AGLI Recortes de Prensa   Jueves 20 Junio 2019

¿A dónde ha ido a parar mi voto?
Enrique Domínguez Martínez-Campos eltorotv.com 20 Junio 2019

Están como niños con zapatos nuevos. Políticos, periodistas, comentaristas, politólogos, contertulios… Todos prometían, adivinan, elucubran, diagnostican, hacen cábalas… ¿Quién se juntará con estos o aquellos para formar gobierno en España, en los cantones autonómicos, en las Diputaciones, en los Ayuntamientos y se beneficiarán con ello del sueldo que les pago con mi voto?

Y como digo, todos hacen cábalas sobre ésta, la otra y aquella última opción para que los partidos políticos velen, sobre todo y por encima de todo, por su interés partidista y, con ello, por el interés de las camadas a su cargo para darles un puesto en la Administración, el que sea, para que coman, disfruten e, incluso, si llega la oportunidad se corrompan y roben.

A esto se le llama pura partitocracia o dictadura de los partidos políticos. Ya sabemos todos por qué se ha llegado a esta situación en España. Y si no lo sabe Vd., se lo voy a decir. Por tres motivos fundamentales: una Ley Electoral infame; un Título VIII de la Constitución que creó hace 41 años una nueva capa de la Administración llamada Autonomías, focos de la desigualdad entre españoles, del separatismo, de infinitos casos de corrupción pero, eso sí, centros de colocación de infinidad de políticos, amigos, parientes, etc.; y en tercer lugar, por una Ley de Partidos olvidada y enterrada.

Pues bien, esta especie de lotería, de quiniela, en que se ha convertido la política española a todos los niveles de la Administración, es con la que juegan todos los que hoy nos martillean a través de todos los medios de comunicación para decirnos sus pronósticos sobre quién gobernará aquí o allí.

¿No está Vd. ya harto de tanta cábala y de tanta adivinanza; de tanto matiz y de tanta especulación? Pues mire Vd., yo sí lo estoy.

Estoy harto de que cuando voto, cada vez que voto, no tengo ni repajolera idea de a dónde irá a parar ese voto. Y mucho más ahora, cuando con el abanico de posibilidades de votar a distintas izquierdas (incluidas las extremas izquierdas), al centro (liberales de izquierda a lo Núñez Feijó) y a la derecha, las combinaciones entre todas estas opciones son casi ilimitadas (exceptuando la última opción política que parece tener algo más claras sus ideas).

¿Cómo es posible que le pueda extrañar a nadie que los españoles, una gran cantidad de ellos, no vayan a votar o no les dé la real gana de votar? Porque muchos se preguntan, y con razón, ¿para qué? Para que el partido A al que he entregado mi voto, haga con él lo que quiera uniéndose al partido B con el que yo no quiero oír ni hablar. Eso sí, a base de chanchullos, cambalaches, talones al portador, distribución de cargos, etc. Todo un ejemplo de honradez, dignidad y responsabilidad que nos dan a los españoles.

Con toda humildad pediría a todo los que disfrutan y ganan dinero haciendo pronósticos de todo tipo en los medios, que no contribuyeran a exacerbar más los ánimos de quienes no pueden entender, ni les cabe en la cabeza, que su voto, en realidad, ha servido de muy poco, o de prácticamente nada.

Como consecuencia, fundamentalmente, de la práctica totalidad de los jerarcas de los partidos políticos que son los que, en definitiva, hacen y deshacen en virtud del interés del partido que representan. Como consecuencia, insisto, de la dictadura de los partidos políticos.

Algunos de los cuales, por cierto, no tienen inconveniente ninguno en poner mi voto a disposición de la extrema izquierda, separatistas y proetarras. Una vergonzosa situación en España en pleno siglo XXI.

¿Habrá alguien o algunos, algún día, que acaben con este rigodón?

Nuevas elecciones para octubre
Amando de Miguel Libertad Digital 20 Junio 2019

Atabalados como andamos los españoles por las tribulaciones de los políticos para formar Gobierno, no nos paramos a observar lo más patente: el Gobierno que está en trance de cristalización parece harto inestable y deleznable (en su prístino sentido). Lo son también, por simpatía, muchos otros Gobiernos regionales (dícese "autonómicos") que se acaban de formar a trancas y barrancas.

Para empezar, el Gobierno de España se ha tirado un año en funciones, que es como decir que ha estado prendido con alfileres. Es decir, ha sido un lapso perdido para resolver muchos problemas colectivos. Aunque no es menos cierto que durante todo este tiempo la economía nacional, mal que bien, ha seguido funcionando. Pero eso ha sido a costa de un esfuerzo desproporcionado de los contribuyentes. Lo peor de todo es que lo primero que va a hacer el nuevo Gobierno es multiplicar todo tipo de impuestos, retenciones, arbitrios, tasas, peajes, multas, precios políticos. Aunque teóricamente vivamos en una economía de mercado, el Gobierno determina muchos precios y la cuantía de muchos salarios, subsidios y pensiones.

Un factor de inestabilidad gubernamental es que se hace difícil aunar voluntades y tomar decisiones cuando en el Parlamento bullen tantos partidos. El juego bipartidista PP-PSOE ha saltado por los aires. Se entiende que haya muchas personas descontentas con cada uno de esos dos grandes partidos establecidos. Muchas personas resueltamente conservadoras no pueden sentirse satisfechas con la oferta del PP. Por lo mismo, a muchas personas ingenuamente de izquierdas les puede resultar difícil identificarse con el PSOE. Ya no tiene mucho sentido el juego parlamentario ideal (según el patrón británico o norteamericano) de un líder del Gobierno y otro de la oposición. Da risa contemplar la vanidad de los líderes del PP y de Ciudadanos peleándose por el liderazgo de la oposición, cuando hay otra docena más de partidos en las Cortes. Por eso mismo, resulta ridículo que se pueda hablar de un Gobierno de coalición, de cooperación o de concertación para forjar la necesaria alianza entre el PSOE y Unidas Podemos. Qué desilusión, nuestros bolcheviques autóctonos no ansían asaltar el Palacio de Invierno sino aposentarse en él. Es tan escuálida la cooperación entre el PSOE y Unidas Podemos que el egregio doctor Sánchez podría declarar a su colega de la coleta: "Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio".

Se asegura que, de repetirse pronto las elecciones generales, ganaría ampliamente el partido en el Gobierno. Lo dudo, aunque entiendo que lo mío es un wishful thinking, como suelen ser otras muchas anticipaciones del futuro político.

Lo malo de una serie tan seguida de elecciones es que en España las campañas y precampañas electorales se alargan demasiado en el tiempo. Lo peor es el privilegio que tiene el presidente del Gobierno para fijar la fecha de los comicios de acuerdo con su personal conveniencia. Debería ser una fecha automática, regular, y con una fuerte restricción de los gastos. Sería bueno que los partidos gastaran menos dinero en tales menesteres y se apoyaran más en el trabajo gratuito de voluntarios. Auguro el éxito de los partidos que sepan adaptarse mejor a esa condición de austeridad.

En otoño comprobaremos que de poco ha valido que un competente tribunal haya condenado a los separatistas que no lograron ser forajidos, como el de Waterloo. (No me refiero a Napoleón Bonaparte). El Gobierno no va a saber qué hacer con las exigencias del secesionismo masivo, sobre todo porque otros muchos nacionalistas dirán que volverán a proclamar la República Catalana. Ese sí que va a ser el gran chiringuito. Solo podrá cerrarlo un eventual Gobierno de concentración nacional. Pero un futurible así parece imposible; lo siento.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

El irresponsable
Jorge Vilches. vozpopuli  20 Junio 2019

La pose de Sánchez es de estadista, pero el fondo es de irresponsable. El cálculo partidista por encima del sentido de Estado, ese mal que hundió a tantas democracias en crisis interminables

Esta es la jugada del sanchismo. El discurso del PSOE tras el 26-M va encaminado a atrapar el poder allí donde pueda con los únicos socios posibles: todo aquel que no sea PP y Vox. Sin embargo, la estrategia, la dirección e intensidad del pacto, es general y equilibrada. Esto significa que es preciso ver los pactos como un todo, no uno a uno, porque el objetivo es que los acuerdos se puedan apilar sin que tambalee la escalera a La Moncloa. Es más; esos pactos no están guiados por el deseo de gobernabilidad local, sino para confirmar la posición de Sánchez y su táctica electoral.

En concreto el PSOE de Sánchez se ha empeñado en la absorción de Podemos desde su regreso. Era la víctima propiciatoria por el fracaso del proyecto de Iglesias, su cuestionamiento, su debilidad, la mala imagen y la división delmenguante “partido de la gente”. Los socialistas han ido quitando a los podemitas un porcentaje importante de votos en cada convocatoria electoral. La politización de la vida privada y pública que tan feliz se le presentaba a los populistas solo ha beneficiado al PSOE por la irrupción del fantasma “trifachito”.

El sanchismo, además de quedarse con el impulso que inició Podemos, pretende utilizarlos para tener el poder local y autonómico. Lógico, sí, pero ahora, además, los usa con el objetivo de mostrarse ante la opinión pública como una opción gubernamental progresista torpedeada por la ambición de cargos de la gente de Iglesias. “¿No basta un programa? ¿Queréis moqueta, cargos, coche oficial?”, se oye. Eso alimenta el gran error de Iglesias: que se ha convertido en aquello mismo que combatía.

Unidas Podemos -da igual el nombre que se den- es un juguete cómico en las manos de Sánchez. Que si no entran en el Gobierno, que si luego ceden a uno de cooperación, después filtran una reunión, y ahora que si conceden una ristra de cargos menores. Y en todos los casos se encuentran a un Iglesias balbuceante cuyo desconcierto profundiza su tumba política. Sánchez no quiere un Gabinete con los podemitas. ¿Para qué? ¿Para dar aire a quien intenta ahogar desde 2016, cuando votó en contra de su investidura?

Las supuestas condiciones de Iglesias para formar un Ejecutivo con Sánchez son inducidas por los sanchistas. Es una marioneta de los chicos de Moncloa, un actor de la gran parodia que pretende presentarnos a un hombre de Estado, el de las gafas de sol en el Falcon, que lo intentó todo con los de su izquierda, pero que no pudo ser por su cerrazón ambiciosa. “Haz que pase”, recuerden.

Al tiempo, la presión sobre Albert Rivera para que se acerque a Sánchez es parte de la jugada. La inversión de los papeles tiene un claro sentido: presentar el posible acuerdo como una concesión de Sánchez a regañadientes, por responsabilidad y sentido de Estado. Responder a los gritos de la noche electoral, esos de “¡con Rivera, no!”, con un gesto presidencial, teatral, de rey de opereta. Tendría así Sánchez una posición envidiable ante la opinión pública y de cara a la negociación con Ciudadanos porque habría sido Rivera quien tomó la iniciativa.

Un mínimo gesto por parte del jefe de Cs pondrá en marcha la segunda fase de la jugada: contar que la Unión Europea, la opinión, las encuestas, el decoro y el orden constitucional empujan a un nuevo ‘Pacto del Abrazo’; es más, habría que impedir que los golpistas se burlen de España a través de un pacto de Sánchez con ERC.

De llegar a ese nuevo pacto, piensan en Moncloa, Ciudadanos se habría convertido en un apéndice centrista del PSOE desplazado de su estrategia absurda de sustituir al PP, pillado a contrapié su líder, con una fractura interna, con pactos locales contradictorios a izquierda y derecha, y en caída libre en Cataluña. A esto hay que añadir una situación: si Rivera pacta con Sánchez, el PSOE inocula el germen de la discordia en todos los ayuntamientos y comunidades en los que Cs ha pactado con el PP.

La pose de Sánchez es de estadista, pero el fondo es de irresponsable. El cálculo partidista por encima del sentido de Estado, ese mal que hundió a tantas democracias en crisis interminables, está asentado con fuerza en su PSOE. Y para esto no cuentan las excepciones en alguna comunidad o ayuntamiento porque eso forma parte de esa estrategia global de la que hablaba.

Un gobernante puede equivocarse, pero no ser irresponsable a conciencia. Estamos en el momento más complicado de la democracia, de mayor desafección a las formas y a las instituciones, con un ambiente violento peligroso. La jugada sanchista para desestabilizar en una sola maniobra a Podemos y a Ciudadanos calculando tiempos, manipulando al adversario y usando a algunos medios es de listo, no de inteligente, y menos de hombre de Estado. Acabará pasando factura.

Operación blanqueo del PP / Europa y España
Pío Moa gaceta.es  20 Junio 2019

El PP, en toda su historia, ha sido el principal auxiliar de los separatismos y de las políticas del PSOE. Esto no obedece a alguna especie de conjura, sino al vacío intelectual e ideológico de ese partido, cuya orientación se resume en frases tópicas como ”la economía lo es todo”, “mirar al futuro”, “voto útil”, “política de centro derecha”. Tras esas frases no hay el menor pensamiento solvente, pero en cambio hay hechos. El centro derecha ha consistido en aplicar las políticas totalitarias del PSOE , fomentar y financiar los separatismos, ceder la soberanía a la burocracia de Bruselas, satelizar política y culturalmente al país, entrar en la dinámica de la corrupción institucionalizada, vulnerar la Constitución, que en principio no permite nada de eso. “El voto útil” ha sido realmente útil para esas cosas. “La economía lo es todo” expresa una especie de marxismo pedestre de señoritos incultos y codiciosos, con el abandono de la cultura en manos de la izquierda y la colonización por el inglés. Y por “mirar al futuro” debe entenderse la adhesión al antifranquismo de izquierda y separatistas, con un matiz: estos últimos se empeñan en derrotar a Franco, el PP quisiera que Franco desapareciese de la historia, se olvidase como si nunca hubiera existido y no “contaminase” el supuesto democratismo del partido. Pues el PP, como los demás, utiliza el término democracia al modo de palabra mágica para justificar cualquier ataque real a la libertad y a España.

He dicho que el PP ha resultado mucho peor que la izquierda y los separatismos, ya que ha representado el papel de auxiliar de estos, y además de seguir sus políticas, ha bloqueado o marginando cualquier oposición o resistencia. Pero tal situación no podía durar indefinidamente, y ha llegado a provocar una repulsa, aún timorata pero ya muy significativa, revelada en el repentino auge de VOX. Por lo tanto, al PP se le presenta la urgente necesidad de recuperar el “voto útil”, para lo cual ha de travestirse en “patriota” y “demócrata”. Es como si un estafador consumado, al quedar al descubierto, tratase de convencer a los estafados de que “lo pasado, pasado” y que ahora iba a portarse con honradez. Por supuesto, ese cambio consiste en una estafa más, y es asombroso cómo mucha gente cae en la añagaza. Para ser creíble, Casado y su pandilla tendrían que empezar por hacer un análisis crítico de por qué el PP ha obrado como ha obrado. Pues no es casualidad.

El PP pertenece a la Internacional Democristiana, que desde 2001 se transformó en Internacional Demócrata de Centro; cambio significativo que expresa el vaciamiento ideológico de la histórica Democracia Cristiana (por lo demás, conciliar democracia con cristianismo, es decir, distinguir entre Dios y el César, requiere un ejercicio intelectual y político nada fácil). No viene al caso examinar la evolución de la DC, pero conviene señalar algunas peculiaridades suyas en España. Aquí, su evolución nace del Concilio Vaticano II, el que prácticamente dejó al franquismo en el aire intelectual e ideológicamente. Sin duda el franquismo estaba ya agotado en esos terrenos, y la DC podría resultar una alternativa. Pero debe señalarse que los separatistas vascos y catalanes (PNV y lo que sería más tarde CiU) eran también democristianos, lo que imponía un flirteo incestuoso entre ellos. Y, menos incestuoso, con los marxistas. La democracia cristiana española era así dialogante con el marxismo, hermana de los separatismos y, desde luego, muy internacionalista-europeísta. Creo que esto explica la naturaleza profunda del PP y sus derivas políticas. Al llegar la transición, los partidos (“familias”) arbitrados por Franco rompieron entre sí y dentro de cada uno de ellos, y la transición fue organizada en la práctica por un Movimiento ya sin ideología, orientado por una pequeña minoría democristiana. Vaciada también esta, el PP es realmente un partido de cargos políticos, sin otros principios ni cambios que los que convengan a su disfrute del poder.

El PP no va a cambiar en profundidad. Para él, se trata de bloquear cualquier alternativa, fagocitar a VOX y volver, en la medida de lo posible, a la situación anterior. Su problema es que el país, debido en muy alta medida a las políticas del PP, ha entrado en situación de golpe de estado permanente con fuertes rasgos de descomposición social. Ello no impide que el PP consiga éxitos momentáneos, incluso disolver o desinflar a VOX, si este cae en sus trampas, y la gran operación de blanqueo en marcha persigue ese objetivo. Pero no sería un éxito estable. El propio PP está internamente muy dividido y el grupo de Casado dista mucho de controlarlo. Así que, o bien surge una alternativa o el proceso de putrefacción política continuará hasta alguna mala salida.

Europa y España
La cuestión del cristianismo y sus posibilidades actuales tiene mucho que ver, se supone, con la posición de España en Europa
Hay un punto clave históricamente que explica la posición tan especial de España en Europa. La España de los siglos XVI y XVII defendió a Europa contra los turcos y al catolicismo contra el protestantismo. Sin embargo la evolución posterior europea fue más bien contra el catolicismo y contra España. El protestantismo se impuso en la mitad norte del continente, algunos de cuyos países cobraron mayor potencia militar, política y económica, con Francia en una posición que tanto la inclinaba a favor de los protestantes como lo había estado a favor de los otomanos. Es decir, el catolicismo y España retrocedieron. La Guerra de los Treinta Años, el tratado de Westfalia y luego el de Utrecht, marcaron esas sucesivas derrotas. España pasó a ser vista por los (relativos) vencedores, como el mal finalmente derrotado, como el país del oscurantismo, la barbarie, la opresión… Todavía ocurre así en gran medida.

¿Entonces el destino de España está ligado al del catolicismo?
No lo veo así. La evolución histórica ha sido muy curiosa e imprevisible. Los desastres revolucionarios debieron haber causado un renacimiento católico en Europa, pero este ha sido bastante limitado. Por venir a España, ha sufrido en el siglo XX la más brutal sacudida anticatólica, la persecución más brutal y sanguinaria probablemente de la historia de la Iglesia. Los perseguidores creían que exterminando a la Iglesia rompían todos los diques que se oponían al progreso y la libertad, pero obviamente ocasionaron desastres en todos los campos, mayor opresión y miseria que nunca. Por eso mismo, por reflexión sobre esa experiencia, la Iglesia de España, que gozó después de muchos privilegios, debió haber experimentado un renacimiento cultural, que podría haber servido de orientación al resto del mundo. Creo que lo más significativo en ese terreno fue el Opus Dei, que nació aquí y ha influido en muchos otros países. Pero, desde luego, la crisis interior no se superó, lo cual quedó bien de relieve en el Vaticano II, donde se impusieron tendencias no solo contrarias al franquismo que había salvado a la Iglesia del exterminio, sino también, yo diría, a la propia España. Podríamos plantear así la cuestión: ¿puede la raíz católica española, y la propia España, generar una cultura nueva y orientadora en un mundo lleno de nuevos desafíos, o hay que dar esa raíz por seca o en todo caso anémica? Cuando uno observa las reacciones digamos tradicionalistas, la impresión que recibe es de una pobreza, pesadez y acartonamiento que indican esa anemia o falta de savia.

El PSOE no puede olvidar a sus víctimas de ETA
OKDIARIO 20 Junio 2019

Durante estas semanas hemos asistido a una simulación de la que en OKDIARIO venimos puntualmente informando de su objetivo final. La simulación es que el PSOE no pactara con el PNV –Geroa Bai es una franquicia navarra– y Bildu en Navarra. El objetivo final es que acabará haciéndolo para, de este modo, hacerse con la Presidencia de la Comunidad Foral.

Este proceso ha quedado mucho más claro desde el momento en que Unai Hualde es el nuevo presidente del parlamento navarro con los votos del PSOE y de los nacionalistas. La intencionalidad de este individuo queda meridianamente clara desde el momento en que sabemos que pretende suavizar los delitos de terrorismo. Hualde viene de ser cuatro años alcalde, de 2007 a 2011, de Alsasua, el pueblo conocido por aquella brutal paliza a unos guardias civiles de paisano y a sus parejas.

Lo realmente lamentable es que una persona con esta ideología se haga con el control de las cortes navarras gracias al apoyo del PSOE, un partido que en sus siglas lleva las siglas de “Español” y de “Socialista”. Es decir, justo la antítesis de lo que representa el nacionalismo vasco y su Anschluss de Navarra, que no es otra cosa que el proyecto de crear una nación artificial bajo las excluyentes premisas de la etnia y el idioma.

Lo lógico sería que el PSOE –insistimos: por socialista y por español– pivotase hacia el bando constitucional pero ello significaría darle el poder a Navarra Suma, que ha ganado las elecciones autonómicas por goleada. Lo más grave del pacto contra natura que quiere contraer Chivite es que también se cimienta sobre la abstención de Bildu, los amigos de la ETA que asesinó a decenas de políticos y simpatizantes del socialismo. Confiamos en que este pacto no se consume; por el respeto a los muertos y porque luego Sánchez y el PSOE carecerían de toda legitimidad para repartir carnet de demócrata.

«Cataluña vista desde fuera», una obra necesaria y oportuna
Melitón Cardona ABC 20 Junio 2019

José Antonio de Yturriaga, embajador de España, especialista mundialmente reconocido en una de las ramas más complejas del Derecho internacional como es la del Derecho del Mar y hombre de vocaciones multifacéticas, acaba de publicar su libro «Cataluña vista desde fuera», guía imprescindible para quienes traten de encontrar algún sentido al llamado «problema catalán» que hoy envenena la vida de la Nación. Se trata de un volumen de más de seiscientas páginas que, sin embargo, se lee con la facilidad que proporcionan la solvencia intelectual de su autor y unos índices temáticos y onomásticos de gran utilidad. Tras una breve introducción histórica, un capítulo analiza los rasgos básicos del Principado para continuar con una exposición de conceptos técnico-jurídicos con especial atención a los de nación, autonomía, federalismo, «derecho a decidir» y autodeterminación. Luego repasa los principales acontecimientos acaecidos durante los diferentes gobiernos desde 1978 y concluye con algunas consideraciones sobre europeísmo, diálogo y reforma de la Constitución. El libro incluye abundantísima bibliografía, aunque, a mi juicio, su principal virtud radica en la solvencia con que desmonta pacientemente tanto los fantasiosos mitos históricos como los jurídico-políticos de los que ha venido nutriéndose el catalanismo secesionista.

Kelsen advirtió que los golpes de Estado constituyen la sustitución de normas e instituciones jurídico-constitucionales democráticas previamente adoptadas, por otras que se forman sin seguir las vías legalmente previstas para ello, lo que no deja dudas sobre la calificación de los hechos recientemente juzgados en nuestro Tribunal Supremo. Al respecto, mi compañero Yturriaga concluye que, «aunque el problema es muy difícil de resolver por el grado de insumisión al que han llegado los separatistas catalanes, la solución pasa por el restablecimiento de la ley y el respeto a las sentencias de los tribunales, mantener el régimen de las autonomías que no le ha ido nada mal a Cataluña y realizar las reformas de la Constitución que sean necesarias para mejorarlo y que resulten viables por recibir un amplio acuerdo, respetando el principio de igualdad de todos los españoles y los intereses generales del Estado». Y es que, hoy en día, no es la genética la que predetermina a las sociedades libres y democráticas, sino su voluntad de coexistir racionalmente, en igualdad de derechos y obligaciones preservando un legado secular de indisoluble unidad en la que se fundamenta la Constitución, patrimonio que ninguna generación está legitimada a dilapidar.

Si yo fuera un diplomático extranjero acreditado en Madrid, adquiriría en el acto el libro y lo leería con atención para estar entonces verdaderamente capacitado para informar a mi gobierno, con conocimiento cabal de causa, de los entresijos y trampantojos del desafío soberanista catalán y si en realidad puede existir alguna solución a todo este embrollo en el que nos ha situado esa lamentable aventura. El embajador Yturriaga también se lo pregunta varias veces a lo largo de su obra para concluir, especialmente en la parte final, como señala la doctora Freixes «para que tal cosa suceda, son necesarias dos premisas: en primer lugar, el restablecimiento, en toda su extensión, del orden constitucional democrático en Cataluña y, en segundo término, el reconocimiento de la pluralidad interna de Cataluña, con la incorporación del constitucionalismo al debate sobre las modalidades de reconducción del problema».

El libro ha de ser, sin duda, de gran utilidad para nuestros diplomáticos, tanto en el interior como muy especialmente en el extranjero, donde se juega una parte sustancial de este desafío separatista no especialmente bien atendida hasta la fecha por nuestras autoridades políticas. Sin embargo, al parecer el Ministerio de Asuntos Exteriores no ha considerado oportuno difundirlo por razones que desconozco pero que mucho me temo tengan que ver con esa forma letal de censura contemporánea que se denomina «corrección política» y es lacra creciente de nuestra sociedad, con la agravante de invadir el ámbito académico, pues se trata sin lugar a dudas de una obra eminentemente académica en la que los juicios políticos del autor apenas constituyen el uno por mil del monumental texto y, sin embargo, parecen haber sido objeto de un anatema tan lesivo para nuestros intereses como despreciable por lo que de sectarismo excluyente y empobrecedor tiene.

Semejante decisión no alcanzará los fines que se propone por cuanto sus perpetradores no han tenido en cuenta las posibilidades de distribución que ofrecen las nuevas tecnologías, de manera que todos nuestros diplomáticos en el exterior recibirán la obra de Yturriaga ad maiorem Hispaniae gloriam.

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Entregar Navarra al aval de Otegi
Editorial El Mundo 20 Junio 2019

A los lectores de EL MUNDO les habrá producido indignación y tristeza la decisión del socialismo navarro de pactar con los de Arnaldo Otegi la constitución de la Mesa del Parlamento autonómico, preludio del acuerdo de María Chivite con el nacionalismo vasquista y la izquierda abertzale para gobernar la comunidad foral; pero al menos ellos no podrán decir que les haya cogido por sorpresa. Este diario venía advirtiendo desde hace semanas de que el sanchismo, que se aupó a La Moncloa merced a los votos del separatismo en una moción de censura, repetiría tan inescrupulosa fórmula de alianzas con tal de mantenerse en el poder. Y eso exactamente es lo que se materializó ayer en Navarra, como exigía la marca navarra del PNV, cuyos votos necesita Sánchez para seguir siendo presidente. En el órgano de gobierno de la Cámara ya figura un miembro de Bildu que asegure convenientemente al PSN de Chivite el poder foral; una abstención carísima para la causa del constitucionalismo y la memoria de las víctimas de ETA.

Sánchez tenía en Navarra la oportunidad de acreditar la sinceridad de su deseo de moderación tras su pírrica victoria electoral. Permitiendo gobernar a Navarra Suma, que casi dobla en escaños al PSN, el presidente en funciones habría probado que su sociedad Frankenstein -por citar a Rubalcaba- con el populismo y el independentismo fue circunstancial, circunscrita a la moción de censura, y no estratégica. Pero después del día de ayer, la presión de Moncloa sobre Cs o el PP para merecer su abstención en la investidura pierde toda credibilidad. Y vuelve a demostrarse que Sánchez no tiene un proyecto constitucionalista para el mañana de España: Sánchez tiene un proyecto para el día a día de Sánchez. Al precio, incluso, de blanquear a Batasuna. Que Unai Hualde, presidente de Geroa Bai del nuevo Parlamento, pronunciara su discurso íntegramente en euskera -con abierto desprecio de la lengua hablada por la abrumadora mayoría de los navarros, que es el español- anuncia ya el programa de euskaldunización al que queda abocada Navarra con la connivencia del socialismo.

Había dos alternativas más decentes para la investidura de Sánchez. Podía haber atendido la oferta generosa de Javier Esparza, que solo pedía constitucionalismo en Navarra a cambio de sus escaños en Madrid. Y podía haber formulado una propuesta programática a Rivera que le emplazara al entendimiento por el bien del país. Pero ha elegido la peor vía para volver a ser presidente: la colaboración del separatismo sumada a la de Podemos. Sánchez se quita la careta centrista y encara una legislatura presidida por la polarización ideológica y el cuestionamiento continuo de la unidad nacional. Advertimos que ocurriría, porque no constatamos en Sánchez ningún cambio real más allá del trabajo de la propaganda. Pero la responsabilidad es solo suya. Y deberá asumir las consecuencias.

Los juegos de trilero del PSOE navarro
Alberto Lardiés. vozpopuli 20 Junio 2019

María Chivite y los suyos están poniendo en manos de Bildu todas las decisiones políticas en Navarra, sin atreverse a mostrar sus verdaderas cartas, como si engañasen a los ciudadanos de la comunidad

Tomar una decisión importante supone riesgos y entraña responsabilidades. Pero para decidir primero hay que asumir la realidad, partir de ella, no moldearla o deformarla a conveniencia propia. María Chivite, aspirante a presidenta del Gobierno foral, y sus compañeros del Partido Socialista de Navarra (PSN) simulan la actitud opuesta. Eluden toda responsabilidad y esperan que otros decidan su suerte (y la del futuro de Navarra), pero solo en apariencia. Porque en su estrategia hay un engaño tan palmario como el que utilizan los trileros, que siempre hacen trampas a la vista de todos.

El PSOE navarro fue la segunda fuerza más votada el 26-M. Tiene 11 de los 50 escaños del Parlamento foral. Por difícil que parezca conseguirlo, está en su derecho de intentar gobernar, por supuesto. Pero no debe tomar por tontos a los ciudadanos navarros, tanto a los que les han votado como a los que no. Vivir tiempos líquidos y frenéticos como los actuales no oculta la verdad.

Los apoyos necesarios no mienten
Y esa verdad, cristalina y tozuda, es que los socialistas navarros, por más que jueguen al trile, solo pueden gobernar gracias a los nacionalistas vascos de los que dicen estar en las antípodas ideológicas: necesitan los votos y/o la abstención de Geroa Bai (9) y de Bildu (7). Solo mediante una alianza con los nacionalistas, amén de con Podemos (2) e IU (1), pueden gobernar frente a la opción más votada, Navarra Suma (20), coalición que engloba a UPN, PP y Cs. Por ello, esa alianza no admitida se vislumbró este martes en el Parlamento.

Pactar a la vez con Geroa Bai, Podemos e IU puede parecer arriesgado, erróneo y, sobre todo, incoherente, después de una legislatura entera clamando contra el cuatripartito gobernante (de Geroa Bai, Podemos, IU y Bildu), pero es legítimo. ¿Suena extraño aliarse con el partido de Uxue Barkos, a la que el PSN ha hecho una oposición feroz en los cuatro años precedentes? ¿Suena raro censurar permanentemente la existencia de un cuatripartito para a renglón seguido montar otro? Sí, ambas cosas suenan extrañas. Pero son legítimas, insisto.

También pactar con Bildu es legítimo. El PSOE navarro sabe muy bien que solo logrará gobernar si consigue el apoyo, vía abstención, de los bildutarras. Así lo dice la aritmética parlamentaria. ¿Por qué no admitirlo de una vez y obrar en consecuencia? ¿Por qué Chivite no aparece públicamente y dice: "Pedimos a Bildu que se abstenga para dejarnos gobernar por este y este otro argumento"? ¿Por qué no asumir esa decisión? ¿Por qué no decir y admitir la verdad? ¿Por qué, en suma, no partir de la realidad objetiva? ¿Por temor a que ese pacto reste votos en otras partes de España? ¿Por miedo a Ferraz? ¿Por adicción al engaño?
Obviar lo obvio

Lo que no es legítimo ni ético ni honrado ni serio, sino propio de un trilero, es simular o imaginar que no vas a gobernar gracias a Bildu cuando sabes que es así. ¿Cómo es posible que el PSOE navarro vaya a presentarse a una investidura en la que solo puede salir victorioso si Bildu se abstiene al mismo tiempo que veta cualquier acuerdo, diálogo o reunión con Bildu? ¿Cómo se puede aspirar a gobernar gracias a aquellos que marginas y ninguneas porque no te parecen dignos ni para sentarte a la misma mesa? ¿Cómo pretende Chivite legislar y marcar un rumbo político con solo 23 escaños frente a los 27 que suman Navarra Suma y Bildu?

El PSOE navarro pretende que los 7 parlamentarios de Bildu les permitan gobernar gratis, que les regalen el poder como opción menos mala. 'Te odio pero dame tu apoyo'. Es 'hacerse un Pedro Sánchez'. Es decir, imitar lo que el presidente del Gobierno hizo en la moción de censura para tumbar a Mariano Rajoy: poner al resto ante la disyuntiva de elegir. Al final, los cinco diputados del PNV desnivelaron la balanza. En este caso, la disyuntiva será solo para Bildu. O, dicho de otro modo, los diputados abertzales decidirán quién gobierna Navarra. Los juegos de trilero del PSOE otorgarán a la cuarta fuerza política, esa con la que no se quieren ni sentar, la capacidad de decidir.

Pareciera que lo que que está haciendo el PSN es, en el fondo, seguir el manual de instrucciones de Iván Redondo, que consiste en camuflar con eslóganes y tretas la irresponsabilidad y la ambición propias. Pero ni siquiera es algo tan sofisticado. Es mucho más burdo, más obvio, más torpe. No engaña a nadie con dos dedos de frente. Es una actitud muy parecida, dicho sea de paso, a la misma que los socialistas afean a Ciudadanos respecto a Vox. No se puede decir, al menos sin sentir vergüenza ajena, que aíslas o vetas a un partido cuando luego necesitas sus votos o su abstención activa para lograr tus propósitos.
Un veto presunto

Decir que se veta a Bildu para luego lograr el Gobierno gracias a Bildu es una engañifa tan inequívoca que provoca sonrojo. Pero Chivite y compañía siguen erre que erre, como situándose fuera de la realidad y de las cifras que están a la vista de todos, repitiendo sus argumentos como si los navarros fuéramos idiotas, como si no viéramos que el trilero ha escondido la piedra lejos de las opciones que nos muestra para elegir: "No llegamos a acuerdos con Bildu ni con Navarra Suma". Con un par. Bien, entonces no dan los números para gobernar.

Los sueños de la imaginación producen monstruos aún más horrendos que los de la razón. Hacerse trampas al solitario tiene consecuencias tan inesperadas como devastadoras. Así, el pasado fin de semana la portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona, Maite Esporrín, abandonaba el consistorio entre gritos de "PSN kanpora", "traidora" y "con Chivite no". Así, cuatro días después, el PSN acababa aliado con Bildu en el Parlamento sin pretenderlo o, mejor dicho, sin reconocerlo. ¿No sería más fácil y razonable que los socialistas navarros decidieran de una vez por todas qué relación quieren tener con Bildu? ¿Normalizarla, sea la que sea?

La estrategia de los trileros es tan simple, tan primaria y tan evidente que solo creen en ella los crédulos o los ciegos, pero no los votantes. Un trilero, al cabo, solo se engaña a sí mismo. Y, al final, acaba pagando por ello.

Sánchez prefiere a Otegi en Navarra
 larazon 20 Junio 2019

Pedro Sánchez ha dado un paso decisivo para configurar la mayoría que le va a permitir la investidura. Ha despejado la primera incógnita para impedir que Navarra Suma –la coalición formada por UPN, PP y Cs–, que ganó las pasadas elecciones autonómicas con rotundidad, con el 36,52% de los votos –16 puntos más que el segundo, que fue el Partido Socialista de Navarra–, presida la comunidad foral. El PSN entregó ayer la presidencia del Parlamento foral a Geroa Bai, alianza vasquista encabezada por el PNV, y propició la entrada de EH Bildu en la Mesa de la Cámara, una condición impuesta para asegurar la estabilidad –y el control– del futuro gobierno presidido por la socialista María Chivite.

Con esta opción, Sánchez renuncia a los dos diputados que UPN le había ofrecido para su investidura, si a cambio apoyaba a Navarra Suma y, de esta manera, no se veía obligado a apoyarse en una formación como la que lidera Otegi. No ha sido así: el PSOE gobernará con EH Bildu en Navarra, un partido anticonstitucional, que no ha renunciado a su pasado violento y cuya aspiración es la anexión de la comunidad foral a la gran Euskal Herria. Sánchez ha elegido una opción que tiene consecuencias en el conflicto territorial planteado por los nacionalistas en estos territorios.

La disyuntiva que se había planteado es clave: foralismo español constitucionalista frente a foralismo vasquista que aspira a la anexión de Navarra al País Vasco. No es un dilema menor y afecta de manera directa a un proceso de imponer la inclusión de la comunidad foral al proyecto abertzale, sin tener en cuenta que no se corresponde ni con la realidad social, ni con lo que los resultados electorales recientes se empeñan en demostrar. Navarra Suma ganó en las autonómicas claramente –obtuvo 20 escaños, frente a 11 de PSN, 9 de Geroa Bai y 8 de HB Bildu–, sin embargo gobernarán los socialistas con casi la mitad de diputados y dependiendo del partido de Otegi. La posibilidad de acuerdo entre Navarra Suma y el PSN hubiera permitido una mayoría de 31 parlamentarios –de un total de 50–, pero ha optado por el apoyo del nacionalismo vasco.

Sánchez debe tener muy meditada esta decisión, porque el futuro gobierno socialista en Navarra dependerá de las formaciones abertzales. Es difícil de entender que el partido que ha sido la tercera fuerza en las elecciones autonómicas, Geroa Bai, sea el más beneficiado, con la presidencia del Parlamento y consiguiendo incluir en la Mesa a EH Bildu, lo que les permitirá tener la mayoría en dicho órgano y condicionar la acción de gobierno de Chivite. Esta era la condición del PNV para apoyar la investidura de Sánchez y no se ha movido ni un centímetro: el nacionalismo vasco no está dispuesto a dejar el gobierno de Navarra en manos de los foralistas constitucionalistas, en tanto que constituye una pieza clave en su proyecto nacional. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, perfiló ayer el acuerdo con Pablo Iglesias y todo indica que se aleja la posibilidad de que Unidas Podemos acceda a un Ministerio, aunque contempla responsabilidades en otros niveles de Gobierno, lo que aclara la investidura y, aunque faltarían votos –los dos perdidos de UPN– se abren nuevas vías y alejan otras. De Sánchez se puede esperar todo.

El pacto de Navarra dificulta que Cs se abstenga, una opción que ha ido perdiendo opciones, aunque se ha vuelto a poner encima de la mesa a raíz de la crisis abierta en el partido de Albert Rivera. No hay que perder de vista que en toda negociación en la que esté implicada Navarra, el PNV cuenta con la disposición transitoria cuarta de la Constitución que permitiría un referéndum para votar la anexión de la comunidad foral al País Vasco.

Sánchez repite en Navarra lo que le llevó a La Moncloa y le mantendrá en ella
EDITORIAL ESdiario 20 Junio 2019

Nadie debe sorprenderse de que Sánchez se apoye en el independentismo en Navarra: es lo que hizo y hará, a un precio que esconde a los españoles tras ocultarles sus intenciones.

Para quienes tenían alguna duda al respecto, Pedro Sánchez la disipó adelantando el probable pacto con el nacionalismo para gobernar Navarra haciendo eso mismo, con la sucursal del PNV y Bildu, en la Mesa del Parlamento Foral, ya en manos de Geroa Bai y con la presencia del partido de Otegi.

Es el anticipo de un acuerdo similar, salvo sorpresa mayúscula, que llevará a la socialista María Chivite a presidir la Comunidad, intervenida por su predecesora nacionalista y por la formación abertzale, que sin duda impondrán su impronta por mucho que el PSOE pretenda soplar y sorber a la vez: no se puede garantizar una oposición al proceso nacionalista impulsado en Navarra por Uxúe Barcos y, a la vez, depender para todo de sus promotores.

Una mentira flagrante
Y todo ello después de que el PSOE garantizara que, ni por acción ni por omisión, llegaría a la presidencia negada por los navarros en las urnas apoyándose o aprovechándose de los votos que, finalmente, va a utilizar con una tremenda irresponsabilidad. Es indignante la flagrante mentira con que, desde Sánchez hasta Ábalos, rechazaron hace apenas unos días lo que ahora han hecho.

Sánchez ha vuelto hacer en Navarra lo que hizo en la moción de censura y lo que hará para seguir de presidente

Porque supone acercar a Navarra a un proyecto nacionalista que, con distintas energías y nombres, recorre España desde Cataluña hasta el País Vasco, pasando por Valencia, Baleares y, de forma más tímida, Galicia o hasta Canarias. Que el PSOE alimente esto en lugar de ayudar a frenarlo evidencia, una vez más, que el principal proyecto de Sánchez es él mismo.

Con los peores
Y demuestra que, más allá de mensajes electorales del líder socialista al respecto de su rechazo al independentismo, una vez llegado el momento de la verdad se acerca siempre a él con una opacidad que impide saber a qué precio y con qué compensaciones: el "No te preocupes" a Junqueras permite intuir, no obstante, por dónde pueden ir.

Sánchez llegó a Moncloa apoyado en ERC, Junts, PNV y Bildu y, de nuevo en Navarra, repite una variante de ese pacto. Y probablemente lo haga de nuevo para lograr su investidura y gobernar en España en los próximos años, aunque sostendrá lo contrario sustentado por un fenomenal aparato de propaganda que maquilla sus despropósitos y los presenta de manera opuesta a lo que son: una entrega frívola a los peores con las intenciones más siniestras.

Cs: la ruptura con Valls como revulsivo
EDITORIAL Libertad Digital 20 Junio 2019

El partido con el que Ada Colau se presentó a las elecciones municipales en la Ciudad Condal, Barcelona en Comú, ha sido siempre abiertamente contrario –como toda agrupación de cuño podemita– a principios medulares de la Constitución como el que proclama la indivisible unidad de España y el que reafirma que la soberanía nacional reside en el conjunto del pueblo español. Colau no sólo es partidaria de pulverizar la soberanía nacional en beneficio de los pueblos de las distintas regiones –para ella y los suyos, naciones–, sino que se ha manifestado públicamente a favor de un ilegal y mal llamado derecho de autodeterminación que posibilite la creación en Cataluña de una república independiente; de hecho, aseguró que había respondido afirmativamente a las dos preguntas que se plantearon en tal sentido en el primer referéndum secesionista, perpetrado el 9 de noviembre de 2014 por indicación del golpista Artur Mas.

Así las cosas, a nadie debería sorprender que, pese a haber sido respaldada por el PSC y por tres concejales de Ciudadanos, una de las primeras decisiones que ha tomado Colau tras ser reelegida alcaldesa haya sido la de colgar nuevamente en la fachada del Ayuntamiento el infame lazo amarillo, símbolo de solidaridad con los golpistas presos y de menosprecio al régimen constitucional y al Estado de Derecho.

Dicho esto, sería una estupidez o un acto de enorme hipocresía pensar que semejante espectáculo hubiera sido evitable, o menos deplorable, si Manuel Valls y el resto de concejales de Barcelona pel Canvi-Ciutadans, en lugar de votar a favor o en blanco para la candidatura de Colau, la hubieran rechazado junto a los concejales de formaciones abiertamente separatistas como ERC y Junts per Catalunya. Y es que la ruptura entre Cs y Valls, tan previsible por otra parte, tiene razones de fondo que van más allá del apoyo de éste a la pésima alcaldesa de la segunda ciudad de España.

El aterrizaje del ex primer ministro francés en la política catalana fue recibido con un entusiasmo harto pueril por parte de Ciudadanos, que pasaba por alto que Valls, aun nacido en Barcelona, había desarrollado toda su carrera política en Francia, en un contexto sustancialmente diferente del español. La candidatura de Valls, lejos de mejorar los resultados de Ciudadanos en Barcelona, resultó un estrepitoso fracaso: tras lograr ser la lista más votada en la Ciudad Condal en las autonómicas de 2017, con más de 219.000 votos, Cs ha pasado a ser la cuarta fuerza en el Consistorio de la capital catalana, con poco más de 99.000. A este respecto hay que decir que si Cs ha dejado huérfanos a los catalanes que respaldaron a Arrimadas en 2017, tal y como aseguró Valls este miércoles, dicha orfandad se fraguó el día en que se pensó que el fichaje de este último podría compensar la marcha de aquélla a Madrid.

Con todo, lo peor de Valls ha sido su obcecada y nefasta influencia voxófoba en Ciudadanos, formación nacida para combatir sin complejos el nacionalismo disgregador. Como Vox. Dada la formidable crisis nacional que ha supuesto el desafío separatista, Ciudadanos y Vox tienen más razones para trabajar juntos que para distanciarse y ponerse la proa. La sonrojante dependencia de un Valls o del descalificable injerencista Emmanuel Macron lastraría irremediablemente a un Ciudadanos que pretende postularse como alternativa liberal y desacomplejada frente a un PSOE conchabado con el nacionalismo y el neocomunismo podemita.

Ciudadanos debe presentar la ruptura con Valls como un acto de reafirmación e independencia de cara a su electorado y al impertinente Macron. Esta ruptura podría, de hecho, convertirse en una suerte de revulsivo para un partido y un líder, Albert Rivera, que últimamente dan con frecuencia la impresión de haber perdido el norte.

Cuando conviene tener memoria (histórica)
Jaime Ignacio Del Burgo. vozpopuli  20 Junio 2019

En Navarra los impulsores de la memoria histórica son muy selectivos. Pocos recuerdan a estas alturas que hace 40 años, y en concreto el 3 de abril de 1979, se celebraron las primeras elecciones democráticas al Parlamento Foral de Navarra y a los Ayuntamientos de toda España, aniversario que entre nosotros ha pasado inadvertido. Por lo menos, habría que haber celebrado que nuestro Parlamento fue la primera asamblea democrática de una comunidad elegida en España tras la aprobación de la Constitución de 1978.

Utilizando la terminología de quienes propugnan ahora un “gobierno de progreso”, el bloque de “las izquierdas” contaba con 36 parlamentarios y, por tanto, tenía mayoría absoluta en aquel primer Parlamento de 70 miembros. Lo integraban, en teoría, 15 parlamentarios de la Agrupación Navarra del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), 9 parlamentarios de HB (antecesor del grupo filoetarra Bildu), 7 de Amaiur que era una amalgama de grupos aberzales, 3 del PNV (aunque sea un chiste encuadrar en la izquierda al partido de Sabino Arana), 1 de la Unión Navarra de Izquierdas (más bien aberzale), y 1 del Partido Carlista de Euskadi (EKA). En total 36. Había un parlamentario independiente sin adscripción política definida, al que se suponía partidario de la integración en Euskadi, de modo que podrían ser 37. El bloque de “las derechas” tenía 33 escaños. 20 pertenecían al partido más votado, la Unión de Centro Democrático (liderado a nivel nacional por el presidente Adolfo Suárez), y 13 de UPN, fundado por Jesús Aizpún unos meses antes.

Pues bien, el 23 de abril de 1979, en segunda votación, salió elegido presidente del Parlamento el socialista Víctor Manuel Arbeloa. Obtuvo 37 votos: los 15 de su partido, los 20 de la UCD, el de UNAI y el del Partido Carlista. Recuerdo haber pactado in extremis con el secretario general del PSOE, Gabriel Urralburu, previo consentimiento del grupo parlamentario centrista, el nombramiento de Arbeloa. El candidato de HB, Urbiola, obtuvo 20 votos, entre ellos los 3 del PNV, mientras UPN dio de forma testimonial sus 13 votos a Joaquín Sagredo, el candidato propuesto por UCD en la primera votación que exigía mayoría absoluta para ser elegido.

La elección de Arbeloa fue un gran acierto, pues contribuyó decisivamente a la promulgación del pacto con el Estado para la Reintegración y Amejoramiento del Fuero de 1982, año en el que acordó segregarse del PSE para convertirse en Partido Socialista de Navarra (PSN). El Amejoramiento logró 49 votos a favor, mientras el “progresista” PNV se pronunció en contra. Los filoetarras se habían ausentado de las instituciones, siguiendo instrucciones de la banda terrorista, pero de haber estado en sus escaños su voto hubiera sido ruidosamente contrario.

Paradójicamente, la composición del Ayuntamiento de Pamplona tras las primeras elecciones democráticas municipales celebradas el 3 de abril de 1979, había dado la victoria relativa en las urnas –y sigo con la terminología “progresista” al uso– al bloque de “las derechas”, es decir, a UCD y a UPN. Los centristas éramos la lista más votada con 8 concejales. Los regionalistas tenían 5 concejales. En total 13 de 27. Igual que hoy faltaba uno para la mayoría absoluta. La supuesta izquierda “progresista” había obtenido 12 escaños, 7 de Herri Batasuna y 5 del PSOE. A ellos había que añadir, igual que hoy, los 2 concejales de Geroa Bai, la franquicia del PNV en Navarra. Los filoetarras exigieron al PSOE que votara como alcalde a su candidato, Pachi Zabaleta, pues le superaban en número de concejales. Pero no hubo acuerdo. Los socialistas decidieron votarse a sí mismos. Los batasunos se enfurecieron, pero antes de que llegara el “fascismo” de UCD a la alcaldía tuvieron que plegarse. Julián Balduz salió elegido con el voto de HB y del PNV, en medio de una protesta estruendosa del aberzalismo que había tomado no sólo el exterior sino también el interior del Ayuntamiento.

A la salida del consistorio Balduz y los suyos tuvieron que soportar toda clase de improperios y a la carrera, pues había quien estaba dispuesto a lincharles, se refugiaron en el hotel Maisonave donde pudieron ser protegidos por la policía. La misma humillación hubo de soportar el sábado pasado Maite Esporrín y los concejales socialistas del Ayuntamiento. Salieron por la puerta de atrás y, perseguidos por un grupo de energúmenos, encontraron refugio en el mismo hotel donde había encontrado cobijo el primer alcance democrático de Pamplona. Solo que en esta ocasión la Sra. Esporrín no llevaba la vara de alcaldesa.

Sugiero a María Chivite que reflexione. Toda Navarra pudo contemplar hasta qué punto el odio, la rabia y la intolerancia anidan en el aberzalismo radical al que suplica su abstención para alcanzar la presidencia del Gobierno foral. La reacción también desmedida de Geroa Bai, a causa de su clamorosa derrota en las elecciones municipales, su ambición de obtener la presidencia del Parlamento y que los filoetarras se sienten en la Mesa del Parlamento, pero sobre todo su política en la pasada legislatura que difiere radicalmente del concepto de progreso para Navarra del PSN, que coincide en cuestiones esenciales con la de Navarra Suma, le ha hecho trizas el escudo de ese falso progresismo.

Apoyarse en los filoetarras es una afrenta a la dignidad democrática. Y pretender formar un gobierno con quienes, si pudieran, acabarían mañana mismo con nuestro autogobierno foral y no se conforman sólo con tijeretear el carné de identidad de la ciudadanía española sino que rechazan la Constitución, es dislate éticamente insostenible. La ciudadanía navarra tiene derecho a saber hasta qué punto está dispuesto a hacer concesiones al mundo aberzale. Aunque sea in extremis, como en 1979, haría bien en pactar con los verdaderos demócratas de nuestra tierra, con los sucesores de aquellos con los que los socialistas de la reconciliación y la concordia no dudaron en pactar para construir el futuro de Navarra.

PSOE-Bildu: Doce meses de guiños mutuos con Otegi
Pablo Gómez. Madrid. larazon 20 Junio 2019

Bildu apoyó la moción y los «viernes sociales» mientras el PSOE blanqueaba a su líder en Vitoria.

El «nuevo tiempo para el futuro de Navarra» que los dirigentes socialistas declararon ayer formalmente inaugurado va más allá del mero pacto con el nacionalismo que representa Geroa Bai y del aire que cobran aquellos que llevan grabado en su ADN la expulsión de lo español de la comunidad foral. El blanqueamiento al universo abertzale que implica la cesión de un puesto en la Mesa del Parlamento regional a EH Bildu también constituye el último de los gestos con los que el PSOE ha ido construyendo, desde la reconquista de La Moncloa, su siempre complicada relación con el partido de Arnaldo Otegi. Vínculo en el que se alternan, de puertas para afuera, las declaraciones duras, el veto en la negociación de acuerdos y la equiparación de Bildu con Vox, con una diplomacia de despacho más templada, en la que ambos se reconocen como interlocutores.

La moción de censura que condujo a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno propició el capítulo piloto del culebrón entre el PSOE y Bildu. Hace ahora un año, los votos de los dos diputados abertzales en la Cámara Baja se sumaron a los del grupo socialista, los de Podemos y los independentistas para finiquitar a Rajoy. Dejó claro entonces la dirección de Bildu que aquel apoyo fue «gratis» al tiempo que instó a Sánchez a no acostumbrarse a los cheques en blanco. También «gratis» llegó su respaldo a la modificación del techo de gasto que los socialistas llevaron a las Cortes. La fugacidad de este mandato y el veto de los independentistas a los presupuestos evitó que el PSOE tuviera que fajarse en una negociación voto a voto que incluyera a los de Otegi. Los 10 meses de Sánchez como presidente antes de tirar la toalla y convocar las generales en abril sí fueron suficientes para evidenciar una gran sintonía mutua en las votaciones. De las 95 iniciativas legislativas que se debatieron en el Congreso con Sánchez al frente del Ejecutivo, el PSOE y Bildu votaron juntos en 58, o lo que es lo mismo, el 61%.

En el epílogo de la legislatura, ya con las elecciones convocadas, el voto de Bildu en la Diputación Permanente fue clave para que Sánchez pudiera aprobar sus «decretazos» –alumbrados en los polémicos «viernes sociales»–, entre ellos, los relativos a la reforma del mercado del alquiler, la equiparación de los permisos de paternidad y la recuperación del subsidio a los parados mayores de 52 años. Otegi no desaprovechó la ocasión de presumir «del sinfín de llamadas» recibidas en esos días por parte de dirigentes socialistas para asegurarse el apoyo de la diputada Marian Beitialarrangoitia y de presentarse ante el electorado vasco, en plena precampaña, como el partido clave para aprobar reformas «sociales» en el conjunto del Estado. Días después EH-Bildu conseguiría en las urnas doblar su presencia en el Congreso, en donde ahora cuenta con cuatro asientos.

Fuera de Madrid, el otro escenario clave para entender estos doce meses de deshielo entre el PSN y Bildu ha sido Vitoria. Allí, tal y como reveló este diario, la secretaria general del PSOE en el País Vasco, Idoia Mendía, ha mantenido una intensa agenda de encuentros con Otegi, que actualmente trabaja como asesor de Bildu en la cámara regional. Desde allí, sin luz ni taquígrafos, dieron forma a su relación de doble cara. Palo en público. En privado, la zanahoria de la legitimidad y blanqueo, que supone una más de las pequeñas victorias que Bildu se ha ido apuntando en estos meses.

Sánchez blanquea a Bildu en Navarra y se trabaja una investidura "Frankenstein"
Ana Isabel Martín esdiario 20 Junio 2019

Lo ocurrido en la Comunidad Foral, un escándalo para el PP, Cs y UPN, acerca a los seis diputados del PNV al redil parlamentario del socialista, así como a Bildu y ERC a la abstención.

Pedro Sánchez está más cerca de reeditar, de cara a su investidura, la coalición Frankenstein que hizo prosperar su moción de censura después de lo ocurrido este miércoles en el Parlamento de Navarra.

El PSN no solo entregó la Presidencia del Parlamento Foral a Geroa Bai, la marca local del PNV, sino que además blanqueó a Bildu permitiendo su entrada en el órgano de gobierno de la cámara (tendrá una secretaría), a pesar de que Ferraz llevaba semanas trasladando que con Bildu, ni a la vuelta de la esquina. "Ni por acción ni por omisión", según el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

El de la Mesa supone el primer paso, uno muy firme, para un acuerdo de los socialistas con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para la investidura de María Chivite como presidenta. Lo que requerirá de la abstención cómplice de Bildu. Nuevamente Bildu.

De hecho el diputado de Geroa Bai Koldo Martínez señaló que este primer sienta las bases para "un gobierno progresista y plural, liderado por María Chivite".

La vicepresidenta, Carmen Calvo, trató este miércoles de desvincular lo que ocurra en Navarra de las negociaciones para investir a Sánchez presidente del Gobierno de España, como si un pacto y otro no discurrieran en paralelo.

El PNV, más cerca de Sánchez. ERC y Bildu, de la abstención
Lo ocurrido en Navarra acerca a los seis diputados del PNV al redil parlamentario de Sánchez, puesto que los nacionalistas vascos habían advertido al socialista de que si el PSN dejaba gobernar a Navarra Suma (la coalición de UPN, el PP y Ciudadanos) con ellos no contaran.

"El PSN y el PSOE han logrado eliminar un obstáculo que habría cortocircuitado cualquier posibilidad de acuerdo en Madrid. Un apoyo activo o pasivo hoy a UPN habría sido definitivo y nefasto", expresó este miércoles el PNV.

A la ecuación hay que sumar a Bildu y ERC, con 4 y 15 escaños, respectivamente. Las dos formaciones, que concurrieron juntas a las elecciones europeas, ya han dicho que intentarán ir a la investidura con una "posición conjunta", en palabras de Arnaldo Otegi. Y ésa podría ser una abstención que allanara definitivamente el camino al candidato socialista en segunda vuelta.

Éste, Sánchez, ahora sí ha destapado sus cartas. Nunca les pidió en persona a Pablo Casado y Albert Rivera (con quienes se reunió la semana pasada) la abstención. Ni siquiera contaban en sus números la de UPN, que le ofreció sus dos diputados a cambio del Gobierno de Navarra.

Por contra, lo que quería el socialista era una coartada para, habiendo reiterado los líderes del PP y Cs su negativa a abstenerse, negociar con los nacionalistas e independentistas -a mayores de Unidas Podemos- como la única salida posible ante la amenaza de nuevas elecciones.

No obstante, la operación Navarra tiene otra lectura en clave nacional. Una vez constatado que Sánchez ha elegido la vía Frankestein, Casado y Rivera alejan las presiones que están recibiendo para abstenerse. Si, como parece, los socialistas se apoyan en Bildu para presidir Navarra, el candidato del PSOE no estará en condiciones de pedir nada al PP y Cs.

La lengua española como 'incidencia'
La autora denuncia la política lingüística de la Generalitat y asegura que el sistema educativo catalán es "la clave de bóveda de todo el proyecto nacionalista".
Sonia Sierra elespanol 20 Junio 2019

Si en Cataluña se te ocurre decir que estás en contra de la mal llamada “inmersión lingüística” lo más probable es que te caiga una lluvia de insultos y descalificaciones. Da igual que tus argumentos sean veraces y fácilmente demostrables porque te acusarán de mentir; da igual que en cualquier parte del mundo proponer más de una lengua vehicular sea considerado progresista, porque te acusarán de facha; da igual que estudiar en las dos lenguas oficiales sea más justo porque te acusarán de querer crispar...

Esto último es importante porque según el pensamiento nacionalista, ampliamente aceptado por socialistas y podemitas, en Cataluña todo el mundo está de acuerdo con “l’escola catalana” y quien diga lo contrario lo único que pretende es dividir a la sociedad y crear un problema donde no lo hay. Es decir, la única opción para que haya paz social en Cataluña es que los contrarios al nacionalismo nos estemos calladitos.

El sistema educativo catalán es la clave de bóveda de todo el proyecto nacionalista y por eso luchan con uñas y dientes para que no se toque. Se trata de un modelo que no se aplica en ninguna democracia y que relega la lengua oficial del país a un tratamiento inferior al de las lenguas extranjeras. Además, el español es la lengua mayoritaria en Cataluña y el negar a los alumnos la posibilidad de estudiar en su lengua materna tiene consecuencias negativas, como demuestran diferentes estudios nacionales e internacionales así como varias sentencias judiciales.

El español no es lengua vehicular en ningún centro público de Cataluña como se ha podido demostrar con el análisis de los proyectos lingüísticos que realizamos los diputados del grupo de Cs en el Parlamento Cataluña y el de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, pero los socialistas, capaces de vendernos una y otra vez a los nacionalistas, han llegado a negar esta evidencia en boca de la ministra de Educación Isabel Celaá.

No solo no se imparten clases en lengua española sino que tampoco se escriben comunicaciones ni se realizan actividades extraescolares en esa lengua, con lo cual logran que el español no sea percibido como una lengua académica. Y así llegan a las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) y no saben que tienen derecho a realizar esos exámenes en español, porque en los centros no se les informa y en las instrucciones que se da a los profesores se señala que deben entregar los exámenes en catalán y sólo en el caso que algún alumno lo pida, en español.

Imagínense, alumnos que se están jugando su entrada a los estudios deseados levantando la mano para pedir el modelo en español, esperar a que hayan repartido todos lo demás y ser anotado como “incidencia”. Eso es, según la terminología usada en las instrucciones, entregar un examen en español: una incidencia.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ya sentenció en 2000 que esta práctica es discriminatoria y sitúa a los alumnos castellanohablantes en una condición de inferioridad por sumar a la prueba una dificultad añadida. Pero, a pesar de esta sentencia y otras muchas que nos dicen que la exclusión del español que se realiza en los colegios es ilegal, nada ha cambiado en todos estos años porque otra de las particularidades de mi querida tierra es que aquí sus gobernantes se saltan las leyes y las sentencias a su antojo.

Los nacionalistas catalanes consideran el catalán como “lengua propia” de Cataluña. No importa que sea un concepto absurdo desde el punto de vista lingüístico y que no se utilice en ningún otro país, porque aquí sirve como base ideológica para discriminar el español. Si el catalán es la lengua propia, el español es una lengua impropia, una incidencia y así lo plasmó por escrito el propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, que considera a los castellanohablantes que viven en Cataluña “víboras, hienas” y “bestias con una pequeña alteración en el ADN”.

El que debería ser el presidente de todos los catalanes también ha escrito que “no, no es nada natural hablar en español en Cataluña”. Y, por supuesto, se ha creado un gobierno a su imagen y semejanza: tanto la actual consejera de Cultura como la anterior son firmantes del Manifiesto Koiné contra el bilingüismo que contiene barbaridades como considerar a las personas llegadas del resto de España como “instrumento involuntario de colonización lingüística”.

Y qué decir de Meritxell Budó, portavoz del Gobierno de la Generalitat, que se negó a contestar la pregunta de una periodista porque no la había formulado previamente en catalán. Según el protocolo que utilizan, primero hacen sus declaraciones en catalán, después contestan todas las preguntas en catalán y al final repiten algún corte en español si alguien lo demanda. El objetivo es claro: la lengua de comunicación es el catalán y el español es una excepción.

Además, de esta manera, en la televisión y la radio públicas solo se retransmite la parte en catalán y una vez que empiezan en español, cortan. De nuevo, el español como incidencia tanto en las ruedas de prensa del Gobierno como en los medios de comunicación públicos. No se trata de un hecho aislado: el portavoz de JxC, Albert Batet, y la presidenta de la ANC también han mostrado sus reticencias a contestar preguntas en español.

Este no es el único caso en el que Budó muestra de manera transparente lo que piensa el nacionalismo catalán del uso del español. Cuando era alcaldesa de La Garriga, interrumpió un pleno del ayuntamiento para afear a un concejal de Cs que hubiera saludado en español a la comunidad andaluza. Budó calificó este hecho de “triste y preocupante” y acusó al concejal de “segregar” por hacer un saludo en la lengua común de todos los españoles. ¿Alguien se imagina que en Francia o Alemania se acusara a una persona de “segregar” por saludar en francés o alemán? Pues esto es lo que vivimos en Cataluña. Los gobernantes nacionalistas, con la complicidad de socialistas y podemitas, centran sus esfuerzos es convertir la lengua española en una incidencia y a los defensores del bilingüismo, en crispadores.

No nos dejen solos, por favor.
*** Sonia Sierra es diputada y portavoz de Educación de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.

La profesora denunciada por agredir a la niña "daba clase con el lazo amarillo"
Con la niña, había tenido sus más y sus menos. “Pero nunca la cosa había pasado a más. En una ocasión, la profesora lanzó un ‘visca els països catalans y la niña respondió ‘viva España"
A. Fernández. Barcelona elconfidencial 20 Junio 2019

El trasfondo político de la agresión a una niña en el colegio público Font de l’Alba, de Terrassa, ha levantado una auténtica polvareda en esta localidad, que hace pocos meses se ha convertido en la tercera población de Cataluña por número de habitantes. El suceso es la comidilla de toda la ciudad: una niña fue supuestamente agredida por una profesora, Miriam F., presuntamente por haber dibujado una bandera española y escribir la consigna ‘viva España’ en el álbum de fin de curso.

El parte médico es inapelable, al detallar las lesiones de la niña. Pero también otros compañeros de la menor, de 10 años, avisaron del suceso a la madre en el momento en que ocurría (la progenitora esperaba a la pequeña a la puerta del colegio), detallando cómo la maestra la había tirado al suelo. Tras 48 horas de conmoción y polémica de alto voltaje en los medios de comunicación, algunos de los pequeños comienzan a cambiar su versión y optan por el silencio: el miedo a ser señalado comienza a imponerse.

En el parte médico aparece un relato del suceso que no deja en buen lugar a la profesora: dice que esta, al ver lo que había dibujado la niña, la gritó y luego la cogió de la camiseta, cayéndose al suelo y lastimándose. Después, la cogió del cuello y la sacó de clase. La niña fue diagnosticada de dorsolumbalgia (por la caída) y de “contusión en el primer dedo”.

Fuentes que conocen de cerca a la familia explican a El Confidencial que no es la primera queja que hay de esta profesora. Aunque esta semana ha cancelado su página de Facebook, en ella constaba que milita en Òmnium Cultural y hacía publicidad del Front per la República, una plataforma ultraindependentista. Además, subrayan que era una profesora “que asistía a clase portando el lazo amarillo”, contraviniendo las normas legales de no impartir clase con símbolos políticos a la vista. Otra fuente explica que Miriam F. “es una persona con un perfil marcadamente político”.

Con la niña agredida ya había tenido sus más y sus menos. “Pero nunca la cosa había pasado a más. En una ocasión, la profesora lanzó un ‘visca els països catalans', a lo que la niña respondió con un ‘viva España’, pero nada más. Lo que parecía haber era una cierta animadversión contra la pequeña, parece ser que por los posicionamientos políticos contrarios de ambas”, explican las fuentes.
Denuncia a los inspectores de Educación
Una persona muy cercana a la familia señala también a este diario que el padre habló con la directora del centro el martes por la mañana y le entregó tanto la denuncia interpuesta en los Mossos d’Esquadra como el parte médico de la niña. También le pidió que se abriera una investigación, al mismo tiempo que le anunció otra denuncia en la Consejería de Educación para que el inspector de zona investigue lo sucedido. Desde la dirección del centro le aseguraron que se investigaría el tema y que hablarían con la profesora, pero no le dijeron nada más. “Solo que la familia mantuviera discreción sobre el tema hasta que se aclarara lo sucedido”, añaden las fuentes. Pero la polémica saltó a los medios de comunicación.

La misma fuente resalta que “hasta ahora no había habido nunca ninguna agresión de este calibre, al menos no hasta el punto de lo que pasó este lunes, aunque está claro que esto no responde a una actitud puntual. El perfil de la profesora es el que es y ya había dado muestras de que la neutralidad política que ha de tener un centro escolar o un profesor se la pasaba por el forro. Y no hay duda de que en todo este asunto lo que hay es un trasfondo político”.

Todos los intentos de este diario de obtener la versión del colegio resultaron inútiles. La profesora, por su parte, es miembro del consejo escolar en representación del profesorado. También era la tutora de cuarto B, de Primaria. En su oferta educativa, el colegio destaca los trazos de su proyecto educativo: “El respeto al pluralismo y la interculturalidad; la defensa y aplicación de los valores democráticos; la defensa de la coeducación y la igualdad de derechos sin discriminación por razones de sexo, etnia o creencia”. Lo cierto es que, tras la polémica, esos principios y la propia neutralidad del colegio han quedado en entredicho. La alumna no aparece por el centro desde el lunes y, según explican a este diario fuentes cercanas a la familia, tampoco tiene intención de hacerlo en los días que restan hasta las vacaciones. Estas fuentes explican también que lamentan lo ocurrido y subrayan que “la investigación debe seguir su curso. Dejemos que los Mossos actúen y que los inspectores hagan sus informes y entonces ya veremos”.


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