nada comparable al genocidio de Napoleón contra los españoles de 1808 a 1812, que destrozó económica e institucionalmente nuestro país y que camufló los intereses dinásticos de su mafia familiar en nombre de la Ilustración, fenómeno europeo y no sólo parisino, pero cuya Énciclopedie desprecia de forma racista y analfabeta la gran aportación de España a la civilización occidental, que es anterior y superior a la francesa.

El genocida corso tuvo a dos reyes polichinelas, Fernando VII y Carlos IV, para humillar a España, pero los patriotas españoles acabaron humillándolo a él donde nadie lo había logrado, en el campo de batalla. Pero Macroneón no tiene el primer ejército del mundo, así que su muñeco no es rey de España y las Indias. Debe conformarse con el tercer partido de España, al que extravía un dirigente, que, ayuno de toda dignidad nacional e intelectual, nulificado en su cuna política barcelonesa por el maquereau político Valls y tras la jibarización de su partido, cabe llamar Microrrivera.

Macroneón vence al FN llamándolo Vox
Decía Napoleón que "la propaganda es el otro nervio de la guerra". Pero Macroneón no tiene más nervio ni guerra que la propaganda. Así que se lanza a vencer a su vencedora Marine Le Pen donde no está. Y carga contra Vox amenazando a Rivera con echarlo de ALDE, donde entró gracias a C´s. Vamos, que lo está chuleando igual que Valls, y de un modo tan groseramente imperialista -si Francia tuviera hoy otro imperio que el de Monsieur Afrique- que sólo puede aceptarlo un provinciano cosmopaleto.

El cosmopaletismo centristísimo, hace suya esa superioridad moral de la que presume la izquierda para disimular el complejo de inferioridad típico de la derecha. Y pretende convencernos de que todas las bofetadas que le ha atizado el Gobierno y el partido de Macron en los últimos meses, sobre todo el último, se debe sólo a una rabieta de la candidata de Macron a presidir ALDE porque no la ha apoyado Ciudadanos. En realidad, han sido todos los partidos de esa prestigiosísima internacional en la que destacan dos grandes corruptos, Otto Von Lambsdorf y Pujol, los que se han hartado de las chulerías de Losenau. Lo que jamás aceptó ningún partido español ni se permitió ningún gobierno europeo es una injerencia extranjera como la de Macroneón elogiando ardorosamente a Sánchez y amenazando a Rivera.

La interesada alianza Macron-Sánchez
La razón, como siempre en la flatulenta diplomacia francesa, es de puro interés: el estólido Sánchez le viene bien para reforzar su posición frente a Alemania y pactar con los socialistas en Europa. Y ha aprendido a despreciar a Ciudadanos en la escuela de Manuel Valls. Lo pasmoso es que Garicano acepte capones de burócratas de cuarta y Rivera regañinas del Jefe de un Estado de segunda que se siente de primera al tratar a España con ese impenitente racismo pintoresquista que va de Carmen a Malraux. Macron elogia Sánchez, socio del partido de la ETA, los golpistas catalanes y los comunistas de Venezuela, pero prohíbe a Ciudadanos pactar con Vox.

Siempre he pensado que la idea de que Rivera recibe órdenes de Macron y Valls, ambos masones, era una exageración de Vox. Lo que no es exageración es el silencio sumiso del partido naranja ante La République. C´s debería prescindir de la bandera española en sus actos públicos, porque, repito, ningún partido español, ni el PCE con la URSS, soportó tal chulería. Encima, como el oficinista humillado que llega a casa y pega a su mujer, Rivera, tras agachar la cabeza ante Macroneón y su corte de burócratas, se pone chulo con Vox. O sea, que obedece a Francia maltratando a un partido español. Y si forma gobierno con Sánchez será porque lo dice Macroneón, que además refuerza el discurso falsario del PSOE al proclamar que el gran problema de España, es la "extrema derecha" de Abascal. Ni el golpismo, ni la ETA, ni los separatistas y comunistas: Vox y, supongo, los partidos de Colón. Y si el "relator" de Pedralbes lo pusiera Macron, tan admirador del temple de estadista de Sánchez, ¿lo aceptaría Rivera para contrariar a Vox?

Dos chantajistas fracasados
En cualquier caso, la política de espantos fingidos y aspavientos importados le ha dado a Rivera un pésimo resultado. El gran triunfador de la jornada municipal de ayer fue el PP de Pablo Casado, que ha dejado en ridículo, espero que para siempre, al PP de Feijóo y Alfonso Alonso. Y los dos grandes perdedores fueron Ciudadanos y Vox, éste último por seguir sin ninguna necesidad el estúpido postureo del que llaman la veleta naranja, convirtiéndose en algo así como el giraldillo verde. Porque si en la última semana Villacís reclamó sucesivamente la alcaldía o, al menos, la mitad, el partido de Abascal se plantó en la última noche diciendo que no votarían a Azcón en Zaragoza ni a Almeida en Madrid. Que querían hacerse la foto con Ciudadanos, partido al que Abascal motejaba de "criado" de Macron. ¿Y para qué querían hacerse la foto con el servicio del presidente francés? ¿Para demostrar a los parroquianos catetos que habían estado en Versalles?

Ciudadanos ha hecho el ridículo durante todo el tiempo de los pactos, con escasas excepciones como la de Aguado en Madrid. Y Vox lo ha hecho en los últimos días, con una superficialidad y una frivolidad dignas de Ciudadanos. Ambos quedan como chantajistas fracasados. Si Abascal quiere hacer un partido serio, deberá revisar su política de comunicación y representación. La ocurrencia de dejar a la izquierda tomar Madrid y Zaragoza para echarla a la semana siguiente con una moción de censura apoyada por el PP y C´s tenía un problema al que no alcanzaba el riego cerebral de estos virtuosos patriotas metidos a estrategas domingueros: ¿y si, al presentar la moción Vox, se vengaban el PP y Ciudadanos no apoyándola? ¿En qué quedaba la ocurrencia? ¿Y a qué genio se le ocurrió?

El triunfo y el reto de Casado
Casado ha estado silencioso, ha recuperado a García Egea que lo ha hecho tan bien como en Andalucía y el PP ha logrado lo que no podía ni soñar. Y además del balance de lo conseguido después del desastre anterior, deja la impresión de partido serio y de fiar, frente a los aficionados de C´s y Vox.

Sin embargo, resuelto el liderazgo de la Oposición al Gobierno de Sánchez, creo que Casado debe dar un paso más y ofrecer lo que aparecería como razonable alternativa de presente y garantía de futuro: la abstención del PP en segunda vuelta para facilitar un gobierno en minoría del PSOE y el apoyo crítico, pero apoyo, a un gobierno de coalición PSOE-Ciudadanos que cerrase la puerta a los indultos, al separatismo y al derroche podemita.

Porque la presión a Rivera no debe venir de Francia sino de España. Es ridículo que justifique -y le jaleen- su centrismo entregándole a Page, como si no fuera del PSOE y no tuviera mayoría absoluta, las alcaldías de Guadalajara y Ciudad Real, donde actuarán como teloneros un par de años. ¿Regalarle todo el poder municipal al que ya lo tiene autonómico es algo centrista, moderado y liberal? Todo es ridículo, parece el braceo del que se ahoga y se aferra febrilmente a un neumático pinchado… por él mismo.

La única forma de recuperar una posición centrada y razonable es rectificar su no al PSOE pensando que así heredaría la derecha. No lo ha hecho y ya no lo hará. Pero puede demostrar que ser un partido bisagra puede resultar salvífico a la nación y la Constitución. ¿Quiere regenerar algo aún? Ofrezca al PSOE entrar en el Gobierno a cambio de Navarra, no a los indultos, independencia del Poder Judicial, limpieza de las cloacas, freno al abuso fiscal y garantía de derechos lingüísticos en toda España. Nos olvidaríamos hasta del fiasco de Valls, el hombre que también quería ser Macroneón y se quedó en muleta de Ada Colau, que apenas investida ha corrido a reponer el lazo amarillo golpista. Pero el problema era Vox, o sea, Le Pen, o sea, Francia. España, jamás.

La inutilidad de la memoria
Nota del Editor 16 Junio 2019

La política es el tinglado para que los profesionales de la misma creen problemas donde no los había, propongan soluciones que los agraven y encima tengamos que estarles agradecidos (por mantenernos entretenidos con las volutas del humo).

Este comentario lo había puesto para el editorial de La Razón (más adelante), pero también se aplica aquí: la gente se olvida de que ha sido el PP el culpable mayor del desbarajuste, por su inutilidad / traición. Le cambian la cara al primero de la lista del PP y se creen que ya está, que nos podemos fiar. Es la absoluta inutilidad de la memoria. El PP tiene que desaparecer de una p. vez. Menos mal que el Dr Cum Fraude está haciendo lo propio para que desaparezca el PSOE, aunque con los pájaros que tiene enfrente y sus "creyentes del quinto frente", tardará un poco mas.

VOX en la trampa / Lo que debemos a Usa
Pío Moa gaceta.es 16 Junio 2019

En “Una hora con la Historia”: El falso páramo cultural del franquismo y el auténtico de la actualidad: https://www.youtube.com/watch?v=7XFEXMGmiw8
****************

El mayor peligro para VOX es el de quedar como un PP menor y con matices. Esto es lo que le está ocurriendo en las actuales elecciones, una vez cayó en la trampa de exigir respeto para entrar en el club y poner por encima de todo la expulsión del Doctor o de Carmena. Como decían muchos comentaristas, el programa de VOX para la autonomía y el ayuntamiento de Madrid es casi idéntico al del PP. Y sin embargo VOX ha tenido la oportunidad de diferenciarse netamente con tres exigencias básicas:

*Eliminación de la ley de memoria histórica por antidemocrática, sectaria, falsaria y fomentadora de odios

*Eliminación del bilingüismo en la enseñanza. La Constitución no hace de España un país bilingüe con predominio del inglés. No al desplazamiento del español. El inglés debe estudiarse como lengua extranjera.

*Eliminación de todas las subvenciones a la ideología de género, orgullos gay y similares.

Con estos tres puntos (puede haber más), que pueden explicarse fácilmente, VOX se manifestaría como una verdadera alternativa y no como un partido más, algo más radical aquí y allá. Y, no menos importante, daría a voz a un número de ciudadanos que están hartos de las políticas de PP, PSOE y C´s. Ciudadanos marginados y reprimidos sistemáticamente por los demás partidos. ¿Son muchos o pocos ciudadanos? Quizá de momento sean pocos, debido a tantos años de manipulación antiespañola, pero si las cosas se explican bien, son susceptibles de aumentar mucho. VOX se encuentra en una encrucijada. Sus votos son los de la gente que detesta la actual política. En las últimas elecciones perdió un millón de votos, justamente por haber rebajado la intensidad de su mensaje.

********************
Lo que el mundo debe a Usa.

–Usted ha dicho que España no debe nada a Usa, pero debe admitir que una gran parte de las comodidades y avances técnicos de que disfrutamos los españoles vienen de allá. ¿No es eso una deuda real?
–Sí, lo es. Desde finales de la II Guerra Mundial, Usa ha sido puntera en casi todo, y solo podemos mirar en nuestro entorno, el cambio enorme que han producido los ordenadores, internet, los móviles, etc., para darnos cuenta. Todo eso ha venido fundamentalmente de allá. Se puede decir que en ese terreno todo el mundo está en deuda con Usa, indudablemente. También puede decirse que si tenemos ordenadores es porque somos capaces de pagarlos, pero, en definitiva, en estas cosas la idea es lo esencial, y las idea vinieron de allí. Pero yo hablo de otro plano, otro tipo de deudas: en el terreno político, militar y económico.

–Pero en el terreno político, usted defiende la democracia. Y no puede negar que se trata también de un invento useño.
– Defiendo la democracia a condición de que se reelabore la idea y se analice su evolución histórica. La democracia como “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” es useña, pero no es real. El pueblo no puede gobernar, sino que es gobernado necesariamente, y la misma idea de pueblo debe reelaborarse. La representación del pueblo en el poder, que se parece más a la idea de democracia, es más antigua que Usa, está en la Escuela de Salamanca y antes todavía en los comienzos del parlamentarismo, que ocurren en España, concretamente en León. Claro que no era una representación “del pueblo”, sino de unos sectores de él, la burguesía, pero la idea ya estaba ahí. En La guerra civil y los problemas de la democracia he esbozado algunas líneas de pensamiento, que obviamente deben desarrollarse, pero hoy España es un país intelectualmente plano, la democracia es solo una palabra mágica y el intento de debatir no tiene respuesta.

–Pero usted defiende al mismo tiempo al franquismo, que obviamente no era democrático, sino que incluso se proclamaba antidemocrático. Aunque hablase de “democracia orgánica”.
–Todo eso son problemas a estudiar. Creo quela única democracia posible es la liberal. Pero si esta se quiere aplicar radicalmente, termina disgregando la sociedad, devolviéndola al “estado de naturaleza”, que nunca existió en la historia pero que ese liberalismo radical haría posible, pues no habría ningún criterio por encima del interés individual. Ahora bien, ¿por qué en Usa la democracia ha funcionado tan bien que ha convertido al país en el primero del mundo en casi todos los terrenos? Porque hay otros factores ideológicos y psicológicos cohesionadores que impiden que las tendencias disgregadoras se impongan hasta el fin. Uno de esos factores es el patriotismo o nacionalismo, muy fuerte allí, también lo es el mito del “gobierno del pueblo”, que habla del “pueblo”, no del “individuo”. Factores como esos mantienen la cohesión social a pesar de que las tendencias e ideologías disgregadoras son también allí muy fuertes; y son además sanas si se mantienen en ciertos límites. Pero exportada a sociedades más débilmente cohesionadas, la democracia liberal puede tener efectos devastadores. Los tuvo en España y eso motivó la guerra civil y el franquismo, que salvó lo más básico: la nación, la Iglesia (que también fue un factor de cohesión, pero creo que ya apenas lo es), la propiedad privada, la familia tradicional. Fue preciso poner coto por la fuerza a las fuerzas disgregadoras que habían llevado al país a la guerra, pero al mismo tiempo el franquismo, al conseguir la mayor cohesión y estabilidad social, el abandono de los odios, ha permitido volver a la democracia… aunque nuevamente se están volviendo muy peligrosos los elementos de disolución social. He intentado analizarlo en varios libros.

–Según se entiende, usted cree que el liberalismo extremo tiende a disolver la sociedad. Pero los peligros que usted miso denuncia son más bien los totalitarismos, las ideas y partidos antidemocráticos.
–Sí, una cosa no se opone a la otra. La dinámica liberal, en ausencia de cualquier freno, disuelve la sociedad por la idea del individuo soberano. Pero el individuo no es soberano, vive en sociedad y depende mucho de la sociedad, que limita y condiciona su libertad necesariamente. Además, psicológicamente el individuo tiende a agruparse de mil maneras y a muchos niveles, y a reaccionar contra la libertad de otros, que puede considerar lesiva, asociándose incluso en grandes masas. Aunque parece contradictorio, el totalitarismo es el otro polo del individualismo liberal. Esto ya lo previó Tocqueville, y la historia le ha dado la razón. En mi libro sobre Europa enfoco el siglo XX europeo como la crisis del liberalismo a raíz de la Primera Guerra Mundial. Creo que es un punto clave. En este blog procuraré ir desarrollando estas ideas.

******************
Manifiesto contra la ley de memoria histórica.

La ley de memoria histórica pretende imponer a la sociedad una versión partidista del pasado español y por ese mero hecho adquiere carácter antidemocrático y totalitario, compatible solo con regímenes del tipo de Corea del Norte, la Cuba castrista o China. Constituye en sí misma una seria amenaza para las libertades de expresión, investigación y cátedra garantizadas por la Constitución.

El tema central de dicha ley es una valoración negativa del régimen anterior a la democracia y de su principal figura, Francisco Franco. Quizá es demasiado pronto para tener una perspectiva histórica ecuánime sobre ambos, pero no debe ocultarse que las valoraciones hoy predominantes y a menudo subvencionadas, proceden de puntos de vista y propagandas elaborados y sostenidos por el antiguo Partido Comunista –única oposición real al régimen de Franco, que no tuvo ninguna oposición democrática significativa– y por los partidos separatistas. No debe olvidarse tampoco que el comunismo ha impuesto, allí donde se ha establecido, la privación de las libertades más básicas junto con hasta cien millones de víctimas. Estos meros datos permiten calibrar la solvencia de sus críticas y valoraciones, que en cualquier caso no deben convertirse bajo ningún pretexto en dogmas impuestos.

Hemos podido comprobar en estos años los efectos de dicha ley, con la que recientemente ha querido darse un paso más persiguiendo con multas y cárcel a los discrepantes, algo nuevamente propio de regímenes como los mencionados más arriba. Efectos como la utilización propagandística y emocional de las víctimas de un solo bando y sin discriminar entre inocentes y culpables de crímenes; exigencias de censura en los medios contra la libertad de expresión; típico adoctrinamiento ideológico totalitario en las escuelas; incentivación de odios sociales reminiscentes de los que desgarraron a la república, manifiestos en ataques cada vez más frecuentes a locales, iglesias y sentimientos religiosos de la mayoría de la población; incremento de agresiones, incluso ya algún asesinato; escalada de despotismos e ilegalidades separatistas y ultraizquierdistas y, en general perturbaciones crecientes de la convivencia cívica en paz y en libertad.

Por todo ello, los abajo firmante exigimos la urgente derogación de una ley tiránica incompatible con la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es hora de acabar con esta peligrosa anomalía, hija de una propaganda totalitaria y que perturba seriamente la democracia.

Propongo este breve manifiesto, que puede ser firmado por gran número de personas reconocidas, para recoger firmas cuanto antes. Creo que VOX puede hacerlo suyo. Es necesario que partidos y políticos y periodistas se retraten de una vez en relación con una ley totalitaria que amenaza a toda la sociedad.

La política del hortelano
Javier Somalo Libertad Digital 16 Junio 2019

La buena noticia en muchos ayuntamientos españoles deja necesarias lecciones que aprender por lo sucedido durante las negociaciones entre PP, Ciudadanos y Vox.

Si Vox se ha mostrado tan irritantemente intransigente ha sido como respuesta a la aún más irritante desorientación política de Ciudadanos. A nadie se le escapa que ante una mínima atención por parte de Albert Rivera, el partido de Abascal habría facilitado los pactos sin tanto estruendo y daño por venir. Se trataba sólo de negociar y después venderlo, si así es como lo ven, como un mal menor. Entiendo, comparto y celebré siempre el veto de Ciudadanos al nacionalismo y a todo aquel que pueda ser coadyuvante porque por eso y para eso nacieron. Todo lo demás me resulta inexplicable.

Twitter se ha convertido en una herramienta de presión política donde en apenas unos minutos se mezcla la discusión por una junta de distrito con una supuesta crisis en París provocada por los montaraces de Abascal. Macron, Villacís, Vox, Le Monde, La République En Marche… Pero, ¿a alguien le suena quién es Pedro Sánchez? ¿Alguien está denunciando que a este tipo le da lo mismo pactar con el diablo si eso le mantiene en el poder y que ni Le Monde ni Macron moverán una ceja porque a Francia jamás le ha interesado una España fuerte? Pues resulta que Pedro Sánchez va a gobernar y, como aperitivo, ahí le tenemos enviando notas a las embajadas en todo el mundo para comunicar que, diga lo que diga el Supremo sobre el golpe de Estado, la estrategia es la del pacto de Pedralbes: consentir, o sea, colaborar con el golpismo. Y la oposición pactando sus bastones a bastonazos.

El PP de Pablo Casado y Teodoro García Egea, con todos sus errores posteriores a la campaña de las generales, esta vez ha estado a la altura de las circunstancias promoviendo las negociaciones generales y particulares. Las de Madrid se enconaron tanto que acabaron a las cuatro de la madrugada y, pese al enorme ruido provocado por Vox y, sobre todo, por Ciudadanos, suponen el primer paso necesario para contrapesar el sanchismo y sus adherencias. Es así de sencillo: era necesario. Un gobierno de José Luis Martínez Almeida es suficiente garantía para arrancar y está claro que sin Ciudadanos no habría sido posible. Pero sin Vox tampoco. Sólo el PP parecía entenderlo de forma global.

En Vox sobran aficionados que han querido ver las negociaciones como un pulso particular en el que un brazo sin torcer, el suyo, daría alegre entrada a la izquierda. A ojos del ciudadano, tal actitud sólo puede interpretarse de una manera: que, a juzgar por la sorna con la que lanzaban la amenaza, a ellos no les afecta un eventual gobierno de izquierdas. Ser necesario para llegar a un fin común –me refiero tanto a Vox como a Ciudadanos – no da derecho a jugar la baza en contra de los intereses de muchos votantes, propios y ajenos. Los faroles, para las procesiones.

Ciudadanos –o, al menos una parte– ha ejercido de partido del hortelano, enmarañando cualquier avance y poniendo en riesgo innecesario el gobierno de muchas ciudades. Dicen que rompen con Valls pero actúan como si fuera Valls el que guiara el estúpido plan de arrinconar a Vox por más que renunciara a exigencias. Ha sido todo inexplicable y, por momentos, vergonzoso. Pero, sobre todo, innecesario.

Hay muchos políticos de envergadura en Ciudadanos que harán falta para afrontar la complicada situación a la que nos conduce el PSOE de Pedro Sánchez. Pero sus votantes, y todos los que votaron contra este PSOE, merecen más seriedad: Vox es un partido legal y constitucionalista que no puede ser acordonado y que, de momento, es necesario para frenar al Zapatero de la nueva década, más peligroso aún. Será labor de Santiago Abascal frenar ciertas salidas de tiesto que no aportan nada a las urgencias actuales. Y será labor de Ciudadanos concretar si Albert Rivera sigue representando los principios fundacionales de su partido. Desde luego, en estas negociaciones por las alcaldías, creo que no ha sido así.

Quizá todo lo sucedido sea necesario. El lunes Madrid puede empezar a ser –me aprovecho del éxito editorial– la ciudad que fue. Dependa de uno, de dos o de tres, a ver cuándo le toca a España.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

El PP, referente del centro político
 larazon 16 Junio 2019

Nada hay en la política más complejo que la gestión municipal, en la que no sólo operan las clásicas variables ideológicas, sino factores de carácter localista o, todo hay que decirlo, meramente personalista que condicionan los grandes pactos generales y los acuerdos de coalición. De ahí que debamos de reconocer la buena labor negociadora de los dirigentes populares Teodoro García Egea y Javier Maroto que ha cristalizado en la recuperación de amplios espacios de poder, que sería mejor llamar de gestión, para el Partido Popular, espacios que deben ejercer de necesario contrapeso a una legislatura nacional que se presenta incierta, con un Gobierno socialista en minoría y en riesgo cierto de verse condicionado por formaciones con intereses propios, no siempre coincidentes con los del conjunto de la nación.

Sin pretender minusvalorar los esfuerzos realizados en el mismo sentido por las formaciones que lideran Albert Rivera y Santiago Abascal, que, salvo algún estrambote de muy difícil explicación, han sabido traducir la voluntad de sus votantes, lo cierto es que ha sido el Partido Popular el que ha llevado el peso de las negociaciones, no sólo por sus incuestionables resultados en las urnas, que hacen valer la proporcionalidad obtenida por cada partido, sino por la voluntad de incorporar a la normalidad de la vida pública a una formación como VOX, de tinte fuertemente conservador si se quiere, pero muy alejada de la caricatura extremista con que la pinta la izquierda. Esta postura del partido que lidera Pablo Casado contribuirá, sin duda, ha resituar en el imaginario colectivo al PP como partido de centro, que es, por otra parte, la adscripción ideológica con la que mejor se identifica a la derecha española, en línea con los grandes movimientos conservadores de nuestro entorno europeo.

Y si es cierto que el Partido Popular ha recuperado para sí mismo muchas de las parcelas de poder perdidas, con Madrid como principal enseña, también lo es que ha sabido ceder allí donde era necesario, y posible, para neutralizar unas políticas de izquierda que habían sido rechazadas en las urnas. No es tanto, a nuestro juicio, un ejercicio de posibilismo, como una constatación de la voluntad a medio plazo de la nueva dirección popular de recuperar los apoyos perdidos en favor de Ciudadanos y VOX en un escenario de extraordinaria crisis económica, que el Gobierno de Mariano Rajoy tuvo que superar, agravada por la denuncia de una serie de casos de corrupción gestados en las épocas de bonanza, –pero hechos públicos cuando muchos españoles no podían hacer frente a sus obligaciones diarias– y por la exacerbación de la crisis separatista en Cataluña, que aunque fue gestionada desde el más estricto respeto a la legalidad y a los derechos individuales de los ciudadanos catalanes, no fue bien comprendida por una parte de sus votantes.

Previsiblemente, los socialistas van a utilizar el espantajo de la extrema derecha y de la vuelta del fascismo para deslegitimar a la oposición popular en una actitud claramente hipócrita por cuanto desprecia olímpicamente el hecho de que el PSOE no ha tenido el menor empacho en pactar alcaldías con grupos de extrema izquierda, incluso, separatistas, que habían sido ganadas con holgura por la oposición. No es un juego que vaya a darles buenos resultados, mucho menos si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ve obligado a buscar el respaldo de los proetarras de Bildu y los separatistas de ERC para mantenerse en La Moncloa. Finalmente, hay que destacar un hecho incuestionable: que el actual mapa del reparto del poder municipal en España es mucho más exacto que el que había antes de las elecciones del 26 de mayo. Aunque haya excepciones clamorosas, como en la ciudad de Badalona.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez y el perro de Alcibíades
FRANCISCO ROSELL El Mundo 16 Junio 2019

En el corral de comedias de la política, ya está demasiado visto el espectáculo de entretenimiento y distracción de la renombrada cola del perro de Alcibíades. Pese a su contumaz reiteración, aún suscita los mismos efectos prácticos de aquella jornada -año 415 antes de Cristo- en la que este general ateniense, sobrino de Pericles y discípulo de Sócrates, carente de escrúpulos y sobrado de ambición, capaz de defender una cosa y su contraria, hizo seccionar la hermosa cola, en consonancia con su porte, de aquel cánido que orgullosamente paseaba por Atenas y del que todos se deshacían en elogios. Preguntado por la razón de la atroz amputación, arguyó que así, mientras los atenienses perdían el tiempo dirimiendo sobre ello, no lo empleaban en criticar su mal gobierno.

Sabía lo que decía. De hecho, con gran manejo de la demagogia, Alcibíades logró lo imposible: sedujo a los atenienses para ir a la guerra contra los espartanos para luego, tras su derrota, pasarse al enemigo, cautivarlo a su vez y comandar su ejército contra su patria nativa, donde fue acogido entre aclamaciones. Entregados a los manipuladores populistas y a sus promesas de gloria, los atenienses acreditaron prontamente lo que, con el devenir de los tiempos, ha resultado un modo característico de echar a perder las democracias.

Desde aquella hora temprana, cada vez que un gobernante se halla en apuros adopta alguna variante de la famosa estratagema de aquel joven político tan encantador como desaprensivo, a juicio de Plutarco. Con ello, evitan que se hable de las cosas importantes o, sencillamente, de aquéllas que más les comprometen.

El ardid del perro de Alcibíades, tan extendido por lo demás, tiene su versión cinematográfica. Se trata de la película Cortina de humo que se estrenó en EEUU bajo el título Wag the Dog (Menear el perro) en plena batahola del escándalo de Clinton con la becaria Monica Lewinsky. En la cinta se dan la mano dos mitos vivientes como Robert de Niro, en el papel de asesor presidencial, y Dustin Hoffman, encarnando un excéntrico productor hollywoodiense. Ambos inventan una guerra con Albania y la televisan para apartar a la opinión pública del escándalo que involucra al inquilino del Despacho Oval, en plena campaña para su reelección, en el abuso sexual de una menor de visita en la Casa Blanca.

En España, desde la manifestación de la madrileña plaza de Colón auspiciada por PP y Ciudadanos -sumándose posteriormente Vox, lo que sirvió de excusa para que la izquierda desnaturaliza el sentido primigenio de la cita-, el Gobierno socialista se ha valido exitosamente de la cola del perro de Alcibíades después de obligar a Pedro Sánchez a apearse en marcha de sus concesiones al independentismo en la Claudicación de Pedralbes.

Primero para ganar los comicios generales de abril desdibujando, salvo en Cataluña, las secuelas del golpe de Estado del 1-O de 2017, juzgado y visto para sentencia. Y ahora para retomar la investidura Frankenstein que le llevó a La Moncloa tras su golpe de mano parlamentario contra Rajoy del brazo, entre otros, de independentistas, neocomunistas y bilduetarras. Si entonces negó cualquier contraprestación, lo que pronto se vería desmentido con el traslado de los presos del 1-0 a cárceles catalanas gestionadas por subordinados de los encerrados y que ha reportado a éstos un trato de privilegio, o con la foto de la rendición de Pedralbes, ahora se reclama su reedición bajo el falso postulado de una "abstención sin negociación" con los aliados de aquel lance.

Si nada es gratis, salvo el maná bíblico, no lo iba a ser un trato de esta trascendencia en el costoso mundo de la política, por lo que, traducido a román paladino, se trata de apaños alejados de la luz y de los taquígrafos a los que, como popularizó don Antonio Maura, obliga el buen ejercicio del gobierno.

Posteriormente al 28 de abril, y con la perspectiva de las elecciones municipales, Sánchez ha hecho correr la especie de que se había centrado y estaba dispuesto a no reincidir en la investidura Frankenstein. Nada más lejos de sus hechos y actuaciones. Como el cuco, pía en un nido y pone los huevos en otro. Valgan dos botones de muestra. De un lado, su designación de Batet y Cruz para presidir Congreso y Senado, claramente partícipes de los axiomas nacionalistas, incluido el derecho a la autodeterminación por parte de la primera. De otro, los benevolentes posicionamientos de la antaño Abogacía del Estado (hoy del Gobierno, dada la purga de la ministra Delgado) con los presos golpistas: desde la rebaja de tipificación penal del delito perpetrado -de rebelión a sedición- hasta propiciar la inmunidad a Oriol Junqueras para permitir que jurara su cargo de europarlamentario, un disparate que ha cortado de raíz el Tribunal Supremo con su aplastante auto del viernes.

De no haberlo hecho así el Alto Tribunal, con la sentencia en fase de elaboración, Junqueras hubiera escuchado plácida y burlonamente la resolución desde Bruselas al socaire de que el Parlamento europeo aprobara el pertinente suplicatorio. Una burla al Estado de derecho a sumar a las de otros conspicuos prófugos acaudillados por el ínclito Puigdemont. En los antípodas del cuarteto de fiscales que han representado al Ministerio Público, la abogada Seoane, con gran deshonor, personifica nítidamente la incomparecencia del Estado en Cataluña, excepción hecha de un Poder Judicial a la altura de la gravedad del momento y que muchos de sus miembros afrontan a cuerpo gentil. A diferencia de su purgado antecesor, su sustituta no ha sabido decir no, cuando debiera haberlo hecho dando certeza a una intervención final en el juicio llena de titubeo y vergüenza, oponiendo lo preferible a lo que no lo es, como anota Albert Camus en las primeras páginas de El hombre rebelde. La persona libre no es, en fin, una persona cómoda.

Si Sánchez quisiera revirar hacia el centro de las posiciones constitucionalistas hubiera buscado de veras sumar sus raquíticos 123 escaños a los 57 cosechados por Ciudadanos, reeditando el nonato Pacto del Abrazo firmado en la sala de las Cortes donde cuelga el cuadro de ese nombre de Genovés y que torpedeó Podemos en 2015, buscando darle el sorpaso a un anémico PSOE en una siguiente cita con las urnas. Dispondría de estabilidad parlamentaria para frenar el proceso en marcha de independencia de Cataluña -ya lo advirtió el juez Llarena cuando finiquitó la instrucción del 1-O- y para dotar de solidez a la economía cuando pintan bastos. Con un ofrecimiento de ese fuste, ¿alguien cree que Cs se podría permitir decir "no es no", como Sánchez con Rajoy?

Como acaece desde que Zapatero aterrizó en el puesto de mando, el PSOE siempre antepone a los nacionalistas. Ha llegado a la conclusión de que, teniéndolos de su parte, obliga al centroderecha a alcanzar la mayoría absoluta para gobernar. Por eso, cuando la entente de Mayor Oreja y Redondo Terreros para desalojar al PNV se quedó a las puertas en las elecciones autonómicas de 2001, muchos socialistas se felicitaron, entre ellos Felipe González, sobre la base de que, con el PNV, mal que bien, "siempre nos entendimos".

De esta guisa, tratando de allegarse síes o abstenciones de PNV o de Bildu para su reinvestidura, el PSOE no se resigna a facilitar un Gobierno constitucionalista en Navarra, sino que está dispuesto a presidirlo con las franquicias navarras de una y otra formación que auspician asimilar el antiguo reino, cuyas cadenas jalonan el escudo de España, al País Vasco. El irredentismo nacionalista les impulsa siempre a ampliar su espacio vital con los vecinos bajo la excusa de la lengua común. De ahí el proceso de vasquización impuesto por Uxue Barkos, en parangón con la catalanización que se registra en Valencia e Islas Baleares con presidentes socialistas para mayor inri.

Jugando al despiste del conductor que enciende el piloto contrario a la dirección por la que va a girar el coche, Sánchez se dirige a renovar su investidura Frankenstein. No por necesidad o porque Cs se lo ponga imposible. Cree -o le han hecho creer- que el único camino posible es reemprender la vía de Pedralbes. Oséase, el entendimiento con los que no sólo no se arrepienten del golpe, sino que están dispuestos a repetirlo. Pero esta vez pertrechados de los medios precisos. Lo acredita el movimiento para disponer a los Mossos como una guardia pretoriana bajo la férula del supremacismo xenófobo de Torra y que sea germen de ese ejército catalán que emborrona tantos documentos de la Generalitat decomisados en las pesquisas judiciales para esclarecer la asonada del 1-O.

Sánchez entiende que la administración de la sentencia del Tribunal Supremo pasa por avenirse con el soberanismo. Parece receptivo a los cantos de sirena de quienes le susurran al oído que Europa no entendería que los golpistas se pasaran 20 años en prisión, olvidando de igual modo que la opinión pública no comprendería -como tampoco debería entenderlo la UE, al no estar vacunada con esta peste- que se incentivara de esta forma otra nueva tentativa sobre la base de que todo les está permitido al nacionalismo.

Las plagas y las guerras, como refiere Camus en su obra más conocida y que debiera figurar en los exámenes de selectividad, son una cosa común que cogen a las gentes siempre desprevenidas, y luego, cuando estallan, se dicen: "Esto no puede durar, es demasiado estúpido". Como si fuera un mal sueño que ha de pasar. Todo esto ayuda a entender la calamidad de estos tiempos en los que, mientras se porfía por la cola del perro de Sánchez, este busca su reinvestidura Frankenstein para retornar a Pedralbes, de donde nunca se marchó del todo.

Blanqueando a la extrema izquierda
No da una el Gobierno francés analizando la política española
Luis Ventoso ABC16 Junio 201

Italia y Francia semejan hoy los dos enfermos de Europa. Los italianos constituyen un episodio aparte, pues en medio de su folclórica e indescifrable acracia van siempre flotando. El caso francés es más peliagudo, por tratarse de uno de los motores del continente. Su problema está bien diagnosticado: un país que fue referencial y rico, donde se vivía de fábula, que se acomodó a la buena vida y se resiste a adoptar el ritmo que demandan las realidades de la globalización y el cambio tecnológico. Francia no ha querido reformarse, peca de exceso de estatismo, ha integrado mal a sus riadas de inmigrantes y presenta unas menguantes ganas de currar. Se masca un denso malestar social, en especial en las declinantes provincias, cuyo iceberg son los chalecos amarillos y el tirón del populismo nacionalista de Le Pen, que acaba de volver a ganar las europeas. Pese a todos los problemas que le crea su tontuna «brexitera», el Reino Unido creció un 0,5% en el primer trimestre de este año. España, donde aunque no se diga se trabaja muchísimo, lo hizo al 0,7%. La atribulada Francia se quedó en un 0,3%.

A pesar de su crisis interna, se da la paradoja de que Francia todavía conserva sus ensoñaciones de «grandeur». Con Merkel casi prejubilada, Macron, epítome de gobernante narcisista, aspira a llevar la batuta en Europa. En lugar de centrarse en sus propios y endémicos problemas, el Gobierno galo se permite impartir consejos paternalistas a otros países. En un encuentro con varios medios españoles, entre ellos ABC, representantes del Gobierno de Macron han advertido a Ciudadanos que no debe entenderse con Vox, que ese tipo de acuerdos con la extrema derecha «no caben en la UE». Una vez más, estamos ante el camelo del blanqueamiento de la extrema izquierda (muy galo, por cierto, pues muchos de sus grandes intelectuales zurdos se empecinaron hasta muy tardíamente en una vergonzosa defensa de Stalin, cuando sus horrorosos crímenes contra la humanidad ya eran bien conocidos).

Resulta incongruente que Macron satanice que Cs hable con Vox mientras acepta encantado las alianzas de su nuevo amigo Sánchez con lo más nocivo para la democracia: la izquierda radical antisistema, el separatismo xenófobo y los proetarras. Es Podemos, y no Vox, el partido que aspira a «derribar el régimen del 78», liquidar la Monarquía parlamentaria, poner coto a la economía libre de mercado y convertir la unidad nacional en una baratija. Es Podemos, y no Vox, el partido que sale en defensa de la hedionda narcodictadura venezolana. Es su líder, y no el de Vox, quien cobra de la teocracia iraní. ERC, que acaba de brindar su apoyo de nuevo a Sánchez, organizó un golpe de Estado en 2017 y su meta declarada es romper España. Bildu son los herederos políticos de una banda terrorista. ¿Son socios válidos? Macron, como Valls, toca de oído cuando habla de España. Y desafina. Sobra también, por supuesto, su pomposo aire de superioridad. A día de hoy, tal vez sean los españoles quienes podrían dar algún consejo a los franceses sobre cómo espabilar en un mundo nuevo.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
19 lecciones sobre la Cataluña nacionalista que deja el juicio del 'procés'
Cristian Campos elespanol 16 Junio 201

1. Cataluña jamás será independiente
Pero no porque no lo quiera el Estado. O porque no lo quieran el PP, el PSOE y Ciudadanos. O porque no lo quieran los españoles. Sino porque no lo quieren ni siquiera los mismos catalanes separatistas.

2. No le pidas sacrificios a un burgués del siglo XXI
El compromiso con la independencia de la burguesía catalana no ha ido mucho más allá de unos cuantos lazos amarillos en la solapa. En la práctica, los catalanes han demostrado, por activa y por pasiva, no estar dispuestos a arriesgar medio gintonic en el envite. No digamos ya cinco minutos de wifi.

3. Europa no sabe ni por dónde cae Cataluña
Y lo que es aún más relevante: le importa un pimiento. Probablemente, sigue confundiéndola con Valencia.

4. Los nacionalistas se creen más importantes de lo que son…
Este error –sobrevalorar su peso internacional real, confundiendo número de pernoctaciones turísticas con número de divisiones acorazadas y de premios Nobel– ya lo cometieron los austracistas en 1714. Así les fue: aún andan esperando los refuerzos.

5. …y la culpa es de Madrid
Son los complejos de inferioridad de la clase política madrileña, esa que aún anda haciéndose perdonar el franquismo, los que han hecho que los catalanes nacionalistas se crezcan hasta creerse, en el sentido más literal de la palabra, los nuevos caudillos de España. Y de ahí su alzamiento de septiembre y octubre de 2017.

6. Las cárceles catalanas, spa para los separatistas
Vive mejor un político separatista preso en una cárcel catalana que un sevillano libre en las Tres Mil Viviendas. El responsable último en ambos casos es el mismo partido: el PSOE. Nadie ha hecho más que el socialismo por la desigualdad efectiva de todos los españoles.

7. No sirvas a quien sirvió ni mandes a quien mandó
De simple condado de la Corona de Aragón a último reducto del carlismo y del franquismo en España. Estaba cantado lo que iba a pasar.

8. Nada oprime más que un esclavo
El procés se resume rápido. Se trata del único golpe de Estado de la historia ejecutado por burgueses acomodados que han dicho sentirse oprimidos por el empeño de su servicio doméstico en hablarles en español.

9. Lo volveremos a hacer, pero que se sacrifique otro
Todo separatista debería preguntarse primero, antes de salir a la calle a bramar por un nuevo procés, qué está dispuesto a arriesgar por la independencia de su región.

10. Ninguna nación ganó su independencia sollozando
En segundo lugar, debería preguntarse si eso que está dispuesto a arriesgar contribuirá en alguna medida a la independencia de su región. Para este menester es recomendable estudiar casos pasados. Por ejemplo, la guerra de los Balcanes y sus 140.000 muertos y 4.000.000 de desplazados. Si la respuesta a esta segunda pregunta es "no tengo más que ofrecer que mi corazón", entonces lo mejor es que se abstenga de hacer el ridículo.

11. Hay que aplicarse el cuento
Lo tercero que debe preguntarse es cómo reaccionaría él si una muchedumbre de enajenados le señalara en su propio hogar, votara a favor de privarle de sus derechos civiles y le convirtiera en extranjero en su propio país. Y luego aplicarse el cuento.

12. Son unos cobardes…
El líder nacionalista que más coraje ha demostrado durante los años del procés –escojan su preferido– hace que el capitán Francesco Schettino parezca Giuseppe Garibaldi, Juana de Arco y Abraham Lincoln juntos.

13. …además de unos traidores a sus compañeros
Dentro de poco, la capacidad de los maleteros de los coches se medirá en catalanes separatistas: "El maletero del nuevo Mercedes-Benz CLA tiene capacidad para cuatro catalanes separatistas (o sólo dos, si son de ERC)".

14. Y unos inocentes
¿Pero cómo han podido creerse que unos líderes políticos, unos funcionarios, unos maestros y unos policías que viven de los Presupuestos Generales del Estado iban a romper amarras con ese mismo Estado, arriesgando además décadas de cárcel? ¿Pero de verdad existe gente tan inocente?

15. Respeto a la autoridad del español dominante
Hasta los periodistas catalanes en Madrid que trabajan para medios nacionalistas celebraron el final del juicio a los líderes del procés luciendo chapas con las mejores frases de Manuel Marchena. Un catalán separatista es sólo un adolescente de la política a la búsqueda de un adulto que le imponga límites.

16. Dicen que todo era mentira
Falso: dicen que lo fue, porque fracasó, pero dirían algo muy diferente si hubieran conseguido lo que se proponían. Aunque, jurídicamente, eso es irrelevante: no puedes desentenderte de los muertos si has gritado "fuego" en una discoteca abarrotada alegando que no había en realidad ningún fuego. Y mucho menos si ostentas un cargo público.

17. La Cataluña nacionalista carece de elites
Que el único abogado con cara y ojos de las defensas fuera el único constitucionalista lo dice todo acerca de la selección inversa de las elites en la Cataluña nacionalista.

18. El Estado es mucho más que el Gobierno
España ha sobrevivido a buenos gobiernos, a malos gobiernos y a los gobiernos del PSOE. Sobrevivirá a los delirios xenófobos de cuatro encarregats de provincias.

19. Y la Nación, mucho más que el Estado
He aquí aquello que no han comprendido todavía los catalanes separatistas: que su desgracia no es sólo no ser una nación, sino que jamás serán una Nación.

Jiménez Losantos: "En Cataluña hay una resistencia al nacionalismo que no existía en mis años"
El periodista ha reeditado su libro 'Barcelona. La ciudad que fue' en el que habla de una urbe que ya no existe, devorada por la misma razón que le obligó a irse
Laura Fàbregas cronicaglobal 16 Junio 201

Federico Jiménez Losantos (Orihuela del Tremendal, 1951), periodista y escritor, ejerce una gran influencia sobre los partidos de la derecha, pero la izquierda no es ajena a sus afilados análisis que desde la emisora esRadio expone cada mañana. Ahora ha reeditado su libro Barcelona. La ciudad que fue (Ed. Esfera de los Libros) sobre esa ciudad en la que vivió sus mejores años de juventud hasta que se convirtió en un personaje incómodo para el nacionalismo. Pagó un alto precio por su crítica: fue víctima de un atentado por parte del grupo terrorista Terra Lliure. Cuando ocurrió, solo Miquel Roca fue a visitarlo.

--Su libro refleja una derrota política, pero una victoria moral. Se tuvo que ir de Cataluña, pero lo que advirtió en el manifiesto sobre la imposición del catalán en la esfera pública se ha cumplido. ¿Se siente vencedor moralmente? También recuerda que otros, como Fernando Savater, han acabado asumiendo sus tesis.
--Las victorias morales suelen ser un premio de consolación. Para el orgullo personal o la vanidad intelectual significan algo, pero no mucho. Dije que España se iba a ir al traste por el sumidero del nacionalismo catalán y la complicidad de la izquierda con él. Y se está yendo. Es verdad que hoy mucha gente dice lo que hace 40 años apunté en Lo que queda de España, pero, en el mejor de los casos, llega dos generaciones tarde. Y aún no lo veo llegar.

--Con el tiempo creo que ha ido valorando más la figura de Tarradellas que en el momento de su regreso (al que no asistió). También se cumplió lo que Tarradellas dijo sobre Pujol...
--Claro, yo no conocía a Tarradellas. Nadie sabía cómo había cambiado, ni que su pensamiento sobre la inmigración y los castellanohablantes era el opuesto a Pujol. La pena es que no tuviera diez años menos. Hubiera sido un gran presidente del Gobierno de España. En su viaje de gira de despedida por toda España estuvo en Teruel y tuvo una acogida extraordinaria. Creo que la gente empezó a barruntar lo que con su adiós a la política estaba perdiendo. Y vaya si perdió.

--En el libro afirma que no os tomasteis la molestia de luchar contra el nacionalismo porque lo veíais incompatible con la razón de ser de la izquierda. ¿Fue un error o había otras prioridades?
--No. Fue un error. No conocíamos bien la historia del PSUC, porque todo era ilegal y secreto. Y no entendíamos el poder del nacionalismo y del pujolismo-leninismo de Vázquez Montalbán. Nos parecía tan estúpido y de tan bajo nivel intelectual que nos contentamos despreciándolo. Pero pocos quieren verlo incluso hoy. La dictadura nacionalista la creó la izquierda catalana. Y el resto de la izquierda ha comulgado y comulga con esa rueda de molino. Véanse Valencia y Baleares. Y Navarra y Galicia. Y el País Vasco, desde la primacía de Eguiguren y Zapatero.

--Dice que solo Miquel Roca le visitó tras el atentado. Esto, a día de hoy, sería impensable. Seguramente abriría periódicos... ¿Nos hemos democratizado como sociedad?
--Hay una resistencia que no existía entonces. Y otra generación, incluso de catalanohablantes, que se rebela contra el tribalismo impuesto. Pero los terroristas de entonces mandan más hoy y el racismo nacionalista es más descarado que nunca. Entonces era avieso. Hoy, aplastante.

--Habla del comunismo de su generación como una sustitución de la religión. ¿Cree que el hecho de que la juventud de ahora sea, en algún sentido, más materialista implica que sea también más conservadora? En el sentido de que se está menos dispuesto a morir o matar por una ideología.
--Eso no lo eliges. Mi generación tuvo una formación muy católica y sus valores, que son los tradicionales del catolicismo español --igualdad, dignidad de la persona, patriotismo, esfuerzo personal, generosidad y caridad-- son inalterables. La pérdida de la religión, en toda Europa, no sólo aquí, no ha supuesto un triunfo de una ilustración más o menos laica, sino una banalización epidérmica, visualista, de los valores que deben vertebrar una sociedad. Una sociedad de selfies es una sociedad de zombies. Por eso gusta tanto el género, supongo.

--Confiesa que le hubiera gustado estar en la manifestación del 8-O y ver cómo tantos barceloneses ven ahora lo que usted ya vio a finales de los 70. ¿Eso significa que, pese al desafío secesionista del Govern, estamos mejor? ¿Que se han generado los anticuerpos al nacionalismo que antes no había?
--Me hubiera encantado ir con una bandera española por Vía Laietana y aplaudir a la policía; luego, pasearme por la Universidad Central y sentarme en el banco del maravilloso patio de letras, que glosan Gimferrer y Laforet y donde vi por primera vez a María. Estoy en ese banco en la foto inédita de Isabel González que aparece en el libro. Hubiera dejado la bandera en el balcón de algunas de las casas donde viví. Pero ¿quién iba a pensar que pasaría lo que pasó?

--Le pido honestidad. ¿Cree que si usted no hubiera luchado de joven contra la dictadura franquista contaría a día de hoy con la autoridad o legitimidad que tiene como líder de opinión? ¿La da un plus su pasado antifranquista?
--Pues sí. Aunque haya gente que diga con retintín “pues usted fue comunista”, la verdad es que como había tan pocos y conserva tanto prestigio esa ideología criminal, te da legitimidad. Fue más fácil romper con la izquierda y escribir La dictadura silenciosa y Memoria del comunismo por la conciencia de no hablar de oídas, sino de sabértelo y haberlo vivido cuando era peligroso.

--¿Eligió Barcelona sobre Madrid por la revista Fotogramas?
--Yo leía Triunfo, Cuadernos para El Diálogo, Índice, en fin las revistas políticas progres. Pero en los dos años de Zaragoza, algo sombríos, me interesaba Kerouac, la poesía beat, la llamada contracultura americana y todo lo relacionado con el psicoanálisis y el pensamiento oriental, que venía vía Barcelona. Yo me había decidido por la literatura porque Labordeta y Sanchís me habían prestado libros de Rulfo, Vargas Llosa, García Márquez, Donoso en el bachillerato. Y casi todos vivían en Barcelona, capital del mundo editorial en español. Los libros más raros e interesantes venían de Seix Barral, Planeta y otras de bolsillo más pequeñas. Y la cátedra de Literatura con Blecua, Vilanova, Mainer o Joaquín Marco era la mejor de España. Al menos, no peor que la de Induráin en Madrid. En ambos casos eran casi todos aragoneses. Pero lo que la diferenciaba más Barcelona de Madrid era Fotogramas. El brillo, el cine, esas cosas que los jóvenes asociábamos al sexo. Y como íbamos a eso, lo encontrábamos, claro.

--Me interesa también su relación con J. Labordeta. ¿Fueron siempre amigos pese a la distancia ideológica?
--Por supuesto. Labordeta ocupó en cierto modo el papel paterno cuando mi padre murió, cuando yo tenía 16 años. Todo el colegio San Pablo fue mi familia en esos momentos y él era de una generosidad extraordinaria, con quien más a fondo he hablado de literatura. Con Sanchis, de marxismo, psicoanálisis, semiótica y lingüística. Con Labordeta, de poesía y novela. He encontrado unas cartas en las que yo le animo a no dejar de cantar y él a publicar ya mi primer libro de poesía, porque me ve ya maduro, y hasta se ofrece a pagarlo. Tuve una suerte enorme al encontrar a gente de ese nivel en Teruel. Creo que la política no era lo suyo. Me encantaría poder tomar otra vez un chocolate con él en el Levante de Zaragoza y hablar de poetas raros.

--Me ha emocionado la historia que explica en el libro de esa alumna “proletaria, fina y morena” que tuvo. Dice que era una “obrera consciente... de que no le gustaba serlo”. Y que no se tomaba la vida de forma frívola como la chicas de su entorno, comunistas. ¿Cree que esta brecha entre mujeres españolas sigue existiendo?
--Existe una brecha en cada mujer con respeto a cualquier otra mujer, hombre o lo que sea, en la que la educación y el nivel social juegan un papel importante, no decisivo. La brecha, cuando hay igualdad legal, depende de las costumbres y del valor individual. Para las mujeres, la victimización feminazi, que parte de considerarlas siempre inferiores, es un pésimo negocio.

--La sensación que tengo en términos generales de su generación es que el romanticismo en el amor, con la pareja, no estaba permitido. Lo digo también por la descripción tan prosaica que hace sobre cómo fue la decisión de ir a vivir con su esposa, María.
--El otro día decía en una entrevista que yo creía de joven que el amor nos defendía del sexo o nos lo ocultaba. De mayor he aprendido que es al revés: el sexo nos defiende del amor, que es lo verdaderamente trágico, lo decisivo. La diferencia es que, en tiempos de la píldora, que ya fueron los nuestros, el sexo era fácil y siempre es agradable, por lo menos antes del sida que lo cambió todo de golpe en nuestro entorno, con mucho gay y mucha promiscuidad. Pero al final lo decisivo, lo temible y verdaderamente quebradizo es el amor. Creo que en el libro digo que nosotros actuábamos como hacen el amor los erizos: con muchísimo cuidado.

--Siendo joven rechazó una invitación de Gabriel García Márquez para ir a su casa. No debe ser fácil hacerlo. ¿Le caía mal? ¿Ya entonces creía lo que dice en su libro de que estaba sobrevalorado como escritor?
--No, es que yo era a veces bastante imbécil. Estuve una tarde con él y me pareció muy servil, sólo porque yo era joven y rojo y a él le preocupaba mucho saber qué pensaban los jóvenes de izquierdas, dogmáticos, telquelianos, vanguardistas y tal. Me parece un gran escritor desigual, como todos los grandes. Y como intelectual, un perfecto miserable. Escribir El coronel no tiene quien le escriba y ser el escriba del Comandante Fidel Castro demuestra su abyección.

--Quim Monzó no quiso firmar el manifiesto contra todas las censuras, dice usted que por su “antiespañolismo viceral”, pero que un par de años antes había publicado en la revista de literatura que usted dirigía. ¿Fue hipocresía o cobardía?
--El típico oportunismo separatista catalán. Al plato y a las tajadas. Pero ya escribía muy mal.

-- Define a Tàpies como uno de los primeros teóricos del "matrix catalán". Ha sido un pintor orgánico. Institucional. Aunque no todo el mundo aprecia su arte... ¿Qué le parecía a usted su arte entonces? ¿Ha cambiado de opinión?
--Hay cosas que me gustan mucho de Tàpies y otras las veo execrables. Lo que hizo al servicio del nacionalismo es birrioso. Y sus ideas, igual: una especie de racismo condescendiente. Pero a mis amigos pintores les ayudó.

--Dice que muchos “pastan en el presupuesto público” gracias a la “hazaña” del atentado contra usted. ¿A quién se refiere?
--A los que heredaron los puestos de funcionarios que dejamos al irnos o que nos echaran: 14.000 en todos los niveles educativos sólo en los primeros meses tras el atentado. Nunca han hecho el censo de los que han echado de Cataluña, cosa que sí se ha hecho en el País Vasco.

--Volviendo al manifiesto sobre La igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña. No ha perdido ningún valor a nivel político, pero desde el punto de vista científico, sin embargo, cada vez se cuestiona más la noción de que “una lengua comporta toda una visión del mundo”, como afirmaban ustedes, sus autores.
--Bueno, yo soy escritor, periodista y filólogo de carrera, así que para mí el idioma tiene más importancia que para los que no tengan esa dependencia de la lengua materna y la literatura. No, una lengua no supone una visión del mundo, pero sí es un derecho fundamental que, si te lo quitan, te impone una visión del mundo desde la esclavitud. Y a los que lo imponen, desde la tiranía. La inmersión lingüística, extendida desde Cataluña a casi media España, es el arma más peligrosa contra la nación española y nuestras libertades. Donde hay inmersión, hay opresión.

Tortella: “Cataluña se está convirtiendo en una rémora para el resto de España”
El historiador económico señala que la política educativa "separatista", pensada por el nacionalismo desde 1980, ha llevado a la actual situación en Cataluña

Manel Manchón cronicaglobal16 Junio 201

Gabriel Tortella (Barcelona, 1936) sabe que puede provocar reacciones encontradas. Pero ya no las quiere evitar. Está enojado por lo que ha pasado en Cataluña, por la acción del movimiento independentista, y por la inacción de los gobiernos españoles. Pero no le extraña. Tortella, catedrático emérito de la Universidad de Alcalá de Henares (Historia e Instituciones Económicas), tiene una extensa obra a sus espaldas, de la que destaca una de las más recientes, Capitalismo y Revolución (Gadir editorial). Especialista en historia económica, tiene claro que en Cataluña el problema lo han planteado unas determinadas clases sociales acomodadas. Y señala que “Cataluña se está convirtiendo en una rémora para el resto de España”. Doctor en Derecho por la Universidad de Madrid y en Economía por la de Wisconsin, ha sido profesor en diversas universidades de Estados Unidos y latinoamericanas. En esta entrevista con Crónica Global pide que se produzca una reacción, que para él, si se quiere alcanzar un nuevo acuerdo interno, debe pasar por la educación, los medios de comunicación y por una nueva ley electoral.

-Pregunta: Una de los mensajes constantes del movimiento independentista en Cataluña es que se trata de una palanca para cambiar el establishment, que es un proceso de abajo a arriba, centrado en las clases medias. ¿Qué hay de verdad en ello, o se trata, en realidad de una reacción defensiva de unas capas sociales con cierto bienestar ante los cambios que comporta la globalización?
--Respuesta: A mí me parece muy claro que es un proceso de arriba a abajo. El movimiento independentista catalán está diseñado desde la Generalitat y fue iniciado por Jordi Pujol que, cuando tomó posesión del cargo de President ya nada menos que en 1980, anunció unilateralmente que iba a llevar a cabo “una política nacionalista”; y a ello dedicó los siguientes 23 años utilizando todos los instrumentos que la presidencia de la Generalitat ponía en sus manos, que eran muchos e irresistibles. Pujol inmediatamente se esforzó por controlar los medios de comunicación y la educación, especialmente en los tramos de primaria y secundaria; no fue una tarea muy difícil. Creó TV3 y Catalunya Ràdio y toda una red de emisoras y cadenas satélites. Hostigó y combatió a la prensa no adicta, reduciendo los medios de ámbito autonómico a dos, La Vanguardia y El Periódico, y creó periódicos locales adictos y combatió hasta hundirlos a los periódicos no sumisos. En educación hizo lo mismo con los profesores no adictos o que se negaran a dar clase en catalán nada más. El trato que se dio a estos profesores bajo Pujol fue literalmente criminal, agrediéndoles y amenazándoles para que se callaran y, sobre todo, para que se marcharan. El caso de Jiménez Losantos (que fue secuestrado, le dieron un tiro en la pierna y fue atado e un árbol para que se desangrara) es el ejemplo más flagrante; y a muchos que con él firmaron el Manifiesto de los 2.300 a favor del bilingüismo (el bilingüismo, que los nacionalistas habían estado demandando durante décadas desde el franquismo a 1980, pero que dejaron de demandar y pasaron a combatir desde que Pujol llegó al poder) se les amenazó y amedrentó poniendo a Jiménez Losantos como ejemplo de lo que les esperaba.

--¿Qué cree que se buscaba?
--Se trataba de enseñar a los niños desde la escuela que Cataluña no era España, que España venía oprimiendo a Cataluña desde tiempo inmemorial, que Cataluña era una nación también desde tiempo inmemorial, que el catalán era la única lengua de Cataluña, aunque los que lo hablaban como lengua materna fueran una minoría, etcétera. Para complementar esta política de adoctrinamiento e intoxicación, se dieron las leyes de “normalización” lingüística, que atentaban directamente contra el Art. 3 de la Constitución, que establece el bilingüismo en las autonomías donde se hable otra lengua además del castellano (conocido en todo el mundo como español). De modo que de abajo a arriba, nada. El separatismo se impuso y se impone de abajo a arriba. Lo que ocurre es que el proceso ya está en marcha y los adoctrinados ya tienen su propia inercia. La furia separatista se ha iniciado cuando las generaciones educadas en las escuelas nacional-pujolistas se han hecho adultas. Y por este mismo medio, los separatistas esperan que dentro de unos años su credo sea compartido por una mayoría de la población catalana, algo que, pese a todo, aún no han logrado. Pero el tiempo juega a su favor, sobre todo mientras el resto de España se niegue a ver cómo desde la Generalitat se adoctrina a los niños en el separatismo y a actuar en consecuencia, algo que sería muy fácil: dejar de subvencionar las escuelas que violen los preceptos constitucionales y cuyos profesores adoctrinen a los niños en el odio a España, que es su país, y enseñen una historia patentemente falsa y tendenciosa.

--Eso ha producido, ese movimiento, cambios en instituciones económicas como la Cámara de Comercio, con un control por parte de pequeñas y medianas empresas promovidas por la ANC, la entidad independentista que ha actuado de motor en todos estos años. ¿Qué evidencia lo que ha pasado en la Cámara?
--Evidencia lo que todos sabemos: que en Cataluña hay una mayoría amedrentada y temerosa que prefiere pasar inadvertida y no contradecir al poder independentista porque eso puede costarle caro en términos de arbitrariedades desde el poder e incluso de agresiones y escraches que el poder no sólo permite, sino que dirige y alienta. Así ha ocurrido en la Cámara de Comercio, donde una ínfima minoría ha dado un golpe de mano ante la indiferencia recelosa y pasiva de una mayoría que no está dispuesta a hacer heroicidades.

--La burguesía catalana, o las clases económicas catalanas, ¿qué podían haber hecho y no hicieron, o lo que ha pasado es que su importancia ha disminuido y por ello no han tenido capacidad de intervenir?
--La burguesía catalana, o la clase media, siempre ha sido más o menos “catalanista”, en mi opinión, sobre todo, por apego muy legítimo a la lengua catalana. De ahí a ser nacionalista y separatista va un trecho muy largo. Pero ese vago catalanismo, reforzado y jaleado desde el poder ha permitido que una parte de esa clase media se radicalizara en sus posturas, máxime cuando veía que esa radicalización conllevaba múltiples ventajas económicas y de todo tipo: podía dar acceso a parcelas de poder e influencia. Otra parte de ese grupo social no ha quedado convencida por los argumentos separatistas, pero tampoco ha tenido el valor necesario para defender sus ideas y hacerse oír. Sólo una minoría lo ha tenido, lo que le ha valido la admiración de muchos, pero también les ha costado sacrificios de todo tipo, que a la larga acaban desanimando a casi todos, excepto a gente muy valiente y muy íntegra.

--En ese sentido, ¿las élites económicas catalanas han podido jugar en los dos lados, por si el proceso independentista tenía éxito? ¿Ha sido esa una constante histórica de la burguesía catalana desde el siglo XIX?
--Sí, la burguesía catalana ha tendido a la ambigüedad, ya desde el siglo XIX. Esto lo describe muy bien Jaume Vicens Vives en su Industrials i polítics. La burguesía catalana amenazaba a los políticos en Madrid con la rebelión obrera si no se mantenían los aranceles altos y tenían que cerrar las fábricas. Entre tanto, a los obreros se les decía que por culpa de los políticos de Madrid ellos, los fabricantes, perdían dinero y no podían subir los salarios. Y entre ellos, los fabricantes, de rancia estirpe catalana casi todos ellos, hacían piña y se sostenían unos a otros, contra Madrid y contra los obreros. Esto también está bien reflejado en las novelas de Ignacio Agustí, sobre todo El viudo Rius. En el siglo XX, cuando vieron que el catalanismo político calaba entre las masas y apoyaban a Estat catalá y Esquerra, la burguesía catalana se quedó descolocada, apoyó a Primo de Rivera y luego a Franco. Cambó encarna paradigmáticamente estos bandazos. El último bandazo vino con Pujol.

--Porque, ¿hay alguna verdad en el independentismo, como intento de reorientar el poder político y económico en España?
--Yo creo que no hay ninguna verdad. Económicamente ha sido y está siendo un desastre y una ruina. Cataluña está perdiendo poder y peso económico. Toda aquella pretendida superioridad desde la Renaixença hasta el franquismo ha desaparecido en gran parte. El resto de España ha crecido más que Cataluña y el peso de ésta está ya más en el número (es la segunda comunidad de España por número de habitantes) que en la economía. Madrid y el País Vasco la superan en renta por habitante, y la mitad oriental de España (Aragón, País Valenciano, Baleares) por ahí se anda. Por añadidura, Cataluña se está convirtiendo en una rémora para el resto de España, distorsionando la política y fomentando la división, ideologizando a los votantes y relegando a un plano secundario las cuestiones importantes. El separatismo catalán contribuyó poderosamente a hundir la República, y ahora está poniendo en peligro la democracia.

--Hay otro gobierno en España, con Pedro Sánchez. ¿Qué actitud se debe tener, a su juicio, en relación con los partidos independentistas? ¿Considera que se ha equivocado Sánchez al plantear un acercamiento, sin llegar a pactar nada, en cualquier caso, y pendiente de la investidura?
--A Sánchez lo único que le ha preocupado en todo su historial político es llegar al poder y mantenerse en él. Todo lo demás está supeditado a este fin. Yo creo que él no tiene ninguna afinidad con el separatismo (ni catalán ni vasco), pero está dispuesto a darles lo que pidan si necesita su apoyo para permanecer en la Moncloa. La gran debilidad política española estriba en que la izquierda y la derecha parecen incapaces de hacer una política de Estado que se enfrente al separatismo. Todos, desde Felipe González, han preferido pactar con el separatismo a pactar con la oposición nacional. Esto lo vamos a pagar muy claro, pero lo de las dos Españas, el cainismo, y demás lugares comunes tienen un gran trasfondo de verdad y lo observamos históricamente desde Godoy y Fernando VII.

--Al margen del problema catalán, con el desafío independentista, y de sus consecuencias penales, y de división social en Cataluña, que no es poco, ¿Debe España reorientar su política territorial, con una reforma constitucional? ¿Puede aguantar España, su estructura económica y política, más años en esta situación?
--Decididamente, sí, hay que reorientar la política territorial. Es el gran fallo de la Constitución de 1978. En lugar de buscar una solución válida y eficaz en sí misma, se buscó complacer a los nacionalismos vasco y catalán, y eso permitió salir del paso entonces, pero a la larga ha sido un desastre. Quizá un federalismo razonable (nada de confederalismo) sea la mejor solución, pero será muy difícil, en primer lugar porque los nacionalistas-separatistas catalanes y vascos no lo quieren por lo que tiene de igualitario. Ellos quieren mantener sus privilegios y aún ensancharlos, con nuevos estatutos más escandalosamente inicuos y desiguales que los anteriores. Sólo un gran acuerdo nacional, que requeriría una grandeza de ánimo y un coraje del que nuestros políticos parecen carecer, podría poner fin al continuo deterioro de nuestra convivencia.

--El PIB de Cataluña es el mayor de España, pero por muy poco respecto a la Comunidad de Madrid. ¿Existe un proceso, tenga mayor o menor importancia el proceso independentista, en el que el único gran motor de España será Madrid?
--Da la impresión de que vamos por ese camino. Madrid es una comunidad liberal en todos los sentidos de la palabra, y en economía la libertad, dentro de un marco social-democrático como el que tenemos en España y en Europa, es la mejor fórmula para creer económicamente, y también para convivir. Y no se diga que es porque Madrid es la capital y eso le aporta privilegios, porque lleva casi cuatro siglos siéndolo, y sólo muy recientemente se ha convertido en el motor económico que rivaliza con Cataluña. Ya dije antes que a Cataluña el separatismo la está hundiendo, y Madrid en parte se está beneficiando a su costa, porque la inversión y las iniciativas fluyen hacia Madrid y huyen de Cataluña, como hemos visto desde que Puigdemont declaró la independencia haciendo el ridículo más espantoso, dicho sea de paso. ¿Dónde está el sentido del humor en Cataluña? ¿No se dan cuenta de que tienen unos presidents de tragicomedia o de astracanada?

--El independentismo ha machacado una idea, la de que el resto de España es un lastre para Cataluña. ¿En qué medida eso es falso? ¿Qué hay de cierto en que los gobiernos deben potenciar las locomotoras de los países --en Italia el norte industrial-- para que el resto pueda seguir a flote, y en qué medida en España no se ha hecho eso respecto a Cataluña?

--En nuestro libro Cataluña en España, mis compañeros y yo hicimos un estudio cuantitativo para estimar cuánto le costó al resto de España la protección a la industria textil catalana, y lo estimamos en entre 0,5 y 1,0 % del PIB durante la segunda mitad del siglo XIX. Cataluña siempre ha sido una región privilegiada económicamente dentro de España; esto fue así también con el franquismo, y lo mismo con la democracia. Pujol sacó muchísimas ventajas de los gobiernos centrales, lo que ocurre es que administró muy mal las subvenciones que recibía, primando los objetivos políticos sobre los estrictamente económicos. Repito que el nacional-separatismo le está saliendo muy caro al ciudadano medio catalán, aunque la claque en el poder se enriquezca descaradamente: Pujol es el paradigma de esto, pero todo su entorno hacía y hace lo mismo. Y, como ya dije antes, hoy es Cataluña la que lastra la economía y la política del resto de España. Y esto viene de lejos, porque en la República ocurrió lo mismo.

--¿Hicieron bien las grandes empresas catalanas en trasladar sus sedes a Madrid? ¿Deberían volver, para restarle importancia al proceso político independentista?
--Yo creo que sí hicieron bien. Los empresarios no acostumbran a ser héroes; ellos no se fueron por principios políticos o morales, sino por miedo a la política suicida de la Generalitat. Si Cataluña corta amarras con España, la gran perdedora será Cataluña. Eso lo saben los empresarios: es algo evidente. Perderán las dos partes, pero la más pequeña, que además se encontrará fuera de la Unión Europea, será la más perjudicada. Las empresas volverán o no según les convenga, y harán bien. Pero en Quebec, una parte muy considerable de las empresas que se mudaron de allí por miedo a la secesión, se quedaron en el resto de Canadá y ya no volvieron. Estos traslados son muy costosos y, por otro lado, los separatistas siguen con su política suicida.

--Si se llega a algún tipo de acuerdo entre el Gobierno y el gobierno catalán, a medio plazo, ¿qué es lo que en Cataluña se debería cambiar sí o sí, para renovar una especie de pacto interno? ¿la educación y los medios públicos de comunicación, la ley electoral?
--Si la educación en Cataluña sigue en manos de los separatistas y en violación de la Constitución, el problema continuará por las razones que antes expuse. El remedio es muy sencillo, porque la política educativa separatista e ilegal está financiada con fondos públicos allegados por toda España. Es un disparate descomunal, destinado a romper cualquier pacto o concordia que pudiera existir. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación, pero yo creo que lo más grave es la educación sectaria. Y ya puestos a reformar, ¿qué tal la ley electoral, para que en Cataluña, en lugar de votar las hectáreas, votaran las personas? Se habla muy poco de esto, y es otra de las trampas que los separatistas tienen en la manga y que les da un poder muy poco legítimo.

La discriminación de los castellanohablantes en la selectividad, un agravio que viene de lejos
Las pruebas de acceso a la universidad hace años que solo se ofrecen en catalán a pesar de que los tribunales han advertido de que es una práctica que vulnera los derechos de los alumnos
Alejandro Tercero cronicaglobal 16 Junio 201

Los exámenes de selectividad que se han realizado esta semana han generado una nueva polémica en Cataluña. Varias entidades en defensa del bilingüismo han denunciado que la Generalitat esconde las pruebas en castellano y solo ofrece los enunciados en catalán, ocultando también a los alumnos que tienen derecho a pedir --además de a responder-- los enunciados en español.

Las instrucciones del Consejo Interuniversitario de Cataluña --dependiente de la Generalitat-- a los examinadores son muy claras: “Repartir primero los enunciados de examen en catalán y, solo si algún alumno lo pide, darle la versión en castellano y recuperar la versión en catalán. Hacerlo constar en el informe”. Esto último también ha sido motivo de queja, pues la indicación del número de exámenes solicitados en español se de debe hacer constar en la zona del informe en la que se recogen las “incidencias”.

Trato discriminatorio
Organizaciones como la Asociación por una Escuela Bilingüe (AEB) e Impulso Ciudadano han puesto el grito en el cielo por considerar que ocultar a los alumnos su derecho a recibir los exámenes en español es discriminatorio hacia los castellanohablantes. Según estas entidades, las pruebas deberían ofrecerse por defecto en catalán y castellano --además de en aranés en el Valle de Arán--, como lenguas oficiales que son.

También critican que los tribunales examinadores de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) --denominación oficial de la selectividad-- tomen nota de cuántos exámenes en castellano se han repartido porque, al esconder a los alumnos que tienen ese derecho, las peticiones son muy pocas y la Generalitat utiliza este dato para argumentar que la demanda en esa lengua es mínima. Y, en todo caso, tildan de inaceptable que la solicitudes de enunciados en español tenga la consideración de una incidencia.

Sentencia del TSJC en el año 2000
Sin embargo, esta situación no es nueva. De hecho se repite año tras año desde hace varias décadas e incluso la justicia ha intervenido, aunque sin lograr corregir esta anomalía. En el año 2000, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) determinó que esta práctica --la de facilitar los exámenes de selectividad en español únicamente en caso de que los estudiantes lo pidieran-- era discriminatoria y colocaba a los alumnos castellanohablantes en una situación de “inferioridad” ante una prueba de vital importancia para su futuro académico pues les obligaba a “superar una dificultad añadida”. “Una cosa es que la Universidad garantice y fomente el uso de la lengua catalana y otra muy distinta que imponga un uso de la lengua catalana en su actividad de tal manera que por las condiciones en que se realice llegue a excluir o limitar en el ejercicio de su actividad el uso de la lengua castellana, como ha sucedido”, señaló la sentencia.

Aunque el TSJC se pronunció de forma contundente contra la normativa de la Generalitat, no la anuló porque ese no era el fondo de la causa que juzgó. La sentencia respondía a un contencioso iniciado por una profesora de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, Josefina Albert, que había sido sancionada y excluida como examinadora porque dos años antes --en 1998-- entregó enunciados en castellano durante las pruebas de selectividad. El tribunal avaló la actuación de la profesora, consideró que esta había sido represaliada injustamente por la Generalitat y arremetió contra el procedimiento de gestión de los exámenes, pero este ha seguido aplicándose hasta la actualidad.

“Miedo” e “intimidación”
El presidente del sindicato AMES, Antonio Jimeno, recuerda su experiencia en este ámbito. Jimeno, catedrático de biología y geología, fue durante muchos años corrector de exámenes de biología en selectividad. Explica a Crónica Global que en los años 90 se preguntaba a los alumnos en qué idioma preferían recibir los enunciados pero llegó un momento en el que “solo apareció una caja con exámenes en catalán y un sobre con exámenes en castellano”. Al pedir explicaciones de que había muy pocos en esta lengua, los responsables le contestaron que era porque no los pedían. Pero Jimeno siguió ofreciendo ambas opciones y se encontró con que faltaban exámenes en castellano, lo que le obligó a hacer fotocopias de estos. Aquello le costó un apercibimiento del presidente del tribunal y nunca más volvieron a llamarle para ejercer como corrector de exámenes de selectividad. “Tampoco volvieron a llamar a otros compañeros que se quejaron por lo mismo”, añade.

Jimeno considera que esta práctica es una estrategia de la Generalitat para “ir forzando” a los estudiantes a que no pidan los exámenes en castellano. “Póngase en el papel del alumno: está nervioso, se juega en qué facultad entrar. ¿Cómo va a hacer el examen? Pues en aquella lengua que parece que coincide más con el tribunal. Y como aquí los correctores hablan en catalán y dan el examen en catalán salvo que proteste, se preguntan: ¿Me valorará lo mismo si lo hago en castellano que en catalán, o será menos generoso?”, explica. El profesor asegura que “hay un miedo implícito” porque “legalmente puedes hacerlo pero, a lo mejor, no es prudente”. “Hay una intimidación”, concluye.

“Desmarcarse” delante de toda la clase
La presidenta de la AEB, Ana Losada, denuncia que los profesores que coordinan las pruebas de selectividad reciben órdenes explícitas de no entregar exámenes en castellano si no lo piden los alumnos y de “no avisar en ningún caso” de que pueden solicitarlo.

Para Losada destaca la “presión” que supone para un estudiante que se enfrenta a una prueba como la selectividad el hecho de “tener que levantar la mano en mitad de una clase de 50 o 60 alumnos y desmarcarse como demandante de examen en castellano”. La entidad ha denunciado esta situación ante el Defensor del Pueblo.

“Construcción de la identidad nacional”
Para el presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, “el modelo de selectividad en Cataluña es claramente discriminatorio para con los alumnos castellanohablantes”. “Es un instrumento más de construcción de la identidad nacional el hecho de que se utilice el catalán como lengua prácticamente única en las PAU, y en ello también influye el hecho de que los institutos empleen exclusivamente el catalán también en la preparación de las pruebas de selectividad”, añade.

“El ministerio y el consejo de rectores deben tomar cartas en el asunto y la prueba de selectividad única a nivel nacional es un instrumento idóneo para ello, además de la libre disposición de ejemplares en cualquiera de las lenguas oficiales”, plantea.

Solo un 5% lo pide en español
La Secretaría de Universidades e Investigación de la Generalitat --adscrita a la Consejería de Empresa y Conocimiento y responsable de las PAU-- rechaza que haya ningún tipo de discriminación lingüística en el procedimiento utilizado en las pruebas de selectividad y apela a “cuestiones operativas” al ser interpelada por este medio sobre el motivo por el que los profesores deben indicar en sus informes el número de exámenes solicitados en castellano. “Los datos que se obtienen sirven para hacer una proyección con finalidades prácticas: asegurar siempre el número necesario de ejemplares disponibles”, señalan.

Además, aseguran que no realizan una estadística al respecto porque “muchos tribunales no la hacen constar” y “no se considera prioritaria”. Sin embargo, indican que de forma trienal sí realizan “un estudio de las lenguas utilizadas por los alumnos” y que el último de estos informes apunta que solo un 5% del total de los estudiantes utilizaron el español en las pruebas de selectividad.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial