AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26  Junio 2019

La 'policía fiscal' de la UE: España tiene un problema con la deuda, pero no hace nada
Nacho Alarcón. Bruselas elconfidencial  26 Junio 2019

El Consejo Fiscal Europeo, un órgano independiente que asesora a la Comisión Europea, ha hecho público un análisis temporal en el que señala que los planes presupuestarios españoles van en la dirección “opuesta” a la necesaria consolidación fiscal que recomienda para Madrid y otras capitales europeas.

El Consejo Fiscal se muestra preocupado por los altos niveles de deuda. Asegura que en algunos países sigue siendo “muy alta” y que “apenas disminuye debido a políticas fiscales expansivas”. Y en ese grupo se encuentra España. El organismo alerta de un problema de “sostenibilidad” para los países que tienen unos niveles de deuda superiores o cercanos al 100%, como son Bélgica, Grecia, Portugal, Francia o España.

Lo que más preocupa al Consejo Fiscal Europeo es que precisamente son estos países los que representan una buena parte de las políticas expansivas de la Unión Europea para 2020 y también fue así en 2019.

Estos países deberían ser precisamente “los más cautelosos”, ha explicado Massimo Bordignon, miembro del Consejo, mientras que su colega Roel Beetsma ha señalado que el “principal objetivo” de los Estados miembros con un alto nivel de endeudamiento tendría que ser dedicar esfuerzos a reducirlo: “Deberían centrarse en reducir la deuda”.

Aunque en este análisis no han pasado demasiado la lupa sobre los planes nacionales, Niels Thygesen, presidente del Consejo Fiscal, sí señala que los países con altos niveles de deuda deben tener como objetivo el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que establece que el ratio de deuda pública no debe ser superior al 60%. Italia va camino de superar el 135%, y precisamente es uno de los motivos de preocupación del organismo asesor, que en su informe anual, que se conocerá tras el verano, analizará las negociaciones entre la Comisión Europea y Roma.

Normalmente, el Consejo Fiscal tira de las orejas al Ejecutivo comunitario por aplicar una versión demasiado “flexible” del Pacto de Estabilidad, aunque este martes Thygesen ha admitido que esa interpretación más amplia del mismo sirve para que los Estados miembros tengan más margen para paliar posibles crisis.

Tendencias presupuestarias
Aunque el Consejo Fiscal señala que no se tienen en cuenta las leyes presupuestarias de 2020, lo que asegura es que “una gran mayoría de los países que necesitan consolidación [fiscal] no lo harán adecuadamente”. “Incluso se espera que algunos vayan en la dirección opuesta”, señala el texto, en referencia a España, Bélgica, Italia, Portugal y Eslovaquia, lo que resulta “en una postura fiscal más expansiva que la permitida por el pacto”. Los asesores de la Comisión Europea señalan que dicha situación “requiere corrección”, instando al Ejecutivo comunitario a que apriete las tuercas a ese grupo de países.

El Consejo Fiscal habla también de los países que, por el contrario, tendrán espacio fiscal. El buen alumno será Países Bajos, que aumentará su gasto haciendo “un uso significativo de su espacio fiscal disponible”, pero por el otro lado Alemania hará un uso más “limitado” que los neerlandeses.

La vulnerabilidad de España
Carmen Tomásdiariosigloxxi  26 Junio 2019

MADRID, 25 (OTR/PRESS) El Banco de España acaba de hacer público un informe en el que señala la vulnerabilidad de la economía española en estos momentos de mucha incertidumbre internacional. Por un lado, la posición de inversión internacional que no alcanza el billón de euros, cerca del 78% del PIB. Para el banco emisor, porcentajes por encima del 70% aumentan la vulnerabilidad de la economía española. Y, por otro, la deuda externa bruta (el dinero que deben empresas y familias) que superó los dos billones de euros, con un incremento del 2,1 por ciento por lo que sitúa en el 169% del PIB. Hay, además, que poner encima de la mesa los datos de la balanza por cuenta corriente que redujo su superávit en cerca de un 48% el año pasado, dato que ha empeorado en este 2019 y que sitúa el saldo positivo como el más bajo desde 2012.

La situación exterior es preocupante con problemas comerciales entre China y Estados Unidos, pero también la evolución económica de la eurozona. Los ojos están puestos sobre todo en Italia, pero también en Alemania y en Francia, estancada desde hace años. Por lo que respecta a España, varias son las cuestiones a tener en cuenta. De momento, no hay gobierno y no sabemos muy bien a fecha de hoy con qué grupos acabará Pedro Sánchez superando la investidura y gobernando, si es que no vamos a repetición de elecciones. Gobernar con independentistas y comunistas tendrá consecuencias y muy negativas sobre la economía, ya que ocurriría en un momento en que el PIB crece por la demanda interna, sobre todo la pública, la productividad está en mínimos y, como hemos dicho antes, se borra una parte importante del superávit exterior y con las exportaciones muy agotadas.

Además, existen otras variables que son altamente preocupantes y que con un gobierno radical pueden empeorar significativamente. Por ejemplo, el empleo indefinido, la producción industrial, el gasto público excesivo y descontrolado y otra serie de indicadores que o bien están en caída o directamente en negativo. Parece evidente que se necesita un gobierno, pero no cualquiera. Uno que sepa leer los datos y no se haga trampas. Es decir, que no tome medidas contrarias a los intereses de empresas y ciudadanos subiendo los impuestos o que deje de gastar en subvenciones y otras partidas. Que promueva mayores de libertad a los agentes económicos y deje de poner trabas a los que crean riqueza y empleo.

Por qué VOX no va de farol
Pablo Molina Libertad Digital  26 Junio 2019

Así que los de Abascal dan por rotas las negociaciones con el Partido Popular (con Ciudadanos ni siquiera han comenzado), por no cumplir los de Casado un documento marco con las condiciones para los pactos en los ayuntamientos donde el centro-derecha suma lo necesario para desbancar o impedir la llegada al poder la izquierda.

En el PP tratan de retorcer la letra pequeña del acuerdo para intentar colar las concejalías de distrito como órganos de gobierno municipal, pero lo cierto es que el sentido de lo firmado es inequívoco: Vox tenía que obtener responsabilidades de gobierno en igualdad de condiciones que Ciudadanos, ponderadas únicamente por el número de escaños obtenidos.

Pero los ayuntamientos, mal que bien, ya se han constituido y no van a cambiar de signo a medio plazo. Otra cosa son las comunidades autónomas donde PP y Ciudadanos dependen de los votos de Vox para gobernar, como ocurre en Murcia y Madrid. Nadie lo diría, viendo el desprecio de Rivera hacia Vox, un partido defensor del orden constitucional y con un programa económico más liberal que el suyo. Lo que pretenden en Ciudadanos es que los diputados de Vox agradezcan los puntapiés en el trasero, se limpien los escupitajos y les entreguen graciosamente el poder para repartírselo con sus socios populares, un planteamiento negociador tan obtuso que más parece un pretexto para que el PP pierda esos dos Gobiernos autonómicos y se destruya por el camino.

Mas el partido naranja es inescrutable, como los designios de su líder, y precisamente por eso un albur que puede cambiar de signo de un día para otro. Lo que no va a cambiar es la decisión de Vox de votar en contra de la investidura de los candidatos populares si no hay un pacto de las tres fuerzas en proporción a su representatividad. Y no va a cambiar, sobre todo, porque sus diputados no necesitan un sueldo público para vivir. En el perfil del partido de Abascal predominan empresarios, profesionales liberales y trabajadores bien remunerados, que han llegado a la política por un compromiso personal pero teniendo la vida ya organizada. El pánico a no trincar un sueldo público, por tanto, no parece que vaya a influir en su decisión a la hora de votar.

Haría bien Rivera en tener en cuenta esta circunstancia, si está pensando que el vértigo ante la posibilidad de que gobierne la izquierda doblegará finalmente a los voxeros. Al contrario, en mis conversaciones locales con ellos veo a los de Abascal absolutamente decididos a votar en contra de las coaliciones PP-Cs aunque con ello permitan que el PSOE alcance el poder. En todo caso, ahí estarán los de Rivera para moderar el fanatismo socialista de unos candidatos de izquierdas que se frotan las manos viendo cómo este muchacho les va a entregar las dos únicas autonomías con un proyecto liberal.

Vox acierta
Carmelo Jordá Libertad Digital  26 Junio 2019

Envuelto en una presentación dura para que la cosa sonase a puñetazo sobre la mesa de negociación, creo que Vox ha hecho este martes un movimiento estratégico inteligente; rectificar buena parte del camino andado en las últimas semanas. Conste que digo esto como un elogio, porque, como apunta el viejo refrán, rectificar es de sabios; y más aún, añado, si es para volver a una posición anterior que era más acertada.

No voy a entrar en la cuestión de si el PP ha cumplido el pacto municipal o si ha sido Vox el que no ha esperado lo suficiente, al final ese es un asunto accesorio, lo que me parece sustancial es que Vox se estaba equivocando a la hora de pedir esas concejalías –o esas consejerías, que tanto da–, ya que ni le hacían bien, ni favorecía que se alcanzasen pactos ni, por supuesto, defendía a sus votantes de una supuesta humillación. Dicho sea de paso, este es el argumento político más estúpido que he oído en años: para empezar, porque los votantes no son suyos y para continuar, porque los ciudadanos que depositan su confianza en una u otra formación política no metabolizan lo que decidan hacer sus partidos como quien tiene una oveja negra en la familia, simplemente toman nota y en las siguientes elecciones premian al que en su opinión lo merece y castigan al que se lo ha ganado. Vamos, que, por mucho que nos pongamos grandilocuentes, si ninguno de los firmantes hace algo deshonroso en un pacto para poner a un alcalde, no está en juego el honor de nadie, y menos el de los votantes.

Del mismo modo, lo ocurrido y los posibles pactos que se alcancen a partir de ahora no deben leerse como una derrota de Vox. En la ciudad de Madrid la única derrotada ha sido Carmena –y, bueno, también un poco la comparsita Pepu–; y si hay acuerdo en la Comunidad los derrotados serán Gabilondo, Errejón e Iglesias, dueño, señor y responsable de la debacle cosechada por Isa Serra.

Es más, lo único que puede permitir a Vox conseguir las victorias políticas a las que legítimamente aspira son, precisamente, los Gobiernos del centro-derecha, ya sea municipales o autonómicos, porque allí donde gobierne la izquierda, ¿qué cambios legislativos va a poder impulsar? ¿Qué puntos presupuestarios estará en condiciones de negociar? ¿Qué chiringuitos podrá decir a los ciudadanos que ha logrado eliminar? Efectivamente, la respuesta a las tres preguntas es la misma: ninguno.

He dicho antes que la rectificación de Vox es una vuelta al camino que habían trazado previamente, y yo creo que eso es parte del acierto: los de Abascal se presentaron a las elecciones como la herramienta más poderosa para echar a la izquierda, y no hablaban ni de concejalías ni de votantes humillados, sino de sentido del deber y de sacrificio. La mejor forma de honrar ese mensaje y esa promesa, que en mi opinión animó a muchísima gente a votarles, es haciendo exactamente eso: echando a Carmena de Madrid o al Santisteve de Zaragoza y, por supuesto, impidiendo la llegada al poder de Gabilondo y Errejón.

Por último, hay una cosa más que no conviene olvidar: ahora, con Vox centrado en una negociación sensata, será cuando la posición de Ciudadanos, sus contradicciones y su hipocresía, quede más expuesta. ¡Y en qué momento!

Pactos postelectorales
VOX exigirá al PP libertad educativa, rebaja fiscal y el fin de los chiringuitos para investir a Ayuso
Carlos Cuesta okdiario  26 Junio 2019

VOX acaba de renunciar a los cargos en el Ayuntamiento de Madrid. La formación de Santiago Abascal no se fía ni de PP ni de Ciudadanos (C’s) y ha decidido romper los acuerdos con los populares tras denunciar, tal y como adelantó OKDIARIO, que “se han incumplido los acuerdos alcanzados”. Por eso, VOX exigirá un compromiso férreo de cumplimiento de programa, aquello que los hombres de Abascal creen irrenunciable en un Gobierno de centroderecha. Tres puntos serán el eje de un listado de exigencias de programa: libertad educativa, fuerte rebaja de impuestos y supresión de los chiringuitos ideológicos.

El primer plato de estas exigencias será, de hecho, el educativo porque VOX, como señalaron en su programa electoral, exigirá garantías plenas “del derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos”. La formación ya prometió en plena campaña electoral “la implantación del cheque escolar que permita devolver a los padres una auténtica libertad para elegir la educación de sus hijos, empezando por la elección de centro educativo”.

En su programa incluyeron también “el PIN Parental para que se solicite la autorización expresa de los padres para el desarrollo de cualquier actividad con contenidos éticos, morales o sexuales”, así como la derogación de las “leyes con un marcado carácter ideológico o que atenten contra la libertad de pensamiento y la igualdad”. Entre ellas, VOX señalaba, por su inserción en el sistema educativo, la ‘Ley de Memoria Histórica’.

Este punto, además, conecta con otras de las exigencias que se pondrán encima de la mesa de Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid: la supresión de “las subvenciones a asociaciones claramente ideologizadas”, de cualquier sesgo o ideología, incluidas las de ideología de género o las politizadas de cualquier manera.

Y no sólo eso, VOX quiere también un compromiso de mejora del nivel educativo y para ello incluyeron en el programa electoral “la realización, en todos los centros educativos de la Comunidad de Madrid, de pruebas de nivel académico al terminar los distintos ciclos educativos", así como "publicar los resultados para estimular una sana competencia entre centros y mejorar la información de las familias a la hora de ejercitar sus derechos a la libre elección de centro”.

Recorte de gasto superfluo
El recorte del gasto superfluo también figurará en las exigencias programáticas de VOX al PP. Un recorte que se plantea desde “el sistema de ‘Presupuesto en Base Cero’, para que cada año se revisen y analicen las necesidades de cada departamento o área y se maximice así la eficiencia del gasto público”. Esta política, aplicada además sobre “el gasto superfluo en los capítulos 4 y 7 del Presupuesto” permitirá, según los cálculos de VOX, “un ahorro de 4.245 millones de euros que podrá destinarse tanto a reducir la deuda púbica como a financiar los diferentes programas presupuestarios”, entre ellos precisamente la mejora de la educación y otros servicios sociales.

La lucha contra los chiringuitos, además, pasará igualmente por “una auditoría obligatoria anual de todos los entes públicos y de todas aquellas asociaciones que reciban subvenciones y fondos de la administración autonómica”. Y todo ello con el consecuente objetivo de bajar los impuestos de forma más que sensible para incrementar “la bonificación en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, extendiéndola a otros grados de parentesco o relación entre el causahabiente y sus herederos o legatarios” así como “disminuir, con el objetivo de su completa eliminación, el impuesto sobre los Actos Jurídicos Documentados para reducir la presión fiscal y las trabas a los negocios y las familias”.

Y, además, rebajar “el tramo autonómico del IRPF dentro de los márgenes legales” y aumentar “las deducciones por número de hijos en el IRPF” o por “gastos de asistencia en el hogar y, especialmente, de atención de personas dependientes, discapacitadas, enfermas o mayores”.

VOX en la encrucijada / El gran error de Blas Piñar
Pío Moa gaceta.es  26 Junio 2019

Al revés que el resto de Europa occidental, después de la guerra España se reconstruyó con sus propias fuerzas, en medio de hostilidades exteriores, guerrillas comunistas y un aislamiento directamente criminal. Y dadas las circunstancias, se reconstruyó con auténtica brillantez en los años 40 y 50. No hubo un verdadero corte entre los años 40 y 50, “perdidos” según los demagogos, y el “milagro español” de los siguientes hasta la muerte de Franco. El milagro no habría sido posible sin la base económica construida en los años anteriores: https://www.youtube.com/watch?v=dMMpNSIsUgA

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Leo que, según algunas encuestas, el PP se reforzaría en unas elecciones gracias al desplome de VOX. No me extrañaría.

Pero imaginen que VOX hubiera aprovechado para declarar:
“Nuestra política no coincide con la del PP, porque nosotros defendemos la unidad de España, mientras que el PP ha apoyado y financiado los separatismos, y en las regiones donde gobierna, como en Galicia, Baleares o Valencia, ha aplicado y sigue aplicando una política muy semejante a la de los separatistas.

No coincidimos con PP y C´s porque nosotros propugnamos la independencia y soberanía de España, mientras que ambos partidos buscan la acelerada entrega de la soberanía a la burocracia de Bruselas y a entidades cuyos intereses han demostrado ampliamente no coincidir con los de España. Y nos oponemos a la colonización cultural actualmente en marcha acelerada impulsada por esos partidos.

No coincidimos con PP y C´s porque nosotros defendemos los principios más elementales de la democracia, como las libertades de expresión, investigación y cátedra, mientras que esos dos partidos apoyan y aplican una ley totalitaria de tipo norcoreano como la llamada ley de memoria histórica.

No coincidimos con PP y C´s porque defendemos la igualdad ante la ley propia de las democracias, por lo que rechazamos las antijurídicas y antidemocráticas leyes de género y LGTBI, impuestas por PP y C´s , que atentan contra dicha igualdad contra la seguridad jurídica y contra la familia, fomentando indirectamente la violencia doméstica. No nos oponemos a que los colectivos “de género” o LGTBI expongan sus posturas, pero nunca aceptaremos que se impongan a la sociedad como dogmas inatacables y con leyes que persigan a los discrepantes.

Hay otras muchas cuestiones en las que no coincidimos en modo alguno con estos partidos, pero estas son suficientes para que los ciudadanos entiendan nuestra posición política. No obstante apoyaremos en esta ocasión, y desde fuera a PP y C´s con el objetivo de desplazar al PSOE y debilitar a grupos comunistas y separatistas. Estos son más peligrosos porque son los ideadores e impulsores de procesos de disgregación nacional y de vulneración esencial de la democracia. Procesos seguidos luego por PP y C´s por falta de principios políticos y de solvencia intelectual. Debilitando a los impulsores esperamos debilitar a los seguidores.

Somos conscientes de que mucha gente no entenderá todavía este mensaje. Porque llevamos ya muchos años en España soportando la demagogia y la industria de la mentira con que se quiere adormecer al pueblo español mientras continúan y se profundizan los citados procesos desarticuladores de la nación y de la democracia. Pero también sabemos que más y más españoles están percibiendo la realidad y reaccionando. A ellos queremos llegar ante todo, sin entrar en manejos políticos de bajo nivel como los que estamos presenciando.

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VOX ha conseguido un gran resultado con un discurso sin complejos y de frente. Ese resultado le ha llevado, como suele suceder, a cometer el error de entrar en la política como uno más, dando explicaciones y difuminando las diferencias, especialmente con el PP, que puede fagocitarlo. Ha cometido el error de entrar en los siempre turbios chanchullos y “diálogos” entre partidos siniestros, de pedirles respeto, en lugar de denunciarlos a fondo. Falta tiempo para que VOX se convierte en una fuerza alternativa real, y lo peor que puede pasarle es querer aprovechar el impulso, todavía débil, de los últimos meses para entrar en el club de golfos de la política. Y esta es la imagen que está dando a mucha gente. Y para eso, la gente prefiere al PP, que según dicen quiere más o menos lo mismo que VOX con la ventaja de ser un partido mayor, con más medios y experiencia, aunque sus tensiones internas sean bien visibles.

Y esta es la opción para VOX: o alternativa, y debe quedar bien definida, o uno más de la chusma, con tales o cuales matices.

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El error de Blas Piñar

La transición no se planteaba como “democracia sí o no”. No había alternativa a la democracia, pues el franquismo se hallaba en plena descomposición. El dilema era: DEMOCRACIA DESDE EL FRANQUISMO O CONTRA EL FRANQUISMO. Muchos, entre ellos Blas Piñar pensaron, con cierta razón a la vista de los antifranquistas y rupturistas, que estos solo podían volver a la situación de preguerra. Y, ciertamente, no habían aprendido nada de la historia. En cambio aprendieron, en el referéndum de diciembre de 1976, que eran demasiado débiles para conseguir su “ruptura”. Por eso no dejaron desde entonces de atacar a Franco y su régimen, ante el silencio cómplice de una derecha vacía ideológicamente.

Y lograron su ruptura con Zapatero, continuada luego por Rajoy, hasta llevar al país al golpe de estado permanente. Pero esto no habría tenido por qué ocurrir si, absurdamente, Blas Piñar y otros no se hubieran opuesto a la democracia y a los partidos: de hecho tuvieron que fundar un partido y obrar como tal, pero que, contradictoriamente, rechazaba la democracia, lo que los paralizaba políticamente. Podía hacer críticas, a menudo muy acertadas, a los procesos entonces en curso, pero no podía ofrecer una alternativa creíble. El referéndum había mostrado la aplastante voluntad popular: democracia, sí, pero sin ruptura, de la ley a la ley, desde el franquismo. Ese era el terreno en que se podía jugar, y la propia Fuerza Nueva no tuvo más remedio que hacerlo, con la contradicción dicha, que de paso permitía a socialistas, comunistas y separatistas presentarse alegremente como demócratas, y a UCD-PP seguirles el juego.

Se ha perdido mucho tiempo, y si las cosas no han rodado peor se debe tan solo a la espléndida herencia del franquismo en salud social y prosperidad económica. Pero no hay herencia que no se acabe cuando se derrocha. VOX puede ser la salida. Está cometiendo errores, pero puede rectificarlos todavía.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¡Ríndete, Rivera!
Emilio Campmany Libertad Digital  26 Junio 2019

El PSOE es un agujero negro que atrae, traga, digiere y destruye casi todo lo que pulula a su alrededor. Está el caso del PSP de Enrique Tierno, convertido de viejo profesor en alcalde de opereta, y Raúl Morodo, intelectual reducido a embajador de corrupciones en Venezuela. Está el caso de los comunistas hartos de no pisar moqueta, como Enrique Curiel o Diego López Garrido, que siguieron sin pisarla pero al menos les dejaron acercarse. La maniobra de hoy pretende hacer lo propio con Albert Rivera y su partido.

No puede ser coincidencia que, pasados dos meses de las elecciones generales, coincidan en el mismo día los llamamientos de Felipe González y Juan Luis Cebrián con las dimisiones de dos notables miembros de la dirección de Ciudadanos. El caso de Cebrián es el más notable porque, para investirse de autoridad, se califica a sí mismo de liberal. ¡Liberal! Él, que pasó sin solución de continuidad del falangismo paterno al socialismo de pesebre. Él, que fue amigo de la Unión Soviética mientras el Politburó tuvo con qué ser agradecido. Él, que fue paradigma de la equidistancia entre la Policía y la ETA. Él, que se vendió al PSOE de Felipe González. Claro, que esto lo reconoce. Y, como lo reconoce, dice de Felipe González que siempre fue un social-liberal, un oxímoron muy propio de un académico. De modo que si tanto Cebrián como González son liberales, ¿quién puede tener más autoridad que ellos para exigir a Rivera que deje gobernar al también muy liberal Sánchez?

Los muy fariseos justifican la presión con el argumento del bien de España, la necesidad de evitar que Sánchez se vea obligado a depender de los separatistas. A otro perro con ese hueso. La política del PSOE desde los tiempos de Zapatero es cerrar una alianza estratégica con el nacionalismo, incluido el reaccionario, con el fin de aislar a la derecha e impedir que la mayoría sociológica conservadora de España se traduzca en sucesivos Gobiernos liberal-conservadores. Y en el diseño de esa estrategia fueron cruciales tanto González como Cebrián. Por eso nadie, y por supuesto tampoco ellos, presiona a Sánchez para que haga una oferta a Rivera que éste pueda aceptar. Al contrario, de Rivera se exige que dé un cheque en blanco a Sánchez y le permita aplicar su programa, que es, en economía, el de Podemos, y en el conflicto territorial, el de dialogar con golpistas, separatistas y filoetarras. Y ¿qué ventaja tendría que Sánchez pudiera hacer él solo lo mismo que haría con Podemos y los nacionalistas? Para España, ninguna. Pero para Sánchez y el PSOE, muchas. Así, podrían disfrutar del poder en solitario sin necesidad de compartir sinecuras y les cabría disfrazar sus disparates económicos de progresismo y sus cesiones a los nacionalistas de capacidad de diálogo. El único peaje que tendrían que pagar es el que les exigiera Macron. Pero ése lo pagaría España, no Sánchez.

¿Y qué quedaría de Rivera y de su partido? Ni las raspas.

El viejo paquidermo se resiste a morir
Jesús Cacho. vozpopuli  26 Junio 2019

Ayer supimos que unos carteles de grandes dimensiones con el rostro del terrorista Diego Ugarte, condenado por el asesinato del socialista Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez, han estado expuestos en Vitoria durante todo el fin de semana pasado. Albert Rivera daba cuenta ayer en un tuit de la vergüenza que le ha producido este homenaje, y del escándalo que supone el hecho de que el Gobierno vasco del PNV, a quien sostiene el Partido Socialista de Euskadi (PSE), no moviera un dedo para impedir tamaña fechoría hasta que medió la denuncia de unos vecinos. Como consecuencia del episodio, ayer tarde se conocieron las dimisiones de varios miembros del PSE para quienes la figura de Buesa sigue siendo un referente moral muy querido, exigiendo a Idoia Mendia la ruptura del acuerdo de Gobierno con el PNV. Este incidente viene a colmar la saga de dimisiones de notorios socialistas que en Pamplona y en Madrid se han sucedido en los últimos días como consecuencia del pacto alcanzado en Navarra por el PSOE-PSN con nacionalistas y bilduetarras para hacer a María Chivite presidenta de la comunidad foral, lo que de facto supone entregar Navarra a Geroa Bai (la marca peneuvista en la comunidad) y a EH Bildu. El PSOE es ahora mismo un volcán a punto de explotar.

Como ya habrán advertido, se trata de una ficción sobrada de ironía porque ni en Pamplona ni en Madrid ha dimitido socialista alguno con mando en plaza, por más que existan motivos sobrados para ello. Ya se sabe, la superioridad moral de cierta izquierda tiene estas ventajas: un buen socialista puede fumarse un puro tranquilamente apoyado en el árbol de Guernica mientras los radicales homenajean al asesino de Buesa, o bien puede exigir en Pamplona ese terrible “¡basta ya de vivir de las rentas de ETA!” salido de la sede del PSN, porque sacar a relucir ahora a ETA supone forzarnos a revivir los viles asesinatos de los Buesa, Múgica, Lluch, Casas, Jáuregui, etc., etc., e impedirnos pactar con los herederos de los asesinos cuyo respaldo necesitamos para tocar poder. Pelillos a la mar.

En el PSOE no dimite nadie. En el PP, tampoco. Verbo sin declinación posible entre los herederos de la Transición. Donde sí han dimitido es en Ciudadanos (Cs), envuelto el partido naranja en un lío de proporciones sublimes. La tormenta ha venido y nadie sabe cómo ha sido. La tesis de la conspiración macronita parece ridícula de puro endeble, entre otras cosas porque bastante tiene Emmanuel con lo suyo como para meterse en libros de caballerías ajenos. Más bien es el miedo. El miedo de quienes tienen mucho que perder, de esos empresarios y banqueros acollonados que pretenden que Cs les salve la vida, les cuide sus propiedades, les devuelva el sueño, sujetando las bridas del jaco a cuyo lomo cabalga el mozo vistoso que tenemos por presidente para que el animal no se espante y rompa la vajilla en su estampida. Las presiones han ido subiendo de tono desde el 28 de abril y han llegado a hacerse insoportables. Ya hace semanas que Rivera se ha cerrado a cal y canto y no coge el móvil a nadie que presuntamente vaya a presionarle, sea empresario, periodista con ínfulas o cantante de ópera. Y el rencor crece. Y también la apuesta.

Curiosamente son los mismos poderes que pusieron, o contribuyeron decisivamente a ello, a Sánchez en la calle en el otoño de 2016. Aquel cadáver sin enterrar dio su vuelta al ruedo hispano con Santos Cerdán al volante, hasta lograr hacerse fuerte de nuevo en la ciudadela de Ferraz. Derrota admitida y rabo entre las piernas. Y desde entonces, miedo al bicho. Un miedo que explica el endeble andamiaje que en España soporta eso que pomposamente llamamos “los poderes económicos-financieros”, una parte de los cuales, quizá la más significativa, pongamos que hablo de la señora Botín, es precisamente quien, a través del control del aparato mediático, sostiene en el poder al poder que les amedrenta y que pretende, contradicción suprema, que Cs frene.

Pero Cs no ha engañado a nadie, pues lleva tiempo repitiendo, equivocado o cierto, el mismo discurso. Y sí, es muy humana la preocupación de tantos españoles, la aprensión de las clases medias, el pánico de algunos ricos, por las consecuencias que podrían derivarse de ese Gobierno de Frente Popular que se perfila en el horizonte, de modo que son legión los que se agarran a un acuerdo de Gobierno PSOE-Cs como a un salvavidas, un acuerdo que indudablemente aportaría seguridad dentro y vendería estabilidad fuera, ignorando la dura realidad de que nuestro bello mozo de mulas no quiere ningún tipo de acuerdo con Cs porque él ya ha elegido, él quiere gobernar con la izquierda, él prefiere hacerlo con Podemos, desde luego con el PNV, y si hace falta con los separatistas de ERC e incluso con EH Bildu, quod est demonstrandum en Navarra.

Gobernar con Podemos y, aprovechando que el río que nos lleva hacia el mar de la indignidad, cargar la cuenta de la fiesta populista que nos espera en el debe de Cs o del lucero del alba. Que la factura de estas vacaciones en el infierno la paguen otros. El argumento une la obscenidad a la osadía propia del personaje: como ustedes no se han abstenido en mi investidura, no he tenido más remedio que echarme en brazos de los “malos”, que es el mensaje subliminal que diariamente destila el impresionante ejército mediático que por prensa, radio y televisión, sin olvidar internet, acompaña la operación. A falta de atribución concreta, hay que reconocerle al personaje, al César lo que es del César, la habilidad de haber confundido a “las derechas” con la leyenda de la abstención y haber puesto a la cúpula de Cs entre la espada y la pared.
Asfixiar a Podemos y desgastar a Ciudadanos

Gobernar con Podemos, cierto, al que queremos terminar de asfixiar con este abrazo más propio de oso que de amigo, y al tiempo desgastar a Cs hasta donde sea posible, creándole una crisis interna –el viejo entrismo trotskista- capaz de llevarse el partido por delante a poco que Rivera se equivoque, cosa que hace con frecuencia. El asedio a la fortaleza de Cs parece seguir las pautas marcadas en otro cerco no menos célebre acaecido hace ya algunos años, como ayer recordaba en un tuit Martínez Gorriarán, cual fue la demolición de la UPyD de Rosa Díez: presión mediática, críticas de "padres fundadores" y Macrones varios, “sector crítico" en Estrasburgo, deserción de críticos, encuestas a la baja, pánico y desbandada. Fin de la presente historia.

Y ello en medio del llamativo silencio del PP, un silencio que alimenta el tufo que el entero episodio despide a sonoro revival del bipartidismo. Hemos acabado con Podemos, loados sean los Dioses, acabemos de paso con Ciudadanos y volvamos al sesteo de la vieja taberna donde por riguroso turno nos repartíamos las prebendas del poder sin molestos terceros, que no sé si empresarios y banqueros asustadizos han llegado ya a la misma conclusión, al pálpito mostrenco de que, como diría Cebrián, mal que bien con PP y PSOE, PSOE y PP, vivíamos mejor, incluso nos hicimos ricos, algunos inmensamente ricos. Es el viejo paquidermo cuarteado y corrupto de la Transición que se resiste a morir; tal vez un intento desesperado de establecer una nueva alianza en las sábanas sucias de esa Transición entre una nueva clase política, bastante más inane que la que surgió tras la muerte de Franco, y los herederos de la clase empresarial que le acompañó, con el objetivo de dar esquinazo a esos españoles de bien que no ven otra senda de futuro que la ansiada regeneración democrática.

Para atender esa reclamación inaplazable, para abordar esa regeneración que parece imprescindible si de asegurar el bienestar de las futuras generaciones se trata, necesitamos un partido liberal y democrático no contaminado por el pasado reciente, un partido de Gobierno con voluntad de liderar las reformas que necesita el país. No sé a estas alturas si ese partido será Ciudadanos u otro de nuevo cuño, cuyo nacimiento desconocemos ahora mismo. Pudo ser UPyD y lamentablemente no fue. En gran medida dependerá de la capacidad para rectificar errores de un endiosado Rivera que ha cometido muchos. El último, elemental a mi modesto entender, es no haber sabido poner el foco sobre Sánchez, no haber salido a la palestra para explicitar una oferta de Gobierno que Sánchez no hubiera podido rechazar so pena de quedar desenmascarado para siempre: estas son mis condiciones no ya para tu investidura, sino para sostener una legislatura. Reconociendo que esta historia –y el futuro del Gobierno Sánchez- no ha hecho más que empezar, Rivera no va a poder seguir callado mucho tiempo, so pena de llevar a Cs a una situación límite.

Una ambición destructiva para Navarra y España
JAIME IGNACIO DEL BURGO El Mundo  26 Junio 2019

Para frenar las pretensiones de PNV y Bildu, el autor propone una colaboración entre el PSN y Navarra Suma, aunque para ello el PP deba pactar su abstención en la investidura de Pedro Sánchez
JAVIER OLIVARES

Esto se dijo en Madrid, en presencia de Pedro Sánchez, el 20 de marzo de 2018. "Lo identitario prevalece en el día a día de la acción del Gobierno navarro [de Uxúe Barcos], que está hipotecado por Bildu". "Navarra tiene una identidad propia y si no se entiende y se acaba asimilándola a la Comunidad Autónoma Vasca, España tendrá un problema añadido al catalán". El pasado 16 de mayo, el todavía presidente en funciones del Gobierno español dijo en Pamplona: "Los socialistas somos el único partido que defiende la identidad y la foralidad de Navarra". Y sentenció: "O gobierna el PSN o el nacionalismo -cuyo único proyecto es una construcción nacional que nada tiene que ver con el sentir mayoritario de los navarros y de las navarras- paralizará Navarra".

El resultado del 26 de mayo supuso una clamorosa derrota electoral de ese proyecto contrario al sentir mayoritario del pueblo navarro, protagonizado en los últimos cuatro años por Geroa Bai (PNV), Bildu, Podemos e Izquierda Unida. Se bastó Navarra Suma (UPN, PP, Ciudadanos) para vencer al cuatripartito por 20 escaños frente a 19. Los 11 del PSN proporcionaban al fuerismo y constitucionalismo navarro una aplastante mayoría: 31 frente a 19.

Al día siguiente, en el Palacio de Navarra, había semblantes serios y rostros llorosos. ¿Cómo iban a imaginar los dolientes del mundo abertzale que no tendrían que hacer las maletas gracias a la ambición de poder desatada en las filas del socialismo navarro? ¿Quién podía imaginar que los actuales dirigentes socialistas estaban dispuestos a archivar sus convicciones constitucionalistas, esconder la E de Español de sus siglas y olvidar sus cuarenta últimos años de firmeza frente a los liberticidas para acudir en auxilio del nacionalismo excluyente y antiespañol? Pues eso es lo que hicieron el 19 de junio al unir sus votos a los de Geroa Bai y Bildu para elegir presidente del Parlamento foral al líder del PNV Unai Hualde, ex alcalde de Alsasua. No vaciló el PSN en juntar el voto con quienes tantas veces han mancillado las calles de Pamplona al grito de Gora ETA.

Con frecuencia se vincula lo que acaba de ocurrir en Navarra y lo que está por venir con una supuesta obsesión del nacionalismo vaco para activar la disposición transitoria cuarta que prevé la posibilidad de que si así lo decide el pueblo navarro Navarra se incorpore a Euskadi. Se piensa por muchos que la traición del PSOE a sus propias convicciones facilita dicha activación, a la que se reprocha haber sido una imposición del nacionalismo vasco al presidente Adolfo Suárez, no se sabe muy bien a cambio de qué. Antes de desmentir esta falsedad daré unas pinceladas del cómo y del porqué de la controvertida transitoria. La pretensión de anexionar Navarra a Euskadi está en los genes del nacionalismo vasco desde finales del siglo XIX. Consideran que si no formamos una sola entidad política a pesar de ser el núcleo fundacional del pueblo vasco es por la opresión del Estado español que en el siglo XVI nos convirtió en súbditos de la Monarquía por la fuerza de las armas. Este discurso está lleno de falacias. En 1515 Navarra se incorporó a la Corona de Castilla manteniendo su condición de "reino de por sí", en virtud de una unión que fue reconocida como "aeqüeprincipal" (de igual a igual), manteniendo su naturaleza antigua así en leyes como en territorio y gobierno. El reino de Navarra desapareció en 1841. Los liberales navarros, después del Convenio de Vergara que puso fin en 1839 a la primera guerra carlista, prefirieron la libertad política garantizada por la Constitución de 1812 a las instituciones del Antiguo Régimen. Suprimieron el virreinato y todo el entramado institucional del Reino, a cambio -eso sí- de reservarse el Gobierno y la Administración de Navarra.

La Ley Paccionada de 16 de agosto de 1841 incorporó al ordenamiento jurídico el pacto alcanzado entre la Diputación y el Gobierno. Así surgió el vigente régimen foral que singulariza a Navarra como Comunidad Foral en el actual Estado de las autonomías en virtud de un nuevo pacto con el Estado promulgado por la Ley Orgánica de 10 de agosto de 1982. Todo ello con el respaldo de la disposición adicional primera de la Constitución que ampara y respeta los derechos históricos o el régimen foral de los territorios forales.

Lo último que acabo de relatar no fue cosa fácil. Tuve el honor de ser uno de los seis diputados y senadores de la UCD de Navarra en las Cortes constituyentes en 1977, donde tuvimos que hacer frente a la alianza entre el PNV, el Partido Socialista de Euskadi, del que formaba parte la Agrupación Navarra, y los grupos del abertzalismo proetarra que sostenían que el antiguo Reino formaba parte de Euskadi como un territorio vasco más. A pesar de que durante la II República carlistas y socialistas habían unido sus votos para rechazar la incorporación de Navarra a la Región vasca de Euskadi en una Asamblea de Ayuntamientos navarros celebrada en 1932. Además, ETA decidió entrar de hoz y coz en el conflicto tras declararnos enemigos del pueblo vasco, con todo lo que ello significaba. Pero resistimos contra viento y marea y ganamos la batalla. Fuimos los centristas navarros los que además de reafirmar el derecho de Navarra a conservar su identidad y su personalidad en el seno de España, así como a mantener y "amejorar" su régimen foral, conseguimos que la Constitución amparase nuestro derecho a no ser Euskadi mientras el pueblo navarro no lo decidiera en referéndum.

Sólo diré que en esa dura batalla tuvimos un aliado excepcional, el presidente Adolfo Suárez. Nuestra firme actitud movió al PSOE a sumarse a nuestra posición. Y así nació la transitoria cuarta. El 30 de diciembre de 1977 el Consejo Parlamentario de Navarra, donde estaban también dos diputados socialistas de Navarra y un senador del PNV, elegido en una lista conjunta para el Senado con el Partido Socialista, acordó por unanimidad que la anexión a Euskadi habría de aprobarla el pueblo navarro en referéndum. Se pactó además que el mismo procedimiento establecido para la incorporación al Consejo General Vasco, órgano preautonómico, se incluiría en la Constitución.

Algunos nos acusaron de haber traicionado a Navarra, olvidando que en la democracia española sólo es intangible la unidad de la nación cuya soberanía pertenece al pueblo español. Otros nos acusaron de haber puesto una carrera antidemocrática de obstáculos para impedir la integración en Euskadi. Nos vimos premiados por el pueblo navarro cuando en Navarra la Constitución obtuvo mayoría absoluta de votos afirmativos en el referéndum de 1978, o cuando volvimos a renovar su confianza en las elecciones generales de 1979, o nos permitió que accediéramos a la presidencia de la Diputación Foral y ser el grupo más votado en el Parlamento Foral, la primera asamblea democrática elegida en la España constitucional. Gracias a ello pudimos rechazar la primera y única propuesta de activación de la transitoria cuarta y algo mucho más trascendental: con el apoyo del PSOE, que acabó desenganchándose del Partido Socialista de Euskadi, pudimos formalizar con el Estado el nuevo pacto para el Amejoramiento del Fuero de 1982.

Cuarenta años después, Navarra sigue siendo Navarra. Frente a lo que pretenden sus detractores, la transitoria cuarta es una garantía para nuestra libertad. Un auténtico blindaje. Así funciona. Si por mayoría absoluta, el Parlamento Foral decide poner en marcha la iniciativa para la integración en Euskadi, su decisión ha de someterse a referéndum del pueblo navarro. Si sale que sí, las Cortes Generales en sesión conjunta Congreso y Senado deben acordar por mayoría absoluta qué requisitos han de seguirse para la reforma del Estatuto vasco a fin de acoger la integración de Navarra, entre los que necesariamente ha de incluirse el acuerdo por mayoría absoluta del Parlamento de Navarra, de las Cortes Generales y la aprobación del pueblo navarro en un nuevo referéndum.

En la actualidad, más del 70% de la ciudadanía navarra rechaza la integración según las encuestas. Conscientes de ello, el nacionalismo vasco ha ideado una estrategia para eludir la transitoria cuarta. Ya no se habla de la integración en Euskadi sino de la soberanía de Euskal Herria, una nación imaginaria sojuzgada aplastada por los Estados español y francés, de la que Navarra forma parte inseparable. El cuatripartito ha actuado en los últimos cuatro años como si ya fuéramos miembros de la nación vasca. Han impuesto el euskera como si fuera oficial en toda Navarra, han manipulado nuestra historia, han ignorado buena parte de la cultura navarra, han gobernado de espaldas al interés de la mayoría e incluso han eliminado la presencia de la Corona en actos tradicionales como el funeral en Leyre por los Reyes de Navarra y la entrega del premio Príncipe de Viana. Los nacionalistas de todo signo propugnan ahora una relación confederal con Navarra y ya han comenzado a poner en común todas las políticas de la competencia autonómica o foral. Quieren crear la "Eurorregión de Euskal Herria".

La confluencia entre Navarra Suma y el PSN, compartiendo las tareas de Gobierno, es una gran oportunidad para cambiar el curso de los acontecimientos. Vital para la libertad y el progreso de Navarra. Vital para la unidad de España. Si la solución está en la abstención pactada del PP para la investidura con Sánchez estoy seguro de que se impondrá el sentido de Estado.

Jaime Ignacio del Burgo es miembro de la Real Academia de la Historia y fue presidente del Gobierno de Navarra.

Blanqueando a Bildu a beneficio de Sánchez
Liberal Enfurruñada okdiario  26 Junio 2019

Imaginemos que en la segunda votación de la investidura de Pedro Sánchez éste consigue los 123 votos del PSOE, los 42 de Podemos, los 6 del PNV, el de Compromís y el del partido de Revilla; pero que votan en su contra los 66 del PP, los 57 de Cs, los 24 de VOX, los 2 de Navarra Suma, los 2 de Coalición Canaria y pongamos que también se oponen los 15 diputados de ERC y los 7 de JxCat: tenemos un empate a 173 y sólo faltan por votar los 4 diputados de EH – Bildu. Hay 3 diputados de JxCat y 1 de ERC que están suspendidos lo que situaría la votación 173 a 169, pero hasta en este caso Sánchez necesitaría que se abstuviera al menos 1 de los diputados de Bildu. También en Navarra la socialista María Chívite necesita la abstención de Bildu para ser investida. Esta circunstancia no es nueva, los socialistas navarros podrían haber arrebatado el poder a UPN en 2007 y en 2014 si hubieran aceptado los votos de los abertzales, pero tanto Zapatero primero como Rubalcaba después mantuvieron un cordón sanitario que ahora Pedro Sánchez va a romper.

En este sentido debemos interpretar las declaraciones de la ministra Portavoz en funciones, Isabel Celaá, cuando aseguró la semana pasada que en España “no hay ninguna fuerza política ilegalizada” lo que quiere decir que “todos los escaños son legales y legítimos” y no hay ningún problema en hablar con Bildu. En la misma línea que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, había declarado que tanto el PDeCat como ERC y Bildu “han aceptado la Constitución”. También los medios de comunicación de izquierdas han empezado hace tiempo esta campaña de blanqueo de Bildu. Se ha llegado a afirmar en un medio de ámbito nacional que “quienes llaman terroristas a Bildu y quieren desprestigiar a quienes pacten o dialoguen con ellos, deberían reflexionar sobre hasta qué punto el fascismo que señalan en el ojo ajeno no lo tienen en su propia casa”.

Para justificar la ruptura del cordón sanitario a los proetarras, argumentan los socialistas y los medios de comunicación que les están ayudando a blanquear a Bildu, que ETA ya no existe y que nadie puede decir que ese partido sea el brazo político de la banda terrorista porque así lo sentenció el Tribunal Constitucional en 2011. Recordemos que fue el voto del presidente del TC, Pascual Sala, el que rompió el empate en una votación en la que los 6 magistrados propuestos por el PSOE se impusieron a los 5 que estaban a favor de mantener la resolución del Tribunal Supremo que había ilegalizado todas las candidaturas de Bildu al considerar que éstas se enmarcaban dentro de un proyecto “gestionado, dirigido, coordinado y articulado por el complejo ETA – Batasuna”.

Sólo hay que escarbar un poco en la hemeroteca para encontrarnos con el parlamentario de Bildu, Julen Arzuaga, rechazando que el Gobierno “ofrezca esclarecimiento” a las víctimas de ETA “a cuenta de más dolor” como el que generan las nuevas detenciones de etarras. A la candidata de dicho partido en San Sebastián, Reyes Carrere, ofreciendo pisos de alquiler social y empleos a los presos de la banda terrorista que salen de prisión. Al ex jefe de ETA, David Plá, sosteniendo un cartel propagandístico pidiendo el voto para Bildu a su salida de la cárcel. La lista de abertzales que se esfuerzan cada día en demostrar el error que supuso la ignominiosa sentencia del Tribunal Constitucional es interminable. Vemos a Arnaldo Otegui exigiendo la inmediata puesta en libertad del etarra Josu Ternera y nos acordamos del masón Pascual Sala, de sus 5 compinches propuestos por el PSOE y de toda su familia. Ellos son los culpables de que los demócratas tengamos que soportar a los amigos de los etarras dentro de las instituciones y de que ahora se pretenda blanquear a Bildu para investir a Sánchez.

El sanchismo también estaba en Ciudadanos, ¿verdad Garicano?
Antonio R. Naranjo esdiario   26 Junio 2019

Los tres "rebeldes" de Ciudadanos, junto a Valls, se dicen más preocupados por Vox que por Bildu y se entregan a Sánchez sin que Sánchez ofrezca nada. Suena a montaje externo.

No parece del todo verosímil que tipos tan inteligentes y formados como Javier Nart, Luis Garicano o Toni Roldán se hayan vuelto tontos de repente en la suficiente intensidad como para no entender que si Ciudadanos inviste gratis a Pedro Sánchez, pasarán dos cosas: la primera, y no menor, que traicionará la confianza depositada en su partido por una buena parte de los 4.5 millones de electores que les entregaron su papeleta sabiendo, y queriendo, que no apoyaran nunca al líder socialista.

Y la segunda, y no menor, que nada más entregarle ese cheque en blanco, el Houdini de Moncloa, con más regates que Pelé en la final del Mundial de Suecia, se reirá de ellos por el nada sorprendente método de seguir haciendo lo que viene haciendo desde 2015: pactar con Podemos y pactar con el independentismo.

Ninguno de los tres ha sufrido un golpe de calor como para no entender que, si de verdad es viable y hasta saludable un pacto entre el PSOE y Ciudadanos, el primero que tendría que decirlo, buscarlo y negociarlo es el mayor beneficiario de ese acuerdo: el inquilino ya legítimo de La Moncloa, ese ente depauperado de un tiempo para acá que tomó al asalto con los mismos tipos que querían asaltarlo para quemarlo.

Es increíble que, gratis et amore y mientras Sánchez pacta con Bildu, nadie en Cs exija entregarse al PSOE

Tendría sentido el estupendismo afectado de Toni Roldán, la ventriloquia de Garicano o la soberbia vintage de Nart si, antes de que Rivera y compañía se enrocaran en su versión naranja del "No es no"; el amigo Sánchez les hubiera trasladado una propuesta formal de conformar un Gobierno en coalición, con un programa de síntesis razonable de ambas formaciones con renuncias y apuntes de las dos y el horizonte de intervenir Cataluña como herramienta de consenso preventiva por si acaso.

Hasta los que nos fiamos de Sánchez en el poder tanto como de Paquirrín en una despedida de soltero, tendríamos que reconocer que entre un gobierno intervenido por el Marqués de Galapagar y el estagirita de Lledoners y otro matizado por una vicepresidencia de Rivera y controlado por tipos como Girauta, la segunda opción es bastante más tranquilizadora y presentable.

¿Dónde está la oferta de Sánchez?
¿Alguno de los tres conoce ese documento, es capaz de citar la propuesta exacta de Sánchez y puede demostrar, por tanto, que la resistencia de Albert Rivera obedezca a un empecinamiento personal, a una obsesión antisanchista epidérmica y a una cabezonería más digna de aragonés que de catalán?

Sánchez recurre a Casado y Rivera para que le salven la papeleta y sale escaldado
Que ninguno de los tres haya sido capaz de señalar en qué momento Cs despreció una de esas ofertas que El Padrino calificó de "irrechazables" obedece a la evidencia de que no existe y a la certeza de que no existe porque Sánchez no quiere que exista: prefiere gobernar solo, y en su defecto, sustentado en los mismos socios, a ser posible humillados, que viene auspiciando desde que hace cuatro años el asaltante de los cielos empezara su epopeya teenager con destino a La Navata.

Pero prefiere, también, que su apuesta parezca una consecuencia involuntaria del veto de terceros que una apuesta personal por esa combinación de populismo pijo en que ha derivado Podemos y de separatismo montaraz y cainita en que se ha convertido la pugna entre Junqueras y Puigdemont con los catetos de las CUP sujetando la vela.

¿La ultraderecha?
Que tres tipos hechos y derechos compren el pavoroso relato victimista del sanchismo más depredador y apelen a Vox con esa absurda especie que recorre los platós cada vez más sanchistamente uniformes de que es la ultraderecha; solo puede obedecer a que hay algo más, inescrutable pero seguro, que está moviendo los hilos en favor de un Pedro Sánchez al que por alguna extraña razón se le concede el derecho a hacer lo que le salga del papo porque él lo vale.

El fogonazo iniciático del francés impuesto en Barcelona, que mucho Valls pero solo baila Paquito el chocolatero y pisando a todo el mundo, atestiguaba la marejada de fondo existente en Ciudadanos, finalmente liberada por el hombre llamado a dirigir la economía doméstica en caso de victoria naranja.

Y revela que o bien los mismos que en The Economist ya pedían un pacto entre PSOE y Cs hace tiempo siguen teniendo sus tentáculos bielderbarianos o sorianos (de Soros) en España y asistimos sin saberlo a un ejercicio de marionetismo en directo, o bien las miserias y capillas típicas de la vida interna de los partidos acaban imponiéndose al contexto real incluso en los casos en que eso parecía menos posible la situación requería vista más allá del ombligo.

Alguien tiene que saber explicar de una vez por qué no se puede apoyar a un señor que te desprecia y quiere usarte como un kleenex para gobernar a continuación como Podemos pero sin Podemos

Porque no es cuando se dirime si en Navarra campa a sus anchas Otegi o si las cuentas del Reino las hace Iglesias, el olvidadizo estandarte de la gente preocupado ya en exclusiva por la longevidad de su trasero; el mejor momento para discutir si la apuesta por el sorpasso al PP de Rivera fue mejor o peor; si Arrimadas tiene más futuro que Albert o si la evidencia de que Casado ha resistido el pulso obliga a reformular el centro para no situarse demasiado a la derecha: una boutade, pues si a estas alturas liberales y conservadores no han aprendido aún que hagan lo que hagan son unos fachas, no lo van a aprender nunca. Rajoy también era una facha. Rajoy.

Todo eso estaría bien, y alguna cosa más, si Sánchez hubiera hecho lo que se espera de cualquier urogallo en plena berrea electoral, luciendo sus plumas más coloridas para seducir a la pareja de baile y conducirla al lecho monclovita para procrear una larga prole política durante cuatro años.

Sánchez se cargó a Podemos por el curioso método de hacerle creerse importante; magnificó a Vox para dañar al PP y a continuación alentar un temor a la "ultraderecha" que RTVE había promocionado como nadie y, ahora, enfila a Ciudadanos para hacerle creer al respetable que postrarse de hinojos ante él, mirando a Cuenca, es la única manera de frenar a la calaña fascista y de que él se ponga mirando a Logroño con Junqueras desenvainando su aparato secesionista.

Lo que le falta a Rivera
Si algo le está faltando a Rivera es capacidad de capear el temporal con un discurso de verdad centrista y liberal, bien sencillo de articular: bastaría con decirle a Sánchez cuáles son sus exigencias innegociables para darle a España 4 años de estabilidad y librarla del nacionalpopulismo de Iglesias y Junqueras o, en su defecto, explicarle a los españoles por qué entenderse con Vox, con todos los límites que se quiera, es un acto de perfecta coherencia para evitar que el virus de este PSOE sin escrúpulos acabe llevándose por delante la España constitucional que conocemos.

Alguien tiene que saber explicar de una vez por qué no se puede apoyar a un señor que te desprecia y quiere usarte como un kleenex para gobernar a continuación como Podemos pero sin Podemos, que ésa es otra: la poca dignidad que le queda a Iglesias debiera invertirla en hacer valer sus 42 diputados o, si no le hacen caso, en provocar nuevas elecciones. Aunque eso acabe con él, sería un epílogo de cierta dignidad y coherencia.

Derribo del catalanismo, con Otegi al fondo
Carlos García-Mateo okdiario  26 Junio 2019

De entre todas las derivas ocurridas en Cataluña desde 2012, hay una elocuente. La imagen que mejor la resume es la de Arnaldo Otegi tratado en la calle como un personaje notable y simpático. Una figura con quien hacerse fotos y sonreír, incluso con niños posando. El significado de este hecho tiene implicaciones históricas, no ya morales o de higiene política. Algunos comentaristas han bautizado dicha deriva (un proceso dentro del ‘procés’) como ‘batasunización’; otros incluso han recordado el ambiente del Ulster. Hace muy poco tiempo, nadie hubiera imaginado que la cosmopolita Barcelona celebrara con cariño la presencia del que fue militante de una organización terrorista.

¿Cómo hemos llegado a esto? Retrocedamos un poco, a las décadas del pujolismo, régimen que edifica la actual comunidad política, Cataluña. Los activos de su ingeniería social tenían como eje al ‘catalanismo’, una idea patriótica dominada por el pactismo, la salvaguarda de los negocios y los inevitables rollos culturales (la lengua “vertebradora”). Nacionalismo receloso de las comunidades inmigrantes (años cincuenta y sesenta), a las que deseaba absorber, catalanizar. Está escrito todo en el Programa 2000. Un plan con presupuesto anual y ganancia paulatina de competencias, gracias a eso que en Madrid llaman “gobernabilidad”. En suma, la obra de Pujol puede resumirse en la idea romántica de una recuperación patriótica junto a la edificación de un pseudo-Estado, formado por innumerables instituciones, su cuerpo funcionarial y consiguientes redes clientelares.

Con el gobierno de Pasqual Maragall, la nación (o su ensayo, es decir, el nacionalismo) no se resiente. Es más, integra a un espectro electoral antes refractario a las emociones nacionales: las izquierdas ideológicas (donde no estaba ERC). Así, se monta el tripartito y se consigue atraer al catalanismo a los apáticos, a los que la caída del Muro de Berlín había dejado sin sueños. Por tanto, en el empeño de Maragall (un burgués con conciencia social) el nacionalismo conoce nuevas energías. Estéticamente, la izquierda catalana se nacionaliza y ya no se avergonzará nunca más (o de momento) de enarbolar la bandera de la patria frente a los enemigos (España, franquista ad eternum), relegando viejas reivindicaciones sociales.

El siguiente hito que explica lo de Otegi en Barcelona en plan rock star, viene de Artur Mas. Y se refiere a otra integración, más minoritaria, no por ello de menores implicaciones estéticas. Hablo de la CUP, meollo antisistema que, como el vasquismo abertzale (y ETA) encontraron un nexo entre los movimientos de liberación nacional y el marxismo-leninismo, sin ruborizarse. Tampoco piense el querido lector que estas diatribas teoréticas preocupaban o preocupan mucho a la militancia ‘cupera’, más formada en torno a unas litronas de cerveza que con libros. El abrazo burgués a los antisistema tuvo como resultado que los hijos de esos burgueses votaran a los revolucionarios de flequillo abertzale, para hacer la gracia o imitando las imbecilidades políticas de papá Mas.

Y aquí aparece Otegi, convenientemente paseado por tierras catalanas por el diputado de la CUP David Fernández. Luego ERC lo ha estado mimando (Rufián de anfitrión) en medio del desmadre del ‘procés’, con Puigdemont huido y las embestidas dialécticas del actual morador de Palau. Aguas muy revueltas y dos millones de catalanes cada vez más radicalizados han servido no ya para una foto, sino para el desembarco en Cataluña de las maneras y discurso del mundo abertzale. ¿Antesala de cosas más desagradables, quizás la violencia? Me refería antes a una ‘deriva’, aunque comienzo a sospechar que se trata en realidad de un ‘derribo’. Un ‘derribo’ de aquel nebuloso catalanismo de orden que nadie sabe ya dónde está y que, o tempora, o mores, casi nadie parece ya esperar.

Cartas a los españoles (VI)
Enrique Domínguez Martínez-Campos eltorotv.com  26 Junio 2019

Queridos amigos:

Ya en la Comisión constitucional del Senado, para que no cupieran dudas sobre aquellos lejanos compromisos para que apareciera en la Constitución el término “nacionalidades”, el senador socialista Villar Arregui dijo que aquello quedó acordado en el encuentro de los peregrinos políticos de la oposición al franquismo invitados a Munich en 1962 (en aquel famoso “contubernio de Munich”).

Y el senador de UCD González Seara dijo: “Este texto es un compromiso, el resultado de debates sostenidos antes de la Constitución, porque las fuerzas democráticas se habían puesto ya de acuerdo con aceptar el término nacionalidades”. De modo que aquellas personas cultas, con una o más carreras a sus espaldas, con experiencia en el mundo empresarial, docente, etc., ¿eran conscientes de la peligrosidad de tal palabreja en manos de determinados políticos en España? ¿Había influido la masonería en todo esto?

Los dos únicos senadores militares por designación real, el general Díez Alegría y el almirante Gamboa, pidieron que se suprimiera aquella palabra. Sus deseos fueron barridos por aquella ventolera huracanada de los “demócratas”.
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El 22 de agosto los senadores del PNV se negaron a utilizar el término “nacionalidades”. ¡¿Cómo?! No era posible. Claro, se referían a “nacionalidad española” que se incluía en el pasaporte, DNI, etc. Había que sustituirla por el de “ciudadanía”. Sólo la suya, la “nacionalidad vasca”, era la que podría utilizarse.

PSOE y PSC se habían unido en Cataluña federándose. El PSC, cuyos cuadros eran en su mayoría de la alta burguesía catalana, siempre se llevó bien con el nacionalismo. Yo diría que los del PSC querían “ser como ellos”. Por eso Pujol escribió: “La maniobra de los diputados del PSC (cuyo líder era Raventós) federándose con el PSOE, encuadró a los votantes de este partido en un sistema de partidos catalán”. Esto es, el PSOE, a través del PSC, podía pasar a formar parte de la defensa de los intereses nacionalistas en Cataluña. Inicialmente no fue así, como veremos, pero terminó siéndolo.

El señor Sánchez Agesta propuso estudiar el tema de la alta traición y el delito contra el Estado. Y así, si las Cámaras consideraban sospechoso de alta traición a un gobernante, automáticamente se le pudiera declarar incapacitado para el cargo y encausarlo, como se trata con precisión y exactitud en otras Constituciones. No le hicieron ni caso. ¡Cómo se le ocurriría a este buen hombre pensar que algún político español podía llegar a esos extremos! ¡Con lo buenos amigos que eran todos! ¡Con el “consenso” que todos habían logrado!

A través de los debates en el Congreso y el Senado –a uña de caballo- fueron cayendo uno tras otro los posibles poderes que podrían otorgarse al Rey. Sobre todo en virtud del “consenso” entre UCD y PSOE. El 6 de septiembre de 1978 se declaró a SM no capacitado para disolver las Cortes o promover elecciones generales. Así pasaba todo el poder a manos de los partidos. Y así, a Suárez, por ejemplo, no podía despedirle nadie sino él mismo. Torcuato Fernández Miranda ya se había ido de UCD.

El senador por designación real el filósofo Julián Marías, discípulo de Ortega, ante tan manoseado “consenso” impuesto por UCD y PSOE y aplaudido con entusiasmo por políticos, en general, y casi todos los medios, dijo: “O sea, que UCD y PSOE, antes de que comience el debate, salen y declaran que van a votar en contra de todos los votos particulares… y lo decían por anticipado, digamos lo que digamos. Pues señores, sin posibilidad de convencer no existe la democracia”. El portavoz del PSOE, Francisco Ramos, le contestó sin argumentos para defender lo indefendible: Julián Marías estaba allí por designación real, no “porque hubiera sido elegido por el pueblo”. Semejante estupidez sólo cabe en los cortos de mollera, en los inútiles o en los cretinos. Ramos era un párvulo intelectual frente a Julián Marías. Ése era su complejo e inutilidad revestidos, eso sí, por una prepotencia descomunal.

Fue tal el “consenso” en el Senado, que unos 40 senadores de UCD dijeron sentirse coaccionados por su partido. Los debates en el pleno del Senado empezaron el 25 de septiembre. Y aquellos 40 senadores se salieron de la sala cuando se votó el tema de las “nacionalidades”, el de la huelga, el del divorcio, el de la enseñanza y algún otro. ¿Qué era aquello: consenso o cabreo sordo?

Es manifiestamente conocido que el PSOE ha sido siempre un partido impredecible para España. Por eso ha creado a los españoles gravísimos problemas y tragedias. Por ello, el senador Bandrés, defensor de los terroristas y ahora líder de Euskadiko Esquerra, se preguntaba que, siendo el PSOE partidario de la autodeterminación de los pueblos ibéricos y, por tanto, de Vascongadas, se opusiera ahora a esa autodeterminación aprobada en su XXVII Congreso (1976). O que en unión del PNV llevaba la pancarta de la independencia de Vascongadas y ahora se desdecía de ello. Le contestó el socialista Aguiriano: Vascongadas se autodeterminó el 15 de junio de 1977, en las elecciones generales, y en relación con la independencia le dijo que esa petición estaba muy bien en la dictadura pero muy mal en la democracia. Y añadió que, incluyendo el término “nacionalidades” en la Constitución, se rechazaba así toda posible autodeterminación. ¿Este hombre sabía lo que decía? ¿Estaría de guasa? ¿Pretendía tomarle el pelo a todo el mundo? O era un cínico más de la camada senatorial socialista.

Antes de acabar las sesiones en el Senado, Abril Martorell lo recalcó: existía un compromiso adquirido desde aquel famoso contubernio de Munich (1962) para salvar y compensar la honorabilidad de los nacionalseparatistas. Y ahora, los nacionalseparatistas vascos se sentían agraviados. No estaban de acuerdo con el “consenso” cuando el 5 de octubre se celebró la última sesión plenaria. Y se fueron a Vascongadas como las víctimas del “consenso” españolista.

A continuación se constituyó una comisión mixta (Congreso/Senado) de once parlamentarios para revisar el texto del “consenso”. En la comisión, Peces-Barba fue sustituido por Alfonso Guerra. No quería éste que se le escapara una sola coma del “consenso”.

Lo cierto es que los españoles, en general, vivieron con ilusión aquel año que estamos describiendo a grandes rasgos. Todos creyeron que había voluntad política de olvidar, perdonar, de hacer las cosas bien, reconciliándose los políticos a pesar de sus dispares ideologías. Todo esto es cierto. Otra cosa fue cómo se materializó el famoso “consenso” en Celtiberia.

Por fin, el 31 de octubre se votó simultáneamente el texto constitucional en el Congreso y el Senado. Fue aprobado por mayoría. Todos los partidos apoyaron el SÍ excepto Fuerza Nueva (Blas Piñar), algunos parlamentarios de AP y el PNV se abstuvo. Julián Marías dijo: “La Constitución –me cansé de decirlo cuando se estaba elaborando-, tiene una última proporción de ambigüedad y tolera interpretaciones divergentes”. Y el jurista Eduardo García de Enterría afirmó: “Ellos mismos (los del “consenso rápido”) carecían de grandes seguridades… y se trasluce en la ambigüedad de la que no acertaron a salir al redactar el Título VIII de la Constitución… Se entra en tierra incógnita…”.

Ahora correspondía a los españoles leer el texto con detenimiento, empaparse bien de lo que se decía en él y tomar la decisión que desearan para votar en referéndum. Mi preocupación era muy simple: ¿de verdad lo leerían o votarían de acuerdo con lo que les dijeran los políticos y los medios?

Un abrazo a todos.

Así se educa en el colegio donde pintar una bandera de España puede ser motivo de agresión
El centro detalla en su proyecto lingüístico cómo extiende la inmersión fuera del aula a través de actividades de ocio y deportivas
Esther Armora ABC  26 Junio 2019

La inmersión lingüística en catalán trasciende las aulas. Así lo revelan los planes de lenguas de algunos centros educativos públicos catalanes que extienden la obligatoriedad de utilizar la lengua autonómica fuera del horario lectivo. Es el caso de la escuela Font de l’Alba de Tarrasa (Barcelona), que estas últimas semanas ha sido actualidad por la presunta agresión de una profesora a una alumna del centro que dibujó banderas españolas en un álbum. La Generalitat abrió un expediente disciplinario a la docente, aunque por una «falta leve», aunque «no vio motivación ideológica». El expediente está aún por zanjar.

Pero en el Proyecto Lingüístico (PL) de esta escuela pública, consultado por ABC, el centro establece la «necesidad de generalizar el uso del catalán en todos los ámbitos de convivencia» y da instrucciones explicitas para que se incentive el uso de esta lengua en las actividades extraescolares, contratando solo a profesionales que dominen el catalán para que las lleven a cabo.

«A nivel de centro y entorno se vela para que el personal contratado para realizar las actividades extraescolares sea competente en lengua catalana», señala el documento del centro en la página 14. Reconoce que «existe una preocupación por que los responsables de estas actividades conozcan y hagan suyas las orientaciones y propuestas del centro por lo que respecta al catalán como lengua de uso».

Catalanización
En el PL se sugiere, asimismo, otras formas de introducir el uso de la lengua autonómica fuera de horario escolar como usarlo en las actividades deportivas, a través del Plan catalán del Deporte en la Escuela»; «trabajando las tradiciones orales relacionadas con las fiestas populares catalanas (poemas, canciones...)», o a través de talleres de cocina en catalán abiertos también a las familias.

«Otra forma de «catalanizar» a los alumnos es a través de la música que se pone a los alumnos por megafonía», denuncia en declaraciones a ABC la diputada de Cs Sonia Sierra, quien considera «inadmisible que se someta a los alumnos a dictadura del catalán».

En la página 7 del documento también se explicita que hay «un pacto por parte del profesorado y personal no docente de usar el catalán y buscar estrategias para conseguir que los alumnos también lo utilicen en todos los ámbitos escolares» y en la página 24 estipula que «los documentos del centro, con los contenidos referidos a la lengua catalana, impregnan la vida de la escuela» y que «el centro ha acordado seguir un criterio lingüístico favorable al uso del catalán en los rótulos, carteles y decoración general del centro».

Castellano como el árabe
La diputada crititca también el hecho de que en el documento se «coloque al castellano en el mismo saco a otras lenguas extranjeras como el árabe» y no se le reconozca como lengua cooficial en la comunidad. En el documento, el centro alude a la realidad sociolingüística del alumnado, de procedencia muy diversa (Marruecos, Brasil, Chile, Pakistán Uruguay...., el resto de España y Cataluña) y señala que la inmensa mayoría de estos alumnos se relacionan en castellano entre ellos para, según denuncia Sierra, «tener una justificación para pasar el rodillo del catalán». Al detallar el perfil sociolingüístico de los alumnos, el centro aclara que «la competencia lingüística, tanto en catalán como en castellano, y a nivel oral y de comprensión es alta pero no el dominio del habla» y añade que «las lenguas familiares de estos estudiantes son básicamente el castellano y el árabe». «Los mete en el mismo saco sin precisar que el castellano es cooficial en esta comunidad, lo que es un gesto claro de desprecio hacia la lengua española», denuncia la diputada.

El colegio de Tarrassa ya fue objeto de denuncias por «adoctrinamiento». Según denunció el portavoz de la agrupación local de Ciudadanos en Terrassa, Javier González, hay «antecedentes en temas similares en este centro».

Ciudadanos pidió hace meses que se investigara un posible trato discriminatorio sobre el uso del español en este mismo centro y en otro del municipio a la Síndica de Greuges municipal, que lo gestionó con los servicios municipales. En ese momento advirtieron de prácticas irregulares como la imposición del catalán en clases de lengua castellana, la coacción en el uso de la lengua en los patios escolares o la prohibición de lucir banderas españolas.


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