AGLI Recortes de Prensa   Viernes 21 Junio 2019

El escorpión y la víbora
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Junio 2019

Hay a quien le puede parecer que la desgracia de Navarra es fruto de no haber el PSOE obtenido suficientes escaños para poder gobernar en solitario. También puede creer que la culpa la tiene Ciudadanos, por no haberse aprestado a ser el felpudo en el que Sánchez se limpiara de los zapatos la caca nacionalista que pisó cuando aceptó la presencia de un "relator" que mediara entre España y Cataluña. No son más que formas de engañarse a uno mismo. El PSOE preferirá siempre como aliados a cualquier cosa que hieda a nacionalismo o apeste a comunismo antes que apoyarse en nada que esté a su derecha. Porque, según ellos, todo lo que hay a su derecha es la hez. Para entenderlo, baste recordar que a Sánchez lo echó la poca gente decente que hay en su partido para evitar que pactara con los enemigos de España. Y sin embargo volvió. No porque fuera un maestro de la supervivencia, como la Pantoja, sino porque buena parte de la militancia del PSOE quiso que volviera. Desde la misma noche electoral, el camino que los suyos le marcaron a Sánchez fue el de buscar alianzas donde el precio va a ser cargarse España. Y es que la mayoría de militantes de ese partido cree que preservar la unidad de nuestra vieja nación es cosa de franquistas. Y, por lo tanto, la respuesta de un buen socialista a los ataques que la misma reciba ha de ser, en el mejor de los casos, de indiferencia y, en el peor, de colaboración.

Encima, en Navarra concurre la triste circunstancia de haber sido empleada por el PSOE como moneda de cambio en la negociación con ETA. Y esto ya no es contabilidad de escaños, es cesión de soberanía a cambio de que la banda asesina deje, por el momento, de matarnos. Es verdad que el vergonzoso acuerdo lo firmó Zapatero, pero no lo es menos que Sánchez (y también Rajoy) aceptó sus términos y, desde entonces, nadie del PSOE ha movido un dedo para salvar a la desgraciada región española, que ha quedado en manos de quienes quieren someterla y de paso destruir España. Mientras, pesa sobre ella la espada de Damocles que es la disposición transitoria cuarta, que nadie, socialista o no, parece muy interesado en derogar.

De forma y manera que, en todo esto, el escorpión que es el PSOE no puede dejar de comportarse del modo que su naturaleza exige. Del mismo modo que para apaciguar la víbora que es la ETA tiene que hacer lo que acordó con ella. Todo en perjuicio de Navarra y de España y en beneficio de los independentismos vasco y catalán, por no hablar de las sucursales que el separatismo tiene en otros sitios. Son consecuencias que al PSOE, no porque le obliguen los números, sino porque él es así, le da igual que se produzcan.

Ley comunista y precariedad de cultura democrática
Pío Moa gaceta.es 21 Junio 2019

*Es indigno y significativo que un rey de España reciba un título-premio del país que invade el territorio español.

*Unos políticos que llaman «amigo y aliado» al país que invade su territorio ya definen una situación histórica. Deberían ser echados a la basura.

*España es el único país del mundo cuyos políticos apoyan y financian los separatismos, aspiran a disolver la soberanía nacional en la burocracia de la UE, usan al ejército en operaciones contrarias al interés nacional y socavan la lengua y la cultura propias.

*España ganó a Inglaterra una gran batalla política en la ONU sobre Gibraltar. Los políticos españoles posteriores han regalado la victoria a Inglaterra.

* España sufre una intensa colonización cultural por el inglés, auspiciada por sus partidos políticos.

*Desalojar al Doctor y las carmenas es un objetivo importante, pero el que realmente importa es ofrecer una alternativa a C´s y sobre todo al PP, que siempre ha apoyado a, y se ha apoyado en, los separatismos, como el Doctor.

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Con respecto al manifiesto contra la ley memoria histórica, algunos han sugerido suprimir la alusión al partido comunista, para darle un carácter más neutro y aceptable para muchos. Creo que sería un error. La ley de memoria histórica es comunista en la forma y el fondo, por eso mismo es preciso combatirla, y ocultar el hecho convertiría el manifiesto en una burla. En la forma es totalitaria, una ley de estilo norcoreano. En el fondo es una versión de la historia construida sobre la propaganda del partido comunista, único que realmente se opuso al franquismo desde el principio al final. Porque, debe recordarse, aquel régimen no tuvo oposición democrática significativa, lo que indica mucho. Es una ley elaborada por los que se consideran herederos del Frente Popular, es decir, totalitarios y separatistas junto con algunos burgueses de izquierda golpistas, utilizados por los comunistas como disfraz democrático. Que, por supuesto, no engañó entonces a nadie, pero con el que quieren engañar ahora, ochenta años después. Y a este engaño se ha sumado el PP, muestra de la degeneración intelectual y moral de ese partido.

El manifiesto tiene tres partes: su carácter, su origen y sus consecuencias. Importa mucho su brevedad, ya que condensa una realidad que todo el mundo puede ver. Como he dicho, se trata de reunir en primer lugar un centenar de firmas significativas en el terreno de la cultura, la política y el periodismo. ¿Será posible? La trayectoria de esta ley infame, la ausencia de oposición a ella expone la increíble la falta de cultura y sensibilidad democrática e histórica en la élites españolas, pero contra eso, precisamente, se trata de luchar.
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Manifiesto contra la ley de memoria histórica.

La ley de memoria histórica pretende imponer a la sociedad una versión partidista del pasado español y por ese mero hecho adquiere carácter antidemocrático y totalitario, compatible solo con regímenes del tipo de Corea del Norte, la Cuba castrista o China. Constituye en sí misma una seria amenaza para las libertades de expresión, investigación y cátedra garantizadas por la Constitución.

El tema central de dicha ley es una valoración negativa del régimen anterior a la democracia y de su principal figura, Francisco Franco. Quizá es demasiado pronto para tener una perspectiva histórica ecuánime sobre ambos, pero no debe ocultarse que las valoraciones hoy predominantes y a menudo subvencionadas, proceden de puntos de vista y propagandas elaborados y sostenidos por el antiguo Partido Comunista –única oposición real al régimen de Franco, que no tuvo ninguna oposición democrática significativa– y por los partidos separatistas. No debe olvidarse tampoco que el comunismo ha impuesto, allí donde se ha establecido, la privación de las libertades más básicas junto con hasta cien millones de víctimas. Estos meros datos permiten calibrar la solvencia de sus críticas y valoraciones, que en cualquier caso no deben convertirse bajo ningún pretexto en dogmas impuestos.

Hemos podido comprobar en estos años los efectos de dicha ley, con la que recientemente ha querido darse un paso más persiguiendo con multas y cárcel a los discrepantes, algo nuevamente propio de regímenes como los mencionados más arriba. Efectos como la utilización propagandística y emocional de las víctimas de un solo bando y sin discriminar entre inocentes y culpables de crímenes; exigencias de censura en los medios contra la libertad de expresión; típico adoctrinamiento ideológico totalitario en las escuelas; incentivación de odios sociales reminiscentes de los que desgarraron a la república, manifiestos en ataques cada vez más frecuentes a locales, iglesias y sentimientos religiosos de la mayoría de la población; incremento de agresiones, incluso ya algún asesinato; escalada de despotismos e ilegalidades separatistas y ultraizquierdistas y, en general perturbaciones crecientes de la convivencia cívica en paz y en libertad.

Por todo ello, los abajo firmantes exigimos la urgente derogación de una ley tiránica incompatible con la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es hora de acabar con esta peligrosa anomalía, hija de una propaganda totalitaria y que perturba seriamente la democracia.

Cataluña: cariño, humor, imaginación
IGNACIO QUINTANILLA NAVARRO El Mundo 21 Junio 2019

El dsicurso justificativo del secesionismo catalán asume tres principios argumentales: que es posible una secesión simple y cordial que no amenaza el futuro del Estado español, que es un proceso justo y que no hay acción política violenta. Creo que existen buenos argumentos para justificar que los tres son falsos, pero aquí quiero fijarme tan solo en un aspecto parcial del tercer supuesto: el de la no violencia.

Digo parcial porque no hablo ahora ni de la presunta violencia que ponderan nuestros tribunales ni de la violencia estructural que pueda estar sufriendo en su empresa o escuela un no secesionista catalán. Estos hechos podrían no ser definitorios del secesionismo y algún secesionista podría condenarlos. Mi reflexión mira a otra forma violencia más intrínseca. Una violencia que afecta directamente a la condición personal y de la que, sin embargo, se habla poco. Y para ello tengo que empezar por hablar de mí.

El asunto es que la eventual secesión de Cataluña es una de las cosas importantes que me han pasado en la vida. Es un verdadero acontecimiento biográfico que lleva meses tiñendo mis afectos y poniendo en cuestión mi imagen social. Esta afirmación podría parecer exagerada o anecdótica, una expresión de neurosis política, pero lo que quiero compartir es que tal vez no sea así y que prestarle más atención merezca la pena.

Para empezar tenemos que este desasosiego mío no es cabreo o frustración, aunque los acompañe a veces; es dolor, sufrimiento verdadero. ¿Cómo explicarnos este dolor? Para explicar mi estado emocional se han habilitado ya dos teorías por parte del secesionismo frente a ninguna por parte quienes lo confrontamos. La primera de estas dos teorías dice que muchos españoles rechazamos la secesión catalana porque se nos acaba un chollo. La segunda dice que la rechazamos porque, fuera de Cataluña, vivimos sumidos en una manipulación mediático-educativa que nos predispone simultáneamente contra Cataluña y contra la secesión de Cataluña.

Ahora bien, ni en mi Zaragoza natal ni en el Madrid que habito he conocido jamás a nadie que aspirase a vivir aprovechándose de Cataluña ni a mantener chollo alguno con ninguna parte del Estado español. Añadiré, por el contrario, que conozco miles de personas a quienes tal cosa, de haber sucedido, les parecería muy mal. La gente común española que yo conozco le da una gran importancia a evitar y reparar situaciones de atropello o privilegio que hayan podido darse en nuestra historia con cualquier tipo de recurso: económico, humano o cultural.

En cuanto a la teoría de manipulación, reconozco que no disponemos de muchos indicadores objetivos. Sería bueno saber cuánto dinero han percibido los medios de comunicación por posicionarse en el debate o qué opiniones dificultan más un currículo docente en institutos o universidades. Pero lo que sí puedo afirmar es que me esfuerzo como el que más para no ser engañado y que dispongo para ello de tantos medios como le son posibles a un particular. Filósofo y psicólogo, profesor de teoría educativa y director muchos años de un instituto de secundaria, me considero aceptablemente bien prevenido contra cualquier añagaza mediática de TVE o TV3 o cualquier libro de texto.

Hay que buscar, pues, una explicación más seria que la de suponer que a los de Zaragoza nos atontan más que a los de Lérida. Y aquí viene mi propuesta. Como estudioso de la educación humana llevo años trabajando el problema del bullying escolar. Sobre todo el de ese bullying emergente -el de tantos suicidios y depresiones- en el que no se toca físicamente a la víctima. Centrado en la imagen social del agredido ni siquiera hay propiamente, en este acoso, intimidación o amenaza física y el agresor puede mostrar al mundo sus manos limpias de golpes. Y sucede, desde hace tiempo, que el tratamiento de la imagen del español y de España por parte de la lógica secesionista me suena casi igual.

Concretando la analogía, creo que la esencia emocional del secesionismo puede formularse así: a mí, nacido o residente en Cataluña me humilla y ofende el hecho de formar parte de un cuerpo político específico y común contigo, vecino de Zaragoza. Me humilla y me ofende hasta el punto de que romper este cuerpo político común ilumina mis días y da sentido a toda mi praxis política. Cosas como la justicia social o el calentamiento global son secundarias comparadas con este anhelo político que puedo legitimar ante el mundo mostrando simplemente cómo eres.

Desde esta perspectiva hay que considerar la posibilidad de que el programa secesionista no solo sea intrínsecamente violento sino el ejemplo más notable de las nuevas violencias emergentes -psicológicas, económicas y mediáticas- entre grupos humanos del siglo XXI. Guerras de imagen y privilegios -como una doble nacionalidad- mucho más complejas que el terrorismo pero igualmente capaces, por ejemplo, de imponer unilateralmente fronteras internacionales, sin golpes ni gritos.

En la crónica mediática reciente me quedo con dos instantes de gran valor humano: el desfallecimiento de nuestro ministro de Asuntos Exteriores en una televisión y la declaración de un guardia civil que nunca había visto tanto odio en la mirada de la gente. No son anécdotas, son síntomas de una sociedad -la española- abrumada por la insidia. Y si esto es así es fundamental que las víctimas, y también los agresores, se reconozcan como tales.

Este reconocimiento es capital también para el secesionismo porque la soñada República Catalana que nacería como nación europea rica y entre las ricas pero inocente entre las inocentes, como un indígena amazónico -las sombras de Europa se las queda Madrid-, es un espejismo colectivo. Lleva en la frente la marca de la infamia moral. Y si la inteligencia progresa en Europa como debe -y desenmascarar toda forma de violencia política es uno de los vectores de desarrollo más firmes de Occidente- esa república puede pasar a la historia como paradigma del refinado egoísmo y la mezquindad de la peor versión de Europa.

En toda comunidad política moderna, en toda re-pública, se asume un vínculo fundamental entre los ciudadanos más importante que el arraigo en la tierra, en la sangre o en la lengua. Se trata del arraigo en la propia praxis cívica, es decir, en la condición humana como fundamento definitivo de una polis. Platón lo llama pudor y los romanos pietas. Es la hombría de bien republicana, la cualidad moral básica hecha acción política.

Pues bien, el secesionismo atenta directamente contra esta pietas republicana y por ello me anula a mí también y a mi dolor. De ahí que no haya ni rastro de compasión o empatía hacia mí en la actitud secesionista. Lo que soy, ante todo, es un conciudadano irremisiblemente fallido de un Estado irremisiblemente fallido. Sorprendentemente, la esencia del nacionalismo secesionista y la de una república verdadera son así esencialmente incompatibles.

Ahora bien, la psicología enseña que la persistencia y ceguera en el acoso no suele surgir de la nada. Es probable que en la masa de ciudadanos que se movilizan por la secesión - y que se sienten al margen de toda violencia- se haya experimentado también alguna violencia. Cuánto tenga de real o de imaginaria esta violencia y cuáles sean sus fuentes es un tema extraordinariamente serio que debemos contemplar todos con enorme respeto, afecto y cuidado porque perseverar en nuestro amor por Cataluña es aquí lo que determina todo.

En la unidad de la re-pública española se juega hoy la dignidad de nuestra condición ciudadana y la de Europa. Para ello es necesario un gran esfuerzo de inteligencia moral. Necesario pero no bastante. Harán falta, además de mucho tiempo, cariño, imaginación y sentido del humor. La figura de Joaquin Xirau, entre los grandes exiliados de la España en conflicto, puede iluminar muy bien este camino. ¿Y si la hacemos volver de su exilio?

Ignacio Quintanilla Navarro es filósofo y educador.

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La indignidad del PSOE
Editorial Libertad Digital 21 Junio 2019

No puede haber mayor diferencia ética y democrática que entre los asesinos y sus víctimas; aun así, el PSOE pacta con los asesinos y llama ultraderecha a las víctimas.

Desde la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas de diciembre, el PSOE se ha dedicado a impartir lecciones de democracia sobre con qué partidos es democrático pactar, negociar o incluso coincidir en una manifestación.

Que los que han llegado al Gobierno a lomos de una moción de censura apoyada por comunistas bolivarianos, separatistas instalados en el golpe de Estado y proetarras se permitan extender certificados de democracia ya es sangrante, pero deviene broma siniestra cuando el PSOE entrega al nacionalismo vasco una comunidad tan importante y en una situación tan delicada como Navarra, y lo hace, además, con un pacto con Bildu.

Pero es que, además, Pedro Sánchez anda preparando su propia investidura, para la que, una vez más, necesitará el apoyo –aunque sea en forma de abstención– de los golpistas de ERC y de los sucesores de Batasuna.

Hay que recordar que, como bien dijo en En Casa de Herrero el líder de Navarra Suma, Javier Esparza, es "la gente que aplaudía, jaleaba y defendía a los asesinos" de ETA; la gente que sigue haciendo "homenajes" a los terroristas que salen de la cárcel.

Se esté más lejos o más cerca de los postulados ideológicos de ese Vox al que el PSOE ha intentando presentar como el partido más abyecto, los de Abascal se diferencian en muchas cosas de Bildu, pero sobre todo en una esencial: mientras que los batasunos son íntimos de los terroristas, en Vox no sólo han estado siempre del lado de las víctimas, sino que han sido ellos mismos víctimas –como José Antonio Ortega Lara– o han vivido una dura vida de amenazas, agresiones y ataques, como el propio Abascal. No puede haber mayor diferencia ética y democrática que entre los asesinos y sus víctimas; aun así, el PSOE pacta con los asesinos y llama ultraderecha a las víctimas.

Incluso sin llegar a la desvergüenza extrema que supone pactar con los herederos de Batasuna, los demás socios de los socialistas tampoco resisten la comparación con Vox, que nunca ha estado a sueldo de una dictadura bolivariana o islamista, que no pretende romper España ni tiene a sus líderes acusados por el Supremo de delitos por los que pueden pasar decenas de años en la cárcel.

El PSOE, una vez más, demuestra que es un partido tremendamente hipócrita e inmoral. Y tiene la desvergüenza de dar lecciones a los demás, cuando son su política de pactos y su ambición desmedida lo que pone en riesgo las instituciones básicas e incluso el régimen de libertades del que disfrutamos desde el año 78.

Los cambalaches de Macron y Sánchez y la injerencia en España de Francia
EDITORIAL ESdiario  21 Junio 2019

Que al presidente de Francia le preocupe mucho quién pueda ser concejal delegado del distrito de Chamberí en Madrid, si es de VOX, y no tenga nada que decir de que el presidente de España lo sea con la ayuda de Bildu, el mismo partido que va a ser decisivo en Navarra; denota sin duda lo impostado de su inquietud y desvela que el impulso de la misma debe ser otro bien distinto.

Su temor a la ultraderecha, efectivamente muy presente en Francia y otros países europeos, y la absurda inclusión en ese epígrafe de Vox -un partido que puede gustar o no, pero es perfectamente constitucional y europeísta-; es una excusa barata e insostenible para justificar un discurso calcado al de Pedro Sánchez y la izquierda española, recurrentes siempre en este asunto.

Rajoy, un conservador moderado y sensato con muy pocos picos ideológicos, fue presentado ya en el pasado como el representante de "la derecha más radical de Europa". Y con ese estigma se vienen calificando desde años los pactos entre PP y Ciudadanos, otro partido anatemizado en cuanto no se brinda a respaldar al PSOE, en cuyo caso vuelve a ser perdonado y tildado de "liberal" a secas.

Y qué decir de la mera existencia de un tercer partido en ese espectro ideológico, más a la derecha que los otros dos: su mera presencia, aun sin fuerza institucional, fue esgrimida como prueba del auge de la ultraderecha en España, convirtiendo incluso su apuesta por una reforma constitucional que limite las autonomías -tan criticable para algunos como perfectamente respetable- en una demostración de su carácter fascista.

Silencio ante el peligro real
Lo decían los mismos, desde Podemos hasta el nacionalismo, que sí defienden una ruptura del sistema democrático, con la secesión unilateral de una parte de España o la caída de la Monarquía Parlamentaria como banderas de su despropósitos. Suficiente para criminalizar a Vox y activar una "alerta antifascista" para frenar cualquier diálogo de PP, Cs y este partido, despreciados conjuntamente con el calificativo de "trifachito".

Macron se está pagando el apoyo de Sánchez en Europa entrometiéndose de manera burda en los necesarios acuerdos de PP, Cs y Vox

Que todo un presidente de Francia compre y difunda ese discurso, humillando públicamente a Albert Rivera y presionando a Ciudadanos, resulta lamentable, en la misma medida en que lo es el discurso de Manuel Valls, calcado al del inquilino del Elíseo e igual de hipócrita: a ninguno de los dos se les ha escuchado nada sobre la dependencia de Sánchez de los mismos partidos que aspiran a romper España y a extender ese virus por Europa. Ni tampoco del peligro cierto de sumar Navarra a la ola nacionalista que sopla en Cataluña y el País Vasco e intenta extenderse a Valencia o Baleares.

Ello obedece, sin duda, a que Macron simplemente se está pagando con ello los probables acuerdos con Sánchez para hacer pinza conjunta en Europa, objeto en estos momentos del mercadeo de puestos en las instituciones continentales y del pulso que, para obtener el mejor reparto, libran como siempre Francia y Alemania.

Cómo ha convencido Sánchez a Macron de que se deshaga de Rivera y se alíe con él
Solo la necesidad de contar con el respaldo de España explica que el presidente galo se entrometa de una manera tan burda, falaz y directa en asuntos internos del país y seleccione, de todos ellos, la parte menos relevante pero más interesante para su socio socialista. Si éste era el gran reformista de la Unión, a la Unión no le espera reforma seria alguna y todo quedará en el mismo cambalache de siempre pero con protagonistas distintos.

Cs debe responder a Macron
Ciudadanos, especialmente presionado y señalado por su supuesto colega ideológico, no debe consentir el desprecio que Macron les ha dedicado, desmintiendo incluso a Rivera y movilizando a su Gobierno para ayudar a Sánchez en la coacción al partido naranja, de quien se quiere un apoyo ciego y un cheque en blanco al líder del PSOE en la investidura para, a continuación, gobernar con los presupuestos de Podemos y la intervención de ERC e incluso Bildu.

Y en algún momento los tres partidos del centroderecha deberán dejar de alimentar los mantras de la izquierda, y del Macron de turno, a la hora de entenderse: no les ayuda nada que, necesitándose, se dediquen a disimularlo como si fuera un pecado nefando a esconder. Eso también auspicia un discurso intelectualmente indigente, políticamente injusto y socialmente ridículo.

El PSOE ceba el pancatalanismo
Editorial El Mundo 21 Junio 2019

La estrategia de alianzas que ha elegido Sánchez abona la desigualdad en toda España

Uno de los principales riesgos que amenazan la unidad de España no procede tanto de las tensiones que provocan los nacionalismos periféricos como del colaboracionismo -cada vez más impúdico- entre el PSOE y toda laya de formaciones separatistas, cuyo objetivo prioritario es liquidar la soberanía nacional. Solo la obsesión por aferrarse al poder territorial que procuran los gobiernos autonómicos y municipales explica el empeño permanente de los socialistas por alcanzar acuerdos con fuerzas nacionalistas. Ocurrió durante los infaustos tripartitos en Cataluña. Ocurre en el País Vasco, donde el PNV ha encontrado en el PSE una cómoda muleta. Ocurre en Navarra, con el concurso infame de Bildu. Ocurre en la Comunidad Valenciana, tras los pactos entre Ximo Puig y Compromís. Y ocurre también en Baleares, donde los socialistas se están prestando a abanderar un pancatalanismo que promueve análogas políticas culturales y educativas a las que en Cataluña desembocaron, décadas después, en un golpe contra la Constitución.

El nacionalismo, antítesis de la igualdad, es un monstruo que nunca va a saciarse. Vive de la confrontación y necesita permanentemente alimentar el victimismo y el enfrentamiento entre identidades supuestamente contrapuestas. De ahí la extrema gravedad de los acuerdos, de gobierno y programáticos, que amplían y perpetúan políticas de sesgo claramente secesionistas. El caso de Baleares resulta paradigmático. El PSOE renovó ayer el pacto con los nacionalistas de Més, que se queda con dos consejerías en el Gobierno de las Islas. El sistema de inmersión lingüística y las medidas orientadas a imponer el catalán como lengua vehicular en la Administración y en la enseñanza se convirtieron en dos ejes del pacto articulado la legislatura pasada entre la socialista Francina Armengol y Més, formación que defiende abiertamente el derecho a decidir, eufemismo tras el que se esconde la autodeterminación. Fruto de esta orientación soberanista es la inclusión en el programa Erasmus+ de la iniciativa Parlem Català, que promueve el uso del catalán entre alumnos de Baleares, Valencia y Cataluña. El Gobierno balear incurre así en el disparate de usar fondos de un programa destinado a favorecer la movilidad de estudiantes en Europa para enviar alumnos a Cataluña. Tan surrealista como inquietante.

Este intervencionismo educativo conduce, en último extremo, al apartheid lingüístico que sufren los alumnos castellanohablantes en Cataluña. Así ha quedado de nuevo en evidencia en la agresión de una profesora a una alumna en Terrassa por pintar una bandera de España. Un hecho detestable que no se explica sin el clima institucional amparado por la Generalitat y destinado a eliminar el español de las aulas. Éste es el camino que ha elegido el PSOE en otras comunidades con pactos antinatura que no hacen más que abonar el nacionalismo y la desigualdad.

Sánchez impone silencio en el PSOE
Editorial ABC 21 Junio 2019

En esta etapa de convulsión interna en todos los partidos y de incertidumbre sobre el futuro de algunos gobiernos autonómicos y la investidura de Pedro Sánchez, llama la atención el extraño silencio que se ha instalado en el PSOE tras el acuerdo sellado anteayer en Navarra. La aquiescencia socialista permitió el acceso de Bildu a la Mesa del Parlamento navarro, de modo que definitivamente parece que Sánchez orientará su investidura hacia acuerdos con ERC o incluso con los diputados de Bildu para asegurarse la conformación de un Gobierno. Sin embargo, el PSOE, un partido siempre inmerso en debates internos respecto al modelo de Estado o los límites de las alianzas, calla. Ninguno de sus «barones» regionales tradicionalmente críticos con Sánchez, y frontalmente opuestos a ceder ante los herederos de Batasuna, ha alzado la voz por lo ocurrido en Navarra. Sánchez no solo acumula el doble mérito de haber triunfado en la moción de censura y de haber obtenido la mayoría en las elecciones generales, sino que ha logrado que el PSOE sea una tumba en la que no exista la disidencia y nadie discuta sus decisiones. Sánchez ha secuestrado al PSOE evitando cualquier voz crítica con sus planteamientos porque a la larga lo relevante es la consecución del poder y no los métodos utilizados. Ahora ya se sabe que no decían la verdad los dirigentes de su Gobierno que admitieron recientemente que el PSOE nunca rebasaría la «línea roja» de negociar con el partido de Arnaldo Otegui. Por acción u omisión, lo ha hecho, y es muy probable que Navarra forme parte de una estrategia global que permita a Sánchez superar la investidura de la mano del populismo, el nacionalismo y el separatismo. Ahora los números sí empiezan a cuadrarle, y en el aire empiezan a flotar las abstenciones de los cuatro diputados de Bildu.

Después, el PSOE se quejará. Pero el único partido que merece un cordón sanitario en España es el que continúa, a día de hoy, sin condenar los crímenes de ETA, ensalzando a los terroristas, blanqueando a pistoleros y homenajeando a asesinos. El PSOE solo habla de cordones sanitarios desde una percepción tan cínica como poco ética del poder. Por eso algunos silencios en el PSOE resultan ominosos y ofensivos. Ni siquiera puede servir como coartada el argumento de que la negativa del PP o Cs a desbloquear la investidura de Sánchez le aboca a cerrar acuerdos diferidos o más o menos solapados con Bildu y el separatismo. Es una cuestión de dignidad política que pone de manifiesto que en el PSOE solo hay discusión interna cuando se trata de pugnar por su liderazgo. Pero una vez que Sánchez lo ha atado con firmeza, nadie discute siquiera esta cesión a Otegui. Sánchez no ha cerrado aún su investidura, y no es descartable una repetición de los comicios. Pero las señales que emite son preocupantes para España, y deberían serlo también para el PSOE.

No se puede pactar con el diablo
OKDIARIO 21 Junio 2019

Poco a poco comienza a emerger a la opinión pública la estrategia de Pedro Sánchez para ser investido presidente del Gobierno; y este plan no es otro que repetir la alianza de la moción de censura que le llevó a La Moncloa. La única diferencia sería que, mientras la alianza para la moción era teóricamente instrumental, ahora, en este segundo caso, el apoyo sería a toda una legislatura.

Si nada hay gratis en esta vida, imagine el lector el precio de semejante sustento. Tanto los independentistas vascos como los catalanes tienen muy claro sus fines. En el caso del mundo vasco, el PNV se ganaría un socio preferente y subsidiario de cara a las elecciones autonómicas, y el entorno de EH Bildu reclamaría el acercamiento de presos etarras y seguir manteniendo abiertas las pistas de aterrizaje al final suave de ETA. En cuanto a los secesionistas catalanes, colea la sentencia del procés y sus derivadas carcelarias. Un Ejecutivo socialista en Madrid siempre mostrará más sensibilidad hacia sus demandas, a lo cual, en este caso, habría que añadir una cierta deuda de agradecimiento.

Punto y aparte es el apoyo de Bildu, los amigos de ETA, a Sánchez. Por mucho que el PSOE sostenga que no negocia con los proetarras –sabemos que como mínimo lo hacen por la persona interpuesta del PNV–, en realidad estarán sacando adelante un Ejecutivo gracias al soporte de esta siniestra formación. El descrédito que caería sobre el partido de Sánchez sería total y muy difícilmente recuperable. Tiene gracia que, mientras tanto, pretendan repartir carnets de demócratas y decir a Ciudadanos con quién pueden o no pactar. Aunque este consejo, de salir adelante el ‘pacto Frankenstein’, podría generar un efecto bumerán de imprevisibles consecuencias, porque entonces ya sabría Rivera con quién nunca tendría que pactar: con el PSOE.

Abstención imposible
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 21 Junio 2019

He defendido aquí a menudo, casi ad nauseam, que Cs y PP deberían ofrecer a Sánchez su abstención en la investidura para evitar su alianza con los partidos antisistema, antidemocráticos y antiespañoles que, de manera legal pero clamorosamente ilegítima, le llevaron al poder. Lo hacía a sabiendas de que la querencia natural de un político sin escrúpulos como el que ocupa La Moncloa -y la okupa, actuando como jefe del Estado bis y usando los Presupuestos Generales como caja electoral- es unirse a los enemigos de la nación y la Constitución, porque sólo un acicate a su ambición podría hacerle variar el rumbo.

También he repetido que esa abstención que evitaría la demagogia de un PSOE que se finge obligado a hacer lo que quiere hacer, tendría cinco condiciones: Navarra, no a los indultos, no al sablazo fiscal, independencia judicial con limpieza de cloacas y enseñanza en español en toda España. El apoyo del PP permitiría además una reforma electoral para acabar con el chantaje del separatismo al Gobierno de España y revertir cesiones del Estado a las autonomías, que nunca debieron hacerse: educación, sanidad y seguridad. Pero las primeras condiciones eran esas dos: Navarra y no al indulto a los golpistas catalanes.

Sucede que los deseos en política son avalados o desmentidos por la realidad. Y lo real es que en el aniversario de la matanza de Hipercor el PSOE ha entregado Navarra al PNV-Bai y al partido de la ETA. Esos votos manchados de sangre para investir a Sánchez hacen casi indefendible la abstención de Cs y PP, porque coincidirían con Bildu, y la entrada de Cs en el Gobierno, porque tropezaría con Podemos. Valls pertenece a la raza superior de la izquierda, así que puede blanquear a Bildu y dar lecciones de resistencia exprés a Girauta. Allá su club de fans. Los de raza modesta, ante la ruda evidencia de los hechos, admitamos que las razones de Cs y PP son sólidas. No pretendamos que había alternativa cuando el PSN, tras la visita de Esparza a Moncloa, no se puso ni al teléfono con Navarra Suma. Si el futuro de Sánchez, léase PSOE, pasa por la entrega de Navarra y el indulto a los golpistas, Rivera y Casado tienen argumentos para defender su postura.

Eso sí, Rivera debe dejar de hacerse el Valls con Vox y romper su alianza con Sánchez en toda España. Page también ha entregado Navarra.

Sánchez traiciona a Navarra y a la memoria PSOE
Carlos Dávila okdiario 21 Junio 2019

¿Recuerdan ustedes aquel “nos merecemos un Gobierno que no nos mienta” del llorado ahora –no entonces– Rubalcaba? Dijo aquella frase que compactó e hizo que el Partido Popular perdiera las elecciones. ¿Qué podremos decir ahora de un Gobierno como el de Sánchez, que ha estado negando hasta la extenuación que no pactaría nunca con los filoterroristas de Bildu y que al final lo ha hecho, introduciendo incluso a un militante de Bildu en la dirección del parlamento foral navarro?

¿Qué podremos decir de un Sánchez que ha pactado con los filoterroristas en una Navarra que sufrió como pocas regiones de España la inquina del terrorismo de ETA? Muchos socialistas navarros tuvieron que salir de Navarra. Alguno murió a manos de ETA. Y ahora les traiciona Sánchez. Les traiciona después de haberles mentido. Después de decir que nunca se valdría de los votos de Bildu.

Pues aquí está. Va a haber un gobierno filoterrorista, porque van a estar los de Bildu en Navarra. Sánchez deja que su secretaria general en Navarra pacte con toda esta gentuza que ha llevado a la actual situación política y social.

Tenemos este Gobierno que va a pactar también en Madrid con Bildu para que Sánchez sea, de nuevo, presidente. Nos ha mentido. Y lo que es peor. Ha traicionado a Navarra y a España entera. Se lo tiene que hacer mirar. Por lo pronto, que se lo hagan mirar sus propios electores en Navarra.

El prólogo navarro
Carlos Herrera ABC 21 Junio 2019

La gran ceremonia de la teatralidad cínica y de la pantomima hipócrita se ha consumado sin necesidad de esperar a los desenlaces finales. Tal y como era de esperar, el socialismo sanchista se ha comportado como se esperaba de él. El laboratorio ha dado lo que cualquier prescriptor con dos dedos de frente podía haber anunciado unas semanas atrás: Sánchez revive a Frankenstein. Y lo revive porque, indudablemente, es lo que le gusta, es lo que le pone, es el terreno en el que se mueve de manera más suelta. Sánchez ha escrito en Navarra un prólogo peligroso: permitir que sus siglas se entremezclen con el nacionalismo más reaccionario de España y que el invitado imprescindible sea el aplaudidor de terroristas y organizador de homenajes a asesinos que de forma más cruel ha envilecido la política española durante estos últimos años. La misma María Chivite que ha dedicado una legislatura a denostar las políticas expansivas vascas sobre Navarra, es la que ha propiciado que la presidencia de la cámara recaiga en un individuo que ha hecho su discurso de investidura exclusivamente en vascuence, consiguiendo que el ochenta y cinco por ciento de los navarros no entienda una palabra de lo que decía. La misma María Chivite que tanto ha combatido las bravatas de los bilduetarras (tal vez solo fuera con la boca pequeña) es la que ha permitido que Bildu tenga un lugar en la mesa parlamentaria. Evidentemente, de no haber querido Sánchez que ello fuera así, tal cosa no habría ocurrido. Pero Mister Fraude acaricia otros planes y esos pasan por ese entendimiento en la Comunidad Foral.

Pedro Sánchez quiere gobernar con quienes le auparon a la Presidencia de Gobierno mediante la moción de censura. No valen excusas. Quiere ser socio de Podemos, aunque no les otorgue ministerio alguno, y quiere ser socio de ERC y de Bildu. Y, por supuesto, de la derecha reaccionaria del PNV, ese espejismo que algunos cretinos de izquierda siguen creyendo que es progresista. La izquierda española de hogaño vive en una suerte de burbuja en la que ha impuesto unas reglas del todo curiosas: cualquiera es reo de entenderse con Vox, pero ellos no son objetables por entenderse con quienes apoyan a los asesinos de Hipercor. Si Sánchez hubiera querido crear otra alternativa de gobierno, lo habría intentado. Pero no lo ha hecho. El Rey le confió la investidura y el tipo entendió que los demás se la tenían que brindar como por ensalmo. Sánchez podía haberle ofrecido a PP y Cs un pacto indeterminado de gobierno o de investidura, tal y como hizo Rajoy en su día: esto te ofrezco y esto te pido, pactamos políticas y líneas rojas y me apoyáis en la investidura mediante vuestra abstención, olvidando, si es necesario, toda la fraseología del «no es no» con la que me hice célebre. Pero no lo ha hecho. Ha esperado a que no se diera la adhesión espontánea por su cara bonita y, después, se ha puesto a negociar con la escoria que le gusta: la extrema izquierda y los independentistas y proterroristas. De consumarse ello, el candidato deberá echar muy bien las cuentas ya que los socios que busca y que encuentra son más inestables que cualquier gas inflamable. Sánchez podrá superar el listón de la investidura, pero después tendrá que gobernar y con esa purria de compañía tendrá dificultad diaria con Bruselas o con el resto de la sociedad. Y España quedará lastrada por un Gobierno tan incompetente como inoperante.

Los peores presagios se cumplen y aquellos que demostraron tendencia contumaz al aventurerismo político van a obtener el botín esperado. Esa calamidad llamada Sánchez será presidente de nuevo y a todos nos quedará sólo la opción de resignarnos o de lamentar el tiempo que nos ha tocado vivir. Es lo que hay.

El precio de Navarra
EMILIA LANDALUCE El Mundo 21 Junio 2019

La única esperanza del constitucionalismo en Navarra pasa por recordar lo que sucedió en Pamplona el pasado sábado. Ese día, tal y como de alguna manera ya adelantó Julio Pomes, Maite Esporrín y el resto de los ediles socialistas, evitaron apoyar a los partidos nacionalistas para que Joseba Asiron (Bildu) pudiera renovar su sectario mandato.

A nadie le pareció extraño que ese pacto no saliera adelante teniendo en cuenta que en los últimos cuatro años Esporrín y Enrique Maya, candidato de Navarra Suma, han plantado cara a la deriva identitaria de Asirón. Lo curioso es que en los días previos a la constitución del pleno de investidura también se barajó la posibilidad de que Esporrín aceptara los votos de Geroa Bai y Bildu para erigirse en la alcaldesa. Afortunadamente, se impuso la cordura. Sobre todo porque Navarra Suma apenas se había quedado a unos cientos de votos de la mayoría absoluta y la suma con los socialistas barría cualquier especulación sobre la opinión de los pamploneses respecto al nacionalismo.

María Chivite tiene su propio dilema. En solo cuatro años ha pasado de siete a 11 escaños superando a Geroa Bai y Bildu pero sobre todo a Podemos que se había unido al nacionalismo en su afán por cambiar el rumbo de Navarra a través de la ingeniería social. ¡Que quieren que se hable vascuence en Tudela!

Hasta las elecciones, la líder el PSN se había mostrado en desacuerdo con estas medidas identitarias. También decía que nunca podría aceptar los votos de EH Bildu por «motivos éticos». Sin embargo, Chivite no ha tenido reparos de votar con la formación filoetarra para que Unai Hualde fuera elegido presidente del Parlamento de Navarra. La cara de alegría de los nacionalistas era como una puñalada en corazón del constitucionalismo.

El previsible desenlace del dilema Chivite (Gobierno del PSN con la abstención de Bildu) anuncia un final similar para la tan buscada investidura de Pedro Sánchez. El engaño evidente de evitar hablar de apoyos por abstención no deben no deben distraernos de la cuestión principal: el precio. El nacionalismo na hace ni deja de hacer nada sin pedir nada a cambio.

Cuentan que Pedro Sánchez convocó elecciones para que su gobierno no dependiera del nacionalismo. Ahí está su fracaso (y su inmoralidad). Otra cosa es el fracaso del constitucionalismo para ponerse de acuerdo y afrontar el desafío nacionalista.

No hay pactos gratuitos en política
 larazon 21 Junio 2019

Los últimos pactos ejecutivos alcanzados en las comunidades autónomas de Canarias, La Rioja y Baleares abundan en que la línea política natural seguida por el presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, es la que pasa por la izquierda radical de Podemos y por los partidos nacionalistas, incluso, si estos últimos presentan nítidos tonos separatistas, como es el caso de Bildu o el de los ecosoberanistas baleares, a quienes se entregan las consejerías de Medio Ambiente, Asuntos Sociales, Innovación y Universidades, que no son, precisamente, menores, además de conceder un escaño en el Senado a Miquel Ensenyat, que se distinguió durante su paso por el Consell de Mallorca por insultar gravemente a los trabajadores extremeños.

 Y todo ello mientras desde el PSOE se agita el espantajo de VOX, partido que, dicho sea de paso, no presenta propuesta anticonstitucional alguna y tiene más de dos millones de votantes, a modo de comodín para justificaciones imposibles. Que en estas circunstancias el candidato socialista insista en reclamar la abstención gratuita del Partido Popular y de Ciudadanos para facilitar su permanencia en La Moncloa no tiene mucho sentido.

Por otra parte, los pactos que está alcanzado el PSOE, como hemos visto, tienen un doble coste en clave de reparto de poder y en desgaste electoral, puesto que no parece que el votante medio socialista esté muy de acuerdo con quienes pretenden, en la estela de los nacionalismos catalán y vasco, destruir el modelo territorial español, por lo que no se entienden los reparos que plantea Pedro Sánchez a la hora de firmar un acuerdo de Gobierno con el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Es de pura lógica política que desde el partido morado se reclamen contrapartidas en la conformación del próximo Gabinete, que, con independencia de cualquier pirueta semántica, estaría llamado a convertirse en un Gobierno de coalición, por cierto, el primero de nuestra democracia. Esa es, pues, la vía que se abre a Pedro Sánchez y la que se antoja más coherente con la conducta seguida hasta ahora por los dirigentes regionales del partido socialista.

Naturalmente, el resto de los apoyos vendrían de los acuerdos con los nacionalistas, repitiendo en términos generales la alianza de conveniencia que se forjó para sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy. Por supuesto, comprendemos la reticencia del actual presidente del Gobierno a quedar de nuevo en manos de unas formaciones con una agenda que incluye como objetivo, a largo plazo, la secesión de una parte del territorio nacional y, como estrategia, el desgaste del dique constitucional hasta buscar el desistimiento del adversario, pero que a muy corto plazo busca la impunidad de los dirigentes golpistas que, hoy, aguardan en prisión a que el Tribunal Supremo dicte sentencia.

Sin embargo, y como venimos insistiendo editorialmente, el líder socialista tiene otras opciones que no pasan ni por la radicalidad de las propuestas económicas y sociales de la extrema izquierda ni por la presión nacionalista. Tanto el Partido Popular como Ciudadanos podrían avenirse a facilitar la próxima legislatura, en aras de la necesaria estabilidad del país, pero no a cambio de nada. Y si merecería la pena que Pedro Sánchez explorara estas opciones, debería partir de un planteamiento realista, con ofrecimiento de acuerdos amplios y garantías de su cumplimiento. La mejor posibilidad, a nuestro juicio, es la que ofrecen los escaños de Albert Rivera que suman mayoría más que suficiente con los socialistas y cuyos condicionamientos en materia de política económica y de defensa de la unidad de España y su modelo constitucional no tendrían que suponer mayor impedimento para un partido que se decía socialdemócrata.

Cercas, bienvenido a la realidad
Antonio Robles Libertad Digital 21 Junio 2019

Sacudido por el procés, Javier Cercas acaba de publicar en El País "La gran traición", donde se pregunta si todo lo que ha pasado en Cataluña no es una "inmensa estafa" desde que, con sólo cuatro años y recién llegado al Principado, su padre le dijera que a partir de ese momento sería catalán, y le enseñara la primera frase que aprendió en catalán: "M’agrada molt anar al col·legi". La lengua como salvoconducto.

¿Se acaba de enterar ahora de que todo ha sido una estafa? ¿De verdad, amigo Javier, no te enteraste de nada cuando a principios de los años ochenta le pegaron un tiro a un profesor de instituto por haber osado firmar el Manifiesto por la igualdad de derechos lingüísticos en Cataluña? ¿Tampoco de la campaña de La Norma para excluir la lengua española de la escuela bajo la máscara de la normalització lingüística? ¿De verdad no te enteraste de que poco después se fueron de grado o por la fuerza 14.000 maestros de Cataluña por no ser catalanohablantes? ¿Ni del escándalo de la portada de ABC de 1993 donde denunciaba: "Igual que Franco, pero al revés"?

¿Tampoco de la imposición por ley en 1990 de la inmersión lingüística, mediante la cual se borraba la lengua materna de los niños castellanohablantes? ¿Ni siquiera fuiste a ver Operación Ubú, de Albert Boadella, en 1981? ¿No leíste en el 94 el artículo "Virus", donde se trata al nacionalismo como una infección? ¿No te enteraste de la publicación, en 1992, de Extranjeros en su país, donde se denuncia la estafa? ¿Tampoco del Programa 2000, donde Pujol diseña la catalanización étnica de todas las instituciones? ¿Era tan difícil ver avanzar por esas fechas la limpieza lingüística en la rotulación de calles e instituciones? ¿Tampoco te enteraste de la creación de la Asociación por la Tolerancia en 1993, donde cuajó la Resistencia contra esa inmensa estafa a la que haces referencia? ¿De verdad que no te enteraste, poco después, de que la vicepresidenta de la primera organización de madres que se constituyó contra la inmersión y a favor del respeto a la lengua materna (Cadeca), fue secuestrada, apaleada en un descampado y abandonada inconsciente junto a su coche envuelto en llamas? ¿Tampoco te enteraste de las 50.000 firmas de un segundo manifiesto, En castellano también, por favor, en 1994? ¿Ni del valor cívico de los Premios a la Tolerancia instituidos desde 1995 para resaltar a intelectuales comprometidos con esas ideas como Iván Tubau, Fernando Savater, Francesc de Carreras, Peces Barba, Muñoz Molina, Agustín Ibarrola, Albert Boadella, Mario Vargas Llosa, Inger Enkvist, y así hasta 24 personas relevantes que tomaron conciencia crítica de la traición a la que tú te refieres?

¿Y de las 34 sentencias de los tribunales sobre la violación de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes ignoradas por la Generalidad? ¿Tampoco de los numerosos documentos de CCC denunciando el racismo cultural de prebostes históricos del catalanismo y su supremacismo en la escuela, la cultura y TV3? ¿Ni de los manifiestos de Foro Babel rozando el nuevo siglo que firmaron numerosos intelectuales, como Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Anna Moix, Eugenio Trías o Gabriel Jackson? ¿Ni del Manifiesto por una lengua común de 2008? ¿Ni siquiera de los escraches contra los padres de las nuevas asociaciones en defensa de la enseñanza en lengua materna, como la AEB, hasta hacerles la vida imposible y, en algunos casos, obligarles a abandonar Cataluña o cerrar sus negocios?

Querido Javier Cercas, bienvenido a la realidad. Te necesitábamos, nos necesitamos todos.

PD. Hoy se ha celebrado el 10º aniversario de la LEC en el Parlamento de Cataluña. Con motivo de su aprobación, hice esta reflexión nada inocente en 2009 desde el Hemiciclo: "Ha habido tiempo y ocasión para que cada uno de los catalanes se diera cuenta de todo lo que se estaba haciendo con la lengua y con qué intereses. ¿Es que acaso no saben lo que pasa en Cataluña profesores universitarios, intelectuales y escritores, abogados y médicos, maestros, funcionarios de la Generalitat, directores de cine, feministas, sindicatos, curas, sociólogos, encuestadores, etcétera? ¿Acaso los periodistas ignoran lo que se cuece, por qué se cuece y para qué se cuece? Ya no es posible seguir engañándose".

El PSOE no existe, idiota
Cristian Campos elespanol 21 Junio 2019

Cuando el PSOE dice ser el partido que más se parece a los españoles está suplicando en realidad que España se parezca al PSOE para hacer así más llevadero el trago de mirarse cada mañana frente al espejo. ¿Cómo pactar con Bildu en Navarra si no es convenciéndose de que la mayoría de los españoles haría lo mismo? ¿Si no es convenciéndose de que la mayoría de los españoles prefiere a un xenófobo vasco y catalán, e incluso a Arnaldo Otegi, antes que a Inés Arrimadas, Begoña Villacís o Luis Garicano?

De esta idea puramente putrefacta de los españoles, votada en las distintas elecciones generales de la democracia por un mínimo de un 22% de los españoles y un máximo del 48%, lleva viviendo el PSOE cuarenta años.

"Con Rivera no" le cantaron a Pedro Sánchez la noche del 28 de abril y Sánchez oyó "con cualquiera menos con Rivera". Pero, sobre todo, oyó "con cualquiera". Lo cierto es que el PSOE conoce bien a su electorado. El votante socialista odia más a PP y a Ciudadanos que a Bildu, ERC, JxCAT, el PNV o Unidas Podemos. Pero necesita que su partido finja rechazarlos porque algún pienso habrá que echarle a su superioridad moral para que carbure a pleno rendimiento.

Y lo que haga luego el PSOE en la práctica es secundario. La relación del votante socialista con lo factual es, aproximadamente, la misma que la de un nacionalista catalán con su república imaginaria. Con el aspaviento tiran.

La pantomima produce momentos hilarantes. Tan endebles son los nudos que atan la cosmovisión socialista que buena parte de la energía del partido se va en retorcer los hechos para que estos encajen en su alucinógena narrativa. El PSOE no es un medio para un fin sino un fin en sí mismo y si la realidad, terca ella, se rebela contra el dogma, se psoeiza la realidad a la fuerza.

El PSOE es un árbitro que salta al campo de juego y te sugiere cómo debe acabar el partido: 5 a 0 a favor de las fuerzas del bien. Y luego reinterpreta las reglas (¡no vale pactar con Vox, pero sí con Bildu y Podemos y ERC!), se inventa los penaltis (¡machista!) y se pasa por el arco del triunfo el VAR (¡sólo habrá paz con indultos!) para que la manita se haga realidad.

Son tantos los ejemplos de psoeización de la realidad de la última semana (Marta Flich, Manuel Valls, Emmanuel Macron, el feminismo del ISIS, el pacto en Navarra, el documental de Netflix sobre el caso de Alcàsser) que uno acaba sintiendo pena por ese rebaño de votantes pastoreado por sus sacerdotes no a golpe de moda ideológica, como creen algunos, sino por puro instinto de poder.

Que acaba apiadándose de esos votantes que siguen creyendo en la existencia de un partido llamado PSOE al que le sobran ya la S, la O y la E, y cuya P no es de partido, sino de Pedro.

Qué PSOE ni qué PSOE. El PSOE no existe, idiota.

Lo anormal como normal
A veces los pueblos más admirables pierden la brújula
Luis Ventoso ABC 21 Junio 2019

Tarrasa es una ciudad de más de 200.000 habitantes a 20 kilómetros de Barcelona, la tercera más poblada de Cataluña. Por allí ha pasado medio mundo: los romanos fundacionales, los visigodos, las incursiones árabes, el exquisito futbolista Xavi Hernández... Tarrasa comenzó a prosperar en el siglo XVIII, cuando el Estado primó a Cataluña con la bicoca del arancel textil que la puso en órbita (en detrimento de otros territorios de España, como señaló en una visita el inteligente Stendhal, asombrado con el privilegio concedido a la región). En el XIX la ciudad se situó en vanguardia de nuestra tímida Revolución Industrial, merced también a la valía del empresariado catalán. Allí despuntaron las primeras máquinas de vapor fabriles. Tarrasa se convirtió en capital de las manufacturas textiles e imán para inmigrantes llegados de la España más rezagada. En el siglo XX, se estima que se trasladaron a Cataluña en busca de oportunidades un millón de andaluces. En Tarrasa formaron una comunidad muy relevante (sí: la familia del hoy seudoindepe Xavi llegó en aquellas oleadas migratorias). No es por tanto extraño que el idioma más hablado en Tarrasa sea el castellano -mayoritario también en Cataluña- y que el PSC sea el partido que históricamente ganaba de calle.

Esta semana, hemos descubierto gracias a un parte hospitalario que una niña de 10 años fue agredida en un colegio de Tarrasa por una profesora. La docente se enojó con la alumna por pintar la bandera española y escribir «Viva España» en un álbum escolar. La maestra le gritó y la zarandeó, dándose la desgracia de que la cría se cayó y se hizo daño. Esto no es normal. Pero el problema es que en Cataluña la normalización de lo anormal se ha vuelto epidémica.

No es normal un Parlamento donde no se aprueba una sola ley, que apenas abre y que solo sirve como parque temático para arengas xenófobas. No es normal permitir que salga de permiso por la cara un presidiario mangante por el mero hecho de ser hijo de Pujol, pese a estar condenado a dos años y medio de cárcel por guindar el dinero de todos los catalanes con un chanchullo en las ITV. No son normales las mordidas endémicas del 3%, de cuyo alcance se han destapado esta semana nuevos datos. No es normal que la portavoz del Gobierno catalán se niegue a responder en español, siendo el idioma más hablado en Cataluña y lengua oficial del Estado. No es normal tolerar impávidamente que el dislate del «procés» lesione tu economía (desplome de la inversión exterior, caída del 15% del consumo de cava, fuga de 5.400 empresas por la bobería separatista). No es normal ensalzar como héroes a unos fanáticos que se erigieron en supuestos representantes de todo el pueblo catalán, lo estafaron, se cargaron la convivencia, malversaron el dinero público en favor de su causa y acosaron a los discrepantes.

Casi nada parece normal en una región antaño paradigma de cosmopolitismo, iniciativa y sentido común. A veces los pueblos más inteligentes también se extravían en bucles autodestructivos. Ojalá despierten.

Los fundadores de Cs tercian en la crisis del partido con un Rivera cada vez más cuestionado
Arcadi Espada, Albert Boadella, Félix de Azúa y Giménez Barbat analizan el convulso momento que vive el partido que fundaron.
Mariano Alonso Libertad Digital 21 Junio 2019

Los fundadores de Cs tercian en la crisis del partido con un Rivera cada vez más cuestionado

Hace catorce años, al hilo del debate sobre el Estatuto de Cataluña, impulsado por el Tripartito de Pascual Maragall con ERC e ICV y avalado por el Gobierno central socialista de José Luis Roríguez Zapatero, nacía la asociación Ciutadans de Cataluña, cuyo nombre tomaba prestada la célebre frase del presidente catalán en el exilio, el nacionalista Josep Tarradellas, pronunciada el día de su regreso a casa frente a una multitud en la plaza de Sant Jaume de Barcelona.

La asociación nacía con un manifiesto que denunciaba, en el contexto del debate estatutario, un "déficit de representatividad", el de los catalanes no nacionalistas. Lo cierto es que el PP, tanto en Madrid como en Cataluña, fue un claro antagonista de ese proceso, hasta el punto de presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional que, a la postre, rebajó la reforma estatutaria en la conocida sentencia de 2010.

Pero una parte de la izquierda catalana, en cuya órbita periodística, cultural y académica orbitaban desde hace tiempo los fundadores de aquel movimiento, no veía acomodo a la hora de votar a un partido en las elecciones autonómicas, dada la deriva, denunciaban, de un PSC cada vez más inclinado a las tesis nacionalistas que impregnaban el texto estatutario. Lo que empezó como una aventura más de abajofirmantes terminó, apenas un año después, con la sorprendente irrupción de un nuevo partido político, ya bautizado como Ciudadanos, que en diciembre de 2006, y con un perfecto desconocido al frente, el joven abogado de La Caixa Albert Rivera, lograba tres escaños en el Parlamento de Cataluña. El resto es historia.

Hasta esta mitad de 2019, en la que el distanciamiento de muchos de esos ‘padres fundadores’ con la formación que alumbraron ha vivido inéditos cruces de palabras entre unos y otros. Tres de los quince fundadores ya fallecieron –Ivan Tubau, Carlos Trias y Horacio Vázquez Rial–, otros diez siguen, con mayor o menor notoriedad, en el desarrollo de su actividad profesional, como es el caso de Arcadi Espada, Francesc de Carreras, Albert Boaella, Félix de Azua, Félix Ovejero, Ferran Toutain, Sevi Rodríguez Mora, Ana Nuño, Félix Pérez Romera y Ponç Puigdevall. Y tan solo dos de ellos han desarrollado actividad política, el exportavoz de Ciudadanos en Baleares y miembro de la Ejecutiva Nacional, Xavier Pericay, y la exeurodiputada de UPyD Teresa Giménez Barbat.

Varios de los más significados en aquel momento han contestado a un cuestionario de Libertad Digital sobre la situación actual del partido, objeto de muchas discusiones que van desde lo ocurrido en el Ayuntamiento de Barcelona a la futura investidura de Pedro Sánchez. Tan solo Francesc de Carreras y Félix Ovejero han rehusado participar por razones parecidas. De Carreras asegura que sus opiniones, como la reciente carta abierta que dedicó a Rivera en El País, son exclusivamente a título personal ya que, dice, "lo de los fundadores es un mito, si nunca nos vemos".

El constitucionalista enfatiza que no está en su ánimo "tutelar" a la formación que contribuyó a crear hace más de una década, un criterio compartido por Félix Ovejero, quien en varias tribunas periodísticas ha expresado sus críticas a las políticas de Ciudadanos. Es un criterio compartido por algunos de los que, como Arcadi Espada, sí han aceptado contestar el cuestionario, algo que hacen, afirma el autor de "Contra Catalunya", "sin exigir ningún derecho de pernada sentimental o melancólico, sino como una persona que se dedica al análisis de la política".
Preguntas

1-¿Colau es un "mal menor" frente a los independentistas?
2-¿Ha descapitalizado al partido en Cataluña el salto nacional de Arrimadas?
3-¿Debe abstenerse Cs para facilitar que Sánchez no gobierne con los independentistas?
4-¿Sería deseable una coalición Sánchez-Rivera?
5-¿Hay que hacer un cordón sanitario sobre Vox?
6-¿Con qué dirigente naranja actual se siente identificado?
Espada: "La política de Cs se ha hecho ininteligible"

1-A mí me da igual lo que sea Ada Colau. Yo lo que sé es que el independentismo es el mal mayor de la democracia española. Que Ciudadanos fue un partido, y es un partido, definido por su oposición estricta a toda forma de nacionalismo, y ya no hablemos de nacionalismo ilegal o violento. Colau no es lo mismo, en absoluto, que Ernest Maragall. Maragall es el candidato de un partido cuyo máximo líder espera la decisión del Tribunal Supremo sobre sus próximos veinte años. Que yo sepa, no hay ningún dirigente del partido de Colau o de sus innumerables y manoseadas confluencias, en la misma situación penal y política que el dirigente de ERC que le disputaba la alcaldía.

2-No creo que el salto de Inés Arrimadas a la política española haya descapitalizado nada. Creo que la crisis institucional que vive la democracia española, que tiene a la situación en Cataluña como su principal problema, se combate desde muchos frentes. Y por supuesto, lo que Inés Arrimadas pueda hacer en la política española siempre será favorable a una solución del problema, y a un refuerzo de los ideales de la razón y de los ideales antinacionalistas, que son imprescindibles para superar esta crisis. Un partido no puede depender del lugar que ocupe en un momento determinado una persona u otra. Inés Arrimadas era una perfecta desconocida y una mujer muy bisoña cuando llegó al liderazgo del partido en Cataluña, hoy ya no lo es. Evidentemente lo mismo puede pasar con su sucesor.

3-No es un acuerdo parlamentario lo que debe hacerse, sino un acuerdo de Gobierno, y muy detallado, respecto a las sospechosas políticas que el PSOE y en particular Pedro Sánchez tiene a bien practicar para desconsuelo de la mayoría de españoles constitucionalistas.

4-Desde luego que sería deseable un acuerdo de Gobierno entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. Es decir, entre el PSOE y Ciudadanos. Lo que que mi juicio no es interesante, especialmente para Ciudadanos es que ese acuerdo se materialice en una abstención o en alguna suerte de nihil obstat parlamentario. Ciudadanos debe poner cláusulas muy potentes a ese acuerdo de Gobierno, y tiene que obtener de él reedito político y que, evidentemente, debe ocupar puestos de importancia en el Gobierno que saliera de ese acuerdo. No solamente así se cumpliría la obligación ineludible de Ciudadanos de combatir el nacionalismo y de madurar como partido político, sino que la institucionalización de la democracia española, en uno de los peores momentos de su historia, se haría mucho más poderosa.

5-La expresión "cordón sanitario" es lamentable, como tantas expresiones en el periodismo y la política contemporáneas. Hay que trasegar con ellas y proceder con ellas, pero con independencia de lo que a mí me parezca esa opinión, Vox es un partido nacionalista. Es un partido que discrimina a las personas en razón de su origen, y esa es la versión más pútrida del nacionalismo. Y por lo tanto Vox debe combatirse políticamente. No sé si a eso se le llama un cordón sanitario o no, pero, en cualquier caso, el combate contra Vox es el mismo combate que se ejerce contra el nacionalismo, que se ejerce contra el nacional populismo en todas sus versiones. Aunque entre Vox y los nacionalistas catalanes hay una gran diferencia, que es justamente la diferencia que hace que Ada Colau sea alcaldesa de Barcelona. Y es que los nacionalistas catalanes, a diferencia de Vox, han querido saltarse la Ley, han querido saltarse el Estado democrático, mediante una insurrección.

6-No me suelo identificar con los líderes de los partidos políticos, me suelo identificar con las decisiones que toman. Ciudadanos ha tomado muchísimas buenas decisiones a lo largo de su historia y ha cometido, evidentemente, una serie de errores que han acompañado su por otra parte brillante devenir político. Espero que este debate pueda proporcionar a Ciudadanos los elementos de corrección de una política que en los últimos tiempos se ha hecho errática e ininteligible para muchos de los que, desde la aparición del partido, no votamos otra cosa.
Boadella: "Una coalición con Sánchez acabaría con Cs"

1-Colau es una persona de alto riesgo político. Es una mercenaria de las ideas sin ningún recato. Su alianza con el PSC puede significar un camino abierto al independentismo, ya que este partido tiene los mismos fines que ERC pero con menos descaro y precipitación. Con ERC sabemos todos cuál es el programa.

2-El cambio había que hacerlo con un recambio sólido en Cataluña. De momento nadie tiene el liderazgo y el día a día de la situación catalana no permite estas vacilaciones. Ha sido un error de estrategia.

3-No se puede confiar en un hombre como Sanchez y entiendo que Rivera no quiere hipotecas con alguien que sabe que le colocará en situaciones muy comprometidas. No es dejar que gobierne el PSOE, es dejar que gobierne Sanchez y eso es muy diferente.

4-Sería la forma más rápida de acabar con Ciudadanos

5-Vox se ha convertido en la víctima pascual de la política española. Todos se sienten mejores condenando a Vox. Yo le llamo el partido de la poesía. Casi todo es una ficción romántica o impracticable pero eso no puede ser motivo de este rechazo terapéutico de los "puros".

6-Con Rivera, Girauta y con mi hija que es concejal de Ciudad Real.
Félix de Azúa: "Colau es peor que los independentistas"

1-En absoluto. Es incluso peor. Los independentistas son racistas antiespañoles, pero la Colau es una aventurera sin principios. Como ya demostró Carlo Cipolla, es más peligroso un idiota que un malvado.

2-Hombre, muy bien no ha quedado.

3-No lo creo. Abstenerse, ¿a cambio de qué? Con tipos como Sánchez no hay nada tan peligroso como lo gratuito. Le regalas algo y te odia por ser generoso.

4-Según lo que ofrezcan los sanchistas. Si es a cambio de terminar con el golpe de estado permanente de los nacionalistas, sí.

5-Sólo si se amplía a la ultraderecha secesionista catalana y vasca. Esa es la auténtica ultraderecha peligrosa para la sociedad española.

6-Con Arrimadas.
Giménez Barbat: "El lazo amarillo es poco para lo que nos esperaba con Maragall"

1-Desde luego. Sólo ver a Pilar Rahola soltando espumarajos por la boca y llamando "arribista rastrera" a Colau ya da una pista de que la cosa va bien. Que Colau haya colgado el maldito lacito amarillo del Ayuntamiento es su versión de la ceniza en la frente y un echarle alpiste a su electorado más ultra. Un gesto previsible y de baja intensidad frente a lo que nos esperaba con Maragall.

2-Ignoro qué astuta estrategia está detrás de llevarse a Arrimadas a Madrid. Ni siquiera sé si es una decisión política. Se ha marchado un referente y, de momento, no hay sustitutos del mismo tipo dentro del partido.

3-Este es un pas a deux donde el PSOE también debería mostrar iniciativa. Pero es el partido con más votos y Cs debería apoyar por la derecha y por la izquierda en estas situaciones. Y, desde luego, elegir también el mal menor. Que Sánchez, que no tiene moral, acabe pactando con la izquierda radical y los odiadores de España es un mal muy mayor.

4-Si la alternativa es un nuevo gobierno Frankestein, si existe el riesgo de que las políticas de la irracionalidad avancen su agenda, por supuesto que esa coalición sería deseable. El papel de Cs, el motivo por el que se fundó fue, precisamente, jugar ese papel progresista (que se opone a "progre") de reconducir la política hacia la libertad e igualdad de todos los españoles.

5-Hay que marcar distancias con cualquier partido, a izquierda y derecha, que tenga veleidades de corte nacionalista y que promueva políticas que se basen más en la emoción, la nostalgia o la inmanencia que en la razón y el humanismo. De los separatistas o los herederos del terror etarra, ni hablo.

6-Sé que muchos militantes y cargos de Cs estarían de acuerdo conmigo. Pero si me identificase con alguno de ellos y lo dijera no le haría ningún favor. Llevo la "letra escarlata".

La defensora del pueblo de Terrassa sabía lo que pasaba en los colegios desde diciembre

En diciembre, el grupo municipal de Cs puso en conocimiento de la Sindicatura de Greuges varios episodios de distintos colegios: los profesores no tenían comportamientos adecuados
Paloma Esteban EC

La 'síndica de greuges' de Terrassa (figura similar al defensor del pueblo) tenía en sus manos desde el pasado diciembre un escrito del grupo municipal de Ciudadanos en el que advertían de comportamientos cuestionables por parte de profesores que se estaban produciendo en colegios e institutos públicos de la localidad. Y todo a raíz del 1-O.

El partido que dirige Inés Arrimadas en esta comunidad se lo entregó directamente en una reunión el pasado 3 de diciembre celebrada en el propio ayuntamiento en la que estaban presentes, además de la 'síndica', el concejal naranja David Aguinaga Abad, un padre afectado y otra colaboradora del grupo. Le pidieron que actuara de oficio, asegurando que la tensión generada a raíz del 'procés' había llegado a las escuelas catalanas y los alumnos estaban sufriendo algunas consecuencias. En marzo, Ciudadanos se vio con la comisionada de Educación del consistorio por el mismo motivo.

El escrito al que ha tenido acceso este diario, fechado el 21 de noviembre y que la Sindicatura recibió días más tarde, "constataba" varios ejemplos denunciados a través de familiares, niños y otras personas de los centros educativos, incluido el Font de l’Alba, que fue noticia justamente hace dos días por la supuesta agresión que una de sus alumnas sufrió cuando escribió "viva España" y dibujó banderas nacionales en un álbum de fin de curso. El informe de urgencias del Hospital de Terrassa es claro: cuando la profesora vio lo que había escrito "comenzó a gritar, le cogió de la camiseta y, al hacerlo, la alumna cayó contra el suelo golpeándose la espalda", tal y como explicó la niña. Después, la cogió por el cuello para sacarla de clase.

Pero ya en diciembre, Ciudadanos había trasladado a la 'síndica' municipal, Isabel Marqués Amat, otros hechos que sucedieron en ese mismo colegio público. Por ejemplo, que los niños que hablan en español en el patio durante el tiempo de recreo son sancionados. "La sanción consiste en una bolsa de puntos que la clase pierde en su conjunto si algunos alumnos son descubiertos hablando español". No es el único motivo, pegar o insultar a un compañero también es motivo de pérdida de puntos. "Equiparan hablar español con actos incívicos", denunciaba la formación naranja. En función de los puntos que lograran al final de la semana, accedían a un premio (normalmente golosinas), que también podían perder si se habían quedado sin ellos. "Por que algún niño hablara en español, toda la clase podía quedarse sin golosinas", denuncian desde el partido naranja.

Además, según el documento, los profesores del Font de l'Alba se negaron a hablar en español durante la reunión de inicio de curso 2018-2019 a pesar de reiteradas peticiones por parte de algunas familias, alegando que la normativa de la escuela obligaba a que las comunicaciones se produjeran exclusivamente en catalán. Algunos de estos profesores, explica Ciudadanos en el escrito, exhiben lazos amarillos durante las horas lectivas.

No es el único centro educativo. También en el IES Montserrat Roig de la misma localidad se notificaron altercados parecidos. Por ejemplo, que dos semanas después del 1-O una niña sacó al patio una bandera independentista sin ser amonestada por ello. Sin embargo, unos días más tarde dos alumnos decían exhibir una insignia española y un profesor los regañó de inmediato y los llevó a la dirección del centro. "Estuvieron retenidos en torno a dos horas hasta que llamaron a las familias de ambos para asegurar que estaban provocando", recoge el texto presentado a la 'síndica'. En otra ocasión, aconsejaron a un alumno quitarse una pulsera con la bandera nacional porque "podía crear un conflicto".

En el documento también aparecen episodios sucedidos durante algunas clases en ese mismo instituto. En Matemáticas, prohibieron hablar español entre los alumnos, ya que la profesora insistía en que la lengua oficial era el catalán. Amenazó con bajar las notas finales si continuaban haciéndolo. En clase de Sociales, se produjo alguna cuestión similar: un profesor aseguró que en España había "presos políticos" y que en países como Francia o Inglaterra la democracia era mucho más sólida. "También nos contó que Cataluña siempre fue un territorio independiente de España", explicaron, según denunció Ciudadanos.

Con todos estos ejemplos, el concejal naranja de Terrassa se dirigió a la 'síndica' pidiendo que actuara lo antes posible para garantizar que los profesores no pudieran negarse a emplear la lengua española para tratar a las familias de los alumnos, y que los docentes no prohibieran en ninguna circunstancia el uso de la misma.

El partido naranja también exigía que los profesores prescindieran de símbolos independentistas "que supusieran una apología de reivindicaciones políticas", y preservaran la neutralidad "esperable de quien desempeña una función pública". Citaron incluso jurisprudencia, recordando la sentencia del TSJC de septiembre de 2018 (de solo dos meses antes del escrito) en la que se prohibía a los funcionarios judiciales la exhibición de lazos amarillos durante el desempeño de sus funciones.

Según ha explicado Ciudadanos a este diario, la Sindicatura de Greuges no emitió una respuesta oficial al concejal ni se pronunció públicamente sobre el escrito. Esta figura a nivel municipal depende de cada consistorio, más allá del Síndic de Greuges catalán (que rinde cuentas al Parlament).

Justamente este jueves, la diputada naranja en el Parlament Sonia Sierra se pronunciaba sobre la posible agresión que sufrió la niña de la localidad hace unos días, asegurando que de confirmarse "que una maestra agredió a una alumna por motivos ideológicos, estaríamos ante un caso de extrema gravedad". Afirmó que el grupo municipal de su partido en Terrassa ya denunció "acontecimientos del todo reprobables" en el mismo colegio y que aparecen recogidos en el escrito que publica este diario.

Al Congreso de los Diputados
A raíz de la supuesta agresión, el grupo parlamentario de Ciudadanos registró este miércoles un escrito a la Mesa en el que exige al Ministerio de Educación que se pronuncie. La formación de Albert Rivera decidió elevar el caso a la Cámara Baja dada la "gravedad" de los posibles hechos, haciendo hincapié en que encuentran "intolerable" el suceso e insisten en que la cartera que dirige en funciones Isabel Celaá debe explicar si hay agresiones a menores en centros catalanes "por motivos ideológicos".

También solicitan que dé cuentas de las medidas que piensa tomar su ministerio "para proteger a los alumnos catalanes del adoctrinamiento y señalamiento ideológico" que sufren "por dibujar o mostrar símbolos nacionales en los colegios, garantizando la neutralidad ideológica de los centros y acabando con el adoctrinamiento en Cataluña". Y, en segundo lugar, preguntan si el Gobierno "piensa mandar un requerimiento a través de la Alta Inspección Educativa para comprobar que la inspección autonómica está garantizando la libertad y la integridad de menores y docentes en estos casos".

La madre de la niña agredida por pintar una bandera española en Cataluña: «Han llegado a la locura»
La madre de la alumna lamenta la politización de las aulas catalanas
Miquel Vera. Esther Armora. ABC

«Cuando bajó las escaleras al salir de la escuela mi hija ya estaba llorando». Lourdes, madre de la niña presuntamente agredida por su profesora por pintar una bandera española en un álbum escolar, cuenta conmocionada una escena de la que su hija todavía no se ha recuperado. La pequeña, de diez años de edad, no ha vuelto a colegio Font de l’Alba de Terrassa (Barcelona) desde que el pasado lunes una docente la zarandeara por dibujar una bandera. Según relata a ABC, la menor se encuentra bien físicamente a pesar de la caída y el golpe que sufrió en manos de la profesora; sin embargo, su «shock» a nivel emocional sigue: «No quiere ir y ver a la profesora para nada».

Lourdes asegura que los problemas con la profesora que le gritó por escribir «¡Viva España!» en su álbum de fin de curso vienen de lejos. «Es independentista ‘a tope’. Han llegado a la locura… Esto de la política se le ha subido demasiado a la cabeza», lamenta después de revelar que esta misma docente ya había exaltado la causa secesionista en clase e incluso había pedido a sus alumnos que promovieran el voto soberanista entre sus padres. «También llevaba un lazo amarillo puesto mientras daba clase», explica tras implorar a los educadores que antepongan su «profesionalidad».

Los hechos han conmocionado a la familia, en el centro de un huracán político y mediático que no han buscado. Afirman sentirse desbordados por una situación que ahora han dejado en manos de sus abogados. Del mismo modo, lamentan haber recibido todo tipo de insultos a través de las redes sociales.

Desde el sindicato CC.OO. pidieron ayer «no criminalizar» a la profesora ni el centro en cuestión. Asimismo, la familia agradeció el trato recibido por la dirección del centro, por lo que de momento no se plantean cambiar a las tres hijas que tienen allí escolarizadas, dos de diez años y una más pequeña. «En el colegio nos han estado apoyando y la directora trató de tranquilizarnos a mi y a mi hija cuando pasó todo, pero si la profesora sigue el año que viene moveré a mi hija de centro», explica.

Tal como informó este diario en su edición de ayer, la familia de esta localidad del Vallès Occidental ha interpuesto una denuncia ante los Mossos d’Esquadra por la presunta agresión de una profesora a su hija por haber dibujado unas banderas de España.

Según consta en el parte médico, la madre de la niña relató que tras pintar las banderas en el álbum acompañadas con el lema «Viva España», la profesora gritó a la menor, la «cogió de la camiseta y al hacerlo la niña cayó contra el suelo golpeándose en la espalda». Prosigue el parte que «la docente la cogió del cuello para sacarla de la clase». Como consecuencia de la presunta agresión, y siempre según el relato de la madre, la niña se quejó de molestias en la zona lumbar, así como molestias en el primer dedo de la mano derecha y a nivel inguinal derecho, donde presentaba una hernia pendiente de intervenir. Tras ser atendida, la niña fue remitida a casa con prescripción de analgésicos si ello fuese necesario.

Además de denunciar los hechos ante la Policía autonómica, la familia de la menor se puso también en contacto con la Asociación por una Escuela Bilingüe (AEB) e Impulso Ciudadano para trasladarles lo sucedido. Fuentes de la AEB precisaron a este diario que están asesorando a la familia para encauzar el caso por la vía administrativa mientras que la segunda asociación lo hace por la vía judicial.
Investigación

Por otro lado, la consejería de Educación de la Generalitat, que dirige el republicano Josep Bargalló, ha ordenado a los Servicios Territoriales del departamento en el Vallès Occidental que investiguen la presunta agresión. Fuentes del departamento indicaron ayer a este diario que «por ahora, lo único que podemos decir es que estamos analizando el caso». Desde la dirección de la escuela en la que ocurrieron los hechos también rehuyeron hacer declaraciones sobre el caso.

La plataforma constitucionalista S’ha Acabat (Se ha Acabado) impulsó ayer una campaña de apoyo a la menor en las redes sociales. «En el colegio Font de l’Alba de Terrassa una niña ha sido agredida por su profesora tras dibujar una bandera de su país y un ‘viva España’. No podemos más que solidarizarnos y os proponemos inundaer Twitter de dibujos como el de la niña seguidor del hashtag #YoTambiénLaPinto», expone la plataforma.

El colegio de Tarrasa donde una niña fue agredida por una profesora se inunda de banderas de España
OKDIARIO 21 Junio 2019

Tras conocerse la presunta agresión de una profesora en el colegio Font d’Alba a una alumna de 10 años por pintan banderas de España en su álbum de fin de curso un movimiento de solidaridad con la menor se ha desatado en las redes sociales y también en el propio centro escolar.

Com muestra de apoyo a la niña, decenas de padres y alumnos del citado colegio se han acercado para crear un mural a las puertas del centro lleno de banderas de España y mensajes de solidaridad. "No a la mafia independentista. Los niños no se tocan, cobardes", reza uno de los mensajes que se pueden leer en Tarrasa.

El pasado día 18 de junio se conocía que una profesora del colegio ‘Font de l’Alba’ de la localidad barcelonesa había sido denunciada por los padres de una menor de 10 años a la que, presuntamente, ha agredido en clase por dibujar “unas banderas de España acompañadas de la frase “Viva España” en el álbum de fin de curso”, según reza el parte médico del Hospital de Tarrassa que ha circulado por las redes sociales.

El mismo documento, además, detallaba que la docente había “gritado” a la menor de 10 años de edad, “la había cogido de la camiseta y, al hacerlo, la niña ha caído contra el suelo golpeándose en la espalda”. A continuación, siempre según el citado informe sanitario, “la había cogido del cuello para sacarla de clase”.

Por ello, se concreta en el parte médico, “refiere molestias en la zona toraco-lumar tras el golpe, molestias en el primer dedo de la mano derecha y molestias a nivel inguinal derecho donde tiene una hernia pendiente de intervenir”.

Tras conocerse los hechos, la formación Ciudadanos ha preguntado al Ministerio de Educación, capitaneado por la ministra Isabel Celáa que especifique las medidas que llevarán a cabo para investigar los citados hechos ocurridos en el centro escolar de Tarrasa.

"¿Qué medidas piensa adoptar el Ministerio de Educación para proteger a los alumnos catalanes del adoctrinamiento y señalamiento ideológico que sufren por dibujar o mostrar símbolos nacionales en los colegios, garantizando la neutralidad ideológica de los centros y acabando con el adoctrinamiento en Cataluña?", ha detallado la formación de Albert Rivera.


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